Diccionarios y lenguas de especialidad. V Seminario

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Revista Española de Lingüística (RSEL) 37, 2007
(ISSN: 0210-1874)
RESEÑAS
Ahumada, Ignacio (ed.), Diccionarios y lenguas de especialidad. V Seminario
de Lexicografía Hispánica (Jaén, 21 a 23 de noviembre de 2001), Jaén, Universidad de Jaén, 2002. xiv + 229 pp.
Los trabajos presentados en este V Seminario de Lexicografía Hispánica
ofrecen una interesante visión de los problemas que plantea el vocabulario especializado, desde los aspectos teórico-prácticos hasta el análisis de algunos de
estos conjuntos léxicos.
Tras la presentación, a cargo de Ignacio Ahumada, se abre el primer capítulo
de colaboraciones con «El problema de la equivalencia en los diccionarios bilingües especializados», a cargo de Reinhold Werner. En este estudio, refiriéndose
al diccionario general bilingüe, analiza el estudioso alemán el problema de la
indicación de equivalentes así como las técnicas para la presentación de estos
equivalentes o de información sustitutiva o adicional a ellos, dependiendo de las
funciones adscritas a la obra, a saber, comprensión de una lengua extranjera,
traducción desde una lengua extranjera a la materna, traducción desde la lengua
materna a una extranjera y producción de textos en una lengua extranjera. Según
apunta Werner, para el diccionario bilingüe especializado no se han tenido en
cuenta estas distinciones, puesto que se parte normalmente del tópico del paralelismo entre las nomenclaturas científico-técnicas de diferentes idiomas, si bien
en la bibliografía más reciente se señala el alto grado de discrepancia que existe en
las estructuras conceptuales que subyacen a determinadas terminologías en diferentes lenguas. Aunque Werner concluye que la distinción de funciones que se
aplica a los diccionarios bilingües pierde parte de su importancia en la lexicografía especializada, explica en su artículo las diferentes soluciones que pueden
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ofrecerse al problema de la presentación de equivalentes o de información sustitutiva o adicional a estos en el diccionario bilingüe especializado.
En «El artículo lexicográfico en el diccionario de especialidad», Joaquín
García Palacios plantea que, con vistas a la elaboración de obras lexicográficas
especializadas, ha de superarse la distinción entre terminología y lexicografía,
y entre palabras y términos, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que estas
últimas unidades comparten con las del léxico común, la presencia de voces que
se sitúan en un terreno fronterizo y el trasvase de un grupo a otro. Por ello, en el
diccionario de especialidad, ante la dificultad de confeccionar diferentes obras
orientadas respectivamente a distintas funciones, se ha de ofrecer información
concebida no solo para la comprensión, sino también para la comunicación,
para lo cual es necesaria la colaboración entre especialista y lexicógrafo. Por la
experiencia ya acumulada en torno al diccionario general monolingüe, el especializado tendrá la misma estructura fundamental de aquél (entrada, categoría y
definición) y se adaptará para ofrecer un producto que tenga utilidad no solo
para la conceptualización de un determinado saber sino también para su transmisión.
Manuel Alvar Ezquerra, en «La marginación, el argot y sus últimos diccionarios» se refiere a cuestiones teóricas concernientes a los lenguajes ocultos de
ciertos grupos profesionales o sociales: función de estos códigos, trasvase de las
unidades léxicas del argot al diccionario general y carácter efímero de estas voces. Alvar Ezquerra repasa igualmente las dificultades referentes a la diferenciación entre jerga y argot; entre este mismo y determinados niveles de uso de la
lengua (coloquial, vulgar); entre el argot y los lenguajes científico-técnicos; y
entre el argot y el caló de los gitanos. Finalmente, después de reseñar la importancia de las voces de germanía en la historia de la lexicografía española, se
centra en el análisis de los últimos diccionarios de argot del español. En la mayoría de ellos se observan la presencia de voces que ya no pertenecen al argot y la
dificultad de deslindar los elementos que pertenecen a distintos grupos sociales,
si bien en algunos de estos vocabularios se justifican explícitamente estos problemas aludiendo al carácter continuo del habla. Como conclusión principal, Alvar
Ezquerra señala que el paso de las voces propias del argot al lenguaje común
supone «el triunfo de lo marginal sobre lo general», pero también su «desvanecimiento», «la pérdida de su propia identidad», lo que es la causa de la pronta
desaparición de la mayoría de estas formas.
Juan Martínez Marín, en «La terminología musical en los diccionarios del
español» da cuenta de la práctica inexistencia de diccionarios especializados de
terminología musical en español, a pesar de la importancia de la música en la
vida y cultura humanas. La mayoría de las obras existentes —señala Martínez
Marín— tienen carácter enciclopédico y presentan no pocas deficiencias de ca-
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rácter lexicográfico, en contraste con la importancia cuantitativa del conjun­to de voces técnicas de la música presentes en los diccionarios generales del
español.
En la última colaboración de este bloque, José Carlos de Torres Martínez nos
habla sobre «El léxico español de los toros». Torres Martínez traza en su artículo
una historia de la tauromaquia, desde sus orígenes (en el siglo xiii, en fuentes
castellanas) hasta la actualidad, dividida en tres etapas. El autor, a la que vez que
se refiere a las fuentes más importantes de cada período para el análisis del vocabulario taurino, nos ilustra en su exposición con numerosos términos técnicos de
esta parcela cultural.
A continuación, bajo el epígrafe de «Notas» se recogen cuatro colaboraciones de menor extensión debidas a los miembros del seminario de lexicografía.
Dos de ellas se centran en el estudio del léxico náutico en textos del siglo xvi: la
primera, por M.ª Ángeles García Aranda, en El estudioso de la aldea, de Juan
Lorenzo Palmireno; y la segunda, a cargo de M.ª Águeda Moreno, en la Recopilación del padre Guadix. Por otro lado, M.ª del Carmen Cazorla revisa los tecnicismos en cuatro diccionarios bilingües (español-francés) de los siglos xviii y
xix; y Narciso M. Contreras nos acerca al conocimiento de los recursos terminológicos que se encuentran en la Red.
Como parte central del volumen aparece la colaboración de Lidio Nieto y
Manuel Alvar Ezquerra sobre la traducción de la obra de Dioscórides, Acerca de
la materia medicinal [...], publicada por Andrés Laguna en 1555, texto en el que
se documentan numerosos nombres de plantas, animales, minerales y otras realidades de interés farmacológico. Señalan los autores del artículo que el enorme
valor de estas documentaciones les llevó a incluir estos términos en el proyecto
del Nuevo Tesoro Lexicográfico del Español, partiendo de la «Tabla de los nombres castellanos, entre los cuales van algunos estrangeros, pero españolizados»,
que al final de la obra inserta el propio Laguna. La existencia de este listado
—apuntan Nieto y Alvar Ezquerra— justifica la inclusión de esta obra en el Tesoro, a pesar de los problemas de carácter teórico que en principio se les planteaban. El elenco de voces, muy interesante desde el punto de vista de la historia del
vocabulario castellano, comprende alrededor de mil ochocientos vocablos, muchos populares (como niéspero, mastuerço, romaza, vexiga), con las variantes
que en numerosos casos se presentan; y muchos más, voces latinas o griegas
adaptadas a la pronunciación española (papaver, paronychia, panículo, etc.), las
cuales, en su mayor parte, son términos de la ciencia que nunca han formado
parte del fondo léxico común del idioma.
Con el título «Manuel Alvar (1923-2001). Contribución a la dialectología de
las hablas andaluzas y obra metalexicográfica» rinde homenaje el Seminario
de Lexicografía a la gran figura de la dialectología española de la segunda mitad
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del siglo xx, fallecida en el mismo año de la celebración de las jornadas de este
Seminario. Ignacio Ahumada, después de hacer una breve semblanza humana del
maestro, reseña de forma sintética el quehacer universitario y científico de Don
Manuel, centrándose en su vinculación a Andalucía y a América, y destacando su
contribución a la dialectología hispánica, la lexicografía y los estudios sobre lexicografía. A continuación, adjunta una bibliografía del maestro, ceñida a los títulos de dialectología andaluza y metalexicografía.
Como cierre del volumen se inserta el número 3 de Bibliomet, Boletín Bibliográfico de Metalexicografía del Español, título bajo el cual el Seminario recoge
los trabajos sobre lexicografía del español publicados en los dos años que median
entre cada una de las convocatorias de las jornadas.
Miguel Becerra Pérez
Universidad de Extremadura
Ahumada, Ignacio (ed.), Lexicografía regional del español. VI Seminario de
Lexicografía Hispánica (Jaén, 19 al 21 de noviembre de 2003), Jaén, Universidad de Jaén, 2004. xiv + 281 págs.
Ignacio Ahumada, en la presentación de este Seminario, señala que el interés
por el léxico regional en nuestra lengua se manifiesta ya cuando Nebrija acoge en
sus diccionarios voces recién llegadas de América, y apunta que actualmente «la
lexicografía regional del español [...] representa una de las subdisciplinas lingüísticas de mayor auge», valoración que compartimos tras la lectura de estas
actas, las cuales dan a conocer interesantes proyectos y estudios.
Abre el bloque de ponencias Günther Haensch, quien en «La lexicografía del
español de América y el Proyecto de Augsburgo» da cuenta del Nuevo diccionario de americanismos, amplio trabajo que va concretándose en la elaboración de
diccionarios por países. Haensch explica en su disertación la historia del proyecto, el método de contraste de los materiales y las características de las obras. Se
trata de vocabularios de carácter contrastivo que dan cabida a formas diferenciadas por el nivel de estilo, género gramatical, construcción, frecuencia de uso o
cuestiones pragmáticas.
Humberto López Morales, en «El Diccionario Académico de Americanismos
[...]» repasa los vaivenes de la antigua idea de realizar esta obra, desde que fue
impulsada en el I Congreso de Academias de la Lengua (1951) hasta que se aprobó el proyecto definitivo en el XI Congreso (1998). A continuación, se refiere
López Morales ampliamente a algunas de las interesantes innovaciones que presenta esta obra, entre ellas, la estructura del artículo, el tratamiento de los extran-
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jerismos y el modo de establecer las «remisiones», las «indicaciones sinonímicas» y los «envíos».
Por su parte, Manuel Alvar Ezquerra, en «Evocación y sucesos del Tesoro de
las hablas andaluzas», rememora los orígenes y la gestación de esta obra, desde
las experiencias referentes a los primeros proyectos hasta que fue concluida, pasando por las numerosas vicisitudes habidas como consecuencia de la adaptación
a la tecnología informática, siempre cambiante.
En la cuarta ponencia, «El valor de las fuentes escritas en la lexicografía regional [...]», Ignacio Ahumada resalta el valor de los textos en esta disciplina,
tanto para la elaboración de vocabularios como para el estudio del léxico, e igualmente informa del proyecto «El léxico histórico de las hablas andaluzas», en el
cual se abordará el análisis de las fuentes escritas del léxico andaluz, desde Nebrija hasta 1952. Como muestra, Ahumada ofrece un estudio de Clemencia (1852),
novela de Fernán Caballero en la que se incluye una «tabla [...] de palabras andaluzas», glosario que supone «el acta de nacimiento de la lexicografía andaluza».
Dentro de las comunicaciones, Marta Ayala y Antonia Medina presentan el
«Mapa lexicográfico de las hablas andaluzas [...]», trabajo en el que, además de
una referencia a las principales obras, muestran un actualizado y exhaustivo elenco bibliográfico de la lexicografía andaluza. Por su parte, en un artículo de semejantes objetivos, Ángeles García Aranda estudia «La lexicografía regional castellano-manchega», la cual se resiente de la inexistencia de un atlas lingüístico y de
la escasez de trabajos dialectales, al mismo tiempo que evidencia la desigual repartición de los estudios, diferencias de calidad y cantidad, la dependencia del
DRAE y la falta de método lexicográfico. Finalmente, dentro de este tipo de panoramas, Narciso Contreras analiza «La lexicografía regional y las nuevas tecnologías», comunicación en la que nos acerca a los recursos sobre lexicografía regional existentes en la red, vocabularios «en línea» en los que, junto con las
ventajas que ofrece la nueva tecnología, se observa todavía una gran «dependencia de la concepción tradicional del diccionario» y otros defectos evitables, como
la «impersonalidad de las obras» y la falta de exigencia de «criterios de calidad
en las fuentes».
En «La fraseología en la modalidad lingüística andaluza [...]», Auxiliadora
Castillo se refiere al problema de la inclusión y tratamiento de las unidades fraseológicas en los diccionarios, centrando su análisis en el Tesoro léxico de las
hablas andaluzas y ofreciéndonos algunas de las muchas observaciones que sobre esta materia pueden realizarse.
Elena Felíu se refiere en su comunicación a «Aspectos morfológicos en la
lematización de los regionalismos» partiendo del problema del tratamiento de las
variaciones fónicas en los vocabularios regionales, cuestión que trae repercusiones de carácter morfológico, por la distinta forma en que se presentan los mismos
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prefijos, sufijos o morfemas. Para ello analiza la autora el Diccionario extremeño de Viudas, el Vocabulario andaluz de Alcalá Venceslada, y el Tesoro léxico de
las hablas andaluzas de Alvar Ezquerra, obras de carácter diferencial que representan opciones distintas de lematización. En la primera de ellas, el sistema de
representación fonológica lleva a diferencias como las que muestran ahpador,
saludaor y abocardaó, formas con las que, efectivamente, se da cuenta de di­
ferentes pronunciaciones del mismo sufijo, si bien es evidente que, entre otros
problemas, la aplicación de un criterio como este en variantes de la misma voz
aumenta innecesariamente la extensión de la obra. En cuanto al Vocabulario de
Alcalá Venceslada, si bien el criterio es el de la normalización de las entradas, no
siempre se sigue, de tal forma que se presentan a veces problemas análogos a los
del Diccionario extremeño. Lo más acertado, según Felíu, será un método mixto
que opte por la transcripción normalizada y que igualmente dé cuenta de las variantes, unificando la información procedente de fuentes diversas y facilitando la
tarea de consulta. Este criterio es el seguido en el Tesoro, donde se muestran las
variantes en distintas entradas, pero remitiéndolas para su definición a un solo
lema, de tal forma que, además de evitar otros inconvenientes, los problemas
morfológicos quedan resueltos, puesto que, como ejemplo, formas con variantes
del mismo prefijo, como esarrocinar y sarrocinar, se remiten a un solo lema
(desarrocinar ‘desamparar’).
Juan Manuel García Platero, partiendo de los materiales del Tesoro léxico de
las hablas andaluzas, analiza «La creación de palabras en Andalucía», mostrando los mecanismos de creación léxica, tales como la metáfora, la metonimia, la
interdicción, la etimología popular, la composición y la derivación.
Las restantes comunicaciones presentadas en estas jornadas tienen carácter
histórico. En la primera de ellas, «Aproximación a los regionalismos en los diccionarios bilingües español-francés del siglo xviii [...]», Carmen Cazorla analiza
la inclusión de regionalismos en el diccionario español-francés de Séjournant
(1769), contrastando las voces con marcación diatópica que presenta esta obra
con las de Autoridades. De este análisis se desprende la conclusión de que los
diccionaristas bilingües, a partir de la publicación del primer diccionario aca­
démico, que utilizan como fuente fundamental, admiten en sus obras bastantes
regionalismos del español.
En «Los andalucismos en el Diccionario castellano del padre Esteban de
Terreros y Pando», comunicación presentada por Antonia Medina y Marta Ayala,
se señala que en esta obra, a pesar del propósito de codificar el «lenguaje común,
puro y castellano», se recogen la mayoría de las formas que el Diccionario de
Autoridades califica como propias de Andalucía, aunque solo una cuarta parte
de ellas aparecen con notación geográfica. Las autoras estiman que Terreros tomó
del diccionario académico las citadas voces andaluzas, añadió tres de su propia
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cosecha y suprimió la adscripción regional en las que, quizá, pudo comprobar
que su uso no era exclusivo de Andalucía.
En el último de estos trabajos, Águeda Moreno estudia el «Léxico regional
en las primeras obras lexicográficas etimológicas (ss. xv-xvii)», desde el anónimo Razonamiento de algunas voces castellanas hasta el Tesoro de Covarrubias.
La autora ofrece el listado de formas regionales que se encuentran en estos textos
y resalta que, frente a la opinión que tiene a Covarrubias como el primer lexicógrafo que acoge este tipo de voces, existe una tradición previa de más de un siglo
en la que se inscriben autores como Guadix, Rosal y otros, los cuales, partiendo
de la preocupación etimológica, proporcionan formas con marcación diatópica.
Como cierre de estas actas se incluye el boletín periódico Bibliomet, en el
que el Seminario recoge los trabajos metalexicográficos del español publicados
en los dos años que median entre cada una de las convocatorias de las jornadas.
Miguel Becerra Pérez
Universidad de Extremadura
Almela, Ramón; Cantos, Pascual; Sánchez, Aquilino; Sarmiento, Ramón y Almela, Moisés, Frecuencias del español. Diccionario y estudios
léxicos y morfológicos, Madrid, Editorial Universitas, 2005. 591 pp.
Todo método científico se ha de basar en la observación empírica de los hechos que son objeto de su estudio, y de la observación de esos hechos, variados
y complejos, se ha de extraer la teoría que explique el sistema (en su origen,
evolución y estado actual) que los acoge, relaciona y estructura. La explicación
del sistema exige como algo esencial que se puedan proponer reglas que muestren la operatividad y productividad del sistema. Hay, pues, sin solución de continuidad, un camino de ida y vuelta en la investigación científica: de los hechos a
la teoría y de la teoría a los hechos. La observación de los hechos nos habla de
experimentación objetiva, y en este terreno los métodos cuantificadores, la cuantificación de datos, tienen siempre algo que decir. Al menos desde los griegos,
lógica, gramática y matemáticas han sido tres aspectos científicos fundamentales
de atención y análisis, tres campos mutuamente condicionados. La ciencia del
lenguaje ha de seguir luchando por conseguir métodos científicos, pues aún no
podemos comprender a los seres humanos en sociedad sin la pluralidad de lenguas. Las lenguas son organismos vivos. Los hablantes las hacen, y las hacen
evolucionar, en cada uno de sus niveles. Es en el nivel de las palabras en el que
la evolución de las lenguas se hace más patente. Por eso en todo momento es
conveniente conocer el uso real de las unidades léxicas.
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Este libro ofrece los datos sobre la frecuencia con que los hispanohablantes
usamos hoy las palabras y los afijos de nuestra lengua. Viene a llenar un hueco
más que evidente. Hasta ahora contábamos para el español con el diccionario de
frecuencias de las palabras del español preparado por Alphons Juilland y E. Chang
Rodríguez. Redactado en inglés y publicado en 1964, fuera de España, los resultados se basaron en un corpus de 500.000 palabras procedentes de fuentes no
diversificadas.
El libro de Frecuencias del español, por el contrario, está basado en el corpus
Cumbre. Este corpus, de 20 millones de palabras, recoge fragmentos variados de
textos orales y escritos actuales de España e Hispanoamérica; por el volumen
de textos y palabras que contiene y por sus procedencias, cuidadosamente se­
leccionadas, puede ser considerado razonablemente representativo del español
actual.
El libro consta de una sección explicativa y de una sección de anexos. En la
sección explicativa se incluyen una introducción, seis capítulos, un glosario y la bibliografía. En la sección de anexos se presentan los datos de frecuencia extraídos
del corpus.
La «Introducción» presenta el diseño del corpus Cumbre, el método seguido
en el trabajo, así como los argumentos que avalan una investigación de estas características. No les falta razón a los autores cuando afirman que en el estudio del
lenguaje no se puede seguir el mismo método que se sigue en el estudio de la filosofía o en el análisis de la reacción subjetiva ante un fenómeno artístico. El
lenguaje —dicen— «en un porcentaje altísimo, se fundamenta en elementos formales y claramente objetivables, cuales son, por ejemplo, los sonidos, las palabras o las formas en general y su ordenación en el discurso. En este sentido, no
habría razón para no adoptar, en los estudios sobre el lenguaje, métodos de investigación menos especulativos y más dependientes de los datos que la realidad
lingüística nos proporciona». La imagen intuitiva que tenemos de la estructura y
de la frecuencia del léxico de nuestra lengua dista mucho a veces de responder a
la realidad. Los datos revelan que la mayor parte de las palabras tienen una frecuencia baja o muy baja, mientras que son relativamente pocas las que usan los
hablantes con frecuencia muy alta.
