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Valor económico del idioma l Poemas inéditos de Miguel Ángel Muñoz
El gran solitario de Palacio, Rafael Junquera y Carlos Bracho
Antonio Velasco Piña, testigo del 68 l Cuando la selección ganó
la copa mundial l La culta polaca l Colaboraciones de Ulises
Paniagua, Miguel Ángel Sánchez de Armas y Martha Chapa
Visita el
Es único en el mundo a pesar de su
pequeñez física. Actualmente tiene
bastante más de lo exhibido. Cuenta
con alrededor de 200 fotografías,
caricaturas, grabados de escritores
famosos, principalmente mexicanos.
Tiene más de 100 primeras ediciones
firmadas por sus autores, entre ella
están libros de Gabriel García Márquez,
José Saramago, Mario Vargas Llosa,
Edgar Allan Poe, Carlos Fuentes,
Alejo Carpentier, Evtushenko, Isidro
Fabela, Juan Rulfo, Juan José Arreola,
Rafael Solana, Fernando Vallejo,
José Revueltas, José Emilio Pacheco,
Carlos Mosiváis, Elena Poniatowska
y muchos más.
Cuenta también con objetos
pertenecientes a escritores relevantes
como plumas, máquinas de
escribir, lentes, cartas documentos
diversos...
Faro del Saber Bicentenario
Av. Parque Lira No. 94
Col. Observatorio
Tel 5276.7700
www.museodelescritor.org.mx
Consejo editorial:
José Agustín Griselda Álvarez (>) Raúl Anguiano (>) Carlos Bracho José Luis Cuevas Martha Chapa
Alí Chumacero(>) Alberto Dallal Beatriz Espejo Gelsen Gas David Gutiérrez Fuentes Andrés
Henestrosa (>) Luis Herrera de la Fuente Dionicio Morales Armando Prida Huerta Carlos Ramírez
Ignacio Retes (>) Bernardo Ruiz Sebastián Fernando Sánchez Mayans (>) Leticia Tarragó Betty
Luisa Zanolli Fabila
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Mayra Armijo Ugalde,
MIQUITZOLLIN
Director:
René Avilés Fabila
Subdirectora:
Rosario Casco Montoya
Coordinación de arte:
Félix Acevedo
Diseño:
Osam Malja García
Colaboradores:
Manuel Aceves Pulido(>) Eugenio Aguirre Héctor Anaya Hugo Argüelles (>)
Roberto Bañuelas
Martha Bátiz Roberto Bravo Salvador Bretón Rodolfo Bucio Salvador Camelo(>) Elsa Cano Emmanuel
Carballo Marco Aurelio Carballo Antonio Castañeda (>) Jesús A. Castañeda Joaquín Armando Chacón
Leonardo Compañ Jasso Marcela del Río Adán Echeverría Javier Esteinou Sergio Fernández Citlali
Ferrer Martha Figueroa de Dueñas Silvia Fong Robles Luz García Sandra García Enrique Gastélum
Eve Gil Otto-Raúl González (>) Francisco Javier Guerrero José Antonio Gurrea Humberto Guzmán
Saúl Ibargoyen Josu Iturbe Marco Aurelio Ángel Lara Daniel Leyva Roberto López Moreno Froylán
M. López Narvaéz Andrés de Luna Ramón I. Martínez María Eugenia Merino Mayté Noriega Carmen
Nozal Juan Luis Nutte Anabel Ochoa(>) José Luis Ontiveros Gregorio Ortega Federico Ortiz Quesada
Francisco Prieto Jorge Ruiz Dueñas Rafael Ruiz Harrel (>) Hugo Enrique Sáez Alejandro Sandoval
Perla Schwartz Ignacio Solares Ignacio Trejo Fuentes Francisco Turón Roberto Vallarino (>) Liborio
Villalobos Calderón Marcos Winocur Patricia Zama Silvio Zavala
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Artistas plásticos:
Gilberto Aceves Navarro Juan Alarcón Iris Aldegani Luis René Alva José Anaya Javier Anzures
Irene Arias
Sergio Ángel Beltrán
María Emilia Benavides Ángel Boligán Philip Bragar
Alejandro Caballero
Alberto Calzada
Alfredo Cardona Chacón
Estrella Carmona
Jesús
Castruita Guillermo Ceniceros Edgar Clement Felipe de la Torre Luis de la Torre Juan
Román del Prado Lourdes Domínguez
Aída Emart Francisco Eppens (>)
Francisco
Espino José Fernández Carmen Flores Olivia Fuentes Héctor García (>) Joaquín García
Quintana Luis Roberto García
Luis Garzón
Jaime Goded
Esther González Gabriel
Gómez Pizano Renato González Juan José Gurrola Víctor M. Hernández Rigel Herrera
Jazzamoart José Juárez Fernando Leal Audirac
Antonio Ledesma Miguel Ángel Ledesma
Jorge López Luckie
Leonel Maciel Elsa Madrigal Ángel Mauro(>)
Pepe Maya
Mel
Raúl Méndez Adolfo Mexiac Arturo Miranda Jesús Miranda Ofloc Soid Pastrana Carlos Pérez
Bucio Alejandro Pérez Cruz Felipe Posadas Laura Quintanilla Ma. del Carmen Razo Carlos
Reyes Alejandra Ríos Vicente Rojo Javier Roldán Gregorio Rosas Guadalupe Rosas Rruizte
Oswaldo Sagástegui Peter Saxer Fernado Silva Luciano Spano Antonio Tadeo Raúl Tame
Leticia Tarragó M. Tarbados Mauro Terán Miguel Ángel Toledo Mauricio Vega Roger Von Gunten
Daniel Zamitiz
e-mail para envío de colaboraciones:[email protected]
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Instituto Verificador de Medios
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[email protected]
[email protected]
Circulación certificada por el Instituto Verificador de Medios
Registro No. 285 / 01
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Nació el 21 de septiembre de
1975, México D.F. Mayra es
autodidacta. MIQUITZOLLIN,
su nombre de tradición, se le
dio por sus signos de nacimiento: OLLIN (terremoto o movimiento) y MIQUIZTLI (muerte);
estos simbolizan la creatividad,
la transformación, la magia, el
análisis, el misticismo, la fuerza, el sol, la vida y la muerte.
Su gusto o pasión por la expresión artística es algo que la
ha acompañado toda su vida.
Desde la infancia y con la decisión firme al inicio de la adolescencia de entregarse a la pintura, prefiriendo explorar por su
cuenta las formas y colores de
expresión a través del tiempo
y sus vivencias, con un año de
técnica aprendida de la Maestra
Ligia Fenollosa De Tavera en el
Centro Cultural Siac, a la edad
de 16 años comenzó a participar en algunas exposiciones. Ha
guardado silencio recorriendo
sus lienzos con enseñanzas y
experiencias dentro de la tradición indígena y su cosmogonía
gestando un arte que incluye
colores, mitos, formas, magia
y herencia de sus antepasados.
Y todo esto como una ofrenda
o tributo a su grandeza y con la
consigna de volverlos a la vida
en el arte contemporáneo y de
recordar a los mexicanos y al
mundo entero, que sus raíces
siguen vivas y evolucionando a
la par del tiempo.
Ha participado en exposiciones
tanto individuales como colectivas, en el Distrito Federal y en
el estado de México
El Búho. Año 15. Julio 2014. Número 162 Es una publicación mensual. Publicado por María del Rosario Casco Montoya. Calle Yácatas
242. Col. Narvarte. CP. 03020, Delegación Benito Juárez. Teléfono y fax: 56395910 y 56393266. Celular: 04455 20959228. www.
revistaelbuho.com. [email protected]. Editora responsable: María del Rosario Casco Montoya. Reserva de Derechos al uso
exclusivo: 04-2013-050811215600-203. ISSN: en trámite. Ambos realizados en el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Responsable de la última actualización de este Número, Dra. María del Rosario Casco Montoya, Yácatas 242, Colonia Narvarte, Delegación Benito Juárez, CP. 03020, fecha
de la última modificación, 24 de junio de 2013.
Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la editora.
Contenido
Editorial
En recuerdo de Alejo Carpentier El Búho 4
l
De nuestra portada
Morir de amor Miguel Ángel Sánchez de Armas 6
Trashumancia del amor cautivo Roberto Bañuelas 10
Cuentos Herminio Martínez 14
Presentación del libro: “El gran solitario de Palacio”
del autor René Avilés Fabila
Rafael Junquera 24
Volveremos 1/2 El eterno retorno como frontera de la evolución Marcos Winocur
Valor económico del idioma Manú de Ordoñana 44
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34
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Confabulario
Cinco poemas inéditos Miguel Ángel Muñoz 48
Un minuto Juan Luis Nutte 50
Bitácora de una navegación efímera Ulises Paniagua 52
Cuando la selección ganó la copa mundial Roberto López Moreno 58
Carta de amor: Fotografía Rafael Martínez de la Borbolla 60
Alto sin detenerse Roberto Bravo 63
Flores desnudas Yurazzi 64
Poemas Benjamín Torres Uballe 66
La colección 1/2 Adán Echeverría 69
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Letras, libros y revistas
La Biblioteca de David recomienda… David Figueroa 86
El gran solitario de Palacio Carlos Bracho 88
Boris Vian, una influencia Cortesiana Miguel Córdova Colomé 97
Conjugando al futbol de Ramón Ernesto Abarca Romero Jorge Luis Herrera
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Apantallados
Simulacro de Idilio
l
101
Dalia María Teresa De León Adam 108
l
Arca de Noé
Antonio Velasco Piña: testigo del Movimiento de 1968 Jesús G. Tamayo Medina 110
Multimillonarias del mundo, uníos Martha Chapa 116
Criterios éticos individuales y pautas profesionales del informador Cirilo Recio Dávila 119
¿Acaso existe… el AMOR? Salvador Quiauhtlazollin 132
La culta polaca Héctor Anaya 134
Fragmentos diarios 7 Hugo Enrique Sáez A 144
l
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Para la memoria histórica
(archivo coleccionable)
La Ciudad de México comienzos del siglo por José Rojas Garcidueñas
l
Páginas centrales
editorial
. .En recuerdo de Alejo Carpentier
L
a literatura suele mezclarse con otras artes: la pintura, la
música y recientemente el cine. Jorge Semprún ha fusionado las letras con la silenciosa voz de los cuadros (las
voces del silencio, según la terminología de André Malraux) que
a él le han maravillado. Su novela La segunda muerte de Ramón
Mercader arranca describiendo pinturas de Velásquez y Egbert
Van der Poel. Los personajes discuten si la Visita de Delft es,
según Proust, el cuadro más bello del mundo. Y en un libro más
reciente, Veinte años y un día, 2003, Semprún vuelve a utilizar ese
recurso: hablar largo de obras plásticas
dándoles así un papel dentro de la novela.
El soberbio cuadro Judit y Holofernes de
Artemisia Gentileschi es uno de sus ejes.
Es evidente el gusto estético del escritor
español, en consecuencia, resulta normal
que en sus novelas aparezcan no únicamente alusiones sino también análisis de
artes plásticas.
Aunque la pintura aparece en muchas
obras y no como simple alusión erudita,
la música ha poblado miles de páginas.
Alejo Carpentier, quien fue un musicólogo afamado y pianista por añadidura, buen pianista, integró a su literatura
Martha Chapa
El Búho
música jazzística (como Julio Cortázar, admirador de
-respondía el otro. Entregado a su prodigiosa inventi-
Thelonius Monk y Charlie Parker) y, sobre todo, músi-
va, en tanto que Antonio, sin dejar de mirar las manos
ca sinfónica.
de Doménico, que se le dispersaban en arpegios y
Cuando murió Carpentier, un crítico señaló que
floreos…”
merced a su conocimiento de música, el literato había
En algún momento de la broma literario-musical
construido sus novelas como grandes sinfonías. Su
de Carpentier, Händel y Vivaldi polemizan mientras
literatura es musical no sólo por las menciones, tam-
Montezuma se adormila a causa del vino: “-Stravinsky
bién porque su prosa tiene un hermoso ritmo que sólo
dijo -recordó de repente, pérfido- que habías escrito
quienes han escuchado sinfonías, obras de cámara o
seiscientas veces el mismo concerto.” -“Acaso -dijo
piano, comprenden.
Antonio-, pero nunca compuse una polca de circo para
Carpentier escribió muchas páginas ensayísticas
los elefantes de Barnun…” Interviene Montezuma
sobre música culta y popular, sobre la Pavlova y Alicia
para afirmar categórico que en México no los hay,
Alonso. Pero ésa es una forma de ver otras artes y en
pero a cambio existen... Y enumera una larga serie de
consecuencia queda de lado. En cambio, por ejemplo,
animales tropicales. La broma, de carácter surrealista,
construyó el magnífico relato “El acoso” siguien-
posee mucho del teatro del absurdo. En Concierto
do con rigor el tiempo de la Heroica de Beethoven.
barroco, sorprendente obra, músicos y música son
Finalmente logró plasmar el asombro que le produjo
escuchados a causa de la cultura de Alejo y su habili-
la música de Igor Stravinsky en La consagración de la
dad para manejarlos.
primavera.
Para convertir La consagración de la primavera en
Carpentier mezcló música y literatura en muchas
novela, Alejo Carpentier llegó a solicitarle a Stravinsky
obras, entre otras en La consagración de la primavera
permiso para utilizar los primeros acordes, los que
y Concierto barroco. En esta última, se encuentran
aparecen a modo de epígrafe. Después pasó a ser lite-
Vivaldi, Scarlatti y Händel y se entregan a una frené-
ratura en una de las novelas barrocas más inteligentes
tica competencia de virtuosismo. Alejo recurre a su
y cultas de las letras en español, siempre siguiendo
sentido del humor y fantástica cultura: Vivaldi arreme-
la innovadora música de Stranvinsky, sin puntos y
te “en la sinfonía con fabuloso ímpetu, en juego con-
apartes, continuando el ritmo vertiginoso de la obra,
certante, mientras Doménico Scarlatti -pues era él- se
intercala apenas silencios para darle reposo al lector.
largó a hacer vertiginosas escalas en el clavicémbalo,
Es posible que nunca antes de Carpentier, la lite-
en tanto que Jorge Federico Händel se entregaba a
ratura y la música hayan llegado a tal simbiosis y ella
deslumbrantes variaciones que atropellaban todas las
produjo un arte genial.
normas del bajo continuo. -‘¡Dale, sajón del carajo!’
-gritaba Antonio. -‘¡Ahora vas a ver, fraile putañero!’
El Búho
Editorial de nuestra portada
Miguel Ángel Sánchez de Armas
E
n El Lencero, muy cerca de Xalapa, se encuentra
el casco de una hacienda que fue de Santa Anna.
Es una casona bella y fresca, rodeada de jardines y
un lago en el que se deslizan cisnes negros altivos y ausentes. A un costado, la capilla que el Generalísimo levantó para
una de sus bodas. El visitante que pasea por los prados o
toma asiento a la sombra de una higuera centenaria, si es
sensible y de espíritu abierto, puede escuchar el murmullo
de voces del pasado y sentir cómo, en
pequeñas pulsaciones, un efluvio de
cantos apenas perceptibles le penetra
e ilumina. La alegría resultante no se
explica bien a bien, pues difícilmente
esa magia podría conectarse al “seductor de la Patria”. Se sigue, entonces, que
otra presencia hay entre la verdura de
la comarca. Y esa otra presencia, señoras y señores, es nada menos que la de
Gabriela Mistral, cuya efigie en bronce
se alza al oriente del conjunto como un
centinela en perpetua contemplación
del paisaje que amó profundamente.
Rruizte
El Búho
Estoy seguro de que muy pocos mexicanos serán los
nos de los nomes de plume con que la niña Lucía firmaba
que no han oído hablar de Gabriela Mistral y han dis-
sus colaboraciones y que hoy nos hablan de la natura-
frutado su enorme poesía. Quizá no tantos sepan
leza de aquellos primeros artículos, pues esta mujer fue
que nació en Chile como Lucila Godoy Alcayaga, que fue
desde siempre un ser que vivía en y para el amor.
la primera latinoamericana en recibir el Premio Nobel,
El padre de Gabriela era un modesto profesor rural
que se sentía mexicana y que, en un sentido poético,
y su hija a los 18 años abrazó esa profesión. Fue direc-
murió de amor. Los veracruzanos y en particular los xa-
tora de varias escuelas y obtuvo reconocimiento como
lapeños debemos celebrar que la efigie de la poeta vigile
educadora.
nuestra comarca y su mirada esté siempre en nosotros.
Las aulas dejaron muchas cosas a la joven: el amor
Su fama como poetisa (aunque ella prefería decirse
a los niños, traducido en una vasta obra poética que hoy
poeta) comenzó en 1914 luego de haber sido premiada
continúa recitándose en salones de todo el continente;
en los Juegos Florales de Santiago por sus Sonetos de
el amor a la educación, y el amor por Romelio Urieta.
la muerte, inspirados, se dice, en el suicidio de Romelio
Romelio se suicidó y la leyenda dice que Gabriela vivió
Urieta, su primer amor. En ese concurso se presentó con
el suicidio como una pérdida irreparable. Su propia obra
el seudónimo que desde entonces la acompañaría toda
sugiere tal cosa, aunque, como veremos más adelante,
su vida y que es un homenaje a Gabrielle d’Annunzio
ella misma lo desestimó.
y Frédéric Mistral, por quienes tenía una profunda de-
En “Ausencia” creemos adivinar el dolor profundo
voción. (Esto de adoptar apelativos es algo maravi-
de la mujer que ha perdido el amor y la razón de vivir.
lloso, pero asusta a los espíritus chatos y a las almas
Un fragmento:
pequeñas. El enorme compatriota de la Mistral, quince
Se va de ti mi cuerpo gota a gota. / Se va mi cara en
años menor que ella, Pablo Neruda, había nacido
un óleo sordo; / se van mis manos en azogue suelto; / se
Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto y adoptó el ape-
van mis pies en dos tiempos de polvo. // ¡Se te va todo,
llido de Jan Neruda, uno de los fundadores de la lengua
se nos va todo! // Se va mi voz, que te hacía campana
literaria checa entre cuya obra se encuentra el delicio-
/ cerrada a cuanto no somos nosotros. / Se van mis ges-
so tomo Historias de la Malá Strana publicado en es-
tos, que se devanaban, / en lanzaderas, delante de tus
pañol allá por los setentas en la desaparecida Editorial
ojos. / Y se te va la mirada que entrega, / cuando te mira,
Sudamérica.)
el enebro y el olmo. // Me voy de ti con tus mismos alien-
Su vida fue de una intensidad alucinante. A los ca-
tos: / como humedad de tu cuerpo evaporo. / Me voy de ti
torce años comenzó a publicar en periódicos de su natal
con vigilia y con sueño, / y en tu recuerdo más fiel ya me
Vicuña, como El Coquimbo, La Voz de Elqui y La Reforma
borro. / Y en tu memoria me vuelvo como esos / que no
y desde el principio de su carrera se refugió en distintos
nacieron ni en llanos ni en sotos. // (…) ¡Se nos va todo,
seudónimos. “Alma”, “Soledad” y “Alguien” fueron algu-
se nos va todo!
de nuestra portada Sin embargo, en una “autobiografía” publicada en
dignidad que me han llamado soberbia muchas veces.
la revista Mapocho en 1988, la propia Gabriela se encar-
La queja me pareció tan injusta que pensé entonces,
garía de precisar:
como pienso hoy mismo, que no debía responderse y
“Cara M. Rosa, le digo con la franqueza ruda con
menos hacer una defensa. Por eso rompimos y las nove-
que hablo a los propios, que me cuesta un mundo entrar
lerías necias tejidas en torno de este punto no son sino
en un comentario amoroso de mí misma. A pesar de la
cosa de charlatanes. Este hombre siguió su vida y era
publicidad cruda y no poco repugnante a que han lle-
natural que la viviese como casi todos los hombres chi-
gado los biógrafos respecto de los escritores, nunca en-
lenos que no sobresalen en la temperancia. Iba a casarse
tenderé y nunca aceptaré que no se nos deje a nosotros,
y llevaba a la vez una conducta ligera que no había sido
lo mismo que a todo ser humano, el derecho a guardar
nunca la suya; se divertía demasiado y su novia parece
de nuestros amores cuanto nos hemos puesto y que por
que no lograba retenerlo.
alguna razón no dejamos allí razones de pudor, que tan-
“Mucho después de unos cinco años de separa-
to cuentan para la mujer como para el hombre. Pero se
ción nuestra yo lo encontré casualmente en Coquimbo;
han hecho disparates tan descomunales a este respecto,
hablamos bastante tiempo; negó la noticia de su matri-
que esta vez tengo que hablar y no por mí sino por la
monio y nos despedimos reconciliados casi sin palabras,
honra de un hombre muerto.
tan cordiales como antes y con la impresión de un vín-
“Romelio Ureta no era nada parecido, ni siquiera era
culo reanimado y definitivo. Cuantos lo han denigrado,
próximo a un tunante cuando yo le conocí. Nos encon-
hablando de un robo común y hasta de una estafa,
tramos en la aldea de El Molle cuando yo tenía sólo ca-
no han dicho que su hermano, que era casi su padre
torce años y él dieciocho. Era un mozo nada optimista ni
pues lo había criado por ser ambos huérfanos, era en ese
ligero y menos un joven de zandungas. Había en él mu-
tiempo el jefe de los ferrocarriles en su zona. A cualquie-
cha compostura, hasta cierta gravedad de carácter bas-
ra podría ocurrírsele que Romelio Ureta cogió aquel dine-
tante decoro. Por tener decoro se mató. Nos comprome-
ro pensando en restituirlo de inmediato o contando con
timos a esa edad. Él no podía casarse conmigo contando
que su hermano, ausente por unos días se lo prestaría.
con un sueldo tan pequeño como el que tenía y se fue a
Este señor era persona de situación holgada y lo quería
trabajar unas minas no recuerdo dónde. Volvió después
mucho. No creo que nadie piense en arruinar su carrera
de una ausencia larga y me pidió cuentas a propósito
por la suma infeliz que él cogió de una repartición fiscal.
de murmuraciones tontas que le habían llegado sobre
Parece que vino un arqueo impensado de caja: el herma-
algún devaneo mío. Yo vivía desde que él se fue con mi
no andaba en Ovalle o en otro punto de la provincia y no
vida puesta en él, no me defendí la mitad por aquella
pudieron comunicarse de ningún modo. Romelio Ureta
timidez que me dejó muda aceptando mi culpa en la es-
era hombre tan pundonoroso como para matarse, antes
cuela de Vicuña y creo que la otra mitad por esa excesiva
de sufrir vivo una vergüenza. A esta altura del tiempo
El Búho
y de la costumbrea, el hecho no se entiende, pues la
transcribo lo que de su obra leí en algún texto académi-
probidad escasea más que la moneda de oro. Yo lo com-
co: su modernismo no es el de Rubén Darío o Amado
prendo por haberle conocido a él y al viejo Chile. Doy
Nervo, ya que ella no canta ambientes exóticos de leja-
cuantiosos detalles porque me irrita que se remuevan
nos lugares, sino que se sirve de su estética y musicali-
los huesos de un muerto con una falta tal de inteligen-
dad para poetizar la vida cotidiana, para “hacer sentir
cia y de consideración. Más que eso me indigna el que
el hogar ”.
por escribir una gacetilla sobre mí y por cobrarla en un
Pero yo, sentado a la sombra de la higuera en El
periódico y también por alimentar la glotonería del pú-
Lencero y muy cerca de su efigie en bronce, lo único que
blico, se revuelva una sepultura.”
siento es que haya muerto de amor.
Gabriela Mistral llegó a ser directora de varios liceos. Fue una destacada educadora y desde muy joven
visitó México, país al que amó al grado de sentirse
Tuit: @sanchezdearmas
Blog: www.sanchezdearmas.mx
Si desea recibir Juego de ojos en su correo, envíe un mensaje a:
[email protected]
mexicana. Aquí fue una decidida militante de la reforma educativa de José Vasconcelos. En Estados Unidos
y Europa estudió las escuelas y métodos educativos.
A partir de 1933, y durante veinte años, desempeñó el
cargo de cónsul de su país en ciudades como Madrid,
Lisboa y Los Ángeles, entre otras.
Los poemas para niños de la Mistral se recitan y
cantan en muy diversos países. En 1945 se convirtió en
el primer escritor latinoamericano en recibir el Premio
Nobel de Literatura. Posteriormente, en 1951, se le
concedió el Premio Nacional de Literatura de su país.
A su primer libro de poemas, Desolación (1922), le
siguieron Ternura (1924), Tala (1938), Lagar (1954) y
otros. Su poesía, llena de calidez, emoción y marcado
misticismo, ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, e influyó en la obra de muchos
escritores latinoamericanos posteriores, como Pablo
Neruda y Octavio Paz.
Se le ha llamado escritora modernista, pero como
la verdad no tengo idea qué sea eso o cómo se lea,
Yurazzy
de nuestra portada Roberto Bañuelas
I
En el río de mis sueños eres, mujer,
la ribera en que despierto,
y navegando entre tu luz,
todas las rutas me conducen a la dicha.
Embriagado en tu hermosura,
me convierto en pedestal de tus deseos.
Tu cuerpo es florida primavera
y yo soy potro, ruiseñor y flecha.
Sediento de tus táctiles aromas,
yo maduro en espiga venturosa
que desgrana itinerarios de caricias
en el cultivo memorioso de tus formas.
Inauguro el manantial de tu recuerdo
con banderas delirantes de entusiasmo;
celebro la vida en que te gozo
y prolongo el instante en que eres mía.
Carlos Pérez Bucio
10 El Búho
II
IV
En la densidad del ámbito sombrío
Los recuerdos son el carrusel tenaz
quedó impresa la huella de tu ausencia
del pasado candente
y otra vez la evasión de tu forma
que se instala en este presente
llenó el molde de mis sueños truncos.
donde gira tu ausencia.
Transitas en llamas de recuerdo
La memoria se hace cómplice insomne
para cubrirme con el eco de palabras
de los éxtasis ya vividos
la isla de mí mismo en que me pierdo.
cuando eras mi aliada en la hora ebria
de soñar despiertos para detener al tiempo.
Aunque divagues en la tierra firme
al rechazar lo que fue y lo que no es,
La luz interior nos investía de poderes
somos náufragos de una pasión no consumada
para dialogar con la aurora
que nos obliga a nacer y a crecer
y prescindir de los túneles oscuros
en la celebración de otro día
que el temor y la soledad habían construido
y de otro encuentro.
en la roca insomne de la espera
que crece y se devora a sí misma.
III
V
El barco se ha enloquecido
con los antiguos aromas
Volcán impaciente
de la rosa de los vientos
que geometrisas el silencio,
y gira en perpetuo círculo.
estruendo floreciente de la luz,
veloz esfera del alba,
Tú y yo deseamos y miramos
vibración bajo la piel del mundo,
una orilla imaginaria.
fundación cotidiana de horizontes solemnes,
No es remoto que nos encontremos
forma del sueño y claridad sin fronteras
a la mitad de un sueño sin retorno
que se ayuntan bajo el mismo sol.
o que cambiemos de sueño
y lleguemos a la luz.
de nuestra portada 11
VI
Sobre el yunque dorado de la aurora
Tú, la esperada,
forjamos el exorcismo para ahuyentar
dejaste de ser la ausente
el dolor de juramentos no cumplidos.
revestida de duro silencio;
no serás más la estatua
Todos los nombres
que se desvanece
tienen la dimensión de tu presencia,
en la distancia dolorosa
y todos los caminos se someten
del deseo en un auxilio de nostalgia.
para formar el lugar de tu llegada.
Ahora, cuando las palabras
VIII
de amor nacidas en tu voz,
Ante la eterna vibración de las esferas,
se vuelven campanario
padezco de una curiosidad noctívaga
enloquecido de promesas,
que se orienta hacia los estallidos
sé que mañana,
de tus polos anclados en la luz.
antes de que despierten los ruiseñores
a derramar con sus cantos
Te bañas en el tiempo que no cuentas,
las copas de los árboles,
te ciñes en el espacio que no cantas
tu cuerpo cumplirá con el mío
y te bruñes de estrellas proclamadas
la victoria de un rito celebrado
por telescopios que gimen de amor
desde la raíz de mis antiguos sueños
cuando desertan los astrónomos
con el fruto maduro
con el canto de los gallos aurorales.
de mis delirios presentes.
Caminas, como templo vagabundo,
VII
en busca de creyentes y cipreses,
Ante la invicta soledad
y rumias la letanía del pasado ya remoto
de tu historia renovada,
con un coro infantil de optimistas ruiseñores
ni tú ni yo faltamos a la cita
que fingen haber perdido la memoria
en la hora espontánea del deseo.
para no recordar las amenazas del presente
o del futuro que no acaba de llegar.
12 El Búho
IX
X
Frente a la desesperación de un crepúsculo
De cuerpo presente y con el alma dolida,
sin voces que proclamen su esplendor,
ante la inmensa redención de mis ensueños
la noche iza su bandera de tinieblas
pregunto, proclamo y acepto, vida,
entre las nubes que suplantan a barcos
la geometría que propones
con tripulación de ángeles caídos.
y das a la existencia.
Me quedo buscando el reflejo
de un recuerdo intenso que me sirva de guía
El dolor inevitable
en este huerto cerrado de tu nombre.
y el delirio del placer
Frente a la soledad que calla su dolor,
nos acompañan en el camino
los espejos dan la espalda
de la vida hacia la muerte.
a la distancia del deseo
tatuado por tu cuerpo.
Filósofo con más insomnios que sistemas,
Tu imagen me sigue y me circunda
comprendo que la historia
en las horas que tu ausencia rompe
es el libro que todos formamos
las redes que tejí para atrapar olvido.
con las páginas en blanco
¡Qué lejos y qué cerca
de lo que no vivimos.
tus acosos de estatua delirante!
*Tomados del libro Trashumancia del amor cautivo. 2 Tintanueva
ediciones. México, 2008.
Creyéndome dueño de tus cantos
de sirena domeñada,
rompí las arpas y las liras
que no cumplieron con la misión
de rimar mis delirios con tus besos.
En este presente sembrado de duras lejanías,
que se alargan como sombras rotas
de fantasmas marginados,
llega la hora más cruel de tu recuerdo
con la invasión de todo lo que fue tu entrega.
Francisco Tejeda Jaramillo
de nuestra portada 13
Herminio Martínez
Y
Un marido fiel
bien, ya que hablamos de esto, por mi parte
la única vez que estuve a punto de serle infiel a
Norma, me llevé un gran susto. Volvía yo de una
de mis frecuentes caminatas por las colinas a donde -de
recién casados- solía salir a despejarme un poco la cabeza, cuando por
un senderillo de casuarinas y nopales
apareció una joven. Veinte o dieciocho años, cuerpo hermoso, la mirada ardiente, manos ávidas, nerviosa
lengua en punta como una cola de
alacrán. Algo decía con la mirada; mi
pensamiento respondió y, dócil, la
seguí hacia unos prados en los que
florecían los mirasoles y había hojas
tiernas, pero también espinas, rocas
y unas fragancias misteriosas, que,
casi sin darme cuenta, me perturbaron los sentidos.
Gelsen Gas
14 El Búho
Ella me contemplaba, riendo y su actitud traía has-
mas laderas a las que yo subía.
ta mí un mar de limpia música. Yo no entendía por qué.
-¡Qué bueno que a usted no le tocó! Estaban destro-
Hasta que, quitándose la ropa, me atrajo hacia su piel,
zados. Sin ojos, sin entrañas, sin sus partes íntimas.
toda cubierta de una pelusa gris, en el preciso instante
en que a sus manos les crecían las uñas y una cola de
Tonto
lobo se le movía en la espalda, agitándola, mientras
Nuestro matrimonio no iba bien. Desde el primer día,
en cuatro ágiles patas corría a mi alrededor, gruñendo,
Clementina me llamó insecto, cucaracha, rondón, es-
olfateándome, dando saltitos como la gata o la perrilla
carabajo. Pero no experimenté la sensación de ser algo
a la que se le ofrece un trozo de hígado.
distinto, diferente a mi cuerpo de sólo veintiún años
-¡Ave maría Purísima! -exclamé- ¿Qué está pasando? ¿En qué animal se ha convertido?
cumplidos: apuesto, erguido -según los comentarios de
mamá-, culto, estudios, responsable y muy trabajador.
Y cogí un palo. Pero la fea criatura continuaba
Ella tampoco era este monstruo. Las cosas em-
rodeándome, ansiosa, a punto de saltar sobre mi boca,
peoraron a partir de que inventó que yo andaba con otra.
seguramente para darme un beso, morder mi cuello,
Nada menos que con la hija de un herrero al que le había-
romperme la camisa, el pantalón, hacerme suyo.
mos mandado hacer una ventana. Y después con otra,
-¡Tiene que ser el diablo! -continué-. Voy a rezar
y otras. No hubo felicidad, sólo alegatos, gritos, golpes.
un Padrenuestro y a partir la vara en dos para formar
En una ocasión traté de hablar con ella, motiván-
la cruz.
dola a cambiar sus hábitos y ser más consecuente.
Y sí, en cuanto la puse ante sus ojos, tras un hon-
-Intenta comer menos, Clementina, para que vivas
do chillido reculó asustadiza, mirándome el estómago
sana, existen fórmulas; busca lo natural. Haz ejercicio…
y desapareció entre los peñascos.
-¡Por eso no has querido que tengamos hijos!
En tanta confusión, no le conté nada a mi esposa
-argumentó llena de rabia-. Para sentirte libre, gu-
ni anduve con la curiosidad de conocer más del asun-
sarapo… -y me arrojó un cuchillo, el cenicero, la
to, porque mi pensamiento era otro:
guitarra-. Para irte por ahí, pero te arrepentirás cuando
-¡Ni loco regreso a esa colina! -murmuraba-. No
volveré a caminar por la barranca.
conozcas mi poder, llegará el día en que necesitarás de
más de cuatro patas para moverte por la tierra, insecto.
Hasta que, por casualidad, un día, al salir del mer-
-Conoces la recomendación del médico -le
cado, encontré a uno de los señores con los que oca-
dije-. Hay que bajar de peso, tienes el colesterol muy
sionalmente conversaba al bajar del cerro. Al recor-
alto. Pondrías en riesgo tu estado de salud y el del
darme, sin más se puso a platicar la historia de varios
bebé, si lo tuviéramos… Tal vez después, con trata-
adolescentes muertos aquel mismo año y en las mis-
mientos y menos carne roja, ni refrescos.
de nuestra portada 15
-¿Me llamas gorda? ¡No me ofendas, Arturo! -es-
-¡Maldito!
talló-. ¿Qué insinúas, ciempiés? Te guste o no, así me
-Hay que querernos más.
siento bien.
-¡Energúmeno!
-Pesas ochenta kilos más que yo. Perdóname.
De ahí en adelante la noté distinta. Aun me acom-
-¿Y qué?
pañaba a la iglesia, colgada de mi brazo, pero sin
-La calidad de vida, Clemen.
suspender la retahíla de denuestos con que continua-
-¡Mosquito! -disparó.
mente me trataba.
-La autoestima, mujer.
-¡Estúpido! ¡Sólo a alguien como tú se le ocurre no
tener un niño! Con lo que yo los amo… Mis
chiquitos.
-Algún día…
-¡Algún día! ¡Algún día! ¡Siempre es lo
mismo, imbécil! ¡No sales de ese cuento!
-Perdóname… -insistí.
-Ni para eso sirves. Ya ves, Carmen el
loco, loco, loco, pero lleva tres y al hilo. Seguramente Guadalupe y él ya habrán pensado
en cinco.
-De acuerdo, pero es que…
-¡A callar!
-Está bien, no quiero que te enojes.
Sin embargo, continuó insultándome,
esa mañana y todas las demás, vistiéndome
con todos los oscuros nombres que su alma
le dictaba: zancudo, ruedalomos, chapulín,
langosta, insecto, tijerilla, araña, ¡perro!
Su poderío es asombroso. Dice que lo
heredó de su mamá y ésta, a su vez, lo trajo de la
suya, quien tenía la virtud de hipnotizar lechuzas y murciélagos, preparar bebedizos y transformarse en una hormiga, de esto ella se jacta.
16 El Búho
Enrique Zavala
Ayer volvió a lo mismo. Ya casi anochecía, porque
era la hora de cenar y discutíamos…
-Entonces ten paciencia -respondí-. Con el amor
de Dios todo se puede.
-¿Paciencia?
bramando peor que una tormenta del verano, se le
venía encima- ¡Se tiene que parar el hijo de su madre!
-repitió con el dedo en el gatillo y el ojo bien puesto en
la mira del cañón.
-Ojalá lo haga, porque detrás de nosotros vienen
-Vamos a pedírselo al Señor. Se necesita fuerza;
más de diez hombres disparándonos tiros de verdad…
voluntad, amor, coraje. Todo consiste en que controles
-murmuré yo, abrazado a una de las tres chicas re-
esa manera de comer.
cién rescatadas de El Palmar de Ojuelos: prostíbulo,
-¿Otra vez con eso?
fonda, cantina y hotel de paso, del que acabábamos
-Dios es muy grande. Él…
de huir. Rosa Rangel, Albertina de Santiago y Ana Lilia
-¡Silencio, come santos y caga diablos! ¡Cállate!
Arriaga eran las jóvenes mujeres, adolescentes todavía,
-Perdón…
que tres días antes, al llegar nosotros a aquellas playas
-¡Hormiga!
de Salina Cruz, habíamos visto bañándose, comple-
La alcancé a escuchar. Estábamos en la cocina,
tamente desnudas, en un mar intenso y plagado del
contemplándonos. Ella, enojada; yo, preparándome
color azul de los sitios recónditos que tienen la cos-
un café. Luego gritó:
tas de Oaxaca. “¿Qué es lo que ven mis ojos?”, clamó
-¡Fuerza de voluntad! ¡Yo tengo esa fuerza! ¡Donde
las mujeres comen las hormigas lloran! ¡Tonto!
uno de nosotros. “Pescaditos dorados”, me acuerdo
que respondí yo, tropezándome en la arena. “¿Qué no
Y siguió comiendo, burlándose de mí, que me que-
son ilusiones mías?”, exclamó otro. “No, son cuerpos
dé tirado, bocarriba, asustado, moviendo las patitas,
-insistí-. Las ilusiones no poseen volumen ni formas
tres, cuatro, seis… ¡Ocho! Ocho y una barriga enorme,
de ésas”. “Pero también brillan, ¿no?”, se defendió es-
aparte de las antenas, el olor y mi cabeza con su tena-
tático el otro compañero.
za en la mandíbula.
Nosotros: Ramiro Beltrán Rosas, Luis Valdés del
Pinar, Lino Dorantes y yo, habíamos optado por ir-
Las Muchachas
nos de vacaciones, de aventón hasta Puebla o hasta
El autobús se detuvo justamente cuando Ramiro Bel-
donde el dedo nos llevara, dando la feliz casualidad de
trán Rosas, el Beltranejo, parado a media carretera le
que el segundo auto que nos levantó, ya en las goteras
apuntaba al conductor con un rifle de diábolos.
de la ciudad de México, iba a Cholula, conducido por
-¡O se para o se muere! -gritó, como si en reali-
un médico borracho, quien, casi sin preguntarnos
dad hubiera sostenido un arma de fuego, sin siquiera
nada, se detuvo a recogernos, porque, como nos ex-
titubear frente a la gran mole de fierro y láminas que,
plicaría después, vio que éramos escolares con cara
de nuestra portada 17
de buenas gentes. “Pongan sus mochilas atrás para
ta la “ciudad de los conventos” donde nos dejó tras
que vayan cómodos, chamacos”, nos pidió, bajándose
habernos regalado cincuenta pesos a cada uno, antes
él mismo a abrir la cajuela del equipaje. Observamos
de continuar él solo por su camino. “Que se diviertan
que también era gordo, alto e iba muy bien vestido.
mucho... -todavía nos dijo al despedirse-. De verdad.
“¿De dónde son? ¿Qué rumbo llevan? ¿Dónde estu-
Están en la edad de merecer. Vayan con Dios, hijos”...
dian?”, nos interrogó con la curiosidad de un policía.
