Reseñas

Anuncio
Estudios Latinoamericanos 5 (1979), pp. 105-139
Reseñas
MOISEI SAMUILOVIC AL’PERÓVIČ: Revolucija i diktatura v Paragvae
(1810 -1840) [Revolución y dictadura en el Paraguay (1810 - 1840)], Moskva
1975, Izdatel’stvo «Nauka», pp. 392.
JOSEFINA PLÁ: The British in Paraguay 1850 -1870 [Los británicos en el
Paraguay 1850 - 1870], Richmond 1976, pp. 277.
El libro del historiador soviético M. S. Al’peróvič es fruto de muchos años de
trabajo. El autor logró basarlo en todas las fuentes impresas y muchas todavía no
publicadas, utilizó también los trabajos históricos tanto referentes al tema, como
los que tratan de la Colonia y de los años posteriores a la dictadura del Dr. Francia.
En efecto el libro contiene también un capítulo excelente sobre la historiografía del
Paraguay.
En su análisis del proceso de la independencia paraguaya, el autor se basa en el
concepto más ampliamente descrito por. J. Lynch1, según el cual en las guerras de
independencia los vencedores fueron las capas altas, criollas y conservadoras, y los
vencidos - (fuera de la metrópoli) - el pueblo, radical y de color. Solamente en el
Paraguay el gobierno independiente realizó las reformas radicales. Son ellas las
que interesan más al autor.
M. S. Al’peróvič busca las fuentes de la singularidad de la independencia
paraguaya ya en el período colonial, indicando que todavía en el siglo XVIII en el
Paraguay existió una sociedad bastante homogénea lingüística y racialmente, con
pequeño grupo criollo tradición de autogobiemo, economía bastante egalitaria de
pequeña propiedad y trabajo libre. La independencia paraguaya fue, según el autor,
producto de la contradicción de intereses económicos entre los paraguayos y los
comerciantes bonaerenses. Los independentistas paraguayos, acaudillados por el
Dr. Francia junto con el partido proespañol lograron defenderse contra la
hegemonía de Buenos Aires, el grupo hispanófilo, como socio muy débil, fue
eliminado facilmente luego.
Merece atención especial la tesis del autor, de que la dictadura del Dr. Francia
basóse no tanto en la policía y la represión, cuyo nivel era relativamente bajo si lo
comparamos, a sus contemporáneos en países vecinos, sino en apoyo masivo del
campesinado paraguayo. El autor explica este apoyo por la actividad preparatoria
del Dr. Francia y otros, influida por los ideales de los jacobinos franceses, dentro
de un medio social homogéneo, en el cual la diferencia entre mestizos e indios
fuera de la capital fue prácticamente nula: todos fueron agricultores dueños de sus
tierras, sólo a veces empleados asalariados. En Asunción mismo, el partido
1
Véase. J. Lynch: The Spanish American Revolution 1806 -1826, London 1973.
bonaerense agrupó a los comerciantes criollos y pocos grandes terratenientes,
también criollos.
M. S. Al’peróvič con un afán particular analiza el problema del aislamiento
paraguayo y comprueba que fue en mayor grado efecto de la acción antiparaguaya
por parte de: las autoridades bonaerenses que de los intentos del dictador
paraguayo, el Dr. Francia, el cual para mantener relaciones con el mundo exterior,
convenientes a su gobierno y país tuvo que limitarlas a veces, y desarrollarlas en
otras ocasiones. Quizás la consecuencia más importante del aislamiento paraguayo
fue la reestructuración de la economía paraguaya. Paraguay, del país productor de
materias primas exportadas, se convirtió en un país de economía autárquica, con un
sector estatal fuerte. Si la economía paraguaya particular producía excedentes, es
difícil saber, pero sí, es obvio, que el autoabastecimiento de la población exigió un
desarrollo rápido de la producción agrícola de varias materias primas -para
satisfacer las necesidades del desarrollo de la artesanía, la cual tuvo que suplir las
mercancías hasta entonces importadas. En efecto los paraguayos en vez de
ocuparse con la yerba, cultivaron por ejemplo algodón para producir tejidos. El
comercio exterior a través del Brasil tuvo que satisfacer las necesidades de la
defensa, del pequeño consumo de lujo, etc.
Según el autor, el aislamiento paraguayo, aunque creado por los vecinos del
Paraguay, fue un factor permanente de la política exterior del Dr. Francia, con la
cual contrasta fuertemente la de sus sucesores: los López, quienes acabaron con
ella. Parece que aquí el autor no tiene razón, el mismo describe, pues, los intentos
del Dr. Francia para acabar con el aislamiento paraguayo a condición de que no
perjudicaría a la independencia paraguaya. Carlos Antonio López pudo terminar el
aislamiento después de obtener el reconocimiento de la independencia paraguaya
por todos los vecinos. Este reconocimiento significó a la vez la posibilidad de
navegación libre por el Paraná y el Paraguay, o sea, acceso al mar y al comercio
mundial. Pero ninguno de los López no dejó de controlar el comercio exterior
paraguayo, el Estado seguía decidiendo qué cosas serían exportadas e importadas.
El gran comercio exterior de los López y el favorable balance comercial les
permitió convertir en el desarrollo de la industria y en la importación de nuevas
maquinas e ideas. Quizás al autor le faltó el libro de Josefina Plá, la cual lo escribía
en el mismo tiempo que él el suyo. El libro de J. Plá titularmente y de hecho
describe la presencia y el papel jugado por los británicos en el Paraguay de los
López. La investigación la hizo a base de archivos paraguayos. Le acompaña al
libro un prefacio inteligente de B. C. MacDermont, historiador y exembajador
británico en el Paraguay. B. C. MacDermont llama la atención del lector al hecho
de que ya a fines del gobierno del Dr. Francia la sociedad paraguaya disponía de
capital, tanto el Estado, como pequeños propietarios, pero con su dinero pudo
comprar solamente lo que ya poseía: productos de agricultura y artesanía.
El abastecimiento de la sociedad con otros productos fue posible o por
importación de productos de consumo, o por importación de bienes raíces para
crear una producción .de bienes raíces y de consumo en el Paraguay mismo. Los
López, aunque con alguna vaciliación, prefirieron el importe de bienes raíces. Esta
actitud les obligó a buscar relaciones y comercio con la potencia mayor tanto en
técnica como en comercio de entonces: Gran Bretaña. Junto con mercancías y
maquinas inglesas, los López importaron a los especialistas ingleses.
J. Plá no intentó a describir a todos los británicos quienes habían pasado por el
Paraguay de los López. Describió su papel en varios ramos de la economía,
comenzando por la industria. La autora convence al lector de que la
industrialización paraguaya, dirigida por el Estado, no sería posible sin los
ingleses, quienes no solamente trabajaron en la construcción de la industria, sino
también enseñaron a los paraguayos sus artes, para que éstos pudiesen seguir con el
trabajo ya sin los especialistas del exterior. La industrialización permitió el
transporte y la exportación de las mercancías paraguayas, produjo mercancías hasta
entonces no producidas en el Paraguay (principalmente para el consumo interno),
creó nuevas profesiones, ayudó al desarrollo indiscutible de técnica y enseñanza
paraguaya. El fin de la industrialización fue enriquecer al Estado y a la sociedad: a
los paraguayos y su capa gobernante. El país tuvo paz, capital, mercado interno,
alimentos y mano de obra barata: todo lo necesario, legado de la dictadura del Dr.
Francia.
En ambos libros hay muchos problemas que merecen atención, discusión e
investigación. Un problema contienen en común - la evaluación de la economía
paraguaya en tiempos de los López y del Dr. Francia. Según J. Plá, el Paraguay de
entonces fue un país socialista (dictadura, industrialización estatal, educación
básica para todos, control del comercio exterior por el Estado, sector estatal
mayoritario en la economía, manutención y trabajo de hecho garantizados a todos).
El socialismo paraguayo lo destruyeron los capitalistas en la Guerra de la Triple
Alianza, lo cual nos hace pensar que lo sustituyeron con el capitalismo.
Según M. S. Al’peróvič, en el mismo tiempo el Paraguay fue un país
capitalista, donde el capitalismo se desarrollaba a base del campo y desde el campo
hacia la ciudad. El capitalismo paraguayo ha sido destruido en la guerra por los
países vecinos, en los cuales el capitalismo se desarrollaba también, pero desde la
ciudad hacia el campo que era todavía muy feudal. El autor tiene una actitud
ambivalente comparando el sistema paraguayo con él de los países vecinos. Por un
lado le parece mejor, pero fue una dictadura, cuando los vecinos tenían
constituciones y parlamentos. En la guerra la industria paraguaya fue destruida, lo
mismo aconteció con el sector estatal en el campo y la pequeña propiedad.
Creáronse grandes haciendas, se eliminaron del mercado los campesinos
convertidos en peones, comenzó importe de bienes de consumo de lujo. Siguiendo
el pensamiento del autor, podríamos decir que los tres países capitalistas
(Argentina, Brasil, Uruguay) con cierto apoyo británico introdujeron al Paraguay el
feudalismo.
Estoy de acuerdo con M. S. Al’peróvič que tanto en Paraguay como en los
países vecinos se desarrolló una economía capitalista antes de la Guerra de la
Triple Alianza. Pero la diferencia entre el capitalismo paraguayo y de países
vecinos no consistía en el hecho de que uno fue del campo y con dictadura y el otro
de la ciudad y con parlamento, sino en un conjunto de factores descritos y
analizados por ambos autores. El aislamiento de una sociedad bastante egalitaria y
campesina rompió la participación del Paraguay en la economía mundial capitalista
a comienzos del siglo XIX, junto con la toma del poder por el Dr. Francia. Este
mismo aislamiento permitió, gracias al egalitarismo relativo de la sociedad
paraguaya, un desarrollo independiente e interno, permitiendo la creación de
estructuras económico-sociales, la cual sería imposible, si Paraguay pudiese seguir
manteniendo contactos abiertos con la economía mundial. Cuando ya existió la
posibilidad de renovar amplios contactos con el mercado mundial, existía y
gobernaba en Paraguay un grupo interesado en realizar la plusvalía vendiendo
mercancías producidas en Paraguay en Paraguay mismo: a su empleado y a sí
mismo, y también en el exterior. A la vez el empleado paraguayo era capaz de
comprar las mercancías paraguayas. El capitalismo paraguayo «soberano» o sea
autodinámico no sobrevivió la guerra contra el capitalismo dependiente del otro
capitalismo autodinámico. Esta suposición nos hace pensar en la necesidad de
comparar el importantísimo papel jugado por el Estado en la industrialización y
capitalismo paraguayos, el cual durante largo tiempo sustituyó y creó a la
burguesía, con el papel jugado también por el Estado en otros casos de
industrialización. En el siglo XIX, el mejor ejemplo sería el Japón hoy - la URSS.
