1. El clavo

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TEMA:
1. El clavo
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Mientras un campesino aparejaba su caballo para ir a la
ciudad se dio cuenta que una de las herraduras del animal le faltaba un clavo. Y pensó:
-Vaya, un clavo más o un clavo menos no importa.
Y subió sobre el animal y partió. No había llegado aún a
la mitad del camino cuando el animal perdió la herradura.
Si hubiera por estos lugares un herrador, -pensó-, le haría
poner la herradura, más ya que por estos alrededores no
lo hay, mi caballo se contentará con las otras tres.
Más como la senda era muy pedregosa, el caballo no
tardó en herirse en el casco, y comenzó a cojear.
Poco después dos bandoleros escondidos detrás de un
matorral se echaron al camino para asaltar al viajero.
Con la bestia en aquellas condiciones no le fue posible a nuestro hombre escapar y así los ladrones se
apoderaron del animal y de cuanto llevaba su dueño.
¿Quién me iba a decir -exclamó el infeliz-, que por un clavo iba a llegar a perder hasta el caballo?
MENSAJE:
Como se arrepintió nuestro amigo el campesino de no haberle puesto la herradura a su caballo por la
flojera, o por la irresponsabilidad de atender sus obligaciones, perdió mucho más; cuántas veces no nos
pasa lo mismo a que por ejemplo los hermanos mandan una circular y es nuestro deber entregarla en
casa a nuestros padres y al día siguiente regresar el talón de enterados y que tristeza porque NO LO
HACEMOS perdemos puntos en nuestras calificaciones y después decimos como el campesino si HUBIERA hecho caso no me hubieran bajado mis calificaciones sin embargo mi flojera y mi irresponsabilidad
pudo más.
Tratemos de no ser como el campesino y hacer las cosas en el momento preciso y no dejarlo para después, porque nos puede costar muy caro la flojera y la irresponsabilidad.
MÁXIMA:
“Haz las cosas bien y a la primera”.
COMPROMISO:
Llegando a casa realizaré toda mi tarea y no dejaré nada pendiente para mañana.
1
TEMA:
2. ¿Qué clase de libro es este?
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
El caracol, como siempre, aprendiz de científico, se presentó en la biblioteca del más sabio de todos los animales: DON BUHO, que era reconocido por la ciudad entera
por su gran SABIDURIA.
El caracol en su afán de aprovechar esa sabiduría pidió
a Don Búho le hiciera el favor de prestar el libro MÁS
IMPORTANTE.
Don Búho, se metió entre dos estantes y después de un
momento volvió con un libro ni grande, ni pequeño ni
grueso ni delgado y se lo dio al caracol.
Después de ojear las primeras dos o tres páginas preguntó sorprendido a Don Búho:
- Disculpe, Sr. Está usted bromeando.
Nada de bromas, muchachito: Este libro solo tiene páginas vacías ahora, pero es el más importante porque es
el de tu vida. Perocúpate porque tenga un contenido
excelente y que otros puedan aprender de él.
MENSAJE:
Te recuerdas que al comenzar este ciclo escolar te entregaron unos cuadernos en blanco no tenían nada
escrito, te dijeron aprovecha el tiempo y ve llenándolos todos los días, página a página; ahora que está
a punto de terminar el ciclo escolar te pregunto ¿ tienes debidamente llenos estas páginas? ¿fuiste responsable ó te dio flojera y no lo hiciste, no aprovechaste la gran oportunidad de escribir un año de conocimientos en tu vida?
MÁXIMA:
"Preocúpate porque tenga un contenido excelente y que otros puedan aprender de él"
COMPROMISO:
Revisaré mis cuadernos y libros y contestaré lo que me falta.
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TEMA:
3. Como dominar los vicios
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
En una calle de Atenas un fisonomista observó atentamente
el rostro del filósofo Sócrates, y dio su veredicto:
Sócrates es comilón, mujeriego, borracho y varias cosas
más.
Ante tales insultos, los alumnos de Sócrates salieron en defensa de su maestro.
Pero Sócrates les dijo:
-¡ Cálmense! Este señor acaba de decir la pura verdad; yo
sería todo lo que este Señor asegura, si no me hubiera entregado a buscar la verdad y la virtud.
