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“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” Senado de la Nación
Secretaria Parlamentaria
Dirección General de Publicaciones
(S-1003/15)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,…
LEY GENERAL DE RECONOCIMIENTO DE LA CONDICIÓN DE
APATRIDA
TÍTULO I
Disposiciones Generales
ARTÍCULO 1°. La protección de las personas apátridas se regirá por
las disposiciones del derecho internacional de los derechos humanos
aplicable en la República Argentina, la Convención de 1954 sobre el
Estatuto de los Apátridas y la Convención para Reducir los casos de
Apatridia de 1961, así como cualquier otro instrumento internacional
sobre apátridas que se ratifique en lo sucesivo y por lo que dispone la
presente ley.
ARTÍCULO 2°. La protección de las personas apátridas en la
República Argentina se realizará con arreglo a los principios de no
discriminación, unidad de la familia, trato más favorable, de
interpretación más favorable a la persona humana o principio pro
homine, no sanción por ingreso ilegal y prohibición de rechazo en
frontera.
ARTÍCULO 3°. Las disposiciones de la presente ley serán aplicables a
toda persona solicitante de la condición de apátrida, o apátridas que
se encuentren bajo jurisdicción de autoridades argentinas, y siempre
que no esté comprendida por las disposiciones de la Ley 26.165.
TÍTULO II
Definición; adquisición, unidad familiar, exclusión, cesación,
cancelación, revocación y expulsión
Capítulo Primero
De la definición de persona apátrida
ARTÍCULO 4°. A los efectos de la presente ley, se entiende por
“apátrida” a toda persona que no sea considerada como nacional suyo
por ningún Estado, conforme su legislación.
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” La condición de apátrida será adquirida conforme se establece en el
Título V de la presente ley.
Capítulo Segundo
De la aplicación del principio de unidad familiar
ARTÍCULO 5°. La unidad de la familia, elemento natural y fundamental
de la sociedad, es un derecho esencial de la persona apátrida y de los
miembros de su familia.
ARTÍCULO 6°. No se extenderá la condición de apátrida en virtud del
principio de unidad familiar a personas que posean una nacionalidad.
Cuando los familiares de la persona apátrida posean una nacionalidad
diferente a la argentina, y en virtud de la aplicación del principio de
unidad familiar, se establecerán facilidades a fin de que ingresen al
territorio y para que regularicen su permanencia conforme lo
establecido por la Ley 25.871 y su reglamentación.
ARTÍCULO 7°. A efectos de los alcances del principio de la unidad
familiar se estará a lo prescripto por el Art. 6 de la Ley 26.165 y su
reglamentación.
Capítulo Tercero
De la expulsión
ARTÍCULO 8°. No será expulsada persona apátrida alguna que se
encuentre legalmente en el territorio nacional, a no ser por razones de
seguridad nacional o de orden público.
La expulsión será resuelta por la Dirección Nacional de Migraciones
conforme lo establecido en la Ley 25.871 y su reglamentación,
respetando las garantías del debido proceso, y previa consulta con la
Comisión Nacional de Refugiados –CONARE-.
A no ser que se opongan a ello razones imperiosas de seguridad
nacional, se deberá permitir al apátrida presentar pruebas en su
descargo, interponer recursos y hacerse representar a este efecto ante
la autoridad competente.
Si procediere la expulsión, se concederá al apátrida un plazo
razonable dentro del cual pueda gestionar su admisión legal en otro
país, sin detrimento que pueda aplicarse durante ese plazo las
medidas legales que se estimen necesarias. La Dirección Nacional de
Migraciones, o a su requerimiento la CONARE, podrá solicitar por la
vía que corresponda, la admisión de aquél a un país determinado. Con
ese fin, también podrá solicitar al ALTO COMISIONADO DE
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” NACIONES UNIDAS PARA LOS REFUGIADOS (ACNUR) sus buenos
oficios con el propósito de facilitar la identificación de un país.