Jan Szemiński
ALEKSANDER y MIROSŁAWA POSERN-ZIELIŃSKI: Indiańskie wierzenia
i rytuały [Creencias y rituales indígenas], Wrocław 1977, Ossolineum, pp. 214.
Mirosława y Aleksander Posern Zieliński, etnógrafos de Poznań, son los
autores de una serie de trabajos de estudio sobre las religiones; la mayoría de ellos
se refieren a las religiones de los indígenas de Norte y Suramérica, sobre todo a
propósito de los nuevos cultos y de los movimientos religiosos que surgen en el
proceso de choque de las culturas tribales con la civilización del «hombre blanco».
Al entregar al lector sus Creencias y rituales indígenas, los autores hacen cierto
tipo de resumen de las investigaciones por ellos realizadas hasta el momento. Las
experiencias investigativas los hacen sensibles ante la problemática de la dinámica
de la religión, lo que les permite mostrar las creencias de las tribus y sus
ceremonias no como totalidades estáticas; sino como sistemas variables en el curso
de las transformaciones sociales, económicas y culturales que surgen entre los
pueblos considerados como «primitivos».
El libro reseñado se distingue por su clara construcción; los capítulos primero y
último tienen un carácter teórico, mientras que los seis capítulos del medio se
refieren a las convicciones religiosas y a las ceremonias de seleccionadas
sociedades indígenas. El capítulo primero presenta conceptos básicos,
formulaciones metodológicas y esquemas teoréticos, constituyendo al fin de
cuentas una totalidad sistematizada. El último capítulo se remite a las funciones de
la religión en el mundo socio-cultural de los indígenas, sobre todo en la perspectiva
de sus transformaciones.
En fin, el libro de los Posern-Zieliński oscila entre dos tipos de textos: el
informativo-descriptivo y el interpretativo. Indudablemente predomina en el libro
el aspecto informativo-descriptivo; para el lector polaco es importante la
accesibilidad en la forma de la honrada información existente sobre las religiones
de las tribus indígenas de ambas Américas. El marco teórico del texto reseñado
parece bastante débil y discutible. Se compone éste del principio del evolucionismo
del siglo XIX, desde hace algunas décadas puesto en duda. La elección de esta base
teórica entre otras posibles exige una profunda motivación, que en el libro no
hallamos. Las soluciones teóricas no son tratadas en el texto, en forma profunda; es
esto ciertamente un resultado de cuidado para conservar las proporciones de la
totalidad, en la que ocupa el lugar central la descripción de los sistemas religiosos
de las comunidades indígenas escogidas.
El principio metodológico esencial del trabajo, cuya admisión no forzaría por lo
demás a la aceptación de la posición evolucionista, es la tesis de que la religión
constituye una parte integral de la cultura y de la vida social de cada sociedad,
debiendo ser sus cambios considerados como elemento de las transformaciones de
esta más amplia totalidad. Como tarea principal los autores colocan, de acuerdo
con este principio, la presentación de las creencias y rituales religiosos en el
contexto de la vida social de los grupos indígenas. Crean el contexto; la forma de
conseguir el alimento, estrictamente relacionada con las condiciones geográficas;
,la estructura social y los elementos básicos de la cultura. La religión en el sistema
cultural de las tribus no se puede dividir en totalidades independientes entre sí; cala
ella toda la ideología, llena todos los rincones de la conciencia social, las unidades
de la psíque. Las investigaciones de las convicciones y las ceremonias religiosas de
estos pueblos conducen a la investigación de la totalidad de su cultura vida social.
Los autores relacionan la religión de los grupos indígenas presentados ante
todo, de una parte, con el medio geográfico que determina su cultura y, de otra
parte, con el sistema económico que incluye en si mismo la manera de hacerse al
alimento y los medios técnicos con ella relacionados. Los autores se dan cuenta
que la relación de los grupos de fenómenos por ellos investigados no tiene un
carácter de estricta y total determinación; subrayan, sin embargo, que su toma en
consideración es imprescindible para la verdadera comprensión de la función social
y cultural de las creencias y los rituales cuando menos en las sociedades tribales.
Aceptan también el principio de que tanto menor sea el nivel de desarrollo técnicoeconómico del grupo, tanto mayor será el papel que desempeñen en la vida las
creencias y ceremonias religiosas, las que constituyen una «ilusoria» manera de
dominio sobre el mundo. Sin embargo, el material presentado no confirma
totalmente este principio; difícil es pues reconocer que la religión juega un papel
menor entre los indígenas agrícolas pueblo, que entre los recolectores de la Tierra
del Fuego.
En el libro de los Posern-Zieliński es aceptado el esquema evolucionista de las
tres fases de desarrollo de la religión en la historia de la humanidad. Son ellas las
siguientes: 1° la fase de los mitos no coordinados en un sistema; 2° la fase que se
caracteriza por los mitos esquematizados y por la presencia de un grupo
independiente de «funcionarios del culto»; 3° la fase de las religiones dogmáticas
que se caracteriza por el formalismo del culto, la jerárquica organización sacerdotal
y las especulaciones teológicas impuestas al resto de la sociedad por este grupo
sacerdotal. Todos los sistemas de creencias discutidos en el libro reseñado se
ubican en la primera fase de desarrollo de la religión. En esta fase, el hacer
depender la religión del medio geográfico y de las condiciones económicas parece
ser particularmente fuerte, de aquí que la forma aceptada de análisis podría ser
reconocida como justa. No es sin embargo claro, sí las recalcadas dependencias son
absolutamente necesarias en la sustentación de todos los argumentos sobre las
sociedades discutidas en el libro.
La disposición de los capítulos monográficos está subordinada estrictamente al
esquema evolucionista. Son presentadas las creencias y ceremonias religiosas
siguientes: las de las tribus recolectoras y recolecto-cazadoras (indígenas de la
Tierra del Fuego y las tribus del noroccidente), las de las especializadas tribus
cazadoras (indígenas de la estepa), las de los más simples pueblos de túmulos
(indígenas de la hoya del Amazonas) y de las florecientes sociedades de
agricultores (indios pueblo y araucanos). No fueron consideradas las creencias y
los rituales religiosos de aquellos indígenas que crearon organismos estatales
estructural y políticamente desarrollados como los incas y los aztecas. El título del
libro es pues un poco más amplio de lo que la verdadera esfera a la que se refiere
nos muestra. El título en esencia debería ser: «Creencias y rituales de las tribus
indígenas». Carece el texto también de un claro señalamiento del por qué las
religiones de los pueblos indígenas de un nivel de desarrollo superior de la
organización social fueron omitidos, cuando fueron creadas por los indígenas
precolombinos de América. Tales limitaciones de la esfera del libro, dejadas sin un
claro y agotado comentario, pueden sugerir que los pueblos indígenas son siempre
sólo unos pueblos tribales, lo que queda en contradicción con los hechos.
Los capítulos monográficos suministran informaciones sobre el medio natural
de un pueblo determinado, su historia étnica, sus bases económicas y las
estructuras sociales primarias. En este contexto son presentadas las básicas
representaciones y ceremonias religiosas. Aquí se realiza una esencial selección de
materiales: los autores muestran sólo aquellos rituales y ceremonias que tienen una
relación estricta con el sistema económico o, un poco más ampliamente, con el
problema de la subsistencia biológica del grupo. Sin duda, de manera intencional
son dejadas casi por completo aquellas representaciones que dan una explicación
de la génesis del mundo, los sistemas sociales, las costumbres y los modelos
culturales. Tal selección es totalmente justificada, aunque exige señalar muy
claramente que sólo una parte de las creencias y ceremonias se encuentra en el
marco del interés de los autores del libro. Sería interesante mostrar también como
las convicciones religiosas relacionadas estrechamente con el sistema económico
de la tribu influyen en las representaciones cosmogónicas, antropogónicas.
Uno de los problemas que se sugieren a propósito de la tarea asumida por los
Posern-Zieliński, es aquel del análisis comparativo en el estudio de las religiones.
Tal concepción de las investigaciones exige el establecimiento y formulación de
muchas preguntas introductorias. Una de ellas sería la pregunta sobre los límites
del concepto básico: religión. Debemos saber sí el concepto de religión aceptado
inicialmente corresponde a la descripción de los sistemas de creencias y
ceremonias de los grupos seleccionados. Debemos entonces afirmar que en todas
las sociedades investigadas aparece un conjunto de fenómenos que podemos
definir con la idea común de religión. Se presentan dos formas básicas de definir la
religión para objeto de las investigaciones comparativas: 1º definición de los
objetos y 2º definición a través de la función común de todas las convicciones y
prácticas definidas como religiosas. Los autores del libro reseñado se inclinan por
la segunda forma afirmando que en todas partes donde se quisiese, su análisis era
válido, percibían las mismas funciones de las creencias y rituales.
Otro problema relacionado con la metodología de las investigaciones
comparativas de los estudios sobre las religiones se halla ligado con la selección de
las categorías conceptuales adecuadas que sirvan para la descripción de los
fenómenos diferenciados. Los autores del libro se valen de algunos de los
conceptos de los estudios sobre las religiones, a los que consideraron como los más
útiles para la consecución de una adecuada: descripción de las creencias religiosas
de los grupos tribales. Uno de estos conceptos es aquel del animismo, que radica ea
el tratamiento de las cosas y los fenómenos como seres animados. Otra categoría
de creencias se define como fetichismo, es decir el culto a los objetos materiales,
con lo que se les adjudica propiedades sobrenaturales. Un papel importante en las
religiones tribales juega también el manaismo, es decir la creencia en la existencia
de una fuerza sagrada que manifiesta su poder en todos los elementos del mundo.
Según los autores, caracteriza también a las creencias de las tribus indígenas la
existencia de la magia, el tabuismo y el chamaismo. Las relaciones mutuas entre
los diversos tipos de creencias son presentados en forma no muy clara. No
sabemos, si éstos son conceptos totalmente diferentes, o si por el contrario tienen
elementos comunes. La evaluación de las prácticas mágicas en el marco de los
sistemas religiosos despierta: particulares dudas. Sustentación tal exigiría una
discusión profunda con diferenciaciones, como las que hace un poco más de diez
años realizó Bronisław Malinowski.
La última pregunta que al margen del libro reseñado se presenta, sería la
siguiente: ¿Crearon estas tribus indigenas unas creencias específicas, propias sólo a
ellas, mitos y ceremonias comunes a todas ellas y desconocidas entre otras tribus?
En pocas palabras, ¿constituyen los indígenas de ambas Américas cierta
colectividad religioso-cultural? Esta pregunta, sin embargo, en base a los
materiales presentados en Creencias y rituales indígenas queda sin respuesta.
Ewa Nowicka*
*
Traducido por Uldarico de Silvestri
TADEUSZ ŁEPKOWSKI: Simón Bolívar, Warszawa 1976, Wiedza
Powszechna, pp. 243,. 4 mapas y 7 ilustraciones. Serie Biblioteka Wiedzy
Historycznej.
