cia: la cantidad de retratos que aparecen en ella

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CONJUNTOS MONACALES NOVOHISPANOS
César Tenorio Gnecco
Junto a la conquista del territorio y avasallaje de los pueblos en la Nueva España, se dio otra de
vital importancia, como fue la Conquista Espiritual del territorio, misión comenzada por los tres
primeros frailes llegados hacia 1523, fray Pedro de Gante, fray Juan de Aora y fray Juan de
Tecto. Para desarrollar la magna tarea de cristianizar un pueblo numeroso en un espacio al
extremo vasto era necesario, y si en términos de conquista hablamos, de un contingente armado
por la fe, siendo los llamados a conformarlo las Ordenes Mendicantes, llegando a este territorio
primero los franciscanos, en 1524 los famosos doce frailes, siguiéndoles muy pronto los
dominicos, 1526, y los agustinos1, 1533, facultados por el papa Alejandro VI en la bula
conocida como la Omnimoda.
Los “Doce Apostólicos”, frailes franciscanos, se concentra-ron en centros importantes existentes
antes de la conquista, lugares como la propia Mexico-Tenochtitlan, Texcoco, Huejotzingo y
Tlaxcala, desde donde irradiaron su evangelización a las zonas de la Nueva Galicia y
Michoacán, extendiéndose luego hacia el norte; los frailes dominicos toman como área para su
misión el Marquesado del Valle, primero en la zona de Cuerna-vaca, descendiendo luego a
Oaxaca, a la Mixteca, y hasta la actual Guatemala. Poco a poco se fue cristianizando a los
habitantes de tan extensas tierras, y al ser tales, la llegada de los agustinos vino a completar las
fuerzas evangelizadoras en tantas zonas todavía no tocadas; fue así como esta orden se encargó
de propagar la nueva religión en la parte noroeste del actual estado de Guerrero, la Huasteca y
entrando a reforzar a los franciscanos en Michoacán.
Los conjuntos conventuales erigidos por estos frailes son testimonios materiales de esta magna
empresa que dan cuenta de las aspiraciones que animaron a sus constructores y la participación
material de los “vencidos” en su construcción, si en verdad lo fueron, pues el México de hoy en
día muestra su valor ancestral de un pueblo que sigue venciendo y desarrollando su mundo, tal
vez solo se cambió una concepción religiosa donde Tonantzin mudó su nombre por Guadalupe.
También es de aclarar que su aspecto de fortalezas, por sus almenas y otros elementos de
filiación militar, ha hecho que se les denomine “Conventos Fortalezas”, título erróneo si lo
vemos desde el campo netamente defensivo, que nos lleva a pensar ¿de quien se habrían de
defender los frailes?, ¿quizá de los nativos, que habían sido la mano de obra en la construcción
de los conjuntos conventuales?2; entonces, tomemos esta denominación como un simbolismo,
de “Fortaleza Espiritual”. “Los espacios nunca están vacíos de gente que viene, porque
consideran de gran importancia lo que se refiere a su conversión y los conduce a la verdad: en
1
Su Orden fue fundada por San Agustín de Hipona, quien en el siglo IV nació en Tagaste, la actual Argelia, siendo el pilar
más sólido de la Iglesia africana y uno de los grandes pensadores y maestros, considerado dentro de la larga lista de los
llamados Doctores de la Iglesia. Su filosofía proyectada en el millar de libros que escribió, tiene como punto de partida las
enseñanzas del Evangelio. En el 338 fundó la Orden de los Agustinos, de gran influencia y poder durante la Edad Media. “...
en su monasterio de Hipona, viviendo a semejanza de los santos apóstoles de la Iglesia de Jerusalén, creó la Regla de San
Agustín cuyos postulados llegaron a constituir la norma aplicada en los innumerables monasterios agustinos.....Esta Regla
desapareció posteriormente para retomarse en la época medieval, cuando numerosas Ordenes ajustaron su disciplina de
vida a la guía de este código monástico”. MENDEZ VALENCIA, María Alexandra, Aspectos documentales del Claustro de
Nuestra Señora de la Encarnación de Popayán. FERIVA S.A., Santiago de Cali, Colombia,1994
2
Aunque quedan testimonios de rebeliones indígenas, como la de Ixtacmaxtitlán y los ataques a Yuririapúndaro.
efecto, no pasa día que no lleguen a los religiosas con estas ocupaciones.” Estas palabras
tomadas de la Rhetórica Christiana de fray Diego de Valadés reafirma esta aseveración.
“La gran arquitectura conventual de mediados del siglo [XVI], quizás debiera clasificarse
como una supervivencia medieval; puede decirse que estos grandes templos y conventos
fortificados viene a ser como la última expresión de la Edad Media en el Mundo” 3. Mientras
que en Europa se continuaba con el Renacimiento, en América surgía un nuevo feudalismo, la
encomienda.
Esta conquista espiritual dio a la arquitectura religiosa universal un nuevo programa de
funciones, que por el medio geográfico y principalmente del pueblo a “conquistar” crearon
elementos nuevos para el desarrollo de su actividad, programa que no es sino el conjunto
conventual y sus dependencias, conformado por cuatro partes principales que son: atrio, iglesia,
convento y huerta, cada uno con espacios que permitían actividades específicas, lineamientos
estructurales y decorativos tan especiales por la función, en su estilo y su inventiva,
presentándose rasgos góticos, platerescos, clasicistas, sin olvidar el principal ingrediente que en
la Nueva España fue partícipe del acervo artístico mundial, no solo para aquellas remotas
épocas, sino como puerta de la ahora llamada Latinoamérica a la humanidad, el bagaje cultural
de un pueblo, herederos y partícipes de un arte y técnica decorativa sin igual, cuya fusión da
como resultado un lenguaje propio de nuestras tierras al integrar el gusto popular autóctono.
Es sabido que los libros de arquitectura no circularon en la Nueva España hasta después de la
mitad del siglo XVI 4. Se tiene noticia de la llegada de cuatro ejemplares de una edición de
Vitruvio, cuatro de la Arquitectura de Alberti, dos de la Arquitectura de Serlio, que llegaron en
un embarque de libros para el comerciante Diego Navarro Maldonado.
No es descabellado pensar que las ilustraciones de los libros, aunque no se trataran de
arquitectura, fueron fuente de inspiración para los constructores en la Nueva España,
especialmente para los frailes, quienes no tenían una preparación técnica en la materia.
Habiéndose implantada un nuevo concepto arquitectónico en un mundo desde siempre lleno de
color, éste entra a formar parte primordial en un juego con los volúmenes y creando un
magnífico mundo espacial, presente en el más sencillo edificio hasta en las más monumentales
construcciones. El producto del encuentro de dos culturas completamente ajenas es por
consiguiente una arquitectura enriquecida con elementos particulares de cada región colonizada,
de variadísimos grupos humanos y en un territorio pleno de contrastes.
Los europeos al llegar al Nuevo Mundo encontraron no un vasto territorio baldío, sino
civilizaciones cuya sabiduría milenaria se desenvolvía entre una concepción mística de las
fuerzas cósmicas personificadas, teniéndose al hombre como sostén de esos elementos
deificados, y siendo el único llamado a lograr que perdurase la vida en completa armonía con su
ambiente, y conservar el mundo de los vivos y de los muertos, logrando mediante estos
3
4
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
La primera referencia que se hace sobre un libro de arquitectura aparece en el acta inquisitorial efectuada sobre
la biblioteca de don Pedro Cuadrado, en Ciudad de México, en la que se menciona hacia 1569 un "libro de
Arquitectura intitulado Vitruvio".
esfuerzos un claro conocimiento de los procesos de natura, organizándose dentro de estructuras
socia-les y formas de producción con una elevada división del trabajo, elemento que fue de vital
importancia para los frailes, quienes nada bobos, supieron aprovecharla para sus fines; culturas
que a través de su desarrollo histórico habían sembrado y cosechado en sus núcleos urbanos una
depurada y elevada ideología en constante cambio.
Es de discutirse, y enterrado en el pasado quedó, si al implantarse un nuevo modo de vida en
estas tierras se cegó este constante florecimiento de manera tajante, o como tal vez sería valido
decirlo evolucionó a otro ámbito, pero sí pasaron a otro plano la sabiduría de los tlamatimine y
un mundo imaginativo como el de los artífices, quienes basados en la reflexión sobre evidencias
de la naturaleza vieron su mundo cambiado por las ideas docmáticas del cristianismo.
Al aparecer en el panorama americano los mendicantes, y radicarse dentro de los núcleos
humanos existentes, los alteraron a grado sumo, edificando sus conventos en el centro de las
congregaciones existentes, tratando arrancar de raíz las creencias religiosas de estos pueblos,
levantándose en menos de un siglo en la Nueva España cerca de 272 edificios de diversa
magnitud, construidos con materiales obtenidos al des-montar las construcciones religiosas de
los naturales, después de derrocar sus ídolos, pasando así a servir la pirámide achatada
sobremanera como basamento de los templos y sus plazas entonces alojaron todo un conjunto
conventual.
Unidas las fuerzas de la mano indígena, sumisa ya al cristianismo, y la pujanza de los frailes, se
erigieron las gigantescas estructuras de los conventos, en un amplio recinto que servía de
elemento ordenador para la traza de calles con el modelo de cuadrícula, que en mil y un casos
no fue impuesta, sino siguió los lineamientos de una ya existente, nombrando casos
presentemos a El Cuzco (Perú), Malinalco, Tlayacapan, lugares todos donde se respetó la
ordenación urbana original.
Esta arquitectura propia es la interpretación colonial de los centros monásticos del viejo
continente 5 en estas tierras, claro está a la escala necesaria para las necesidades en el Nuevo
Mundo, a las que por su carácter de Evangelización se le incorporaron otras propias para
desarrollar esta tarea; es el reflejo de un género de vida donde cada orden aporta un granito de
5
Del siglo IV quedan ruinas de algunos monasterios en la Tebaida.
El plano más antiguo conocido es el de la abadía de Saint Gall, que aun existe, del año 880, atribuido al abad Haito (763-836).
El partido arquitectónico del monasterio medieval se debe a los benedictinos, como deriva-dos de Montecasino (siglo VI), Cluny
del siglo X, Citeaux del siglo XII y Clairvaux del siglo XII, fundado por San Bernardino. Derivados del monasterio medieval
son los fortificados y los conjuntos catedráticos de los siglos XIII, XIV y XV.
La vida en común con finalidades religiosas tienen antecedentes remotos, anteriores al cristianismo, entre los cuales pueden
nombrarse los pitagóricos y sus cenáculos, y a los esenios y nazaritas en el mundo israelita.
Dentro del cristianismo, la vida monacal fue una evolución de la vida eremítica, iniciada en Egipto hacia el 250, cuando los
anacoretas empezaron a reunirse periódicamente para escuchar a alguno de ellos más viejo, tal vez, y poco a poco se dio origen a
la vida permanente en comunidad.
El iniciador de la vida solitaria fue San Pablo el Ermitaño o de la Tebaida, quien en el año 250 huyó de la persecución de Decio.
Entre sus sucesores el más famoso fue San Antonio; en la época de la muerte de éste (356) los desiertos de Egipto, Siria y
Palestina se habían poblado de ere-mitas, que en ocasiones vivían sobre una columna y por ello se les llamaba estilitas. Los
eremitas desaparecieron poco a poco, a medida que se fundaban los monasterios.
El primer monasterio cristiano de Oriente fue fundado por San Antonio Abad, en Fayo, hacia el 305; en la Tebaida, hacia el 320,
San Pacomio dicta la primera Regla Monástica.
En el siglo XIII aparecen los monasterios de las Ordenes Militares, que presentan un partido arquitectónico diferente, variante
del Castillo Auto-defensivo, que es el único tipo que puede llamarse como convento fortaleza..Tomado de CHANFON OLMOS,
Carlos op. cit.
arena al desarrollo de concepciones artísticas saturadas de elementos propios de cada región,
conjunto conventual que primero se desarrolló en la Nueva España y sirvió de modelo para los
edificios en otras regiones del Nuevo Mundo, como es el caso de la Nueva Granada, levantados
dentro de los mismos lineamientos pero a menor escala, los llamados centros doctrineros.
Dado que en la colonización españoles e indígenas debían coexistir, se establecieron espacios
diferentes pero correlacionados, y el siglo XVI fue el momento cuando el fenómeno de
cristianización de los nativos dio como resultado la creación de los centros evangelizadores, en
los cuales se desarrollaban además de las tareas propias de esta vocación las de tutelaje,
mientras que a su sombra se creaban las trazas de las poblaciones españolas. En infinidad de
casos estos conjuntos conventuales fueron la semilla de pueblos como es el caso del convento
de Belencito, en el departamento de Boyacá, Colombia, inicio de una población que partiendo
del núcleo monástico comenzó su vida urbana, caso también ejemplificado por la ciudad de
Guaduas, departamento de Cundinamarca, la cual repitió la historia de los centros monásticos
europeos en torno a los que crecieron eventualmente aldeas y burgos.
Así encontramos que un conjunto conventual novohispano está conformado por:
1. Un gran atrio, el elemento principal, prioridad que adquirió en la Nueva España por la
necesidad de recibir a un número elevado de catecúmenos, y sin olvidar la razón primordial, la
que los nativos de estas tierras no gustaban de espacios cerrados, realizando todas sus
actividades diarias y de culto al aire libre; así debieron realizarse las labores de doctrina de
acuerdo a este modus vivendi “De ahí que la costumbre sea predicarles en espacios abiertos
que son amplísimos, no sólo en las ciudades donde tenemos nuestros conventos, sino en todos
los lugares a los que llegamos a predicar. Pues donde quiera que estamos, siempre nos
dedicamos al trabajo de las almas.” 6. En el atrio se encontraba el surtidor de agua, la cruz
atrial, capillas posas y capilla abierta o de indios, cuando ésta no estuvo integrada al convento,
que podemos decir constituía la primera iglesia con todos sus elementos 7. Sin lugar a
equivocarnos, afirmaremos entonces que la Capilla Abierta o de Indios reemplazaba al
presbiterio de una iglesia convencional, donde se halla el Altar Mayor; las Capillas Posas, son
las capillas laterales de la iglesia, elemento importante para la antigua liturgia y más para
aquellos rituales católicos que debían impresionar a los neófitos en este campo, pletóricos de
pompa y circunstancia; la explanada del atrio se tornaría entonces en la inmensa nave de la
iglesia. Fue este un ingenioso artificio de los frailes mendicantes para ir acondicionando a su
nuevo pueblo a lo que luego sería la iglesia, arquitectónicamente dicha. "Existen pues los
recintos sagrados, separados de los demás y cercados con altos muros de mampostería unida
con cal, sin adosarse a ninguna construcción y teniendo a todos lados las poblaciones a
manera de islas." 8
2. claustro, organizado en torno a un patio central, típica adecuación del concepto arquitectónico
levantino y andaluz, presentando como dependencias básicas la portería, que en ocasiones
fungió como capilla abierta cuando ésta no se construyó, refectorio, sala de profundis y cocina
6
VALADES, fray Diego de Rhetórica Christiana.
7
Los nativos acostumbrados a ceremonias efectuadas en grandes es-pacios abiertos, al cambiarse su convicción religiosa y
vivencial no podían ser abrúptamente introducidos a espacios cerrados, que por ellos sólo eran usados para actividades diferentes
a las netamente religiosas; por tanto, el gran atrio es la aportación religiosa de los mendicantes al mundo, aquí en La Nueva
España.
8
Ibidem.
en el claustro bajo, y en la parte superior, biblioteca y celdas; la huerta, fue un elemento de vital
importancia para el conjunto, donde se alojaron, cuando las hubo, las caballerizas. "... Después
es tán los monasterios y del otro lado los huertos. El lado al que dan las puertas, esta ceñido
por amplios, espaciosos y muy asoleados pórticos, en los que los religiosos se ocupan de oír
confesiones y administrar todos los sacramentos a la vista de todos." 9
3. Iglesia, que según dicen los eruditos en la materia, fue el último de los elementos en
construirse. “Siguen después los templos principales, que por dentro y por fuera están hechos
con gran arte y ciertamente, la mayoría de ellos están construidos totalmente en piedra y más o
menos tienen todos la misma forma.” 10
Este ingenioso programa lo encontramos en las edificaciones de las tres Ordenes, pero con
marcadas diferencias, no solo con relación a sus aspiraciones, sino entre los conjuntos de la
misma Orden, siendo los más singulares los que construyeron los agustinos, ya que ellos como
los dominicos no tenían el voto de pobreza de los franciscanos, hecho que les permitió
desarrollar sus conjuntos con mayor monumentalidad y suntuosidad; por tanto cada una de las
ordenes plasmaba sus reglas en sus construcciones, dejándose ver en los conjuntos conventuales
su austeridad, en claustros y recursos constructivos poco ostentosos; en agustinos y dominicos
toda su magnificencia en dimensiones y métodos constructivos; eso sí, conservando
lineamientos generales que marcan una uniformidad en todos los conjuntos conventuales, y más
si entendemos que los frailes tuvieron sumo cuidado en establecer un culto lleno de boato y
pompa, que influyera en el proceso de conversión de los naturales, para contraponer su
evangelización con la religión que aquí se practicaba, con rituales sumamente complejos y
vistosos. Rober Ricarde en su obra, La Conquista Espiritual de México, dice que los frailes se
empeñaron en entretener y re-crear a los neoconversos con esplendorosos oficios 11, con
procesiones y fiestas de todas clases, tratando de celebrar todo con la mayor solemnidad posible.
Cabe aclarar que ninguna de las tres Ordenes se libró de esta actitud, pero los agustinos se
9
Ibidem.
10
11
Ibidem.
“Celebran las pascuas del Señor y de Nuestra Señora y de las ad-vocaciones principales de sus santos con
mucho regocijo y solemnidad, adornando para estas fiestas sus iglesias muy graciosamente con los paramentos
que pueden haber, e lo que les falta de tapicería, suplen con muchos ramos y flores que echan por el suelo, y
yerbabuena, que acá se ha multiplicado cosa increíble, y mucha juncia y espadañas, y por donde ha de pasar la
pro-cesión hacen muchos arcos triunfales, los cuales adornan con diversidad de rosas, de que hacen escudos
grandes y chicos de labores de mesmas rosas, y asimismo piñas muy de ver; y por esto en esta tierra hacen mucho
por las rosas, y las tienen la mayor parte del año, y aún no contentos con las que tienen en sus pueblos, envían por
otras a otros pueblos que están a diez y doce y quince leguas, en la tierra caliente, que es donde pocas veces en
todo el año faltan, o las hay siempre, y muy buenas; y salen los indios señores y principales ataviados con sus
camisas limpias y mantas blancas y labradas, con plumajes y piñas de rosas en las manos, bailan y dicen canta-res
en su lengua de las historias de las fiestas que celebran, que las han traducido los frailes en su lenguaje, y los
maestros de sus cantores las han puesto a su modo en metro que cuadre y se cante al son de sus cantares antiguos;
y estos en muchas partes comienzan a media noche en la vigilia, o cuando se acaban los maitines de la fiesta, y
tienen muchas lumbres en sus patios, que en esta tierra los patios son muy grandes y muy gentiles, por-que la gente
no cabe en las iglesias, y en los patios tienen su capilla para que todos oyan misa los domingos y fiestas, y las
iglesias sirven para entre semana; y después también cantan harta parte del día, sin se les hacer mucho trabajo ni
pesadumbre” BENAVENTE, Fray Toribio de Memoriales o libro de las cosas de Nueva España y de los
naturales de ella.
llevan las palmas. “... si el edificio era suntuoso, monumental, soberbio, fastuoso, se convertiría
en un marco adecuado para rituales ostentosos; el efecto que causarían entonces en el ánimo
de los indígenas los edificios y el ritual, no había que dudarlo, sería favorable para su
conversión a la nueva doctrina. ... Aún así, no todo fue grandeza y ambición; también, no hay
que olvidarlo, hubo mesura y por supuesto pobreza en las tres Ordenes. Destacaremos aquí el
caso de monasterios agustinos de humilde arquitectura como el de Pahuatlán, en la Sierra
Baja, donde la pobreza era demasiada. ... No obstante, debe considerarse también el contagio
por la grandiosidad que padecieron los indígenas, quienes eran “los empeñados en tener un
hermoso monasterio, por razones de orgullo local” 12.
Importante es no olvidar que los conventos tenían otros pequeños diseminados en un radio de
treinta kilómetros, dentro de las repúblicas de indios; eran pequeños edificios religiosos que
sustituían los adoratorios, eran las llamadas visitas de conventos.
Para demostrar con palabras escritas, la grandiosidad de la obra de los frailes mendicantes en la
Nueva España, presento un listado recopilado de varios autores, en especial de Kubler 13, quien
nos aporta el mayor número de conjuntos conventuales novohispanos del siglo XVI.
FRANCISCANOS
PROVINCIA DEL SANTO EVANGELIO
- San Juan Evangelista Acatzingo
- San Martín Alfajayucan
- Asunción de Nuestra Señora Amozoc
- Asunción de Nuestra Señora Apan
- San Juan Bautista Atlangatepec
- Concepción Purísima Atlihuetzía
- Santa María de Jesús Atlixco
- Santiago Atotonilco de Tula
- San Pedro y San Pablo Calimaya
- San Andrés Calpan
- San Simón y San Judas Calpulalpan
- San Andrés Chiauhtla (Texcoco)
- Santiago el Mayor Chalco Atenco
- San Andrés Cholula
- San Gabriel Cholula
- San José de los Naturales o Capilla Real
Cholula
- Santa María Churubusco
- Santa María de Jesús Coatepec Chalco
- San Miguel Cuatlinchán
- San Juan Bautista Cuautinchán
- San Buenaventura Cuautitlán
12
VICTORIA, José Guadalupe op. cit.
13
KUBLER, George op. cit.
- Anunciación (o Asunción ?) de Nuestra
Señora Cuernavaca
- San Cristóbal Ecatepec
- San Luis Huamantla
- San Martín Huaquechula
- San Miguel Huejotzingo
- San Diego Huejotzingo
- San Luis Obispo Huexotla
- San Ildefonso Hueyotlipan
- San Andrés Hueytlalpan
- San Mateo Apóstol Huichapan
- San Matías Apóstol Ixtacalco
- San Juan Ixtacmaxtitlán
- Jalacingo
- Natividad de Nuestra Señora Jalapa
- San Pedro y San Pablo Jilotepec
- San Juan Bautista Metepec
- San José de los Naturales México
- San Francisco México
- Asunción de Nuestra Señora Milpa Alta
- Santa María Nativitas
- Concepción de Nuestra Señora Otumba
- Pachuca
- Las llagas de San Francisco Puebla
- La Magdalena Quecholac
- San Felipe Cuixtlán
- Santa Ana Chiautempan
- San Gabriel Tacuba
- San Luis Tampico
- Apóstol Santiago Tecali
- Asunción de Nuestra Señora Tecamachalco
- San Antonio de Padua Tecómitl
- Santiago Apóstol Tecozautla
- Concepción de Nuestra Señora Tehuacán
- San Juan Bautista Teotihuacan
- Teotitlán del Camino
- San Francisco Tepeaca
- San Francisco Tepeapulco
- San Francisco Tepeji del Río
- San Bartolomé Tepetitlán
- Tepexi de la Seda
- San Francisco Tepeyanco
- Texcoco
- San Pedro Tláhuac
- San Francisco Tlahuelilpa de Ocampo
- San Luis Obispo Tlalmanalco
- Corpus Christi Tlalnepantla
- San Francisco Tlaquiltenango
- Santiago Tlatelolco
- Asunción de Nuestra Señora Tlaxcala
- Asunción de Nuestra Señora Tochimilco
- Asunción de Nuestra Señora Toluca
- San Francisco Totimehuacán
- San Juan Totolac
- San José Tula
- San Juan Bautista Tulancingo
- San Lorenzo Tultitlán
- San Andrés Apóstol Veracruz
- San Juan Bautista Xichu
- Santiago el Mayor Xiutepec
- San Bernardino de Siena Xochimilco
- San Pedro y San Pablo Zacatlán de las
Manzanas
- Todos los Santos Zempoala
- San Miguel Zinacatepec
PROVINCIA DE MICHOACÁN
- Santa María de Gracia Acámbaro
- San Francisco Apaseo
- Nuestra Señora de la Concepción Celaya
- Chamacuero
- San Antonio Charapan
- Chucándiro
- Asunción de Nuestra Señora Erongarícuaro
- San Francisco Jiquilpan
- San Francisco Pátzcuaro
- San Francisco Peribán
- Santo Tomás Pichátaro
- San Jerónimo Purenchécuaro
- Santiago Querétaro
- San Felipe
- San Miguel de Allende
- San José Tajimaroa
- Santa Cruz Tancítaro
- Santa María de Jesús Tarécuaro
- San Miguel Tarímbaro
- San Pedro Tolimán
- San Francisco Tzintzuntzan
- San Francisco Uruapan
- San Buenaventura Valladolid (Morelia)
- Santa Ana Zacapu
- San Juan Bautista Zinapécuaro o Tzinapécuaro
- San Juan Zitácuaro
PROVINCIA DE JALISCO
- Asunción de Nuestra Señora Acaponeta
- Agua del Venado
- San Juan Evangelista Ahuacatlán
- San Andrés Ajijic
- San Francisco Amacueca
- San Juan Evangelista Atoyac
- La Transfiguración, o El Salvador Autlán
- Chalchihuites
- Chapala
- San Miguel Cocula
- San Francisco Colima
- Durango
- Concepción de Nuestra Señora Etzatlán
- San Francisco Guadalajara
- Huaynamota
- Asunción de Nuestra Señora Jala
- San Juan Bautista Jalisco
- San Francisco Juchipila
- Nombre de Dios
- San Pedro y San Pablo Pon-citlán
- San Francisco, o Santiago Sayula
- San Francisco Sentispac
- Sombrerete
- San Francisco Tamazula- San Sebastián
Techaluta
- San Miguel Tecualtitán
- San Juan Bautista Teul
- San Antonio Tlajomulco
- San Juan Bautista Tuxpa
- Zacatecas
- Santa María Magdalena Zapo-titlán
- Asunción de Nuestra Señora Zapotlán
PROVINCIA DE SAN JOSÉ DE
YUCATÁN
- Calkiní
- Campeche
- Conkal
- Dzibilchaltún
- Izamal
- Maní
- Mérida
- Motul
- Oxcutzcab
- Ticul
- Tizimín
- Valladolid
- Zizantún
- San Francisco Zacoalco
AGUSTINOS
- San Miguel Acatlán
- San Agustín Acolman
- San Nicolás Tolentino Actopan
- Ajacuba
- Ajuchitlán
- Alcozauca
- La Concepción (o San Mateo?) Atlatlauhcan
- Santa Cecilia Atlixco
- Atlixtac
- San Agustín Atotonilco el Grande
- San Juan Bautista Atzotzintla
- San Agustín? Ayotzingo
- Santiago? Chapantongo
- San Pedro? Chapulhuacán
- San Miguel Charo
- San Agustín Chiautla de la Sal
- Chietla
- Chilapa
- Chucándiro
- Santiago Copándaro
- Santa María Magdalena Cuitzeo
- San Juan Evangelista Culhuacán
- San Andrés Epazoyucan
- Guadalajara
- Huacana
- Huauchinango
- San Nicolás Tolentino, o La Concepción
Huango
- Santos Reyes Huatlatlauhca
- Huayacocotla
- San Agustín Huejutla
- San Miguel Arcángel Ixmiquilpan
- Ixtlahuaco
- San Lorenzo Iztacoyotla
- Itztapanitla
- Jacona
- Jantetelco
- Jonacatepec
- Jumiltepec
- Santa Catarina Lolotla
- Malila
- Purificación y San Simón Malinalco
- Mezquititlán
- Santos Reyes Meztitlán
- Santa María de la Gracia México
- San Antonio de Padua Mixqui-huala
- San Andrés Míxquic
- Santa María Molango
- Nonoalco
- Oaxaca
- Ocotlán (Nueva Galicia)
- Ocuilan
- Santiago Ocuituco
- Pahuatlán
- Pánuco
- Parangaricutiro
- Pátzcuaro
- Puebla
- Pungarabato
- San Bernardo
- San Felipe
- San Luis Potosí
- Santa Fe
- Singuilucan
- San Jerónimo Tacámbaro
- Tantoyuca
- San Nicolás Tehuitzila
- Tempoal
- Tepecoaculco
- Tezontepec
- Tianguistengo
- Santiago Tingambato
- San Juan Bautista Tiripitío
- Tlacuilotepec
- Tlamaco
- Tlanchinol
- Tlapa
- San Pedro Tlatemalco
- Tlayacapan
- Tlazazalco
- Tonalá
- San Guillermo Totolapan
- Tutotepec
- Santa Ana Tzirosto
- San Francisco Ucareo
- Santiago Undameo
- Santa María de Gracia Valladolid (Morelia)
- Xihuico
- San Nicolás, o la Asunción Xilitla
- San Nicolás Xochicoatlán
- Santa María (o La Asunción) Xoxoteco
- San Juan Bautista Yecapixtla
- Yolotepec
- San Pablo Yuririapúndaro
- San Pedro Zacán
- Zacatecas
- Zacualpan
- La Concepción Zacualpan de Amilpas
- Zacualtipán
- Zoquizoquiapan
DOMINICOS
- Achuitla
- Natividad de Nuestra Señora Almoloyas
- Asunción de Nuestra Señora Amecameca
- Atlixco
- San Felipe y Santiago Azcapotzalco
- Chichicapa
- Asunción de Nuestra Señora Chila
- Santo Domingo Chimalhuacán Atenco
- San Vicente Ferrer Chimalhuacán Chalco
- Natividad de Nuestra Señora Coatepec
Chalco
- San Juan Bautista Coixtlahuaca
- San Juan Bautista Coyoacán
- Santiago Cuilapan
- San Pedro Etla
- Santo Domingo Hueyapan
- Santo Domingo Huehuetlán el Viejo
- Santa Catalina de Siena Huitzo
- Santo Domingo Izúcar de Matamoros
- Santo Domingo Jalapa
- Juquila
- Juxtlahuaca
- Santo Domingo México
- San Andrés Miahuatlán
- Santo Domingo de Guzmán Mix-coac
- San Antonio Nejapa
- Nochistlán
- Santo Domingo Oaxaca
- Santo Domingo Oaxtepec
- Santo Domingo Ocotlán
- Santo Domingo Puebla
- San Jacinto San Angel
- La Purificación de Nuestra Señora
Tacubaya
- Santiago Tecomastlahuacán
- Santo Domingo Tehuantepec
- San Juan Bautista Tenango
Chalco
- Teotitlán del Valle
- Santa María de la Purificación Tepapayeca
- Santa María Magdalena Tepe-tlaoztoc
- San Pedro y San Pablo Tepos-colula
- Natividad de Nuestra Señora Tepoztlán
- San Juan Bautista Tetela del Volcán
- San Juan Teticpac
- Tilantongo
- Tlacochahuaya
- San Pedro y San Pablo Tláhuac
- Santo Domingo Tlaquiltenango
- Asunción de Nuestra Señora Tlaxiaco
- Santo Domingo Tonalá
- San Ildefonso Villa Alta
- Santa María Magdalena Xalte-pec
- Santo Domingo Yanhuitlán
- Asunción de Nuestra Señora Yautepec
Es entonces cuestión de causar asombro al ver este cuadro, que tantas magníficas obras se hayan
hecho en tan corto espacio de tiempo; podemos ver que conjuntos conventuales franciscanos,
entre 1520-30 y 1610-20 se edificaron mas de 154; agustinos entre 1530-40 y 1610-20, mas de
80; y dominicos, entre 1520-30 y 1610-20 403, más de 50, teniendo entonces la cifra exorbitante
de más de 284 monumentos que son un tesoro para la historia de la arquitectura “universal”, y si
añadimos los citados por otros autores como Toussaint y Victoria la cifra aumenta
considerablemente. Anotemos aquí, que los creadores de tan magníficas obras eran “…artistas
populares, aprendices en los escasos textos y dibujos de que se disponía y memoristas de lo que
habían "hecho" o visto en España ...” 404.
Una manera especial de diferenciar a los monumentos monásticos del siglo XVI es la manera de
cubrir los espacios; una con bóveda y la otra con cubiertas de madera, pero de ésta última pocos
ejemplos quedan, a no ser el alfarje que se conservan en Huatlatlauhca y la referencia histórica
de las techumbre que existieron en Molango y en el primitivo convento de México. Testimonio
claro de la belleza que estas techumbres tuvieron, no lo muestra el hermoso maderamen de
estilo mudéjar del templo franciscano de Tlaxcala.
En algunas fachadas de monasterios novohispanos aparece una torre, Actopan, Ixmiquilpan,
Xilitla, Meztitlán y Yuririapúndaro, y muchos más, siendo éstos los más representativos.
Entremos al análisis de cada uno de los elementos de los conjuntos conventuales, sin
diferenciación de órdenes.
Tres elementos conformaban las primeras “iglesias” en estos conjuntos conventuales, el
inmenso atrio que hace las veces de gran nave, las capillas posas que recuerdan las capillas
laterales de un templo tradicional y la capilla abierta, que es el presbiterio; de esta manera, los
nativos acostumbrados a sus ceremoniales al aire libre no sintieron gran cambio de uno a otro, y
cuando se construyeron las iglesias, tantos años después, los feligreses ya estaban familiarizados
con los espacios cerrados, elementos ideados para familiarizar a los neófitos con un lenguaje
que se desarrollaría en el modo tradicional de la iglesia.
Los conjuntos conventuales presentan una secuencia constructiva de sus edificaciones, siendo la
primera los albergues provisionales techados con paja, mientras se levantaba el edificio
definitivo, la parte específicamente dedicada a la evangelización de los indios, atrio, capillas
403
Marcamos con estas fechas décadas de construcción, pues como nos dice don Manuel Toussaint, op. cit, los
agustinos llegaron a la Nueva Espa-ña en 1533.
404
ROJAS, Pedro Historia general del arte mexicano, Epoca colonial.
posas y capilla abierta, también las primeras de manera provisional para luego edificarse
permanentes, y por último las grandes iglesias conventuales.
ATRIO 405
“... El patio que dice aquí es una gran plaza grande cerrada de almenas, obra de un estado de
suelo poco más o menos, blanqueadas de cal, muy lindas que hacen los indios delante de la
puerta de cada iglesia, donde caben treinta y cuarenta y cincuenta mil personas, cosa mucho de
ver.” 406
“La Doctrina Cristiana se enseña siempre en los patios de la iglesia; porque como ha de ser
tan general para todos, es bien, el que el lugar sea público. Allí se dividen por los ángulos, a
una parte los varones, y a otra las hembras, y unos indios viejos, que les enseñan según la
necesidad ... Los domingos, y fiestas de guarda se junta todo el pueblo en los patios de la
iglesia, donde hay árboles, que hagan sombra; y puestos allí por sus hileras los indios a un
lado y las indias a otro, se están rezando una, o dos horas antes de emprender la misa ..." 407
Conformado por una gran explanada, que se extiende al frente del templo y del claustro, siendo
excepciones los de Atotonilco el Grande, Huejutla y Tlaquiltenango que se ubicaron a un lado
del templo conventual, o el de Meztitlán en forma de L. Limitado por muros almenados y tres
puertas a sus ejes, la principal al del templo, con sus accesos bien determinados por arcadas,
llamadas arcadas reales. En la Sierra Alta de Hidalgo no se marcan las entradas al atrio por
medio de arcos 408, interrumpiéndose sólo los muros al crearse un vano sin ningún elemento de
importancia arquitectónica y decorativa, acceso a estas entradas logrado mediante rampas, que
algunas presentan escalones, y por tanto no limitan por su topografía directa-mente con la plaza
del pueblo.
En él se desarrollaron múltiples actividades, como lo representa el grabado de la Rhetórica
Cristiana, de fray Diego de Valadés: la catequización, la confesión, la enseñanza de los Santos
Sacramentos, la justicia, oficios de difuntos y en él se ven hasta llegar enfermos a “este campo
de piedad” 409 "A. Aquí está el predicador de la palabra de Dios, quien en su propia lengua les
explica los dones celestiales. B. Fue necesario enseñarles con alguna ilustración, porque no
sabían leer: por eso el predicador les muestra los misterios de nuestra religión con una varita.
De tal modo que después, re-flexionando ellos, los memoricen mejor. ... H. Esta es la forma del
405
"El atrio como vestíbulo abierto, complementario de un lugar de reunión, existe en la mayoría de los templos
aún fuera del cristianismo.
La razón de ser del atrio mexicano del siglo XVI es la versión cristiana de la plaza ceremonial prehispánica. ... En
esta forma cambia su jerarquía en el partido arquitectónico previo al siglo XVI, donde es elemento complementario
al partido novohispano ... donde se transforma en elemento esencial." CHANFON OLMOS, Carlos Historia de la
Arquitectura, Siglo XVI Texto de estudio en la Maestría Restauración de Monumentos, UNAM.
406
DE LAS CASAS, Fray Bartolomé Apologética Historia Sumaria
407
GRIJALVA, fray Juan de Crónica de la Orden de N. P. S. Agustín en las provincias de la Nueva España.
408
Siendo este el elemento clave de las diferencias con otros conjun-tos conventuales novohispanos, tal vez
debido a la topografía de la zona.
409
ROJAS, Pedro op. cit.
lugar en que se imparte justicia. Pues nosotros los religiosos, además de la autoridad que nos
ha sido concedida por la Sede Apostólica, escuchamos todas las controversias de los indios en
asuntos espirituales, y a causa de la buena voluntad que nos tienen, ponemos fin a ellas, sin
hacer escándalo. Ellos aceptan (a manera de oráculo) lo que nosotros decimos, pues con ánimo
paternal juzgamos lo que es equitativo, ya que ciertamente deseamos el bien de ellos, como
hijos nuestros en Christo; por lo cual nunca buscan excusas ni hacen apelaciones, y lo que
hubiere ordenado el religioso, lo aceptan como si viniera de Dios, como lo es en realidad. ... En
los espacios manan fuentes donde los niños lavan las impurezas del cuerpo, porque antes que
nada se les enseñan las normas de pulcritud.” 410
Estos atrios estaban delimitados por un camino procesional, que saliendo de la capilla abierta y
luego de las iglesias, relacionaba cada una de las cuatro capillas posas, en la mayoría de los
casos delimitado por árboles, o por un muro bajo como vemos en Atlatlauhcan.
Otra de sus funciones fue la de cementerio, que en algunos casos vemos que se usaron hasta
entrado este siglo.
Fue el elemento propio de la conquista espiritual en la Nueva España; gran plaza de reunión
como acercamiento a los nativos, resultado del conocimiento de las costumbres religiosas
practicadas en estas tierras. Hacia él se abre la Capilla Abierta o de Indios, donde se celebraban
los servicios religiosos, y en las esquinas se encontraban las cuatro capillas posas, elementos
que testifican cómo la liturgia se acomodó a las necesidades propias de la evangelización.
Estuvieron rodeados por muros anchos de altura variable, y con frecuencia presentan el aspecto
almenado de las fortalezas, interrumpidos para dar paso a las arcadas reales.
Estos grandes atrios son el testimonio del trabajo conjunto de frailes y nativos al realizar las
grandes explanadas que los conformaban, trabajo en que los segundos eran expertos, excavando
y rellenando para lograr grandes espacios planos en lugares donde la topografía no lo permitía, o
en casos como Huejotzingo donde un terreno de por sí plano sirvió de base para levantar una
plataforma y elevar el conjunto conventual.
Su forma era cuadrangular y sus dimensiones muy variables, de acuerdo a la importancia del
convento, ya sea casa matriz (priorato 411) o visita, y al número de habitantes de la región donde
se establecía, llegando a tener dimensiones tan exageradas como el atrio de Xochimilco que
abarca 14.000 metros cuadrados. En casos como Meztitlán se llegó hasta modificar el terreno
para conformar el gran atrio. Las visitas tal vez son inspiradas en las Obediencias 412, que eran
monasterios rurales de tamaño muy reducido, empleados para penitencia de los monjes que
cometían faltas.
410
VALADES, fray Diego de op. cit.
411
Un priorato es un conjunto conventual donde residen varios religiosos bajo las órdenes de un prior, a quien se
le conoce como prior conventual para distinguirlo del prior provincial, el superior de varios conventos que forman
una provincia regular. Todos lo frailes habitaban en el priorato y acudían a las visitas únicamente para la
administración de la doctrina.
A los priorato y visitas pertenecían varias estancias; cuando una visita aumentaba su población era elevada a la
categoría de priorato. Cada priorato tenía bajo su jurisdicción espiritual cierto número de estancias, que contribuían
al sostenimiento de las visitas y de los prioratos.
412
Obedience de Avallón cerca de Savigní, Cluny (siglo XII).
Su forma más común fue la cuadrangular, regular o irregular, cuyo eje principal es el de la
iglesia, o más bien, la iglesia se construyó sobre este eje, ya que fue el último elemento en
construirse de los conjuntos conventuales. Pocos son los casos de atrios cuadrados como el de
Huejotzingo, siendo la mayoría rectangulares con variantes en el ancho y profundidad respecto a
la iglesia; variantes también son los atrios a un lado del templo, o aquellos casos en que éste
presenta un atrio pequeño frente a sí además del atrio principal, conformando una L, continuos o
separados por construcciones accesorias o sir-viendo como espacio propio a las capillas
abiertas.
CRUZ ATRIAL
Se localizaba en el centro de los ejes del atrio; primero fueron de madera y después de 1539 de
piedra. Su antecedente español pudieron ser las cruces de los humilladeros en los caminos del
norte de la península, levantadas durante el siglo XIII, dándose en el Nuevo Mundo llenas de
interés artístico e iconográfico. En un principio fueron altísimas cruces de madera para ser vistas
a gran distancia, "pero constituían pararrayos terribles para los indios, que casi siempre se
encontraban al pie" 413. En 1539 se ordenó que fueran construidas en piedra y no tan altas como
las de madera.
Las cruces atriales mexicanas simulan estar formadas por re-presentaciones en piedra de los
maderos cruzados, casi siempre de sección poligonal, en los que se labraron infinidad de
motivos tales como cabos de los que brotan flores de lis y en sus superficies aparecen
representados los símbolos de la Pasión 414, y en la intersección de los brazos el Divino Rostro.
Al ser realizadas por manos indígenas llevan su sabor propio, dándose casos notables de
interpretaciones insólitas como en algunas cruces en las que aparece un espejo en la intersección
como la de Tajimaroa, hoy Ciudad Hidalgo, hecho que no cambia en nada el concepto, pues en
lugar del Rostro Divino, el símbolo más precioso de la cruz, se pone un símbolo que representaba para los nativos lo más precioso en su lenguaje iconográfico, un espejo de obsidiana
rodeado de la corona de espinas.
Las flores de lis se tornan más bien penachos de plumas, y los elementos de la Pasión
desaparecen en algunas por completo o aparecen mezclados con representaciones profanas
como cabe-citas de caciques, frailes o encomenderos, de igual manera que los donantes en los
lienzos europeos, o cambiados por los escudos de las ordenes religiosas. En sus bases pueden
aparecer el Padre Eterno, la Dolorosa o las canillas con la calavera.
Preséntense como se presenten, estas cruces son el primero y mayor de los reflejos de una
existencia y común participación de dos pueblos fundidos en una religión; este hecho nos hace
pensar, hubo un pueblo vencido? o por su espíritu al extremo religioso, el nativo asimiló y
413
414
TOUSSAINT, Manuel Op. Cit.
Es otro de los geniales artificios de los frailes mendicantes, ya que San Gregorio después de haber soñado con
una Misa en que aparecían los símbolos de la Pasión ordenó que ganaría indulgencias aquel que los vieran, y los
frailes conscientes que en un comienzo la conversión de los nativos sería difícil, decidieron esculpir estos símbolos
en las cruces atriales, y como éstas se ubicaban en el cruce de los ejes principales del atrio, los indígenas quisieran o
no los verían y así se salvarían.
aceptó voluntariamente la nueva corriente espiritual?.
La más notable de estas cruces atriales es la de Cuauhtitlán, estado de México, fechada en 1555,
por su escultura en la que aparecen representados el fraile que era prior del con-vento cuando
fue edificada y el encomendero Alonso de Avila; sus cabos son flordelisados 415.
De gran belleza es la del convento franciscano de Huichapan, Hidalgo, ornamentada con finos
relieves de poca profundidad, elementos que le dan un carácter plateresco.
La de Jilotepec, México se desplanta sobre una gran base cuadrada, que recuerda la parte alta de
una pirámide, ostentando un friso de escudos, como conformando una gran peana de soporte
para la cruz.
La de Acolman presenta un curioso contraste en su ejecución, entre la Virgen en altorrelieve
ubicada en la parte frontal del dado que sirve de peana a la cruz, imagen desarrollada con gran
primitivismo que parece más bien un ídolo prehispánico que una imagen cristiana, y los finos
relieves que cubren la cruz; en el centro de ella se observa un hermosísimo rostro de Cristo que
recuerda a la escultura renacentista.
La cruz de Cardonal, Hidalgo, presenta una mezcla de elementos indígenas y europeos; los
primeros, en los relieves de los símbolos de la Pasión, y de carácter europeo es la cartela
superior.
CAPILLAS POSAS 416 o capillas procesionales.
Refiriéndonos a las capillas posas, es de lamentar que infinidad de ellas se han perdido;
ejemplos principalísimos son las de Huejotzingo y Calpan, y en los monasterios agustinos una o
dos de Acatlán, Tezontepec y Meztitlán. Se llaman posas porque en las procesiones se detenían
y posaban en ellas la custodia con el Sacramento.
Estas construcciones propias de la conquista espiritual del Nuevo Mundo se ubicaban
generalmente en las cuatro esquinas del atrio; en el interior de cada capilla había un altar,
colocado de frente a la dirección en que venía la avenida procesional, en sentido contrario al de
415
416
Semejantes a las de Santa Cruz Atoyac y Huipulco.
"La fiesta de Corpus Christi, de gran tradición medieval, instituida por Urbano IV el 8 de septiembre de 1264
convino con el "Milagro de Bolsena", por medio de la Bula "Transiturus", fue solemnizada a partir del reinado de
Martín V, el papa liquidador del cisma de Occidente, con la gran procesión "Teofónica" a principios del siglo XV.
"La procesión, muy solemne a través de una población, trajo la costumbre de construir pequeñas enramadas o
altares provisionales, cubiertos por toldos, para hacer paradas de descanso en la trayectoria recorrida durante la
celebración. Estos altares recibieron el nombre de "Capillas Posas".
"Los primeros evangelizadores de la Nueva España, adoptaron la estrategia de multiplicar las ceremonias
litúrgicas llenas de colorido para sustituir el gran ceremonial prehispánico, Ninguna ceremonia más apropiada
que las procesiones en el atrio. De allí el carácter definitivo de las capillas posas mexicanas que perdieron su
carácter provisional europeo ante la celebración constante de procesiones.
"Otras funciones de la capilla posa, deben considerarse en nuestra opinión, como complementarias, o como
adaptaciones lógicas posteriores al siglo XVI, al desaparecer la función inicial." CHANFON OLMOS, Carlos op.
cit.
las manecillas del reloj. No solo tuvieron la función procesional, donde se posaba el Santísimo,
sino como muestra el grabado de Valadés en ellas se catequizaban a los nativos divididos por
grupos, una para hombres, otra para mujeres, otra para niños y la otra para niñas. "En los cuatro
ángulos de estos espacios, hay otras tantas capillas, de las cuales la primera sirve para enseñar
a las niñas, otra para los niños, la tercera para las mujeres y la cuarta para instruir a los
varones." 417 Si tomamos el caso de Huejotzingo, donde el conjunto conventual tuvo a su cargo
veinte poblaciones agrupadas en cuatro parcialidades, cada capilla posa pertenecía a una de
ellas.
Cabe anotar que estas capillas pueden ser la representación de los nichos de testera que aparecen
en las cuatro esquinas del claustro inferior de los conventos, en el mismo sentido que las
capillas, motivo que nos hace pensar que el atrio también puede ser una repetición al aire libre
de los conventos.
Las capillas posas son junto con el atrio y la capilla abierta elementos de vital importancia
dentro de la conquista espiritual, ya que son el resultado de la unión directa de la evangelización
y el pueblo evangelizado.
No presentan un modelo específico; su forma varía desde unos cubos abiertos en dos de sus
lados y cubiertos por bóveda, de nervadura, cupuliforme, de chapitel, en fin al gusto del fraile
constructor, hasta los simples nichos que albergaban el altar, como en Epazoyucan, Tepeji,
Chiautla y Tasquillo.
Es de lamentar que estos característicos elementos de una época y suigeneris dentro del
patrimonio artístico de la humanidad se estén perdiendo, o ya tantísimos hayan desaparecido por
la falta de conciencia nuestra, "ya solo nos quedan muy pocas y muchas de ellas en ruinas"
418
En su gran mayoría, presentan un aspecto constructivo y ornamental muy pobre, haciendo
impresionantes por su delicada belleza aquellas que ostentan un tratamiento monumental o
suntuoso, como las de Huejotzingo y Calpan.
Las de San Andrés Calpan, son cuatro capillas plenas de derroche decorativo, tratamiento
iconográfico y maestría en su realización por manos indígenas, que las hacen unas magníficas
obras.
El atrio y las capillas posas caen en desuso a fines del siglo XVI al mermarse la población en
garras de la terrible mortandad, y al cambiarse el clero regular por el secular, el cual no tenía la
misma vocación de los frailes mendicantes, pasando a ser las capillas posas y la capilla abierta
pequeños adoratorios, o bien elementos utilizados para ciertas celebraciones cuando podían
cumplir un uso específico, Corpus Christi, por ejemplo. El atrio no desapareció del todo como
elemento propio de las posteriores edificaciones religiosas, apareciendo a menor escala.
CAPILLA ABIERTA 419
417
Ibidem.
418
Y ni qué hablar de Colombia, solo quedan unas ¡cuatro?!.
419
Para el doctor Chanfón Olmos "su creación puede deberse a varias razones simultáneas:
1- Tradición prehispánica de ceremonias al aire libre.
2.- Celebración de actos de culto para grandes multitudes.
"Junto a las escuelas, suelen haber capillas, ingeniosamente construidas, en las que los días
feriados y domingos se organizan reuniones para los indígenas y se celebran Misas; no hay en
efecto, ninguna comunidad de personas, entre las que nosotros presidimos, cuyos templos sean
tan grandes que puedan contener a toda la multitud, aunque tuvieran el doble de su tamaño."
420
Hecho sin precedente en la historia del cristianismo es el del Nuevo Mundo, cuando todo un
pueblo, muchas civilizaciones se doblegan a la religión de sus conquistadores 421, y así,
arquitectónicamente se busca la respuesta a las necesidades de la evangelización a gran escala, e
inteligentemente respondiendo al modus vivendi de los catecúmenos.
Nacen primero como enramadas donde se impartían los sacramentos, desarrollándose luego
obras arquitectónicas que enriquecen el patrimonio artístico del mundo entero, dándose pocos
casos en Sur América dentro de los lineamientos que se dieron en la Nueva España, con una
fuerza inigualable y multiplicidad de variantes. Partiendo de las enramadas utilizadas por los
nativos para cubrir pasajeramente imágenes o personajes, adaptadas por los frailes para oficiar
la misa, sigue su camino arquitectónico mediante ábsides improvisados abiertos hacia el
primitivo atrio, elemento ordenador del conjunto conventual y de los futuros centros urbanos.
En las capillas abiertas aparecen, como es el caso de la península de Yucatán, algo así como
grandes salones abiertos-cubiertos, capases de contener a infinidad de nuevos creyentes, muchas
de las cuales se transformaron en iglesias al levantar-se sus muros laterales y cubrirse su ábside.
Ya que el factor predominante para la construcción de los primeros centros doctrineros fue la
improvisación, su desarrollo fue variado, proyectándose las capillas de indios como un solo
nicho, con una o varias dependencias, etc; por consiguiente su ubicación tampoco importaba,
siendo lo importante la existencia de un lugar cubierto para el altar, lugar para los músicos y el
coro, púlpito y sacristía, y en algunos casos la celda del fraile guardián, siendo primordial el
ábside para el altar, ya que las otras dependencias podían o no existir.
Las tres ordenes mendicantes las construyeron en número elevado, para cumplir cabalmente las
funciones de doctrina, teniéndose como primer ejemplo de éstas en la Nueva España la
construida por fray Pedro de Gante, San José de los Naturales, en Ciudad de México, anexa al
colegio de San Francisco.
La capilla abierta cumplió sus funciones en la primera etapa de los conjuntos conventuales,
dejando luego el espacio libre a las iglesias que las sustituyeron, cuando los catecúmenos se
3.- Ausencia de edificios apropiados al hacer una fundación.
"... Varios autores insisten en la existencia de antecedentes europeos de capillas abiertas, siendo todos ellos casos
discutibles en cuanto a su función, debemos insistir en la existencia clara e indiscutible en el mundo prehispánico,
del fenómeno que debe considerarse como el verdadero antecedente: cualquier templo indígena anterior a la
conquista es una capilla abierta." op. cit.
420
421
VALADES, fray Diego de op. cit.
Como es natural, los indios en un principio fueron reacios a aceptar la religión católica; según los frailes, cinco
años transcurrieron para que fueran aceptados, cuando vieron que en los religiosos tenían la única protección
posible contra los encomenderos.
adaptaron a estos nuevos rituales, perdieron el miedo a los espacios cerrados, siendo también la
causa el descenso de la población nativa. Algunas siguieron funcionando como capillas
auxiliares cuando cayeron en desuso después de cincuenta años de florecimiento, tiempo
durante el cual adquirieron formas monumentales y permanentes.
No podemos dejar de aclarar, que estas capillas se desarrollaron tanto en planta baja como en
planta alta; se edificaron aisladas, a un lado del convento, como parte integrante de él o exentas,
al mismo nivel del atrio o sobre plataformas, a la altura del coro de la iglesia 422, o en la segunda
planta del claustro; a partir de 1550 aparecen las capillas abiertas de portería, cumpliendo la
doble función, características de mediados del siglo XVI.
Caso insólito en la historia del arte cristiano, siendo la Nueva España el único lugar donde se
dio tan fructífero este tipo de construcción en el Nuevo Mundo.
Como dice don Manuel Toussaint 423 "... representan quizás la única analogía posible entre el
templo cristiano y el teocali indígena; en ambos la religión se practicaba al aire libre; los
sacerdotes son los únicos que ocupan el espacio cubierto y los fieles se encuentran en el gran
patio cercado, exactamente como en los adoratorios indígenas.", o la unión de las grandes
plazas ceremoniales prehispánicas y las capillas de peregrinos en el viejo mundo.
Para Toussaint, las capillas abiertas presentan cuatro tipos:
1. Un presbiterio que se abre por un solo arco hacia el gran atrio, donde la magnitud de la capilla
depende de la extensión de éste, que de acuerdo al elemento visual determinan la dimensión del
arco; ejemplos son Actopan, Yautepec, Coixtlahuaca, Tlahuelilpan.
2. Conformada por una o varias naves perpendiculares al eje del templo, y en el centro de ella se
abre el presbiterio; en éstas, no solo el oficiante se encontraba bajo techo, también parte de los
feligreses, tal vez los de mayor alcurnia, o también podían contener al coro; ejemplos:
Tlalmanalco, Teposcolula, Cuernavaca, Otumba, Tzintzuntzan 424, Tepoztlán, en ruinas.
3. Con numerosas naves paralelas, que recuerdan por su estructura a las mezquitas musulmanas
425
. Ejemplos, perdida ya la de San José de los Naturales, en México 426, y la Capilla Real de
Cholula 427; esta capilla presenta 49 medias naranjas algunas con tambor, implementadas al ser
reconstruida en el siglo XVIII.
422
Modalidad típica de los conjuntos doctrineros neogranadinos.
423
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
424
Fechada en 1619, lo cual nos muestra la prolongación y supervivencia de este elemento arquitectónico hasta
principios del siglo XVII.
425
Estas capillas abiertas en forma de mezquita no cumplían adecuadamente su función y posiblemente por ello
son tan escasas, ya que por su tipo de construcción con gran cantidad de columnas y la profundidad a que se
encontraba el presbiterio era difícil de observar los ritos.
426
427
Siete naves paralelas abiertas todas en sus extremos.
Dice Toussaint "debe observarse que el templo primitivo vino por tierra recién levantado y el actual es una
reconstrucción posterior que conserva los caracteres primitivos." Op. cit.
4. En forma basilical; ejemplo Cuilapan 428.
Pedro Rojas las clasifica así:
1. De ábside solo, como Coixtlahuaca, Actopan, Huaquechula, Tarímbaro, Cuitzeo,
Tlahuelilpan, Epazoyucan, Apaseo y Atotonilco el Grande.
2. De ábside y galería simple, como Tizatlán, Cuernavaca, Tlaxcala, Tlalmanalco y Tlayacapan.
3. De ábside y galería doble, como Cempoala y Otumba.
4. De galería simple sin ábside, formando una especie de escenario sobre una plataforma,
ubicada frente al atrio. Pertenecen principalmente a las visitas. Entre el número elevado de ellas,
citemos la de San Lucas, próximo a Azcapotzalco.
5. De galería doble sin ábside, como Tepozcolula.
6. De múltiples galerías, formando una especie de mezquita, como la Capilla Real de Cholula,
Jilotepec y Huexotla.
Por su ubicación se pueden catalogar en:
1. Capillas aisladas.
2. Capillas edificadas a un lado de los conventos, pero sin formar parte de los edificios.
3. Capillas incorporadas a los macizos conventuales.
Por el nivel de piso, en:
1. A nivel del atrio.
2. Formando una especie de estrado.
3. A la altura del coro del templo o en la segunda planta del convento, dándose el caso de
encontrarlas a un costado del templo.
