Curso de Capacitación para los EVC y MEC

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Curso de Capacitación para los EVC y MEC
Curso de Capacitación para los EVC y MEC
Tema 1.
SER Y QUEHACER DE LOS ENCARGADOS DE VIDA CRISTIANA
OBJETIVO: Que los encargados de vida cristiana conozcan y profundicen su compromiso que tienen dentro de
la iglesia para una mejor respuesta que los lleve a realizarlo con alegría.
CONTENIDO DEL TEMA
a)
b)
c)
Los E.V.C. una estructura parroquial y Diocesana
Criterios para elegir a los EVC.
Formaciones de los EVC.
ILUMINACIÓN:
a) Los E.V.C. una estructura parroquial y Diocesana
“libro Piedras vivas” manual para E.V.C.
Los EVC una estructura parroquial establézcase en cada parroquia la estructura de los encargados de vida
cristiana y consejo de pastoral parroquial.
El Consejo Parroquial de Pastoral (CPP) es un organismo que preside el párroco y en el cual los fieles, junto con
aquellos que participan por su oficio en la pastoral de la parroquia prestan su colaboración para el fomento de la
actividad pastoral.
Los EVC una estructura diocesana En todas las parroquias y vicarías fijas existirá la estructura de los encargados
de vida cristiana para el bien espiritual y promoción de la vida cristiana.
Diócesis es: el distrito o territorio cristiano en que tiene y ejerce jurisdicción eclesiástica un prelado: ar zobispo,
obispo, el nombre proviene de tiempos de los romanos, ya que se le designaba el nombre de diócesis a las
divisiones administrativas posteriores al siglo III. Un templo pertenece a una parroquia. Varias parroquias
agrupadas suelen pertenecer a un decanato, los cuales agrupados pertenecen a una diócesis. Las diócesis se
pueden agrupar, a su vez, en provincias eclesiásticas, a la cabeza de las cuales se halla una arquidiócesis.
b) Criterios para elegir a los EVC.
Criterios para elegir a los EVC. Para la elección de un Encargado de Vida Cristiana, los párrocos y vicarios fijos
deben tomar en cuenta los siguientes criterios: que sea aceptado por la comunidad, que goce de buena fama,
que sea persona de comunión y participación con espíritu de servicio, oración, capacidad de compromiso con
disponibilidad de prepararse doctrinal, espiritual y apostólicamente para trabajar en su parroquia. De
preferencia los encargados de vida cristiana deberán ser toda la familia.
El párroco los recomienda y el obispo lo acepta. La aceptación y el nombramiento de los encargados de vida
cristiana mayores corresponden al obispo diocesano; al párroco corresponden los respectivos nombramientos
de los encargados de vida cristiana menores.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA
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 904 "Cristo realiza su función profética no sólo a través de la jerarquía sino también por medio de los
laicos. Él los hace sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la palabra" (LG 35). Enseñar a
alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e incluso de todo creyente (Sto Tomás de Aquino, S.
Th. 3, q. 71, a.4, ad 3).
 905 Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con "el anuncio de Cristo comunicado
con el testimonio de la vida y de la palabra". En los laicos, "esta evangelización adquiere una nota
específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro
mundo" (LG 35): “Este apostolado no consiste sólo en el testimonio de vida; el verdadero apostolado busca
ocasiones para anunciar a Cristo con su palabra, tanto a los no creyentes como a los fieles”
 906 Los fieles laicos que sean capaces de ello y que se formen para ello también pueden prestar su
colaboración en la formación catequética en la enseñanza de las ciencias sagradas en los medios de
comunicación social.
 912 Los fieles han de "aprender a distinguir cuidadosamente entre los derechos y deberes que tienen como
miembros de la Iglesia y los que les corresponden como miembros de la sociedad humana. Deben
esforzarse en integrarlos en buena armonía, recordando que en cualquier cuestión temporal han de
guiarse por la conciencia cristiana. En efecto, ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos
temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios" (LG 36).
 913 "Así, todo laico, por el simple hecho de haber recibido sus dones, es a la vez testigo e instrumento vivo
de la misión de la Iglesia misma `según la medida del don de Cristo'" (LG 33).
Formación de los EVC.
 La formación de los encargados de vida cristiana: deberá ser permanente y organizada en los tres
niveles: Diocesano, foranía y parroquial.

Magisterio del obispo: Asistir a reuniones cuando lo solicite el Señor Obispo.

Magisterio de los párrocos: unificación debida en la preparación de los encargados de vida cristiana en
la Diócesis, y los jefes de organizaciones apostólicas y asociaciones piadosas.

Los EVC estudien la biblia: todos los encargados de vida cristiana, grupos y asociaciones parroquiales
sean instruidos con cursos adecuaos de Sagradas Escrituras.

Los EVC prepárense para la catequesis presacramental: que en tiempos especiales y más oportunos
del año, y donde sea posible en tiempos de vacaciones de verano, se organicen cursos básicos de
catequesis, (primera comunión, confirmación para adolescentes y adultos).
Jesús escogió del círculo de sus discípulos a doce Apóstoles (Lc. 6:12-16; Mr. 3:14). Ellos conformaron su entorno
más cercano. Existía con ellos una relación de confianza particular. Cuando los demás discípulos se apartaron de
Él porque no lo entendían, los Apóstoles permanecieron con Él y confesaron que Él era el Cristo.
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Tema 2.
RITO DE LA CELEBRACIÓN DOMINICAL Y FESTIVA, EN AUSENCIA DEL
PRESBITERO.
Objetivo: Conocer y reflexionar los pasos de una celebración litúrgica que debe hacer un EVC
I.
RITOS INICIALES:
a. Canto de entrada: El fin de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido,
elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio del tiempo litúrgico o de la fiesta, y acompañar la
procesión del Sacerdote y ministros. (IGMR 47).
b. Saludo a la asamblea: Saluda al altar con una inclinación profunda.
c. Acto penitencial: Invitación al acto penitencial que tras un momento de silencio se realiza cuando toda la
comunidad hace su confesión general y se termina con la absolución, la cual sin embargo, carece de
eficacia propia del Sacramento de penitencia: (IGMR 51).
d. Señor ten piedad: Después del acto penitencial se empieza con el Señor ten piedad, a no ser que éste haya
formado ya parte del mismo acto penitencial. Siendo un canto con el que los fieles aclaman al Señor y
piden su misericordia, regularmente habrán de hacerlo todos, es decir, tomarán parte el pueblo y los
cantores. (IGMR 52 a)
e. Gloria: El Gloria es un antiquísimo y venerable himno con que la Iglesia congregada en el Espíritu Santo
glorifica a Dios Padre y al Cordero y le presenta sus súplicas. El texto de este himno no se puede cambiar
por algún otro.El Gloria se canta o se recita los domingos, fuera del tiempo de Adviento y Cuaresma, las
solemnidades y fiestas y en algunas celebraciones peculiares. (IGMR 53)
f. Oración colecta: Se suele llamar “colecta” con la que se expresa el carácter de la celebración. Según la
antigua tradición de la Iglesia, la oración colecta se dirige regularmente a Dios Padre por Cristo en el
Espíritu Santo y termina con una conclusión trinitaria de la manera siguiente:
- Si se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
- Si se dirige al Padre, pero al fin de esa oración se menciona al Hijo: Él que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
- Si se dirige al Hijo: Tu que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los
siglos de los siglos.