“¿Y los suyos? -alguien preguntó, ya casi sin que hu-
“Somos de aquí y vamos adonde nos lleve el viento...
biera necesidad-. ¿Sus hijos, doctor? ¿Son pequeños
Estudiamos el tercer semestre de filosofía”, Ramiro se
todavía?”... “Yo no tengo hijos. Me casé, pero no pude
anticipó a mentir. “Pues entonces ni hablar: llegare-
conseguir familia. Ahora vivo solo”. Nuevamente le di-
mos a Cholula, si ustedes lo desean, porque ése es mi
mos las gracias y lo dejamos ir.
destino”. Después, con el gusto reflejado en las pala-
Al principio, no supimos qué hacer; sólo vagar, va-
bras, uno a uno le fuimos recitando nuestros nombres.
gar y vagar, observando los aparadores, los árboles,
Al último, él nos dijo el suyo, sólo que era tan largo
la catedral, los portales, la gente, hasta que nos meti-
que únicamente se nos grabó el tercer apellido: de los
mos a una librería de monjas. “Aquí nos quedaremos
Cobos y Sánchez de Tagle Melgarejo. “Ya que nos hace
a pasarla bien, en buena cama y con mejor cena”, les
este favor, nos quedaremos en Puebla. De allí contin-
dije yo, con la misma determinación con la que día a
uaremos el viaje a Veracruz -manifestó, otra vez por
día me iba enfrentando a los ramalazos que no logra-
nosotros, Ramiro Beltrán Rosas. “Ustedes nada más
ban hacerme huir completamente de los recuerdos de
ordenan. Yo haré lo que me indiquen, chavos”. Con-
una infancia hundida en la pobreza, para lo cual, an-
cluyó de los Cobos y Sánchez de Tagle Melgarejo.
tes de cruzar las primeras palabras con las religiosas
Recorrimos más de cien kilómetros hasta la
urbe poblana. En compañía de aquel médico a quien
que estaban al frente del establecimiento, con aires de
ser personas sumamente ocupadas, les expuse:
nuestra plática lo llevaba emocionado y hasta medio
-Ustedes nada más síganme. Escuchen bien cómo
sobrio. Y él, por su parte, hablaba y hablaba de un
voy a hacer creer a estas monjas que somos semina-
familiar suyo que era poeta, al que iba a ver porque
ristas -les conté en secreto a mis amigos. Después,
recibiría, lo recitaba con orgullo, la Flor Natural en los
con gran ternura y dominio de la situación, me dirigí a
Quincuagésimos Sextos Juegos Florales de la Escuela
ellas: “Madres, somos paulinos”... “¿De los de México?
Normal Superior de aquel estado. Era un hombre de
¿De los que hacen libros?”, se apresuró a preguntar
lentes, con más papada que pelo en la cabeza y segu-
una de ellas, no de tan mal ver y casi tan joven como
ramente más dinero que un senador de la república,
nosotros. “Sí, de Taxqueña”. “Aquí vendemos La familia
por el carro y las alhajas que le fuimos admirando has-
cristiana y todas sus colecciones de libros sobre pas-
18 El Búho
toral -continuó explicando la religiosa, antes de hacer
por ésas. Un día fui novicia”. Habló otra vez, suspiran-
la obligada pregunta-: ¿Qué andan haciendo por acá?
do. Al parecer, era la que mandaba en la librería “San
¿Adónde se dirigen, si se puede saber?”. Se interesó. “A
Pablo”. Más tarde les expliqué a los compañeros cómo
las misiones, madre. El padre Costamagna nos envía
era que yo conocía los nombres de los superiores y
al Soconusco. Allá vamos a vacacionar haciendo ado-
las actividades que los muchachos, allí en el seminario
bes... ¿usted cree?”. “¡Magnífico! -exclamó ella, aún
paulino, realizaban desde su arribo, durante la niñez
más interesada-. ¡Magnífico y adelante! El padre Costa
hasta su ordenación sacerdotal ya en la edad madura.
es un gran apóstol. Somos amigos, de vez en cuando
De modo que esa noche, bastante fría, la pasamos en
también nos visita. Qué bien que los envíe a esa región
la casa de las hermanas, donde cenamos a cuerpo de
de México. ¿Son novicios?”, volvió a preguntar. “Sí. Por
rey y -tal como se los había pronosticado- dormimos
eso mismo vamos. A los profesos les permiten ir a sus
en buena cama hasta que fuimos descubiertos por una
casas, a nosotros no”... “Lo sé. Lo sé. Yo también pasé
postulante que, mientras nos turnábamos la regadera
Francisco Del Castillo Lozano
de nuestra portada 19
de un baño que estaba en el otro extremo de la cons-
cuerdas, escobas y recipientes para recoger basura,
trucción, se había metido a revisar las pocas perte-
nos enfrentaron. “Mejor váyanse -clamó la superio-
nencias que llevábamos, encontrando de todo, menos
ra: una redonda y sonrosada alma de Dios, quien, al
vidas de santos ni sotanas: preservativos, revistas de
mirarnos en nuestros cueros, soltó un largo suspiro.
mujeres denudas, nuestros minúsculos trajes de baño,
¡Váyanse ya, por caridad, antes de que llamemos a las
visores, el rifle de diábolos, cigarrillos, bronceadores
fuerzas públicas!”. Y sí lo hubieran hecho. De no haber
y hasta una botella de tequila a medio consumir, ro-
sido por las edades que teníamos, seguramente hu-
bada al médico. Naturalmente que su hallazgo puso en
biéramos ido a parar a la cárcel con todos nuestros
alerta a la pacífica comunidad. Armadas con sartenes,
huesos. Pero nos vieron tiernos, sin malas intenciones; nada más con el afán de divertirnos. “Nos vamos, madre”. Murmuró Luis
Valdés, temblando. “Nos vamos”, repetí
yo, sin avergonzarme para nada. “Sí, nos
vamos”, agregó Lino Dorantes, guiñándole un ojo al Beltranejo, quien comenzó
a reír: “¡Ah, qué madres!… Ni hablar...
Nada más permítanos cubrirnos, ni modo
que nos vayamos así, nos lincharían, ya
ven cómo son de mochos los poblanos”.
“¡Tienen quince minutos para que se arreglen y desaparezcan de esta casa! ¡Ni un
segundo más! ¿Entendido?”. Exclamó la
mujer, quien voluntaria o involuntariamente volvió a suspirar, paseando su
mirada entre los cuerpos. “Correcto”,
otra vez tomó la palabra Ramiro Beltrán
Rosas. “Y no vuelvan a burlarse, criaturas”, murmuró ya más tranquila, apartándose de nosotros, pero sin desviar los
ojos. “Lo prometemos. Ésta ha sido una
emergencia. Gracias”. Se atrevió a con-
Hugo Navarro
20 El Búho
cluir el Beltranejo. De manera que antes de la una ya
jarles los restos de unos pollos que habíamos com-
íbamos hacia Veracruz en un camión de tablas, cele-
prado en Veracruz, antes de partir. La escena fue es-
brando la victoria y la ocurrencia. Ni siquiera habíamos
pantosa, casi se mataban entre ellos por una brizna.
almorzado. Después lo haríamos con toda libertad
“Desaparezcan -habló Ramiro Beltrán Rosas-. O estos
y a manos llenas, antes de subirnos al tren, también de
demonios nos engullirán también”. “Si se escapan
carga, que esa noche nos llevaría hacia Juchitán, ya en
-dije-. Porque de otra manera, no”... “Salten. Vámonos.
el estado de Oaxaca.
Dejémoslos antes de que otra cosa nos suceda”, insis-
Lo demás sucedió en el trayecto, durante la
tió. Fue cuando en el carro contiguo descubrimos el
madrugada. En el vagón sobre el que nos habíamos re-
letrero, “Circo Rey”, entre lienzos multicolores, barras
costado a contemplar el cielo, algo se empezó a agitar
de acero, cuerdas, rollos de alambre, vestidos de ar-
debajo de las lonas sobre la que habíamos acomodado
tista y enanos que cantaban canciones de amor bajo la
las mochilas. “¿Qué ocurre? -se inquietó Luis-. ¿Es-
luz de las estrellas, como para contrarrestar la enorme
cucharon? Parecen fieras”... “No lo sé, algo ruge allá
tristeza que el silbato de aquella locomotora iba re-
abajo, es verdad -le respondí, poniéndome de pie-. Es
gando por los pueblecitos tropicales. El tren continuó
como si este ferrocarril llevara leones”. “¿Qué?”, excla-
hacia Tonalá. Nada más alimentaron a los leones y a
maron los demás, levantándose también, impulsados
otros animales: varios camellos, algunas llamas y no
por el mismo susto. “Sí, ¡leones! Óiganlos”. Efectiva-
menos de una docena de caballos blancos.
mente, el carro se estremecía por los zarpazos y los
Fuimos a comer algo mientras llegaba el trans-
brincos que adentro de él daban las fieras. El hambre
porte que nos llevaría al mar. Recorrimos las calleci-
los había despertado. Nos olieron, nos sintieron al al-
tas del lugar y conversamos con todas las mujeres
cance de sus garras y querían comernos. Eran de un
y hombres, que, a esas alturas del amanecer aún no se
circo. Lo supimos en Juchitán. Para nuestra desgra-
acostaban. Al puerto de Salina Cruz arribamos en un
cia, al abordar clandestinamente el tren, coincidimos
camioncito verde que se llamaba El Tunco Loco, al filo
en el vagón donde llevaban también los animales. Eso
del mediodía. A esas horas, en que desordenadamente
fue todo. Saltaban con la esperanza de alcanzarnos,
soplaba el viento, el mar brillaba como un vidrio que-
sin lograr su objetivo, porque nosotros, al escucharlos
brado por el fragor del aire. Comimos en una palapa,
rugir, calculábamos bien el momento en que brincarían
junto a un río de flores y enredaderas primorosas; en
a arañar la lona con que iba cubierto el carro. Así nos
seguida se nos ocurrió irnos a caminar, entre las tor-
fuimos divirtiendo, jugando con las fieras, y al llegar
tugas y los cangrejos gigantes que nos salían al paso,
a la estación donde nos bajaríamos para de allí irnos
para presenciar el milenario aunque siempre nuevo
hasta Salinas Cruz, corrimos la cubierta para arro-
acontecimiento del atardecer hecho crepúsculo.
de nuestra portada 21
Fue entonces que las vimos. Allí estaban las tres,
todas aquellas mujeres allí cautivas eran secuestradas
como las sirenas de Ulises, nadando solas y bellas en
en otras poblaciones, para ser llevadas a ése y otros
una superficie de aguas y luces encendidas. El venda-
antros que eran propiedad de los señores Pola. Alber-
val lo había acercado todo: el cielo, el sol, las emocio-
tina era de Torreón; Rosa de Tlaxcala y Ana María de
nes de hallarnos en aquel sitio sin nadie, nada más
Pénjamo. Además, después de trabajar, las encadena-
nosotros y la selva. “¿Ya vieron? -preguntó Luis-. Ob-
ban. Y solamente les daban permiso de ir a bañarse a
serva, Leonardo Albor, échate ese taco de ojo”. Me dijo
la bahía para que las sales del mar les desinfectaran
a mí. “Sí. Ya veo”, respondí, aferrándome al suelo para
aquello tan buscado por una clientela compuesta de
que no me fuera a derrumbar el viento. “¿Y tú, Lino?
truhanes, pendencieros, borrachos comunes y presta-
¿Y tú, Beltrán?”. “No estamos ciegos ¡caramba!... Sí.
mistas de nivel. Viudos, escolares precoces y alguno
Allí están: son tres”. Dijeron. “Sí, tres hermosas niñas
que otro cónyuge de buen comportamiento. De mane-
para estos cuatro niños, ¡ahh!”. Hicieron bajo el enro-
ra que, a la noche siguiente, las conocimos en su ám-
jecimiento general de aquel ocaso. “Vamos a verlas,
bito de humo, gritos y pleitos en los que de inmediato
pues”. “Vamos a agarrarlas antes de que se las lleve la
sacaban las pistolas. Su historia nos conmovió pero
tormenta”... “A hablar con ellas. A que nos platiquen
no estábamos enamorados de ninguna de las tres.
una historia”.
Simplemente quisimos ayudarlas a escapar de aquel
En sólo quince minutos nos enteraron de su vida.
punto sin ley. Con ellas hicimos planes, fingiendo ser
Y aunque estuvieron con nosotros hasta que la oscuri-
sus clientes. El dinero que nos regaló el médico sirvió
dad barrió completamente los añiles, no se quisieron
para comprarles algunos tragos y caricias. “Entonces
fugar esa noche con nosotros, como les propusimos,
hasta mañana”, les dijimos. “Sí, hasta mañana”, res-
por temor a ser asesinadas. “Si nos escapáramos aho-
pondieron al servirnos y servirse la última copa con
ra. Si ya no volviéramos al Palmar de Ojuelos, nos bus-
nosotros, y cobrarnos los tragos y los besos. De mane-
can. ¡Son unos desalmados! Además, tienen espías en
ra que al día siguiente, en punto de las diez, de pie
todas las regiones. A quien no trabaja la estrangulan.
en la angosta carretera, esperábamos con ansiedad el
“Las visitaremos. ¿Están de acuerdo?”… “Claro. Si pa-
autobús que nos llevara a la ciudad de México. Ramiro
gan el consumo... Ése es precisamente su negocio. Si
continuaba apuntándole al conductor, y el muy bruto
quieren ayudarnos, vayan mañana al Palmar de Ojue-
hubiera sido arrollado de no haberse detenido aquél,
los y allí planearemos nuestra fuga”... “Iremos. De
justamente en el instante en que la turba de los enar-
eso no tengan la menor duda. Mañana iremos a bailar
decidos clientes y dueños del negocio estaba a punto
con ustedes hasta el amanecer”. Dijimos, mientras
de alcanzarnos.
ellas seguían informándonos cómo, desde pequeñas,
22 El Búho
-¿Qué sucede, muchachos? ¡Suban! ¡De prisa! -dijo
el hombre, abriéndonos la puerta.
-Nada, señor, que nos persiguen -respondió Beltranejo, ocultando el rifle-. Vinimos a cazar pajaritos y
esos señores se enojaron...
-Se nota -respondió el chofer, cuando ya había acele-
El camino fue largo. Y aunque todavía traíamos
dinero, el conductor no quiso nada.
-Déjenlo -dijo-. En México les hará falta. Seguramente van a tener que dormir en algún hotel. Les recomiendo El Perro Negro, en el corazón de la Merced.
rado el motor y estábamos fuera del alcance de ellos.
Pero no tuvimos que dormir en ningún hotel de
-Salimos a cazar güilotas y hallamos estas tres
paso, porque las muchachas decidieron regresar in-
-dije yo, ruborizándome-. Es de diábolos -enseguida agre-
mediatamente a sus hogares, no sin antes despedirse,
gué, señalando el rifle-. Para que nadie se preocupe...
llorando, de cada uno de nosotros, dándonos sus di-
-Siéntense por ahí. Así es la gente en esta costa
recciones, con la promesa de que en cuanto estuvieran
brava. Cuando no sucede de noche sucede de día, pero
con sus padres nos escribirían para invitarnos a ir a
es lo mismo.
visitarlas. Lo cual no sucedió.
Carlos Bazán
de nuestra portada 23
Rafael Junquera
T
res razones me hicieron aceptar la
presentación de este libro: la primera,
corresponder a René Avilés Fabila por
la gentileza que tuviera de presentar mi novela
Don Julián echa su gato a retozar de editorial
Nueva Imagen, hace algunos años; la segunda
por el tema que aborda en torno a los sucesos
de 1968, de los que no me siento ajeno y que
marcaran mi vida para siempre, y el tercer motivo porque tuvimos un amigo en común tan
convencido del triunfo del socialismo que se
marchó a la Unión Soviética para estudiar administración en campos de producción colectiva, doctorándose en esa materia. Me refiero
a Rafael Aguilar González, quien murió sin ver
cumplir su sueño.
EL GRAN SOLITARIO DE PALACIO, es una
novela sobre los acontecimientos de 1968, así
como su entorno político y social. Para muchos
José Juárez
24 El Búho
lectores quizá sea el único documento que les per-
Mención aparte merece, EL GRAN SOLITARIO
mita tener una idea de lo acontecido. Ello es expli-
DE PALACIO de René Avilés Fabila, obra que hoy co-
cable porque las referencias sobre esos hechos son
mentamos y a la que se le considera, a la distancia,
escasas, El periodismo mexicano, salvo contadas
como uno de los más serios esfuerzos por dar fe de
excepciones, careció de objetividad y profesiona-
ese movimiento.
lismo y no estuvo a la altura de las exigencias de
ese momento.
René Avilés Fabila nos dice en alguno de sus escritos: “Yo concebí el libro como un amplio mural.
Así que la literatura, también escasa por cier-
No se trataba de hacer una crónica novelada del 68
to, es la única opción que las nuevas generacio-
ni un testimonio, mi intención era repasar los cin-
nes tienen para conocer esos hechos que tanto
cuenta o sesenta años y ver que había terminado en
han marcado la historia reciente de México. Salvo
una parodia. Y algo más: equiparar a todo los gobier-
los estudios de Ramón Ramírez, El Movimiento Es-
nos “revolucionarios” con los tiranos latinoameri-
tudiantil de México, Parte de Guerra; Tlatelolco 1968,
canos. Crear a un dictador eterno al que cada seis
de Carlos Monsivais y Julio Scherer y El 68, de Paco
años lo transformaban dándole nueva apariencia y
Ignacio Taibo II, los libros que hablan sobre los
un programa distinto.” Su idea de hacer de todos los
acontecimientos de esos días son muy pocos. Así
gobernantes, uno solo, unificados por el atropello,
lo reconoce Gonzalo Martré, uno de los pocos ana-
autoritarismo y servilismo, le dio en su momento
listas que quiso ofrecer un compendio general que
una gran aceptación. Un solo hombre y distintas
recogiera con amplitud toda la creación literaria
mutaciones sexenales. El revolucionario, El caba-
sobre esa etapa. En su libro El Movimiento Popular
lleroso, El civilista, El austero, El viajero que nos
Estudiantil de 1968 en la novela mexicana a 50 años
promueve por el mundo, El guardián que nos pro-
de la tragedia, sólo destaca a Las Muertes de Aurora
tege, Todos infalibles y patriotas; Inmensos, epóni-
de Gerardo de la Torre; Los octubres del Otoño de
mos, fuertes como Hércules, de altos vuelos como
Martha Robles; La Plaza de Luis Spota, novela para
el cóndor andino, Conquistadores como Carlo-
congratularse con el gobierno, y que más le valiera
magno o Gengis kan, inquebrantables como Aníbal
no haber escrito nunca; Los días y los años de Luis
o como Juárez. Esta etapa del centralismo mandón y
González de alba; El 2 de Octubre no se Olvida de
adulador, pensamos que se había ido para siempre.
Antonio Velazco Piña, Amuleto del chileno Roberto
Señores debo decirles con profunda pena, como
Bolaño y La Noche de Tlatelolco de Elena Ponia-
en el cuento de Monterroso que hemos despertado
towska, como las obras más conocidas en relación
de un sueño guajiro y el señor presidente está ahí,
a ese momento histórico.
frente a nosotros sin moverse, sin haberse ido, tan
de nuestra portada 25
grande, tan sabio e infalible como ha sido siempre,
do su éxito económico y su estabilidad interna. En
y por si fuera poco ahora hasta copetón y gaviotón.
efecto, entre 1940 y 1968, en México se construyó
Si se pretende analizar el movimiento del 68
la base industrial que le permitió la consolidación
sólo en función de la rebeldía, el incumplimiento
de una gran clase media, se disminuyeron impor-
de un pliego petitorio y la reacción desmedida y
taciones mediante una política proteccionista de la
violenta del gobierno, no se llega muy lejos. Sería
industria nacional (todo lo opuesto a lo que ahora
difícil entender lo que pasó. No es tan simple, ni li-
se hace), se mantuvo uno de los niveles de inflación
neal como algunos suponen, no fue ocasionado por
más bajo del mundo, menos de un 3 por ciento, y
el enfrentamiento entre dos escuelas y la represión
el campo, con todos sus problemas, vivía una gran
que le siguiera. Es mucho más que todo eso, mucho
productividad, pero el mayor orgullo de la clase
más que el mismo pliego petitorio cuyo contenido
dominante era el crecimiento que el país tenía de
parece insustancial a la distancia. Destitución de los
un seis por ciento anual, además, claro, de una gran
jefes policiacos de la ciudad de México por haber
estabilidad política. Lo que no era poco comparado
iniciado la represión, Desaparición de los cuerpos
con el resto de los países de américa, que Vivían
de granaderos, Derogación del artículo 145 del có-
sumidos en golpes de estado, revueltas políticas y
digo penal a donde se tipificaba el delito de diso-
dictaduras militares.
lución social, El cese de la represión a estudiantes
Lo que no se decía es que esa estabilidad no
y centros de educación, Libertad a presos políticos
se debía a la plenitud de una democracia, sino pre-
y libertad a estudiantes detenidos e indemnización
cisamente a la suplantación de ésta por el autori-
a las víctimas de las distintas agresiones.
tarismo. La clave de nuestro sistema se sustentaba
Expliquemos brevemente el entorno en que se
en un partido político dominante, un férreo control
dieron esos acontecimientos. Sólo así podremos
de las instancias electorales y un sistema corpora-
apreciar y valorar la pretensión del autor de dejar
tivo, y de cuerpos policiales brutalmente eficaces.
constancia novelada de uno de los momentos más
Y por si algo faltara, un pleno dominio sobre los
dolorosos de la nación y ello nos hará valorar el
medios de comunicación. Dentro de este sistema
esfuerzo de René Avilés Fabila. No está por demás
que pretendía venderse al mundo como ejemplar,
exponerlo. Parece mentira que después de casi cin-
había grandes inconformidades. Entre enero y ju-
cuenta años se sepa muy poco de esos sucesos tan
lio hubo fuertes represiones que trataron de inhibir
cruciales en la vida de México
todas las protestas sociales. Se reprimió una con-
En la víspera de los acontecimientos que sacu-
centración popular que exigía la libertad de los es-
dieron a este país, México presumía ante el mun-
tudiantes de la universidad Nicolaita de Michoacán
26 El Búho
que permanecían presos desde que la misma fuera
fue el caso de mineros, telegrafistas, electricistas,
tomada por el ejército. En febrero, un zafarran-
médicos, y maestros. El gobierno, por su parte,
cho entre preparatorianos, provocado por porros,
justificaba su dureza contra las demandas laborales,
arrojó varios heridos y un muerto, y con las mar-
como una forma de propiciar las inversiones extran-
chas del 26 de julio, se generalizó la violencia. En
jeras y no ausentar a la industria que ya se había es-
marzo, Demetrio Vallejo y Valentín Campa que per-
tablecido en el país y que permitía nuestro llamado
manecían en prisión después de que se aplastara al
milagro mexicano. Esta situación permeaba a las
movimiento ferrocarrilero, se declararon en huelga
escuelas de educación superior y existía una estre-
de hambre con el apoyo de grandes núcleos socia-
cha interrelación entre ellas y el explosivo ámbito
les y estudiantiles. Las cárceles estaban atiborradas
social. Situación que inquietaba y ponía nerviosos
de luchadores sociales y de líderes obreros como
a los centros de poder que daban los últimos toques
resultado de la represión sistemática a los mov-
a los preparativos para la celebración de los Juegos
imientos por incumplimientos contractuales, como
Olímpicos que habrían de celebrarse ese año en
Mayra Armijo Ugalde
de nuestra portada 27
nuestro país. Poco se ha considerado pero la suce-
el colmo de la paranoia se juzgaba como comunis-
sión presidencial que ya estaba en puerta, sería otro
tas a toda organización que levantara la voz, o que
factor determinante. A escasos dos años del relevo
planteara cualquier demanda de mejoría salarial. El
presidencial había alguien a quien de forma par-
capitalismo, por su parte, trataba de presentarse al
ticular le interesaba enrarecer una atmósfera so-
mundo como la opción más humana y justa. Los
cial que le permitiera mayores posibilidades para
salarios y prestaciones en esa época eran altos si
acceder al poder. Se hablaba de Alfonso Corona
los comparamos con los actuales. Era una estrate-
del Rosal jefe del departamento del D.F., de Emilio
gia para aislar a obreros y empleados de la tentación
Martínez Manatou secretario de la
Presidencia y de Luis Echeverría Álvarez, secretario de gobernación. A uno
de ellos, en particular, le interesaban
ciertas condiciones de inestabilidad y
violencia que le hicieran propicia su llegada a la Presidencia de la República.
Los elementos externos que incidieron en el pensamiento de la época,
fueron diversos y ello explica, en cierta
forma, las conductas de ciertos sectores sociales. El maniqueísmo ideológico era lo dominante. No había más
que el mundo libre o el totalitarismo.
Economía estatal o libre empresa.
Frente a frente, potencialmente explosivas, estas dos concepciones de la organización social marcaron a la llamada
guerra fría. De acuerdo a su ubicación,
los países estaban alineados en uno u
otro bando. En el caso de México, la
sujeción al imperio, lo obligaba a reprimir a todo aquél que protestara y en
Pepe Maya
28 El Búho
comunista. Este modelo presumía el nivel de bien-
amén de su propia filosofía. Vivir hoy, a plenitud
estar que los asalariados podían alcanzar.
este día, era la consigna en una gran parte de ellos.
Otros factores de inquietud social que estaban
Los cambios contraculturales estaban presentes con
presentes, eran La Revolución Cubana; la interven-
el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comu-
ción americana en Vietnam, el creciente desacuerdo
nicación y la naciente fiebre por las drogas psico-
contra esa guerra por parte de amplios sectores
délicas, la revolución sexual, el feminismo moder-
en el mundo, incluyendo a los EE.UU; la lucha por
no y el arte que proponía una reivindicación del in-
los derechos civiles y la muerte de Martin Luther
dividuo frente al estado.
King; la paralización de Paris por el movimiento
La lectura de la novela de René Avilés me inquie-
de mayo de obreros y estudiantes; y las luchas por
ta. Me regresa en el tiempo. Me mueve por dentro,
la independencia en muchos países de África, que
trae a mi mente y a mis emociones todo cuanto
se sacudían del yugo colonialista, en especial la lu-
he señalado. Lo que relata en forma directa, como
cha en el Congo acaudillada por Patricio Lumumba.
crónica, o de manera sesgada, refleja, da cuenta
Por otra parte también impactaban en la juventud
de un hecho monstruoso que se dio en México, y
las luchas generacionales y el sentido de la existen-
que nos estigmatizó ante el mundo, vil y oprobio-
cia que se daba en el viejo mundo. La guerra que
so como la matanza de la Plaza de Tiananmen en
terminara en la década de los cuarenta había exigi-
1989, o el genocidio de Ruanda de 19 que dieran
do enormes sacrificios para la población europea.
a esos países una imagen detestable. Lo que ocu-
Esos sacrificios, en muchos casos, tenían que ver
rrió en Tlatelolco ese trágico atardecer, a pesar de su
con la cancelación de libertades y el racionamiento.
magnitud y de su enorme vileza, quiso ser ocultado,
La generación de la posguerra había reconstruido
junto con los cientos de muertos que cayeron abati-
su mundo con sacrificio y disciplina. Las nuevas
dos por las balas. Así hubiera sido con la complici-
generaciones decidieron ya no pagar ese precio tan
dad de los medios nacionales, y la prohibición que
alto. Querían vivir a plenitud sin ataduras a un pasa-
hicieran de la prensa extranjera, que era numerosa
do tortuoso y de falsos valores, ni estar sujetos a un
con motivo de la olimpiada, para no presentarse
futuro incierto. Querían un protagonismo en razón
a ese lugar, pero no contaban con la sagacidad de
de su juventud, no querían seguir teniendo al adulto
una periodista como Oriana Fallaci, quien estuvo
como modelo infalible a quien se tenía que imitar
en el lugar y fue testigo de aquellos sucesos que
a ultranza. Buscaban la identidad que siempre les
conmovieron al mundo y que ella diera a conocer.
habían negado. Por eso, en estos años, brota la cul-
En efecto, la crónica de esta gran mujer, herida por
tura, la moda, la literatura, la música de la juventud,
el impacto de balas que recibiera en esos aconte-
de nuestra portada 29
cimientos, circuló entre los más importantes periódi-
to, señala Avilés Fabila, el caso del hombre que se
cos del viejo mundo. Previamente, en impreso de
presentó con sus dos pequeños hijos y un cartel
mimeógrafo hizo circular en México su versión, sa-
que decía “Mi esposa no pudo venir: está enferma,
biendo que el silencio forzado nos impediría saber
pero aquí estoy yo con mis hijos”. Ese hombre, en-
la verdad. Oriana Fallaci, entonces dijo al mundo
tonces desconocido se llama Daniel Ponce Montuy
lo que nadie se atrevió a decir en México. Esta sin-
y era un pintor tabasqueño. Él me conto la forma
gular mujer tenía 39 años y era reconocida como
milagrosa como pudo escapar de aquel infierno.
heroína de la resistencia italiana contra la invasión
Las bengalas, los helicópteros, el fuego cruzado, los
nazi cuando sólo contaba con 14 años de edad. Por
gritos desgarradores, las expresiones de pánico, las
cierto, debo decirles que esta mujer ejemplar murió
ráfagas, el zumbar de las balas, el grito desesperado
en 2006 en Roma, víctima de cáncer, a los 77 años
de los heridos, el último aliento de los muertos, de
de edad, Oriana Fallaci, en el testimonio oral y Ma-
los cientos de muertos. Todo junto, como una nueva
rio Menéndez, en el testimonio gráfico, son las dos
versión del Guernica de Picasso. Estremece, lacera,
grandes fuentes que dan vida permanente a esos
nos despierta la rabia e impotencia de entonces,
hechos.
nos hace regresar a una pesadilla que no se borra
Avilés Fabila, en el capítulo 12 y subsiguientes
aun del recuerdo.
de su libro, hace un relato, casi cinematográfico,
La prensa mexicana dio cuenta de esa masacre,
del genocidio del 2 de octubre en la plaza de las
minimizándola, o haciendo creer que había sido un
tres culturas. Teje una crónica detallada, dramática
enfrentamiento entre los soldados y los enemigos
donde plasma las acciones del batallón Olimpia al
de México. El Universal decía en su página principal:
mando del Gral. Hernández Toledo y de las distintas
Tlatelolco Campo de Batalla. Durante varias horas
corporaciones policiacas que provocaran a las fuer-
Terroristas y Soldados sostuvieron Rudo Combate.
zas armadas para generar la agresión contra la
El Sol de México: Manos Extrañas se empeñan en
masa estudiantil. Ese atardecer, aquel lugar se con-
Desprestigiar a México. El Objetivo Frustrar los XIX
virtió en un escenario de dolor y de violencia, donde
Juegos. Novedades: Balacera entre Francotiradores
cientos de jóvenes, encontraron la muerte. Era la
y el Ejército. La Prensa: Balacera del Ejército con
respuesta brutal e inhumana que el gobierno daba a
Estudiantes. Excélsior: Recio Combate al dispersar
quienes creían que se podía aspirar a una sociedad
el Ejército un Mitin de Huelguistas. El Nacional:
más libre y democrática. Era el enorme precio que
El Ejército tuvo que Repeler a los Francotiradores.
tenía que pagarse. En la página 128, como prueba
El Heraldo: Sangriento encuentro en Tlatelolco.
de la gran participación ciudadana en el movimien-
Ningún encabezado reflejaba la realidad de los
30 El Búho
hechos. Cada una de estas publicaciones daba dis-
solemnemente al Gobierno Mexicano que repruebe
tintas cifras de heridos y en ninguno se rebasaba
la sangrienta provocación policiaca y militar, que
la treintena de muertos. Si bien esa masacre fue
reasuma el diálogo como lo piden los estudiantes
tergiversada por la gran prensa mexicana, no así
y que no destruya para siempre la imagen del país
por los grandes diarios del mundo donde salió des-
de Hidalgo, de Juárez y de la Revolución de la cual se
tacada en las primeras planas. Los más notables
dice heredero”. Clamor mundial inútil. La decisión
intelectuales franceses hicieron pública su pro-
de asesinar masivamente a estudiantes era una or-
testa por lo acontecido. Simone de Beauvoir, Jean
den presidencial y esa orden para nuestro sistema
Cassou, Claude Roy, Leo Matarasso, Jean-Luc
era sagrada y más que el reproche merecía la admi-
Godard, Jean Paul Sartre, Andre Kastier, Françoise
ración al Presidente y el aplauso. “Yo asumo la res-
Sagan, etc. Hermanándose con el pueblo mexicano
ponsabilidad de esos hechos y si de algo me siento
enviaron un enérgico telegrama al Presidente Díaz
orgulloso es de haber salvado a la patria ese día”
Ordaz, donde le decían en su parte final “... Pedimos
había dicho el Presidente. Y por si quedara duda,
Rocco Almanza
de nuestra portada 31
un año después, el 1ero. de septiembre, durante
de ellos, ¡Qué orgullo tener un Presidente así!, debió
su quinto informe de gobierno había reafirmado:
ser el clamor de aquellos ejemplares mexicanos.
“Asumo íntegramente la responsabilidad personal,
Quienes no hayan leído el libro de René Avilés,
ética, social, jurídica, política e histórica por las de-
les recomiendo que lo hagan. No le demos la es-
cisiones del gobierno en relación con los sucesos
palda a ese momento de la historia que nos ha to-
del año pasado”. Había mil 172 personas ese día
cado vivir. Si soslayamos esta etapa tan significati-
en la Cámara de Diputados. 1172 se pusieron de
va, sería muy lamentable, porque ello explicaría, en
pie y lo aplaudieron largamente. Algunos lloraron,
gran medida, los errores del presente. Deseo cerrar
otros lo hicieron con un nudo en la garganta. Gus-
mi intervención con la opinión del crítico italiano
tavo Díaz Ordaz, con voz trémula por la emoción no
Giussepe Bellini, quien señala que “El gran soli-
se cansaba de decirles: “gracias”, “gracias, señores
tario de Palacio concentra, con certeza y vitalidad
diputados”. ¡Qué espectáculo! ¡Qué emoción! ¡Qué
elocuente, una fuerte denuncia, un juego extraordi-
orgullo tener un país así!, debieron pensar muchos
nario de humor e ironía, una interesante propuesta
Peter Saxer
32 El Búho
de estilo y de estructura, por la vía de una ágil y
recientes. El crimen de la guardería de Hermosillo,
efectiva novela testimonial que con maestría logra
ocasionado por un incendio para borrar evidencias,
mezclar los mejores atributos de un escritor y perio-
el de los mineros sepultados en vida en Pasta de
dista en plena madurez.” Yo por mi parte agregaría
Conchos, La masacre de Aguas Blancas en Guerre-
que la obra tiene mucho de crónica mordaz e inci-
ro, en 1995, el Crimen de Acteal de 1997, en Chen-
siva, de sátira grotesca. Refleja, en cierta forma, el
alho, nos muestran al mundo como una nación de
espectáculo bochornoso, ruin y tragicómico de la
cínicos e inmorales, de asesinos despiadados que
vida nacional, de nuestra historia reciente.
no se detienen ante nada cuando se trata de preser-
Ayer como ahora, la impunidad sigue imperan-
var los privilegios borrar huellas o cobrar vengan-
do como un símbolo que nos es muy propio. México
zas. Seguimos con las mismas falacias, Los mismos
es el país de la impunidad. Hace ya muchas déca-
patrones de adulación a quien gobierna. Estamos
das que la amnesia parece dominarnos y nada nos
ante un grave proceso de desintegración nacional.
perturba, como si también estuviéramos muriendo
Nuestro cuerpo, el cuerpo de la república carcomido
en vida. El crimen vinculado a la democracia y a las
por la corrupción y la gangrena de la inmoralidad,
libertades, quizá tenga su arranque en la masacre
muere minuto a minuto ante nuestro propio aplauso.
de Huizilac, Morelos, a donde encontrara la muerte
Estos días Arturo González de Aragón, señaló que
el General Serrano y sus más cercanos partidarios,
las principales plagas que infectan a México, son: la
por oponerse a la reelección de Álvaro Obregón. Cri-
mala educación, impunidad, inseguridad, partidos
men que hubiera quedado en el olvido, de no haber
políticos, monopolios y el mal gobierno. No dejó
sido por Martin Luis Guzmán quien en su novela
títere con cabeza. Debe saber de qué habla. No es
La Sombra del Caudillo dio cuenta de esos hechos.
ningún guerrillero verbal. Durante muchos años fue
No menos conocidas son la masacre de Topilejo de
el titular de la Auditoría Superior de la Federación.
1930, donde se diera muerte a un centenar de vas-
Sé que este día, es un día de alegría por ser el
concelistas o el asesinato de más de mil almaza-
día de la Libertad de Prensa. No quiero echarles a
nistas en los años cuarenta para acallar a quienes
perder la fiesta. Celebren, siéntanse felices, pero
ponían en duda el triunfo electoral de Ávila Cama-
no olviden, 2 de octubre no se olvida, no debe
cho, así como los incontables crímenes para acallar
olvidarse.
a los seguidores del General Enríquez Guzmán en
la década de los cincuenta, quienes de igual modo,
ponían en duda el resultado electoral. Nuestro olvi-
*Se presentó en el Palacio legislativo de Xalapa, Veracruz, el
sábado 7 de junio.
do no sólo se remonta al pasado, sino a hechos
de nuestra portada 33
Marcos Winocur
Si el tiempo reuniera nuestra materia después
de la muerte, y nuevamente la ordenara
tal y como está ahora, y otra vez nos
fueran dadas las luces de la vida (...)
Lucrecio
D
I
ijo mamacita Naturaleza:
Saliste un día de la nada con el
compromiso de regresar otro día a la
nada. ¿No lo recuerdas?
¿Cómo que no sabes de qué estoy hablando? ¡Se trata del breve recreo conocido como la
vida! Las plantas, los animales, el hombre. Todos despiertan a la vida. La vida: un alinearse de
partículas inorgánicas sujetas a instrucciones y
dotadas de magia, magia denominada propiedades de la materia.
Pero yo no quiero regresar a la nada o lo que
sea. No será nada fácil convencer a Mamacita. Pero lo intentaré. Veamos. ¿Cómo el hombre volcó esa magia a su favor? ¿Qué practicar
Perla Estrada
34 El Búho
la cirugía, inventar el oficio de médico, en una pala-
estamos navegando en aguas metafísicas, es un no-
bra: invadir el recinto del cuerpo humano, confieso
ser que desde luego supone no-vida.
que se viene haciendo desde hace milenios. Segundo,
La mente se dispara, no la puedo detener. Preferi-
trasplantes de órganos, desde hace décadas. Tercero,
ría pensar en un suave helado de fresa o en una suave
la construcción genética, desde hace algunos años. Fi-
mujer, pero ya la mente está disparada, rechaza las
nalidad confesa: la longevidad. Finalidad secreta: aca-
tentaciones. ¿Cómo será no ver, no oír, no moverse,
bar con la muerte, no regresar a la nada.
mirarse sin ojos en un espejo sin imagen, no estar, y
Has sacado viaje redondo, me recuerda Mamacita
Naturaleza.
a pesar de todo continuar siendo? Lo curioso es que,
si bien no puedo imaginar mi propio no-ser, sí puedo
No me importa, no quiero.
concebir la muerte del otro. Ahí está su cuerpo, ten-
Pero si no duele.
dido en la caja, esperando el fuego. Ahí están sus ceni-
Ahí está el problema, no duele nada, ni me doy
zas, esperando la tierra. Y ahí está su ausencia. Está
cuenta, entro a una zona de insensibilidad para
su ausencia presente, es algo que se palpa, le pasa
después acabar en la nada.
a los otros, la muerte, un día están, al siguiente no, y
No es para tanto, se trata de un recaer en el reino
inorgánico, eso es todo.
la vida continúa.
Pero yo ¿dónde quedo? ¿Qué es eso de estar au-
Callé, me quedé pensando. ¿Qué es eso de recaer
sente y no estar en ningún otro lado? El lugar de donde
en el reino inorgánico? ¿Así disimula el regreso a la
me fui ¿cuál es? Ese lugar ¿se va conmigo o permanece
nada? A mí, que no me venga con cuentos. Una vez
“acá abajo”? Ese lugar ¿lo ocupa mi cuerpo desprovisto
reducido a polvo ¿quién irá a rescatarme? No, no y no.
de energía, es decir, mi cadáver, mis cenizas, mi nada?
Me rebelo contra Mamacita Naturaleza, perdónenme.
Porque recaer en el reino inorgánico, es una broma de
Me gustaría imaginar mi regreso a la nada pero no
Mamacita Naturaleza, no creo que nadie me reconoz-
puedo, no puedo entender qué será mi propio no-ser,
ca en el polvo o en la piedra o en el viento. Tampoco
es extraño, no logro ponerme en paz conmigo mismo,
al otro, es cierto. Pero de él está su presencia ausen-
quizá resultaría más adecuado preguntar: ¿cómo no-
te y su ausencia presente, tal vez sea un inútil juego
será mi propio no-ser? Y llegado a este punto, me pier-
de palabras, no encuentro mejor manera de expresar
do completamente, ya ni sé de qué estoy hablando.
las ventajas que tiene sobre mí aunque él tampoco a
Ser, no-ser, morir, dormir, son las palabras de Hamlet.
su turno, pueda explicarse su propio no-ser y sí pueda
Claro que en él tienen otro sentido: el ser es más bien
hacerlo con el mío porque yo, para él, soy el otro.
su deber ser dentro de la vida, enfrentar a los asesinos
Pero hay más. ¿Por qué? ¿Por qué la nada? ¿No
de su padre. Y aquí, en este diálogo con la Mamacita,
se trata más bien de el todo? Ese todo indiferencia-
de nuestra portada 35
do donde yo hacía precisamente la diferencia. Estaba
vida y de quitarla, y repartiendo apocalipsis a tontas
vivo. Pertenecía al reino animal. Era un primate su-
y a locas. En una palabra, la evolución, herramienta en
jeto a evolución. Así, era parte del todo más que de la
manos de Mamacita Naturaleza ¡nos dejó en posición
nada, diferenciándome cada vez más, de un individuo
de volvernos contra ella y de paso contra nosotros
a otro.
mismos! Pero nada dije y Mamacita Naturaleza retomó
Como si escuchara mi pensamiento, Mamacita
Naturaleza retoma la palabra.
la palabra.
