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ALEQS GARRIGÓZ
GALERÍA
DEL SUEÑO
© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS: ALEJANDRO GARRIGÓS ROJAS. MÉXICO, 2008
1
Durante el año de 2007, sufrí de una crisis psiquiátrica por la que fui atendido en un hospital
público. El analista me pidió, para mi estudio clínico, iniciar una bitácora donde anotara mis
sueños. Incapaz de soñar debido a mi afección, me fue sustituida esta tarea por la de escribir
de un diario donde volcara mis inquietudes mentales. El resultado fue este libro.
El autor
2
A mi familia
3
J'ouvre en moi-même un théâtre
où se joue un faux sommeil
Georges Bataille
4
ÍNDICE
EPÍSTOLA / 6
VIAJE ASTRAL / 8
TINTA NEGRA / 10
TE AMO / 11
DESDOBLAMIENTO DE DOS EN OTRO / 112
PERFECCIÓN DEL HUEVO / 13
EL PRIMO / 15
AMANTE NO NACIDO / 16
SENTIMENTAL / 17
EVANESCENCIA / 18
TODOS LOS AMANTES MUEREN JUNTOS / 19
LA ESPERA DEL AMOR / 20
VALS / 21
HECHOS / 22
MENSAJE ABIERTO /23
Y NOS HAN DE HABITAR LAS MISMAS CONTRADICCIONES / 24
POEMA 14 / 25
A GINA EN SU LECHO / 26
LA ANGUSTIA ES NUESTRA ASFIXIA COTIDIANA / 27
LSD / 28
ESPEJO DE DECEPCIONES / 30
LAS COSAS QUE AMO DE TI / 31
DIÁLOGO / 32
PESADEZ DE LA TARDE /33
OLANZAPINA 10 MG / 34
5
EPÍSTOLA
Padre:
quiero hablarte de mis veintidós años
que son como espuma arrebatada,
como viento que anda solitario y sin memoria:
hablarte de mí.
¿Recuerdas cuando yo era niño
y abrazabas mi timidez sobre un suelo de aserrines
y entre las olorosas maderas del taller casero
mordías suavemente mi oreja?
Tú tenias un calor que yo no sabía comprender,
el calor que ahora busco darle a mis entrañas.
Cuánto ha crecido mi talle desde entonces;
más no sé si creció también mi fortaleza.
Mírame en la fotografía, reconoce en mí
lo que no sabré darle al mundo:
el hijo de carne en que se alarga y permanece.
Pero sé escribir.
Y mi oficio es de cuidado.
Hay que luchar por él
como lucha un soldado por su patria.
Soy lo que da palabra a lo que quiere decir,
la boca por la que habla la piedra, el mar y hasta el éter.
En verdad.
Que si he tenido éxito… no lo sé definir.
Es tan complicado a veces… saber.
Las líneas de esto son invisibles;
y el espacio donde me he parado
se ha vuelto a la vez una zona infecciosa
que un portal dimensional.
¿Que por qué sufro? No lo sé.
Ando cabizbajo y aturdido
como el ave que no aprendió a volar, como gallo de corral
que intenta un torpe vuelo; ridículo, imposible.
A veces pienso que no aprendí a ser
y sólo soy a mi manera, como puedo.
Yo sé que entiendes.
Aquí todo sigue latiendo aún:
el ansia por elevarme a las cumbres luminosas,
el poema rojo consumiéndose en su propio fuego,
la juventud desatada que dice a todo sí,
-también a la desazón y a la falta de gravedad-;
el ritmo extraño que conduce mi sangre,
mi sangre que es la tuya y que no sé como honrar,
que no sé si es de verdad sólo mía y no de toda la gente,
6
de toda esta gente que me circunda y que amo
y que quiero abrazar aún sin conocer
y que al mismo tiempo odio por no saber entenderme.
Mi salud es un poco frágil.
Mi estado general no tanto de ruina
por tanto que aún hay oportunidad. Creo.
Te decía: mis veintidós años son como el viento o la espuma
o tal vez como el mar atrapado en su propio poder
o como un ciclón de ideas obscenas. No importa.
¡Tengo tantos disfraces en el armario!
En fin, quería saludarte
y enviarte mi libro como a un nieto,
para que pudieras reconocerte en el.