El pueblo, uniéndose a esta súplica, hace suya la oración pronunciando la aclamación. Amén. (IGMR 54)
II.
LITURGIA DE LA PALABRA:
A. Lecturas: En las lecturas se dispone la mesa de la Palabra de Dios a los fieles y se les abren los tesoros
bíblicos. Se debe por tanto, respetar la disposición de las lecturas bíblicas, la cual pone de relieve la unidad
de ambos Testamentos y de la historia de salvación. No está permitido cambiar las lecturas y el salmo
responsorial, que contienen la Palabra de Dios, por otros textos no bíblicos. (IGMR 57).
B. Salmo responsorial: De preferencia se cante, por lo menos en lo que se refiere a la respuesta del pueblo.
Por consiguiente, el salmista o cantor del salmo, desde el ambón o desde otro sitio oportuno, proclama los
versos del salmo, mientras toda la asamblea escucha sentada o mejor, participa con su respuesta…(IGMR
61)
C. Evangelio: Después de las lecturas que precede inmediatamente al Evangelio, se canta el Aleluya u otro
canto establecido por las rúbricas, según las exigencias del tiempo litúrgico. Esta aclamación constituye por
sí misma un rito o acto en el cual la asamblea de los fieles recibe al Señor que está por hablar en el
Evangelio, lo saluda y confiesa su fe con el canto. (IGMR 62 a)
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D. Comentario: Debe tener muy en cuenta los problemas, las necesidades, la realidad de la vida cristiana y
humana de los oyentes, no es una lección sino una palabra de vida.
Tiene que ayudar, tiene que comunicar esperanza. El predicador no es un juez, sino un servidor. Tiene que
saber unir comprensión con exigencia, siguiendo el ejemplo de Jesús. Tiene que saber hablar de nombre de
Dios -¡terrible responsabilidad!- pero también como hermano de todos los que escuchan, (y eso solo lo
podrá hacer si conoce y comparte su vida).
E. Credo o Profesión de fe: La profesión de fe que propone el misal es el llamado “Credo niceno constantinopolitano” que es la síntesis y el símbolo de fe que recoge el trabajo doctrinal realizado por los
primeros concilios de la Iglesia; tiene, pues, todo el valor de un signo de identidad eclesial.
Solo se proclama los domingos y fiestas principales; los días que la Iglesia indica que debe hacerse tiene un
sentido que vale la pena valorar; colocada como una especie de adhesión solemne a la liturgia de la Palabra
que se ha celebrado, la profesión de fe recuerda el bautismo y es un buen elemento de comunión con los
demás cristianos.
F. Plegaria universal u oración de los fieles: En la oración universal o de los fieles, el pueblo, responde a la
palabra recibida con fe y, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega a Dios por la salvación de todos. (IGMR 69)
El orden de la oración de los fieles es el siguiente: una monición dicha por el celebrante, la lectura de las
intenciones con la respuesta del pueblo, y una oración conclusiva el celebrante.
En la oración de los fieles tendría que estar siempre presente estos cuatro apartados:
1. La Iglesia y las necesidades de su misión.
2. Los dirigentes de los asuntos públicos y la vida del mundo entero.
3. Los que viven alguna dificultad o sufrimiento.
4. La comunidad local, su trabajo y sus necesidades.
Para redactarlas, es necesario ser sensible a la situación actual del mundo y de la Iglesia, y estar atento al
mismo tiempo de los problemas que viven los hombres y las mujeres del propio lugar.
III.
RITO DE LA COMUNIÓN:
Padre nuestro: En el Padre nuestro se pide el pan cotidiano, que para los cristianos evoca principalmente el
pan eucarístico y se implora la purificación de los pecados, de modo que, en realidad se den a los santos las
cosas santas (IGMR 81 a)
Saludo de paz: Por lo que toca al mismo rito de la paz, establezcan las Conferencias de los Obispos el modo
más conveniente, según las costumbres y el carácter de cada pueblo. Pero conviene que cada uno exprese el
signo de la paz sobriamente y solo a las personas más cercanas. (IGMR 82 b)
Antífona de la Comunión: Si no hay canto, la antífona propuesta por el misal es recitada por los fieles, o por
algunos de ellos, o por un lector.
IV.
RITO DE CONCLUSIÓN:
Oración después de la comunión.
Avisos.
Despedida. canto final.
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Tema 3
BAUTISMO DE NIÑOS EN PELIGRO DE MUERTE
OBJETIVO: que los encargados de vida cristiana conozcan el rito y condiciones del bautismo en peligro de
muerte.
CONTENIDO DEL TEMA
Condiciones y recomendaciones
Rito del bautismo en peligro de muerte
ILUMINACIÓN:
“libro Piedras vivas” manual para E.V.C.
Catecismo de la iglesia
Manual del bautismo
Biblia
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Condiciones y recomendaciones
Que no esté bautizado.
Que esté enfermo de cierta gravedad
Que no pueda ir el sacerdote a bautizarlo.
Ni tampoco sea prudente sacar al niño para llevarlo a donde esté el sacerdote.
Escribir en una hoja de papel, el nombre del niño, de sus papás, la fecha de su nacimiento y bautizo,
lugar donde nació y fue bautizado, nombre e sus padrinos y de l a persona que lo bautizó en peligro de
muerte. Después llevar esta hoja a su párroco. Sacar su boleta de Bautizo.
Si el niño sobrevive, llevarle entonces al sacerdote, sea a la cabecera de la parroquia, sea a la capilla,
para que complete las ceremonias del bautismo (pero el niño ya está bautizado).
En el bautismo usar agua limpia (conviene que esté un poco tibia).
Al bautizar, se derrama agua (que corra) sobre la cabeza del niño.
