Fasc. 2 - Núm. 20 - Octubre 2003

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VOL. 10 • FASC. 2 • NÚM. 20 • OCTUBRE 2003
REVISTA INCLUIDA EN
EXCERPTA MEDICA/EMBASE
REVISTA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA
DE ARTROSCOPIA (A.E.A.)
VOL. 10 - FASC. 2 - NÚM. 20 - OCTUBRE 2003
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Navarra: Dr. J. Ramón Valentí Nin
País Vasco: Dr. J. Achalandabaso Alfonso
Valencia: Dr. Enrique Gastaldi Rodrigo
3
c u a
de
r n o s
Artroscopia
revista de la asociaciÓn española de artroscopia (a.e.a.)
Vol. 10 - Fasc. 2 - NÚm. 20 - Octubre 2003
SUMARIO
Artroscopia del pulgar. Tratamiento artroscópico de la rizartrosis
L. Pérez-Carro, P. Golano, O. Fariñas,
R. González, S. Abad ...................................................................................................................
8
Tratamiento artroscópico de las osteocondritis de los cóndilos femorales
en niños y adolescentes
S. Cepero Campà, R. Ullot Font, S. Sastre Solsona ..................................................................... 16
Protocolo de actuación en el trasplante meniscal
J.D. Ayala Mejías, L. Alcocer Pérez-España,
A. Estévez Ruiz de Castañeda, C. Gavin González,
C. Vidal Bujanda ........................................................................................................................... 24
Reducción artroscópica y fijación percutánea de fracturas
de la meseta tibial
J.C. Monllau, X. Pelfort, Ll. Puig, O. García-Casas, E. Cáceres .................................................. 33
Artroscopia de tobillo y retropié en impingement anterior
y posterior del tobillo
A. Espejo Baena, J.M. García Herrera, J.M. Serrano Fernández,
A. Fernández de Rota, J. Mariscal ................................................................................................ 38
Agenda .......................................................................................................................................... 43
Noticias .................................................................................................................................... .... 46
Libros ............................................................................................................................................. 48
5
c u a
de
r n o s
Artroscopia
revista de la asociaciÓn española de artroscopia (a.e.a.)
Vol. 10 - Fasc. 2 - Num. 20 - Octubre 2003
CONTENTS
Arthroscopy of the thumb. Arthroscopic management of rhizarthrosis
L. Pérez-Carro, P. Golano, O. Fariñas,
R. González, S. Abad ..................................................................................................................... 8
Arthroscopic management of femoral condyle osteochondritides
in children and adolescents
S. Cepero Campà, R. Ullot Font, S. Sastre Solsona ..................................................................... 16
Meniscal transplantation protocol
J.D. Ayala Mejías, L. Alcocer Pérez-España
A. Estévez Ruiz de Castañeda, C. Gavin González,
C. Vidal Bujanda ........................................................................................................................... 24
Arthroscopic reduction and percutaneous fixation of tibial plateau fractures
J.C. Monllau, X. Pelfort, Ll. Puig, O. García-Casas, E. Cáceres .................................................. 33
Arthroscopy of the ankle and posterior foot in anterior and posterior
ankle impingement
A. Espejo Baena, J.M. García Herrera, J.M. Serrano Fernández,
A. Fernández de Rota, J. Mariscal ................................................................................................ 38
Agenda .......................................................................................................................................... 43
News ......................................................................................................................................... .... 46
Books ............................................................................................................................................. 48
6
Editorial
Y
a es otoño. Desde mayo, la nueva junta ha cogido el relevo en el timón de
nuestra asociación; nada debe parar. Hemos seguido trabajando en las líneas
ya existentes, como la regularización fiscal y administrativa. El programa para
el Congreso del 2004 en Marbella está prácticamente en imprenta; tiene aspecto de poder ser una gran convocatoria. El del 2005 está dando sus primeros pasos con
el preprograma.
Los cursos de formación del Laboratorio de Anatomía de Barcelona están desarrollándose impecablemente y con listas de espera en la mayoría de ellos.
Nuestra pagina web cada vez es más visitada, y poco a poco se va llenando de contenidos; y nuestra revista, nuestra querida revista, está editando su número de otoño.
Con un panorama tan reconfortante, uno se siente tentado a dejarse llevar por los
acontecimientos, permitiendo que la propia inercia de la Asociación haga su labor. Pero
no podemos ignorar una serie de realidades que no pueden más que inquietarnos.
Una de ellas es que, a pesar de que los congresos y los cursos de formación que promueve esta Asociación tienen cada vez mas éxito y aumenta sin cesar el numero de
asistentes, éstos en su gran mayoría no son miembros de la Asociación. Este hecho hace
que nos preguntemos dos cosas: ¿Por qué no es atractivo ser socio a pesar de estar interesado en la artroscopia? Y ¿por qué los socios participan tan poco en sus actividades?
Sin duda alguna, existe algún tipo de distorsión, puesto que quien se hace socio suele hacerlo por un afán participativo. ¿Qué le hace entonces cambiar de actitud y distanciarse? Vamos a intentar conocer las respuestas para iniciar un camino de aproximación
al socio que haga estimulante y atractiva su participación.
Nadie mejor que el propio asociado para decir qué espera de su Asociación. Vamos
a llevar a cabo un estudio de satisfacción interna y una encuesta de opinión tanto en
miembros como en una muestra representativa de especialistas afines a la artroscopia
y que no pertenezcan a la Asociación. En función de los resultados, que se darán a
conocer, intentaremos hacer más participativas todas las actividades.
Otro aspecto que, como Asociación, no podemos ignorar es que en nuestro país la
formación en artroscopia de nuestros futuros especialistas es, cuando menos, muy desigual, a pesar de ser esta disciplina uno de los pilares de nuestra especialidad, junto a
la osteosíntesis y la artroplastia. Vamos a dirigirnos a los médicos en formación e implementar con ellos programas con actividades, específicas para este colectivo, dirigidas a
paliar estas desigualdades, acercando así la Asociación al médico joven.
Estas iniciativas no pueden distraernos de la exigencia de mantener y mejorar las
actividades y elementos de comunicación que ya tenemos, como son los congresos
anuales, los cursos de formación, los Cuadernos de Artroscopia y nuestra pagina web.
Pero esa tarea carece de sentido y aparece especialmente ardua si la intentamos en
solitario. Sólo las sugerencias, aportaciones e iniciativas de los socios pueden llevar a
buen puerto esa labor. Por eso, desde aquí os invito y animo a la participación; nosotros desde la junta intentaremos catalizarla, os lo aseguro.
Dr. Antonio Estévez
Presidente de la Asociación Española de Artroscopia
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
7
Artroscopia del pulgar.
Tratamiento artroscópico
de la rizartrosis
Este trabajo obtuvo el premio a la mejor comunicación
en el XXI Congreso de la AEA (Zaragoza)
L. Pérez-Carro(1), P. Golano(2), O. Fariñas(2),
R. González(1), S. Abad(1)
(1)Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica. Centro Médico
(2)Laboratorio de Anatomía Artroscópica. Departamento de Ciencias
Lealtad.
Morfológicas.
Facultad de Medicina. Universidad de Barcelona. Barcelona.
Correspondencia:
Dr. Luis Pérez Carro. Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Centro Médico Lealtad. c/ Lealtad, 20. 39002 Santander (Cantabria)
E-mail: [email protected]
La cirugía artroscópica de las pequeñas articulaciones permite un abordaje menos agresivo y
recuperaciones más rápidas, con las ventajas
añadidas de la cirugía mínimamente invasiva.
Presentamos una revisión del estado actual de
la artroscopia en el pulgar, describiendo las vías
de abordaje de sus tres niveles y las indicaciones para practicarla. Actualmente, el mayor número de cirugías en esta zona se centra en el
tratamiento artroscópico asistido de la rizartrosis, pero la expansión en indicaciones permitirá
realizar otra gran variedad de procedimientos a
este nivel. Realizamos un recuerdo de la literatura y describimos y analizamos nuestra técnica y
resultados iniciales en el manejo artroscópico de
la rizartrosis.
Arthroscopy of the thumb. Arthroscopic management of rhizarthrosis. Arthroscopic surgery of
the small joints allows for a less aggressive approach and quicker recovery, with the added advantages of minimally invasive surgery. We present a review of the state of the art in arthroscopy
of the thumb and report the approach pathways to
its three levels and the indications for performing it.
At present, the major proportion of surgical interventions in this area is centred on the arthroscopyassisted management of rhizarthrosis; however,
the expansion of the indications will render it possible to carry out a very large variety of procedures at
this level. The available literature is reviewed, together with a description and analysis of our own
techniques and of the initial results achieved in the
arthroscopic management of rhizarthrosis.
Palabras clave: Artroscopia, pulgar, articulación
trapeciometacarpiana, rizartrosis.
Key words: Arthroscopy, thumb, trapecio-metacarpal joint, rhizarthrosis.
E

l método tradicional de tratamiento
para la cirugía del pulgar requiere
una exposición global con visualización directa a través de una artrotomía. Una exposición
quirúrgica amplia aumenta e introduce posi-
8
bles complicaciones adicionales a las ya originadas por la cirugía. Los avances recientes en
la cirugía artroscópica del pulgar, tanto en visualización como en instrumentación, han
permitido el acceso a todas las áreas de la
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003, págs. 8-15
L. Pérez-Carro et
al.
Figura 1. Artroscopia del pulgar con sus 6 portales marcados con agujas: El MF-R y el MF-U, el
TM-R y el TM-U y el ETT-R y ETT-U.
Figura 2. Detalle en cadáver de las ramas sensitivas del nervio radial y vías de abordaje.
primera articulación carpometacarpiana (1,2,3),
metacarpofalángica(4,5) y escafotrapeciotrapezoide(6).
La artroscopia del pulgar está compuesta por
seis portales: El MF-R y el MF-U, el TM-R y el TMU y el ETT-R y el ETT-U (Figuras 1, 2, 3, 4).
3. Articulación escafotrapeciotrapezoide
1. Articulación metacarpofalángica
- Portal metacarpofalángico radial: MF-R: un
centímetro radial al extensor pollicis longus.
- Portal metacarpofalángico ulnar: MF-U: un
centímetro cubital al extensor pollicis longus.
- Portal escafotrapeciotrapezoide radial: ETT-R.
Inmediatamente radial al abductor pollicis longus a nivel de dicha articulación.
- Portal escafotrapeciotrapezoide ulnar: ETT-U.
Cubital al extensor pollicis longus a nivel de dicha articulación.
INDICACIONES
1. Artroscopia metacarpofalángica
- Portal trapeciometacarpiano radial: TM-R:
un centímetro radial al complejo abductor pollicis longus-extensor pollicis brevis.
- Portal metacarpofalángico ulnar: TM-U: inmediatamente cubital al complejo abductor
pollicis longus-extensor pollicis brevis.
- Examen artroscópico diagnóstico en patología traumática, inflamatoria o degenerativa.
- Extracción de cuerpos libres, restos articulares y
afeitado artroscópico de los defectos articulares para
reducir fricción entre superficies irregulares opuestas
durante el movimiento y disminuir la respuesta enzimática que se produce con el deterioro articular.
- Abrasión subcondral o microfractura en estadios tempranos de enfermedad degenerativa
articular.
- Sinovectomía.
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
9
2. Articulación trapeciometacarpiana:
Artroscopia del pulgar...
3. Artroscopia escafotrapeciotrapezoidea:
- Mismas indicaciones de la artroscopia MF,
pero en esta articulación.
- Rizartrosis: Trapecectomía total, doble interposición.
- Artrosis grave ETT, pseudoartrosis escafoides: Extirpación del polo distal escafoides.
Exponemos a continuación nuestra experiencia en el tratamiento de la rizartrosis asistido
mediante cirugía artroscópica.
TRATAMIENTO ARTROSCÓPICO
DE LA RIZARTROSIS
Introducción
- Mismas indicaciones de la artroscopia MF,
pero en esta articulación.
- Rizartrosis: Trapecectomía total o parcial,
sinovectomías, termorretracción.
La artrosis de la articulación trapeciometacarpiana afecta frecuentemente a mujeres en edad
postmenopáusica, siendo en ocasiones muy
invalidante. Una vez agotado el tratamiento
conservador, se pueden plantear diversas opciones quirúrgicas, las cuales se eligen en virtud del estadio en el que se encuentre el paciente. Utilizamos la clasificacion de Menon(7)
para determinar dicho estadio:
Estadio 1: Dolor, no deformidad, crepitación,
pinzamiento mínimo.
Estadio 2: Pinzamiento marcado, quistes, esclerosis, subluxación mínima metacarpiana,
metacarpofalángica (MF) normal y comisura
normal.
Estadio 3: Subluxación de la base metacarpiana menor de 1/3, hiperextensión de la MF
menor de 10º.
Estadio 4: A) Subluxación de la base metacarpiana mayor de 1/3, hiperextensión de la
MF mayor de 10º, adducción metacarpiana móvil. B) Metacarpiano con adducción fija.
Estadio 5: Estadio 4 y afectación de la articulación escafotrapeciotrapezoide (ETT).
Siguiendo el esquema de la Asociación Americana de Cirujanos Ortopédicos(8), las posibilidades terapéuticas pueden ser las siguientes:
1. Estadio I: Reconstrucción del ligamento
volar, termorretracción capsular artroscópica y
sinovectomía.