Mi madre te manda amistad.
Está lloviendo muy fuerte,
tanto que se ha desbordado el río
y derribó el puente que conducía al siguiente municipio.
Ya no hay hambruna en casa.
Pero los pájaros caen del cielo intoxicados
¡y circula gente deforme por la pestilente avenida!
7
VIAJE ASTRAL
Salgo de mí, abandono la estatua de mi cuerpo;
y soy entonces, no humano: ente universal.
Huelo el sonido, su consistencia penetra mi visión,
su forma es mi placer, dentro de él hay almendras de oro.
Palpo el paisaje, me desbordo en estrellas de humo,
se me licuan los sentidos en dones amorosos
y regreso por la misma frontera transparente
para incorporarme al tiempo y ser su misma esencia.
No es peligroso el juego,
no hay limitaciones ni zonas prohibidas.
Saboreo el color, cada miligramo de piel, de nube.
Todo es luminoso: hasta la oscuridad brilla.
Hay fosforescencias, imágenes plateadas en cambio perpetuo,
hebras de luz diamantina, ilusiones del porvenir;
y hoy, mañana, ayer no tienen jamás sentido:
completa confusión de dimensiones, de prisas:
concierto indecible, caos en perfección,
mundo donde el reloj está loco,
donde nada es todo, menos es más
y la materia no ocupa ningún lugar en el espacio.
Puertas al más allá, ángeles de agua, bolas de sensualidad,
sombras chocarreras, viento líquido, ondas de carmín,
música lunar en estado de suspensión, tactos incendiarios,
coloides ingrávidos: todo es posible.
Mira con atención:
encuentra el taller de la infancia, el zaguán del patinaje,
el ansia de la adolescencia sexual, agujas con hilo,
papel incendiándose, gritos de un primer orgasmo,
caras, efigies, dedos, espumas, voces de fuego,
flores de polvo, icosaedros de llanto, murmullos de sal,
piedras de aroma, burbujas de carbón, climas de ternura,
mandalas cruzando en bandadas frente a tu tercer ojo
abierto ahora como la luz al final un túnel:
sueño que se crea a sí mismo,
pensamiento que se ve,
capricho que toma forma, temor oscuro
manifestado en forma de holograma,
abolición de las fronteras de la percepción;
puentes a la orilla del eco, glorias de arena fugaz,
resbaladillas de yeso impalpable, roces magnéticos,
y más y sobre y hasta como en un cinescopio
que gira y gira, encendido por siempre.
8
Mundo donde las leyes son cosa de niños,
coordinadas absurdas de un mapa sin término.
Pero la magia implota absorbiendo el futuro
y debes regresar al menos entre, ante,
desde, siempre, contra, luego, ahora
a tu lugar de tu origen, a tu cuerpo en viva descomposición
y seguir muriendo hasta tu vida después de la vida.
Hasta que tu memoria eterna, bebida en el liquido amniótico del cosmos,
se libere de su caja de hueso que la presiona
y la hace olvidar.
Y al fin no habrá ligaduras,
no más cordones de plata para flotar:
alcanzarás las esferas simplísimas del infinito,
la plenitud del todo absoluto.
Hablarás el idioma de Dios.
9
TINTA NEGRA
La soledad de mi cuarto esta noche
o este día terrible de nubes cargadas de tormenta,
o esta tarde hueca como un túnel de asfixia y de hollines,
se ha hecho aún más oscura.
En los rincones la locura va tejiendo una red espesa
que atrapa mis sentidos apocados.
De la calle llama una mujer desesperadamente
con un grito espantoso que nadie más escucha.
Ese grito, que es hondo como una herida de guerra
y alto como la escalera que va de la cobardía al suicidio,
retumba en la bóveda de mi dura cabeza.
Un coro de demonios va arremedando los ecos,
instalado en cada ventana que el viento frío desnuda,
en cada cuadro colgado como un ahorcado,
en la pared agrietada, manchada con la ceniza de la culpa,
mirándome fijamente, como gárgolas de opaca cantera.
Una parvada de cuervos revolotea
tras las rejas de mi tórax, devorando mi indefenso corazón.
Y es vano intentar huir de la cárcel del tormento.