Puede bautizar cualquier cristiano adulto con tal de que mientras derrama e l agua sobre la cabeza del
niño, haga la intención con su pensamiento de bautizar en nombre de la Iglesia y como lo hace la
Iglesia.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:
 El Catecismo de la Iglesia Católica dice que “el santo Bautismo es el fundamen to de toda la vida
cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos”.
 Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser
miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.
 El ministro ordinario del bautismo es el Obispo, el presbítero y el diácono.
 "En caso de necesidad, no sólo puede bautizar el sacerdote o el diácono, sino también un hombre o
una mujer, e incluso un pagano y un hereje, con tal que lo haga en la forma que lo hace la Iglesia y que
pretenda hacer lo que ella hace". Ya antes, el Concilio de Letrán definió como verdad de fe que el
bautismo puede administrarlo válidamente cualquier persona (cfr. Dz. 430).
 La razón de lo anterior es clara: siendo el bautismo absolutamente necesario para la salvación, quiso
Jesucristo facilitar extraordinariamente su administración poniéndolo al alcance de todos. Es por eso
que la Iglesia indica que "los pastores de almas, especialmente el párroco, han de procurar que los
fieles sepan bautizar debidamente".
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 Si el niño permanece vivo tras el bautismo de emergencia, se debe notificar al párroco
correspondiente, el cual averiguar la validez del sacramento, registrándolo en los archivos parroquiales
y completando las ceremonias adicionales.
 Fuera de caso de necesidad, el bautismo administrado por una persona cualquiera sería válido, pero
gravemente ilícito (cfr. CIC, c. 862).
 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina,
como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que
todos los hombres se salven (Cf. 1Tim 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: "Dejad
que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis" (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un
camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por eso es más apremiante aún la
llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo
Bautismo. (CIC 1261)
 Un niño debe de ser bautizado, el ritual Romano dice, “la consideración principal es el bienestar del
niño(a), que no debe de ser desposeído del beneficio del sacramento.” De ahí que, “si el niño(a) está
en peligro de muerte, deberá ser bautizado sin demora.”
El Bautismo, incorporación a la Iglesia
 El Bautismo, es además, el sacramento por el que los hombres son incorporados a la Iglesia,
“integrándose en su construcción para ser morada de Dios, por el Espíritu”[11], “raza elegida,
sacerdocio real”[12]; es también vínculo sacramental de la unidad que existe entre todos los que son
mar-cados con él.
 Las palabras en las cuales se confiere el Bautismo en la Iglesia latina son: “Yo te bautizo en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
 El agua del Bautismo debe ser agua natural y limpia, para manifestar la verdad del signo y hasta por
razones de higiene. A no ser en caso de necesidad, el sacerdote y el diácono no deben bau-tizar, sino
con agua bendecida a este fin. El agua consagrada en la Vigilia pas-cual consérvese, en lo posible,
durante todo el tiempo pascual, y empléese para afirmar con más claridad la conexión de este
sacramento con el misterio pascual.
MANUAL RITO DEL BAUTISMO
ACTIVIDAD:
 Trabajo en equipos para su estudio y análisis.
 Practicar un bautismo
 Material: manual del rito del bautismo
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Tema 4
ACTOS DE CULTO
OBEJTIVO: Dar conocer el verdadero culto a Dios, para que conociéndolo se viva con más radicalidad y
distinguirlo de los cultos no aprobados por la Iglesia.
2. iluminación
«Yo, el Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto,... No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás
escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra …. No te postrarás ante
ellas ni les darás culto» (Ex 20, 2-5).
«Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto» (Mt 4, 10).
CIC 2084 Dios se da a conocer recordando su acción todopoderosa, bondadosa y liberadora en la historia de aquel a qu ien
se dirige: “Yo te saqué del país de Egipto, de la casa de servidumbre”. La primera palabra contiene el primer mandamiento
de la ley: “Adorarás al Señor tu Dios y le servirás [...]
2085 El Dios único y verdadero revela ante todo su gloria a Israel (cf Ex 19, 16-25; 24, 15-18). La revelación de la vocación y
de la verdad del hombre está ligada a la revelación de Dios. El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios
mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura hecha “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1,
26):
«No habrá jamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos [...]Nosotros no ponemos nuestras esperanzas en
otro, (que no existe), sino en el mismo que vosotros: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (Sa n Justino, Dialogus cum
Tryphone Iudaeo, 11, 1).
2086 «El primero de los preceptos abarca la fe, la esperanza y la caridad. En efecto, quien dice Dios, dice un ser constante,
inmutable, siempre el mismo, fiel, perfectamente justo. De ahí esa fórmula que Dios emplea en la Sagrada Escritura tanto
al comienzo como al final de sus preceptos: “Yo soy el Señor”» (Catecismo Romano, 3, 2, 4).
3.- Desarrollo del tema
Las religiones se distinguen por su culto y sus creencias. La palabra culto se deriva de la latina cólere, que
significa “venerar, honrar”. Y se entiende por culto el conjunto de los dogmas, ritos y comportamientos,
especialmente colectivos, con que un grupo humano se relaciona con la divinidad, sea ésta verdadera o falsa.
En la Iglesia católica, la única en que se tributa al Dios único y verdadero, un culto digno de su Majestad – en
parte requerido por su mismo Fundador – (Lc 22: 19), tiene en la Eucaristía, “el memorial de la muerte y
resurrección del Señor, en la cual se perpetúa a lo largo de los siglos el sacrificio de la cruz, su culmen y la
fuente de todo el culto y de toda la vida cristiana” (Código de Derecho Canónico 897).
Diversos cultos católicos
Los teólogos distinguen tres clases fundamentales de culto en la Iglesia católica:
1. El culto de latría (adoración del ser supremo), se tributa a la Santísima Trinidad y a cada una de sus
Personas.
2. El culto de superdulía (veneración) es el que se tributa a la Santísima Virgen María por su especial
relación con la Santísima Trinidad, cuyo eterno Logos, se hizo hombre en sus entrañas virginales.
3. El culto dulía, el que se da a los santos por su prominente santidad y su relación con la Divinidad.
Las tres clases de culto se manifiestan en las fiestas dedicadas a las tres divinas Personas y a los santos, en las
oraciones elevadas a la Divinidad en forma de adoración, de petición o de acción de gracias, y en las dirigidas a
los santos pidiendo su valiosa intercesión.