2. Estadio I, II, III, IV: Artrodesis, osteotomía
metacarpiana, extirpación parcial o total del
trapecio, y asociado a esta extirpación y dependiendo del cirujano: Reconstrucción ligamentosa con interposición tendinosa (Burton), plastia
de suspensión (Thompson), o interposición
simple (Eaton).
10
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Figura 3. Ramas sensitivas del nervio radial y vías
en otro especimen.
Figura 4. Portales necesarios para el tratamiento
de la rizartrosis.
2. Artroscopia trapeciometacarpiana
L. Pérez-Carro et
3. Estadio V: Artrodesis, trapecectomía total y
asociado a esta extirpación y dependiendo del
cirujano: Burton, Eaton (doble interposición) o
Thompson.
Desde el punto de vista de la cirugía artroscópica fue Menon(7) en 1996 el primer autor que
publica el uso del artroscopio en esta patología.
Braun(9), en el año 2001, es el siguiente autor
en publicar sus resultados en el abordaje artroscópico de la rizartrosis. Ambos autores realizan
hemitrapecectomías parciales y artroplastia de
interposición con tendón del palmar menor y,
en su ausencia, otros tendones.
A continuación describiremos la técnica y
nuestra experiencia quirúrgica en el abordaje
de la rizartrosis mediante hemitrapecectomía
parcial y artroplastia de interposición mediante
palmar menor.
al.
Figura 5. Artroscopio en vía ulnar y motor en vía
radial a nivel de la TM.
Técnica quirúrgica
Pulgar con agarradedos simple y una tracción
entre 3 y 5 kg. Sujección de brazo a mesa quirúrgica. Los tendones del abductor pollicis longus, extensor pollicis brevis y extensor pollicis
longus deben de ser palpados y marcados.
Se debe utilizar una aguja intramuscular,
para encontrar el espacio articular a nivel de
los portales, y una vez introducida, la articulación es distendida con 5 ml de suero salino.
Tras incidir longitudinalmente la piel tirando
de ella contra la punta de un bisturí del número 11, los planos profundos y el tejido subcutáneo son penetrados y distendidos con una
pinza tipo mosquito, seguido por una vaina
con obturador romo de 2,2 mm, siendo muy
útil un movimiento giratorio para perforar la
cápsula. A continuación, un artroscopio de
1,9-2,5 mm oblicuo 30° es introducido en la
articulación. La técnica es similar para la excisión artroscópica del polo distal del escafoides
y trapecectomías parciales o totales; no obstante, nos ceñiremos en la descripción a la articulación trapeciometacarpiana (Figura 5): Incisión en el portal radial de la articulación
trapeciometacarpiana TM-R, introduciendo a
continuación el artroscopio. A través de un
portal ulnar, TM-U, y mediante un terminal tipo
full-radius de 2 mm y una fresa de 2,9 mm, se
practica en primer lugar un desbridamiento
de todo el cartílago articular (Figuras 6, 7, 8, 9
y 10) y del hueso subcondral para mejor visualización, procediendo a continuación a extirpar 3-4 mm de la superficie articular del trape-
cio. Los portales de trabajo y visualización son
intercambiados para completar la excisión.
Durante la cirugía hay que procurar evitar la
lesión del ligamento volar oblicuo, buscar el
cuerpo libre habitual al fondo del campo (Figuras 11 y 12), cuidar la extirpación del ostefito
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
11
Figura 6. Aguja intramuscular localizando el portal.
Figura 7. Introducción de trocar romo en la vía.
Artroscopia del pulgar...
Figura 8. Terminal tipo full-radius 2,9 mm.
Figura 9. Fresa extirpando zona distal de trapecio.
Figura 10. Fresa extirpando base de metacarpiano.
Figura 11. Cuerpo libre.
Figura 12. Extracción del cuerpo libre.
Figura 13. Detalle de la plastia del palmar menor
preparada para la introducción.
que se eleva hacia la base del segundo metacarpiano y visualizar la cápsula dorsal para no
dejar fragmentos a este nivel. En las últimas
artroscopias realizamos tres vías para así desarrollar mejor la técnica: dos vías radiales y una
ulnar.
Al terminar el procedimiento introducimos un
espaciador creado con el palmar menor u otro
tendón en forma de anchoa, a través del portal
radial, el cual ensanchamos con un mosquito.
Hay que suturar muy bien el injerto sobre sí mismo, simulando una bola, para evitar el deshilachamiento al introducirlo (Figuras 13, 14 y 15).
En caso de que exista subluxación severa
trapeciometacarpiana, se recomienda la introducción de una aguja de Kirschner y mantener-
12
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
L. Pérez-Carro et
al.
ra con deformidad en colapso: gran subluxación
TM y subluxación en hiperextensión MF, en cuyo
caso actualmente se recomienda realizar cirugía
abierta. Entre los posibles procedimientos asociados que se pueden realizar a menudo, tendremos
la liberación de dedos en resorte, liberación del
túnel carpiano y, en casos de hiperextensión metacarpofalángica, si ésta es mayor de 30°: fusión o
capsulodesis volar, y si es menor de 30°: observación o aguja de Kirschner 4 semanas en flexión.
En nuestra experiencia no hemos realizado ningún procedimiento asociado en esta primera serie
que publicamos, aunque sí los hemos realizado
en los últimos casos de corto seguimiento.
Nuestro protocolo postoperatorio es el siguiente:
• No realizamos inmovilización de la articulación, recomendando el uso prudente de la
misma.
• No coger pesos hasta 4 semanas.
• Actividad total: 12 semanas.
• Advertir de posibilidad de molestias leves
con actividades intensas de carga. Procurar evitar sobrecarga del segmento.
Figuras 14 y 15. Introducción de la plastia intraarticularmente.
Resultados
la durante 4 semanas. Este gesto no lo hemos
tenido que realizar por ser casos moderados
con subluxación leve, habiendo observado que
tras la extirpación ésta desaparece en todos los
casos (Figura 16).
Entre las contraindicaciones a la técnica artroscópica tendremos, aparte de las clásicas de infección local y mal estado de la piel, la artrosis seve-
Menon(7) publica en 1996 sus primeros resultados en 33 pacientes con una media de
edad de 59 años, obteniendo un 87,8% de buenos resultados en cuanto a los tres parámetros
valorados (dolor, pinza y movilidad) y 37,6
meses de seguimiento.
Braun(9) es el siguiente autor en publicar sus
resultados en 2001 sobre 31 pacientes y 1-4
años de seguimiento, obteniendo buenos resultados salvo en 2 casos, que sufrieron reabsorciones del injerto y que se solucionaron mediante cirugía abierta, 1 caso con un neuroma
en TM-R, y 1 caso de neuritis radial.
Nuestra experiencia en este tipo de cirugía
comienza en enero del 2000, siendo la siguiente en esta primera serie.
• Nueve pacientes: Media de edad de 57
años, y todos mujeres.
• Seguimiento: 1-3 años (media: 12 meses).
• Ocho buenos resultados: Mejoría subjetiva
clara y satisfacción alta del paciente en cuanto
dolor, pinza y movilidad. En dos pacientes se
ha repetido recientemente el procedimiento en
la otra mano.
• Un caso malo por probable reabsorción
del injerto, que se solucionó con artrodesis con
miniplaca.
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
13
Figura 16. Resultado postoperatorio inmediato.
Artroscopia del pulgar...
Las complicaciones potenciales de esta cirugía son las mismas que cualquier otro tipo de
cirugía de la extremidad superior; sin embargo,
existen riesgos específicos de este procedimiento. En primer lugar, el nervio radial superficial tiene típicamente ramas denominadas R2
y R3 por Steinberg(10) que rodean virtualmente
el campo artroscópico. La aproximación a la
cápsula articular puede producir daño a estas
ramas con el resultado potencial de una alteración de la función sensorial y el desarrollo de
un neuroma doloroso. En segundo lugar, la arteria radial penetra en la tabaquera anatómica,
emergiendo dorsalmente por debajo del primer
compartimento extensor; luego cursa distalmente en un surco para penetrar en el primer
espacio interdigital sobre el aspecto dorsal de
la base del primer metacarpiano. El conocimiento de la anatomía de la región y los marcadores locales del extensor pollicis longus y del
abductor pollicis longus, junto con la disección
cuidadosa de la cápsula, disminuirá el riesgo de
daño de esta estructura arterial. El análisis de
los datos procedentes de nuestro estudio en
cadáver(6) demostró que no existía contacto
ninguno entre el tracto de los portales y la arteria radial a nivel de la articulación ETT. Adicio-
nalmente, no se encontró ninguna lesión de
nervio o vaso en ninguno de los portales para
la realización de la artroscopia del pulgar; no
obstante, en la vecindad de todos los portales
del pulgar están situadas las arborizaciones de
las ramas cutáneas dorsales del nervio radial
superficial, y la localización de estas ramas es
variable, rodeando el campo artroscópico. De
estos hallazgos se desprende que debemos tener muy en cuenta estas ramas, y la disección
de los planos profundos, una vez que se incide
la piel, debe ser realizada cuidadosamente y en
sentido transversal para permitir que se alejen
a la hora de introducir las cánulas. Las venas
dorsales, generalmente, tienen una orientación
longitudinal y son bastante variables en número, siendo también fácilmente desplazables en
el tejido subcutáneo de un lado a otro. Estas
venas son vulnerables a la penetración del bisturí directamente, pero la introducción de un
trocar romo las desplaza sin producir daño.
Centrándonos en la rizartrosis y desde el punto de vista artroscópico podemos tener varias
posibilidades quirúrgicas: excisión distal del escafoides, trapecectomía (total o parcial) y artroplastia de doble interposición. No tenemos experiencia en termorretracciones, ni sinovectomías
aisladas. Otras indicaciones posibles: en muchos
casos, la artroscopia de la articulación trapeciometacarpiana puede detectar daño articular mucho antes de que los cambios radiológicos sean
evidentes. En consecuencia, pensamos que se
debe realizar artroscopia en ambas articulaciones, TM y ETT, antes de cualquier decisión quirúrgica o para añadir algún tipo de tratamiento,
como, por ejemplo, desbridamiento de sinovial
hipertrófica y fibrilaciones cartilaginosas en estadios degenerativos tempranos. Por otra parte,
sería recomendable la introducción de un nuevo
grupo en los sistemas de clasificación de la rizartrosis basado en los hallazgos artroscópicos a
nivel de la TM y de la ETT. La articulación escafotrapeciotrapezoide (ETT) es una articulación
compleja. Los detalles de la técnica para la artroscopia de la articulación ETT descritos en
nuestro trabajo(6), junto con la nueva vía radial
(ETT-R), hacen posible el tratamiento artroscópico de diferentes trastornos que afectan a esta
articulación, usando una técnica mínimamente
invasiva con pequeña morbilidad quirúrgica, y
añadiendo las posibles ventajas de todos los
procedimientos artroscópicos ya conocidas.
Pensamos que la indicación principal para la
artroscopia de la ETT es la excisión del polo
14
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Figura 17. Resultado a los 3 años.
Los resultados radiográficos se mantienen en
el seguimiento más largo de 3 años, observándose migración proximal leve, pero conservando espacio de interposición (Figura 17). Actualmente, y en la fecha de envío de este
trabajo, llevamos un total de 18 casos intervenidos.
Discusión
L. Pérez-Carro et
distal del escafoides bajo control artroscópico.
Recientemente Eaton y García Elias(11,12) han
descrito la utilidad de esta excisión para el tratamiento del estadio 4 de la rizartrosis y de la artrosis grave de la ETT respectivamente. Nosotros
hemos demostrado que se puede realizar dicho
procedimiento vía artroscópica.
Conclusiones
1. Cirugía mucho menos invasiva que la tradicional.
2. La artroscopia de la TM y ETT permite detectar cambios antes que las radiografías.
al.
3. No se desinserta cápsula: Se mantiene así
un espacio cerrado (“True interpositional arthroplasty”).
4. Visualización excelente incluyendo córner
medial.
5. Menor posibilidad de lesionar rama sensorial radial.
6. Dolor y estancia postoperatoria más
corta.
7. Ventajas de la artroscopia.
8. Mejores resultados cuanto menor estadio y
menor demanda funcional del paciente.
9. Futuro: artroscopia pulgar: polo distal escafoides, estadiajes, etc.
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15
Tratamiento artroscópico
de las osteocondritis
de los cóndilos femorales
en niños y adolescentes
S. Cepero Campà, R. Ullot Font, S. Sastre Solsona
Departamento de Cirugía Ortopédica del Hospital Infantil San Joan de Déu. Barcelona.
Correspondencia:
D. Sergio Sastre Solsona
c/ Rambla Josep Mª Jujol, 33 1º 3º
08970 Sant Joan Despi. Barcelona (España)
E-mail: [email protected]
Se han revisado 55 casos de osteocondritis de
los cóndilos femorales en niños y adolescentes
(con fisis abiertas o cerradas en la rodilla), atendidos en nuestro Servicio de Ortopedia Infantil en
un período de 15 años (1986-2001). Se han realizado perforaciones múltiples del cartílago articular patológico, mediante artroscopia, hasta llegar a hueso subcondral en 48 pacientes; los 7
restantes evolucionaron correctamente de manera conservadora.