Si duermo las pesadillas se instalarán en mi frente,
las sombras acecharán mi angosta morada,
se llevarán la limosna de paz inalcanzable.
Quisiera gritar de pavor hasta quebrar cada espejo;
hasta romper el hilo mi voz
corriendo desde nunca hasta siempre.
10
TE AMO
Se extingue el canario, se abate el bosque
y la niebla acaba de ofuscarnos el camino
si tu no mano no me confirma su presencia en el terror
de sobrevivir al mundo que nos acosa con manos de exterminio.
Se trastorna el tiempo y puede más que lo imposible.
A veces, a solas con el agua,
nuestra esperanza sueña o alucina.
Grandes praderas parecen murmurarnos
de ese misterio enterrado que es la vida;
y es como si una alta campana de cristal
anunciara el fin de la tribulación,
que El Mal ha sido lavado de la faz del universo.
Tristeza, tristeza derramada de ánforas
como un aceite oscuro y espeso.
La luna es un coágulo de leche en la noche,
las estrellas caen de debilidad
porque los árboles padecen mutismo selectivo.
No debemos seguir respirando un minuto más
un perfume que sabemos no perdurará.
Quisiera ser la enredadera, para ultrajar tu tronco,
y que si de ti me arrancaran
de raíz fuera dañado.
O que tú te convirtieras, súbitamente, en una hoguera
para así arrojarme a tu melena
y quemarme el pecado de existir.
La garúa no bendecirá el alimento
porque el crisol de todo hechizo está quebrado.
Me recuesto en la era segada del hoy.
Todo sufre un silencio que aturde.
Las urracas y otras aves de luto
se posan como centinelas
en la casa que edificó nuestra autocompasión.
Y es que amar es así:
un muerto junto a otro, cenizas sobre el viento.
Y nada más.
11
DESDOBLAMIENTO DE DOS EN OTRO
Estábamos juntos; unidos como hojas tiernas
en una constelación de verdores:
el nacimiento que en el vecino reconoce su querencia.
Era la plenitud nuestra única señal.
Y no necesitábamos hablar para comunicarlo.
Todo estaba así dicho:
la blandura de nuestros miembros aún en crecimiento,
el aire que jugaba en nuestras vestiduras haciéndonos reír,
una ligereza que llamábamos primavera,
esa infancia de trinos y reflejos
y la risa, siempre la risa, como única verdad
evidente, inescrutable.
Así fue el principio.
Pero vino la rebeldía.
Quisiste traicionarme, traicionándote.
No, no era maldad. Era nuestra naturaleza.
Esto que es tuyo, yo lo rechazo.
Tu cuerpo que no es mío no sabrá darme cabida, alojamiento.
Así conocimos la intemperie, desgajados
de nuestro sustento primario, viciosos, probando cada uno
astucias de animales que acechan, que persiguen.
No. No supimos lo que hacíamos. No quisimos saber.
Pero el vínculo,
ese vínculo de los orígenes
nos hacía pensar en el otro, no como complemento ya,
sino como escoria que había que hacer a un lado,
para que el otro pudiera alzarse, lograr la claridad cielo.
Cada uno ha conocido a la vez
la hosquedad de los pequeños despojos,
la mentira como madrastra adoptiva,
el sudor del que se adelanta primero a tender la trampa.
Nuestra historia se va escribiendo día a día
con una tinta más abyecta que el lodo.
Y no sabemos cómo habrá de terminar.
Pero si uno escucha de golpe
en el fondo de la savia que transita por sus venas
-como entre sueños- un sonido de agua que cae,
una respiración de niño entrecortada,
un murmullo apenas perceptible;
no atiende, da la espalda
y se va.
No hay más.
12
PERFECCIÓN DEL HUEVO
En el concilio de sus muros
se guarda como un cálido secreto
el misterio de la vida, antes de ser sangre,
mucho antes de ser carne.
Está protegido por membranas viscosas
y una corteza impenetrable para agua y aire destructivos:
es El Huevo, de interiores cóncavos.
donde se origina y perfecciona el Ser
antes de venir a arrastrarse, parir y asesinar
a la naturaleza circundante.