Conviene distinguir entre el uso de las palabras como «formas flexivas» y de
las palabras como «lemas». El capítulo 1 recoge el uso de las palabras consideradas como formas individuales, no integradas en la categoría del lema que les
pudiera corresponder. Es interesante conocer este dato, porque nos permitirá
comprobar que no todas las formas de un lema son objeto de la misma intensidad
de uso. Cabe constatar, por ejemplo, que si bien el verbo tener es frecuentemente
usado, la forma tiene es la más usada de todas sus flexiones. De igual manera, la
forma más frecuente del verbo ser es la tercera persona singular del presente de
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indicativo (es), como lo es está en relación con el verbo estar. A un profesor de
español como lengua extranjera le debería interesar este dato para convencerse
—si no lo estuviera ya— de que vale la pena aprender pronto una forma irregular
como tiene o es. Y a un lingüista le podría sugerir alguna idea útil sobre las razones del desdoblamiento vocálico de la e española: tal desdoblamiento aparece en
las formas más frecuentes y usadas del verbo tener (tiene, tienen, tienes...). De no
menor interés es constatar que las 100 primeras formas lingüísticas ofrecen un
gran contraste de frecuencia: de más de 1.223.000 (de) a 14.965 (poco). Estas
distancias en la frecuencia son notoriamente menores en el resto de la lista.
El capítulo 2 aborda el análisis de los lemas. La asignación de cada forma al
lema que le corresponde requiere una revisión manual para ser fiable. De ahí que
el listado de los lemas se haya elaborado a partir de un subcorpus de Cumbre, de
2 millones de palabras etiquetadas y revisadas. Dicho subcorpus se recopiló con
criterios similares al corpus general, precisamente para garantizar una razonable
representatividad del español actual. Del análisis de los resultados se deduce que
el número de lemas en español es aproximadamente la mitad que el número de formas (de ahí que este listado de 5.000 lemas equivalga en realidad al listado anterior, de 10.000 formas), que el lema más frecuente es el artículo el (y no la preposición de, primera en la lista de formas), y que las diferencias de frecuencia
entre los veinte lemas más frecuentes son más acusadas que las que se dan entre
los lemas que ocupan las posiciones sucesivas.
Con el fin de dar cuenta de la realidad a caballo entre la forma directamente
observable y los aspectos más abstractos de la funcionalidad y del potencial comunicativo, el libro incluye, en el capítulo 3, un análisis de la frecuencia de grupos
de formas categorizadas en función de criterios gramaticales y léxico‑semánticos.
La aplicación del primer criterio se concreta en la preparación de un listado con
los 5.000 lemas más frecuentes del español, ordenados por frecuencia (Anexo III).
Los datos son extraídos del mismo subcorpus, de 2 millones de palabras. Junto a
los datos descriptivos ya conocidos («frecuencia corpus» y «frecuencia relativa /
millón») se analizan también la «banda de frecuencia» y la «categoría gramatical»
(adjetivo, adverbio, conjunción, artículo, interjección, preposición, pronombre,
sustantivo y verbo). En la medida en que estos 5.000 lemas puedan ser considerados como representativos del español actual, estos cómputos reflejan que la
categoría gramatical más frecuente es el sustantivo, con casi el 54 % sobre el total
de los lemas, seguido a una distancia considerable por el verbo y el adjetivo, 22 %
y 18 %, respectivamente. Se aprecia claramente que los lemas léxicos (sustantivos,
verbos, adjetivos, adverbios e interjecciones) destacan sobre los lemas funcionales
(conjunciones, artículos, preposiciones y pronombres): 96,92 % frente a 3,08 %.
El capítulo se completa con una abstracción de tipo léxico‑semántico: los
distintos usos concretos de cada uno de los lemas de un grupo escogido se agru-
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pan en acepciones, y éstas se someten a un análisis cuantitativo. Además, para
algunos lemas se incluye un desglose de la frecuencia de uso de cada acepción
por formas del mismo lema. El estudio parte de los datos del corpus Cumbre y
toma como referencia las entradas lexicográficas del Gran Diccionario de Uso
del Español Actual, que está basado en el mismo corpus y fue dirigido por uno
de los autores del libro. Las conclusiones apuntan a que el potencial semántico de
una palabra no es indiferente a la frecuencia de uso de sus acepciones, y a que
éstas no tienen por qué relacionarse por igual con todas las formas flexivas del
lema.
El capítulo 4 ofrece el primer diccionario de frecuencias de los afijos del español. Se ciñe a los sufijos y a los prefijos. Tras la justificación teórica y la detallada explicación del método seguido, los autores muestran la frecuencia de los
sufijos y los prefijos del español por orden alfabético, así como su frecuencia por
orden decreciente de las formas y de los lemas que les sirven de base; por ejemplo: el sufijo -ión es el primero por cantidad de formas que lo llevan y -al es el
segundo, pero por cantidad de lemas que los llevan -ión es el segundo y -al es
el quinto; en cuanto a los prefijos, in- afecta a mayor número de formas y deses el décimo, pero des- afecta a más lemas que in-. Se presenta después una
sencilla descripción lingüística de 10 sufijos elegidos entre los 20 más frecuentes, y de los 10 prefijos más frecuentes. De cada uno de esos 20 afijos se han
seleccionado los 30 lemas más frecuentes, con lo cual se alcanza la suma de 600
lexemas: situación, director, social, importante, verdadero, disponer, información, encargar, transformar, explicar... Tras haber examinado los contextos del
corpus Cumbre correspondientes a esos 600 eductos se extraen los sentidos (o
rasgos designativos generales) asignados a cada uno de los 20 afijos elegidos
(10 sufijos y 10 prefijos); una muestra limitada de aquellos contextos acompaña
a la explicación de estos sentidos.
El capítulo 5 resume los datos referidos a las 1.000 combinaciones de palabras más frecuentes del español (las 500 combinaciones de dos y tres palabras
más comunes del español). Los datos estadísticos de las 500 combinaciones de
dos palabras más frecuentes del español suman una frecuencia total de casi
3.120.000. Importa destacar que todas estas combinaciones están catalogadas
como muy frecuentes. Se trata, pues, de estructuras sintagmáticas muy utilizadas
por los hablantes del español (p. ej.: de la, en el, de los, en la, etc.), lexicalizadas o combinaciones inseparables (p. ej.: creo que, hay que, después de, sin embargo, a ver, etc.). En cuanto a las combinaciones de tres palabras, los datos
descriptivos arrojan notables diferencias con respecto a sus homólogas de dos
palabras. Se aprecia un descenso muy notable en las frecuencias con respecto a
las combinaciones menos usadas de dos palabras. Las combinaciones de tres
palabras más usadas por los hablantes tienen casi la misma frecuencia que las
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menos frecuentes de dos palabras. Entre las combinaciones de tres palabras más
frecuentes figuran: preposición + artículo + sustantivo (17 %: de la vida, en el
caso, por otra parte, etc.), artículo + sustantivo + preposición (11 %: el caso de,
una serie de, la mayoría de, etc.) y preposición + artículo + pronombre (7 %: en
el que, a la que, etc.).
El capítulo 6 presenta un modelo de análisis de las coocurrencias y los colocados de una palabra determinada. El objetivo de los autores es ofrecer un método de trabajo y sugerir nuevos y más eficientes procedimientos de análisis. Para
ello se analizan y contrastan las coocurrencias y los colocados de los sustantivos
mujer y hombre.
Tras el «glosario de términos estadísticos» y una «bibliografía» elemental,
siguen más de 400 páginas con los anexos. La reseña de los anexos es innecesaria; pero sí destacaremos algunos aspectos significativos: los anexos 1 y 2
incluyen datos específicos referidos a la frecuencia absoluta, frecuencia relativa
por millón y banda de frecuencia de cada una de las formas y lemas; el anexo 3
incluye además la categoría gramatical referida a cada lema; los anexos 4 y 5,
centrados en las combinaciones de dos y tres palabras más frecuentes, contienen
los mismos tipos de datos que los incluidos en los anexos 1 y 2, pero aplicados
a las combinaciones de palabras; finalmente, los distintos apartados del anexo 6
ofrecen mapas de las coocurrencias y listados de colocaciones de mujer y
hombre.
La relativa novedad de este tipo de estudios explica que todavía no se hayan
puesto de manifiesto los beneficios que pueden aportar en áreas como la lexicografía, la lexicología, la morfología en general, la sintaxis o, más específicamente, la enseñanza del español como lengua no materna. Disponer de una obra de
estas características ayudará a calibrar, con datos objetivos, el peso de una palabra, de una combinación, de un afijo... Es posible comprobar que algunos sentidos que aparecen en muchos diccionarios apenas tienen relevancia para los hablantes. O que un adjetivo prefiere una posición anterior cuando acompaña a un
determinado sustantivo, o posterior cuando acompaña a otro: la combinación
persona alta es mucho más frecuente que alta persona, pero alta personalidad lo
es mucho más que personalidad alta. Incluso para quien busca, por razones estilísticas, la desautomatización, puede hallar aquellas palabras o combinaciones de
palabras más infrecuentes.
Creo que hay que dar la bienvenida a este libro, pues ofrece muchas buenas
razones cuantitativas para conocer mejor nuestra lengua y arropar con más rigor
nuestros estudios lingüísticos. Lo que nos ofrece directamente es la norma (= uso
consolidado) del español; pero no olvidemos que la norma es la cara visible del
sistema. Posiblemente, eruditos expertos en métodos cuantitativos reseñarían libros como éste con apreciaciones y aportaciones técnicas que están fuera de mi
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alcance. Aun así, considero que no se podrá dudar de la validez y utilidad de
obras como la presente, tan consistentemente cuidada y realizada.
José Manuel González Calvo
Universidad de Extremadura
Arias Abellán, Carmen (ed.), Latin vulgaire-Latin tardif VII, Actes du VIIème
Colloque international sur le latin vulgaire et tardif, Séville, 2-6 septembre
2003, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2006. 574 pp.
Las Actas están dedicadas a la memoria del latinista y romanista József Herman, fallecido en octubre de 2005 y que había sido precisamente el impulsor
de estos coloquios trienales, desde el primero celebrado en la ciudad húngara de
Pécs en 1985 hasta el de Sevilla, donde había tenido la oportunidad además
de ofrecer la conferencia de clausura («Sur la choronologie de la transition du
latin au roman. État de la question»).
La obra reúne un importante número (44) de conferencias impartidas en el
desarrollo del VII Coloquio Internacional de Latín Vulgar y Tardío, bajo el patrocinio del Comité International pour l’Étude du Latin Vulgaire et Tardif, y recoge
la participación de latinistas y romanistas procedentes de muy diversos países de
Europa y de Estados Unidos.
En una época en que la supraespecialización parece ser muchas veces el camino elegido, es digno de elogio el esfuerzo interdisciplinar que supone esta
publicación y la misma idea en sí de los coloquios. Latinistas y romanistas tenemos numerosos nexos de unión y de necesidad mutua que muchas veces pare­
cemos ignorar. El latín vulgar y tardío es desde luego uno de los principales
(aunque no el único: recuérdese, por ejemplo, la identidad de preocupaciones investigadoras en común en el análisis del humanismo renacentista).
Este libro recoge fielmente la variedad y diversidad de temas y perspectivas
que interesan en la actualidad sobre el complejo campo de la latinidad vulgar y
tardía y de los orígenes de las lenguas romances. Desde esta perspectiva se analizan problemas como la transición a las lenguas románicas, aspectos lingüísticos
de los planos fónico, morfológico, sintáctico o léxico, junto al minucioso análi­sis de textos y autores de la época. No obstante, y dada la dificultad de encuadrar
temáticamente algunas contribuciones (que en realidad podrían pertenecer a más
de un ámbito), se ha optado por ofrecer un orden alfabético de autores. No deja de
ser un problema secundario, porque el obstáculo de observar las secciones correspondientes puede obviarse, al ser un número de contribuciones importante pero
no desmesurado y además sin duda resulta más objetivo. Por otra parte, la propia
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tradición de los coloquios anteriores permitía esta opción y hay que añadir que
son muchos los trabajos de este volumen que podrían incluirse indistintamente
en diversas secciones, dada su complejidad.
Se plantean de un modo crítico diversas cuestiones que se relacionan en buena medida con el latín tardío. Resultan de interés en este apartado los trabajos
que plantean la revisión de aspectos teóricos y metodológicos, que afectan tanto
al latín como a los inicios de las lenguas románicas. Desde esta perspectiva, cabe
destacar contribuciones como las de Bela Adamik («Offizielles Kommunikationssystem und Romanisierung»), Antonín Bartoněk («Classical and Vulgar Latin and Greek: some Problems to be solved»), József Herman («La chronologie
de la transition du latin aux langues romanes: un dossier revisité»), Witold Manczak («Latin vulgaire et latin archaïque»), Piera Molinelli («Per una sociolinguistica del latino») o la revisión crítica que Manuel Ariza efectúa sobre «El supuesto influjo suritálico», que se ha venido defendiendo más por tradición que
por la solidez de los argumentos utilizados.
Un importante número de aportaciones se relaciona con problemas temáticos
y textuales de diferentes autores como San Isidoro (Benjamín García Hernández:
«Homonimia y latín vulgar en el libro I de las Differentiae de Isidoro», Helmut
Lüdtke: «Le neutre espagnol chez Isidoro de Séville», Olga Spevak: «Quod, quia
et les locutions conjonctives (San Isidore de Séville, Étymologies 10)», Roman
Müller: «Die spätantike Historiographie und Isidors Epochen des Lateinischen»),
Egeria (Olga Álvarez Huerta: «El termino subdiuanus en el Itinerarium Egeriae»,
Ana Moure Casas: «Cuestiones de norma y registro en la lengua de Egeria»), San
Agustín ( Philip Burton: «The Paralinguistic in Augustine’s Confessions. Speech
Acquisition, Groaning, Wailing, Weeping and Singing»). En la misma línea de
investigación literaria y de análisis textual se encuentran las colaboraciones
de José Castro Sánchez («El himno De mediante Quadragesima Fabens redemtis
uoto abstinentie de la liturgia hispánica. Anotaciones al texto»), Arsenio Ferraces
Rodríguez («Notas críticas y léxicas al capítulo De puero et uirgine del Liber
medicinae ex animalibus de Sexto Plácido»), Federica Foschi («La Regula Canonicorum di Crodegango di Metz: alcuni problema linguistici e di metodo»),
Brigitte Maire («L’Obstetrix de Mustio. Ou comment une accoucheuse et faiseuse d’anges ivrogne deviene une medica»), Francesco Stella («Indicatori statistici
di prossimità al protorromanzo: applicazioni sperimentali alla poesia ritmica altomedievale»), Josep M. Escolà Tuset («El latín del obispo Justo de Urgell») y
Valérie Gitton-Ripoll («Traits de langue tardifs chez Pélagonius»).
Los estudios que se refieren al tema de las Actas no podrían ceñirse exclusivamente a los textos literarios. De ahí los análisis de fuentes que resultan de gran
importancia en el conocimiento del latín vulgar como las monedas, la epigrafía,
las tablas o los monumentos funerarios. Destacan trabajos como los de José An-
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tonio Correa Rodríguez («El latín de las monedas visigodas»), Gualtiero Calboli
(«Encore une fois sur les tablettes de Murécine»), Carmen Gallardo («El latín
vulgar y algunas inscripciones de Hispania»), Miguel Rodríguez Pantoja («Latín vulgar en la poesía epigráfica»), Tamás Adamik («Veturia unicuba uiiuga») o
Amina Kropp («Versprachlichung von Schadenzauberritualen in der römischen
Antike»).
Son también abundantes los trabajos que se vinculan con aspectos gramaticales del latín tardío. En el plano fonético es preciso resaltar las contribuciones
de Lucio Ceccarelli («Note sull h iniziale in Venanzio Fortunato») y Roger Wright
(«La representación de las vocales en las Actas del Concilio de Córdoba de 839.
Una investigación sociofilológica»). Pero cuantitativamente son sin duda las cuestiones morfosintácticas las que adquieren un papel relevante: Alexandra Bertocchi
y Mirka Maraldi, («Menaechmus quidam. Indefinites and Proper Nouns in Classical and Late Latin»), Concepción Cabrillana («Factores condicionantes en la
expresión de la posesión en latín clásico y tardío»), Giovanbattista Galdi («Some
Remarks on the Use of the Ablative in Central-Eastern Inscriptions»), Gerd Haverling («On Cases and Prepositions in Vulgar and Literary Late Latin»), Robert
Maltby («Gerunds, Gerundives and their Greek Equivalents in Latin Bible Translations») .
También poseen amplia cabida en el libro los aspectos léxicos: Carmen Arias
Abellán: «Los adjetivos albus -candidus en la poesía epigráfica (pagana y cristiana)», Frédérique Biville: «Doublets et gloses synonymiques dans les traités latins
tardifs», Louis Callebat: «Observations sur la constitution des vocabulaires techniques», Maria Iliescu: «Traits lexicaux généraux dans le vocabulaire latino-roman. À la recherche des facteurs qui règlent le mécanisme de la survie, de la
disparition et du remplacement des lexèmes en latin proto-roman», Sándor Kiss:
«Fonctionnement des connecteurs dans les chroniques latines du haut Moyen
Âge», Leena Löfstedt: «Le type uestra fraternitas dans le Decretum Gratiani»,
Moreno Campetella («Superstition et magie chez Césaire d’Arles —470-542—»).
Se plantea también la evolución específica de un término desde el latín al romance (Vittorio Ferraro: «Dal lat. solutus all’it. sollo») o el análisis de expresiones
populares que hoy continúan vivas en algunas regiones hispánicas (Antonio María Martín Rodríguez y Juan José Bellón Fernández, «Comerse el manso: el hipotético origen latino de una expresión coloquial»).
La onomástica se encuentra documentada como tema de trabajo en más de
una ocasión en varias de las comunicaciones anteriormente mencionadas, pero se
convierte en el elemento fundamental de otras como las de Heikki Solin («Eigennamen und Vulgärlatein») o la de Emilio Nieto Ballester («Euphrasia, Eupraxia,
Orpesa, Offreisa. Una nota de onomástica (toponimia y antroponimia) en latín
tardío de España»).
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Se trata, como puede observarse, de unas Actas que ofrecen un variado panorama de la relación entre latín vulgar y tardío y el nacimiento de las lenguas románicas. Muchos de estos trabajos suponen un acertado planteamiento del estado
de la cuestión y la búsqueda de nuevas vías interpretativas en la mayoría de los
casos. Ello hace que resulten de muy aconsejable lectura tanto para latinistas
como para romanistas. Quizás sería deseable que en el futuro la visión del nacimiento de las lenguas derivadas del latín se incrementase de modo más considerable, para que esa unión entre latinistas y romanistas fuese cada vez una realidad
más factible.
Antonio Salvador Plans
Universidad de Extremadura
Bádenas, Pedro; Torallas, Sofía; Luján, Eugenio R. y Gallego, M.ª Ángeles (eds.), Lenguas en contacto: el testimonio escrito, CSIC, Manuales y
Anejos de Emérita XLVI, Madrid, 2004. 320 pp.
Los editores de este libro recogen el resultado del «Primer coloquio internacional: Lenguas en Contacto», celebrado en Madrid en octubre de 2003. Esta
obra, de carácter colectivo, centra su atención sobre el ámbito de los contactos
entre familias o grupos de lenguas en la Antigüedad y en la Edad Media. Fruto
de este coloquio, además, fue la posibilidad de establecer una discusión científica entre especialistas de las distintas lenguas de testimonio escrito del Mediterráneo.
