2016 04 21 - Estudio sobre los riesgos de la salida del Reino Unido

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EMBAJADA DE ESPAÑA
REINO UNIDO
Consejería de Agricultura, Alimentación y
Medio Ambiente en Londres ( R eino Unido )
SG de Relaciones Internaciones y Asuntos
Comunitarios
Londres, 21 de abril de 2016
Informe de la Consejería
http://www.magrama.gob.es/es/ministerio/funciones-estructura/organizacionorganismos/ministerio-exterior/europa/reinounido-irlanda/
Estudio sobre los riesgos de la salida del Reino
Unido de la Unión Europea para el sector lácteo
británico
De acuerdo con el estudio de la empresa Promar International, la salida del Reino Unido de la UE no supondría ni
el final del comercio, ni la eliminación de las ayudas. Las
fronteras no se cerrarían de pronto, ni los trabajadores
extranjeros abandonarían inmediatamente el país.
El estudio abarca varias cuestiones:
Mercado
El mercado interior de la leche en el Reino Unido es deficitario, con un
autoabastecimiento de únicamente el 81%. Por ello, de acuerdo con el
estudio, la preocupación con respecto a los posibles aranceles u otras barreras a la exportación debería ser menor que en el caso de otros sectores.
Sin embargo, de acuerdo con los datos, el Reino Unido exporta el 42% de
su mantequilla, el 32% de sus quesos y el 78% de su leche en polvo, y estas cantidades son compensadas por mayores flujos importadores, principalmente procedentes de Europa.
De hecho, el 90% de las importaciones de productos lácteos proceden de
Europa y europeos son los principales productos lácteos que reclaman los
consumidores británicos.
En el caso de producirse la salida de la UE, resulta improbable el retorno al
proteccionismo para defender la producción interna y hacerlo provocaría
Informe de la Consejería
una respuesta que podría dañar al sector por encima de los beneficios que
produciría. El proteccionismo frente a las importaciones sería la peor política,
porque los consumidores la pagarían en términos de precios mayores y peor
calidad.
El mercado británico es altamente dependiente de los países europeos, con
los puestos principales del ranking ocupados por nueve países europeos que
acumulan el 80% de sus exportaciones. Más del 85% de las exportaciones
británicas de queso tienen como destino Europa. Sería fácil pensar en el potencial de sustitución que representan los países terceros con rápido potencial
de crecimiento, como Brasil, Rusia, India y China, pero en 2014 estos países
representaban únicamente el 1% de las exportaciones de queso británico.
Las barreras comerciales han mantenido una trayectoria continua de liberalización en todo el mundo y los mercados, tanto si permanece como si sale de
la UE, se abrirán gradualmente a los productos del Reino Unido. Muchos países de la UE tienen mayores costos de producción que la leche del Reino Unido, cuyos productores son lo suficientemente eficientes como para competir
en el escenario mundial. Sin embargo, esta ventaja no garantiza el acceso a
los mercados. Actualmente, la UE tiene 138 acuerdos internacionales de comercio bilateral. Si el Reino Unido sale de la UE, tendrá que renegociar y poner en marcha nuevos acuerdos, lo que podría necesitar muchos años.
Resulta imposible de conocer a priori si un nuevo conjunto de acuerdos comerciales serían mejores o peores que los vigentes actualmente. Fuera de la
UE, el Reino Unido sería libre para negociar acuerdos de libre comercio con
cualquier nación, y este proceso podría ser mucho más rápido sin tener que
poner previamente de acuerdo a otros 27 países.
Es posible que el Reino Unido quiera probar este enfoque, pero una vez que
haya optado por abandonar, sería bastante absurdo asumir que fuera posible
el establecimiento de acuerdos comerciales exclusivos para los productos
lácteos. Por lo tanto, lo que los agricultores obtengan para los productos
lácteos en estos acuerdos comerciales dependerá también de lo que los fabricantes de coches, los bancos y las otras industrias, junto con el Gobierno,
piensen que pueden conseguir.
Un último punto a considerar con respecto al mercado de los productos lácteos, tanto a nivel nacional como internacional, sería el valor de la libra esterlina, que posiblemente podría verse afectada por el Brexit. La incertidumbre es
igual a riesgo y esto se refleja en un menor valor de la libra esterlina.
