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Boletín del Museo
Arqueológico Nacional
Tomo 111, no 1
1985
Boletín del Museo Arqueológico Nacional (Madrid)
111, 1985
EL PERIPLO EN LA ANTIGUEDAD.
Por PERE VILLALBA i VARNEDA
L a historia en la literatura clásica griega aparece
representada muy pronto por dos figuras importantes: Herodoto y Tucídides. Su concepto de historia
presenta un dominio nietodológico muy evolucionado. y el análisis racionalista de los acontecimientos históricos. sobre todo en Tucídides. se impone a
las historias míticas y a la tradición oral. Este nivel
metodológico que se ha conseguido reclama todo
un proceso anterior. Cualquier género literario ha
necesitado un largo esfuerzo de evolución interna y
estructural.
Las culturas anteriores a la griega no llegaron a
escribir su historia en el pleno sentido de la palabra. sino que se limitaron a legar uiios textos aislados: decretos reales en Egipto y Babilonia. y las
crónicas de los sacerdotes de los templos egipcios.
judíos y asirios. que contienen hechos puntuales.
Es preciso citar también aquí la expansión del
mito y las leyendas en las culturas ya mencionadas
y en la griega. Mito y leyenda son portadores de
unos transfondos de hechos históricos. Es más. la
poesía épica y cíclica griega contiene una mezcla
considerable de elementos históricos, ordenados
por conexiones genealógicas. en una continuidad
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cronólogica. de manera que. a pesar de estar sometidos a una profunda transformación poética, constituyen la raíz de la historiografía. En este sentido,
Homero es el iniciador de la historia.
Otro estadio subsiguiente está formado por los
logógrafos. o sea. los prosistas más antiguos. autores
de escritos sobre fundaciones de ciudades y sobre
genealogías. anales y viajes.
Es preciso indicar también aquí la etimología del
término historia. Historia en griego significa iqer.
por lo tanto historiar significa la narración de aquellos hechos que han sido i~i.sro.s'.
Pero el objeto de nuestro estudio se centrará sólo
en el inicio y en el desarrollo de los escritos de viajes>. Esta forma de describir los hechos, los lugares
y las costumbres que uno i3ea lo largo de un viaje
constituye el punto de partida de la historia, de la
geografía. de la etnología y de la cartografía antiguas.
El viaje alrededor de las costas y a través de países, o sea. e,l Periplo, da lugar al género literario de
la Periégesis. o literatura periegética, que perdura
hasta nuestros días3.
El término periégesis incluye un concepto am-
E. BEXVENISTE.
h'oins d'actiorl c't norns d'ugenfs e11 indo-rrrropéer~.París. 1948. 29-33 y 51.
Sobre el origen y desarrollo de la literatura geográfica más antigua. cf. R. GCNGERICH.
Die Kiistenbeschreibirng in der. griechischen
Litcrutlrr, Münster, 1950.
Sobre los aspectos tratados en este apartado. indicamos la bibliografía más imortante: W. SCHADEWALT.
«Die anfinge der Geschichtschreibung bei den Griechen)). Dei Antil<e 10 (1934), 144-168: K. DEICHGRABER.
Das griech. Geschichtsbild in seiner Entwicklirrlg zi,rr ~~~i.s.~ei~schaftli(.hcn
Histor.io,~r.apllie,en Der listensinnende Trirg des Gortes. Gottingen, 1952; K. v. FRITZ. «Der gemeinsame
,Ursprung der Geschichtsschreibung und der exakten Widssenschaft bei den Griechen)), Philosophia Naturalis 2 (1952), 200, 376; BR.
SNELL.
Die Enrsteh~tngdes geschichrlichen Be~t~ilssrseins.
en Die Enrdeckirng des Geistes. Hamburgo, 1955 (3" ed.), 203; K. TRUDINGER. Studien z~rrgeschichtr der xriech.-rom. Ethnographie (Diss.), Basilea, 19 18; J.O. THOMSON.
A. Historv of Ancient Geographie,
Cambridge, 1948; A, LESKY.
S t o ~ i adella Letteratura greca. 1, Milán, 1965, 226. 290-295.
plio: alrc~dedor.y su verbo hacc)r girar. llevar alrodedor de, así como también dc.scripci<jn4del contornos. Un sinónimo de esta ~ a i a b r ase encuentra en el
término Período.r6, o sea iliujc o itinerario alrededor
del mzrndo conocido o de un pair y de.ccripcicín7.
Ambos términos señalarían el contenido del de
Geogrqfía y sus derivadosa, o sea, de,rcriptor o descripción de la tierra y carta geogrufica. A todo esto
es preciso añadirle, todavía, el término Períplu.~,ya
con significado más concreto, el de navegación alrededor de o relación de un vi& por mar alrededor
de zrn país, por tanto, de.rcripción de 1a.r co.rta.r9,palabra que llevaron como título diversas obras geográficas griegas. En estrecha relación con este últim o término, es necesario citar las palabras Kutúplzls y AnÚplt(s, ambas relacionadas con los viajes
hechos por los ríos, arriba y abajo, o, en general,
por los mares.
Hasta aquí, un breve esbozo sobre los orígenes de
la geografía y de su constancia literaria a través de
los matices casi laberínticos que presenta la lexicografíalo.
Como nuestro estudio versa sobre el periplo en la
antigüedad, nos centraremos, a partir de este punto,
sólo en el desarrollo del género literario periegético.
Las obras clasificables bajo este subgénero dentro
del concepto de la geografía pueden ser recogidas
en tres apartados:
- los periplos fruto de mitos y de creación poética",
- los periplos literarios que aportan datos concretos en relación con las costas, puertos, distancias, etc., o bien marcan un itinerario, elaborados
sobre fuentes literarias preexistentes'2, y
- los periplos históricos, o sea, aquellos que fueron realmente realizados por marineros y viajeros
de la antigüedad, quedando de ellos relaciones por
escrito o bien noticias conservadas por otros escritoresl3.