Hijo mío, no tengas miedo. Tus cenizas serán echa-
Hijo, ya estuvo bueno, deja de intervenir en lo que
das al vuelo o en la corriente de las aguas. También allí
no sabes, ya estuvo bueno de andar curando enfer-
se encuentra tu hogar, dejarás lo orgánico para entrar a
medades, de cirugía, de médicos, de trasplantes... ¡y
lo inorgánico. Este deambular es conocido y se celebra
la construcción genética es el colmo, tu temeridad
desde remotos tiempos. El poeta Virgilio en su Eneida
no tiene límites, eres el clásico expulsado del Paraíso
así lo describe: “y la vida retrocedió a los vientos.”
que trata de recuperarlo a como dé lugar, atragantán-
Sólo que… pero déjame recordarte a Sócrates, el
dote con los frutos del árbol de la ciencia! Ya vimos qué
filósofo sin par. Condenado a beber la cicuta, declara
hiciste con tus descubrimientos en el campo de la ener-
a sus discípulos que ha descubierto algo maravilloso:
gía nuclear, ya lo vimos: Hiroshima, Nagasaki, Cher-
la muerte. Y la describe como una alternativa donde
nobyl, y el revólver atómico constantemente puesto en
“el tiempo íntegro no parecería más largo que una sola
la sien de la humanidad, claro, con abundante retórica
noche.”
en contra de las armas de destrucción masiva. Mira,
El agua o el aire, allí donde tus cenizas encuen-
te lo repito: mejor déjame hacer a mí, hasta ahora las
tran el nuevo hogar, sea durante una noche socrática,
cosas no me han salido tan mal que digamos, manejo
sea por mudanza instantánea, te serán generosos: han
una buena herramienta, ¿es que no has oído hablar de
de devolverte al mundo de los vivos. Entrar, es salir de
la evolución?
la piedra. Claro, desde la limitada conciencia plane-
Cómo no, la tengo muy presente: ¿quién sino ella
taria, que es la tuya, la muerte luce como el fin de
nos ha traído hasta el punto en que estamos?, nos ha
todo, o bien te encomiendas a un ser superior, cuyo
dado una reforzada inteligencia poniendo en nuestras
nombre escribes con mayúscula. No, chiquito, no. Te
manos torpes (ahí está Chernobyl, ahí Hiroshima y
insisto: no acaba de disiparse la energía de tu cuerpo,
Nagasaki) poderes tan peligrosos como la energía nu-
cuando ya estás de regreso al mundo de los vivos. ¿No
clear o como la clonación. Y de ahí hemos pasado a
me crees...? Pues, pregúntale a la piedra, al relámpago,
creernos dioses, cuando, con suerte, somos aprendi-
a los vientos, a las aguas, a tus futuras cenizas. ¿Y qué
ces manejando irresponsablemente la facultad de dar
te dirán? ¡Que ellos no traen reloj!
36 El Búho
Y si no traen reloj, no envejecen. Así que, vámonos.
de la cual se diga: ‘Mira, eso es nuevo’? Eso ha existido
¿No te convence? Pero mira que eres necio. No será
ya en las edades que nos han precedido. Aunque no hay
para ti otra cosa que el antiguo susto de ser inyectado,
memoria de las cosas pasadas, ni habrá tampoco me-
más que dolor sientes tu piel vejada, allí, allí mismo:
moria alguna de las cosas que sucederán después.”
donde un día de tu infancia decidiste depositar los
-Te invito a que lo leas nuevamente en el con-
miedos: las inyecciones... herramientas para curar, eso
texto de la Biblia. Y así, el domingo por la mañana,
dicen. Para ti, la mismísima muerte.
cuando unos pesados llamen a la puerta de tu casa,
-Y los miedos, ya sabes, se guardan intactos, y
recomendándote la lectura del libro sagrado, tú po-
luego, multiplicados, en plena actividad, te nublan el
drás contestarles “ya lo hago”. Y me dirás si las pá-
relevo: siempre conservarás el ser, harás
pausas en el existir. Es la milicia de Job, esperar todas las horas el relevo. Un día estás
aquí, otro no lo estás, un día vienes, otro te
vas, el futuro te ha traído y te traerá tantas
veces como no tienes idea. Tu existencia
es vertical como la coordenada del tiempo,
y horizontal como la coordenada del espacio. Ambas un día se encuentran, tú saltas
a la existencia y los relojes se ponen en
marcha.
-Mira, hombrecito. Déjame decirte
algo más. Cuando te quitas la soberbia y
aceptas que “todo es vanidad”, te vuelves
inteligente y tu cabeza dicta las palabras
del Eclesiastés, que más sabias no las
hay. Escucha, por favor. Escucha tu propia
voz: “lo que es, ya fue; lo que será, ya ha
sido (...). Lo que fue, eso será; lo que se
ha hecho, eso se hará; y acá en la tierra
no hay nada nuevo bajo el sol.” Y continúa
con esta pregunta: “¿Hay acaso alguna cosa
Luis Roberto García
de nuestra portada 37
ginas del Eclesiastés no te traen serenidad, en esto le
-Y algo más. Hablo del eterno retorno, no de la
damos razón a los predicadores del domingo y ya, que
reencarnación de las almas, no confundir. Del eterno
de una vez se vayan. En cuanto tú les haces el menor
retorno que pone límites a la evolución. En cuanto un
comentario, te sueltan un sermón... es parte de su tra-
evento se repite sin agregarse nada nuevo, la evolu-
bajo. Pero tú tienes otra milicia y callas y te atrincheras
ción cesa. No en general pero sí en determinada área
en Job: “Muerto el hombre ¿podrá volver a vivir? En-
del tiempo y del espacio, y todo entra a repetirse. Es el
tonces, todos los días de mi milicia esperaría la hora
eterno retorno donde la evolución no existe, ya nada
de mi relevo.”
va a cambiar. Todo seguirá cambiando, es la evolución
-¿En qué estábamos? Ah, sí. En que tú, hombrecito, de nada eres creador, eres repetidor de todo. Y la
ignorancia te protege. Pues, si recordaras lo que pasó,
conocerías lo que pasará, y eso, hijito, te quitaría las
limitada por el eterno retorno. Todo seguirá cambiando, nada va a cambiar.
Así dijo Mamacita Naturaleza. La quiero mucho,
pero, no sé, huele a gato encerrado.
ganas de vivir. La novedad, su descubrimiento, es lo
II
que te mantiene en pie.
Y ¿qué creen? Hamlet no se ha
ido y quiere saber de qué se trata,
si nuestro “ser” se relaciona con el
suyo, que significa vengar al padre,
castigar al asesino y usurpador
del trono, en una palabra: la acción comprometida. Y cuando el
“no ser” se confunde con el morir,
dormir, cerrar los ojos, dejar correr a la infamia, nada quiero saber del mundo, arréglenselas sin
mí. ¿Triunfa la infamia? No es
cosa mía, los espectros del pasado
no me conciernen, así sea el de mi
padre. Ya conocemos la decisión
de Hamlet.
Margarita Cardeña
38 El Búho
Lo nuestro difiere con la situación vivida por el
IV
joven príncipe. No nos debatimos entre dos actitudes
morales, donde el “ser” es el “deber ser”. No, lo nuestro
Sí, seremos lo que fuimos: polvo, pero “polvo enamo-
es el “no existir” atemporal: un sueño profundo como
rado”, al decir de Francisco Quevedo y Villegas. Cuan-
ningún otro, sin imágenes, donde el despertar es: el
do venas y médulas “serán ceniza mas tendrán senti-
existir de quien nunca ha dejado de ser, y que hace
do, polvo serán, mas polvo enamorado.” Si me propu-
entrada a escena armado de mente fresca, memoria
siera traducir el lenguaje poético al biológico, diría:
virgen, músculos a estrenar. Un volver a la vida, que es
esa tendencia de lo inorgánico a devenir en lo orgáni-
desmorir y más tarde será desvivir, volver a la vida, que
co; esa tendencia que se resiste a despedir para
es desmorir y... así por los siglos de los siglos.
siempre la vida, es el “polvo enamorado”. Tárdense
En fin, la inmortalidad con cortes. Y “lo demás es
silencio”, diría Hamlet.
lo que se tarden, mis partículas tienen cita conmigo.
Así es este juego del nunca acabar. La virtud del infinito, por su parte, se manifiesta en el movimiento
III
perpetuo, éste, padre del tiempo: todo se va y nada se
va, todo se acaba y nada se acaba, todo está y no está
Y bien, tengo las manos libres. Incluso para llevarme
pero nunca deja de ser, “nada se pierde, todo se trans-
de acuerdo con la ciencia, sus cifras son a tal punto
forma”, es la palabra de la Física.
desmesuradas, que equivalen a lo infinito para nos, los
La virtud del infinito, decía... Para tener una refe-
pobres terrícolas. Enunciarlas es relativamente simple.
rencia de lo finito no hay problema, suficiente con mi-
Darse una idea de las medidas que cubren, es ya otra
rarnos al espejo. Pero lo infinito... Una imagen ha ido
cosa. Entonces, digamos: cifras a la enésima potencia.
pasando de mano en mano, no, de cabeza en cabeza.
La vertical del tiempo me multiplica, contiene to-
De los griegos antiguos, Sixto el Pitagórico, unos cinco
das las posibilidades, entre ellas la que más nos inte-
siglos a. C., a los reflexivos de la modernidad, alre-
resa: nosotros mismos. En fin, prefiero la metáfora a
dedor de dos milenios después, como Thomas Brad-
las cifras, no me atrevo a intentar desplegarlas, tam-
wardine, Nicolás de Cusa, Blas Pascal, llegando hasta
poco computadora de por medio, me limito a darles
nuestro hoy. ¿Y cuál es esa imagen?
este trato: “a la enésima potencia”. Y sin embargo,
Ésta: el infinito es un círculo cuya circunferencia
tales cifras son posibles dentro de nuestra lotería cós-
está en ninguna parte y cuyo centro está en todas par-
mica. Más: son inevitables.
tes. La definición nos gana por su ingenio y originali-
Persiguiéndolas, llenaría primero un libro, luego
una biblioteca. Y no habría hecho más que comenzar.
dad. Además, toma una de las figuras más respetadas
de la Geometría, el círculo, gran señor de la perfec-
de nuestra portada 39
ción: todos los puntos de la circunferencia son equi-
XX, se consolida el principio de conservación de la ener-
distantes de otro llamado centro. Pero ¿qué ocurre? A
gía (y de la masa) al punto que Carl von Weizäcker, uno
pesar de un comienzo tan auspicioso, algo anda mal:
de los notables físicos contemporáneos, ha escrito en
hago centro en un punto y no llego nunca a describir la
la Biblioteca de autores cristianos: “no se conoce una
circunferencia, de donde el centro queda como punto
sola experiencia que, ni hipotéticamente, pudiera pre-
a secas, y el círculo se evaporó. En este ejemplo, cir-
sentarlo como falso”. Si la equivalencia entre energía
cunferencia y centro están reconocidos como los ele-
y masa enseña que todo es uno, el principio de con-
mentos constitutivos del círculo pero en condiciones
servación de la energía enseña que todo es siempre.
de imposibilidad. Y el centro en todas partes, que daba
Ambos son presupuestos del eterno retorno, ninguna
la impresión de ventaja, no había que ir a buscarlo vaya
combinación posible de los elementos del universo se
saber a qué galaxia, a la postre resultó un elemento de
escapa, ninguna se consume y desaparece para siem-
incertidumbre, como si estar en todas partes y en nin-
pre, sino que deja su sombra: muta en otra, y la combi-
guna fuera lo mismo en definitiva. Nos han timado. O,
nación que ha sido desplazada se guarda dentro de un
si se quiere, este juego geométrico ha demostrado una
sobre cerrado, custodia a cargo del Ser. A la espera del
cosa: la impotencia para describir lo infinito.
regreso, a la espera del llamado al juego del eterno retorno. Éste, cuando la mutación consiste en la muerte
V
biológica, es un entrar a la piedra y en el acto salir
a repetir la actuación, según discurso de Mamacita
Apostamos por él si se trata del gran animador de la
Naturaleza.
fiesta, el señor don Nunca Quieto, el señor don Movimiento. Nos retiramos del juego si la cuestión versa
sobre la extensión del universo, cuáles son sus límites,
VI
si los tiene o si es como el mentado círculo. Y votamos
decididamente por el principio de conservación de la
Y preside la contradicción. ¿Cuál? Ésta: sólo podemos
energía (y de la masa) pues nos entusiasma saber que
abarcar lo finito a condición de concebir lo infinito.
ni una sola de las escenas será omitida por extravío
Abarcamos lo finito: voy de aquí para allá, de la sala
cuando toque el eterno retorno, donde cada secuencia
al comedor, de Puebla al Bronx, de la Tierra a la Luna.
vivida hoy ya fue, e infinito número de veces fue e in-
Multiplicado el ojo por el telescopio, recibe el brillo
finito número de veces es.
de una estrella que estuvo situada a la distancia de
Veamos.
no sé cuántos años luz. Así, hay un área para el ir y
De Lavoisier en el siglo XVIII a Einstein en el siglo
venir dentro del sistema solar, otra área para percibir
40 El Búho
la presencia de astros lejanos, de distintas galaxias. ¿Y
Como aquel cartelito de la tienda: “Hoy no se fía,
luego? Se siguen áreas dando la continuidad al percibir
mañana sí”. Pero nunca llegaba el prometido mañana,
de nuestros sentidos. ¿Y tras de las galaxias? Nuevas
nunca aparecía el cartelito que dijera: “Hoy se fía”. Y al
y nuevas áreas... no podemos concebir la ruptura en
dueño de la tienda le bastaba con dejar puesto el mis-
el universo, sólo la continuidad. Incluso si al cabo de
mo cartelito un día y otro pues en realidad la leyenda
“los algos” nos envuelve la nada, esa nada ¿qué otra
debía leerse así: “Hoy no se fía, mañana tampoco”. Y la
cosa puede ser sino una distancia mayor entre objetos
serie de los días “de no fiar” se prolongaba indefinida-
celestes?
mente. Pero nadie podía asegurar que de pronto, en un
Así, lo finito a condición de concebir lo infinito,
acceso de locura, contagiado por las ideas del sobrino,
ni más ni menos que los números cardinales, según
el dueño de la tienda por fin anunciara: “Hoy sí se fía”.
la axiomatización de Peano: “el sucesor inmediato de un número es un número”. Que,
traducido al mundo de los objetos, da: la
sucesora inmediata de un área es un área
(de un “algo” es un “algo”, de un segundo es
un segundo). Es la sucesión de lo finito... que
no se acaba.
Es decir, lo finito es inconcebible si no encuentra su “más allá” en proyección indefinida. Es un mundo donde reina la continuidad
hacia lo desconocido. Así, no podemos apostar a que los objetos se prolonguen eternamente (en el tiempo) o infinitamente (en el
espacio) y tampoco los números. Para unos
y para otros, objetos y números, preferimos
el término de “indefinidamente”, que no nos
compromete, quiere decir: por lo que sabemos y deducimos de la experiencia, no
tienen fin. De ahí que nuestra certeza sea el
sucesor “inmediato”, sobre los mediatos nada
apostamos.
Luis Argudín
de nuestra portada 41
VII
más lo que está a la vista, la degradación del cuerpo,
que todo ese rollo. Y sin embargo, el eterno retorno
Es el eterno retorno que, sin embargo, no termina
no tiene trampas, claro, si aceptamos sus premisas
de convencer ni nos predispone a compartir el júbi-
base. Una, el carácter incesante del movimiento. Dos,
lo nitzscheano sino más bien su locura. El miedo,
el carácter finito de las partículas integrantes del cos-
como efecto cultural de la muerte, el miedo sordo
mos asequible. Dejamos de estar, dejamos de existir,
y sin pausa, alojado en las vísceras, no se calma con la
pero no dejamos de ser. Caemos del reino orgánico
promesa “sine die”, sin fijar fecha para el regreso con
al inorgánico, es la muerte. Caemos de lo complejo a
la historia del instante único vivido o “morido”. Puede
lo simple, es la muerte. Pero provisoria. Y a la manera
del príncipe víctima de un encantamiento,
llega un día el beso de la doncella para
dejar la forma de sapo y retomar el continente humano.
“Es un soplo la vida”, dice el tango. Y
no menos cierto -agrego-: es un soplo la
muerte. Y también, como alguien escribió,
“de la vida no saldremos con vida”, agrego:
de la muerte no saldremos con muerte.
Claro que no, el eterno retorno nos irá a
buscar a los confines del universo para ordenarnos, como a Lázaro:
- Levántate y anda.
Y de la muerte saldremos con vida.
Acatando desde luego el catálogo de modelos posibles de Mamacita Naturaleza. Allí
figuramos, somos el “homo sapiens sapiens”, alineados escalones arriba de
nuestros abuelitos los primates, escalones
abajo del marciano telepático, del ET tipo
película ET, del langostón modelo filmes
“Hombres de Negro” o “Día de la Indepen-
Loenel Maciel
42 El Búho
dencia”, etcétera. Por desmesurado que sea, el catálogo
modelos contenidos en el catálogo de Mamacita Natu-
es finito como finito es el número de partículas cósmi-
raleza, donde lo posible cobra existencia y deviene lo
cas y, por lo tanto, finito el número de combinaciones
real. Puede aquí cerrarse el razonamiento o todavía
posibles entre sí, por desmesurado que resulte.
ir más lejos. Veamos. En el infinito espacial todo está
Volveremos. Lo proclamaron Nietzsche y Blanqui
en el siglo XIX. Jubilosamente el primero antes de caer
sucediendo. En el infinito temporal todo ha sucedido
y todo sucederá.
en la locura, el segundo durante vacaciones forzadas
¿Volveremos, volveremos para que lo posible sea
después de la Comuna de París. Y lo habían adelan-
real? El mundo físico, que está a la base, se conduce por
tado los hindúes y los griegos antiguos, Platón y otros,
rígidas leyes como la ya mencionada: “nada se pierde,
la idea cautivó a Borges y no fue ajena a Engels si se
todo se transforma”. Y luego, cuando de lo general
lee el prólogo a su “Dialéctica de la Naturaleza”. Lue-
descendemos a los procesos de transformación, nos
go de afirmar “la sucesión eternamente repetida de
damos con que las estrellas siguen un determinado
los mundos”, cierra Engels el texto con estas palabras:
curso evolutivo y la ínfima mota de polvo también.
“por la misma férrea necesidad con que un día desapa-
Dentro de esas leyes físicas cabe el eterno retor-
recerá de la faz de la tierra la floración más alta de la
no. Pero se interpone Mister Tiempo. A ver, a ver, un
materia, el espíritu pensante, volverá a brotar en otro
chequeo. Ese doble mío del futuro ¿quién es? Por más
lugar y en otro tiempo.” Por su parte, la literatura y el
idéntico que a mí sea, es otro, hay algo de él que no
cine de nuestros días han dado cobijo al eterno re-
se puede reproducir: el lapso durante el cual yo existí.
torno. Kundera, el novelista, arranca su conocida obra
El tiempo, no conforme con hacernos envejecer, nos
La insoportable levedad del ser, con una prolongada
juega una mala pasada. A ver, a ver. Yo desaparezco,
reflexión sobre el tema. Por su parte, Tarkosvski, el di-
me ha tocado morir, preguntan por mí, no estoy. De
rector de cine, en su filme El sacrificio nos presenta un
cabeza, me fui al pasado. ¿Y quién podría descender
cartero culto de nombre Otto, quien discurre también
hasta allí, darme unos plumerazos quitándome el pol-
sobre el eterno retorno. Sí, es una idea que seduce, un
vo para una segunda vuelta? Dicho en forma tajante,
espermatozoide idéntico de mi papá idéntico ganará
nadie. Existí, ya no existo, punto. Todo podrá dupli-
idéntica carrera para fecundar idéntico óvulo de mi
carse, menos el lapso durante el cual existí. Con mi
mamá idéntica. Y colorín colorado, este cuento habrá
muerte, nos separamos, yo brinqué al pasado inmóvil,
recomenzado.
el movimiento a su destino incesante.
¿Cuál cuento?
Éste: un soplo de existir, un soplo de no existir... y
así de seguido en el eterno retorno de cada uno de los
Un solo hecho es suficiente para dar jaque al tiempo desde el pasado inmóvil y ningún hecho pone fin al
tiempo, a su destino incesante.
de nuestra portada 43
Manu de Ordoñana
L
a lengua es la herramienta que utilizaban los seres
humanos para conocer la realidad, hasta que alguien
descubrió su enorme valor como instrumento de domi-
nación. Se convirtió así en firma aliada de los imperios, para perpetuar la autoridad de la metrópoli, cuando, tras la conquista, las
armas perdían su poder disuasorio. En
nuestros días, la situación no ha cambiado mucho, aunque timbales y clarines
se hayan acallado para invocar su valor
económico.
Las hazañas bélicas del pasado valieron para que el castellano sea hoy
la segunda lengua más hablada del
mundo como lengua nativa, tras el chino mandarín —aunque nadie discute
la supremacía del inglés como medio
de comunicación internacional—, con
450 millones de usuarios (casi 500, si se
incluyen las personas que lo han aprendido como lengua extranjera), y una capacidad de compra equivale al 9 por 100
Jesús Anaya
44 El Búho
del PIB mundial. Es también la segunda lengua de comunicación en Internet.
Compartir lengua multiplica por cuatro los intercambios comerciales y por siete las inversiones provenientes
Estos datos imponen una reflexión sobre la naturaleza
del exterior. Eso explica el valor que el idioma español tiene
económica de la lengua, más allá de su condición de bien
para los que buscan trabajo. En Estados Unidos, el “premio
intangible de dominio público, ya que representa uno de los
salarial” por su conocimiento puede llegar hasta un diez por
activos más importantes que tienen los países que lo prac-
ciento. Las empresas ya saben lo que hacen: se estima que
tican para generar riqueza y ocupar a la población con sala-
esa capacidad de compra de los hispanos alcanzará niveles
rios mejor retribuidos. Así lo ha entendido Fundación Tele-
del 12 al 13% del PIB mundial, en un futuro no muy lejano,
fónica que, desde el año 2006, está patrocinando un amplio
debido a las perspectivas de crecimiento económico que se
estudio bajo el rótulo general “Valor económico del español:
prevén en el continente americano.
una empresa multinacional”.
El español es la segunda lengua más utilizada en las
Su lectura prueba que la influencia del castellano está
redes sociales (Facebook y Twitter) y la tercera lengua en
en alza. Se estima que, en 2030, el 7.5% de la población mun-
la web por número de usuarios. De los casi 2,100 millones
dial será hispanohablante (un total de 535 millones de per-
de internautas que hay en todo el mundo, el 7.8% se comu-
sonas), porcentaje que destaca por encima del ruso (2.2%),
nica en español, detrás del inglés y del chino, pero con un
del francés (1.4%) y del alemán (1.2%). Para entonces, solo el
potencial de crecimiento mucho más alto. El uso del español
chino superará al español como grupo parlante de dominio
en la red se ha multiplicado por ocho en el periodo 2000-
nativo. Si no cambia la tendencia, dentro de tres o cuatro
2011, mientras que el inglés lo ha hecho sólo por tres, debi-
generaciones, el 10% de la población mundial se
entenderá en español, dado que el crecimiento
demográfico en el ámbito hispano es más alto que
en el chino o en el inglés.
En Estados Unidos, vive la segunda comunidad hispana más grande del mundo —después de
México— y se espera que, en 2050, sea la primera,
con 132 millones de miembros, casi un tercio de
la población norteamericana, de los cuales, más
de un 70% utiliza el castellano en sus hogares.
Es además el grupo inmigrante que más mantiene
el dominio de su lengua a través de las sucesivas
generaciones y el que congrega más hablantes
adoptivos.
de nuestra portada 45
do a la incorporación de usuarios latinoamericanos, aunque
Hasta hace poco tiempo, el ICANN no admitía el registro
el nivel de penetración es todavía bajo, comparado con la
de dominios con la letra “ñ”. Ahora ya es posible, pero poco
media europea, por lo cual es posible que ese porcentaje del
útil, ya que los ordenadores del universo no hispano carecen
7.8% se acerque al 10% en unos pocos años.
de esa letra en sus teclados, con lo cual el acceso es más
Sin embargo, la autoridad del español no se corres-
complicado (Alt + 165). Los desvelos de la Real Academia de
ponde con su nivel de difusión. Siendo una de las lenguas
la Lengua no consiguieron evitar que, por razones económi-
oficiales de la ONU, es sólo la tercera en uso y no es idioma
cas, la Unión Europea aprobara en 1991 los teclados sin “ñ”,
de trabajo de su secretaría. En Europa, su importancia de-
un símbolo de identidad de la cultura hispánica en el mun-
clina, ya que tan sólo es la quinta más hablada en la Unión
do, a pesar de ser un sonido usado por numerosas lenguas,
Europea —junto con el polaco—, tras el alemán, el inglés, el
aunque con grafías de dos letras (“gn” en francés e italiano,
italiano y el francés. Ni siquiera es lengua oficial en la Corte
“nh” en portugués, “nj” en neerlandés, croata, serbio, finés
Internacional de Justicia, con sede en La Haya, cuyo estatuto
y albanés, entre otras). Es que la marca “España” está algo
dispone que sean el francés y el inglés sus idiomas oficiales,
devaluada, por encima de los Pirineos.
lo que pudo tener su justificación en el momento de su fundación, pero no setenta años después.
Este discurso laudatorio tiene una sola objeción, pero
muy importante: el poco respeto que tiene el español en el
Edgar Mendoza
46 El Búho
mundo. Porque ésa es la cualidad que hay que mejorar, la
una fórmula que ya adoptó en la antigüedad la lengua feni-
reputación del idioma, no para competir con el inglés —la
cia y todas las que vinieron detrás. A este alfabeto le sobran
lengua franca del mundo globalizado—, sino para consoli-
ocho consonantes, las tildes y la diéresis, para convertirlo en
darlo como la segunda realidad lingüística —dejando apar-
un instrumento acorde a los requisitos de Internet y facilitar
te al chino, por su singularidad nacional—, por delante
la lectura y su aprendizaje. De esta forma, su manejo sería
del francés, que todavía hoy goza de un prestigio residual
más simple que el inglés, lo que permitiría ganar usuarios y
de pasados esplendores como lengua diplomática.
consolidar con holgura la segunda posición internacional.
Para ello, sería necesario que los gobiernos afectados
¿Y la otra…? En la última etapa de mi vida profesional,
adquirieran conciencia de los beneficios que la lengua pue-
tuve la suerte de frecuentar ese hermoso país que es Brasil
de aportar a la economía de sus países. Se estima que el
y, más concretamente, el estado de Rio Grande do Sul y su
español genera el 15% del PIB y ocupa de forma directa o
capital Porto Alegre. Allí se habla un dialecto derivado del
indirecta al 16% de la población activa en España. A poco
castellano y el portugués que ellos denominan “portuñol”,
que se realicen actuaciones pertinentes para reconducir la
surgido de forma espontánea —luego he constatado que
opinión pública hacia su reconocimiento como bien cultural
también existe algo parecido en la frontera hispano—portu-
de garantía internacional, su peso en la economía tenderá
guesa de Extremadura— y muy fácil de entender. Lo utilizan
a crecer, paliando así los efectos de una crisis que todavía
habitualmente unos veinte millones de habitantes que viven
durará unos cuantos años. Argumentos que reforzarían las
en los cuatro países ribereños (Argentina, Uruguay y Para-
ventajas que proporciona la demografía los hay a montones,
guay, además de Brasil) del río Uruguay, como han podido
desde la calidad de la literatura escrita en castellano, hasta
comprobar los miles de hispanoparlantes que se han des-
su ubicación geográfica en un continente llamado a ser el
plazado a Brasil para seguir el Campeonato del Mundo de
contrapeso del gigante que emerge al otro lado del Pacífico.
Futbol que se celebra en este momento.
Pero hay más cosas que se pueden hacer. Una de ellas
Pues bien, se trataría de crear una lengua única que sus-
es la ortografía. Si ya en 1997, Gabriel García Márquez pro-
tituyera a las dos originarias con los numerosos elementos
ponía jubilar la ortografía en el discurso inaugural del I Con-
comunes que poseen y los más calificados entre los discor-
greso de la Lengua Castellana (Zacatecas, México), el año
dantes, incorporando los bellos sonidos de la lengua lusa a los
pasado, el escritor colombiano, Fernando Vallejo, se dirige
más rudos del castellano y las muchas voces propias con lustre
a las academias de la lengua para que el español deje de ser
de las lenguas autóctonas radicadas en sus territorios —tan-
un idioma “estúpido” y no siga cediéndole espacios al inglés
to en la Península, como en el continente americano— para
por no adoptar un sistema ortográfico basado en la fonética
construir el idioma más rico del mundo en cuanto a raíces
y no en la etimología.
y vocablos, adaptado a la era digital y consumido por 750
Su propuesta consiste en asignar un sonido a cada letra
y viceversa, mediante una relación biunívoca indestructible,
millones de ciudadanos. Ambas son lenguas próximas y también
lo son sus culturas. Creo que el proyecto no es un dislate.
de nuestra portada 47
confabulario
Miguel Ángel Muñoz
Sueño
Descubren las líneas
que escriben el silencio
sobre telas blancas
La tinta desciende
ráfaga de sueños,
que resbala entre hierros,
roquedales; incapaz de morir.
Fija su lugar:
el espacio, el tiempo, la memoria,
sol, día, noche.
verdad y sueño
que devora los mapas de la memoria.
Oswaldo Sagástegui
48 El Búho
S/t
Londres
Líneas
Londrés despierta el sueño
líneas con constelaciones
me detengo en la bahía
elegías conta el muro
deja su huella memoriosa
llamea el lenguaje.
Atraviesa
Silencio:
y
silba la noche
todo retrocede, se quiebra el tiempo,
cruza
las dunas del alma,
el poderoso vacío
que descubre esta ceguera.
gira en el aire,
me devora lentamente
Imagen perdida
con su invisible paisaje.
Ví, en la memoria, nocturnos paisajes,
ramas secas, luminosos alfaltos,
noche estrellada..
soplo de gravitaciones
Ignoro el camino
-lo secreto, lo impuesto, lo inerteno he descubierto el
ciego laberinto.
se fue
se quedó
volvió a la memoria.
Mar
El mar sabe
que con rocas
y arena se detiene;
al final acaba
destruyendo
un solo
punto.
Jaime Goded
confabulario 49
Juan Luis Nutte
-
Ah, eres tú, ¿por qué tardaste tanto, imbécil? -soltó Irina, su
talante era de resignación, como si ya no me esperara. Estaba
tan concentrada viendo el vapor de su taza de café que no advirtió
mi presencia hasta que besé su frente. Soltó un gritito. Su rostro se
contrajo como un entramado de telaraña; los músculos de su cuello, se tensaron como vergas de velero.
Desde el inicio de nuestra relación
fue claro su irracional terror a la impuntualidad, porque su añosa belleza,
podría colapsar en cualquier momento. Así, Irina, antes de aceptarme como
novio, sometió a prueba mi amor, puntualidad, paciencia y arrojo juvenil. Me
citaba en lugares remotos y salvajes.
Libré luchas con aborígenes y animales
feroces para llegar a ella; mis cicatrices
amplificaron su amor por mí. Los lugares conurbanos no fueron menos peligrosos: barrios de mala muerte, pique-
Juan Román del Prado
50 El Búho
ras, ciudades perdidas, mercados ambulantes, colonias
saldar su consumición. Debíamos salir de allí, cambiar de
populares, alguna estación del metro, pueblos tomados
ambiente. Llenar los pulmones con el oxígeno de algún
por la mafia en turno… Pero gracias a la disciplina marcial
parque recién regado. Pillar un beso, joven, espontáneo
adquirida en mis viajes y la devoción inquebrantable por
entre la arboleda. Salir. Andar… Pero las angulosas falan-
Irina, siempre llegué, maltrecho, con puntualidad inglesa,
ges de Irina mordieron la palma de mi mano, hundiendo
ansioso como cualquier guerrero que torna a su hogar,
las uñas. Por un momento me sentí culpable, conmovido y
a su patria, al cuerpo de su amada, a nuestras citas de
se me hizo más querida… Tenía la cara descompuesta, de
amor.
vieja desahuciada, cansada. Y me juré, asqueado e iracun-
-Ah, eres tú… ¡por qué tardaste…, imbécil! -me repro-
do, que jamás la haría esperar menos de un minuto.
chó, mascando las palabras, mandíbulas tensas, susurrante; sus manos yacían a ambos lados de la taza
de café, los dedos huesosos parecían artejos de araña
a punto de lanzarse sobre su presa; sus uñas, rojas,
limadas y rotundas como colmillos estaban dispuestas para la rapiña, un escalofrío recorrió mi cuerpo al
imaginarlas en mi rostro. Cada segundo que dilapidé
sin Irina emponzoñó una a una de sus células. La vejez estalló en su rostro, en su piel y en su apostura. Su
rubor se desperdigó en decenas de manchitas hepáticas, desmereciendo la frescura de su rostro. Tenía no
sé qué húmedo, fúrico y tristón en los ojos. Un rictus
apergaminado sojuzgó su candidez; debió haber retocado su maquillaje mientras me esperaba, mas su
cutis rechazó los afeites, sudaba agrietando el lienzo
de su rostro. Tenía un no sé qué fúrico, decadente y
ridículo en su semblante que trataba de florecer en un
mohín, como de muñeca antigua.
Y sin darle alguna explicación, resignado,
la
tomé de una mano, estaba muy fría y seca. Sentí ternura, piedad, era tan frágil. Quedaba la última espera,
la peor, la de la incertidumbre. Arrojé un billete para
Leticia Tarragó
confabulario 51
Ulises Paniagua
La Isla insoportable
Puerto de Eros, Archipiélago desconocido
U
na vez tocamos tierra para evitar el
contagio de la fiebre, Ella se encargó
de cuidarme. Cuando caí enfermo;
me asiló en su casa de cantera pulida, bajo sus
bóvedas mudéjares; entre los largos corredores
y las amplias habitaciones del palacio.
Me refugió en sus brazos ante un posible
fin; hasta que sané.
Agradecido, reí con sus bromas simples;
desnudé mi cuerpo entre sus sábanas; probé
sus muslos voluptuosos; besé su cintura breve;
aspiré perfumes y esencias de su piel, permaneciendo atento a cada capricho, a cualquier
urgencia suya por entrelazar nuestros cuerpos
en noches de gozo. Me olvidé de la tripulación.
A lo lejos miraba el campamento que mis hombres instalaron para erradicar la enfermedad,
sin que me importara su destino. La isla, sumida en un hondo letargo, parecía ejercer un
Leticia Ocharán
52 El Búho
efecto de indolencia en mi persona. Sólo podía en-
de su mansión, como cualquier cerdo que mar-
caminar mis sentidos a los sucesos mínimos que se
ranaba en sus pocilgas. Angustiado, le juré que es-
presentaban en la jornada: el graznido dolorido de
taba equivocada; que yo había dispuesto envejecer
algún papagayo; el canto misterioso de una sirena.
con Ella, dormir el resto de mis días en su lecho.
Por su parte, la servidumbre de la mujer era silenci-
Al oír mis palabras, se lanzó feliz a mis brazos, ur-
osa, discreta en extremo; lo que volvía al lugar más
giéndome a que no aplazáramos la eternidad; ro-
solitario, y a mis pensamientos, distantes.
gando le permitiera construir un gran sepulcro en
Habrían pasado dieciséis o diecisiete lunas de
el que nos emparedaran juntos. No dejé de alabar
encuentros incitantes y salvajes, de caricias dulces
la idea, de pedir que construyeran el mausoleo lo
impregnadas de incienso; cuando a Ella se le antojó
más pronto posible. Pero entre rejas, arrinconado,
hacer el amor en una hamaca que colgaba en la te-
tramé mi escape. Para ello comencé a hacer con-
rraza. Ardiendo ante la voluptuosidad de su cuerpo,
versación a una joven mucama, a la que no olvidé
me sumergí en los tatuajes de su piel bronceada.
describir la belleza infinita de tierras lejanas, pro-
Pero de pronto, en el momento en que nos
metiéndole la oportunidad de conocer el mundo.
fundíamos en el gemido prolongado del orgasmo, al
Al principio, se mostró hermética y evasiva; pero
contacto de la brisa proveniente de las playas, volvió
pronto se atrevió incluso a sonreír con coquetería,
la inquietud del océano a mi corazón. Después del
a espaldas de su patrona.
encuentro, mientras recargaba, dócil, mi cabeza en
Días después, valiéndome de un espejo lujoso
su vientre, me di cuenta que terminaría por volver-
que Ella hizo traer ante mis alegatos de higiene per-
me lento y perezoso entre tantos manjares y place-
sonal, conseguí comunicarme con mis hombres,
res que se me ofrecían. El mar, en cambio, tenía un
empleando un código de reflejos. La tripulación,
aroma tan particular e ineludible. Deseé entonces
con señas grotescas y aullidos, me hizo saber que la
dejar las camisas de seda fina, de brocados orienta-
fiebre había desparecido. Por la noche, con la com-
les, con el fin de perderme en la excitación del azar.
plicidad de la sirvienta, conseguí la llave de la jaula.
De manera gradual, Ella se dio cuenta. Me dijo
Mientras mi dueña dormía; deserté del lujoso cauti-
que la mirada triste me denunciaba; que por las
verio, al amparo de la luna.
noches, mientras dormía, no dejaba de confesar
Zarpamos bajo un sigilo absoluto. Contento,
mis fervores de navegante. Mandó construir una
abracé a cada uno de los sobrevivientes. Largamos
jaula de metal macizo donde me hizo encerrar. Con
el trapo y abandonamos el puerto. La joven no de-
serenidad aterradora, aseguró que yo le pertenecía,
jaba de agradecer, con euforia desmedida, que la
como cada bestia que se paseaba en los jardines
alejáramos de ese reino convencional. Llegada el
confabulario 53
alba, me contó despojándose de una pesada losa
taba, y el timonel fingía estar alerta, pero era evi-
de discreción, sobre la sospechosa longevidad de su
dente que sus pensamientos apuntaban lejos, más
antigua dueña: sugirió dotes oscuras y habilidades
allá de tablones, crujías, mares y cielo. Quizá em-
extraordinarias bajo su belleza sin par. También con-
pezaba a extrañar a alguna amante de turno en un
fesó el hábito resignado de la hermosa hechicera:
puerto lejano.
supe entonces que una vez ocurrida mi partida, Ella
Me acerqué al sextante que yo había colocado
caminaría melancólica hasta el patio principal, para
en cubierta por obsesión: el instrumento había per-
recargarse en la albarrada, suspirando por mi in-
dido rumbo o referencia. Acudí al astrolabio que
gratitud. Contemplaría, inmóvil, el rompimiento del
guardo entre mis ropas. También parecía haber en-
oleaje contra los cimientos del palacio; disfrutaría
loquecido. Seguro que el cuadrante y la ballestilla
del vuelo distraído de algún albatros. Luego volvería
tampoco serían de utilidad en ese momento.
a lo suyo: ansiosa, en su puesto, aguardaría la visita
No pude comprender. Caminé hacia la borda,
de un nuevo náufrago a su lecho, como lo había
alarmado. Entonces, justo en el primer fulgor que
hecho conmigo; como lo venía repitiendo, sin odios
emitían los rayos de sol, pareció abrirse una extraña
ni resentimientos, de marino en marino, desde hace
brecha. Una luminosidad diáfana y amplia me hizo
más de una veintena de siglos. Por mi parte, debo
cerrar los ojos. Al abrirlos, me quedé sin habla. Me
reconocer que durante tres o cuatro noches me
hallaba en un espacio tibio y pacífico, como si me
asaltaron sueños recurrentes donde me imaginaba
hubiese hundido en las aguas del vientre materno,
feliz a su lado. Y más de uno de mis marinos jura,
o en las posibilidades de un río puro, en el que se
que entrada la madrugada, me oía repetir su nom-
podía no sólo nadar, sino levitar entre las moléculas
bre sin recato: Calypso, mi hermosa Calypso.
del líquido, sin percibir ahogo o angustia.
