amnistía internacional

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amnistía internacional
ZAIRE
Violaciones, homicidios y otras violaciones de
derechos humanos cometidas por las fuerzas de
seguridad
19 de febrero de 1997
RESUMEN
ÍNDICE AI: AFR 62/06/97/s
DISTR: SC/CC/CO/GR (08/97)
La comunidad internacional parece poco dispuesta o incapaz de emprender acciones conjuntas
para ayudar a la gente que sufre flagrantes abusos contra los derechos humanos en Zaire. Tras la masiva
repatriación de refugiados a Ruanda a finales de 1996, diplomáticos y políticos han dejado fracasar los
planes para la creación de una fuerza de intervención humanitaria, y los periodistas y cámaras de
televisión se han marchado a otros «puntos calientes». Sin embargo, para la gente que vive en Zaire la
situación ha ido de mal en peor.
Los habitantes de muchas ciudades y pueblos de Zaire viven en constante temor por las
violaciones de los derechos humanos que cometen los soldados zaireños. Tropas gubernamentales, en su
retirada de la región de Kivu, han saqueado, violado y matado casi con total impunidad.
La decisión del gobierno de Zaire de lanzar en enero de 1997 una contraofensiva militar para
recuperar el territorio en poder de los rebeldes en el este de Zaire ha suscitado serios temores de que los
civiles puedan ser sometidos a nuevos abusos contra los derechos humanos. La trayectoria no resulta
alentadora: este informe describe las numerosas violaciones de los derechos humanos cometidas por las
fuerzas de seguridad zaireñas entre noviembre de 1996 y febrero de 1997. A Amnistía Internacional le
preocupa sobre todo saber que las mujeres, los miembros de grupos religiosos y los extranjeros han sido
especialmente perseguidos por las tropas zaireñas.
Amnistía Internacional publica este informe con la esperanza de que la comunidad internacional
presionará al gobierno zaireño y a la Alianza de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de
Congo-Zaire (AFDL) en este momento crítico para evitar que las fuerzas de seguridad cometan más
violaciones de los derechos humanos.
PALABRAS CLAVE: AGRESIÓN SEXUAL1 / EJECUCIÓN EXTRAJUDICIAL1 / CONDICIONES
PENITENCIARIAS1 / TORTURA/MALOS TRATOS1 / IMPUNIDAD1 / MUJERES1 / CLÉRIGOS1 /
MILITARES1 / DETENCIÓN ARBITRARIA / EXACCIÓN / DETENCIÓN EN RÉGIMEN DE
INCOMUNICACIÓN / MUERTE BAJO CUSTODIA / MALA SALUD / PENA DE MUERTE / PERIODISTAS /
PERSONALIDADES ACADÉMICAS / ESTUDIANTES / REFUGIADOS / GRUPOS ÉTNICOS /
HOMBRE/MUJER DE NEGOCIOS / PEQUEÑOS COMERCIANTES / TRABAJADORES DE AYUDA
HUMANITARIA / MÉDICOS / TRABAJADORES DE LA SALUD / CONDUCTORES / POLÍTICOS /
MILITARES VÍCTIMAS / AVANZADA EDAD / NIÑOS / EMBARAZO / DEFENSA CIVIL / CONFLICTO
ARMADO / MANIFESTACIONES /
Este informe resume el documento titulado: Zaire: violaciones, homicidios y otras violaciones de
derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad (Índice AI: AFR 62/06/97/s), publicado por
Amnistía Internacional el 19 de febrero de 1997. Toda persona que desee más información o emprender
alguna acción sobre este tema, deberá consultar el documento completo.
SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDRES WC1X 8DJ, REINO UNIDO
TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL, ESPAÑA
amnistía internacional
ZAIRE
Violaciones, homicidios y otras violaciones de
derechos humanos cometidas por las fuerzas de
seguridad
19 de febrero de 1997
Índice AI: AFR 62/06/97/s
Distr: SC/CC/CO/GR
SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDRES WC1X 8DJ, REINO UNIDO
TRADUCCIÓN DE EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL, ESPAÑA
ZAIRE
Violaciones, homicidios y otras violaciones de derechos humanos
cometidas por las fuerzas de seguridad
La comunidad internacional parece poco dispuesta o incapaz de emprender acciones conjuntas
para ayudar a la gente que sufre flagrantes abusos contra los derechos humanos en Zaire. Tras la masiva
repatriación de refugiados a Ruanda a finales de 1996, diplomáticos y políticos han dejado fracasar los
planes para la creación de una fuerza de intervención humanitaria, y los periodistas y cámaras de
televisión se han marchado a otros «puntos calientes». Sin embargo, para la gente que vive en Zaire la
situación ha ido de mal en peor.
