azu_etd_13469_sip1_m... - The University of Arizona Campus

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EL ESPACIO COMO ESPEJO CULTURAL.
REFLEXIONES ECOCRÍTICAS EN AMÉRICA LATINA
A PRINCIPIOS DEL NUEVO MILENIO
by
Maria Alessandra Woolson
__________________________
Copyright © Maria Alessandra Woolson 2014
A Dissertation Submitted to the Faculty of the
DEPARTMENT OF SPANISH & PORTUGUESE
In Partial Fulfillment of the Requirements
For the Degree of
DOCTOR OF PHILOSOPHY
WITH A MAJOR IN SPANISH
In the Graduate College
THE UNIVERSITY OF ARIZONA
2014
2
THE UNIVERSITY OF ARIZONA
GRADUATE COLLEGE
As members of the Dissertation Committee, we certify that we have read the dissertation
prepared by Maria Alessandra Woolson, titled “El espacio, un espejo cultural. Reflexiones
ecocríticas en América latina a principios del nuevo milenio” and recommend that it be accepted
as fulfilling the dissertation requirement for the Degree of Doctor of Philosophy.
_______________________________________________________________________
Date: August 1, 2014
Dr. Malcolm A. Compitello
_______________________________________________________________________
Date: August 1, 2014
Dr. Laura Gutiérrez-Escarpita
_______________________________________________________________________
Date: August 1, 2014
Dr. Abraham I. Acosta
_______________________________________________________________________
Date: August 1, 2014
Dr. Carl J. Bauer
Final approval and acceptance of this dissertation is contingent upon the candidate’s submission
of the final copies of the dissertation to the Graduate College.
I hereby certify that I have read this dissertation prepared under my direction and recommend
that it be accepted as fulfilling the dissertation requirement.
________________________________________________ Date: August 1, 2014
Dissertation Director: Dr. Malcolm A. Compitello
________________________________________________ Date: August 1, 2014
Dissertation Director: Dr. Laura Gutiérrez-Escarpita
3
STATEMENT BY AUTHOR
This dissertation has been submitted in partial fulfillment of the requirements for an
advanced degree at the University of Arizona and is deposited in the University Library to be
made available to borrowers under rules of the Library.
Brief quotations from this dissertation are allowable without special permission, provided
that an accurate acknowledgement of the source is made. Requests for permission for extended
quotation from or reproduction of this manuscript in whole or in part may be granted by the
copyright holder.
SIGNED: Maria Alessandra Woolson
4 TO IAN, THOMAS AND CHRISTIAN, WHO GIVE MEANING TO MY LIFE AND IN LOVING MEMORY OF TERESA LAMPERTI MONDINI, WHO TAUGHT ME THAT UNCONDITIONAL LOVE AND CURIOSITY HAVE NO LIMITS 5
AGRADECIMIENTOS Esta tesis doctoral no hubiese sido posible sin la colaboración desinteresada de las personas que se mencionan a continuación y el apoyo incondicional de mis hijos, mi familia y mis amistades. En primer lugar deseo expresar un profundo agradecimiento a mis directores de tesis, el Profesor Malcolm Compitello y la Profesora Laura Gutierrez Escarpita. Trabajar bajo la dirección de ambos ha sido una aventura en el aprendizaje más allá de la temática de la tesis doctoral o del trabajo académico. Con enorme generosidad, ambos han compartido conmigo su forma de mirar el mundo, generando oportunidades críticas e interrogantes desde diversas perspectivas, ya se trate de intersecciones con el espacio mediante los estudios literarios, culturales y geográficos o desde los estudios de performance y corporalidad. Ha sido un honor y un placer investigar, escribir e incursionar en nuevos territorios intelectuales bajo el ala de ambos profesores. De igual manera me gustaría agradecer al Profesor Bauer, miembro de mi comité de disertación, cuyo conocimiento en política internacional de aguas, y cuyo sobresaliente trabajo en mercados de agua en Chile me proveyó de una clara y amplia comprensión de la institucionalidad que sostiene el territorio y las relaciones humanas en materia ambiental. Su enfoque pragmático y su experiencia en jurisprudencia han sido sustanciales en la construcción argumentativa de esta tesis. 6
También deseo agradecer a otros profesores y miembros de la academia que, a lo largo de los cuatro año de duración de este doctorado, me apoyaron con ideas o conocimiento clave para su desarrollo. Para empezar, deseo mencionar al Dr. Javier Durán por su generosa aportación desde el campo de los estudios fronterizos, y a la profesora Sarah Moore desde la geografía cultural. Agradezco a ambos el tiempo y atención que me dedicaron durante la primera fase de este doctorado. Al Profesor Acosta, agradezco que haya aceptado formar parte de mi comité de disertación a último momento, aún desconociendo mi trabajo previo. Su perspectiva crítica respecto a estudios poscoloniales y consideraciones sobre subalternidad han representado un aporte de enorme valor para los últimos pasos de esta tesis. Fuera del círculo inmediato de la Universidad de Arizona, quisiera expresar mi gratitud al Dr. Enrique Leff, investigador de la Universidad Autónoma de México, cuyo trabajo continúa siendo una fuente de inspiración que me ha estimulado por más de una década a incursionar en la aventura intelectual de la materia medioambiental. El Dr. Leff ha sido un mentor más allá de la especificidad disciplinaria, abriéndome la puerta al pensamiento ambiental latinoamericano y conectándome con el trabajo de intelectuales y profesionales de diversas naciones de América latina. Agradezco también al Dr. Federico Aguilera-­‐Klink, de la Universidad de la Laguna, quien ampliamente compartió conmigo su trabajo en el campo de economía política y la economía ecológica. En la temática de la sustentabilidad quisiera mencionar al Dr. Kelly, especialista y director de sustentabilidad de la Universidad de New Hampshire, quien confió en mi trabajo experimental y estimuló mi enfoque multidisciplinario desde el principio a esta tesis 7
doctoral; y al Dr Miguel Fernández de Middlebury College, quien por años me ha apoyado en materia de experimentación académica y riesgo intelectual. Quisiera agradecer especialmente a todas las personas de la comunidad Rapa Nui que me recibieron y colaboraron con el trabajo de campo. En particular, agradezco la asistencia de Evelyn Huke, quien guió mis recorridos por la isla y me ofreció su visión singular de los espacios y conocimiento cultural, que representa parte de la gran riqueza del patrimonio Rapa Nui por proteger y conservar; al personal del Parque Nacional Rapa Nui (CONAF), a su director técnico Enrique Tucki y al plantel de guardaparques, mediadores incondicionales entre una cultura singular y la normativa estatal; a Lorena Zuñiga León, directora de la Aldea Educativa por compartir conmigo una visión educativa innovadora y respetuosa del significado de comunidad cultural e identidad colectiva; a Francisco Torres, director del Museo Antropológico Padre Sebastián Englert, por facilitar el acceso a los archivos; a Mike Rapu por compartir historias, preocupaciones y su ejemplo de responsabilidad hacia la comunidad y el medioambiente en materia empresarial; a todos aquellos de la comunidad Rapa Nui que me asistieron en conocer la cultura, la historia, el idioma y la política de Rapa Nui. Agradezco la ayuda financiera recibida de la Universidad de Arizona, especialmente aquella del departamento de Español y Portugués, pero también del Instituto del Medioambiente por financiar viajes a conferencias y de la fundación Tinker del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Arizona, por haber financiado el trabajo de campo en Rapa Nui. 8
A mis hijos, mi más profundo y sincero agradecimiento por la paciencia, el entusiasmo y el cariño incondicional con el que me apoyaron en este camino desde el primer día. A mi madre, gracias por disfrutar de mi escritura e inspirar mi coraje. A mi familia, mis amigos más cercanos y aquellas personas que han compartido conmigo momentos intelectuales especiales, gracias por el estímulo y el apoyo. 9 ÍNDICE DE CONTENIDO
ÍNDICE DE FIGURAS
12
RESUMEN
14
INTRODUCCIÓN
16
1.
2.
3.
Ecocrítica como aproximación transdisciplinaria.
Importancia para el campo de estudio
Consideraciones temáticas
2.1 Crisis medioambiental, ¿una crisis sintomática?
2.2 La sustentabilidad, ¿retórica o episteme?
2.3 La globalización ¿inevitabilidad universal?
2.4 Perspectivas individuales hacia la
interdisciplinariedad
2.5 La cultura, “motor y medio para el desarrollo
sostenible”
Desarrollo de los capítulos
CAPÍTULO I
20
24
24
25
26
27
29
30
35
Marco teórico-conceptual
1.
2.
3.
4.
Cultura, discurso, lenguaje y semiosis social
Canon literario, periodización y colonialidad
Trayectoria ecocrítica
Medioambiente y literatura como forma de activismo
El caso de La loca de Gandoca
CAPÍTULO II
37
42
56
61
69
79
La sustentabilidad como marco ecocrítico en el análisis literario
contemporáneo. El caso de Un viejo que leía novelas de amor,
de Luis Sepúlveda
1.
2.
3.
4.
El qué y el porqué de un enfoque sustentable
Imaginación y medioambiente: naturaleza y apropiación
social del medio natural
Problematizar la naturaleza: modernidad y culturas originarias
Conclusión
84
90
99
108
10 CAPÍTULO III
119
Instalaciones: arte efímero en espacios públicos
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
Intertextualidad visual, espacio y semiosis social
Marta Minujín: performance y espacios urbanos
Binarismo y convenientia: la significación visual hacia
una racialización y feminización de la naturaleza
Desafíos a la construcción sociocultural de la naturaleza
Referente y el ensamblaje estético-ambiental en la obra de
Helen Escobedo
Intervenciones efímeras del espacio público en la obra
escultórica de Helen Escobedo
6.1 Memoria colectiva y Memoria del silencio
6.2 El hoy de hoy
Helen Escobedo: un lenguaje estético de imaginación colectiva
7.1 Negro basura, negro mañana (1991)
7.2 Hidrovochos (2004)
7.3 Refugiados (1997)
Exodus (2009). Una paráfrasis del mundo moderno.
Apreciaciones finales
CAPÍTULO IV
119
122
125
129
138
144
147
150
152
153
156
159
164
176
Voces silenciadas, sabiduría olvidada. Limitaciones discursivas
de la representación cultural en la era de la globalización
1.
2.
3.
4.
5.
6.
Introducción
Consideraciones temáticas: globalización y tensiones
discursivas. El subalterno
Introducción al trabajo de campo
El trabajo en Rapa Nui
4.1 Contexto teórico y metodológico
4.2 Antecedentes históricos
4.3 Contexto institucional chileno
4.4 Casos puntuales que ilustran paradojas
discursivas
4.5 Narrativa del espacio y resiliencia
Comentarios evaluativos
5.1 Avance en materia educativa
5.2 Cuestiones territoriales y desterritorialización
5.3 Discurso y conservación
5.4 Imaginarios, lengua y lenguajes
Conclusiones
176
182
189
194
197
199
203
207
214
217
219
221
225
229
235
11 CONCLUSIÓN
244
1. Algunas consideraciones
2. El libro del silencio. Espacios, palabras y memoria olvidada
ANEXOS
A.1
A.2
B.
____
Caso mediático del Hotel Hanga Roa
Fuentes metodológicas del trabajo de campo
Informe del trabajo de campo
BIBLIOGRAFÍA
251
253
___
260
260
261
266
273
12 ÍNDICE DE FIGURAS
CAPÍTULO III
1. La torre de James Joyce de pan. Marta Minujín, 1980.
123
2. Partenón de libros. Marta Minujín, 1983
125
3. America. Theodor Galle en base a un dibujo de
Jan Van der Straet, ca. 1580
128
4. Oda a la nauraleza II. Carlos Gallardo, 2014.
130
5. A toda orquesta. Carlo Gallardo, 2013
131
6. Coloraciones de Nicolás García Uriburu, 1968, 1974, 1989.
133
7. Utopía del Sur. Nicolás García Uriburu , 1993
134
8. Utopía del Bicentenario. Nicolás García Uriburu, 2010
134
9. Summer Fileds. Helen Escobedo, 2008
138
10. Juanito Laguna. Antonio Berni, 1962
140
11. Sólo para ángeles. Helen Escobedo, 1987
142
12. Acid Rain. Helen Escobedo, 1992
143
13. El artista y su amigo. El artista y su público. Helen Escobedo, 1963. 144
14. Marea nocturna. Helen Escobedo, 1994.
146
15. Memoria colectiva. Helen Escobedo, 2001.
148
16. Memoria del silencio. Helen Escobedo, 2001.
150
17. El hoy de hoy. Helen Escobedo, 2008.
151
18. Negro basura, negro mañana. Helen Escobedo, 1991.
154
19. Hidrovochos. Helen Escobedo, 2004.
157
20. Ecobicicletas en Ciudad de México, 2012.
158
21. Refugiados. Helen Escobedo, 1997.
160
22. Refugiados. Helen Escobedo, 1997.
163
23. Migraciones. Helen Escobedo, 2004.
167
24. Exodus. Helen Escobedo, 2009.
168-169
CAPÍTULO IV
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
Cartel de protesta. Parlamento autoconvocado Rapa Nui. 2012
Cartel de entrada al Parque Nacional Rapa Nui. 2012.
Costa y Volcán Rano Kau, reproducción fotográfica de
LAN. 2012
Recipientes para reciclaje público. 2012
Eco hare Rapa Nui y Eco hare subsidiado por Coca Cola. 2012
Hotel Hanga Roa. 2012
Vista aérea de la cantera. 2012.
Tallado que simboliza la presencia de agua. 2012
Pukao. 2012
Papá Mangó. 2012
Playa de Ovahe. 2012
196
208
209
210
211
212
213
214
215
216
217
13 12.
13.
14.
Artesanías estudiantiles de la Aldea Educativa. 2012.
Manavai, vivero y pesca artesanal. 2012
Equinos subidos al Ahu (altar) Ko Te Riku; Vacunos en zona
de avance desértico
220
220
228
14
RESUMEN
Esta disertación examina diversas expresiones artísticas y literarias de finales del siglo
XX y principios del XXI desde una perspectiva ecocrítica. La tesis sostiene que la literatura
contemporánea y el arte en general ofrecen experiencias por medio de las cuales se puede
reconceptualizar lo que hoy se conoce como crisis medioambiental, para dar a conocer su
dimensión ética y entenderla como una crisis moderna del conocimiento. El enfoque ecocrítico
es una intersección de teoría crítica y estudios ambientales que ha abordado la dicotomía culturanaturaleza como un dualismo cartesiano convencional. Este trabajo complejiza la dialéctica de
sujeto y objeto, integrando perspectivas de la teoría poscolonial y los estudios de performance, y
examina cómo la representación se apropia de espacios retóricos y epistémicos para intervenir en
la percepción que el individuo tiene de la realidad. Como resultado, de este estudio emerge un
marco analítico que se identifica con la sustentabilidad y logra responder a ciertas tensiones
sociales y culturales contemporáneas que se tejen entre el conocimiento local y las fuerzas
globales. Mediante la inclusión de perspectivas acotadas de investigación, el estudio mantiene la
referencialidad de las obras y permite plantear interrogantes sobre la naturaleza ontológica y
epistémica de los estudios culturales. Esta tarea se aborda a lo largo de tres ejes: un análisis de
las instalaciones de la escultora mexicana Helen Escobedo y de los artistas argentinos Nicolás
García Uriburu y Marta Minujín, un examen de obras literarias –principalmente La loca de
Gandoca de Anacristina Rossi (Costa Rica) y Un viejo que leía novelas de amor de Luis
Sepúlveda (Chile)– y un trabajo de campo llevado a cabo con la comunidad Rapa Nui de Isla de
Pascua (territorio chileno). Este último eje revela aspectos de una cosmovisión diferente,
15
perteneciente a una identidad colectiva en búsqueda de reconocimiento dentro del mundo
multicultural latinoamericano. La tesis concluye con un epílogo que, como un ciclo que regresa a
los orígenes, analiza brevemente El libro del silencio de Ricardo Chávez Castañeda (México). A
modo de síntesis, mediante juegos del lenguaje, esta novela expone la modernidad
contemporánea como una crisis mucho mayor que se reproduce en múltiples dimensiones, donde
el desequilibrio medioambiental se reconstituye en síntoma de una crisis de la civilización.
16 INTRODUCCIÓN
Since the larger goal, in my view, is to try to
understand the world and the human
condition as fully as possible, we must keep
in mind that individual disciplines are only a
means to that end.
Carl Bauer, Siren Song, 2004
A más de 20 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente y el
Desarrollo (Agenda 21, Río de Janeiro, 1992), el discurso ambiental ha adquirido una dimensión
política y mediática que abarca transformaciones tanto sociales como culturales. La comunidad
internacional ya había enlazado explícitamente estos temas, al enunciar el concepto de desarrollo
sustentable, el cual sitúa al medioambiente en el marco social y cultural (WCED, ONU, 1987,
Comisión Brundtland). Este escenario de transformaciones discursivas lleva a considerar
perspectivas empíricas más complejas y comprensivas acerca de la sustentabilidad, que asimismo
dan pie a distintas interpretaciones disputadas sobre lo que es la cultura y sobre su relación a las
alteraciones ambientales. En otras palabras, el sostén futuro de la humanidad y de la salud
biofísica del planeta recae no sólo en una reconceptualización y rearticulación de las prácticas
productivas y de apropiación de los recursos naturales, sino en la visión ética y los valores que le
asignamos al mundo; dependen también del imaginario social que le da forma a esa visión ética y
del poder persuasivo de palabras e imágenes.
Esta mayor visibilidad del papel que desempeña la cultura en las transformaciones socioambientales ha dado cabida a alternativas discursivas capaces de reformular metanarrativas
culturales. En ese sentido, la representación artística contemporánea ofrece experiencias por
17 medio de las cuales se accede a conceptualizaciones menos convencionales sobre la crisis
socioambiental dado que acercan al individuo a su dimensión ética. Esto hace que los problemas
ambientales sean vistos como corolario de una crisis moderna del conocimiento o, en palabras
del filósofo y ambientalista Enrique Leff, como “una crisis de la civilización” (Leff, Saber
ambiental). Así, el arte y las letras otorgan visibilidad a ciertos puntos de tensión que ponen de
manifiesto importantes contradicciones y conflictos de la modernidad presente.
Esta tesis tiene como objetivo investigar algunas de estas tensiones que resisten el avance
del paradigma moderno y demostrar cómo lo cultural y lo artístico cumplen un papel
fundamental en la concientización de los pueblos del Norte y del Sur del continente, acerca del
deterioro acelerado del planeta y de la vida de sus habitantes. Aplicando la teoría crítica en su
intersección con los estudios ambientales, también conocida como ecocrítica, se examinan
diversas formas de expresión artística de América latina en el umbral del siglo XXI. La tesis
sostiene que esta aproximación ecocrítica, la cual integra otros tránsitos disciplinarios, responde
a la gama de tensiones sociales y culturales que se despliegan hoy día, entre el conocimiento
local y las fuerzas globales. A este nivel, se planeta un interrogante sobre la globalización y la
noción e impacto del desarrollo, y se expone el residuo colonial que incide en la región, en
detrimento de la calidad de vida de millones de personas. El resultado es un estudio que
mantiene la referencialidad de las obras pero procura acceder a apreciaciones más profundas, de
naturaleza ontológica, que se desprenden de la experiencia artística, afín de examinar con ojo
crítico las relaciones de poder según se materializan discursiva y materialmente en el espacio.
Para ello, se analiza el papel semiótico que ejerce el espacio en la representación artística y
cultural, que le devuelve al observador una metáfora de vida cotidiana.
18 A un segundo nivel, la hipótesis plantea que la indagación de las interacciones recíprocas
entre cultura, sociedad y medioambiente mediante el estudio de la expresión creativa y cultural
representa una importante contribución para comprender cuán vital es el espacio y el medio
ambiente para la constitución de la identidad. Esto a su vez provee una visión matizada de los
discursos sobre el desarrollo, incluso los discursos verdes sobre desarrollo sustentable que
profesan respeto a la individualidad cultural, los que se hallan están cada vez más en conflicto
con un proyecto de vida global basado en una ética del bien común y mutuo reconocimiento. Se
observa así, como el privilegio conferido a la racionalidad occidental está íntimamente
relacionado con la denominada crisis medioambiental, de dimensiones nunca antes vistas,
estrategia que invita a reflexionar sobre el contexto y la trayectoria intelectual de América latina.
Como tarea, la identificación en la representación artística, de nuevos espacios desde
donde enunciar argumentos divergentes ante el discurso hegemónico, es un reto multifacético.
Este desafío es especialmente complejo cuando con él se busca promover una mayor conciencia
solidaria acerca de los efectos de la modernidad operante y desmitificar los imaginarios que la
constituyen subjetivamente. La compleja simbología frente a la cual se encuentra hoy el
individuo es a veces críptica y otras ambivalente o polivalente, lo que obliga a descifrar
constantemente el conflicto de valores que se manifiesta en la multidimensionalidad poética,
ideológica, política, social, etnocultural y ambiental, en que se vive. Esto hace que el estudio
incursione en la relación que mantiene el ser humano con su entorno biofísico y lo trate como
punto de restauro de una fractura epistemológica de la vida contemporánea.
A un tercer nivel, formal, la tesis investiga la capacidad de la ecocrítica, como
perspectiva analítica que emerge de los estudios literarios, para abarcar las relaciones culturanaturaleza en múltiples esferas de representación cultural y artística, incluso aquellas historias
19 narradas por voces cuyas expresiones no privilegian el texto escrito. En este sentido, la adopción
de la ecocrítica como perspectiva de estudio tiene una triple finalidad: 1) establecer una
visibilidad más amplia de ciertos fenómenos latinoamericanos que hasta la fecha han sido
reconocidos de manera incompleta en la representación artística; 2) descubrir algunas de la
cualidades singulares del pensamiento ambiental latinoamericano que entiende de manera
integral la naturaleza, la cultura y la sociedad; 3) identificar espacios de enunciación para
acceder a la compleja red de los fenómenos involucrados en esta crisis del siglo XXI, que
incluyan voces y discursos silenciados.
El diseño de la investigación se organiza en torno de tres ejes metodológicos que, a su
vez, condicionan la división del trabajo a tres secciones. Los temas abordados en cada una de
ellas son precedidos por una discusión teórica, seguida de un estudio puntual de obras
significativas.
1) El primer eje metologógico es una aproximación a la literatura latinoamericana
contemporánea considerándola como discurso privilegiado bajo criterios de la comunicación, en
un contexto de semiosis social (Pizarro; Franco). Esta sección incluye dos capítulos y analiza
principalmente dos obras literarias, La loca de Gandoca, de Anacristina Rossi (Costa Rica) y Un
viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda (Chile).
2) Un segundo eje consiste en representaciones artísticas visuales o experienciales como
modos de intervenciones epistémicas del espacio público. Las obras en este caso son las
instalaciones públicas al aire libre, en particular las creadas por la escultora mexicana Helen
Escobedo durante el último decenio del siglo XX y el primero del XXI. La inclusión de la
representación en el espacio material, en la forma de una instalación, sugiere una transgresión del
privilegio literario como objeto de estudio ecocrítico. Este eje se propone como un modo de
20 ampliar el acceso al discurso socioambiental, a fin de incluir la variedad de acuerdos lingüísticos,
visuales y culturales entre diversos signos, que disponen como se perciben y conciben las cosas
(Massumi; Roach; Hall Representation).
3) El tercer eje consiste en la caracterización de una visión integrada de vida, comunidad
y territorio. Se presenta en esta sección un análisis cualitativo de un trabajo de campo en la
comunidad Rapa Nui de Isla de Pascua, el cual revela aspectos de una cosmovisión diferente,
lejos de las raíces europeas. Mediante una estrategia disciplinaria que incorpora perspectivas de
la geografía cultural, se vislumbra la expresión de una identidad colectiva que lucha por
encontrar su lugar en un mundo multicultural.
La conclusión, a modo de cierre cíclico, retoma el análisis de una obra literaria con la
prosa de El libro del silencio de Ricardo Chávez Castañeda (México), dado que esta novela
sintetiza la crisis moderna sobre la manera de conocer el mundo e invita a reflexionar sobre sus
corolarios.
1. ECOCRÍTICA COMO APROXIMACIÓN TRANSDISCIPLINARIA. IMPORTANCIA
PARA EL CAMPO DE ESTUDIO
Ampliamente definida como el estudio de la literatura que examina las relaciones del
hombre con el ambiente biofísico, la ecocrítica, se desarrolló inicialmente en el ámbito literario
anglófono, en paralelo a la creciente conciencia ambiental y movilización política que se
desplegó en el mundo industrializado (Heise; Buell, The Future of Environmental Criticism,;
Murphy). Este trabajo es, en cierta forma, un desvío de las tendencias más frecuentes en lecturas
ecocríticas recientes, que tienden a estudiar un tipo de escritura en la que sobresale una
consciente valoración de la naturaleza. En efecto, la ecocrítica ha propendido a tratar el binomio
cultura-naturaleza como un dualismo cartesiano convencional. Sin disminuir la gran importancia
21 de este corpus crítico, este trabajo persigue otro tipo de interrogatorio y complejiza la dialéctica
sujeto-objeto, para situar tal relación inserta en una trama de relaciones dinámicas y elásticas; es
decir, una relación que no se ajusta a una única manera de percibir la realidad, o visión
naturalista (Descola citado en Kohn).
En este sentido, el análisis atiende a la omisión de un registro de recientes tensiones entre
el conocimiento local y los cambios antagónicos impulsados por las fuerzas globales. De hecho,
la justicia social ha sido una preocupación seminal entre los autores latinoamericanos que se
dedican a temas ambientales contemporáneos (Barbas-Rhoden). He aquí la importancia de un
enfoque que valore los avances hechos hasta la fecha en las perspectivas críticas del campo de
estudio, y que al mismo tiempo busque su apertura ante nuevos contextos. ¿Qué intersecciones
interdisciplinarias son capaces de ofrecer una perspectiva ecocrítica para acceder al amplio
espectro multicultural de la representación artística actual?
Según Patrick Murphy el valor de la ecocrítica como marco de análisis crítico, radica en
evocar “la responsabilidad del crítico y reestablece(r) la referencialidad como actividad
fundamental y primaria de la literatura” (1, mi traducción)1. Así, en este trabajo la ecocrítica se
define como un abordaje sistémico del análisis literario y cultural que resalta la interdependencia
entre el objeto de estudio y la compleja red dinámica en la que se encuentra contextualizado,
incluyendo su medio ecológico. La confluencia de perspectivas de análisis toma en cuenta la
contemporaneidad de la representación y evita un encuadre disciplinario anacrónico. A partir de
un amplio marco referencial de los estudios culturales y literarios, el enfoque transdisciplinario
permite observar la trama de relaciones socio-ambientales-culturales, “(and) should remain
pivotal in its grounding orientation, through the pursuit of disciplinary contexts and
circumstantial appropriation of principles of analysis” (Murphy 1).
22 El resultado es una visión amplia y comparada de la ecocrítica que incorpora enfoques
teóricos de la ecología política, los estudios poscoloniales y los estudios de performance. Como
aproximación a los estudios culturales, este enfoque ecocrítico se apoya en una lectura atenta de
texto y discurso, pero también integra el aprendizaje mediante la experiencia. Se establece
entonces una continuidad entre literatura y otras formas de expresión artística para apreciar la
variedad discursiva que rodea la dinámica socio-ambiental, una continuidad que ha sido poco e
inconsistentemente reconocida en lecturas ecocríticas convencionales. Desde la sustentabilidad,
se discierne cómo las letras y el arte, a manera de espejo cultural, entretejen la concepción
material de la naturaleza con el simbolismo cultural. De esta manera, con esta lente se expone
también la imperativa necesidad de descolonializar tanto las prácticas productivas como el
conocimiento privilegiado en la era moderna, a fin de adoptar una política de la pluralidad y una
ética de la diversidad.
Se da por sentado también, que las expresiones culturales no sólo reflejan los desafíos del
mundo del que surgen, sino que inspiran espacios imaginarios capaces de cambiar la percepción
individual y colectiva. Y dado que, como conciencia colectiva, el imaginario social es un espacio
de mediación entre el hombre y su entorno, la expresión artística pasa a representar un recurso
único hacia la autorreflexión.2 Específicamente, se adopta aquí la idea de Lawrence Buell que
identifica la literatura como expresión de la “imaginación ambiental” (Writing for an
Endangered World) y considera que la obra de arte se apropia de espacios retóricos y
epistémicos para intervenir en la percepción de la realidad.
En cada una de las obras bajo análisis, se enuncia un argumento productivamente
divergentemente respecto del discurso hegemónico. Asimismo, las obras, denuncian o integran
algún aspecto del deterioro ambiental y su consecuencia social. Muchas de las tensiones
23 reflejadas en las obras responden a dinámicas globales, como expresión de la expansión
económica mundial, pero también como respuesta a la ubicuidad discursiva compuesta por un
vertiginoso flujo de imágenes, de signos, del carácter masivo del consumo simbólico y del
también masivo desplazamiento migratorio de sur a norte (Cárcamo-Huechante, “Dislocamientos
de la poesía”).
En América latina, estos cambios han provocado el desarraigo de la población de su
entorno natural, que a su vez es causa de la disolución de identidades colectivas, el quiebre en la
solidaridad social y la pérdida de prácticas tradicionales (Leff, Saber ambiental). De las obras
emerge también un impulso por reevaluar el entorno performativo de la relación entre la
sociedad y el mundo material o mundo del consumo. En la aprehensión de esta relación, se
expone la invisibilidad a la cual siguen siendo condicionadas múltiples cosmovisiones
regionales, que son integrantes vitales de la pluralidad latinoamericana. Como expresiones
culturales, los objetos de estudio, muestran entonces una epistemología de la diferencia dentro
del pensamiento ambiental latinoamericano, mediante el cual el individuo negocia
estratégicamente un sentido de identidad compartida y colectiva.
Vale aclarar que no se han seleccionado obras que evidencien exclusivamente un
problema ecológico o un mundo narrativo distópico, sino que se apunta a una lectura de
múltiples formas de representación que, por medio de la intertextualidad con su contexto
inmediato, saque a luz las tensiones sociales, culturales, políticas con las que la obra directa o
indirectamente interactúa. De esto, se destacan dos aspectos. Uno, es la selección de arte
contemporáneo que está en busca de algo nuevo, temática y formalmente. Otro, es la flexibilidad
multidisciplinaria que llega a su máximo potencial cuando el marco de estudio emerge del objeto
mismo. O sea, elucidar las complejidades de hoy, requiere de una flexibilidad integrativa de
24 múltiples perspectivas.
Como resultado del enfoque de estudio, las obras seleccionadas se organizan según su
estrecha conexión con el espacio. Esta referencia corresponde tanto a un espacio físico como
discursivo, que apela a una visualidad material o imaginada. De sus variadas acepciones se
desean subrayar los aportes analíticos de dos áreas de estudio. Una es el campo de la economía
política, la filosofía y la geografía, que tomando el espacio como punto de confluencia de
tensiones sociales y políticas, reflexiona sobre cómo se concibe, se vive y se representa el
espacio en un mundo capitalista contemporáneo. Otra, siempre tomando al espacio como
referente, es la de teorías de performance como campo multidisciplinarío de los estudios
culturales, que invitan a una toma de conciencia sobre el significado que se produce en la
materialidad del espacio mediante la experiencia físicocorporal. Asimismo, la integración de
dichas teorías sugiere una reevaluación del privilegio que la tradición occidental le ha conferido
al texto y a la palabra escrita en la producción de significado y en la construcción del
conocimiento.
2. CONSIDERACIONES TEMÁTICAS
2.1
Crisis medioambiental, ¿una crisis sintomática?
Desde las ciencias sociales, se ve la crisis ambiental como un síntoma de otra crisis más
profunda, resultante de una sobrevalorización del discurso racional y la consecuente trayectoria
hacia el paradigma científico-económico de la modernidad, cuyo impacto sobre el desarrollo
humano no se ha cuestionado lo suficiente (Leff, Racionalidad ambiental). Del mismo modo,
desde las humanidades se ha cuestionado la trascendencia del racionalismo por cuanto su
asumida capacidad de descifrar el mundo a través de la razón generó el hábito de considerar que
la ciencia revela cómo son las cosas, dando la ilusión de que mediante la tecnología se puede
25 dominar la naturaleza (Toulmin). Por ende, esta crisis resulta sintomática de hasta que punto las
fronteras del abordaje metafísico han jerarquizado el saber, impidiendo que los seres humanos se
relacionen unos con otros, con respeto mutuo aceptando y viviendo las diferencias. Asimismo, ha
restringido la capacidad de percepción de otras formas de producir significado y limitado el
entendimiento sobre la naturaleza generativa del lenguaje en la comprensión del ser humano
(Echeverría). Esta crisis sintomática se aborda desde múltiples ángulos a lo largo de las tres
secciones de la tesis: en el espacio narrativo espejo de un territorio y su grupo humano; en la
corporalidad y materialidad tridimensional de la relación entre el ser humano, los objetos y el
espacio; en la trama discursiva inaudible pero represora de voces que se resisten a ser
silenciadas.
A lo largo del siglo XX, el proyecto positivista y la racionalidad económica se han
manifestado explícitamente en una concepción del mundo antropocéntrica y materialista de
concebir el mundo, y han profundizado el distanciamiento del hombre de su entorno. Plantean
además una fuerte tensión entre la entronización de lo individual, propia del pensamiento
occidental, y la forma colectiva de concebir el mundo de muchos grupos originarios de América
latina. Por consiguiente, las sociedades de fines del siglo se encuentran en búsqueda de
principios epistémicos capaces de reintegrar externalidades socio-ambientales y rescatar los
saberes pluriculturales que fueron negados por la “racionalidad mecanicista” de la era moderna
(Leff, Saber ambiental). Estos principios epistémicos son lo que hoy se entienden por
sustentabilidad, tópico subyacente de todo este trabajo.
2.2
La Sustentabilidad, ¿retórica o episteme?
Se emplea, entonces, el concepto de sustentabilidad como un marco capaz de responder
al amplio panorama social-ambiental-cultural de hoy, que como hilo conductor permite la
26 interacción de múltiples perspectivas de estudio en un diálogo cultural. Llegados a este punto,
cabe definir el tratamiento conceptual con el cual se emplea el término sustentabilidad. Vista
inicialmente como la capacidad regenerativa del planeta para satisfacer las necesidades de las
generaciones de hoy sin comprometer las necesidades de generaciones futuras, se la ha
presentado típicamente como un equilibrio entre la “sociedad”, el “ambiente” habitable y la
“economía” motor de las actividades productivas. Sin embargo, este modelo de equilibrio
triangulado ha resultado ineficaz para responder a la complejidad del mundo moderno y se lo ha
descalificado por su carácter retórico al no reconocer el papel primordial de la cultura en un
desafío hacia el bien común.
Como propuesta que atiende a la responsabilidad intergeneracional y a la integridad
sistémica del planeta, la sustentabilidad también debe tratar cuestiones de equidad. En este
trabajo, se maneja el concepto como una epistemología de la interdependencia y coevolución
entre la cultura y el medio natural, en todas sus escalas, que celebra la diferencia para superar la
otredad, y responde así a una obligación ética intergeneracional. Esta interpretación concibe tales
relaciones como complejas y propone un tratamiento contextual y sistémico.
Las preocupaciones ecológicas y la creciente conciencia sobre la condición humana y su
medio, han invadido diversos campos del saber y del arte. El interés de este trabajo radica en este
último, en el cual expresión simbólica de las relaciones entre el ser humano y el mundo se
traducen a lenguajes estéticos, y en el cual la representación cultural latinoamericana
contemporánea confiere visibilidad al registro de tensiones que se manifiestan en identidades
locales o regionales obligadas a hacer frente a la globalización.
2.3
La globalización, ¿inevitabilidad universal?
27 La globalización, como expresión de la expansión económica, ha generado un fenómeno
discursivo de ubicuidad hegemónica, con un incesante flujo de imágenes y un consumo
simbólico de masas (Cárcamo-Huechante, “Dislocamientos de la poesía”). A su vez, estos
fenómenos son responsables de transformaciones que generan muchos de los aspectos menos
sustentables de la racionalidad moderna, en particular relacionados con modelos de desarrollo.
No obstante, a pesar de la intensificada figuración económica y simbólica de la globalización,
que apoyada por lo medios audiovisuales ha consolidado el paradigma productivo de
racionalidad económica de corte boreal, siguen vigentes en América Latina epistemologías desde
el sur que reflejan la experiencia y vida de un continente (Leff, Discursos sustentables).
En particular, en este estudio se analizan aquellos puntos de tensión que ponen de
manifiesto contradicciones y conflictos de la dinámica económico-global que siguen generando
impactos negativos sociales-ambientales en el mundo de hoy. Se pretende otorgar centralidad a
la interacción hombre-medioambiente, a la hora de cuestionar tanto el proyecto moderno como
las premisas de su desarrollo. Cabe entonces preguntar el cómo y el porqué de los impactos
adversos a las múltiples formas de vida del planeta y las causas detrás de la enorme pérdida de
diversidad cultural, que forma parte de los múltiples modos de vivir en el mundo. El análisis
apunta a este cuestionamiento, observando los sedimentos relacionales, históricamente
constituidos, que reconfigurados hoy bajo nuevas apariencias se reproducen en conflictos
raciales, socioeconómicos y socioambientales. Variados aspectos de este cuestionamiento sobre
la manera de entender el desarrollo se incluyen en diferentes capítulos.
2.4
Perspectivas individuales hacia la interdisciplinariedad
La interdisciplinariedad persigue la provocadora sugerencia de crear un puente hacia un
intercambio dialéctico. Dentro de las consideraciones sobre el espacio en el ámbito de la
28 geografía, David Harvey plantea el advenimiento de un cambio cultural en los últimos años
causado por el modelo capitalista posmoderno de acumulación flexible 3, que condiciona los
procesos productivos hacia una aceleración creciente de máximo beneficio económico. Como
resultado, la “hiperrealidad” creada por la rapidez de la concepción del tiempo, el flujo
vertiginoso de imágenes, espacios cibernéticos y urbes alienantes (Justice, Nature 278-9),
destruye las barreras espaciales hacia una percepción de un espacio universal, el cual a su vez
desprovisto de un lugar concreto altera la experiencia humana de tiempo y espacio. El tiempo
cotidiano se mimetiza con la ficción de un tiempo económico y se aplica entonces una lógica de
fragmentación en la dimensión espaciotemporal. Dicho de otro modo, se produce una
desterritorialización del espacio como locus de permanencia, esto es, como lugar con el que nos
identificamos (294). El resultado, por un lado enmascara las repercusiones sociales, culturales y
ambientales del paradigma tecnocrático de producción que tienen lugar en espacios delimitados y
tiempos “reales”; por otro lado, la propuesta explica que si se llegara a comprender esta
reconceptualización espaciotemporal en su dimensión material, representacional y simbólica,
sería capaz de ofrecer posibilidades emancipadoras en la construcción de espacios futuros
alternativos (326). De aquí que este análisis observe las obras como intervenciones del espacio
destinadas a alterar el orden preestablecido.
En cuanto al marco teórico de los estudios de performance, en primera instancia se aplica
abiertamente como flujo dinámico que circula entre drama social y estético, según la propuesta
de Richard Schechner, para luego verlo también por medio de lo que Victor Turner identifica
como rituales de saneamiento social, que en América latina arrastran la tradición del escenario
“circumatlántico” (Roach). Se utiliza también la idea de performance como una lente para
identificar posibles quiebres respecto de convenciones e interpretaciones codificadas sobre el
29 comportamiento social y proponer el objeto de estudio como una “intervención” capaz de
interrumpir subjetividades y espitemologías con las que, sin advertirlo, los agentes sociales se
mueven cotidianamente. Con este acercamiento se espera llamar la atención al significado que se
produce mediante el comportamiento ritualizado y las cualidades performativas del espacio
material, para sugerir entonces una apreciación diferente y consciente de la conducta de vida.
2.5
La cultura, “motor y medio para el desarrollo sostenible” 4
La noción de cultura no es monolítica. Existe una diversidad de lecturas sobre cómo se
entiende la producción de significado a partir de su estudio. Sobre tal multiplicidad conceptual,
Stuart Hall argumenta, desde una óptica de la cultura visual, que se trata de “un proceso, una
serie de prácticas, que se preocupan principalmente con la producción e intercambio de
significado, entre miembros de una sociedad o grupo” (Rose 2, mi traducción).5 Por su parte,
desde el panorama de las ciencias políticas, Hajer la ve como “una manera de vivir en el mundo
compartida por un grupo de personas que está fundamentalmente involucrada con cuestiones de
crecimiento y consumo” (8, mi traducción).6 Por lo tanto, la voluntad de entender la crisis
medioambiental ya sea a partir de una particular producción de significado y construcción de
conocimiento, o bien a raíz de ciertas características fundamentales del capitalismo, como el
crecimiento económico y la expansión material del capital, requiere de una profunda
reconsideración de las siempre abundantes propuestas a partir de un discurso científicotecnológico y de su consecuente rearticulación desde una perspectiva cultural.
Las palabras, los relatos y su expresión en el espacio suelen mediar nuestras acciones, en
cuanto son representaciones semióticas de eventos conectados significativamente de forma
causal y temporal (Hall, Representation). Entonces, dado que responden a contextos
30 socioculturales contemporáneos que albergan aserciones epistemológicas, las expresiones
literarias y artísticas no sólo reflejan el discurso circulante sino que pueden aun transformarlo.
3. DESARROLLO DE LOS CAPÍTULOS
Las tres secciones del trabajo se agrupan en cinco apartados. Los capítulos pueden
entenderse como entidades que exponen un análisis exhaustivo de ciertos puntos teóricos que, a
su vez, cuentan con numerosos vínculos internos de manera que algunos aspectos teóricos
propuestos en la introducción van reforzándose con el avance de la lectura.
El capítulo I discierne sobre el reto que presenta la tarea de identificar y describir
espacios en la producción artística desde donde enunciar argumentos productivamente
divergentes respecto del discurso hegemónico. Se parte de una revisión crítica de algunas
tradiciones, y se reorienta el análisis hacia una apreciación de las obras bajo el criterio de la
comunicación literaria que lo considera un discurso jerarquizado en la semiosis social (Franco,
“Latin American Literature in Social Context”). Este enfoque se aproxima al texto literario como
un objeto de estudio en sí mismo y a la vez en relación al sujeto-receptor que decodifica la
naturaleza codificada de su enunciación (Hall, Representations). Se sugiere la existencia de
fronteras formadas por círculos de poder simbólico, en donde el contexto lleva a silenciamientos,
sustituciones y apropiaciones mediante una dinámica de la diferencia. Asimismo se propone un
quiebre con aproximaciones de estudio que condicionen la obra a la periodización, a la identidad
de un Estado-Nación o la división literaria en géneros, y se resiste una compartimentalización de
la producción cultural.
Este capítulo también revisa el canon, afín de que las obras puedan entenderse en cuanto
a su conexión a otros ejemplos de literatura latinoamericana contemporánea, y rastrea la
31 trayectoria académica de la ecocrítica. Se incluyen ejemplos de algunos escritores, cuyo tono
poético es en general más directo, y se hace uso frecuente de un lenguaje sencillo y cristalino,
adquiriendo con la narrativa un enfoque visual, casi cinemático. Sin embargo, dada la
internacionalización comercial de las editoriales desde los años sesenta, los intentos de ubicar
históricamente la producción literaria contemporánea en un canon dominante, requieren
considerar las influencias del mercado tanto en los procesos receptivos como creativos. En
última instancia, este capítulo confirma el potencial de la literatura como espejo cultural y
sugiere la integración de otras formas de expresión artística como objetos de estudio. El capítulo
concluye enunciando la sustentabilidad como metamarco que da contexto al marco ecocrítico,
seguido de un breve análisis de La loca de Gandoca de Anacristina Rossi.
El capítulo II se concentra en ilustrar temas presentados en el capítulo anterior con el
análisis de la novela Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda. Aunque en ambos
casos se trate de novelas regionalmente situadas, ambos casos han adquirido una amplia
popularidad y connotación latinoamericana hacia fines del siglo XX que perdura hasta el
presente. El marco analítico ecocrítico da cuenta de múltiples aspectos relevantes para la
concientización del deterioro ambiental y social.
El capítulo III entabla un diálogo entre el texto y otras formas de expresión artística, y
expande así la noción de discurso mediante la exploración de instalaciones como
representaciones visuales o vivenciales en lugares públicos. El enfoque metodológico incorpora
la teoría visual y los estudios de performance, que posibilita identificar una variedad de rituales
sociales. Estas consideraciones teóricas sobre la instalación en espacios públicos se explican con
obras de la artista argentina Marta Minujín. Su intersección con temas ambientales se reconoce
en la obra de un pionero del arte ecológico, el arquitecto paisajista Nicolás García Uriburu,
32 también argentino. Seguidamente, se explora la obra tardía de la artista plástica mexicana Helen
Escobedo y se identifica en su obra una articulación coherente entre el lenguaje estético y la
epistemología ambiental. El análisis exhaustivo del arte efímero de Escobedo expone el papel
desempeñado por la performatividad del espacio en la producción de significado, lo que
posibilita una reflexión matizada sobre la identidad e imaginación colectivas.
El capítulo IV se basa en observaciones de un trabajo de campo que responden a los
desafíos metodológicos de descontextualizar un discurso culturalmente situado. Se trata de un
caso de estudio de la comunidad Rapa Nui de la Isla de Pascua, en el que se examina cómo estos
isleños polinesios originarios de la isla expresan su cosmología, la cual sirve de base al negociar
identidades colectivas en un territorio en contienda. Se explora la composición ecosocial de la
comunidad y sus historias, con el propósito de entablar un diálogo entre el estudio etnográfico,
los relatos producidos por la comunidad y el espacio en el que se manifiestan. Estas expresiones
culturales no son congruentes con las interpretaciones continentales que intentan explicar esta
cultura singular, lo que lleva a interrogarse la legitimidad de las representaciones literarias y
académicas que se han producido desde espacios intelectuales ajenos a la comunidad.
A nivel local, la comunidad está tratando de superar el legado de las prácticas de
exclusión que se remontan al siglo XIX, mientras que a nivel internacional la comunidad es vista
como un ejemplo documentado de ecocidio, o sea, de una mala gestión cultural del acervo de
recursos naturales. El argumento que se construye es que, por un lado, los relatos isleños sacan a
la luz la interdependencia entre el elemento humano, sus prácticas ancestrales y el lugar. Por
otro, transmiten la apremiante necesidad de descolonializar no sólo los discursos de conservación
cultural y ambiental apoyados por el uso de una lengua franca, base de la organización social e
33 institucional chilenas, sino también la investigación académica, entre ellos los estudios
culturales.
Por último, el quinto apartado o conclusión compendia los puntos principales de los
capítulos anteriores y regresa al dilema original sobre la comprensión de nuestra dispersa
modernidad como una crisis de conocimiento. Vista con la lente de la sustentabilidad y a modo
de síntesis temática y formal, se analiza la novela titulada El libro del silencio de Ricardo
Chávez Castañeda. En ella se entretejen experiencia, conocimiento y la dialéctica binaria sujetoobjeto, en un aparente laberinto lingüístico. Este laberinto formal y conceptual reproduce
expresivamente el caos de una modernidad urbana y logra, mediante la reflexión, resaltar
aspectos normativos de la lengua y la interlengua tendentes a la destrucción de la identidad
colectiva y de los espacios que la constituyen.
El texto se completa con la inclusión de dos anexos sobre el trabajo en Rapa Nui.
NOTAS
11
“the responsibility of the critic and reinstates referentiality as a crucial and primary activity of literature”
(Murphy 1)
2
El concepto de imaginario social que adopto en este trabajo parte de la definición de Castoriadis, que
relativiza la influencia del materialismo en la vida social sin necesariamente cancelarlo. Se refiere más
específicamente a una conciencia que comparte símbolos y memoria, que refuerzan el sentido de
comunidad, que a su vez condicionan la manera en que la sociedad se percibe, se representa y define sus
instituciones. O sea, el imaginario es el contexto referente que proporciona autoreferenciales a la
institucionalidad en la que se vive.
3
Se entiende por este modelo lo que también se conoce como post-fordismo, o sistema de producción
actualmente presente en la mayoría de los países denominados “industrializados”, que se diferencia del
“fordismo” (según su aplicación a las plantas automotrices de Henry Ford de producción en línea, de
trabajadores concretos con tareas especializadas repetitivas) en cuanto a que se caracteriza por nuevas
34 tecnologías de información, énfasis en el consumidor (no en las clases sociales), trabajadores en área
servicios, feminización de la fuerza laboral y globalización de los mercados financieros. En palabras de
Arriola y Vasapollo, “ El nacimiento de los nuevos modelos de acumulación flexible supone el desarrollo
de una nueva fase del capitalismo caracterizada por procesos de transformación del trabajo con
predominante contenido inmaterial. El trabajo inmaterial se entiende como un trabajo que produce el;
“contenido informativo y cultural de la mercancía”. El desarrollo de la comunicación, del lenguaje en el
ámbito de la producción, es el verdadero origen del cambio económico y productivo que estamos
viviendo.” (Arriola y Vasapollo, 2005)
4
Frase de Catherine Cullen, de Lille-Métropole, presidenta de la Comisión de cultura de CGLU, quien en
ocasión del evento "Ciudades sostenibles" de las Naciones Unidas celebrado en Nueva York, el 13
diciembre de 2013, afirmó: "en todas las ciudades del mundo, la cultura es al mismo tiempo un motor y
un medio para el desarrollo sostenible" (Agenda 21 de la cultura, Web 15 May 2014
file:///Users/mariawoolson/Downloads/info83.pdf )
5
“a process, a set of practices, primarily concerned with the production and exchange of meaning,
between members of a society or Group” (Rose 2)
6
“a way of living in the world shared by a group of people that is fundamentally implicated with issues of
growth and consumption” (Hajer 8)
35 CAPÍTULO I
Marco teórico- conceptual. Ecocrítica
Este capítulo, dividido en cuatro secciones, tiene por objeto delinear el contexto
de análisis para las obras seleccionadas. Se plantea como una revisión crítica de las
aproximaciones teóricas con las que se construye el marco analítico interdisciplinario.
Incluye una primera sección en la que se discuten cuatro conceptos básicos para una
investigación que considera tanto el objeto de estudio –el texto literario- como su impacto
sobre un referente colectivo –el discurso, el lenguaje, la cultura y la semiosis social–. La
segunda parte traza un breve recorrido del canon latinoamericano de la segunda mitad del
siglo XX, para situar los textos en la tradición que los antecede y señalar las nuevas tendencias. Paralelamente, se abre el interrogante sobre la supuesta necesidad, o riesgo,
de ordenar secuencialmente la producción literaria con un criterio periódico. La tercera y
cuarta parte, a fin de aclarar las especificidades de la perspectiva ecocrítica, revisa su
trayectoria y analiza brevemente las oportunidades de activismo ambiental que emergen
de textos literarios. Esto también confirma la capacidad transformadora de la literatura
hacia una mayor concientización socioambiental, dado que como dijo Felix Guattari, “al
final de cuentas, la problemática ecosófica es la producción de la existencia humana en
nuevos contextos históricos.” (34, mi traducción).1 El capítulo culmina con un breve
análisis de La loca de Gandoca de Anacristina Rossi, la primera novela abordada en este
trabajo.
Las ópticas teóricas incluidas determinan el subcontexto de diversas partes del
análisis y entran en diálogo bajo un marco ecocrítico que reside en la sustentatibilidad.
De esta manera, existe un destino conceptual común, que se sintetiza temáticamente en la
36 obra. El enfoque rompe, ante todo, con la tradicional separación entre las ciencias y las
letras y propone un análisis teórico–crítico que se adentra en la complejidad de
paradigmas errados sobre los cuales se han basado por años los mitos del progreso y el
desarrollo (Leff, Discursos sustentables; Sachs, Development Dictionary).
El resultado da lugar a un amplio campo de relaciones entre los estudios literarios,
el discurso ecológico y la política ambiental y otras disciplinas asociadas tales como la
antropología, la filosofía, la sociología, la psicología y la ética (Glotfelty). Como objetos
de estudio, se incorporan otras formas de expresión artística además de las letras, en las
cuales se expresa una preocupación por el fenómeno de la globalización y con la
subjetividad social de la sociedad de consumo. Dicho de otro modo, la selección de obras
artísticas aquí efectuada prioriza manifestaciones actuales de lo que podemos entender
como crisis de la modernidad en un contexto ecosocial.
La aclaración inicial de ciertos conceptos, tales como cultura y discurso, tiene el propósito de evitar ambigüedades. Se observan a continuación las tendencias
analíticas sobre el lenguaje y se argumenta la necesidad de romper con el privilegio
cultural que se le ha asignado al texto escrito en la producción de significado. Esto
justifica la inclusión de otras formas de expresión cultural en los capítulo III y IV, más
allá de la palabra escrita, en las que se identifica una sintonía temática con un discurso
comparado. Una vez asentada la propuesta de diversificar la expresión cultural y adoptar
una perspectiva interdisciplinaria se problematizan las tendencias a la periodización en el
estudio de la literatura y la cultura. Esta problemática servirá de vehículo para interrogar,
a su vez, cómo se construye la historia cultural. La ruptura con la periodización
induce a analizar el objeto de estudio como obra en sí misma, fruto de una trayectoria
37 artística, y además como espejo cultural que no sólo es un reflejo del contexto que lo
genera, sino también un factor constitutivo en la semiosis social.
La segunda parte del capítulo, como ya se ha indicado, revisa a manera de grandes
pinceladas, el canon literario latinoamericano. La intención es entender las relaciones o
conexiones entre diversos textos dentro de una coherencia de lenguaje estético y artístico.
Asimismo se argumenta la inevitabilidad de integrar una perspectiva poscolonial para
revelar la reproducción de mecánicas de dependencia y silenciamiento aún operantes hoy
en día. Por último se rastrea la trayectoria académica de la ecocrítica y se observa un
aspecto particular vinculado con la popularidad reciente de ciertos textos, los cuales
representan una forma de activismo social, ambiental y político. En definitiva, las
primeras tres secciones de este capítulo formulan el contexto para las tres novelas que se
abordarán, La loca de Gandoca de Anacristina Rossi, Un viejo que leía novelas de amor
de Luis Sepúlveda y la obra final de cierre del trabajo, titulada El libro del silencio de
Ricardo Chávez Castañeda.
1. CULTURA, DISCURSO, LENGUAJE Y SEMIOSIS SOCIAL.
El concepto de cultura es discursivamente multifacético. Es además un término al
que se interpreta de múltiples maneras según la perspectiva empleada. Desde una óptica
transdisciplinaria la cultura equivale a una serie de saberes, creencias y prácticas entre
miembros de un grupo o sociedad involucradas en la producción e intercambio de
significado (Hall, Respresentations). Se trata de un tipo de intercambio que condiciona a
sus miembros a seguir ciertas pautas de conducta sociales en la comunicación y modula
la manera de relacionarse unos con otros. Simultáneamente, desde las ciencias sociales se
argumenta que la cultura es una manera de vivir en el mundo compartida por un grupo de
38 personas, la cual condiciona y está condicionada por el crecimiento – o expansión
material – y el consumo (Hajer). En este caso, incorporando las definiciones anteriores y
las teorías de la comunicación, se entiende la cultura como un espacio discursivo y
metafórico, en el que se produce y se intercambia significado por medio de lenguajes
múltiples, inclusive la intertextualidad que se produce entre signos visuales, lingüísticos,
materiales, experienciales y la materialidad asociada a diversos espacios. La
interpretación de estos signos o códigos semióticos hacia la comunicación debe a su vez
ser vista contextualmente dentro de un marco de relaciones de referencia y del poder
simbólico del consumo.
