méxico 2.0 - mario lopez espinosa

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MÉXICO 2.0
La reinvención de una potencia cultural
Esperanza radical
Mario López Roldán
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Tinta de mar
1
© Editions Encre de Mer
Paris Mayo 2010
Premier Edition
Editions Encre de Mer 2010
28 rue Vaneau
75007 Paris
Fotos: Mario López Roldán
2
“Esta obligación de sacudir de nuestra conciencia el polvo de las
ideas viejas, carbonizadas ya, y hacer que en ella se afirme lo
nuevo, es siempre difícil y penosa.”
José Ortega y Gasset
“By believing very passionately in something which still does not
exist, we create it.”
Nikos Kazantzakis
“Lo que por ahí está pudriendo la Vida no es más, cuando mucho,
que estiércol para el futuro”.
Fernando Pessoa,
Ultimátum de Álvaro de Campos
3
Escrito entre 1998 y 2010 | México DF, Santorini, Londres, Madrid, París, Lunel.
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MÉXICO 2.0
La reinvención de una potencia cultural
Esperanza radical
Mario López Roldán
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5
6
On
¿Qué embrujo genético? ¿Qué sales de cuarzo? ¿Cuál acorde
escondido en qué mente será tu nueva semilla de cohesión y
portento? No quiero desenterrar tu destino. Quiero uno nuevo. Deja
que lo que eres se lo lleve el viento, México atómico; que no es eso
poca cosa pero envenena al fecundar. Tu ahora es el borde del
tiempo. Tu hoy es el filo de la obsidiana soñada. Eres la primera gota
de una misión renovada en tu molécula partida de águila disecada.
México nuestro, cierra el telón del tiempo, que tenemos que
sentarnos a replantear el intento que te convirtió en lo imposible. De
San Cristóbal a Tijuana, lancemos un aplauso al viento, que el país
de las magias atmosféricas trae la pupila dilatada y anda dando
tumbos en un torbellino de ilusión y desperdicio. De esta palabra en
adelante, lanzaré dardos incubados en la esperanza hacia 12puntos
cardinales. Salido de ti, enamorado de tus posibilidades, derramaré
sobre este instante sagrado de cambio global mi fermento subjetivo.
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Mi angustia de verte reventar hoy se transforma en optimismo. Esto
es un manotazo en una mesa que no existe, un intento parcial
inflamado en la arrogancia de sentirme capaz de apuntar a un
horizonte lavado para mecer nuestra propia cuna. Es un intento
genuino, brotado del canto de inmensidad que gravita en nuestro
sentimiento decepcionado. Enciendan las luces. La espada va a abrir
la primera herida en la sangre, para que salga de esa luz burdeos la
innovación tranquila que fecundará esa fuerza lavada en luz de
limones que lleva por nombre México: el primer cromosoma de la
nueva era que comienza en 2010.
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1
México distorsiona
El precioso país que se nos va de las manos
La sensación de un sonido que algún día fue hermoso. Un cascabel
de luz salido de sí mismo, mentido como esperma sobre la hora
solar; quizá tarde. Ruido del exceso, de la dignidad perdida, de la
equivocación de la historia…enero 2010: México distorsiona.
Sediento de mesura y proyecto, mi país se pierde en la desconfianza
caliente de sus ejes nacionales mal equilibrados. Rechina. Aturde.
Quema el pensamiento. Pareciera que su esencia preciosa, su parte
auténtica, se funde en un intento artificial de parecer otra cosa.
Ensimismado, desorientado, va a la deriva. Es como una implosión
de sesgos; como un delirio de arrepentido soñar. Tiene que ver con
una causa antigua y un proyecto extraviado. Es como viento
confundido que choca contra lo invisible y vuelve a soplar hacia no
sabe donde. Sus cauces y facetas revientan el entendimiento,
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mientras el tiempo se escapa por las grietas de una modernidad
fecundada por el plástico y el miedo.
Sus vertientes hacia el presente acumulan miedos bendecidos, ritos
intocables, fanfarrias innecesarias. Y tantas muertes y pistolas
perfectas. ¡Tantas espinas en el alma mexicana! Hay motivos de
vergüenza en el desperdicio de esta cultura fantástica.
En sus caudalosos ríos de calidad humana, los paradigmas fallidos se
mezclan con las aguas de la paradoja y el milagro. México, diamante
líquido, inasible fuerza dislocada de la fuerza por abuso, nombre de
polvos de engaño, ecuación de sales de impotencia, agua turbia de
tanto
pataleo.
Comienzo
a
nombrarte
con
estas
palabras
desesperadas, subjetivas, equivocadas, sinceras. Te siento anegado.
Sueño que te ahogas en un fermento de excesos y disculpas. Como la
luz descubierta por los cristales falsos, te vas quebrando cada año en
preciosos fantasmas que ya casi no convencen. La grandeza de tu
nombre quedó muy atrás. La innovación no te alcanza.
Da la impresión que México se equivoca siendo. Que está pagando
tan caro su extravío. Ojos vendados, palo en mano, camina
descoordinado buscando un culpable, plagando su lenguaje de
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groserías. Su historia, supuesto motor, convertida en altar, es pesada
ancla. Enamorado de su propia leyenda, no detecta sus límites, se
pierde en el tamaño variable de sus capacidades, y vuelve a tropezar
consigo mismo. Mi país de sacrificios y delicias, mi patria detenida.
Se enreda con sus propias articulaciones, se atora en sus soluciones,
y sigue luchando y sigue chocando contra su propia figura de idea
fragmentada. La historia se detiene. Los fantasmas echaron raíces.
La patria se gasta.
Los espejismos se acumulan en el Imperio del caos. Somos la fuerza
del terror al vacío. Hombres de ciencias exactas, háganse a un lado,
que hay chiflidos en la tribuna, pañuelos blancos en las gradas,
dinero pasando por debajo de la mesa. Como el agua de la jaula,
México se sale de las gráficas por la grieta de la mentira. Entre gritos
de Catrinas y mentadas de madre. Bellísimos gritos de brujas
traficantes de substancias, de brujas venidas a menos, escondidas
debajo de una marimba policial que toca sola el son de “estamos
hechos bolas”. Con el coro de la tragedia, que son carcajadas, nos
vamos yendo en un quejido disimulado, aletargado por la falsa
recompensa de telenovela de sangre y circo.
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Y hay quien desespera, cortado de su mañana. Porque más de cerca,
si se observa en pausa, pasada la fiesta, dormido el ruido, hay
lágrimas de mujeres golpeadas en silencio, mafia creciendo como
hierba de panteón y millones de niños apretando. Desequilibrios que
matan. Pasiones que rompieron la reja. Rencor esperando. Y el
desconcierto central de la filosofía del truco, no permite que
sepamos quienes somos. Nos mentimos con honor. Y yo intento de
nuevo con esta arrogancia también falsa de saber qué es lo que
pienso, y digo y propongo de nuevo: México es un cruce de fuerzas
imaginarias a punto de brotar al mismo tiempo. Energía rara que
brota de lo que casi fue, de lo que casi se convierte en sí mismo.
Todo lo que no fuimos regresa a nosotros en un viento interior de
nacimientos en desventaja.
México es dolor que enamora. Se nos va de las manos. No se le
cuentan las horas. Es un círculo que al fin y al cabo tampoco es
redondo. Sus nociones y circunstancias van mucho más allá de la
contradicción. Es la vanguardia de la confusión. Su historia se
asimila a partir de la teoría del vértigo. Parvadas de imprevisiones
labran su destino nervudo. Entre genuinos factores de progreso,
fulgores titubeantes van delimitando poco a poco su tamaño
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imposible. Por eso a veces tenemos la impresión de que vamos para
atrás, cuando en realidad estamos avanzando con la cabeza volteada.
Más que paisaje, México es flujo trágico. Más que país, estamos
estallando. Más vapor de tempestades que nación. Más sustancia
reaccionando a la mentira, que estado de derecho funcionando. En
sus temblores íntimos hallaremos fuerzas de azar, olas gigantescas
de un pasado importante, semillas de hermosura. En los templos
escondidos de sus venas, la piraña del llanto. En la fortaleza de sus
grandes empresas, un pacto escondido. Su moral interior es más
festival que república. Por eso de su veta profunda emana tanta
maravilla que confunde y arde.
Por eso hay que hacer una pausa ante la algarabía incubadora de sus
frutos vitales. Por eso hay que asumir el misterio de sus verdades de
oro para quererlo. Caer dormido en los cantos de las costas mágicas
que le quedan. Atravesar la cábula de sus plazas magnéticas. Jamás
desatender el anonimato de sus santísimos núcleos causantes.
México es inevitable. Es como el hambre, te atrapa por dentro. Te
jala las venas hacia ti. Su tierra seca te agarra los cabellos del alma y
no te suelta. Es inevitable porque hay como un pendiente el mundo
que debe cumplir y se estira para creerlo.
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Para comenzar a desatar los nudos que nos atoran hay que saber el
valor del asombro en esta cultura de espejismo. México se sabe
esconder. Sus indicadores genéticos, sus aristas y deltas, son aves
imaginarias que habitan la barranca de lo relativo. Sus coordenadas
traviesas no siempre responden a la puntualidad de la ciencia. Sus
lógicas anónimas se parecen más a los humores de un Dios natural
que a las relaciones entre el conocimiento y la materia. El trazo
científico y el pálpito de la conjura se abrazan. La gráfica se bendice
con copal de siete vientos. El empuje tecnológico es como el lento
movimiento del instinto sobre la balsa de la superstición. Por eso los
estudios foráneos a veces se equivocan. Por eso visto desde lejos
crece la sensación de estarlo entendiendo.