Estos tres elementos presentan un característico sabor indiano, no continuado en las otras
dependencias de los conjuntos conventuales, en cuyos claustros se reproducen a menor escala
los modelos europeos: un templo unido a un claustro rodeado de crujías.
Las capillas abiertas también se construyeron independientes de todo conjunto conventual, son
las llamadas capillas abiertas aisladas, como San Esteban Tizatlán.
CLAUSTRO 429
Por ser el lugar de habitación de los frailes, estas construcciones son más elaboradas que el resto
del conjunto, aunque en mayor escala a las necesidades de sus habitantes y a su número
reducido. Fray Jerónimo de Mendieta decía "los edificios que se edifiquen para morada de los
frailes sean paupérrimos y conforme a la voluntad de Nuestro Padre San Francisco; de suerte
que los conventos de tal manera se tracen, que no tengan más de seis celdas en el dormitorio,
de ocho pies de ancho y nueve en largo, y la calle del dormitorio a lo más tenga espacio de cinco
pies de ancho y el claustro no sea doblado y tenga siete pies de ancho. La casa donde yo escribo
428
429
Difícilmente puede aceptarse que haya sido una capilla abierta, más bien fue una iglesia de planta basilical.
Es el elemento típico del monasterio, o patio porticado. El patio porticado existe desde tiempo inmemorial en
la arquitectura egipcia, concepto que se reprodujo en toda la arquitectura mediterránea con toda una gama de
variantes, siendo una de ellas el impluvium romano; también se encuentra en la arquitectura prehispánica
mesoamericana.
[Huexotla] edificaron a esta misma traza." 430
De acuerdo con los provinciales de las órdenes, el virrey Antonio de Mendoza fue quien unificó
la forma que debían tener sus conventos. En las Instrucciones de los virreyes a sus sucesores
dice este virrey: "... que en lo que toca a edificios y obras públicas ha habido grandes yerros,
porque no se edificaba lo necesario por falta de arquitectos y de orden para el trabajo. Que
para remediar este mal con los religiosos de San Francisco y San Agustín, concertó una traza
mode-rada para construir según ella todos los conventos y recomienda a su sucesor que se
continúen levantando en la misma forma los de Santo Domingo, empleando para ello a Toribio
de Alcaraz, que "lo ha hecho muy bien muchas veces, así en los monasterios y puentes, como en
los demás edificios ..." 431.
Los primeros conventos fueron construidos sin ninguna regla, y según Toussaint, los frailes
muchas veces se excedieron construyendo obras desmesuradas, aprovechando la gran cantidad
de mano de obra y de materiales excedentes.
Las tres ordenes mendicantes edificaron sus claustros dentro de sus convicciones monacales,
siendo los más suntuosos los agustinos; estos conceptos propios de cada orden marcan
diferencias en su desarrollo arquitectónico, hecho que nos permite diferenciar su propiedad; los
franciscanos con su voto de pobreza edificaron claustros y celdas de pequeñas proporciones; los
dominicos daban especial importancia al vivir en comunidad, aislando sus conventos mediante
bardas. Diferencias se ven en el modo de estructurar los dormitorios, siendo el de los dominicos
un gran dormitorio alejado de los otros cuartos del convento, ubicado preferentemente cerca o
arriba de la portería; los agustinos separaban la celda del prior del resto de los dormitorios,
ubicándola hacia el poniente y con vista al atrio, permitiéndole así observar las actividades que
allí se desarrollaban; característica propia de los agustinos son los cuartos ubicados entre el ala
norte del convento y el templo, utilizados para el servicio de éste, creando un espacio extra que
les permitió levantar monumentales escaleras, que por el plan compacto de las otras ordenes en
sus claustros se ubicaron en la esquina noroeste.
En el Nuevo Mundo las ordenes mendicantes no tuvieron una razón de perfeccionamiento
espiritual, ni fueron de carácter económico autónomo, no dándose el caso del sistema europeo
de industria y cultivo a gran escala.
De acuerdo a las condiciones geográficas dependía su ubicación, y dentro de la libertada
adquirida en el Nuevo Mundo, desarrollaron los claustros al norte o sur del templo, el cual
también tuvo sus variantes de ubicación del ábside hacia el oriente; generalmente se ubicaron al
lado sur del templo, excepto en algunos de Yucatán o Morelos, que buscaban protegerse del sol,
siendo caso raro el de Tlaxcala, en un clima frío y ubicado al norte. Así, al liberarse de cánones,
la decoración se desenvolvió con argumentos de índole popular, mezclando estilos como el
gótico, renacentista, clásico o plateresco, sin olvidar nuestro aporte americano que los hace tan
especiales.
Característico de los conventos es el claustro en torno a un patio central, a cuyo alrededor se
430
MENDIETA, fray Jerónimo de op. cit.
431
En TOUSSAINT, Manuel op. cit.
encuentran los pasillos cubiertos para la oración como lo testifican los "altares" o nichos en las
cuatro esquinas; este desarrollo es lógico por el origen de sus habitantes y toda su raigambre
ancestral, reproduciendo los modelos adoptados por la tradición centenaria de los benedictinos.
Estructurados en uno o dos pisos en torno a un patio rodeado por crujías, el primero con
entrepiso de bóveda y de viguería de madera en la planta alta, aunque algunos ostentosos
claustros presentan bóvedas en los dos pisos. Los claustros agustinos presentaron un doble
corredor en el claustro superior, el deambulatorio.
Su composición constructiva y estilística varía desde los arcos apuntados de remembranza
medieval hasta los de filiación renacentista.
En primer piso encontramos la Portería, la Anteportería, la Sacristía; Sala de profundis, donde
se reunía la comunidad de frailes, y donde se velaban los muertos; Refectorium o comedor,
rematado siempre con un inmenso cuadro de la Última Cena; la cocina, las bodegas y las
caballerizas o macheros, si estaban unidos al convento. Encontramos también grandes salas, que
deben haber sido los espacios donde los frailes instruían a los niños en idioma y doctrina,
retomando el uso que tenían las capillas posas inicialmente.
Recordemos que, en cada esquina del claustro bajo existía un altar, que repite el concepto de las
capillas posas del atrio, el nicho de testero, en algunos. En el claustro alto, las celdas ordinarias,
encontrándose una doble que era la del prior, una mayor que albergaba la biblioteca, y las
letrinas; en algunos casos, aparece una loggia y habitaciones para peregrinos. Las celdas de los
frailes estaban orientadas generalmente hacia el sur o el este, con una o varias ventanas que
presentan un asiento adosado al muro.
Los encontramos generalmente alineados con la fachada principal del templo, absorbiendo en su
masa la portería, que como hemos dicho, en algunos fue la misma capilla abierta. Coyoacán y
Cuitzeo aparecen retrocedidos, formando el mal llamado portal de peregrinos, ¿cuales
peregrinos? 432.
En su acabado se destacan las influencias de los estilos gótico, plateresco y renacentista
depurado, no faltando los rasgos mudéjares.
Cuando las cubiertas no son de terrado, se forman con bóvedas de mampostería que suelen
reforzarse con estructuras de crucería gótica, como Cuitzeo, y en muchos casos estas nervaduras
son netamente decorativas en los corredores de los claustros, como en Actopan, Ixmiquilpan,
Tlayacapan y Yuriria, o solamente en las esquinas (Malinalco). En aquellos claustros que no
presenta esta ornamentación, los frailes pintaron las bóvedas de cañón representando las
nervaduras, como en algunas estancias de Actopan, o remedando la complicada labor de los
artesonados renacentistas, como en Atlatlauhcan.
Las crujías que rodean el patio se estructuran mediante:
1. Masas voluminosas en las que se abren arcos 433 de medio punto en las dos plantas, como en
432
433
Me pregunto yo en el siglo XVI novohispano.
Para Kubler no son tales: "el término "arco" supone un ensamblaje ligero y dinámico de piedras cortadas de
manera especial; y en una "arcada" los arcos están separados por soportes especiales.......sino a pequeños vanos que
Acatlán, Ocuituco, Tetela del Volcán, Tepoztlán, Tlaquiltenango, Totolapan y Yautepec.
2. Masas y sus arcos solamente en la planta baja como en Tlayacapan.
3. Columnas y arcos 434 en las dos plantas, presentando ésta última la variante de pilastrones con
columnas adosadas y los finos arcos que arrancan de ellas.
Kubler divide los claustros de acuerdo a su construcción en:
A. De contrafuertes 435 y hace la diferencia en éstos de dos tipos:
1. Los de mampostería con piedra bruta. Muestran una construcción ligera y económica, con
pequeñas aberturas entre los tramos de los contrafuertes, los cuales son de corte cuadrado en la
segunda planta y remates cegados, dándose el caso de Totolapan y Atlatlauhcan donde el corte
es pentagonal y remate cónico, permitiendo una mayor entrada de luz al claustro; o como en
Yecapixtla, donde los vanos se sesgan hacia el interior presentando sus contrafuertes un perfil
agudo; en el caso de Acolman, en el claustro chico, los vanos ocupan la totalidad del espacio
entre los contrafuertes de corte trapezoidal, equilibrando la proporción entre vano y muro.
2. Los que utilizaron piedras de cortes especiales, con dovelas y en sillería. El cambio de la
utilización de la piedra bruta a trabajada se dio hacia el año 1540, especialmente en claustros
dominicos y agustinos, quienes dedicaron mayor atención a su decoración, clasicista, con
refinamiento de diseño. Este predominio del gusto clasicista modifica hacia 1560 los claustros,
enriqueciéndolos en sus jambas con soportes de este estilo, arcos con ricas molduras sobre
medias columnas con basa y capitel, aunque persisten los estrechos vanos que pronto serán
sustituidos por arcos apuntados y de medio punto.
B. De arquerías livianas. El arco con arcadas se desarrolla más profusamente que el anterior,
pues permite espacios mayo-res, menos gasto de material y mejor iluminación. Primero se
dieron los claustros con arcos segmentados, y al entrar el gusto clasicista se introdujo el arco de
medio punto, tornándose poco a poco las arquerías más ligeras de acuerdo al avance del
aprendizaje de la construcción en los nativos, introduciéndose también el uso de las molduras,
en seis modalidades:
1. La biselada, estrechamente ligada con el claustro de contrafuertes.
2. De bocelón, característica de la orden agustina.
3. De cavetto fileteado, compuesta por una moldura cóncava complementada con riostras y
filetes.
4. De cavetto simple.
5. De molduras llanas, usada en el Renacimiento.
6. A cuadrado o a rebajo, la más sencilla de todas.
Todas estas molduras se usaron con los tres tipos de arco, segmentado, rebajado o cuasiredondo
y de medio punto.
El ritmo de las arquerías también varía en los dos pisos, como en Copándaro, donde en el
se abren en la fachada del claustro a amplios intervalos. Las fachadas de los claustros son pesados muros de
mampostería, reforzados con contrafuertes, y los vanos de los pasillos del claustro son, más bien, ventanas
separadas, y no arcadas. ....... "
434
435
KUBLER: "el diseño toma la forma a través del uso de la estereotomía, la ciencia del corte de la piedra"
El claustro con contrafuertes se convirtió en la característica formal de los conventos dominicos del sur de
México, variando solamente en la forma de éstos.
segundo nivel se abren dos ar-cos de medio punto sobre columnas candelabro, cuando en el
primero existe uno carpanel. Actopan e Ixmiquilpan despliegan arcos apuntados en primer piso
y sobre ellos un par de arcos menores, desplantados sobre columnillas.
Casi todos los claustros presentan estribos o contrafuertes, para reforzar al edificio contra los
empujes de las bóvedas, éstos de sección triangular, cuadrangular o semioctagonal.
En el centro de los conventos existía una fuente y en aquellos donde el agua era escasa, se
recogían las pluviales en aljibes. Estos edificios presentaban un sistema perfecto de desagüe
captando propiamente hasta la última gota de agua, que bajaba por caños perfectamente
construidos hasta un enorme depósito subterráneo.
IGLESIA
Cabe aclarar que en los templos no se dio una unidad estilística, encontrándose en su decoración
desde diseños góticos, mudéjares, platerescos y renacentistas clásicos, dándose el caso de
encontrarlos en más de una ocasión mezclados.
De altísimo imafronte y suntuosa portada, rematando su fachada principal algunas veces en
espadaña o en un piñón con resonancias de hastial gótico, como en Cuitzeo, o de frontón griego,
como en Actopan, Cholula, Ixmiquilpan, Yecapixtla, o en una simple moldura horizontal,
Zempoala, o en un copete de perfil mixtilíneo, Tzintzuntzan. Consta de una gran nave con su
puerta principal al poniente y el altar mayor al oriente, dándose casos como Huejutla, con su
ábside hacia el sur, o Tepeaca hacia el norte. Traspasando la puerta principal, soportado por un
arco encontramos el coro.
Los templos franciscanos presentan una puerta lateral, al norte, la Porciúncula o puerta de
evangelización, que podemos encontrar también en algunos templos de las otras órdenes, pero
consideradas como la puerta de los gentiles; esta puerta desde el siglo VI cobró gran
importancia, pues en la parte norte del templo se impartía el catecismo, con más razón en el
Nuevo Mundo por su misión evangelizadora, un elemento más de vital importancia para la
conquista espiritual.
Originalmente la gran nave estuvo cubierta con estructuras de madera, con el sistema de par y
nudillo, siendo reemplazadas luego por la bóveda de cañón corrido, apareciendo después
aquellas de filiación gótica, bóvedas de nervadura, en un principio sencillas y luego con
terceletes y ligaduras, hasta el punto que su dibujo se complica de tal forma que parece un
verdadero encaje de piedra.
El testero es rectangular o poligonal, siendo excepcionales los en semicírculo, que estaba
recubierto por un gran retablo de madera tallada y dorada, con esculturas estofadas, pinturas al
óleo y motivos ornamentales policromados. Este tipo de templo corresponde al gótico
isabelino1.
Generalidades:
1. La mayor parte de los templos del siglo XVI son de una nave, con planta cuadrangular; unos
pocos, Cuilapan, Quecholac, Tecali y Zacatlán de planta basilical y de planta cruciforme
Tlatelolco y Yuriria. Esta planta, para efectos de la conquista espiritual, era la más apropiada ya
que era de vital importancia que los oficiantes dominaran por completo a la comunidad y
permitir a la vez que los catecúmenos tuvieran una óptima visión del ritual religioso desde
cualquier punto de la iglesia, centrando la atención en un solo punto, ya fuera el altar o el
púlpito, descartándose por este motivo el templo de capillas laterales, además que ese tipo de
planta implica una mayor complejidad en el culto, no necesario para los objetivos de las
misiones mexicanas.
2. En todos los templos del siglo XVI el coro se ubica a sus pies, hacia el imafronte.
3. Muros de gran espesor, aligerados algunas veces mediante arquerías, como Coixtlahuaca,
Oaxtepec, Tepeaca y Xochimilco.
4. Pocas ventanas, predominando el lleno sobre el vano.
5. Cubiertas de gruesa mampostería en cañón corrido, o bien de alfarje o de terrado. La bóveda
de nervadura 436 como forma más ostentosa, elaborada y costosa, usada hasta la aparición de la
cúpula en la década de 1620.
6. En el sotocoro y cubiertas, cuando no se emplea la madera o la bóveda de cañón, se introduce
la crucería dividiendo en tramos cuadrangulares el espacio disponible.
7. Se trata en estos templos que por lo menos el presbiterio lleve alfarje o bóveda nervada, para
señalar la dignidad del lugar.
8. Por lo general la nave desemboca abiertamente en el ábside y las dos zonas se separan por un
arco toral o triunfal y sus soportes especiales, y en muchos casos el presbiterio es menos ancho
que la nave.
9. Las dimensiones de estos templos son colosales, si se tiene en cuenta que eran para máximo
seis frailes y pocos feligreses, ya que los domingos y días solemnes los ritos se hacían en el atrio
y la capilla abierta. Varían entre 35 y 50 metros de largo, entre 10 y 16 metros de ancho y entre
12 y 18 metros de altura; sus muros, con un espesor aproximado a 2 metros y las bóvedas,
excepcionalmente menos de un metro y cuarto. En sí, la iglesia de una sola nave contaba con
pocos elementos arquitectónicos, principalmente la nave y el presbiterio que entran en juego
para su diseño de acuerdo a las pro-porciones entre largo y ancho de la nave y la forma del
presbiterio, basado ésto en las medidas óptimas que proponía Rodrigo Gil de Hontañón para
este tipo de plan, a saber: el ancho de la nave en proporción 1:5 respecto al largo, máximo 50
metros de largo por 10 metros de ancho, y cada brazo del crucero debía tener de profundidad la
mitad del ancho de la nave 437; reguló también el modelo ideal del presbiterio, variando en la
Nueva España en multiplicidad de formas al no existir el crucero, elemento primordial según
Hontañón para su proporción, siendo la más usada la trapezoidal. La plataforma de los templos
se prolongó hacia la nave, por la profundidad de éstas, variando su forma y proporción de
436
En la Nueva España presenta características propias, variando sus superficies onduladas en el extrados, siendo
en el siglo XIII y XV de techumbres exteriores rectas de arcos apuntados, en contraposición a la variante
novohispana de medio punto, ligeramente quebrado. Cabe anotar que fue empleada principalmente en templos de
mayor altura y construidas en zonas donde los recursos lo permitían, de lo contrario se usó solo para cubrir el
presbiterio para darle mayor importancia, lo mismo que en el coro; en estos casos la nave se cubrió con bóveda de
cañón o techumbre de madera. En las iglesias agustinas se empleó la bóveda de nervadura sólo en el crucero,
cuando existía, y en el presbiterio, cubriendo su nave con bóveda de cañón por las limitaciones de la región que
ocuparon y por las mayores dimensiones de sus centros conventuales, con mayores luces para cubrir. Fuera de las
bóvedas de nervadura y de cañón poco se usó la bóveda a manera de domo, la cual surgió a fines del siglo XVI,
dándose primero las de madera y luego las de mampostería, siendo el elemento antecesor de las cúpulas.
437
En la Nueva España estas medidas variaron en su proporción ya que no se construyeron cruceros en las
iglesias, de acuerdo a la intención ritual antes mencionada, y por razones de volumen; al no existir el crucero, una
nave en proporción 1:5 resultaba muy larga y en proporción 1:4, la empleada con mayor frecuencia en estas tierras,
la nave resultaría muy pequeña.
acuerdo al gusto de cada constructor, variando entre rectangular y trapezoidal, dándose solo el
caso de la iglesia de San Miguel 438, con presbiterio curvo.
10. El plan simple y austero de los templos doctrineros de-terminó también sus accesos,
apareciendo el principal hacia el oeste, un segundo acceso hacia el norte, la puerta Porciúncula,
que comunicaba al templo con el cementerio o con el patio lateral, una tercera al sur que
comunica con las dependencias del claustro, y una última que comunicaba la sacristía con el
presbiterio.
11. Otro componente esencial de este tipo de iglesias son los estrechos pasillos que aparecen
contenidos en el ancho de los muros, usados como comunicación con el coro, o de circulación
exterior al templo, o como confesionarios cuando estos estaban ligados con el claustro; otro
aporte más de la Nueva España al mundo.
12. Al exterior, frecuentemente aparecen erizados por almenas o merlones y hasta garitones
coronando los estribos o contrafuertes que refuerzan a las paredes, encontrándose algunas veces
hasta pasos de ronda, elementos militares que dieron pie para llamarlos conventos fortaleza.
13. El volumen o composición exterior de los templos de una sola nave, deben analizarse según
Kubler, de acuerdo a la nave, el presbiterio, el sistema de contrafuertes y la fachada. Este último
elemento puede ser:
a. Un muro plano carente de elementos secundarios, como en Calpan y Tecamachalco.
b. Flanqueada por elementos secundarios, como contrafuertes o torres, como Yecapixtla, torres
esbiajadas; Cuautinchán, torres que se adelantan al plano de la fachada, al igual que Yanhuitlán,
caso donde una de las torres quedó inconclusa; Tochimilco, una torre adelantada a la fachada y
un contrafuerte en esbiaje.
14. Las fachadas laterales muestran el uso de contrafuertes en disposición más o menos regular
a lo largo de la nave y en sus esquinas; muy escasos son los contrafuertes volados o se-parados
del muro, presentes en Yanhuitlán, Cuernavaca, reforzando el presbiterio en el primero; y más
escasos son los contrafuertes interiores, donde solo cumplen una función decorativa. Algunas
fachadas secundarias varían su culminación, presentando no solo los elementos característicos
de fortaleza, rematadas mediante fajas de piedra de distinto color, o monogramas de las ordenes
mendicantes, o molduras que concluyen la edificación, merlones de corte escalonado, pináculos
góticos, en fin, todo dentro del gusto de cada constructor.
15. Algunas torres son muy esbeltas, inspiradas en los campaniles medievales italianos o
minaretes de cuerpos moldurados para mermar su altura, llevando como remate un solo cuerpo
para campanario, apareciendo dos de ellas en conjuntos conventuales como Zacatlán, la Capilla
Real de Cholula, Tlatelolco y Cuauhtinchan, presentando Cuilapan las dos únicas circulares que
se hicieran; mientras que Calpan, Epazoyucan, Tecali, Tochimilco y Zempoala, la más esbelta y
elevada de todas, presentan solo una; en Jilotepec es exenta. Un segundo tipo de torres son las
que recuerdan a las de las fortalezas militares, muy anchas, con bóvedas sucesivas en sus
interiores, rematando en lo alto con especies de loggia, culminando en almenas que en algunos
casos se sustituyen por chapiteles y remates de sólidos, Actopan, Atlatlauhcan, Ixmiquilpan,
Malinalco, Yecapixtla y Yuririapúndaro. Las torres aparecen hacia el último cuarto del siglo,
especialmente en conjuntos conventuales franciscanos y dominicos; están colocadas en un plano
paralelo a la fachada, salientes o retrocedidas y en algunos casos cumpliendo funciones
estructurales.
Aclaremos. Antes de los conventos que presentan torres, encontramos aquellos donde el
438
Construida en el cerro de Chapultepec hacia el año de 1558.
campanario es una espadaña en gran variedad de modalidades, acaballada en la fachada, exenta,
majestuosas o modestas, según Pedro Rojas: "breve y accesoria, monumental e integrada o
grande e independiente". Ejemplos, Atlixco, con una pequeña espadaña ubicada atrás del
edificio; Meztitlán y Tlayacapan, grandes espadañas desplegadas sobre la fachada principal y
Molango, una espadaña exenta, como único caso 439.
Sólo dos órdenes mendicantes en el siglo XVI construyeron espadañas en sus edificios, los
franciscanos en la Provincia de San José de Yucatán "con tal exceso, que llegó a convertirse en
elementos indispensables en la arquitectura virreinal de la Península" 440, siendo menos
frecuente la aparición de espadañas en las otras provincias, y cuando se construyeron no
presentan la magnificencia de las yucatecas; y los agustinos, siendo éste el elemento que
distingue a sus edificaciones en la Nueva España durante este siglo. Son tan abundantes y
construidas en tan variadas partes del conjunto que pueden llegar a clasificarse:
1. De varios vanos sobre la parte central del imafronte, conformadas por un piñón triangular,
cóncavo o mixtilíneo, con tres vanos para las campanas. Acolman, Atotonilco el Grande y
Nonoalco.
2. Espadañas que forman el piñón del imafronte con torrecillas en los extremos, como en
Meztitlán y San Lorenzo Iztacoyotla, o con una sola torre como en Atlatlauhcan.
3. Sobre uno de los extremos del imafronte. Yolotepec y San Pedro Tlatemalco.
4. Espadañas que forman un piñón, que constituyen, en sentido estricto, el remate íntegro del
imafronte. San Nicolás Tehuitzila.
5. Espadañas exentas, el tipo más importante y original dentro de la arquitectura novohispana.
Molango, Tlanchinol y posiblemente Xochicoatlán, ejemplos únicos en toda la arquitectura
monástica del siglo XVI en la Nueva España.
En aquellos conventos agustinos donde no se construyó espadaña, los frailes erigieron torres
para colocar las campanas, que además pudieron ser torres de vigilancia en aquellos lugares
donde la agresividad de los indios era manifiesta.
Encontramos torres en Actopan, Ixmiquilpan, Xilitla, Yuririapúndaro, Yecapixtla cuya torre fue
construida según José Guadalupe Victoria con un afán meramente decorativo, como en tantos
otros conjuntos monacales; se inició una gran torre en Meztitlán que no fue terminada; las
primeras construcciones de Tlapa y Chilapa tuvieron torres.
La ubicación de las torres varía, así como su aspecto y su altura, acentuando en todos los casos
ese aspecto defensivo característico de los monasterios novohispanos, generalmente rematadas
con garitones y la presencia de aspilleras, como es el caso de Actopan.
"Completan a nuestros templos, los lugares destinados a escuelas, que no están dotadas de
réditos o pensiones anuales, sino que en ellas, los herma-nos de las tres Ordenes, en forma
gratuita y por caridad cristiana, enseñan todos los oficios eclesiásticos y civiles.
"A la izquierda de los templos están los cuadriláteros para la actividad literaria, que
439
En la Sierra Alta de Hidalgo se construyeron enormes espadañas exentas, de las cuales ya casi no quedan,
siendo testimonio fehaciente además de la de Molango, la de Tlanchinol.
440
VICTORIA, José Guadalupe op. cit.
frecuentan más o menos un millar de jovenzuelos -de acuerdo con la cantidad de lugares
circunvecinos- a los cuales se les enseña el correcto uso del lenguaje y de la escritura; además
se les enseña a cantar y a tocar la lira y otros instrumentos de cuerda, pues ellos tienen más
instrumentos musicales de los que se conocen entre nosotros. Para esos ejercicios, tienen
definidas horas de la mañana y de la tarde, en las que se les convoca y se les despide con el
sonido de campanitas. Cuando tienen que asistir a las ceremonias sagradas, acuden en orden,
y en los templos se por-tan con gran elegancia." 441
PORTADAS
"Los umbrales de los recintos rituales en algunos casos habían sugerido a los indios que eran
como las fauces abiertas de las terribles serpientes de su mitología. ... En contraste con ésto,
los accesos de los templos cristianos de la época de la conquista se conciben como prenuncio
de las puertas del cielo y predisponen a que los constructores quieran infundirles cuando no un
espíritu piadoso y ejemplar representado de modo tangible a las eminencias del cristianismo,
por lo menos una gran dignidad arquitectónica, recurriendo a las formas monumentales de los
pórticos grecorromanos." 442
La fachada principal es también especialmente característico de la conquista espiritual
novohispana, al presentar un muro plano carente de elementos secundarios, flanqueada por
contra-fuertes o enmarcada por torres, dejando la fachada remetida. No presentan un trabajo tan
elaborado como los retablos interiores, pues al ser los templos el último elemento en edificarse
en los conjuntos conventuales, muchas fachadas fueron temporales, y al suspenderse la
edificación de construcciones mendicantes al tomar fuerza el clero secular, estas temporales
quedaron per sécula.
Son al extremo sobrias y en ellas confluyen todos los estilos existentes hasta el momento,
variando su clasificación entre dos aspectos, el trabajo casi plano y el abultado, siendo más
acorde para las primeras las formas románicas, góticas y mudéjares; para las otras el
renacimiento florentino y el plateresco italoespañol, o el renacimiento maduro.
Encontramos entonces portadas con una mezcla de estilo, empleándose combinaciones al
extremo sugerentes y dándose gran variedad de injertos estilísticos sin olvidar el ingrediente
propio de estas tierras, esto dado de acuerdo al gusto de su constructor, donde se combina lo
gótico y lo mudéjar, como en Otumba y Tlamaco, o lo gótico, mudéjar y plateresco en el
hospital de Acámbaro y Huejotzingo, existiendo algunas muy depuradas en su estilo, y otras que
no cabrián dentro de ninguna caracterización estilística por la conjunción de estilos que
presentan; plateresca, Acolman, siendo no tan puras Yuririapúndaro, Cuitzeo, Actopan,
Atotonilco el Grande y Atotonilco de Tula, las laterales de Yanhuitlán y Yecapixtla.
Como complemento de la decoración meramente arquitectónica se emplearon relieves
historiados, colocados en lugares principales de la portada, además en la fachada,
complementando a la anterior, rosetones de reminiscencia gótica, caso ejemplificado en
Yecapixtla.
441
Ibidem.
442
ROJAS, Pedro op. cit.
La edificación de centros conventuales cesó al finalizar el siglo XVI, por la lucha entre el clero
regular y el clero secular pues estos últimos no necesitaban de espacios para desarrollar su tarea,
quedando muchas obras inconclusas como el conjunto conventual de Cuilapan.
Hablemos un poco de los estilos que se mezclan en los monumentos novohispanos:
El MUDÉJAR
Es el estilo arquitectónico en el que entran elementos del arte cristiano y de la ornamentación
árabe, obras de arquitectos moros que permanecieron en España durante la Reconquista. Los
edificios mudéjares de España se caracterizan por la con-junción de formas del arte árabe y del
arte occidental, románico, gótico y renacentista.
El uso del ladrillo en la construcción, de la cerámica y el yeso en la decoración, la unión del arco
ojival y el de herradura o lobulado, los techos de alfarje 443, son elementos típicos de este estilo;
el dibujo geométrico, característico del arte oriental, aparece copiosamente en baldosas,
ladrillos, tallas, y se convierte en parte integrante de los edificios españoles, como en la Casa de
Pilatos, en Sevilla, de principios del siglo XVI.
Llevaron a un alto grado de perfección las labores de ataujía 444 y taracea 445, talla, caligrafía,
con adornos complicados de diseños florales o geométricos, pero sin representaciones de seres
vivos, ya que su religión lo prohibía.
Aparecido en el siglo XII, el arte mudéjar propiamente dicho, alcanzó su máximo esplendor en
los siglos XIV y XV, con la armoniosa fusión del gótico y el morisco, pero no se extinguió con
la caída de Granada, y aún fue introducido en el Nuevo Mundo.
En España, los mejores ejemplos de este arte se encuentran en Sevilla, el Alcázar, donde
sobresale el "Salón de los Embajadores"; en Toledo, la Puerta del Sol y la iglesia de Santa María
la Blanca; en Segovia; en Sahagún; en Zaragoza, la Torre de San Miguel; en Teruel la Torre de
San Martín. El arte mudéjar produjo también notables cerámicas, con lustre dorado.
En México no existe ningún edificio que en su totalidad presente la forma, la estructura y
decoración plenamente mudéjares; en la Nueva España encontramos de este estilo: la estructura
de las primeras basílicas, las capillas abiertas en formas de mezquita y las casas a imitación de
las andaluzas 446; en los elementos constructivos, son de reminiscencia mudéjar los pilares
ochavados y los alfarjes, que conformaron las primeras cubiertas por razones prácticas, ya que
era más fácil en un principio desarrollar techumbres de madera por la abundancia del material y
de mano de obra, en contraposición a las bóvedas, difíciles de construir y sin personal
capacitado para realizarlas; muy pocas de estas techumbres se conservan en México a diferencia
que en Sur América, en Sucre, Tunja, Santa Fe de Bogotá o Quito.
443
Techo con maderas labradas y talladas artísticamente.
444
Obra en que se embuten diferentes metales en otros, realizada también en maderas, o diferentes tipos de
piedra; sobresalen las obras de oro y plata embutidos en acero o en cobre.
445
Obra de incrustaciones de madera.
446
Variante de las casas árabes.
La más importante que subsiste en la Nueva España, es la del templo conventual franciscano de
Tlaxcala, obra sin duda magnífica, quizá del siglo XVI. Más antiguo parece ser el alfarje de la
sacristía de San Diego, en Huejotzingo; el sobrio del Tercer Orden de Tulancingo; los que
existen en los ángulos del templo franciscano de Tzintzuntzan; los de los ángulos del claustro
bajo de Azcapotzalco y Coyoacán; los restos del techado del templo de la Compañía de México,
hoy en la Profesa; el de la Dirección del Hospital de Jesús.
De origen mudéjar son las bóvedas de arcos cruzados, que coronan los camarines de
Tepotzotlán y de San Miguel de Allende.
Uno de los monumentos más sorprendentes del arte mudéjar en la Nueva España es el Rollo de
Tepeaca, cuya construcción se inició en 1559, mandado hacer por el señor Franco Berdugo,
quien era "Justicia Mayor" de la localidad. Su edificación se atribuye a fray Sebastián de
Trastierra 447.
Es una torre de ladrillo, de planta octogonal, que se des-planta sobre un basamento de seis
escalones. En el centro de la estructura, presenta una escalera de caracol que da acceso a la parte
superior, en la que se abren ocho ajimeces 448, uno en cada muro. Originalmente estuvo cubierto
por cúpulas, coro-nado con almenas 449. Dominaba la plaza, construcción que según Kubler
pudo tener "una función defensiva, como complemento del templo-fortaleza" y añade "...la
torre de Tepeaca es el único sobreviviente de un tipo de monumentos que debió haber sido
común en el siglo XVI." 450
Para Ciudad de México, en 1527 el cabildo planeó la construcción de un rollo, edificio que
realizaría Rodrigo de Ponte Sillas, que no llegó a desarrollarse. Más, hacia 1551 se excavaron
los cimientos para levantar un rollo en la Plaza Mayor, construcción que seguía el plan
preestablecido por el virrey de Velasco, frente al cabildo, cuya función era "autos públicos asy
[sic] de justicia como de almonedas públicas".
Influencia mudéjar en la decoración, es muy abundante en el revestimiento que cubren algunas
de las casas de México y Coyoacán, realizados en argamasa y con dibujos geométricos 451.
Es de lamentar que el edificio más notable de este estilo haya sido demolido, era la llamada
"Casa del Judío", en Ciudad de México; "La portada presenta, no un alfiz, sino una especie de
paño en relieves de argamasa con bordura y borlas colgantes, y sobre ella dos ángeles, tres
medallones [polilobulados] y un pequeño cuerpo central barroco, compuesto por tres nichos
447
Constructor de caminos que en esa época realizaba el que unía a Te-peaca con Tecali.
448
Ventanas gemelas de estilo morisco.
449
Manuel Toussaint recogió una leyenda local que afirma que éste monumento se comunicaba con el distante
convento franciscano a través de un pasaje subterráneo.
450
Otro rollo, es el llamado "de Cortés" en Tlaquiltenango, Morelos.
451
Esta modalidad parece haberse iniciado a principios del siglo XVII, persistiendo casi hasta fines de la colonia.
con santos, su ático 452 y el todo rematado por una especie de frontón. La portada sobrepuesta,
de pleno siglo XVII, parece posterior. En el ángulo existía una loggia con arcos mixtilíneos,
característicos de la arquitectura colonial mexicana, revestidos en el exterior, así como todo el
paramento del muro, con relieves de argamasa; más tarde se ve que fueron cegados con la
misma labor, dejándoles únicamente ventanas estrechas; la portada que aparece abajo de la
loggia es originalmente característica del siglo XVII, posterior a la casa, por lo que se puede
afirmar que ésta databa del siglo XVI o principios del XVII y que más tarde se le hicieron
reformas" 453
Otros ejemplos de esta decoración son, la llamada Casa de las Ajaracas, esquina de Argentina y
Guatemala, en Ciudad de México 454, la de Jerónimo López, esquina de Uruguay y 5 de Mayo,
que fue totalmente destruida y rehecha en cemento, conservando el dibujo original.
Esta decoración también la encontramos en los templos, como la Capilla del Rosario,
Xochimilco, en la que se combina este motivo con azulejos; la Capilla de la Concepción,
Coyoacán; la iglesia del Seminario de San Martín de Tepotzotlán ostenta una ancha faja
arabescos en su perímetro, simulando una colgadura con borlas; los muros de la iglesia
Tláhuac.
en
en
de
de
Esta modalidad presenta características locales en ciertas regiones, como Texcoco, Atlixco,
Orizaba; en muchas de estas "escuelas" se olvida el elemento geométrico, utilizándose motivos
ornamentales tomados de la flora y reproducidos como en los atauriques 455 moros; ejemplos
son las arcadas reales de Papalotla, totalmente revestidas con relieves de argamasa "en las
formas más fantásticas y exuberantes que pueda imaginarse, y coronadas, además, por figuras
que ofrecen en el remate una silueta vigorosa y calada" 456; en una de ellas encontramos su
fecha, 1733, hecho que indica la continuidad del mudéjar desde el siglo XVI hasta fundirse con
el barroco. De la misma escuela son las arcadas reales de Tulantongo, estado de México.
PURISMO o Arquitectura Renacentista
Basado en los cánones clásicos y en los tratadistas como Sebastián Serlio. El primer
monumento construido en la Nueva España de esta modalidad fue un "Túmulo Imperial"
realizado, en 1559, por Claudio de Arciniega; estaba conformado por dos cuerpos, el primero
desarrollado en planta de cruz griega con columnas toscanas y frontones triangulares, mientras
que el segundo era de planta cuadrada, siguiendo los lineamientos estilísticos del primero; sobre
las columnas del primer cuerpo, Arciniega desplantó obeliscos piramidales rematados en una
esfera; ornamentó los frisos de los dos cuerpos a la manera romana.
Puristas son la capilla abierta de Tepozcolula; la portada principal del templo de Tecali, que sin
452
Cuerpo de arquitectura que simula el tejado.
453
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
454
Lamentablemente, destruida en 1995; CRIMEN de Lesa Majestad.
455
Labor en yeso que representan hojas y flores, usado por los moros para adornar sus edificios.
456
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
lugar a duda es obra de Arciniega. Los claustros conventuales de Acolman, Cuilapan y
Molango, presentan características renacentistas; la portería del convento de Actopan, si
exceptuamos sus columnas candelabro; las grandes basílicas del siglo XVI, como Zacatlán de
las Manzanas, los muros y columnatas de Tecali, y la de Quechólac, alterada posteriormente.
Muchas puertas conventuales ostentan este estilo sobrio: la de ingreso al claustro dominico de
Oaxaca de Juárez, fechada en 1591; la lateral del templo de Meztitlán; la portada principal de
Tecali.
En las grandes catedrales es donde el arte renacentista puro tuvo su mayor expresión, tan sobrio
que podría confundirse con el herreriano, o hasta llegar a él, como en la catedral de la Puebla de
los Ángeles.
PLATERESCO
Estilo ornamental de comienzos del Renacimiento Español, que tuvo su desarrollo durante el
siglo XVI; se caracterizó por el uso de medallones, las columnas recubiertas por hojas y
guirnaldas, fustes abalaustrados, molduras verticales, hornacinas, y grandes planos desnudos a
los que hace marco esta ornamentación, a veces excesiva.
Combinado con la elegancia de las nuevas formas de minucia heredada del gótico florido, el
plateresco se distinguió por el exceso de los bajorrelieves, que acaban por perderse en el
conjunto. De la tradición mudéjar tomó el abuso e los arabescos.
Fue el antecesor del barroco y en especial de su modalidad churrigueresca. Brilló especialmente
en los retablos de las iglesias, pudiendo considerarse como sus más típicas manifestaciones: el
coro de la catedral de Ávila, con su maravillosa sillería; la fachada del convento de San Pablo,
en Valladolid; la capilla de los Reyes Nuevos, en la catedral de Toledo; el sepulcro de don Juan
II, en Miraflores; el Hospital de Santa Cruz, en Toledo; la fachada de la Universidad de Alcalá
de Henares; el Palacio de los Condes de Benavente, en Baeza; la fachada de la Universidad de
Salamanca; la sacristía de la catedral de Sevilla.
En la Nueva España, el templo más antiguo en que existe una manifestación plateresca es el del
antiguo convento de San Agustín Acolman, en el que, sobre la plana fachada de carácter
medieval, se desarrolla una portada que crea un contraste entre la suavidad y gracia de sus
relieves con la rudeza del edificio. El autor de esta obra sin duda fue un arquitecto-escultor
venido de España, ya que en ella nada indica la mano nativa, siendo la técnica del relieve
perfecta. Fechada en 1560. Presenta doble arquivolta 457 de reminiscencia románica 458.
Las dos portadas del templo agustino de Yuririapúndaro son una interpretación popular del
plateresco puro de Acolman, ya que el escultor de éstas añadió detalles pintorescos al tema
inicial, creando un plateresco popular y trabajado por artífices mestizos.
El más insólito y extraordinario caso de plateresco español lo ostenta la portada del templo de
457
458
O archivolta: conjunto de molduras que decoran un arco.
Según el Marqués de Lozaya, esta portada en su ordenación recuerda la de la iglesia de Santa María de
Calatayud; mas por su técnica escultórica se afilia con la escuela del sevillano Riaño.
Cuitzeo, pero trabajada por manos indígenas; en ella se encuentran todos los requisitos de este
estilo, todos ellos con el sello aborigen inconfundible, en la técnica de las plumas de las alas de
las águilas, la manera en que están esculpidos los escudos. Sin duda la portada fue trazada por
un arquitecto español y construida en su totalidad por canteros indígenas, en especial Francisco
Juan Metl.
Otro edificio plateresco realizado por manos indígenas es la capilla abierta de Tlalmanalco,
fechada en 1560.
Excelente muestra de este arte es la portada del templo de Chimalhuacán Chalco, aunque en ella
se conservan reminiscencias mudéjares; presenta un espacio encuadrado por un alfiz, cubierto
por entrelace de fajas y estrellas, sobre el cual se destacan los medallones con cruces
flordelisadas de la orden dominica, característicos del plateresco, dos escudos carolinos y un
nicho con su imagen. El arco es adintelado, con los ángulos en grandes cuartos de círculo, y una
arquivolta vigorosamente ornamentada. Esta portada también presenta la inconfundible mano
indígena.
Buen número de portadas sigue este tipo de ornamentación con alfiz 459, variando el dibujo y la
forma del arco. Ejemplos son:
- La portada de la capilla del hospital franciscano de Acámbaro, en la que el gran alfiz está
dividido horizontalmente por una moldura central y ornamentado por veneras; la puerta presenta
un arco de medio punto con jambas ricamente decoradas con medallones, y la arquivolta, que es
un caso singular en que es más angosta que las jambas, aparece profusamente cubierta con
relieves. Dos esbeltas columnas simulando obeliscos encuadran la portada y rematan como
soportando a la moldura horizontal que divide el alfiz.
- La portada del templo agustino de Tlamaco, Hidalgo, muestra un alfiz sobre dos gruesos
machones regulares, que cobija una especie de frontón, formado por gruesas molduras y
rematado por un medallón y una cruz.
- La portada de la iglesia franciscano de Erongarícuaro, aunque plateresca, a primera vista
parece una portada románica de gruesas dovelas y arco de medio punto; el alfiz está adornado
con grandes conchas en altorrelieve, presentando, al contrario de las veneras españolas, su
concavidad al espectador. Sobre la portada, se abre una ventana doble con parteluz, encuadrada,
no dentro de un alfiz, sino en un marco completo, y coronada dentro de ese mismo arco por una
gran concha, mayor que las de la portada.
- Posiblemente la portada más antigua de este género es la de la iglesia franciscana de la Puebla
de los Ángeles, presentando todavía el escudo de Tlaxcala 460; es un gran alfiz que se prolonga
hacia arriba, y dentro de él gruesas molduras forman un frontón triangular muy acusado. El arco
es adintelado con sus ángulos conformados por cuartos de círculo, y todo ello cubierto con
ornatos de escasa profundidad 461.
- Más sencilla, pero semejante en su composición, es la del hospital de Uruapan; conformada
por un gran alfiz con arco de medio punto, apareciendo todo el espacio libre cubierto con
459
Esta reminiscencia mudéjar fue muy usada por los artífices platerescos.
460
Tlaxcala ostentaba en un principio el Obispado.
461
Como los relieves prehispánicos.
ornatos en relieve; al centro, sobre el alfiz, se desarrolla un nicho que aloja la estatua de su
fundador, fray Juan de San Miguel, y a sus lados los escudos, el franciscano de las cinco llagas y
el escudo real, cuyos emblemas fueron rasurados.
- Muy sencilla, con alfiz, es la portada plateresca de la iglesia de Santa Cruz Atoyac, Distrito
Federal, que ostenta la fecha 29 de diciembre de 1563.
Otra categoría especial del plateresco, la conforman las portadas de los templos que presentan
una disposición peculiar, como la portada principal del templo de Xochimilco, que data de
1590; presenta columnas de capitel de filiación corintia, o como dice Toussaint "un corintio
popular", estructurada en torno a un arco de medio punto, que invade el arquitrabe 462 y el friso
463
del entablamento 464, y, sobre un pequeño ático se desarrolla la ventana del coro, rectangular
y fuertemente moldurada, con ornatos en relieve a los lados, que muestran una ruda mano
indígena.
La portada de la iglesia franciscana de Calpan presenta una mezcla de diversas influencias:
columnas de forma peculiar en el segundo cuerpo 465, arco carpanel con relieves, dos ángeles en
relieve (de mano indígena) que sostienen el escudo franciscano de las Cinco Llagas, columnas
candelabro en el primer cuerpo, con estilizaciones indígenas 466, y ventana geminada de sabor
italiano, cobijada por un cordón franciscano y rematado por una gran concha.
Absolutamente plateresca es la portada lateral de Yecapixtla, estructurada en torno a un arco de
medio punto, encuadra-do por columnillas, con medallones antropomorfos en las enjutas,
entablamento y perillones por remate de las columnillas. En esta portada "El renacimiento ha
llegado a su máximo: en los bajorrelieves que adornan las jambas aparecen hasta figuras de
sátiros" 467.
Otro tipo especial de plateresco lo conforman las portadas de los templos de Ixmiquilpan y
Actopan. Actopan presenta reminiscencias románicas, como el gran arco abocinado sobre el
tímpano; la profusión de las hornacinas en los intercolumnios, y sobre el entablamento una fina
ventana plateresca de columnillas abalaustradas.
Obra maestra de la arquitectura plateresca es la puerta del claustro de San Francisco de
Pátzcuaro, fechada en 1577, estilo que en Michoacán se prolonga en templos y conventos hasta
ya bien entrado el siglo XVII, siendo ejemplos: la portada de San Agustín, en Morelia y la
portada de San Francisco, de esta misma ciudad, fechada en 1610. En esta región se desarrollan
462
Arquitrabe: Parte inferior del entablamento, que descansa sobre el capitel de la columna.
463
Friso: Parte del cornisamento entre el arquitrabe y la cornisa. Faja que suele pintarse en la parte superior o
inferior de algunas paredes.
464
Entablamento o cornisamento: Parte superior que corona una obra de arquitectura, conformado generalmente
por arquitrabe, friso y cornisa.
465
Que podría conformar una modalidad, cuyo fuste parece recubierto con hojas que simulan plumas.
466
Como los quiotes de maguey.
467
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
portadas que siguen el mismo tema, ventanas geminadas para el coro, desarrolladas sobre el
arco de acceso:
- La parroquia de Uruapan.
- La portada del templo de Jacona.
- La portada de la iglesia de Tzintzuntzan, que sin duda ya pertenece al siglo XVII, ya que "no
presenta la ornamentación que era indispensable en los edificios religiosos" 468 del siglo
anterior, presentando un plateresco mestizo, característico del siglo XVII.
En Tzintzuntzan tres iglesias más presentan rasgos platerescos:
- La iglesia del Tercer Orden 469.
- La capilla abierta del hospital, fechada en 1619, de un plateresco sobrio.
- La capilla abierta que se encuentra al lado del actual templo franciscano, cubiertas por una
estructura posterior y que ostenta un plateresco de fines del siglo XVI.
El plateresco como ornamentación aparece en las casas y edificios públicos como una expresión
de lujo; así podemos citar el Palacio de Gobierno de la ciudad de Tlaxcala 470; este edificio
presenta dos portadas "una con arcos de varias curvas y gruesa faja de ornato en molduras
vigorosamente dibujadas que forman sobre la parte alta un moderado alfiz; la otra portada es
más sobria, pero presenta lo mismos motivos indígenas, y, al centro, un pequeño portal
coronado por una loggia, ornamentados ambos como la primera portada" 471; es este un
curioso ejemplo del mudéjar portugués en la Nueva España, patente en su ornamentación con
curvas convexas.
Existieron tres edificios en el centro de Ciudad de México ornamentados en forma plateresca
472
, uno, el Palacio de los Virreyes y según el dibujo podemos deducir que estaba conformado
por un gran cuerpo con tres portadas en la planta baja coronadas por escudos reales; presenta
entre las portadas troneras abiertas sobre el basamento; en la planta alta, observamos en el
dibujo, once ventanas, siendo mayores las tres que se abren sobre las portadas. Sobre la cornisa
que culmina el edificio y en el centro de la fachada se desarrolla "una especie de templete, en
que se abre el reloj, y arriba de él cuelga la campana" 473.
El segundo edificio que aparece en este plano era el del Ayuntamiento o del Cabildo, que
muestra en primera planta un portal de vanos adintelados, y en el segundo nivel arcos de medio
punto.
El tercer edificio era el de la Real y Pontificia Universidad, en cuya fachada ostentaba el estilo
plateresco en su portada adintelada, coronada por un escudo carolino, presentando a los lados
468
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
469
Por las curvas de su hastial, o remate de la fachada del edificio, podría pertenecer al siglo XVIII.
470
Lamentablemente muy alterado.
471
Ante las descripciones de don Manuel Toussaint no me puedo resistir a copiarlas literalmente.
472
Como aparecen en un plano que existe en el Archivo de Indias.
473
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
dos ventanas con rejas 474. Este edificio fue construido a partir del 29 de junio de 1584, cuando
se colocó su primera piedra, siendo su primer arquitecto el capitán Melchor Dávila 475, siendo
posiblemente reemplazado por su sobrino Rodrigo Dávila y por Claudio de Arciniega 476.
Otro edificio que figura en este plano es el Arzobispado de México, presentando una portada
plateresca de gran refinamiento, conformado por dos pisos rematados por dos torres en sus
extremo, presentando en la planta baja una portada coronada con el escudo arzobispal, y sobre
él una ventana con rejas de hierro, que a sus lados presentaba sendas ventanas. El segundo piso
ostentaba simplemente tres ventanas y en los extremos de la fachada las torres.
Según Cervantes de Salazar ostentaba una elegante fachada de estilo clásico, con torres muy
altas respecto al tamaño de la construcción "aunque no son muy grandes, son muy fuertes, con
dos torres de cal y canto muy altas, edificada toda la casa sobre un terraplén, que antiguamente
era cu, tan levantado de la calle que hasta el primer suelo, donde el Arzobispo tiene su aposento,
hay una pica en alto ... las ... hizo don fray Juan de Zumárraga."
Fue una construcción que muestra ya un cambio en la arquitectura novohispana del siglo XVI,
perdiéndose el aspecto militar de los primeros años.
La fachada de las Casas Viejas de Moctezuma ostentaba una enorme portada flanqueada por
puertas pequeñas de los comercios, y sobre éstas, pequeñas ventanas a lo lados y una mayor
sobre la portada. En el segundo piso tenía una loggia conformada por arcos de medio punto y a
cada lado dos ventanas. Este edificio tuvo torres en sus esquinas.
La casa del Mayorazgo de Guerrero 477 era un ejemplo típico de casa plateresca; su suntuosa
fachada estaba flanqueada por dos columnas con su entablamento completo, sobre el cual se
abría una gran ventana, igualmente flanqueada por columnas, con reja de hierro forjado con
dibujos renacentistas. Un pequeño cuerpo coronaba este conjunto, que ostentaba los escudos de
armas de la familia; a los lados de esta portada, en el segundo piso, se abrían dos pares de
ventanas con rejas renacentistas. Coronando la fachada, en sus extremos se desplantaban
torreoncillos formado por columnas y rematados en almenas, así como el cuerpo central 478.
El más importante de los edificios civiles que se conserva es la Casa de Montejo, en Mérida;
edificada por los indios de Maní, en 1549. La portada de esta casa presenta dos cuerpos 479, "a
ambos lados sendas columnas exentas con sus trascolumnas formadas por pilastras que
marcan resaltos para dar relieve a la arquitectura; sobre el entablamento, un friso historiado
sigue el perfil de entrantes y salientes de la estructura y se adelanta en la parte central, sobre la
474
Este es un elemento que fue muy usado por los artífices plateros.
475
Ese mismo año murió este arquitecto al caerse de un andamio en las obras de la catedral vieja de México.
476
El más famoso arquitecto de esta época.
477
Esquina de Correo Mayor y calle de Moneda.
478
Veremos en el Barroco cómo evolucionó este edificio.
479
Posiblemente pertenecientes a dos épocas distintas.
clave, formando un amplio repisón, el cuerpo alto parece un tapiz o un enorme repostero:
ábrese en él la puerta de un balcón, también adintelado con modillones en sus ángulos; las
pilastras que limitan este segundo cuerpo están ahuecadas en su parte central y esculpidos en
estos rehundimientos, dos guerreros armados cuyos pies descansan sobre cabezas de demonios
vencidos. La parte central, cuyo lambrequín es de ornamentación vegetal, se ramifica por todo
el espacio cubriéndolo admirablemente de ornatos. Este segundo cuerpo se ve rematado
igualmente por un entablamento con friso, menos complicado que el inferior, y a su vez está
coronado por un escudo entre leones rampantes y rematado por una figura humana de busto
barbada. Descansando sobre la cornisa del primer cuerpo, rematando las columnas, hay dos
figuras de atlantes o salvajes, armados de mazas, y con una curiosa vestimenta formada por
pieles de carnero cuyas vedijas, burdamente esculpidas, presentan un aspecto peculiar, Es
notable esta portada como ejemplo de escultura decorativa, pero aquí no debemos dejar de
insistir en una circunstancia: la cantidad de retratos que aparecen en ella. Pudiera creerse que
las dos figuras de hombre viejo y de mujer joven que rematan lo tableros del cuerpo inferior,
son retratos del Adelantado y su esposa, pero el mismo rostro de hombre barbado se repite en
muchos sitios.
"La clave de esta puerta está formada por un personaje grotesco: un hombre igualmente
barbado que sostiene sobre sus espaldas la parte central del repisón y que, por su actitud,
parece significar que de él depende toda obra ¿sería el arquitecto, que quiso representarse en
esta postura? ..." 480.
Otra casa plateresca, de la cual desgraciadamente solo existe la portada, es la llamada Casa del
que Mató al Animal en la Puebla de los Angeles 481.
Muy sencilla en sus lineamientos, se compone de dos jambas rematadas en un proporcionado
dintel; los basamentos y capiteles de estas jambas son sobrios, formados por gruesos baquetones
y fajas horizontales en las que se ven, en los primeros, tres rosetas estilizadas a la manera
indígena, y en los capiteles ornatos entrelazados con aves que los picotean; los motivos
representados en las jambas 482 son escenas de caza en que aparecen mozos sosteniendo traíllas
de perros, quedan encuadrados entre fajas. El gran dintel que ostenta esta portada, presenta un
friso de granadas entre roleos vegetales.
Perteneciente a un plateresco sobrio 483 es una portada, también en la Puebla, frente a la iglesia
de San Agustín, presentando un vano adintelado con medallones androcéfalos en sus ángulos.
La portada plateresca más suntuosa de Puebla es la que perteneció a la Alhóndiga 484, en la que
480
De nuevo el embrujo de las descripciones de Toussaint.
481
Cuenta una leyenda que un monstruo, una especie de dragón, aparecía todas las tardes en la plaza de Puebla
sin que nunca nadie se atreviera a matarlo; cierto día un caballero acometió tal empresa, dándole muerte a la bestia.
482
La composición general de cada tablero y los trajes de los cazado-res muestran que sin duda estos relieves
fueron copiados de tapices flamen-cos o franceses de la segunda mitad del siglo XV.
483
Es aquel que solo busca la ornamentación característica de este estilo.
484
De este edificio sólo queda la portada.
sobresale la finura de su técnica, perceptible a pesar de las múltiples alteraciones sufridas; de
vano adintelado y medallones esculpidos con figuras humanas 485.
En Guadalajara existe una portada que podríamos considerar como plateresco rico; de vano
adintelado, presentando especies de dovelas vigorosamente realzadas, las pilastras que forman
las jambas con fuerte relieve y, sobre el pequeño entablamento, una especie de friso, en forma
de ático, con medallones androcéfalos en sus extremos, precisamente sobre las pilastras; todo el
friso aparece ornado de relieve y sobre él una cornisa ampliamente volada 486.
En Mérida se encuentra una semejante a esta de Guadalajara, que presenta una gruesa
molduración gótica limitando por el interior la entrada.
Otra portada plateresca en Mérida es la llamada de Rivero Traba, con puerta adintelada que
ostenta como remate del dintel una especie de nicho poco profundo que ostenta las armas del
propietario.
San Cristóbal de las Casas es depositaria de una portada plateresca sobria en la Casa de don
Luís de Mazariegos; "Es arquitrabada con escudo al centro, columnas a los lados y leones en
postura extraña, al eje de las columnas" 487.
HERRERIANO
Estilo que toma su nombre de Juan de Herrera488. Arquitectura carente de ornamentación y
completamente sobria que desarrolla este arquitecto en El Escorial. Tal vez por estas
características no tuvo aceptación en América 489.
Edificios con influencia herreriana, en primera instancia fue la fachada de la segunda iglesia de
Santo Domingo de México, construida, según el padre Ojea, a imitación de la del Escorial.
La más antigua muestra de herreriano que subsiste son las portadas del lado Norte de la Catedral
de Ciudad de México; dentro del mismo templo, aunque siendo austeras presentan un poco de
ornamentación, son las que dan acceso a la Sala Capitular y a la Sacristía (1623) que ostentan
485
Muy similar a una portada que se encuentra en Oaxaca de Juárez.
486
Perdón, olvide la ubicación exacta.
487
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
488
Arquitecto español (1530-1597), del reinado de Felipe II; nació en Mobellán (Santander) y murió en Madrid.
Fue ayudante de Juan B. de Toledo, quien había iniciado los planos de El Escorial y al morir (en 1567), Herrera
continuó las obras hasta terminar el monasterio, cuya planta cambió. Otras obras suyas son: el castillo de Simancas,
el Alcázar de Toledo, la Casa de Contratación de Sevilla, la catedral de Valladolid, la Lonja de Sevilla y el Puente
de Segovia en Madrid.