Los pesimistas sugieren incluso que el Brexit podría dar lugar a una fuga de
capitales y al colapso del valor de la libra esterlina. La incertidumbre alrede-
Informe de la Consejería
Los pesimistas sugieren incluso que el Brexit podría dar lugar a una fuga de
capitales y al colapso del valor de la libra esterlina. La incertidumbre
alrededor de la permanencia británica ha producido ya una reducción del 9%
en el valor de la libra esterlina frente al dólar de EEUU y el euro.
Mientras que los productores de leche darían sin duda la bienvenida a este
golpe de suerte, las implicaciones a largo plazo de tener una libra débil es
probable que conduzca a tasas de interés más altas, menor crecimiento y
aumento de la inflación. Es imposible saber si Brexit podría tener esta
consecuencia y gran parte de los argumentos económicos se centrarán
alrededor de este mismo punto.
Ayudas
En la UE, el apoyo al mercado es en forma de compras de intervención y
ayudas al almacenamiento privado. El hecho de que el Gobierno de Reino
Unido, si fuera independiente de la UE, fuera capaz de proporcionar un
sostenimiento de los precios de esta forma es discutible. Si lo hiciera, se
correría el riesgo de apoyar artificialmente precios más altos para los
agricultores de los que el mercado estuviera dispuesto a pagar y se podría
acabar con existencias indeseadas de productos.
Bajo los actuales niveles de ayuda agrícola de la UE, los agricultores del Reino
Unido reciben una cantidad bastante más reducida que la contribución neta
que el Reino Unido paga a la UE, lo que implica que podría permitirse el lujo
de continuar con el nivel de subsidio existente y tener todavía dinero de
sobra.
Muchos comentaristas esperan una reducción de las subvenciones por
explotación en el caso de la salida, pero muy pocos comentaristas o
economistas esperan que el apoyo llegue a anularse totalmente en el futuro.
De producirse la reducción, los recortes probablemente se aplicarían por
etapas (aterrizaje suave).
Curiosamente, Noruega y Suiza cuentan con un apoyo agrícola que
representa más del 56% de los ingresos agrícolas en comparación a la media
de la UE del 18%. Es poco probable que el Gobierno del Reino Unido fuera tan
generoso, debido a la presión para dirigir fondos a otras áreas tales como el
la salud, la educación, el bienestar y la vivienda.
Es lógico concluir que, en comparación con el statu quo, será más fácil quitar
y ajustar las ayudas a las explotaciones cuando la decisión dependa de un
único Estado, en lugar de 28.
Cualquiera que sea el sistema o el nivel de apoyo que se acuerde, todavía
será necesario estimular la competitividad, ayudar a los agricultores a reducir
la contaminación, apoyar y fomentar la biodiversidad, mejorar el bienestar
animal y hacer frente al cambio climático.
Una buena parte de la regulación para abordar estas cuestiones se origina en
Bruselas, pero sería un error creer que pueden ser anuladas si se lleva a cabo
el Brexit.
Informe de la Consejería
El Reino Unido es signatario de muchos acuerdos internacionales como el de
Kyoto para limitar las emisiones de CO2, que se ha fortalecido aún más
a través de la Ley británica de Cambio Climático de 2008. Bajo cualquier
resultado del referéndum, los agricultores todavía serán incentivados para
reducir las emisiones de carbono.
Más allá de estas obligaciones, la política doméstica podría ser más flexible
hacia la agricultura de las zonas altas y para los agricultores jóvenes, pero es
difícil pensar en cualquier ayuda especial para el apoyo adicional de los
productores de leche. Si el apoyo que se pudiera dar en este caso pudiera
interpretarse como una subvención que diera a los productores de leche del
Reino Unido una ventaja competitiva sobre los agricultores de la UE,
inevitablemente, el acceso a los mercados sería más difícil.
Carga regulatoria
En realidad, es difícil imaginar los aspectos regulatorios que podrían ser
eliminados en caso de salida de la UE, ya que la carga regulatoria impuesta a
los agricultores no procede exclusivamente del Gobierno sino también de los
clientes. Mientras que la eliminación de la regla de los tres cultivos podría ser
un alivio para los productores de cultivos herbáceos, su impacto no resulta
considerable en general para los productores lácteos. Las restricciones al
movimiento de animales, quizás el inconveniente más grande para los
ganaderos del Reino Unido, se derivan de problemas internos como la
tuberculosis y el mal de pie y boca. No hay ninguna probabilidad de que estas
restricciones sean menores como consecuencia del Brexit.