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El culto ha de ser verdadero
Para que nuestros actos de adoración a la Santísima Trinidad sean bien recibidos, y para que nuestras
oraciones a los santos sean aceptadas por ellos y escuchadas por Dios, es necesario que sean hechos “en
espíritu y verdad” (Jn 4: 24). Esto supone, al menos, dos cosas: que nuestra primera intención en t odo lo
religioso que hagamos, sea un acto de adoración a Dios y de servicio a nuestro prójimo; y que en todo nuestro
culto no haya nada de supersticioso o idolátrico. En todo esto ha de seguirse a la Iglesia que, por tener la
inspiración del Espíritu Santo (Jn 14: 26), y estar totalmente protegida por Jesucristo (Mt 28: 19-20), no puede
equivocarse. Es cierto que el único acto cultual pedido por Jesús fue la repetición de la Eucaristía (Misa) (Lc 22:
19), que Él celebró el primer Jueves Santo. Lo demás, que designamos con la palabra liturgia, lo ha ido
añadiendo la Iglesia a través de los siglos.
Veneración de las imágenes
Interpretando mal la Sagrada Escritura (como de costumbre), muchos nos tachan a los católicos de idólatras
porque, según ellos, adoramos las imágenes del Señor o de los santos.
Adoramos sólo al Ser supremo, podemos – ¡y debemos! – venerar o respetar nuestra bandera, las fotos de
nuestros seres queridos, los hombres y mujeres prominentes que nos han dejado un buen ejemplo. Así sucede
con nuestros santos. Los admiramos y veneramos sus imágenes por el ejemplo que nos dejaron de su amor a
Dios y al prójimo.
En segundo lugar, Éxodo 20: 3-4, sólo prohíbe hacer estatuas de dioses falsos. De hecho, había esculturas en el
templo (Sal 75: 6), y figuras de querubines en el propiciatorio (Éx 25: 18; etc.) Incluso Yahveh está sentado
sobre querubines (1 Sam 4: 4), y cabalga sobre ellos (2 Sam 22: 11).
Nosotros tenemos estatuas del Señor, especialmente la Cruz con su cuerpo ensangrentado, para acordarnos de
su pasión, y las de los santos para que, al verlos, nos animemos a imitarles.
CIC 446. El mandato de Dios: «No te harás escultura alguna...» (Ex 20, 3), ¿prohíbe el culto a las imágenes? 2129-21322141
En el A T, el mandato «no te harás escultura alguna» prohibía representar a Dios, absolutamente trascendente. A partir de
la encarnación del Verbo, el culto cristiano a las sagradas imágenes está justificado (como afirma el II Concilio de Nicea del
año 787), porque se fundamenta en el Misterio del Hijo de Dios hecho hombre, en el cual, el Dios trascendente se hace
visible. No se trata de una adoración de la imagen, sino de una veneración de quien en ella se representa: Cristo, la Virgen,
los ángeles y los santos.
CIC 445. ¿Qué es lo que Dios prohíbe cuando manda: «No tendrás otro Dios fuera de mí» (Ex 20, 2)? 2010-2128 - 21382140
Con el mandamiento «No tendrás otro Dios fuera de mí» se prohíbe: el politeísmo y la idolatría, que diviniza a una criatura,
el poder, el dinero, incluso al demonio; la superstición, que es una desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se
expresa también bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo; la irreligión, que se manifiesta en tentar a
Dios con palabras o hechos; en el sacrilegio, que profana a las personas y las cosas sagradas, sobre todo la Eucaristía; en l a
simonía, que intenta comprar o vender realidades espirituales; el ateísmo, que rechaza la existencia de Dios, apoyándose
frecuentemente en una falsa concepción de la autonomía humana; el agnosticismo, según el cual, nada se puede saber
sobre Dios, y que abarca el indiferentismo y el ateísmo práctico.
Cultos no aprobados por la Iglesia.
Lamentablemente en nuestros días se vive una crisis tremenda de fe, por la falta de evangelización, por lo que
muchos llamados “católicos” para fortalecer y mantener su “fe y esperanza “se han desviado de lo que es la
Verdad, el Camino y la Vida principalmente por ignorar lo que es su Iglesia, y buscan, crean, otros “ídolos” en
donde poner su fe y esperanza: Como lo son la “Santa Muerte”, “Jesús Malverde” la desviación de la “Niña
infantita” entre otros.
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65.El Magisterio, que subraya los valores innegables de la piedad popular, no deja de indicar algunos peligros
que pueden amenazarla: presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe cristiana, como el significado
salvífico de la Resurrección de Cristo, el sentido de pertenencia a la Iglesia, la persona y la acción del Espíritu
divino; la desproporción entre la estima por el culto a los Santos y la conciencia de la centralidad absoluta de
Jesucristo y de su misterio; el escaso contacto directo con la Sagrada Escritura; el distanciamiento respecto a la
vida sacramental de la Iglesia; la tendencia a separar el momento cultual de los compromisos de la vida
cristiana; la concepción utilitarista de algunas formas de piedad; la utilización de "signos, gestos y fórmulas,
que a veces adquieren excesiva importancia hasta el punto de buscar lo espectacular"; el riesgo, en casos
extremos, de "favorecer la entrada de las sectas y de conducir a la superstición, la magia, el fatalismo o la
angustia".
66. Para poner remedio a estas eventuales limitaciones y defectos de la piedad popular, el Magisterio de
nuestro tiempo repite con insistencia que se debe "evangelizar" la piedad popular, ponerla en contacto con la
palabra del Evangelio para que sea fecunda. Esto "la liberará progresivamente de sus defectos; purificándola la
consolidará, haciendo que lo ambiguo se aclare en lo que se refiere a los contenidos de fe, esperanza y caridad".
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Tema 5 NORMAS PARA MANTENER CON DECORO LA CAPILLA
Objetivo: Establecer unas directrices para mantener con decoro y cuidado la Capilla
ANTECEDENTES
Dios es el consagrado, el diferente a nosotros y sin embargo ha querido estar entre nosotros nos ha llevado
hacia sí mismo, decía San Agustín “mandó a su hijo para que pudiéramos compartir su Santidad” a compartir
su ser y nos ha consagrado también nos hecho parte de sí mismos hacia sí mismo.
ÉL hombre es un ser completamente simbólico, conoce a través de signos, símbolos, sin los cuales no
podríamos comprender realidades ajenas a nuestro mundo, por eso cuando Jesús se refería al Reino nos decía:
“se parece a”, “es semejante a”, porque necesitamos algo sensible, así vamos entrando en comunión con Dios.
Unos de los primeros elementos que el hombre ha utilizado es el templo, ya los israelitas utilizaban no el
templo sino la tienda donde se albergaba el Arca de la Alianza
Tenían un lugar dedicado, consagrado (Qodesh <hebreo>) a Dios
El templo, la Capilla, son lugares de la celebración, por tanto son lugares sagrados. Debemos instruir a los
niños y también a algunos adultos de la santidad de estos lugares santos para que le guarden respeto por la
Capilla y el templo
LUGARES SAGRADOS (CIC 1205-1213)
Son los espacios sagrados como lugares físicos son aquellos, destinados al culto común, a la liturgia, a la
celebración pública de la oración y los sacramentos.
