UNIVERSIDAD DE COSTA RICA FACULTAD DE DERECHO Tesis para optar al Título de Licenciados en Derecho Análisis histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General. Estudiantes Juan Carlos Jiménez Marín Andrés Alonso Retana Retana San José, Costa Rica Año 2006 UNIVERSIDAD DE COSTA RICA FACULTAD DE DERECHO Tesis para optar al Título de Licenciados en Derecho Análisis histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General. Estudiantes Juan Carlos Jiménez Marín Andrés Retana Retana San José, Costa Rica Año 2006 --- m*: iiP"i--r*<:>y - - 32Fr.!-g - - ,-c -;-. -5 : ' 2 Ifí-P ----- Miércoles 14 de Junio del 2006 Señor Dr. Daniel Gadea Nieto Director del Área de Investigación Facultad de Derecho Universidad de Costa Rica Estimado Señor Director: Por medio de la presente le comunico que en mi condición de Director de la Tesis "Análisis Histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General", de los egresados Juan Carlos Jiménez Marín, carné 971778 y Andrés Alonso Retana Retana, carné 962521; he aprobado dicho trabajo final de graduación, dado que reúne los requisitos de fondo y forma que exige el Área de Investigación. Esta investigación asume un tema de gran importancia en el Campo del Derecho Sucesorio, pues analiza la situación jurídica actual del Proceso Sucesorio y su posible modificación por dicho proyecto de ley. Por lo anterior, le reitero mi aprobación de la tesis de grado de los alumnos Juan Carlos Jiménez Marín y Andrés Alonso Retana Retana por cumplir con los requisitos de fondo y forma para proceder a la presentación oral y pública ante el Tribunal Examinador que se designe en su momento. --y--- Un cordial saludo, /', Lic. Jorge Jiménez'Bolaños---- ---- L.-- Miércoles 14 de Junio de 2006 Señor Dr. Daniel Gadea Director del Área de investigación Facultad de Derecho Estimado Dr. Gadea: En mi carácter de lectora del Trabajo Final de Graduación, de los egresados Juan Carlos Jiménez Marin, carné 971778, Andrés Alonso Retana Retana, carné 962521 titulado "Análisis histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General", en tanto cumple con las exigencias y formalidades propias de un análisis de este tipo doy por aprobado el mismo. Atentamente Licda. Dinia ~ o j a h o n t a r o Martes, 25 de julio de 2006. Señor Dr. Daniel Gadea Director del Área de Investigación Facultad de Derecho Estimado Dr. Gadea: En mi condición de lector del Trabajo Final de Graduación de los egresados Juan Carlos Jiménez Marín, carné 971778 y Andrés Alonso Retana Retana, carné 962521, titulado "Análisis Histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su Posible Reforma por el Proyecto de Código Procesal General", dándolo por aprobado debido a que cumple con las formalidades y requerimientos propios de un trabajo d Se suscribe de Ud. Atentamente, A mis padres, Carlos Jiménez Acuña y Maritza Marín Sandí; a mis hermanos, por su paciencia, esmero y apoyo incondicional, les dedico esta etapa tan importante en mi vida como un regalo que se merecen. Juan Carlos. Para mis padres, por su respaldo y comprensión durante todo este proceso, les dedico el fruto de mi esfuerzo y espero retribuirles siempre el amor que me han procurado. Andrés. INDICE Página RESUMEN ................................................................................................................i INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 1 PRIMERA PARTE ASPECTOS HISTÓRICOS CAPÍTULO PRIMERO EVOLUCIÓN DEL PROCESO SUCESORIO EN COSTA RICA SECCIÓN I. Estudio del proceso sucesorio a través del Siglo XVIII .................... 7 A. Normativa vigente en Costa Rica hasta 1841................................................ 9 Fuero Real de España .......................................................................................... 13 Leyes del Estilo: Declaraciones sobre las Leyes del Fuero .................................. 15 Leyes Nuevas ....................................................................................................... 15 Las Siete Partidas ................................................................................................. 17 Ordenamiento de Leyes: el Ordenamiento de Alcalá............................................ 28 El Fuero Viejo de Castilla 1356 ............................................................................. 28 Ordenamiento de Montalvo u Ordenanzas Reales de Castilla 1484..................... 29 Leyes del Toro ...................................................................................................... 29 La Nueva Recopilación ......................................................................................... 30 Novísima Recopilación.......................................................................................... 30 Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias ............................................. 31 Jueces de Bienes de Difuntos .............................................................................. 33 Página SECCIÓN II. Estudio del proceso sucesorio a través del Siglo XIX .................... 39 A. El Código General de la República de Costa Rica....................................... 39 1. Fuentes de la parte civil del Código General de 1841....................................... 39 2. Vigencia de la parte civil del Código General de 1841...................................... 40 3. Contenido de la parte civil del Código General de 1841 ................................... 40 B. Ley de Sucesiones ......................................................................................... 48 1. Vigencia de la Ley de Sucesiones .................................................................... 48 C. El Código Civil de 1888 .................................................................................. 68 1. Antecedentes, fuentes y emisión del Código Civil de 1888.............................. 68 2. Contenido del Código Civil de 1888 ................................................................. 69 SECCIÓN III. Estudio del proceso sucesorio en el Siglo anterior ........................... 89 A. Código de Procedimientos Civiles ............................................................... 89 1. Aseguramiento de Bienes ................................................................................. 89 2. Declaratoria de ausencia .................................................................................. 90 3. Apertura y Comprobación de Testamento......................................................... 91 4. Requisitos para promover el proceso sucesorio ............................................... 92 5. La apertura del sucesorio.................................................................................. 93 Apersonamiento de herederos e interesados ....................................................... 96 Cierre y reapertura del proceso sucesorio ............................................................ 98 Reapertura ......................................................................................................... 100 Sujetos intervinientes en el proceso sucesorio ................................................... 102 Herederos ........................................................................................................... 102 La representación .............................................................................................. 102 Los legatarios ..................................................................................................... 103 Las juntas de herederos e interesados ............................................................... 103 El albacea ........................................................................................................... 105 Página Los acreedores quirografarios............................................................................. 107 Los acreedores con créditos privilegiados. ........................................................ 108 Otros acreedores .............................................................................................. 109 B. El proceso sucesorio extrajudicial ............................................................ 111 1. Ley Orgánica de Notariado ............................................................................. 111 2. Código de Procedimientos Civiles................................................................... 114 3. Código Procesal Civil ..................................................................................... 116 4. Proceso Sucesorio Testamentario Extrajudicial .............................................. 119 Requisitos .......................................................................................................... 120 Apertura del Proceso .......................................................................................... 121 El Inventario y Avalúo de los Bienes ................................................................... 122 La Partición de Bienes ........................................................................................ 124 Conclusión .......................................................................................................... 125 SEGUNDA PARTE: ESTUDIO COMPARATIVO DEL PROCESO SUCESORIO CAPÍTULO SEGUNDO PROCESO SUCESORIO EN EL DERECHO COMPARADO SECCIÓN I. Derecho Comparado. ................................................................... 127 Página A. Derecho Europeo. ........................................................................................ 127 1. Derecho Alemán ............................................................................................. 127 Aceptación y renuncia de la herencia ................................................................. 127 Responsabilidad del heredero............................................................................. 128 Partición y colación ............................................................................................. 129 La venta de la herencia....................................................................................... 130 Certificado de heredero....................................................................................... 130 2. Derecho Español ............................................................................................ 132 Aceptación y renuncia de la herencia ................................................................. 132 El beneficio de inventario y el derecho a deliberar.............................................. 134 El albacea .......................................................................................................... 136 La comunidad hereditaria.................................................................................... 137 La partición.......................................................................................................... 138 Ley de Enjuiciamiento Civil ................................................................................. 141 Intervención Judicial del Caudal hereditario........................................................ 143 Administración del caudal hereditario ................................................................. 145 Sucesorio Extrajudicial en España...................................................................... 146 3. Derecho Francés............................................................................................. 148 Aceptación de la herencia. .................................................................................. 148 Efectos de la aceptación de la herencia.............................................................. 149 Renuncia de la herencia ..................................................................................... 150 La saisine ............................................................................................................ 150 Separación de patrimonios ................................................................................. 151 Colación .............................................................................................................. 152 Partición .............................................................................................................. 153 4. Derecho Italiano .............................................................................................. 154 Página Herencia yacente ................................................................................................ 154 Aceptación .......................................................................................................... 154 Renuncia ............................................................................................................. 157 Separación de patrimonios ................................................................................. 157 Colación .............................................................................................................. 158 Partición .............................................................................................................. 159 Conclusión .......................................................................................................... 161 B. Derecho Latinoamericano............................................................................ 162 1. Argentina ............................................................................................ 162 De las sucesiones ............................................................................................. 162 Herederos ........................................................................................................... 162 Derechos del heredero ....................................................................................... 163 De las obligaciones del heredero ....................................................................... 163 Capacidad para suceder: .................................................................................... 164 Acciones atraídas por el sucesorio: .................................................................... 165 Cláusulas del testamento.................................................................................... 166 Aceptación y repudiación de la herencia ............................................................ 167 Aceptación de la herencia con beneficio de inventario ............................... 170 De los derechos y deberes del heredero beneficiario ........................................ 171 Del pago de los acreedores y legatarios ............................................................ 172 De la cesación del beneficio de inventario ......................................................... 173 De los albaceas .................................................................................................. 173 División de Pleno Derecho .................................................................................. 175 De la separación de los patrimonios del difunto y del heredero ......................... 176 Efectos de la División de Pleno Derecho ............................................................ 178 De la división de los créditos activos y pasivos................................................... 179 De la división de la herencia .............................................................................. 181 De la colación ..................................................................................................... 181 Caracteres de la partición ................................................................................... 182 Objeto de la Partición.......................................................................................... 182 Sujetos activos de la acción de partición ............................................................ 183 Modos y formas de la partición .......................................................................... 185 Formas de partición ........................................................................................... 186 Cuerpo general de bienes ................................................................................... 188 Efectos de la partición......................................................................................... 190 De las sucesiones intestadas.............................................................................. 191 Ordenes .............................................................................................................. 192 Derecho de representación ................................................................................. 194 De las sucesiones vacantes ............................................................................... 196 El proceso sucesorio extrajudicial en argentina .................................................. 197 2. El Derecho Sucesorio Peruano ............................................................ 200 3. Derecho Sucesorio Chileno ....................................................................... 205 Principios de la sucesión por causa de muerte. ....................................................... 206 Apertura de la sucesión. .............................................................................................. 207 Posesión de la herencia ............................................................................................ 207 Capacidad y habilidad para suceder. .......................................................................... 208 Derecho de representación. ........................................................................................ 209 Ordenes Sucesorios .................................................................................................... 209 Sucesión parte testada y parte intestada. ................................................................... 211 Sucesión testada. ........................................................................................................ 211 Apertura del testamento cerrado............................................................................... 211 Testamentos menos solemnes ................................................................................. 212 Testamento verbal..................................................................................................... 212 Derecho de sustitución. ............................................................................................. 212 Legitimarios................................................................................................................ 213 Aceptación. .................................................................................................................. 214 Página Herencia yacente. ........................................................................................................ 215 Herencia vacante....................................................................................................... 215 Beneficio de inventario................................................................................................. 215 Acción de petición de herencia.................................................................................... 216 Partición de bienes....................................................................................................... 217 Partición por el causante. .......................................................................................... 218 Partición por los coasignatarios de común acuerdo................................................. 218 Partición por el juez partidor...................................................................................... 218 Efecto declarativo de la partición .............................................................................. 220 Obligación de garantía. ............................................................................................. 220 Nulidad y rescisión de la partición............................................................................. 220 Pago de las deudas hereditarias............................................................................... 221 Excepciones a la división a prorrata de las cuotas................................................... 221 Conclusión ................................................................................................................. 222 CAPÍTULO TERCERO EL ACTUAL PROCESO SUCESORIO COSTARRICENSE SECCIÓN I. Derecho Sustancial....................................................................... 224 A. Código Civil................................................................................................... 225 Clases de Sucesión ............................................................................................ 228 Aceptación y renuncia a la herencia ................................................................... 236 El Albacea ........................................................................................................... 240 Pago de acreedores............................................................................................ 243 Partición de la Herencia ...................................................................................... 246 Página B. Leyes Especiales.......................................................................................... 247 Ley de Derechos de Autor .................................................................................. 247 Ley de Tierras y Colonización ............................................................................. 250 C. Más allá del Código Civil ............................................................................. 255 SECCIÓN II. El actual proceso sucesorio costarricense..................................... 264 A. Proceso Sucesorio Judicial......................................................................... 264 Herencia Vacante................................................................................................ 268 B. Proceso Sucesorio Extrajudicial ................................................................ 281 Del proceso sucesorio notarial ............................................................................ 288 TERCERA PARTE: NUEVA PERCEPCIÓN DEL PROCESO SUCESORIO CAPÍTULO CUARTO EL PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL COMO CAMBIO SIGNIFICATIVO AL PROCESO SUCESORIO SECCIÓN I. Introducción al proyecto de Código Procesal General. ................... 301 A. Versión inicial del Proyecto de Código Procesal General ........................ 301 1. Análisis General .............................................................................................. 301 a- Principios Procesales...................................................................................... 306 b- Principios Procesales que son contrarios al sistema ...................................... 311 2. Análisis Particular el Proceso Sucesorio ......................................................... 315 B. Última Versión del texto del Proyecto de Código Procesal General........ 325 Página C. Principales modificaciones introducidas al texto del Proyecto .............. 326 SECCIÓN II. La confrontación del proceso sucesorio y el proyecto de Código Procesal General .................................................................................... 328 A. Estudio del Proyecto de Código Procesal General ................................... 328 B. Comparación entre el Código Procesal Civil y el Proyecto de Código Procesal General............................................................................................... 344 CONCLUSIONES ............................................................................................... 351 BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................. 355 i RESUMEN DEL TRABAJO FINAL DE GRADUACIÒN Análisis histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General. JIMÉNEZ MARÍN (Juan Carlos) y RETANA RETANA (Andrés Alonso), “Análisis histórico Jurídico del Proceso Sucesorio Costarricense y su posible reforma por el Proyecto de Código Procesal General”, Tesis para optar por el título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 2006. DIRECTOR: Lic. Jorge Jiménez Bolaños PALABRAS CLAVES Derecho Sucesorio, Proceso Sucesorio, Sucesión Extrajudicial, Partición de Bienes, Código Procesal Civil, Código Civil, Ley de Sucesiones, Código Notarial, Proyecto de Código Procesal General, Testamento, Albacea, Herederos, Acreedores, Herencia, Legatarios, Junta de Interesados, Inventario de Bienes, Avalúo de Bienes, Derecho Comparado, aceptación de la Herencia, Causante, Reapertura, Aspectos Históricos, Principios Procesales. ii RESUMEN A lo largo de la vida jurídica de nuestro país, se ha dado una regulación muy variada de las sucesiones mortis causa, iniciando con el periodo post independencia se han dictado y aplicado diferentes cuerpos normativos referentes a las distintas ramas del derecho y por ende al Proceso Sucesorio , desde antiquisimas leyes españolas, pasando por normativas propias del periodo colonial hasta las primeras leyes y códigos promulgados por los poderes del estado. Dichas regulaciones fueron la base sobre la que se desarrollo nuestro actual ordenamiento jurídico, en cual tambien se vió influenciado por legislaciones europeas, como por ejemplo el derecho español y frances y legislaciones latinoamericas como pueden ser el derecho argentino y peruano; lo cual ha producido un derecho que ha intentado obtener lo mejor de cada influencia. Hoy día nuestro proceso sucesorio, esta en una etapa de madurez que le puede permitir alcanzar una mejor aplicabilidad de las normas que lo regulan, tanto en la vía judicial como en la vía extrajudicial; pese a esto aún existe una grave dilación en la finalización de las sucesiones tramitadas ante los órganos jurisdiccionales lo que ha provocado la busqueda de una solución más satisfactoria a esta situación. iii Debido a que en el ordenamiento procesal en general se han dado circustancias similares que atentan a la celeridad procesal, así como a una justicia pronta y cumplida es que ha surgido la iniciativa de modificar completamente la legislación procesal mediante la implementación del Ante Proyecto de código Procesal General, el cual en sus regulaciones referentes al proceso sucesorio le da un trato más agíl pretendiendo una mayor celeridad en el transcurso y finalización del proceso dando como consecuencia una satisfacción plena de los objetivos de los interesados en la sucesión. Por orta parte en el proyecto se ha omitido totalmente cualquier mención al proceso sucesorio extrajudicial debido a que toda regulación concerniente a dicho procedimiento debería realizarse dentro del Código Notarial o a través de lineamientos de la Dirección Nacional de Notariado pero no deben estar incluidos en un cuerpo normativo de índole procesal judicial. 