El libro comienza con la introducción de uno de los editores del volumen,
Pedro Bádenas, en la que resume la esencia de cada uno de los artículos que
componen la obra. Tras esta introducción, Sarah Thomason presenta en su artículo «Determining Language Contact Effects in Ancient Contact Situations» un
panorama del préstamo lingüístico, que podemos documentar con la aparición
del primer alfabeto conocido. Si bien el contacto entre lenguas debe de remontarse muy atrás en el tiempo (pensemos que ya en 2500 a. E. C. es posible que
existieran comunidades bilingües en el norte de Babilonia), la evidencia de ese
contacto es más reciente, así como su estudio sitemático. Como especialista internacional en el tema, Thomason ofrece una definición de fenómenos como el
préstamo lingüístico y de la interferencia en la estructura de una lengua por influencia de otra. Define, además, las condiciones para identificar y estudiar un
cambio en una lengua dada por presión de otra, aclarando así los parámetros
teóricos en que se desarrollarán los escritos que componen el volumen. Los demás artículos se han ordenado temáticamente bajo los siguientes títulos:
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1. En primer lugar, encontramos el capítulo «Niveles de bilingüismo e interferencias lingüísticas», en el que se estudian diferentes contactos lingüísticos
desde materiales distintos y con resultados diversos. Así, por ejemplo, el artículo
de Ignacio Márquez Rowe, «Reflexiones sobre el acadio como lengua de contacto en Antiguo Oriente», plantea la hipótesis de que, en realidad, el acadio fuese
una scriptio franca, a menudo mal aprendida, y no una lingua franca de dominio
público como lo sería el arameo en el Próximo Oriente. De este modo, habría que
entender el aprendizaje del acadio como la adquisición de una lengua escrita,
dado su uso fundamentalmente administrativo en la zona extramesopotámica.
Javier de Hoz centra su estudio en la importancia que tienen los procesos de
aprendizaje de una segunda lengua y el fenómeno de sustitución de lengua en la
creación del griego. Su artículo «De cómo los protogriegos crearon el griego y
los pregriegos lo aprendieron», plantea el contacto entre una lengua vernácula
y una lengua invasora, y cómo el aprendizaje de esta segunda lengua por los habitantes del terreno ocupado pueden dar lugar a una tercera lengua, en este caso
el griego, con características marcadas, a menudo, por los errores de aprendizaje
de los habitantes originales de la zona. La sustitución de lengua producida en
Grecia cuando los hablantes de pregriego empezaron a hablar griego habría dejado huella tanto en el vocabulario como en la fonética y la estructura gramatical
de la nueva lengua.
Sofía Torallas («The Context of Loanwords in Egyptian Greek») analiza el
contexto de la interferencia léxica con la lengua griega en el caso del egipcio,
expuesto a contactos de diversa naturaleza y amplia cronología. Desde el contacto comercial con una minoría griega en época preclásica hasta el período árabe,
en que el copto reemplaza al griego como lengua de prestigio, los textos literarios
y los textos documentales muestran múltiples evidencias de ese contacto, aunque
no siempre podamos determinar si estamos ante verdaderos préstamos asimilados por la lengua objetivo o ante simples extranjerismos.
También Chris H. Reintges dedica su artículo «Coptic Egyptian as a Bilingual Language Variety» al contacto entre la lengua griega y la egipcia, concretamente el copto, en un acercamiento a los rasgos no egipcios de la gramática de
esta lengua, que explica a través de un contacto lingüístico intensivo. No en vano,
el copto puede caracterizarse como una lengua nacida de dos lenguas madre: el
griego y el egipcio.
A continuación, Geoffrey Khan («Aramaic and the Impact of Languages in
Contact with it though the Ages») presta atención al contacto del arameo con las
lenguas iranias, en un período de 2.500 años. Mediante un detallado estudio nos
muestra cómo comprender la situación del arameo moderno, hoy en día también
en contacto con otras lenguas, puede ayudarnos a aclarar la situación del contacto antiguo.
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Este primer bloque de la obra lo cierra Luis F. Bernabé con un artículo titulado «Interferencias entre el árabe y el romance en los textos coránicos aljamiados», donde nos habla del importante proceso de traducción de las obras
coránicas a la lengua romance, y los intentos de musulmanización de la obra
final mediante la aljamía y la integración de extranjerismos en las propias traducciones.
2. El segundo bloque del libro se centra en la «Transferencia cultural» que
supone, además, el contacto lingüístico. Este capítulo se inicia con el artículo de
Barbara Böck, «En torno a las lenguas sagradas y los textos sagrados en el Próximo Oriente Antiguo», donde entiende la necesidad de hablar de textos sagrados
más que de lenguas sagradas en este contexto, puesto que el sumerio y el acadio
no fueron consideradas lenguas sagradas por sí mismas, sino por sus textos.
Pedro Bádenas nos prepara para un viaje a través de las distintas culturas y
lenguas que comportan el complejo estado etnolingüístico en el Imperio Bizantino en su escrito «La diversidad étnica y lingüística en Bizancio», mediante la
descripción de las distintas eparquías que conformaban el imperio en torno al
560 d. E. C.
Montserrat Abumalham reflexiona sobre la interculturalidad y la adquisición
del pensamiento a través de una lengua, de sus límites y procesos, mediante la
traducción de una obra concreta, el Kitāb ādāb al-falāsif de æunayn ibn IsŁák al
árabe. De esta idea surge su artículo titulado «Lenguas en contacto, pensamiento
en contacto: las citas de los sabios».
Finalmente, encontramos la adopción de un alfabeto ajeno como preservación de la identidad religiosa en el artículo de Francisco del Río Sánchez, «El
árabe karshānā como preservación de la identidad siríaca», frente al fuerte avance de comunidades islamistas.
3. El tercer bloque contiene trabajos que analizan las «Lenguas de prestigio»
como factor central del contacto lingüístico. Jaime Siles («Lenguaje jurídicoinstitucional, aculturación y lenguas en contacto: el bronce de Luzaga, ¿un caso
de receptio in civitatem?») establece una metodología de estudio de la lengua
celtibérica a través de la influencia del latín en las fórmulas jurídicas.
Eugenio R. Luján traza el origen de la sacralización del sánscrito y las causas
de su elección como vehículo de textos religiosos budistas o hinduistas en su
estudio «El uso religioso de la lengua sánscrita». Diferencia, además, entre los
conceptos de lengua sagrada y lengua religiosa, y analiza con claridad las hipótesis sobre el origen de la lengua sagrada.
Del carácter sagrado de la lengua se ocupa también Benjamin Hary («Jewish
Languages, are they Sacred?»), que estudia los diversos contactos que el etnolecto judío ha tenido con sus lenguas vecinas y la decisión de éstas de mantener la
grafía hebrea como símbolo de unidad religiosa.
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Finalmente, Jesús Bustamante («Español, lenguas generales y lenguas regionales: la definición de la lengua imperial y de los niveles lingüísticos en el siglo xvi ante la experiencia americana») reflexiona sobre la relevancia del contacto con América Latina para el avance de la lingüística, pues el conquistador se
encontró con la necesidad de codificar y analizar lenguas que no habían sido jamás escuchadas. Analiza así los prejuicios sobre las lenguas amerindias y los
recursos que elaboraron los conquistadores para comprender y aprender las diversas lenguas que hablaban los pueblos conquistados, y la importancia de este
proceso para una colonización efectiva.
4. El cuarto capítulo está dedicado a las Traducciones. Natalio Fernández
Marcos describe en su artículo «Del contacto a la suplantación: traducciones con
solera» cómo el texto traducido de la Bilbia hebrea al griego (Septuaginta) se
convierte en un texto tan sagrado como el propio original, no sin un largo proceso de aceptación. Así, demuestra cómo la comunidad cristiana no se sintió vinculada al texto hebreo sino al contenido de éste.
La clara voluntad del antiguo eslavo por adoptar los modelos lingüísticos del
griego representa un buen ejemplo de las interferencias de sustrato que la lengua griega llega a ejercer en la estructura del antiguo eslavo. Juan Antonio Álvarez-Pedrosa Núñez ilustra mediante el estudio del conector že en los Folios de
Kiev la profundidad de este fenómeno sintáctico y establece los estadios del conector en el artículo «La estandarización del antiguo eslavo y sus modelos griegos y latinos: el conector oracional že».
Este capítulo se cierra con el artículo de Federico Corriente, «Andalusi Romance (Formerly Mozarabic): A Language in Contact Poorly Transmitted and
Translated», que entiende el mozárabe como una creación de las lenguas en contacto en la Península, no exclusivamente con el castellano, lo que supone una
revisión de la tradicional concepción nacionalista del mozárabe como una lengua
utilizada por hablantes monolingües. Este cambio de perspectiva, por último, trae
consigo la necesidad de revisar las interpretaciones que tradicionalmente se han
aceptado para el género literario de las jarchas.
5. El libro se cierra con un último capítulo dedicado a los «Sistemas de escritura», donde Marcos Such Gutiérrez, en «The Importance of Palaeographical Studies in the Textual Sources of Mesopotamia During the Third Millennium BC»,
llama la atención sobre la necesidad de llegar a un consenso en la edición de textos
mesopotámicos, y repasa las dificultades que esto conlleva. Aboga, además, por
un estudio intenso de la paleografía mesopotámica como medio de interpretación
de múltiples textos de los que todavía hoy no podemos hallar significados seguros.
Ignasi-Xavier Adiego ofrece una actualización científica con respecto a los
alfabetos frigio, licio, lidio y, sobre todo, cario, campo en el que se han producido, a menudo por su propia labor científica, los mayores avances en los últimos
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25 años. De estas actualizaciones surge el artículo «Los alfabetos epicóricos anhelénicos de Asia Menor».
En definitiva, resulta de sumo interés el aporte de esta obra a la creciente
disciplina de las lenguas en contacto en la Antigüedad, no sólo por su novedad
sino también por la claridad, a todos los niveles, de las exposiciones que se presentan. Mediante este libro, además, el fenómeno del contacto lingüístico se convierte en reflejo de la importancia del contacto entre las ciencias y entre los investigadores, y cobra precio el esfuerzo que supone la organización de este tipo
de congresos internacionales.
Camila Paz Obligado
Universidad Complutense de Madrid
Casado Velarde, Manuel; González Ruiz, Ramón y loureda lamas, óscar (eds.), Estudios sobre lo metalingüístico (en español), Fráncfort, Peter
Lang, 2005. 292 pp.
La capacidad metalingüística de las lenguas naturales constituye, según muchos teóricos, uno de los rasgos definitorios de esa capacidad cognitiva específicamente humana que llamamos «lenguaje», amén de otros aspectos, como la argumentabilidad o la traducción. Además, consideramos que el metalenguaje
constituye un microcosmos de la complejidad que supone el lenguaje en su totalidad, de ahí que haya sido objeto de análisis no sólo de lingüistas (entre otros
muchos Jakobson o Hjelmslev, Coseriu o Gutiérrez Ordóñez, este último en el
ámbito hispánico), sino también de filósofos y lógicos (Russell, por citar un
ejemplo antológico, y su jerarquía de los lenguajes).
Esta situación pone de relieve la importancia práctica y teórica, general y
aplicada, de un campo crucial de la lingüística: el metalenguaje y su funcionamiento, como categoría abstracta y, también, en el ámbito de las lenguas particulares, como categoría concreta (cf. Zamorano Aguilar 2008b [e.p.]). El trabajo
que aquí reseñamos es, sin duda, una aportación significativa a la investigación
actual sobre aspectos metalingüísticos. Mención especial merece, por los resultados ya publicados y por los que en un futuro se produzcan (aunque desconocemos si ya ha sido concluido), el proyecto al que pertenecen algunos de los autores del libro. Nos referimos al proyecto I+D del MEC «Lo metalingüístico en
español. Estudio semántico, discursivo, fraseológico, sintáctico y sígnico. Aplicaciones en la enseñanza del español» (referencia: BFF-2002-00801).
Estudios sobre lo metalingüístico (en español) está estructurado en cuatro
secciones, precedidas por una presentación de los editores y un trabajo marco de
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una pionera y especialista en la investigación sobre el metalenguaje: «Le métalangage en perspectiva», de Josette Rey-Debove. Las secciones, que cuentan con
un número desigual de trabajos (sección 1: cuatro; sección 2: tres; sección 3:
cuatro; sección 4: uno), parecen estar estructuradas en función de cómo se manifiesta el metalenguaje en cada uno de los diferentes niveles lingüísticos: plano
discursivo (sección 1), fraseología (sección 2), léxico (sección 3) y gramática
suboracional (sección 4). Evidentemente, el número y ordenación de las secciones, la reagrupación de los trabajos y el contenido o delimitación de los mismos
podrían ser otros, pero este hecho no desmerece, en absoluto, la calidad ni los
resultados individuales de cada capítulo.
El capítulo que elabora Josette Rey-Debove (en español, traducido del francés por C. Martínez Masamar, U. de Navarra) es una puesta al día y una revisión
de algunos aspectos que trató en su obra clásica, Le métalangage, publicada en
1978, aunque con origen en trabajos y reflexiones desde 1966. Algunos de estos
temas sobre los que Rey-Debove vuelve a recalar en este capítulo son el metalenguaje en el discurso lexicográfico1 y, sobre todo, la autonimia.
La sección 1 («El metalenguaje en el plano discursivo») incluye cuatro tra­
bajos:
a) «Marcadores del discurso y metarrepresentación», de José Portolés (UAM).
Tomando como punto de partida ciertas teorías cognitivas (en especial, la Teoría
de la Pertinencia de Sperber y Wilson) en torno a la «representación como [idea]
fundamental para comprender el pensamiento humano y su relación con la comunicación lingüística» (p. 25), de forma exhaustiva y argumentada el autor aborda
la metarrepresentación y, de manera más concreta, los operadores metarrepresentacionales.
b) «Reformulación y marcadores de reformulación», de M. Pilar Garcés (U.
Carlos III, Madrid). Dos son los objetivos de este trabajo, en palabras de la propia
autora: «a) delimitar el concepto de reformulación, dado que ha sido caracterizado de formas distintas según la perspectiva teórica desde la que se ha abordado
su estudio, y b) establecer una tipología de los marcadores de reformulación, ya
que estas unidades cumplen un papel esencial en el establecimiento de esta operación discursiva» (p. 47). Con una sólida base metodológica, elabora también
una minuciosa tipología de la reformulación según los marcadores. Todo ello, sin
duda, de importancia para la teoría metalingüística.
c) «La repetición como procedimiento reformulador en el discurso oral», de
M. Matilde Camacho Adarve (U. Almería). Se trata de un trabajo en el que, como
el anterior, se vuelve a retomar el tema de la reformulación lingüística. Se parte
1
A este aspecto, desde una perspectiva historiográfica y de la lingüística general, hemos dedicado un par de trabajos, véanse Zamorano Aguilar 2008a y 2008b.
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de una definición global de «repetición» como «procedimiento que, enmarcado
en el ámbito del discurso, organiza y connota: comunica, en definitiva» (p. 67).
Posteriormente, y centrándose la autora en dos de las funciones del lenguaje según Halliday, aunque no se cita en el trabajo, la «textual» y la «interpersonal»,
aborda la «repetición» (entendida como reformulación) y, sobre todo, las funciones tanto textuales como interactivas de la repetición.
d) «Un caso especial de fenómeno polifónico en la lengua: el refrán», elaborado por Elvira Manero (U. Navarra). En este trabajo, bien fundamentado y novedoso, Manero repasa «algunas ideas ya desarrolladas en torno al refrán como
unidad polifónica» (p. 91) y se propone «delimitar algunas coincidencias y diferencias entre el refrán y uno de los pocedimientos de citación más extendidos en
español: el estilo directo» (ibidem).
La segunda sección del libro agrupa tres trabajos en torno a las relaciones
entre metalenguaje y fraseología:
a) «Fraseología metalingüística con decir. Análisis de algunas expresiones
que expresan acuerdo intensificado», realizado por Cristina Fernández Bernárdez (U. de La Coruña). Este artículo analiza un tipo específico de unidades fraseológicas metalingüísticas, en concreto, expresiones fijas con el verbo decir,
«verbo metalingüístico por excelencia» (p. 119).
b) «El metalenguaje en las unidades fraseológicas: el plano fónico», de M.ª
Isabel González Aguiar (U. de La Laguna). Se trata de una interesante y original
investigación sobre «cómo se conceptualiza en lo fraseológico el aspecto fónico»
(p. 160). En definitiva, se analizan aquellos fraseologismos metalingüísticos que
hacen referencia al hablar, p. ej.: abrir la boca, darse un punto en la boca, sin
chistar ni mistar, etc.
c) «El metalenguaje en la norma: colocaciones metalingüísticas del tipo vbo.
+ adv. en -mente», realizado por Mónica Aznárez Mauleón (U. de Navarra). El
artículo de Aznárez, especialista en el tema que aborda, es un ejemplo de trabajo
correcto, de sólida aplicación metodológica, riguroso y con útiles apéndices finales, que ayudan en la lectura final y sirven de apoyo para futuras investigaciones
y conclusiones sobre lo metalingüístico (en español). Aznárez concluye que las
«expresiones del tipo verbo + adverbio en -mente constituyen un conjunto significativo dentro del ámbito del metalenguaje del español. La semántica de estas
expresiones nos muestra los distintos aspectos a los que los hablantes se refieren
al describir el discurso propio o ajeno: el sujeto hablante, el discurso o el modo
de presentar éste ante el oyente» (p. 182).
La tercera sección aborda el metalenguaje en el léxico y recoge cuatro trabajos de interés:
a) «La estructura del campo léxico lo que se dice en español actual», elaborado por Óscar Loureda Lamas (U. de La Coruña). Con una argumentación co-
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rrecta sobre la vitalidad, aún, de los presupuestos de la semántica léxica estructural (algo plausible), el profesor Loureda analiza con detalle y minuciosidad el
campo «lo que se dice» en español. Concluye acertadamente Loureda que «[d]e
acuerdo con las distinciones que muestran los lexemas [analizados], puede asegurarse que la concepción de los textos que tienen los hablantes es pragmática:
consideran como parte de los textos el hablante, el oyente, el discurso como tal,
el medio de comunicación y las circunstancias» (p. 210).
b) «Lingüística implícita en algunos términos del Diccionario del español
de América de Marcos A. Morínigo», de Carlos Arrizabalaga Lizarraga (U. de
Piura, Perú). Se trata de un trabajo de corte histórico en el que se analizan y se
clasifican las unidades del metalenguaje de la lengua (panhispánica) que se recogen en el Diccionario manual de americanismos de Marcos Augusto Morínigo
(1904-1987), publicado en Buenos Aires en 1966. Se incluye un útil apéndice de
todos los términos metalingüísticos abordados, junto con la definición que Morínigo aporta.
c) «Aproximación desde el Metalenguaje Semántico Natural a la semántica
y la pragmática de algunas expresiones de sinceridad del español actual», realizado por Ramón González y Mónica Mauleón (U. Navarra). Sobre la base de un
método conocido como Natural Semantic Metalanguage, desarrollado desde los
años 70 por la lingüista Anna Wierzbicka, el trabajo de González y Mauleón analiza con rigor y brillantez la propiedades metalingüísticas y rasgos discursivos de
determinadas expresiones relacionadas con la sinceridad en español, en concreto, determinados adverbios modificadores oracionales del tipo sinceramente, honestamente y francamente.
d) «Las partículas: una denominación metalingüística y su contenido», por
Gerda Hassler (U. Potsdam, Alemania). En la línea de las investigaciones de la
Dra. Hassler, este trabajo constituye una aportación valiosa, de corte historiográfico, a la caracterización de un grupo confuso de unidades en la tradición gramatical: las partículas. Tras un recorrido sintético por las fuentes y precedentes,
destaca la autora la importancia y revitalización que el concepto tiene en el xix
con Gregorio Garcés y en la descripción de lenguas indígenas de América y Filipinas (dentro del campo reciente de la lingüística misionera).
La última sección del libro, la número 4, cuyo título es «El metalenguaje en
la gramática suboracional», incluye un solo trabajo: «Gramática de las unidades
autónimas en español», de Carmen Castillo Peña (U. de Padua, Italia). «El objeto de este estudio es el análisis de algunas propiedades gramaticales de las
secuencias autonímicas, también llamadas citas o unidades autorreferenciales»
(p. 273). Este tipo de propiedades han sido cuestionadas por algunos autores;
sin embargo, en este trabajo se ponen de relieve algunas características de los
autónimos en relación con el género y número gramaticales, su combinación
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con el artículo y otros determinantes o ciertas marcas semánticas de los sustantivos.
