tema central - FND - Federación Nacional de Departamentos

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REVISTA DE LA FEDERACIÓN NACIONAL DE DEPARTAMENTOS No.5
LA PAZ HARÁ LA REVOLUCIÓN RURAL
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P
HUMBERTO DE LA CALLE: “Acuerdos en
La Habana no ponen en riesgo la propiedad privada”
CREAR INSTITUCIONALIDAD
RURAL ES EL DESAFÍO
( OPINAN EN ESTA EDICIÓN... )
➔
José Antonio Ocampo
22 “Para avanzar en la inclusión pro-
Rafael
Mejía
ductiva, la misión recalca la necesidad de fortalecer la agricultura familiar y generar nuevas oportunidades
de empleo no agropecuario a través
de inversión pública en activos productivos, generación de capacidades
y promoción de la asociatividad”.
38 “Para crear una
política agraria de
Estado es necesario
que entre el sector
privado y el público
se logren acuerdos
que se cumplan para
garantizar la dinámica
esperada en inversión,
instrumentos de política
productiva y comercial
coherentes, sustitución
de importaciones,
ampliación de la oferta
exportable y aumento de
la seguridad alimentaria
nacional”.
Dilian
Francisca Toro
Humberto de la Calle
10 “En contravía de lo
que muchos críticos han
señalado, el acuerdo
sobre desarrollo
agrario es un acuerdo
progresista. Abre
espacios para que se lleve
a cabo una verdadera
transformación del campo
en Colombia”.
14 “La reactivación
del campesinado como
una forma de vida
digna para quienes
han sido víctimas y
victimarios es la vía
que tenemos para
alcanzar los
propósitos que
persigue la
paz que todos
queremos”.
Alejandro Reyes Posada
26 “En síntesis, el posconflicto, o mejor post-acuerdo, inicia una etapa de transición desde la
guerra interna hacia la democracia incluyente, que ha sido calificada como paz territorial, en la
cual se hace política sin armas para dar cabida a los grupos y organizaciones populares en la
definición de su propio futuro.”.
Juan Camilo Restrepo
34 “El acuerdo sobre el punto agrario de La Habana, en el fondo, no viene
a ser otra cosa que el esbozo de lo que tendrán que ser los capítulos
de un gigantesco plan de desarrollo rural, con su correspondiente
cuantificación de recursos presupuestales necesarios para ejecutarlo
durante el periodo del posconflicto.”.
3
AUTONOMÍA
TERRITORIAL
Director
Amylkar D. Acosta Medina
Director Ejecutivo FND
REFORMA RURAL INTEGRAL
RRI
Consejo Editorial
Dilian Francisca Toro
Amylkar D. Acosta M.
Mauricio Cabrera
Elkin Ramírez
Ana María Aristizabal
La RRI está centrada en el bienestar y buen vivir de la gente
del campo, de las comunidades campesinas, indígenas,
negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales, y
de la gente que habita en los espacios interétnicos e
interculturales, y pretende lograr la integración de las
regiones, la erradicación de la pobreza, la promoción de la
igualdad, el cierre de la brecha entre el campo y la ciudad,
la protección y disfrute de los derechos de la ciudadanía y
la reactivación del campo, especialmente de la economía
campesina, familiar y comunitaria1.
1. Texto tomado de del documento producido por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, denominado: Todo lo que debería saber sobre el proceso de paz.
Visión, realidades y avances en las conversaciones que adelanta el Gobierno Nacional en La Habana.
Editor General
Javier Ayala
Coordinador Editorial
Jaime Viana
www.fnd.org.co
Facebook: FND - Federación Nacional
de Departamentos
Twitter: @FNDcol
5
Editorial:
El campo para la paz
8
Tema central:
10 Transformación del campo colombiano, paso clave
en la construcción de paz
14 Fortalecer la institucionalidad regional para el posconflicto
18 Boyacá se pone la ruana por la paz
22 Propuestas para generar bienestar en el campo
26 La reforma rural para la paz
30 Se necesita una reforma rural transformadora
34 Acuerdo agrario: un gigantesco plan de desarrollo rural
38 Será necesario crear una política agraria de Estado
42 Censo Nacional Agropecuario: 7.1 millones de hectáreas están dedicadas a cultivos
50 Desafíos de la Reforma Rural Integral
54 Coyuntura:
Energización rural sostenible: herramienta para el desarrollo
58 Actualidad:
Aliados para el desarrollo nacional
60 Enfoque:
Urge reconstruir el concepto de ruralidad
62 Registro:
Fundación Paremos el hambre: alimentos para niños Wayúu
Avenida El Dorado # 69 B - 53, Of.: 604
Tel.: (57) (1) 4870024
Bogotá, Colombia.
Producción Editorial
Adriana Prieto Herrera
[email protected]
Diseño, diagrama, preprensa
Diseño Editorial Comunicaciones Ltda.
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Apoyo Técnico
Dulber Pérez
Fotografías:
Banco de imágenes: D.E. Comunicaciones
Ltda. : Al Prihb -13,15,16,18,20,23,25,27,30, 31,
33, 35, 37, 40, 41,43, 45, 46, 48, 51, 53, 58, 60-;
Shutterstock -27, 38 (Righ Tdx), 42 (Gkuna),
59 (Tphotography)–; FND (Nestor D. Saavedra) -14, 19, 50-; Publicaciones Semana -22,
34-; Agradecimiento especial: Alejandro Reyes Posada -archivo personal, La Silla Vacía-,
Postofficecowboys.com -30- y a las oficinas de
prensa de: Dane, Upme, Federación Nacional
de Biocombustibles, Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Presidencia de la República.
La opinión expresada en los artículos es responsabilidad
exclusiva de sus autores y no compromete a los anunciantes de estas páginas, ni refleja necesariamente el pensamiento de la Federación Nacional de Departamentos.
La información editorial (textos) de esta publicación se
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tampoco con fines comerciales, salvo autorización escrita
de sus autores y propietarios. Descargue AutonomíaTerritorial en la web como documento PDF.
Impresa en Bogotá. Marzo de 2016.
(
EDITORIAL
)
EL CAMPO
PARA LA PAZ
“Uno nunca debe desperdiciar una buena crisis”
Winston Churchill
Amylkar D. Acosta M.
Director Ejecutivo, Federación Nacional de Departamentos.
C
olombia cometió dos pecados capitales: haberle dado la espalda al mar y haber abandonado
el campo a su propia suerte. En todas partes del
mundo, en especial en aquellos países emergentes que han logrado desarrollarse, las factorías
se han localizado en los litorales, más cerca de
los puertos, ganando con ello ventajas comparativas y competitividad. En Colombia, a contrapelo de dicha tendencia,
se han ubicado en el centro del país, con el agravante de la
falta de vías que lo conecten con las costas con que cuenta nuestro país, bañado por dos mares, que al decir de López de Meza tiene el privilegio de ser la esquina oceánica
de Suramérica. Y el abandono del campo es proverbial: ni
la economía campesina ni la agroindustria han podido pelechar, de allí que históricamente, casi siempre, ha crecido
por debajo de la economía y la ausencia del Estado ha permitido que los ilegales copen ese vacío e impongan su ley,
ya sea por la fuerza o a través de la cooptación. Cómo será
el abandono que tuvimos que esperar 45 años, desde 1970,
para que se realizara un censo agropecuario para saber siquiera qué ha pasado en el campo colombiano durante tan
dilatado periodo, el cual ha estado atravesado por la violencia de todos los pelambres.
El fenómeno de descampesinización en Colombia no
tiene nada que ver con los procesos que registra la histo-
ria como etapa embrionaria del desarrollo del capitalismo
clásico, entre otras cosas porque en Colombia el desarrollo
del capitalismo fue tardío y deforme. La gran diferencia entre lo acaecido en Colombia y en los países desarrollados
es que en estos el desplazamiento de los campesinos a las
ciudades obedeció a su industrialización, mientras tanto
en nuestro país se ha producido un virtual vaciamiento del
campo por cuenta de la pobreza y la violencia que los confina o expulsa hacia los cinturones de miseria de las ciudades. En el campo se concentra la pobreza, el analfabetismo,
el desempleo y la exclusión social, principales lacras de la
sociedad colombiana, una de las más desiguales del mundo. Colombia en los últimos años ha avanzado en la superación de la pobreza, aunque esta sigue siendo mucho mayor en el campo (13´121.000 siguen en la pobreza extrema),
pero no en lo atinente a la desigualdad que, por el contrario,
se acentúa. Basta con decir que el Gini rural pasó de 0.74 a
0.88 y no es para menos habida cuenta de que el 77% de la
tierra la acapara el 13% de los propietarios, al tiempo que el
36% de estos poseen el 30% de la tierra.
La ruralidad colombiana
El campo colombiano no se reduce a la agricultura y a la
ganadería, afectadas hace muchos años por el raquitismo,
sobre todo desde la apertura atolondrada hacia afuera de5
(
EDITORIAL
)
cretada en 1991. Es muy diciente que, como lo afirma el
experto Juan José Perfetti, “en Colombia desde el año 2005
la producción agrícola total se mantiene alrededor de los
25 millones de toneladas”. Resulta patético comprobar que
teniendo 7 millones de hectáreas aptas para el cultivo de
maíz, arroz y soya a 480 kilómetros de Bogotá, estemos
importando más de 10 millones de toneladas de granos y
aceites desde Argentina que dista 10.700 kilómetros de Bogotá, de Brasil que está a 9.000 kilómetros o de Iowa (EEUU)
a 6.500 kilómetros. Y ello pasa, sencillamente, porque en
otras latitudes el agricultor y la agricultura cuentan con
el apoyo y el estímulo por parte del Estado con los que no
cuenta el campo colombiano.
El campo Colombiano ha sido el teatro de esta guerra
cruel y cruenta que lo ha asolado, pero es también el escenario de una gran conflictividad socio-ambiental que muy
seguramente se va a ver exacerbada en el posconflicto.
Uno de sus principales catalizadores es la falta de un ordenamiento del territorio, dando ello lugar a un conflicto de
usos y de ocupación del territorio. Por ello celebramos que
desde el DNP se estén ahora impulsando los planes de ordenamiento territorial departamentales, que deberán complementarse con los regionales. La Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT)1 que debió ocuparse de ello no lo
hizo, y esa sigue siendo una asignatura pendiente. Además,
a los conflictos sociales que suscita el conflicto de usos y
ocupación del territorio se ha venido a sumar el conflicto
de competencias entre las distintas instancias del Gobierno, las cuales han obligado a las altas cortes a terciar en un
sentido u otro, generando de contera una gran inestabilidad e inseguridad jurídica. Basta con mencionar, a guisa de
ejemplo, lo acontecido a propósito de la delimitación de los
páramos y la prohibición de actividades productivas dentro
de sus linderos o el pulso entre la autoridad nacional minera y las entidades territoriales en torno a la facultad de la
exclusión de la actividad minera en determinadas áreas de
la geografía nacional.
El Informe del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD)2, que tuvo como Director académico al
reputado profesor Absalón Machado, fue muy descarnado
en su diagnóstico: “Colombia es más rural de lo que se cree,
pero cuenta hoy con más hectáreas en minería que en producción de alimentos. El Gobierno firma tratados y asociaciones
de libre comercio y crea incentivos para el empresariado
agroindustrial pero, con honrosas excepciones, el desempeño productivo agropecuario deja mucho qué desear. Entre
tanto, sectores de pequeños y medianos campesinos esperan
del Estado medidas de más envergadura para evitar que sus
economías desaparezcan o queden reducidas apenas a medios de sobrevivencia”3. Pero, preocupa aún más la constatación de que no obstante “la mayor vulnerabilidad de los
pobladores rurales…la institucionalidad estatal para atenderlos se ha debilitado o desaparecido y las coberturas en la
provisión de bienes y servicios públicos (educación, agua potable, infraestructura, salud, saneamiento básico, asistencia técnica, etcétera) no se comparan con el peso de las estrategias y programas de subsidios sectoriales que en la práctica
benefician a quienes tienen más capacidades y recursos”4. Así
es como se difumina el Estado, cuando no es que se reduce a su función a servir de gendarme, lo cual ha llevado a
los campesinos a percibir el conflicto armado que padecen
como una guerra ajena a ellos, que son quienes sirven de
carne de cañón, ya sea como conscriptos o como proscritos.
La Misión Rural
Enhorabuena, tres años después del Informe del PNUD, se
dieron a conocer los resultados de la Misión para la Transformación del Campo, bajo la batuta del ex ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, con miras a “saldar la deuda
histórica con el campo” colombiano. Esta misión vino a llenar
un vacío, el de la falta de una Política de Estado tendiente a
sacar al campo y a los campesinos de su postración inveterada, generando condiciones de protección, inclusión y cohesión
social, elementos esenciales para construir una paz estable y
duradera. Su objetivo es claro, se trata de “garantizar oportunidades económicas y derechos económicos, sociales y culturales a nuestros habitantes rurales” y a quienes retornen
añadiríamos nosotros, “para que tengan la opción de vivir
la vida digna que quieren y valoran”, reconstruyendo el tejido
social desgarrado por la violencia despiadada que los ha escarnecido. Tres son sus ejes fundamentales: el enfoque territorial diferencial y participativo de las políticas públicas, en
las que sus habitantes no sean convidados de piedra, el desarrollo como proceso integral que promueva la movilidad so-
1. Ley 1454 de 2011
2. PNUD. Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011. Colombia rural, razones para la esperanza.
3. Idem
4. Idem
6
cial ascendente, desechando el facilismo del asistencialismo
para que los habitantes rurales sean sujetos de derechos y
dejen de ser ciudadanos de segunda categoría y la provisión
de bienes públicos de gran impacto económico, social y ambiental, de suerte que se faciliten las labores del campo. No
es sólo coincidencia el hecho de que el primer punto de la
Agenda que se negocia en La Habana y que ya fue acordado
entre las partes le venga como anillo al dedo a la misión rural, tanto en sus objetivos como en sus propósitos de desactivar los factores que sirven de caldo de cultivo a la violencia
y a la criminalidad.
Estamos hablando de más de 12 millones de compatriotas que directa o indirectamente derivan su subsistencia o
dependen de la ruralidad colombiana, como quien dice la
cuarta parte de la población; es la suerte de todos ellos la
que está en juego. Por ello, además de los aspectos ya mencionados hay que propender también por ofrecer seguridad
en la tenencia de la tierra, la cual pasa por un catastro multipropósito bien hecho, por el fiel cumplimiento de la Ley de
Víctimas y Restitución de Tierras5 a quienes se la usurparon,
por el saneamiento de títulos, lo cual no riñe para nada con
el cumplimiento de los acuerdos de La Habana, que no tiene
porque poner en tela de juicio la propiedad privada adquirida con justo título y buena fe. Un aspecto inescapable de este
nuevo arreglo es el que hace relación a la seguridad alimentaria y la reducción de la alta tasa de desnutrición, que es mucho mayor en el campo que en la ciudad. Por lo demás, este
es uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por las Naciones Unidas y liderado, nada menos,
por Colombia. Es un axioma irrefutable que sin seguridad
alimentaria no habrá paz y sin paz tampoco habrá seguridad
alimentaria, así de sencillo. En esta nueva agenda del país
no puede quedar por fuera lo relativo a los recursos naturales y al medio ambiente, máxime cuando Colombia es, al
mismo tiempo, el primer país en el mundo en biodiversidad
por kilómetro cuadrado y el tercero en vulnerabilidad frente
al cambio y la variabilidad climática. Está a la vista que los
mayores estragos de la ola invernal 2010 – 2011 y ahora por
cuenta de la sequía 2014-2016 ocurrieron en el campo, que
se ha visto agostado por la inclemencia del tiempo, dada su
mayor vulnerabilidad en un país con tan alta exposición a
estos fenómenos extremos.
No sólo tierra
Además, como lo plantea el Director de la FAO, José Graziano Da Silva, “no basta que los agricultores tengan la tierra o
el acceso a ella, sino también los insumos, bienes y servicios
públicos y recursos financieros”6 . Así mismo, es fundamental
el acceso a los mercados, pues “sólo con acceso a los mercados los productores son capaces de absorber las tecnologías
mejoradas” y así elevar su productividad y competitividad.
De allí la importancia de promover y promocionar las compras
locales y la sustitución de productos importados que se pueden
producir en el país. En este sentido, un paso importante sería que como política pública se contribuyera para que sean
productores y proveedores locales los que suministren los alimentos requeridos por el Programa de Alimentación Escolar
(PAE), garantizándoles a los campesinos la compra directa,
sin intermediarios, estimulando de esta manera la agricultura
familiar.
Nada de lo anterior es posible llevarlo a la práctica si no es
sobre la base de desarrollar capacidades tanto en los agentes
públicos como en los privados en las regiones, desde luego con
un enfoque diferencial y diferenciado, que consulte la abigarrada diversidad étnica y cultural de las distintas regiones, así
como las enormes brechas interregionales e intrarregionales
que caracterizan nuestra realidad territorial. Pasa también
por el fortalecimiento de los gobiernos intermedios (departamentos y municipios) que se han visto abrumados en los
últimos años por un cúmulo de funciones y competencias
que le han sido delegadas o trasladadas inconsulta y desatentadamente, pero sin los recursos necesarios y suficientes para
asumirlas, entre ellas la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras o la atención a los desplazados. Concomitantemente tiene que darse una adecuación y adaptación de una nueva institucionalidad que se adecue a las necesidades de los nuevos
tiempos y a los nuevos retos, y para ello hay que ser creativos,
imaginativos y dejar de aferrarse al statu quo. Claro que la
atención y la reparación de las victimas, así como la restitución de tierras, el retorno de los desplazados, la desmovilización y el desarme de la insurgencia, así como su reinserción a
la vida civil, todo ello tendrá ocurrencia en el territorio y, por
ende, las autoridades locales y regionales son las llamadas a
facilitarlo, para lo cual, desde luego, deberán contar con los
medios y recursos con los que hoy no cuentan. ✱
5. Ley 1448 de 2011
6. El Tiempo. Marzo 22 de 2016
7
REFORMA RURAL INTEGRAL
RRI
La RRI está centrada en el bienestar y buen vivir de la gente
del campo, de las comunidades campesinas, indígenas,
negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales, y
de la gente que habita en los espacios interétnicos e
interculturales, y pretende lograr la integración de las
regiones, la erradicación de la pobreza, la promoción de la
igualdad, el cierre de la brecha entre el campo y la ciudad,
la protección y disfrute de los derechos de la ciudadanía y
la reactivación del campo, especialmente de la economía
campesina, familiar y comunitaria1.
1. Texto tomado del documento producido por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, denominado: Todo lo que debería saber sobre el proceso de paz.
Visión, realidades y avances en las conversaciones que adelanta el Gobierno Nacional en La Habana.
( TEMA CENTRAL )
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Pr
TRANSFORMACIÓN
DEL CAMPO COLOMBIANO,
PASO CLAVE EN LA
CONSTRUCCIÓN DE PAZ
Humberto de la Calle Lombana
Ex-vicepresidente de la República, Jefe del equipo negociador de la paz.
A
Nada de lo que
se acordó va
en contra de
los principios
de la economía
de mercado
ni del sistema
económico actual
colombiano. No
hay alteraciones
al derecho a la
propiedad.
10
10
gradezco la invitación que
me extendió la Federación
Nacional de Departamentos a participar en esta
publicación, dedicada especialmente al tema del desarrollo rural. En ese marco haré algunas reflexiones sobre la importancia del
tema para la transformación de Colombia y expondré de modo general cómo
lo acordado en La Habana, en materia
de desarrollo agrario, busca cumplir
con la asignatura pendiente que tenemos con el campo colombiano.
Para empezar, es fundamental llamar la atención sobre la importancia
que tiene el asunto rural en Colombia.
Los principales problemas que ha enfrentado el sector agrario son, entre
otros, el manejo de la tierra -uso, acceso y formalización de la tenencia- y
la falta de inversión en las áreas rurales. Esto ha profundizado la brecha
entre campesinos y habitantes de los
círculos urbanos a tal punto que la
toma de medidas en ese frente no se
hace esperar. En un país donde más
del 80% de la extensión territorial es
considerada área rural, los asuntos relativos a la tenencia y uso de la tierra
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Representantes del equipo negociador del Gobierno colombiano y de las Farc.
cobran un gran valor. Así mismo, con
más del 30% de la población residiendo en zonas rurales, es imposible hacerse el de la vista gorda.
Vale la pena hacer una rápida revisión de las cifras que indican que
la tenencia de la tierra en Colombia
tiene unos altos índices de concentración. El 4,2% de la tierra -predios de
hasta 5 hectáreas de extensión- está
en manos del 67,6% de los propietarios. Mientras que las propiedades
de más de 500 hectáreas las poseen
únicamente el 0,4%. A esto se le debe
sumar el grave problema de la informalidad. Más del 40% de los predios
rurales no cuentan con títulos formales. Estas cifras las utilizamos como
guía durante las discusiones sobre el
➔
punto 1 en el marco de la Mesa en La
Habana. Fueron unas cifras iniciales.
Posteriormente, con la publicación de
los resultados del censo agropecuario, no sólo se confirmaron estos números, sino que incluso el diagnóstico
se hizo más complejo.
Ahora bien, además de los problemas relacionados con la oferta y
tenencia de tierra, tenemos el asunto del uso. Ponderados académicos
como Ana María Ibañez, Margarita
Gáfaro y David Zarruck sostienen
que hay 113, 9 millones de hectáreas
disponibles, de las cuales al menos
42 millones tienen vocación agropecuaria. Y en realidad, 43.2 millones
de hectáreas son usadas para ganadería extensiva y pastos, mientras
que “… sólo 3.8 millones de hectáreas
son destinadas al uso agrícola y, más
alarmante aún, 7.3 millones de hectáreas son improductivas” . Lo anterior
sumado a unas condiciones de vida
altamente precarias de la población
campesina que no cuenta con acceso
a servicios públicos ni a infraestructura de calidad, confirman que el campo
y su apropiado desarrollo son fundamentales en el proceso de transformación de Colombia.