MENSAJE:
Cuando uno no valora lo que tiene, vive de un modo irresponsable, gastando y derrochando todo cuanto posee, por ejemplo: desperdiciamos el agua, desperdiciamos la luz, compramos cosas que no nos son
útiles, pero como otros compañeros lo tienen pensamos y por que yo no puedo tenerlo, aunque no nos
sirva, desperdiciamos la comida, rompemos los cuadernos y libros y todavía decimos al cabo que me
compran otro y te has puesto a pensar si tus papas ya no te compran de nuevo ese libro que tú rompiste a propósito, ¿qué te pasaría?
Debemos de valorar, pensar, buscar, todo lo que sea bueno, sano y agradable ante los ojos del Señor,
no cometer excesos, ser responsable de nuestras actitudes, obras y pensamientos.
MÁXIMA:
“Yo sería un comilón, mujeriego y borracho si no me hubiera entregado a buscar la verdad y la virtud” .
COMPROMISO:
Procuraré no desperdiciar el agua, usarla razonablemente.
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TEMA:
4. Dormir con serpientes
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Un farmacéutico de París cazaba víboras, para
preparar ciertos medicamentos. Las encerraba
vivas en un costal, y las llevaba a la casa. Una
vez regresó a su casa ya de noche, y en vez de
llevar a las víboras a la bodega, las dejó en su
propia recámara. Muy cansado se acostó y pronto se durmió. Desgraciadamente el costal no estaba bien amarrado, y pronto las víboras se salieron en busca de calor y alimento. Se arrastraron
hasta la cama; subieron y se metieron entre las
cobijas y las sábanas, alrededor del cuerpo del
farmacéutico.
Este, al contacto con los fríos y viscosos reptiles, despertó sobresaltado, y se vio en una situación realmente peligrosa. El farmacéutico entendió que no debía hacer nada apresurado. Sin moverse y sin gritar, llamó muy quedo al mozo, y le ordenó:
-Tráeme aquí cerca de la cama una taza de leche caliente y azucarada.
Atraídas por el calor y el olor de la leche, las víboras, una tras otra, se deslizaron hacia la leche.
Así el farmacéutico quedó libre del peligro. Con un cuchillo les cortó a todas la cabeza.
Durante el resto de su vida, ya no buscó víboras; ni quiso más oír hablar de ellas.
MENSAJE:
Aquí vimos como la irresponsabilidad y la flojera del farmacéutico se volvieron en su contra y estuvo a
punto de perder lo más valioso que Dios nuestro Señor nos dio que es la vida misma.
Cuantas veces nos salimos de nuestras casas a jugar con nuestros vecinos o amigos y nos cruzamos las
calles sin darnos cuenta de si vienen carros o no para poder pasar o simplemente nos ponemos a jugar
en la calle, ¿no crees que es un acto de irresponsabilidad como el que cometió el farmacéutico?
Se cuidadoso con tus actos, tus pensamientos y tus expresiones y sobre todo recuerda "NO DEJES PARA
MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY"
MÁXIMA:
“No dejes paras mañana lo que puedas hacer hoy”.
COMPROMISO:
Cuando cruce una calle lo haré tomado de la mano de un adulto.
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TEMA:
5. El sueño
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Juanito tuvo un sueño muy extraño y en cuanto amaneció, y
escuchó a su madre que se había levantado corrió a buscarla
para contarle, ella estaba ya en la cocina preparando su desayuno favorito, y llegó corriendo y le dijo ¡Mami, mami! Tuve un
sueño muy extraño y quiero que me ayudes a entender y su
madre le contestó, buenos días ¿cómo amaneciste? Bien pero
déjame contarte ¿si?, fíjate que soñé que al final del año escolar, te enseñaba mis cuadernos, estaba yo muy orgulloso, pues
estaban muy bien cuidados, de tan bien que estaban cuidados,
que ni una hoja había utilizado y te decía muy orgulloso: mira
Mami, no los rayé, ni los maltraté, fíjate que limpios están; entonces te ponías muy triste conmigo y sólo movías tu cabeza y
decías: están limpios, pero vacíos:
APLICACIÓN:
Hoy empiezas un año nuevo, pregúntate ¿Cómo quieres demostrar tu responsabilidad a tus padres al
final del año?
En la medida en que vaya transcurriendo el año tus cuadernos ¿cómo crees que deben de estar?, y tus
calificaciones, deberán estar en blanco, con calificaciones regulares o buenas o tal vez muy buenas.
