Poder Judicial de la Nación

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2010 - Año del Bicentenario
C. N° 43.596 “Páramo, Ernesto Hugo y
otros s/ apelación”
Juzgado N° 7 - Secretaría N° 13
Reg. 686
////////////nos Aires, 15 de julio de 2010.
Y VISTOS: Y CONSIDERANDO:
I. Llegan las presentes actuaciones a conocimiento de este
USO OFICIAL
Tribunal en virtud de los recursos de apelación interpuestos por el Dr. Federico
Delgado -en su carácter de Titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y
Correccional Federal no. 6- y por el Dr. Roberto Miguel Ángel Saggese -en su
condición de querellante de la causa no. 5696/04, acumulada materialmente a las
presentes actuaciones-, contra el decisorio obrante a fojas 1966/80, por medio del
cual el Juez interinamente a cargo del Juzgado Federal no. 7 dispuso el
sobreseimiento de Ernesto Hugo Páramo, Eduardo Guillermo Hensel, Horacio
Domingo Miño, Luis Eduardo Coscia, Nora Graciela López, Mateo Pedro Anich,
Carlos Guillermo Espínola, Jorge Alberto Pierini y Raquel Angélica Oliva, en
razón de que los hechos denunciados no hallan encuadramiento legal (art. 336,
inc. 3° del C.P.P.N.).
II. Se integran las presentes actuaciones con las sucesivas
presentaciones formuladas por Gustavo Ledebur, Otondo Abente y Miguel
Ángel Saggese (cfr. fs. 1/6; 11/44; 226/39; 329/30; 418/21; 504/37; 675/9; 813/4;
1189/1216; 1221/2), quienes introdujeron a lo largo de la investigación una
amplia gama de conductas presuntamente irregulares acaecidas en el seno del
Instituto de la Vivienda de la Fuerza Aérea (en adelante, IVIFA), todas ellas
vinculadas al obrar de diversos integrantes del Directorio que condujeran el
organismo entre los años 2000 y 2004.
Frente al universo de irregularidades señalas, los sucesivos
requerimientos de instrucción (cfr. fs. 47/9; 319/20; 423; 707; 833; 1299/300) y,
a su tiempo, los consecuentes pedidos de indagatoria formulados por el Agente
Fiscal (cfr. fs. 949/vta.; 1681/vta.), circuscribieron el objeto procesal de la
presente investigación a las siguientes conductas, a saber:
a) presunta irregularidad en la percepción de haberes, de la
que habrían participado Ernesto Hugo Páramo, Mateo Pedro Anich -quienes
habrían incurrido en la doble percepción de un haber provisional y de un sueldo
en el IVIFA, en infracción a los decretos PEN nos. 206/00 y 894/01 (y
concordantes)-, Eduardo Guillermo Hensel, Horacio Domingo Miño, Luis
Eduardo Coscia, Nora Graciela López y Raquel Angélica Oliva -que habrían
percibido dos sueldos yuxtapuestos provenientes de diversas dependencias de las
Fuerzas Armadas en el mismo período temporal-.
b) presunta desaparición, sustracción o destrucción de
documentos del trámite interno del IVIFA, correspondientes a las Áreas de la
Presidencia, la Secretaría del Directorio, la Gerencia General y el Departamento
Legal y Notarial del Organismo, durante el período comprendido entre los años
2000 y 2004, encontrándose comprometida la responsabilidad de Ernesto Hugo
Páramo, Carlos Guillermo Espínola, Jorge Alberto Pierini y Raquel Angélica
Oliva.
III. Mediante la resolución atacada, el a quo, en primer
término, desvinculó a los imputados respecto a la irregular percepción de
haberes, considerando que: a) las sucesivas consultas promovidas por Páramo en
representación del Directorio del IVIFA, y las posteriores acciones de amparo
deducidas por el nombrado y por Anich, desvirtúan el presunto obrar de los
nombrados contrario a derecho en perjuicio a las arcas del Estado Nacional; b)
asimismo, valoró que la actividad probatoria desplegada arrojó que Hensel,
Miño, Coscia y López, no percibieron retribución alguna por parte del IVIFA,
sino solamente viáticos, y que Oliva no estaba percibiendo haber provisional
alguno al momento de los hechos, extremos que excluyen a todos los nombrados
de los alcances del decreto PEN no. 206/00.