De las Iglesias. (CIC 1214-1222):
 Son edificios sagrados destinados al culto divino, a la oración en común y a la celebración de los
sacramentos, principalmente la eucaristía.
 En estos edificios los fieles tienen derecho a entrar para estas celebraciones públicas.
 Para edificarse una iglesia se necesita el consentimiento explícito y escrito del Obispo del lugar.
 Se dedican solamente a Dios y a su servicio, aunque puedan colocarse bajo el patrocinio y protección de la
Virgen o de algún santo.
 La dedicación implica consagración, hacer ese lugar sagrado, un espacio más allá del espacio común, un
espacio dedicado a lo divino, a lo sagrado, a lo trascendente.
 De allí muchas veces en estos lugares las escaleras para entrar en él, y la altura para significar la elevación
hacia el Infinito de Dios.
 Va unido al tiempo sagrado, un tiempo que está más allá del tiempo cronológico.
 Es un entrar en la eternidad, a la vez que el tiempo de Dios penetra en nosotros.
 Son momentos de gracia, de kairós, de intervención del tiempo divino en nuestra historia personal y
comunitaria.
 De allí que después de estos encuentros salimos re-novados (hechos nuevos, con una frescura especial).
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LAS IMÁGENES
Una expresión de gran importancia en el ámbito de la piedad popular es el uso de las imágenes sagradas que
ayudan a los fieles a colocarse delante de los misterios de la fe cristiana. La veneración. Por las imágenes
sagradas pertenece a la naturaleza de la piedad católica: es un signo de gran patrimonio
Debe conservarse firmemente el uso de exponer imágenes a la veneración de los fieles, pero ha de hacerse en
número moderado y guardando el orden debido para que no den lugar a una devoción desviad.
Evitar tener dos imágenes de la misma advocación. Los Sacerdotes y demás Agentes de pastoral deberán
instruir a los fieles sobre el significado de los Santos en la Iglesia y sus imágenes, especialmente frente a la
crítica de las sectas
Siendo, en verdad, nuestro vivísimo deseo que el verdadero espíritu cristiano vuelva a florecer en todo y que
en todos los fieles se mantenga, lo primero es proveer a la santidad y dignidad del templo, donde los fieles se
juntan precisamente para adquirir ese espíritu en su primer e insustituible manantial, que es la participación
activa en los sacrosantos misterios y en la pública y solemne oración de la Iglesia.
TIPOS DE LOS LUGARES DE CULTO
Existen en nuestra Diócesis numerosas Iglesias no parroquiales, e n las que se celebran actos de culto, bien con
carácter permanente, bien de manera esporádica, en ocasiones especiales.
De acuerdo con la normativa canónica (cc. 1214-1229), los lugares de culto pueden ser de tres tipos: iglesias,
oratorios y capillas privadas. Las iglesias pueden ser parroquiales o no parroquiales. Son iglesias no
parroquiales las Ermitas, Capillas y templos de urbanizaciones, colonias etc. En el presente documento se
usarán como sinónimos "iglesias no parroquiales" y "Ermitas y Capillas". También son iglesias no parroquiales
los santuarios, pero éstos merecen un tratamiento singular, de acuerdo con sus propios estatutos.
La atención a las Ermitas y capillas está bajo la responsabilidad del párroco de la parroquia en que se ubican, a
no ser que el Obispo Diocesano hubiera nombrado expresamente como rector de las mismas a un sacerdote
distinto del párroco (cfr. c. 557). En este caso debe haber siempre coordinación entre el párroco y el rector.
El párroco podrá nombrar algunos fieles como encargados de Vida Cristiana , quienes tienen la obligación de
cuidar la dignidad del lugar y que se provea a la conservación y decoro de los objetos y edificios sagrados (cfr.
cc. 562, 1220).
NORMAS PARA EL DECORO DE LA CAPILLA
I.





SEGURIDAD
Mantener en buen servicio las puertas y ventanas de la Capilla y cerrar bien todos los días.
Sobre todo si hay reserva del Santo Sacramento. Guardar en un lugar seguro la llave del Sagrario
Si hay luz eléctrica es preferible desconectarla
Mantener cerrado y aparte donde se guarden los objetos del culto
Si hay atrio y tiene canceles mantenerlos cerrados para evitar el paso de animales. No dejar sola la Capilla
si está abierta
II.
CONSERVACIÓN
 Cuidar de los techos principalmente que se mantengan en buen estado especialmente en ti empo de lluvias,
renovar de tiempo en tiempo la pintura
 Cuidar el buen estado de los objetos de culto y sagrados
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III.
CUIDADO
 Procure que en las Iglesias haya la limpieza y pulcritud que convienen a la Casa de Dios, y evítese en ellas
cualquier cosa que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Atiéndase muy cuidadosamente la
visibilidad del altar, la ventilación, la iluminación. Asear permanentemente las distintas dependencias
anexas de la Capilla
 Si está la Reserva del Santísimo, mantener alguna lámpara encendida (sea de aceite, veladora o eléctrica)
 En el caso anterior organizar las Horas de Vela Perpetua para el culto del Santísimo, todos los días del mes
(a ser posible)
 Dar las llamadas con la campana para reunir a la comunidad
 Tener y estar atentos a los tiempos sagrados: Adviento, Navidad, Cuaresma, Tiempo Pascual y Tiempo
Ordinario.
 Obsérvese moderación en el ornato del altar. EL altar puede adornarse con flores, que convenga a la
índole de cada tiempo litúrgico tiempo, durante el tiempo de cuaresma se prohíbe adornar el altar con
flores. Se exceptúan, sin embargo, el Domingo Laetare (IV de Cuaresma), las solemnidades y las fiestas. Los
arreglos florales sean siempre moderados, y colóquense más bien cerca de él, que sobre la mesa del altar.
(n 305)
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Tema 6
LA ESPIRITUALIDAD DEL MINISTRO EXTRAORDINARIO DE LA COMUNIÓN
Objetivo: Brindar un conocimiento amplio de lo que es la espiritualidad cristiana, para lograr tener una vida
plena en Dios
I.
VER
II.- ILUMINAR
“Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién será?
Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios” (Lc 12, 20-21)
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? (Mc 8, 36).
III.- REFLEXIONAR
1.-Amistad con Dios, santidad y vida espiritual.