En conclusión, Estudios sobre lo metalingüístico (en español), editado por
Casado Velarde, González Ruiz y Loureda Lamas, es una contribución sugestiva
e interesante al estudio de un campo fundamental para el recto conocimiento del
lenguaje humano: el metalenguaje, tanto en su faceta «de lengua» como «de discurso», y sus múltiples ramificaciones. La especificidad de cada trabajo y la
posible dispersión temática del conjunto no restan un ápice de valor a las conclusiones ofrecidas y a la pluralidad de enfoques, metodologías y aspectos tratados.
Bibliografía
Zamorano Aguilar, A. 2008a: «Teoría del metalenguaje y contenidos gramaticales en el Diccionario de Terreros y Pando (1786-1793). Una mirada desde la
Lingüística General», Oihenart. Eusko-Ikaskuntza-Sociedad de Estudios
Vascos. Cuadernos de Lengua y Literatura [en prensa].
—— 2008b: «El metalenguaje de la excepción en las gramáticas», en Sinner, C.
y Zamorano, A. (eds.), La excepción en gramática. Aspectos sincrónicos e
historiográficos, Frankfurt-Madrid, Iberoamericana-Vervuert [en prensa].
Alfonso Zamorano Aguilar
Universidad de Córdoba
Chaudenson, Robert, La créolisation: théorie, applications, implications, París, L’Harmattan, 2003. 476 pp.
Estamos ante una obra fundamental para entender la naturaleza lingüística de
las lenguas criollas de base francesa, que el autor lleva estudiando desde hace
más de treinta años. Pero no solo eso, se trata de un libro que clarifica de forma
definitiva, a mi entender, una serie de cuestiones teóricas sobre el análisis lingüístico de los idiomas criollos y lo hace como ningunos de los publicados sobre la
cuestión en los últimos veinte años.
El conjunto de tópicos, lugares comunes y mitos que sobre las lenguas criollas se repite una y otra vez tanto en los libros de divulgación lingüística como
—y esto es mucho más grave— en los trabajos (libros y artículos) especializados en el terreno de la criollística es grande. Pues bien, en este libro se lleva a
cabo de modo magistral una refutación muy bien argumentada y basada en un
conocimiento profundo de las lenguas criollas de todos estos mitos y lugares
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comunes que circulan a sus anchas a lo largo de la bibliografía general y especializada.
La obra consta de dos partes bien diferenciadas. La primera, que contiene
cinco capítulos, es la que se encarga de desmontar, reconstruir y refutar un buen
número de ideas equivocadas sobre el origen y desarrollo de las lenguas criollas.
La segunda, que se compone de dos capítulos, proporciona una serie de datos
empíricos de las lenguas criollas de base francesa que fundamentan empíricamente y demuestran las afirmaciones argumentadas en la primera parte. El libro
se cierra con un capítulo de conclusiones en el que el autor expone con claridad
y competencia sus ideas sobre qué son las lenguas criollas, como surgen y cuál
es su naturaleza lingüística.
El primero de los tópicos que el autor refuta en su libro es el que supone la
idea, realmente muy extendida, sobre todo entre los lingüistas no conocedores de
las lenguas criollas, de que las lenguas criollas surgen siempre de un sabir (pidgin), una vez que éste se hace lengua nativa de una comunidad. Esta idea fue
popularizada por Hall en su libro de 1966 y el autor mantiene que es falsa al
menos respecto de todos los criollos de base francesa y, probablemente, respecto
de los demás criollos basados en lenguas europeas (p. 51). Es decir, las lenguas
criollas no son el resultado de una supuesta transformación de un sabir anterior.
Una segunda idea que el autor refuta es la de que existen una serie de rasgos
lingüísticos que definen de forma general la criollización y que, por tanto, sirven
para establecer que todas las lenguas criollas existentes forman parte de un tipo
lingüístico especial. El autor contradice, en las paginas 58 y siguientes, de forma
brillante y definitiva, por ejemplo, los rasgos supuestamente característicos de
todas las lenguas criollas enunciados de forma triunfante y osada por McWhorter
1998. La caracterización del supuesto tipo lingüístico criollo de McWhorter es
tan general y está, en algunos puntos, tan vagamente enunciada que puede ser
utilizada para caracterizar decenas de lenguas no consideradas criollas.
El autor distingue dos etapas en la formación de las lenguas criollas de base
francesa. La primera es la etapa de la société d’habitation y la segunda la de la
société de plantation (pp. 97-100). La primera se caracteriza por un predominio
numérico del colonizador occidental sobre el esclavo negro, en el que éste aprende aceleradamente una versión koineizada del francés usado por los colonos,
dadas sus relaciones más o menos estrechas. En la segunda etapa, solo una minoría de los esclavos mantiene un contacto directo con los colonizadores mientras
que la mayoría intenta aproximarse a la variedad lingüística, a su vez aproximativa, de aquella minoría (p. 100). El autor sostiene además que las lenguas criollas
de base francesa no se desarrollaron a partir de sabires (pidgins) por la sencilla
razón de que tales sabires no han existido nunca en las colonias correspondientes,
en las que nunca ha reinado el multilingüismo generalizado (p. 99).
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Uno de los tópicos que pone en duda Chaudenson es el del supuesto sustrato
africano de los criollos de base francesa. El autor observa que la indudable gran
diversidad lingüística predominante entre los esclavos (reflejo de la existente en el
África subsahariana occidental) hace difícil, si no imposible, hablar de un sustrato africano homogéneo que pueda ejercer una influencia más o menos consistente. Para afinar la especificación de dicho sustrato, se recurre a una falacia que es
puesta al descubierto en las páginas 93-94. Consiste en asignar a los esclavos la
lengua del lugar donde fueron embarcados, cuando es bien sabido que esos esclavos provenían de diversos lugares y hablaban lenguas distintas. La iden­tificación
de las lenguas africanas que constituyen el sustrato no está, según Chaudenson,
justificada de forma lo suficientemente fehaciente como para constituir una base
sólida de investigación.
Una de las críticas más importantes de este libro, dado que presenta una argumentación y un desarrollo más detenido, se deriva de algo que habría debido
de ser evidente desde el principio, pero que, desafortunadamente, no se ha que­rido
reconocer. El hecho es que las lenguas criollas de base francesa (y no sería demasiado arriesgado suponer que esto se da en las demás lenguas criollas) son de­
sarrollos de la lengua francesa oral espontánea y no de la lengua francesa estándar
escrita. Como quiera que, en este caso, la diferencia entre las dos variedades de
francés es muy grande, los resultados de no partir explícitamente del reconocimiento de este hecho son nefastos, dado que algunas no necesariamente todas,
claro es de las características de los criollos de base francesa se pueden explicar
fácilmente como desarrollos de algunas tendencias de la lengua francesa oral
espontánea de la época, por más que sean calificadas por algunos autores como
de origen africano. En la demostración detallada y persuasiva de este punto, encuentro uno de los elementos más valiosos de este libro. En las páginas 286-300
hay una detallada crítica a la propuesta de C. Lefebvre 1998 según la cual el
haitiano no sería otra cosa que una relexificación de la lengua fon-be (de la familia kua y hablada en Benin) mediante el léxico francés. Dicho con otras palabras
y de forma simplificada, el haitiano habría surgido como una variedad del fon-be
con vocabulario francés.
En el capítulo séptimo, perteneciente a la segunda parte del libro, se analiza
detenidamente la fonética, el léxico, la morfología y la sintaxis de las lenguas
criollas de base francesa y se consideran algunos de los análisis propuestos hasta
ahora a partir de la idea de que las lenguas criollas de base francesa son fundamentalmente desarrollos del francés oral espontáneo de los siglos xvii y xviii
y no variantes más o menos modificadas por influencia de un supuesto sustrato africano al que razonablemente en modo alguno renuncia el autor, sin
embargo del francés estándar actual que, por desgracia, constituye, en un número de casos demasiado grande, la base de comparación. En consonancia con
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ello, Chaudenson acusa a algunos investigadores de las lenguas criollas de base
francesa de no conocer más que el francés estándar escrito actual (y su realización oral actual) y, por tanto, de no tener en cuenta en absoluto las variedades
orales espontáneas de esta lengua de la época de la colonización (pp. 138-145),
tal como se reflejan parcialmente en algunos textos.
Hay un elemento fundamental para entender los procesos de criollización
que suele ser desatendido o preterido por muchos expertos y que puede arrojar
mucha luz sobre ellos. Se trata de los procesos de apropiación o aproximación
espontánea a una lengua por parte de hablantes de otra lengua que no está relacionada genéticamente con la primera. Esta aproximación no guiada conscientemente implica una serie de procesos de autorregulación que suelen dar lugar al
fenómeno de la koineización, que, como sabemos, es más general y no afecta
solo a la criollización. La relación que señala el autor entre criollización y koineización espontánea es, a mi juicio, una de las aportaciones más importantes de
este libro. Estos procesos tienen que ver, según nuestro autor, con un fenómeno
más general, que es el de la apropiación lingüística (pp. 189-207) que se observa
en situaciones que no dan origen necesariamente a lenguas criollas. Como ejemplo, cita el autor el caso de los obreros turcos que trabajan en Alemania; estos
obreros no acaban hablando un turco con vocabulario alemán (la hipótesis de la
relexificación que hemos visto antes) sino un alemán aproximativo, en el que
entran en juego mecanismos de acomodación lingüística que, en última instancia, actúan también en los procesos habituales de koineización. Por tanto, la criollística haría bien en fundamentar sus análisis sobre lo que se sabe acerca de los
fenómenos de apropiación o aproximación lingüística, tan frecuentes en muchas
partes del mundo.
El autor propone al final del libro una definición del proceso de criollización
aplicado a las lenguas criollas de base francesa. Para este autor, este proceso
consiste en la apropiación no guiada de variedades aproximativas de un francés
ya koineizado durante las fases anteriores a la sociedad de habitación (p. 448).
Sobre el supuesto carácter excepcional de la criollización señala nuestro autor que no se puede fundamentar ese carácter en rasgos estructurales sino más
bien en las condiciones sociales y sociolingüísticas de la formación de estas lenguas. Ello supone la negación de que exista un tipo lingüístico criollo definible
en términos estrictamente gramaticales.
En fin, estamos ante un libro muy valioso que, en mi opinión, constituye un
hito importante en el desarrollo de las visiones de conjunto sobre el proceso de
criollización que están surgiendo en estos inicios del siglo xxi, porque diagnostica y corrige algunos de los errores más recurrentes en la investigación criollística del siglo pasado.
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Bibliografía
Hall, R. Jr. 1966: Pidgin and creole languages, Ithaca NY, Cornell University
Press.
Lefebvre, C. 1988: Creole genesis and the acquisition of grammar. The case of
haitian creole, Cambridge, Cambridge University Press.
McWhorter, J. 1998: «Identifying the creole prototype: vindicating a typological
class», Language 74, 4, pp. 788-818.
Juan Carlos Moreno Cabrera
Universidad Autónoma de Madrid
Company, Concepción (dir.), Sintaxis histórica de la lengua española. Primera
parte: La frase verbal, México, Universidad Nacional Autónoma de México
- Fondo de Cultura Económica, 2006. CXXVI + 1.404 págs.
La aparición en el año 2006 de la primera parte de la Sintaxis histórica de la
lengua española —dos volúmenes dedicados a la frase verbal— ha sido sin duda
uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años en el campo de
la historia de la lengua española.
El solo hecho de saber que se estaba preparando esta obra y de que su directora era la profesora Concepción Company había levantado entre los estudiosos
de esta materia unas expectativas que ahora al ver los primeros resultados debemos convenir en que no se han visto defraudadas. Nos encontramos ante una
magnífica obra de referencia, que marca, como marcaron otros grandes manuales, un antes y un después en los estudios de sintaxis histórica. Por ello, debemos
felicitar a los autores. Han tenido la audacia necesaria para embarcarse primero
en la tarea y para solventar después las muchas dificultades de la travesía.
Las características de una reseña no nos permiten hacer el pormenorizado
análisis que cada uno de los capítulos se merece. Por ello, me limitaré en esta
ocasión a hacer una valoración general de la obra.
En estos dos volúmenes se analiza la evolución histórica de los componentes
de la frase verbal. En primer lugar, el paradigma verbal (indicativo, subjuntivo,
tiempos compuestos, y futuros y condicionales). A continuación se tratan los argumentos del verbo (el complemento directo, el indirecto, la bitransitividad, y los
fenómenos del leísmo, laísmo y loísmo). La tercera parte está dedicada a la voz
media y a la diátesis, con el análisis de se. En la cuarta parte se analizan algunas
clases de verbos que tienen una especial importancia en la evolución del español
(verbos de movimiento y la formación de los futuros perifrásticos, los verbos
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causativos, y los verbos de posesión y existencia). Los tres últimos capítulos están destinados a la expresión de la negación, los complementos locativos y los
cambios en la colocación de los pronombres átonos. Como se puede apreciar,
se conjugan temas comunes, tradicionales de la sintaxis histórica, como la evolución del paradigma verbal o de los argumentos del verbo, con otros más novedosos, pero igualmente importantes, como el estudio de los verbos causativos.
Cada capítulo ha sido redactado por un especialista —J. G. Moreno de Alba,
Alexandre Veiga, Patrizia Romani, Concepción Company (2), Brenda Laca, Rosa
María Ortíz Ciscomani, Marcela Flores Cervantes, Sergio Bogard, Chantal Melis, Milagros Alfonso Vega, Axel Hernández Díaz, Bruno Camus Bergareche,
José María García-Miguel y Dorien Nieuwenhuijsen—, por lo que nos encontramos ante una obra de autoría colectiva. Pero no es una obra plural, pues no da la
impresión de ser la suma de diferentes visiones sobre los diferentes temas. Esto
se ha conseguido gracias a las decisiones tomadas tanto sobre la estructura interna de los capítulos, como sobre la metodología empleada.
Los capítulos, en su mayoría, mantienen una misma estructura interna basada
en los siguientes apartados: introducción, estado de la cuestión, corpus, análisis
de la documentación y conclusiones. En la metodología, por su parte, se aprecia
un constante intento de conjugar los grandes logros de la tradición filológica española con nuevos enfoques de la lingüística. El equilibrio, la relación entre ambos varía de unos autores a otros, de unos capítulos a otros, pero en todos están
presentes las dos corrientes.
Otras dos características de la obra son su carácter descriptivo y el ser una
obra de corpus. En cuanto a la primera característica poco hay que decir. Era lo
esperable y lo deseable. Primero describir, después teorizar. Se le da prioridad «a
la caracterización de los problemas empíricos reflejados en el corpus», con un
análisis minucioso de los datos (en algún capítulo la minuciosidad es excesiva y
dificulta la lectura) y abundante ejemplificación (p. xxii).
La segunda característica presenta mayores problemas. Toda obra de corpus
tiene en el establecimiento del propio corpus su aspecto más criticable. La selección debe respetar siempre el criterio de representatividad para que los datos
obtenidos de un pequeño conjunto de obras sean extrapolables al conjunto del
periodo que se quiere analizar. Los coordinadores —la directora— de la obra
sin duda lo sabían y por ello adoptaron algunas medidas necesarias. En primer
lugar debía haber un corpus obligatorio, formado por un pequeño número de
textos. Así se intentaba garantizar la unidad de la obra, su coherencia interna, y
permitía la comparación entre los capítulos. Además, cada autor debía tener completa libertad para completar ese corpus de acuerdo con las peculiaridades de su
tema de estudio. Es obvio que no todos los temas tienen el mismo desarrollo
histórico y eso hacía necesaria una adecuación entre tema y corpus.
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Ahora bien, en bastantes capítulos el corpus tenido en cuenta en el análisis es
claramente insuficiente, pues lo forman pocos textos. El criterio de un texto por siglo
no es seguido en todos los capítulos, con lo que en estos casos hay una gran distancia temporal entre los textos analizados. En algún caso esta distancia es de tres siglos
(capítulo 6); en otros no se tiene en cuenta ningún texto del xiii (capítulo 5). Además,
en ocasiones sólo se analizan fragmentos de las obras, que en algunos casos no
llegan al 20 % del total de cada obra (capítulo 12). Estos hechos ponen en peligro la
representatividad de las conclusiones de los análisis, y los propios autores se ven en
ocasiones obligados a reconocer que no tienen datos suficientes para sacar conclusiones más precisas y tienen que recurrir al «probablemente» o al «puede deberse»
o a hacer afirmaciones como «sólo un estudio más detallado de cada siglo... podría
arrojar luz sobre las razones de este vaivén». Además, al ser un corpus diverso temáticamente —hecho que en sí supone una decisión acertada— la nómina de textos
debería haber aumentado para no tener dificultades a la hora de determinar si el
fenómeno estudiado tiene que ver con la evolución de la lengua o simplemente se
debe a las características concretas del texto o textos en que aparece (capítulo 1).
La utilización de un corpus escaso puede llevar a la deducción —sin duda errónea—
de que en algún capítulo (capítulo 11) se parte de una teoría previa que se quiere
corroborar en los textos, en lugar de partir de los textos para formular la teoría.
Otro de los aciertos ha sido el de la diversidad diatópica de los textos. No hay
duda de que la variedad diatópica del español desde el siglo xvi exige que la historia de nuestra lengua a partir de ese siglo se realice sobre la base de textos de
diferentes zonas geográficas, y la obra que reseñamos da suficientes pruebas de ello
al comparar las diatopías de México y de España (cf. por ejemplo, los análisis de
se los o de ir + infinitivo). Habrá que seguir por este camino e ir incorporando
datos de otros países para que la historia de nuestra lengua sea más completa. Es
más, en algunos capítulos se aprecia una visión mexicana de los fenómenos.
Bienvenida sea. No voy a ser yo quien la critique tras tantos siglos de visión
eurocéntrica de la historia del español. Pero sería conveniente precisar diatópicamente más algunas afirmaciones como que los futuros en -ré o los condicionales
en -ría son poco utilizados hoy día.
En resumen, todos y cada uno de los capítulos constituyen estudios serios,
importantes, documentados. En algún caso, me atrevo a decir que prácticamente
definitivos. En otros, se señalan sugestivos caminos de análisis futuros. Todos,
en definitiva, con sus aciertos (muchos) y sus defectos (pocos y centrados sobre
todo en el análisis de ejemplos), constituyen un avance en nuestro conocimiento.
Ahora sabemos más.
José A. Bartol Hernández
Universidad de Salamanca
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González Aguiar, M.ª Isabel, Diccionario ideológico del español de Canarias, La Laguna, Servicio de Publicaciones, 2005. 554 pp.
En las últimas décadas, los estudios del español de Canarias han conocido un
notable desarrollo que ha permitido considerar la casi totalidad de los hechos que
caracterizan y definen las hablas insulares. Las contribuciones de carácter léxico
han profundizado en el análisis del vocabulario para, de un lado, inventariar sus
materiales y, de otro, considerar preferentemente sus características, su procedencia y su proceso de adaptación. Asimismo, los estudios semánticos, sociolingüísticos e históricos han supuesto una orientación de singular importancia y
atractivo, a todo lo cual hay que sumar la aportación de la geografía lingüística.
Esta variedad que se da en la orientación del análisis también se opera con respecto a los espacios delimitados y en este sentido vemos que se han prodigado las
investigaciones integrales de algunas hablas, bien limitándose al ámbito de una
localidad o zona restringida, bien considerando un territorio insular en toda su
extensión. De manera afortunada, esta tarea no ha querido conocer descanso, y
factores como el conocimiento de nuevos datos a partir de estudios de parcelas
no consideradas anteriormente o la aplicación de nuevos métodos en la investigación dialectal han mantenido de permanente actualidad la cuestión de la configuración de las hablas del Archipiélago.