Está supuesto por las leyes naturales,
-hijastras de la Física y la Químicapara romperse y entregarlo al mundo,
unidad del cosmos viviente
que respira, crece, se reproduce y abandona al morir
el cuerpo de tres líneas rígidas que constituyó
la fuente del mínimo calor de su breve existencia,
el laberinto de sus duelos absurdos,
la piedra inscrita de sus fracasos,
la mina de sus sueños, el templo de su fe.
El huevo atesora en su ojo y en su plasma
el sigilo hermético de la creación,
de la vida multiplicándose billones de veces,
del aliento que anima inertes cadenas moleculares
y las dota de recuerdos, de angustia,
de necesidades bestiales e impulsos dañinos.
En su interior se condensa el código sobre el cual
el universo es, palpita, se ensancha o constriñe,
gira o se detiene, se ilumina o se hunde en tiniebla.
Lo añoramos todos
en lo más recóndito de nuestra memoria;
esa cápsula que envolvió nuestro embrión
en una cripta de seguridad,
la marea contenida que nos abrigó y dio de beber
alargando su manos sin forma ni color,
de proteínas, medicamentos y elixires
en exacta proporción.
Lo añora el Hombre que apartó,
midió y pesó los huevos conocidos
pues procede de uno, como el planeta donde habita
de una mole ovalada que giraba.
Nada sobra y nada falta en el huevo.
Su estructura es severa donde debe,
13
y también lo es blanda, suave y tierna.
Gloria de la arquitectura natural,
es inquebrantable por la mano prensil
en sus polos que concentran energía protectora.
Cáscara diseñada por un dios obstinado y tozudo,
por un ingeniero astral cuyos planos deseara el hombre
para, si le es posible, mejorarlos.
Convexa red de meridianos y paralelos,
almendra de la sabiduría, recinto de magia
a donde baja el bullicioso éter de las visiones.
Si llega a romperse
con la criatura de su interior malograda aún,
-para mantener el equilibrio de un orden mayorcada exquisita y fina hebra que la fuerza tejedora celeste unió
regresaría a su regazo, sin culpa,
vergüenza ni dolor.
Huevo = perfección.
14
EL PRIMO
Desde siempre, hasta siempre
hay alguien semejante a nosotros
en vigilias, pulmones, agonía.
En capacidad de exterminar... o pereza.
Alguien que nos comparte su mirada
para habitar en nosotros
y que nosotros así, le demos vida.
Es un secreto a voces que todos sabemos.
Pero si uno habla de él
se nos vuelve una loza en la espalda
que, si bien te salva del acribillamiento,
te curva de humillaciones.
15
AMANTE NO NACIDO
Eres lo que llena la oquedad de mi existencia.
Yo, apenas puedo adivinarte con temor,
interpretar tu misterio como a una lámpara que se enciende
desde allá -la orilla que mis sentidos no alcanzanpara que yo la vea, llamándome; no sin sentir tu intemperancia
que me apresura, presiona levemente.
Tu patrimonio de potestades es aún desconocido por mí.
Mas sé que existes: en un trance te me revelas
mientras unas sombras hacen extrañas oscilaciones,
unas sombras que están hechas de sueño.
Me hablas con tu lenguaje extranjero que estoy aprendiendo,
alargas una mano invisible que me roza
ligeramente, tan solo para extrañarme o hacerme flaquear.
Saltas a la realidad mediante símbolos:
a veces es la rama anormal de un árbol que crece hacia mi ventana
o el galope de unos cascos que se van acercando
- su jinete, un héroe que me raptaría a mitad de la novela-;
otras el viento que se arrastra y languidece,
sí, mismo viento que forma caprichosos remolinos de pétalos al ocaso.
A veces es únicamente la noche.
Quiero estar contigo,
entregarme a tu juego de cartas invisibles
apostando a perder.
Me gusta cuando de día
haces que las piedrecillas del regato canten al chocar
como si murmuraran secretamente mi nombre.
(Me has enseñado que un día es sólo una isla entre dos noches,
que la noche es lo que hay detrás de todos los días y las noches;
que el día es sólo un accidente, una forma de la noche.)
Te invoco agitando ramas de olor,
dejo que tu viento entre a mi alcoba,
duermo sin ropas para agradarte aún mas.
En alma te tengo.
Pero buscarte en cuerpo es vano.