Stuart Hall explica que “la representación es la producción de significado a través
del lenguaje” (Representations 21). Es esta una referencia a cómo el lenguaje, elemento
básico en la constitución de un texto literario, no es "un medio transparente de
comunicación" (Massumi 41). Más bien, se trata de un criterio normativo en sí mismo, un
medio que tiene una fuerza estructural, propicia para ciertas construcciones de valor y
verdad. Sin entrar en consideraciones metafísicas de la ontología del lenguaje, se puede
decir que los seres humanos modelan el yo y el mundo que nos rodea, a través del
lenguaje. Se ha argumentado también, que el advenimiento del alfabeto tuvo un profundo
impacto en la transformación de las categorías mentales que utiliza el ser humano para
dar forma a la idea del yo y del mundo (Echeverría). Lo que se sugiere es que hay
profundas implicaciones para las sociedades sobre el papel que juega el lenguaje en la
producción de significado, incluyendo la reproducción de jerarquías de poder heredadas a
través de su estructura. Justamente, ver la literatura como representación desde una
perspectiva semiótica, para discernir algunos puntos de tensión en la relación entre la
39 cultura y el medioambiente, o entre lo que hoy se aprecia como simbolismo cultural y
mundo biofísico materializado, es lo que se propone en la primera sección de este trabajo
(capítulos 1 y 2). Las palabras, los relatos y su expresión en el espacio suelen mediar
nuestras acciones, en cuanto son representaciones semióticas de eventos conectados
significativamente en una forma causal y temporal (Ibíd.). Por ejemplo, ¿qué determina la
abstracción relativamente uniforme con la que suele referirse el público al medio natural?
Reflexionar críticamente sobre como la lengua contribuye a dar forma a las
comunidades humanas, permite comprender mejor su naturaleza mutuamente constitutiva
en la articulación del poder y la construcción de conocimiento. Según las teorías
culturales de Bahktin, enunciar es contextualizar la palabra, y todo aquello que se enuncia
conlleva un punto de vista que está ligado a un ambiente social. En otras palabras, las
sociedades crean y constituyen sus identidades mediante el lenguaje y el lenguaje
desempeña un papel fundamental en la forma en que se percibe y construye la vida social.
En ese sentido, la lengua no es sólo un medio de comunicación social, sino que es en sí
mismo "una metáfora de la realidad cultural" (Kramsch 11).
Desde la óptica de la semiosis social, el lenguaje es una red integral de diversos
signos en los que estamos inmersos, incluyendo gesticulaciones, silencios, posturas,
símbolos gráficos, visuales y acústicos. Estos signos le dan forma al contexto en el que se
configura el significado, invitándo a responder a él. De esta manera, el lenguaje
representa estructuras sociales que retransmiten un sistema compartido de valores
(Halliday citado por Kramsch). He aquí la importancia que conlleva una observación del
lenguaje exhaustiva, dado que la modulación discursiva y la regulación idiomática
40 pueden resultar una herramienta ideológica. Abordar la diversidad de conocimientos
desde la empatía es entonces un paso fundamental hacia la integración intercultural.
En este contexto se encuentra la producción literaria. Como representación
cultural es una reproducción e interpretación crítica de valores y creencias. El lenguaje
acarrea la experiencia del pasado que está almacenada en su estructura y en su significado
heredado (Massumi). Por lo tanto, la lengua puede funcionar, aún, como una herramienta
de conquista o de un colonialismo alfabetizador, al que muchas etnías latinoamericanas
de lenguas minoritarias se encuentran sometidas por el contexto cultural de la sociedad
moderna. A lo que se alude es a que por ejemplo, en las sociedades ágrafas, la herencia
cultural incluye la transferencia de una gama de significados asignados a símbolos
verbales, un acervo material de recursos culturalmente valorizados y la transmisión de
pautas de conducta de continuidad intergeneracional que se asegura con el lenguaje
(Goody). En este contexto, entender la literatura desde una perspectiva de semiosis
social, conlleva la necesidad de reflexionar sobre la jerarquización discursiva y lo que
Walter Mignolo ha denominado el “locus de enunciación” hacia una semiosis colonial y
colonizada (citado por Moraña et al.). 2
Partiendo de esta premisa, se ve la literatura como objeto de estudio dentro de una
estética que estimula sensorial e intelectualmente la imaginación de sus lectores, y
también como sujeto emisor de un discurso codificado destinado a un receptor. O sea,
todo enunciado conlleva un punto de vista codificado de acuerdo a un ambiente social
frente al cual el receptor decodificará su significado. Por ejemplo, tanto Sepúlveda como
Rossi escriben sus textos después de una experiencia personal de vida en el contexto y
destino en el que sitúan la trama. Desde allí se dirigen a un amplio público y por ende el
41 texto y su historia actúa de mediador entre dos mundos. Una contextualización del
espacio desde donde se enuncia el discurso emisor, permite apreciar aspectos
intertextuales que transforman el objeto de estudio, en manifestaciones discursivas
convergentes o divergentes frente a un poder simbólico.
Con esto último, se alude también a la manera explícita con que se distinguen
obras dentro de un canon, o dentro de una institución, en un proceso selectivo. Se refiere
también a los modos implícitos de valoración de un texto literario que son de menor
visibilidad, como la subjetividad social, las tendencias de la cultura de consumo o las
políticas del mercado editorial. Por ejemplo, en cuanto a la subjetividad social, el
carácter normativo de la performatividad implícita en el lenguaje (concepto proveniente
de las teorías de los actos del habla de Austin) es de baja visibilidad. Sin entrar en un
análisis teórico de la dimensión política del estudio de la representación simbólica, esta
referencia pretende llamar la atención sobre como el texto literario se ve sujeto a un
poder simbólico que produce fronteras y discontinuidades. Cuando este poder simbólico
acota la producción creativa, el resultado son préstamos, apropiaciones discursivas y
silenciamientos, entre los cuales se perpetúa la mediación de voces subalternas y el
enmudecimiento de voces que no han sido recogidas. En otras palabras, existe
socialmente, un imaginario que refleja la experiencia individual y colectiva, como puede
serlo la imaginación ambiental (Buell), que coexiste con un imaginario del lenguaje. Esta
coexistencia puede presentar contradicciones a la hora de representar a grupos
subalternos.
Dentro de este marco de referencia lingüísticamente hegemónico del cual no
escapa la literatura, un ordenamiento periódico de la producción literaria presenta en sí
42 mismo un mecanismo estructural articulado mediante políticas de la representación.
Como tal, el mismo proceso de crear un ordenamiento cronológico o canónico, genera
posibles lagunas, como en el caso de la expresión de grupos originarios, que aún disputan
un espacio en las sociedades multiculturales. Esta observación reafirma la necesidad de
ampliar la lente ecocrítica hacia otras formas de representación. El capitulo III hace
precisamente esto, al extender el análisis hacia la representación visual, cinestésica y
experiencial, que al promover la participación del público, estimula la vivencia de una
experiencia seguida de la reflexión. El capítulo IV, identifica espacios de diálogo o
enunciación de una comunidad originaria.
2. CANON LITERARIO, PERIODIZACIÓN Y COLONIALIDAD
Al hablar de literatura latinoamericana es inevitable mencionar tendencias y
tradiciones tanto estéticas como literarias. Se puede sostener también que la periodización
condiciona la forma como se plantea la historia del proceso creativo y que puede actuar
en modo predeterminado sobre cómo se percibe una obra (Cuadros). Este trabajo propone
un quiebre con la identificación de períodos literarios tratados como cotos temporales o
histórico–culturales, dado que tal esquema reproduce un proceso de formación cultural
para América latina que difiere en muchos aspectos de su evolución efectiva. Esto se
refiere a que existe una tensión entre experiencia y representación, debido al deslinde que
se ha hecho entre como se vive la cotidianeidad individual y colectiva de un continente
con múltiples etnias y diferentes visiones epistemológicas, y cómo se ha representado
discursivamente a su gente y documentado su historia social. Por lo tanto, el proceso
mismo de acotar una obra dentro de la periodización literaria corre el riesgo de reproducir
una tradición que ha ordenado desde afuera el desarrollo en América latina. Este
43 desarrollo ordenado sólo reconoce parcialmente la producción autóctona y sus formas y
ritmos propios en la formación cultural (Pizarro). Por ejemplo, sería forzado ver tanto la
novela de Sepúlveda como la de Rossi con una perspectiva estrictamente ecologista o
indigenista. Sin embargo se nutren de ambas herencias, cuya mutua dependencia sí puede
contemplarse en un marco ecocrítico sustentable.
A diferencia de la periodización historizada tradicionalmente empleada en la
academia, que integra las diversas culturas migratorias llegadas al continente, Ana
Pizarro explica que existen otras aproximaciones más recientes a los estudios de la
cultura latinoamericana. Cita como ejemplo el caso de Cornejo Polar en el Perú, donde se
“ha puesto en evidencia el carácter de heterogeneidad, o de unidad plural de su cultura y
su literatura conformadas por distintos sistemas que remiten a su vez la pluralidad social”
(566). Estas consideraciones son fundamentales también desde un punto de vista práctico,
puesto que con un enfoque restrictivo se puede condicionar a priori la identificación del
objeto de estudio y sus relaciones de intertextualidad, dado que todo método de análisis
delimita el objeto.
Así, este trabajo postula una apertura en la capacidad representacional de la obra
que no alude específicamente a un orden secuencial periódico. Tal análisis considera el
contexto espaciotemporal y artístico del que emerge la narrativa y también su impacto en
un referente. En la búsqueda de semantizar el lenguaje de acuerdo con dinámicas y
discursos contemporáneos, se reconoce que se recreen inevitablemente técnicas literarias
y otros aspectos de ciertos artistas. Sin embargo, también se atiende a cómo se
recontextualizan en un espacio, referente y tiempo diferentes, lo que las pone en diálogo
con procesos actuales. Esto incluye la revitalización del capital cultural al que se suele
44 identificar como indígena, proveniente de grupos cuyas sociedades han evolucionado en
forma paralela a la criolla. Se integra, entonces, una perspectiva poscolonial para dar
lugar a posibles enunciados marginales o silenciados que se identifican con el trabajo de
campo realizado en Isla de Pascua (territorio Rapa Nui).
Para contextualizar la trayectoria literaria latinoamericana, a modo de grandes
pinceladas, se parte de la interpretación sistemática iniciada por Pedro Henríquez Ureña,
dado que éste integra la literatura dentro de un marco de lexpresiones culturales. En
particular, se quiere destacar en esta tendencia, el trabajo crítico de Ángel Rama en La
ciudad letrada y el de Ana Pizarro en Lectura crítica de la literatura americana como
problema historiográfico. El argumento de Rama sobre la división entre el mundo letrado
y el iletrado permite entender el papel de la cultura urbana en el proceso de
transculturación. Rama se refiere al mundo letrado como un discurso socialmente
constituido y constitutivo de un discurso históricamente estatal, a la imagen europea.
Como se sostiene más adelante, este fenómeno perdura aún hoy matizado por la retórica
de la globalización y el desarrollo. Asimismo, dado que este discurso letrado, como
práctica social, responde a prerrogativas definidas se puede ver cómo ciertos espacios que
organizan la vida cultural (institucionales, intelectuales, públicos, políticos) son también
responsables de una perpetuación en la construcción de otro mundo, el iletrado. Esta
división es una manifestación de lo que Mignolo ha llamado la semiosis colonial.
Según Jean Franco, la voz – una voz mediatizada por la escritura a lo largo de la
historia latinoamericana – es “una metáfora para la gran división socialmente construida
(y quizás imaginaria) entre el mundo letrado e iletrado, el primer y el tercer mundo, el
mito y la historia” (¿La historia de quién?11). Esta fractura se perpetúa de alguna manera
45 a lo largo del siglo mediante las diversas técnicas de la narrativa – novela, cuento,
producción de cultura de masas – dado que éstas se relacionan con la memoria y con
modos de inscribir la vida social reproduciendo categorías y subjetividades. No obstante,
sostiene Franco,
“no se trata aquí … de categorías ideales. La singularidad del desarrollo
desigual de América latina ha permitido la persistencia de una cultura oral
en áreas rurales y barrios de población marginal en las ciudades; ha
mantenido por siglos una serie de limitaciones estructurales relativas a la
alfabetización y al desarrollo de una cultura de imprenta; y en la
actualidad ha tratado de facilitar la integración de la población
latinoamericana al proceso de “modernización” capitalista a través de los
medios de comunicación masiva.” (Franco 2002: 737)
En otras palabras, como espejo cultural, la expresión artística por medio de las letras no
es sólo un reflejo de la compartimentalización social ejercida por cierto sector de la
sociedad – típicamente las elites urbanas – sino que cumple un papel constitutivo en tal
división por cuanto perpetúa la construcción de un tipo de otredad, en la que se
encuentran hoy millones de personas, la del sector menos cultivado en la trayectoria
letrada, otro símbolo moderno. Cito nuevamente a Franco, quien resume el proceso
refiriéndose a una trayectoria de dependencia:
No study of Latin American literature, even in the twentieth century, is
balanced unless oral performance is taken into account and unless there is
some notion of the dialectics of oral and written literatures... After the
colonial period, Latin American literature is strongly marked by a liberal
46 cultural nationalism with strong didacticism and emphasis on print as the
tool of the Enlightenment, and later by the predominance of mass media.
All these aspects –the importance of oral literature, of cultural nationalism,
and of writing as a confrontation with mass media – are rooted in
dependency, and this in turn has meant that authors confront writing as a
form of control and metropolitan literatures as a dominant system. (Franco
1976)
Las obras bajo estudio confrontan directamente este modelo metropolitano. La primera
cuenta con un personaje central femenino en quien convergen una variedad de mundos
paralelos: en ella se conjugan sin conflicto lo indígena, lo africano y lo europeo, lo cual
entabla un diálogo transgresor que reformula la identidad latinoamericana de fin del siglo
XX. La segunda sitúa su mundo narrativo en la selva amazónica, donde la mentalidad
urbana se revela en todas sus contradicciones, incapaz de sobrevivir sin devastar. En la
última, la inversión se produce cuando la erudición letrada en manos de la protagonista se
topa con un mundo ontológicamente desconocido, que la lleva al abismo interior por
medio del silencio.
Otros escritores, cuyas influencias tienen relevancia para las generaciones de los
últimos treinta años, ya sea por elementos estéticos, preocupaciones temáticas o por
buscar contrastes, son aquellos del conocido fenómeno del boom. Como vanguardia en
América latina, los autores incluidos en él, desafiaron las convenciones de la época con
su trabajo experimental y su resistencia ideológica se encontró en gran medida en
oposición a las ideas subyacentes del mismo fenómeno económico globalizador que
fomentó la popularidad de sus textos. En dicho sentido, con los protagonistas del boom se
47 podría hablar de una paradoja literario–económica, dada la intervención del fenómeno
moderno de comercialización global en la promoción de escritores latinoamericanos a
partir de los años sesenta. El Boom representa las primeras novelas latinoamericanas que
se publican en Europa traducidas a múltiples idiomas con efecto casi explosivo. Este
fenómeno se hizo posible por la internacionalización del mercado editorial. Impulsada
por un mercado que comenzaba a ser global, la comercialización facilitó la amplia
distribución del trabajo del grupo de novelistas jóvenes que a su vez diseminaba las ideas
críticas, anticonvencionales, de muchos de ellos.3 De manera similar, tanto Sepúlveda
como Rossi escriben desde la diáspora y sus novelas, cuya popularidad se debe en gran
parte a un consumo literario globalizado son contextualmente regionales.
Asimismo, como resultado de este fenómeno – que inicialmente incluye cuatro
escritores y luego se expande según diversas críticas para abarcar entre precursores y
autores hasta veintidós nombres – se observa un tipo de periodización literaria en que
prácticamente no figuran referencias a una pluma femenina.4 Luisa Ballesteros, ha
llamado a esta exclusión de la mujer escritora como parte del fenómeno del boom, una
“doble marginalización … a pesar de la calidad y la importancia de sus obras”; y agrega
que “las escritoras tuvieron que afrontar una exclusión conscientemente orquestada por
los prejuicios sexistas del conjunto de crítica literaria y la marginalización sistemática de
las empresas editoriales,” como una conspiración de silencio (194). En cambio, en este
trabajo entabla un diálogo socioecológico entre la obra Luis Sepúlveda y Anacristina
Rossi. En el relato de Rossi se entiende la construcción de la identidad femenina, con una
narrativa intimista, seductora y provocadora. En la obra de Sepúlveda, los personajes
femeninos están victimizados.
48 El período del boom abarca un panorama político latinoamericano en agitación,
como también es el caso del clima político y diplomático internacional influido por las
grandes potencias.5 La tensión geopolítica endurece las autocracias latinoamericanas. Por
un lado la represión de libertades individuales se reproduce en diversos destinos del
continente mediante golpes de estado y nuevas dictaduras militares, lo que provoca una
diáspora intelectual, por otro se registran fenómenos sociopolíticos de alto voltaje en la
arena internacional, como por ejemplo la primavera del ’68 en Praga y el mayo de ese
año en París, así como los eventos, ese mismo año, en Tlatelolco o los asesinatos de King
y Kennedy en los Estados Unidos.6
Estas novelas de proyección internacional, son vistas por el público como la
narrativa característica de los sesenta. En ellas se enfatizan las ideas políticas y una
defensa ideológica a la acción social. Muchas ofrecen una mirada del mundo que
comparte raíces y tradiciones, en que las costumbres, el lugar, la cotidianeidad se
priorizan como campo de acción; ello incluye una clara sensibilización hacia culturas
originarias, como también una búsqueda existencial de corte individual. Con temas
indistintamente rurales o urbanos, se renuevan técnicas narrativas y se percibe una
indagatoria de soluciones a problemas morales, psicológicos y sociales. En ese sentido,
esta literatura abre las puertas a las generaciones siguientes, como es el caso de los textos
que se prestan a una lectura ecocrítica.
Otro precedente por destacar es la experimentación con el lenguaje. Esta adopta
diferentes niveles que subrayan un conocimiento más profundo de la realidad social de
los personajes y pone en manos de la voz narrativa tanto juegos de palabras como lengua
vernácula. La introducción de neologismos y la interpretación del lenguaje literario se
49 vuelven una refracción de cómo se vive la realidad moderna, la realidad metropolitana y
lo que Franco llama las culturas dependientes de ella. En este contexto, el ejercicio de la
libertad lingüística es una manifestación de tales relaciones. Por ejemplo, se entrelaza el
alcance estético con el ideológico, como será el caso de Hijo de hombre de Augusto Roa
Bastos. Se rompen barreras entre lo considerado fantástico y lo mundano lo que da lugar
al realismo mágico. Con Cien años de soledad como el más conocido ejemplo, Gabriel
García Márquez expresa una incapacidad de explicar la realidad que se vive, así lo irreal
se torna fantástico y lo imaginario se mezcla con representaciones de lo real. Estas
trayectorias permiten entender la voz narrativa en La loca de Gandoca que se personifica
en el “dueño del monte” cuando dice:
Estaba acostada, entregada al dolor, sollozando cuando llegó un bicho
verde, greñudo y gordito. Lo reconocí enseguida: era el “dueño del
monte”, entidad legendaria de cuentos y consejas.
—Lo primero que te voy a pedir, Daniela, es que aclarés a los lectores que
no soy una metáfora ni un recurso de estilo. Que esto no es realismo
mágico. Mi presencia es verdad […] Yo soy mágico pero no porque lo
quiera tu estilo ¿entendés? Explicá que soy un espíritu de los bosques, el
espíritu de la enmontazón. Explicá que tenés aliados vegetales, aliados
naturales. (75)
En cuanto a la alteración cronológica del tiempo novelístico se suele tratar desde
diferentes puntos de vista distorsionando un progreso lineal y estructural, como por
ejemplo Pedro Páramo de Juan Rulfo o en Rayuela de Julio Cortázar. En esta última
obra, una técnica de vanguardia propone diversas formas de leer la novela, con un
50 lenguaje sencillo que hay que saber interpretar entre líneas, dislocando situaciones
cotidianas, distorsionando el tiempo y el espacio en una especie de introspección que nos
ofrece un corte irracional representativo de la infelicidad del hombre moderno y urbano.
De modo similar, en El libro del silencio de Ricardo Chávez Castañeda se
presenta intuitivamente el “estrés urbano” que sigue la trayectoria de Cortázar como
forma narrativa estructural podría, de alguna manera, verse recreada en la construcción
novelística de esta novela que se analiza en el último capítulo. Implícito en los laberintos
lingüísticos y estructurales, el lenguaje literario coloca a los lectores en un papel activo
en búsqueda de significado. Sin embargo, más que una crisis que se subsume en el
existencialismo individual, que agoniza en el aislamiento de la urbe moderna, la novela
de Chávez Castañeda orienta su búsqueda hacia lo plural, hacia las fisuras casi
imperceptibles que corroen toda capacidad de permanencia de identidades colectivas, que
no cuadran con una modernidad capitalista, de corte uniforme e individual. Por otro lado
la sencillez del lenguaje desposiciona el testimonio de los ochenta y desterritorializa la
narrativa del post–boom (y su discurso), lo cual reactiva su capacidad para la producción
de significado, en cuanto aborda una exploración psicológica y política.
Muchos de los rasgos estilísticos también se evidencian en escritoras mujeres,
menos comentadas por la crítica a la hora de revisar el canon literario latinoamericano
(ver nota número 4). En este estudio, el reconocimiento de este quiebre de género en la
trayectoria crítica, se busca en un equilibrio. No obstante, este equilibrio no se refiere
sólo al sexo del artista, sino a las diferentes y paralelas trayectorias que se forjaron en las
últimas décadas a partir de una experiencia artística desde diferentes géneros. En otras
palabras, un entendimiento exhaustivo de la representación contemporánea en materia
51 socioambiental se enriquece al reconocer la influencia del mercado y de la crítica en lo
tocante a la experiencia de una escritura femenina.
Como identidad latinoamericana, estas generaciones de escritores, no dejan de
pertenecer al mundo letrado. Como tal, muchos aspectos tienden a reproducir la
urbanidad de la cual se origina su discurso intelectual, ya sea temática o formalmente,
como es el caso de Cortázar, o creando un espacio representacional de voces subalternas,
lo cual no deja completamente de ser un espacio mediado por la cultura urbana. Dado que
el espacio que se proyecta en lo que leemos, no es sólo metafórico sino la representación
de un espacio real, la proyección del espacio en las obras puede ser entendida como una
interpretación del mundo vivido en el imaginario del autor. En otras palabras, es un
espejo cultural de lo que se vive.
No obstante, hay que considerar también que el lector o referente, tiende a
plasmar en los espacios que son representados, su construcción imaginaria; un imaginario
típicamente cargado de elementos urbanos, puesto que el espectáculo de la ciudad tiene
un efecto activo en la construcción de la identidad moderna. Sin embargo, esta
subyacente imaginación urbana o ciudad imaginada, en general no concuerda con la
ciudad real latinoamericana, la ciudad vivida en un continente donde la experiencia que
prevalece es la de un desarrollo desigual. David Harvey, en sus estudios urbanos, postula
que las ciudades son hoy una suma de personas que se identifican según su condición
laboral, donde ante las situaciones de marginación en las que vive tanta gente se responde
con incredulidad, o sea se desvía la mirada (Vich) de aquello que no entra en el
imaginario de la modernidad. Así, la ciudad aparece como una circunscripción del
52 capital. Para Harvey, el laberinto de la ciudad es un laberinto simbólico que se ve
reforzado por el imaginario representativo de una modernidad abrumadora.
Como aportante a este imaginario, cabe también mencionar la creciente cultura de
masas, que de manera efectiva integra al pueblo en el seno de una sociedad orientada a la
industrialización y el consumo. Esta ofrece productos que “ obedecen al principio de
repetición mecánica; sólo hace falta una pequeña variación en su contenido para que
aparezcan como algo nuevo” (Franco, “Narrador, Autor, Superestrella”, 132). A pesar del
impacto inicial de la novela vanguardista frente a la fuerza de la cultura pop, la mayoría
de los novelistas mencionados se conecta de alguna manera con este fenómeno. Uno de
los ejemplos más claros es la parodia de la literatura popular y el cine de Manuel Puig. La
inclusión de diversos formatos y otros recursos típicamente utilizados en el cine –
focalizaciones, escenas, montaje, entre otros– en su experimentación narrativa y le
confiere al texto una agilidad visualmente imaginativa de efecto casi cinematográfico.
Este tipo de agilidad podrá leerse en la trama de Sepúlveda, en la que la prosa adopta un
efecto casi cinemático en el que el lector encuentra una estética familiar.
La década de los años ochenta se distingue por la democratización y
liberalización económica que da lugar a una segunda dispersión y diáspora de
intelectuales latinoamericanos. La mecánica de la reproducción, en una subjetividad no
conciente, se encuentra ahora inserta en una transformación cultural dada por la
liberalización del mercado, la acumulación flexible del capital y el precipitado flujo de
imágenes, información y tiempo fraccionado de los medios masivos de comunicación.
Esta ruptura temporal, también vista como la compresión tempo-espacial que resulta de
una sociedad inmersa en una mentalidad de mercado, desconecta al individuo de su
53 entorno, de su historia, y establece una nueva relación material con ambas dimensiones.
Se trata de una valoración económica de tiempo y espacio, en que la eficiencia prevalece
sobre otros tipos de valoración, como lo son las relaciones con otras personas y con el
medioambiente. Frente a este panorama, Hernán Vidal ve en la última década, una
necesidad de restaurar la dimensión política en el estudio de la representación simbólica y
la subjetividad social (Moraña et al.). O sea, las políticas de liberalización económica pro
mercado produjeron un vacío político en las teorías de crítica literaria, dado que esta
forma de capitalismo flexible adviene tras el colapso del socialismo y produce una nueva
hegemonía neoliberal que abarca también la cultura (Cárcamo-Huechante Tramas del
mercado). El mercado permea todos los aspectos de la vida urbana y margina la
diferencia, que queda convertida en otredad.
Emerge entonces una nueva modalidad en los estudios poscoloniales, la cual
toma en consideración el fenómeno de la globalización como manifestación
contemporánea de la modernidad. Esta intersección concierne a este trabajo. Hablar de un
proceso de globalización no es nuevo. En efecto se lo puede observar y puede adoptar
formas ligeramente diferentes a lo largo del siglo XX. Empero, la particularidad de la
nueva hegemonía global como fenómeno activamente creciente es la invisibilidad de la
mencionada semiosis colonial y procesos asociados de marginalización, silenciamiento y
creciente desigualdad socioeconómica.
Como explica la geógrafa Lousie Amoore al referirse a la globalización y al imaginario
de políticas de frontera que la sostiene, la separación que se crea y recrea por medio de
discursos proteccionistas no sólo separa
54 ‘our globalization’ of legitimate and civilized business and leisure travel
from ‘their globalization’ of trafficking and illegal migration – in that
way– the category of migrant illegality actively supports the ‘legitimate’
worlds. (2006: 348)
Frente a tan complejo panorama, este estudio identifica la poscolonialidad como
perspectiva que se apoya en las ideas conectadas pero también presta atención a cómo se
genera o sostiene la otredad, en su intersección con procesos globalizadores. Esto mismo
es parte de lo que Walter Mignolo llama el locus de enunciación, “ the disciplinary,
neocultural, and ideological space from which discourses of power and resistance are
elaborated (citado en Moraña et al. 2010: 3). Se entiende el ya comentado proceso de
semiosis colonial, como una expresión de la modernidad actual. Como se verá tanto en
los ejemplos literarios como en los plásticos y experienciales, esto toma en cuenta
consideraciones lingüísticas - dado que el lenguaje refleja la naturaleza de las
interacciones entre culturas dominantes y dominadas – discursivas – que se producen
como resultado de la intertextualidad visual –formales – que cuestionan los marcos
analíticos empleados en la investigación académica.
Por ejemplo, el trabajo de campo discutido en el capítulo IV, busca evitar la
reproducción de ciertos enfoques de las ciencias sociales y naturales de aparente
neutralidad, que frecuentemente sostienen silencios y le conceden voz implícitamente a
procesos convencionales. El geógrafo Paul Robbins, en Research is Theft explica que
“the argument that environmental research is expropriative and has often normatively
undesirable results is rooted in the global colonial experience, one that promulgated
European expertise” (pag # ). Así, se busca evitar la reincidencia de modos de
55 investigación, que, ya colonizados, corren el riesgo de continuar colonizando el futuro a
priori. Esta disyuntiva es central en el argumento psicosocial de El libro del silencio.
Por lo tanto, a la hora de adoptar un enfoque ecocrítico de la producción artística
y cultural de un continente pluriétnico, que desde una variedad de posiciones continúa en
búsqueda de modos de priorizar la diversidad cultural hacia una empatía del
conocimiento, todo aporte que saque a la luz el aspecto poscolonial es un elemento
necesario. Ver el neoliberalismo como una dinámica poscolonial permite comprender el
proceso de la modernidad en América latina como “ neocolonial pacts” entre una
burguesía nacional y diversas potencias internacionales, principalmente Inglaterra,
Francia y los Estados Unidos, “which strengthened economic and political dependency
and deepened inequality in Latin American societies” (Moraña et al. 9) . Este argumento
presupone que al reinventarse la colonialidad en nuevas formas de poder hegemónico
escapa la atención del público en su reproducción (5–6).
Distantes del boom tras una fase de exilio o expatriación, muchos de los
escritores escogidos para este estudio, emplean un tono poético más directo, hacen uso
frecuente de un lenguaje sencillo y cristalino y adquieren con su narrativa un enfoque de
mucha riqueza visual en la construcción de imágenes que alimenta nuestro imaginario
representacional de carácter cinemático. Frente al discurso impersonal propalado por los
medios de comunicación a los que se está expuesto cotidianamente, y a la constante
circulación de información, la literatura y en particular estas obras, resisten la dinámica
impersonal y permiten que el lector ingrese en un campo imaginario en que vibra la
experiencia.
56 Se observa un quiebre dialéctico en el texto narrativo y se acentúa la manera en
que la forma articula la construcción de significado. En los textos seleccionados se
distingue un lenguaje perfilado según una dinámica de la imagen, lenguaje que a su vez
juega con un fenómeno contemporáneo de ubicuidad hegemónica: el exceso de
información, la velocidad de su distribución y el fenómeno híper-representacional del
consumo global. Esta híper-información a la que se ve sujeto el ser humano hoy, que no
se vive de la misma manera en todo un territorio, perpetúa la tensión entre lo que Ricardo
Piglia distingue como la dualidad entre la experiencia que permite reconstruir un evento y
la información ya procesada por el medio que la comunica, frente a la cual sólo se tiene la
posibilidad de aceptar o rechazar la versión que nos entregan. Así, la poética de un texto
literario cuenta con una capacidad generativa, dado que un autor no necesariamente
revela el contenido de una obra en su obra, elemento que es fundamental a la hora de
ampliar la propuesta de quiebre con los medios masivos de comunicación. “El mundo de
la novela nos otorga el privilegio de juzgar, nos muestra el significado en lugar de
decírnoslo” a diferencia de, por ejemplo, el caso del periodismo (Piglia).
3. TRAYECTORIA ECOCRÍTICA
La lectura ecocrítica de los textos literarios ha evolucionado principalmente en el
ámbito de las letras de lengua inglesa como un fenómeno cuyo origen es paralelo a la
creciente conciencia y movilización política ambiental en el mundo industrializado
(Barbas-Rhoden 2005). A menudo referida como un tipo de crítica literaria que se
interesa por la relación entre literatura y medioambiente, la ecocrítica abarca en la
actualidad una amplia gama de variantes de lo que comenzara como un análisis que
adopta una perspectiva ecológica. Según Cheryll Glotfelty, la trayectoria de la teoría
57 ecocrítica sigue una serie de etapas que parte inicialmente de una búsqueda dentro de la
literatura más clásica de imágenes sobre la naturaleza, e identifica estereotipos
particulares acerca de su construcción –como el Edén, el Paraíso, o similares – o
ausencias significativas (1996). En segunda instancia, se rescata la tradición marginada
de los textos naturalistas escritos con una perspectiva retórica sencilla que busca un
acercamiento al mundo natural. Por último, sigue una fase teórica, preocupada por las
construcciones literarias del ser humano en relación con su entorno, a partir de la cual
surge el interés por poéticas ligadas a movimientos como la ecología “profunda” el
ecofeminismo y las narrativas de un mundo ecológicamente distópico.7
Si bien en la tradición ecocrítica anglófona puede verse el desarrollo de
movimientos teóricos, en el caso de la literatura latinoamericana, ciertos enfoques
recientes en ecocrítica han observado un registro de tensiones entre puntos de vista
antagónicos. Por un lado se manifiesta el conocimiento local que típicamente choca con
cambios ajenos a tal contexto e impuestos desde afuera, por la globalización. Por otro, la
literatura contemporánea de la región parecería apropiarse de una "retórica del mundo
natural para impulsar a un primer plano –del debate– temas de justicia social y ambiental
" (Barbas–Rhoden 2005: 3, mi traducción). En efecto, las preocupaciones sobre justicia
social y justicia ambiental se vuelven seminales para los autores latinoamericanos que
dedican sus escritos a temas ambientales. Como resultado, le confieren a la naturaleza un
papel que difiere de la escritura que se ha priorizado en la ecocrítica de los países
industrializados, la cual cuenta con un fuerte componente realista.
Por otra parte, desde esa misma perspectiva de la literatura anglófona, Lawrence
Buell señala que "la noción de otredad ha recaído doblemente sobre la naturaleza en el
58 pensamiento moderno" (2005: 20), en el sentido que a la naturaleza se la ha objetivado, o,
en palabras de Leff, “cosificado”, se la ha romantizado y se la ha transformado en
elemento de consumo masivo por medio del pensamiento racional. Esta transformación
del mundo natural lleva a preguntas fundamentales acerca de su impacto y significado,
cuando se la yuxtapone con el fenómeno anteriormente mencionado de expansión
económica moderna global, que entraña el desarraigo de la población de su entorno
natural y la pérdida de prácticas tradicionales (Leff 2008, Buvinic 2005).
Por lo tanto, en el presente trabajo se construye una corriente particular de
ecocrítica en respuesta a la complejidad de este paisaje dinámico latinoamericano y
global, que extiende la tradición de la escritura sobre el medio natural para abarcar una
exploración más ecléctica de las expresiones artísticas que integran la cultura, la
naturaleza y el espacio. Un aspecto importante de un punto de vista analítico ecocrítico
más amplio es la visibilidad que se procura dar a los problemas contemporáneos, que
presta atención a cuestiones de temporalidad, justicia ambiental y desigualdad. Esta
reorientación ecocrítica ofrece excelentes oportunidades para captar el significado local
que se expresa en una amplia gama de obras artísticas de América latina surgidas en
respuesta a un registro de tensiones ante la continua presión de una modernidad
globalizada y uniforme sobre los diversos paisajes culturales.
Precisamente, las expresiones artísticas que ocupan el espacio entre estas visiones
conflictivas del mundo resultan de particular interés e importancia para el estudio. Las
obras representan la tensión entre una coherencia global concebida en oposición a la
singularidad del lugar, cuya forma de expresión se funda en la manera de significar y el
significado del lugar mismo. Existen saberes y cosmologías que no se ajustan al carácter
59 dual de la dialéctica occidental, pero que son seminales a la naturaleza pluricultural de
América latina. Son expresiones sobre la vivencia del lugar, las cuales frecuentemente
logran un acercamiento a otra que expresada artísticamente toca al observador emotiva y
estéticamente. Es también una manera de hacer más personal un mensaje acerca del alto
costo de nuestro mundo moderno acelerado, en el cual la pérdida de la diversidad
planetaria verificada en los últimos 50 años es una pérdida de formas de vida, una pérdida
de lenguas, una pérdida de costumbres y tradiciones, pero también una pérdida
fundamental de "deseos y sueños (que) se ha producido en lo profundo del subconsciente
de la sociedad" (Sachs, Development Dictionary, xviii).
De hecho, el paisaje social contemporáneo está abierto a muchos interrogantes, se
plantean conceptos aceptados como universales ya se hable de naturaleza, recursos
naturales, medioambiente o progreso. Este proceso de universalización naturalizado es
parte de la "confusión semántica provocada por el concepto de desarrollo" (Sachs, Planet
Dialectics, x). El desarrollo ha llegado a ser una especie de norma universal, que salvo en
ambientes académicos en los que se ha puesto en tela de juicio su su significado y
repercusión, se suele revelar como el determinante jerárquico, invisible, mediante el cual
las personas y las sociedades se autovaloran, o incluso, miden su grado de civilización
(Sachs 2010). En el caso de América latina, un continente de culturas múltiples, además
del cuestionamiento de las narrativas dominantes sobre el desarrollo, se debe abordar el
tema de la colonialidad remanente en tales narrativas, a fin de adoptar una política de la
pluralidad y una ética de la diversidad.
El arte que invita un estudio ecocrítico conlleva una estética que invita a
reconceptualizar la dialéctica sujeto, objeto en la relación entre naturaleza material y
60 cultura simbólica. Además, es una expresión que valora historias propias del lugar, de la
tierra y de otras formas de vida. También intenta legitimar las múltiples culturas de la
región que ven la naturaleza como un ente viviente, en las que las interacciones con el
medio natural son holísticas y ecocéntricas. Son culturas cuyas prácticas tradicionales
están en sintonía con los ciclos de la vida, para las cuales el mundo natural es parte
constitutiva de la identidad y para quienes el sentido de comunidad no es una suma de
individuos sino una forma de vida compartida con un objetivo común, el bien común.
Como explica en su reciente libro el antropólogo mexicano Miguel Sánchez
Álvarez, originario de la comunidad maya-tzotzil de Huixtán, Chiapas, cuyo territorio
reúne a pueblos originarios de lengua tzotzil y tseltal y la sociedad ladina o mestiza
mexicana,
Cada pueblo se caracteriza por su forma de organización social, de
relacionarse con su territorio y recursos naturales en apego a sus
conocimientos, lengua, cosmovisión y cultura heredada desde diferentes
etapas históricas: prehispánica, colonial, poscolonial o independencia,
revolución y actual … Hablar del patrimonio biocultural significa articular
las ciencias naturales o ambientales y las ciencias sociales, religar los
conceptos y conocimientos sobre el territorio, ecosistemas, biodiversidad,
la relación entre el hombre y la naturaleza, como sus formas de uso y
aprovechamiento; pero también significa considerar los elementos
cosmogónicos y simbólicos que establece el hombre en su hábitat o
territorio. (Sánchez Álvarez 25)
61 Los desafíos que la forma actual de capitalismo corporativo, el multiculturalismo
y la globalización plantean lo que señala Sánchez Álvarez, reiteran la necesidad de
integrar una lente poscolonial e interdisciplinaria al enfoque ecocrítico, para abordar un
estudio que abarque las relaciones cultura-naturaleza de comunidades que no privilegian
los textos escritos como expresión cultural. En ese sentido, la hipótesis es en parte la
formulación de un marco flexible que va creciendo a medida que se observan diversas
formas de expresión y se captan múltiples modos de generar significado en
interrelaciones recíprocas de cultura, sociedad y medioambiente. Para llevarlo a cabo, el
trabajo de campo en Rapa Nui – Isla de Pascua – da lugar al empleo de una perspectiva
biocultural como la mencionada en el caso de la comunidad maya–tzotzil. Este marco de
análisis de diversidad biocultural reconoce la inseparabilidad e interdependencia entre el
ser humano, el lugar, la comunidad y sus prácticas ancestrales (Luque 2010, Rozzi 2012).
Se trata de situar el análisis en la intersección entre la cultura y la biodiversidad, que
capte aquellas particularidades que se pierden con enfoques de investigación tradicionales
construidos a la medida de la experiencia occidental.
4. MEDIOAMBIENTE Y LITERATURA COMO FORMA DE ACTIVISMO
Rob Nixon en su libro Slow Violence destaca la responsabilidad de los medios de
comunicación por la manera distorsionada con que llega al público la información sobre
los acuciantes problemas ambientales. En particular, se refiere a la velocidad con que se
transmiten las imágenes y a la percepción de inmediatez que esto crea en la dimensión
temporal del que observa, que a su vez condiciona la manera de percibir la violencia
como algo exclusivamente inmediato, explosivo y claramente visible (3). Esto mismo,
visto con la perspectiva de la ética y de la política de la estética, enjuicia la
62 responsabilidad de los medios de difusión en generar una acepción efímera acerca de
ciertos hechos terribles dada la brevedad de la transmisión de las imágenes violentas
asociadas. A esto se suma la arbitrariedad con que se maneja la duración asociada a las
noticias trágicas. Tal manejo de la información fomenta una empatía momentánea sobre
el suceso, sin que se produzcan como resultado, espacios alternativos de conversación
para argüir el significado de los hechos (Shapiro 182).
Desde otro espacio discursivo, hace algunos meses se refería a esto mismo el
escritor Ricardo Piglia. En una de sus conferencias públicas, explicaba la obra de ciertos
escritores argentinos, señalando que la labor literaria intenta convertir la información ya
procesada y sintetizada por los medios masivos de comunicación en una experiencia
personal. En palabras de Piglia,
estamos en medio de una circulación alucinatoria de información donde
nos encontramos acorralados por la circulación de información frente a un
discurso impersonal. El mundo de la novela nos muestra el significado en
lugar de decirlo y nos otorga el privilegio de juzgar. (programa 3)
Estas observaciones dan contexto a lo que Nixon llama la invisibilidad de la ‘violencia
lenta’, con la que se suceden los problemas ambientales, la cual además directamente se
asocia a temas de justicia social y ecológica. En palabras de Nixon,
how, in an age when the news media venerate the spectacular, when public
policy and electoral campaigns are shaped around perceived immediate
need, can we convert into image and narrative those disasters that are
slow–moving and long in the making, anonymous, starring nobody,
attritional and of indifferent interest to our image–driven world? (2)
63 Esta noción de una violencia paulatina y gradualmente creciente ilustra la necesidad de
reorientar la visión pública hacia cuestiones de temporalidad, justicia ambiental, equidad
y sentido común, en un mundo posmoderno. Frente a una cotidianeidad incongruente,
ciertas obras han emergido como señal de alarma ante este “desgaste devastador y
paulatino” (3) que pareciera seguir incrementándose a lo largo de múltiples escalas
temporales y espaciales. Se trata de un tipo de arte que es también una expresión
concreta de activismo ambiental como lo fuera el caso de La primavera silenciosa de
Rachel Carson que, en 1962, se convirtió en un clásico de la concientización ecológica al
fomentar cambios en la política de manejo de pesticidas.
Sin embargo, en su libro Nixon también alude a otro fenómeno que subvierte el
discurso ambiental convencionalmente que se maneja en países industrializados, al
intersecarlo con cuestiones geopolíticas sobre corrientes hegemónicas en la difusión del
conocimiento. O sea, frente a un discurso universalizado en materia medioambiental, en
el que la globalización económico-simbólica representa “un proceso de franca y renovada
hegemonía boreal” en un espacio virtual sin localización ni territorialidad (Cárcamo–
Huechante, “Dislocamientos de la poesia” 9), las palabras de Nixon son una alerta sobre
la necesidad imprescindible de abordar la “política de lo invisible”. Por ejemplo, desde
las humanidades es posible exponer la desesperación que surge cuando las condiciones de
sustento de vida de amplios sectores poblacionales se degradan rápidamente a la sombra
de megaproyectos lo que los empuja al desarraigo de su entorno natural. Explica
nuevamente Nixon:
to reconfigure the environmental humanities involves acknowledging,
among other things, how writer–activists in the Southern Hemisphere are
64 giving imaginative definition to catastrophes that often remain
imperceptible to the senses, catastrophes that unfold across a time span
that exceeds the instance of observation or even the life of the human
observer. In a world permeated by insidious, unspectacular violence,
imaginative writing can make the unapparent appear, rendering it tangible
by humanizing drawn–out calamities inaccessible to the immediate senses.
(4)
La violencia que menciona Nixon tampoco está distante de lo que Jean Franco señala
como una
ansiedad sobre la modernidad según ha sido definida y representada por
América del Norte y Europa (la cual) con demasiada frecuencia contribuye
a que los gobiernos establezcan una vía rápida (de desarrollo) que no pasa
por los difíciles caminos de la democracia y margina a pueblos indígenas y
afrodescendientes. (2)
El análisis de Franco acerca de la crueldad explícita e implícita de los tiempos modernos
cuestiona el papel tanto de las tecnologías que se utilizan como del pensamiento moderno
que las sostiene. Al respecto, Enrique Dussel explica cómo los
projects of modernization were built on the colonial structure of
separation. Not only culture but skin color was a problem as long as
civilization was identified with whiteness. For modernity, the barbarian is
at fault for opposing the civilizing process, and modernity, ostensibly
innocent, seems to be emancipating the faults of its own victims. (citado
en Franco, Cruel Modernity, 9)
65 En la producción literaria latinoamericana reciente, se encuentran textos que a la
manera del de Carson evidencian explícitamente un aspecto de degradación ambiental. Es
el caso de Fordlandia del argentino Eduardo Squiglia, o del mundo narrativo distópico
basado en escenarios futuros de crisis ecológicosocial que puede verse en Darío Oses
(Chile en llamas, 1998) u Homero Aridjis (La leyenda de los soles, 1993). En este
trabajo, la atención se concentra en una aproximación que permita dilucidar este mismo
tipo de tensiones sociales, culturales y políticas, pero que también tenga un lenguaje
estético de búsqueda, capaz de estimular la reflexión y la introspección. En otras
palabras, una expresión que formalmente procure interrogar los valores éticos que se
aplican al mundo de hoy.
Esto lleva a considerar la intersección entre medioambiente y pluralidad etnocultural que plasma cuestiones de identidad y derechos. Ella está presente en otras obras
del mismo período, emplazadas narrativamente en otras latitudes, con problemáticas
diferentes y de autores de diversas regiones del continente. Por ejemplo, Mundo del fin
del mundo (1993), de Luis Sepúlveda, muestra un ímpetu por exponer la ilegalidad
internacional de la caza de ballenas en regiones remotas del Pacífico, y la desidia del
gobierno chileno en tiempos recientes respecto de este tipo de actividad lucrativa pero
ilícita. Sin embargo, destaca al mismo tiempo la omisión que existe en el discurso
circulante sobre conservación de la biodiversidad, al confrontar la invocada protección de
los mares y océanos, y con la otredad operante en las latitudes más australes del
continente que ha incluido el exterminio aborigen llevado a cabo en la región - yahganes,
onas, kaweskar o alcalufes, patagones -. En otro ejemplo, Isabel Allende sitúa su cuento
“Walimai” (Cuentos de Eva Luna, 1989) en la región fronteriza entre Brasil y Venezuela,
66 territorio yanomami, a modo de visibilizar un pueblo que sigue siendo sometido a los
abusos más disímiles provocados por la fuerza expansiva del capital: la extracción de
caucho hasta mediados del siglo XX, seguida de la invasión ilegal de “gairimpeiros”8 y la
aún vigente extracción de oro. Sin embargo, la narrativa de Allende sobrepasa la idea de
resistencia ideológica y subsume al lector en una óptica de vida diferente. La historia es
narrada por Walimai, el personaje central, cuya visión del mundo permite acceder a otras
epistemologías, y propone un quiebre con el clásico dualismo ontológico. No hay
mención del grupo tribal al que pertenece el protagonista, tampoco se leen en el cuento
acusaciones explícitas. La reconstrucción espacio-temporal, desvinculada del tiempo
económico y los procesos urbanos, está en manos del lector a partir de un marco
referencial que por un lado es minucioso y preciso en todos sus detalles históricos,
geográficos y culturales, y por otro estimula una rica imaginación ambiental. 9 Por medio
de una narrativa en primera persona, abundante en metáforas e imágenes vistas con los
ojos del protagonista, al que la escritora suma un juego de alteraciones simbólicas, surge
una visión del mundo en la que el ser humano es parte de los ciclos naturales y el hábitat
es comunidad. En otras palabras, la propuesta es una invitación a la reflexión e
introspección hacia una vida moderna de mayor respeto y mutuo aprendizaje, que a su
vez genere una renovada relación con el espacio y el tiempo.
Esta revisión crítico-teórica lleva entonces a enunciar la sustentabilidad como
marco analítico que da cuenta de los aspectos más relevantes en que la expresión
artístico-cultural incluye una ética del bien común en las relaciones con el
medioambiente. Este marco abarca también la conectividad que existe entre diversas
formas de expresión artística. El concepto de sustentabilidad es un paradigma emergente,
67 interdisciplinario y transdisciplinario. Se la ha considerado una propuesta necesaria en el
esfuerzo por reintegrar externalidades socio-ecológicas a la vida pública. Asimismo,
debería representar un enfoque proactivo en el planeamiento integrado de las políticas
públicas y las actividades productivas. Sin embargo, en la práctica, se lo tiende a limitar a
sus aspectos biofísicos, privilegiando un enfoque técnico derivado de los estudios
científicos.
Desde una perspectiva analítica, la sustentabilidad permite enfatizar el contexto y
la contextualización del objeto de estudio, y accede a la interdisciplinaridad abordando
varias dimensiones de la colonialidad imperante en gran parte de América latina. En este
sentido, la sustentabilidad comparte objetivos que han sido atribuidos a la ecocrítica. A
los propósitos de este estudio, la sustentabilidad se entiende como un proyecto complejo,
definido por una epistemología de la interdependencia y co-evolución entre la cultura y el
medio natural en todas sus escalas que, celebra la diferencia para superar la otredad, y
responde así a una obligación ética intergeneracional. A tal efecto, se incluyen objetivos
específicos, como la reducción de la pobreza y la inclusión social, y se contextualiza
críticamente en la región la incongruencia del actual modelo de desarrollo. Se da por
sentado también que la propuesta de sustentabilidad como ética del bien común, apela a
la necesidad de una participación colectiva para la edificación de un conocimiento
cumulativo y robusto que responda a los intereses comunes.
Con una perspectiva del hemisferio sur, Enrique Leff explica la sustentabilidad
como
un criterio normativo de reconstrucción del desarrollo humano,
reintegrando externalidades socioambientales y saberes pluriculturales,
68 negados por la racionalidad productiva, mecanicista y unidimensional de
la era moderna. (Discursos sustentables, 47).
Esta conceptualización, sitúa la cultura y el conocimiento en paralelo a la dimensión
social y ecológica de las sociedades contemporáneas y contrasta con el concepto de
desarrollo sustentable convencionalmente aceptado que tiende a omitir la centralidad del
rol de la cultura para un futuro sustentable. Según Leff, la sobrevaloración del discurso
racional y de su trayectoria como vehículo hacia el paradigma científico económico de la
modernidad, ha sufrido de una falta de cuestionamiento sobre el impacto directo en la
relación hombre-ambiente. Como proyecto positivista, tal racionalidad se manifiesta
explícitamente en la manera antropocéntrica y materialista de concebir el mundo, y
continúa distanciando al hombre de su entorno. Por consiguiente, los principios
epistémicos de la sustentabilidad intentan reintegrar o “rescatar” saberes pluriculturales, o
dicho de otra forma, generar una empatía del conocimiento para que se produzca un
diálogo entre estos saberes (Leff, Discursos sustentables). En palabras de Leff, se trata de
una aventura del conocimiento que busca el horizonte del saber, nunca el
retorno a un origen de donde zarpa el ser humano con su carga del
lenguaje; es el eterno retorno a una reflexión sobre lo ya pensado que
navega por los mares de los saberes desterrados. (Aventuras de la
epistemología, 13)
El planteo de este trabajo, se orienta entonces a expresiones que se hallan en
busca de un lenguaje que estimule la reflexión por medio de la introspección, y que –
como ya se ha dicho – resulten asequibles por medio de un enfoque ecocrítico alineado
con la sustentabilidad. Por medio de metáforas y una resemantización de la existencia
69 humana, los ambientes cuyos cambios acelerados preocupan cada día más, pueden
comprenderse en su amplia complejidad, incluido el interrogante ontológico de lo que
Enrique Leff identifica como una “crisis del conocimiento” (Ibíd.).
El caso de La loca de Gandoca, de Anacristina Rossi
La loca de Gandoca , 1991, novela de la escritora costarricense AnaCristina
Rossi, representa el activismo abogado por Nixon. Se trata de una obra de ficción, en la
que la autora incorpora un hilo narrativo autobiográfico, para ofrecer una experiencia a
sus lectores en la que integra la existente diversidad étnica y pluralidad cultural
latinoamericana, con un criterio claro de reconstrucción del desarrollo humano a partir de
la sustentabilidad socio-ecológica. En su directo emplazamiento en la zona del Refugio
Manzanilla Gandoca, la narrativa de Rossi expresa la resistencia comunitaria al poder
político que, enmascarado bajo los intereses económicos del ecoturismo, se impone
social, material y culturalmente. La publicación del libro incitó una movilización que al
llegar hasta la legislatura costarricense, hizo que se interviniera la construcción hotelera
de la zona del refugio requiriendo su demolición.
El libro es un viaje retórico de una narrativa íntima, personal y femenina,
construida a partir de la lucha de una mujer por proteger un refugio natural de vida
silvestre. Al mismo tiempo, la voz de la protagonista - Daniela Zermat, una costarricense
que ha vivido por años en Europa – busca la reconstrucción de su propia historia.
Integrando elementos autobiográficos y eventos contemporáneos, la narrativa comporta
una verosimilitud que le ha hecho frente a la abundante producción de textos
conservacionistas, “neo–naturistas” y científicos sobre la región, provenientes de las
ciencias sociales y naturales (Izaguirre). Se ha también sugerido la conexión de la novela
70 con el movimiento ecofeminista. Esta perspectiva, que representa el empalme entre el
pensamiento ecologista y los estudios feministas, ve la destrucción medioambiental como
resultado de un abuso del poder patriarcal (Kerns). Sin embargo la escritura de Rossi
complejiza estas categorías, no sólo en cuanto al género sino a lo que podría verse como
una perspectiva exclusivamente ecológica. En efecto, la inclusión de una alteridad tanto
étnica como de género desdibuja una codificación como podría ser aquella ecologista.
Formalmente, la estructura deriva de una constante transición entre dos hilos
narrativos paralelos, superpuestos y mutuamente significantes. Uno, personal e
introspectivo, expresa la identidad de la protagonista en la que se conjuga pasado,
presente y futuro. El otro, es un recorrido que persigue la protección ambiental y se vale
de un discurso ambientalista y profesional, el cual ve al Refugio Gandoca como un bien
común en todas sus escalas, local, regional, nacional y global: “hay que protegerlo para
los costarricenses y para la humanidad” (Rossi 20). El tiempo lineal de los eventos en
este segundo hilo narrativo se ve intercalado con un “tiempo” emocional y el retorno
cíclico de la experiencia, en sucesivos ciclos. El final, que regresa a un principio
resiginificando y reconfigurando la novela, es el momento en el que el lector da cuenta de
la historia.
La mencionada calidad íntima - y a veces sensual - de la narración se entreteje
con matices etnográficos mediante una codificación contextualizada desde la experiencia.
Con ella, Rossi recrea una dimensión espiritual a través de los espacios y transmite
sutilmente el contexto histórico de una tierra que ha absorbido memorias de vida, lo que
conecta así al lector con múltiples matices de lo que significa para la región la
marginalización, la afrodescendencia y la presencia del poder extranjero:
71 De esa primera vez recuerdo lo húmedo, el olor delicioso de tus axilas, la
empapada ondulación del zacate de mar. Me presentaste a la señora del
Atlántico, aquí y en cualquier sitio Yemanyá de Benín (…) Y sellamos
nuestra unión en ese mar, el sitio más hermoso sobre la tierra. El sitio más
hermoso sobre la tierra era de los negros, era de los indios, era Talamanca,
allá me llevaste. (12)
Su narrativa es directa, sencilla y dinámica. Con ella los espacios toman vida y se
convierten en lugares con los que la protagonista interactúa en diversas dimensiones:
material, emotiva y espiritual. La naturaleza es entonces una alianza con la vida, en la que
Daniela, por ejemplo, “vive el exceso de luz como una medicina” (96). El entorno es
también testigo de los momentos más constitutivos de la identidad del personaje como
indica el párrafo anterior al decir “y sellamos nuestra unión en ese mar, el sitio más
hermoso del mundo” (13). Es además un sistema vivo de amparo – “Yemanyá, ella es tu
hija. Protégela siempre, Yemanyá” (12) –y es espiritual, dado que “sentarse en las playas
del Refugio Gandoca es trascenderlo todo, incluso su propia arbitraria belleza, sus flores
y sus algas eternas, perfumadas, putrescibles” (25).
Esta integración de un perfil ecológico con una cosmología no occidental en
manos de Daniela, ofrece una visión hispanoamericana (o local–costarricense) en la que
conviven sin conflicto creencias populares con los aspectos más convencionales de la
vida moderna del personaje. Por ejemplo, por un lado Daniela siente la tierra de una
manera más significativa que cualquier discurso racional, donde el medio natural es vida.