México perdona al exceso, lo redime, lo adopta cual si fuese un
honor apadrinarlo. Hay que respirar hasta el amor esta mezcla
barroca de todo contra todo al grito de ya. Hay que respetar este
cocktail de tolerancias y contrastes para poner la primera piedra de
este rascacielos de soluciones. En esta raíz del híbrido comienza
renace el problema del vientre de cada la solución. En ese foco de
complicaciones se va consumiendo la savia que ha de salvarlos. En
esa telaraña tupida de encuentros y desencuentros veo yo los resortes
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del renacimiento Mexica. La nueva era del equilibrio sincrético, la
explosión evitada, el nuevo momentum necesario.
Hemos creado nuestro propio rival. La ilusión a partir del dogma. La
fantasía se revierte contra nuestra potencia creadora en acto de
parálisis. La pretensión nos acaricia. Somos víctimas de nuestra
propia imaginería. Ya se nos nota que el tono es postizo, que
hablamos como otros porque queremos ser esos otros; mismos que
también son producto de nuestra imaginación de televidentes.
Miopes creadores de ambientes provisionales, artesanos del plafón y
el rimel, en la esperanza de no ser discriminados radica nuestra
seguridad pasajera. Pero el engaño terminó por engañarnos y la
calma que perseguimos no es más que el ojo del torbellino.
En el enjambre de problemas que hoy es México se disuelve el
enfoque. La variedad de sus dramas dorsales se multiplica con el
paso sordo de las horas. Siendo el panorama de selva vaporosa, el
juicio tartamudea. Ante esta fascinante fusión de vicios y fuerzas la
vista se nubla. Y el talento es engañado por el calor de los sentidos.
!
!
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!
!
!
2
La apariencia
El terror a ser menos no nos hace más
Somos producto de una serie de fallas. Somos el fruto de una época
histórica de desbalance y demasía. En todas sus expresiones y
cartuchos, para arriba y para abajo, el exceso es nuestro estilo
natural. La reencarnación del barroco en pleno siglo XXI.
Y es que México coincide con varias ausencias. Se encuentra
después de siglos en varios errores de autoestima. Se identifica en
distintas fisuras de su confianza. Sus modos esconden, sus
afirmaciones disfrazan. Para la razón, México es humo inasible. Su
estética solo espera que la nombremos para mudar de piel de nuevo.
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Pareciera que no somos predecibles y sin embargo casi todos
respingamos del orgullo nacional al complejo. En la selva urbana
que hoy es la patria, se han ido acumulando los ecos de cierta ética
peculiar de poros abiertos y reflectores movibles. En sus entrañas las
raíces se van cruzando con fósiles dando luz a proyectiles de
impedimento.
Hay venenos enredados que cumplen sus amenazas. Hay gigantescos
pasos fundados en la mentira. Hay rezos sin sentido que levantan
permisos especiales. Hay fuerzas atravesadas. Columpios chocando.
Monumentos a la evaporación de la grandeza. Hay nobleza cediendo
espacio. Hay plaga de imitaciones destrozando los campos de lo
auténtico. Y en este incendio de alas y certeza, también hay mentes
preciosas queriendo en vano poner orden.
Y es que hay un ferviente culto al espejismo en esta nación de
impacto primario. Hay un respeto inédito hacia la apariencia que
logre condensar más miradas. Se teme más a la justicia que a los
golpes. Hay mentalidades de infrecuencia que se conforman con un
poco. Porque así nos hicimos hombres y mujeres. Hay leyendas
oficiales
que
sustentan
normas
de
retroceso.
Desilusiones
acostumbrándose a lo que hay. Cataratas de pragmatismo
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alimentando las arterias principales de una cultura brillante a pesar
de todo. Hay fiebres que no son fiebres. Palabras que retumban con
pilas. Discursos huecos que convencen.
Hay tantas fuerzas simbólicas en esta tierra caliente que me ha dado
de comer. Materiales finos para la imitación de los impulsos. Hay
hemorragias de calidad humana vertiendo hacia adentro. Y
recuerdos, tantos recuerdos. Olas de recuerdos avanzando hacia
delante. Pesando, hablando, sesgando.
Hay anhelos equivocados. Hay ideas culpables en embrujos
oficiales. Temores caducos justificando medidas enérgicas. Hay un
culto pavoroso al cosmético en todas sus variedades y formas de
aplicación. Hay ignorancias disfrazadas con una cruz en el pecho y
enredos que ya no palpitan por la rectitud perdida.
Hay enormes torrentes de fuerza desperdiciándose. Hay un terror
desbordante a la palabra “no". Hay un miedo aburrido al peso de la
esperanza. Hay religiones de apatía organizando futuro. Hay
insinuaciones definitivas que marcan ruta. Hay vientos artificiales.
Hay modelos incógnitos guiando multitudes.
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Hay grandes pintores muertos, pocos escritores vivos y ritos de
racismo camuflajeado sentando las bases de un mundo nuevo. Y
tanta bondad arrojada al viento, consumida en intentos fallidos, tanto
honor crecido en silencio.
Y sigo delirando desde el mezcal al miedo. Porque hay jardines
pintados en desiertos. Hay técnicas nuevas para la profesión de
mustio. Hay dinamismos humanos desatados que corren en busca de
algo. Hay fibras valiosas trenzadas contra ramas secas. Convicciones
fortalecidas nacidas del aturdimiento.
Porque hay errores verdaderamente corregidos. Células preciosas
naciendo en el vapor de seres desaparecidos. Hay credos antagónicos
prendiendo luces en donde se apaga el fuego del balazo promedio de
cada asalto.
Y es que hay climas enrarecidos que se adjudican aspiraciones. Un
temblor incesante que se dispara en la noche. Y demasiado
sentimiento mexicano. Sentimiento por todas partes y hacia todos los
puntos. Anchos ríos de sentimiento con los que podríamos hacer
algo. Caudales violentos de sentimiento. Cúpulas majestuosas de
sentimiento. Nudos de sentimiento. Legiones enteras de sentimiento
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gravitando. Fermento de sentimiento enloqueciendo. Remolinos de
sentimiento buscando un mapa. Parvadas de sentimiento torciéndose
por una ruta crítica. Espasmo, escalofrío, arranque, golpe, suceso
más que proceso, México: paloma explotada volando en el aire. Te
quiero.
En esta secuencia barroca de excesos, mi país pierde importancia. A
veces siento que se lo lleva el viento; que aborrece las noches porque
hay miedo en sus calles; que se esconde detrás de las fiestas y que
está adquiriendo formas raras pero se inventa que sigue siendo el
mismo. Y esa ceguera voluntaria se pudre en una pena cotidiana
salvada a punta de futbol de medio pelo y comida chatarra.
En su miedo a los espejos se fermenta la bacteria que imposibilita.
Lo atrapa su sentido de orgullo porque es la intolerancia. Y se
debilita porque en los momentos cruciales confunde la fuerza con la
energía.
!
!
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La desconfianza
México tiene miedo
Tercera maldición. México no cuadra. Tiene tres mitades que
desembocan en una hemorragia. Mitad maravillas, mitad ignorancia,
mitad mentira. Suma que resta para crecer al revés. Los tesoros van
perdiendo sentido. Hemos aprendido a hacernos daño. Cada vez
tenemos más miedos.
Nada que se pueda medir ni predecir se salva del ay carajo en este
mercado de fantasías atemporales. Espejismos rotos. Brillos en el
aire. Humo de un incendio que no ha sucedido. Maravillas naturales
invisibles por cierta tensión en el ambiente.
De Norte a Sur, de Este a Oeste, con todo y sus islas y olas, México
es híbrido de todo lo más bello y menos bello del mundo fuera de
control. Se dice que nunca nada tan bello ha dolido tanto. Feria de
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complejos, cultura de inseguridades, ADN de la patria diseñado en el
cerebro bicéfalo de una televisión de mercado y aspiración corta.
Todo ello goteando en un caldo de cultivo de un veneno que se
disimula en un mantra que redime todo lo que toca: ¡como México
no hay dos!
Híbrido cultural que teje su cohesión con hilo de incertidumbre.
Reino del trueque de la desconfianza. Las medidas se acomodan al
cliente. Los parámetros se mueven con un poco de voluntad. ¿Cómo
le hacemos oficial? Siempre hay otra manera de arreglar las cosas.
Los tiempos fluyen en sentidos opuestos, calibrados por el terror al
asalto, al secuestro, a la calle, a la noche.
Por razones extraviadas crece el territorio vaporoso de lo
incalculable. Caos multiplicado por ingenio, viento de muerte
empolvado en los ojos, Comala diez veces en el cerebro sin saberlo.
México se nos va de las manos en la senda de la desconfianza. ¿Será
el aturdimiento nuestra única victoria?
Al fondo del Café Tacuba comienza la noche. El bafle pirata revienta
de repente el estribillo de la cumbia nacional: Un, dos, tres... ¡Estás
viendo y no ves! Un, dos, tres, ¡Estás viendo y no ves!... Y una
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calaca de Orozco se quita su enorme sombrero y te invita a bailar. Y
borracho te inventas que eres feliz en esta tierra bendita. La
Incertidumbre es la vanguardia. El instante es lo que cuenta, la
certeza… esa palabra emigró de México; se fue pal norte en busca de
mejor vida.