Piensa en el esfuerzo de tus padres para que tú puedas estar hoy en el Colegio.
¿Cómo responderás al esfuerzo de tus maestros(as), para que tengas una buena educación?.
MÁXIMA::
“Apártense de mí, no los conozco” – dice el Señor
(Mt 7, 21)
COMPROMISO:
Hoy pondré mucha atención a mis maestros, procurando no platicar con mis compañeros.
TOMA DE CONCIENICA:
¿Fui responsable, y puse atención a mis maestros durante las clases de hoy? o me puse a platicar
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TEMA:
6. Momento angustioso
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Había perdido mucha sangre en el accidente y la única manera de salvarle la vida era un transfusión de sangre. El Doctor
le dijo a los padres que su hijo de 6 años tenía el tipo de sangre que se necesitaba para la transfusión de su hija de 12
años.
El Doctor le dijo a Manuelito: “Quieres dar de tu sangre para
que tu hermanita viva? Después de unos momentos angustiosos de silencio dijo: “Sí, Doctor”.
Después de la transfusión el Doctor le dijo a Manuelito: Gracias a ti, tu hermanita vivirá. Con dos lágrimas en los ojos una
sonrisa dibujada en la cara de Manuelito, éste dijo con voz
pausada. “Doctor… ¿a qué hora me voy a morir?”
Inmediatamente el Doctor comprendió el momento angustioso
de silencio de Manuelito antes de dar su sí para regalarle de
su sangre a su hermanita y yendo hacia el niño lo abrazó
fuertemente.
MENSAJE:
El amor nos hace capaces de darlo todo, incluso la vida.
El que ama no mide su entrega y soporta valientemente el sufrimiento.
Quizá nos sea fácil amar a quienes son de nuestra propia sangre. Pero como cristianos hemos de aprender a amar a todos.
MÁXIMA:
“La persona responsable es aquella que puede responder a sí misma y a los demás”
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TEMA:
7. Todas las personas se comprometen
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Tu papá tiene la responsabilidad de tener un
trabajo, en traer dinero a casa en ser el jefe de
la familia y responsable en la salud mental y
física, en la educación de cada uno de los
miembros de la familia.
Tu mamá tiene la responsabilidad de administrar la casa, de preparar los alimentos, se preocupa por el bienestar de sus hijos, porque
hagan sus tareas y enseñarles que la disciplina
es una virtud necesaria, en cuidarlos cuando se
enferman y el estar siempre al pendiente de
todas sus necesidades.
MENSAJE:
Compromiso implica responsabilidad… ¿Qué pasaría si un día papá dijera… “no traeré más dinero a
casa, voy a dejar de trabajar, me dedicaré a perder el tiempo, a jugar y a descansar? ¿Y si mamá decidiera no preocuparse más por la casa, no habría comida lista, la ropa limpia, las cosas den su lugar?
Tú estas comprometido con tu realidad y debes responder a ella. Tienes obligaciones como hijo, estudiante, etc., y debe ser responsable en su cumplimiento.
MÁXIMA:
“Solo vive quien se compromete”
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TEMA:
8. Culpar a otros
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Una noche al llegar a nuestra casa encontré que
la persona que me ayuda en las labores domesticas había lavado la nevera y cambió la posición
de todas las parrillas.
Como la nevera es pequeña, cuando quise guardar algo no pude, me llene de rabia y saque las
parrillas con todo lo que tenían encima; poco después se resbaló un tarro con agua y se partió el
vidrio que está abajo en la nevera.
Me puse más furiosa de lo que ya estaba y comencé a culpar a la muchacha por lo ocurrido y
así se lo hice saber a mi esposo, a nuestros hijos
y a mi mamá.
Le doy gracias a Dios por que yo solamente la veo
los fines de semana y no tuve la oportunidad de
decirle nada, pues al día siguiente que reflexioné
en lo que había pasado, me di cuenta que estaba
buscando culpar a alguien por algo que había
hecho yo, que lo había hecho por estar furiosa,
porque es muy fácil decir que otro tuvo la culpa y
no yo.
MENSAJE:
Ahora trato en todo lo posible de no buscar culpables sino soluciones, porque casi siempre somos ciegos
para ver nuestros errores y buscamos culpar a otros de lo que nosotros hacemos.
MÁXIMA:
“Una persona responsable, es digna de toda confianza”
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TEMA:
9. ¡Si, me comprometo!