Por otro, su fuerza radica en que también es capaz de articular sin preparación previa, un
72 discurso informado de “experto” al dirigirse a su nueva vecina francesa que intenta
emprender un desarrollo edilicio:
-- Debe poner una planta de tratamiento de aguas cloacales. Es terreno
arcilloso y coralino, lluvioso, empantanado, además tan pequeño. Los
excrementos de sus turistas van a ir a dar a mi pozo y a la playa. Mis hijos
se pueden enfermar. Debe poner una planta de tratamiento. (63)
La aparente doble faz del personaje, se desdibuja una con otra, y transforma al
personaje de Daniela en una excelente mediadora y porta voz de un activismo
concientizado – que se puede observar en paralelo al de Rossi – dado que Daniela
establece la equivalencia entre la protección del refugio y la preservación de la vida
misma. Como ya se ha visto, la autora distancia esta narrativa de aquella del realismo
mágico y con ello reafirma una visión hispanoamericanista de coexistencia entre dos
maneras de concebir el mundo: una eurocéntrica y otra tradicional no europea.
Esta coyuntura tiene dos resultados. Por un lado ver dentro de un mismo ámbito la
existencia del medio natural y la existencia humana, donde ambos representan un “todo”,
y la consecuente vivencia de que la degradación ambiental es una profanación de la vida
del ser humano. Por otro, llamar la atención la necesidad de generar empatía hacia la
pluralidad, pero no solamente étnica y cultural, sino en cuanto a modos de construcción
del conocimiento que difieran del privilegiado en la tradición occidental.10 La novela, que
su autora identifica como “obra de denuncia” (Culturacr), además le hace frente a lo que
George Yúdice llama el “acercamiento entre el consumo capitalista y el
multiculturalismo” (161), en el cual la producción mediática adopta características
73 performativas afines a los intereses del mercado, y vela cuestiones de identidad,
inequidad y derecho ciudadano.
La argumentación sobre el discurso del desarrollo emerge en la escritura de Rossi
como la tensión central del conflicto de Gandoca, donde a la constante insuficiencia
institucional se suma la necedad burocrática. En efecto, ¿a cuántos desarrolla el
desarrollo? Rossi articula esta pregunta tácitamente, y reconstruye la dialéctica de
conservación que suele presentar el conflicto entre modernización y protección ambiental
como un patrón universal de preservación ecológica. Este patrón relativamente uniforme,
no da cuenta de los supuestos subyacentes al desarrollo – qué desarrollo y para quién –,
ni del contexto local y sus habitantes. Además, “los inversionistas eran personas que
odiaban los barriales, los insectos, la selva y la humedad” (29) o sea, eran una fiel fieles
exponentes del medio urbano. La escritora presenta este argumento mediante un juego de
construcciones retóricas que colorea con la ironía. Por ejemplo, frente a la construcción
del megaproyecto hotelero en la zona del refugio, pondrá en voz del ministro lo siguiente:
El slogan puede ser : “Con la conservación nos moriremos de hambre”.
Perfecto. No olvidés la palabra mágica: el desarrollo sostenible. Hay que
presentar el hotel “Ecodólares” como desarrollo sostenible – agregó el
ministro – Y no mencionar nada, repito, la urbanización. (67)
Esta retórica expresa también, una objetivización del discurso del otro. Rossi coloca este
tipo de lenguaje en manos de los empleados municipales, empleados públicos e
inversores, como forma de negar la subjetividad mediante la manipulación de términos y
de anular la individualidad, descontextualizando los eventos. Las figuras políticas que
aparecen en La loca de Gandoca, objetivizan la naturaleza. No sorprende entonces que,
74 en la novela, las jerarquías gubernamentales y los puestos de poder estén en manos a
hombres y que se identifique como sujetos marginales a los indios, a los negros y a las
mujeres.
Sin embargo, a pesar de esta exposición, Rossi ofrece también un modo de
reconciliación entre el constructivismo racional y la vida misma. Lleva a sus lectores a la
génesis propia de la identidad y la memoria mediante un enfrentamiento reflexivo con la
ética del sujeto humano que cada uno lleva dentro. El tono discursivo posiciona en
ocasiones al lector como si interrumpiera lo más íntimo de la voz narrativa “ Me
abrazabas, me besabas, […] las palabras se hundían en la vegetación” (70). Este
acercamiento emotivo tiene el resultado de sumergir al lector en el problema ecológico
del refugio como si fuera propio. Alimentando la posible conexión entre el ser y la
percepción de su entorno, Rossi entreteje la ecología y la vida de su personaje en la
imaginación del lector hasta que naturaleza y vida personal resultan indistinguibles
emotivamente. El diálogo íntimo reaparece a lo largo de toda la novela, interrumpiendo,
reciclando y alternando una posible linealidad temporal en la trama:
Vos me trajiste aquí. Me raptaste, Carlos Manuel, para darme una lección
completa sobre el amor y sobre la función espiritual de la luz. Yo amaba
desde la infancia la lluvia y la selva. Vos me enseñaste que llueve y hay
selva en el fondo del mar. (15)
Tal vez, uno de los aspectos más sobresalientes de esta novela a los fines de la
reconstitución de la relación del ser humano y el ambiente es la síntesis con la que Rossi
aborda la complejidad sin que su crítica caiga en posibles paradojas. Por ejemplo, en
cuanto a las etnías, se ha observado cómo en una crítica indigenista, en la que se busca
75 deconstruir los límites raciales con un afán de reivindicación, a menudo se reafirman las
diferencias con el mismo proceso de identificarlas (Postema). En La loca de Gandoca,
las diversas etnías costarricenses no adoptan centralidad narrativa a lo largo de la historia,
pero sí contribuyen a la inversión sustancial que se produce al final del libro. La novela
cierra como un ciclo, y con él la historia cambia para el lector:
La voz de Robinson adquiere un tono solemne. Me dice: “Daniela, hace pocos
meses […] dijiste: “Ahora solamente me queda la palabra.” Y Beto, tu amigo de
Cahuita observó que eso era mucho. Porque los negros ni siquiera la palabra
hemos tenido. Y Beto agregó entonces “la palabra es historia”. Vos dijiste, “Sí, la
palabra escrita”. Y es que, Daniela, los negros ni siquiera hemos tenido la palabra
oral, esa que se lleva el viento.” (105)
La atención a temas de justicia social conectada a categorías raciales y preocupaciones
ecológicas es ya parte de la narrativa latinoamericana (Gioconda Belli, Miguel Ángel
Asturias, Arturo Arias, Isabel Allende, entre otros). La particularidad de la prosa de Rossi
en La loca de Gandoca reside en su capacidad de desdibujar fronteras - en lugar de
resaltarlas para su cruce, lo cual, visto bajo una lente ecocrítica de la sustentabilidad,
propone que existe en América latina una epistemología ambiental de la diferencia y una
esperanza hacia la ética del respeto mutuo.
Notas
1 Echosopic is a term by which Felix Guattari implied an understanding of Ecology as the study
of complex and interconnected phenomena, including human psychologically influenced
subjectivity, the environment, and social relations.
76 2
From Moraña et al. (2010): “in order to overcome the hegemony of the alphabet–oriented
notions of text and discourse, Mignolo proposed the term colonial semiosis as an overarching
concept that, in addition to materials of the lettered tradition, could include cultural artifacts such
as quipus, maps, myths, calendars, oral narratives and discourses produced in indigenous
languages, thus allowing for a wider exploration of dominated cultures (1993).”
3
Los principales escritores considerados bajo esta demarcación son Julio Cortázar (argentino),
Gabriel García Márquez (colombiano), Carlos Fuentes (mexicano) y Mario Vargas losa
(peruano), aunque deben también considerarse otras importantes figuras literarias como Juan
Rulfo (mexicano), Augusto Roa Bastos (paraguayo), José Lezama Lima (cubano) y Jorge Amado
(brasilero), escritores como José Donoso (chileno) y Manuel Puig (argentino) que se los ve como
de transición hacia el post boom, y aquellos vistos como precursores: Jorge Luis Borges
(argentino), Miguel Ángel Asturias (guatemalteco), Juan José Arreola (mexicano), Alejo
Carpentier (cubano), José María Arguedas (Perú).
4
Por ejemplo, no hay mención de la Mexicana Rosario Castellanos, cuyo libro Oficio de
tinieblas comparte inquietudes y características de la generación del Boom, o de Silvina Ocampo,
escritora argentina coetánea de J.L. Borges y J. Cortázar. Otras escritoras ausentes, aunque ciertos
críticos las hayan identificado como miembros de una generación posterior o post boom, son
Elena Poniatowska (México), Isabel Allende (Chile), Luisa Valenzuela (Argentina), Clarice
Lispectr (Brasil), Cristina Perri Rossi (Uruguay), Carmen Naranjo (Costa Rica), y más
recientemente Laura Esquivel (México), Ángeles Mastretta (México), Gioconda Belli
(Nicaragua) y Fanny Buitrago (Colombia).
5
Se hace referencia a la Guerra fría y a las repercusiones que en este contexto tendrá la
revolución cubana (1959) y la ola de golpes de estado asociados al plan Cóndor (Chile, 1973;
Argentina, 1976 ; Uruguay, 1973; Bolivia, 1971) además de las ya vigentes en Brasil y Paraguay.
6
Las referencias históricas son las siguientes: matanza de My Lai en Vietnam del Sur (marzo
1968); primavera de Praga o período de liberalización entre enero y agosto del ’68 que termina
con la represión soviética; el asesinato de Martin Luther King (abril 1968); las protestas
estudiantiles contra la sociedad de consumo en París que concluyen con un llamado a elecciones
anticipado (mayo 1968); el asesinato de Robert Kennedy (junio 1968); la masacre de Tlatelolco
anticipando las olimpíadas en Ciudad de México (octubre 1968), golpe de estado en Panamá
(octubre 1968).
77 7
Some of the key theoretical movements of key theoretical movements of the Anglophone
ecocritical tradition include nature writing, social ecology, eco–feminism, deep ecology and
animal studies. For a thorough review and discussion about its trajectory see Buell, Lawrence,
Heise, Ursula K. and Thornber, Karen, Literature and Environment (November 2011). Annual
Review of Environment and Resources, Vol. 36, pp. 417–440, 2011.
http://dx.doi.org/10.1146/annurev–environ–111109–144855
8
Palabra en portugués para referirse a un buscador de piedras preciosas, típicamente oro, de la
Amazonía. Viven en condiciones infrahumanas y utilizan maquinaria riesgosa buscando los
metales o piedras del aluvión. En el caso del oro, utilizan mercurio como compuesto para
amalgamar el mineral, también dañino a la alud de los obreros, al medioambiente y a las
comunidades originarias de las regiones explotadas.
9
La expresión “imaginación ambiental” se utiliza de acuerdo a la idea a Lawrence Buell que
identifica la “fuerza de la imaginación” de la literatura como vehículo para transformar lo que
denomina el “environmental unconscious” hacia una conciencia ambiental o “environmental
awakening” (Buell 22).
10 Este
trabajo sigue la yuxtaposición ontológica propuesta por el antropólogofrancés Philippe
Descola, que ve funadmentalente cuatro ontologías como sistemas de propiesadaes que los seres
humanos atribuyen a los seres vivos. En palabras de Descola:
These ontologies vary as to the contrasting ways in which people ascribe the
fundamental qualities of interiority (intentionality or selfhood) and physicality
(the ways in which bodies permit action) to beings in the world. Just to recap, the
four modes you identify are: 1) animism, in which differently embodied kinds of
humans and non-humans share a similar interiority, this is exemplified by
Amazonian multinaturalism; 2) naturalism, where humans and nonhumans share
a physicality but only humans have an interiority, a mode best exemplified by
modern western science; 3) totemism, where certain groupings of humans and
non-humans are united because they share interior as well as physical attributes,
a mode found in Aboriginal Australia; and, 4) analogism, in which humans and
non-humans are understood to be made up of fragmented essences, essences
whose relationships can be mapped onto similarly linked essences possessed by
78 other entities, this is a mode exemplified, as you note, by the ancient Inca State.
(Descola 2006:139).
79 CAPÍTULO II
La sustentabilidad como marco ecocrítico en el análisis literario contemporáneo. El caso
de Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda.
Este capítulo regresa a la premisa inicial, sobre como la vida, las comunidades
humanas y la salud de la tierra no sólo dependen de cambios en las prácticas actuales de
producción y en la apropiación de recursos naturales, sino de la ética y los valores con los
que se ve el mundo y del imaginario social que le da forma a esa visión. Dado que este
imaginario depende también del poder persuasivo de las palabras e imágenes que median
diariamente las relaciones, el siguiente análisis literario se enfoca en las múltiples
intersecciones formales, retóricas y estilísticas que enriquecen el espacio narrativo. Al
centrarse en el imaginario social como lugar de mediación de las relaciones entre
sociedad y ambiente, la obra opera como un reflejo discursivo y, por consecuencia,
cuenta con la capacidad de transformar tanto el imaginario como los discursos que media.
A partir de esta comprensión de la literatura como una forma de representación
dentro de un sistema de códigos semióticos que juega un papel en reconectar
estéticamente la sociedad y el medioambiente, en este capítulo se explora la poética de la
imaginación ambiental 1 en Un viejo que leía novelas de amor, obra de fines del siglo 20
que ha ganado múltiples premios, y ha sido traducida a varios idiomas con notable éxito
comercial. El enfoque ecocrítico parte de las ideas de Lawrence Buell y su énfasis en
identificar estímulos de un despertar ambiental mediante el "poder imaginativo" de
obras literarias, tal que desafíe la pasividad y promueva la concientización
socioambiental (Writing for Endangered, 22). Este enfoque toma en cuanta, también, que
la literatura es un medio que transmite valores con un profundo impacto:
80 how we narrate, mythologize and philosophize about the environment
along with religious and ethical values that we ascribe to the natural world
are not only frames of imagining and understanding but of acting and
living in the world.” (Swearer 10)
La selección de esta novela y de un marco analítico que parte del concepto de
sustentabilidad, es demostrar que la obra, como espejo de un momento histórico y
humano de gran complejidad, le devuelve al lector una realidad integrada – o sea
sistémica - de los múltiples fenómenos causales de los conflictos de hoy, donde el
medioambiente juega un papel primordial. Mediante novelas como ésta, no sólo es esta
realidad comunicada de modo asequible a un público vasto – a diferencia de los miles de
informes científicos archivados bajo llave – sino que provee de oportunidades
transformadoras para un futuro común a través de la imaginación, sugiriendo respeto
mutuo y cautivando al lector con la picardía de la escritura.
El libro seleccionado es, una obra de ficción multifacética, del escritor chileno
Luis Sepúlveda. Como tal, ofrece a sus lectores modos alternativos de apreciar la crisis
global actual, ya sea que esta crisis se entienda como ambiental, como una crisis de
conocimiento, o como una de dimensiones éticas.2 La transformación que propone la
novela hacia la reflexión comienza por una toma de conciencia de lo que representa un
futuro sustentable para una región pluricultural y étnicamente diversa. En otras palabras,
se concibe un futuro sustentable a partir de una epistemología de la diferencia, que no
sólo considera el valor ecológico del medioambiente sino aquel humano. La narrativa de
Sepúlveda estimula una apertura empática hacia otras formas de conocimiento, lo cual a
su vez invita un despertar sobre las repercusiones de paradigmas modernos no
81 cuestionados. Como ya se mencionó en el capítulo anterior, la lente ecocrítica adoptada
para el análisis reconoce la importancia que tienen los temas de justicia social para los
autores latinoamericanos, que en su escritura se comprometen con temas ambientales. El
resultado es un texto que confiere a la naturaleza un significado y un papel diferente en
muchos aspectos, de aquel otorgado por una escritura arraigada a la valorización del
medio natural como parte del binario dicótomo naturaleza- cultura.
Situada en un pueblo remoto llamado El Idilio en lo profundo de la amazonía
ecuatoriana, la historia se centra en la existencia cotidiana de un viejo: Antonio José
Bolívar Proaño. A través de este personaje central, Sepúlveda encuentra maneras de
expresar el día a día y la cotidianeidad de la vida de un hombre que ha internalizado en la
práctica la sabiduría de formas más sencillas de vida en armonía con su entorno; prácticas
aprendidas de pueblos originarios de la selva amazónica. En términos generales, la
historia sigue la vida de Antonio en relación a un evento central que narrativamente
Barbas–Rhoden interpreta como un "recuento de una clásica trama de un 'hombre contra
la naturaleza’" (61). Sin embargo, dentro de esta secuencia de acción se ve entrelazada
una profunda comprensión de los impactos duraderos causados por las economías
modernas de extracción y por una reinscripción discursiva en estas nuevas dinámicas
desarrollistas de la condición del Otro. O sea, la novela le hace frente a la jerarquización
discriminatoria de base étnicocultural que se continúa perpetuando sobre las poblaciones
locales, sus tradiciones e historias bajo una retórica de progreso. Dado que tal proceso –
origen de la otredad – refleja en eventos puntuales las históricas raíces y relaciones
coloniales del continente, se puede decir que Un viejo que leía novelas de amor
reformula las aún vigentes relaciones de dependencia y colonialismo. Presentando cierta
82 rutinas diarias, Sepúlveda cambia el sentido común acerca de cómo se percibe la
existencia urbana moderna, y por medio de la inversión, le ofrece al lector una visión de
vida integrada con la selva, a la imagen de formas de conducta indígena.
El enfoque analítico que se adopta para acceder a la trama narrativa y la estética
de la obra contempla la multiplicidad de procesos que constituyen los actuales fenómenos
socioambientales. Por consiguiente el marco analítico está pensado a partir de la
sustentabilidad en todas sus esferas de influencia. Como ya se ha dicho, la sustentabilidad
es un concepto complejo que integra múltiples campos de conocimiento, los cuales
interactúan productivamente sobre la intersección entre los sistemas naturales y sociales.
Sin embargo, su naturaleza inclusiva, de gran valor para acercarse a los problemas
contemporáneos, representa a la vez, un reto importante. Por ejemplo, la sustentabilidad
está en desacuerdo con la compartimentalización disciplinaria dominante con la que
concebimos el conocimiento, por lo que mantiene una apreciación significativa acerca de
las interacciones que se dan entre amplias áreas del conocimiento (Kelly, “Education for
Sustainability”).
La propuesta atiende a la responsabilidad intergeneracional, acerca de tópicos
como la reducción de la pobreza e integridad del sistema terrestre. Para el propósito de
este análisis, que adopta la sustentabilidad como un enfoque ecocrítico dentro de los
estudios literarios, se reitera su aplicación como una epistemología de la interdependencia
y coevolución entre la cultura y el medio natural en todas sus escalas que, al celebrar la
diferencia para superar la otredad, responde a una obligación ética intergeneracional. A
tal efecto, se contextualiza críticamente en la región la irresponsabilidad de nuestro actual
modelo de desarrollo y se asume una ética del bien común, que apela a la participación
83 colectiva multicultural en la edificación de un futuro compartido. Por consiguiente, el
marco analítico integra diversas perspectivas disciplinarias, como forma referencial para
entender las estructuras económicas y territoriales contemporáneas que se entreven en la
historia. La estrategia demuestra que la complicada red que componen las relaciones
humanas y su entorno biofísico abarcan múltiples manifestaciones de poder simbólico.
Como una propuesta vanguardista incluyente y sensible, este enfoque permite que el
lenguaje de la representación exprese una visión ambiental emergente desde la región.
Esto incluye múltiples significados ontológicos acerca de la naturaleza y los recursos
naturales que frecuentemente están en conflicto con los supuestos normativos de la
economía global.
El análisis está organizado en tres secciones. La primera describe los principios
que justifican la selección de la sustentabilidad como herramienta ecocrítica y sus
principales atributos como paradigma emergente para los estudios transdisciplinarios.
Seguidamente, se reflexiona sobre algunos de los conceptos que han dado forma a la
manera de pensar sobre el medioambiente hoy y se examina cómo la novela de Sepúlveda
problematiza la idea de la naturaleza. Esto a su vez, lleva a una interrogación crítica de la
manera actual en que las sociedades se apropian de recursos naturales y de cómo el
medioambiente debe ser conceptualizado como un conjunto complejo y amplio de
dinámicas que involucran el poder del mercado y la política. Sobre la base de estos
argumentos, se explora el tratamiento que Sepúlveda le concede al espacio en la
representación, y se analiza cómo éste contribuye a una apreciación del discurso del
poder y su impacto territorial (Foucault, Power/Knowledge). Las imágenes de entornos
naturales descritas y creadas por el autor incluyen una reconsideración de la relación
84 local-global, sugiriendo lo que Buell, Heise y Thonber describen como “how to shape
human’s real-life interactions with the natural world in ways that are historically and
culturally distinctive” (Buell et al. 419). En este sentido, se concluye que la novela de
Sepúlveda tiene un gran alcance, dado que alienta una apertura hacia la valorización de
otras formas de conocimiento y la polinización de ideas sobre la naturaleza humana.
1. EL QUÉ Y EL PORQUÉ DE UN ENFOQUE SUSTENTABLE
En cuanto al porqué de un enfoque desde la sustentabilidad, éste tiene la finalidad
de captar la amplia potencialidad imaginativa de la novela y dar espacio a la expresión de
su riqueza creativa. El medioambiente, global o local, urbano o rural, consta de
componentes relacionados entre sí cuyas relaciones son complejas y no se ajustan a las
categorías construidas de “cultura o naturaleza”. Por lo tanto, es imposible hacerle frente
a los múltiples tipos y grados de cambio inherente al entorno contemporáneo sin conectar
unidades discretas de estudio. El resultado es una identificación productiva del principio
de sustentabilidad como perspectiva analítica del objeto de estudio y como metanarrativa
o hilo conductual que abarca diversos campos de acción, inclusive el pedagógico.
En cuanto al qué de un enfoque sustentable, éste se forja a partir del
reconocimiento sobre los límites del crecimiento. Definido en su origen como “a
development that meets the needs of the present without compromising the ability of
future generations to meet their needs,” una articulación concreta de la sustentabilidad
hacia una atmósfera de cambio ha sido desafiada e interpretada diferencialmente desde su
concepción original. 3 No obstante, históricamente su identidad cultural y humanística
son inconfundibles, como lo es también su perspectiva holista y transdisciplinaria.
Thomas Kelly, en The Sustainable Learning Community, resume sus efectos al decir que:
85 Sustainability, it turns out, has pulled us all back from our scattered
modernity to face the ancient questions of civilization: What is a good life
and how do we sustain a good life for ourselves and future generations on
the only pale blue dot that we know of that can sustain life? (Kelly,
Sustainable Learning Community, 44)
Esta propuesta hacia una reflexión sobre lo que significa "vivir bien", superpuesto
al escrutinio propuesto por Leff sobre la racionalidad productiva y la aún dominante
visión del desarrollo, invita a reevaluar los discursos privilegiados tales como las
narrativas que intentan “vestir de verde” los mercados globalizados.4 Esta referencia
incluye tanto a un discurso que limita el concepto de sustentabilidad al campo científico
como aquel que no dista de una perspectiva tecnocrática del crecimiento económico. Es
en el contexto de este tipo de reconsideración, que la voz artística puede reconectar al
lector con una dinámica eco–lógica dentro del marco de la sustentabilidad. En el caso de
Un viejo que leía novelas de amor, al situarse la acción en un pequeño pueblo amazónico,
pueblo al que el estado ha intentado poblar, o en palabras de Sepúlveda "colonizar", la
historia se enfrenta a múltiples controversias sobre los supuestos naturalizados de la
modernidad y las percepciones urbanas del buen vivir.
Una reflexión ontológica sobre las repercusiones de estos modos de pensamiento
racional moderno proviene de la filosofía. En Return to Reason, Stephen Toulmin explora
el significado conceptual de la razón, desafiando las nociones convencionales sobre
racionalidad y seguridad, heredadas por los intelectuales de hoy. Toulmin argumenta que
la ausencia de sensatez complementaria, a la hora de aplicar esquemas racionales
teóricos, es una limitación fundamental en la apreciación de la razón. Como resultado,
86 agrega, se ha llegado a una forma de racionalidad que, si bien ha dado forma a las
sociedades actuales, no permite vivir sin "necesidades o certezas absolutas" (12). En otras
palabras, la contingencia de la experiencia de vida cotidiana demuestra que la
racionalidad o la razón, en su plena abstracción, ha sido desconectada del mundo que
intenta explicar. En palabras de Toulmin,
the invention of disciplines, a change that began in the seventeenth century,
involved both intellectual and institutional factors. Intellectually, Descartes’ use
of geometry as a model for knowledge provided its slogans; institutionally, the
division of labor into professions and disciplines gave it wings. But the change
did not happen quickly, and it has reached its peak only in the twentieth century.
(29)
Esta información confirma la urgente necesidad de profundizar en un análisis de
las tradiciones humanistas en las culturas del mundo, para reconsiderar el significado del
concepto de civilización y un potencial de cambio, adaptativo. Los privilegios otorgados
a los avances tecnológicos han sido “implicated in the development of modern science
and the rise of distinctively instrumental and capitalistic values with respect to the human
use of the natural world” (Harvey 121). De hecho, si se busca una transformación
destinada a limitar o revertir las desproporcionadas presiones antropogénicas, y si al
hacerlo, la intención es la de hacerle frente al tipo de cambio ambiental que sigue
amenazando las comunidades económicamente marginales, y si ésta incluye un desafío a
la mentalidad colonial, tanto regional como internacional, entonces el logocentrismo de
las ciencias arraigado a los principios cartesianos necesita ser interrogado y articulado por
87 medio de una lente cultural más amplia. Un viejo que leía novelas de amor aborda estas
propuestas.
Escrito en una prosa directa, la novela incluye un recuento de acontecimientos
históricos, sociales, políticos y etno-ambientales del Oriente ecuatoriano. También cultiva
una conciencia hacia epistemologías divergentes que busca concientizar al lector con la
identidad eco-cultural de las comunidades indígenas y su imaginación ambiental
colectiva. Además, la contribución fundamental de esta novela radica en un enfoque
renovado para la observación de las interacciones dinámicas de la cultura y la naturaleza.
No se percibe un impulso normativo en la narrativa de Sepúlveda. Más bien, se expone al
lector a una cosmología que es holista, integrada, ecocéntrica y cíclica, vital para la
identidad colectiva de los pueblos Shuar de la amazonía ecuatoriana (Khon). El autor
apela a su público con un conjunto de información referencial que posiciona al lector en
un rol participativo hacia la construcción de significado. Este posicionamiento, como
mecánica de reconstrucción social subjetiva, es un estímulo propicio para generar
imaginación ambiental de dimensiones éticas.
La sustentabilidad como marco de análisis se presenta entonces 1. para reflejar el
pleno alcance de la expresión creativa de autor 2. para captar como la novela ofrece una
amplia comprensión de la degradación medioambiental que permite interpretarla como
una "crisis de civilización" 3. para revelar la colonialidad inherente a los problemas de
justicia social, que subyacen en los problemas ambientales. A través de esta lente, la
novela de Sepúlveda puede ser vista como una obra de ficción que retrata la complejidad
de los conflictos actuales que alimentan su historia. No obstante, también ofrece una voz,
que aunque se vea mediada por la pluma de un escritor, permite apreciar la coevolución
88 étnico-ecológica de los pueblos indígenas, fenómeno raramente tratado en el discurso
ambiental normativo, dado que contrasta con la visión convencional de progreso y de
espacios naturales.
Cabe mencionar también, que discursivamente la sustentabilidad tiene también
sus limitaciones. Las mismas se deben principalmente al excesivo uso del término
"sustentable" como adjetivo ambiguo y polivalente, y a la dependencia conceptual del
desarrollo sustentable de la tríada: economía, ecología y sociedad. Esta versión surgida de
convenciones internacionales y celebrada durante la década de los noventa, tiende a
omitir la centralidad del papel que desempeña la cultura en la integración de los tres
dominios. La cultura, vale reiterar, es una terminología difícil de definir dado que no sólo
es una apreciación estética o una manera de cultivar la mente, sino una forma de vivir en
el mundo, compartida por un grupo de personas. Y la cultura está fundamentalmente
comprometida con el consumo, y con cómo enmarcamos los problemas ambientales
(Hajer 8). Por lo tanto, la comprensión de los fenómenos socioecológicos que
evolucionan rápidamente en consecuencia a la expansión material del capital, confirma la
necesidad de ampliar las discusiones sobre la sustentabilidad y entender la crisis actual
como una crisis del paradigma moderno.
Volviendo entonces al marco analítico centrado entorno al concepto de
sustentabilidad, se lo emplea como un cuestionamiento efectivo a la modernidad de hoy,
que no puede eludir los problemas ambientales. En Un viejo que leía novelas, Sepúlveda
se enfrenta a la naturaleza paradigmática de la producción moderna y a sus prácticas
extractivas, cuestionando directamente la idea de lo que significa “vivir bien” en la voz
del personaje principal de la novela. Por ejemplo, después de los primeros capítulos,
89 cuando grupos de colonos, de buscadores de oro y de norteamericanos llegan a El Idilio,
el anciano observa sin animosidad cómo "los colonos destrozaban la selva para construir
la obra maestra del hombre civilizado: el desierto" (60). Con esta alegoría, el autor está
registrando directamente el hecho que los ciclos de vida son esenciales e integrales para
los flujos naturales de vida del planeta. Alude también a la idea de que los símbolos
llamados desarrollo moderno, como por ejemplo la alteración del flujo de los ríos o la
transformación de la selva en campos de monocultivos, han cegado al hombre a tal grado
de crear un boomerang ecológico propio que restringe la subsistencia de la vida humana
en el planeta. Pero este desierto al que hace referencia el protagonista, Antonio José
Bolívar Proaño, no sólo representa la aridez física, sino que se convierte en una metáfora
de la escasez espiritual y ética de este mundo globalizado. Es en estos espacios de
reflexión profunda, que de la novela emerge una epistemología ambiental renovada y
encaminada hacia la integración con el conocimiento tradicional, proponiendo una ética
de la inclusión, e integrando múltiples culturas y cosmologías. América Latina es un
continente de diversidad étnica, donde la pluralidad se manifiesta no sólo culturalmente
sino epistemológicamente, donde grandes sectores de la población viven y
conceptualizan el mundo bajo diferentes procesos de significación.
En palabras de la teórica norteamericana Mary Evelyn Tucker, "a sustainable
future will depend on the emergence of pluralistic, multiform planetary civilization
concerned with identifying the shape of mutually enhancing human-Earth relations” (2).
Como tarea colectiva basada en la pluralidad, toda propuesta multicultural requiere de
una empatía hacia otras formas de conocimiento, hacia otros saberes tradicionales (Leff
Aventuras de la epistemología). Asimismo, implica una identificación afectiva del ser
90 humano con aquellos aspectos no humanos del medio natural. Los Shuar en la novela de
Sepúlveda se ven a sí mismos como parte integral de los ciclos de la selva; de hecho, su
identidad está íntimamente ligada a su hábitat.
2. IMAGINACIÓN Y MEDIOAMBIENTE. NATURALEZA Y APROPIACIÓN
SOCIAL DEL MEDIO NATURAL
Como se mencionó en el capítulo anterior, el abordar una empatía del
conocimiento hacia la integración intercultural lleva reconocer que las sociedades se
crean y se reconocen a través del lenguaje. De hecho, el lenguaje desempeña un papel
fundamental en la construcción de nuestra vida social, ya que es en sí mismo "una
metáfora de la realidad cultural" (Kramsch 11) y es un criterio normativo en sí mismo
(Massumi). También según Leff, el medioambiente es un concepto de búsqueda
epistemológica conectado al lenguaje: “una aventura del conocimiento que busca el
horizonte del saber, nunca el retorno a un origen de donde zarpa el ser humano con su
carga de lenguaje" (Aventuras de la epistemología, 13). En otras palabras,
conceptualmente, el "medioambiente" ya ha sido afectado por el conocimiento que lo
construye, por el lenguaje que lo describe y por la productividad de los procesos de
significación que lo preceden en cuanto a un pensamiento con historia.
Con el propósito de examinar cómo la novela pone de manifiesto la colonialidad
inherente a los problemas socioambientales, esta sección comienza por ver la manera en
que el lenguaje, en un sentido de semiosis social, es capaz de funcionar como una
herramienta colonial a la que las minorías étnicas con lenguas autóctonas se ven
sometidas dentro del contexto cultural de la sociedad moderna. Se busca identificar qué
tipo de respuesta dialógica ofrece la novela frente al discurso colonial y cómo este mismo
91 discurso, una vez normalizado, contribuye a que las sociedades modernas actúen de
determinada manera sobre el medio natural. Tomando el uso de la ironía como vehículo a
la satirización de un drama de mayores dimensiones, Sepúlveda establece las pautas para
llevar a cabo múltiples consideraciones sobre los diferentes niveles de relaciones de
poder. Por lo tanto, se presta especial atención a los intercambios lingüísticos y a como
tales relaciones se manifiestan espacialmente. Esta lectura facilita también una
apreciación de cómo construimos, a través del lenguaje, diversos espacios imaginarios y
cómo al asignar significado con palabras materializamos la vida e ignoramos de forma no
conciente los impactos violentos de la transculturación asociada y la comercialización de
la naturaleza.
Asimismo, Sepúlveda construye un contexto referencial, en el que sitúa a sus
personajes, que incorpora discretamente y en profundidad importantes eventos históricos
que han afectado la región. Esta herramienta narrativa tiene dos resultados importantes,
los cuales apoyan formalmente la representación de la colonialidad y el proceso de
desterritorialización cultural. Por un lado, le confiere verosimilitud a la trama,
elocuentemente situando la historia en un entorno contemporáneo verificable. Por otro
lado, presenta la compleja lucha Shuar por la reivindicación tácita de sus derechos
ambientales colectivos, que en última instancia no son otra cosa que el derecho al
espacio, a la tierra, ya ocupada por sus tribus desde hace siglos.
El papel del lenguaje es una herramienta fundamental en este fenómeno. Así lo
expresa con claridad el líder Shuar Isawant Chumpi, en la siguiente declaración por él
hecha hace algunos años:
92 Ellos dicen que yo soy el ‘integrado’ porque, yo no estoy hablando ahora
mismo el idioma de Shuar, pero en cambio, su idioma, español. Las gentes
indígenas se integran a través del idioma. Nosotros nos preguntamos
cuando quienes hablan español se integrarán en la realidad de esta nación
aprendiendo a hablar nuestros idiomas. (“El mundo del Shuar”)
El comentario de Chumpi reitera la importancia de la identidad lingüística y confirma
cómo la imposición de una lengua sobre otra, como acto legitimizado por el estado, ya
sea mediante su uso institucional o comercial, transforma el potencial multicultural
percibido en el bilingüismo a una forma empírica que reincide en relaciones desiguales
de poder. El resultado también debe ser considerado como una forma de violencia
simbólica (Makihara “Linguistic Syncretism”), que Sepúlveda presenta en varias
instancias de la trama.
Los intercambios más evidentes de este tipo, empleados por el autor para ilustrar
el despliegue de poder colonial en manos de funcionarios estatales, son aquellos que
involucran al alcalde. El alcalde es un personaje pensado con humor, diseñado a la
medida de una caricatura militar de bajo rango, que como estereotipo autoritario
podríamos encontrar en muchos rincones de América Latina. Es una especie de blanco
satírico en el que se reúne una parodia de la modernidad, como veremos más adelante,
con un patriarcado crudo, mediante una retórica del sarcasmo y la ironía. En cierta
medida, la expresión de Sepúlveda con el lenguaje de sus personajes, conlleva ciertas
característica compartidas con escritores anteriores: el uso de un lenguaje vernáculo, que
aunque medido, llega a ser grotesco. Uno de los primeros ejemplos de colonialidad
lingüística se da con la llegada de dos indígenas Shuar en una canoa, en la que
93 transportan el cadáver de un extranjero. El breve diálogo o intercambio lingüístico es
seguido por un golpe físico por parte del alcalde, el cual deja ensangrentado a uno de los
hombres:
– ¿Dónde lo encontraron?
Los shuar se miraron entre sí, dudando entre respondedor o no hacerlo.
– ¿No entienden castellano estos selváticos? – gruñó el alcalde.
Uno de los indígenas decidió responder.
– Río arriba. A dos días de aquí.
– (...) Ustedes lo mataron.
Los shuar retrocedieron.
– No. Shuar no matando. (25–26)
No obstante, un segundo tipo de intercambio revela como estas relaciones desiguales
entre diversos grupos humanos se consolidan, también de manera más sutil. El personaje
del dentista, con quien es más fácil simpatizar debido a sus comentarios explícitos sobre
justicia social en contra de los poderes del Estado, utiliza un discurso cuestionable
cuando se refiere a sus interlocutores indígenas como "macacos":5
Los jíbaros sonreían mostrando sus dientes puntudos, afilados como
piedras del río.
–¿Y ustedes? ¿Qué diablos miran? Algún día van a caer en mis manos,
macacos – los amenazaba el dentista.
Al sentirse aludidos los jíbaros respondían dichosos.
–Jíbaro buenos dientes teniendo. Jíbaro carne de mono comiendo. (17)
94 Abordar estas tensiones sociales desde una perspectiva de la sustentabilidad
revela la existencia de diversos niveles sistémicos de problemas complejos. A lo que esto
se refiere, es a como un prejuicio colonialmente arraigado toma diversos matices en su
capacidad de reproducción, en particular cuando resulta imperceptible en un intercambio
lingüístico. En efecto, la legitimación de narrativas mediante las cuales las sociedades
organizan sus instituciones, sus relaciones mutuas y su espacio, deben la licencia a
múltiples fuerzas constitutivas. Sin embargo, ciertos tipos de usos retórico o de discurso
normalizado tienden a eludir una crítica acerca de su capacidad de reforzar o resistirse a
la colonialidad heredada de la que no escapa la experiencia de América Latina. La
narrativa de Sepúlveda y su inversión simbólica, invita entonces a reflexionar sobre
algunas de las ideas que se dan por sentado en la manera de referirse al medio natural, a
lo que se entiende por medioambiente y en consecuencia al concepto de naturaleza.
Como ya se ha explicado, a pesar de la universalidad y uniformidad asumida con
la palabra, la naturaleza, no es una entidad evidente, compuesta por elementos que
pueden definirse en sí mismos. Culturalmente, se puede rastrear su origen a una tradición
occidental causal de prácticas extractivas y de la forma de apropiación de tierras y
recursos. También se puede asociar el término con el valor estético y poético que se ha
asignado tradicionalmente a la vida silvestre y a los paisajes naturales, o sea a los
espacios que no han pasado por una transformación urbana o industrial. El historiador WJ
Mitchell explica que un paisaje “is both represented and presented space, both a signifier
and a signified, both a frame and what the frame contains, both a real place and its
simulacrum, both a package and a commodity in the package” (99). Es decir, la
naturaleza es algo materialmente concreto, pero es también una construcción discursiva y
95 por lo tanto no es ontológicamente indiscutible. El geógrafo Noel Castree ofrece una
visión amplia cuando dice que:
all claims about nature are discursively mediated. Knowledge and
language are the tools we use to make sense of the natural world, that is
both different from us and yet which we are part of (…) Different
individuals and groups use different discourses to make sense of the same
nature/s. These discourses do not reveal or hide the truths of nature but,
rather, create their own truths. (12, énfasis original)
La novela comienza con una descripción del paisaje natural en el que tiene lugar
gran parte de la trama, presente en la modesta localidad amazónica de El idilio:
El cielo era una inflada panza de burro colgando amenazante a escasos
palmos de las cabezas. El viento tibio y pegajoso barría algunas hojas
sueltas y sacudía con violencia los bananos raquíticos que adornaban el
frontis de la alcaldía. (Sepúlveda 1)
Distante de representar una naturaleza prístina, Sepúlveda establece el escenario de lo
que será una experiencia sensorial sobre la selva tropical. Esto lo logra por medio de
imágenes visuales cruzan metafóricamente el hilo narrativo al referir otros sentidos, como
si tomara por sorpresa la intuición del lector sobre una Amazonía exótica.
De hecho, la narrativa del autor acerca del medio natural incorpora una referencia
codificada yuxtapuesta a la experiencia personal, en el oriente ecuatoriano. Como
resultado, el mundo natural está intrínsecamente vinculado a la experiencia sugestiva del
autor, confiriéndole a los espacios imaginados de la novela un tono íntimo, que es a su
96 vez un elemento constitutivo de la identidad de los personajes. Efectivamente, los
espacios en una narración no son solamente imaginados por quien escribe, sino que
reflejan espacios reales en la memoria del autor. Antonio, al llegar a ser anciano, "se vio a
sí mismo como parte innegable de esos lugares en perpetuo cambio, como un pelo más de
aquel infinito cuerpo verde " (48); se vio incorporado de manera holista en la armonía de
una selva que es material y también es identidad.
En Un viejo que leía novelas, Sepúlveda altera intuitivamente las nociones
convencionales de lo que entendemos por naturaleza. Además, ofrece una representación
emotiva de la búsqueda del buen vivir, y de lo que significaría recobrar el sentido común
como principio ético. Un ejemplo es la inversión conceptual que produce durante un
pasaje descriptivo sobre las lluvias torrenciales o diluvio que se impone en la zona
durante la temporada de lluvias. Limitando la visibilidad en cuestión de minutos, donde
“era imposible ver más allá de un brazo extendido" la lluvia crea el "violento y
monocorde murmullo del agua omnipresente" (73). Este tipo de evento sería
convencionalmente visto como un impedimento a los ritmos de una vida urbana. Sin
embargo, para el viejo que convive con los ciclos tropicales, se trata de un momento
anticipado que representa una oportunidad, puesto que un incremento del nivel de barro
en el cauce del río, facilita la captura de "camarones gordos" para el desayuno. En otras
palabras, como ficción narrativa, este tratamiento del ambiente natural y la descripción de
sentir como un crustáceo se prende de la mano desnuda, mientras el cuerpo se sumerge en
un río de fondo fangoso que ruge con una fuerza descomunal, bajo una lluvia diluvial,
resultaría engañoso para el eco-romántico “that feeds back-to-nature harmonious
fantasies” (Zimmermann 57).
97 El río corría espeso hasta en el fondo, pero sus manos expertas tantearon el
fango luego de mover una piedra, hasta que los camarones se le
prendieron de los dedos con sus vigorosas tenazas. (Sepúlveda, Un viejo
que leía, 75)
Acercando el lector a “lo mejor de la estación de lluvias" (ibid.) por medio de esta
perspectiva del protagonista, la validez del punto de vista de Antonio se convierte en una
cuestión de congruencia entre el sentido común necesario para sobrevivir en armonía con
los ciclos de la selva y un posicionamiento preexistente asumido en la vida urbana. Este
contraste se acentúa mediante un uso conjunto de otras herramientas satíricas como la
normalización de la violencia ya sea discursiva o proveniente del medio físico.
La escritura de Sepúlveda es fundacional en este proceso. Con esto se entiende
decir que una aparente escasez de palabras transforma la complejidad de la trama y de su
entorno en un apacible flujo de lengua, no afectada, que por un lado compenetra al lector
con el misterio de la aventura, y por otro representa el reflejo de una realidad observada
astutamente. Como explicó el autor durante una entrevista,
we are a society marked by wrongly used technology and lies, called
styles and virtue by television. We are overwhelmed by problems that
cannot be overcome by moralizing tones and subtle styles. (Graham-Yooll
578)
Sus descripciones son intensas y carentes de un exceso de retórica o artesanía verbal. Por
otra parte, Sepúlveda se refiere a su escritura como “adventure stories with the basic
purpose of hooking readers and bringing them back to reading” (566); explicando que los
lectores de hoy en día se enfrentan a un mundo contemporáneo inmerso en imágenes
98 veloces y "quieren historias que se puedan ver". Los lectores "quieren sentir la magia de
la realidad" (570, mi traducción). En ese sentido, Sepúlveda, entra y sale de la historia sin
esfuerzo, y le concede a sus lectores la sensación de que la historia toma su propio
rumbo, donde las palabras proveen nuevas experiencias que despiertan los sentidos a
través de la imaginación.
Dentro de esta propuesta, abundan también el humor y el sarcasmo, mediante los
cuales el autor establece su tono crítico. Desde los pequeños detalles, como la
denominación que le da a esta remota ciudad de la selva, El Idilio; o la asignación del
nombre de un prócer ecuatoriano, Sucre (nombre del libertador de Ecuador), para
designar la barcaza que navega a la ciudad dos veces al año, el uso casi satírico de la
ironía es una significativa expresión de resistencia - a la autoridad y al control estatal.
Como herramienta retórica, captura la atención del lector y elabora un espacio narrativo
que permite una inversión del sentido común convencional moderno.
Con ese fin, en lugar de una forma de activismo que prescribe alternativas,
Sepúlveda inspira reflexión y coloca al lector en el papel activo de reconstruir el
significado de la historia, con el mismo acto de la lectura. Es como si se buscara la
concreción de una cadencia interrumpida, donde se construye una progresión armónica
con formas que son familiares; como lo es imaginar la exuberante selva tropical y la
aventura por la que pasan sus personajes, sólo para ser sorprendidos por situaciones
desconocidas que alteran la anticipación contigua. Varios cambios en el argumento de la
novela sirven para acumular tensión, dado que emergen en discrepancia con cualquier
patrón anticipado, retrasando así una posible resolución secuencial. Esta combinación de
estrategias literarias, deja al lector dando sentido a la experiencia que se articula por
99 medio de las palabras. De esa forma, Sepúlveda desafía al lector a imaginar nuevamente
el mundo natural.
3. PROBLEMATIZAR LA NATURALEZA, MODERNIDAD Y CULTURAS
ORIGINARIAS.
Hay maneras de imaginar y dar sentido a la naturaleza, pero no hay forma
objetiva de conocerla. Por el contrario, los intentos de objetivar los ambientes naturales
excluyen su ambigüedad metafórica y dan lugar a suposiciones subjetivas sobre la
materialidad que circunscribe las relaciones sociedad –medioambiente y las prácticas
productivas dominantes. En efecto, “la naturaleza, es un concepto complejo, no sólo
porque se refiere a muchas entidades diferentes, sino porque también tiene múltiples
significados" (Castree 5, mi traducción). Sólo uno de ellos ha predominado en la
tradición occidental, y se ha interpretado en abstracta oposición a una comprensión
espacial urbana. Sin embargo, lo urbano representa la manera en que los seres humanos
se relacionan con el mundo material y confiere no sólo un significado al medio natural
sino una configuración espacial. Esto permite entrever como, históricamente, los
ambientes naturales se han convertido en objeto del "lenguaje de dominación"
(Fitzsimmons). O sea, se puede advertir como la externalización de la naturaleza como
algo "primordial" y prístino, ha servido de base para subordinar bajo un lenguaje de
dominación a los ambientes naturales y sus habitantes originales.
La novela juega directamente con esta percepción, haciendo presente su
contradicción. Por ejemplo, los colonos recién llegados al pueblo desde la sierra, son
incapaces de adaptarse a los ciclos naturales de la selva, menester necesario para
sobrevivir:
100 se les terminaron las provisiones y no sabían qué hacer … [aislados] … se
consumían en la desesperación de saberse condenados a esperar un
milagro, contemplando la incesante crecida del río y su paso” (Sepúlveda,
Un viejo que leía, 42).
Además, al igual que en obras de otros intelectuales latinoamericanos, el discurso que se
percibe sobre el medio natural refleja el que se ha empleado "en diferentes momentos
históricos ya sea para apoyar o resistir la transformación de la región," que responde a
una economía globalizada (Barbas-Rhoden 6, mi traducción). De hecho, el pensamiento
ecológico que distingue la relación entre lo global y lo local, está ligado a un discurso
geopolítico, “Las aves sabían que poderosas lenguas avanzaban desde occidente
hurgando en el cuerpo de la selva. Enormes máquinas abrían caminos y los Shuar
aumentaron su movilidad” (52).
Esta formulación confirma la profunda interconexión que la región ve entre el
medioambiente y la apropiación del capital natural por parte de intereses extranjeros y
regionales multinacionales, donde la normatividad de un discurso universal acerca de la
naturaleza es incompatible con temas de justicia social. Esta perspectiva también se
distancia en cierta mediada, de una escritura utópicamente solidaria como la de la
ecología profunda, dado que si bien en ella se protege el valor intrínseco de todos los
seres vivos, lo hace sin problematizar cuestiones geopolíticas. De igual forma, las
abstracciones aplicadas al concepto naturaleza - imaginadas, románticas o tecnocráticas que se han manifestado en la producción creativa y filosófica de las disciplinas
humanísticas desde la Ilustración, son justamente las ideas subjetivas acerca de la selva
amazónica que desafía la escritura de Sepúlveda. Estas ideas han alimentado la base de
101 conceptos racializados y feminizados sobre los ambientes naturales, que se examinan en
el capítulo siguiente (Gregory). Estas dinámicas han sido importantes influencias en las
transformaciones territoriales y culturales de América latina que, como refleja la novela,
ocurrieron bajo el dominio de las estructuras coloniales estimuladas por una imaginación
históricamente contextualizada.
Sobre las diferentes maneras en que evolucionó tal contextualización, es preciso
llamar la atención a la relación colonial que se ha forjado con las personas y la tierra. La
visión eurocéntrica del continente americano se remonta a los filósofos europeos,
naturalistas y economistas desde el 17 al siglo 19. 6 Sin embargo, las expresiones
contemporáneas de esta forma de pensar son menos visibles, a pesar de ser parte
constitutiva de la manera "correcta" de identificar problemas y soluciones (Robbins 312).
Se podría también argumentar, que la manera de abordar el conocimiento global y las
formas de estudio que ha perfeccionado la academia del norte, se promulgan "en el
mundo conceptual del observador experto" (313, mi traducción), inclusive en los estudios
culturales. Para acceder a estos tópicos, la novela incorpora eventos importantes de la
región que están conectados directamente a prácticas extractivas y a una resultante
reestructuración de la relación de la gente y su territorio. De los ejemplos que incluye
Sepúlveda, uno es el de la industria de los hidrocarburos. Durante la primera mitad del
siglo XX, Ecuador otorgó concesiones a corporaciones de Estados Unidos para la
extracción de petróleo y gas. En esta primera parte del siglo también se vio un creciente
interés en las exploraciones de índole geográfica y antropológica de alcance
internacional. Estos hechos no ocurren aislados, sino que la información de uno apoya la
102 actividad del otro, fomentando puntos de vista acerca de la región y reforzando una
percepción colonial de sus pueblos originarios.
En la novela, los "gringos" provienen de las instalaciones extractivas
norteamericanos. Hacen su aparición como intrusos curiosos ocasionales en pasajes
acentuados por un suspicaz sarcasmo. Son una expresión de ignorancia y desinterés por
el lugar, por un medio natural desconocido, combinada con la soberbia de quien
jerarquiza las relaciones de dependencia y actúa impunemente en base a ellas:
Y estaban también los gringos venidos desde las instalaciones petroleras.
Llegaban en grupos bulliciosos portando armas suficientes para equipar
un batallón, y se lanzaban monte adentro dispuestos a acabar con todo lo
que se moviera. Se ensañaban con los tigrillos, sin diferencias crías o
hembras preñadas, y, más tarde, antes de largarse, se fotografiaban junto a
las docenas de pieles estacadas. (Sepúlveda, Un viejo que leía, 60)
Es más, estos gringos de la novela creen poder extender su derecho de apropiación de
recursos naturales en el subsuelo - adquirido legalmente con permisos estatales - al
espacio de toda una selva y su gente, más allá de la extracción minera,
Sin pedir permiso entraron en la choza, y uno de ellos, luego de reír a
destajo, insistió en comprar el retrato que lo mostraba (al anciano) junto a
Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo. El
gringo se atrevió a descolgar el retrato y lo metió en su mochila, dejándole
a cambio un puñado de billetes encima de la mesa. (Sepúlveda, Un viejo
que leía ,87)
103 La historia de la región se pone de manifiesto en estos intercambios de ficción que
encarnan la creciente presencia de extranjeros experimentada en el oriente ecuatoriano
desde 1920. Con derechos concedidos inicialmente a las compañías petroleras
norteamericanas, y más tarde a las multinacionales, la exploración de hidrocarburos ha
contaminado con regularidad la tierra y las aguas en gran escala, y ha tenido impactos
destructivos sobre la población indígena. 7 Sin embargo, existe también la influencia de la
información publicada y "verificable" que impacta el imaginario social, contribuyendo así
a forjar una versión convencional y consensualmente aceptada de las cosas. El siguiente
ejemplo, ilustra esta influencia. Se trata de un estudio topográfico y geográfico de
principios del siglo 20 que fue publicado en National Geographic, en octubre de 1921. El
artículo representa la imaginación colonial de la época, que no sólo no representa datos
fehacientes sino que reproduce claramente la idiosincrasia de los Estado Unidos. Se
sostiene que es necesario invocar el nivel de responsabilidad que corresponde al las
"verdades" asociadas a la investigación académica dado que incluso en circunstancias
imprevistas, pueden reforzar asimetrías de diferencia étnica y racial:
The third element of the Ecuadorean population comprises the wild and
savage Indian tribes of the Oriente, typified by the Jivaro or head-hunters.
These latter Indians are (…) in many respects as primitive today as when
America was discovered. The Indians of the Oriente are much more
savage, and uncivilized than their brother of the western Andes, the
Quichuas, (and) wage a constant warfare among themselves for which
polygamy is the direct cause. (National Geographic)8
104 Como representación, el párrafo recrea la diferencia, en lugar de fomentar la
diversidad, e induce a un espacio imaginado proclive a los intereses de consumo. El
'jíbaros salvaje’ representado en el discurso científico ha sido una etiqueta que por
décadas han tenido que sobrellevar los Shuar y otras tribus, una impregnada de una
justificación colonial. En el caso Shuar, esto se dio inicio durante la subyugación inicial
por la fuerza a partir del siglo XVI y que se continuó mediante el proceso de aculturación
en manos de misioneros y militares, todo ello reforzando la dinámica de apropiación de
recursos y territorio (Descola). En la novela, este fenómeno etno-social está representado
por tres personajes identificados como "jíbaros". Jíbaro, en este contexto, se refiere a
indígenas Shuar que viven en El Idilio entre los "colonos", y que han abandonado sus
comunidades originarias inmersas en la selva:
Había una enorme diferencia entre un shuar altivo y orgulloso, conocedor
de las secretas regiones amazónicas, y un jíbaro, como los que se reunían
en el muelle de El Idilio esperando por un resto de alcohol” (Sepúlveda,
Un viejo que leía, 17).
Los dos hombres y la mujer de la trama de Sepúlveda han perdido la mayoría de sus
marcas culturales de origen, su idiosincrasia y su identidad. Sin embargo, en lugar de una
verdadera asimilación a la nueva comunidad, estos tres jíbaros viven a la margen de ella,
sin acceso a los derechos sociales atribuibles a otros habitantes del pueblo, hecho que
confirma un patrón vertical de discriminación.
Recordó también cómo, en una oportunidad, vio a un buscador de oro
tumbando a una jíbara, una pobre mujer que deambulaba entre los colonos
y los aventureros implorando por un buche de aguardiente. El que tuviera
105 ganas la arrinconaba y la poseía. La pobre mujer, embrutecida por el
alcohol, no se daba cuenta de lo que hacían con ella. (83)
A pesar de la calidad ficticia de la narrativa, este párrafo, por desgracia, no
concibe en un ejemplo extremo de violencia, sino uno factible. La "pobre mujer" es la
destinataria de un doble proceso de discriminación: es victimizada como mujer,
desprotegida en un entorno social dominado por los hombres, y discriminada como
miembro de un grupo étnico indígena. La verdadera tragedia que se ve representada en la
narrativa de Sepúlveda, no es sólo la pérdida de una identidad individual en la mujer, sino
la desorientación epistemológica en la que es posible perder toda forma de
reconocimiento de sí mismo.
Otros tres temas territoriales convergen espacialmente en la zona geográfica
donde se desarrolla la trama, integrando historia y eventos históricos siginificativos. Uno
de los temas uno representa la colonización tardía de la región amazónica durante el siglo
XX, como proyecto de expansión productiva subvencionado por el estado de Ecuador.