Templos disfrazados de iglesia. Salsa de siete chiles para burlar
paladares. Estática de tanta frontera perdida. Electricidad de cuidado
en el vínculo humano. Este es el espacio de flujos y emanaciones
que hemos creado. Este es el círculo virtuoso mexicano, que, al fin y
al cabo, tampoco es redondo.
Así, México confunde. Es el destello más hermoso que he visto
bailando en reversa. Cama de mercurio ardiente. Piedra compuesta
de minerales brujos. A los cantos de sus cuatrocientas razas de oro
me remito. Apelo a las veinte distintas clases de pegamentos que
detienen la cohesión de sus pactos nacionales. Apelo a la relatividad
de nuestros valores, a la tranquila aceptación del table-dance, como
natural espacio clave del pacto social mexicano. Primera falacia:
pero sigo siendo el rey.
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Debimos preverlo. La mezcla de demasiados ingredientes falsos
produce un exceso de expresiones que terminan batiéndose entre sí.
Demasiado nunca es suficiente. El plástico siempre contamina.
Creímos que era lo moderno, y hoy envilece nuestras vidas.
Palacio de jacarandas y volcanes, he visto que se vende el miedo en
tus esquinas. Intuyo sabor a ruina en tus procesos. Yo he estado a tu
lado cuando volvió a sangrar tu voz. He visto con que errores te
construyen. Hacia donde te llevan. Tu piedra pulida en la historia se
desmorona. Tu piedra más fuerte se va gastando y suda. He
comprendido que hay que frenarse un instante para asimilar tu
anestesia. Y claro que no estoy seguro de lo que digo porque tengo
en mí esas fallas que aprendí contigo, en tus escuelas, en tus
programas, en tus libros.
México, amor mío, te estás endureciendo. Vas perdiendo agilidad
ante la lluvia del futuro. Vas abarcando menos espacios en el
universo. Te haces chiquito según se acumula el exceso en tu estilo.
Rabia del poeta que no te alcanza. Vértigo del amor que necesitas.
Te traspasa mi vida. Yo he visto que le falta vocación a nuestra
gente. Yo he sentido esa falta en mis impulsos promedio.
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4
Desigualdad
Cuna de guerras
Quedó la búsqueda de un clima mejor dislocada en el frío de la
diferencia. México mayor, el que quiero, el que siento, el que he
pedido, no reunirás tus ventajas alrededor del fuego hasta que no
haya alguien que empareje tu terreno. Señor desequilibrio, titán
parado en la puerta del progreso. Disparidades, canción de mi patria,
sustento de todo lo que hacemos entre la selva y el desierto. Hoy
llamo a la puerta del ingenio para reparar una deuda larga.
Pobreza creciente, sistema de insuficiencia, culto secreto. Hay en
México un desnivel obligatorio. Nos falla la conciencia. La brecha
que separa es la misma unidad que condiciona. La indiferencia es un
boomerang. México se pudre en la diferencia. Castillos de mal gusto
y chabolas, vecinos pavimentando el odio que brota como lava del
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complejo abismo entre el querer y el tener, del sentimiento de no
poseer, de la arrogancia ignorante del acomodado en la ventaja.
Todo lo que México puede ser es a medias mientras tenga el miedo
la tierra rica de la pobreza para crecer como palmera.
Disparidades, carroña, desigualdades, vergüenza, exclusión, cuerdas
del arpa del suicidio. México se comprende a través de la exclusión.
En la teoría del privilegio aprendemos nuestras faltas y virtudes. Lo
poco que somos es la espuma de nuestra desigualdad enquistada. Por
eso cuando decimos México hay un olor a sangre en el aire. Y casi
convencemos al mundo de que no nos damos cuenta. Arquitectos del
terror, algo profundo ha fallado en este templo maravilloso. Pues a
pesar de que ya suena esta tragedia a coherencia, sigue habiendo
algo que perturba en esta sensación de venganza esperando su
momento.
¿Quién puede creer que de verdad es rico, rodeado de cincuenta
millones de pobres? La discriminación es nuestro gran fantasma. Su
capa maldita da mala sombra a nuestra sinceridad. Derribada la
inteligencia por el veneno de una televisión rancia, monopólica, en
reversa y entregada a la usura como botín de ilusos. Nos hemos
hecho daño.
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La desigualdad infecta nuestro ingenio, la desigualdad puntiaguda
rompe el embrión de nuestros mañanas, la desigualdad embaraza la
vergüenza de tener que esconderse detrás de una barda alta para ser
feliz, la humillación de tener que protegerse de sus paisanos para
poder vivir.
Fábrica de odio. Exclusión mexicana. Veneno en punta de culpa
nacional. Se sigue quemando la tranquilidad que alguna vez vivieron
nuestros padres, pudriendo lo que somos en fermento de corajes y
ambiciones, en asco de respeto olvidado. Cualquier pacto social
fundado en la envidia tiene otro nombre: suicidio lento.
Fundar una nación en el desequilibrio es cuna de guerra. La
indiferencia es el boomerang de los tontos. En el virus del egoísmo
la dignidad de México está muriendo. Habrá entonces que reinventar
el orgullo, que el Viva México ya dice poco. Traigan a los nuevos
creadores de virtudes sin rencores. Que aquí hay que potenciar los
vestigios de aquel México que quisieron nuestros hijos. Que hay una
tendencia solidaria a punto de nacer en esta gente nuestra que sabe
amar en serio. Hay mucho que perdonarnos antes de encender la luz
de la igualdad en las velas de las escuelas.
27
La esperanza real existe en el balance. La brecha que nos divide es
un polo de atracción y sufrimiento. La herida del México polarizado
se cierra con mejores cerebros y decisiones de sublime filo. Tal
como somos, estamos programados hacia la exageración, la
concentración y la apariencia. ¿Nuestros patrones de mexicanidad
están en paz con estas diferencias? ¿Seguiremos pensando que la
pobreza es normal? ¿Nos daremos cuenta algún día que la exclusión
es nuestro enterrador cavando la tierra?
28
5
Elites limitadas
Sin capitanes no hay victoria
Siglo XXI, interdependencia compleja, división digital, cambio
climático, violencia estructural. Escenario de crisis, quiebra
sistémica, remate de teorías a dos por una. Entre la bruma imaginaria
de nuestra idea de patria, un barco cultural avanza lentamente. En el
timón se ve una mano que tiembla. Se escuchan nerviosas voces de
mando, voces que salen de pechos con miedo. México titubea. Quien
gobierna y dirige es casi el mando necesario; pero casi y en ese casi
se nos escapa el tiempo hacia adelante.
Criaturas más complejas necesita el horizonte de este mundo
dilatado. Humanos inclasificables que empuñen el cetro de humo
maravilla. Torsos sorprendentes de energética presión hacia sus
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propios interiores. México necesita otra gente. Más de lo mismo ya
no nos salva.
Llanuras impensables han de crecer en sus espacios abstractos.
Ansias expansivas deben rebotar todo el tiempo en sus cristales
mentales. Seres de altísima moral y equilibrio interior han de
conducir esta valiosa nave hacia un destino pre imaginado de noble
grandeza.
No venimos a estas ciudades a reproducir el llanto, a abrir los
portales que dan a manantiales contaminados. No queremos aportar
otra cosa que no sea la fina expresión de la virtud en su máxima
gloria ritualística. Con ciencia y tendencia, con armonía y drama,
modificar este mapa que atrapa la sangre.
Rabia infame que das muerte en la esquina del deseo a la parodia del
incapaz en el trono, no te escapes. Tu tarea no ha sido consumada.
Tu fuerza aún se necesita. Rabia tajante que anuncia la pena del que
se adjudica glorias artificiales en nombre de la patria, no nos
abandones.
30
Miremos con todo detalle la figura de quien nos guía. Pongamos la
mirada en cada instante de sus pasados. Debemos saber qué anhelan
estos seres; qué bengalas sentimentales acuden a sus instantes
decisivos para dorar el cuadro de sus vidas personales.
Qué sueñan, qué temen, quién los hizo y por qué se sienten
vulnerables ante lo extranjero. Abramos los ojos y haciendo gasto de
atención reparemos minuciosamente en la complexión íntima de
tales individuos. Atoremos los sentidos frente a la existencia rauda
de quien nos guía.
Comencemos a descifrarlos. Su opacidad nos concierne, su plano
misterio nos preocupa. Observemos de cerca las supuestas
prioridades que los habitan. Sus amuletos nos interesan. En los
espaciosos de sus inseguridades habitan nuestros peores demonios.
Nos representan. Los merecemos.
En el agua contaminada de su incompleta educación se fermenta la
peligrosa esencia de nuestras imposibilidades. En sus trucos para
maximizar el beneficio se cae nuestro futuro al barranco. Su filosofía
quizá improvisada endógena aloja los genes de la patología que
propaga el desconcierto de esta nación siempre en potencia.
31
No son los intrusos, son parte nuestra, no son los invasores, son los
otros nosotros y tienen en las manos parte radical de nuestro futuro
despliegue. De sus manos gotea la sustancia endemoniada de la
pobreza. A pesar de sus esfuerzos, esta tierra bendita se sigue
secando cual si no hubiese remedio.
Son la élite, que decide por nosotros, que se equivoca en nombre de
nuestros hijos. La élite que invierte, que recorta, que duda y
sentencia, que educa y falla. La elite que se hace bolas, que pacta en
tu nombre sin tu permiso, que mal pronuncia el inglés, que se
enfrenta a sí misma, que pospone, que también a veces acierta.