Las habitantes de muchas ciudades y pueblos de Zaire viven en constante temor por las
violaciones de los derechos humanos cometidas por soldados zaireños, que han saqueado, violado y
matado casi con total impunidad. Desconocen si sus casas, granjas o negocios serán saqueados de un
momento a otro o si sus vidas correrán peligro. La lucha por la supervivencia ha sido resumida por un
testigo, que afirmó: «La gente es ingeniosa: los fabricantes de ataúdes están haciendo un buen
negocio». Numerosos zaireños han sido desplazados por las luchas y los abusos contra los derechos
humanos cometidos en el este de Zaire y no pueden regresar a sus hogares de forma segura. Su situación
es desesperada. Algunos sólo viven de lo que pueden encontrar en los bosques. «Regresé [a mi ciudad
natal]», afirmó otro testigo «no porque no tuviera miedo, sino porque huir no sirve de nada. Si tienen
que matarme, es mejor que lo hagan con gente delante». Alrededor de 300.000 refugiados de Ruanda y
de Burundi permanecen en el país, en gran parte olvidados por la comunidad internacional y presas del
hambre y de la enfermedad.
El gobierno zaireño lanzó una contraofensiva militar en enero de 1997 para recuperar el territorio
que los rebeldes tenían en su poder en el este de Zaire, lo que ha suscitado serios temores de que los
civiles puedan ser sometidos a nuevos abusos de los derechos humanos. "La contraofensiva no
perdonará a nadie, y la guerra se llevará hasta el final, cueste lo que cueste», se advertía
amenazadoramente en una declaración oficial difundida a finales de enero. La trayectoria no resulta
alentadora: este informe describe las numerosas violaciones de los derechos humanos cometidas por las
fuerzas de seguridad zaireñas entre noviembre de 1996 y febrero de 1997. Amnistía Internacional publica
este informe con la esperanza de que la comunidad internacional presionará al gobierno zaireño en este
momento crítico para impedir que las fuerzas de seguridad cometan más violaciones de los derechos
humanos.
Los combates se vienen produciendo en Zaire desde octubre de 1996, y una franja de unos 640
kilómetros en las regiones de Kivu Norte y Kivu Sur permanece bajo control de un grupo armado tutsi, la
Alianza de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Congo-Zaire (AFDL). Este conflicto no ha
hecho más que elevar la tensión en gran parte del país, y personas de origen ruandés, burundés y ugandés
han sido víctimas de abusos cometidos por fuerzas gubernamentales y civiles aliados. Desde finales de
octubre de 1996 decenas de civiles y de soldados han sido detenidos y acusados de ser cómplices de la
AFDL o espías de los gobiernos de Ruanda, Burundi o Uganda. Se cree que muchos de ellos permanecen
aún detenidos en la capital, Kinshasa, en la ciudad de Kisangani, al norte del país, y en otras partes de
Zaire.
El gobierno zaireño se ha esforzado recientemente por mejorar la imagen de sus fuerzas de
seguridad. En diciembre de 1996 empezó a reorganizar el mando de las fuerzas armadas, y a principios
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Zaire: Violaciones, homicidios y otras violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad
de enero de 1997 el nuevo ministro de Defensa, el general Likulia Bolongo, anunció que las fuerzas
armadas tenían que deshacerse de «delincuentes, desertores, saqueadores y vagabundos», que deberían
ser castigados en consejo de guerra de forma «severa y espectacular». Tras este anuncio, se han
producido algunos arrestos y juicios de personal militar. El 21 de enero de 1997 un consejo de guerra
celebrado en Kisangani condenó a muerte a 14 soldados. El tribunal los declaró culpables de cobardía y
deserción en el transcurso de los combates que tuvieron lugar en el este de Zaire entre miembros de las
fuerzas armadas zaireñas y la AFDL.