Todos estamos llamados a la santidad desde el momento del bautismo. La santidad es cumplir con alegría la
voluntad de Dios en la propia vida (Juan Pablo II). Santo es aquél que se esfuerza y lucha por superar los
obstáculos que le impiden acercarse más a Dios y lograr parecerse cada vez más a Cristo. La santidad nos lleva
a alcanzar la vida eterna. Pero, ser santos supone un gran esfuerzo. Este esfuerzo lo llamamos vida espiritual,
es decir, todas aquellas acciones y actividades que realizamos para alcanzar la amistad con Dios.
2.-Nuestra vida espiritual
Actualmente, muchos católicos viven como si no lo fueran. Una vez pregunté a un señor: "¿Usted es católico?"
Y la respuesta. “Sí, porque a veces voy a Misa". Estamos mutilando el catolicismo, queremos hacer la fe a
nuestra medida, a nuestra conveniencia ocasional. "Soy católico, pero me confieso directamente con Dios. Soy
católico, pero no me comprometo en ninguna actividad de mi parroquia. Soy católico, pero no transmito a
Cristo a los demás. Soy católico, pero...” ¿Acaso es esto ser católico? Estas actitudes denotan una carencia de
vida espiritual. La Espiritualidad de la Iglesia Católica trata de ser equilibrada entre doctrina y vivencia, entre
teoría y práctica, entre contemplación y apostolado.
3.- ¿Hay una o varias espiritualidades?
a) La espiritualidad cristiana es una sola si consideramos su substancia, la santidad, la participación en la vida
divina trinitaria, así como los medios fundamentales para crecer en ella: oración, liturgia, sacramentos,
abnegación, ejercicio de las virtudes todas bajo el imperio de la caridad. En este sentido, como dice el concilio
Vaticano II, “Una misma es la santidad que cultivan, en los múltiples géneros de vida y ocupaciones, todos los
que son guiados por el Espíritu de Dios” (Lumen Gentium 41a)....”Todos los fieles, de cualquier estado y
condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (40b). Y en el cielo,
una misma será la santidad de todos los bienaventurados, aunque habrá grados diversos.
b) Las modalidades de la santidad son múltiples, y por tanto las espiritualidades diversas. Podemos distinguir
espiritualidades de época, de estados de vida, según las dedicaciones, o características de escuela. El cristiano,
sin una espiritualidad concreta, podría encontrarse dentro del ámbito inmenso de la espiritualidad católica
como a la intemperie. Cuando por don de Dios encuentra una espiritualidad que le es adecuada, halla una casa
espiritual donde vivir, halla un camino por el que andar con más facilidad, seguridad y rapidez; halla, en fin,
la compañía estimulante de aquellos hermanos que han sido llamados por Dios a esa misma casa y a ese mismo
camino. Sola es universal la Espiritualidad de la Iglesia que tiene en la sagrada liturgia su principal escuela,
abierta a todos los cristianos.
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4.- Peligros y errores en la búsqueda de una auténtica espiritualidad.
a) La ignorancia en los temas espirituales es grande y a veces lleva a que cada quien se forje su propia
espiritualidad, su propio criterio. Se suele dar por supuesto que la conciencia y la mente están siempre bien
formadas, y se sabe muy bien discernir lo bueno y lo malo. Pero, a decir verdad, no siempre es así.
b) Doctrinas falsas o mediocres en temas espirituales. Serán falsas todas aquellas espiritualidades que no
conducen a la perfecta santidad y al compromiso apostólico, produciendo cristianos có modos, sabihondos,
soberbios intelectuales, o con ideas confusas, extravagantes y etéreas. Ya lo decía san Pablo: “No soportan la
doctrina sana; sino que, según sus caprichos, se rodean de maestros que les halagan el oído” (2 Tm 4, 3). ¡Qué
bueno es tener buenos guías espirituales! San Juan de la Cruz recomienda mucho “mirar en qué manos se
pone, porque cual fuere el maestro, tal será el discípulo” (Llama de amor viva, 3, 30-31).
5.- Fuente principal de la espiritualidad
“La liturgia es la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el espíritu verdaderamente
cristiano” (S.C. 14b) “la liturgia es la cumbre a la que tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la
fuente de donde mana toda su fuerza. De la liturgia, sobre todo de la eucaristía, mana hacia nosotros la gracia
como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella
glorificación de Dios a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como fin” (S.C. 10). La espiritualidad litúrgica
es el mejor antídoto contra el pelagianismos y voluntarismos de aquellos que tratan de santificarse con sus
propias fuerzas (sectas). También es remedio contra el subjetivismo, ese busca a Cristo cada uno desde su
sentimiento en las modas cambiantes.
6.-Medios para alcanzar la santidad
El crecimiento no va a ocurrir por generación espontánea. El hombre necesita la ayuda de Dios para vencer el
pecado y poder realizar el ideal de ser conformado a la imagen de Cristo Jesús. Y Dios desea y provee los
medios necesarios para nuestro crecimiento y nuestra madurez, eso se llama gracia y es un don de Dios; pero
el hombre debe dar una respuesta resuelta a la mano que Dios le tiende, eso se llama fe activa. Dios es el
poder que actúa en el hombre, el hombre es el poder que re-actúa. El proceso de crecimiento se inicia con una
decisión personal, tiene dos fuerzas impulsoras: El poder de Dios y la acción humana. La palabra de Dios dice:
“Lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como
el hacer para que se cumpla su buena voluntad” (Filipenses 2:12,13). El llevar a cabo es nuestra
responsabilidad, y el producir es el papel que desempeña Dios. El crecimiento espiritual es un esfuerzo de
colaboración entre nosotros y el Espíritu Santo. Pablo no enseña que nuestra salvación depende de lo que
continuamente hagamos, sino que debe expresarse en un avance progresivo en la vida y el carácter cristiano.
A. Medios esenciales:
 la oración, diálogo con Dios en donde se pueden
encontrar las fuerzas necesarias y pedir aquellos
dones que nos hacen falta.
 el amor a la Virgen María



la lucha contra el pecado,
estar alertas para no caer en tentaciones,
acudir a los sacramentos frecuentemente, fortalece
las buenas obras
B.
secundarios. Que pueden ser internos, entre los
cuales encontramos:
la presencia de Dios en nuestra alma,
el examen de conciencia
tener el deseo de alcanzar la perfección,
en la formación del carácter.

estar conformes con la voluntad de Dios , es decir,
aceptar su plan para mí, por muy difícil que sea,
ser fieles a la gracia recibida,
mejorar el propio temperamento,
trabajar
medios externos:
la lectura espiritual, mediante la cual podemos ir
conociendo nuestra fe,





C.





el círculo de amistades, hay que saber escogerlas
bien,
la dirección espiritual cuando sea posible,
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
el servicio a los demás y

el plan o programa de vida.