Debajo de mí no había nada. Sobre mi cabeza,
El espacio y el desasosiego
tampoco. No podía percibir colores ni formas. Nin-
Fecha sin importancia
guna voz acudía a llenar mis oídos con quejas, con-
Entre proezas de navegantes, tuve conocimiento de
versaciones o griterías. Era un espacio sordo.
ciertas maravillas que despiertan el asombro entre
Flotaba en esa masa, navegaba sin que pudiera
los escuchas, y gran sed de aventura. Más lo que he
encontrar referencia a la cual asirme. ¿Cuánto tiem-
mirado hoy, si bien no puedo afirmar sea más sor-
po había transcurrido mientras exploraba la sen-
prendente que los episodios que otros refieren, sí
sación de extender mis manos buscando capturar
puedo garantizar inquietantes particularidades.
la luminosidad del sitio? ¿Un par de minutos, jorna-
Subí a la proa antes del alba. El gaviero dormi-
54 El Búho
das, algunos meses?
Era extraño, de alguna manera yo era yo, pero
unidad independiente. Arriba y abajo, adentro y en
era otros, y no era ninguno. De la misma forma
rojo, cerca, azul y eterno, espiritual y permanente.
en que mis pies parecían estar sostenidos por una
El Caos, la noche, la respuesta y la interrogante.
suave corriente de aire, y mi cintura se hundía en el
Volví en mí gracias a las picantes especias que
confortable y mullido espesor de una paca de eter-
empleó el contramaestre para recuperar mi con-
nidad. Me era imposible verme, pero sabía que mis
ciencia. Según algunos cálculos, cuando me encon-
ojos y mis dientes eran luz, y mis cabellos brillaban.
traron debían haber transcurrido veinte o veinticin-
Una sensación cercana al nacimiento, como per-
co minutos. Me había derrumbado sobre cubierta.
manecer dentro de una muerte serena para renacer
Algunos no creyeron mi historia. Me miraron
y volver a morir, al instante, y retornar a la vida;
como si hubiera bebido el vino de las barricas que
si tal fenómeno existe. Cada pieza ligada, en una
viajaban a bordo. Unos pocos atribuyeron el epi-
Javier Anzures
confabulario 55
sodio a la venganza de la bella Calypso. Pero otros
espíritus en espera de ser llenados por el cuerpo,
aseguraron que yo había topado con la Gran ballena
como si se tratara de un guante adecuándose a la
de luz:
mano. Sólo que en este lugar, era posible no sólo
-Es un animal curioso -comentaron-, similar a
usar un guante, sino muchos a la vez. Entonces
un rayo que acostumbra confundirse con la mañana.
uno descendía la escalinata de vuelta, satisfecho,
-Conoce cada detalle, desde los primitivos
enfundado en la vida de un monje franciscano,
cráteres y corrientes marinas, hasta la última planta
de un guerrero turco, de un recaudador, e incluso
que ha crecido sobre la Isla Fortunata.
de una doncella, en tiempos simultáneos.
-Es antiquísimo. Algunos aseguran que es un elemento del orden primero.
Tal era la historia que me exponía el contramaestre del barco, para mitigar el aburrimiento
-Los que sí creemos firmemente, vemos en la
de una tarde de navegación sin percance. Cada tres
ballena un símbolo de Jesucristo, como el león y
o cuatro frases, no perdía oportunidad de beber al-
el águila; los moros, sin embargo, la consideran
gún trago de vino, que le refrescaba el gusto y la
un puente que une dos mundos alternos.
memoria.
Desconcertado, agradecí el socorro y las refe-
-Ese lugar del que me cuentas, ¿dónde queda?
rencias que me brindó la tripulación; fueron amables
Podríamos visitarlo, desviar el curso sin que los
en extremo. Una jaqueca terrible se había apodera-
reyes lo sepan. Valdría la pena -susurré, en un tono
do de mí. Víctima del desconcierto, me encerré en
suspicaz que me hizo desconocerme.
el camarote, para meditar; al llegar, comprobé que
-No tendría caso, Almirante -contestó pensa-
la normalidad había vuelto al astrolabio. La jaqueca
tivo, el marinero-, cuando termine este relato usted
comenzaba a desaparecer; sin embargo, mi rostro
se dará cuenta del mentiroso oficio del mundo.
guardaba algo velado, un oscuro secreto, y en mi
cabello asomaban cuatro o cinco canas nuevas, que
no existían una noche antes.
Bebió un par de veces, para continuar una parte
de la historia que parecía dolerle.
-Mi mejor amigo y yo llegamos hasta ese templo, Almirante. Nos dimos nuestras mañas, emplea-
Leprosario
mos la fuerza, sobornamos y pactamos para con-
-Ascendiendo ciento trece peldaños se llegaba al
seguir la ubicación exacta. Al llegar, subimos con
templo de fustes dorados e indescifrable frontón,
prisa, llenos de ansiedad.
donde varias vidas son posibles. En los amplios
“Más no era como lo habían contado: dentro,
corredores, dentro de las gigantescas salas, en las
las habitaciones y los pasillos se desquebrajaban
habitaciones remotas, colgaban las ánimas, los
en sus pinturas vegetales. No había almas colga-
56 El Búho
das ni guardadas en estantes. Lo que sí había era
abandonamos el lugar, dejamos atrás y sin gloria
un montón de leprosos, arrastrando su miseria por
los ciento trece peldaños que gobiernan el acceso y
cada rincón de ese santuario. Sus lamentos calaban
la salida. Nos dirigimos una mutua mirada de des-
en el alma del viajero, como un recordatorio de que
precio, y partimos por caminos distintos. El templo
cualquier búsqueda de multiplicidad o permanencia
había destruido nuestra lealtad.”
eterna, no correspondía a los humanos. En el lepro-
-¿Y no te interesa volver a buscar ese espacio?-
sario algunos habían perdido narices, orejas, e in-
insistí, con una curiosidad que se comenzaba a tor-
cluso dedos. Sus rostros hinchados, sus miembros
narse insana-. Tal vez los leprosos hayan dejado el
tumefactos y ese olor a rancio que despedían (no sé
templo, y las ánimas están de vuelta, colgadas en el
sí a causa de la enfermedad o motivado por largos
mismo sitio que antes ocupaban.
periodos sin higiene), despertaban repulsión.”
-No -concluyó el contramaestre-. Estoy conven-
“¿Quiénes eran ellos? ¿Cómo habían llegado
cido de que se trata de una leyenda estúpida, un
al templo? ¿Existían las almas que juraban habi-
ocioso embaucamiento. Años después, en Palos, me
taban allí, y algún leproso se había adueñado de
enteré por boca de una prostituta, que mi compa-
ellas para infectar con sus permutaciones el lugar?
ñero regresó al lugar sólo para hacer arder el tem-
¿O habíamos sido víctimas de una broma malsana,
plo. Le prendió fuego a su propia decepción y a la
y tal leyenda era la invención de un campesino ler-
incertidumbre misma. Si los leprosos alcanzaron a
do que se estaría divirtiendo a nuestras costillas?
salir, es algo que desconozco. De lo que estoy con-
La incertidumbre es una daga que desangra la es-
vencido, es de que maravilloso o no, ese lugar era
peranza, con lentitud. Nadie puede sobrevivir a la
lo más cercano al ojo de un demonio. Algo maligno
incertidumbre.
lo habitaba.
“Cuando comprendimos la futilidad de nues-
Dio el último trago y pidió permiso para reti-
tra exploración en ese edificio, comenzamos a re-
rarse. En evidencia, contar la anécdota le había in-
ñir. Sacamos los puñales y nos lanzamos uno so-
comodado. Cuando se marchó, me encaramé en la
bre el otro con intenciones homicidas. Era como si
borda de estribor para ver chocar las olas contra
respiráramos un aire de maldad entre esos muros,
el casco de la embarcación. Sólo quedó grabado en
en su peste. Sin embargo, éramos hábiles en la lu-
mi oído el incesante oleaje, como un eco persistente
cha cuerpo a cuerpo, y no pudimos hacernos ver-
en su multiplicidad y durante un largo periodo.
dadero daño. No un daño corpóreo, desde luego,
porque nuestra amistad había muerto a partir de
asestar el primer golpe. Presas de la desesperanza,
*Tomados del libro Bitácora de una navegación efímera de
Ulises Paniagua.
confabulario 57
Roberto López Moreno
H
abía sido una situación bastante difícil. Hasta le oí decir
por televisión que en sus años de cronista no había visto
algo igual. Será que sucedió del otro lado del Atlántico,
pero desde aquí, desde Bristol, hasta donde me llegaban las noticias directas de Londres, nunca había leído algo igual. Yo,
quien escribo estos párrafos,
he oído decir a más que muchos, que nunca habían sido
testigos de algo igual. Había
un eco que repetía colectivo
desde todos los rumbos: “nunca habíamos visto algo igual”.
El pueblo entero se había
levantado enardecido, en el
desquicio que da la furibundia
absoluta. “Ni un campeonato
más en nuestro país”, la consigna en ese tono remachaba
los oídos brasileños, pero habían ido más allá de las oceáPedro Bayona
58 El Búho
nicas distancias y más acá, hasta los latires profun-
se perdió toda posibilidad de poder hacer la narra-
dos de los pechos, oceánicos embravecidos. “Ni un
ción fidedigna de lo sucediendo.
campeonato más”
Después, cuando aclaró un tanto la atmósfera,
Las protestas se extendían por las espirales
se supo de la increíble venganza de los poderes te-
del vertiginio y estallaban en los mercados, en las
rribles, el incendio total del Amazonas complicó aún
estaciones del “metro”, en las entradas de los es-
más las cosas. Una parte vital del planeta había sido
tadios, en las plazas públicas, en todos los sitios
dañada de muerte como desquite de los perversos.
propicios para las concentraciones masivas. “Ni un
El cerceno eran cenizas. El planeta había quedado
campeonato más, ni una farsa más, ni un ultraje
manco. Los organizadores del engendro repugnado
más a la inteligencia del pueblo”. El grito se repetía
con el fin de no quedar en el total ridículo decidie-
en los parques y carreteras, por eso fue rebotando y
ron ese año donar la Copa. Pero, se había llegado a
creciendo hasta las demás ciudades. Al poco tiempo
tanto que, silenciosamente los equipos concursan-
ardía ya en el país entero. “Estamos en contra de la
tes en el torneo empezaron a emprender el regre-
burla” se oía a veces; “estamos contra el desfalco,
so a sus países. Todos se hacían disimulados y re-
el despojo, el abuso, el fraude” a veces se oía. Pero
gresaban cabizbajos a sus lugares de origen. Nadie
siempre se oía, veces y veces.
volteaba “ni un pelo” la mirada para mirar siquiera
“No más circo”. “No más circo”. ¿Pero todo
a la Copa amada (hubiera intentado algún poeta).
un pueblo arrebatado por la ira iba a poder contra
Qué sigilo aquel, uno a uno regresaban los silentes
los oscuros poderes que dominan el planeta y sus
grupos, nadie quería la donación… o quizá sí, pero
más oscuros intereses? De nada sirvieron las huel-
no se atrevían a aceptarla. Entonces fue cuando
gas en el metro, en los centros laborales, en las
los eternos perdedores vieron llegado su momen-
universidades, entre los empleados de los comple-
to. Siempre hay un momento del momento. Nunca
jos empresariales. Entonces la ira creció en acen-
se había visto algo igual (el cronista). Fue cuando
tos desmedidos: “No queremos ni un fraudulento
la Selección Verde de Futbol vio dar un categóri-
Campeonato Mundial de Futbol más en nuestra
co vuelco a su destino. Fue el año en el que ganó
patria”. “Ni en el mundo”, se oían otros ecos. En
la Copa Mundial. Un país (en Bristol, en Huixtla,
mis años de cronista, de la vida, nunca había visto
en las principales ciudades del mundo, se repetía su
ni oído algo igual. Fue cuando se cerraron más y
sonoro nombre) había alcanzado por fin su dicha
más los caminos de un diálogo desde antes imposi-
más anhelada. En un punto del planeta la cohetería
ble. Y hubo un momento sombro, sombro, sombro,
hacía revolotear en las alturas a un ángel que se
más sombro aún, y todavía más sombro, en el que
desparramaba dorado de orgullo y alegría.
confabulario 59
Rafael Martínez de la Borbolla
M
usa:
Desconozco los motivos que te impulsaron a to-
mar tan drástica decisión, únicamente me dices que
no te sientes contenta, que no puedes amar y que no estás acostumbrada a que te quieran.
Conforme a tu correo, pasé al
departamento para recoger las cosas
que dejaste y me topé con aquella foto
en blanco y negro. Sí, la primera que te
tomé apenas te conocí; en ella apareces seria, bella, solitaria y triste. Sentada en la mesa de aquel restaurante
que tanto te gustaba, con una jarra de
clericot ya casi vacía y una copa a medio consumir. Destaca el color negro
de tu pelo así como la blancura y finas facciones de tu cara. Al acercarla
me enfrenté de nuevo con ese color,
otra vez oscuro, pero ahora de tus
ojos, que me cautivó desde un princi-
Alonso
60 El Búho
pio y que expresan una alegría contenida y cierta nos-
Así fui viéndote crecer, intuyendo que en algún
talgia. Tanto tu semblante como la soledad del vino
lugar existías y que tarde o temprano te encontraría.
delatan una vieja congoja.
Todo lo que tenía que hacer era esperar el momento
Las cosas no son como solían ser, y probable-
y abrir bien los ojos mientras te hacías mujer entre
mente nunca lo fueron. Hoy al fin me atrevo a decirte
los azares de tu destino errático; ya fuera tomándo-
que no te conocí en aquella fiesta donde físicamente
te una copa de oporto por el sur de la Ciudad, entre
nos encontramos, antes ya te imaginaba; la primera
los vendedores de sueños y promotores de fantasías,
vez siendo un niño, cuando acudí con mis compañeros
asomada a una ventana sin porvenir, vestida de largo
de escuela a una muestra internacional de fotografía
en una fiesta de empresarios poderosos, sumergida
y ahí estabas tú plasmada en una imagen. Eras una
en una bañera llena de champaña, aprendiendo foto-
niña de aproximadamente cinco años de edad que ju-
grafía en Milán donde conociste a muchos hombres
gabas a las brujas en un jardín de alguna construcción
que no te amaron o cazando rinocerontes desinflables
virreinal, estabas rodeada de rosas multicolores, lle-
rosas en las selvas de Kilimanjaro. Mientras tanto yo
vabas un vestido violeta. Brincabas estática y reías a
siempre buscándote sin encontrarte, siempre lo mis-
carcajadas...
mo durante años y la niña envejecía sin merecerlo y yo
-Algún día la conoceré- pensé.
sufriendo en soledad.
Te volví a imaginar en una fotografía no recuerdo
Y así continué perdiendo la noción del tiempo,
dónde, cuando ya siendo una adolescente regresabas
porque la distinción entre pasado, presente y futuro es
a casa con uniforme de colegiala, cargando tus libros
pura ilusión y siempre al final, yo imaginándote, so-
y con la mirada altiva que presumen los que aún no
ñándote, queriéndote tocar como el virtuoso músico
han tropezado.
toca a su amado instrumento. Y como si la vida fuese
Te visualicé nuevamente iniciando tus experiencias
un tren, yo desde mi asiento, atento, vigilándote desde
mundanas, cuando estabas por cumplir veinte años,
la ventanilla. Pero el tren lleva su velocidad y como la
los cuales celebrabas bailando con el novio equívoco
vida misma, mientras envejecemos más se apresura el
a bordo de un crucero extraviado entre la niebla. Era
tiempo, por lo que era inevitable perderte de vista.
tu tercer novio. El primero pasó sin pena ni gloria, el
Había momentos en que tu rostro se desvanecía
segundo fue un atractivo violinista que te había sedu-
con el ritmo del viento, pero el saberte en alguna pa-
cido sin amor entre la muchedumbre en ayunas que
rada me daba alivio.
esperaba para cantarle a su santidad el Papa. ¡Ja! Aho-
Así fue hasta que por fin, en uno de los vagones
ra se encuentra penando en algún lugar de Europa por
iba la niña interminable de mis sueños convertida en
tu desamor.
una mujer divorciada, llena de cicatrices que probaban
confabulario 61
el haber vivido y muy diferente a como la había imagi-
final sólo somos polvo de estrellas en un diminuto
nado, no obstante me turbaste.
punto azul del Universo y que estaremos vivos por una
Pastoreabas el olvido con tu avasallante persona-
fracción de segundo en el tiempo real, en este mundo
lidad, sabiendo que cualquier tristeza imaginada es
que llamamos vida ¿Por qué entonces no darle a la
igual de dolorosa que la verdadera. Creyendo que el
vida una oportunidad? Y sí, me lo has dicho, sé que
amor es una guerra, por lo que jamás te quitas la ar-
encontrare a alguien más, pero no serás tú, ¡no será
madura. Quisiera entender el motivo que te impide ser
la niña de mi fotografía!
feliz, ¿qué te impulsa a conspirar en tu contra musa
mía?
Es curioso como nos aferramos al pasado, mientras esperamos nuestro futuro. El destino no espera a
¡Necesito salvarte! ¿Pero de quien o que? ¿Que-
nadie. Estoy muy cansado, iré a dormir, y soñaré que
rrás?, ¿Sabrás que podemos escoger lo que sembra-
cuando despierte la garrafa de clericot de la foto esta-
mos, pero estamos obligados a recoger lo cosechado?
rá llena, la copa a medio consumir, tu semblante son-
¡Esa eterna batalla entre lo que uno quisiera que fuera
riente y que estarás tú dormida abrazándome y yo en
y lo que es! Desearía descubrir qué nutre tus miedos
silencio velaré tu sueño.
y destruirlos uno a uno para que comprendas que al
¡No te vayas! ¡Aquí estoy! ¡Regresa!....
Carmen Parra
62 El Búho
Roberto Bravo
Cada arroyo lleva sus propios peces
Las horas y los días también.
Toco la puerta de esta mañana
Y la canción del amanecer que un ave canta
Presupone un sol hermoso.
La existencia quieta, silenciosa
Fluye en instantes sin viento que remueva la vida
El Destino flota como el pensamiento
Antes de retomar su camino.
Ángel Boligán
confabulario 63
Yurazzi
E
cho de menos que me digas que no soy una buena para
disfrazar las cadenas del alma… hoy aquí, tú y yo nos perfumamos los dientes para el comienzo de una nueva jugada
donde las monedas se han dejado atadas a las vanidades, vanidades
de las que nunca seremos seguidoras, ni fieles ni menores.
Por eso es que he de estar fijándome que no nos persigan todos
esos ladrones de luces o los consumistas más grandes de presentes.
Entonces, cuando llueve el manto
oscuro sobre nosotras arrojo las
plumas de mi sexo sobre tus bragas de vidrio y de hierro. Extendidos
en el frío los círculos que escupo y
que alucino, cual senos elevados en
mis palmas. Ya me absorben tus dedos, me someto a ti, ahí esas cosechas; y te volteas y me vomitas en el
rostro todos tus dulces frutos.
64 El Búho
Yurazzy
Así se desarrolla el idilio en nuestro colchón,
mis escándalos que se han tornado a teatro com-
viejo de cuerpos que ya han trasmutado. Recio me
prado con seis centavos que te dejé en la bolsa de
aviento, te caigo y te oprimo, te quiero afeitar la sal
la desdicha. Rotas e interrumpidas cada una de las
y sofaldarte los labios para maquillarnos un franco
barbaries que esa mujer de aniquilada franqueza se
paisaje de pastos amarillos que beban el agua con
impuso a detonar cuando las funciones gratis em-
la que viven estas flores desnudas que fuimos reco-
pezaron a rodar entre las pestes... sucedió que ya
giendo tras un huracán en la piel tuya y en la piel
no volvimos a encontrar el reparto que se le asignó
mía.
a este drama.
Extraño que se descarguen en mí las
imágenes cuando se abren las casas de las
gusanas y se les renuevan las alas a las ranas. Con toda la fantasía del viernes se mantiene oculta la curiosa palabra mientras que
llegamos hasta un lunes y nos mordemos los
pensamientos. La facilidad de ir describiendo cada una de las cosas que he de pintarte
cuando me invites a mí a ir contigo al campo,
a reventar de suelo blando y de frescura infantil, aquel campo donde te has desnudado
completa frente a los enanos arbustos sin
pensar que tal vez yo te observaba desde otro
local de ramas.
Antes entre mis personajes, se fermentaban todos los modregos matadores de
primaveras, solo menudos mutiladores
de frescura, anestesiándome la boca con una
migaja de viento que carecía de miel y que
desmintiéndolos con los sostenes en las manos de sus corrientes se gozaba enteramente. Finas las hierbas y puras tus gotas que se
desgarran de tus ojos que ya no son ojos, y
Carlos Bazán
confabulario 65
Benjamín Torres Uballe
En el silencio
Génesis de vida es el sonido férreo en tu silencio,
en tan delicados ojos bonitos donde te sigo viendo.
Melodía jubilosa, con voces de niña, tu corazón palpita,
apretujado, callado, en mis ansias que dominas.
Pareces una parvada de tulipanes blancos
en los sosegados y perezosos andares del alba.
Tu belleza inocultable, reina acrisolada,
se guarda a tiempo, con mis manos.
Cantas como ave ligera que, en la callada seda
del regocijo, vibra,
que escondida en una concha sublime del mar recela.
Desbordantes las virtudes, con ellas juegas, señoreas,
liberas;
Aída Emart
66 El Búho
tus lágrimas sucumben para siempre, en la noche, con la
bruma.
Claridad tanta en nuestros mundos
que tiritan los minutos,
cuando la marcha obscura
Eres inmaculada libertad, al parpadear la sangre;
es vencida por la arrebolada luz
juegas feroces los instantes, en los amores nuevos de
de tus senos que perduran.
mañana y tarde.
Desatas firme los albos hilos de la tierra entonces,
Olas del silencio están aquí, mirando,
y tu presencia yace aquí, en el silente espacio de mi alma
al igual que el Sol
joven.
la cordillera sinuosa de tu cuerpo,
y yo deambulo extraviado,
Perfume
viviendo sólo para amarte.
Bebo lentamente el manantial
del travieso perfume de tu ondulado cuerpo.
Vivo trepidante en la espiral finita,
donde se junta el cielo, despacio, en el rejuego.
Vértigo
Tañe la vida en la insaciada tarde,
en este vértigo en que voy buscándote en mi sangre.
Ahora se queda el otoño joven en mi casa, en tu vientre,
La noche se mueve a tiempo,
en el complejo eterno de tus ojos de piedra, de jade.
Henchidas de silencio estremecen, como delicado viento,
en el sereno continuar de mi alma, y de la mente.
La necesidad, mujer, eres tú; de vivir, de amar, de existir.
De estar aquí, eternizándome en el milagro de tu canto.
las pasiones fascinantes, los anhelos vigilantes.
A partir de necesarias horas doradas somos resplandor de
Aves circundantes se agolpan impacientes,
Sol.
en tu sexo.
Y necesitamos nada; a excepción de Dios, aquí lo somos
Guardan agitados aromas virginales, como fuego.
todo.
Y yo, te beso, te deseo, permanezco.
Razones tengo en las palabras, y motivos nunca a explicarlas.
Largas y espesas, igual que púber arboledas,
tus piernas nacaradas me abrazan, me arrebatan.
Sé que al mirarte entro en colisión, es refundar lo
inadvertido.
Por ti he desandado el camino, desnudado mis cansadas
Llueves en mí,
tu rumoroso caudal me extravía,
me estremece, me enloquece.
manos;
fustigado la soledad, la ansiedad; hoy entiendo sólo que te
[amo.
confabulario 67
Besas mi corazón y cuánto lo celebro, porque renaces,
Nada pedimos de sueños lejanos, son dolor e innecesarios;
tus latidos pronta reflexión, coincidencia en que te abrazo.
tu clamor es como rumor, suave brisa en nuestros labios.
Tú, tanta libertad en que me entrego, a veces paz, a veces
Eres tiempo vivo, estás vestida de paciencia, virtud en plenitud;
fuego;
igual que hierba fresca de septiembre, vidas juntas que
simplemente mi verdad, luz universal en que te llevo.
amanecen.
Tantos sueños perennes son placer, claros fulgores de
luna;
están escritos con diamantes, con un don, en tus ojos de
aceituna.
No es preciso correr más rápido que el tiempo.
Hoy somos eso tú y yo: verdad, vida y nuestros cuerpos…
Marzo
Me rindo, ¡sí!
Es tan obsceno el verde perfecto de tus ojos,
y no puedo más ya enfrentarme indemne a ellos.
Hoy claudico en el hechizo inmoral de tu belleza,
me atrapas en el acometer perverso de tus besos,
ventajoso, igual que el sol claudica puntual entre
murmullos.
Mis brazos te buscan en la avidez febril de la incipiente
tarde,
te quedas ahí, cual doncella guerrera en la gloriada luz de su
victoria.
Entonces no, el tiempo no existe…
es sólo obligado cómplice fugaz
a la consumación etérea que vence los sentidos,
Enrique Zavala
68 El Búho
de este sortilegio tuyo, tan audaz, tan esperado…
Pareciera a simple vista que el México del siglo XX comenzó con la
Revolución, sin embargo la realidad es distinta. Otros son los defectos
de la dictadura de Porfirio Díaz, pero en su largo reinado se llevaron
a cabo muchas de las obras que impulsaron al país. Justo Sierra, por
ejemplo, creó las nuevas maneras para que la educación y la cultura
avanzaran. En las postrimerías del siglo XIX, nace la generación que
será clave a lo largo del siglo XX y que hasta hoy, ya arrancado el XXI,
siguen siendo señeras. Hablamos de la generación del Ateneo de la
Juventud, donde militaron intelectuales de la talla de José Vasconcelos,
Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán, sin duda el mayor novelista mexicano. Asimismo nacieron figuras como Vicente Lombardo Toledano que
fue un político destacado, creador de instituciones.
Todos ellos se formaron y vivieron en una Ciudad de México
pequeña, de proporciones modestas y con apenas medio millón de
habitantes. Elena Garro, nacida alrededor de 1917, la recuerda como
un lugar encantador, bello, apacible, con poca gente y, además, generosa y buena. La rodeaban pueblos bellos, de recia personalidad como
Coyoacán, Tlalpan, San Jerónimo, San Ángel, Xochimilco, Milpa Alta,
Azcapotzalco y Tacubaya, por citar los principales. En algunos de ellos,
las familias pudientes tuvieron casonas campestres, sobre todo al sur,
donde el clima, los ríos y la vegetación hacías los entornos más gratos
y plácidos.
Coyoacán se convirtió en un paraíso para artistas e intelectuales. Allí vivieron Diego Rivera y Frida Kahlo, Salvador Novo y Dolores
del Río.
Hoy esa misma ciudad se hizo una terrible aglomeración de
millones de personas que la hacen atroz. El cemento ha eliminado los
palacios, la vegetación y los ríos fueron entubados una vez convertidos
en avenidas de aguas negras.
Hemos seleccionado este trozo de historia sobre todo para recordar con nostalgia la belleza perdida. De ciudad modesta y encantadora
se transformó en una macro urbe llena de problemas imposibles de
resolver. Nos queda ver antiguas fotografías amarillentas, imaginar el
Zócalo con fuentes, palmeras y flores y contemplar al monstruo lleno
de vendedores ambulantes, basura, caos vial, manifestaciones y mítines, destrucción de edificios antiguos y el mal uso de otros que han
quedado a merced de la “modernidad” y de la torpeza de las nuevas
(Archivo coleccionable)
José Rojas Garcidueñas
En esa época, todo el sistema político y social del régimen, que presidía el General Porfirio Díaz, había rebasado
la culminación de sus posibilidades e indudablemente había
ya iniciado una decadencia, envuelta en muy complejas condiciones, que sería funesta para el propio régimen y para la
nación; pero esto, que hoy el historiador y el estudioso de la
autoridades.
El Búho
LA CIUDAD DE MÉXICO
COMIENZOS DEL SIGLO*
H
acia el año de 1900, una gran parte de la generación como solemos decir, y aun del mismo
grupo de quienes luego habrán de ser “los del
Ateneo de la Juventud”, entonces entre la adolescencia y la
juventud, empieza a asomarse al mundo y a la vida del país
en las calles de la capital, y a su cultura desde los bancos y
bajo los arcos de la Escuela Nacional Preparatoria. Por ello
es conveniente hacer referencia a tales escenarios.
Luis Argudín
para la memoria histórica época percibe claramente, entonces, como siempre ocurre
cambios que, precisamente, la generación entonces joven
en toda iniciación de un cambio histórico, era incompren-
iría a realizar.
sible para casi todos, y sólo algunos percibían los síntomas
Lo que menos había cambiado, en las últimas décadas
de un desgaste político que habría de acentuarse con gran
del siglo, muy probablemente era la agricultura —base
rapidez, y muchos, pero sin voz ni posibilidad de expresarlo,
de la vida económica—. Apenas si en algunas regiones
sentían más o menos claramente la necesidad de cambios
de cultivos industriales y de exportación: el algodón de la
en las estructuras que sustentaban la vida del país.
Laguna y el henequén de Yucatán, tenían algunas técnicas
Pero no eran aparentes los signos de decadencia y, por
modernizadas, créditos y prosperidad. En el resto del país
otra parte, había, hechos y realidades de progreso y moder-
la vida agrícola seguía igual, y probablemente empeorando
nización en la vida diaria de la ciudad, en comparación
en muchas regiones, por el incontenido aumento de latifun-
obvia con lo que la misma había sido a lo largo de ese siglo
dios, creados y multiplicados como directa consecuencia de
XIX que terminaba.
las leyes liberales de la Reforma, que entregaron los bienes
Seguramente esas modificaciones eran menos perceptibles, o muchas veces no existían, en el resto del país, salvo
de comunidades: religiosas, indígenas, ejidos de pueblos, a
la propiedad individual ilimitada.
en tres o cuatro capitales de provincia. Porque si las estruc-
La minería, que desde el estallido de la guerra de
turas e instituciones permanecían inalteradas, en otros
Independencia decayó mucho y luego siguió con altas
sectores como en el comercio, las comunicaciones y, sobre
y bajas —minas en boranza y vetas que desaparecen o se
todo, el aspecto superficial de la vida social y cotidiana,
“emborrascan”— al final del siglo XIX estaba pasando por
estaban teniendo cambios muy considerables en contraste
una etapa de crisis con graves consecuencias. Innovaciones
con lo que fueran apenas quince o veinte años antes. Y esos
técnicas, sin duda necesarias y en cierto modo económica-
contrastes, a veces contradicciones, estimulaban oscura,
mente benéficas para el negocio, fueron las instalaciones
secreta y subconscientemente, como diríamos hoy, a otros
de mazos movidos por electricidad, para triturar y moler
el mineral, así como el nuevo sistema de beneficio de la plata por
el procedimiento de cianuración,
que permitía el aprovechamiento
de minerales de baja ley o sea
los que contenían proporciones
más bajas de metal. Pero todo ello,
que aquí apenas se alude, al substituir por máquinas lo que antes se
hacía a mano y con mulas guiadas
por hombres (como la amalgama
en los patios de las haciendas de
beneficio), produjo el desempleo
de gran número de operarios y la
extinción de lo que había sido un
renglón económico importante,
subsidiario de la minería: la crianza y comercio de los animales que
Carlos Bazán
II El Búho
en el viejo sistema eran fuerza motriz. Además, también
técnicos, administrativos y propiamente periodísticos que,
nuevos medios de transporte mecánico rápidamente substi-
al decir de todos los conocedores del asunto, fueron esos
tuyeron, en ese fin de siglo, al tradicional acarreo animal de
nuevos métodos la iniciación del periodismo moderno
los minerales, en bruto y refinados, eliminando ese cambio
en México. El año siguiente, 1897, desaparecieron tres
a los criadores, tratantes, arrieros y empresarios, que antes
periódicos tradicionalmente importantes: El Monitor
percibían y se distribuían muchos ingresos en la explotación
Republicano, El Siglo XIX y El Partido Liberal. Es indudable
de tantos aspectos económicos del transporte por animales
que, también en este campo, se liquidaba una etapa histó-
de carga. No ha sido estudiado todo eso, pero es indudable
rica y se iniciaba otra diferente.
que influyó, no poco, en la alteración de la economía en las
Con tales recursos para viajes y comunicaciones, las
regiones mineras, agudizando necesidades y carencias de
noticias, los periódicos, revistas y libros del extranjero, lle-
considerables núcleos de población rural y semi-rural.
gando en mayor número, ponían al país en relación y cono-
La alteración o cambio más notable que estaba ocu-
cimiento con un panorama extraordinariamente más vasto
rriendo en la República, al filo del año de 1900, era en las
de hechos y de ideas, provocando una corriente de cambio
comunicaciones y transportes, ocasionado por el funciona-
y renovación, de la cual, la generación que entonces fue la
miento de los ferrocarriles. Aunque proyectados e iniciados
primera en poder asomarse, desde joven, por estas nuevas
cincuenta años atrás, por diversas causas los ferrocarriles
ventanas, fue la del grupo del Ateneo la que primero pudo
(salvo alguna excepción), sólo fueron quedando estableci-
aprovechar, como lo hizo, para ver ellos mismos horizon-
dos, en funcionamiento importante y eficaz apenas en la
tes más lejanos y luego cimentar y fomentar la revolución
década de 1880 a 1890, más o menos, en que la capital,
ideológica de México.
centro político y económico y la región del altiplano, núcleo
productor y consumidor principal, quedaron comunica-
***
dos, en forma definitiva, por las vías férreas, con el Golfo
de México por Veracruz y Tampico, luego con el Océano
La ciudad en que vivía esa nueva generación, esta ciudad
Pacífico por Manzanillo y Salina Cruz y, sobre todo, con los
capital de la nación, tenía por entonces medio millón de
Estados Unidos de América por las ciudades fronterizas y
habitantes, aproximadamente, contando a quienes vivían en
aduaneras de Nuevo Laredo y Ciudad Juárez.
los pueblos próximos como Tacubaya, Coyoacán, Mixcoac,
Así pues, en las dos décadas precedentes al año de
San Ángel y Tlalpan, así como Azcapotzalco, que eran
1900, desaparecieron la arriería y los lentos carros de trac-
pequeñas poblaciones suburbanas, pero no inmediatamen-
ción animal, para el transporte de mercancías, y también las
te unidas a México. Ésta, era una ciudad que apenas había
diligencias y otros carruajes para el transporte de pasajeros,
comenzado a rebasar formal y decididamente el cuadro
substituido todo ello por los ferrocarriles, prácticamente
de la vieja ciudad colonial, un poco por el Sur y más por el
entre todas las ciudades de principal y mediana importancia
Poniente, y su aspecto en general y en muchos detalles iba
del país. Coincidía ese cambio interno con más intensas y
cambiando considerablemente en esos años.
rápidas comunicaciones internacionales: mayor frecuencia
Hasta entonces, la inmensa mayoría de las casas
de barcos en Veracruz, servicio mejor y más extenso de los
habían sido de una sola planta o de dos: planta baja y
telégrafos y hasta del cable intercontinental.
un piso superior, con amplio patio en seguida del zaguán
También, y en parte por lo anterior, el periodismo
y otro segundo para servidumbre, cocheras, caballerizas
tradicional se transforma y renueva a los finales del siglo
y servicios comunes, con vastas azoteas que, a pesar de los
que moría: en 1896 comienza a publicarse El Imparcial,
alterados niveles de los pretiles, prácticamente comunica-
edición de la mañana, y El Mundo, edición de la tarde, bajo
ban manzanas enteras. Aquella vieja y hermosa ciudad, con
la dirección de Rafael Reyes Spíndola, con nuevos aspectos
perfil de torres y cúpulas barrocas y horizontes de lagunas
para la memoria histórica III
próximas y grandes montañas lejanas, aquella ciudad rápi-
dad es que tal estilo no prosperó mucho en México (salvo
damente desaparecía y se transformaba.
notables excepciones, como el Teatro Nacional, hoy Palacio
Así las nuevas casas, por rumbos del noroeste y el
de Bellas Artes, y el interior de la casa de la familia Requena,
poniente: colonias de Guerrero, de Santa María de la Ribera,
hoy supérstite en el Museo de la ciudad de Chihuahua);
en terrenos de los señores Flores; en San Rafael, terrenos
pero sí hubo, poquísimas restan, fachadas con los marcos
de la familia Valenzuela y antiguo rancho del Cebollón.
de puertas y ventanas en ondulantes siluetas y molduras de
Amplias residencias familiares y también nuevas casas
formas vegetales y balbones y rejas de listones semienrolla-
de vecindad y para alquilar por pisos, como se decía en
dos, tallos y hojas, como un lejano eco de aquel arte “fin du
España; casas “de productos”, como justamente empezaron
siècle” que aún vive en muchos rincones y rejas de París y
a llamarlas, en lenguaje de negocios, los administradores,
en el delicioso museo que fue casa habitación del arquitecto
abogados e instituciones de créditos, que participaban en
Barón Víctor Horta, en Bruselas.
ese nuevo renglón financiero.
Desde luego —y ello es obvio—, de ningún modo las
Naturalmente, en lo arquitectónico surgieron nuevas
anteriores líneas pretenden ser historia de la arquitectura
formas y técnicas: se abandonaba el calicanto, substituido
de la ciudad, ni en su forma más elemental; sólo han queri-
por el ladrillo, ya constructivo, ya ornamental, de mejor
do indicar, como todo o lo más de este capítulo, el momen-
calidad, cubriendo las fachadas; los apoyos eran de hie-
to de cambio y transformación que fue el ambiente citadino
rro: columnas de los corredores, viguetas para los techos,
en que vivía y se formaba la generación que allí pasó su
por lo cual los muros podían ser menos gruesos; la planta
adolescencia y primera juventud.
principal se levantaba sobre un sótano, a veces utilizable, a
Si las habitaciones, el vivir doméstico, se transformaba,
veces inútil en sí mismo, pero que aislaba de la humedad
era lógico que lo hiciera, con más alcance, la propia ciudad,
frecuente por los altos niveles freáticos de este fondo del
en sus servicios que determinaban y conformaban la vida
valle, antigua laguna. En lo decorativo y ornamental tam-
cívica y social de la ciudad.
bién se daban nuevos estilos: las jambas y dinteles de puer-
Uno de los más graves problemas de la ciudad de
tas y ventanas exteriores seguían siendo de piedra, pero se
México fue siempre —y, por desgracia, sigue siendo, pero
las adornaba con labrados, no en relieve como el barroco
lo actual no es cosa de explicar ahora—, lo relativo a sus
virreinal, sino al contrario, dibujos hundidos o esgrafiados,
desechos de aguas negras y su aprovisionamiento de agua
muy discretos y elegantes. En los muros interiores se empe-
potable. Mientras la población de la ciudad fue bastante
zaron a utilizar molduras y adornos de estuco, dejando el
reducida, aquellos problemas se fueron resolviendo más
yeso en blanco y, muy pocas veces, fileteado en oro. Los
o menos dificultosamente, pero sin excesivas complica-
vidrios de las ventanas y de las puertas interiores solían
ciones, pero éstas ya eran graves a los finales del siglo
tener adornos de dibujos grabados químicamente, imitan-
pasado cuando, como ya se dijo, la población andaba
do esmerilados, y a veces había ventanales con técnica de
por los quinientos mil habitantes. Nuestros abuelos, digo los
emplomados y vidrios de colores, todo lo cual lo surtía, de
que ya eran adultos al filo del 1900 conocieron bien, y nos
la mejor calidad; la casa Pellandini, cuyo expendio estuvo
platicaron de ello, aquel horror del paso diario, o a veces
muchos años en la hoy avenida Madero, más o menos
terciado, de la “pipa”: un gran barril, montado en un carro
frente al actual Hotel Ritz. De esas casas, con tales caracte-
tirado por viejas mulas que, anunciado por una campanilla,
rísticas todavía quedan, cada vez menos, ejemplos aislados
iba recolectando lo que de cada casa en él vertían, todas las
y fechadas entre 1875 y 1900, en rumbos como Santa María
malolientes aguas de lavado y fregado y todos los desechos
y San Rafael. Las más modernas —dentro de la época a que
de nuestra sucia miseria humana. Cuando el paso de “la
me refiero—, hacia 1900 y pocos años después, llegaron a
pipa” tuvo fin, con toda razón los habitantes de la ciudad
tener influencias del llamado “art nouveau”, aunque la ver-
dieron gracias a la administración porfiriana que los libra-
IV El Búho
ron de aquel espectáculo y tales olores. Pues, en la última
de 1890, nos dice el historiador citado que también había,
década del pasado siglo, los estudios que el Ayuntamiento
de México encomendó al ingeniero Roberto Gayol empeza-
para el alumbrado público “500 mecheros de gas, 1,130
luces de trementina y 123 de aceite”.1 Ya es de suponer
ron a ser realizados, construyendo varios colectores gene-
que esos faroles, tanto los de aguarrás como los de aceite,
rales, con sus atarjeas laterales, contribuyendo todo a un
que al anochecer iban siendo encendidos, uno por uno, por
gran canal de desagüe del valle de México, primero por las
los serenos del barrio, eran un pobrísimo alumbrado y peor
compuertas de San Lázaro, entonces ya en las afueras de
en las noches de aguaceros y viento. Pero, al filo del nuevo
la ciudad, y luego a través de sesenta kilómetros hasta el túnel de Tequixquiac y salir, fuera
del valle, al río de Tula, afluente de otros que,
sucesivamente, van a dar al Golfo de México.