1 INTRODUCIÓN La muerte es un hecho normal en el transcurso de la vida, poniéndole fin a esta pero dando inicio a una serie de situaciones que necesitan de la tutela del ordenamiento jurídico, el cual ha establecido un proceso específicos para alcanzar los objetivos como la justicia, la paz social, sin dejar de lado las metas particulares de los interesados directos. El interés por estudiar un tema como lo es el proceso sucesorio surge por la importancia que reviste dicho proceso en la vida jurídica por la multiplicidad de relaciones jurídicas que se pueden ver afectadas con el fenecimiento de una persona. Es vital que la regulación de este trámite sea clara, precisa y sin lagunas para que las personas interesadas, quienes recién han perdido un ser querido no pasen por un proceso largo y engorroso, sino que logren ver satisfechos sus intereses sin dilaciones y sin formalidades excesivas. Con la entrada en vigencia del Código Notarial se dio un intento de abrir el trámite de la sucesión en vía notarial, tratando de darles mayores facultades a los Notarios y de esta forma lograr una disminución de las sucesiones tramitadas ante los órganos judiciales. Si bien el cambio fue sustancial con respecto a otras iniciativas similares realizadas en los años ochenta, siempre se manifestó el problema del poco desarrollo normativo del proceso en si. 2 Pese a lo anterior las facultades del notario no son tan amplias y su conocimiento de este tipo de procesos quedó supeditado a ciertas formalidades y a que los interesados cumplieran ciertos requisitos. La legislación presentó varias lagunas que produjeron como resultado que la sucesión “mortis causa” se tramitará en vía judicial en la mayoría de los casos pese a ser un procedimiento de carácter administrativo que debería ser competencia exclusiva de los notarios y que debería por ende estar fuera del ámbito de la administración de justicia del Estado, con algunas excepciones definidas previamente por el Ordenamiento Jurídico. La posibilidad propuesta por el Proyecto de Código Procesal General de que se pueda acudir a la vía notarial para tramitar las mortuales le brinda a los interesados una opción para tomar sus propios acuerdos en relación con los bienes hereditarios, cumpliendo sus expectativas en la partición de bienes de la mejor forma posible sin que intervenga un extraño en la toma de decisiones y en la formación de la voluntad, ya que mientras los herederos tengan el interés y logren un acuerdo unánime acerca de la división de los bienes, se podrá evitar un largo y lento proceso en vía judicial. Este estudio pretende hacer un análisis de la sucesión “Mortis Causa” en su aspecto procesal, todo esto a partir de las normas que se han aplicado en nuestro país, ya sea por imposición de la Corona Española, con el desarrollo normativo durante la colonia y la posterior promulgación de leyes por parte del incipiente Estado Costarricense. 3 Más adelante se hace una breve revisión de otros ordenamientos jurídicos con el fin de determinar el trato que se le da a este proceso en otros países y comparar sus figuras, principios y reglas. De seguido se desarrolla el actual proceso sucesorio, para posteriormente contraponerlo al Proyecto de Código Procesal General en su última versión, de esta manera podemos concluir si el Código Procesal General importa un cambio significativo con respecto a la normativa vigente y si dicha modificación tendrá un impacto positivo para el sistema de administración de justicia y para los destinatarios de esta. Es clave aclarar que no siempre que se propone un cambio estructural de esta magnitud se logra implementarlo de la mejor manera, en este caso el proyecto ha tenido una evolución de cinco años en los cuales ha sufrido algunas variantes, que han pretendido un cambio radical del sistema de administrar justicia, para convertirlo de uno netamente escrito, lento y lleno de formalidades, en uno que si bien tendrá su cuota de formalidad, pretende ser oral, en donde se busca que los procesos sean mas céleles sin sacrificar el ideal de alcanzar justicia para los administrados. En última instancia esto solamente se podrá constatar luego de su aprobación y promulgación, con su debida entrada en vigencia y con la práctica en los Tribunales de Justicia, en donde jueces abogados y usuarios, deberán amoldarse a estos cambios. 4 OBJETIVOS GENERALES 1- Actualizar el desarrollo investigativo que sobre este tema se ha realizado en años anteriores, ya que los trabajos investigativos de inicio de la década del noventa, no contemplaron la introducción del actual Código Notarial (1998) ni el Proyecto de Código Procesal General (2001). 2- Hacer una comparación de los cambios que han ocurrido a nivel legislativo y jurisprudencial con la antigua, la actual legislación y las modificaciones propuestas por el Proyecto de Código Procesal General. 3-Comprobar a nivel doctrinal si la reforma propuesta con el Proyecto de Código Procesal General y el desarrollo que este hace de los principios procesales, provocarán beneficios (o perjuicios) significativos en la tramitación de los diferentes procesos y en especial del proceso sucesorio. 4- Comparar nuestro sistema jurídico con otros sistemas extranjeros (Argentina, Perú, España, etc.), con el fin de dilucidar si la evolución de nuestro ordenamiento jurídico se encuentra en una situación de paridad con esos otros sistemas jurídicos. 5 OBJETIVOS ESPECIFICOS 1.- Estudiar el desarrollo histórico que ha tenido el tratamiento normativo del proceso sucesorio. 2.- Realizar un análisis del proceso sucesorio en el derecho comparado. 3.- Desarrollar un estudio crítico del actual proceso sucesorio. 4.- Realizar una comparación de la iniciativa del Código Procesal General con el proceso sucesorio actual. HIPÓTESIS DEL TRABAJO Si se llega a adoptar el Código Procesal General, ¿el Proceso Sucesorio Extrajudicial se constituirá en la principal vía a seguir al tramitar las Sucesiones Mortis Causa? Esto en razón de que se pretende que las sucesiones acudan a esa vía por sobre la judicial. ¿Será realmente menos restringida esta opción que en el pasado? ¿El Proyecto de Código Procesal General traerá efectivamente la unificación de las normas procesales en nuestra legislación y específicamente en 6 el Derecho Sucesorio? ¿Esa unificación será positiva o traerá más problemas en esta rama del Derecho (Derecho Sucesorio)? METODOLOGÍA El método utilizado en nuestra investigación, es el descriptivo- comparativo, pues se concentra en la descripción de la evolución histórica, así como de la realidad actual del proceso sucesorio a nivel legislativo, doctrinal y jurisprudencial, todo esto con el fin de realizar un análisis comparativo, a partir del Código Procesal General. ESTRUCTURA Este trabajo se compone de tres partes. La primera está estructurada por un único Capítulo, dividido en tres Secciones, que desarrollan la evolución histórica del proceso sucesorio en Costa Rica. La segunda parte, con dos Capítulos que se centran en analizar el Derecho extranjero, tanto europeo como latinoamericano y unas nociones básicas del derecho nacional (capítulo segundo); así como el estudio del actual proceso sucesorio (capítulo tercero). La tercera parte se focaliza en el proyecto de Código Procesal General, su primera Sección nos introduce a este cuerpo normativo y en la segunda Sección se confronta dicho proyecto con el proceso actual. 7 PRIMERA PARTE ASPECTOS HISTÓRICOS CAPÍTULO PRIMERO: EVOLUCIÓN DEL PROCESO SUCESORIO EN COSTA RICA SECCIÓN I: EL PROCESO SUCESORIO DESDE LA COLONIA HASTA LA INDEPENDENCIA. El inicio de nuestro estudio toma como punto de partida el Derecho Español ya que es el primero en marcar el desarrollo del derecho no sólo de Costa Rica, sino de Latinoamérica por haber sido la gran colonia española, su influencia fue de tal magnitud que se manifestó muchos años después de la Independencia. Históricamente no se puede hablar de Derecho Español, debido a que en sus inicios no existía un estado español propiamente dicho, sino varios reinos separados dentro del territorio conocido actualmente como España, los cuales tenían su normativa también separada. El Renacimiento trajo a España cierta unificación. Las tropas islámicas fueron expulsadas definitivamente de la península (1492); los reinos de Castilla, León y Aragón llegaron a unirse en 1479, diez años después del matrimonio real de Isabel y Fernando; en el desarrollo del Real Patronato de la Iglesia, un conflicto de 1482-1486 confirma, finalmente en forma clara, la preeminencia de la Corona sobre el Vaticano, y en el transcurso del período renacentista, la Corona logra añadir varios elementos más a este complicado patronato, que en 1508 es extendido hacia las Indias. 8 El Derecho Indiano, dejando aparte las normas específicamente dirigidas a regular la situación de los indios y de los mulatos, así como ciertas cuestiones referidas al régimen de propiedad de bienes inmuebles, era bastante parco en materia civil. En términos generales, las Siete Partidas constituyeron la fuente más importante del Derecho Civil aplicado en Indias hasta el siglo XIX. En esta materia, sus normas revelan una fuerte dependencia de las instituciones y principios del Derecho Común. 1 La creciente legislación monárquica que acompañaba esta centralización del poder hizo necesaria una compilación de las leyes, ordenanzas y pragmáticas, vigentes en Castilla. El primer intento de poner orden en esta materia son las Ordenanzas Reales de Castilla, compiladas por Montalvo en 1484. Más tarde, después de repetidas quejas de las autoridades, se expiden en 1505 las 83 Leyes de Toro. Como esta obra era insuficiente para poner orden en el derecho español, Felipe II promulga, en 1567, la Nueva Recopilación, compilación panorámica del derecho español, que coexiste luego con los derechos forales y con las Siete Partidas, expresamente conservados en vigor. Esta obra es aumentada y corregida en los años de 1581, 1592, 1598, 1640, 1723, 1745, 1772, 1775 y 1777, reestructurándose luego el material en forma completa, en la Novísima Recopilación de 1805. Además es en esta época que España desarrolla las bases del "Derecho 1 SAENZ CARBONELL (Jorge) Historia del Derecho Costarricense. San José, Editorial Juricentro, 1ª edición, 1997, p. 167. 9 Indiano”. En 1505 las Leyes de Toro prohíben el uso forense del derecho romano, disposición repetida en la Nueva Recopilación de 1567, pero no fielmente observada en la práctica, debido a que si en la realidad una norma o principio es necesaria, aunque sea eliminada del derecho positivo, se seguirá usando en las relaciones entre personas. A. NORMATIVA VIGENTE EN COSTA RICA HASTA 1841 Luego de la conquista y colonización del nuevo mundo y al establecer más fuertemente su dominio político sobre América, en los siglos XV y XVI, la Corona de Castilla y León prácticamente desplazó a los ordenamientos jurídicos precolombinos, que fueron sustituidos en casi todas las materias por otros dos: el propio ordenamiento jurídico Castellano-Leonés y el Derecho Indiano. En las Indias existía una gran variedad de situaciones jurídicas no contempladas hasta ese momento en las leyes y costumbres de Castilla y León, por esta razón se hizo necesario que las autoridades peninsulares y sus agentes emitiesen una importante cantidad de normas nuevas las cuales alcanzaron grandes dimensiones y características propias, al punto de convertirse en lo que la historiografía denomina Derecho Indiano. A finales del siglo XVI sus proporciones eran tan grandes, que se consideró indispensable el recopilarlo y ordenarlo por materias. Fruto de este esfuerzo fue la llamada Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias, promulgada oficialmente por el Rey D. Carlos II en 1680. Naturalmente, la Recopilación no 10 significó la paralización de la producción normativa; de modo que el Derecho Indiano, en el caso de Costa Rica por ejemplo, comprende, además de la Recopilación casi ciento cincuenta años de legislación no recopilada. Todo ello, sin tomar en cuenta que la Recopilación fue solamente un esfuerzo parcial y que dejó vigentes multitud de normas emitidas con anterioridad a 1680. 1 De esta forma se hace notorio que la normativa indiana no era de ningún modo, representativa de todo el mundo jurídico colonial, sino más bien era un apartado de todo ese derecho. El grueso de sus preceptos trataba sobre asuntos de Derecho Administrativo, Tributario, Eclesiástico y Laboral. Eran sumamente escasas las normas indianas relativas a Derecho Civil, de Familia, Mercantil, Procesal, Penal, etc. La razón de esta especialización del Derecho Indiano es muy sencilla, lo que ocurría era que todas esas ramas del Derecho ya tenían una regulación exhaustiva en el ordenamiento jurídico castellano-leonés, y que no había motivos para dictar nuevas reglas en Indias sobre las mismas materias se ajustó la realidad de Las Indias a las leyes españolas vigentes. En cambio, las normas peninsulares para las situaciones administrativas, tributarias, eclesiásticas y laborales novedosas que planteaban las Indias resultaban insuficientes, inadecuadas o anticuadas; muchas veces se hacía necesario emitir nuevas normas debido a que aparecía una situación que no estaba regulada. 1 PADILLA VELÁSQUEZ (Sagrario) Régimen Patrimonial de la familia en el Código General de 1841, San José, Tesis para optar el título de Licenciada en Derecho, Facultad de Derecho Universidad de Costa Rica, 1988. p. 24. 11 En la Ley II del Título II del Libro II de la Recopilación de Indias, conforme a una disposición de D. Carlos I de 1530, confirmada después por los Reyes D. Felipe II y D. Felipe IV se estableció lo siguiente: "Ordenamos y mandamos, que en todos los casos, negocios y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado lo que se debe proveer por las leyes de esta Recopilación, o por Cédulas, Provisiones, u Ordenanzas dadas, y no revocadas para las Indias, y las que por nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno de Castilla conforme a las de Toro, así en quanto a la substancia, resolución y decisión de los casos, negocios y pleytos, como a la forma y orden de substanciar”. 1 Esta norma establece la supletoriedad del Derecho de Castilla (de forma exclusiva, dejando a un lado los derechos de los otros reinos españoles) con respecto al Derecho Indiano. Cualquier situación jurídica no regulada por el Derecho Indiano debía en consecuencia, resolverse mediante la aplicación del ordenamiento jurídico castellano. Lo cual debió implicar la aplicación de las normas no en su sentido literal sino adecuándose lo más posible a una realidad completamente diferente a la que produjo su promulgación. Por ultimo, es necesario referirse al hecho de que la ley transcrita manda guardar las leyes de Castilla "conforme a la de Toro". Es decir, que el ordenamiento castellano debía aplicarse en Indias (al igual que se aplicaba en Castilla) de conformidad con la jerarquía establecida entre las diversas fuentes del 1 Ver PADILLA VELÁSQUEZ, op. cit., p. 25. 12 Derecho por una de las leyes que la Reina doña Juana I promulgó en las Cortes celebradas en la ciudad de Toro en 1505. “En esta ley de Toro, el orden de prelación entre las diversas fuentes del Derecho castellano quedó fijado así: 1° Las propias leyes emitidas en Toro. 2° El Ordenamiento de Alcalá promulgado por D. Alfonso XI el Justiciero en 1348 (y, en realidad, todo el Derecho emitido por los Reyes hasta 1505). 3° Los Fueros de los diversos municipios. 4° las Siete Partidas de D. Alfonso X el Sabio.” 1 Posteriormente en 1567 el Rey D. Felipe II sancionó oficialmente la Nueva Recopilación de las leyes de Castilla, en la que se refundieron las leyes de Toro y el Ordenamiento de Alcalá, lo cual afectó el orden de prelación, dejando en primer término a la Nueva Recopilación y al Derecho Real promulgado después de 1567, en segundo lugar a los Fueros municipales y en tercero a las Partidas. La Corona continuó legislando, y en 1805 se hizo necesaria la promulgación por D. Carlos IV de una Novísima Recopilación, que se superpuso a la Nueva en el orden de prelación. Después, entre 1805 y 1821, muchas nuevas leyes se agregaron al ordenamiento jurídico castellano. Agréguese a esto el hecho de que, entre 1810 y 1814 y después entre 1820 y 1821 funcionaron las Cortes de la Monarquía Española cuya producción jurídica era igualmente vinculante para España y para América sin distinciones. 1 Ver PADILLA VELÁSQUEZ, op. cit., p. 27. 13 Al separarse de España, Costa Rica empezó a producir Derecho; otro tanto hicieron las autoridades de la República Federal de Centro América y las autoridades estatales costarricenses del período federal. La jerarquía normativa definitiva a consultar en la Costa Rica de 1841 era la siguiente: “1° Las normas emitidas por Costa Rica como Estado soberano, entre 1838 y 1841. 2° Las normas federales centroamericanas de 1823-1838. 3° Las normas estatales costarricenses anteriores a 1838. 4° Las leyes de las Cortes españolas de 1810-1814 y 1820-1821. 5° Las leyes indianas posteriores a la Recopilación. 6° La Recopilación de Indias de 1680. 7° Las leyes castellanas de 1805-1810 y 1814-1820. 8° La Novísima Recopilación. 9° La Nueva Recopilación. 10° Las Partidas (los Fueros municipales castellanos sólo se aplicaban en los municipios a los que habían sido otorgados).” 1 FUERO REAL DE ESPAÑA De Alfonso IX. Al instaurarse la sociedad española, el Código de la Monarquía Visigoda dejó de ser útil en España. Se creó en su lugar la legislación basada en los fueros de las distintas comunidades. Esta fue una situación 1 Ver PADILLA VELÁSQUEZ, op. cit., p. 28. 14 transitoria, por cuanto dichas legislaciones locales darían origen posteriormente a la legislación común. De esto se observa un orden lógico que desemboca en una mayor unificación del ordenamiento jurídico. En su Libro III, Título V: De los testamentos; la ley VII señala cuales personas no pueden fungir como albaceas o cabezaleros de los testamentos, es decir, la persona encargada por el testador de cumplir su última voluntad; los imposibilitados eran: los siervos, curas, menores de edad, los locos, herejes, moros, judíos, mudos, sordos de nacimiento, delincuentes, traidores, condenados a muerte y los desterrados. 1 Se nota una marcada estratificación de la sociedad, influida por la Iglesia Católica. Más adelante en su Título IV: De las herencias, cabe recalcar la ley XV: aquel que nombra como su heredero a su acreedor o a su fiador: al recibir el heredero la herencia correspondiente, pierde la demanda que hubiera planteado contra el causante; pero si este no hubiera hecho manda porque aquel es su pariente, es necesario entregarle a éste lo que se le adeuda y después se reparta lo que sobra. 2 Queda dentro del sucesorio con dos posiciones, una privilegiada ya que se deben pagar las deudas en primer lugar; y otra normal como heredero ya que si sobra algún bien lo heredará. Al revisar la ley XVI vemos nuevamente la fuerte influencia de la Iglesia 1 GARNIER CASTRO (Eugenia). Institución testamentaria en la Colonia costarricense, San José, Tesis para optar el título de Licenciada en Derecho, Facultad de Derecho Universidad de Costa Rica, 1977. p. 115. 2 Ibid., p.120. 15 Católica en esos tiempos, es tal que se limita la voluntad del causante (sea clérigo o lego) ya que si quiere nombrar heredero al judío y al moro tal nombramiento no vale, pasando dicha herencia a manos del Rey. Solamente se puede instituir como heredero a una persona cristiana. LEYES DEL ESTILO: DECLARACIONES SOBRE LAS LEYES DEL FUERO No fueron dictadas ni promulgadas por ningún rey, en ninguna corte o comunidad. Es muy posible que estas declaraciones del Fuero Real gozaran de tanta autoridad como el Código mismo que explican y completan. Son la jurisprudencia de los tribunales del estado. Muchas de ellas por su trascendencia fueron trasladadas a la Novísima Recopilación. Un ejemplo interesante que debe haber salido de la práctica cotidiana consta en la ley CXCV, que aquel individuo que haya recibido testamento a su favor en la Cancillería, debe apersonarse en esta durante tres días consecutivos hasta que el testamento sea leído. Si al tercer día no acude, el testamento no será pregonado y sellaran la carta. Esta sería una forma de manifestar el interés de dicha persona en que se abriera la sucesión y así poder recibir su herencia. LEYES NUEVAS Se crearon con el fin de poner al día la legislación, fueron dadas por el Rey Don Alfonso El Sabio, después del Fuero Real. En su ley XXI: Herencias que se venden a escondidas: Un individuo vende la herencia a otro, teniendo pariente próximo. Este último lo demanda alegando tener derecho a él. El demandado responde que lo hizo porque el demandante no se 16 presentó a reclamarla a los catorce días. Sin embargo, el Rey dice que no se puede vender ni causar daño a ese pariente. 1 Se buscaba con esta norma limitar una práctica que lesionaba los intereses de los herederos, los cuales se veían burlados por quien estaba en posesión de los bienes para obtener una ganancia con la venta ilegal de la herencia. La siguiente norma toma en cuenta el derecho de los acreedores de ser pagados por deudas del causante. Ley XXIV: De las herencias vendidas que son después reclamadas por acreedores: Algunos hombres han comprado herencias y tienen cartas de compra. Pasado el tiempo, otros hombres se apersonan a reclamar, mostrando cartas de deudas que deben cancelar quienes vendieron la herencia, e indicando que ellos son fiadores y deudores de todo y que, por consiguiente, aquella herencia les pertenece en su calidad de fiadores. Quienes compraron esa herencia alegan ser sus tenedores y que no tienen por que responder. El Rey manda que, una vez que la obligación se pague, el demandante está en todo su derecho a reclamar por lo que es después vendido, o empeñado. Pero, si demandara lo vendido o lo empeñado a aquel que lo empeñó o vendió, los bienes deben regresarse a quien, a su vez, los vendió o empeñó. 2 1 2 Ver GARNIER CASTRO, op. cit., p. 124. Ibid., p. 124. 17 LAS SIETE PARTIDAS Fueron redactadas por Alfonso X en 1256, aún así no llegaron a derogar al Fuero Juzgo por cuanto estaban escritas en un lenguaje más culto y de cierta forma artificial. Fueron promulgadas como ley por Alfonso XI, en 1348. Las reglas del Derecho sucesorio estaban definidas fundamentalmente por la Partida VI y diversas normas del Fuero Real y la Nueva Recopilación Se establecía la sucesión testamentaria, fundamentada en un sistema de herederos forzosos (con porciones fijas) y herederos voluntarios, y se permitía al testador instituir legados y, en ciertas condiciones, fundar mayorazgos. A falta de testamento existía la sucesión intestada o legítima. En este caso, estaban llamados a heredar en primer término los descendientes legítimos, sin distinción de sexo, y a falta de éstos los legitimados; si el difunto no dejaba descendientes, lo heredaban sus ascendientes. A falta de unos y otros entraban a suceder sus hermanos, sus sobrinos, sus tíos y por último sus primos. En caso de que alguno de los parientes hubiese muerto con anterioridad, se reconocía a sus descendientes el derecho de representación. En caso de no existir parientes en línea directa ni colateral, los bienes del difunto pasaban a la Corona. Se permitían el testamento por comisario o apoderado y el otorgamiento de codicilos o adiciones al testamento. 1 SAENZ CARBONELL, op. Cit. p. 170 1 18 En tanto que los Fueros señalaban un orden de prelación para la sucesión intestada en el cual debía llamarse primero a los ascendientes y después proceder a llamar a los colaterales, esta Partida reviste a todos con los mismos derechos. Título I: De los testamentos, Ley V: Señala aquel que por derecho, no puede hacer testamento, puede hacerlo si, el Rey le da la autorización; y como vale el testamento en el que el nombre del Rey es escrito como testigo: Si se le da ese poder puede hacerlo como los otros hombres. Si el Rey es nombrado como testigo, el testamento vale sin necesidad de que otro sea testigo. 1 Se pueden llegar a omitir ciertos requisitos de validez del testamento siempre que el rey de su autorización. La ley VII autoriza el testamento que el padre hace entre sus hijos cuando no se hace adecuadamente; por lo general si el testamento no se hace de las maneras dichas no vale, pero si el padre lo hace estableciendo como herederos a sus hijos y a sus nietos, o partiere lo suyo entre ellos, ante dos testigos, vale como si fuera hecho ante siete testigos. Esto mismo vale cuando el padre o el abuelo partiesen lo suyo por palabra entre sus hijos y sus nietos, ante los testigos. Si en el testamento se nombra como heredero a un extraño, no vale, salvo si es por escrito. 2 Se protege así el derecho de los hijos en un caso de imposibilidad de reunir a los testigos necesarios, ya que la disposición del causante no lesiona a terceros. 1 2 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p.131. ibid p. 132. 19 Con base en la ley XVIII no se podía abrir un sucesorio cuando se hacía necesario derogar eI testamento por cambiar de estado el causante. Existían tres formas en que sucedía el cambio de estado; la primera, cuando el testador era condenado a sufrir alguna pena, lo cual suponía una "capitis diminutio" máxima. Pierde la familia, la ciudad, la libertad. La segunda cuando por juicio, es desterrado para siempre en alguna isla. Lo anterior producía una "capitis diminutio” media. Por esto, pierde la ciudad y la familia. Finalmente la tercera se daba cuando el que no esta en poder de otro cae en él. Produce capitis diminutio mínima. Pierde la familia. Estas tres situaciones eliminaban la posibilidad de que operara la transmisión por vía de testamento de los bienes del fallecido. La ley XIX permitió que a pesar de lo establecido en la disposición anterior se pudiera hacer valer el testamento quebrantado por alguna de las tres causas anteriores, solamente se debía confirmar el testamento por carta o por palabra delante de testigos. De esta forma se podía abrir el proceso sucesorio para que los instituidos como herederos recibieran los bienes según la voluntad del testador. Siempre que se quiere abrir una mortual presentando un testamento es necesario constatar si no existe uno posterior que lo deje sin efecto, la ley XXII nos presenta varias razones por las cuales el testamento que fue hecho primero no se deroga por otro que se hace después: 20 “1) Cuando el padre hace el testamento en el que establece por herederos a sus hijos y después hace otro en el que no hace mención al primero. 2) Cuando el testador dice que el testamento que hace quiere que valga para siempre y no quiere que valga otro testamento que hubiere hecho antes o que hiciere después. Si luego cambia de parecer y hace otro, debe indicar que revoca al anterior. 3) Cuando un hombre hace su testamento ante siete testigos y establece como heredero a un hombre extraño; si después hace otro ante cinco testigos, en el que nombra como heredero a un pariente, vale este segundo testamento y no el otro.” 1 Otra situación en la cual el testamento queda sin efecto la presenta la ley XXIV, dice que se deroga el testamento cuando el que lo hace rompe la carta o quebranta los sellos, lo que pondría en entredicho la autenticidad del testamento y de sus disposiciones, negándole la posibilidad de que sirva como base a un proceso sucesorio. Las leyes XXVI, XXVII, XXVIII y XXIX explican que sucede cuando alguien: embarga (o estorba) a otro para que no pueda hacer testamento. Las razones por las que los hombres proceden a embargar aquellos testamentos que no se hacen a su favor serían: cuando es de su conocimiento que aquel que los nombró sus herederos, decide redactar un nuevo testamento; 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p. 142. 21 otros hacen que su pariente muera sin manda que heredar; otros obligan por la fuerza al testador o amenazan a Escribanos y testigos. Si lograran, de buena manera, que el testador no hiciera testamento, no sufrirán pena alguna. De otro lado la pena consistía en perder el derecho que tenga a los bienes, los que pasaban a la Cámara del Rey. Sin embargo, los hijos que aplicaran al padre cualquiera de los casos anteriormente citados perderán todo derecho a los bienes paternos y viceversa. La pena para el señor del siervo a quien alguno nombró heredero, cuando "embarga" para que se haga otro testamento, era que los bienes serán de los parientes más próximos del heredero. En la ley XXXII se muestra el amparo que debe darse a peregrinos y romeros. Todos los juzgadores y oficiales deben guardar y amparar a peregrinos y romeros. Si una persona fallecía durante una romería o peregrinación, por ser esta una actividad de carácter religioso, era imperativo proteger a estas personas; la ley XXXI señalaba lo que debía hacerse. “Aquel en cuya casa muriese, debe llamar a vecinos del lugar, de probada honestidad: a ellos mostrará los bienes del difunto (romero), mismos que deberán escribirse. Después, se darán a guardar al Obispo o a su Vicario. Si alguno probara ser heredero de esos bienes los recibirá de inmediato. Si se presentara el caso de que el hostelero tomara o encubriera 22 alguno de los bienes del difunto, se le cobrará tres veces el doble del costo del objeto.” 