A finales de enero, decenas de soldados fueron arrestados por saqueo y deserción. Los
soldados, acusados de aterrorizar a civiles durante más de un mes en la región del Alto Zaire, fueron
desarmados por unidades del Servicio de Acción y de Información Militar (SARM). Un grupo de 150
personas, la mayoría soldados, pero entre los que se encontraban algunos civiles, fueron trasladados en
avión desde Bumba, en la región de Equateur, hasta la capital, Kinshasa, para ser juzgados por un
tribunal militar.
Las violaciones generalizadas de los derechos humanos que han llevado a cabo las fuerzas de
seguridad y que el pueblo de Zaire ha soportado durante años, han sido documentadas por Amnistía
Internacional en numerosos informes anteriores. 1 Este documento se refiere al periodo comprendido
entre noviembre de 1996 y febrero de 1997, y se ocupa de las violaciones de los derechos humanos
cometidas por las fuerzas de seguridad zaireñas; principalmente las Fuerzas Armadas Zaireñas (FAZ),
pero también el Servicio de Acción y de Información Militar (SARM) y la Dirección General de la
Seguridad Nacional (DGSN). Aunque no exclusivamente, el documento se centra sobre todo en el este
de Zaire. Para mayor información sobre los abusos contra los derechos humanos cometidos por la AFDL,
se ruegan consultar los documentos recientes de Amnistía Internacional titulados Zaire: Violenta
persecución del Estado y de los grupos armados (29 de noviembre de 1996, AFR 62/26/96/s) y Zaire:
Lejos del escrutinio - Abusos contra los derechos humanos en el este de Zaire (19 de diciembre de 1996,
Índice AI: AFR 62/29/96/s).
En el momento de redactar este documento, a finales de enero de 1997, la contraofensiva del
gobierno parecía encontrarse en vía muerta, y los combates se desarrollaban en varios frentes. El
gobierno zaireño realizaba tremendos esfuerzos para asegurarse el apoyo militar extranjero. Se han
recibido numerosos informes acerca de la presencia en Kingansani de una fuerza de 280 mercenarios
blancos contratados para entrenar y luchar junto a las fuerzas zaireñas. La fuerza mercenaria,
presuntamente financiada por Kuwait y encabezada por un belga, Christian Tavernier, está integrada por
serbios, croatas, rusos, polacos, chechenos, belgas, italianos y un «número significativo de franceses».
Según informes, esta fuerza posee aviones caza de reacción y helicópteros militares. Soldados de Ruanda
y Uganda, y, en menor medida de Burundi, según la información recibida, combaten junto a la AFDL, al
igual que mercenarios de Eritrea, Etiopía y Somalia. También existen informes preocupantes de que
otros países africanos, especialmente, Uganda, Ruanda y Burundi, puedan verse cada más implicados en
el conflicto.
1
Entre los documentos recientes se incluyen: Zaire: Desorden e inseguridad en Kivu Norte y Kivu Sur,
noviembre de 1996, AFR 62/14/96/s; Zaire: Violenta persecución del Estado y de los grupos armados, 29 de
noviembre de 1996, AFR 62/26/96/s; y Zaire: Lejos del escrutinio - Abusos contra los derechos humanos en el este de
Zaire, 19 de diciembre de 1996, Índice AI: AFR 62/29/96/s.
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Zaire: Violaciones, homicidios y otras violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad
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Es difícil obtener información sobre lo que está ocurriendo, especialmente en el este de Zaire. A
los periodistas y a los trabajadores de ayuda humanitaria se les ha negado el acceso a esta zona o se les
ha obligado a marcharse debido al aumento de la violencia. Además, los defensores de los derechos
humanos han sido perseguidos sistemáticamente por las autoridades y acusados de apoyar a la AFDL.
Han sido hostigados, intimidados, interrogados y detenidos. Las autoridades no han hecho nada cuando
han sido objeto de ataques a trabajadores de ayuda humanitaria, entre ellos miembros de la iglesia.