En ese entorno, lo acordado en La
Habana frente al desarrollo agrario
cobra gran relevancia. Antes de entrar en la explicación de los acuerdos
quisiera hacer una breve referencia
sobre el por qué del tema agrario en
la Agenda para la Terminación del
Como siguiente elemento del acuerdo se encuentra la creación
de programas de desarrollo con enfoque territorial (PDT). Estos
programas tienen como principal objetivo la transformación
estructural del campo.
11
11
( TEMA CENTRAL )
Conflicto y la construcción de una paz
estable y duradera.
Por un lado, se debe aceptar que la
estructura de la propiedad agraria, el
panorama del uso del suelo, los conflictos alrededor de ese uso, la escasa
vigencia de la ley, las nuevas formas de
utilización ilegal del territorio, las bajas condiciones de la calidad de vida de
la familia campesina, son factores de
incidencia determinante al momento
de analizar la gestación, el decurso y la
excesiva duración de la confrontación
armada. Esto no significa que yo concuerde con lo que se conoce como las
causas estructurales del conflicto. En
mi opinión, esa explicación es insuficiente. Las raíces del conflicto colombiano son más complejas y variadas. El
asunto agrario sólo lo explica parcialmente.
De otro lado, quisiera resaltar que
es la primera vez que un proceso de
paz en Colombia se desarrolla partiendo de una agenda definida conjuntamente. Naturalmente las FARC, desde
el primer momento, impulsaron el desarrollo agrario como un tema central.
Y si bien las diferencias de visión frente al desarrollo del campo entre el Gobierno y las FARC han sido profundas
por décadas, en lo que sí coincidimos
en esta oportunidad ambos equipos
fue en que para poner fin al conflicto
armado había que mirar el campo con
otros ojos. El Gobierno del Presidente
Juan Manuel Santos ha estado comprometido con el mejoramiento de
la calidad de vida de los campesinos
desde su inicio. El impulso y puesta
en marcha de la Ley de Restitución de
Tierras es tan solo un ejemplo de dicho
compromiso.
HACIA UN NUEVO
CAMPO COLOMBIANO:
REFORMA RURAL
INTEGRAL
Lo primero que hay que decir cuando se hace referencia a este acuerdo es
su carácter inédito. Por primera vez
hay un texto escrito conjuntamente
-entre Gobierno y FARC- sobre uno de
los temas de mayor diferencia entre la
organización guerrillera y representantes del Estado colombiano. Dentro
de las novedades que trae el acuerdo
se puede mencionar el espacio que
deja para que se desarrollen esquemas
de explotación agroindustrial basados
en economías de escala. En contravía
de lo que muchos críticos han señalado, el acuerdo sobre desarrollo agrario
es un acuerdo progresista. Abre espacios para que se lleve a cabo una verdadera transformación del campo en
Colombia.
En el entendido de que uno de los
mayores problemas que enfrenta el
desarrollo del sector rural en Colombia está directamente relacionado con
el acceso a la tierra, en el acuerdo quedó consignada la creación de un Fondo de Tierras. Este fondo contará con
tierras provenientes de la extinción judicial de dominio a favor de la Nación,
de terrenos declarados como baldíos,
de territorios excluidos de zonas de
reserva -siempre con respeto del medio ambiente y de las comunidadesentre otros. En esa misma dirección se
definió que habrá una nutrida oferta
de subsidios y créditos especiales para
compra de tierras. Ahora bien, dado
que no se trata sólo de entregar tierras
a campesinos sino de que la Reforma
Rural Integral debe propender por
un desarrollo integral, dichas tierras
deberán contar con una dotación de
bienes públicos.
En resumen, además de proponer
una amplia entrega de tierra mediante
el fondo, el acceso se facilita también
a través de la activación de mecanismos para la compra y adicionalmente
se garantiza el acceso a servicios públicos de calidad así como a infraestructura. Con esto se apunta a, como
lo hemos dicho, reivindicar la familia
campesina.
En el marco de ese mismo capítulo
fue acordada la creación y modernización del catastro rural y del impuesto
predial rural. Si bien este ha sido un
elemento que ha causado algunas dudas entre los tenedores de tierra, es
fundamental resaltar su importancia
como herramienta para modernizar
el sistema tributario. La alta concentración de tierra, la distorsión en los
usos del suelo y la falta de información
detallada son la base de la informalidad en el sector. Para combatir esto
es necesario, primero, incorporar en
el sistema de tributación aquellos que
están por fuera y segundo, contar con
un sistema de información sólido que
permita tener una radiografía más
clara del estado de la tierra rural en el
país.
Como siguiente elemento del
acuerdo se encuentra la creación de
programas de desarrollo con enfoque
territorial (PDT). Estos programas tienen como principal objetivo la transformación estructural del campo. A
través de la implementación de estos
programas se pretende reducir la brecha entre los ámbitos urbanos y rurales. La selección de las áreas rurales
En contravía de lo que muchos críticos han señalado, el acuerdo
sobre desarrollo agrario es un acuerdo progresista. Abre
espacios para que se lleve a cabo una verdadera transformación
del campo en Colombia.
12
12
➔
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Los campesinos, en un escenario de posconflicto son unos de los primeros que deben sentir
en carne propia los beneficios del fin de la guerra.
que serán intervenidas mediante los
PDT se hará de acuerdo a un ejercicio
de priorización en el que se tendrán
en cuenta, entre otros elementos, los
niveles de pobreza y el impacto que
ha tenido el conflicto en dichas áreas.
La participación de las comunidades
y la veeduría ciudadana serán determinantes para lograr el éxito de estas
intervenciones.
Finalmente, este acuerdo contempla la puesta en marcha de los planes
nacionales para la Reforma Rural Integral. Mediante una propuesta ambiciosa de intervención integral del
campo, estos planes unificarán todos
los esfuerzos ya mencionados. Con
el diseño e implementación de estos
planes se busca, por ejemplo, hacer
un uso adecuado de la información
que sea obtenida en el inventario de
tierras y, en consecuencia, poder hacer una verdadera planeación para
invertir los recursos de la manera más
adecuada posible.
Lo valioso de lo acordado como ya
dije radica por un lado, en lo inédito.
Tener un texto escrito conjuntamente
con las FARC sobre desarrollo agrario
es un logro tangible de estas conver-
saciones. De otro lado, haber logrado
un acuerdo que integra las visiones
sobre lo que debe ser el desarrollo del
campo es excepcional. Nada de lo que
se acordó va a en contra de los principios de la economía de mercado ni
del sistema económico actual colombiano. No hay alteraciones al derecho
a la propiedad. Por el contrario, es en
el marco de una economía global que
se desarrolla el acuerdo tal y como
quedó consignado en el texto:
“Que el desarrollo rural integral
se adelantará en un contexto de globalización y de políticas de inserción
en ella por parte del Estado que demandan una atención especial de la
producción agropecuaria nacional y
especialmente de la producción campesina, familiar y comunitaria”
Aprovecho este espacio para reiterar que el acuerdo sobre desarrollo
agrario no busca, bajo ninguna circunstancia, poner en riesgo la propiedad privada ni afectar a los empresarios del campo que han trabajado
durante años en circunstancias que,
reconocemos, han sido adversas en
muchos casos. Por el contrario, este
acuerdo busca mejorar las condicio-
nes para que los empresarios y campesinos mejoren y consoliden las relaciones que han mantenido en pie la
economía agraria en Colombia a pesar del conflicto.
El espíritu detrás de este acuerdo
es devolverle la dignidad al campo.
Los campesinos, en un escenario de
posconflicto son unos de los primeros que deben sentir en carne propia
los beneficios del fin de la guerra. Es
hacia el campo donde todos los colombianos debemos mirar. De alguna
manera le hemos dado la espalda al
sector rural y es tiempo de saldar esa
deuda.
Quiero terminar invitando a todos
los gobernadores y miembros de las
asambleas departamentales a participar activamente en la implementación de los acuerdos. La participación
decidida de los gobernantes locales
será determinante en el éxito o fracaso de lo que se acuerde en La Habana.
Es en las regiones, especialmente en
las que han sido más afectadas por el
conflicto, donde se debe construir la
paz. Las autoridades regionales y locales serán piezas fundamentales en
la transformación de nuestro país. ✱
13
13
( TEMA CENTRAL )
FORTALECER
LA INSTITUCIONALIDAD
REGIONAL PARA
EL POSCONFLICTO
Hay que hacer un gran esfuerzo, liderado por el
gobierno nacional, para fortalecer la justicia local,
generando las condiciones para tramitar las tensiones
y conflictos que se desaten como consecuencia de la
llegada de los desmovilizados al territorio.
Dilian Francisco Toro
Gobernadora del Valle del Cauca,
Presidenta Federación Nacional de Departamentos.
U
no de los principales problemas que va a enfrentar el país en la llegada al posconflicto, está en la
dificultad para “territorializar” los acuerdos políticos y judiciales a los que lleguen el Gobierno
y las FARC en La Habana. Y territorializar no es
otra cosa que especificar cuál va a ser la ruta a seguir para bajar los acuerdos políticos e institucionales a los
que se llegó en la mesa de La Habana, a cada uno de los ámbitos territoriales donde combatientes y no-combatientes
vivieron bajo la intensidad de la guerra. Esto es, el conjunto
de actividades que hay que desarrollar para que el fin del
conflicto armado represente hechos de paz verdaderamente trascendentes.
Siendo el campo colombiano el principal terreno de este
conflicto interno, conviene señalar la importancia que tiene para un país como Colombia orientar los procesos de
posconflicto a la recuperación de su área rural. La reactivación del campesinado como una forma de vida digna para
quienes han sido víctimas y victimarios es la vía que tenemos para alcanzar los propósitos que persigue la paz que
todos queremos.
14
14
En este punto, es necesario hablar de restitución de tierras, regreso de desplazados e inversión en proyectos productivos que beneficien no solo a los combatientes que se
reintegran sino a aquellos colombianos que como victimas
debieron dejar lo que tenían para ahora regresar y comenzar de nuevo. Que ejemplo de reconciliación daríamos si en
esta nueva etapa reintegrados y campesinos trabajaran juntos en generar nuevas apuestas agrícolas para el país.
Pero esto implica dejar de pensar como lo hemos hecho
con frecuencia que el conflicto en sus formas de expresión
es uno solo y que los combatientes hacen parte de unidades homogéneas que se pueden tratar de manera similar en
todo el territorio del país. Que da lo mismo buscar la salida
del conflicto armado de un combatiente en el Arauca o uno
en Antioquia; uno en la Costa Atlántica y otro en la Pacífica.
La experiencia de la Agencia Colombiana de la Reinserción, ha dado un muy buen ejemplo de lo que significa
la complejidad de la reintegración de un combatiente a la
vida en sociedad. Se trata, en promedio, de un proceso que
se toma 6 años, desde el momento en que se desmoviliza el
AUTONOMÍA TERRITORIAL
combatiente hasta que se reintegra laboral y socialmente a
la vida en comunidad.
Una de las grandes lecciones de este proceso tiene que
ver con la necesidad de reconocer la especificidad de las
relaciones territoriales de estas personas y, por lo tanto de
adecuar los procesos propios del posconflicto a esa especificidad.
¿Qué entendemos por mundo rural?
Usualmente lo rural se ha definido por descarte con respecto a lo urbano. Todo lo que no sea urbano, es decir que
no suceda en las ciudades en materia de empleo, educación,
salud, o producción, se califica como rural.
política y los canales de la institucionalidad política (o diplomática) formal, que comienza a emerger.
Por su naturaleza, el posconflicto tiene una temporalidad definida. Su comienzo está marcado por el momento
en que un contrincante derrota a otro en una guerra, o en
caso de que no haya victoria, cuando las partes se sientan
en una mesa a negociar las condiciones del fin del conflicto
armado. Es el momento en que se definen las condiciones
bajo las que se va a desactivar el conflicto y se va a restablecer la vida en “comunidad”. Y termina en el momento en
que el funcionamiento de las reglas de juego regido por la
institucionalidad formal, es asumido por la sociedad como
una “normalidad”.
Sin embargo, para efectos de nuestro propósito, debemos acudir a una definición diferente según la cual el mundo rural es el conjunto de relaciones políticas, económicas
y sociales que se desarrollan y reproducen en función de los
parámetros de una relación tradicional mediada por las actividades y principio del campo.
De esta manera, el posconflicto en el mundo rural comprende la tarea de restablecer el conjunto de relaciones tradicionales atadas a las actividades del campo, y que buscan
reconvertir las relaciones de fuerza en relaciones sociales
productivas; la jerarquía armada en la vigencia de las instituciones democráticas locales; y el control territorial en
una expresión de soberanía del Estado y de sus ciudadanos.
¿Cómo abordar el posconflicto
en el ámbito rural?
¿Cuáles son los retos de entrada
del posconflicto al mundo rural?
Posconflicto llamamos a ese complejo proceso de transición que transcurre entre una situación de conflicto mediado por las armas y los canales de una guerra que está
terminando, a una situación de conflicto mediado por la
En la perspectiva del mundo rural colombiano, hay 6 retos principales que el Estado colombiano y sus expresiones
territoriales, el departamento y el municipio, deben abordar para lograr un adecuado resultado:
Debemos ser
conscientes de
que la paz del
país depende de
todos nosotros,
inicia en cada
colombiano, cada
hogar o espacio
de convivencia, en
el que debemos
siempre mantener,
como premisa
de nuestras
relaciones, el
respeto al otro.
15
15
( TEMA CENTRAL )
Los gobiernos territoriales, en particular las gobernaciones, con el apoyo del gobierno nacional, deben orientar
todos sus esfuerzos, entre otros, hacia el emprendimiento de acciones que busquen mejorar la infraestructura
urbana y de servicios públicos.
En la identificación y preparación de las áreas
rurales de intervención
Lo primero es establecer cuáles son los ámbitos
territoriales rurales sobre los que se va a intervenir. Cuáles son las regiones y municipios que es necesario preparar para adecuarlas a las nuevas condiciones que impone
la transición a la paz. Estamos hablando de municipios y
departamentos que eran objeto de disputa territorial por
parte de las organizaciones armadas ilegales. Bien porque
pretendían arrebatarla al control del Estado, o bien porque
se las disputaban entre las mismas organizaciones ilegales.


En segundo lugar es necesario establecer la magnitud “militar” de las fuerzas que están saliendo de la guerra, no sólo en términos de número de combatientes, sino
también de la capacidad de fuego efectivo que tenían en el
terreno. Estamos hablando aquí de los “ejércitos” que realmente se están desactivando para la guerra, estableciendo
cual era el control efectivo que tenían en el territorio.
En la capacidad de la institucionalidad
local-rural, para absorber a los agentes
del conflicto
Es preciso identificar la capacidad de la institu-
cionalidad política, económica y social de estos ámbitos
16
16
territoriales, para absorber tanto a los que dejarán de ser
combatientes, como para mantenerlos bajo un adecuado
control que impida cualquier intento de repetición o regreso a las estructuras armadas del pasado;
Con este mapa global de entrada, se pueden establecer
las condiciones “reales” en que se encuentran los territorios
para afrontar los desafíos que en términos políticos, económicos y sociales impondrá la firma de los acuerdos de La
Habana.
En el control que tienen las actividades
económicas ilegales en las economías rurales

Es necesario establecer de manera precisa la presencia en el territorio de las organizaciones armadas ilegales, así como las distintas formas de organización ilegal,
en las áreas objeto de intervención, estableciendo el peso
efectivo que tienen en el crimen organizado, la minería ilegal, el tráfico de gasolina, el tráfico de armas y muchas otras
actividades criminales que no representan factores de seguridad así no empleen las armas contra el Estado.
Dimensionar el peso de las actividades ilegales en las
economías locales. Se trata de establecer no sólo los factores de bloqueo a los propósitos de reinstitucionalización
AUTONOMÍA TERRITORIAL
que busca el proceso al post conflicto, sino también las bases efectivas con las que cuentan las organizaciones ilegales para ser sometidas por la autoridad del Estado
En el control y la seguridad territorial

Determinar la cantidad de conflicto que se va a
desactivar en el caso de que las FARC se desmovilicen total
o parcialmente. Las FARC representan algo más del 20%
de la totalidad del conflicto colombiano pero hay muchos
otros agentes y factores generadores de inseguridad que no
se van a desmovilizar y seguirán representando un peligro
para la seguridad de la nación, los recursos del país y las
instituciones.

Hay que establecer las posibles mutaciones en los
métodos y despliegue territorial de las organizaciones vinculadas a las FARC. Posiblemente se va a reducir la confrontación armada, la resistencia será pasiva pero se va a
dirigir contra otros frentes como es el ambiental, la seguridad de la población y el comportamiento de las autoridades.
En la capacidad política de los partidos
en los territorios

El post acuerdo con las FARC será territorial, la
confrontación así sea pacifica será por el control político
de los municipios. Las FARC no tienen ninguna carrera ni
desean por ahora el poder nacional. Desean comenzar por
pequeños y remotos municipios e ir escalando poco a poco
los niveles del poder. La pregunta es ¿cuál es la capacidad
de nuestros partidos políticos para responder a este desafío?

La otra dimensión política del territorio tiene que
ver las organizaciones sociales (juntas vecinales, juntas
de acción comunal, ligas de usuarios, grupos de vecinos).
Es evidente que deberán prepararse para adecuarse a las
nuevas exigencias de movilización y activismo social, en
un escenario en el que nuevos actores –desmovilizados- y
con capacidad de acción territorial, plantearán nuevos desafíos que escalarán las demandas sociales a los terrenos
políticos.

La acción política de los nuevos actores territoriales, ¿alterará las relaciones de poder en el territorio?
➔
En la respuesta institucional local a la nueva
realidad del posconflicto
Establecidos los ámbitos territoriales de intervención,
y especificando las fuerzas legales e ilegales que se mueven
en el interior de los gobiernos y las economías locales, es
necesario considerar la capacidad de respuesta efectiva de
los municipios a las nuevas demandas políticas, económicas, sociales e institucionales que el posconflicto le planteará a los gobiernos territoriales.
Los gobiernos territoriales,
en particular las gobernaciones, con
el apoyo del gobierno nacional, deben
orientar todos sus esfuerzos hacia:

El emprendimiento de acciones que busquen mejorar la infraestructura urbana y de servicios públicos, para
responder a las demandas de los desmovilizados y desplazados que, como consecuencia de los acuerdos, lleguen a
un determinado territorio.

En segundo lugar hay que hacer un gran esfuerzo,
liderado por el gobierno nacional, para el fortalecimiento
de la justicia local, generando las condiciones para tramitar las tensiones y conflictos que se desaten como consecuencia de la llegada de los desmovilizados al territorio.

Y finalmente, el esfuerzo de los gobiernos regionales se debe cerrar con la labor de fortalecer en las administraciones municipales una estructura lo suficientemente sólida para dar trámite administrativo y financiero
al manejo de los recursos que llegarán del exterior como
consecuencia
Más allá de estos elementos que nos permiten trazar
una ruta para un proceso de posconflicto exitoso, debemos
ser conscientes de que la paz del país depende de todos nosotros, inicia en cada colombiano, cada hogar o espacio de
convivencia en el que debemos siempre mantener, como
premisa de nuestras relaciones, el respeto al otro.
La paz solo será posible cuando logremos reconocer las
diferencias de los demás, aceptarlas y respetarlas. Cuando
entendamos que nuestros derechos llegan hasta donde los
del otro inician y que como ciudadanos que hemos sufrido
el rigor de una guerra de más de 50 años la reconciliación y
el perdón son el camino a seguir. ✱
La reactivación del campesinado como una forma de vida digna para quienes han sido víctimas y
victimarios es la vía que tenemos para alcanzar los propósitos que persigue la paz que todos queremos.
17
17
En Boyacá
105 de 123
municipios
tienen
más del
➔
( TEMA CENTRAL )
➔
80%
18
18
de su población
rural.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
BOYACÁ SE PONE
LA RUANA
POR LA PAZ
Nuestro compromiso con la paz es crear
oportunidades y condiciones de vida digna,
reflejadas en un sector rural sostenible que cuente
con los medios para quedarse en el campo.
Carlos Andrés Amaya
Gobernador de Boyacá
E
n días pasados se llevó a cabo la semana por la
paz en Boyacá, donde bajo el lema “La Paz es una
nota”, invitaba a niños, jóvenes y toda la población
boyacense a unirse en un único grito por la esperanza y la reconciliación. Sin embargo, nuestras
banderas de paz no contienen solamente la paloma blanca, también la ruana, los verdes paisajes y productos agropecuarios del campo boyacense, que representan
la fe de un pueblo que aunque ha sido víctima del conflicto
colombiano, se aferra a sus tradiciones y cultura laboriosa
y de paz.
No por coincidencia, el desarrollo agrario ocupa el primer lugar dentro del histórico proceso de paz en Colombia.
El sector agropecuario no solo ha llevado la carga más pesada en el conflicto colombiano, sino que su contexto de
inequidad y marginalidad fueron detonantes del mismo.
En este sentido, el reto que supone la construcción de paz
desde el desarrollo agrario requiere una serie de compromisos y, sobre todo, acciones concretas a través de política
pública y articulación de instituciones y demás actores en
los diferentes niveles.
Así, los planes de desarrollo se constituyen en la herramienta integradora que asegura las políticas y acciones que
darán respuesta y atenderán tanto los elementos definidos
en el acuerdo de paz, como las iniciativas que surjan des-
de las regiones. De tal manera, se generan las posibilidades
para que el proceso llegue en términos reales y puntuales
a los territorios.