En nuestro estudio se ha tenido en cuenta la sintomatología y el tiempo de evolución preoperatorio, las formas radiológicas de presentación y la
situación de la lesión. Postoperatoriamente se
han valorado los tiempos de descarga, y los de
curación clínica y radiológica por separado.
A pesar de la controversia respecto a la utilidad
de las perforaciones múltiples, creemos que
constituyen el tratamiento de elección en la infancia y adolescencia, especialmente en los pacientes con fisis abiertas.
Arthroscopy management of femoral condyle osteochondritides in children and adolescents. We have reviewed 55 cases of femoral condyle osteochondritides in children and
adolescents (with open or closed knee physides) managed at our Childhood Orthopaedics
Service over a 15-year period (1986-2001).
Multiple perforations of the pathologic articular
cartilage to the subchondral bone were carried
out arthroscopically in 48 cases; the remaining
seven had a correct evolution under conservative management. In our study we have considered the symptomatology and the preoperative
evolution period, the radiological presentation
and the site of the lesion. In the postoperative
evaluation the non-weight-bearing period and
the clinical and radiological healing periods were assessed separately. Despite the debate regarding the usefulness of multiple perforations,
we believe these represent the therapy of first
choice in children and adolescents, particularly
in those with still-open physides.
Palabras clave: Osteocondritis disecante, rodilla, niño, tratamiento.
Key words: Osteochondritis dissecans, knee,
child, management.
L
16

a osteocondritis disecante es un proceso en el que un segmento de cartílago se separa de una superficie arti-
cular (1) ; aunque puede verse en otras
articulaciones, es más común en la rodilla, preferentemente en el cóndilo interno. La os-
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003, págs. 16-22
S. Cepero Campà et
A
A
B
B
al.
Figuras 2A y 2B. Imágenes de sangrado del lecho
enfermo al realizar las perforaciones artroscópicas.
C
Figuras 1A , 1B y 1C. Imagen artroscópica observándose la baja consistencia del cartílago articular al palparse el cóndilo femoral interno.
teocondritis disecante viene definida por una
necrosis localizada del hueso subcondral que
posteriormente se revasculariza, reabsorbiendo
y reosificando la necrosis ósea.
Las formas de osteocondritis de los pacientes
que atendemos en nuestro Hospital (niños y
adolescentes hasta los 18 años de edad) creemos que evolucionan, por lo general, de un
modo diferente al de los adultos, basándonos
sobre todo en el aspecto artroscópico de las
lesiones (Figura 1). Pocas veces se completa la
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
separación del fragmento, lo cual hemos visto
en contadas ocasiones.
El propósito de esta revisión es reafirmar la vigencia y efectividad de las perforaciones múltiples
como tratamiento de elección en las osteocondritis disecantes de los niños y de los adolescentes
(Figura 2). Somos firmes partidarios de tratar las
osteocondritis disecantes que vemos en nuestros
grupos de edad mediante perforaciones múltiples,
aún siendo conocedores de que esta técnica es
controvertida y de que no hay una evidencia definitiva de revascularización del fragmento después
del procedimiento de perforación.
MATERIAL Y MÉTODOS
Hemos estudiado los casos de 55 pacientes
tratados en nuestro Centro entre junio de 1986
y diciembre de 2001. Corresponde a un promedio de 3,66 casos por año, lo que nos indica
que la osteocondritis disecante de rodilla es un
proceso poco frecuente en estos grupos de
edad, por lo menos en nuestro entorno.
El 76,3% de los pacientes pertenece al sexo
masculino. La edad media de presentación va17
Tratamiento artroscÓpico de las osteocondritis...
Tabla I
Datos
de los pacientes
del estudio
- S exo masculino: 42 (76,3%), sexo femenino: 13 (23,6%).
-R
odilla derecha: 27 (49,1%), izquierda 22
(40%), bilateral 6 (10,1%).
-C
óndilo interno: 48 (87,2%), externo 7
(12,7%).
A
-E
dades entre los 9 y 16 años, promedio:
12,09 años.
-F
isis abiertas: 50 (90,9%), fisis cerradas 5
(9,1%).
Tabla II
Hallazgos clÍnicos
en el diagnÓstico inicial
- Gonalgia: 50 pacientes (90,9%)
- Sensación de “pinchazos”: 8 (14,5%)
- Dolor selectivo a la presión: 44 (80%)
- Derrame articular: 8 (14,5%)
- Atrofia de cuádriceps: 15 (27,2%)
- Cojera: 6 (10,9%)
- Bloqueos: 9 (16,3%)
B
Figuras 3A y 3B. Imagen radiológica inicial, observándose la osteocondritis en cóndilo interno, y al
año de realizar las perforaciones artroscópicas
en el mismo paciente.
ría entre los 9 y los 17 años, con un promedio
de edad de 12,09 años. El 87,2% de las osteocondritis afecta al cóndilo interno, a la rodilla derecha en 27 casos, la izquierda en 22 casos y encontrándose una afectación bilateral en
6. La epífisis distal femoral estaba abierta en el
momento del diagnóstico en 50 pacientes
(90,9%) (Tabla I). El tiempo medio de evolución, entendiendo como tal desde la sintomatología inicial a la primera visita, ha sido de 12
meses.
La mayoría de nuestros pacientes no han tenido que interrumpir su vida normal debido a los
síntomas clínicos –que no han sido muy acusados–, pero sí han debido interrumpir la actividad
deportiva: 50 pacientes tenían gonalgia discreta,
8 referían además sensación de “pinchazos”, 44
tenían dolor a la presión selectiva del cóndilo
afectado; el derrame articular también se ha en-
contrado aunque de manera discreta, no siendo
precisa ninguna artrocentesis evacuadora previa,
y lo han presentado sólo 8 pacientes. Atrofia de
cuádriceps la han presentado 15 pacientes,
siempre discreta, sin sobrepasar generalmente
los 0,5 cm, en comparación con el cuadriceps
contralateral; en 4 pacientes la diferencia fue de
1,5 cm y de 2 cm únicamente en 1 paciente. Sólo 6 pacientes tuvieron una clara impotencia
funcional, y expresaron episodios de bloqueos 9
pacientes (Tabla II).
En todos los pacientes se han efectuado radiografías convencionales (Rx) en tres proyecciones:
anteroposterior, lateral y axial (Figura 3). Se ha
utilizado TAC (Figura 4) en 27 pacientes (49,1%) y
Resonancia Nuclear Magnética (Figura 5) (RNM)
en 15 casos (27,3%). En 4 pacientes se solicitó
una gammagrafía ósea con Tc99.
Inicialmente se ha efectuado en todos ellos
un tratamiento conservador, entendiendo como
tal únicamente la restricción de la actividad física. No se ha utilizado descarga de la extremidad ni inmovilizaciones.
18
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
S. Cepero Campà et
al.
En la primera revisión de osteocondritis disecante que hicimos en 1991 agrupamos las lesiones radiográficas según la clasificación de Bedouelle, en la cual se distinguían: Forma I o
lacunar, que correspondería a una imagen cla-
ra, bien delimitada, de contornos espesos y
más densos que el hueso adyacente. Forma II o
nodular/fragmentada, que correspondería a
una imagen de secuestro; es condensada, irregular y separada por una banda clara del hueso
normal. Forma III, en la que el secuestro está
colgante en el nicho, desplazado en relación a
la superficie articular, pero no está aún liberado
en la articulación. La Forma IV correspondería
al cuerpo libre; no la hemos incluido porque
hasta 1991 no habíamos observado ninguno.
En la actualidad hemos dejado de clasificar las
osteocondritis porque casi nunca vemos en la
artroscopia que el cartílago esté claramente
desprendido o fisurado, a pesar del aspecto de
las imágenes.
Estamos de acuerdo con las objeciones de
Cahuzac(2) según las cuales esta clasificación
sería discutible sobre tres puntos de vista:
una lesión puede presentar al mismo tiempo
aspectos heterogéneos, perteneciendo a varias formas; no da ninguna indicación sobre
la vitalidad de la zona necrótica y, finalmente,
la diferenciación entre las formas nodular y
fragmentada se basa en la existencia de una
fisura del cartílago articular. Esta fisura no es
visible en una Rx y justificaría en ocasiones el
empleo de la gammagrafía, de TAC y de RMN.
El tiempo medio transcurrido entre el inicio
de los síntomas y la primera visita oscila entre
1 y 60 meses, siendo el promedio de 12 meses.
El tiempo transcurrido entre la primera visita y
la intervención ha oscilado entre 0,5 y 9 meses;
siendo el promedio de 3,4 meses. Si sumamos
este tiempo con el promedio de presentación
inicial, obtendremos un tiempo de 15,4 meses
antes de la actuación quirúrgica, que consideramos suficiente para una posible curación espontánea.
De los 48 casos tratados mediante artroscopia y perforaciones múltiples, tenemos 44 buenos resultados, 3 regulares (correspondientes a
pacientes de 14, 15 y 17 años respectivamente
que persistían con molestias ocasionales a pesar de la correcta mejoría radiológica) y uno
malo, perteneciente a la primera artroscopia
que se hizo a los 11 años en una niña afecta de
osteocondritis de cóndilo externo; tras la segunda artroscopia (con extracción del fragmento) realizada 2 años y medio después se produjo una notable mejoría clínica.
A los pacientes tratados mediante artroscopia les retiramos el vendaje compresivo al
cabo de una semana; generalmente entre las
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
19
Figura 4. Imagen preoperatoria de RNM con afectación del cóndilo femoral interno.
Figura 5. Imagen preoperatoria del TAC, observándose la esclerosis y la afectación subcondral
del cóndilo femoral interno.Prese
El tiempo transcurrido entre la primera visita
y la intervención ha oscilado entre 0,5 y 9 meses; siendo el promedio de 3,4 meses.
Desde junio de 1986 hasta diciembre de 2001
se han llevado a cabo 48 artroscopias con perforaciones múltiples (Figuras 4 y 5).
De los 7 pacientes que curaron espontáneamente, 5 tenían fisis abiertas: 4 lo hicieron con
restricción de la actividad y 2 sin ella; del otro
paciente que no fue operado carecemos de
datos. El tiempo medio de curación clínica y
radiográfica en este grupo de pacientes ha sido
de 10 meses.
RESULTADOS
Tratamiento artroscÓpico de las osteocondritis...
Desde el primer artículo publicado por Paré
en 1840, en el que describía la exéresis de
cuerpos libres intraarticulares, y Paget en
1870, que mencionaba procesos patológicos
nombrados como necrosis silente, con el resultado de fragmentos osteocondrales libres
en la articulación(3), numerosos estudios han
descrito los aspectos clínicos y posibles etiologías de esta patología como son la traumática,
isquémica, defectos de osificación y causas
genéticas(3,4,5,6).
La Rx nos orienta en el diagnóstico inicial y
el tipo de lesión. Ésta ha sido siempre positiva,
variando desde imágenes casi inapreciables
hasta otras realmente llamativas, aunque esta
prueba no puede valorar realmente el estado
del cartílago subyacente ni la estabilidad de la
lesión(7,8). En la gammagrafía ósea se ve un aumento de captación en el cóndilo afectado.
Pensamos que estaría justificada en aquellos
casos de sospecha, sin una clara confirmación
radiográfica o en aquéllos en los que no sepamos en qué fase evolutiva están.
En la RNM podemos observar áreas de baja
intensidad en T1 y T2 en estadios iniciales y
una línea de alta intensidad en T2 en estadios
intermedios. En estadios terminales puede
aparecer otra línea de alta intensidad en T2,
mostrando una doble línea en el hueso subcondral. Durante el proceso de regeneración
aparece una señal homogénea en esta zona.
La señal del fragmento afectado también varía
con la progresión de la enfermedad. La baja
señal en estadios iniciales muestra la isquemia
del segmento afectado, mientras que el aumento de señal posterior refleja los cambios
edematosos en las lesiones(5). El valor de esta
línea de alta señal en T2 ha sido utilizado por
diversos autores para valorar la estabilidad del
fragmento, inicialmente se pensaba que correspondía al líquido sinovial que “disecaba”
el fragmento, aunque otros autores afirman
que corresponde a tejido de granulación (fibrocartílago) que regenera la estructura afectada(5,7,9). Sin embargo, la RMN puede llegar a
mostrar imágenes muy espectaculares del proceso y pensamos que puede sobredimensionar la extensión del proceso.
La TAC es también útil para confirmar la lesión, nos ayuda a ver mejor su extensión y la
localización topográfica. Respecto a la Rx,
siendo además de más fácil realización en pacientes pediátricos, actualmente la pedimos de
modo sistemático.
Algunos autores muestran mejores resultados
con el tratamiento conservador (entendiendo
como tal únicamente la restricción de la actividad
física) en pacientes pediátricos(10,11), otros reportan una superior incidencia de osteocondritis del
cóndilo lateral respecto al medial, asociados la
mayoría de ellos a un menisco discoide externo(5). En nuestra serie y en la mayoría de series
publicadas(11,12) se muestra la mayor prevalencia
en la afectación del cóndilo medial. En nuestra
serie hemos encontrado un caso de osteocondritis del cóndilo lateral a los dos años de realizarse
meniscectomía parcial de un menisco discoide
20
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
6-8 semanas empezamos a ver cambios radiográficos expresados como: disminución del
tamaño de la lesión, desaparición de la fisura
radiográfica y aparición de un núcleo de densificación en el centro de la lesión. No obstante, una completa curación radiográfica se ha
observado entre 3 y 15 meses, con un promedio de 6,6 meses. La carga parcial ayudada
con bastones se ha permitido entre 1 y 4 meses, con un promedio de 2,3 meses. La curación clínica se ha observado entre 3 y 11 meses; promedio de 5,2 meses. La actividad física
se ha iniciado entre los 3 y los 12 meses, promedio de 6,7 meses.