1 Título II: Como deben abrirse los testamentos: La ley I establece un principio que permanece invariable a través de los siglos y es que quien demande ante el juez para que se abra el testamento, el que lo pide, debe jurar que no lo hace maliciosamente, sino porque en él hay alguna cosa que le fue dejada a él o a aquel por quien lo demanda. En otras palabras, debe ser demostrado un interés legítimo para poder acudir al juez para que dé inicio al proceso sucesorio. El contenido de la ley II nos indica cuando puede pedirse que se abra el testamento, esto sólo puede ser luego que muere el testador. Si fue hecho en el lugar donde se pide que se abra, debe hacerlo notar así al juez. Si alguno en cuya posesión obra el testamento, negara a abrirlo, debe pagar a quienes piden que se abra todo lo que les fue dejado en él, así como el daño y menoscabo. “Ley III: De que manera y ante cuales hombres debe abrirse y ser mostrado el testamento: Debe ser abierto ante el Juez Ordinario y de los testigos. Si alguno de los testigos niega que el sello puesto sea el suyo, siempre se abrirá. Si el juez no puede conseguir a los testigos y considera que puede darse algún daño o embargo si el testamento no se abre, debe hacer venir ante sí hombres de probada honestidad, y abrirlo ante ellos. Luego, lo hará leer, Después, lo cerrará y mandara que aquellos hombres pongan sus sellos en él. Si después llegan los 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p.145. 23 testigos iniciales, les debe mostrar el testamento para que reconozcan los sellos, jurando, además, que ellos fueron los testigos y el lugar donde atestiguaron. Después se procederá a trasladar el testamento a un registro. Posteriormente, se dará a los herederos.” 1 Luego, de acuerdo a la ley V; el juez dará los bienes a quien así corresponda, sin consignar la fecha y hora en que el traslado se haga. El juez reserva el derecho a no entregar aquello de lo cual él considera puede originarse peligro. Ahora bien, para adquirir la calidad de heredero el Título III nos dice como deben ser establecidos los herederos por el testador, ya que si estas normas no son cumplidas, el interesado en la herencia quedaría fuera del proceso. En primer lugar debe ser establecido en un testamento y el heredero debe nombrarse indicando que lo es de todo o de parte (leyes VII y VI). Por otro lado, en la ley X se especifica que el testador debe escribir claramente el nombre del heredero o sus características, de manera que no haya lugar a dudas: si no, se abre el sucesorio ab intestato. Cuando los herederos son muchos la ley XVII regula el como debe ser repartida la heredad; si son tres o cuatro hombres, serán herederos por partes iguales. Si estableció herederos indicando expresamente lo que a cada uno le corresponde, pero a uno no se le estipula, aquellos deberán repartirse entre sí su parte, y a éste le tocará lo que sobre de la heredad, mandas y deudas. Esto último 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p.146. 24 es recalcable ya que primero se reparten los bienes entre aquellos, lo cual podía perjudicar a los acreedores, luego se pagan las deudas y se cumplen las mandas si las hubiera, y si llega a sobrar algo iría a manos del otro heredero La figura de la sustitución aparece estipulada en el Título V, esto para dar la posibilidad al testador de nombrar otros herederos en caso de que los que hubiera establecido originariamente no pudiera llegar a heredarle. Sustituto es el heredero de segundo grado. En la ley I se señalan los tipos de sustitución: “1) Vulgaris: sustituye al primer heredero. 2) Pupillaris: se refiere al mozo menor de catorce años y a la moza menor de doce años. 3) Exemplaris: pueden aplicarlo los padres y los abuelos en caso de que sus descendientes sean locos o desmemoriados; pueden así, establecer a otros por herederos. 4) Compendiosa: establecimiento que se hace con brevedad. 5) Brevilocua: sustitución que se hace en pocas palabras. 6) Fideicommisaria.” 1 El Título VI en su ley I: señala que para aceptar la herencia se debe pedir un plazo al Rey o al Juez del lugar donde está la mayor parte de la herencia del finado. El señor del siervo pide el plazo, lo mismo que el hijo menor de veinticinco años. El plazo concedido por el Rey es de un año; cuando lo concede un juez, es 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p.160. 25 de nueve meses, aunque pueden rebajarlo a cien días, todo esto según la ley II. Es importante decir que mientras durara el plazo era prohibido vender bienes y en caso de no aceptarla el heredero debía devolver los bienes que hubiera tenido en su poder. La ley V muestra la opción para el heredero de aceptar la herencia renunciando al plazo de aceptación, debiendo realizar un inventario en una escritura que comprenda los bienes del testador. “Los herederos deben empezar a hacerlo a los treinta días contados a partir del momento en que saben que son herederos, y deben acabarlo en tres meses. Se da un año más en caso de que los bienes no estén localizados en un lugar. Deben emplearse los servicios de un Escribano.” 1 Estipula la ley VII las consecuencias de la realización del inventario, entre las cuales cabe mencionar que al heredero que hace el inventario, no le deben iniciar litigio los que han de recibir las mandas. Después de acabado, el heredero no debe responder a los acreedores, si no hasta que se "montaren" los bienes y la heredad que se describieron en el inventario. Este heredero no tiene que dar o pagar las mandas hasta que sean pagadas todas las deudas que el testador debía. En estas dos normas se aprecia en cierta medida lo que hoy se conoce como beneficio de inventario, esto debido a que una vez terminado el inventario es cuando se pueden cumplir las mandas y pagar las deudas, porque es en ese momento que los bienes han sido determinados, además pareciera que la 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p. 168. 26 realización del inventario limita la responsabilidad del heredero con respecto a las deudas del causante solamente a los bienes que podría heredar. También se encontraban reguladas las penas por las faltas en que podía incurrir el heredero mientras realizaba el inventario; por ejemplo la ley IX que penaba al heredero que hace el inventario maliciosamente, debiendo pagar el doble de lo que encubrió o hurtó a los que debían recibir los bienes del muerto, que seguramente eran aceptantes puros y simples y no tenían mayor conocimiento del inventario. Esto lo debe hacer el juez en el término de un año. Podía ocurrir que el heredero incumpliera el plazo otorgado, por lo tanto debía pagar las mandas y las deudas de sus propios bienes y de los que recibe del testador, lo anterior de acuerdo a la ley X. En su Título XIV se indica como debe ser entregada la herencia al heredero por razón de testamento o de parentesco (sucesión testamentaria o ab intestato). Cuando se dice entrega en la ley quiere decir apoderamiento corporal que recibe el heredero, de los bienes de la herencia que le pertenecen. El apoderamiento puede darse de dos maneras: cuando el heredero demanda sólo la posesión y la tenencia de los bienes; y, cuando demanda la propiedad y la posesión de ellos. La ley II afirma que la entrega de la herencia al heredero debe demandarse mostrando el testamento ante el juez. La entrega no debe ser embargada o estorbada, aunque el tenedor de los bienes alegue la falsedad del testamento o que quien lo mandó a hacer no tenía derecho. 27 En la ley III se menciona un caso interesante que sucede cuando dos herederos le muestran cartas de testamento al juez alegando un derecho exclusivo, el juez debe estudiar ambos testamentos y oír las razones de ambas partes. Aquel que demuestra que tiene mejor derecho es heredero único de la herencia. Si ambos mostraren igual derecho deben heredar por igual, lo cual ocurriría si los dos testamentos son de la misma fecha y omitan la revocación del otro, de lo contrario debería haber uno que revoque al anterior. Si el heredero no tiene en su poder los bienes, entonces el que es tenedor de ellos debe entregarlos junto con los frutos salvo que, de buena fe, los tomara. (Ley IV). El tema de la partición de la herencia es introducido en el Título XV. Los herederos pueden demandar la partición en cualquier momento. Las cosas pueden ser repartidas según manda el testador o si no de acuerdo a las leyes. Pero si se da el caso que entre los bienes hay cosas nocivas, éstas no deben repartirse sino quemarse y destruirse. Si se hallan bienes mal ganados se deben devolver a su dueño; si no se sabe a quien pertenecen, se deben dar por Dios. (Leyes I y II) En la ley IX se estipula que cuando la partición se hace delante del juez, éste debe mandar, que los herederos se den caución o fianza unos a otros, esto en caso de que algún extraño demandara tener mejor derecho sobre algún bien, ya que de ser así, los otros herederos deben hacer enmienda de lo que pierda el heredero en Juicio. 28 ORDENAMIENTO DE LEYES: EL ORDENAMIENTO DE ALCALÁ Fue dictado por Don Alfonso el Onceno en 1348, el Ordenamiento de Alcalá “reguló la legislación, designando la autoridad que correspondía a los Fueros Reales y Locales. Es decir, se agruparon, ahora como ordenamientos, leyes ya promulgadas, relacionadas en primera instancia con contratos, sucesiones, derecho penal, derecho procesal y las prelaciones de leyes en el derecho nobiliario.” 1 Una vez dictado el ordenamiento, el Fuero Juzgo fue revestido de mayor autoridad que las Partidas. Los Reyes Católicos confirmaron el ordenamiento de Alcalá en las Leyes del Toro. EL FUERO VIEJO DE CASTILLA 1356 “Es el Código legal más respetado en España. El autor de las primeras leyes de este Fuero fue el Conde de Castilla, Don Sancho García. Este Fuero era aplicable a toda Castilla.” 2 En el Libro V, Título II se refiere a las herencias y de como los herederos deben pagar las deudas y pagar un peso antes de partir y de las mandas y de lo que deben hacer los herederos cuyos bienes dejados por el padre o la madre, no alcanzan para pagar sus deudas. 1 2 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p.209. Ibid p.211. 29 ORDENAMIENTO DE MONTALVO U ORDENANZAS REALES DE CASTILLA 1484 Se trata de una recopilación de las leyes de Castilla. Fue dividida en ocho libros, esta recopilación presento una serie de defectos. Se ordenó por el Rey Don Fernando y la Reina Isabel. El Título II trataba de los testamentos y de las mandas, en su ley IV señala la obligación del albacea publique el testamento ante el Alcalde, esto dentro del término de un mes. El Alcalde lo hará leer ante sí públicamente. Si el cabezalero no cumple con esto, pierde la manda, que deberá darse por el alma del difunto. 1 Esto rige también para todo hombre que tenga el testamento aunque no sea cabezalero. Y si ninguna cosa se hubiere mandado en el testamento, pagará el diezmo de su valor. Si el lego hace heredero al clérigo, éste debe enseñarlo ante el Juez Seglar. LEYES DEL TORO “Se conocen en 1505 y observan el mismo orden de prelación que el establecido por el Ordenamiento de Alcalá, pero anteponiendo las Leyes del Toro. Suman en total, ochenta y tres leyes que no integran código alguno y no tienen ninguna conexión entre sí cada una enfoca determinada materia.” 2 Se basó en el derecho romano en cuanto a las formalidades testamentarias, legislando en las sucesiones por causa de muerte. Estas leyes están incluidas en 1 Ver GARNIER CASTRO op. cit. p 211 Ibid 215. 2 30 la Novísima Recopilación. LA NUEVA RECOPILACIÓN “Data de 1567. Siguió el orden de prelaciones impuesto por las Leyes del Toro. Mantuvieron erróneamente en vigencia los cuerpos legales anteriores. Consta de nueve libros a los cuales, en 1732, les fue agregado uno más completo.” 1 Las leyes de la Nueva Recopilación están incluidas en la Novísima Recopilación. NOVÍSIMA RECOPILACIÓN Apareció en 1805; Dividida en doce libros, el décimo de ellos se refiere a contratos y obligaciones, testamentos y herencias, siguió el orden de prelaciones establecido por el Ordenamiento de Alcalá. En el Título XVIII, se regula la materia relacionada con los testamentos. Por lo que se refiere a la apertura del proceso hay que recalcar la ley V: “Obligación de quien tiene el testamento de manifestarlo ante la justicia dentro de un mes.” 2 Presenta esta norma el plazo que tiene el poseedor del testamento para presentarlo ante el juez, el cual iniciaba seguramente en cuanto se tuviera noticia del fallecimiento del testador. 1 2 Ver GARNIER CASTRO op. cit. p. 216. Ibid. p. 225. 31 Expone en la ley V de su Título III la obligación de los hijos de traer a colación y partición las dotes y donaciones que hubieren recibido y además declara cuales son consideradas con carácter de inoficiosas. “Cuando algún hijo o hija hereda parte de los bienes de su padre o madre o de sus ascendientes, contrae la obligación - él o ella y sus herederos - de traer a colación y partición la dote y donación "propter nupcias" y otras donaciones que hubieren recibido de aquellos cuyos bienes heredan, en cuyo caso si quieren las apartan. (...) Es inoficiosa cuando excede de su parte legítima y tercio y quinto de mejoría, si quien la dio podía hacer la mejoría cuando hizo la donación o dio la dote.” 1 Entre 1805 y 1806, se crea el suplemento a esta recopilación, que significa un adicional hecho con la finalidad de actualizarla. RECOPILACIÓN DE LEYES DE LOS REYNOS DE LAS INDIAS Fueron mandadas a imprimir y publicar por la Majestad Católica del Rey Don Carlos II. Se divide en cuatro tomos, con un índice general, y, al principio de cada tomo tiene un índice especial de los títulos que contiene. En la legislación de Indias pueden leerse los principios de Derecho Sucesorio los cuales, desde el punto de vista doctrinal, no presentan mayor interés, salvo en lo que se refieren a las encomiendas. En relación con el Derecho Sucesorio, se dan algunas disposiciones tendientes a corregir los abusos cometidos por quienes sustentan autoridad, coartando la libertad de testar de los indios y la sucesión de los cacicazgos. 1 1 Ver GARNIER CASTRO op. cit. p.218. 32 Se habla, asimismo, sobre algunas Reales Cédulas correctoras contra los Prelados de Indias, debido a la serie de extralimitaciones, cometidas por ellos contra la libertad de testar de sus clérigos y probendades. Dichas Cédulas Reales se encaminan también a corregir los fraudes cometidos por algunos confesores con el fin de lograr que sus fieles favorecieran en su testamento, a sus deudores, religión y a la iglesia. Se incluyen algunas Breves Pontificias las cuales definen las facultades dominicales de los Obispos sobre aquellos bienes que adquirieran por dignidades eclesiásticas, o bien, sobre sus bienes patrimoniales. Presenta en su Tomo I, Libro I, y Título XIII la preocupación que existía en España por regular de mejor forma la actividad de los curas y doctrineros, debido a que se extralimitaban en sus funciones. Es en la ley IX donde se expresa claramente este sentimiento: “Que se remedien los excesos de los doctrineros en cuanto a los testamentos de los indios. Porque ordinariamente mueren los indios sin testamento y, cuando disponen de sus haciendas, es en memorias simples, y sin solemnidad, y conviene subsanar los daños que se originan con la intromisión de los Doctrineros y otras personas, los cuales recogiendo los bienes y alhajas del difunto, disponen que estas pertenencias sean gastadas en limosnas y sufragios. Y para que no se queden sin herencia los hijos, padres, o hermanos, y los demás que, conforme a derecho, deben suceder, rogamos y encargamos a los Arzobispos, Obispos y Provinciales de la Religión, que con efecto remedian los excesos; que en estos 33 casos intervenga, llevando a cabo las diligencias de rigor. Y mandamos a nuestros Virreyes, Audiencias y Gobernadores que, acerca de lo dicho, hagan guardar y guarden lo dispuesto por derecho y leyes de estos Reinos de Castilla, y libren las provisiones y mandamientos necesarios.” 1 JUECES DE BIENES DE DIFUNTOS Una situación muy común en América cuando se daba el fallecimiento de un español cuyos herederos estaban en España, era que sus bienes se sustraían o eran apropiados por las personas que quedaban en poder de los mismos, aprovechando la ausencia de dueño o albacea. Debido a la lentitud de los medios de comunicación de la época, la noticia de la muerte de un familiar tardaba mucho en llegar a España, aunado a esto no se conocían los bienes que pudiera tener el causante, tampoco en donde podían estar ubicados y mucho menos una posibilidad real de reunirlos antes de que fueran tomados por quienes tenían la intención de apoderarse de los bienes del difunto, ya fueran personas extrañas; funcionarios judiciales que debían intervenir en el aseguramiento de dichos bienes y que al no responder ante algún medio de control se aprovechaban de su posición; o clérigos encomendados por el causante de disponer y entregar los bienes a los herederos una vez que estos se apersonaran. En 1504 los Reyes Católicos reconocieron estos inconvenientes y ya para el 15 de Junio de 1510 se establecía en las Segundas Ordenanzas de la Casa de 1 Ver GARNIER CASTRO, op. cit. p. 243. 34 Contratación de Sevilla 1 que los funcionarios encargados de recoger los bienes de los españoles muertos en las Indias, debían hacerlo con diligencia, asentando en un libro dichos bienes, y guardándolos en un arca de tres llaves, con el fin de que no se sustrajera ningún bien en detrimento de los herederos del fallecido. No obstante lo anterior, fue en 1550 que por Real Cédula el Emperador Carlos V dispuso la creación de un juzgado y un juez con la función específica de conservar este tipo de bienes. Se le ordenaba a los virreyes y presidentes de las audiencias en Indias que en cada distrito se nombrara al oidor más responsable comisionándolo por dos años (plazo que no podía ser ampliado) para lo tocante a la judicatura, hacer, cobrar, administrar, arrendar y vender los bienes de difuntos, dándole poder para hacer todo lo que las audiencias reales pudieran hacer; y si hubiera apelación, esta se presentaba ante la audiencia sin posibilidad de recurrir en otro grado. 2 Estos jueces fueron más que simples custodios de los bienes dejados por los fallecidos; llegaron a tener obligaciones y deberes tan particulares que este cargo se convirtió en una institución sin paralelo en la organización judicial de la América española. Una Real Cédula de 1578 resolvió que “los mandamientos que el oidor juez de bienes de difuntos despachare se guarden y cumplan en todo el distrito de la audiencia donde el oidor residiere, y todas las justicias los obedezcan y cumplan 1 GOYENA COPELLO (Héctor) Tratado del Derecho de Sucesión, Buenos Aires Argentina, Editorial La Ley, Tomo 1, 1972, p. 147. 2 Ibid p 147 35 sus órdenes, que así conviene a la buena administración de estos bienes.” 1 Lo anterior nos indica que con respecto a los bienes de difuntos cualquier funcionario judicial debía acatar toda resolución que hubiera dictado un juez especializado en esa materia, no pudiéndola contrariar en ningún modo debido a la importancia que revestía en aquel tiempo esta clase de funcionario. Originalmente su ámbito de actuación estaba referido a los casos en que no se presentaban los herederos, legatarios o albaceas designados por la vía del testamento; o cuando se trataba de sucesiones ab intestatio no aparecían los herederos legítimos. Posteriormente, en 1653 otra Real Cédula amplió las actuaciones de los jueces de bienes de difuntos a las situaciones en que se daba la duda sobre si quienes se presentaban eran realmente herederos del fallecido aunque vivieran en la provincia en donde aquel murió. El oidor debía proceder en el desarrollo de las causas evitando inconvenientes a las partes, sin omisión ni retardación, es decir, se pretendía que el proceso fuera célere y que dejara satisfechos los intereses de los involucrados. Además de tener la custodia de los bienes, protegía a los herederos que no tenían posibilidad real de defenderse, al tener a su cargo la supervisión de los albaceas y fideicomisarios, los cuales de incurrir en demoras y ante la ausencia física de los herederos, debían dar las explicaciones del caso al oidor, quien podía a su vez imponerles penas si aquellas eran insuficientes. 2 1 2 Ver GOYENA COPELLO, op. cit. p. 148. Ibid. p. 151. 36 El juez tenía también como función la liquidación de los bienes, que se hacía en dos fases, primero la liquidación y realización de los bienes, que llevaban al minucioso pago de las deudas del difunto. La segunda fase iniciaba si el saldo resultaba positivo, de ser así el oidor remitía este residuo a la Casa de Contratación de Sevilla junto con el testamento, inventarios, cartascuentas y demás; este envío se hacía anualmente y consistía de los bienes de todos los difuntos de la provincia respectiva. También debía rendir cuentas ante el nuevo juez de difuntos cuando cesaba en su cargo, al vencer el plazo o si había sido removido, además de las que pudiera pedir la audiencia o el mismo virrey. 1 Finalmente, cuando los bienes de difuntos llegaban a España, era la Casa de Contratación la encargada de que los herederos los reclamaran a través de un proceso de citaciones personales ( si vivían en Sevilla y se conocía su lugar de residencia ) o de publicación de edictos en la misma Casa o en otros lugares accesibles al público; se debe mencionar que cualquier persona podía pedir a la Casa que le diera razón de si había llegado partida de bienes de difuntos y si estaba en la Casa dicha partida, todo esto a cargo del contador, no debía mediar audiencia y sin dilación alguna. De las referencias anteriores podemos concluir, que los territorios colonizados por la Corona española, vieron como entraron a regir una gran 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit. p. 151. 37 cantidad de leyes, que por su mismo desarrollo no contaban con un hilo conductor, que las unificara en su aplicación como un ordenamiento uniforme. Debemos señalar que todas estas leyes fueron promulgadas, para ser aplicadas en diferentes contextos sociales que correspondían a los diferentes momentos históricos que originaron dicha promulgación, es decir la realidad social que vio nacer a las Siete Partidas era completamente diferente a la que vio nacer al Fuero Real de España, y aún así ambos grupos de normas tenía vigencia no solo en España sino en América, de lo cual podemos afirmar que su aplicación podía presentar dificultades en España, entonces en las indias estas se podían incrementar en el tanto se trataba de un nuevo contexto geográfico como social. Siguiendo el mismo orden de ideas, pero específicamente hablando de las normas que regulaban el proceso sucesorio en Indias vemos que la evolución que tuvo el derecho español a través de los siglos, no encuadraba con el contexto indiano que era el de nuevas tierras adquiriendo una nueva identidad cultural. Pero, en vista de que el Derecho no es estático y se mantiene en constante evolución, los territorios colonizado fueron testigos del nacimiento de una nueva legislación llamada derecho indiano, la cual buscaba un mayor apego a la realidad y a las relaciones que se daban en el nuevo continente, tan es así que surgieron figuras jurídicas exclusivas de las Indias (Juez de bienes de difuntos), para resolver situaciones en el extenso derecho español. 38 Finalmente la influencia española marcó el desarrollo legislativo en Latinoamérica y específicamente en nuestro país, ya que al día de hoy se puede constatar la existencia de tantas leyes que es difícil no solo el hecho de conocerlas todas sino también, el de interpretarlas correctamente lo cual provoca serios problemas en su aplicación práctica. No pretendemos con lo anterior afirmar que se deba centralizar el ordenamiento en un solo código ni mucho menos, donde hay un problema es cuando se emiten muchas leyes que no están inspiradas por los Principios Generales del Derecho y por ende presentan confusiones y contradicciones entre sí, que en su aplicación no resuelven los problemas jurídicos sino que los intensifican al punto de que sea muy difícil su resolución. 39 SECCIÓN II: ESTUDIO DEL PROCESO SUCESORIO A TRAVES DEL SIGLO XIX A) EL CÓDIGO GENERAL DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA 1. FUENTES DE LA PARTE CIVIL DEL CÓDIGO GENERAL DE 1841. Después de la gran cantidad de normas que fueron introducidas por la influencia española en nuestro Ordenamiento Jurídico, durante el gobierno de Don Braulio Carrillo surge la necesidad de dotar a la naciente República Costarricense de un conjunto normativo más apegado a la realidad social de la época. Debido a lo anterior, el 30 de julio de 1841 es emitido el Código General de la República de Costa Rica, el cual según recientes estudios del Dr. Carlos José Gutiérrez, es prácticamente una trascripción literal del Código Civil emitido en Bolivia por el gobierno de Don Andrés de Santa Cruz y Calahumana (1829-1839). 1 Este Código estaba inspirado fundamentalmente en el Código Napoleón, ya que éste se consideraba uno de los más perfectos de la época. Sin embargo, el Código Boliviano y su versión costarricense recogen también principios del Derecho Canónico, en materia de familia, y del Derecho castellano tradicional en lo relativo a sucesiones. Siendo una mezcla variada de influencias. 1 SAENZ CARBONELL (Jorge) Historia del Derecho Costarricense. San José, Edit. Juricentro, 1ª ed., 1997, p.186. 40 2. VIGENCIA DE LA PARTE CIVIL DEL CÓDIGO GENERAL DE 1841. Desde 1842, la Parte Civil del Código General al igual que la penal y la de procedimientos empezó a ser objeto de reformas y adiciones. También se promulgaron leyes especiales que derogaron partes importantes de su articulado, como la Ley de Sucesiones de 1881. En mayo de 1870 el gobierno de Don Bruno Carranza dispuso crear una comisión para que redactara proyectos de código en materia civil, mercantil, penal y procesal, pero esto no surtió efecto y la Parte Civil del Código General no quedó derogada sino hasta 1888, cuando entró en vigencia el actual Código Civil. 1 3. CONTENIDO DE LA PARTE CIVIL DEL CÓDIGO GENERAL DE 1841. En Costa Rica existió el instituto de la Legitima Hereditaria, regulada en el Código General de Carrillo, y el que dentro de la normativa de la materia sucesoria mencionaba que correspondían "las cuatro quintas partes de los bienes del causante a sus descendientes; si solo tenia ascendientes tocaba a ellos dos tercios del capital; el causante en el primer caso solo podía disponer de dos tercios del quinto y en el segundo de dos terceras partes del tercio. La otra parte del tercio, así como el tercio del quinto restante, los debía legar al tesoro y Educación. El primer título del Libro Cuarto regulaba las sucesiones. Establecía la 1 Ver SAENZ CARBONELL, op. cit., p. 188. 