Atendiendo al tema de que tratan, estos periplos
pueden también clasificarse en los siguientes grupos:
- periplos gue tuvieron por objetivo la circunnavegación de Africa,
- periplos dirigidos a las islas del Atlántico,
- periplos relacionados con América,
- periplos comerciales, militares y coloniales. y
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1.- La arqueología del Egipto antiguo es una fuente literaria muy rica. Así, unos bajorrelieves fragmentarios del monumental templo funerario del faraón Sahuré, en Abusir, dejan entender la llegada de
una misión asiática, quizá hasta Biblos, lo cual representaría la primera salida de los egipcios a mar
abierto. Según esta fuente literario-arqueológica, el
objetivo del periplo fue económico, para obtener los
abundantes productos de Siria.
Otro punto geográfico al que prestaron mucha
atención los faraones fue el país de Punt, de localización discutible entre la actual Somalia y el Yemen Meridional. El primer periplo conocido fue
realizado también en la época de Sahuré. Asimismo, constan periplos realizados durante los reinados del faraón Mentuhatep IV, de la reina Hatchepsut (XVIII dinastía) y de los faraones Ramsés de las
dinastías XIX y XX. Según parece, el periplo a
Punt durante el reinado de la reina Hatchepsut fue
el más importante, ya que, además de los objetivos
económicos, los relieves que quedan sin haber sido
maltratados por el marido irritado en contra de la
reina en el templo de Deir-el-Bahari parecen querer indicar un intento de colonización, que no se
llevó a término's.
Herodoto (IV, 42) cuenta la primera circunnave-
Strab. 403: Ath. 278d: Luc., Contempl. 22. Para su definición, cf. F. SCHCLEIK.
Z u Po.sidonios R h o d i ~ aprufifilng
,
der Uberliefilrung
bei Suidas, Allgemeine Untersuchungen iiber die Werke Peri OkeunC und i.storiui. Prog. Freising, 1890-91, 33.
Herdt. 11, 73.
Ges períodos de Hecateo (s. VI, a.c.); Ges períodos de Dicearco de Messenia (s. IV a.c.).
Arist., Pol. 2, 3, 9; Rhet. 1, 4, 13; en cuanto a mapas, Herdt. V, 49: Ar., Nub. 206.
Arist.. Mund. 3. 13: Ath. 121a. 657f: Plut.. Thes. 1; Strab. 2 , 7 , 9 4 ; Ta ,qeoprafiká. Strab. 67.
~ e r d t VI,
: 95; LUC.;De hist. cinscr. 31.
Las al abras griegas han sido transcritas segun la fonética castellana, excepto para el valor fonético de la gamma (= g) y de la cappa
[= k), tampoc6 seindica el espíritu áspero 4las vocales largas. Para el desarrollo de nuestro estudio, hemos tenido en cuenta la obra
LOSgrandes periplos de la Antigüedad, CSIC, Madrid, 1949, y la de J. MALUQUER DE MOTES,Viajes y e,uplorade J. E. CASARIEGO.
ciones en el Mundo Antiguo, Barcelona, ,1950.
Los viajes de Hércules, de Perseo, de Ulises, de los Argonautas, etc. Sobre los Katáploi arcaicos, cf. M. P. NILSSON.
O p u ~ c u l aselecta,
11, Lund, 1952, 761 SS.
Serán estudiados más adelante.
Serán estudiados más adelante.
También se sabe que, ya a partir de la 11 Dinastía, existieron relaciones y expediciones a Biblos, Nubia, Libia y al Sinaí que no cesaron posteriormente, pero es difícil precisar su finalidad. F. DAUMAS.
La civilización del Egipto,/araónico, Barcelona, 197 1 , 7 1.
El lugar de partida de estos periplos era el puerto de Myos-Hormos, situado al mismo nivel de Tebas, llamado por los griegos ((Puer'
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periplos hacia lberia y la India.
Quedan aún algunos aspectos a tener en cuenta
antes de empezar el análisis de nuestro tema:
- que el océano Atlántico fue objeto de narraciones fabulosas, y, por ello, pavorosas,
- la imagen triangular que se tenía de Libia, o
sea, de Africa, que, juntamente con Europa y Asia,
constituía las tres grandes partes de que se componía la tierra.
- la importancia de la empresa de Alejandro
Magno, que provocó el interés por los grandes viajes.
- la importancia geográfico-comercial de Gadir,
Y
- el afán por la adquisición del ámbar y el estaño.
Todos estos aspectos serán puntualizados en su
lugar preciso en este estudio. Por lo que respecta al
proceso de exposición, aunque tendremos en cuenta las clasificaciones posibles ya mencionadas, seguiremos un orden cronológico.
-
gación de África encargada por el faraón Necao 11
(609-594 a . c . de reinado) a unos navegantes fenicios. Descansaban durante el invierno, y tardaron
tres años en dar la vuelta. Herodoto escribe: «De su
viaje decían una cosa que yo no puedo creer, aunque quizá pueda ser creída por otros: que, mientras
navegaban alrededor de Libia, tenían el sol a la derecha)). Esta última indicación hace creíble la rigurosidad histórica del hecholb.
11.- Herodoto fue un espléndido receptor de noticias de viajes. En este sentido, recogió17 el periplo
realizado por Coleos desde Samos hasta Tartessos.
