San Salvador, a las once horas del día tres de Junio de mil

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1-59
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: San Salvador, a las once horas del día tres de Junio de mil
novecientos sesenta.
El presente juicio de inconstitucionalidad ha sido iniciado por los señores Dr. MARIO
CASTRILLO ZELEDON, HUMBERTO PERLA FLORES y SANTIAGO RICARDO
HUMBERTO PARADA MENDOZA, conocido por RICARDO PARADA MENDOZA, a efecto
de que se declare la inconstitucionalidad del Decreto Legislativo No.2972 de fecha veintisiete de
noviembre del año próximo pasado, publicado en el Diario Oficial No.220 Tomo 185 de dos de
diciembre del año citado, que contiene la Ley Electoral.
Han sido partes los impetrantes y la Honorable Asamblea Legislativa. También ha tenido
intervención el Fiscal General de la República.
LEIDOS LOS AUTOS; y
I. --- Que con fecha quince de diciembre del año próximo pasado, los señores Dr. Mario Castrillo
Zeledón, Humberto Perla Flores, y Santiago Ricardo Humberto Parada Mendoza, conocido por
Ricardo Parada Mendoza, se presentaron a este Tribunal, con la siguiente demanda: - "De
conformidad o en los preceptos constitucionales, que establecen nuestro sistema de organización
y funcionamiento estatal, El Salvador, asienta su estructura en la soberanía del pueblo, del que
emana todo poder, teniendo el Estado entre sus obligaciones primordiales asegurar a los
habitantes de la República el goce de la libertad, no sólo individual, sino política para los
ciudadanos, quienes deben elegir con absoluta libertad a su propio Presidente, a sus Diputados y
Consejos Municipales, para cuyo fin reconoce además el derecho de asociarse para constituir
partidos políticos e ingresar a los ya constituidos y optar a cargos públicos según sus
capacidades. (Artos. 1, 2, 3, 6, 23 y 30 Const.)
Asimismo, estableciendo la Constitución que nuestro sistema de Gobierno es democrático, dedica
todo un título - el X- al "Régimen de Derechos Individuales", donde reconoce la igualdad de
todos los hombres ante la ley, el derecho de expresar y difundir sus pensamientos, de asociarse y
reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito y demás que precisamente
constituyen el reconocimiento de la personalidad humana (Artos. 150, 156, 160, 170, y / 172
Cons./, con el objeto de que los principios, derechos y obligaciones establecidas en la
Constitución no pueden ser alterados por leyes, a pretexto de regular su ejercicio - Art. 221
Const.- reconoce a todo ciudadano en su Art. -96 el derecho de dirigirse a este Tribunal para que
declare la inconstitucionalidad de tales leyes cuando dicha inconstitucionalidad existe, no solo en
su FORMA sino también en su CONTENIDO, vale decir en su espíritu e intención manifiesta.
Tal el caso del Decreto Legislativo No.2972 (LEY ELECTORAL), de fecha 27 de noviembre
último, sancionado por el Poder Ejecutivo en la misma fecha en que lo admitió la Asamblea
Nacional - según consta del propio Diario Oficial No. 220 Tomo No. 185 de fecha 2 del mes en
curso, ley que, como un todo unitario y orgánico, viola los principios constitucionales citados,
base de nuestro sistema democrático, republicano y representativo de Gobierno.
En efecto, habilidosamente preparada tal ley, se advierte su propósito fundamental: Poner toda
clase de obstáculos al derecho ciudadano para organizarse en partidos políticos; para decidir
libremente el pueblo su propio destino y continuar dando sólo al partido oficial las máximas
garantías legales para que se perpetúe en el Poder, Partido al cual pertenece, no sólo el Presidente
de la República, sino la totalidad de los Diputados de la Asamblea Nacional.---- Son claramente
expresivos de tal propósito las disposiciones que (aguisa de ejemplo) citamos a continuación: --1) Al tratar sobre la inscripción de Candidatos, el Art. 68 dice, en lo pertinente: ---"Será
denegada la solicitud de inscripción en los casos siguientes: ---"2o.) Cuando los candidatos no
reúnan los requisitos legales". ---- Una candidatura, pues, no es inscrita sino hasta que el Consejo
Central de Elecciones, después de haber calificado la documentación presentada por el solicitante
y comprobado en fin que reúne todos los requisitos legales. ----Sin embargo, el Gobierno
prácticamente se reserva en dicha Ley "el derecho" de declarar nula su elección, de conformidad
al inconstitucional Art. 140, número 1o. de la misma ley, que reza: ---"Art. 140. Cualquier clase
de elección se declarará nula absolutamente en los siguientes casos: ---"1o. Si el candidato o
candidatos INSCRITOS no reúnen las condiciones legales". --- Así, con este procedimiento, se
usurpa la soberanía del pueblo. ---2o) Cuál es la razón de que el Art. 61 de la Ley exija que toda
solicitud de inscripción a los cargos de Presidente y Vicepresidente y Diputados, debe ser
presentada personalmente por los interesados?. - Claramente se ve la intención o motivo: al
Gobierno le bastará en cualquier momento extrañar del país a un candidato, o no permitir su
ingreso a él, para privar a tal ciudadano de su derecho constitucional para -- optar a cargos
públicos, ya que su solicitud no puede hacerla mediante escrito autenticado ante Notario, como
en cualquier otro caso legal. Y si enfermarse y no pudiere en su oportunidad levantarse para ir
personalmente al Consejo Central de Elecciones, la citada ley, de un plumazo, y por este motivo,
le priva de tal derecho. ---3o.) Llega dicha ley a extremos que ni por asomo procura disimular el
afán de poner prácticamente en manos de los que gobiernan los derechos ciudadanos: --- La
Constitución Política de manera expresa señala los requisitos para ser Presidente o VicePresidente de la República y Diputados, pero en el Art. 103 Inc. 2o. al referirse a los miembros
de los Concejos Municipales, manifiesta que "sus cualidades serán determinadas por la ley". --Esta oportunidad la ha aprovechado para reservarse las Alcaldías, y en el Art. 67 de la citada ley
Electoral, se expresa que "no podrán inscribirse como candidatos para cargos concejiles: --los
que padezcan de enfermedades contagiosas". Enfermedad contagiosa es la gripe. De tal gravedad
que ha sido capaz de vulnerar el derecho constitucional que tiene todo ciudadano para optar a
cargos públicos. ----4o.) El No.4o. del Art. 149 de la referencia ley, establece todo un medio legal
pero no jurídico - contra aquellos que el Gobierno-- quiera arbitrariamente reprimir durante el
proceso electoral: "Serán sancionados con la pena de uno a tres años de prisión mayor: 4o.) Los
que obstaculizaren EN CUALQUIER FORMA el proceso electoral", curioso caso de atipicidad
penal, propio de un Estado totalitario, que contraría en su esencia la garantía constitucional que
preserva la libertad de los hombres. ---5o.) El Art. 31 de la Constitución Política establece que "la
base del sistema electoral es la población", ratificado aparentemente por el Art. 13 de la Ley
Electoral, que dice: "Para la determinación del número de Diputados y Regidores se tomará por
base el último Censo Oficial de la República, efectuado con anterioridad al año de las elecciones.
"--- Dijimos "aparentemente" porque el Art. 187 de dicha Ley, comprendiendo bajo el rubro de
"ARTICULOS TRANSITORIOS", viola aquel principio constitucional y hace nugatorio el citado
Art. 13 de la Ley Electoral, al prescribir que "Para los comicios del año de 1960, se elegirá igual
número de Diputados a la Asamblea Legislativa y Regidores a los Consejos Municipales que los
electos el año de 1958. "---6o) Pareciera maniobra se ha hecho mediante el Art. 148 en relación
con el Art. 115, inciso último disposición ésta que tiende a garantizar la pureza del sufragio al
prescribir: ---"Cuando se trate de elecciones para Diputados y para miembros de las
Municipalidades, sólo podrá emitir su voto en las Juntas Receptoras correspondientes a la
circunscripción municipal en donde haya sido extendida su respectiva Cédula de Identidad
Personal, o anotado el cambio de su domicilio en forma legal. Pero, después, mediante el Art.
148 se declara que la infracción a aquella disposición no producirá nulidad de los votos, dejando
prácticamente al arbitrio de la Junta Receptora - último engranaje de la maquinaria electoral admitir que los ciudadanos ejerzan el sufragio fuera de su circunscripción respectiva, incurriendo
sólo los miembros de Junta en una multa por cada infracción. --- Huelga decir que las Juntas,
tradicionalmente constituidas sólo por miembros del Partido Oficial, contra lo cual la presente
Ley no ha tratado de obstaculizar admitirán los votos sólo de sus correligionarios. La multa - aún
en el caso de que se hiciere efectiva- ninguna trascendencia tendría en tan delicada cuestión, en
donde los votos admitidos o los rechazados arbitrariamente pueden resolver los resultados de una
elección. --- En tal forma se vulnera el principio constitucional de la igualdad de los hombres
ante la ley y de la soberanía del pueblo. ---7o.) El Art. 48 de la Ley que impugnamos declara que
"la propaganda electoral es libre y podrá hacerse por todos los medios lícitos de difusión, de
acuerdo con las reglamentaciones vigentes". Pero esa libertad es teórica, ya que mediante los
Arts. 49 y 50 se pone en manos del Consejo Central de Elecciones el absoluto control de dicha
propaganda, la cual, caso no convenir al Gobierno por su eficacia y aunque permanezca ajena a
toda doctrina anárquica o extremista, dicho Consejo tiene "el derecho" de declarar en suspenso
las actividades de un Partido. --- Estas disposiciones, de puro corte totalitario, contrarían los
preceptos constitucionales contenidos en el Art. 158 de la Carta Magna, dejando así en manos del
Gobierno la suspensión, por medio de calificaciones arbitrarias y políticas circunstanciales, la
supervivencia de un Partido. ---8o.) Igual control absoluto, en contravención al Art. 160 de la
Constitución que prescribe que "los habitantes de El Salvador tiene derecho a asociarse y
reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito", se encuentran consignados en los
Arts. 55, 56 y 57 de la citada Ley Electoral, que requiere, para celebrar reuniones o
manifestaciones en lugares públicos -- con fines de propaganda electoral "la autorización" previa
de los Gobernador Políticos en las cabeceras departamentales o de los alcaldes municipales en las
demás poblaciones. Y además, en la capital de la República que dicho permiso sea presentado a
la Dirección General de la Policía Nacional, con el pretexto legal de ser razonado y regular el
tránsito. --- Y si a esto se agrega que dicha Ley exige que tal permiso se solicite por escrito por el
Representante Local del Partido, por lo menos tres días antes de la fecha en que se desea verificar
la reunión o manifestación, se comprende mejor toda la intención que se ha tenido de privar al
pueblo o a cualquier Partido de su libertad para protestar, por ejemplo, en forma inmediata contra
cualquier maniobra gubernativa, etc.---9o.) Los Arts. 20, inciso 2o. y 23 inciso 3o., fueron
considerados por el Foro Público que discutió el Ante - Proyecto de esta Ley, como
inconstitucionales, por cuanto dejan, sin principio legal alguno preestablecido, la calificación de
"comunistas", "anárquica" o "tendiente a destruir la estructura democrática del Gobierno", al
simple arbitrio o interés político de los mandatarios, quienes en estas tierras de Latino América
han sido pródigos en calificar con tales adjetivos a todo Partido o acción popular contrarias a sus
propios intereses. --- Por eso el Foro Público, propuso sustituir el citado inciso 3o. del Art. 23 en
la siguiente forma: ----"No se inscribirán partidos políticos en cuya declaración de principios y
objetivos, estatutos y programas de acción se consignen doctrinas anárquicas o contrarias a la
democracia; se reputarán como tales todas aquellas que propugnen la abolición de los principios
de gobierno republicano, democrático y representativo, así como la supresión de los derechos
esenciales del individuo y de las asociaciones reconocidas por la Constitución". --- Y, por último,
para poner más en evidencia cómo dicha Ley ha sido dada en beneficio exclusivo del Partido
Oficial, cabe manifestar que el referido Foro solicitó a los Poderes Públicos que, como causal de
cancelación de inscripción de un Partido Político se incluyera la siguiente: ---"Cuando un Partido
utilice para su propaganda partidista imprentas, órganos de prensa, radio o televisión o cualquier
otro medio de difusión que estén bajo la administración del Gobierno de la República, los
Concejos Municipales o las entidades oficiales autónomas;" causal -- que - claro está- no figura
como motivo de cancelación en dicha Ley. --- Corroborando tan manifiesta intención en sentido
favorable al Partido Oficial, es elocuente el Art. 186 de la referencia Ley que sólo reconoce la
existencia legal de los Partidos Políticos permanentes inscritos conforme a la Ley anterior y que
participaron en las elecciones de los años 1956 y 1958, tendiente a procurar que como único
partido legalizado quede solamente el Oficial, quebrantando de este modo el régimen estructural
de nuestro Estado, que no totalitario en doctrina de Partido Único, sino democrático, cuyo
distintivo más alto en el concepto de la militancia política es el de permitir el libre juego de las
diferentes corrientes de opinión. --- Por lo expuesto, de manera respetuosa solicitamos declarar
inconstitucional no sólo los Arts. citados sino la Ley entera, que forma un todo unitario que
coadyuva en todas sus disposiciones a no entregar la soberanía al pueblo.