Pido disculpa por dedicar un par de palabras ante todo al autor, después a la
Editorial y recién al final pasar a las informaciones sobre el libro.
El autor pertenece, sin exagerar, no sólo al grupo de los más eminentes
historiadores polacos y escritores de la generación media, sino también al grupo de
la gente más interesante que he tenido suerte de encontrar en el transcurso de mi
bastante larga vida. Es un historiador, pero le interesan también otras ciencias que
tratan sobre el hombre y la sociedad, la nación y el Estado, las relaciones entre los
pueblos. Y es un escritor al que vale la pena leerlo, sobrio en palabras, con gran
talento de evocar las cosas, ideas, personas. En el año 1961 publiqué la reseña de
su trabajo editado un año antes Przemysł warszawski u progu epoki kapitalizmu
(La industria de Varsovia a principios de la época del capitalismo). No perdiendo
nunca el contacto con la historia social, el autor pasó a la historia de la vida política
en las tierras polacas durante la repartición en el siglo XIX, y a la historia de los
problemas de Polonia - primero en la época de la Ilustración en que se levantaba a
una nueva vida, y después repartida (de manera única en el mundo) por tres
imperios vecinos (Rusia, Prusia y Austria), pero sin resignar del desarrollo y de
lograr la independencia. La reseña de este libro Polska - narodziny nowoczesnego
narodu w latach 1764 - 1870 (Polonia - nacimiento de la nación moderna en los
años 1764 - 1870), Varsovia 1967, publiqué un año más tarde.
En un momento, nos encontramos en un grupo como redactor (yo) y el
secretario de la redacción (él), es decir, en la redacción de la más vieja (cuenta ya
con los 86 años - interrumpios por la guerra provocada por la invasión Nazi en
Polonia en 1939) revista histórica en Polonia, o sea «Kwartalnik Historyczny»
(Revista trimestral histórica). No puedo ocultar que me dió pena cuando me dijo
que tenía que dejar la redacción ¿Por qué? - pregunté. Porque siento la necesidad
de ocuparme de la América Latina y quisiera respondió - crear en el Instituto de
Historia de la Academia de Ciencias de Polonia una sección dedicada a sus
países...
Dicho y hecho. No se limitó sólo a sus propios escritos y a sus viajes científicos
a América Latina. El libro sobre Bolívar hay que unir especialmente al I tomo de
los tres, de la elaboración colectiva Dzieje Ameryki Łacińskiej (Historia de
América Latina). Este tomo publicado a fines del año pasado abarca la historia del
continente desde el año 1750 hasta 1870/1880. Fue elaborado, bajo la redacción de
Tadeusz Łepkowski, por tres autores: Dr. Marcin Kula, uno de los más capaces de
los trabajadores de la Sección; relativamente bien conocido por mi, el propio
Tadeusz Łepkowski; y el conocedor de la decadencia de la época colonial, Jan
Szemiński. A este último, le debemos los valiosos trabajos complementarios, que
forman parte integral del tomo, o sea, la cronología de los acontecimientos más
importantes y el vocabulario de los términos extranjeros (para un polaco quiere
decir: españoles e indígenas). Hay además un index de personalidades y uno
geográfico, una lista de las 83 ilustraciones, citando sus fuentes, una lista de los
menos valiosos 18 mapas, elaborados por los autores de la obra. Se refieren a
diferentes puntos, mostrados desde la perspectiva de un continente, o sea,
divisiones políticas y nacionales, lenguas, economía, revoluciones, batallas,
guerras.
El gran «Libertador» aparece en la mencionada obra colectiva varias veces.
Pero regresemos a la biografía que le fue dedicada, Y a propósito, como ya dije, un
par de palabras se debe todavía a la editorial «Wiedza Powszechna» que editó
dicha biografía. Es una editorial especialmente benemérita - al lado de la sección
de enciclopedias monotemáticas, diccionarios de idiomas extranjeros y series de
libros dedicados tanto a la actualidad en diferentes países y tierras como a su
historia. Así a Polonia, a nuestro país natal y a sus tradiciones logradas en el
transcurso de los dos mil años, como a otros países de diferentes tierras. Existe en
ella una serie de trabajos que hablan sobre la historia de Polonia, como otra,
dedicada a las «confrontaciones» de la historia de Polonia y de otros países (desde
los tiempos antiguos llegaron últimamente hasta fines del siglo XIX). Se abre
camino una serie, no tan numerosa todavía pero no menos importante, de trabajos
concentrados sobre la historia de otros países, también «exóticos» fuera de Europa.
Y esto, entre otras, por causa de las numerosas peregrinaciones por el mundo de los
polacos en diferentes épocas, y en cuanto a América Latina, por causa de
numerosas migraciones individuales y movimientos migratorios masivos de
Polonia a esta América, en especial de la población campesina en el siglo XIX,
cuando Polonia no tenía su Estado, y también después, en el período entre las dos
guerras mundiales.
Todo esto causa que actualmente surge en Polonia un aumento gradual del
interés en los asuntos de América Latina. Está muy bien, que este interés y
simpatía encuentran en Polonia bien elaborados trabajos sobre bases históricas.
«"Nuestra América" - dicen de su patria grande los latinoamericanos. Bolívar es
una parte de esta América. Se convierte en un falso mito, si se lo pone por encima
de América, por encima de la vida de sus habitantes, de los dilemas de su pueblo, o
al lado de ellos» - así termina Łepkowski la introducción al libro basado sobre
buenos conocimientos de la literatura en varios idiomas, de algunas fuentes, como
también sus propios contactos directos con esta tierra y sus habitantes.
El libro consta de una introducción, de 14 capítulos y de un epílogo. Łepkowski
está fiel a lo dicho en la introducción. Y así, comienza el libro con el capítulo
«Continente preñado de tormenta». Después conduce al lector por la «Venezuela
rebelde» para recién en el capítulo tercero describir sucesivamente la «infancia y
adolescencia» y «conocimiento del mundo» de su protagonista. Y otra vez vuelve a
los problemas principales, a la primera independencia de Venezuela, al nacimiento
de la Gran Colombia. Conocemos a continuación el «retrato del Libertador»,
pasamos por las batallas, las victorias y las derrotas del movimiento independista y
republicano y por sus divisiones. En el capítulo II, nos encontramos en la
República de Bolívar, para pasando por la derrota panameña llegar a «arar el mar»,
como el autor denomina los últimos años del Libertador, llenos de luchas trágicas
contra las contrariedades del destino y consigo mismo. Veía como esta «obtención
de la libertad [...] resulta a veces más fácil que su consolidación». Creo que esta
opinión no se refiere solamente al «mar embravecido» en el que araba el
Libertador y «sacudido por las explosiones» de las cuales - añade objetivamente
Łepkowski - «él también fue la causa».
Lo que es una particular cualidad del libro, es la hábil, pero repitamos una vez
más, demonstrada con sobriedad de palabras, unión de las aspiraciones y del
destino del protagonista - con quien Łepkowski simpatiza, lo que es evidente, pero
no oculta sus inquietudes y defectos - con los ampliamente entendidos mecanismos
de la historia, tanto interna en la escala de un país y de una civilización, como
externa de naturaleza internacional. El autor no oculta la existencia de diferentes
grupos, centros, y también de las contradicciones internas que caracterizaban a
Bolívar.
Está en favor de una temprana, a caballo de dos siglos, y futura revolución
socio-política. Esto, sin embargo, no significa que es parcial. Le da la palabra
también al grupo de otro campo, asimismo heterogéneo, que se oponía a los
violentes cambios revolucionarios e inclusive a la revolución misma.
A pesar de muchas referencias y a pesar de desarrollar a algunos de los
problemas citados en el I tomo de Historia de América Latina quedan sin
desarrollar algunas cuestiones. Incluyo en estas algunas observaciones que
comentan de manera bastante general los avances en la época de la Ilustración a
principios del siglo XVIII. Entiendo que en este caso el autor se enfrentó con falta
del material necesario y de fuentes. ¿Con qué se unían los progresos de la
Ilustración en el norte de la América que nos interesa, si sólo con Francia, opinado
según las lecturas de Bolívar, o más ampliamente también con Inglaterra y España?
(con esto está vinculada la cuestión concerniente a las bellas artes, especialmente a
la estupenda arquitectura) y ¿hasta qué punto con la república de los Estados
Unidos en formación? He aquí interesantes, creo, preguntas. Asimismo, no muy
clara aparece en el libro (y en ya mencionada Historia general) la cuestión de la
Iglesia y sus instituciones, no en tiempos anteriores, que los autores dejaron al lado
empezando sus estudios (y tenían derecho de hacer esto) recién desde la mitad del
siglo XVIII. Pienso en la Ilustración, y también en la Iglesia, en sus instituciones,
pienso también en las personas que actuaban o estaban dominadas por definidas
corrientes, con definidas posturas.
Cuando miro a los protagonistas de ambos trabajos, los veo más a menudo en
elegantes uniformes con condecoraciones. ¿Serían ya los tiempos de la tradición,
tan fuerte hasta hoy en América Latina, del papel del ejército y sus jefes? A lo
mejor si.
El autor del libro sobre Bolívar lo termina, entre otras, con las siguientes
palabras: «Tenía fe en el futuro y no bajó a la tumba vencido». Eminente militar y
político, líder que le gustaba luchar y divertirse; marido de una sola mujer y
amante de varias. Un hombre pleno. Le hicieron muchos monumentos. Pero por
sobre ellos se extiende la verdad de un hombre extraordinario, hijo fiel de América
Latina, pero que pertenece también a un círculo más amplio de hombres de muchas
naciones que luchaban a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX y que
construían un mundo nuevo.
Bogusław Leśnodorski*
ROMUALD WRÓBLEWSKI: Znajomość Ameryki w Polsce okresu
Odrodzenia [El conocimiento sobre América en la Polonia del renacimiento],
Warszawa 1977, Państwowe Wydawnictwo Naukowe, pp. 158, Instituto de
Historia de la Academia de Ciencias de Polonia.
La temática americanística se ha puesto de moda últimamente en la
historiografía polaca. Si se trata de la parte sur del continente, se puede anotar la
anterior formulación a las intensas preocupaciones que acerca del pasado de los
países tercermundistas existen. Con ocasión del bicentenario de la independencia
de los Estados Unidos aparecieron algunos artículos consagrados al aporte de los
polacos a su desarrollo. Casi por regla general incluyen estos artículos una parte
introductoria referente a los contactos polaco-americanos anteriores al año 1776.