41 sucesión testada, con herederos forzosos y voluntarios; regulaba los legados, el testamento por comisario, los codicilos y la sucesión ab intestato o legítima. El Código General en su Parte Primera, que se refiere a materia civil nos introduce en los testamentos y sucesiones. Los artículos 455 y 457 mantienen la definición y división de los testamentos, como un acto de última voluntad, en que se dispone de todos los bienes, acciones y derechos, con efectos para después de la muerte. Con respecto a los testamentos cerrados debían cumplirse ciertos requisitos como por ejemplo que debían constar ocho firmas, y el signo del escribano. Un testigo a lo menos debe saber escribir. Si no hubiere escribano, se autorizaba este testamento por el Juez con dos testigos más; y entonces serán once las firmas con la del Juez. Se llegó a crear la figura del testamento privilegiado, centrado principalmente en proteger los derechos de los militares en la guerra, o los civiles en caso de muerte violenta, esto por cuanto se trata de una situación especial que debía ser tomada en cuenta, pero para la validez de este, se requiere que al menos dos testigos lo hayan visto escribir. De los artículos 476 al 478 se habla de los testigos del testamento, los que debían ser mayores de veinticinco años, excluyendo al loco, el fatuo declarado, los ascendientes y descendientes del testador dentro del cuarto grado. La ley permite testar, en virtud de poder otorgado con las mismas solemnidades que se requieren para el testamento abierto. Los comisarios 42 estaban obligados a ceñirse en todo al poder. El comisario no podrá revocar el testamento que hiciere en uso del poder. Después de acreditada la muerte del que hizo testamento cerrado, si alguno se cree con interés y pide su apertura, el Juez mandará se reúnan los testigos y reconozcan sus firmas, el pliego y cerraduras. Se abrirá este ante ellos y el escribano; y leído, ordenará el Juez se publique, se reduzca a escritura y se protocolice. En lo referente al inicio del proceso sucesorio este código, índica que presentado un testamento abierto hecho ante escribano y testigos ordenará el Juez su protocolización en los registros, pero si el testamento abierto fuere otorgado ante testigos solamente, los interesados lo presentarán al Juez, para que lo declare por tal, y mande se protocolice. En el artículo 496 se menciona que si los testigos han muerto o están ausentes, el Juez, mandará levantar una sumaria información, acerca de si las firmas de los muertos o ausentes, son o no las mismas que aparecen en los testamentos. El testador debe instituir a los herederos en términos claros, nombrándolos por sus nombres y apellidos; podrá instituir cuantos guste, y a quienes quiera, si no los tiene forzosos. Si un heredero muere después que el testador, aunque no se hayan practicado las diligencias para reducir el testamento otorgado a escritura pública, suceden los herederos del instituido. 43 La institución de heredero, puede hacerse simple o bajo condición: La ley establece dos especies de herederos: los legales, y los voluntarios. Entre los legales, unos son forzosos llamados por ministerio de la ley, hágase o no testamento; y otros ab intestato solamente. La exheredación es el acto por el cual se excluye de la herencia con justa causa a algún heredero forzoso. Para que tenga lugar, es necesario exponer el motivo justo con todos los datos que lo apoyen; y aun así, es preciso el fallo de los tribunales de justicia. Ninguno está obligado a aceptar, ni a renunciar la herencia que se le ha dado. Según el artículo 548, la responsabilidad de los herederos por las deudas del causante era la llamada responsabilidad ultra vires hereditatis. Puede también aceptarse expresamente declarando su voluntad con palabras, o tácitamente, con hechos que suponen necesariamente la intención de aceptar. Los actos puramente conservatorios, de inspección, o administración para impedir males a la testamentaria, no son actos de aceptación. Otra forma de aceptación que se estipulaba era por donación, venta o cesión de sus derechos a los coherederos, o a un extraño. Sobre las reglas de renuncia se tomaban en cuenta las siguientes: No habrá renuncia tácita, se hará ante el Juez del lugar en que se abre la sucesión. El que renuncia se considera no haber sido heredero, pero los 44 acreedores del que renuncia pueden ir al Juez, pidiendo autorización para aceptar la herencia, en este caso ocupan aquellos el lugar del renunciante. La facultad de aceptar o renunciar la herencia, prescribe en tres meses, seis o un año, contados desde la muerte del testador, o desde que se supo estar abierta la sucesión. El primer término es para los que se hallan presentes, el segundo para los que estando fuera del lugar de la sucesión pero se hallen en el Estado, y el tercero para los que estén fuera de él. Si el heredero muriere antes de cumplidos estos plazos, sus herederos podrán hacer uso del tiempo que restare. En el caso de que algunos herederos hubieren robado bienes de la sucesión, por el mismo hecho son excluidos del derecho de renunciar; y se les obligará a permanecer como simples herederos, sin parte en las cosas sustraídas. Con el fin de evitar la sustracción de bienes pertenecientes al juicio sucesorio es que se hace el inventario de todos los bienes. Para su validez, es preciso que sean citados los legatarios y acreedores, si los hay. El artículo 563 establece que: “el instrumento de inventario, (…) empezará dentro de treinta días desde que se sabe estar abierta la sucesión, y acabará dentro de tres meses. Cuando los asuntos de la testamentaría sean muy graves, o los bienes se hallen en lugares diferentes y distantes, el Juez a pedimento de los herederos o albaceas, prorrogará el termino hasta seis meses más según las circunstancias…” 1 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Código de Carrillo, San José, Antología de Derecho Sucesorio 2001, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. p. 65. 45 Como parte del beneficio de inventario, el heredero beneficiario debe preparar el inventario, debiendo incluir todos los bienes. Si se daba la ocultación de bienes, aceptará por este hecho la herencia, si es heredero legítimo, sin el beneficio: y si es extraño, será tenido por reo de hurto. El inventario produce al heredero las ventajas siguientes: 1° hallarse obligado al pago de las deudas del difunto, hasta donde llegue el valor de los bienes inventariados: 2° descargarse de las deudas, abandonando los bienes a los acreedores y legatarios: 3° no confundir sus bienes con los de la testamentaría. Es de la obligación del heredero beneficiario, administrar los bienes, y rendir cuentas a los acreedores y legatarios. Se le prohíbe la venta de los bienes, por sí solo, cuando haya acreedores o herederos. En este caso ocurrirá al Juez, quien los mandará sacar a subasta pública, precedida de tasación. (Artículo 569) 1 Tiene el heredero beneficiario obligaciones propias de un albacea. Habiendo acreedores opositores, el heredero pagará por el orden que designe el Juez, siendo responsable si no lo hace así. No habiendo opositores, pagará las deudas y legados, según se vayan presentando. (Artículo 572.) 2 Todo el que puede ser heredero, puede ser legatario: se exceptúan de esta regla el condenado a muerte civil, y los religiosos a quienes se puede legar por vía de alimentos. 1 2 Ver SAENZ CARBONELL, op. cit., p. 186. Ibid, p. 188. 46 El Albacea o ejecutor de la última voluntad, es la persona encargada de llevar a efecto lo ordenado en el testamento. Si el testador no hubiese elegido albacea, los herederos lo serán por la ley y si estos no pueden ser, o no quieren cumplir lo dispuesto por el difunto, el Juez nombrará albacea de oficio. De dos clases pueden ser los albaceas; universales, para todos los asuntos de la testamentaría; o particulares, según la voluntad del testador. Si hay muchos albaceas nombrados y han aceptado el cargo, podrá uno solo manejar los bienes, con autorización expresa de los demás, siendo todos responsables, cesa la responsabilidad, cuando cada uno fue nombrado para distintos objetos. El término que tienen los albaceas para cumplir su encargo, es el de un año contado desde la muerte del testador, si es que este no lo hubiese prorrogado expresamente a seis meses más, como puede hacerlo; pero el Juez puede ampliarlo, atendidas las circunstancias de la mortual. De las personas excluidas del cargo de albaceas están: el que no puede obligarse, el menor de veinticinco años, las mujeres, a menos que sean las esposas o madres, que pueden serlo en las testamentarías de sus maridos e hijos. El derecho de representar, es una ficción de la ley, por la que entran los descendientes más remotos a ocupar el lugar, grado y derechos de sus padres difuntos. En la línea colateral, la representación es únicamente admitida en favor de los hijos de los hermanos, cuando vienen a la sucesión con sus tíos. 47 Colación es la reunión de bienes que los hijos han recibido de sus padres en cualquier época, para que aumentado así el patrimonio de todos, se divida con igualdad, deben traerse a colación, y se descontarán las dotes, donaciones propternupcias, y las demás que por cualquier título o causa hayan recibido los hijos o nietos, a no ser con cláusula expresa de mejora. La acción de descuento solo es concedida a los coherederos, y no a los legatarios ni acreedores. La partición de bienes; es el acto en que los herederos dividen la porción de la masa hereditaria, para tomar cada uno lo que le corresponda. A ninguno se obligará a conservar la herencia indivisa, y la acción de partir se puede entablar en cualquier tiempo. Para dividir la herencia, se hará la estimación de los bienes que el difunto haya dejado al tiempo de su muerte; de allí se pagarán las deudas y gastos del entierro y después se sacará el quinto o mejora, y en seguida el tercio, Si el testador no hubiese designado persona que haga la división, las particiones se harán por uno o más de los coherederos, siempre que la mayor parte de ellos consienta, o por uno o más extraños, si así lo resuelve la mayoría. Se consideran provisorias las divisiones que carecen de las reglas proscriptas; mas las hechas con arreglo a ellas, no dan derecho a reclamaciones, después de ocho días contados desde aquel en que se finalizaron, a menos que se alegue dolo o fraude. 48 El padre, madre o cualquier ascendiente podrá en vida hacer entre sus hijos o descendientes la partición de bienes, bien sea por acto entre vivos, o por testamento. Las particiones hechas por los padres y ascendientes, no podrán ser reclamadas, sino interviniendo lesión, dolo o fraude. Hechas las particiones, se procederá a la entrega de todos los bienes, acciones y títulos a los que les haya correspondido. B) LEY DE SUCESIONES. En 1881 entra a regir la nueva Ley de Sucesiones, la cual deroga todas las disposiciones de derecho sucesorio del Código de Carrillo, eliminado la legítima hereditaria e instituyendo el principio de la libre testamentifactio, o sea la libertad absoluta de testar. Esta situación perduró incluso con la entrada del Código Civil de 1888, todavía vigente, que derogó la ley de sucesiones, pero mantuvo el principio de la libre testamentifactio como principio informador esencial en materia de sucesiones. 1. VIGENCIA DE LA LEY DE SUCESIONES El Gran Consejo Nacional de la República, a iniciativa del Supremo Poder Ejecutivo, llegó a aprobar el 14 de noviembre de 1881 la Ley de Sucesiones. Esto por la discrepancia en las limitaciones a que estaba sujeta la facultad de testar pues consideraron nuestros jurisconsultos que con las obligaciones que imponían las leyes a los padres de familia para que otorgaran manutención a sus 49 dependientes hasta que pudieran valerse por sí mismos era suficiente carga para este. Además fundamentaban tal decisión en el hecho de que la herencia forzosa constituía una falta de estímulo para que los hijos del causante trabajaran en pro de labrar su propio bienestar y el de la República en general. Aparte de ello, el padre de familia era considerado como el mejor de los jueces para valorar el merecimiento que tenían o no sus hijos de recibir sus bienes en herencia, también se criticó negativamente el hecho de que los bienes del causante tuvieran que pasar a manos de sus ascendientes o colaterales en caso de no tener descendientes pues esto estaría impidiendo que éste tuviera derecho a disponer su fortuna. 1 Otro punto que fue objeto de la crítica fue aquel que solo permitía al cónyuge supérstite de sexo femenino, en caso de no poseer bienes y de ubicarse en el mencionado cuarto orden excluyente, tener derecho a heredar únicamente una cuarta parte de los bienes del difunto, lo cual iba en contra de la dignidad de las viudas y de la lógica, pues era de suponerse que éstas significaran más para el causante. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La Ley de Sucesiones de 1881, San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. p.7. 50 El capítulo 1 da la definición de testamento como “el acto de última voluntad en que un propietario dispone de todo o en parte de sus bienes para después de la muerte.” 1 Entre las formalidades en esa época se requería que el testamento abierto se hiciera por escrito ante un cartulario y cuatro testigos. También podía ser escrito por el testador, y autorizado por el Cartulario con dos testigos, o cuatro testigos sin cartulario, o seis testigos si el testador no lo escribiere, y no interviniere cartulario. El testamento cerrado se escribirá y firmará por el testador, entregándolo después al cartulario, quien extenderá en su cubierta el otorgamiento, y lo firmará con el testador y cinco testigos. Pero había un régimen especial para los militares que se estaban en campaña, prisioneros en poder del enemigo, los navegantes, y los que se hallaren lugar incomunicado por motivo de epidemia; ya que ellos podían otorgar testamento cerrado o abierto, ante un oficial de la clase de Capitán o el juez y en presencia de dos testigos. Esos testamentos son válidos si el testador muere durante la situación a que los artículos se refieren, o en los treinta días posteriores. También se hace referencia al caso de los ciegos y de los analfabetos a los cuales se les prohibía testar en forma cerrada y a los que sí pudiesen pero por 1 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth), op. cit., p. 9 51 alguna casualidad se encontraran con impedimento físico para firmar, deberán sustituir su firma con la de dos testigos. Después de acreditada la muerte del que hizo testamento cerrado, si, alguno se cree con interés en dicho testamento, y pide apertura, el Juez mandará que se reúnan los testigos y reconozcan sus firmas, el pliego y cerraduras. Luego del reconocimiento, se abrirá el pliego y se ordenara su protocolización. (Art. 18) Si el testamento abierto 1 fuere otorgado ante testigos solamente, los interesados lo presentaran al Juez para que, examinando dichos testigos, lo declare por tal, y mande se protocolice igual se hará con el testamento hecho ante cartulario y testigos. (Art.19) En esta ley se observan limitaciones a la libertad de testar, aunque en principio predomina la libre testamentifacción. El tercer capítulo entra a definir quienes son los que no pueden testar especificando como tales a los menores de diez ocho años, al loco, al idiota y a los sordomudos analfabetas. 2 En el capítulo cuarto se hace referencia a los testigos, señalando la necesidad de contar con la mayoría de edad y ser vecino durante dos años del lugar en que se otorgase el testamento para ser considerado como tal en el momento de la redacción del testamento. 1 Arroyo Álvarez (Wilberth) Ley de Sucesiones, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 244. 2 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth), op. cit., p. 11 52 Dentro de las limitaciones para el testador, se señala: que no pueden ser instituidos herederos los religiosos y monjas, profesos, ni tampoco los confesores habituales o de última enfermedad del testador, ni los parientes de aquellos dentro del cuarto grado. No puede ser instituida heredera una colectividad o una entidad abstracta, aunque se destine la herencia a un fin científico, artístico, industrial, benéfico o de instrucción pública; esta reserva no impide las mandas religiosas, con tal que su monto no exceda de la décima parte de los bienes del testador. Los testadores que tuvieren hijos legítimos, están obligados a dejarles cantidad bastante para su subsistencia hasta la mayoridad, y para adquisición de la enseñanza primaria elemental; a los varones deben dejarles además; lo necesario para el aprendizaje de un arte u oficio; y dotar con cantidad equivalente a cada una de las hijas, a menos que en la educación de ellas se haya invertido igual o mayor suma: deben asegurar asimismo la subsistencia a de las hijas o hijos inválidos que tuvieren. (Art. 25) 1 Las obligaciones que fija el artículo anterior, existen también con respecto a los hijos ilegítimos, pero sólo de parte de la madre. (Art. 26) Los testadores que tuvieren padres legítimos o madre ilegítima y que no tuvieren hijos, y teniéndolos no los instituyen herederos en el todo o en la mayor parte de sus bienes, están obligados a asegurar la subsistencia de sus padres. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Ley de Sucesiones, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 245. 53 (Art. 27) Todo testador debe dejar asegurada la subsistencia de su consorte sobreviviente, a menos que éste tenga bienes propios o gananciales suficientes. (Art. 28) El testador podrá instituir cuantos herederos guste, y a quienes quiera siendo hábiles para suceder. En caso de renuncia o incapacidad para suceder, muerte de alguno antes que el testador, acrece la herencia a favor de los demás. (Art 34) La institución de heredero puede hacerse puramente o bajo condición; mas esta debe ser posible y honesta. (Art. 36) El testador estaba obligado a instituir a los herederos de forma precisa, esto es, con sus nombres y apellidos completos, así mismo el cartulario y los testigos debían evitar la existencia de fraudes ya que se contemplaba la posibilidad de excluir de la herencia a todos los sujetos que por error hubiesen sido incluidos en esta. “Otro detalle era que se prohibía el contrato de sucederse recíprocamente aunque se diese entre esposos y asimismo se impedía la institución de herederos con naturaleza de fideicomiso.” 1 La revocación hecha por un testamento posterior, tendrá su efecto aunque este nuevo acto quede sin ejecutarse por imposibilidad del heredero o por su renuncia. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La Ley de Sucesiones de 1881 San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. p. 15. 54 Es caduca la disposición testamentaria, si aquel a favor de quien se hizo no sobrevive al testador. Atacado un testamento por haberse desobedecido en él, en cuanto a la distribución de herencia, las prescripciones legales, puede quedar subsistente en todo lo que no sea incompatible con ellas. Será caduca la institución de heredero, siempre que se demuestre que el instituido atentó contra la vida del testador, o le infirió perjuicio grave en su persona o en sus intereses. Si con noticia de ello el testador no revocó la institución pudiendo hacerlo, se tendrá por válida. Los legatarios deberán hacerse cargo de las hipotecas y otros gravámenes que posea el bien a menos que el testador hubiese dispuesto que el mismo se liberara antes de su entrega, se estableció además que el legado hecho a un deudor no representaba la compensación de la deuda al igual que e! legado hecho a un empleado no representaría una compensación por concepto de salario. Todo legado puro y simple dará al legatario un derecho a la cosa legada desde el día de la muerte del testador, cuyo derecho es transmisible a sus herederos; sin embargo el legatario no podrá reclamar frutos e intereses de la cosa, sino desde el momento en que deba serle entregada. (Art. 51) El legatario de parte alícuota de la herencia es responsable, a prorrata de las deudas y cargos de la misma. Podrá demandarse por los herederos ya testamentarios, ya legítimos, o por cualquiera que tenga interés en ello, la nulidad del legado cuando el legatario se 55 haga indigno de la liberalidad. La indignidad con respecto a los legatarios se trata de igual forma respecto a los herederos. En el capítulo X se habla de los ejecutores testamentarios y albaceas, encargados de efectuar lo ordenado en el testamento. Se establece seguidamente que, en ausencia de indicación de albacea en el testamento, el cónyuge supérstite y los herederos se encargarían de nombrarlo entre ellos por derecho propio, pero si no quería o no podía ocuparlo ninguno de ellos o bien, no se pusieran de acuerdo a la hora de elegirlo, el juez procedería a nombrarlo de oficio. Si más bien se instauraran varios albaceas, entre ellos podrán nombrar a uno solo para que administre los bienes pero todos ellos serían responsables solidariamente. 1 El artículo 70 de la ley regula el período de duración del cargo de albacea, el cual sería de un año a partir de la muerte del testador siendo posible su prorrogación por seis meses más por indicación del testador y si se diera el caso de que fuera insuficiente dicho término el Juez podría extenderlo hasta por dos años, recibiendo en concepto de honorarios lo que el testador le hubiese asignado. Específicamente le correspondería la administración de los bienes de la herencia y rendir cuentas a los interesados al final de su administración o cuando el juez a petición de parte lo considere oportuno, por ello les estaba prohibido a los 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La Ley de Sucesiones de 1881, San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. p. 21. 56 albaceas entre otras cosas el vender bienes de la herencia a menos que lo hiciese bajo autorización legal o judicial (Art. 74). Finalmente la Ley señalaba la prohibición expresa de ejercer el cargo a los menores de veintiún años así como aquellos que no estuvieran capacitados para obligarse ni las mujeres, a menos que fuesen esposas o madres que se encuentren facultadas para serlo en las testamentarias de sus maridos e hijos. El capítulo cierra indicando que las obligaciones y responsabilidades de los albaceas serían las mismas que tendrían aquellos que ostenten cargos de administradores de bienes ajenos. El orden para suceder en la sucesión legítima se estipuló de la siguiente manera: En un primer orden se ubicaban los hijos y padres legítimos así como el consorte siempre y cuando éste no tuviese gananciales en cuyo caso, éstos representaban una parte inferior a la que se hubiese recibido como herencia corriente, entonces se completaría con bienes de la herencia misma, los hijos ilegítimos entraban a la herencia de la madre como legítimos, los naturalizados reconocidos entraban a la herencia del padre, a falta de hijos legítimos y en lugar de éstos. A falta de las personas antes designadas, heredaran los ascendientes legítimos y los naturales por parte de madre y siempre con el mismo derecho individual. Los ascendientes por parte del padre natural que reconoció a la persona de quien se hereda con consentimiento de este entraban a falta de los 57 ascendientes legítimos, o naturales por parte de la madre. Entre los ascendientes, el más próximo siempre excluiría al más remoto. Las mujeres que en cualquier grado sean ascendientes naturales, se equiparaban a los legítimos. En defecto de ascendientes, sucedían los padres y los hijos adoptivos y a falta de éstos, los parientes legítimos o naturales, por parte de la madre de la línea, colateral hasta el cuarto grado inclusive. No habiendo parientes legítimos ni naturales por parte de madre, sucederán los naturales por parte del padre. Entre los colaterales, el más próximo excluía siempre al más remoto, salvo el caso de que se heredara por estirpes. 1 La proximidad del parentesco se establecía por el número de generaciones, en donde cada generación representaba un grado y el orden de éstos grados formaban una línea que podía ser directa o transversal dividiéndose la directa de descendiente y de ascendientes: La primera ligaba al tronco con quienes descienden de él y la Segunda, ligaba a la persona con aquellos de quienes descendía. La transversal por otra parte, representaba el orden de grados entre personas que no descendían las unas de las otras, pero que tenían en común un mismo tronco. En la línea directa habían tantos grados como generadores hubiese entre las personas quitando la del tronco; así el hijo estaba con respecto al padre en el 1 Orden extraído de ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La Ley de Sucesiones de 1881 San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. pp. 17-19. 58 primer grado y el nieto en el segundo y el padre y el abuelo lo mismo respectivamente con el hijo y el nieto. Entre los parientes llamados colaterales, se contaban las generaciones de ambas líneas, pero no el tronco común. Así los hermanos se ubican en un segundo grado; el tío y el sobrino, en el tercero y. los primos hermanos en el cuarto. Convergiendo los sobrinos con sus tíos a la sucesión de otro tío, heredaban por estirpes; más concurriendo solo a falta de tíos, entraban a heredar por cabezas. Los hermanos legítimos de padre y madre y sus hijos en su caso, eran preferidos a los hermanos ilegítimos de madre y a los hermanos legítimos de cualquier línea, a menos que los bienes procedieran de la persona que sirvió de vinculo entre aquel de quien se heredaba y su hermano de padre o madre. Cuando concurrían hermanos paternos legítimos o sus hijos, con hermanos maternos o sus hijos, aquellos heredaban los bienes que el difunto hubiese adquirido de su padre, y éstos los que hubo de su madre; dividiendo igualmente los demás. A falta de parientes legítimos y naturales de cuarto grado, los bienes pasaban a manos del Estado. También se establecía la obligación que tenían los hijos de traer a colación en la herencia ab intestato, todo lo que hubieran recibido de sus padres en 59 cualquier época para que acreciera común, o para que se descontara de su porción hereditaria, quedando tal elección a su arbitrio. A partir del artículo 90 se establece la representación por la que los descendientes más remotos entraban a heredar en el lugar, grado y derecho de sus padres difuntos y tenia lugar la representación hasta lo infinito en la línea directa de los descendientes. En todo caso siempre era admitida, fuese que los hijos del difunto concurrieran con los descendientes de otro hijo muerto antes, o bien, que habiendo muerto primero que el padre todos sus hijos, los descendientes de éstos se hallasen entre sí en grados iguales o desiguales. No cabía la representación a favor de los ascendientes: el más próximo en cada una de las líneas, excluía al más lejano. En cuanto a los parientes colaterales, la representación solo se admitía en favor de los hijos de los hermanos cuando vienen a la sucesión con sus tíos. Los hijos ilegítimos representaban a sus madres y se establecía entre los parientes ilegítimos por parte de madre en la línea colateral la misma representación que había entre los legítimos. Así mismo, la representación era aplicable en su caso a los hijos naturales reconocidos con respecto al padre y a todos los parientes naturales en este concepto. La Ley establece en un solo capítulo los temas de la aceptación, la renuncia y herencia vacante, indicando que la herencia se aceptaba simplemente o bajo 60 beneficio de inventario pudiendo también aceptarse expresamente, declarando la voluntad con palabras, o tácitamente manifestándola con hechos. Los actos meramente conservatorios verificados para impedir que los bienes se pierdan o deterioren, no significaban una aceptación tácita. Se daba por aceptada la herencia cuando se donase, vendiera o sucedieran los derechos de la herencia por parte de un heredero. Los tutores o curadores podrán aceptar las sucesiones que correspondieran a los menores e inhábiles. En cuanto a las mujeres casadas, se les permitía aceptar siempre v cuando las asistieran sus maridos. Al igual que la aceptación, la renuncia podía ser expresa o tácita, otorgándose la expresa ante el Juez del lugar en que abría la sucesión. En todo caso la parte del renunciante acrecía en favor de los demás herederos fueren o no testamentarios o bien, si los acreedores del que renuncia solicitan ante el juez que se les entregara la herencia rechazada, podrán entrar como sustitutos de aquel. Desde el momento en que se publica la apertura de la sucesión, la facultad de aceptar la herencia prescribía en tres meses, seis o un año; en tres meses, prescribía para los que estuviesen presentes, en seis para los que estaban fuera del lugar de la apertura pero dentro del territorio nacional y en un año para quienes estaban fuera del país. Si transcurridos estos términos no se manifestaba de manera alguna la aceptación de la herencia entonces ésta se tenía por renunciada tácitamente. 