II. --- De conformidad con el Art. 7o. de la Ley de Procedimientos Constitucionales, se pidió
informe a la Honorable Asamblea Legislativa, quien lo rindió en los términos siguientes: "Señor
Secretario de la Corte Suprema de Justicia, PRESENTE. - Señor Secretario: Por su medio
atentamente comunico a la Honorable Corte Suprema de Justicia, que en esta fecha la Asamblea
Legislativa dio su aprobación al informe rendido por la Comisión Específica de su seno, sobre el
recurso de inconstitucionalidad planteado. - En efecto, en los párrafos 4o., 5o. y 6o. del escrito de
demanda, parece que su pretensión se contrae a que toda Ley Electoral es inconstitucional, pero,
por otra parte, al final del mismo escrito solicitan lo siguiente: "declarar inconstitucional no sólo
los Arts. citados sino la ley entera, que forma un todo unitario que coadyuva en todas sus
disposiciones a no entregar la soberanía al pueblo". - Tal planteamiento de la cuestión no sólo
parece ilógico, sino que innecesario, ya que si por un lado los recurrentes pretenden que toda la
ley es inconstitucional, resulta ilógico, antijurídico e innecesario que también se declaren
inconstitucionales determinados Arts. de la misma ley. -INCONSTITUCIONALIDAD DE
TODA LA LEY - A pesar de lo anterior y en acatamiento a la Ley de Procedimientos citada, se
considerará en primer lugar la tesis de que toda la Ley Electoral, "Como un todo unitario y
orgánico" - según expresión de los recurrentes- viola los principios constitucionales y por ende es
inconstitucional. Resulta en verdad inconcebible, dentro de la ciencia jurídica, que una ley de la
naturaleza, extensión contenido de la Ley Electoral vigente, sea inconstitucional en todas sus
partes. Por su forma, la ley mencionada se ajustó a todo el proceso legislativo --- prescrito por
nuestra Constitución Política en los Arts. 49 y siguientes. - Por su materia o contenido, dicha ley
secundaria es una consecuencia obligada de los principios constitucionales contenidos en el
Título III de nuestra Carta Magna, o, dicho de otro modo, la Asamblea Legislativa está obligada a
regular, mediante una ley secundaria, todo lo concerniente al sufragio, partidos políticos y
materias afines, porque de lo contrario las Instituciones Estructurales Fundamentales del Estado,
como son el Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Corte Suprema de Justicia y Gobierno Local, no
existirían o desaparecerían. -INCONSTITUCIONALIDAD DE ALGUNOS ARTICULOS DE
LA LEY como los peticionarios concretamente señalan, "a guisa de ejemplo", - algunos Arts. de
la ley como inconstitucionales, dando a entender con aquella expresión que además de los
citados, a su juicio hay otros inconstitucionales, forzosamente este informe debe concretarse a los
ejemplos detallados en el escrito de demanda, los que se examinan a continuación. -EJEMPLO
PRIMERO. - Los recurrentes señalan en forma concreta, como inconstitucional, el Art. 140
número 1o., que reza: "Art. 140.- Cualquier clase de elección se declarará nula absolutamente en
los siguientes casos: 1o. - Si el candidato o candidatos INSCRITOS no reúnen las condiciones
legales". Al afirmar los peticionarios que, "con este procedimiento se usurpa la soberanía del
pueblo", aunque no lo dicen en forma expresa, lo único que puede intuirse de aquella oscura exposición es que el Artículo constitucional violado es el primero de nuestra Carta Fundamental
que a la letra dice: "El Salvador es un Estado soberano. - La soberanía reside en el pueblo y está
limitado a lo honesto, justo y conveniente a la Sociedad". - La inconstitucionalidad alegada
podría entonces exponerse en la forma siguiente: una vez que el pueblo soberano elige a alguno o
algunos de los candidatos inscritos, tal elección no puede modificarse y es inconstitucional la
disposición legal que permita anular aquella elección. Ahora bien, de aceptase la tesis de los
recurrentes habría que aceptar también que la llamada soberanía popular es ilimitada, absoluta, lo
cual sí sería inconstitucional. - El numeral primero del Art. 140 impugnado prevé los casos en
que resulte electo un candidato que no reúne los requisitos constitucionales y legales, porque
muy bien podría suceder que por error, por malicia o por cualquier otra causa sea, inscrito como
candidato una persona que carece de dichos requisitos. - Jamás podría aceptarse como
jurídicamente válida la elección de una persona que no posee aquellos - requisitos
constitucionales y legales, porque entonces se estaría violando la Constitución Política. - El
Poder soberano del Estado - tiene como límite su propia Carta Fundamental y ni el pueblo ni
ningún poder ni autoridad puede tomar decisiones en contra de los preceptos que la integran. EJEMPLO SEGUNDO - Los recurrentes alegan la inconstitucionalidad del Art. 61 de la Ley
Electoral en cuanto exigen que las solicitudes de inscripción como candidatos a los cargos de
Presidente y Vicepresidente de la República y Diputados a las Asambleas Constituyente y
Legislativa deberán presentarse personalmente por los interesados, fundamentando dicha
inconstitucionalidad en que con tal exigencia las solicitudes de inscripción mencionadas no
pueden hacerla los interesados mediante escrito autenticado ante notario, como en cualquier otro
caso legal. - Al respecto es necesario hacer notar que los recurrentes no mencionan cual es el
precepto constitucional violado. - Por su exposición, ha de suponerse que los recurrentes estiman
como necesaria la presencia física de la persona que solicita la inscripción en el local
correspondiente. Pero, si bien es cierto que en la Ley se usa la frase "deberán presentarse
personalmente por los interesados", no es obligatoria la presencia física de la persona para tal
presentación, porque el Art. 4o. del Decreto Legislativo de fecha 23 de abril de 1904, publicado
en el Diario Oficial No. 101, del 30 del mismo mes y año, establece con claridad lo siguiente:
"Los escritos, solicitudes, memoriales, correspondencia particular y otros atestados de igual
naturaleza, reconocidos con arreglo a los Arts. anteriores, son auténticos y deberán ser admitidos
en las oficinas públicas sin necesidad de presentación personal". En consecuencia, las personas
que por cualquier motivo se encuentran imposibilitadas de concurrir físicamente al local donde
funciona el organismo electoral respectivo, bien pueden autenticar ante notario su solicitud y
jurídicamente deberá entenderse, en su caso, como que ha sido hecha y presentada personalmente
por ellas. - Por otra parte, aún en el caso de que el precepto legal impugnado deba entenderse en
la forma como lo pretenden los recurrentes, no sería violatorio de ningún precepto constitucional,
porque constituiría un requisito formal establecido por la ley secundaria para el caso específico
de la presentación de aquellas solicitudes. - EJEMPLO TERCERO- Este caso planteado por los
recurrentes no hay necesidad de examinarlo, porque ellos mismos están reconociendo que las
cualidades que deben reunir los miembros de los Concejos Municipales, según la Constitución
Política, serán determinados por la Ley secundaria; en consecuencia, la Ley Electoral nunca
podrá ser inconstitucional al determinar las cualidades referidas. El humorismo de que hacen gala
los recurrentes no encuentra cabida en un recurso tan trascendental como el de que se trata. EJEMPLO CUARTO - Alegan los recurrentes que el delito contenido en el No. 4 del Art. 149 de
la ley, es inconstitucional porque su atipicidad penal, "contraría en su esencia la garantía
constitucional que preserva la libertad de los hombres". -Al respecto es necesario hacer énfasis en
lo siguiente: 1o.- No existe tal atipicidad penal, porque el delito se comete al OBSTACULIZAR
el proceso electoral en cualquier forma, de manera que los hechos constitutivos del delito deben
probarse, es decir, que la obstaculización debe ser real, positiva y esto forzosamente ha de
realizarse mediante hechos positivos o negativos, lo que, como se ha dicho, constituyen o
tipifican la figura delictiva; 2o. - Aunque la infracción contemplada en tal numeral adoleciere de
atipicidad, jamás podría criticársela como inconstitucional. - EJEMPLO QUINTO - En este
ejemplo los peticionarios afirman que el Art. 187 de la ley viola el Art. 31 de la Constitución
Política - que reza así: "El territorio de la República se dividirá en circunscripciones electorales
que determinará a ley. - La base del sistema electoral es la población. - La Ley determinará la
forma, tiempo y demás condiciones para el ejercicio del sufragio. - la fecha de las elecciones para
Presidentes y Vice-Presidente de la República, deberá preceder por lo menos en dos meses a la
iniciación del período presidencial. - En ningún caso podrán efectuarse simultáneamente
elecciones de Diputados y de Presidente y Vice-Presidente de la República". Y el Art. 187 de la
Ley Electoral a la letra dice: "Para los comicios del año de 1960, se elegirá igual número de
Diputados a la Asamblea Legislativa y Regidores a los Concejos Municipales que los electos el
año de 1958". Se estima que basta con la sola lectura de ambos preceptos legales para ver en
forma clara que no existe, no puede existir, la inconstitucionalidad alegada. - Si los recurrentes
hubiesen probado que hay un censo oficial posterior al que sirvió de base para los comicios del
año 1958, lo único que pudieron haber alegado es, que el Art. 187 en cuestión está en oposición
con el Art. 13, de la misma Ley Electoral, conforme el cual para la determinación del número de
Diputados y Regidores se tomará por base el último Censo Oficial de la República efectuado con
anterioridad al año de las elecciones. - EJEMPLO SEXTO. - Afirman los peticionarios de la
igualdad de los hombres ante la ley y de la soberanía del pueblo". El Art. 148 citado reza: "La
admisión de un ciudadano a votar en una Junta Receptora que no sea de la jurisdicción que le
corresponde, según la Cédula de Identidad Personal, que presente, en las elecciones a Diputados
y miembros concejiles, no producirá nulidad, sino que hará incurrir a los miembros de la Junta
Receptora, en una multa de cien colones a cada uno, por cada vez que incurran en la falta". Dicen los recurrentes que, "las Juntas tradicionalmente constituidas solo por miembros del
Partido Oficial, contra lo cual la presente ley no ha tratado de obstaculizar, admitirán los votos
sólo de sus correligionarios. La multa - aún en el caso de que se hiciera efectiva - ninguna
circunstancia tendría en tan delicada cuestión en donde los votos admitidos o los rechazados
arbitrariamente pueden resolver los resultados de una elección". - Cabe advertir - en forma
sobresaliente que el Art. 148 transcrito, tachado de inconstitucional, establece una sanción a la
infracción de lo dispuesto en el Art. 115 de la misma ley, Artículo este último que los recurrentes
afirman "que tienen a garantizar la pureza del sufragio y que a la letra dice: "Todo ciudadano que
se presente a votar se identificará ante la Junta Receptora de Votos presentando su Cédula de
identidad Personal, la cual podrá ser revisada también por los representantes de los partidos
contendientes. "En síntesis, los recurrentes tachan de inconstitucional el Art. 148 que establece
una sanción para las infracciones que se cometan al Art. 115, que para ellos es perfectamente
constitucional. - Cabe ponerse a pensar entonces, conforme qué principios jurídicos puede ser
inconstitucional una disposición legal que establece una sanción a la infracción de otra
disposición legal que es beneficiosa y que garantiza un proceso tan importante como es el
proceso electoral, vale decir, que no puede ser inconstitucional una disposición legal que
sanciona la infracción a la pureza del proceso electoral. - Es del caso a firmar ahora
enfáticamente, que la finalidad del Art. 148 de la ley no ha sido otro que mantener incólume el
derecho de votar que tiene todo ciudadano porque para el caso, cuando se trata de la elección de
diputados un ciudadano podría votar en el lugar de lo República que deseare, puesto que los
diputados representantes al pueblo entero, pero la Asamblea, en su afán de garantizar la pureza
del proceso electoral y para evitar cualquier maniobra fraudulenta, por parte de cualquier partido
político, creyó oportuno sancionar la infracción a lo dispuesto en el Art. 115 mediante lo
prescrito en el Art. 148, pero jamás limitando el derecho del ciudadano, sino que haciendo
responsable de la infracción al organismo electoral. - En resumen, la sanción establecida por el
Art. 148 podrá tacharse de inconveniente, de inoperante o con cualquier otro adjetivo antojadizo,
pero nunca de inconstitucional. - EJEMPLO SEPTIMO -. En este ejemplo se afirma que los Arts.