Sisk (2001) desde el Instituto de la Paz en Washington
define dos elementos básicos en cualquier proceso de paz:
construir confianza y crear (o reformar) instituciones. En
primer lugar, nuestro país no es ajeno a este concepto sabiendo que existe la necesidad e incluso el deber de volver
a confiar los unos en los otros, ejercicio que involucra tolerancia, reconciliación y reparación.
Este proceso ha de desarrollarse regionalmente, a través de la vinculación de la población colombiana en su totalidad y, a la vez, formar un ideario de construcción nacional de paz y equidad con miras a la proyección del país con
un legítimo fin común.
Como en varios escenarios se ha concluido, paz no es
únicamente cese al conflicto armado, también es la creación de escenarios para el cierre de brechas sociales, especialmente entre el sector urbano y rural presente a nivel
nacional.
Por consiguiente, en Boyacá decidimos CREER en los
campesinos, fomentar la asociatividad y dejar que sean
ellos quienes se empoderen de sus procesos colectivos para
la organización, producción y gestión de los recursos, con
nuestro acompañamiento permanente.
19
19
( TEMA CENTRAL )
En Boyacá
decidimos
CREER en los
campesinos,
fomentar la
asociatividad y
dejar que sean
ellos quienes se
empoderen de
sus procesos
colectivos para
la organización,
producción
y gestión de
los recursos
con nuestro
acompañamiento
permanente.
Tenemos la certeza de que la construcción de la paz se
da desde las bases, y las instituciones gubernamentales somos impulsores y apoyo.
Igualmente nuestro compromiso con la paz es CREAR
oportunidades y condiciones de vida digna, reflejadas en
un sector rural sostenible que cuente con los medios para
quedarse en el campo.
De esta forma, romper la inequidad que se vive en Boyacá, un departamento, donde el 48,5% de la población es rural, muy superior a la proporción nacional que corresponde
al 25,6% (DANE, 2005) y donde 105 de 123 municipios tienen
más del 80% de su población rural.
La brecha urbano-rural en pobreza de Boyacá está dentro de las tres más altas del país, con 2.3 en la relación IPM
(Índice de Pobreza Multidimensional) rural/urbano (Gobernación de Boyacá, 2011).
Volviendo al concepto de los componentes de un proceso de paz, en segundo lugar, se evidencia la necesidad de revisar a profundidad la institucionalidad del sector agropecuario en sus distintas entidades y en sus diferentes niveles.
La institucionalidad es una muestra de la realidad del sec20
20
tor mismo; en este sentido, el campo boyacense tiene una
muy débil presencia del Estado en el nivel local, identificada
en la ausencia de UMATAS o secretarías de agricultura en la
mayoría de los municipios, aun cuando la actividad agropecuaria es el principal renglón de la economía municipal.
Sin embargo, los niveles departamental y nacional cuentan con relativamente mayor institucionalidad, que se encuentra en proceso de fortalecimiento; actualmente el Gobierno Nacional está desarrollando una reforma del sector
con la conformación de las agencias nacionales de tierras y
desarrollo rural y espacios para la mujer, jóvenes y agricultura familiar, que esperamos poder articular efectivamente
con nuestras estrategias regionales.
Tal como el PNUD lo reconoce con la expresión “volver
al mundo rural para modernizar y democratizar a Colombia” (PNUD, 2012), el sector debe experimentar una modernización tanto en el ámbito institucional como en lo productivo, con un enfoque de sostenibilidad.
Lo anterior, entendiendo el desarrollo agrario no solo
como crecimiento económico en una o varias cadenas productivas sino desde una mirada de desarrollo rural con en-
AUTONOMÍA TERRITORIAL
➔
El sector agropecuario no solo ha llevado la carga más
pesada en el conflicto colombiano, sino que su contexto de
inequidad y marginalidad fueron detonantes del mismo.
foque territorial. A esto se suman elementos indispensables
como el programa Agua para la Paz, a través del cual será
posible llegar a los pobladores rurales y avanzar en disponibilidad, calidad y uso eficiente de los recursos naturales;
en este sentido, esta es además una oportunidad para la
articulación Universidad-Estado-Empresa-Sociedad como
una opción viable para el desarrollo sostenible por medio
de ciencia, tecnología e innovación social y técnica.
Boyacá territorio de paz
Nuestro departamento lleva una huella imborrable y a
la vez una responsabilidad histórica dentro del país al ser
territorio de Paz, donde se gestó la libertad hace 200 años.
Hemos llevado con orgullo pero con irrisorio reconocimiento nuestro nombre junto a las batallas que conllevaron a la
preciada libertad; en la misma medida, esta tierra clama
por inversión y oportunidades para impulsar su desarrollo.
El bicentenario 1819- 2019 es la oportunidad para reivindicar un territorio que ha otorgado tantas victorias a
Colombia, pero que históricamente ha vivido el conflicto
armado, sumado a un profundo conflicto agrario1, situación que ha detonado movilizaciones como el paro agrario
en el año 2013, evidencia de un campesinado inconforme y
marginado.
Así como Boyacá no ha sido ajeno al conflicto, tampoco
lo ha sido a las experiencias de reconciliación y desarrollo a
partir de la paz. El occidente de Boyacá, por ejemplo, vivió
épocas de violencia a raíz de la presencia de grupos armados y narcotráfico; sin embargo, hace aproximadamente 10
años comenzó a gestarse un modelo productivo de sustitución de cultivos ilícitos por cacao. Con la conformación de
doce organizaciones de productores que agremian a más de
1200 familias, esta iniciativa ha impactado de manera positiva no solo el ámbito social y económico sino el ambiental
de esta región de nuestro departamento.
Así, los ahora cacaoteros de occidente nos demuestran
que Boyacá no comienza de ceros en el proceso de paz. Vamos a aplicar el principio de construir sobre lo construido,
tomando lo mejor de las experiencias para innovar en términos productivos y especialmente sociales con las iniciativas que surgen desde las bases en esta nueva etapa.
El campo boyacense tiene un gran potencial por ofrecer;
ha sido por años el encargado de producir gran parte del
alimento que a diario consumimos en el país, pero la mayor riqueza es su gente, que arduamente y a pesar de las
dificultades sigue creyendo en el sector agropecuario como
opción de vida. Por esto, en aras de superar el conflicto
agrario, Boyacá le apuesta al ordenamiento productivo y
ambiental del territorio, basado en un concepto de sostenibilidad con procesos de construcción social y formación de
los campesinos y campesinas del departamento.
La paz en Colombia será posible si todo el territorio colombiano hace parte de este ideario; por tanto, las inversiones que se realicen en el posconflicto deben llegar a todas
las regiones del país. La reconciliación debe partir desde
una política pública que responda a las necesidades de las
regiones, lo cual se verá representado en oportunidades y
recursos sin distinción regional.
En Boyacá estamos prestos a llevar, como históricamente lo hemos hecho, las banderas de la paz; caminando todos
en la ruta del desarrollo rural sostenible, en articulación entre actores y niveles, construiremos las oportunidades para
devolver la esperanza a la población rural y modernizar un
sector que estuvo desamparado a pesar de su entrega incansable por alimentar a un país. ✱
1. PNUD, 2012
Referencias
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. 2012.
Hechos de Paz: La Hora de la Colombia Rural. Año 7, Número 63.
Sisk, Timothy. 2001. Democratization and Peacebuilding. In Chester A. Crocker, Fen Osler Hampson, and Pamela Aall, eds. Turbulent Peace.
Washington, D.C.: U.S. Institute of Peace. p. 787.
21
21
( TEMA CENTRAL )
PROPUESTAS
PARA GENERAR
BIENESTAR EN EL CAMPO
En materia de competitividad agropecuaria,
la Misión para la Transformación del Campo
hace énfasis en la necesidad de invertir más
en servicios y bienes públicos para el desarrollo
productivo y menos en apoyos directos
que respondan a situaciones coyunturales.
José Antonio Ocampo
Director de la Misión para la Transformación del Campo
L
a Misión para la Transformación del Campo presentó en
diciembre al Presidente de la
República y al país su informe
“El campo colombiano: un camino hacia la prosperidad y la
paz”, que contiene un paquete de propuestas para saldar la deuda histórica
con la ruralidad colombiana y hacer
un aporte decisivo a la construcción
de la paz. Las propuestas buscan
convertir al campo, en un periodo de
15 años, en un espacio generador de
bienestar, moderno, competitivo y
respetuoso de la diversidad territorial
y de los recursos naturales.
Para lograrlo, resalta que es indispensable: i) poner la equidad en
el centro de las políticas de desarrollo del campo y, por ende, reducir las
enormes desigualdades entre los habitantes rurales y urbanos, entre los
propios habitantes rurales, entre hombres y mujeres, entre distintos grupos
étnicos y entre las distintas regiones;
22
22
ii) adoptar un enfoque territorial participativo, consistente con la heterogeneidad regional del país y con la necesidad de fomentar la participación
social en todas sus formas; iii) generar
un ambiente propicio para apuestas
empresariales de todo tipo (de pequeñas, medianas y grandes empresas); y
iv) garantizar la protección del medio
ambiente, en particular del agua, los
suelos y los bosques.
Inclusión social
La misión propone como programas
prioritarios de corto plazo la eliminación de la desnutrición en el campo y
una campaña de Analfabetismo Cero.
Recomienda crear direcciones permanentes y especializadas en los ministerios de educación y salud para el
diseño de una política rural adecuada
y diferenciada que se adapte a las particularidades del campo.
En educación sugiere invertir en
modelos flexibles con contenido per-
tinente y de calidad que faciliten la
inclusión productiva e incentiven la
creatividad y la innovación, tanto en
niños como en jóvenes.
En salud propone migrar hacia un
modelo con énfasis en promoción y
prevención, que elimine las barreras
de acceso y acerque los servicios de
salud a las familias, especialmente en
los municipios más dispersos. Resalta
también la necesidad de ampliar la
cobertura de programas como “Beneficios Económicos Periódicos” (BEPS)
y “Colombia Mayor” para garantizar
una vejez digna, el acceso universal a
un seguro contra riesgos laborales y la
creación gradual de un pilar de cuidado dentro del sistema de protección
social para facilitar la participación
laboral femenina. La misión sugiere
centralizar en el DPS todos los subsidios y transferencias monetarias dirigidas a las familias, con el fin de mejorar la incidencia del gasto social en el
bienestar de los hogares.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Inclusión productiva
La misión recalca la necesidad de fortalecer la agricultura familiar y generar nuevas oportunidades de empleo
no agropecuario a través de inversión
pública en activos productivos, generación de capacidades y promoción
de la asociatividad. El énfasis deberá
recaer en el acceso a la tierra en cantidad y calidad suficientes, la acumulación de activos productivos como
maquinaria e insumos y la provisión
de un servicio de acompañamiento integral que vaya mucho más allá de la
asistencia técnica, acercando así a los
productores a las nuevas tecnologías y
a las buenas prácticas agrícolas y empresariales.
De igual forma, propone invertir
en la fase de comercialización a través
de la modernización de los sistemas
de abastecimiento del nivel local, regional y nacional, la consolidación del
sistema de compras públicas locales
con preferencia para agricultores fa-
miliares y el escalamiento de las alianzas productivas entre agricultores familiares y grandes empresarios.
En actividades no agropecuarias,
es partidaria de promover el desarrollo de actividades productivas y de servicios como el turismo, las artesanías,
la construcción, el transporte y los encadenamientos productivos de la agricultura y la minería para transformar
productos básicos en productos de
alto valor agregado. Sugiere que gran
parte del empleo generado por obras
públicas utilice mano de obra local.
Todo lo anterior deberá financiarse a través de proyectos bajo la
modalidad asociativa que respondan
a las visiones locales y regionales de
desarrollo productivo. El crédito y los
modelos de cofinanciación NaciónRegión serán los principales instrumentos de financiación. Por último,
para enfocar de manera eficiente los
recursos públicos y privados en materia de inclusión productiva, la misión
En materia
de inclusión
social, la misión
propone como
programas
prioritarios de
corto plazo la
eliminación de
la desnutrición
en el campo y
una campaña de
Analfabetismo
Cero.
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23
( TEMA CENTRAL )
propone construir un registro nacional de agricultores familiares.
Competitividad
agropecuaria
La misión hace énfasis en la necesidad de invertir más en servicios y
bienes públicos para el desarrollo productivo y menos en apoyos directos
que respondan a situaciones coyunturales. Los bienes y servicios públicos
prioritarios serán ciencia, tecnología
e innovación, un gran salto en la cantidad y calidad de las vías terciarias,
infraestructura de riego y regulación
de corrientes de agua, sanidad agropecuaria e información. Igualmente
importante es concentrar el crédito de
Finagro en el acceso de los pequeños
agricultores y en el fomento a la inversión de todos los productores, apoyados en este último caso en mayores
recursos del incentivo a la capitalización rural, y cambios sustanciales en
instrumentos existentes para ampliar
y mejorar el uso de seguros agropecuarios.
Asimismo, se deberá invertir en la
construcción de redes de frio y centros
de acopio de alcance regional y en la
consolidación de sistemas logísticos
de transporte, con participación mayoritaria de capital privado pero con
posibles inversiones minoritarias de
Finagro.
En materia de comercio exterior,
la misión sugiere darle a la diversificación de exportaciones el carácter de
política de Estado, en donde la inocuidad y la calidad de los productos deberán tener la mayor prioridad.
La sostenibilidad
ambiental
Esta ocupa un lugar importante
dentro del paquete de recomendaciones de la misión. Recuperar y proteger
➔
24
24
los servicios ecosistémicos del agua y
el suelo, enfrentar el cambio y la variabilidad climática y aprovechar de
forma sostenible el patrimonio natural para el desarrollo rural, son las tres
prioridades. En esta dirección, la misión recomienda un incremento en las
tasas por uso de agua que incentive su
adecuada utilización y genere recursos suficientes para la conservación
de las cuencas. Una parte de estos
recursos se utilizaría en un programa
de pago por conservar las fuentes de
agua y otros pagos por servicios ambientales, especialmente para agricultores familiares que ya residen en
zonas de protección.
Igualmente, sugiere establecer una
meta de cero deforestación para 2030
y un cierre definitivo de la frontera
agropecuaria, lo que implica la delimitación final, zonificación y ordenamiento de las Zonas de Reserva Forestal (ZRF). Por otro lado, se propone
el montaje de un Sistema de Alertas
Agroclimáticas Tempranas, participativo e interactivo, acompañado del diseño de planes de contingencia frente
a las amenazas que enfrentan los sistemas agrícolas, pecuarios, pesqueros
y forestales.
Ordenamiento
y desarrollo territorial
La misión presenta propuestas en
cuatro líneas: ordenamiento ambiental, social y productivo; convergencia
regional y cierre de brechas rural-urbanas; desarrollo rural con enfoque
territorial; y consolidación de la asociatividad territorial.
En relación con la informalidad en
la tenencia de la tierra, propone un
programa de formalización masiva
que se lleve a cabo a través de intervenciones en el territorio por barridos prediales. Asimismo, sugiere la
creación de un Fondo de Tierras con
fines redistributivos como instrumento para reducir la concentración de la
propiedad de la tierra rural y asegurar
para los agricultores familiares tierra
en cantidad y calidad suficiente, atada
siempre a proyectos de generación de
ingresos.
Igualmente, con el ánimo de promover el desarrollo económico y social de zonas aisladas del país con gran
potencial, la misión invita al Gobierno
a facilitar la creación de Zonas de Desarrollo Empresarial (ZDE) o modelos
similares, en donde se utilicen figuras
como la concesión, el arrendamiento
o el derecho real de superficie y no la
entrega de la propiedad de la tierra.
La misión sugiere, además, el montaje gradual de un centenar de Programas de Desarrollo Rural Integral
con Enfoque Territorial (PDRIET) en
provincias o regiones con alta concentración de agricultores familiares,
elevados niveles de pobreza y alto potencial productivo. Estos programas
buscarán articular y llevar de manera
conjunta toda la oferta del Estado a
un mismo territorio, a través de una
acción integral que garantice la sostenibilidad y competitividad de los
territorios.
Por otro lado, la misión recomienda mejorar el sistema de planeación y
ordenamiento territorial, dando particular énfasis al fortalecimiento de las
capacidades y el papel de los departamentos, discriminar los presupuestos
de inversión entre las cabeceras municipales y el área rural dispersa para
garantizar la adecuada distribución
de recursos públicos para el campo y
apoyar la conformación de provincias
y regiones de planificación y gestión
como figuras de integración territorial
que generen sinergias y economías de
escala en la administración pública.
Para avanzar en la inclusión productiva, la misión recalca la necesidad de fortalecer la agricultura
familiar y generar nuevas oportunidades de empleo no agropecuario a través de inversión pública en
activos productivos, generación de capacidades y promoción de la asociatividad.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Ajuste a la
institucionalidad
En primer lugar, recomienda la
conformación de un CONPES RURAL
y un CONFIS RURAL como escenarios
de coordinación de las inversiones a
largo plazo de todo el gobierno en el
mundo rural (planes decenales que se
actualizan periódicamente) y asegurar los recursos correspondientes.
Invita al Ministerio de Agricultura
y Desarrollo Rural a retomar su papel
de rector de la política agropecuaria
y de desarrollo rural, dejando la ejecución en cabeza de sus entidades
adscritas. Propone la liquidación del
Incoder y la creación de cuatro entidades: i) una Agencia Nacional de Tierras
a cargo del proceso de formalización,
la política redistributiva del Fondo de
Tierras y la administración de tierras
del Estado; ii) un Fondo (o Agencia) de
Desarrollo Rural como entidad de promoción, gestión y cofinanciación para
el desarrollo productivo y el fortalecimiento de la institucionalidad local,
en donde la estructuración de proyectos, la priorización de inversiones y la
ejecución de recursos se hace a nivel
local y/o regional; iii) una Agencia de
Promoción de Inversiones Agropecuarias y Agroindustriales encargada de
incentivar la inversión privada en cadenas productivas con gran potencial
de mercado externo o interno; y iv)
una Unidad Administrativa Especial
de Asistencia Técnica y Acompañamiento Integral que lidere, en compañía de las entidades territoriales,
la ejecución de los recursos del Gobierno Nacional destinados a brindar
asistencia técnica y acompañamiento
integral a los pequeños y medianos
productores*.
En cuanto a las entidades adscritas existentes, se propone:
1. Consolidar a Corpoica como
la entidad coordinadora del Sistema
Nacional de Ciencia Tecnología e
Innovación Agropecuaria.
2. Continuar con el ajuste institucional del ICA, buscando que la enti-
En actividades no agropecuarias, la Misión Rural es partidaria de promover
el desarrollo de actividades productivas y de servicios como el turismo.
dad cuente con personal técnico idóneo e infraestructura moderna.
3. Especializar a Finagro en sus tareas de banca de segundo piso y aportes de inversión de capital de riesgo.
4. Llevar al Banco Agrario a tener
un papel activo en materia de captación de recursos y manejo de riesgo.
5. Especializar a la AUNAP en la
regulación y vigilancia del manejo del
recurso acuícola y pesquero.
6. Fortalecer a la UPRA para consolidarla como el principal brazo técnico del MADR.
Dentro de una visión de un desarrollo rural en donde los actores locales y regionales juegan un papel protagónico, la misión invita al Gobierno
a poner en marcha un programa de
gran alcance para promover y fortalecer las organizaciones de productores
y las organizaciones sociales, así como
para fortalecer las instancias departamentales, provinciales y municipales,
y ajustar los espacios de participación,
empoderarlos y darles instrumentos
para que respondan a los principios
de transparencia, democracia y planeación participativa.
El costo de la propuesta
La misión estima el costo de sus
propuestas en $13 billones de pesos
(de 2015) por año en el período 20162030, lo que equivale al 1,2% del PIB,
de los cuales $8,1 billones, equivalentes al 0,7% del PIB, serían gastos nuevos y el resto sería financiado con la
reasignación de recursos existentes.
La mayoría de los recursos nuevos
están asociados con los gastos requeridos en inclusión social (29%), vías
terciarias (22%) y Ciencia, Tecnología,
Innovación (16%), incluyendo este
último caso el servicio de asistencia
técnica directa y acompañamiento integral a los agricultores familiares. Los
recursos deberán quedar asegurados
mediante la asignación de rentas con
destinación específica o con una norma que establezca que una proporción mínima del presupuesto deberá
ser destinada al plan decenal de inversiones en el mundo rural. ✱
25
25
( TEMA CENTRAL )
REFORMA RURAL
PARA LA PAZ
Dos principios teóricos inspiraron los acuerdos
logrados en La Habana para transformar el campo colombiano
en las próximas décadas: la idea de la nueva ruralidad
y el enfoque territorial del desarrollo rural.
Alejandro Reyes Posada
Ex-asesor del gobierno en la negociación
del acuerdo agrario con las Farc.
L
a concepción de la nueva ruralidad reconoce el hecho elemental de que lo rural excede
lo agropecuario, para comprender todas las actividades
económicas que ocurren en
un entorno complejo, que relaciona
la malla urbana con su entorno rural,
interdependientes entre sí, de manera
que el desarrollo rural es función del
desarrollo urbano y éste requiere de la
oferta de servicios ambientales, agua,
alimentos y materias primas industriales y mineras, cuya explotación y
regulación dependen del mundo rural.
comprender que el desarrollo rural
depende de la relación con los mercados y la infraestructura física y social
que los conecta con el mundo urbano.
Los mercados de servicios, -financieros, técnicos, comerciales, turísticos,
culturales- proveen más empleo a los
pobladores rurales que las actividades
agropecuarias, piscícolas o forestales.