La comentada disertación se refiere exclusivamente al período temprano; debate
ella las sucesivas formas y vías por las que llegaban las informaciones sobre
América a los habitantes de la República de los nobles durante los años 1500 1620, el fondo de estas informaciones, en fin conciencia de las consecuencias
resultantes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Desde el punto de vista de la
construcción aparecen aquí ciertas repeticiones entre la introducción (característica
general de las fuentes) y el capítulo I (vías por las que calan las informaciones),
como también entre los capítulos II y III (conocimiento sobre el continente y las
opiniones acerca de las consecuencias). Una parte de estas repeticiones era
necesaria, sin embargo algunas de ellas con, una redacción más cuidadosa se
hubiesen podido evitar (por ejemplo, leemos cuatro veces acerca de la declaración
de Jan Szczęsny Herburt, algo semejante ocurre con Łukasz Górnicki y con otros
autores). El capítulo II parece ser el más interesante y el de mayor valor en todo el
trabajo, pues suministra con un orden sistemático informaciones concretas sobre la
formación del terreno, la flora y la fauna de las diversas regiones de América, así
como sobre los habitantes y sus creencias, noticias éstas que llegaron a Polonia
durante la época del renacimiento. Igualmente interesante es el último capítulo,
aunque aquí las antiguas opiniones polacas sobre las consecuencias socioeconómicas que resultaron del descubrimiento de América no quedan en forma
total y consecuentemente confrontadas con la más moderna literatura.
Estas consecuencias al igual que el mismo conocimiento que sobre América
existía en Polonia durante los siglos XVI y XVII, aguardaban la publicación de
diversos artículos y estudios, los que comenzaron a aparecer poco a poco en los
*
Traducido por Krystyna Pisera
últimos años. El autor tenía de esta forma el camino abierto por algunas
publicaciones; de aquí que también con cierto asombro leamos la primera frase del
artículo reseñado, que dice que el problema expuesto en él «no ha encontrado
todavía en nuestra literatura una elaboración especial, siendo tratado más bien al
margen de las otras preocupaciones de los autores» (p. 5). Sin embargo, es preciso
reconocer que al material reunido como fuente por Bolesław Olszewicz y por
Tazbir1, Wróblewski agregó por lo menos una cantidad igual de datos que
atestiguan un conocimiento no despreciable de los asuntos americanos en la
república del período renacentista, conocimiento no deficiente como en el caso de
la sociedad continental alejada de la senda de las grandes expediciones. Gracias a
los artículos hasta el momento publicados, incluido éste que ahora comentamos,
conocemos actualmente alusiones sobre América en 300 publicaciones; en más de
30 ocasionales y no especializadas; en cerca de 60 cartas; en fin «más de 100
alusiones en otras fuentes de diferente tipo y un poco más de una docena de mapas
y dibujos» (p. 7 del artículo comentado). No significa esto evidentemente que la
documentación ulterior no pueda enriquecer este haber, sobre todo si accedemos
profundamente a los manuscritos. Por lo demás en los últimos años solo me topé
con ciertas informaciones desconocidas a Wróblewski, contenidas en crónicas
polacas, obras poéticas, correspondencia o en polémicas de credo religioso. Sólo
exempli gratia cito que sobre la supuesta invasión de España por unos bárbaros
venidos de los lados de América escribió en su crónica (1521) Jodok Ludwik
Decjusz. A la polémica sobre las misiones adelantadas en América se sumaron por
igual el autor anónimo del tratado Exorbitación y prevención de cierto gran peligro
(1588), Seweryn Bęczalski (Defensa capital, 1606), Kasper Miaskowski (Conjunto
de ritmos, 1612) y Szymon Kaczorowski (Monita calvinistarum, 1616). Este
último reprochó a los: calvinistas el que no quisiesen tomar tan difíciles y
peligrosas empresas misioneras entre otras las de las Indias Occidentales. De allí
precisamente, en el año 1607, viajó a Moscú el agustino Nicolás de Melo, a quien
acompañaba uno de los indígenas bautizados. A los polacos internados en aquel
entonces en Jarosław mandó el misionero español «un apunte extenso, en el que a
todo el mundo da lo que en América, en la Nueva India, en Persia» se ha hecho por
el catolicismo (cf. Historica Russiae Monumenta, t. II, 1842. pp. 190 - 191). El
conocimiento sobre América pudo entonces también provenir del oriente, en forma
semejante como a la versión de la Crónica de Marcin Bielski los rusos deben las
primeras informaciones amplias sobre el tema de las Indias Occidentales.
Bartłomiej Zimorowicz tuvo en su biblioteca la Historiae Americanae pars sextae
y el poeta pomeranio Jan Rybiński iluminó la imaginación de sus lectores con la
visión de las «perlas del Nuevo Mundo».
Las anteriores consideraciones no cambian evidentemente el hecho de que la
base de las fuentes sobre las que se cimenta el texto no dista de ser completa.
1
Cf. B. Olszewicz: Poland and the Discovery of America, Poznań 1931 y J. Tazbir: La découverte de
l’Amérique dans la conscience polonaise aux XVIe - XVIIIe siecles. «Rinascimento», anno XXIV,
dicembre 1974, pp. 179-222.
Desafortunadamente esto mismo no se puede decir sobre el tema de los artículos
utilizados por Romuald Wróblewski. No incluye él pues – fuera de los franceses textos sobre el desarrollo de la americanística en los otros países de Europa. Si ya
incluso nos ponemos de acuerdo en el dejar de lado los trabajos de R. Romeo (Le
scoperte americane nella coscienza italiana del Cinquecento, 1954), G. H. Blanke
(America in englischen Schriftum des 16. und 17. Jahrhunderts, 1962) y B. Keen
(The Aztec Image in Western Thought, 1971), en forma negativa habría que
calificar la no toma en consideración de los países de Europa centro-oriental,
vecinos de Polonia. Como leemos en el texto comentado «la documentación de las
fuentes - por razones comprensibles - no entró en consideración, por lo tanto la
búsqueda de artículos dedicados a este tema no arrojó resultados importantes» (p.
12). En lo que se refiere a la documentación, estamos de acuerdo: pero en cambio
si se trata de la elaboración se debe mostrar asombro, porque el autor no llega a
textos fácilmente: accesibles como el artículo de E. Igloi, Die ersten polnischen,
ungarischen und rusischen Berichte über die Endeckung Amerikas («Slavica.
Annales Instituti Philologicae Slavicae Universitates Debreciensis», Vol. 4, 1964).
Del conocimiento sobre América en Bohemia y Eslovaquia se han ocupado
numerosos investigadores de esos países, nombramos a título de ejemplo a: O.
Jireckova y M. Klastersk , Nejstersi cesk zprávy o Latinské Americen («Dejiny a
souéasnost», Vol. 9, 1972, n° 9) y los estudios aparecidos desde el año 1967 en el
anuario «Ibero-Americana Pragensia» (hasta el momento se han editado 10
volúmenes). Acerca de los comienzos de la americanística rusa ha escrito entre
otros L. A. Sur (Rosija i Latinskaya Amerika, Moscú 1964). También en Alemania
las investigaciones sobre esta cuestión desde la época del clásico artículo de G.
Schreiber (1936), a la que se refiere el autor sólo en forma marginal, adelantaron
significativamente. La consideración de estas discusiones permitiría comparar en
forma científicamente fecunda la americanística polaca del período renacentista
con su contemporánea alemana, checa, húngara y rusa, sobre la extracción de las
diferencias pero también de las semejanzas en la recepción del saber acerca del
Nuevo Mundo por países que se hallan lejos del sendero de los grandes
descubrimientos.
Si se trata de los trabajos relacionados directamente con el tema del libro
comentado, entonces, al discutir las relaciones económicas del descubrimiento de
América, habría que utilizar junto con la antigua discusión de Szelągowski - como
el autor mismo lo dice - los últimos trabajos de A. Mączak, J. Topolski y A.
Wyczański. Sobre la repetida relación en el libro del citado J. Paleolog a propósito
de los asuntos americanos escribió R. Dostálová («Listy filologické», Vol. 92,
1969, n° 3), sobre las antiguas opiniones polacas acerca de Colón existe una
discusión aparte (en: Studia z dziejów geografii i kartografii, 1973), algo semejante
ocurre si se trata del conocimiento de los terrenos de la América del Norte en la
Polonia de los siglos XVI y XVII (cf. «Przegląd Humanistyczny», 1974, n° 2).
La omisión del fondo comparativo de la mencionada discusión no concluyó
bien porque su base documental, imponente desde el punto de vista de la cantidad
de las mismas alusiones sobre América, es bastante limitada, si se trata del número
ỳ
ỳ
de informaciones concretas y reales. En gran medida son ellas, pues alusiones
sueltas, que recíprocamente se duplican. El nombre de América (anotado a veces
bajo la forma de una fluída y divergente terminología geográfica) y de las regiones
a ella pertenecientes cae muy a menudo sin muestra de una más cercana
característica.
Bolesław Olszewicz murió en 1972 y por ello encontró tan escasas alusiones
sobre América, entre otras porque limitó sus búsquedas fundamentalmente a la
literatura geográfica. Wróblewski cae sin embargo a veces en otra finalidad, en casi
todas logrando obtener algunas alusiones a las Indias Occidentales y los asuntos
americanos. De alusiones sueltas referentes a este tema, que tienen
fundamentalmente un carácter marginal, procura reconstruir «el cuadro» o, mejor
aún, crear un estado más completo del conocimiento. Al mismo tiempo no cada
poeta o polemista religioso del cual obtenemos tal alusión, ha ampliado «el
conocimiento sobre América», como leemos acerca de todo el grupo de publicistas
mencionados en la página 41. De otra forma en él influyeron las informaciones
contenidas en manuscritos accesibles sólo a unos pocos, como también las
extraídas de impresos circulantes o a menudo reeditados.
Ciertas objeciones despierta también el hecho de que algunas de las tesis no
encuentren confirmación en la literatura a la que el autor se remite. Así por
ejemplo, el principal motivo de la polémica de Cramer y Chytraeus con Skarga,
con toda seguridad no constituyó una cuestión de los métodos empleados en la
conversión de los indígenas (p. 73). El estado actual de las investigaciones no
permite tampoco afirmar que el conocimiento de la utopía de Tomás Moro
estuviese difundida en Polonia hacia los finales del siglo XVI (p. 59); en el artículo
citado por el autor, escribí precisamente lo contrario. Hozjusz, Dantyszek o
Zamojski seguro no tuvieron esta obra en sus manos. Se puede estar de acuerdo en
el alcance fuera del límite convencional, como todas las periodizaciones, del año
1620 (aunque aquí se podrían señalar las declaraciones omitidas de J. Hasiusz del
año 1622 o las menciones de J. Hagenaw sobre el Brasil del año 1624). Sin
embargo, es una manera de no detenerse en la evaluación del conocimiento
renacentista sobre América, en la discusión sobre el tema del «derecho de los
españoles a la posesión del Nuevo Mundo» (p. 75), obtenido en el año 1703.