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Se encontraban unos Padres de familia con su hijo frente al Director del Colegio. Se le estaba dando una última
oportunidad al muchacho para permanecer en la Institución: en caso de no cumplir ciertos requisitos en el
transcurso de un mes, se le tendría que dar de baja.
Se le preguntó claramente al muchacho si estaba consciente del compromiso que iba a afrontar y después de
explicarle uno por uno los requisitos de tal compromiso
se oyó un silencio y al instante un… ¡Sí me comprometo!
MENSAJE:
Comprometerse es adquirir responsabilidades, ya que la persona tiene que responder a ese compromiso, básicamente con un cambio de actitud.
Así que la persona comprometida simultáneamente se vuelve responsable y personas responsables
son las que necesita nuestra sociedad y País. La persona responsable proyecta confianza y seguridad
para los demás.
MÁXIMA:
“La sociedad necesita hombres responsables… ¿cuenta contigo?
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TEMA:
10. Un encargo insignificante
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
El día de los encargos era uno de los más esperados por todos los
niños en clase. Se celebraba durante la primera semana del curso,
y ese día cada niño y cada niña recibía un encargo del que debía
hacerse responsable durante ese año. Como con todas las cosas,
había encargos más o menos interesantes, y los niños se hacían
ilusiones con recibir uno de los mejores. A la hora de repartirlos, la
maestra tenía muy en cuenta quiénes habían sido los alumnos más
responsables del año anterior, y éstos eran los que con más ilusión
esperaban aquel día. Y entre ellos destacaba Rita, una niña amable y tranquila, que el año anterior había cumplido a la perfección
cuanto la maestra le había encomendado. Todos sabían que era la
favorita para recibir el gran encargo: cuidar del perro de la clase.
Pero aquel año, la sorpresa fue mayúscula. Cada uno recibió alguno de los encargos habituales, como preparar los libros o la radio
para las clases, avisar de la hora, limpiar la pizarra o cuidar alguna
de las mascotas. Pero el encargo de Rita fue muy diferente: una cajita con arena y una hormiga. Y aunque la profesora insistió muchísimo en que era una hormiga muy especial, Rita no dejó de sentirse desilusionada.
La mayoría de sus compañeros lo sintieron mucho por ella, y le compadecían y comentaban con ella la
injusticia de aquella asignación. Incluso su propio padre se enfadó muchísimo con la profesora, y animó
a Rita a no hacer caso de la insignificante mascotilla en señal de protesta. Pero Rita, que quería mucho
a su profesora, prefería mostrarle su error haciendo algo especial con aquel encargo tan poco interesante:
- Convertiré este pequeño encargo en algo grande -decía Rita.
Así que Rita investigó sobre su hormiga: aprendió sobre las distintas especies y estudió todo lo referente a sus hábitat y costumbres, y adaptó su pequeña cajita para que fuera perfecta. Cuidaba con mimo
toda la comida que le daba, y realmente la hormiga llegó a crecer bastante más de lo que ninguno
hubiera esperado...
Un día de primavera, mientras estaban en el aula, se abrió la puerta y apareció un señor con aspecto de
ser alguien importante. La profesora interrumpió la clase con gran alegría y dijo:
- Este es el doctor Martínez. Ha venido a contarnos una noticia estupenda ¿verdad?
- Efectivamente. Hoy se han publicado los resultados del concurso, y esta clase ha sido seleccionada
para acompañarme este verano a un viaje por la selva tropical, donde investigaremos todo tipo de insectos. De entre todas las escuelas de la región, sin duda es aquí donde mejor habéis sabido cuidar la
delicada hormiga gigante que se os encomendó. ¡Felicidades! ¡Seréis unos ayudantes estupendos!.
Ese día todo fue fiesta y alegría en el colegio: todos felicitaban a la maestra por su idea de apuntarles al
concurso, y a Rita por haber sido tan paciente y responsable. Muchos aprendieron que para recibir las
tareas más importantes, hay que saber ser responsable con las más pequeñas, pero sin duda la que
más disfrutó fue Rita, quien repetía para sus adentros "convertiré ese pequeño encargo en algo grande"
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TEMA:
11. El payaso descuidado
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
Había una vez un payaso llamado Limón. Era muy divertido, pero también muy descuidado, y con casi todo lo que
hacía terminaba rompiéndose la chaqueta, o haciéndose
un agujero en el calcetín, o destrozando los pantalones
por las rodillas. Todos le pedían que tuviera más cuidado,
pero eso era realmente muy aburrido, así que un día tuvo
la feliz idea de comprarse una máquina de coser de las
buenas. Era tan estupenda que prácticamente lo cosía
todo en un momento, y Limón apenas tenía que preocuparse por cuidar las cosas.