El navegante fue empujado por los vientos hasta la
ciudad citada. Allí hizo fortuna. La narración no
deja de tener algunos rasgos fantásticos. Con todo,
es considerado un periplo histórico, acontecido hacia el siglo VI1 a . c . En relación con esta fecha, el
texto de Herodoto dice: «Este puerto (el de Tartessos) era virgen en aquellos tiempos)). Con ello se
quiere indicar que las naves griegas todavía no habían cruzado las Columnas de Hércules, lo cual
confirmaría la fecha antes propuesta.
Pausanias (1, 23, 5-6) reproduce un viaje hecho
por Eufemio de Caria al Mar Exterior. que. si se
tiene en cuenta el momento de las grandes navegaciones de los Focenses por el Mediterráneo, podría
haber sido realizado poco antes del siglo VI a . c .
Una vez más Herodoto (IV, 43) cuenta otro periplo encontrado en fuentes cartaginesas, realizado
durante el reinado de Jerjes (486-465 a.c.), impuesto a Sataspes, su primo, como conmutación de una
pena de muerte. El periplo comprendía la circunnavegación de Africa. Sataspes hizo el recorrido
desde Egipto hasta las columnas de Hércules, y prosiguió hacia el sur. Mas, ante las dificultades cada vez
más duras, volvió a Egipto. Fue a.justiciadol8.
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111.- La potencia cartaginesa sufragó dos viajes
hacia el Mar Exterior: los periplos de Hannón e Himilcón. Ambos periplos influyeron notablemente
en los geógrafos greco-latinos posteriores. Los dos
comandantes debieron ser contemporáneos e incluso
podrían haber estado unidos por algún parentesco19.
Respecto a la fecha de estos periplos, se puede
decir que fueron escritos casi simultáneamente, según el testimonio de Plinio (11, 169). que se refiere
al tiempo en el que Cartago se encontraba en una
situación óptima, potcntia ,fIor.ente20.Marciano Capella (s. V d.C.) sigue a Plinio cuando escribe, a su
vez. pirnicirn? ,flor.et il?1pc~r.iirrn21.Estas referencias
cronológicas son muy amplias, y pueden comprender un período de unos 250 años22. Deben situarse,
más bien, dentro de un período de paz, que podría
ser el momento esplendoroso de que gozó Cartago
entre la victoria de Alalia (535 a . c . ) y la derrota de
Himera (480 a.c.). También es preciso recordar
que Cartago había hundido el imperio de Tartes~ 0 ~ 2 lo
3 , cual significa que era señora del comercio
de más allá de las Columnas de Hércules desde
principios del siglo VI a.C.24
A partir del Renacimiento, los comentaristas
asignaron fechas muy diversas al periplo de Hannón25.
Respecto al fragmento del texto que se conserva
de la expedición de Hannón, es preciso decir que
está escrito en griego. que posiblemente fue elaborado sobre una primera memoria escrita en púnico,
testimoniada por Plinio (11, 169) y Mela (111, 9). y
que fue conocida por el Pseudo-Aristóteles (De
n~arnhil.,37) en la segunda mitad del siglo IV a . c .
Según testimonio de Ateneo de Naucratis (siglos
11-111 d.C.). el erudito rey Juba 11 de Mauritania conoció el escrito original de Hannón26.
Este periplo pasó por las manos de muchos geó-
to Blanco)). por los romanos ..llbirs Portits. y corresponde al actual Qoseir o El-Kuseir. El viaje tenía una duración total de seis meses
entre la ida y la vuelta. También queremos dejar constancia de los viajes realizados en tiempos del rey SalomÓn (s. X a.c.) con finalidad comercial (111 Rey, X, 11-13; IX. 26-28). y por Josafat, rey de Judá (870-848 a.c.). también por motivos comerciales (111 Reg.
XXII. 49). a Ofir. La situación de Ofir es problemática: ha sido identificado con el Punt. o sea. que puede tratarse de una región situada en la costa occidental de Arabia o en la costa opuesta. en Somalia. incluso ha sido identificado con Abhira ( L a Sainte Bible
Po~:~lotte.
F. VIGOUROL'X.
vol. 11. París. 1901. 661 nota del versículo 28). en el curso bajo del Indo. habitado por los abhirios (J.
PERTHES.
Atlas ..lnriqirirs. Gotha. 1892). Cf. también Dicrior~riairc~
de /a Bible. F . VIGOL'ROL'X. IV. París. 1912. S.Y.Op/lir.
LOSfenicios fueron los primeros en realizar observaciones sobre los astros para orientar sus rumbos. Sobre este periplo. cf. C.aR'i'WARMINTONG.
T/ICuncient c~.~plorc~rs.
Londres. 1929. 12 1 SS.
IV, 152.
Respecto a su fecha. C. TH. FISCHER.
De Hat~tlot~is
Carthagi~~ier~sis
periplo. Leipzig. 1893. 85.
Las fuentes sobre su genealogía no son concordantes: Herodoto VII. 165: Diodoro XIV. 63: Justino IXI.2; Trogo Pompeyo X.
«Y, cuando florecía la potencia de Cartago. Hannón zarpó desde Cádiz y circunnavegó Africa hasta el extremo de Arabia: hizo contar su empresa por escrito, como Himilcón. que. por aquel mismo tiempo. fue comisionado para explorar las costas exteriores de Europa», o sea. hacia el norte del Atlántico.
De Nirptiis philologiae. VII: ((Hannón. cuando florecía el imperio púnico. navegó por Mauritania. y. desde allí. girando hacia el sur.
llegó a los confines de Arabia. después de una larga singladura.»
S. GSELL.Histoire ancienne de Ixfiiqire dir Nord. París. 1920 (4" ed.).
A. SCHULTEN.
Tartessos. Madrid. 1945 (2" ed.), 125 SS.: J. MALCQUER
DE MOTES.Tartessos. Barcelona. 1970: A. BLAZQCEZ.Las Casitérides )) el comercio del estaño en la Antigiiedad, Madrid. 19 15: J. COSTA. «Las murallas de Espana». en Estiidios Ibéricos 1
(1895), 27 SS.;C. PEMÁN.Elpasaje tartéssico de Ai'ieno. CSIC. Madrid. 1941.
