VERDAD Y JUStIcIA: LAS VIoLAcIoNES A LoS DEREcHoS

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Verdad y Justicia:
Las Violaciones a los Derechos
Humanos del Pasado
Abstract
L
a verdad histórica y la justicia por violaciones a los derechos humanos del pasado forman parte de un mismo pilar sobre el que
descansa toda sociedad decente y respetuosa de sus obligaciones morales y jurídicas. En particular, cuando agentes del Estado participan
directamente en la comisión de violaciones masivas y sistemáticas a
los derechos humanos, surge una prohibición directa para ese propio
estado de autodictar leyes de perdón o amnistía. No sólo eso. Toda
vez que un Estado actúa directamente en la comisión de delitos atroces, tales como: genocidio, desaparición forzada, ejecuciones sumarias o tortura, surge para ese propio Estado un deber calificado de investigar, sancionar y reparar por dichos crímenes. Tales obligaciones,
como establece el Derecho Internacional de los Derechos Humanos,
deben ser llevadas adelante teniendo presente la necesidad de reparar adecuada e íntegramente todos aquellos daños materiales y morales efectivamente incurridos, junto con dar señales inequívocas de
que las violaciones a los derechos humanos que los causaron no volverán a repetirse. Este capítulo da cuenta del modo en que el Estado
de Chile ha enfrentado sus obligaciones internacionales en materia
de verdad y justicia durante el año 2007 y parte de 2008. Se concluye
con preocupación que, sin perjuicio de ciertas decisiones judiciales
dictadas en conformidad a las obligaciones internacionales de Chile,
se ha ido asentando un nuevo criterio judicial que permite la aplicación de la prescripción en casos de ejecuciones sumarias. Con ello,
los tribunales de justicia locales, particularmente la Corte Suprema
de Chile, estarían incumpliendo lo resuelto por la Corte IDH en el
caso Almonacidad Arellano y otros vs. Chile y lo dispuesto por los
propios Convenios de Ginebra. Al mismo tiempo, se llama la atención sobre el papel que el CDE de Chile representa en la imposibilidad de acceder a una adecuada y justa reparación a favor de las vícti-
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Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
mas o familiares de victimas de violaciones a los derechos humanos,
por medio de su defensa de la tesis de prescripción de las acciones
civiles interpuestas con este propósito. Finalmente, se revisan problemas asociados al acceso a información correcta sobre paradero e
identidad de personas desaparecidas, falta de compromiso político
en el ámbito nacional para la ratificación de la Convención Americana sobre Desaparición Forzada de Personas y otros instrumentos
internacionales y un creciente ambiente político que parece justificar
el cierre sin sanciones de procesos judiciales pendientes.
Palabras clave: impunidad, amnistía, prescripción, reparaciones,
CDE, caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile.
I. Introducción
A fines de 2008, se cumplirá una década desde la detención del general Augusto Pinochet en Londres. En aquella época ya no era Comandante en Jefe del Ejército, y ocupaba el cargo de senador vitalicio, en su calidad de ex presidente de acuerdo con la Constitución
de 1980.
Su arresto en octubre de 1998 constituía un hecho inédito. La
justicia en la medida de lo posible era un eslogan que, sin quererlo, mostraba el clima de impunidad reinante. El país había dado pasos para
conocer los horrores de la dictadura, pero no para sancionar a los
perpetradores de los crímenes quienes se amparaban en el DL de
amnistía. Así, se investigaba y avanzaba parar conocer los detalles
de las desapariciones o ejecuciones, identificar a los responsables y
luego amnistiarlos.
La sola posibilidad de hacer responsable al general Augusto Pinochet por los crímenes durante su administración era impensable.
Por ello, la escena de un general detenido marcó un punto de inflexión para muchas personas, incluyendo las organizaciones de derechos humanos, y los abogados que han llevado estos procesos por
más de treinta años. Su vuelta a Chile, marcada por los esfuerzos
del gobierno de turno de hacer justicia en Chile, colocaba no sólo el
acento en el papel que pudiera tener el Poder Judicial sino que instalaba la pregunta del protagonismo del Ejecutivo para satisfacer las
demandas de justicia.
Desde ese momento, el protagonismo del Poder Judicial en la
búsqueda de la verdad y justicia cambió: se fue asentando una doc-
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 463
trina que permitía superar los obstáculos del DL de Amnistía a partir
de procesar a los involucrados por los delitos de secuestros y desaparición. En la medida de que estuviera acreditada la detención y posterior secuestro de la víctima, sin que se pudiera establecer una fecha
cierta de muerte, o que ésta pudiera estar cubierta en un fecha posterior al período de la amnistía (11 de septiembre de 1973 hasta el 18 de
abril de 1978), se condenaba por el delito de secuestro permanente.
La invocación al Derecho Internacional de los Derechos Humanos,
particularmente a los Convenios de Ginebra, se fue gestando lentamente, y se materializó claramente en la condena de la desaparición
de Miguel Ángel Sandoval en noviembre de 20041.
Si la justicia era posible en estos casos –y con todas las limitaciones de un reconocimiento tácito de la existencia de una amnistía–, los
jueces debían comenzar una tarea más ardua: consolidar una jurisprudencia que respondiera a los casos de ejecuciones sumarias. Las querellas al general Augusto Pinochet por el caso Caravana de la Muerte,
y los denominados “episodios”, es decir, el cúmulo de muertes a lo
largo del país, tendría que provocar cambios en los criterios de los
sentenciadores frente a la aplicación de los Convenios de Ginebra.
De esta manera, paulatinamente se fue construyendo las bases
para una justicia transicional basada no sólo en el reconocimiento de
las violaciones sino, también, en la reparación a las víctimas y la sanción a los responsables. El Ejecutivo también daba señales: se abría
a una política de derechos humanos. La política “No hay mañana sin
ayer”, permitió la instalación de la denominada Mesa de diálogo, y una
ley que permitiera obtener más y mejor información sobre el paradero de los detenidos y desaparecidos2. El gobierno del presidente
Ricardo Lagos, posteriormente dio curso a una nueva iniciativa: una
comisión que investigara las violaciones a los derechos humanos en
los casos de prisión política y tortura y preparara un conjunto de recomendaciones en el área de reparación. Ésta sería una labor significativa, pues hasta esa fecha se desconocía la magnitud de la tortura
como práctica sistemática de violación a los derechos humanos3.
1
Corte Suprema, rol 517-2004, caso Miguel Ángel Sandoval, 17 de noviembre de
2004.
La dictación de la ley Nº 19.687 6 de julio de 2000.
Véase Centro de Derechos Humanos, Informe anual sobre derechos humanos en Chile
2003. Hechos 2002, Santiago, Universidad Diego Portales, Facultad de Derecho, 2003, pp.
142-151 y 202-206; Centro de Derechos Humanos, Informe anual sobre derechos humanos
en Chile 2005. Hechos 2004, Santiago, Universidad Diego Portales, Facultad de Derecho,
2005, pp. 219-239.
2
3
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Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
Cada una de estas iniciativas, más allá de sus limitaciones han
sido avances en la dirección correcta. No obstante, el desarrollo de
los eventos durante 2007 y parte de 2008 muestra la fragilidad de lo
alcanzado. Se advierte un sector político que no logra comprometerse
con la verdad y la justicia, por ello no ratifica la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas en el Congreso,
se opone a la aprobación de indemnizaciones como consecuencia de
violaciones a los derechos humanos, y hasta la fecha, justifica y busca
la impunidad para aquéllos que participaron en violaciones masivas
y sistemáticas a los derechos humanos.
La figura de Augusto Pinochet ya no está presente, se han quebrado las lealtades, sin embargo, se mantienen importantes obstáculos
para obtener justicia.
II. La cuestión de la prescripción:
una tendencia preocupante
Durante los últimos dieciocho años, las organizaciones de derechos
humanos han enfrentado una serie de obstáculos en búsqueda de
verdad y justicia. La existencia y aplicación del DL 2191 ha sido uno
de ellos, pero no el único. Hemos dado cuenta en informes anteriores que en la agenda pendiente desde la recuperación democrática
ha estado al centro del debate el DL de Amnistía: se ha buscado anularlo o modificarlo a través de una ley interpretativa. Después de casi
dos décadas, las propuestas se quedan en tibios pasos, pues ninguna
de ellas avanza en su tramitación y, por lo mismo, lo que queda son
declaraciones de buenas intenciones sin que se materialicen cambios
efectivos.
1. Ejecuciones sumarias y prescripción
La Sala Penal de la Corte Suprema es la que dio mayores sorpresas
durante 2007 en lo referente a aceptar la prescripción en ciertos casos
de derechos humanos y también en la rebaja de condenas en casos
del mismo orden usando la media prescripción, en conformidad con
el artículo 103 del Código Penal 4 .
Éste señala que: “Si el responsable se presentare o fuere habido antes de completar
el tiempo de la prescripción de la acción penal o de la pena, pero habiendo ya transcurrido la mitad del que se exige, en sus respectivos casos, para tales prescripciones, deberá el
4
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 465
En los casos Luis Vidal Riquelme Norambuena5, José Constanzo
Vera6 y David Urrutia Galaz7, todos detenidos, posteriormente ejecutribunal considerar el hecho como revestido de dos o más circunstancias atenuantes muy
calificadas y de ninguna agravante y aplicar las reglas de los artículos 65, 66, 67 y 68 sea en
la imposición de la pena, sea para disminuir la ya impuesta.
Esta regla no se aplica a las prescripciones de las faltas y especiales de corto tiempo”.
5
Luis Vidal Riquelme Norambuena al igual que otros campesinos y personas –Cesáreo
Soto, Rubén Acevedo y Gerardo Encina– de la zona de Melozal cercana a San Javier fueron detenidos por Carabineros los días posteriores al 11 de septiembre de 1973. Todos los
detenidos fueron entregados a una patrulla militar los que dieron muerte a los detenidos en
una zona cercana al puente de Loncomilla lugar desde el cual lanzaron los cuerpos al río.
Los familiares tuvieron noticias de la muerte de los detenidos por un comunicado que se
difundió a través de la radio en que se informaba que se les había aplicado la ley de fuga a
los detenidos. Los familiares pudieron recuperar los cuerpos de Rubén Acevedo y Gerardo
Encina luego de buscarlos en el río con buzos y ayuda de Bomberos. No se encontraron los
cuerpos de Cesáreo Soto ni de Luís Vidal Riquelme Norambuena. El juez instructor, Jorge
Zepeda había condenado a penas entre tres años y un día a quinientos cuarenta y un días a
los autores, luego de haber aplicado la atenuante de media prescripción. Rol 2182 98 (Vidal
Riquelme, 14 de enero de 2005. La Corte de Apelaciones de Santiago impone una pena única respecto de las muertes a cada uno de los partícipes a cinco años con el beneficio de libertad vigilada. Rol 4014 2005 dictada por la ministra Rosa Araneda, el ministro Raúl Rocha
y el abogado integrante Ángel Cruchaga. La Corte Suprema aplica la prescripción en sala
conformada por los ministros Rubén Ballesteros, Nibaldo Segura y el abogado integrante
José Fernández. El voto de mayoría, por mantener la condena, fue de los ministros Hugo
Dolmestch y Jaime Rodríguez Espoz, rol 6626 05, 12 noviembre de 2007.
6
José Constanzo Vera fue detenido el 13 de septiembre de 1973 por una patrulla de
la Armada en la planta de la Compañía de Aceros del Pacífico en Talcahuano donde trabajaba. Estuvo prisionero en la base naval, “La Ciudadela” donde fue ejecutado extrajudicialmente el 21 de septiembre de 1973. El centro de detención estuvo a cargo del teniente
Julio Alarcón Saavedra. Una asistente social informó sobre la muerte de José Vera el 28 de
septiembre a la familia informándole que su cuerpo estaba sepultado en el cementerio Nº
1 de Talcahuano. La versión oficial es que el detenido habría intentado arrebatarle el arma
a un oficial, y por ello, se le habría disparado. El juez instructor, Joaquín Billard, acogió la
excepción de la prescripción de la acción penal. Rol, 2182 98 episodio “José Constanzo
Verá”, 20 de noviembre de 2006. La Corte de Apelaciones, rol 1064-2007, en sala conformada por la ministra Sonia Araneda, el ministro Juan Cristóbal Mera Muñoz y el abogado
integrante Emilio Pfeffer establecen que no son aplicables los Convenios de Ginebra y,
por lo mismo, no hay obstáculo para la aplicación del DL de Amnistía, considerando 13º.
La Corte Suprema, el 13 de mayo de 2008, en sala conformada por los ministros Rubén
Ballesteros, Hernán Álvarez y el abogado Ricardo Peralta aplican la prescripción de la acción penal. La disidencia está conformada por el ministro Hugo Dolmestch y el abogado
integrante Carlos Kunsemüller, rol 3872 07.
7
Mario Urrutia fue detenido por civiles en una operación del Comando Conjunto
desde su domicilio el 20 de diciembre de 1975 en la población Los Cóndores de San Bernardo. Buscaban a su hermano David quien fue detenido dos días después. Los detenidos
fueron vistos por distintos testigos en un centro de detención del Comando Conjunto en la
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Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
tados o con noticias ciertas de sus asesinatos por agentes del Estado,
la Corte Suprema de Chile, la Corte de Apelaciones de Santiago o
los jueces en primera instancia, aplicaron la prescripción de la acción
penal. Los jueces desestimaron que en Chile hubiera existido un clima de conmoción interna o guerra interna, por lo cual no aplican los
Convenios de Ginebra. En ese sentido, se reconoce que la junta militar había dictado los DL 3 y 5 en que se declara estado de sitio y que
hace aplicable la jurisdicción militar en conformidad al artículo 418
del CJM. Sin embargo, se sostiene que ello no es suficiente para considerar que el país estuviera en una guerra interna y por ello, fueran
aplicables los Convenios de Ginebra8:
En el caso de Urrutia Galaz, ejecutado por el Comando Conjunto en la base aérea de Peldehue, la Corte de Apelaciones de Santiago
sostiene que jurídicamente ya no había estado de guerra:
“[E]n la fecha en que se cometió el crimen materia de esta causa –28 de febrero de 1976–, el país se encontraba jurídicamente
en el estado de sitio en grado de defensa interna en virtud del
decreto ley Nº 641, dictado en el mes de septiembre de 1974.