Capítulo Cuarto
De la exclusión de la condición de apátrida
ARTÍCULO 9°. No se reconocerá la condición de apátrida a la persona
que haya incurrido en alguna de las siguientes conductas:
a) Delito contra la paz, un delito de guerra o un delito contra la
humanidad, definido en los instrumentos internacionales referentes a
dichos delitos;
b) Delito grave de índole no política fuera del país de su residencia,
antes de su admisión en dicho país;
c) Actos contrarios a los propósitos y principios de las Naciones
Unidas.
Capítulo Quinto
De las personas que no requieren protección internacional
ARTÍCULO 10°. No requiere protección internacional y por tanto no
será reconocida como apátrida, la persona:
a) Que reciba actualmente protección o asistencia de un órgano u
organismo de las Naciones Unidas distinto del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Refugiados, mientras estén recibiendo
tal protección o asistencia;
b) A quien las autoridades competentes del país donde hayan fijado su
residencia reconozcan los derechos y obligaciones inherentes a la
posesión de la nacionalidad de tal país.
Capítulo Sexto
De la cesación de la condición apátrida
ARTÍCULO 11. La condición de apátrida cesará cuando la persona
sea reconocida como nacional suyo por algún Estado, conforme su
legislación.
ARTICULO 12. La autoridad de aplicación decidirá mediante
resolución debidamente motivada y fundada sobre la cesación de la
condición de apátrida.
Capítulo Séptimo
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” De la cancelación de la condición apátrida
ARTÍCULO 13. Una vez que una solicitud ha sido resuelta de manera
positiva por la autoridad competente, la decisión adoptada no puede
ser objeto de revisión a instancia de la misma autoridad. Sin embargo,
excepcionalmente, podrá revisar la condición de apátrida reconocida
en el país cuando tenga en su poder prueba suficiente que demuestre
que ocultó o falseó los hechos materiales sobre los que fundamentó su
solicitud de tal forma que, de haberse conocido, hubieran conllevado la
denegación de la condición de apátrida.
ARTÍCULO 14. En el supuesto de excepción contemplado en el
artículo anterior, la autoridad de aplicación decidirá la cancelación de
la condición de persona apátrida mediante resolución debidamente
motivada y fundada.
Capítulo Octavo
De la revocación de la condición de apátrida
ARTÍCULO 15. La autoridad de aplicación podrá revocar la condición
de apátrida de manera excepcional, cuando la persona apátrida
incurra en alguna de las conductas comprendidas en los incisos a) y c)
del artículo 9 de esta Ley.
TÍTULO III
De la condición jurídica, de la naturalización y de la ayuda
administrativa
Capítulo Primero
De la condición jurídica de la persona apátrida
ARTÍCULO 16. La persona apátrida está sujeta a las disposiciones de
esta ley y de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de
1954, las cuales, debido a su carácter de normativa especial,
prevalecen sobre la normativa legal vigente aplicable a los extranjeros
en general, salvo aquellas que sean más favorables a la persona
apátrida.
ARTÍCULO 17. Toda persona apátrida que se encuentra en el país o
sujeta a su jurisdicción tiene la obligación de respetar la Constitución
Nacional, las leyes y normas vigentes, así como las medidas que se
adopten para el mantenimiento del orden público.
Capítulo segundo
De la naturalización
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” ARTÍCULO 18. Todo lo relacionado con la naturalización del apátrida
será resuelto de conformidad con la Ley 346, sus normas
reglamentarias y complementarias, la Convención sobre el Estatuto de
los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los Casos de
Apatridia de 1961.
Capítulo tercero
De la ayuda administrativa
ARTÍCULO 19. Cuando el ejercicio de un derecho por parte de una
persona apátrida necesite de la ayuda de autoridades extranjeras a las
cuales no pueda recurrir, la CONARE deberá tomar las medidas
necesarias para que le proporcionen esa ayuda, teniendo presente la
situación de vulnerabilidad de la persona apátrida.
TÍTULO IV
De los órganos competentes en materia de apatridia
ARTÍCULO 20. La CONARE será el órgano competente para la
determinación de la condición de apátrida, rigiéndose en cuanto a su
integración y funcionamiento por las disposiciones de la Ley 26.165,
salvo disposiciones en contrario establecidas en la presente ley.