La producción rural, para ser viable,
debe partir de la demanda de productos y servicios, regida por mercados
globales cada vez más competidos al
extenderse los tratados de libre comercio.
En otras palabras, el desarrollo
rural no depende principalmente de
lo que se haga dentro de los predios,
de manera que gran parte del enfoque
tradicional, que confiaba en dar más
crédito y asistencia técnica a los productores, grandes y pequeños, para
lograr el desarrollo, demostró sus limitaciones, y debe ser ampliado para
26
26
Ese nuevo paradigma del desarrollo rural lleva naturalmente al enfoque
territorial, que postula que la competitividad depende de la localización
geográfica y de las ventajas o limitaciones de cada territorio, es decir, de
su capital natural, social, su infraestructura y servicios, y de su relación
con otros territorios, dentro y fuera
del país. El enfoque territorial destaca
factores como la integración espacial
con vías de comunicación que abaraten los costos de transporte de personas, insumos y productos, la creación
de clusters o aglomeraciones económicas que especialicen las ventajas de
localización del territorio, y el ordenamiento ambiental, social y productivo
de cada espacio natural, desde las veredas al territorio en su conjunto.
El entorno natural –suelos, vientos, coberturas vegetales y agua- ha
sido intervenido en distintos grados
en cada territorio, y está sometido a
riesgos cada vez mayores derivados
del cambio climático, que se traducen
en mayor severidad de inviernos y veranos, con su afectación sobre la producción y las condiciones de vida de
la población. Eso le otorga prioridad a
la conservación de los recursos estratégicos de cada ecosistema para aumentar la resiliencia del territorio, regular los sistemas hídricos y acercar la
producción a la oferta ambiental. Hoy
tenemos una protección insuficiente
de las reservas forestales naturales y
una elevada tasa de deforestación, un
exceso de tierra destinada a la ganadería extensiva, un déficit de ocupación
agrícola y un enorme desperdicio del
potencial forestal en bosques cultivados para las industrias madereras.
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AUTONOMÍA TERRITORIAL
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El desarrollo rural depende de la relación con los mercados y la infraestructura física
y social que los conecta con el mundo urbano. Los mercados de servicios, -financieros,
técnicos, comerciales, turísticos, culturales- proveen más empleo a los pobladores
rurales que las actividades agropecuarias, piscícolas o forestales.
27
27
( TEMA CENTRAL )
➔
El Estado debe, además, adecuar su capacidad de regulación
de los derechos, empezando con la propiedad de la tierra, para
lo cual se acordó en el proceso de paz gestionar la creación
de un nuevo catastro multipropósito con la determinación de
los linderos de todos los predios, formales e informales, y una
reforma al sistema de registro de propiedad.
Lo anterior es el resultado histórico de las formas de apropiación del
territorio, que van precedidas por
colonizaciones campesinas sin derechos de propiedad y seguidas por
la apropiación jurídica por quienes
buscan ampliar sus patrimonios con
la creación de haciendas extensas, generalmente subutilizadas, mediante
la compra y agregación de “mejoras”,
que legalmente no son sino derechos
personales –no reales- de ocupación
de baldíos, y que se “legalizan”, ilegalmente, con juicios de pertenencia, que
la ley 200 de 1936 creó para los poseedores materiales de tierras privadas
registradas a nombre de propietarios
privados que no ejercían la posesión,
pero no para apropiar baldíos, que por
definición son imprescriptibles, y que
sólo pueden salir del patrimonio de la
nación por actos expresos de adjudicación a quienes los trabajen con su
esfuerzo familiar.
Esta, en resumen, es la historia
de la formación de élites rurales rentistas, que derivan sus ingresos del
monopolio y sobrevaluación de la
propiedad territorial, y que se resisten
a dar el salto histórico para volverse
élites productoras, agroindustriales
y modernas, y que por tanto defienden su privilegio, consistente en que
la sociedad les valoriza la propiedad
con infraestructura y servicios y ellos
capitalizan las ganancias en el precio elevado al que están dispuestos a
liberar la tierra para la producción.
Cuando esas élites han sido agredidas
28
28
por las guerrillas han respondido con
el apoyo a fuerzas paramilitares para
la defensa territorial. En las últimas
tres décadas, además, esas élites han
entrado en simbiosis con los grandes
empresarios de la droga, que compraron haciendas en 500 municipios
del país, aprovechando las ventajas
de capitalizar en tierra las ganancias
del narcotráfico, sin pagar impuestos
significativos y además con la ventaja
política de convertirse en socios de la
seguridad de los grandes propietarios
tradicionales y de las fuerzas armadas, para ganar legitimidad social. La
parapolítica culmina este proceso de
emergencia de nuevas élites y plantea
un nuevo reto al sistema democrático.
Este verdadero saqueo de los baldíos por las élites territoriales ha desplazado históricamente a los campesinos hacia regiones de colonización,
distanciando cada vez más a los productores familiares de las mejores tierras incorporadas al mercado hacia
tierras incomunicadas y suelos cada
vez más pobres, donde sólo los cultivos ilícitos tienen mercados remunerativos con alta demanda externa.
Por eso en el acuerdo agrario se pactó
hacer una reforma rural integral para
dar acceso a tierras a los pequeños
productores familiares, que pueden
llegar a ser 250.000 unidades parcelarias, mediante las políticas de restitución, distribución de nuevas tierras
y formalización de la propiedad. Para
ello es necesario crear un fondo de
tierras, cuyo manejo estará a cargo de
la nueva Agencia Nacional de Tierras
creada en el Ministerio de Agricultura
y Desarrollo Rural.
En el fondo, Colombia no ha podido resolver el gran problema de la
propiedad territorial después de ocho
décadas de intentos frustrados. Pero
es inexacto hablar de un problema de
tierras en el país, pues cada uno de los
cerca de cien territorios diferenciados
tiene su propio problema agrario, distinto a los demás, según la geografía,
la historia regional y el sistema político y social del territorio. Por eso cada
territorio debe impulsar los procesos
de ordenamiento social de la propiedad, para reducir la apropiación extensiva, democratizar y formalizar la
propiedad de la tierra y estimular el
uso adecuado de los recursos de bosque, tierra y agua. Los impuestos prediales deben cumplir el doble objetivo
de inducir mayor productividad de la
tierra y financiar adecuadamente a los
municipios, cobrando al menos una
parte del costo de oportunidad que la
tierra tiene para la sociedad.
El enfoque territorial, por último,
determina que cada territorio tiene
una vocación de desarrollo proveniente de su localización, sus recursos naturales, su red de ciudades y poblados
y su infraestructura que lo comunica
con otros territorios. Son entonces
los pobladores del territorio quienes
deben construir una visión compartida del desarrollo, que potencie sus
ventajas comparativas frente a otros,
para elaborar programas de desarro-
AUTONOMÍA TERRITORIAL
llo territoriales, que, al incorporar a
todos los grupos sociales, desde elites
empresariales, académicas, políticas,
sociales y culturales, resuelvan los
problemas de exclusión y pobreza que
caracterizan a la gran mayoría de las
regiones colombianas.
Todo lo anterior apunta a la necesidad de contar con más y mejor Estado, tanto nacional, departamental y
local, y sobre todo, a la necesidad de
ir creando instituciones territoriales,
que abarquen un conjunto de municipios asociados por pertenecer a un
mismo entorno geográfico, social y
productivo, intensivas en información sobre el territorio, que serán, en
últimas, responsables de articular la
oferta sectorial del Estado en cada
entorno territorial, integrado en un
programa de desarrollo con enfoque
territorial.
El Estado debe, además, adecuar
su capacidad de regulación de los derechos, empezando con la propiedad
de la tierra, para lo cual se acordó en
el proceso de paz gestionar la creación
de un nuevo catastro multipropósito,
con la determinación de los linderos
de todos los predios, formales e informales, y una reforma al sistema
de registro de propiedad, para que en
adelante se refiera forzosamente a los
planos catastrales, como única manera de identificar los bienes registrados
o transados, y se invierta el actual predominio del registro sobre el catastro,
que ha llevado a que no coincidan la
propiedad formal registrada y la posesión material efectiva de la tierra,
dando origen a una gran inseguridad
jurídica de la propiedad y a muchos
conflictos de tenencia. El ejemplo extremo es el de Tierra Bomba, en Cartagena, con un sistema de propiedad
muy temprano, de principios de la
colonia, que tiene una superficie catastral de poco más de 1.800 hectáreas
y registros de propiedad sumados por
6.800 hectáreas, casi cuatro veces la
superficie de la isla.
En síntesis, el posconflicto, o mejor
post - acuerdo de paz, inicia una etapa
de transición desde la guerra interna
hacia la democracia incluyente, que
ha sido calificada como paz territorial,
en la cual se hace política sin armas
para dar cabida a los grupos y organizaciones populares en la definición de
su propio futuro, sin el temor de que
las demandas populares sean respondidas con políticas contrainsurgentes,
como ha sucedido desde hace medio
siglo, sino con el diálogo social y la concertación, reconociendo la plenitud de
los derechos ciudadanos de participación política al campesinado. En estas
nuevas condiciones, es previsible que
emerjan los grandes conflictos territoriales tan largamente represados entre
trabajadores rurales y grandes propietarios, en los cuales éstos últimos han
gozado del expediente de calificar las
demandas campesinas como acciones
subversivas, para poner a las fuerzas
armadas al servicio de la protección de
sus privilegios territoriales. Como dijo
Estanislao Zuleta, una sociedad está
madura para la paz cuando aprende a
tramitar sus conflictos sociales. ✱
Amazonas, Colombia.
Hoy tenemos
una protección
insuficiente de las
reservas forestales
naturales y una
elevada tasa de
deforestación, un
exceso de tierra
destinada a la
ganadería extensiva,
un déficit de
ocupación agrícola
y un enorme
desperdicio del
potencial forestal en
bosques cultivados
para las industrias
madereras.
29
29
( TEMA CENTRAL )
SE NECESITA UNA
REFORMA RURAL
TRANSFORMADORA
La sociedad colombiana no puede
modernizarse si no resuelve su
problema agrario y los conflictos
que de él se derivan.
Absalón Machado C.
Economista, experto en temas agrarios y agroindustriales
E
stas reflexiones no pretenden elaborar una síntesis
del contenido del Informe Nacional de Desarrollo
Humano 2011 del PNUD, Colombia rural, razones
para la esperanza; ello es una tarea compleja en un
espacio tan limitado. Por lo tanto, intentaré expresar algunas ideas claves originadas en el informe,
relevando su actualidad y contribución al debate que ocupa
hoy a los colombianos en relación con el alcance de la paz.
El INDH 2011 llegó en un momento muy oportuno, y ayudó a abrir la venta de oportunidades para discutir de nuevo
el problema agrario y sus relaciones con el conflicto armado interno. Oportuno porque hacía cerca de 25 años que la
discusión y las reflexiones académicas sobre el problema
agrario y sus relaciones con el conflicto armado, prácticamente habían desaparecido del panorama nacional. Y los
gobiernos que antecedieron al actual habían echado en el
olvido las políticas de desarrollo rural y la reforma agraria.
El Estado con su actitud, apoyada por las elites, especialmente las rurales, hicieron que la estructura agraria se
convirtiera en un inamovible de la política pública.
El informe diagnosticó que el modelo de desarrollo en
el sector rural era un fracaso, por múltiples razones que
no es del caso recordar. Y no sugirió un modelo específico,
sino elementos para pensar en la búsqueda de otras opciones diferenciadas territorialmente con modelos de desa-
30
30
rrollo rural que compitan en la eficacia de la solución de
los problemas básicos de la gente, y en el mejor uso de los
recursos disponibles.
En general, con modelos que generen condiciones de
estabilidad social y política, y contengan criterios de equidad y democracia. El INDH invitó, implícitamente, a generar desde las regiones modelos endógenos de desarrollo, así
como a diseñar e implementar políticas diferenciadas que
tengan en cuenta las características territoriales.
Ese estudio es una mirada al territorio, un replanteamiento del concepto de ruralidad, una observación sobre
la situación de los pobladores rurales, sus actividades económicas, los conflictos generados, la presencia de actores
armados e ilegales, el uso de los recursos productivos, y finalmente es una mirada a las características de la acción
del Estado sobre el sector rural. Para ello acude a indicadores diversos y se centra más en los procesos y sus dinámicas
que en una fotografía estática de los problemas.
Buscó visibilizar y crear conciencia en la sociedad colombiana y el Estado sobre una problemática rural que afecta seriamente las posibilidades de crecimiento y desarrollo.
Esa problemática no ha sido resuelta por ningún gobierno, y
el Estado en general, se mantenía ausente de ella como si no
le correspondiera ninguna responsabilidad por la realidad y
las omisiones de la política pública. Es un problema acom-
La ruralidad
colombiana
cubre casi
pañado de un conflicto complejo que afecta el desarrollo
humano y las posibilidades de la gente.
Para abrir el análisis de lo que hay en el territorio,
el informe define un Índice de Ruralidad (IR) que caracteriza diversos grados de ruralidad, y es un continuo en la
geografía. Se aparta del concepto demográfico de lo rural
que utiliza el DANE, e introduce una opción más comprehensiva que combina la densidad demográfica con la distancia de los pueblos menores a los poblados mayores. Con
ello, el INDH 2011 afirmó que la ruralidad colombiana era
más amplia de lo que se pensaba; cubre aproximadamente
al 32% de la población y el 75,5% de los municipios son más
rurales que urbanos. En eso coincide bastante con los hallazgos que también hizo la Misión Rural partiendo de una
metodología un poco diferente.
Una de las características de esa ruralidad es su alto grado de vulnerabilidad, medida por seis indicadores básicos,
y la cual es diferenciada según los grados de ruralidad y los
grupos poblacionales. Lo rural es más vulnerable que lo urbano.
El informe habla de una falta de reconocimiento del
campesinado por la sociedad nacional y el Estado, que lo
mantiene en un estado de postración y sin alternativas para
mejorar sus condiciones de vida y bienestar, pese a su importancia económica, social y política.
➔
AUTONOMÍA TERRITORIAL
32%
75,5%
de la población y
de los municipios.
31
31
( TEMA CENTRAL )
En su análisis establece que el tipo de estructura agraria conformada en el país se ha convertido en un obstáculo
para el desarrollo y, por lo tanto, es necesario modificarla.
Igualmente registra el hecho de que en Colombia han fracasado todos los intentos de hacer una reforma agraria.
Un punto central de este análisis es la definición de un
conflicto rural conformado por dos tipos de conflicto: el
agrario del cual hace parte la deuda social y política con el
campo, y el conflicto armado. El agrario se relaciona con la
tierra y el armado con el territorio, pero entre ambos existen
relaciones diversas y diferenciadas según los territorios de
que se trate. Esa relación surge en la medida que la tierra se
convierte en un instrumento de la guerra y del control del
territorio por grupos armados por fuera de la ley. Y anota
como el conflicto por la tierra asume formas violentas en el
proceso de apropiación ilegal de los derechos de propiedad,
de donde surge el despojo y el abandono, así como el desplazamiento forzado. A estos le da gran importancia pues han
sido de una magnitud sorprendente y sin precedentes, y se
constituyen en un verdadero desafío para la política pública.
Así, en Colombia se ha pasado fácilmente, como indica
el INDH, de la tierra “pal que la trabaja” al territorio “porque
lo necesito”. Términos de hondo significado en el conflicto
colombiano, y detrás del cual surgen variadas relaciones y
procesos como el paramilitarismo, el control de territorios,
el despojo, la violencia, el rentismo, los vínculos de propietarios y políticos con grupos armados, etc.
El INDH enfatiza la necesidad de un mayor rol del Estado en el desarrollo. Con lo cual implícitamente indica la
necesidad de ampliar el Estado en el sector rural frente al
papel de los mercados. Sugiere así “mas Estado en el mercado, menos mercado en el Estado y más participación de los
actores sociales en el diseño de las políticas públicas”. Esta
máxima es bien diferente a la propuesta del presidente Santos basado en los postulados de Tony Blair para Inglaterra
de “mercado hasta donde sea posible y Estado hasta donde
sea necesario”.
Esos enunciados hacen la diferencia, y plantean una
disputa sobre el modelo de desarrollo, que seguramente se
acentuará en la fase de implementación de los acuerdos de
La Habana. En el INDH 2011 se valoriza la acción del Estado
frente al mercado: el mercado se subordina más a las estrategias del Estado que actúa en representación del interés
colectivo, y a los intereses nacionales especialmente de los
sectores menos protegidos. Esto mismo puede intuirse de la
Misión Rural y el Acuerdo Agrario de La Habana.
➔
En el INDH 2011 aparece la sociedad como protagonista, en la fórmula Blair, el protagonista es más el mercado
y la economía, no la sociedad. Son dos visiones diferentes
expresadas en las concepciones de las políticas. Si bien ambos pueden postular, como en efecto lo hacen, un desarrollo
rural integral, la visión derivada del INDH lo entiende desde
el punto de vista del desarrollo humano, y la otra versión
más en la óptica del crecimiento en una apuesta claramente
modernizante y más de carácter productivo con acompañamientos de la esfera social que logran equilibrios permisivos para el desarrollo del capital.
El informe propone una Reforma Rural Transformadora (RRT), la cual buscaría revertir el error histórico de
creer que Colombia podía modernizarse y avanzar en la
democracia desentendiéndose del sector rural y sus pobladores. Esa reforma constituye por eso una apuesta política
por el campo que requiere de políticas del Estado, compromisos de la sociedad con la ruralidad, y un liderazgo renovado para avanzar en los cambios requeridos para sacar la
ruralidad de su atraso.
El INDH dejó un mensaje claro: la sociedad colombiana
no puede modernizarse si no resuelve su problema agrario
y los conflictos que de él se derivan. Y más allá, deja ver la
necesidad de buscar un modelo de desarrollo alternativo,
pues el existente es un fracaso. Pero además, contiene un
mensaje de esperanza de que el país tiene los elementos
para superar esos problemas y la coyuntura parece favorece
a ese propósito. También se intuye de él que la consecución
de la paz pasa por resolver el conflicto rural, pero ello no es
suficiente.
En una perspectiva histórica el Informe de Desarrollo Humano rompe la tendencia que venía consolidándose de darle la espalda a los problemas rurales. Constituye
una inflexión en la discusión sobre el problema agrario y
sus efectos sobre el desarrollo nacional. Se genera cuando
el gobierno de Santos está dando los primeros pasos para
la búsqueda de un acuerdo con las FARC para dar por terminado el conflicto armado interno. Esta coincidencia es
muy afortunada porque el Informe ha ayudado a abrir las
puertas para la búsqueda de oportunidades diferentes de
desarrollo, con una visión de largo plazo, donde el centro
está en la solución del problema rural.
Su propuesta de una Reforma Rural Transformadora ha
servido de referencia para las dos propuestas generadas en
los años siguientes. La del Acuerdo Agrario de La Habana
Se trata de avanzar en un compromiso político y social para que la fase del posconflicto se pueda
desarrollar de manera eficiente, sin conflictos nuevos, con aciertos en las políticas públicas y con
la gestación y desarrollo de una conciencia nacional compenetrada de la necesidad de resolver el
problema rural.
32
32
Fuente: DNP.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Existe una
falta de
reconocimiento
del campesinado
por la sociedad
nacional y el
Estado, que lo
mantiene en
un estado de
postración y
sin alternativas
para mejorar
sus condiciones
de vida y
bienestar, pese
a su importancia
económica,
social y política.
que opta por una Reforma Rural Integral, y la de la Misión
Rural que comparte ese mismo término aunque con consideraciones complementarias. Esas tres propuestas se complementan y no tienen diferencias de fondo, sino de énfasis
en temas, en tiempos y en compromisos y responsabilidades. Afortunadamente, el país cuenta hoy con propuestas
seriamente planteadas y bien sustentadas, que le permiten
en esta coyuntura lanzarse a una reflexión colectiva que
conduzca a construir un futuro mejor, y a una paz estable
y duradera.
Por fortuna, Colombia puede sumergirse en un posconflicto con un conocimiento renovado de la problemática rural, y con propuestas muy sensatas que concitan la atención
de propios y extraños. Esta es una ventaja pero al tiempo
un desafío enorme para los gobiernos y el Estado. Pues se
trata de avanzar en un compromiso político y social para
que la fase del posconflicto se pueda desarrollar de manera
eficiente, sin conflictos nuevos, con aciertos en las políticas
públicas y con la gestación y desarrollo de una conciencia
nacional compenetrada de la necesidad de resolver el problema rural para avanzar de manera sistemática en el proceso de modernización.
Los retos no son de poca monta, pues además del desafío para el Estado y la sociedad sobre el control del crimen
organizado, el narcotráfico, la corrupción y los factores de
violencia en el posconflicto, existen una serie de desafíos
relacionados con la implementación de las propuestas y los
acuerdos a que se llegue. Enuncio los que me parecen más
complejos.
1. La reinvención de la institucionalidad publica para lo rural, incluyendo de manera prioritaria la existente en las regiones y localidades (municipios y departamentos y territorios) .
2. El análisis de la capacidad administrativa del Estado para
adelantar con eficacia las reformas necesarias para construir
un posconflicto creíble y confiable.
3. La necesidad de generar nuevos liderazgos públicos y privados para adelantar los cambios propuestos y necesarios.
4. La urgencia de modernizar el sistema político para que facilite las reformas, en lugar de atravesárseles o entorpecerlas
por la búsqueda de intereses individuales o de grupos que no
representan los intereses de la comunidad.
5. El involucramiento del sector privado y la sociedad civil en
esas transformaciones con una visión de país y de largo plazo.
6. El desafío de controlar el crimen organizado existente y el
que pueda surgir después de un acuerdo por la paz.