Esta norma sustituyó el carácter de Estado o tiempo de guerra,
instituido mediante el decreto ley Nº 5 de septiembre de 1973.
Cabe concluir, por consiguiente, que no resulta posible aplicar
en el caso sub judice los Convenios de Ginebra, por cuanto no
existió en Chile, a esa fecha, un estado de guerra, no sólo porbase aérea de Colina denominado “Remo Cero”. David Edison Urrutia y su hermano Saúl
Raimundo ambos se encuentran desaparecidos. Los restos del cuerpo de David Urrutia
Galaz fue encontrado fortuitamente por unos conscriptos que realizaban tareas de jardinería en el fuerte Arteaga, parte de la base aérea de Peldehue en Colina el 12 de diciembre de 1995. En primera instancia, el juez Juan Belmar absolvió aplicando la prescripción
declarando que el plazo para impetrar la acción penal “se cumplió con creces, puesto que
los acusados cometieron el delito de homicidio calificado de David Urrutia con fecha 28
de febrero de 1976, y el procedimiento correspondiente para establecer su responsabilidad
penal, sólo se dirigió en su contra con la querella de fojas 324 el 6 de noviembre de 2001,
esto es, transcurrido el plazo de quince años”. Causa rol 120 133 B (Urrutia Galaz), 6 de
octubre 2006. La Corte de Apelaciones de Santiago, en sala integrada por los ministros
Alfredo Pffeifer y Juan Muñoz Pardo confirmó la sentencia. El abogado integrante, Nelson
Pozo, estuvo por revocar la sentencia de primera instancia y condenar por la pena de diez
años y un día de presidio y condenar al fisco en cien millones de pesos. Rol 14.281 2006, 2
de agosto de 2007. La Corte Suprema desestimó el recurso de casación en el fondo respecto
de la sentencia en su aspecto civil el 18 de octubre de 2007.
8
Corte Suprema, rol 6626-2005, Luis Vidal Riquelme Norambuena con Claudio Abdón Lecaros y otros”, 12 de noviembre de 2007.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 467
que éste fue sustituido en el plano normativo, sino que, en los
hechos, es absolutamente insuficiente, por carencia probatoria,
asumir la existencia de una guerra civil o de un conflicto armado interno, suponiendo hostilidades con división del territorio
o de las Fuerzas Armadas, atribuyéndosele el carácter de partes a los bandos o frentes de combate”9 (el énfasis es nuestro).
En aquellos casos en que los crímenes se cometieron al amparo
del estado de guerra jurídicamente declarado por la dictadura, los
jueces igualmente desestiman la aplicación de los Convenios de Ginebra. En el caso de Luis Riquelme Norambuena, la mayoría de la
Corte estima que:
“[R]especto del DL 5, de 1973, publicado en el Diario Oficial
el 12 de septiembre de 1973, también es dable recordar que ese
cuerpo normativo ‘se dictó para los efectos de aplicar la penalidad
de estado o tiempo de guerra que establece el Código de Justicia Militar
y demás leyes penales y, en general para todos los efectos de dicha legislación [...] (el énfasis es nuestro).
De lo expresado en sus considerandos se infiere que en la
época en que se dictó el DL 5, esto es, al día siguiente a la llegada al poder de la Junta de Gobierno, se estaban cometiendo
acciones en contra de la integridad de las Fuerzas Armadas,
de Carabineros y de la población general, y que se estaban cometiendo con frecuencia graves ilícitos por Ley de Control de
Armas. Sin embargo, la ocurrencia de tales acciones, cuya veracidad no está en duda, no es a juicio de estos sentenciadores,
suficiente razón para tener por establecido que en Chile existía un conflicto armado no internacional, en los términos del
artículo 3º común para: los Convenios de Ginebra de 1949, el
día 15 de septiembre de 1973, fecha en que se perpetraron los
hechos investigados”10.
Por su parte, los jueces disidentes en este mismo fallo objetan este
razonamiento y señalan que,
9
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 14.281 2006, 2 de agosto de 2007, considerando 1º, dictada por los ministros Alfredo Pfeiffer y Juan Manuel Muñoz Pardo.
10
Corte Suprema, rol 6.626-5, “Caso Luis Vidal Riquelme y otros”, 12 de noviembre
de 2007, considerando 8 dictado por los ministros Rubén Ballesteros, Nibaldo Segura y el
abogado integrante José Fernández.
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“no es admisible que los mismos que se asilaron en las ventajas que les concedía la referida declaración de estado de guerra, establecido en el único instrumento legislativo disponible
luego de haberse producido el quebrantamiento de la institucionalidad constitucional vigente hasta entonces; pretendan
ahora desconocer su valor para ignorar las sanciones que el
quebrantamiento de las leyes de tal estado y las limitaciones
que la autoexoneración respecto de ellas imponen los Convenios de Ginebra y los otros instrumentos internacionales ya
entonces en vigor en la materia”11.
El razonamiento del tribunal respecto de la aplicación de la prescripción de la acción penal en el caso de Urrutia Galaz detenido en
1975 es el siguiente:
“aparece de manifiesto que el plazo de prescripción de quince
años que se establece para los crímenes, se cumplió con creces,
puesto que los acusados cometieron el delito de homicidio [...]
con fecha 28 de febrero de 1976, y el procedimiento corresponde para establecer su responsabilidad penal, sólo se dirigió
en su contra con la correspondiente querella a fojas 324 el 6 de
noviembre de 2001, esto es, transcurrido el plazo de 15 años.
En todo caso, de estimarse que la acción se dirigió en contra de los imputados, el 23 de julio de 1996, momento en que
la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación solicitó la reapertura del sumario [...] sobreseída temporalmente el
4 de mayo de 1986, de la misma manera, tomando en cuenta
el tiempo transcurrido, igualmente el plazo para la prescripción se encuentra cumplido, sin que se hubiera suspendido”12.
Ésa es la línea que sigue el juez instructor sobre la operación “retiro de televisores” desde la base aérea de Peldehue. Esta operación
consistió en el retiro de los cuerpos de los detenidos desaparecidos
durante los años setenta y ochenta desde los lugares en que fueron
Corte Suprema, rol 6.626-5... (n. 10), considerando 3º del voto disidente de los ministros Jaime Rodríguez Espoz y Hugo Dolmescht.
12
Considerando 30, rol 120.133 B (Urrutia Galaz), 6 de octubre de 2006 dictada por el
ministro Juan Belmar Fuentes. La Corte de Apelaciones de Santiago confirma con los votos
de los ministros Alfredo Pfeiffer y Juan Manuel Muñoz Pardo, y la disidencia del abogado
integrante Nelson Pozo Silva quien estuvo por condenar, resolución dictada 2 de agosto de
2007. La Corte Suprema rechaza la casación.
11
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 469
sepultados ilegalmente. Estos restos habrían sido posteriormente lanzados al mar13. El juez determinó que el retiro de los cuerpos, cumpliendo órdenes de los altos mandos, sería una violación al Código
Sanitario y no un delito de lesa humanidad14. La Corte de Apelaciones
de Santiago revocó la decisión, señalando que el retiro de los cuerpos
fue un eslabón más de los crímenes perpetrados con los detenidos en
el palacio de La Moneda, crímenes que califica de lesa humanidad,
y por ello condena a los implicados a las penas de doscientos setenta
días de reclusión15.
En estos casos hay algunos elementos comunes: la fecha cierta de data
de muerte de los detenidos, y en dos de ellos con la ubicación de los
restos de las víctimas. Así, estos casos son tratados como homicidios
calificados y no como secuestros. Otro rasgo común, es que la aplicación de la prescripción como criterio es compartida por los ministros
Hernán Álvarez, Rubén Ballesteros, Nibaldo Segura en la Corte Suprema; Juan Mera, Alfredo Pfeiffer, Emilio Pfeiffer y Muñoz Pardo
en la Corte de Apelaciones de Santiago, y como ministros en visita
los criterios de los ministros Juan Fuentes Belmar, Jorge Zepeda y
Joaquín Billard, en algunos casos.
En un sentido similar, se aplica la prescripción y se absuelve a los
autores de la ejecución de Mario Alvarado y otras personas, ocurrido en la localidad de Las Coimas en la comuna de San Felipe el 11
de octubre de 1973. En primera instancia, el ministro Joaquín Billard
condena a militares autores de los crímenes –quince años Héctor
Rubén Orozco Sepúlveda, a doce años a Rodrigo Retamal Martínez
y a tres años y un día a Raúl Orlando Pascual Navarro Quintana y a
Milton René Núñez Hidalgo por homicidio calificado16. En apelación
y casación en la forma, la Corte de Apelaciones de Santiago señala:
“Que se ha pretendido en la especie aplicar el Derecho Internacional Humanitario a los hechos investigados en la causa,
13
Jorge Escalante, “Prescribe lanzamiento de cuerpos de La Moneda”, en La Nación,
7 de febrero de 2007, en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070204/
pags/20070204203244.html. Visitada en junio de 2008.
14
Ibid.
15
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 2.231 2007, dictada por los ministros Cornelio Villarroel y Mario Carroza y el abogado integrante Manuel Hazbún, 10 de junio de 2008.
El ministro Cornelio Villarroel estuvo por mantener la prescripción de la acción penal.
16
Se trata de las ejecuciones de Mario Alvarado Araya, Faruk Jimmy Aguad Pérez, Wilfredo Ramón Sánchez Silva, Artemio Pizarro Aranda, Pedro Abel Araya y José Fierro, juez
Joaquín Billard, rol 2182 98 (Caso Mario Alvarado), 31 de mayo de 2007.
470
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
para así soslayar la prescripción de los delitos de autos. Empero, igualmente habría que concluir que los delitos que se conocen en estos autos están prescritos”17.
En el caso de la desaparición de los hermanos Guido y Héctor
Barría Basay el 16 de octubre de 1973, conocido como el Episodio Río
Negro, los hermanos fueron detenidos en el sector de Riachuelo, en
la comuna de Río Negro, y llevados primeramente a la comisaría de
Riachuelo y, luego, a la comisaría de Río Negro. En ese lugar permanecieron detenidos Héctor y Guido, luego, fueron trasladados al
fundo “La Campana”, sitios en que fueron vistos con vida por última
vez. El ministro de fuero18 Alejandro Solís Muñoz, condenó en mayo
de 2002 a Hans Shernberger, José Godoy, Robert Teylorl, Quintiliano
Rogel y Pedro Soto, a la pena de diez años y un día de presidio mayor
en su grado medio y las accesorias correspondientes; además de condenar a José Catalán, a la pena de tres años de presidio menor en su
grado medio y las accesorias correspondientes19. La Corte de Apelaciones de Santiago, en julio de 2005, confirmó la condena, y aumentó
la pena asignada a José Catalán a diez años y un día de presidio mayor
en su grado medio más las accesorias pertinentes20. La Corte Suprema
de Chile, conociendo en casación, aplica la prescripción de los crímenes,
sosteniendo que no son aplicables los Convenios de Ginebra21. Lo relevante
es que la decisión de la mayoría reproduce el mismo razonamiento en
el caso de Riquelme Norambuena ya señalado.
Otra investigación, también llevada por el ministro Alejandro Solís, corrió distinta suerte en la misma sala de la Corte Suprema. El
denominado episodio de Parral en que se investigó las detenciones y
secuestros a más de a diecisiete personas entre el 26 de septiembre
de 1973 y el 25 de octubre de 1974 en Parral. Se investigó también la
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 5038-2007, 12 de marzo de 2008 dictada
por la ministra Rosa María Maggi, el ministro Juan Mera Muñoz y el abogado integrante
Emilio Pfeiffer.
18
Los ministros de fuero son los jueces instructores designados por la Corte Suprema
para investigar los casos de detenidos desaparecidos.
19
Ministro de fuero Alejandro Solís, rol 2.182 98 Episodio “Río Negro”, 3 de mayo
de 2004.
20
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 15.765 2004, 6 de julio de 2005, dictada
por los ministros Carlos Fernández, Jorge Dahm y Joaquín Billard.
21
Corte Suprema, rol 3925-05, 27 de diciembre de 2007, dictada por los ministros
Rubén Ballesteros, Nibaldo Segura y Patricio Valdés. Los ministros Hugo Dolmestch y
Héctor Carreño estuvieron por confirmar las condenas.
17
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 471
sustracción de un menor por parte de Pablo Rodney Caulier Grant
–entonces mayor de Carabineros–, Hugo Cardemil Valenzuela –entonces capitán de Ejército– y Luis Hidalgo –subalterno–. El caso terminó con condenas a diferentes uniformados22. En la casación ante
la Corte Suprema de Chile se mantuvo una sentencia condenatoria,
pero se aplicó la media prescripción, con ello rebajando las condenas impuestas por Alejandro Solís y elevadas por la Corte de Apelaciones23,
basándose en el tiempo transcurrido –media prescripción– que se
tuvo como muy calificada. Los ministros de la Sala Penal le rebajaron
las condenas iniciales a Hugo Cardemil a quien lo sentenciaron a cinco años y a Pablo Caulier a cuatro años, concediéndoles a ambos la
libertad vigilada, pese a los informes contrarios de Gendarmería. Los
ministros Rubén Ballesteros y Nibaldo Segura estuvieron por acoger
la prescripción de la acción penal.