Considerado un esfuerzo nacional de apropiación de un territorio indómito, ocupado por
grupos indígenas, es un caso que se repite en otras partes del continente. 9 La segunda
transformación territorial a la que hace referencia la novela, es la minería ilegal de oro,
ejemplo de actividad extractiva conectada a los mercados mundiales y a las
transformaciones sociales consecuencia del crecimiento económico. El tercer tema, tiene
que ver con un territorio específico, causa de un conflicto armado con Perú, que concluyó
cuando, bajo la presión internacional, una gran porción de tierras ecuatorianas ocupadas
por los shuar y otros grupos, fueron cedidas al Estado peruano. 10 11
106 En el primer caso, el libro indirectamente hace referencias a dos leyes
colonizadoras en apoyo de la expansión territorial y las fronteras productivas. Estas leyes,
fomentaron el subsiguiente desplazamiento de un sector urbano de pocos recursos desde
la metrópoli de la Sierra al espesor de la selva (leyes de colonización de 1964 y 1977).
Los colonos provenientes de la sierra, tenían sólo su experiencia por reproducir, a lo que
no se añadió ningún plan coherente desde el estado para desarrollar de los asentamientos.
Esta gente no tuvo entonces la posibilidad de adaptarse al clima y biota de la selva
tropical. Austeramente, el ojo observador del narrador lo describe de esta manera:
“[t]anto los colonos como los buscadores de oro comentían toda clase de errors estúpidos
en la selva. La depradaban sin consideración, y esto conseguía que algunas bestias se
volvieran feroces” (59).
En el segundo caso, la novela presenta los daños cometidos por la minería ilegal
de oro en toda su capacidad devastadora, actividad llevada a cabo en su mayoría, por un
sector desposeídos de la sociedad Siendo un fenómeno frecuente en Brasil, esta clase de
minería ilegal remunerada es una verdadera tragedia para las aguas de la Amazonía, para
sus comunidades y para los ecosistemas. “Eran buscadores de oro sin recodo fijo.
Peregrinos, los llamaban las gentes, y no les importaba si el oro lo encontraban en los ríos
o en las alforjas del prójimo” (8–9). 12
En cuanto al conflicto armado entre las dos naciones, el autor expone claramente
distanciamiento sideral que existe entre los intereses de los lugareños – en su mayoría
Shuar, que no pueden concebir como propios estos conflictos del estado – y el resto de la
sociedad ecuatoriana. Las idiosincrasias sobre soberanía del conflicto armado, según son
referidas en la novela, buscan el control o apropiación de un territorio, que a su paso deja
107 una devastadora huella de destrucción humana, asistida por discursos de tierras
deshabitadas. La mención estratégica de Sepúlveda de estos eventos históricos, no es
visible a primera vista, resultando aún más exitosa como estrategia porque como dato
colateral - pero sustancial – no interrumpe la íntima conexión entre el mundo de los
personajes, la imaginación del lector y el espacio geográfico concreto de la experiencia
humana que dio origen a la narración. Explica el narrador, “Nushiño llegó un día con una
herida de bala en la espalda, recuerdo de una expedición civilizadora de los militares
peruanos” (49).
La novela afirma también el sentido de pertenencia por el entorno natural que es
propio de los pueblos indígenas y comunidades rurales. Por medio del ejemplo Shuar, se
interroga entonces la inconsistencia que sigue existiendo en reconocer el espacio físico
como lugar comunitario, como lugar identitario y la contingencia de las diversas formas
de relacionarse con el espacio. Alegóricamente hablando, todo espacio resulta un punto
de convergencia capaz de manifestar tensiones y conflictos. Además, la materialidad del
espacio, se asociada fácilmente al crecimiento económico y a la expansión del capital.
Pero un lugar, es más que una representación espacial; es una sumatoria de historias y
acciones que se amalgaman en un paisaje familiar. Un lugar tiene “an effect on the
formation of subjectivity, identity, sociality and physicality in myriad ways” (Brady 8).
De hecho, hablar de identidad es afirmar creencias colectivas ligadas a lo que
materialmente designa un lugar. Los eventos que se narran en Un Viejo Que Leia novelas
de amor, directa o indirectamente, lleva a la reflexión sobre la disyuntiva provocada por
la modernidad en los diversos espacios: un planeta atravesado por intereses corporativos,
por migraciones trasnacionales y por diversas formas depredadoras del poder del Estado.
108 El medioambiente es, después de todo, una condición necesaria para la existencia.
La naturaleza es un concepto fluido, aferrado a la cultura y constitutivo de las narrativas
sobre el medioambiente. Toda narrativa arrastra consigo suposiciones, valores y puntos
de vista que una vez naturalizados se tornan invisibles y se institucionalizan. De manera
inversa, cuando se interrogan sus presunciones, y se reinterpretan o redefinen tales
narrativas, emerge la oportunidad de un cambio. Esta novela representa una oportunidad
hacia la reflexión sobre la propia posicionalidad a la hora de actuar sobre el ambiente y
sobre cómo se definen las relaciones con el entorno, ya sea próximo o lejano.
4. CONCLUSIÓN
En este capítulo se implementó una perspectiva crítica basada en el concepto de la
sustentabilidad, que integra la literatura con una propuesta ambiental que desafía la
imaginación mediante la reflexión. Un viejo que leía novelas de amor no sólo captura la
imaginación de sus lectores y los lleva a una aventura a tierras lejanas, lo hace con
humor, perspicacia y un respeto sincero por el ser humano. Al mismo tiempo, los
diversos personajes construidos en la novela pueden conceptualizarse como una suma de
grupos subalternos que llegan a esa calificación mediante diferentes procesos: buscadores
de oro, jíbaros, indígenas, colonos. Ya sea por un proceso de desterritorialización cultural
o material, mediante una retórica de la colonialidad o un intento de reordenar los espacios
a partir de la experiencia urbana, la novela plantea críticamente el modo en que el
proceso moderno construye un mundo subalterno.
Sepúlveda también captura el corazón de la tradición y de las memorias locales de
las comunidades Shuar que conoció en su trayectoria personal. El libro está dedicado a:
109 Mi lejano amigo Miguel Tzenke, síndico shuar de Sumbi en el alto
Nangaritza y gran defensor de la amazonía. En una noche de narraciones
desbordantes de magia me entregó algunos detalles de su desconocido
mundo verde, los que más tarde, en otros confines alejados del Edén
ecuatorial, me servirían para construir esta historia. (Sepúlveda, Un viejo
que leía, 11)
La exposición de una posible cancelación o silenciamiento de prácticas
ancestrales hoy, que desde la profundidad de la selva amazónica habían escapado por
siglos la transformación civilizadora colonial de América Latina, expone que "el pasado
es, de hecho, una presencia cultural en el presente," a la cual atender (Philo 4). A lo largo
de la lectura, se aprecia cómo la pérdida de las tradiciones originales es también la
supresión de identidades colectivas. No obstante, en la novela este tipo de
manifestaciones ocurre como por accidente, sin percibirse con ello un quiebre narrativo.
Mediante la palabra, los lectores de Sepúlveda acceden a la cultura shuar y su
cosmología, la cual confiere un simbolismo espiritual a las plantas, el agua y la fauna
local, donde todo está enlazado y el hombre es un vínculo más de esta totalidad. Para los
shuar, hábitat y shuar son la misma cosa; y el consumo de recursos es un mecanismo de
subsistencia que prácticamente no perturba los ciclos naturales de los cuales forma parte
la comunidad. Por lo tanto, la devastación ecológica se revela en paralelo y simultaneidad
a la desterritorialización cultural.
Resulta entonces que la destrucción de la base de recursos naturales y el
consecuente desarraigo de la población de su entorno original es el principal responsable
de la disolución de las identidades colectivas. Este planteamiento que hace Sepúlveda, en
110 otras palabras, enfrenta al lector con un fenómeno que se reproduce otros países
latinoamericanos, donde nuevas tecnologías empleadas en capitalizar la tierra han
interrumpido la "relación cultural y la coevolución etnoecológica de gran parte de la
población rural e indígena de América Latina " (Leff, Saber ambiental). Abordar el tema
de los derechos ambientales colectivos y los principios básicos en los que se apoyan tales
derechos, se convierte entonces en importantes avances hacia la reconstitución de la
relación entre naturaleza humana y un futuro sustentable. América Latina tiene más de
130 millones de personas que carecen de servicios de agua potable, lo cual es una
paradoja frente a la abundancia de recursos hídricos del continente (Leff, Discursos
sustentables; Bakker, Privatizing Water). Este es un problema profundamente
sociocultural que Sepúlveda también aborda en la trama.
Como se mencionó anteriormente, el uso frecuente de una irónica inversión de
roles es una estrategia narrativa en la que se integran escenarios complejos y múltiples
temas. En esta inversión simbólica, la barbarie es sabia y la civilización es necia. El
primer ejemplo de este recurso se observa entre los dos personajes centrales, donde el
alcalde es blanco satírico y el viejo es un amalgama de perspicacia sarcástica y sabiduría
de sentido común. Los diferentes ejemplos a continuación, exponen la variabilidad
humorística con que Sepúlveda crea la parodia entre un hombre arrogante, falto de
sentido común, que dice ser letrado – el alcalde – y otro hombre sencillo y empático, que
desde la humildad descubre el placer de las letras. A esto se suma un uso del humor con
el que se ridiculizan estructuras institucionales. Por ejemplo, la voz del narrador explica
que “el alcalde, único funcionario, máxima autoridad y representante de un poder
demasiado lejano como para provocar temor, era un individuo obeso que sudaba sin
111 descanso” (23). Este tipo de descripción desestabiliza una posible expectativa sobre la
máxima autoridad del lugar que rompe mediante el estereotipo con un orden jerárquico
autoritario. Mediante el sarcasmo, la autoridad del alcalde adquiere un sentido de
inutilidad y los diálogos desmantelan estructuras formuláicas de relaciones de poder.
– Monten las escopetas. Más vale andar preparados – ordenó el gordo
– ¿Para qué? Es mejor llevar los cartuchos secos en las bolsas.
– Yo doy las órdenes aquí
– A su orden, excelencia. Total, los cartuchos son del Estado. (97)
En última instancia, con el sarcasmo, el anciano no sólo resiste la autoridad sino que
también revela la falta de pertinencia contextual del poder estatal invertido en el alcalde.
En ese sentido, se pueden interpretar los intercambios como una parodia que subvierte el
autoritarismo militar de las décadas recientes:
–
Cómo se nota que usted es instruido, excelencia. El bicho las tenía
todas en contra. Era cuestión de dejarlo pasear hasta calcular a qué
distancia estaba. Dos paseos más y lo hubiéramos tenido a tiro.
–
Ya. Ustedes se las saben todas. A lo mejor le di – se justificó el gordo
–
Vaya a ver, si quiere. Y si lo ataca un mosquito no lo mate a tiros
porque nos va a espantar el sueño. (116)
El humor es también una herramienta narrativa para introducir simbólicamente la
modernidad tecnológica en su representación material más básica: un paraguas, un
impermeable y botas de goma, todo lo cual resultará engorroso y contraproducente para
la tarea de caminar por la selva en plena temporada de lluvias.
112 El gordo no era, por cierto, un gran estratega. Tras comprobar aparatosamente
la craga de su Smith and Wesson, …, se enfundó.
Ninguno de los cuatro hombres hizo el menor comentario. Gozaban viéndolo
sudar como un oxidado grifo interminable.
«Ya verás, Babosa. Ya verás qué tibiecito es el impermeable. Se te van a
cocer hasta los huevos ahí dentro.»
Exceptuando el alcalde, iban todos descalzos. (96)
La inversión de la utilidad de los objetos va en contra del impulso moderno, y de esa
manera, alienta una evaluación contextual de las necesidades artificiales del mundo
consumista de hoy. Como expresión simbólica de nuestro tiempo, las botas y el
impermeable también sirven metafóricamente para reflexionar sobre la vida urbana y
enriquecer así la imaginación ambiental.
La novela interroga también procesos coloniales y modos de acumulación de
capital, pero lo hace con un juego de alteración del orden simbólico. En este espacio
creativo las “necesidades” materiales se reconstituyen en obstáculos que dificultan las
rutinas diarias. El clima tropical y otros fenómenos naturales dejan de ser inconvenientes
urbanos para ser felizmente recibido como parte de un ciclo. La frugalidad se entiende
como la única forma de vida de lógica en la selva. Por lo tanto, como relato de ficción
que resiste el poder transformador del capital y la producción moderna, su alcance es
transformador.
Formalmente, es una prosa que se desarrolla con una calidad dinámica, casi
cinemática. La prosa directa de Sepúlveda es abundante en metáforas e imágenes y
cuenta con una espontaneidad en las palabras que conceden a la lectura fluidez y agilidad.
113 El resultado es una serie de espacios visualmente ricos en los que confluyen diferentes
hilos narrativos. La dinámica de la historia crea entonces una yuxtaposición entre lo
familiar y lo desconocido, entre situaciones reconocibles y eventos foráneos, elaborando
de este modo una especie de metamorfosis de paisajes remotos inconmensurables con una
experiencia personal íntima, de la que emerge una combinación sugestiva. Con esta
narrativa, el autor expone cómo privar a un pueblo de sus conexiones ancestrales con el
medio circundante no es sólo una pérdida parcial de la cultura, sino una forma de
exterminio cultural. La historia refleja las insuficiencias de lo que en la actualidad se
asume como integración de población rurales e indígenas a la sociedad convencional y
devuelve una imagen de lo que es la resultante marginación socioeconómica, fenómeno
compartido por otras comunidades indígenas de Ecuador y América latina. La forma
efectiva, y hasta exitosa, con la que el viejo se maneja gracias al aprendizaje recibido, su
reproducción y su respeto por aquellos conocedores del mundo de la selva, propone
indirectamente una reapropiación de la naturaleza como manera de resignificar el mundo
Shuar. "Él no era uno de ellos, pero era como uno de ellos” (Sepúlveda, Un viejo que
leía, 56). O sea, no hay en esta propuesta una integración a través de la mímesis, sino que
abre en la imaginación del lector una gama de posibilidades.
Habiendo analizado tanto elementos formales como temáticos de la novela, este
capítulo concluye que el empleo de una lente ecocrítica amplia que parte de la
sustentabilidad es efectiva tanto para un análisis crítico como para un propósito
metanarrativo del proceso creativo en sí. La trama de la novela de Sepúlveda es una
observación matizada de la experiencia moderna en sus dimensiones culturales,
ambientales y éticas. Además, como teoría crítica, permite aislar unidades de
114 significación para estudiarlas dentro de un marco semiótico que toma en cuenta el
contexto geográfico, histórico, social y político. Este marco resuelve no sólo la
yuxtaposición de los acontecimientos, en tiempo y espacio, sino interrogar y reconstituir
los valores y la ética con la que se vive. La inversión de sentido entre la víctima y
victimario en el misterio de un asesinato aparente, es tal vez un medio que interroga y
transforma estructuras ideológicas. Es de esta manera que la novela “instaura una fe en el
lector que aún existen soluciones y que éstas se encuentran dentro de nuestra lente de
soluciones” (Gomides 1, mi traducción), distantes de las actuales prácticas
antropocéntricas.13
Un viejo que leía novelas fue escrito en un momento crucial para la historia del
medioambiental regional y global. Publicado poco después del asesinato del activista
ambiental Chico Méndez en la Amazonía brasilera, y poco antes de la Cumbre de Río de
Janeiro de 1992, se dirige a un público que vive la década de los noventa en pleno éxito
del modelo neoclásico de desarrollo. El posicionamiento de la historia en el corazón de
varias tensiones de la época, estimula la reconsideración de la región como un lugar de
una rica cultura, historia y ciclos de vida. Esta riqueza se presenta en contraste al modelo
económico predominante en la década de los noventa que perdura hasta nuestros días. 14
Esto revela cómo la sociedad, en general, ha perdido su conexión íntima con el mundo
natural haciendo de una economía moderna y globalizada una trama que alcanza todos
los rincones del mundo. No obstante, la Amazonía resiste: "Las especies sobrevivientes
se tornaron más astutas, y, siguiendo el ejemplo de los shuar y otras culturas amazónicas,
los animales también se internaron selva adentro, en un éxodo imprescindible hacia el
oriente (60).
115 La narrativa de Sepúlveda invita a considerar una convicción consciente hacia una
vida esencialmente más frugal, a valorar las prácticas ancestrales y el significado
espiritual de otras culturas. Lo hace mediante una integración efectiva de una empatía por
otras formas de conocer el mundo, de la solidaridad y del reconocimiento que aprender
de otros es posible y enriquecedor, además de éticamente justo. También invita a leer y
ofrece una reflexión sugerente de lo que debe haber sido un viaje asombroso para el
autor,
( ... )I intended to write something that was a metaphor for the possibility
of living in an environment different from one’s own, that harmony is
possible in a culture that is not one’s own, and that this possibility is
defined and is decided only when a deep respect for other exists ( ... )The
main character is a man who lives in exile, not in his place of origin, who
had to migrate for various motives and faces life’s challenges without
trauma, transforming the experience into one huge metaphor of life and
beauty. (Queiman 21)
La transformación que las novelas de amor tienen en la vida del viejo, son un
espejo de lo que Un viejo que leía novelas se propone hacer con sus lectores. A través de
sus historias de amor, Antonio batalla la soledad y alimenta su imaginación. Asimismo. el
poder y la alegría de su literatura se extienden más allá de los textos escritos, a las
tradiciones orales de los Shuar. Para los Shuar, la poesía es parte del amor cotidiano, “sin
dejar de entonar anets, poemas nasales que describían la belleza de sus cuerpos y la
alegría del placer aumentado infinitamente por la magia de la descripción" (Sepúlveda,
Un viejo que leía, 52). En última instancia, la literatura es el mecanismo con el que el
116 anciano reconstituye su vida, de la misma manera que Un viejo que leía novelas, ofrece a
sus lectores la oportunidad de reflexionar sobre la suya.
Notas
1
I use the term “environmental imagination” as conceived by Lawrence Buell and in reference to
what he identifies as the “power of imagination” of literary works.
2
Como aclaración, de entiende el término novela de manera abierta y polimorfa, como una obra
literaria en prosa que anima un mundo ficticio (RAE), formalmente como un relato escrito que no
es ni teatro, ni lírica.
3
From Our Common Future. Our Common Future, Report of the World Commission on Environment and Development
(Oxford: Oxford University Press 1987) The WCED is also known as the Brundtland
Commission, in the name of Gro Harlem Brundtland, the former Prime Minister of Norway
(Kelly 45).
4
As used colloquially and in the economic/marketing fields, in reference to transactions and
products that are presumed to be environmentally safe or concerned wit the environment.
5
El macaco es un género de primates y el término es utilizado erróneamente para referirse al
concepto de mono.
6
Examples spanning 17th through 19th century are French naturalist Buffon and philosophers
Voltaire and Montesquieu, German philosophers Kant, Hegel and Schelling, Scottish
philosopher-economist D. Hume and economist T. Malthus.
7
Ecuadorian Shuar and Achuar Indians Say "NO" to Burlington Oil Company by Leo B.
Gorman, April 11, 2002
8
Jívaro for the Ecuadorian society refers to the Shuar and Ashuar tribes. Jívaro for the Shuar
means an acculturated native Shuar that has chosen to live among the ‘colonos’
9
For example, neighboring Brazil had in place the plan Avanza Brazil at a similar time.
10
Known as the War of 41, this conflict moved the border between these two countries, after Peru
occupied a vast Amazonian area of Ecuador to defy the 1936 status quo borderline agreed in 1936
117 and to implement a “de facto” possession version of the territory the treaty recognized. The
dispute was settled with the Protocol of Peace in the Rio de Janeiro with international
participation. It is known as the Rio Protocol and it has since been controversial for many
Ecuadorians.
11
This conflict began in July 1941. After long diplomatic bickering and a series of border
incidents, the Peruvian army invaded, seized much of the disputed Amazonian area, and
devastated the province of El Oro (Ecuador had lost territory to each of its more powerful
neighbors during its troubled history). The Ecuadorian forces, poorly trained and equipped, were
easily defeated, and the disgrace caused the overthrow of Arroyo del Río. Major international
powers were too preoccupied with the war to allow such small conflicts to destroy Allied unity or
to disrupt the production of vital raw materials. A Peace Conference in Rio de Janeiro in 1942
forced Ecuador to relinquish its claims to much of the Amazonian region. Subsequently, Ecuador
repeatedly attempted to reopen the question, claiming that the Protocol of Rio was imposed by
force and that the new borders were therefore invalid.
12
See various cases of Gairimpeiros interactions with Brazilian indigenous groups, such as the
Yanomami
13
En este trabajo adopto la definición de antropocentrismo de Lawrence Buell, que la define
como:
the assumption or view that the interests of humans are of higher priority than
those of nonhumans. Often used as an antonym for biocentrism or ecocentrism.
Anthropocentrism actually covers a multitude of possible positions, from the
positive conviction (strong anthropocentrism) that human interests should
prevail, to the belief that zero-degree anthropocentrism is not feasible or
desirable (weak anthropocentrism). So it is entirely possible without hypocrisy to
maintain biocentric values in principle while recognizing that ins practice these
must be constrained by anthropocentric considerations, whether as a matter of
strategy or as a matter of intractable human self-interestedness. (2005: 134)
14
1) Economic growth, which is built energetically on fossil fuels, financially on debt and
dynamically on unsustainable consumerism 2) Individual rights and needs that we resolve by the
appropriation of natural resources in relation to the needs of the earth system 3) Technology, a
118 problem in itself because we have gone down the path of technological growth without thinking
about how we really manage technology.
119 CAPÍTULO III
Instalaciones: arte efímero en espacios públicos
1. INTERTEXTUALIDAD VISUAL, ESPACIO Y SEMIOSIS SOCIAL
El objetivo general de este capítulo es llevar a cabo una lectura cultural de ciertas
manifestaciones artísticas de fines del siglo XX y principios del XXI, desde donde se enuncian
argumentos productivamente divergentes al discurso hegemónico contemporáneo. Se transgrede
la perspectiva más frecuentemente adoptada por la ecocrítica, que la ve como una aproximación
a los estudios literarios, y se entabla un diálogo con otras formas de expresión artística. El
objetivo formal, resulta entonces una ampliación del análisis discursivo que atiende a la temática
socio-ambiental – corolario de crisis de la modernidad – desde otra vía de significación. Como
tal, el análisis representa también un quiebre más allá de las palabras que desafía el privilegio del
texto escrito en la representación ecocrítica, extendiendo el enfoque que se aplicó a la prosa de
Sepúlveda en el capítulo anterior, a las artes plásticas y visuales.
El principal desafío de esta propuesta, es identificar los mecanismos con los que las obras
subvierten la política de la representación. En otras palabras, se busca el locus de resistencia que
se produce a partir de y con la obra de arte, frente a prácticas de poder discursivas y materiales
que subjetivamente generan el sujeto estable y universal (Butler). La dependencia cultural de un
conocimiento codificado –ordenado, archivado, textual, digital – ha sustituido en general la
confianza en la percepción, en lo espontáneo, en lo intuitivo, y en el significado que se genera
desde el cuerpo y el espacio. A tal propósito, se explora la expresión plástica de la instalación,
como una representación visual y experiencial que valoriza lo fugaz y coyuntural. En ellas, el
artista busca una experiencia transformadora para el espectador, que se vale de la materialidad
120 del espacio para revelar aspectos inesperados del mundo cotidiano. Asimismo, la experiencia
registra una estética sensorialmente estimulante que recrea memoria emotiva.
Las obras consideradas estuvieron pensadas para espacios públicos, convirtiéndose en un
modo de intervención epistémica de los lugares que ocupan. Mediante una articulación entre
lenguaje visual, materialidad, transitabilidad y epistemología ambiental, las instalaciones a
continuación intervienen y se apropian de espacios físicos y retóricos, poniendo en evidencia
procesos constitutivos y naturalizados de las dinámicas sociales. A manera de espejo, esta forma
de expresión artística ofrece una apreciación a veces provocadora y otras veces, poéticamente
reveladora, sobre los problemas que afectan al mundo hoy. Como en el capítulo anterior, la
premisa temática plantea que a partir de la interacción entre la obra y el espectador se confiere
visibilidad a puntos de tensión en la relación que la sociedad tiene con su entorno. Se parte de
obras que han sido representativas de una concientización ecológica o arte ambiental, de fines
del siglo XX. Progresivamente se profundiza en cómo las obras ponen de manifiesto importantes
contradicciones y conflictos humanos actuales. Siguiendo entonces la misma línea evolutiva
planteada en la introducción, se observan estas contradicciones, como evidencia de las fronteras
que la aproximación racional ha creado con la jerarquización del saber y ha limitado nuestra
capacidad perceptiva hacia otras formas de saber y conocer.
El capítulo está organizado en tres partes. Una primera, abarca el marco teórico de
análisis, integrando un enfoque metodológico de los estudios de performance, vistos siempre
desde la lente ecocrítica. El concepto de "performance" - o teatralidad - se adopta deslindado de
aquel de texto dramatizado o práctica corporal especializada. Al mismo, se lo trata como un flujo
dinámico que circula entre drama social y estético (Schechner, Taylor 2005), invitando a una
apreciación de elementos visuales y físicos de "rituales" sociales subyacentes a toda práctica
121 cultural (Turner citado en Babcock 1987). Esto a su vez crea oportunidades de concebir
mecanismos de emancipación social (Babcock). Tal perspectiva analítica se ejemplifica con dos
obras de la artista argentina, Marta Minujín, pionera en performance art e instalaciones públicas.
i
Se profundiza entonces el tratamiento de los espacios, que en el capítulo anterior fue abordado
mediante la imagen recreada visualmente a partir del texto, en el imaginario del lector. En este
caso, la interacción con la instalación es un performance, y como tal involucra tanto el cuerpo en
actividad - del espectador - como la performatividad - o semiosis - del espacio mismo.
La segunda parte, interroga el concepto que comúnmente denominamos naturaleza, y
examina los efectos de la estructuración dicotómica, basada en el lenguaje, del discurso visual
intertextual que se produce entre imágenes, espacio y la memoria que persiste en el imaginario.
De esta manera, se destaca la trama de relaciones de las que se nutre tal imaginario. O sea, se
investiga como los dualismos alimentan la forma de producir significado, más allá de la
perspectiva lingüística, y se observa cómo su base estructural genera procesos de racialización y
feminización. Se reitera también el carácter social que define la naturaleza, y se destaca su
impacto sobre cómo se percibe el espacio natural – y el urbano - desde una cosmovisión
occidental. Esto contribuye a que las instalaciones se vean como procesos no convencionales.
Por último, a modo de concretizar lo argumentado en la primera y segunda parte del
capítulo, se analiza la obra escultórica de la artista plástica mexicana Helen Escobedo,
correspondiente a las últimas dos décadas de producción, antes de su muerte en 2010. El análisis
atiende a la relación entre objeto y receptor, y examina el rol de ese referente cuando el proceso
creativo le asigna de antemano un papel constitutivo en la instalación. Con este estudio detallado
de la obra de Escobedo, se aprecia con más amplitud las múltiples esferas que entran
productivamente en diálogo con la expresión plástica acerca de la crisis moderna. ii
122 Entiéndase también, que la referencia a prácticas materiales involucra el espacio y la
corporalidad. Entonces, si se acepta que el discurso hegemónico es una expresión del binomio
foucaultiano poder-saber que invisibiliza convenciones y contextos de producción, las
instalaciones seleccionadas intervienen el espacio, interrumpen la naturalización de actos
reiterados a través del discurso e interfieren con las políticas de representación. En las obras se
entreteje la materialidad del medio natural con el simbolismo cultural que ilustra, entre otras
cosas, el fraccionamiento conceptual que existe entre el ser racional y su entorno natural. Si
además esta reconexión se plantea dentro de un amplio entendimiento de la sustentabilidad, se
accede a la íntima relación que existe entre la política ambiental convencional y la colonialidad.iii
Esto lleva a advertir la imperante necesidad de decolonializar tanto el discurso y las prácticas
sociales, como el conocimiento, a fin de adoptar una política de la pluralidad. La propuesta se
aborda temática y formalmente, resultando en una lectura crítica que compromete la imaginación
eco-ambiental. Consecuentemente, así como el marco formal transgrede el enfoque ecocrítico
tradicional – anglófono en origen - las obras aquí seleccionadas transgreden las fronteras de la
racionalidad devolviéndonos una imagen de nosotros mismos, como sujetos sociales.
2. MARTA MINUJÍN: PERFORMANCE Y ESPACIOS URBANOS
The work of art is the instant, in which the individual lives, not the
thing.
Marta Minujín, 1980
La expresión artística escultórica y las instalaciones en particular, por la propia
naturaleza, reconfiguran el espacio refuncionalizando los objetos. Para el espectador, es tanto
una experiencia visual como corporal, en cuanto a que la tridimensionalidad del objeto resulta un
espacio compartido físicamente, y su interacción con el espacio interroga el saber subjetivo que
123 depositamos en él. Al situar una instalación en un lugar público, urbano, cabe reflexionar sobre
el tipo de intervención que se lleva a cabo y si existe en tal experiencia la capacidad de
trascender el ámbito político-social o socio-ambiental. Por ejemplo, cuando la artista argentina
Marta Minujín decide crear para la Bienal de Dublín (University College Dublin 1980) una
replica de La Torre de James Joyce en pan, involucrando a los mismos irlandeses tanto en su
construcción como en su consumición (el público se llevó y se comió los panes al finalizada la
bienal), pone en escena tanto al mito popular de la ciudad como su historia. iv Tras una larga
trayectoria artística marcada por la experimentación y el excentricismo, que exalta el arte de
acción, el happening y performance art, Minujín sintetiza en la instalación lo que denomina
“arte efímero,” (Minujín 2010) o “la aventura de lo real” (Lerma 2008): un arte que se sale del
plano bidimensional, destinado a sobrecoger al espectador e integrarlo desde una premisa
formativa. Los materiales utilizados no son permanentes, la expresión plástica resulta efímera en
cuanto el proceso desplaza al objeto y la experiencia lleva al espectador a conectarse con una
herencia simbólica y cultural por medio de la acción. v
La torre de James Joyce de pan. Dublín, Irlanda, 1980. (Marta Minujín Official Web)
Si bien esta conexión podría verse como una forma más de restauro de un mito
socialmente construido, interrogar la construcción cultural identitaria adopta un papel importante
frente a una sociedad de consumo cuya vida cotidiana se ve mediatizada por un sinfín de
imágenes y rituales guiados por objetos. En palabras de Guy Debord, “[t]oda la vida de las
124 sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una
inmensa acumulación de espectáculos” (2002). Y este espectáculo, o “performance” social que
pasa frecuentemente inadvertido, moldea una amplia gama de comportamiento humano. Así, a
raíz de acciones repetidas - o restauradas, como explica Schechner - se articulan convenciones y
epistemologías mediante las cuales concebimos el tiempo, el espacio y nuestras relaciones.
Podemos entonces intuir como la materialidad del espacio, cuenta culturalmente con una
capacidad performativa a la que respondemos en la práctica con un comportamiento acorde, como
sujetos socialmente disciplinados.vi En otras palabras, el discurso no es sólo lenguaje; se
constituye y se manifiesta concretamente en el espacio, permitiendo así observar las tensiones
discursivas que en él se materializan y pueden ser visualizadas. Intervenir el espacio en la esfera
pública es entonces desafiar los límites y las especificidades de lo público (y lo privado) con una
apertura crítica que interroga el saber subjetivo que el espacio contiene. En palabras de Lefebvre,
“’Our’ space thus remains qualified (and qualifying) beneath the sediments left behind by history,
by accumulation, by quantification [where] the qualities in questions are qualities of space not
qualities embedded in space” (2010: 230).
Otro ejemplo de una instalación pública de Minujín, colectivamente emancipadora, fue El
Partenón de libros (1983), creada como expresión celebratoria del retorno a la democracia
argentina. Con ella la artista generó el diálogo entre los eventos del momento y el pasado
inmediato bajo la autocracia militar. Se trató de una réplica del Partenón de Atenas, de igual
tamaño, cuya estructura recubrió de libros que con ayuda del público. Todos los libros eran
ejemplares de los títulos prohibidos por la dictadura militar, que habían permanecido en sótanos
de librerías y editoriales.
125 Partenón de libros. Buenos Aires 1983. (Marta Minujín Official Web)
La obra fue una expresión estética intangible, con principio y fin, dado que la muestra terminó
cuando los libros fueron distribuidos entre el público. La instalación, también se transformó en
leyenda materializada, del momento en que se produjo. Llevada a cabo en un espacio urbano que
previamente no admitía esa clase de acceso, convertida en experiencia colectiva, la obra sugiere
el retorno de rituales que conjugan historia y proponen nuevos símbolos de saneamiento social.
3. BINARISMO Y CONVENIENCIA: LA SIGNIFICACIÓN VISUAL HACIA UNA
RACIALIZACIÓN Y FEMINIZACION DE LA NATURALEZA
La representación como práctica de significación adopta un rol fundamental en la
construcción del concepto de ‘diferencia’, o sea en el resultado de la articulación de un contraste
que produce al “otro” (Hall 276). En esta “otredad” por lo tanto se encuentran involucradas
múltiples estrategias o prácticas de representación, las cuales suelen estar apoyadas por binarios.
Los dualismos, o pares de conceptos opuestos, no sólo tienen la capacidad de reconfigurar el
concepto mediante el contraste, sino que suelen jerarquizar los miembros del par, produciendo
asi un significado encuadrado en una organización de signos. La oposición binaria en el lenguaje
es un mecanismo fundamental en esta organización. Dicho de otra manera, existe “una afinidad
común entre las cosas y el lenguaje,” dado que la relación entre objeto y palabra, se designa
126 mediante un proceso de observación, distinción y diferencia llevado a cabo lingüísticamente
(Foucault 132).
Los dualismos conducen entonces a una organización dicotómica, que se extiende al
conocimiento. Tal oposición binaria, necesaria cuando se trata de pares mutualmente
excluyentes, se torna problemática al momento en que naturalizan jerarquías artificiales. Me
explico. Aparear conceptos implica crear una diferencia dado que al definir un término por
antagonismo, se asume la existencia de otro que lo ha precedido y que adopta un papel
dominante. Por su naturaleza secuencial, el proceso de diferenciación facilita una asignación
jerárquica de términos, que al alinearse “en paralelo tienden a reforzarse mutuamente”(Sayer
284). Esto significa que los dualismos generalmente funcionan como mecanismo de verificación
mutua. Por ejemplo, alineando los pares «primero, segundo»; «hombre, mujer», se construye un
orden en que el primer par refuerza el orden del segundo, como es el caso de tal relación en la
Génesis cristiana. De esta manera, se crea un estructura cuyo significado se reduce en
complejidad, dado que la linealidad anula cruces referenciales y genera una alta probablidad de
asimetría. La tensión de la construcción dicótoma radica en la imposibilidad de escapar la
tendencia deductiva-inductiva de su linealidad que ofrece discursivamente sólo dos opciones:
continuidad sincrónica o enfrentamiento antagónico, condición inherente a la formulación del
pensamiento racional.
La relevancia del argumento a los fines de este trabajo, reside en que la naturalización de
estos binarios es un paso necesario en la construcción de regímenes racializados de
representación. De igual manera, se produce en las construcciones de género. Desde una
perspectiva gramsciana sobre las relaciones de poder, se puede entender como los discursos
hegemónicos se apoderan de imágenes en la construcción binaria referente al “otro”, las cuales,
127 una vez naturalizadas, refuerzan la hegemonía dominante. Al considerar la idea de hegemonía, o
sea de discursos privilegiados que consolidan su significado por medio de narrativas y
representaciones visuales, estamos simultáneamente aludiendo a la existencia de políticas de
representación, y a cómo el poder que se ejerce con esa ideología condiciona “el conocimiento,
la representación, las ideas, el liderazgo y autoridad cultural” (Hall 261).
A partir de esta aserción, se pasa a considerar el escenario formal de procesos que han
sostenido o sostienen la colonialidad, o lo que Jean Franco denomina el “colonialismo
endémico”. Tomemos el ejemplo de este mecanismo generativo en las relaciones de raza y de
género que se ha transferido al concepto de naturaleza. Como construcción social, la
vulnerabilidad asociada al concepto y su consecuente discurso de apropiación del medio natural,
están paradigmáticamente anclados en el pensamiento moderno. Esta construcción tiene sus
raíces en el pensamiento filosófico de la Ilustración europea, el cual ha progresivamente
posicionado la otredad en un discurso cultural. En otras palabras, la secularización socialmente
articulada y la exaltación del individuo son elementos básicos del discurso de dominación,
estimulado por un imaginario en el cual la normalización de ciertos binarios ha facilitado la
dominación del “otro” - o sea del medio natural y de los seres humanos que lo habitan.
Por otro lado, este imaginario ha sido fundacional en las estructuras patriarcales y en sus
repercusiones de dominio colonial. Actualmente, esta forma de dominio colonial persiste en las
prácticas de producción, en relaciones geopolíticas, y a través del lenguaje, en la manera de
formular gran parte de la investigación académica.vii La dominación colonial eurocéntrica sobre
lo natural y sobre la población originaria, se remonta a representaciones visuales y relatos del
siglo XVI, como es el caso del grabado America, de Theodor Gaulle (basado en un dibujo de Jan
128 Van der Straet). Este grabado es un buen ejemplo de la capacidad semiótica de la representación
visual mediante lo que Michel Foucault llamó: convenientia (1994: 18).
La imagen representa la llegada de Américo Vespucio. Según el concepto de
convenientia de Michel Foucault sobre la retórica de la prosa, las cosas semejantes se acercan o
corresponden y el mundo es una cadena de correspondencias. Desde esta perspectiva, el hombre
y la mujer de la imagen forman un par conveniente. La representación femenina coincide con la
imagen de belleza renacentista, y su posición reclinada y expuesta le confiere vulnerabilidad
frente a la imagen masculina de poder y control. Este par conveniente resulta entonces análogo a
otra correspondencia de más difícil representación, la de los continentes. Dado que dentro de la
semejanza del par, un elemento puede dominar al otro asimétricamente, nos encontramos frente a
un binarismo apoyado por un binomio de género con implicaciones jerárquicas de raza. El
marino europeo, porta una cruz, un astrolabio y sus embarcaciones. América, feminizada,
exotizada, sin ciencia (frente al astrolabio del marino), sin religión (frente a la cruz), sin
tecnología (ante la naves) está desprovista de civilización – de hecho está semidesnuda frente a
un marino vestido. Aunque, tal vez, el simbolismo más significativo sea aquel que se produce,
129 frente al conocimiento europeo. La representación de los habitantes de América, los muestra en
completo desconocimiento del pecado de comer carne humana – el mito del canibalismo está
representado centralmente en el grabado redefiniendo un paisaje que sin él podría considerarse
armónico. La imagen encuentra en la codificación europea una situación de superioridad,
asociada a la representación visual por medio de analogías, que no sólo justifica la subyugación
de América, sino que justifica la dominación que ahora se hace por el bien del hombre
americano (Cevallos 1997).
El tipo de eurocentrismo expresado en el grabado fue además consolidado por los
filósofos, naturalistas y economistas europeos de los siglos 17 hasta 19.viii Los modos de ver el
medio natural tienen su origen en esta relación colonial, donde Europa representa el pensamiento
racional letrado y América, desprovista de civilización y conocimiento, está conceptualizada por
tierras en busca de dominación. Consecuentemente, el triunfo de Europa visto por medio del
grabado de Gaulle, representa también el triunfo de la cultura sobre la naturaleza. (Gregory 87)
4. DESAFIOS A LA CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL DE LA NATURALEZA
La construcción social de la naturaleza y la imaginación del medio natural resultan
representativas de las ideas dominantes y prácticas que circunscriben las relaciones sociedadnaturaleza. Esta relación se traduce también al contraste creado por las elites urbanas frente a la
población rural. La naturaleza y el medio natural han sido externalizados, internalizados,
romantizados, cosificados y comodificados. Entender la centralidad de estos conceptos en los
discursos hegemónicos permite interrogar tanto la insostenibilidad de las prácticas
convencionales corrientes como los procesos socioculturales que perpetúan la discriminación y
las construcciones raciales. El desafío a estas construcciones que se produce a partir de las
instalaciones artísticas, interviene y se vale del espacio. El medio natural es algo altamente
130 subjetivo. Como lo propone el historiador W.J Mitchell, quien confirma este binarismo al
referirse al paisaje natural como
both represented and presented space, both a signifier and a signified, both a
frame and what the frame contains, both a real place and its simulacrum, both a
package and a commodity in the package. (Mitchell 99)
Dentro de este marco de subjetividad, la propuesta estética es una de reconexión para
superar el enfrentamiento entre lo natural y lo urbano, entre la naturaleza y la cultura; por la
integración del “objeto” al “ambiente”; del “hombre” a su “entorno”;
… por la integración del objeto a su ambiente – a escala humana- al paisaje
urbano y al paisaje natural, es decir concebía el volumen como medida entre el
hombre y el área que le rodea. (Helen Escobedo 1989)
De la oposición binaria “urbano- natural” resulta una construcción-puente que expone la
interdependencia de dos conceptos construidos. Un ejemplo plástico que exhibe esta
intencionalidad de reintegro, es la obra Oda a la nauraleza II, originalmente titulada A toda
orquesta II, del artista plástico - pintor, fotógrafo, escenógrafo y diseñador de vestuarios- Carlos
Gallardo
131 Oda a la nauraleza II, Isla del descanso, Tigre, Buenos Aires, 2014.
La obra se compone de una serie de 36 atriles que contienen césped en lugar de partituras. Como
arte conceptual, se trata de una orquesta imaginaria que reproduciría simbólicamente los sonidos
de la naturaleza. La obra se encuentra hoy en un lugar reservado en el delta del Tigre, de acceso
restringido, mediante visitas especiales bajo un tarifario que limita su accesibilidad.
A toda orquesta II, Plaza Lavalle, Buenos Aires, 2013.
Originalmente, en diciembre del año 2013, se armaron los 36 atriles con césped, en un espacio
clave frente al teatro Colón, sobre la Plaza Lavalle y dispuestos en dirección al teatro como
preparados para la función (Agenda cultural). La obra permaneció dos meses y su inauguración
conmemoró al artista. Su simbolismo en el espacio público fue un llamado al diálogo entre
cultura y natura, entre lo urbano inerte y lo natural vivo. Orientada conceptualmente a una
experiencia del espacio público integra también memoria, tiempo, presencia y ausencia. El pasar
del tiempo modifica la textura, el color y la manifestación de vida; la memoria que genera no se
ajusta a un archivo, dada la ausencia de partituras codificadas, sino a los elementos emotivos
producto de un estímulo estético.
________
132 En cuanto a transgresiones estéticas como alertas ambientales, cabe mencionar la obra de
Nicolás García Uriburu – artista plástico, pintor y arquitecto – quien hace varias décadas designó
el color verde como símbolo de denuncia. El verde es su lenguaje “unitario” – es único, une, y es
inteligible desde cualquier punto cardinal. Al igual que se mencionara en el caso de la literatura,
el performance del agua, con agua y sobre el agua de García Uriburu es una forma de activismo
socioambiental. Su coloración de las aguas es una metáfora para resguardo del recurso, de su
valor simbólico-cultural, y para bienestar de generaciones futuras.
Hace más de cuarenta años que intento dar una alarma contra la contaminación de
ríos y mares, y es a través de mis acciones artísticas en distintos puntos del
planeta que he transformado mi obra en una suerte de alerta contestaria
globalizadora. Hoy y con más motivos que hace cuarenta años, sigo denunciando
la contaminación del agua, y la salvaje destrucción que hacemos de las reservas
del planeta. Un planeta que en nuestra ciega omnipotencia creemos inagotable e
indestructible. (García Uriburu citado en Alvarado 2010)
¿Cómo se componen los espacios de su desafío? Según García Uriburu, el momento de
inflexión importante en su carrera se da cuando a partir de 1968 decide “salir a la calle y empezar
arte social, colorear las aguas, meterse con otro público – fuera del espacio de la galerías de arte encontrar público en la calle y trabajar en la misma dimensión” (Secretaría de Cultura 2013). O
sea, sale al exterior y al espacio público. Al igual que el caso de Marta Minujín, la audacia
artística se desenvuelve en sitios extranacionales, donde se llevan a cabo las bienales.ix Como
una forma de activismo materializado estéticamente, García Uriburu interfiere grandes espacios
mediante un Performance en agua, valiéndose de substancias biodegradables. Específicamente,
adopta como fundamental tintura un producto utilizado para colorear la cornea de los ojos y
133 desarrolla una “hidrocromía intercontinental” (ibid.). Auto-identificándose como comunicador,
pasa a concebir sus expresiones artísticas como en comunicación con un público no
especializado, con “el gran público… salir de la galería de arte y entrar al espacio vital de la
gente” (ibid.). Como intervenciones en la naturaleza, su arte tiene un mensaje claro referido a la
defensa del agua o un “himno a la limpieza” de las aguas.
Estéticamente es arte efímero. Por ejemplo, con ocasión de la Bienal de Venecia, G. U.
colorea de verde (1968) y multicromático (1970) tres kilómetros del Grand Canal. La colocación
de la sustancia en el agua, cantidad y anticipada distribución del color en el canal, dependían de la
marea, de la profundidad en diversos sectores. Tanto el color como su intensidad se modificaban
al pasar la gente y animar de movimiento el agua con sus embarcaciones. Por la noche, al retirarse
la marea la coloración desapareció sin haber contaminado. En este sentido, el Performance en
agua de G. Uriburu es efímero, es experiencia, es transitable, simbólico y fugaz.
Coloration du Grand Canal, Venecia, 1968; Coloración del Puerto de Niza, 1974;
Coloration Fontaine du Louvre, París, 1989.
Considerado un precursor del Land Art, García Uriburu explica que no se coincide
fundamentalmente con ese grupo de artistas cuyo trabajo frecuentemente encierra, ensucia y
contamina. No comparten el “hilo conductor verde” del artista: la ecología. En sus coloraciones al
134 igual que sus cuadros cartográficos, en lugar de separar, une; el primer caso mediante la
circulación natural del agua, en el segundo desafiando al colonialismo mediante un continente
unido por sus ríos.
Utopía del Sur MBNA, Buenos Aires, 1993.
Años después, en ocasión del día mundial del agua, el 22 marzo de 2010 se vale de sustancias
biodegradables similares para aportar visibilidad a uno de los ríos más contaminados del mundo,
activando una campaña de limpieza que ha tomado vitalidad en los últimos dos años.
135 Utopía del Bicentenario (1810-2010) 200 años de Contaminación (2010)
Coloración del Riachuelo de Buenos Aires, en ocasión del Día Mundial del Agua.
__________
El proceso de búsqueda en Helen Escobedo (1934-2010), es un caso único para la
generación de artistas plásticos latinoamericanos, que se forman durante la segunda mitad del
siglo XX. Escobedo encuentra con su obra la oportunidad de reintegrar espacios, que realiza
mediante la interrupción de flujos naturalizados en espacios públicos o con la irrupción
inesperada de un objeto que se resignifica en su función. Escobedo, es probablemente la
escultora más reconocida de México del siglo XX, aunque no sin tropiezos con el mercado del
arte mexicano.x Una de las precursoras de instalaciones en espacios públicos y del land art,
dedicó gran parte de su vida a una búsqueda que integra el arte y el espacio, a gran escala. Su
obra escultórica se caracteriza por un interés en responder artísticamente al sitio específico desde
donde se estimula la creación, como una expresión de la relación ser-entorno. Como explica
Octavio A. Trujillo, quien entrevistó a la artista por última vez,
siempre se adelantó a su tiempo; no sólo como artista sino también como gestora:
fue la primera en montar una exposición de arte geométrico mexicano en 1957 en
el MUAC y la primera también en realizar una exposición sobre problemas
ecológicos en 1970. (92)xi
Entre 1961 y 1978 fue directora de los museos y galerías de la Universidad Autónoma de México
(UNAM), cargo que también ejerció en el Museo Nacional de Arte y el Museo de Arte Moderno
de Ciudad de México, donde era directora al momento de su muerte. Fue allí donde se concretó
mi interés personal por la obra de Escobedo, cuando en mayo de 2010, poco antes de su
prematura muerte, asistí al homenaje que se le rendía con la exposición retrospectiva Helen
Escobedo: A escala humana.
136 En palabras de la crítica Graciela Schmilchuk, curadora de la muestra,
[la obra de Escobedo] no es sólo una pieza en el espacio público, que abundan en
la ciudad [de México], sino pretende generar espacio público, entendido éste
como la posibilidad de todos de escuchar y ser escuchados, mirar y ser mirados;
de ser alguien para y con nosotros. (A escala humana 2010)
Según Jorge Reynoso Pohlenz del Museo de la Universidad Autónoma de México
(MUAC), “for her, the artistic event was a place that made it possible to represent, make visible,
and conscious what was in the public interest.” Sin embargo , qué representa el interés público
no siempre está claro en el entretejido de normas , convenciones e intereses dominantes que se
naturalizan en las ciudades modernas hasta operar como parte de la misma gramática cultural.
Escobedo trata al espacio natural como un marco codificado de comunicación
yuxtapuesto a la experiencia personal y reproduce en la obra una percepción ilusoria del mismo.
A través de su arte, Escobedo estimula y expone, combina optimismo con nostalgia, humor con
cinismo, todo entendido hacia una reorientación visual, desde una experiencia provocadora.
Invierte las expectativas del observador como por accidente, como cuando coloca objetos
manufacturados en un bosque o en un prado.
Por ejemplo, abordando críticamente el simbolismo de un paisaje inglés domesticado, la
artista organizó Summer Fields. Llevada a cabo en el parque de Yorkshire, Gran Bretaña en
2008, la instalación interviene la armonía del paisaje de manera inesperada con estructuras de
metal que se asemejan a los fardos de heno recogidos durante el verano. Cada objeto consiste a
su vez de dos cilindros concéntricos de mallas metálicas. Estos fardos que irrumpen en el
espacio, aportando una síntesis cromática de tonos cálidos primarios, afín con la síntesis de la
representación de una tipo de actividad primaria de contacto con la tierra. Redefinen el discurso
137 performativo de un paisaje armonizado, aludiendo a su domesticación, la cual raramente evocaría
nuestra atención. En este sentido, la presencia de ovejas en el espacio resignifica aún más al
objeto y su funcionalidad, posibilitando una comunicación entre el lenguaje expresivo del artista
y la decodificación del espectador.
Asimismo, esta instalación aporta visibilidad a las diferentes prácticas que operan
regularmente sobre el prado ofreciendo más de una posible lectura. Por ejemplo, la intersección
que se presenta entre una percepción nostálgica de paisaje natural – y entendido como prístino y
organizado según un orden original de un pasado preindustrial – y la domesticación de ese
mismo paisaje mediante prácticas artesanales. Sin embargo, la nostalgia podría orientarse
justamente a la paulatina desaparición de estas prácticas y del arquetipo de campo que ha
construido nuestro imaginario, frente a la avasalladora realidad de la industrialización de
espacios verdes y del campo donde los fardos de heno han sido sustituido por una maquinaria de
producción rápida.
En la apreciación de Escobedo de Yorkshire Park, de un "antes y después ", las piezas
crean una percepción ilusoria de un objeto volumétrico que es en realidad una red hueca de hilo
alámbrico. La armonía plástica de lo que a la distancia se percibe como círculos, elipses y
transparencias crean en su obra un atractivo que contrasta con el frecuente discurso tóxico
paralizante de alerta a la destrucción ambiental. Sin embargo, La fugacidad del momento, del
acto de comprensión contextual se asemeja a lo fugaz de nuestra conciencia ambiental. En otras
palabras, ofrece “el don de otra mirada”; una imagen visual que metafóricamente intersecta la
experiencia sensorial, creando una mirada sorpresiva, así sólo sea por un instante, que obliga al
observador a preguntarse, por lo menos, por qué y para qué.
138 Con frecuencia, los paisajes y la naturaleza que nos rodea, se encuentran desligados de
las historias de nuestras vidas. Creando una disolución de estos límites conceptuales, los fardos
de heno de Escobedo alteran la percepción natural de este espacio para llamar la atención a las
prácticas culturales.
5. REFERENTE Y EL ENSAMBLAJE ESTÉTICO-AMBIENTAL EN LA OBRA DE HELEN
ESCOBEDO.
Es en el marco de esta estética, que entiende al arte como formas de representación
capaces de reestablecer mediante la sensibilidad, la conexión que se ha perdido entre ambiente y
sociedad, exploro lo que denomino el ‘lenguaje de la estética’ de la instalaciones en espacios
abiertos y públicos de la artista mexicana Helen Escobedo. Se trata de obras que se originan en
una intersección entre dicho lenguaje y la epistemología ambiental articulada por Leff. Como
estudio de la representación, vale mencionar que la expresión artística representa un punto de
convergencia de varias formas de significación, las cuales a forma de espejo son constitutivas de
como percibimos y vivimos en el mundo contemporáneo. El argumento sostiene además, que la
integración ecocéntrica, cíclica e integral propuesta por las obras seleccionadas no sólo expone la
multiplicidad de procesos constitutivos de la actual crisis ambiental y tensiones sociales
139 asociadas, sino que ofrece una forma alternativa de entender el mundo moderno, respondiendo a
lo que Leff identifica como “crisis de la civilización” (Leff 2007).
Mejor vistas como " intervenciones artísticas ," las obras de Escobedo desafían ciertas
ideas universales normalizadas en nuestro contexto cultural, dado que operan no sólo como
reflejo sino como inspiración imaginativa. Las instalaciones, responden e interactúan con
dinámicas sociales contemporáneas, y llaman la atención sobre el contexto ecológico donde se
producen. En sus palabras:
Mi quehacer creativo como artista tiene que ver con mi identidad ecológica como
ser humano. Busco el “genus loci” o espíritu del lugar para intervenirlo y conjugar
sus dos presencias, visión y realidad. Encuentro la solución para ese espacio en
ese momento preciso del tiempo en que vivo. (Escobedo, Museo de Arte
Moderno, 2010)
Adoptando un perspectiva apoyada por el trabajo de Stewart Hall y Roland Barthes,
podemos decir que como forma estética de manifestación cultural, la representación está inserta
en un sistema de diversos códigos semióticos, contextualmente usados dentro de un marco
formal y dinámico de relaciones de referencia, que constituyen significado (Hall 2008). Desde
una perspectiva constructivista, esta construcción de significado estaría mediada por el lenguaje,
imágenes visuales y auditivas y por su correspondiente interpretación en un momento y sitio
determinado. En este marco, el alcance de la expresión artística está sujeta tanto a los cánones
estéticos en que se inserta la experiencia del artista como en los discursos privilegiados del
referente que consolidan el significado en la obra (Barthes 124).
A lo que me refiero con producción de significado en manos del referente, puede
apreciarse mejor con un ejemplo, como es el caso de las serie de colages del artista plástico
140 Antonio Berni, de 1962. xii Juanito Laguna, el personaje del cuadro y la serie del mismo nombre,
fue ideado por Berni como una respuesta a sus preocupaciones sociales. El pintor recolectaba
desechos por las calles de Buenos Aires, y luego los utilizaba como material de sus obras para
enfrentar al espectador directamente con el mundo material de su personaje: la basura. Sin
embargo, años después, su obra se resignifica como una metáfora del consumismo o reciclaje.
Para quienes están familiarizados con el énfasis de riesgo social de la crisis ambiental en
Sudamérica, esto no aparentaría conflictivo. Sin embargo, mediante tal resignificación se corre el
riesgo de ignorar las dinámicas socioeconómicas aún operantes en países en vías de desarrollo,
que dejan a un sector de la población espacialmente marginado y sin los derechos básicos de la
ciudadanía.
Juanito Laguna. Antonio Berni, Buenos Aires, 1962.
Como representación estética el arte es también una expresión altamente subjetiva desde la
experiencia sensorial, capaz de estimular una forma imaginada o ilusoria de percibir el mundo.
Por lo tanto, además de poder ser vista como fenómeno comunicativo en el que se produce e
intercambia significado, una obra es un estímulo sensorial y emotivo.
