Actividades sobre las propiedades del texto

Anuncio
ACTIVIDADES SOBRE LAS PROPIEDADES DEL TEXTO
1. Coherencia.
a) Estructura. Divide el texto en partes e indica su contenido.
b) Haz un resumen el texto.
c) Tema. Sintetiza en una línea el tema del texto.
2. Adecuación. ¿Qué registro lingüístico se ha utilizado en el texto? Justifícalo con ejemplos.
3. Cohesión. Agrupa las palabras subrayadas según sea el procedimiento de cohesión que se ha
utilizado e indica para qué se ha utilizado. Además, identifica alguna elipsis que aparezca en
el texto y señala su intención.
Nadal y Verdasco se juegan el pase a la final del Open de Australia
DAVID MENAYO. Diario MARCA.
Rafa Nadal y Fernando Verdasco se miden las semifinales del Open de Australia por un
puesto en la final, donde ya espera Roger Federer. Desde que Carlos Moyá cediera el título a Pete
Sampras en 1997, ningún español ha vuelto a ser protagonista en la final del primer Grand Slam del
año; un torneo, por otra parte, que nunca ha ganado un español en el apartado individual.
Nadal y Verdasco son dos modelos dispares de tenistas, dos estilos de juego diferente, dos
formas de ser, dos compañeros y amigos, sentimientos encontrados y un sólo fin: lograr el pase a la
final del Open de Australia. Rafa Nadal, primer cabeza de serie del torneo, se ha deshecho hasta la
fecha del belga Christophe Rochus, del croata Roko Karanusic, del alemán Tommy Haas, del
chileno Fernando González y del francés Gilles Simon. Por su parte, Fernando Verdasco, décimo
cuarto favorito, ha eliminado hasta el momento al francés Adrian Mannarino, al galo Arnaud
Clement, al británico Andy Murray y al francés o­Wilfred Tsonga.
El mejor resultado de Nadal en Australia son las semifinales alcanzadas el año pasado,
donde tropezó con el sorpresivo Jo­Wilfred Tsonga.
Sin embargo, el manacorí está más
acostumbrado a este tipo de rondas que un Fernando Verdasco que está firmando en Melbourne su
mejor resultado en un 'grande'.
Rafa Nadal y Fernando Verdasco se han medido en seis ocasiones hasta la fecha, siempre
con victoria para el tenista balear. El último precedente data del Roland Garros del pasado año, con
un contundente tanteo de 6­1, 6­0 y 6­2 para Nadal.
En la final, ya espera Roger Federer. El suizo, que ganó al estadounidense Andy Roddick
por un tanteo de 6­2, 7­5 7­5, tendrá un día más de descanso hasta la disputa de la final que tendrá
lugar el domingo a partir de las 9:30 en la Rod Laver Arena. En cuanto a los precedentes del suizo y
los españoles cabe destacar que con Rafa, Federer se ha medido en 18 ocasiones, con un balance de
12­6 favorable al español; y con Fernando, Federer se ha cruzado en 2 ocasiones, con sendas
victorias para el tenista suizo.
Marca, 29/01/09
La sombra del vampiro
ARTURO PÉREZ­REVERTE | XLSemanal | 7 de octubre de 2007
A menudo llegan cartas pidiendo que recomiende un libro
para jóvenes. Algo que los anime a
leer. En literatura, la palabra jóvenes resulta ambigua y peligrosa, de modo que no suelo meterme
en ese tipo de jardines. Cada cabeza es un mundo aparte. Por lo demás, creo que, salvo contadas
excepciones, lo que establece la diferencia entre un libro para jóvenes y otro para adultos es la edad
de quien lo lee. Unos textos encuentran a su lector en el momento adecuado, y otros no. El conde de
Montecristo, por ejemplo, puede fascinar lo mismo a un joven de quince años que a un abuelo de
setenta. Y no sabría decir cuándo es más placentero y provechoso leer La línea de sombra, El
guardián entre el centeno, La cartuja de Parma, Moby Dick o La montaña mágica.
Hay una novela, sin embargo, con la que tengo la certeza de ir sobre seguro, pues no conozco a
ninguno de sus lectores, jóvenes o adultos, que no hable de ella con entusiasmo. Con su título
ocurre como con tantas obras maestras: el cine lo hizo todavía más popular, devorándolo, y al fijarlo
en el imaginario colectivo desvinculó el mito de la fuente original. Pero ese libro extraordinario
sigue ahí, en librerías y bibliotecas, en buen y sólido papel impreso, esperando que manos
afortunadas lo abran y se estremezcan con su invención perfecta, su belleza y su trama
sobrecogedora. La novela se llama Drácula y fue escrita –a máquina, innovación técnica absoluta
en aquel momento– por su autor, Bram Stoker, hace ciento diez años.
Drácula es de una modernidad que apabulla. Para construirla, Stoker se zambulló en leyendas
medievales, supersticiones y brumas balcánicas, vampirismo y hombres lobo, sin que nada de eso
entorpeciese con erudiciones inoportunas, a la hora de escribir, la limpia eficacia de su historia, a la
que aplica una factura técnica complicada, impecablemente resuelta, que ya quisieran para sí
muchos de los que, a estas alturas del tiempo y la literatura, pretenden romper o reinventar las
reglas del juego. La historia, que empieza cuando el joven inglés Jonathan Harker viaja a
Transilvania para negociar una venta con un aristócrata local, se fragmenta en cartas, diarios
íntimos, recortes de prensa, grabaciones fonográficas e incluso el espeluznante diario de abordo –
pieza maestra dentro de la obra maestra– del capitán de un navío, el Démeter, que con su perro
negro ocupa por mérito propio un lugar en la nomenclatura de barcos legendarios y misteriosos de
la gran literatura de todos los tiempos. (...)
Y es que, por encima de todo eso, Drácula es una novela magnífica que a ningún lector deja
indiferente. «La mejor del siglo», afirmaba de ella Oscar Wilde en 1897; y con Don Juan y Fausto,
según André Malraux, «los únicos mitos creados por los tiempos modernos». Un pedazo de libro,
vamos. De los que enganchan –literalmente– por el pescuezo. Así que, señora, caballero, profesor
de literatura o quien diablos sea usted, permítame una sugerencia: si esa lastimosa criatura suya no
abre nunca un libro, cómprele Drácula, o hágaselo leer y comentar en clase. A usted, de paso,
tampoco le vendría mal. Échele un vistazo, y ya me contará. Tan seguro estoy de eso que, si no
funciona, yo mismo le devuelvo su dinero. 1. Analiza la estructura del texto, haz un resumen, enuncia el tema del texto.
2. Agrupa e identifica los procedimientos de cohesión utilizados: elemenos anafóricos,
deícticos y nexos. Justifica su uso. (Atención, además de los pronombres personales, los
verbos en primera persona también son elementos deíctos ya que marcan la presencia del
hablante, la primera persona).
Descargar