En otros dos casos en que se había dictado sobreseimiento definitivo, esto es el término del procedimiento criminal, establecido en el
artículo 408 Nº 7 del CPP, se aplica la excepción de cosa juzgada. En los
casos de las muertes de los miembros de una familia campesina –Héctor Valenzuela Salazar, Hilda Velásquez Calderón, Claudia Andrea
Valenzuela Velásquez– se abrió una investigación criminal previa,
luego de ocurridos los hechos, el 14 de septiembre de 1973, en el Tercer Juzgado Militar de Concepción y en octubre de 1973 sobreseyó la
causa. Ésta se reabrió con nuevos antecedentes en el Tercer Juzgado
de Letras de Talca, el que también dictó sobreseimiento definitivo en
octubre de 1993. El juez con dedicación exclusiva, Gerardo Bernales,
ordenó la reapertura del caso y citó para ello las decisiones de la Corte IDH en los casos Barrios Altos contra Perú, decisiones de la Corte
de Apelaciones de Talca y Suprema en Chile que determinan que los
casos investigados corresponden a delitos de lesa humanidad, por lo
cual se deben aplicar los Convenios de Ginebra en vista de lo cual
desestima las alegaciones de aplicación de cosa juzgada respecto de
la dictación de sobreseimientos24. La Corte de Apelaciones de Talca
22
Hugo Cardemil Valenzuela: se le condena como autor de los delitos de sustracción
de menor y de secuestro calificado de diecisiete personas a las penas de diecisiete años de
presidio; Pablo Rodney Caulier Grant: como autor del delito de secuestro calificado de siete personas a diez años y un día; Luis Hidalgo en calidad de autor del delito de sustracción
de un menor y autor del delito de secuestro calificado de diecinueve víctimas, se le impuso
la pena de siete años de presidio mayor.
23
Autos rol 3587-05. Sentencia de la Corte Suprema, dictada el 27 de diciembre de 2007.
24
Gerardo Bernales, juez con dedicación exclusiva, Tercer Juzgado de Letras de Talca,
Rol 19.245 2003, 8 de abril de 2004.
472
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
revocó esta decisión bajo el supuesto que el sobreseimiento definitivo
en la causa –en que no compareció el encausado– la consideró como
sentencia absolutoria25. La Corte Suprema sostuvo que no se puede
aplicar el sobreseimiento, y que la investigación de estas muertes no
está concluida. La disidencia, del ministro Rubén Ballesteros, estuvo
por declarar el sobreseimiento definitivo en consideración a la existencia de cosa juzgada26.
En un sentido similar, en el caso de la muerte del conscripto Manuel Rojas Fuentes27 en el cerro Chena, cuyo cuerpo fue encontrado en
el Patio 29 del Cementerio General, la jueza instructora, María Stella
Elgarrista, sobreseyó la causa en aplicación de la amnistía28. La Corte
de Apelaciones de San Miguel confirma la resolución29 y la Corte Suprema estuvo por revocar el sobreseimiento entendido de que se trata
de un delito de lesa humanidad; sin embargo, una minoría –ministros
Rubén Ballesteros y Nibaldo Segura– estuvo por revocar, ya que consideró que la investigación de esta muerte no está concluida30.
La jurisprudencia, si bien muestra una cierta tendencia en la aplicación del Derecho Internacional Humanitario, sin embargo, hay fallos en que se invoca la prescripción –y no la amnistía. Ello deja impunes asesinatos que ocurrieron durante la dictadura y la diferencia de
criterio pareciera basarse únicamente en la integración de las salas.
La aplicación de la prescripción está teñida de consideraciones
en que se elude la responsabilidad que le cabe al Estado y, en particular, a los jueces en la investigación de crímenes, ya no investigó
25
Corte de Apelaciones de Talca, 18 de noviembre de 2004 dictada por los ministros Luis Carrasco González, Hernán González García y el abogado integrante Ricardo
Sánchez Venegas.
26
Corte Suprema, rol 5673 04, 24 de enero de 2007.
27
Manuel Rojas Fuentes era conscripto al momento del golpe y fue asesinado por sus
compañeros de arma en el recinto militar Campo Prisioneros de Chena al interior de la
Escuela de Infantería de San Bernardo. Los ministros Nibaldo Segura y Rubén Ballesteros estuvieron por revocar el sobreseimiento sólo para los efectos de practicarse trámites
importantes en la investigación, mientras que el resto de la sala integrada por el ministro
Jaime Rodríguez Espoz y los abogados integrantes Carlos Kunsemüller y Domingo Hernández sostuvieron que la muerte de Manuel Rojas Fuentes debía tratarse como un delito
de lesa humanidad.
28
Ministro de fuero María Stella Elgarrista, rol 03 02 F “San Bernardo III”, 3 de marzo de 2004.
29
Corte de Apelaciones de San Miguel, rol 907 2004, 11 de junio de 2004 dictada por los ministros José Ismael Contreras Pérez, María Teresa Letelier y Claudio Pavez
Ahumada.
30
Corte Suprema, rol 3125 04, 13 de marzo de 2007.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 473
o no permitió investigar. Luego, otros jueces, agentes del Estado, invocan el transcurso del tiempo para desestimar las responsabilidades
penales de los inculpados. En algunos casos, se reconoce la existencia
jurídica de las normas en que se aplicó el estado de guerra interno
para enjuiciar, pero se les negó valor para efectos de investigar los
crímenes ocurridos bajo este supuesto.
II. Reducción de penas por aplicación de atenuantes
Existe otra línea jurisprudencial en que el tiempo transcurrido desde
la fecha de los delitos hasta la fecha del ejercicio de la acción penal
o imposición de la pena, se usa para rebajar las condenas impuestas.
Igualmente, se aplica un criterio en forma más o menos transversal
entre jueces instructores, de apelación y casación, respecto de la ausencia de antecedentes que se considera como una “atenuante de
irreprochable conducta anterior muy calificada”.
Esto se manifiesta en el caso de Contreras Maluje, detenido en
noviembre de 1976 y posteriormente desaparecido31. Carlos Contreras, militante comunista, fue detenido por el Comando Conjunto, escapó de sus captores lanzándose a un bus de la locomoción colectiva
en el centro de Santiago, avisó a los transeúntes y testigos que era
víctima de la detención por parte de los cuerpos de seguridad y pidió
que avisaran a su familia en Concepción, dueña de la farmacia Maluje. El juez Juan Fuentes Belmar –juez de primera instancia– condena
a Jorge Cobos Manríquez, uno de los autores por el crimen de homicidio simple32. En dicha condena se concede al autor la atenuante
de irreprochable conducta anterior como muy calificada, considerando “su
excelente preparación, espíritu laboral, y ejemplar comportamiento
familiar y social” y se le condena en primera instancia a tres años y
un día33. Posteriormente, la Corte Suprema de Chile en la casación
de fondo determina
31
En esta operación participaron: Freddy Ruíz Bunger, Juan Saavedra Loyola, Daniel Luis Guimpert Corvalán, César Luis Palma, Manuel Muñoz Gamboa, Alejandro Sáez
Mardones, Jorge Cobos Manríquez.
32
La pena para el homicidio simple se extiende entre cinco años y un día a los quince
años de presidio. La rebaja a una pena inferior a cinco años le permite a los condenados
acogerse a los beneficios alternativos de la privación de libertad (remisión condicional de
la pena o libertad vigilada).
33
Luis Egidio Contreras Aburto con Freddy Ruiz Bunger y otros, rol 120.133 K (caso
Contreras Maluje), 30 de noviembre de 2005, considerando 38º.
474
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
“que el término de prescripción se inició en la fecha fijada judicialmente como la de la muerte de Carlos Contreras Maluje,
a saber el 2 de noviembre de 1978, beneficiándose en consecuencia, todos los acusados con la causal de la atenuación de
la pena del artículo 103 del Código Penal”34.
En el caso de Cobos se le mantiene el quántum de la condena, esto
es, tres años, mientras que la disidencia en este caso, conformada por
los ministros Rubén Ballesteros y Nibaldo Segura, estuvo por aplicar
la prescripción.
En el caso del episodio del lago Ranco, esto es, la detención y
desaparición de Cardenio Ancacura Manquián y Manuel Jesús Hernández Hinostroza en septiembre de 1973. Ellos fueron detenidos
por una patrulla naval, llevados a la comisaría de Ranco y, posteriormente, ejecutados por personal de la Armada a bordo del vapor Laja.
Sergio Rivera Bozzo, teniente primero de la Armada ® reconoció haber estado a cargo de la patrulla naval, pero no recordaba los hechos.
De acuerdo con los testimonios de otros marinos, los cuerpos habrían
sido lanzados al lago. Las condenas fueron rebajadas de quince años
que fijó la Corte de Apelaciones de Santiago a cinco años35. No obstante, en primera instancia, el juez Joaquín Billard acogió la media
prescripción, señalando:
“Que en cuanto a la atenuante de media prescripción contemplada en el artículo 103 del Código Penal solicitada por la defensa de Rivera Bozzo, resulta procedente acogerla en atención a que desde la fecha de comisión del delito, esto es el 16
de octubre de 1973 y la fecha en que la prescripción fue interrumpida el 17 de octubre de 1985, han transcurrido en exceso
el plazo que la ley exige para configurar esta atenuante”,
y por ello condenó a cinco años36 En la apelación, la Corte de Apelaciones establece que se acoge la media prescripción, y señala que
existe reiteración de crímenes y por ello aumenta la condena a quin34
Corte Suprema, Luis Egidio Contreras Aburto con Freddy Ruiz Bunger y otros, rol
6188-2006, 13 de noviembre de 2007, considerando 34°.
35
Corte Suprema, Estado de Chile, Miriam Ancacura y María Ester Hernández con
Sergio Rivera Bozzo, rol 6525-2006, 5 de septiembre de 2007.
36
En primera instancia, sumario rol 2182 98, episodio caso lago Ranco, 7 de febrero
de 2006 dictada por el ministro Joaquín Billard, considerando, 17º.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 475
ce años. La Corte Suprema de Chile reitera, en este caso, que la querella se entabló en 2001, y que pese a la interrupción de prescripción,
transcurrió en exceso el período de prescripción”37. Los jueces disidentes, ministros Rubén Ballesteros y Nibaldo Segura, estuvieron por
aplicar la prescripción de la acción penal y declarando que:
“No se ha acreditado que en la época en referencia existía en
Chile una oposición entre dos fuerzas armadas o bien entre las
fuerzas armadas de Chile y uno o más grupos armados que desconocían la autoridad de la primera y que estaban al mando de
una autoridad responsable, que ejercía dominio o control sobre
una parte del territorio chileno, lo que le permitía realizar operaciones militares sostenidas y concertadas y aplicar las disposiciones de derecho humanitario. Tampoco se ha acreditado que
el 12 de septiembre de 1973 existiera en Chile una rebelión militarizada capaz de provocar el estado de guerra interno, situación
que ni siquiera se mencionó en sus considerandos”.
Lo mismo sucedió en el caso del secuestro y desaparición de Manuel Cortés Joo, en que la Sala Penal de la Corte Suprema rebajó de
diez a cinco años las condenas del ex jefe del Grupo Halcón de la
DINA, brigadier (R) Miguel Krassnoff, y del ex jefe de Villa Grimaldi Marcelo Moren Brito en una decisión el 27 de junio de 2007. Por
el mismo caso también rebajó de diez a cinco años la pena del ex
jefe del centro clandestino Londres 38, coronel (R) Rolf Wenderoth.
A esto se suman la disminución de cinco a tres años de la condena
del ex agente Basclay Zapata, quien podrá cumplirla en libertad vigilada38. La rebaja se fundamentó en el inciso 2° del artículo 68 del
Código Penal, esto es, que habiendo una sola circunstancia atenuante
o agravante, no se aplicará el grado máximo de la pena.
La aplicación de la prescripción es vista por las organizaciones
de derechos humanos y sus abogados como un grave retroceso. Ante
este nuevo escenario, el abogado y defensor de derechos humanos
Episodio lago Ranco, Corte Suprema, rol 5936 2006, dictada por los ministros Domingo Dolmestch y Jaime Rodríguez Espoz y el abogado integrante Domingo Hernández,
5 de septiembre de 2007.
38
Corte Suprema, rol 45-06, 27 de junio de 2007, dictada por los ministros Alberto Chaigneau, Jaime Rodríguez Espoz, Nibsldo Segura, y abogados integrantes Fernando
Castro y José Fernández Richard. Véase también Jorge Escalante y Andrés López, “Supremas rebajas”, La Nación, 26 de agosto de 2007, en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20070825/pags/20070825212317.html accesado el 6 de junio de 2008.
37
476
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
Nelson Caucoto señaló que demandarán al Estado chileno ante la
CIDH, en especial ante la absolución por la ejecución de tres personas por la aplicación de la prescripción, soslayando lo resuelto por la
misma Corte IDH en el caso Almonacid39.
La existencia de fallos contradictorios es un problema que aqueja al
sistema judicial40, y es una preocupación de la Corte Suprema de Chile. Mas cobra especial relevancia en las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura: de ello pende la posibilidad de
la satisfacción de las demandas de justicia. Como señalan los abogados
de la FASIC, el sendero de la justicia ha sido claramente errático41 y
culmina en la impunidad cuando se acoge la tesis de la prescripción.
Cabe recordar que en la decisión del caso Almonacid Arellano y
otros vs. Chile, en que la Corte IDH condenó a Chile, instó a adoptar
aquellas medidas a fin de que el DL de Amnistía no sea un obstáculo
para la investigación ni la sanción a los responsables42.
Es evidente el incumplimiento de Chile respecto del caso Almonacid, pues el Estado debe impulsar medidas legislativas a fin de que
la amnistía no represente un obstáculo para hacer justicia. Es posible
advertir que el criterio de los tribunales ha sido no aplicarla, sin embargo, vemos que los jueces han buscado otras vías para obtener los
mismos resultados a través de la prescripción o la excepción de cosa
juzgada respecto de causas sobreseídas. En este contexto, cualquier
propuesta deberá hacerse cargo de este escenario.
La aplicación de la media prescripción también afecta los casos
posamnistía, así en la condena por el asesinato de Jécar Nehgme,
ocurrido el 5 de septiembre de 1989, se aplicó la media prescripción,
es decir, rebajar la pena dado el tiempo transcurrido. El juez instructor, Hugo Dolmestch condenó a Leddy Araneda, brigadier de Ejército ® a cinco años; a Pedro Guzmán Olivares, coronel de Ejército ®
y Luis Sanhueza Ríos, capitán de Ejército ®, a tres años de presidio
Corte Suprema, rol 6626-2005, Luis Vidal Riquelme Norambuena con Claudio
Abdón Lecaros y otros, 12 de noviembre de 2007, con el voto disidente de los ministros Jaime Rodríguez Espoz y Hugo Dolmestch. Véase “Denunciarán a Chile ante CIDH
por prescripción aplicada en la Suprema”, en El Mostrador, 14 de noviembre de 2007, en
http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=232769 accesado el 6 de junio de 2008.