Así pues, el material sobre el cual se basa el artículo comentado, no siempre
fue por el autor dado a selección. También con otras menciones se podría discutir
(dudosa parece, por ejemplo, la relación entre el descubrimiento de América y la
estructuración final de los «ideales del estamento terrateniente», p. 144). Al texto
lo complementan: una bibliografía (selectiva), un resumen en inglés y un índice de
nombres (lástima que un libro que también entra en el área de la historia de la
geografía, no incluya un índice de nombres geográficos).
Janusz Tazbir*
*
Taducido por Uldarico de Silvestri
MARIA PARADOWSKA: Polacy w Ameryce Południowej [Los polacos en
América del Sur]. Wrocław 1977, Ossolineum, pp. 316.
El trabajo de Maria Paradowska está consagrado, como lo señala la autora en la
amplia introducción, a la actividad de los polacos en la América del Sur, a sus
contribuciones en muchas áreas de la vida, a subrayar las principales tendencias en
sus actividades y a la caracterización de las más célebres individualidades polacas
que habitan en los diversos países de la América del Sur.
Es éste el primer trabajo de este género que se propone tal labor. La interesante
actividad de muchas personalidades célebres es poco conocida, como igualmente
lo es la suerte de los mayores núcleos polacos, hallándose las fuentes para la
investigación muy dispersas o siendo sencillamente de difícil acceso.
Las fuentes sobre las que se basa Maria Paradowska, según la clasificación que
ella misma hace, son descripciones de viajes, cartas y recuerdos de emigrantes del
siglo XIX, relaciones de viajes, literatura y algunos trabajos sobre ciertas
problemáticas del siglo XX. Como se puede ver, la autora no tuvo acceso a un
material que fuese fuente directa. Con toda seguridad la búsqueda en los archivos,
sobre todo la referente a la historia de los polacos después de la segunda guerra
mundial, es bastante difícil. Sin embargo, fue posible acceder a los materiales
relativos a la emigración polaca del período comprendido entre las dos guerras
mundiales en el Archivo de Actas Nuevas, o bien a la prensa y a las publicaciones
publicitarias de la emigración que se encuentran en la Biblioteca Nacional.
La autora es etnógrafo y reconoce (p. 6) que sus intereses profesionales
influenciaron al contenido y a la forma del trabajo. Esto se puede observar con
facilidad al ver las fuentes sobre las que se basa la autora, ya que no reconoció
como fundamental el acceso a los archivos, en cambio, con mayor confianza que
un historiador, utilizó los reportajes periodísticos. Es menester, sin embargo añadir
a la justificación de la autora que son precisamente los periodistas quienes tienen
acceso a los emigrantes, más a menudo que los mismos investigadores, teniendo
aquellos mayor ocasión de realizar viajes.
El trabajo está compuesto por diez capítulos, en los que se muestra la actitud de
los polacos a través de los siglos hasta la contemporaneidad. La construcción del
texto que contiene una gran cantidad de importantes informaciones, sugiere ciertas
objeciones. La autora consagra a ciertas cuestiones, a mi modo de ver, demasiado
espacio, no proporcionalmente a la importancia del tema. Por ejemplo, es
innecesario el inmenso discurso sobre la hipotética participación de algunos
polacos en el descubrimiento de ciertas regiones de Suramérica, con un contexto
histórico adicional, que recuerda al lector toda la historia del descubrimiento del
Nuevo Mundo; se presentan también repeticiones en la discusión de ciertos
problemas, así en el capítulo segundo que lleva el título de «Vías que conducen al
otro lado del océano», Maria Paradowska se preocupa en mostrar en forma
compleja las diversas causas del viaje de los polacos a los países de América del
Sur, al discutir ampliamente una serie de fenómenos a los que regresará más tarde
en los capítulos especialmente a ellos consagrados. Presenta, por ejemplo, las
siluetas de los investigadores de varias disciplinas científicas (en el segundo
capítulo), para después junto con las biografías completas discutirlas de una
manera mucho más amplia, en dos capítulos distintos intitulados: «Labor polaca y
pensamiento creador» y el segundo «La actividad investigativa», que a mi parecer
podrían constituir una sola unidad.
Desgraciadamente, las lagunas en el conocimiento de la historia de Suramérica
que muestra Maria Paradowska se pueden observar cuando nos suministra un
contexto histórico erróneo de los acontecimientos. Por ejemplo, la autora en la
página 50 nos informa acerca de la participación de emigrantes llegados a América
en la década de los años sesenta, en las luchas de independencia de la Argentina, la
que, como es a todos sabido, tuvo lugar más de medio siglo antes del arribo de los
susodichos emigrantes.
Ciertos hechos inexactamente establecidos los da Maria Paradowska como
evidentes sin remitirse a la fuente de tal información. Por ejemplo, afirma que los
primeros colonos polacos se hallaban ya en el Brasil en los años 1824 - 1827, con
una oleada de la emigración alemana, estipulando, lo que es verdad, que por fecha
inicial de la emigración polaca se tiene el año 1871. El dar fechas precisas es algo
obligatorio. Habría que subrayar que pudo haber allí emigrantes polacos y no dar
este hecho como axioma (p. 127). Esta cuestión es discutida por la autora con un
argumento que se halla igualmente errado, pues afirma que entonces (en los años
veinte del siglo XIX) los alemanes recibieron de Pedro II la concesión para la
colonización de los Estados: Rio Grande do Sul (1824), Santa Catarina y Paraná
(1829); como se sabe Pedro II gobierna sólo a partir de 1831. Al suministrar las
fuentes de sus informaciones, la autora tiene una actitud totalmente lacónica, se
limita a muy pocas notas, por lo demás poco frecuentes. Notas utilizadas
únicamente cuando cita fragmentos de algún material extranjero. La obra está por
lo demás provista de ilustraciones y de una bibliografía, tal vez habría que atribuir
a un descuido de redacción la omisión del texto de S. Pyzik: Los polacos en la
República Argentina, que, citado por la autora, constituye un precioso trabajo para
la historia de la emigración política polaca de finales del siglo XIX.
Al discutir las diversas vías que utilizaron los polacos para llegar a América del
Sur, la autora menciona la emigración política cuyo comienzo ve en los albores del
siglo XIX, cuando los polacos que servían en las filas del ejército napoleónico,
participaban en las luchas de independencia, en no sólo un punto del continente.
Los soldados polacos errantes combatieron en la Argentina, Chile y Venezuela.
La siguiente emigración fue aquella que se produjo luego de la insurrección
novembrina, bastante pequeña aún; le sigue a ésta la emigración que se produce en
1863, que llevó particularmente a la Argentina una gran cantidad de emigrantes.
Maria Paradowska discute la suerte de distintas personas, su adaptación a las
nuevas condiciones. Subraya los grandes méritos que tienen para los países de
América del Sur los emigrantes polacos, trabajaron pues, en muchas áreas
importantes de la vida, como magníficos médicos, arquitectos, militares,
geómetras, maestros, investigadores de la flora y de la fauna locales, geógrafos,
etc., siendo todos ellos excelentes expertos en sus especialidades.
La segunda etapa importante en el desarrollo del medio polaco en Suramérica
está constituida por aquella emigración que buscaba mejores condiciones
económicas para sobrevivir, la que se concentra ante todo en el Brasil, a partir de
los años setenta del siglo XIX y a través de los períodos de las dos «fiebres
brasileñas», que tuvieron lugar en 1890 - 1891 y 1895 -1896 y que continuó como
una corriente intensa alcanzando incluso el período comprendido entre las dos
guerras mundiales. La autora menciona igualmente otros sentidos del movimiento
de emigración: Argentina, principalmente hacia el territorio de Misiones, Uruguay.
Además de los ya mencionados orígenes de las «vías que conducen al otro lado del
océano», Maria Paradowska nos expone aún una razón de la participación de los
polacos en las investigaciones científicas, sobre todo geológicas, zoológicas y
botánicas, organizadas por ciertas instituciones, por ejemplo: el Jardín Botánico de
Berlín, el Jardín Zoológico de Varsovia y la fundación de la familia Branicki.
Muchos de los viajes de los investigadores polacos fueron totalmente pagados por
ellos mismos, por el puro deseo de conocer. Por tales motivos se hallaron en
América entre otros, P. E. Strzelecki, quien recorrió la Argentina, el Brasil, el Perú
y el Ecuador; K. Jelski, quien realizó algunas investigaciones sobre la flora y la
fauna de la Guayana y del Perú, con él colaboró en el Ecuador J. Sztolcman, quien
después investigó solo la fauna del Perú. J. Warsewicz magnífico conocedor de la
flora de la hoya del Amazonas en Colombia, Ecúador, Perú y Bolivia; así como
muchos otros, cuyas suertes y contribuciones a las investigaciones en diversos
países Maria Paradowska reunió cuidadosamente. El último motivo dado por la
autora (seguramente de cierta importancia), fue el deseo de aventura e interés por
el mundo.
La autora dedica en su totalidad el capítulo III a la figura de Krzysztof
Arciszewski, presenta ampliamente su rico curriculum vitae y naturalmente
describe su estadía en el Brasil. A Maria Paradowska le interesa esta figura,
fundamentalmente por la «contribución» que ha hecho a la etnografía. Nos ha
legado este investigador un inmenso material con agudas descripciones de la vida
de los indígenas tapuya, materiales que la autora analiza en este libro. Maria
Paradowska subraya la importancia que hasta ahora ha tenido el trabajo de
Arciszewski, que posibilita la reconstrucción de fenómenos culturales ya pasados.
El trabajo de Arciszewski, según la autora, es un ejemplo de la subestimada
contribución de los polacos acerca de la cultura de los pueblos no europeos.
«En defensa de los araucanos» es el título del capítulo que la autora dedica a
Ignacy Domeyko, célebre estudioso polaco que trabajó en Chile en el siglo XIX. El
título por sí solo sugiere cual de las áreas de trabajo de Domeyko tuvo Maria
Paradowska como la más importante.
El lector se entera del rico curriculum vitae de Domeyko, de los caminos que lo
llevaron tan lejos de su Lituania natal. Tres fueron las áreas principales de
actividad de Domeyko en Chile.
La actividad científico-pedagógica en la Universidad de Santiago, donde tuvo a
su cargo las cátedras dé química, física y mineralogía. En este establecimiento
educativo desempeñó también las funciones de rector durante 16 años. Sus
investigaciones geológicas en América del Sur fueron galardonadas por la obra:
Mineralogía que comprende principalmente las especies minerales de Chile,
Bolivia, Perú y las provincias argentinas. Domeyko se puso a la defensa de los
casi extingidos araucanos, confrontando su exterminación vió la solución de este
problema sobre la vía de su cristianización, pero no con la utilización de la fuerza,
sino a través de la educación. Este punto de vista puede parecer hoy día extraño,
pero era acorde con el espíritu de la época y mentalidad de las personas creyentes.