Me lo has dejado saber:
aún no has nacido.
16
SENTIMENTAL
Que el amor sea abismo entre nosotros.
Que nuestra unión sea el cielo derribado,
nuestro infierno en vida de todos los días.
Déjame desmayarme en tus alfombras,
mientras bailo al compás de última música de la locura.
Déjame fatigarme a tus pies,
flagelar mi carne con el sudor de lo vulgar,
bailar sobre brazas ardientes de la herejía
para que el dolor que despierte en mí
sea mi mas grande felicidad.
Abre las cortinas de tu corazón
hacia ese salón de aroma crepuscular
donde estamos tú y yo eternamente jóvenes,
uncidos al último aliento, al primer beso de sangre.
Quiero rondar tus blancos balcones,
llevar las cuerdas de mi voz en garantía de pacto irrevocable,
hacer las correctas galanterías
y esperarte de pie.
Que la sed sea una unción de piadosas falsedades.
Que nuestro hogar sea un paraíso de expulsiones.
Que la dicha sea esta muerte segura de tus brazos.
Que una mirada de Dios nos halle avergonzados.
Desde hoy, y hasta que se levante el telón
del mas nuevo amanecer.
17
EVANESCENCIA
Soledad, muerte y amor son lo mismo.
¿Por qué dar triple nombre a lo que es uno
y duele igual?
Si la soledad nos hace la muerte amar,
es porque en alguna región de la sustancia
dichas formas se hermanan y confunden
en una misma esencia
aún no nombrada.
-Como el agua corriente,
junto al hielo
y el vapor.-
18
TODOS LOS AMANTES MUEREN JUNTOS
Es verdad: todos los que aman mueren,
están muriendo juntos.
Cada respiro es el desgaste necesario a su caída.
Los novios que van tomados de la mano
estrechan su temprano o tardío cadáver.
Con más o menos vigor se apresuran al final
en que la muerte los unirá en santidad.
No es necesario un pacto suicida
ni apurar juntos el cianuro o el arsénico de la sabiduría,
ni beber de la misma copa la cicuta
o arrojarse a las vías del tren abrazados:
basta salir a la calle, al sol, a la oxidación,
ser traspasados por el haz aniquilante del tiempo
que deberíamos llamar tempestad.
Lo nuestro fue muerte a primera vista.
Y cada día revivo rogando por más.
Sin embargo, belleza, candidez,
no hay fatalidad, no hay holocausto.
Sólo la muerte permanece muerta.
¡El amor es inmortal!
19
LA ESPERA DEL AMOR
Un adolescente desgarra un vestido de novia
en un recinto iluminado por enérgicos reflectores.
En su cara escurre el sanguíneo sudor del mártir,
su frente se inclina por el peso del más puro dolor.
Y un coro demencial repite y repite
y repite la misma canción:
“Llora, resígnate sumiso a las disposiciones,
como cabeza en el nudo de la horca,
como niño que cae en un pozo de aguas pestilentes sin saber nadar,
como hierba que arranca de raíz un poderoso viento,
quiébrate como un escuálido lápiz;
pero no alargues mas tu mano
a la mesa donde no has de comer.
Entrégate como rama a la ráfaga atroz de la tormenta;
cae de rodillas, que el dueño de la bufanda que has tejido
no vendrá jamás.”
(Es la transmisión del pensamiento
de una baja frecuencia de seres que se alimentan del miedo.)
Un adolescente se estrella contra un vidrio que no cede,
y patalea y eleva su cara implorando
y empieza su actuación estelar:
se arranca los cabellos, se golpea con puños tensos
y grita y grita entablando los diálogos de un guión extraño
donde no hay coherencia, sólo obscenas palabras de amor
gritadas a nadie, hasta desmayarse
y dar su mejilla al beso frío de la baldosa.
- Un adolescente desgarra un vestido de novia.Y el recinto
y los reflectores
y el espejo
no son sino la sala de estudios
de un cruel hospital psiquiátrico.