48 y 50 de la ley, "contraría los preceptos constitucionales contenidos en el Art.
titución de la república, Artículo 167
158 de la Carta Magna, dejando así en manos del Gobierno la suspensión, por medio de
calificaciones arbitrarias y políticas circunstanciales, la supervivencia de un partido". - Los Arts.
49 y 50 impugnados por los peticionarios establecen las normas y sanciones necesarias que deben
regir la propaganda electoral. - Tales normas y sanciones se consideran indispensables porque no
debe confundirse libertad con libertinaje y en todo país civilizando en que impera la ley y el
derecho, las actividades de propaganda electoral deben de sujetarse, deben mantenerse, tal como
lo afirma el primero de los Arts. citados, "dentro de los límites que señalan las leyes, la moral y
las buenas costumbres". Siendo el Consejo Central de Elecciones, conforme el Art. 33 de la
Constitución Política", la autoridad suprema en esta materia electoral", lógico y jurídico es que
tenga la facultad de aplicar las sanciones correspondientes en caso de que se traspase aquellos
límites. El Art. 158 de la Constitución Política, que los recurrentes consideran vulnerado,
establece claramente que, "la libertad de expresión y difusión, del pensamiento no debe lesionar
la moral ni la vida privada de las personas"; en consecuencia, el Art. 49 de la ley se encuentra
ubicado precisamente dentro del ámbito constitucional. -EJEMPLO OCTAVO. - Afirman los
peticionarios que los Arts. 55, 56 y 57 de la ley, que requieren "para celebrar reuniones o
manifestaciones en lugares públicos con fines de propaganda electoral la autorización previa de
los gobernadores políticos en la cabecera departamental o de los Alcaldes Municipales en las
demás poblaciones y además en la capital de la República que dicho permiso sea presentado a la
Dirección General de la Policía Nacional", contravienen el Art. 160 de la Constitución Política
que prescribe que, "los habitantes de El Salvador tienen derecho a asociarse y reunirse
pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito". - Sobre este punto se estima suficiente
transcribir lo pertinente de la obra Elementos de Derecho Político, por el Maestro Luis Izaga, que
en la página 37- del Tomo III, dice lo que sigue: "b) - REUNIONES PUBLICAS. - Se rigen
también por la ley de libertad. - Pero sin que ello obste para que los Estados tomen medidas de
vigilancia, exijan autorización, impongan reglas según los casos. - Ambos principios, el de la
libertad y el de la reglamentación están muy justificados. - El de la libertad, porque al fin y al
cabo, al reunirse los ciudadanos pacíficamente y con fines lícitos, no hacen sino poner en
práctica, dar curso a derechos naturales fundamentales, como el de la libertad personal y el de
libre y mutua comunicación, indispensable a la vida. - El principio de la intervención del Estado
exigiendo ciertas condiciones, prohibiendo, sometiendo a reglamentación las reuniones
celebradas en determinadas circunstancias, se justifica también porque a veces, las reuniones
pueden prestar ocasión a que se perturbe el orden público, se preparen o cometan delitos, impidan
el ejercicio de derechos legítimos... Contingencias que la autoridad pública debe prever con su
vigilancia y evitar con su intervención. Las legislaciones se acomodan a la naturaleza y fines de
las reuniones públicas para aumentar o disminuir sus medidas preventivas y de reglamentación. A veces se contentan con exigir una mera notificación o declaración; otras piden una autorización
expresa del poder público; otras reclaman la presencia de un representante de la autoridad. - Ha
de ser suficiente una mera declaración para reuniones que han de entorpecer el tránsito en las vías
públicas, las que tengan lugar con fines políticos o para manifestar una protesta contra medidas
gubernativas; porque, en éstas, la excitación de ánimo que a veces producen, fácilmente pasa a la
violencia y puede ocasionar tumultos, alteraciones, desórdenes o sediciones". - EJEMPLO
NOVENO. - En este ejemplo manifiestan los peticionarios que los Arts. 20, inciso 2o., y 23,
inciso 3o., son inconstitucionales, "por cuanto dejan sin principio legal alguno preestablecido, la
calificación de comunista, anárquica o tendiente a destruir la estructura democrática del
Gobierno, al simple arbitro o interés político del mandatario". - El argumento de los recurrentes
puede sintetizarse así: Como no hay principio legal alguno preestablecido para la calificación de
comunista, anárquica o tendiente a destruir la estructura democrática del Gobierno, los preceptos
legales citados son inconstitucionales. - Pero tal argumento carece de consistencia jurídica
porque no es la ausencia de disposición legal lo que puede determinar la inconstitucionalidad de
una ley. - Además los conceptos de doctrinas anárquicas, comunistas o de cualquier otra
ideología, que tienda a destruir o alterar la estructura democrática del Gobierno de la República,
son de sobra conocidos y no hay necesidad de que una disposición legal los determine
previamente para saber en qué consisten. En consecuencia, no existe la inconstitucionalidad
alegada. - CASO SUIGENERIS -. Finalmente, los peticionarios se refieren al Art. 186 de la ley
del modo siguiente: "Corroborando tan manifiesta intención en sentido favorable al Partido
Oficial, es elocuente el Art. 186 de la referida ley que sólo reconoce la existencia legal de los
Partidos Políticos permanentes inscritos conforme a la ley anterior y que participaron en las
elecciones de los años 1956 y 1958, tendiente a procurar que como único Partido legalizado
quede solamente el oficial, quebrando de este modo el régimen estructural de nuestro Estado, que
no es totalitario en doctrina de Partido único, sino democrático, cuyo distintivo más alto en el
concepto de la militancia política es el de permitir el libre juego de las diferentes corrientes de
opinión". - Se niega rotundamente que la intención de la Asamblea, al establecer el referido Art.
186, haya sido la que le imputan los recurrentes. El origen de tal disposición obedeció a la razón
muy justificada y necesaria de que tuvieran carácter legal de Partidos Políticos únicamente las
entidades que habían cumplido con los fines para los cuales el Estado les había otorgado su
personería jurídica, de manera que, aquellas entidades que no participaron en las dos elecciones
de los años mencionados se estimó que carecían de existencia real y en consecuencia, no tenían
razón de existir. - Para mayor abundancia sobre esta cuestión, es oportuno advertir que el Art.
172 de la Constitución Política citado en forma baladí por los peticionarios, en el segundo párrafo
de su escrito, no puede considerarse como violado, porque en materia de ORDEN PUBLICO no
es aplicable el principio de irretroactividad de la ley. - Todo lo relativo al sufragio, Partidos
Políticos y materias afines pertenece, primordialmente, al ORDEN PUBLICO y cae dentro de la
esfera del Derecho Público. - La afirmación anterior está acorde con nuestro sistema
constitucional y con las opiniones de los expositores del Derecho. Nuestra Constitución Política
comprende de manera específica y en forma separada aquellas materias, incluyéndolas en el
Título III, que trata de Los ciudadanos y el Cuerpo Electoral, llegando al extremo de establecer
una autoridad suprema sobre las susodichas materias que es el Consejo Central de Elecciones; y
en cuanto a los Partidos Políticos, los considera en forma especialísima y distinta a cualquiera
otra clase de asociación, al referirse a ellos el inciso 2o. del Art. 23, así: "Son derechos de los
ciudadanos: asociarse para constituir partidos políticos de acuerdo con la ley e ingresar a los ya
constituidos". - En consecuencia, el legislador constituyente ha considerado que todos los
derechos y materiales contenidas en el Título mencionado de la Constitución tiene carácter o
naturaleza distintos del Régimen de Derechos Individuales contenido en el Título X. - Por otra
parte, Don Luis Claro Solar, en sus explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado, Tomo
I, pág. 68 al pronunciarse sobre el principio de la no retroactividad de la ley, se expresa así:
"Establecido el principio de la no retroactividad de la ley, veremos ligeramente su aplicación a
las diversas leyes. -LEYES POLITICAS: EL PRINCIPIO DE LA NO RETROACTIVIDAD, NO
ES APLICABLE A ESTA CLASE DE LEYES O MAS BIEN, EN ESTA MATERIA NO HAY
DERECHOS ADQUIRDOS, y LA NUEVA LEY SE APLICARA SIEMPRE SIN EXCEPCION.
- Por ejemplo, ellas pueden quitar la calidad de elector o de elegir al que la tenía hasta el
momento de su promulgación o concedérsela a aquel a quien la ley antigua la rehusaba. - LOS
DERECHOS POLITICOS NO SON, SI SE LOS CONSIDERA EN CUANTO A SU EJERCICIO
FUTURO, SINO SIMPLES FACULTADES, APTITUDES QUE SOLO CONSTITUYEN
DERECHOS ADQUIRIDOS POR SU REALIZACIÓN; Y, POR LO TANTO, UNA LEY
NUEVA PUEDE QUITARLOS A LOS CIUDADANOS PARA EL PORVENIR, SIN OBRAR
RETROACTIVAMENTE, CON TAL QUE RESPETE SU EJERCICIO EN EL PASADO". - Y
el mismo jurista, opinando sobre el concepto de ORDEN PUBLICO, en el Tomo XI, páginas 285
y 288 de la misma obra, dice lo siguiente: "POR ORDEN PUBLICO ENTENDEMOS EL
ARREGLO DE LAS INSTITUCIONES INDISPENSABLES A LA EXISTENCIA Y
FUNCIONAMIENTO DEL ESTADO Y QUE MIRAN A LA CONSTITUCIÓN, A LA
ORGANIZACIÓN Y AL MOVIMIENTO DEL CUERPO SOCIAL, ASI COMO LAS REGLAS
QUE FIJAN EL ESTADO Y CAPACIDAD DE LAS PERSONAS.- Todas las leyes de Derechos
Público - son en consecuencia de orden público, comprendiendo en ellas las leyes penales, como
que tienen por objeto la designación de los poderes públicos, la determinación de sus facultades y
las obligaciones de los particulares para con el Estado". - "EL DERECHO PUBLICO SE
HALLA
CONSTITUIDO
POR
LAS
LEYES
QUE
TIENEN
POR
OBJETO
LA
ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD POLITICA. - En él se encuentran establecidas las reglas
que organizan el Estado y señalan las facultades y deberes de las autoridades entre sí,
deslindando su respectiva esfera de acción y competencia, y con respecto a los particulares, así
como determinan los deberes de los particulares para con el Estado y las autoridades, a la vez que
garantizan sus derechos y aseguran su libertad. - EL OBJETO DEL DERECHO PUBLICO es
evidentemente el orden público". En consecuencia, el impugnado Art. 186 de la ley no es
inconstitucional sino que por el contrario se fundamenta en sanos principios de política y está
enmarcado dentro de las normas constitucionales. Por las razones expresadas, la Asamblea
Legislativa estima que la Ley Electoral vigente se promulgó en todas y cada una de sus partes de
acuerdo con los preceptos generales de la Constitución Política y las especiales del mismo
Estatuto, que sirven de fundamento inmediato al conjunto de sus disposiciones.---""
III. - El Fiscal General de la República, en virtud de traslado por diez días que le fue conferido,
expuso lo siguiente: HONORABLE SALA DE AMPAROS DE LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA. --- En concepto de Fiscal General de la República hago uso del traslado que se me ha
corrido en el proceso de inconstitucionalidad de la Ley Electoral promovido por el doctor Mario
Castrillo Zeledón y los señores Humberto Perla Flores y Santiago Ricardo Humberto Parada
Mendoza, conocido por Ricardo Parada Mendoza y a Vos con todo respeto EXPONGO: ----I.----INCONSTITUCIONALIDAD DE LA LEY ELECTORAL. - SUPUESTOS PRINCIPIOS
CONSTITUCIONALES VULNERADOS. --- Las personas mencionadas, en su demanda de
inconstitucionalidad de la Ley Electoral, Decreto Legislativo No. 2972 de fecha veintisiete de
Noviembre próximo pasado, publicado en el Diario Oficial No. 220 del Tomo 185 de fecha dos
de Diciembre del año retropróximo, manifiestan que esta Ley "como un todo unitario y enérgico,
viola los principios constitucionales citados, base de nuestro sistema democrático, republicano y
representativo de Gobierno". Los principios constitucionales citados por los demandantes son los
siguientes: ----a) La soberanía reside en el pueblo del que emana todo poder. ----b) El Estado
tiene como obligación primordial asegurar a los habitantes de la República el goce de la libertad,
no sólo individual sino política para los ciudadanos. ----c) Derecho de elegir con absoluta libertad
al Presidente, Diputados y Consejo Municipal. ----d) Derecho de asociarse para constituir
partidos políticos e ingresar a los ya constituidos. ----e) Derecho a optar cargos públicos según
sus capacidades. ----f) Igualdad ante la ley. ----g) Derecho de expresar y difundir sus
pensamientos. ----h) Derecho de asociarse y reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier
objeto lícito. ----Arts. 1, 2, 3, 6, 23, 30, 50, 160, 170, 172 de la Constitución Política. - Agregan
además, que en la ley, habilidosamente preparada, se advierte su propósito fundamental de poner
toda clase de obstáculos al derecho ciudadano para organizarse en partidos políticos; para decidir
el pueblo libremente su propio destino y continuar dando sólo al partido oficial las máximas
garantías legales para que se perpetúe en el poder. A continuación exponen algunos ejemplos,
que después analizaremos y que a juicio son claramente expresivos de tales propósitos. ----II. OBJETO DEL PROCESO DE INCONSTITUCIONALIDAD. CASOS PLANTEADOS. ---- El
recurso de inconstitucionalidad se ha establecido con el objeto de que los principios, derechos y
obligaciones establecidos por la Constitución Política no puedan ser alterados por las leyes,
decretos y reglamentos, en su forma y contenido, que regulan su ejercicio. De este enunciado
establecido en nuestra Constitución en los Arts. 96 y 221, se deducen los elementos
fundamentales de la inconstitucionalidad: a) que esté vigente la ley, decreto o reglamento; b) que
sea clara la alteración al principio constitucional estrictamente interpretado. De modo pues que la
violación del precepto constitucional debe ser indudable, debe aparecer flagrante la
contraposición entre la ley, decreto o reglamento impugnados y lo ordenado en la Constitución. ---Este requisito es fundamental para el recurso de que hablamos. Si la violación al principio
constitucional no es clara sino que se base en interpretaciones erróneas u opiniones, la
declaración de inconstitucionalidad de una ley, decreto o reglamento no debe hacerse jamás.