Herodoto (IV, 196), que escribió hacia el 450 a.c.. confirma que los cartagineses ya se habían establecido en la África atlántica. ..
1. VOsSius (Obseri~ationumad Pomponiirm Melatn appendi.~.Londres. 1686. cap. 11) lo remonta a los tiempos legendarios de Hércules; P. R. CAMPOMANES
(Antigiiedad marítima de la Repliblica de Cartago con el periplo de sir general Hannon. Madrid, 1756, Prólogo) lo sitúa en el año 486 a.c.; F. OCAMPO (Crónica general de España. 111. Madrid, 1852.7) y el P. JUAN DE MARIANA
(Historia de
España, 1, Madrid, 1854, 22) proponen el año 445 a.c. para el inicio del periplo; VIVIEN
DE SAINT-MARTIN
(Histoire de la Géographie et des decouvertes géographiques. París, 1873, y Le Nord de I'Afviqire dans I'Antiqirité) le asigna el año 570 a.c. Los investigadores posteriores acercan la fecha también: K. E. ILLING (Der Pe~:ipltisdes Hanno. Dresden, 1899, 8), lo sitúa entre mediados del siglo
V v VI: A. BLÁZOUEzlAvieno. Ora Maritima. Madrid. 1924. 56). hacia el 509 a.c.: JULIAN
(Histoire de la Gairle. 1. París, 7" ed., 385),
h&ia ei 500 a.c.: FISCHER(op. cit., 87), entre el 466 y el 450 a.c.
DEIPN. III,25. Sobre el periplo, cf. C. MULLER.
Geog. G, Afin.. 1, 1; W . ALY.Heunes 62 (1 927). 32 1: GVNGERICH.
op. cit.. 17.
grafos griegos y latinos27, que hicieron interpolaciones en él y exageraron sus aspectos fantásticos.
Ejerció influencia incluso en los libros de geografía
de la Edad Media. Sólo los descubrimientos de los
portugueses en las costas sudafricanas le restaron
imp0rtancia2~.
Según Casariego, Hannón fundó siete colonias
entre el cabo Espartel y el cabo Bojador, e hizo una
exploración hasta Liberialg.
Según Plinio (11, 169), Hannón llegó hasta Arabia, pero esta opinión es válida sólo si se tiene en
cuenta la image,n de triángulo que los antiguos tenían de Libia (Africa), cuyos catetos serían las costas del Mediterráneo y del Mar Rojo, y la hipotenusa iría desde la costa occidental de Marruecos hasta
la actual Eritrea. Con esta concepción e p fácil imaginar realizada la circunnavegación de Africa.
El Periplo de Hanilón representa la primera gran
expedición marina conocida por escrito que atravesó las Columnas de Hércules.
Respecto al Periplo de Himilcón. se sabe, por referencias de autores posteriores, que describía las
costas atlánticas de Europa hasta la Bretaña Y el
Mar del Norte. Según Rlázquez, Himilcón seguramente no sobrepasó las costas portuguesa~3~.
Es preciso insistir en un hecho: que la existencia
de un periplo escrito por Himilcón es sólo una opinión que se basa en fuentes literarias muy posteriores. Así, Plinio (11, 67) sólo escribe: «por aquel
tiempo, se ordenó a Himilcón explorar las partes
ignoradas de Europa» (sobre esto mismo, cf. nota
20).
Avieno, en cambio, es más extenso y explícito. El
investigador no puede hacer más que recopilar sus
datos como auténticos, aceptando a ciegas que pertenecieron también a un periplo real. He aquí,
pues, los textos de Avieno tomados o bien inspirados directa o indirectamente en el supuesto Periplo
de Hirnilcón:
Ora AWarítirna, 115-129:... «El cartaginés Himilcón asegura que, apenas en cuatro meses, pueden
ser atravesados estos mares, tal como contó que él
personalmente verificó la travesía. Así, ningún soplo empuja la nave a gran distancia; de la misma
forma el agua del perezoso mar no se mueve en sus
dominios. Se añadiría también esto, que sobresalen,
en medio de las aguas marinas, algas en gran cantidad ... Dice él, no obstante, que aquí las espaldas del
mar no se hunden en ia profundidad y que el suelo
apenas está cubierto por un poco de agua, que las
fieras del mar circulan siempre de aquí para allí,
que unos monstruos nadan entre las naves mientras
avanzan lentas y lánguidamente».
Ibidem, 380-389: ((Himilcón dice que, más ade28
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33
lante, hacia la región occidental, desde las Columnas, hay un abismo inacabable, que el piélago se
abre ampliamente, que el agua del mar allí se ensancha. Nadie se ha enfrascado en estos mares, nadie ha adentrado las quillas en este llano marino,
ya sea porque falten, en alta mar, los vientos que
empujan, ya sea porque ningún soplo del cielo ayude a la papa, ya sea, además, porque una bruma cubra la atmósfera con una especie de velo, ya sca
porque la tenebrosidad esconda siempre el abismo
y persista un cielo de una claridad más oscura».
Ihidem, 403-416: «Un viejo hábito, en la antigüedad, lo llamó Océano, y otra costumbre le dio el
nombre de océano Atlantico. Su abismo se extiende
por un largo ámbito, y se prolonga ampliamente
por un flanco indeterminado. En general, el mar se
extiende con tan poco volumen, que apenas cubre
las arenas subyacentes, y la ola se inmoviliza allí
debido al fangal. La ferocidad o un mar voluble señorean por todo el piélago, y un terror inmenso
causado por fieras invade las olas.