ARTÍCULO 21. La Secretaría Ejecutiva, creada e integrada conforme
las disposiciones de la Ley 26.165, asistirá a la Comisión en lo relativo
a la instrucción de los expedientes en que ésta deba conocer y demás
funciones asignadas conforme lo dispone la presente ley, la Ley
26.165 y su reglamentación.
ARTÍCULO 22. La Comisión será responsable de establecer las
políticas de gobierno en materia de personas apátridas y coordinar las
actividades relativas al más amplio ejercicio de los derechos de la
persona apátrida y a la búsqueda de soluciones para los apátridas con
otros organismos de gobierno interesados, el Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiadosy las organizaciones de la
sociedad civil. Tendrá entre otras las siguientes funciones:
a) Proteger los derechos de los apátridas y solicitantes de la condición
que se hallen bajo la jurisdicción de la República Argentina en toda
circunstancia, para lo cual está facultada para ejecutar todas las
acciones necesarias para velar por el goce efectivo de los derechos de
los apátridas.
b) Resolver, en primera instancia, sobre el reconocimiento, la
cesación, cancelación y revocación de la condición de apátrida. A este
fin, decidirá sobre la base de las disposiciones contenidas en la
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” Convención de 1954, esta ley y demás fuentes de derecho
internacional y nacional en materia de personas apátridas.
c) Autorizar las solicitudes de ingreso al país por motivo de
reunificación familiar
d) Convocar a autoridades nacionales, provinciales y municipales a fin
de proponer la coordinación de acciones conducentes al cumplimiento
de los objetivos de esta ley y en particular, en lo que concierne a:
1.- La protección de los derechos de los apátridas para acceder al
trámite de solicitud de reconocimiento del estatuto de apátrida;
2.- La asistencia de los apátridas y sus familiares,
3.- Su inserción en la vida social y económica del país.
e) Elaborar planes de acción conjunta con el fin indicado en el punto
anterior.
TITULO V
Del procedimiento para la determinación de la condición de apátrida
Capítulo Primero
Del ingreso al territorio nacional y la formalización de una solicitud
para el reconocimiento de la condición apátrida
ARTÍCULO 23. El procedimiento para determinar la condición de
apátrida se llevará a cabo con arreglo a los principios de debido
proceso legal. En especial, se reconoce al solicitante de la condición
de apátrida el derecho a ser asistido gratuitamente por un traductor o
intérprete calificado si no comprende o no habla el idioma nacional;
debe concedérsele el tiempo y los medios adecuados para preparar la
defensa de sus intereses y tendrá derecho a ser asistido por un
defensor en todas las instancias del procedimiento. La Comisión
deberá coordinar las acciones necesarias para la accesibilidad de
servicios jurídicos gratuitos e idóneos para los solicitantes de la
condición de apátrida.
ARTÍCULO 24. Los procedimientos se regirán por lo que dispone la
presente Ley, el procedimiento especial previsto en la Ley 26.165 y su
reglamentación en todo lo que sea aplicable a la materia, y la Ley
19.549 y sus modificaciones en lo que no sea objeto de expresa
regulación específica en aquellas.
ARTÍCULO 25. En el cumplimiento de las funciones que les son
asignadas en la presente ley, la Secretaría Ejecutiva y la Comisión
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” tendrán presente los criterios del Alto Comisionado de Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR).
ARTÍCULO 26. La autoridad, ya sea nacional, provincial o municipal,
de policía, fronteras, migración, judicial o cualquier otro funcionario
habilitado que tuviera conocimiento, mediante escrito o verbalmente,
de la voluntad de una persona de acceder al procedimiento para el
reconocimiento de la condición de persona apátrida, debe notificar
dicha solicitud inmediatamente a la autoridad de aplicación.
ARTÍCULO 27. Una vez recibida la solicitud de la condición de
persona apátrida ya sea a través del interesado, verbalmente o por
escrito, por su representante legal, o remitida por alguna de las
autoridades que hubieran intervenido en la recepción de la misma, la
Secretaría Ejecutiva procederá a su registro y ordenará las medidas
de investigación que estime pertinentes en orden a resolver sobre el
reconocimiento de la condición de apátrida. Es obligatorio mantener
una entrevista personal con el solicitante a fin de que exponga los
motivos por los que interpone dicha solicitud, presente en su caso las
pruebas documentales y de otro tipo que pueda producir en apoyo de
la misma.