40
Carolina Valenzuela, “Corte Suprema busca solución para conflictos por fallos
contradictorios”, en El Mercurio, Santiago, 27 de enero de 2008, p. C-11.
41
FASIC, Balance del año 2007. El errático camino de la Justicia, Santiago, febrero de
2008, p. 1.
42
Corte IDH, Caso “Almonacid Arellano y otros vs. Chile”, 26 de septiembre de 2006.
39
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 477
menor; Jaime Norambuena Aguilar, teniente coronel ® y Silvio Corsini Escárate, capitán de Ejército ®, a dos años de presidio menor y
Manuel Allende Tello, capitán de Ejército ® a quinientos cuarenta y
un días. Estas condenas fueron confirmadas por la Corte de Apelaciones de Santiago43.
III. Tendencias jurisprudenciales
en materia de desaparaciones forzadas
Como hemos visto, la jurisprudencia ha sido errática en cuanto al
tratamiento de los casos de ejecuciones sumarias. A su vez, tratándose de los casos de detenidos y desaparecidos, parece que pervive
la doctrina del secuestro calificado, que permite condenar por un delito
permanente.
En el caso conocido como Villa Grimaldi, investigado por el ministro Alejandro Solís, se dictó condena por el secuestro y desaparición de Marcelo Salinas Eytel, quien fue detenido el 31 de octubre de
1974 en Santiago por un grupo operativo de la DINA44. El Ministro,
en el caso de Marcelo Salinas, dio por acreditada la participación en
calidad de autores de los miembros y jefatura de los cuerpos operativos de la DINA Manuel Contreras Sepúlveda, al que condena a
quince años de presidio, y al resto de los inculpados César Manríquez Bravo, Pedro Octavio Espinoza Bravo, Francisco Maximiliano
Ferrer Lima y a Miguel Krassnoff Marchenko a quienes condena a
diez años y un día a cada uno. El magistrado absolvió a José Orlando
Manzo Durán, ex teniente de Gendarmería, quien formó parte de la
DINA, y tuvo a su cargo el centro de detención “Cuatro Álamos”.
Dictó sobreseimiento definitivo en esta causa respecto a Augusto Pinochet Ugarte y Osvaldo Romo Mena, por haber fallecido.
Marcelo Salinas Eytel, junto con su mujer, Jacqueline Drouilly
–también detenida y desaparecida, fueron vistos con vida en diversos centros de detención y tortura entre noviembre de 1974 y julio
de 1975. La relevancia de la condena respecto de la desaparición de
Marcelo Salinas, es que el juez Alejandro Solís hace relación directa
43
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 12.811-2006, “Jécar Vladimir Nehgme
Sáez; Agueda Rosestela Sáez Fick; y otros con Enrique Leddy Araneda y otros”, 3 de octubre de 2007.
44
Alejandro Solís Muñoz, Ministro de fuero, rol 2182-98, “Villa Grimaldi” (“Marcelo
Salinas Eytel”), 17 de abril de 2007.
478
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
con la Operación Colombo, una maniobra de inteligencia comunicacional de la DINA, que tuvo como propósito dar por muertos en
el extranjero una lista de ciento diecinueve personas que estaban detenidas y desaparecidas. Los nombres de la pareja Salinas-Drouilly
figuran en la
“nómina de 60 miristas chilenos, supuestamente muertos por
‘sus propios compañeros de lucha’ en diversos países extranjeros
(Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia),
‘en la culminación de un largo proceso de divergencias mutuas recriminaciones y disputas por dinero, que se inició con la caída del gobierno
marxista de Salvador Allende’, publicada en el semanario LEA de
Buenos Aires, que salió a circulación por una sola vez (el 15 de
julio de 1975), precisamente para dar a conocer la ‘lista de muertos’, esfumándose luego. Esta nómina, unida a otra lista de 59
chilenos miembros del extinto Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), dados por muertos, heridos o evadidos en acciones
guerrilleras con fuerzas de seguridad en la localidad de Salta,
Argentina, y publicada en el Diario O Dia de Brasil, entera un
total de 119 personas”.
Tal como indica el ministro Alejandro Solís, “Tres periódicos chilenos reprodujeron estas informaciones: ‘El Mercurio’, ‘La Segunda’ y ‘Las Últimas Noticias’, de fechas 23, 24 y 25 de julio de 1975,
respectivamente”45.
Vale recordar que la investigación de la Operación Colombo está
a cargo del ministro Víctor Montiglio, quien a fines de mayo de 2008
dictó el más alto número de procesamientos en un caso de detenidos
y desaparecidos46.
Todos los inculpados solicitaron su absolución y, en subsidio, la
aplicación del DL de Amnistía, la prescripción, prescripción gradual
o ambas. Alegaron, además, las eximentes de responsabilidad penal
invocadas como circunstancias eximentes de responsabilidad penal
de los numerales octavo y décimo del artículo 10 del Código Penal, “el
Alejandro Solís Muñoz, ministro de fuero, rol 2182-98... (n. 44), considerando 5º, 7).
Jacmel Cuevas, “Caso Colombo: alistan 98 procesamientos por DD.HH.”, en La Tercera, Santiago, 25 de mayo de 2008, p. 28; “Concluyen notificación de procesamientos en
Operación Colombo”, en El Mostrador, 28 de mayo de 2008, en http://www.elmostrador.cl/
modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=247685 accesa­do el 30 de
mayo de 2008. El juez Víctor Montiglio los procesa por ciento diecinueve secuestros calificados ocurridos entre 1974 y 1975.
45
46
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 479
que con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida diligencia,
causa un mal por mero accidente... y ...el que obra en cumplimiento
de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio
o cargo”, respectivamente y la de obediencia debida del artículo 334
del CJM de sostener que obraron en cumplimiento de un deber.
Estas alegaciones fueron desestimadas, al igual que los argumentos
relativos a la aplicación de la amnistía y la prescripción. El ministro
Alejandro Solís hace suyo lo sentado por la Corte Suprema en el caso
de Miguel Ángel Sandoval en que rechaza la aplicación de ambas
instituciones en aplicación a las normas de Derecho Internacional.
En efecto señala,
“32°) Que, en relación con la amnistía, invocada por las referidas
defensas, procede consignar, tal como se expresó al desechar las
formuladas como excepciones de previo y especial pronunciamiento, en la resolución escrita de fojas 2873 a 2882 que, atendido el ámbito temporal fijado por el Decreto Ley Nº 2.191, de
1978, relativo a hechos delictuosos cometidos por personas determinadas, entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo
de 1978, el ilícito que hubiere de establecerse excede el ámbito temporal y sustantivo de aplicación del citado Decreto Ley.
Además, habida consideración del carácter permanente del delito de secuestro, puesto que, como lo expresa la doctrina y, reiteradamente, la jurisprudencia de nuestros Tribunales Superiores de Justicia, se trata de un ‘estado delictuoso que se prolonga
en el ámbito temporal mientras subsista la lesión del bien jurídico afectado, en él han persistido la acción y el resultado’ ”47.
La relación entre aplicación de amnistía y el delito de secuestro no es una interpretación pacífica. Se podría desprender a partir
de uno de los considerandos del fallo, que de existir noticias ciertas
sobre el secuestro, y eventual muerte de Marcelo Salinas Eytel, que
hubieren ocurrido en el período que cubre la amnistía, la última sería
procedente. En efecto, el juez señala,
“En resumen de lo expuesto debe, necesariamente, concluirse
que la amnistía rige para los delitos consumados entre las datas
El ministro Alejandro Solís cita el fundamento 30º de los autos rol N° 517-2004 de
la Excma. Corte Suprema en cuanto se rechaza los recursos de casación en el fondo y en la
forma interpuestas por quienes secuestraron a Miguel Ángel Sandoval Rodríguez.
47
480
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
fijadas por el Decreto Ley N° 2.191, de modo que la normativa invocada por las defensas de los acusados no es aplicable al caso de
autos, ya que la ejecución del delito que se les atribuye excede los
límites temporales fijados, en forma precisa, por dichas normas”.
Cuando Alejandro Solís aborda la alegación de la prescripción,
una de las líneas de defensa de los encausados, nuevamente hace
suyo la doctrina sentada en el caso de la desaparición de Miguel Ángel Sandoval.
“34º) Que, en relación con la prescripción de la acción penal
opuesta por las defensas antes mencionadas, cabe recordar, en
primer término, el fundamento 38º de la sentencia citada con
precedencia de la Excma. Corte Suprema, recaída en el ingreso rol Nº 517-2004 en que rechaza los recursos de casación en
el fondo y en la forma interpuestas por quienes secuestraron
a Miguel Ángel Sandoval Rodríguez: ‘En el caso de estudio,
en el evento que los sentenciados expresaren en que lugar se
encuentra la víctima, recién ahí comenzaría a contarse la prescripción a su favor, y si ésta estuviere muerta, habría que determinar la data del fallecimiento para, en primer término, ver
si se encontraba comprendida en el periodo amparado por la
amnistía, y en caso de no estarlo, comenzar el cómputo de
la prescripción. Pero en modo alguno pueden aplicarse estas
instituciones al no haber cesado el estado delictivo en el cual
incurrieron los secuestradores, toda vez que el injusto se ha
mantenido’ ”.
Por otra parte, procede agregar, que la prescripción, como se ha
dicho, ha sido establecida más que por razones dogmáticas por aparentes criterios políticos: como una forma de alcanzar la paz social y la
seguridad jurídica. Pero en el Derecho Internacional Penal se ha estimado que esta paz social y esta seguridad jurídica son más fácilmente
alcanzables si se prescinde de la prescripción, cuando menos respecto
de los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad.
La comunidad internacional ha estimado que crímenes atroces
como éstos son siempre punibles y por ello la Asamblea General de
las Naciones Unidas, en su resolución N° 2.391 del 26 de noviembre
de 1968, que entró en vigor el 8 de noviembre de 1970, aprobó la
“Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y los Crímenes de Lesa Humanidad”, en cuyo artículo 1°, letra a),
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 481
se incluyó, expresamente, entre los crímenes de guerra, los contemplados en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg del 8 de agosto de 1945 y las “Infracciones Graves” enumeradas
en los “Convenios de Ginebra” para la protección de las víctimas de
guerra. En consecuencia, las normas sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad confirman el principio esencial en cuanto
a que la imputabilidad, el juzgamiento y la condena por tales delitos son procedentes, cualquiera que sea la época en que se hubieren cometido. Por ello,
los “Convenios de Ginebra”, latamente analizados en el fundamento
precedente, consagran el deber del Estado de persecución de los crímenes de guerra, sin poder autoexonerarse a su respecto.
IV. La obligación de reparar:
avances y retrocesos
La reparación es
“restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y ga­
rantías de no repetición ...La restitución, que, en la medida de
lo posible debería devolver a la víctima a la situación anterior
a la violación de las normas internacionales de derechos humanos o del derecho internacional humanitario, comprende
el restablecimiento de la libertad, los derechos, la situación social, la vida familiar y la ciudadanía de la víctima; el retorno
a su lugar de residencia, la reintegración en su empleo y la
devolución de sus propiedades”48.
Ella no consiste sólo en un beneficio monetario49, y es en una de las
demandas de las organizaciones de la sociedad civil en torno a la reivindicación en la Verdad, Justicia y la Memoria.
El Derecho Internacional de Protección de los Derechos Humanos considera la reparación en diversos aspectos: en la búsqueda de
la verdad a través de proceso judicial y la recuperación de memoria
histórica. Cuando se han producido violaciones masivas y sistemá48
Comisión de Derechos Humanos, “Los derechos Civiles y Políticos, en particular
las cuestiones relacionadas con: la Independencia del Poder Judicial, la Administración de
Justicia, la Impunidad”, E/CN.4/2000/62, 8 de enero de 2000, anexos párs. 21-22.
49
Nelson Caucoto, “Reparación y derechos humanos”, en Elizabeth Lira y Germán
Morales (ed.), Reparación y derechos humanos: una discusión pendiente, Santiago, Universidad
Alberto Hurtado y Lom Ediciones, 2005, p. 139.
482
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
ticas en una comunidad, no bastan sólo las respuestas individuales,
debe existir una mirada integral.
Podemos considerar que hay dos aspectos de la reparación; por
un lado, la restitución a la víctima o restitutio in integrum, cuando ello
es posible, o, bien, indemnizando totalmente por los daños causados. La indemnización es una de las formas más comunes de satisfacer la reparación por el daño, tal como lo ha señalado la Corte IDH
en diversos pronunciamientos50. Un segundo aspecto es considerar
medidas más globales e integradores en que la reparación incluya la
reivindicación de la dignidad, reputación y buen nombre de las víctimas o sus familiares ante la comunidad toda, así como entender que
la búsqueda de la verdad, la investigación y la sanción a los perpetradores de los ilícitos son parte de las medidas reparatorias que un
Estado debe adoptar51.
Tal como ha señalado la CIDH en los programas de reparación
para la población afectada por la violencia en Colombia, el Estado
debe disponer de
“vías administrativas, ágiles y de escaso costo, para el acceso
a programas de reparación económicas... sin perjuicio, de las
demás formas de reparación no materiales, reparaciones colectivas y de los programas y servicios sociales que pudieran
establecerse”52.
Si el enfoque más tradicional implica compensar por el daño físico
y mental, la pérdida de oportunidades laborales y educativas y, en general, la merma o pérdida en los proyectos de vida de las víctimas, la
segunda implicará el reconocimiento público de los ilícitos, la creación
de una memoria histórica que permita reconstruir un estado en respeto
de los derechos violentados. También considera sancionar a aquéllos
Véase, por ejemplo, CIDH, caso Velásquez Rodríguez v Honduras, indemnización
compensatoria, sentencia 21 de julio de 1989, serie C Nº 7, pár. 25; CIDH, caso Godínez
Cruz v Honduras, indemnización compensatoria, 21 de julio de 1989, serie C Nº 8, pár.
