Medio Ambiente encarga ahora varios estudios para ensalzar la

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Medio Ambiente encarga ahora varios estudios
para ensalzar la desalación
Domingo, 23-11-08
M. A. RUIZ COLL
ALICANTE. El equipo de la Universidad de Alicante (UA) al que el Ministerio de Medio Ambiente ha encargado que analice el
impacto de las desaladoras de Alicante y Murcia sostiene que estas instalaciones no tienen ningún efecto pernicioso sobre el
entorno natural.
El secretario del departamento de Ciencias del Mar de la UA, José Luis Sánchez Lisazo, ha explicado a ABC que tras varios años
de mediciones su equipo no ha detectado ningún impacto negativo para la flora y fauna y sí uno positivo.
Según indicó, los vertidos de la desaladora de Jávea han favorecido la renovación de las aguas del Canal de la Fontana, que
tradicionalmente estaban empantanadas y despedían malos olores. Ahora, por el contrario, gracias a la mayor oxigenación del
caudal, se ha detectado un aumento de la presencia de doradas y lubinas.
Sánchez Lisazo dirige un equipo de 13 biólogos y químicos que analiza regularmente los vertidos de las plantas desaladoras de
Alicante, Javea, Valentisco y San Pedro del Pinatar, para determinar su impacto sobre las praderas de posidonia y sobre distintas
poblaciones de especies marinas, desde peces y crustáceos a erizos y estrellas de mar.
Por término medio, explicó, por cada 1.000 litros de agua del mar que toma una desaladora, produce 450 de agua potable y
vierte otros 550 con una concentración de 68 gramos de sal por litro, el doble que en su estado natural. Sin embargo, el estudio
de la UA avala que esta elevada concentración de sal «se diluye rápidamente» sin causar ningún efecto negativo sobre la flora y
fauna.
La empresa estatal Acuamed también encargó a este equipo de expertos un dictamen previo sobre el proyecto de la
macrodesaladora de Torrevieja que será, según el Ministerio, la mayor de Europa.
«No era salmuera»
En declaraciones a ABC, Sánchez Lisazo se mostró convencido de que esta planta tampoco tendrán un impacto negativo
porque, señaló, el vertido se efectuará en la zona exterior del espigón de Levante, «donde no existen praderas de posidonia».
En el mismo sentido, negó que los dos vertidos que se han producido durante la ejecución de las obras en los terrenos
circundantes fueran de salmuera, perjudicial para la vegetación por su elevada concentración en sal.
«Como el nivel freático está muy alto en la zona», aseguró el experto en Ciencias del Mar de la Universidad de Alicante, «al
hacer la cimentación se inundó el terreno. Es cierto que la empresa fue poco cuidadosa y bombeó el agua a la superficie. Pero en
ningún caso se trataba de salitre o salmuera, sino de agua del acuífero».
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