Como cirugía complementaria al tratamiento
de la osteocondritis se han realizado: en 5 pacientes (7,4%) se practicó exéresis del cuerpo libre cartilaginoso (y aún en 1 era dudoso que el
fragmento osteocondral procediese de los cóndilos, pues la rótula también se veía afectada). Este
número tan escaso de cuerpos libres cartilaginosos, a pesar de la larga evolución preoperatoria
de nuestros pacientes, confirma la poca tendencia a una auténtica osteocondritis disecante en
estos grupos de edad. En 1 paciente de 16 años
con una gran afectación de cóndilo externo bilateral desprendida, en el que previamente se había hecho una artroscopia exploradora en la rodilla derecha, hicimos por vía abierta una
reinserción del fragmento con 2 tornillos metálicos. En un paciente regularizamos una ruptura
en asa de cubo de un menisco externo y en otro
paciente extirpamos una plica sinovial interna y
practicamos regularización del menisco interno.
Uno de los casos de afectación del cóndilo externo fue al cabo de 1 año y 9 meses de realizarse
una regularización de un menisco discoideo externo en un paciente de 11 años.
DISCUSIÓN
S. Cepero Campà et
en un paciente de 11 años, creemos que la presencia de un menisco discoide puede producir
un aumento de la incidencia de osteocondritis
del cóndilo externo debido a la sobrecarga mecánica.
Aunque se puede aceptar, por lo menos en el
plano teórico, que la osteocondritis de rodilla en
estos pacientes tan jóvenes tiende espontáneamente a la curación, el hecho es que la realidad
clínica no lo demuestra: de 55 pacientes, 48
(87,2%) han sido intervenidos; el reposo de la
articulación, entendido como restricción de la
actividad física, no garantiza la curación, a pesar
de haberse mantenido durante un período de
tiempo prolongado. En relación a esta posible
curación espontánea, hemos tenido en cuenta el
estado de las fisis. En teoría, esta inmadurez de
las fisis podía ser un factor pronóstico favorable
de cara a una curación espontánea: en la práctica, de los 48 pacientes intervenidos 41 (85,4%)
tenían las fisis abiertas y sólo 7 (14,6%) tenían las
fisis cerradas.
Smillie(3) fue el primer autor que recomendó la reducción y fijación interna para los
fragmentos libres en la osteocondritis disecante de rodilla; desde entonces este tratamiento tiene sus partidarios(3,5,12) y otros que
discuten la eficacia del mismo(3). La mayoría
de autores están de acuerdo en los pobres
resultados conseguidos con la exéresis de los
fragmentos libres o parcialmente desprendidos sin reconstruir el defecto articular(3,13).
También han surgido diversas técnicas para
fijar los fragmentos desprendidos como agujas de Kirschner(3); injertos óseos corticoesponjosos para la fijación (3,14) ; tornillos de
Herbert(15,16); cannulated, partially threaded
4,0-millimeter AO screws(17); tornillos de áci-
al.
do poliláctico biodegradables(18). Recientemente ha cobrado interés el uso de aloinjertos
osteocondrales para suplementar los defectos
articulares (6,12,13,19,20), siendo los resultados
variables entre los diversos autores. El uso de
la artroscopia permite una visualización directa de la lesión, una menor agresión quirúrgica
respecto la artrotomía abierta y permite documentar la curación de la lesión(3,21).
Nosotros hemos utilizado, como la mayoría
de autores recomiendan, las perforaciones de
las lesiones intactas con alteración de la consistencia del cartílago articular, consiguiendo una
alta tasa de curación. En los casos de fragmentos separados del lecho debe realizarse un curetaje y perforaciones de la base del cráter y
una posterior fijación estable del fragmento
desprendido(3,12,18).
CONCLUSIÓN
Como la enfermedad afecta al hueso subcondral (no es un proceso exclusivamente
cartilaginoso), creemos que con la TAC y la
Rx bastaría para su estudio en este tipo de
pacientes.
Buenos resultados funcionales mediante perforaciones múltiples artroscópicas: de 48 casos
en total, 44 han sido buenos (91,6%).
En los pacientes pediátricos (fisis abiertas),
según nuestra serie, existe un riesgo inferior al
de los adultos de producirse un desprendimiento del fragmento afectado (sólo 5 casos de
toda la serie).
Respecto al tratamiento conservador el tratamiento artroscópico disminuye en 4,8 meses el
tiempo medio de curación clínica y en 3,4 meses la curación radiológica.
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Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Protocolo de actuación
en el trasplante meniscal
J.D. Ayala Mejías(1), L. Alcocer Pérez-España(2),
A. Estévez Ruiz de Castañeda(3), C. Gavin González(2),
C. Vidal Bujanda(4)
(1)
Unidad de Rodilla y Artroscopia. Hospital Monográfico de Traumatología.
Cirugía Ortopédica y Rehabilitación. ASEPEYO. Coslada. Madrid.
(2)Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Hospital Fundación Alcorcón. Madrid.
(3)Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Clínica Nuestra Señora de América. Madrid.
(4)Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica.
Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid.
Correspondencia:
D. Juan D. Ayala Mejías
c/ Joaquín de Cárdenas s/n. 28820 Coslada. Madrid
E-mail: [email protected]
Actualmente la cirugía del trasplante meniscal
con aloinjerto está experimentando un auge muy
significativo, debido a que permite la reconstrucción del menisco previamente resecado en el
llamado “síndrome postmeniscectomía”. Aunque
existe un gran número de referencias bibliográficas en los últimos años, no hay muchas que se
dediquen a consensuar las diferentes tendencias. Este artículo pretende unificar criterios de
indicación, técnica quirúrgica, manejo preoperatorio, postoperatorio y protocolo de rehabilitación.
Meniscal transplantation protocol. Meniscal
transplant surgery with alloimplants is currently
experiencing a highly significant increase because it allows for reconstruction of the previously
resected meniscus in the so-called “post-meniscectomy syndrome”. Even though there have
been a large number of publications on this subject over the last few years, there are rather few
ones aiming at unification of the various diverging
trends. We here endeavour to unify the criteria of
indication, surgical technique, preoperatory and
postoperatory management and rehabilitation
protocol.
Palabras clave: Trasplante, menisco, artroscopia, protocolo.
Key words: Transplantation, meniscus, arthroscopy, clinical protocol, children, treatment.
L

e ha demostrado que tras practicar
una meniscectomía se produce un
daño precoz e irreversible del cartílago articular (1,2,3,4) . Fue Fairbank (5) en 1948 quien
primero estudió este efecto indeseable proponiendo, incluso, una clasificación radiológica postmeniscectomía. La meniscectomía
lateral acelera el proceso más que la medial.
Esto se debe a que en el compartimento ex-
24
terno el menisco soporta casi toda la carga,
mientras que en el compartimento interno la
carga se reparte entre el menisco y el cartílago articular(7) . También se ha verificado que
hay una relación directa entre el tiempo
transcurrido desde que se hizo la meniscectomía hasta que aparecen los cambios artrósicos descritos por Fairbank(8) . Así mismo se ha
publicado que una meniscectomía puede in-
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003, págs. 24-32
J.D. Ayala MejÍas et
crementar el pico de estrés articular entre un
40% y un 700%(9) .
Los trasplantes meniscales con aloinjertos
disminuyen la presión de contacto entre un
55% y un 65% en cualquier grado de flexión;
asimismo aumentan el área de contacto entre
un 42% y un 65%, y disminuyen el pico de presión local de contacto entre el 55% y el 65%(10) .
Los cambios degenerativos son más evidentes
en el cartílago expuesto que en el cubierto por
el trasplante(11,12) . No obstante, se desconoce si
este nivel de protección es suficiente para prevenir la artrosis. En un estudio experimental en
cadáver humano se demuestra que el aloinjerto
de menisco interno no restablece el contacto
mecánico normal, pero disminuye significativamente (75%) la presión de contacto si lo comparamos con la rodilla meniscectomizada(13) .
Mora y cols.(14) en un trabajo experimental con
aloinjertos frescos, llegaron también a la misma
conclusión. Szomor y cols.(15) afirman en un
estudio animal que los trasplantes meniscales
(alo y autoinjertos) protegen el cartílago tras
realizar una meniscectomía, aunque no por
completo. También se sabe que no existen diferencias estadísticamente significativas entre el
empleo del auto y del aloinjerto.
al.
Figura 1. Preparación del trasplante a partir de
un aloinjerto de meseta tibial.
Sin duda, el tipo de implante más empleado
y con más apoyo científico tanto desde el punto experimental como clínico, es el trasplante
meniscal con aloinjerto. Milachowski y cols.(16)
realizaron un trasplante meniscal en humanos
en 1984 en el Hospital Universitario de Munich-GroBhaden. Posteriormente, Keene y
cols.(17) fueron los primeros en hacerlo por
artroscopia.
Existen cuatro tipos de aloinjertos: fresco,
congelado, seco-congelado (liofilizado) y crioconservado(18) . Los crioconservados se depositan en una solución de DMSO (dimetilsulfóxido) o glicerol y se congelan progresivamente;
se conservan en un congelador de nitrógeno
líquido a -196 °C y su viabilidad celular oscila
entre el 10 y el 40%(19) .
El banco de huesos y tejidos con el que trabajamos es el del Hospital Fundación Alcorcón
de Madrid. Los injertos son extraídos bajo condiciones quirúrgicas de esterilidad por un equipo entrenado y dirigido por cirujanos ortopédi-
cos; es el denominado grupo de extracción.
Actualmente se toman mesetas tibiales completas (Figura 1), aunque el propósito de futuro es
adquirir mesetas tibiales aisladas que incluyan
únicamente el menisco a trasplantar. La medición in situ del menisco se realizaría mediante
mamografía y/o pie de rey.
Se deben tomar muestras que se analizan mediante cultivo. A continuación se introducen los
injertos en una solución antibiótica y se envuelven, en primer lugar, en una bolsa de plástico
estéril y, después, en un envoltorio de tres capas de papel impermeable. En los injertos osteocondrales, que son los que nos ocupan, el
cartílago articular se cubre con una gasa mojada
con una solución de dimetilsulfóxido (DMSO)
al 10%. Una vez que se han recibido los resultados de los cultivos, se etiquetan los injertos y se
clasifican como estériles o contaminados. Mediante una analítica de sangre, se excluyen
aquellos injertos cuyos donantes son potenciales transmisores de enfermedades. Entonces el
equipo médico y el director del programa dan
el visto bueno para que el injerto pueda ser utilizado. Los injertos no contaminados no son
irradiados y pueden ser empleados sin ningún
otro procesamiento adicional. Antes de la implantación quirúrgica, el personal de enfermería
debe retirar las dos capas externas de papel y
tomar muestras para el cultivo del injerto. Entonces se lava la muestra en una solución antibiótica. El banco de tejidos recoge la documentación de cada aloinjerto y los datos del
donante y del receptor son introducidos en una
base de datos de ordenador, que incluye un
formulario original y los resultados de las pruebas de laboratorio.
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
25
ALOINJERTOS MENISCALES:
EXTRACCIÓN, PROCESAMIENTO
Y MEDICIÓN
Protocolo de actuaciÓn en el trasplante meniscal
INDICACIONES
Y CONTRAINDICACIONES
Como recomendación general hay que considerar la edad del paciente y las actividades que
demanda, así como la estabilidad, la alineación y
el grado de daño condral que presenta la rodilla(20) . La mayor parte de los autores considera
que se deben intervenir los casos de condropatía
precoz ya que los resultados son mejores(20,21) .
En cuanto a las indicaciones (Tabla I) que
defiende nuestro grupo de trabajo, incluimos
los antecedentes de cirugía previa, la edad, la
sintomatología, el grado de actividad, la estabilidad, la alineación de la rodilla, los hallazgos
radiológicos y el grado de daño condral.
El paciente debe haber sido sometido a una
meniscectomía total o subtotal que afecte al
menos al cuerpo y cuerno posterior del menisco. La edad es un factor relativo cuyo rango es
muy amplio, es decir, desde el cierre fisario
hasta los 55 años, si bien este último es un límite que se ha establecido de forma arbitraria. El
paciente meniscectomizado debe estar imposibilitado para realizar las actividades de la vida
diaria por dolor incapacitante en el compartimento afectado. La rodilla debe ser estable o
susceptible de ser estabilizada; en un primer
tiempo se realizaría la ligamentoplastia más
adecuada y, en un segundo tiempo, el trasplante meniscal, si bien cuando se alcance la suficiente experiencia podría valorarse realizar todo el proceso en un solo tiempo quirúrgico. El
eje mecánico de la extremidad afectada debería
oscilar entre 3º y 11º de valgo. En caso de ser
necesario se plantearía una osteotomía en un
primer tiempo y el trasplante en un segundo. Al
igual que en las rodillas inestables, sería deseable hacer ambas cirugías en un solo acto. En
cuanto al criterio radiológico, el trasplante estaría especialmente indicado en los estadios 1 y 2
de Fairbank, aunque se trata de un dato orientativo que no constituye una indicación absoluta. Sin embargo, el factor aislado más importante es el estado del cartílago articular. Estaría
indicado en los grados 0 al 3 de Outerbridge, si
bien en el grado 4, podría indicarse una mosaicoplastia o trasplante de condrocitos, preferiblemente en el mismo acto quirúrgico.