ARTÍCULO 28. Cuando el solicitante se encuentre privado de su
libertad ambulatoria tendrá derecho a efectuar las comunicaciones
telefónicas tendientes a que le sea reconocida la condición de
apátrida.
ARTÍCULO 29. La solicitud deberá contener los datos completos del
solicitante, los motivos por los cuales interpone el pedido y ofrecer las
pruebas documentales o de otro tipo que pudiera aportar en apoyo de
su solicitud.
ARTÍCULO 30. La decisión sobre la condición de apatridia es un acto
declarativo, humanitario y apolítico. Las decisiones de la autoridad de
aplicación resolviendo favorablemente o denegando el reconocimiento
de la condición de persona apátrida deberán contener los hechos y
fundamentos legales que motivan tal decisión.
Capítulo Segundo
Del Procedimiento
ARTÍCULO 31. Una vez apersonado el solicitante ante la CONARE, se
le informará del procedimiento para la determinación de la condición
de apátrida, sus derechos y obligaciones en su propio idioma o en un
idioma que pueda entender, incluyendo el derecho a solicitar asilo. Al
solicitante que así lo requiera o necesite, se le facilitará los servicios
de un intérprete calificado, para asistirle en las entrevistas y en la
presentación por escrito de los hechos en los que fundamenta su
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” solicitud. Asimismo, se le informará de su derecho a recibir asesoría
legal.
ARTÍCULO 32. La Secretaría Ejecutiva llevará un expediente completo
de cada solicitante incluyendo como mínimo: los datos personales del
o de los solicitantes y de los familiares que le acompañan, escrito del
solicitante fundamentando las razones por las que se acoge al
procedimiento de determinación de la condición de apátrida, la prueba
documental que aporte o el levantamiento de la prueba testimonial,
informe de la o las entrevistas efectuadas con el o los peticionantes,
análisis de los hechos y los fundamentos legales en que se basa la
solicitud, incluyendo información actualizada acerca de la ley de
nacionalidad del país (o los países) con el cual la persona tiene
vínculos por nacimiento, ascendencia, residencia o matrimonio y emitir
una opinión legal sobre la solicitud en aplicación de las fuentes de
derecho que esta ley indica.
ARTÍCULO 33. El procedimiento para la determinación de la condición
de persona apátrida será llevado a cabo en un plazo máximo de seis
(6) meses contado a partir de la fecha en que la Secretaría Ejecutiva o
quien este designe reciba la solicitud en los términos del artículo 27,
salvo que más tiempo fuera necesario para recibir la respuesta de un
Estado al que se hubiere consultado sobre la posesión de
nacionalidad, a partir de dicha fecha, sin costo alguno para el
solicitante y de la manera más expedita, sin perjuicio de las garantías
procesales y los derechos del peticionante.
ARTÍCULO 34. La protección de las personas apátridas se realizará
con arreglo a los principios, derechos y obligaciones que señala la
Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y los
instrumentos sobre derechos humanos en vigor en la República, en
particular las disposiciones de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, salvo que la presente ley establezca un
tratamiento más favorable. Es propósito de la presente ley asegurar a
las personas apátridas el ejercicio más amplio posible de sus derechos
y libertades fundamentales.
ARTÍCULO 35. En la interpretación de cada uno de los elementos del
concepto de persona apátrida y en su protección y asistencia se
aplicará una perspectiva sensible al género, a la edad, a la diversidad
u otras condiciones especiales de vulnerabilidad.
TITULO VI
De la documentación
ARTÍCULO 36. Dentro de un plazo no mayor de veinte (20) días
hábiles desde el registro de la solicitud para la determinación de la
condición de apátrida, la Secretaría Ejecutiva emitirá al solicitante, la
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” documentación que determine esta ley y su reglamentación y
procederá a emitir las notificaciones correspondientes a las
autoridades respectivas para legalizar su residencia temporal en el
país hasta tanto se decida de manera definitiva sobre la solicitud.