El púnico Himilcón contó, en otro tiempo, que
él mismo lo había visto y comprobado en el Océano. Nosotros te hemos transmitido estos datos tomándolos de los anales arcanos de los púnicos, de
una gran antigüedad».
Este es el testimonio literario más completo que
queda del Periplo de Himilcón. Apuntó o Avieno
recopiló el gran miedo que infundía el desconocimiento del Océano, miedo que, avivado con la añadidura de más terrores rnarinos por otros autores,
se convirtió en un tópico literario que perduró muchos siglos.
IV.- Hacia finales del siglo VI a.c., Escílax de
Carianda describe un viaje que hizo desde el lndo
hasta el Golfo Arábigo, por encargo de Darío 1, periplo rico en datos geográficos y etnológicos31. Este
periplo, sin embargo, se ha perdido. También hay
noticias que testimonian otros periplos escritos por
él32.
Se le atribuyó otro periplo que no tiene nada que
ver con él, recopilado en tiempos de Filipo 11 de
Macedonia. Este periplo describe las costas mediterráneas, y cita nombres de ciudades inexistentes en
tiempo de Excílax. Este Pseudo-Escílax debe fecharse, pues, en la segunda mitad del siglo IV a . c .
Por aquel mismo tiempo Eutimenes, oriundo
quizá de Massalia, navegó por el Atlántico africano
hasta la desembocadura de un río con hipopótamos. Se identificó este río con el Nilo33. Schulten
concede a Eutimenes la paternidad de un periplo
que describía la costa mediterránea desde Tartessos
Plinio, Nat. Hist. V, 1 .
Se conserva en el MS Heildelbergensis (folios 55-56), del siglo X, que perteneció a la Biblioteca Palatina, y luego a la del Vaticano.
En la época napoleónica, pasó a la de París, y después volvió a la del Vaticano. La editio princep.~fue hecha en Basilea por Frobenius en el año 1533. Sobre las críticas a su autenticidad, cf. CASARIEGO
op. cit., 52-52.
Para todos estos aspectos, cf. su obra citada, págs. 55-58 y su edición crítica bilíngüe, El periplo de Hunnón de Cartago. CSIC, Madrid, 1947.
A. BLAZQUEZ.
El periplo de Himilcón, Madrid, 1909.
Herdt. IV, 44.
LESKY.01).cit., 292.
C. MULLER.F. Hist. Gr. IV, 408-9 (ed. Didot); F. JACOBY.
RE. s.v. Euthymenes
1
l
hasta Massalia, que sería la fuente básica y más
abundante que llegaría a constituir el periplo literario mas importante de toda la antigüedad, la Ora
Maritima de Avienoj4. Esto, empero, es para nosotros una simple hipótesis, que, de momento, no
puede ser demostrada.
Es preciso añadir aquí, todavía, la producción literaria de los logógrafos35 que tanto estuvo en la 1ínea de la literatura periegética. Hecateo de Mileto
es, sin duda, el más importante. Con su Carta de la
Tierra (Ges períodos) retoma la concepción de
Anaximandro, según la cual la tierra era un disco
bañado por el Océano. Esta carta se concluía con
una descripción de la tierra en forma de periplo, en
dos libros, citada posteriormente con el nombre de
Periégesis36, y describía las costas mediterráneas y
del mar Negro desde las Columnas de Hércules.
emprendido desde el curso alto del río Indo. Según
Arriano, construyó 2.000 naves, y la flota fue dirigida por Nearco río abajo. Se trataba, pues, de un
Katáplus. Alejandro embarcó en él varias veces. En
este periplo, Arriano tomó datos de Ptolomeo41.
Nearco protagonizó también un viaje marítimo
parecido al de Escílax de Carianda, desde el curso
alto del río Indo hasta el interior del Golfo Pérsico,
o sea, que costeó el Indostán y Persia (unas 2.500
millas), lo cual le permitió explorar numerosos parajes. Posiblemente se redactó una crónica del viaje
que fue aprovechada por Arriano en su obra Indiká42.
Entre los otros comandantes de Alejandro que
también hicieron periplos alrededor de Arabia y el
Golfo Pérsico, cabe destacar a Hierón, Alexicrates,
Arquías de Pela y Andróstenes. Eráclides recorrió
las costas del mar Caspio43.
V.- Durante la época Helenística se produjeron
-VI.- Sólo algunos fragmentos del libro XXXIV
una gran cantidad de periplos y de manuales de
viaje, como el ofrecido por el Papyru.~de H a w ~ r a 3 ~ . de Polibio son testimonio de su viaje como cronista
de una expedición enviada por Roma para reconoUn manual parecido surgió bajo los nombres de
cer los confines del mundo, posiblemente para suCalícatres-Menecles38. También se conoce el nompervisar el estado de las colonias cartaginesas desbre de un periegeta, posiblemente ateniense, Helio-.
pués de la caída de la metrÓp0lis4~.
doro39.
Parece, pues, que hacia el año 147 a . c . Polibio
Además de estos periplos, hay constancia de muinició, por orden de Escipión Emiliano, un recorrichos datos geográficos, etnológicos y comerciales,
do por el litoral africano, que no debió sobrepasar
transmitidos por autores antiguos, atribuidos a PiIgni, pero significó uno de los esfuerzos marítimos
teas de Massalia (siglo IV a.C), según una descripmás grandes emprendidos por Roma, más inclinada
ción de sus viajes. Parece que Piteas llegó hasta la
a las comunicaciones por tierra45.
isla de Tule, o sea, Noruega o Islandia, pero sus daSe habla todavía de un periplo científico-infortos Sobre el Océano fPeví OkeanU) son conocidos
mativo por las costas norte-africanas, encargado tampor testimonios indirectos40. Fue contemporáneo
bién por Escipión Emiliano al filósofo Panecio46.
de Nearco, general de Alejandro Magno.