También hay regulaciones de la UE relativas a la calidad del agua, higiene de
los alimentos, residuos, conservación de la naturaleza, pesticidas y salud
animal. Si bien pudiera producirse alguna modificación, no es plausible creer
que el Reino Unido pudiera moverse en una dirección diferente a la señalada
por las normativas actuales. El hacerlo contaría con la oposición de toda una
serie de grupos de presión y, peor aún, haría más difícil el acceso a los
mercados europeos.
La salida de la UE no va a erradicar las presiones que existen sobre el uso de
la tierra y, en conclusión, no se prevé que las regulaciones y normas para la
producción de leche vayan a ser menos onerosas si el Reino Unido opta por
salir de la UE.
Mano de obra extranjera
Informe de la Consejería
No existen estadísticas precisas sobre el número o la proporción de personas
emigrantes que trabajan en las granjas lecheras. Sin embargo, se estima que
los rebaños con más de 150 vacas, responsables de más del 80% de la
producción de leche en el Reino Unido, tienen por lo menos un 40% de sus
empleados procedentes de Europa del Este.
Es sencillo llegar a la conclusión de que la ya complicada tarea de atraer
personal de buena calidad para el trabajo en las granjas lecheras será más
difícil si se produce el Brexit.
Precio de la tierra
Veinte años después de la reforma de los subsidios agrícolas en Nueva
Zelanda, se habían recuperado los ingresos de las explotaciones, la
productividad agrícola se encontraba entre las de más rápido crecimiento del
mundo y los precios de la tierra eran mayores de lo que habían sido con los
niveles más altos de subsidios agrícolas. Esto debería dar consuelo a aquellos
que dudan de que el sector lácteo pueda sobrevivir sin subvenciones. El
precio de los ajustes ha supuesto a largo plazo un sector agrícola adecuado y
dinámico. Sin embargo, el dolor que supusieron aquellas reformas fue
significativo.
El precio del suelo se redujo en alrededor del 65% y un 5% de los
agricultores comerciales se declararon en quiebra o simplemente
abandonaron sus granjas. Los altos niveles de incertidumbre llevaron a los
prestamistas a endurecer las condiciones para la ampliación de crédito a los
agricultores.
La Política Agrícola Común de la UE ha contribuido a la estabilidad de los
precios de las tierras de cultivo. El incremento de la incertidumbre de la renta
agrícola o la reducción del nivel de apoyo de los pagos directos podrían
debilitar la atracción sobre la propiedad de tierras de cultivo y crear
préstamos más caros o difíciles de obtener.
Conclusión
Se habla de riesgos, no de hechos predecibles. Es difícil predecir si el sector
lácteo saldrá beneficiado o perjudicado, ya que la fortuna del sector está
ligada al éxito de la economía británica en su conjunto y actualmente se
desconocen los acuerdos que se establecerán en el caso de la salida de la UE.
El Gobierno podría continuar apoyando a los agricultores de manera casi
idéntica al actual régimen de la UE. Pero al final el nivel de apoyo será
determinado por las prioridades totales de gasto del Gobierno y por lo que
considere que le dé más posibilidades de resultar reelegido.
Puede esperarse que el Gobierno dé prioridad al apoyo al mercado de
servicios, especialmente la ciudad de Londres, ya que esto es fundamental
para el éxito de la economía del Reino Unido.
Informe de la Consejería
El Gobierno tendrá que crear una economía dinámica y competitiva, por
ninguna otra razón que la de proteger la libra y mantener el país solvente.
Por lo tanto, un bandazo hacia el proteccionismo para cualquier industria,
incluyendo el sector lácteo, parece imaginario.
El fuerte mercado doméstico del Reino Unido, la dependencia de los
fabricantes europeos y el compromiso con los altos estándares de producción
lleva a concluir que el Brexit no sería un desastre para el sector lácteo del
Reino Unido, que dispone de productores eficientes y con la capacidad de
producir productos de alta calidad. Existe, sin embargo, una gran
incertidumbre sobre cómo el Reino Unido logrará establecer los acuerdos
comerciales que son esenciales para la continuación de la competitividad de la
economía. Esta será una cuestión polémica durante la campaña del
referéndum.
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