Toda presunción posible está a favor de la validez del estatuto o ley y ella ha de mantenerse hasta
que se demuestre lo contrario más allá de toda duda racional, ya que no es parte de la función
judicial hacer prevalecer una opinión por muy razonable que sea sobre otra, no menos razonable,
en oposición o en conflicto con ella. ---- Por consiguiente, no es jurídico fundamentar el recurso
en presupuestos acerca de la razón de ser o finalidad o propósitos de la ley impugnada que no
consta en ella ni resultan de sus antecedentes, como tampoco si no hay base para establecerla más
que una arbitraria presunción sin hechos. Asimismo, no cabría el recurso por la aplicación
indebida o no aplicación de la ley pues no sería vicio de inconstitucionalidad sino error en la
interpretación por la autoridad o funcionario, ante cuyas decisiones se puede pedir su revocatoria
por las vías procedentes. ----En el recurso a que nos referimos los demandantes expresan que el
propósito de la ley de violar los principios constitucionales antes enunciados está claramente
expuesto en las disposiciones que citan así: ----PRIMERO. Expresan que al tratar sobre la
inscripción de candidatos el Art. 68 dice, en lo pertinente: "Será denegada la solicitud de
inscripción en los casos siguientes: 2) cuando los candidatos no reúnan los requisitos legales".
Agregan, que una candidatura no es inscrita hasta que el Consejo Central de Elecciones, después
de haber calificado la documentación presentada por el solicitante y comprobado que reúne los
requisitos legales. Luego, dicen, no obstante, se puede declarar nula su elección de conformidad
al Art. 140 el cual impugnan como inconstitucional, que dice: ----"Art. 140.- Cualquier clase de
elección se declarará nula absolutamente en los siguientes casos: -- 1o. - Si el candidato o
candidatos inscritos no reúnen las condiciones legales". - Considero legales las disposiciones
transcritas porque la validez de la inscripción de los candidatos está sujeta a la prueba que
posteriormente pueda aportarse sobre si dichos candidatos reúnen los requisitos exigidos por la
ley. Así, puede inscribirse la candidatura de un Diputado, digamos, pero si posteriormente se
comprueba que este diputado fue privado legalmente de los derechos de ciudadano durante los
cinco años antes de su elección, ésta es nula porque no reúne los requisitos prescritos por la
Constitución. Más bien pues, el Art. 140 de la ley impugnada tiene a asegurar que se cumplan los
principios constitucionales y no a vulnerarlos. ----SEGUNDO. - El Art. 61 de la Ley, es
impugnado por los recurrentes con base en una suposición que no podría realizarse sin violar la
Constitución, inciso 3o. del Art. 154 C. P., así: Para evitar que una persona presente
personalmente su solicitud de inscripción al cargo de Presidente, o Vice-Presidente o Diputado,
basta expatriarlo del país. Lo mismo se le priva de ese derecho si se enfermare. --- El Art. 61 de
la Ley establece dos formas para presentar las solicitudes de inscripción como candidatos:
cuando se trata de los cargos de Presidente, Vice-Presidente de la República y Diputados a las
Asambleas Constituyente y Legislativa, deberán presentarse personalmente por los interesados,
individual o colectivamente; cuando es de Cargos-Concejiles será firmada por todos los
candidatos y podrá ser presentada por el representante del partido postulante, designado
previamente, o por los propios interesados. Si la ley habla de presentación personal en el primer
caso, es en contraposición de la presentación por medio del representante del partido en el
segundo caso. Sin embargo esto no es obstáculo, de que si en el primer caso no puede concurrir
personalmente a presentar su solicitud de inscripción pueda autenticarse su firma de conformidad
con la ley. ----TERCERO. -El Art. 103 de la Constitución Política establece que las cualidades de
los miembros de los Concejos Municipales serán determinadas por la ley. El Art. 67 de la Ley
Electoral determina cuáles son esas cualidades y por lo tanto este Artículo no es inconstitucional.
--- CUARTO---. - Los recurrentes manifiestan que el numeral 4o. del Art. 149 de la Ley Electoral
es un caso de atipicidad penal que contraría la garantía constitucional que preserva la libertad de
los hombres. La ley sanciona con la pena de uno a tres años de prisión mayor a los que
obstaculizaren en alguna forma el proceso electoral. El ejercicio del derecho del sufragio debe
estar garantizado plenamente por la ley, a fin de que los ciudadanos puedan libremente elegir y
ser electos, sin que sean obstaculizados, restringidos o coaccionados en el ejercicio de ese
fundamental derecho político. No es comprensible pues, que los recurrentes, al establecer la ley
esa garantía, elevando a la categoría de delito el hecho de obstaculizar el proceso electoral, se
diga que con ello se contraría la garantía constitucional que preserva la libertad de los hombres,
lo cual es un contrasentido jurídico. Por otra parte, pueden haber muchas formas para
obstaculizar el proceso electoral y la ley no debe ser casuísta y determinar todos los medio y
circunstancias que pudieran emplearse para ello, pues basta, para llenar el objeto requerido, de
garantizar el proceso del sufragio, en agruparlos en una figura jurídica que comprenda cualquier
caso. Existen en el Código Penal situaciones semejantes tales como el del Art. 501 y no por ello
se llaman de atipicidad, que no es jurídico, pues lo que se sanciona es el fraude o perjuicio a otro
por medio de cualquier engaño, así como en el caso sub-júdice, la sanción es por obstaculizar el
proceso electoral en cualquier forma. ---QUINTO. - Se impugna también como inconstitucional
el Art. 187 de la Ley Electoral que dice: "Para los comicios del año de 1960, se elegirá igual
número de Diputados a la Asamblea Legislativa y Regidores a los Concejos Municipales que los
electos el año de 1958". - La razón que expresan los recurrentes, es que viola el principio
constitucional establecido en el Art. 31 de la Constitución Política, el cual expresa que "la base
del sistema electoral es la población", ratificado aparentemente agregan, por el Art. 13 de la Ley
Electoral, que manifiesta que "para la determinación del número de Diputados y Regidores se
tomará por base el último Censo Oficial de la República, efectuado con anterioridad al año de las
elecciones". --- Esta impugnación no tiene ningún fundamento ya que el último Censo Oficial de
la población se practicó en mil novecientos cincuenta y con base en él se practicaron las
elecciones de mil novecientos cincuentiocho, - por consiguiente los Arts. citados de la Ley
Electoral, no hacen más que cumplir lo prescrito en el Art. 31 de la Constitución Política. ---SEXTO. - Igualmente se impugna como inconstitucional el Art. 148 de la Ley Electoral, que dice
así: "La admisión de un ciudadano a votar en una Junta Receptora que no sea de la jurisdicción
que lo corresponde, según la Cédula de Identidad Personal que presente, en las elecciones a
Diputados y miembros concejiles, no producirá nulidad, sino que hará incurrir a los miembros de
la Junta Receptora, en una multa de cien colones a cada uno, por cada vez que incurran en la
falta". Este Artículo, expresan los recurrentes, está en relación con el inciso último del Art. 115
de la misma ley, disposición ésta que tiende a garantizar la pureza del sufragio al prescribir:
"Cuando se trate de elecciones para Diputados y para miembros las Municipalidades, sólo podrá
emitir su voto en las Juntas Receptoras correspondientes a la circunscripción municipal en donde
haya sido extendida su respectiva Cédula de Identidad Personal, o anotado el cambio de su
domicilio en forma legal". --- Luego suponen los recurrentes de las Juntas, "tradicionalmente
constituidas sólo por miembros del Partido Oficial, lo cual la presente Ley no ha tratado de
obstaculizar, admitirán los votos sólo de sus correligionarios. La multa, en el caso de que se
hiciera efectiva, ninguna trascendencia tendría en tan delicada cuestión en donde los votos
admitidos o rechazados arbitrariamente pueden resolver los resultados de una elección". Por ello
manifiestan además, se vulnera el principio constitucional de la igualdad de los hombres ante la
ley y de la soberanía del pueblo. --- Sin entrar en el terreno de la especulación y de las
suposiciones que no tendrían base jurídica en el recurso de inconstitucionalidad como hemos
visto, el Art. 148 de la Ley sanciona con multa a los miembros de la Junta Receptora que
permiten el ejercicio del sufragio en jurisdicción que no le corresponde al votante; no podría
sancionar con la nulidad del voto porque esta pena limitaría el derecho de votar y por otra parte,
tampoco se puede sostener que tal disposición puede dar lugar a fraudes en el sufragio porque
precisamente el Art. 115 de la ley permite a los representantes de los partidos contendientes
revisar la Cédula de Identidad Personal del ciudadano que se presenta a votar con el objeto de
cerciorarse de la identidad del votante y de que el espacio de la misma destinado a comprobar el
ejercicio del sufragio, se encuentre libre. No hay pues ninguna violación a los principios
constitucionales enunciados. ---SEPTIMO. - Se impugnan los Arts. 48, 49 y 50, porque se
expresa que contraría los preceptos constitucionales contenidos en el Art. 158 de la Constitución,
a saber: "Toda persona puede libremente expresar y difundir sus pensamientos siempre que no
lesione la moral ni la vida privada de las personas", dejando en manos del Gobierno la
suspensión - se dice - por medio de calificaciones arbitrarias y políticas circunstanciales, la
supervivencia de un Partido. --- Nuevamente el fundamento es un supuesto que se coloca en el
terreno de la arbitrariedad; se supone que el Consejo Central de Elecciones hace una calificación
arbitraria y política para suprimir un partido. No es propio del recurso de inconstitucionalidad
apreciar las arbitrariedades de los funcionarios administrativos o judiciales. La ley establece los
medios y formas para revocar las decisiones y corregir los abusos del funcionario. Pero no vamos
a deducir que la arbitrariedad es un vicio de inconstitucionalidad. Sería un grave e inexcusable
error. No obstante, se debe observar que el Art. 48 de la Ley Electoral prescribe que la
propaganda electoral es libre y podrá hacerse por todos los medios lícitos de difusión de acuerdo
con las reglamentaciones vigentes, y el Art. 49 indica que la propaganda electoral debe
mantenerse dentro de los límites que señalan las leyes, la moral y las buenas costumbres. Estas
normas legales están acordes con el principio constitucional que determina un límite a la
expresión y fusión del pensamiento, límite que es la moral y la vida privada de las personas.