7. El involucramiento y compromiso de los habitantes urbanos en la solución de los problemas rurales.
Finalmente, es necesario afirmar que el esfuerzo realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en la gestación y elaboración del INDH 2011, se valoriza
con creces en la actual coyuntura y en los procesos por venir. Ha sido una contribución que ojala toda la ciudadanía
aprenda a valorar, así como el Informe de la Misión Rural y
los acuerdos finales en La Habana. Cada cual hará la lectura
que le corresponda, y las respetables diferencias de opinión
no le quitan a estos esfuerzos el valor que representan para
el sector rural y el país. ✱
33
33
( TEMA CENTRAL )
ACUERDO AGRARIO:
UN GIGANTESCO PLAN
DE DESARROLLO RURAL
El ambicioso programa de transformación rural
que allí queda dibujado para realizar en un
escenario de posconflicto, se puede hacer sin
cambiarle una coma a la Constitución Nacional.
Juan Camilo Restrepo
Exministro de agricultura
L
a esencia del acuerdo sobre
temas agrarios, acceso a la tierra, formalización de la propiedad y desarrollo rural integral al que se había llegado en
la mesa de negociaciones de
La Habana, como punto número uno
de la agenda, fue revelado mediante
un comunicado, divulgado conjuntamente por las partes desde 2013.
Posteriormente se ha publicado
lo que pudiéramos llamar el acuerdo
agrario “ampliado”. Así se ha procedido igualmente con los otros dos temas
de la agenda sobre los cuales ha habido acuerdos hasta la fecha: participación política y cultivos ilícitos.
Lo anterior es bueno tenerlo en
cuenta pues no es que hasta ahora se
estén divulgando por primera vez los
acuerdos: sobre cada uno de ellos, repito, a medida que se fue llegando a
acuerdos, se han ido publicando comunicados conjuntos.
Y tales comunicados conjuntos
han circulado profusamente a través
34
34
de los medios. Por ejemplo, del acuerdo agrario alcanzado en el 2013 se han
publicado hasta la fecha cerca de cuatro millones de copias, además de su
inserción profusa en medios electrónicos y en páginas web.
Por ello ha carecido siempre de
fundamento el reproche -a menudo
malintencionado- de que las negociaciones de paz de La Habana se han hecho a espaldas de la opinión pública o
con cartas secretas bajo la mesa.
Visión general del
acuerdo sobre temas
agrarios.
Exige más un cambio de mentalidad
que de normas; y contiene el esbozo
de un gigantesco plan de desarrollo
rural para realizar en el posconflicto.
Quien lea desprevenidamente el
acuerdo sobre temas agrarios que acaba de publicarse en su versión integral
se lleva, en primer lugar, una gran sorpresa: allí no aparece -como se había
amenazado por los malquerientes del
proceso- menoscabo alguno al derecho de propiedad o a la seguridad jurídica sobre la tierra en Colombia.
Todo el ambicioso programa de
transformación rural que allí queda
dibujado para realizar en un escenario de posconflicto, se puede hacer sin
cambiarle una coma a la Constitución
Nacional ni a las normas que tutelan la
protección a los derechos adquiridos
de buena fe sobre la tierra en Colombia.
En otras palabras: para ejecutar el
acuerdo número uno de La Habana
sobre desarrollo rural con enfoque
territorial se necesita de mucha decisión política pero de pocos cambios
legislativos. De muchos recursos pero
de pocas normas nuevas. Exigirá profundos cambios de mentalidad en la
sociedad colombiana sobre lo que
debe ser el futuro agrario del país,
pero de leves modificaciones al derecho agrario vigente; el cual, más que
reinventarlo habrá de aplicarlo.
En segundo lugar, el acuerdo sobre
el punto agrario de La Habana, en el
AUTONOMÍA TERRITORIAL
La Reforma Rural
Integral (RRI)
El eje conceptual de todo el acuerdo
está centrado en el compromiso para
realizar en Colombia una reforma rural integral (RRI) durante el posconflicto.
La reforma rural integral de que
trata el acuerdo de La Habana no debe
confundirse con una reforma agraria
del estilo de la que se intentó hacer
-con resultados mediocres- en América Latina durante la segunda mitad del
siglo XX, donde lo esencial era repartir
tierras “peladas” a los campesinos.
La reforma rural integral (RRI) tiene también un componente de tierras
(creación del Fondo de Tierras), pero
es mucho más que eso: es un verdadero plan de desarrollo rural multifacético, donde la dotación de tierras para
los campesinos no es más que uno de
sus ingredientes.
al cumplimiento de ese propósito con
la creación de un “Fondo de Tierras”,
que aún no está cuantificado (estudios
preliminares indican que podría ser
de unos tres millones de hectáreas)
para ser entregadas a campesinos “sin
tierra o con tierra insuficiente” (punto 1.1). Tampoco se cuantifica en el
acuerdo el número de campesinos que
se beneficiarían con la dotación de
tierras a través de este fondo, pero estudios también preliminares indican
que las eventuales familias beneficiarias podrían fluctuar entre 250.000 y
300.000.
Los institutos de reforma agraria
que se crearon en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX
(entre nosotros el Incora) nutrían sus
disponibilidades de tierras para repartir entre campesinos principalmente
de fincas compradas en un mercado
privado a menudo imperfecto y coludido, y de unas cuantas expropiaciones que realizaban. Y su músculo
financiero para actuar en el mercado
de tierras quedaba supeditado a las
apropiaciones presupuestales que
recibían a través de los presupuestos
anuales.
➔
fondo, no viene a ser otra cosa que el
esbozo de lo que tendrán que ser los
capítulos de un gigantesco plan de desarrollo rural, con su correspondiente
cuantificación de recursos presupuestales necesarios para ejecutarlo
durante el periodo del posconflicto
(ocho o diez años), a partir del momento en que se firme un acuerdo de
paz con la subversión.
De tal manera que al cabo de este
horizonte de tiempo se avance sustancialmente hacia el objetivo final de
todo el ejercicio que no es otro que alcanzar la “convergencia” entre lo rural
y lo urbano; es decir, el cerramiento de
las múltiples brechas que hoy prevalecen en contra de las condiciones de
vida de quienes viven en los ámbitos
de la ruralidad colombiana.
No tener escrituras a carta
cabal excluye al trabajador del
agro de la posibilidad de tener
acceso al crédito, al subsidio, al
mercado de hipotecas, en fin, a
las avenidas de modernidad que
a menudo están reservadas solo
para quienes exhiben títulos de
propiedad formalizados.
El Fondo de Tierras
La Constitución del 91 prevé que uno
de los deberes del Estado es ayudar
al acceso a la tierra a los campesinos
que, careciendo de ella, quieran trabajarla (artículo 64)
El acuerdo agrario de La Habana
busca ofrecer una vía de aproximación
35
35
( TEMA CENTRAL )
El fondo de tierras de que trata el
punto número uno de La Habana se
nutre de unas fuentes mucho más variadas que los tradicionales institutos
de reforma agraria. De hecho lo que se
busca, a través de este fondo, es que
muchas tierras que ya están en la órbita del Estado actualmente pero que no
están cumpliendo con su función social, salgan a proveer la materia prima
con la cual dotar de tierra a campesinos “hoy sin tierra o con tierra insuficiente”.
De allí que en el punto 1.1 encontramos descritas ocho fuentes a través
de las cuales habrá de dotarse de tierras este banco:
A) tierras provenientes de la extinción judicial de dominio a favor de
la Nación de aquellas que han sido
incautadas al narcotráfico. Se calcula que puede haber actualmente
en la Dirección de Estupefacientes
entre 400000 y 500000 hectáreas
de estas tierras con vocación para
que se les declare la extinción de
dominio. Hacen parte de las mejores tierras del país, ubicadas en
los valles del Magdalena y Cauca,
principalmente. No es fácil tarea
pues sobre ellas gravita un enjambre de abogados y de testaferros de
los narcos incautados, que a toda
costa buscan evitar la extinción del
dominio, último paso antes de poder disponer de estas tierras para
distribuirlas entre campesinos;
B) tierras recuperadas para la
Nación, es decir, baldíos indebidamente apropiados o adjudicados, que pueden estar cercanos
a un millón de hectáreas; y que
es preciso recuperar a través de
procesos agrarios. Es factible,
pero requiere de una voluntad
política de hierro por parte de
las autoridades, en especial del
Incoder, para lograrlo. Durante los primeros tres años de la
➔
administración Santos se reactivaron cerca de 1.800 procesos
agrarios que dormían el sueño
de la incuria en los sótanos del
Incoder, cuando esta entidad
estuvo cooptada por intereses
paramilitares. Hay que proseguir
esta dispendiosa y difícil tarea
pues no son pocos los callos que
con ella se pisan,
C) tierras provenientes de la
desafectación de áreas de Ley
2 de 1959 allí donde ya no hay
bosque alguno que proteger,
pero que por estar formalmente incluidas en los perímetros
de la ley segunda no se pueden
formalizar ni titularse a los campesinos;
D) “tierras inexplotadas: recuperadas mediante la aplicación
del actual procedimiento de extinción administrativa de dominio, por incumplimiento de la
función social y ecológica de la
propiedad”. Nótese que este es
el caso típico en el que, en vez
de estar creando nuevas normas
para arbitrar tierras con destino
al fondo, se está manifestando la
voluntad de aplicar leyes que ya
existen de vieja data, pero que
simplemente no se aplican, o se
aplican muy poco;
E) Sucede lo mismo con esta
siguiente fuente de tierras: “tierras adquiridas o expropiadas
por motivos de interés social o
de utilidad pública, adquiridas
para promover el acceso a la
propiedad rural, con la correspondiente indemnización”. La
posibilidad de la expropiación
por motivos de interés social,
con indemnización, es una antigua institución de nuestro derecho público aunque de escasa
aplicación.
F) tierras donadas
G) tierras adquiridas con el subsi-
dio integral provisto por el Estado,
H) tierras adquiridas por los
campesinos a través de créditos
blandos que se abrirán para tal
propósito.
Como puede verse, el Banco de
Tierras previsto en el acuerdo de
La Habana se nutrirá de varias
fuentes, ninguna de las cuales
contempla la expropiación sin
indemnización, o el despojo arbitrario de tierras bien explotadas por parte del Estado, como
lo pregonan irresponsablemente
los enemigos del proceso de paz.
¿Quiénes podrán ser
beneficiarios de este banco
de tierras?
El punto 1.3 los define con mucha
precisión: “Serán trabajadores con vocación agraria sin tierra o con tierra
insuficiente, priorizando a la mujer
cabeza de familia y a la población desplazada. También podrán ser beneficiarias asociaciones de trabajadores
sin tierra o con tierra insuficiente, así
como personas y comunidades que
participen en asentamientos y reasentamientos con el fin, entre otros, de
proteger el medio ambiente, sustituir
cultivos ilícitos y fortalecer la producción alimentaria”.
Formalización de la
tenencia de la Tierra
Uno de los problemas más delicados
de la estructura agraria en Colombia lo
constituye la alta informalidad que se
observa en sus patrones de tenencia.
Los estudios más confiables indican
que entre un 40%-50% de los predios
que se explotan en Colombia son informales. Es decir, quienes los trabajan
solo tienen títulos precarios.
No tener escrituras a carta cabal
excluye al trabajador del agro de la posibilidad de tener acceso al crédito, al
subsidio, al mercado de hipotecas, en
fin, a las avenidas de modernidad que
La formalización de la propiedad agraria en cuya búsqueda se han comenzado a dar ya los primeros pasos
en este gobierno, aún antes de que se firmaran los acuerdos de La Habana, es de los instrumentos
centrales para lograr la modernización de la propiedad agraria en Colombia.
36
36
AUTONOMÍA TERRITORIAL
El acuerdo
no establece
el número de
campesinos que
se beneficiarían
con la dotación
de tierras,
pero estudios
preliminares
indican que las
eventuales familias
beneficiarias
podrían
fluctuar entre
250.000
y 300.000.
a menudo están reservadas solo para
quienes exhiben títulos de propiedad
formalizados.
La posición de las FARC fue inicialmente muy hostil a los programas de
formalización de la propiedad agraria.
Así se pudo observar, por ejemplo, en
el discurso inaugural de las negociaciones de Iván Márquez en Oslo. Acusaban
injustamente los programas de formalización de ser un mecanismo para facilitar el despojo posterior de las tierras
a los campesinos. Nada más desacertado. Afortunadamente la posición de
las FARC cambió radicalmente y en el
texto del acuerdo se reconoce a la formalización como uno de los propósitos
centrales que habrá de presidir las políticas agrarias del posconflicto.
Se adecuará en consecuencia, dice
el punto 1.5.1, un plan de formalización
masiva y se adelantarán las reformas
normativas y operativas pertinentes,
garantizando la participación de las
comunidades y sus organizaciones.
Este programa de formalización será
gratuito para la pequeña propiedad
rural tanto en el caso de adjudicación
de baldíos como cuando se trate del
saneamiento de la propiedad de origen
privado.
Debe recordarse que la informalidad no solo se da en el caso de quienes
esperan la adjudicación de baldíos sino
en el caso de la propiedad privada. Por
ejemplo, un tercio de las fincas cafeteras colombianas apenas disponen de
títulos precarios de propiedad y no de
escrituras formales.
La formalización de la propiedad
agraria en cuya búsqueda se han comenzado a dar ya los primeros pasos
en este gobierno, aún antes de que se
firmaran los acuerdos de La Habana, es
de los instrumentos centrales para lograr la modernización de la propiedad
agraria en Colombia.
La jurisdicción agraria
La resolución de los conflictos agrarios en Colombia requiere una jurisdicción especial. Se impone un reverdecimiento del derecho agrario. Y
mecanismos expeditos para administrar justicia agraria en el país.
De allí que en el punto número uno
de La Habana las partes acuerdan que
se crearán mecanismos ágiles para
abordar procesos de “conciliación y
resolución de conflictos en el uso y tenencia de la tierra”, y se “creará una
nueva jurisdicción agraria”.
Catastro e impuesto
predial
El acuerdo le otorga gran importancia
a modernizar y actualizar el catastro
rural en Colombia, y a la consecuente
modernización del predial que ello implica, y el mejor uso del suelo.
En un plazo -no especificado- se
dispone que deba estar actualizado el
catastro rural en Colombia y formado
allí donde no lo esté. Este instrumento, junto con el censo rural que está en
marcha en nuestro país, luego de 41
años en que no se actualizaba, serán
dos instrumentos invaluables para la
buena formulación de políticas públicas.
Zonas de reserva
campesina
Se desechó la idea disparatada original de las FARC de crear 54 zonas de
reserva campesina en 9 millones de
hectáreas, y lo que era aún más grave,
dotadas de autonomismos políticos,
administrativos, judiciales y presupuestales.
Se reconoce que, tal como están diseñadas por la ley actualmente, pueden
ser un instrumento útil de desarrollo
rural para marcar el énfasis territorial
del desarrollo rural allí donde se justifique. Pero que su creación y funcionamiento seguirá sometido a los parámetros señalados por la ley vigente (ley
160 de 1994). Y que, en ningún caso,
gozarán de autonomismos. ✱
37
37
( TEMA CENTRAL )
SERÁ NECESARIO
CREAR UNA POLÍTICA
AGRARIA DE ESTADO
Rafael Mejía López
Presidente de la SAC
Los diez principios de la Asistencia Técnica
Integral deben comprender: obligatoriedad,
coordinación, articulación, eficiencia y
calidad, desarrollo sostenible, enfoque
productivo y territorial, planificación,
profesionalización del servicio, impulso
asociativo y competitividad en el mercado.
Y
a lo había advertido la Sociedad de Agricultores de
Colombia (SAC) años antes
del inicio de las negociaciones de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC:
urge poner al campo como una prioridad nacional, “construir y ejecutar
una Política Agraria de Estado eficaz
y consecuente”.
En el punto uno de los acuerdos
discutidos en La Habana, más no firmados aún, se ha estipulado una reforma estructural denominada Política de Desarrollo Agrario Integral, que
contempla el acceso y el uso a la tierra;
38
38
desarrollo de proyectos con enfoque
territorial; acceso a bienes y servicios
públicos; y un sistema de seguridad
alimentaria y nutricional.
Consecuencia del preacuerdo y a
poco tiempo de firmar la paz -como
el gobierno tiene previsto-, 2015 fue
un año agitado para el sector agrícola.
En diciembre se conocieron los resultados de la Misión para la Transformación del Campo, iniciativa que fue
financiada por el Departamento de
Planeación Nacional (DNP) con propuestas concretas para el progreso rural a 15 años, entregadas al presidente
Juan Manuel Santos. También se plan-
AUTONOMÍA TERRITORIAL
teó un ‘revolcón’ en la Institucionalidad Rural, pues el mandatario firmó
nueve decretos que atendían parcialmente las recomendaciones de los expertos de la misión y sugerían dejar al
Ministerio de Agricultura como rector
de políticas y sus agencias como brazos de ejecución de la misma.
Por decreto se anunció la liquidación del Instituto Colombiano de
Desarrollo Rural (Incoder) y nacieron
las agencias Nacional de Tierras, Desarrollo Rural y de Renovación del Territorio, entidades que están en línea
con las peticiones del punto uno del
tratado de paz y en las que venía insistiendo, desde mucho antes, el sector
privado.
De manera paralela, el año pasado
quedó lista para sanción presidencial
la Ley de Zidres (Zonas de Interés y
Desarrollo Económico y Social). Para
la SAC, estos son centros de negocios
inclusivos, porque caben pequeños,
medianos y grandes empresarios
del agro en grandes proyectos, ideales para lograr sacar provecho, entre
otras, a la Altillanura y La Mojana,
regiones con vocación agrícola y, a la
vez, vulnerables en términos sociales,
económicos y de infraestructura. Ya
sancionada a inicios de 2016, se espera que las Zidres queden prontamente
reglamentadas para promover la inversión en zonas aptas.
Los ojos están puestos en el país,
en vísperas de una etapa final del
conflicto con las FARC, y más recomendaciones han llegado a Colombia.
Por ejemplo, la OCDE hizo sus observaciones sobre el sector agropecuario
-algunas que comparte la SAC- enfocadas en acceso y uso productivo de
la tierra, más garantías para la pobla-
ción rural, adecuación y construcción
de infraestructura hídrica y vial, entre
otros puntos, donde los gremios del
sector consideran que las alianzas público-privadas serían exitosas como lo
fueron en Perú y con las vías 4G, pero
ahora con 3G (municipales) y 2G (departamentales).
Coinciden la OCDE y el punto uno
de La Habana, al igual que las recomendaciones de la SAC al gobierno,
en que se deben devolver las tierras
despojadas por la violencia y se debe
contribuir a un renacer productivo
que contemple la asistencia técnica
como parte del acceso integral a la
tierra, tomando como base las iniciativas gremiales que se han venido desarrollando con esfuerzo, dedicación,
permanencia y buenos resultados. Y
es que capacitar a las personas para
administrar los bienes públicos -si se
Hay que tener en cuenta que la agricultura es una actividad que está 24 horas al día, 7 días a la semana
en la mesa de los colombianos, por alguna razón este es el sector que atrae a todas las miradas, al que ven
promisorio entidades como la FAO, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.
39
39
( TEMA CENTRAL )
des, mientras que los adultos mayores
deciden quedarse.
Para dar estas garantías, la inversión será un componente fundamental para promover las buenas condiciones laborales y de entorno para
cerrar las brechas. Se conocen proyectos muy serios como los de los sectores palmero, arrocero, azucarero, caficultor, cacaotero y otros de nuestros
afiliados y no afiliados, que están llegando a las regiones con una solución
integral para la población.
El papel del sector privado ha sido
determinante y necesita garantías
del gobierno para seguir desarrollándose. Estas condiciones están dadas,
además de la seguridad jurídica y
personal, por bienes públicos, una
tributación que invite a la inversión,
prácticas sostenibles con el medio
ambiente, reglas claras para ejecutar
sus negocios en el país y comercializar sus productos.
Pensamos que el gobierno consideró estos últimos puntos para crear
el plan Colombia Siembra, que busca
la siembra de un millón de hectáreas
de 2016 al 2018. Aunque, tras su lanzamiento, la SAC y sus afiliados lo
apoyaron, su éxito y su efectividad
son inciertos: mientras el Ministerio
de Agricultura llega a acuerdos con
el sector productivo para sembrar
maíz, arroz, palma, algodón, caucho,
forestales, entre otros, el Ministerio
de Comercio autoriza bajar los aranceles a 0% para la importación de
aceite de palma, frijol, lenteja, ajo y
otros productos, cuando el fenómeno de El Niño ha impactado negativamente la producción local; y no se
ha podido incrementar ni diversificar
las exportaciones; en importaciones
de alimentos ya alcanzamos un monto total de 11,4 millones de toneladas
(2015), lo que equivale al 29.3% del
consumo nacional aparente, a una
tasa de cambio que fluctúa entre
$3.200 y $3.400.
Sin duda, debe haber acuerdos
ministeriales y fortalecimiento institucional por parte del Ministerio
de Agricultura, para que haya coherencia en las medidas a tomar para
controlar la actual inflación, ya que
el sector agro puede aportar aún más
a la economía y crecer por encima del
3.3% logrado en 2015 con variedad de
productos de ciclo largo y corto, pues
casi el 55% del resultado se le atribuye
al crecimiento del café (16.8%).
“I” de innovación
e inversión
Algo que preocupa como país es el nivel de innovación. Hay pocos recursos
y también interés en la promoción de
prácticas que trasciendan barreras y
apliquen para el bien común. Hemos
avanzado en TIC’s, pues la cobertura
rural de internet ha crecido gracias a
los dispositivos inteligentes y aunque
muchos lo están utilizando adecuadamente, la revolución tecnológica
debe ser total para el campo.