Las contraindicaciones para el trasplante meniscal son la artritis reumatoide, la artritis metabólica, la obesidad (masa corporal > 30%), el
estado postinfeccioso, la enfermedad inflamatoria crónica, la subluxación radiológica fémo26
Tabla I
Indicaciones
1. Antecedentes:
a. Meniscectomía total o subtotal
b. Afecta a cuerpo y cuerno posterior
como mínimo.
2. Edad: desde cierre fisario hasta 55 años.
3. Dolor unicompartimental incapacitante
para las actividades de la vida diaria.
4. Imposibilidad para realizar las actividades de la vida diaria.
5. Estable o susceptible de ser estabilizada.
6. Normo eje (entre 3º y 11º de valgo) o
susceptible de ser corregido.
7. Estadios I (cresta marginal condílea anteroposterior en el cóndilo femoral adyacente donde se realizó la meniscectomía)
y II (pinzamiento articular moderado)
(Fairbank).
8. Grado de daño condral (Outerbridge):
a) Cartílago sano.
b) Condropatía grados I (edema), II (fisuración y fibrilación menor de 1,5 cm2
de superficie) y III (mayor de 1,5
cm2).
c) Condropatía grado IV (exposición de
hueso subcondral), si es reparable mediante mosaicoplastia o trasplante de
condrocitos.
ro-tibial con aplanamiento del cóndilo femoral
y la contraindicación general para la cirugía de
la rodilla.
ESTUDIO PREQUIRÚRGICO
Una vez que se ha indicado el trasplante, hay
que establecer el tamaño del aloinjerto. Se suele realizar mediante un estudio radiológico
simple de la rodilla afectada en dos proyecciones. La anchura (en el plano antero-posterior)
equivale a la distancia entre el pico de la espina
tibial y la parte periférica de la metáfisis tibial
correspondiente (sin tener en cuenta los osteofitos que haya). La longitud (en el plano sagital) se mide entre una línea paralela a la superficie anterior de la tibia por encima de la
tuberosidad tibial y otra tangente al borde marCuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
J.D. Ayala MejÍas et
al.
Desde que se comenzó a implantar aloinjertos meniscales, se han descrito básicamente
dos tipos de técnicas quirúrgicas, por cirugía
abierta y por artroscopia. El menisco externo se
trasplanta con más frecuencia por artroscopia o
bien asistido por artroscopia, mientras que el
interno se suele realizar indistintamente mediante cirugía abierta o artroscópica(24) . Otros(25)
describen la técnica artroscópica introduciendo
el injerto por medio de una miniartrotomía anterior.
La fijación del injerto es actualmente motivo
de controversia. El aloinjerto debe anclarse tanto en su parte periférica como en ambos cuernos anterior y posterior. En general, se está de
acuerdo en que la fijación periférica debe realizarse mediante suturas preferentemente verticales; sin embargo, la reinserción de los cuernos puede practicarse con o sin pastilla ósea.
También se ha recomendado la creación de un
surco que rodee circunferencialmente todo el
reborde externo del platillo tibial donde se vaya a insertar el aloinjerto meniscal, con el fin de
acelerar su cicatrización(26) . Para insertar los
cuernos anterior y posterior, se realizan dos
túneles desde la metáfisis contralateral para fijarlos por medio de suturas a través de dichos
túneles. La salida de los túneles se practica en
el lado contralateral por dos motivos, en primer
lugar porque la divergencia de ambos túneles
es mayor, de forma que hay más puente óseo
entre ellos y hay menor posibilidad de estallido
del techo del túnel; y en segundo lugar, porque
disminuye el ángulo entre la interfase pastilla
ósea-raíz meniscal(27) . Experimentalmente, se
ha puesto de manifiesto la importancia del correcto anclaje de las astas meniscales. Se sabe
que, al desinsertarlas, la presión de contacto
resultante es equivalente a la que se produce
tras una meniscectomía total(28) . La traducción
clínica de este estudio es que las ventajas biomecánicas que se obtienen al practicar un trasplante de menisco, se pierden si no fijamos las
pastillas óseas de los cuernos anterior y posterior.
Garret recomienda conservar un puente óseo
entre el cuerno anterior y el posterior y lo indica
especialmente para el trasplante de menisco
externo; sin embargo, para el menisco interno
se independizan el cuerno anterior y el posterior(28) . Por otra parte, hay otros investigadores
que le dan más importancia a la inserción posterior del menisco añadiendo en esa zona un
mayor número de suturas (cuatro o cinco)(29).
La técnica inicial, mediante la que realizamos
el primer trasplante de menisco externo por
artroscopia, se llevó a cabo en septiembre de
2001(30) . Se trataba de un menisco crioconservado con anclaje periférico mediante suturas de
dentro afuera para el cuerpo y cuerno posterior
del injerto, y de fuera adentro para el cuerno
anterior. El hiato poplíteo se respetó dando un
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
27
Figura 2. Mediciones de la meseta tibial donante
mediante TAC. Se muestran los diámetros transversal completo y anteroposterior de cada platillo tibial.
ginal posterior del platillo tibial correspondiente. Así mismo es determinante realizar proyecciones radiológicas puras de rodilla. Se podría
pensar que la RMN pudiera ser un método
mejor para la medición preoperatoria, sin embargo es sólo ligeramente más precisa que la
radiología convencional(22) . Otra alternativa
adecuada, podría ser la TAC tanto para medir la
articulación donante como la del receptor(23) .
En lo que respecta a nuestro protocolo de
medición, además de la medición mediante
TAC de la meseta tibial interna o externa del
donante (Figura 2), en un intento de mejorar la
precisión de la misma, proponemos medir el
menisco con mamografía y/o pie de rey. Para
determinar las dimensiones de la meseta del
receptor utilizamos radiografías antero-posterior y lateral estrictas o la TAC, aunque lo ideal
es proporcionar las medidas del menisco y del
platillo tibial de referencia mediante las modernas técnicas de RMN. Sea el método de medición que utilicemos, nuestro banco de tejidos y
huesos nos posibilita efectuar las dimensiones
más adecuadas para el trasplante, siempre que
enviemos las pruebas radiológicas de que dispongamos.
TÉCNICA QUIRÚRGICA
Protocolo de actuaciÓn en el trasplante meniscal
punto por delante y otro por detrás del mismo.
Se labró un surco por toda la periferia del platillo tibial externo. Se tallaron cilindros óseos
individualizados, de 6 mm, en el asta anterior y
posterior del injerto porque, de esta forma,
abriendo o cerrando la distancia entre las astas,
se pueden corregir pequeñas diferencias de tamaño del injerto, que se adaptará mejor a la
articulación. Se practicaron dos túneles con salida a la metáfisis antero-interna tibial, que sirvieron para traccionar de las suturas que previamente insertamos en los cilindros óseos del
menisco y que ayudaron a introducirlo dentro
de la articulación. Primero se fijaron los cilindros mediante una grapa de ligamentos que
atrapaba las suturas a la salida de ambos túneles, se anudaron entre sí y, posteriormente, se
realizó la sutura periférica. Finalmente, se revisó artroscópicamente la situación y estabilidad
del menisco trasplantado, moviendo pasivamente la rodilla y palpando minuciosamente el
trasplante.
Figura 3. El trasplante se introduce dentro de la articulación con ayuda de una sutura de tracción que
es atrapada con una pinza especial artroscópica.
RECOMENDACIONES ACTUALES
PARA LA TÉCNICA QUIRÚRGICA
Debido a que para el empleo de injertos meniscales con pastillas óseas de anclaje de los
cuernos anterior y posterior, se requiere una
medida muy precisa del injerto y en ocasiones
es difícil obtener un injerto de las medidas adecuadas, hemos decidido practicar la técnica
utilizando sólo la pastilla posterior. Aunque se
han publicado buenos resultados sin inserciones óseas(29), creemos que el anclaje del cuerno posterior del menisco es fundamental para
la correcta incorporación y estabilidad del injerto. Este detalle técnico facilita notablemente la
técnica quirúrgica.
Así mismo labramos un surco marginal a lo
largo de toda la periferia del menisco interno,
en un intento de activar la cicatrización periférica del injerto. Este gesto quirúrgico no estaría
indicado para el menisco externo por la gran
movilidad que tiene ya que, en condiciones de
normalidad, puede ser el doble que la del menisco interno.
Para introducir el aloinjerto dentro de la articulación, insertamos uno o dos puntos de tracción del nº 2 en el ángulo postero-externo
(menisco externo) o postero-interno (menisco
interno), y los capturamos con una pinza atrapa-suturas OBL (Smith-Nephew) (Figura 3).
Previamente perforamos el túnel tibial poste-
rior, donde irá anclado el cuerno posterior del
menisco por medio de la pastilla ósea correspondiente (Figura 4). Los túneles tibiales se
inician en la vertiente metafisaria opuesta al
compartimento fémoro-tibial donde estemos
28
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Figura 4. Visión del túnel tibial posterior a través
del cual se tracciona del injerto hasta llevar la inserción del cuerno posterior hasta su localización
definitiva.
Figura 5. Punto de sutura “todo-dentro” Fast-Fix®
(Smith-Nephew).
J.D. Ayala MejÍas et
Figura 6. Punto de sutura “dentro-fuera” con pistola Sharp Shutter® (Linvatec).
al.
rior y el cuerpo meniscal, se practica el túnel
tibial anterior en el cual se alojará el extremo
libre del cuerno anterior del menisco. La fijación del cuerno anterior se efectúa con puntos
de sutura de “fuera adentro”, con sistemas de
sutura meniscal de tipo Makkar® (Figura 7). Es
importante recordar que todas las suturas empleadas deben ser de material no absorbible.
Por último, el consentimiento informado debe advertir al paciente de que, a pesar de estar
indicado el trasplante según el estudio prequirúrgico, en la artroscopia de valoración inicial
se podrían poner de manifiesto hallazgos que
contraindicasen dicho procedimiento (por
ejemplo, cambios degenerativos condrales moderados o avanzados no focales). Es importante
incluir en dicho consentimiento que hay que
realizar una artroscopia de revisión con toma
de biopsia meniscal con anestesia local a los 12
meses.
PROTOCOLO DE SEGUIMIENTO
Y REHABILITACIÓN
trabajando, es decir, si trasplantamos un menisco externo haremos el túnel desde la vertiente
antero interna de la metáfisis tibial, y si trasplantamos uno interno lo realizaremos desde la
parte antero-externa. Este detalle quirúrgico ya
ha sido analizado anteriormente(27) .
Para la fijación del cuerno posterior empleamos sistemas de sutura meniscal “todo-dentro”
(Fast Fix®‚ Smith-Nephew) (Figura 5) para el
menisco interno y sutura “dentro-fuera” con
pistola de agujas largas (Sharp Shutter®‚ Linvatec) para el externo (Figura 6), haciendo una
incisión retroligamentaria, ya que el cuerno
posterior del menisco externo guarda una relación anatómica más estrecha con los elementos neuro-vasculares del hueco poplíteo y se
requiere un mayor nivel de protección de la
zona. El cuerno posterior de los meniscos es
la zona de estabilidad meniscal más importante y por ese motivo preferimos insertar 3 ó 4
suturas además de la pastilla ósea. La fijación
del cuerpo meniscal se consigue con puntos
de sutura de “dentro afuera” pero de forma
percutánea. Una vez suturados el cuerno poste-
Tras la cirugía se instaura un periodo de inmovilización de 3 semanas con la rodilla a 30º
de flexión. Seguidamente se permite la carga
asistida con bastones con la rodilla bloqueada
en extensión con una férula articulada de protección ligamentosa. Simultáneamente se inician los ejercicios de movilidad pasiva progresiva hasta llegar a los 90º a la 6ª semana. A
partir de la 6ª semana se desbloquea la rodillera para deambular y se retira por la noche. A la
8ª semana, se suspende la rodillera definitivamente y a los 3 meses se recomienda la bicicleta, la natación y la carrera en línea recta. A los
6-8 meses se pueden practicar deportes de
contacto.
En nuestro protocolo incluimos una serie de
escalas de valoración clínicas que el paciente y
el cirujano cumplimentan 4 semanas antes y 12
meses después de la cirugía. Las escalas de Lysholm(31) y Tegner(32) fueron diseñadas inicialmente para las reconstrucciones de los ligamentos cruzados, si bien se adaptan adecuadamente
a la técnica del trasplante meniscal. Son sencillas
de entender y rellenar por el paciente y dan una
información global del estado articular de la rodilla; además incorporan una sección donde se
estudia la funcionalidad dinámica del paciente,
tanto desde el punto de vista de sus actividades
diarias como deportivas. La escala IKDC(33) es
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
29
Figura 7. Puntos de sutura anteriores “fuera-dentro”.
Protocolo de actuaciÓn en el trasplante meniscal
Uno de los aspectos de mayor controversia
en el trasplante meniscal son las indicaciones.