Al tiempo de expedirse respecto a la presunta desaparición,
sustracción o destrucción de documentos del giro interno del IVIFA, el a quo
desvinculó a Páramo, Pierini, Espínola y Oliva, sosteniendo que aquellas
faltantes documentales ya habían sido objeto de investigación en los distintos
sumarios administrativos labrados en el seno del IVIFA, siendo aquella una
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circunstancia que lo inhabilitaría para entender en la materia, dado que ello
implicaría avanzar sobre una competencia que no le ha sido asignada y,
eventualmente, acarrearía el dictado de pronunciamientos contradictorios.
Destacó así que, obrar en contrario, implicaría pretender que la justicia federal se
constituya como organismo de contralor de las decisiones de la autoridad
administrativa, o de auditoria de las irregularidades acaecidas en el ámbito de la
administración pública.
IV. El Representante del Ministerio Público Fiscal apeló
todos los sobreseimientos dictados por el Juez de grado, en la inteligencia que
ambos tramos de la investigación -la doble percepción de haberes y la
desaparición, sustracción o destrucción de documentos vinculados al devenir del
USO OFICIAL
IVIFA- se encontraban fehacientemente probados.
Asimismo, destacó que el magistrado incurrió en un yerro al
concluir que la conducta de los imputados no constituye delito (art. 336, inc. 3°
del C.P.P.N.), cuando, la inteligencia de los argumentos volcados en el
resolutorio se dirige a que el hecho no se cometió (art. 336, inc. 2° del C.P.P.N.).
Por su parte, la querella -enmarcando su recurso a los
alcances que el a quo asignara a su legitimación procesal activa en las presentes
actuaciones a fojas 1694/6-, entendió que la pesquita, en punto a la desaparición,
sustracción o destrucción de documentos del trámite interno del IVIFA, fue
resuelta en forma apresurada, restando aún la producción de medidas probatorias
de elevado valor para la verificación de la hipótesis investigada.
Asimismo, ambos recurrentes fueron contestes al considerar
que los hechos vinculados a la destrucción de documentos deben ser analizados
correlacionadamente con las circunstancias examinadas en el marco de la causa
que se le sigue a Ernesto Hugo Páramo por amenazas -causa no. 5202/04, conexa
a las presentes actuaciones-, así como también con los sucesivos sumarios
instruidos contra el personal del IVIFA.
V. Ahora bien, al tiempo de resolver las circunstancias traídas
a conocimiento del Tribunal, y a fin de dotar al examen de un elemental orden
expositivo, en un primer apartado se analizarán aquellas conductas vinculadas a
la irregular percepción de haberes y, en una instancia posterior, se evaluará la
presunta desaparición, sustracción o destrucción documental del seno del IVIFA.
a) En este punto, al tiempo de expresar los fundamentos por
los que puso en crisis el temperamento liberatorio adoptado por el a quo, el
Agente Fiscal alegó que los elementos probatorios que edifican el proceso
revelan con nitidez que ha existido una doble percepción de salario y de haberes
previsionales en infracción a las disposiciones del decreto PEN no. 206/00 y que
el debate vinculado con los alcances jurídicos de la prohibición relacionada con
la doble percepción de fondos constituye una dimensión propia de la próxima
etapa procesal.
A su tiempo, en oportunidad de presentar el memorial -en
cumplimiento a las prescripciones del art. 454 del C.P.P.N.- el Sr. Fiscal General
mantuvo los argumentos expuestos precedentemente, en cuanto a que los
sobreseimientos dictados resultan desacertados o, cuanto menos, prematuros. A
su vez, expresó que se encontraba acreditada la simultánea percepción de
haberes previsionales y la retribución salarial por el desempeño de una función
pública por parte de Páramo en el período comprendido entre enero de 2000 y
enero de 2004, en infracción a las previsiones contenidas en el decreto PEN no.
206/00. Señaló, a su vez, que en idéntica situación se encontraría -al menosMateo Anich.