23; CIDH, caso Alaboetoe y otros v Surinam, reparaciones, sentencia 10 de septiembre de
1993, serie C Nº 15 pár. 43.
51
Roxana Amendaloro, Laura Conte, Adelqui del Do, et al., “La reparación: un acto
jurídico y simbólico”, en AA.VV, Atención integral a víctimas de tortura en procesos de litigio.
Aportes psicosociales, San José, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2007, pp.
277-320.
52
Comisión de Derechos Humanos, “Lineamientos principales para una política integral de reparaciones”, OEA/Ser/L/V/II.131 Doc. 1, 19 de febrero 2008, pár. 3.
50
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 483
que hayan sido declarados responsables. De esta manera, la reparación no se agotará resarciendo por los daños materiales e inmateriales
y, en estos últimos, el alcance la reparación se busca adoptar medidas
de satisfacción que compensen íntegramente el daño. Se requiere de
parte del Estado el reconocimiento público sobre los hechos denunciados, el reconocimiento a la dignidad de las víctimas y sus familias, y la
adopción de medidas suficientes a fin de no repetir los ilícitos. Un elemento gravitante en la adopción de medidas de satisfacción es la justicia, ordenando la investigación y sancionando a los perpetradores.
La reparación debe comprender la reivindicación de la dignidad
y el buen nombre de estas personas, por ejemplo, incluyendo la reparación por la actuación de los medios de comunicación de la época,
los que se hicieron parte del montaje comunicacional al señalar en
sus titulares “Mueren como ratas”, como lo enunció el juez Alejandro
Solís en la condena por la desaparición de Marcelo Salinas Eytel, ya
examinado.
La incorrecta identificación de los restos de personas desaparecidas ha producido nuevos sufrimientos para las víctimas. El Estado incurre en responsabilidad internacional, y debe reparar por estos hechos. Por esta situación, el juez Carlos Gajardo ordenó la apertura del Memorial de
Detenidos Desaparecidos para exhumar los restos de trece personas
que podrían estar mal identificadas53. El Estado reconoce la existencia
de problemas en la identificación de víctimas y, por ello, ha hecho un
plan de reestructuración y transformaciones al SML54. La familia de
Patricio Duque, desaparecido y mal identificado, demandó al Estado
chileno. El 23º Juzgado Civil de Santiago declaró el 31 de octubre de
2007 el pago indemnizatorio de cien millones de pesos a esta familia, por
la falta de servicio de la institución, error que aumentó la victimización
de esta familia al recibir los restos de otro ejecutado como los de su padre55. Esta decisión puede servir como base a nuevas demandas contra
el Estado por la mala identificación de los restos.
53
Héctor Cruzatt, “Juez ordena exhumar víctimas del Patio 29 tras errores en identificación”, en El Mostrador, 21 de marzo de 2007, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/
constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=212935 accesado el 15 de mayo de 2008.
54
La odontóloga colombiana, Alejandra Jiménez, que ha conducido equipos de trabajo en la identificación de personas en Colombia, estará a cargo del Programa de Derechos Humanos del SML. Boletín Ministerio de Justicia, año 4, Nº 14,Santiago, abril-mayo
2007, p. 11.
55
“Patio 29: indemnizarán a familia de desaparecido mal identificado”, en El Mostrador, 30 de octubre de 2007 en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/
noticia_suscriptores.asp?id_noticia=231352 accesado el 29 de mayo de 2008.
484
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
Hay avances en la recuperación de memoria histórica en que no
sólo el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior
ha avanzado, sino que se han comprometido otros estamentos del
aparato del Estado. Así, por ejemplo, el Ministerio de Bienes Nacionales ha creado un catastro –un mapa de la Memoria– a lo largo del
país de las edificaciones públicas que sirvieron con recinto de detención y tortura56. Esta iniciativa, que surge de la identificación de los
lugares de detención señalados en el denominado Informe Valech,
en que se catastraron ochocientos dos inmuebles utilizados como
centros de detención, tortura o ambos, de los cuales quinientos quince eran fiscales57. El trabajo en este sentido es instaurar un emplazamiento de la memoria, nombrándolos, identificándolos y dándoles
un contexto. Ello es parte de la tarea de recuperación de memoria
realizado por el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del
Interior y que permitió darle un tratamiento especial al centro de detención y tortura de Villa Grimaldi, hoy Parque por la Paz en la comuna de Peñalolén, el Estadio Chile, actualmente el estadio Víctor
Jara en la comuna de Santiago, y la instalación de una placa conmemorativa en el Estadio Nacional en Ñuñoa, todo ellos en Santiago.
También hay lugares de conmemoración como el recién inaugurado
memorial en Paine58, una pequeña localidad rural en la VI Región, o
la escuela de Pisagua en la I Región. Estos memoriales son importantes, pero no suficientes.
a) Indemnizaciones pecuniarias:
el preocupante papel del CDE de Chile
En el ámbito de las indemnizaciones se advierten serios conflictos
entre agrupaciones de familiares y víctimas y el Estado en varios planos. El primer nudo de tensión podría caracterizarse como una vacilación en las medidas que se adoptan frente a la reparación y se
refiere a los casos judicializados en que las víctimas accionan para
obtener una indemnización distinta de la que puedan o hayan tenido
derecho en virtud de una ley. La CIDH ha entendido que las reparaMinisterio de Bienes Nacionales, “Un Catastro para la Memoria: otra mirada
al Territorio”, en http://www.bienes.cl/memorial.asp?seccion=39&contenido=1309&ID_
PADRE=1#, accesado el 29 de mayo de 2008.
57
Ibid.
58
“Inauguran Memorial en Paine en recuerdo de 70 víctimas de la dictadura de Pinochet”, en La Nación, 25 de mayo de 2008, en http://lanacion2007.altavoz.net/prontus_noticias_v2/site/artic/20080525/pags/20080525191223.html, accesado el 29 de mayo de 2008.
56
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 485
ciones administrativas que puedan proceder para una víctima no son
incompatibles con su derecho a accionar judicialmente59.
En el caso de Chile, el conflicto ha surgido en aquellos casos en
que los querellantes y los abogados de gobierno se han hecho parte de
las causas en que se persigue la responsabilidad penal de los agentes
del Estado. Al momento de resolver las indemnizaciones que emanan
de tales ilícitos, el CDE se opone con una serie de argumentos, entre
otros, que si las acciones fueron interpuestas ante un juez penal, éste es
incompetente, que los montos declarados o solicitados por las víctimas
y sus familiares son excesivos o que la acción civil esté prescrita.
Lo que más ha llamado la atención es que parte de la política del
CDE ha sido impugnar las indemnizaciones alegando que la acción
civil está prescrita. De esta manera, y como se puede advertir en los
casos que siguen, el CDE cuenta el plazo desde el acontecimiento de
los hechos denunciados e investigados, con lo cual señalan que el plazo de prescripción se ha excedido con creces. En otros, se ha dicho
que no puede haber una sentencia condenatoria toda vez que no hay
sentencia judicial que haya condenado a un agente del Estado, desvirtuando que no será posible en algunos contar con esa sentencia.
Este tipo de alegaciones, deja a las víctimas sin derecho a acción.
Ésa es la situación en la demanda por la desaparición de Arsenio
Poupin, subsecretario del gobierno de Salvador Allende, quien forma
parte de los detenidos y desaparecidos del palacio de La Moneda. La
investigación por esta causa fue sobreseída por el 2º Juzgado Militar
que aplicó el DL de Amnistía. En la demanda civil de Gloria Neira,
cónyuge de Arsenio Poupin, el CDE postuló, inter alia, que:
“no le constan a esta defensa estatal los hechos en que se funda
la demanda y ellos no han sido establecidos, en un procedimiento judicial por lo que debe controvertirlos en su totalidad”60.
A su vez, también alega el CDE la prescripción señalando que:
“la acción indemnizatoria se encuentra manifiestamente prescrita por haber ocurrido el hecho ilícito basal o desencadenante del daño desaparecimiento [sic] de don Arsenio Poupin en
septiembre de 1973”61.
Comisión de Derechos Humano (n. 52), párs. 5-6.
Noveno Juzgado Civil de Santiago, “Neira y Poupin con Fisco”, rol 324-1998, 12
de mayo de 2000.
61
Noveno Juzgado Civil de Santiago (n. 60).
59
60
486
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
El juez en primera instancia condena al fisco a pagar una indemnización de cincuenta millones de pesos señalando que:
“Si bien en el caso de autos, no se ha podido determinar o precisar la o las personas responsables del hecho, ello no obsta,
por los razonamientos vertidos, que la acción civil pueda prosperar, puesto que no es responsabilidad de estos demandantes
que no los haya podido individualizar antes de que se dictara
la resolución que puso término a la investigación criminal”62.
La Corte de Apelaciones de Santiago revoca la sentencia, y la Corte
Suprema de Chile, en julio de 2007, confirma la decisión de la Corte,
esgrimiendo que las reglas generales de prescripción corren en esta
materia63.
En este sentido, vale recordar que el estándar sobre reparaciones
en el orden civil debe ser pensando en la naturaleza del ilícito y las
reglas aplicables en el sistema internacional de protección. La obligación de reparación exige que los afectados cuenten con los remedios o
vías procesales adecuadas para obtenerla, de tal manera que si se aplican estándares tradicionales del Derecho, como es la invocación de
la prescripción de la acción, se niega la posibilidad de una reparación
efectiva, pues lo que hace es restringir excesivamente la posibilidad
de accionar64, y que configuraría un caso de denegación de justicia65.
Algunos jueces, además, han tendido a computar los plazos de la
acción civil a partir del momento que ha terminado la investigación
penal y se ha materializado en la acusación del fiscal, como lo señaló
la Corte Suprema en el caso Lejderman. La Novena Sala de la Corte
de Apelaciones de Santiago sentenció en diciembre de 2007 al pago
por parte del fisco de trescientos millones de pesos, y a favor de Ernesto
Lejderman Ávalos, cuyos padres de nacionalidad argentina y mexicana, fueron ejecutados en 1973, quedando el entonces niño de dos
años huérfano ante el homicidio de sus padres. Fue entregado, por el
entonces capitán de Ejército José Emilio Cheyre, a un convento de
Noveno Juzgado Civil de Santiago (n. 60), considerando noveno.
Corte Suprema, “Neira y Poupin con Fisco”, rol 1133-2006, 24 de julio de 2007.
64
Asamblea General de Naciones Unidas, “Principios y directrices básicos sobre el
derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones”, resolución 60/147 del 16 de diciembre de 2005, en
http://huachen.org/spanish/law/reparaciones.htm, accesado el 29 de mayo de 2008.
65
Corte IDH (n. 42), párs. 158-161.
62
63
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 487
monjas donde fue cuidado hasta ser rescatado por el cónsul de Argentina en La Serena. La muerte de esta pareja fue hecha pasar como
un suicidio en diciembre de 1973, mientras ellos intentaban salir del
país por un paso cordillerano en la IV Región donde vivían66.
Como señala la Corte Suprema de Chile, la demora en la investigación no puede ser de responsabilidad de los familiares:
“Del análisis del expediente queda claro que tan demorosa
investigación y tardío resultado no es de responsabilidad del
querellante, por lo que resultaría enteramente injusto y contrario a derecho que la consecuencia negativa de tal demora la sufriera la propia querellante, beneficiándose el Fisco. Ello obsta
a la justicia material y a principios elementales de buena fe”67.
En otros procesos, este razonamiento constituye la decisión de la minoría cuando se rechaza el pago de la indemnización68.
Entre los casos más relevantes que se resolvieron durante 2007
se encuentran la reparación a las familias de los doce miembros del
FPMR, muertos en la Operación Albania, la indemnización en el
caso Soria, el caso Tucapel Jiménez y la demanda contra el fisco que
presentó ante la Corte de Santiago la Unión de Ex Prisioneros Políticos de Chile.
En el caso Albania, llevado por el ministro en visita Hugo Dolmestch, se condenó al fisco a pagar trescientos millones de pesos a cada
familia. La Corte de Apelaciones de Santiago aumentó el monto a
quinientos millones de pesos, y la Segunda Sala de la Corte Suprema llamó a las partes a resolver en un comparendo de conciliación respecto de
las indemnizaciones que se dieran en este caso69,70. El 18 de junio de
2007, fecha en que se cumplían veinte años del asesinato de los doce
miembros del FPMR, el CDE y los familiares de las víctimas llegaron a un acuerdo reparatorio el que alcanzó la suma de los trescientos
66
FASIC, Derechos Humanos en Chile. Resumen Mensual, diciembre de 2007, en http://
www.fasic.org/bol/bol07/bol713.htm accesado el 20 de mayo de 2008.
67
Corte de Apelaciones de Santiago, “Lejderman con Fisco”, rol 11801-2006, considerando undécimo, 18 de diciembre de 2007.
68
Véase el caso Corte Suprema, “Aída Toro con Manuel Contreras y otros”, rol 15792007, 18 de diciembre de 2007.
69
Héctor Cruzatt, “Acuerdo abre vía para facilitar indemnización por violaciones a
DDHH”, en El Mostrador, 19 de junio de 2007, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_nueva.asp?id_noticia=220548, visitado 20 de marzo de 2008.
70
Boletín de Prensa de Fasic, Santiago, mayo de 2007.
488
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
millones de pesos por cada una de las doce víctimas, es decir, se volvió
al monto originalmente declarado por el ministro Hugo Dolmestch.
Se acordó que el pago se realizaría en dos cuotas, la primera pagada
en 2007 y la segunda durante en 2008.
b) Compatibilidad de la indemnización y la reparación otorgada
La tendencia de los jueces ha sido declarar que las indemnizaciones no
son incompatibles con los beneficios de la Ley Rettig. Es el caso del asesinato al dirigente sindical Tucapel Jiménez, asesinado el 25 de febrero
de 1982 por agentes de inteligencia. El 29 de enero de 2008, la Séptima
Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó al fisco a pagar mil
doscientos millones de pesos a repartir entre los familiares directos del dirigente sindical, pagos que se efectuaran con los reajustes relativos al IPC
entre la fecha de la sentencia y el pago a los demandantes71.