141 En el caso de Helen Escobedo, existe una intencionalidad en integrar al “referente” en la
producción de significado de las instalaciones creadas durante el último período de su vida. La
participación y la centralidad del rol que adquiere el espectador demuestran no sólo una forma de
resistencia a procesos naturalizados en el entorno del consumo cultural sino un profundo
entendimiento de que la transformación que necesita la sociedad contemporánea hacia la
sustentabilidad es la que se concibe colectivamente, integrándose con el “Otro, que para ella es
un NOS-OTROS, que en cada obra forma comunidad” (Museo de Arte Moderno, 2010).xiii Sus
instalaciones son concebidas contextualmente, son estéticamente estimulantes y entablan un
diálogo con la comunidad y el entorno en que fueron previstas,
Llego sin ideas preconcebidas. Me inspiro al familiarizarme con el espíritu del
lugar, con su luz, su público, su realidad particular. La obra podrá ser interior o
exterior, efímera o permanente, pero siempre está hilada a las voces y los ecos de
su particular entorno. (Helen Escobedo 2001)
Por lo tanto la articulación epistemológico-estética de la obra de Escobedo refleja no sólo
un entendimiento de la compleja red de relaciones que componen nuestro entorno, sino también
del desarraigo que sufre el hombre de su entorno, el cual Escobedo manifiesta con un ensamblaje
de información referencial destinada a ser reconstruida, reinterpretada y resignificada por el
observador. Ofreciendo el “don de otra mirada” (Museo de Arte Moderno, 2010) la obra de
Escobedo abre nuevos espacios imaginativos capaces de penetrar y alterar las percepciones
colectivas sobre la relación entre ambiente y sociedad, dado que “como narramos, mitificamos y
filosofamos sobre el medioambiente, junto a los valores éticos y religiosos que le atribuimos al
mundo natural no sólo son marcos de imaginación y comprensión sino de la forma en que
actuamos y vivimos en el mundo” (Swearer 10, mi traducción). En otras palabras, el significado
142 que se produce como resultado de la interrelación entre representaciones racionalmente
articuladas y atributos de naturaleza reiterativa que al producirse imparten una fuerza
emocionalmente poderosa sobre nuestro inconsciente, influencian los mitos y fantasías concretas
que condicionan nuestra percepción como grupo humano capaz de construir conocimiento.
Desde esta perspectiva la obra de Escobedo expone y construye, como vehículo hacia la
transformación invirtiendo expectativas como por accidente, al colocar objetos que
inesperadamente irrumpen en la aparente armonía del espacio, transformándolo.
Sólo para ángeles, Quebec, 1987.
Esta acción suscita la reflexión y significación, facilitando en ella una metáfora visual.
La irrupción en el espacio del caso de Acid Rain incluye un llamado más directo a los
imperativos modernos de crecimiento y consumo. Designada para concientizar al público sobre
los impactos de la industrialización en comunidades europeas, esta instalación de paraguas que
protegen la arboleda se manifiesta como una alerta a la toxicidad bajo la cual vivimos las
sociedades modernas. Además, evidencia un frecuente conflicto entre lo que identificamos como
local -un lugar específico con historia y dinámicas propias- y lo global - las prácticas de
crecimiento sostenidas mediante políticas ajenas al espacio afectado. En este caso, los paraguas
143 que sirven para protegerse de la lluvia, cumplirían aquí como protección de la vida del árbol
frente a la acidez atmosférica, causada por industrias a distancia, que se materializa en lluvia
ácida. El lenguaje estético de Escobedo personaliza la experiencia del lugar y le da una
dimensión humana a un conflicto como lo fue en su momento el de la lluvia ácida.
Acid rain, Wilhelm Lehmbruck Museum, Duisburg, Germany, 1992.
Desde una perspectiva epistémica, la capacidad innovadora de la creación de Escobedo radica
tanto en la temática que expone la obra, como en su forma. Estas instalaciones del último período
de su vida descritas a continuación, no fueron concebidas ante el espectador como objetos de
prefigurada visibilidad, sino como procesos que involucran público, espacio, objetos y
participación. Esta cualidad le confiriere a la obra una autonomía en cuanto a dinámicas de
significación que residen en lo colectivo de la experiencia.
Yo pienso que usar el sentido kinestésico, que es la comunicación directa entre el
ser conciente y el subconsciente, es una parte fundamental del uso del espacio, y
es aplicable a muchos procesos creativos. (Helen Escobedo, Ilce, 2008)
144 En este sentido, la expresión artística de Escobedo trasciende un “arte ambiental”, dado que
puede conducir a nuevos espacios de imaginación ambiental, por un futuro común, a través de
una reflexión éticamente comprendida.
6. INTERVENCIONES EFÍMERAS DEL ESPACIO PÚBLICO EN LA OBRA
ESCULTÓRICA DE HELEN ESCOBEDO
El artista y su amigo
El artista y su público
Helen Escobedo, 1963.
Helen Escobedo, 1963.
Las obras que se incluyen a continuación, representan los últimos veinte a˜õs de trabajo
de Escobedo, que se remonta al año 1991. La piezas incluyen "Negro Basura Negro Mañana"
(1991), "Refugiados" (1997), “Memoria colectiva” (2001), “Memoria del silencio” (2001),
"Hidrovochos" (2004), "Summerfields" (2008), “El hoy de hoy” (2008) y su última creación,
"Éxodo" (2009-2010). Estéticamente, veremos que de estas intervenciones artísticas se
desprende un discurso divergente, que permite reevaluar los contornos performativos de la
relación entre sociedad y mundo material. Las instalaciones de Escobedo sugieren que la
identidad colectiva, eco-cultural, es parte de nuestra realidad y que puede ser adoptada por
cualquier persona y por todos nosotros, si sólo permitiéramos que la imaginación despertara la
conciencia social y medioambiental (Buell 2001).
145 Su trayectoria incluye varias etapas, destacándose entre ellas la composición de bronces –
como los que figuran más arriba – seguida de una experimentación en la que transgrede
fronteras: del pedestal a los grandes espacios; de la galería de arte al ambiente público al aire
libre, éste último considerado por la crítica de “bajo” prestigio expositor; de piezas por encargo
que vendían muy bien a esculturas monumentales no remuneradas. Al igual que García Uriburu,
hay una búsqueda de nuevos públicos. De sus obras, unas treinta se basan principalmente en
problemas urbanos y ecológicos. Su acercamiento a la naturaleza, incluye una estética que a
veces es lírica y otras dramática, e incluye ambientes efímeros con estructuras transparentes
memorablemente ligeras. Como complemento al comentario ecológico, Escobedo usó materiales
de desecho orgánico como ramas, troncos, hierba y hojas secas en muchas de sus instalaciones.
A partir de los años noventa, se comienza a apreciar en su trabajo un claro elemento de
activismo público. Por ejemplo, en 1994, al visitar las ciudades fronterizas de Tijuana y San
Diego, creó una flotilla de tres barcas en la playa tijuanense que aludiendo a las carabelas de
Colón simbolizaban una contraconquista de otro tipo: la del cruce.xiv Impactada por la asimétrica
realidad de la frontera y frente a tantos migrantes intentando cruzar al norte en búsqueda de una
mejor futuro, Escobedo comentaría:
hice mis tres barcazas imposibles contra el muro. Decía: lo único que tienen que
hacer es nadar alrededor de la barda y ya están del otro lado. ‘Pero allá están los
barcos patrulleros’, me dijeron. Entonces, les puse cocos a las catapultas
inservibles para ‘darles de cocos’, cosa que no les cayó nada en gracia a los
estadunidenses. En la revista Newsweek se publicó un artículo muy fuerte en mi
contra, pero aquí lo entendieron con el sentido del humor mexicano, que eso
nunca me falla. (McMasters 2009)
146 Marea nocturna, Tijuana, México. 1994 (Foto: Museo de Arte Moderno - MAM)
Como eventos u objetos inesperados, sus piezas emergen en espacios públicos e invitan al
espectador a tomar conciencia del significado que se produce por la materialidad del espacio y
por su naturaleza performativa. Si aceptamos que en ese aspecto performativo del espacio
residen muchas de las epistemologías que intervienen cotidianamente en nuestras acciones,
entonces las expresiones culturales, tales como las instalaciones de Escobedo, actúan como
intervenciones de estos paisajes físicos y narrativos y de su codificada ontología. Es como si las
obras propusieran una interrupción de un continuo espacial predecible, creando un paréntesis en
los lugares por los que circulamos diariamente, rompiendo barreras, esbozando preguntas
capaces de interrogar e incluso invertir epistemologías normalizadas.
La obra de Escobedo se encuentra dentro de un paisaje de la representación artística
latinoamericana contemporánea que es tan diversa como su gente, y abarca una pluralidad de
relaciones y expresiones culturales. Esto presenta dos desafíos para la interpretación de la
expresión artística en relación al medioambiente: en primer lugar, la aplicación de marcos de
referencia que cedan espacio a las diversas voces de esta pluralidad cultural que en las obras se
representan; en segundo lugar, la aplicación de una perspectiva integral al abordar el tema
ambiental para que se haga luz sobre la interacción mutua que existe entre recursos naturales y
147 procesos culturales. Como se señaló anteriormente el acercamiento que se adopta este estudio de
la obra de Escobedo puede interpretarse como una forma emergente e híbrida de ecocrítica. El
término híbrido indica, a su vez, un compromiso con la complejidad multidimensional del
cambio ambiental y de la obra misma, dado que se trata de una crítica que parte de los estudios
literarios y se flexibiliza hoy como marco analítico mediante la integración con otros campos
disciplinarios.
6.1
Memoria colectiva y memoria del silencio (2001)
En Memoria colectiva, una creación in situ o instalación que creó para el parque
ecológico Xochitla, Tepoztlán, México, la artista reprodujo espacialmente un cementerio como
alerta a la deforestación en curso de todo un continente o tal vez, como referencia al ciclo que es
la vida y la muerte, donde reciclar es también recordar. Jugando con la epistemología de una
naturaleza muerta, Escobedo invierte la composición y transforma la materia orgánica inerte,
representada por ennegrecidas ramas de árboles, en una muerte que es simbólica y material.
Como representación artística de una muerte, la imagen complica la familiaridad del espectador
con la disposición espacial de un cementerio, facilitando la confrontación directa entre
espectador y árboles calcinados, destruidos por el ser humano, que al ocupar tumbas simétricas
resignifican la imagen del cementerio. El resultado es una instalación que a primera instancia
parece una inversión simbólica con cierto sentido del humor. Sin embargo, después de
reflexionar, se la puede entender en su significación de muerte colectiva. Es un llamado a la
memoria ecológica. Imagen y título estimulan tanto la consideración medioambiental como la
ambigüedad simbólica, dado que como memoria colectiva podrían ser interpretada como otro
tipo recuerdo común, aquel en manos de un receptor sensible al contexto de hace pocos años y a
la memoria histórica en América latina.
148 Memoria colectiva, Parque ecológico Xochitla, México, 2001. Fotografía de la muestra en Museo de Arte Moderno.
Foto: Maria Alessandra Woolson, 2010.
Dinámicas complejas de este tipo se encuentran presentes en todas las etapas de la obra
de Escobedo. Contextualmente concebidas, estéticamente estimulantes, sus instalaciones están en
diálogo con la comunidad y el lugar en que se concibieron. Explica la artista:
Llego sin ideas preconcebidas. Mi inspiración evoluciona a medida que
familiarizarme con el espíritu del lugar, con su luz, su gente, su realidad
particular. La pieza puede ser interior o exterior, efímero o permanente, pero
siempre se encadenan junto con las voces y los ecos de su entorno particular. (A
escala humana 2001)
El deseo de Escobedo de reflexionar sobre las "voces y ecos" del particular entorno que contiene
la pieza corrobora el papel que juega la cultura dentro de la compleja naturaleza de lo que
entendemos hoy como la "crisis medioambiental". Desde esta perspectiva, comenzamos a
abordar la actual crisis ambiental como una "crisis del conocimiento" (Leff 2002) y en
consecuencia, la epistemología ambiental emerge como una oportunidad para conciliar la
tradición occidental con otra forma de conocer el mundo, o lo que Leff lama otros saberes,
proponiendo una nueva ética de la inclusión que comprende la convivencia de múltiples culturas.
Esta reconceptualización ontológica admite retomar la idea de reevaluar lo que
entendemos por desarrollo humano así como también el paradigma aún vigente de la
149 modernidad. En otras palabras, una nueva evaluación mediante la sensibilización estética no sólo
es deseable, sino también necesaria, como forma de reflexión sobre la transformación moderna
que ha cambiado el significado de la "buena vida" y "calidad de vida”, para todos, dentro del
contexto de las prácticas culturales. Al igual que lo que se observó en la literatura, muchas de las
piezas de Escobedo enfrentan directamente la modernidad y las percepciones materialistas de
una buena vida. Esto se ve representado tanto temática como formalmente. Por ejemplo, en 1991
Escobedo crea un río de basura producida en el parque público de Chapultepec para componer la
pieza in situ Negro basura negro mañana, que se discute más adelante en este capítulo.
Otro ejemplo, que se reprodujo en la muestra retrospectiva de 2010, es la obra Memoria
del silencio. Esta obra, fue creada en 2001, el mismo año de Memoria colectiva. Esta compuesta
de cajas de instrumentos de cuerda, las cuales están cubiertas de polvo, colocadas en una esquina
de una habitación oscura, con una tenue luz que las ilumina difusamente. Como un discurso
visual que señala una posible pérdida cultural en nuestra sociedad moderna, los instrumentos son
un mecanismo activador de la imaginación silenciada. La imagen poética evoca placidez,
tiempos sin límite y sonidos perdidos que invierten al mundo de hoy, de producción y consumo
permanente de imágenes y productos culturales bajo condicionamiento de una economía de
medios y cambios vertiginosamente rápidos. En efecto, todo cambia vertiginosamente en el
ambiente urbano, y el consumo todo lo devora, creando nuevos tiempos de eficiencia económica.
150 Memoria del silencio, 2001, reproducida para la muestra en Museo de Arte Moderno. 2010. Foto: Maria A.
Woolson.
6.2
El Hoy de hoy (2008)
En su composición El hoy de hoy, las computadoras recicladas se sientan a los pies de
una placa madre gigante, desafiando al espectador con otro "gigante" abstracto: el exceso de
consumo moderno materializado en desperdicio. La obra, como el poder de la tecnología, no
surge de un espacio virtual neutro universalista. Por lo contrario, se contextualiza en la
materialidad misma del espacio y resulta antagónica a los universos virtuales que hoy creemos
inevitables guías de nuestra realidad. Este antagonismo es tanto temático como formal.
Físicamente trasforma el simbolismo digital de la abstracción virtual en un hecho visible, e
invade el espacio material antagonizando así otro espacio en nuestro imaginario, aquel
estéticamente limpio producto de la fantasía tecnológica digital.
En efecto, el simbolismo abstracto de nuestra era digital es raramente transparente a las
enormes cantidades de residuos duraderos que produce y a los hilos de poder que por un lado
controlan la producción tecnológica y por otro se generan dentro de este medio controlando a su
vez la producción de significado de esta nueva forma de existir. Como una reunión de valores
151 materializados en el residuo tecnológico, Escobedo expone la dinámica prototípica de la
modernidad de hoy: la objetivización o cosificación de la vida misma. Lo que recientemente fue
innovador, que promovió una producción masiva, poco después se transforma en obsoleto y
resulta material de descarte que nadie ve. Y cabe agregar que lo hace con humor.
El hoy del hoy, 2008. reproducida para la muestra en Museo de Arte Moderno. 2010. Foto: Maria A. Woolson.
Como espejo cultural, Escobedo nos ofrece con la instalación una expresión de lo
irracional de nuestra racionalidad aplicada, o sea de cómo se sostiene la cultura de consumo de
hoy mediante verdades a medias que se validan con el desarrollo tecnológico. Frente a las
contingencias de la vida, estas verdades justificadas por nuestra racionalidad selectiva, como lo
es nuestra relación con la tecnología moderna, enmascara la desconexión que existe entre este
privilegio que concedemos al pensamiento racional y el mundo que intenta explicar (Toulmin
12). Hasta que el logo- centrismo de las ciencias arraigadas en los principios cartesianos sea
interrogado desde una lente bio-cultural más amplio, por medio de, precisamente, este tipo de
152 experiencia estética, la imaginación del público seguirá excluyendo el sentido común como parte
de la discusión.
7. HELEN ESCOBEDO: UN LENGUAJE ESTÉTICO DE IMAGINACIÓN COLECTIVA
Escobedo comenzó a experimentar con las grandes estructuras en el espacio público a
principios de su carrera. Sin embargo, no fue hasta 1980 que en ellas se percibe claramente un
discurso ecocéntrico. Sus esculturas e instalaciones, por la naturaleza misma del objeto,
reconfiguran y refuncionalizan el espacio en que están situadas. Pero el espacio público no es
neutro. Intervenirlo, como lo hace el arte de Escobedo, es perturbarlo, así sea sólo como una
instancia estética; es también postular un desafío a los límites y la especificidad de lo que es
público - y lo que es privado - e interrogar el conocimiento subjetivo almacenado en y alrededor
de estos conceptos. Como dijera el filósofo francés Henri Lefebvre “Our space … remains
qualified (and quantifying) beneath the sediments left behind by history., by accumulation, by
quantification (where) the qualities in question are qualities of space not qualities embedded in
space” (230).
Por lo tanto, cuando las obras de arte como las de Escobedo se colocan en lugares
públicos, representan una oportunidad para involucrar a la comunidad en una experiencia digna
de cuidadosa reflexión. Al respecto, Escobedo comentó lo siguiente:
[ … la instalación es] una obra temporal donde el espacio es materia. Hay en ella
un hilo conductor que es la idea, el concepto del artista, quien relaciona varios
objetos transformando el espacio y provocando al espectador para que penetre
físicamente la obra y se adentre en esa idea. (Addenda 2010: 64)
Las sociedad de consumo de hoy, en la que los objetos que intervienen nuestras vidas
guían una interminable circulación de imágenes y rituales, incluyendo una "enorme acumulación
153 de performances" (Debord 1). Si entendiéramos estas actuaciones como acciones repetidas o
"restauradas",xv podemos ver cómo se traducen a una serie de convenciones y epistemologías que
se convierten en la base de nuestras interacciones con el espacio y con los demás. A su vez, una
intervención espacial, tal como las de estas obras, puede revelarnos la naturaleza performativa en
este espacio, en cuya reacción pública se traslucen atributos y conducta social. A partir de las
ideas de Guy Debord sobre la manera en que el consumo de objetos domina la vida social
contemporánea, las instalaciones de Escobedo pueden verse como si representaran un
compromiso con la materialidad del objeto, que en lugar de reemplazar la experiencia de vida
con la representación sorprende al observador con un auténtico acontecimiento social.
7.1
Negro basura, negro mañana (1991)
Por ejemplo, en 1991, Escobedo escoge hacerle frente a la sociedad de consumo es la
instalación Negro basura, negro mañana (Escobedo 1991). La instalación puede ser considerada
un auténtico acontecimiento social. Realizada en el Bosque de Chapultepec y anticipando la
multitud del fin de semana, la artista intervino espacialmente el esparcimiento de la población
con diez toneladas de desechos recolectados en lo que representaba según las estadísticas, un día
de tal recolección en el parque. Enfrentando a los transeúntes con un producto de lo que ha sido
llamado “un exceso de modernidad” (Moore 428), la primera exposición del “río” de basura
recolectada, de 100 m x 3 m, fue entendida como un descuido y produjo una crítica pública. Por
otro lado, esta crítica demuestra que la pieza aún no había llegado a su plena expresión. El
público comentó, debatió y participó en un diálogo acerca de la presencia del la pieza y hasta
“las propias autoridades reaccionaron con disgusto” (Schmilchuck 194).
Integrando una perspectiva psicoanalítica a la interdisciplinariedad de los estudios de
perfomance y siguiendo el concepto del abyecto de Kristeva, podemos esclarecer la reacción en
154 Chapultepec de aquel día. El abyecto se define como un pre-objeto; o sea su configuración
precede la formación del objeto frente a cuya oposición se reconoce el sujeto (Kristeva, 1992).
De esa manera, el rechazo a la presencia de basura es subconsciente pero construido y
naturalizado, y como tal está representando la incongruencia del exceso de consumo que no
reconoce el ulterior producto material del consumo mismo. Entonces, como abyecto excluido del
campo perceptivo de las imágenes “limpias” normalizadas por el proyecto moderno del
crecimiento capital, los residuos de la instalación de Escobedo fueron cubiertos por una malla de
metal y pintados de negro al día siguiente, creando así un distanciamiento conciente entre basura
como material de un medio artístico y el residuo abyecto de un sistema cultural simbólico
(imágenes #1 y #3). En definitiva, la adopción de este marco crítico que se vale de los conceptos
de Kristeva permite ver la fragilidad que existe entre el desecho urbano y la construcción
simbólico-moderna de una urbe “limpia” de basura (Moore 427).
Image 1
Image 2
Image 3
Negro basura, negro mañana. Parque de Chapultepec, 1991, reproducida para la muestra en Museo de Arte
Moderno. 2010. Foto: Maria A. Woolson.
Como representaciones artísticas, estas instalaciones son expresiones altamente
subjetivas destinadas a estimular una experiencia sensorial en el espectador y provocador una
155 interrogación de nuestras rutinas diarias. Estéticamente, se articulan también en un sistema
codificado y contextualmente se enmarcan en relaciones referenciales que constituyen
significado (Hall 1997, 21). A lo que me refiero es a que la obra de arte es un fenómeno
comunicativo en el que se produce y se intercambia significado, mediada por la interacción del
lenguaje y las imágenes visuales y auditivas que codifican una serie de creencias y valores
sociales (Hall 2008). En Negro basura negro mañana, el hecho de incluir residuos sólidos en su
creación artística es en sí mismo una crítica que reconoce códigos culturales, los cuales luego la
artista subvierte mediante la transubstanciación de la basura misma. Para ello se vale de una
irónica inversión en su función: de residuo pasa a ser material artístico que luego será
constitutivo de un simbolismo residual. Sin embargo, la codificación también está sujeta a una
“decodificación" o a cómo se interpreta en un momento determinado, en un lugar específico, el
lenguaje y las imágenes de la composición artística. Esto también significa que el alcance de la
representación artística está sujeta no sólo a la esfera de acción de la artista, sino también a los
discursos privilegiados en manos al referente, que consolidan el significado en la pieza.
Como se mencionó en el capítulo anterior, Escobedo integra deliberadamente el papel de
referente en estas instalaciones. En particular, aquellas al aire libre, son concebidas como un
conjunto de información referencial para ser reconstituido, reinterpretado y resignificado por el
observador. La creatividad de Escobedo se desarrolla entonces, a partir de una atención
equilibrada al contenido de los temas que expone en sus obras y a la forma expresiva. Este
equilibrio es fácilmente observable en ésta y las siguientes instalaciones analizadas en este
trabajo, las cuales en lugar de ser concebidas como objeto de concreta visibilidad para el
espectador, fueron pensadas como estímulo de procesos participativos. De esta manera, la autora
156 transfiere la acción creativa a la pieza misma, dado que la significación reside en los aspectos
colectivos de la experiencia.
En el caso de Negro basura, se vale formalmente además de una estética perturbadora. La
primera impresión es el efecto de un río de basura concretamente situada frente al espectador.
Sin embargo la perturbación significativa se produce a partir de la interacción que se genera
entre la obra y un algo vigente sobre las rutinas de vida diaria de la sociedad, que aunque sabido,
se suele ignorar o tratar con indiferencia: la visibilidad del exceso de desecho, producto de un
exceso de consumo. La concientización que resulta de obras como esta radica entonces en el
proceso, que interrumpe o altera abruptamente el curso natural – o naturalizado
convencionalmente - del movimiento urbano. Escobedo en esta obra también cumple con su
propósito de contextualizar la obra en el espacio del que surge y al que pertenece, aprovechando
los materiales del lugar. Por otro lado, la noción de transferencia de significado a los aspectos
experienciales de la obra hace de la instalación una arte efímero, que mediante la acción conecta
al espectador con un patrimonio cultural simbólico.
7.2
Hidrovochos (2004)
Trece años después, con Hidrovochos, Escobedo interviene estéticamente el espacio del
centro de la Ciudad de México, valiéndose de una flotilla de “vochos”, el Volkswagen Sedán,
transformado en símbolo de la cultura popular mexicana. Considerado como el auto más popular
de la historia (Soong 2003), el vocho representa en México al “auto de la gente” (2), que más que
demarcar una topografía de clase ha significado orgullo, autorrealización o por lo menos una
identidad sociocultural para los mexicanos.xvi Como parte del proyecto Agua-Wasser y con la
intención de contribuir al debate sobre el valor del agua, durante el Simposio Internacional
Acuapolis (2002), los veinte taxis ecológicos o vochos de Escobedo transformados en veleros
157 virtuales, circularon por las que fueran las vías acuíferas de Tenochtitlán, armados de vela y
preguntando a los usuarios: “¿Qué hace usted por el agua?”
Hidrovochos. Ciudad de México, 2004, reproducida para la muestra en Museo de Arte Moderno. 2010. Foto: Maria
A. Woolson
Desde una perspectiva de estudios de performance, la circulación de los Hidrovochos es
arte efímero por cuanto el proceso desplaza al objeto. Además, la experiencia del espectador lo
lleva a conectarse con una herencia simbólica y cultural por medio de la acción, la cual reclama
imaginativa o intuitivamente lugares o espacios de un tiempo ajeno. Es efímero también porque
la obra se concreta en el proceso mismo que transcurre con el público y “sólo vive en el
presente” (Phelan 146). En los Hidrovochos congrue conceptualmente una apelación a la
memoria de lo que fuera una ciudad acuática transformada en desierto subterráneo con la
kinestética circulación temporal de una pintoresca figura mediatizada, el icónico vocho verde,
que altera la vía pública con una cartografía simbólica, registro de un archivo.
Dijo la artista al respecto,
158 la permanencia no existe. Por ejemplo, yo te puedo preguntar si has visto (…) la
ciudad de México, que no está exactamente como estaba y nosotros, los seres
humanos, mucho menos... entonces, la permanencia es ficción. (citada por
Mansilla)
Los Hidrovochos, entonces, son una expresión estética convertida en experiencia con la
que el público interactúa, la interpreta y le confiere significado frente a una propuesta para
reflexionar sobre como distorsionamos el mundo. México enterró literalmente el agua, negándola
como medio de transporte y como identidad comunitaria, convirtiéndose en una urbe desértica,
construida y fraccionada, con vías rápidas para nueve millones de habitantes. Hoy, hace ya
varios años que, en Ciudad de México (DF), se prohibió la circulación del taxi ecológico
Volksvagen o "vocho verde." No obstante, en la plaza principal de la ciudad, junto a la catedral,
en el mismo sitio que fuera la ubicación central de los hidrovochos de Escobedo se encuentran
una serie de eco-bicis. Se trata de taxis tirados por un ciclista que llevan pasajeros a sus destinos,
cuyo aspecto recuerda los vochos que una vez fueran parte de la instalación.
Ecobicicletas, Ciudad de México, agosto 2012. Foto: Maria Alessandra Woolson
Este tipo de experiencia interroga cómo nos movemos dentro de epistemologías no
cuestionadas, donde la materialización del medio natural y la apropiación de los recursos se han
159 convertido en actos normalizados de expansión del capital, facilitados por la subjetividad
discursivamente articulada de una cultura visual de consumo y una externalización de la
naturaleza. “Por la integración del objeto a su ambiente – a escala humana- al paisaje urbano y al
paisaje natural” (Helen Escobedo 1989). La búsqueda de la integración objeto-ambiente, del
hombre y su entorno, resulta una construcción-puente que reestablece la interdependencia de dos
conceptos socialmente construidos y reforzados mediante una oposición binaria asimétrica: lo
urbano y lo natural. En este marco de acción, la calle, como espacio público de ciudades
fracturadas resulta adecuado para propuestas de diálogo e interrogantes acerca de los valores y
costumbres de la vida urbana.
Asimismo, que el arte tome una escala humana tiene que ver con el espectador y con que
“l espectador interactúe físicamente con la obra y se compenetre con la idea. Esta idea es
fundamentalmente transformadora. Desde una perspectiva como la de Walter Benjamin se la
podría considerar como “el momento en el que el arte se vuelve un bien común, … porque lo
importante no está en lo que ella articuló, sino en la manera en que los otros se lo apropian”
(Addenda 2010: 66). Desde una perspectiva ecocrítica, es arte en contexto, en diálogo con la
comunidad y con el ambiente e incluyen un sentido responsable hacia la ecología. Como muchas
de sus piezas, estas piezas obligan al espectador a pensar y a tomar decisiones; por lo tanto,
desde el marco de la sustentabilidad son piezas que estimulan una ética del bien común.
7.3
Refugiados (1997)
Años antes, en los Refugiados (1997), Escobedo crea una instalación en la que aborda el
tema de la inmigración. La experiencia comenzó una mañana cuando cientoún estructuras de
heno seco, asemejando figuras humanas que representaban refugiados, aparecieron en
160 Moorweide Park, Hamburgo, Alemania. La última, significaba “los que aún no han llegado pero
vendrán” (Escobedo 2010, A escala).
El proyecto no fue concebido en su origen como un producto final , sino que el
significado de la pieza estuvo abierto a la transformación dinámica con el público.
Posteriormente, las esculturas de heno se quedaron en el parque para interactuar con los
visitantes, y transeúntes, generando una interacción experimental destinada a transformar los
objetos y a crear una relación entre percepción y referente. Además, este tipo de interacción con
las figuras, estimula una concientización sobre el tema. Comentó Escobedo sobre el evento, que
luego de algunos días el viento deshizo varias piezas, pero llegaron unos
bailarines a presentar una coreografía, recogieron a los caídos y los colocaron
junto a los que quedaban de pie. Ello me mostró que había grupos familiares, idea
que retomé en las siguientes instalaciones. (citada por McMasters 2009:4)
Refugiados (Refugees). Moorweide Park, Hamburg, Germany, 1997.
Desde una perspectiva de la corporalidad, de los bultos de heno representan una presencia
física y abstracta del cuerpo mismo, que como entidad perceptible nos ofrece un nuevo horizonte
de interpretación y analogías. La corporalidad, en general, persigue el propósito de observar
mecanismos de comunicación y significación que dan centralidad al cuerpo en un sistema de
símbolos. Es otra forma de desafiar el ya mencionado privilegio que le hemos asignado a la
161 palabra escrita, a las letras, que por su naturaleza abstracta se lo percibe como provisto de una
identidad propia, de “hablar por sí mismo”, desprovisto de interlocutor (Echeverría, 20). Según
Helen Thomas, el cuerpo es una construcción social y cultural, dado que nuestro comportamiento
está condicionado por un aprendizaje previo (19). Consecuentemente, analizar el cuerpo como
elemento central de análisis, implica una descentralización del lenguaje verbal y por lo tanto, una
resistencia a lo convencional.
Podemos considerar que desde el momento en que la sociedad condiciona espacialmente
el comportamiento del cuerpo a través de códigos sociales y culturales, lo está manteniendo bajo
control de un modo tácitamente impuesto y naturalizado. Mientras el cuerpo se encuentre dentro
de este espacio está sujeto “socialmente” al lenguaje del poder, a una forma de control por parte
de quienes lideran la cosmovisión del paradigma sociocultural en el que nos reconocemos. En
este contexto, me interesan los espacios que interactúan simbólicamente con el individuo, como
los que produce Escobedo en estas esculturas de cuerpos inherentes, cuya significación
kinestética pasa por los canales menos concientes de nuestro cuerpo: la experiencia sensorial.
Como perspectiva, la corporalidad permite que entendamos la intensidad sugestiva de la
obra Refugiados y de la capacidad generativa de las figuras humanoides en instalaciones
posteriores. En el caso de los 101 refugiados, la experiencia visual y el anonimato conferido
estéticamente a las figuras de heno mediante la uniformidad, sugiere un acercamiento a
comprender la deshumanización intrínseca a la pérdida de identidad que se experimenta con la
dislocación espacial de una persona, quien al dejar un ‘lugar’ que ha definido su identidad
colectiva e individual, pasa a un nuevo espacio sin referentes culturales.
La obra fue dinámicamente transitoria. Escobedo confirió temporalidad a la estructura a
partir de un material dócil, biodegradable e impermanente. Según explicó Reynoso Pohlenz, lo
162 que llevó a Escobedo a la selección de materiales fue la decisión de crear “instalaciones
efímeras, que ella llamó instalaciones artísticas, hechas de desechos orgánicos (ramas, troncos y
hojas secas, entre otras cosas), colocadas al exterior espacios públicos de esparcimiento” (85).
Asimismo, en el heno con el que esculpió las siluetas se inscribe la “diferencia” dado que al caer
se incorporaba al césped, pero no dejaba de ser distinguible debido a su color ocre visualmente
llamativo.
Con este tipo de instalación pueden interpretarse múltiples significados. Por ejemplo, el
heno puede ser visto como un material natural, biodegradable, que representa un arte
ambientalmente responsable; las figuras pueden adquirir una connotación extranjera, intrusa,
móvil, despersonalizada y deshumanizada, entre otras cosas. La integración (o falta de
integración) del heno en el prado se puede interpretar como una metáfora referente a fenómenos
migratorios recientes. Sin embargo, lo más importante, dentro del contexto particular y
específico del parque del Hamburgo hacia finales de la década, es que la instalación estimuló la
reflexión sobre la relación entre percepción humana y referente público, y entre capacidad a la
empatía o indiferencia egoísta.
Sin embargo, con Refugiados, lo más relevante fue que la misma comunidad debió
enfrentarse al significado de los actos de vandalismo y destrucción en manos de jóvenes y
adolescentes que terminaron con el proyecto quince días antes de lo anticipado. Es entonces que
considero como el aspecto más innovador de las obras de Escobedo, el que su significado no esté
predeterminado y en búsqueda de una audiencia, sino que se construya en diálogo con ella, para
que la observación del “otro” se transforme en un “nos-otros” de la experiencia comunitaria.
163 Refugiados (Refugees). Moorweide Park, Hamburg, Germany, 1997.
A escala humana, 2010. Foto: Maria Woolson
En efecto, nuestro impacto es el resultado de las múltiples dinámicas y procesos diarios,
tal como ocurrió en Moorweide Park, Alemania con Refugiados (Escobedo 1997). Desde una
lente postcolonial, la instalación o intervención del espacio urbano y parque público se enfrenta
directamente al concepto de otredad de un modo provocador y generador, dado que la instalación
queda sujeta a las dinámicas que se generan con los espectadores y a partir de ellos.
Desde un enfoque sustentable también se trata de una obra con posibles leturas temáticas
que entretejen el complejo fenómeno de la inmigración, la problemática agraria figurada por el
heno y el entorno del prado, así como capas de significado simbólico que generan a partir del
dramatismo de las figuras que fueron creadas con un material frágil y caduco destinadas a ser
vulnerables. Por otro lado, la obra se sostiene en base a su contexto, y este tipo de
contextualización espacial de un fenómeno a través de la auto-reflexión, tiene la capacidad de
reconectar al espectador la ética hacia un bien común en la interacción cotidiana.
La obra de Escobedo no sólo tuvo el poder de capturara la imaginación de los
espectadores. Su acercamiento a la resignificación de la epistemología ambiental a través de la
expresión artística demostró una comprensión profunda de que nada en nuestro entorno es
164 estático y que nuestros impactos son el resultado de intervenciones y procesos diarios, como los
que tuvieron lugar en Moorweide Park después de la entrada de estas al espacio del parque. De
hecho, la comunidad tuvo que darle sentido a las respuestas de los visitantes, inclusive los actos
de vandalismo en manos de la juventud.
8. EXODUS (2009). UNA PARÁFRASIS DEL MUNDO MODERNO. APRECIACIONES
FINALES
Desde una perspectiva de la sustentabilidad, como la que fue propuesta en la
introducción, el significado local que emerge de las instalaciones de Escobedo evoca la tensión
que existe entre las historias locales que codifican un lugar y el impacto que sobre ellas tiene la
tendencia homogénea de la globalización. En piezas como Refugiados y El Hoy de Hoy, o Lluvia
Acida hemos visto las imperantes marcas modernas de lo que significa el crecimiento, el
consumo y sus efectos. A medida que la modernidad se manifiesta globalmente mediante el
avance de bienes de mercado, prácticas de producción y modos de expansión material, la política
del lugar entra en conflicto con las normas y convenciones que las sociedades modernas
perpetúan bajo la idea de crecimiento, sostenido por una estrecha visión de desarrollo. De
manera inversa, el lenguaje estético de Escobedo personaliza la experiencia del lugar y le da una
dimensión humana al conflicto.
En particular, con respecto a las urbes contemporáneas, se aprecia una experiencia
constantemente coreografiada por imágenes, lemas y prácticas de consumo, que califican los
espacios por los que se mueve la gente todos los días. De esta manera, imperceptiblemente, se le
confiere a esos espacios un carácter performativo que se superpone – o reemplaza - a los ya
referidos “sedimentos” históricamente constituidos (Lefebvre 230). Este aspecto es fundamental
para entender el alcance de las instalaciones de Escobedo, dado que sus obras se presentan como
165 apropiaciones epistémicas de espacios con historia y con presente, tales como los caso urbanos
en Negro Basura, Negro Mañana e Hidrovochos. Hemos visto también, como éstas y algunas de
sus otras piezas no siempre fueron percibidas como obras de arte, y su significado simbólico no
siempre fue interpretado como un mensaje explícito, sino como un acertijo a ser resuelto por el
espectador. No obstante, su sugestivo uso de códigos artísticos hace que las piezas sean
atractivamente expresivas y estimulen la reflexión. Haciendo frecuente uso de descartes o
desechos que la Escobedo aprovecha como materiales primarios de la expresión artística, su
estética provocadora transforma el espacio en una metáfora; la cual devuelve una realidad
enriquecida, de modo que incluso después de un encuentro efímero, la memoria retiene la
experiencia.
Durante la muestra retrospectiva, A escala humana, realizada en el Museo de Arte
Moderno de la Ciudad de México en mayo de 2010, una placa registraba sus palabras y
reflexiones sobre el legado de su obra escultórica:
Quizás el lugar por excelencia de Escobedo no sea el espacio físico ni el objeto,
sino aquel donde se construyen la experiencia y la memoria colectiva, ahí aspira a
inscribir la huella de su obra aceptando la pérdida y la fugacidad” (Museo de Arte
Moderno, 2010).
Durante esa misma muestra, en El hoy de hoy y Memoria del silencio, Escobedo
cuestiona la producción urbana occidental contemporánea y su proyecto civil, civilizador,
simbólico, unidimensional y mercantil. La proximidad física de estas dos obras, escogidas para
la muestra, delicadamente expone aspectos de la cultura occidental como proyecto civilizador sin
capacidad reflexiva, lo que Leff ha llamado una crisis del conocimiento (2002). La dicotomía
presentada por los descartes de la tecnología que invade el espacio conspicuamente, frente al
166 silencio auditivo y simbólico representado por los instrumentos en sus cajas cubiertas de polvo,
es otra manifestación de la incapacidad occidental de concebir el potencial autodestructivo del
proyecto materialista que denominamos modernidad.
Como se sugirió anteriormente, en su obra se expresa una comprensión acerca de las
posibilidades de introspección y significación colectiva que residen en la experiencia
comunitaria. Este significado, sin embargo, no es evidente a simple vista. En general, al
encontrarse con expresiones artísticas de este tipo, el público tiende a proyectar su propia
experiencia en los objetos que ve delante suyo. Por lo tanto, como ocurre con el arte de
performance – o performance art - el observador toma elementos de lo que se representa y en el
proceso de darle sentido a lo que ve, recicla los objetos para proyectar su propia experiencia en
ellos (Abramovich 2010). Es aquí, donde el contexto elegido por la artista para enmarcar el
objeto o la inversión simbólica de una pieza, tienen la capacidad para interceptar la experiencia
personal, y como un espejo cultural, transformar la instalación en un reflejo los valores éticos
colectivos que suscriben a la sociedad.
A modo de conclusión de la lectura de las instalaciones de Helen Escobedo realizada en
este capítulo y de las consideraciones anteriores que la contextualizan, se considera la última
obra de la artista titulada: Éxodo. Esta instalación actúa como síntesis de sus trabajos anteriores.
También es como un epílogo del argumento desarrollado sobre la manera en que las
instalaciones subvierten posiciones de subordinación a un discurso codificado y naturalizado,
que mediante prácticas de resistencia confieren una oportunidad de acción frente a las políticas
de representación actuales. Es además un legado de la preocupación de la artista por la condición
humana en nuestro tiempo. En efecto, una de las más poderosas historias humanas que motivaron
su arte, fue la constante preocupación durante los últimos años de su vida, por los cientos de
167 miles de migrantes globalmente desplazados ya sea por guerras, hambre o tragedias naturales,
que perdidos vagan por diversas latitudes de nuestro planeta. En este sentido, las migraciones de
los siglos XX y XXI, como fenómeno moderno proporcionan una síntesis reflexiva, oportuna
para entretejer e integrar en una última pieza, las diversas perspectivas críticas que se emplearon
hasta ahora en la observación de las instalaciones de Escobedo.
En 2004, Escobedo reprodujo una versión de la instalación Refugiados, en la que 61
figuras de heno vestidas con harapos, parecían estar peregrinando sin destino, caminando todas
en una misma dirección. Esta muestra podría entenderse como una continuación temática
comenzada con Refugiados y estéticamente precursora de Éxodo. La ocasión fue la exposición
Niños refugiados, organizada por la fundación alemana Deutsche Stiftung für UNOFluechtlingshilfe (ACNUR). Las marionetas de Escobedo no tenían cara u otros detalles que
permitieran diferenciarlas unas de otras, aunque la posición del cuerpo inspiraba cierta narrativa
en el espectador. Otra versión del mismo tema que inspiró Refugiados, la muestra fue presentada
conjuntamente con una serie fotográfica de Sebastião Salgado, acerca del desplazamiento masivo
de personas en los últimos tiempos. El proyecto de Salgado, titulado Migraciones, se enfocaba
temáticamente en los niños y lo había sido completado después de viajar por 41 países durante la
década de 1990.
Photograph published ACNUT News, 01/08/2004 http://www.acnur.org/index.php?id_pag=2006
168 En noviembre de 2009, con el número de las 101 figuras originales de Refugiados,
Escobedo crea sus marionetas de cemento, barras de metal y malla de alambre, la cuales miden
1,80 metros de altura y están cubierta de retazos de tela donados por los empleados de la
Secretaría de Cultura del Gobierno del DF (ibid). Inicialmente esta instalación fue exhibida
frente al edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la Plaza Juárez, a poca distancia
del centro histórico de la ciudad. Allí, intervino y reconfiguró el espacio, refuncionalizando la
noción de espacio público dado que interrumpió historias normativas de un punto neurálgico de
la metropolis, porque como observó la crítica de arte Raquel Tibol, la obra “más que política es
pública; tiene una relación fuerte con la historia de México” (Tibol citada por McMasters 2009).
Además, fueron todas figuras femeninas que llevaban la cabeza inclinada hacia delante. En fila
una detrás de la otra, se orientaban hacia lo que es ahora el Museo de la Memoria y Toleracia de
Ciudad de México – que en su momento estaba en construcción - y hacia la sede de la
cancillería, “como si fueran a pedir permiso de entrada o salida, con humor todo esto,” explica la
artista (Escobedo citada por McMasters 2009).
Image 1
Image 2
169 Image 3
Exodus, Ciudad de México, 2009 (image 1 & 2). South Exodus Ixtepec, Oaxaca (image 3)
Éxodo, es una intervención de arte urbano que enfrenta al público directamente con el
fenómeno de la inmigración. Como etapa final de un viaje artístico que comenzó con Refugiados
en un contexto europeo, la obra se transformó en una exposición itinerante que continuó
existiendo después de 800 kilómetros y 19 meses de viaje, y se detuvo en el refugio “Hermanos
en el Camino” de Ixtepec, Istmo de Oaxaca, bajo el nombre de "South Exodus". Este refugio es
una figura destacada en la defensa de los derechos humanos de los centroamericanos en la
frontera sur de México y del derecho a la movilidad humana, dado que por allí cruzan
aproximadamente 500.000 personas cada año, 100, 000 de las cuales nunca llegan a la frontera
norte del país.
A semejanza de lo que ocurre con el arte de performance, la obra es una especie de
conversación activa entre la imagen de cuerpos itinerantes y todo aquel que entra en contacto
visual con la instalación, inclusive a la distancia el lector de este texto, mediante la reproducción
fotográfica. De esta forma, el espectador entra en diálogo con la enunciación de la artista sobre
un tema contemporáneo apremiante. En palabras de Escobedo:
Soy un artista visual, todo lo que siento en mi interior , tiene que salir en tres
dimensiones. La migración ha cambiado el país , algo terrible que vemos entre los
170 que vienen desde el sur para cruzar y entre nuestra propia gente , en busca de una
vida mejor o más dinero para enviar a sus familiares. Es una situación muy triste.
(2009)
El compromiso de Escobedo con la migración es un enfrentamiento con la ética (o la falta
de ética) de un mundo concebido bajo la abstracción de la vida moderna; es también una
comprensión de dinámicas que pueden ser rearticuladas a partir de una ética de la
sustentabilidad, o sea de una ética que busca el bien común y es capaz de redefinir el mundo
globalizado, sin la antedicha violencia lenta, cotidiana. Dicho de otro modo, el sustento del
planeta y de sus poblaciones humanas dependen tanto de repensar y reformar las prácticas
actuales de la apropiación de los recursos como de la visión y los valores éticos que se le asignan
al mundo. Por lo tanto, depende de la imaginación y del imaginario que le da forma a esas
impresiones, y de la fuerza persuasiva de la palabra y la imagen.
Al considerar estas tragedias - la hambruna, los desastres naturales, los conflictos
armados por poseer tierras o controlar recursos - a través de la lente ofrecida por Enrique Leff,
sobre una coherente y amplia conceptualización de la epistemología ambiental, se puede
comenzar a comprender la crisis socio- ambiental contemporánea como resultado de la manera
en que las formas modernas de racionalidad guían los modos de producir y tomar decisiones. En
otras palabras, la racionalidad cartesiana que dio paso a una lógica predominante de producción
y desarrollo económico, sigue siendo uno de los motivos principales de la grave degradación
ecológica, de las interrupciones sistémicas de ciclos naturales y de la disolución de centenares de
comunidades arraigadas a su lugar de origen.
Además, las ideas de Nixon presentadas en el capítulo uno, encuentran resonancia en la
clase de perspectiva implícita del trabajo de Escobedo, mediante el cual se aprecia la devastación
171 y el desgaste producidos por la dinámica global de crecimiento y consumo; una forma de
violencia paulatina que desciende sobre gran parte de la población mundial más vulnerable,
incluyendo las comunidades rurales e indígenas. Una violencia lenta, moderna, "anónima,
protagonizada por nadie" (Nixon 2, mi traducción) que se expresa claramente en la peregrinación
silenciosa de cuerpos agazapados de la escena de Éxodo. Las 101 figuras sin rostro con sus ropas
en jirones son una imagen dramática que parafrasea los miles de desplazados que cada día se
movilizan por el mundo en busca de mejor suerte. Una noción de violencia que no dista de lo que
Jean Franco señala en América Latina, como
the anxiety over modernity defined and represented by North America and Europe
(that) all too often set governments on the fast track (of development) that
bypasses the arduous paths of democratic decision making while marginalizing
indigenous and black people. (2013: 2)
El análisis exhaustivo de Franco en su reciente libro Cruel Modernity sobre la perpetuación de la
crueldad, tanto explícita como implícita del siglo XX, interroga el papel de la tecnología y del
pensamiento moderno que ha llevado a aceptar niveles tan altos de violencia, abalados por el
estado. Citando a Enrique Dussel, explica la modernización como
projects that were built on the colonial structure of separation. Not only culture
but skin color was a problem as long as civilization was identified with whiteness.
For modernity, the barbarian is at fault for opposing the civilizing process, and
modernity, ostensibly innocent, seems to be emancipating the faults of its own
victims. (9)
Éxodo representa todo esto. Hay en las figuras una naturaleza anónima, una
representación de la deshumanización del individuo producida por la experiencia migratoria y
172 una pérdida identitaria provocada por la falta de "pertenencia". De hecho, hablar de identidad es
afirmar creencias colectivas y acciones que unifican un grupo, a través del lenguaje, de artefactos
materiales y de conductas que contribuyen a la subjetividad y la sociabilidad. De esta manera,
Éxodo, es también una manera de cuestionar la legitimidad del sistema. Es una manera de
perturbar la cotidianidad con una instancia estética. Según Graciela Schmilchuk, en
Éxodos no se hace una representación de un problema económico, político, social
y cultural, sino una alusión por medio de una cadena de escenas. Esta referencia
poética espera, a su vez, una respuesta emocional, claro, mediante la sorpresa, en
aras de una reflexión posterior. (citada por McMasters 2009)
La elección de la obra de Escobedo como objeto de estudio se debe a que demuestra un
profundo entendimiento que todo en nuestro ambiente es dinámico y transitorio, y que nuestro
impacto es el resultado de las múltiples dinámicas y procesos diarios. Como intervenciones
discursivas en espacios urbanos, estas obras interrumpen percepciones colectivas normalizadas
en la vida cotidiana, provocan una correspondencia visual y espacial seguida de una inversión
simbólica, que en sí misma es percepción y crítica, es subjetiva y es concreta. En este contexto,
el imaginario social, visto como un sitio de mediación de las relaciones sociales y socioecológicas, reitera la idea de que una obra de arte no sólo refleja los discursos que circulan, sino
que también tienen el poder de transformar el imaginario y los discursos que por él son
mediados. La transferencia en la significación de la obra a sus aspectos experienciales hace de la
instalación una expresión artística efímera, donde el objeto conecta al espectador con un
patrimonio cultural simbólico a través de la acción. A medida que el público reconfigura sus
piezas, y la materialidad de la obra refuncionaliza el espacio, las obras interrumpen convenciones
173 urbanas y crean conciencia sobre el poder que existe en las actuaciones diarias de la vida
cotidiana. Esto a su vez se presenta como una oportunidad emancipatoria hacia el cambio social.
La creación artística de Escobedo en su exposición de problemas ecológicos, como por
ejemplo su propuesta de ofrecer temporariamente “el don de otra mirada” a los restos de la
civilización moderna, hace referencia indirectamente a la destrucción, la muerte del objeto, la
desmaterialización que se produce a pesar de la intencionalidad acumuladora de la sociedad de
consumo (MAM 2010). Con sus obras, ya sea como creadora visual que ofrecen una mirada
incómoda, o como expositora de la dialéctica del medio urbano, Helen Escobedo cuestiona la
propia existencia moderna y occidental que privilegia lo individual sobre lo colectivo, lo material
sobre lo espiritual, lo concreto sobre lo abstracto, la racionalidad productiva moderna sobre
cualquier otra alternativa cosmológica de supervivencia del ser humano. Sin embrago, su obra no
deja de ofrecer también una posibilidad de imaginar alternativas, proponiendo la integración de
la dependencia hombre-entorno que puede provocarse por medio de la visualidad, tanto como
proceso consiente como en su capacidad performativa o inconsciente.
Cuando veo un sitio -antes de proponer una obra- veo qué le sobra, y acaso
después, qué le falta. (Escobedo citada por MAM 2010)
Desde un marco estético epistémico de una propuesta hacia un futuro sostenible, la
plástica y expresión artística de Helen Escobedo se manifiestan en el dinamismo de los procesos
transformativos; en la transición de lo individual a lo colectivo; en la estética de un objeto como
revelación de la textura y del juego lumínico que de modo abstracto concentra la atención en el
espacio del objeto y de su contexto. Las obras de Helen Escobedo aquí comentadas intervinieron
también un aspecto físico o material de la memoria. Su trabajo no incluyó estrategias antagónicas
con el propósito de exponer los actos de la degradación ambiental. Por el contrario, valiéndose
174 muchas veces de un irónico sentido del humor, las instalaciones entablaron siempre un diálogo
con la comunidad y con el entorno en que fueron previstas. En este sentido, la expresión artística
de Escobedo trasciende un “arte ambiental”, dado que puede conducir a nuevos espacios de
imaginación, a través de una reflexión éticamente comprendida.
NOTAS
i
Marta Minujín es una artista plástica argentina, de Buenos Aires, conocida por sus obras vanguardistas
desde la década de los años 1960. Estudió Bellas Artes, ganó becas en Francia y Estados Unidos y fue una
de las precursoras de la contracultura argentina. El período que se distingue para este estudio es la década
de los años ochenta, cuando se vuelca al arte ambiental (Repollos (1977) , Toronjas (1977), Pasto) y los
proyectos que desacralizan mitos populares (como los mencionados en este texto y El obelisco de pan
dulce (1979)
ii
Mi interés por la obra de Escobedo, se concretó en mayo de 2010, cuando poco antes de su prematura
muerte, asistí al homenaje que se le rendía con la exposición retrospectiva Helen Escobedo: A escala
humana, en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, donde era directora al momento de su
muerte.
iii
Se reitera que el concepto de sustentabilidad se adopta como una epistemología de la interdependencia
y coevolución entre la cultura y el medio natural en todas sus escalas que, al celebrar la diferencia para
superar la otredad, responde a una obligación ética intergeneracional.
iv
Bienal ROSC, Dublín, Irlanda. La original torre de James Joyce es una torre Martello que diera origen a
su novela Ulysses (Joyce 1922) y actual museo James Joyce. El pan fue donado por la panadería, Downes,
mencionada en un cuento de J Joyce, que todavía existía. Una vez que la grúa acostó la torre, cuenta
Minujín que la gente se llevó y comió el pan.
v
La hambruna de Irlanda ha sido un determinante simbólico de la identidad colectiva irlandesa.
vi
La noción de “sujeto disciplinado” se articula a partir del trabajo de Foucault y la sociedad disciplinada
explicado y discutido en Disciplione & Punish. The Birth of the Prison.
175 vii
Este comentario alude a los paradigmas de construcción del conocimiento, como por ejemplo el
científico, que están fuertemente anclados en la idea de control, un control racional que es masculina.
Para más detalle ver Robbins en el capítulo 1 para una explicación más detallada.
viii
Ejemplos pertinentes son el naturalista francés Bufón, los filósofos franceses Voltaire y Montesquieu,
los filósofos alemanes Kant, Hegel y Schelling, el filósofo escocés y economista D. Hume y el
economista T. Malthus.
ix
Entiéndase por Bienal (o Biennale) los encuentros internacionales de arte que se llevan a cabo cada dos
añosy organizados principalmente como muestras contemporáneas, que tienende a exhibir las vanguardias
artísticas y suscitan polémicas y debates.
x
ADD events at the museo de la UNAM
xi
MUAC is the aconym for the Contemporary Art Museum of UNAM, Universidad Autónoma de México
xii
El año 1962 es el mismo año de la publicación de Silent Spring de Rachel Carson. Ese año, Berni
también gana el premio Oficial de Grabado y Pintura de la Bienal de Venecia por sus obras sobre Juanito
Laguna. Pintor de trayectoria surrealista, influenciado de joven por el cubismo iutaliano, tuvo siempre una
preocupación por la marginalidad y la miseria, por la pobreza y en particular el desamparo de las villas
miseria.
xiii
Un NOS-OTROS que en cada obra es comunidad (Museum de Arte Moderno, Mexico City, 2010).
xiv
Cabe recordar que en el año 1994 entra en vigencia el tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN), evento que estimula tanto el interés como el viaje y la respuesta artística de Helen Escobedo.
xv
el término " restauración" se utiliza siguiendo la teoría de la actuación de Schechner
xvi
Originalmente comisionado y producido por la Alemania nazi, para ser el auto utilitario de la gente
corriente, pasó luego a ser símbolo hippie, a extenderse y fabricarse en África y América Latina, y a ser el
primer automóvil global. De fácil arreglo, en México está considerado como el “auto del pueblo, barato,
curioso, compacto” que evoca para muchos, historia y recuerdos: un auto propiamente mexicano.
176 CAPITULO IV
Voces silenciadas, sabiduría olvidada. Limitaciones discursivas de la representación cultural en
la era de la globalización.
The only true voyage, the only bath in the Fountain of
Eternal Youth, would be not to visit strange lands but to
possess other eyes, to behold the universe through the eyes
of another, of a hundred others, to behold the hundred
universes that each of them beholds, that each of them is.