Esta es la tradición en la que se incardina el Diccionario ideológico del español de Canarias, de M.ª Isabel González Aguiar, una obra pionera dentro de los
estudios de las hablas de las Islas y de la lexicografía regional hispana, que se
presenta como un complemento de las aportaciones tradicionales. La novedad de
esta obra no radica en el vocabulario utilizado, sino en que éste se organiza según
el criterio conceptual. En la selección de las voces, la autora se atiene a su carácter diferencial, es decir, sólo se han incluido las unidades del español insular que
no se han inventariado para el español estándar. Los materiales, en lo que al léxico simple se refiere, proceden de diccionarios anteriores, en particular del Diccionario de canarismos, de A. Lorenzo, M. Morera y G. Ortega, y de las encuestas que la autora realiza en la isla de Tenerife, mientras que para el léxico
complejo, donde se engloban las comparaciones estereotipadas, expresiones
idiomáticas y refranes, utiliza el Diccionario de expresiones y de refranes del
español de Canarias, del que M.ª Isabel González Aguiar es coautora junto con
Gonzalo Ortega.
El DIEC se divide en tres partes: una sinóptica, una analógica y el índice alfabético. La primera de ellas (pp. 19-40) está formada por 37 cuadros —uno
menos que en el DILE de Casares— bajo los cuales se cataloga todo el léxico
diferencial canario, tanto el simple como el fraseológico. En cada uno de los
cuadros se especifican los distintos grupos conceptuales que se contemplan. Apa-
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recen algunos grupos nuevos relacionados con actividades particulares de las
Islas, ya sea del mundo agrícola, animal, o cualquier otro campo.
La parte analógica (pp. 43-538) es el cuerpo central del diccionario y está
compuesta por la nómina de voces y expresiones (con su correspondiente definición) contenidas en cada grupo conceptual. Por orden alfabético se organizan
827 cabeceras bajo las cuales se registran más de 7.000 unidades. Aunque en los
grupos conceptuales prima el orden onomasiológico, dentro de cada grupo se
combina este criterio con una división en categorías gramaticales y con la clasificación alfabética de las voces que componen cada subgrupo. Mientras que en el
léxico simple la autora apuesta por la ordenación conceptual sobre la formal, sin
embargo en la fraseología se sigue una ordenación diferente puesto que el criterio ideológico es muy difícil llevarlo aquí hasta sus últimas consecuencias. Así,
la estructura de los grupos conceptuales queda de esta manera: nombre, verbos y
modismos, nombres (en función del verbo), adjetivos, adverbios y locuciones
adverbiales, preposiciones, interjecciones, expresiones hechas (con independencia sintáctica) y refranes. A veces nos encontramos con algunas notas a pie de
página, la mayoría de las cuales nos aportan información sobre algún canarismo
que aparece inventariado y, excepcionalmente, algún dato de pronunciación o
cultural. Todas las cabeceras aparecen en mayúscula y negrita. Al lado de ellas
figura entre paréntesis un número que hace referencia al cuadro en el que se inserta y debajo de la cabecera se relacionan las unidades. También dentro de los
grupos conceptuales muy extensos nos encontramos con las subcabeceras. Por
ejemplo, bajo la cabecera Mar están las subcabeceras partes, ola y oleaje, lo que
permite guiar al usuario dentro de cada grupo. Por otra parte, el sistema de remisiones pretende ayudar al lector ofreciendo información sobre posibles vías de
búsqueda. Al seguir las cabeceras un orden alfabético, resulta necesario crear un
mecanismo que facilite el acceso a grupos limítrofes conceptualmente. Las remisiones cumplen la labor de indicarnos cuáles son los grupos afines. Por ejemplo, de
empezar se remite a principio. Una labor semejante de auxilio para la búsqueda
la desarrollan las referencias o enunciados múltiples de los grupos. Así, dentro de
medicina se proponen enlaces con otros grupos ideológicamente afines, como
son salud, enfermedad, cirugía y superstición.
La tercera parte (pp. 541-554) la forma el índice alfabético de las voces que
encabezan los grupos (en mayúscula y con el número que hace referencia al cuadro),
junto con las que remiten a ellos (en minúscula). De esta forma se consigue guiar
al usuario en la consulta y evitar búsquedas inútiles e infructuosas, ya que permite saber si la cabecera por la que se va a emprender la consulta existe como tal.
Aunque el Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares ha
sido la guía en todo momento, el DIEC presenta algunas modificaciones con
respecto al modelo, como es el caso de la inclusión de refranes, sector al que
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Casares no dio entrada en su obra. En lo que se refiere a la estructura, la modificación más significativa del DIEC es la de fundir la parte analógica y alfabética
en una sola, mientras que los diccionarios conceptuales las presentan por separado. Así, dentro de cada grupo conceptual no sólo se da el listado de las voces
emparentadas, sino que además aparece la definición del término. Se consigue de
esta manera proporcionar al consultante unidades léxicas conceptualmente próximas pero con la información descodificadora necesaria para matizar y diferenciar
los sentidos que en el uso pueden tomar.
Estamos ante una obra que tiene una notable diversidad de aplicaciones y a
la que se puede sacar partido en distintas actividades y ámbitos. Como recurso
didáctico y como obra de consulta para usuarios no especialistas, el DIEC puede
servir eficazmente para detener o aminorar la pérdida y el empobrecimiento de
nuestro caudal léxico, a través de una vía de acceso diferente: desde el concepto
a la palabra regional, con lo que muchas unidades que pertenecen al léxico pasivo
pueden pasar al caudal activo. Para los estudios dialectológicos supone un valioso instrumento de trabajo que permite analizar cómo se manifiesta la creación
lingüística en el español de Canarias entre términos que comparten proximidad
conceptual, así como contrastar las diferencias léxicas entre las distintas islas;
puede servir para estudiar la organización interna de los campos referenciales, al
reunir los términos dialectales relativos a una idea. Los listados de voces conceptualmente cercanas pueden ser el punto de partida para la elaboración de cuestionarios semasiológicos u onomasiológicos, y en la labor lexicográfica, entre otras
posibilidades, permite mejorar el sistema de definiciones y detectar la falta de
sistematicidad en la recogida del léxico dialectal.
Carmen Díaz Alayón
Universidad de La Laguna
González Salgado, José Antonio, Vocabulario tradicional de Extremadura
(Léxico de la agricultura y de la ganadería), Mérida, Editora Regional de
Extremadura, 2003. 259 pp.
La obra que aquí se reseña parte de los materiales que constituyeron la tesis
doctoral del autor, Cartografía lingüística de Extremadura. Origen y distribución del léxico extremeño, publicada en soporte CD-ROM y disponible también
en internet. Según señala González Salgado, esta compilación cartográfica, ceñida al léxico de la agricultura y de la ganadería, y a la fonética, pretende ser un
complemento del futuro Atlas Lingüístico de Extremadura, título con el que se
alude al atlas lingüístico regional procedente de los materiales que se recogieron
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para el inacabado Atlas Lingüístico de España y Portugal (ALEP). La publicación de este atlas extremeño fue anunciada en 1999, pero hasta la fecha la obra
no ha visto la luz ni se han conocido nuevas noticias sobre su edición.
El libro de González Salgado se inscribe en la línea metodológica de otros
estudios que en su día se elaboraron a partir de los materiales del ALEA o del
ALEANR (principalmente los de Julio Fernández Sevilla, Rosa M.ª Castañer, Ana
Isabel Navarro Carrasco y M.ª del Pilar Garcés) y sus objetivos principales, según se desprende de la lectura de la obra, son los siguientes: presentar una síntesis de las voces que se recogieron como respuesta a las preguntas de carácter
léxico del cuestionario, realizar el análisis de las estructuras semánticas que se
configuran en torno a diversos conceptos, mostrar las principales áreas léxicas
que se delimitan en Extremadura y establecer las fuentes principales del vocabulario extremeño.
En la introducción, González Salgado expone el método con el que se realizó
el acopio de materiales de su Cartografía..., método que parece bastante apropiado para los fines de la investigación. Para la selección de localidades, se tuvieron
en cuenta los principios de distribución homogénea en el territorio, representación de todos los partidos judiciales, preferencia por los núcleos rurales pequeños y exclusión de localidades de nueva creación. En cuanto al cuestionario, se
basa principalmente en el del Atlas Lingüístico Etnográfico de Andalucía, consta
de 567 preguntas, y comprende los campos de la agricultura, industrias agrícolas,
ganadería y animales domésticos, actitudes sociolingüísticas y fonética.
La selección de informantes es la conveniente para la finalidad del estudio,
puesto que se ajusta a lo que es habitual en estas investigaciones, en las cuales se
persigue la recopilación de las formas del habla popular tradicional, en cuanto
que éstas son la manifestación más genuina del dialecto o del vernáculo. Por esta
razón, se prefirió en casi todos los puntos lo que conocemos como informante
ideal de la dialectología tradicional. Señala el autor igualmente que se siguió el
criterio de entrevistar a un único informante por localidad, aunque en muchos
casos se utilizaron informantes complementarios y se tuvo en cuenta también en
algunos lugares la aportación de informantes femeninos. En la encuesta se procuró crear el clima de familiaridad necesario para obtener una respuesta acorde
con las características del habla local que se trataba de investigar.
Con estos criterios metodológicos, es lógico que los materiales recogidos
constituyan en su conjunto una muestra fiable de las hablas tradicionales estudiadas. No obstante, hay que tener en cuenta los riesgos inherentes a toda investigación amplia de geografía lingüística realizada con un cuestionario preestablecido,
sobre todo la posibilidad de falta de adecuación de las distinciones lingüísticas o
de las propias realidades materiales que se proponen en el cuestionario a las que
realmente existen en la localidad encuestada; y además, tal como el propio autor
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apunta, «muchas de las realidades investigadas están a punto de desaparecer, o ya
lo han hecho». Por estas razones, en todos los trabajos de este tipo es posible que,
en algunos casos, algunas voces recogidas no sean las formas vernáculas más
genuinas, o que no respondan de forma apropiada al concepto preguntado, todo
lo cual no anula la validez de los materiales, puesto que en estas investigaciones
la muestra del conjunto es lo que ha de prevalecer por encima de la visión atomística que intenta dilucidar la correcta adecuación de todas las formas.
El estudio propiamente dicho comprende tres capítulos (correspondientes a
los campos ideológicos ya apuntados) en los que se realizan la síntesis de las
formas allegadas y el análisis de las principales estructuras léxicas. A continuación se presentan las conclusiones divididas en dos partes («Fuentes del vocabulario» y «Áreas léxicas») y, finalmente, la obra se cierra con la bibliografía, una
muestra de mapas sintéticos y el índice de voces.
En los capítulos dedicados al análisis del léxico, siguiendo el orden del cuestionario y agrupando los materiales por conceptos o por campos léxico-semánticos, presenta el autor las distintas formas recogidas para cada pregunta o se estudian las estructuras léxicas que se establecen en torno a diversos conceptos. Entre
estas estructuras se encuentran las distinciones que se establecen entre conceptos
próximos como erial, terreno en posío, cencido y barbecho; los tipos de cancilla
o portilla de la finca; el campo semántico «arar»; las distintas porciones de mies
segada que se tienen en la mano o en el brazo, o que se van separando; las clases
de cencerros y de esquilas según su forma y tamaño; las denominaciones de las
reses ovinas según su edad; etc. En el estudio de estos campos semánticos, a pesar de las dificultades inherentes a la encuesta hecha con cuestionario preestablecido, a las que más arriba me he referido, por las precisas anotaciones que realiza
el autor, se demuestra que en la encuesta se han reflejado generalmente las distinciones propias de las hablas estudiadas o, por lo menos, las que el informante
establece. Por esta razón, los materiales de la Cartografía y el análisis presentado
por González Salgado en la obra aquí reseñada parecen, en su conjunto, muy
acertados.
Tanto en el estudio de los conceptos individualizados como en el de los que
se presentan agrupados en campos léxico-semánticos, aporta el autor datos etimológicos o de filiación geográfica relativos a algunas de las voces y muestra la
especial configuración de áreas léxicas que se delimitan en el territorio extremeño. El análisis de cada una de estas configuraciones conduce al autor a la síntesis
final que se presenta en las conclusiones y en la que se establecen las principales
áreas léxicas de Extremadura, caracterizadas cada una de ellas por la presencia
de unas determinadas formas. Según González Salgado, se muestran en principio
tres áreas fundamentales: zona A (provincia de Cáceres y noroeste de Badajoz);
zona B (provincia de Badajoz con la excepción de la parte incluida en la zona
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anterior); y zona C (parte occidental de Extremadura), caracterizada por la influencia portuguesa. Además de estas áreas principales, señala González Salgado
que se perfilan igualmente otras áreas menores que son las siguientes: zona D
(tercio septentrional de Cáceres), caracterizada por la mayor presencia de leonesismos; zona E (franja oriental de la provincia de Cáceres y el extremo nororiental de Badajoz); y zona F (sur de Badajoz), en la que existe un mayor número de
andalucismos.
En cuanto a las fuentes del vocabulario el autor establece los siguientes grupos de formas: a) portuguesismos, entre los que se encuentran algunos de notable
extensión, otros que se ciñen principalmente a la mitad occidental de Extremadura y otros que aparecen únicamente en las localidades fronterizas de mayor influencia lusa; b) leonesismos, algunos de carácter fonético y otros de carácter
léxico; y c) arcaísmos castellanos. Otros grupos de menor importancia lo constituyen los mozarabismos y, por otro lado, los arabismos y vocablos de otras procedencias, la mayor parte de los cuales son propios del español general.
En resumen, tanto la Cartografía... como el estudio que aquí se reseña constituyen una sobresaliente aportación al conocimiento del conjunto de las hablas
extremeñas. Esta aportación, no obstante, tal como el propio autor apunta, deberá ser completada en el futuro con otros materiales geográfico-lingüísticos de
mayor amplitud.
Miguel Becerra Pérez
Universidad de Extremadura
Hare, Cecilia, L’hypothèse au miroir des langues, París, L’Harmattan, 2004.
213 pp.
Esta obra nos ofrece un panorama representativo y variado de los mecanismos
lingüísticos que intervienen en la expresión de la hipótesis a distintos niveles (sintáctico, léxico-semántico y/o pragmático-enunciativo) y con distintos enfoques
(contrastivo, tipológico y cognitivista). Como actividad del laboratorio Suds
d’Amériques, se celebró el 23 de marzo de 2002 una jornada de estudios con idéntico título. Encontramos en la publicación las comunicaciones sobre la expresión
de la hipótesis en español, francés, griego moderno e inglés, así como las contribuciones posteriores sobre su expresión en bereber, hebreo bíblico, latín y quechua.
La presentación de Cecilia Hare sintetiza los vínculos existentes entre la expresión de la hipótesis y de la condición, lo que reflejan los distintos usos de
partículas subordinantes relacionadas analógicamente en las lenguas estudiadas,
así como las categorías cognitivas subyacentes tras su diversidad formal a nivel
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intrasistemático. ¿Qué taxonomías cabe establecer en la categorización de los
distintos tipos de hipótesis? ¿Cómo se articula la expresión de la hipótesis con
marcas específicas de la morfología verbal de cada lengua, como son el aspecto,
el modo o el tiempo? ¿Hasta qué punto divergen los mecanismos morfosintácticos en la expresión de contenidos funcionalmente idénticos, desde un punto de
vista semántico, como reflejan las relaciones que se pueden establecer entre la
interrogación y la hipótesis? Preguntas a las que los distintos autores irán dando
respuesta a lo largo del volumen.
En inglés, Agnès Celle compara el carácter hipotético de las interrogativas
con inversión del sujeto y las hipótesis canónicas expresadas con if, en torno a la
noción de preconstrucción. Para ello aplica un enfoque enunciativista y pragmático, en su versión culioliana. Desde esta perspectiva se ven implicadas las relaciones temáticas y los papeles desempeñados por los participantes en el proceso
comunicativo.
En un dialecto bereber del centro de Marruecos, Fernand Bentolila, desde un
punto de vista estructuralista, se ocupa de los subordinantes hipotéticos mš, mr,
mliD y mliD is, así como de los SV regidos por ellos y de otras formas de expresión de la hipótesis, como is, waH¤ a y udin. El autor pone de relive la interacción
entre valores semánticos, tiempos y marcas aspectuales, demostrando cómo en
bereber la diversidad morfológica y alomórfica de dichos subordinantes permite
suplir la relativa sencillez del sistema verbal estudiado.
Covadonga López Alonso examina las implicaciones pragmáticas y la combinatoria de prótasis y apódosis en español. Presta una atención muy especial a
los esquemas modales y temporales que intervienen en los distintos tipos de oraciones condicionales, sin olvidar combinaciones al margen de la norma estándar
pero relativamente frecuentes, como la prótasis en imperfecto de subjuntivo seguida de apódosis en imperfecto de indicativo. El proceso de construcción enunciativa propuesto por la autora se sitúa en el plano de un continuo entre lo real y
lo imposible, a través del cual los locutores van a inscribir sus enunciados en
universos de naturaleza diferente, según el grado de realización implicado y los
actos de habla con los que se relacionen.
Sarah de Vogüé establece una serie de taxonomías que permiten relacionar el
subordinante canónico si con toda una gama de subordinantes en francés. Para la
autora cabe determinar distintos tipos de modulaciones que se adscriben a dos
clases mayores —las suposiciones y las eventualidades—, así como sus condiciones de validación, siendo precisamente la evaluación de la prótasis la característica distintiva de los enunciados hipotéticos frente a suposiciones o eventualidades propiamente dichas. En francés, el subordinante si prototípico de la condición
puede aparecer también con otros valores semánticos, concesivos y explicativos,
según De Vogüé. Con una óptica culioliana se nos da cuenta de los usos de si
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adscritos a la noción de condición y los que se encuentran en la frontera de dicha
noción.
Sophie Vassilaki, con fines puramente descriptivos, estudia las formas equivalentes al condicional simple y compuesto, que presentan un estatuto fluctuante
en el seno del sistema verbal grecomoderno. Dichas formas se utilizan fundamentalmente en la apódosis de oraciones condicionales, con diversos valores
pragmático-semánticos que van de lo iterativo a lo factual, en interacción con tres
conjunciones que se pueden considerar equivalentes del si francés o español: la
átona αν y las tónicas εάν y άμα. Hay además otras dos partículas modalizadoras,
να y ας, que también pueden aparecer con valor semántico condicional. La autora trata también de las condiciones de validación de la apódosis en enunciados
reactivos, siguiendo la terminología de De Vogüé. Concluye con una taxonomía
de oraciones condicionales canónicas (con αν): potenciales, eventuales y contrafactuales.
Por su parte Rachel Drezdner escoge como corpus de estudio el Pentateuco,
en su versión hebrea. En la expresión de la hipótesis las formas verbales imperfectivas aparecerán en interacción con cinco subordinantes: los canónicos ’im y
ki y otros tres subordinantes que inciden ocasionalmente en el valor semántico
condicional de sus enunciados (kol determinante de un nombre o de un participio,
ha’ap= || w, ’ulay). En su corpus la autora sólo encuentra hipótesis «débiles» o
reales, y concluye que éstas son las más frecuentes en hebreo con las partículas
’im y ki. Con ha’ap= || w la hipótesis débil se ve acompañada de una carga semántica de escepticismo. En el caso de oraciones con kol y valor condicional, la hipótesis se expresa en forma de oración simple en la que el sujeto sintáctico coincide
analógicamente con lo que sería la apódosis en una estructura condicional canónica, mientras que las hipótesis expresadas con ’ulay equivalen a hipótesis truncadas, que presentarían una apódosis con si, sin prótasis, en nuestras lenguas.
Marc Baratin estudia la combinatoria de las apódosis en latín, en función del
modo escogido. Las apódosis en indicativo se reservan a hipótesis admitidas
como reales, que el contexto permite interpretar como verificadas, de ahí su correspondencia ocasional con proposiciones encabezadas por el subordinante
quoniam. En subjuntivo, el imperfecto y el pluscuamperfecto aparecen en apódosis que expresan hipótesis contrarias a la realidad, mientras que el presente aparece con hipótesis que están completamente disociadas de la realidad. El autor
también trata de concordancia y discordancia modal entre prótasis y apódosis, así
como de las dos distribuciones posibles en enunciados condicionales negativos
(nisi y si non) y de las oraciones completivas del tipo miror si.
La contribución de Julio Calvo Pérez sobre la formulación de la hipótesis en
quechua cierra este volumen. Con una óptica pragmático-semántica Calvo Pérez
nos muestra el papel de recursos como el deíctico intermedio chay, el gerundio
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‑spa o el subordinante ‑qti. Estos y otros mecanismos son indispensables para
que los hablantes sitúen sus enunciados con respecto a dicotomías de alcance
universal: realidad / irrealidad, posibilidad / imposibilidad.