489
"La razón debe buscarse en las condiciones sociales de la época. Por una parte no existe aún un núcleo de
habitaciones homogéneo; por otra, las características de austeridad y sacrificio que implica el herreriano mal
podrían encontrar acogida en países en formación, en los que buscar dinero y gastarlo fastuosamente era la principal
ocupación de los colonos. Además, a los neófitos, a los indios, había que ofrecerles iglesias más adornadas y
atrayentes, primero platerescas y después barrocas." TOUSSAINT.
completando toda la sobriedad del estilo una gran reja de gruesos barrotes.
Se estructuran en torno a un arco de medio punto con extrados sobriamente moldurado,
desplantado sobre dos sencillas jambas cajeadas, cobijado por dos pilastras estriadas que
soportan el entablamento, y sobre él un frontón triangular; esta portada aparece contenida en un
arco poco profundo, sobre sencillas pilastras, que alojan sobre el vértice del frontón una ventana
levemente abocinada con arco muy rebajado, casi plano.
Obra de Diego López de Arbaiza es la iglesia de San Pedro y San Pablo, anexa al colegio del
mismo nombre de los jesuitas, construida entre 1576 a 1603 490, que presenta una portada de
estilo herreriano.
Como reminiscencia herreriana en el siglo XVII, es la portada de la iglesia de Santa Clara, en
Ciudad de México, de 1661491.
La Catedral de la Puebla de los Ángeles presenta estructuras simplemente apilastradas en sus
torres, y los pináculos piramidales, elementos propios del herreriano. En esta misma ciudad, la
iglesia de San Ildefonso, terminada en 1621 ostenta una austera fachada, herreriana. Ya a
mediados del siglo XVII se desarrolla la sobria y dura fachada de la iglesia de Santo Domingo.
Encontramos entonces en los templos conventuales novohispanos una mezcla de estilos:
- La iglesia franciscana de Huejotzingo presenta una portada principal mudéjar, en tanto que su
portada lateral es de un plateresco tal "que casi llega a la locura" 492, un ultraplateresco o
exuberante diría yo, que nos recuerda la arquitectura manuelina 493 de Portugal.
- La iglesia franciscana de Cholula, muestra portada principal purista y portada lateral
plateresca, de elegancia y gracia extraordinarias.
- La iglesia franciscana de Xochimilco, portada principal serliana, en tanto que la portada
lateral, plateresca, está llena de ornatos, "presenta formas casi absurdas, como las columnillas
delgadísimas descansando en basamentos cuadrados tres veces más anchos que ellas" 494, arco
adintelado con ángulos en cuarto de círculo, un cordón franciscano que viene desde las jambas a
manera de gruesa moldura, y sobre él otro arco, de medio punto, formado por una cinta
enrrollada en fuerte moldura; en el centro un escudo de forma fantástica. A manera de remate se
desarrolla un nicho con arco de tres centros como presentado por dos ángeles, cobijados dentro
de un pórtico conformado por columnas que carecen recubiertas por una faja en espiral 495 que
soportan una cornisa moldurada sobre la que se desarrolla una especie de frontón, poligonal,
flanqueado por águilas, frontón que ostenta un segundo nicho con concha sacralizante, que
490
Se dice que López de Arbaiza, arquitecto de los jesuitas, edificó en este templo la primera cúpula de la Nueva
España.
491
Sus escudos parecen ser una supervivencia del plateresco en el si-glo XVII.
492
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
493
El manuelino es el estilo usado durante el reinado de Manuel I en Portugal (1469-1521).
494
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
495
Como antecedente del barroco salomónico en la Nueva España.
afecta su curvatura hasta hacerlo parecer polilobulado; el todo aparece coronado por un águila
imperial.
- La portada lateral de la iglesia franciscana de Tecamachalco ostenta una curiosa mezcla de
influencias: dentro de un alfiz de molduración y pomas góticas se desarrolla un arco trilobulado,
ceñido por un vigoroso relieve de mano indígena. "Para dar sabor peculiar a esta portada, el
hueco libre del alfiz está recubierto por tezontle, lo que le da un aspecto que no se encuentra en
otra construcción similar" 496.
Veamos algunos conjuntos conventuales de la extensa lista antes presentada, comenzando por
los más elaborados, como fueron los de la orden agustina.
CONJUNTOS CONVENTUALES AGUSTINOS
Hablemos un poco de los conjuntos conventuales agustinos, que fueron los más suntuosos que
se levantaron en la Nueva España, ya que no tenían el voto de pobreza de los franciscanos “... y
la Corte les ayudaba ampliamente en sus tareas pudieron realizar obras realmente soberbias.
Algunos provinciales se empeñaron en edificarlos riquísimos, y así nos cuenta Grijalva del
padre Vertavillo que deseaba para sus templos y conventos que “todas las piedras fueran de
quilate”, es decir, que fueran piedras preciosas.”497
Lo primero que se advierte en muchos de los monasterios de esta orden son sus grandes
dimensiones, con soluciones arquitectónicas muy avanzadas para la época, ejemplificando,
Actopan, Hidalgo, con sus galerías y ventanas de clara filiación manierista498.
Encontramos entonces, atrios, que por los ejemplos, que Gracias a Dios nos quedan, eran de
dimensiones considerables, la existencia de dos capillas abiertas, como es el caso de Atotonilco
el Grande, una de ellas dando hacia el atrio, mientras la otra mira hacia la plaza del pueblo. Y si
de capillas abiertas hablamos, Meztitlán tuvo dos gemelas, juntas.
Las capillas abiertas se significan por su gran tamaño, sobre todo la de Actopan, que hasta hoy
la vemos ornamentada con un gran programa iconográfico, pintado en toda ella.
Cruces Atriales, las encontramos algunas de ellas de gran calidad artística, ni qué hablar de la de
Acolman; no dejemos de lado a la de Charo.
En sus conjuntos conventuales podemos ver soluciones muy avanzadas, algo así como una
vanguardia artística como es de citar una clara filiación manierista, plasmada en Actopan, en sus
galerías y ventanas.
Es necesario anotar que ante tanta magnificencia de los elementos conventuales agustinos sus
capillas posas son marcadas por una sencillez formal en su acabado y ornamentación, si son
496
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
497
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
498
En los conjuntos conventuales agustinos floreció el plateresco como en ninguna otra orden. Construyeron
obras verdaderamente soberbias hasta tal punto que según Grijalva el padre Vertadillo deseaba para sus templos que
"to-das las piedras fueran de quilate".
comparadas con algunas dominicas y franciscanas, ricas en detalles como son las de
Huejotzingo y Calpan, siendo excepcionales las posas de Epazoyucan y Zochizoquipan, con un
repertorio ornamental singular, que sin lugar a duda se pueden comparar con las antes
nombradas franciscanas.
“Con lo que más ilustraron el Reino [los agustinos], y en lo que mostraron la grandeza y
generosidad de sus ánimos, fue en la fábrica de los templos y conventos, testigos a la
posteridad de la opulencia del Reino, y del gran número de indios, que entonces había ... para
[construir] tan soberbios edificios, tan fuertes, tan grandes, tan hermosos, y de tan perfecta
arquitectura, que no nos dejó más que desear.”499
En contraposición, sus iglesias tienen toda esa magnificencia, que en sí se destacan sobre los
que construyeron las otras dos órdenes mendicantes por su planta donde se distinguen dos tipos
determinados por la concepción de su presbiterio, una donde es poligonal y más angosto que la
nave, y el otro caso donde es plano e igual a la nave en su anchura, sin olvidar un tercer caso,
donde la planta de la iglesia es en cruz latina, excepcional en el siglo XVI, como es el caso de
Yuririapúndaro; y por el alzado de sus fachadas con rasgos peculiares, ese sello propiamente
manifestado en fachadas que terminan como si fueran frontones triangulares, ejemplifiquemos,
Actopan, Ixmiquilpan y Molango, tres conventos en Hidalgo, aunque en muchos templos de
Michoacán también se usó esta forma, haciendo el frontón más estrecho y más alargado, como
en Cuitzeo, Chalco y Morelia, caso donde es menos evidente, cuan-do se le agregaron sus dos
torres; o en el remate de sus imafrontes, cuando después de la cornisa, o moldura que corre a
todo lo ancho de la parte superior de la fachada, se desplanta una espadaña, como en Meztitlán,
Yuririapúndaro o Tlayacapan; en algunos templos se completó, o trató de completar el aspecto
de la fachada con una torre de gran tamaño, aspecto lejano al espíritu del Renacimiento,
ejemplificado significativamente en Actopan, Ixmiquilpan, Yuririapúndaro y Xilitla.
Los agustinos y los franciscanos fueron las dos ordenes mendicantes que usaron espadañas,
siendo casi un sello en los conventos agustinos; colocadas en determinadas partes del con-junto
o exentas como en Molango, Tlanchinol o como la que existió en Xochicoatlán, únicos
ejemplos en la arquitectura monástica novohispana del siglo XVI.
Las espadañas agustinas se pueden clasificar de la siguiente manera:
1.- Espadañas con varios vanos sobre la parte central del imafronte, consistentes en un piñón
triangular con tres vanos para colocar las campanas, que a veces presentan un piñón de perfil
cóncavo o mixtilíneo. Acolman, Atotonilco el Grande y Nonoalco.
2.- Espadañas que forman el piñón del imafronte con torrecillas en los extremos, Meztitlán y
San Lorenzo Iztacoloya, o a veces con una sola torre, Atlatlauhcan.
3.- Espadañas sobre uno de los extremos del imafronte, Yolotepec, San Pedro Tlatemalco,
conformadas por un sólo cuerpo que se estrecha en la parte superior hasta adquirir forma
semicircular rematada por una cruz, y dos hileras de vanos en forma de arcadas para colocar las
campanas.
4.- Espadañas que forman un piñón como remate integral del imafronte, San Nicolás Tehuitzila.
5.- Espadañas exentas, siendo el tipo más importante y original de la arquitectura novohispana,
Molango y Tlanchinol, ubicadas al frente del atrio, la primera en la esquina sureste y la otra en
el noroeste.
499
GRIJALVA, fray Juan de op. cit.
En aquellos conjuntos conventuales donde no se construyeron espadañas, se erigieron torres
para colocar las campanas, torres que también fueron empleadas para vigilancia especialmente
en aquellas regiones donde la agresividad de los indios era manifiesta, hecho basado en los
relatos que refieren los ataques a los conventos de Yuririapúndaro y Xilitla. Además de estos
lugares, se levantaron torres en Acolman, Actopan, Ixmiquilpan, así como la iniciada en
Meztitlán; pero no podemos negar su función meramente decorativa, como en el convento de
Yecapixtla.
Su ubicación variaba así como su aspecto arquitectónico y altura, pero siempre conservando ese
carácter estilístico defensivo marcado por sus garitones y aspilleras, ejemplificados en la
espléndida torre de Actopan.
En los claustros de la orden agustina, para su desarrollo tres soluciones adoptaron:
1.- Arquerías en la planta baja y arriba muros corridos con ventanas, como en Tlayacapan,
Totolapan, Atlatlauhcan, Culhua-cán y Ayotzingo, dándole a los claustros un aspecto de gran
sobriedad.
2.- Arcos apuntados, gotizantes, en el piso bajo, optando en la segunda planta por arcos de
medio punto, muy renacentistas, como Actopan e Ixmiquilpan, dándose el caso de Meztitlán y
Yuririapúndaro, donde el concepto varía al presentar también en el piso bajo arcos de medio
punto, con un alto pretil entre cada uno de ellos.
3.- En algunos otros es inconfundible su clara filiación renacentista, con arcos de medio punto
en los dos pisos, que se desplantan sobre columnas claramente renacentistas, como Acolman,
del cual afirma Angulo Iñiguez derivados suyos son Atotonilco el Grande y Molango.
Las dependencias interiores de los claustros agustinos, destacan por sus vastas proporciones,
que en casos como Actopan, donde los agustinos “…llevaron su afán constructivo hasta la
huerta; aquí levantaron una inmensa galería con planta en forma de L cuyos arcos terminan en
bisel; las ventanas son de forma elíptica o romboidal; la es-calera se desplaza en dos grandes
tramos con escalones ondulantes y un antepecho corre entre los arcos. Todo ello de fresco
sabor manierista” 500
En el campo de la pintura mural 501, los agustinos fueron grandiosos durante el siglo XVI, y no
tienen par con sus pro-gramas iconográficos para ornamentar cada uno de sus conventos,
presentando mayor colorido, gran variedad de modelos en la decoración de frisos, bóvedas y
lambrines respecto a los franciscanos y dominicos, donde estos últimos sin la austeridad de un
voto de pobreza se ven modestos y menos variados. Estos programas, que enriquece la vida
espiritual imperante en el siglo XVI, fueron desarrollados con una audacia tal como lo presentan
Ixmiquilpan, Meztitlán o Acolman, siguiéndoles muy de cerca Santa María Xoxoteco,
Malinalco y Actopan con su capilla abierta; en este campo rebasan en número y en proporciones
a las Ordenes, sin olvidar que Huejotzingo, franciscano, y Tetela del Volcán, dominico, son
ricos en pintura y presentan una magnífica calidad en el oficio. De los conjuntos conventuales
500
501
VICTORIA, José Guadalupe op. cit.
Elemento que además de tener una función decorativa fue un recurso didáctico para el proceso evangelizador,
con programas que nos permiten asomarnos a los propósitos ideológicos y religiosos de sus autores.
de la Sierra Alta, que actualmente conservan programas pictóricos completos destacan Santa
María Xoxoteco y Meztitlán.
Ante tales obras agustinas, podemos pensar que la orden con-taba con arquitectos, pintores y
escultores, picapedreros y canteros que secundaban a sus maestros de un lugar a otro. Pero
racionalicemos un poco, estos mendicantes eran simples frailes, que sólo tenían en sus mentes
un recuerdo de lugares donde habían meditado, existido, exceptuando a muy pocos que tenían
nociones de arquitectura, de allí la gloria de tanta obra magna dirigida por ellos, y cabe entonces
no menospreciar a la mano de obra, esa raza subyugada quien fue partícipe al levantar con
ingenio tanta obra cumbre para el siglo XVI, baluartes para el mundo entero. De ella los frailes,
poco tardos, tomaron la organización del trabajo, y así los nativos participaron en la
construcción de sus conventos e iglesias; estos seres que estaban acostumbrados a la obra
conjunta, colectiva, aportaron su coatequitl 502 con sus principios organizativos donde existía
una división de tareas, especialización en el trabajo, como artesanos, aquellos que acarreaban el
material, agua o alimentos, y donde existía una rotación del trabajo; y ni qué decir de su destreza
en el labrado de la piedra.
Dejemos estas honduras y retomemos el concepto agustino de evangelización, que varió
respecto a las otras órdenes por un motivo, digamos, meramente económico de cada orden
mendicante, concentrándonos específicamente en éste reflejado en sus con-juntos conventuales.
Aunque los agustinos respetaron el antes mencionado programa arquitectónico, en muchos de
sus detalles se apartaron de él, enseñando una monumentalidad y suntuosidad propia de la
ausencia en la orden del voto de pobreza y su notable culto ostentoso, pieza cumbre que
emplearon en el proceso de conversión de los indios, cuyos rituales eran sumamente vistosos y
complejos; había que luchar con las mismas armas, con rituales pomposos para entretener y
recrear a los neófitos mediante oficios esplendorosos, procesiones y fiestas llamativas, llenas de
la mayor solemnidad.
Antes de ejemplificar lo antes dicho, anotemos tres categorías de conjuntos conventuales, los
prioratos, las visitas y las estancias, que las encontramos en las tres Ordenes; de los primeros
Meztitlán, Molango y Tlanchinol, y de las visitas Zoquizoquipan, Nonoalco, Tianguistengo y
Malila.
En los conventos agustinos de la Sierra Alta se dieron características peculiares: no se marcan
las entradas al atrio por medio de arcos, siendo éste el elemento clave de las diferencias con
otros conjuntos conventuales en la Nueva España, marcada por la topografía de la zona,
interrumpiéndose sólo los muros al crearse un vano sin ningún elemento de importancia
arquitectónica y decorativa, acceso a estas entradas logrado por medio de rampas, que algunas
presentan escalones, y por tanto no limitan por su topografía directamente con la plaza del
pueblo. Es de notar en los atrios de esta zona la construcción de enormes espadañas exentas, de
las cuales ya casi no quedan, siendo testimonios fehacientes las de Molango y Tlanchinol.
Los conventos agustinos se concentraron en la parte montañosa, conocida como la Sierra de
Puebla que no tuvieron especial relevancia.
502
Cuadrillas de trabajadores.
Los trabajos de los agustinos transcendieron el aspecto espiritual, siendo su labor una actividad
civilizadora; organizaron hospitales, introdujeron nuevos métodos de cultivo y productos
desconocidos en la época prehispánica, enseñaron a los indios los métodos de irrigación
adecuados para aprovechar los terrenos durante todo el año, mandaron traer de Castilla árboles
frutales, introdujeron el cultivo de flores y legumbres no conocidas, enseñaron a sembrar el trigo
y mejorar el cultivo del maíz, realizaron obras de carácter arquitectónico y urbanístico,
enseñaron la música, y en el campo religioso realizaban procesiones para fomentar la devoción
de los in-dios, establecieron cofradías, crearon santuarios y peregrinaciones como instrumentos
de propaganda religiosa, y emplearon el teatro edificante como medio para la catequización.
ACATLÁN
Convento de San Miguel Acatlán
Construido antes de 1569, en él se reunió el capítulo de la orden en 1557. Al concluir su cargo
de provincial, Medina Rincón se retiró a este convento antes de convertirse en prior de Actopan
y obispo de Michoacán.
De su iglesia original, probablemente construida en 1554, sólo subsisten los cimientos. Su
convento presenta características anteriores a los conjuntos monacales levantados antes de 1564.
ACOLMAN
Convento de San Agustín Acolman
“Durante la celebración del Tercer Capítulo que reunió a la Orden de San Agustín en 1539 se
decidió fundar un convento en Acolman, cuya primera construcción debió realizarse durante la
cuarta década del siglo XVI, etapa a la cual pertenece el claustro chico; para 1558 el templo,
dedicado a San Agustín, llegaba al nivel de arranque de las bóvedas, ya que esta fecha se
encuentra registrada en el capitel del arco triunfal al lado del Evangelio” 503, y la inscripción
“Mo Palomira fissome” 504. En 1571, el convento fue concluido y la iglesia continuaba en
construc-ción.
En las dos cartelas que flanquean la portada del templo aparece repartida esta inscripción:
“Acabose esta obra año 1560 reynando el rey Don Felipe Nuestro Señor Hijo del Emperador
Carlos 5.” “Y gobernando esta Nueva España su Ilmo. virrey don Luis de Velasco con cuyo
favor se hedificó [sic]”.
En 1580, el establecimiento albergaba 24 frailes, de los cuales cinco se encargaban de asistir a
los indígenas y los restantes se ocupaban de los estudios.
El templo actual es el segundo que se construyó en este lugar, una gran nave que parece haber
estado techada con artesón. Presenta en su ábside una bóveda nervada 505.
503
CHANFON OLMOS, Carlos
Museografía INAH-SEP.
Tarjeta Navideña Escuela Nacional de Conser-vación, Restauración y
504
No se conoce otro dato acerca de esta persona, posiblemente escul-tor o uno de los responsables de la
construcción
505
En el siglo XVII se agregaron unos pilastrones en el interior del templo, se cubrió con una bóveda de cañón
con lunetos y se agregaron los contrafuertes en el exterior para contener el empuje de ésta.
En 1580, el edificio fue descrito como “…un templo muy solemne de bóveda y una muy
suntuosa portada de cantería”. El arco del presbiterio se halla sobrepuesto a los frescos del
templo y al ventanaje, lo que sugiere una fecha posterior para el arco más que para la fábrica de
la iglesia.
La fachada data de 1560, presentando una portada que “Es el ejemplo novohispano más valioso
de estilo plateresco. Una evidente yuxtaposición de técnicas, visible en los aparejos, da
testimonio del antecedente español para la mitad inferior y la ventana del coro, mientras el
paño liso que sirve de fondo al conjunto, revela los sillares y tareas propios de técnicas
indígenas.
“La mitad inferior, de magnífica talla, nos ofrece la estructuración del arco de triunfo romano,
diez años antes de la aparición del tratado de Palladio, libro y autor a quien se le atribuye la
idea de esta solución am-pliamente difundida.” 506
Revela un conocimiento absoluto de la escultura decorativa, y sin duda es obra de un artífice
europeo; esta clasicista armadura de las columnas, muestra el entablamento y el frontón más
importantes que la puerta. “El panel en su conjunto subordina las impostas a un ininterrumpido
ascenso de las columnas. La composición decorativa tiende a cubrir la fachada con símbolos
abstractos de resistencia y soporte, pero no tienen funciones estructurales reales.”
La portada se estructura en torno a un arco de medio punto con doble arquivolta, presentando el
interior en sus dovelas, tanto en el intradós como en el extrados, medallones que simulan
platillos con ofrendas de comida, intercalados con querubines; en algunos de éstos pueden verse
restos de la policromía que ostentaba esta portada. El arco exterior, fuertemente moldurado,
presenta en cada una de sus dovelas diferentes frutas, tanto en el intradós como en el extrados.
En uno de los lados de las pilastras que soportan este arco encontramos dos santos de bulto con
docelete, que sin duda presentaron peanas similares a las de las esculturas de los intercolumnios,
perdidas las primeras por la inundación de lo-do que sufrió este conjunto conventual.
Toda la portada se desplanta sobre un banco conformado por los basamentos de las jambas de la
doble arquivolta y de los dos pares de columnas que los flanquean, dándole movimiento a la
portada. Estas columnas claramente platerescas, que parecen anteponerse a pilastras cajeadas de
capitel corintio, ostentan sobre la basa, perdida también por la inundación, pares de angelitos en
relieve portando guirnaldas, muchos de ellos irremediablemente erosionados. Un detalle notable
en estas columnas son las cintas que se entorchan en torno al fuste, como amarrándolos. Su
capitel es de filiación corintia.
En el intercolumnio se desarrollaron dos poco profundos nichos, que albergan estatuas de bulto
de San Pedro y San Pablo 507, de excelente factura, desplantados sobre peanas conformadas por
querubines, y culminadas por doceletes, que simulan elaboradas coronas.
506
CHANFON OLMOS, Carlos
Museografía INAH-SEP.
507
Tarjeta Navideña Escuela Nacional de Conservación, Restauración y
Elemento que es común en las portadas de la orden agustina.
En las enjutas del arco aparecen dos medallones, que ostentan, uno, al Arcángel San Gabriel y,
el otro, a la Virgen María, representando una escena de la Anunciación.
Sobre los capiteles se desplanta un entablamento cuyo arquitrabe presenta en su centro una
especie de cintilla y su cornisa es fuertemente moldurada, presentando en su parte baja una serie
de dentículos que le dan apariencia de flequillo. El friso es notable, cuyos elementos decorativos
son pares de caballos de perfil, encontrados, cuyos cuartos traseros se modifican para conformar
la cola de un hipocampo, y motivos vegetales, flanqueando los centrales una cartela y los
laterales medallones con caras de león; dos copas estilizadas separan estos tres pares de
animales mitológicos. En el interbasamento se repite el tema del medallón, culminando el friso
en sus extremos con uno de estas pseudocaballos. En los cubos que conforman los resaltos para
los basamentos de las figuras del segundo cuerpo, aparecen medallones, los centrales cobijando
copones y los de los extremos caras de ángeles en posición tres cuartos.
Sobre el entablamento que se quiebra para conformar repisas, sobre las columnas centrales se
desplantan dos figuras masculinas de cuerpo entero, atlantes que cargan en la cabeza cestos con
frutas, presentando como única vestimenta un corto calzón que le llega a medio muslo; sobre las
columnas laterales, a manera de pináculos, se desarrollan dos pequeñas columnas cuyo capitel
simula una corola vista de perfil.
Entre las dos figuras masculinas aparece un hermoso tema, conformado por una hornacina
central con venero alojada en un alfiz que alberga una pequeña escultura de bulto, tal vez del
Niño Jesús con un libro en la mano, lamentablemente decapitada, todo ello flanqueado por dos
pequeñísimas columnas platerescas que soportan un entablamento moldurado y sobre él
motivos vegetales; a los lados de este pequeñísimo portal en dos nichos adintelados, dos ángeles
músicos, uno tocando una larga trompeta y el otro una guitarra.
Sobre este tema se abre la ventana del coro, desarrollada en torno a un arco de medio punto
sobre pilastras tablereadas, flanqueado por columnas platerescas que soportan un friso
conformado por dos molduras entre las que aparecen caras de que-rubines, friso que se realza
sobre los capiteles para generar el basamento de dos ángeles que rodilla en tierra sostienen en
sus manos las guirnaldas que enmarcan el emblema de la orden agustina, coronado por una
cartela y sobre ella una tiara cardenalicia.
“La ventana del coro de genuino sabor plateresco nos presenta claro ejemplo de características
protorrenacientes españolas: uso del arco de medio punto, ausencia de clave, molduración del
cerramiento que se pierde en el fuste de columnas.”508
Flanqueando esta ventana, y a eje con las columnas intermedias aparecen dos escudos, uno de
los reinos de Castilla y de León y el otro ostenta un brazo como arrancado del cual sale un
abanico como de puntas de lanza, que nos recuerdan las serpientes que representaban los
chorros de sangre que salían de los cuellos de los jugadores de pelota decapitados; es el escudo
de la localidad de Acolman.
508
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
El plano que cobija toda esta portada remata en una cornisa con dentículos en su parte inferior.
Iglesia de una sola nave, de 57 metros de largo por 12.5 metros de ancho, que en su interior, en
los muros del ábside conserva pinturas murales al fresco que representan santos, obispos,
cardenales y papas sentados en sus respectivos tronos.
Referente a los contrafuertes de los claustros, en Acolman su distribución es variable; en el
claustro chico aparece una novedad: los vanos comprenden la totalidad del espacio entre los
contrafuertes, de corte trapezoidal, equilibrándose la proporción entre los muros y los vanos
actividad constructora registrada posterior a 1539 hasta 1570.
El claustro principal “…es una muestra magnífica del arte renacentista” 509; presenta
reminiscencias gótico-isabelinas en las basas y capiteles de las columnas del claustro bajo, como
son los anillos de perlas isabelinas o pomas; en contraposición, en los capiteles del claustro alto
muestra la mano indígena. El claustro bajo se estructura mediante cuatro arcos rebajados 510
soportados por columnas, cuyos capiteles y basas son idénticos. Un elemento que debe notarse
en este claustro son las columnas pareadas que marcan el centro de cada uno de los lados, cuyos
anillos con pomas se unifican conformando un solo capitel; en las esquinas, las columnas se
adosan a un pilastrón que sobresale un poco de las fachadas. Podría decirse que el trabajo en
cantería es perfecto, a no ser por las dovelas de los arcos, Las columnas de los arcos del claustro
alto, de medio punto, se desplantan sobre una base cajeada; puede verse aquí que el antepecho
es de posterior factura. El claustro culmina en una cornisa moldurada.
El claustro principal es contemporáneo a la fachada de la iglesia; en los capiteles del segundo
piso se encuentran motivos vegetales interpretados a la manera indígena.
Tanto en los pasillos del claustro principal como en los del claustro más pequeño se encuentran
pinturas al fresco con escenas de la Pasión de Cristo, así como cenefas y marcos en las puertas,
sin duda copiados de grabados europeos.
ACTOPAN
Convento de San Nicolás Tolentino Actopan
Fundado en 1550, cuyo arquitecto fue fray Andrés de Mata. “El convento de Actopan es uno de
los monumentos más sugestivos de nuestra arquitectura colonial: vemos en él, a la par de la
rudeza y enormidad de los edificios primitivos y sobrepuesta la obra del Renacimiento
duplicando el rigor primitivo” 511. El área original del monasterio era de cincuenta y dos mil
cuatrocientos ochenta metros cuadrados, cuyos lados eran 190 m. al norte, 183 al sur, 285 al
oriente y 288.5 al poniente, gran extensión de terreno dentro de la cual se construyeron el
templo de San Nicolás Tolentino, al lado norte de éste la capilla abierta y al sur el convento, la
huerta, jardines, corrales, caballerizas y almacenes. El atrio y el cementerio se encuentran al
poniente del templo; posteriormente fue seccionado al trazarse las calles de Sebastián Lerdo y
de Hernández.
509
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
510
Posiblemente de tres centros.
511
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
Su construcción se llevó a cabo utilizando piedra de la región, ostentando muros de gran
espesor, mamposteados con mezcla de cal, bóvedas de crucería con nervios de cantería
aparejada, plementos y bóvedas de cañón con materiales aglomerados y aglutinados con mortero
calizo, elementos ornamentales, marcos de puertas y ventanas, columnas, repizones y
paramentos de las “partes nobles” 512 ejecutados con piedra de talla. Pavimentos, en algunos
casos embaldosados o en otros revestidos con hormigón pulido; techos de madera, cubiertas
protegidas por terrados y entortados de hormigón.
Su capilla abierta es una de las más grandes de la Nueva España; del tipo de ábside solo,
ubicada a un lado del templo y bastante retrocedida del paramento frontal de éste. Gran bóveda
de cañón de 17.5 metros de luz y cerca de 16 de longitud, apoyada sobre gruesos muros de
cuatro metros de alto. Conserva restos de pintura mural, decorada con vistosos casetones al
fresco en la bóveda de medio cañón y en sus tres muros presenta didácticas escenas bíblicas
como el origen del hombre y el Juicio Final, en las que se mezclan modelos europeos y de
códices prehispánicos. Dos puertas laterales conectan la capilla con sus dependencias, que
también tienen techo abovedado.
La portada del templo, que recuerda las portadas románicas, se estructura en torno a un arco de
medio punto cuyo extradós y sus jambas presentan casetones con motivos florales y querubines;
flanqueado por dos pares de columnas de fuste tritóstilo estriado y capitel corintio, desplantadas
sobre basamentos tablereados, ligeramente esbiajadas, que soportan un angosto entablamento
resaltado sobre los capiteles, adornado en su friso con motivos vegetales. Sobre el entablamento
se desarrolla un bellísimo artificio arquitectónico, el leve abocina miento en triple arquivolta
que presenta el ingenioso recurso de sus dovelas como casetones que van disminuyendo su
tamaño para dar la sensación de mayor profundidad.
Los casetones de la arquivolta y las jambas de la puerta están adornados con querubines; en el
capialzado, en relieve se encuentran flores, frutos y animales.
En los intercolumnios, en los dos ordenes, hay doce nichos vacíos, casi todos iguales, pequeños
nichos con concha sacralizante, contenidos por un arco de medio punto que arranca de dos
esbeltísimas columnillas, cuya basa simula pequeñísimas peanas que siguen el mismo
lineamiento de los nichos.
Esta portada aparece cobijada por un pórtico que repite el tema inicial, siendo los pares de
columnas de mayores proporciones, que para aumentar su altura los basamentos se desplantan
sobre otro único rectangular tablereado; en el intercolumnio presenta cuatro hornacinas
idénticas a las de la portada.
La ventana del coro, en arco de medio punto, aparece flanqueada por columnas platerescas de
capitel corintio, que so-portan un sencillo entablamento.
Su portada presenta pináculos en candelabro. Ya en una época cercana a nuestros días se le
agregó una pequeña torre para el reloj, como sucedió en infinidad de iglesias novohispanas, que
512
DONADO SOTOMAYOR, Demetrio Urías Monasterio de Actopan Arquitectura y Poesía en Lunes #2.
alteraba totalmente su fachada, no se si decir que fue afortunada su demolición 513.
Los remates de la iglesia están coronados por almenas y garitones, dando el aspecto de una
fortaleza; estos elementos se hallan sobre los contrafuertes, en disposición de templetes y
rematados con merlones; hay una espadaña muy sencilla que da con la habitación de los frailes.
Los contrafuertes del ábside carecen de garitones y algunos terminan en escarpa.
El imafronte termina con un triángulo moldurado a manera de frontón, coronado por siete
almenas. La crestería del conjunto se compone de un garitón almenado en cada esquina y, entre
ellos, cuatro merlones por lado.
La torre, mudéjar, tiene cerca de 10 m por lado y una altura de 38 m; hacia arriba presenta vanos
de medio punto, sobre los cuales se alinean, a modo de galería, cuatro pequeños vanos, también
de medio punto.
En este conjunto conventual se combinan armoniosamente el estilo gótico de las bóvedas del
templo y del claustro bajo, el mudéjar en la elevada torre, el plateresco en la rica portada y el
renacentista en el claustro alto.
Junto al presbiterio se ubica la sacristía, que se comunica mediante dos arcos rebajados con el
amplio baptisterio de bó-veda de crucería y muros decorados con pilastras al fresco, que
conserva una monumental pila bautismal de piedra, realizada en una sola pieza, con cubierta
semiesférica de madera rematada con una esculturilla de San Juan Bautista.
Entre la pintura mural que decora el convento sobresalen los frescos del cubo de la escalera, que
representan detalladamente a santos y personajes importantes de la orden agustina, estudiando
dentro de sus respectivas celdas, distribuidos en franjas horizontales y presentando sus nombres
escritos en filacterias.
Tres gruesos arcos encasetonados que descansan sobre robustas pilastras estriadas, marcan la
entrada al portal del con-vento, siendo éste cubierto por una bóveda de cañón, cuyas paredes
están adornadas con pinturas de tema religioso.
Los claustros se distribuyen en dos pisos con corredores a
los cuatro lados;la planta baja muestra arcos apuntados de as-cendencia ojival, y la planta alta
arcos de medio punto. Los corredores están techados con bóvedas de nervadura en el claustro
bajo en tanto que los altos presentan entramado de madera. En los ángulos hay plafones
artesonados y por las pa-redes corren friso y franjas.
En la parte baja encontramos la portería, Sala de Profundis, Refectorio, Sala Capitular, sacristía,
la escalera y otras de-pendencias más. Los corredores altos conducen a las antiguas oficinas
parroquiales y a los pasillos interiores que daban a las habitaciones de los frailes.
Aquí la arquitectura se renueva en el siglo XVI mediante ventanas elípticas o romboidales; todo
513
En un monumento es difícil definir una posición a tomar referente a lo agregados, ya que son parte integrante
de la evolución histórica del e-dificio.
es sublime en la amplia galería en L de su huerta, como su escalera desplazada en dos grandes
tramos de escalones ondulantes; cuando su antepecho corre entre los arcos, y por tanto se nos
antoja gritar es ma-nierista sin temor a equivocarnos.
El Refectorium presenta en su bóveda de medio cañón una preciosa pintura mural que semeja el
artesonado de casetones del estilo mudéjar, ostentando al arranque de ésta una ancha cenefa,
también de filiación mudéjar, de minucioso trabajo.
ATLATLAUHCAN
Convento de la Concepción (o San Mateo?) Atlatlauhcan.
En primera instancia, fue una visita de Ocuituco y hacia la década de 1550 de Totolapan, al
igual que Yautepec; uno de los conventos más recientes de la Orden de San Agustín,
construidos en el siglo XVI, pues fue fundado en 1570 514. Se conserva el atrio, con su recorrido
procesional señalado por un murete.
El templo se caracteriza por el predominio de las líneas verticales, y lo más interesante del
monumento se encuentra en sus figuras decorativas, que existen en gran cantidad. Las del
claustro parecen imitar una bóveda de casetones mudéjares. Sus capillas posas están
estructuradas por un cubo rematado en una especie de cupulín, llevando remates piramidales
sobre las líneas de los ángulos del cubo y al centro del casquete esférico, ofreciendo sus
fachadas abiertas en sentido contrario al de las manecillas del reloj. Son éstas las de mayor
tamaño que se construyeron en los conjuntos conventuales.
En el atrio, pasillos periféricos separaban el cementerio del área de circulación y concentraban el
tránsito hacia las capillas posas de las esquinas, delimitados por muros bajos.
Capilla abierta, cuya entrada aparece rematada con una pe-queña espadaña. Es bastante
pequeña, de planta trapezoidal, que se abre hacia el atrio mediante tres arcos de medio punto,
remarcado el central por un doble arco y por una espadaña de dos cuerpos; su único aspecto
decorativo son las almenas que la rematan y los restos de pintura mural que conserva en la
bóveda, un bellísimo firmamento con lacerías mudéjares, en a-zul y oro.
Su iglesia presenta una torre, que pertenece a la clase que recuerda las anchas torres de las
fortalezas medievales; re-trocedida un poco de la fachada, al ser ésta del tipo de biom-bo,
remarcada por dos contrafuertes que rematan en especies de garitones.
Debió tener una espadaña de dos cuerpos, mas fue alterado su imafronte al construírsele un
reloj. Su aspecto general es de un gran macizo al extremo pesado.
El claustro presenta, en sus bóvedas de cañón, pintura que recuerda a los artesonados
renacentistas, o casetones mudéja-res. Kubler lo cataloga dentro del grupo de los claustros con
contrafuertes, donde el área sólida es mayor que la de los va-nos, en este caso estructurado
mediante arquerías en el primer piso y muros corridos con ventanas en la parte superior.
514
Según Kubler, en 1571 estaba registrado como un "subjeto" (entiéndase como visita) de Totolapan, por tanto
se supone que el convento se construyó a finales de la década.
ATOTONILCO EL GRANDE 515
Convento de San Agustín Atotonilco el Grande
Este conjunto conventual es uno de los más importantes del estado de Hidalgo.
"El primer predicador llegado a esta zona fue el monje agustino fray Francisco de la Cruz,
quien murió en 1536, sucediéndole fray Alonso de Borja, fray Alonso de Salazar y fray Juan de
San Martín; fray Juan de Sevilla organizó la construcción del convento, realizado entre 1542 y
1562.
"En este conjunto monacal se celebraron dos capítulos importantes de la orden agustina, en
1551 y 1556, de donde salieron electos respectivamente, fray Jerónimo de San Esteban y fray
Juan de Medina Rincón como provinciales." 516
Su iglesia es de planta rectangular, de una sola nave, que presenta un amplio presbiterio un poco
menor en anchura que la nave, ya que debió alojar el coro de los monjes, hasta que el templo, a
mediados del siglo XVIII, fue entregado al clero se-cular.
"La portada del templo tiene marcadas características protorrenacientes. Consta de tres
cuerpos, de los cuales el primero es semejante al de otros templos agustinos, con la puerta en
arco de medio punto, medallones en las enjutas y flanqueado por pares de columnas estriadas.
El segundo cuerpo tiene seis pilastras molduradas, dos de ellas sobre consolas integradas al
cornisamiento del primer cuerpo; recuerda la molduración de portadas sal-mantinas 517
isabelinas de la Universidad o la del templo del Espíritu Santo.
"Remata el conjunto la ventana del coro, con entablamento coronado por u-na gran concha
semicircular y columnillas estriadas a los lados del vano.
"La escalera que da acceso a la plataforma del templo y el poco usual cuerpo intermedio de la
portada, le dan la particular esbeltez, que hoy, en su mutilada silueta, muestra resabios apenas
perceptibles, del gótico tar-dío peninsular." 518
ATZOTZINTLA
Convento de San Juan Bautista Atzotzintla
Conjunto monacal que fue visita de Meztitlán.
CHAPULHUACÁN
Convento de San Pedro? Chapulhuacán
Este conjunto monacal fue robado e incendiado por los chichimecas.
515
Su nombre significa "en las aguas termales" y desde su origen pre-hispánico era apoderado "huei" el grande.
En CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña, diciembre de 1987.
516
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
517
Referente a Salamanca.
518
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
CHARO
Convento de San Miguel Charo
Fundado en 1550, es más tardío en su construcción, concluyéndose hasta mediados del siglo
XVII. Iglesia de una sola nave, cubierta con una bóveda de cañón corrido, excepto en el presbiterio, con bóveda de tracería.. Su claustro presenta finas columnas y arcos rebajados,
ostentando algunas puertas de estilo renacentista.
La portada principal es manierista; de dos cuerpos y tres calles, presenta en su composición
medias muestras toscanas de fuste liso, relieves planos con motivos geométricos, hojas, flores y
rosetones, distribuidos en los basamentos, en torno a los nichos de las calles laterales y la
ventana geminada, en-tablamentos y remate.
Este conjunto conventual cuenta con un pequeño claustro, de-sarrollado en un solo nivel, cuyos
elegantes corredores se es-tructuran mediante columnas toscanas que soportan arcos con
pinjantes en la clave; en algunas de las crujías tiene venta-nitas con cerramiento conopial.
CHIAUTLA DE LA SAL
Convento de San Agustín Chiautla de la Sal
Conjunto conventual iniciado en el siglo XVI, pero terminado en las dos centurias posteriores;
conserva un claustro con ar-cos y pilares, reforzado por estribos, anexo a la iglesia del siglo
XVII, en cuya construcción participó fray Diego de Valverde.
CHUCÁNDIRO
Del siglo XVI conserva su claustro, de factura popular, con arcos sobre soportes prismáticos sin
capitel, presentando conchas sacralizantes en las enjutas.
COPÁNDARO
Convento de Santiago Copándaro
Originalmente perteneció al clero secular, siendo asignado a los agustinos en 1551, quienes
terminaron su construcción en las últimas décadas del siglo XVI. Aunque no presenta grandes
dimensiones, se le considera como uno de los ejemplos notables del plateresco en Michoacán.
Ostenta iglesia de una nave con testero semicircular, gruesos estribos y cubierta con bóvedas,
siendo nervada la del presbiterio; la portada principal pre-senta medias muestras corintias que
soportan un entablamento decorado con flores, al igual que las enjutas. La ventana del coro
aparece flanqueada por elegantes columnas abalaustradas y otros elementos platerescos.
Notable es su claustro, con corredores cubiertos con bóvedas de cañón y vaídas nervadas en los
ángulos, que se estructuran en el claustro bajo con pilastras que tienen medias muestras toscanas
adosadas, sobre las que se desplantan arcos, en el claustro alto se abren doble número de arcos
de medio punto y columnas abalaustradas, y al exterior grandes contrafuertes semicirculares.
CUITZEO
Convento de Santa María Magdalena Cuitzeo
Fundado en un pueblo pur’epecha a orillas del lago de Cuitzeo, que había sido doctrinado
durante la cuarta década del siglo XVI por los franciscanos. En 1550, los agustinos recibieron el
pequeño pueblo de pescadores de manos de don Vasco de Quiroga.
El primer elemento en construirse en este conjunto monacal fue la iglesia, colocándose la
primera piedra el 1 de noviembre de 1550, siendo su primer superior fray Francisco de
Villafuerte 519.
George Kubler supone que el autor del proyecto pudo ser Pedro del Toro, mientras que Escobar
atribuye su construcción a Villafuerte; terminado en 1579, su torre fue construida en 1612 por
fray Jerónimo de la Magdalena.
La capilla abierta de este conjunto conventual pertenece al tipo de portería, conformada por una
gran arcada corrida.
Su gran iglesia es de una nave, con testero semicircular cubierto con bóveda de nervaduras,
mientras que la nave ostenta un cañón corrido.
La portada del templo es un excelente ejemplo del arte plateresco, "a pesar de ser una rara
composición triangular. El entablamento en los tres cuerpos es muy singular. La presencia de
triglifos y cornucopias dan el toque clásico que junto a las columnas "monstruosas", "sin tener
medida determinada" al decir de Diego Sagredo, son un ejemplo bello e individual de la rica
arquitectura monástica novohispana." 520 Esta portada fue labrada por mano de obra indígena.
De una sola ca-lle y tres cuerpos, se estructura en torno a un arco de medio punto con doble
arquivolta, la interior presentando casetones radiados en los que se intercalan motivos florales y
corazones del escudo de la orden agustina, elementos que se continúan en las jambas alterando
su ritmo, cada dos flores un escudo. EL extrados del arco exterior presenta intercalados
querubines y motivos florales, y en sus jambas flores y escudos agustinos.
Flanquean este acceso dos columnas candelabro suntuosamente ornamentadas, que arrancan de
basamentos cajeados cuadrados, ostentando motivos florales, y que soportan un sencillo entablamento del orden dórico, friso con triglifos y metopas, las que presentan representaciones de
querubines con una forma pe-culiar de alas.
Querubines, cartelas, guías con frutos, flores, medallones y escudos, completan el repertorio
decorativo.
Sobre la cornisa, y a eje de las columnas, se desplantan sendos pináculos abalaustrados
rematados en corolas, y casi soportado por ellos se estructura un segundo entablamento más
pequeño, con angosto friso de motivos florales, que sirve de base a la ventana abocinada del
coro. De perfil poligonal en sus jambas, que aparecen cobijadas por un cordón que conforma un
arco de medio punto; en las impostas aparecen motivos ve-getales. A esta ventana la flanquean
dos columnas abalaustra-das que soportan un entablamento, con friso también de motivos
florales, y sobre ella un friso en que se lee la inscripción: "Fr.:Io. Metl: ME FECIT", que se ha
interpretado como "Francisco Juan Metl me hizo", sugiriendo que su autor fue un artista
indígena de ese nombre. Y más arriba, un nicho en arco de medio punto moldurado, ostenta la
imagen del Santo Patrono, Santa María Magdalena, nicho flanqueado por columnas que simulan
519
En la "Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán", de Baselenque (1672) y "América
Thebaida", de Escobar (1724) se encuentra la historia de su fundación.
520
CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña, Centro de Churubusco.
obeliscos, desplantadas sobre basamentos cúbicos, y soportan un sencillo entablamento.
Culmina el imafronte en un elevado piñón, en el que aparece un águila bicéfala, en cuyo pecho
ostenta el escudo de la orden agustina, tema que aparece también en el primer tercio de las
columnas que flanquean el acceso, y como repetición del relieve que se desarrolla entre el arco
de entrada y la ventana del coro, éste enmarcado por especies de cornucopias de las que sale un
docelete rectangular; bajo este motivo encontramos otra leyenda.
Su convento es verdaderamente notable. La portería, ostenta arcos de medio punto sobre pilares
con medias muestras corintias al frente, de estirpe renacentista, que alberga una hermosa capilla
abierta, cubierta con una bóveda nervada de cuar-to de esfera 521.
El claustro, de grandes dimensiones, ostentaba techumbres de madera, sustituidas por bóvedas
de cañón en 1590, que cubren sus corredores, y en los ángulos bóvedas nervadas; encontramos
en sus dos claustros, bajo y alto, pilares, columnas y medias muestras toscanas, doblándose en el
claustro alto el número de arcos, escarzanos en este caso; hacia el patio ostenta grandes
contrafuertes en quilla de navío.
En este elegante claustro, sobre la galería alta, es de no-tar una serie de gárgolas, todas distintas
y de carácter góti-co, presentando cada una de ellas la figura de un ser fantástico.
EPAZOYUCAN
Convento de San Andrés Epazoyucan
Aunque los franciscanos desde 1528 se ocuparon de la evange-lización de este pueblo, en 1540
se establecen allí los agus-tinos, siendo construido su convento hacia 1556.
Su claustro ostenta pinturas al fresco, según Toussaint "la más notable en su género de toda
Nueva España", tal vez obra de Juan Gersón 522.
Al atrio, que presenta sus capillas posas, se accede por una escalinata; conserva su capilla
abierta. El claustro bajo apa-rece decorado con capiteles de ábaco labrados con hojas similares a
las de acanto; sobresalen en los nichos de testera del claustro bajo las pinturas murales del Ecce
Homo, Cristo con la cruz a cuestas, la Crucifixión, Desendimiento de la Cruz y Tránsito de la
Virgen, que por su perfección y colorido, están considerados como los frescos de estirpe
europea más importan-tes del siglo XVI en América.
GUADALAJARA
Convento de San Agustín de Guadalajara
Fundado en 1573, su construcción pertenece ya al siglo XVII.
HUANGO
Convento de San Nicolás Tolentino o de La Concepción Huango
Convento fundado en 1550 mas no llegó a terminarse; la gran sacristía del templo proyectado es
521
En época posterior, se abrió en el presbiterio de esta capilla abierta una ventana que ilumina una de las
antiguas dependencias del claustro bajo.
522
Pintor flamenco italianizante que en 1562 decoró el sotocoro de Tecamachalco, Puebla.
la iglesia actual. Se con-serva su claustro, de un solo piso, cubierto con bóvedas de cañón y
vaídas con nervaduras en los ángulos, pilastras con medias muestras toscanas que soportan
arcos de medio punto, con contrafuertes exteriores.
HUATLATLAUHCA
Convento de los Santos Reyes Huatlatlauhca.
Ostenta iglesia de una sola nave, cubierta por una techumbre plana de madera con vigas talladas
de gran calidad,con elementos inspirados en la flora nativa; el claustro es pequeño pero de gran
originalidad; tiene en la planta baja arcos de medio punto desplantados por gruesas y bajas
columnas de cantería; está cubierto con una techumbre de vigas y terrado, y sus muros están
completamente decorados con murales policromados de temas agustinos.
HUAUCHINANGO
Presenta iglesia de una sola nave, que estuvo cubierta con techumbre de madera y teja, y
pequeño claustro anexo.
IXMIQUILPAN 523
Convento de San Miguel Arcángel Ixmiquilpan
Este convento, fundado en 1550, parece una réplica del de Actopan, ya que fue construido por
fray Andrés de Mata, siendo Actopan superior por la finura de la técnica empleada y por la
grandiosidad del conjunto.
Presenta un enorme templo de portada plateresca, que ostenta una torre de influencia mudéjar
separando la iglesia del pórtico del convento, de arcos ojivales como los del interior del
claustro.
El templo conserva un ancho rodapie decorado con frescos de escenas mitológicas y de
combate, donde se mezclan motivos prehispánicos y europeos 524. "Es el ejemplo de mayores
dimensiones entre los construidos por las Ordenes Mendicantes en la Nueva España, d-rante el
siglo XVI, 66.90 metros de longitud y una altura interior de 25.50 metros. Su portada sigue el
ejemplo de Meztitlán y Acolman, con su doble arquivolta, columnas pareadas y frisos
decorados; revela características protorrenacientes, cuyos relieves de gran delicadeza
combinan emblemas heráldicos, fauna fantástica, flora local, alados querubines y pilares
mortidos en forma de flameros de singular geometría con molduraciones clásicas, capiteles
compuestos, modillones en apoyo y esbeltos nichos cilindro-esfé-ricos. El diseño recuerda el
primer cuerpo de los arcos de triunfo romanos que pudieron suministrar inspiración al
Renacimiento europeo a partir de la publicación en 1499 de los Sueños de Polifilo, según
opinión del investigador Pedro Rojas." 525
523
"La población prehispánica de Ixmiquilitl fue sometida sin resis-tencia indígena por Pedro Rodríguez de
Escobar, en 1530; desde 1548 los frailes agustinos evangelizaron la región." CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta
Navideña, diciembre de 1982.
524
Considerado como el último códice prehispánico o el primer mural mexicano [de la Nueva España]. Guía
Michelín.
525
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
En la sacristía se conserva una valiosa serie de frescos sobre la vida de Cristo.
JACONA
Fundado en 1551, conserva de su construcción original526 su interesante portada renacentista,
que presenta medias muestras corintias y ventana geminada en el coro527.
JANTETELCO
Hacia 1571 el asentamiento contaba solamente con cuatrocientos tributarios y sostenía un
convento.
El segundo nivel de este claustro no se construyó en el siglo XVI, aunque aparece rematado por
molduras similares a las de su filial de Zacualpan de Amilpas, aquí enriquecidas con decoración
pometada.
JONACATEPEC
El establecimiento fue elevado de vicaría a priorato entre 1566 y 1569, siendo sus primeros
misioneros fray Jerónimo de San Esteban y fray Jorge Avila. El curato fue realmente funda-do
por fray Juan Cruzate 528. Las construcciones actuales se terminaron en 1571.
Su claustro, construido entre 1566 y 1571, en el que intervino fray Juan Cruzate. Parece una
copia del de Zacualpan de Amilpas, cerca del cual se encuentra, perteneciente éste al creciente
predominio del gusto clasicista 529, que tiene su o-rigen en la Nueva España hacia 1550,
introduciéndose en este edificio el uso de ricas impostas con molduras en lugar de me-dias
columnas, en busca del efecto de acentuar los elementos horizontales de la composición,
balanceando la verticalidad dominante de los contrafuertes.
El parapeto inclinado del claustro alto presenta una decora-ción más elaborada, como
ampliación de las molduras de Zacualpan de Amilpas. Estos dos claustros presentan molduras
sobre los arcos del segundo piso, cuyas cornisas que rematan los edificios están adornadas con
relieves de roseta, tres en cada intercolumnio.
La iglesia es ya obra posterior.
LOLOTLA
Convento de Santa Catalina Lolotla
Conjunto conventual que fue visita de Molango, perteneciendo a esta categoría hasta el 10 de
noviembre de 1750 en que la iglesia fue secularizada.
526
Muchos conventos agustinos de la región de Michoacán fueron transformados completamente, presentando
sólo elementos aislados pertenecientes al siglo XVI.
527
Esta perteneciente a principios del siglo XVII.
528
Quien murió en este pueblo en 1575, siendo enterrado en la iglesia.
529
Que enriquecía las jambas con soportes de estilo clásico.
MALILA
Conjunto monacal que fue visita de Molango.
MALINALCO
Convento de la Purificación y San Simón Malinalco
Convento fundado en 1540. En su templo existía un retablo pintado por Simón Pereyns,
realizado en 1568; en su sobrio claustro, de estilo renacentista, se ven restos de pintura mu-ral,
que representan grutescos y figuras religiosas, magis-tralmente realizadas. En el Claustro bajo,
las pinturas de los tímpanos guardan restos de colores.
MÉXICO
Convento de Santa María de Gracia México
El 28 de agosto de 1541 don Antonio de Mendoza puso la primera piedra de este conjunto
conventual 530, y fue concluido en 1587. La obra corrió por cuenta de la Corona, y fue ambiciosa
desde un principio, interviniendo en su construcción, entre otros, Claudio de Arciniega y Ginés
Talaya.
La primitiva iglesia, que se incendió el 11 de diciembre de 1676 531, tuvo un alfarje mudéjar con
casetones que descansaba sobre arcos de piedra, con decoración en diversos colores, al igual que
el techo del convento, capillas laterales y múltiples retablos, con pinturas de los mejores artistas
de entonces. En 1554 el atrio, que tuvo una cruz con anterioridad, se hallaba inconcluso y
durante toda la década de los sesenta prosiguieron las mejoras en este conjunto conventual;
Francisco del Castillo contrató la realización del órgano, se hicieron retablos con pinturas
posiblemente de Simón de Pereyns, trabajando en su iglesia los pintores y decoradores Robles y
Pedro Rodríguez, y los pintores Illescas y Zumaya. Más adelante, Andrés de Concha hizo un
nuevo retablo mayor. En 1575 Bartolomé Luque se encargaba de la carpintería y Claudio de
Arciniega de lo arquitectónico.
La iglesia actual532, pertenece a fines del siglo XVII. Según algunos autores, el relieve de la
portada principal, que representa a San Agustín de Hipona como vencedor de los herejes y
protector de su orden, perteneció a su primera iglesia.
Su claustro ostentaba bóvedas con casetones, conformado por numerosas celdas abovedadas;
estuvo comunicado con el noviciado de la calle posterior mediante un arco. Fue demolido en
1859.
MEZQUITITLÁN
Conjunto conventual que fue visita de Meztitlán.
530
Cuando la labor de los agustinos en esa zona de la ciudad debió ha-ber sido más de catequesis y de simple
culto, que de carácter misional.
531
Para descripción del suceso ver apuntes sobre Barroco, casa del Capitán Chavarría.
532
Que fue ocupado por la Biblioteca Nacional.
MEZTITLÁN533
Convento de los Santos Reyes Meztitlán
Convento construido a partir de 1541; su templo muestra una portada plateresca de acentuados
elementos románicos, siendo casi una portada abocinada.
"Posiblemente la iglesia y el convento de Meztitlán datan entre la sexta y la séptima década del
siglo XVI, a juzgar por sus características y las fechas conocidas de fundación y traslado de la
población; esta es la opi-nión del Doctor Kubler. En efecto, la portada del templo tiene los
elemen-tos típicos platerescos y la composición general, que ostentan otros casos agustinos en
el mismo estado de Hidalgo o sus entidades vecinas, a saber: doble arquivolta con relieves en
la puerta principal; columnas pareadas, empotradas, con esculturas de San Pedro y San Pablo
en el intercolumnio, sobre peana y con docelete, que no nichos; árulas de dado cúbico; ventana
de coro con frontón de proporciones más cercanas al gablete gótico que al frontón clásico;
flameros sobre la cornisa que rematan los ejes de las columnas." 534
Es singular por sus aportes respecto a la topografía, y su relación con la actividad social de sus
habitantes en esos lejanos años. Su atrio, en forma de L es atípico dentro de la arquitectura
monástica de la época, pues fue determinado por la topografía de la zona, a grado tal que hubo
que nivelarse el terreno para permitir su desarrollo; se desplaza al frente de la iglesia, pero al
iniciarse la pendiente se desplaza al norte.
Sus vanos de acceso interrumpen los muros para recibir las rampas y escaleras que dan acceso al
conjunto; presenta tres entradas sin ninguna correspondencia entre sus ejes, adornadas con
columnas adosadas a los muros, algunas de las cuales ya no existen, o como las del vano del
poniente, a las que se les agregaron remates de filiación barroca, o es el caso del vano del norte,
al que se le adosó un bloque lobular, tal vez de o-tro edificio del siglo XVI. Los muros
perimetrales, desde el exterior de considerable altura, almenados, se conservan en parte, pues al
del sur se integraron construcciones posterio-res; éste presenta un nicho, posiblemente del siglo
XVIII, que alcanza la altura de la barda.