«Forma parte de un plan deliberado para socavar y destruir a los que defienden a los pobres», afirmó un
testigo, que describió cómo un grupo encabezado por soldados y había saqueado varias veces y acosado
a una comunidad de monjas de la ciudad de Kananga, la capital de la región del Kasai Oeste (véase más
abajo). Ciertas organizaciones de ayuda humanitaria que trabajan en Kivu Norte y Kivu Sur han
comenzado a reducir su actividad y algunas embajadas occidentales han pedido a las organizaciones de
ayuda humanitaria que se retiren totalmente.
Cientos de miles de refugiados y desplazados zaireños se encuentran atrapados en el este de
Zaire. El trabajo de las organizaciones humanitarias se ve gravemente obstaculizado por la decisión del
gobierno de Zaire de no conceder salvoconductos debido a las actividades militares. Un funcionario de la
ONU ha calificado de «espantosa» la situación de las personas desplazadas dentro de su país y de los
refugiados de las zonas de Shabunda y Lubutu. UNICEF ha informado de que en los campamentos de
Tingi-Tingi y Amisi mueren cada semana decenas de refugiados ─muchos de ellos niños─, sobre todo de
desnutrición, malaria y diarrea.
Amnistía Internacional no adopta ninguna postura en relación con las actividades militares, y
sólo le preocupan las víctimas actuales y potenciales de los abusos contra los derechos humanos. La
organización pide al gobierno zaireño que garantice que sus fuerzas respetarán los derechos humanos de
los civiles ─incluidos los de los desplazados y refugiados─ en las zonas de conflicto y en cualquier otro
lugar, y pide a la AFDL que cumpla los principios del derecho internacional humanitario. Amnistía
Internacional ha pedido que se interrumpa el suministro de todo tipo de armas ligeras y material militar
auxiliar al gobierno y a las fuerzas de oposición en Zaire, y pide también a la comunidad internacional
que utilice cualquier forma de presión que tenga a su alcance para proteger a las personas que se hallan
atrapadas en medio de este conflicto.
Violaciones y otros abusos contra las mujeres cometidos por soldados
A principios de diciembre de 1996 los soldados de las FAZ que huían del avance de las fuerzas
de la AFDL en el este de Zaire destrozaron la ciudad de Bunia, situada a unos 320 kilómetros al norte de
Goma. Saquearon el centro comercial de la ciudad, arrojaron granadas en el interior de las casas y
destrozaron todo cuanto no pudieron llevarse.
El 5 o 6 de diciembre, según varias fuentes locales, soldados violaron brutalmente a alumnas del
Lycée Likovi, instituto de enseñanza secundaria, en Bunia. Al parecer, los soldados violaron de forma
salvaje y sistemática a las adolescentes, ocasionando la muerte a siete de ellas. Luego se dirigieron a la
casa de maternidad de la ciudad, donde violaron a más mujeres. Según informes, una mujer en avanzado
estado de gestación resultó muerta. Posteriormente, los soldados fueron a un convento de monjas
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Zaire: Violaciones, homicidios y otras violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad
ancianas. Las monjas huyeron al bosque, pero, según informes, los soldados de las FAZ las siguieron, las
golpearon con sus armas y violaron a algunas de ellas.
La población de la ciudad se puso en contra de los soldados. Hubo marchas de protesta y, según
los informes recibidos, un soldado resultó muerto. Un testigo afirmó: «Esta gente ya no puede más; ahora
van a matar soldados. Alrededor del 8 de diciembre, Bunia cayó en manos de la AFDL.
El Lycée Likovi no fue el único instituto femenino de enseñanza media que fue atacado por
soldados para cometer violaciones. En Idohu, en la carretera entre Beni y Bunia, un testigo informó de
que los soldados de las FAZ que habían ido a Bunia violaron y secuestraron a varias jóvenes a finales de
noviembre y afirmó: «Esto ha convertido la repugnancia que se sentía hacia las FAZ en odio profundo».