En esta obra de lingüística general, los estudiosos de distintas lenguas encontrarán, con enfoques científicos muy actuales, herramientas de análisis y elementos de comparación útiles en lo tocante al empleo de subordinantes, modos, tiempos y modalidades oracionales que permiten expresar contenidos hipotéticos.
José Antonio Vicente Lozano
Universidad de Ruán
Lunn, Patricia V. y Lunsford, Ernest J., En otras palabras: perfeccionamiento del español por medio de la traducción, Washington, D.C., Georgetown University Press, 2003. 136 pp.
El enorme desarrollo que presentan en la actualidad los estudios sobre el español como lengua extranjera encuentra en la obra de Patricia V. Lunn y Ernest
J. Lunsford, titulada En otras palabras: perfeccionamiento del español por medio
de la traducción, una excelente aportación, que pretende servir de guía a los
profesores de Español Lengua Extranjera y de manual a los estudiantes de español
de nivel avanzado, los cuales pueden descubrir numerosas pautas a la hora de
confeccionar una traducción de la lengua inglesa a la lengua española. Aparte de
la numerosa y válida información referida a la traducción en sí, los autores tienen
siempre muy presente la didáctica de la morfología, de la sintaxis y del léxico
españoles, así como la tarea de conjugar los aspectos culturales con los lingüísticos, principio básico para que una traducción sea lo más correcta posible. El
propósito de la obra se expone con claridad en las páginas preliminares: «El objetivo de este libro no es que el estudiante se convierta en traductor profesional,
sino que me­jore su conocimiento del español mediante la disciplina de la traducción» (p. 5).
El libro se abre con una breve introducción (pp. ix-xiv), única parte de la
obra escrita en inglés, en la que los autores exponen algunas de las teorías sobre
las que se cimienta la obra, así como algunas de las metas que persigue. A partir
de la afirmación general de que el aprendizaje de una lengua es un hecho progresivo que requiere la adaptación de la materia y de las tareas al nivel del estudiante, los autores justifican que la traducción, si bien no siempre es aconsejable
como ejercicio en las primeras fases del aprendizaje, sí debe ser una tarea imprescindible en etapas de consolidación de una lengua, en estudiantes avanzados,
a los que puede servir de gran ayuda.
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Se hace hincapié en los aspectos más importantes de la traducción en una
clase de lengua extranjera, tales como saber respetar la fidelidad del texto original,
incluso en el tono, poder distinguir entre una traducción literal y una traducción
interpretativa, no olvidar la importancia de los detalles léxicos y gramaticales
a la hora de traducir o intentar obtener el máximo provecho de las posibilidades
de la lengua materna a la hora de aprender el español.
Muy presente en el proceso de la traducción como fuente de aprendizaje está
el hecho de vincular lengua y cultura; no se obtiene una buena traducción si se
desconoce la cultura de la lengua origen o de la lengua meta; por ello la obra
defiende en todo momento los lazos entre la lengua y la cultura para favorecer el
aprendizaje.
Por supuesto, detrás de cada traducción está el manejo de estructuras morfológicas, sintácticas y del caudal léxico, básicos en el avance del aprendizaje. Por
ello se valora mucho el conocimiento de la gramática y el buen uso del diccionario («el mejor amigo del traductor es el diccionario», afirman los autores, p. 5).
Además de todos estos principios, consideran que el ejercicio de la traducción
también puede aportar momentos de diversión al estudiante, ya que a un alumno
le resulta muy grato el hecho de conseguir un nuevo texto.
Tras el prefacio, la obra se divide en dos partes: «Las estructuras del español»
(pp. 3-65) y «Traducción aplicada» (pp. 67-136). Los dos bloques se organizan
de manera idéntica: se abren con una introducción, en la que los autores aportan
interesantes datos referidos a los conceptos básicos de la traducción y de la gramática, y a continuación se dividen en seis capítulos cada uno (la narración I y II,
la descripción I y II, la impersonalidad y los niveles de afirmación, en el primer
bloque; el segundo bloque analiza los lenguajes especiales, tales como el lenguaje de la publicidad, el de los negocios, el lenguaje médico, el deportivo, el legal,
y el lenguaje de la informática). Todos esos capítulos, a su vez, se estructuran en
cuatro partes; la primera de ellas se dedica a la explicación de un punto gramatical (los usos del presente, del pasado, los adjetivos, los verbos ser y estar, la
voz pasiva, el pronombre se, el indicativo y el subjuntivo, el registro y el trato
lingüístico del oyente, la expresión lingüística de la buena educación, la voz pasiva, las diferencias entre el pretérito y el imperfecto, el subjuntivo y, por último,
la naturaleza contextual de la gramática). La explicación gramatical es siempre
concisa y muy clara, y se agradecen las múltiples comparaciones con los usos
español-inglés reflejadas en la obra, contrastes que presentan las divergencias y
las semejanzas entre ambas lenguas. Esto es fundamental para que un estudiante
pueda cotejar la lengua que aprende con la suya propia (el inglés). Además, la
teoría va siempre acompañada de ejercicios seleccionados y ajustados a cada uno
de los aspectos que se tratan, a modo de práctica espontánea de los contenidos
teóricos.
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Después del repaso gramatical, cada capítulo dedica un apartado al vocabulario, según diferentes campos; así, en la primera parte los temas léxicos se re­
fieren al estudio del diminutivo, de los prefijos y sufijos, de los sustantivos que
funcionan como adjetivos, de las formas impersonales del verbo y de las frases
hechas. Los capítulos del léxico en la segunda parte se ocupan de analizar los
juegos de palabras, las fórmulas de cortesía, el vocabulario médico, los préstamos, el vocabulario del derecho y los neologismos.
Por último, cada capítulo deja una sección para la traducción, con dos tipos
de textos: uno en español que se deberá traducir al inglés y otro en inglés que
se deberá traducir al español. Hay que valorar el acierto en la selección de los
textos, pues la alternancia de diferentes estilos (desde chistes a artículos periodísticos, pasando por textos literarios, científicos e incluso lenguaje informático),
así como la diversidad geográfica en su procedencia (España y América Latina),
enriquecen enormemente la visión que pueda tener el alumno de la variedad de
la norma hispana, sobre todo desde el punto de vista léxico, diversidad que debe
conocer y manejar un buen traductor.
En otras palabras es un manual imprescindible tanto para los profesores de
español como para los estudiantes del español de nivel avanzado que tengan el
inglés como lengua materna, ya que combina de forma amena las explicaciones
gramaticales, los ejercicios variados de morfología, sintaxis y léxico y las traducciones directas e inversas de las lenguas inglesa y española. Todo ello se inserta en una estructura novedosa y práctica al mismo tiempo, al armonizar la
utilidad para el profesorado con los beneficios para el estudiante. No hay duda
de que este libro ha sido elaborado por verdaderos profesionales de la enseñanza del español como lengua extranjera que conocen a la perfección los puntos
débiles de los alumnos y que tienen recursos y técnicas muy didácticos para
enseñarlos.
Marisa Montero Curiel
Universidad de Extremadura
Martínez del Castillo, Jesús Gerardo (ed.), Eugenio Coseriu in memoriam,
Granada, Granada Lingvistica, 2004. 219 pp.
Este libro es el segundo volumen del homenaje a Eugenio Coseriu,2 y
como toda publicación de estas características consta de un conjunto heterogé2
El primero se publicó como número extraordinario de la revista Odisea. Su referencia exacta es Odisea 3, Eugenio Coseriu in memoriam, 2003.
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neo de contribuciones, cuyo hilo conductor, en este caso, son los temas relacionados con las teorías del lingüista rumano. Unos autores coinciden en resaltar en sus artículos alguno de los numerosos aspectos tratados por Coseriu; otros
exponen sus investigaciones que desarrollan algún tema iniciado por el maestro.
En uno y otro caso estamos ante un conjunto de interesantes artículos que paso
a reseñar de manera individual. Dado que los capítulos o artículos que componen el libro no van numerados, haré un recorrido lineal, de principio a fin, para
facilitar así la lectura de mi reseña y la localización de los trabajos referidos en
el libro.
Tras la presentación del editor, nos encontramos con un entrañable «Recuerdo de Coseriu», escrito por Gregorio Salvador, en el que nos recuerda algunos
aspectos de la figura de Coseriu y nos narra algunas anécdotas personales de su
trato con el profesor rumano.
Sigue la exposición de la «Laudatio in honorem Eugênio Coseriu» de Maria
do Carmo Henríquez Salido, que es la laudatio que la profesora gallega leyó en
el acto de investidura como doctor «Honoris causa» por la Universidad de Vigo
de Eugenio Coseriu, en 1995.
A continuación aparece el primero de los artículos referidos a la doctrina de
Coseriu propiamente dicha. Se trata de «La aceptación de sistema, norma y habla
de E. Coseriu en la lingüística soviética».3 En él, su autora, Eugenia Bojoga, pasa
revista a la repercusión que el estudio de Coseriu «Sistema, norma y habla» tuvo
en la antigua Unión Soviética. Hace una extensa relación bien explicada y comentada de reseñas y manuales en los que se trataron dichos conceptos coserianos, así como un análisis de la aplicación de esos conceptos llevada a cabo por
lingüistas soviéticos. Destaca la autora la importancia que supone el hecho de
que el lingüista rumano fuese considerado en su país, en un momento nada favorable por el contexto político y cultural.
El artículo de Emma Martinell Gifre «Qué ha sido de la competencia lingüística» toma como punto de partida el trabajo «Determinación y entorno» de Eugenio Coseriu, del que destaca la autora la consideración de la distinción saussureana entre lengua y habla y la preponderancia que Coseriu otorgaba a esta última,
sobre la que asentó toda su lingüística del hablar.4 La profesora Martinell muestra
Respeto la escritura del título del capítulo, en el que no aparecen cursivas ni comillas
que marquen que las palabras sistema, norma y habla son términos técnicos o al menos
específicos en la teoría de Coseriu.
4 Determinación y entorno fue un reconocido estudio programático del maestro rumano. Fue escrito originalmente en español, y publicado en la revista Romanistisches Jahrbuch 7, 1955-1956, pp. 29-1954. Años más tarde fue reeditado en Coseriu, E. 1962: Teoría
del lenguaje y lingüística general, Madrid, Gredos.
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en su estudio el alcance «del modelo elaborado por Coseriu de su concepción de
la competencia lingüística en su aplicación a la enseñanza de lenguas extranjeras,
y en concreto de la enseñanza del español como lengua extranjera» (p. 52).
Sigue un trabajo que firma el editor del volumen, Jesús G. Martínez del Castillo. En él, como reza el título «El significado en Coseriu: fundamentación teórica y estudio», explica uno de los pilares de la doctrina coseriana: el significado.
El artículo es una clara exposición de los distintos aspectos del significado tratados
por Coseriu: su concepto o conceptos, las cinco clases de significado, su relación
con las disciplinas lingüísticas, la lexemática, y otras cuestiones afines.
«De Syria a Soria. Comentario y sugerencias de unas notas coserianas» es un
interesante artículo de Jairo Javier García Sánchez. A partir de unas notas halladas en el archivo de Coseriu acerca de la etimología de la ciudad italiana Soria,
el autor propone el origen y evolución del topónimo español Soria. Su razonada
explicación y el paralelismo establecido con otros procesos avalan la validez de
su propuesta y dan testimonio, una vez más, de la agudeza lingüística de Eugenio
Coseriu.
Óscar Loureda Lamas aborda en «El texto según Eugenio Coseriu» uno de
los temas que menos repercusión han tenido dentro del amplio campo de los
tratados por el maestro rumano: el texto.5 Se trata de un extenso estudio en el que,
en primer lugar, el autor expone el pensamiento de Coseriu en torno al texto y a
partir de aquí plantea algunas de las líneas generales de su teoría textual.6
El capítulo que va a continuación, «¿De qué conocimientos debe disponer el
5 Distintas son las causas que han podido contribuir al menor desarrollo del pensamiento coseriano sobre el texto. Es precisamente en el artículo de Coseriu «Determinación y entorno», al que ya me he referido más arriba, donde aparece por vez primera la
denominación «lingüística del texto». Este artículo se publicó por vez primera en 1956,
momento demasiado temprano para que se pudiera entender en toda su profundidad el
significado y alcance del sintagma. Por otra parte, cuando publica Texlinguistik. Eine Einführung, en 1980, ya es demasiado tarde para rectificar la trayectoria de una lingüística del
texto nacida desde paradigmas bien distintos de la teoría coseriana. Dentro del ámbito
de la lengua española, donde se han desarrollado ampliamente la mayoría de las ideas de
Coseriu, el hecho de que la obra alemana no tuviera versión castellana impidió o al menos
dificultó que se desarrollaran estudios de lingüística textual siguiendo los planteamientos
coserianos. Acaba de publicarse una edición crítica de la obra alemana en español, realizada por el autor del artículo ahora reseñado. Los datos editoriales son: Coseriu, E. 2007:
Lingüística del texto. Introducción a la hermenéutica del sentido, ed. crítica de Ó. Loureda Lamas, Madrid, Arco/Libros.
6
Véase Loureda Lamas, Ó. 2003: Introducción a la tipología textual, Madrid, Arco/
Libros, donde se expone por extenso su teoría sobre el texto, apoyada sobre las sólidas
bases de los principios coserianos.
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traductor?», de Gerd Wotjak, es un amplio y complejo trabajo en el que el autor
nos habla de la traducción, tema en el que Coseriu también se había interesado,
si bien Wotjak dice apartarse del maestro, sobre todo en cuanto a su concepto del
significado, que en Coseriu está perfectamente separado de la designación, y no
lo está tanto en el autor alemán.
Un tema mucho más concreto se trata en el capítulo siguiente, «Los impersonales capit y habet en latín tardío y su valor transitivo», de Benjamín GarcíaHernández. El autor parte de un trabajo de Coseriu y de otro propio para exponer
razonadamente cómo la forma capit es impersonal transitiva en latín, mientras
que en español es plenamente intransitiva (no caben dudas); por el contrario, la
forma habet se mantiene en español como impersonal transitivo (hay dudas), sin
que se hayan consolidado intentos por intransitivizarlo (*habían dudas).
El capítulo que encontramos después, «El sistema fonético universal de Ferdinand de Saussure», escrito por Miorita Ulrich, es un recordatorio personal de
la autora sobre la influencia del lingüista ginebrino en la teoría coseriana. En él
se expone lo recogido en el Cours de Linguistique Générale sobre fonética y
fonología.
Jesús Gerardo Martínez del Castillo es de nuevo el autor de otra contribución
al homenaje, «Los universales en Coseriu: aplicación de una teoría». Se analiza
la concepción de los universales en el maestro rumano, se distingue la concepción de universalidad frente a la de generalidad y se explican distintos tipos de
universales.
El último de los capítulos del libro que reseño es el trabajo de M.ª Azucena
Penas Ibáñez «El aspecto creador del lenguaje en Coseriu». En él, la autora expone unas interesantes reflexiones acerca del lenguaje literario a la luz de la obra
de Coseriu. Este trabajo pone de manifiesto, una vez más, la fecundidad de las
ideas coserianas, el alcance de sus teorías y su validez de aplicación para cualquier manifestación del lenguaje humano.
En definitiva, estamos ante una obra de conjunto, heterogénea como no podía
ser de otra manera, por la diversidad de autores que participan, y por el propio
carácter de la misma. Es un merecido homenaje al maestro Coseriu, al que por
otra parte nunca haremos justicia, pues nunca podremos agradecerle lo mucho
que su legado científico ha supuesto para todos aquellos que nos interesamos de
una u otra forma por el lenguaje y cualquiera de sus manifestaciones.
Esperanza Acín Villa
Universidad de La Coruña
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Reseñas
Reyes Tejedor, Mariano y Camacho Taboada, M.ª Victoria, Patologías del
lenguaje. Lingüística, afasias y agramatismos, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2007. 94 pp.
Este breve pero informativo libro constituye una introducción rápida y sustanciosa a algunos de los aspectos más relevantes de un área de investigación
dentro de la lingüística general que experimenta continuamente avances y desarrollos nuevos, los cuales hacen necesarios de forma permanente síntesis y estados de la cuestión que permitan a los lingüistas no especializados en tal ámbito
estar al día en este complejo y proceloso campo. De propósito claramente didáctico, este libro está estructurado en una introducción y cuatro lecciones, y culmina en una sección dedicada a la síntesis de lo expuesto y a las principales conclusiones obtenidas.
La introducción se ocupa de definir y delimitar los agramatismos, las afasias
y sus tipos, y de ofrecer una introducción a la fisiología cerebral del lenguaje, sin
olvidar el campo de las afasias en las lenguas de señas, que, habitualmente, no
aparecen en los manuales de este tipo.
La lección primera expone algunas de las propuestas clásicas en la materia
que ningún estudioso o alumno debe desconocer. Se centra en las aportaciones de
R. Jakobson y de A. Luria. El primero de ellos mostró, según se describe en este
capítulo, la necesidad de colaboración entre las distintas ciencias en el estudio
de los trastornos del lenguaje y la importancia de la participación de la Lingüística General en ellos.
La lección segunda expone algunas de las nociones lingüísticas relevantes para
el estudio de las afasias, tales como competencia y actuación, estructura profunda
y estructura superficial, así como la importancia del enfoque naturalista del lenguaje humano impulsado y defendido por N. Chomsky y sus seguidores.
La lección tercera trata de la hipótesis de la estructura modular del lenguaje
humano y de sus implicaciones en el estudio de la afasia. Se exponen varias de
las propuestas de Fodor al respecto y sus diferencias con algunas de Chomsky,
que, según los autores, es partidario de una modularidad débil que contradice
algunos de los supuestos de Fodor. Esta modularidad débil se caracteriza por dos
supuestos: la idea de que la facultad del lenguaje no está condicionada por ninguna modalidad sensorial específica y la idea de que los sistemas modulares
pueden interactuar entre ellos. En esta lección también se aportan datos que
muestran la independencia de la morfosintaxis respecto de los demás subcomponentes lingüísticos.
La lección cuarta es la más teórica del libro y exige un mayor esfuerzo de
comprensión. Se analiza en primer lugar el modelo localizacionista clásico y, a
partir de su crítica, se pasa a exponer dos modelos teóricos alternativos: el jerár-
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quico y el funcional. A continuación se analizan los modelos propiamente lingüísticos tanto desde el punto de vista de la comprensión como desde el de la
producción y tomando como instrumentos teóricos los análisis de la versión de los
Principios y Parámetros de la lingüística generativa, en los que entran en juego
conceptos tales como la estructura del SN con categorías funcionales propuesta
por J. Y. Pollock 1989, la supresión de la huella de Y. Grodzinsky 1995, la hipótesis de la doble dependencia de A. Beretta 2001 y la no especificación de determinados valores de ciertas categorías funcionales, entre otros aspectos relevantes.
El libro concluye con una breve recapitulación en la que se enuncian las
principales conclusiones del manual. La obra, según confiesan al final los autores, se propone un doble objetivo: primero, poner de manifiesto la necesidad que
tiene la Lingüística General de integrar los datos y análisis que provienen de las
disciplinas extralingüísticas que se ocupan de las afasias. En segundo lugar, ilustrar que las aportaciones de la Lingüística General pueden ser importantes en la
rehabilitación y recuperación de personas que se ven afectadas por alteraciones
lingüísticas. Sin duda, ambas ideas son importantes y necesitan sobre todo, la
segunda ser impulsadas, por lo que tenemos que dar la bienvenida a este útil e
informativo manual.
Bibliografía
Beretta, A. 2001: «Linear and structural accounts of theta-role assignment in
agramatic aplasia», Aphasiology 15, pp. 515-531.
Grodzinsky, Y 1995: «Trace deletion, theta-roles, and cognitive strategies», Brain and language 51, pp. 467-497.
Pollock, J. Y. 1989: «Verb movement, universal grammar, and the structure of
IP», Linguistic Inquiry 20, pp. 365-424.
Juan Carlos Moreno Cabrera
Universidad Autónoma de Madrid
Santana Marrero, Juana, Las oraciones condicionales: estudio en la lengua
hablada, Sociolingüística Andaluza 13, Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2003. 150 pp.