Aceptado el criterio que la difusión del pensamiento no puede ejercerse en forma irrestricta, es
natural y lógico que solo el Consejo Central de Elecciones, Organismo regulador de las
actividades electorales, el encargado de velar porque la propaganda electoral se mantenga dentro
de los límites ordenado por la Constitución. ---OCTAVO. - Se expone también que en
contravención al Art. 160 de la Constitución que prescribe que "los habitantes de El Salvador
tiene derecho a asociarse y reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito", los
Arts. 55, 56 y 57 de la Ley Electoral requieren, que para celebrar reuniones o manifestaciones en
lugares públicos con fines de propaganda electoral, "la autorización" previa de los Gobernadores
Políticos en las cabeceras departamentales o de los Alcaldes Municipales en las demás
poblaciones. Y además, en la capital de la República que dicho permiso sea presentado a la
Dirección General de Policía con el pretexto de ser razonado y regular el tránsito. --- Es
comprensible que habiendo en el país distintos partidos deben tomarse medidas preventivas y
vigilar que las actividades de estos partidos, no sean recíprocamente perturbadas en ocasión de
reuniones o manifestaciones en lugar públicos, pues de lo contrario, de no haber una autoridad
que regule estas actividades puede darse con frecuencia la ocasión de diversas manifestaciones o
reuniones de distintos partidos políticos en un mismo lugar público y a la misma hora, lo que se
prestaría a desórdenes públicos donde peligraría la vida y la propiedad privada. Por lo tanto, las
disposiciones a que me refiero, son constitucionales, porque garantizan el ejercicio de la libertad
de asociación y reunión prescrita por la Constitución. --- NOVENO. - No podría sostenerse con
seriedad que la carencia de principio legal alguno preestablecido para la calificación de doctrinas
comunistas o anárquicas o de cualquier otra ideología que tienda a destruir o alterar la estructura
democrática del Gobierno, convierta a los Arts. 20 y 23 en inconstitucionales. --- Para que una
ley sea inconstitucional, es preciso que viole claramente una garantía establecida por la
constitución. Los recurrentes no dicen cuál es la garantía violada por este precepto legal y creo,
además que no podría citar ninguna. - DECIMA. - Se impugna asimismo el Art. 186 de la Ley
Electoral porque reconoce la existencia legal de los Partidos Políticos Permanentes inscritos
conforme a la Ley anterior ya que participaron en las elecciones de los años de mil novecientos
cincuenta y seis y mil novecientos cincuenta y ocho. Contra esta medida de orden público, contra
la cual no puede sustentarse la doctrina de los derechos adquiridos, no se vulnera ningún
principio constitucional, ya que en esta materia, como unánimemente lo aceptan los expositores
del derecho, el interés público priva sobre el interés particular. ---- En consecuencia, la demanda
interpuesta no sólo carece de los requisitos necesarios e indispensables de todo recurso
inconstitucional, sino que fundamentalmente está en divergencia con la naturaleza propia del
recurso, que debe basarse en la contraposición clara, manifiesta y evidente de la ley secundaria
con la Constitución Política y no en presupuestos que tienen por base imaginativas
arbitrariedades o supuestas violaciones de otras normas legales; por consiguiente, a Vos con el
mayor respeto PIDO declaréis sin lugar la inconstitucionalidad solicitada.-""
IV. --- Antes de entrar en materia, para resolver el presente recurso de inconstitucionalidad, es
conveniente determinar con la mayor exactitud posible su naturaleza y sus alcances dentro de la
esfera de lo jurídico - constitucional.
El Art. 96 de la Constitución estatuye que "La Corte Suprema de Justicia será el único Tribunal
competente para declarar la inconstitucionalidad de las leyes, decreto y reglamentos en su forma
y contenido, de un modo general y obligatorio y podrá hacerlo a petición de cualquier
ciudadano". - Así, la Constitución impone a este Tribunal la responsabilidad de mantener
incólume el régimen constitucional de la República.
El ordinal b-) del Art. 3o. de la Ley Orgánica del Ministerio Público impone a la Fiscalía General
de la República la obligación de "pedir a la Corte Suprema de Justicia conforme el Art. 96 de la
Constitución, la declaratoria de inconstitucionalidad de las leyes, decreto y reglamentos que
tengan ese vicio; e intervenir en esos mismos juicios constitucionales cuando fueren promovidos
por los ciudadanos, previa audiencia o traslado que se le dará, desarrollando así, en lo
concerniente a la vigencia y efectividad de la Constitución el ordinal 1o. del Art. 99 del Código
Político.
El Art. 96 de la Constitución establece la acción cívica de inconstitucionalidad de las leyes,
decretos y reglamentos al otorgar esa facultad jurídica a los ciudadanos; y al desarrollar ese
principio, la Ley de Procedimientos Constitucionales prescribe en el Art. 2 que declare la
inconstitucionalidad de las leyes, decretos y reglamentos, en su forma y contenido, de un modo
general y obligatorio". El Art. 6 de la misma Ley establece las condiciones o requisitos de la
demanda de inconstitucionalidad, y en el ordinal 2-) del mismo Artículo determina que debe
expresarse "la ley, el decreto o reglamento que se estimen inconstitucional, citando el número y
fecha del Diario Oficial en que se hubiere publicado o acompañando el ejemplar de otro
periódico si no se hubiese usado aquél para su publicación". El ordinal 3-) manda que se
expresen los motivos en que se haga descansar la inconstitucionalidad, con citación de los Arts.
pertinentes de la Constitución, y el ordinal 4-) ordena que se concrete la petición de la
declaratoria de inconstitucionalidad de la ley, decreto o reglamento. - El Art. 10 de la misma ley
establece que la sentencia definitiva - en los procesos de inconstitucionalidad - no admitirá
ningún recurso y será obligatoria de un modo general, para los órganos del Estado, para sus
funcionarios y autoridades y para toda persona natural o jurídica; y, si en la sentencia se declara
que en la ley, decreto o jurídica; y, si en la sentencia se declara que en la ley, decreto o
reglamento no existe la inconstitucionalidad alegada, ningún Juez o funcionario podrá negarse a
acatarlos, so pretexto de las facultades que conceden los Arts. 95 y 211 de la Constitución
Política.
El Art. 96 se relaciona directamente con el Art. 221 de la Constitución, el cual prescribe que "Los
principios, derechos y obligaciones establecidos por esta Constitución no pueden ser alterados
por las leyes que regulen su ejercicio" y que "La Constitución prevalecerá sobre todas las leyes y
reglamentos".
De las disposiciones constitucionales y de las leyes secundarias citadas se desprende la
naturaleza y los alcances de los recursos de inconstitucionalidad.
Esencialmente es un medio legal de control de la constitucionalidad a cargo de la Corta Suprema
de Justicia, referido a las leyes decretos y reglamentos vigentes, que se encuentren en oposición a
los principios, derechos y obligaciones establecidos por la Constitución. Comprende las
disposiciones generales y abstractas, violatorias de los principios constitucionales, en
contraposición al juicio de amparo que es un medio de control de la constitucionalidad para las
violaciones concretas de los derechos que otorga la Constitución a todas las personas en El
Salvador; y por eso mismo, por referirse a situaciones jurídicas generales, abstractas e
indeterminadas, es que sus efectos son puramente derogatorios de las leyes, decretos y
reglamentos que se declaren inconstitucionales, sin que trascienda a las situaciones jurídicas
concretas que se hayan producido al amparo de las leyes, decreto y reglamentos antes de que se
declare la inconstitucionalidad de los mismos.
La acción de inconstitucionalidad es obligatoria para el Ministerio Público, y optativa para los
ciudadanos. Para el Ministerio Público es un deber jurídico que le impone su propia ley orgánica
y la Constitución Política, y para el ciudadano es una facultad jurídica, que puede ejercitar en las
condiciones que la Constitución y la ley secundaria establecen.
Para la procedencia de la acción de inconstitucionalidad, ya sea en cumplimiento de un deber
jurídico, como ocurre con el Ministerio Público, o en el ejercicio de un derecho cívico, como
ocurre con los ciudadanos, se precisan los requisitos siguientes: a-) que la ley, decreto o
reglamento cuya declaratoria de inconstitucionalidad se pide, esté vigente tanto en el momento en
que se interpone la demanda de inconstitucionalidad estén en oposición a los principios, derechos
y obligaciones que consagra, reconoce u otorga la Constitución.
La declaratoria de inconstitucionalidad puede referirse a la forma o al contenido o a los dos
aspectos (forma y contenido) de la ley, decreto o reglamento afectados por la demanda de
inconstitucionalidad.
V. -Los demandantes al expresar que en conformidad a los preceptos constitucionales que
establece el sistema de organización de Estado, El Salvador asienta su estructura en la soberanía
del pueblo del cual emana todo poder, teniendo el Estado - entre sus obligaciones primordiales asegurar a los habitantes de la República el goce de la libertad individual y política para los
ciudadanos, quienes deben elegir con libertad al Presidente de la República, a los Diputados de la
Asamblea Legislativa y a los miembros de los Concejos Municipales, para cuyos fines se
reconocen además el derecho para constituir partidos políticos o ingresar a los ya constituidos y
optar a cargos públicos según sus capacidades, citando los Arts. 1, 2, 3, 6, 23 y 30 de la
Constitución; que asimismo, al establecer la Constitución sistema democrático de gobierno,
dedica todo un título él X - al "Régimen de Derechos Individuales", reconoce la igualdad de
todos los hombres ante la ley, el derecho de expresar y difundir sus pensamientos, de asociarse y
reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito y demás que constituyen el
reconocimiento de la dignidad humana, citando los Arts. 150, 156, 160, 170 y 172 de la
Constitución, y que, con el objeto de que los principios, derechos y obligaciones contenidos en la
Constitución no puedan ser alterados por leyes - a pretexto de regular su ejercicio, Art. 221
Const. - reconoce a todo ciudadano en su Art. 96 el derecho de dirigirse a este Tribunal para que
declare la inconstitucionalidad de tales leyes, cuando dicha inconstitucionalidad exista, no sólo
en su forma, sino también en contenido, "vale decir en su espíritu e intención manifiesta"; que tal
es el caso del decreto legislativo No. 2972, (LEY ELECTORAL) de fecha 27 de noviembre de
1.959, sancionado por el Poder Ejecutivo en la misma fecha y publicado en el Diario Oficial No.