Hay herramientas que, contando
con conexión a internet, permiten
➔
facilita su acceso- será un reto para
todos.
Los 10 principios de la Asistencia
Técnica Integral deben comprender:
obligatoriedad, coordinación, articulación, eficiencia y calidad, desarrollo sostenible, enfoque productivo y
territorial, planificación, profesionalización del servicio, impulso asociativo y competitividad en el mercado.
Esta iniciativa debe estar acompañada de otros programas que ayuden
a reducir las brechas entre lo urbano y
rural, que contemplan, más allá de lo
mencionado, acceso a salud, educación básica y universitaria, vivienda,
tecnología, investigación y desarrollo y redes de innovación. Se insiste
en esto, porque, aunque indicadores
como el de pobreza multidimensional, que contemplan estos puntos, ha
disminuido en el último año de 44.1%
a 40%; en las ciudades el mismo índice pasó de 15.4% a 14.4%, siendo esta
una diferencia de 25.6% en contra del
campo.
En torno al Índice de Pobreza Monetaria, la situación actual también
preocupa: mientras el ingreso per cápita en las ciudades es de $691.477, el
de las zonas rurales es de $254.311; ha
subido con respecto a 2014, pero no
es suficiente. Por eso el sector privado
insiste en que debe haber una reforma laboral exclusiva para el trabajador del campo para que la población
joven se quede. El Tercer Censo Nacional Agropecuario confirma la alta
migración de los jóvenes a las ciuda-
El ingreso
per cápita en
las ciudades
es de $691.477
y el de las zonas
rurales es de
$254.311
40
40
AUTONOMÍA TERRITORIAL
tener rápidamente las condiciones
climáticas indicadas para sembrar,
con tiempo estimado de cosecha;
chips para controlar la aplicación de
fertilizantes y portales que están promoviendo la compra de productos
directamente con el productor, sin
necesidad de pasar por una larga e ineficiente cadena de intermediación.
En la Encuesta de Opinión Empresarial Agropecuaria (EOEA) se evidenció que, aunque la situación para
ese año no fue “ni buena ni mala” para
los productores, muy pocos tienen intención de invertir, y si no es en tierra
o animales, tal vez una reducida tasa
se dará la oportunidad de hacerlo en
tecnología o mecanización, que es
solo del 16% del total del área rural
dispersa censada en 2014.
La productividad y competitividad del país estará dada por el uso
de nuevos recursos para responder
a los retos agrícolas y también de la
financiación, pues ha incrementado
notablemente el crédito para capital
de trabajo -que es más para subsistencia- y ha bajado el de inversión.
Tareas pendientes
En este momento de reestructuración y reglamentación de políticas
públicas, urge continuar por la senda
del fortalecimiento institucional del
Ministerio de Agricultura e instituciones como el Instituto Colombiano
Agropecuario (ICA); la Corporación
Colombia Internacional (CCI); y seguir
apoyando a Corpoica, pues estamos
en un contexto globalizado en el que
se requiere una mayor integración en
los mercados agroalimentarios internacionales, un desafío con o sin posconflicto.
Hay que revivir la inversión del
sector: la Inversión Extranjera Directa
(IED) cayó 12% en 2015 (enero-septiembre), ubicándose en solo US$159
millones; la realizada en las siembras
de ciclo corto cayó un 5.9% y las de
ciclo largo crecieron un leve 1.6% el
último año, cuando en periodos anteriores la cifra era cercana al 4%.
Un síntoma de la inversión también es la demanda de crédito para
La efectividad del plan Colombia Siembra es incierta porque
mientras el Ministerio de Agricultura llega a acuerdos con
el sector productivo para sembrar maíz, arroz, palma, algodón,
caucho y forestales, entre otros; el Ministerio de Comercio
autoriza bajar los aranceles a 0% para la importación de aceite
de palma, frijol, lenteja, ajo y otros productos.
actividades de ciclo largo, el cual ha
crecido a una tasa anual de 7.5% en los
últimos cinco años (2010- 2015), cuando entre el 2000 y 2009 creció a una de
23.5%, época en la que hubo incentivos tributarios para los empresarios
del agro.
El reto es total en un momento en
el que la economía colombiana sufre
las consecuencias de su dependencia
del petróleo, porque debe apostarle a
invertir en varios sectores -construcción, educación, tecnología, servicios.
Sin embargo, hay que tener en cuenta
que la agricultura es una actividad que
está 24 horas al día, 7 días a la semana
en la mesa de los colombianos, por alguna razón este es el sector que atrae
a todas las miradas, al que ven promisorio entidades como la FAO, el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y
el Banco Mundial.
La SAC cree en la paz justa, equitativa y sostenible; por eso, aunque celebra que entre el Gobierno y las FARC
se llegue a acuerdos, reafirma que es
el momento de establecer el plan de
acción con otros grupos al margen de
la ley que siguen en la vía del conflicto
armado y, en conclusión, advierte que
para crear una política agraria de Estado es necesario que entre el sector
privado y el público se logren acuerdos que se cumplan para garantizar
la dinámica esperada en inversión,
instrumentos de política productiva y
comercial coherentes, sustitución de
importaciones, ampliación de la oferta exportable y aumento de la seguridad alimentaria nacional. ✱
41
41
➔
( TEMA CENTRAL )
CENSO NACIONAL AGROPECUARIO:
7.1 MILLONES DE
HECTÁREAS ESTAN
DEDICADAS A CULTIVOS
El 45,6% de la población residente en el área rural censada estaba en condición de
pobreza. El 71,2% De las unidades de producción agropecuaria tienen menos de 5
hectáreas y ocupan cerca del 2% del área.
Mauricio Perfetti del Corral
Director del Departamento Nacional de Estadística (DANE).
El DANE revela, a través de Autonomía Territorial, la más
completa y actualizada información sobre el campo colombiano
y los más significativos datos del censo nacional agropecuario.
D
espués de 45 años - gracias a la iniciativa y a la
visión que tuvo el Presidente Santos para incluir el tema en el Plan Nacional de Desarrollo-,
el país vuelve a tener datos censales del sector
agropecuario colombiano y el DANE cumplió
con esa necesidad inaplazable de contar con información completa del campo.
En comparación con el censo de 1970, el del 2014
levantó, además de la información del sector agropecuario, información socio demográfica, ambiental, de la
población étnica y parques nacionales.
El Censo de 1970 cubrió cerca de 30,5 millones de hectáreas (has) y el del 2014 cerca de 111.5 millones. Esto significa
42
42
que el Censo Nacional Agropecuario obtuvo una cobertura
cercana al 98%, es decir, que se trata de una de las mayores
operaciones estadísticas en la historia del país, porque recorrió casi la totalidad del territorio nacional para conocer
lo que hay y lo que necesita el campo colombiano.
Pero además, el censo fue un ejercicio incluyente, pues
por primera vez en un proyecto de esta magnitud se contó
con la participación de los grupos étnicos del país, es decir se incluyeron productores agropecuarios así como indígenas, negros, afrocolombianos, palenqueros y raizales
e incluso las personas que habitan los parques nacionales
naturales. La participación oportuna por parte de estas
comunidades ayudó a cumplir a cabalidad con lo que se
AUTONOMÍA TERRITORIAL
1970
2014
860
Municipios
1.101
30.5 Millones
Hectáreas
111.5 Millones
Convocatoria en escuelas
Modalidad de recolección
Barridos y rutas
45 Preguntas
Formulario
180 Preguntas
Temática Censal
Uso y cobertura de la tierra
Tenencia
Aspectos sociodemográficos
Producción y rendimientos
Ambiental
Factores y sustentabilidad
Población incluida
Agricultores, indígenas,
raizales, afrocolombianos,
y habitantes de palenques
y parques nacionales.
Uso y cobertura de la tierra
Tenencia
Solo agricultores
Cuadro comparativo censo agropecuario año 1970 y año 2014
Fuente: DANE. CNA 2014
tenía proyectado. El censo recolectó información en 773
resguardos indígenas aproximadamente, 181 comunidades negras y 56 parques nacionales naturales.
Con respecto al uso y cobertura del suelo, el tercer
CNA encontró que del total del área rural dispersa censada, 56,7% (63.2 millones de has) correspondió a bosques
naturales, 38,6% (43.1 millones de has) a uso agropecuario,
2,2% (2.5 millones de has) a uso no agropecuario y 2,5%
(2.8 millones de has) a otros usos. En Amazonas, Guainía, Caquetá y Vaupés se encontró el 45,1% (28.5 millones
de has) del área con uso en bosque natural y en Vichada,
Meta, Antioquia, Casanare, Santander y Córdoba se encontró el 47,0% (20.2 millones de has) del área con uso
agropecuario.
Resultados que cambian perspectivas
Uno de los resultados más importantes que aportó el tercer CNA tiene que ver con cultivos, porque de los 5,5 millones de has que se pensaba había en el país, se pasó a 7,1
millones de has dedicadas a cultivos. Así mismo, un millón, de esos 7,1 millones se encontró en los territorios de
grupos étnicos. Esto cambia el panorama y las metas propuestas por el sector. Los cultivos representaron el 6,4%
del total del área rural dispersa censada. Los departamentos con mayor área en cultivos, dentro del total nacional,
fueron Antioquia con 10,2%, Cauca 9,4% y Nariño 9,0%.
El censo recolectó información
➔ en
773 resguardos indígenas,
181 comunidades negras y 56
parques nacionales naturales.
43
43
( TEMA CENTRAL )
Gráfica No.1
De 1.000 y más
De 100 a < 500
De 50 a < 100
De 10 a < 50
Tamaño de la UP (ha.)
De 500 a < 1.000
DE 5 a < 10
Distribución (%) del área rural dispersa
censada de las UPA por tamaño (ha.)
0,2
De 1.000 y más
0,2
De 500 a < 1.000
2,0
De 100 a < 500
2,5
De 50 a < 100
De 10 a < 50
13,5
DE 5 a < 10
10,3
<5
71,2
0
25,0
50,0
75,0
Participación
<5
74,1
➔
3,5
Tamaño de la UP (ha.)
Distribución (%) del número de UPA
por tamaño (ha.) área rural dispersa sensada
8,6
3,9
6,4
1,6
2,0
➔
25,0
50,0
75,0
Participación
Fuente: Dane
Respecto al tamaño de las unidades de producción
agropecuaria (UPA), se mantiene una de las características del desarrollo agropecuario del país: existen muchas
unidades agropecuarias pequeñas con poca área y pocas
unidades agropecuarias de gran tamaño con mucha área.
No obstante, se ha dado un cambio importante en los últimos años que consiste en la disminución de la cantidad de
unidades de producción agropecuaria de tamaño mediano
con incremento en las de tamaño pequeño y sin que haya
modificación en las de gran tamaño.
Como se observa en la gráfica No.1, el 71,2% de las UPA
tienen menos de 5 has y ocupa cerca de un 2% del área
rural dispersa censada, mientras que las unidades de producción más grandes (500 has y más) no representaron ni
el 1% de las UPA y ocuparon más de dos terceras partes del
área rural dispersa censada.
Vale la pena tener en consideración que en Boyacá, Nariño, Cundinamarca, Antioquia y Cauca se encontraron
más de la mitad (53,8%) de las UPA del país con una ocupación del 15,0% del área rural dispersa censada mientras
que Vaupés y Guainía tienen el 0,2% de las UPA y representan el 11,5% del área censada.
Educación, edad y pobreza
De otra parte, el 26,7% de los productores son residentes
en el área rural dispersa censada. El mayor nivel educativo
alcanzado por más de la mitad de estos productores residentes fue básica primaria, a su vez, la tasa de analfabetismo de los productores residentes mayores de 15 años fue
de 16,8%. Los departamentos con mayor tasa de analfabetismo de los productores residentes fueron: La Guajira con
51,9%, César con 30,1% y Magdalena con 29,5%. Asimismo,
los departamentos con menor tasa de analfabetismo de los
productores residentes fueron: El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina con 0,5%, el área rural
dispersa censada de Bogotá con 4,0% y Quindío con 7,7%.
Dos resultados que tienen enormes implicaciones en
diferentes ámbitos de la política pública son la reducción y
el envejecimiento en la población residente en el área rural
dispersa colombiana. El CNA encontró cerca de 5.1 millones de personas residentes, y al comparar esta cifra con lo
encontrado en el censo de población del 2005 (en el área
rural dispersa)1, la reducción fue de aproximadamente 1.9
millones de personas, pues el Censo 2005 encontró 7 millones de personas en esta misma área. Así mismo, el índi-
1. Algunos supuestos expertos han tratado de igualar el concepto de ruralidad con el de rural disperso; el dato de población al que se hace referencia en
este artículo es al de área rural dispersa y solo puede ser comparado con la población de esta misma área, de acuerdo con los datos del censo de 2005.
44
44
AUTONOMÍA TERRITORIAL
ce de envejecimiento se aproxima a 51,7%, lo que significa
que actualmente hay cincuenta adultos mayores de 60 años
por cada 100 menores de 15 años; este índice en el censo de
2005, en la misma área rural dispersa, era de 26 adultos mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años.
Boyacá, Cundinamarca, Quindío y Bogotá presentaron el mayor índice de envejecimiento, por encima de 70
personas mayores de 60 años por cada 100 menores de 15
años, mientras que Vichada, Amazonas y Guainía presentaron índices de envejecimiento por debajo de 20.
Bien es sabido que la pobreza en el campo es mayor a la
de las ciudades o zonas urbanas; en efecto, el CNA evidenció que el 45,6% de la población residente en el área rural
dispersa censada estaba en condición de pobreza, según
el Índice de Pobreza Multidimensional Ajustado (IPM-A).
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) es un
método directo de medición de la pobreza que evalúa los
resultados de privación que tiene un hogar respecto a ciertas características que se consideran vitales. En Colombia
se definieron como vitales 15 indicadores agrupados en
las siguientes dimensiones:
a) condiciones educativas del hogar;
b) condiciones de la niñez y juventud;
c) salud;
d) trabajo;
e) condiciones de la vivienda y servicios públicos2.
A partir de la información disponible del tercer Censo Nacional Agropecuario se calculó el Índice de Pobreza
Multidimensional Ajustado – IPM-A3, que da cuenta de 10
(de los 15) indicadores agrupados en cuatro dimensiones
a) condiciones educativas del hogar;
b) condiciones de la niñez y juventud;
c) salud;
d) condiciones de la vivienda y servicios públicos.
Si bien el resultado mencionado del IPM-A es alto,
no se puede desconocer la reducción que ha tenido en 11
años, según Censo de Población de 2005 el 73,7% de la población se encontraba en condición de pobreza. Ver gráfica No. 2.
La Guajira (84,5%), Vichada
➔ (80,5%), Guainía (76,0%)
y Vaupés (75,2%) presentaron
los mayores porcentajes
de pobreza multidimensional.
Gráfica No.2
IPM (Ajustado)
CNPV 2005 y CNA 2014
90
73,7
60
45,6
30
IPM - A CNPV 2005
IPM - A CNA 2014
Fuente: Dane. CNA 2014.
2. Incluye los indicadores de analfabetismo, bajo logro educativo, inasistencia escolar, rezago escolar, barreras de acceso a servicios de cuidado de la primera
infancia, trabajo infantil, aseguramiento en salud, barreras de acceso a salud dada una necesidad, trabajo informal, desempleo de larga duración, acceso
a fuente de agua mejorada, inadecuada eliminación de excretas, material inadecuado de paredes, material inadecuado de pisos y hacinamiento crítico.
3. El Índice de Pobreza Multidimensional Ajustado no incluye los indicadores de trabajo infantil, barreras de acceso a salud dada una necesidad, trabajo
informal, desempleo de larga duración y material inadecuado de pisos.
45
45
( TEMA CENTRAL )
man decisiones (de forma individual o conjunta) fueron
Atlántico (16,8%), Bolívar (21,4%), Magdalena (23,2%) y
Risaralda (24,8%).
El 12,6% de toda la población de la zona rural dispersa mayor a 15 años reportó que no sabía leer ni escribir,
esta tasa de analfabetismo disminuyó comparada con la
tasa del año 2005 que fue 19,1%, según el censo de población. Atlántico, Bolívar, Cesar, Chocó, Córdoba, Guainía,
La Guajira, Magdalena, Norte de Santander, Sucre, Vaupés
y Vichada, tenían tasas de analfabetismo por encima de la
del país y varios de estos departamentos corresponden a
la Costa Atlántica.
Relación maquinaria y alfabetismo
➔
38,5%
En el
de las UPA,
las mujeres toman decisiones
de producción, de forma
individual o conjunta.
La Guajira (84,5%), Vichada (80,5%), Guainía (76,0%)
y Vaupés (75,2%) presentaron los mayores porcentajes de
pobreza multidimensional (IMP - A) en la población del
área rural dispersa censada. En Quindío (19,5%), el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina
(23,7%), Cundinamarca (26,2%) y Bogotá, D.C. (26,7%) se
encontraron los menores porcentajes de pobreza multidimensional (según IPM –A) ajustado en la población del
área rural dispersa censada.
Valiosa información
sobre el rol de la mujer
Otros resultados para destacar son: en el 38,5% de las UPA,
las mujeres toman decisiones de producción, de forma individual o conjunta. Al interior de los departamentos de
Amazonas (70,3%), Vaupés (63,0%), Guainía (60,7%) y Vichada (57,9%), se encontraron los mayores porcentajes de
participación de las UPA de personas naturales con mujeres productoras.
Los departamentos con menor participación de las UPA
de personas naturales con mujeres productoras que to46
46
El CNA corrobora la tesis sobre la baja capitalización del
campo colombiano (gráfica No. 3). En el 15,9% de las UPA
del área rural dispersa censada los productores declararon que contaban con maquinaria para el desarrollo de
sus actividades agropecuarias, en los departamentos de
Antioquia, Tolima, Santander, Cundinamarca y Huila se
encontró que el 41,8% de las UPA del área rural dispersa
censada, usan maquinaria para sus actividades.
También se observa, tal y como era de esperarse, que el
uso de maquinaria se encontraba correlacionado de manera positiva con el alfabetismo. Es decir, el uso de maquinaria era mayor entre los productores que respondieron
ser alfabetas. Esta correlación es de gran significancia en
términos de política pública dada la tasa de analfabetismo
en productores residentes que se mencionó antes.
Asimismo, el uso de maquinaria está vinculado con
grandes unidades de producción, pues al realizarse el análisis de uso de maquinaria por tamaño se encontró que en
el 48,0% de las UPA de 500 a 1.000 hectáreas los productores declararon usar algún tipo de maquinaria; en contraste, en las UPA de menos de 5 hectáreas solo el 11,7% de
éstas usaban maquinaria.
Sobre infraestructura
Otro aspecto clave en la capitalización del campo es la
infraestructura. Al respecto, el 16,3% de los productores
del área rural dispersa censada declararon tener infraestructura para el desarrollo de actividades agropecuarias,
al interior de cada departamento el mayor porcentaje de
UPA con infraestructura se registró en La Guajira (52,6%),
debido a la infraestructura pecuaria en las rancherías y
Arauca (47,5%).
De igual manera, en el 20,4% de las UPA del área rural dispersa censada, los productores informaron utilizar
sistemas de riego. En los departamentos de Nariño, Antioquia, Boyacá, Cauca y Valle del Cauca se encontró el 50,0%
de las UPA del área rural dispersa censada que utilizaban
sistema de riego. Al interior de cada departamento el mayor porcentaje de UPA con sistema de riego se registró en
Atlántico (54,2%) y Norte de Santander (45,2%).
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Más incluyente
Crédito y asistencia técnica
En solo el 11,1% de las UPA, los productores declararon solicitar crédito y en los departamentos de Nariño, Boyacá,
Huila, Cauca y Santander se encontró el 51,2% de las UPA
del área rural dispersa censada, con solicitud de crédito.
En relación con este tema se presenta lo que podría denominarse como una gran paradoja, pues pese a la baja
solicitud, el 89,7% de los créditos solicitados fueron aprobados.
A la paradoja anterior se suma que en el año 2013, solo
en el 9,9% de las UPA, los productores declararon recibir
asistencia técnica y al interior de cada departamento, el
mayor porcentaje de UPA con asistencia técnica recibida
se registró en Quindío (33,3%) y Risaralda (26,1%). La asistencia técnica registrada está altamente correlacionada
con el tipo de cultivo, por ejemplo, los cultivos con mayor
asistencia técnica son caña panelera y tabaco, mientras
que maíz amarillo y yuca son los cultivos con menor asistencia técnica.
El autoconsumo
En el 50,9% de las UPA en el área rural dispersa censada,
los productores declararon tener al menos un lote de producción para autoconsumo. En Nariño, Cauca, Antioquia,
Cundinamarca y Chocó se encontró el 47,3% de las UPA
con lotes de producción para autoconsumo. Por su parte,
al interior de los departamentos, el mayor porcentaje de
UPA que cuenta con lotes de producción para autoconsumo se registró en Amazonas (95,3%), Vaupés (92,3%) y
Guainía (91,7%).
Como se mencionó antes, el tercer Censo Nacional Agropecuario fue el primer ejercicio de este tipo en el país que adoptó un enfoque incluyente desde dos perspectivas. En primer
lugar, permitió identificar los territorios de los pueblos indígenas, de las comunidades negras y el territorio ancestral
raizal, y analizar de forma detallada la actividad agropecuaria que se desarrolla en ellos. Por otra parte, el censo también obtuvo resultados específicos para las personas que se
auto-reconocen pertenecientes a un grupo étnico.