Domeyko no sólo se limitó a la toma de posición en relación a los indígenas y a la
utilización casual de la gran autoridad de que gozaba en Chile, sino que se dedicó a
estudiar directamente a los araucanos. El resultado de estas investigaciones fue el
material: Araucania y sus habitantes, que Maria Paradowska analiza en su libro.
La comunidad polaca especialmente aquella del Brasil, efecto perdurable de la
emigración en búsqueda de medios de supervivencia, es caracterizada por la autora
en el capítulo V («Una segunda patria»). Discute allí ampliamente las
contribuciones de Sebastian Woś-Saporski, conocido como el padre del
poblamiento polaco en el Brasil, presenta las consecutivas fases del desarrollo de
las colonias polacas en el Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul. Es señalada
igualmente la difícil adaptación del colono polaco a unas condiciones de vida
completamente diferentes, la necesidad de adquirir nuevas habilidades para la
penetración de la selva brasileña. Con el tiempo empezaron a constituirse
sociedades de carácter socio-cultural, prensa propia y algunas modestas escuelas.
La autora señala, recordando a M. Lepecki, que en el mismo Paraná, en 1938, hubo
269 de estas asociaciones. Con el crecimiento de los sentimientos nacionalistas, el
gobierno de Vargas impidió por algunos años el funcionamiento de las
organizaciones polacas, las escuelas y la prensa. Después de la segunda guerra
mundial, esta situación cambió significativamente.
Un lugar especial dedica Maria Paradowska a la reacción de la opinión pública
polaca ante el fenómeno de la emigración económica. En un comienzo era ella
decididamente negativa, luego con el tiempo se ha comprendido que la emigración
no se podía contener, se trabajó entonces con entereza en la organización de una
ayuda para los emigrantes.
Durante el período en que Polonia no existía como Estado, estos esfuerzos
cristalizaron en la creación de algunas sociedades que se dedicaron a organizar una
mejor información para los emigrantes, se dieron a la luz pública algunos textos
especializados en la problemática de la emigración. Estas instituciones como por
ejemplo: la Sociedad de Ayuda a los Emigrantes de Varsovia o la Sociedad Polaca
de Emigración y el ya existente en los años veinte Instituto Científico de
Emigración y Colonización, enviaban delegados suyos a investigar la situación de
los colonos en el Brasil o en la Argentina. Los efectos concretos de estos viajes
prácticamente no se vieron, debiendo contar los emigrantes única y exclusivamente
con sus propias fuerzas. Surgieron sin embargo, gracias a ellos, muchos textos de
relación que acercaban al lector polaco países completamente desconocidos hasta
entonces. Pertenecen a este tipo de textos, entre otros, los de A. Dygasiński (Cartas
desde el Brasil), Z. Chełmicki (Brasil. Apuntes de viaje), S. Kłobukowski
(Recuerdos del viaje al Brasil).
A causa de sus preocupaciones etnográficas, la autora dedica probablemente en
forma injusta todo un capítulo a la figura de Józef Siemiradzki, geólogo y activista
de la emigración. El texto relativo a esta personalidad tiene 22 páginas, mientras
que la parte consagrada al enorme problema del poblamiento polaco sólo posee 31
páginas. Me parece que ésta es una cierta desproporción en el libro. Sin embargo,
los aportes de J. Siemiradzki a las investigaciones sobre la América del Sur fueron
importantes, pues realizó él observaciones e investigaciones en las áreas de la
geología, la geografía y la etnografía, en este último campo se interesó
particularmente por los araucanos y su lengua.
El enorme y casi desconocido aporte del pensamiento científico y técnico
polaco al desarrollo de los países de la América del Sur es discutido por Maria
Paradowska de una manera perspicaz en dos capítulos, a saber: «Labor polaca y
pensamiento creador» y «La actividad investigativa», al desarrollar las siluetas de
los estudiosos, sus historias: y los resultados de sus expediciones, que ya habían
sido señaladas en el capítulo «Vías que conducen al otro lado del océano».
Maria Paradowska tiene una justa esperanza, escribe al final, que el libro
aunque no agote la totalidad de los problemas, facilita al menos el conocimiento de
gran parte del: aporte de los polacos en diferentes sectores de la vida y la cultura de
la América del Sur. Esta importante labor, a mi parecer, la cumple con toda
seguiridad este libro.
Izabela Klarner-Kosińska*
Polonia w Ameryce Łacińskiej [Polonia en América Latina], redacción
científica de ZBIGNIEW DOBOSIEWICZ y WALDEMAR RÓMMEL, Lublin
1977, Wydawnictwo Lubelskie, pp. 248.
Entre los numerosos trabajos aparecidos últimamente con respecto a la
emigración polaca hacia América Latina1 se encuentra un libro publicado por Z.
Dobosiewicz y W. Rómmel. Es éste un trabajo colectivo, que contiene toda la
historia de la emigración polaca hacia América Latina hasta los años setenta del
siglo XX.
El profesor K. Groniowski plantea la historia de la emigración, la numerosidad
y la ubicación de los emigrantes polacos, sobre todo en lo que se refiere al Brasil.
Distingue cinco subperíodos hasta el año 1914: a) desde principios del siglo XIX
*
Traducido por Uldarico de Silvestri
Entre otros: Emigracja polska w Brazylii. 100 lat osadnictwa [La emigración polaca en el Brasil. 100
años de colonización], Warszawa 1971; M. Paradowska: Polacy w Ameryce Południowej [Los polacos
en América del Sur], Wrocław 1977; E. Ciuruś: Polacy w Brazylii [Los polacos en el Brasil], Lublin
1977.
1
hasta el año 1871 - la actividad política de emigrantes individuales y grupos poco
numerosos; b) 1871 - 1889- primera oleada de emigrantes campesinos en busca de
trabajo, llegados del territorio polaco dominado por Prusia, establecidos
principalmente alrededor de Curitiba; c) 1890- 1891 - «la fiebre brasileña»,
emigración desde las tierras bajo dominación rusa hacia el Brasil; d) 1894 - 1896 «la fiebre de emigración galiciana» hacia el Brasil y el principio, de la colonización
polaca en la Argentina; e) 1911 - 1912 - tercera oleada de emigración igualmente
hacia el Brasil. No restringiéndose al número de emigrantes, al lugar de partida y
llegada, K. Groniowski esbozó la posición social de los emigrantes polacos,
tocando el problema de la instrucción escolar y la cuestión de la tutela sacerdotal.
Igualmente planteó la formación de las organizaciones polacas, sus contactos con
el país y los importantes grupos políticos; que en ese tiempo se esforzaron por
ampliar su influencia sobre los emigrantes polacos en América Latina.
W. Rómmel se refiere al período entre la primera guerra mundial hasta los años
cincuenta. En oposición a K. Groniowski hizó una periodización, no según el
balance del número de la afluencia de los inmigrantes, sino según los factores
externos existentes que ejercieron más influencia en la suerte de los inmigrados.
El primer período abarca los años 1914 - 1920, o sea el tiempo transcurrido
entre la primera guerra mundial y la formación de las misiones consulares polacas
en los lugares de mayor conglomeración polaca; se presenta aquí la división de la
emigración en dos corrientes, motivada por el reconocimiento de la concepción de
la independencia, sea ésta a base del apoyo de los Estados pertenecientes a la
Entente o a base del apoyo de los Estados Centrales. Igualmente el autor analiza
los intentos que hubo de organizar ayuda por parte de los emigrantes para el país.
En el segundo período, comprendido entre los años 1920 - 1939, W. Rómmel se
refiere al asunto de la influencia de las instituciones del país sobre la emigración.
Al fijar la política de emigración del gobierno polaco, distingue en ella dos
subperíodos: 1920 - 1930 - dispersadas pruebas de tutela y de cooperación con la
emigración, sin un programa uniforme y 1930 - 1939 - época de centralización de
las actividades en la Unión Mundial de Polacos en el Exterior y en el Ministerio de
Asuntos Interiores, ,con el fin de dirigir la emigración y adquirir Colonias para
Polonia.
En los años de guerra, 1939 - 1945, fueron tiempos de muchos esfuerzos para
todas las personas de origen polaco en América Latina en pro de la causa nacional,
esto no sólo a través de la actividad propagadora económica, sino también a través
de la participación directa de alrededor de 2000 soldados que lucharon en las filas
de las secciones polacas en las frentes de Europa Occidental.
Los primeros años después de la guerra se caracterizaron por una gran oleada de
emigración, provocada por la guerra misma, proveniente desde Inglaterra y los
campos de concentración en Alemania. Esta oleada se caracterizaba por la actitud
negativa ante la surgida Polonia Popular.
Lamentablemente, el autor no incluyó en el comentario (p. 77) la tabla que
muestra la cantidad de inmigrantes llegados a la Argentina entre los años 1945 1952. Esta demuestra que el punto más alto de la emigración fue dado entre los
años 1947 - 1949, que fue la época en que en Polonia se resolvió el problema del
poder y se decidió el carácter del nuevo régimen político. La emigración
latinoamericana, hasta el año 1956, en su mayoría, tenía una actitud negativa con
respecto al régimen del país y sólo después de este año, entre los polacos de
América Latina, se «fortaleció el convencimiento de la necesidad de la elaboración
de nuevas formas de cooperación con el país» (p. 78).
Del último período que data desde el año 1950 hasta los años 1975/1976, se
ocuparon otros autores. Andrzej Żeromski se concentró en el problema de la
cantidad de polacos en la emigración contemporánea, determinando que en el año
1960 en Brasil vivían más de 670 mil polacos, en Argentina alrededor de 120 mil,
en Uruguay 6,5 mil, en Venezuela 3 mil y en Chile 1 mil, etc. Según los cálculos
del autor, en la mitad de los años setenta, el número de polacos que habitaban en
América Latina, sobrepasaba el millón de personas.
Eugeniusz Ciuruś fijó el lugar de los polacos en diferentes esferas de la vida en
los países donde se establecieron, subrayando aquellas en las que se hicieron
particularmente famosos. Igualmente afirmó que, pese a las condiciones
incomparablemente peores al inicio de sus labores, la emigración polaca disminuyó
la distancia que la separaba de las posiciones de la emigración alemana e italiana.
Włodzimierz Helman concentró su atención en la esfera de la actividad
cultural, educativa y de instrucción. En lo que se refiere a los años 1945 - 1956,
presentó los efectos de la desvinculación de la emigración para con el país y las
pruebas de dinamización de la actividad de tipo cultural, implicadas por esta
situación. Sólo a fines de los años cincuenta, precisamente, se obtuvieron reales
cambios, resultado de las transformaciones que sucedían en el país, debido más que
nada a los reiterados contactos establecidos en el país y al cambio opinión con
respecto a la emigración, al darse cuenta que la emigración dejó de ser temporal y
se transformó en emigración permanente.