Se sabe que los mejores resultados se producen
cuando el daño condral es menor(20,21). Nosotros defendemos que el trasplante está indicado
cuando produce dolor unicompartimental incapacitante donde se realizó una meniscectomía
total o subtotal de menisco. El inconveniente
de esta opción es que cuando se desarrollan los
síntomas, puede que haya cambios degenerativos más avanzados. Por lo tanto, si los resultados clínicos a largo plazo en rodillas de pacientes jóvenes son satisfactorios, es posible que
ampliemos las indicaciones a determinados casos incluso de forma preventiva. El problema
actual en España es que disponemos de pocos
bancos de huesos y tejidos que extraigan mesetas tibiales para obtener aloinjertos meniscales,
y aun así no es sencillo encontrar el tamaño
adecuado del menisco. Por lo tanto, mientras
persista un sistema de obtención de injertos tan
limitado, seguiremos aplicando nuestras indicaciones.
La cirugía reconstructiva de la rodilla está sufriendo un cambio radical en cuanto a su manejo
quirúrgico. El problema de la rodilla que ha sido
meniscectomizada y da síntomas dolorosos, debe ser tratado globalmente. Si asocia una rotura
ligamentosa, debe ser reconstruida. Si hay alteración del eje, debe ser corregido. En los casos
donde antes se contraindicaba la cirugía reparadora por daño condral irreversible, en la actualidad esto no constituye un obstáculo para realizar
un trasplante de menisco. En nuestra experiencia
las diversas técnicas para la reconstrucción del
cartílago, en especial la mosaicoplastia y el cultivo de condrocitos, están proporcionando buenos
resultados en las lesiones localizadas grado IV.
Por otro lado, también indicamos el trasplante en
casos de afectación moderada, es decir, en los
grados III, siempre que sea una lesión aislada y
no de gonartrosis generalizada del compartimento de referencia, de ahí la importancia de incluir
esta eventualidad en el consentimiento informado, ya que en estos casos los resultados son claramente peores(20). Por tanto, en el paciente joven, polilesionado, que va a ser sometido a un
trasplante meniscal hay que plantearse el resto
de las opciones quirúrgicas de reconstrucción
según el nuevo concepto de “manejo global de la
rodilla”.
En cuanto a la técnica quirúrgica, el principal
punto de discusión es el anclaje de las astas meniscales. La mayor parte de los autores(24,25,27,28)
se decanta por la inserción con pastilla ósea en
un intento de lograr la mayor estabilidad e integración posibles. Sin embargo, otros(29) le dan
más importancia a la inserción periférica del cuerno posterior, con lo que también obtienen buenos resultados. Nuestra alternativa quirúrgica
complementa ambos sistemas de fijación del
cuerno posterior, que es la zona fundamental para la estabilidad meniscal. La inserción ósea posterior ha de hacerse por medio de pastillas óseas
introducidas dentro del inicio del túnel tibial posterior. En el menisco interno esta fijación se refuerza con 3 ó 4 puntos verticales en el cuerno
posterior, y en el menisco externo se coloca un
punto por delante y otro por detrás del hiato del
poplíteo. Para el cuerno anterior, no sería necesario el empleo del taco óseo meniscal ya que esta
zona recibe una menor solicitación mecánica y se
simplifica notablemente la técnica.
Como conclusión, debido a la gran cantidad de información de que disponemos sobre
30
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
probablemente la más completa para el estudio
de la rodilla. Incluye multitud de parámetros
especialmente válidos para realizar estudios
prospectivos de calidad. El método de evaluación de WOMAC(34) tiene poco interés a corto y
medio plazo, pero sí con seguimientos más largos ya que valora el estado articular de la rodilla
en casos de artrosis de la misma. El SF-36(35) es
un cuestionario muy exhaustivo que valora la
salud global del paciente. Requiere un alto nivel
de atención para ser rellenado, pero si se ejecuta
correctamente proporciona una buena información general del paciente y recoge la influencia
de otras variables sobre los resultados del estado
articular de la rodilla.
Debido a los pocos casos teóricos que deben
surgir si somos estrictos en la indicaciones del
trasplante meniscal, creemos que merece la pena incluir en el protocolo de estudio todas estas
escalas de valoración para conseguir la mayor
información clínica posible, especialmente a largo plazo, por lo que sería recomendable repetir
todo el proceso de seguimiento anualmente.
Para valorar el estado del trasplante, se debe
realizar una artroscopia a los 12 meses, con toma de biopsia de la sinovial y de las 3 zonas
vasculares del menisco con el fin de establecer
su viabilidad. En caso de que el paciente se niegue a esta opción, se haría una RMN de control
al año de la cirugía.
DISCUSIÓN
J.D. Ayala MejÍas et
el trasplante meniscal con aloinjerto, conviene
unificar criterios a la hora de sentar indicaciones, realizar el estudio preoperatorio, elegir la
técnica quirúrgica y hacer un correcto seguimiento postoperatorio. Nuestro propósito con
este trabajo es ofrecer un protocolo que incluya todos los parámetros relacionados con este
tema tan actual. A pesar de que no descartamos hacer pequeñas modificaciones a medida
al.
que vayamos adquiriendo mayor experiencia,
es un paso muy importante sentar las bases
para trabajar en la misma línea de un proyecto
común. Aunque probablemente no se trate de
una técnica definitiva, es necesario saber que
existe esta posibilidad. Por lo tanto, si se diagnostica un síndrome postmeniscectomía deberíamos conocer la opción del trasplante meniscal.
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Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Reducción artroscópica
y fijación percutánea de
fracturas de la meseta tibial
J.C. Monllau, X. Pelfort, Ll. Puig, O. García-Casas, E. Cáceres
Servicio Cirugía Ortopédica y Traumatología del IMAS. Hospitales del Mar y de lʼEsperança.
Universitat Autònoma de Barcelona. Bacelona.
Correspondencia:
D. Joan C. Monllau García
IMAS-Hospital Universitari del Mar
Passeig Maritim, 25-26. 08003 Barcelona
E-mail: [email protected]
Analizamos retrospectivamente los resultados a
medio plazo de fracturas cerradas de la meseta
tibial tratadas mediante reducción artroscópica y
fijación percutánea con tornillos canulados. Una
serie de 24 pacientes con fracturas desplazadas
de la meseta tibial fueron operadas entre 1993 y
2000. A una media de 3,6 años, todas las fracturas se hallaron consolidadas y 79,1% tenían una
reducción anatómica. El balance articular era
completo en 20 rodillas. Siguiendo la escala de
Lysholm, 17 obtuvieron un resultado excelente y
5 bueno. Los resultados sugieren que éste es un
buen método para el tratamiento de las fracturas
de la meseta tibial.
Arthroscopic reduction and percutaneous fixation of tibial plateau fractures. We present a retrospective analysis of the mid-term results in the management of closed tibial plateau fractures treated
through arthroscopic reduction and percutaneous
fixation with cannulated cancellous bone screws. Between 1993 and 2000, 24 patients with displaced tibial
plateau fractures were thus managed. After an average follow-up period of 3.6 years, all the fractures had
consolidated and were stable, and 79.1% evidenced
anatomical reduction. The articular range-of-motion
balance was complete in 20 knees. Using the Lysholm scale, 17 knees had “excellent” and 5 “good”
results. These results suggest that this is a good and
effective method for tibial plateau fracture repair.
Palabras clave: Fractura de meseta tibial, artroscopia, osteosíntesis percutánea.
Key words: Tibial plateau fracture, arthroscopy,
percutaneous fixation.
E

l objetivo del tratamiento de las
fracturas de la meseta tibial es obtener una reducción precisa y fijación
estable de las superficies articulares(1). Para este fin
se han propuesto diferentes alternativas terapéuticas que van desde la reducción incruenta e inmovilización con yeso hasta la osteosíntesis estable
mediante amplia exposición quirúrgica(2-7). Sin
embargo, en la última década el tratamiento de
estas fracturas ha experimentado una gran evolución, debida principalmente a la introducción
progresiva de la artroscopia para la comprobación
directa del grado de reducción conseguido y el
manejo de las frecuentes lesiones asociadas(8-13).
El propósito de este trabajo es analizar retrospectivamente los resultados a medio plazo de una
serie de fracturas de la meseta tibial tratadas mediante reducción artroscópica y osteosíntesis percutánea (RAOP).
MATERIAL Y MÉTODO
Entre los meses de enero de 1993 y 2000 se
operaron, mediante RAOP, 24 pacientes afectos
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003, págs. 33-38
33
ReducciÓn artroscÓpica y fijaciÓn percutÁnea...
Tabla I
Tabla II
ClasificaciÓn
ClasificaciÓn
de las fracturas segÚn
criterios AO
Nº casos
10
2
6
4
2
Clasificación
41
41
41
41
41
–
–
–
–
–
B11
B12
B21
B22
B31
de las lesiones asociadas
y tratamiento utilizado
Nº casos
Lesión
4
Menisco ext.
2 Menisco ext.
2 LCA parcial
2 LLI parcial
Procedimiento
Sutura
Meniscectomía
Tto. funcional
Tto. funcional
Figura 1. Fractura meseta externa con hundimiento y separación (tipo 41-B31 de la AO).
Figura 2. Inspección artroscópica del compartimento externo fracturado. Signo del menisco flotante.
de fracturas cerradas y desplazadas de la meseta
tibial (22 externa y 2 interna). La serie la componían 18 varones y 6 mujeres, con una edad media
de 37 años (rango de 18 a 62). Las fracturas se
clasificaron atendiendo a los criterios de la AO(14)
(Tabla I) y fueron incluídas en el protocolo de
tratamiento artroscópico cuando cumplían los
criterios de hundimiento central o separación de
la cortical, es decir, los tipos B1, B2 y B3 (Figura
1). Se excluyeron las fracturas bituberositarias (tipo C) y aquellas producidas por mecanismo de
alta energía que, afectando a cualquiera de ambas
vertientes, asociaran lesión diafisaria (tipo A).
Se encontraron lesiones intraarticulares asociadas en 10 casos que fueron tratadas simultáneamente (Tabla II).
La técnica seguida es una combinación de artroscopia y fluoroscopia y no difiere básicamente
de la publicada por Caspari y cols.(8) . Brevemente, con el paciente en decúbito supino, torniquete de isquemia en la raíz del muslo y la rodilla a
intervenir flexionada 90°, se realiza un lavado
articular profuso del detritus hemático perifracturario, para el que siempre se utiliza una cánula
de irrigación adicional en el portal suprapatelar.
Una vez limpia la articulación, se realiza una inspección articular sistemática para verificar la anatomía de la fractura (Figura 2) y descubrir posibles lesiones asociadas, a continuación se
procede a la reducción, habitualmente con la
ayuda de un elevador introducido a través de
una ventana practicada en la cortical distalmente
a la fractura (Figuras 3 y 4). Cuando es necesario,
se introduce por la misma ventana cortical injerto
o sustituto óseo, para un mejor soporte de los
fragmentos articulares fracturados. Finalmente,
una vez comprobada la reducción adecuada, se
sintetiza la fractura de forma percutánea con entre 1 y 3 tornillos canulados de esponjosa de 6,5
34
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Técnica quirúrgica
J. C. Monllau et
al.
Figura 3. Reducción de la fractura con ayuda del
impactador a traves de ventana cortical.
Figura 4. Síntesis temporal con aguja de Kirschner.
Figura 5. Visión artroscópica de la superfície articular postreducción.
Figura 6. Osteosíntesis percutánea de la fractura
con tornillos canulados de esponjosa.
Figura 7. Desinserción meniscal asociada a fractura meseta externa.
Figura 8. Sutura de la lesión anterior mediante
procedimiento outside-in, con la ayuda de agujas
espinales del 18.
mm (Figuras 5 y 6). En caso de existir lesiones
asociadas se procede a su reparación en este
punto (Figuras 7, 8 y 9).
En el postoperatorio inmediato se instruye al
paciente en la realización de ejercicios isométricos de cuádriceps y movilización de la rodi-
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
35
ReducciÓn artroscÓpica y fijaciÓn percutÁnea...
Figura 9. Detalle del menisco ya suturado con
puntos verticales (hilo irreabsorbible Ticron 00).
Figura 10. Osteosíntesis con tornillos canulados y
soporte de Norian SRS®.
lla, ya sea con una máquina de movilidad continua pasiva o bien autoasistidos con la extremidad
contralateral. La duración del ingreso hospitalario
promedió 3,4 días. En general, la carga se difirió
hasta la 6ª semana postoperatoria, dependiendo
de la evidencia radiológica de curación.
A una media de 3,6 años (entre 2 y 9 años)
tras la cirugía todos los pacientes de la serie
pudieron ser nuevamente evaluados de forma
clínica, incluyendo un formulario de Lysholm,
y radiológica, valorándose la consolidación,
pérdidas de reducción y signos de artrosis.
(100-90) en 17 rodillas, bueno (89-80) en 5, y
pobre (79-70) en 2.
No se observaron complicaciones intraoperatorias o postoperatorias derivadas del procedimiento artroscópico.
DISCUSIÓN
En la presente serie 10 pacientes recibieron
injerto, que en 8 se extrajo de la propia cresta
ilíaca y en los restantes se utilizó cemento
reabsorbible del tipo Norian SRS® (Figura 10).