185 de fecha 2 de diciembre del año indicado, ley que, aseguran, "como un todo unitario y
orgánico, viola los principios constitucionales citados, base de nuestro sistema democrático,
republicano y representativo de gobierno". A continuación expresan que "en efecto
habilidosamente preparada tal ley, se advierte su propósito fundamental: poner toda clase de
obstáculos al derecho ciudadano para organizarse en partidos políticos; para decidir libremente el
pueblo su propio destino y continuar dando sólo al partido oficial las máximas garantías legales
para que se perpetúe en el poder, partido al cual pertenece, no sólo el Presidente de la República,
sino la totalidad de los Diputados de la Asamblea Nacional". Luego (a guisa de ejemplo) citan
diez casos en que estiman que existe inconstitucionalidad de la ley afectada por la demanda,
casos que en el curso de este fallo se analizarán en el mismo orden en que los proponen los
recurrentes, y por último, expresan que "por lo expuesto, de manera respetuosa solicitamos
declarar inconstitucionalidad no sólo los Arts. citados sino la ley entera, que forma un todo
unitario que coadyuva en todas - sus disposiciones a no entregar la soberanía al pueblo".En razón de la forma en que se proponen los puntos en que se concreta esta querella, se analizará
en primer lugar lo relativo a la inconstitucionalidad de toda la ley electoral contenida en el
Decreto No. 2972 de fecha 27 de noviembre de 1.959, publicado en el Diario Oficial de fecha 2
de diciembre del mismo año.PETICIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD DE TODA LA LEY
VI. - Aunque los peticionarios se refieren al principio de su exposición a una petición general de
inconstitucionalidad de la Ley en su totalidad, por suponer en toda ella, como propósito de sus
autores, el deseo de favorecer a un partido determinado, en perjuicio de los intereses de las otras
agrupaciones políticas y del pueblo en general, y suponer asimismo que la Ley será aplicada con
arbitrariedad por los organismos del Estado a quienes corresponden esa atribución, siempre con
la intención de favorecer intereses partidaristas determinados, en contra del interés general y de
los otros grupos políticos; por razones de lógica y técnica judicial es conveniente tratar primero
los puntos específicos de contravención a determinados preceptos constitucionales por
determinados por preceptos de la ley secundaria tachados de inconstitucionalidad por los actores.
Esto es así, en primer lugar, porque esa pretendida mala intención no se descubre en el estudio
genérico de toda la Ley Electoral, estudio que ha hecho esta Corte con oportunidad de rendir el
informe que le fue solicitado antes de la discusión del proyecto respectivo en la Asamblea
Legislativa, y en esta ocasión para emitir esta sentencia, descubriéndose, al contrario, en un
análisis objetivo e imparcial de dicha ley, el propósito de una reglamentación que asegure el
ejercicio de la función del sufragio, con las máximas garantías de libertad y pureza; y en segundo
lugar, porque los casos de arbitrariedad en la aplicación de las leyes, ya sea quebrantando las
normas secundarias o los preceptos constitucionales, son objeto de otra clase de acciones y
recursos al producirse los actos violatorios que los demandantes suponen van a ocurrir.
En virtud de lo anterior se pasará a analizar los aspectos concretos de inconstitucionalidad antes
referidos, así:
1o. - Inconstitucionalidad del Art. 140 No. 1 en relación con el Art. 68 de la Ley Electoral y el
Art. 1o. de la Constitución Política;
2o. - Inconstitucionalidad del Art. 161 de la Ley en relación con el Art. 23 de la Constitución;
3o. - Inconstitucionalidad del Art. 67 de la Ley en relación con el Art. 103 Inc. 2o. y 23 de la
Constitución;
4o. - Inconstitucionalidad del No. 40 del Art. 149 de la Ley en relación con el Art. 156 citado por
los recurrentes o el Art. 169 de la Constitución;
5o. - Inconstitucionalidad del Art. 187 de la Ley en relación con el Art. 13 de la misma y el Art.
31 de la Constitución;
6o. - Inconstitucionalidad del Art. 148 de la Ley en relación con el inciso último del Art. 115 de
la misma y el Art. 28 o el 150 de la Constitución;
7o. - Inconstitucionalidad de los Arts. 48, 49 y 50 de la Ley en relación con los Arts. 158, 33 y 34
de la Constitución;
8o. - Inconstitucionalidad de los Arts. 55, 56 y 57 de la Ley en relación con el Art. 160 de la
Constitución;
9o. - Inconstitucionalidad del Art. 20 Inc. 2o. y Art. 23 Inc. 3o. de la Ley, calificados de
totalitarios por los recurrentes;
10o. - Inconstitucionalidad del Art. 186 de la Ley en relación con los Arts. 23 y 172 de la
Constitución.
PRIMER PUNTO: Dicen los recurrentes que "al tratarse la inscripción de candidatos, el Art. 68
dice en lo pertinente: "Será denegada la solicitud de inscripción en los siguientes: 2º-) Cuando los
candidatos no reúnan los requisitos legales". Una candidatura pues, no es inscrita sino hasta que
el Consejo Central de Elecciones, después de haber calificado la documentación presentada por
el solicitante y comprobado en fin que reúne todos los requisitos legales. Sin embargo, el
Gobierno prácticamente se reserva en dicha ley "el derecho" de declarar nula su elección, de
conformidad al inconstitucionalidad Art. 140 No. 1o. de la misma ley que reza: "Art. 140.Cualquier clase de elección se declarará nula absolutamente en los siguientes casos: "1o.- Si el
candidato o candidatos inscritos no reúnen las condiciones legales". Así, con este procedimiento,
se usurpa la soberanía del pueblo".Aunque los peticionarios no se refieren específicamente a una determinado precepto
constitucional, parecen referirse al Art. 1o. de la Constitución, que literalmente expresa: "El
Salvador es un Estado soberano. La soberanía reside en el pueblo y está limitada a lo honesto,
justo y conveniente a la sociedad".Estiman los recurrentes que el No. 1 del Art. 150 de la Ley, al establecer que cualquier clase de
elección se declarará nula absolutamente si el candidato o candidatos inscritos no reúnen las
condiciones legales, constituye una usurpación a la soberanía del pueblo, porque ya el Art. 68
había prescrito la denegatoria de una solicitud de inscripción de candidatos cuando dichos
candidatos no reúnen los requisitos legales.
Obviamente no es así. Por soberanía se entiende la cualidad del poder que prima sobre todas las
voluntades sin que admita ningún otro poder superior al mismo. Poder soberano es el que se
impone a todo otro poder. El Art. 1o. de la Constitución establece que El Salvador es un Estado
soberano y que la soberanía reside en el pueblo, con las limitaciones culturales de lo justo, lo
honesto y lo conveniente a la sociedad.El poder soberano reside en el pueblo, pero se manifiesta en dos momentos distintos; primero,
cuando una colectividad humana se propone organizarse en Estado, o cuando quiere modificar en
su totalidad el orden jurídico constituido, ya sea en forma directa o por medio de representantes,
hace uso del poder constituyente y se organiza en Estado, estableciendo su naturaleza, su
organización y determinando las normas fundamentales de su estructura político - jurídica y los
derechos fundamentales que tal Estado reconoce en los individuos que integran la colectividad
así organizada. - Segundo, organizado el Estado, la soberanía se manifiesta por las decisiones de
poder o autoridad que realizan los llamados poderes constituidos. En estas circunstancias la
soberanía, aunque reside en el pueblo, se manifiesta por los órganos respectivos. Así, el cuerpo
electoral expresa la voluntad soberana del pueblo mediante el voto, eligiendo a los titulares de los
órganos elegibles por sufragio directo. Y para que ello se produzca en la forma debida, la
Constitución preceptua quiénes son ciudadanos, establece los organismos encargados de la
función electoral, da las normas fundamentales relativas al sufragio activo y pasivo y todo ello se
reglamenta por una ley secundaria que hace posible el ejercicio del sufragio, regulando los
diferentes momentos del proceso electoral: los anteriores al voto, los concomitantes y los
posteriores a la votación. Es por ello que la ley secundaria, tachada de inconstitucionalidad por
los recurrentes, determina la facultad de los organismos respectivos para denegar la solicitud de
inscripción de candidatos que no reúnan los requisitos de ley y la facultad de declarar nula una
elección si el candidato o candidatos inscritos no reúnen los requisitos legales determinados por
el Art. 140 de la misma ley. Tal cosa no constituye negación y mucho menos usurpación de la
soberanía del pueblo simplemente constituye reglamentación relativa a los distintos momentos
del proceso electoral. En otras palabras, no se opone, sino reglamenta, el ejercicio de la soberanía
popular en lo relativo al sufragio, garantizando, en lo que éstos reúnan los requisitos establecidos
por la Constitución o la ley que respecta a los candidatos a puestos públicos, secundaria en sus
respectivos casos, antes de la votación, cuando se inscriben los candidatos, o después de la
votación, si se ha elegido a personas que no reunían tales requisitos, sea porque la falta de alguno
o algunos no se calificó oportunamente o porque sobrevino a la elección.
SEGUNDO PUNTO: Sostienen los actores que la exigencia contenida en el Art. 61, acerca de
que toda solicitud de inscripción a los cargos Presidente y Vice-Presidente de la República debe
ser presentada personalmente por los interesados, lleva la intención de privar a los ciudadanos de
su derecho constitucional para optar a cargos públicos, suponiendo que al Gobierno le bastará en
cualquier momento extrañar del país a un candidato para impedirle presentar la solicitud de
inscripción; y que lo mismo ocurrirá en caso de enfermarse el candidato, impidiéndole su
presencia física en el recinto donde se hacen tales presentaciones, contraviniéndose así, aunque
no lo citan, el precepto contenido en el Inc. 2o. del Art. 23 de la Constitución. Para estas
suposiciones parten de la premisa de que la exigencia de presentación personal de la solicitud
significa en todo caso la exigencia de la presencia física del candidato para hacer su solicitud.
Indudablemente la disposición del precepto legal tachado de inconstitucionalidad, relativa a la
presentación personal de las solicitudes de inscripción para optar a cargos de elección popular, no
implica la presencia física de la persona en el respectivo recinto, ya que tal presencia física de la
persona en el respectivo recinto, ya que tal presentación puede hacerse, de conformidad con la
ley de la materia, mediante solicitud escrita con firma autenticada, en una correcta interpretación
de la ley. - Es decir, lo que la ley exige es la evidencia de que el candidato se responsabiliza
como tal.
Resulta entonces de claridad meridiana la inexistencia de la inconstitucionalidad pretendida.
Si en el futuro, al aplicarse el precepto se produjeran violaciones concretas a los derechos que la
disposición constitucional conoce a los ciudadanos, habría lugar a las acciones correspondientes
según el orden jurídico vigente.TERCER PUNTO: Expresan los demandantes que "la Constitución Política de manera expresa
señala los requisitos para ser Presidente o Vice-Presidente de la República y Diputados, pero en
el Art. 103, Inc. 2o. al referirse a los miembros de los Concejos Municipales manifiesta que "sus
cualidades serán determinadas por la ley" y que "esta oportunidad la ha aprovechado para
reservarse las Alcaldías" y en el Art. 67 de la citada Ley Electoral, se expresa que "no podrán
inscribirse como candidatos para cargos concejiles: los que padezcan de enfermedades
contagiosas". Enfermedad contagiosa es la gripe. De tal gravedad que ha sido capaz de vulnerar
el derecho constitucional que tiene todo ciudadano para optar a cargos públicos". En tal forma
suponen que al establecer ese requisito para cargos concejiles se viola el Inc. 2o. del Art. 23 de la
Constitución.Si el Inc. 2o. del Art. 103 de la Constitución faculta al legislador ordinario para determinar los
requisitos que deben llenar los miembros de los Concejos Municipales, es obvio que al prescribir
que no podrán inscribirse como candidatos para tales cargos a los que padezcan de enfermedades
contagiosas, no ha hecho otra cosa sino hacer uso de la facultad que le concede el precepto
constitucional citado, y que la disposición contenida en el Art. 67 de la Ley Electoral, relativa a
los que padezcan enfermedades contagiosas, no es inconstitucionalidad.Por otra parte, las leyes deben ser interpretadas en forma racional, de manera que al interpretarse
esa disposición de la ley secundaria no deberá llegarse nunca a los extremos de que una simple
enfermedad pasajera concrete el supuesto normativo contenido en ese precepto legal.Naturalmente, los ciudadanos a quienes en el futuro se pretenda aplicar esa disposición, con
vulneración de los derechos que le otorga el Inc. 2o. del Art. 23 de la Constitución Política,
tendrán la facultad de ejercitar las acciones respectivas en defensa de sus derechos.
CUARTO PUNTO.- Afirman los impetrantes que el número 4o. del Art. 149 de la Ley establece
un medio antijurídico contra aquellos que el Gobierno quiera arbitrariamente reprimir durante el
proceso electoral al prescribir que "serán sancionados con la pena de uno a tres años de prisión
mayor: 4º-) Los que obstaculizaren EN CUALQUIER FORMA el proceso electoral" y señalan
que se trata de un curioso caso de atipicidad penal, propio de un estado totalitario, que contraría
en su esencia la garantía constitucional que preserva la libertad de los hombres.Aunque concretamente no señalan el precepto constitucional que consideran quebrantado con la
disposición legal relacionada, parecen referirse a los Arts. 156 y 169 de la Constitución. El Art.