La elite anticuada, aterrada y cada día más sola. Privada, pública, de
izquierda
o
derecha,
centrípeta,
intelectual
o
televisiva.
Independientemente de su color o función la elite no funciona, no
cumple, no da el ancho. Y es que han fundado su poder en el atajo,
en el pacto oculto, en la baratija de la astucia. Nuestra elite al mando
tiene los mismos rezagos que la escuela pública, que el sindicato de
Rolex de oro, cisnes débiles del cortoplacismo, orificio del progreso.
32
Hombres de título, renombre y capital. Productos también de los
excesos agobiantes de nuestra cilíndrica historia, de nuestra
economía de cuates, de nuestra sabiduría del Bluff y nuestra
tecnología del contacto. Miradlos bien a poca distancia, que allí
tenemos un problema.
Los nuevos capitanes deben creer en la palabra como algo sagrado.
Bravos podadores del jardín de la nobleza del discurso. Adoradores
de la magia de la transmisión del significado. Bebedores de letras,
juglares del idioma, artistas del convencimiento. Porque adentro del
diálogo la substancia y la lectura nos pueden salvar del desastre.
Verdaderos escultores de planteamientos, genios productores de
ideas enlazadas que se apoderan de los torrentes ajenos. Decidores
de verdades sólidas, pintores de la convicción. Trazos dignos,
rugidos auténticos sin disfraz ni apuntador.
Ya no basta hacer como que hacemos. Ya no seremos lo que fuimos
repitiendo rituales vacíos. El mar en que navega esta barca se ha
vuelto complejo, multidimensional, sofisticado. Ya no basta ser
aventado para aspirar a un cargo público. Ya no basta tener padrinos
para ser empresario. Es la era de la ciencia, la economía del
33
conocimiento arde en otras latitudes. Las decisiones que faltan
quedarán atrapadas en ese error de fábrica: pensar que trazar el
nuevo México no va a requerir un esfuerzo de reinvención personal,
un esfuerzo superlativo de construcción interior en el cráter de la
capacidad de nuestros dirigentes y empresarios. Lo que somos nos
da para medio impulso. Y el salto al futuro requiere de una grandeza
que nos hemos ahorrado repartiendo el botín.
!
!
34
6
A la deriva
¿Dónde ch… está el proyecto?
Este es el pantano que somos. El espejismo que reflejamos entre la
falta de proyecto y el empujen todos al mismo tiempo. Aturdidos por
la fantasía que creamos y no creemos, somos como un tepache
embotellado de problemas y entusiasmos. Como el que se extravía
sin mapa y pretende que sabe leer las estrellas. Entre la desidia, la
ignorancia, la arrogancia, y el ora pacá ora pallá, hemos creado un
ambiente de mareo. Con recortes de los mapas que nos trajeron a
este sitio inventamos los nuevos sueños, las nuevas direcciones con
trozos de diversas eras preciosas y rotas.
Hay quien quiere convencernos que somos coherentes, que el avance
no es espejismo, que sabemos donde vamos... pero yo escucho ruido
de remos chocando, ruido de remos chocando, ruido de ya da lo
35
mismo que la vida es corta y mientras el aroma del cilantro exista
hay esperanza en la boca del futuro.
A golpe de un calor humano insólito, vamos tejiendo la manta del
mañana con hilos de progreso y retroceso. Como los fusiles de Villa,
armas descompuestas para nuestros hijos. Combinamos magia y
ciencia con una potencia que parece conjura. Cocemos tradiciones en
aceites de vanguardia y producimos mezclas que es raro detectar en
otros pueblos.
Y toda esta fusión de errores escondidos y aciertos desorientados, de
misiones
y
momias,
de
sutilezas
y
desventajas,
destinos
provisionales y libertades sin instrucciones, todo este hervidero
poderoso, va construyendo día a día el México del mañana. Copia
chafa que nos rebasa, pintura rebajada que no se quita, gasolina con
agua, pólvora mojada y vuelta a secar, anti-virus inventado sabiendo
que es inventado.
Como una obsesiva potencia de creación sin proyecto unificante
predefinido, el nuevo mundo mexicano se va constituyendo. Porque
México es, ante todo, una terrible y permanente explosión creativa.
La inventiva insaciable por culpa de la congoja inagotable. El
36
barroco mexicano siempre vivo. El barroco mexicano llenador del
hueco de la ignorancia. Aquí hay materiales valiosos, dolor y ganas.
Energía sin estructura, estructura sin plano, plano sin nombres,
nombres que se avientan al vacío. Construcción de la patria,
construcción de la nada.
Hacer la nación demanda una idea obtusa, un proyecto fatal. Un
mapa imposible de anhelos comunes. México anda extraviado
porque perdió su futuro en el circo. Porque no lo encuentra. Porque
se lo han escondido entre latigazos electorales y errores superlativos.
Pareciera que el país estuviera secuestrado por nuestra propia
ignorancia.
México anda desrutado porque su destino ya no existe. Todo aquello,
materia o anhelo, que se encuentre más allá de seis años pierde vida
en las decisiones importantes. Será esta la ley, callaron en la plaza
nuestros gritadores. Desde entonces, México está confundido. Se le
nota en el titubeo.
En el corto plazo se nos atora la vista. Aquí el horizonte vale menos.
Más que ideal, el futuro es una sospecha. Un amasijo de
37
providencias débiles que se aproxima a la nada en acto de guerra
suicida. Flaco proyecto de cultura que se impacta en las paredes del
alma. Todos llevamos adentro una inmensa nación que no nació de
nuestros actos. Hay de aquel que la deje escapar en el anhelo.
Está amaneciendo, parece aclararse el horizonte: es un precipicio. No
sirven los modelos académicos en este asunto vivo. Se estrella toda
fórmula que haya probado su agudeza en el papel contra la figura
herida de este rito colosal que se afana en vano en ser el mismo. No
ha de bastar nada que no aspire a la enormidad de un porvenir que no
venga pronto.
La bestia del vacío anda suelta. El mañana se rompe en trozos de
misterio. Hay latitudes posibles que no aparecen en el listado de la
energía nacional porque no hay lista ni fervor hacia un polo creativo.
El sólo mirarnos al espejo genera una energía de anuladora y una
anestesia inteligente.
Del espacio que se abre frente a la vista, no emana la fuerza que
debe atraer nuestros mares íntimos, como hacia el centro de la tierra
todo aprieta su existencia. No pide sangre el músculo si la mente no
desvaría por una idea.
38
Sin obsesión en los sueños flaquea el impulso. Que nada grande será
concebido jamás sin el aceite del entusiasmo. Y no existe el
entusiasmo sin un blanco que provoque el movimiento, sin un
objetivo que absorba la energía de nuestros pasos, sin una palabra en
el cielo que nos arroje hacia todo en acto febril de entrega suicida a
ser México en serio. Porque hay como una sospecha de lo que somos
capaces y una admiración global más objetiva que espera más de
esto.
Porque hay tanto en esta calima con su canto propio esperando su
momento, aplazando su verdad, al margen de todo aquello que con
tanto fervor lo llama, lo ubica, lo requiere y sueña; al margen del
sentido oportuno de la reforma; entregados al retraso; verídicamente
queriendo avanzar; llorando porque se destiñe con el tiempo su tinte
de idea, su fuerza de concepto, su ilusión presa, su figura loca de
núcleo inflamado.
!
39
7
México abierto
Sólo la apertura fortalece las culturas
Abrir. Palabra infinita, imbatible. Tiene que amplificarse este cráter.
Su faz violeta ha de entretenerse con el rostro de otras formas.
Cantidades crecientes de flujos energéticos han de venir de los
rincones a crear un nuevo centro.
Rocemos nuestras venas contra otros huesos distintos. Abracemos en
un acto de enorme magnitud a modos y maneras de otras colinas
como deporte de estallido. Que sea nuestra cultura un permanente
abordaje de otros barcos repletos de entusiasmos diferentes.
Ha de filtrarse nuestra raza mexicana para provocar la luz que genera
la esperanza. Ha de toparse de frente con iodos contrarios y resolver
ese dilema celestial que significa comprendernos a partir del otro.
40
Hemos de potenciarnos hacia el infinito a raíz del otro. Aquel otro a
quien le debemos tanto por hacer lo mismo que nosotros de manera
diferente.
Seamos los devoradores antropófagos que alguna vez fuimos.
Comamos las entrañas de otras culturas que habitan este periodo de
iniciación histórica. Traigamos vientos de todas partes y abramos un
teatro especial para escucharlos. Y que el nuevo viento mexicano sea
como antes: la brava suma de potencias contrastantes vertiendo la fe
topacia de su amalgama frente al crepúsculo de un Occidente
cansado y viejo.
Que todo ser se atreva a entablar un diálogo nuevo con el universo y
coma de todos sus polos. Dejemos que nuestro carácter se nutra de
conocer y cultivar el potencial de la mezcla. Dejad que México se
vierta sobre el mundo para que después, en un repliegue noble y
majestuoso, regresemos sorprendidos a la matriz a meditar sin que
nadie nos vea para aceptar en soledad que también el otro tiene razón
aunque contradiga nuestra palabra engreída. ¡Abrid las puertas! ¡Que
vengan a desmentirnos!
41
Arte de abrir. Movimiento hacia lo imaginado. Perspectiva feroz.