Favoreciendo a esto algunos acontecimientos tales como, la celebración del
milenario del Estado polaco, el centenario de la colonia polaca en América Latina
y el aniversario copernicano. El autor habla al mismo tiempo de las respectivas
organizaciones de polacos que actuaban en Brasil, como por ej. la Asociación
«União Juventus», la Asociación «Polônia» en Porto Alegre y otras.
En la última parte del referido trabajo escritó por Aleksander Krajewski, se
habla de las relaciones entre Polonia y los polacos en América Latina, se explica
toda la historia de la colonización polaca en esta región del mundo. Hablando de
los esfuerzos por entablar contactos permanentes, después de la II guerra mundial,
desgraciadamente al autor se le olvidó referirse al rol positivo de los reemigrantes
regresados al país después del año 1956, los cuales jugaron un papel importante en
la disipación de la desconfianza mutua, a través de numerosas publicaciones en la
prensa referencias a los asuntos de emigración.
El libro está completado, por W. Helman, con la elaboración de la lista de las
organizaciones polonísticas contemporáneas, que actuan en Argentina, Uruguay y
Venezuela. Está incluida la nómina de los programas radiofónicos de la polonia
brasileña, dedicados a la conmemoración del milenario del Estado polaco.
El trabajo abarca toda la historia de la emigración masiva desde las tierras
polacas hacia la América Latina. Por esta misma razón, se debió limitar a los
problemas más importantes, sin un análisis profundo de cuestiones tales como p.
ej. la situación jurídica de los emigrantes en los países de residencia, las
condiciones económicas de la emigración, etc. No obstante este libro responde en
mucho a los interrogantes en Polonia y en general al creciente interés por los
problemas de los polacos en América Latina, ante los cuales los autores responden
en la medida de sus fuerzas.
Krzysztof Smolana*
EUGENIUSZ NOWORYTA: Chilijskie doświadczenia [Experiencia chilena],
Warszawa 1977, Książka i Wiedza, pp. 283.
En la introducción el autor se plantea tratar de responder a dos preguntas: ¿si el
golpe de Estado, en contra del Gobierno de la Unidad Popular, pudo ser evitado? y
¿qué implicaciones derivan de los acontecimientos chilenos? Para responder a éstas
dividió su trabajo en cuatro capítulos.
En el 1º hace un análisis de las tradiciones frentistas de la izquierda como, así
mismo, del experimento demócrata-cristiano, la distribución de las fuerzas
políticas, la situación revolucionaria en América Latina y las características del
«neocolonialismo dependiente») en Chile. El capítulo 2º lo dedica a la estrategia y
táctica del Gobierno Popular y al conflicto con la oposición de derecha. El 3º a la
política exterior y el 4° a las conclusiones que derivan de los acontecimientos
chilenos. Además acompañan al texto 80 páginas de documentos y declaraciones
de diferentes países y organizaciones referentes al tema.
Al lo largo del libro se hacen una serie de afirmaciones que, aparentemente,
parecen verdades de Perogrullo pero que, confrontadas con la realidad, no son
tales. Varias son las afirmaciones de este tipo que tienen como consecuencia
análisis no muy felices por lo que surge la necesidad de puntualizar algunas cosas.
Nos detendremos en algunas de las más importantes:
La Central Única de Trabajadores (CUT), en realidad, no se transformó en una
organización clasista en el período posterior al XIII Congreso del Partido
Comunista de Chile sino que, lo ha sido, desde su fundación hace ya 25 años (p.
16). El análisis de los frentes no nos parece muy acertado. Este no es un problema
de nombres (Frente Popular, Frente del Pueblo, Frente de Acción Popular, etc.),
cada uno de ellos corresponde a una etapa diferente del desarrollo de la lucha de
clases, a la conciencia política y a la real correlación de fuerzas en un momento
determinado, por eso las tareas, los programas, la composición partidaria y de
clases diferentes de cada uno de ellos. Además, no nos satisface en absoluto la
*
Traducido por Fredy Navarro
afirmación, sin argumentos, de que el Frente Popular habría sido una experiencia
no exitosa y que esto habría provocado la inercia de los partidos populares. Por lo
demás el Frente Popular no fue fundado en 1936 sino que en 1938 (pp. 22, 25, 29).
No es efectivo que «la democracia parlamentaria garantizaba el derecho
electoral según los criterios de riqueza y educación, lo que permitía a la burguesía
un rol fundamental en la administración del país» (p. 28).
Al referirse a la composición de las fuerzas políticas se hacen afirmaciones que
no pueden no llamar la atención. Estas afirmaciones son sorprendentes, ya que
coinciden con las interpretaciones burguesas, de que en las elecciones
presidenciales de 1964 el candidato de la derecha radical no habría tenido otro
carácter más que el de «figurante» y que el triunfo electoral de la Unidad Popular,
en 1970, fue posible gracias a la división entre los partidos representantes de los
intereses de la gran burguesía y de la pequeña burguesía, es decir, por un error de
cálculo (pp. 28 - 29). No entendemos como, el conflictivo caso Toha, es
interpretado exactamente al revés (pp. 68 - 69).
¿Qué quiso decir el autor al afirmar que los acontecimientos chilenos
«desacreditan una vez más» la concepción de que en los países que realizan
cambios económicos y sociales se permita la oposición de derecha? (p. 187).
Nos parece que la parte más lograda del libro es el capítulo dedicado a la
política exterior del Gobierno Popular que ha sido interpretada correctamente en
sus méritos y originalidad.
Esperamos que en el futuro el autor no sólo señale los errores del proceso
chileno, sino que los analice en un examen objetivo, en su real contexto.
Alfredo Lastra
JANINA Z. KLAVE: Premodernizm w Brazylii [Premodernismo en Brasil],
Warszawa 1977, PWN, pp. 168.
La implantación en Polonia de una literatura, o un grupo de literaturas afines,
hasta ahora desconocidas, provoca - especialmente en el período inicial - una
deformación de su panorama general, tanto más si a las obras en el proceso de su
asimilación no las acompañan unas críticas adecuadas que las situen en la historia
de la cultura de una nación. Así pasó en Polonia con la literatura iberoamericana.
La selección de las posiciones traducidas a principios de los años cincuenta fue
determinada a menudo por los criterios no literarios. En la década siguiente se la
valorizaba a través del prisma de París, decidiéndose publicar los libros que
lograron ser traducidos y obtuvieron críticas positivas en la prensa francesa. En fin,
nos llegó de España el «boom» de la novela latinoamericana: el círculo mágico de
los autores que se repetían. Y así, la literatura de América Latina apareció en
nuestro país como un archipiélago disperso de nombres, una literatura sin raíces,
sin tradición, flotante en un vacío histórico. Esta falsa imagen todavía fue
multiplicada por voces, publicadas aquí y allá, haciendo eco a unos ensayistas de
América Latina, de que la literatura (más exactamente la novela y el cuento corto)
de este continente han surgido de repente de la nada en el último cuarto de siglo.
El momento decisivo en la asimilación de las literaturas latinoamericanas fue
indudablemente la creación de la serie Prosa Iberoamericana de la editorial
Wydawnictwo Literackie de Cracovia, que por fin rompió el círculo maravilloso
del «boom» introduciendo nombres nuevos y - cosa muy importante - llegando en
la búsqueda de ellos a los clásicos. En los comentarios, mejores o peores, que
acompañan a cada tomo, se nota la aspiración de ubicar a la obra y al autor en la
época y la historia de la literatura nacional. Esto significa, tomando en cuenta la
insuficiencia del material crítico, un progreso considerable, lejos sin embargo de
establecer un equilibrio entre la ficción y la crítica. Esto, porque ningún
comentario, por causa de su pequeño volumen, puede reemplazar a una sólida
monografía, y menos a una historia de la literatura.
De las dos ramas lingüísticas de la literatura iberoamericana, la literatura
brasilera abarca un pequeño porcentaje de las traducciones al idioma polaco. En
cambio, las proporciones entre la clásica y la literatura actual están más
equilibradas. Sólo en la serie Prosa Iberoamericana de entre las siete posiciones
editadas hasta ahora (para las 62 en total), cuatro son obras de los clásicos.
Igualmente se presenta la situación en cuanto a las publicaciones de otras
editoriales: de entre los 9 autores brasileros presentados por ellas desde que
terminó la guerra, 3 pertenecen al siglo XIX. Así pues, en el panorama general de
las traducciones de las dos lenguas, esta literatura no da la impresión de haber
surgido de un vacío total recién en los últimos años. Más equilibrio se ve también
en las proporciones entre las obras de crítica y las de ficción. Dejando de lado la
Literatura Ameryki Łacińskiej (Literatura de América Latina) de Francisco
Pacuarariu, dedicada a la historia tanto de las literaturas de América Hispánica
como de Brasil1, al lado de la rama lingüística española anotamos apenas una
posición en la sección de la crítica literaria - editado hace unos días el tomo de los
ensayos de Gordon Brotherston W granicach samotności (Los limites de la
soledad), mientras tanto la rama portuguesa en los últimos años se enriqueció con 3
publicaciones de esta sección: Historia literatury brazylijskiej (Historia de la
literatura brasileña) por Nelson Wedreck Sodré (Varsovia 1975) y dos
monografías de Janina Klave: Aloisio Azevedo (Varsovia 1976) y Premodernismo
en Brasil (Varsovia 1977).
Ambas monografías constituyen una complementación de la actividad de
traductora de su autora, a quien la serie de la Prosa Iberoamericana, debe todos los
siete títulos de la literatura brasilera publicados hasta ahora2. Ambas también se
1
Este libro, lleno de errores y absurdos, que da vuelta a las proporciones en la jerarquía de los
fenómenos artísticos e introduce caos a la valorización general del capital litérario de los
latinoamericanos, sólo se puede considerar como un error editorial
2
Son ellos (en orden de publicación): J. M. Machado de Assis: Memorias posthumas de Bras Cubas;
Espejo y otros cuentos (elección de los tomos Reliquias de Casa Vehla, Historias romanticas, Historias
complementan cronológicamente, abarcando dos cercanos capítulos de la historia
de la literatura brasilera: el realismo y el simbolismo (premodernismo). Ambas, en
fin, tienen una construcción similar, con la diferencia de que la primera está
dedicada a un solo autor y la segunda. más ampliamente comenta de la obra de
cuatro autores.