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7.- Espiritualidad del MEC
Debe como todo cristiano cultivar la santidad, especialmente a través de la confesión frecuente, la oración
personal, especialmente ante el Santísimo Sacramento y la asistencia a Misa y comunión diariamente si es
posible. Debe ir en busca de un buen conocimiento y apreciación por los pensamientos y creencias de la
Iglesia, especialmente a través del estudio de las escrituras y del magisterio de la Iglesia.
Si a un MEC se le hace difícil vivir una vida apropiada de acuerdo a sus funciones puede excusar a si mismo
por un tiempo de la distribución de la Sagrada Comunión: el párroco puede cuando lo considere
conveniente pedir que ya no continúe con su servicio
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Tema 7
QUE ES LITURGIA Y MINISTERIOS DE LA LITURGIA.
Objetivo: Que el MEC reconozca y profundice que es la liturgia y sus ministerios
LITURGIA
CIC 1136 La Liturgia es "acción" del "Cristo total" (Christus totus). “Es el ejercicio del sacerdocio de
Jesucristo. En ellos los signos sensibles significan y cada uno a su manera realizan la santificación del
hombres, a así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el acto público
íntegro” (SC7) Es toda la Comunidad, el Cuerpo de Cristo unido a su cabeza quien celebre (CIC n 1140) "Las
acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es 'sacramento de unidad',
esto es, pueblo santo, congregado y ordenado bajo la dirección de los obispos.
Los que desde ahora la celebran, más allá de los signos, participan ya de la liturgia del cielo, donde la
celebración es enteramente Comunión y Fiesta.
“La sagrada liturgia es, por tanto, el culto público que nuestro redentor rinde al Padre como Cabeza de la
Iglesia, y es el culto que la sociedad de los fieles rinde a su Cabeza, y por medio de ella al Padre Eterno. Es
para decirlo con pocas palabras el culto integral de todo el cuerpo místico de Jesucristo; esto es la cabeza y
sus miembros. Es el ejercicio sacerdotal de Jesucristo”. (De la Encíclica Mediator Dei n 29 del Papa Pío XII 20
de Noviembre de 1947)
CIC 1141 La asamblea que celebra es la comunidad de los bautizados que, "por el nuevo nacimiento y por la
unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo para que ofrezcan, a
través de todas las obras propias del cristiano, sacrificios espirituales". (11) Este "sacerdocio común" es el
de Cristo, único Sacerdote, participado por todos sus miembros: (12)
La Madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena,
consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la liturgia misma y a la cual el
pueblo cristiano "linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido" (1 P 2, 9), (13) tiene
derecho y obligación, en virtud del bautismo. (14)
CIC 1142 Pero "todos los miembros no tienen la misma función" (Rm 12, 4). Algunos son llamados por Dios
en y por la Iglesia a un servicio especial de la comunidad. Estos servidores son escogidos y consagrados por
el sacramento del Orden, por el cual el Espíritu Santo los hace aptos para actuar en representación de
Cristo-Cabeza para el servicio de todos los miembros de la Iglesia.
ALGUNOS MINISTERIOS Y SERVICIOS EN LA LITURGIA.
MONITOR: (“El que exhorta”, en latín) Ministerio litúrgico de aquellas personas preparadas de la comunidad
que orientan a la asamblea durante las celebraciones litúrgicas. Sus intervenciones deben ser breves,
sobrias, oportunas, claras, precisas y bien preparadas.
LECTOR: Nombre del clérigo investido de la orden del lectorado en la liturgia anterior al Concilio Vaticano II.
Si bien, actualmente, es el hombre o la mujer (aptos y preparados) a los que se encarga la lectura de textos
bíblicos durante las celebraciones eucarísticas o de la Palabra, el “ministerio del lector” es un encargo
litúrgico oficial y el ministro debe prepararse convenientemente (Ordo lectionum Missae 51-55)
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El lector de hoy deberá poseer además un perfecto dominio del público y del micrófono. En cuanto a la
persona que lea, hoy la liturgia no distingue sexos ni orden jerárquico especial, y pide en cambio gran
competencia.
“Si falta el lector instituido, se designaran otros laicos para proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura,
con de que sean verdaderamente idóneos y esté cuidadosamente preparados para desempeñar este oficio,
de modo que los fieles, al escuchar las lecturas divinas, conciban en su corazón un suave y vivo amor a la
Sagrada Escritura” (IGMR 101)
SALMISTA: “Al salmista corresponde proclamar el salmo u otro canto bíblico que se encuentre entre las
lecturas. Para cumplir bien con este oficio, es preciso que el salmista domine el arte de salmodiar, y tenga
una buena dicción y una clara pronunciación” (IGMR 102)
EL CORO: Merece una atención muy especial por el ministerio litúrgico que desempeña. “Entre los fieles, el
coro ejerce su oficio litúrgico propio, pues le corresponde ejecutar las partes reservadas a él, según los
diversos géneros del canto, y favorecer la activa participación de los fieles en el mismo, esto también vale,
salvadas las diferencias para los otros músicos, sobre todo para el organista” (IGMR 103)
EL SACRISTAN: “El sacristán que ha de preparar con esmero los libros litúrgicos, las vestiduras litúrgicas y
otras cosas necesarias para la celebración de la Misa” (IGMR 105 a)
TAREAS PRINCIPALES
1. Preparar los objetos
necesarios para la
celebración.
2. Ser buen participante,
cuando lo sea y estar al
pendiente del desarrollo
digno de la celebración.
3. Coordinarse con los demás
servicios de la celebración,
especialmente con
monaguillos
1.
CUALIDADES
Conocedor de inventarios, de
los ritos y contenidos.
1.
2.
Creyente, más que
profesional. Observador,
discreto y efectivo.
2.
3.
Previsor y no dejar nada a la
improvisación.
3.
RECURSOS
Con un inventario y
conocimiento de los libros
litúrgicos
Con su vida y con el control
de hecho de los recursos,
bien coordinados.
Con programación y revisión
contínua de objetivos y
metas.
MONAGUILLO: Nombre común dado al acólito o ayudante del celebrante. Las rúbricas recomiendan que
deba ocupar un lugar adecuado, sin sustituir al diácono ni a otros ministros en el presbiterio
TAREAS PRINCIPALES
1. Reunirse periódicamente en
coordinación con el Párroco.
2. Preparar la celebración
dominical en coordinación
con el sacristán.
3. Estar con tiempo antes de la
celebración.
1.
CUALIDADES
Constancia.
1.
RECURSOS
Con una agenda u orden del
día a seguir.