Todas las fracturas consolidaron entre la 6ª y
la 12ª semanas. En 19 casos (79,1%) se consiguió una reducción anatómica (definida como
menos de 2 mm de desplazamiento residual), 4
mostraron un escalón articular de más de 2 mm
y un caso resultó difícil de valorar debido a la
extrema conminución de la meseta que originó
una interlínea articular discontinua. No se observaron cambios artrósicos compartimentales
excepto en este último caso, que correspondía
a un paciente de 70 años en la última revisión
(8 de seguimiento), que sufrió una fractura tipo
B3, aunque de momento no requería tratamiento alguno. En cuanto al balance articular fue
completo (0-135º) en 20 rodillas, mientras que
se perdieron un máximo de 15º en las restantes
(entre 5 y 15º). Respecto a la escala de Lysholm(15) se consideró un resultado excelente
La aplicación de la artroscopia en las fracturas articulares, iniciada a mediados de los 80,
permite un control visual directo de la reducción y alineación de los fragmentos, favoreciendo la reposición anatómica sin necesidad
de efectuar una incisión capsular amplia, lo
que minimiza el traumatismo quirúrgico(8,9) .
Diversos trabajos han confirmado la bondad de
este tratamiento e incluso se ha podido constatar su superioridad al compararlo con la osteosíntesis convencional a cielo abierto. En el
presente trabajo, utilizando la artroscopia sólo
en casos seleccionados se consiguió una reducción anatómica de la fractura en el 80% de casos. Deliberadamente se contraindicó el abordaje artroscópico en las fracturas inestables de
la vertiente interna, donde la reconstrucción
del arbotante interno mediante placa atornillada es considerada primordial y en las fracturas
bituberositarias (tipo C de la AO), aunque en la
actualidad se está probando un abordaje combinado en este tipo de lesiones.
Las fracturas de la meseta tibial suponen alrededor del 5% del total de fracturas y su tratamiento sigue siendo motivo de controversia.
Hasta hace relativamente poco, incongruencias
de la superficie articular de 1 cm eran consideradas aceptables y por tanto el tratamiento
incruento era una buena opción en la mayoría
36
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
RESULTADOS
J. C. Monllau et
de casos(1). Sin embargo, en la actualidad hay
bastante acuerdo en la necesidad de obtener
una reducción lo más anatómica posible de la
lesión(4) puesto que, en el terreno experimental, se ha demostrado que irregularidades de la
superficie cartilaginosa de 2 a 5 mm tienden a
desarrollar cambios artrósicos(16) . Si, por el
contrario, la porción afectada no participa directamente en el soporte de carga, estas incongruencias pueden resultar aceptables y no requerir reposición quirúrgica(4,5) .
En los casos de hundimiento importante de
la superficie articular (más de 2 mm) o ensanchamiento separación del platillo (más de 5 mm)
es evidente que se requiere manipulación quirúrgica(6,17) y la reducción abierta y osteosíntesis estable ha sido considerada por muchos el
tratamiento de elección(7) .
Por otra parte, la frecuente aparición de lesiones asociadas de los meniscos o de los ligamentos articulares, que alcanzan en la literatura ta-
al.
sas de entre el 20 y el 47%, aconsejan la revisión
articular sistemática puesto que no se pueden
prever a partir del patrón radiográfico(2,10) . En la
presente serie se confirma la elevada frecuencia
de lesiones meniscales (26%) y el abordaje artroscópico, al igual que en otros trabajos previamente publicados, ha permitido su tratamiento
simultáneo con el de la fractura sin aumentar la
morbilidad global. Por otra parte las lesiones ligamentosas, 17,2%, han sido parciales y pudieron ser tratadas de forma funcional.
Los resultados de este trabajo demuestran que
la RAOP es un procedimiento fiable para el tratamiento de determinadas fracturas de la meseta
tibial, puesto que combina una reducción fracturaria adecuada con el tratamiento de patologías
articulares concomitantes. La mínima morbilidad
de los abordajes, tanto del procedimiento artroscópico en sí como de la osteosíntesis percutánea,
permiten además un confort postoperatorio notable y una estancia hospitalaria corta.
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37
Artroscopia de tobillo
y retropié en impingement
anterior y posterior del tobillo
A. Espejo Baena, J.M. García Herrera, J.M. Serrano Fernández,
A. Fernández de Rota, J. Mariscal
Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria. Málaga.
Correspondencia:
D. José María García Herrera
Hnos. Galán, 13 2º B
29640 Fuengirola (Málaga) 08003 Barcelona
E-mail: [email protected]
El diagnóstico y tratamiento de los trastornos de
la parte posterior del tobillo representa un reto. Al
contrario de lo que ocurre en articulaciones de
localización más superficial, las estructuras anatómicas del retropié son difíciles de diferenciar
por palpación directa, y la abundancia de estructuras neurovasculares periarticulares hace relativamente frecuentes las complicaciones quirúrgicas en los abordajes artroscópicos. Se presenta
un caso de impingement anterior y posterior de
tobillo, describiendo la técnica artroscópica empleada, y se comentan y discuten las indicaciones para las distintas vías de abordaje.
Arthroscopy of the ankle and posterior foot in
anterior and posterior ankle impingement. The
diagnosis and management of derangements in
the posterior part of the ankle represents a true
challenge. Contrary to what happens in more superficially located joints, it is difficult to identify and
differentiate the anatomical structures through direct palpation; furthermore the abundance of periarticular neurovascular structures renders surgical complications in arthroscopic procedures rather
frequent. A case is reported of anterior and posterior ankle impingement; the arthroscopic technique
used is described, and the indications for the various approaches are discussed.
Palabras clave: Artroscopia, tobillo, impingement, esguince de repetición.
Key words: Arthroscopy, ankle, impingement,
recurrent sprain.
A

unque la artroscopia de tobillo es
una técnica menos utilizada que
la de rodilla u hombro, otorga un acceso mínimamente invasivo para el diagnóstico y tratamiento de cierta patología concreta de esta región anatómica.
Por sus características anatómicas y su profundidad, el diagnóstico y tratamiento de la
patología de la parte posterior del tobillo se ha
llegado a convertir en un reto. Contrariamente a lo que ocurre en articulaciones de otra
localización más superficial, como el codo y
38
la rodilla, no es fácil diferenciar, por palpación directa, las estructuras anatómicas del
retropié(1) .
Entre las indicaciones diagnósticas de la artroscopia de tobillo se incluye la presencia de
dolor, tumefacción regional, inestabilidad, hemartros, y bloqueo articular, mientras que las
indicaciones terapéuticas mas frecuentes son la
existencia de ratones articulares, osteocondritis
disecante, sinovitis, fractura o contusión articular, fibrosis articular y síndromes de atrapamiento (impingement)(2,3) .
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003, págs. 38-42
A. Espejo Baena et
El impingement del tobillo puede ser de
dos tipos: de partes blandas y óseo. Generalmente se trata de lesiones postraumáticas,
aunque a veces puede formar parte de manifestaciones de una enfermedad sistémica. El
impingement de partes blandas fue descrito
por Wolin y cols.(4) en un artículo clásico en
el que se describía una lesión de aspecto meniscoide que tenía lugar en el receso peroneo-astragalino, como consecuencia de esguinces de repetición. El impingement óseo
puede estar provocado por osteofitos postraumáticos y ratones intraarticulares originando una sintomatología similar al típico
impingement de partes blandas con dolor,
crujidos, hinchazón, esguinces y muchos de
ellos inestabilidad(5) .
Por otro lado, debido a la localización superficial de la articulación del tobillo y a la abundancia de estructuras neurovasculares periarticulares, no es infrecuente la descripción de
complicaciones quirúrgicas con esta técnica artroscópica(6) .
Las exploraciones complementarias como
radiología simple, TAC, y, sobre todo, la RMN
tienen un papel fundamental. Esta última permite un examen más concreto de los recesos
capsulares y puede poner de manifiesto impingement óseo o de partes blandas en cara anterior o posterior de la articulación(7).
Las lesiones por torsión del tobillo son muy
frecuentes y requieren un tratamiento funcional. Sin embargo, a veces desarrollan una sintomatología y semiología crónica no específica
que dificultan el diagnóstico clínico(8) .
MATERIAL Y MÉTODO
Caso clínico
al.
Figura 1. Radiografía preoperatoria.
Figura 2. RNM preoperatoria. Calcificación premaleolar.
Se presenta el caso clínico de una paciente
mujer de 25 años, tratada en nuestro centro,
que sufre un traumatismo indirecto por supinación forzada de la planta del pie a la edad de
11 años y que se le diagnostica de epifisiolisis
grado II de Salter y Harris en epífisis distal de
tibia. Se practicó una reducción mediante control de intensificador de imágenes, osteosíntesis con aguja de Kirschner y yeso suropédico
que mantuvo durante 4 semanas, con buena
evolución.
A los 18 años de edad acude nuevamente a
consulta con dolor y tumefacción en región
submaleolar externa derecha aquejando múlti-
ples episodios previos de esguince de ligamento lateral externo (LLE) y se diagnostica de
inestabilidad crónica de articulación tibio-peroneo-astragalina, siendo tratada con una ligamentoplastia de refuerzo para el LLE con tendón peroneo lateral corto según la técnica de
Castaing.
Cursa asintomáticamente hasta que a los 6
años de la ligamentoplastia vuelve a tener un
esguince de LLE y acude a consulta con dolor y
tumefacción que se incrementan en ortostatismo
prolongado, dolor postero-interno y posteroexterno que se acentúa a la palpación y a la
flexión forzada del tobillo. Se realiza un trata-
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
39
Artroscopia de tobillo y retropié en impingement...
Figura 5. Abordaje y portales posteriores (óptica
poesteromedial e instrumental en postero lateral).
Figura 3. RMN preoperatoria. Impingement posterior.
Figura 6. Se observa la cola de astrágalo y tendón
del flexor hallux pollicis longus.
Figura 4. Posición de la paciente de decúbito lateral.
miento convencional con inmovilización y rehabilitación, pero a los 6 meses continúa con sintomatología. En radiología simple (Figura 1) se
observa un buen estado articular y la presencia
de la cola del astrágalo. En RMN una calcificación premaleolar externa (Figura 2) y un aumento de intensidad de señal en partes blandas de la
parte posterior de la articulación. Se diagnostica
de impingement anterior y posterior y se indica
artroscopia de tobillo (Figura 3).
Figura 7. Resección ósea con escoplo.
Se colocó la paciente en posición de decúbito lateral con isquemia preventiva y se realizan portales posterointerno y posteroexterno
visualizándose profusa proliferación sinovial
y fibrosis periarticular en tobillo y subastragalina posterior (Figuras 4, 5 y 6). Sinovectomía
a motor en cara posterior de astrágalo, y resección con escoplo de cola de astrágalo
40
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
Técnica quirúrgica
A. Espejo Baena et
al.
Son muchas las causas que provocan dolor
en la cara posterior del tobillo: tendinopatía
del flexor largo del primer dedo, tendón del
tibial posterior o de los tendones peroneos,
avulsiones óseas, lesiones osteocondrales, sinovitis y síndrome de impingement posterior
del tobillo(1) .
El diagnóstico y tratamiento de estas patologías resulta, a menudo, complicado por las
propias características anatómicas del tobillo.
Una correcta historia clínica y exploración física, junto a exploraciones complementarias,
donde la RMN juega un papel fundamental,
nos llevarán a un diagnóstico preciso. Esto
hace que cada vez se realice con menos frecuencia una artroscopia de tobillo sin un diagnóstico preoperatorio específico. Sin embargo,
una artroscopia diagnóstica exhaustiva de toda la articulación del tobillo es el punto de
partida antes de comenzar cualquier acto quirúrgico(9) .
Un abordaje anterior de la articulación nos
permitirá diagnosticar y tratar patologías como
osteocondritis disecantes y fracturas transcondrales del astrágalo(3) osteofitos, retirada de
cuerpos libres, sinovitis y síndromes de pinzamiento. Con los portales posteriores tendremos
acceso a todo el compartimento posterior del
tobillo, articulación subastragalina y podremos
visualizar el tendón del flexor largo del primer
dedo.
Es recomendable realizar una exploración
artroscópica sistemática de la articulación. La
colocación del paciente en decúbito lateral, nos
permite el abordaje anterior y posterior de la
articulación cuando tengamos patología en ambos compartimentos, ya que en muchas ocasiones el impingement posterior se ve acompañado de otras lesiones(10) . En aquellos casos
donde exista un impingement o cualquier otra
patología aislada de la zona posterior o el retropié, un abordaje posterior con el paciente en
decúbito prono será suficiente(1) .
Las potenciales complicaciones quirúrgicas
con esta técnica artroscópica(11), se minimizan
con una cuidadosa selección de los pacientes,
una técnica quirúrgica meticulosa y una clara
comprensión de la anatomía del tobillo(6) .
Así pues, creemos recomendable un doble
abordaje, anterior y posterior, con el paciente
en decúbito lateral, cuando exista patología en
ambos compartimentos, circunstancia que se
da en el caso clínico que presentamos. No obstante, y puesto que se trata de la presentación
de un único caso, los estudios con seguimiento
a largo plazo permitirían una valoración crítica
de los resultados del tratamiento artroscópico
de determinadas patologías específicas de la
articulación del tobillo.
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
41
Figura 8. Radiografía postoperatoria.
(Figura 7). Utilizando portales anterointerno
y anteroexterno se completa la sinovectomía
de cara anterior de articulación tibioastragalina y extirpación de la calcificación.