Las obras de este sistema fueron inauguradas
en marzo de 1900.
De modo concomitante, en esa época y
más en los primeros diez años de este siglo,
se aumentó el volumen de agua potable que
utilizaba la ciudad, se amplió la red de tubería
y, hasta donde se pudo, se mejoró la red de
distribución dando, también, mayor presión
de modo que favoreciera el flujo y el llegar a
los tinacos de almacenamiento y servicio en
las casas.
También eran objeto de modernización las
calles: pavimento y alumbrado. En ese tiempo
el pavimento de asfalto empezaba a substituir a los viejos empedrados o a esporádicos
ensayos de diversa clase de adoquines, que
no dieron resultado. En cuanto al alumbrado,
dice Galindo y Villa —que lo sabía bien, no
sólo como historiador sino por haber sido
Regidor—: “en 1890 desapareció el aceite
de nabo que vivió un siglo justo. En este año
la Capital contaba con 300 focos eléctricos de
2,000 bujías. . .” Cabe aclarar que esos focos
no eran incandescentes sino lámparas de arco,
a las que de tanto en tanto había que cambiar
los carbones entre cuyas puntas saltaba la
chispa, en arco, dando una luz blanca levemente azulosa; esas grandes lámparas colgaban de altos arbotantes de hierro con curvas
y adornos muy de época. Pero hacia el año
Rigel Herrera
para la memoria histórica siglo, la luz eléctrica era ya predominante, tanto en el alum-
pocos fragmentos y detalles, como lo sabemos los que
brado público de la capital como en el doméstico.
todavía alcanzamos a conocer aquéllos por los relatos vivos
Esa electrificación alcanzó, en la misma época, a los
y directos de nuestros mayores. Sin duda los muchachos
tranvías, que eran el medio de transporte colectivo urbano y
irían, una y muchas veces, un rato y conversando, a la
suburbano. En enero de 1900 se inauguró el nuevo servicio
Alameda, pero sin que ello fuera el pequeño acontecimiento
y en poco tiempo fueron desapareciendo de todas las líneas
que sí era para los modestos empleados que acudían, con
los antiguos y pequeños tranvías de mulitas.
toda la familia, para oír la banda dirigida por Velino Preza,
No creo que para los jóvenes preparatorianos de ese
comprar globos a los niños, etc., etc. Tampoco perderían
tiempo fueran muy atractivos los paseos públicos de la
demasiado tiempo en el “paseo de Plateros”, aunque lo
ciudad, que todos los cronistas, escritores costumbristas
conocieran muy bien, como todo el mundo, pues esos jóve-
y hasta los poetas (“Desde las puertas de La Sorpresa, hasta
nes, futuros ya muy próximos “ateneístas”, ni eran ociosos
la esquina del Jockey Club...”), nos han descrito, relatado
“lagartijos” ni tampoco irían a colocarse entre las patillas y
y comentado, aunque siempre dejándose en el tintero no
barbas blancas de los señorones del Jockey Club.
Luis Garzón
VI El Búho
Sin nada de renunciaciones ni limitaciones a priori,
Novedad y revelación fue, hacia 1904, la presentación
antes viviendo plenamente sus propias vidas que, como
del ballet. Es claro que todos habían visto actuar a los cuer-
se verá, fueron muy distintas —sin que ello implique ni un
pos de baile que ejecutaban los números que les correspon-
mínimo de pedantería, sino como simple definición o acota-
dían en las óperas, pero que venían a ser como aditamentos
ción—, es indudable que el campo del interés y de atracción
espectaculares para mayor lujo y lucimiento de la ópera
para esos muchachos, era el campo del saber y de la cultu-
misma. El ballet, propiamente dicho es indudablemente
ra, y sus vidas y sus obras así lo demostraron al correr de
otro género, y resultaba, para los más, una revelación; así
los años. Y, de eso, ¿qué les ofrecía la vida social y colectiva
lo dijo un cronista al reseñar el estreno de Coppelia: “El
de la ciudad donde vivían, en los primeros años del siglo?
trabajo de Leo Delibes es una joya, una filigrana El público,
Derribado el Teatro Nacional (originalmente de Santa-
como es natural, se encontró de pronto asombrado: no
Anna) en 1900, para construir otro que tardó muchísimo
tiene costumbre de presenciar esta manera teatral y plástica
en quedar terminado (el hoy llamado de Bellas Artes), en
los años siguientes funcionaban en México varios teatrillos
de presentar las fábulas; le causa extrañeza el convencionalismo escénico, nuevo para él; sin embargo, lo sedujo…”2
pequeños y cuatro de primera importancia: el Principal, el
El ambiente musical de México, en los primeros años
Arbeu, el Hidalgo y el Renacimiento, luego llamado Virginia
de 1900, era, a un tiempo, más rico y más pobre que hoy.
Fábregas. El género dominante, continuando el gusto del
En primer lugar, hay que descartar los medios mecánicos
siglo anterior, era el teatro lírico o sea el teatro musical,
de reproducción y difusión musical, hoy abundantísimos
en sus diversas especies: la ópera, la opereta (entonces casi
y en su mayoría excelentes, que entonces no había. Pero es
novedad aquí) y la zarzuela en sus dos formas: la zarzuela
indudable que la entonces joven generación, que fue la de
grande y el “género chico”, que no era y es sino la misma
nuestros padres, y las que le precedieron, en ellas era mayor
zarzuela española pero en obras de un solo acto, que dura
la proporción de personas que tenían conocimientos musi-
cada función una hora, las que en Madrid decían “secciones”
cales, a nivel de ejecutantes de algún instrumento, y creo
y aquí se llamaron “tandas”. Otros géneros teatrales eran
que también era mayor la proporción, en la población de la
poco cultivados y menos, claro está, con obras y actuacio-
capital y ciudades de provincia, de quienes tenían otros más
nes, que pudieran caber ya no sólo dentro del espectáculo,
conocimientos de musicología: teoría, armonía, composi-
sino en la siempre restringida categoría de arte teatral. Sin
ción, etc., puesto que el número de profesores, en escuelas
embargo, se pueden citar ejemplos: en 1900 vino a México
y clases particulares, eran, en proporción, como dije, más
la compañía que encabezaban doña María Guerrero y don
que actualmente. Pero el ambiente musical, por otra parte,
Fernando Díaz de Mendoza presentando, con gran digni-
era pobre, porque una serie de circunstancias —que no es
dad, obras de Lope de Vega, Tamayo y Baus, etc. y otras más
el caso analizar, puesto que no se trata de hacer la historia
temporadas ofreció la misma compañía en sucesivas visitas;
de la música en México—, habían dejado con poco estímu-
Teresa Mariani, en otra ocasión, presentó Casa de Muñecas
lo por parte de las grandes instituciones, concretamente
de Ibsen, autor del que aquí, todavía hasta 1904, parece que
el Estado y la Iglesia, que habían restringido su impulso
sólo se conocía Espectros; la compañía de Novelli, que puso
en el campo de la música, y éste se encontraba cultivado,
una o dos obras de Shakespeare también presentó Goldoni,
activa pero limitadamente, sólo por el esfuerzo individual,
y Mimi Aguglia trajo, pocos años después, La Figlia de Iorio
lo que dio por resultado un gran número de ejecutantes,
y acaso alguna otra obra de D’Annunzio, lo que suscitaría
sobre todo de piano y de violín, que tocaban en audiciones
gran atención de aquel grupo de jóvenes, tan pendientes y
privadas y ocasionalmente en actos públicos. Las orquestas
sedientos de novedades valiosas que cambiaran el panora-
que existían en México y en varias ciudades de provincia,
ma cultural, demasiado tranquilo, quieto y hasta rutinario,
estaban fundamentalmente dedicadas a su trabajo en
que los rodeaba.
los teatros de género lírico —que, como se dijo, eran los
para la memoria histórica VII
más—, que era una de las fuentes económicas de que esos
“A fines del siglo XIX y principios del XX la decadencia,
profesionales vivían. Parece increíble, más por desgracia
en materia de pintura, se acentúa de una manera lastimo-
era un hecho, que casi todo ese grandísimo acervo de
sa. El academismo agotado o desvirtuado sólo es capaz
música instrumental, en sus formas sinfónicas, que produ-
de hacer producir obras poco estimables, en los cuales
jo la Europa del siglo XIX, en nuestro país había quedado
los asuntos tratados tienden a ser una especie de grandes
prácticamente desconocido. No se cultivaba la gran música
fotografías a color («Los borrachos», Fabrés). La emoción,
instrumental sino para el teatro lírico. Tal vez por lo mismo,
la espontaneidad, el gesto original, casi han desaparecido,
por ejemplo, los últimos tres notables compositores mexi-
y en su lugar se advierte la timidez en las concepciones, el
canos del siglo XIX, fueron pianistas y compusieron para
dibujo amanerado y el colorido de receta... Por este tiempo,
piano: Ricardo Castro, Felipe Villanueva y Gustavo Campa.
el romanticismo de corbatón, de sombrero de alas anchas,
Por eso fue notable y benemérita la labor de Carlos J.
capa española, y a veces con mostachos y perillas, se pasea
Meneses quien durante diez años, de 1902 a 1912, “con la
por cafés y tabernas, hablando mucho y haciendo poco.
Orquesta del Conservatorio que dirigía y había fundado,
Aun la producción popular que, a pesar de todo, mantiene
y movilizando él, de hecho, todas las fuerzas disponibles,
siempre su interés, por no estar contaminada con las ideas
implantó definitivamente, en México, el género instrumental universal en sus formas superiores”.3
sofisticadas, muestra una notable falta de calidad solamente substituida por la gracia y la ingenuidad mexicana.”5
Creo evidente que en esos conciertos, organizados
Tal vez convenga una breve glosa, que aclare más lo
y dirigidos por el Maestro Meneses, está el germen de
que Justino escribió: lo de que algunas pinturas de la época
Dramma per Musica, que Antonio Caso escribió algunos
tendían a ser, o parecer, grandes fotografías a color, no es
años después, y también el incentivo para la inquietud
peyorativo sino verdad exacta y consecuencia de las ideas
artística, musical, de Vasconcelos y de otros “ateneístas”;
del propio maestro catalán, que vino contratado como
pero solamente el incentivo ante la impresión directa de
Director de Pintura en la Escuela de Bellas Artes; hablando
las grandes obras, ¡que no es poco!, pero no había guías
de él, dice José Clemente Orozco, quien fue su discípulo
ni orientaciones, sobre todo frente a las obras entonces
poco tiempo: “Las enseñanzas de Fabrés fueron más bien
modernas que, a veces, podían escuchar.
de entrenamiento intenso y disciplina rigurosa, según las
Por ejemplo, el Maestro Meneses había tenido el ímpe-
normas de las academias de Europa. Se trataba de copiar
tu feliz de hacer oír, creo que hacia 1906, los Nocturnos y La
la Naturaleza fotográficamente con la mayor exactitud, no
siesta de un fauno, de Debussy. Pues bien, la incomprensión
importando el tiempo ni el esfuerzo empleado en ello. Un
crítica era tal que, algunos años después, persona tan indu-
mismo modelo, en la misma posición, duraba semanas
dablemente ilustrada como Alba Herrera y Ogazón, escribía
y aun meses frente a los estudiantes, sin variación alguna.
párrafos como éste: “Debussy, como Strauss, fue original,
Hasta las sombras eran trazadas con gis para que no variara
primero y luego se propuso serlo mucho más. De aquí cier-
la iluminación. Al terminar de copiar un modelo determina-
tas extravagancias: esas dislocadas guirnaldas de sonidos,
do durante varias semanas, un fotógrafo tomaba una foto-
esos flotantes arabescos, esas exquisiteces enfermizas en
grafía del modelo a fin de que los estudiantes compararan
sus trabajos con la fotografía”.6
su rebuscamiento quintaesenciado, esas sutilezas insubstanciadas como el humo, no tienen ni pueden tener nunca
importancia al lado de obras de positiva solidez musical...”.4
refería? cuando dice: “Alguno que otro artista independiente
En otro campo del arte, el de la pintura, en ese primer
logra cierta originalidad que, a la postre, es absorbida por la
decenio del 1900, las cosas andaban, seguramente, peor.
influencia de las escuelas europeas. No obstante, en medio
Apreciaciones de un reconocido crítico, Justino Fernández,
del decadente gusto general de estos años se distinguen
artistas de personalidad...”7 Puede uno preguntarse: ¿qué
son las siguientes:
VIII El Búho
Y la tímida afirmación de Justino Fernández, ¿a quién se
pintores distinguidos había en México, entre 1900 y 1910,
de la generación del modernismo —la anterior a la del
en verdadero ejercicio creador, no en el puro magisterio de
Ateneo—, hablaron muy frecuentemente y siempre en tonos
la academia?
de exaltación fervorosa era parte de la tónica de aquella
Alfredo Ramos Martínez, que había regresado de
“bohemia” que venía desde el romanticismo, y contra la
Francia en 1898, permaneció aquí pocos años y se volvió a
cual reaccionaría la juventud del Ateneo. Se hablaba mucho
París, en donde estuvo hasta 1911. Lo mismo hizo el Dr. Atl,
de arte pero la verdad es que, salvo los dedicados más o
yendo y viniendo entre Europa y México. El mismo Leandro
menos profesionalmente a alguna de sus ramas, la mayor
Izaguirre, también ausente, sólo regresó hacia 1906. Ángel
parte sabía poco de aquello. No hay, en decirlo, ni exage-
Zárraga presentó una exposición, en 1904, entre dos viajes.
ración ni, mucho menos, desvalorización de la época; es,
Julio Ruelas, también se fue de nuevo a Europa, en los pri-
simplemente, señalar una de las deficiencias existentes en
meros años del siglo y no volvió más. Los viejos maestros
el campo de la cultura mexicana de ese tiempo.
eran eso, exactamente: Parra, Ibarrarán; inclusive el único
Lo importante, para el objeto del presente estudio es
verdadero gran pintor de su generación, José María Velasco,
—así lo espero—, que por lo expuesto se explica que en
estaba como los otros al final de su vida, toda su
obra estaba ya hecha y pertenecía a otra época.
Para quienes tenían inquietudes o secretamente esperaban que les despertasen, en cuanto a
las artes plásticas y fundamentalmente la pintura,
inquietudes e interés, no en plan profesional sino
por sensibilidad y complemento de cultura en
formación, sin duda quienes hubieran sido más
provechosos podrían haber sido Ramos Martínez
y el Dr. Atl, que conocían bien y a fondo la pintura
y sus más modernas expresiones de entonces,
como el impresionismo y el “fauvismo” y las más
nuevas modalidades, en esos años florecientes.
Pero ya dije que, en esa época, las exposiciones
y permanencias en México, de aquellos pintores,
fueron transitorias.
***
Los párrafos precedentes han tenido el propósito, muy limitado pero muy concreto, de señalar
o apuntar el ambiente que, en algunos renglones
del arte: el teatro, la música, la pintura, rodeaba a
los jóvenes que cursaban, en la ciudad de México,
sus estudios preparatorios o profesionales, hacia
el año de 1900 y los que inmediatamente siguieron.
Ese ambiente o medio artístico era muy pobre.
Del “arte”, los poetas, escritores, periodistas,
Raúl Anguiano
para la memoria histórica IX
asuntos de cultura artística, más que en otros, la genera-
mayor parte, como veremos, en la Escuela Nacional de
ción del Ateneo tuvo que ser autodidacta y a base de lectu-
Jurisprudencia, entre los años de 1900 a 1910, aproximada-
ras; que la mayor parte de los de aquel grupo que salvaron
mente. De las dos escuelas mencionadas la más formativa
ese escollo, lo hicieron ya en su madurez, cuando pudieron
fue la primera, por lo que conviene revisar, en somera ojea-
ver y vivir otros países y ampliando y completando intensas
da, lo que fue y en ella había.
y meditadas observaciones o lecciones.
También ese medio ambiente señalado, justifica que la
formación intelectual de quienes la tuvieron, entre los fines
del siglo pasado y los comienzos del presente, y después
de la formación inicial sus propios impulsos de renovación,
éstos se hayan encaminado por los campos de la literatura
y la filosofía, animados siempre por lo que por medio de
libros iban conociendo y entusiasmados por el fruto de los
mismos, ya que casi no tuvieron más guías que sus lecturas
y la fecunda discusión entre ellos mismos.
Pero, por lo pronto, esa generación, por razón de edades, realiza sus estudios primero en la Escuela Nacional
Preparatoria y, luego, en las escuelas profesionales, la
El Búho
*Tomado de José Rojas Garcidueñas. El ateneo de la juventud y la
revolución. Patronato del Instituto Nacional de Estudios Históricos
de la Revolución Mexicana. México, D.F. 1979.
Notas:
1 Jesús Galindo y Villa. Historia sumario de la ciudad de México.
Editorial Cultura, México, 1925.
2 El Imparcial, 4 de agosto de 1904. Citado en: Luis Reyes de la
Maza, El Teatro en México durante el Porfirismo, tomo III. Instituto
de Investigaciones Estéticas, UNAM, México, 1968.
3 Carlos Chávez. “La música”, en: México y la Cultura. Secretaría de
Educación Pública, México, 1946. pág. 532.
4 Ibídem.
5 Justino Fernández. El arte moderno en México. Antigua Librería
Robredo, José Porrúa e hijos, México, 1937. págs. 181-183.
6 José Clemente Orozco. Autobiografia. Eds. Occidente, México,
1945. pág. 14.
7 Justino Fernández, Op. cit., loc. cit.
Carmen Parra
Adán Echeverría
Aprendí,
en la fraternidad de los árboles,
a reconciliarme,
no conmigo:
con lo que me levanta, me sostiene,
me deja caer.
Octavio Paz
Mamíferos
TAPIR
(Tapirus bairdii)
Inundado en luz, el tapir camina rutas de selva
con el silencio pegajoso de la trompa revolviendo
la hojarasca.
Gigante de paso torpe, agita el miedo en las
caobas.
Son pocos los deseos de la muerte:
el aroma de los frutos abiertos a sus fauces,
el almíbar del olfato que arrastra por el lodo.
Atraviesa los pastos, hasta la flor de agua,
Francisco Del Castillo Lozano
confabulario 69
y la laguna detiene el tiempo en su mirada.
El tapir sabe de la noche, la conquista.
Deglute días de sol
y arroja sombras al detritus
que se amontona bajo el fuste de los cedros.
Gigante de humedad, piel de bronce,
punto misterioso de escondites vegetales,
refugio amenazando el destino de tormenta.
Contempla la calma del lago.
Ese malestar lluvioso en las caricias demoradas
que los helechos trepan a las piernas heridas del chicozapote.
Consumación del equilibrio entre sus muelas áridas.
Extinciones al desecar la selva.
Mayra Armijo Ugalde
70 El Búho
En la sabana marca la huella de los siglos.
Muy dentro del oscuro ramaje de las ceibas,
entre carrizales, habitan sus pupilas de cobre.
Es la fuga hacia lo verde inexplorado.
Sobre tu lomo pardo,
alrededor del blanco vientre,
pasea la angustia sus amaneceres.
Bajo tus patas se agita la planicie.
JAGUAR
(Panthera onca)
¿Qué sentido puede tener la selva si el jaguar no la recorre?
Miedo de encontrarse al acecho. Ser presa indeterminada.
El viento trae los olores de la sangre
hasta enarbolar rugidos en el eco de las calles vegetales.
Giran las hojas de los ficus
atrapando la sensual sombra de este dios de ámbar.
Hay que buscar en la agonía del venado
esa furia que desprende en la carrera.
Persecución de muerte sobre el cuello:
líquido jaguar de la memoria.
En el malestar de los cenotes,
la verde duermevela extiende sus finos pasos por las enramadas:
jaguar sin destino de quimera.
Y ese dios que nos asiste,
tuerce la cola pero no desespera sobre las ramas del cedro,
reposando la violencia del enigma se transformó en piedra.
En el artesanal jade se ha establecido el destino de su historia,
y caerá la estrella de su época hasta la oscuridad abierta del cenote.
Enmohecido silencio, dactilar presencia:
el jaguar camina arrastrando sombras.
Levanta la vista,
confabulario 71
trepa el orgullo hasta la despedida de la lluvia...,
¿y las garras?, imploración de sangre herbívora.
YAGUARUNDI
(Herpailurus yagouarondi)
Antes que la noche quiebre las estrellas en el horizonte,
cuando el viento aleje la sensación de odio
y nazca de la aurora el vaticinio de ser explorado
por el ojo de vidrio de los sapos.
Mucho antes que los carrizales pidan auxilio al aire
y siembre luz el sol en la sabana
el yaguarundi retornará los pasos
hasta la yugular del equilibrio.
Desenvolver silencio de los prados.
La ruina de la carne que deshebra
el misterio de transmutar energía.
Oscuro corredor nocturno
remolino de ausencia impregnando deseos
indócil pestañar de la laguna:
el yaguarundi, en el remanso del cenote
acecha.
Piel antigua separando madrugadas.
Piernas acortadas
hacia la carrera ágil de la sombra
que descuelga sus mordidas.
Sigilosa presencia de amarillos ojos.
Tatuado en el depredar de la memoria que surge
de la planicie vasta, el yaguarundi permanece atrapado
en la esencia primigenia de las ceibas.
72 El Búho
PUMA
(Puma concolor)
No se detiene el puma ante la noche, ni la mañana hace posponer empeño.
La sangre inunda los latidos. Narices hinchadas por el hambre. Crecen los deseos, las garras
relumbran. El puma anhelante de gargantas.
Desaparecer neuróticos rebaños de corderos. Adrenalina victimaria paseando cólera
sobre la ruina que vigila dentro de la oscuridad.
Sonido áspero. Posibilidad auténtica en el sabor caliente de las madrugadas.
Crece la aurora y arroja su silencio dentro de la ventisca.
Los colores comienzan su recorrido y el puma teje la muerte entre las patas.
Latiendo bajo la luna, crece como piel evaporada.
José Juárez
confabulario 73
OCELOTE
(Leopardus wiedii)
Aniquilada sonrisa de amanecer: el ocelote se conforma con detener colmillos sobre las
gargantas de los temazates. Con lentitud dibuja la estela de muerte sobre el polvoso
camino en la sabana, arrastrando el cadáver de la delicadeza.
Que los conejos se escondan, víctimas del dolor en la quijada.
Que se remonten días, sueños, ateridas cargas de suplicio inquebrantable.
La maquinaria de manchas recorre pastos tras la erosión de las cactáceas.
Carlos Pérez Bucio
74 El Búho
Suda posibilidades inhóspitas en esta agreste agonía de la tierra.
Pero la soledad abarca hasta las nubes
que derraman angustia sobre las bromelias incrustadas en los árboles,
olvidadas, alrededor de la sabana abierta.
Debajo de la frescura que esconde la muerte.
El ocelote marcha, necesario, estridente, pegajoso,
por los innumerables dobleces de la noche,
hasta verter sangre en este polvoriento hábitat.
TIGRILLO
(Leopardus pardalis)
Devoradores de miedo
cazadores de sombras.
Son más imponentes los latidos del amanecer
que la incrustación del sueño partido por las manchas.
Se presiente la silueta inesperada del felino miniatura
dentro del laberinto de leguminosas
que hunde sus raíces fijadoras de nitrógeno
como una dinamita proteica
hasta el fondo de la tierra
hasta la calcárea voz de la penumbra.
Partiendo la noche
los tigrillos amenazan con la sonrisa cortada por el rayo
y el cojinete esperando acceder a la violencia.
ZORRA GRIS
(Urcyon cinereoargenteus)
La zorra identifica los olores azules de la carne
y levanta el penacho gris de los secretos.
El azul de la mañana rememora lagunas extintas.
Olvidar agua,
bosquejar sonidos detrás de carrizales.
confabulario 75
Sobre las ramas de los árboles sus antepasados vigilan.
Crecen los rumores de floresta
por la historia de selvas accidentadas
hasta detenerse tras las dunas.
Y esperar...
Esperar que se alimenten
los intensos sentidos putrefactos de la respiración
el dactilar humor de la amargura:
¡Ahí está la zorra,
con su carga intrépida
sobre el hocico largo!
CABEZA DE VIEJO
(Eira barbara)
El cuerpo devolviendo a la Oscura
el brillo lunar, diamante abierto.
La cabeza, con su casco de luz,
traspasa el verdor de las columnas de cedros.
Como flecha de aire revienta el gris de los fustes,
liberando astillas de plata.
Recorre la sabana entre sombras.
Lejano, como el olvido,
contempla la ruindad de la conciencia
de aquellos cazadores de tuzas,
que silenciosos esperan tras los matorrales.
El cabeza de viejo desciende los caminos de polvo,
mientras sus tersas patas agitan el hambre.
Saltando, entre carrizos y pastos que crecen en busca de sol,
olisquea el viento, y se mantiene lejos…,
lejos del Humano y sus atroces genocidios.
76 El Búho
MONO AULLADOR
(Alouatta pigra)
Esperar los dientes de sol sobre la heladez de la ventisca. Latente angustia al despuntar
amaneceres. Ellos permanecen colgados en el deterioro de los cedros, arrimados unos
contra otros, inaugurando partituras estridentes.
Empecinados en conquistar la solemne presencia del círculo anaranjado en el horizonte,
los aulladores vierten alaridos a la muchedumbre de pájaros.
Estos monos se pasean por las ramas arañando el vértigo. Silencian los costados de la
muerte que desgarra los cedros, donde atisban la creciente luz, contemplando las fauces
de sus depredadores que esperan su descenso a beber agua. Los aulladores agitan la
furia de sus hocicos mientras intentan someter el remolino que crece en la oscuridad de
Carlos Bazán
confabulario 77
su garganta.
MONO ARAÑA
(Ateles geoffroyi)
para Yariely Balam
Comienzan los retos de altura.
Caen frutos de esperanza pútrida al volar sobre la cumbre de los álamos.
Violencia de escapar la cacería.
Ser alimento para depredadores niños que sacian sus pesadillas con tu carne.
El equilibrio de las manos persiste.
Remolino de sombras recorriendo las copas de los cedros, de las jícaras;
abriéndose paso entre el follaje que rodea la laguna.
Desgajan ramas en la huida, enredadera contra liana.
Cola prensil, brazo ágil,
distiende el vértigo hasta la victoria de la noche
78 El Búho
Aída Emart
y el sobresalto de la madrugada.
TEMAZATE
(Mazama americana)
No hay que despedir la madrugada de sus ojos.
El camino se impregna en feromonas y luz nocturna:
estallan las dagas en la frente.
El brinco mortal del dardo; nacientes plántulas
equidistantes al agrio dolor de los espejos de la luna
que baña los ficus cada noche:
el temazate, hambriento,
enarbola cada amanecer,
en los pastos, el pliegue de su miedo,
grabando su aroma en la corteza de los álamos.
VENADO COLA BLANCA
(Odocoileus virginianus)
Hay que situarse entre las astas que huyen a través de la enramada, para comprender la
violencia de la persecución; lucha continua contra el cazador, que permanece sentado al
borde de los álamos tejiendo las líneas de hambre sobre el rostro.
¡Oh venado de ágata!
Recorre los prados, la sabana, el manantial de la amargura.
La sed traicionera te acerca a la quilla de la muerte.
El filo de luna persigue tu sombra.
Eres voluntad de viento
aroma de olvido
espacio cerrado hacia la quietud de la agonía.
Apresado por el odio y el hambre
el venado se condena a ser alimento:
manjar de la pobreza.
confabulario 79
PECARÍ DE COLLAR
(Pecari tajacu)
De ellos nadie se queja. Se perciben lejanos y acuden, desde los pastos, a profanar la
carne. Afilan colmillos sin quitar la vista a los felinos que sacuden sus bigotes en el
deseo de sobreponer las dentelladas. El pecarí los mira y el miedo dibuja su rostro en las
pupilas atigradas.
Ásperos en su pelaje, negro, gris, blanco; cuello de perlas apestosas. Sólo el pecarí sabe
su furia. La mirada perdida, y el castañar de su quijada detrás de la sombra de los
árboles maduros. Esa veloz carrera inicial hacia la confusión del predador.
—Mírate. Tu luz radiando la sombra de los mangles. Olvidada sombra de fango.
Transparencia del lodazal perenne. La frescura y el sol cabizbajo.
Son la rueda del día, doloroso astro que sangra lamentos al quemar pieles.
Jesús Anaya
80 El Búho
Basta de ser y de pensar en la humildad de los olores, el almizcle cercando el nicho.
Su estúpido cuerpo es agria sensación en la mordida, colmillos que renacen.
La fama de omnívoro no es coincidencia. No ataca el cuello ni regresa por despojos.
Lo que asombra es su sentimiento de carne, su perezosa sensación sesuda en ese palpitar
de glándula con que marca el territorio de la angustia, sobre la ruda corteza de los
arbustos, deja su huella de olores. El misterio de sus crías cafés con el dorso pintado de
negro, extraña en la memoria del viento.
¿Por qué esperar la formación del lodo, por qué no cavar entre los montes?
¿Y el agua? regando las siluetas, las pezuñas, el árbol escondido.
MAPACHE
(Procyon lotor)
Camuflajeados ojos ostentan los mapaches.
No hay que ser sabios para saber qué esconden:
la voluntad del hurto, el defender las presas y su sinceridad de agua.
Entre frutas asimilan frustraciones.
Sentirse carnívoros y no poder mancharse los bigotes.
Con sigiloso paso, el mapache atraviesa la oscuridad
y entre las huellas, deja el sentir del ansia, la garganta agónica de sangre.
TEJÓN
(Nasua narica)
Se cuelgan de las ramas de los huanos
brincan la cola por los chicozapotes.
Siempre prestos a recibir disgustos
los tejones salen en procesión por alimento.
Nada los detiene en su avanzar de ejército.
Suben las ramas más altas para hacer el nido.
Juegan a volverse aves y carecen de plumas.
Equilibristas finos
circulan por la copa de los mangles
atravesando milpas
confabulario 81
con la sombra reflejada en la laguna.
ARDILLA
(Sciurus yucatanensis)
Salto con salto
la ardilla agita la mañana
hasta desprender el fruto inolvidable
que cuelga solitario
en el árbol favorito de Dios.
MURCIÉLAGO
(Glosophaga soricina, Desmodus rotundus)
para Javier Sosa
Látigo del atardecer, murmullo nocturno,
el silencio habitando el rumor de las grutas.
Consumidor de los sabores que despunta el universo.
Maquinaria silente recorriendo el aire
ofrece el aroma de las frutas;
la pestilente sangre latiendo dentro de la yugular de los cervatos.
Conquistador de ceremonias sanguinarias,
recolector cargado de polen,
acarreador de vida selva a selva.
Nocturno habitas
la oscura,
dibujas el miedo de las pesadillas humanas.
Los comercios de la carne te persiguen,
y es destino la hibernación de la calumnia.
Todo el poder colgado a tus membranas,
agitar el aire de la confabulación incierta;
despertar los colmillos y la mirada
que atraviesa el párpado silente de luz.
82 El Búho
Cada eco recibido en el crepúsculo
el pretexto de dibujar los círculos al vuelo.
Despertar de las mentiras en el radar ennegrecido que apuntala el tiempo.
Retornar a las cavernas,
habitante silencioso de las grutas.
Ante la inevitable persecución lumínica,
cruzas los brazos envolviéndote en el sueño, lejano al sol.
TEPEZCUINTLE
(Agouti paca)
Descubridor de secretos de la noche, caminas sediento de frutos que retiene la tierra.
Escarbas para aprovechar el tiempo vegetal de los fósiles, ¿qué detiene la silenquietud
de las estrellas?
Luis Garzón
confabulario 83
Atraviesas los caminos hasta el agua que espera recoger el aroma de tus huellas.
Noble catador de frutos y raíces, artesanal silueta bebiendo oscuridad. Por la tradición
certera en que se proclamó la vida, descuidas el destino de permanecer nocturno en las
praderas; preñando a tus hembras bajo la complicidad del agua, ahuyentando los aromas
de la violencia de tus depredadores.
Con tus dientes largos raspas las cortezas para marcar el territorio de tu angustia y
escapar hacia la vida de la noche.
CEREQUE
(Dasyprocta punctata)
En el espejo de la noche construyes el servicial empleo de acompañar la caricia de sol
sobre las piedras.
Restregando la luz contra el tronco de los árboles, recoges frutos destinados a compartir
la madriguera de los nichos que traslapas con el tepescuintle.
El pelaje grisáceo esconde la sombra de mártir que camina en tu lengua, royendo las
raíces hasta arrancarles la vida.
84 El Búho
Rigel Herrera
Te guardas al caer la última gota lumínica, esperando que tu enemigo, complementario,
venga a recoger las sobras, y completar el ciclo:
Cuando el cereque duerme,
el tepescuintle fluye
en el destino de atrapar la oscura por los dientes.
FOCA MONJE
(Monachus tropicalis)
Se consumió la sal.
Derrotado, el océano se tragó tu historia.
Se han colgado en la memoria los silencios de angustia:
naufragar, con los milagros, la existencia.
El devenir del tiempo consume traumas y se alejan las olas y la transparencia.
Siglos ha que retozabas sobre las playas vacías de los litorales.
Hasta que el europeo colonialista (proclamador de muerte)
comprendió la belleza de tu piel impermeable.
Hablan las bitácoras de los barcos:
—Era imposible acercarse a playa alguna en esta Península de Yucatán. La
contaminación del aire resultaba insoportable. Los cadáveres de las focas monje,
esparcidos en la arena, espectáculo apocalíptico dibujado en nuestras costas.
DELFÍN
(Tursiops truncatus)
Nada es más importante que la risa tenue de las crías humanas. ¿Para quién?
Dentro de la esclavitud de sentirte vulgar payaso, acometes, con el instinto, las mil y un
piruetas que requiere el silencio de pertenecer al destino escrito por el Hombre.
La libertad requiere destreza y sentirte universo de agua.
Equilibrista del abismo, el lumínico oleaje se cuelga de tu mente.
Como ángel del océano conquistas vuelos y profundidades: agitando los átomos
de espuma.
confabulario 85
letras libros revistas
David Figueroa
E
l libro de mi madre. Se dice que el mayor
amor que existe es sin duda el de una
madre. Con esta lectura, el escritor
René Avilés Fabila deja de lado sus majestuosos
cuentos, la imaginación fantástica así como sus
Recordanzas (título de uno de sus libros), todos
ellos basados en sus inspiraciones, para darnos a
conocer lo importante que fue para él esa mujer
amorosa pero al mismo tiempo, tenaz y profesional que fue Clemencia Fabila Hernández.
La madre de Avilés Fabila resulta ser una mujer dedicada a su familia, al cuidado de sus hijos;
maestra por vocación que supo inculcar en sus
hijos, especialmente en nuestro escritor, el hábito
por la lectura, lo que sin duda, influyó en él poderosamente para saber desde joven que su vida estaría entregada a las letras, a la literatura, a los
libros.
En las páginas de este libro que, según Avilés
Fabila considera el menos conocido de su repertorio, se expresa una relación no muy entrañable
pero eso sí, honesta y sincera con la mujer que
le dio la vida. René plasma cuidadosa y señaladaGelsen Gas
86 El Búho
mente, el empuje y apoyo de su madre para las cosas
Para quienes conocemos a René Avilés, podríamos
que él decidía emprender, entre ellas, la de querer ser
mencionar que es un libro importante para conocerlo
escritor; por otra, para las que no era apto en socie-
mejor, hacia sus adentros, más que un libro que litera-
dad, tales como su inscripción hasta en cinco escuelas
riamente aporte algo novedoso. Lo que es un hecho,
secundarias, la cartilla militar y una carrera profesio-
es que el lector se sentirá emocionado por conocer pa-
nal (que si bien terminó y se graduó; nunca ha ejercido
rajes íntimos de familia de este escritor al que se cata-
profesionalmente).
logó dentro de la corriente de la “Nueva Onda”.
Al llegar a la Facultad de Ciencias Políticas y
Cuando un escritor habla de sí, muchas veces re-
Sociales, el autor refleja cómo su madre lo apoyaba
sulta para enaltecer el ego pero cuando lo hace sobre
en múltiples aspectos académicos; ya desde la pre-
alguien más y sobre todo, de la mujer más importante
paratoria mostraba excelentes dotes en concursos de
en la vida de un hombre, resulta ser un homenaje. Esto
oratoria y literatura. A la postre, técnicas que serían
es el resultado de tan bellas líneas que René recuerda
ingerentes en su vida.
y nos recuerda a ese ser tan maravilloso que todos
Sin embargo, la imagen que Clemencia reflejaba
debemos aquilatar.
en René era de una mujer sobria; si bien no hablaban
mucho, su amor fue incondicional. Como toda madre
hacia sus hijos. Detrás de cada línea escrita, se percibe
El libro de mi madre. René Avilés Fabila. Miguel Ángel Porrúa,
México. 2003, 94 pp.
[email protected]
una mujer que siempre fue consecuente
en sus pensamientos y en sus acciones.
Severa pero justa.
Aunque el lector pudiera recrear algunos pensamientos importantes que
refleja el escritor, también puede vaticinar un desagrado ya que no encontrará
nada a lo que nos tiene acostumbrados
Avilés Fabila; este libro más que un homenaje es una Nueva recordanza (como
René mencionó en la presentación literaria de hace poco más de un mes por una
destacada librería) ya que él mismo hace
alusión a que es poco lo que recuerda de
ella en sus años mozos.
Javier Anzures
letras, libros y revistas 87
Carlos Bracho
Con esta nota le mando un abrazo a René… se
H
merece esto y más…
ablar del Movimiento Estudiantil del año de 1968 es
hablar, según lo dijo Octavio
Paz, de un año axial. En todo caso fue
un movimiento social de una resonancia
grande dentro de la historia contemporánea de nuestro país. Y tenía, a no dudarlo, un sentido democrático. Y como todo
movimiento social de lucha, la represión
estuvo presente y todavía lamentamos
la tragedia, la matanza ocurrida el 2 de
octubre. Y sentimos profundamente el esfuerzo generoso de miles de estudiantes,
activistas y brigadistas que le dieron vida
y congruencia a esa lucha emancipadora.
Jaime Goded
Ahora más que nunca se hace necesario revivir lo vivido en esa época. Es
urgente darle aire y recapitular sobre eso hechos para que no caigan en el olvido colectivo. Fue un momento extraordinario y al reconocerlo hoy rendimos
homenaje a los caídos. Es ese Movimiento Estudiantil una etapa fundamental
en el registro de las luchas populares emprendidas en contra del autoritarismo
y de la represión institucionalizada.