Con una reunión semanal
bien preparada.
2.
Mutua ayuda en forma
coordinada.
2.
3.
Puntualidad y disponibilidad
a preparar lo necesario para
la celebración.
Limpieza, decoro y
conciencia de lo que se
celebra.
Ser atento no solo a los ritos
establecidos, sino también a
las necesidades de los
ministros ordenados.
3.
Con 15 minutos de
anticipación.
4.
Con aseo esmerado y
revisado.
5.
Con movimientos no
precipitados y con un sentido
global de la celebración.
4.
Cuidar su presentación.
4.
5.
Estar al servicio del
Presidente y los ministros
ordenados.
5.
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Tema 8 MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA SAGRADA COMUNION
Objetivo: que el laico conozca que es un ministro extraordinario de la Comunión y su llamado.
Experiencia de vida. Compartir acontecimientos donde ayudan a la distribución de la Comunión en
las Misas
Los laicos pueden ayudar en una forma activa a los párrocos en la distribución de la Comunión,
tanto en la misa como fuera de ella.
ILUMINACIÓN
Un ministro extraordinario de la sagrada Comunión es un ministerio laical contemplado en la Iglesia Católica
y estipulado en el Canon 230, párrafo tercero del Derecho Canóni co que dice: “Donde lo aconseje la
necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden los laicos, aunque no sean lectores ni acólitos, suplirles
en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgica s,
administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión según la prescripción del derecho”. Y en el canon
siguiente (231) establece que para ejercer este ministerio laical se requiere de la debida formación,
conciencia y generosidad.
El ministro extraordinario de la sagrada Comunión es un ministerio que de hecho se ejerce no en virtud de
una “institución” con carácter estable y permanente, sino en virtud de una “delegación” ad tempos
temporal): Este ministerio laical fue establecido y conferido por la Iglesia mediante una bendición especial,
conforme al rito litúrgico previsto para ello. Este ministerio conferido puede ser ejercido tanto por hombres
como por mujeres (Cfr: Normas para La Distribución y Recepción de La Sagrada Comunión, no. 28, 29).
Se trata de un laico o religioso(a) que ha sido delegado por el obispo, por un periodo de tiempo, para ayudar
al sacerdote o diácono en la distribución de la sagrada Comunión a todos los fieles. Es por lo tanto, un
privilegio al cual la Iglesia invita a ciertos individuos bajo ciertas circunstancias y no un derecho. La
distribución de la sagrada Comunión debe ser vista como el ejercicio de una función que es propia de los
sacerdotes, 5 ordenados, pero que, por necesidad, es llevada por otros. Esto destaca la naturaleza
extraordinaria de este servicio.
Los ministros extraordinarios desempeñan un servicio valioso para la Iglesia supliendo esta necesidad, pero
es importante reconocer que este servicio corresponde a una situación extraordinaria en la vida de la
comunidad.
De esta manera podemos estar seguros de que la Iglesia siempre mira por las necesidades de sus hijos. Y de
esta manera, bien sea por criterios de practicidad para obviar filas inmensas que retraerían a muchos de
acercarse a recibir la comunión o prácticamente no daría tiempo de repartirla, o ante la falta de sacerdotes
o personas idóneas como en el caso de las misiones, la Iglesia vela por hacer accesible el Cuerpo de Cristo a
quien lo necesite.
Para recibir este ministerio el mismo documento Immensae caritatis pide que el fiel, hombre o mujer que
será instituido como ministro extraordinario de la Sagrada Comunión, deba estar adecuadamente instruido
y ser recomendable por su vida, por su fe y por sus costumbres. Incluso utiliza unas palabras muy exactas
sobre la idoneidad de la persona, que transcribo a continuación. “No sea elegido nadie cuya designación
pudiera causar admiración a los fieles”
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En la Iglesia Católica, ministros ordinarios de Sagrada Comunión incluye: obispos, sacerdotes, y diáconos.
Los personas no tienen sagrada ordenes son ministros “extraordinarios” (Cfr Institución General del Misal
Romano, n. 93, 182 y Normas para la Distribución y Recepción de la Sagrada Comunión #26-27; Ministros
Extraordinarios de La Sagrada Comunión Dentro de La Misa,
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LOS MINISTROS EXTRAORDINARIOS
Cuando se precedió a la aplicación de la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Liturgia, que
prescribía en particular el dar la Comunión a los fieles que participaban de la Eucaristía distribuida por el
sacerdote, algunos pastores consideraron indispensable recibir una ayuda para esta función.
Desde 1966, la Sagrada Congregación para los Sacramentos dirigió a los nuncios apostólicos una Instrucción
que no estaba destinada a ser pública Dicha instrucción Fides custos permitía a los obispos autorizar a
algunos fieles para distribuir la sagrada Comunión en casos de necesidad.
La Conferencia Episcopal Francesa manifestó en 1968, el deseo de ver concedida esta facultad en todo su
territorio. Esto le fue concedido en 1970
La instrucción Immensae Caritatis, promulgada en 1973, precisó las normas y facilitó su aplicación. He aquí
lo esencial de su reglamentación:
a. Los obispos puedan elegir nominalmente a unos fieles como ministros extraordinarios de la Eucaristía
en cada iglesia en sus diócesis, que podrán tomar la Comunión por sí mismos, distribuirla a los demás y
llevarla a la casa de los enfermos, si no hay sacerdotes, diáconos o acólitos suficientes para hacerlo
afuera la Misa.
b. Los Obispos pueden permitir a cualquier sacerdote que ejerce las funciones sagradas, elegir una
persona capacitada para distribuir la Comunión en caso preciso si ello es realmente necesario
c. La persona capacitada será designada según el orden siguiente, lector, candidato al sacerdocio,
religioso/a, catequista, fiel (hombre-mujer)
d. Conviene si hay algún tiempo para ello, conviene que la persona elegida reciba esta “delegación” según
el rito previsto para este fin. Y dicha persona procurará distribuir la Comunión según las normas
litúrgicas (Cfr Manual de Preparación al Rito de Admisión, Ministerios, y Órdenes Sagradas CELAM Tom
1,pp 220-221)
La Instrucción General del Misal Romano, en el número 162, provee una descripción básica de la ocasión
cuando un ministro extraordinario debe ser llamado: “En la distribución de la Comunión puedan ayudar al
sacerdote otros presbíteros eventualmente presentes.
Otra razón, es llevar la Comunión a los enfermos, cuando no hay sacerdotes o diáconos disponibles o
cuando se les impide por tener otros ministerios.
Si es posible, hay que evitar el uso habitual y arbitrario de los ministros extraordinarios en la Misa.
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