Insistencia de la energía que se cansa de hacer lo mismo. La potencia
que también desespera de la falta de oxígeno que ha sido nuestro
tiempo. Ha llegado la hora de lo ilimitado. Ha llegado el tiempo de
un México inacabable, insumiso, de largo alcance y de largo plazo.
Los únicos límites están en nuestra mente, el mundo nos espera con
frutos de cambio.
México tiene en sí mismo la naturaleza propicia para serlo todo, en
sí encuentra la tolerancia hacia lo nuevo que falta mucho en tantas
culturas. Es el tiempo de ser la apertura que nos ha hecho, la
inapagable energía del híbrido, la fuerza orgánica de lo plural, la
victoriosa certeza de lo flexible. México, tienes tanto que dar y para
darlo tienes tanto que asumir de otros esfuerzos. Abramos pues las
puertas de estas catedrales que son nuestros sentidos, que nunca el
mundo ha sido más pequeño y nunca han hecho tanta falta en nuestra
alma otras lenguas. Pues cada quién tiene su propia inteligencia, y en
cada nación y sus costumbres habita el gen de nuestra estabilidad y
parte de nuestra alegría. México es un regalo universal. Si quieres
ser entendido…escucha.
42
!
8
La palabra
Volver a creer en lo que decimos
Libre como es, la palabra fuerte ha de retornar a México. Su fatal
esencia sí existe. Su presencia definitiva no es adorno ni velo. El
tiempo de los gritadores está terminando. Que muera la época de lo
hueco en la importancia, donde los dolores, por el acento falso,
duelen más.
El temor a la palabra que aquí se finca ha de sucumbir ante la ira del
vacío, ante el enfado superlativo de la confusión provocada. La
infamia comienza siempre a brindar su podrida forma en el caldo
ideal de la palabra ligera con que se pretende adornar el momento
decisivo.
43
Ya no finge el interior, no se supedita el impulso a la prudencia. No
le corten el cuello a la idea original en pos de la forma, que el
concepto no existe en vano, ni su intención será derrotada. No es
capricho la idea. No es ocurrencia el significado. Quien pretenda
seguir cantando notas bellas al estanque arrime su alma de rana
medieval. Su dorado fingimiento ya ni a barroco llega.
El miedo a las dosis de vida que atrapa la palabra sincera nos derrite,
nos impide, nos mata. Sabemos que en su peso se mide nuestro
alcance. Habrá quien no lo quiera, habrá quien lo dude, habrá quien
tema a la potencia de los nombres reales, a la necesaria fuerza del
no.
Pero la palabra radical volverá a florecer en este paraje de temor y
finta. Ante la mirada inevitable de los habitantes increíbles de la
tierra de la duda incipiente. Ante la mirada desorbitada de quien le
ha perdido el respeto al viento terrible de la palabra viajera.
A ustedes, que han logrado de alguna manera bruja extirpar el
significado del cuerpo inasible de la palabra, les vengo a mirar de
frente con un puñal gramático en la mano. A ustedes, que se han
atrevido a matar la vida del discurso, les hablo con los dientes
44
apretados y respeto, porque sé que no me entienden. Aquí el loco soy
yo. Las muertas son las palabras.
A todos ustedes, que a fin de proteger sus débiles seres interiores,
inventaron un viejo lenguaje de cascarón imperdonable (“nos
llamamos”, “hablamos”, “ahorita”), les vengo a recordar que afuera
ya poca gente cree en nuestro país. La confianza en nosotros
empieza en nosotros.
A ustedes que dicen lo que creen con cuidado y miedo, que ya están
derribados por su ignorancia, que confundieron la misión del
ingenio, les aviso: he venido con mis fetiches y archivos, con mis
propias flaquezas y fuerzas, a intentar reinventar las nuevas
certidumbres que habrán de poner fin a nuestra menudencia.
Y aquí grito, rodeado de sensaciones de mejoría: necesitamos ríos de
decisiones fuertes que nazcan de la palabra limpia. Cataratas
imposibles de hazañas iluminadas por la palabra articulada,
apareciendo de pronto como diablos invencibles. Castillos de sílabas
con objetivo profundo para el reacomodo de la justicia. Niños que
crean en lo que se dice. Diarios que pacten con el rigor un verso.
Autenticidad en sílabas y menos palabras.
45
Un México resucitado en la verdad. México desinfectado en la
verdad. México atribuible a la verdad. México purificado en la
verdad. México desentumido en ungüento de verdad. México
reconciliado a través de las verdades prohibidas. México habitable
por la verdad. México que acude al bautizo de la nueva verdad como
padrino omnipotente. México intermediario entre la verdad y la
política. México repuesto con la verdad o por lo menos por la idea de
ese concepto. Cuando la verdad simplemente signifique coherencia,
resplandor natural, honor.
La verdad de la palabra, como algo simple. La palabra escrita,
hablada, imaginada. La palabra como razón al cubo. La resurrección
del México franco a partir de la palabra curada. La salvación del
México posible por una nueva ambición mexicana de igualar hechos
con promesas, compromisos con palabras. Finquemos el fuego del
progreso nuevo en la palabra misma, madera y clavo de la barca,
esencia de la dignidad humana, palabra molécula del pacto social,
cohesión del alma mexicana, palabra cierta, genuina, recuperada.
Sangro por ti. Me precipito hacia todo lo auténtico que queda en esta
tierra y curo ahí la traición a nuestros niños.
46
!
!
9
Metamorfosis México
Cuando la tradición se ha vuelto ancla
Seamos otros. Como un ser vivo. Seamos otros. Trepemos el muro
para arrojarnos al huerto de lo inconcebible. Seamos otros hacia un
espacio que tanto nos espera. Vivamos fuera de la ilusión de la
permanencia. Cuando la tradición es dogma comienza el retroceso.
México naufraga y de alguna forma es nuestra esencia la que lo está
hundiendo. Y esta insolencia de todos y todo nos está convirtiendo
en nada.
.
De alguna manera brotó lo que hoy no queremos dejar. Para que
México sobreviva habrá que matar a México. El pasado impera.
Sigue siendo el rey, con dinero y sin dinero. El himno del fracasado.
El pueblo de la ovación tiene que abrir las alas. El pueblo que mira
hacia atrás vaga solo hacia la nada. El pueblo de mi gente que se
47
adorna como siempre para salvarse no se está salvando. Reflexiono
adolorido de tanto México gastado, sobre como poder reinventarnos
salvando lo sano radiante que somos todavía, oliendo esos aromas de
las últimas selvas intactas, de esos bosques protegidos por la
geología, sudando de susto de quererte tanto.
México alucinante, tu fuerza me inspira. Quiero la furia de tu
engranaje multicultural para ondear seguro esta bandera invisible.
Donde se quiebra tu antiguo modo, ahí quiero anidar como un sueño.
En ese momento de surgimiento he de levantar una torre que hable.
Para que asumas que hay ángeles derribados en mi propuesta. Hay
guerra contra tus dioses en esta palabra de crianza. Hay sacrilegios
en mi fe. Yo seré el iracundo una vez más hasta que pierdas. Hasta
que cedas. Monstruo de vegetal y roca. Opaco siervo de ti mismo, mi
México adorado y falso que debilitas al México sublime y neto. El
oro no es nada. Olvídate del tiempo. Este es el momento cero. Muere
para nacer mejorado.
Anda en mi luz un demonio bailando. Una diabla que desprecia tu
cancioncita porque ama tu impresencia de río, tu fuerza de discurso
claro en potencia. Tu tremendo potencial imaginario significa cada
vez menos ante tus innumerables gritos que no tienen licencia, ante
48
tus ríos de juguetes y políticas piratas. Porque en el fuego que no se
cumple en tu ausencia se finca el límite. Y ese límite se funde con el
coraje de tanto niño imposibilitado que intenta la gloria y termina
encaramado en un parabrisas buscando limpiar la sucia conciencia
del país a cambio de unas monedas.
Falacias, más quietas que el entusiasmo de infatigables vientos que
entraban y no se salían de tu cuento gastado. Que no sientes, parece
que no sientes, que tus ojos ya no ven la gloria del esclavo en la
sombra de la cabeza cortada que sigue pensando, como queriendo
recordarte que no has cumplido tu promesa de grandeza. Y el polvo
en tus pueblos que bajó de tus montañas para llenar de patética burla
tus filtros y amaneceres, seguirá aquí porque no miro que decidas
inventarte de nuevo. Porque te veo instalado en tu pasado por pura
inercia, conveniencia y pereza. Por eso hay que gritar en silencio,
cambio, transformación, innovación, olvido; bienvenidos sean los
nuevos nombres, las nuevas canciones, los nuevos poemas.
Evolución. Simplemente. Evolución.
Un aire festivo de llanto y grito no apunta hacia lo alto. El cuerpo de
esta patria abigarrada adquirió la forma de un flamazo. Busquemos
49
otras formas en los cantos que hemos olvidado. Qué caso tiene
mantener la tradición del cultivo si el fruto debilita la raíz.
Nombremos pues para salvarnos lo innombrable. Tallemos nuestra
fibra cotidiana con la piedra imperativa que aquí defiendo.
Prendámosle fuego a la médula del pasado constituyente que no
queremos. Sabiendo que es imposible quemarlo todo. Respetando
todo lo digno que se defiende en este enjambre de inseguridades.
Paso a paso, solo a sol, hay que instalar otro software en la esencia
mexicana. Son cambios que toman cien años pero hay naciones que
prueba que es posible.