La cruz atrial, frente a la iglesia, se encuentra desplazada de su eje un poco a la derecha; se
desplanta sobre una plata-forma cuadrangular, que sustenta dos basamentos cúbicos de diferentes dimensiones donde se apoya la cruz, sencilla, de bra-zos cilíndricos con esferas en sus
533
En fray Juan de Grijalva encontramos el origen prehispánico de este nombre; dice el cronista de la orden
agustina que en una de las montañas que circundaban la Vega había una escultura que representaba a la luna, "de
donde tomó nombre aquel pueblo, que se llama Meztitlán, porque Meztli quiere decir luna, tetl, piedra; y así
Meztitlán quiere decir luna sobre la piedra."
"Durante el siglo XVI Meztitlán fue el centro de actividades misionales en la Huasteca Hidalguense. Los
franciscanos iniciaron desde 1527 la evangeli-zación del sureste del actual estado de Hidalgo, siendo los agustinos
y el clero secular los encargados de la labor misional en el resto del territo-rio hidalguense.
"El Capítulo de la Orden agustina celebrado en 1536 decidió emprender la conversión de la Sierra Alta,
encargando a fray Juan de Sevilla y a fray Antonio de Roa iniciar los trabajos necesarios. Fray Juan de Grijalva
narra en su obra "Crónica de la Orden de N.P.S. Agustín los pormenores y da los nombres de quienes participaron
en esta empresa." CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña, diciembre de 1981.
534
CHANFON OLMOS, Carlos Op. Cit.
extremos 535. Presenta una sobria ornamentación, conformada por tres relieves que señalan las
llagas de Cristo, la corona de espinas en la intersección de los brazos y la cartela con la
inscripción INRI, de factura muy tosca, en donde no se tuvo cuidado en los detalles. Encontramos también en ella, en el segundo basamento, dos tibias cruzadas en un relieve que las
representa, y sin duda debieron tener una calavera, hoy perdida. Tan sobria como la vemos, fue
el modelo para tantas otras de la Sierra Alta.
Ostenta doble capilla abierta retrocedida hasta el nivel del presbiterio del templo; de las capillas
posas, que se cree sólo fueron tres536, se conserva una que, como caso excepcional, está a eje
con la entrada de la iglesia; con forma de cubo, planta cuadrangular, cubierta con bóveda de
cañón, carece de ornamentación y se abre al atrio mediante un arco de medio punto. Esta
distribución de sus capillas posas no es clara, como sí en otros atrios conventuales, tal vez aquí
estaban en relación con las capillas abiertas 537, una de las cuales tal vez fungió como la primera
de las capillas posas.
Y si de capillas abiertas hablamos, aquí el programa arquitectónico de los conjuntos
conventuales nos ofrece dos, paralelas al eje principal de la iglesia, hecho singular en el contexto de la arquitectura novohispana 538.
Capillas casi iguales en su planta, donde varían sus dimensiones, hecho éste de duplicidad que
nos llena de incógnitas al tener la misma finalidad; razón que podríamos adjudicar a un crecido
número de neófitos feligreses, o por la búsqueda de grandeza y suntuosidad que caracterizaba a
los agustinos; más bien, tomemos como explicación que, Meztitlán fue un pueblo conformado
por nahoas y otomíes, quienes pudieron haber influido en su construcción, al exigir cada uno su
propia capilla al conformar tal vez cofradías distintas 539.
De estas capillas, la más cercana a la iglesia, se abre al atrio mediante un arco de medio punto,
estando cubierta por bóveda de cañón, presentando forma de nicho, al igual que su compañera,
cubierta en la misma forma pero abriéndose al atrio con arco de tres centros, que descansa en
medias pilastras adosadas a los muros. Su intradós aparece ornamentado con flores que tenían
color, pintura con la cual estaban completamente decoradas las capillas, de la cual se conserva
un poco en sus bóvedas y sus muros laterales. En su fachada presentaban alfiz, o arrabá, ahora
perdido.
Su nivel respecto al atrio es diferente; entre éstas y la iglesia, podemos notar un cuarto que con
seguridad fue su sacristía.
Capillas éstas, tipo nicho, que según Kubler fueron construidas después de 1550; según Mac
535
Al ser reconstruida con el sistema de caja y espiga desgraciadamente perdió la esfera que remataba uno de sus
brazos.
536
Según teoría de Mc Andrew.
537
En este conjunto conventual encontramos dos capillas abiertas.
538
No siendo el único caso.
539
Tómese este dato como conjetura.
Andew son independientes entre sí.
Quedan restos frente a estas capillas de una construcción que proyecta un eje perpendicular a la
iglesia, que tal vez fue una iglesia de tres naves, tres ábsides, conservándose sólo de ella una
hilera de arcos y parte de un muro, que encontramos localizados perpendicularmente al costado
norte del templo.
Su templo es de una sola nave, de planta rectangular y presbiterio de sección poligonal; muros
corridos interrumpidos por dos arcos, el triunfal, escarzano, que descansa sobre pilastras de
capitel singular, de lejana inspiración jónica, que se muestra ornamentado por pseudoseres de
cuyas fauces penden guirnaldas de flores; y de allí, sobre este capitel que es duplicado por un
resalto, parten las nervaduras del arco y de la bóveda.
Esta especie de doble capitel recuerda con sus elementos decorativos a los plasmados en las
columnas de la portada principal. Poco frecuente y excepcional en la arquitectura novo-hispana,
es la solución dada a las pilastras, con su fuste aparentemente compuesto por dos pilastras
cajeadas y separadas, efecto que se da por su par de bases que se unen formando una caja
especial mucho más profunda.
El segundo arco, el del sotocoro, también escarzano, descansa sobre medias muestras de capitel
compuesto sobre pilastras, con cuatro molduras que las recorren continuándose en los extremos
del arco.
Los muros de la iglesia, además de estos elementos, aparecen interrumpidos por las portadas
que la comunican con el claustro, hacia el corredor poniente del patio, la primera que es
adintelada y cuyo vano está enmarcado por pilastras estriadas que soportan un sencillo
entablamento; su diseño es de gran pureza, de trabajo refinado, que podría incluirse sin duda
dentro del repertorio manierista de la Nueva España, muy similar a la portada lateral de la
iglesia.
La segunda puerta comunica con la antesacristía, en el tramo del presbiterio, organizada en
torno a un arco escarzano que descansa sobre pilastras con impostas que se proyectan hacia
arriba, formando un alfiz.
Y por último, la puerta de la sacristía, comunicada con el presbiterio por un vano adintelado.
En el muro opuesto, el que da al norte, presenta un abocina-miento que corresponde a la portada
lateral. En los muros del coro encontramos dos vanos, el primero de los cuales, adintelado y con
entablamento simple y el otro que da acceso a una torre inconclusa, es al extremo simple. La
nave se ilumina mediante seis ventanas, tres en el muro izquierdo, dos en el o-puesto y la
ventana del coro, que es de dimensiones menores y ubicada a diferente altura que las demás, la
cual se abre al interior marcando un pequeño abocinamiento sin ninguna ornamentación,
abocinamiento que se lee en cada una de las ventanas.
La iglesia está cubierta por bóveda mixta, con cañón corrido en la nave y en el presbiterio con
bóveda nervada, cuyas nervaduras descansan sobre una cornisa que une el capitel del arco
triunfal, con la imposta del arco del ábside embebida en el muro, bóveda que en su segundo
tramo presenta amplios casetones.
Esta bóveda estuvo pintada en su totalidad, como lo testifican los pocos restos que se conservan
de esa policromía.
El exterior de la iglesia ostenta una estructura en su esquina sureste, donde los frailes pensaron
construir una torre, hecho marcado por la escalera de caracol cuyo cubo fue rellenado con
desperdicios, construcción que suprimió uno de los contrafuertes de la iglesia.
Su portada se organiza alrededor de un doble arco de medio punto, flanqueado por columnas
estriadas de capitel compuesto, ceñidas a la mitad del fuste por un listón anudado, columnas que
descansan sobre altos zócalos.
Vemos en sus intercolumnios las esculturas de San Pedro y San Pablo, sobre peanas molduradas
de forma cónica en las que casi se fusionan querubines, esculturas cuyo dosel es coroniforme.
Sobre estas columnas corre un entablamento cuya parte central del friso da pasa a la inscripción
SANCTUS DESUS SANCTUS FORTIS SANCTUS INMORTALIS; la cornisa sobresale del
eje de las columnas en los extremos. Los pares de columnas proyectan sus ejes hacia remates,
encima del entablamento, con estructuras de diferente tipo.
Sobre la cornisa, al centro, podemos observar tres nichos que contienen, entre ornamentos de
hojas y flores, al Niño Jesús y dos ángeles músicos, tema desarrollado en Acolman y
Yuririapúndaro, y follajes muy parecidos a los que proliferan por toda la fachada de éste último.
En esta portada, los capiteles presentan decoración vegetal y cabezas animales; jambas que
soportan arcos de medio punto conformando una doble arquivolta, una de las cuales está ornamentada con relieves de querubines, peces, frutas y flores.
Como complemento de esta fachada observamos la ventana del coro, con arco de medio punto
sobre jambas flanqueadas por columnas abalaustradas, las cuales se proyectan hacia arriba y se
unen mediante molduras formando un alfiz, que soporta un frontón triangular; todo este
repertorio dentro de un paramento liso que remata en una cornisa que recorre la fachada en toda
su anchura para dar inicio a la espadaña, características de los templos agustinos de esta época,
siendo la más representativa de la clase que forma el piñón del imafronte con torrecillas en los
extremos, ya que marca perfectamente la división entre el imafronte y la espadaña y parece tener
dos torrecillas en los extremos que no son más que la prolongación
de la misma, espadaña que presenta siete vanos.
Sabemos también que, de origen franciscano, la puerta Porciúncula se usó en las tres órdenes;
esta portada lateral, al norte, llamada entre los dominicos y agustinos "de los gentiles", no tan
suntuosa como las franciscanas, presenta sobriedad de líneas, correctas proporciones;
organizada en torno a un vano adintelado, cajeado y con finas molduras, aparece flanqueado por
medias pilastras estriadas de base y capitel de iguales proporciones que soportan un
entablamento y un frontón triangular; sus ejes se proyectan sobre el frontón mediante remates
donde se combinan formas geométricas sobre relieves de la orden.
Rematando el vértice del frontón se despliega una cruz de brazos cilíndricos con símbolos de la
pasión, en cuya base, en uno de sus lados muestra una flor que simboliza la pureza.
Nótese también la factura de la puerta, que conserva en per-fecto estado su fino tablereado y
original clavazón.
El claustro de Meztitlán es el más grande de la Sierra Alta. Presenta la mejor calidad en su
acabado; su acceso principal está conformado por la portería que continúa el plano de la fachada
de la iglesia; es un espacio de planta rectangular cu-bierto por bóveda de cañón ricamente
decorada con pintura mu-ral.
Se relaciona con el atrio mediante tres arcos moldurados, rebajados, que descansan sobre anchas
pilastras cajeadas en cuya cara principal se adosan contrafuertes terminados en cha-flán.
Sobre esta portería se muestran tres ventanas que tal vez fueron de menor tamaño al que hoy
ostentan.
Se relaciona la portería con el claustro a través de una pe-queña estancia de planta cuadrada y
bóveda de cañón, ubicada en la esquina noroeste.
Su patio es de planta cuadrada, doblado, con un corredor por lado en los dos pisos que se
comunican mediante una escalera localizada en el costado oriente. Los corredores del piso bajo
aparecen flanqueados por arcos peraltados que descansan sobre amplias pilastras cajeadas en
tres de sus lados, pilastras que a su vez descansan sobre altos zócalos que hacen las funciones de
antepecho. El extrados de los arcos presentan varias moldu-raciones. Hacia el patio, estas
pilastras quedan ocultas por contrafuertes que en sus extremos superiores se unen por una
cornisa de elegante perfil, que divide los dos pisos.
Los corredores del piso superior se abren al patio, también con arcos de medio punto, seis de
cada lado, arcos que descan-san sobre pilastras cuadradas entre las que corre un antepecho de
sillares perfectamente cortados.
Inscrita en un cubo de planta rectangular y cubierta por bó-veda de cañón se halla la escalera,
conformada por tres tramos y cuatro descansos, limitada por un barandal de perfil fuerte-mente
moldurado, en el lado oriente del patio.
En los muros norte y sur del cubo se encuentran pequeños en-cuadramientos que alojaron
posiblemente imágenes, y a mayor altura en el muro oriente se abre una ventana rebajada que
forma un ligero abocinamiento, en sentido diagonal, como las de Actopan.
La decoración pictórica en este conjunto conventual cubría los muros de todas las dependencias,
incluyendo las dos capi-llas abiertas donde todavía podemos observar grandes fragmen-tos de
frisos que muestran motivos interrumpidos por emblemas de la orden.
Los colores generalmente usados son obscuros, aunque encon-tramos pequeñas superficies
donde se usó el ocre y el azul en los emblemas de la orden. En la iglesia y convento se usó una
correcta repetición de motivos, a distintas escalas, que dan gran homogeneidad al conjunto,
como es el complejo diseño a base de rombos y trapecios en las bóvedas y en los abocinamientos de ventanas como motivos únicos, o utilizado como fondo para decoraciones a base de
anchas franjas de grutescos que simulan nervaduras que arrancan de ménsulas pintadas en forma
de capiteles pseudocorintios, en blanco y negro.
Se simularon como recurso pictórico las nervaduras sobre las bóvedas, o en las verdaderamente
nervadas, se pintaron los plementos con motivos vegetales y querubines como en el ábside y el
sotocoro.
Muy notable es el diseño del lambrín que decora los corredores del claustro y el cubo de la
escalera, simulando un para-peto esculpido, plateresco, con base moldurada y cornisa donde se
registra centralmente un grutesco en blanco y negro con mascarones zoomorfos, lagartijas 540 y
garzas 541 que engullen flores, lombrices y moscas que se mueven entre el follaje, lambrín
enriquecido con cartelas de filiación manierista, pin-tadas propiamente entre el lambrín y el
friso de trecho en trecho.
La pintura mural de la portería está conformada por dos com-posiciones; la primera representa a
la Inmaculada Concepción, enmarcada de modo suntuoso entre pilastras de ascendencia renacentista, que soportan un arco de tres centros ornamentado con listones, elementos vegetales y
roleos entre los que se despliega la inscripción TOTA PULCHRA EST AMICA MEA ET
MACULA NON EST INTE. En el espacio superior, entre la cartela y el arco aparece el Padre
Eterno, muy modesto en su indumentaria.
La Virgen coronada de flores (rosas?) descansa sobre la serpiente en forma de dragón y aparece
flanqueada por el sol y la luna en la parte superior, por algunas letanías del Rosario y en su parte
baja en símbolos prácticamente borrados que tal vez representaban la Ciudad de Dios y el
Huerto Cerrado 542.
El segundo tema es un Arbol de la Vida, que ocupa casi la totalidad del muro 543. El simbolismo
de esta obra representa cómo la gracia de Cristo la distribuye la iglesia mediante los
sacramentos, representados dentro de las ramas de un árbol cu-yo tronco es Jesús.
En el claustro se pintaron los lunetos de los corredores de las dos plantas, así como las caras
interiores de las pilastras del claustro bajo; en éste se representaron los cuatro Evangelistas 544 y
los cuatro Doctores de la Iglesia 545, en este orden: San Gregorio, San Marcos, San Jerónimo,
San Mateo, San Juan Evangelista, San Agustín, San Lucas y San Ambrosio. En el segundo piso
se pintaron temas del Antiguo y Nuevo Testamento, el primero destruido, el Prendimiento, el
Sacrificio de Isaac, el Camino hacia el Calvario, la Serpiente de bronce, Jesús muere en la cruz,
destruido, y la Resurrección.
540
Animal que significa la castidad.
541
Simboliza la vigilia.
542
Como conjetura, tal vez el origen de este tema fue un grabado manierista italiano.
543
Tema basado según Santiago Sebastián en un grabado de Bartolomé Olmos o Lulmus, fechado en 1560, y en
menos de 17 años esta pintura se reprodujo en este convento por la fecha que ostenta, 1577.
544
Basados en grabados manieristas flamencos.
545
En grabados manieristas nórdicos.
Los lunetos del claustro bajo aparecen representados dentro del tipo de escena donde los
personajes se encuentran en una estancia con fondos de paisaje, elemento frecuentemente
utilizado en la pintura mural novohispana, especialmente empleada por los agustinos.
En la escalera, los lunetos representan el Triunfo de la Castidad, y la Paciencia 546; posiblemente
en las otras dos paredes estaban representados el Triunfo de Job y el Triunfo de David.
En la sacristía se empleó ampliamente el lambrín, donde entre formas vegetales sobre fondo
obscuro se alternan en ritmo vistoso los emblemas de la orden y cartelas con imágenes de la
luna, elemento relacionado con el nombre del lugar.
MOLANGO 547
Convento de Santa María Molango
Fray Antonio de Roa trabajó en este conjunto monacal desde 1538 hasta 1563; para el Doctor
Kubler la construcción posiblemente fue iniciada en 1538.
En el atrio de este conjunto monacal se conservan algunos elementos originales, aunque
alterados; tuvo capillas posas y cruz atrial pero no capilla abierta, mas la destrucción paulatina
que padece el monumento ha dejado al descubierto unas ba-ses de columnas, al extremo
suroeste del conjunto, que quizás puedan relacionarse con la capilla abierta, sin que se pueda
precisar cuál fue su orientación.
Se desarrolla al frente del templo y del convento, estando orientado hacia el poniente; presenta
vanos en sus respectivas bardas que permiten el acceso al mismo; sin lugar a duda exis-tió un
tercer acceso en la barda que da al sur, la que fue destruida en parte para edificar viviendas.
Por la topografía de la zona hubo que acomodarse el terreno, para realizar una gran explanada
de 2265 metros cuadrados aproximadamente 548. Este atrio presenta soluciones arquitectónicas
de gran belleza, como las rampas que permiten el acceso a él, sobre todo las del lado poniente
donde se combinan con escaleras dada la gran elevación del muro, y la escalera semi-circular
546
Basados en grabados manieristas flamencos de Martín Heemskerck.
547
En Molango estaba el santuario de la deidad llamada Mola, el que era visitado por los indios de toda la Sierra
Alta; deidad que, según tradiciones, había sido llevada desde Meztitlán. La importancia de su culto se debía al
hecho que fungía como oráculo.
548
Hecho por el cual muchos historiadores han supuesto que se edificó sobre una construcción prehispánica.
"Una observación atenta y detenida de dicho conjunto, y en especial del atrio, hace pensar que su constructor no
aprovechó ninguna construcción anterior; lo único que logró -y debió haber sido con mucho esfuerzo- fue una
plataforma para edificar el convento. Lo cual se comprueba al apreciar la topografía del sitio desde varios puntos y
alturas. No hay ninguna explanada, el núcleo principal de la población prehispánica, si es que la hubo, debió estar
asentado en la parte más baja de la ladera, casi al llegar a la barranca, aproximadamente en el lugar donde hoy está
el cementerio. No otra cosa hace pensar el texto de Grijalva cuando señala que Mola, deidad tutelar del pueblo en
tiempos de la gentilidad, fue destruido por fray Antonio de Roa en el sitio donde se le rendía culto, mismo en el que
se levantó la primera capilla en la cual oficiaba aquel. Esta era pequeña y parece corresponder a la descrita por
Manuel González de la Paz y Campo; luego continúa el cronista, "se mudó la iglesia y la pusieron en el lugar donde
hoy está" (Fray Juan de Grijalva, Op. Cit.). El texto no menciona algo que pueda pensar en un posible
aprovechamiento de estructuras arquitectónicas prehispánicas. VICTORIA, José Guadalupe Op. Cit.
que a manera de abanico penetra en el terraplén del atrio. Según fray Juan de Grijalva, en la
huerta del convento existían varias capillas; lamentablemente la única capilla po-sa del
conjunto, situada en la esquina noroeste del atrio, por falta de cuidados se derrumbó 549. Era de
planta cuadrada, presentando un vano en dos de sus muros, estando cubierta con chapitel; su
construcción se efectuó a base de sencilla mam-postería y aplanada con cal y arena. "Las
dovelas de los gruesos arcos asoman entre los claros que deja la deshecha argamasa
encubridora, quedando ala vista su firme alineamiento curvilíneo ... numerosas hierbas y
musgos entierran sus raíces en las hendiduras de la capilla posa, preparando su caída
irremediable." 550
De acuerdo a la tradición del lugar, la cruz atrial estuvo luego en el claustro del convento, pero
desgraciadamente "hace algunos años se vino abajo sin razón aparente y no se conserva nada
de ella." 551
Presenta una espadaña exenta ubicada al frente del atrio, en la esquina suroeste; de quince metro
de altura por cinco de ancho en la base, conformada por dos cuerpo escalonados y un remate
mixtilíneo con un vano circular al centro, coronado por una cruz; el primer cuerpo es más ancho
y grueso, presentando tres vano en forma de arcada; el segundo disminuye su dimen-sión por la
forma cóncava que ostentan sus perfiles, mostrando igual número de vanos que en el cuerpo
inferior.
Se cree que el edificio actual es el más antiguo de la Sie-rra Alta, en cuyo caso sería anterior a
La Comunidad, de Mez-titlán, según fray Juan de Grijalva.
En la planta de este templo conventual se distinguen clara-mente la nave y el presbiterio, más
angosto, bastante alargado y de ábside poligonal, que podríamos decir está conformado por dos
secciones, ocupando la segunda el presbiterio propiamente dicho. La nave presenta cuatro
tramos, el primero de los cua-les estaba ocupado por el coro, que actualmente solo ocupa la
mitad.
Los muros de la iglesia presentan un ancho uniforme e igual sistema constructivo, a base de
mampostería. En 1974 se cambió el techo de ésta, hecho que permitió conocer su estructura ya
que la madera que por el interior cubría el arneruelo no per-mitía conocer sus apoyos originales,
arcos torales que marcan los tramos de la nave, que en su gran mayoría fueron reforza-dos al
exterior con contrafuertes 552; siempre estuvieron vi-sibles el arco que marca la división entre el
testero y el cuarto tramo de la nave, y el arco triunfal.
Todos los arcos presentan fuste liso en sus apoyos, con ca-pitel y base del mismo tipo, siendo
similar el arco triunfal que aparece enmarcado por una hilera de medallones que osten-tan
549
John Mc. Andrew la estudió in situ y Raúl Flores Guerrero incluyó una fotografía de ella en su estudio sobre
las capillas posas de México.
550
FLORES GUERRERO, Raúl Las Capillas Posas de México.
551
VICTORIA, José Guadalupe Op. Cit.
552
Posiblemente desde fines del siglo XVI.
anagramas de Jesús, María, escudos de la orden agustina y un diseño en forma de flor, motivos
que se alternan en torno al arco y en las jambas. El sotocoro se separa de la nave me-diante un
arco adintelado, que descansa en pilastras adosadas a los muros. "Algo que quizá nunca llegará
a determinarse es el tipo de techumbre que tuvo originalmente la iglesia. Ninguno de los
cronistas de la orden lo menciona. Solo fray Manuel González de la Paz y Campo en su "Monstruo de la Penitencia. Parto feliz del monstruo de la gracia" ... o sea la vida de fray Antonio de
Roa, señala que, tiempo después de ocurrida la muerte del benemérito fraile, el conjunto sufrió
un incendio, perdiéndose la techumbre; de lo cual deducimos que la iglesia estuvo cubierta de
madera." 553
Exteriormente, la iglesia ostenta un imafronte terminado en un piñón triangular que remata en
una cruz, en cuyo centro se abre un pequeño vano en arco de medio punto donde se colocó u-na
diminuta campana.
Esta fachada aparece contenida entre un contrafuerte esbia-jado, el primero de una serie de doce
que rodean al templo, tres de los cuales, en el lado norte, son apoyos de arcos bo-tareles, y otro,
a la derecha que es más sencillo en forma y disposición. Está estructurada mediante tres
cuerpos, marcado el primero por las impostas del arco de la portada, el segundo por el botaguas
que corre entre la portada y el rosetón que ostenta esta portada, y el tercero por una cornisa que
corre entre los dos contrafuertes. Verticalmente, presenta cinco ca-lles: la central, que cobija el
arco de acceso al templo, la ventana del coro, que en este caso es un rosetón, rematando en el
vértice del piñón triangular; las intermedias siguen la di-rección de las columnas abalaustradas
que conforman el alfiz; y las dos exteriores conformadas por los contrafuertes.
La rica portada, de estilo tequitqui, está conformada por un solo cuerpo y un rosetón de filiación
gótica; se organiza en torno a un arco rebajado que descansa sobre jambas, que con la arquivolta
son sumamente anchas y decoradas. Cedámosle la pa-labra a José Guadalupe Victoria para su
descripción: "a ellas se sobrepone una media caña formando res franjas. La arquivolta queda
enmarca-da por un alfiz que limitan medias columnas abalaustradas y una cornisa moldurada.
Completa esta portada una rosa gótica de bien logrado diseño.
"Uno de los aspectos importantes e interesantes de esta portada es la va-riedad de diseños
ornamentales, todos de carácter vegetal, salvo los del intradós y caras interiores de las jambas
que son figuras angélicas portan-do cruces. Estas figuras de cuerpo entero dada su proporción
"parecen salir a recibirnos", dice Angulo. Están tratadas con sumo detalle y cuidado, pero
denotan el trabajo escultórico de los indios. Basta observar los ropajes a los que se quiso
553
"A partir de ese momento la malaventura acompañó al edificio pues a intervalos distintos continuaron los
incendios. La techumbre de la iglesia se ha cambiado varias veces. La que actualmente tiene databa de principios de
este siglo y era de madera cubierta con lámina galvanizada, siguiendo un diseño a dos aguas. Este tipo de techumbre
tiene varios inconvenientes pues, dada la precipitación pluvial en la región, la madera se echa a perder fácilmente,
además de que la clavazón en las láminas produce agujeros que acentúan el problema llegando a constituir un
verdadero peligro. Sin embargo, la solución que se dio en Molango nos parece desafortunada, pues no se consultó a
ninguna de las dependencias encargadas de proporcionar asesoramiento técnico e histórico para la reconstrucción
del monumento; así, se colocó un techo de concreto armado y, lo que es más, de manera equivocada, pues ahora son
evidentes las goteras en el templo. Por otro lado, los muros no fueron construidos para soportar este tipo de
materiales que, desde el punto de vista artístico, desvirtúan al monumento. Al colocar este tipo de cubierta se
modificó el borde de los muros y a los arcos formeros se les aumentó de tamaño para soportar aquella."
VICTORIA, José Guadalupe Op. Cit.
proporcionar naturalidad, cuando lo único que se logró fue marcar los pliegues casi con
esgrafiado; igual ocurre con la cabellera. Otros detalles de la figura resultan
desproporcionados, por ejemplo las ma-nos. Se reconoce que el cantero no supo o no pudo
resolver el problema de los escorzos; de allí que algunos pies están tratados frontalmente; las
nubes, a su vez, casi podrían decirse que son hojas o escamas. Los ojos de los ángeles fueron
señalados con fragmentos de obsidiana, piedra típica de la región aunque hoy en día solo los
conservan las figuras del intradós.
"En los zócalos donde descansan las anchas jambas hay cuatro tipos de di-seños; unos muy
sencillos, como las pomas, que carecen de volumen y dan la impresión de ser monedas; otros
son flores en botón; hojas amarradas en sus extremos, y hojas vistas de frente. Cada uno de
estos está separado por molduras y listeles.
"También en las jambas hay dos tipos de diseño: uno de ellos se logra a base de guías con
hojas y el otro muestra hojas unidas por un pequeño ama-rre; estos diseños se prolongan en el
arco. En las medias cañas el diseño es una guía que se enreda, saliendo de ellas grandes hojas,
algunas de e-llas parecen enrollar su punta; este diseño se repite en la arquivolta. En las
impostas cambian los diseños y se distinguen por lo menos tres, separa-dos por molduras. Las
columnas abalaustradas tienen la base y el capitel del mismo tipo y el diseño que presentan es
de hojas, aunque tratadas como si fueran plumas. Por último, el diseño de la cornisa es
distinto, pues los tallos de las hojas se dividen en dos para girar hacia arriba y dar paso a una
flor que cae." 554
El óculo abocinado se conforma por secciones separadas por pequeñas molduras, que de afuera
hacia adentro, ostentan una gran guía de flores extendidas, una segunda conformada por
querubines; luego flores, algunas de las cuales en botón que semejan rehiletes; terminando en la
rosca de la tracería cuyo centro lo constituye una flor de ocho pétalos y otra más pe-queña que
los une.
En esta portada se mezclan elementos renacentistas, románi-cos y góticos, realizados por mano
indígena, hecho por el cual pertenece a la modalidad estilística del tequitqui.
La portada lateral es al extremo sencilla; constituida por un arco escarzano que descansa sobre
anchas jambas, donde lo más notable es la moldura y los relieves de la arquivolta, que rebasan
las impostas y se proyectan en las jambas; como ele-mento decorativo principal encontramos
una guía vegetal en la clave del arco, que permite el desarrollo de un águila bicéfa-la; en el
ábaco de las impostas se realizaron flores extendi-das y una guía con pequeñas pomas,
entremezclándose aves, que pudieran ser pelícanos.
La nave se ilumina mediante diez ventanas, tres de las cua-les son originales; dos de ellas
ostentan un enmarcamiento lo-grado por sillares bien cortados, que presentan un ligero de-rrame
interno, ventanas que adoptan la forma de ajimez o par-teluz, cuyas columnillas tienen capitel y
base equivales, ele-mentos que resultan atípicos en el siglo XVI novohispano de a-cuerdo a los
otros elementos compositivos, ornamentados con pomas. Las columnillas son de filiación
gótica, esbeltas y bien proporcionadas; ostentan sección hexagonal y fuste es-triado de tipo
554
Op. Cit.
gotizante, que soportan un arco cuya rosca es cóncava.
La tercera de estas ventanas no aparece enmarcada, siendo su diseño igual al de las anteriores,
pero su ornamentación es más cuidadosa.
La iglesia se comunica con el claustro por medio de un vano sin mayor interés artístico; el otro
vano, en el lado opuesto, corresponde a la portada lateral. En el sotocoro, en el lado del
Evangelio, encontramos un sencillo vano que comunica con el Bautisterio, sencillez que
también ostenta el vano que comunica el presbiterio con la sacristía.
Único en las iglesias del siglo XVI es el elemento que en Molango se construyó en el muro
izquierdo del presbiterio, una tribuna que ocupa parte del espesor del muro y se prolonga hasta
el corredor del claustro alto. Es una tribuna de pequeñas dimensiones, de planta rectangular y
cubierta con bóveda de cañón, que se abre al templo por medio de dos arcos de me-dio punto,
los que arrancan sobre columnas de base y capitel equivales ornamentados con dos hilos de
perlas isabelinas; entre ellos corre un antepecho que retoma el tema de la portada principal en su
ornato, con motivos vegetales distribuidos en dos franjas que se alternan con otras más
pequeñas decoradas con pomas.
Su claustro lamentablemente se encuentra en estado ruinoso, siendo al extremo difícil reconocer
la distribución de sus de-pendencias. De planta cuadrada, se desarrollaba en dos niveles 555, con
un corredor por lado, que se abrían al patio por me-dio de arquerías, distintas entre sí. En el
claustro bajo los arcos descansan sobre columnas cuyo fuste no presenta disminu-ción alguna,
ostentando como elemento decorativo un hilo de perlas isabelinas; tanto "la base y el capitel, en
estricto sentido, forman parte del mismo gálibo, aunque se resalta, en la base, por dos collarinos lisos que dejan entre sí una ancha faja con estrías, para conti-nuar con un estilóbato
de gajos y luego una sección cuadrada que completa el estereóbato. A su vez el capitel está
constituido por dos molduras con perlas isabelinas que dejan entre sí una faja donde hay
anchas estrías. El equino se encuentra decorado con lo que, al parecer, son hojas de acanto, y
el ábaco es cuadrado." 556
En las esquinas de los corredores estas columnas se adosan a una pilastras de sección
cuadrangular, que se continúa hasta la cornisa que separa los dos cuerpos del edificio, tema que
posiblemente se repetía en el claustro alto; en sus bases se unen mediante un "amplio resalto, y
el hilo de pomas en la parte media, por una ancha faja moldurada. En el centro de los
corredores, las columnas aparecen adosadas a una media pilastra que proyecta su eje por
medio de am-bas caras para formar la doble arquivolta. El ábaco y el equino de los ca-piteles
se encuentran unidos, mientras que entre las bases hay un resalto; en conjunto parecen formar
pilastras compuestas." 557
Los arcos son de medio punto, de intradós cóncavo, cuya ar-quivolta presenta el mismo ancho
de las columnas, ostentando una doble arquivolta, en este caso de sección cuadrangular. En las
555
Doblado, es el término apropiado.
556
Ibidem.
557
Ibidem.
enjutas se conservan escudos de la orden, y angelillos que ostentan instrumentos musicales y
símbolos de la Pasión.
El claustro alto presenta una solución distinta, donde se u-saron arcos muy rebajados sobre
columnas más sencillas que las del piso inferior.
NONOALCO
Conjunto monacal que fue visita de Meztitlán.
OCUILAN
De este conjunto conventual solo subsisten las cuatro pare-des del claustro; del templo, dos
grandes fragmentos de muralla, del cual dijo el cronista Grijalva que era suntuoso, y en su
retablo presentaba pinturas de Simón Pereyns.
OCUITUCO
Convento de Santiago Ocuituco
En este conjunto conventual el día de Corpus, junio de 1534, se reunió el primer capítulo de la
Orden, junta donde se hizo el balance de las actividades realizadas en un año de estar en la
Nueva España; luego se tomaron decisiones respecto a las tareas que realizarían 558 y acerca de
los lugares adonde de-bería marchar cada uno de los religiosos. En 1536 se celebró otro
capítulo, donde se determinó la evangelización de la Sierra Alta, designando para estos trabajos
a fray Juan de Sevi-lla y a fray Antonio de Roa; se decidió también la conversión de los otomíes
de las zonas aledañas, enviando a fray Alonso de Borja, fray Gregorio de Salamanca y fray Juan
de San Mar-tín, ruta que culminó con la evangelización de la Huasteca.
En este lugar, los frailes trataron de construir con rapidez un convento suntuoso, mas los
indígenas de la localidad pro-testaron, pero los agustinos no respetaron las amonestaciones de la
Corona y el pueblo pasó a la administración del clero secular. Entre 1536 y 1541, el arzobispo
Zumárraga concluyó la iglesia comenzada por los mendicantes.
Fue el segundo convento fundado por los agustinos en la Nueva España, en 1534. De este
conjunto conventual, del siglo XVI solo se conserva el claustro, que ostenta pintura mural en
paredes y bóvedas, y la fuente que fue reconstruida con sus es-culturas originales.
La encomienda de Ocuituco pasó a la Corona y diez años des-pués, los agustinos establecían la
cabecera de una importante doctrina.
PAHUATLÁN
Conjunto conventual de modestas proporciones, que conserva escasos elementos de interés.
PÁTZCUARO
Este convento fue fundado en 1576 a instancias de fray Alonso de la Veracruz
559
. Su
558
Casi todas se referían a asuntos relacionados con el culto, administración de los sacramentos y enseñanza del
catecismo.
559
Catedrático de Salamanca, maestro en Artes y "ayo de los hijos del Duque del Infantado". El clérigo Alonso
Gutiérrez se embarcó hacia la Nueva España, tomando el hábito de la orden agustina en Veracruz, de allí su
construcción fue iniciada por fray Francisco de Villafuerte.
TEZONTEPEC
Construido ente 1550 y 1560 560; en 1554 los agustinos establecieron un convento entre los
otomíes de esta zona, siendo para 1571 cuando los frailes ya tenían residencia permanente.
Ostenta una iglesia cuyas medidas responde a la proporción 1:4, 50.5 metros de largo por 12.5
de ancho.
TACÁMBARO
Convento de San Jerónimo Tacámbaro
Fundado en 1537, conserva pequeños fragmentos del claustro y algunas ventanas geminadas del
siglo XVI 561.
TIANGUISTENGO
Conjunto monacal que fue visita de Molango; en 1593 fue ele-vado a la categoría de priorato.
TIRIPITÍO
Convento de San Juan Bautista Tiripitío 562
Convento construido en 1548. Del primitivo convento poco se conserva; sabemos que su templo
ostentaba un magnífico alfarje mudéjar.
En el capítulo de 1537 se determinó evangelizar la tierra caliente michoacana563, llegando fray
Juan de San Román y fray Diego de Chávez a Tiripitío, encomienda de don Juan de Alvarado,
donde más tarde construyeron su conjunto conventual, convirtiéndose en el centro de
operaciones para bajar a las tierras calientes.
En Tiripitío, fundaron en 1537, una escuela de artes y oficios para los indios, donde les
enseñaban sastrería, carpintería, herrería y pintura. Dice Diego de Basalenque que Tiripitío se
constituyó en "escuela de todos los oficios para los demás pueblos de Michoacán", que en 1540
fue convertida en Casa de Estudios Mayores, donde se leyó por primera vez, entre los agustinos,
artes y teología564.
nombre; considerado como uno de los intelectuales más notables del siglo XVI novohispano. Ocupó diferentes
cargos dentro de la Orden y fundó varios conventos; su actividad fundamental fue la docencia, especialmente en la
Real y Pontificia Universidad de México, de la cual fue maestro fundador. Escribió muchas obras entre las que
destacan: Recognitio summularum, Dialéctica resolutio y Speculum coniugiorum.
560
Según Kubler.
561
Su iglesia pertenece al siglo XIX.
562
En este convento se estableció en 1540 la primera casa de estudios superiores de la Nueva España.
563
Poco después de llegados los doce Apostólicos a la Nueva España, a petición del último monarca tarasco,
Sinzicha, se inicia la evangelización del territorio michoacano; Sinzicha pidió en Ciudad de México a fray Martín de
Valencia que enviara a sus dominios frailes para evangelizar a su pueblo, quien designó para esta tarea a fray Martín
de Jesús.
564
BASALENQUE, fray Diego de Historia de la provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán.
Fundado en 1537, contaba con una suntuosa iglesia cubierta con artesones, que fue destruida
por un incendio en 1640 565; de una nave, con testero poligonal, cubierta con una techumbre de
madera a dos aguas, ostenta una peculiar portada que ocupa toda la fachada, rematada con un
gran frontón triangular, carente de ornamentación excepto por las pilastras planas parea-das y un
gran óculo central.
TLANCHINOL
Para la construcción de su atrio se niveló una amplia prominencia natural; orientado de noroeste
a suroeste ocupa una superficie de 5537 metros cuadrados aproximadamente, aunque
originalmente debió ser mayor, ya que las capillas posas del muro noroeste quedan fuera del
paño de la iglesia y del monasterio. Por la topografía fue necesario construir los accesos en
forma de rampas, siendo imposible actualmente determinar el tipo de accesos que tuvo por el
deterioro que sufren las bardas.
Presenta una espadaña de un solo cuerpo sobre el muro noroeste del atrio, a la izquierda de la
entrada, con seis vanos en forma de arcada, de distintas dimensiones, y un remate triangular que
no llega a cubrir todo el ancho del cuerpo, ya que permite el desarrollo de dos remates
piramidales en sus extremos; mide 1.50 metros de espesor, 10 metros de altura y 9.80 de ancho.
Desgraciadamente este conjunto monacal ha perdido su capilla abierta, cruz atrial y los remates
de las bardas. De sus capillas posas se conservan elementos de tres de ellas y la cuarta en su
totalidad; de planta cuadrangular y de pequeñas dimensiones, se abrían al recorrido procesional
mediante arcos rebajados en dos de sus caras; estaban cubiertas con bóvedas de cañón.
"Integrados a los muros de las posas se construyeron pequeños nichos superpuestos, siguiendo
el modelo y sistema constructivo de aquellas" 566; estas estructuras no son frecuentes en la
arquitectura monástica del siglo XVI novohispano, desconociéndose su función, elementos que
también se encuentran en Malila.
A su iglesia, a mediados del siglo XVIII, se le cortó un tramo de la nave, hecho que no alteró la
forma de la planta, rectangular y alargada, que constituye un solo cuerpo con el presbiterio de
testero plano, pero perdió su fachada original. La división entre la nave y el presbiterio se marca
mediante medias pilastras superpuestas y el nivel del piso.
El sotocoro ocupa el actual primer tramo de la nave, siendo el pequeño coro soportado por tres
arcos de medio punto que se desplantan sobre columnas de fuste liso, uno de los cuales se
integra directamente al muro.
Construida en mampostería de aparejo irregular, ostenta muros grueso reforzados por siete
macizos contrafuertes apiramidados, ubicados dos en el muro del testero y los restantes en el
costado norte, que en el interior los muros presentan refuerzos con pilastras y contrapilastras
lisas, distribuidas por pares a lo largo de la nave.
La cubierta, que no es la original, sigue el modelo usado en el siglo XVIII, conformada por un
565
566
Reconstruida, durante el siglo XIX sufrió importantes modificaciones.
VICTORIA, José Guadalupe Op. Cit.
techo de lámina a dos aguas que descansa sobre un arneruelo de madera; éste interiormente no
es visible, ya que se recubrió con grandes tablones.
La nave ostenta varios vanos, unos originales y otros de posterior apertura: la puerta principal, la
portada lateral, lamentablemente tapiada, dos puertas que comunican con la sa-cristía y la
antesacristía y ventanas, todas sin ningún inte-rés artístico.
Su portada actual es muy sencilla, que cabe dentro de la mo-dalidad del barroco sobrio;
conformada por un arco de medio punto que arranca de pilastras cajeadas, elementos que se separan por una doble imposta. A manera de alfiz, el arco apare-ce enmarcado por pilastras
losángicas con varios resaltos que se sobreponen hasta alcanzar una delgada moldura que cierra
el conjunto, los que presentan sencillos diseños vegetales. La ventana del coro es un pequeño
óculo octagonal, enmarcado por un sencillísimo alfiz.
De la portada lateral solo nos queda un vano de medio punto, tapiado, flanqueado por medias
cañas muy delgadas y altas que soportan un entablamento; más arriba se desarrolla una ventana
en forma de óculo.
Su monasterio también se encuentra en ruinas, cuyo patio era de planta cuadrada y dos pisos,
presentando corredores en solo dos de sus lados, cubiertos con bóvedas de cañón. Del piso ba-jo
solo quedan cuatro arcos de medio punto, habiéndose perdido por completo la estructura del
piso alto.
Contó con 69 dependencias entre visitas y estancias.
TLATEMALCO
Convento de San Pedro Tlatemalco
Conjunto monacal que fue visita de Meztitlán.
TLAYACAPAN
Convento de San Juan Bautista Tlayacapan
Convento fundado en 1554 en la recién fundada vicaría de Tlayacapan, en el sitio en que los
indios hicieron la mayor resistencia posible al ejército conquistador, al pie de la última
estribación de la sierra de Tepoztlán; fundado en una comunidad indígena emparentada con los
xochimilcas, y por su actividad comercial era un pueblo de grandes recursos económicos. Su
construcción puede pertenecer al periodo 1555-65, siendo concluido hacia 1572 567. Su templo
es lo más notorio del conjunto; de enormes proporciones, presenta una espadaña acaballada.
El claustro se ubica al lado sur del templo, siendo una de las pocas excepciones. El claustro
adopta la forma representa-tiva de la orden agustina, y que consistió en desplantar las pilastras
exteriores que dan al patio con un perfíl aguzado, de manera que recuerda una proa de navío o el
tajamar que se ve en los contrafuertes de los puentes antiguos.
Su capilla abierta pertenece a la clase de capilla con ábside y galería simple, que a la vez es la
567
Jerónimo de San Román se retiró a ese lugar en 1563. Aproximadamente para 1566 el lugar se convirtió en
Priorato.
portería del conjunto conventual; según Pedro Rojas es "lo más rudo que pueda imagi-narse".
Conserva gran parte de su decoración con pintura mu-ral, en la bóveda de cañón corrido
simulando casetones rena-centistas en negro, un lambrín corrido, y un Calvario en uno de los
tímpanos, sobre la puerta que conduce a la anteporte-ría.
El ábside, o presbiterio, está embebido en la masa del edi-ficio conventual y colocado entre dos
crujías de planta cua-drangular que se comunican con él, las que debieron usarse pa-ra coro y
músicos; ante el ábside se desarrolla una arcada o portal que es común a la portería, cuyos arcos
están soporta-dos por pilastras en mampostería, presentando un abocinamiento para dar mayor
visibilidad al altar. El arco central del por-tal se desarrolla como es usual en las capillas de este
tipo, de mayor anchura y altura que los demás.
El imafronte del templo es del tipo de biombo, flanqueado por dos contrafuertes; remata la
fachada una preciosa espadaña triangular de cinco arcos en medio punto, culminando en uno
más pequeño y central.
Su portada es planista, estructurada en torno a un arco de medio punto, flanqueado por esbeltas
pilastras que se desplan-ta al igual que en Tepoztlán de otras acanaladas. Es al extre-mo austera,
presentando la ventana del coro alto en arco de medio punto, de deficiente factura y rematando
en un sencillo frontón triangular.
El claustro presenta nervaduras de filiación gótica, pero de carácter decorativo en las esquinas,
mientras que en las naves de las crujías son arcos de crucería. Estructurado al igual que
Atlatlauhcan, mediante arquerías en el primer piso, con columnas adosadas a los contrafuertes,
columnas que se des-plantan sobre un bajo antepecho; muros corridos con ventanas en arco de
medio punto, levemente abocinados, en la parte superior. Su cubierta es en bóveda de cañón. Es
del tipo de claustro con contrafuertes aquillados.
En Tlayacapan existen 24 capillas diseminadas en el pueblo, una en cada barrio prehispánico,
que serían elementos de un análisis especial.
TOTOLAPAN
Convento de San Guillermo Totolapan
Fundado en 1534 568 por fray Jorge de Avila. Edificio hete-rogéneo en que no es fácil marcar las
partes primitivas. El claustro, obra ruda, de sabor popular, parece datar de la se-gunda mitad del
siglo XVI. El templo es quizás posterior.
Capillas posas del tipo tradicional de cubo, rematadas en cubierta piramidal y con pocos o
ningún elemento decorativo de importancia.
La fachada del templo a sido sensiblemente alterada.
Según Kubler, su primer nivel fue construido en la década de 1530, siendo de los claustros más
antiguos construidos en la Nueva España. Como dice el autor, se caracteriza por toscos y bajos
pasillos con bóvedas de cañón, que se abre a un patio central a través de vanos, que recibe el
568
Kubler lo fecha en 1536
empuje de las bóvedas con la ayuda de contrafuertes en los muros, dándoles Kubler la
denominación de Claustros con contrafuertes, igual caso pode-mos ver en Yecapixtla.
Sus contrafuertes presentan un corte pentagonal y remate có-nico al ras del parapeto, que
permite una mejor iluminación de los pasillos. Estructurado mediante arquerías en el primer
piso y muros corridos con ventanas en la parte superior.
Es uno de los casos donde su repertorio pictórico se conser-va en su gran mayoría, presentando
sus bóvedas el simulacro de los ornatos de las techumbres en madera.
El primer nivel del claustro de Totolapan pertenece a la década de 1530, siendo uno de los
claustros más antiguos que se conservan. Conformado por toscos y bajos pasillos con bóvedas
de cañón que se abren a un pequeño patio central a través de vanos abiertos en la fachada,
conformados por contrafuertes en los muros, que reciben el empuje de las bóvedas 569.
Las fachadas del claustro son pesados muros de mampostería, reforzados con contrafuertes y sus
vanos, más bien que arcos, deben considerarse como ventanas.
Fue concluido hacia 1545.
UCAREO
Convento de San Agustín Ucareo
Convento fundado en 1555 y construido al año siguiente por el padre Juan de Utrera su primer
prior y excelente arquitecto 570. Todo estaba techado en madera; actualmente está en ruinas.
Fundado en 1555; para evadir las prohibiciones virreinales de edificar conventos suntuosos, los
padres labraron la piedra en las canteras, armándolo sorpresivamente; presenta una gran iglesia
de una nave y ábside poligonal, cubierta con techumbre a dos aguas, de madera y teja. La
fachada principal remata en un elevado piñón en la que se desarrolla una portada manieris-ta de
cantería, de dos cuerpos y tres calles separadas por me-dias muestras toscanas; es similar en su
composición a la de Charo, pero con pocos elementos decorativos, un tablero con el escudo
agustino en la parte alta e incrustaciones de obsidia-na. Del convento, arruinado, se conserva la
portería con arcos sobre columnas toscanas y algunas crujías que ostentan venta-nas con
cerramientos conopiales.
VALLADOLID
Convento de Santa María de Gracia
El convento de San Agustín de Morelia tal vez fue fundado en 1550, del cual sólo se conserva el
claustro, con una hermosa fuente en el centro 571.
569
Por tanto, pertenece al tipo de "claustro con contrafuertes", tipo que subsistió hasta finales del siglo XVI.
570
"Dicen los cronistas que cuando el virrey supo que en unos montes acérrimos se construía un suntuoso
convento, mandó suspender la obra. El arquitecto obedeció, pero continuó trabajando con los indios la piedra en la
cantera y la madera en el monte; cuando tuvo todo concluido pidió permiso para hacer un convento que durara en su
construcción un año; dado el permiso edificó [el] un monasterio tal como había sido planeado" En TOUSSAINT
Op. Cit.
571
Convertido en vecindad para la época en que Toussaint escribió su libro.
Su construcción definitiva se inició a fines del siglo XVI, terminada después de 1626; iglesia de
una sola nave dividida en tres tramos, uno muy largo, perteneciente a la construcción original
cubierto con bóveda de cañón corrido; el otro ostenta una cúpula, sin tambor con lucarnas; y el
del presbiterio con bóveda de arista. La fachada principal remata en un agudo pi-ñón, en la que
se desarrolla una sencilla portada de un cuerpo y tres calles limitadas por sobrias medias
muestras corintias de fuste liso, en la que se abren grandes óculos ovales sin o-tro elemento
decorativo; la ventana del coro está flanqueada por medias muestras sobre la que se abre un
nicho.
Magnífico es el pórtico de este conjunto conventual, con ar-cos de medio punto sobre pilares de
sección rectangular, con medias muestras toscanas adosadas que soportan un entablamento
común, sobre el que se desarrolla un cuerpo cuyas ventanas con enmarcamientos tienen
cerramientos conopiales. El edificio, de grandes proporciones, en el claustro bajo, con arcos de
medio punto sobre pilastras con contrafuertes de sección poligonal que no llegan al nivel
superior, en el que se duplican los va-nos con arcos ligeramente rebajados sobre esbeltas
columnas toscanas; los claustros se cubren con bóvedas de cañón.
XIHUICO
Conjunto monacal que fue visita de Meztitlán.
XILITLA
En Xilitla, San Luis Potosí?, tuvieron un convento desde me-diados del siglo, que fue quemado
por los chichimecas hacia 1587 y reconstruido en esa misma centuria.
XOCHICOATLAN
Convento de San Nicolás Xochicoatlán
Conjunto conventual que fue visita de Molango; en el capítu-lo de la Orden celebrado en
Ixmiquilpan, en 1572, fue elevado a la categoría de priorato.
XOXOTECO
Convento de Santa María (o la Asunción) Xoxoteco
Conjunto monacal que fue visita de Meztitlán; conserva uno de los programas pictóricos mejor
logrados por la orden agustina.
YECAPIXTLA
Convento de San Juan Bautista Yecapixtla
Fundado en 1535 572. Se supone que fue comenzado entre esa fecha y 1540, y concluido un
poco más tarde.
A pesar de ser Yecapixtla, el monumento que presenta mayor número de reminiscencias góticas,
el Renacimiento aparece so-breponiéndose en forma visible. Así la portada lateral del templo es
una buena muestra del arte plateresco, en la cual se han incluido faunos y sátiros, ya dentro de
un espíritu fran-camente pagano.
572
Kubler, 1540
Su fachada principal remata en un frontón griego, presentan-do uno de los tres casos de rosetón
abocinado de filiación gó-tica, con tracerías en piedra novohispanos; los otros dos es-tán en
Atotonilco de Tula y Molango. Está estructurada dentro del sistema que se ha llamado de
biombo, en el que el planismo de la fachada se quiebra con los esbeltos contrafuertes esbiajados que ostentan en su cúspide pequeños arcos de medio punto como conformando garitones,
que nos recuerdan las torres de vigilancia. El imafronte aparece almenado, presentando acaballado un remedo de espadaña, un volumen también almenado que ostenta un solo arco de medio
punto.
"Para solucionar el problema de las altas y estrechas fachadas de los templos de una nave, que
presentan el problema de dotar la puerta con una decoración de verticalidad adecuada, en
Yecapixtla se solucionó al agregar un frontón entre la puerta y la ventana del coro, siendo
entonces la porta-da un elemento imponente que domina la fachada pero sin ocupar toda su superficie."
La portada principal se estructura en torno a un vano en ar-co de medio punto, cuyas jambas
cajeadas presentan detalles florales y medallones con caras de ángeles y otros motivos; el
extrados ostenta también motivos vegetales. Estas jambas, al igual que los dos pares de medias
columnas que flanquean la portada, se desplantan sobre un basamento conformado por rectángulos cajeados que alojan bajo las columnas de los extremos dos ánforas en relieve y en las
cercanas al arco dos rostros de perfil.
A nivel del arranque del arco se desarrolla el capitel de estas columnas estriadas, que se
continúan presentando su mis-ma decoración en una cornisa decorada, sobre la cual se desplanta otro par de columnas de capitel compuesto, que sopor-tan un friso corrido, con resaltos
sobre las columnas que pre-sentan elementos cajeados, y en el resto del friso se desa-rrolla un
tema en que dos animales mitológicos encontrados, tal vez cabalgados por angelitos,
flanqueando un medallón que alberga una cruz, motivo que se repite en todo el friso. Las
columnas externas rematan en la cornisa superior, que se quie-bra para formar las resaltos para
pináculos platerescos, en tanto que las interiores se continúan en dos pilastras tritóstilas, que
soportan un frontón triangular fuertemente moldurado, ostentando un Cristo 573; el segundo
friso, flanqueado por las pilastras, ostenta una pequeña hornacina, que sin duda a-lojó la imagen
de San Juan el Bautista, flanqueado por los escudos de las ordenes agustina y franciscana.
En los intercolumnios, encontramos en el que podríamos lla-mar primer cuerpo de la portada,
sendas hornacinas con bellí-simas peanas, en tanto que las del segundo cuerpo utilizan co-mo
peana la cornisa ya descrita. El elemento que culmina la decoración de esta fachada es un
precioso rosetón de tracerías gotizantes, abocinado hacia el coro.
La portada lateral, o de los Gentiles, es de filiación plateresca. La sacristía presenta nervaduras
de orden decorativo.
Es de admirar la belleza de su púlpito, de estilo gótico flamígero, catalogado por Kubler como
medieval-europeo 574, al igual que la puerta que del templo da al claustro y el rosetón del
573
574
Son raros los Cristos en fachada, como la parroquia de Dolores Hidalgo y el templo agustino de Querétaro.
imafronte.
A un lado de la fachada, encontramos una ancha torre, de la clase que recuerda a las de las
fortalezas medievales; de tres cuerpos en disminución que remata en un cupulín.
Su convento quedó inconcluso al finalizar el siglo XVI, "y junto con él agonizaba la misión de
adoctrinamiento." Es similar al claustro de Totolapan, aunque éste es de un solo nivel. Los
vanos del claustro parecen sesgarse hacia el interior, presen-tando sus contrafuertes un perfil
más aguzado que los de Toto-lapan, permitiendo una mayor iluminación de los pasillos, sin que
los vanos ocupen la totalidad del espacio comprendido en-tre ellos.
El arco del presbiterio, las bases de las jambas, los fustes y los capiteles están intrincadamente
trabajados con molduras góticas tardías.
YOLOTEPEC
Su espadaña consta de un solo cuerpo que se estrecha en la parte superior hasta adquirir la
forma semicircular rematada por una cruz; ostenta dos hileras de vanos para colocar las
campanas.
YURIRIAPÚNDARO
Convento de San Pablo Yuririapúndaro
El más notable de los conjuntos conventuales agustinos en Guanajuato, "No solo por su gran
calidad arquitectónica, sino por la in-fluencia que algunos de sus elementos decorativos
tuvieron en una extensa región. Se considera como el convento más suntuoso construido por los
agustinos en la Nueva España." 575
Fundado en 1548, fue construido de 1556 a 1567 por fray Die-go Chávez, siendo su arquitecto
Pedro del Toro 576.
De aspecto masivo, cuya forma es como de una fortaleza 577, con gruesos muros y estribos
descomunales, su iglesia es ex-cepcional dentro de este tipo de construcciones en el siglo XVI,
ya que presenta planta en cruz latina; con testero semicircular, con las bóvedas de nervaduras en
el crucero y el presbiterio; el resto del templo está cubierto con bóveda de cañón, decorada con
casetones.
Las dos portadas del templo agustino de Yuririapúndaro son una interpretación popular del
plateresco puro de Acolman, ya que el escultor de éstas añadió detalles pintorescos al tema
inicial, creando un plateresco popular y trabajado por artífices mestizos; de enorme similitud,
casi idéntica a Acolman es la principal, conformada por tres cuerpos de exquisitez ornamental,
que contrasta con la sencilla torre, también de tres cuerpos, y la espadaña. En ésta su autor
resuelve admirable-mente los espacios vacíos resaltando el estilo plateresco.
575
CASTRO MORALES, Efraín op. cit.
576
Toussaint dice que en la portería del edificio dejó esculpido su retrato y el de su mujer.
577
"varias veces sirvió de refugio" (Toussaint) no solo a los frailes, sino a los habitantes todos del pueblo, para
resistir los ataques de los indios.