Se ha informado de abusos parecidos contra las mujeres, especialmente mujeres jóvenes y niñas,
en otras zonas del este de Zaire por las que pasaron soldados desertores de las FAZ. A mediados de
noviembre, un testigo ocular en Nyankunde, 20 kilómetros al oeste de Bunia, afirmó que había visto a
varias jóvenes que habían sido retenidas por soldados en Butembo. «Pidieron auxilio cuando pasaron por
aquí, pero fueron retenidas por desertores armados». Amnistía Internacional desconoce lo que les
sucedió posteriormente a estas jóvenes.
En Kisangani, según informes, seis soldados violaron el 7 de noviembre de 1996 a
Wasiangalikani Yenga, una joven mujer que vivía en la zona de Kabondo. También en noviembre, un
soldado violó a una joven - Brigitte Sumaili - que trabajaba en el hotel Masudin donde él se hospedaba.
La joven tuvo que recibir tratamiento médico.
Se ha informado de más violaciones cometidas por soldados de las FAZ en otras ciudades de la
región del Alto Zaire y en Isiro, cerca de Bunia, en la región Kivu Norte, y más hacia el Oeste, entre
Walikale y Lubutu.
Agresiones y homicidios
Se han recibido numerosos informes de homicidios cometidos por soldados cuando viajaban
hacia el norte y el oeste del país, lejos de la zona de guerra. En muchas ciudades, los soldados de las FAZ
cometieron violaciones generalizadas y huyeron días antes de que llegara la AFDL al lugar. Muchos de
los incidentes de los que se informa no se han podido confirmar. En algunos casos, Amnistía
Internacional no pudo averiguar quienes eran los responsables, en otros, no quedó claro si los homicidios
fueron deliberados o se produjeron como resultado de la lucha entre combatientes armados. Por ejemplo,
existen informes de que soldados mataron hasta 60 civiles en la ciudad de Buta, pero esto no pudo
confirmarse.
Los soldados que atravesaron Bunia e Isiro a principios de noviembre de 1996 mataron
presuntamente a civiles, entre los que se encontraban un cura protestante y un hombre desarmado que se
ocultaba en una granja. También se ha informado de que los soldados de la FAZ mataron al responsable
de una compañía de seguros de Bunia. Kahindo Kamungele, propietario de un comercio, fue atacado por
soldados que habían saqueado e incendiado su tienda.
Los soldados saquearon de forma sistemática y brutal ciudades y pueblos de la provincia del Alto
Zaire al noreste del país, incluidos Aketi y Viadana. Según informes, una mujer y un niño resultaron
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muertos durante el saqueo a causa de balas perdidas. Tal punto alcanzó la destrucción, que el Alto Zaire
fue declarada oficialmente zona catastrófica.
A principios de noviembre, empezaron a recibirse informes de ataques perpetrados por soldados
en Kisangani, coincidiendo con la llegada a la ciudad de los vehículos que transportaban a los soldados
que habían huído del conflicto del este. En lugar de presentarse ante sus jefes, muchos de estos soldados
ocuparon hoteles en la ciudad, saquearon comercios y atacaron a todos cuantos se ponían en su camino.
Los habitantes de Kisangani vieron cómo saqueaban sus casas, fueron sometidos a exacciones
económicas en las calles, mercados y tiendas, sufrieron agresiones físicas y padecieron el uso
incontrolado de armas de fuego. Dichos abusos no sólo fueron obra de soldados desertores, sino también
de soldados de la guarnición de Kisangani y de estudiantes. El 6 de noviembre una marcha estudiantil
desembocó en la destrucción y el incendio de bienes pertenecientes a personas de etnia hutu o tutsi. Entre
los que vieron destruidos sus bienes figura Alois Kayawura, profesor de la Universidad de Kisangani,
ruandés de origen hutu, Deogratias Niyonkuru Ntina, refugiado en Zaire hace tiempo y coordinador de
una organización de ayuda humanitaria, y la familia Sekubumba, de origen tutsi.
El 27 de noviembre de 1996, tras varias semanas de abusos cometidos por soldados, la situación
llegó a un punto insostenible. Tres soldados exigieron dinero a un hombre llamado Pele Libonbo y
cuando intentaron detenerle arbitrariamente porque no les podía pagar, fue salvado por personas del
lugar que acudieron en su ayuda. La población se manifestó esa noche en contra de la brutalidad de los
soldados y del terror que estaban sembrando entre la población civil. Exigieron que los soldados que
habían venido del este de Zaire y que habían ocupado hoteles de la zona de Mangobo se trasladaran a sus
cuarteles. Aunque los soldados dispararon sus armas, hiriendo a tres civiles, la manifestación prosiguió
hasta que las autoridades militares enviaron una fuerza de intervención para llevarse a los desertores.