156 establece el principio de que "la ley no puede autorizar ningún acto o contrato que implique
la pérdida o el irreparable sacrificio de la libertad o dignidad del hombre". Y el Art. 169 establece
que "Nadie puede ser juzgado sino conforme a las leyes promulgadas con anterioridad al hecho
de que se trate, y por los tribunales que previamente haya establecido la ley".La disposición de la Ley Electoral que los recurrentes estiman viciada de inconstitucionalidad,
determina un tipo especial de delito contra el sufragio, que se caracteriza precisamente por
obstaculizarse en alguna forma el proceso electoral. Aunque este tipo de delito es complejo,
como lo son muchos otros de los contenidos en el Código Penal, no puede técnicamente
sostenerse que sea un caso de atipicidad, pues una cosa es que no se llegue al casuismo para
describir una a una las varias formas de conductas mediante las cuales se puede obstaculizar el
proceso electoral, lo que en una buena técnica legislativa no es aconsejable, y otra muy distinta es
el sostener erróneamente que la disposición legal en estudio no se refiere a conductas concretas
que perfectamente pueden adecuarse al núcleo del tipo que se designa con el verbo:
"obstaculizar". Por otra parte, la ley penal sanciona y tiene como coautor al que induce
directamente a otro a cometer un delito, sin pormenorizar cuales sean las formas de inducción, y
sanciona también el impedir la celebración de las elecciones para Presidente de la República o
Diputados en todo el Estado, impedir la promulgación o la ejecución de las leyes,... etc., (Arts.
126 No. 7o. y 133 No. 1o. Pn.) como también tipifica otra serie de delitos en las defraudaciones,
los daños, las maquinaciones para alterar el precio de las cosas, los estragos....etc., sin describir
formas de conductas determinadas, y no por ello puede sostenerse que tales disposiciones legales
adolezcan del vicio de la inconstitucionalidad, suponiendo erróneamente que les falte tipicidad.
Por consiguiente, al establecerse la referida sanción penal por esta clase especial de delitos contra
el sufragio, no se han violado los preceptos constitucionales transcritos, ni ningún otro de la
Constitución Política.
No debe olvidarse que el Art. 157 de la Ley Electoral establece que "de las infracciones de que
trata los Arts. anteriores conocerán las autoridades del fuero común y se procederá de oficio".
Tales Arts. son los comprendidos del 149 al 156, inclusive.
QUINTO PUNTO: Expresan los actores que "El Art. 31 de la Constitución Política establece que
"la base del sistema electoral es la población", ratificado por el Art. 13 de la Ley Electoral, que
dice: "Para la determinación del número de diputados y regidores se tomará por base el último
censo oficial de la República, efectuando con anterioridad al año de las elecciones". Dijimos
"aparentemente" porque el Art. 187 de dicha ley, comprendiendo bajo el rubro "ARTICULOS
TRANSITORIOS", viola aquel principio constitucional y hace nugatorio el citado Art. 13 de la
Ley Electoral, al prescribir que "Para los comicios del año de 1.960, se elegirá igual número de
diputados a la Asamblea Legislativa y regidores a los Concejos Municipales que los efectos el
año de 1.958".
Con la simple lectura del párrafo anterior se advierte que en la disposición transitoria, tachada de
inconstitucionalidad por los recurrentes, no ha habido tal inconstitucionalidad, por la sencilla
razón de que la base necesaria para toda estimación relativa a la población es el censo respectivo.
El último censo verificado en la República es el de 1.950, que sirvió de base para determinar el
número de Diputados a la Asamblea Legislativa y de miembros a los Concejos Municipales, en el
año de 1.958, y como hasta la fecha no se ha efectuado otro censo de población, es obvio que
para las elecciones de 1.960 se eligiera el mismo número de diputados y de concejales que se
eligieron en las elecciones de 1.958.No está demás observar que la inconstitucionalidad solicitada en lo que se refiere a este punto ha
carecido de objeto al momento de dictarse esta sentencia, porque dicha disposición perdió su
vigencia cuando se celebraron las elecciones antes referidas, y es requisitos indispensables para
que proceda una declaratoria de inconstitucionalidad la vigencia de la ley respectiva en el
momento de dictarse el fallo de inconstitucionalidad, cuyos efectos únicamente se producen hacia
el futuro, como se ha expresado antes en este mismo fallo.SEXTO PUNTO: Dicen los demandantes "Pareciera maniobra se ha hecho mediante el Art. 148
en relación con el Art. 155 Inc. último, disposición ésta que tiende a garantizar la pureza del
sufragio al prescribir: "Cuando se trate de elecciones para diputados y para miembros de las
municipales, sólo podrá emitir su voto en la junta receptora correspondiente a la circunscripción
municipal en donde haya sido extendida su respectiva cédula de identidad personal, o anotado el
cambio de su domicilio en forma legal". -Pero, después, mediante el Art. 148 se declara que la
infracción a aquella disposición no producirá nulidad de los votos, dejando prácticamente al
arbitrio de la junta receptora - último engranaje de la maquinaria electoral - admitir que los
ciudadanos ejerzan el sufragio fuera de su circunscripción respectiva, incurriendo sólo los
miembros de la junta en una multa por cada infracción. Huelga decir que las juntas,
tradicionalmente constituidas sólo por miembros del partido oficial, contra lo cual la presente ley
no ha tratado de obstaculizar, admitirán los votos solo de sus correligionarios. - La multa - aún en
el caso de que se hiciera efectiva - ninguna trascendencia tendría en tan delicada cuestión, en
donde los votos admitidos o los rechazados arbitrariamente pueden resolver los resultados de una
elección. En tal forma se vulnera el principio constitucional de la igualdad de los hombres ante la
ley y de la soberanía del pueblo".Aunque no los citan, los recurrentes se refieren al Art. 1o. y al Art. 150 de la Constitución. El
primero de tales preceptos consagra el principio de la soberanía del Estado salvadoreño y de que
dicha soberanía reside en el pueblo, con las limitaciones culturales antes expresadas. - El segundo
establece que "todos los hombres son iguales ante la ley. Para el goce de los derechos civiles no
se podrán establecer restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad, raza, sexo o
religión".Resulta clara la inexistencia de la inconstitucionalidad que suponen los demandantes. Si para el
caso de que una junta receptora admita el voto de un ciudadano que pertenezca a una
circunscripción distinta a la que aparece en su cédula, sanciona con multa a los miembros de la
junta receptora y no anula el voto, esa prescripción se basa indiscutiblemente en el Art. 28 de la
Constitución el cual establece que "el voto será directo, igualitario y secreto". - Siendo secreto el
voto sería imposible saber por quien ha votado el ciudadano que lo hizo en una circunscripción
distinta a la que le correspondía por la ley, y como consecuencia de ello habría resultado siempre
imposible sancionar la contravención referida con la nulidad del voto. Por ello, actuando dentro
de lo razonable la infracción indicada se sanciona con multa para los miembros de la Junta
Receptora.SEPTIMO PUNTO: Manifiestan los demandantes que "El Art. 48 de la Ley que impugnamos
declare que "la propaganda electoral es libre y podrá hacerse por todos los medios lícitos de
difusión, de acuerdo con las reglamentaciones vigentes". Pero esa libertad es teórica ya que
mediante los Arts. 49 y 50 se pone en manos del Consejo Central de Elecciones el absoluto
control de dicha propaganda, la cual, caso no convenir al Gobierno por su eficacia y aunque
permanezca ajena a toda doctrina anarquice o extremista, dicho Consejo tiene "el derecho" de
declarar en suspenso las actividades de un Partido. - Estas disposiciones, de puro corte totalitario,
contrarían los preceptos constitucionales contenidos en el Art. 158 de la Carta Magna, dejando
así en manos del Gobierno la suspensión, por medio de calificaciones arbitrarias y políticas
circunstanciales, la supervivencia de un partido".
Los Arts. de la Ley impugnados rezan textualmente:
"Art. 48.- La propaganda electoral es libre y podrá hacerse por todos los medios lícitos de
difusión, de acuerdo con las reglamentaciones vigentes. Será permitida sólo cuatro meses antes
de las fechas de las elecciones para Presidente y Vice-Presidente de la República y dos meses
antes de las fechas de elecciones para Diputados. La propaganda para elección de miembros de
las Municipalidades podrá hacerse a favor de los candidatos inscritos, un mes antes de la fecha de
dicha elección".
"Art. 49.- La propaganda electoral debe mantenerse dentro de los límites que señalan las leyes, la
moral y las buenas costumbres.-Las Directivas Centrales de los Partidos Políticos tendrá a su
cargo y responsabilidad la dirección general de la propaganda de su partido y se harán acreedores
a las sanciones establecidas por esta Ley, cuando la propaganda del partido no se mantenga en la
forma que indica el inciso anterior. --- Cuando una Directiva sancionada por incumplimiento de
este Art. no sea sustituida por una nueva Directiva en la cual no figuren los miembros
sancionados, la sanción se hará extensiva al partido político, el que quedará en suspenso en sus
actividades mientras tanto no efectúe la reposición".
"Art. 50.- Cuando la propaganda de un partido contravenga los preceptos de esta Ley, el Consejo
Central de Elecciones se dirigirá a la Directiva Central de dicho partido, previniéndole que se
abstenga de continuar esa clase de propaganda. --- Si después de hecha la prevención continuase
la propaganda en forma ilegal, el Consejo Central de Elecciones prevendrá al representante
autorizado del partido para que sea cambiada la Junta Directiva en el plazo que se le indique, que
será no mayor de diez días, ni menor de cinco días. --- Transcurrido el plazo fijado sin que se
haya efectuado el cambio, la propaganda continuase en forma ilegal, el Consejo Central tendrá la
facultad para suspender las actividades del partido, mientras no regularice su funcionamiento".
El Art. 158 de la Constitución, que los recurrentes estiman quebrantado con los Arts. 49 y 50 de
la Ley, transcritos, textualmente expresa: "Toda persona puede libremente expresar y difundir sus
pensamientos siempre que no lesione la moral ni la vida privada de las personas. El ejercicio de
este derecho no estará sujeto a previo examen, censura ni caución; pero los que haciendo uso de
él infrinjan las leyes, responderán por el delito que comentan. --- Queda prohibida la propaganda
de doctrinas anárquicas o contrarias a la democracia. --- En ningún caso podrá secuestrarse, como
instrumento de delito, la imprenta, sus accesorios o cualquier otro medio material destinado a la
difusión del pensamiento. --- Los espectáculos públicos podrán ser sometidos a censura conforme
a la ley".
Basta la simple lectura de los preceptos de la Ley Electoral transcritos y del Art. 158 de la
Constitución, también transcrito, para darse cuenta de la inexistencia del vicio de
inconstitucionalidad que los actores suponen en los preceptos citados.La propaganda electoral es libre; pero conforme a lo prescrito por el Art. 158 de la Constitución
esa libertad no es absoluta, ya que tiene por límites el respeto de la moral y de la vida privada de
las personas, así como las normas de las leyes secundarias que regulan el ejercicio de la libertad
de expresión en general.El Art. 48 reconoce el principio de que la propaganda electoral es libre. Los Arts. 48 y 50
contienen normas reglamentarias determinando que la responsabilidad de la propaganda de cada
partido estará a cargo de las directivas centrales de los respectivos partidos, y, en caso de
contravención de la ley, de las normas morales, de las buenas costumbres y del respeto que
merece la vida privada de las personas, establece sanciones, dejando a cargo de los mismos
partidos, regular su propia conducta dentro de los preceptos legales indicados para poder
continuar en sus actividades de propaganda política.
Esto no sólo está en concordancia con las limitaciones que el Art. 158 reconoce en la libertad de
expresión sino que está de acuerdo con las exigencias del Art. 163 de la Constitución, que
prescribe que "Todos los habitantes de El Salvador tienen derecho a ser protegidos en la
conservación y defensa de su vida, HONOR, LIBERTAD, trabajo, propiedad y posesión", y en el
inc. 2o. establece la indemnización -por daños de carácter moral.Tales regulaciones de tipo legal sólo son posibles en los estados que gozan de gobiernos
democráticos, donde todos tienen el derecho de expresar su pensamiento con entera libertad, sin
más limitaciones que las establecidas por la misma Constitución. Los límites al principio de
libertad de expresión, se encuentran implícitos en el concepto de soberanía contenido en el Art.
1o. de la Constitución Política.OCTAVO PUNTO: Afirman los recurrentes que "igual control absoluto, en contravención al Art.