La expansión del imperio de Alejandro produjo
una considerable serie de navegaciones y viajes, con
VI1.- Hacia el año 100 a.c., Eudoxos de Cícico
zarpó de Cádiz hacia el sur para circunnavegar Lifinalidades bélicas, políticas e incluso científicas y
de exploración. El artífice principal de estas emprebia, seducido por el hallazgo de los restos de una
nave presuntamente gaditana en las costas del mar
sas fue el almirante Nearco. También Alejandro
de Eritrea. Por este hallazgo dedujo que habría más
confió expediciones a otros generales expertos. La
posibilidades de comerciar con Oriente dando la
fuente literaria principal viene de la mano de
vuelta por las costas de Africa. Este viaje fracasó,
Arriano, filósofo, historiador y geógrafo del siglo 11
pero Eudoxos organizó una segunda expedición,
d.C.
también desde Cádiz47.
Los periplos testimoniados son los siguientes: naEl relato de este periplo pertenece a Posidonio,
vegación por el Eufrates, desde Tapsacus hasta el
pero sólo ha sido transmitido por Estrabón (11, 3, 4).
Golfo Pérsico, con una flota compuesta por mil buques fluviales. Más extraordinario fue el periplo
El segundo viaje acabó así: «Esto es lo que sé de las
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37
lx
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4'
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46
47
A. SCHIJLTEN.
Fontc.\ Hispuniuc Antiquuc'. Oru Muritimu, 1, Barcelona, 1955, 16-17.
Definidos por Herodoto (11. 143) y Tucídides (1,2l). Dionisio de Halicarnaso ( D o Thirc. 5) da una lista notable de autores arcaicos de
historias de pueblos y de países: Carón de Lampsaco, Dionisio de Mileto IHi.sroriu Perisu). Santo de Sardes lHi.rtoriu Ljdia).
LESKY.
op. cit., 293-194.
F. JACOI~Y.
E: Gr. Hist. 369; n. 1708P.
JAKOI3Y. F. Gr. Hi.st. 370.
JAKOI3Y. F.Gr. Hi.st. 3703.
GuN(;ERI('~I.
op. cil.. 16; H. J. METTF..
Pj)thca.s iJonMu.s.suliu. «KI. Texte)), 173. Berlín, 1852: A. BLÁZQUEZ.
Pj't/~eu.s
dc' Mur:sellu. MaPjjthcu.~/cl rnu.s.soliotc docoir~lrc~ltr
do I'eutrPtnc, Occidont ct dir Nord dc>I'Eirropr. París. 1935:
drid, 1913, Cf. también C.D. BROCHE.
C.V. COLLE<íARI.«Pite¿ de Massiglia)). Riv. di Sforiu An1ic.u. Roma, 1903; KAHLER.
Fo~:sc,hl{n,yc,n
-11 Pj~hcu.s
N<)rdlrrndrc~i.vc.n.1903.
l<.>ípcd.ulei. VI, 1-2, 19.
R. VICENTE. Thcl ilo.vugcl ( ~ / ' N ~ u r c h /ron?
~ { . s thc 1ndlr.s 10 thr Eirphrutes. Londres, 1897: W . TARN.Tlic Grc~c~ks
in Buctriu und Itlrlio.
Cambridge, 1938; P. CHANTRAINE.
Indicu. París, 1927; GUN(;ERICH.
o!?. cif.. 14; JAcOI3Y. F. Gr. Hisf. 133.
C A S A R I E C ~ Oop.
. d . , 1 20- 1 2 I .
SC'HIJLTEN.
()p. cit.. 11, 134-147.
L E S K Y .c~i ~~.953.
.,
Cf K. Ziegler, RE, .s.il. Po(~hio.s.
GSELL.
op. cil. 111, 390.
Cf. Plinio (Nut. Hi.st.. VI, 169) y RE, .s.il. Elrc/o.uo.sh.
aventuras de Eudoxos. De lo que aconteció luego, es
posible que se sepa algo en Gades y en Iberia*.
Alejandro Polihistor de Mitilene48 fue un escritor
fecundo del siglo 1 a . c . Entre su abundante producción, hay que destacar su contribución al género
periegético histórico-geográfico. Aunque el conjunto de su obra está formado por escritos de búsqueda
general en casi todos los aspectos d.el mundo griego,
su obra Perí thazrinasíon constituye un tributo a las
curiosidades de viajero. sobre la acrópolis de Atenas, la vía de Eleusis. Esparta. Delfos y muchos
otros lugares.
VII1.- En lo que respecta a periplos relacionados
con las islas del Atlántico. encontramos diversos
testimonios literarios dignos de consideración. Así.
el Pseudo-Aristóteles49 escribe: ...«Después de las
Columnas de Hércules .... los cartagineses llegaron a
una isla deshabitada. con ríos navegables, con bosques grandes y que producía frutos excelentes ...»
Diodoro (V. 19-20) se hace eco de las mismas
ideas.
PlutarcoSO cuenta que Sertorio llegó a unas islas
próximas a la desembocadura del Betis. donde encontró unos marineros que le mencionaron unas islas afortunadas: «Son dos. separ9das por un estrecho brazo de agua. y distan de Africa unos 10.000
estadios. Son las islas Afortunadas». Y sigue una
descripción del clima. Y añade: «Por todo esto. es
una opinión muy frecuente. incluso entre los bárbaros. que allí estuvieron los Campos Elíseos. o sea.
la eterna mansión de los Bienaventurados que Homeró cantó».