Las protestas se extendieron. El 28 de noviembre un soldado abrió fuego contra un grupo de
manifestantes que se dirigía al hotel Suamili, en la zona de Tshopo, hiriendo a cinco personas: un
sacerdote, dos de sus feligreses y dos transeúntes.
Los colaboradores de la iglesia se han visto sometidos a continuos ataques, y las autoridades
locales de Kisangani han acusado a la iglesia de contribuir a la rebelión. Los edificios pertenecientes a la
iglesia han sido registrados o saqueados numerosas veces, y su personal ha sido hostigado e intimidado.
En diciembre de 1996 tres sacerdotes extranjeros permanecieron detenidos varios días en Kinsangani
para ser interrogados y se les amenazó con la expulsión. Se les acusó de dar refugio a ciudadanos
extranjeros, incluidos ruandeses, burundeses y paquistanís, y de proporcionar información a extranjeros.
El 8 de noviembre de 1996 siete gendarmes que huían de Uvira retuvieron durante 12 horas como
rehenes a dos sacerdotes de la región de Shaba, sin darles ni comida ni agua. Los interceptaron cuando se
dirigían a la ciudad de Lubuye, y fueron liberados finalmente por soldados enviados desde Kalemie, pero
les robaron el dinero y sus efectos personales.
Desde el 2 al 6 de enero de 1997 un grupo encabezado por soldados asedió una comunidad de
monjas en Kananga, capital de la región de Kasai Oeste. Durante cuatro noches seguidas, arrojaron
piedras al edificio, realizaron disparos alrededor de la casa, derribaron puertas y vaciaron sus despensas.
Tanto este robo a mano armada como el acoso que sufrieron las monjas se realizaron con pleno
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conocimiento de las autoridades. Según un informe, los soldados pertenecían a la Brigada Especial de
Investigación y Vigilancia.
Los trabajadores de ayuda humanitaria también han sido objeto de ataques. El 13 de diciembre el
doctor Tony Uketi y tres colaboradores que conducían un vehículo de la Cruz Roja fueron retenidos una
noche entera por soldados cerca de Nyankunde, en las proximidades de Bunia; fueron amenazados,
golpeados y permanecieron atados toda la noche.
Las protestas de los ciudadanos zaireños han dado lugar a respuestas muy violentas por parte de
las fuerzas de seguridad. Según informes, en Lodja, ciudad situada en la provincia de Sankuru, en la
región de Kasai Este, miembros de la guardia civil abrieron fuego contra un grupo de estudiantes a
finales de enero, hiriendo al menos a 12, dos de ellos gravemente. Al parecer, los estudiantes protestaban
contra la detención de uno de sus compañeros, un estudiante de derecho llamado Pengi, ya que no estaba
claro el motivo de su arresto.
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Detenciones y arrestos arbitrarios
Desde que empezó el conflicto en el este de Zaire, las autoridades de este país han detenido a
zaireños de origen tutsi, refugiados, periodistas y activistas de derechos humanos que trataban de
investigar los abusos cometidos contra tutsis o han expresado abiertamente su opinión sobre la actuación
del gobierno en la zona del conflicto. Muchos han sido arrestados arbitrariamente o detenidos en régimen
de incomunicación durante más tiempo del permitido por la ley. Al parecer, algunos de ellos son presos
de conciencia. Todos permanecen detenidos en terribles condiciones, y algunos parece que han sido
torturados.
Según informes, a finales de diciembre de 1996, los detenidos que se hallaban en Kisangani
permanecían encarcelados en cachots (centros de detención) de la Guardia Civil, en centros de detención
de la DGSN y en la prisión central de Kisangani. En los centros de detención de la DGSN, más de 80
presos ruandeses y burundeses permanecían detenidos «por su propia seguridad». Entre ellos se
encontraban 12 miembros de la familia Kajuga, 11 miembros de la familia Kabuyanga y Richard
Bugingo. Según informes, a mediados de enero estos presos habían sido trasladados a la prisión central
de Kisangani. Se han recibido informes, aún sin confirmar, del traslado de los detenidos al centro de
detención de Osio, donde las condiciones son muy duras.