En ninguna de las presentaciones reseñadas, la parte
recurrente ha formulado agravios con relación al sobreseimiento decretado
respecto de Hensel, Miño, Coscia, López y Oliva, en cuanto a la presunta
incompatibilidad en la percepción de haberes.
Adviértase, en este punto, que de conformidad a las
constancias colectadas en la causa, ninguno de los nombrados habría estado
percibiendo un haber provisional -al menos al tiempo de los hechos-, de modo
que la imputación que pesa sobre estos a lo largo de la investigación no
encuentra raigambre en las prescripciones del decreto PEN no. 206/00.
Es esta la correcta interpretación que emerge del examen
conjunto de los requerimientos de instrucción glosados a fojas 46/7 y 319/20; en
cuanto, el primero señaló que Miño, Coscia, López y Hensel estarían percibiendo
sumas de dinero bajo diversos rubros y conceptos, encubriendo de esta manera la
doble percepción de haberes (cfr. fojas 46/vta.) y, el segundo, imputó a Oliva el
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prestar funciones en el Área Legal del IVIFA y, a su vez, en la fuerza Aérea
Argentina (cfr. fs. 319/vta.).
De tal suerte, y en ejercicio del control de admisibilidad que
impone a este Tribunal el artículo 444, segundo párrafo del Código Procesal
Penal de la Nación, se advierte que el recurso interpuesto contra los
sobreseimientos decretados respecto de Hensel, Miño, Coscia, López y Oliva, en
punto a la incompatibilidad en la percepción de haberes, ha sido mal concedido,
lo que impide que se efectúe en autos un pronunciamiento de fondo.
Motivar, expresa Clariá Olmedo, constituye “la expresión de
censura que exhibe el o los vicios atribuidos a la resolución, vale decir las
razones que la hacen injusta o ilegal” (conf. Derecho Procesal Penal, Marcos
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Lerner, Córdoba, 1984, T. II, pág. 355); exigencia esta que no puede verse
satisfecha con la mera expresión genérica efectuada en el escrito de apelación
respecto de los nombrados, como tampoco la satisfacen las referencias
relacionadas a que el recurso ha sido deducido en tiempo oportuno y bajo el
cumplimiento de los requisitos formales, por lo que habrá de concluirse que el
recurrente no ha cumplido con el requisito exigido por el artículo 438 del Código
de rito.
Adviértase que el art. 445 del C.P.P.N. reafirma la doctrina de
que el alcance de los recursos concedidos determina el ámbito de la facultad
decisoria de las cámaras y que la prescindencia de tal limitación infringe el
principio de congruencia y la garantía constitucional de la defensa en juicio
(Fallos: 300-800; 301-104 y 925; 315-1653; entre otros).
b) Sentado lo expuesto en el punto que precede, cabe analizar
el recurso interpuesto, en punto a la incompatibilidad en la percepción de
haberes, exclusivamente con relación a las situaciones procesales de Páramo y
Anich.
Se encuentra acreditado en el legajo que el Brigadier Páramo
y el Brigadier Anich efectivamente percibieron -en el período comprendido entre
2000 y 2004- en forma simultánea, un haber previsional como militares retirados
y, a su vez, una remuneración por las funciones cumplidas en el IVIFA. Así, la
conducta por la cual el Agente Fiscal formuló el llamado a prestar declaración
indagatoria, se encuentra acreditada.
Sin embargo, la mera yuxtaposición de haberes no resulta por
sí sola suficiente para que la conducta de los nombrados sea subsumida bajo la
figura de estafa en perjuicio de la administración pública (art. 172, en función del
art. 174, inc. 5 C.P.N.).
Es que, en la estafa es necesario que el autor del delito,
mediante la introducción de un ardid idóneo, haga incurrir a otro en error, quien,
de ese modo, efectúa una disposición patrimonial que le ocasiona un perjuicio
también de contenido patrimonial. Es ineludible la presencia de estos cuatro
elementos típicos para su configuración, a saber: engaño o ardid inicial, error en
el sujeto pasivo, disposición patrimonial y perjuicio patrimonial -y su ineludible
concatenación casual-.