Respecto a la tradición sobre la existencia de una
isla o de un país llamado Atlántida. es preciso decir
que la idea fue recogida por Solón. de los sacerdotes egipcios de Heliópolis. Platón la desarrollo posteriormente en el T i n ~ e o(25 A-D) y en el Crírias
(108E, 113 SS.). Esta tradición fue ampliada luego
por toda la literatura a partir del Renacimiento.
Nosotros sólo podemos apuntar aquí el hecho.
Plinio51 asegura que el rey Juba Ii de Mriuritania
envió unos exploradores a las Canarias para obtener colorantes y que fundó allí una factoría.
1X.- Dionisio el Periegeta escribió una periégesis
del Océano en tiempo de Adriano, titulada Drscripción de la ticjrra (Pcric;gc~.si.s
tcs oikiri?~c;ilc.s),
que
contiene descripciones agradables. con cierta ele-
gancia calimaquea, a lo largo de 1.187 hexámetroQ2. SU fuente principal fue Alejandro de Efeso.
Tuvo gran éxito académico, y fue. traducida por
Avieno y Prisciano; Eustaquio le dedicó extensos
comentarios, y hubo también paráfrasis y escolios.
Entre los representantes de la geografía descriptiva. aun cabe remarcar la obra p.eriegética de Flavio
Arriano, natural de Nicomedia de Bitinia (circa
95-175). también autor de numerosas obras53. Fue
un entusiasta imitador de Jenofonte54. Atendiendo
a sus cargos públicos. consiil si!ffectirs. administró
la provincia de Capadocia como I~grrrilsAirgilsti
pro yracror~c.y tuvo que hacer muchos viajes, fruto
de los cuales es su Pcjr.iplirs Ponti Eir.\-inis5. que dedicó (1 30- 13 l ) al emperador Adriano. En un informe escrito en latín por razones de su cargo, describió su viaje de servicio desde Trapezunte (Trebisonda) hasta Dioscuriade (la actual Sebastopol). al
que añadió dos partes más que completaban el periplo entero alrededor del mar Negro, tomando
como fuente a Menipo de Pérgamo (Pcrip1it.s rcJs
crl tOs fl~alísscsl.
Aún dentro del siglo 11. aparece el .íilapiir.s Bospoi.i de Dionisio de Bizancio.
Entre las obras de compilación se encuentra el
Periplo (/el .\lrrr E.\-tc~i.io~..
01.icrltcrl J . Oc~r~itl~~rlral,
J.
t/c sirs islrrs ruís ii?lpoi.taiitcs, de Marciano de Heraclea5b. del siglo 1V. en el cual toma datos de Ptolomeo. Estrabon. Pseudo-Escílax. Protagoras y Artemidoro de Efeso. Las partes que se conservan de
esta obra son ricas en datos sobre las costas de Hispania.
En el siglo 11 d.C.. cabe incluir todavía la obra de
Demetrio de Escepsis. autor de una periégesis sobre
la Tróade, una especie de comentario al catálogo de
los troyanos de la Ilíada (11. 8 16-877).
Dado que hemos definido la palabra periplo
como un género literario y ~01110un 13i~zjoC I I I . ~ ~ ~ / ~ ~
L/>. es preciso citar aquí las noticias que los clásicos
recogieron referidas a posibles periplos geográficos
de personas llegadas de otro mundo. o. al menos, a
creencias sobre la existencia de un altc~i.oi.hi.s. En
este sentido, pues, se expresaron Aristóteless7, Plinios*. Mela59. y Macrobiobo.
San lsidorobl habla de la creencia unánime en un
cuarto mundo, añadido a Europa. Asia y Libia
(Africa).
(s.1-II d.C.) desX.- El Pcr.iplii,s 1llcri.i.s t-,'i:l~tlrrcrc~i
JAKOBY. F. Gr. Hi.sr. 273.
De>Mirah. 84.
S c ~ t 7. . Cf. también Plinio. Nar. Hi.sr... VI..~37.
s i Nar. Hisr.. VI. 36.
MULLER.Gc~ov.Gr. .Z/irl.. 11. París. 186 1 . 102. Cf. RE. S.V.Diorii.;io.s Y4.
5J Taktikc;. ilkani~ic;..41l(ihb.~cO.~
.4/e\-círlelrirhihliot~.I r ~ d i k ~~i i. t l i ~ ~ ; ~ iP(irt/iiliá
lici.
y Tir I I I ~:.l/e;.\-trr~clrori.
,/
C./: E. SCHWARTZ.
RE, .s.,: . lrri(rn1r.s. y Gric.cl~. Gc.scl~ic~/~t.s.sc~I~rc~ihc~r,
Leipzig. 1957. 130. Para la edición de sus obras principales. A.G. Reos. F/(ii,ii ..lrrirrrli (~rrerc,e,.\-latlt otnriia. 2 vols.. Leipzig. 1907-1928. y E. ILlFF ROHSON. :lr~cih.(irid It~el..2 vols.. Loeb Class. Libr.. 1929-1933.
5 4 P~ripI.1. 1 : XII. 5: X X V . 1: Takr. X X I X . 8: fi.rlc~,q.l. 4.
GUNGERICH.
017. cit., 19. Con este niismo titulo existe o t o periplo tardío (MiiLLEK. Gco,q. Gr. hliti.. 1.402).
56 J. HUDSON.
G~~o,qr(i/i(r(,
i.(>/c,ri.ss(.ripro~.('s,<rr(i(>(.i
I ~ I ~ I ~Oxford.
o I . ~ 1698.
~ ~ . GijN(;FKI('H. O ~ (.ir.,
J . 22. y M ~ ~ L L FC;<>O~~.
I < . (;r. A/lir~..l. 5 15.
Mc~~c~oro/o,q.
11. 5.