El documento emitido por la autoridad de aplicación será válido por
tres (3) meses, prorrogables por periodos iguales.
ARTICULO 37. La CONARE otorgará al solicitante de la condición de
apátrida un documento provisorio que le permita permanecer
legalmente en el territorio nacional y desempeñar tareas remuneradas
y acceder a los servicios y beneficios básicos sociales, de salud y
educación. Este documento será renovable hasta que recaiga
resolución firme sobre la solicitud de reconocimiento de la condición
de apátrida.
ARTICULO 38. Los apátridas reconocidos por la CONARE tendrán
derecho a la obtención de un documento de identidad que les permita
ejercer plenamente sus derechos civiles, económicos, sociales y
culturales, como cualquier otro extranjero residente en nuestro país.
ARTÍCULO 39. Los apátridas tendrán asimismo derecho a obtener un
documento de viaje para salir y reingresar al país, según lo previsto en
la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas y de conformidad con
las normas reglamentarias que dicte el órgano competente para su
emisión.
TÍTULO VII
Disposiciones Finales
ARTÍCULO 40. La presente ley será reglamentada dentro de los ciento
ochenta (180) días de su publicación en el Boletín Oficial.
ARTÍCULO 41. Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Liliana B. Fellner. –
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
La República Argentina adhirió a la Convención sobre el Estatuto de
los Apátridas de 1954 el 01/07/1972, lo que implica que a partir de
dicha fecha se incorporó al derecho interno de nuestro país y por
ende, se encuentra jurídicamente obligada a cumplirla.
La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos
(OEA), mediante la resolución AG/RES. 2599 (XL-O/10) sobre
Prevención y Reducción de la Apatridia y Protección de las Personas
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” Apátridas en las Américas, ha exhortado “a los Estados Miembros que
aún no lo hayan hecho a que consideren la ratificación de los
instrumentos internacionales en materia de personas apátridas o su
adhesión a ellos, según sea el caso, y a que promuevan la adopción
de procedimientos y mecanismos institucionales para su
implementación, de conformidad con los mismos”;
Por su parte, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de
1951 comprende, además de los refugiados, a los apátridas que son
también refugiados, y que por lo tanto es necesario adoptar normativa
específica para la identificación y protección de las personas
apátridas.
A nivel nacional, el 1 de diciembre de 2006 se publicó en el Boletín
Oficial de la Nación la Ley General de Reconocimiento y Protección
del Refugiado (Ley N° 26.165) aplicable a los refugiados, como el
nombre lo indica, y a aquellos apátridas que son refugiados en los
términos de la ley. De ahí que, no estando comprendidos en la
protección los apátridas que no son refugiados, merece adoptar un
similar criterio de protección para aquellas personas. Así lo ha hecho
la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954
proporcionando un marco a los Estados para que ayuden a los
apátridas; y se pretende, continuar aquel proceso iniciado, mediante el
presente proyecto de ley sometido a vuestra consideración que, a los
fines informativos, se aclara que sigue la estructura de la Ley 26.165.En tal sentido, el objetivo y propósito de la Convención de 1954 fue y
es asegurar a las personas apátridas el ejercicio más amplio posible
de sus derechos y libertades fundamentales, proporcionando un
estatuto jurídico reconocido a nivel internacional. Ello no es contrario ni
va en detrimento del reconocimiento internacional del derecho a la
nacionalidad consagrada por distintos tratados internacionales, sino
que dicha Convención vino a reconocer una realidad, es decir la
existencia de casos de apatridia en el mundo.
Merece por ende hacer una breve referencia a la nacionalidad a los
fines de comprender por qué los apátridas merecen protección. Los
tratados internacionales de derechos humanos consagran a la
nacionalidad como un derecho humano fundamental; en este sentido
la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que toda
persona tiene derecho a una nacionalidad. La nacionalidad es un
vínculo jurídico entre una persona y un Estado. Este vínculo jurídico
permite a la persona ejercer los derechos propios del Estado al que
pertenece y por ende permite a dicho Estado aplicar a esa persona su
legislación. De manera tal que uno de los aspectos más importantes
de la nacionalidad es permitir al nacional ejercer una amplia variedad
de derechos. A pesar de la vigencia de los tratados que la reconocen y
otras disposiciones del derecho internacional de los derechos
humanos, muchas personas nunca adquieren una nacionalidad, son
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” privadas de ella o resulta dificultosa y prolongada su obtención.