61 Si ocurriera la muerte del heredero instituido antes del vencimiento de dichos plazos para aceptar o renunciar, los herederos de este podían hacer uso del tiempo que aún restaba. De no darse la aceptación de la herencia o su renuncia por parte de los instituidos, la sucesión se tendría por vacante, situación en la cual, el Juez nombraría un defensor con las mismas facultades y honorarios que el albacea común. Pasado un año, el Estado podía apropiarse de los bienes de la herencia, pero si aparecieren herederos alegando justa causa por no haberse presentado cuando era debido, estos serían oídos bajo los términos de prescripción común e intentar la devolución de los bienes de parte del Estado. Los inventarios debían ser formulados en los treinta días siguientes desde que se había abierto la sucesión y para acabar tenía un plazo de tres meses, prorrogables a seis meses más, dependiendo de los asuntos tratados en la sucesión, así como de la ubicación de los bienes de modo que significasen impedimento alguno para herederos o albaceas. Si existían bienes perecederos mientras los términos transcurrían o se hacía el inventario, cualquiera con interés podía solicitar la venta de dichos bienes ante el Juez sin que por esto se estuviera dando por aceptada la herencia. Luego de un mes después de la muerte de una persona, sus acreedores podían establecer y continuar sus acciones contra los bienes del difunto aún durante la realización de inventarios siempre y cuando dieran fianza de acreedor de mejor derecho. A los herederos beneficiarios se les exigían las obligaciones que se les pedían a los administradores de bienes comunes, debiendo rendir 62 cuentas a instancia de parte que se considerara con mejor derecho o por el Juez mismo, prohibiéndoseles además la venta de los bienes, salvo con autorización judicial o legal. A los acreedores se procederá a cancelarles según se vayan presentando, no sin antes otorgar fianza como acreedores de mejor derecho. Si los acreedores se presentaran a reclamar su pago, deberán hacerlo primero frente a los legatarios y luego contra los acreedores menos privilegiados en los dos años siguientes a la finalización de la cuenta. Los gastos que devenguen la formación de inventarios o cuentas eran pagados de la masa con preferencia sobre toda otra deuda. La partición de bienes es el acto posterior a la cancelación del pasivo, en que los herederos dividen la masa hereditaria para tomar cada uno la porción que le corresponda. A ninguno se obligaba a conservar la herencia indivisa: la acción de partición podía interponerse en cualquier tiempo, aunque se hubieran estipulado convenciones en contrario. Si el testador no hubiese nombrado partidor, uno o más coherederos la harán, siempre que la mayor parte de ellos consienta, o por uno o más extraños si así lo resuelve la mayoría. En caso de discordia, el Juez elegirá uno o más partidores, a costa de la testamentaría. Pueden los herederos partir como mejor convenga y aun transigir, salvo el caso de menores o ausentes, para quienes se partirá siempre sin ceder, ni perjudicarlos, bajo la responsabilidad de los tutores, curadores y administradores 63 legales o nombrados al efecto. (Art. 119) 1 La partición debía ser equitativa, también era necesario hacerla en especie, si los bienes toleran división, aunque alguno de los herederos no estuviera de acuerdo. La desigualdad de porciones en especie se indemnizará, con dinero u otros bienes. Si hay contención sobre llevar bienes raíces, y muebles, se venderán, previa tasación legal; y el valor de la venta será dividido. No habiendo compradores, y subsistiendo el empeño de no dividir los bienes, el Juez mandará depositarlos hasta que se vendan, y el dinero se repartirá entre los herederos. Hechas las particiones, se procederá a la entrega de todos los bienes, acciones y títulos, a los que les hayan correspondido. La partición se pasará a un Cartulario para que la inserte en su protocolo y de allí se dará a cada interesado el testimonio de su hijuela. Esta Ley permaneció vigente por un período de tan solo seis años y cuarenta y ocho días, ya que el primero de enero de 1888 comenzó a regir el actual Código Civil. La ley, sin embargo, no escapa a una serie de críticas en algunos de sus puntos de innovación respecto del Código de Carrillo, a pesar de que en su momento dichos cambios eran considerados como la solución ideal para hacer justicia en nuestro entorno jurídico social. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Ley de Sucesiones, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 259. 64 La ley de noviembre de 1881, sancionó el principio de la libertad de testar, aunque templado por las restricciones que los deberes de familia y los respetos sociales imponen al testador. 1 El sistema de legítimas constituía un ataque a la libertad del propietario, que es el único juez de su conciencia, así como lo sería la prohibición que se le hiciese de enajenar en vida sus bienes, bajo el pretexto de que con la enajenación pudiera perjudicar los derechos de los herederos que la ley derogada calificaba de forzosos, así tampoco podría prohibírsele el hacerlo por causa de muerte, porque en ambos casos ese traspaso de derechos sólo reconoce por causa el de propiedad. El derecho civil debe limitarse a garantizar el cumplimiento de la voluntad del testador, asegurar a la familia de este la subsistencia mientras no pueda hacerlo por sí misma, y a ponerla en la posibilidad de procurársela por sus propios esfuerzos. Proceder de otra manera sería, privar al propietario de la libre disposición de sus bienes, arrogarse el derecho de testar por el. Se arguye contra la libre testamentifacción el peligro que habría con un padre desnaturalizado o presa de un amor senil, quien postergando a su familia, instituyese heredero suyo a alguna persona indigna de tal beneficio, seria oportuno crear un recurso extraordinario a favor de los parientes del testador sin limitación de grados respecto de los descendientes y ascendientes, para que pudiesen revocar el testamento en que se les hubiese preferido nombrando en su 1 SERANO (Benito) Hacer un Juicio crítico de nuestra actual Ley de Sucesiones. Revista El Foro, San José, Nº 3, 11 Noviembre, 1882 p. 3. 65 lugar alguna persona de cuya institución, a juzgar prudencialmente, se habría arrepentido más tarde el testador. A la Corte Suprema de Justicia, dejándola en plena libertad de apreciar todas las circunstancias, pudo habérsele atribuido el conocimiento de ese recurso. El recurso propuesto, pudo ser tachado de casuístico; pero aún así fue sometido a discusión, para ser adoptado o para buscar otra vía pero sin falsear el principio de la libre testamentifacción. Admitido el principio de la libre testamentifacción, la ley señaló que el testador, no descuidase el cumplimiento de todas aquellas obligaciones que le imponen los deberes sociales; y dispuso que debe dejar asegurada en el testamento, la subsistencia de sus hijos menores e inválidos (si son varones, asignarles una cantidad suficiente para el aprendizaje de algún arte ú oficio; y si son mujeres, dotarlas en la misma proporción), de sus ascendientes y consorte sobreviviente. Estos artículos fueron calificados como deficientes al no determinar la manera de fijar las porciones que, conforme a ellos, debe dejar el testador. Esa designación la podría hacer el Juez en juicio sumario, a petición de parte y con citación y audiencia de todos los interesados, atendiendo a la fortuna del testador. No existen otros casos de inhabilidad, que los consignados en los artículos 23 y 24; que excluyen de la herencia al confesor y sus parientes dentro del cuarto grado, a las corporaciones abstractas, a no ser que se haga con un fin científico, de beneficencia, o de instrucción pública. 66 Por eso la Ley, a juicio del autor muy acertadamente, ha prohibido los fideicomisos; pero ideal era haber sancionado al propio tiempo las sustituciones denominadas vulgar, popular y ejemplar, para que en caso de no llegar a ser heredero el instituido, o de que muriese en edad de no poder testar, lo fueran la persona, o personas que en su lugar determinara el testador. Así no se privaría al propietario del derecho de fijar el orden en que quisiera que fueran llamados sus herederos, sin imponérselos, a falta del primer instituido. Se dirá que no estando expresamente prohibidas, se entienden permitidas; pero para evitar los litigios a que la interpretación de ese principio pudiera dar lugar, seria preferible que se establecieran expresamente. El legatario de parte alícuota, lo mismo que el heredero, a juicio del autor no puede ser responsable por las deudas de su causante por mayor cantidad de la que ascienda su legado. (Art. 59) 1 El capítulo de albacea era deficiente en el código, y en la nueva ley, debido a estas deficiencias no se conocían las atribuciones de esos funcionarios en su totalidad y provocaban el entorpecimiento en el trámite de las mortuorias. Las facultades de dichos funcionarios no estaban demarcadas con precisión, no se sabe con certeza si son o no hábiles para gestionar activa y pasivamente por la testamentaría; para pagar, cobrar y recibir deudas vencidas, y en caso afirmativo, 1 Arroyo Álvarez (Wilberth) Ley de Sucesiones, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 20011 p. 250. 67 para devolver las prendas o cancelar las hipotecas que las administran; para vender por su propia autoridad los muebles y semovientes perecederos. El albacea, debía limitarse a ejercer aquellas facultades conferidas por sus comitentes, quienes podrán ampliárselas o restringírselas; y que estos, desde el nombramiento debieron determinar esas facultades; pero en el caso de no haberse hecho, podría atribuírseles las ya indicadas, y todas las otras que solo impliquen administración. La división de la aceptación y de la renuncia de la herencia, resulta inútil; porque ya sea por actos expresos o tácitos, los efectos legales son los mismos; y en la práctica pudo haber dado lugar a litigios, al apreciarse las diversas circunstancias que constituyen uno y otro caso. La aceptación de la herencia podría admitirse como un hecho, mientras no se renuncia expresamente, sin que implique responsabilidad ultra vires, a no ser que el heredero no procediera a la facción de inventario. No se definen cuales son los efectos legales del inventario, ya que pudo ser considerado como la base de la partición, o con su realización el heredero se libraba de confundir sus bienes con los de la mortuoria. Al heredero, parece que le atribuyen solamente los derechos, pero no las obligaciones del causante; de lo cual podría resultar, que pronunciada, una sentencia contra la testamentaría, el heredero que no hubiera hecho inventarios la hiciera nugatoria, excepcionándose con no haber quedado bienes, y no ser responsable a falta de estos por no obligarlo a ello ley alguna. 68 Ante la falta de inventarío, los bienes del heredero quedaban afectos a las obligaciones de la testamentaria; opina el autor Wilberth Arroyo que podría obligarse a los herederos y a los albaceas a realizar los inventarios, bajo la pena de hacerles responsables mancomunadamente, a ellos y a los ocultadores, de todas las deudas, si no lo verificaren. Se realiza una crítica respecto a la donación a instituciones religiosas ya que de no limitarse el principio de libre disposición por acto de ultima voluntad, en cuanto al dominio religioso, en sólo medio siglo, la mayor parte de la riqueza pública habría pasado a manos muertas: adquiriendo la Iglesia decidida preponderancia sobre las otras instituciones sociales, la ciencia, la educación, el arte, la moral y el derecho. Pero si eran lícitos los mandatos de carácter exclusivamente religioso, con tal de que el monto en conjunto no exceda de la décima parte de los bienes dejados por el testador. C - EL CÓDIGO CIVIL DE 1888. 1.- ANTECEDENTES, FUENTES Y EMISIÓN DEL CÓDIGO CIVIL DE 1888. En 1882, el gobierno del General Próspero Fernández Oreamuno creó una comisión para elaborar nuevos códigos en materia civil y de procedimientos. Para la redacción del Código Civil, la comisión utilizó como modelos principales el Código Napoleón y el proyecto de Código Civil Español del jurista García Goyena, que entró en vigencia en España en 1889. La Ley de Hipotecas de 1865 y la de 69 Sucesiones de 1881 pasaron a la nueva normativa en forma casi íntegra. La Parte Civil del Código General de 1841 prácticamente no fue tomada en cuenta. 1 Una vez concluido el proyecto, el Congreso aprobó el 19 de abril de 1885 una ley en la que se autorizaba al Poder Ejecutivo para emitir el Código el 26 de abril de 1886, un decreto del Presidente Don Bernardo Soto emitió el Código Civil, pero dispuso que entrara en vigor en la fecha que una ley posterior designase. El texto pasó a conocimiento del Colegio de Abogados, que hizo algunas propuestas de reforma al articulado. Después de discutirlas y aprobarlas, el Congreso dispuso, por ley de 28 de setiembre de 1887, que el Código empezaría a regir el 1° de enero de 1888. 2.- CONTENIDO DEL CÓDIGO CIVIL DE 1888. El libro segundo a partir de su título once regulaba la materia sucesoria (testamentaria y legítima), en la que impera el principio de la libre testamentifactio establecida en la Ley de Sucesiones de 1881. Este es el código que vino a suplantar a la ley de sucesiones, con lo que regulo esta materia específica dentro del articulado de los derechos civiles, y la trato en el título XI comenzando por el artículo 520 y terminando en el numeral 626. La sucesión comprende todos los bienes, derechos y obligaciones del causante, salvo los derechos y obligaciones que, por ser meramente personales, 1 Ver SAENZ CARBONELL p. 188. 70 se extinguen con la muerte. La sucesión se defiere por la voluntad del hombre legalmente manifiesta; y a falta de ella, por disposición de la ley. La sucesión puede ser parte testamentaria y parte intestada. En su libro segundo se trata la indignidad, la cual es la situación de los herederos que se ven en las siguientes situaciones: 1—El que comete alguna ofensa grave contra la persona ú honra del causante, sus padres, consorte o hijos. 2—El que acuse o denuncie al causante por delito que merezca pena corporal, salvo sí el delito se hubiere cometido contra el mismo heredero o legatario, su consorte, padres o hijos, y el que en proceso abierto por delito merecedor de esa pena, declare falsamente contra el causante. 3—Los parientes que estén en alguno de los casos de que habla el artículo 190 (Los cuales son los tutores o curadores que no administren los bienes adecuadamente). 4—Los parientes comprendidos entre los herederos legítimos, que, hallándose el causante loco o demente y abandonado, no cuidaren de recogerlo o hacerlo recoger en un establecimiento público. 5—El que por recibir la herencia o legado estorbó, con fraude o por fuerza, que el causante hiciera testamento o revocara el ya hecho, o sustrajo éste, o forzó al causante para que testara. Pero hay excepciones a las anteriores reglas como lo es el hecho de que: el testador al tiempo de hacer el testamento conocía la causa de indignidad, o sí 71 habiéndola sabido después no revocó la institución pudiendo hacerlo, el heredero queda de hecho rehabilitado para recibir la herencia y no se le puede excluir de la mortual. Para que la indignidad produzca efecto es preciso que sea declarada judicialmente a solicitud de parte interesada. La acción para pedir la declaratoria prescribe en cuatro años de posesión de la herencia o legado. Muerto el heredero o legatario sin que se haya intentado la acción de indignidad, no se admitirá contra los herederos del indigno. Esto debido a que la calificación de indigno tiene un carácter personal que no se transmite a sus herederos. El heredero excluido de la herencia por indignidad está obligado a restituir todos los frutos que haya percibido desde la apertura de la sucesión. La aceptación y la renuncia de la herencia son actos libres y voluntarios; no pueden hacerse en parte, ni con término, ni bajo condición, ni por quien no tenga libre administración, de sus bienes. La aceptación de la herencia, para que produzca todos sus efectos legales, ha de ser expresa, pidiendo al Juez del domicilio de la sucesión, la declaratoria de ser tal heredero. El término para aceptar la herencia será el de tres meses contados desde la publicación en el periódico oficial del primer edicto en que se avise estar iniciado el juicio de sucesión y se emplace a los interesados en esta. 72 Cuando en autos aparezca el nombre y residencia del heredero, no correrá para él el término del emplazamiento, sino desde la fecha en que se le notifique personalmente. Sí no fuere el caso de notificar personalmente al heredero, y éste se hallare fuera de la República, el término para aceptar la herencia se considerará prorrogado a tres meses más por el sólo efecto de que aquel que hubiere entrado en posesión de la herencia no haga suyos los frutos recibidos. Si el heredero muriere antes de aceptar la herencia, sus herederos podrán hacer uso del tiempo que falte del término en que debe hacerse la aceptación. La herencia vacante se da si durante el término para aceptar la herencia, nadie se presentare a reclamarla probando su calidad de heredero, y se declarará heredero al respectivo municipio. Si durante el término del emplazamiento, alguno o algunos se presentaren reclamando la calidad de heredero y la probaren, vencido el término, se les declarará herederos sin perjuicio de tercero de mejor derecho y se les pondrá en posesión de la herencia. Después de vencido el término para aceptar, el heredero y sus sucesores, mientras no haya prescrito el derecho para pedir la herencia, podrán reclamarla de cualquiera que la posea, por habérsele declarado heredero; pero éste se considerará poseedor de buena fe para la cuestión de frutos. El que fuere desposeído de una herencia por el verdadero heredero que se haya presentado reclamándola antes de concluirse el término que la ley le 73 concede para aceptar, deberá devolverla con sus frutos, sin más derecho que el de indemnización de gastos y pago de mejoras como poseedor de buena fe. El heredero no responde de las deudas y cargas de la herencia, sino hasta donde alcancen los bienes de ésta. Aceptada pura y simplemente, toca al heredero probar que no hay bienes suficientes para el pago de deudas y cargas; y aceptada a beneficio de inventarío, incumbe a los acreedores probar que hay otros bienes además de los inventariados. (Art. 535) 1 Se trata de la responsabilidad intra vires hereditatis no es imperativo realizar el inventario para que los bienes del heredero no respondan por las deudas del causante. La llamada aceptación tácita la contemplo el legislador ya que dispuso. No dándose principio al inventarío o no concluyéndose éste por culpa del beneficiario, dentro del término señalado por la ley, se tendrá la herencia como aceptada pura y simplemente. (Art. 536 Código Civil) La renuncia de una herencia debe ser también expresa y hacerse ante el Juez llamado a conocer de la sucesión. (Art. 537 Código Civil) Los acreedores del renunciante, en los casos y durante el tiempo que la ley les faculte para anular los actos que su deudor ejecute sin perjuicio de ellos, pueden impugnar la renuncia y hacer efectivos los derechos que corresponderían a su deudor si no hubiera renunciado. Dicha impugnación provoca que los bienes del causante respondan por las deudas del heredero hasta su monto pero no son 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Código Civil 1888, Antología de Derecho Sucesorio, San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001, p.72. 74 considerados como herederos. El que ha renunciado la herencia intestada de una persona, puede reclamar la misma herencia en virtud de un testamento que no conocía al hacer la renuncia. En ninguna mortuoria habrá más de un albacea propietario. Para los casos de impedimento temporal del propietario y para los incidentes en que éste tenga un interés propio que esté en contradicción con los de la sucesión, se nombrará un albacea suplente. El testador puede nombrar albaceas propietario y suplente; sí elige varios propietarios o varios suplentes, sólo ejercerá el cargo uno de ellos, llamándolos por el orden en que estén nombrados. Cuando falte albacea testamentario, los herederos y el cónyuge, en junta general convocada a instancia de interesado, nombrarán albacea propietario y suplente, y se tendrán por tales los que obtengan mayoría de votos; en caso de empate, decidirá el Juez. Mientras no se verifique el nombramiento de albacea definitivo, no habiendo albacea testamentario o no pudiendo éste entrar a ejercer sus funciones desde que se inicie el juicio de sucesión, el Juez elegirá uno provisional, entre los interesados en la sucesión, prefiriendo al cónyuge sobreviviente, al padre o madre del difunto. El albacea provisional cesará de serlo cuando el albacea testamentario o definitivo acepte el cargo. Puede removerlo el juez a solicitud de parte interesada, por faltar a cualquiera de sus obligaciones. 75 En lo que respecta a las prohibiciones para ser albaceas nuestro código estableció las siguientes: Los que no pueden obligarse, el ciego, el mudo, el que tenga su domicilio fuera de la República, el condenado por delito que merezca pena corporal, mientras no sea rehabilitado, y el que haya sido una vez condenado o removido por dolo en la administración de cosas ajenas. El albacea nombrado puede rehusar libremente el cargo: pero si lo acepta, está obligado a desempeñarlo, excepto en los casos en que es permitido al mandatario exonerarse del suyo. El albacea testamentario debe iniciar el juicio de sucesión desde que tenga conocimiento de ser tal albacea. Si dejare pasar treinta días sin hacerlo, perderá el legado que se le hubiere dejado y la décima parte de los honorarios. En caso de hallarse fuera de la República, los treinta días comenzarán a correr desde su regreso a la República. El albacea es el administrador y el representante legal de !a sucesión, así en juicio como fuera de el, y tiene las facultades de un mandatario con poder general. Pero necesita autorización especial para arrendar fincas de la sucesión por más tiempo del que esta permanezca indivisa; para renunciar, transigir o comprometer en árbitros derechos que se cuestionen sobre bienes sucesorios; para enajenar extrajudicialmente bienes de la sucesión cuyo valor exceda de doscientos cincuenta pesos; y para continuar o no el comercio del difunto. La autorización debe resultar del convenio de los interesados y cuando falte ese convenio o cuando no pueda conocerse la voluntad de los interesados, la 76 autorización la concederá el Juez. Es innecesaria la autorización para enajenar bienes inmuebles si está ordenada por sentencia en virtud de derecho ejercido contra la sucesión. Los actos o contratos que el albacea ejecute o celebre sin autorización especial serán absolutamente nulos. Cada mes presentará el albacea al juzgado un estado administrativo de los ingresos y egresos que haya tenido la sucesión: y al cesar en su cargo rendirá la cuenta final comprobada de su administración. El cargo, tratándose de albaceas testamentarios o definitivos, durará dos años, desde la fecha de su aceptación. Terminados los dos años, cesan de ser albaceas, sin necesidad de declaratoria judicial; pero pueden ser reelegidos. El albacea puede ser removido a voluntad de los interesados; pero el albacea provisional solo podrá ser removido por faltar a sus obligaciones. Si el albacea fuere testamentario, al removerlo sin causa, cualquiera que sea el estado del juicio de sucesión, se le abonarán todos sus honorarios como si el juicio estuviera concluido. El testador no podrá ampliar las facultades legales del albacea, ni eximirle de sus obligaciones y responsabilidades Durante la facción del inventario administrará la herencia y podrán ser pagados por éste los acreedores por el orden en que se presenten, siempre que en el pago estén de acuerdo herederos, acreedores y legatarios. También cubrirá el albacea las pensiones alimenticias que, deban darse a los herederos y al 77 cónyuge del difunto. La partición hecha legalmente confiere a los coherederos la propiedad exclusiva de los bienes que fueron repartidos entre ellos. Los herederos son obligados a indemnizarse recíprocamente, en caso de evicción, de los objetos repartidos. Esta obligación cesa habiendo convención en contrario, o sí la evicción aconteciere por culpa del vencido. Las particiones extrajudiciales o de acuerdo de todas las partes, sólo pueden ser rescindidas en los casos que pueden serlo los contratos; las hechas mediando contención, sólo pueden ser atacadas en los casos que puede serlo una sentencia. A los acreedores que no fueren prendarios o hipotecarios que reciban el pago de su crédito dentro de los primeros seis meses después de iniciado el juicio de sucesión, deberán garantizar que devolverán como pago indebido lo que corresponda al acreedor de igual o mejor derecho que reclame antes de dichos seis meses. Vencido este término, cesa la fianza y garantía que hubieren presentado. El acreedor que en los dos primeros años después de iniciado el juicio de sucesión, no haga uso de los derechos que contra ella tenga, nada podrá reclamar de los acreedores a quienes se hubiere pagado, y sólo podrá repetir contra los legatarios cuando en la herencia no hubiere bienes bastantes para cubrir su crédito, y no hubieren trascurrido dos años desde que éstos hayan entrado en posesión de su legado. 78 El albacea que no hubiere reservado lo suficiente para pagar a los acreedores no presentados, cuyo crédito conste a este será responsable personalmente de las cantidades entregadas a otras personas, en perjuicio de dichos acreedores. El acreedor cuyo crédito no fuere exigible en los seis primeros meses después de iniciado el juicio de sucesión, para conservar ileso su derecho, deberá presentarse pidiendo que se separen bienes suficientes para pagarle en su oportunidad, o que se garantice el pago por el heredero. En la sucesión legítima, la parte caduca del heredero indigno o que renuncia, acrece a los coherederos, siempre que no sea el caso de representación. En la sucesión testamentaria hay derecho de acrecer en favor de los herederos, respecto al legado y respecto a la parte de la herencia de sus coherederos que caduquen conforme a la ley. (Art.569) 1 Entre los legatarios no habrá derecho de acrecer; pero si la cosa legada fuere indivisible, el colegatario podrá conservar el todo reponiendo a los herederos el valor de la parte caduca, o recibirá de ellos el valor de lo que directamente le pertenece. Sí una persona muriere sin disponer de sus bienes, o dispusiere sólo en parte, o, si habiendo dispuesto, el testamento caducare o fuere anulado entrarán a la herencia sus herederos legítimos. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Código Civil 1888, Antología de Derecho Sucesorio, San José, Universidad de Costa Rica, Facultad de Derecho, 2001. p. 76. 79 Son herederos legítimos: 1- Los Hijos legítimos, los padres legítimos y el consorte. No tendrá derecho a heredar el cónyuge legalmente separado si el hubiere dado lugar a la separación. Los hijos ilegítimos entran a la herencia de la madre como los legítimos. Los hijos naturales reconocidos entran a la herencia del padre, a falta de hijos legítimos y en lugar de estos. Si el consorte tuviere gananciales, sólo recibirá lo que a estos falte para completar una porción igual a la que recibiría no teniéndolos. 2°—Los abuelos y demás ascendientes legítimos. 3°—El padre natural que reconoció al causante con consentimiento de este. 4°—Los hermanos legítimos y los naturales por parte de madre. 5°—Los hijos legítimos de los hermanos legítimos o naturales por parte de madre y los hijos legítimos o ilegítimos de la hermana legítima o natural por parte de madre. 6°—Los hermanos legítimos de los padres legítimos del causante, y los hermanos uterinos no legítimos de la madre o del padre legítimo. 