Según estos informes, entre 20 y 30 presos permanecieron recluidos en una celda oscura de un
centro de detención de la guardia civil. Se trataba de zaireños de origen ruandés que vivían en Kisangani,
y que habían sido acusados de tenencia ilícita de armas o de tener en su poder documentación que
apoyaba la rebelión. Según informes, algunos fueron golpeados poco después de su detención. Entre
ellos se encontraba Andre Rwabihama, ayudante médico, su esposa, Marie Nyirakamana, y su hijo
Fiston, de edad escolar; Paul Dipilanga Diekere, conductor, y Willy Tragara, estudiante. Fueron
detenidos tras la celebración de manifestaciones en contra de los tutsis organizadas por estudiantes de la
Universidad de Kisangani a principios de noviembre.
En la prisión central de Kisangani se encontraban siete u ocho refugiados ruandeses y varias
personas más, cuya documentación no estaba en regla. A principios de diciembre, alrededor de 150
presos habían escapado de la prisión, aparentemente, con el consentimiento de soldados del lugar. Según
la información recibida, las condiciones de la prisión eran muy duras. Las celdas estaban atestadas,
aunque algunos presos podían sobornar a los guardianes y disfrutar así de mejores condiciones. No había
camas ni colchones para los presos, ni comida, a excepción de la que traían familiares u organizaciones
no gubernamentales. Muchos presos sufrían desnutrición o se encontraban en mal estado de salud. Un
representante del Comité Internacional de la Cruz Roja afirmó que estaban «esqueléticos». La atención
médica fue prácticamente inexistente. Tras los brotes de varicela y diarrea que se produjeron en julio y
agosto de 1996, los presos que se encontraban al borde de la muerte fueron trasladados a un edificio que
antes había sido hospital y allí les dejaron morir sin recibir asistencia. El 19 de septiembre de 1996, un
preso llamado Zamundu murió solo, varios días después de que le llevaran agonizante en una bicicleta a
dicho edificio. Numerosas muertes de presos acaecidas durante 1996, algunas producidas por heridas de
bala, otras por causas desconocidas, jamás fueron investigadas.
Los periodistas han sido víctimas de detenciones en Kinshasa y otros lugares. El 14 de enero de
1997 Michel Luya, director del periódico de la oposición Le Palmarés fue detenido por miembros del
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Zaire: Violaciones, homicidios y otras violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad
DGSN para ser interrogado, y posteriormente acusado de atentado grave contra la seguridad del Estado.
Su periódico había publicado información sobre la hospitalización del presidente Mobutu. Según
informes, el 20 de enero Emmanuel Katshunga, periodista del periódico independiente La tempête des
tropiques (La tempestad de los trópicos), fue detenido en Kinshasa por miembros de la División Especial
Presidencial (DEP), cuando su periódico acusó a la DEP de realizar actos de saqueo en Kasai. El director
del periódico, Alexis Mutanda, había sido interrogado por miembros de la DEP dos días antes.
Pena de muerte
El 28 de enero de 1997 un consejo de guerra celebrado en Kisangani condenó a la pena de
muerte al médico Joseph Kanku Pinganay. El tribunal le declaró culpable de espionaje, por revelar a la
AFDL la posición de las fuerzas gubernamentales. Pinganay es dirigente de un partido político llamado
Movimiento por la Recuperación Nacional y el Fin del Desempleo. Era propietario de un dispensario en
Nia-Nia, ciudad al noreste de Kisangani.
Una semana antes, el 21 de enero de 1997, un consejo de guerra celebrado en Kisangani condenó
a muerte a 14 soldados. El tribunal los declaró culpables de cobardía y deserción durante los combates
que se libraron en el este de Zaire entre miembros de las fuerzas armadas zaireñas y la AFDL. Entre los
condenados a muerte figuraban el capitán Kange, el primer sargento mayor Malibizi y el cabo Ngoma.