Cuando ello ocurre, su apatridia se vuelve más vulnerable. Debido a
que carecen del vínculo de nacionalidad, con lo que ello implica
conforme se mencionó, los apátridas necesitan atención y protección
especial para garantizarles el ejercicio de sus derechos básicos. Como
se ha dicho ese fue y es el objetivo de la Convención de 1954,
mediante el reconocimiento de derechos civiles, económicos, sociales
y culturales que deben ser concedidos por los Estados a los apátridas.
Ahora bien, como hemos mencionado, la Convención de 1954
reconoce la condición jurídica internacional de “apátrida”. El Artículo 1
define al apátrida como aquella persona no sea considerada como
nacional suyo por ningún Estado, conforme su legislación. Se produce
en situaciones migratorias, por ejemplo, entre los expatriados y/o sus
hijos que podrían perder su nacionalidad, sin haber adquirido la
nacionalidad de un país de residencia habitual.
Esta Convención se basa en un principio fundamental: ningún apátrida
debe ser tratado peor que cualquier extranjero que posea una
nacionalidad. Es más, la Convención reconoce que los apátridas son
más vulnerables que los demás extranjeros. Es por ello que establece
una serie de medidas especiales de protección para los apátridas, ya
mencionadas, a saber: garantiza a los apátridas el derecho a la
asistencia administrativa (artículo 25), el derecho a los documentos de
identidad y de viaje (artículos 27 y 28) y los exime de los requisitos de
reciprocidad (artículo 7). Con estas disposiciones, se intentan abordar
las dificultades que enfrentan los apátridas debido a que no tienen
nacionalidad. Ejemplo de tales dificultades son: dificultad para obtener
documentos de identidad y de viaje, lo cual no solo impide la
posibilidad de viajar, sino que también causa muchos problemas en la
vida cotidiana, y en algunos puede llevar a la detención del individuo.
La dificultad citada se pretende solucionar mediante el otorgamiento
de documentos de identidad y de viaje a tales personas.
Sin perjuicio del avance que representa la Convención de 1954, ello
no equivale a la posición de una nacionalidad. Es por este motivo que
la Convención solicita a los Estados que faciliten la integración y
naturalización (artículo 32) de los apátridas, objetivos que pretenden
ser cumplidos mediante el presente proyecto de ley tal como se
indicará. Sumado ello, al deber de los Estados de evitar supuestos de
apatridia, lo que nos lleva a mencionar a la segunda convención en la
materia: la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961.
Brevemente, puede decirse que el objetivo de esta convención, como
la misma lo expresa, es reducir los casos de apatridia mediante
disposiciones que obligan a los Estados a establecer mecanismos de
reconocimiento u otorgamiento de la nacionalidad y a evitar los
supuestos de pérdidas de la misma o en su caso a subsanarla.
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” Corresponde destacar que nuestro país también adhirió, en este caso
recientemente, a dicha Convención mediante la Ley 26.960 publicada
en el Boletín Oficial de la Nación el 6 de agosto de 2014. Ello vuelve a
poner en evidencia el interés de nuestro Estado y el compromiso
asumido en la materia.
Teniendo en cuenta lo expuesto, y con el fin de garantizar que los
derechos previstos en dichas Convenciones, particularmente en la de
1954, se extiendan a los apátridas, los Estados deben poder identificar
a los apátridas mediante procedimientos adecuados. Ni Convención
de 1954, ni la 1961, establecen un procedimiento especial para
determinar que una persona es apátrida, tarea que corresponde
regular a cada Estado. El presente proyecto de ley persigue entonces
esta finalidad.
A la luz de las convenciones internacionales mencionadas, este
proyecto de ley, que como se ha dicho sigue la estructura de la Ley
General de Reconocimiento y Protección del Refugiado (Ley N°
26.165), regula el reconocimiento de la condición de apatridia.