Construida hacia 1566, es filial de la de Acolman. Extraordinaria, siendo uno de los ejemplos
más notables del plateresco novohispano; en ésta, su factura es más tosca, aunque más rica en
decoración, para lo cual se alargaron los entablamentos y molduras, cubriéndose íntegramente el
paramento de la fachada con guías y roleos de brillante simetría; presenta columnas candelabro
en las que se simplificaron sus elementos decorativos; en esta portada se empleó para su
ornamentación profusión de ángeles, cartones, cornucopias, casetones con querubines,
medallones con santos, flores y frutas.
Su acceso aparece estructurado en torno a una doble arquivolta en arco de medio punto,
presentando la exterior caseto-nes radiados que albergan platos con ofrendas de los productos
novohispanos, en tanto que la interior en sus casetones osten-ta motivos idénticos que nos
recuerdan la corona de espinas, elementos que se continúan en las jambas. En las impostas se
desarrollan cobijados por dos medallones sendos querubines.
Este acceso aparece flanqueado por dos pares de columnas platerescas desplantadas sobre
estilóbatos cajeados, siendo idénticas las dos interiores y las dos exteriores; en los
intercolumnios se encuentras estatuas de San Pedro y San Pablo sobre peanas conformadas por
querubines, y a manera de docele-te, ostentan una gigantesca corona.
El friso está completamente adornado con querubines; comple-mentan este primer cuerpo de la
portada dos escudos que pare-cen colgados de cordones. El que podríamos considerar como segundo cuerpo, contenido entre la cornisa del entablamento del cuerpo inferior y una más
pequeña conformada por una angosta moldura y una faja con medias esferas, es mas estrecho,
pre-sentando atlantes que por ropaje llevan un calzón corto, apo-yando uno de sus brazos sobre
bastones mientras que con el o-tro soportan sobre la cabeza cestos de flores y frutas, que
interrumpen la decoración inferior de la pequeña moldura. En el eje de la portada encontramos
tres nichos con concha sacra-lizante, que repite el tema de la portada de Acolman y la de
Meztitlán, que albergan a un Jesús Niño y a sus lados ángeles tocando uno una trompeta y el
otro una guitarra; todo el espa-cio libre entre estos elementos aparece ornamentado con
arabescos.
El tercer cuerpo, mucho más ancho que el anterior, presenta en su centro la ventana del coro, en
arco de medio punto cuyo extradós está conformado por casetones radiados con motivos
florales, y en sus jambas motivos que recuerdan el arte de los plateros; flanquean esta ventana
dos columnas abalaustradas que soportan un friso donde quedan restos de una leyenda. Ocupando los espacios laterales de este cuerpo, el diseñador plasmó cupidos dentro de escudos
rodeados por roleos.
Remata esta portada en un relieve que representa a San Agus-tín de Hipona, cobijado por un
nicho poco profundo, presentan-do sobre el extradós un docelete en forma de corona, más pequeña que las que ostentan las imágenes de los intercolumnios; flanquean este relieve dos
medios pináculos abalaustrados que se desplantan sobre los realces del entablamento a eje con
las columnas del cuerpo inferior, y motivos vegetales que se inte-rrumpen para permitir el
desarrollo de los dos escudos. La ho-rizontalidad de este imafronte almenado se rompe con un
timidísimo frontón triangular.
Su portada lateral, más discreta, con una sola calle siguiendo los lineamientos de la principal.
En la fachada de este monasterio novohispano aparece una to-rre. "En algunos templos se
completó, o trató de completar el aspecto de la fachada con una torre de gran tamaño, aspecto
lejano al espíritu del Re-nacimiento, ejemplificado significativamente en Actopan, Ixmiquilpan,
Yuririapúndaro y Xilitla."
Magnífico por su gran calidad arquitectónica es su convento, presentando en el claustro bajo
bóvedas de crucería y el alto de cañón, estructurados mediante arcos de medio punto sobre
pilares con medias muestras dóricas y corintias flanqueando los vanos; grandes contrafuertes de
sección apuntada al exte-rior y gárgolas en forma de animales monstruosos.
A la izquierda del templo se desarrolla un portal de cuatro arcos, que da acceso al convento.
Su convento presenta en el claustro bajo arcos de medio pun-to fuertemente moldurados, que se
desplantan sobre esbeltas medias muestras de columnas estriadas de capitel de filiación corintia,
adosadas a contrafuertes de sección cuadrada; estas columnas se desplantan sobre un bajo pretil,
que en los con-trafuertes aparece como moldura, elemento que le da belleza al claustro. Detalle
que debe hacerse notar es que los arcos de los extremos arrancan de un esbelto pilar en cantería.
Cubier-to por bóvedas de nervadura que arrancan del muro interior de unas trompas a manera de
peanas, que rompen la cornisa que ro-dea todo el claustro; bajo esta cornisa encontramos una
cenefa pintada al fresco.
El claustro bajo culmina en una cornisa idéntica a la del pretil y sobre ella se desarrolla el
claustro alto, de poste-rior factura, que ostenta contrafuertes en quilla de navío y arcos de medio
punto también muy moldurados sobre medias co-lumnas de fuste tritóstilo estriado y capitel de
filiación dó-rica. Culmina el claustro en una moldura que se resalta en me-dios hexágonos sobre
los contrafuertes, sirviendo de base para pináculos desplantados sobre cubos.
En los claustros de la orden agustina adoptaron para su so-lución arcos apuntados, gotizantes, en
el piso bajo, optando en la segunda planta por arcos de medio punto, muy renacentis-tas, como
Actopan e Ixmiquilpan, dándose el caso de Meztitlán y Yuririapúndaro, donde el concepto varía
al presentar también en el piso bajo arcos de medio punto, con un alto pretil entre cada uno de
ellos.
El claustro alto, de posterior factura, presenta contrafuer-tes en quilla de navío 578, entre los
cuales se desarrollan arcos de medio punto más bajos que los del nivel inferior, desplantados
también sobre columnas tritóstilas estriadas y capitel de filiación dórico-toscano. Este claustro
alto mues-tra un doble deambulatorio, el interior techado con bóveda de cañón con tragaluces
abovedados con óculos. Los dos corredores están cubiertos con bóvedas de mampostería de
cañón, presen-tando nervaduras que son netamente decorativas, las que arran-can en el muro
interior de unas especies de peanas, que rompen la cornisa que rodea todo el claustro bajo.
Su interior es un claro ejemplo de claustro renacentista, con algunos elementos medievales. La
escalera que conduce al segundo nivel ostenta una doble bóveda de nervaduras.
578
Este claustro es un ejemplo de la evolución de los contrafuertes usados en Nueva España durante el siglo XVI.
Como remate del claustro se desarrolla una moldura saliente, que sobre los contrafuertes se
quiebra para conformar los re-saltos de sencillos pináculos desplantados sobre un basamento
cúbico.
Conserva este convento una importante biblioteca formada por los frailes agustinos, con un
acervo aproximado de 4000 volú-menes, con temas de Filosofía, Teología, Derecho, Historia,
Ciencias, Literatura y Música.
ZACÁN
Convento de San Pedro Zacán
Fundado en 1576, es un conjunto conventual de modestas proporciones, cuya iglesia de una
nave de testero plano, aparece cubierta con una techumbre de madera de dos aguas; flanquean
su fachada una pesada torre de un solo cuerpo, que remata en un abultado cupulín. La portada es
al extremo sobria, siguien-do los lineamientos de la del convento de Morelia, siendo in-negable
el estilo popular de ésta, conformada por medias mues-tras toscanas y corintias, cuyos únicos
elementos decorativos son los casetones con querubines y los motivos geométricos en el
cerramiento de la ventana del coro.
ZACUALPAN DE AMILPAS
Convento de la Concepción Zacualpan de Amilpas
El más antiguo de los elementos que conforman este conjunto es el claustro, cuyo carácter es
netamente medieval con su forma de fortaleza, "se puede afirmar que es un claustro que, en vez
de arcos, ostenta puertas en la parte baja y ventanas en la alta" 579. Todo el edificio está
realizado con piedra cortada.
"De la gran variedad de edificios que forman este convento, lo más anti-guo es el claustro. No
puede decirse que es una obra renacentista, sino más bien medieval; pero la perfección técnica
de su trabajo nos indica que data de esa época. Presenta una fortaleza incontrastable; se puede
afirmar que es un claustro que, en vez de arcos, ostenta puertas en la parte baja y ventanas en la
alta. Todo edificado con piedra cortada, ofrece uno de los aspectos más singulares de toda
nuestra arquitectura colonial". 580 Cons-truido en piedra de sillería a mediados del siglo XVI por
fray Juan Cruzate, mucho después de su fundación formal en 1535.
Los vanos del claustro son perforaciones en los muros, enri-quecidos tan sólo por las dovelas
cuidadosamente cortadas.
En el claustro bajo presenta pintura mural, representando escenas de la historia de los santos
agustinos, lamentablemen-te retocadas en el siglo XIX, perdiendo así su carácter primi-tivo,
pareciendo actualmente como pinturas populares. En el convento se conservan algunos retratos.
No es posible precisar la fecha exacta en que se produce el cambio del uso de la piedra bruta a la
cortada, hecho que pro-bablemente fue gradual en la década de 1540, mostrando un au-mento
progresivo en el uso de la piedra especialmente cortada en detrimento de los materiales burdos,
siendo ejemplos de un diseño más desarrollado ejecutado en fina estereotomía los claustros
579
TOUSSAINT, Manuel Op. Cit.
580
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
agustinos de Jantetelco, construido antes de 1571, y el de Zacualpan de Amilpas, perteneciente a
la década de 1550.
Los dos niveles de su claustro presentan ya cierto refina-miento en el diseño, divididos por una
elaborada plancha de molduras.
Magnífico acabado presenta el trabajo de piedra, apareciendo las planchas de molduras tanto en
los contrafuertes como en los pasillos del claustro, molduras que sin lugar a duda sir-vieron para
proteger un fresco ahora desaparecido, pero iden-tificable por las manchas visibles en la
superficie de las piedras.
Su iglesia presenta capillas laterales, como volúmenes ane-xados a la típica planta de una sola
nave en el siglo XVI no-vohispano, colocadas en ángulo recto con relación a su eje principal,
que frecuentemente "tenían dimensiones de templos indepen-dientes" 581.
ZACUALTIPAN
Alcanzó la categoría de priorato en 1578, después de haber sido visita de Meztitlán.
ZOQUIZOQUIAPAN
Conjunto conventual que fue visita de Meztitlán.
CONJUNTOS CONVENTUALES FRANCISCANOS
La evangelización franciscana comenzó en Texcoco, donde los flamencos Aora, Tecto y Gante
aprendieron la lengua nativa y tuvieron un "patio" para instruir a los niños.
Texcoco decayó pronto por estar demasiado cerca de la Ciudad de México, pero hay que
recordar que fue la segunda ciudad en el valle de México antes de los inicios de la Nueva
España, por lo que su evangelización tuvo la mayor importancia, exten-diéndose hacia
Huexotla, Otumba y otros pueblos del estado de México, y a Tepeapulco, en 1534; éste
conserva interesantes pinturas murales y una portada muy representativa de la época.
Los franciscanos iniciaron la evangelización de la zona co-nocida como el Altiplano Sur 582 con
el establecimiento de los monasterios de Tlaxcala y Huejotzingo en 1524, a partir de los cuales y
gracias a su actividad y entusiasmo se realizaron las fundaciones de Cholula entre 1526 y 1529,
Tepeaca en 1530, Calpan entre 1531 y 1536, Huaquechula posiblemente en 1535, Quecholac y
Tecali en 1540, Tecamachalco en 1541, Atlixco en 1550, Zacatlán de las Manzanas en 1555,
Acatzingo en 1558, To-chimilco posiblemente en 1560, Cuauhtinchan en 1560, Totime-huacan
en 1569, Amozoc posiblemente en 1570, y San Andrés Cho-lula en 1585.
Entre las manifestaciones más relevantes de la arquitectura del siglo XVI, se encuentran los
conventos franciscanos de la región central de Puebla; de impresionante aspecto, con gran-des
volúmenes y escasos vanos, pocos elementos decorativos, pasos de ronda y almenas, elementos
de un estilo monástico-mi-litar, son puramente ornamentales, como derivación de algunas
581
KUBLER, George Arquitectura Mexicana del siglo XVI Fondo de Cultura Económica México, 1982.
582
Que comprende las actuales entidades federativas de Puebla Tlaxcala y Veracruz.
iglesias españolas "encastilladas". Tienen características co-munes, como son las grandes
iglesias de una sola nave, orien-tadas de este a oeste, cubiertas con bóvedas de crucería, ocasionalmente ojivales, testeros planos, poligonales y excepcio-nalmente semicirculares, con
elementos ornamentales derivados del gótico y renacimiento con especial predilección por el
uso de perlas, labores de tejido o de cesta cordones y sarmientos con nudos, combinando
elementos a los que se funden otros pro-cedentes del mudéjar y una evidente influencia indígena
especialmente en su manufactura.
Para la atención espiritual de la gran población que giraba en torno al real de minas de
Tlalpujahua, el obispo don Vasco de Quiroga nombró al presbítero Alonso Espino, en 1564,
para llevar a cabo la obra evangelizadora, dejándose sentir desde esa época la relevancia del
clero secular sobre los francisca-nos, que llegaron tardíamente y no sin obstáculos, a fundar un
convento en la región.
En Tlaxcala, existen conventos franciscanos de proporciones modestas y se encuentran muy
deteriorados, a pesar de datar en su mayoría del siglo XVII, destacando entre ellos el de Santa
María Nativitas, San Felipe Ixtacuixtla San Ildefonso Hueyo-tlipan, San Juan Totolac San Juan
Bautista Atlangatepec y San-ta María Tecalac.
Referente a los conventos de la Provincia del Santo Evangelio en el "Teatro Mexicano" de fray
Agustín de Vetancurt encontramos:
TRATADO PRIMERO
De la Fundación de la Provincia del Santo Evangelio en la Nueva-España.
Capítulo III. De los conventos que tiene la Provincia, Iglesias en los Pueblos de Visita, Ermitas,
Hospitales, y Cofradías.
"28. Tiene hoy (1698) la Provincia del Santo Evangelio ochenta y seis ca-sas donde moran
Religiosos, de ellas las sesenta son Guardianías de voto, las Vicarías son catorce 583, y las
Asistencias doce, no entran en este número tres, que se han dejado por diferentes causas S. Juan
Ahuacatlan de la Xaxalpan, S. Andres de Cholula, y Santo Thomás del monte que con estas
fueran ochenta y nueve, de estas trataré al fin del capítulo, dando los mo-tivos de haverse [sic]
quedado sin Religiosos, de los que los tienen trata-rÉ según el lugar que les da la Tabla
Capitular con las Iglesias que a cada convento pertenecen, si alguna Visita con su iglesia se
dejare de poner, a-yame [sic] el lector por escusado en el descuido porque ha tres años que por
Patentes de Prelados, por cartas mias, y con instancias he solicitado la relación individual de
cada Convento, y aunque han venido de los Feli-greses el padron; no todos vienen con la
individual relación de los Pueblos que se refieren para la integridad de la historia que se
intenta"584
Hacia 1525 los franciscanos se establecieron en Tzintzun-tzan, capital del Reino Tarasco,
emprendiendo desde allí la e-vangelización de los pueblos situados en las márgenes del lago de
583
584
Al margen se lee: Número de Conventos.
VETANCURT, Fray Agustín de Teatro Mexicano Cap. III de los conventos que tiene la provincia, Iglesias en
los Pueblos de Visita, Hermitas, Hospitales, y Cofradías.
Pátzcuaro, estableciendo sus primeros conventos, y pene-trando hasta Colima y Jalisco en 1531.
Al celebrarse el primer capitulo provincial de la orden, se erigieron los conventos de Jalisco y
Michoacán como una custo-dia dependiente de la Provincia del Santo Evangelio, que para 1565
constituyeron una provincia independiente, la Provincia de los Santos Apóstoles San Pedro y
San Pablo de Michoacán, contando con dieciocho conventos, que tenía como custodia dependiente a las fundaciones de Jalisco, con catorce conventos, y Colima, llegando hasta
Nombre de Dios y Zacatecas. Para 1585 avanzaron hasta Nayarit, fundando los conjuntos
conven-tuales de Guaynamota y Acaponeta.
Los primeros conventos franciscanos de Nayarit y Jalisco fueron construcciones modestas,
edificadas con materiales pe-recederos; los que se conservan, casi todos datan de la segun-da
mitad del siglo XVI y principios del siglo XVII. "No tienen la magnitud ni calidad
arquitectónica de los construidos en el Altiplano Central, pero tienen características peculiares.
De acuerdo con los esque-mas arquitectónicos novohispanos las iglesias son de una sola nave,
orien-tada de este a oeste, con testeros generalmente planos, techumbres de made-ra y teja,
excepcionalmente con bóvedas de cañón nervadas, carecen de alme-nas, pasos de ronda u otros
elementos que les presten carácter defensivo o militar. La ornamentación se reduce a las
portadas, principal y lateral, que como rasgo común tienen elementos platerescos tardíos; son de
propor-ciones elegantes, emplean como elementos decorativos grandes veneras y mo-tivos
vegetales, principalmente. Los claustros relativamente modestos, ro-deados por corredores, con
techumbres planas de vigas, que soportan arque-rías con soportes muy sobrios. Todos están
rodeados por un gran atrio, con cruz de cantería al centro, pero no tienen capillas posas, si
capillas a-biertas de un solo tramo, dentro de la portería." 585
ACÁMBARO
Convento de Santa María de Gracia Acámbaro
Como en un firmamento de pequeñas estrellas organizadas en franjas horizontales se desarrolla
la portada de su Hospital: estructurada en torno a un arco casi de medio punto, que pre-senta en
sus jambas, de abajo hacia arriba, como unos cuellos entrelazados de aves rematados en
penachos, como si fueran co-las de serpientes, luego unos medallones con coronas de hojas de
laurel que albergan bustos de santos, y sobre ellos seres angélicos que bajo sus alas presentan
motivos florales. De es-tas anchas jambas arranca el extrados, decorado con elementos
vegetales.
Como conformando una especie de alfiz aparecen dos esbeltas columnas estriadas que soportan
una pequeña cornisa, que deno-ta la ingenuidad de esta portada; este firmamento aparece contenido por un verdadero alfiz, que a eje con la portada cobija la ventana del coro, adintelada y
rodeada por pequeños motivos florales; debajo de ésta, se encuentra el relieve de una cruz de
cabos flordelizados, enmarcada por el cordón franciscano, y flanqueada por sendas flores de
múltiples pétalos.
En el claustro bajo ostenta una fuente, rematada por la es-tatua del santo tutelar; en la huerta
ostenta otra fuente, compuesta de una pila con cabecera de variado perfil y con or-natos tan
exagerados que pertenecen al matiz barroco exuberan-te.
585
CASTRO MORALES, Efraín op. cit.
ACATZINGO
Convento de San Juan Evangelista Acatzingo
Hacia 1544 este conjunto monacal era una visita de Tepeaca, construyéndose la iglesia
franciscana en 1558. Después de 1570 fue incorporado a la Corona.
El templo, que ostenta cubierta abovedada de nervaduras se-miesféricas en ladrillo, con grandes
contrafuertes exteriores y portadas de cantería labrada con elementos renacentistas, fue
concluido antes de 1580; por el estilo de la bóveda pode-mos ubicar una actividad constructiva
anterior a 1565, siendo terminados todos los edificios conventuales en 1585 586.
Presenta presbiterio de planta poligonal, ostentando hacia el exterior contrafuertes de sección
cuadrada que se van an-gostando a medida que se elevan, conformados por tres cuerpos
superpuestos, en el último de los cuales se abren troneras en tres de sus lados, accediéndose a
estos garitones por el ex-tradós de la bóveda, rematando cada contrafuerte en un pinácu-lo en
forma de obelisco, culminados en una esfera, que en el lado que da al convento se convierten en
muestras.
Culmina el ábside en una moldura trabajada en ladrillo colo-cado de punta 587, la que recorre la
silueta de toda la igle-sia; dejando un friso liso, se desarrolla otra muchísimo más ancha que
sigue el mismo tema decorativo 588.
El volumen rectangular y almenado de la iglesia se relaciona estilísticamente con el de Tepeaca;
el uso de ladrillos en bó-vedas y cornisas recuerda el trabajo realizado en Atlihuetzía,
Huaquechula o Tecamachalco, lugares cuya obra se encontraba en marcha hacia 1550.
La portada oeste, presenta un patrón compositivo semejante al de Tlayacapan; probablemente su
realización es anterior a 1565. Por la simplicidad de su portada principal podríamos ca-talogarla
como renacentista; estructurada en torno a un arco de medio punto, de extradós sin decoración
alguna, excepto las dos molduras que lo cobijan; aparece flanqueado por dos pilas-tras estriadas
que soportan un sobrio entablamento, sobre el cual se abre un arco de medio punto poco
profundo, con concha sacralizante; en éste encontramos una base de sección poligo-nal que
sobresale hasta el borde de la cornisa, que soportaba, posiblemente, la imagen de San Juan
Evangelista.
Las jambas de este nicho aparecen decoradas con motivos flo-rales, elemento que se continúa
rodeando el extradós. Todo es-te motivo está contenido dentro de un sencillo alfiz, sobre el que
se desarrolla una moldura que no ocupa todo el ancho del plano, en sillares, que contiene el
segundo cuerpo de la por-tada; sobre ella se abre la ventana del coro, en arco de medio punto,
muy abocinado. Termina esta portada en una moldura que se quiebra para formar un frontón
triangular, de cuyo vértice arranca una cruz.
586
En esa fecha, los frailes que en él residían se ocupaban de evange-lizar entre diez y trece pueblos circundantes.
587
Que nos recuerdan el abilletado de la catedral de Jaca.
588
En cada una de las caras del ábside, con posterioridad se abrieron grandes ventanas en arco de medio punto,
abocinadas.
Los arcos ojivales en la entrada oeste del atrio son un caso raro en la Nueva España, que pueden
compararse con los exis-tentes en el presbiterio de Jilotepec, con los de las fachadas del claustro
de Actopan e Ixmiquilpan, pertenecientes estos últimos a la década 1560 o 1570.
Su claustro principal está completamente arruinado, pero conserva restos de gigantescas
columnas de cantería labrada.
ALFAJAYUCAN
Convento de San Martín Alfajayucan
Hacia 1559 se fundó un primer establecimiento franciscano, mas debido a las constantes
invasiones chichimecas, en 1576 sus habitantes y los de otras poblaciones de la zona fueron
reagrupados en el Valle de Maxcala 589, siendo posteriormente restablecidos a sus lugares. Los
trabajos de sus edificios conventuales se terminaron en 1586.
Su templo monacal es de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón.
AMOZOC
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Amozoc
Hacia 1585 se terminaron las obras de este conjunto monacal, conformado por una pequeña
iglesia, máximo cuatro celdas en un pequeño claustro habitado por dos frailes.
Desafortunadamente sus edificios fueron remodelados por completo en el siglo XVII.
APAN
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Apan
Por orden del virrey Luis de Velasco se fundó este conjunto conventual hacia 1569, siendo
autorizada por la Comisión Oficial de la Orden en 1572. Hacia 1577 contaba con una iglesia de
construcción temporal y su convento lo conformaba una sola celda.
ATLANGATEPEC 590
Convento de San Juan Bautista Atlangatepec
Hacia 1573 los frailes franciscanos fundaron un convento y once años más tarde su monasterio,
de claustro doblado, ya se hallaba en malas condiciones. "... El convento es una casita con su
claustro alto y bajo, iglesia, dormitorios y celdas, todo pequeño y hecho de adobe, y tan
desabrigado que tiene muy poco reparo al frío que allí hace ..." 591. El convento es pequeño,
con tres arcos por lado.
Conserva un pequeño atrio y su iglesia ha sufrido grandes reformas, como los curiosos
589
Al norte y al este de Querétaro.
590
Entre 1537 y 1540 Atlangatepec era una simple venta sobre el camino que en aquel entonces conducía de
Ciudad de México a Veracruz, hecho por el que fue creciendo hasta convertirse en una población de cierta
importancia. A principios del siglo XVII, los franciscanos, que allí establecieron un convento, atendían además a los
pueblos de San Agustín Tlaxco, San Miguel Mimiahuapan y Santiago; fue secularizado en 1640 y el 17 de junio de
1770 fue substraído por completo a los franciscanos.
591
Secretarios del Visitador, Padre Ponce
arbotantes que refuerzan su muro norte y el crucero coronado por una cúpula sobre elevadísimo
tambor. Es un templo en planta de cruz latina, cuya nave mide 30 metros de largo por 8 de
ancho, cubierto con bóveda de ca-ñón con lunetos. La escalera de acceso fue construida en 1881
y remodelada en 1901.
Por la austeridad de su fachada, la iglesia resulta la más franciscana entre las construcciones de
su tipo.
Fue centro de atención para los pueblos de San Agustín, San Miguel Mimiahuapan, Tlaxco y
Santiago hasta 1770, cuando se secularizó.
ATLIHUETZÍA 592
Convento de la Concepción Purísima Atlihuetzía
La capilla abierta y el templo de este conjunto conventual se construyeron después de 1555, ya
que en ese año se introdu-jo por primera vez el Santísimo Sacramento, sin que existieran
todavía estos dos edificios. Para 1569 había sólo dos frailes residentes; 16 años después contaba
un convento de dos pisos con dormitorios, una iglesia y un huerto.
Los frailes atendieron 11 poblados hasta el año de 1649, cuando se secularizó por primera vez;
en 1770 los religiosos debieron abandonar el claustro para siempre.
Para 1585 era un sobrio convento de dos pisos, desarrollado en dos etapas constructivas,
marcadas por los materiales em-pleados, una en sillares prehispánicos y otra en ladrillo, co-mo
lo muestran los muros en ruinas de su iglesia.
Su templo, era una gran iglesia de una sola nave y cabecera poligonal, cubierta con un techo
artesonado; subsiste el gran arco triunfal, la portada de la sacristía, trilobulada y los tres soportes
del coro. Presenta una portada principal, es-tructurada en torno a un arco de medio punto
enmarcado por un alfiz, y gruesas jambas con impostas decoradas con ornatos ve-getales, dos
ventanas correspondientes al coro, una encima de la otra, aunque la superior se adaptó como
nicho. Esta porta-da es muy parecida a la del templo franciscano de Tlaxcala.
Las ventanas que se abren en la nave de esta iglesia, aboci-nadas y en arco escarzano, están
contenidas dentro de un rec-tángulo realizado en ladrillo. Presenta como decoración supe-rior
un tema similar al descrito de Acatzingo. En el ángulo sur mantiene un contrafuerte que
recuerda las construcciones militares de ese tiempo.
La capilla abierta la forman tres arcos, que soportan colum-nas cilíndricas de cantería,
ostentando al fondo una pequeña capilla hornacina de planta poligonal, cubierta por una bóveda
nervada.
El arco que enmarca la bóveda de nervaduras de la capilla a-bierta parece haber sido restaurado,
presentando una segunda capa de mampostería y nuevas molduras, aunque se conserva la
bóveda de sobrias nervaduras, con restos de la pintura mural que la adornaban. Originalmente
estuvo conformada por un solo espacio, que se abría al atrio mediante un arco rebajado des592
Su nombre en náhuatl significa "lugar donde cae el agua".
plantado sobre columnas toscanas, y posteriormente se constru-yó un segundo espacio, con tres
arcos de medio punto cuyo ex-tradós presenta una sencilla moldura, soportados por columnas
del mismo estilo que las de la primitiva construcción, el presbiterio, éstos al paño de la fachada
principal de la iglesia.
La parroquia cercana presenta columnas del siglo XVI en la puerta de su atrio, construida en el
siglo XVII, que posible-mente fueron parte del convento franciscano.
ATLIXCO 593
Convento de Santa María de Jesús Atlixco
En el "Códice Franciscano" aparece que fray Alonso de Buen-día congregó originalmente en el
lugar cerca de mil familias indígenas, siendo en 1569 cuando por presiones ejercidas por los
agricultores españoles que más de la mitad de la población fuera congregada en otros lugares.
Comenzado a construir en 1555, está situado estratégicamente en las faldas de un abrupto cerro
que domina todo un valle. La iglesia es también de grandes dimensiones, con testero plano y
bóvedas nervadas.
El templo, de una sola nave de grandes dimensiones y con testero plano de ábside más angosto
que la nave, conserva del siglo XVI el triple arco sobre columnas que soportaba el coro, y el
gran arco triunfal sobre esbeltísimas medias muestras de columnas. Estuvo cubierto de viguería,
como lo indican las ca-bezas medio podridas de algunas vigas aún visibles cerca del arco
triunfal. De la que debió ser una bellísima puerta de la sacristía queda un airoso arco trilobulado.
La fachada comprende la portada y dos ventanas colocadas verticalmente, que posiblemente
pertenecen a dos etapas cons-tructivas 594, convertida la superior en nicho; muestra hacia el sur
un contrafuerte esbiajado.
La portada principal tiene un arco de ingreso rebajado fuer-temente moldurado, jambas con
elementos góticos, clavos con flores y gran alfiz; en la ventana del coro hay medallones
circulares y algunos agregados barrocos.
La capilla abierta conserva su pórtico en arcos de medio punto sobre columnas toscanas frente
al presbiterio poligonal, cubierto con bóveda de nervaduras.
El claustro presenta arcos escarzanos, tres por lado, des-plantados sobre columnas dóricotoscanas, siendo las del claustro alto mucho mas deprimidos. Entre las columnas del segundo
nivel corre un antepecho, sin duda de posterior fac-tura.
Para 1585 estaba completamente concluido su convento, de medianas proporciones y bien
593
El pueblo originalmente se llamaba Acapetlahuaca, fundado el asen-tamiento español en 1574 por don Alonso
Díaz de Carrión, dándole éstos el nombre de Carrión en su honor.
594
Como lo indica una línea longitudinal claramente perceptible en el costado norte del edificio; tal vez la iglesia
fue provisionalmente techada cuando tenía la mitad de la altura del edificio actual, en 1555, que fue terminado en
1585. Sus muros presentan tres etapas constructivas, la primera desarrollada con sillares de templos prehispánicos,
la parte intermedia con piedra sin trabajar y por último con ladrillo rojo recocido.
edificado, con claustro bajo, claustro alto, celdas, dormitorio y una gran huerta.
Según Vetancurt su iglesia fue "la primera que en aquella parte se fundó" 595, anterior a
Cuautinchán, Tochimilco y Huaquechula. Una de las construcciones de este conjunto
conventual se hizo bajo la dirección de Motolinía 596.
ATOTONILCO DE TULA
Convento de Santiago Atotonilco de Tula
Este pueblo fue evangelizado por los franciscanos, que cons-truyeron su iglesia; el estilo se sus
fachadas "es más bien agus-tino, de hacia 1560, que franciscano de cualquier periodo. La
puerta re-cuerda a Acolman; la ventana en forma de rosa sugiere a Yecapixtla o Mo-lango." 597
CALIMAYA
Convento de San Pedro y San Pablo Calimaya
El convento de Calimaya fue levantado en la década de 1560, al igual que los de Chalco Atenco,
Tlalnepantla y Tepeapulco, en pueblos recién congregados.
De este lugar se tienen noticias de una carta fechada en 1561 que alude a las discordancias entre
los cleros secular y regular, sobre el derecho de los mendicantes a erigir iglesias sin licencia
episcopal.
CALKINÍ
Fundado por fray Luis de Villalpando, siendo erigido en 1561.
CALPAN
Convento de San Andrés Calpan
De los más antiguos conjuntos conventuales franciscanos, fundado hacia 1536-38, edificado en
1548 598, que hacia 1585 poseía un modesto convento de dos pisos habitado máximo por tres
frailes.
La portada principal de su templo es una de las más bellas del siglo XVI y de factura indígena;
presenta una mezcla de diversas influencias estilísticas: columnas de forma peculiar en el
segundo cuerpo 599, arco carpanel con relieves, dos án-geles en relieve, de mano indígena, que
sostienen el escudo franciscano de las Cinco Llagas, columnas candelabro en el primer cuerpo
595
En el Valle de Atlixco.
596
Realizada entre 1541, cuando el fraile escribió su "Historia de Indios", en la cual no menciona el lugar, y el
año de su muerte, 1569.
597
KUBLER, George Op. Cit.
598
Según García Granados.
599
Que podría conformar una modalidad, cuyo fuste parece recubierto con hojas que simulan plumas.
con estilizaciones indígenas 600, perlas isabe-linas, y ventana geminada de sabor italiano,
cobijada por un cordón franciscano y rematado por una gran concha. Esta por-tada sufrió una
desafortunada restauración, al alargarle des-proporcionadamente la ventana central.
En lo alto del retablo principal se encuentra uno de los po-cos trabajos de plumería que se
conservan del siglo XVI, un San Andrés.
Sus capillas posas son el elemento más importante de este conjunto conventual, plenas en
derroche decorativo, tratamien-to iconográfico y maestría en su realización por manos indígenas, que las hacen unas magníficas obras, con relieves de pe-culiar factura y elementos
gotizantes inspirados en grabados europeos. Dedicadas a San Miguel Arcángel, San Juan
Evangelis-ta, La Asunción y San Francisco, aparecen decoradas con dife-rentes temas: el Cristo
Juez entre los muertos que abandonan sus tumbas al llamado de las trompetas de los ángeles, la
Vir-gen de los Dolores, y la Anunciación. De forma cúbica, cada una es diferente a las otras, por
sus relieves y su cubierta.
La capilla de la Virgen, presenta cubierta piramidal retro-cedida, mostrando en sus aristas
especies de cordones que re-matan en volutas y sobre el vértice una corona que a manera de
remate presenta un cáctus; en cada una de las caras de la cu-bierta aparecen medallones en
altorrelieve. Basándonos en una fotografía de la SAHOP que figura en Kubler, esta posa no estuvo esquineada, presentando tres caras al atrio, dos especí-ficamente al recorrido procesional,
donde presentan arcos fa-cetados, como soportados por haces de columnas, cuya base y capitel
están conformados por pequeñas molduras en cuyo centro se desarrollan motivos florales,
elemento que se continúa en los tres lados visibles de la capilla. La denominación de la capilla
de la Virgen se debe al relieve de la fachada sur, que recibe al camino procesional donde
aparece la Virgen del Apo-calipsis, enmarcada por una U de rosas y un querubín, acompa-ñada
por cuatro querubines más y siendo coronada por dos ángeles, cuya forma en S es típica del
siglo XVI; complementan la ornamentación cuatro ángeles más en esta postura, los inferio-res
portando unos curiosos elementos. Encontramos en esta posa un alfiz que enmarca el arco y
borde la cara de la fachada.
En la fachada oriental de esta capilla, enmarcada por un nicho poco profundo en arco rebajado,
encontramos a la Virgen de los Siete Dolores, con inmensas saetas.
En la capilla llamada de la Anunciación, aparece la Virgen arrodillada y el Arcángel San Gabriel
separados por un florero de azucenas, flanqueados por medallones con los anagramas de Jesús y
María.
La posa llamada de San Francisco representa la estigmatiza-ción de este santo. Su cubierta es
una bóveda rebajada, que presenta en sus aristas el cordón franciscano, rematando en un globo
sobre el que se desplanta una cruz; una de sus fachadas presenta dos ángeles que portan
símbolos de la Pasión y en me-dio de ellos el escudo de la orden franciscana contenido den-tro
de un clipio.
La fachada oriental de la capilla del Juicio Final presenta dentro de un alfiz al Pantocrator sobre
600
Como los quiotes, o inflorescencias, de maguey.
una cartela, flanquea-do por dos ángeles en posición descendente, uno portando en u-na mano la
cruz y en la otra los tres clavos, en tanto que el otro aparece tocando una trompeta; completan la
escenas la Virgen María y San Juan Evangelista, arrodillados, bajo ellos los muertos salen de
sus tumbas. Los capiteles de las jambas y columnas de esta posa, presentan intercalados motivos
que re-presentan pequeñas conchas y escudos que alojan cruces.
CALPULALPAN
Convento de San Simón y Judas Calpulalpan 601
La primera fundación franciscana en este lugar se efectuó antes de 1570; para 1585 el convento
"... no tenía iglesia, sino de prestado, es decir, la capilla abierta, el claustro bajo estaba hecho
con un cuarto alto y parte de otro en que moraban los religiosos ..." 602
En el atrio se yergue su cruz, ornada con los símbolos de la Pasión.
La iglesia, bastante alterada, de una nave, contaba con un magnífico artesonado, que fue
quemado durante la Revolución, después de 1910. El techo ha sido reconstruido, cuyos arcos
diafragmáticos posiblemente pertenecen a la estructura origi-nal. Ostenta una portada ya con
elementos barrocos, que se su-perponen a estructuras anteriores, perteneciendo esta portada a
1608, fecha que aparece en ella.
Es interesante el claustro principal, con dos niveles de co-rredores formados por columnas de
madera y zapatas, que soportan techumbres de vigas; posiblemente es el único en el estado de
Tlaxcala que ostenta columnas de madera. La portería está conformada por ocho arcos de medio
punto, con moldura de caveto simple.
Por estar situado en el camino real a Veracruz, y su cerca-nía a las minas de cal utilizada en
Ciudad de México, debió contar con importantes construcciones.
CAMPECHE
Fue el primer convento franciscano fundado en la Provincia de San José de Yucatán 603, en
1546. Para el siglo XVII su templo estaba casi en ruina total, celebrándose los oficios en su
capilla abierta.
Al amurallarse la ciudad, este conjunto conventual quedó en las afueras, hecho por el cual se
construyó uno nuevo dentro de la población.
CHALCO ATENCO
Convento de Santiago el Mayor Chalco Atenco
601
Los religiosos de este lugar atendían a los pueblos de San Felipe, San Marcos y San Mateo.
602
603
Anales del Santo Evangelio de México.
En esta zona la arquitectura religiosa presenta una modalidad diversa a la de otras regiones de la Nueva
España, ya que generalmente sus templos están coronados por una gran espadaña de múltiples arcos (campaniles es
el término ortodoxo); encontramos entonces espadañas simples y ornamentadas como la de Muna, unidas por
complicados frontones como la de Tikul, pequeñas como la de la capilla de Guadalupe en Anaceh, o grandes como
la de Yohtolín, elemento muy desarrollado en Yucatán, ya que es la unión de las cresterías mayas con la espadaña
traída de España.
Su convento y su iglesia, de modestas dimensiones, fueron concluidos en 1585, localizados
cerca a los muelles del lago. "La iglesia actual consta de tres naves, con pesados soportes del
siglo XVII erigidos sobre altos basamentos cilíndricos. La fachada, aproximadamente de 1780,
presenta como decoración un cordón franciscano que moldea la base, recordando una más
antigua quizá del siglo XVI, ahora to-talmente cubierta. No es difícil que el plan actual
reproduzca el de una de las iglesias de tres naves en el Valle de México." 604
En este lugar se encuentran restos de trabajos del siglo XVI, como en la portería y el atrio de la
iglesia, en cuya esquina noroeste existen tres capiteles de piedra trabajados por las dos caras,
con formas que representan volutas y ca-bezas de ángel.
CHIAUTEMPAN
Convento de Santa Ana Chiautempan
Fundado antes de 1570, La primera construcción religiosa en este lugar fue el monasterio o
eremitorio que se construyó en 1588, aún antes que la iglesia. El conjunto se orienta hacia el sur,
donde existe una plaza que por su antigüedad debió de ser el centro del pueblo.
Los edificios conventuales están rodeados de un amplio atrio, conservando elementos que
pueden datar del siglo XVI, sin em-bargo, una parte es posterior;
Iglesia de una sola nave con testero poligonal605; en el in-terior hay pilastras gruesas y arcos
torales que soportan bó-vedas de cañón con lunetos y un pseudocrucero con una gran bó-veda
de platillo.
La fachada de su iglesia está flanqueada por dos contrafuer-tes en esbiaje, cuya portada es muy
sobria, que al parecer ha sufrido sensibles alteraciones. Presenta un estilo severo y pobre con
arco de medio, punto que descansa sobre impostas sostenidas a su vez por jambas, cuyos
antiguos sillares pare-cen haber sido sustituidos por toscas baldosas; el alfiz que juega un papel
tan importante en las portadas del siglo XVI aquí casi desaparece, mostrando un marco de
piedra que encua-dra el arco, con cierta tendencia clasicista. Complementa esta portada la
ventana coral y un nicho, los dos en arco de medio punto.
Originalmente la iglesia presentó cubierta de viguería en madera, ya que sus muros son de
escaso espesor, 1,50 aproxi-madamente por la parte de la Epístola, y uno que otro contra-fuerte
exterior, que en el siglo XVII fue cambiada por la ac-tual bóveda de cañón, tal vez
perteneciendo a la misma época una capilla lateral donde se venera la imagen milagrosa de Jesús del Convento.
El convento se conserva en buen estado, cuyo claustro dobla-do presenta cuatro arcos por lado,
muy peraltados en claustro bajo y en el alto arcos rebajados; sus columnas carecen de gá-libo,
ostentando capiteles de orden dorico-toscano. Ostenta sus nichos de testero y pinturas
pertenecientes a los siglos XVII y XVIII.
604
KUBLER, George Op. Cit.
605
Cubierto por un altar neoclásico.
La única capilla posa que se conserva, en el ángulo noroeste del atrio, parece pertenecer al siglo
XVII.
La actual parroquia de San Antonio de Padua guarda una pila de agua bendita, obra de factura
indígena que lleva labrado el cordón franciscano.
CHOLULA
Convento de San Andrés Cholula
Uno de los últimos conventos que se empiezan a construir en el siglo XVI y terminado en la
centuria siguiente. Convertido en parroquia, tiene una iglesia de una sola nave y testero
poligonal, pero cubierta con bóvedas y una peculiar cúpula; su portada está labrada en cantería,
con elementos manieristas de las primeras décadas del siglo XVII.
CHOLULA
Convento de San Gabriel Cholula
Convento fundado en 1529 y construido entre 1549-52, presen-ta una iglesia de grandes
dimensiones, de una nave cubierta con bóvedas nervadas al igual que el presbiterio; con grandes
estribos y almenas que coronan todo el conjunto. Data del 7 de febrero de 1549 cuando se puso
su primera piedra, siendo con-sagrado el 30 de abril de 1552; por estas fechas, sin duda es obra
de Toribio de Alcaraz. Conserva su bóveda de nervadura en el presbiterio.
Sus portadas tienen elementos renacentistas, la principal con cerramiento adintelado,
medallones, pilastras, monogramas, y elementos gotizantes, como los crochets y el gran rosetón
elegantemente decorado. La puerta Porciúncula, con ingreso en arco de medio punto, está
blanqueada por columnas abalaustra-das y otros elementos decorativos platerescos.
Frente al templo se desarrolla un gran atrio, con platafor-mas estucadas en varios niveles y tres
capillas posas en sus ángulos, rematadas con frontones triangulares y almenas.
Conserva una gran capilla abierta, conocida vulgarmente como Capilla Real, de planta
rectangular y cabecera aplanada, con-formada por nueve naves separadas mediante danzas de
arcos sobre pilares octagonales de fuste liso y capiteles toscanos; estuvieron abiertas hacia el
atrio por arcos de medio punto, separados por machones rematados por flameros platerescos. Originalmente estuvo cubierta por una techumbre de madera mudé-jar; después de varias
vicisitudes, se hizo con bóvedas y lue-go con 63 cúpulas, siendo única en su tipo en América,
cúpulas revestidas con azulejos, que datan de 1722.
Anexo a la iglesia hay un claustro más tardío, con arcos de medio punto y columnas toscanas.
Ostenta pintura mural, sobre-saliendo un San Sebastián y una Misa de San Gregorio.
COATEPEC
Convento de Santa María de Jesús Coatepec.
Cerca de Texcoco. Según Motolinía fue "la primera iglesia fuera de los monasterios"; el
convento fue construido en poco tiempo, a partir de 1527 de acuerdo a lo que denota su claustro.
En 1559 pasó a la administración de los dominicos, que pusieron allí una escuela para niños.
CONKAL
Fundado en 1549 por fray Francisco de Villalpando, fue res-taurado después por fray Francisco
Navarro.
CUAUTINCHAN
Convento de San Juan Bautista Cuautinchan
En su portería se halla una pintura al fresco del Tonalámatl
decoraciones de la misma índole.
606
. Su claustro ostenta algunas
Conserva en su templo el retablo de Arrué, y el de San Diego de Alcalá, obra tal vez de Pereyns.
El retablo mayor ocupa un testero plano, conformado por tres cuerpos y remate ojival, que
podríamos considerar específicamente de pintura 607, a no ser por la hornacina con concha
sacralizante que sin duda os-tentaba la imagen del santo patrono de este conjunto conventual.
Tres calles conforman este retablo, conformadas todas por columnas de capitel jónico 608.
CUAUHTINCHAN, en Tlaxcala
Conserva su iglesia de una sola nave, con ábside semicircular, cubierta con bóvedas de
nervaduras y de cañón; el coro es de viguería que sostienen tres arcos de mampostería. Exteriormente presenta grandes estribos y elementos de índole militar, como es el paso de ronda. La
portada principal, de diseño renacentista, aparece flanqueada por esbeltas y elegantes torres.
El claustro, de proporciones modestas, lo forman arcos y gruesos pilares de mampostería, que
sostienen bóvedas de cañón.
Se le considera como una de las más bellas y antiguas construcciones coloniales del siglo XVI
en Tlaxcala.
CUAUTITLÁN
Convento de San Buenaventura Cuautitlán
Encontramos en fray Jerónimo de Mendieta 609 y Vetancurt 610, que invitados por el señor de
Tenayuca, un pariente de Moctezuma, los franciscanos emprendieron los trabajos de
evangelización de Cuautitlán y el cercano Tepotzotlán.
Fundado en 1532, por la escasez de frailes, el convento fue reducido a la calidad de vicaría y
visita de Tlalnepantla, é-poca en que ya existía una iglesia con su atrio.
La cruz atrial pertenece a 1554. Su iglesia conserva cuatro pinturas firmadas por Martín de Vos,
606
Calendario prehispánico de origen náhuatl.
607
Para algunos, no existen los retablos sólo de pintura, ya que la estructura que los conforman es por ellos
considerados escultura. Aclaremos entonces que existe dos tipos de escultura, la conformada por las imágenes y la
meramente estructural.
608
En algunos retablos y portadas encontramos que el primer cuerpo presenta columnas de capitel dórico, el
segundo capitel jónico, el tercero corintio, culminando en compuesto.
609
Historia eclesiástica indiana.
610
Chrónica.
que pertenecieron al primitivo templo 611.
Cuando fue visitado por Vetancurt, contaba con un gran dor-mitorio compuesto por ocho celdas
dispuestas de norte a sur y otras que fray Juan de Avila dispuso en el eje adyacente al convento
primitivo; el refectorio se hallaba debajo del dormi-torio y su iglesia, con techo de tijera, era
espaciosa 612.
CUERNAVACA
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Cuernavaca
Los franciscanos, ya en el predio definitivo 613, edificaron la gran capilla abierta del Señor San
José, que estuvo adorna-da con almenas y tuvo sendas torres. Es del tipo de ábside y galería
simple, cubierta por bóveda de medio cañón corrido, destacando en ella sus originales arcos
botareles hacia el frente; es un caso excepcional dentro de su tipología, ya que no se construyó
perpendicular al eje de la iglesia, sino para-lela a ella.
Este conjunto conventual quedó terminado en 1529, gracias a la colaboración de indios caciques
y plebeyos, trabajando en su construcción Francisco Becerra. Fue el quinto de los con-ventos
erigidos por los franciscanos quienes, desde allí, em-prendieron la evangelización del sur del
actual estado de Mo-relos y otros lugares más distantes.
Antes de 1574 ya tenían un convento nuevo, con enorme atrio y capillas posas, en un gran
terraplén hecho ex profeso.
La iglesia, dedicada a la Asunción, hoy es la catedral de Cuernavaca 614; ostentando la fecha
1552 en una de sus porta-das. Tuvo espléndidos retablos, conservando de este siglo una gran
pila bautismal y en sus muros interiores restos de la de-coración original, pinturas alusivas a los
mártires francisca-nos crucificados en Nagasaki, en 1597. Su puerta porciúncula muestra una
sencilla portada plateresca.
Presenta un gran atrio de barda almenada, que encierra cons-trucciones de diferentes épocas 615.
El convento es al extremo sencillo, en dos plantas, presen-tando pinturas murales.
DZIBILCHALTÚN
La capilla abierta fue construida a fines del siglo XVI; consiste en una pequeña nave cubierta
con una bóveda de cañón y una pequeña sacristía adosada al muro norte.
ERONGARÍCUARO
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Erongarícuaro
611
612
Ya que fue reconstruida en 1730.
En este conjunto conventual enseñó música fray Arnoldo de Basac-cio.
613
Antes tuvieron una pequeña capilla en el Castillo-palacio de Cor-tés, quien dispuso, en 1528, que su
mayordomo les diera ayuda para esas o-bras y para el sustento de éste y de otros conventos.
614
Remodelada por Mathias Goeritz y Gabriel Chávez.
615
La Capilla de la Tercera Orden, barroca, y frente a ella otra capilla neogótica.
La portada de su templo, de una sencillez extrema, presenta un estilo plateresco sobrio y un alfiz
sin ninguna pretensión que cobija cinco veneras en torno a un arco de medio punto sin ningún
adorno. Ostenta ventana coral geminada, conformada por dos pequeños arcos de medio punto
separadas por una pequeña y robusta columna, desplantada sobre un cubo cajeado; a los extremos, los arcos arrancan de dos pilastras que presentan en la parte inferior del fuste una flor,
luego un querubín, sobre él una venera, terminando en capiteles que son lo más decorado de la
portada; esta ventana aparece enmarcada por un pequeño alfiz que sigue los lineamientos de la
portada, y alberga dos rosas y dos medallones con las llaves de San Pedro, y en su centro, una
concha sacralizante, la más grande de las seis que ostenta esta fachada.
Este conjunto monacal, que se terminó de construir hacia el año 1586, ostenta un gran atrio,
iglesia de una sola nave cu-bierta a dos aguas con techumbre de madera y teja, dotada con una
robusta torre, de un solo cuerpo cuadrado y cubierta con techumbre de madera a cuatro aguas,
flanqueando la fachada principal.
La portería del convento es magnífica, conformada por ele-gantes arcos moldurados que
arrancan sobre medias muestras de fuste estriado, rematado por capiteles renacentistas
ricamente esculpidos; contiene la capilla abierta, cubierta por una bó-veda, que se abre al portal
mediante un arco desplantado sobre pilastras estriadas. El Claustro se forma con pilares y arcos.
ETZATLÁN
Conserva su iglesia de una sola nave y su claustro con corredores de arcos y columnas de
cantería 616.
GUADALAJARA
Convento de San Francisco Guadalajara
Tuvo una primitiva iglesia, edificada entre 1580 y 1611, de tres naves cubiertas con techumbre
de madera.
En su atrio contó con seis capillas posas. Del claustro que-dan solamente algunos arcos sobre
pilastras toscanas de cante-ría.
HUAMANTLA 617
Convento de San Luís Obispo Huamantla
Antes de 1569 existió en este lugar un convento que albergó a dos frailes, siendo para 1585
cuando su convento ya estaba terminado y de su iglesia sólo se habían realizado los cimien-tos,
efectuándose los servicios religiosos en su capilla a-bierta, que fue completada con una
616
Tardío en su construcción al igual que los otros conventos de la región de Jalisco, ya que los construidos
durante el siglo XVI fueron de a-dobe con techumbres de paja; algunos construidos de manera permanente fue-ron
destruidos por los terremotos, conservando las nuevas construcciones restos del siglo XVI, como los de Zacoalco y
Zapotlán, entre otros. En Co-lima, los intensos y repetidos terremotos impidieron la construcción de grandes
conjuntos conventuales y los que llegaron a edificarse se arruina-ron.
617
Sus pobladores prehispánicos fueron otomíes, que resguardaron esta frontera de la antigua República de
Tlaxcallán.
ramada618. Ubicada en el costado derecho de la portada, presenta como espacio transver-sal que
da acceso al presbiterio una doble crujía, comprendi-das éstas entre dos filas de columnas
toscanas y el muro pos-terior donde se abre el arco del presbiterio.
Su atrio desapareció al ser ocupado por casas y corrales de particulares, quedando tan sólo un
largo corredor que llega hasta la puerta misma del templo, e incluso se invadió su ca-pilla
abierta 619.
La fachada de este templo conventual es asimétrica, por la tardía construcción de la torre en la
parte sur; su cuerpo inferior posee elementos usados en los últimos años del siglo XVI, como el
arco de entrada de medio punto sostenido por dos pilares. La cornisa es base del segundo
cuerpo, que posee un nicho al centro con la escultura de San Antonio, rodeada por los escudos
de la orden franciscana y una ventana hexagonal i-rregular, de gusto barroco.
De una sola nave, de amplias proporciones, cubierta con bó-veda de cañón decorada con
símbolos franciscanos. La antigua puerta porciúncula es hoy la entrada a la capilla donde se venera la imagen del Señor del convento.
Las arquerías de su claustro son de estilo toscano, de medio punto, observándose en las enjutas
centrales los escudos pro-pios de la orden franciscana, así como la Virgen de la Concep-ción. El
piso del patio central se recubre con pedacería de mármol y obsidiana que forma figuras
geométricas, y aunque es posterior, su armonía y belleza son de destacar 620.
HUAQUECHULA
Convento de San Martín Huaquechula
Construido entre 1560 y 1580, es otro de los grandes con-juntos conventuales del siglo de la
Conquista; tiene una e-norme iglesia de una sola nave, con testero ochavado y cubier-ta con
bóveda de tracerías.
Presenta contrafuertes esquinados en el imafronte dándole a su fachada forma de biombo, uno
de los cuales ostenta aun sus almenas y detrás del otro se construyó una torre campanario, sin
duda barroca, muy sobria.
En esta fachada se desarrolla una riquísima portada plate-resca, aunque presenta detalles del
gótico isabelino como son lo ángeles que sostienen sendos escudos; sus elementos decora-tivos
son de talla menuda y de posible factura indígena. Es-tructurada en torno a un arco de medio
punto, flanqueado por columnas embutidas en las jambas, que prolongan sus molduras en las
basas y los capiteles, tanto el intradós como el extra-dos del arco es liso, mas a su alrededor está
cubierto por re-lieves vegetales de gran riqueza; la cornisa está conformada por doble fila de
modillones salientes. Remata esta portada en un relieve y todo está cobijado por un alfiz de
cabos muy cor-tos y arriba de él se abre un óculo circular.
618
Durante mucho tiempo las ceremonias religiosas se oficiaron en una pequeña iglesia provisional o "iglesia de
prestado", pues todavía en 1697 el templo estaba en obras.
619
Actualmente restaurada.
620
En este edificio funciona actualmente una escuela.
Más desarrollada es su portada lateral, que sin duda puede relacionarse con las capillas posas del
convento de Calpan. Presenta arco arquitrabado 621. En sus anchas jambas aparecen los relieves
de San Pedro y San Pablo, de gran ingenuidad en su factura, cobijados dentro de dos relieves
que simulan hor-nacinas. Coronando el arco se desarrolló el Pantocrator 622, flanqueado por
cuatro ángeles con sus cornetas anunciando el juicio final, ángeles típicos del siglo XVI, relieve
que pre-senta rasgos muy medievales; de factura tosca, pero con magní-ficos efectos plásticos.
Encontramos en esta portada, que las jambas presentan un ba-samento que se continúa para
soportar dos pilastras completa-mente limpias de decoración, al igual que el capitel que presenta sencillísimos elementos vegetales. Sobre las pilastras arrancan unas medias columnas, que
casi en su culminación, presentan como una faja superpuesta que realza curiosamente el plano
de la portada.
En el interior del templo se conserva un púlpito tallado en piedra, de formas medievales.
Presenta un ejemplo de capilla abierta incluida en la masa del convento, situada sobre la
portería,, constituida por un gran arco de tres centros con alfiz, cuya bóveda interior es sin lugar
a duda el ejemplo más rico de techumbres ojivales en la Nueva España.
El gran atrio, al frente del convento, conserva su barda almenada y las ruinas de unas modestas
capillas posas.
Su claustro presenta dos etapas constructivas; en la planta baja, grandes machones y
contrafuertes en tajamar, mientras que el segundo piso es más esbelto, con columnas toscanas;
techado con viguería, posiblemente la que ostenta sea del siglo XVI. Conserva excelentes obras
de arte.
El Portal de Peregrinos 623 estás conformado por tres arcos rebajados que arrancan sobre
columnas dórico-toscanas, sobre la cual aparece la capilla abierta.
La cruz atrial de este conjunto conventual fue colocada pos-teriormente en la plaza principal del
pueblo.
HUEJOTZINGO 624
Conventos de San Miguel Arcángel Huejotzingo
Es otro de los más antiguos e importantes conjuntos conven-tuales novohispanos.
Su primer convento fue construido por fray Juan de Alameda; posiblemente el segundo es obra
de Toribio de Alcaraz, proba-blemente edificado sobre un basamento piramidal prehispánico. El
621
Cuyos ángulos son en cuarto de círculo.
622
O Jesús Juez en suprema majestad.
623
Con anterioridad mencionamos lo erróneo de esta denominación.
624
Su nombre significa "pequeño sauce".
conjunto monacal actual fue el segundo que construyó la Or-den de los Hermanos Menores, que
se inicia en 1544 y es termi-nado en 1572.
"El primer capítulo de la orden franciscana, celebrado en 1524, decidió establecer en
Huejotzingo un convento y hacerlo base de operaciones para e-vangelizar una enorme zona
que colindaba con la mixteca oaxaqueña. Fue nom-brado primer guardián de la fundación fray
Juan de Juárez, y entre sus su-cesores se hallaron monjes tan notables como fray Toribio de
Benavente, fray Jacobo de Testera, fray Martín de Valencia y fray Jerónimo de Mendie-ta. Fue
en ese convento que por primera vez se administraron los sacramen-tos a indígenas en la
Nueva España." 625 El lugar que ocupaba el pueblo prehispánico, que había sido ya
evangelizado para 1529, era insalubre por lo cual en ese año se decidió mudar a sus habitantes a
otro lugar.