En lo que aquí interesa, el ardid es el astuto despliegue de
medios engañosos. En palabras de Sebastián Soler: “…para constituir ardid se
requiere el despliegue intencional de alguna actividad, cuyo efecto sea el de
hacer aparecer, a los ojos de otro sujeto, una situación falsa como verdadera y
determinante” (Derecho Penal Argentino, TEA, Buenos Aires, 1996, pág. 348).
A fin de que el elemento típico del delito de estafa sea
configurado, el ardid debe ser idóneo. El análisis de la idoneidad del ardid no
puede prescindir de tomar en cuenta la calidad de sujeto engañado o, en su caso,
de la víctima del delito (que podría haber prevenido el error). Una misma
conducta desplegada por un agente puede ser considerada en un caso ardidosa y
en otro caso carente de idoneidad engañosa, al ser distintos los sujetos pasivos
del error.
Enseña Soler que, a fin de analizar la idoneidad del ardid,
debe tomarse en cuenta “…la situación concreta, comprendiendo dentro de la
totalidad del ardid las condiciones mentales y culturales del destinatario
expresamente buscado” (op. cit., pág. 369).
Esta Cámara ha dicho que “…habrá que evaluarse en cada
caso la especial relación que se da entre la víctima y el victimario, midiéndose
las características de la conducta del primero, en relación a la capacidad del
segundo” (Sala I, causa no. 39.189 “Lucchini, María M s/procesamiento”, rta. el
03/10/06,
reg.
1076;
causa
no.
39.694
s/procesamiento”, rta. el 17/02/07, reg. 110).
“Marra,
Rodolfo
Benjamín
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Ahora bien, a la luz de las consideraciones expuestas,
entendemos que el accionar de los encartados no constituyó un ardid idóneo que
hubiera inducido en error a la Administración Pública para que efectuase la
disposición patrimonial que la habría perjudicado.
Es que la circunstancia de que la presunta incompatibilidad
que se habría generando en cabeza de Páramo y Anich haya sido ventilada mediante sucesivos requerimientos de informes- en un primer momento dentro
del IVIFA, para posteriormente, ser conocidas dentro de la cartera de Defensa de
la Nación, desvirtúa la idoneidad con que debieron haberse conducido los
imputados para perfeccionar el desplazamiento patrimonial requerido.
Al respecto, las constancias colectadas en el legajo reflejan
USO OFICIAL
que en diversas oportunidades el Directorio que presidiera Páramo entre los años
2000 y 2004 requirió, en el seno del IVIFA, consultas al Aérea Jurídica del
Organismo respecto a la inclusión del personal militar retirado en las
prerrogativas del decreto PEN no. 206/00 y 894/01. Asimismo, fueron cursados
requerimientos de igual tenor al Auditor General de las Fuerzas Armadas y al
titular de la Cartera de Defensa. De tal suerte, mal podría argumentarse el
desconocimiento de la Administración Pública respecto a la doble percepción de
haberes de los imputados -y el consecuente engaño del que habría sido víctima-.
Basta en este punto con señalar el necesario vínculo que enerva la organización
jerárquica en el ámbito de las Fuerzas Armadas -circunstancia que no se
modifica por el carácter autárquico que reviste el IVIFA, en tanto, al igual que
las restantes fuerzas, se hallan cohesionadas bajo la órbita de la Cartera de
Defensa-.
A esta circunstancia ha de adunarse que la situación de
visibilidad de los encartados respecto a la doble percepción de haberes fue tal
que ambos formularon presentaciones -por vía de amparo- ante la Justicia
Contencioso-Administrativo Federal, circunstancia que acredita su pretensión de
resguardar la legalidad de su proceder. Así, se advierte una distancia
considerable entre el accionar de los imputados Páramo y Anich con aquél de
quien pretende disimular y disfrazar la realidad -ardid o engaño-, en tanto ambos
obraron abiertamente en sus pretensiones.