88 El Búho
Y leo ahora la ADVERTENCIA con la que RENÉ AVILÉS FABILA abre esta narración:
“No. Ninguna festividad cívica está completa si tan
sólo hay palabras; debe haber actos concretos que de-
“Esta novela narra algunas cuestiones sobre un
muestren repudio a los antipatrias. Hagamos eco de
grupo de muchachos -plena minoría en un país de
las frases del Primer Mandatario y sin servilismos no
sesenta millones de habitantes- (recuerden que es-
cortesanías trabajemos con él.
tamos en 1968: Carlos Bracho) que se enfrentaron al
“Un jardín público, árboles, fuentes, estatuas de
poder omnipotente de un Estado corrupto que dirige
corte clásico (todas cubiertas con gruesos ropajes. Ve-
un Caudillo longevo: lleva cincuenta años gobernan-
nus púdicas que parecen sudar bajo el ardiente sol con
do y supone que aún le faltan otros tantos. Cada seis
tanta tela de metal como los escultores les pusieron).
es transformado física y mentalmente y de nuevo se
La gente llega en camiones; llega por cientos, también
somete al voto popular, porque es demócrata. Y revo-
llegan los cuerpos de protección presidencial. La ban-
lucionario. Si el lector halla similitud con personajes
da toca música de compositores locales dirigida por el
vivos o muertos, con sucesos pasados o presentes,
talentoso maestro Heladio Pérez. Como de costumbre,
como ha dicho Jorge Ibargüengoitia, no es accidental
ahí están los vendedores ambulantes estropeando el
sino absolutamente ex profeso. Sólo queda agradecer
grato panorama, ofrecen fruta, chicles, periódicos. Los
al ejército, a la policía y a la política subdesarrollada su
limosneros se acercan a los funcionarios de tono me-
valiosa cooperación: sin ella no hubiera pasado de la
nor que desde muy temprano llegaron a la plaza, con la
primera cuartilla. RAF.”
mano extendida y sus ropas harapientas; una valla azul
Y me atengo a lo dicho por el autor en las líneas
impide la petición de caridad: es la policía que siempre
anteriores, porque creo que si alguien tiene el porqué
vigila; en un régimen revolucionario-nacionalista no
de los duros señalamientos consignados a lo largo de
puede haber descuidos.
esta historia, de las críticas profundas y válidas hechas
“En el centro del jardín; una enorme montaña
a los protagonistas que desfilan por esta novela, es
como de la altura de un edificio de tres pisos, con-
RENÉ AVILÉS FABILA.
feccionada con libros, folletos y revistas. Reporteros
Y quizá yo podría señalar, en otra cuestión, los va-
que se acercan a ella para analizar el material; no la
lores y aciertos literarios. Pero no. Lo mejor es que yo
escalan. ¡Asquerosa propaganda subversiva y porno-
siga esta narración y que sea el mismo autor el que
gráfica! dice uno en voz alta. El resto confirma el ad-
ponga sobre la mesa los innumerables aciertos y los
jetivo y el matiz virulento. Otro: Sí, de Pekín, de Cuba,
valores que esa escritura tiene, y que claro, saltan
de Corea. Varios encapuchados, con antorchas, rodean
a la vista de cualquier lector entendido. Vean si no ten-
el cerro de papel en espera de órdenes. Expectantes.
go razón:
Las personas van ocupando las tribunas sin algara-
letras, libros y revistas 89
bía, silenciosas, discretamente. Los niños con globitos
yen. El público aguarda en silencio; está en presencia
de colores patrios interrogan a sus padres sobre lo
de algo pocas veces visto a tales alturas del siglo. Los
que pasa a su alrededor y ellos, toda sabiduría, repi-
niñitos insisten en corretear por los prados tras sus
ten informaciones de los diarios. Es la propaganda que
globos. Imposible. No es el momento.
nos daña, engañó a los estudiantes y pretende acabar
“Redoble de tambores. El Caudillo endurece las
con el país y la cultura nacional intacta hasta la fecha,
facciones: se pone enérgico. Lo imitan. Lentamente
sin contaminaciones.
extiende el brazo derecho y con voz ronca dice: Pren-
Y los pequeños no entienden ni media palabra y
ded el fuego purificador. Acabad con la subversión, con
mejor piden dulces y juegan con los globos que miem-
el comunismo, con las ideas exóticas que amenazan
bros del Partido de la Revolución Triunfante regalan a
nuestra tranquilidad y nuestra paz (seguramente el ca-
los futuros buenos ciudadanos, educados en la ver-
pitalismo es creación de los habitantes prehispánicos,
dad.
piensa alguien situado entre la multitud de curiosos
“Al fin llega el Caudillo y su inseparable séquito,
involuntarios).
para ellos música inflamada de pasión patriótica, mar-
“Los portadores de antorchas -con el fuego sagra-
chas y cantos que muestran la agresividad de nuestras
do traído desde el Monumento de la Revolución Triun-
raíces. Y luego, la Fanfarria Presidencial. El director
fante- las acercan a la montaña de papel y le contagian
más parece bailarla que dirigirla; la batuta cae en el
las llamas que rápidamente alcanzan alturas sorpresi-
podio, sigue marcando los compases con las manos
vas. Fuera de los tambores hay una ausencia de ruidos
sin importarle la pérdida, eufórico.
aterradora que permite escuchar el furioso incendio.
“Comienzan los poemas y los discursos que exal-
Un señor abraza a su hijo. Recuerda el pasado de la
tan las virtudes de los próceres nacionales que para
humanidad, más bien ciertos pasajes negros de Savo-
su fortuna nacieron en este país y nunca leyeron una
narola salta a los inquisidores españoles y luego a Hi-
línea de marxismo. Empiezan las frases altisonantes y
tler (vestido de niño explorador ante un retrato de Hi-
la retórica burda.
tler vestido de Führer, diciendo con voz menuda pero
“El Caudillo se pone en pie y comienza a cantar
ya potente: ¡Heil!) y de pronto entre el humo gris claro
el himno. El maestro Heladio Pérez dirigía Nopales y
aparecen los párrafos de Farenheit 451 de Bradbury. El
tunas por siempre, (marcha de su propia inspiración);
Caudillo aplaude mirando cómo al fin la enorme mon-
recapacita y con rapidez vertiginosa corrige el lamen-
taña se reduce: ahora es un montículo de cenizas, el
table error y alcanza al jefe máximo. Todos cantan el
montículo es oscuro y humeante.
himno, mientras que las aves que frecuentan los árboles del jardín huyen asustadas del estrépito. Conclu-
90 El Búho
“La orquesta despide al señor Presidente y a sus
principales colaboradores, de nuevo la Fanfarria.
“El Caudillo, dentro de su automóvil negro, con-
“Otro silencio. La conversación es forzada, rígida.
versa con el ministro del Interior y con los autores de
La seriedad del jefe es consistente: del hombre recto,
la ceremonia.
de carácter. No en balde lleva cincuenta años en el
“-Muchos fotógrafos, ¿verdad?
poder (discreta dictadura ejercida con sólo el conoci-
“-Verdad, excelencia.
miento de los miembros del PRT).
“Pasa un momento sin que nadie hable; al chofer
le parece eterno y a los ayudantes del ejecutivo igual.
“-¿Quemaron todo lo decomisado? ¿No quedó
algo? -interroga el Caudillo abriendo los ojos, ojos
“-El escarmiento dará resultados -dice al fin el
atronadores que hurgan en las mentes de quienes lo
Caudillo-. Veremos si los estudiantes prosiguen su
rodean- ¿No guardaron un libro para ustedes, una re-
campaña de calumnias contra nuestro gobierno.
vista?
“-Así es.
“Simultáneamente:
Mayra Armijo Ugalde
letras, libros y revistas 91
“-Nada, excelencia, nada.
obras de ese tipo, pero no nos atrevimos a incinerar
“Uno traga saliva, se aplana el pelo (o el bisoñé) y
La Sagrada Familia para no herir la susceptibilidad re-
explica:
ligiosa de nuestro pueblo.
“-Bueno… algunas cosas quedaron fuera de la ho-
“-Bien hecho -responde liberado de una carga
guera. Por ejemplo de… Marx y Engels…. De Marx y
opresora el jefe de Estado-. Un buen gobernante debe
Engels…
permitir que su pueblo crea y respete los libros de
“-De Marx y Engels qué-
historia sagrada, mis padres tenían varios. Su actitud
“-Señor, quemamos el Manifiesto Comunista y
demostró habilidad política. La tendré en cuenta para
los próximos cambios de la administración
del país.”
Para qué insistir en la semejanza de esta
escena con los acontecimientos que ocurren
hoy en día en las altas esferas del poder. El
anterior pasaje literario es un fiel retrato de
la actitud de los presidentes en turno. La pluma veraz de René Avilés Fabila nos adentra
en el oscuro mundo de los gobernantes que
siguen siendo hombres de horca y cuchillo.
“La esposa del Caudillo como de costumbre iba absorta, pensando en las tareas
que realizaría esa semana apenas iniciada,
pero de pronto alzó sus ojos claros, cubiertos
por un discreto velo que nacía en el sombrero pasado de moda, y los fijó en el panorama. El coche, debidamente escoltado, corría
a gran velocidad sin respetar los semáforos
que en ocasiones indicaban alto con su luz
roja. Pasaba por la Avenida Principal que va
del Bosque hasta la plaza donde se erguía
el Palacio, tétrica construcción de la Co-
Rocco Almanza
92 El Búho
lonia. La primera dama tenía que llegar a una cere-
que el gobierno de su marido había impuesto con tan-
monia donde entregaría -simbólicamente- desayunos
tísimos sacrificios. Y decidió dar órdenes para modi-
escolares a los niños pobres del país. Vio la estatua
ficar la situación. Eliminar la obra causaría protestas.
de Diana Cazadora en el centro de una glorieta. Todos
La salida sería cubrirla, ponerle una gruesa manta en
los días pasaba frente a ella y hoy se percataba que
el cuerpo y que los periódicos y revistas dijesen que
la escultural mujer no tenía encima alguna prenda de
reparaban un error del autor: Diana cazaba durante
vestir. ¡Está desnuda. Dios mío! Aquello era terrible.
el invierno y por ello iba bien protegida, porque en
Una inmoralidad completa a la vista de los habitantes
esa época hasta los dioses del Olimpo tuvieron frío de-
de la ciudad, a los ojos castos de mujeres y pequeños.
bido a un tremendo descenso de temperatura, expli-
Su mente religiosa y austera recorrió con prontitud
có la primera dama como si en verdad hubiera leído
una gama de emociones de repulsa hacia lo que antes
sobre culturas clásicas, pero fuera de la Biblia nunca
consideró obra de arte. Diana desnuda, extendiendo
tuvo otro libro en sus manos. En el principio fue mujer
sus finos brazos para disparar una flecha contra una
de hogar, más adelante, cuando la designaron esposa
imaginaria pieza, con la rodilla derecha apoyada en un
del Caudillo para ese periodo presidencial, sus actitu-
pedrusco, piernas esbeltas y bien formadas, con el ca-
des fueron las de una colaboradora más en la difícil ta-
bello suelto, ondeando, senos erectos casi con vida. La
rea de gobernar; de ahí que no pudiera leer. No obstan-
primera dama preguntó el nombre del creador. Su se-
te, había dado muestras de inclinarse hacia las artes y
cretaria respondió y fue más lejos: murió hace algunos
por dos veces visitó el Teatro Nacional para condecorar
años y lo consideran un magnífico artista. La mujer,
al director que prohibió la representación de La Ce-
compañera de sufrimientos del Presidente, apuntaba
lestina por inmoral e impidió que un ballet africano
los datos en una libreta negra, con letra rápida, nervio-
danzase ante el público sin prendas íntimas superiores
sa, a base de frases inquisitoriales y, desde luego, con
como exigía su folklore primitivo, de belleza selvática;
tremendas faltas de ortografía.
y sus integrantes salieron vestidos profusamente (les
“Durante ese día y otros más, la esposa del Caudillo (es decir, la esposa por tal sexenio) no lograba qui-
regalaron brasieres, suéteres y bufandas de lana), sin
atentar contra la decencia.
tarse la idea de Diana desnuda, mostrándose impúdica
“La estatua fue quitada de su pedestal y en un ta-
a los ciudadanos. A diario pasaba por la glorieta de
ller la vistieron con un grueso mantón de bronce; sólo
la diosa y a diario levantaba la mirilla para contem-
mostraba cabeza y manos. De nuevo a su sitio, libre
plar las lujuriosas formas. Los adolescentes podrían
del pecado original.”
excitarse. Imposible tolerar algo parecido, el bronce
“Ante esas personalidades obtusas, ¿qué actos de
quebraría los sólidos principios morales y religiosos
gobierno que tuvieran un sesgo democrático y de valor
letras, libros y revistas 93
republicano y de hechos culturales que enaltecieran a
“El comandante apuró la copa, entonces notó que
la nación se pudieran esperar? La respuesta es nega-
no había saludado al coronel: para reparar la falta le
tiva y poco alentadora. La cruel realidad de nuestra
dirigió una larga y estúpida mirada que el otro corres-
política se nos muestra cabalmente todos los días.
pondió. Luego se sirvió una copa buscando claridad y
“El comandante Lozano fue llamado por el secre-
confianza. Dijo:
tario del Caudillo, discretamente y sin notificaciones
“-Hasta ahora hemos intentado sobornar líderes y
oficiales, a su despacho; en él estaban tres personas:
aterrorizar estudiantes. Pero creo que no hemos dado
el propio secretario privado, el coronel y un hombre de
un paso significativo, la situación no sigue igual, se
lentes oscuros, traje azul marino de corte antiguo, un
agrava.
tipo de aspecto repugnante aun para el comandante
“-Así es. Y es el momento de actuar. El movimiento
del cuerpo secreto. En la presentación se limitó a de-
crece y muchos sectores lo apoyan. No es el temor a
cirle a Lozano algo así como mucho gusto. Tomaron
que hagan una revolución y lleguen al poder, se tra-
asiento. Había cigarros y una botella de Martell.
ta de un simple movimiento estudiantil, pero el señor
“-Estoy para servirle, licenciado -comenzó el comandante dirigiéndose al secretario.
“El coronel que en estos momentos hacía las veces
de mesero ofreció coñac.
“-Mire, quiero que discutamos la forma de mejorar
Presidente está indignado, no sólo por los ataques a su
persona, por el compromiso que tenemos encima, sino
también porque se acerca la mutación, digo el cambio
de poderes, el nuevo período presidencial… Luego se
dirigió al hombre de azul… Habló:
la situación interna. Usted sabe, debemos volver a la
“-¿Quiénes dirigen el movimiento? Estudiantes,
estabilidad política. Tenemos periodistas extranjeros
intelectuales, gente inconforme… Yo sé que a los obre-
por la Semana Deportiva y no podemos sobornarlos.
ros y a los campesinos no les va bien, pero están con-
El Caudillo habla con frecuencia de no intervención,
formes o sujetos a ambas cosas, aquellos se percatan
autodeterminación de los pueblos y de buenas rela-
de su situación y la del país, los segundos están enaje-
ciones con los demás países del mundo y la prensa
nados. Vamos a estimular a los intelectuales, a conce-
extranjera acreditada aquí no responde más que fal-
derles premios, facilidades para editar sus engendros,
seando los hechos. Lo he llamado para ver qué posibi-
ayudas, becas, buenos empleos, que formen agru-
lidades tenemos de utilizar a esos mismos periodistas
paciones, brindémosles locales, subsidios, que des-
y modificar la opinión que se han formado del gobier-
potriquen y que hablen de la libertad de expresión…
no, incluso transformar la línea de algunos periódicos
Quieren publicar, démosles editoriales, mandémosles
nacionales que se niegan a colaborar en forma directa
al extranjero… A los estudiantes hay que mejorarlos…
con nosotros -explicó el secretario.
Que sientan ventajas: becas… Y provocar o fomentar la
94 El Búho
división política entre ellos, que se hagan trotskistas,
policía y por último corramos el rumor de un atentado
estalinistas, maoístas, que se debiliten en grupúsculos
contra el senador fulano o alguien importante del ré-
y que se destrocen igual que chinos y soviéticos… Que
gimen… Le hacemos un servicio al señor Presidente.
dejen de ser estudiantes y necesiten empleo y se incor-
Vamos a responsabilizarlos del conflicto estudiantil y
poren a la clase en el poder… Pero ahora, antes que
de sus consecuencias que ocurrirán en los primeros
nada, tenemos que resolver el problema de la prensa
días de octubre… En cuanto haya noticias de que han
local. Prepararle el terreno al Presidente que dentro
sido detonadas varias bombas en la capital, la policía
de un par de meses tendrá la comida de la libertad de
secreta, comandante, deberá hallar pruebas de que fue-
prensa… ¿Qué diarios han sido hostiles al gobierno
ron puestas por los estudiantes y arrestará a unos cuan-
durante el movimiento?... Pues a esos… habrá que po-
tos para acusarlos de terroristas. Nosotros tendremos
nerles bombas y acusar a los estudiantes… Bien. No
los papeles que necesitamos, o sea, sus confesiones…”
basta. Pongámonos nosotros mismos unas cuantas
Y así fue. Eso que tan duramente señala René
bombas, digamos en un cuartel y en una delegación de
Avilés Fabila, fue la cruda realidad. Así se tramaba,
Leticia Tarragó
letras, libros y revistas 95
desde las altas esferas del poder, con todo el cinismo,
lar. Ya dije que la calidad está, en cualquier sentido, en
con toda desvergüenza, con actos contrarios a la razón
cada línea de esta novela. Así que dejemos que René,
y a la limpieza judicial, la venganza de los hombres
nos diga -en las páginas finales de esta obra:
que desde el poder habían acumulado riquezas, dinero
y claro, que habían traicionado a los iniciadores de la
“Unas gotas de política nacional.
Revolución Mexicana, tramaban, digo, el perpetuarse
1ª. Gota: antes muerto que abandonar la chamba.
en el poder, robando, asesinando…
2ª. Gota: corromperse o morir en el intento.
Creo que de más está explicar el porqué, como señalé al principio de esta charla, no iba yo a intentar un
análisis o hacer una crítica al trabajo literario del autor.
No. No vale la pena hacer ese intento. Los años que
han transcurrido desde la aparición de esta novela, la
crítica, los lectores, los amigos, los mismos enemigos
que se han sentido aludidos por la pluma de René, han
aceptado el alto grado de calidad y la manera tan real
3ª. Gota: la represión es la extensión de la política
por otros medios (más eficaces).
4ª. Gota: vivir fuera del presupuesto es vivir en el
error.
5ª. Gota: con usted hasta la ignominia, mi gobernador.
6ª. Gota: -¿Qué hora es?; -la que usted diga señor
Presidente.
y profunda con que trata a sus personajes, y los vivos
7ª. Gota: mi dignidad por una curul.
señalamientos que René hace de los actos de los polí-
8ª. Gota: ¿qué fue primero; la corrupción o la
ticos mexicanos son ya un modo -un estilo- que distingue las novelas de este fecundo y duro creador.
política?
9ª. Gota: o la que derrama el vaso: nada de doctri-
Todo lo que sucede en EL GRAN SOLITARIO DE
nas exóticas, lo nuestro es mejor, tampoco aceptamos
PALACIO es real. Los que vivimos en ese época y par-
falsas ideologías que nos dividen en izquierdas y dere-
ticipamos en el Movimiento conocimos el grado de
chas; nosotros sólo tenemos un camino: con la Revo-
violencia y el uso de la fuerza del Estado -militares,
lución arriba todos, la nueva dimensión/¡!¡!¡!”
policías, jueces- que contra los estudiantes fueron utilizados para reprimir y acallar las voces de libertad y de
Con este angustioso final yo termino también
deseos de cambiar la terrible situación de impunidad y
esta presentación de un libro que no necesita ninguna.
de reparto injusto de la riqueza y de saqueo y del robo
René Avilés Fabila, tampoco, de parte mía, necesita pa-
y de fraudes cometidos por la clase en el poder.
labras que lo califiquen. Para mí es uno de los grandes
Entonces, señoras y señores, para qué hablar
de viejas y nuevas formas de escribir una novela. Eso
no. No sirve, no funciona para este caso tan particu-
96 El Búho
novelistas de México. Sus libros hablan por ello. Sus
obras son el testimonio de su calidad.
Miguel Córdova Colomé
E
n conmemoración del 50 aniversario de la publicación de Rayuela, en los últimos años han aparecido múltiples títulos que
hablan y analizan la obra de Julio Cortázar, entre los que se des-
tacan ensayos, epístolas, análisis para profundizar la obra del autor. Además de los títulos que buscan narrar la travesía de hombre a escritor. Es
importante saber quién fue este personaje que tanto maravilla a lectores
por su ya famosa novela Rayuela. Pero ante toda esta gama que busca dibujar la vida del Cronopio Mayor hay un camino que nos puede trazar un
mapa del hombre y su transición a las letras, hablo de las lecturas que influyeron y conformaron el matiz de su obra.
Son pocas las alusiones que dio Julio
con respecto a las influencias que encausaron las características de su obra, entre estas claves encontramos su conocido libro
Cuentos inolvidables según Julio Cortázar,
editado por Alfaguara. El cual incluye a
autores como Edgar Alan Poe, Jorge Luis
Borges y Tolstoi, entre los más significativos, sin restar valor a los demás autores
que conforman esta antología. Los cuales
son un pequeño acercamiento muy significativo al matiz construido a partir de las
Óscar Dave
letras, libros y revistas 97
lecturas de Julio hasta el resultado que son sus obras
pasa con los humoristas: la gente tiende a no to-
ya conocidas.
marlos en serio hasta que finalmente un día se
Con esto quiero hacer referencia a un autor que co-
descubre que en el fondo ciertos humoristas es-
nocí hace poco, recomendación de Cortázar que tomé
taban hablando mucho más en serio que muchos
de sus Clases de Literatura Berkeley, 1980, Alfaguara
escritores autocalificados como serios...
2013, donde respondiendo a una pregunta sobre la influencia y significado de Boris Vian en su obra Julio
menciona al respecto:
Ante estos detalles cabría preguntarnos ¿Quién fue
Boris Vian? ¿Cuáles fueron sus aportaciones a la litera-
…es importante para nuestra literatura. Durante
tura? Boris Vian nació en Ville-d’Avray, 1920, conside-
mucho tiempo nadie lo tomó en serio; es lo que
rado y aclamado como un escritor francés multifacético: ingeniero, periodista, dramaturgo, novelista, actor, músico de jazz y compositor; dejó una
obra considerada a título póstumo, como el manifiesto de la juventud existencialista. Polímata
por excelencia, fue uno de los protagonistas de
la bohemia intelectual, nutrida del existencialismo de Sartre.
Comenzó siendo un rebelde dentro del movimiento literario de la época, gran amigo de
los surrealistas y lo que se mezcló en una serie
de aventuras descabelladas como hacían los surrealistas jóvenes provocando la reticencia de
los críticos serios de la literatura del momento.
Además por el escándalo que causó la publicación de su novela Escupiré sobre vuestras tumbas (1946) que contiene bajo la forma de novela
negra, una rabiosa denuncia del racismo.
Boris, representó un ejemplo claro de quienes con la muerte sobre los hombros dejan
la huella que se encarna en nuestras mentes y
en la piel de quienes se interesan en la vida del
Leonel Maciel
98 El Búho
escritor como mortal. Como él, podemos nombrar
calle o hayamos tomado el metro veinte veces a
a Emily Brontë, John Keats, Roberto Bolaño, como va-
una cierta distancia sin reconocernos. Pero des-
rios ejemplos que encontramos dentro de la literatura
graciadamente murió muy joven, en un momento
universal.
que estaba en plena creación.
Vian tuvo una vida breve e intensa, dentro de
sus diversas actividades como artista también desta-
Como analogía de vida con Roberto Bolaño, Vian
có como organizador de fiestas orgiásticas, en don-
sufrió una enfermedad desde temprana edad, a partir de
de el alcohol, las drogas y el sexo se desbordaban a
los doce años lo acompañó un problema del corazón, li-
un mundo de éxtasis reflejando la esencia del artista
mitante que ignoraría hasta sus 39 años, fecha que mar-
como bohemio capaz de conquistar el mundo cons-
có el final de su existencia en la proyección de la adap-
truido en su colectivo social. Como suele suceder de
tación de Escupiré sobre vuestras tumbas a la pantalla.
quien vive su existencia con una conducta rebelde y
A pesar de su existencia tan corta, su obra se puede
desenfrenada como lo representan los bohemios fran-
enumerar de la siguiente forma: escribió teatro, letra y
ceses -Baudelaire, Rimbaud, Paul Verlaine y Antonin
música de canciones, cuentos y novelas, de esta última
Artaud-, dio la impresión que no viviría mucho, razón
podemos hacer cuentas con un total de 10 novelas. Un
por la cual se excedió en todo sin importar con quién
número sobresaliente para quien la muerte sorpren-
podría chocar o a quien le podría importar.
diera temprano. Esto nos hace pensar en la obra basta
Esencia que acompañaría cada una de sus obras:
todas generaron polémica debido a sus contenidos
y diversa con la que cuenta Cortázar y el humor que
caracterizó varios títulos.
de violencia y sexo. Además que reflejan su existencia
Así como sucede a Horacio en Rayuela, la ironía
al límite, filosofía de vida que Cortázar celebra en sus
fue representativa y arma de denuncia para Boris,
Clases de Literatura:
quien satirizó a escritores de su tiempo por sus pensamientos y formas de ver la realidad. El más repre-
Podría decirse que casi todo lo que hizo este dis-
sentativo ejemplo es Jean Paul Sartre, el cual es bauti-
cípulo aventajado de Baudelaire levantó olas de
zado como Jean Sol Partre en su novela La espuma de
indignación en la sociedad francesa.
los días, donde el autor trató de denunciar la cultura
más o menos oficial como lo harían posteriormente
Donde añade más adelante:
múltiples escritores, entre ellos Enrique Serna con su
Genealogía de la soberbia intelectual.
Lamento que el azar no me haya hecho encontrar
Entre sus diversas obras destaco A tiro limpio,
con él. Es posible que nos hayamos cruzado en la
su primera novela, la cual vio la luz en el 2009 por la
letras, libros y revistas 99
Editorial Tusquets, cuyo título original es Trouble dans
da viven todo tipo de desquiciadas aventuras, dejando
les andains. A tiro limpio llama la atención por dos ra-
un reguero de sangre, al tiempo que mantienen inte-
zones muy personales: primera novela del autor im-
resantes conversaciones tanto filosóficas como mun-
presa póstumamente y el escritor es un irónico de lo
danas, encontrándose en su trayecto con personajes
surreal. Lo cual recuerda el Camino de los Ángeles de
inclasificables: un inca -Popotepec Atlazotl- que los
John Fante y sus experiencias juveniles con Bandini.
ayuda desde su avión de combate, por ejemplo.
A tiro limpio es considerada una de sus obras más
Fue escrita cuando Vian tenía 23 años. La historia
representativas. Nos presenta a cuatro amigos -el cul-
cuenta que fue el mismo Sartre quien en un recital de
to Adelfín, el libidinoso Serafinio, el policía Loostiló y
Jazz ante la noticia de los múltiples oficios del trompe-
su acompañante Antioquío-, los cuales emprenden un
tista le recomendó escribir de sus preocupaciones exis-
viaje para recuperar el “barbarón bífido”, misterioso
tenciales. De esta manera Boris inicio con un trabajo
artefacto desaparecido en una fiesta. En esta búsque-
muy personal: la brevedad de esta novela se caracteriza por ser un viaje loco al subconsciente
del autor. Razón por la que muchos contemporáneos del autor de Otoño en Pekín
le negaron aquel lugar que hoy le otorgan
los lectores y el mismo Cortázar.
Es muy interesante conocer esta faceta de Cortázar con la obra de Boris Vian:
amantes del Jazz, del surrealismo, de la
locura que ofrece París a los jóvenes escritores; pues nos permite ver el camino que
ofrece el surrealismo en su obra y deslumbrar más de cerca al hombre-lector. De esta
manera se consagra al autor multifacético
dentro de la literatura de Cortázar, al Boris
que construye obras como va construyendo su vida: con los pies en el acelerador y
la mirada sobre el camino. Un autor capaz
de transcribir el mundo en la brevedad del
espacio.
Edgar Mendoza
100 El Búho
Jorge Luis Herrera
El futbol no era salir de la rutina sino
entrar de lleno a la vida.
¿
RAMÓN ERNESTO ABARCA ROMERO
Y lo jugado, quién me lo quita? Conjugando al
futbol* es el primer libro publicado por Ramón
Ernesto Abarca Romero, quien, por medio de
una serie de textos de distintos géneros (crónica,
cuento, ensayo, poesía, entre otros), se vale de la “ficción” y de la “realidad” para jugar y escribir en torno
a tres de sus principales pasiones (él las denomina
“entusiasmos”): el futbol, la literatura y la docencia.
Pareciera que este libro hubiese surgido luego
de que su autor hiciera un alto en su camino, para
respirar hondo y reflexionar sobre varias de las
personas, andanzas, emociones, ideas, aficiones,
temáticas y actividades que más lo han marcado,
preocupado y ocupado. Es como si el silencio producido por la pausa hubiera motivado el acto creativo, el rencuentro, la reconfiguración del ser y, al
final, cierta clarividencia.
Como el título del libro lo sugiere, el futbol
es el hilo rector de los textos; en general, la existencia de los narradores y de los demás personajes,
Rigel Herrera
letras, libros y revistas 101
“reales” y “ficticios”, será “bendecida” o “maldecida”
vante (quizá una huella de la academia), es la propen-
por algún elemento vinculado con el balompié (a pesar
sión a introducir citas y referencias —cuidadosamente
de que los textos cambien de género, tono y léxico,
seleccionadas— que incrementan la profundidad de
el balón permanece en movimiento en todas las pági-
los textos y enriquecen las reflexiones propuestas.
nas). Así, esta obra se integra al grupo, cada vez más
La mayoría de las citas y referencias están vinculadas
rico, de libros sobre futbol, pero desde la trinchera
a los tres “entusiasmos” antes mencionados, y sus au-
literaria (sólo por mencionar dos: Dios es redondo
tores son variados (desde Helen Keller, Antonio Machado
de Juan Villoro y El futbol a sol y sombra de Eduardo
y Juan Villoro, hasta Paulo Freire y Johan Cruyff).
Galeano).
Abarca Romero se da tiempo para cavilar sobre
El estilo literario de ¿Y lo jugado, quién me lo qui-
temas vinculados con el juego, el arte y, en especial,
ta?... se distingue, antes que nada, por su ritmo ágil,
la docencia; por ejemplo, en determinado momento
dinámico, y por su tono familiar; la picardía y la co-
afirma: “Y es que la educación consta de dos partes:
rrección sintáctica también destacan. Otro aspecto rele-
la educación de las habilidades y la educación de la
Aída Emart
102 El Búho
sensibilidad, ambas en continua aplicación. Partir de
cipio del placer de tener a la literatura siempre
la práctica, luego recurrir a la teoría para transfor-
presente en mi vida. Desde entonces, aunque me
mar nuevamente nuestra práctica. Sin la educación
pierda en Las batallas en el desierto y en la lógica
de la sensibilidad, todas las habilidades se tornan sin
insana de Irás y no volverás, como La arena errante
sentido” (45). Por otro lado, el autor frecuentemente
o las Islas a la deriva o El viento distante. Sé que
plantea cuestionamientos interesantes y propone res-
las maestras y maestros de la Universidad habitan
puestas originales; una muestra: “¿Habrá una relación
en esta Ciudad de la memoria y Tarde o Temprano
entre el futbol y el aula?” (44); la respuesta está en el
los recuerdo Como la lluvia. En fin, me iniciaron a
libro, donde también hay chispazos constantes de hu-
saber intimar con los libros (37-38).
mor; sirvan las siguientes líneas para ilustrarlo:
En torno al género literario de ¿Y lo jugado, quién
Es cierto que no había queja alguna por mi de-
me lo quita?..., en un primer instante podría resultar
sempeño como jugador, pero en las clases siem-
difícil identificarlo (porque es heterogéneo y, hasta
pre estaba distraído (ahora sé que se llama Déficit
cierto punto, inaprehensible). No obstante, considero
de Atención con Impulsividad, TDA); me gustaba
que pertenece al género denominado “varia invención”;
irme de pinta al cine (ahora sé que era cinéfilo); y
me parece relevante hacer un paréntesis para explicar,
todas las actividades que los maestros planeaban
grosso modo, las características del mismo, con el ob-
las transformaban en juego. Así, tuve que repetir
jetivo de otorgar herramientas útiles para la compren-
tres veces el tercer año de Secundaria (ahora sé
sión y el disfrute de la obra de Abarca Romero.
que innové un Doctorado) (29).
Juan José Arreola acuñó el término “varia invención” para bautizar un género literario que hasta en-
Gracias a los textos de este volumen queda en evi-
tonces carecía de nombre y que se distingue, antes que
dencia el afán experimental de Abarca Romero, sobre
nada, por estar constituido por diversos géneros, diluir
todo en los aspectos formales; por ejemplo, el frag-
las fronteras entre distintas formas textuales, dialogar
mento que aparece a continuación está construido por
con otras tradiciones literarias y experimentar constan-
medio de títulos de obras literarias:
temente con elementos de forma y fondo; además, en
ocasiones se caracteriza por su culteranismo, agudeza
Me instruyeron, con profunda vocación de golon-
intelectual, libertad imaginativa y actitud crítica ante
drinas, a verme en muchos de los personajes que
la “realidad”. En términos generales, la “varia inven-
les sucedía lo mismo que a mí. No me preguntes
ción” admite múltiples “modelos textuales” (incluso
cómo pasa el tiempo, pero me enseñaron Desde el
no literarios), prefiere los tonos irónicos y paródicos,
Siglo pasado, en La edad de las tinieblas, El prin-
y es breve, sobria y capaz de sostener la tensión por
letras, libros y revistas 103
medio del uso preciso del lenguaje. Por otro lado, en-
boleras están tejidas a su ser, en su historia, raíces,
tre los géneros que convergen pueden hallarse los más
lealtades, identificaciones como una red de portería”
“tradicionales” (cuento, ensayo, poesía) y algunos me-
(9). También expone los motivos por los cuales escribió
nos “canónicos” (crónica, autobiografía, “alburema”);
esta obra y, en particular, las razones que lo llevaron a
asimismo, es común que se valga de formas textuales
explorar literariamente —por distintas brechas y desde
propias de otras clases de discursos y materias (futbol,
diversas perspectivas— el mundo del futbol; afirma:
pedagogía); este último rasgo le otorga un carácter
“Escribir sobre futbol y corresponderlo con temas de
multidisciplinario a la obra, aunque en ella debe pre-
la vida me implicó honrar, respetar y validar las raíces
dominar “lo literario”.
que me confieren sello de identidad. Pero no sólo a mí,
En ese sentido, el género dominante de ¿Y lo ju-
sino a muchos y a muchas que al igual que yo, hemos
gado, quién me lo quita?... es la “varia invención”.
crecido teniendo al balompié como un sólido defensa
Las siguientes palabras de Felipe Vázquez, incluidas
central en nuestra biografía” (7).
en “Juan José Arreola y el género ‘varia invención’”,1
En la segunda parte del libro (la más extensa),
resultan útiles para aproximarse al libro de Abarca
“Ejercicios de estiramiento de la memoria y calenta-
Romero desde la perspectiva de los géneros literarios:
miento del corazón”, Abarca Romero muestra sus
“La varia invención aparece […] como la resultante de
dotes de cronista y hace un ejercicio de reconstruc-
tres vectores: la libertad, la imaginación y la inteligen-
ción de su propia identidad e historia, en cuatro tiem-
cia. Un triángulo creativo que se condiciona y comple-
pos: “Del pretérito perfecto compuesto”, “Del pretérito
menta con un triángulo de orden formal: la hibridación
perfecto simple”, “Del presente confuso” y “Del futuro
genérica, la intertextualidad y la brevedad (una breve-
complejo”. De este modo, el narrador se examina a sí
dad signada por la tensión)” (s/p).2
mismo bajo la óptica del futbol, y se piensa y se recon-
Respecto a la estructura del libro, éste se halla di-
figura en el pasado, el presente y el futuro. A continua-
vidido en nueve partes (más un apéndice y una biblio-
ción transcribo las primeras frases de esta sección,
grafía). Los títulos de las secciones emulan al mundo
pues delinean la postura del narrador frente a parte de
balompédico, ya que, como se verá a continuación,
la herencia cultural de su familia: “Yo he nacido en una
se llaman igual que los segmentos de un partido de
familia futbolera. Uno nace en una familia y asimila
futbol. El primer apartado, denominado “Preliminar”,
todo de ella” (12).
sirve de prólogo: el autor establece, explícita e implíci-
A grandes rasgos, esta segunda parte expone
tamente, las “reglas del juego” (por ejemplo, el tono
muchos de los motivos por los cuales el autor gusta
literario y el tipo de lenguaje predominantes); además,
del futbol; uno de los principales: su familia ha sido
manifiesta que les dedicó el libro a “todos aquellos y
apasionada de este deporte; por ejemplo, su abuelo
aquellas capaces de reconocer que las emociones fut-
paterno, don Ernesto Adolfo Feist Guerrero, fue ju-
104 El Búho
gador semiprofesional y fiel aficionado, al igual que
Después de las emociones del primer tiempo, co-
su mujer, doña Guadalupe Montes Centeno, quien
mienza el espectáculo de “Medio tiempo”: un dossier
es definida como “una fanática del futbol disfrazada
fotográfico conformado por veintidós imágenes que
de ama de casa” (15). Más adelante, Abarca Romero
muestran el estrecho y constante vínculo que ha man-
cuenta las razones por las que decidió jugar de por-
tenido la familia del autor con el futbol; es posible ver,
tero, enumera los múltiples equipos a los que ha
por ejemplo, al abuelo paterno y al padre vestidos de
pertenecido y revela su amor incondicional
por el América. Además, relata la manera en
que la lectura y la literatura lo transformaron
y, en cierta etapa, decidió “olvidar aquella
ilusión de jugar en un equipo de Primera y
convertir a la literatura en el eje existencial
que me permitiera mantenerme en la vida”
(37). Al respecto, el narrador refiere con humor algunas de las “dificultades” que encontró al tratar de “conciliar” la literatura y
el futbol; una muestra: “Aunque no lo decían
explícitamente, mis compañeros de futbol
pensaban que sólo un ‘maricón’ podía ir leyendo poesías en el camión que nos llevaba
a jugar contra otra Universidad” (38).
A continuación da inicio la siguiente
sección, el “Primer tiempo”, constituida por
cinco cuentos. Las narraciones son breves,
ágiles, poseen un lenguaje “fresco” y, lo principal, su centro gravitatorio es el futbol. Por
ejemplo, en “El futbol y los fugaces amores
eternos”—que es una especie de pastiche
compuesto con segmentos de otras obras literarias que se resignifican al mezclarse— se
relata un encuentro de futbol como si se
tratara de un “encuentro amoroso”.
Jesús Anaya
letras, libros y revistas 105
futbolistas; y a Abarca Romero, pequeño, cargado por
no variar, las temáticas de los poemas están vincula-
Manuel Camacho Meléndez (portero suplente de la
das al futbol; para ejemplificarlo, un segmento de “Hay
Selección mexicana en el Mundial de Suecia 58); in-
días en que uno entra a la vida” en el que se establecen
cluso hay dos fotos de Pelé —tomadas por el padre del
paralelismos entre la vida y un partido:
autor—, cuando caminaba en el estadio de CU, lesionado, el 2 de febrero de 1961, luego de la derrota del
[…] En fin…
Santos de Brasil ante el Necaxa de México.
Al concluir el descanso entra de lleno el “Segundo
Hay días en que uno entra a la vida
Lo mismo que al terreno de juego…
tiempo”, compuesto por seis poemas en verso libre, de
Y de un momento a otro,
diferentes extensiones, que descuellan por su ingenio.
Estos textos también evidencian el afán experimental
te descubres en un golpe de luz,
y lúdico de Abarca Romero; una muestra es el cali-
cuando menos te des cuenta,
elevando al cielo los ojos y las manos celebrando,
grama incluido en “Las porterías abandonadas”. Para
a grito abierto,
un gol fantasma
porque en realidad
perdiste el partido
y
ni siquiera acariciaste el balón (91).
Luego de un encuentro muy parejo, como
el marcador quedó empatado, el partido se va
al alargue. Entonces, el narrador da el silbatazo
de inicio y se baten en la cancha cuatro poemas
construidos con frases y expresiones propias del
argot futbolero, comunes en las transmisiones
televisivas. Estos textos provocan la sensación
de estar oyendo la narración de un partido. Los
títulos revelan con claridad cuál es el tema central de los mismos: “El debutante”, “Se encienden las pasiones”, “El jugador creativo” y “Futbol
femenil”; sirva de ejemplo un fragmento de “Se
encienden las pasiones”:
Adolfo Mexiac
106 El Búho
Empiezan a moverse
albures); sirva de ejemplo el titulado “De entrenador a
entrenador”:
abriendo los espacios
las defensivas se rompen
quedando mano a mano
Cuando veo a tus jugadores
hacen una buena jugada cuando
[se juntan
se juegan el todo por el todo (99)
en la zona de traslado
apretando el calentamiento
siento que ahora sí
En el “Segundo tiempo extra” alinean dos en-
quieres ponerme
la cosa dura.
sayos (breves, pero sustanciosos). El primero se titula
“‘La mano de Dios’: lo paradojal entre lo divino y lo de-
El volumen concluye con unos “Comentarios fina-
moniaco”, donde se analiza la jugada denominada “La
les”, breves, donde se rememora y se celebra el campeo-
mano de Dios” desde la perspectiva de las categorías
nato conseguido por el América en el torneo Clausura
de lo “divino” y el “bien”, en oposición a las de lo “de-
2013 de la Liga MX. Ni modo… De cualquier forma, a
moniaco” y el “mal”. En el segundo ensayo, “Ángel
pesar del americanismo del autor, vale la pena leer ¿Y
Fernández: juglar moderno de futbol”, se homenajea
lo jugado, quién me lo quita? Conjugando al futbol.
a este insigne comentarista mexicano y se destaca su
ingenio y creatividad; al respecto, Abarca Romero asevera: “Ángel Fernández fue un ser dotado para narrar
las proezas de los héroes de pantaloncillo corto, del
‘Juego del hombre’, como él bautizó al futbol […] era
un hombre espectáculo. Su misión era ser un artista
del entretenimiento, causar alegría a ‘Todos los que
quieren y aman el futbol’” (112).
Sigue la “Serie de pénaltis”, compuesta por
veinte “alburemas” breves y uno de mayor extensión,
denominado “Cuauhtémoc Blanco”, quien allí es honrado. Un “alburema” —desde la óptica del poeta Elías
Nandino— es un híbrido, mezcla de poesía y albur,
conformado por juegos de palabras con doble sentido,
con connotaciones sexuales, pero sin que pretenda ser
ofensivo o vulgar (a diferencia de buena parte de los
*¿Y lo jugado, quién me lo quita? Conjugando al futbol* (México:
Editorial de otro tipo, 2013).