Conclusión
Amnistía Internacional publica este informe en un momento crítico, cuando las vidas de cientos
de miles de hombres, mujeres y niños de Zaire corren grave peligro. La organización estima que la
reciente trayectoria de violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad
zaireñas debería alertar a los gobiernos de todo el mundo sobre los peligros a los que se enfrentan en
Zaire los civiles desarmados, e impulsar a la comunidad internacional a tomar medidas urgentes para
garantizar la protección de los derechos humanos fundamentales. Amnistía Internacional insta a la
comunidad internacional a que presione al gobierno zaireño para impedir que sus fuerzas de seguridad
cometan nuevas violaciones de los derechos humanos. Los gobiernos de todo el mundo deberían impedir
también el envío de armas ligeras y material militar auxiliar, así como de personal militar, a las fuerzas
gubernamentales y grupos armados de la región. Los gobiernos deberían abordar la cuestión de los
mercenarios. Esto es importante para la protección de los derechos humanos, ya que los mercenarios que
participan en varios conflictos alrededor del mundo han ejecutado a prisioneros y han cometido otros
graves abusos contra los derechos humanos, operando fuera del circuito ordinario de la justicia y al
margen de las cadenas de mando militar.
Amnistía Internacional pide al gobierno zaireño que garantice que sus fuerzas respetarán los
derechos humanos de los civiles ─incluidos los de los desplazados y refugiados─ en la zonas de conflicto
y en cualquier otro lugar. También pide al gobierno de Zaire que conmute las penas de muerte impuestas
por castigos más humanos y que garantice que los acusados que comparezcan a juicio en el futuro no
serán condenados a muerte o ejecutados. Amnistía Internacional ha instado numerosas veces a la AFDL
a que cumpla los principios del derecho internacional humanitario, y reitera ese llamamiento. Amnistía
Internacional pide también al gobierno de Zaire y a la AFDL que permitan el pleno acceso al país a los
activistas de derechos humanos y a otras personas que investigan informes de violaciones de los
derechos humanos en Zaire.
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Amnistía Internacional, 19 de febrero de 1997
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Violaciones, homicidios y otras violaciones de derechos humanos
cometidas por las fuerzas de seguridad
RESUMEN
El documento adjunto, que se hará público el 19 de febrero de 1997, proporciona información sobre
los flagrantes abusos contra los derechos humanos cometidos por soldados zaireños en Zaire tras la masiva
repatriación de finales de 1996. La contraofensiva militar que lanzó el gobierno de Zaire en enero de 1997
para recuperar el territorio que se halla en poder de los rebeldes en el este del país no ha hecho más que
empeorar la situación. AI publica este informe en un momento en que las vidas de cientos de miles de
personas corren grave peligro en Zaire. Amnistía Internacional pide al gobierno de Zaire y a la AFDL que
garanticen que sus fuerzas respetarán los derechos humanos de civiles, incluidos los de los desplazados y
refugiados que se encuentran en el país.
ACCIONES RECOMENDADAS
Asegurénse de que las personas pertinentes de su Sección han recibido copias de este documento:
coordinador de campañas, encargado de prensa, persona encargada de realizar gestiones ante el
gobierno de su propio país, RAR de África Central y coordinador de Zaire (se ruega consultar también el
apartado referido a distribución). Asegúrense igualmente de que el documento se archiva para consultas
futuras. La traducción francesa, que se prevé esté concluida a mediados de febrero de 1997, se enviará a los
coordinadores de Zaire. Como mínimo, se pide a las Secciones:
1. Darle un alto grado de difusión al documento.
2. Seguir expresando al propio gobierno, a través de reuniones o correspondencia, la preocupación de AI
sobre Zaire y la región de los Grandes Lagos.
3. Enviar el documento a las ONG pertinentes del propio país y a otras organizaciones interesadas en la región
de los Grandes Lagos.
DISTRIBUCIÓN POR EL SI
El SI ha enviado directamente este documento a:
- Todas las Secciones
- Los encargados de prensa de las Secciones
- Todos los coordinadores de grupos para Zaire
- Todos los grupos de la Red de Acción Regional de África Central
- Grupos con expedientes de acción de Zaire
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