Dentro de los resultados más importantes en estos territorios, es importante resaltar que de los 39.9 millones de hectáreas que abarcan los territorios de grupos étnicos, el 90,7%
son bosques naturales. Ésta área, además, corresponde al
57% del total de área en bosques del país, lo que permite destacar que en estos territorios se ha hecho una importante labor de protección de la vegetación natural. Por otra parte, en
territorios de grupos étnicos se encontraron cerca de 1.0 millones de hectáreas dedicadas a cultivos, que corresponden
al 15,7% del total de área en cultivos del país. Finalmente,
es importante resaltar que del total de las unidades de producción agropecuaria UPA que tenían cultivos, el 72,8% eran
áreas exclusivas de producción para autoconsumo, porcentaje superior al nacional, que se mencionó antes.
De acuerdo con los cálculos del Índice de Pobreza Multidimensional Ajustado, IPM-A, el 69,5% de la población en territorios de grupos étnicos está en condición de pobreza. Sin
embargo, entre territorios, la incidencia varía entre 19,3% en
territorio ancestral raizal, 57,0% en territorios de comunidades negras, y alcanza el 69,5% en territorio indígena.
Gráfica No.3
Porcentaje
Participación (%) de UPA en el área rural dispersa censada con
tenencia o no de maquinaria, construcciones, sistemas de riego,
asistencia técnica, crédito y autoconsumo
60
50,9
40
20
15,9
16,3
Maquinaria
Construcciones
20,4
Sistemas
de riego
9,9
11,1
Asistencia
técnica
Solicitud de
crédit o
Auto-consumo
Fuente: Dane. CNA 2014.
47
47
( TEMA CENTRAL )
Como se indicó anteriormente, el censo también incluyó un componente de auto-reconocimiento, y de las
5.1 millones de personas residentes en el área rural dispersa censada, el 24,1% se auto-reconoció perteneciente
a un grupo étnico. De éstos el 67,8% se auto-reconoció
indígena, el 32,0% negro, afrodescendiente o palenquero,
el 0,2% raizal del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, y el 0,01% Rrom. Uno de los resultados para destacar de la población que se auto reconoce
como parte de alguna etnia (población de 15 años y más)
es la proporción de población que reporta no saber leer
ni escribir. Para los raizales es del 7,2%, el 14,6% entre negros, afrodescendientes y palenqueros, y el 22,2% en los
indígenas.
Los resultados están sobre la mesa
El índice de envejecimiento se
aproxima a 51,7%, lo que significa
que actualmente hay cincuenta
adultos mayores de 60 años por
cada 100 menores de 15 años.
48
48
En síntesis, el Tercer Censo Nacional Agropecuario evidencia que actualmente en el país hay mayor área dedicada a cultivos de lo que se pensaba y parte de esta área
corresponde a territorio étnico (15,7%).
Así mismo, persiste la baja capitalización del campo, representada en una baja utilización de maquinaria,
infraestructura, solicitud de crédito y asistencia técnica,
entre otros elementos de la capitalización, aunque con
una alta aprobación de créditos.
De otro lado, pese a que prevalece la tradicional estructura en la que se presentan muchas unidades agropecuarias pequeñas con poca área y pocas unidades agropecuarias de gran tamaño con mucha área, es notorio
que ha disminuido la cantidad de unidades de producción agropecuaria de tamaño mediano, con incremento
en las de tamaño pequeño.
Las condiciones de vida de la población residente en
el área rural dispersa han mejorado en general, evidencia
de esto son la disminución de la pobreza multidimensional y de la tasa de analfabetismo, cuando se comparan
los resultados del censo agropecuario con los del censo
de población de 2005. No obstante persisten retos importantes en los indicadores sociales, por ejemplo, el analfabetismo sigue siendo alto y el censo evidencia que está
correlacionado con la utilización de maquinaria, es decir
que afecta la capitalización del campo.
De otro lado el analfabetismo es mayor en población
que se auto reconoce como parte de comunidades indígenas, negros, afrodescendientes y palenqueros; y menor
en los raizales. Así mismo, llama la atención que hay menos población y más envejecida en el área rural dispersa.
No podemos perder más tiempo porque con las cifras
puestas sobre la mesa y a partir de un ejercicio riguroso,
como lo fue el Tercer Censo Nacional Agropecuario, es
necesario generar análisis postcensales detallados y todos los estudios que se pueden generar con la información presentada. ✱
(
PEDAGOGÍA
INSTITUCIONAL
)
AUTONOMÍA TERRITORIAL
➔
Regiones en paz para mejorar la producción
49
( TEMA CENTRAL )
DESAFÍOS DE LA REFORMA
RURAL INTEGRAL
La implementación de los acuerdos en
el ámbito rural, a la larga, deberán contribuir
al cierre de brechas entre regiones y,
por ende, a la democratización de los recursos
e ingresos de la Nación.
Daniel Moreno Franco
Centro de Estudios Regionales de la FND. Asesor posconflicto
E
l 2016 puede convertirse en
un año de ruptura histórica
respecto a los nuevos desafíos
que se presentarán en materia
del campo, de desarrollo rural
y del ordenamiento territorial,
todo esto bajo el contexto de un posconflicto inminente y la firma de los
acuerdos entre el grupo guerrillero de
las FARC y el Gobierno Nacional.
En este sentido, para los departamentos va a ser esencial posicionarse en
roles de gerencia y en escenarios de
cambio institucional en la medida que
la paz territorial comience a demandar una serie de reformas y lineamientos innovadores para responder a las
demandas de un país en reconciliación. Todo esto con los ojos puestos en
la convivencia, el desarrollo sostenible
y el fortalecimiento institucional.
Para observar los desafíos y herramientas que van a tener los departamentos en el posconflicto, en
materia del desarrollo rural y territorial, debemos aproximarnos a tres
temáticas de análisis: a) los acuerdos
de La Habana; b) la estructura institucional del agro; y c) las competencias propias del nivel intermedio. Lo
anterior mediado por los procesos de
participación ciudadana requeridos
para evitar futuros conflictos por la
tenencia o ausencia de la tierra.
El Gobierno Nacional ha ido
preparando la implementación del
acuerdo sobre la Reforma Rural Integral (RRI) promoviendo la Ley 1776
de 2016 (ZIDRES) y el Programa Colombia Siembra. Este acuerdo, en su
versión borrador, establece una serie
de compromisos a nivel del desarrollo rural que aborda intervenciones
en las áreas de la educación, salud,
generación de ingresos y finalmente
un esquema o planteamiento de un
sistema de seguridad alimentaria.
Dicho documento contempla una
visión del territorio como un espacio
de multi-diversidad social y cultural
en el cual la comunidad se convierte
en el actor principal del quehacer social y económico de la región.
1. Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral, Borrador Conjunto, 6.6.2014
50
50
Este propósito de desarrollo converge con los objetivos del acuerdo
sobre la solución de cultivos de uso
ilícito, en donde se busca trabajar
con las comunidades, con las autoridades departamentales y municipales con el propósito de la erradicación de cultivos ilícitos bajo la
premisa de la transformación de las
condiciones de los territorios1. Ahora bien, la reflexión sobre el acuerdo
de Reforma Rural Integral (RRI) es
importante dado que éste presenta
dos aspectos de gran impacto para el
nivel intermedio: a) una propuesta de
estructura y esquema de desarrollo
territorial, b) una propuesta de oferta
institucional –sectorial.
A grandes rasgos, este acuerdo
busca avanzar sobre los siguientes
temas estratégicos: i) la economía
campesina y el fomento a la producción agrícola; ii) el Fondo Nacional
de Tierras y; iii) el acceso integral a la
producción agrícola. Sobre el primer
punto, los departamentos cuentan
con dos instrumentos normativos: la
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial –LOOT- (1454 de 2011) y el
Programa Nacional de Reactivación
Agropecuaria (Ley 1504 de 2011 y Decreto 967 de 2000). El artículo 29 de la
LOOT permite a los departamentos
articular sus políticas o directrices
con las actuaciones que se dan en el
territorio, constituyéndose en una
herramienta para materializar las
propuestas del acuerdo RRI.
Frente al segundo tema, se destaca que la operancia de estos instrumentos permitirá articular los
programas, metas y objetivos de un
Fondo Nacional de Tierras2 propuesto en el acuerdo de RRI que permitirá
recuperar tierras adquiridas ilegalmente y, por ende, avanzar en procesos de acceso y formalización de la
tierra. Por último, se busca promover
el acceso integral a la producción
agrícola por medio de “la promoción
de la comercialización de la producción de la economía campesina, familiar y comunitaria”3. Al respecto, sería
recomendable que en el desarrollo y
ejecución de los planes de desarrollo
a través de los planes de acción territorial se incorporen lineamientos
e instancias ejecutantes encargadas
de la red de producción agrícola en
sus aspectos de comercialización y
producción; así podrá darse cumplimiento a la formulación de Programas de Desarrollo Agrario Integral
con enfoque territorial (PDET) acordados en los diálogos de La Habana.
Hacia una oferta
institucional enfocada
en el nuevo campo
Considerando el propósito integral
de fortalecimiento del campo, es preciso que los departamentos consideren sus competencias sectoriales
(salud, educación, hábitat, seguridad
alimentaria y nutricional) para promover un desarrollo rural, íntegro,
Toda esta estructuración a nivel sectorial dentro del mundo rural
puede resumirse en el proposito de formalizar los títulos
de propiedad, proteger los mismos, promover la utilización técnica
y adecuada de la tierra en términos de planificación,
ordenamiento y educación especializada.
ordenado y coordinado acorde con lo
expuesto en la RRI.
Salud Rural
El acuerdo de RRI recoge el compromiso de la creación de un nuevo
modelo de salud en zonas rurales
dispersas enfocándose en la pertinencia de las intervenciones y
la prevención. Los departamentos
podrán y estarán avocados a diseñar este nuevo modelo de acuerdo
a las competencias otorgadas por
2, 3. Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral, Borrador Conjunto, 6.6.2014
4. Ley 715 de 2001, artículo 43.
la ley 715 de 2001 que en su artículo 43 promulga: “dirigir, coordinar,
vigilar el sector salud y el SGSS en
el territorio de su jurisdicción”4. Y
entre otros formular los planes, programas y proyectos del sector en el
territorio. En esta dirección, se ha
desarrollado un programa piloto
en el Departamento de Guainía en
el cual se busca implementar una
estrategia de salud para las zonas
dispersas basada en un modelo de
red integrada teniendo en cuenta un
enfoque diferencial- intercultural.
51
51
( TEMA CENTRAL )
Hábitat
En el sector del Hábitat, el documento borrador expone la preocupación
por la realización de planes de acompañamiento en vivienda, asistencia
técnica, capacitación, adecuación
de tierras y recuperación de suelos.
Esta labor podría recaer sobre la
creada Unidad Administrativa Especial para la Consolidación Territorial,
hoy adscrita al Departamento de la
Prosperidad Social, cuya visión es la
de liderar, coordinar y articular las
actuaciones de tipo público-privado
para la efectiva incorporación de los
territorios en el desarrollo nacional.
De este modo, las gobernaciones podrán sustentar sus programas y proyectos de vivienda bajo esta articulación nación –territorio.
Del mismo modo, este propósito
está relacionado con la competencia
establecida en la Ley 1537 de 2012
de “promover la construcción de vivienda que propenda por la dignidad
humana, que busque salvaguardar
los derechos fundamentales de los
miembros del grupo familiar y en
particular de los más vulnerables”5
En concordancia, el acuerdo pretende “la aplicación de soluciones de
vivienda adecuadas, de acuerdo con
las particularidades del medio rural y
de las comunidades, con enfoque diferencial”6 . Es decir, la financiación y
desarrollo de los proyectos de vivienda de interés prioritario e igualmente
la habilitación del suelo urbanizable, recaen sobre la potestad de los
departamentos, lo que plantea unos
retos importantes para los mismos
con miras a la implementación de un
programa de reacondicionamiento
según lo dispuesto en los acuerdos.
Educación Rural
El acuerdo de RRI propone la creación e implementación de un Plan Especial de Educación Rural, buscando
las garantías de cobertura, calidad y
pertinencia, así como la prospectiva
de erradicación del analfabetismo.
De igual forma, busca que el conocimiento diferenciado permita un
desarrollo del campo más técnico y
especializado. Este propósito se relaciona con lo planteado por la Ley 732
de 2002 que promueve la educación
campesina y rural y que en el artículo
77 de la ley 115 de 1994 otorga facultades a las secretarías de educación departamentales en cuanto a la
asesoría para el diseño y desarrollo
de los currículos de las instituciones
educativas públicas. De acuerdo a
esto, el departamento podrá liderar y
coordinar el diseño de la nueva educación para el posconflicto. Esto conexo con la implementación de la Ley
1732 de 2014 (Cátedra para la Paz).
Seguridad Alimentaria
El Artículo 65 de la Constitución indica que “La producción de alimentos
gozará de la especial protección del
Estado. Para tal efecto, se otorgará
prioridad al desarrollo integral de
las actividades agrícolas, pecuarias,
pesqueras, forestales y agroindustriales, así como también a la construcción de obras de infraestructura física y adecuación de tierras.”7 En este
sentido se guarda coherencia con la
Constitución el querer desarrollar
programas departamentales de alimentación y nutrición que estén diseñados bajo el contexto económico
y cultural de la región.8 Actualmente
existen los Comités intersectoriales e
interinstitucionales de Seguridad Ali-
5. Ley 1537 de 2012, artículo 2 parágrafo 2,
6. Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral, Borrador Conjunto, 6.6.2014
7. Constitución Política de Colombia, artículo 65.
8. Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral, Borrador Conjunto, 6.6.2014
9. Ley 99 de 1993, artículo 64.
52
52
mentaria y Nutricional en los cuales
las gobernaciones podrán apoyarse.
Cabe destacar que el Programa de
Alimentación Escolar se encuentra
dentro de la esfera de ejecución de
los departamentos, lo que permitiría
desarrollar una estrategia de consumo de proximidad con productos
locales y así, responder a la demanda por parte de éste. Por otro lado, el
programa requiere una financiación y
sostenibilidad de recursos adecuada,
a la vez que una capacidad técnica
pertinente para que éste impulse el
objetivo de ofrecer las garantías alimentarias necesarias en un escenario
de posconflicto.
Medio Ambiente
El acuerdo de RRI e igualmente el de
sustitución de cultivos ilícitos busca
correlacionar el uso de la tierra con
la protección del medio ambiente.
Este objetivo puede integrarse a las
competencias de los departamentos
en “Desarrollar y ejecutar programas
y políticas para el mantenimiento del
medio ambiente y los recursos naturales renovables”9. Entre otros, planificar y ejecutar proyectos que tengan
relación con el manejo del agua (irrigación, drenaje, recuperación de tierras, defensa contra las inundaciones
y regulación de cauces o corrientes de
agua.)
Lo acordado en los diálogos de La
Habana estará direccionado por las
facultades de los departamentos a la
hora de elaborar y ejecutar estrategias de protección y conservación del
medio ambiente. En síntesis, toda esta
estructuración a nivel sectorial dentro
del mundo rural puede resumirse en
el propósito de formalizar los títulos
de propiedad, proteger los mismos,
AUTONOMÍA TERRITORIAL
➔
Será importante aplicar el enfoque diferencial en las leyes,
programas y proyectos que vayan a impulsar lo propuesto en la
RRI, dado que es ahí donde veremos una paz adaptada y construida
a partir de las necesidades del territorio.
promover la utilización técnica y adecuada de la tierra en términos de planificación, ordenamiento y educación
especializada. Así mismo, avanzar en
procesos de resolución de conflictos
y en últimas garantizar una soberanía
y seguridad alimentaria aumentando
y garantizando las redes producción
agrícola.
Arando terreno para
el acuerdo
Actualmente hemos podido identificar dos medidas preparatorias y de
antesala a la implementación de los
acuerdos en el contexto de los procesos de desarrollo rural territorial y que
requerirá una participación coordinada, organizada y audaz de los entes
territoriales.
Por un lado, encontramos la aprobación de la Ley de Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico
y Social- ZIDRES y por otro lado, el
lanzamiento del programa Colombia
Siembra. La Ley de ZIDRES10 busca
desarrollar e implementar planes que
permitan el desarrollo económico y
social mediado por la sostenibilidad
ambiental en territorios especiales que
se encuentran alejados de los centros
urbanos, con densidad poblacional
baja e infraestructura precaria. En estos territorios pueden llevarse a cabo
procesos agrícolas, ganaderos, pecuarios y forestales. En pocas palabras, la
citada ley busca ampliar la oferta de
tierra y las capacidades de utilización
de la tierra por parte de una población
rural que se vería aislada de las reformas rurales.
Por otro lado, el programa Colombia Siembra11 se ubica estratégicamente, en consonancia con el propósito del acuerdo de RRI, de llevar a
cabo una disminución progresiva de la
informalidad del trabajo en las zonas
rurales con la puesta en marcha de un
proceso de formalización integral. En
este sentido, los departamentos podrán adelantar un diseño institucional que impacte significativamente la
oferta del empleo, generando alianzas
con el sector empresarial de la región.
El programa del Gobierno Nacional, apunta, del mismo modo, a la garantía de la seguridad alimentaria a
lo largo del país, así como desarrollar
esquemas de negocio agropecuario
que permitan un aumento de ingreso
de los productores campesinos. Y por
último, fortalecer el área de tecnología
agropecuaria. Objetivo que se observa coherente con el compromiso del
acuerdo de transformar al campo; volverlo más técnico y eficiente.
La implementación del acuerdo de
Reforma Rural Integral desde una mirada prospectiva plantea una serie de
retos y compromisos para las entidades territoriales. En específico para los
departamentos la puesta en marcha
de las estructuras sectoriales propuestas va significar una adecuación clara
10. Ver rf. es.presidencia.gov.co/noticia/Lo-que-debe-saber-de-la-ley-Zidres
11. Ver rf. www.colombiasiembra.com
de las competencias del nivel intermedio y la puesta en práctica eficiente de
los principios de coordinación, concurrencia y subsidiariedad.
El éxito de la Reforma Rural Integral dependerá de la positiva coherencia y articulación entre los tres niveles
de gobierno. De este modo, las nuevas
tenencias de las tierras darán como
resultado desarrollos sostenibles del
campo y no por lo contrario, puntos
de partida para nuevos conflictos sociales. Dicha implementación va estar
mediada por la participación de la
población, lo que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de un fortalecimiento institucional, técnico y financiero de los consejos territoriales de
planeación instancia, que podría ser
determinante para el país rural y su
planeación participativa.
Igualmente, debemos recordar que
la implementación de los acuerdos en
el ámbito rural, a la larga, deberán contribuir al cierre de brechas entre regiones y por ende a la democratización de
los recursos e ingresos de la nación. En
otras palabras, lograr una mejor coordinación, articulación y sinergia de los
procesos que se llevan a cabo entre el
campo y la ciudad. Por último, será importante aplicar el enfoque diferencial
en las leyes, programas y proyectos
que vayan a impulsar lo propuesto en
la RRI, dado que es ahí donde veremos
una paz adaptada y construida a partir
de las necesidades del territorio. ✱
53
53
(
COYUNTURA
)
HERRAMIENTA PARA EL DESARROLLO:
ENERGIZACIÓN RURAL
SOSTENIBLE
Los PERS proponen una estrategia aplicable
que permite ligar energía con productividad,
desarrollo empresarial comunitario e incremento
de la calidad de vida de las zonas rurales.
Jorge Valencia Marín
Director de la Unidad de Planeación Minero Energética.
D
entro de los planes de desarrollo, a nivel nacional y departamental, se encuentran objetivos y
metas relacionados con el acceso a los servicios
de energía en zonas rurales y de población vulnerable. Esta tendencia es mundial y es reconocida por las Naciones Unidas al declarar el periodo 2014-2024 como la “Década de la Energía Sostenible
para Todos”, destacando la importancia de la energía para
el desarrollo.
Figura 1. Problemática
de la cobertura de energización rural
Escasez de información
energética (potenciales
recursos energéticos) e
info.socioeconómica de
las áreas rurales.
Falta de planeación y
visión energética a mediano y largo plazo por
parte de las entidades
territoriales.
54
En Colombia, la UPME está liderando el proceso de
desarrollo de los planes de energización rural sostenible
(PERS) con el propósito de recolectar información en las
áreas rurales e impulsar iniciativas que permitan el desarrollo de proyectos encaminados a la solución de problemáticas energéticas en estos sectores.
Se han identificado las siguientes causas en el problema de cobertura de energización rural:
Poca interiorización
y pertenencia del
esquema de energía
implementado
Incierta sostenibilidad de las soluciones
de energía
implementadas.
Baja capacidad de pago vs.
incremento en los costos de
expansión del servicio de
energía eléctrica.
Ineficiente uso
de la energía.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Con la experiencia de largos años en la evaluación y
financiación de proyectos de expansión de red y de soluciones aisladas enfocados básicamente hacia la electrificación de la población, se encuentra que es necesario
cambiar la estrategia de manera gradual y segura, con la
garantía de apuntarle a la sostenibilidad de los proyectos
que permitirán elevar el nivel de vida de los habitantes de
estas zonas e impulsar su desarrollo local. De esta manera, se pasa de un concepto de electrificación rural a uno de
energización rural.
¿Qué es el PERS?
El Plan de Energización Rural Sostenible (PERS) es una
estrategia que busca el levantamiento de información primaria y secundaria para la caracterización de la demanda,
la identificación y caracterización de la oferta energética
local y a partir de un análisis de los elementos regionales
relevantes en materias de energización, productividad y
Figura 2. Resultados
Caracterización
de la demanda
➔
emprendimiento, establecer líneas base que sirvan para
la posterior definición de lineamientos de política pública energética. Así se logran identificar, formular y estructurar proyectos integrales y sostenibles en un período de,
mínimo, 15 años, que además de generar energía, apoyen
el crecimiento y el desarrollo de las comunidades rurales.