El periodo postoperatorio transcurrió sin
complicaciones, comenzando rehabilitación
con flexoextensión activa y pasiva de tobillo,
carga total inmediata.
A los 13 meses la paciente se encuentra
asintomática, salvo molestias ocasionales con
la bipedestación prolongada en cara posteroexterna de tobillo y ha vuelto a su actividad
habitual (Figura 8).
DISCUSIÓN
Artroscopia de tobillo y retropié en impingement...
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imaging in diagnosis and management. Radiographics 2002;
22 (6): 1457-1469
8. Molloy S, Solan MC, Bendall SP.
Synovial impingement in the
ankle. A new physical sign. J Bone Joint Surg Br 2003 Apr; 85 (3):
330-333.
9. Stone J and Guhl J. Artroscopia
diagnóstica del tobillo. En: Andrews and Timmerman. Diagnostic and operative arthroscopy. Madrid: Marbán, S.L. 2001. 425-432.
10. Masciocchi C, Catalucci A, Barile A. Ankle impingement syndromes. Eur J Radiol1998 May;
27 Suppl 1: S70-73
11. Freedman D and Barron A. Iatrogenic posterior tibia nerve division during ankle arthroscopy.
Arthroscopy, 1998; 14 (7): 769772.
Cuader. Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
AGENDA
CONGRÈS ANNUEL DE LA SOCIÉTÉ FRANÇAISE
D’ARTHROSCOPIE
Toulouse, 4-6 de diciembre de 2003
Secretaría:
MCO Congrès
27, rue du Four à Chaux
13007-Marsella
Fax: 0495093801
ARTHROSCOPIC SHOULDER TECHNIQUES
INTERNATIONAL COURSE
Barcelona, 11-13 de diciembre de 2003
Información:
Blanca Giralt
Tel.: 93 373 73 01
Fax: 93 373 74 53
1st BARCELONA SHOULDER COURSE
“TRATAMIENTO DE LAS RUPTURAS MASIVAS
DEL MANGUITO ROTADOR”
Barcelona, 16-17 de enero de 2004
Secretaría:
Torres Pardo
Diputación, 401
08013 Barcelona
Fax: 93 231 79 72
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
43
AGENDA
V JORNADAS BARCELONESAS DE RODILLA
Barcelona, 18-20 de febrero de 2004
Secretaría:
Torres Pardo
Diputación, 401
08013 Barcelona
Fax: 93 231 79 72
THE ATHLETE’S SHOULDER, ELBOW
AND ARTICULAR CARTILAGE
15-18 de febrero de 2004
Wyndham Aruba Beach Resort and Casino. Aruba
Secretaría:
BUCME
[email protected]
ISAKOS CONGRESS
Hollywood, Florida, 3-7 de abril de 2004
Secretaría:
145 Town and Country Drive, Suite 106
Danville, CA 94526-3963 EE UU
44
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
AGENDA
11TH ESSKA CONGRESS
Atenas, 5-8 de mayo de 2004
Secretaría:
Amphitrion. Eurostar Travel Plan SA
7, Syngrou Avenue, 11743 Atenas
Grecia
Fax: 30-210 924 98 36
23RD ANNUAL MEETING OF THE ARTHROSCOPY
ASSOCIATION OF NORTH AMERICA
22-25 de abril de 2004
Marriot Orlando World Center, Orlando (Florida)
Secretaría:
Holly R. Albert
AANA
6300 North River Road, Suite 104
Rosemont (IL) 60018
Fax: 847-292-2268
XXII CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA
DE ARTROSCOPIA
Marbella (Málaga), 19-21 de mayo de 2004
Secretaría:
Acción Médica
Fernández de la Hoz, 61
28003 Madrid
Fax: 91 536 06 07
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
45
NOTICIAS
PREMIOS DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ARTROSCOPIA
E
l XXI Congreso de la Asociación Española de Artroscopia, que se celebró en
Zaragoza los días 15, 16 y 17 de mayo
de 2003, reunió a más de 500 profesionales de
diversas especialidades relacionadas con la
artrosocopia. Durante la celebración del evento se otorgaron, como es habitual, los premios
de la Asociación Española de Artroscopia, que
en esta ocasión consistieron en:
– Mejor caso clínico de la web
Caso nº 13: Tenosinovectomia endoscópica de
tendones peroneos. Dr. Gonzalo Mora Gasque.
– Mejor trabajo publicado en la revista Cuadernos de Artroscopia
Aplicación de plasma autólogo rico en factores de crecimiento en cirugía artroscópica. M.
Sánchez, J. Azofra, B. Aizpurúa, R. Elorriaga, E.
Anitua, I. Andía.
– Mejor comunicación
C-16: Tratamiento artroscópico de la rizartrosis. L. Pérez Carro, S. Abad Repiso, M. Pérez
Aguilar, R. González.
– Mejor póster
P-25: Espondilodiscitis dorsal: drenaje toracoscópico. E. Suñén Sánchez, Tabuenca Sán-
chez, Loste Ramos, Sánchez García, Vicente
Thomas, Rodríguez Vela, García Barea, Herrera
Rodríguez.
– Mejor comunicación de enfermería
CE-05: Plasma rico en factores de crecimiento (PRGF) y sus aplicaciones. Miren Sánchez, A.
Iriondo.
– Mejor comunicación de fisioterapia
CF-06: Efectos de la terapia con ondas de
choque radiales (EMS) en los puntos trigger y
sus efectos en la artroscopia. E. Estébanez de
Miguel, C. Hidalgo García, J. Salcedo Gadea, G.
Gangoiti, G. López de Munaín, J.M. Tricás
Moreno divide en diversas sesiones.
46
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
NOTICIAS
III CURSO DE TÉCNICAS ARTROSCÓPICAS EN HOMBRO
E
l pasado mes de julio tuvo lugar en el
Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, el III Curso Teórico-Práctico de Técnicas Artroscópicas en
Hombro, iniciativa de Linvatec Spain junto con
la colaboración de la U.A.B. y bajo el auspicio
de la Asociación Española de Artroscopia.
El curso científico contó con la participación
docente de los doctores José Achalandabaso,
Ángel Calvo, Rafael Canosa, Gonzalo Gómez
del Álamo, Juan Ángel Clavero, Juan Carles
Monllau, José Luís Pais y Raúl Puig-Adell, y de
los anatomistas Dr. Francisco Reina y Dr. Francisco Soldado bajo la dirección del Dr. Sergi
Massanet.
Los principales capítulos del curso se centraron en las técnicas artroscópicas en hombro
(exploración artroscópica, inestabilidad, descompresión subacromial y sutura del manguito
de los rotadores) y en la práctica en especímenes frescos.
Para ello, y tras una sesión teórica donde los
profesores mostraron las técnicas y comentaron
las experiencias a lo largo de su carrera profesional, Linvatec puso a disposición de los
Instructores durante la práctica en especímenes
frescos.
artroscopistas equipos completos de artroscopia , instrumentales e implantes para realizar
las distintas técnicas.
Desde Cuadernos de Artroscopia Linvatec quiere
agradecer una vez más al equipo docente su
gran ayuda y profesionalidad, a la Asociación
Española de Artroscopia su apoyo, así como a
los alumnos inscritos su interés y participación
en este Curso de Técnicas Artroscópicas en
Hombro Linvatec 2003.
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
47
LIBROS
CrÍtica del libro “Dolor anterior de rodilla
e inestabilidad rotuliana en el paciente joven”
Autor: Dr. V. Sanchís Alfonso. Editorial Panamericana, 2003.
E
s una satisfacción poder comentar un
nuevo libro del Dr. Sanchís en las páginas de Cuadernos de Artroscopia, como
ya hicimos con su anterior obra (publicada en la
misma editorial Panamericana) Cirugía de rodilla.
Conceptos actuales y controversias. Se ratifica así
el interés de este cirujano por la patología de la
rodilla y es encomiable su esfuerzo por publicar
dos libros en tan sólo cinco años.
Si el primero sorprendía por el número y nivel
de los colaboradores, este no le va a la zaga ya
que cuenta con 43 autores de reconocido prestigio, tanto nacionales como extranjeros. Esta nueva
obra se centra en el problema que con mayor
frecuencia se nos presenta en una consulta de
patología de la rodilla como es el dolor fémoropatelar, un cajón de sastre que engloba muchos y
muy distintos cuadros. En este sentido la obra
pone especial énfasis en el estudio de la etiopatogenia de este dolor y desde el principio aclara las
diferencias existentes entre la patología fémoropatelar y la condromalacia rotuliana que se han
asociado históricamente, creando una gran confusión en este campo. No falta un capítulo de semiología y técnicas complementarias útiles en el estudio de esta región. También tiene su espacio el
tratamiento conservador, presentándose prácticos
protocolos de fisioterapia. Para terminar esta primera parte, el autor incluye varios capítulos en los
que el dolor, referido a la parte anterior de la rodilla, no tiene su origen en la articulación fémoropatelar sino en el tendón rotuliano, siendo especialmente interesante por su actualidad el tema
referido al dolor rotuliano tras la extracción de un
injerto en el curso de la cirugía del ligamento cruzado anterior.
48
Siguiendo las
nuevas tendencias
pedagógicas del
aprendizaje a través de problemas
concretos, en la
segunda parte del
libro se describen
distintos casos clínicos comentados
por grandes especialistas y que
resultan muy instructivos. En la
abundantísima bibliografía que figura al final de
cada capítulo se echa en falta un mayor número
de referencias a trabajos españoles (que prácticamente se limitan a los firmados por el autor) o a
revistas nacionales.
En el terreno de la iconografía, y a diferencia
de su primer libro, en esta obra no hay imágenes
en color, que serían de gran valor por lo menos
en las ilustraciones anatómicas o de visión artroscópica.
Este libro tiene en mi opinión un gran valor
para el cirujano ortopédico y para los especialistas en formación que no van a encontrar con
facilidad obras dedicadas a este tema concreto.
Sin embargo, me parece que por la profundidad
con la que se tratan estos temas, resulta demasiado ambiciosa la intención que expresa el autor en
el prólogo, dirigiéndolo también a médicos de
familia, fisioterapeutas, profesores de educación
física, preparadores físicos o entrenadores.
Prof. J. Vaquero
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
NORMAS DE PUBLICACION DE ARTICULOS
L
os manuscritos se deben enviar mecanografiados a doble
espacio, en idioma español, en papel DIN A-4, por una sola cara, y 2 copias. Si es posible, también en diskette.
Se acompañará un resumen español-inglés, de un máximo
de 100 palabras, en hoja aparte, y palabras clave en español e
inglés.
Debajo del resumen se deben citar, e identificar como tales,
de 3 a 10 palabras clave o frases cortas. Se deben utilizar los
términos del Medical Subject Headings (MeSH) del Index Medicus.
En la primera página deberá constar el título del trabajo en
español (y título abreviado del mismo) e inglés, nombre y
apellidos del autor/res, centro de trabajo y direcciones a donde interesa que se envíe la correspondencia.
Las referencias bibliográficas deberán ordenarse numéricamente, usando caracteres arábigos, siguiendo el orden de aparición en el texto. Deben de seguir las normas del Index Medicus.
Cuando se utilicen abreviaturas, deberán ser internacionalmente conocidas, o en su caso, escribirlas entre paréntesis,
después de la primera vez que aparezca el nombre a abreviar
en el trabajo.
Las tablas y figuras deben adjuntarse en hojas independientes al texto del manuscrito, numeradas con números romanos
y arábigos, respectivamente, y tituladas.
Las opiniones expresadas en los diferentes artículos no son
necesariamente los de la Revista, siendo la responsabilidad
exclusiva del autor o autores.
Las fotografías se enviarán en forma de diapositivas en color
de buena calidad, debidamente numeradas e identificadas, reservándose la revista la posibilidad de publicarlas en color o
en blanco y negro. Se identificarán con su número correspondiente al texto y flecha indicativa de orientación.
Envío de trabajos a:
Acción Médica, S.A.
Prof. Javier Vaquero
Cuadernos de Artroscopia
c/ Fernández de la Hoz, 61, entreplanta.
28003 Madrid
Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
49
ÍNDICE DE ANUNCIANTES
LABORATORIO
PRODUCTO Arthrex
Retroscrew AD
2
Smith & Nephew
Twin Fix
4
Smith & Nephew
Quirófano digital OR
23
Linvatec
The Bionx Material
PÁGINA
Contrap.
La AEA dispone de una página web en la que podrá encontrar toda la información sobre las
actividades de la Asociación, casos clínicos, direcciones de interés, congresos, cursos, publicaciones, etc. La dirección es: www.servitel.es/aeartroscopia/default.htm
Redacción y publicidad
c/ Fernández de la Hoz, 61, entreplanta. 28003 MADRID.
Tfno.: 91 536 08 14 - Fax: 91 536 06 07
E-mail: [email protected]
E-mail: [email protected]
c/ Balcells, 21-25, bajos, oficina 1. 08024 BARCELONA
Tfno.: 93 285 75 55 - Fax: 93 285 75 56
E-mail: [email protected]
c/Luis Montoto, 95, 2º A. 41018 SEVILLA
Tfno.: 95 498 05 20 - Fax: 95 458 10 48
E-mail: [email protected]
50
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Cuadernos de Artroscopia, Vol. 10, fasc. 2, nº 20. Octubre 2003.
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