Finalmente, otorga credibilidad al obrar de Páramo y Anich
desde el momento en que tomaron conocimiento de la presunta incompatibilidad
-en cuanto a su debatible inclusión dentro de la incompatibilidad que se le
imputa-, la circunstancia de que la normativa reglamentaria sobre la cual se
construye la falta haya sido seriamente cuestionada. Es que, sin perjuicio del
resultado de los diversos planteos de inconstitucionalidad e inaplicabilidad de la
ley a que fuera sujeto el decreto PEN no. 894/01, no pueden soslayarse las
diversas interpretaciones sobre la materia provenientes de la propia
administración pública -véase, en ese sentido, las respuestas diametralmente
opuestas provenientes de la Auditoria General de las Fuerzas Armadas y de la
Procuración del Tesoro de la Nación (cfr. fs. 1129/36, 278/83 y 354/65)- y de la
justicia
Contencioso-Administrativo
Federal,
extremos
que
destierra
definitivamente la hipótesis de disimulo de una situación incontrovertida.
En base a estos argumentos, los sucriptos habrán de
confirmar la decisión del a quo respecto a Páramo y Anich -únicos
comprendidos en las prescripciones de los decretos PEN no. 206/00 y 894/01-.
Cobran virtualidad las consideraciones vertidas por el Sr.
Fiscal de Cámara al tiempo de expresar agravios, en cuanto a que el verdadero
tenor que cabe asignar al temperamento liberatorio es el previsto en la causal del
inciso 2°, del artículo 336 del C.P.P.N., por cuanto la conducta que se les imputa
a Anich y a Páramo no se cometió.
c) Para examinar la presunta sustracción de documentos en el
seno del IVIFA, es menester sujetar a examen los argumentos esgrimidos por el
juez de grado para desvincular a los imputados. Concretamente, el Magistrado
postuló que la convergencia de la instancia administrativa y penal sobre el
mismo marco fáctico -se trata de las faltantes documentales en el ámbito del
IVIFA-, acarrearía que cualquiera de esas decisiones eventualmente abarque
aspectos del thema decidendum de la restante; de manera que alguna de estas
instancias ha de inhibirse de resolver a fin de soslayar el conflicto de
competencia, o el escándalo jurídico representado por el dictado de
pronunciamientos contradictorias sobre el mismo objeto.
Los suscriptos habrán de descartar definitivamente el
pretendido dilema introducido por el a quo. Más allá de la identidad fáctica y la
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posible comunidad probatoria en la reconstrucción de los hechos; sobre ellos,
cada rama del derecho habrá de esbozar y verificar hipótesis diversas, que
apunten a los igualmente diversos cometidos que son propios de cada disciplina,
y que les han sido asignados de manera exclusiva, atendiendo a razones de
especialidad. Diversas son también las consecuencias jurídicas que a cada rama
del derecho le toca discernir, aun frente a hechos idénticos; contando en cada
caso con distintivos criterios de incorporación y valoración probatoria.
Adviértase, en consecuencia, que cada rama del derecho ha perfilado institutos
con características propias e inconfundibles, como ilegitimidad administrativa e
ilicitud penal; o responsabilidad administrativa y responsabilidad penal; o vía
recursiva administrativa y judicial; o suspensión de efectos del acto
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administrativo y medidas cautelares en el proceso penal.
Va de suyo que el examen de circunstancias valoradas en
sumarios administrativos -en nuestro caso aquellos labrados en el seno del
IVIFA-, en modo alguno esta orientado a constituir a la Justicia Penal como un
instrumento idóneo para obstaculizar los procedimientos administrativos y
procesos judiciales que se llevan adelante ante los órganos competentes, o para
convertir el excepcional y restringido escrutinio del derecho penal en una suerte
de proceso de amplia revisión de lo que -desde las señaladas ópticas jurídicas- se
juzga en otros ámbitos especializados. Se trata, sin más, de un elemento más de
valoración que el magistrado tiene a su alcance.
Descartado así el pretendido dilema introducido por el a quo a
fin de adoptar un temperamento conclusivo de la investigación, cobran
nuevamente virtualidad aquellos lineamientos que fueran señalados por esta Sala
al tiempo de examinar por vez primera este tramo de la investigación (cfr. causa
no. 39.658 “Páramo, Ernesto Hugo s/archivo”, rta. el 12/12/06, reg. 1372).