En tal sentido, su Título I reconoce expresamente la vigencia y
aplicación de la Convención de 1954 y 1961. En su Título II se
contempla la definición de apatridia adoptada por la Convención de
1954, se plasman expresamente los principios que rigen la materia,
como el de unidad familiar, no discriminación, trato más favorable y se
prevén los supuestos de expulsión, exclusión y cese de la condición
de apatridia. En su Título III se prevé la ayuda administrativa que
reconocía y exigía la Convención de 1954 en su artículo 25, que se
concretará a través de la Comisión Nacional de Refugiados (CONARE)
como se menciona seguidamente. En su Título IV, se contemplan los
órganos competentes en materia de apatridia, tomando los órganos
creados por la Ley 26.165 a saber: la ya mencionada CONARE y la
Secretaria Ejecutiva que funciona dentro de esa comisión, con la
diferencia que en este caso se le imponen obligaciones a cumplir para
con los apátridas y se contemplan los parámetros, funciones y
principios que deben seguir a tal fin.
En lo que hace al procedimiento para el reconocimiento de la
condición de apatridia, y lo que permitirá en lo concreto a los apátridas
alcanzar y gozar de los derechos reconocidos en la Convención de
1954, se encuentra previsto en el Título V. Se regula no solo el
procedimiento que debe seguir el apátrida desde que presenta la
solicitud de reconocimiento ante la CONARE, sino también los
principios que debe seguir y respetar tal proceso, los deberes a
adoptar por las autoridades a los efectos de permitir al apátrida
presentar tal solicitud, el plazo máximo de 6 meses para que la
CONARE resuelve sobre el reconocimiento o no de la condición de
apatridia. Complementando dicho Título, el Título VI, regula los plazos
en los cuales deberá otorgarse al apatridia la documentación que
“2015 ‐ Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres” reconoce la Convención de 1954, entre ellas, documento de identidad
y de viaje, y asimismo se contempla el otorgamiento de un documento
transitorio mientras dure el procedimiento para el reconocimiento de su
condición.
Por último no podemos dejar de mencionar la Declaración y Plan de
Acción de Brasilia, conocida como Declaración de Brasil o Cartagena
+ 30 en ocasión al aniversario N° 30 de la Declaración de Cartagena
sobre Refugiados de 1984, del 3 de diciembre de 2014, que ha
inspirado y motivado la preparación y presentación de este proyecto
de ley. Como Uds. saben dicha declaración fue el resultado de cuatro
reuniones subregionales con la participación de gobiernos, organismos
internacionales y regionales, las defensorías del pueblo y la sociedad
civil, incluida la academia. Estas reuniones preparatorias se realizaron
en Buenos Aires, Argentina (el 18 y 19 de marzo) para los países del
MERCOSUR; en Quito, Ecuador (el 9 y 10 de junio) para los países
andinos; en Managua, Nicaragua (el 10 y 11 de julio) para los países
de Mesoamérica; y en Gran Caimán, Islas Caimán (el 10 y 11 de
septiembre) para la región del Caribe.
Dicha Declaración que establece “Un Marco de Cooperación y
Solidaridad Regional para Fortalecer la Protección Internacional de las
Personas Refugiadas, Desplazadas y Apátridas en América Latina y el
Caribe” contiene el compromiso de mantener los más altos estándares
de protección, reconoce los retos humanitarios que actualmente
afectan a la región y hace propuestas innovadoras para abordarlos.
Estos principios se han convertido en programas específicos
contenidos en el Plan de Acción de Brasil “Una Hoja de Ruta Común
para Fortalecer la Protección y Promover Soluciones para las
Personas Refugiadas, Desplazadas y Apátridas en América Latina y el
Caribe dentro de un Marco de Cooperación y Solidaridad”. Este Plan
está dividido en ocho capítulos e incluye once programas estratégicos
que serán implementados por los gobiernos que así lo decidan en el
curso de la próxima década. Uno de dichos programas es justamente
el mejorar y/o establecer procedimiento de identificación de personas
refugiadas y, en lo que aquí respecta, apátridas.
Por las razones expuestas, solicito a mis pares que me acompañen
con su voto afirmativo para la aprobación del presente proyecto de ley.
Liliana B. Fellner. –
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