20
VALS
Contenme en el círculo perfecto de tu abrazo
para que pueda perderme en las laberínticas promesas
de la ciudad donde los espejos se trizan;
y en el breve calor de tu vals mortecino
recordar que sin cesar me llevas
por las máscaras de ademanes caídos
y sin cesar llegamos;
que el cansancio es hermoso pues libera
blancas palomas de nuestro pecho afligido:
la antigua cripta de un funeral de escombros;
recordar la distancia cada vez más fría
que nos va separando de nosotros mismos,
de nuestro amor contenido en una lágrima
que tiembla y se precipita
con la belleza de aquello que no vuelve.
Quiero tenderme cobijado en una sábana sin orillas,
al final de la nota esta vaporosa música que asciende
y se estrella en la alta bóveda
y condensa y escurre
y en un mar de nostalgia nos envuelve.
21
HECHOS
Tu hermosura me destruye.
Como una visión cegadora,
me hace voltear violentamente
y mirar hacia lo que se puede comprender.
El amor me sostiene en éxtasis,
me traspasa su luz dolorosa,
me hiere su indecible verdad,
me mueve en un giro de tan quieta plenitud.
En vano te persigo.
Tu sexo, tu aliento, tu nombre: trinidad de lo imposible.
Un ejército de ángeles resguarda con espadas de fuego
cada gruta dorada de tu cuerpo,
vigila el milagroso acontecer de tu crecimiento,
el sedoso tacto de tu revelación.
Cruel parásito de mi conciencia, estrujas mis sentidos,
pones en mi boca una palabra muerta,
algún gesto de Cristo ya revivido.
Pones a mis pies alas invisibles,
me haces ser crucifijo andante.
Te di mis brazos y los echaste a los perros,
te di mi corazón y lo quemaste con la hierba,
con mi cabeza has hecho una pelota
tan dura como una piedra.
Y ahora que nada tengo, todo aún te ofrezco:
todo este amor palpitando sin recipiente,
flotando por su propio peso.
Si alguna vez muero como ahora,
alguno entre la multitud habrá sido testigo.
Allí, sólo allí, en su corazón,
como vino escanciado en una copa,
vivirá el resplandor, el ademán ausente.
22
MENSAJE ABIERTO
¿Y dónde estarás ahora, príncipe de un país de milagros,
donde los bicicletas cruzan los cielos
en busca de los cabellos que osan desprenderse de ti,
donde los árboles recitan poemas al mediodía
y la lluvia de pétalos cae siempre al revés?
¿Dónde tus ojos de claro tabaco,
temblorosos como ardillas?
Déjame acercarme,
tengo catarsis en las venas
y una espuma que quiere subir hasta mi boca.
Estoy oliendo un ciprés;
y llevo aún en las manos
el recuerdo de aquellas sabanas incendiándose porque si.
Igual que zarza divina se consume la oportunidad.
Quiero pararme frente a tu montaña enorme
y sentir el viento de tus palabras sacudiendo mi pelo.
Tus orillas se expanden mientras duermes.
El desenfreno no cabe ya en las sienes.
Y es tanto el poder del mundo
que el amor se extermina a sí mismo.
Doy fe.
23
Y NOS HAN DE HABITAR LAS MISMAS CONTRADICCIONES
No por mucho madrugar nuestra muerte está mas viva.
Cada pequeño tropiezo es una gran batalla
en la que sangramos para sentirnos a salvo, aliviados
de este descenso que hemos decidido aceptar por gloria.
Si me preguntas por dónde empezar
te diré que es mejor ser una estatua engalanada de besos
y que tus manos me cubran la orfandad hasta reír.
Has nacido para sufrirme en silencio:
llevas el lenguaje del amor encerrado en el pecho.
¿Qué mana de tus ojos sino el rayo que me aniquila,
salvándome de la gracia del suicidio?
Pareces un vaso lleno a la mitad.
Tu hermosura es comparable a un amanecer en el infierno,
a una rosa de escarcha, a un paraíso de escombros.
Tu mano me anticipa su lejanía,
pero mi corazón es ahora inhóspito como un continente de hielo.
El roce de tu tacto es una sabana blanca
que me abriga la desnudez para llevarme al más allá.
Y odio. Odio querer esta fe de palomares sumisos.
Te amo. ¡Estoy enamorado de la muerte contigo!
24
POEMA 14
Esta irrupción es una pista de luminosidad
donde volvemos a patinar de la mano,
bajo los fanales de la apreciación, con el ritmo del candor.