7°—El municipio correspondiente al lugar del último domicilio del causante, o a los municipios donde se encontraren los bienes a la muerte de aquel. Los municipios tomarán posesión de la herencia previa sentencia que declare sus derechos según el Código de Procedimientos. En la sucesión legítima se puede suceder por derecho propio o por representación. La representación sólo se admite en favor de los descendientes 80 del difunto, y de los descendientes hermanos del causante que serán llamados en caso de no existir otros hermanos. Se puede representar al indigno, al que repudió la .herencia y al ascendiente cuya herencia se ha repudiado. En caso de representación se harán de la herencia tantas porciones como sea el número de los herederos que concurran con derecho propio y el de los representados: los primeros recibirán su porción viril, y de las porciones que correspondan a los representados se formará una sola masa distribuible sin distinción de origen. No puede hacerse testamento por procurador. Tampoco puede depender del arbitrio de otro, sea en cuanto a la institución o a la designación del objeto de la herencia o legado, sea en cuanto al cumplimiento o no cumplimiento de las disposiciones. La invocación de un motivo falso no anula la disposición, a no ser que haya sido anunciado en forma de condición o que del mismo testamento aparezca que el testador ha querido que la eficacia del legado o herencia dependa de la existencia de la causa invocada. Puede otorgarse testamento abierto ante un cartulario y tres testigos; pero si el mismo testador escribe el testamento, bastan dos testigos y el cartulario. Ante cuatro testigos sin cartulario: si el testador lo escribe; o ante seis testigos, si el testador no lo escribe. El testamento abierto necesita las siguientes formalidades: debe ser fechado, 81 con indicación del lugar, día y hora, mes y año en que se otorgue; debe ser leído ante los testigos por el mismo testador o por la persona que éste indique o por el cartulario. El que fuere sordo y supiere leer, deberá leer su testamento: si no supiere deberá designar la persona que haya de leerlo en su lugar. Debe ser firmado por el testador, el cartulario y los testigos. Si el testador no supiere o no pudiere firmar, lo declarará así en el mismo testamento. Por lo menos dos testigos en caso de testamento ante cartulario, y tres si es solo ante testigos, deben firmar el testamento abierto; en este se hará mención de los testigos que no firman y del motivo. Todas las formalidades del testamento serán practicadas en acto continuo. Pueden otorgar testamento abierto privilegiado, los militares y demás individuos pertenecientes al ejército que se hallen en campaña o en plaza sitiada o prisioneros en poder del enemigo, ante dos testigos y un jefe u oficial. Los navegantes ante el capitán y dos testigos. Unos y otros ante dos testigos solamente si el mismo testador escribe el testamento. El testamento de que habla este artículo debe llenar las formalidades del artículo anterior, y solo vale si el testador muere durante la situación en que lo otorgó o dentro de los treinta días inmediatos. El testamento cerrado puede no estar escrito por el testador, pero si ha de estar firmado por el. Lo presentará después, cerrado y sellado, al cartulario, quien extenderá en la cubierta del testamento una escritura en que conste: las características de la cubierta y el testamento mismo. Esta escritura será firmada 82 por el cartulario, testador y tres testigos. Concluida la diligencia debe devolverse el testamento al testador. El ciego y el que no sepa escribir no pueden hacer testamento cerrado. El testador debe ser moral y legalmente capaz al hacer el testamento y al abrirse la sucesión. Tienen Incapacidad absoluta de testar los que no están en perfecto juicio y los menores de quince años. Tienen incapacidad relativa de recibir por testamento, del menor no emancipado, su tutor, a no ser que renuncie a la tutela y de cuenta de la administración, o que sea ascendiente o hermano del menor. Del menor, sus maestros o pedagogos, y cualquier persona a cuyo cuidado este entregado, del enfermo, los facultativos que le asistieron en la enfermedad de que murió y los confesores que durante la misma le confesaron. Del cónyuge adultero, su cómplice, si se ha probado judicialmente el adulterio, del testador, el cartulario que le hace el testamento público o autoriza la cubierta del testamento cerrado, y la persona que le escriba este. Las personas morales son hábiles para adquirir por testamento. Sin embargo serán absolutamente nulas las mandas hechas en favor de iglesias o de institutos de carácter religioso, en cuanto excedan del décimo de los bienes del testador. Las disposiciones en favor de personas inhábiles son absolutamente nulas, aunque sean hechas simuladamente, o por interpuesta persona. Se tienen como personas interpuestas los ascendientes, descendientes, consorte o hermanos del inhábil. 83 En la incapacidad del confesor se tendrá también como persona interpuesta, el cabildo, iglesia, comunidad o instituto a que pertenezca el confesor. El testador puede disponer libremente de sus bienes, con tal que deje asegurados los alimentos de su hijo, legítimo o no legítimo, hasta la mayoridad sí es menor, y por toda la vida sí es inválido; y los de sus padres legítimos o madre ilegítima y los de su consorte, mientras los necesiten. Sí el testador omite cumplir esta obligación de alimentos, el heredero no recibirá de los bienes sino lo que sobre, después de darse al alimentario lo bastante a asegurar sus alimentos, previa estimación de peritos. Si los hijos, los padres o el consorte tuvieren, al morir el testador, bienes bastantes, no es obligado éste a dejarles alimentos. Los herederos instituidos sin designación de partes, heredan con igualdad. El legado de cosa ajena es nulo, pero producirá sus efectos sí la cosa legada, llega a ser del testador por cualquier título. El legado hecho a un acreedor no se estima compensación de la deuda. Si el legado es de usufructo sin determinación de tiempo, se entenderá hecho por lo que dure la vida del legatario; y sí este fuere una persona moral perpetua, lo tendrá por treinta años. El legado de un crédito o de perdón de una deuda, sólo surte efecto en la parte del crédito o de la deuda subsistente al tiempo de morir el testador. En el primer caso, el heredero cumple con ceder al legatario todos los títulos y acciones 84 que le competerían contra el deudor; en el segundo caso, con dar al mismo legatario carta de pago si la pidiere. El legado genérico de liberación o de perdón de las deudas, comprende sólo las existentes al tiempo de la muerte y que hayan nacido antes de hacerse el testamento. Sí el que lega una propiedad le añade después nuevas adquisiciones, éstas, aunque sean colindantes, no entrarán en el legado sin nueva declaración del testador; pero no se entenderá lo mismo respecto de las mejoras necesarias, útiles o de lujo hechas en la cosa legada. El legatario o heredero adquiere el legado o herencia incondicional o a término cierto, o bajo condición resolutoria, desde el momento en que muere el testador. El legado o herencia cuya existencia dependa de condición suspensiva, no se adquiere por el legatario o heredero, sino al cumplirse la condición. El acreedor cuyo crédito no conste sino por testamento, será tenido por legatario. Sí el heredero fuere instituido bajo condición suspensiva, se pondrá la herencia en administración, hasta que se cumpla la condición o haya certeza de que no podrá cumplirse. La administración se dará al heredero instituido, si cauciona la devolución de lo percibido con frutos, en caso de no cumplirse la condición; y si el heredero instituido no presta caución, se dará también bajo fianza al que hubiera de recibir la herencia por el no cumplimiento de la condición. Esto último se hará con las herencias dejadas a personas por nacer. 85 En el caso de legado puro y simple de cosa determinada, el legatario hace suyos los frutos desde la muerte del testador. El legatario recibirá la cosa legada con los gravámenes que tenga a la muerte del testador, salvo que éste disponga lo contrario; pero el legatario no responde de las cargas, sino hasta donde alcance el legado. Los gastos de la entrega de la cosa legada son a cargo de la sucesión, salvo la expresa voluntad del testador. Si los bienes de la sucesión se han repartido todos en legados, las deudas y cargas de ella se repartirán a prorrata entre todos los legatarios en la proporción de sus legados, y sobre el valor líquido de éstos tendrá un diez por ciento aquel a quien se declare heredero conforme a la ley. Si los bienes de la herencia no alcanzan a cubrir todas las mandas, se pagarán éstas a prorrata, menos las que fueren dejadas en recompensa de servicios, que se considerarán deudas de la sucesión. Si el causante hubiere legado alguna pensión vitalicia anual, sin dejar a cargo de algún heredero o legatario el pago de ella, y los herederos no se ponen de acuerdo sobre quién ha de pagar la pensión y tener en su poder el capital que la produzca, hará la designación el Juez. En el caso de no prestarse fianza o de que ninguno de los herederos quiera tomar a su cargo el pago del legado, se separará un capital equivalente a diez anualidades y se entregará al legatario en pago de su derecho. 86 Cuando dos o más personas testen en un mismo acto, cada una puede revocar independientemente sus disposiciones. La disposición testamentaria quedará sin efecto si el heredero o legatario fallece antes que el testador; si la condición suspensiva de que dependía el legado o herencia llega a faltar o se cumple la resolutoria; si el heredero o legatario es incapaz o indigno de adquirir la herencia o legado al abrirse la sucesión, o si el legado o herencia fuere condicional, al cumplirse la condición; si el heredero o legatario renuncia su derecho. El legado específico caduca cuando el testador enajena de cualquier modo la cosa legada, o la trasforma de modo que no conserve ni la forma ni la denominación que antes tenía, y cuando la cosa perece antes de la muerte del testador o antes de cumplirse la condición suspensiva de que depende el legado. A manera de recapitulación debemos señalar que una vez establecida como República independiente nuestra nación necesito de un periodo de transición para poder asentarse en diferentes aspectos entre ellos la creación de un ordenamiento jurídico propio, que estuviese acorde con su realidad. Durante dicho periodo se siguieron aplicando las mismas normas jurídicas españolas que entraron en vigencia durante la colonia con la consiguiente dificultad de aplicar leyes fuera del contexto en que se crearon y desarrollaron. Para dar término a dicha transición nuestros gobernantes se preocuparon por dotar al país de su propio cuerpo normativo y para ello se avocaron al estudio de las ordenamientos vigentes en esa época, como resultado de estos surge la figura 87 de Braulio Carrillo que promulga el Código General de la República de Costa Rica 1841, que en su momento se dijo que era obra intelectual del propio Carrillo, pero como se constató posteriormente, contenía grandes parecidos con el Código Civil de Bolivia de esa época que a su vez estaba sumamente influenciado por el Código de Napoleón. El hecho de que este ordenamiento presentará este tipo de influencias no desvirtúa en nada el gran aporte que significo para el desarrollo de nuestro derecho, ya que nuestra sociedad estuvo regida por este ordenamiento normativo por más de cuarenta años lo que demuestra que tuvo un alto grado de concordancia con la realidad social y que no fue una simple copia de algún otro ordenamiento jurídico. En lo referente al derecho sucesorio nuestros legisladores consideraron relevante emitir un cuerpo normativo para esa materia específica, buscando con esa especialización una mejor y más apropiada regulación de las sucesiones mortis causa. A esos efectos se promulgó la Ley de Sucesiones en 1881 la cual como punto más importante a rescatar introdujo el principio de libertad de testar eliminando de nuestro ordenamiento la legítima hereditaria dicho cambio le da la posibilidad a las personas de disponer de sus bienes para después de su muerte de la misma forma en que puede hacerlo durante el transcurso de su vida, esto le otorga al causante la facultad de disponer por vía testamentaria como si se tratará de un acto entre vivos primando así su voluntad libremente manifestada. 88 Lo anterior no implica que la legítima hereditaria sea una figura nociva, sino que al existir la libertad de testar, el causante favorecerá aquellas personas que realmente considere merecedoras de su fortuna. En la segunda mitad del siglo XIX nuestro país incursiona más activamente en la economía mundial y esta interacción con otros países provoca cambios internos de tipo económico, político y social los cuales a su vez son la causa de un movimiento que tiende a la readecuación de la legislación costarricense para que estuviera acorde con los cambios señalados anteriormente. El resultado fue la promulgación del Código Civil en el año de 1888, el cual dejo a un lado el Código General de Carillo y teniendo como modelos el Código de Napoleón y el proyecto que se convertiría en el Código Civil Español de 1889. En lo referente a materia del Derecho sucesorio este Código derogó la Ley de Sucesiones pero la normativa de ésta pasó de forma casi íntegra a formar parte del Código Civil, lo cual indica que el esfuerzo legislativo realizado en 1881 fue una labor seria que produjo un conjunto de normas de fácil aplicación en la práctica que no fue desestimada al desarrollar el Código Civil siete años después. 89 SECCIÓN III. EL PROCESO SUCESORIO EN EL SIGLO XX En el presente apartado serán desarrolladas las características más importantes de la legislación nacional en materia sucesoria que aún en nuestros días rigen este proceso, lo cual servirá de base para las comparaciones que haremos en los dos capítulos siguientes. A) Código de Procedimientos Civiles 1. Aseguramiento de Bienes El Código de Procedimientos Civiles en su artículo 504 indicaba que para promover el aseguramiento de bienes, debía presentarse certificado del fallecimiento de la persona de cuya sucesión se trate. 1 Esto con el fin de probar que pronto se abriría el sucesorio relacionado con dichos bienes y que había sustento para esta petición. La figura del aseguramiento de bienes es un acto previo a la apertura del sucesorio, debiendo la autoridad judicial apersonarse al lugar en que se encuentran los bienes del causante para proceder a la confección de un inventario de ellos. Se pretende poner a salvo los bienes sucesorios, pues el juez levantará un acta de todo lo que se le indique o crea es propiedad del causante, cabiendo la posibilidad de inventariar bienes que son propiedad de terceros ajenos a la sucesión o incluso dejar bienes fuera del inventario que son propiedad del causante. 1 Código de Procedimientos Civiles. San José, Editorial Porvenir, 1ª edición 1987, art. 504. 90 La realización de este acto previo es importante porque los bienes muebles según su tamaño son de fácil distracción, por los herederos o por otras personas, para perjudicar a los beneficiarios. Para poder aceptar el cargo de depositario, se hace necesario, además de juramentarse y estar en disposición de aceptar el cargo, rendir la garantía que el juzgado le pide, generalmente no se exige la fianza, sino que al depositario se le hacen las prevenciones legales y sobre todo se le indica la obligación de devolver los bienes recibidos, bajo pena de apremio corporal en caso de omisión. La labor del depositario termina cuando empieza el albacea a cumplir sus funciones, como se aprecia en el numeral 520 del Código: “Artículo 520.- Cuando después de asegurados los bienes, se nombre albacea provisional o acepte el nombrado en el testamento, el depositario hará entrega al albacea de los bienes que haya recibido, por el mismo inventario por que le entregó el Juez.” 1 2. Declaratoria de ausencia Cuando una persona desaparece del lugar de su domicilio, sin dejar apoderado o administrador de sus bienes; y, si además no se tienen noticias de su paradero, es de suponer que haya muerto; en este momento la persona interesada presenta la solicitud ante el juez competente. “Dictada la declaratoria de ausencia, entran los herederos y legatarios en posesión provisional de los bienes, con la advertencia que en caso que apareciera 1 Código de Procedimientos Civiles, art. 520. 91 el ausente deberá devolver parte de los frutos y los bienes que le fueron adjudicados.” 1 Si llegan a pasar diez años después de la declaratoria de ausencia, veinte de la desaparición o de las últimas noticias; o si el ausente habría alcanzado de estar vivo la edad de ochenta años, el juez, a solicitud de parte interesada, declarará la presunción de muerte. Con base en esta se podría abrir el juicio sucesorio. 3. Apertura y Comprobación de Testamento Es importante verificar la existencia o no de testamento; cuando existe testamento, abierto o cerrado, se procede según el caso. De ser abierto se deberá constatar la existencia del mismo y de ser cerrado, se iniciará la apertura y comprobación correspondiente. 2 El testamento abierto auténtico se presenta ante el juez y con ello se comprueba su existencia. Se debe presentar el primer testimonio de la escritura, si ella no aparece, se solicitará un segundo testimonio. Tratándose de testamento cerrado “estas diligencias se promueven ante el juez del lugar donde se otorgó la escritura respectiva y comprenden, primero, recibir declaración al notario y a los testigos instrumentales acerca de la veracidad de sus firmas y de sus afirmaciones en la carpeta, y segundo de que la misma se encuentra en el mismo estado que lo dejó. Si han muerto o se han ausentado, se 1 LEIVA CHAMORRRO (Manuel Enrique)Adjudicaciones judiciales y extrajudiciales de los bienes sucesorios, San José, Tesis para optar por el título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho de La Universidad de Costa Rica, 1989, p. 35. 2 Código de Procedimientos Civiles, art. 836. 92 procede según el artículo 841 del Código en mención, al reconocimiento de firmas por medio del cotejo de letras (grafoscopía) o con otras firmas o con personas conocedoras de ellas.” 1 Luego de reconocidas las firmas y comprobada la integridad de la carpeta, se deberá protocolizar el testamento, la autorización escrita en la cubierta, y el auto que aprueba y ordena la protocolización, de acuerdo al artículo 842 del Código; todo lo cual deberá realizarse por un notario y para ese efecto el juez comisionará a uno de su elección. Cuando el testamento abierto no es otorgado ante cartulario se debe verificar el examen de los testigos. De estar ajustado a derecho, se ordenará la protocolización del testamento y del auto que lo ordene. Una vez protocolizado se procederá a abrir la mortual ante el juez competente, a quien deberá presentársele el primer testimonio de la escritura de protocolización, para iniciar los trámites del sucesorio. 4. Requisitos para promover el proceso sucesorio De conformidad con el artículo 522 del Código, quien quiera promover el juicio sucesorio debe tener interés legítimo en promoverlo. A su vez debe demostrar ante el juez, el fallecimiento del causante mediante certificación del Registro Civil. 1 2 2 Ver LEIVA CHAMORRRO (Manuel Enrique) op.cit. p. 32-33. Código de Procedimientos Civiles, art. 522. 93 5. La apertura del sucesorio La apertura del proceso sucesorio es el primero de una serie de actos procesales, cuyo fin es la liquidación del patrimonio dejado por el causante. “La apertura del proceso la puede pedir cualquier persona que tenga interés en él, los tribunales no pueden proceder de oficio.” El escrito de apertura debe contener una serie de requisitos entre los cuales están, los nombres, apellidos, domicilio y demás calidades de los presuntos herederos. Cuando consten en autos estos requisitos, a los presuntos herederos no les corre el término del emplazamiento, mientras no se les notifique en forma legal, la apertura del sucesorio. Podemos decir que se debería informar al juez de la existencia de hijos extramatrimoniales. Si bien es cierto que el escrito no es una declaración jurada que se hace ante el juez, lo cierto es, que al menos se debe decir claramente si hay hijos extramatrimoniales o no. Indicar si hay menores interesados en la sucesión. En tal caso, el Patronato Nacional de la Infancia será parte con el fin de proteger los derechos de esos menores. Además procederá el juez a proveer a estos de un representante legal. Si se tiene noticias de la existencia de testamento, con el fin de saber ante qué clase de sucesión se está y como debe proceder el juez. Si se afirma que no se tiene noticias de la existencia de testamento, el juez procederá a abrir la sucesión intestada. De indicarse la existencia de testamento se iniciará el trámite 94 de la apertura de una sucesión testamentaria. Quien promueve el juicio debe indicar el posible valor de los bienes, con el fin de poder saber si debe dirigirse, a un Alcalde o a un Juez. De modo que el objetivo de la estimación es determinar la competencia del Tribunal, sea juez o alcalde. Lo anterior dejó de ser necesario en la actualidad debido a que la competencia en los procesos sucesorios corresponde a los tribunales (esto gracias a la Ley Orgánica del poder Judicial # 7333 ). Señala la ley el deber de indicar el último domicilio del causante, con el fin de poder definir la competencia territorial del Tribunal que va a conocer del proceso. Se debe pedir en el escrito de apertura el nombramiento de un albacea provisional, cuando estamos en presencia de una sucesión legítima. O que se llame al albacea testamentario, cuando ésta es testamentaria. El interesado podría pedirle al Juez mandar oficios a los Bancos y otras Instituciones para que se pongan los bienes del causante a la orden del Juez. Mientras la resolución que declara abierto el sucesorio no quede firme, cualquier persona que demuestre mejor interés puede impugnarla, pudiendo ser revocada o anulada por el juez que conoce del asunto. Dicha resolución puede ser apelada por quien en realidad tenga interés en el proceso quedando a criterio del Tribunal de Alzada anular o revocar la apertura de la sucesión. Puede suceder que quien solicite la apertura tenga un derecho de menor jerarquía que otras personas, quienes pueden presentarse ante el juez para apelar. 95 También debe presentarse certificación de defunción del causante, expedida en forma legal, por ello debe quedar inscrita la defunción. Una vez que se hubieran cumplido estos requisitos, en el mismo auto en que el juez declaraba abierto el juicio sucesorio, también debía llamar al albacea testamentario o nombraba al provisional y previniéndoles de aceptar el cargo en el término de ocho a quince días, de no presentarse se entiende que no lo acepta, esto según el artículo 525 del Código 1 . De haber menores, se les nombraba un representante legal y se le daría audiencia al Patronato Nacional de la Infancia, ordenaba además la publicación del edicto citando herederos e interesados debiendo publicarse por tres veces en el Boletín Judicial, con intervalos de cuatro días; para que dentro de los treinta días siguientes después de la primera publicación, comparecieran a hacer valer sus derechos ante el juez. “Este edicto sucesorio es muy importante pues en la mayoría de las sucesiones es ésta la única publicidad que existe. Podría pensarse en un medio adicional de publicidad de la sucesión para que se alcance a la mayoría de los posibles interesados en la sucesión.” 2 La sucesión queda abierta con la muerte del causante; a partir de este momento podemos decir que está plenamente abierto el juicio. Para el caso de que la sucesión se abra en diferentes oficinas judiciales, la resolución que se dicte con anterioridad, prevalecerá sobre las posteriores. 1 Código de Procedimientos Civiles Art. 525 ALFARO MUÑOZ (Miguel) Análisis Procesal del Juicio Sucesorio. San José, Tesis para optar el título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho Universidad de Costa Rica, 1983, p. 36. 2 96 Una vez nombrado el albacea debe comparecer a aceptar y jurar el cargo. Luego de esto, podrá solicitarle al secretario del despacho con el fin de probar su personería extrajudicialmente, que se le extienda una certificación donde conste su nombramiento, para su inscripción en el Registro Publico, en la Sección de Personas o en la Sección Mercantil, si el causante era o no comerciante. El juez procedía a nombrar el representante legal que gestionara en nombre de los herederos menores de quince años. Los mayores de quince años debían comparecer ante el juez a designar su representante; nombrando el juez la persona que el menor indicara. La aceptación del cargo por el representante del menor debía realizarse ante el juez. 6. Apersonamiento de herederos e interesados. El momento mediante al cual el juez llama a los herederos con el fin de aceptar su herencia es conocido como "La vocación". En cuanto a los acreedores del causante deben apersonarse al proceso, realizando sus respectivas legalizaciones de crédito, para ser conocidos en la junta de herederos. En el caso de las sucesiones testamentarias deben también apersonarse a los autos los legatarios a quienes el juez notificará de la existencia de su legado. Su apersonamiento se deberá realizar dentro de los treinta días posteriores a la notificación. También se apersonarán el Patronato Nacional de la Infancia y la Procuraduría General de la República. 97 Una vez transcurrido treinta días después de la primera publicación del edicto que emplaza a los interesados, el juez procederá, a solicitud de parte, a formular la declaratoria de herederos. (528 del Código Procesal Civil) 1 El juez, con base en la documentación existente analizaba quiénes reclamaban tal calidad. Luego de esta resolución es el momento en que al heredero se le reviste con esa calidad y la adquiere para todos los efectos legales. En cuanto a la resolución que declara heredero la jurisprudencia ha dicho que no produce cosa juzgada, de modo que esa resolución se puede modificar legalmente por el juez, si este lo quiere hacer dentro del proceso, o por un juicio declarativo. 2 Lo anterior en vista de que otro heredero de igual o mejor derecho puede interesarse de la mortual luego de la declaratoria y su derecho no puede ser desconocido por un problema ajeno a su control. Quien haya sido declarado como heredero lo es sin perjuicio de terceros de mejor o igual derecho; es decir que su derecho se consolida con el transcurso de la prescripción decenal; pues cualquiera que tenga mejor derecho a la repartición de la herencia, podía reclamarla dentro del plazo legal. En cuanto al punto de los herederos no apersonados después de la repartición del haber sucesorio, no pueden llegar a tener parte en la distribución de los bienes del causante. Por otro lado, si los apersonados son declarados herederos posteriormente, con mejor o igual derecho que los que ya entraron en 1 2 Código de Procedimientos Civiles, art. 528. Ver ALFARO MUÑOZ, op. cit., p. 61. 98 posesión de la herencia, ellos podrían reclamar si su derecho no ha prescrito, o podían pedir la parte a que tuviesen derecho. Si se han protocolizado las piezas o tomados los acuerdos extrajudiciales entre herederos y la sucesión está ya terminada, el heredero no apersonado no tendría más camino que reclamar su herencia en juicio ordinario. De ahí la importancia que tiene la publicidad que se le dé a la apertura del sucesorio, para no dejar fuera a algún interesado. 7. Cierre y reapertura del proceso sucesorio La última etapa del proceso sucesorio, es la elaboración del proyecto de cuenta partición. No obstante lo dicho, también puede llegar a terminar por la posibilidad señalada en el artículo 510 del Código, siempre que estuviera firme la declaratoria de herederos, los bienes debían estar avaluados, que no existieran reclamos en contra de la sucesión, que estuvieran satisfechos los intereses del fisco y que los interesados fueren mayores de edad. Así podían pedir la separación de la prosecución del juicio y de esta forma tomar por separado los acuerdos que estimen oportunos, los cuales se realizan en escritura pública, de lo cual se informará al juez, entregándole una copia del documento en que se consignaron dichos acuerdos. 