Ostenta uno de los pocos atrios cuadrados, donde un terreno de por sí plano sirvió de base para
levantar una plataforma y elevar el conjunto conventual; con barda atrial almenada y de factura
indígena.
La iglesia es de grandes dimensiones, de una sola nave y bóvedas ricamente nervadas; al
exterior tiene contrafuertes, almenas trapezoidales y dos portadas labradas en cantería; la
principal es elegante, presentando una mezcla de estilos: gó-tica la puerta de arco muy rebajado,
mudéjar el alfiz de la ventana del coro y el resto renacentista. Es un verdadero reto para ser
descrita, y para ello retomemos al Doctor Chanfón:
"La portada es un caso único, difícil de clasificar por los elementos de muy diverso origen que
se reúnen ahí. El arco de cerramiento de la puerta principal, abocinado y quizá inspirado en el
arco conopial del Gótico Tar-dío, forma su intradós en un baquetón ondulante como serpiente
que enmarca los lados del vano transformándose en columnillas con capitel y pedestal
cilíndricos que recuerdan el gótico, en contraste con las esbeltas columnas que con estrías,
árula y capitel se inclinan más al sabor clásico, sin ser-lo y del que se apartan totalmente en el
elemento al que dan apoyo, que de-bería ser entablamento; columnas y elemento superior
vienen a formar una especie de alfiz prolongado hasta el suelo. La ventana superior, también
enmarcada con un remedo de alfiz prolongado hasta la base, está flanqueada por dos escudos
de la orden, donde la expresión escultórica de las cinco llagas, que recuerdan las de Cristo y
los estigmas del Santo Fundador, solo pueden ser, tanto de inspiración como de mano
indígenas. Ahí están también los medallones de inspiración plateresca con sus anagramas de
Cristo en le-tra gótica y el patrocinio de la orden seráfica 626, expresado en el ex-traordinario
uso del cordón franciscano como motivo de decoración que subraya los elementos principales de toda la fachada ..." 627.
El vano de acceso aparece flanqueado por esbeltísimas colum-nas desplantadas sobre un alto
basamento, columnas que sopor-tan una cornisa, bajo la cual se desarrolla un rectángulo con625
CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña, diciembre de 1985.
626
Seráfico: Epíteto que suele darse a San Francisco de Asís y a su Orden. En sentido figurado se utiliza para
significar pobre, humilde, bon-dadoso.
627
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
formado por dos cordones franciscanos.
Sobre esta cornisa se desarrolla la ventana del coro, en ar-co de medio punto, cobijada por otro
cordón. Complementan esta portada siete medallones en altorrelieve en torno al arco co-nopial y
dos escudos de la orden al eje de las esbeltísimas columnas y flanqueando la ventana del coro.
La puerta porciúncula es uno de los elementos más hermosos de este conjunto conventual, de un
plateresco tal "que casi llega a la locura" 628; es una de las más bellas que el siglo XVI dejó en
la Nueva España por la conjunción de sus elementos compositivos; un arco de medio punto que
aparece orlado, se desarrolla sobre unas anchísimas jambas divididas en franjas horizontales,
presentando motivos vegetales, jambas que como base y capitel ostentan perlas isabelinas. En
medio de estas jambas se desarrollan dos medias muestras de columnas con cu-riosísimos
elementos compositivos: sobre la sencilla basa y antes del capitel encontramos una sección
simulando petatillo; en el centro de la columna, escudos que ostentan las llaves cruzadas de San
Pedro y como capitel unos motivos vegetales que culminan a manera de pináculo en una especie
de piña. El extrados presenta una curiosa guirnalda conformada por elemen-tos que se repiten
alternados, y sobre ésta, otra guirnalda que se desarrolla ya sobre el plano de la fachada,
conformada por flores de lis de carácter muy primitivo que se intercalan con otro elemento
floral. Un alfiz culmina esta magnífica por-tada, conformado por dos molduras entre las cuales
aparecen pequeñas flores, y en las esquinas, dentro del espacio confor-mado por el alfiz, dos
idénticos escudos de la orden francis-cana, el que representa las cinco llagas de Cristo.
Su retablo mayor es el más importante del siglo XVI de los pocos que se conservan en México,
realizado por el pintor fla-menco Simón Pereyns y el escultor Pedro de Requena 629, fecha-do en
1586; tiene grandes tablas inspiradas en grabados de Martín de Vos, que se alternan con
esculturas y relieves de gran calidad, representaciones del templo de Salomón. En biom-bo,
pertenece al tipo mixto 630; en el banco presenta los bus-tos de los doce Apóstoles, sobre el que
se desarrollan los tres cuerpos y el remate coronado por el Padre Eterno.
En las siete calles se alternan esculturas de santos de la orden, alojados en hornacinas
flanqueadas por columnas tritós-tilas de diferente orden en cada cuerpo, siendo las del tercer
cuerpo y las del remate indudablemente platerescas. Las pintu-ras representan diferentes
episodios de la "vida" de Cristo, el primero el Nacimiento, luego la Epifanía, la Presentación del
Niño en el Templo, la Resurrección y Pentecostés. Flan-queando el remate del retablo, en dos
medallones, está el Se-ñor de la Flagelación y el Ecce Homo; en el tercer cuerpo de la calle
central se halla un relieve estofado de la Estigma-tización de San Francisco.
Conserva en su sacristía, al parecer, el alfarje más antiguo de la Nueva España. En los muros del
templo quedan restos de pintura mural, al igual que en el claustro, en especial en la Sala de
Profundis, con los retratos de los doce primeros frai-les y escenas de la vida de San Francisco de
Asís, obras que presentan una magnífica calidad en el oficio.
628
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
629
Otros autores atribuyen las esculturas a Luis de Arciniega.
630
Es el que presenta tanto escultura como pintura.
La portería del convento presenta un trabajo notable de cantería, estructurada por dos arcos de
medio punto decorados con motivos diferentes y soportados por una columna central de dos
secciones separadas por un elemento central en forma de peta tillo.
Junto con las del conjunto conventual de Calpan, ostenta Huejotzingo las más bellas capillas
posas que se conservan 631, por la riqueza de su decoración a base de relieves que presentan
ángeles, portando cada uno símbolos de la Pasión. Son capillas de cubo rematadas con cubierta
piramidal, cuyas dos fachadas que se abren al camino procesional se estructuran en torno a un
arco de medio punto, soportado por haces de co-lumnas de filiación gótico-isabelino, cuyos
capiteles y basas son idénticos; el extrados del arco aparece fuertemente moldu-rado. La fachada
de salida ostenta un alfiz conformado por el cordón franciscano, que cobija en las impostas a
dos ángeles que portan símbolos de la Pasión, cordón que se interrumpe en una corona colocada
sobre un escudo que contiene el anagrama de Jesús; completan esta fachada cuatro escudos de la
orden franciscana, alojados dentro de un tablero.
HUEXOTLA
Convento de San Luís Obispo Huexotla
Pequeño claustro de gruesas columnas que apenas rebasa la altura de un hombre, sobre las que
se desplantan arcos escar-zanos, tres por lado; el segundo piso, de posterior factura, presenta
techumbre de madera. 632
HUEYOTLIPAN
Convento de San Ildefonso Hueyotlipan
Fundado después de septiembre de 1573, teniendo el convento para 1585 un solo cuarto y por
iglesia la capilla abierta 633; poco después se construyó su claustro, de cuatro arcos por lado.
HUICHAPAN
Convento de San Mateo Apóstol Huichapan
Hacia 1585 este conjunto conventual ya estaba acabado.
IXTACUIXTLA 634
Convento de San Felipe Ixtacuixtla
Desde 1569 los franciscanos establecieron en esta localidad un convento para evangelizar la
parte Norte de la Provincia de Tlaxcala; en 1585 el convento estaba ya acabado y su templo se
hallaba en construcción, entre tanto la capilla abierta hacía las veces de iglesia. Actualmente el
templo conventual se en-cuentra en ruinas y de su convento no queda nada; de planta
rectangular rematada en cabecera poligonal, que se separaba de la nave mediante un arco
631
Este conjunto conventual tuvo a su cargo veinte poblaciones agru-padas en cuatro parcialidades,
perteneciendo cada capilla posa a una de e-llas.
632
Gabriela Urquiza, en su Reflejo de la mística mexicana, aporta un análisis completo de este conjunto
conventual.
633
De este convento dependían los pueblos de La Asunción, Nativitas, San Francisco y La Magdalena; su
jurisdicción fue secularizada en 1640 y el 29 de mayo de 1770 el convento de Hueyotlipan.
634
La población de Cuixtla o Ixtacuixtla se componía de mexicanos y otomíes.
triunfal, ahora desaparecido.
Su capilla abierta poseía presbiterio cúbico 635 que se a-bría sobre un doble pórtico, el primero
de cinco arcos y el segundo de tres. Se transformó en pequeña iglesia cerrada que es la que
ahora está abierta al culto, de caracteres muy pecu-liares, ya que es de tres naves en el cuerpo y
en el crucero de cinco; no presenta proporción entre la anchura y la longi-tud, pues el cuerpo del
templo se compone únicamente de dos tramos. "Llaman la atención los alfices que encuadran
los arcos interio-res. La fachada exterior de la capilla remata en perfil conopial. La por-tada
es del tipo sencillo, que predomina entre las iglesias franciscanas de Tlaxcala. La ventana del
coro remata en arco muy apuntado y está engarzada en un funículo de la misma forma, y que
tal vez sea recuerdo de un antiguo cordón franciscano." 636
Secularizado el 29 de mayo de 1770, desde principios del si-glo XVII los frailes atendían las
siete poblaciones menores, con sus respectivas iglesias, de la Trinidad, San Pedro, San Mateo,
San Cristóbal, Santa Ana, Santa Inés y Santa Justina, que fueron secularizados en 1640.
IZAMAL
Conjunto conventual fundado por fray Diego de Landa a media-dos del siglo XVI, 1549, sobre
el gigantesco basamento de una pirámide prehispánica. Terminado por fray Francisco de la
Torre en 1561, fue su arquitecto fray Juan de Mérida.
Al atrio, de gran tamaño, se accede por tres rampas, dos de las cuales arrancan del mismo punto
y se desarrollan opuestas en dos tramos, que llegan a un arco rebajado, el central de u-na galería
conformada por diez arcos, soportados por machones hacia la fachada, siendo los nueve
restantes más chicos y de medio punto; hacia el atrio esta galería presenta once arcos,soportados
por columnas monolíticas, nueve de ellos de medio punto y dos rebajados. El atrio está limitado
en tres de sus lados por galerías de arcos distribuidos asimétricamente y li-mitadas en las
esquinas por capillas posas.
En el interior del templo se consertva el retablo dedicado a la Virgen de Izamal, Patrona de
Yucatán.
En el claustro destaca el reloj de sol y el camarín de la Virgen.
JILOTEPEC
Convento de San Pedro y San Pablo Jilotepec
Según Torquemada, la evangelización de este lugar se inició después de 1529, llevada a cabo
por fray Alonso Rangel y fray Antonio de Ciudad Rodrigo
Para 1585 su convento ya estaba completo, mas no su iglesia 637, contando con una de las
capillas abiertas más grandes del siglo XVI, una "ramada" conformada por siete naves que
ocupa-ban un plano de aproximadamente 45 por 27 metros; su nave principal era más ancha que
635
Sobre el que posteriormente se levantó una cupulilla.
636
REYES ZEPEDA, Gilberto Guía arquitectónica del Estado de Tlaxcala.
637
Construida en la última década del siglo XVI.
las laterales, con un claro de cerca de 6.40 metros y una altura de 7 metros; cubierta a dos aguas
poco pronunciadas que arrancaban sobre muros de cerca de 4.50 metros de altura. De ella solo
quedan el muro este, los cimientos de la fachada oeste 638 y la torre noroeste. "Las molduras de
los arcos ciegos de las tres naves centrales muestran un buen trabajo artesanal, en estilo
clasicista." 639
Aunque el uso de arcos apuntados en el siglo XVI novohispano es raro 640, lo encontramos en el
arco del presbiterio de su templo conventual, con moldura de cadena, cuyo intrados ostenta
motivos florales.
MANÍ
Según palabras de Cogolludo "... su iglesia es de una nave, de bóveda, conjunta otra de los
indios (debemos entender unas capilla abierta?); titular de las dos San Miguel Arcángel." 641.
Sobresale en su templo el retablo mayor y los retablos platerescos policromados.
MÉRIDA
Su convento fue fundado en 1547, presentando un templo de medianas proporciones construido
de mampostería, que ostentaba bóvedas; el claustro primitivo, pequeño, fue abandonado en el
siglo XVII, cuyo arquitecto fue fray Antonio de Tarascón. Ac-tualmente quedan solo restos de
este conjunto conventual.
MEXICO
Convento de San Francisco de México
Al llegar los franciscanos a la cuenca de México se estable-cieron en Texcoco 642. Una vez en la
ciudad de México, se al-bergaron en un sitio contiguos al Templo Mayor y, sin pérdida de
tiempo, empezaron a evangalizar a los indios.
"33. El celebre Convento Mexicano dedicado a N. P. S. Francisco tuvo su primer sitio en el
lugar donde hoy está la Santa Iglesia Catedral, dióseles porque estuvieran cerca de las casas
del Marques que hoy son el Palacio Real, y la casa de Moctezuma, donde hoy están las casas
del Marqués, y don-de estuvo primero la Audiencia Real. Pareciéndoles a nuestros Religiosos
que los indios estaban algo lejos, para doctrinarlos con más facilidad se pasaron al sitio que
hoy retiene, donde era el Palacio de las Aves, y Huer-ta de flores de Moctezuma, y por tener al
pie de un Sabino, que hoy está en la Huerta, un ojo de agua, que se ha cegado con el terraplén.
Vendió el Síndico el primer sitio donde está la Catedral en cuarenta pesos, (no por-que los
638
"La ausencia de cimientos visibles para los soportes de las naves hace pensar que a semejanza de San José
de los Naturales en la ciudad de México, el techo estaba sostenido por columnas de madera. Parece razonable
suponer que dicha estructura se derivó de San José de los Naturales y fue, por tanto, construida después de 1547."
KUBLER, George op. cit.
639
KUBLER, George op. cit.
640
Según Kubler.
641
En TOUSSAINT, Manuel op. cit.
642
Quisiera saber cómo debe escribirse, Texcoco o Tezcoco, ya que en los documentos estatales lo he encontrado
de las dos maneras.
Religiosos quisieron venderlo, sino porque quisieron asegurar la propiedad con el otro precio y
escritura ...
"34. Luego que los primeros Fundadores llegaron, trataron de hacer Igle-sia, y con mucha
brevedad por el calor que puso el Gobernador, Fernando Cortés [sic], se acabó el año 25 que
fue la primera iglesia de todas las Indias. Cubriose el cuerpo de la Iglesia de madera, y la
Capilla mayor se hizo de bóveda, donde sirvieron las primeras piedras cuadradas de los escalones del Templo mayor de los Indios ... no extrañarían las bóvedas los Indios, porque en
Texcoco, y en otras partes se hallaron bóvedas de admira-ble arquitectura, y pues ellos las
hicieron no hay duda sino que las habían visto y las habían fabricado.
"37. El sitio donde se hizo esta primera Iglesia con las armas del Mar-qués no se ha podido
averiguar cual sea, unos piensan que fue la Iglesia vieja de la Catedral por estar en la forma
que se dice de Oriente a Ponien-te como acostumbran a fabricar los Religiosos, pero según
más legítimo dis-curso sería el sitio donde está hoy la Capilla de San José de los Españo-les,
porque estaba junta, y contigua con el Convento primero, que fue la enfermería vieja que
llamaban, donde había un claustro pequeño, con celdas y pila, que todos conocimos, y en el
descanso de una escalera que subía al claustro estaba una celda con su trascelda, que se decía
haber sido de los Comisarios Generales antes que se hiciera el dormitorio que hicieron los
Señores Servantes [sic], donde hoy está (colocado?) el Noviciado. Digo que todos conocimos
este Convento pequeño, porque ... el año de 47 y el de 49 lo derribó el M. R. P. Fr.
Buenaventura de Salinas e hizo enfermerías y claustro, la cual se volvió a mudar donde hoy
está por estar al Poniente y al ruido de la calle, y se hizo el cuarto donde los MM. RR. PP.
Comisiona-dos tienen su morada." 643
Posteriormente obtuvieron un predio en uno de los límites de la traza y prosiguieron su labor
misional al aire libre en un gran espacio que llamaban "patio". Edificaron una capilla a-bierta
hacia él, de manera que éste hizo las veces de nave; la bóveda de esa capilla, construida bajo la
dirección de un cas-tellano, sorprendió a los indios, quienes temieron que se les viniera encima
al descimbrarla, en 1525; "no fue así pero se de-rrumbó a los dos años, dejando en entredicho
la pericia del maestro que la dirigió." 644 Se retechó de paja y fue llamada San José de Be-lén,
edificándose después con materiales duraderos y fue cono-cida como San José de los Naturales
645
; tuvo tres arcos sos-tenidos por columnas, luego cinco y hasta 1539 ya eran siete, al irse
ampliando su espacio interno. Fue tan iportante que a-llí se celebraron las exequias fúnebres de
Carlos V, en 1559, con un túmulo de estilo renacentista proyectado por Claudio de Arciniega
646
, quien participó en la construcción de este con-vento.
"Se ha dicho que los patios y capillas abiertas ayudaron a la aceptación del nuevo culto, ya que
643
VETANCUR, fray Agustín de Teatro Mexicano.
644
AMERLINCK, María Concepción op. cit.
645
Según fray Pedro de Gante, frente a ella se acomodaban hasta diez mil personas.
646
Fue hecho venir por el virrey para ello desde la Puebla de los An-geles. En 1560 fue nombrado maestro de
cantería de la Nueva España y cinco años después maestro mayor de la ciudad. Puede decirse que fue el arquitec-to
más importante del siglo XVI, ya que intervino en todas las obras impor-tantes de su tiempo.
los neófitos aborígenes estaban acostumbrados a permanecer a la interperie durante las
ceremonias religiosas. No obstante, hay que considerar que fueron más que nada prácticas, por
la rapidez con que podían empezarse a usar, su versatilidad y lo mbderado de su costo.
"Esa solución arquitectónica se consagró en el convento de San Francisco y, por haberse
adecuado a la obra evangelizadora, fue empleada por todas las órdenes mendicantes." 647
"38. Dejo lo antiguo de paso y paso a lo moderno que permanece, que aun-que en la relación
Latina escribí todo, lo que supe, no se si sabré decir en romance lo que a la vista tengo, porque
es otra cosa el verlo, y mucho menos el decirlo, y solo el que lo viere podrá creer y decir que es
más lo que se ve, que lo que se dice. No es lo más lo que tiene de vivienda en los altos el
Convento, aunque en nueve dormitorios: unos altos, y otros algo bajos, por haber sido en varios
tiempos su fábrica de ... casi treinta cel-das, donde Prelados moradores, enfermos, y huéspedes
moran de ordinario cerca de doscientos Frailes, sobrando celdas altas, bajas y entresoladas, para
otros muchos, todas acomodadas y con distinción de personas ordenadas las viviendas, según la
calidad de los sujetos, con sus pasadizos y ofici-nas necesarias para todos.
"39. Tiene dos claustros, y en medio de cada cual una pila de agua que le alegra, la del principal
es de piedra de jaspe blanco (que acá le llaman Tecale [sic]) con dos tazas hermosas de lo
mismo, y una imagen de Talla de San Diego por remate; los claustros bajos están adornados con
lienzos gran-des de pincel famoso de Balthazar de Chaves, en que se registra toda la vi-da de
San Francisco, y entre cuadro y cuadro una tarja (?) que tienen dos Angeles que esta escrita la
historia de cada lienzo en romance lacónico y sucinto; en todo el techo no se divisa viga porque
está cubierto de lienzos pintados de varios lazos, alfombras y alcatisas fingidas, que hacen ... la
perspectiva agradable vista; el soclo es de madera con payzes [sic], y mon-tería pintado el
monte Alberne con primor; de allí se sigue de Norte a Sur las dos piezas del Refectorio, y Sala
de Profundis, en esta, que es del ta-maño del Refectorio está el sepulcro de los Señores
Servantes, en las pare-des están las efigies de los dos Obispos de Oaxaca, que han tenido con el
epitafio funeral cada cual en que se dicen las dignidades, y oficios, acom-paña en esta sala una
devota Imagen del Santo Cristo de Burgos en su reta-blo, el Refectorio es tan capaz, que en las
mesas caben más de quinientos Religiosos, con sus oficinas necesarias, y patio donde se asolea
el agua que se ha de beber, en sus tinajas.
"40. Tiene cuatro escaleras principales: al entrar de la Portería está una con tres ramales de
escalones a San Buenaventura dedicada, con tres lienzos de su vida que la adornan, el techo de
artesón dorada con las ocho Virtudes de relieve y el Espíritu Santo en medio pendiente que las
corona; en los cuatro ángulos los cuatro Pontífices de la Religión, de Talla entera con las Tiaras
en las manos como que al Santo las ofrecen; en las cuatro pechinas los cuatro más célebres
Autores de la Orden: Scoto, Lyra, Alejan-dro de Ales, y San Antonio, de pincel todo, cubierto
de plomada, obra que hizo y dedicó el M. R. P. Fr. Buenaventura de Salinas a expensas de
Biene-chores, con una Misa donada de cincuenta pesos cada año que en la misma es-calera el
día de San Buenaventura se canta con su responso; en el primer descanso está una puerta
grande, y dos pequeñas por donde se entra a una Capilla de doce varas en cuadro a Nuestra
Señora de Aranzazu dedicada, tie-ne dos Altares a los lados; uno de N. P. S. Francisco, y otro
de San Bue-naventura, de Talla entera en sus retablos, en las repisas de los cuatro ángulos
647
Ibidem.
cuatro lienzos: de N. P. Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y San Ignacio, el techo de
lazos dorados con los ocho atributos de la Vir-gen de medio relieve por artesón, y en medio un
lienzo de la Asunción de Nuestra Señora, que a la perspectiva parece que va penetrando las
nubes pa-ra el Cielo, todo cubierto de plomada, con una tribuna, y su órgano en e-lla, donde se
entra por la sala de ordenación, y con otra puerta baja que va al Noviciado, y por ella salen los
Novicios a rezar el Oficio de Nues-tra Señora en alabanza. Hoy pertenece al Capitán Calderón.
"41. Las otras tres escaleras no son de menos arquitectura, y adorno; una que baja a la Sala de
Profundis, cuyo espacio ocupa un lienzo grande del tránsito de N. P. S. Francisco, y al otro lado
de su tamaño en proporción otro lienzo de los milagros del B. Fr Salvador de Orta. Otra baja a
la an-tesacristía, que se compone de tres ramales, y dos derrames uno que va al claustro
principal, y otro al cuarto de los Lectores; en el descanso tiene una Capilla de San Antonio. La
cuarta escalera cae a la parte del Poniente en el segundo claustro, que sube al cuarto y
dormitorio donde viven los MM. RR. PP. Comisarios Generales; está en el techo adornada con
diferentes Imá-genes cuadradas de Santos de la Orden.
"42. La Sacristía, entierro de los Señores Condes de Santiago, es de las más vistosas, y
adornadas piezas que tienen las Indias, toda quajada [sic] de lienzos grandes con sus marcos
dorados, y entre lienzo, y lienzo de la Sagrada Escritura pintados: el Paraiso, La Escala de
Jacob, los triunfos de Judith, y de Jael, y las aguas que dio a beber Rebeca; Atributos de María
SS de manos del Insigne Fr. Diego Bezerra, Religioso Lego, toda esta con cenefa de azulejos
por abajo, con un romano de Angeles, y varios lazos por arriba, y toda de cejones de nogal
embutidos para los ornatos, el techo de artezón dorado, y su plomada, con quatro [sic] ventanas
al Oriente, que con las vidrieras finas aumentan la claridad de sus luces.
"43. La Iglesia 648 tiene un hermoso Retablo dorado en el Altar mayor de obra mosaica, y
corintia con diez y seis Santos de Talla entera, que entre las columnas se acompañan, tableros
del afamado Basilio 649, de los miste-rios de Christo, y de su madre, en medio está una hermosa
Imágen de talla entera de N.P.S. Francisco, y otra más arriba de la Concepción de Nuestra
Señora, y un Santo Christo en el tercer cuerpo; el Sagrario está de Reli-quias de Santos
adornado así en las puertas potátiles con que se cierra como en el interior, donde está una
espina de la Corona de Christo en su custodia, el Lignum Crucis en una Crus de Christal [sic]
de que tiene de los doce Apóstoles reliquias y una canilla entera de S. Felipe de Jesús; el
cuerpo, y Capilla mayor tienen tantos retablos, y están unos en pos de o-tros, tan contiguos,
que no permiten ver nada de las paredes que ocupan tiene una reja de fierro, y divide la
Capilla mayor del cuerpo de la Igle-sia, que tiene ocho varas en alto, y quince de latitud, hecha
de maravillo-sa hechura en la Provincia de Cantabria, que su costo llegó a más de diez mil
ducados, el techo es todo artezón, y de plomada y por estar con las i-nundaciones y su
terraplen más de quatro varas hundido el Templo, 650 se trata de hazerlo [sic] de bobedas [sic]
y lebantarlo [sic]; obra que el M. R.P. Fr. Juan de Esuzuriaga, Comisario General intenta
(cuyo celo será de todos los devotos que lo desean agradecidos) y si los Bienchores [sic] ayudanle veran acabado. No se ejecutó.
648
Aunque esta descripción pertenece al siglo XVII nos da una idea de cómo fue éste templo en el siglo XVI.
649
Basilio Salazar.
650
Recordemos que fray Agustín de Vetancurt escribió su Teatro Mexica-no en 1698.
"44. Está al lado del Evangelio un lienzo del Invicto Marquéz [sic] del Valle D. Fernando
Cortés debajo de docel, y con el Estandarte de sus armas, y al pie del lienzo, en que está su
efigie, están en un baúl pequeño forra-do de terciopelo negro sus huesos, y los de su Hijo el
Marquez D. Martín Cortés, para cuyo entierro se trujeron [sic] de Tezcuco [sic], porque fuesse con la ostentación de Capitán General [...] los huerfanos de D. Fernando Cortés en el
entierro quedaronse unos paños azules con sus armas por la pa-ga del funeral que se
consumieron de servir; en el mismo lado está deposi-tado el cuerpo del señor D. Nicolás de
Bivero, tercero Conde del Valle de Orizaba, para que se lleve a Tecamachalco al entierro de
sus antepasados, y en otra sepultura estan las armas de Francisco de Heredia, con cuya
limosna de catorce mil pesos se doró el retablo.
"45. Debajo de la lampara al pie de las gradas están tres lozas con sus epitafios, que la una es
de D. Juan Lopez Murillo, Abuelo del Señor D. Juan de Mañosca, Inquisidor que fue de esta
Nueva España, y Obispo de la Habana que dejó dotado el Aniversario, la obra es de D.
Fernando de Hoyos y Azoca, Cavallero [sic] de Calatraba, y de sus descendientes, que dió la
primera lampara, que se llevó al Covento de la Puebla quando se puso la que hoy sirve; la otra
es de D. Prudencio de Armentla, todas contiguas, en la Igle-sia, y claustros ay [sic] Altares y
entierros de diversos Cavalleros, y conquistadores, cuyas sucesiones han faltado, y son pocos
los que la tie-nen, porque en las Indias duran muy poco las generaciones, y menos que las
generaciones las haciendas, que ay nietos que no gozan lo que ganaron sus Abuelos, por que
los que en vida fiaron de los Religiosos sus almas en la muerte entregaron sus cuerpos." 651
Este convento tuvo diversas Capillas de Cofradías, entre las que cabe destacar la de San
Antonio (Venustiano Carranza y Eje Central. En el Teatro mexicano de Vetancurt 652
encontramos re-ferente a ella:
"47. La Cofradía de S. Antonio de Padua, aunque en todo el mundo es ce-lebre en sus fiestas, la
de México se ha esmerado en celebrar al Santo; el día es de grande ostentación, el altar mayor
ocupa un Santo con el Sacra-mento en el pecho adornado de luces, y de varias flores, la Capilla
ocupa otro Santo con igual adorno, y luces que el Altar Mayor, y para que aya [sic] lugar a
tantas Misas, se ponen en la Capilla dos Altares, tienen los tres días Jubileo, y en toda la octava
le celebran por días los bienhecho-res, y particulares devotos, sacan todos los años dos, y tres
huerfanas do-tadas a trecientos pesos, fabricose la Capilla, que cae en el cuerpo de la Iglesia
hacia el Norte el año de 639 con su Sacristía, está toda adornada con lienzos de milagros del
Santo, el techo es de artezón, y cubierto de plomada, y el día octavo está el Santísimo cuarenta
horas descubierto con Jubileo; la plata de doce lamparas, seis blandones, y forntal de plata, y
ricos frontales bordados, y demás alajas [sic], dicen la devoción cordial que el Santo tiene."
El convento original fue reconstruido por fray Francisco de Gamboa
formada por un alfarge cubier-to de plomo.
651
652
653
653
. Su techumbre estaba
VETANCUR, fray Agustín de op. cit.
op. cit.
Llegó a México en 1568; tomó el hábito franciscano antes de 1570 y murió en 1604.
Fue uno de los conjuntos conventuales más extensos y ricos de América Latina, abarcando las
actuales calles de Madero, Venustiano Carranza, Eje Central y Bolívar. Algunas de sus dependencias se conservan en la actualidad: la portería en el Pasaje Saboy (Eje Central), la Capilla
de San Antonio en Ve-nustiano Carranza y Eje Central y el claustro en Gante, otra parte del
claustro es el Templo Adventista, y la Sala de Pro-fundis en la Pastelería Ideal de 16 de
Septiembre #14.
Este conjunto conventual fue un vasto complejo de capillas, claustros y demás dependencias,
cubriendo una extensión de a-proximadamente 30 mil metros cuadrados.
La actual iglesia fue construída en el siglo XVII y los claustros que se conservan pertenecen a
esta misma época.
Durante el gobierno del general Ignacio Comonfort se descu-brió una conspiración falsamente
atribuida a los frailes, que dio pie al decreto del 16 de septiembre de 1852, suprimiendo el
convento y ordenando su fraccionamiento y venta a particu-lares. Al abrrirse la calle llamada
actualmente Gante, se des-truyó lo que quedaba de la Capilla de San José de los Natura-les.
MEXQUITIC
Convento de San Miguel Mexquitic
Su iglesia fue modificada posteriormente, ostentando un re-tablo dorado.
MOTUL
Fue establecido como conjunto doctrinero en 1555; su conven-to data de 1567.
NATIVITAS
Convento de Santa María Nativitas
Fundado antes de 1569, fue un gran centro de Evangelización. Para 1585 el convento era "una
casa vieja que por una parte se iba cayendo y por la otra la iban derribando para aprovechar
algunas cosas en la nueva que entonces iban levantando." 654
Del templo conventual sólo quedan los retos de sus muros, que estuvo rematado por cabecera
poligonal, posiblemente cu-bierta con bóveda de nervaduras, como lo indican los contra-fuertes
escalonados que refuerzan las aristas del polígono.
Próximo al acceso del actual templo parroquial se conserva su antigua pila bautismal, orlada con
el cordón franciscano.
OTUMBA
Convento de la Concepción de Nuestra Señora Otumba
Hacia 1534 estableciron monasterio en Otumba, cuyo convento primitivo no se conserva,
perteneciendo su iglesia al siglo XVII. Su capilla abierta pertenece al tipo de ábside y galería
doble.
654
REYES, ZEPEDA, Gilberto op. cit.
OXCUTZCAB
Destacan en la composición de la fachada, además de la espa-daña, los elementos decorados, y
en el interior, la arquería que cubre la bóveda y el retablo mayor.
OZUMBA
En 1543 se fundó Ozumba, en las cercanías de México. Conser-va en su portería un fresco del
siglo XVII, que narra el mar-tirio de los niños tlaxcaltecas.
PÁTZCUARO
Convento de San Francisco Pátzcuaro
Aunque no es la primitiva, la iglesia presenta un estilo que recuerda las antiquísimas iglesias
románicas de España, tal vez sea la única con estas características en México; gran i-glesia
perteneciente a las últimas décadas del siglo XVI, aun-que este convento fue fundado antes de
1540; de una sola nave con testero poligonal y originalmente cubierta con una techum-bre de
madera. Conserva la portada lateral, muy sencilla, con jambas en forma de pilares toscanos y un
alfiz formado por una gruesa moldura 655.
El claustro presenta arquerías sobre pilares mudéjares; su portería es plateresca 656. El convento
presenta otra portada del siglo XVI, que ostenta la fecha de 1577, con pilastras corintias
estriadas en las jambas y tres medallones en la arqui-volta. El claustro bajo ostenta pilastras de
sección octogonal y arcos de medio punto, en tanto que el claustro alto se es-tructura mediante
soportes cilíndricos de madera, con basas de cantería y zapatas que sostienen la techumbre
plana, de viguería.
PUEBLA DE LOS ÁNGELES
Convento de las Llagas de San Francisco Puebla
En este convento, hacia 1550-80, intervino en su construc-ción Francisco Becerra; su iglesia es
de una sola nave, cu-bierta con bóvedas nervadas, testero poligonal y grandes con-trafuertes
exteriores; gran iglesia fue concluida entre 1567 y 1570, siendo su coro obra de Francisco
Becerra 657.
De las dos portadas, sólo la portada lateral data del siglo XVI, considerada la más antigua de la
ciudad; tiene relieves planos y un elevado frontón sobre la cornisa, que alberga el escudo del
Obispado de Tlaxcala 658.
Otras partes de la iglesia son de fecha posterior, conservan-do sus bóvedas nervadas gotizantes.
QUECHÓLAC
655
La portada principal fue destruida, presentando una ecléctica del si-glo XIX.
656
Según Toussaint "es una joya".
657
Famoso arquitecto español que intervino en muchos edificios novo-hispanos.
658
La principal, que data del siglo XVIII y sustituyó a la primitiva, es muy rica, con pilastras estípites peculiares,
revestimientos de ladrillo y tableros de azulejos policromados; está flanqueada por una gran torre, inspirada en las
de la catedral poblana, también del siglo XVIII.
Convento de la Magdalena Quechólac
Su templo es planta basilical de grandes proporciones, muy alterada actualmente al albergar en
su interior otro templo de dimensiones menores, con crucero y cubierto con bóvedas de
arista.Conserva algunos retablos de la iglesia inicial.
Su claustro fue completamente destruído.
SAN LUÍS POTOSÍ
Los franciscanos llegaron a San Luis Real y Minas de Potosí hacia 1583 y siete años más tarde
fundaron un modesto monaste-rio al poniente de la ciudad, con una iglesia de adobe y vi-guería,
que fue parroquia de indios y tuvo una capilla dedica-da a San Diego, edificada gracias a Juan
de Zavala, con bóveda de entierro para él y su familia. El bautisterio estaba afuera y separado de
la iglesia.
SAN SEBASTIÁN DEL VENADO
El convento de este pueblo, fundado para indios y negros, fue fundado en 1593.
SANTA MARÍA DE LAS CHARCAS
El convento fundado en este real de minas potosino fue muy importante para la expansión
misionera hacia el norte.
TACUBA 659
Convento de San Gabriel Arcángel Tacuba
Fundado en 1548, la sacristía de su templo fue consagrada el 6 de octubre de 1569. En su
convento, que para 1585 ya estaba concluido, habitaban cuatro frailes, que asistían a unas cinco
mil familias de quince pueblos o aldeas cercanas.
Su suntuosa iglesia 660 fue construida bajo la dirección de don Juan Cortés, jefe indígena.
TAJIMAROA 661
Convento de San José Tajimaroa
Fundado en 1565, conserva su iglesia de una nave con testero plano, grandes contrafuertes y
almenas prismáticas. El claus-tro, con arcos y columnas cilíndricas de cantería, así como los
restos de la capilla abierta, tienen algunas portadas co-nopiales.
TARÉCUARO
Convento de Santa María de Jesús Tarécuaro
Fundado antes de 1550, se terminó de construir a fines del siglo XVI. Conserva su gran iglesia
de una nave, cubierta con techumbre de madera a dos aguas; su fachada principal, en la que se
desarrollan una sencilla portada cuyo único elemento decorativo es un alfiz, aparece flanqueada
659
En 1522, algunos españoles plantearon la posibilidad de establecer en este lugar la capital novohispana. Para
1569 el asentamiento indígena había decaido por completo, ya los españoles se apropiaron por completo de las
tierras del lugar.
660
Según palabas de fray Agustín de Vetancurt.
661
Hoy Ciudad Hidalgo. Completamente modificado en los siglos XVIII y XIX.
por una torre de un solo cuerpo cuadrado.
La portería aparece cubierta con una techumbre inclinada de madera y teja, soportada por
zapatas de madera sobre esbeltos pilares de fuste octogonal, que en vez de capitel ostenta bandas de flores o perlas isabelinas.
Presenta claustro rodeado por corredores con arcos de medio punto sobre pilares octogonales
burdamente esculpidos, que siguiendo el tema de la portería, en lugar de basas y capite-les
ostentan bandas de perlas, de evidente factura indígena.
TARÍMBARO
Convento de San Miguel Tarímbaro
Fundado hacia 1589, conserva una iglesia de una sola nave con testero poligonal 662; espléndida
capilla abierta, de un tramo cubierto con bóveda nervada de cuarto de esfera y gran arco
abocinado decorado con casetones renacentistas, apoyado sobre pilastras estriadas. El claustro
es de un solo piso, con arcos de medio punto, apenas moldurados, que se desplantan sobre
columnas toscanas de cantería.
TECALI
Convento del Apostol Santiago Tecali
Algunos conventos franciscanos en la región poblana presen-tan una modalidad especial, con
iglesias de tipo basilical, siendo una de ellas la de este conjunto monacal, fechada en 1569; de
elegantes proporcioines y refinados elementos decora-tivos, lamentablemente en ruinas. Tiene
planta rectangular, con ábside plano y saliente, tres naves formadas por danzas de arcos de
medio punto sobre esbeltas columnas toscanas de can-tería labrada, con fuste liso, que sostenían
una techumbre a dos aguas de madera y teja, dorada y policromada. Su portada principal es uno
de los ejemplos más notables del manierismo renacentista 663. Desarrollada en torno a un
sencillo y reme-tido arco de medio punto, que cobija uno más pequeño con ele-mentos
decorativos y en su clave una especie de roleo, los dos como si estuviesen contenidos dentro de
un pórtico, conformado por dos pares de recias columnas tritóstilas corintias des-plantadas sobre
un basamento. Estas columnas soportan una cor-nisa moldurada y rematan cada una en un
pináculo plateresco; entre estos pináculos, y ocupando todo el ancho del vano, se desarrolló un
achatadísimo frontón triangular, sobre el cual se abre la ventana del coro, en arco abocinado de
medio punto, flanqueado por sencillas pilastras cajeadas que soportan tam-bién una sencilla
cornisa. En los intercolumnios aparecen dos hornacinas con sus peanas.
El presbiterio presenta restos de pintura de carácter mudé-jar. Como este conjunto conventual
lamentablemente es una rui-na, los magníficos retablos que albergaba pueden observarse en la
parroquia del lugar.
En su claustro, en ruinas, destaca su impresionante dimen-sión, los restos de pintura mural y una
bellísima pila bautis-mal en piedra del siglo XVI.
662
Modificada en época reciente.
663
Para algunos, es una obra de arte renacentista puro.
TECAMACHALCO
Convento de la Asunción Tecamachalco
Fundado entre 1540-60, tiene un gran templo de una sola na-ve, testero plano y bóvedas vaídas
con nervios de mampostería. Su portada principal presenta un doble arco conopial y alfíz, y la
porciúncula arco trebolado decorado con tezontle negro en las enjutas. La torre lateral, coronada
con almenas, confiere a la fachada una gran esbeltez.
El sotocoro conserva pinturas de gran interés y valor artís-tico, firmadas en nahuatl en 1562 por
Juan Gersón 664; pinta-das sobre papel de amate y colorantes de tradición prehispáni-ca, con
pequeñas escenas del Apocalipsis, "inspiradas en los gra-bados de una Biblia impresa en Lyon,
Francia, en 1588." 665
El claustro, aunque arruinado, es interesante, al igual que la capilla abierta anexa a la portería.
TEPEACA
Convento de San Francisco Tepeaca
Quizá el ejemplo más representativo de los "conventos-forta-leza" de la Nueva España, "porque
es una verdadera fortaleza en que los detalles estratégicos parecen haber sido más estudiados
que la misma disposición de la iglesia" 666, además de ser el prototipo de los conventos
franciscanos de esta época. Fundado en 1530 por fray Juan de Rivas, siendo terminada la
construcción de su iglesia y convento hacia 1580.
Ostenta una gran iglesia, con testero plano y presbiterio más estrecho que la nave, doble paso de
ronda que circundan el edificio perforando muros y contrafuertes, y ventanas gemina-das con
perlas isabelinas, motivo decorativo muy abundante en este templo conventual.
Bellísima es su silueta, al presentar sus contrafuertes re-matados por garitones cúbicos con
chapitel piramidal que cul-minan en una esfera, algunos de los cuales ostentan una deco-ración
que los hace ver como erizados, continuando el mismo tema con que remata la torre. Al nivel
del arranque del segun-do grupo de ventanas, también en el exterior, corre un paso de ronda.
La portada principal luce como único elemento decorativo grandes perlas, al igual que los
remates piramidales que coro-nan todo el edificio.
El claustro, de planta rectangular, tiene corredores con sus cuatro lados formados por pilares de
sección cuadrada y peculiares capiteles con perlas; las bóvedas que los cubren son posteriores.
En la plaza mayor de Tepeaca se levanta una torre elevada, de planta octagonal, con ventanas
geminadas y cubierta con un cupulín nervado, de igual factura que el convento, conocida como
"El Rollo", que quizá tuvo las funciones de picota o de torre de vigilancia.
664
Identificado como pintor indio.
665
CASTRO MORALES, Efraín op. cit.
666
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
TEPEAPULCO
Convento de San Francisco Tepeapulco
Fundado por fray Andrés de Olmos, cuya resolución fue tomada durante la reunión del capítilo
de Huejotzingo en 1528.
Construido sobre el antiguo teocalli, del edificio inicial se conserva la portada del templo, con
arco rebajado cuyo ex-trados presenta como continuación los ricos ornatos de los relieves de las
jambas, a las cuales aparecen adosadas pilas-tras igualmente cubiertas de relieves, que se
prolongan for-mando un alfiz que cobija un relieve, y está coronado por un pequeño nicho,
probablemente de posterior factura. 667 Fue re-construido en la época barroca.
Su claustro parece ser el original, depositario de excelente pintura mural: en el claustro bajo una
Anunciación, una Nati-vidad y una Epifanía, y en el claustro alto, una Misa de San Gregorio,
San Pablo, la Crucifixión y San Lorenzo.
Fray Bernardino de Sahagún compiló en este conjunto conven-tual los Primeros memoriales
para su obra La Historia de las Cosas de la Nueva España, entre 1558 y 1560, cuyas formas
arquitectónicas "pueden haber marcado una cierta influencia en el estilo del dibujo." 668
TEPEJI DEL RIO 669
Convento de San Francisco Tepeji del Río
Presenta un atrio almenado, cuyos merlones ostentan ornatos laterales de discos que recuerdan
las orejeras indígenas; se excavó en una ladera al oeste de la fachada, usándose el mate-rial
extraído para construir una enorme plataforma al este, en la que se apoyó la iglesia y el
convento.
La capilla abierta está conformada por arco de cinco centros o carpanel, que descansa, al igual
que el alfiz, sobre medias columnas jónicas de fuste delgado y anchos capiteles, cuya
inspiración es claramente clasicista dentro de un alfiz medie-val. Su extradós aparece ornado
con motivos florales.
Perteneciente al tipo de cubo, su capilla posa sigue los li-neamientos de la capilla afierta,
presentando un sencillo al-fiz, sencillísimas jambas con capitel ornado con motivos flo-rales, al
igual que el extradós.
Templo de una sola nave cubierta con bóveda de cañón, de presbiterio más angosto que la nave
y rematado interiormente por un muro curvo, siendo una de las excepciones para iglesias
conventuales del siglo XVI, en tanto que exteriormente es pla-no y flanqueado por contrafuertes
esviajados. El coro descansa sobre tres arcos.
667
Este conjunto conventual fue reconstruido, obra en la que participó fray Diego de la Peña, hacia 1559.
668
KUBLER, George op. cit.
669
"La fundación de 1558 tenía el expreso propósito de reconciliar a los hostiles otomíes de Uxtlapan con sus
vecinos de Tepeji, que hablaban náhuatl. Por esta razón se escogió, por órdenes del gobierno civil y bajo la
dirección de los franciscanos de Tula, un lugar entre los dos puelos." KULER, George op. cit.
La fachada rompe la estrecha simetría bilateral de contra-fuertes esbiajados, reforzando uno de
ellos con mampostería a lo largo del muro sur de la nave.
La portada principal del templo es muy austera, estructurada en torno a un arco de tres centros,
que presenta un juego en-tre las jambas sencillas de capiteles moldurados que se conti-núan en
dos pilastras igualmente sencillas, todas sobre un ba-samento cajeado que hace juego con el
extrados del arco; sobre el capitel de estas pilastras se desarrolla a cada lado una con triple
capitel, cada uno con elementos decorativos difere-rentes, que sobre el tercero de ellos arranca
un sencillísimo alfiz que cobija a la ventana del coro, abocinada y de arco rebajado y bajo ella el
escudo franciscano de las cinco lla-gas.
La puerta porciúncula se caracteriza por la pureza de sus proporcions, perfección de sus
columnas y entablamentos, con jambas y extrados del arco tablereados. Remata en frontón
triangular rebajado, flanqueado y rematado por cruces.
El convento, cuyo claustro se forma por arcos rebajados que descansan sobre cuatro gruesas
columnas, las del primer nivel con capiteles de filiación jónica en tanto que en el claustro alto
son toscanas; conserva una fina escalera de una sola ram-pa.
TEPEYANCO 670
Convento de San Francisco Tepeyanco
Este conjunto monacal data de 1554. Su iglesia originalmente presentaba una techumbre de
madera, que en el siglo XVIII es-taba cubierta parcialmente con bóvedas.
Fue planteado de planta rectangular con cabecera poligonal; en la primera etapa de
construcción, los muros se levantaron hasta la línea divisoria que corre a todo lo largo del edificio poco más abajo tras el primer contrafuerte, estando cu-bierto, según Vetancourt, por bóveda
de nervaduras, como lo confirma la presencia de los cuatro contrafuertes del lado septentrional,
"aunque no deja de llamar la atención la ausencia de con-trafuertes en las aristas de la
cabecera poligonal tanto más que los muros no son precisamente de suficiente grosor (1,80 el
del lado del evangelio y 1,20 de la epístola). Tal vez precisamente por esta razón, porque los
muros de la cabecera y del tramo inmediato, no estaban sostenidos por machores, hubo
necesidad, en tiempos posteriores de partir materialmente el templo en dos a ras del primer
contrafuerte y en sentido vertical, se dividió el tem-plo, que antes de esta bárbara operación
constaba con cinco tramos incluida la cabecera." 671
La fachada principal, aunque muy sobria, es imponente por su elevación y los contrafuertes de
ángulo que simétricamente la flanquean. En ella se abren tres vanos, el de acceso y dos
ventanas, las que corresponden a dos etapas sucesivas de cons-trucción, perteneciendo la
primera a la iglesia primitiva del siglo XVI, que llegaba un poco más arriba de ella, convertida
en nicho; la segunda pertenece a principios del siglo XVII, rematada en arco conopial. La
portada es al extremo sencilla, sobria y severa, en arco de medio punto soportado por dos pesadas pilastras a manera de lanzas; los capiteles y basas de las jambas se cubren con follaje, al
670
O Topoyango. Fue a partir de 1673 uno de los tres conventos de reco-lección de la provincia del Santo
Evangelio de México.
671
REYES ZEPEDA, Gilberto op. cit. Esta modificación fue efectuada después de 1640.
igual que las impostas. Los riquísimos rertablos de su templo se conservan en el tem-plo
barroco de la localidad.
El claustro está completamente arruinado, conservándose sólo restos de columnas y arcos de
cantería labrada. Constaba de claustro bajo y claustro alto, dormitorios y celdas, todo de
pequeñas dimensiones pero de fuerte construcción.
Su atrio cuadrado, colocado al frente de la iglesia y la ca-pilla abierta, tiene una extensión de
2.600 metros cuadrados, ahora continúa siendo cementerio. Conserva una sola capilla posa, de
forma extraña pero que denota gran antigüedad, y sus tres arcadas reales de acceso al atrio.
La capilla abierta, formada por una hornacina de planta po-ligonal, con un arco rebajado que
soportan dos columnas con capiteles ceñidos de rosas; tuvo un pórtico con cinco arcos
escarzanos y grandes columnas de cantería, hoy restaurado.
TEXCOCO
Convento de San Antonio Texcoco
En 1525 ya tenían capilla y hacia 1527 o 1528 empezaron a construir el convento de San
Antonio en un nuevo sitio; debió de haberse terminado en breve, pues en 1585 ya era viejo. La
iglesia formal en 1576 no se había construido, siendo asigna-dos para esa obra los indios del
repartimiento de Calpulalpan. De este conjunto conventual, descrito por el padre Ponce 672
como "el convento más antiguo de la provincia y donde se dice por cierto que se edificó la
primera iglesia de las de nueva España", sólo quedan restos de su capilla abierta en la portería,
parte del claus-tro y la portada norte del templo.
La actual iglesia, el claustro y las portadas son del siglo XVIII. E conjunto catedralicio de
Texcoco se compone de tres tem-plos que formaron parte del antiguo convento franciscano,
don-de fray Pedro de Gante fundó en 1523 la primera escuela de América.
TICUL
Fundado en 1591, su templo pertenece ya al siglo XVII, de tres naves, tan amplio que pudiera
ser una catedral.
TIZATLÁN 673
Convento de San Esteban Tizatlán
Tuvo una capilla abierta aislada desde fecha muy temprana, ya que aparece en el Lienzo de
Tlaxcala, códice elaborado an-tes de 1550 674, documento en que se narra la colocación de su
cruz por Hernán Cortés y los caciques Maxixcatzin y Xicohten-catl. Esta capilla abierta aislada
es la más amplia de las que se conocen en el centro de México.
672
op. cit.
673
Tizatlán era el lugar de asentamiento del Señorío de Xicohtencatl; por sus condiciones urbanísticas puede
definirse como un barrio durante el siglo XVI, por su relación con las otras zonas de Tlaxcala y por su depen-dencia
respecto al centro cívico en que se asentaban las autoridades civi-les y religiosas.
674
Don Manuel Toussaint da como fecha de construcción 1571, basándose en la inscripción que aparece en ella,
mas por lo gastado y lo ilegible de los caracteres no da crédito a la veracidad del dato.
Su modelo arquitectónico puede ser aceptado como de 1539, dato interesante ya que son muy
pocos los edificios virreina-les anteriores a 1540 que quedan en pie y la mayoría de los que
existen, especialmente los grandes conventos, fueron le-vantados a partir del medio siglo.
"El concepto arquitectónico con que está concebido el espacio cubierto es de gran generosidad,
estático por su gran altura y conformación aunque se abre se abre en el frente hacia la
explanada, podemos hablar de amplitud espacial en cuanto al interior de una capilla abierta
aislada, ocurre esto porque es un ejemplo redondeado de creación artística, sus partes se ligan
perfectamente entre sí, produce una solución arquitectónica de primera im-portancia en la cual
no caben los titubeos y sí una concreción muy precisa. Además, el estado de conservación del
edificio es excelente dada su anti-güedad." 675
Su presbiterio se compone, en planta, de ábside rectangular y nave transversal, también
rectangular, que tiene doble coro, alto y bajo en cada uno de sus lados menores, y se adelanta
hacia el frente en forma de trapecio. El volumen espacial del presbiterio lo conforman muros
ciegos de gran altura, que so-portan la viguería sobre zapatas de madera; de viguería son
también los dos coros altos que a media altura cubren los extremos de la nave.
El volumen interno de la nave transversal distingue la zona central de los coros mediante alturas
de techos; la separación entre el ábside y la nave transversal se acentúa mediante la elevación
del presbiterio y por el arco triunfal de medio pun-to, que se desplanta sobre medias muestras de
columnas dorico-toscanas.
Sobre este arco arranca un muro que separa los dos lugares y proporciona su amplia superficie
ornada con pintura mural de intenso colorido, y posiblemente todo su interior estuvo cu-bierto
de pintura, como lo muestran los restos que se conser-van en el arco triunfal, en las zapatas y
tableros de la cu-bierta y en los muros de los tableros del ábside; su temática se refiere al paraíso
original representado mediante los des-nudos de Adán y Eva como cobijándose uno a otro, el
infierno, expresado con las fauces abiertas de un monstruo obscuro en cuyo interior se alinean
distintos personajes, mientras que al centro de la escena una gran figura humana parece disponer
quienes deben quedar dentro o fuera de él, una Epifanía y un bautizo de Jesús.
El espacio interior de esta capilla abierta corresponde con la designación de Fernando Chueca
Goitia del espacio fuerte-mente compartimentado, propio de la arquitectura hispanomusulmana.
TIZIMÍN
Fundado en 1563, fue construido por fray Lorenzo de Bienvenida.
TLAHUELILPA
Convento de San Francisco Tlahuelilpa.
Conjunto conventual construido en la década de 1560; el arco de su capilla abierta presenta un
tratamiento sin precedentes. "Las medias columnas de las jambas son de fuste acanalado y
torneado, más bien medievales que clasicistas, y de las incómodas impostas asciende un arco
675
REYES ZEPEDA, Gilberto op. cit.
cuspídeo rebajado, cuyo perfil es una cadena de medallones con tenues bajorrelieves. El alfíz
enmarca cinco placas en bajorrelieve. Los arcos y las puertas del interior, así como las
arcadas del convento, presentan un trabajo similar, evidentemente de la misma época. Las
arcadas del claustro, con arcos de molduras torneadas, recuerdan frecuentemente el segundo
nivel del claustro de Bellpuig, Lérida, fundado en 1507." 676
TLALMANALCO
Convento de San Luís Obispo Tlalmanalco
Conjunto conventual posiblemente fundado antes de 1529. Su capilla abierta es una obra
maestra levantada por los francis-canos en el valle de México y una de las más extraordinarias
de la Nueva España, notable por su escultura decorativa. Su fecha de construcción quizá sea la
de un relieve con el signo prehispánico tres pedernal, equivalente a 1560.
Conformada 677 por cinco arcos en cantería, en los que se labró una delicada decoración donde
se entrelazan hábilmente elementos del románico, el gótico y el plateresco, combinándo-se
magistralmente figuras de seres fantásticos con formas ve-getales, animales y humanas, siendo
algunas de éstas verdaderos retratos 678.
Recordemos que en los gruesos muros de los edificios del siglo XVI novohispano
frecuentemente se realizaron estrechos pa-sillos, presentando esta capilla abierta uno que
permitía el acceso a su púlpito.
No llegó a concluirse, tal vez por haber sido demasiado am-biciosa en su género y haberse
construido el templo conventual entre 1585 y 1591, de acurdo a las fechas que aparecen en sus
portadas.
Del convento, hacia 1582 se habían construido sólo tres cuartos y en 1585 se construía el
claustro.
TLALNEPANTLA
Convento de Corpus Christi Tlalnepantla
Tanto Tlalnepantla como Tepeji del Río fueron fundados para reconciliar a dos grupos de
enemigos, los otomíes de Teocal-huica y los habitantes de lengua náhuatl de Tenayuca.
676
KUBLER, George op. cit.
677
"... se trata básicamente de un pórtico con un santuario anexo. El pórtico de Tlalmanalco, de rico estilo
plateresco, es de planta trapezoidal y se abre al exterior a través de cinco arcos, que recuerdan la solución de la
fachada de San José de los Naturales. ... se han invertido las plantas: el santuario es rectangular y el pórtico
poligonal. El efecto logrado es la subordinación del pórtico al santuario. El pórtico trasciende la función de simple
vestíbulo; su forma está gobernada por la relación con el santuario, y los vanos del pórtico dejan de ser espacios
inertes y superfluos." KUBLER, George op. cit.
678
Tentado estuve de transcribir el texto de Gustavo Curiel Méndez Es-catología y psicomaquia en el programa
ornamental de la capilla abierta de Tlalmanalco, México, ponencia presentada en el XLIV Congreso Internacional
de Americanistas celebrado en París en 1977. Remito al lector a Iconografía y Sociedad Arte colonial
Hispanoamericano pags. 93 a 105.
No contamos con fechas precisas de la fundación original, aunque se ha querido interpretar la
inscripción que aparece en su portada norte como 7 calli (1554). Una inscripción que os-tenta la
sacristía nos indica que el convento fue concluido en 1582; posiblemente las columnas del
claustro, de factura ante-rior, fueron reutilizadas invertidas.
Según Ponce, hacia 1586 la iglesia estaba en construcción, siendo terminada su portada lateral
en 1587, de acuerdo a la inscripción que ella ostenta. Toussaint citando a Laguno dice que el
segundo atribuye el proyecto a Francisco Becerra 679, quien para 1580 se encontraba en el Perú.
En Vetancourt encontramos que en 1566 su iglesia sufrió un incendio. Mariscal añade que el
techo original, de madera, fue sustituido por bóvedas. La torre actual fue concluida en 1704.