Al respecto, más allá de la acumulación material de los dos
tramos de la investigación aquí sujetos a examen, no se advierte que el
magistrado haya cumplido un examen integral de las diversas investigaciones
conexas, ni que haya examinado las actuaciones administrativas labradas en el
seno del IVIFA –tales como los procesos de cesantía de Nicolás Alejandro
Otondo, Gustavo Héctor Ledebur, Rubén Oscar Bertotto y Roberto Saggese-, a
fin de dilucidar el origen y la entidad de las ausencias documentales verificadas
en aquél organismo, y arribar así a eventuales responsabilidades de orden penal.
Se trata esta de una perspectiva que, tal cual emerge de los
agravios reseñados, ha sido reiteradamente introducida desde el inicio de la
investigación tanto por el Representante del Ministerio Público como por el
querellante particular.
En base a estos extremos, los suscriptos habrán de revocar el
sobreseimiento dictado por el a quo respecto de Ernesto Hugo Páramo; ello, en
la inteligencia que la hipótesis de la supresión o destrucción de documentos
públicos -ventilada en este tramo de la investigación- no encuentra sino límites
en un estadio estrictamente probatorio y valorativo, por lo que se adoptará, a su
respecto, el temperamento previsto en el art. 309 del C.P.P.N.
Igualmente, habrán de revocarse los sobreseimientos dictados
por el juez de grado a los restantes consortes de causa Jorge Alberto Pierini,
Carlos Guillermo Espínola y Raquel Angélica Oliva, respecto de los cuales no
habrá de adoptarse una decisión de mérito, toda vez que dichos imputados no
han sido legitimados pasivamente por el a quo.
Sin perjuicio de lo dicho hasta aquí, frente al período en que
se habría configurado la sustracción documental y a la imputación que se
formulara, el a quo deberá analizar, con carácter previo a cualquier medida, la
vigencia de la acción penal.
Por todo lo expuesto, el Tribunal RESUELVE:
I. DECLARAR MAL CONCEDIDO el recurso de
apelación deducido en autos contra los sobreseimientos decretados en los puntos
dispositivos III, IV, V, VI y X del resolutorio obrante a fs. 1966/80 respecto de
Eduardo Guillermo Hensel, Horacio Domingo Miño, Luis Eduardo Coscia, Nora
Graciela López y Raquel Angélica Oliva, de acuerdo a lo expresado en el
apartado V. a) de los considerandos (artículos 438, 444 -último párrafo- y 445
del C.P.P.N.).
II.
CONFIRMAR
PARCIALMENTE
los
puntos
dispositivos I y VII del resolutorio obrante a fs. 1966/80, en cuanto adopta un
temperamento liberatorio respecto de Ernesto Hugo Páramo y Mateo Pedro
Anich, de acuerdo a lo expresado en el apartado V. b) de los considerandos,
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MODIFICANDO la causal de sobreseimiento por la prevista en el inciso 2° del
art. 336 del C.P.P.N.
III. REVOCAR los puntos dispositivos VIII y IX del
resolutorio obrante a fs. 1966/80 en cuanto adopta un temperamento liberatorio
respecto de Carlos Guillermo Espínola y Jorge Alberto Pierini, de
conformidad con lo indicado en el apartado V. c) de los considerandos.
IV. REVOCAR PARCIALMENTE los puntos dispositivos
I y X del resolutorio obrante a fs. 1966/80 en cuanto adopta un temperamento
liberatorio respecto de Ernesto Hugo Páramo y Raquel Angélica Oliva y
DECRETAR LA FALTA DE MÉRITO del nombrado Páramo, de
conformidad con lo previsto por el artículo 309 del C.P.P.N., de conformidad
USO OFICIAL
con lo indicado en el apartado V. c) de los considerandos.
Regístrese, hágase saber al Sr. Fiscal de Cámara y devuélvase
a primera instancia a fin de que se cumplan el resto de las notificaciones.
Sirva el presente de atenta nota de envío.
Fdo.: Jorge L. Ballestero - Eduardo G. Farah.
Ante mí: Eduardo A. Nogales.
El Dr. Eduardo R. Freiler no firma por hallarse excusado. Conste.
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