Este interesante trabajo, con prólogo a cargo de Pedro Carbonero, tiene dos
partes bien diferenciadas. La primera es de carácter teórico. En ella Juana Santana
pretende sintetizar las principales propuestas y discusiones sobre las condiciona-
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les, su caracterización y su tipología y toma una postura que le sirve para analizar
el material proporcionado por unas encuestas realizadas a hablantes de Sevilla
de distintos sexos, generaciones y niveles culturales. Concretamente aborda los
componentes de la condicionalidad: la hipótesis y la causalidad. La prótasis conlleva un valor hipotético y un acto ilocutivo de suposición. Entre prótasis y apódosis hay una relación semántica de causa-efecto, pero a veces la prótasis no es
la causa de que se produzca la apódosis, sino de que se exprese lo que se dice en la
apódosis, es decir, la causa en el plano enunciativo, como en los «empleos marginales» (Si te fijas, las fachadas de los edificios están pintadas del mismo color. Si
tienes sed, hay cervezas en la nevera), en los que no es posible la interpretación
bicondicional. Sin embargo, esta distinción no constituye un punto de partida en
el análisis de los datos, y sólo se trae a colación en algunos casos concretos.
Por otro lado, la misma autora dice que en este trabajo no contempla las
pseudocondicionales explicativas (- He aprobado el curso. // - Si has aprobado
el curso, puedes estar tranquila.), aunque, según las razones que da ella misma
en la página 28 para que se emplee este tipo de oración para expresar causa real
(«se trata de una estrategia discursiva que podemos emplear como elemento de
cohesión con valor anafórico para recoger lo que se ha dicho previamente ... o
también podemos emplearla para eludir afirmaciones directas»; «con esta estructura con apariencia de hipótesis nos podemos cubrir las espaldas porque en caso
de polémica siempre podemos argumentar que no hemos afirmado sino que hemos realizado una suposición»), a nuestro juicio podrían ser consideradas condicionales de la predicación que equivaldrían a Si es verdad que has aprobado el
curso, como dices, puedes estar tranquila. Tampoco analiza las pseudocondicionales contrastivas (Si ahora no tenemos dinero, dentro de unos años estaremos
completamente arruinados), que podrían equivaler a una estructura como Ahora
no tenemos dinero y, si esto sigue así, dentro de unos años estaremos completamente arruinados. También deja fuera las condicionales argumento del predicado (Dime si vendrás esta tarde), las concesivas hipotéticas (Incluso si llueve,
saldré), las oraciones de por si (Cogeré el paraguas, por si llueve), decisión que
no encuentro justificada, sobre todo porque sí hace referencia a las condicionales
comparativas de como si, a las condicionales sin apódosis, etc., que están tan lejos o más de las condicionales prototípicas.
En cuanto a la polémica sobre si las condicionales pertenecen a la coordinación, la subordinación o la interordinación, la autora considera que las condicionales son subordinadas adverbiales, lo cual cuadra bien a cualquier tipo de condicional, excepto a las que tienen la función sintáctica Objeto (que ella no
considera condicionales, ya que «el segmento no se plantea como punto de partida para una consecuencia sino que se pone al servicio de la expresión de duda,
falta de conocimiento o planteamiento de una incógnita»).
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Por lo que respecta a la tipología, Juana Santana adopta una clasificación
basada en la expresión de posibilidad e imposibilidad, con un esquema verbal
prototípico para cada caso en el sistema, que en su realización discursiva puede
presentar variantes. La posibilidad, dentro de la cual hay diversos grados de probabilidad, se diferencia de la imposibilidad en que sólo esta última presenta un
carácter de negación implícita. Ahora bien, se da la particularidad de que el imperfecto de subjuntivo de la prótasis (si tuviera) puede expresar un sentido tanto
potencial como irreal no pasado. En mi opinión, en este punto cabría hacer previamente una clasificación más general, como ya se viene haciendo desde hace
años en modernos estudios sobre las condicionales (G. Wakker, Conditions and
conditionals. An investigation of Ancient Greek, Ámsterdam, 1994), que distinguiese y definiese bien:
a) Condicionales argumento del predicado, que expresan incertidumbre
acerca del contenido proposicional que presentan y sintácticamente se comportan como argumentos de ciertos verbos (No sé si lloverá esta tarde).
b) Condicionales satélites de la predicación, que expresan una condición indispensable para el correcto entendimiento de la principal o apódosis (que expresa la consecuencia del cumplimiento de esa condición previa) y son las condicionales prototípicas (Si llueve, no saldré).
c) Condicionales satélites de la proposición, que son las que exponen una
condición para que sea verdad lo que se expresa en la apódosis (Si los del tiempo
no se quivocan, lloverá esta tarde).
d) Condicionales satélites de la ilocución, que son las que presentan una
condición para la relevancia o conveniencia de la oración principal o algún elemento de ella (Si llueve, hay un paraguas en la entrada).
En todas ellas se expresa disyunción o posibilidad de que algo se dé en la
realidad o no. Es verdad que algunos investigadores no distinguen los últimos
dos tipos, a los que se ha llamado también «pseudocondicionales», pero quizá lo
que ocurre es que en ocasiones una oración condicional puede pertenecer a más
de un nivel, como sostiene Wakker.
Durante el trabajo, se analizan exhaustivamente todas las combinaciones de
tiempo y modo verbal que se dan en la prótasis y la apódosis. Cuando se dan
esquemas verbales no prototípicos y cuando la prótasis aparece detrás de la prótasis, la autora explica que en muchas ocasiones se trata de condicionales que
pertenecen al plano enunciativo, pero quizá lo que ocurre es que son las condicionales prototípicas, o condicionales de la predicación, satélites del primer nivel,
las que suelen presentar un orden lógico prótasis-apódosis y unos esquemas verbales de tiempo y modo prototípicos o más regulares en general, mientras que el
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resto son mucho más libres por lo que respecta a estos dos aspectos; así son
perfectamente normales oraciones como Si te fijas, las fachadas estarían más
bonitas si todas tuvieran el mismo color o Si tuvieras sed, hay cervezas en la
nevera. De modo que hay que abordar el estudio de las combinaciones de tiempo
y modo verbales de forma diferente dependiendo del tipo de condicional que
estemos analizando.
Respecto al verbo, según la autora, en las condicionales con si el subjuntivo
implica mayor distanciamiento con respecto al contenido del enunciado y menor
compromiso con la verdad, lo que implica menor expectativa de que el hecho
hipotético de la prótasis llegue a realizarse. Los tiempos que parten del momento
de la enunciación expresan mayor implicación del hablante, y los que se sitúan
en el momento de la narración expresan menor implicación.
En cuanto a los nexos, me parece muy pertinente que dé cabida a distintos
nexos o perífrasis que expresan condicionalidad, para ver en qué medida hay diferencias o coincidencia entre unos y otros en cada uno de los aspectos y cómo
estructuras que en principio expresan causa o tiempo se gramaticalizan como
herramientas para expresar la condicionalidad.
La segunda parte, la más amplia y novedosa, se centra, a pesar del título del
libro, en el estudio de las construcciones con prótasis condicional —con verbo
explícito o elidido— y apódosis (es decir, no se estudian los marcadores dircursivos ni las secuencias sintagmáticas que expresan condicionalidad) en el habla
específica de Sevilla, teniendo presentes distintos aspectos sociolingüísticos que
pueden influir y no se ven reflejados normalmente en un corpus de textos escritos. Tras una breve introducción donde aborda cuestiones sobre el corpus y la
metodología específicos de la lengua hablada, los nexos son el hilo conductor de
este trabajo. En relación con cada uno de ellos se estudian los aspectos de significación que aportan al discurso, el orden de sus componentes y las formas verbales empleadas y preferidas por los hablantes.
Como era de esperar, el capítulo más amplio está dedicado a si, que es el
nexo más neutro y el que más variaciones presenta por lo que respecta a las combinaciones de tiempos y modos verbales entre la prótasis y la apódosis. Los siguientes hablan de como, mientras (que) y diferentes locuciones conjuntivas: las
de excepción (a no ser que, a menos que, salvo que), las de inclusión (siempre
que, siempre y cuando). las de exigencia mínima (con que) y las de suposición
(en el supuesto de que, en el caso de que). En todos los casos se abordan los aspectos del significado de cada nexo, de los tiempos y modos verbales de la prótasis y del orden en que aparecen la prótasis y la apódosis.
Cierran el libro una Bibliografía, un Índice de tablas y un Índice de gráficos.
Echamos en falta un capítulo de conclusiones.
En suma se trata de un trabajo muy interesante y novedoso, que aporta nuevos
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datos muy significativos, establece comparaciones con otros estudios sobre las
condicionales en general y, sobre todo, sobre las condicionales en el habla de otros
lugares, y sugiere múltiples interrogantes. A veces los datos con los que se trabaja
son muy pocos y el lector puede preguntarse si son suficientes para extraer conclusiones, pero en cualquier caso ponen de manifiesto hechos que excitan la curiosidad, susceptibles de estudiarse con más profundidad en próximos estudios.
Cristina Martín Puente
Universidad Complutense
Siewierska, Anna, Person, Cambridge, Cambridge University Press, 2004. xx
+ 327 pp.
La obra reseñada intenta dar cuenta de la categoría «persona» en todas sus
manifestaciones (esto es, tanto pronombres como otro tipo de codificaciones lingüísticas que pueda recibir: morfemas de concordancia, clíticos, etc.) desde una
perspectiva tipológico-funcional. La autora maneja datos de más de 700 lenguas,
y los presupuestos teóricos con los que lleva a cabo su estudio son de índole
cognitivo-discursiva.
El libro se estructura en siete capítulos y dos apéndices. A pesar de que todos
los capítulos poseen el denominador común de estudiar la categoría que da título
al libro, cada uno de ellos tiene un considerable grado de autonomía con respecto de los demás: si uno trata las posibles organizaciones del paradigma de persona en las lenguas del mundo, otro trata de los usos de las formas de persona como
indicadores de relaciones sociales, etc. La mayoría tiene carácter fundamentalmente descriptivo y, debido a la prolijidad de los datos expuestos, puede echarse
de menos un intento de sistematización o recapitulación al final de cada apartado.
Los dos apéndices son listados de las lenguas incluidas en la muestra de Siewierska organizados según el área geográfica propia de cada una (el primero de ellos)
o su filiación genética (el segundo).
El primer capítulo tiene carácter introductorio. En él se aclara la organización
de la obra, se explica qué hace de la persona una categoría gramatical (para
Siewierska, fundamentalmente, es el hecho de que las codificaciones lingüísticas
de esta categoría se estructuren en paradigmas cerrados), y se defiende el carácter
universal de esta categoría. Debido a que no existe acuerdo en cuáles son los rasgos definitorios de la clase pronombre (en ciertos estudios generativistas se concibe como un rasgo que presentan algunos ejemplares de determinada clase léxica;
en algunos estudios de corte funcional se define mediante un conjunto de rasgos
que lo oponen de forma gradual al nombre, etc.) y debido igualmente a que la ca-
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tegoría persona se manifiesta en unidades distintas morfológicamente (formas ligadas o formas libres), Siewierska decide sustituir el término pronoun ‘pronombre’ por person markers ‘marcas de persona’ o person forms ‘formas de persona’.
El capítulo segundo trata cuestiones de índole morfológica: la categoría persona se puede codificar mediante distintos tipos de morfema (libre o dependiente).7
Dependiendo de la función sintáctica que desempeñe y puesto que cada función
está asociada a un determinado grado de prominencia discursiva, una forma de
persona puede recibir una codificación más o menos atenuada. Por otro lado, la
codificación morfológica que las lenguas asocian a una determinada función semántica no es siempre la misma (de ahí la diferencia entre lenguas ergativas y
acusativas). Siewierska estudia cómo opera este hecho en los paradigmas de persona y muestra que, aun en una misma lengua, diferentes paradigmas de persona
pueden recibir un tipo de marcación distinta (v. gr. marcación ergativa en formas
independientes y acusativa en formas dependientes).
El capítulo tercero supone un estudio de la interacción de la persona con
otras categorías gramaticales (género y número) y la repercusión que esto tiene
en la organización de aquella en paradigmas. La descripción muestra que la situación entraña bastante complejidad: los ejemplos van desde lenguas que poseen paradigmas que no marcan la distinción entre las tres personas del discurso
hasta aquellas en las que esta distinción se cruza con una compleja estructuración
del número gramatical (incluyendo singular, dual, trial, cuadral y plural), pasando por aquellas que en la primera persona marcan morfológicamente la inclusión
o exclusión del interlocutor, etc.
El capítulo cuarto aborda la cuestión de la concordancia de persona, que,
dependiendo de la lengua de que se trate, puede afectar incluso a nombres y preposiciones, además de verbos. Se hace además un repaso por los factores que la
favorecen.
El capítulo quinto atiende al uso de las formas de persona teniendo en cuenta
funciones discursivas y reglas gramaticales. Al igual que Ariel 1991, Siewierska
propone que tras las reglas gramaticales que rigen la distribución intraoracional
de las formas de persona, están los mismos principios que explican su uso en el
discurso. Este es uno de los capítulos con mayor carga teórica, pues se revisan los
modelos propuestos por Chomsky 1981, Ariel 1991 y Gundel y otros 1993.
Finalmente, el capítulo sexto estudia el uso de las formas personales como
marcas de relaciones sociales entre los interlocutores, mientras que el séptimo
aborda un estudio diacrónico: cambios cuantitativos en el paradigma, paso de
formas libres a ligadas, etc.
7
En este último caso puede tratarse de un afijo, un clítico o una forma débil (weak form).
La autora incluye además, en este último grupo, la ausencia de expresión sustancial.
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Por el volumen de datos ofrecido, la obra de Siewierska parece especialmente útil para hacerse con una visión panorámica de los diferentes tratamientos que
las lenguas del mundo dan a la categoría persona. Ello no quiere decir que un
estudio de los pronombres personales o de la persona centrado en una lengua
particular no se beneficie de una obra de tales características. Por poner sólo un
ejemplo, ya Benveniste 1956 utilizó la comparación interlingüística para ahondar
en la caracterización de primera, segunda y tercera personas.
El libro destaca especialmente en el apartado descriptivo, debido al volumen
de datos que contiene.8 Da la impresión, sin embargo, de que Siewierska quiere
evitar dar a la obra una carga teórica demasiado enjundiosa. En ocasiones, esto
puede llegar a ser contraproducente: a veces acude a varias caracterizaciones diferentes de un mismo fenómeno sin tomar partido por ninguna9 (con la consiguiente confusión para el lector); no queda clara la rentabilidad de ciertos conceptos (así, para comprender realmente las repercusiones de incluir la noción de
«rol discursivo» en la definición del concepto «pronombre» habría que acudir a
Bhat 2004, pp. 9 ss.) y ciertos análisis son cuestionables (las formas você del
portugués y usted del español no son un posesivo de segunda persona como se
afirma en la p. 224, sino que son fruto de la contracción de las frases vossa mercê
y vuestra merced, respectivamente).
Por último, cabe llamar la atención sobre un ejemplo que para un lector hispanohablante puede ser desconcertante: La lo darán ella a Antonia, no mi (sic).
A partir de él, Siewierska concluye que, por lo que se refiere a la serie pronominal tónica, el español marca del mismo modo el paciente de la transitiva que el
recipiente de la ditransitiva10 —de ahí la extraña selección de clíticos, imagino—.
Ateniéndose a este ejemplo, el lector puede dudar de la fiabilidad de los datos
manejados por la autora. Sin embargo, la propia Siewierska advierte de que ha
tenido dificultades para encontrar oraciones de este tipo en las descripciones del
español que ha manejado. Si se tiene en cuenta además que en algunas obras se
afirma que en casos como este la preposición a ante complemento directo animado se suprime11 (tal como nota Vázquez Rozas 1999), la incorrección del ejemplo
puede justificarse como una suposición errónea de la autora debida a la falta de
Cuatro años de investigación de descripciones gramaticales de las lenguas que constituyen la muestra fueron necesarios para la factura de este libro. El lector puede encontrar las
referencias a estos estudios en el propio libro, en caso de que los ejemplos se citen, o en la
dirección web <http//www.ling.lang.lancs.ac.uk/staff/anna/person> en los casos restantes.
9
Esto sucede por ejemplo cuando intenta ofrecer una caracterización de las llamadas
weak forms (pp. 34-40).
10
Cuando se compara con un ejemplo como La vieron a ella.
11
Aunque con pronombres personales no parece posible tal supresión.
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datos. Cuestión aparte es el cuidado puesto en la ortografía de los ejemplos (en
el ejemplo citado, mi tendría que llevar tilde).
Bibliografía
Ariel, M. 1990: Accessing noun phrase antecedents, Londres, Routledge.
Benveniste, É. 1956: «La nature des pronoms», Problèmes de linguistique générale I, París, Gallimard, 1966, pp. 251-257 (trad. esp.: «La naturaleza de los
pronombres», Problemas de lingüística general I, México, Siglo XXI, 1971,
pp. 173-178).
Bhat, D. N. S. 2004: Pronouns, Oxford, Oxford University Press.
Chomsky, N. 1981: Lectures on government and binding, Dordrecht, Foris.
Gundel, J. K. y otros 1993: «Cognitive status and the form of referring expressions», Language 69, 2, pp. 274-307.
Vázquez Rozas, V. 1999: «Sintaxis y discurso. Las construcciones bitransitivas
con objetos animados», en García-Sabell Tormo, M.ª Teresa y otros (coords.),
Homenaxe ó Profesor Camilo Flores, Santiago, Universidade de Santiago,
pp. 100-103.
Marcos García Salido
Universidad de Santiago de Compostela
Torrego, Esperanza; Baños, José Miguel; Cabrillana, Concepción y
Méndez Dosuna, Julián (eds.), Praedicativa II: Esquemas de complementación verbal en griego antiguo y en latín, Zaragoza, Monografías de Filología Latina n.º 15, Departamento de Ciencias de la Antigüedad, Universidad
de Zaragoza, 2007. 289 pp.
Esta publicación conjunta responde al afán investigador de un grupo de especialistas en lingüística griega y latina que pretenden ahondar en el conocimiento
teórico-práctico del funcionamiento de las estructuras de rección y complementación obligatoria de los verbos griegos y latinos. Este esfuerzo ímprobo ya se
vio reflejado en una publicación anterior (cf. Praedicativa: Complementación en
griego y latín, 2003) en la que se sentaban las bases teóricas y metodológicas de
este innovador proyecto de investigación que tiene por objeto la caracterización
de los marcos predicativos de los principales verbos griegos y latinos. La descripción del funcionamiento interno de las estructuras y de su codificación lingüística
se sitúa en el eje central sobre el que pivota el análisis global de una lengua. Se
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trata, en definitiva, de aplicar una metodología de análisis suficientemente orgánica y sistematizada con el fin de describir y analizar los problemas de interpretación que presentan los diferentes predicados. El trasfondo teórico, pues, se
sustenta en los postulados de la Gramática Funcional que se aplican a un corpus
de datos suficientemente representativo. Este modelo teórico prima la estrecha
relación que existe entre el componente léxico de la lengua y el puramente estructural de la sintaxis. En este sentido, las estructuras abstractas (marcos predicativos) de un determinado verbo se pueden situar en la interficie léxico-sintáctica de los hechos de la lengua, ya que, como es sabido, el componente semántico
de un verbo o de un campo semántico de verbos está estrechamente ligado a las
estructuras de complementación que específicamente son requeridas para su
complementación y, de hecho, para su configuración gramatical. Este modelo de
análisis de los datos añade como consecuencia directa la determinación mucho
más precisa de los rasgos definitorios de una entrada léxica para su ulterior lematización. Este procedimiento de acercamiento al núcleo de las estructuras previene al intérprete de los datos ante una descripción meramente intuitiva de los regímenes verbales, como la que tradicionalmente los diccionarios al uso del griego
y del latín habían llevado a cabo.
Los frutos de la aplicación de estos presupuestos teóricos en el análisis concreto de los datos de las lenguas objeto de estudio han resultado satisfactorios y
han dado lugar a las diversas contribuciones que contiene esta obra.