Y así llegó el día más especial de la vida de Limón, cuando
todos en su ciudad le prepararon una fiesta de gala para
homenajearle. Ese día no tendría que llevar su colorido
traje de payaso, ese día iría como cualquier otra persona,
muy elegante, con su traje, y todos hablarían de él. Pero
cuando aquella noche fue a buscar en su armario, no tenía
ni un solo traje en buen estado. Todos estaban rotos con
decenas de cosidos, imposibles para presentarse así en la
gala.
Limón, que era rápido y listo, lo arregló presentándose en la gala vestido con su traje de payaso, lo que
hizo mucho gracia a todos menos al propio limón, que tanto había soñado con ser él por una vez el protagonista de la fiesta, y no el payaso que llevaba dentro...
Al día siguiente, muy de mañana, Limón sustituyó todos sus rotos trajes, y desde entonces, cuidaba las
cosas con el mayor esmero, sabiendo que poner un remedio tras otro, terminaría por no tener remedio.
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TEMA:
12. El pajarito canta las doce
Valor: Responsabilidad
HECHOS:
La historia del principio de un año, un siglo y un milenio protagonizada por el pajarito de un reloj de cucú y sus amigos.
El pajarito del reloj de cucú recibió al bichito de San Antonio,
medio adormilado. Entre hora y hora solía hacerse una siesta.
—¡Esta noche termina el año! — anunció el bichito —. El año, el
siglo, el milenio, todo. Salgamos a festejar.
—Yo… no puedo. Me tengo que quedar.
— ¿Cómo te tienes que quedar? — dijo su amigo —. Una ocasión así no se presenta en mil años más. Vamos. ¡Deja de estar
encerrado en esta casucha vieja!
—¡No es una casucha vieja! reaccionó el pajarito—. Es… una
cabaña alpina con su verja blanca y su tejado rojo y es un precioso reloj y… y además es mi casa.
El bichito voló por el cuarto lleno de engranajes, resortes, ejes y
volantes y todas esas cosas que hay en un reloj.
—Además… —dijo el pajarito—, tengo que tener todo listo y
aceitado para salir a las doce en punto por esa puerta y anunciarles el año nuevo a los dueños de casa: si no me ven se
mueren. Mi aparición les da una alegría…
—Pero vos también tienes derecho a festejar ¿no?
—Yo…
—Déjate de yo - yo… Esta noche es la última del año, del siglo y
del milenio, todo junto y tenemos que celebrarlo. A las 11 te paso a buscar. Vamos al PZZ. Antes de las
doce vuelves.
El PZZ, donde se encontraban todos los insectos de la zona, estaba repleto de escarabajos, mariposas
de noche, cotorritas y luciérnagas que revoloteaban alrededor de tres letras luminosas que eran la gran
atracción del lugar. Les encantaba zambullirse en el colorido resplandor de las únicas letras de un cartel
que todavía encendían.
—¿Qué hora es?
—¿Recién llegamos y ya preguntas eso? Cálmate y escucha cómo zumba.
Una bonita luciérnaga sacó a bailar al bichito de San Antonio. Y al pajarito lo invitó a bailar una preciosa
cigarra. Juntos dieron vueltas en torno a la luz y luego pararon a descansar.
—¡Esto sí que es divertido! —se entusiasmó el pajarito.
—Sí, pero ojo. Porque acá suele andar un sapo que si te agarra te convierte en alimento. En SU alimento. En eso, un mosquito pasó en sentido contrario gritando:
—¡Sapo, Sapo, Sapo!
—¡Te lo dije: ahí viene. ¡Cuidado!
El sapo dio un pegajoso brinco en la oscuridad. Al verlo, los insectos retrocedieron.
—¡Pónganse más lejos! —gritó el pajarito—. ¡Los va a comer!
—¡Eso es lo divertido —dijo su amigo—. ¿Si no, qué gracia tiene? El Toreo al Sapo es la parte más linda
de la fiesta.