En cada pacto clandestino que apunta a una fortuna, pongamos un
Dios de transparencia. En cada orgullo de macho, flores de jazmín y
poesía. En cada canción de llanto y bala, acordes de alegría
tranquila. En cada aceptación de una sociedad desigual, el arte de la
importancia del vínculo de todo con todo. En cada anhelo de Las
Vegas y Miami, gotas de historia de Europa. En cada culto al
shoping mall, rocío de filosofías orientales. En cada televisión, una
cuota de arte. En cada telenovela violenta, cien mil libros gratuitos.
50
Vamos cambiando. Ya somos otros. Afanados descubridores de los
nuevos referentes. Células inciertas del acto profundo de la
trayectoria
del
gigante.
Potencia
fortificándose.
Punta
de
explosiones. Pero dinámicas imprecisas. Talentos de ocasión sin
destino ni partitura. Colección de secretos que no sirven. Síntesis de
morales flacas. Habrá que pensar que somos otros para curar
nuestros enfermos contenidos. Para iniciar un prototipo de actividad
irreverente.
México se sustituye. No se basta a sí mismo. Así sea. Digámoslo.
Para no volver a enroscarnos hacia nuestro pretérito gigantesco.
!
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51
10
Renacimiento Mex
Esperanza radical
Del enredo, tenemos que sacar los materiales de un nuevo ser; recto,
fino, confiable. Vaya tarea quijotesca de incierta algarabía, construir
una confianza con ladrillos confundidos.
El taladro apunta hacia lo que es definitivo. La pupila retiene en su
memoria local el holocausto de los indígenas traicionados en la
mezcla. La palabra estira el cuello tensando tendones, esperando la
instrucción para proyectarse con toda su trascendencia sobre el
blanco escogido. Es el principio de un siglo. Una nación está en
juego. El precio de los errores se dispara y no hay quien entienda su
origen.
Todo movimiento requerirá la misión de un microscopio. Salir del
embrollo gigante implica entrar en la maleza. Detectar los focos.
Trabajar los núcleos. Arribar al corazón del nervio equivocado. Y en
esa impresión, con todo y el azufre, trazar un nuevo mapa.
52
Terrible sería convencer que todo esto es lo fatal, cobrando formas
de misterios permanentes. De oblicuo pensamiento y frágil materia
será quién piense que México está condenado a esta forma retorcida.
El “aquí nos toco vivir” es un veneno dulce. A veces hay que decirle
no al tiempo.
Habrá quien quiera tocar la fuerza. Tendremos que empujar hacia la
fibra íntima del temple, de la mesura, de la lectura, del esfuerzo.
Nosotros, mexicanos, machos y machas estridentes que inventamos
el sentimiento del fogonazo.
Catedrales olvidadas. A su mundo entero yo lanzo esta especie de
sacramento. Para recobrar el sentido profundo que al anochecer
dieron alguna vez nuestros pasados. Se nos ha metido el ruido en la
sangre, el entusiasmo se convierte en ira y termina en vergüenza.
Como el reciente salto del mexicano de la hospitalidad a la
defensiva. Tu amigo de golpe en cualquier barra que bañado en
tequilas se transforma en tu enemigo.
53
Alguna vez me dijo un uruguayo: no hay nada más bueno que un
mexicano bueno, ni nada más malo que un mexicano malo. En
medio de esos campanazos sigo meditando.
México retomará su cauce deslumbrante. Su figura de enorme reptil
acechante levantará la cabeza sobre el mundo de nuevo. Finalmente
se cerrará la puerta por donde se escapa esta luz, este ingenio
desperdiciado. Nacerá una raza que rebasará la bandera y sus
mandatos incuestionables, incomprensibles, manipulados. No todo
se está cayendo, hay entusiasmo y alas que han aprendido a
desactivar el miedo.
Sobre un febril rostro de magia tendida camina tu cúpula de
nacimiento. Por una fibra tallada del polvo de tu desierto de Sonora,
navegan miles de barcas hacia el sabor de tu más íntima leyenda. Tu
saliva al borde de ese río se ha puesto de pie incitando a que
nombres bien las cosas. Si tu calma se tornó en violencia fue porque
sigues decidiendo que el tiempo decida.
Naves de fuego: yo riño por esta patria exenta. La que no ha llegado.
Por la que tal vez no vino. Yo riño por su figura de inocencia fuerte.
Por su intención silvestre de mariposa curiosa, de mapa fantasma, de
54
frontera relativa. Yo pago por ver esa figura, dondequiera que haya
estado. No le temo a sus bellas coronas de recurso imperial. No le
temo a su grandeza decorosa. Yo quiero donar mi voz para anudar
un canto intestino que la traiga un día. Yo riño por esa posible edad
de lo nuestro que ahora se hinca frente al silicón y el plástico.
Sobre tu nombre, yo escribiré otro nombre. Sobre tu tradición, yo
pondré otra. Sobre tus anhelos indepurables, sembraré feroces
ráfagas de razonamiento emotivo. En cada uno de tus motores de
violencia plantaré un ojo de gigante. En esos huecos desgraciados de
guerra urbana echaré un puño de semillas de integridad. Tu dignidad
perdida te salvará del terror.
Corte de silencio sobre la madera de la vida. Rama fugaz de múltiple
adorno que dice lo que no ha de impactarse contra nada. Razón de la
fiebre esquiva que guardas en tu rebaño de leones domesticados.
Saco de simbolismo apagado que fermenta yacimientos de
impotencia. Cátedra de aligeramiento espiritual. Pudran su idolatría
sobre otros pastizales, que en este terreno no vamos a combinar su
aceite disipadora con el agua clara del mensaje significante. Al
margen de sus huecos incapaces crecerá de nuevo hacia lo sublime la
fortísima algarabía de la expresión mexicana.
55
En la importante creación de un pueblo grande no hay golpes
contundentes, no hay giros radicales, no hay inventos. Hay un duro
rozarse contra el ir y venir de los días. Hay tiempo sucediéndonos,
tiempo viviéndonos. Hay un sudor que fluye de lo emotivo hacia lo
difícil.
No
hay
sucesos
mayúsculos
de
transformación
fantasmagórica. Si hay procesos largos que se interrumpen a veces.
Ya basta de confiar en el golpe de suerte.
Será nuestro país el reflejo de la morada interior de cada uno de
nosotros. La repetición caleidoscópica de nuestros flujos de
emociones individuales. Abrir otro concepto de nación sería
falsificar el futuro. México será producto de lo que se conoce que
habita dentro del mexicano. Somos las células de la patria. Cerremos
los ojos y frotemos nuestras alas hasta el agotamiento. Que será
nuestro esfuerzo ciego el que brinde un estado digno a los dioses.
México será la proyección posible de nuestros sueños y límites. Su
figura inalcanzable dependerá de los elementos que arrojemos a la
intimidad de nuestras almas.
56
Individualmente, por cada mexicano, pasará la posibilidad, la pena,
el azar de nuestro México próximo. Al caminar por la calle estamos
haciendo un país. Su fuerza comienza en nuestra alma. Somos las
raíces de su verídico potencial. Porque somos cuna y motor somos
pieza clave. Hay que cuestionar nuestras maneras instintivas,
nuestras formas de atacar la vida, las que heredamos, las que tal vez
ya no producen significados de gloria.
Ya la costumbre que nos trajo a donde estamos se topó con el cuerpo
de un humano menor, que es quien ahora por aquellas costumbres
somos.
El tiempo que apareció en cada momento de nuestra historia, para
ser fecundado por nuestra fuerza creativa, sigue esperando frente al
teatro de una nueva faena que tal vez terminó sin comenzar jamás. Si
en realidad este es el territorio trágico de la repetición ¿quiénes
somos nosotros?
Pero hay otra idea. Hay ciertos imperativos que sufren; que rechinan
como hielo en el fondo de lo incierto; que vagan apagados. Apenas
respiran,
por las riberas de sus fecundas intenciones. A veces
navegan hacia buitres. Aves levitan hacia cerebelos inquietos. Son
57
apenas tinte de ámbar y nieve de humo. Fuegos esenciales que jamás
conocerán el polen de las fragilidades. Luces de victoria
precipitándose
en
silencio.
Fe
autosuficiente.
Bramidos
de
inteligencia revueltos con semen de Titanes. Lágrimas envueltas en
hojas de anhelo. Apenas son insignias de levante; esbozos de
aguijones y espolazos que habrán de levantarse con una misión y un
gesto, en el péndulo colosal de nuestros íntimos quiebres. Tradición
progresiva. Nos habremos de lavar en tu purga, porque somos el
ensayo de lo necesario. Los mexicanos que no hemos sido.
Gota a gota, cae la hora; diminuta, ensanchada, irrelevante,
imparable. Cae la hora de mi pueblo sobre la tierra seca, gota a gota.
Sobre el pedregal de su fracaso constituyente. Taladro de la
esperanza. El tiempo, que se levanta en armas, poco a poco; que va
devorando el espacio que antes dedicábamos al viento, a la tierra, a
los minerales de la imaginación. Habrá un momento, con su absoluta
presencia, un momento definitivo, en cada hora, a cada rato. Habrá
un momento en el que habrá que palpitar hacia adelante.
Un instante que medirá lo imponderable que en nosotros hay. Un
momento breve que habrá de incidir en un futuro superlativo, sobre
una página relevante del libro que a México presenta. En cada
58
fragmento de la noche, sobre el fino despertar del día, a todo minuto,
habrá un terreno esperando nuestro fecundo impulso, nuestra fértil
embestida, gota a gota.