Vive, se revuelve aún en su torre dorada,
lo mejor de mi inclinación hacia ti:
ese sabor a delicada enfermedad,
el beso bajo el puente del último día de la adolescencia,
tu destreza salvándome de pronto de mí mismo,
mi anillo perdido y muchas veces encontrado
en el baúl que compramos a la riqueza, puesto allí por ti
con un gesto de tierna sabiduría.
No saber si volvemos a estar juntos para quedarnos
o si habrá que partir las raciones, decir adiós, viajar otra vez,
hacer la guerra y olvidar traicionando la casa, el nombre,
ese pálido fulgor que llamamos esperanza.
No se me escapa, no, que el amor es una venda
y en los labios del compromiso estamos pactados.
Vienes desde tu nuevo bosque de floripondios
hasta mi epicentro en el que en trompo estaba a punto de detenerse.
Pero es menos que burbujas de jabón en el aire
todo lo que pueda tener de objeción.
Apareces y hemos de amarnos nuevamente. Con todas las aristas.
Hasta la desgarradura.
25
A GINA, EN SU LECHO
Abre el libro de la mariposa emparedada
y señala mi nacimiento:
tus manos estrujando mi orfandad
son mi destrucción más hermosa.
Oh bella de las muñecas que sufren,
de los jardines arrasados en lágrimas,
llévame a ese rincón de las pétreas miradas
donde mis anhelos ojivales
alcancen la gloria en su intento.
Nuestra fotografía en blanco y negro
aleteó en la cercana iglesia,
bajo la cruz, frente a la estatua del ángel.
La lluvia torrencial abría como flores
las lápidas del postrero solar.
¿Lo recuerdas tú también?
He desgranado un rosario por tu nombre,
mi hermosa distante, en su féretro de hielo.
He puesto en un cuenco mi amor,
he violentado con campanas el silencio,
he gritado hasta romper los espejos,
he dibujado en los estrechos pasillos
de las catacumbas dos corazones.
¿Hacia dónde huir? ¿A dónde?
26
LA ANGUSTIA ES NUESTRA ASFIXIA COTIDIANA
Gravitando entre cuerpos como luciérnagas
que en realidad
son más o menos que cerillos de luz oscura
consumiéndose dentro de una esfera de vidrio,
no sé si la distancia no es ya igual al tiempo.
Todo cambia.
27
LSD
Sobre un mar estático me deslizo ingrávido
flotando sobre luminosos corceles de canto
y frente a mi las nubes ríen
y se contraen y explotan en mil pedazos de sonido.
Es el momento de lo bello,
cuando los sentimientos sublimes se vierten entre sí
y todas las líneas se confunden en espirales infinitas.
Y sobre este mar
los colores rebeldes de un caledoiscopio
-trazos líquidos de magiase agrupan en cúmulos de gozo por aquí y por allá.
Y todas las formas de medición son inútiles.
Melodías sin freno
como cadencias intimas.
Aromas gratos
como inciensos propios.
II
En un éxtasis de gracia
me elevo al centro de las dimensiones
y soy yo quien da nombre a lo sensible.
Y es mi eje sustento de lo eterno.
III
Pero en algún lado hay penumbra
y las criaturas en las aguas y en la tierra que se mueven sin fin
también compiten y se devoran.
Oh, y es tan concebir la pierna rota de una criatura joven.
Los circos de horror vienen y se imponen de lejanos dominios
con sus recias criaturas desbordadas:
las que se arrastran
y las que torturan.
Y la hierba nunca resiste la embestida de los fuertes.
Y todas las cosas nombradas antes
son vulnerables y temerosas.
La luz y el movimiento conciben el amor.
El estancamiento engendra la peste.
28
III
El momento romántico
no es el rasguño del albor a través de la vestidura cruel de la sombra
ni la ebonía dominando antiguos y débiles fuegos:
es la entrega de los polos del universo dual en un abrazo.
Sí, las formas se diluyen. Pero la memoria persiste.
29
ESPEJO DE DECEPCIONES
El espejo es un cinescopio que proyecta
diarias fotografías de mutilaciones,
angustias y ansiedades rutinarias,
sueños impedidos, máscaras de horror,
ternuras y felicidades frustradas,
gestos crispados y duros,
gélidos ademanes de estatua,
ojos abiertos como insomnes,
labios de piedra que no dicen nada,
manos grises que se alargan…
para apresar el aire que falta.