** * Jorge Luis Herrera (México, D.F., 1978) estudió la licenciatura en Historia del arte y la maestría en Letra mexicanas. Es autor
de Voces en espiral. Entrevistas con escritores mexicanos contemporáneos y del libro de cuentos Cuando estés en el cielo; además,
es coautor de la serie de libros de texto de español para secundaria
Letras y voces. Ha colaborado con cuentos, entrevistas, reseñas, ensayos, artículos de divulgación y/o fotografías en múltiples libros,
revistas y periódicos.
Notas
1 Vázquez, Felipe. “Juan José Arreola y el género ‘varia invención’”. Espéculo. Revista de estudios literarios. No. 32. Año XI.
Marzo-junio de 2006. España: Universidad Complutense de Madrid,
2006. Internet. Abril de 2014. <http://pendientedemigracion.ucm.es/
info/especulo/numero32/arreola.html>.
2 Según Felipe Vázquez, Juan José Arreola inventó el término
“varia invención” inspirado en un soneto de Góngora escrito en
1584:
Varia imaginación que, en mil intentos,
a pesar gastas de tu triste dueño
letras, libros y revistas 107
apantallados
Dalia María Teresa De León Adam
E
l DramaFest en la UNAM, bajo la dirección y la dramaturgia de David Gaitán es presentado en el foro
del teatro Santa Catarina como parte del ciclo
“Dramaturgia Mexicana”.
Es interesante aquí comentar la larga e interesante trayectoria del teatrero, (palabra con la cual el mismo David Gaytán
utiliza al referirse así mismo), y quien ha incursionado en
diferentes escenarios nacionales,
siendo uno de los últimos el de
Allende sin Fronteras, con trabajos que han ido desde los textos de
Patrik Marber, Fiodor Dostoyevski
hasta Stanislav.
Dramaturgias que han influido en ciertas características, a su
propia obra, y que en el caso de
la puesta en escena de Simulacro
de idilio, se logra percibir una
atmósfera recreada en la cultura
alemana, tanto por las frases casuales en dicho idioma, como ciertas
actitudes que forman el matiz de
Juan Román del Prado
108 El Búho
los personajes, totalmente cuadrados en cuanto a que
son predecibles en sus actitudes.
En opinión de Edgar Chías, y dicho de paso, es verdad, Simulacro de idilio delata la pérdida de sentido,
En la obra, la temática medular en torno a la cual
la nula confianza en valor alguno, la falta de solidari-
gira la obra, es por supuesto el idilio, palabra que po-
dad, el quiebre de los ideales y de nuestra inmersión
dría ser ubicada como parte-aguas del amor, pero que
como comunidad. Con agudeza, pero no sin amar-
el autor maneja de tal modo, que nos abre los ojos para
gura, Gaitán parece decirnos, contra todo pronóstico
darnos cuenta de que no necesariamente nos lleva a
de esperanza, que nadie, señores, nadie es inocente.
ese campo de sentimientos sublimes, que es el amor.
Quizá tenga razón. Enjoy it.
En el escenario se presentan, entre otros, Carlos
Y en consecuencia, también pienso, So, Enjoy it.
Orozco, como Palacio y Amanda Schmelz, como
Graciela, una pareja disfuncional en donde,
él sueña con una relación amorosa con una de
sus alumnas y ella mientras tanto, le es infiel
con otros, entre ellos, con su abogado y el jefe
de su marido. Ante la negativa del marido para
divorciarse, lo cual no es tomado en consideración, se verá forzado a desalojar su propia
casa, decidiendo finalmente ante dicha situación, relacionarse con su alumna, quien asegura amarlo y quien lo meterá en problemas.
La traición, la mentira, el cinismo y el abuso del poder, son los ingredientes que sazonan
esta puesta en escena , creativa y amena.
El lenguaje coloquial es mezclado ocasionalmente con argumentos en alemán y algunas
frases altisonantes. La historia es presentada en
tiempo lineal, y en un sólo cuadro escenográfico, en donde se incluyen algunas sillas y dos
mesas, que son cambiadas y adaptadas rápida,
y fácilmente, por los mismos personajes, para
dar una atmósfera distinta, es decir, simular
diferentes lugares.
Mayra Armijo Ugalde
apantallados 109
arca de Noé
Jesús G. Tamayo Medina
F
rente a la ventana que el mundo
nos ofrecía para mostrar nuestra
modernidad, progreso y justicia.
1968 ha pasado a la historia como un año de
jóvenes, de inquietudes, de protestas y también
de represión, balazos y golpes. A la distancia
parece increíble todo lo sucedido en sólo un
año, y sin embargo, nada de aquel 1968 surgió
por generación espontánea; de alguna manera
se fue cocinando, preparando, gestando, para
que, sin demasiados avisos, irrumpieran en distintos lugares del mundo esas voces de jóvenes
que representaron la esperanza y el hartazgo. Representaciones paradójicas que marcaron nuevos rumbos e hitos que a la fecha nos
siguen impactando. Un año tan peculiar como
lo fue 1968 es atraído por miradas distintas, por
diferentes maneras de observar el fenómeno y
por lo mismo, de actuar en consecuencia. Mirar
no es “ver ”, más bien implica interpretar para de
ahí actuar. De cada acción se desprende de una
manera específica y única de “mirar ” lo aconteÁngel Boligán
110 El Búho
cido. El libro de Regina, 2 de octubre no se olvida
¿de un hartazgo político?, ¿de estudiantes incon-
es una mirada atrevida, radicalmente distinta,
formes infiltrados por los “comunistas” de la
creativa y a la vez, apegada a hechos e impreg-
época?, ¿una simple protesta por las olimpiadas
nada de magia que nos ayuda a convertir nuestro
en puerta?, ¿arrebatarnos la cómoda indiferen-
ser observador de ese momento histórico para
cia del México tan moderno como marginado?
México, con ojos que rebasan los acontecimien-
Regina nos lleva a vivir esta convulsión social,
tos en sí mismos, para enseñarnos que cuando
de identidad y definición, en un juego de histo-
sucede algo de semejante magnitud, es impo-
rias, tradiciones y, por lo tanto, reflexiones que
sible analizarlo sólo a la luz de lo acontecido,
a mi juicio, hacen resaltar aquel dos de octubre
para entonces permitirnos agregar significados,
con un enorme peso de la historia y, sobre todo,
robarle intimidad al hecho, para en él, descu-
de la responsabilidad que implica interpretar
brir dimensiones desconocidas que rescatan de
los hechos desde esta mezcla de herencias y
nuestro pasado y de la sabiduría universal, para
simbolismos. El simbolismo que nos aporta el
proyectar a México a la misión de lucha en la
texto, nos conduce a liberar nuestro alfabeto
que siempre se ha encontrado. Toda la historia,
de ideales respecto a México. 1968 represen-
la recogida por los hechos, la interpretada desde
ta el inicio de una nueva etapa, un nuevo ciclo
diversas miradas, la enriquecida por la novela
que ha ayudado a disminuir nuestro ancestral
y sus circunstancias y personajes, suman en con-
analfabetismo patriótico y despertar la respon-
junto algo que a la historia siempre conmueve y
sabilidad individual y social frente a la misión de
atrapa: los gritos de fe emitidos por gargantas
nuestra nación. Lo que nos ofrece la experiencia
ansiosas, esperanzadas y cansadas. Lo mágico
de octubre de 1968, es haber caído en la cuenta
del texto y de la música que se nos regala en
que el “desarrollo estabilizador ” y la entrada de
este libro me lleva a preguntarme respecto a qué
México en la modernidad, sólo eran fantasías
tipo de codicia respondió todo este movimiento.
de discursos e ilusiones sin sustento. Desde la
Claro que mi punto de partida, es por lo tanto,
óptica de la apariencia y de la historia oficial,
afirmar que gran parte de la historia de nuestro
la revolución mexicana había generado al país
país, está ligada a una magnífica representación
el rumbo correcto, para 1968, dicha revolución
de lo que significa la codicia insaciable. ¿En 1968
desde la oficialidad y en términos prácticos, se
que se nos quiso arrebatar?, ¿qué querían lle-
había convertido en el esquema del desarrollo
varse los que participaron en uno u otro bando?
estabilizador que antes hice mención. Toda esta
¿Se trataba de destruir la estructura económica?,
fantasía gubernamental, de empresarios de vista
arca de Noé 111
corta y cartera amplia, sindicatos a modo, cam-
pírrica, no por los resultados de aquella noche
pesinos olvidados, sociedad adormilada, se con-
fatal y sus muertos y desaparecidos, sino por lo
virtió en rechazo, injusticia, abandono e ignoran-
vergonzoso de su accionar. Si por un momento
cia. Crítica, algo de auto crítica, cambio eran las
admitiéramos que 1968 fue un año de quiebre de
palabras atrás de los carteles y de los gritos de
conciencia nacional, entonces el valor de la apor-
protesta. Una crisis de conciencia. Lo que somos,
tación de Antonio Velasco Piña a través de Regina
lo que presumimos que hemos logrado, no sirve
y sus circunstancias, nos ayuda a observar, mirar,
para nada, todo está mal. 1968 representa el
decíamos al inicio de este texto, dicho fenómeno
momento en que el sistema político y sus con-
a través de esta mezcla de hechos, interpretacio-
troles quedaron expuestos como herramientas
nes, deidades, experiencias místicas de diversos
débiles y altamente vulnerables. No se sabía qué
orígenes y expresiones, de una manera distinta.
hacer, contra quién ir, a quién atacar. La dualidad
El tamaño del impacto de este inicio de nueva
de pueblo adormecido con gobiernos ajenos a la
conciencia, ha sido de tal magnitud, que el autor
realidad de su propia población, pero protegidos
convoca a la diversidad de significados, para
con simulaciones de control, quedó desmante-
reunirlos y juntos aprender de la experiencia
lado en ese año. El texto de Regina y su travesía
que va mucho más allá del análisis histórico, en
entre realidades históricas y personajes con alta
el fondo, se trata de decirnos que la enormidad
carga simbólica, nos ayudan a develar que la
del reto para construir, develar, descubrir nuestra
fuerza y el poder del gobierno, eran otra simu-
nueva conciencia, requerirá del amplio concurso
lación más de los logros de la modernidad que
e intervención de influencias místicas para “ver y
surgió de nuestra revolución. Es decir, no sólo la
mirar ” y por lo tanto actuar, conforme al llama-
economía, educación, seguridad, fuerza laboral,
do que nuestra nación tiene dentro del concierto
iniciativa privada, el campo, etc., contaban con
mundial. Nuestra mexicanidad, interpreto lo que
avances y fortalezas apenas suficientes, además,
nos dice Velasco Piña, no está limitada a la histo-
el gobierno y su poder, resultaron ser otra careta
ria de un territorio determinado, sino a la capaci-
del vacío y de casi nada. De ahí que únicamen-
dad de convocar la diversidad hacia las profundi-
te la fuerza bruta sin control, reaccionó ante lo
dades del dolor y la lucha, para de ellas emerger
difuso de la protesta. Golpear a todos, encontrar
una conciencia infinitamente más amplia de la
o inventar culpables, acudir a la imaginación
que hoy tenemos; sin embargo, sin la experien-
para inventar enemigos fantásticos que amorda-
cia dolorosa y simbólica del 68, no sería posible
zaban a nuestro país. Hasta la fuerza resultó ser
siquiera imaginar lo que logramos ver y aprender
112 El Búho
de nosotros mismos y de la apertura a lo distin-
públicos. La ciudadanía como un elemento de
to. En la mezcla de la cosmovisión en la que nos
participación era, hasta ese momento inexisten-
conduce el texto de Velasco Piña, uno se encuen-
te. Lo poco y débil con lo que contábamos esta-
tra con una realidad plasmada de manera senci-
ba “controlado” desde los despachos del poder
lla, aunque llena de personajes únicos y de fuerza
público. La codicia sumada a los intereses par-
específica, que al descubrirla aparece una de las
ticulares, habían dado sus frutos de equilibrio
principales características de 1968 en México. A
de fuerzas. En 1968 eran inexistentes las herra-
través de un camino complejo, pero que parecía
mientas que facilitaran la participación ciudada-
el único, México se inaugura con una ciudadanía
na para atender las necesidades mismas de los
que quiere participar, tomar parte en los asuntos
administrados. La “socialización” de la política y
Carlos Pérez Bucio
arca de Noé 113
ampliar el campo de lo público hacia esferas de
vida democrática en México. Imposible imaginar
la sociedad no eran realidades ni cercanamente
elecciones más o menos trasparentes o triunfos
visualizadas y mucho menos deseadas. El gobier-
de la oposición, sin antes haber transitado por
no se encargaba. Digamos que de las banderas y
1968 y su fuerza diversa y ancestral. Quizás para
consignas de ese momento, hoy podemos iden-
muchos mexicanos, la vida democrática surgió
tificar intereses de grupos ciudadanos que de
gracias a la insistencia y a ratos paciencia de
manera unificada tienen aspiraciones sociales
los partidos políticos de antes y de ahora. Esta
comunes; hoy a la distancia, bien podemos afir-
afirmación resulta muy pobre, ya que la mane-
mar, que ese aparente pequeño hilo conductor,
ra como en aquel entonces grupos ciudadanos
fue el que abrió la puerta a la construcción de la
decidieron irrumpir y participar, estuvo lejos de
Jesús Anaya
114 El Búho
los partidos políticos, aunque efectivamente,
partir de 1968, aunque falta mucho por recorrer.
muchos de aquellos inquietos y valientes, fueron
Me atrevo a decir que los personajes de nuestro
absorbidos por grupos de poder “oficial” y clan-
texto no son obreros o campesinos, empresarios
destino. Pero en ese momento, sólo eran ciuda-
o incluso solamente estudiantes. Me parece que
danos. Este proceso ha llevado años, la pedago-
representan esa clase media inquieta, incomoda,
gía ciudadana es una materia compleja que no
crítica que antes de 1968 había permanecido en
se aprende o acepta de repente. Requirió primero
proceso de incubación. Era la clase no represen-
de vivir experiencias del movimiento social, más
tada dentro de las estructuras del partido, era
adelante fue tomando cuerpo con la creación de
una sociedad olvidada, ignorada, simplemente
nuevas formas de participación y convirtiendo
porque no hacía ruido. Frente a todas las demás
reclamos en derechos. Digamos, que a la distan-
“fuerzas” sociales, los gobiernos de la post revo-
cia, la experiencia de 1968 se fue traduciendo en
lución, fueron capaces de crear sus contrapesos,
que la ciudadanía se convierta en coautora de
controles, corruptelas, beneficios, etc., a cam-
la nación. Se creó, sin querer, una nueva rela-
bio de complicidad y silencio. Pero frente a la
ción entre el gobierno y la sociedad. El Estado
clase media, latente y en crecimiento, el poder
se movió. Aunque a la fecha podemos afirmar
no había creado nada para controlarla en caso
que el movimiento de participación ciudadana
necesario. A través del movimiento de 1968 en
es todavía incipiente, hoy gobierno y ciudadanía
México, alzó su voz, se presentó e irrumpió para
se hablan entre iguales con mucha más libertad
siempre dentro de los destinos de nuestra nación.
que hace casi 50 años. Falta mucho por avanzar,
Los acontecimientos trascendentes, tienen raíces
quizás el rasgo más significativo para la pedago-
antiguas, diversas y holísticas, así como las con-
gía ciudadana, sea la transparencia gubernamen-
secuencias que se desprenden. La sensación con
tal en todas sus acciones y órganos de gobierno.
la que me quedo es de inquietud y cierto nivel de
La transparencia es el vehículo primordial de la
inconformidad, ya que al estar ahora más cons-
participación ya que sólo así se logra un inter-
ciente de nuestra responsabilidad frente a esta
cambio de saberes, experiencia, conocimiento.
energía desatada, resulta imposible permanecer
Aunado a este atributo de visibilidad, hemos
en la ignorancia o indiferencia. La respuesta está
avanzado en descentralizar, es decir, acercar a
en seguir creando puentes y caminos que dirijan
donde la gente está y vive. Implica autonomía
la energía de la mexicanidad hacia espacios de
para planear y ejecutar. La pirámide inaccesible y
profundidad, reflexión, más silencio y mucho más
oscura del poder, empezó a disipar su neblina a
acción. Que el 2 de octubre nunca se olvide.
arca de Noé 115
Martha Chapa
C
omo cada año, la reconocida revista Forbes publicó a principios de marzo la lista de las personas más adineradas del
mundo (World´s Richest People). En este 2014 esa relación
no estuvo exenta de sorpresas y datos interesantes. Aunque han
pasado varias semanas desde la divulgación de esta información,
vale la pena retomarla para hacer algunas reflexiones.
En esta lista del 2014 aparecen
1645 multimillonarios, que entre todos
suman una fortuna de 6.4 billones
de dólares. Los diez primeros lugares
reúnen en conjunto 507,600 millones
de dólares.
Llama la atención el dato de que el
número de mujeres en la lista se incrementó en relación con el año anterior,
pues ahora suman 172, en comparación con las 128 de 2013. Entre los primeros 50 multimillonarios se cuentan
ocho mujeres.
La primera mujer en esta lista es
la estadunidense Christy R. Walton,
vinculada al consorcio de la cadena
Martha Chapa
116 El Búho
de tiendas Wal-Mart, cuya fortuna se estima en 36,700
el desempleo, la pobreza, la explotación y, en general, en
millones de dólares, lo que la sitúa en el noveno lugar
la desesperanza, pues son víctimas de la violencia dentro
del ranking mundial.
y fuera del hogar y carecen de expectativas de todo tipo,
Le sigue la francesa Liliane Bettencourt, una de las
no sólo económicas, sino también sociales y culturales.
principales accionistas de L’Oreal, la empresa de cos-
Por eso, se me ocurre que bien podría surgir una ini-
méticos, con 34,500 millones de dólares, fortuna que la
ciativa de mujeres mexicanas, a la que ojalá se sumaran
coloca en el número 11 dentro de la lista general.
otras de diversas partes del orbe, para enviar un mensaje
En el lugar 13 de esa famosa lista está la estaduni-
a estas multimillonarias a fin de invitarlas a que aprove-
dense Alice Walton, también relacionada con Wal-Mart
chen y encaucen mejor su potencial económico –vaya,
(es hija del fundador de esta cadena de supermercados),
aunque sea una pequeña parte de sus inmensas fortu-
cuyo patrimonio personal alcanza los 34,300 millones de
nas– en favor de la educación, el trabajo y el bienestar de
dólares.
la sociedad, ya sea de las mujeres de sus comunidades,
Por cierto, algunas notas publicadas con motivo de
países o continentes, o incluso de aquéllas que habitan
esta nueva entrega de Forbes señalan que las mujeres
en otros territorios y en muy diferentes realidades de las
que aparecen en ella están entre las que se divorcian con
que rodean a estas afortunadas mujeres.
más frecuencia. Podría aventurar la hipótesis de que esto
Volviendo a Forbes, les quiero comentar que otra de
se debe en gran medida a su carácter independiente y,
las noticias relevantes de su lista de ricos más reciente
por supuesto, a su autonomía financiera, pues no están
fue que el mexicano Carlos Slim fue desplazado del pri-
obligadas a depender económicamente de ningún hom-
mer sitio que había logrado durante cuatro años con-
bre. Aunque, es justo reconocerlo, la mayoría de ellas
secutivos y ahora ocupa el segundo lugar, con 74,000
han heredado sus fortunas de sus padres o esposos,
millones de dólares. Además, el mexicano fue el único,
o bien las han obtenido, precisamente, al divorciarse
entre los que están ubicado en los primeros 10 lugares,
de hombres adinerados, por lo que en su caso el divorcio
que vio decrecer su riqueza personal.
se vuelve un excelente negocio. Un asunto paradójico,
¿no les parece?
Así que este año el number one fue de nueva cuenta
el famoso Bill Gates, fundador de Microsoft, que había
Ahora bien, tendríamos que preguntarnos si el hecho
sido sustituido por nuestro compatriota Slim. En el tercer
de que haya ahora un número de multimillonarias en el
sitio se colocó el español Amancio Ortega, dueño de las
mundo constituye un hecho alentador y hasta motivo de
conocidas tiendas Zara, con 64,000 millones de dólares.
orgullo para las mujeres en general. Yo tendría mis reser-
Claro que Forbes ya no incluyó Joaquín el Chapo
vas, pues no deja de ser inquietante y hasta indignante
Guzmán, quien llegó a estar en esa famosa lista. ¿Se
si vemos el otro lado de la moneda, donde se observa
deberá a que el capo fue capturado por las autoridades
que millones de mujeres en el planeta están sumidas en
mexicanas poco antes de que se diera a conocer la céle-
arca de Noé 117
bre publicación de la revista? Habrán considerado que se
integrantes a la lista, entre ellos, dos mujeres. Además de
iba a ver mal que entre los archimillonarios del mundo
Carlos Slim, de Grupo Carso, están, entre otros, Germán
se colocara una persona que está detenida en una prisión
Larrea (Grupo México), Alberto Bailleres (Grupo Bal),
de alta seguridad. Aunque me pregunto si no resultaba ya
Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), Eva Gonda de Rivera
incomprensible que un delincuente prófugo de las auto-
(Grupo Femsa), y Asunción Arumburuzabala (Grupo
ridades de su país se contara entre los integrantes del
Modelo).
selecto grupo de personas más adineradas del planeta, y
Claro que si se ven los datos en perspectiva, la ver-
no sólo eso, sino que también llegó a incluirse en la lista
dad es que el número no es tan significativo. Si hablára-
—también de Forbes— de las personas más poderosas
mos en términos de medallas, como en las justas depor-
del orbe, entre personalidades como Barack Obama o el
tivas, Estados Unidos se llevaría la de oro, pues encabeza
papa Francisco.
la lista con 492 multimillonarios, seguido por China, con
Otro dato que me llamó la atención es que los países
152. Rusia se queda con la medalla de bronce, con 111.
con menor desarrollo –o, para dejar fuera los eufemis-
En fin, que más allá de la natural curiosidad por
mos: con mayor pobreza– no dejan de generar multi-
asomarse a una realidad tan ajena a la de la enorme
millonarios, como ocurre con México, que aportó 16
mayoría de los mortales, no deja de ser interesante y
revelador conocer quiénes forman parte de estas
célebres listas, pues es una manera de tomarle el
pulso a nuestra contradictoria sociedad. Porque
resulta inevitable interpretar estos datos como
una muestra del mundo capitalista que crece,
sí, pero sólo beneficia a unos cuantos, en tanto
la desigualdad aumenta por minuto a lo largo y
ancho del planeta.
No tenemos nada contra quienes se enriquecen gracias a su trabajo e imaginación, pero
en una sociedad tan desigual como la nuestra
no podemos solamente celebrar que un puñado
de personas tenga esas fortunas descomunales.
Por el contrario, es urgente tomar medidas para
que haya cada vez menos pobreza y más equidad
en nuestro país y, de hecho, en el mundo entero.
www.marthachapa.net.mx
Facebook: Martha Chapa Benavides
Twitter: @martha_chapa
Max Sanz
118 El Búho
Cirilo Recio Dávila
L
a seguridad en sus propias capacidades
permite al periodista dar respuesta al
acontecimiento. Son sus propias capa-
cidades y su condición de sujeto lo que mantiene
al informador en posibilidad de reaccionar ante
una noticia. Por esta afirmación de su persona puede poner en movimiento su esfuerzo y
energía para reflejar y dar a conocer el suceso
del que es testigo. Esta misma confianza en sus
habilidades y capacidades intelectivas y emotivas, hace que el informador mantenga los pies
sobre la realidad y contemple los hechos con
la ecuanimidad suficiente para no perderse en
el intrincado laberinto de criterios a los cuales
debe enfrentarse cotidianamente.
Puede así respaldar los resultados de su trabajo con la confianza de realizarlo con profunda
convicción. Asimismo, en la circunstancia del
cuestionamiento, el profesional de la información apelará a sus conocimientos y capacidades,
inherentes y adquiridas, en relación con aspec-
Carlos Pérez Bucio
arca de Noé 119
tos que implican directamente la ética profesional
para negarse a revelar sus fuentes o datos de sus
como son: a) el secreto profesional, b) el libre acceso
labores a cualquier autoridad institucional, jurídica,
a la información (o el derecho a la información), c) el
policial, gubernamental, parlamentaria o laboral con
derecho de réplica, d) el derecho a la intimidad y pri-
base en la salvaguarda de su integridad física o moral
vacidad, e) la cláusula de conciencia, f) el derecho de
y la de sus fuentes de información. Las reformas
autoría, así como g) el derecho a que sea respetada su
que se hicieron en nuestro país en 2005 al artículo
integridad física y moral.
243 Bis del Código Federal de Procedimientos Penales,
Estos aspectos de las responsabilidades del infor-
y a la fracción 29 del Artículo 225 del Código Penal
mador se encuentran prescritos por el derecho jurídi-
Federal, parten de las nuevas prescripciones sobre el
co. Así por ejemplo, el derecho al secreto profesional
derecho al acceso a la información. Este antecedente
periodístico ampara al profesional de la información
es importante porque el acceso a la información tiene
Mayra Armijo Ugalde
120 El Búho
un reconocimiento como derecho humano fundamen-
el oficio periodístico si es el caso, o discernir las rea-
tal, por lo tanto, es de superior categoría a los dere-
lidades que enfrenta el proceso de la información, si
chos civiles, que emergen de la convención social, de
solamente está interesado en el tema.
los acuerdos que rigen los tratos entre particulares.
Por otra parte es común que el informador
Sin embargo, es necesario apuntar que la redac-
—individualmente— conforme la parte del engranaje
ción de la ley sobre el derecho al secreto profesio-
más débil dentro de la enorme estructura de medios
nal en México carece aún de elementos precisos. El
de comunicación masiva corporativa e impersonal. El
comunicador ha de ser consciente, entonces, de que
reportero, el fotógrafo, los locutores, quienes labo-
muchas de las armas legales para atender el universo
ran en los medios de comunicación, están inmersos
de los fenómenos mediáticos se encuentran entram-
en una realidad laboral que les condiciona desde
padas en decisiones verticales, todavía sujetas a la
muchos puntos: la empresa mediática, la sociedad
discreción de funcionarios menores o a burocracias
civil, el medio institucional, sus fuentes informativas.
que solamente son sensibles a los reclamos de sus
Al mismo tiempo su derecho al trabajo se encuentra
propios intereses. Como lo indica Luis Moral Padilla,
en entredicho porque existe una discrecionalidad en
investigador y académico de la Universidad Autónoma
los medios sobre los horarios, las coberturas espe-
de Tamaulipas, en el libro La era digital compilado por
ciales, la remuneración de colaboraciones externas,
Jorge Nieto Malpica1, la ley es omisa en cuanto a defi-
que están en desproporción con los recursos que los
nir al profesional de la información. Por añadidura,
propios medios manejan dentro del esquema de tabu-
tampoco tiene precisiones que indiquen que lo que se
ladores de publicidad o propaganda. De modo que las
protege es la fuente informativa y no una información
leyes de protección al periodista no solamente deben
falsa.
considerar lo que respecta a los peligros físicos que
Desde luego que no se trata de exponer en estos
enfrenta y al ejercicio de la libertad de expresión, sino
apuntes todas las realidades que involucran al sistema
también la vulnerabilidad de los informadores en el
legal que tiene que ver con la información, la comuni-
campo de su dignidad profesional.
cación y la ética. Lo que interesa aquí es establecer la
Observamos que el secreto profesional, el acceso
relación entre las pautas de valoraciones éticas perso-
a la información, el derecho de réplica, el derecho a
nales y los valores propios del desempeño profesional.
la intimidad y privacidad, son aspectos que corres-
No se busca un texto especializado en la ley, dado que
ponden a las responsabilidades del comunicador para
existe abundante material sobre los marcos legales de
con la sociedad, su medio y sus fuentes informativas.
la comunicación, sino que se intenta ofrecer al lector
Por otro lado, la cláusula de conciencia —por la cual
un panorama que le permita asumir con suficiencia
el periodista puede negarse a tratar un asunto por
arca de Noé 121
incompatibilidad con sus convicciones—, el derecho
ancha de 2.5 GHz, que le permitirían a MVS mayo-
de autoría —que se refiere al pago que merece por
res posibilidades de desarrollo empresarial. Joaquín
sus colaboraciones— y el derecho a que se respete
Vargas el directivo de MVS, adujo que enfrentó presio-
su integridad física y moral —que incluye el derecho
nes de Los Pinos para despedir a Aristegui. Sin embar-
al trabajo— corresponden a las prerrogativas morales
go, cuando se hizo pública la manera en que se dieron
que deben cubrirle desde su propia empresa, pero
estas supuestas presiones, quedó en claro que Vargas
también por parte de las autoridades de gobierno.
solicitó la opinión del Secretario del Trabajo, Javier
Bajo este contexto sobresale la legislación recien-
Lozano Alarcón, y de la directora de Comunicación
te en México para proteger a las personas defensoras
Social de Los Pinos, Alejandra Sota, para redactar la
de derechos humanos y periodistas. Se trata de una
carta de disculpas de Carmen Aristegui. Este hecho
ley de orden público, interés social y observancia
afectó la calidad moral de la comunicadora, porque
general. Plantea una cooperación entre la federación
la empresa estaba en la posición justa para defen-
y estados para garantizar la vida, integridad, libertad y
derla en su derecho de informar. Como lo expresó
seguridad de las personas que están en riesgo debido
Raymundo Riva Palacio —aludiendo con atingencia al
a la defensa o promoción de los derechos humanos y
protagonista de la película Ciudadano Kane de Orson
del ejercicio de la libertad de expresión y el periodis-
Welles, que retrata al empresario periodístico nor-
mo. Por los días en que se prepararon estos textos,
teamericano Randolph Hearst—, en un artículo que
específicamente el 22 de julio de 2012, apareció a la
apareció en la prensa nacional, “estas actitudes en un
luz pública un diferendo entre comunicación social
dueño de medio vulneran la solidez y la credibilidad
de la Presidencia de la República y la empresa MVS de
de su colaborador y reduce sus espacios de libertad, al
radio y televisión.
mostrar que la lealtad del propietario no está con sus
Alude a una información que presentó la conduc-
periodistas, sino con la autoridad”.2
tora Carmen Aristegui de MVS en febrero del 2011,
Independientemente del derrotero que seguirá
donde señalaba que el presidente Felipe Calderón
este caso particular, el hecho es que ilustra con cla-
debía deslindarse de una manta que lo presentaba
ridad la relación entre el informador, la empresa,
como un alcohólico. Tras una serie de dimes y dire-
la sociedad y el poder político. Cuando la empresa
tes entre MVS y Comunicación Social de Presidencia,
mediática obedece a sus propios intereses y deja de
Aristegui fue restituida en su puesto. Empero, dieci-
lado su calidad de servicio público, sus trabajado-
nueve meses después, en agosto de 2012, el conflicto
res se convierten entonces en peones de un juego
vuelve a la luz pública porque se encuentra en el cen-
de poder. Pero entonces, las funciones de informar,
tro de una licitación por las participaciones de banda
divulgar, difundir, orientar al usuario de los medios
122 El Búho
y la sociedad, se pierden. Bajo los conceptos que
gina de la libertad de los hombres que disponen que
desarrolla Alejandro Guerrero sobre los medios y la
la suma de sus libertades se dirija al bien común.
transparencia, las atribuciones de los medios de infor-
De ese modo eligen deponer parte de su libertad
mar, crear el debate público y vigilar a favor de los
para garantizar las libertades comúnmente aceptadas
ciudadanos, no se pierden en este caso específico por-
por todos. En el capítulo VI de El contrato social
que existe un entramado de medios en competencia
Rousseau establece: “[…] es necesario que haya con-
que dan cuenta de lo ocurrido desde otros enfoques.
tratos y leyes para unir los derechos a los deberes
De modo que la información deja de ser unilateral y el
y conducir la justicia a su objeto. Las leyes no son
debate se produce gracias a que otros comunicadores
realmente sino las condiciones de la asociación civil.
monitorean el asunto. Pero la calidad moral de MVS
El pueblo sumiso a las leyes debe ser sumiso a las
quedó, por lo pronto, en entredicho.
Reflexionemos ahora acerca de la distinción entre ética y legalidad. Los aspectos
que hemos enumerado, así como el ejemplo
que presentamos, involucran tanto a la ética
como al derecho de manera diferente en cada
campo. El terreno ético es interior, corresponde a la conciencia, al entendimiento, a valores
inherentes a la persona, en tanto que el derecho —el marco legal— refleja las leyes que
han alcanzado ese estatus por jurisprudencia.
Aunque cada uno de estos medios tiene puntos de contacto con los otros, su diferenciación es imprescindible, dado que es la base de
la comprensión del ámbito individual y de la
esfera de lo público.
Aquello que el individuo se permite a sí
mismo interiormente —en su pensar, sentir,
soñar o idealizar— no siempre merece una
aceptación convencional y social. Para Jean
Jaques Rousseau, el contrato social se ori-
Margarita Cardeña
arca de Noé 123
mismas”. Señalo este referente para poner de relieve
de desempeño profesional del informador y las pau-
cómo las responsabilidades y funciones de los medios
tas profesionales de los medios mismos, se comple-
de comunicación se encuentran precisamente en el
menten con las leyes de transparencia, así como con
centro de dos mundos: el servicio a la sociedad y la
las nuevas concepciones sobre derechos humanos
obediencia a la ley. En teoría, por lo tanto, no debe
de tercera generación que superan, por mucho, las
haber conflicto entre su libertad de expresión y sus
teorías de las garantías individuales, aún presentes
funciones de servicio público, porque de la obedien-
en la Constitución Mexicana, que implican: derechos
cia a la ley deriva el bienestar colectivo. Pero los
ambientales, derecho a la salud, a la educación, al
problemas comienzan a aparecer cuando los medios
bienestar, al acceso igualitario de oportunidades.
obedecen más a sus propias miras en demérito de sus
Al tomar en cuenta estas nuevas valoraciones del
funciones.
acuerdo de la convivencia humana, los medios y los
Por estos motivos es necesario que los criterios
124 El Búho
informadores pueden ampliar el rango de su actua-
Rigel Herrera
ción pública, ir más allá de las miras que implican
tores sociales, ha generado medios que informan a
solamente el beneficio mercantil o el desarrollo de
su conveniencia y la competencia entre estos, en vez
su poder. Es decir dejar de servir a una ética de la
de servir al interés público, sirve a los intereses pro-
información como mercancía para pasar a una ética
pios utilizando a sus auditorios como carne de cañón
de información como materia del conocimiento, la
y como chantaje hacia el medio institucional. Los
convivencia y el desarrollo social.3
medios retan al poder bajo la premisa de que son los
Las leyes tienen esa función de homologar las
que garantizan el derecho del ciudadano a estar infor-
expresiones de la sociedad, en tanto conjunto de indi-
mado, pero manipulan al ciudadano presentándole la
viduos, con una amplia gama de universos interiores.
realidad bajo la óptica de su conveniencia. Abundan
De nuevo sucede que las autoridades y los encargados
ejemplos sobre el tema; la forma en que se desarro-
de la aplicación de la ley, las burocracias y el poder
llan las campañas de proselitismo político electoral es
del Estado, generan en los hechos una relación con
uno de los más evidentes. Es patente también en las
los medios de comunicación que no siempre es tersa.
masivas convocatorias para promover alguna causa
Esta relación se determina por numerosos condicio-
que favorece a las empresas mediáticas bajo los más
nantes; la compraventa de publicidad es uno de los
diversos pretextos; desde el altruismo hasta el bien
más patentes entre el poder público y la prensa escrita
común para modificar leyes. Se pasa así por encima
y electrónica. Es verdad que ha pasado ya la época
de las estructuras constitucionales de una democracia
en la que un mandatario en México amonestaba al
representativa.
periodista con frases como “no te pago para que me
En el libro Tiempo de saber. Prensa y poder en
pegues”. También es cierto que alguien como Jacobo
México de Julio Scherer y Carlos Monsiváis4 se obser-
Zabludowsky perdió ya, desde hace un par de décadas,
va un planteamiento semejante al que se propone en
el carácter de ser prácticamente la única voz que daba
estas páginas. “La opinión pública”, dice Monsiváis
cuenta de las realidades informativas del país.
citando a Walter Lippman, “es una abstracción
Pero los cambios que han ocurrido en materia de
que utiliza el poder y los medios de comunicación
apertura de canales informativos tienen implicacio-
para servir a sus intereses”. Nada es tan volátil y poco
nes más sutiles. La comunicación pública pasa ahora
consistente como una opinión pública generalizada y
por un tejido de complicidades y corrupción difíciles
uniforme, lo que en realidad existe es una sociedad
de trazar con precisión. La proliferación de medios
con múltiples puntos de vista y hacerse eco de una
y el poder que estos han alcanzado para influir con
opinión pública única, perdurable y constante, es una
lo que equivocadamente se llama opinión pública, y
ilusión o una manipulación de lo que en realidad exis-
que, en realidad, es la influencia sobre amplios sec-
te. Monsiváis se refiere en dicho estudio al efecto de
arca de Noé 125
la mercadotecnia y la publicidad sobre las campañas
importante. El hecho de que ahora los medios reac-
políticas —específicamente a la de Vicente Fox— y
cionen solamente a lo que les proporciona beneficios
abunda en ello: “[…] la prensa debe enfrentarse a dia-
engendra un monstruo, un parásito informativo que
rio a la visión de pueblo, nación, comunidad y público
secuestra las iniciativas sociales.
trazada por los publicistas. Desde hace unos años a la
Al respecto, el politólogo Giovanni Sartori argu-
demagogia la sustituyen las trampas de la puerilidad
menta que los ciudadanos han perdido la capacidad
profesional y es cuestión ardua seguir confiando en el
para recibir una adecuada orientación de los líderes
lenguaje de la crítica.”
de opinión. Mientras que la información se realizaba
Las pautas profesionales de los medios y los cri-
a través de la prensa escrita, el equilibrio entre las
terios éticos personales se encuentran entonces con
opiniones institucionalizadas y las del ciudadano
un muro de realidad que rige su actuar, su conducta
común tenían la garantía de una prensa libre y múl-
frente a la sociedad. Por una parte está la ley que esta-
tiple. En tanto irrumpen los medios electrónicos, la
blece el bien común, pero que no se cumple más que
naturaleza de la formación de la opinión recae sobre
en forma condicionada, como chantaje al poder, y por
los individuos a los cuales la imagen proporciona
otra parte están las miras particulares de los medios
autoridad frente al público. “El éxito en los medios
a las que estos sirven sin importar su relación con los
—dice Sartori— vale como certificado de capacidad
ciudadanos. Esto tiene efectos sobre las funciones que
profesional”5. Una persona que no tiene trayectoria
se suponen para el ejercicio de la libertad de expresión
política puede ocupar alguna posición en el gobierno
y sobre la información que se proporciona al público.
porque en cada uno hay un funcionario en potencia.
La sociedad recibe una información interesada
Por esto es que los partidos en muchas ocasiones
de origen y deja de recibir la oferta informativa que
recurren a las celebridades para asegurar la victoria
le sirve v.g. se señala la apertura del puente vehicular,
en las campañas electorales.
pero se omite que fue elaborado con materiales de
Todas estas situaciones que observamos sobre la
segunda para ahorrar presupuestos. En consecuencia,
relación que se produce entre el poder público y el ejer-
meses después, los mismos medios documentan que
cicio de la libertad de expresión a través de los medios
el nuevo viaducto presenta serias deficiencias estruc-
que involucran al acceso público a la información, al
turales evidentes a simple vista. Si la sobreabundancia
derecho que tiene el ciudadano a conocer y saber de
de información de otras latitudes, que es totalmente
los asuntos que le conciernen. Pero en este apartado
innecesaria, excepto para fines publicitarios como
también se patentiza otra realidad en la cual los infor-
puede ser el nuevo vestido de Angelina Jolie, ya provo-
madores tienen un protagonismo singular. Sabemos
ca que exista un vacío de espacio para la información
bien que distinguir entre lo privado —lo íntimo, lo
126 El Búho
más personal— y lo colectivo —lo público, común o
agosto de 1997; la pareja era seguida por un grupo de
social— es una de las condiciones más importantes
paparazzi, los periodistas que se especializan en cazar
en el ejercicio de la actividad informativa.
noticias de las celebridades. El asunto casi no requie-
El respeto de la privacidad, el derecho a la intimi-
re comentario para ilustrar una situación extrema en
dad, son cuestiones de un enorme valor en el interés
que la intrusión del “profesional de la información”
público. Este aspecto de la vida humana emerge en la
puso en riesgo no solamente la integridad moral de
Declaración de los Derechos Humanos en su Artículo
los individuos sino que contribuyó en gran medida a
12: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su
su trágico desenlace. En 2008, luego de una amplia
vida privada, su familia, su domicilio o su correspon-
investigación se responsabilizó del accidente al chofer
dencia, ni de ataques a su honra o a su reputación.
y a los periodistas que los perseguían. Las versiones
Toda persona tiene derecho a la protección de la
de que la princesa hubiera sido víctima de un homi-
ley contra tales injerencias o ataques”. Sin embargo, la expansión
de los medios de comunicación y de
información masiva tiende a diluir
este concepto.