160 de la Constitución que prescribe que "los habitantes de El Salvador tienen derecho a
asociarse y reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito", se encuentran
consignados en los Arts. 55, 56y 57 de la citada Ley Electoral, que requiere, para celebrar
reuniones o manifestaciones en lugares públicos con fines de propaganda electoral "la
autorización" previa de los gobernadores políticos en las cabeceras departamentales o de los
alcaldes municipales en las demás poblaciones. Y además en la capital de la República que dicho
permiso sea presentado a la Dirección General de la Policía Nacional con el pretexto legal de ser
razonado y regular el tránsito. Y si a esto se agrega que dicha ley exige que tal permiso se solicite
por escrito por el representante local del partido por lo menos tres días antes de la fecha en que se
desea verificar la reunión o manifestación, se comprende mejor toda la intención que se ha tenido
de privar al pueblo o a cualquier partido de su libertad para protestar, por ejemplo, en forma
inmediata, contra cualquier maniobra gubernativa".Los Arts. de la Ley Electoral que los actores estiman inconstitucionales por contravenir el Art.
160 de la Constitución, expresan textualmente:
"Art. 55.- Para celebrar reuniones o manifestaciones en lugares públicos con fines de propaganda
electoral, será necesario obtener, previamente, la autorización de los Gobernadores Políticos en
las cabeceras departamentales o de los Alcaldes Municipales, en las demás poblaciones. En la
capital de la República será necesario, además, que el permiso de la Gobernación sea presentado
a la Dirección General de la Policía Nacional para que, razonado que sea, este organismo pueda
tomar las medidas de seguridad y disposiciones necesarias para regular el tránsito en las horas de
la reunión."
"Art. 56.- La solicitud para celebrar tales reuniones, manifestaciones o visitas, se hará por escrito
ante la autoridad correspondiente, por el representante local autorizado del partido político
interesado, por lo menos, tres días antes de la fecha en que se desea verificar, indicando la hora,
días, lugar y duración del acto que se pretende celebrar, y en su caso, el itinerario o recorrido que
va a seguir. --- La autoridad ante quien se presente la solicitud otorgará el permiso sin más
trámite ni diligencia"."Art. 57.- El permiso solicitado podrá ser denegado por la autoridad correspondiente sólo en caso
de que con anterioridad haya sido solicitado uno similar por otro u otros partidos políticos para el
mismo día. --- En tal caso, el permiso denegado se concederá para otro día que se fije de acuerdo
con el partido interesado. --- Con objeto de evitar alteraciones al orden público, se prohíbe
celebrar reuniones dentro de una misma población y en el mismo día a partidos políticos
contrarios".El texto constitucional es el siguiente: "Art. 160. - Los habitantes de El Salvador tienen derecho a
asociarse y reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito. --- Se prohíbe el
establecimiento de congregaciones conventuales y toda especie de instituciones monásticas. ---Asimismo se prohíbe el funcionamiento de organizaciones políticas internacionales o extranjeras,
salvo las que persigan por vías democráticas, la unión centroamericana o la cooperación
continental o universal a base de fraternidad".
Es suficiente la simple lectura del texto constitucional para comprender que el derecho de
asociación y reunión no es absoluto. Como lo explican todos los expositores de Derecho
Administrativo, cuando tratan del orden público y de estos derechos de asociarse y reunirse
pacíficamente, el ejercicio de tales derechos debe estar reglamentado por la ley; pues en todas
partes donde se reconoce al hombre tales facultades jurídicas, se toman las medidas preventivas
necesarias para asegurarse de que no se quebrantará el orden público ni se pondrá en peligro la
vida, la propiedad y los demás derechos de todas las personas.De allí la exigencia de normas reguladoras de tales actividades, pues las reuniones deben tener un
objeto lícito en primer lugar; se exige que los que se reúnen no vayan armados y se les exige
también que no interrumpan el orden público y que respeten los derechos de los otros. Eso en
toda clase de reuniones de las que trata el Inc. 1o. del Art. 160 constitucional. - Ahora, cuando las
reuniones tengan contenido u objeto políticos, es elemental que deben tomarse las mayores
precauciones para la conservación del orden público y para que el ejercicio de tal derecho no
vaya a producir lesión en los derechos fundamentales de los demás. Y mejor se comprenderá la
necesidad de que para tales reuniones de los partidos políticos, o reuniones de contenido político,
se reglamenten en ciudades de tránsito intenso como ocurre con San Salvador y otras ciudades
principales de la República, exigiéndose el permiso previo y escrito con la anticipación del caso,
para que la autoridad, obligada por la ley a proteger y defender los derechos, no sólo de los que
se reúnen con objetivos políticos, sino de los demás; y más clara aparecerá la necesidad de
medidas precautorias cuando existan dos o más partidos políticos que se disputen el triunfo en las
elecciones, ya que la pasión política es de las que más exaltan el ánimo del hombre, y la
presencia de partidos políticos contrarios en el mismo lugar y al mismo tiempo daría margen a
situaciones conflictivas, capaces de lesionar los intereses más relevantes de los habitantes de la
República, como la vida, el honor, la libertad, la propiedad y el bien común del orden público.
Se concluye que no existe el vicio de inconstitucionalidad en las normas transcritas de la Ley
Electoral.NOVENO PUNTO: Expresan los recurrentes: "Los Arts. 20 Inc. 2o. y 3o. fueron considerados
por el foro público que discutió el anteproyecto de esta ley, como inconstitucionales, por cuanto
dejan sin principio legal alguno preestablecido, la calificación de "comunista", "anárquica" o
"tendiente a destruir la estructura democrática del gobierno", al simple arbitrio o interés político
de los mandatarios, quienes en estas tierras de Latino América han sido pródigos en calificar con
tales adjetivos a todo partido o acción popular contrarias a sus intereses. Por eso el foro público
propuesto sustituir el citado Inc. 3o. del Art. 23 en la siguiente forma: "No se inscribirán partidos
políticos en cuya declaración de principios y objetivos, estatutos y programas de acción se
consignen doctrinas anárquicas o contrarias a la democracia; se reputarán como tales todas
aquellas que propugnen la abolición de los principios de gobierno republicano, democrático y
representativo, así como la supresión de los derechos esenciales del individuo y de las
asociaciones reconocidas por la Constitución".El Inc. 2o. del Art. 20 de la Ley Electoral expresa textualmente: "Se prohíbe la constitución de
Partidos Políticos que sustenten doctrinas anárquicas, comunistas o de cualquiera otra ideología,
que tienda a destruir o alterar la estructura democrática del Gobierno de la República, y la de
aquellos cuyas organización tenga por base prejuicios relativos al sexo, raza o religión; así como
los que tengan conexión o reciban ayuda económica o de cualquiera otra índole de personas o
entidades extranjeras, seas éstas o no de carácter político".
El Inc. 3o. del Art. 23 dice en lo literal: "No se inscribirán Partidos Políticos en los cuales figuren
como organizadores y directivos, individuos de ideología o filiación comunista, anárquica o de
cualquiera otra que tienda a destruir o alterar la estructura democrática del Gobierno de la
República".El texto de las disposiciones transcritas está en un todo de acuerdo con lo que establecen las
siguientes disposiciones constitucionales:
CONS.: "Art. 3.- El gobierno es republicano, democrático y representativo".Inc. 2o. del Art. 158: "Queda prohibida la propaganda de doctrinas anárquicas o contrarias a la
democracia".Art. 160 Inc. 3o. "Asimismo se prohíbe el funcionamiento de organizaciones políticas
internacionales o extranjeras, salvo las que persiguen por vías democráticas, la unión
centroamericana o la cooperación continental o universal a base de fraternidad".
Las disposiciones legales que los recurrentes estima contrarias a la Constitución, están en
armonía con las tres disposiciones constituciones últimamente citadas. Por otra parte la
Constitución de la República da la atribución de legislar a la Asamblea Legislativa, atribución
indelegable para el primer Poder de los que integran el Gobierno del Estado salvadoreño.DECIMO PUNTO: Dicen textualmente los peticionarios: "Corroborando tan manifiesta intención
en sentido favorable al partido oficial, es elocuente el Art. 186 de la referida ley que sólo
reconoce la existencia legal de los partidos políticos permanente inscritos conforme a la ley
anterior y que participaron en las elecciones de 1.956 y 1.958, tendiente a procurar que como
único partido legalizado quede solamente el oficial, quebrantando de este modo el régimen
estructural de nuestro Estado, que no es totalitario en doctrina de partido único, sino democrático,
cuyo distintivo más alto en el concepto de la militancia política es el de permitir el libre juego de
las diferentes corrientes de opinión".-
El Art. 186 de la Ley Electoral expresa literalmente: "Se reconoce la existencia legal de los
Partidos Políticos Permanentes inscritos conforme a la Ley anterior y que participaron en las
elecciones de los años de 1956 y 1958". - La disposición transcrita --- contiene la misma doctrina
del No. 6o. del Art. 30 de la Ley, que dispone: "Procede cancelar la inscripción: ........6o.Cuando un partido no participe en dos elecciones generales sucesivas o que habiendo participado
en dos períodos sucesivos de propaganda se abstenga de concurrir a las votaciones;". Lo anterior
tipifica una sanción a los partidos políticos que en el futuro practiquen el abstencionismo político
en dos elecciones sucesivas. Y pareciera a primera vista que el Art. 186, al no reconocer la
existencia de los partidos políticos inscritos conforme a la ley anterior y que no participaron en
las elecciones de 1956 y 1958, está aplicando retroactivamente la disposición contenida en el No.
6o. del Art. 30.Se trata de una disposición de derecho público y de orden público. Por consiguiente está
comprendida en las excepciones que contiene el Art. 172, que literalmente expresa: "Las leyes no
pueden tener efecto retroactivo, SALVO EN MATERIAS DE ORDEN PÚBLICO, y en materia
penal cuando la nueva ley sea favorable al delincuente". - La disposición constitucional transcrita
establece, como una excepción al principio universal de la irretroactividad de las leyes, aquellas
materias de orden público, en las cuales el legislador puede determinar en la misma ley un efecto
retroactivo.Aún en el caso de tratarse de una sanción de tipo administrativo la contenida en el No. 6 del Art.
30 de la Ley Electoral, el legislador ordinario está facultado por el Art. 172 de la Constitución
para disponer su aplicación retroactiva.Por otra parte el sufragio, aunque es un derecho de los ciudadanos, es esencialmente un deber de
los mismos, que convierte al súbdito en funcionario de primera categoría, al contribuir con su
voto a la formación de la norma jurídica como dijera Jelineck. Se trata indiscutiblemente de un
interés general que prima sobre los intereses privados. Y siendo que los ciudadanos, precisamente
porque tienen el deber de concurrir a votar a las elecciones, tienen también el derecho de
asociarse en partidos políticos, ya sea organizando nuevos partidos o integrándose en los que ya
existan, resulta obvio que aquellos partidos abstencionistas, que no cumplieron en el pasado su
obligación de participar en las elecciones, negándose a sí mismo la propia finalidad que les dio
vida, es clara que pudo la nueva ley dejarlos inexistentes, siendo entonces la ley consecuente con
la realidad.
VII. --- CONCLUSION: Del análisis que se ha hecho de los puntos específicamente planteados
por los demandantes, se llega necesariamente a la conclusión de que ninguno de los Arts. que
ellos estimaron inconstitucionales por oponerse a los principios que contiene la Carta
Fundamental de la República, así como ninguno de los preceptos que contiene la Ley Electoral,
se oponen al contenido de los Artos. 1, 2, 3, 6, 23, 30, 150, 156, 160, 170 y 172 de la
Constitución.
POR TANTO, con fundamento en las razones expuestas y en el Art. 96 de la Constitución
Política y Artos. 1, 2, 6, 10 y 11 de la Ley de Procedimientos Constitucionales, a nombre de la
República de El Salvador, DIJERON: se declara que no es inconstitucional el Decreto
Legislativo No. 2972, de fecha veintisiete de noviembre del año próximo pasado, publicado en el
Diario Oficial No. 220, Tomo No. 185 de fecha dos de diciembre del mismo año, y por
consiguiente se declara sin lugar la demanda de inconstitucionalidad de que se ha hecho mérito.
Remítase copia de esta sentencia al Director del Diario Oficial para su publicación en los quince
días subsiguientes. Notifíquese a las partes.
IS000159.60
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