Resultados esperados
Los PERS proponen una estrategia aplicable que busca ligar
energía con productividad, desarrollo empresarial comunitario e incremento de la calidad de vida de las zonas rurales.
Se busca identificar las necesidades de energía considerando opciones de desarrollo local, establecer la demanda
y su suministro actual, identificar las posibles fuentes locales aprovechables para suministrar los requerimientos
de energía identificados, estructurar y elaborar proyectos
integrales y sostenibles en el corto, mediano y largo plazo,
para un horizonte de 15 años, que impulse el desarrollo de
las regiones.
de los PERS
Integración
y
Análisis
Caracterización
de la oferta
Lineamientos de
política y
conceptualización
de soluciones
Caracterización
socioeconómica
Descripción de la propuesta
La figura 2 presenta un diagrama que describe conceptualmente la metodología del plan. Con el fin de iniciar este
proceso de resultados, se debe tener como insumo la recopilación de información secundaria de la región de estudio.
Esto provee una línea base general para la determinación
de instrumentos de recolección de información primaria
alrededor de temáticas energéticas y socioeconómicas en
los diferentes sectores rurales.
A partir de allí, se aplica el proceso de planeamiento y
se generan los productos arrancando con la caracterización de la demanda e identificación de la oferta energética,
insumos claves para la selección de las mejores alternativas energéticas.
Una vez se realice todo el proceso de identificación de
proyectos y se adelante el ejercicio de selección de alter-
Identificación de
proyectos
Corto, mediano y
largo Plazo
Estructuración
y diseño
del plan
Ejecución
de proyectos /
Institucionalización
del PERS
nativas, se propondrán perfiles de proyectos energéticos y
productivos, cuyos estudios detallados y la realización de
trabajo de campo coadyuvan en la estructuración de proyectos integrales.
Posteriormente, se construye un catálogo de proyectos integrales a corto, mediano y largo plazo, con el fin de
identificar opciones de financiación para su ejecución y requerimientos de desarrollo de tecnologías y de capacidad
técnica para su implementación y operación.
Igualmente, se prevé un seguimiento para establecer
las dificultades de la generación de valor en las regiones y
los requerimientos de otros servicios públicos y de oferta
institucional para lograr así los lineamientos de política
energética a nivel regional y las recomendaciones sobre las
acciones a seguir para la implementación y seguimiento
del plan.
(
COYUNTURA
Figura 3. Metodología
Caracterización
socioeconómica de
la zona
Æ
)
y herramienta computacional
Caracterización
de la demanda
Æ
HOMER
Æ
Conjunto factible
de alternativas de
generación
Æ
Herramienta de
análisis de toma de
decisiones y optimización multiobjetivo
Æ
Mejor
alternativa de
energización
Æ
Oferta de recursos
Æ
Criterios
económicos, físicos,
sociales y naturales
Metodología para la selección
de alternativas energéticas
Actores involucrados en el PERS
La figura 3 indica la metodología junto con su herramienta
computacional desarrollada para la selección de la mejor
alternativa energética. La estrategia de energización busca la solución energética más factible entre un conjunto
finito de alternativas y realiza la evaluación de las tecnologías bajo criterios de sostenibilidad.
No existe una formula única para determinar los actores
de un PERS, pues el objetivo que se busca es una alianza
entre actores regionales que le den sentido de pertinencia
y continuidad a acciones con el apoyo de las entidades nacionales.
De acuerdo con la experiencia, los actores involucrados en un PERS se pueden clasificar en tres partes, así:
Figura 5.
Æ
PERS
área rural
Æ
Æ
Información,
transferencia de
tecnolología
y capacitación
(Art.39)
Soluciones
híbridas
(Art.34)
Æ
En resumen, en la figura 5 se
muestran los artículos de esta
ley y su relación con los PERS.
Æ
Respuesta
de la
demanda
(Art. 26-33)
Æ
Uso de GLP
(Art.35)
Æ
En el artículo 34 de la
Ley 1715 de 2014 sobre
energías renovables establece
en su parágrafo “prioridad
a los proyectos que estén
incorporados dentro de los
Planes de Energización Rural
Sostenible a nivel departamental
y/o regional (su sigla PERS) a
fin de incentivar la metodología
elaborada para este fin”.
Instrumentos
para la
financiación
de programas
ZNI: FAZNI
(Art.40)
Æ
Relación de los PERS
con la ley de energías
renovables
Eficiencia
energética
(Art.38)
Utilización de
fuentes locales para
la producción de
energía diferente
a la electricidad
(Art.37)
Esquemas
empresariales
(Art.36)
PERS y ley de energías renovables
56
AUTONOMÍA TERRITORIAL
Aportantes: gobierno central, academia, actores regionales; Socios estratégicos: entidades, agentes y demás
organismos a quienes les interesa el producto del plan;
Cooperación nacional e internacional: brindan asistencia
técnica, metodológica o financiera para propiciar nuevos
PERS o financiar proyectos identificados.
Figura 4.
PERS en
desarrollo
PERS en desarrollo y en proyecto
En la figura 4 se identifican los 5 PERS que se encuentran
en desarrollo y en proyecto:
La Guajira. Aportantes: UPME, Cancillería, Tetra Tech,
Sena Guajira, Corpoguajira. Inició el 08/11/13 y su avance
es de 85%.
Chocó. Aportantes: UPME, IPSE, Cancillería, Tetra Tech.
Inició el 27/11/14 y su avance es de 72%.
Cundinamarca. Aportantes: UPME, IPSE, U. Distrital.
Inició el 28/05/15 y su avance es de 10%.
Tolima. Aportantes: UPME, Gobernación Tolima, Utolima, Tetra Tech, Sena Tolima. Inició el 18/10/13 y su
avance es 100%.
Nariño. Aportantes: UPME, IPSE, UDENAR, Tetra Tech.
Inició el 18/10/13 y su avance es 100%.
CONCLUSIONES
Y RECOMENDACIONES
• Los PERS se convierten
en una alternativa viable
para identificar soluciones
energéticas en territorios
rurales que impulsen el
desarrollo de estas áreas y
activen el flujo circular del
ingreso.
• Los PERS maximizan la
disponibilidad de información
de las fuentes energéticas
locales y ayudarán a
identificar su uso adecuado.
• La participación de los
actores regionales como
➔
Estado PERS
a febrero
de 2016
PERS
finalizado
PERS finalizado
etapa 1 y 2
responsables de cada uno de
los PERS, genera un mayor
compromiso en la búsqueda
del éxito de los objetivos
planteados por que la región
se vuelve protagonista de su
propio desarrollo.
• Los problemas regionales
no pueden seguir siendo
resueltos por los actores
centralizados del Estado.
Las soluciones están en las
regiones. Los actores del
gobierno central en cada
PERS, se convierten en
facilitadores de soluciones.
• Los PERS enseñan que
la descentralización del
Estado no debe limitarse
a recursos monetarios,
responsabilidades
y gobernabilidad, e
invita a trascender a la
descentralización del
conocimiento.
• Para los formuladores de
política pública energética,
los PERS enseñan a dejar
de mirar un país dividido
eléctricamente (en Sistema
Interconectado o Zonas
no Interconectadas) para
observarlo como área rural y
urbana.
57
(
ACTUALIDAD
)
ALIADOS PARA
EL DESARROLLO NACIONAL
Una industria de los biocombustibles robusta y sostenible,
es garantía de cambio, palanca de paz y de progreso.
L
Jorge Bendeck Olivella
Presidente de la Federación Nacional de Biocombustibles
os departamentos del Cauca, Cesar, Cundinamarca,
Magdalena, Meta, Risaralda, Santander y Valle del
Cauca, son productores de etanol carburante y de
biodiesel, cuyas materias primas son la caña de azúcar y el aceite de palma, respectivamente, producidas
en dichos departamentos pero, también en Caldas,
Quindío, Bolívar y Norte de Santander. Son 12 departamentos
cuya agricultura y desarrollo regional crecen, gracias a la contribución de la cadena agroindustrial de los biocombustibles.
En Colombia se producen 20 mil barriles diarios de biocombustibles que reemplazan igual número de barriles de
gasolina y ACPM, con una mezcla promedio de 8% de etanol
de caña con las gasolinas y de 9,4% de biodiesel de palma con
el ACPM.
Los biocombustibles son, entonces, aportantes seguros a
la canasta energética del país, como un campo petrolero no
declinable y que hacen parte de las reservas estratégicas de
la Nación.
En el año 2001, gracias al empeño del Senador Amylkar
Acosta Medina, fue expedida la ley 693 o ley del alcohol (eta58
nol) carburante y, en 2004, la ley 939 o del biodiesel. Soportado en esas normas, el gobierno nacional puso a andar los
complejos mecanismos que hicieron de Colombia un país
productor y consumidor de biocombustibles.
El 3 de octubre de 2005 se inicia la mezcla de etanol con
las gasolinas extra y corriente y el primero de enero de 2008,
arranca la mezcla de biodiesel de palma con el ACPM.
Tres razones tuvo el Congreso de la República para expedir tan importantes leyes: la primera, reducir las emisiones
contaminantes a la atmósfera que tantas enfermedades respiratorias incapacitantes y muertes han causado por la alta
concentración de material particulado, expulsado por los vehículos que usan combustibles fósiles, y por su contribución
a atenuar el calentamiento global.
La segunda razón, el desarrollo regional de esos departamentos con vocación agrícola afectados por la violencia,
donde las inversiones agroindustriales ofrecerían una alternativa diferente a la guerra y a los cultivos ilícitos, como es el
trabajo justamente remunerado, el uso lícito del territorio y,
como contribución, el logro de la paz.
AUTONOMÍA TERRITORIAL
➔
La tercera, diversificar la canasta de los combustibles líquidos para el transporte y las térmicas, con un suministro
seguro, en un país que, entonces como hoy, cuenta con escasas reservas petrolíferas.
Los resultados muestran que la calidad del aire ha mejorado en la proporción en que se han usado los biocombustibles
y que, cada año, con las mezclas actuales, se dejan de emitir
dos millones trescientas mil toneladas de CO2 a la atmósfera,
ayudando a reducir la velocidad del calentamiento global y
su corolario el desorden climático. En materia de empleo, los
cálculos muestran que, en este sector agroindustrial, se han
creado 32 mil empleos directos, el doble de indirectos y que
384 mil personas derivan su sustento de esta agroindustria.
La producción de 20 mil barriles diarios de etanol y biodiesel, en partes iguales, equivale a descubrir un campo de
petróleo no declinable de 540 millones de barriles cada 20
años. Esa cantidad de petróleo es necesaria para la producción diaria de 10 mil barriles de gasolinas y 10 mil barriles
diarios de ACPM durante 20 años, con las tecnologías de refinación usadas comúnmente en el mundo.
En una reciente conferencia internacional de la Asociación de Productores de Biodiesel de los Estados Unidos, nos
sorprendió gratamente la férrea defensa del sector de los
biocombustibles y sus materias primas de parte de los gobernadores de los estados productores, porque su bioeconomía
está impulsada por dicha agroindustria y les es fundamental
que crezca para impulsar su desarrollo.
En ese momento pensamos ¿por qué no en Colombia, si
la mayor parte de nuestros departamentos tienen una economía agrícola y necesitan crecer con urgencia?
Para iniciar, es necesario reconocer que la industria se ha
venido desarrollando a distancia de los gobiernos regionales.
¡Eso debe cambiar!
Una industria de los biocombustibles robusta y sostenible, es garantía de cambio, palanca de paz y de progreso.
¿Por qué no pensar en una asociación de departamentos productores de biocombustibles y sus materias primas,
dentro de la actual Federación Nacional de Departamentos,
como generadora e impulsadora de ideas de cambio y contrabalanza de las posiciones, a veces encontradas, del estado
central que, casi siempre, tiene una visión cortoplacista de las
realidades regionales? ✱
384 mil personas
derivan su sustento de
esta agroindustria que en
Colombia produce
barriles
➔
Los gobernadores son líderes de progreso de sus departamentos y la alianza con inversionistas y empresas es necesaria, por el indiscutible aporte que hacen a un desarrollo que
debe ser incluyente.
20 mil
diarios de
biocombustibles que reemplazan
igual número de barriles de
gasolina y ACPM.
59
(
ENFOQUE
)
URGE RECONSTRUIR EL CONCEPTO DE
RURALIDAD
La falta de institucionalidad conduce a la
constante improvisación y a la pérdida de
la calidad de vida de nuestros campesinos,
pieza fundamental en el desarrollo del sector.
Omar Elías Obando Daez
Asesor de la Dirección Ejecutiva de la FND
D
urante las últimas dos décadas los gobiernos, organismos multilaterales y
actores de la sociedad civil
han realizado significativos
esfuerzos en la búsqueda de
nuevas estrategias para el desarrollo y
superación de la pobreza. No obstante,
a pesar del volumen de recursos asignados y de los esfuerzos realizados,
los resultados han sido precarios y los
indicadores del desarrollo registran
mínimos avances. En efecto una crisis
de impacto parece tener atrapada a las
instituciones.
No han surtido efecto las múltiples declaraciones y reconocimientos
enfáticos que los jefes de Estado y de
gobierno han emitido respecto a la importancia estratégica de la agricultura
para nuestras sociedades, como forma
de vida para millones de familias rurales y como sector estratégico del sistema socioeconómico.
La política de seguridad alimentaria es una política de Estado y garantizarla constituye un deber superior. El
tema del hambre y la alimentación son
temas de inmensa preocupación para
la sociedad. (Se asegura, que este flagelo ha causado más muertes que las mis60
mas guerras que ha tenido que padecer
la humanidad) y sin duda, esta gran
preocupación influyó entre los miembros de la Organización de Naciones
Unidas para anunciar la declaración de
los objetivos de desarrollo del milenio,
cuyo primer propósito es: “erradicar la
extrema pobreza y el hambre”.
Las cifras hablan por sí solas. Las
estadísticas de la Organización de las
Naciones Unidas para la agricultura
y la alimentación (FAO) registran que
en el mundo aproximadamente ochocientos cincuenta y dos millones de
personas se encuentran en estado de
inseguridad alimentaria, de las cuales
doscientos millones son niñas y niños.
Cada año cerca de once millones de niños y niñas mueren antes de cumplir
los cinco años por causa relacionada
directa o indirectamente con la inseguridad alimentaria.
Con respecto a Colombia, las cifras
no son alentadoras. Se estima que cerca de 5,7 millones de personas se ven
afectadas por este problema. (Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas PMA Colombia).
El hecho de que Colombia dejó de
ser hace mucho rato un país autosuficiente en alimentos, para ser depen-
diente de los mismos, convierte a una
gran parte de sus habitantes en personas más vulnerables desde el punto de
vista alimentario y por estar la seguridad alimentaria ligada, por obvias razones, al sector agropecuario, la coloca
en un plano difícil de sostener.
Las cifras arrojadas por nuestro
Censo Agropecuario (2014) causan
asombro y desconcierto: el 69.9 % de
la gente del campo tiene menos de 5
hectáreas (micro minifundio), y la gran
mayoría de habitantes del campo son
dueños de 6 millones de hectáreas.
Unidades de producción de 500 hectáreas están en manos del 0,4% y ocupan
el 41.1% de toda la tierra, el 0,2% de las
unidades de producción tienen más de
1.000 hectáreas y ocupan más del 32.3%
de las 113 millones de hectáreas censadas. El estudio de lo anterior confirma
una mayor concentración de la tierra y
permite llegar a la conclusión de que la
distribución entre cultivos transitorios,
que son los que cultivan nuestros campesinos, y los cultivos permanentes de
los dueños de la gran mayoría de hectáreas, hay diferencias abismales de todo
tipo.
El 83% de las áreas rurales no están mecanizadas, es

AUTONOMÍA TERRITORIAL
decir, no hay maquinarias. Estamos practicando el oficio con
atrasos y grandes pérdidas, y
así no se puede competir.
El 20 por ciento de los niños y jóvenes campesinos, con
edades entre 5 y 16 años, no
asisten o no asistieron a ninguna institución educativa, no se
aplica por ello, la tal política de
primera infancia.
Se destaca que el 11,5 %
de los habitantes del campo son
analfabetas.


Este es el escenario en el cual han
venido evolucionando o más bien tratando de evolucionar las políticas públicas de desarrollo.
Observando este panorama podemos llegar rápidamente a varias conclusiones:
Si volvemos a cultivar nuestros
campos, como es lógico llevaremos
trabajo, mejoraremos el nivel de ingreso de nuestros campesinos, proporcionaremos bienestar a más familias y le
daremos mayor fuerza y solides a la
política de seguridad alimentaria.
Cultivando dejamos de importar
alimentos y, por ende, dejamos de ser
un país dependiente, fortalecemos
nuestra agricultura e impulsamos el
desarrollo. Aprovechamos todas las
variedades de clima que tiene el país;
y retomamos esa vocación agrícola de
la que nos ufanábamos en épocas no
muy lejanas.
Respetamos todas las afirmaciones
que buscan dar soluciones definitivas
y acordes con la problemática, pero
lo cierto es que se deben superar las
profundas debilidades de la institucionalidad del sector, pues se siguen
reproduciendo estructuras de concentración excesiva de poder económico
y de poder político.
El campo se caracteriza por grandes fisuras sociales y enormes brechas
territoriales. Una integración de estos conceptos se torna en imperativo.
Mientras nuestra institucionalidad en
esto sea débil, o simplemente no exista, se pueden trazar compendios, realizar prácticas, dictar leyes, decretos,
resoluciones, dar declaraciones, dar
órdenes expresas, en fin, conformar un
arsenal de buenas intenciones, pero si
las entidades del sector siguen como
están y la mayoría de las veces con
funcionarios que no conocen el campo
sino cuando van de vacaciones, es ló-
➔
gico que esa ignorancia sobre lo rural
guarda estrecha relación con el abandono en que se encuentra el sector.
Si no contamos con entidades fuertes, con políticas agresivas, con enfoque territorial del desarrollo rural, presupuestos suficientes, invirtiéndolos
como debe ser, haciendo presencia de
gobierno en las regiones, con servicios,
asistencia técnica, con créditos oportunos y de verdadero fomento, jamás
haremos algo, por no decir nada.
Esa falta de institucionalidad no
conduce si no a la constante improvisación y a la pérdida cada vez mayor de la calidad de vida de nuestros
campesinos, pieza fundamental en el
desarrollo del sector y, por ende, de la
política de seguridad alimentaria que,
en gran parte, depende de ellos.
Se debe aprovechar el potencial de
las regiones utilizando medios compatibles con el desarrollo sostenible de la
agricultura, dándole el posicionamiento en la economía y el conocimiento, la
información, la globalización y la integración. La nueva ruralidad y el enfoque territorial son fundamentos del
desarrollo del sector, y por ende, de la
política de seguridad alimentaria. ✱
61
(
REGISTRO
(
ALIMENTOS PARA
NIÑOS WAYÚU
La Fundación Stop Hunger Now (Paremos
el hambre) y la Federación Nacional de
Departamentos, firmaron un memorando
de entendimiento que permitirá gestionar
ayuda alimentaria para los niños Wayúu
afectados por el hambre y la desnutrición en
el departamento de La Guajira.
Sandra Vergara
Periodista FND
La Fundación “Paremos el hambre”
que nació en 1998 en Carolina del Norte,
Estados Unidos, ha entregado en 73 países 225 millones de raciones de alimentos. Su director en América Latina Guillermo Espinoza, gestiona actualmente
ante el Presidente de la fundación Rob
Brooks, 280 mil raciones de alimentos
para los niños Guajiros, en un programa
especial para Colombia.
Espinoza tras visitar la zona determinó que las raciones de alimentos servirán para atender la alimentación de
más de mil niños Wayúu, durante el año
escolar de 180 días. Su recorrido le per-
Guillermo Espinoza en su visita a la comunidades de La Guajira, recalcó
que la misión global de la Fundación Stop Hunger Now es acabar con
el hambre; proporcionando ayuda alimentaria y un cambio de vida a
la población más vulnerable. En Colombia, a mediano plazo se prevé
constituir una filial de esta fundación en La Guajira.
62
mitió analizar las condiciones logísticas
requeridas para el transporte de los alimentos, los centros de acopio y un plan
de recuperación nutricional.
Las raciones anunciadas son alimentos basados en arroz, lenteja o soya,
arveja y vegetales deshidratados. A futuro se pretende abrir una sede de la
Fundación en Colombia con el objeto de
que el país sea auto sostenible y genere
con sus propios productos este tipo de
alimentos.
El Director de la Federación Nacional de Departamentos Amylkar Acosta,
durante la Séptima Conferencia Global
de la Iniciativa para la Transparencia de
la Industria Extractiva (EITI, siglas en
inglés) en el mes de febrero, en Lima,
(Perú), logró que los directivos de la
Fundación se interesaran en venir a Colombia.
El objetivo de esta iniciativa promovida por la FND, que está en marcha
acelerada, es lograr disminuir los altos
índices de hambre y desnutrición en La
Guajira. A través de la Fundación se pretende llegar a otras entidades y corporaciones públicas y privadas, y organismos
internacionales como UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Al programa de alimentación escolar que ofrece la Fundación Stop Hunger
Now se ha invitado a la Gobernación
del Departamento y las alcaldías de
Riohacha, Maicao, Uribía y Manaure,
así como a delegados de la Dirección
Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (DNGRD). Además se contará con
el acompañamiento de la Presidencia
de la República, el Ministerio de Salud y
Protección Social y la Procuraduría General de la Nación.
La ex Miss Universo Colombiana
Paulina Vega fue designada por esta
Fundación como Embajadora mundial
y será quien interceda ante organismos
de cooperación y organizaciones internacionales para comprometerlas en
ayudar a las poblaciones colombianas
afectadas por el hambre y la desnutrición . ✱
El estado existe para proteger la diversidad
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