Marcel Proust,
En busca del tiempo perdido (la prisionera), 1927
1. INTRODUCCIÓN
Retomar el argumento de Rama sobre la división entre el mundo letrado e iletrado, es un
buen punto de entrada a la temática de cómo desposicionar un discurso culturalmente situado que
perpetúa la transculturación.1 Metodológicamente, se trata de un desafío disciplinario, dado que
propone examinar no sólo contenido y forma de ciertos discursos naturalizados, aceptados como
verdades, sino también considerar el imaginario social que como conciencia colectiva condiciona
comportamiento e instituciones.2 A diferencia del análisis de secciones anteriores, que
consideraron aproximaciones a las expresiones artísticas de diversos medios, en esta sección se
hace uso de un medio afín a la geografía cultural, que incluye observaciones de un trabajo de
campo e investigación etnográfica. La tarea se aborda mediante la identificación de límites,
sustituciones y lagunas que se producen en la representación, cuando al adoptar un medio
177 comunicativo lingüística o artísticamente hegemónico, se prioriza la cosmovisión de la
trayectoria urbana occidental.
Como fenómeno cultural, esta diferencia entre sectores de sociedades multiculturales, se
entrelaza hoy con la dinámica de la globalización; un tipo de globalización que se ve acelerada
por el flujo de capital, por una cultura de masa formalmente uniforme, y por una estética de
mercado que fomenta lo que se llamará la desterritorialización del individuo. Sistémicamente,
esta estética representa un proceso donde se asimila una compresión imaginaria de tiempo y
espacio, de consecuencias transformadoras a cómo se percibe el entorno y la vida misma.
Entonces, este capítulo cuestiona aspectos formales del tipo de discurso privilegiado en la
sociedades modernas de hoy: el texto escrito, el pensamiento racional, y en particular la
orientacióracionalidad económica (Leff, Aventuras), que estimulan un performance social y las
convenciones del imaginario. Temáticamente, se incluye una breve discusión sobre la
globalización y sobre el concepto de subalternidad, como expresión de diferencia. También se
interroga indirectamente la ecocrítica en su capacidad de estimular una concientización integral
sobre las relaciones cultura-naturaleza, dado que su origen analítico pertenece al discurso de la
tradición literaria y por ende corre el riesgo de acentuar matices sobre el imaginario naturalista.3
Enmarcando las observaciones en términos de semiosis social, el análisis utiliza un
ejemplo materialmente diferente de lo visto hasta este punto, que se origina y se basa en el
trabajo realizado en la Isla de Pascua (2010-2012), también conocida como Rapa Nui. De esta
manera, se esclarecen algunos de los mecanismos discursivos que conducen a las mencionadas
exclusiones, límites y lagunas, desde la observación de la materialización discursiva en un
trabajo de campo. Todo marco analítico debe entenderse como una vía de acceso a la trama
discursiva que, a manera de espejo, se cultiva creativamente en la obra de arte. De ahí que
178 acceder a ciertos discursos por otra vía, es una manera de extender el estudio ecocrítico de la
representación y cruzar una tercera frontera epistémica, que se acerque a voces silenciadas. Por
otro lado, la jerarquización del conocimiento se da tanto en el arte como en los discursos que una
vez institucionalizados supeditan las relaciones dentro de la sociedad. Entonces, como propuesta
a una ampliación de perspectivas ecocríticas, las observaciones que emergen del trabajo en Rapa
Nui exploran contradicciones del conocimiento que se adjudica a una comunidad específica,
cuya expresión cultural y significación no ha privilegiado prioritariamente el texto escrito.
Se trata del pueblo Rapa Nui, cuyo nombre identifica la comunidad, su lengua y el
territorio. Esta comunidad es un ejemplo de cómo un reconocimiento incongruente de la
dimensión cultural contribuye a lo que se referirá como discursos colonizados de conservación
cultural y ambiental. El argumento sostiene también, que gran parte de los textos literarios y
artefactos culturales adjudicados a la cultura Rapa Nui, emergen de un intento de describir y dar
voz a un pueblo originario, desde estructuras epistémicas originadas en la experiencia occidental
que explícita o implícitamente reproducen la colonialidad. Sin embargo, esta contradicción
discursiva no se limita a la dialéctica y se materializa espacialmente, perpetuando las
restricciones territoriales impuestas históricamente por el estado chileno y cancelando la
posibilidad de que una epistemología de experiencia de vida pueda ser expresada. Como tal, la
investigación en campo se compuso de una observación empírica y un estudio etnográfico, que
examina el significado y la importancia de la autorepresentación. Esta indagatoria sobre las
relaciones de poder se extiende más allá del texto y la teoría, e incluye un enfoque capaz de
responder a los desafíos metodológicos de desposicionar un discurso culturalmente situado.
La historia e historias del pueblo Rapa Nui han llegado a nosotros a lo largo del siglo XX,
por medio de textos transcriptos, traducidos y publicados por académicos, lingüistas, religiosos y
179 estatistas. Este proceso mediado, se llevó a cabo en la lengua franca continental, el español. De
esta manera, reforzó fronteras discursivas y creó nuevos filtros lingüísticos y culturales.
Considerada hoy una lengua ancestral en peligro crítico (Moseley), el Rapa Nui - lengua
originaria de Isla de Pascua - fue reinsertada oficialmente en la educación primaria formal, recién
en los años 90, aunque sólo hasta el cuarto grado de educación primaria, después de varias
décadas de prohibición institucional. Por lo tanto, interrogar algunos de los relatos que han
circulado sobre la isla y la cultura Rapa Nui en las últimas décadas, los cuales siguen
condicionando el territorio, su gente y las posibilidades de sostener una identidad de origen
polinesio, es un primer paso hacia el aprendizaje de cómo escuchar a este grupo humano con una
singular experiencia de vida. Como dice Diana Luque en el contexto de su trabajo con la
comunidad comcáac del desierto mexicano de Sonora, “por más capacitado que alguien se crea,
no puede trabajar con los Comcaac si no se gana día a día, en los hechos, su confianza” (23).
Rapa Nui no es diferente, razón que convalida aún más el uso de una fuente de información de
un trabajo de campo desde la comunidad.
Ciertos textos publicados recientemente confirman la información relevada mediante las
entrevistas del trabajo de campo, acerca de una conciencia Rapa Nui sobre el legado de
colonialidad y discriminación por parte del estado chileno.4 Por consiguiente, conectar este
ejemplo concreto a una discusión teórica, se entiende como una oportunidad de entrever el
silenciamiento de voces que aún hoy se ven sometidas a diferentes escenarios excluyentes. Estos
escenarios no son nuevos o exclusivos de Isla de Pascua. Sin embargo la particularidad del caso
Rapa Nui, es la ambigüedad contradictoria que imponen hoy el discurso académico –
considerado erudito – y el discurso universalmente aceptado como verde, puesto que ambos
asumen una calidad discursiva de experto, considerada progresista. Valorar un "lugar" y
180 preservarlo puede adoptar diversas formas dependiendo de las relaciones de poder que están
implicadas con él. Del mismo modo, la defensa de un patrimonio cultural reconocido, o de un
entorno natural, puede enfrentarse a las iniciativas industriales del estado o del capital privado,
pero al mismo tiempo afirmar en la práctica formas problemáticas de un conocimiento
constituido y representativo de la paradoja que existe en el contexto del desarrollo en occidente.
En otras palabras, se da que frecuentemente un intento proteccionista dotado de una retórica de
responsabilidad intergeneracional, se confunde con acciones que no reconocen los derechos de
las comunidades originarias a su propia epistemología del territorio.
Para ilustrar lo que entiendo por posicionamiento discursivo el análisis cuestiona por un
lado la representación cultural construida a partir de los estudios arqueológicos y lingüísticos, y
por otro las narrativas ecologistas propias de la conservación medioambiental, ambos
pertenecientes a lo que llamaré el discurso continental. A esto se suma una retórica alimentada
por políticas de estado, cuyos intereses se basan aún hoy en el paradigma mecanicista y
reduccionista de las sociedades industriales.
No es difícil reconocer que la conservación pueda ser disputable; muchos son los casos
que han sido causa de contienda cuando conservar significa entrar en conflicto con intereses
económicos. Este caso en Rapa Nui va más allá de este tipo de disputa. Se trata de un ejemplo en
el que la conservación está en conflicto con el concepto mismo de conservar; dado que
conceptualmente se origina en dos visiones diferentes del mundo, en dos culturas. Usando el
término de transculturación de Rama, podemos entonces apreciar algunas de las dinámicas
causales de lo que aún hoy es una transformación cultural con raíces en la colonialidad, que al
estar estructuralmente insertas en la política ambiental y en aserciones estatales de patrimonio
cultural, dan la impresión de proteger. La hipótesis que se maneja es que la captura de las
181 interacciones recíprocas de la cultura, la sociedad y el medioambiente a través de un trabajo de
campo sobre la narrativa en Rapa Nui, agrega una comprensión más profunda de lo vital que son
el espacio y el medio natural para el mantenimiento de la identidad colectiva y de la comunidad,
permitiendo una más matizada comprensión del conflicto, cada vez mayor, que existe entre los
discursos de desarrollo sustentable y el mantenimiento de la cultura y ecología de la isla.
Las observaciones del trabajo de campo de Rapa Nui se basan en la investigación del
verano de 2012, en la que se empleó un marco de análisis de diversidad biocultural. Como
intersección entre cultura y biodiversidad, este marco analítico se basa en el principio de
inseparabilidad e interdependencia entre ser humano, ambiente y prácticas ancestrales (Luque;
Rozzi; Maffi). El objetivo del trabajo en agosto del 2012, fue captar un panorama amplio e
integral de la comunidad y su territorio, para identificar algunos de los silencios creados por una
reproducción cultural desde los principales discursos externos: aquel del mercado, el de la
academia y el del Estado-Nación, que se perpetúa hoy en la normativa territorial. Con tal fin, el
marco contextual de referencia identifica la trama discursiva y expone la resistencia de la
comunidad frente a la pérdida de su cosmología polinésica, rica en patrimonio cultural ancestral
que convive cotidianamente con el mundo moderno.
En un marco de diversidad biocultural, se busca dar legitimidad a los saberes que forman
parte del acervo cultural local, en este caso Rapa Nui. Tal reconocimiento ofrece a su vez,
oportunidades de reapropiación de la naturaleza hacia la conservación del territorio a largo plazo,
y de un proyecto político de recreación identitaria. El aparente eclecticismo disciplinario de este
análisis pone también de manifiesto la paradoja que representaría restringir disciplinariamente un
estudio sobre una cultura originaria a la cual se desea conocer. Cabe mencionar también que la
investigación académica, en cuanto réplica de marcos disciplinarios originados en la tradición
182 europea, impone sus propias limitaciones epistémicas, que pueden condicionar los resultados.
Esto último es particularmente problemático en el caso de pueblos de cosmovisiones diferentes,
como el Rapa Nui, dado que supedita la posibilidad de un aprendizaje cultural a un pensamiento
ya colonizado. La diversidad cultural, también reconoce la interdependencia mutua que existe en
los procesos ecológicos y socio- culturales que operan a diferentes escalas, permitiendo una
síntesis socio-espacial-discursiva que incorpora la dimensión ética.
2. CONSIDERACIONES TEMATICAS: GLOBALIZACIÓN Y TENSIONES
DISCURSIVAS. EL SUBALTERNO
A modo de profundizar el análisis sobre la disyuntiva entre lo global y lo local, la
siguiente sección incursiona en cómo repercute la globalización en diversas latitudes de la región
y en el significado de la noción de subalternidad. El argumento que se construye es uno de
complejidad que conduce a situar el análisis en puntos de confluencia disciplinaria - o
intersección transdisciplinaria.
Convencionalmente matizado por una retórica de la globalización y del desarrollo, el
privilegio discursivo de lo que aún sigue siendo simbólicamente el mundo letrado, responde hoy
como práctica social a prerrogativas de ciertos espacios institucionales, intelectuales y políticos.
En consecuencia, nos encontramos textualmente frente a loci de enunciación, que si bien
divergen intencionalmente de un tratamiento convencional en materia temática, en términos
formales siguen formando parte estructural de lo que Mignolo llama semiosis colonial.5
Simultáneamente, las vanguardias intelectuales han buscado oportunidades, mediante la
representación, de dar cabida a voces marginales y culturas originarias. O sea, existe
conceptualmente una búsqueda creativa que celebra la diferencia. De hecho, la representación de
voces subalternas mediadas por la expresión artística, responde en muchos casos a un intento de
183 “redefinir las formas de agencia política” (Moraña), de buscar modos de resistencia a la
hegemonía desarrollista en sus diferentes escalas y de reivindicar a aquellos cuya
representatividad política y cultural sigue sin concretarse.
Sin embargo, simultáneamente, estas representaciones de lo subalterno, son voces
registradas por un discurso letrado, que al valorar la diferencia distingue su carácter singular – o
exótico – desde donde surge otra paradoja. Me refiero a cuando lo subalterno se transforma en
artefacto cultural, cuya imagen folclorizada es seguidamente apropiada por el mercado como
producto de circulación internacional. Mabel Moraña, ve en la academia un extremo de este tipo
de fenómeno, al que llama la “tecnocracia de un humanismo postmoderno.” Como parte de otro
tipo de “boom” literario, al que denomina “boom subalterno,” Moraña describe un fenómeno
que,
hace alusión al montaje ideológico-conceptual que promueve la subalternidad
como parte de una agenda exterior, vinculada a un mercado donde aquella noción
se afirma como un valor de uso e intercambio ideológico y como marca de un
producto que se incorpora … al consumo cultural globalizado. (Moraña 221)6
Este tipo de consideración, lleva a una pregunta fundamental para complementar la
propuesta de este trabajo, sobre ecocrítica aplicada a la representación artística contemporánea,
que se conecta con temas de justicia socio-ecológica. Si la propuesta de abordar la complejidad
cultural e intercultural de relaciones transnacionales incluye una ética del bien común y del
respeto mutuo, como lo propone el concepto de sustentabilidad medioambiental, ¿cómo crear un
espacio sin interferencia para que voces que siguen siendo silenciadas tengan oportunidades de
constituirse? ¿Desde dónde enunciar la imprescindible necesidad de aprender a escuchar al otro,
desarrollando una empatía del conocimiento que integre otros saberes a la trama discursiva
184 privilegiada?7 ¿Cómo distinguir la apropiación inversa de retóricas políticas como mecanismo de
residencia desprovisto de un discurso auténticamente productivo hacia la emancipación? ¿Es
necesaria la distinción de autenticidad para valorizar una experiencia ajena a los parámetros
convencionales?
Ante estas preguntas, la propuesta de considerar espejo cultural a la representación
artística, y en particular a la literatura, resulta una propuesta incompleta como puerta de acceso a
la complejidad socio- ambiental contemporánea de América latina. Tal propuesta tiende a
reproducir, al menos formalmente, la compartimentalización de un proyecto urbano privilegiado.
Asimismo, presenta el riesgo de reincidir en un colonialismo interno del que persiste en los
países latinoamericanos. Estamos frente a un cuestionamiento, que aunque matizado en el tiempo
presente, se asemeja a postulados anteriores, como los sugeridos por Moraña en 1998, cuando
preguntaba:
¿Cómo arbitrar la entrada a la postmodernidad de formaciones sociales que viven
aún una (pre)modernidad híbrida, donde se enquistan enclaves neofeudales,
dependientes, patriarcales, autoritarios, donde sobrevive la tortura y el
colonialismo interno, la impunidad política, la explotación, la margialidad?
Más aún, se trata también de profundizar en la propuesta de decolonizar las mismas prácticas de
investigación que se manejan en la academia. Vuelvo a citar a Moraña:
¿Desde qué autoridad (autoría, autorización) reivindicar el programa de una nueva
izquierda letrada, entronizada en la academia, en las fundaciones de apoyo a la
cultura, en la tecnocracia de un humanismo postmoderno, sin dar la espalda a los
derechos humanos, las clases sumergidas, y a la esperanza de una integración real,
de igual a igual, entre las regiones globalizadas?
185 Acercándonos a fines del siglo, las vanguardias artística de América latina, continúan
desafiando convenciones y buscan la resistencia ideológica en el trabajo experimental. En el
contexto de la tensión que existe entre lo local y/o global, se ha apreciado la representación
literaria de “lo universal, como predicado de lo moderno” (Siskind “Conference Presentation”).
O sea que se ha visto en la misma modernidad una enunciación constitutiva de la trama
discursiva universal – o global – dentro de la tradición letrada latinoamericana. Esta
autorepresentación de la propuesta universal (Siskind, Cosmopolitan Desires), se entreteje con
dinámicas socioeconómicas impuestas por modelos capitalistas de producción, frente a los cuales
también existe una respuesta que se resiste local o regionalmente.
En otras palabras, aparece una resistencia política y epistémológica frente al fenómeno
económico globalizador, dado que la represión de libertades individuales ya no está en manos de
un aparato estatal autoritario como en décadas recientes, sino que proviene del consumo mismo.
Del mismo mercado surge una estética de la exclusión, que crea un abyecto universalizado,
reproducible y reproducido, a medida que el progreso avanza por los territorios. El efecto
migratorio y la diáspora de corte socioeconómico proveniente de los países del Sur es un ejemplo
de esta construcción del “otro”, el subalterno, el abyecto de las urbes latinoamericanas
idealizadas de hoy, como se vio representado en los cuerpos itinerantes de las instalaciones de
Escobedo del capítulo anterior. De hecho, la marginalización que el fenómeno globalizador
perpetúa, resulta poco visible al discurso del mercado de consumo, el cual ha permeado todos los
aspectos de la vida urbana. Se trata de una marginalización de la diferencia que se convierte en
otredad, en el marco del espectáculo social del fin de siglo; se han dejado atrás las autocracias
estatales para reemplazarlas por aquella del consumo.
186 Sin embargo, también existen fisuras productivas hacia la emancipación; en lugar de un
Tlatelolco silenciado por el estado (1968) se produce una guerra por el agua en Cochabamba8
(2000). O sea, que un renovado orden social, ha encontrado un espacio de enunciación
políticamente productivo, que ha dado lugar a propuestas populares con claras aserciones sobre
la globalización. Por ejemplo, ha sido descrita como
el Proyecto que amenaza la vida no respeta fronteras, por eso lo llaman
Globalización … No solamente están a riesgo nuestras culturas, nuestras
comunidades, nuestros pueblos y familias. Empero, la vida misma corre riesgo de
ser destruida. (Congreso Indígena y Popular, Consulta en el Cauca frente al TLC,
Proclama Pública, 2004)
Toda la humanidad se enfrenta hoy a un paisaje globalizado. Es éste un paisaje de
movilidad internacional, en el que se producen constantes intercambios de ideas y tradiciones,
generándose una creciente interdependencia. Pero es también una globalización alimentada por
el invasivo avance tecnológico, por el constante flujo de imágenes y símbolos; y por una
internacionalización del flujo de capital, de la producción y de las relaciones desiguales de poder
(Hajer; Sachs, Planet Dialectics; Leff, Aventuras; Escobar). Menos visible dentro de esta imagen
dinámica es otra paradoja, que nos subsume: la fragmentación cada vez mayor que la visión
planetaria trae a nuestro mundo, a nuestras sociedades y al medio natural, en múltiples escalas
(Sachs, Development Dictionary; Harvey, Justice, Nature). Los retos ecológicos y culturales a
las comunidades locales y de todo el mundo le están dando forma al cambio global y a la
herencia de generaciones venideras. Y en este escenario de transformaciones las expresiones
culturales mediadas por formas de comunicación privilegiadas, como el arte y la literatura,
187 conllevan un rol constitutivo del mundo de hoy que se extiende más allá de una apreciación
simbólica.
Cito nuevamente la Proclama Pública del Congreso Indígena y Popular en el Cauca,
Colombia, 2004, que enuncia la urgencia de una visión local al considerar los daños que provoca
la expansión globalizada:
… es la razón instrumental y utilitaria. En un territorio descubren lo que quieren
explotar para conquistarlo, extraerlo, transformarlo en mercancía, venderlo y
acumular poder y riqueza. Lo que no tiene utilidad inmediata es destruido. Al
servicio de estos consorcios han estado las tecnologías que han utilizado como
armas de expansión y acumulación en el tiempo. Las industrias, las ciudades que
crecen ocupando espacio y devorando vidas y el poder corporativo supranacional.
Alrededor de las ciudades globales corporativas, crecen por la vía de la guerra, de
la confusión, de la propaganda y del negocio las metrópolis del tercer mundo y el
paisaje global se convierte en basurero, contaminación, villas-miseria, en
monocultivos, en cuevas, orificios de donde sacan los minerales, los gases, el
petróleo y todo lo que pueden transformar en mercancía y ganancia. Convierten a
los pueblos en mano de obra. A su paso dejan desiertos, pobreza y destrucción,
enmascarados y encubiertos por la felicidad y el disfrute que deja la ilusión
engañosa del derecho al consumo convertida en tentador privilegio de unos pocos.
(Congreso Indígena Popular, 2004)
Y el desarrollo es un proyecto tanto económico como cultural (Leff ,Aventuras; Escobar;
Cárcamo-Huechante, Tramas del mercado). En este sentido, la intensificación de una cultura
monetarista avanzada por el capitalismo de corte neoclásico en décadas recientes, ha permeado la
188 sociedad en todos los aspectos de su experiencia diaria y su expansión urbana. Por lo tanto, la
búsqueda de un diálogo horizontal entre este tipo de argumento y la esfera intelectual
contemporánea, justifica aún más el empleo de un ejemplo desde un marco interdisciplinario. Si
se considera que en toda representación de la subalternidad no se puede evitar la mediación, y
como dice Jean Franco, se reconoce que aquellas voces que no han podido ser recogidas no son
siquiera registradas, se encuentran vacíos creados por el mismo proceso (“¿La historia de
quién?”). Entonces el campo etnográfico propone una comprensión más amplia del horizonte de
significación de la expresión cultural, que mediante artefactos culturales, exclusivamente, no
llega a alcanzar.
En cuanto a la producción literaria del siglo XX, Mariano Siskind propone una lectura
enmarcada en una dualidad, producto de una dinámica relación entre el “deseo de universalidad”
por un lado, y el quiebre hacia la singularidad por otro. Este último, es el que se produce
mediante la apropiación de lo subalterno e incluye la tradición oral, popular y regional. Siskind
explica que la literatura latinoamericana del siglo XX está siempre pensada “con un otro, un
“otro” reprimido o que está en un lugar ontológicamente privilegiado” (Cosmopolitan Desires
14). O sea, la enunciación y emplazamiento discursivo parecerían estar condicionando
formalmente de antemano las posibilidades de expresión múltiple. ¿Cómo abarcar plenamente
una epistemología de la diferencia fuera de esta dualidad? Se reitera entonces que considerar
diversos matices de la diversidad cultural hacia la pluralidad, exige que se interroguen aquellas
construcciones discursivas que dominan el imaginario social, inclusive aquellos aspectos
colonizados del conocimiento académico de este trabajo. Cabe también mencionar que con la
adopción de este ejemplo de una comunidad originaria, no se asume el otorgar espacios a voces
silenciadas ni encontrar propuestas resolutorias al conflicto de tener arraigado un pensamiento
189 que coloniza hoy, el mañana. Se pretende, en cambio, acceder a la complejidad del proceso que
representa la identificación de algunas de sus dinámicas causales y señalar las posible
limitaciones al adoptar una perspectiva de estudio ecocrítica
3. INTRODUCCIÓN AL TRABAJO DE CAMPO
El trabajo atiende a la composición eco-social de la comunidad Rapa Nui que habita el
territorio de la Isla de Pascua,9 para entablar un diálogo entre un estudio etnográfico de
epistemologías originarias y las construcciones discursivas impuestas desde afuera. A nivel local,
la comunidad está tratando de superar un legado de exclusión que se remonta al siglo XIX.
Situada en el Océano Pacífico Sudeste, la Isla de Pascua o Rapa Nui es un territorio
geográficamente aislado que fue anexado a Chile en 1888 (Delsing). Debido a su ubicación y
composición geomórfica la isla representa un sistema ecológico único dado que está
geográficamente circunscrito por kilómetros de océano. Asimismo, estas características físicas
han sido y siguen siendo altamente determinantes en el desarrollo humano.
El avance de los derechos humanos y derechos de los pueblos originarios – también
referidos como derechos indígenas - en el contexto democrático post-Pinochet ha involucrado la
política ambientalista, mediante la cual las culturas latinoamericanas manifiestan diversas
expresiones de resistencia a la invasión de la globalización, desde un contexto local. En Chile,
este mismo período de transición democrática, avanzó durante la década de 1990 un programa de
estrategias de libre comercio y privatización (Bauer Siren Song) Mediante esta política
económica, se corre el riesgo de perpetuar un enfoque universal en gestión de recursos, que ha
conducido a la degradación ecológica y la disolución de prácticas tradicionales (Leff Aventuras).
Para Rapa Nui, la adopción de prácticas o políticas de desarrollo de corte universal es
particularmente problemática. Es más, al acudir a las instituciones gubernamentales para
190 promover y proteger la integridad de la comunidad, la población se encuentra hoy con un Estado
dominado por los intereses del capital privado y extranjero (Sennett).
A nivel internacional, se enfrenta también a una construcción impuesta desde afuera que
la designa como un ejemplo documentado de ecocidio, o sea de una mala gestión cultural de la
base de recursos naturales, la cual se origina en el canon ecológico de conservación (Diamond).
A pesar de la extensa investigación que comprueba lo contrario (Hunt & Lippo, Revisiting Rapa
Nui; Rainbird), esta narrativa se ha perpetuado, ofuscando tensiones que rigen la relación entre lo
que se podrían llamar concepciones contradictorias de los programas de desarrollo y desarrollo
sustentable. Entonces, la perspectiva que se adopta en este caso, atiende a un colonialismo
impuesto desde afuera, representado tanto por el rol político-económico de las multinacionales y
del capital extranjero, como la comunidad intelectual. No obstante, el caso atiende también a un
colonialismo desde adentro, circunscripto dentro de las fronteras de la nación por el discurso
hegemónico de las élites.
El territorio está regido por la institucionalidad chilena y su integración tardía a la
economía de mercado de los últimos años que continúa transformando la cultura. Un indicador
muy significativo de esta entrada al mercado, es la fractura social creciente entre los grupos
familiares o clanes, según tengan acceso a privilegios de actividades remuneradas. La
integración comercial, comparte además síntomas de marginalidad política y alta dependencia
económica, en la que se encuentran muchos otros pueblos originarios del continente.
Internacionalmente existe también una percepción sobre las políticas económicas aplicadas en
Chile durante las últimas décadas. En consecuencia, dentro del marco institucional, las
particularidades de Rapa Nui ponen de relieve el impacto sociocultural que resulta de políticas de
estado fundamentadas en soluciones de mercado, que fomentan un tratamiento de la isla y sus
191 habitantes como territorio a ser gestionado eficientemente. De igual modo, el caso destaca la
urgencia concomitante de contextualizar los problemas y soluciones de un lugar en el sitio
mismo en que ocurren, bajo principios de gobernancia territorial – en lugar de recursos - que
además concedan voz política a sus habitantes.10
En cuanto a la normativa y mecanismos regulatorios, la intersección entre estado y
mercado ejemplifica también el impacto de la trama discursiva impuesta en la isla. En ella se
entrecruzan tres tipos de discurso: el continental del estado chileno, el mercantilista en manos de
la industria turística y el intelectual, del letrado experto, proveniente de una cosmovisión urbana.
Enrique Leff, ha asociado la actual crisis medioambiental a este último punto. Define las causas
de tal crisis como una crisis del conocimiento, y distingue sus raíces en la persistente "otredad"
de saberes y tradiciones que no entran en la corriente del pensamiento racional (Leff, Saber
ambiental). En otras palabras, en el manejo de soluciones que excluyen el conocimiento local,
persiste una colonialidad que adopta nuevas formas de manifestarse. Frente a este fenómeno,
Leff propone una reevaluación del valor del pluralismo hacia la reconciliación política con
prácticas culturales tradicionales (Discursos sustentables), lo que supone también un
fortalecimiento democrático de las instituciones que esté guiado por una ética del bien común
(Aguilera-Klink, Calidad de la democracia).
Ahora bien, en el caso de Rapa Nui, la propuesta de Leff se traduce a una convocatoria
hacia la integración de la pluralidad de conocimientos y a la autorepresentación cultural. Esta
construcción debe tomar en cuenta lo autóctono, lo ambiental y lo participativo. De esta
convocatoria, surgen tres áreas de interés en las que se manifiesta y afirma la semiosis colonial:
(a) la lengua – o cuestiones lingüísticas – dado que el español media las interacciones entre
cultura dominante y dominada; (b) las cuestiones discursivas que se producen mediante un
192 lenguaje visual desde dos tipos de espacio: uno, el que ha sido ocupado por un mercado cultural
y turístico; otro que responde a la performatividad de los espacios y su sedimento histórico
(Lefebvre); (c) las restricciones territoriales prescriptas por un discurso continental jerarquizado,
que evidencia las relaciones de poder.
Las observaciones provenientes de este estudio etnográfico, a manera de espejo cultural,
persiguen entonces una serie de objetivos explícitos e implícitos a los fines de este trabajo sobre
ecocrítica:
•
buscar correspondencia empírica con el factor verosímil de la concientización
ambiental propuesta por el activismo de la expresión artística
•
corroborar desde una perspectiva de la semiosis social, las limitaciones que existen en
una estética que, si bien se renueva creativamente mediante fisuras discursivas
aparentemente emancipadoras, no deja de estar lingüísticamente y estructuralmente
situada en una tradición letrada, ontológicamente occidental.
•
corroborar la limitación que significa querer explicar lo subalterno exclusivamente
desde una perspectiva disciplinaria perteneciente a las universidades del hemisferio
Norte.
•
abrir la discusión sobre el significado de la empatía del conocimiento para dar lugar a
espacios de enunciación de un diálogo con otras cosmovisiones y con expresiones de
voces silenciadas.
El empleo específico de Rapa Nui, representa un ejemplo en el que además confluyen
diversas dinámicas:
•
como pueblo originario, la comunidad Rapa Nui ha demostrado una resiliencia y
capacidad adaptativa extraordinaria como se evidencia a lo largo de casi dos siglos.
193 •
desde una perspectiva de la expresión, sus voces han sido silenciadas a tal punto que
hasta la comunidad intelectual, principalmente la académica dentro y fuera de Chile,
las ha tratado como culturalmente extintas.
•
desde una perspectiva política, que observa la Declaración de los Derechos Humanos
y la Declaración de la Organización de Estados Americanos (OEA) de los Derechos
Ambientales de los grupos indígenas, se trata de un pueblo que fue reprimido al
extremo del genocidio en más de una ocasión y al cual hoy aún no le son reconocidos
sus derechos.
•
desde una perspectiva internacional existe tanto una apropiación conceptual de su
patrimonio, en cuanto designado patrimonio de la humanidad, como una apropiación
material del territorio y de los espacios comunitarios por parte de políticas de
mercado.
•
desde una perspectiva de la estética, vida y expresión se manifiestan espacialmente
mediante una representación que no cumple con el simbolismo de la tradición
occidental, ni con su síntesis lingüística o conceptual. Esto a su vez revela el potencial
de aculturación que existe en la transcripción y traducción de las historias y
tradiciones, cuando éstas son narradas por extranjeros sin un diálogo transcultural.
•
por último, desde una perspectiva ambientalista, Isla de Pascua puede analizarse
como un ejemplo de discurso político paradójico, en cuanto a que por un lado su
“ecocidio” ha contribuido al avance de un discurso ecologista históricamente
necesario, y ha sido explicado con respaldo científico, que lo ha avalado como
conocimiento “verificado” e “ incuestionable”. Por otro, esa misma narrativa ha
impuesto una visión de la cultura insular, que borra el pasado de la comunidad de
194 hoy. De esta forma, el discurso ecologista de conservación contribuye indirectamente
a un quiebre sistémico tanto ecológico como cultural de un ambiente vulnerable.
4. El TRABAJO EN RAPA NUI
Este trabajo de campo fue concebido como una evaluación cualitativa que integra un
aspecto factual, un aspecto interpretativo y otro evaluativo, que a su vez informa lo que se ha
denominado espejo cultural. Las apreciaciones teóricas se traducen a una serie de ejemplos
documentados mediante un relieve fotográfico y comentarios puntualmente extraídos de las
entrevistas semiestructuradas que se llevaron a cabo. La investigación se apoya en la idea de que
una visión detallada de la forma contemporánea en que esta comunidad resiste el discurso
chileno continental - y la imagen internacional que parece ignorar la existencia de una cultura
aún resiliente y en evolución – contribuye a una mayor comprensión sobre la relación entre
cultura y ecología. Se sostiene, además, que la tensión entre lo local y lo global que emerge del
caso tiene relevancia más allá de este ejemplo específico. Rapa Nui, es un ejemplo de la
desconexión que ocurre cuando se desatienden los matices culturales en discusiones socioambientales. Es también un ejemplo de institucionalización de la colonialidad en las relaciones
que se ven expresadas a través del territorio y de la tierra. Para poder apreciar la simultaneidad
de la condición post-moderna y pre-moderna de la "existencia" de estas comunidades que habitan
la isla, cabe examinar primero la trama discursiva que les es impuesta a partir de los diversos
grupos e intereses que atraviesan física y discursivamente su espacio.11
Un ejemplo de investigación etnográfica reciente del campo de la antropología, que
profundiza este tipo de análisis de discurso en Rapa Nui (Young, Unwriting Easter Island;
195 Delsing), sugiere que la construcción de una trama discursiva es el resultado de la circulación de
una variedad de lenguajes de poder, incluyendo la industria turística, la arqueología y la
burocracia estatal. Al respecto, el antropólogo Forrest Young observa que “in the context of
transnational flows of capital, knowledge, people and technology, the meaning of anything Rapa
Nui is destabilized” (2). En otras palabras, no existe en la imagen consecuente de la isla un
reconocimiento congruente de la identidad Rapa Nui, ausentándose del espacio y de la cultura
insular la experiencia colectiva de vida aún vigente, puesto que las relaciones de poder
condicionan su capacidad de expresión. ¿Cómo revelar a la cultura moderna la importancia
constitutiva que tiene el territorio para una identidad de un pueblo originario? ¿Cómo rebatir el
convencionalismo que acepta el crecimiento económico como primordial justificativo para el
control de los recursos, el espacio y las personas?
La falta de reconocimiento de una comunidad originaria a sus derechos de
autorepresentación cultural y autogestión territorial se ve reflejada en los espacios. Como explica
Young, “the State is keeping the majority of the island reserved as a national park for tourists,
archaeological sites for research and selected locations for Chilean militarization” (20). Este
conflicto de acceso al territorio no es insignificante, porque para los Rapa Nui el espacio es
narrativa y en los espacios se concretizan las relaciones de parentesco con el pasado y con los
ancestros – o por lo menos con la identidad cuya significación está íntimamente conectado a
tales relaciones. De igual manera, en el tratamiento Rapa Nui de la tierra se revela la relación
singular y holística de esta comunidad entre lo humano y no humano – o biofísico - del ambiente,
que sigue marcando hoy su forma de vida insular (Young ,“IHe Koe?”; Simpson).
196 Como reflexión oportuna, Hugh Brody - antropólogo canadiense- capta sintéticamente las
contradicciones asociadas a la percepción contemporánea que se tiene sobre las comunidades
indígenas según la lógica convencional de la asimilación :
In a colonial situation, the colonized may find that any challenge or resistance to
the new order is acutely difficult […] Can persons who have become dependent
upon intruders, while keeping their real selves hidden from prying and moralistic
eyes, come out into the open and demand that the invasion go no further? (cited in
Torgenson 190).
Cartel en la calle principal de la isla, Atamu Tekena, paso obligado de todo turista que llega,
junto a la sede del autoproclamado y autoconvocado Parlamento de Rapa Nui, en 2009.
(Fotografía de Maria Woolson, 08/12)
La notoriedad internacional de la Isla de Pascua sobre sustentabilidad cultural y
ambiental se debe en gran parte a la popularidad del libro Collapse de Jared Diamond, en el que
describe la isla como caso de "ecocidio". Collapse es un libro debatido que ha dominado la
imaginación científica sobre la capacidad autodestructiva del ser humano y ha divulgado una
versión histórica sobre la isla, que ve a los "Rapa Nui como una parábola de nuestra actual crisis
global" (Hunt & Lipo, “Revisiting Rapa Nui,” 601, mi traducción). A pesar de fundamentar su
197 justificación con investigación arqueológica, el libro deja de lado no sólo la evidencia paleo
ambiental, sino otro rasgo fundamental: el contacto histórico entre seres humanos – o contacto
con el europeo - que enmarcaron los acontecimientos y la casi aniquilación de la población Rapa
Nui (Rainbird; Hunt & Lipo, “Late colonization”; Haun). Además, en materia de lenguaje, la
arqueología es un discurso disciplinar con orígenes e intereses ontológica y epistemológicamente
europeos, extranjeros a la población local, que carga con un historial de tipo imperialista, y
codifica la experiencia en otra lengua y otro lenguaje. Cuando este discurso arqueológico se
utiliza para construir una representación de una cultura como la Rapa Nui, el mismo tiende a
borrar a la comunidad aún presente, coartando la posibilidad de que una cultura autóctona
contribuya significativamente a la sustentabilidad de su propio patrimonio cultural.
4.1
Contexto teórico y metodológico
El trabajo se emplazó en la intersección disciplinaria de la ecología política (Robbins;
Leff , Saber ambiental; Bakker, Privatizing Water) y los estudios poscoloniales (Dussel,
Mignolo, Wainwright). Se ilustra un tratamiento de desarrollo que informa la relación entre
cultura y economía de mercado desde la economía política (Bauer, Siren Song ; Aguilera Klink,
Calidad de la democracia; Sennett). La metodología usa elementos de las teorías sobre territorio
y gobernanza que exploran las transformaciones socioculturales (Ther Ríos; Harvey, Justice,
Nature) y sitúa la interdisciplinariedad en el proyecto de Sustentabilidad (Kelly, Interview;
Hajer; Luque 2010). Con respecto a las apreciaciones sobre lengua y narrativa, el enfoque crítico
humanista se localiza en la confluencia de la antropología lingüística (Makihara; Young) y la
ecocrítica (Buell; Elder), que en un contexto latinoamericano, reconoce las tensiones entre el
conocimiento local y los cambios provocados por las fuerzas globales (Heise; Barbas-Rhoden).
198 De hecho, temas de justicia social y ambiental han sido durante mucho tiempo un punto
de interés intelectual latinoamericano. Sin embargo, un enfoque que cruza las fronteras
lingüísticas y disciplinarias para un estudio de Rapa Nui está aún ausente del repertorio español
de América. Esto explica que la investigación se informe contextualmente en aportes de estudios
del Pacífico (Young) y culturas indígenas de otras regiones (Descola; Simpson).
Metodológicamente, el modelo se apoya en la investigación de la socióloga Diana Luque Agraz,
quien durante más de una década estudió la diversidad bio-cultural del grupo Comcáac (Seri),
incluyendo un mapeo cartográfico y una limitada, pero coherente, reapropiación del medio
natural y la identidad cultural. Una descripción de su proyecto y la metodología de trabajo desde
la ecología política en territorio de pueblos originarios, se encuentra adjunta en el Apéndice A.
Además cabe mencionar que la investigación fue motivada por observaciones realizadas
por la autora durante nueve años de enseñanza universitaria, sobre culturas de América Latina, y
por la experiencia adquirida en planeamiento ambiental. Durante estos años, se observó como los
discursos fracturados e investigaciones descontextualizadas no alcanzan a comprender la
complejidad de los lugares y de las comunidades bajo estudio, limitando así el alcance
productivo de la propia investigación (Robbins). En el caso de Rapa Nui, una relación entre
narrativa y espacio, que sigue siendo fundamental en la manera de vivir de hoy, está
significativamente ausente de las transcripciones y textos histórico-literarios (Englert, Leyendas;
Fisher; Haun; CONAF o Corporación Nacional Forestal). El archivo digital de historia oral Rapa
Nui que está siendo creado en la actualidad por el lingüista Miki Makihara es esencial para el
mantenimiento de la cultura Rapa Nui; sin embargo hay una amplia gama de narrativa asociada a
los espacios que podría desaparecer. Este vacío es una oportunidad para abordar en las historias
narradas, aquellas contradicciones emergentes en la política de conservación y en las estrategias
199 impulsadas por el desarrollo. Por último, el trabajo de Carl Bauer, investigador en política
internacional de aguas y experto en los mercados de agua en Chile (1998-2010) es fundamental
para la comprensión del marco institucional, la Ley Ambiental del 2010 y la política ambiental
chilena.
4.2
Antecedentes históricos
Situada en el Océano Pacífico Sudeste, a 2.000 kilómetros del núcleo poblado más
cercano - Chile al este y Tahití al noroeste, y a 5 horas de vuelo de Santiago, la Isla de Pascua o
Rapa Nui es un territorio geográficamente aislado que fue anexado a Chile en 1888 (Delsing). La
isla ha recibido recientemente rango constitucional, como parte de los "territorios especiales" de
Chile, aunque hasta que se promulgue en ley, Rapa Nui seguirá siendo parte de la V Región, o
Provincia de Valparaíso. 12 Antes de la anexión, la población de la isla estuvo al borde de la
extinción, cuando las islas del Pacífico Sur a principios de 1860, se veían sujetas a redadas
piratas en busca de esclavos (ibid). Posteriormente y durante gran parte del siglo 20, los Rapa
Nui continuaron siendo sujetos explícitos de prácticas de exclusión y abuso, cuando el uso
estratégico de la isla pasó a manos de la marina (Stambuck).13 Tal segregación espacial y racial
ya había comenzado con ímpetu al momento de la anexión, cuando se concedió el derecho de
usufructo y la explotación de isla a intereses corporativos transnacionales que convirtió el
pequeño territorio en un rancho de ganado ovino. Se amuralló el pueblo de Hanga Roa y la
población, que vivía previamente dividida en clanes distribuidos en zonas familiares a lo largo y
200 ancho de la isla, fue usurpada completamente de su espacio y asignada al perímetro del único
lugar designado como zona habitable (Delsing 12).
David Sibley sostiene que existen dos tipos de prácticas de exclusión. Una de ellas es
visible y explícita, como en el caso de la segregación espacial de la población durante los siglos
19 y 20. Otro tipo menos visible, es el tipo que “do not make news or are taken for granted as
part of the routine of daily life, […] are important because they are less noticed and so the way
on which control is exercised in society is concealed” (IX). Esta segunda forma de exclusión
espacial es relevante y aplicable al caso de Rapa Nui, articulada a través de regulaciones débiles,
y de una variedad de prácticas y actividades comerciales controladas por inversores privados.
En 1988, un plebiscito puso fin a 17 años de dictadura de Augusto Pinochet y se inició en
Chile una "transición a la democracia." Durante la siguiente década, los chilenos experimentaron
una serie cada vez mayor de medidas económicas encaminadas a promover estrategias de libre
comercio y privatización según el programa neoclásico de desarrollo iniciado por la dictadura de
Pinochet. Esta "transición a la democracia" fue también un período que permitió el avance de
programas de derechos humanos y movimientos indígenas, y dio lugar a un reconocimiento
formal de la naturaleza multiétnica de Chile.14 Mientras que este reconocimiento tuvo
repercusiones principalmente en el área de la educación, una tensión surgió inevitablemente
entre los dos fenómenos. En casos en que las correspondientes metas entraban en conflicto con la
apropiación de recursos, tenencia de tierras o identidad, las reivindicaciones de las comunidades
indígenas no se ajustaban, ni se ajustan, al programa neoclásico. Al acudir a sus instituciones
gubernamentales para promover y proteger la integridad comunitaria, los grupos indígenas se
vieron apelando a la autoridad de un Estado dominado por intereses del capital privado y la
inversión extranjera.15 En otras palabras, a pesar de la aprobación legislativa de ciertos derechos
201 territoriales, sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas, en Chile, el
reconocimiento constitucional de estos derechos aún no se ha conseguido.
La relación entre las transformaciones estructurales en la organización económica e
institucional del Estado están arraigadas en la Constitución de 1980, la cual aún debe ser
abordada como posible obstáculo a una ejecución eficaz de apoyo a la equidad social, el
multiculturalismo o la justicia ecológica (Bauer, Cooprogetti). Como resultado, en Rapa Nui,
muchos de los esfuerzos por proteger estos derechos no alcanzan una acción jurídicamente
vinculante en nombre de los habitantes de la isla, lo que debilita la dimensión étnico-política del
debate, y socava la política basada en los derechos establecidos destinados a potenciar las
poblaciones indígenas hacia una equidad de derechos.
Por ejemplo, pese a las promesas públicas a principios de 1990 de restitución territorial
completa y modificaciones relacionadas con el sistema de tenencia de la tierra, o "Titulo
Dominio", sólo unas pocas parcelas se han redistribuido. En 2005, sólo el 18% de la superficie
total de la isla era propiedad de ciudadanos de origen Rapa Nui (Cooprogetti 2005). La mayoría
son tierras fiscales administradas por el sistema de parques nacionales - CONAF - y una
institución del Estado para promover el "desarrollo"- CORFO o Corporación de Fomento de la
Producción-, que gestiona la filial SASIPA de agua y energía, actualmente asociada al banco
español Santander (ibid). El resultado ha sido la continuación del hacinamiento demográfico en
la única ciudad de la isla, Hanga Roa, dejando las restricciones espaciales de las prácticas del
pasado prácticamente sin cambios (Rochona-Ramírez citado en Young, Unwriting, 20).
En la isla, la tierra ha sido un punto de controversia permanente entre la comunidad local
y el Estado (Young, Unwriting Easter; Delsing; Cooprogetti; Woolson, “Field research Report”).
Geológicamente, la isla se compone de un material poroso y está formada por tres volcanes
202 coalescentes. Si bien esta información acerca del territorio es vigente y data del trabajo de campo
sobre Rapa Nui de los años 2010 y 2012, más recientemente se observan una serie de procesos
que conducen al aumento de la probabilidad de que el acceso al agua dulce pronto se una el
debate de la tierra. Desde el punto de vista hidrológico, los recursos de agua subterránea se
asemejan a un acuífero insular clásico, delimitado por el Océano Pacífico. El agua dulce cumple
un papel fundamental en la definición de la calidad de vida de este territorio remoto. Entonces,
escoger el agua como un punto focal de análisis, permite ver este recurso primordial, inserto en
su contexto ecológico y cultural. A su vez, esto concretiza el argumento y permite que emerjan
las contradicciones sobre la institucionalización de prácticas económicas que cumplen un papel
central en la materialización de la trama discursiva.
En el mundo de hoy, los debates sobre políticas de agua son cada vez más complejos
dado que hay una conciencia creciente sobre la crisis mundial y sobre lo que representa la falta
de acceso a agua dulce, el aumento en su demanda, su escasez y degradación. Esto universaliza
el imaginario global. El paradigma dominante de desarrollo basado en la suposición de un
suministro inagotable del recurso ha acelerado la transformación sistémica del ciclo hidrológico.
Para Rapa Nui, esto tiene repercusiones particulares, dadas las extremas limitaciones geográficas
y geomórficas de la isla. Se ha alterado este ciclo mediante represas, extracción y riego excesivos
y con el cambio climático. Mientras muchos ríos ya no llegan al mar, el uso del agua continúa
creciendo a más del doble de la tasa de aumento poblacional del siglo pasado.16 En términos
humanos, lo que esto significa es que gran parte de la población mundial carece de agua potable
y un número aún mayor carece de servicio sanitario adecuado, mientras más de mil millones de
personas viven en lugares donde el agua subterránea se extrae más rápido de lo que puede ser
repuesta.17 Esto separa los imaginarios según regiones geopolíticas. La inequidad social que esto
203 representa se convierte en un desafío de crucial importancia internacional cuando da cuenta de
un gran número de enfermedades y muertes prevenibles, que son transmitidas por el agua. Como
resultado, los suministros de agua potable y su distribución son cada vez más valiosos y
políticamente controvertidos (Bauer, Siren Song).
4.3
Contexto institucional chileno
En Chile, existe un conjunto de mecanismos institucionales consecuencia de que el país
ha defendido un enfoque de libre mercado que abarca ley, economía y política (Bauer, “Market
Approaches”). Económicamente, el país se ha convertido en “the world’s leading example of a
free-market approach to water law and water resources management, the textbook case of
treating water rights not merely as private property but also as a fully marketable commodity”
(Bauer Siren Song).18 Cabe aclarar que los mercados de agua adoptados en Chile han sido
respaldados por el Banco Mundial y propuestos como modelo de reforma neoliberal para ser
reproducido en otros países de la región (Briscoe). Esto se dio principalmente durante la década
de los noventa a pesar que la estrategia carecía de evidencia empírica, hasta el estudio de Carl
Bauer sobre los mercados de agua de Chile (Against the Current, Siren Song).19 A nivel local,
este enfoque económico se observa en la técnica de toma de decisiones orientadas a estimular el
mercado (Bakker, “The “Commons”). Los impactos de estos acuerdos institucionales afectan
todas las áreas de la producción estatal.
Frente a una institucionalización de este tipo de políticas de estado y de modelos que
enfatizan los beneficios de las privatizaciones, se destacan algunas consideraciones de contexto
que distinguen su funcionamiento y mecanismos en el hemisferio sur de aquellas del hemisferio
norte. 1. En América latina existe un quiebre a los efectos de una aplicación descontextualizada
de modelos que se han desarrollado a partir de naciones industrializadas, bajo arreglos
204 institucionales específicos, donde los sistemas democráticos integran una noción universal de
derechos y responsabilidades de la ciudadanía 2. La aplicación de tales modelos en la región,
donde muchos de sus ciudadanos están excluidos del ejercicio de los derechos civiles, culturales
y/o sociales de la ciudadanía, resulta inefectivo. 20 3. Considerar la participación comunitaria
toma una importancia substancial en regiones de pueblos originarios o de poblaciones con una
larga trayectoria rural. La experiencia local puede mejorar hoy no sólo temas de equidad, sino
también de prácticas sostenibles a largo plazo, a través de la integración de otras formas de
conocer un recurso, como lo es el agua. Sin embargo, nuevas direcciones en gestión de agua a
menudo se olvidan de integrar consideraciones epistemológicas.
Por otro lado, como en el caso de Rapa Nui, muchas culturas de todo el mundo creen que
el acceso al agua es un derecho humano inalienable y constitucional, considerado como un bien
común de todos los ciudadanos. En el marco latinoamericano, esto entra en conflicto cuando
también se lo trata como un bien económico. He aquí una oportunidad para discernir entre dos
ópticas sobre la ciudadanía: una asume que los derechos básicos inherentes de la ciudadanía son
universales y accesibles a toda la población; la otra es conciente que el reconocimiento de las
garantías materiales de la ciudadanía escapan a gran parte de la población. A lo que alude esta
enunciación es a que, por ejemplo, mientras los problemas del agua comprenden una dimensión
socio-política en cualquier sociedad, en América latina existen patrones históricos de las
relaciones desiguales que son parte estructural de la sociedad y de la cultura de gobierno cívico ;
y estos patrones están típicamente conectados a estructuras coloniales excluyentes, que siguen
desempeñando un papel importante en la actualidad. Por ejemplo, las urbes de la mayoría de las
naciones en desarrollo presentan redes fragmentadas de abastecimiento de agua que confirman la
dimensión social subjetiva de la gobernabilidad del recurso en el contexto urbano (Bakker, “The
205 “Commons”). A su vez este tipo de dinámica contribuye al hecho que hoy, más de mil millones
de personas carecen de acceso a agua potable y segura (Leff, Discursos sustentables).
Podría afirmarse también, que existe una correlación entre el aumento en la
fragmentación de acceso al agua limpia y el desarrollo económico neoliberal de las últimas
décadas. De hecho, las prácticas de privatización y la adopción de una liberalización financiera,
designada como oportunidad de avance tecnológico a ser transferido desde los países
industrializados, deberían ser interrogadas en cuanto a las promesas de desarrollo que prescriben.
En las últimas décadas, esta transferencia de conocimientos técnicos fue influenciada
directamente por los organismos multilaterales de crédito y el Banco Mundial, los cuales jugaron
un papel destacado en la configuración de la política de desarrollo para los países de América
Latina (Stiglitz).21 El economista Joseph Stiglitz ha confirmado la presión con la que los
organismos internacionales, representados por las naciones desarrolladas del Norte, actuaron
sobre el resto del mundo e influyeron en la adopción de un modelo económico que ha cambiado
el papel del Estado. La institucionalización de la economía neoliberal en las últimas tres décadas
se aprecia claramente en el caso chileno.
SE hace aquí una pausa para aclarar la manera en que se emplea el término neoliberal,
que ha venido a significar una variedad de cosas en una variedad de contextos diferentes. Este
trabajo lo aborda según la descripción de Carl Bauer, para referirse a un "enfoque político
explícito" diseñado por el gobierno militar chileno y sus asesores civiles, que se "institucionalizó
en la Constitución de 1980 y en las reformas de los gobiernos subsiguientes" (Bauer, Against the
Current ; “Hydroelectric power”). El golpe de estado llevado a cabo en el año 1973, tuvo un
alcance ideológico más allá de su oposición violenta a las políticas igualitarias y eliminación de
opositores ideológicos. La propuesta implicó profundos cambios económicos e institucionales
206 que fueron dirigidos a reducir a un mínimo el poder discrecional del Estado sobre producción y
distribución de bienes, la maximización de la eficiencia económica y la liberalización del
comercio. Estos objetivos se realizaron a través de la privatización de las actividades
económicas, del establecimiento de límites a la regulación estatal y el aumento de libertad en la
fijación de precios (Bauer, “Market Approaches”).
A partir de este modelo, tres aspectos son relevantes a la tensión epistemológica,
mediante los cuales se sugiere que los mecanismos de gestión de mercado y aspectos técnicos
deben ser tratados como materia de gobernanza, en lugar de ser el factor determinante de una
gestión de los recursos. Siguiendo entonces con el ejemplo del agua para examinar los efectos
del marco institucional chileno, se debe considerar en primer lugar, que el Código de Aguas de
Chile es del 1981, período de un gobierno militar; y que incluso después de una serie de
enmiendas, sigue estando determinado por el mercado, “with strong private property rights,
broad economic freedoms and weak government regulations” (Bauer, Siren Song). Este marco
legal destinado a estimular las transacciones comerciales representa un ejemplo de una política
que manifiesta tácticas para habilitar el mercado, las cuales están abiertamente vinculadas a la
inversión internacional, en lugar de poseer la capacidad reguladora que salvaguarde el acceso
equitativo y continuo al agua para todos los ciudadanos. En segundo lugar, se ha hecho evidente
que las instituciones que regulan el agua y el paradigma de eficiencia no son apolíticos o
neutrales, y que las instituciones chilenas carecen de transparencia. En tercer lugar, al adoptar un
entendimiento de la propiedad privada como una institución para la asignación de recursos, se
pasa a suponer que el recurso es divisible en entidades discretas y por lo tanto puede ser asignado
individualmente (Waldron; Bauer & Prieto, “Hydroelectric power”). Esto último contradice en
principio y en la práctica la naturaleza multifacética del agua. En Rapa Nui, se debe sumar la
207 herencia colonial, expresada en extremo hasta hace muy poco mediante la segregación y el
abuso.
4.4
Casos puntuales que ilustran paradojas discursivas
Sistémicamente, los recursos hidrológicos de la isla se enfrentan a riesgos sin
precedentes, a pesar de la aparente disponibilidad de agua. La isla no tiene aguas superficiales, y
las reservas subterráneas, en un único acuífero, se asemejan a un cojín que está bajo la estructura
volcánica (Milad). Los riesgos de contaminación del agua de la isla tienen orígenes diversos y
recaen bajo la jurisdicción de múltiples arreglos institucionales.22 Este solapamiento institucional
da lugar a una falta de regulación efectiva sobre las actividades productivas de alto impacto,
dejando al público sin posibilidades de resolver problemas evidentes. Por lo tanto, la importancia
del agua como recurso primordial para la supervivencia de la isla permite que se aprecie como la
superposición institucional impide que la normativa territorial pueda ser aplicada coherentemente
para el bien común y la salud del ecosistema.
Por ejemplo, la isla es un sitio de patrimonio de la humanidad por la UNESCO
(Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura); agua y energía
son controlados por SASIPA, una filial de una organización gubernamental, CORFO. Sin
embargo, la isla entera es un parque nacional bajo la jurisdicción del organismo forestal CONAF.
Es también un monumento nacional y es patrimonio fiscal chileno en virtud del que hasta 1980
fuera el Ministerio de Tierras y Colonización; cuando en realidad, la isla de Pascua constituye un
parque arqueológico habitado por una comunidad de pueblos originarios. No obstante, al llegar a
la entrada del destino central al visitar el parque, ¿con qué se encuentra el visitante? El panel de
entrada ilustra tres símbolos y cuatro nombres, que entre ellos crean un discurso visual sobre
autoridad responsable por el espacio al que se accede: UNESCO – dado que la isla es patrimonio
208 de la humanidad –, World Monument Fund – entidad internacional sin fines del lucro para la
protección de patrimonio cultural -, CONAF - gobierno de Chile -, y American Express.