1 Estas dos formas de terminación del proceso sucesorio se conocen como conclusión normal y anormal “….normal que resulta del agotamiento de todas y cada una de las etapas prevista por la ley para la tramitación del mismo… anormal 1 Código de Procedimientos Civiles Art. 510 99 que se presenta cuando no se han agotado todos los trámites necesarios para que el proceso concluya normalmente, es decir, cuando este concluye anticipadamente” 1 Cuando ocurría esta situación la ley exigía que todos los interesados fueran mayores de edad, pero los tribunales, aceptaron que esa posibilidad de conclusión se solicitara al juez cuando había herederos menores interesados, siempre que no se perjudicaran sus intereses, y todo fuera aprobado por el Patronato Nacional de la Infancia. De esto se observa que la posibilidad de iniciar la mortual fuera de sede judicial no existía, y que se podía por la vía notarial llegar hasta a cierta etapa, pero con requisitos muy inflexibles. Retomando la posibilidad de finalizar el proceso con elaboración del proyecto de cuenta partición, este consiste en mencionar la manera equitativa en que se deben repartir los bienes sucesorios de acuerdo a los derechos que tiene cada heredero. Deben Incluirse el pago de las mandas legales, créditos y de honorarios, tanto de albacea, como de abogado director del proceso. Este proyecto deberá realizarlo el albacea tratando de cumplir los deseos de las partes interesadas, de ser esto imposible para el albacea, podrá solicitar al juez que se realice una junta dentro de tres días, para fijar los puntos que crea necesario definir en el proyecto de partición. En el caso de que no haya un acuerdo para dividir los bienes, estos serían vendidos por subasta pública o remate, sirviendo de base el avalúo dado a 1 BLANCO GONZÁLEZ (Armando) y Otro, La Reapertura en el proceso sucesorio Costarricense, San José, Tesis para optar al título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, 1986 p. 62 100 los bienes. El dinero obtenido en el remate se repartirá entre los herederos de acuerdo a su derecho. Una vez presentado el proyecto el juez dará audiencia por ocho días a las partes para que hagan las observaciones pertinentes. Si se presenta alguna observación, el juez convocará a junta de interesados, en la cual el albacea presentará las explicaciones del caso y se intente llegar a un acuerdo; el cual puede ser impugnado por cualquiera que no esté conforme. El Juez tomará una decisión que produce cosa juzgada, podrá ser apelada y tendrá hasta recurso de casación. Si en ocho días no hay oposición el juez revisará el proyecto, y de estar de acuerdo a la ley y a los autos, lo aprobará. Una vez firme la aprobación del proyecto se mandará protocolizar el mismo y las partes necesarias del expediente, para su respectiva inscripción. Todo se hará por un Notario comisionado por el juez, quien retirará el expediente del Despacho. De esa protocolización se expedirán los testimonios de escrituras necesarios y el albacea procederá a la entrega de los bienes a quien corresponda. 8. Reapertura Llegado el momento de la finalización del proceso ya sea por causa normal o anormal el juez ordena el archivo del expediente respectivo, pero dicha resolución no es definitiva ya que se puede dar la reapertura del proceso a instancia de algún interesado (debido a que no procede de oficio). Podemos afirmar que “en el proceso sucesorio es procedente su reapertura porque la resolución que a este pone término no tiene el carácter de sentencia definitiva que pueda adquirir la calidad de cosa juzgada,… la resolución que pone 101 fin al principal objeto del juicio sucesorio, si adquiere cosa juzgada” 1 . Con la reapertura no se pretende cambiar la cuenta de partición, sino que se reabre el proceso al ocurrir un hecho o darse una circunstancia que justifique dicha reapertura. Una vez que el proceso sucesorio ha finalizado, puede ser solicitada su reapertura ante la misma autoridad en que feneció; tal solicitud debe hacerse saber a los adjudicatarios por notificación personal, quienes tendrán cinco días para referirse a esta. De no poderse localizar alguno, se les notificará por edicto en el boletín judicial. En el caso de que el juez acoja la petición, deberá nombrar un albacea, teniendo preferencia el que estuvo en el cargo al finalizar el proceso. Esta resolución, ya sea que acepte o deniegue la reapertura de la sucesión, será apelable en ambos efectos devolutivo y suspensivo. Algunos motivos por los cuales se podría decretar la reapertura de la sucesión son los siguientes: “Cuando se deba plantear un juicio de cualquier clase contra la sucesión, pues se le debe proveer de un representante legal. Cuando aparezcan bienes propiedad del causante que no se inventariaron dentro de la sucesión. 1 BLANCO GONZÁLEZ (Armando) y Otro, La Reapertura en el proceso sucesorio Costarricense, San José, Tesis para optar al título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, 1986 p. 94 102 Cuando un tercero de mejor o igual derecho quiera reclamar los haberes sucesorios.” 1 9. Sujetos intervinientes en el proceso sucesorio 9.1 Herederos Surgen dos tipos posibles de herederos, a saber los testamentarios y los legítimos. Puede darse el caso de que en un mismo sucesorio se presenten los dos tipos de herederos. 9.2 La representación Cuando sucede el caso de no concurrir el pariente que tenía el derecho a heredar en mejor grado la representación le permite a una persona participar en la distribución de los haberes sucesorios en un grado de prelación anterior al que normalmente le correspondería. Sin embargo el derecho de representación está restringido en la Ley únicamente en favor de los sobrinos y de los descendientes del difunto. 2 El artículo 572 del Código Civil hacía la distinción entre parientes legítimos y naturales para efectos de conferir el derecho a heredar, esta distinción dejó de tener vigencia, de conformidad con el artículo 97 del Código de Familia 3 ; que tiene su fundamento en los artículos 53 y 54 de la Constitución Política. 1 4 Ver ALFARO MUÑOZ, op. cit., p. 79. Código Civil. 1 de enero de 1888, San José, Editorial. Porvenir 1997, 11edición, art. 574. 3 “Por el reconocimiento o declaración de paternidad o maternidad, el hijo entra jurídicamente a formar parte de las familias consanguíneas de sus progenitores, para todo efecto” 4 ARTÍCULO 53.- Los padres tienen con sus hijos habidos fuera del matrimonio las mismas obligaciones que con los nacidos en él. Toda persona tiene derecho a saber quiénes son sus padres, conforme a la ley. 2 103 9.3 Los legatarios La figura del legado solamente se puede dar dentro de las sucesiones testamentarias y consiste en que el testador ha dispuesto que una parte determinada de sus bienes sea entregada a una persona o a una institución específica. El legatario tiene personalidad independiente para gestionar en el juicio, no necesita gestionar a través del albacea, porque su derecho ya está determinado. 9.4 Las juntas de herederos e interesados La junta de interesados es la máxima autoridad de la sucesión, el juez lo que hace es cumplir con lo acordado por la junta, con apego a las disposiciones legales. Su resolución no plantea nada nuevo para las partes. Teóricamente si la totalidad de los interesados deciden, con fundamento legal, separarse de la prosecución del proceso, el juez deberá aceptar la decisión. Durante el proceso sucesorio se pueden realizar varias clases de juntas de herederos e interesados. Podemos afirmar que una de las más importantes es la regulada por el articulo 533 del Código de Procedimientos Civiles. Para actuar en esta junta es necesario tener algún derecho proveniente de la muerte del causante, la junta se realiza en presencia del juez, que a la vez actúa como moderador, con las facultades que le confiere la ley. Participan: Los herederos, los legatarios, los donatarios, los acreedores y los representantes de ARTÍCULO 54.- Se prohíbe toda calificación personal sobre la naturaleza de la filiación. 104 herederos o de menores. Las juntas de herederos se convocan legalmente por medio de publicación en el boletín judicial ordenados por el juez que conoce del proceso. 1 La junta de herederos de que habla el artículo 533 del Código tiene dos requisitos esenciales para que se pueda llevar a cabo. El primero es que se haya rendido el informe pericial acerca del avalúo de los bienes o en su lugar, tratándose de inmuebles, se puede presentar el respectivo avalúo que conste en Tributación Directa. El segundo es que se haya declarado herederos. Esa resolución debe estar firme. 2 Si faltara alguno de éstos dos requisitos, no se debe solicitar al juez la realización de esta junta, porque parte de lo que se hace en la junta es la aprobación por todos los interesados del avalúo practicado. Pero ello no impide que los herederos o interesados convoquen extrajudicialmente a la junta y se pueda reunir y constituir en cualquier lugar o momento. Estos acuerdos deben ser tomados por unanimidad, pues lo que diferencia la junta extrajudicial de la realizada ante el juez, es la presencia de este ya que, una vez realizada la junta, el juez lo que hace es aprobar lo acordado en esta, si está ajustado a derecho. Las votaciones en las juntas se realizan en función de lo que se pretenda resolver de acuerdo con los incisos primero y segundo del artículo 533 del Código. 1 2 Código de Procedimientos Civiles, art. 534. Ibid art. 533. 105 La votación se realiza solamente con los interesados presentes, los votos se realizan por heredero, en el tanto de su haber hereditario, y uno por interesado; en cuanto al acreedor, sólo tendrá derecho a un voto, pero para elegir al albacea los acreedores no tienen derecho a votar y en caso de empate en esta última votación, decidirá el juez. 9.5 El albacea Es el representante judicial y extrajudicial de la sucesión con facultades de apoderado general. Es quien debe solicitarle al juez que se promuevan las diferentes etapas del proceso. Cuando la sucesión no tenga nombrado al albacea testamentario, corresponderá al juez nombrar un albacea provisional, a quien así lo solicite en el escrito de apertura. Se consideraba por el juez para este cargo a cualquier persona que tuviese interés en el sucesorio, teniendo como sujetos prioritarios al cónyuge sobreviviente, al padre o madre del causante y de no haber un interesado que aceptara el cargo el juez tenía que nombrar a un extraño para que la sucesión no quedara sin representante. En el Código Civil encontramos cuáles personas considera la ley que no pueden ser albaceas; en primer lugar, los que no pueden obligarse; y en segundo lugar, el ciego, el mudo, el que tenga su domicilio fuera de la República, el condenado por delito que merezca pena corporal, mientras sufra la pena y no sea 106 rehabilitado, y el que haya sido una vez condenado o removido por dolo en la administración de cosas ajenas. 1 El albacea, una vez aceptado su cargo entra de pleno derecho en posesión de los bienes del causante, sin resolución especial que así lo declare. En caso de que se haya practicado aseguramiento de bienes procederá el depositario de los bienes a entregarlos a la albacea, previa acta judicial correspondiente. Entre las obligaciones del albacea, están las de presentar ante el juez, quince días después de aceptado su nombramiento, el inventario de todos los bienes de la sucesión informando el estado en que ellos se encuentran ( Art. 526 ), un plan de administración de los bienes, así como el presupuesto de gastos indispensables para la tramitación del juicio ( Art. 544 ) 2 . Debe además el albacea presentar un informe mensual de las actividades de la sucesión, mientras esté en sus funciones. El incumplimiento de alguna de estas funciones dará lugar a su remoción, la que podrá solicitar cualquier interesado por la vía incidental. El removido en el cargo de albacea no podrá volver a ser nombrado en ese cargo, en esa sucesión. Al terminar, el albacea debe presentar un informe final de toda su administración, informe que debe rendir dentro de los treinta días, después de haber cesado en su cargo. 1 2 Código Civil, art. 545. Código de Procedimientos Civiles art 526 y 544. 107 Presentado el informe final, el juez lo pone en conocimiento de las partes por diez días, de no haber objeciones el juez lo aprobará. Una vez que el juez apruebe el informe declarará exento de responsabilidad al albacea. El albacea testamentario ha sido designado por el causante. También pueden haber albaceas sustitutos y suplentes que son nombrados para el cargo de albacea en ausencia del nombrado en primer lugar. Puede darse el caso también del albacea provisional en el juicio sucesorio testamentario, cuando no se localice el albacea testamentario o éste haya muerto. En las sucesiones legítimas, el juez nombrará albacea provisional a quien lo solicite en el escrito de apertura. El albacea provisional se mantiene hasta el nombramiento del albacea definitivo, que muchas veces recae en la misma persona. El nombramiento de albacea definitivo se realiza en la junta del artículo 533 del Código. El artículo 541 del Código Civil, no admite la posibilidad de que haya más de un albacea propietario. Cuando el albacea tuviere interés contrapuesto con los intereses de la sucesión, se debe designar un albacea específico, para que atienda la mortual. 9.6 Los acreedores quirografarios En el término del emplazamiento, se deben presentar todas las personas físicas o jurídicas que tengan derecho de reclamar deudas contraídas por el causante en contra de la sucesión. Estas reclamaciones se deben realizar por la vía de la legalización de créditos. El interesado debe demostrar su personería y 108 su calidad de acreedor presentando la respectiva documentación donde conste su crédito. De todo eso el juez formará el legajo de legalizaciones. Una vez presentada la legalización el juez dará audiencia al albacea por tres días para que manifieste lo que a bien tenga y pueda oponer alguna defensa si la hubiere, de lo contrario, la misma será conocida en la junta de interesados, la que reconocerá el crédito, en cuyo caso, los acreedores no deben plantear más acciones; o lo rechazará, debiendo el acreedor legalizante plantear las acciones respectivas, que generalmente son juicios ordinarios contra la sucesión. Los créditos quirografarios contra la sucesión se pagarán conforme se vayan presentando, entre más tarde se presenten, la protección legal es menor. Su presentación se hace por legalización. El artículo 567 del Código Civil, obliga al acreedor cuyo crédito no fuere exigible en los seis meses después de iniciado el juicio de sucesión, para que éste se presente al sucesorio a pedir la separación de bienes para el pago de su crédito o que su pago sea garantizado por los herederos. 1 Los acreedores con créditos privilegiados. El acreedor con título privilegiado podrá en vez de legalizar su crédito, hacer el juicio contra la sucesión de acuerdo a las disposiciones del artículo 505 y siguientes del Código, tramitándolo ante la misma autoridad que conoce el sucesorio. Las demandas ordinarias que no tengan sentencia de primera instancia y las demandas ordinarias o ejecutivas simples contra los herederos o albaceas en 1 Código de Procedimientos Civiles. art 567. 109 tal condición también se deben atraer, de oficio o a solicitud de cualquier interesado al juicio de sucesión con el fin de ser tramitados y resueltos por el mismo juez que conoce de la mortual. Los créditos privilegiados son todas aquellas obligaciones pendientes de pago que haya dejado el causante, o en los que incurra la sucesión, respaldados mediante garantías reales, en razón de lo cual no es necesario legalizarlos porque éstos pesan sobre los bienes específicos de la sucesión, pero en todo caso es más seguro promover su legalización. La falta de legalización, no perjudica al acreedor hipotecario o prendario, pero estos pueden perder su privilegio. En caso de que sí lo haya legalizado puede solicitar la valoración de los bienes gravados y si éstos no alcanzan a saldar la deuda y los costos de ejecución, se dan más garantías. En cuanto a bienes pignorados, que pueden llegar a desaparecer de diferentes maneras, la legalización del crédito puede ser útil para el acreedor, pues las obligaciones reales quedarían convertidas en obligaciones comunes o personales, las que no serían tomadas en cuenta si no están legalizadas. 9.8 Otros acreedores Los empleados del causante y de la sucesión son acreedores privilegiados, tienen derecho a que sus prestaciones legales correspondientes sean canceladas, con exclusión de algunos acreedores y herederos. 1 1 Código de Trabajo. Ley Nº2 de 26 de Agosto 1943, San José, Editorial Investigaciones Jurídicas (IJSA), 13ª edición, 2002, art. 33. 110 También existen otros acreedores privilegiados que están poseyendo bienes de la sucesión con la obligación de devolverlos contra el pago de un precio, es decir, que han hecho valer su derecho de retención. Otro tipo de reclamos en contra de la sucesión, se hace en relación con los bienes inventariados, en donde un tercero con mejor derecho presenta un incidente de exclusión de bienes, debido a que durante la confección del inventario se tomaron bienes de esa persona como si fueran propiedad del causante. En cuanto a reclamos de carácter fiscal, en Costa Rica existían los impuestos de beneficencia y de timbre universitario, se pagaban conforme a una tabla establecida y según el monto del haber hereditario. Debían ser pagados en las sucesiones y perjudicaba los traspasos de inmuebles sujetos a inscripción en el Registro Público. Estas leyes fueron derogadas y en su lugar se creó el timbre de Educación y Cultura, por ley número 5923 de 1976. Más adelante por ley número 6153 de 1977, se crea el impuesto de traspaso de bienes inmuebles, el cual deben pagar las adjudicaciones de inmuebles en las sucesiones. 1 La ley que derogó el impuesto de Beneficencia y de timbres Universitario que afectaba a las sucesiones lo hizo en forma total, de modo que ya las sucesiones no deben pagar impuestos sucesorios. Finalmente se podía reclamar contra la sucesión, por parte de un tercero que es hijo o se cree hijo del causante, indicando que tiene derecho a llevar el apellido del causante y lograr participación en el reparto del haber sucesorio. En éstos 1 Ver ALFARO MUÑOZ, op. cit., p. 122. 111 casos se debe plantear la demanda de investigación de paternidad ante el juez del sucesorio. Según sea el derecho del que reclama, sea igual derecho o mejor derecho, podríamos decir que la sucesión podía quedar suspendida, o podía terminar, en el caso de que tuviera igual derecho que los otros herederos, siempre y cuando se reservara lo que le podría corresponder si ganara el juicio. B) El proceso sucesorio extrajudicial 1. Ley Orgánica de Notariado La competencia notarial consiste en la capacidad atribuida al notario, y deriva de la ley, en nuestro Ordenamiento Jurídico, en la disposición del Artículo 1° de la Ley Orgánica del Notariado (Ley N° 39 del 5 de Enero de 1943), que señalaba: "La persona autorizada para ejercer el Notariado tiene fe pública cuando hace constar un acto jurídico o un contrato que tenga por objeto asegurar o hacer constar derechos puramente civiles, en los límites que la Ley señala a sus atribuciones, y con observancia de los requisitos que ella exige". 1 La competencia jurisdiccional se divide en contenciosa y voluntaria. La primera se refiere al órgano judicial que conociendo un proceso en litigio decide mediante sentencia. La competencia voluntaria se origina en la voluntad de los individuos, rige las relaciones de los derechos en la normalidad. Se desempeña en la paz, no en la contienda; es aquella llevada a solicitud de una o más partes que 1 MUÑOZ (William R.) y RODRÍGUEZ (Eliseo.) El Proceso Sucesorio Extrajudicial. P.234. Ponencia Inserta en “Sucesiones radicadas ante Notario” Rev. De Ciencias Jurídicas # 28 ene-abr 1976 112 coinciden y concuerdan en sus pretensiones. El juez o quien ejerza la función, mediante actitud pasiva comprueba la realización de las formalidades del acto y de la ley o simplemente le da autenticidad al acto. Desde otro ángulo la Competencia Notarial se divide en competencia por razón de las personas regulada por el artículo 21 de la Ley Orgánica del Notariado; competencia por razón del territorio, establecida por el artículo 17 de la misma ley y competencia por razón de la materia, regulada por el artículo 1° de dicha ley. El Notario tiene competencia para aquellos actos que tengan por objeto asegurar o hacer constar derechos puramente civiles. Incluiríamos en consecuencia a todos aquellos actos privados que tengan interés jurídico, que regulen derechos subjetivos particulares, patrimoniales o no (derecho de familia), entre vivos o por causa de muerte, o en hechos jurídicos. Ese interés jurídico puede ser del Estado o de los individuos. 1 Ha sido y es aspiración de la Unión Internacional del Notariado Latino que los actos de jurisdicción voluntaria engrosen la competencia por razón de la materia del Notario. Las sucesiones, presentan una variante jurídica y real de la titularidad del dominio del patrimonio de un sujeto a otro u otros, como acto mortis causa, puede ser intestada o testamentaria ambas reguladas por la legislación civil. 1 Ver MUÑOZ, op. cit., p.130. 113 El objeto principal es comprobar quién reviste la calidad del heredero, luego establecer el pasivo, el cual una vez pagado y siempre que se constate un remanente, este será distribuido entre los herederos. Se afirmaba que el proceso sucesorio no era propiamente un juicio, porque éste último supone la existencia de una controversia y ello no existe sino sólo cuando los interesados disienten respecto de su vocación hereditaria y de la forma de partición, si no existía esa controversia entonces era enmarcado dentro de los actos de jurisdicción voluntaria y su conocimiento como se manifestaba debía ser competencia de los notarios. Aún así había un acuerdo en relación a la existencia de menores de edad o de incapaces dentro del proceso lo cual era motivo suficiente para que el notario no conociera dichas sucesiones. 1 En nuestro medio se consideraba que en virtud del Protocolo de Referencias, el Notario tenía la posibilidad real de ordenar todos los documentos que acreditaran las calidades de herederos, titularidad de bienes y previa publicación de la comparecencia de herederos, pago de mandas sucesorias, la no existencia de menores, ni incapaces, ni controversia, señalando plazos cortos, regulando el trámite de la declaratoria de herederos, avalúos, aseguramiento de bienes, legalización de créditos de acreedores, etc., de esta forma se justificaba que el notario costarricense conociera de las sucesiones, ampliando y completando la competencia notarial. 2 1 2 Ver MUÑOZ, op. cit., p. 235. Ibid, p.236. 114 No obstante lo anterior, la sucesión radicada ante notario no estaba contemplada en la legislación, aunque las puertas no estaban del todo cerradas para que dicha posibilidad se viera cristalizada en el momento que esta se hiciera necesaria. El problema se presenta por las restricciones y requisitos que se han planteado para poder acudir a la vía notarial. 2. Código de Procedimientos Civiles Con el Código de Procedimientos Civiles promulgado durante el gobierno de don Bernardo Soto, por ley número 13 de 25 de marzo de 1887, nuestro ordenamiento dejó de carecer completamente de normativa referente al proceso sucesorio extrajudicial. En primer lugar el artículo 510 del Código abría la opción de que el sucesorio, ya fuera testamentario o ab intestato fuera tramitado parcialmente ante un notario. “Artículo 510.- Cuando los interesados en una sucesión fueren mayores hábiles y los impuestos y las mandas legales, si los hubiere, estén satisfechos, podrán solicitar al Juez, que los autorice para separarse de la prosecución del juicio y adoptar los acuerdos que estimen convenientes, para el arreglo y terminación de la testamentaría o del abintestato. La adjudicación se hará con la concurrencia de dichos interesados. Tratándose de bienes inscribibles en los registros públicos, se hará en escritura 115 pública; en los demás casos podrá hacerse en un escrito que se agregará a los autos.” 1 Pese a lo anterior el acuerdo debía ser puesto en conocimiento del Juez, dándole el notario autorizante copia auténtica de la escritura, o el escrito, según el caso, el Juez daba los bienes a los herederos, pero no terminaba el juicio hasta que se aprobaran las cuentas del albacea. En segundo lugar vemos el artículo 558 del Código, que señalaba: "Las liquidaciones y particiones de las herencias hechas extrajudicialmente, aunque lo hayan sido por contadores nombrados por el testador, deberán presentarse a la aprobación judicial, siempre que tenga interés en ella, como heredero, algún menor, incapacitado o ausente cuyo paradero se ignore.” 2 Este artículo, muestra la posibilidad de la liquidación y partición de herencias por la vía extrajudicial, sin ninguna regulación concreta. Solamente por el acuerdo de todos los herederos se podía evitar el trámite en vía judicial y acceder a la notarial para terminar con la sucesión de una forma expedita que satisfacía a los interesados, pero manteniéndose la limitación en cuanto a los herederos menores, ausentes o incapacitados, aunque observando la ley si era posible acudir ante el notario en estos casos, siempre que se diera la aprobación por parte del juez de la liquidación y la partición. 1 2 Código de Procedimientos Civiles, art. 510. Ibid, art. 558. 116 Al momento de surgir el proyecto de Código Notarial a finales de los años ochentas se discutía acerca de los requisitos que se pretendía imponer a todos aquellos Notarios que quisieran tramitar procesos sucesorios en vía extrajudicial, señalaba el artículo 139 de dicho proyecto que “El Notario debe cumplir para tener facultad de poder tramitar dicho proceso… ser mayor de 35 años, con no menos de 10 de práctica profesional de reconocida honorabilidad y que este autorizado por la Corte Plena.” 1 El principal punto de discordia recaía al hacer referencia a la edad y años para ejercer la profesión, debido a que los abogados recién graduados se veían en una situación de desigualdad profesional por el simple hecho de carecer de experiencia y años suficientes de vida. 3. Código Procesal Civil La figura del proceso sucesorio testamentario extrajudicial nace con el Proyecto del Código Procesal Civil de 1983, con la intención de introducir varias reformas al Código de Procedimientos Civiles. Dentro de este proyecto, en su Libro IV, se exponía que en este se regulaba la actividad judicial no contenciosa, que hoy se denomina confusamente "actos de jurisdicción voluntaria". Como lo señala el Lic. Miguel Blanco Quirós, la comisión redactora del Código Procesal Civil quiso extender el ámbito de las atribuciones notariales, 1 LEIVA CHAMORRO (Manuel Enrique)Adjudicaciones judiciales y extrajudiciales de los bienes sucesorios, San José, Tesis para optar por el título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho de La Universidad de Costa Rica, 1989, p.60 117 confiriendo a los notarios ciertas funciones de la competencia jurisdiccional, y para ello introdujo, en el proyecto en lo correspondiente a la actividad judicial no contenciosa y disposiciones comunes, el procedimiento sucesorio extrajudicial, “limitado a aquellos casos en que exista un testamento abierto otorgado ante notario y siempre que los sucesores sean mayores de edad, hábiles y no exista controversia de ninguna clase.” 