Este criterio también se viene aplicando en casos menos conocidos. Así, en el caso de los seis jóvenes socialistas, secuestrados y
asesinados a orillas del río Mapocho en octubre de 1973 por el carabinero (R) Rubén Barría Igor, pese a ser sobreseído en primera instancia fue condenado por la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones
a dieciséis años de prisión el 2 de febrero de 2007. En el ámbito de las
reparaciones, la Cuarta Sala acogió las demandas y condenó al fisco
a pagar cincuenta millones de pesos a cuatro familiares de los fallecidos
–que habían presentado demanda– y setenta y cinco millones a Luis
González Plaza único sobreviviente72.
Otro caso es el de la indemnización de cien millones de pesos que
recibirá la viuda y los tres hijos del militante comunista Ricardo Weibel Navarrete detenido por el Comando Conjunto en 1975. En este
caso, el cuerpo de Ricardo Weibel Navarrete fue encontrado en 1995
en el fuerte Arteaga del Ejército73, en este caso, al igual que en otros,
se aplicó el Derecho Internacional, especialmente en lo referente a la
imprescriptibilidad de las acciones civiles reparatorias, postura planteada por la Corte IDH donde especifica el papel de los Estados en la
reparación a víctimas graves de delitos de lesa humanidad74.
71
Corte de Apelaciones de Santiago, Recurso de Apelación, rol 3425- 2005, 28 de
enero 2008, redacción del ministro Patricio Villarroel Valdivia.
72
Carolina Valenzuela, “Reparaciones en casos de Derechos Humanos”, en El Mercurio, Santiago, 11 de junio de 2007, p. C-10.
73
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 3595-2002, 31 de mayo 2007.
74
Ibid.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 489
De igual forma, resolvió en el mes de marzo de 2007 la Tercera
Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, condenando al fisco al
pago de cien millones de pesos al padre y a la hermana del cineasta Jorge Müller. La familia había presentado una demanda ante el 29º Juzgado Civil de Santiago en 2002, pero el tribunal en primera instancia
rechazó entregar una indemnización en el caso75.
A estos casos, se suman la indemnización de ciento cincuenta millones de pesos que el Estado debe pagar a la cónyuge y a los dos hijos
del militante del MIR Sergio Ruiz76.
Sin embargo, algunas salas de Corte de Apelaciones han estimado que la indemnización que reclaman las víctimas y la reparación
otorgada a las víctimas por vía administrativa, serían incompatibles. Así
lo declaró la Corte de Apelaciones de Santiago en el caso del asesinato de Jécar Neghme en que sostuvo,
“Decimonoveno: Que, a mayor abundamiento, la demanda,
en cuanto se dirige por Jécar Vladimir Nehgme Sáez, necesariamente debe ser desestimada por cuanto éste percibe los
beneficios económicos a que se refiere la ley 19.123. En efecto,
esta ley creó la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación y estableció a favor de los familiares de víctimas de
ilícitos cometidos durante el régimen militar que gobernó entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, un
bono compensatorio y una pensión mensual, además de otros
beneficios. Luego, si ya ha habido una reparación del daño
causado, no puede pretenderse por este actor que se le repare
por segunda vez.
Vigésimo: Que, en efecto, de acuerdo al artículo 19 de la
ley 19.123, la pensión que fija dicha normativa puede renunciarse, lo que en la especie no ocurrió, promulgándose esta
ley, precisamente para reparar el daño moral de los ilícitos antes mencionados, como quedó claro de lo dispuesto en el Nº
1 del artículo 2 de la misma ley y en el Mensaje por el cual el
Presidente de la República envió el proyecto de ley al Congre75
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 1211 2002, 23 de marzo de 2007. Sala
conformada por los ministros Gloria Chevesich, y Mario Rojas y el abogado integrante
Hugo Llanos. La ministra Gloria Chevesich estuvo por confirmar la decisión de primera
instancia.
76
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 6715-2002, 10 de julio de 2007 dictada por
los ministros Haroldo Brito, Carlos Fajardo y el abogado integrante Nelson Pozo.
490
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
so Nacional. No puede, este demandante Jécar Nehgme Sáez,
pretender que el Estado le otorgue una doble indemnización
por el mismo hecho”77.
En un sentido similar, en el caso de la desaparición de Ricardo Ruz
en que la mayoría en la Corte de Apelaciones de Santiago estuvo por
acoger la demanda en contra del fisco. El voto de minoría del ministro
Jorge Zepeda señaló que la reparación en virtud de la Ley Rettig es una
“reparación suficiente” conforme a los estándares del fallo en Almonacid contra Chile78. En la casación en el fondo, la Corte Suprema revocó
la decisión y aplicó la prescripción de la acción civil79.
Durante 2007 y parte de 2008 se perciben algunos cambios en la
conducta del Consejo del Estado y también de los jueces. Estos últimos
han instado a la conciliación entre las partes, situación que beneficia a las
familias de las víctimas a los derechos humanos, como lo señala Nelson
Caucoto: “La posibilidad de conciliar abre la opción al fisco de resolver
el déficit que tiene en materia de reparaciones y dar a las víctimas la
posibilidad de mejorar de algún modo su calidad de vida”80. Es posible
considerar que la apertura a conciliar está dada respecto de aquellos casos en que la Corte va a condenar o se ha condenado por los daños.
También se ha cuestionado la indemnización en sede legislativa
por la muerte del español Carmelo Soria, funcionario de la CEPAL,
vivía en Chile desde 1939, fue secuestrado el 14 de julio de 1976 por
agentes de la DINA, y su cadáver se encontró dos días después en un
canal de Santiago, con claras huellas de haber sido torturado. El 19
de junio de 2003 el Estado chileno y la ONU llegaron a un acuerdo
indemnizatorio respaldado por la CIDH, los dineros de la indemnización no serán pagados a la familia, sino a Naciones Unidas. Sin
embargo, este acuerdo fue rechazado por la Comisión de Relaciones
Exteriores del Senado en septiembre de 2005, y desde esa fecha se
mantuvo paralizado. La discusión en el Senado en 2007 no estuvo
exenta de problemas, ya que los senadores de la oposición votaron
en forma sistemática con su rechazo. A ella se sumó, el voto de un
senador de la Concertación, el PPD Roberto Muñoz Barra, argumen77
Corte Suprema, “Nehgme y otros con Araneda y otros”, Pronunciada por los ministros Juan Cristobal Mera y Sonia Araneda y el abogado integrante Emilio Pfeiffer.
78
Corte de Apelaciones de Santiago, rol 4464 2001, 16 de noviembre de 2007.
79
Corte Suprema, rol 743 2007, 25 de marzo de 2008.
80
Carolina Valenzuela, “Conciliación, la nueva fórmula para convenir reparaciones
en casos de derecho humanos”, en El Mercurio, Santiago, 11 de junio de 2007, p. C 10.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 491
tando que no había igualdad ante la ley por el trato diferenciado que
se le habían dado a los campesinos que perdieron sus asentamientos,
luego del 11 de septiembre de 197381. En una segunda votación, el
Senado aprobó el acuerdo con dieciséis votos a favor y catorce en
contra la indemnización de US$ 1.500.000.000 para la familia. Éste
contempla, además, una declaración pública de reconocimiento de la
responsabilidad del Estado por la acción de sus agentes, se compromete a levantar un monumento en memoria de Carmelo Soria82.
c) Reparaciones en casos de tortura
Una segunda cuestión que no ha sido resuelta favorablemente ha
sido las medidas que el Estado adoptó para reparar a aquellas personas que fueron objeto de prisión política y tortura. Vale recordar
que la reparación debe cumplir con el estándar de satisfacción. Esta
obligación implica que cualquier programa sea coherente, que facilite la reconstrucción del relato de la verdad o la memoria histórica
que se habría producido a partir del Informe de la Comisión Valech, y
también permitir justicia. Si un programa de reparación que incluya
compensación monetaria o de otra índole no integra adecuadamente la magnitud de los daños experimentados, y no es inclusiva de la
reivindicación de justicia, no será un programa que satisfaga a las
víctimas. Para que la indemnización pecuniaria no aparezca como
una simple compensación para las víctimas o sus familiares, debe
estar acompañada por la búsqueda de la justicia. De otra manera, y
como lo proponen algunas organizaciones de derechos humanos, las
víctimas pueden percibir que se está ofreciendo “cambiar justicia por
reparación económica”83. La reserva por cincuenta años de la información contenida en el Informe sobre los perpetradores, en este sentido, constituye un retroceso para efectos de justicia y reparación84.
Alejandra Araya, “El Senado posterga nuevamente la indemnización para la familia de Carmelo Soria”, en El Mostrador, 17 de julio de 2007 en http://www.elmostrador.cl/
modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=222847. Visitada el 31
de julio de 2008
82
“Senado aprueba indemnización para familia de Carmelo Soria”, en El Mostrador,
18 de julio de 2007 en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_
suscriptores.asp?id_noticia=222957, visitada el 25 de marzo 2008.
83
CELS, La reparación: acto jurídico y simbólico, en Atención Integral a las víctimas de tortura en procesos de litigio. Aportes psicosociales, San José, Instituto Interamericana de Derechos
Humanos, 2007, p. 309.
84
Ley Nº 19.992, publicada en el Diario Oficial, Santiago, el 14 de marzo de 2005.
81
492
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
La administración Bachelet se ha hecho cargo de algunas de las
críticas de las agrupaciones de ex prisioneros políticos sobre medidas
de reparación. La ley Nº 19.992 otorgaba sólo beneficios a los afectados directos de la prisión política y tortura, y las becas de estudios
no eran transferibles a los familiares o hijos o hijas de los/as ex prisionero/as. En diciembre de 2007 se dictó el reglamento en virtud
del cual es posible traspasar los beneficios consistentes en beca a un
hijo o nieto y entró en vigencia en julio de 200885. Con todo, las becas de estudios han sido homologadas a las existentes en el sistema
de educación superior, y los máximos concedidos no alcanzan a cubrir el 100% de un arancel de una carrera de estudios de educación
superior86.
Al igual que en los casos de muertes y desapariciones, los ex prisiones han dado curso a demandas por justicia, en el plano penal y
civil. Es posible considerar que se comienza a desarrollar una doctrina que no condena al fisco por su responsabilidad y sanciona civilmente a
los perpetradores de la tortura. El juez Juan Fuentes investigó uno de los
casos sobre torturas a prisioneros políticos en la Academia de Guerra
Aérea en Santiago. El juez condena a los coroneles (R) de la FACH
Edgar Cevallos Jones y Ramón Cáceres Jorquera a quinientos cuarenta y un días, en calidad de autores de tormentos contra diecisiete
personas que estuvieron detenidas en el mencionado recinto entre el
11 de septiembre de 1973 y enero de 197587. Al primero le otorga el
beneficio de reclusión nocturna y respecto del segundo, lo beneficia
con remisión condicional de la pena. En materia de indemnización
el juez Juan Fuentes Belmar condena a Edgar Cevallos Jones al pago
de una indemnización de diez millones de pesos por daño moral a
cada una de las diecisiete víctimas de torturas realizadas en la Academia de Guerra Aérea. Con ello, el juez desestima la responsabilidad
del Estado chileno en los delitos, pese a que Edgar Cevallos Jones era
un agente del Estado, razón por la cual el Estado debe responder por
sus acciones.
En un sentido similar, en el caso de la desaparición de Nelson
Llanquilef Velásquez en la comuna de Chaitén en septiembre de
1973. La Corte Suprema, con el voto de mayoría condena a los carabineros que participaron en los hechos, acoge la demanda la excepMinisterio de Educación, DS 407 del 18 de diciembre de 2007.
Todo ello, tomado como base la beca profesor Juan Gómez Millas, que otorga un
máximo de $1.150.000 al año.
87
Oficial a cargo de este recinto de detención y tortura.
85
86
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 493
ción planteada por el CDE respecto del fisco y condena a una indemnización a los responsables del secuestro y desaparición de Nelson
Llanquilef88.
En mayo de 2007 otro grupo de ex prisioneros presentó una demanda colectiva contra el Estado de Chile por doscientos setenta y
siete millones de dólares con el fin de beneficiar a novecientas sesenta y tres personas que fueron marginados de los beneficios económicos y sociales entregados por la Comisión Valech. La demanda fue
presentada ante el 27º Juzgado Civil de Santiago. Esta medida fue
tomada por los ex prisioneros políticos no sólo con el fin de obtener
una indemnización de ciento cincuenta millones de pesos por querellante sino, también, buscando la modificación de la ley Nº 19.992,
que según su agrupación, “sólo concede una miseria de pensión, discriminatoria, tardía y restrictiva”89 para quienes fueron víctimas de
los abusos durante la dictadura.
La demanda denuncia, además, una irregularidad, cual es que
uno de los torturadores en la base naval de Talcahuano en 1973, el ex
detective Arturo Eugenio Garay González, fuera parte de la lista de
beneficiados. Arturo Garay González ha prestado declaración como
testigo en la investigación judicial por la desaparición del ex GAP
Rudy Cárcamo que lleva a cabo el juez Carlos Aldana. El ex detective, reconocido por sus víctimas como un cruel torturador, actualmente goza de los beneficios otorgados por la ley Valech, pues señaló
que había sido prisionero político en la isla Quiriquina90.
V. Avances en procesamientos
por violaciones a los derechos humanos del pasado
Durante el año 2007 y parte de 2008, también se han observado importantes avances en la dictación de autos de procesamiento en casos
de detenidos y desaparecidos, algunos de ellos emblemáticos, pues
tuvieron en su momento a Augusto Pinochet como querellado.
88
Corte Suprema, “Caso Llanquilef Velásquez” rol 2370-2007, 11 de octubre de
2007.
89
UPI, “Ex presos políticos interpusieron millonaria demanda contra el Estado”,
en La Nación, 25 de mayo de 2007 en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070525/pags/20070525181710.html accesado el 15 de julio de 2008.