La fama pública, la celebridad de
parte de figuras del arte, la política o
de cualquier otro campo, condicionan en ciertos momentos un actuar
periodístico intrusivo en situaciones
estrictamente privadas y personales.
Las normas legales establecen, en
estos casos, criterios para resolver
una situación específica. Sin embargo, casos concretos hacen ver la
insuficiencia de la norma. Así lo
ejemplifica la muerte de la princesa Diana de Gales en un accidente
automovilístico en el que viajaba
con Dodi Al Fayed, en París el 31 de
Guillermo Ceniceros
arca de Noé 127
cidio deliberado fueron desacreditadas por un jurado
las situaciones estrictamente privadas. Al considerar
especial.
y valorar las posibles implicaciones y afectaciones a
En cualquier modalidad de la actividad informa-
particulares, seleccionará entonces la información
tiva —ya sea en el terreno de la noticia política, en el
con un criterio de servicio y descartará los puntos
ámbito cultural o en la difusión de un determinado
que puedan afectar el área íntima del protagonista de
hecho, como puede ser un accidente automovilís-
su información.
tico— es necesario que el informador considere la
Dentro de este contexto, es valioso lo señalado
pertinencia ética de lo que va a difundir. Tomará en
por Juan Beneyto Pérez en su libro Conocimiento de
cuenta, sin duda, el interés público, pero también
la información:
deberá percibir, con base en su criterio deontológico,
La deontología es el tratado de los deberes y
Roger von Gunten
128 El Búho
derechos. Desde principios del decenio de 1920,
también esta situación le sujeta a riesgos que esca-
se vienen codificando normas deontológicas apli-
pan de su control. En este aspecto, los informadores
cables a los medios de comunicación social. Los
pueden asumir una responsabilidad específica al com-
códigos de ética, según la UNESCO y de acuerdo
prender las situaciones particulares de quienes viven
a consultas internacionales, persiguen estos obje-
el trance de la celebridad.
tivos:
Un aspecto relacionado directamente con los
a) Protección de los consumidores de los medios
fenómenos derivados de la celebridad es el secreto
y del público en general.
profesional al que nos hemos referido. El periodista,
b) Protección de los periodistas e informadores.
por lo común, se percibe socialmente como un perso-
c) Protección de los redactores y del personal
naje con acceso a información considerada confiden-
que asume la responsabilidad legal de publicar y
cial. De ahí que en cierta circunstancia maneje datos
difundir.
y conocimientos acerca de una figura pública que
d) Definición de las responsabilidades de los
podrían colocar a tal personalidad en una posición
propietarios o accionistas y de los gobiernos que
difícil. La aplicación del secreto profesional prescribe
están en condiciones de desempeñar o regular
que los datos que una persona da a conocer a un infor-
actividades de comunicación de masas.
mador, sólo son susceptibles de divulgarse y difundir-
e) Protección de los anunciantes y de todos los
se públicamente si existe un consentimiento explícito.
que compran servicios de comunicación social.
En este punto detengámonos un momento a con-
La persona que se convierte en sujeto de fama o
siderar la intimidad personal cuando ésta entra en
celebridad es particularmente vulnerable a la intro-
relación con la libertad. La privacidad, la intimidad, es
misión en su ámbito privado. Por ello es prudente
la condición que proporciona una atmósfera interior
que el informador esté consciente de estos objetivos
y exterior personal e intransferible —a menos que
o propósitos generales indicados como principio de
se intente deliberadamente extenderla hacia un ter-
las normas deontológicas de la actividad informativa.
cero— por la cual las acciones, pensamientos, ideas,
La celebridad o fama pública —que podemos pre-
actitudes y relaciones se encuentran en una esfera
cisar como el reconocimiento público de un personaje
particular al individuo o a un grupo de personas. La
por parte de una gran cantidad de gente a quienes esta
privacidad se encuentra enlazada con la libertad. Al
personalidad no conoce— se ha convertido en uno de
sentirnos en un ámbito personal, privado, se descubre
los fenómenos que mejor demuestran los problemas
el camino para el ejercicio y uso de las propias capaci-
del derecho a la privacidad. Aunque es verdad que la
dades. En la intimidad puede encontrarse el valor de la
figura célebre deriva de su fama un beneficio personal,
libertad. Sin las ataduras de los requerimientos socia-
arca de Noé 129
les, sin el agobio de las fronteras valorativas de una
ya que él mismo (el individuo) es responsable de no
tercera persona, en la intimidad la persona da rienda
saber lo que debía saber”.
suelta a sus propios deseos e impulsos con una libre
Conviene señalar en este punto que dentro de la
voluntad no regida por normas y reglas. Aunque estas
jurisprudencia el desconocimiento de la ley no impi-
son aprendidas y por lo tanto sujetas a una valoración
de su aplicación. Este principio permite que quien
consciente, también se trata de reglas contingentes,
infringe la legalidad por ignorancia pueda conocer
impositivas en mayor o menor medida.
la existencia de tal norma legal. Por otra parte, y como
Es pertinente considerar esta vinculación entre
nos indica Sánchez Vázquez en la obra citada, “[…] el
libertad y privacidad en el oficio periodístico, porque
valor de la ética como teoría está en lo que explica, y
el informador está en constante relación con la expre-
no en prescribir o recomendar con vistas a la acción
sión de diferentes formas de proceder, actitudes con
en situaciones concretas”.7
distintos criterios, modos diversos de considerar lo
Es decir el campo ético es explicativo, teórico,
permisible ante la persona misma o ante la sociedad,
de investigación, en tanto disciplina, mientras que el
maneras variables de tomar en cuenta lo particular y
ámbito del derecho es, evidentemente, prescriptivo,
lo colectivo, común o público. Además las leyes esta-
normativo. En cuanto a las consideraciones de la
blecen también un parámetro más de esa libertad indi-
intimidad y la celebridad, conviene entonces tomar
vidual permisible o inaceptable socialmente. Por estos
nota del enorme valor de la discreción como cualidad,
motivos el periodista procederá con cordura y pru-
condición o característica de ese acervo ético indivi-
dencia cuando admita en su preparación profesional
dual de cada informador. A pesar de la relevancia de
tanto el conocimiento de las leyes sobre esta materia,
este valor personal en el desempeño profesional, es
como en la medida en que aplique ese añejo precepto
inadecuado considerar este aspecto tan importante
que delimita la libertad exactamente en el punto en el
como la protección de la intimidad, de la privacidad,
que comienza la libertad del otro, es decir, el principio
en especial de personas famosas, sólo bajo la discre-
del respeto a las atribuciones de un tercero.
ción personal. En este sentido la Ley sobre Protección
Recordemos aquí lo que nos dice el filósofo mexi-
de Datos en Posesión de Particulares que se aprobó en
cano Adolfo Sánchez Vázquez en su libro Ética6: “[…]
México en abril del 2011, tiene particular importancia;
la tesis de que la ignorancia exime la responsabilidad
esta ley tiene como propósito general salvaguardar la
moral tiene que ser precisada, pues hay circunstancias
privacidad y el derecho a la autodeterminación infor-
en que el agente ignora lo que pudo haber conocido, o
mativa de las personas, es de observancia general y
lo que estaba obligado a conocer. En pocas palabras,
aplica en toda la República.
la ignorancia no puede eximirle de su responsabilidad,
130 El Búho
En tanto la discreción forma parte del individuo,
por lo que tiene variables grados de expresión de
consideraciones por los medios es una de sus respon-
una persona a otra, es necesario, en aras de integrar
sabilidades básicas. Vale considerar la máxima de oro
un mejor criterio deontológico, complementar mejor
de las relaciones humanas, expresada bajo diferentes
esa cualidad interior con esquemas más amplios de
formas y modalidades en distintos contextos cultura-
aplicación profesional. No es suficiente la sola discre-
les: no hacer a los demás aquello que no deseamos
ción personal para proteger a la fuente informativa
para nosotros mismos.
para garantizar el secreto profesional, para evitar
daños a la reputación pública de las personas o hasta
afectaciones físicas y materiales y, en general, para
que la difusión noticiosa tenga un nivel óptimo de
expresión ética. Es necesario por tanto aplicar formulaciones deontológicas expresas del medio de comunicación frente al público y regir su comportamiento
con base en la ley vigente. La publicación de estas
Notas
1 La era digital. Primer Congreso Internacional de Comunicación.
Nieto Malpica, et all. Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2009.
2 “Citizen Joaquín”, Riva Palacio, Raymundo, El Informador de
Guadalajara, 23 de agosto, 2012.
3 Ver, si desea abundar en estos conceptos, lo que corresponde a la
justicia como imparcialidad del filósofo norteamericano John Rawls
(justicia como igual libertad, principio de igualdad de oportunidades y principio de diferencia).
4 Tiempo de saber. Prensa y poder en México, Scherer, Julio y
Monsiváis, Carlos, Editorial Nuevo Siglo, Aguilar, México, 2003.
5 Homo Videns. La sociedad teledirigida, Sartori, Giovanni, Editorial
Taurus, México, 1998.
6 Ética, Sánchez Vázquez, Adolfo, Grijalbo, México, 1968.
7 Ibid.
José Juárez
arca de Noé 131
Salvador Quiauhtlazollin
L
a sociedad actual cree en el amor como un dogma indestructible, perdurable, inclemente, definitivo. En los 60 fue
el lema por excelencia de los que se autoerigieron como
salvadores del mundo, creían en él como una suerte de mantra
todopoderoso que automáticamente
acabaría con guerras, terminaría con
el dolor y fabricaría una automática
utopía. Pero, ¡oh, tristeza! Las cosas
siguieron igual de jodidas porque se
confió en un espejismo, una ilusión,
un yerro de la percepción. Y es que
el amor, como se le concibe, sencillamente no existe. Ante la afirmación
anterior saltarán todos aquellos cuya
chamba tenga como base convencer a los otros de que lo mejor es
amar sin esperar ser correspondidos.
Pero todos ellos ignoran lo innegable:
nuestras vivencias son una sucesión
Juan Román del Prado
132 El Búho
de apariencias que constantemente nublan nuestros
(ese monigote que ajusta sus mangas para que se vea
sentidos a la realidad tangible. Tomemos de ejemplo al
el Rolex) hasta el chantaje más ojete (aquel cuate que le
mejor amigo del hombre: cuando un cachorro llega a su
habla a su prospecto soltera para felicitarla efusivamente
nuevo hogar se le trata con todo tipo de consideraciones.
porque cumplió 34 años). El resultado es similar al del
El can lo toma como algo natural, pues no espera menos
Solovino, sólo insincero, porque por lo menos Solovino
de su manada, en este caso representada por la familia
no involucraba su salud mental, y en este caso son dos
que le acoge. Ante la comida, los mimos, las caricias,
los que se metieron a un ruedo del que muy difícilmente
los baños antipulgas y demás tratos elementales, el cua-
se sale sin ser psicológicamente lastimado. De hecho, tal
drúpedo reacciona instintivamente con agradecimiento,
parece que el objetivo en este juego, que ya desnudado
conformidad, obediencia y muestras de alegría: la natu-
resulta siniestro, sería precisamente ser psicológicamen-
raleza lo dotó instintivamente de ello para fortalecer sus
te lastimado. ¿Por qué entonces nos prestamos a este
nexos con su manada. Pero el amo no lo atribuye a un
juego de apariencias e ilusiones (o desilusiones)? ¿Por
comportamiento condicionado, sino que lo toma como
qué la naturaleza no nos dotó de mecanismos efectivos
un sentimiento que arranca del corazón del can hacia su
de defensa contra esta alucinación perniciosa? Tal parece
persona, es decir, lo toma por “amor”. Y a su vez, quiere
que por dos beneficios de orden estrictamente biológico:
corresponder con creces a ese aparente amor, surgiendo
porque el “amor” favorece la reproducción y el cuidado
en su interior un sentimiento más fuerte por el perro.
de las crías. Pero quizá el objetivo evolutivo sea aún más
Así, tenemos la patética situación de un hombre que abre
complejo. Se conoce la innegable existencia de químicos
sus ojos después del sueño y lo primero que piensa es:
cerebrales segregados en los estados de “enamoramien-
“¡Solovino!”, mientras que Solovino lo único que espera
to”. Y se sabe bien que en los próximos años la gente
para ese día es una nueva dotación de purina, agua, un
mejor adaptada buscará la mejor pareja en forma global
buen lugar para echarse, una vuelta a la manzana y algu-
(preferentemente por Internet) o permanecerá tranqui-
nas caricias a las que corresponder de forma totalmente
lamente solitaria. La razón es muy sencilla: este tipo de
límbica. La misma relación de aparente amor surge entre
personas prefiere el equilibrio. Y conforme aumenten las
los seres humanos, pero con una complicación adicional:
experiencias en las que ante todo resalta la estimación
estamos condicionados a formar parejas, pero bioló-
por el individuo mismo, se podrá llegar a uniones verda-
gicamente no estamos dotados para elegir a la pareja.
deramente satisfactorias para ambas partes. Será enton-
Es entonces cuando el azar determina a quién vamos a
ces, dentro de muchas generaciones, cuando la ilusión
enamorar y las tretas que utilizaremos para ello: desde la
sea derrotada y nos abramos a una placentera realidad.
rosa y los chocolates para adolescentes con retardo men-
Quizá así el amor sea tangible y coadyuve a la verdadera
tal hasta las sutiles señales que se envían en el mundo
felicidad. Si no, por lo menos estaremos un escalón arri-
adulto y abarcan desde la presunción más elemental
ba de Solovino.
arca de Noé 133
C
Animaladas
omo no hay asuntos más importantes que abordar, los asambleístas del
Distrito Federal dedicaron su tiempo
y el dinero de los contribuyentes a prohibir
que los circos presenten animales entrenados,
como parte del espectáculo.
La razón, argüida por el diputado verde
Jesús Sesma Suárez, que debe haber aprobado
con honores la asignatura de Lógica –si es que
la cursó–, se asentó en el respeto a la naturaleza de los animales: no es propio de los tigres
o los leones pararse en dos patas (quién sabe,
entonces, cómo es que derriban a las cebras),
ni cruzar por un aro en llamas, como tampoco
es natural para los caballos hacer acrobacias.
Los asambleístas no cuestionaron si es
connatural a los hombres arriesgar su vida
en los trapecios, a 30 o más metros de altura y
sin red protectora, para entusiasmar al público
del circo, movidos por la necesidad de destacar y
obtener buenos ingresos, ya que muchos de los
trapecistas no provienen de familias pudientes.
Juan Román del Prado
134 El Búho
Según el neologista legislador, los animales no
restaurantes y comercios: “No se permite entrar
son biorracionales –como los legisladores, proba-
acompañados de animales”, no vaya a ser que
blemente– y por tal motivo requieren del auxilio
algún día pretendan ir a comer o a comprar a algún
protector de los ecologistas del Partido Verde, que
establecimiento de este tipo, con la novia, la espo-
si llevaran su argumentación a otros terrenos ten-
sa, la amante, la amiga, la secretaria y pasen la ver-
drían que impedir la charrería, pues no es natural
güenza de que el guardia de la puerta les diga: –Tú
para los caballos llevar jinetes en el lomo, ni menos
sí puedes pasar, pero sola, sin el político ecologista.
aún que los obliguen a hacer cabriolas, a marchar
O más llanamente: –Tú sí, pero el animal no.
con pasos especiales, que se consiguen luego de
hincarles espuelas o castigarlos con los fuetes.
Carta a la Directora del INBA
Habría que cancelar también las carreras de
El heterónimo de esta sección, Héctor Anaya, le
caballos y consecuentemente los negocios de los
envió a María Cristina García Cepeda –Maraki, para
hipódromos, pues tampoco está en la naturaleza
los cuates–, un correo-e, en donde la pongo al tanto
de los caballos ser montados por jockeys y darle vuel-
de aquello a lo que se deben enfrentar los autores,
tas a un óvalo de terreno, acuciados por sus jinetes.
cuando los invitan a participar en un acto, que ni
Y en última instancia tendrían que impedir la
difunden, ni organizan adecuadamente, los que se
caballería en el ejército y la policía montada, pues
mueven en los pisos inferiores de la cultura.
tampoco es propio de la naturaleza de los caba-
El heterónimo queda en espera de que interven-
llos participar en acciones bélicas o por lo menos
ga la Directora del INBA, a fin de que los escritores
represoras. Y hasta el Himno Nacional tendrían que
sean mejor tratados y atendidos. Habrá quien pien-
afectar y suprimir el “Mexicanos al grito de guerra/
se “qué quisquilloso es Héctor” o “¿y para qué se
el acero aprestad y el bridón…”, ya que lo que la
queja si así son las cosas?”. Pero no hay que perder
Patria demanda es que los ciudadanos que acudan
la capacidad de indignarse, ni dejar de protestar
a defender a la nación, deben hacerlo sobre un bri-
ante lo que parece injusto e inadecuado, porque
dón (es decir, un caballo entrenado para la guerra).
si no, ¿cómo se enteran los superiores de lo que
Ahora bien, ¿estará en la naturaleza de los tucanes ser emblema de partidos políticos, signados por
hacen mal los de abajo?
Este es el texto que le envío:
la transa, el nepotismo y la corrupción?
Tal vez los diputados y asambleístas del Partido
Estimada Maraki:
Verde tendrían que dedicar sus esfuerzos mejor a
A principios de abril fui invitado por el (enton-
cancelar la discriminación que anuncian algunos
ces) Coordinador del Centro de Creación Literaria
arca de Noé 135
Xavier Villaurrutia, Jorge González para participar
siniestro, lóbrego, oscuro, mal dibujado. Protesté,
en el ciclo Maestro-Escritor, instituido para rendir
porque me parece más propio para anunciar un
homenaje a los autores que, aparte de su obra lite-
libro de Lovecraft que para invitar a la gente a un
raria, se habían destacado por su labor docente de
diálogo público, amable, que intentaríamos Blanca
formar escritores. Y yo con casi 50 años de impartir
y yo fuera ameno y divertido, además de ilustrativo.
clases de Redacción, Creación Literaria y Lectura de
Las deficiencias informativas y de divulgación
los Clásicos, tenía méritos (me halagaron el oído)
tuvieron sus efectos y por primera vez, en años,
para figurar.
tuve que hablar ante una docena de personas,
Acordé participar el jueves 5 de junio en una
yo que regularmente presento mis libros o dicto
modalidad de diálogo público y propuse a mi amiga
conferencias ante nutridos auditorios de decenas
Blanca Lolbee, experta entrevistadora, conductora
y hasta centenas de personas. No es presunción
radio-fónica en Radio Red, conocedora de mi obra
sino realidad comprobable, cuando me encargo yo
y también ex alumna de mi curso de Redacción
de la divulgación, pero en este caso dejé todo en
Literaria. Me informó Jorge –quien dejó de ser
manos del Centro Villaurrutia, de la Coordinación
Coordinador semanas después– que me pagarían
de Literatura y del INBA en última instancia.
por mi presentación y que también Blanca cobraría,
Antes, había hablado con la Coordinadora de
aunque me advirtió que sería un pago “simbólico”
Literatura, Stassia de la Garza, para manifestarle
(la pobre cultura nunca tiene presupuesto), pues
mi inconformidad por el presunto cartel que me
no podrían cubrir lo que yo cobro por conferencia.
dieron a conocer tardíamente y me informó que
Pedí, entonces, que fuera una empresa, que maneja
se trataba de un diseño “institucional” encargado
mis actividades o la SOGEM, que recoge mis dere-
a un empleado del INBA. Le comenté igualmente
chos de autor, la que extendiera los recibos corres-
sobre la complicación que significaba cobrar los
pondientes. Ofreció consultar y luego me informó
honorarios “simbólicos” y le plantee que una “per-
que según quien maneja estos asuntos no sería
sona moral” pudiera cobrar. Me puso en contacto
posible, que tendría que ser yo, una persona física y
con la misma persona que antes había rechazado
no una “moral” la que cobrara los honorarios.
la proposición, pero esta vez sí aceptó, aunque me
Dos días antes de mi presentación, me envia-
envió por correo-e una serie de requisitos tan abru-
ron por medio de un correo-e, no obstante que
madores, que no sé si es táctica para disuadir a los
soy vecino del recinto en la colonia Condesa, un
presuntos cobradores.
presunto cartel publicitario con que iban a anunciar
Acudí el 5 de junio a cumplir mi compromiso y
mi presentación, a escasas 48 horas. El cartel es
descubrí que ni siquiera in situ había un anuncio
136 El Búho
que atrajera a la gente. Imprimieron el repelente
me informaron que no tenían dinero para hacer la
cartelito en una hoja bond, tamaño carta, oscura,
promoción adecuada (a pesar de que no necesitan
tenebrosa e ilegible y lo pegaron en el enrejado.
financiar los anuncios en las estaciones de radio o
Fue notorio que no habían preparado nada,
aunque solicité anticipadamente
un reproductor
de CD (a última hora se improvisó una grabadorci-
televisión o en los espacios pagados por Conaculta
en los diarios) y ni siquiera para imprimir a un
tamaño visible el horroroso “cartel”.
ta nada profesional) y tampoco habían preparado
Así que, mi querida Maraki, ante la compli-
una semblanza para presentarme (les di los datos
cación para cobrar los reducidos honorarios (es
que no habían tenido la atención de solicitarme
increíble que un grupo de entusiastas profesores
con anterioridad) y al preguntar sobre el “cartelito”
de Chimalhuacán hayan podido reunir entre ellos,
Margarita Cardeña
arca de Noé 137
DONAR EL MONTO DE MIS HONORARIOS
sin chistar ni regatear, lo que yo cobro por conferencia –varias veces lo que pretendían pagarme en la
Villaurrutia–) y enterado de las graves carencias que
para que el siguiente escritor invitado pueda,
tiene una institución con presupuesto, para sufragar
por lo menos, contar con un cartel de las medidas
la impresión de un cartel, te informo que he decidido
adecuadas para ser visible y legible (aunque seguirá siendo horrible y siniestro, porque es
“institucional” y fruto de la burocracia).
Tal vez de esa manera pueda conseguir que no le pase lo que a la escritora
Blanca Estela Leñero, quien en la víspera
de mi presentación suspendió su plática
ante la ineficacia de la difusión, pues
no acudió nadie a escucharla, según me
dijo una persona del público (¿no sería
prudente instituir que a los empleados
se les pague por resultados?).
Te cuento lo anterior, porque supongo que no estás enterada de la manera como trabajan empleados de tu
dependencia.
Tu siempre amigo, pues es obvio que
no te responsabilizo de lo que pasa en
los pisos inferiores de la Cultura.
Héctor Anaya
Manantial de disparates
Una cualidad que no se le ha querido
reconocer al Campeonato Mundial de
Futbol (calificado de enajenante y de ser
cortina de humo para que en lo oscurito
los legisladores aprueben leyes secunMaría Emilia Benavides
138 El Búho
darias lesivas para el país), es que resulta fuente
iniciación, a menos que le anteceda un enclítico o
de disparates, que para quien tome con humor
pronominal: me, te, se.
el asunto puede parecer más divertido que ver a
Y rematan con “la finalización” del partido,
los “gigantes” futboleros, como España y Brasil
término que ni siquiera cuenta con la excusa de
ser abatidos o contenidos por pequeños davides,
la economía de letras, pues tiene más que final o
con sus mínimas ondas y minúsculos guijarros.
simplemente fin.
Aparte los que suelen producir los narradores
El disparatario es enorme: restorán en vez de
del futbol, hay nuevas aportaciones que provienen
restaurante; vestuario, en lugar de vestidor; com-
de los presuntos especialistas en el deporte –ex-
petición y no competencia; o creer que vs (versus)
jugadores, ex-entrenadores, ex-árbitros, ex-simios,
significa “contra”, cuando que representa “frente”.
que nada pueden aportar, salvo sus tonterías.
Y hasta Valdano, Jorge, que fue futbolista argentino
Se puede así escuchar a un antiguo futbolista
y tiene como epíteto “el filósofo del futbol”, pues
que ahora patea el lenguaje, Cuauhtémoc Blanco,
escribe y sabe contar, aunque no sea profundo ni
que sin asomo de vergüenza es capaz de implorar
trascendente, pero es el tuerto entre los ciegos
“Ojalá Dios quiera”, porque ni remotamente está
del fut, hasta él es capaz de servirse de parsimo-
enterado de la tautología que pronuncia, pues su
nia, como expresión de lento o grave movimiento,
cabecita, tal vez útil para rematar una pelota, no
en vez de moderación o prudencia en el gasto,
alberga el conocimiento de que en árabe ojes “quie-
que es su primera y más valiosa acepción, ya que
ra” y Alá, “dios”.
en su raíz hay alusión a la condición monetaria
O se puede apreciar cómo la competencia
de la palabra.
entre dos canales abiertos se establece, no entre
¿Por qué no se les ocurre contratar a personas
quién brinda mejor servicio, sino sobre cuál de sus
de valía para que instruyan a la gente, mientras la
habladores dice peores burradas y para asegurarse
divierten? Alguna vez se les ocurrió llamar a Juan
el triunfo las empresas contratan asnos, que desde
José Arreola, para que hiciera valiosos comentarios
luego no son Platero, ni son de oro como los de
entre jugada y jugada. A lo mejor no estaba tan
Apuleyo. Unos y otros anuncian “la inicialización”
enterado de los secretos del deporte de las patadas,
del partido, como si en verdad todo comenzara al
pero tenía una amplia cultura que suplía sus defi-
colocar las iniciales de la FIFA, pues eso significa
ciencias en el terreno. Aparte de que los invitados
“inicializar” y no dar principio ni empezar, ya que ni
tampoco son muy duchos en su propia materia.
siquiera es iniciar, pues este verbo tiene una acep-
Hay gente culta y talentosa, con experiencia en
ción mística, esotérica, relacionada con los ritos de
la cancha, que han jugado en equipos de liga y se
arca de Noé 139
han cultivado en las letras: Felipe Garrido, acadé-
En la clásica historieta de La familia Burrón, su
mico de la lengua y narrador; Eduardo Langagne,
creador Gabriel Vargas, introdujo la figura afrance-
poeta, promotor de la cultura, compositor, centro
sada de una tía mexicana de barrio, doña Cristeta,
delantero; Sealtiel Alatriste, escritor, editor, por-
quien en la cité de París recibía en su residencé a
tero; Nacho Trejo Fuentes, crítico, narrador y ex-
sus amigués del almé.
futbolista del Pachuca. Y también Juan y Carmen
Hoy, gracias a los buenos oficios de los pro-
Villoro, narradores, que si no han jugado en la can-
pagadores del inglés, como lingua franca, y mer-
cha –Por Supuesto lo ignora–, tienen la suficiente
ced también al colaboracionismo de los medios,
cancha como aficionados al fut, que bastaría para
al descuido oficial en materia idiomática, que no
que hicieran mejor papel que el de los actuales
establece ninguna regulación y debido a la multi-
comentaristas.
plicación de las generaciones de “yanquis nacidos
en México” –feliz ocurrencia de Monsiváis–, hoy se
Pensar en español
piensa en inglés y se mal habla en español.
Entre las primeras recomendaciones que se le hace
Quien tal vez no tiene la menor idea de lo
a quien comienza a aprender un idioma, destaca
que es la sintaxis inglesa, la usa para despedirse
la de no armar sus ideas en su idioma nativo para
de alguien: “Que tengas un bonito día”, sin saber
luego traducirlas a la lengua que pretende dominar,
que es la calca de la expresión inglesa: “Have a nice
ya que se debe acostumbrar a pensar en ese nuevo
day”, para sustituir a la pícara frase mexicana: “Que
idioma: inglés, francés, alemán…
la pases muy bien”, que se concluía mentalmente,
El olvido de esta premisa puede llevar a las peo-
si la interlocutora era mujer de buen ver y mejor
res barbaridades o en el mejor de los casos a soltar
tocar “…y si decides pasarla, acuérdate de los cua-
disparates chuscos que alimentan los chistes de
tes”. El genio del idioma se hacía evidente en esa
los cómicos. En el siglo pasado, un actor que hacía
forma de hablar, que hoy ha sido sustituida por una
la parodia de un “nativo”, daba clases de inglés en
sosa manera del american way of life.
la televisión y traducía a ese idioma expresiones
Se piensa en inglés al invitar a “eventos”
en español, como Río Consulado: River with your
(events, en inglés) en vez de conferencias, presen-
side.
taciones de libros, conciertos, funciones de cine,
En otro programa televisivo, presuntamente
teatro o danza, exposiciones, y otro tipo de aconte-
de humor, al agradecimiento anglo-hispanizado
cimientos, con el atractivo de que no se debe pagar
tenquiu, se respondía con una “anglización” del
por asistir, pero en vez de decirlo o escribirlo como
castellano: denanquiu.
antes: Entrada gratis, que algo tenía de espiritual,
140 El Búho
por provenir de la gracia de alguien, empresa o par-
jador de Estados Unidos en México, que llegó a
ticular, que absorbía el gasto, ahora se acostumbra
ser Secretario de Estado, Richard Lansing, quien
postular: “Entrada libre”, traducción instantánea del
aconsejó en 1924, cómo apoderarse de México, sin
free inglés, que implica “sin costo”, “de gorra”, pero
disparar un solo tiro ni gastar un solo centavo.
también la idea de libertad, de que el acceso no se
“Tenemos que abandonar la idea de poner en la
restringe, ni hay obstáculos en la puerta. ¿Para qué,
presidencia mexicana a un ciudadano americano,
si la gratuidad es lo que importa anunciar?
ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución
Tal vez ese “pensar en inglés” que ha gana-
necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóve-
do tantos adeptos o servidores voluntarios, sea
nes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras
resultado de la estrategia de un siniestro emba-
universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el
José Juárez
arca de Noé 141
modo de vida americano, en nuestros valores y en
que hacer una recomendación a las nuevas gene-
el respeto al liderazgo de Estados Unidos. México
raciones y aun a las maduritas y mal educadas:
necesitará de administradores competentes. Con
¡Piensen en español!
el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos
importantes y eventualmente se adueñarán de la
La segunda muerte de Efraín Huerta
presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos
El poeta que en el inmediato 18 de junio cumplió un
gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que
centenario de haber nacido, murió dos veces: una
queremos. Y lo harán mejor y más radicalmente
en 1968, según el yerro del Diccionario Histórico
que nosotros”.
de Porrúa, que lo dio por muerto en el año del
Y por lo que se ve, la estrategia funcionó.
Movimiento estudiantil –y nunca quiso rectificar,
Así que sin encerrarse en aldeanismos, ni
a pesar de que el propio poeta se lo solicitó con
renunciar a otras culturas u otros idiomas,
humor. La otra, la efectiva muerte, ocurrió a los 68
que hacen universal a la cultura mexicana, habrá
ya míticos años, en 1982.
142 El Búho
Carmen Parra
Con este motivo, el heterónimo Héctor Anaya,
publicó el 6 de febrero de ese mismo año, en el
pensabas hacer, según el testamento, sería dejar
de amar.
diario Ovaciones, el siguiente recado a su amigo
“Pero no puede ser que te hayas muerto, por-
Efraín, que hoy se reproduce, con motivo del siglo
que con lo amigo que eres, ni modo que nos dejes
de su nacimiento (El texto figura en el libro editado
a Alejandro, a Octavio, a René, a Carlos y a mí,
por Conaculta: Hacerse de palabras, 2002):
abandonados a nuestra suerte, sin el verso fulgurante, sin el desquiciante albur, sin el giro luminoso
“Es una broma, ¿verdad Efraín?
de una palabra que de pronto convierte el refrán
“No es cierto, ¿verdad? No es cierto que hayas
en poesía.
muerto, como informan en el radio y el televisor, y
“Y todos los que aprendimos a amar con tus
como aseguran en sus primeras planas los periódi-
palabras, ¿qué? ¿A poco, así de pronto adiós y
cos. Es una de tus bromas, uno de tus poemínimos
basta? ¡Y de qué vamos a hablar con la lillydino-
mortuorios. Porque de seguro hoy amaneciste con
sa, con la Almísima Alma amiga-mísima? ¿Y cómo
el alba, como todos los días, desde que te inventaste
crees que vamos a ser capaces de inventar algo
cocodrilo, “dichosamente herido de vida natural.
mejor que “ahora y en la hora de nuestra muerte,
“Es una broma. Tan macabra como estúpida-
amor,/ ahora y siempre?
mente te jugaron una los editores del Diccionario
Porrúa que te declararon muerto desde 1968,
“¿No sabes, acaso, Efraín, que eres el último
pese a tus protestas y no obstante la posibilidad
poeta del amor? ¿Que después de ti ya a nadie se
que tuvieron de rectificar el dato en la segunda y
le ocurrirá hablarle como tú a la del piernón bruto
posteriores ediciones. Ya sé que en tu Borrador
que te rebasó por la derecha? ¿Y que ya a poetas y
para un testamento, anticipaste que por tus muer-
escritores les da pena decir con tus palabras: “Éste
tos “y por la piedad que profeso/ por el amor que
es un amor que tuvo su origen/ y en un principio
me mata/ por la poesía como arena/ y los versos,
no era sino un poco de miedo/ y una ternura que no
los malditos versos/ que nunca pude terminar,/ dejo
quería nacer y hacerse fruto?
tranquilamente/ de escribir,/ de maldecir,/ de
orar/, llorar,/ amar.
“Y sé también, repito lo que dicen los periódi-
“¿Cómo quieres que llenemos las noches pletóricas, eróticas, precursoras del alba, sin tu sabia y
precisa palabra de poeta?
cos, que moriste como todo un poeta, que primero
“Y como sólo creo en ésta, para que todos
dejaste que se te muriera el cerebro y después
sepan de la broma, te suplico, Efraín, firmes al calce
entregaste el corazón, porque lo último que tú
de conformidad: ‘No he muerto’.”
arca de Noé 143
Hugo Enrique Sáez A.
El mundo de la caverna platónica a la distancia
de un “click!”
R
escato la célebre descripción que hace Platón
del encierro en una caverna para que se resalte
la obvia similitud con la prisión televisiva: en
ambos casos se toman como realidad última las sombras
proyectadas en el fondo de la caverna, y en la moderna
pantalla la competencia futbolera en Brasil, que enciende
los ánimos hasta límites histéricos.
“- Y ahora -proseguí- compara con el siguiente cuadro imaginario el estado de nuestra naturaleza según esté
o no esclarecida por la educación. Represéntate a unos
hombres encerrados en una especie de vivienda subterránea en forma de caverna, cuya entrada, abierta a la luz,
se extiende en toda su longitud. Allí, desde su infancia,
los hombres están encadenados por el cuello y por las
piernas, de suerte que permanecen inmóviles y sólo pueden ver los objetos que tienen delante, pues las cadenas
les impiden volver la cabeza. Detrás de ellos, a cierta distancia y a cierta altura, hay un fuego cuyo resplandor los
alumbra, y entre ese fuego y los cautivos se extiende un
camino escarpado, a lo largo del cual imagina que se alza
una tapia semejante al biombo que los titiriteros levantan
entre ellos y los espectadores y por encima del cual exhiben sus fantoches.”
Carmen Parra
144 El Búho
La nación no es una sustancia inmutable, está hecha
estofa emplean recursos como éste surgidos de esa plaga
de raíces milenarias y de sangre nueva, de conquistas y
denominada “técnicas de superación personal”. Entrenan
reconquistas, de migraciones y de exilios, de aires y aro-
a incautos desempleados que se captan por medio de avi-
mas propios combinados con sabores exóticos, de identi-
sos de periódicos en que se ofrece un trabajo con salario
dades y diferencias, de amores y de odios, de compañeros
digno. Tanto la actividad como la remuneración se mantie-
y de depredadores. En suma, es apenas un accidente en
nen en secreto mientras se los somete a un entrenamiento
la especie planetaria. En cambio, ahí donde se odian dos
con sesiones intimidantes para aquellos que se atreven a
camisetas de colores distintos, los modernos poetas épicos
exigir una explicación clara acerca de los objetivos que se
de la televisión elevan el acontecimiento a la categoría de
persigue con esas tareas.
una guerra patriótica por el honor. Me emociona si se juega
Hagamos algo que está prohibido en ese tétrico
bien al futbol, pero estoy consciente de que las camisetas
ambiente de engaños: pensar. ¿Qué idea transmite la
no son uniformes de ejércitos dispuestos a exterminarse.
frase citada? Primero, que el éxito (léase, traducido en
Los mejores, los auténticos maestros de la pelota, resca-
dólares o euros) es lo que otorga sentido a la existencia
tan la esencia de esto que es un juego hermoso cuando su
humana. Segundo, si fracasaste mil veces en obtener el
escenario es un potrero, como tantos lo hicimos de niño
premio mayor de la lotería, continúa comprando tu bille-
con dos piedras en el piso cuando no hallábamos palos
tito. En otras palabras, te enseña con giros “modernos”
secos para que oficiaran de portería.
la resignación difundida desde antaño por las religiones.
Ulises se hizo amarrar al mástil de su nave para no
Tercero, alcanzar el éxito depende sólo de que persistas
ceder al canto criminal de las sirenas, que devoraban a
en el esfuerzo. Según esta perspectiva, no hay fuerzas
los hombres que caían bajo sus simulacros de seducción.
superiores -principalmente, la voracidad financiera- que
Tapó con cera los oídos de sus tripulantes e impidió así
controlen los recursos económicos y hagan desaparecer
que se entregaran inermes a las monstruosas criaturas
a los jugadores más débiles del monopoly en que se ha
que adoptaban figuras de una belleza tentadora. Moraleja:
convertido la competencia salvaje a escala mundial. Por
las pantallas de televisión representan las modernas sire-
último, el fracaso es culpa de tu falta de fe en ti mismo.
nas y en lugar de Ulises hoy tenemos un propietario de las
No repetiste todas las mañanas la frase mágica: “No te
imágenes con que se conduce a la muerte civil de millo-
preguntes si puedes hacerlo, hazlo”. ¡Cuidado con estos
nes de ciudadanos gustosos de arrojarse en brazos de la
modernos sofistas, dispuestos a hacer triunfar cualquier
seducción consumista.
causa si les pagan! Son los modernos cachorros del imperio, como dijo alguien.
No mido el éxito por mis victorias, sino por las
veces que conseguí levantarme de las derrotas
Pero, ¿qué necesidad?
Una perfecta frase de superación personal que impac-
Que los obreros franceses necesitan vino, que los ingleses
tará a quien la lea desprevenido. Empresas de muy baja
necesitan whisky, que los alemanes necesitan cerveza.
arca de Noé 145
Así podría enunciarse el algoritmo de Marx sobre bebidas
objetos y a partir de su simbolización se genera la necesi-
estimulantes y su consumo proletario, enunciado después
dad de satisfacerlo. Luego, el deseo varía de un individuo
de un minucioso trabajo de campo en tabernas de probada
a otro. En la obra Un hombre es un hombre de Bertolt
fama internacional.
Brecht se plantea un caso ilustrativo. El pequeño grupo
Entonces, ¿cómo?, se interrogarán los tecnócratas.
de soldados que requiere un sustituto para su compañero
Primero satisfacen las necesidades secundarias (el alcohol)
ausente intercepta a un ingenuo cargador de puerto que
y si queda algo de salario, las primarias (alimento y vesti-
marcha a trabajar y le prometen darle lo que él quiera si
do). Hay aquí un equívoco que la humorística observación
se incorpora al ejército. Éste, vacilante, asiente y responde
vino a corregir: no es válida la distinción entre necesidades
que quiere comprar un pescado para agasajar a su esposa.
básicas y secundarias porque se plantea como una simple
Se ríen de su pedido mientras le confiesan que ese objeto
relación fisiológica con la naturaleza, sin conocer lo que es
de su mente es demasiado modesto. Lo instan a que piense
el deseo. Dice Deleuze que el deseo produce sus propios
en algo más significativo, más imponente. Entonces se le
ilumina el rostro y exclama “¡un elefante!”. El deseo, en
un principio, se enfocaba a agradar a su mujer mediante un objeto vinculado con su alimentación; el cambio
hacia un elefante incrementa el deseo de poder, pese a
que el objeto material no revela una utilidad inmediata
sino un significante suntuario.
Puros cuentos
El sub Marcos llega al registro civil. Después de estacionar su caballo, enciende la pipa y se dirige a la primera
ventanilla que divisa abierta.
- Buenos días, vengo a cambiarme el nombre.
- Muy bien, dígame cómo se llama y cuál será su
nuevo apelativo.
- Me llamaba Marcos y quiero que me conozcan
como Galeano.
- Le voy a hacer una sugerencia...
- Dígame...
- Antes no tenía apellido y ahora no tendrá nombre.
¿Por qué no se pone Marcos Galeano y ya deja de darnos trabajo con sus mudanzas de identidad?
Mayra Armijo Ugalde
146 El Búho
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