Para que el martirio valga la pena, existirá esa espera como una
variante, como un boomerang que abrirá el torso del anhelo
mexicano,
exponiendo
su
atavío,
su
intención
oculta,
el
padecimiento mecánico de su nervio descompuesto. La muerte lenta
de lo espontáneo que se le descubre como el acto principal.
Después de toda la sorpresa, después como la sordera, después de
este circo parecido a un pequeño fuego sobre la cera, después de la
pérdida de la confianza, después de la ironía y el temor al otro.
Toda forma que eleve su individual aposento aquí, habrá de pasar
como la luz por alguno de nuestros corazones festivos. Antes que la
materia levante sus nuevas torres en este jardín, habrá de ser un
sentimiento que brincaba en el interior de una mente. ¿Qué idea
poseemos presa en las bóvedas de nuestro castillo esencial sobre lo
que ha de ser nuestro entorno inmediato? ¿Qué tímidos flujos
habremos de verter contra el universo de nuestra circunstancia? Hay
59
un problema en ese lugar en el que no hay una idea. Hay un
problema en ese lugar en el que se piensa que más es mejor.
México proviene de cada breve sospecha que germina por dentro del
alma. En cada tenue giro con el que el brillo de nuestra ilusión se
arrepiente se planta una raíz del México que habrán se conocer
quienes aún no han llegado a este mundo. Por nosotros pasa el
futuro.
Hacia delante miran nuestras arterias. En el calor dominante que
refleja la llama de nuestros objetivos íntimos se alcanza a dibujar la
figura próxima de una estructura emocional que sobre este mismo
territorio peleará por hacerse respetar. México necesita que le
hablemos. Que de nuestro pecho a su posible dignidad atraviese un
comunicado claro. Hoy más que nuca. México, atento, preocupado,
nos escucha.
Por su catástrofe yo he de levantar mi voz hacia sus embrollos
hinchados. Para salvar su larva quiero decirle un montón de
gravísimas cosas. Es el momento radical de su destino. La
construcción de los cimientos importantes. El centro de su futura
piedra hoy se talla en este peligroso acontecer de serio rostro.
60
bis
Educación
De la vergüenza al orgullo
Educación. Fisura de México. Árbol de la esperanza. Remo. Sangre
de la conciencia. Pozo hondo de nuestra desconfianza. Fuente fértil
de nuestra arrogancia. México quebrado en piedra de ignorancia.
México despierto en intentos honorables de cambio. Educación
ensimismada, ciega vieja guía. Motor descompuesto de un barco que
insiste en hacer del trayecto evolución cuando sigue dando vueltas,
girando en círculos que queman su propia esperanza sin saberlo.
Educación, simple maga. Llave del futuro. México te vende a la
camorra y al mismo tiempo te corteja asustado de sí mismo.
Siglo XXI. Selva de conceptos y teorías. Las naciones se hunden
como barcos en este mar de información, zozobrando entre mareas
de competencia. Solo la palabra y la ciencia. Solo el conocimiento y
61
el martillo del rigor pueden hacer de la esperanza un progreso. De ti
educación, brota el concepto del trabajo, la clave de la rectitud, la
substancia mágica de la disciplina. Es en esa tierra imaginaria donde
crece un Estado grande. Son los maestros los verdaderos creadores,
los nuevos dioses, los dadores de calidad de vida. Son los maestros
los que incendian las naves, los que dispersan la maldición, los
héroes. Son los maestros los héroes de nuestras patrias. En su fina
lectura descansan las sonrisas de nuestros nietos.
La violencia de un país nace en la ignorancia de sus maestros. La paz
de una nación tiene sus larvas en la sabiduría de sus enseñantes. La
moral que nos ha hundido chorrea inocentemente, como miel
muerta, de la boca de nuestros profesores. Vaya tarea épica
desenredar el error de haber entregado la creación de nuestra patria a
una orquesta de ciudadanos promedio con grandes carencias
educativas y pesadas necesidades mundanas. Vaya caída maldita
haber fracasado en la selección estratégica de nuestros creadores.
Ahora todos los que por esas aulas pasamos traemos un rezago
comparativo en el alma. Y vemos buques de otras latitudes
rebasarnos hacia el futuro a toda máquina.
62
Y aún ahí, en esas brasas, hay tanto que salvar. Hay minerales que
han resistido la helada. Finas personas, responsables mentes, con
apetito de mejora, con fuerzas y alas. Hay tanta vida todavía por
desprender de la enorme costra. Sonoros príncipes y princesas del
saber, que están entregando vida y voz a un impulso estéril. Habrá
que hacer una purga y rescatar eso que brilla en el centro del carbón.
Son los que saben, los únicos que puede decirnos qué madera
rechina en popa, quién compra los mapas falsos, quién los vende y
cómo se navega la aturdida cabecita de nuestros niños. Hay un
repunte en mi mente, hay una luz por donde se filtra un sí. Tomará
décadas el parto pero hay una chispa que está iniciando la nueva vida
aquí. Y desde todo ángulo esto parece un reinicio producto de un
esfuerzo, y esa simpleza basta y sobra.
Y es que hoy nos hemos comparado. Hemos abierto los ojos al
mundo y de ese deslumbre salen mil señales de orientación. El
sistema educativo mexicano ya no es una tiniebla. Hemos abierto la
bóveda y ha entrado ensangrentada la luz a desmitificar lo que antes
parecía intocable. Y de pronto se despierta lo mejor de la patria,
señalando con un dedo firme lo imposible. Y se alzan nuevos
capitanes, y se desata una fuerza decisiva, que doblega cochupos y
crece nuevos pactos. Y muy poco a poco en el lodazal se percibe una
63
semilla brotando. Y muy poco a poco se encierra en el silencio un
quiebre de la historia. Y encendiendo y apagando vamos
comenzando de nuevo. Esperando que pase la era de los tótems,
apretando el torno para salvar la única pieza, preguntando por
primera vez a nuestros creadores: ¿cuánto sabes?
México es mucho más que un drama. La solución
de nuestra
fractura es posible. Más allá de todas estas muertes hay un punto de
fin, un nuevo comienzo. Educación, esa es la sola guerra necesaria.
Educación, en su calidad crece o termina la era narco. Educación, de
iguales, para iguales, pero no por iguales. Hemos de encontrar esta
vez a los mejores. Su obligación es transmitir un fragmento,
compartir lo aprendido, sudar frente a treinta pares de ojitos para
insertarles un método de vanguardia y sacarles de adentro un apetito
de luz. El mundo se conquista con ideas, los mercados se conquistan
con ciencia, el futuro se conquista con sistemas eficaces de
transmisión de certezas, de iniciación de preguntas, de construcción
de sólidas bases que el arte del número preciso y libre encuentren
fundamento. La superstición engendra balas. El conocimiento
sonrisas.
64
México, educación, resina de lo nuevo. Se nos han ido tantos años
durmiendo. Se nos van tantas vidas ignorando. Se nos escapa el
momento si no entendemos y propagamos esta necesaria magia
invencible. Educación, en ti posamos la esperanza para que crezca y
levante estas velas inmensas que somos, nosotros, los que alguna vez
descubrimos el universo.
65
bis 2
México verde
Otra forma de crecer
Naturaleza mexicana. Punto del planeta que arde. Extrema pena de
los Dioses. Pérdida irreparable de la vida de una nación. Vivo el
drama de tu desgaste como cianuro dispersándose en el alma. Para
un país que nació en la abundancia del agua y la planta, la victoria
del concreto es una tragedia. ¿Te gastaremos México? ¿Te
gastaremos a muerte?
Despacio y rápido te vamos quemando, te vamos secando en espiral
de ciego hundimiento. Honda tristeza, última fecundidad, patria
rasposa, contaminada cuna de nuestros hijos. Te pedimos perdón. Te
echamos de menos. Te queremos salvar en la hipocresía, sin
responsabilidades ni esfuerzos, ni cambios de cultura. En el motor
encendido de cada coche que por tus venas corre, hay una maldición
66
para tu rostro golpeado, un trozo de tu acta de desahucio. México
gris amargo, en un sueño aluciné que un día fuiste verde; y cómo
contrasta ese sueño fresco con este paisaje de concreto, gases y
sangre.
Por desgracia he perdido la memoria, para recordarte lo que alguna
vez fuiste sin nosotros. Patria doliente, raspada, tallada por el
hambre de los televisores, por el ansia del consumo nervioso y la
Princesa Corrupción. Del Usumacinta cardinal y bello, salimos todos
a confiar en un progreso suicida. De tu Sierra Madre bajamos
derribando Eucaliptos y futuros. De tus cráteres ricos en minerales
volcamos la carreta de la lluvia.
Mientras más pienso en la intoxicación de tus manantiales más creo
en ti. Mientras más arde en mi conciencia el desamor que a tu tierra
escupimos, más espero de nosotros. Tanto tiempo pensamos que el
respeto a tus valles y selvas era un lujo para un país pobre y
embrujado, hasta que nos calló encima la peste de la sequía, la
gangrena del cambio de clima, la infección de convertirlo todo en
concreto y desierto. Se nos viene encima la muerte y seguimos
endeudándonos para acumular frutos sin vida y pantallas de plasma.
Qué terrible condena, para ser felices tener que matar lo que vive.