—¿Toreo?
—Sí. Vamos y nos lanzamos contra el sapo y el que pasa, pasa y el que no, no.
—Me tengo que ir.
—Pará. No seas aburrido. ¡Quédate un ratito más!
En eso, volvieron la luciérnaga y la cigarra para invitarlos al toreo y el pajarito no pudo resistir la invitación. Y la pasó bárbaro. Incluso cuando la lengua de látigo del sapo estuvo a punto de capturar al bichito de San Antonio y él lo salvó asustando con su tamaño al sapo y todos los presentes lo felicitaron y
luego se quedaron los cuatro charlando de cosas y contando chistes y él hasta se animó a cantar en
público fuera de horario.
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Entonces se oyó sonar la campana y empezaron a verse los primeros fuegos artificiales en el cielo.
—¡¡Los viejitos!! —gritó el pajarito—. Me olvidé de los viejitos.
A lo lejos se oyó una segunda campanada.
—¿Qué viejitos? —preguntó la cigarra.
—Tengo que anunciarles el año nuevo a dos viejitos. Viven solos, si no me ven…
Sonó otra vez la campana: le quedaban nueve.
El pajarito salió volando para su casa, sin entender cómo se le había hecho tan tarde. Oyó las siguientes
campanadas mientras los fuegos artificiales se desparramaban en el cielo como salpicaduras de luz. Uno
estalló muy cerca y estuvo a punto de voltearlo. Llegó al reloj cuando le quedaban sólo dos campanadas. Fatigado, pero listo para salir, se sacudió las plumitas, ensayó el tono de voz, y estiró la patita
hasta la puerta para probar si abría. Pero estaba atrancada: el mecanismo que la abría le había quedado
sin aceitar. Desesperado, oyó la anteúltima campanada. Corrió.
En la sala, los presentes esperaban con las copas alzadas que él saliera para brindar. Sonó la última
campanada y la puerta se abrió; pero nadie salió.
—Se trabó —dijo alguien.
Tras un silencio y algunas toses, el pajarito apareció sobre el techo del reloj, y desde allí cantó:
—¡Cu cú - cu cú! ¡Cu cú - cu cú! ¡Cu cú - cu cú!
Oírlo causó a todos el mismo efecto que a los dueños de casa: una alegría de tobogán, de tesoro, de
novios y de autitos chocadores. Recién ahí notó él que los viejitos estaban rodeados de un montón de
nietos. Y de contento, volvió a salir y cantó como nunca lo había hecho, el doble de lo que le correspondía. Entonces aparecieron sus compañeros:
—Mi amigo —dijo el bichito de San Antonio señalándolo—, es el encargado de avisarles a todos que las
horas pasan. ¡No cualquiera canta las doce!
—Vinimos a darte el premio… —le explicó la cigarra.
—¿Cuál premio? ¿Por qué? —le preguntó la cigarra.
—Como te fuiste tan rápido —dijo su amigo—, vinimos nosotros.
Afuera los esperaban la luciérnaga y una nube de insectos más: todos venían a festejar el nuevo siglo al
farol de su casa. El pajarito, que de tan contento ni se acordaba del sapo, oyó que la cigarra le decía:
—Esta noche, vos fuiste el que le pasó más cerca.
Un día un vendedor de flores fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el
peluquero le contestó: 'No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario'.
- El vendedor de flores quedó agradecido y dejó el negocio.
A la mañana siguiente, cuando el peluquero fue a abrir el negocio, había una nota de agradecimiento y
una docena de rosas esperándolo en la puerta.
Luego entró un pastelero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió otra vez,
'No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario'. El pastelero se puso
contento y se fue.
A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió había una nota de agradecimiento y una docena de
pasteles esperándolo en la puerta.
Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió,
'No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario'. El profesor con mucha
alegría se fue.
A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de
diferentes libros, tales como 'Cómo mejorar sus negocios' y 'Cómo volverse exitoso'.
Entonces un diputado de la Asamblea Nacional fue a cortarse el pelo y cuando fue a pagar el peluquero
nuevamente dijo, 'No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio Comunitario'.
El asambleísta contento se alejó.
Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola
para cortarse el pelo gratis.
¡¡¡Esto, mis amigos muestra la diferencia fundamental que existe entre los ciudadanos comunes y los
que nos gobiernan!!!
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