Hace reflexionar el por qué, de entre los dos más eminentes representantes del
realismo en la prosa brasilera, Janina Klave, la traductora de dos novelas y un tomo
de cuentos de Machado de Assis, y también - según permiten creer los comentarios
para estas traducciones - conocedora y entusiasta de su obra, escogió como
personaje de la primera monografía Aloisio Azevedo, mientras que la elección de
los nombres de los autores presentados en la segunda parece ser una consecuencia
de la elección anterior. El subtíitulo de esta segunda monografía - Przedstawiciele
nurtu społecznego w literaturze okresu: 1900 - 1922 (Representantes de la
corriente social en la literatura de los años 1900 - 1922), reduciendo los limites
del tema, señala al mismo tiempo una determinada dirección del interés de la
autora, que lo define en el Prólogo de manera siguiente: «Eligiendo como tema de
elaboración la corriente social en la literatura brasilera premodernista, desearíamos
presentar la intensificación de la tendencia que surgió durante el período del
realismo-naturalismo en la obra de Aloisio Azevedo y fue comentada en el libro
Aloisio Azevedo - twórca brazylijskiego naturalizmu (Aloisio Azevedo - creador de
naturalismo brasileño). Así pues, tenemos que vernos con una integridad
determinada, una obra, cuya parte tercera, si habría de editarse, comentaría
probablemente la obra de los escritores como Raquel de Queiroz, José Lins do
Rego, o Garciliano Ramos.
Premodernismo, y después el modernismo, cuya fecha convencional de
nacimiento determina La Semana de Arte Moderno en Sao Paulo (febrero 1922),
pertenecen a los períodos más interesantes en la historia de la literatura brasilera.
Es ésta la época de la intensificación política, cruzamiento de diferentes ideologías,
inquietudes sociales, rebeliones y revoluciones, a los cuales iba a poner fin recién
la dictadura de Getulio Vargas a fines de los años treinta. Como las vanguardias en
los países de América Hispana el modernismo en Brasil absorbía todas las
corrientes artísticas de la Europa de entonces (cubismo, dadaismo, expresionismo,
futurismo) que chocaban con las tendencias del «brasileirismo», dando el
comienzo a la literatura brasilera contemporánea, a una literatura nacional y al
mismo tiempo libre del complejo de provincia atrasada en su desarrollo. Sin
embargo las fuentes de este proceso que empezó junto con la «revolución»
modernista pueden observarse ya en la época anterior, en las obras dedicadas al
interior, como Os Sertões de Euclides da Cunha o Urupes de Monteiro Lobato, que
en la historia de la literatura brasilera constituyen una nueva y ambiciosa prueba de
encontrar su propia identidad, lejos de1a ingenuidad y de las simplificaciones de la
sem data. Papeis avulsosy Varias historias; A. Azevedo: O Cortiço Ary Quintella: Combati o bom
cembate; J. M. Machado de Assis: Quincas Borba; Cuentos brasileiros - antología de la prosa desde
fines del siglo XIX hasta hoy; Nelida Piñon: Fundador.
anterior como lo fue el indianismo en el siglo pasado. Así pues, reconociendo el
papel del modernismo en el desarrollo de la literatura brasilera, es imposible no
apreciar la importancia del período anterior, que es el tema de la monografía aquí
comentada.
La construcción de Premodernismo en Brasil recuerda - como ya se ha dicho - a
la construcción de la monografía sobre Aloisio Azevedo. Los primeros dos
capítulos del libro están dedicados a la caracterización de la época, situación social
y política, panorama cultural general; los capítulos siguientes contienen biografías
y análisis de las obras de, los escritores escogidos. Escribiendo sobre el fondo
histórico, la autora de manera bastante, detallada introduce al lector en los
transcursos de los acontecimientos de la vida social, de la política y de la
economía, traza una imagen de los cambios en la vida de la sociedad, brasilera,
presenta a las corrientes intelectuales y tendencias artísticas, registra la historia de
los grupos literarios y de las revistas fundadas por ellas - en pocas palabras, trata de
manera más completa (aunque sin esos detalles que caracterizan la introducción a
la monografía de Azevedo) acercar al lector polaco a una época distante
geográficamente, culturalmente y hoy día también históricamente. Los escritores
cuyas obras son objeto. del análisis de Janina Klave en los siguientes
fundamentales capítulos son: Euclides da Cunha cuya obra Os Sertões, comparable
con Facundo del argentino Sarmiento, se suele designar con el nombre de la
epopeya nacional brasilera; José Graça Aranha, ante todo, el autor de la novela,
famosa en su tiempo, Canaa concerniente a los problemas de los inmigrantes en el
Brasil y las mutuas relaciones de diferentes culturas; Alfonso de Lima Barreto,
escritor con inclinaciones hacia la satira social; y Monteiro Lobato, un regionalista
genial. Aquí surge una pregunta, si son los personajes más importantes para todo el
período. En la prosa con seguridad si, aunque tal vez no sean los más
característicos, ya que la época descrita por la autora transcurrió bajo el signo del
simbolismo, cuyo representante principal en la prosa fue Coelho Neto, solamente
mencionado en la descripción del panorama cultural. En cambio la poesía de la
época modernista que se presenta con nombres de artistas de altos rangos, como
João da Cruz e Souza, y el perteneciente todavía a la época anterior Olavo Bilac,
fue reducida a un corto resumen en los capítulos. introductorios. Así pues, de
acuerdo con el objetivo del libro, cuyo subtítulo subraya decididamente los marcos
del tema, la distribución del material crítico no es igual y el lector que busca datos
más exactos tiene que acudir a otros materiales, escritos hasta ahora principalmente
en idioma portugués. En cambio, las obras de los autores, que constituyen el tema
principal de la monografía, fueron presentadas de manera muy buena y detallada,
inclusive con los resúmenes de los libros presentados, lo que en este caso tiene
mucha importancia, ya que es difícil esperar que todos ellos se editasen en polaco.
Así pues, por medio de Premodernismo en Brasil (lo mismo se puede decir sobre
Aloiso Azevedo) el lector polaco recibe un buen compendio, que le facilita la
comprención de la tradición y, como resultado, de la actualidad de la literatura
brasilera. Deberíamos sólo desear más elaboraciones de este tipo mantenidas -
esperemos - en el mismo nivel, proveídas además con el index de los autores, cuya
falta se siente a veces al usar de ambas monografías.
Jerzy Kühn*
MARCIN KULA: Rewolucja 1933 roku na Kubie [La Revolución del año 1933
en Cuba], Wroclaw 1978, Ossolineum, pp. 340.
Es un libro sobre el carácter y el papel de los acontecimientos del año 1933 en
la historia de Cuba y también en la historia de la revolución cubana. La primera
tesis del autor es que todo lo que sucedió en el período posterior al 4 de septiembre
de 1933 hay que considerarlo como un proceso revolucionario. Lo decisivo es el
carácter de los acontecimientos, la orientación y su significación para el futuro más
que su génesis. La génesis es, según Kula, nacionalista, aunque diciendo la verdad,
esta definición no está bien clara. La segunda tesis es que la revolución
procediendo de las clases medias no se convirtió en una revolución burguesa ni
proletaria. Es ésta pues una revolución en Cuba. La tercera tesis es precisamente la
del nacionalismo revolucionario, el término que tiene que diferenciar al
movimiento cubano de los otros, especialmente de las corrientes populistas tan
populares en América Latina.
En unas condiciones de economía dependiente se formó en Cuba una amplia
corriente de protesta contra la dominación de los EE. UU. y contra los gobiernos
apoyados por, los norteamericanos. Esta corriente, profundamente arraigada en la
tradición, tenía carácter de reivindicación nacional más que económica y social.
Tuvo su origen en los movimientos estudiantiles y en los pensamientos de los
intelectuales, que encontraban comprensión entre una parte de las clases medias de
La Habana. Recien la crisis en que se encontró la economía cubana de monocultivo
en los principios de los años treinta llevó a que se unieran los tres elementos. Esta
unión surgió, según Kula, sobre todo y más tempranamente en la esfera de las
actividades políticas que llevaron a la renuncia de Machado y después a la
formación del gobierno de Grau San Martín. La convergencia de los intereses fue
sin embargo de corta duración. Se separaron por causa de diferencias en las
concepciones sociales e intereses económicos. En resultado, el gobierno aspirando
a los cambios revolucionarios se radicalizó suficientemente como para asustar a las
clases medias pero no suficientemente como para ganar el apoyo de las masas.
Kula dedica mucho espacio al análisis de la situación de dos grupos que
decidían la esencia y el desarrollo del movimiento revolucionario en Cuba: la
juventud estudiantil y los obreros agrícolas. El proceso de la identificación de los
intereses, el del ganar el apoyo de las masas para el movimiento comenzado por la
gente de las clases medias, no logró a cumplirse. El movimiento revolucionario
*
Traducido por Krystyna Pisera
fracasó por causa de su abandono por la clase media para la cual la falta del
reconocimiento de parte de los EE. UU. fue un argumento suficiente. Por el
ejército, que verdaderamente constituía la única fuerza real, pero que no podía
identificarse con la revolución. No podía tanto más cuanto el gobierno de Grau San
Martín se inclinaba por provocar la actividad revolucionaria de las masas, y cuanto
más avanzaba la radicalización más aterrorizaba a las clases medias. Por fin, por
falta de apoyo de parte del movimiento obrero organizado y por la imposibilidad
de llegar hacia más amplias masas de trabajadores. Tomando en cuenta todo esto,
creo que con razón Kula pregunta, si no es más importante que la pregunta por las
causas de la caída, la pregunta por la causa del mantenimiento de este gobierno
tanto tiempo.
Kula explica este fenómeno con el apoyo del ejército, que no podía
identificarse con los «nacionalistas revolucionarios», pero que estaba interesado en
que no regresara la anterior composición de fuerzas. Al darse cuenta de su fuerza el
ejército resultó ser el elemento que decidió la derrota del movimiento. La tesis del
autor es que la inevitable radicalización del gobierno y el giro hacia la izquierda,
aunque no bien claras en su origen, fueron la causa del debilitamiento del
movimiento nacionalista-revolucionario. Discutiendo las posibles interpretaciones
de las actitudes del gobierno en la última fase de su existencia, el autor no se
decide por ninguna y deja el asunto abierto. El giro hacia la izquierda aceleró la
camuflada intervención de los EE. UU. y la separación de los caminos del gobierno
y del ejército; aterrorizaba a la burguesía que sobreponía los intereses de clase a los
intereses nacionales.
El libro de Kula está basado en las investigaciones en los archivos de La
Habana, Londres y Varsovia, como también en una amplia bibliografía
concerniente al tema. La bien documentada reconstrucción de los acontecimientos
permitió presentar toda una serie de problemas que sobrepasan los límites de la
historia cubana. Esto constituye un paso esencial en la discusión sobre los caminos
de desarrollo de los países de América Latina en la época de la Gran Crisis. La
tesis principal sobre el carácter nacionalista revolucionario del movimiento del año
1933 será con seguridad discutida. Lo mismo la cuestión de no haber surgido en
Cuba un movimiento de tipo populista. Las observaciones del autor sobre el
significado de la derrota del movimiento y sobre el papel de la «no intervención»
norteamericana en la historia de Cuba de los siguientes veinticinco años parecen
ser plenamente justificadas.
Jan Kieniewicz*
*
Traducido por Krytyna Pisera
Descargar