67
Y sin embargo, hay en cada mexicano un amante loco de la tierra.
Un soldado creyente en la belleza de las flores. Hay en cada
mexicana una fuerza de purificación fluvial, una calandria repleta de
bendiciones medioambientales. Lo abominable termina en cada niño
nuestro, que comienza a entender el fino equilibrio de la natura
mexicana acribillada. Hay una senda cultural que está naciendo de la
cultura del carbón, del hoyo profundo en el que cayó nuestra
sabiduría ancestral, de la lava quemante que corroe nuestra
conciencia racial, salen vapores de esperanza limpia. Se requiere un
quiebre intencional, no provocado por el desastre, pero fincado en el
entendimiento del vínculo de todo con todo. Somos uno. Todos,
somos uno. Y en esta fuerza no descansaremos nunca.
México es una realidad fecunda. Una radiación positiva de bosques
milenarios, de palmeras orgullosas, de cactus condensadores de
sabiduría genética invencible. Ríos envenenados de México, está
naciendo la sabia de su purificación. Mares basureros de México,
escucho nacer las decisiones que detendrán su podredumbre. Peces
mexicanos ciegos de mercurio, percibo el retorno de la pureza en su
sangre. Deforestación maldita de la patria, siento los pasos del
gigante que habrá de detenerte. Desertificación expansiva, escucho
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los truenos, vuelve la lluvia. Agua mexicana en extinción, he visto
los planos de gigantescas presas purificantes, en mi pecho bate la
victoria de 100 mil manantiales protegidos por nuevas leyes
implacables.
La nueva revolución está naciendo. Por las letras olvidadas, por los
libros marchitos, por los caminos escondidos y las azuladas cuevas
marinas que nadie ha visto, se escucha la intriga de la nueva
inteligencia mexicana. La guerrilla unificante del respeto a la madre
tierra está planeando un nuevo comienzo verde, una presa irrompible
que detenga la sucia energía que escogimos para matar a nuestros
hijos.
Las condiciones para el cambio están generando un nuevo
microcosmos imaginario que está creciendo al tiempo que nos
quedamos sin petróleo. Está naciendo la idea de la próxima energía.
La educación es el viento que impulsará esta turbina. La innovación
es la vela que llevará esta nave a otra cultura. La ciencia el
acelerador necesario de toda esta metamorfosis del movimiento
humano. Sobre todo, ante todo, principalmente, está naciendo la
mejor energía. La más potente, la única que puede conciliar progreso
y equilibrio natural, la fuerza vital de un crecimiento sustentable, la
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alternativa viable hacia un planeta regenerado, fortalecido,
rehidratado: la nueva conciencia humana. Esa es la innovación más
potente. La energía renovable más confiable, más barata, más
inteligente.
Ya es demasiado tarde para ser pesimistas. Las nuevas decisiones
mexicanas deben de estar impregnadas de una esperanza verde, de
una conciencia verde, de una moral humana más digna, más alta y
responsable. Demasiado tarde para ser negativos. Las políticas
mexicanas deben de apuntar todas, como primera línea de arqueros,
hacia este objetivo central: la recuperación de la salud de nuestras
tierras, ríos, lagos, mares, especies, aires. La recuperación de nuestra
moral humana, de nuestra dignidad perdida, de nuestro derecho a la
vida y la alimentación saludable.
70
Off
Quiero saber que no fui en tu mente un fallo y nada más. Tengo en la
senda de mi angustia una esperanza que se abre como bosque sobre
el mundo. Mi nombre es México, enterré un cuchillo en mis entrañas
pare salvarme de mí mismo. Siendo lo que nunca quise ser entendí el
juramento traicionado, doblé la cara de cristal de lo imposible sin
saber manejar el corcel del tiempo. Dejé atrás el arte Maya de la
vanguardia por haber encontrado temprano el poder de la mentira.
Lavé mi mente de culpa cayendo en el pantano de mí mismo. Y
ahora tiro de mi propia coleta para sacarme de este engrudo de dulce
violencia, de esta piscina de estiércol en la que se cambia la dignidad
por oro de plástico. Soy la oscuridad ensimismada, la desesperanza
objetiva, gasté la fe al conocerme, y hoy no creo más en mí. Sin
embargo hay algo que tiembla pequeñamente, en el centro de este
lago de miedos urbanos, en el fondo de este pozo de desconfianza y
rabia contenida, algo que apenas palpita, como un suspiro descalzo,
como una premonición natural de reinvención, que se percibe en
71
suficientes corazones, que mantiene viva la flor de la esperanza, que
deshiela la idea de confiar, el arte de sentir orgullo por sus propias
formas de encarar la vida. Bramido de alegría, hay un pálpito de
escape que puede redimir lo vendido sin permiso por debajo de la
mesa. Hay una fibra franca que sobrevivió esta helada de
chabacanería, una calidad escondida que no encontraron los
demonios que acorrientaron esta cultura visionaria y limpia. En
algunos niños la veo intacta, como secuencia infrenable, como
destino posible, creyendo en la urgencia, lanzando cantos de
levantamiento silencioso. Recorrí los estados tricolores para
adentrarme en el futuro, lloví cien veces hacia dentro en armonía con
ese descubrimiento, de tantas casa salió tanto brillo de ojos, de
cuantos pechos brotaron billones de sonrisas. Recuerdo que ese
futuro estaba en la punta de sus manos, en sus ropas limpias que
anudaba el viento al concepto de milagro. Cursé las playas en busca
de la cadencia y encontré tanto mañana fino que me fui saturando de
creencia, y hoy tengo la boca gorda de hablar de ese México que
crece en un silencio filtrado de engaño. Coloqué una ofrenda en la
idea de Quetzalcóatl pidiendo perdón por mirar hacia adelante, en
años luz me juró venir detrás de nosotros, como quien cuida a sus
hijos en el primer nado hacia sí mismo. Hay árboles sordos que
recobran el oído en esta noticia luminosa. Multitudes haciendo cola
72
frente a la entrada del nuevo tiempo, solidaridad creciendo alas,
hambre de gloria calentando músculos. Siento crujir la madera de
ese barco que aún no existe, escucho los pasos de las manadas de
aptitudes de grandeza que destilan en esa gota mexicana de posible
tranquila victoria germinando detrás de algo. En la iglesia de todos
los mares se escuchan ya las campanadas inmensas de ese país
extraordinario que aún puede salir del fermento del miedo. Todos los
migrantes volvieron ya a esa patria nueva en ese futuro que ya
vislumbro delirando en la fosa de malta de una interminable laguna
de asombro. ¿Quién va a coronar esa patria? Hoy que parece la
condena vacilar de la intrascendencia al suicidio. ¿Quién podrá
contarnos de ese nuevo mundo? ¿Acaso nuestros nietos arderán ese
júbilo trascendido el ocaso y el viento? No he de contestar estas
preguntas, solamente me aferro a esta visión rauda, a este espejismo
genuino de saber que sí existe en la atómica libertad del universo un
México distinto y renovado. Lejos de la perfección, equilibrado en
su propia consciencia, honesto. Y tiembla en mí la idea de mí mismo
al recordar que he visto y vuelto a ver esa semilla viva, al sentir ese
latir leve creciendo en tantos lados, como indiferente a la polución
de nuestras almas. Y apuesto por todos los mexicanos que aún no
han nacido. Y pongo en la mesa mi vida entera, mi silencio más rico,
el más fértil, para refrendar el rescate de la fe que me conecta
73
dramáticamente a ese pálpito escondido. Y miro con ojos cerrados la
cumbre, el pasto, la barranca y escucho el escándalo de los pasos del
trote desbocado de nuestros líderes actuales que como búfalos
equivocados se codean y corren con todas sus fuerzas al
despeñadero, destrozándose todos en el fondo del abismo del México
que traicionaron por estar programados para eso.
Y hay algo de inevitable en todo eso. Y no los culpo, los padezco.
Porque pudimos por lo menos haber pensado en una patria como si
fuera un árbol sagrado, porque pudimos siquiera haber visto un poco
más allá de nuestro beneficio. Por todo esto esta historia termina en
una sonrisa. Tramando que no esperábamos nada, justificando el
miedo con si fuera un puente al optimismo, acariciando la idea de un
México recobrado en la punta de una excelencia, atropellando la
vendimia de los valores al tempo de un pálpito post-sagrado que sé
que está latiendo en el vientre de mi patria inolvidable. 2010,
opuesto de melancolía, París, enero y 7 grados, férreamente
conectado todo al microscópico corazón de ese embrión diminuto
llamado México que sabemos, ustedes y yo, que está apenas
naciendo en un recóndito lugar oscuro de nuestro inmenso y en
apariencia absurdo esfuerzo.
¡Creer es crear!
74
México 2.0
75
INDICE
On
6
1 México distorsiona El precioso país que se nos va de las manos
8
2 La apariencia El terror a ser menos no nos hace más
15
3 La desconfianza México tiene miedo
20
4 Desigualdad Cuna de guerras
24
5 Elites limitadas Sin capitanes no hay victoria
28
6 A la deriva ¿Dónde ch… está el proyecto?
34
7 México abierto Sólo la apertura fortalece las culturas
39
8 La palabra Volver a creer en lo que decimos
42
9 Metamorfosis México Cuando la tradición se ha vuelto ancla
46
10 Renacimiento Mex Esperanza radical
51
Educación De la vergüenza al orgullo
60
Bis
bis 2 México verde Otra forma de crecer
65
Off
70
76
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