30
LAS COSAS QUE AMO DE TI
Quisiera enumerarte, indolente belleza,
las cosas que al mirarte me obligan a arrancarme los cabellos,
entregado a un éxtasis de amor
luminoso como el cuarzo.
Cuando te abres paso impaciente entre multitudes,
es la sustancia de tu áurea tan plena
que los recién nacidos mueren
debido a tan inusual radiación.
Tus ojos son dos insensibles diamantes negros
cuya única mirada vuelve niño al bravo
y al débil obliga a suicidarse.
Es tu olor anticipándose como paraíso prometido
amigo del éter divino;
y su influjo es tal que la estepa erosionada
se renueva en vastos rosales
y hermosas charcas que presumen al lirio.
Pero es, a mi insignificante parecer,
tu altivez absoluta y dominante
lo mas devastadoramente hermoso de ti
pues ya volvió esclava a la honrosa casta de guerreros
y el sacerdote te hizo al fin entrega
del alto santuario de las deidades antiguas.
31
DIÁLOGO
- Creo en ti. Creo en tu mano firme y segura, que me lleva con paso medido.
Creo en el paraguas que se abre como una flor protectora
y en tu sombrero ostentando su breve centelleo de elegancia.
Creo, también, en el encaje que me envuelve dócil a tus desgarros,
en nuestro vino y en tu copa donde me vierto y me expando.
Creo en los paseos bajo el sol que muere al compás del reloj
y en la tarde que llueve en saetas inclinadas.
Creo en el instante en que los hombres huyen de la calle
a refugiarse en las paradas del tranvía, que es obra del Diablo
y en el periódico que usan como techo a sus peinados.
- Creo en eso yo también. Y en ti.
Y en nosotros.
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PESADEZ DE LA TARDE
Tañen las campanas de la iglesia
y las ancianas llevan chales en la espalda encorvada.
Hay monedas de plomo en la fuente sombría
y papeles opacos volando al aire más ligero.
Un haz de luz polvorienta muere en las aceras.
Miente. Miente mientras conversas,
mantén una distancia ante los vecinos,
habla de dinero, y serás respetado.
Y serás al fin un hombre.
Cuando alguien enferma de tosferina
se procede a encerrarlo en un cuarto aparte.
No evoques el acierto de otros.
Hay un hospital de minusválidos a dos cuadras.
Tañen las campanas;
y en la acera hay un huérfano que mira a tus ojos,
que parece decir "soy pobre", pero no habla,
y sus pies están enlodados en desconfianza.
Hay estatuas de héroes de guerra en el parque
porque en la vida es necesario creer en algo.
La nación se hunde en bancarrota.
Y si te quedas suspenso un instante,
mirando los faroles encendiéndose automáticamente,
las palomas excretando corrosivamente los frentes de la catedral,
los globos volando en su viaje de helio,
el kiosco donde bailan dos ancianos el ultimo danzón,
te darás cuenta: es otra tarde, demasiada tarde
para intentnar siquiera una redención.
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OLANZAPINA 10 MG
Tantas veces fui lo que fui:
distraído, errático, agresivo, convulso,
me sentía crecer a mis expensas,
contra mi voluntad.
Toqué a las puertas del vecino
y éstas se cerraron como se cierra el ojo que no quiere ver,
azotadas siempre delante de mí.
Y allá estaba yo, atrapado en mi infantil senilidad,
el ejemplar desvalido que la manada deja atrás
a la befa, a la intemperie, carroña de los abusivos.
Pero la piedad por mí me hizo pararme
a los pórticos de un hospital luminoso
y caí entonces de bruces sobre mí mismo, arrepentido.
El mundo se me ofreció en una hoja de papel,
ordenado en una cápsula, químicamente estable.
(Y ya me siento mejor.)
¿Entre tantas voces, cuál es la mía propia,
tantas veces sepultada?
¿Debo callar ahora? ¿Debo seguir siendo… lo que era?
¿Es lícito sacrificar la cordura
por pasiones meramente literarias?
¿Es lícito ser como fui?
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