¿American Express? Sin ningún aval institucional, el mercado aparece como una autoridad de
facto en un patrimonio de la humanidad, del estado chileno y de la comunidad Rapa Nui.
(Fotografía de Maria Woolson, 08/12)
La superposición y mutua exclusión entre los organismos reguladores sobre territorio
Rapa Nui es también un resultado de la naturaleza fracturada de las instituciones. Otro ejemplo
de operaciones en la isla que carecen de transparencia es LAN, la aerolínea chilena de propiedad
privada. Como única aerolínea comercial, LAN controla indirectamente el acceso a la isla e
influencia los flujos demográficos. La población permanente ha experimentado un crecimiento
relativamente estable, una situación que de por sí sería manejable (CONAF). Sin embargo, la
población temporaria se compone en gran parte de turistas y personal asignado desde Chile
continental, que sigue creciendo en los miles, sin un mecanismo claro que regule el crecimiento
de acuerdo a la capacidad de carga del territorio.23 Esta situación es en gran parte debido a la
falta de transparencia en las decisiones del sector privado, tales como las que manejan a LAN.
Además, sus tácticas de mercadeo son cuestionables. En un ejemplo de avisos en medios
internacionales tales como la revista Outside, se lee “Relaxing on dramatic sandy beaches, hiking
209 around volcanic craters” (10/2012). Estas actividades no pueden llevarse a cabo en Rapa Nui
debido a que su costa es volcánica, tiene sólo una pequeña playa, y sus volcanes están cerrados
al público debido al peligro de desmoronamiento. Además, según las entrevistas realizadas, estas
tácticas modifican el tipo de turismo masivo que está llegando a la isla actualmente. Según el
personal de parques nacionales, el cambio en la calidad del turista es muy relevante, dado que:
“Sol y playa vende. No sirve ese turismo. Ese turismo no está interesado en el patrimonio Rapa
Nui. Es más destructivo a su paso. Sí, en cambio, el que viene a saber y conocer la cultura”
(Informante 1 citado en Woolson 2012c).
(reproducción fotográfica de Maria Woolson 10/12; fotografía de Maria Woolson, 08/12)
En otra instancia, según las mismas entrevistas, el incremento de los vuelos no pasa por
una cuota de acceso regulada inter-institucionalmente. Desde 2005 el volumen se ha más que
triplicado y LAN, en años recientes, se había negado a llevar de regreso la basura producida a
bordo de sus aeronaves. Esto comenzó a causar presiones inconmensurables al único relleno
sanitario de la isla, que en realidad no es un relleno puesto que no cuenta con las necesarias
membranas protectoras para prevenir el filtrado de lixiviado. Un aumento del número de visitas,
ha significado también un aumento en plásticos, particularmente de botellas, cuando no hay
210 posibilidades efectivas de reciclaje. De hecho, a pesar de los cestos de reciclaje que LAN
consiguió instalar construyendo un discurso visual ambientalista para bienestar del turista , la
población permanente sabe que todo producto de desecho, reciclable o no, tiene prohibición de
regresar al continente. Esto se debe al posible peligro de transmisión del Nao Nao (o Dengue),
vector de enfermedades de transmisión sanguínea.
(Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
La utilidad del reciclaje está en la reutilización de materiales, práctica que ya existía en la
comunidad independientemente de las iniciativas municipales o del capital privado. Otra
contradicción puede verse en construcción de las "Eco-Hare" (o casa ecológica). La
municipalidad, siguiendo un discurso ecologista continental, está construyendo un eco-hare, cuya
construcción se lleva a cabo con latas de bebida segregadas. La particularidad del proyecto es
que la segregación tiene como objetivo reutilizar sólo latas de la empresa Coca Cola. Se crea así
un discurso visual que fluctúa entre mercadeo y responsabilidad ecológica, que es promocionado
como una alternativa ecológica para el futuro. Sin negar la validez de este tipo de iniciativa en
otros contextos, la tensión se produce aquí porque las prácticas de reciclaje ya existían en la isla,
y aunque de manera limitada, se realizaban a base de una segregación de material de reuso según
su utilidad y resistencia. O sea, en una aparente iniciativa sustentable, la municipalidad permite
211 que los intereses del capital extranjero dominen visualmente el imaginario del turista y su aparato
comercial. Más seriamente, estas acciones no contemplan las prácticas ya establecidas,
demostrando una falta de compromiso institucional con los principios que aparenta promover,
puesto que el auténtico reuso de diversos materiales es ignorado.
Eco hare en un barrio de Hanga Roa. Proyecto municipal financiado por Coca Cola.
(Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
Estos hechos incrementan la tensión entre una nueva generación de Rapa Nui decidida a
reivindicar sus derechos a una identidad cultural autoreferida y autogestionada, y la mentalidad
continental que trata el territorio de Pascua y sus habitantes sencillamente como chilenos (Young
2011). Hay hoy, en la isla, un amplio repertorio de evidencia sobre el agotamiento y la
degradación del hábitat por parte de múltiples actividades comerciales que son producto de las
políticas promotoras de la inversión de capital y el crecimiento económico de la isla (Informante
2 citado por Woolson 2012). Por consiguiente, se puede ver una consecuencia casi inmediata al
efecto que tiene un modelo de desarrollo donde los límites del crecimiento no han sido
proactivamente incorporados y donde la cultura ha sido relegada a una externalidad.
Un ejemplo llamativo de inversión extranjera, cubierto por la prensa chilena, ha sido el
caso del Hotel Hanga Roa. Este hotel es la única propiedad de la isla que ha llegado a manos
212 privadas. Su propietario no es ni Rapa Nui, ni chileno, sino alemán. Esto ocurrió mediante una
serie de traspasos, algunos remunerados y otros no, que de manera abusiva no acataron la ley de
Pascua (1969) ni cumplieron con el decreto 2882 (1979). La venta de manos del estado a manos
del primer propietario privado de la isla se produjo durante el gobierno de facto de Augusto
Pinochet, cuya transferencia y controversia hoy, se describen en el Adjunto A. El hotel tiene un
aspecto fortificado, en un destino donde ni siquiera se cerca el ganado, el cual refuerza
explícitamente un discurso de poder del capital extranjero y la impunidad política, que recrea una
imagen colonial de espacios segregados en el siglo XXI.
El Hotel Hanga Roa, fortificado. Unica propiedad cercada de la isla fuera del aeropuerto.
(Fotografía de Maria Woolson, 08/12)
Además del problema de la tierra en la que se encuentra el hotel, existen una serie de actividades
relacionadas que presentan alto riesgo para el ecosistema de la isla y su patrimonio arqueológico.
Para la construcción del hotel se usaron materiales secos de una cantera que había sido usada
para reparo de caminos, con impacto reducido. A pesar de la naturaleza volcánica porosa de la
isla, la cantera usa explosivos en la extracción de material. Estando bajo jurisdicción del parque,
adyacente a restos arqueológicos (como se observa en la foto), estas actividades violan
abiertamente las reglamentaciones a la vez que amenazan la integridad estructural de un
importante sitio arqueológico vecino: la Aldea Ceremonial de Orongo.
213 Vista aéra de la erosion causada por la cantera y de su proximidad al vertedero y al volcán Rano Kau. Proximidad de
restos arqueológicos y Moai techados para ser protegidos de las explosiones
(Fotografía de Maria Woolson, 08/12)
Otro caso discutible, son las recomendaciones incluidas en el estudio hidrológico
realizado recientemente por la Universidad de Chile (Milad) para el manejo y gestión de agua.
Este estudio y otras evaluaciones menos formales de acceso público (Rivera), representan un
ejemplo clásico de cómo la estructura institucional condiciona la adopción de modelos de gestión
que carecen del contexto suficiente para garantizar su éxito. Es un informe matizado de la base
de recursos naturales actuales que documenta los impactos de las actividades productivas que
presentan riesgo. El análisis está contextualizado adecuadamente dentro de un enfoque
interdisciplinario y evalúa la dinámica ambiental, proporcionando valiosos datos. Sin embargo,
el plan de gestión propuesto para la "Gestión de la Calidad de Aguas Subterráneas" (Milad),
sigue un conjunto de recomendaciones metodológicas provenientes del Banco Mundial, y un
plan técnico que refleja la gestión de agua urbana implementada en el Chile continental. Este tipo
de la reproducibilidad y la transformación metabólica de agua que propone es preocupante a
214 muchos niveles, pudiendo significar una pérdida de recursos de consecuencias graves, ya que la
relación con el agua es una importante característica de la cultura y vida cotidiana Rapa Nui
(Stevenson). Por otra parte, las recomendaciones dejan de lado muchos aspectos de la política de
Estado, incluyendo la necesidad de una evaluación sistémica exhaustiva de la capacidad de carga
de la isla en relación a la gama de posibles impactos de la inversión privada en turismo. Se
asume además una homogeneidad de conocimiento acerca del agua y de sus modos de
utilización, que entra en conflicto con las observaciones realizadas en torno a Rapa Nui; como
por ejemplo, la falta de integración de prácticas agropecuarias estacionales que se valen de roca
volcánica para retener la humedad (ver Manavai en pg. 209).
4.5
Narrativa del espacio y resiliencia.
Cabe también acentuar, la importancia cultural del agua. El acceso al agua se ve
representado históricamente por una figura que marca algunos sitios rocosos capaces de
acumular agua estacional, debido a sus características geomórficas. Esta particularidad
relacionada al agua, más que un interés como reapropiación tradicional, revela una
representación y narrativa del espacio que es ininteligible con la cultura continental dado que se
trata de dos cosmogonías, mediadas por una variedad de filtros. La figura referida identifica estos
y otros lugares que simbolizan fertilidad (fotografía a la derecha).
(Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
215 Sin embargo, la cultura Rapa Nui no es una cultura simbólica (Informante 5 citado por
Woolson 2012c). La misma figura asociada al agua es la que se ve tallada en la base de los
Pukao (ver siguiente serie de fotografías, izquierda y centro), demostrando un caso en que la
epistemología Rapa Nui entra en conflicto con la cosmovisión occidental. La descripción de lo
que es un Pukao tanto en la literatura (Englert, La Tierra de Hotu Matu’a) como en el material
de acceso al turista y los libros de historia, es la de un sombrero. Mucho se ha escrito acerca de
su origen volcánico diferencial –roca roja en lugar de gris- su posición sobre el moai y otros
detalles arqueológicos. Pero poco se menciona acera de su función, y en particular el origen de la
talla inferior que lo calza sobre la cabeza rocosa. Esta talla, de forma oblicua, representa la
fertilidad. Frente a tal sorpresa, resuenan las palabras de uno de los informantes:
el Pukao no es un sombrero, como tuvieron que decirle las generaciones
anteriores al padre Englert. Imagínate, un sacerdote alemán que los mantenía
encerrados, ¿cómo le iban a hablar de fertilidad entre el ancestro (el moai) y el
Dios? ¿cómo le explicas a un cura que no se trata de un “sombrero” sino de una
forma de cópula, de cómo el Dios asegura la fertilidad de la población a través del
ancestro? (Informante 5 citado por Woolson 2012c)
(Fotografías de Maria Woolson, 08/10)
216 Frente a este panorama, la capacidad de recuperación y resiliencia de la comunidad
prevalece. Un ejemplo importante de mediación productivamente implementada es el papel
notable de los guardaparques Rapa Nui, quienes como guías del parque ocupan un espacio
híbrido entre el sistema de parques nacionales y la cultura insular. En este caso, su identidad
colectiva como miembros de la comunidad precede y coexiste, por propia iniciativa, con su
responsabilidad como representante del estado. Como tal, el guardaparques es un mediador
incondicional y efectivo entre la comunidad y el estado.
Otro caso en el que iniciativas de conservación se contradicen epistemológicamente en
cuanto persiguen objetivos descontextualizados, es el caso de la recientemente designada
"reserva marina." Destinada a proteger el océano circundante, la concepción de esta reserva
ignora y desacredita la riqueza de los conocimientos locales y tradicionales sobre el medio
marino y sus recursos pesqueros. Esto no sorprende en cuanto la misma ha sido pensada de
manera universal, desde afuera (Informante 3 citado por Woolson 2012c), mientras que los
conocimientos locales han sido transmitidos intergeneracionalmente de forma oral y
experiencial. Entonces, la nueva iniciativa proteccionista impide que la comunidad local
continúe con la pesca artesanal de subsistencia que ha definido su dieta y hábitos.
Papa Mangó (Fotografía de Maria Woolson, 08/12)
Papa Mangó, es un petroglifo de la costa norte representativo del conocimiento ancestral sobre
pesca artesanal, originalmente distribuido a todo el entorno perimetral de la isla, cuyo acceso se
217 dividía por familias. Si bien el acceso fue severamente restringido por décadas, el conocimiento
heredado para la pesca artesanal perdura entre muchos de sus habitantes.
La voluntad adaptativa Rapa Nui, también ha influido en la respuesta local a una nueva
situación: la necesidad de la industria turística de mantener una estética prístina y los efectos
causados por el Remolino de basura del Pacífico Sur – también conocido como Pacific Garbage
Gyre o Sopa de plástico - y por las actividades de los buques factoría.24 En el primer caso, sobre
las costas de Rapa Nui se depositan residuos de alta mar diariamente, en cantidades copiosas. En
el segundo caso, los buques han devastado el ecosistema marino del Pacífico, incluyendo la zona
circundante a la isla. Con esto ha desaparecido la fauna para pesca de subsistencia y la
biodiversidad de las zonas costeras inmediatas. Antes esta nueva fuente de desperdicios, un
grupo de ancianas Rapa Nui, remunerada modestamente por iniciativa de otro residente Rapa
Nui, recorre las costas regularmente recogiendo la basura que llega de alta mar. Luego, la
depositan en bolsas, al borde de la única ruta de la isla, donde son recogidas por un camión y
llevadas al vertedero.
(Pequeña playa de Ovahe. Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
5. COMENTARIOS EVALUATIVOS
La mayor parte del tejido discursivo de la vida contemporánea en Rapa Nui, sigue
estando impregnado de una mentalidad colonial continental que se reproduce bajo la noción de
desarrollo, condicionado por el crecimiento económico. A éste se suma hoy un discurso
ambientalista de conservación que no termina de reconocer la dimensión cultural y su
218 cosmovisión autóctona. Esto no sólo representa una pérdida de oportunidades eco-lógicas, sino
una mentalidad que anula la autorepresentación.
Por otra parte, la contradicción entre un discurso Rapa Nui y aquel no indígenas que se
materializa en el espacio a través de los organismos reguladores crean una interpretación
cartográfica dispar del territorio y del lugar, entendiéndose que un lugar es también un hogar.
Por ejemplo, y volviendo al caso de las estrategias de conservación, la noción de cultura
designada por la institución de Parques desde el continente (y se aclara, no de los guardaparques
Rapa Nui) descuida la imagen singular de muchas tradiciones originarias que enriquecen y
enaltecen los espacios de interés turístico, como el volcán Rano Kau o la aldea ceremonial de
Orongo.
En otro caso más dramático, el gobierno ha designado para la construcción de una gran
variedad de edificios de acceso público, como una escuela y una discoteca, sitios que representan
memoria del horrible trato recibido bajo la explotación del territorio (Young, ‘IHe Koe?”;
Schmilchuck). Sin embargo, hay quienes en Hanga Roa consideran que la recuperación de
algunos de estos espacios históricamente trágicos, como el leprosario donde hoy se ubica la
Aldea Educativa, pueden generar una memoria de saneamiento colectivo para las nuevas
generaciones (Informante 7 citado por Woolson, “Field research Report.”). El verdadero
conflicto es, entonces, aquel que resulta de una falta de debate comunitario donde intercambiar
ideas e información involucre tanto la opinión experta como la no experta. La identificación de
espacios de diálogo permitiría vislumbrar una mayor variedad de oportunidades y es una
componente esencial para una democracia participativa (Aguilera Klink, Calidad de la
democracia).
5.1
Avance en materia educativa
219 Como se mencionó en los antecedentes históricos, la transición a la democracia postPinochet, tuvo repercusiones significativas en el campo educativo. La Aldea Educativa o escuela
secundaria y técnica es una institución en la que se han hecho grandes esfuerzos para la
recuperación y florecimiento de la herencia cultural Rapa Nui. Construida en el año 2005, es una
escuela pública, bilingüe (español-Rapa Nui) y polivalente, ofreciendo tres tipos de grado y una
variedad de programas y actividades. Con el apoyo del gobernador y de CONAF, se modelaron
muchos aspectos de los programas según asesoramiento recibido en Tahití y Nueva Zelanda. En
2011 fue ganadora del premio Diseño en Educación, calificada de ser un “Compendio con
Instalaciones Educativas ejemplares” (OCDE, 2011), cuya misión es "fomentar la más amplia
participación de la comunidad en la educación y proporcionar un lugar de encuentro fuera del
horario escolar” (ibid.).25 En efecto, las observaciones y entrevistas de este trabajo de campo,
demostraron una perspectiva de vanguardia en la educación para el siglo XXI. Integrando una
pedagogía participativa y multimodal, la escuela cuenta con un modelo de gobernancia
fundamentado en la comunidad. En un aparente desafío a los mandatos educativos formalmente
prescriptivos que llegan del continente, la escuela cuenta con un programa de literatura
hispanoamericana de muy alto nivel, que incluye autores contemporáneos de múltiples regiones,
sin descuidar la tradición Rapa Nui (Woolson, “Field research Report.”). También cuenta con un
programa de artes plásticas y teatrales de igual nivel, que integra técnicas tradicionales (como es
el caso de murales y escultura en piedra y madera reproducidos en las fotografías) y prácticas
contemporáneas universalmente progresistas (como las aplicadas en la construcción de lámparas
y objetos útiles a partir de plásticos u otros materiales reciclados). Toda la escuela está
enteramente decorada por trabajos realizados por los estudiantes, como miembros de la
comunidad, una práctica educativa de experiencia colaborativa – no competitiva.
220 (Artesanías de estudiantes de la Aldea Educativa - Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
Hay también un aspecto sostenible en las prácticas empleadas por diferentes miembros de
la comunidad que a pesar de un origen cultural común, incluyen una diversa gama. Esta
diversidad está a riesgo de perder algunos enfoques tradicionales que se han transmitido de
generación en generación, a la luz de la manera en la que las actividades comercialmente
rentables promueven la inversión privada. Algunos ejemplos son las prácticas agrícolas, el estilo
de vida tradicionalmente de bajo consumo y una producción determinada por la sustentabilidad
estacional.26 Explica otro informante:
Los Rapa Nui están bien entrenados en el vivir. Saben de todo, conocen todos los
recursos que pueden ayudar en el vivir diario. Hay muy buena adaptación de la
gente. Cuando está bueno el mar, soy pescador. Si se pone malo y llueve, soy
artesano. Y si deja de llover y el mar está malo, entonces voy a cultivar. Bien
entrenado en el vivir. (Informante 4 citado en Woolson, “Field research Report.”)
(Manavai con toromiro - Pesca artesanal – Vivero CONAF/Universidad de Chile para la recuperación de plantas
autóctonas en reforestación y uso agrícola - Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
221 5.2
Cuestiones territoriales y desterritorialización
En otras palabras, frente a una necesidad crítica de aproximación a la protección de los
recursos, existe una riqueza de conocimientos cuyo silenciamiento representa una amenaza para
la ecología de la isla y el sustento de la comunidad. El análisis socio-ecológico que debería ser
colocado al centro de la toma de decisiones de una manera sistémica, es relegado y sometido a
propuestas estrechamente concebida para la gestión de los recursos, que descontextualizada el
asesoramiento de expertos. Además, el ser regulado por organismos institucionalmente débiles
frente al capital privado hace que falte la representación pública local significativa. Este
fenómeno desterritorializa al individuo y es particularmente problemático en Rapa Nui, dado que
la isla ha estado bajo una amenaza constante e insistente por parte del Estado chileno, frente a la
reivindicación territorial. En las últimas décadas se han promulgado leyes y decretos que
enfatizan la privatización de las actividades terrestres y comerciales, superponiéndose
incongruentemente a la Ley de Pascua.27
Un estudio reciente de las cuestiones de la tierra y la soberanía (Delsing) hace eco de
estos resultados de investigación. Institucionalmente se ha buscado sustituir la propiedad
colectiva de la tierra, que ha caracterizado a los núcleos familiares Rapa Nui, por la propiedad
privada, la cual persigue una asignación de los derechos individuales. Esta transformación está
teniendo efectos adversos en la comunidad dado que quebranta la resistencia cultural del grupo
que sobrevivió durante más de un siglo. En efecto,
the separation of Rapanui from their ancestral lands (kainga) and the relentless
insistence on the benefits of small-scale private landownership have eroded
Rapanui customary law. (73)
222 Las observaciones realizadas en campo confirman un profundo fraccionamiento de la sociedad
que se intensifica cuando se involucran las posesiones materiales y privilegios políticos. Sin
embargo, este análisis sostiene que el efecto de desterritorialización consecuente es fundamental
en el proceso paulatino de transculturación o aculturación.
El concepto de desterritorialización, se entiende como un desplazamiento físico del
espacio, que como lugar o morada, interactúa con la identidad colectiva de quienes lo habitan. En
consecuencia, tal interacción representa un proceso que descontextualiza no sólo los aspectos
materiales de la cotidianeidad, sino las relaciones y los símbolos que proporcionan al grupo
social una base cultural común. Esta perspectiva se acerca más a una visión antropológica del
concepto, que ve un debilitamiento de las conexiones entre cultura y espacio de lo que viene a
ser el lugar, el cual resulta en un desarraigo de la cultura de su territorio constitutivo mediante
múltiples procesos foráneos a la comunidad.
Si se acepta además, que las relaciones de poder se materializan en el espacio por medio
del discurso, se comienza a ver la complejidad involucrada en la desterritorialización epistémica
de un grupo como lel Rapa Nui, donde los espacios están íntimamente conectados a la herencia,
a los ancestros y por ende a la identidad. Como dijo un joven Rapa Nui:
Yo me visto como los ancestros y ando por los sitios arqueológicos, porque es el
lugar de mis ancestros. Pero además hay otras razones. Primero para que el turista
vea y aprenda que existe en la isla una comunidad Rapa Nui, que no hemos
muerto todos hace trecientos años. Pero más importante, en un acto de rebelión - o
activismo -, recupero trozos de mi identidad como pueblo, para mi hija. Tengo
una hija a la que no voy a poder dejarle bienes materiales porque no los tengo, ni
los voy a tener. Lo único que tengo para dejarle es el orgullo de conocer su
223 herencia, de conocer su historia Rapa Nui y respetar a los ancestros. (Informante 6
citado en Woolson, “Field research Report.”)
La desterritorialización se produce entonces en una confluencia de procesos que
entrelazan la expansión del capital, el arraigo a transformaciones coloniales de tierra y cultura,
que tanto a nivel social como a nivel individual involucran procesos conscientes e inconsciente.
Y es a este nivel inconsciente que la alteración de la comprensión del tiempo en el mundo
moderno de hoy, acarrea un sentido fracturado del espacio que se ve reforzado por un discurso
de eficiencia y consumo. Por lo tanto, este análisis de la superposición discursiva en política
medioambiental, que se conecta con las relaciones de los mercado globales y a la naturaleza
profundamente política de la gestión territorial, esclarece algunos aspectos de la compleja
intersección entre justicia social, territorio y preservación cultural-ambiental de un espacio
determinado.
En este contexto, hay quienes ven la transculturación como algo inevitable. Las históricas
estructuras coloniales de exclusión diezmaron la población y violaron hasta los derechos más
básicos de sus habitantes. El sistema de tenencia de la tierra impuesto por el Estado chileno en el
espacio geofísico de la isla, choca con la cartografía de parentesco del imaginario Rapa Nui,
cuya fragmentación epistémica sigue alterando la forma en que este pueblo originario de Isla de
Pascua se conecta con su lugar, con su espacio, con su estilo de vida. Esto resulta en una pérdida
de continuidad cultural que define la identidad colectiva e individual, la cual se agrava con las
presiones impuestas por el mercado, hoy. Bajo esta situación, que confirma la existencia de una
dimensión social subjetiva subyacente a la omisión de la dimensión cultural, es de valor recordar
la advertencia de David Sibley:
Because power is expressed in the monopolization of space and the relegation of
224 weaker groups in society to less desirable environments, any text on the social
geography of advanced capitalism should be concerned with the question of
exclusion. (IX)
Se propone entonces la necesidad de una complejización de las afirmaciones sencillas
relacionadas al sistema de tenencia de la tierra de la Isla, y al incumplimiento de las promesas
estatales de restitución del territorio, adicionándole al argumento el impacto discursivo
internacional y aquel que llega desde el Chile continental. Asimismo, permite cuestionar las
aserciones sobre la representación Rapa Nui en la literatura publicada. Por otro lado, los quiebres
sociales históricamente perpetuados y las luchas de poder y de clase, necesitan ser desafiados en
su contexto, que bajo la nueva Ley Indígena28 han encontrado nuevas oportunidades de
representación ciudadana. De hecho, existe una creciente tensión discursiva. Es esta también una
tensión entre vulnerabilidad y poder, entre la vulnerabilidad históricamente impuesta sobre la
población y la nueva fuente de poder representado por las leyes sobre el territorio y sobre el
reconocimiento de los derechos de pueblos originarios. Esto ha transformado algunos espacios
del territorio insular en una dimensión donde la tensa relación entre comunidad y Estado puede
ser explotada por los Rapa Nui, un grupo que históricamente ha tenido pocos o ningún recurso
para proteger sus derechos.
Además, los derechos colectivos ambientales y la reconstitución de las relaciones
hombre-naturaleza como un derecho inalienable, han sido afirmados por consenso
interamericano en la Declaración de los Derechos Ambientales como Derechos Humanos de los
grupos indígenas de la Organización de Estados Americanos (OEA) debido a la centralidad que
tienen el ambiente natural y la tierra en la cosmovisión de pueblos originarios. La idea de que
hay una riqueza de conocimientos tradicionales a ser reintergrado puede parecer remoto y
225 abstracto para las urbes modernas, donde la diversidad sucumbe al discurso del consumo global
y la asimilación cultural. Sin embargo, para el contexto de América Latina, la composición
pluricultural y étnicamente diversa de sus ciudadanos implica con frecuencia cosmovisiones que
chocan con los fundamentos privilegiados en la producción y economía mundiales, y en la
fabricación tecnológica en constante expansión. En este panorama, las nociones de democratizar
el conocimiento para permitir el acceso a epistemologías y prácticas tradicionales debería
concebirse como una participación más equitativa, en particular respecto a los espacios y el
territorio.
5.3
Discurso y conservación
La importancia fundamental de interrogar las visiones éticas y valores que le asignamos
al mundo para dar forma a las actuales prácticas de conservación y de apropiación de recursos
tiene una relación directa con el imaginario social que le da forma a esas visiones. Entender la
condición humana como les es impuesta a Rapa Nui implica entonces una decodificación de
narrativas naturalizadas, principalmente aquellas sobre desarrollo, progreso y calidad de vida,
que fueron discutidas al principio de este capítulo. A su vez, fomenta una voluntad empática
hacia otros saberes y experiencias del día a día.
Por lo tanto, como señala Joel Wainwright, hay una necesidad de desafiar la autoridad
epistémica con la que el "desarrollo " se ha utilizado retóricamente e intentar su decolonización.
Más concretamente, una lectura contemporánea de los efectos políticos del capitalismo debería
incluir "el presente colonial, de una manera que investiga simultáneamente la base espacialontológica del territorio"(24, mi traducción). Perpetuar mediante el discurso la posición del
sujeto colonial, refuerza las prácticas del pasado de segregación étnica; y viceversa. En el caso
de Rapa Nui, un proyecto descolonizador podría generar un replanteamiento espacial del
226 territorio, una reevaluación de los derechos de propiedad y de prácticas de restitución, pero
también requiere un saneamiento colectivo a través del auto-reconocimiento y la autorepresentación (Broyles-Gonzalez). Como lo expresó recientemente un anciano de la isla, " los
problemas no son simplemente de la tierra, sino también sobre la colonización de las mentes de
Rapa Nui y el espíritu" (Young, ‘IHe Koe?”, 21).
Esto debería dictar una decodificación en la aproximación de estudio que toma
conciencia sobre su posible ontología colonizada, hecho que explica el enfoque ecléctico de este
trabajo. En efecto, la forma en que las palabras e imágenes son expresadas espacialmente median
las acciones, ya que son representaciones semióticas de eventos que están significativamente
conectados de manera causal y temporal (Hall). Como lo demuestran los ejemplos de Rapa Nui,
las construcciones discursivas tienen un impacto concreto al materializarse en el espacio.29
Con respecto a Rapa Nui, existe una fisura entre el discurso continental proveniente de la
tradición occidental y los propósitos de conservación y desarrollo sustentable que
conceptualmente persigue, dado que la tensión epistemológica se traduce a mecánicas
incompatibles con principios de justicia social y ambiental, y con los derechos culturales a la
autorepresentación. En este sentido, se interrumpe una manera activa de sustentar la cultura y el
medio natural. La experiencia de este pueblo originario comparte un patrón interrelacionado
entre conocimiento humano, comportamiento y prácticas productivas. Todo esto debería ser
considerado como un tejido dinámico que está en flujo continuo, buscando maneras de retener
las marcas de una identidad. Tal vez lo más relevante sea su singular cosmología, que en el caso
de Rapa Nui es una en la que el parentesco define los espacios, a partir de una memoria propia
que interactúa con la vida cotidiana epistemológica y ontológicamente (Young, Unwriting Easter
Island).
227 De ahí, que la mayoría de las iniciativas de conservación representen valores y principios
embebidos de lo que Phillipe Descola llama como una sola de cuatro rutas ontológicas o "formas
de configurar el mundo": el naturalismo y la tradición europea de la protección de la naturaleza
(7).30 Este punto recrea el análisis sobre ecocrítica de capítulos anteriores, que interroga el
alcance de un marco cuyo origen proviene de tradición letrada y anglófona.31 La destrucción de
la base de recursos naturales y las tecnologías modernas promovidas por la capitalización de la
tierra han interrumpido la "relación cultural y etnoecológica de mucha población rural e indígena
de América Latina" (Leff , Saber ambiental). Este desarraigo de la población de su entorno
natural ha sido causa de disolución de identidades colectivas y prácticas tradicionales,
impactando adversamente la solidaridad social.
En América Latina, la tradición eurocéntrica se ha matizado con elementos vernáculos,
generando la transformación de paisajes y comunidades que han dado lugar a élites y relaciones
de dependencia. La conservación de Rapa Nui incluye su medio natural y sus sitios
arqueológicos. Espacialmente, esto restringe el acceso público – tanto al turista como a la
población local – a amplias zonas del parque con el propósito de proteger su arqueología o
prevenir la desertificación. Sin embargo, esta normativa no tiene jurisdicción sobre el ganado de
propiedad de unos pocos residentes empoderados; en este caso, se aplican antiguos permisos
comunales de libre circulación de los animales. En definitiva, ¿qué se conserva y para quién? O
sea, por múltiples razones, el patrón normativo en la conservación no se muestra congruente.
228 (Equinos subidos al Ahu (altar) Ko Te Riku; Vacunos en zona de avance desértico
Fotografías de Maria Woolson, 08/12)
Hoy, la protección de la isla se razona convencionalmente como un bien universal de
interés común internacional, hecho que pareciera eximir a los criterios normativos de justificar la
legitimidad de su construcción discursiva. Por ejemplo, la designación de la mayoría del
territorio de Rapa Nui como Parque Nacional, se puede decir que vacía aún más la tierra de su
gente. En un sentido figurado el turista, el arqueólogo y el militar atraviesan el territorio hoy,
como si lo hicieron las ovejas libremente hace un siglo:
Rapa Nui are no longer strictly confined to Hanga Roa by the repressive power of
the nineteenth and early twentieth century state and capitalist imperialism, they
are trammeled by the “discursive imperialism” of archeology, tourism, and state
bureaucracy that is circulating. (Smith 21-23 cited by Young)
Como ya se dijo, el poder marginador del estado ha sido reemplazado hoy por aquel del
mercado. La adopción de una perspectiva sustentable significaría, entonces, reconocer la
interdependencia y la coevolución de la cultura y la naturaleza en todas sus escalas espaciales.
Metafóricamente, se han dado formas de resistencia a este tipo de quiebre discursivo impuesto
espacialmente a través de una reinscripción del lugar con una cartografía de parentesco, que no
sólo mira al pasado sino que esta en diálogo con las generaciones venideras. Tal ha sido el caso
229 de los Comaác de la Isla Tiburón, en Sonora, México (Luque) y de la Aldea Educativa, según fue
descrita por su directora (informante 7 citada en Woolson, “Field research Report.”).
La representación cartográfica de la intersección discurso-espacio, es una práctica que
vista en un marco de la comunicación, está inserta en un conjuntos de relaciones y lenguaje del
poder, el cual puede ser apropiado con propósitos emancipadores (Harley, Cosgrove). O sea,
dado que la cartografía geográfica, para hacerse inteligible y útil, debe seleccionar, abstraer,
simbolizar y representar una realidad que depende de convenciones - a base de prejuicios
explícitos e implícitos –, existen en ella mensajes subyacentes que pueden servir como texto de
un discurso político. Por el momento, Rapa Nui, ha sabido salvaguardar sus tradiciones durante
décadas, y es posible que continúen haciéndolo, hecho dificultaría la adopción de una propuesta
de este tipo, distanciando así este ejemplo de propuestas como el caso de los Comcaac en
México (Luque) o del parque etnobotánico Omora – Yagán -, al sur de Chile (Rozzi ) .
5.4
Imaginarios, lengua y lenguajes
En el estudio se sostiene, de manera preliminar, que existe una conexión entre lenguajes,
lengua y cosmovisión, la cual se ve mediada por un imaginario socialmente construido. En virtud
de esta observación, se concluye el capítulo con consideraciones de dos tipos. Primero, aquellas
pertinentes a cómo el imaginario de la sociedad de consumo contribuye a un proceso de
desterritorialización. Segundo, se incluyen consideraciones pertinentes al lenguaje, el
bilingüismo y la interacción entre dos culturas mediante una lengua franca.
En cuanto al primer punto, David Harvey argumenta que la sociedad moderna de hoy
experimenta un cambio cultural como resultado de la forma en que el modelo capitalista
posmoderno de acumulación flexible condiciona los procesos productivos.32 Esto se traduce a
que exista una continua aceleración hacia máximo beneficio – económico – de lo que emerge
230 una co-dependencia espacio-temporal que se ajusta a los aspectos "flexibles" y “líquidos" del
capitalismo de hoy. Para este tipo de capital circulante, el recurso humano ideal es un ávido
consumidor que puede disociarse de su experiencia pasada (Sennett). De esta manera, se produce
una adaptación al consumo que crea una ansiedad en la percepción de la dimensión temporal,
reduciendo el tiempo que transcurre entre: inversión y capitalización de las ganancias; entre el
deseo (en el sentido Lacaniano) y consumo destinado a satisfacer ese deseo; entre el aumento
súbito y desaparición de la necesidad.
Como resultado, existe una nueva concepción del tiempo sujeta a la velocidad de
acumulación que crea una "hiper-realidad" de flujos vertiginosos de imágenes, de un
ciberespacio y de una urbanización alienante (Harvey 278-9 ). Esta desmesurada realidad
consume y destruye barreras espaciales hacia una percepción universal de los espacios que priva
la presencia del espacio como aquel que es también lugar. Es aquí donde la experiencia humana
con la dimensión espacio-temporal se distorsiona, sobre todo en un contexto urbano, donde una
mimesis entre tiempo de vida diaria y tiempo económico produce una lógica fragmentada. En
otras palabras, una nueva percepción del tiempo y del espacio se traduce en una ruptura con la
experiencia pasada, resultando en una desterritorialización del espacio como lugar de pertenencia
colectiva. Simultáneamente, si esta reconceptualización espacio-temporal se entendiera
íntimamente, en todas sus dimensiones – material, representacional y simbólica – conduciría a
la construcción de espacios futuros alternativos como posibilidades emancipadoras (ibid.).
Para el caso Rapa Nui, este argumento proporciona un contexto capaz de conectar el
impacto del capital que opera bajo las dinámicas globales del libre mercado, con el efecto
psicológico relacionado, que inciden en el imaginario continental chileno e internacional. Por lo
tanto, su valor radica en aportar una dimensión adicional a la comprensión del proceso de
231 desterritorialización y vislumbrar oportunidades de cambio. Por ejemplo, el apoyo (o rechazo)
público al veto presidencial de mayo del 2012 que revoca la restricción constitucional de la
migración indiscriminada a Isla de Pascua, podría significar la rescisión de años de trabajo para
reconstituir el sentido comunitario del territorio.33
Sobre el segundo punto, y a manera de contraste, perdura en la isla una cosmovisión
diferente a aquella continental. La misma puede entre-leerse en los cuentos y poemas del taller
de escritores Rapa Nui – la más reciente antología publicada en forma bilingüe – en la que se
percibe una conceptualización de tiempo y espacio más flexible. Con respecto a esta antología, la
mayoría de los autores, narran historias semiautobiográficas, en las que la definición de un
contexto espacio-temporal pareciera tomar importancia secundaria. Al igual que los espacios, el
tiempo no se ajusta a una métrica fiel, sino que adopta características puntuales. Si bien la
sencillez de las historias, resulta en una narrativa secuencial, los hitos que definen tal secuencia
son más sensoriales o emotivos que visuales o espacialmente reconocibles. El tiempo se
transforma en un corolario de la acción, cuyas referencias son relativas. De esta manera, los
espacios son narrativa, y no cuentan con descripciones contextuales para la trama, mediante la
imagen figurada. De igual manera, las observaciones del trabajo de campo y las entrevistas
reflejan una construcción lingüístico-narrativa con otros ritmos internos, sugiriendo la carencia
de una relación espacio-temporal como la descrita por Harvey.
Con respecto a la lengua, La Ley Indígena ha proporcionado una oportunidad para crear
conciencia sobre el papel de la lengua Rapa Nui y sobre el impacto de la práctica sincrética con
la experiencia del español, lengua de facto y administrativa del estado chileno. Este sincretismo
ha sido visto recientemente como factor que rompe la "diglosia colonial" (Makihara, “Rapa Nui
ways”), lo que sugeriría una forma emancipatoria.34 Sin embargo, esta visión entusiasta hacia el
232 reconocimiento de la multiculturalidad, de la que el bilingüismo es una componente necesaria,
podría eclipsar una forma moderna de colonialismo a las que las minorías étnicas se ven
sometidas contextualmente. En otras palabras, cuando la imposición de una lengua sobre otra es
legitimada por el uso del estado y de todos los asuntos institucionales y comerciales, la
reivindicación del bilingüismo a nivel institucional resulta empíricamente ausente (Zurob), y uno
se encuentra con otra forma de reforzar las relaciones de poder a través de la lengua, lo que a su
vez es una forma de violencia simbólica de base colonial (Makihara, “Linguistic Syncretism”).
El bilingüismo de las comunidades originarias no puede ser visto superficialmente como
sistemas de códigos coexistentes (o lenguas coexistentes) o de sincretismo lingüístico, sino que
debe ser entendido como un mecanismo mediante el cual se difunden valores y verdades
continuamente. Por ejemplo, la representación de la comunidad Rapa Nui en los medios de
comunicación, abre un interrogante acerca cómo y qué reproduce tal representación y cuál es el
papel de los medios en la mediación o silenciamiento de sus voces (Wallmapu). O sea, quién
determina a quién se escucha – como en los medios de comulación masivos - o cuándo los
relatos en el lenguaje del poder ya han sido legitimados antes de comenzar a hablar. De igual
manera, se podría cuestionar este trabajo académico y la idea de bilingüismo en la antología
Rapa Nui.
En 1996, como parte del reconocimiento de la identidad originaria Rapa Nui expresada
en la Ley Indígena de 1993, se estableció la educación en lengua Rapa Nui, como la segunda
lengua de instrucción de la escuela pública hasta el cuarto grado de primaria (BEI o Educación
Intercultural Bilingue). No obstante, este esfuerzo se vio coartado por la aparición de escuelas
privadas cuatro años más tarde donde no se enseña el Rapa Nui. Tal impulso económico, pone en
233 riesgo el éxito del lento proceso de recuperación cultural y crea una polaridad socioeconómica
incuestionable, que reincide en la diferencia en lugar de reforzar la pluralidad.
Las escuelas son una institución cultural. Desde siempre, la escolaridad ha estado
entretejida con la lengua y la construcción identitaria. En Rapa Nui, la lengua ha sido también
una reproductora de colonialidad y silenciamiento de voces locales. El siguiente extracto de Tres
historias de Rapa Nui (Tuki Tepano) ilustra lo antedicho.
Tenía cinco años cuando mi mamá me envió a la escuela. Entonces fui por
primera vez al Colegio. Las profesoras que enseñaban allí eran monjitas. Mi
hermana fue quien me llevó. Cuando vi a las monjitas me tembló todo el cuerpo
y me puse a gritar y a llorar. Ellas trataron de calmarme, pero me dio aún más
miedo y seguí llorando.
Pasó una semana y me acostumbré con las monjitas. Ya no tenía miedo.
Al comenzar la segunda semana, nos ordenaron ponernos en fila recta, y lo
dijeron en español. No obedecimos porque no entendíamos sus órdenes en
español. Recién dos años después pude entender lo que ordenaban en castellano.
Ahí sí nos poníamos en fila y las monjitas se alegraron. (…) Pasaron unos tres
años hasta que comenzaron a asistir a la escuela los hijos de la gente de afuera,
que prestaban servicios en la isla. Esos niños se burlaban continuamente de sus
compañeros rapa nui. Decían que éramos niños indios. Los isleños no sabíamos lo
que quería decir esa palabra, indio. Por fin supimos lo que significaba tal palabra.
Cuando volvieron a tratarnos de indio, les contesté:
— Ustedes son los indios mapuches araucanos. ¡Ustedes fueron
civilizados por los españoles!
234 Al saber la monjita todo esto, nos pegó con una varilla de bambú a todos
los niños isleños. Pasó un mes y nuevamente me dijeron:
—
¡Indio comegente!
Yo les contesté:
—¡ Ustedes son los indios! ¡Indios amansados por los españoles!
Me oyó la monjita cuando gritaba así, y me llamó para que entrara en la
sala. (…) Me dijo en castellano:
—
¡Agáchate y pon las nalgas hacia arriba!
Yo no sabía lo que significaba eso de poner las nalgas para arriba. Como
no me agachaba, me tomó del pelo; me hizo agachar y me pegó. Lloré y grité del
dolió de los varillazos que me dio.
(…) Desde entonces, como dejé de ir a la escuela, me ocupé de visitar a
los mayores. (220-221)
Un reflejo de este tipo de relación asimétrica de poder es aquella que se configura con las
interacciones entre la lengua originaria – lengua colonizada que resiste - y la lengua del Estado o
lengua franca - lengua colonizadora. Recientemente, se ha visto que estas relaciones asimétricas
han influido en las denominadas relaciones lingüísticamente simétricas que la comunidad
mantiene en su lengua de origen (Makihara, “Linguistic Syncretism”). Este nuevo fenómeno
sugiere que un cambio puede estar ocurriendo hacia nuevas formas de expresión y de flexibilidad
de código en las generaciones más jóvenes, lo cual podría tener repercusiones culturales
profundas, que perpetúan la transculturación (Makihara, “Linguistic Syncretism”; “Rapa Nui
ways”; Zurob). El lenguaje conlleva una fuerza ordenadora; pero en cierto sentido, no es
discursiva puesto que el significado literal y lógico de las palabras es contextualmente
235 secundario a los discursos a cuya producción contribuyen (Massumi). Y ése ímpetu organizador
del lenguaje, es también una fuerza discursiva que se manifiesta institucional y espacialmente,
dándole forma a las relaciones de poder.
6. CONCLUSIONES
Este capítulo persiguió el propósito de desposicionar el discurso continental chileno - al cual
se lo consideró como discurso convencional y privilegiado – para poner de relieve la manera en
que se producen límites y lagunas que reproducen la exclusión y el silenciamiento. Se escogió el
contexto de grupo originario Rapa Nui y se llevaron a cabo una serie de observaciones
interrelacionadas, en base al trabajo de campo realizado en 2010 y 2012, y la investigación
etnográfica llevada a cabo en la segunda ocasión. Como resultado, se identificaron mecanismos
que, a pesar de aparentar un manejo sustentable y respetuoso del territorio y la comunidad,
contradicen tanto las políticas ambientales y de conservación, como los principios de respeto
civil que persigue. Estos mismos mecanismos demuestran también cómo se perpetúa, directa e
indirectamente, el proceso de transculturación de una comunidad originaria.
El marco de relaciones de las observaciones realizadas, se propuso además para interrogar,
bajo una lente cultural, conceptos convencionalmente aceptados como el desarrollo y el
progreso, tan íntimamente conectados a la globalización. A tal fin se identificaron puntos de
tensión discursiva entre la cosmovisión local y la global, y entre las presiones externas y las
prácticas tradicionales que sostienen identidad y territorio. Deposicionar el discurso, requirió
entonces de consideraciones formales – lengua, tipos de discurso, jerarquías discursivas y modos
de asignar significado – y aspectos conceptuales que revelan la importancia de la base ontológica
y epistemológica de todo espacio de enunciación como vínculo conductor a la transculturación.
En base a las premisas planteadas desde un principio – sobre sustentabilidad, derechos del
236 ciudadano y derechos de los pueblos indígenas - se entiende entonces la transculturación como
una gran pérdida de riqueza sociocultural para la humanidad, y a su vez como el incumplimiento
de los derechos culturales, sociales y ambientales de la población originaria, tanto colectivos
como individuales. La transculturación no es inevitable.
En este marco de relaciones, se examinó la tensión entre lo local y lo global expresado
esto último por medio de diversos agentes. Se vio como la globalización, mediada por un
discurso jerarquizado, tiene un impacto material y culturalmente significativo sobre el núcleo
poblacional Rapa Nui. Además, se concluye que gran parte de los textos y artefactos culturales
adjudicados a la cultura Rapa Nui, no alcanzan a dar voz a este pueblo originario, y más aún,
reproducen estructuras epistémicas originadas en la experiencia colonial. En consecuencia, la
propuesta de considerar espejo cultural a la representación artística, y en particular a la literaria,
resulta una propuesta insuficiente como puerta de acceso a la complejidad socio- ambiental
contemporánea de la región. En efecto, la lente ecocrítica devuelve una imagen enriquecida de la
expresión artística de fines del siglo XX y principios del XXI, pero tal expresión, dado que es
principalmente un producto de un contexto letrado – o urbano –, no alcanza a dar cabida a las
múltiples cosmovisiones latinoamericanas.
Se confirmó, que la mediación transcultural es también un proceso incompleto, dado que
se vale de filtros lingüísticos y conceptuales, para que los procesos de significación discursiva de
una cosmovisión diferente sean inteligibles. Esto se evidencia mediante las transcripciones y
recopilaciones del Padre Sebatián Englert (Leyendas de Isla, La Tierra de Hotu Matu’a),
mediante los materiales informativos de acceso turístico y la información proveniente de ciertas
fuentes oficiales. La trayectoria letrada, el alfabeto y la escritura no pueden evitar la
reproducción, al menos formalmente, de la compartimentalización hacia la abstracción simbólica
237 e individual de un proyecto ilustrado, occidental. Como tal, se corre el riesgo de reincidir en un
colonialismo interno.
A manera de concluir la argumentación, se sostiene entonces que la transculturación no
es inevitable, pero evitarla requiere de una conciencia sobre los factores que impactan el
imaginario y la ansiedad moderna de la población, y los mecanismos de comunicación que
permiten o perturban el diálogo. Aquellos símbolos y memorias compartidos que refuerzan el
sentido de comunidad condicionan cómo se percibe y se representa a sí misma la sociedad, cómo
se comporta consecuentemente y qué valores subyacen en las instituciones que rigen la
estructura social. En efecto, la transculturación puede evitarse mediante una ética del bien común
que integre con respecto la pluralidad de saberes que coexisten en silencio (Leff, Aventuras de la
epistemología). Se trata de cultivar una empatía del conocimiento, y en las sociedades modernas
latinoamericanas de hoy, esto requiere, además, de un fortalecimiento democrático
representativo (O’Donnell).
Notas
1
Según la RAE, la transculturación es la "Recepción por un pueblo o grupo social de formas de cultura
procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias", que en el caso de
Rama se relaciona a la función ordenadora de la escritura en procesos sociales y de aquellos que de la
escritura hacen un arte.
2
El concepto de imaginario social que adopto en este trabajo parte de la definición de Castoriadis, que
relativiza la influencia del materialismo en la vida social sin necesariamente cancelarlo. Se refiere más
específicamente a una conciencia que comparte símbolos y memoria, reforzando el sentido de comunidad,
que a su vez condicionan la manera en que la sociedad se percibe, se representa y define sus instituciones.
O sea, el imaginario es el contexto referente que rinde autoreferenciales a la institucionalidad en la que se
vive.
238 3
En cuanto a la visión naturista y su conexión con la idea de universalidad y privilegio discursivo, el
antropólogo Phillipe Descola observa lo siguiente:
Now, modern universalism flows directly from naturalist ontology, based as it is on the
principle that beyond the muddle of particularisms endlessly churned out by humans,
there exists a field of truths reassuringly regular, knowable via tried and trusted methods,
and reducible to immanent laws the exactness of which is beyond blight from their
discovery process. In short, cultural relativism is only tolerable, indeed interesting to
study, in that it stands against the overwhelming background of a natural universalism
where truth seekers can seek refuge and solace. (2008:8)
4
Vease los trabajos de Forrest Young (2012), Patricia Stambuk (2010), Riet Delsing (2012), Beverly
Haun (2008).
5
From Moraña et al. (2010): “in order to overcome the hegemony of the alphabet–oriented notions of text
and discourse, Mignolo proposed the term colonial semiosis as an overarching concept that, in addition to
materials of the lettered tradition, could include cultural artifacts such as quipus, maps, myths, calendars,
oral narratives and discourses produced in indigenous languages, thus allowing for a wider exploration of
dominated cultures (1993).”
6
Moraña se refiere al Boom subalterno, como un fenómeno que teniendo ciertas carácterísticas del Boon
sufre de un “trasiego teórico que intenta totalizar la empiria híbrida latinoamericana con conceptos y
principios niveladote y universalizantes” que forma parte de la visibilidad que la noción de subalternidad
adquiere en círculos académicos del hemisferio Norte como vanguardia teórica globalizante. “ la
diseminación ideológica de una categoría englobante, escencializante y homogenizadora por la cual se
intenta abarcar a todos aquellos sectores subordinados a los discursos y praxis del poder.”
7
El término saberes se entiende dentro de la propuesta de Enrique Leff. Enrique Leff es un académico
mexicano que ha escrito extensamente sobre el medioambiente y el desarrollo, incluyendo el tema del
agua. En particular, aboga por un cambio en nuestro paradigma actual de la producción al abordar la
forma en que la racionalidad económica (o racionalidad) ha infiltrado omnipresente no sólo nuestra
cultura de la producción, sino la vida misma. Como resultado, los valores y la ética están sesgadas para
dar cabida a una mentalidad consumista y la eficiencia económica, junto con la acumulación de material y
el avance tecnológico se convierte en el objetivo principal en torno al cual se organizan las instituciones.
239 8
Bolivia, ver “La Guerra del agua” ADD book reference
9
El nombre original de Isla de Pascua es Rapa Nui.
10
My use of the term governance, which I treat in opposition to the concept of management,
acknowledges that the need to incorporate political views and relations, new developments and updates of
present needs vs past needs, and it requires that older treaties and agreements be adressed as well.
1111
La expresión pre y post-moderna se refiere a una existencia que convive con muchos de elementos
típicamente asignados a uno u otro período sin que su coexistencia implique conflicto.
12
After annexation in 1888 and until 1917, the island was turned into a sheep ranch. In 1917, Rapa nui
was declared a subdelegation of the Naval Department of Valparaíso (Subdelegación de la Gobernación
Marítima de Valparaíso), effectively naming Navy officials the representatives of the Chilean government
(Delsing 2012). In July 2007, Law 20.193 reformed the Chilean Constitution granting Rapa Nui the
category of Special Territory (together with Archipiélago Juan Fernández), which gives these territories
some level of administraive authority, but no political self-determination.
13
Múltiples ejemplos de abusos y practicas represivas de índole racial fundamentadas en las relaciones
entre estado y pueblo originario, se encuentran registradas en recopilaciones de trabajos etnográficos de la
última década, como es el de Patricia Stambuk. Anecdóticamente, estos casos fueron corroborados por mi
investihgación. Por ejemplo, las violaciones de las niñas Rapa Nui por personal de la Armada eran
frecuentes y no llevaban asociado ningún castigo. También lo eran los azotes y la determinación
arbitraria de internar a alguien fuera internado en el leprosario. Cecilia Cardinali:
Yo era una niña, nadie me había explicado las cosas y no entendía bien lo que estaba
pasando, pero sabía que era algo malo. Sentir ese llanto de desesperación y sin poder
ayudar, me dejó muy mal por mucho tiempo, en realidad vivo con ese dolor … el
enfermero [oficial del a armada] Gómez – me cuerdo muy bien del apellido – la violó ahí
240 mismo. Así conocí lo que es la violación. Y no fue la única que me tocó vivir … Después
me tocó a mí (250-251).
14
In1993, the Ley Indígena 19253 brought rights and demands to the national agenda and the
Corporación Nacional del Desarrollo Indígena, CONADI, was formed. This was followed in 2001 with
the creation of a government entity –under president Ricardo Lagos– of the Comission of Historic Truth
and New Relationships with Indigenous People (Comsión de Verdad Hstórica y Nuevo Trato para
Pueblos Indígenas). For Rapa Nui, this produced the ratification of the “Agreement of Wills” from 1988
by the National Congress, whereby the Rapa Nui’s right to land ownership of Easter Island was
recognized and a statute of autonomy was created (Delsing 2012). In 2001, it led to the creation of
CODEIPA or the Comission for the Development of Easter island.
15
My observations, which began in 2005 continued in 2010 and were formalized in 2012, echo the work
of other scholars on Easter Isalnd from the fields of anthropology (Makihara, Delsing 2012, Young 2012).
Of particular impact in this are: the Ley Pinochet, or Decree 2885 from 1979, which is referred to as the
Decree of privatization and is aimed at privately assigning urban land in contradiction with collective
ownership, practices and ancestral values; the Decree 2536 also from 1979, aimed at dissolving
communal Mapuche land to advance private investement and seen in all of Chile as the “anti-communal
indigenous land ownership” decree.
16
Recent published reports also indicate that we have drained 1/2 of the global wetlands, built 48,000
dams, caused 55 % decline in freshwater species between 1970 and 2000, and extraction, mining and
daming are responisble for sinking 2/3 of major deltas. (NASA/SEDAC, NOAA cited in Gaffney).
17
Reports indicate 800 million people lack safe drinking water and 2.5 million lack adequate sanitation,
while 1.4 billion live in areas where groundwater is extracted faster than it can be replenished, including
60 % of European cities (UNWWDR4).
18
My use of the term private property aligns with an understanding of it as an institution that involves
rules for governing access and control of scarce resources, which include certain assumptions. One of
such suppositions are that as a resource water can be divided into discrete entities, which can then be
individually assigned to some particular individual, who can in turn exclude others from gaining access to
the property in question by virtue of ownership (Waldron 1988, Bauer 2012). Pprivate property is in turn
understood as an institution for allocating a scarce resource, which manifests itself in rules for governing
and controlling access to water.
241 19
Water Markets implies trading water resources. This could be interpreted as trading water rights (Bauer
1997). Water markets treat water as a commodity, and the transfer of information is produced through
pricing. A market approach to water does not integrate externalities (which involve all elements external
to the transaction) and therefore does not represent a systemic approach. However, markets exists within
institutional arrangements.
20
These categories follow political scientist Guillermo Donnell’s analysis on problems facing new
democracies and how state and institutional weaknes have shaped their character (O’Donnell 1999).