90
Miguel Paz, “El torturador que pasó por víctima”, en La Nación, 22 de abril de 2007,
en www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070421/pags/20070421233321.html, visitada 16 de abril de 2008.
494
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
a) Caso de calle Conferencia
En el caso de calle Conferencia91, se avanzó en la dictación del procesamiento de miembros de la DINA. El ministro Víctor Montiglio dictó numerosos procesamientos respecto de los miembros de la ex brigada Lautaro92 la que llevó a cabo la operación. La resolución recayó
en contra de Eduardo Garea Guzmán, Juvenal Piña Garrido y Rufino
Jaime Astorga, como coautores del delito de secuestro calificado de
Víctor Manuel Díaz López, delito que fue consumado en el período
comprendido entre el 12 de mayo de 1976 y “un día no determinado
en la primera quincena de enero de 1977”93. Además, en la misma
resolución, el magistrado resuelve someter a proceso a Juvenal Piña
en calidad de coautor del delito de homicidio calificado respecto de
la misma víctima ya individualizada. La investigación realizada a la
fecha da cuenta de la existencia de un cuartel de la DINA en calle
Simón Bolívar en la comuna de La Reina, del cual no se tenían noticias. Hoy se tiene información de que allí habría operado el laboratorio químico de la DINA donde se experimentaba con gas sarín.
Los nuevos antecedentes demuestran que dos ciudadanos peruanos
fueron usados como conejillos de experimentación y habrían muerto. No se conoce antecedentes de sus muertes ni se encuentran en las
nóminas oficiales de asesinados y desaparecidos94.
b) Caso cabo Leyton
Esta investigación realizada por el ministro Alejandro Madrid, indaga sobre la muerte de este cabo, quien desarrollaba labores para
la DINA y fue sorprendido, en marzo de 1977 en el robo de dos vehículos reportados perdidos: el de un detenido y desaparecido y el
otro perteneciente a un ciudadano francés. El Servicio de Encargo
y Búsqueda de Vehículos Motorizados de Carabineros lo detuvo y
fue posteriormente entregado por sus superiores a altos funcionarios
91
Se trata de la desaparición, entre otros, de Mario Zamorano, Jorge Muñoz quien
fuera el marido de Gladys Marín, Jaime Donato, Elisa Díaz, Uldarico Donaire.
92
“Juez Montiglio dicta 17 procesamientos en caso Calle Conferencia”, en El Mostrador, 30 de mayo de 2007, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=218953 accesado el 30 de mayo de 2008.
93
Ibid.
94
Héctor Cruzatt, “Brigada Lautaro de la DINA habría usado gas sarín para eliminar a
peruanos”, en El Mostrador, 18 de junio de 2007 en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=220381 accesado el 30 de mayo de 2008.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 495
de la DINA. Manuel Leyton Robles fue llevado al cuartel de Simón
Bolívar en La Reina. Desde ese lugar fue trasladado a la “Clínica
London” de calle Almirante Barroso, Santiago-Centro, donde estuvo
privado de libertad y murió. Se presume que su deceso se produjo
a consecuencia de la aplicación del denominado “gas sarín”. En este
caso se dictó procesamiento por el delito de asociación ilícita95 tipificado en los artículos 292 y 293 del Código Penal, el secuestro96 y homicidio del cabo Leyton97 y por el delito de falsificación de instrumento
público98. El auto de procesamiento señala que:
“se obtuvo como resultado que el protocolo de autopsia así como
los informes de exámenes químico-toxicológicos y de anatomía
patológica no fueron fidedignos, como tampoco lo son, la historia clínica de atención médica y hoja de enfermería del referido
funcionario las que aparecen confeccionadas en la Clínica London y firmadas por facultativos pertenecientes a la DINA”99.
c) Caso Woodward
Otro caso emblemático es la detención y desaparición del sacerdote chileno-inglés Michael Woodward, detenido el 16 de septiembre de 1973
en su residencia en el barrio del cerro Los Placeres en Valparaíso desde
donde fue conducido hasta el buque-escuela Esmeralda. Allí fue torturado y asistido por un médico. El sacerdote fue llevado posteriormente al
hospital Naval donde habría muerto producto de las torturas100.
La Armada, por más de treinta años, negó toda información para
poder determinar qué ocurrió con el sacerdote, quien fue visto por
última vez en el buque. En diciembre de 2006, el alto mando dio la
95
Se procesó a: Hernán Taricco, Pedro Valdivia, Osvaldo Leyton, Eliana Borumburu,
Ricardo Lawrence, Vianel Valdivieso, Hernán Sovino, Santiago Matteo, Juan Morales, Lorenzo Toro, Vittorio Orvietto Tiplitzky, Federico Chaigneau y Gladys Calderón.
96
Hernán Taricco, Osvaldo Leyton, Eliana Borumburu, Ricardo Lawrence, Vianel
Valdivieso, Hernán Sovino, Juan Morales y Lorenzo Toro.
97
Hernán Taricco, Ricardo Lawrence, Vianel Valdivieso y Juan Morales, como coautores;
a Hernán Sovino y Lorenzo Toro, como cómplices y a Osvaldo Leyton, Eliana Borumburu, Pedro Valdivia, Santiago Matteo, Federico Chaigneau y Gladys Calderón, como encubridores.
98
Osvaldo Leyton y Eliana Borumburu.
99
Alejandro Madrid, ministro en visita, auto de procesamiento Rol 7981- E, dictado
el 23 de julio de 2007, considerando segundo.
100
Jorge Molina, “Corte extiende en seis meses plazo para la jueza que lleva el caso Woodward”, en El Mostrador, 19 de diciembre de 2007, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=236079 accesado el 1 de junio de 2008.
496
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
información sobre la bitácora de la Esmeralda, en que se consigna que
efectivamente Michael Woodward estuvo a bordo de la nave101.
El hecho de que se entregara la información en su momento fue
considerado inédito, ya que ello significaba que esa institución iniciaba un proceso de colaboración con las investigaciones de derechos
humanos102.
Mientras las organizaciones de derechos humanos han visto con
buenos ojos los avances de la investigación, los oficiales en retiro y
personas cercanas a la Armada, incluyendo a los miembros del Partido de la UDI han reaccionado airadamente a los sometimientos
a proceso que la jueza Eliana Quezada dictó en este caso103, 104. La
resolución de procesamientos afecta a los vicealmirantes en retiro:
Guillermo Aldoney, Adolfo Walbaum, Juan Mackay y Sergio Barra
Von Kretschmann, además del capitán de navío (R) Ricardo Riesco
Cornejo, todos procesados en calidad de autores105.
Mario Duvauchelle Rodríguez, Contraalmirante JT y ex ministro
de la Corte Marcial de la Armada y asesor legal de la denominada
Cruzada por la Reconciliación Nacional preparó un documento rechazando los procesamientos y condenas. Esta organización junto a
otras, se han constituido para defender a militares involucrados en
casos de violaciones a los derechos humanos, y que en septiembre de
2007 iniciaron el proceso para la creación de un partido político106.
El documento, analiza la amnistía a la luz de los Convenios de
Ginebra y señala:
“Se ha sostenido que la ley de Amnistía contenida en el decreto ley 2191, del año 1978 estaría limitada o sería inaplicable porque estos Convenios suscritos el 12 de Agosto de 1949
101
Editorial: la larga travesía del honor a la Verdad, en El Mostrador, 18 de diciembre
de 2007, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=235942 accesado el 30 de mayo de 2008.
102
Ibid.
103
Jorge Molina, “Seis ex oficiales de la Armada sometidos a procesos en caso Woodward”, en El Mostrador, 18 de abril de 2008, en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/
constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=244651 accesado el 1 de junio de 2008.
104
“Diputados UDI critican la labor de la jueza en el caso Woodward”, en El Mostrador, 15 de mayo de 2008 en http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_suscriptores.asp?id_noticia=246621 accesado el 1 de junio de 2008.
105
Ministra de fuero Eliana Quezada, rol 140 454, 18 de abril de 2008.
106
Jorge Escalante, “Partido Militar se forma en Santiago con fuerte sello de juicios
a DDHH”, en La Nación, 5 septiembre de 2007, en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20070904/pags/20070904211044.html accesado el 3 de junio de 2008.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 497
–relativos a mejorar la suerte de los heridos y enfermos de las
Fuerzas Armadas en campaña, mejorar la suerte de los heridos
enfermos y náufragos de las Fuerzas Armadas en el mar; trato
de los prisioneros de guerra y; protección a las personas civiles
en tiempos de guerra –ratificados por Chile y publicados en los
Diarios Oficiales de los días 17, 18, 19 y 20 de Abril de 1951–
prohibían dictar leyes de amnistía Pero ¿cual es el contenido
precisamente de estos Convenios en materia de amnistía?
* – Todas las Convenciones de Ginebra de 1949 ratificadas por Chile tienen en común un artículo 3º que prohíbe a
las personas que participan en las hostilidades, los atentados a
la vida y a la integridad corporal, especialmente el homicidio,
las mutilaciones y las torturas de quienes hubieren depuesto
las armas o hubieren quedado fuera de combate. Pues bien, el
inciso final de aquellos artículos [sic] 3º dispone:
‘La aplicación de las disposiciones precedentes no tendrá
efecto sobre el estatuto jurídico de las Partes contendientes’.
Dicho inciso final consagra el principio que el estatuto jurídico de los Estados Partes prima sobre las normas de dichos
Convenios.
Ahora bien, como dicho ‘estatuto jurídico’ es la normativa
interna de cada Estado –y ésta incluye las leyes de amnistía– si
realmente hubiera alguna norma en los referidos Convenios
que impidiera los efectos de las leyes de amnistía dictadas por
los Estados Parte, estas leyes de amnistía deben prevalecer sobre los referidos Convenios.
– * Al razonamiento anterior debe agregarse que ninguno de esos Convenios contiene alguna norma que prohíbe o
limita la aplicación de leyes de amnistía. Por el contrario, la
Amnistía es recomendada por los Estados Partes de los referidos Convenios mediante el Protocolo Nº II suscrito también el
12 de Agosto de 1949, relativo a la protección de las víctimas
de los conflictos armados sin carácter internacional, esto es el
Convenio Nº III de Ginebra, de 1949.
– * El referido Protocolo fue ratificado por Chile y publicado en el Diario Oficial del 28 de Octubre de 1991 y en su
artículo 6º Nº 5.- dispone a la letra: ‘A la cesación de las hostilidades, las autoridades en el poder procurarán conceder la
amnistía más amplia posible a las personas que hayan tomado
parte en el conflicto armado o que se encuentren privados de
libertad, internados o detenidos por motivos relacionados con
498
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
el conflicto armado’. Precisamente en virtud de la disposición
antes transcrita –y pese a que Chile no había ratificado aún el
referido Protocolo– el Poder Legislativo del Gobierno Militar
procedió el 19 de Abril de 1978 a dictar el tantas veces citado
decreto ley Nº 2191 de Amnistía.
[…]
En síntesis, Por las distintas razones indicadas anteriormente, los Convenios de Ginebra de 1949, aún cuando fueron ratificados por Chile el año 1951, no son aplicables a la ley de Amnistía contenida en el decreto ley 2191, de 1978 y ello explica
el hecho que periódicamente se trate de derogar este decreto
ley, lo tampoco serviría pues tal derogación no puede afectar a
hechos anteriores a tal pretendida derogación”107.
Por su parte, diputados de la UDI hicieron público una declaración en que se refieren al supuesto hostigamiento que experimentarían los miembros de la Armada por sus vinculaciones a las violaciones a los derechos humanos108. Dada la proximidad de tiempo
entre el documento preparado por Mario Duvauchelle y el tenor de
la declaración de la UDI, pareciera que ellos están relacionados, especialmente si se consideran los nexos de la UDI con ex miembros
de la Armada.
La reacción de la UDI no es simplemente que la jueza investigue,
sino que califique los hechos como un caso de secuestro permanente, con ello, adelantando opinión respecto de la forma en que se han
llevado adelante los juicios por violaciones a los derechos humanos.
Los diputados señalan que si Michael Woodward falleció luego de las
torturas, la jueza no podría calificar el hecho como un secuestro109. Al
efecto, señalaron:
Mario Duvauchelle, “Estructura y funcionamiento del Poder Judicial en Chile”, 5
mayo de 2008. En versión electrónica en poder de la autora. Puede accederse al documento en el sitio Movimiento 10 de septiembre 1973, en http://www.movimiento10deseptiembre.cl/index.php?action=showcat&catid=18 accesado el 6 de junio de 2008.
108
“Diputados UDI critican la labor de la jueza en el caso Woodward”, en El Mostrador, 15 de mayo de 2008, en http://elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_
suscriptores.asp?id_noticia=244651, accesado 1 de junio de 2008. El comunicado fue suscrito por los parlamentarios: Julio Dittborn, Gastón von Muhlenbrock, Sergio Correa, José
Antonio Kast, Rodrigo Álvarez, Eugenio Bauer, Andrés Egaña, Iván Norambuena, Carlos
Recondo, Ignacio Urrutia, Felipe Salaberry, Jorge Ulloa y Ramón Barros.
109
“Diputados UDI critican...” (n. 108).
107
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 499
“En primer lugar, no existió entonces un secuestro, como sostiene la jueza, del ciudadano anglo-chileno Woodward, sino la
detención de éste por parte de personal de la Armada en tiempos de guerra. Dicha detención puede haber sido justificada o
no, pero que en ningún caso autoriza a un juez para tipificarla
de secuestro”110.
La reacción de la Corte Suprema de Chile fue apoyar la investigación de la jueza, mientras que la reacción desde la derecha, y especialmente del Senador de la UDI, ex miembro de la Armada Jorge
Arancibia, la de una férrea defensa a los encausados. Éste ha declarado que cada uno de los procesados son inocentes de los cargos
que se les imputan. No obstante, la información ya recopilada en la
investigación judicial muestra que la situación que los dichos del ex
Almirante son contradichos por las declaraciones de los propios procesados en la causa111. Así, por ejemplo, los diputados afirman que
el sacerdote recibió atención médica, en tanto que el médico naval
Costa señaló que sólo certificó la muerte de un detenido, y que ése
no habría sido Michael Woodward112.