En la primera parte del trabajo, encabezada con el título «Introducción»
(pp. 5-9), se nos presenta, por un lado, una sinopsis sobre el contenido nuclear de
los trabajos, así como un cuadro-resumen de las principales etiquetas técnicas
que la metodología funcional emplea típicamente para la caracterización de
las funciones semánticas y sintácticas (macrofunciones) de las entidades que
intervienen en un determinado marco predicativo.
Algunos de los trabajos han fijado su interés en la descripción empírica de los
marcos predicativos de más de un verbo comparando su significado y el grado de
asimilación de sus marcos predicativos. Este es el caso del trabajo de Baños sobre los verbos gaudeo y laetor, donde al tiempo que describe de manera general
el comportamiento sintáctico y el contentido semántico general de los verbos de
sentimiento en latín, utilizando como criterio fundamental el grado de transitividad, se pregunta por los problemas de delimitación estructural de dos verbos tan
próximos en su significado y al mismo tiempo por si esto tiene un reflejo en la
formalización de sus respectivos marcos predicativos básicos.
Méndez Dosuna se ocupa de la descripción de las construcciones en que intervienen los verbos casi sinónimos ἁλίσκομαι y λαμβάνομαι. Para la argumentación recurre a la construcción de εἰς + Ac., habitualmente interpretada como
una estructura braquilógica en la que confluyen una situación inicial estática con
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otra posterior dinámica y que el autor rebate, pues demuestra que ambos verbos
conceptualizan situaciones bivalenciales que implican un desplazamiento.
Tarriño estudia el comportamiento de dos verbos que por el sentido y la forma
se encuentran muy próximos (suadeo y persuadeo). Ambos verbos, pese a que se
adscriben al grupo de los verbos manipulativos, tienen sólo en parte afinidades en
el modo de realizar su construcción sintáctica. La distinción entre predicación y
proposición (que en la estructura formal se ve reflejada en que persuadeo es caracterizado a menudo como un verbo cuyo segundo argumento obligatorio) es de
carácter proposicional y no predicacional, como ocurre en otros usos de persuadeo y con el más genérico suadeo.
Hay otro grupo de trabajos que tiene por objeto el análisis pormenorizado
de un verbo en concreto. Así, Torrego se encarga de la descripción de los tipos de
construcciones del campo semántico de la «visión» en latín. Para ello opera de manera exhaustiva en su análisis sobre una muestra suficientemente significativa de
los verbos que significan «ver» en latín. A partir de unos criterios clasemáticos
perfectamente delimitados, responde al comportamiento de las diversas posibilidades de expresar la acción o experiencia de la visión y de su diversa configuración en forma de esquemas de complementación.
Revuelta trata de describir los patrones sintácticos que se articulan en torno a
los verbos compuestos por el preverbio συν- en griego. En general, su comportamiento sintáctico no es separable del de los verbos simples de los que derivan por
vía morfológica. Como apoyatura para la descripción del comportamiento de
estos verbos se utilizan diversos criterios de naturaleza sintáctico-semántica: la
funcionalidad de las alternancias existententes entre los diferentes verbos, el carácter sociativo del segundo argumento de los marcos predicativos prefijados, la
orientación concreta del sociativo, casos simétricos y no simétricos de grupos
concretos de verbos, su carácter transitivo o intransitivo, etc.
Ramos se encarga de determinar la configuración de los posibles marcos
predicativos de dicere en latín clásico. Para tal fin se apoya en una explicación de
tipo diacrónico, en la que se observa el modo en que se produce una evolución
del marco predicativo de los verbos de expresión. Dicere en origen se comporta
como un verbo causativo trivalente que, por la generalización en el uso de un
instrumento autonímico de carácter metalingüístico, acabó especializándose para
la expresión lingüística. A partir de esta situación, en algunas ocasiones dicere se
aproximó al significado de un verbo como loqui ‘decir’, mientras que en otros,
con doble objeto, se asimiló a los verbos próximos al campo semántico de llamar. En definitiva, la operatividad de usos especiales derivados de la terminología concreta de los usos contextuales asociados al metalenguaje propicia la generalización de nuevos sentidos reflejados, en ocasiones, en la aparición de marcos
predicativos independientes.
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En otra serie de trabajos se estudian fenómenos concretos especialmente interesantes para el análisis de los datos. Este es el caso del trabajo desarrollado por
Cabrillana, quien se ocupa del estudio de los contextos prototípicos en que se
produce la elisión del verbo copulativo-atributivo sum. La autora trata de determinar que la elipsis de sum no es un rasgo idiosincrásico de este verbo u otros
similares (monstror, appareo, exsto, etc.). Para ello selecciona los contextos más
frecuentes en que se suele dar la elisión de sum y observa que las elisiones de las
formas finitas de sum son menos frecuentes de lo que se esperaría. Por otro lado,
en expresiones prototípicas en las que se da habitualmente la elisión verbal, esta
es tan frecuente en sum como en otros verbos de semántica plena, reforzando el
argumento inicial de que sum, al menos en lo referente al grado de elisión que
presenta, es un verbo de comportamiento muy similar a otros no copulativos.
Díaz de Cerio, por su parte, aborda el estudio de las construcciones de dos
términos de εἶναι con dativo, con una metodología sistemática que trata de recoger los valores tradicionalmente etiquetados como «posesivos». El término en
dativo parece definitivamente concebido como no obligatorio y su caracterización semántica es representada por la Función Semántica de Receptor-Beneficiario, que abarca todo el abanico de posibilidades en los distintos contextos semánticos en los que se enmarca (existenciales, copulativos, etc.).
La distinción diatética entre una perspectiva hipertransitiva causativa para la
voz activa y una media anticausativa es analizada por Jiménez López en el estudio del predicado φοβέω/φοβέομαι. La oposición diatética expresada por la voz,
como es sabido, es un procedimiento operativo en el ámbito del estudio de la
valencia de un predicado para operar tanto en el número de los participantes del
predicado (valencia cuantitativa) como en la caracterización semántica de algunos de los argumentos del predicado derivados del cambio de perspectiva que
experimenta una situación dada. En el caso de este predicado es especialmente
interesante el comportamiento del experimentante-sujeto.
Por último, De la Villa lleva a cabo un análisis comparativo del funcionamiento de los complementos internos en griego y en latín con el fin de reflejar su
status como complementos obligatorios en los marcos predicativos (tanto los
complementos en acusativo como los dativos o ablativos internos), analizando su
operatividad como argumentos de los predicados y tratando de reflejar el papel
semántico de este tipo de constituyentes que amplían la valencia verbal y cuyo
uso parece que está relacionado con ciertos factores estilísticos o pragmáticos
bien delimitados en los usos habituales de la lengua.
Podemos concluir que esta monografía es una buena muestra de los extraordinarios resultados que puede proporcionar la aplicación de una perspectiva lingüística teórica más o menos homogénea, como la funcional-tipológica, al estudio de los datos de las lenguas clásicas. Por ello, esta obra no ha de ser entendida
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exclusivamente como una herramienta de interés para los clasicistas, sino que
está también orientada para todo aquel lingüista o filólogo que quiera tener un
modelo de análisis e interpretación de los marcos predicativos en una lengua,
apartado fundamental en la descripción léxico-sintáctica del núcleo funcional de
cualquier sistema lingüístico.
Alfonso Vives Cuesta
Universidad de Salamanca
Torres Montes, Francisco, Nombres y usos tradicionales de las plantas silvestres en Almería (Estudio lingüístico y etnográfico), Almería, Instituto de
Estudios Almerienses, 2004. 352 pp.
Este nuevo libro de Francisco Torres Montes, cuyo subtítulo anuncia una
doble perspectiva no siempre acorde con los gustos y las tendencias de la filología convencional, constituye una aportación interesante al análisis del léxico de
la flora almeriense y la cultura material relacionada con ella.
La obra se inicia con unas páginas que sirven para justificar el alcance del
estudio y sus planteamientos generales. La configuración de la provincia de
Almería como una amplia simbiosis de microclimas con abundantes variedades
botánicas es el motivo que lleva al autor a escudriñar el léxico específico de las
plantas de la zona y sus usos tradicionales, como muy bien refleja el título del
volumen. Con estos propósitos, trata de dar a conocer a los lectores «los distintos
nombres y los usos tradicionales de una selección de plantas silvestres o asilvestradas» (p. 16) que, desde tiempos lejanos, se han aclimatado a las condiciones
específicas de la provincia de Almería y forman parte ya de su paisaje natural. La
investigación se enmarca en los ámbitos de la Lingüística y de la Etnografía,
aunque presta mayor atención a los aspectos filológicos que a los folklóricos o,
en todo caso, supedita estos últimos a los lingüísticos, que son prioritarios en esta
paciente búsqueda de palabras y cosas relativas al ámbito de la fitonimia almeriense.
En el eje central de su estudio, el profesor Torres sigue un esquema que presenta, por orden alfabético, las familias botánicas aglutinadoras de las especies
vegetales comunes en las tierras de Almería. De cada una de las plantas se ofrecen los nombres vernáculos usados en la provincia, a modo de entrada del glosario, junto con el latinismo determinado por las ciencias naturales (así, por poner
un solo ejemplo, a la familia de las Aizoáceas corresponde la planta designada
con los vocablos algazul o gazul, gurullicos y rocío, nombres populares almerienses del Mesembryathemum nodiflorum L.). Las plantas se describen con gran
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precisión de detalles y, además, se ilustran con fotografías que resultan muy útiles a la hora de identificar las diferentes especies. En este bosquejo inicial se
ofrecen datos sobre la extensión geográfica del vegetal, que, en muchos casos,
adelantan detalles sobre la diversidad terminológica inherente a cada hierba.
A continuación, el autor se centra en el «estudio lingüístico»; explica, con el
apoyo de las herramientas filológicas adecuadas, la variedad de nombres de cada
especie y sus posibles orígenes y establece, cuando es oportuno, las áreas léxicogeográficas y sus relaciones con otras zonas del ámbito peninsular. En este re­
corrido tiene en cuenta los nombres con los que se designan las plantas en las
diferentes provincias de España, siempre que la documentación disponible se lo
permite. La reconstrucción de la historia de cada término tiene muy en cuenta las
noticias difundidas por los repertorios léxicos del castellano más conocidos
(Nebrija, Covarrubias, el Diccionario de Autoridades) y por otros menos populares, como el de Francisco del Rosal, que data de 1601. Las cuestiones etimológicas se aclaran con los glosarios de Vicente García de Diego y de Joan Corominas
y José Antonio Pascual.
La vertiente etnográfica del trabajo proporciona información sobre los usos
de cada planta en el ámbito rural. El autor no sólo se centra en las posibles aplicaciones médicas de las hierbas, sino que extiende su curiosidad a otras esferas
de la vida cotidiana en las que los vegetales tienen protagonismo: la alimentación
del ganado, la cocina, los usos agrícolas y domésticos y la artesanía tradicional.
Pretende así salvar todo un conjunto de conocimientos populares condenados al
olvido por la modernización de los usos de la vida cotidiana y por la pérdida de
las generaciones antiguas, más apegadas que las jóvenes a las prácticas ancestrales de la cultura popular.
La obra termina con una clasificación de los nombres autóctonos de las plantas según su «filiación geográfica peninsular» (p. 327) y unas reflexiones breves, pero acertadas, sobre la presencia de fitónimos en la toponimia almeriense
(pp. 331-336). Las referencias a las fuentes bibliográficas que se han usado en la
elaboración del trabajo y un índice alfabético de los nombres de las plantas en
Almería sirven de colofón a un estudio riguroso y paciente como es éste del profesor Torres Montes.
En su conjunto, los Nombres y usos tradicionales de las plantas silvestres en
Almería constituyen una aportación muy valiosa a la investigación sobre el léxico andaluz y una serie de prácticas empíricas estrechamente relacionadas con él,
que puede servir de modelo y acicate para elaborar trabajos de factura similar en
otras áreas del dominio hispánico.
Pilar Montero Curiel
Universidad de Extremadura
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Wilk-Racięska, Joanna, El tiempo interior. Una aproximación al aspecto en
español, Katowice, Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego, 2004. 276 pp.
Generalmente, el aspecto es considerado una categoría gramatical que sirve
para diferenciar formalmente distintas clases de acción en el verbo, como la
perfectividad y la imperfectividad. No obstante, existen discrepancias terminológicas y de definición en el área de los estudios aspectológicos que dificultan
las investigaciones en esta rama de la lingüística contemporánea. Los resultados que se obtienen son muy diversos y, en ocasiones, llegan a ser contradic­
torios.
Este estudio pretende llamar la atención sobre la necesidad de adoptar una
óptica de investigación que permita resolver al menos algunos de los numerosos
problemas que se plantean en la aspectología por la falta de un criterio unívoco
y homogéneo que pueda servir para analizar y describir el lenguaje, sin negar
por ello la indiscutible contribución de las teorías y métodos que han tenido por
objeto este campo de estudio, y que han sido utilizadas para la elaboración del
libro.
Wilk-Racięska adopta la teoría del estudio de la gramática con base semántica, propuesta por Stanislaw Karolak en 1984 y desarrollada en sus numerosos
estudios posteriores. Teniendo en cuenta esta base, presenta, comenta y analiza la
manera de expresar el aspecto en español desde un punto de vista exclusivamente semántico.
La obra está dividida en seis capítulos. En el primero de ellos, «Puesta en
escena», se expone un breve panorama histórico de los estudios aspectológicos,
prestando especial atención a las múltiples definiciones que se han dado de este
concepto, y se presenta el método adoptado. Los postulados que se desarrollarán
a lo largo del estudio son presentados en este capítulo. Para Karolak, como cita
la autora, el aspecto está íntimamente ligado a la estructura conceptual representada tanto por los verbos como por otras expresiones predicativas, y «es una
propiedad de los semantemas», pudiendo ser exponentes de un aspecto simple o
de una configuración de aspectos. En este sentido, formaría una categoría clasificadora. Así pues, los semantemas que representan conceptos simples serían
monoaspectuales, mientras que los que representan configuraciones conceptuales complejas serían poliaspec­tuales. Ello significa que esta teoría del aspecto
no acepta la tesis de que el verbo sea exponente de un solo aspecto representado por el morfema gramatical. Según esta teoría, los morfemas gramaticales
pueden funcionar como clasificadores sólo cuando reflejan el aspecto representado por el semantema del mismo valor. Además, los semantemas pertenecen a
diferentes clases semánticas, relevantes desde un punto de vista aspectual, y los
que representan los conceptos simples se diferencian, desde un punto de vista
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jerárquico, de los que representan configuraciones conceptuales. Karolak también propugna que los exponentes de los aspectos no se limitan a las formas
verbales. Algunos componentes de la configuración semántica pueden expresarse en un contexto verbal, lo cual permitiría considerar como semánticamente
idénticas diferentes formas superficiales que representan las mismas configuraciones aspectuales.
En el segundo capítulo, «Tiempo y aspecto en español», la autora demuestra
que las oposiciones en el sistema verbal español no son tan simétricas como a
primera vista pueden parecer, debido a la existencia de oposiciones temporales y
de otras puramente aspectuales. La frontera no estaría marcada por una situación
de perfectividad o imperfectividad, sino por una oposición entre continuidad y
discontinuidad. El análisis comparativo de las diferencias y similitudes entre la
temporalidad y el aspecto presentadas por la lingüística española y por la gramática semántica da como resultado la concepción del aspecto como una propiedad
inherente, un predicado monádico, mientras que el tiempo es un predicado diádico. Las desinencias de los tiempos verbales no son suficientes para localizar la
situación en el eje temporal. Para ello se necesita una proposición que lo determine. Esta teoría es la aplicada en el estudio de las oposiciones del Presente /
Pretérito Perfecto Compuesto, del Pretérito Indefinido / Pretérito Imperfecto y
del Pretérito Anterior / Pretérito Pluscuamperfecto.
El objetivo del siguiente capítulo, «Sobre el aspecto y los modos de acción»,
es demostrar, desde el punto de vista de la gramática semántica, que la división
en aspecto y modos de acción no es necesaria. Esta división, así como la señalada
por varios autores entre aspectualidad cualitativa y cuantificativa, y las clasificaciones dentro de la cualitativa, se limitan a diferenciar la complejidad de la configuración aspectual. Para esta autora, la única diferencia aspectual sería la que
traza la línea delimitativa entre las configuraciones que pertenecen al aspecto
continuo (imperfectivo) y las que son discontinuas (perfectivas). En suma, los
modos de acción serían variantes de una determinada configuración, ya que pueden ser representadas mediante diferentes formas superficiales. Con especial profundidad se estudian dicotomías como lo estativo / lo dinámico y la habitualidad
/ la iteratividad, así como las fases del evento, estado que se mantiene sin cambio
a lo largo de un periodo de tiempo en cada uno de los momentos que componen
ese periodo.
En «Más allá del verbo», cuarto capítulo, se analiza en primer lugar el aspecto
de las formas nominales. Dentro del nombre se constatan configuraciones incoativas, terminativas y potenciales. En español, los conceptos que poseen diferentes
estructuras aspectuales pueden implicar diferentes argumentos. Sin embargo, la
posibilidad de marcar en la superficie esta diferencia se limitaría tan sólo a un
grupo de predicados de tipo dinámico, y más en concreto, a los predicados plurí-
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vocos respecto de la posición complementaria basados en un aspecto discontinuo
simple o derivado; no tienen nada que ver con la posición aspectual. Por otro lado,
del análisis de los nombres abstractos se concluye que pueden presentar un doble
sentido continuo y discontinuo. En este capítulo se hace hincapié en el aspecto de
los infinitivos nominalizados, una cuestión bastante discutida en la lingüística española. La aparición de esta forma al lado de un sustantivo abstracto se considera
puramente aspectual.
En segundo lugar, se abordan los problemas que, desde un punto de vista
aspectual, plantean los adjetivos. El objetivo principal de este apartado es precisar el sentido de los llamados adjetivos perfectivos. Tras el análisis de estas formas, la autora rechaza esta denominación, ya que su uso en una función actualizadora tiene como objetivo destacar el componente continuo de las configu­raciones
que presentan, optando por la denominación adjetivos motivados por verbos defectivos, que subraya la existencia de un componente discontinuo en la configuración representada. Otras cuestiones tratadas son la herencia de las propiedades
semánticas por los adjetivos deverbales y las relaciones aspectuales en los sintagmas nominales del tipo N+Adj. También se discute el llamado papel aspectual de
los advebios ya y aún / todavía.
El último capítulo incluye reflexiones sobre las construcciones perifrásticas,
sobre todo las formadas con ser y estar. Los verbos volverse y quedarse también
son estudiados con detenimiento. Además, en este capítulo se estudia la función
aspectual de los prefijos en-, a- y re-, no sin antes advertir de que la función aspectual de los afijos no puede generalizarse, ya que la denominación de prefijos
aspectuales podría sugerir que la única función de tales afijos es expresar el aspecto. Por último, se añaden las observaciones sobre los llamados usos atípicos
del clítico se, cuyo valor esencial no sería marcar el aspecto perfectivo, sino el
logro del límite de un estado, proceso o acción.
Finalmente, el sexto capítulo recoge las conclusiones alcanzadas en cada apar­
tado, así como otras más generales acerca del aspecto, y retoma los objetivos
planteados al inicio de cada uno de ellos. Una extensa bibliografía, así como un
índice analítico, cierran esta obra.
El estudio teórico se apoya en una amplia cantidad de ejemplos tomados del
corpus del español de Mark Davies (Illinois University), y de la prensa y la literatura españolas. Éstos facilitan la comprensión de la obra, que en algunas ocasiones puede resultar compleja por el tema tratado y las dificultades que existen
con respecto a la terminología. Aunque no es necesario y pocas veces se hace,
también sería útil incluir un índice de nombres propios. Por otro lado, el repaso
a distintas teorías y métodos, así como la referencia a otras lenguas románicas y
eslavas, principalmente el polaco, completan la lectura y contribuyen a enriquecer este trabajo.
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En resumen, podremos hallar en esta obra un completo estudio que nos acercará a las cuestiones más discutidas del aspecto desde un amplio panorama, ya
que no sólo se limita al tratamiento del verbo, y se hace un repaso a la historia de
estas cuestiones, por lo que es un libro idóneo para profundizar en el área del
estudio aspectológico.
Virginia Delgado Polo
Universidad de Extremadura
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