Nar. Hi.sr. 11. 67.
s9 Choro,~.
111, 5.
S ~ t l lS1,ill.
.
11. 9.
6' Ori,q. XIV.
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49
cribe las costas de Egipto, desde Myos-Hormos has-.
ta la India, pasando por las del Africa del Este.
Aporta mucha información de tipo comercial y
unas observaciones muy vividas por su desconocido
autor6*.
También cabe recordar una especie de guía turística de un tal Heráclides ~ r i t i k o s(o ~ r e t i k o s ) de
,
finales del siglo 1163.
Citemos Stadiasmus Maris Magni (s. IV d.C?)
por su importancia en lo que respecta a distancias
en la geografía antigua y por los numerosos detalles
referentes a puertos y costas64.
X1.-En la historiografía latina tuvo una gran importancia la etnografía y la geografía, esta última
como una ciencia auxiliar de la historia. Se trata,
pues, de excur.rus geográfico-etnológicos para facilitar la comprensión de los acontecimientos. Así se
puede comprobar en César, Salustio, Pompeyo
Trogo y Tácito65. También se produjo una literatura geográfica menor Geographi minores) y una cantidad de Itineraria llenos de noticias instructivas.
Esta literatura, empero, no entra dentro de los Iímites de este estudio, y nos vemos obligados a concretar nuestra investigación en los tres autores más importantes: Pomponio Mela, Plinio y Avieno.
Pomponio Mela, que escribió en tiempos del emperador Claudio, inició, con su Chorographia, la
forma literaria del periplo dentro de la literatura latina. El libro 1 trata de las partes del mundo (Europa, Asia y Libia). El libro 11 expone las grandes zonas de Europa, como son la Escitia, la Tracia, Macedonia, Grecia, Italia, Galia Narbonense, las costas de la Hispania Citerior, y las Islas. El libro 111
comprende el estudio de las costas exteriores de
Hispania, de la Galia, de la Sarmatia, de la Escitia, de las islas exteriores de Hispania y del Océano
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67
bn
Septentrional, del Océano Oriental, del mar Rojo, y
de los golfos Pérsicos y Arábigo, y de Etiopía66.
Plinio, después de explicar las maravillas de la
tierra y del universo, dedica los libros 111-VI a la
descripción de la tierra a la manera de un periplo.
Comienza por occidente y por la mar gaditana, y se
centra en Europa. Las costas de Hispania, sus divisiones administrativas (111, 1-3), continúa por la
Narbonense (111, 4), Italia (111, 5-10), las islas (111,
1 1 - 13) y la Magna Grecia hasta la Iliria (111, 15-30).
El libro IV comprende el recorrido por la costas y
regiones de Grecia, pasando también por las islas
griegas, el Helesponto (IV, 1-27), para acabar haciendo refencia al exterior de Europa (IV, 82-37).
El libro V expone las costas de Africa, Fenicia,
Arabia, Caria, Lidia hasta la Frigia. El libro VI trata del Pontus Euxinus, del Indo y de los pueblos interiores del continente asiátic06~.
Finalmente, Rufo Festo Avieno (s. IV). Su obra
geográfica comprende una Periégesis, que no es
más que una traducción adornada de la obra homónima de Dionisio el Periegeta. Su poema Orbis Terrue, de 1878 hexámetros, pertenece al género periegético. El gramático Prisciano hizo también una
traducción de éste atendiendo a la finalidad didáctica del poema. Un segundo poema, la Ora .Waritima, de 7 13 trímetros yámbicos, transmite las noticias más antiguas referentes al Occidente europeo.
Contiene una descripción muy detallada de las costas desde Bretaña hasta Marsella. En él, Avieno señala las fuentes literarias sobre las cuales ha trabajado, y representa una fuente inagotable acerca del
mundo de Tartessos, de las ciudades de la costa
mediterránea de la Península Ibérica, y de los diversos pueblos que la habitaron. El material bibliográfico que utiliza podría comprender fuentes que
abarcasen los siglos VI-11 a. C.68.
Cf: la edición comentada del Poil)lir.v. donde se revela la k,í)itic;de la obra. de H. FKISK.
«Goteborgs Hogskolas Arsskrift)). 33/1
(1927). y tambibn ~iiN<;EKI<.tI.
01). (.¡l.. 18. E. VANDE VELD?.Eiird. .s~ír/C P. ~k'/cr.Ll(v' Ey~i111~c;c~,
(Diss.). Louvain. 1932.
F. PFISTEK.
«Die Reischilder des Herakleides)). Si/iirn,q.sh. O.sr. . l k . . Phi1.-liisi. KI.. 227/1. 195 1.
CS. RI:'. .Y.V. Pc~ripI~í.~.
K. TKijl)lN(iEK. Siiídic~~
ziír G'c~.sc.h.dc,r clc-rijtn. I:'ihnorrunliic>.
.. .
f. la edición de C. FK1C.K. 1880.
CS. el estudio más comwleto sobre la geografía de Plinio en la obra de K.G. SALLMAXN.
Dic, G'c~o.qr~~/)/~ii~
L/L,.Y
iiltc~r~tl
Plitiiií.~¡ti i/lr~t?i
Vc~rh¿il/ni.szií Vurro. Berlín-~ueva~;rk,-197 l.
A. Hoi.rlriK. Ri!/i l.i,.sri Airi~niCCirtninu. I~il~lc~.shritn.
1965 Ircprodric~c,itjride, Ir cdicitjtl tlcj 1887). Como última obra del género periegético citaremos Dc rc,di/ir .viío. de Rutilio Claudio Namaciano. redactada hacia el año 4 16 d.C. (E. BICKEL.
Hi.sioriu (I(J Ir Lirc~rlrtirin
rotnancr, Madrid, 1982, 502-503).
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