Los diputados en una crítica abierta señalan que la jueza, al decretar la detención de los ex oficiales luego de treinta y cinco años, cometería una “persecución política” o que “perseguiría otros fines”113.
Ellos recuerdan que la detención del sacerdote se hizo en el marco
de una guerra interna114. Es interesante ver cómo, por un lado, se justifican las muertes en el marco de una guerra interna, pero luego cuando jueces o abogados de derechos humanos intentan aplicar los Convenios de Ginebra sobre el tratamiento a los prisioneros de guerra, se
dice que tales convenios no son aplicables.
La idea de la “justicia en la medida de lo posible”, como sostiene
el ex presidente Patricio Aylwin sería realismo y no relativismo115. En
“Diputados UDI critican...” (n. 108).
Jorge Escalante, “La fe ciega de Arancibia”, en La Nación, 11 de mayo de 2008, en
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080510/pags/20080510184321.
html accesado 1 junio de 2008.
112
Ibid.
113 La Nación, “UDI arremete contra la jueza del caso Woodward”, 16 de mayo de
2008 en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080515/pags/20080515
221059.html accesado el 2 de junio de 2008.
114
Jorge Escalante, “Caso Woodward sigue en primera línea”, en La Nación, 20
de mayo de 2008, en http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080519/
pags/20080519220116.html accesado el 2 de junio de 2008.
115
Sergio Espinoza, “Aylwin dice que ya no es posible saber más sobre los detenidos
desaparecidos”, El Mercurio, Santiago, 26 de agosto de 2007, p. D-4.
110
111
500
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
ese sentido, se podría sostener que, tanto políticos como miembros
del Poder Judicial, convencidos de que los cuerpos de los detenidos
desaparecidos fueron arrojados al mar y que no se encontrarán, utilizan de todos modos la figura del secuestro permanente como respuesta judicial satisfactoria, pues, al menos, permitiría sancionar a los
responsables.
Hugo Gutiérrez, abogado de causas de violaciones a los derechos
humanos durante el régimen militar sostiene que entendiendo la ficción legal del secuestro permanente “es una herramienta para obtener logros a mediano plazo para evitar la impunidad mientras llega la
buena administración de justicia”116. Habiendo revisado buena parte
de las decisiones, no es claro cuál será el camino que los jueces seguirán en los próximos meses, ni menos cómo se compatibilizan los
estándares internacionales con la prescripción y la idea de penas proporcionales para crímenes de lesa humanidad.
VI. Obtención de información sobre violaciones
a los derechos humanos del pasado
El proceso de reconciliación social implica la búsqueda de la verdad
sobre los detenidos desaparecidos y la posibilidad de sancionar a
los responsables. Ello es parte del proceso de reparación. Para poder obtener más información, y mejor información, se posibilitó que
aquéllos que pudieran colaborar en este proceso lo hicieran en forma
anónima117, y que accedieran a tener penas atenuadas en caso de una
colaboración eficaz.
Con la investigación del caso Woodward, el procesamiento del
general de la FACH José Ignacio Concha y el cuestionamiento al
general Gonzalo Santelices, se puede constatar que existe información relevante que aún no es entregada por los altos mandos de las
FF.AA., de Orden y Seguridad de Chile. En el caso Woodward se
pudo establecer que uno de los marinos involucrados fue interrogado
por el fiscal naval en el año 2006, antes de la colaboración de la Armada. Respecto del general Gonzalo Santelices, a cargo de la Guar116
Exposición en el seminario Internacional “Justicia, derechos humanos y el decreto
ley de amnistía” sobre Decreto de Ley de Amnistía, Santiago, PNUD Chile, 7 de diciembre de 2007.
117
Para ello se dictó la ley Nº 19.687, 6 de julio de 2000 que mantuvo bajo reserva la
información que permitiera conocer el paradero de los detenidos desaparecidos.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 501
nición Militar de Santiago hasta febrero de 2008, no se sabía de sus
vínculos con la conocida Caravana de la Muerte118. Se ha comprobado el ocultamiento de información que surgió en la Mesa de Diálogo.
Al cierre de este informe se dictó el procesamiento por el secuestro
calificado y de desaparición de cinco miembros del FPMR en 1987
en contra de ex altos mandos –general en ® Santiago Sinclair, ex Vicecomandante y ex miembro de la Junta Militar; el general en ® y ex
jefe del DINE, Hugo Prado, y al actual coronel en servicio activo, ex
integrante del Batallón de Inteligencia del Ejército, Marco Antonio
Bustos119. Se ha pedido que este último sea dado de baja del Ejército,
mientras que el general Ricardo Izurieta, señala que se debe respetar
la presunción de inocencia, sin que sea retirado del Ejército120.
La Mesa de Diálogo se constituyó en agosto de 1999 durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y tuvo por objetivo
aproximar al mundo militar –al que se le atribuían las violaciones a
los derechos humanos– con la sociedad civil. Vale recordar que esta
iniciativa se daba en el contexto de la detención del general Augusto
Pinochet en Londres, por lo cual si el gobierno realizaba gestiones
para traerlo a Chile, los militares debían entregar información que
fuera de relevancia para conocer el paradero de los detenidos desaparecidos.
Dentro de los acuerdos adoptados, las FF.AA. y de Orden y Seguridad se comprometieron a hacer los máximos esfuerzos para obtener información. Se dictó una ley especial tendiente a asegurar la
protección de quienes entregaran información, la que sería canalizada por las FF.AA., para ser entregadas al Presidente de la República,
quien las haría llegar al Poder Judicial121.
Una vez dictada la ley sobre el secreto, se encargó al general Patricio Campos para recoger la información de esa rama de las FF.AA.
El informe de las FF.AA. se hizo público el 6 de enero de 2001, en el
cual la FACH aportó información de diecinueve casos. No obstante, se
conoció a través de los medios de prensa que un agente, Otto Trujillo
118
“Escalona celebra renuncia del general Santelices al Ejército”, en El Mercurio, 14
de febrero de 2008, en http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.
asp?idnoticia=291308 accesado el 6 de junio de 2008.
119
Jorge Escalante, “Sentencia establece responsabilidad institucional de mandos del
Ejército”, en La Nación, Santiago, 18 de julio 2008, p. 2.
120
“Izurieta hace un distingo en general Sinclair y coronel en caso de frentistas”, en El
Mercurio, 18 de julio de 2008, en http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=313581 accesado el 21 de julio de 2008.
121
Ley Nº 19.687 (n. 117).
502
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
apodado “Colmillo Blanco” miembro del Comando Conjunto señaló
que habría más información disponible de la que fuera entregada.
Por este hecho se inició una investigación y fue procesado por
obstrucción a la justicia el general Patricio Campos. También se supo
que su mujer era una ex agente del Comando Conjunto122. La investigación realizada concluyó en que omitió entregar la información
recabada respecto de un grupo de personas. Sin embargo, fue absuelto en virtud de la modificación del Código Penal y Procesal Penal y no
por la veracidad del ocultamiento. En efecto, y tal como lo señala la
sentencia, lo que en la actualidad se sanciona es la obstrucción de la
investigación del Ministerio Público, y reconociendo que esta institución no es parte del Poder Judicial, no es posible sancionarlo123.
Sobre la obtención de información, el profesor José Zalaquett
plantea que es posible la aplicación medidas humanitarias a los inculpados (edad, salud) y a cambio de la entrega de información relevante y pertinente124. José Zalaquett sostiene que si los militares
desean la aplicación de medidas más beneficiosas, deben cambiar
su actitud: “Si dijeran lo que sucedió y se estableciera la verdad, se
podría considerar legalmente que las personas fueron asesinadas y
avanzar en los procesos, incluso con medidas de clemencia (excepto
para los peores crímenes”)125. La pregunta que surge es, ¿cómo sabemos cuándo es aplicable este criterio? Al mismo tiempo, si es que
consideramos que todos los casos examinados son los peores crímenes,
¿cómo resulta compatible esta tesis a favor de la clemencia y la justicia transicional a la luz de las obligaciones internacionales suscritas
por el Estado de Chile?
En este contexto, resulta preocupante que el presidente del Senado, Adolfo Zaldívar, ex DC, haya declarado inadmisible un proyecto
de ley aprobado por los diputados respecto de la no aplicación de la
amnistía, el indulto y la prescripción en delitos de lesa humanidad y
llamó a terminar los casos de derechos humanos a la brevedad126.
122
Jorge Escalante, “Juez procesa y detiene a “La Pochi”, en La Nación, 21 de marzo de 2003, en http://www.lanacion.cl/p4_lanacion/antialone.html?page=http://www.lanacion.cl/p4_lanacion/site/artic/20030321/pags/20030321110507.html accesado el 18 de
julio de 2008.
123
Ministro Jorge Dahm, causa rol Nº 56.872-2002, 5 de diciembre de 2007.
124
Mauricio Carvallo, “La justicia y la clemencia no son irreconciliables”, en El Mercurio, Santiago, 29 de junio de 2008, p. D-12.
125
Carvallo (n. 124).
126
Juan Antonio Muñoz, “Los juicios a los militares deben terminarse a la brevedad”,
en El Mercurio, Santiago, 15 de junio de 2008, p. D-6.
Verdad y justicia: las violaciones a los derechos humanos del pasado 503
VII. Ratificación de instrumentos internacionales
Si los avances en materia judicial son frágiles, desde el punto de vista político hay claros frenos. La administración Bachelet no ha sido
exitosa para que diversos instrumentos de derechos humanos sean
ratificados, tales como la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, el Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional y el Protocolo de la Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura127.
La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas fue ingresada a tramitación en mayo de 1995128, y fue ratificada en el Congreso en 2003. El TC rechazó su ratificación, argumentando que su incorporación al ordenamiento jurídico nacional
requiere de quórum calificado, es decir, 4/7, y no mayoría simple,
que obtuvo en la Cámara de Diputados129.
En noviembre de 2007, la Cámara de Diputados volvió a votar
su ratificación, pero no contó con los votos para alcanzar el quórum
exigido. La ausencia de una diputada de la Concertación, Alejandra
Sepúlveda, ex DC, actualmente independiente, impidió obtener el
número de votos necesarios, pues la mayoría de los diputados de la
Alianza se abstuvo. La oposición estima que el Estado no debe aprobar este instrumento internacional, a menos que se incorpore una reserva sobre la jurisdicción internacional de estos delitos, y se dilucide
si tendrían un efecto retroactivo130.
Este instrumento tiene por propósito vigorizar el sistema regional de protección relativa a la tortura. El artículo 1 señala que el propósito del Protocolo es: “establecer un sistema de visitas periódicas a cargo de órganos internacionales y nacionales independientes
a los lugares en que se encuentren personas privadas de su libertad con el fin de prevenir
la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”. Adoptada por la Asamblea de Estados Americanos en 2002.
128
La Convención fue adoptada en la Asamblea Anual de la OEA el 9 de junio de
1994 en Belém do Pará Brasil. Entró en vigencia el 28 de marzo de 1996. Proyecto de
Acuerdo, 3 de mayo de 1995.
129
Se presentó un requerimiento de inconstitucionalidad de parte de dieciocho senadores de la oposición: Evelyn Matthei, Marcos Aburto, Jorge Arancibia, Carlos Bombal,
Julio Canessa, Marco Cariola, Juan Antonio Coloma, Fernando Cordero, Andrés Chadwick, Sergio Fernández, Hernán Larraín, Jorge Martínez Busch, Jovino Novoa, Jaime Orpis, Mario Ríos, Rodolfo Stange, Ramón Vega y Enrique Zurita. Seis de ellos eran senadores institucionales ex generales de las FF.AA., dos ex ministros de Estado de Augusto
Pinochet y otros dos ex miembros de la Corte Suprema y uno de ellos ex miembro del TC.
Rol 383, 5 de septiembre de 2003.
130
Hernán Cisternas, “Gobierno sufre revés en su agenda de derechos humanos”, en
El Mercurio, Santiago, 8 de noviembre de 2007.
127
504
Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008
También se encuentra en tramitación en el Congreso la Convención de Naciones Unidas Sobre Desaparición Forzada y se han formulado objeciones en el mismo sentido de las a las planteadas respecto de la Convención Interamericana131.
A lo largo de este año podemos constatar que la labor judicial ha
permitido avanzar en materia de justicia con altos y bajos. Si bien la
jurisprudencia ha mostrado una cierta tendencia a la no aplicación
del DL de Amnistía, sin embargo, los fallos dictados durante 2007 y
parte de 2008 muestran que las alegaciones sobre aplicación de la
amnistía, la prescripción de los delitos, la cosa juzgada o la media
prescripción se desestiman o no dependiendo la conformación de
una mayoría o minoría al interior de cada tribunal. Lo anterior puede
justificar la impunidad de los criminales.
El balance realizado por la FASIC es rotundo, al señalar que no
existe voluntad política para acoger los llamados a conciliación en las
reparaciones civiles que ha hecho la Corte Suprema como política132.
Ello significaría que, en la práctica, el tema sea revisado caso a caso
y no como parte de una política de reparación. A su vez, en los casos
judicializados se ven signos de cuestionamientos explícitos e implícitos a las reparaciones e indemnizaciones pecuniarias a las víctimas,
por lo cual ello nos hace dudar de que todos los poderes del Estado
y la sociedad hayan asumido que los crímenes cometidos deban ser
resarcidos133.
Véase el Informe de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, 12 de diciembre de 2007, en http://sil.congreso.cl/pags/index.html
132
FASIC, El errático camino de la justicia. Balance 2007, Santiago, febrero de 2008, p.
3 en http://www.fasic.org/doc/08%20%20BALANCE%20DDHH%2007.pdf, accesado el
20 de mayo de 2008.
133
Sergio Espinoza, “Aylwin dice que ya no es posible saber más sobre los detenidos
desaparecidos”, en El Mercurio, Santiago, 26 de agosto de 2007, p. D4.
131
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