Tal vez lo unico original que se conserva del siglo XVI en este conjunto conventual sea la
portada lateral, fechada en 1587; sencilla portada, que presenta un arco deprimido sopor-tado
por dos pilastras sin ningún ornamento, que conforman las jambas; sobre el capitel de éstas
arrancan dos pequeñísimas columnas embebidas, estriadas, que soportan el entablamento; éste,
en su centro presenta una hornacina que aloja una de las advocaciones de la Virgen y en sus
extremos, sobre las colum-nillas, dos relieves, el de la derecha cobijado por un meda-llón en
tanto que el de la izquierda presenta un marco rectan-gular; sobre estos dos se desarrolla una
cornisa moldurada so-bre la cual encontramos un elemento inconcluso, tal vez una cartela que
fue rasurada, al igual que los elementos del friso antes descritos; sobre este elemento,
flanqueado por dos pe-queñas pilastras que soportan un frontón triangular con el símbolo de la
Eucaristía, aparecen dos ángeles que soportan un escudo.
TLAQUILTENANGO 680
Convento de San Francisco Tlaquiltenango
Edificado en la década de 1530-1540, posiblemente fue una visita 681. Su iglesia se desarrolló en
proporción 1:4.3, con 51 metros de largo y 11.1 de altura; es uno de los pocos casos en que
encontramos contrafuertes volados o separados reforzando el presbiterio 682. Su austera puerta
679
Con Francisco Becerra la Nueva España gozó durante siete años de los servicios de un arquitecto preparado en
España. Nació en Trujillo a mediados del siglo XVI; creció entre el círculo clasicista de Antonio Berruguete y antes de llegar a América construyó algunos edificios en su ciudad natal e hizo algunos trabajos menores en el
Monasterio de Guadalupe. En México estuvo rela-cionado con los proyectos de la catedral de la Puebla de los
Angeles en 1575 y se le acredita el trazo de su cimentación. Es difícil atribuir con seguridad otras construcciones a
Becerra; se le acredita el coro de San Francisco en Puebla de los Angeles, los conventos de San Agustín, Santo
Domingo y el Cole-gio de San Luis de esta misma ciudad, la reconstrucción de Santo Domingo en Ciudad de
México, los templos de Teotimehuacán, Cuautinchán, Tlalnepantla, Cuitlahuac, Tepoztlán y otros de diferentes
pueblos del Marquesado. Estas a-tribuciones se basan en las reinvidicaciones hechas por Becerra en su "Informe de
Servicios". El estudio de la historia de algunos de estos templos nos hacen pensar que salvo haber dado asesoría en
materia de ejecución o decoración poco tuvo que ver en ellos.
680
Uno de los más antiguos en la Nueva España.
681
Ya que el padre Ponce lo describe como un "conventico".
682
"Un antecende español de estos contrafuertes con pasajes a nivel del suelo son los de la mezquita remodelada
de Santiago, en Cáceres, Extre-madura, construidos por Rodrigo Gil de Hontañón en la fachada lateral."
KUBLER, George op. cit.
Porciúncula fechada en 1552, de formas clasicistas y enmarcada por ingenuas columnas
corintias, ostenta un frontón de pronunciada pendiente.
a construcción de su claustro doblado es posterior a 1540, depositario de uno de los primeros
murales novohispanos 683 en que aparecen representaciones de figuras humanas en los gran-des
espacios de los muros de los pasillos del claustro, un panel que se encuentra sobre la puerta de
su convento, que muestra un grupo de clérigos 684.
TLATLAUHQUI
Uno de los últimos conventos franciscanos que se empieza a construir en el siglo XVI y
terminado en el siglo siguiente. Conserva un interesante claustro con columnas de cantería y
zapatas de madera.
TLAXCALA 685
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Tlaxcala
El primer establecimiento franciscano de Tlaxcala se hizo en una de las salas de la casa de
Maixcatzin, señor de Ocotelul-co, de 1525 a 1527; después pasó al barrio de Cuitlixco, donde se
construyó un pequeño convento, de 1527 a 1530, dedicado a la Madre de Dios y que fue
abandonado para pasar al sitio que ocupa actualmente, en una plataforma y terrazas artificiales
situadas en el declive de un cerro bajo. 686
Construido entre 1537 y 1540, atribuido a fray Martín de Va-lencia, fue uno de los cuatro
primeros conventos franciscanos en América. Para la evangelización, los frailes usaron la
capilla abierta y una escuela, ubicadas en el espacio conventual, que les sirvió como aposento
hasta 1861 cuando dejaron el claustro debido a la Reforma 687.
Lo primero en construirse fue su capilla abierta, con su a-trio bajo; se diferencia de los otros
conjuntos conventuales de mendicantes del siglo XVI, por no presentar aspecto de for-taleza y
por tener dos atrios a diferentes niveles, uno para la capilla abierta y el superior para los otros
componentes del conjunto.
Al atrio superior se accede por dos rampas; una por la parte norte, rampa empedrada que lleva
hasta la arcada de acceso 688; esta arcada, con elementos renacentistas, está conformada por tres
arcos de medio punto, siendo el central el más alto, que descansan sobre dos gruesas pilastras
desplantadas sobre altos y poderosos pedestales; las pilastras presentan un amplio ca-pitel cuyo
ábaco, por la parte norte, está aparentemente sos-tenido por una media muestra de columna
683
Aclaremos, religiosos.
684
Que por sus hábitos blancos pueden ser dominicos, a quienes los franciscanos cedieron el convento hacia 1570.
685
Aunque su templo presenta elementos de los siglos siguientes, no he-mos querido desmembrar la información
para entender la integridad de esta obra.
686
La mayor parte de las piedras del conjunto actual son prehispánicas.
687
El convento fue cuartel durante la Revolución, después cárcel, y desde 1981 museo.
688
Posiblemente esta arcada fue construida a fines del siglo XVI o principios del XVII, al igual que la torre.
estriada con su res-pectivo capitel, en que se esculpieron cruces de tipo gótico isabelino. Sobre
esta arcada corre un estrecho pasadizo que u-ne el convento con la gran torre-campanario
exenta, ubicada en un extremo del atrio. De planta cuadrada, con dos cuerpos y cupulín, fue
construida también con piedra a finales del siglo XVI y principios del XVII, que probablemente
sirvió como torre de vigilancia.
De la arquería parte el gran atrio, en cuyo extremo surpo-niente se ubica una pequeña capilla
posa de cubo, de planta cuadrada, la única que conserva de las cuatro que posiblemente
debieron existir en las esquinas del atrio, como era común en el programa de los conjuntos
conventuales novohispanos. Pre-senta dos arcos de acceso, uno hacia el oriente y otro hacia el
norte, que descansan sobre jambas en forma de pilastras do-rico-toscanas. En las enjutas de la
fachada norte se encuentran dos lápidas tóscamente esculpidas, que representan respectivamente la estigmatización de San Francisco 689, y la o-tra dedicada a Santo Domingo de
Guzmán; en la parte superior de la fachada poniente otras dos lápidas representan el escudo
franciscano de las cinco llagas.
Los aleros de esta posa aparecen soportados por gruesas za-patas, análogas a las de la capilla
abierta. Esta capilla posa se cubre con una bóveda de nervaduras de factura primitiva.
El segundo acceso, "... Por la parte del poniente se sube por una es-calera de tres ramales de
sesenta escalones, en cuyo descanso está una er-mita del Santo Sepulcro, curiosa aunque
pequeña, con una sala arriba con la puerta al patio ..." 690; esta escalera subsiste convertida en
u-na simple rampa, en cuya parte superior se conserva la ermita, identificada por los
historiadores con la primitiva capilla a-bierta que inauguraron los tlaxcaltecas en la Pascua de
1539. La rampa remata en tres arcos de medio punto cuyas roscas son de ladrillo, de los cuales
el central se desplanta sobre es-beltas columnas toscanas estriadas.
Por esta arcada, ubicada al poniente, se pasa a la parte más antigua del edificio, su capilla
abierta691, llamada de la Virgen del Rosario, que ha sido catalogada como "humilladero". De
forma semiexagonal, presenta un acceso al centro y dos ven-tanas en arco conopial; aparece
coronada por una corniza sa-liente, sostenida por macizas y molduradas zapatas de piedra. Esta
capilla abierta se cubre con bóveda de nervadura al esti-lo gótico, pero semicirculares, entre las
que todavía se ob-servan rastros de pinturas antropomorfas hechas por mano indí-gena. Terminó
de construirse en 1539, siendo un caso único por su ubicación con realación al atrio de la
iglesia, el cual queda en su parte superior.
Su esquema es el de un espacio central con bóveda de nerva-duras, flanqueado por cuerpos
laterales y abierta hacia el a-trio bajo. Pertenece al tipo de ábside y galería simple.
La iglesia es posterior
692
, edificada entre 1553 y 1565. Ostenta una sola fachada, en la que se
689
Posiblemente la primera estigmatización realizada en la Nueva España.
690
VETANCOURT, fray Agustín de op. cit.
691
Entre las de su tipo es el ejemplo más antiguo de que se tiene no-ticia.
692
Actual catedral de Tlaxcala de Xicohténcatl o Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
desarrolla la portada en cantería, estructurada en torno a un arco de medio punto que en la clave
muestra una cartela, soportado por gruesas pilastras dorico-toscanas a manera de jambas de
cuyo capitel arranca un alfíz conformado por una sencilla moldura, recorrido interiormente por
el cordón franciscano; sobre la portada de acceso se abre la ventana coral, en vano adintelado,
enmarcado por un par de columnillas de filiación gótica isabelina de la que arranca un arco de
tres centros.
Interiormente presenta la típica planta del siglo XVI, de u-na sola nave, más estrecha en el
presbiterio y con testero plano; está cubierta en par y nudillo, formado con gruesas vi-gas de
cedro, presentando un alfarje mudéjar 693, de faldones lisos mientras los almizates se cubren de
lacerías con estre-llas de a ocho en la labor ataujerada; sus tirantes se revis-ten también de lazos
en tanto que la decoración del arrocabe y de los canes es ya del tipo clásico. Obra de los
carpinteros José y Juan de Mora, entre 1661 y 1662 694.
La planta arquitectónica original, de una sola nave, tiene en su lado derecho cuatro capillas de
posterior construcción, la primera, dedicada al Cristo de Centli o de Cortés, guarda una
escultura de pasta de maíz realizada en el siglo XVI. La segunda, para la Virgen de Guadalupe,
data 1664 y en ella des-taca un retablo de columnas salomónicas y su reja, que es un magnífico
tallado de medallones inspirado en la rejería espa-ñola del renacimiento. En la tercera capilla
está un órgano del siglo XIX, regalo de las Carmelitas Descalzas de Santa Te-resa a este
convento. La última capilla, de la Tercera Orden, es el actual Sagrario, y ahí se encuentran la
pila donde se bautizó a los cuatro señores de la Antigua República de Tlax-callan, en 1520, y el
primer púlpito tallado en piedra y estu-cado de la Nueva España, que ostenta la inscripción:
"Aquí tuvo principio el Santo Evangelio en este nuevo mundo", así como un retablo considerado
entre los mejores del barroco salomónico, cuyo ni-cho exhibe una imagen de San Francisco de
Asís sosteniendo tres mundos, realizada en las Filipinas en el siglo XVIII; conserva también un
cuadro donde se representó el bautizo de los caciques de Tlaxcala, y una rica colección de
retablos, a-demás del antes nombrado.
En el extremo izquierdo existe sólo una capilla, dedicada a San Antonio de Padua, cuya imagen
centra un retablo de estilo barroco y una serie de pinturas alegóricas a la vida y mila-gros del
santo.
El retablo principal, dedicado a la Virgen de la Asunción, se erigió en el siglo XVII y posee
once lienzos, entre los que destaca el superior central, que recrea el bautizo de los cua-tro
Señores de Tlaxcallan. En la sacristía se guardan dos pin-turas atribuidas a Zurbarán: un San
Francisco y un Santo Do-mingo.
De los portales, que según Vetancourt rodeaban todo el atrio alto, solo se conservan los
pertenecientes a la portería del convento, edificado entre 1552 y 1553, cuyos capiteles tienen
una forma muy peculiar, de extraña reminiscencia indígena; las ricas molduras de las roscas de
los arcos revelan un íntimo parentesco con los arcos de la capilla abierta.
"... La vivienda está distribuida en tres dormitorios ... tiene una escalera que baja a la sala de
693
Uno de los pocos que se conservan en México y el más grande.
694
Donado por el Capitán don Diego de Tapia.
profundis, de artesón y muchos lienzos adornada ..." 695. Su claustro doblado, de modestas
proporcio-nes, presenta tres arcos por lado, desplantados sobre columnas cuyos capiteles son de
forma peculiar que podemos considerar como tequitqui; el centro del claustro bajo conserva una
fuen-te octagonal de piedra, carente de vertedor, pero que mantiene las grapas que originalmente
unieron sus partes.
Como todos los edificios que conforman este conjunto mona-cal, el claustro se edificó con
sillar, piedra de las cons-trucciones prehispánicas de la región.
En el interior de los arcos, así como en las paredes de las antiguas celdas, se observan motivos
decorativos pintados en el siglo XVI, y en lo que fue la sala de profundis existen vi-gas de
madera con tallados correspondientes a la misma época. En la parte superior del claustro
aparecen dos espadañas a ma-nera de remate, y en el extremo norte del segundo piso se mantiene un reloj de sol.
TOCHIMILCO 696
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Tochimilco
Construido hacia 1560, este mágnífico conjunto conventual conserva una gran iglesia de una
sola nave, arcos apuntados en las bóvedas de nervadas y cabecera plana. Todo el templo aparece coronado de almenas.
Tiene una portada principal con elementos renacentistas al modo italiano, coronada por un
frontón estrecho y flanqueada por columnas delgadas. Presentando una ventana mudéjar
geminada.
El claustro tiene columnas y arcos rebajados, una fuente central y restos de decoraciones
murales en color rojo.
La capilla abierta, que pertenece al tipo de balcón, está situada sobre la portería, la forma un
gran arco y tuvo deco-raciones murales, hoy destruídas; en la parte baja de la torre hay un
púlpito que se abre hacia el gran atrio.
Conserva su antiguo acueducto de cantería labrada, que ter-mina en una fuente octagonal
situada en la plaza principal, que tiene pilar central que sostiene el escudo de Ocopetlayu-ca,
labrado en el siglo XVI, con un surtidor formado por cabe-zas de leones, ostentando
inscripciones en náhuatl.
TOTIMEHUACÁN
Convento de San Francisco Totimehuacán
Actualmente en ruinas. Francisco Becerra 697 edificó una de sus capillas, posiblemente la capilla
absidial que aun existe, cubierta con bóveda de nervaduras. Los retablos de su templo se
conservan en la parroquia de la localidad.
695
VETANCOURT,
696
U Ocopetlayuca.
697
op. cit.
A este arquitecto extremeño se le atribuye también, hacia 1574-80, el convento de San Juan Bautista
Cuauhtinchan.
TOTOLAC
Convento de San Juan Totolac 698
Fundado en 1529, la construcción de su capilla abierta data de 1550, siendo de sólida
construcción para iglesia que estuvo en función hasta 1667; las ruinas de este conjunto
conventual presentan una "torre exenta con doble pilastra y un arco to-ral, el cual casi intacto
descansa todavía sobre resistentes columnas." 699 En 1585 existía una pequeña casa a manera de
convento provisional.
TULA 700
Convento de San José Tula
El convento primitivo fue construido en 1529 por fray Alonso Rangel; el actual data de entre
1550 y 1553. El templo presen-ta el crácter de una fortaleza almenada, revestida toda de piedra
de sillería. La portada es de estilo renacentista.
Las columnas del claustro son ejemplo de esa reminiscencia gótica que suprimía los capiteles de
las columnas, pareciendo que las molduras del arco se embebieran en el fuste; según Mendieta,
el arquitecto de Tula fue fray Antonio de San Juan.
TZINAPÉCUARO
Convento de San Pedro y San Pablo Tzinapécuaro
Fundado en 1540, conserva un claustro estructurado mediante arcos de medio punto,
desplantados sobre columnas de cantería con fuste cilíndrico cuyas basas y capiteles se forman
con dos gruesas molduras.
TZINTZUNTZAN 701
Convento de San Francisco Tzintzuntzan
Dentro de un amplio atrio con olivos 702 se desplanta este convento, cuyo templo actual
pertenece al siglo XVII; su por-tada es de estilo plateresco, en la que destacan las columnas
abalaustradas y la ventana geminada del coro, conformada por doble arco y una enorme concha
como remate.
Una serie de edificios se han construido en este lugar, he-cho que hace difícil saber qué partes
pertenecen al siglo XVI. El primer convento que era pequeño, contaba con la iglesia en que en
1538 don Vasco de Quiroga tomó posesión de su obispado; luego se construyó el edificio
698
De este lugar, obedeciendo una Real Cédula de Felipe II, partieron 400 familias tlaxcaltecas a colonizar el norte
de México el 6 de julio de 1591, originarios de Ocotelulco, Tizatlan, Quiahuixtlan y Tepectipac, colo-nizando
Saltillo, Torreón, Parras, Durango y otros lugares de Coahuila, Za-catecas, San Luis Potosí y Nuevo León.
699
REYES ZEPETA, Gilberto op. cit.
700
En la década de 1550 congregaron a los indios en torno a sus con-ventos y contruyeron las iglesias y monasterios
de Tula, Tacuba, Zempoala y Tepeji, en el estado de Hidalgo, y Jilotepec en el estado de México.
701
En purépecha su nombre significa lugar de colibríes.
702
De los que se dice fueron plantados por don Vasco de Quiroga.
levantado por fray Pedro de Pila, que fue 703 "uno de los mayores edificios del reino".
Posee dos capillas abiertas, una que parece ser del siglo XVI, que al igual que la del convento de
Tarímbaro, es una gran hornacina abierta sobre el atrio y en la parte frontal del convento. La
segunda, al lado del Hospital, de 1619; aun-que de fecha tardía, su estilo es plateresco, de
elegante ornamentación.
En la esquina derecha del atrio se encuentra el templo de la Virgen de la Soledad, que conserva
un Cristo articulado, de pasta de caña, perteneciente al siglo XVI.
La iglesia del Tercer Orden presenta rasgos platerescos, edificio que por las curvas de su hastial
podría pertenecer al siglo XVIII.
De una fundación temprana, su convento data del último tercio del siglo XVI. Su iglesia 704
conserva una portada con elementos platerescos, ajimez y grandes conchas sacralizantes. Su
capilla abierta, de un solo tramo cubierto con una bóveda de cuarto de esfera con nervios, se
abre al atrio mediante un arco ricamente labrado con casetones que albergan conchas y
querubines.
Más tardío, el claustro tiene corredores con pilares tosca-nos y arcos de medio punto apenas
moldurados, con restos de carpintería mudéjar en los ángulos de las techumbres.
URUAPAN
Convento de San Francisco Uruapan
Fundado por fray Juan de San Miguel, para albergar un hospi-tal en beneficio de los indígenas.
La capilla la Guatapera 705 presenta una fachada plateresca estructurada en torno a un ar-co de
medio punto, limitada por un alfiz y con un nicho que a-loja la estatua del fundador, flanqueado
por dos escudos, uno de la orden franciscana y el otro desgraciadamente rasurado; todo aparece
cubierto con finos relieves de piedra, donde se mezcla la mano indígena con el tema de
influencia mudéjar, en la profusión de grutescos y formas vegetales.
Las ventanas que se distribuyen a lo largo de sus corredores presentan rasgos mudéjares.
VALLADOLID Morelia
Convento de San Buenaventura Valladolid
El primer establecimiento franciscano fue fundado antes que la ciudad, en Guayangareo, entre
1525 y 1536. El actual se fundó en 1546, siendo su primitivo conjunto conventual de mo- destas
proporciones, hasta 1586, construcciones erigidas bajo la dirección de fray Antonio de Lisboa;
comenzado en 1586, se terminó en la primera década del siglo XVII. Del conjunto ini-cial son el
claustro y los edificios que dan a la parte exte-rior, que presentan ventanas conopiales.
703
Según el Padre Larrea en su Crónica.
704
Completamente reconstruida.
705
O Huatapera.
Su iglesia es de una sola nave con testero poligonal 706, estructurada con gruesos muros de
mampostería y contrafuertes; su ábside se cubre con una bóveda de cuarto de esfera 707 en tanto
que la nave ostenta bóvedas vaídas con gruesos nervios que forman una elegante combinación
de casetones cuadrados y exagonales 708. Fue terminado en 1610, con el resto del con-junto
monacal, siendo restaurado su templo en 1948.
Presenta una portada principal 709 modesta y sobria, de un solo cuerpo, de fuerte sabor
plateresco, visible en las esbeltas medias muestras de columnas corintias sobre bancos que
flanquean el arco, los nichos coronados por grandes conchas sacralizantes en los
intercolumnios, y la ventana del coro, como en las decoraciones talladas que muestra el arco de
acceso.
Ostenta ricas impostas y arquivolta decorada con conchas y flores. La ventana del coro aparece
flanqueada por medias muestras corintias, que en la base ostentan elementos bulbo-sos,
soportando un entablamento rematado en frontón curvo que alberga una cartela con el escudo
franciscano. La portada lateral es de estilo plateresco, que recuerda a la del convento de
Tzintzuntzan.
La portería del convento se estructura mediante cinco arcos de medio punto y pilares que lucen
al frente medias muestras toscanas de fuste estriado, rematando éstas en la cornisa so-bre la que
se desarrolla el muro del segundo nivel, en el que se abren las pequeñas ventanas de las celdas,
con discretos arcos conopiales.
El claustro principal, comenzado a construir por fray Juan de San Miguel, aparece rodeado por
corredores cubiertos con bóvedas, arcos y pilares cuadrados que tiene al exterior gran-des
contrafuertes de sección trapezoidal que le dan un aspecto de fortaleza. Los elevados arcos del
claustro bajo armonisan con los más pequeños del segundo piso. En este claustro desta-can las
techumbres de bóveda con lunetos, separadas en seccio-nes por los arcos.
XOCHIMILCO
Convento de San Bernardino de Sena (ó Siena?) Xochimilco
Los frailes franciscanos se establecen en Xochimilco en 1535; fray Jerónimo de Mendieta
afirma que en 1546 estaba en construcción el templo conventual, probablemente bajo la administración de fray Francisco de Soto; antes de 1552 fray Juan de Gaona había participado en su
construcción. A fines del si-glo XVII Vetancourt estima que es el templo más espacioso de la
Nueva España, tras que las constituciones provinciales de-terminaran que los conventos
franciscanos no tuvieran más de seis celdas y proporciones que no excediran a las entonces señaladas.
La portada principal del templo data de 1590, presentando " ... todas las características
706
Cobija en su presbiterio un retablo con pinturas.
707
También llamada de horno.
708
De casquete semiesférico y sin tambobr es su cúpula, perteneciente al siglo XVII.
709
Fechada en 1610.
protorrenacientes, que aparecen en el tratado de Diego de Sagredo, publicado en Toledo en el
año de 1526 y reeditado va-rias veces en español, francés y portugués. Véanse las columnas
estriadas con boceles, a un tercio del fuste y el diseño de las árulas, los capiteles y las
proporciones de la cornisa. La serie misma de los querubines en la arquivolta del arco de
medio punto, aparecen en el modelo de friso que pre-senta Sagredo. También la puerta de
madera, entablerada es del siglo XVI, y es una prueba de la fama que desde principios del
periodo virreinal ganaron por propios méritos los carpinteros de Xochimilco." 710
La portada latertal se desarrolla en torno a un arco arqui-trabado rebordeado por un cordón
franciscano, que antecediendo a las jambas simula (y aquí cabe la redundancia) muy esbeltísimas columnas que se desplantan sobre un basamento carente de decoración; sobre éste se
desarrolla un cuadrado cajeado que por un lado sirve de basamento a las jambas con motivos
flora-les y a esbeltísimas medias muestras de columnas de extrañísi-mo capitel, entre penacho y
racimo de hojas. En lo que podría-mos considerar la enjuta del arco encontramos un escudo
rodea-do por elementos vejetales, que aparecen cobijados por una moldura en arco de medio
punto, que simula una cinta entorcha-da.
Flanqueando a las esbeltas columnas aparecen motivos flora-les, que a su lado ostentan
larguísimas lanzas. Estas columnas soportan una cornisa moldurada y sobre sus ejes una especie
de pináculos. Al eje de la portada y sobre esta cornisa, dos án-geles presentan una hornacina en
arco de tres centros, cobija-dos por medias columnas entorchadas por una cinta y soportan una
pequeña cornisa moldurada que sirve de arranque a un fron-tón poligonal ostentando otra
hornacina con concha sacralizan-te. Remata esta portada en un águila bicéfala.
La obra más valiosa que conserva es el retablo renacentista del presbiterio. Destaca entre la
pintura mural que conserva, una gigantesca pintura de San Cristobal.
ZACAPU
Convento de Santa Ana Zacapu
Fundado en 1548, se terminó a finales del siglo; ostenta gran iglesia de una nave, con portada
muy sobria de arquivolta y jambas apenas decoradas con casetones, que flanquean medias
muestras de fuste liso y capitel corintio; ventana del coro geminada, decorada con pequeñas
flores tanto en el intrados como en las impostas, complementando el tema conchas en los
remates, en las enjutas y a los lados del entablamento.
El claustro ostenta gruesos arcos y robustas columnas tosca-nas de cantería, que le dan un sabor
muy peculiar.
ZACATLÁN DE LAS MANZANAS
Covento de San Pedro y San Pablo Zacatlán de las Manzanas
Edificado entre 1562 y 1567, su templo ostenta portadas re-nacentistas y esbeltas torres
rematadas por chapiteles. De planta basilical, de tres naves conformadas por esbeltas columnas
de filiación dórico toscanas, estriadas, que soportan arcos de medio punto en cuyas enjutas se
desarrollan medallo-nes con pintura mural. Su cubierta es plana, en viguería de madera.
710
SEP.
CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña Dirección de Restauración del Patrimonio Cultural INAH-
Conserva su claustro, con columnas de cantería labrada. Se-gún Toussaint "su claustro es de un
extraordinario primitivismo", cuyos arcos en su primer nivel no son mayores a la altura de una
persona; el claustro alto presenta el tipo de arquitectura es-pañola de columnas en madera.
ZEMPOALA
Convento de Todos los Santos Zempoala
Conjunto conventual edificado en la década de 1570-80, ha-biendo intervenido en la
construcción del templo los habitan-tes de Zempoala, Zacuala, Tlaquilpa y Teuipilpa, que
pertene-cían a diferentes encomiendas, que medía cerca de 50.5 metros de largo por 12.5 de
ancho, en proporción 1:4 y 19 metros de claro interior, techado completamente con bóveda de
nervaduras hacia 1570, presentando en su fachada una torre de elevadísimo basamento.
Su capilla abierta es una estructura independiente, de pres-biterio muy amplio presentando una
doble arcada 711, formando una nave algo irregular de tres pasillos. "El santuario poligonal tiene
el mismo ancho de los tres pasillos y se anexa a la nave duplicando la profundidad de la planta.
En otras palabras, aquí la capilla abierta tiende a convertirse en una iglesia cuya profundidad
es casi igual al ancho de la nave." 712
Ostenta un atrio muy profundo que continúa el eje de la iglesia, de 105 por 75 metros.
ZIZANTÚN
Convento erigido en 1567; el templo era 713 "el mejor de los indios de Yucatán". Edificado por
fray Lorenzo de Bienvenida "Es una nave de las grandes que hay en este Reino" 714.
CONJUNTOS CONVENTUALES DOMINICOS
Para completar la conquista espiritual de la Nueva España el cardenal Loaiza encomendó a fray
Tomás Ortiz la misión de con-formar un grupo de frailes que le acompañasen en su misión; este
fraile, perteneciente a la provincia dominica de Casti-lla, portaba cartas del General de la Orden,
fray Francisco Silvestro de Ferrera para pasar al territorio de la incipiente Nueva España.
Fray Tomás quiso formar un grupo que por su número recordara a los Apóstoles, como años
antes habían hecho los francisca-nos, para lo cual convenció para que se unieran a su labor a
fray Tomás Ortiz a Vicente de Santa Ana, Diego de Sotomayor, Francisco de Santa María y
Justo de Santo Domingo, frailes pertenecientes a su provincia de origen, quienes de embarcaron
del puerto de la provincia de Andalucía, que era independiente de la castellana desde el año de
1511; fray Tomás consiguió también que vinieran con él Pedro Zambrano, Gonzalo Lucero y el
lego Bartolomé de Calzadilla, embarcándose entonces ocho dominicos hacia América con la
esperanza de completar el núme-ro simbólico en La Española. En esta isla consiguió que lo a-
711
Posibleente debido a una remodelación posterior.
712
KUBLER, George op. cit.
713
Según el padre Lizama.
714
Cogolludo en TOUSSAINT, op. cit.
compañaran Domingo de Betanzos, Diego Ramírez, Alonso de las Vírgenes 715 y el novicio
Vicente de las Casas, quienes eran de la provincia de Santa Cruz en donde esta orden ya estaba
establecida. Doce fueron los que desembarcaron en Veracruz, aunque diez de ellos profesos, un
novicio y un lego.
La orden de Predicadores llegó la Nueva España el 23 de ju-nio de 1526, primeros frailes que
dependían de un vicario ge-neral, luego formaron parte de la provincia de Santa Cruz de la
Española y en 1532 constituyeron una autónoma, la provincia de Santiago Apóstol.
Tras penoso viaje hacia el Altiplano, llegaron a México-Te-nochtitlan el 25 de julio de 1526, día
de Santiago Apóstol, siendo recibidos por los Hermanos Menores de San Francisco que tenían
para entonces dos años en el país, y su guardián fray Martín de Valencia "los recibió con amor y
caridad", permane-ciendo por largo tiempo alojados en el convento franciscano, hasta que les
fue concedida una casa en el solar que más tarde ocuparía el tribunal de la Santa Inquisición.
Muchos de estos frailes se contagiaron de la epidemia de "modorra" que se había desatado en el
barco en que viajaban, muriendo en el transcurso de un año cinco de los doce y otros, para no
correr con la misma suerte, regresaron a España; sólo quedaron fray Domingo de Betanzos, fray
Gonzalo Lucero y fray Bartolomé de la Calzadilla. Erigieron su casa provincial en la ciudad de
México y otras en Oaxtepec, Chimalhuacán-Chalco y Coyoacán; en la capital se trasladaron al
sitio de su convento definitivo y posteriormente levantaron otro convento en Izúcar 716.
En 1529 fray Gonzalo de Lucero y fray Bernardino de Minaya llegaron a Oaxaca y empezaron a
construir un convento, que se-ría su centro de acción para toda la región oaxaqueña, para atender desde allí las zonas mixteca y zapoteca, constituyéndo-se para 1595 la provincia
dominica independiente de San Hipó-lito de Oaxaca.
Dejando la provincia a cargo de fray Domingo de Betanzos, a quien acompañaban sólo Gonzalo
de Lucero y Vicente de las Ca-sas, quien acababa de ser consagrado 717, a fines de 1526, el
vicario Ortiz se embarcó con tres frailes hacia España 718, tratando de sacar partido de las
divergencias existentes entre Cortés y Ponce de León a quien había enviado el rey como juez de
residencia por las muchas quejas que se recibían sobre el gobierno del conquistador; según se
decía "quería el fraile ganar con esto la gracia con uno y blancas con el otro".
Al quedar como vicario, fray Domingo de Betanzos se dedicó a organizar la vida futura de la
provincia, logrando con su ar-dua labor de predicación como resultados primeros aficionar a
muchos para que entraran al convento, de manera que si la or-den sólo contaba con tres frailes,
tenía en cambio gran canti-dad de novicios.
715
En SALAZAR MONROY, Capilla del Rosario de Puebla, basado en el pa-dre Antonio Remesal, en vez de este
fraile nombra a fray Reginaldo de Mora-les.
716
Hoy Matamoros.
717
A quien corresponde el título de ser el primer dominico profeso en México.
718
Razón por la cual se considera a Betanzos como "fundador de la provincia" de Santiago.
A pesar de los escasos recursos con que contaban los domini-cos de México, que hasta entonces
no constituían una provin-cia, el padre Betanzos mandó construir una pequeña casa, de retiro
más que de evangelización, en Tepetlaoztoc, con un mo-desto claustro, capilla y huerta, a la que
se trasladaba de tiempo en tiempo para meditar en soledad.
Hacia 1528 la situación de los dominicos mejora, ya que el Cardenal Loaiza envió de Castilla a
siete frailes bajo las ór-denes de fray Vicente de Santa María, quien traía el cargo de vicario
general de la provincia. Llegando a México, fray Vi-cente reunió a los monjes para proceder a la
elección del pre-lado de la orden en Nueva España, basándose en carta de Adria-no VI que
permitía hacerlo en el Nuevo Mundo, y con el prece-dente de que la isla Española llevaba a
cabo ya elecciones ca-nónicas; como vicario quedó Vicente de Santa María y el Padre Betanzos
le hizo entrega del cargo.
Por su inquieta naturaleza de predicador, fray Domingo, a la llegada de los nuevos frailes pidió
licencia para ir a predi-car a Guatemala, que de no buen agrado le fue concedida ya que en
México eran muy pocos los monjes. Acompañado por tres frai-les salió hacia el sur, para fundar
la Provincia de Chiapas; ya en Guatemala, se les concedió una casa como convento, mas no la
autorización de recibir novicios, breve viaje que fue infructuoso, ya que diez años después, en
1538, regresaron a Guatemala tres frailes que fundaron la provincia.
Para 1528-29 las condiciones de los hermanos predicadores de la Nueva España ya habían
mejorado de manera notable, ya que arribaron más frailes procedentes de otras provincias,
hecho que decidió al vicario a fundar nuevas casas, siendo la prime-ra fundación evangelizadora
fuera de la ciudad el estableci-miento de Oaxtepec, al que fueron enviados frailes que adoctrinaban y aprendían la lengua mexicana. Después de Oaxtepec, siguieron su camino hacia el
sur, fundándose los conventos de Chimalhuacán-Chalco y de Coyoacán.
Los predicadores de Santo Domingo establecieron conventos en los alrededores de la ciudad de
México, como Tacubaya, San Juan Bautista de Coyoacán y San Felipe y Santiago de Azcapotzalco; el primero guarda semejanza con el último, que sirvió de modelo a otros monasterios
dominicos.
Los dominicos, en el siglo XVI, desarrollaron sus tareas de evangelización principalmente en la
región sur del actual es-tado de Puebla, sin llegar a tener la importancia de los fran-ciscanos.
Nuevos vicisitudes aquejarían a la orden dominica en la Nue-va España en momentos de su
primera expansión, de carácter in-terno, derivados de la muerte de fray Francisco Silvestro, acaecida en 1528, quedando en su lugar fray Pablo Bitiguela, quien solicitó al Capítulo General
de la Orden que México que-dara sujeto a la provincia de la Isla Española, petición que le fue
concedida, escribiendo a Vicente de Santa María para notificarle que de acuerdo con esta
decisión llegaría a visi-tar parte de su provincia; en noviembre de 1530 fray Vicente escribió a
Betanzos, que para entonces se encontraba en Guate-mala, para comentarle lo acontecido, quien
regresó a México el 24 de febrero de 1531, decidiendo entre los dos que Betanzos fuera a Roma
a tratar el asunto, embarcándose en Veracruz ese mismo año acompañado del lego Diego
Martín.
Un mes después llegó a Veracruz fray Tomás de Verlanga, quien venía en plan de conquista,
seguido por 20 frailes, ha-ciendo más difícil la situación del padre Santa María, quien
consultando con sus frailes quedaron en no ceder, en tanto que pedía al procurador de Santa
Cruz que esperara la resolución de Roma que Betanzos había ido a solicitar; al negarse Verlanga, Santa María salió de México con la mayoría de los monjes. A petición del presidente de la
Audacia, Sebastián Ramírez de Fuenleal 719, regresaron la mayoría de los mojes para no dejar
huérfana la ciudad.
Ya en Marsella, Betanzos quiso entrevistarse con el General de la Orden, quien estando muy
enfermo, murió en octubre de 1531, teniendo que esperar fray Domingo la realización del
próximo Capítulo General, que se realizó casi inmediatamente y en el cual se eligió a fray Juan
de Fenario, de quien obtuvo la renovación de las disposiciones anteriores y la declaración de
que la provincia de México 720 fuera "distinta a las demás de la orden y en especial a la de
Santa Cruz". Se le concedió también la autorización para traer a México (provincia de Santiago) a todos los frailes que quisieran venir con él y pasan-do por la España trajo, entre otros, a
fray Pedro Delgado y a fray Tomás de San Juan; además fray Domingo llegó a México co-mo
vicario general y con la autorización de presidir la elec-ción provincial, que reunido en 1535 en
el convento de Santo Domingo de México el capítulo eligió como prior a Pedro Del-gado,
siendo electo Betanzos como provincial.
Ya como provincial, Betanzos se dedicó a organizar a los predicadores, contando la provincia
721
ya con más de doce conventos, y más tarde, cuando los nuevos predicadores llega-ron y los
novicios fueron profesados, se establecieron más conventos, conservando los que tenían en el
Valle de México, expandiéndose a Morelos, a las regiones Mixteca y Zapoteca hasta Chiapas y
Guatemala.
Además de la casa matriz en la plaza de Santo Domingo, en México tuvieron el convento de
Porta Coeli, donde sostenían un colegio. En plena expansión, la orden fundó conventos de monjas, siendo de los primeros el de Santa Catalina de Siena.
A mediados del siglo XVI los dominicos contaban con cuarenta casas entre conventos, vicarías
y doctrinas en las que se al-bergaban doscientos diez religiosos; además sostenían en la Puebla
de los Angeles el colegio de San Luis de Predicadores y varios hospitales, uno de ellos en
Xalapa.
A causas históricas perfectamente determinadas, como hemos visto, obedece la obra misionera
y la importancia de las órde-nes mendicantes en la Nueva España, tales como la necesidad de
evangelizar a la población indígena y la necesidad de consoli-dar el nuevo estado por una
"aculturación"; al desaparecer es-tas necesidades, la existencia de las ordenes perdían poco a
poco su razón de ser y poco a poco la preponderancia de los dominicos, como la de las otras
órdenes evangelizadoras, dis-minuye en los siguientes siglos y sus conventos son substitui-dos
muchas veces por curatos del clero secular, siendo así que antes de la exclaustración, en 1843,
los dominicos tenían en todo el Arzobispado de México sólo seis casas, con cuarenta y nueve
719
Quien después fue obispo de Puebla y luego de Cartagena de Indias.
720
Que comprendía los territorios de las provincias de Yucatán, toda la de Chiapas, el obispado de Oaxaca,
Tlaxcala y Michoacán.
721
Aunque se inició con mucha pobreza, vistiendo los frailes una jerga muy tosca.
religiosos, de los cuales treinta y nueve se encontraban en la capital.
Aunque los frailes dominicos fueron los segundos en llegar a México, sus conventos son
posteriores a los agustinos. Había-mos visto antes que el virrey y los frailes estipularon cierta
reglamentación para sus conjuntos conventuales, mas la orden dominica varía la planta de sus
templos al abrir capillas co-laterales a la gran nave, la iglesia criptocolateral, al edi-ficar un
crucero y al peraltar la bóveda sobre éste, variantes que anteceden la distribución cruciforme
que se desarrollaría en el siglo XVII.
Los conjuntos conventuales dominicos, menos suntuosos que los agustinos, presentan tal
eclecticismo que los hacen muy variados, como veremos a continuación.
AZCAPOTZALCO
Convento de San Felipe y Santiago Azcapotzalco
Desconocemos la fecha exacta de fundación de este conjunto conventual, perteneciente a la
primera expansión, hacia 1528-1529, o un poco después; es probable que apenas sea posterior a
los establecimientos de Oaxtepec, Chimalhuacán-Chalco y Co-yoacán.
Es considerado como la mejor obra en dimensión y traza hecha para fines monásticos de la
época, según el cronista Franco y Orga en 1640: "con la mejor proporción y traza para la vida
monástica que hasta sus tiempos se había visto, y así en muchos capítulos provincia-les se
mandó que los conventos fuesen con la misma proporción y disposición de arquitectura que
tiene Azcapotzalco, por ser el convento recogido y ca-paz para la vivienda de los religiosos".
Construido por fray Lorenzo de la Asunción 722, sirvió de modelo para otras edificaciones de
predicadores.
De grandes magnitudes, se erigió sobre un basamento prehis-pánico, aprovechándose en su
construcción las talladas piedras de los edificios y la destreza de los indios de la localidad.
En sus inicios parece haber tenido una construcción sumamen-te sencilla, cuyos vestigios se
observan en la actual capilla de San Francisco. Contó con un gran atrio, conservándose dos de
sus capillas posas imbuidas en construcciones posteriores.
El ábside del templo fue construido en 1565, año en que se levantó el convento; éste, doblado,
con arquerías de medio punto sobre columnas toscanas, conserva restos de pintura mu-ral al
fresco, en la portería los retratos de los primeros frailes que llegaron a la Nueva España, y en el
claustro di-versos detalles decorativos de frisos, ángeles y enlaces.
La actual iglesia, la segunda construida en este lugar, fue readaptada en el siglo XVIII,
722
Nació el 15 de agosto de 1523, en Flores de Avila, Castilla. Tomó el hábito dominico, en el convento de Santo
Tomás en Avila y después termi-nó sus estudios en el de San Pedro Mártir de Toledo. Hacia el año de 1554 pasó a
la provincia de Santiago de México, para participar en la obra de evangelización y fue un gran orador de ella.
Ocupó varias prelacías y fue prior en varios conventos: Coyoacán, Tacubaya, Azcapotzalco y Yautepec; fue gran
defensor de los indios que le respetaban.
Se distinguió por la devoción a la Virgen del Rosario. A principios de 1607 se sintió enfermo, y pidió a la Virgen
que le dejara morir el 15 de e-se mes, esto es el mismo día que había nacido y el día en que se celebraba la fiesta de
la advocación mariana cuyo nombre llevaba, deseo que le fue concedido ya que el 14 fue trasladado al convento de
México y murió al día siguiente.
perteneciendo a esa época su fa-chada y la Capilla del Rosario.
El convento fue de gran importancia al principio, pero deca-yó después de que la población
quedó diezmada por la "cocoliz-tli" en la segunda mitad del siglo XVI; rodeado de conventos de
otras órdenes, y centrados los intereses doctrinarios de los predicadores en el sur, el convento
perdió importancia y se convirtió en una simple "doctrina" que se visitaba desde México, y lugar
de recogimiento junto con Tacubaya, sirvió de casa de retiro a los religiosos dominicos que
querían o nece-sitaban tomar unas vacaciones, y a los convalecientes de en-fermedades. A
finales del siglo XVI todavía había residentes en el convento. 723
CHIMALHUACÁN CHALCO
Convento de San Vicente Ferrer Chimalhuacán Chalco
Su templo presenta una de las más interesantes portadas que se conservan, en la que se
encuentra una mezcla de influen-cias. Encuadrada por un alfiz que arranca de pilastras con una
curiosa ornamentación 724 y de capitel igualmente especial, cuyo espacio cobijado está cubierto
por un entrelace de fajas y estrellas de muchas puntas, un tema netamente mudéjar, dos
medallones realzados con las cruces flordelisadas de los domi-nicos en la parte alta y dos
escudo carolinos.
Esta portada se desarrolla en torno a un arco carpanel reba-jado, o arco adintelado cuyas
curvaturas las forman cuartos de círculo bastante pronunciados; su extradós aparece
ornamentado con arabescos, y sobre lo que podríamos considerar como su clave, el anagrama de
Jesús. Sus jambas ostentan motivos flo-rales y un capitel con ovos, y arquivolta vigorosamente
ornamentada, dándole al conjunto un carácter plateresco. Las molduras del alfiz son de perfil
gótico, que se interrumpe para permitir el desarrollo de la curvatura del arco de medio punto en
que culmina un pequeño nicho que aloja la imagen de San Vicente Ferrer, desplantado sobre
una bellísima peana.
Sin duda, en ella intervinieron diferentes artífices indíge-nas, ya que los elementos de la portada
están interpretados de manera distinta.
En su baptisterio se conserva una pila bautismal esculpida en piedra.
COIXTLAHUACA 725
Convento de San Juan Bautista Coixtlahuaca
La fundación dominica de este conjunto conventual data de 1544, siendo terminado su templo
en 1576 según consta en una inscripción que aparece en la fachada. Kubler afirma que en el
723
Para el siglo XVIII se convirtió en parroquia y lugar de retiro de la orden, haciéndosele adaptaciones al
inmueble.
724
725
Como escamas?.
"Nombre náhuatl que significa "llanura de serpientes", data de me-diados del siglo XV, cuando Moctezuma I
conquistó el reino mixteca, del cual esta población era la capital. Para los mixtecas, el nombre de su ciu-dad era
Yodo-zocoo.
"Hernán Cortés la conquistó en 1520, antes que a Tenochtitlan ..." En CHAN-FON OLMOS, Carlos Tarjeta
Navideña, diciembre de 1983.
diseño y ejecución de este conjunto monacal pudo participar fray Antonio de Barbosa 726.
"La portada principal del templo, con sus cuatro cuerpos desiguales, ha-ce que cualquier
clasificación de estilos resulte cuestionable. Ahí hay continuidad de apoyos gotizantes,
heráldica plateresca, profusión de ni-chos, quizá inspirada en Serlio. Su óculo en forma de flor
de doce pétalos y sus casetones radiales -catorce por banda- revelan un notable manejo de
geometría en el diseño y una impecable estereotomía. El abocinamiento cóni-co encasetonado
del óculo y de la arquivolta, los múltiples nichos, y los medallones, bajo el brillante sol de la
Mixteca Alta, le dan a esta portada un extraordinario y matizado juego rítmico de luces y
sombras." 727
La portada principal del templo es de un plateresco espe-cial, ya que está adornada con nichos y
en su centro presenta una gran rosa cuyos pétalos, formados por casetones y rosetas, parecen la
estilización de una flor indígena. Presenta un ac-ceso abocinado en torno a un arco de medio
punto, cuyas dove-las tanto en el intradós, el extradós y la jambas presentan casetones que
ostentan motivos florales, mas el extradós se corta por el desarrollo de los dos pares de pilastras
que flanquean el arco, las que a su vez presentan el mismo tema; en las enjutas, bastante
realzados, encontramos dos medallones con el emblema de la orden dominica.
Pareciera como si para el desarrollo de esta portada hubiera faltado espacio, ya que las pilastras
exteriores y todos los elementos que ellas soportan presentan una disminución en su ancho, a
tres cuartos la de la izquierda y a la mitad la de la derecha. En el intercolumnio del primer
cuerpo de la portada se desarrollan ocho hornacinas con venera que albergaban 728 cruces que
podrían denominarse como de Lorena o papales. Este primer cuerpo termina en un friso que
ostenta una leyenda, una cita bíblica que alude al lugar sagrado dedicado a la oración; sobre él
se desarrolla un segundo cuerpo, muchísimo más angos-to, que ostenta un frontón triangular
denticulado como para el escudo con águila bicéfala, frontón que no llega a desarrollar sus
ángulos inferiores ya que es cortado por los basamentos cúbicos que soportan unos pináculos en
forma de vasija 729; éstos arrancan sobre las pilastras y entre ellos se desarro-llan dos nichos en
cada lado de la portada, similares a los del cuerpo inferior, mas presentando la variante que la
cruz es de varias formas, arrancando entre dos alas.
Culmina este angosto cuerpo con una moldura que ostenta pe-queños dentículos en la parte
inferior, para permitir el desa-rrollo de un tercer cuerpo, conformado por dos pares de esbeltísimas columnas en cuyos intercolumnios se repite el tema de lo cuerpos inferiores, seis nichos
a cada lado pero sin alber-gar ningún elemento. Entre estas columnas encontramos un óculo
abocinado con casetones radiales que ostentan motivos florales, al igual que en el círculo que lo rodea al exterior, mientras que la moldura con dentículos
conforma una gran flor de doce pétalos con motivos florales en sus centros.
726
Lego portugués que trabajó en Cuilapan.
727
CHANFON OLMOS Carlos op. cit.
728
No se si todas, ya que las encontramos en los cuatro superiores.
729
Que nos recuerda a los "poporos" quimbayas del precolombino colom-biano.
Termina ese cuerpo en la típica moldura que marca cada cuer-po, para soportar otro más en
cuyos intercolumnios encontra-mos cuatro medallones con bustos a tres cuartos, que pueden ser
tanto los cuatro Doctores de la Iglesia o los cuatro Evan-gelistas. En la calle central, sobre una
peana, encontramos un relieve que por su deterioro es difícil determinar su identi-dad,
posiblemente un arcángel por su vestimenta, y sobre él, en un recuadro rectangular la paloma
del Espíritu Santo en cu-riosa representación, como visto desde abajo.
Su portada lateral corresponde a la fachada Norte del templo y es, según palabras de Chanfón
Olmos, "hermana menor de la princi-pal que mira al Poniente, cuya fecha de culminación sin
duda puede ser 1576, cuando se termina este monumento" 730; está conformada por cuatro
cuerpos alternados, de mayor a menor, que al centro del tercer cuerpo ostenta un vistoso óculo
en forma de flor. El vano de acceso presenta un arco de tres centros. "Digno es de no-tarse el
efecto logrado por esta portada en el brillante sol de la Región Mixteca. Los nichos, los
pequeños casetones con rosas o puntas de diamante, el vuelo jerarquizado de las distintas
cornisas y apoyos verticales, los tableros moldurados poco profundos en paramentos de muros
y árulas, las estrías de los fustes superiores y los motivos pasionales en los páneles del tercer
cuerpo, encuadran, subrayan, destacan o dibujan los distintos elementos de la composición en
un maravilloso juego de luz y sombra." 731
Su templo se conserva en buen estado, en tanto que su capi-lla abierta es una ruina. "El templo
da la impresión de no haber sido totalmente terminado, pues remata en una cornisa perimetral
que sigue el contorno hasta de los contrafuertes, sin contar con un pretil de azotea co-mo los
que -coronados de almenas- ostentan tantos otros ejemplos de igle-sias mendicantes
construidas en la misma época" 732.
La capilla abierta es de la clase casi completa referente a sus dependencias, ya que presenta
sacristía en uno de sus la-dos y sobre ella la celda del guardián, la que servía también de coro;
presenta bóveda de nervaduras en la capilla y en la sacristía; su carácter es de escenario abierto
al aire libre, enmarcado por un gran arco frontal apuntalado con arbotantes abiertos en forma de
abanico, y dos arcos menores a los lados del frontal.
730
CHANFON OLMOS, Carlos Tarjeta Navideña, diciembre de 1988.
731
"Esta maravillosa obra de estereotomía, evoca las aportaciones de técnicas y motivos decorativos tanto de la
cultura indígena como del mundo de ultramar. Mientras los pequeños sillares de cara cuadrada y el corte ra-dial
muy preciso del óculo recuerdan los paramentos de construcciones meso-americanas y los aparejos abanicados de
Mitla, la ornamentación de caseto-nes -a escala e interpretación locales- rememoran los motivos utilizados en
España unos cincuenta años antes en la escalera del Palacio de Peñaranda del Duero, en la fachada del Colegio
de San Nicolás de Burgos o en la Sa-cristía de la Catedral de Murcia, para solo mencionar algunos casos.
"Estos últimos elementos son probablemente la causa del innegable carác-ter protorrenacentista que tienen los
exteriores del templo de Coixtlahuaca, si bien resultaría muy discutible cualquier clasificación dentro de estilos
peninsulares en que pudiera encasillársele." CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
732
"Quizá haya influido en la falta del remate tradicional, la grave depresión económica que afectó a la población
al final de la década de los años sesenta, en que se abandonó la floreciente industria de la seda, causa de notable
prosperidad en la zona durante los cuatro lustros precedentes, que coinciden con el periodo de edificación de este
conjunto monástico mo-numental... La cochinilla y la seda hicieron de Coixtlahuaca un lugar prós-pero, que llegó
a su momento más prometedor entre 1560 y 1570. La acelerada decadencia se inició hacia 1580, cuando la seda
importada de Filipinas y de China, de menor calidad, pero más barata, quitó a la población su principal
industria." En CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
Magnífica obra con dejos renacentistas y góticos en su bóveda.
COYOACÁN
Convento de San Juan Bautista Coyoacán
Conserva el doble arco de ingreso al atrio, hoy convertido en la plaza, el convento con su
portería que a su vez fue ca-pilla abierta, la iglesia, que ha sido muy transformada.
Pueblo evangelizado primero por lo franciscanos, que en 1528 pasó a lo dominicos. La primera
iglesia era una gran basílica de tres naves, a la que en 1582 se le sobrepuso la portada ac-tual,
renacentista. el templo actual es de tres naves, la cen-tral mucho más elevada y cubierta con
viguería de madera, es-tructuradas por arcos de medio punto sobre machones de sección
cuadrada; al ser las naves laterales más bajas, se creó el ar-tificio de unos triángulos que
culminan a la altura de los ca-piteles de los pilastrones para conformar un vano trapezoidal y
permitiendo el desarrollo de ventanas en arco de medio punto sobre el eje de los arco de la
estructura.
Su claustro data de la segunda mitad del siglo XVI, siendo lo más interesante en él los cuatro
artesonados de casetones cuadrados con diferentes figuras, que se encuentran en los án-gulos del
claustro bajo.
Subsiste una de sus tres arcadas reales, de doble arco con proporciones platerescas, que en sus
jambas se encuentran esculpidos ángeles de factura completamente indígena.
CUILAPAN
Convento de Santiago Cuilapan
Se cree que ni templo ni convento fueron terminados. El claustro de Cuilapan presenta variantes
sobre todos los claus-tros conocidos novohispanos: el claustro bajo ostenta contra-fuertes
poligonales que se prolongan hacia arriba por senci-llas medias muestras; el claustro alto
presenta arcos de medio punto fuertemente moldurados que descansan igualmente sobre medias
columnas. La gran iglesia de planta basilical posible-mente fue capilla abierta.
Este conjunto conventual fue obra del lego portugués Antonio de Barbosa.
Los primeros religiosos dominicos que vinieron directamente de España a Chiapas llegaron con
fray Bartolomé de las Casas, aunque fray Domingo de Betanzos había evangelizado la región
con anterioridad. Entre los magníficos ejemplos de conventos y de iglesias que se conservan
caben nombrar el de Chiapa de Corzo, las ruinas del conjunto conventual de Tecpatán y lo que
subsiste del de San Cristóbal de las Casas.
ETLA
Convento de San Pedro Etla
Conjunto conventual edificado después de 1575, ya que parte del primitivo establecimiento se
derrumbó durante una repre-sentación teatral, hiriendo y causando la muerte de muchos espectadores. Hacia finales del siglo, los dominicos habían con-tratado los servicios de Sebastián
García, carpintero, para la fábrica e instalación del elaborado cielo raso que cubriría su templo,
obra que se realizó en una tercera parte por la muerte de García, mas los indios de la localidad la
llevaron a feliz término 733.
"Tal parece que en México la concepción criptocolateral fue una especialidad de los
dominicos." 734 En este templo conventual las capillas se desarrollan en los intervalos de los
contrafuertes interiores, que en este caso no son arcadas ornamentales sino elementos
estructurales.
También fue característico de los dominicos en el sur de Mé-xico el claustro con contrafuertes,
mostrando Etla la variante de los contrafuertes semicilíndricos del segundo piso y pris-máticos
en el primer nivel.
HUEHUETLÁN
Convento de Santo Domingo Huehuetlán el Viejo.
Presenta un pequeño claustro con pilares y arcos de mampos-tería; su iglesia pertenece al siglo
XVII.
HUEYAPAN
Convento de Santo Domingo Hueyapan
Es uno de los casos excepcionales, ya que en 1563 el asenta-miento fue transferido del clero
secular al regular, en una é-poca en que se estaban secularizando los conjuntos conventua-les.
Fue visita de Tlalixtac, cuya construcción se remonta a antes de 1581.
En ocasiones, en las iglesias conventuales del siglo XVI, se anexaron volúmenes para lograr
capillas laterales dedicadas a una imagen milagrosa, colocadas en ángulo recto con relación al
eje de la nave, y frecuentemente tenían las dimensiones de un templo independiente; Burgoa
hizo una descripción de la ca-pilla construida en este templo 735.
IZUCAR
Convento de Santo Domingo de Izúcar
Convento construido por fray Juan de la Cruz 736, antes de 1597. Presenta una gran iglesia
terminada en los primeros años del siglo XVII, de una sola nave cubierta con bóveda de cañón,
ábside semicircular almenado, grandes estribos exteriores y u-na elegante portada manierista. Su
bautisterio es magnífico, quizá con la pila de mayores dimensiones que se conoce en el estado
de Puebla.
El claustro doblado, con pilares y arcos en sus cuatro la-dos, que soportan bóvedas con
nervaduras en la planta baja.
733
Hacia 1941 se conservaba parte de este cielo raso.
734
KUBLER, George op. cit.
735
Desconocemos su datación.
736
A quien pertenecen los conventos de Coyoacán y Tetela, colaborando en los últimos años de su vida en la
construcción de Ahuehuetlán, del con-vento de la Piedad en Ciudad de México, y de Atlixica.
El atrio es extenso y conserva unas modestas capillas posas en sus ángulos, que están cubiertas
con bóvedas.
MÉXICO
Convento de Santo Domingo México
Primer convento de la orden dominica que se fundó en la Nueva España.
Los frailes dominicos, que llegaron a la Ciudad de México en 1526, se establecieron
inicialmente donde se encuentra el Pa-lacio de la Inquisición, construyendo un modesto templo
que al año siguiente tuvieron que abandonar, ya que por las condicio-nes húmedas del terreno se
deterioró.