Democracy, as a political form of government is understood in terms of its ability to facilitate a
democratic society that functions in fours dominions: political, social, civic and cultural (Natanson 2006).
21
Joseph Stiglitz was Senior Vice President and Chief Economist at the World Bank between 1997-99
22
Los riesgos incluyen desde la extracción excesiva, a la contaminación por lixiviados de eliminación de
residuos urbanos, la contaminación de un mayor número de pozos negros y de almacenamiento de
combustible y la contaminación de las actividades agrícolas.
23
Capacidad de carga ADD definition
24
The Pacific Garbage Gyre (o Sopa de plástico) is ADD description
25
http://edfacilitiesinvestment-db.org/facilities/4
26
Prácticas agrícolas promovidas por el personal local de parques nacionales o CONAF - que entra en
conflicto con programas de reforestación y agricultura prescriptos desde el continente – y por la
Universidad de Chile. Incluyen la recuperación estacional de especies, la adpatación de jardines de piedra
para control de humedad y el mantenimiento de la agricultura de consumo local a base de una gestión del
terreno con roca volcánica. Se han llevado a cabo intercambios profesionales y de capacitación con
Lanzarote, Islas Canarias donde se aplican técnicas similares.
27
Ver nota anterior sobre la “Ley Pinochet” y el Decreto de la Propiedad Privada.
242 28
Law Nº 19.253 de 1993 (Ley Indígena): recognizes Chilean indigenous people as “human groups that
have lived on the Chilean national territory since pre-Columbian times when land and water where the
foundations of their existence and cultural development” (Sir 2009, 22) nationally identifying and
declaring the recognition of the following ethnic groups Aymara, Atacameño, Quechua, Colla, Mapuche,
Rapa Nui y ‘fueguino’ groups.Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), 1993, creada por
medio de Ley Indígena 19253 para Protección, Fomento y Desarrollo de los Indígenas.
29
Cabe aclarar que este enfoque emplea el término discurso como el resultado de una variedad de
ordenamiento de signos lingüísticos, visuales y culturales conectados mediante patrones de relaciones que
se repiten, sobre los cuales se estructura el pensamiento y la forma en que actuamos sobre la base de ese
pensamiento
30
Add brief description of Descola’s four ontological views of the World. ADD Descola’s descrptions of
4 epistemologies
31
Algunos de los movimientos teóricos claves de la tradición ecocrítica anglófona incluyen la escritura
sobre la naturaleza (o naturista), la ecología social, el eco-feminismo, la ecología profunda y los estudios
animales. Para una profunda revisión y discusión sobre su trayectoria ver Buell, Lawrence, Heise, Ursula
K. y Thornber, Karen, Literatura y Medio Ambiente (noviembre de 2011). Revisión Anual de Medio
Ambiente y Recursos, vol. 36, pp 417-440, 2011. Http://ssrn.com/abstract=1955082 o
http://dx.doi.org/10.1146/annurev-environ- 111109-144855.
32
Reference to this model is also known as post-fordism or the production system currently present in the
majority of “industrialized” countries. This is different form “fordismo” (a system that was applied at
Henry Ford’s automobile plants’ production lines, with workers performing repetitive tasks) because it is
characterized by new information Technologies, emphasis on the consumer (not on social class), service
workers, feminization of the workforce and globalization of financial markets.
33
Durante el primer gobierno de Michelle Bachellet, bajo órdenes del mismo, se llevó a cabo un
plebiscito sobre la migración indiscriminada a la isla (bajo decreto 124 del Mideplan). La población Rapa
Nui respondió con un 94% a favor de que se restringieran “los derechos de libre circulación, permanencia
o residencia, con el fin de proteger el medioambiente y el desarrollo sustentable en Rapa Nui, incluyendo
la protección de los grupos humanos que vivan ancestralmente en el territorio a cautelar.” Esta consulta
dio lugar a un proyecto de reforma constitucional, aprobado por el senado nacional, que incluía los
siguientes términos:
243 "Artículo Único.- Incorpórase, en el artículo 126 bis de la Constitución Política de la
República, el siguiente inciso segundo, nuevo:
"En los referidos territorios especiales, con el fin de proteger el medio ambiente y
propender a su desarrollo sustentable, podrá restringirse el ejercicio de los derechos de
permanencia o residencia, como asimismo el de libre circulación hacia ellos, en los
casos y en la forma que establezca la ley orgánica constitucional respectiva."
Según el informe de Rafael Tuki Tepano, representante Rapa Nui en CONADI,
el Presidente de la República hizo uso de sus facultades constitucionales y formuló una
indicación sustitutiva al Proyecto de ley que ya había sido aprobado por el Senado (…) la
indicación del Sr. Presidente (Piñera) es inconsulta y deja abierta la puerta para que el
día de mañana se pueda incluso limitar el derecho de los Rapa Nui a vivir en la Isla por
cualquier razón que la mayoría de los congresistas estimen suficiente. (CONADI
diciembre 2011)
El resultado fue la siguiente declaración con fecha 21.12.2011:
Como representante electo del Pueblo Rapa Nui ante la CONADI, quiero manifestar mi
más absoluto rechazo a la forma de actuar del Gobierno quien en forma inconsulta
modificó un proyecto de ley consensuado con el Pueblo Rapanui restringiendo en forma
inaceptable sus términos, además quiero invitar a los parlamentarios a respetar nuestra
dignidad y derechos aprobando la reforma constitucional en los términos en que fue
originalmente presentada y posteriormente aprobada por el Senado de la República.
(Rafael Tuki Tepano, Representante pueblo Rapa Nui, Presidente Comisión Consulta
Indígena CONADI)
34
Makihara describes the sociolinguistic hierarchy and functional compartmentalization of languages
between Spanish and Rapa Nui that resulted from the colonial practices of segregation and repression as a
colonial diglossia
244 CONCLUSIÓN
Las lenguas son espejos donde queda recogida la historia de los
pueblos en los territorios entre los seres de la vida. Las lenguas
recogen y cuentan sobre especies, costumbres, alimentos y
relaciones. Allí quedan grabadas las identidades y las culturas entre
los seres vivos en la tierra. Cada lengua es una autonomía, el
recuento de una experiencia de vida y de un proyecto particular. El
conjunto de la vida, del SER, de los territorios, de las relaciones,
de las autonomías, va quedando recogido en la diversidad de las
lenguas como proyecto, memoria y sabiduría. La convivencia entre
los pueblos es el encuentro de significados y sabidurías de las
experiencias diversas, de vidas y relaciones múltiples contenidos
en los relatos y posibilidades de las lenguas.
(Congreso Indígena y Popular, Convocatoria en el Cauca, 2004)
Con este último apartado concluye el análisis de un conjunto de expresiones artísticas y
culturales que revelan una preocupación por la relación del hombre con su entorno. El recorrido
se inició con una perspectiva ecocrítica sobre la producción literaria de fines del siglo XX que se
enfocó principalmente en dos libros: La loca de Gandoca, de Anacristina Rossi, y Un viejo que
leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda. A modo de síntesis, como un ciclo que regresa a los
orígenes, la tesis se cierra con un breve análisis de El libro del silencio, de Ricardo Chávez
Castañeda (2006). Esta novela del siglo XXI, es una obra en la que se puede apreciar la visión de
245 Leff sobre la crisis medioambiental, que la considera un desequilibrio sintomático de otra crisis
mayor, una crisis de la civilización.
La literatura es una expresión simbólica de las relaciones entre el ser humano y el mundo
(Ostria 2010), y existe hoy una profunda preocupación por las drásticas transformaciones de ese
mundo y su deterioro biofísico. A su vez, el medioambiente no es una noción uniforme ni
únicamente material, a pesar de ser soporte de los elementos que aseguran la vida sobre el
planeta, sino también un concepto subjetivo. ¿Acaso, interactúa el individuo con el
medioambiente o con lo que percibe que es el ambiente? Esta apreciación en sí misma es
suficiente para asignarle a las obras artísticas una nueva valoración de carácter ético (Gloftfelty).
Las dos novelas de la primera sección han tenido éxito desde su publicación – entre los lectores,
ante la crítica y desde el punto de vista comercial. Fueron seleccionadas debido a que son obras
que reafirman una visión hispanoamericana de coexistencia entre diversas maneras de concebir
el mundo. Esta coexistencia tiene un resultado importante que matiza el pensamiento
medioambiental (rural) de la región: la certeza de que el medio natural y el ser humano existen
integrados, y son parte de un “todo” que vive sobre el planeta. Como se observó en el caso de Un
viejo que leía novelas de amor, para los shuar, hábitat y shuar son la misma cosa, y el consumo
de recursos se lleva a cabo como parte de la subsistencia que no perturba los ciclos biofísicos a
los cuales pertenece la comunidad. En La loca de Gandoca, el significado espiritual que cobra el
entorno natural se traduce en el alejamiento de un estilo de vida consumista y la vivencia de que
la degradación ambiental es una profanación de la vida humana.
La perspectiva ecocrítica que se aplicó se entendió dentro del marco amplio de la
sustentabilidad, lo cual permitió apreciar la dimensión ética de un acercamiento a la compleja
trama representacional en la que sus autores construyeron el mundo novelístico. Se consideraron,
246 además, el aspecto comunicativo y su capacidad de influencia en la semiosis social (Pizarro;
Franco, ¿La historia de quién?). Las primeras dos obras integran una cuidadosa combinación de
temas actualmente conflictivos desde una prosa sencilla, ágil y dinámica, rica en imágenes
visuales y sensoriales, con un lenguaje cristalino que incorpora un perspicaz sentido del humor.
Ello hace que el alcance de ambos textos sea amplio e internacional. Esta consideración del
sujeto-receptor es importante, porque indica que un público diverso decodifica la naturaleza de la
narrativa, conectándose con un dinamismo casi cinemático, en Sepúlveda, o con un lenguaje que
oscila entre lo personal y lo periodístico, en Rossi.
El recorrido prosiguió luego con una ampliación del campo de estudio, a representaciones
visuales o experienciales, en este caso, las instalaciones de la artista plástica Helen Escobedo. A
modo de intervenciones epistémicas del espacio público, este tipo de representación espacial y
material amplía la noción de discurso. Su relevancia para la temática de este trabajo se debe a
que las narrativas y discursos legitimados mediante los cuales las sociedades organizan sus
instituciones, sus relaciones y su espacio, deben su "licencia" a múltiples fuerzas constitutivas,
aun cuando se privilegie la lengua, el texto y su estructura significante de códigos lingüísticos.
Por lo tanto, a través de su fusión con el espacio, se pueden ver las obras de Escobedo como
intervenciones materiales de la memoria que entablan un diálogo con la comunidad y con el
entorno para el que fueron pensadas.
Una tercera frontera se cruzó en el capítulo IV, también identificado como tercer eje,
donde se concretó una caracterización integrada de comunidad y territorio. Las observaciones se
apoyaron en un trabajo de campo, llevado a cabo en Rapa Nui (Isla de Pascua) que consideró los
impactos de los procesos socioculturales en el espacio. Se amplió entonces el marco de trabajo a
lo que se conoce como diversidad biocultural, que trata la inseparabilidad e interdependencia
247 mutua de comunidad humana, lugar y prácticas ancestrales (Luque; Rozzi). Se rastrearon así
algunos de los impactos provocados por la conjunción de discursos nacionales e internacionales
sobre la conservación ambiental y arqueológico-cultural, para concluir que no existe respecto a la
dimensión cultural un reconocimiento compatible con las diversas dimensiones de la política
ambiental. El trabajo observó la persistencia de la marginación política, económica y étnica de
los habitantes originarios de la isla y una aceleración de la degradación de los recursos vitales
para su supervivencia. A estas observaciones se suma entonces la necesidad de cuestionar las
políticas que regulan el territorio de la isla desde la ética y la colonialidad, como también la de
decolonializar prácticas institucionales y académicas frecuentes en la investigación actual
(Wainwright; Young; Woolson, “Field research Report”). Aplicando esta interrogante al propio
análisis de este estudio, se consideró entonces la importancia del lenguaje tanto en los modos de
interrelación con el medio natural como en las relaciones de dependencia. Estas últimas
apreciaciones invitan a que este epílogo o conclusión cierre con un examen del dominio
ideológico del lenguaje.
Dentro de la misma naturaleza narrativa de un texto existe un dominio ideológico. La
ideología dominante está implícita en la subjetividad del lenguaje y en los términos con los que
se generan el discurso y las imágenes. Por ejemplo, el lenguaje conlleva un sentido de espacio en
las preposiciones, un concepto de materia en los nombres, un concepto de tiempo y causalidad en
los verbos, que no son compartidos por todas las lenguas y tradiciones, en particular las culturas
ágrafas. El modo como el lenguaje conceptualiza el tiempo se convierte en un patrón de
organización intuitiva y contribuye a los modelos mentales que dan forma y sentido a la vida
cotidiana. Así, existe un determinado sentido de espacio, de tiempo y de materialidad dentro del
mismo lenguaje. Cuando esta estructura se potencia con una cultura de consumo y una
248 racionalidad económica –tópico ya discutido a lo largo de este trabajo –, resulta mucho más
difícil, a simple vista, ver la gran des-conexión física y emocional que tiene el ser humano
moderno de su lugar, en el espacio que ocupa en un mundo que no deja de estar interconectado.
Como se verá a continuación, El libro del silencio interfiere estos patrones intuitivos, ya sea
formalmente a través de su construcción narrativa, o bien temáticamente a través del lenguaje.
Otro ejemplo de este dominio ideológico del lenguaje que concierne a las obras
analizadas es el caso de la presencia corpórea. En los textos vistos hasta aquí, la presencia, a
pesar de ser abstracta, influye subjetivamente en el lector respecto a la manera cómo percibe y
entiende el contenido narrado, dado que el cuerpo y el discurso tienen la habilidad de
transformarse mutuamente. ¿Cuál es la relevancia de la corporalidad para el argumento crítico de
la relación hombre-ambiente? En la formulación discursiva se manifiestan las construcciones
culturales del cuerpo, como por ejemplo la que diferencia lo femenino de lo masculino y
consolida la heteronormatividad. Esta visualidad de género, a su vez supone típicamente un
observador implícito masculinizado. Volviendo a observaciones de tipo estilístico sobre el
lenguaje, Elizabeth Grosz explica que uno de los dominios de análisis narrativo entiende las
normas imperantes en las reglas gramaticales y sintácticas como simbólicas o patriarcales, en
contraste con las consideraciones materiales que son vistas típicamente como femeninas (11).
Este argumento refuerza la dialéctica sujeto-objeto en paralelo a una dicotomía heteronormativa,
en la cual la materialidad de la naturaleza se feminiza frente al simbolismo masculinizado de la
cultura, lo que refuerza la jerarquización de la relación.
Tanto el mundo narrativo de Un viejo que leía novelas de amor como el de La loca de
Gandoca, subvierte esta dinámica de géneros mediante la alteración simbólica o una codificación
que no se ajusta a la heteronormatividad. En el primer caso, los personajes son todos masculinos,
249 a excepción de dos personajes puntuales secundarios. Sin embargo, el hecho de que el personaje
principal sea un anciano que lee novelas de amor incorpora vulnerabilidad simbólica. Por otro
lado, la violencia más implacable que perciben los habitantes de El idilio está en manos de la
naturaleza: la dinámica de los ciclos naturales, el clima, los vectores de enfermedades, la biota
autóctona. De manera factual, la naturaleza de Sepúlveda ha perdido toda connotación femenina
convencional desde las primeras páginas. Sin embargo su escritura no deja de ser masculina. En
el caso de La loca de Gandoca, las limitaciones impuestas por la mecánica del sistema de signos
utilizados para crear la narrativa condicionan la posibilidad de crear un discurso estilísticamente
femenino. Rossi desafía estos límites, creando sujetos desprovistos de una posible codificación
anticipada. Deja así a sus lectores en una aparente ambigüedad respecto al género de aquellos
personajes que como elementos naturales personificados, son sagrados, espirituales o
constitutivos de la identidad. Este aspecto de la narrativa de Rossi ha sido analizado desde la
perspectiva de la teoría queer (Kerns 2012). Desde la perspectiva del análisis ecocrítico de esta
tesis, más que ver este desafío como una subversión de una construcción, heteronormativa, que
se reemplaza por otra, la queer, se propone la inclusión de la ambigüedad sexual a partir de la
experiencia, una experiencia ligada a otra cosmovisión en la que no se manejan las mismas
tensiones jerarquizadas de género. En otras palabras, las líneas definitorias del discurso de poder
en paralelo a una separación de género están desdibujadas; por ejemplo, el carácter erotizado de
la figura sagrada de Yemanyá no se mantiene fijo dentro de un marco femenino.
En la tendencia lingüística e ideológica a la dualidad, se buscó también complejizar la
dialéctica entre sujeto y objeto, que típicamente ha visto en el binomio cultura-naturaleza un
dualismo cartesiano convencional. La teorización cultural en ocasiones no supera el tipo de
problemas inscriptos en el enfoque dualista, hecho que tiene repercusiones significativas para
250 una apreciación multimodal. O sea, todo enfoque conlleva también una estructura que
circunscribe la producción de significado. La complejización dialéctica se consiguió entonces
mediante la intersección con perspectivas de los estudios de performance y los estudios
poscoloniales. Esto llevó a observar el papel semiótico del espacio en múltiples escalas y
dimensiones, tanto en el campo de las representaciones artísticas como en lo cotidiano. La trama
de interconexiones reconceptualiza la actual crisis ambiental en su complejidad ontológica, hasta
llegar a verla como síntoma de problemas mayores, tales como una crisis de la manera de
conocer el mundo, o crisis de la modernidad (Leff, Discursos sustentables).
Como resultado del análisis de los tres ejes mencionados, se concluye que el perfil
ecocrítico adoptado a lo largo del estudio, debe entenderse como una lente sistémica. Esta
distinción sistémica permite una lectura renovada que conecta elementos constitutivos de la
cultura, y su simbolismo, con el medio natural, y material más allá de una propuesta dual, y
accede a múltiples matices que se representan en textos y artefactos culturales de hoy. La
amplitud analítica, que se planteó desde la sustentabilidad, tuvo la finalidad de realzar los
aspectos espirituales y míticos que algunas culturas reconocen en los ciclos biológicos, además
de los meramente materiales, dado que en ellos se conjugan historia, lengua, geografías e
identidades. Como lente híbrida, se comprobó que supera las limitaciones de lineamientos
disciplinarios tradicionales y constituye un vehículo para el reconocimiento de los varios
lenguajes que componen las identidades de America latina. Por ejemplo, en Rapa Nui se vio la
existencia de un lenguaje compartido, una lengua franca, que es común a todos y diferente al
mismo tiempo; donde la palabra de ese lenguaje compartido, el español, tiene otro sentido, otra
significación, otro orden, otros tiempos internos para la comunidad insular, cuando se conjuga
con una cosmovisión propia y autóctona.
251 Además, el acercamiento ecocrítico permitió subrayar aspectos sociales y culturales
contemporáneos que se ven modulados entre lo local y lo global, que son representativos de las
relaciones transculturales e intercambios de poder. Esto último es parte de la síntesis temática
que se presenta con el breve análisis de El libro del silencio. Además, esta novela podría
apreciarse como un contraste estilístico respecto de la prosa de Rossi y Sepúlveda, razón que
podría explicar la menor amplitud del público lector, a pesar de haber sido igualmente ponderada
y galardonada. La manera formal en que la obra acerca al lector las disyuntivas del mundo de
hoy es plasmándolo plenamente dentro del caos urbano en el que se vive, caos que en lo
cotidiano resulta velado por un imaginario consumista y un tiempo acelerado y economizado. En
un océano de constantes posibilidades y apremiantes decisiones, Chávez Castañeda se vale de la
palabra para subvertir toda preconcepción del lector, inclusive la de cómo debe leerse una
novela. A continuación, previo al breve análisis, se incluyen algunas consideraciones
conceptuales.
1. ALGUNAS CONSIDERACIONES
El lenguaje
La dicotomía lingüística del alfabeto es ya un marco impuesto de comunicación al que toda
cultura rica en tradición oral y la narrativa espacial debe ajustarse en América latina –la
transcripción, los filtros, la expresión escrita y la adaptación al texto lineal. El lenguaje conoce al
sujeto, pero no a la persona (Echeverría). En el lenguaje escrito este sujeto está desprovisto de
los actos del habla que lo definen como sujeto-humano, lo cual es suficiente para retener el
lenguaje.
La imagen
252 Comparativamente, las imágenes resultan visiones fugaces. Por ejemplo, las instalaciones
analizadas en la segunda sección capturan la naturaleza efímera de la memoria, pero
simultáneamente expresan las consideraciones filosóficas de las ideas propuestas.
Palabra y memoria
Las palabras tienen un papel importante en la creación de la memoria, dado que cambian la
recolección o interpretación de un mismo evento. En este contexto, la intertextualidad entre la
imagen, la palabra y la importancia de la palabra corporizada, o del cuerpo en el contexto
narrativo, representan no sólo una memoria cognitiva sino también sensorial.
El texto escrito
En cierto sentido, el texto ha sustituido la memoria y la acción de memorizar, dado que puede
producirse como archivo. Pero el texto ha sustituido también la experiencia como medio de
construir conocimiento. La lectura trae nuevas experiencias a través de la imaginación y
devuelve los sentidos por medio del concepto. Sin embargo, no hay que olvidar que la cultura
letrada prefiere el raciocinio a la intuición.
La memoria
¿Es inalterable el pasado? Es resistente en cuanto reside y se reproduce en el presente. Se lo
concibe inalterable por cuanto se lo registra y consolida en un archivo que se presume verosímil.
Sin embargo, la percepción del pasado evocando la memoria permite que se modifique cada vez
que se vuelve a narrar o interpretar. Los hechos históricos son por ende menos importantes que
las historias que se cuenta sobre ellos. Con la narración, el sujeto receptor se acerca a la
importancia de los eventos. Por lo tanto, el lenguaje con el cual se relata una historia es la
manera en que se refiere al pasado en el presente.
253 La literatura tiene la capacidad de dar voz y otorgar un lugar en la historia a aquellos cuyas voces
apenas se registran, incorporándolas así en la memoria colectiva. Aunque la escritura implique
un proceso mediado, aunque el lenguaje resulte un filtro en el proceso de transcripción, es a
través de la narración que estas voces encuentran un espacio en la historia. Como narrativa
fragmentaria, El Libro del silencio forma un mosaico a semejanza de cómo se registran en la
memoria las experiencias, imágenes que mediante la interpretación redefinen el pasado como
imágenes de la memoria.
2. EL LIBRO DEL SILENCIO. ESPACIOS, PALABRAS Y MEMORIA OLVIDADA
De la misma manera que se ha concebido el espacio como un punto donde se manifiestan
las tensiones sociales, el texto puede verse como un punto convergente de formas de
significación de aquellas. El Libro del silencio de Ricardo Chávez Castañeda (2005) interna a los
lectores en una narrativa astutamente articulada y laberíntica, cuyo destino es imposible de
prefigurar o imaginar. Una fórmula narrativa con aparentes ecos de Rayuela de Julio Cortázar
atrapa al lector en un juego de la imaginación, en una aventura al ártico y en un continuo viaje a
los recovecos existenciales más profundos del ser; todo ello con un honesto respeto por el ser
humano. En una aparente yuxtaposición de hilos narrativos, con una prosa rica en imágenes,
Chávez Castañeda hila y se adentra en una trama lingüística que desafía la secuencialidad e
indirectamente la tendencia deductivo-inductiva del lenguaje y su consecuente linealidad
estructural. Dirá la narradora “[…] qué palabras son importantes. No esos conceptos abstractos
que la humanidad ha ido alcanzando con tanto esfuerzo, vanidad e ineficacia” (212).
En el análisis acerca de la relación entre el pensamiento racional, el deterioro ecológico y
la epistemología ambiental, Enrique Leff nos recuerda que todo nuevo horizonte de la “aventura
254 del conocimiento” debe cargar con el lenguaje (Leff, Aventuras epistemología ambiental, 13). El
lenguaje, como se ha indicado, no es “un medio transparente de comunicación” sino un criterio
normativo en sí mismo, un medio que contiene una fuerza sistemática hacia la estructuración, y
que imperceptiblemente conduce a valoraciones preferenciales de lo que se considera verdadero
(Massumi 41, mi traducción). Por lo tanto, en un desafío a la experiencia moderna por medio de
la construcción del lenguaje, el aparente caos del espacio narrativo de Chávez Castañeda acerca
al lector a una introspección que cuestiona las posibles consecuencias del privilegio asignado a la
racionalidad y la resultante otredad que de él deriva.
Las primeras páginas del libro advierten que su lectura requiere de un sacrificio, que se
trata de un libro inconcluso, que puede ser leído a partir de cualquier palabra, dado que, en
efecto, si el lector busca linealidad en la trama, se encuentra frente a un laberinto. Falto de
patrones formulistas, el texto confiere al lector no sólo la tarea de articular la yuxtaposición de
eventos para resolver el misterio de Riaggoé en tiempo y espacio, sino de interrogar los propios
valores y ética con que se mira el mundo. La voz narrativa está en manos de Jana, una lingüista
de tradición occidental, que ha ido al pueblo de Riaggoé, en territorio Inuit del Círculo Artico, a
estudiar su lenguaje singular en peligro de extinción. Sin embargo, en este destino remoto de
Riaggoé ocurre un fenómeno nunca antes visto: la erupción de un fuego destructor que emana
del suelo helado, el cual parece estar destinado a erradicar la palabra escrita mediante la quema.
Jana realiza múltiples intentos, seguidos de fracasos, para comprender este mundo
desconocido. Los fuertes lazos de Jana a Europa son parte del obstáculo – transformado en
obsesión – de los esfuerzos por acercarse a un universo Inuit que ha existido en paralelo a la
trayectoria europea sin un punto de encuentro con ella. Se trata de un universo que Jana
vislumbra por medio de la palabra:
255 Una vez apoyé mi mano abierta en la nieve y luego señalé la silueta resultante.
“Huella”, dije. La mujer inuit que iba conmigo comenzó a posar la mano también
pero iba dejando huellas que apenas variaban en su posición, […] un tapiz de
manos blancas que habían sido llamadas todas de manera distinta. (Chávez
Castañeda 150)
La danza de manos en la nieve, dinámica imagen en un campo blanco del Artico, se expande
espacialmente en la imaginación del lector como un performance discursivo, en una dirección
contraria a la síntesis de un lenguaje descriptivo. Al reconocer la imposibilidad de una sincera
comunicación con el lenguaje propio, al darse cuenta de su instinto que desea utilizar como
mecanismo reproductor de la experiencia del “otro”, Jana sufre vértigo y transita en la alternativa
de la “antipalabra”. O sea, busca redimir en el silencio autogenerado la concientización de que el
habla de uno – de ella y de los suyos – condiciona el silenciamiento del otro, aun cuando el
objetivo sea rescatarla. Frente a tal revelación sobre su propia colonialidad, Jana se pregunta:
“¿Se puede hacer una historia no del aprendizaje del habla sino del aprendizaje del callar?”
(133). “¿Pude engañarme un segundo al menos creyéndome elegida por el silencio pleno de
quien todo lo ha dicho?” (141).
El emplazamiento de la historia en los extremos boreales del planeta y la aparición de un
fuego que derrite nieves eternas y seca el suelo, puesto que “no ha nevado allí no sé desde
cuando a pesar de estar rodeado de un océano de hielo” (159) podrían considerarse en sintonía
con preocupaciones ambientales contemporáneas. O sea, sería un punto congruente con una
perspectiva ecocrítica a la que concierne la transformación planetaria de lo que hoy se da a
conocer como el Antropoceno.i Sin embargo, la excepcionalidad de esta novela a los fines de
este trabajo está en la síntesis conceptual, que llega al lector mediante una transformación
256 dialéctica de espacios fronterizos culturales, lingüísticos, epistemológicos y ontológicos. Se trata
de fronteras construidas a partir de la experiencia urbana, letrada, de una urbe posmoderna. En
ella, la experiencia fracturada da Jana debe ser compaginada y recompuesta por el lector. Las
fracturas se manifiestan por medio de dicotomías simbólicas, en las que el lector puede
identificarse en cuanto sujeto de un mundo moderno urbano, y así volcar la propia experiencia en
reconocer la tensión de diferentes binomios: vida y muerte, fuego y hielo, necesidad y rechazo,
palabra y silencio. Se llega entonces al remolino de la novela, a la búsqueda de aquello que
explique el misterio de este pueblo remoto, cuya concreción se puntualiza con la siguiente
pregunta: ¿cuál es el beneficio del silencio? Para Jana, entender el silencio autoimpuesto en
Riaggoé, “un silencio sin fisuras […], una mudez que mina el derredor de un terreno de
significaciones y espera” (208), es entender su misterio. Y en el silencio colectivo se conjuga la
necesidad de autosilenciamiento como única forma de resistencia a la expansión moderna y a la
imposibilidad de retener el derecho comunitario inuit, a su identidad, su espacio y sus tierras
tribales ancestrales.
Quemarse o ser quemado para ayudar a la desaparición, igual que hicieron los
científicos con la telaraña de cuerpos antiquísimos que descubrieron cerca de
aquí. Quemarlos. El fuego de Riaggoé no es una alianza con el cazador sino con
la víctima. (207)
El libro del silencio aborda entonces los límites impuestos por el lenguaje, mediante el
poder sugestivo de la palabra y el juego dialéctico. Asimismo, desafía los límites de la literatura
creando un texto laberíntico. Pero la renovación del medio expresivo de la novela, está en su
política de negociación: entre Jana y los habitantes de Riaggoé, entre Jana y ella misma, entre el
lector y la voz narrativa. Está también en evocar el rol del silencio como elemento discursivo de
257 negación a la palabra, un mecanismo que limita el alcance del habla del otro, una forma de
cancelación del discurso privilegiado y hegemónico frente al cual un pueblo originario, en este
caso el inuit de Riaggoé, no ve alternativa de supervivencia colectiva. Con un lenguaje de
búsqueda, que lleva al lector a frecuentes impasses reflexivos, Chávez Castañeda se vale de una
construcción dialógica compuesta de aparentes monólogos sin un marco simbólico común, que
en lugar de comunicarse en una secuencia lógica simplemente cumplen con un ordenamiento sin
comunicación. Y es entonces aquí donde surge como alternativa el intercambio figurativo, el
lenguaje físico, la conexión emocional y la comprensión del derecho a la existencia
ancestralmente concebida; entendimiento que interrumpe éticamente la posibilidad de
documentar la vida del otro y reducirlo así al espacio discursivo del conocimiento europeo.
Porque como explica su narrador, cada grupo humano,
cada lengua es un recipiente de su historia, sus hábitos, sus vicios, sus olvidos
[…] Cada una es un instrumento para ordenar “la realidad”, pero es específica
para configurarla a su propia manera. En fin, cada lengua es en sí misma un juicio
sobre el mundo […] son memoria de su propia evolución, un registro de lo
asimilado y de los caminos no optados. (45-46)
En síntesis, la empatía del conocimiento, el respeto mutuo entre grupos humanos hacia
una ética del bien común, son fundamentalez si la propuesta, como sostienen los principios de
sustentabilidad, es una responsabilidad planetaria intergeneracional que celebre la diferencia no
sólo hacia una diversidad de biotas, ecosistemas y mecanismos de sustento material, sino en la
pluralidad cultural a fin de superar la otredad. Desde la perspectiva epistémica, El libro del
silencio manifiesta el dinamismo de un proceso de transformación capaz de reorientar
perspectivas, puesto que interviene no solamente la dimensión del espacio sino aquella de la
258 memoria. En este sentido, se evidencia un patrón común entre las obras artísticas y las
manifestaciones culturales analizadas en este trabajo, dado que se trata de expresiones creativas
capaces de interrumpir la ontología del caos urbano del siglo XXI, el performance de sociedades
industriales e industrializadas, y alternativamente estimular una imaginación ecológica y
humanamente sustentable.
En este contexto, que se valió de un diálogo entre diversos marcos de análisis, se vio
también que los saberes autóctonos y el conocimiento experiencial pueden, y deben, integrarse
dentro de una propuesta ética-pragmática de la sustentabilidad ambiental, para que exista el
diálogo hacia una compatibilidad entre propuestas globales, locales y regionales. Como dice
Diana Luque Agraz, debe establecerse “toda una diversidad de ‘posibilidades’ de ‘ser’ y de
‘habitar’’ el mundo. La praxis de la naturaleza puede tomar múltiples senderos creativos si
somos capaces de entablar el ‘diálogo con la otredad’ ” (351). Recurriendo entonces a las
palabras del antropólogo Phillipe Descola, se puede entender el contexto de tal diálogo mediante
el intercambio y reciprocidad hacia la sustentabilidad planetaria, que “se basa en un principio de
estricta equivalencia entre los humanos y los no humanos que comparten la biósfera, la cual es
concebida como un circuito cerrado homeostático” que se mide en la vitalidad genérica del
cosmos (Descola:110). O sea, las escalas de los intercambios recíprocos son múltiples y
contemplan equilibrios más allá de la cuantificación discreta.
Como se señaló en la introducción, el discurso ambiental ha adquirido una mayor
dimensión política y mediática e involucra transformaciones tanto sociales como culturales. Y es
esta mayor visibilidad del papel que juega la cultura en las transformaciones socioambientales lo
que ha dado cabida a la integración de alternativas discursivas desde el lenguaje estético del arte
hacia una reformulación de metanarrativas culturales. En síntesis, “el sostén futuro de la
259 humanidad y de la salud biofísica del planeta recaen no sólo en una reconceptualización y
rearticulación de las prácticas productivas y de apropiación de los recursos naturales, sino en la
visión ética y los valores que le asignamos al mundo; dependen también del imaginario social
que le da forma a esa visión ética y del poder persuasivo de palabras e imágenes” (introducción
1). Recíprocamente, esta tesis sostiene la propuesta de fomentar una empatía del conocimiento a
fin de adoptar una política de la pluralidad y una ética de la diversidad, no sólo en la relación
entre culturas, sino también con la naturaleza mediante nuevos paradigmas de integración.
Notas
i El término Antropoceno se propuso a partir del año 2000 como sustituto (y derivado etimológico) del
concepto geológico Holoceno para subrayar el significativo impacto global que las actividades humanas
han tenido y continúan teniendo sobre los ecosistemas terrestres.
260 ANEXO A
1. CASO MEDIÁTICO DEL HOTEL HANGA ROA.
Artículo del 15 de septiembre de 2010 sobre el conflicto que involucra el Hotel
Hanga Roa
El artículo describe en detalle como llegó a construirse un hotel en manos privadas
extranjeras, el problema legal, y los eventos de protesta. Se evidencia en ello lo que
yo he llamado en este estudio de caso, “privilegios políticos” y “estructuras coloniales
de exclusión”.
“La reclamación de la familia Hito pone en serio riesgo la existencia del Hotel
Hanga Roa. El 7 de enero de 1970, Verónica Atamu Pakomio, viuda de Ricardo
Hito, realizó “una cesión de derechos eventuales” al fisco de 6,7 hectáreas
ubicadas entre Hanga Roa y el borde costero. Un terreno que en sí es una
península y que tiene una hermosa vista a gran parte de la Isla.
Esta cesión o préstamo, lo hizo la viuda de Hito luego que representantes del
Gobierno le solicitaran esta tierra para construir un hotel (tal como refrendó a este
corresponsal el ex alcalde Alfonso Rapu), argumentando que el proyecto traería
gran desarrollo para la Isla. Como permuta por este préstamo o cesión, se le
construyó una pequeña casa a la señora Atamu en otro paño de su propiedad.
Verónica Atamu no dominaba el idioma español, menos su escritura. A pesar de
eso, en el contrato se planteó que ella sí lo manejaba. En diciembre de 1970, el
Fisco de Chile, amparado en la inscripción de la totalidad de tierras de Pascua que hiciera el fisco en el Conservador de Bienes Raíces de Valparaíso, en 1933decidió traspasar este terreno a Corfo.
En diciembre de 1974 CORFO, inauguró el hotel Hanga Roa en dicho terreno; En
1981, lo vendió a Hugo Salas Román en $31 millones, convirtiendo a éste en el
único no rapa-nui poseedor de terrenos en esta Isla, lo que contravenía en forma
flagrante la Ley Pascua, de 1966, así como el decreto 2882, dictado en 1979.
En 2005, Salas traspasó la propiedad a la Sociedad Hotelera Interamericana,
261 controlada por Cristoph Schiess. Éste hizo esta transacción a sabiendas que las
tierras eran reclamadas por los Hito, que hoy ocupan el remozado edificio y
pretenden crear un centro de educación y cultura Rapa Nui, “que sea luz de un
nuevo tiempo, en el que se respeten los derechos humanos y la diversidad
cultural”, como dice Marisol Hito.
En torno al Hotel Hanga Roa hay más: los Schiess son socios de Daniel Platovsky
en la empresa comercializadora Mellafe y Salas. Platovsky, hombre de confianza
de Piñera, fue designado por éste director de Sasipa, empresa estatal que maneja
la carga y descarga de barcos y la administración de las mejores tierras isleñas. A
Platovsky algunos isleños lo sindican como uno de los personeros que quiere
“privatizar” la isla, como ha denunciado el consejero regional UDI Enzo Muñoz,
que denunció el proyecto del empresario de construir un resort con canchas de
golf en el fundo Vaitea, además de un casino.” (Marín 2010)
Marín, Francisco. “Otro conflicto indígena: La rebellion en Rapa Nui,” desde
Hanga Roa, Rapa Nui. The clinic online http://www.theclinic.cl/2010/09/15/elotro-conflicto-indigena-la-rebelion-en-rapa-nui/
2. FUENTES METODOLÓGICAS DEL TRABAJO DE CAMPO
Socialización de la naturaleza y los territorios Comcaác Seri. Un estudio de caso del
Norte de México.
The case study presented in the book Naturalezas, saberes y territorios comcaac
(seri) details the work of Diana Luque, a researcher for the Centre for Research in Food
and Development, Mexico (CIAD) in the Sonora desert region. The research builds upon
her previous work “The appropriation of the Comcaác Nature: towards a democratization
of knowledge.” (Luque: 2006) i Luque takes an interdisciplinary approach to the project
and its broad range may be understood as an intersection of political ecology,
conservation discourses and semiotics of culture and space, which relies on qualitative
analysis and considerations of existentialist philosophy and ethics. Methodologically, the
work is grounded in a collaborative compilation that combines modern technologies,
systemic analysis, and ancestral Comca’ac knowledge. The outcome is a culturally rich
262 mapping of the territory and of the many practices and signifiers that have sustained the
land and its people for over one thousand years. In other words, it is a collective registry
and spatial manifestation of a dialogue between traditional knowledge and practices, and
contemporary approaches to scholarly research study.
The project was conceived in response to three primary developmental pressures
external to the community that together threatened further dissolution of the group’s
social structure, traditional practices and access to their territory. Conservation,
conventionally conceived around biodiversity preservation; a national initiative of
tourism development in the region; and alteration of the group’s natural resource
management practices, as imposed by the national government that transformed
sustenance harvest and agriculture into commodity production to integrate with external
markets.
Conservation actions in the Gulf or California, which is the majority of what
remains of the Comcaác original territory began with the designation in 1963 of a
National Nature Reserve and Wildlife Refuge on the Island of Tiburon. Initially unaware
of this decree, the Comcaác later expressed that these legal requirements around
biodiversity conservation ignored their sustainable co-existence with their habitat, which
is based on the preservation of natural resources (42). The Comcaác see themselves as
part of the biological cycles of the sea and the desert, conferring sacred significance to
desert plants, marine turtles and other local wildlife. (24) For them, habitat and the
Comca’ac are the same thing. Thus, practicing a sustainable use of resources for
subsistence and protecting the natural resource base is a way of life and the basis for
adapting to external economic and social pressures. Additionally, conservation models
resulted in a limited ecological protection reach that increased political state control of
the land, with a potential further spatial segregation and transformation of what is still a
traditional lifestyle. Integration into the national State and market economy has
negatively impacted the Comcaác in a variety of ways including a cultural transformation
into sedentary life in two localities, the necessity to reconceptualize territorial patterns
and property rights, and an expansion and transformation of subsistence production.
Another consequence of this integration into conventional Mexican society has been a
263 slow process of cultural identity loss for younger generations and the early signs of
political and economic marginalization of the population, a phenomenon widely shared
by other indigenous people of Mexico and Latin America. (27)
A tourism project for the Sea of Cortes, that was a priority of Vicente Fox’s
government, launched a stream of persistent attempts from private investors to access
Comcaác authorities with developmental proposals. As these proposals were ultimately
identified to promote the loss of their ancestral knowledge and identity, the Comcaác
sought assistance from the INI (Indigenous National Institute) and received support from
the INE (Ecological National Institute). (42) Recognition of the contradictions in the
legal aspects of the national environmental policy facilitated an approach that framed the
community’s development as culturally centered sustainability. On one hand the legality
was imposed on traditional resource management systems with potential adverse
outcomes. On the other hand environmentalism offered opportunities to the community
for the appropriation of a conservationist discourse to recreate a collective identity based
on ancestral knowledge. (39)
With regards to the method of study, Luque and her team understood that they
had to serve the interests of the Comcaác as well as the region’s ecological needs within a
framework of national and international environmental protection. In order to accomplish
such task, they spent the necessary time to integrate the projects initial academic frame
with an intercultural dialogue of indigenous knowledge, biodiversity and modern
demands. Mexican scholar Enrique Leff in the prologue of the book identifies her work
as a “sailboat trip” that began with a “post-modern instrumental of satellite georeferences and a global position system (GPS) to capture the heart of tradition and to
localize memories still alive in the ‘sage’ elderly, in a Map of Cultural Value.” (16) The
desert referred to as the neighboring space in which the Comcaác and the Island of
Tiburon are located, is defined in geo-ecological terms, but is also used metaphorically to
identify a symbolic aridity of ancestral practices eroded and transformed by a history of
colonial “civilizing” domination.
The project required five years of collaborative work to complete. An integrated
team designed to incorporate local community interests included the community itself in
264 pivotal roles such as decision making and reassessing the proposed project goals. With
the understanding that depriving a people of their ancestral connections to the natural
environment is a form of cultural extermination, Luque set out to find how a reappropriation of nature could enrich a re-signifying process of their world. While such
resignifying cannot reverse previous transformations of collective identity and is not
assumed to do so, it can reconnect ancestral sustainable practices with a reality of
limitations imposed by Mexican policy, governmental bodies and modern society.
Three central themes structured the research: 1. Environmental, 2. Indigenous and 3.
Participatory. Framed initially as a study in political ecology and designed to evaluate
conservation/resource protection strategies, the framework had to expand to include the
subject of indigeneity. Environmental sustainability was approached as situating the
project around culture. The combination of the aforementioned factors dictated that in
order for the study to be successful the process had to be participatory with the Comca’ac
setting the criteria of analysis. The outcome was a proposal of an ethnically unique
system of socializing nature (SESN) that could evaluate a process of knowledge
hybridization, which integrates the normative and spiritual beliefs submerged in the
culture-nature relationship of the Comca’ac people and its modern context.
The resulting compiled Historic Episteme and Cartography of Comca’ac Knowledge
provides a publicly well-informed understanding of their ethics, beliefs and practices.
This has the ability to strengthen the agency of the community in participatory processes
within the larger frame of a democratic government. It also serves as a written archive of
Comca’ac history, of their sites of cultural value and their way of living in the world that
can be formally shared with younger members of the community and with scientists and
politicians of the rest of the nation. The integrated articulation of the study and its
outcome may further encourage decisions about natural resource management that are
immersed in a context that is simultaneously physical, biological, social, cultural and
spiritual. And more important, it is the outcome of a dialogue of pluricultural knowledge
and it is an example of the value of empathetic knowing, a necessity in addressing the
ecological and social justice component of sustainable development.
265 Value of this case-study for proposed research of the Rapa Nui of Easter Island
Despite the different locations, cultural heritage, ethnicity and colonial history, the
two cases share a number of components that render the Comcaáac Seri case study one of
value in addressing similar conservation/ tourism pressures on the Rapa Nui communities
of Easter Island. The two groups identify their current territory as an island that is also
part of nature reserve (protected territory) and is of interest to NGOs, investors and
government due to either its fragile habitat or its tourism potential. They both also face
ambiguity with the subject of individual versus collective property rights to their land and
a decrease in their population. Additionally, both populations have been undergoing
cultural transformation as the result of language and cultural contact with Spanish
speaking societies, and as indigenous groups of Latin America, both groups had to
historically face some shared governmental idiosyncrasies as part of a history of
subjugation and territorial loss.
i
www.ciad.mx/desarrollo/dra.-diana-luque-agraz-2.html
266 ANEXO B
INFORME DEL TRABAJO DE CAMPO
Tinker Foundation Travel Grant for Latin American Studies
The University of Arizona
Field Research Report
1.
Name: Maria Alessandra Woolson
2.
Department: Spanish & Portuguese
3.
Email: [email protected]
4.
Project Title: “Rapa Nui as Cultural Mirror of Colonized Conservation
Discourses.”
5.
Rapa Nui or Easter Island, Chile.
6.
Duration of research work on the field: 8/12/2012 – 09/4/2012
7.
Abstract:
ABSTRACT
Discourses of sustainable development related to Rapa Nui (Easter Island) obscure the
contradictory impact of environmental and cultural conservation policies. This project
examines the contradictions produced by contemporary practices and the narratives that
inconsistently recognize the cultural dimension in which environmental discourses and
politics are situated. This inconsistency continues to impact the island’s original people,
risking a continuous and gradual dissolution of collective identities, social solidarity and
traditional practices. Integrating multiple perspectives, the analysis proposes an ethical
interrogation of the discursive fabric supporting regulatory policies and institutions, and
evaluates the feasibility of a participatory cartographic project of Rapa Nui epistemology.
267 INTRODUCTION
This research project examines the discursive fabric of environmental politics and
the socio-ethical nature of a distinct cultural positioning, to enhance insights into the
environmental problematique of contemporary Latin America. Specifically, the selection
of Rapa Nui (Easter Island) aims at building a vivid case study of place-based cultural
practice as a means to identify spaces of enunciation of a discourse that has yet to find a
productive means of expression in the pursuit of socio-environmental sustainability. The
complexities involved in what I will call a deterritorialization of Rapa Nui epistemology,
or absenting voices and local knowledge, is seen as the result of a confluence of
processes that are dependent on capital expansion, that are rooted in colonial
transformations of land and culture, and that at the individual and social level are as much
a conscious process as they are unconscious. It is at this level that an altered sense of time
and lived experience is reinforced or resisted by the way discourse circulates.
In the study I employ a biocultural diversity framework that treats the
inseparability and mutual interdependence of people, place, and ancestral practices
(Luque 2010, Rozzi 2012). When applied to national and international discourses of
conservation related to Rapa Nui, fundamental contradictions emerge that impact the
island’s lived space and community. The research is therefore a mechanism to
empirically assess spatial impacts of socio-cultural processes and elucidate on the
contradictions between a highly vulnerable insular land and its original people, and the
policy and discourse that responds to a variety of actors and interests that traverse it.1
Specifically, a fundamental tenet that guides biocultural diversity is that of interinstitutional cooperation that can foster a participatory approach to problems. This proved
a productive analytical frame given the visibility it brought to the fractured nature of the
institutions that control the territory and the lack of transparency of private sector
decisions, as for example the case of the privately owned Chilean airline, LAN. 2
1 The island is designated a world heritage site by UNESCO, a National Park under the
jurisdiction of CONAF, a forestry agency, when it actually constitutes an archaeological park
with a living community, and it is also a National Monument or Chilean fiscal patrimony under a
Ministry that until 1980 was identified as that of Land and Colonization.
2 The
airline has monopolized civilian air traffic for years, directly conditioning tourist flows and
the associated waste production, thus exerting a disproportionate pressure on numerous aspect of
268 FIELD RESEARCH GOALS
My original research goal was to evaluate the feasibility of conducting a
participatory cartography of Rapa Nui epistemology to represent a spatial meaning of
place unique to the community. To date, work of this nature with Rapa Nui is distinctly
absent from the Spanish/Latin American repertoire, which explains why my research plan
was informed by Pacific studies and projects from Mexico and Canada. As indicated
subsequently, my approach had to be altered based on what I encountered after being
exposed to the fabric of contemporary life on the island, although the central questions
remained the same. What are the spatial and discursive practices that enable or prevent
the Rapa Nui population from sustaining their cultures and environment? To what extent
do their practices resist hegemonic Chilean discourse and the international discursive
image? What is the role that is played by recent conservation efforts framed under a
language of sustainable development?
Additional contextual research was carried out in the following areas: of water
resource management, solid waste management, fauna and flora conservation strategies,
desertification prevention, archaeological preservation and sustainable vs. nonsustainable architecture and tourism, education and language acquisition.
Preliminary work suggested a need to ethically interrogate practices and policies
that regulate the island and a need to decolonialize not only contemporary conservation
discourses but also research practices applied to natural resource use and cultural studies
(Wainwright 2008, Young 2011, Woolson 2012). The latter therefore became a
fundamental inquiry of my approach as I addressed to what degree of flexibility does
one’s research method need to be pushed to remain empathetic to a different cosmology
while pursuing scholarly work in the US Academy.
FIELD ACTIVITIES
the island, such as on the waste disposal site that operates beyond its carrying capacity and the
subsequent threat to the only underground fresh water resource.
269 Research activities included 1. a photographic record of various landscapes and
specific sites that represent examples of conflicting phenomena3, and 2. ethnographic
fieldwork that informed the contradictions produced by contemporary practice and
narratives that inconsistently recognize the cultural dimension in which environmental
politics are situated (Hajer 1999, Castree 2001). The semi-structured interviews I
conducted involved open-ended questions that sought to understand the presence or
absence of a particular spatial meaning of place, for the community. Parties interviewed
included: i. CONAF4 officials, administrator and technical director, research fellows and
park rangers; ii. Sernatur5 public office personnel; iii. tourist guides6; iv. researchers and
scholars in the area of anthropology, archaeology and social sciences7; v. business
owners8, vi municipal personnel in particular related to the recycling programs9; vii.
museum director and librarian10; viii. the high school principal11; ix CONADI
representative12.
RESULTS
My research, confirms a tension between a new generation of Rapa Nui that is
advancing their rights in terms of their cultural identity and the continental mindset,
See attached examples and photographs of sites on appendix 1
Coorporación Forestal (Forestry Corporation) under which operates the National Parks
5
Servicio Nacional de Turismo, (National Tourism Office) housed under the Ministerio de
Economía, Fomento y Turismo
6
Tourist guides in Rapa Nui have to be Rapa Nui or have resided on the island for many years
and passed a course and exam.
7
Connected to the island Museo Antropológico Sebastián Englert, Museo Fonck, the University
of Hawaii and Universidad de los Lagos.
8
Including Explora Hotel, which EIA from 2005 at the time of construction I was very familiar
with
9
Such as the reuse of materials for construction of an “Echo-Hare” (eco-home in rapa nui), for
the arts program at the High school and in teacher’s education, since no waste, not even
recyclable washed waste can return to the continent due to potential presence of a blood-borne
disease vector.
10
The only Museum and library of the island is the Museo Antropológico Sebastián Englert
11
Aldea Educativa, the public Highs school is a bilingual (Spanish-Rapa Nui), polyvalent school
offering three degree types, with many program and activities modeled after other Pacific
locations (Tahiti and New Zealand), that was the recipient of the 2011 the Designing for
Education: Compendium of Exemplary Educational Facilities (OECD, 2011) and which missions
is “to encourage the wider participation of the community in education and to provide a meeting
place outside school hours.” (http://edfacilitiesinvestment-db.org/facilities/4)
12
Corporación Nacional del Indígena
3 4
270 largely unquestioned outside of the Rapa Nui community that treats both the Easter
Island territory and its people as simply Chile and Chileans (Young, 2011). This situation
gets further complicated by international discourses that are shaped to various interests,
such as tourism and scholarly research (Hunt & Lipo, 2009). In other words, the field
research confirmed how discourses obscure the contradictory impact of environmental
and cultural conservation policies and reinforce a political, economic and ethnic
marginalization of much of the island’s original people while enabling an accelerated
degradation of vital resources for survival. 13
Furthermore, the addressed concrete examples reinforce the contradictions
between commercial and conservation goals at national and international level for Rapa
Nui. 14 Among this repertoire of resource depletion evidence and habitat degradation at
the hands of multiple activities to advance capital investment and economic growth on
the island, resilience from the Rapa nui community was commonplace. A most
interesting example is the unique role of the rapa nui park rangers, who as park guides
occupy a hybrid space within the national park system and rapa nui culture. In this case,
their collective identity as community members precedes and coexists with their
responsibility as a state representative. As such, rangers are unconditional mediators
between community and state.
13
Documented examples, including photographic record can be found in Appendix 1.
14 Examples
of this contradictory dynamics are i. the case of the "marine reserve" intended for the
surrounding ocean that ignores and discredits the wealth of local and ancestral knowledge about
the marine environment and its fisheries, thus preventing the local community to continue with
subsistence fishing (pesca artesanal) that has defined their diet and habits for centuries; ii the
municipal response to the tourist pressure on eth island’s aesthetics that are affected by the effects
of the South Pacific garbage gyro and factory ships, which in addition is negatively impacting the
marine ecosystem for subsistence fishing, including immediate coastal areas and the related
biodiversity. Iii. A troubling juxtaposition of the quarry’s activities, including the use of
explosives despite the porous volcanic nature of the island’s geology, that feeds dry materials for
new construction to house tourists (almost none was seen to be directed to resident’s construction
except foe the repaving of roads), and that openly violate all park regulations threatening the
structural integrity of a most important archeological sites: the Orongo Ceremonial Village.
271 The cartographic goal, as proposed, proved to require a reduced scope reorienting
its participation towards the education sector. Otherwise, it would require a longer period
of evaluation to expand it to the larger community.15
IMPACT ON PROFESSIONAL DEVELOPMENT AND DEGREE GOALS
A quantitative and qualitative enrichment of key portions of the research was
enabled by a greater amount of fieldwork related to my case study and the acquisition of
materials to complete the analysis. Travel to Rapa Nui (Easter Island) increased the
access to primary sources, higher resolution characterization of particular spaces and
more detailed understanding of in situ perspectives on the island. This was most
productive not only for gathering data to complete my dissertation but for further
research in generating fresh ideas in interdisciplinary work, as an area of research that
addresses the omission of a recent registry of tensions that evolve between the insights of
intimate local knowledge in confrontation with explicit and implicit changes brought
about by global forces.
APPENDIX 1
Of Field Research Report
Tinker Foundation Travel Grant for Latin American Studies
The University of Arizona
Partial list of specific sites
1. Orongo Ceremonial Village – Risk of structural integrity to Southern end of
village on the volcano lip
2. Soil erosion and examples of unaccounted impacts of free animal grazing in
protected areas of Poike peninsula and Rano Kau Park
15 This is due to the “clan-like” structure of the society, rooted in ancestral traditions that have for
decades protected themselves from the full grasp of the outsider. Furthermore, most Rapa Nui do
not identify themselves as an indigenous population of Chile, but rather as “original” people of a
Polynesian island, representing a case of Canadian anthropologist Hugh Brody identifies in his
book Maps and Dreams:
Can persons who have become dependent upon intruders, while keeping their real selves
hidden from prying and moralistic eyes, come out into the open and demand that the
invasion go no further? (cited by Torgenson 190).
272 3. Reforestation of heavily eroded sector of Poike Peninsula
4. Greenhouse work aligned with plan for the recovery of endemic endangered
species, subsistence species, fire-retardant species and other for organic buildup
of soils. This plan is overlooked by the Continental office and their continental
model of reforestation.
5. Hanga Roa - Evidence of unsustainable initiatives by LAN
6. Signs of explicit Rapa Nui resitance to state policy and conventional discourses,
including a very original form of activism
7. Fours sites of contrasting construction in pparallel categories: Explora Hotel,
Hanga Roa Hotel; Ecohare subsidized by Coca Cola at the hands of the
municipality and an Ecohare constructed by a family with recycled materials
collected by the community including materials regularly washed ashore from the
gyre effect.
8. Recycling and waste disposal facilities
9. Quarry and adjacent archaeological sites
10. All areas of the National Park open to the public
11. Places on the island of ancestral meaning that are either of limited or no access to
the public.
12. False advertising by LAN on Outside magazine as a “sandy beaches” destination
with the added benefit of volcano trekking.
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