Para su nuevo emplazamiento se les asignaron los terrenos situados al Norte de la hoy Plaza de
Santo Domingo, y para 1529 ya moraban en su convento primitivo, contando desde 1553 con
ayuda real para construirlo formalmente 737. Al mediar el siglo, la capilla mayor era de paja y el
resto de la cubierta de madera; en 1567, el carpintero Francisco Gutiérrez se ocu-paba en
hacerle una techumbre plana, de madera, con cúpula de arranque octagonal del mismo material.
La iglesia se estrenó en 1571. El arquitecto extremeño Fran-cisco Becerra dirigió las obras en
1573, ya que el convento estaba en mal estado, sin concluir la obra al irse a la Puebla de los
Angeles y luego al Perú. Claudio de Arciniega estuvo a cargo del mismo de 1576 en adelante;
terminó el campanario junto con el carpintero Bartolomé de Luque, y seguramente a-rregló la
iglesia que amenazaba ruina 738. Hizo importantes mejoras en el monasterio y, a su muerte, lo
sustituyó Diego de Aguilera, quien concluyó el claustro grande en 1594.
Su atrio tuvo capillas posas angulares y se rodeó con ta-pias.
OAXACA
Convento de Santo Domingo Oaxaca
El 24 de julio de 1529, el cabildo de Antequera otorgó a los predicadores doce solares y un
destacamento de indígenas para construir su establecimiento, vicaría que fue elevada al rango de
convento hasta 1551.
Existieron dos conventos dominicos en Antequera; el primero, advocado a San Pablo, situado
en la parte más baja y central del pueblo 739, fue levantado por el dieguino fray Bernardino de
Minaya, construyéndose una iglesia rudimentaria con cimien-tos de piedra y muros de adobe,
cuyo convento fue construido después de 1533, cuando el cabildo otorgó dos solares más a la
orden, que por los fuertes temblores de 1603 y 1604 fue aban-donado 740 al cuartearse por
completo; y el actual, monasterio de cantería, en la parte alta de la ciudad, comenzado en 1575,
trabajando en su construcción, después de 1589, fray Gabriel
737
Seguramente para ello se trajo a Ginés Talaya, quien se embarcó en 1555, junto con otros maestros de cantería, y
dirigió la obra del templo.
738
Para 1715 presentaba de nuevo virtual ruina debido a su hundimien-to.
739
Cuyo subsuelo constituye la peor zona para resistir los fuertes mo-vimientos telúricos.
740
Demolido en tiempos de dn Benito Juárez, para abrir una calle.
de San José. Fue terminado a principios del siglo XVII.
Pertenecen al siglo XVI la portería, el imponente claustro, el bajo cubierto con bóvedas de
crucería 741 y el alto con bó-vedas vaídas 742 . La obra del templo actual fue comenzada en 1572,
encargándose de su construcción fray Hernando Cavarcos.
El templo ostenta una gran nave con crucero, de bóvedas no muy altas; a todo lo largo de la
nave se abren capillas comu-nicadas entre sí, cubiertas con bóvedas de cañón 743, siendo
ejemplo notable de la modalidad que introdujeron los dominicos en sus templos conventuales.
La portada aparece flanqueada por robustos basamentos que soportan a las torres campanario,
rematados éstos en cúpulas peraltadas culminadas en linternillas. Estos basamentos, a la altura
del segundo cuerpo de la portada, presentan ventanas geminadas.
Está conformada por tres cuerpos y remate, y tres calles 744. En el primer cuerpo encontramos un
arco de medio punto, con clave, cuyo extradós y jambas aparecen tablereadas, flan-queado por
dos pares de columnas de fuste estriado desplanta-das sobre altos estilóbatos, que soportan un
entablamento cuyo friso aparece decorado por querubines; en el intercolumnio se desarrollan
dos esbeltas hornacinas conformadas por esbeltísi-mas columnas, que albergan esculturas de los
santos de la orden dominica, tema que se repite en el segundo cuerpo, que en la calle central
ostenta un relieve historiado. El tercer cuerpo, en los intercolumnios solo presenta un nicho,
idénticos a los inferiores pero rematados en un frontón triangular roto; en la calle central,
conformada por un arco de extradós y jambas casetonadas, se desarrolla la ventana del coro que
ostenta un bellísimo vitral; flanquean esta ventana pilastras casetonadas con capitel corintio, que
junto con las columnas interiores de las calles laterales soportan un entablamento sobre el que
aparece un frontón triangular roto, que permite el desarrollo de un escudo sobre el cual dos
angelitos soportan una corona. Sobre los lados del frontón aparecen dos re-lieves, según parece,
santos de la orden; el remate de esta portada es un ático que presenta un arco escarzano poco
pro-fundo y cobija los elementos antes descritos sobre el frontón roto.
El relieve central de la portada 745 en Oaxaca, se repitió con variaciones del tema en muchas
iglesias de la ciudad y sus alrededores. El interior del templo ya es barroco, y restaura-do, ya que
después de 1861 tuvo diferentes usos, que destruye-ron casi por completo esta suntuosa
decoración.
741
Al igual que el de Cuilapan.
742
Como Coixtlahuaca.
743
Mientras que el crucero y el coro ostentan bóvedas vaídas.
744
Creo necesario aclarar este concepto. Para una descripción de reta-blos, y por consiguiente de las portadas que
pueden considerarse como reta-blos desarrollados en la fachada, a los elementos horizontales se les llama cuerpo y a
los verticales calle.
En algunos casos el primer cuerpo presenta columnas del orden dórico, el siguiente es jónico y el último corintio y
en caso de existir un cuarto cuerpo, éste tendría capitel compuesto, mas en esta portada se altera el orden, ya que los
tres cuerpos ostenta capiteles corintios.
745
Que recuerda a los desarrollados en el sur de España, como algunos de Baeza.
OAXTEPEC
Convento de Santo Domingo Oaxtepec
Después del de México fue el primer convento fundado por los dominicos, en 1528, conforme
al plan de fray Domingo de Betan-zos, de establecer doce monasterios dominicos como punto
de partida de la obra evangelizadora de la Orden. En sus cimien-tos colocaron el ídolo de
Ometochtli, adorado en Tepoztlán.
Su atrio estuvo, excepcionalmente, al norte de la iglesia. Esta, de una sola nave con crucero 746
ostenta bóvedas de ner-vadura y arcos apuntados, aunque el crucero presenta bóveda de cañón,
que hacia 1593 tuvo un retablo de Andrés de Concha.
El claustro está construido con piedra de sillería; origi-nalmente contó con un solo nivel, ya que
el claustro alto cu-brió las ventanas de la iglesia. Presenta contrafuertes en quilla de navío; los
dos claustro ostentan bóveda de medio ca-ñón, presentando el claustro bajo pintura con
decoración de estilo mudéjar y en sus pilares notables pinturas al fresco. "En los ángulos hay
encasamientos con cuadros al fresco" 747.
PUEBLA DE LOS ÁNGELES
Convento de Santo Domingo Puebla
El primer convento fue provisional. El segundo templo fue construido por Francisco Becerra,
comenzado en 1571; "los edifi-cios del convento eran modestos e inadecuados, aunque fray
Alonso Pérez hizo esfuerzos para enriquecer el establecimiento." 748 El templo actual data de
mediados del siglo XVII.
TACUBAYA 749
Convento de la Purificación de Nuestra Señora Tacubaya
Originalmente fue una visita franciscana del convento ma-triz, cedido a los dominicos. En la
construcción de este con-junto conventual participó como arquitecto fray Lorenzo de la
Asunción, antes de 1578. "Las inscripciones en las esquinas del claus-tro ostentan fechas entre
1590 y 1597, y se asocian a los nombres de las comunidades que proporcionaron la mano de
obra para la reconstrucción de aquella época." 750
TAQUILTENANGO
En 1570, los dominicos recibieron esta antigua fundación de los franciscanos; los indios
protestaron por el cambio y al poco tiempo lograron echarlos.
TENANGO DEL AIRE
Completó el enlace entre todos los monasterios de predicado-res, entre 1570 y 1572.
746
De posterior factura.
747
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
748
KUBLER, George op. cit.
749
Atacubaya.
750
KUBLER, George op. cit.
TEPAPAYECA
Convento de Santa María de la Purificación Tepapayeca
Conjunto conventual de pequeñas dimensiones, cuyo claustro, de planta cuadrada y un solo
nivel, ostenta columnas de fuste liso y capiteles con ángeles que soportan arcos de medio punto
y que llevan en las enjutas cartelas con alegorías, monogramas y santos dominicos, todo
finamente esculpido.
TEPEJI DE LA SEDA
Convento de Santo Domingo Tepeji de la Seda
Conserva solo parte del claustro, cuyas grandes salas apare-cen cubiertas con bóvedas de cañón,
y una interesante ventana geminada, pues la iglesia actual es reciente.
TEPOSCOLULA
Convento de San Pedro y San Pablo Teposcolula
A este curato secular se retiraron los dominicos, en 1541, a raíz de un conflicto con el
encomendero de Yanhuitlán, esta-bleciendo una vicaría, que quedó al cuidado de fray Juan de
Cabrera cuando los predicadores regresaron, ente 1548-1549, a Yanhuitlán,
Su capilla abierta, en estado ruinoso y de la que se desco-noce su fecha de construcción, está
conformada por arcos de medio punto con extradós ornado con casetones, que se desplan-tan
sobre columnas de filiación dórico-toscanas, de fuste es-triado que podríamos llamarlas
bitóstilas?. "Admirable por la sa-biduría de su construcción y la finura de sus ornamentos
renacentistas" 751
Presenta complicadas bóvedas de nervaduras con una decora-ción de carácter clasicista. "el par
de naves laterales, con dos pa-sillos cada una, colocadas de forma simétrica a los lados de la
bóveda he-xagonal, dan como resultado una capilla abierta muy grande. Las naves, de dos
pasillos, están divididas por arcadas, que soportan un muro alto de claristorio que recuerdan
las arcadas de la nave de Cuilapan. Las ventanas a intervalos, como en Cuilapan, ricamente
perfiladas, proporcionan la ilu-minación para la parte posterior de la nave. Los muros
posteriores presen-tan huecos en donde se encajaban originalmente las vigas que soportaban
un segundo piso a cada lado de la capilla. Esta solución nos hace pensar en el doble coro de
San Esteban Tizatlán. El tejado de madera, apoyado en parte sobre las arcadas que dividen las
naves, debió haber sido más bajo que el extradós de la gran bóveda central. Esta se reforzó por
medio de contra-fuertes volados en la fachada y en la parte posterior" 752
Al púlpito se accedía a través de sus gruesos muros. Presen-ta grandes contrafuertes o estribos
que permiten la circula-ción mediante pasajes abiertos en ellos.
El primitivo templo y convento de San Pedro y San Pablo han desaparecido, conservándose de
la iglesia solo las esculturas primitivas que aparecen alojadas en nichos desproporcionados a su
tamaño.
751
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
752
KUBLER, George op. cit.
"Las capillas abiertas de Tlaxcala, Tlalmanalco y Teposcolula no tienen antecedentes en la
historia de la arquitectura; son la contribución mexica-na más original al repertorio mundial
de las formas arquitectónicas espe-cializadas." 753
TEPOZTLÁN
Convento de la Natividad de Nuestra Señora Tepoztlán
Es uno de los monumentos más importantes del siglo XVI que se conservan en México, según
opinión de don Manuel Toussaint. Los frailes llegaron al sitio entre 1551 y 1559 y la evangelización primitiva fue obra de fray Domingo de la Anunciación, quien despeñó al ídolo de
Ometochtli desde su elevado templo del Tepozteco y luego, partido en fragmentos, lo colocó en
la cimentación de la iglesia de Oaxtepec.
En este conjunto conventual encontramos detalles renacentis-tas, bóveda de crucería en la
cubierta de su templo, plateres-co mezclado con elementos medievales en su portada principal.
El templo parece haber sido comenzado de 1560 a 1570, es-tando todavía sin concluir para
1588; en él interviene Fran-cisco Becerra, a quien se le atribuye su construcción 754. En todos
los templos en que toma parte este arquitecto vemos una portada que termina en una especie de
frontón triangular, por más que el estilo de la portada varíe muchas veces. No podemos pues
afirmar cuál sea la parte que este arquitecto tomó en las obras que según LLaguno y Amírola
realizó en la Nueva España.
Lo interesante de Tepoztlán es el aspecto del conjunto y los detalles renacentistas que vienen a
agregarse a la parte pri-mitiva. La iglesia está cubierta con bóveda de crucería, pre-sentando
ventanas que están fuera de eje unas respecto de las otras.
La fachada del templo es planista, del tipo de las flanquea-das por elementos secundarios, en
este caso el gran macizo de una torre a un lado y al otro una más esbelta, supongo de más
reciente fábrica.
Su portada principal, y única, es de extraordinario interés, una obra plateresca con escultura de
reminiscencia medieval. Se estructura en torno a un arco de medio punto cuyo extrados está
finamente decorado con querubines que se entrelazan (y valga la redundancia) con lacerías; sus
jambas son muy senci-llas, presentando un tablereado. En las impostas se desarrolla un
firmamento estrellado, a un lado el sol y al otro la luna, junto con medallones con la cruz
flordelisada de la orden do-minica. Aparece flanqueado por dos pares de esbeltas columnas de
capitel corintio, con su intercolumnio decorado con una es-pigada palmatoria que arranca de una
flor.
Estas columnillas se desplantan sobre un ingenioso artifi-cio, una pilastra estriada que como su
ancho no cubre el so-porte total de las dos columnas su capitel se prolonga y es soportado por
angelitos en forma de S con los brazos en alto, cuyo entablamento presenta en el friso dos pares
de pequeñas pilastras estriadas que en sus capiteles ostentan ovos y den-tículos, entre los que se
desarrollan cinco medallones, tres que ostentan el anagrama de María, como soportados por
753
KUBLER, George op. cit.
754
Según Kubler sólo dio asesoramiento en materia de ejecución o deco-ración.
pequeños angelitos en S e intercalados dos escudos de la orden do-minica. Sobre la cornisa, y
arrancando de las pilastras inte-riores, se desplanta el frontón triangular característico de
Becerra, que presenta las imágenes de la Virgen del Rosario y a sus lados los santos patronos de
la Orden, Santo Domingo de Guzmán y Santa Catarina y completando esta decoración dos floreros 755. Complementan la portada dos ángeles típicos del si-glo XVI, que soportan una cartela
cuyo texto se ha perdido y sobre ésta se abre la ventana del coro, en arco de medio pun-to.
"La conjunción de las pilastras, columnillas y molduras de carácter clá-sico presentan
antecedentes académicos, pero por sus proporciones y ejecu-ción, en un modo lineal llano
..."756 hacen notoria la inter-vención indígena en el trabajo, que en el estilo de los ánge-les
muestran el paulatino dominio de la talla por los nativos en temas europeos.
"La obra, sin embargo, refleja las ideas renacentistas de Diego de Sagre-do, pues las columnas
que flanquean el vano de la puerta no constituyen con el entablamento, ni la distribución, ni la
proporción, ni la unidad exigi-das por Serlio para los órdenes clásicos. El arquitecto Becerra
se atribuye la obra en un informe oficial de servicios. Más que la paternidad total del edificio,
algunos autores le reconocen solamente alguna eventual asesoría durante la ejecución. La
estereotomía de esta portada de trazo muy preciso y en perfecto estado de conservación, revela
una avanzada técnica de la se-lección del material y en la talla." 757
Sus fachadas laterales aparecen erizadas por almenas de sección cuadrada y rematadas en forma
piramidal, al igual que en las crujías del claustro.
El claustro se estructura sobre gruesísimos machones, apareciendo todo coronado de almenas,
presentando en sus ángulos pináculos agrupados formando singulares remates. Aunque una
característica esencial de los conjuntos conventuales domini-cos fue el claustro con
contrafuertes, mas Tepoztlán es la ex-cepción. Presenta arcos de medio punto en los dos niveles.
Concluido en 1580, la portería es una de las mejor logradas en el siglo XVI, con su "garbosa" 758
estructura abovedada.
Tuvo tres capillas posas, ya que la portería del claustro fungío como la primera de ellas,
quedando actualmente solo dos. Son del tipo de cubo con aberturas en dos de sus lados, en arco
de medio punto; presentan bóveda de nervadura y hacia el sentido de la vía procesional un ático
en frontón triangu-lar rematado por una cruz, que se desplanta sobre una esfera. A los dos lados
del arco, encontramos dos pequeñas hornacinas, que debieron contener, como era habitual,
imágenes de San Pe-dro y San Pablo, como pilares de la Iglesia.
755
"El esquema figurativo de Tepoztlán obedece a las prescripciones i-conográficas postridentinas codificadas por
el cardenal Borromeo. Según las Instrucciones Fabricae, en la fachada principal debían aparecer la Virgen y el
Niño, flanqueados a la derecha por el Santo fundador de la orden (en es-te caso Santo Domingo de Guzmán, que
aparece con su perro) y a la izquierda algún otro santo particularmente venerado en el lugar (en este caso, Santa
Catarina de Siena)." KUBLER.
756
KUBLER, George op. cit.
757
CHANFON OLMOS, Carlos op. cit.
758
KUBLER, George op. cit.
Su capilla abierta, hoy en ruinas, pertenece al tipo conformado por una o varias naves
perpendiculares al eje del templo, y en el centro de ellas se abre el presbiterio.
TETELA DEL VOLCÁN
Convento de San Juan Bautista Tetela del Volcán
Su construcción se remonta a 1563, siendo originalmente un curato secular, que fue cedido a los
predicadores antes de 1562. El convento fue terminado bajo la supervisión de fray Juan de la
Cruz en 1581.
TLAQUILTENANGO
Construido rudamente con piedras irregulares, fue edificado por los franciscanos y cedido a los
dominicos. La portada la-teral, de piedra cortada, es idéntica a la del templo de Cuer-navaca,
aunque menos sobria. Sobre la puerta de ingreso al claustro se conserva un interesante fresco
donde aparecen re-presentados retratos de los dominicos.
Sus capillas posas están casi en ruinas.
YAUTEPEC
Convento de la Asunción de Nuestra Señora Yautepec
Tiene una capilla abierta, anterior a la iglesia abovedada de 1567. Se ha supuesto que fray
Lorenzo de la Asunción trabajó como arquitecto en su construcción.
Su iglesiaa techumbre en bóveda de medio cañón corrido, que aparece dividido en cinco tramos
por pilastrones que soportan arcos dobletes, presentando en el presbiterio un ca-ñón más alto.
El claustro está conformado por arcos que arrancan de macho-nes cuadrados que se prolongan
hacia el patio sobre los cuales descansan los del claustro alto, estos en quilla de navío. Es-tá
cubierto por bóveda de medio cañón corrido que ostenta pin-tura mudéjar.
Los merlones del atrio han sido calificados por Mc. Andrew como "de juguete".
YANHUITLÁN
Convento de Santo Domingo Yanhuitlán
Los cuatro monumentos más importantes que edificaron los do-minicos en la Nueva España se
encuentran en la Mixteca Alta: Yanhuitlán, Tepozcolula, Coixtlahuaca y Tlaxiaco; presentan
tales semejanzas que sin lugar a duda son obra del mismo ar-quitecto.
La primitiva iglesia de este conjunto monacal fue comenzada hacia 1541 759. Este templo es un
monumento de primer orden760, cuya gran nave está cubierta con bóveda de nervaduras, en tanto
759
Cuenta Toussaint que "el encomendero don Francisco de las Casas era de ruin y mezquina condición, y así el
templo y el convento no eran dignos de la población tan importante que entonces era; cuando su hijo Gonzalo heredó la encomienda, puso todo su empeño en construir un gran monumento, co-mo lo logró; parece que esto tuvo
lugar de 1555 a 1575".
760
Fue utilizado como fortaleza en las guerras civiles de México.
que el presbiterio ostenta una bóveda casetonada con es-trellas en su centro, simulando un
firmamento. Ricamente orna-mentada con retablos platerescos, barrocos y de la modalidad
estípite 761; el retablo principal, pertenece al siglo XVII, en biombo y del tipo mixto,
presentando esculturas y pinturas, éstas firmadas por Andrés de Concha.
La portada lateral está conformada por un arco de tres cen-tros, abocinado con triple arquivolta
casetonada, cuyas jambas son cajeadas; aparece flanqueada por dos pares de columnas
desplantadas sobre basamentos sencillos, siendo las interiores puristas y de capitel corintio, que
soportan un entablamento sin decoración alguna pero con cornisa fuertemente moldurada, la que
se quiebra sobre los capiteles para servir de repisa a esbeltos basamentos donde se desplantan
dos pináculos de fi-liación plateresca flanqueando un relieve semicircular que si-mula una
concha sacralizante; las columnas exteriores, plate-rescas, son de mayores proporciones que las
antes mencionadas, que soportan también un sencillo entablamento de friso más an-cho,
sencillo, desplantándose sobre este segundo entablamento a una ventana geminada que ostenta
un óculo con tracerías de filiación gótica; a eje de estas gigantescas columnas se des-plantan dos
pináculos en forma de obeliscos. Todo este reper-torio decorativo está cobijado por un arco de
medio punto, a-bocinado, flanqueado por pilastras lisas.
Para la época en que Toussaint escribió su libro, el convento se hallaba en ruinas.
ARQUITECTURA SUNTUARIA
Característico de la Colonia fue la arquitectura suntuaria, monumentos que eran levantados para
conmemorar acontecimientos que tenían lugar en la Corte Española, como honras fúnebres de
príncipes y monarcas, la jura de reyes, o para la llegada de virreyes y arzobispos.
Arquitectura cívico-suntuarias eran los llamados "rollo" o picotas, donde se leían y ejecutaban
las sentencias de justi-cia, ubicados cerca de la horca; generalmente era una columna, mas el
existente "Rollo de Tepeaca" es una torre ochavada con ajimeces 762 moriscos y detalles
góticos; semejante a éste fue el que existió en Tlaxcala.
En Tlaquiltenango, Morelos, existe una torre cilíndrica con su escalera interior, conocida como
"El Rollo de Cortés" 763.
Arquitectura suntuaria también son las magníficas sepultu-ras, que sin lugar a duda existieron
en la Nueva España, edi-ficadas dentro de los templos de los cuales los conquistadores eran
patronos 764.
761
Que no deben denominarse como churriguerescos, ya que Churriguera no siempre empleó en sus obras la pilastra
estípite.
762
Ajimez: ventana arqueada, dividida en medio por una columna. Llama-da también parteluz o geminada.
763
Por su ubicación, a las afueras del pueblo, sin duda su carácter fue militar, una torre de vigilancia y no
propiamente un "rollo".
764
De ellas desgraciadamente no queda ninguno, quedando sólo referen-cias del sepulcro de Martín de Irico y su
familia en el templo de San Agus-tín; en el templo de Santo Domingo existieron muchísimos, entre ellos el del
virrey don Luis de Velasco; en Yanhuitlán (Oaxaca), ahora tapiadas, a los lados del presbiterio existen dos pequeñas
capillas, que sin duda con-tuvieron los sepulcros de los encomenderos que levantaron el edificio: Francisco y
Gonzalo de las Casas. En Tepoztlán (Morelos) a la izquierda de la portería del convento existen (?) unas pequeñas
Por la continuidad cultural en la Nueva España, podemos ase-gurar que los sepulcros eran
similares a sus congéneres espa-ñoles, una sepultura en el piso con un sarcófago y una escul-tura
yaciente o una lápida con su epitafio, o los sepulcros en el muro, ornamentados con un arco 765
en el cual se alojaba la estatua orante o yaciente del difunto, sus armas e inscripcio-nes alusivas;
los primeros tal vez pertenecían al estilo góti-co y posteriormente al plateresco.
ANEXO I.
PINTURA Y ESCULTURA RELIGIOSA
Como elemento decorativo para templos y claustros primero se usó el mosaico de flores
incrustadas en esteras 766, mas por su poca duración se recurrió a la plumería para realizar imágenes y ornamentos, siendo también perecedero; por último se recurrió a la pintura 767.
En los primeros años de la Colonia, la pintura mural es ne-tamente europea, presentando como
único elemento americano la mano de obra indígena.
Si los nombres de los arquitectos que se ocuparon en las e-dificaciones conventuales son muy
escasos y hasta dudosos, de los escultores y pintores de obras murales se desconoce casi todo,
mas como existen motivos decorativos muy semejantes y hasta iguales en diversos monasterios,
podríamos afirmar que los pintores fueron artistas itinerantes, encargados de diri-gir la ejecución
de los programas iconográficos pedidos por los frailes, que eran complementados con cierta
libertad al enmarcarlos, por ejemplo, con cenefas de grutescos y orlas con ornamentos vegetales,
motivos que más se repiten en los pro-gramas pictóricos.
En la temática mural abundaban los temas alusivos a la vida de Cristo y a la historia de las
diversas órdenes, haciéndose hincapié en sus santos. Es frecuente que las escenas y los
personajes aparezcan complementados con filacterias, o letre-ros en cintas, que contienen
leyendas latinas provenientes de los Evangelios y Salmos.
Ultimamente se han descubierto numerosas pinturas con temas bíblicos y representaciones
alusivas al pecado y a la historia de la salvación.
Sin temor a equivocarnos, podemos decir que los conjuntos conventuales estuvieron cubiertos
totalmente con pintura mu-ral, como lo muestran los restos encontrados en las capillas abiertas,
iglesias, porterías, claustros, cubos de escalera y habitaciones conventuales 768.
En las bóvedas de algunos claustros existe decoración pictó-rica que simula casetones, a veces
emulando a los del tratado de arquitectura de Serlio.
capillas de arquitectura renacentista, que seguramente fueron sepulcros.
765
El arcosolio de origen paleocristiano.
766
Pétatl en náhuatl.
767
Al hablar de Edificios de Educación, vimos que fray Pedro de Gante fundó la Escuela de Artes y Oficios,
primitiva escuela de pintura que uti-lizaba grabados europeos que servían de modelo a los pintores.
768
Y con razón, si recordamos que los edificios prehispánicos estaban completamente policromados.
La decoración mural más común fue en negro y blanco, con al-gunos toques cromáticos. Al
exterior se protegián los elemen-tos decorativos, pintándolos de diversos colores, y los paramentos arquitectónicos de las fachadas se cubrían frecuente-mente con ornamentos geométricos
en negativo, sobre todo en color almagre o rojo y blanco.
La pintura mural es sin duda la manifestación más importante en templos y conventos,
utilizándose en ellos la técnica al fresco; Motolinía nos narra referente a las festividades de los
indios de Tlaxcala en 1539: "Para la Pascua tenían acabada la capilla del patio, la cual salió
una solemnísima pieza; llámanla Betlem. Por parte de fuera la pintaron luego al fresco en
cuatro días, porque así las aguas nunca la despintaran: en un espacio de ella pintaron las
obras de la creación del mundo de los primeros tres días, y en otro espacio las o-bras de los
otros tres días; en otros dos espacios , en el uno la vara de José, con la generación de la Madre
de Dios, la cual está en lo alto puesta muy hermosa; en el otro está nuestro Padre San
Francisco; en la otra parte está la Iglesia, su Santidad el Papa, cardenales, obispos, etc; y a la
otra banda el Emperador, reyes y caballeros. Los españoles que han visto la ca-pilla, dicen que
es de las más graciosas piezas que de su manera hay en Es-paña" 769.
Se ha llamado "de Romano" a la pintura que realizaron los indios para decorar templos y
conventos, en frisos y fajas con motivos vegetales y medallones o nichos con escenas de la Pasión o figuras de santos; en algunos casos todo el edificio estaba decorado en esta forma, en
otros, la pintura se concen-tra en determinados puntos, sobre todo en el claustro.
La pintura mural al fresco más antigua que se conserva se encuentra en el convento franciscano
de Cholula, fechada en 1530, una escena de la vida de San Francisco, constituyendo con otros
cuadros de la misma índole "uno de los documentos más ar-cáicos de la historia de nuestras
artes plásticas, entre las que cabe des-tacar la Misa de San Gregorio, que permite estudiar los
utensilios y alajas de uso eclesiástico de esos tiempos." 770
Entre las obras pictóricas del siglo XVI que se conservan, debemos mencionar un óleo sobre
madera que representa a San Francisco 771, y seguramente de mediados del siglo es el re-trato de
fray Domingo de Betanzos que se conserva en su Ere-mitorio anexo al convento dominico de
Tepetlaoztoc, en el es-tado de México.
Para los conventos de la región del Altiplano Sur, casi to-dos los pintores y escultores europeos
residentes en la Nueva España durante el siglo XVI realizaron algunas obras de impor-tancia,
siendo, sin embargo, muy pocas las que se han conser-vado. Entre las más notables están las del
retablo principal 772 del convento de Cuauhtinchan, estado de Puebla, que son grandes tablas de
tonos azulosos, complementadas con esbeltas columnas abalaustradas. El retablo de San
769
MOTOLINIA, Historia de los Indios, en TOUSSAINT, op. cit.
770
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
771
Propiedad de don Federico Gómez Orozco.
772
Que puede considerarse como el retablo más antiguo conservado en México, pues se le puede datar en 1570, y
procede de la iglesia de San Francisco de Puebla.
Francisco de Alcalá de la misma iglesia, con elementos manieristas y pinturas anó-nimas de
calidad. Esta iglesia conserva un trío escultórico, Santa Ana, la Virgen y el Niño, obra de un
maestro europeo no identificado 773.
Con grandes tablas renacentistas, enmarcadas por pilastras del mismo estilo y algunas
columnillas platerescas, el retablo principal de Santiago Tecali, hoy en la iglesia parroquial, es
otra de las grandes obras del siglo XVI. El retablo de San Francisco de Asís, que procede del
mismo convento, es de fac-tura popular y encantador primitivismo.
La intervención de los artistas indígenas que documentalmen-te está demostrada en las obras
escultóricas de madera, es tan evidente como la que se nota en las obras realizadas en cante-ría,
donde se manifiesta en la interpretación de los modelos europeos, aplicando en algunos casos
técnicas de origen pre-hispánico. Esto es patente en los relieves de la portada y ca-pillas posas
de los conventos de Calpan y Huejotzingo, de la Capilla Real de Tlaxcala y en las esculturas,
conocidas como los "perros", que adornaron la fuente de la plaza principal de Tepeaca.
Pintores indígenas del siglo XVI, hacia 1556, podemos men-cionar a Miguel Yohualahuach,
Miguel Toxoxhícuia, Pedro Queh-tli y Luis Xochitótotl, quienes realizaron una pintura que representaba a los Señores que habían gobernado el país azteca; en 1569 Fernando Colli y Pedro
Xóchmitl pintaron para la cár-cel de México un cuadro que representaba las Catorce obras de
Misericordia. Bernal Díaz del Castillo nombra a Marcos de A-quino o Marcos Cípac, quien en
colaboración con Pedro de San Nicolás, Pedro Chachalaca y Francisco Xinmámal pintaron las
o-bras del retablo de la Capilla de San José de los Naturales, conformado por siete cuadros: El
Calvario, en la parte alta, flanqueado por San Buenaventura y San Luis Obispo; San José, al
centro y en la parte baja, flanqueado por San Francisco y San Antonio de Padua; en la parte
inferior, en la predela, el Cenáculo o Ultima Cena 774.
Esta mano de obra indígena es evidente además en la pintura mural que sirvió para decorar gran
parte de los conventos del Altiplano Sur. Se realizó empleando la técnica del fresco con
aplicaciones de temple, principalmente de colores negro y ro-jo, aunque ocasionalmente se usan
el azul, verde, ocre, rosa y amarillo, para componer en los muros escenas, limitadas en su parte
superior e inferior por cenefas o frisos de "grutescos" con vegetales, animales y monstruos
renacentistas.
Gran parte de los temas empleados se han inspirado en graba-dos europeos, especialmente los
frisos de grutescos, que se copian de las orlas y adornos tipográficos de libros, aunque en
algunos se introducen elementos de la flora y fauna loca-les. Entre los más notables están los de
los conventos de Hue-jotzingo, Cholula, Atlixco, Huaquechula, Izúcar, Cuauhtinchan y
Huatlatlauhca.
Las pinturas del convento de Huejotzingo pertenecen a dife-rentes épocas, siendo la más antigua
una que representa a los doce primeros franciscanos, los Apostólicos.
773
Otro trío semejante y de autor desconocido se encuentra en el Museo de Santa Mónica en Puebla.
774
En el Códice Aubín aparece un dibujo de este retablo.
En el convento franciscano de Tlalmanalco se conserva sufi-ciente obra, en el claustro bajo
destaca un retrato de fray Martín de Valencia y una imagen de Santa Clara y elementos de
carácter netamente decorativos.
El monasterio franciscano de Cuernavaca guarda una valiosa pintura que reproduce el linaje
espiritual de San Francisco; al centro, entre cuadretes, escenas de la vida del santo, ro-deado por
todos los santos y santas de la Orden, colocados en fila y todo orlado por el cordón. En este
convento se hallan bastantes pinturas del Romano.
El convento agustino de Ocuituco, Morelos, presenta la típi-ca decoración de los claustros de
esta orden, frisos y caseto-nes en las bóvedas que imitan artesonado.
En los claustros de Acolman, casi todas sus pinturas fueron realizadas con escasos colores, a
base de blanco y negro, en la que es notoria la influencia del grabado en madera, como en el
Calvario, que sin duda alguna sirvieron de modelo para la decoración mural, hecho evidente en
un monograma de Jesús de este convento, enlazado dentro de adornos florales que provie-ne del
grabado de la portada del Confesionario breve de fray Alonso de Molina, impreso en México en
1569.
Entre los conventos agustinos del estado de Morelos, sobre-sale un grupo caracterizado por la
abundancia de pintura mural que conservan, y entre ellos Atlatlauhcan es el más rico; el claustro
bajo presenta el aspecto de un edificio mudéjar por su artesonado de casetones pintados en las
bóvedas y sus ángu-los, enlaces de fajas y motivos vegetales; la capilla abierta muestra una de
las decoraciones más ricas y delicadas de este género, en pintura al fresco. La escalera de
Totolapan como motivo principal presenta un friso en que la decoración está calada sobre un
aplanado rojo, dejando al descubierto parte de la piedra.
Al liberar las pinturas de la espesa capa de cal que las cu-brían, en Tlayacapan se encontró con
la desagradable sorpresa que habían sido picadas para que el aplanado se adhiriera me-jor al
muro, y este hecho se dio en muchos otros conventos, para nuestro pesar y en detrimento del
arte del siglo XVI. En este conjunto conventual cabe destacar la pintura mural de su Sala de
Profundis.
El convento de Zacualpan Amilpas ostenta en su claustro bajo escenas de la historia de los
santos agustinos; fueron retoca-das en el siglo XIX, perdiendo su aspecto original. En Malinalco, Yuririapúndaro y Culhuacán se encuentra también mucha pintura al fresco; en éste
último, de gran interés es la de-coración que sigue temas indígenas de grecas y frisos 775.
De diversas épocas son la gran cantidad de pinturas que pre-senta el convento de Actopan,
Hidalgo; las más importantes pertenecen a una época posterior a la que nos ocupa.
El convento dominico de Azcapotzalco es un ejemplo claro de la forma habitual de decoración
usada por esta orden; en la portería los retratos de los doce primeros frailes dominicos que
llegaron a la Nueva España, y en el claustro diversos de-talles decorativos de frisos, ángeles y
enlaces.
775
Este hecho nos indica que en este conjunto conventual sólo trabajaron artistas indígenas.
En Tepetlaoztoc y Tepoztlán subsisten en el claustro grandes discos con escenas de la Pasión.
Oaxtepec, Morelos, presenta una decoración mural especial-mente importante, en la que
aparecen representados en el claustro bajo figuras de frailes y santos, en los que se nota las
mano de un artista español, alcanzando a veces "una inge-nuidad emotiva" 776.
En Yanhuitlán, Oaxaca, subsiste decoración pintada, siendo una de sus magnas obras un
gigantesco San Cristóbal sobre el muro del cubo de la escalera; en esta pintura cabe anotar la
técnica con que fue pintada la capa del santo, ostentando los pliegues paralelos de las pinturas
bizantinas.
Los únicos murales que se han conservado en la arquitectura civil son los de la casa del Deán
Tomás de la Plaza, en la Puebla de los Angeles, con la representación de una cabalgata de
Sibilas y carros triunfales del Amor, la Castidad, la Muer-te y el Tiempo, de la serie los
"Triunfi" de Petrarca, con frisos en que se introdujeron elementos simbólicos indígenas.
Se ha considerado a Rodrigo de Cifuentes como el primer pin-tor español que floreció en la
Nueva España, mas cabe aclarar, como lo hace Toussaint, "la falta de autenticidad de este artista", por tanto el primer pintor que se tiene noticia es Cristóbal de Quesada, quien llegó a
México en 1538, encargado por el primer virrey de la Nueva España para "pintar las cosas de la
tierra" en la expedición de Cibola y Quivira.
ESCULTURA
La escultura en el México prehispánico era de las artes la que mayor grado de perfección había
alcanzado, ya que las re-ligiones mesoamericanas habían logrado expresar para la perpe-tuidad
en figuras de piedra sus ritos y teogonías; escultura esencialmente simbólica y decorativa, en la
que cada figura tiene su significado y cada relieve es un símbolo religioso o cronológico,
creaciones grandiosas por su admirable fuerza e-vocativa y por la estilización de la forma, como
son ejemplos la Coatlicue, el Calendario Azteca y la Piedra de Tízoc 777; en la escultura no
podemos olvidar el realismo con que repre-sentaron la figura humana, interpretando la forma de
una mane-ra de reproducción exacta, como son el Caballero Aguila, la Cabeza del Hombre
Muerto y el Indio Triste.
Por otro lado, los españoles traían una escultura gótico-i-sabelina y la escultura renacentista.
Sabido es que los pue-blos mesoamericanos carecían de metales para labrar la piedra, por tanto
es en la escultura donde más elementos indígenas pu-dieron sobrevivir por su excelente técnica
del trabajo del ma-terial.
Encontramos entonces obras novohispanas en las que aparecen motivos vegetales estilizados a
la manera indígena, como en los escudos nobiliarios, por ejemplo el del pueblo de Tilaltongo778,
que forma parte de una lápida funeraria. Ejemplos de esta simbiosis son una lápida
776
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
777
O el Cuahxicalli de Tízoc.
778
En la Mixteca Alta.
conmemorativa en la iglesia de Tecamaclalco, Puebla, que si olvidamos los caracteres la-tinos
de la inscripción se podía afirmar que es una obra pre-hispánica; los capiteles del claustro de
Acolman, de forma to-talmente europea pero su técnica y los motivos ornamentales
indudablemente son indígenas "... los motivos de la flora indígena han sido estilizados de tal
modo, que los ojos de un crítico europeo difícilmente pueden clasificarlos." 779; las zapatas que
encuadran la puerta de una casa de Cholula, platerescas pero con una or-la de pomas de filiación
gótica y como figura ormanental un caballero águila, cuyas plumas están estilizadas como las de
los monolitos prehispánicos.
Como supervivencia indígena, no en lo referente a la forma sino a los materiales utilizados,
están las esculturas hechas en médula de colorín, y las imágenes formadas de caña de maíz,
siendo un ejemplo de ellas la imagen de Nuestra Señora de la Salud venerada en Pátzcuaro 780.
ESCULTURA DECORATIVA
Para su estudio debemos dividirla en literalmente decorativa y estatuaria, y por sus materiales,
en piedra y madera, te-niendo entonces para su ejecución tres tipos de artífices: el cantero, el
escultor o imaginario que realizaba figuras huma-nas, y el entallador que era el encargado de
realizar todo el trabajo de escultura decorativa en madera para los grandes re-tablos; un cuarto
elemento era el ensamblador, quien armaba los retablos.
En la escultura decorativa en piedra encontramos tres corrientes:
- Al igual que en la pintura, la inspirada en grabados euro-peos: el convento franciscano de
Tlaxcala ostenta relieves en piedra que parecen copias de grabados en madera, como los de la
Asunción ubicados a los lados de la puerta de la capilla del Tercer Orden, y los dos relieves de
la única capilla posa que queda en este conjunto conventual, representando a San Pe-dro y San
Pablo. También tomados de grabados europeos pero con gran influencia indígena son las
esculturas en relieve de las posas del convento de Calpan, estado de Puebla; uno representa el
Juicio Final, tomado del grabado que aparece en una gramá-tica latina impresa en el siglo XV.
Caso típico de escultura tomada de grabados son las jambas de la puerta lateral de la iglesia
franciscana de Texcoco, estado de México, que presen-ta las letras del alfabeto puestas en
orden, de carácter ple-namente renacentista.
- Con reminiscencias medievales, especialmente góticas: son muy numerosas; pongamos
algunos ejemplos: el rosetón flamíge-ro, el púlpito con algunos elementos renacentistas, los
marcos de las puertas del claustro prolongados hacia arriba con sus característicos crochets
(ganchillos?), las ménsulas y dosele-tes de la portería principal, todos en Yecapixtla. En la iglesia franciscana de Cholula encontramos los mismos crochets y aunque su rosetón es de carácter
renacentista, presenta ele-mentos ojivales. Ventanas con tracerías de piedra exactamente como
las de los monumentos góticos se construyeron en gran nú-mero en los monumentos coloniales,
muchas de ellas perdidas al ser sustituidas por simples ventanas, mas nos quedan de ellas
algunos ejemplos en Totolapan, Yecapixtla y Yanhuitlán.
- De influencia indígena: mucho más numerosas, siendo nota-ble la mezcla de influencias en
todo el arte colonial novohis-pano. La capilla abierta de Tlalmanalco presenta elementos de
filiación románica "en la ingenuidad con que están colocadas las figu-ras que se encuentran
779
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
780
Imagen mandada a hacer por don Vasco de Quiroga.
arriba del arco triunfal" 781; del gótico, las columnas formadas por haces; en conjunto, es
plateresca y el detalle de la escultura es absolutamente indígena. La puerta ubicada a un lado de
la iglesia de Coyoacán, estructurada en torno a un arco de medio punto decorado con motivos
vegetales, que por el detalle de su ornato es absolutamente indígena, al igual que la portada
principal de la iglesia de Angahua, la portada de la capilla de la Guatapera. Influencia indígena
es visible en la iglesia dominicana de Coixtlahuaca, Oaxaca, pre-sentando a los lados de la
puerta lateral dos relieves con los símbolos de la Pasíon y entre ellos, en cada lado aparece una
cabeza de cuya boca sale la vírgola, glifo náhuatl de la pala-bra. Las cruces atriales son
monumentos notables de la in-fluencia indígena en la escultura, siendo una supervivencia del
arte nativo en el cristiano la presencia de oquedades en las cruces, donde se incrustaba una
piedra preciosa, o aque-llas que en vez del rostro de Cristo presentan un espejo de pirita rodeado
por una corona de espinas.
Otro elemento de escultura decorativa en piedra es la pila bautismal o para agua bendita, siendo
la más notable la de Zi-nacantepec, que data de 1581, toda cubierta por relieves. La de
Chimalhuacán Chalco presenta una profusa ornamentación ve-getal, fechada en 1542. La del
convento franciscano de Acat-zingo, de indiscutible factura indígena, fechada a la manera
náhuatl "4 tochtli", 1574. La de Yecapixtla ostenta cuatro si-renas.
La más rica de las pilas para agua bendita la ostenta Cholu-la, encontrándose un sinnúmero de
ellas desde elavoradísimas obras hasta las más sencillas que presentan un cordón francis-cano
colocado de tal forma que nos remite a los cuauhxicallis mesoamericanos 782.
Un elemento más, es el púlpito; casi todos eran policromados y ostentaban partes doradas.
Debemos nombrar el de Huaquechula que presenta una rica ornamentación de carácter indígena.
El de Yecapixtla, de reminiscencias gótico-isabelinas. El de Hue-xotla con su cordón
franciscano. El de Huejotzingo y el de A-colman.
De los retablos de esta primera época, solo podemos suponer que algunos presentaban un
carácter gótico, otros fueron sim-plemente pintados y otros serían mosaicos de plumas "... pero
ninguno en que figure escultura decorativa ha llegado hasta nosotros." 783
"Finalmente, imágenes y retablos y otras muchas cosas de las nuestras han hecho y hacen cada
día, de pluma, interponiendo también cosas de oro en sus convenientes lugares, que hacen la
obra más vistosa y preciosa, que a todos los del mundo pueden poner en grande admiración. Y
cierto, [sin] ningún en-rarecimiento, han hecho zanefas para casullas y capas, y velos o mangas
de cruces para las procesiones y para el servicio del culto divino y mitras para obispos, que si
fueran de brocado de tres altos sobre muy rico carme-sí, o broslados con mucha riqueza de hilo
de martillo con rubies y esmeral-das y otras piedras preciosas, no fueran más hermosas ni más
agradables a la vista. Los oficiales que en esta arte a todos los de aquella Nueva Espa-ña
exceden, son los de la provincia de Mechuacán." 784
781
TOUSSAINT, Manuel op.cit.
782
Los vasos en que se recogía la sangre de los sacrificados.
783
TOUSSAINT, Manuel op. cit.
784
CASAS, fray Bartolomé de las Apologética Historia Cap. LXII Libro III.
ESTATUARIA
Se conservan algunas piezas que pueden ser consideradas como de esta primera épocas en la
Nueva España; ingenuas en su for-ma, pero de grandes dimensiones, son las de la fachada del
templo dominico de Tepozcolula, Oaxaca, pertenecientes sin du-da al templo anterior. El Cristo
cobijado por el frontón triangular en Yecapixtla. El Cristo que existía en el centro del claustro
franciscano de Maní, Yucatán. En Pátzcuaro, en la capilla conocida como "El Humilladero" se
conserva un crucifi-jo de piedra 785; en el siglo XVII fue cubierto por una capi-lla que conserva
el mismo nombre. En Tepeaca, estado de Pue-bla, existieron doce figuras de cinocéfalo 786
adornando la fuente del convento 787; según Toussaint, parecen ser las pri-meras esculturas que
se tallaron en Nueva España, junto con el gran león que se conserva en el Museo de Chiapas, en
Tuxtla Gutiérrez.
Estas obras de arte, realizadas por mano indígena y de ca-rácter europeo se designan bajo el
término TEQUITQUI, siempre y cuando presenten supervivencias indígenas.
De esta primitiva época escultores podemos consignar al ya citado Juan de Entrambas Aguas,
cantero que realizó trabajos en la Plaza Mayor de México; Pedro Vázquez, cantero 788 que
probablemente fue el arquitecto de la primera iglesia del Hos-pital de Jesús; Diego Díaz de
Lisboa, también citado con ante-rioridad 789, de quien se conserva noticia de una ventana de dos
arcos con una columnilla en el medio, formando esquina, en el Hospital de Jesús, que existió
hasta 1833; Bartolomé Coro-nado trabajó para el licenciado Juan Altamirano 790 para rea-lizar,
según contrato firmado el 31 de agosto de 1536, diver-sos trabajos de cantería en su casa de
habitación, que se ubi-caba donde actualmente se halla la casa de los Condes de San-tiago de
Calimaya; el entallador Juan de Arrué en 1549 llega a la Nueva España 791.
ANEXO II.
LOS GREMIOS
Referente a los gremios, nos dice José Guadalupe Victoria en su obra Arte y arquitectura en la
Sierra Alta, siglo XVI, que los agustinos hayan "... contado con arquitectos, pintores y
escultores que iban de una casa a otra para dirigir las obras respectivas". Es posible que los
frailes utilizaran los servicios de "cuadri-llas", canteros, picapedreros o pintores, que
acompañaban a sus maestros de un lugar a otro, como sucedió con los indios que desde
785
Esculpido por orden de don Vasco de Quiroga, ostenta la fecha 1552; desgraciadamente fue pintado en época
posterior.
786
Mono africano que tiene hocico como de perro.
787
Cuatro de ellas se encuentran en el Museo de Churubusco.
788
Se avecindó en Ciudad de México el 2 de septiembre de 1530.
789
En las Informaciones de Conquistadores y Pobladores se dice que él enseñó el arte de la cantería a todos los
indios.
790
Primo y amigo de Cortés.
791
Trabajó en la Catedral de Sevilla, en 1547, quien fue padre del pintor mexicano Juan de Arrué.
Atotonilco el Grande fueron a levantar la primera i-glesia que hubo en Molango 792.
Este hecho, acontecido en fecha temprana, posiblemente se repitió a lo largo del siglo XVI, "... y
no solo en la Sierra Alta, sino en toda la provincia de México y aún en la de Michoacán, pues
no se olvide que al principio constituían una sola.
"Esta idea, aún como hipótesis, no parece aventurada, pues pensamos que resultaba más fácil
para los frailes tener un maestro, del género que fue-se, para que les dirigiera tal o cual obra, y
que ese maestro llevara a sus oficiales o ayudantes para iniciar en lo fundamental la obra; se
echaría mano, sí, de indios del lugar para actividades menores, como puede ser el acarreo de
materiales o de provisión de agua y alimentos." 793
No es descabellado pensar que los frailes retomaran la orga-nización prehispánica del trabajo
para los obras públicas, en especial el sistema del coatequitl 794, o cuadrillas de traba-jadores,
para la participación de los indios en la construc-ción de sus conventos e iglesias 795.
ANEXO III.
CÓDICES POSTCORTESIANOS
Son aquellos escritos jeroglíficamente después de consumada la conquista de la Nueva España;
como es lógico, los nativos no pudieron variar su modo de escribir de un momento a otro, por
tanto, mediante su escritura ideofonética o ideográfica, que habían desarrollado hasta el
momento de la llegada de los españoles, presentaban sus quejas ante las autoridades virrei-nales.
El llamado Lienzo de Tlaxcala es quizás el códice más valio-so de esta época 796; medía 6
metros de largo por dos y medio de ancho, pintado a mediados del siglo XVI por los tlaxcaltecas, en el que solicitaban mercedes reales por sus servicios prestados a la Corona durante la
Conquista.
La Tira de Tlatelolco representa los acontecimientos acaeci-dos en el siglo XVI en México
hasta las honras fúnebres de don Luis de Velasco; realizado en piel de venado.
792
Manuel González de la Paz y Campo, Crónica. . ., y Manuel Romero de Terreros, La iglesia y el convento de San
Agustín, p. 6-7
793
VICTORIA, José Guadalupe op. cit.
794
"No está por demás recordar que el coatequitl era obra conjunta o colectiva, básicamente de los macehuales; la
unidad mínima de la organiza-ción de la fuerza de trabajo tal vez "haya sido la llamada cuadrilla, vein-tena o
centecpantli". El coatequitl tuvo varios principios organizativos, entre los que destacan: la división de tareas entre
las unidades laborales participantes, que respondían a especializaciones de grupos de trabajo (ar-tesanos) o a
especialidades circunstanciales (acarreo de materiales, agua o alimentos); otro de esos principios organizativos era
la rotación del tra-bajo, en tandas y ruedas, según las expresiones usadas durante la época co-lonial." VICTORIA,
José Guadalupe op. cit.
795
ROJAS RABIELA, Teresa La organización del trabajo para las obras públicas: el coatéquitl y las cuadrillas de
trabajadores. Ponencia mecanus-crita presentada en la V Reunión de Historiadores Mexicanos y Norteamerica-nos,
celebrada en la ciudad de Pátzcuaro, Mich., en octubre de 1977.
796
Desgraciadamente el original se ha perdido, conservándose en el Museo Nacional de Antropología una copia
realizada en el siglo XVIII por el pintor tlaxcalteca Juan Manuel de Illanéz.
El Códice Mendocino fue mandado pintar por el virrey Antonio de Mendoza para enviarlo al
Emperador Carlos V, mas no llegó a sus manos ya que el navío que lo llevaba en 1549 cayo en
poder de los corsarios franceses y el códice fue llevado a París. Está conformado por tres partes:
- una relación cronológica desde la fundación de Tenochtitlan hasta Moctezuma II.
- un Libro de Tributos.
- las costumbres de los antiguos mexicanos.
Un códice de tipo mixto 797 es la Relación de Michoacán, sin duda el documento más valioso
para la historia de los purépe-chas, además de ser una obra de arte de primer orden por la exactitud del dibujo de sus personajes, la exuberante fantasía de sus tocados, figuras que
muestran la diferencia entre los pueblos michoacanos y el pueblo azteca.
De gran belleza es el códice llamado la Introducción de la Justicia en Tlaxcala; representa el
momento en que el corre-gidor de Puebla, Hernando de Saavedra, convence a los indios
tlaxcaltecas para que acepten a los escribanos españoles. Su valor plástico radica en la
admirable estilización de las for-mas representadas.
El Códice de Tepetlaoztoc o Códice de Kingsboroug es un me-morial de los indios de este
pueblo quejándose de sus encomen-deros, en especial de Gonzalo de Salazar. Sobresale por la
ex-presión pictórica de los sentimientos de cada individuo.
El Códice Sierra no ostenta gran mérito artístico, siendo interesante en él un fragmento de una
cuenta de gastos del templo de Santa Catalina Texupan 798, ya que reproduce los objetos del
culto usados en el siglo XVI.
El Códice Osuna contiene las quejas presentadas por los in-dios de Ciudad de México al
visitador Valderrama en 1565; se encuentran en él reproducciones de obras arquitectónicas
como la cimentación de la catedral de México, apareciendo los cua-tro barrios originales de la
ciudad.
El Códice Florentino es una ilustración de la Historia de las Cosas de Nueva España, de fray
Bernardino de Sahagún.
El Códice Durán es la ilustración de la historia de fray Diego de Durán.
El Lienzo de Jucutácato representa la peregrinación de los purépechas hasta establecerse en
Michoacán, según algunos au-tores; para otros, por la gran cantidad de símbolos religiosos
indica que más bien se trata del establecimiento de la reli-gión en lo que más tarde sería
Michoacán.
El Códice de Yanhuitlán es un manuscrito mixteco relacionado con este pueblo y sus
monumentos; de enorme valor plástico se-gún Toussaint 799.
797
Son aquellos que contienen una relación escrita en castellano e ilustraciones a la manera precortesiana.
798
En la Mixteca Alta, Oaxaca.
799
Restos de este códice se encuentran en la Academia de Bellas Artes de Puebla.
ANEXO IV
CONJUNTOS
COVENTUALES EN EL VIRREINATO DE LA NUEVA GRANADA
En medio de una naturaleza casi sobrenatural se fundaron los primeros centros evangelizadores
de las ordenes mendicantes, franciscanos, dominicos y agustinos, erigiéndose pequeñas i-glesias
de acuerdo a la disponibilidad de materiales en el lu-gar, construcciones que muchas veces
fueron destruidas por su deficiencia de trabajo y condiciones climáticas desconocidas por los
artífices europeos; sobre sus ruinas se levantaron e-dificaciones más estables y a su alrededor se
formaron los primeros núcleos urbanos, dependiendo su vida de las hostili-dad de las tribus.
Los centros evangelizadores generaron espacios arquitectóni-cos propios que facilitaron el
proceso, siendo el primero el templo, cuyas características de evangelización determinaron su
construcción, marcado también por las limitaciones de orden tecnológico que limitó sus
dimensiones.
Todos los templos doctrineros tienen características tan pa-recidas que podría hablarse de una
serie de normas básicas pa-ra su construcción:
- Una sola nave en proporción 1:4 1:7.
- Cubierta con nudillos y tirantes de dos en dos, en forma de artesa a dos aguas, con nudillos en
la parte alta y tiran-tes a la altura de los muros que insinúan un plano paralelo al piso, algunos
con influencia mudéjar.
- Dimensiones y tratamiento del espacio en forma fragmenta-da, influencia medieval usada en
España durante la época de la conquista.
- Arco toral para separar la nave del presbiterio, arco bas-tante pronunciado algunas veces con
funciones estructurales, elemento que contribuye a la fragmentación del espacio inte-rior,
división que se repite en el coro.
- Espadaña ubicada a un lado de la nave, o acaballada sobre la misma, ejemplos que se
conservan en las iglesias de Zipacón y Oicotá.
- Capilla abierta o de indios, en nuestro caso se presenta como un balcón o portal a nivel de la
segunda planta o coro de la iglesia, retrocedido en relación con la parte frontal del tejado,
creando un espacio cubierto y abierto hacia la plaza.
El interior de los templos doctrineros fue siempre de gran riqueza, con retablos de madera
tallada y gran abundancia de rojo y dorado; los tirantes, el arco toral y la madera del co-ro por lo
general fueron profusamente decorados.
El segundo elemento arquitectónico o urbanístico fue la pla-za o atrio, nunca de las dimensiones
alcanzadas en los conjun-tos conventuales de la Nueva España; área libre que cumplía la doble
función de prolongación del templo y la de carácter cí-vico. Delimitadas en forma simple,
fueron conformándose con la construcción de otras edificaciones de importancia, cuya edificación estaba reglamentada por las Leyes de Indias: casa cu-ral, residencias de los personajes
importantes, alcaldía. Fue punto de partida para el desarrollo de la ciudad en forma de parrilla.
Las capillas posas, tercer elemento, en muchos casos demar-caban la plaza; construidas a
manera de templos en miniatura, con rasgos estilísticos e interiores similares respetando las
proporciones y carácter del templo matriz. Su poca importancia hizo que desaparecieran total o
parcialmente en ciudades que adquirieron un carácter distinto al puramente religioso, ade-más
por estar ubicadas en las cuatro esquinas de la plaza, puntos apetecibles para levantar
construcciones de prestigio.
Cruz atrial, tallada en piedra y colocada en la plaza, fren-te a la iglesia como símbolo de
doctrina, tales como la de Bo-sa o Sáchica.
El atrio, cerrado por un pequeño muro de sillería, adornado con pináculos o bolas de piedra, que
lo separaban de la plaza antes mencionada. Este pequeño espacio delimitado fue el atrio
propiamente dicho en la Nueva Granada en los primeros años de evangelización.
En el Nuevo Reino de Granada se repitieron los centros doc-trineros aparecidos antes en la
Nueva España, con lineamientos muy similares pero con mayor sencillez y humildad.
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Narración de la maravillosa aparición que hizo el Arcángel San Miguel a Diego Lázaro de San
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