1 Con esto se quería introducir una figura novedosa y muy útil para tratar de librar a los Tribunales Civiles del constante aumento en la cantidad de trabajo que venía entrabando sus labores. Este procedimiento sucesorio se convertiría en una vía ágil de tramitar las mortuales en las que los herederos y legatarios fueran mayores, hábiles y que no existiera controversia entre los interesados; tales limitaciones fueron introducidas pese a que distinguidos abogados presentaron mociones durante el Congreso Jurídico Nacional celebrado en el año 1983 para extender la jurisdicción notarial a toda clase de sucesorios, dichas mociones no prosperaron debido a que el artículo 905 del Código Procesal Civil, que terminó siendo una copia del 510 del ordenamiento derogado, permitió la intervención notarial en una etapa avanzada del proceso sucesorio pero no se quiso correr el riesgo de darle mayores atribuciones a los notarios. Se ha estimado que en Costa Rica no ha existido la sucesión por vía notarial, hasta la promulgación del actual Código Procesal Civil, en el que dicho trámite se 1 BLANCO QUIRÓS (Lic. Miguel) Procedimiento Sucesorio Extrajudicial. Temas de Derecho Procesal Civil. Pág. 91. 118 ha tratado de una manera más específica, aunque siguen existiendo algunas limitaciones. El Dr. Francisco Luis Vargas Soto quien refiriéndose en su momento a las innovaciones contenidas en el Código Procesal Civil., afirmaba que la reforma fue introducida tímidamente en nuestro ordenamiento, y lo hace patente al analizar los supuestos en que se puede adoptar esta forma de acabar la indivisión, los cuales eran que existiera testamento auténtico, que los interesados fueran mayores de edad y hábiles, y que no hubiera controversia alguna. Los supuestos señalados llegaron a impedir que se llevaran sucesiones ante notario cuando se tratara de una sucesión intestada, sin importar que los herederos fueran mayores, hábiles y así lo quisieran. En caso de haber testamento auténtico – uno de los supuestos establecidos no puede tramitarse en sede notarial si alguno de los interesados es menor de edad o incapaz; tampoco si a pesar de existir testamento auténtico, hubiere controversia entre los interesados. La vía notarial quedaba cerrada cuando existiera testamento cerrado, testamento abierto no auténtico o testamentos privilegiados. En los casos de sucesión judicial puede abrirse el proceso al probarse la muerte presunta del causante; para la sucesión notarial no está prevista tal posibilidad, pues sólo se menciona la prueba del fallecimiento del causante, dejando una laguna que debería llenarse de forma clara y concisa. 119 Señalaba el Dr. Vargas Soto con respecto a los testamentos no auténticos: pudo haberse admitido la tramitación en sede notarial, ya sea que el Notario llevara a cabo la comprobación del testamento abierto no auténtico, en sus diversas formas, o la apertura del cerrado, o bien, que tales diligencias previas al sucesorio fueran conocidas por un tribunal, y una vez abierto el cerrado o comprobado el abierto no auténtico hubieren podido los interesados en vez de iniciar el sucesorio judicial, presentarse ante Notario con el fin que ahora interesa. Se hubiera conseguido así disminuir el congestionamiento de los tribunales ya que más sucesiones se habrían tramitado por notarios sin haber provocado situaciones de inseguridad para los interesados, debido al control previo de los jueces al constatar testamentos abiertos no auténticos o al abrir los cerrados, pudiendo ordenar la apertura del sucesorio en sede notarial. En cuanto a la sucesión ab intestato, lo que haría el notario es declarar herederos, si se temiere por esta declaración, se haría sin perjuicio de terceros de mejor o igual derecho, quienes podrían hacer valer ese derecho por las vías establecidas para esos casos. 4. Proceso Sucesorio Testamentario Extrajudicial Debido a los supuestos en que el Código Procesal Civil enclaustró la sucesión ante notario, en este punto sólo se puede hablar de proceso testamentario extrajudicial, es un proceso que está fuera del ámbito del Poder Judicial, como parte de la actividad judicial no contenciosa, y dentro de ésta como parte de la actividad administrativa del Estado; para efectos de iniciar el proceso 120 se debe realizar una petición ante un notario, el cual por delegación de la actividad judicial no contenciosa es el órgano encargado de su desarrollo y división de bienes, con las mismas atribuciones que el órgano judicial, solo que de una forma más simple y rápida. 4.1 Requisitos Nuestro Código Procesal Civil en su artículo 945, dice: “Requisitos. Cuando exista testamento abierto otorgado ante notario y todos los sucesores fueren mayores hábiles, el proceso sucesorio testamentario se podrá tramitar ante un notario, mientras no haya controversia alguna. “1 En primer lugar en este tipo de sucesión es fundamental la existencia de testamento abierto auténtico, constituido con todas sus formalidades y como instrumento que permite traspasar los bienes de una persona a otras, todo de acuerdo a la voluntad del testador; siempre que cumpla los requisitos y formalidades que son esenciales para su validez. Como segundo requisito, se podía acudir ante notario, en aquellos casos en que solo existieran sucesores mayores y hábiles. En los casos en que había herederos menores de edad o incapaces, no se tenía ninguna posibilidad de abrir el proceso sucesorio extrajudicial; no se llegó a establecer que se dotara a éstos de un representante -como se hace en vía judicial- que participara conjuntamente con el Patronato Nacional de la Infancia, en el caso de menores. 1 Código Procesal Civil Ley Nº 7130 3 de Noviembre de 1989, San José, IJSA Investigaciones Jurídicas, 6ª edición, 1998, art. 945. 121 En tercer lugar se hace referencia en el artículo 945 a la no existencia de controversias, lo que se ha entendido siempre en el sentido de que la más mínima provocaba el envío del proceso a una autoridad judicial para que terminara con la tramitación del sucesorio; esto último fundamentado en el numeral 949 del mismo código. "Articulo 949.- Oposición. Cuando algún interesado formule alguna oposición, el notario suspenderá su intervención y enviará de inmediato el expediente al tribunal que corresponda, para que continúe el procedimiento." 1 No todas las controversias que se presentaban durante el proceso debían causar la suspensión del trámite extrajudicial, primero debieron señalarse, en cuáles casos era necesario iniciar el proceso judicial y luego en cuáles no lo era; además según opinión del Dr. Vargas Soto que nosotros compartimos todo tipo de controversia que surja en un sucesorio... ante un tribunal debe ser conocido fuera del sucesorio, si bien ante el mismo que conoce del asunto (fuero de atracción). Si el sucesorio se tramita ante notario, y con ocasión del mismo surgiera contención esta debiendo tramitarse fuera del sucesorio, pudiera entonces ser conocida por un tribunal y resuelta ella, continuar el proceso ante notario. 4.2 Apertura del Proceso La apertura del proceso sucesorio extrajudicial, se contempló en el articulo 946 del Código Procesal Civil, que estableció ciertos requisitos: debían presentarse ante notario, el albacea y los herederos con el testimonio del 1 Código Procesal Civil, art. 949. 122 testamento, el notario indicaba en el acta que le solicitaban la tramitación del sucesorio, además la aceptación expresa de la herencia, hecha por todos los herederos, y la formación del inventario de los bienes por parte del albacea. También se presentaba la certificación de defunción del causante, o el notario podía dar fe con vista de los Libros del Registro Civil, lo que hacía constar en el acta. Luego de concluida el acta, el notario, debía publicar las manifestaciones realizadas en esta por una vez en el Boletín Judicial, así se daba a conocer al público de la apertura del proceso sucesorio en vía notarial del fallecido y se citaba a los interesados para que se presentaran, dentro del término de treinta días, a partir del día de publicación. Este edicto debía contener “una formal identificación del Notario que hace la publicación y que tramita el sucesorio, indicando su oficina, para efectos de que el interesado tenga la posibilidad de identificarlo para hacer valer sus derechos.” 1 4.3 El Inventario y Avalúo de los Bienes Como lo señalamos, el albacea está obligado a confeccionar un inventario de los bienes sucesorios, el cual constituye una enumeración de todos los bienes del causante, sean muebles e inmuebles 2 ; de acuerdo al artículo 947 del Código 1 AGUILAR VARGAS (Alfredo), La sucesión testamentaria extrajudicial a la luz del C.P.C., San José, Tesis para optar el título de Licenciado en Derecho, Facultad de Derecho Universidad de Costa Rica, 1991, p. 114. 2 Deben incluirse también derechos de propiedad intelectual, así como concesiones de patentes otorgadas por los municipios respectivos” ya que aunque la patente como tal pertenece a un determinado Municipio, por lo que no podría salir de su patrimonio, a quien se le entrega la puede 123 Procesal Civil, este indica que luego de presentado por el albacea ante el notario para que puede ser protocolizado y así ser incorporado al expediente, dicho funcionario exigirá la aceptación de todos los interesados. La ley solamente mencionaba la obligación del albacea de realizar dicho inventario, pero no indicaba ni las formalidades que debían cumplirse, ni al plazo para presentar el inventario ante el Notario. Si se presentara la necesidad de realizar inclusiones o exclusiones de bienes del fallecido luego de revisado el inventario, en el caso “de no existir controversia se seguiría por el mismo trámite señalado para el inventario en sí y en caso de existir alguna controversia, el expediente deberá remitirse a la vía judicial para continuar los trámites en esta vía como proceso sucesorio judicial.” 1 De acuerdo a lo anterior veríamos nuevamente el problema de no haberse definido cuales controversias terminarían el trámite ante notario y cuales no, ya que perfectamente se podría resolver la cuestión de los bienes a incluir o excluir, esto ante el juez, y luego volver ante notario para que este terminara el sucesorio, ahorrando mucho tiempo a los interesados. Posteriormente a la confección del inventario, es necesaria la realización del avalúo de todos los bienes sucesorios, se hace con la finalidad de que la usufructuar y el derecho a ese uso podría inclusive transmitirse por cesión…, de lo anterior se desprende que sí resulta susceptible de ser lucrado, es decir resulta negociable y por consiguiente también podría ser objeto de una herencia.-” Tribunal Primero Civil.- 7h 55m del 16 de octubre del año dos mil dos. Proceso Sucesorio De Petronila Del Carmen Diaz Palma, 1 Ver AGUILAR VARGAS, op. cit., p. 120. 124 distribución de los bienes del caudal hereditario sea más justa, para definir los honorarios del notario y para cuantificar los impuestos como carga tributaria del Estado (esto cuando las sucesiones pagaban impuestos). El segundo párrafo del artículo 947 del Código Procesal Civil indica que el notario designa al perito quien no deberá tener nexo alguno con los interesados ni con el notario. Luego de diez días desde la protocolización del inventario, debe rendir su dictamen, que también deberá protocolizarse, con la aceptación de todos los interesados. 4.4 La Partición de Bienes El proceso sucesorio en sede notarial, al igual que en vía judicial termina con la partición del caudal hereditario entre los interesados, y con la cancelación de los honorarios correspondientes al Notario que ha dirigido el proceso sucesorio. Una vez protocolizados el inventario y el avalúo de los bienes, satisfecho el interés del Fisco, y pagados los impuestos correspondientes, de lo que da fe el notario, el albacea hará la partición, que igualmente debe ser protocolizada, con la aprobación de los interesados. Dentro de los seis artículos en que se regula este proceso no se hace mención a la posición de los acreedores respecto a la partición de bienes, ya que sólo se toma en cuenta el interés del Fisco y el pago de los impuestos que correspondan, lo cual se presta para dos explicaciones, la primera es que se dejan de lado los derechos de los acreedores del causante, lo que no tiene 125 sentido porque en las sucesiones el derecho de los acreedores tiene prioridad por sobre el de herederos y legatarios; y la segunda explicación nos dice que la intención del Código en todos aquellos procesos sucesorios en sede notarial en donde existieran acreedores del causante, es que se tramitaran en sede jurisdiccional, porque la aparición de acreedores dentro del proceso notarial se vería como una controversia, lo que causaría el traslado del expediente al juez competente para conocer el sucesorio. Conclusión Durante el siglo anterior el desarrollo legislativo en nuestro país pasó la etapa de pruebas y como muestra de ello se dio la evolución del Código Civil el cual se ha mantenido vigente por más de un siglo, adaptándose a los cambios sociales, políticos y económicos ocurridos durante este devenir, esta adaptabilidad es muestra de un mayor grado de madurez alcanzado por los legisladores de dicha época; lo anterior se puede constatar al ver las diferentes reformas que se le han hecho sin perjudicar su estabilidad y sin ser necesaria una reforma total. Este mismo criterio se hizo evidente con la promulgación del Código de Procedimientos Civiles en 1887, el cual no sólo tuvo una larga vigencia sino que dejó establecidos los lineamientos a seguir para el trámite del proceso sucesorio, los que a su vez serían tomados en cuenta en el actual Código Procesal Civil, lo que indica que la técnica legislativa se iba depurando con el pasar de los años. Con la introducción del Código Procesal Civil nuestros legisladores toman la decisión de abrir la vía al sucesorio en sede notarial, ampliando la competencia del 126 notario de forma expresa debido a que con la anterior legislación si existía la posibilidad de acudir al proceso sucesorio notarial pero interpretando la Ley de Notariado y más adelante con el Código de Procedimientos Civiles, de acuerdo con los artículos 510 y 558, que fueron intentos tímidos de conseguir lo que el Código Procesal Civil pretendió alcanzar, pero que realmente no fue el cambio radical esperado, es decir, mayores posibilidades de tramitar todo tipo de sucesión en vía notarial con la correspondiente atención del Poder Judicial para tutelar los derechos de los interesados. 127 SEGUNDA PARTE: ESTUDIO COMPARATIVO DEL PROCESO SUCESORIO CAPÍTULO II: EL PROCESO SUCESORIO EN EL DERECHO COMPARADO SECCION I: DERECHO COMPARADO A.- DERECHO EUROPEO 1.- Derecho Alemán Aceptación y renuncia de la herencia En este Ordenamiento Jurídico se presenta una diferencia que hay que remarcar con respecto a la aceptación, esta es que no se hace necesaria la declaración de voluntad del heredero en la que acepta la herencia, sino que es tal desde la muerte del causante, transfiriéndosele la herencia de un modo jurídicamente necesario, para despojarse de este carácter de heredero, si debe manifestarlo de forma expresa, posteriormente al deceso del causante. El artículo 1942 del B. G. B. (Código Civil Alemán) dispone que la herencia pasa al heredero llamado, sin perjuicio de que haga valer su derecho de repudio. 1 Aquel que además de ser heredero testamentario, lo es también como legitimario, o lo es por un contrato sucesorio, puede renunciar la herencia en aquel carácter y reclamarla en su otro carácter. Igualmente, puede darse la aceptación parcial, en el caso de que le correspondan diversas porciones en la herencia, por diversas causas, puede aceptar una y rechazar otra. 1 GOYENA COPELLO (Héctor) Tratado del Derecho de Sucesión, Buenos Aires Argentina, Editorial La Ley. Tomo I. 1974, p. 252. 128 En lo referente a la renuncia, se establece que debe ser efectuada en un plazo de seis semanas, posteriores a la de toma de conocimiento del heredero de que la herencia le había sido diferida. 1 El tribunal de la sucesión está obligado a dar a conocer la renuncia a aquellos que deben suceder al renunciante, que se considera como que no ha sido heredero. Responsabilidad del heredero En este sistema, contrario al principio de responsabilidad ilimitada en las deudas (responsabilidad ultra vires hereditatis), se admite que el heredero responda por las cargas de la sucesión, pero sólo con los bienes que recibe en ella. Es decir, se aplica el principio del derecho romano de la responsabilidad intra vires hereditatis. Con el fin de que esa responsabilidad se limite a los bienes hereditarios, el heredero tiene el deber de individualizarlos mediante la facción de un inventario. A simple vista parece que se trata de la aplicación del beneficio de inventario, pero se diferencia de este porque la obligación de hacer el inventario no se produce por la aceptación beneficiaria, sino que el tribunal a cargo del sucesorio intima al heredero para que inventaríe los bienes a petición de un acreedor en tal sentido; se entiende que de no cumplir con la petición, la responsabilidad por las deudas del causante se extenderá a los bienes del heredero. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 253. 129 Una institución original del derecho alemán, es el "Derecho de los treinta días", que obliga al heredero a “permitir que el grupo familiar del causante viva y usufructúe la vivienda y los objetos del hogar de aquel, prestándole los alimentos necesarios para mantener el ritmo de vida que tenía en vida del fallecido.” 1 Se trata de un derecho a alimentos integral, que se extiende por treinta días luego de la muerte del causante, y pretende el mantenimiento de una situación de goce que contiene elementos encomiables de humanidad y comprensión sentimental. Partición y colación En primera instancia, de los bienes que componen la masa hereditaria solamente deberían venderse los bienes que sean necesarios para lograr el pago de las obligaciones del sucesorio, ya que estos son la primera obligación que pesa antes de cualquier distribución. Por lo general la partición le va a corresponder a los coherederos, pero puede darse el caso de que el causante mediante un acto de última voluntad les hubiera impuesto normas al efecto, o que nombrara a un tercero para efectuar la partición. Con respecto al plazo en que debe ser pedida, no se señala término alguno para solicitar la partición. Los coherederos en la sucesión legítima, con la finalidad de salvaguardar la igualdad entre sí, tienen el derecho de pedir la colación de los bienes entregados en vida por el causante para solventar sus gastos o una carrera profesional. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 255. 130 Los bienes recibidos por un descendiente, que no deben ser colacionados, son aquellos que recibió cuando no era heredero al existir un ascendiente suyo que lo excluía de la sucesión, La venta de la herencia Es conocido también como cesión de derechos y acciones hereditarios, el contrato de compra de la herencia debe ser efectuado ante el Tribunal de la sucesión o ante escribano (artículo 2371 B. G. B.). 1 Cuando uno de los coherederos quiere vender su parte de la herencia, esta debe ser ofrecida a los demás, ya que tienen un derecho prioritario de adquirirla; este es llamado derecho de tanteo y el plazo para ser ejercido por los coherederos es de dos meses, luego de los cuales se puede vender a un tercero. Una vez ejercido el derecho y en caso de adquirirse la porción, ésta sólo queda concluida luego de extendida la documentación judicial o notarial pertinente. Certificado de heredero Esta figura aparece como medio de proporcionar al heredero una legitimación respecto de su derecho hereditario, y a la vez protege a los terceros de la posibilidad de celebrar negocios relacionados con el sucesorio, con personas que se hacen pasar como herederos, es expedido por el tribunal que entiende en la sucesión, puede ser asimilado a la declaración de herederos. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 258. 131 La persona que esté incluida en el certificado tiene a su favor una presunción de derecho, en caso de que alguien niegue su calidad de heredero queda obligada a presentar pruebas que sustenten esa afirmación. Como requisitos para reclamar el certificado, se indica que el heredero debe acreditar la muerte del causante, informar si hay testamento o contrato sucesorio y si su derecho nace de uno u otro debe presentar el testamento o el contrato, declarar si existen o había existido otras personas que lo excluirían o deberían concurrir con él, si existe litigio sobre su derecho hereditario, acreditar si alguno de los que los excluirían o deberían concurrir con él, hubiesen renunciado a la herencia, sido desheredados o fueren indignos. 1 Cuando el tribunal estime reunidos los elementos necesarios y se hayan acreditado los hechos que fundamenten la solicitud, se concederá el certificado sucesorio; si se trata de varios coherederos se dará un certificado común en él que se indica quiénes son y cuál es su proporción en la herencia. En los casos en que posteriormente a la expedición del certificado se compruebe que lo manifestado o probado es inexacto, el tribunal debe ordenar su retiro, y con él queda sin vigencia el certificado sucesorio. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 261. 132 2.- Derecho Español Aceptación y renuncia de la herencia Las personas llamadas a una herencia por ley o por testamento, al momento de la muerte del causante no tienen derecho alguno, tan sólo una esperanza de derecho. Nace el derecho a partir de la apertura de la sucesión. Toma el derecho español el respeto a la libertad de asumir o no la calidad de heredero ( artículo 988 C.C. ), se trata de un negocio jurídico unilateral que, dada su gran trascendencia, exige, ante todo, unas condiciones de certeza y seguridad, y declara que pasados nueve días después de la muerte del causante, no podrá intentarse acción contra el heredero para que acepte o repudie, tomando en cuenta también un período de duelo durante el cual no se debe molestar a los familiares del fallecido; una vez que transcurre este lapso puede pedirse al juez que le fije al heredero un plazo para decida si acepta o no la herencia, el cual no podrá ser mayor a treinta días y se le indicará que si no se manifestara se lo tendrá por aceptante. 1 Aunque el acto de aceptación o repudiación es un acto personal del heredero o legatario, si muere sin aceptar ni repudiar la herencia, pasará a los suyos el derecho que él tenía. También puede darse el repudio en perjuicio de los acreedores, podrán pedir al Juez que los autorice para aceptarla en nombre de aquél, con el fin de cubrir el importe de sus créditos, pero no adquieren la calidad de herederos. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 296. 133 La aceptación puede ser pura y simple, que a su vez puede realizarse de forma expresa o tácita, y hasta imponerse como sanción; o puede ser aceptación con beneficio de inventario. Se adquiere la herencia mediante escrito que señala su voluntad de ser heredero; o por hacer de heredero; pero no se adquiere al aceptarla sólo de palabra. La aceptación tácita se hace por actos que suponen necesariamente la voluntad de aceptar o que no podrían realizarse sino con la cualidad de heredero. Para que la aceptación se califique de expresa, debe realizarse en documento público o privado. Dentro de los actos que hacen suponer la aceptación tácita de la herencia podemos decir cuando el heredero vende, dona o cede su derecho a sus coherederos o a alguno de ellos, o a un extraño. Cuando el heredero la renuncia, aunque sea gratuitamente, a beneficio de uno o más coherederos. Cuando la renuncia por precio a favor de todos sus coherederos indistintamente. Si se comprueba que algunos herederos han “sustraído u ocultado algunos efectos de la herencia pierden la facultad de renunciarla y quedan con el carácter de herederos puros y simples, sin perjuicio de las penas en que hayan podido incurrir” 1 , siendo por ende responsable sin limitaciones de todas las cargas de la herencia, con los bienes que recibe y en caso de que no sean suficientes, con los suyos propios (responsabilidad ultra vires hereditatis). 1 COSSIO (Alfonso de) Instituciones de Derecho Civil, Madrid, Editorial Alianza, 1977, 1 edición, Tomo II, p. 984. 134 El beneficio de inventario y el derecho a deliberar El heredero que quiera limitar la responsabilidad por las deudas del causante a los bienes hereditarios (responsabilidad intra vires hereditatis) podrá acogerse al beneficio de inventario, para lo cual debe efectuar una petición en tal sentido al juez de la sucesión, “dentro de los diez días de haber tomado conocimiento de su derecho, y siempre que resida en el lugar en que lo hacía el causante; si lo hiciera fuera de él, el plazo será de treinta días.” 1 Además de lo anterior se debe pedir la realización del inventario de los bienes que será comenzado dentro de los treinta días siguientes a la citación de los acreedores y legatarios y terminará dentro de sesenta días, prorrogables a un año si los bienes se encontraren alejados. Luego de que se concluya el inventario, el heredero que lo solicitó tendrá treinta días para deliberar si acepta o renuncia a la herencia; de no decidirse en dicho plazo se lo tendrá como aceptante puro y simple. “La diferencia entre la aceptación pura y la a beneficio de inventario, radica en que hecha la primera, se confunde la herencia con el patrimonio del heredero, y éste responde de las deudas y cargas de aquélla, no sólo con los bienes de la misma, sino también con los suyos propios (artículo 1.003), mientras que si se aceptó a beneficio de inventario, sólo se responde de aquellas con los bienes 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 297. 135 recibidos, no confundiéndose el patrimonio hereditario con el propio del heredero (artículo 1.023).” 1 Por la aceptación beneficiaria se da una separación entre el patrimonio del heredero beneficiario y la herencia, por lo que el heredero queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la sucesión hasta donde alcancen los bienes de la misma, conserva contra el caudal hereditario todas los derechos y acciones que tuviere contra el difunto y no se confunden, en daño del heredero, sus bienes particulares, con los que pertenezcan a la herencia. Se procederá a pagar a los acreedores, según el orden y el grado de su crédito. Una vez satisfechas las deudas, serán pagados los legados, sin que puedan los legatarios exigir antes la efectividad de su derecho; una vez satisfechas las referidas obligaciones y si queda un remanente de bienes, el heredero entrará en el pleno goce de los mismos. Podemos comprobar como en el Derecho Español el plazo y la forma de aceptación produce efectos diversos, mientras que en nuestro país basta con aceptar la herencia siendo innecesario especificar si es a beneficio de inventario, ya que siempre se debe hacer un inventario de los bienes, además de ello en Costa Rica rige la responsabilidad intra vires hereditatis. 1 ALBALADEJO (Manuel), Instituciones de Derecho Civil, Barcelona, Bosch, 1972, 2 edición, Tomo II, p. 564. 136 El albacea Sus funciones son esencialmente de administración y representación de la masa hereditaria, y de fiscalización de la ejecución de la ley testamentaria. El albaceazgo es un cargo personalísimo, el albacea no podrá delegar el cargo si no tuviese autorización del testador, también es gratuito, salvo disposición del testador en contrario, aunque tendrán derecho a cobrar lo que les corresponda por los trabajos de partición u otros facultativos. Es temporal, siendo el testador quien ha de fijar el plazo de sus funciones, a falta de tal determinación, éste será el de un año, prorrogable judicialmente según las circunstancias del caso. También podrán prorrogarlo los herederos, por el tiempo que consideren conveniente, pero si el acuerdo fuere por mayoría, esa prórroga no podrá exceder de un año. Termina también el albaceazgo por la muerte, imposibilidad, renuncia del albacea y por el lapso de tiempo del albaceazgo. Los albaceas deberán dar cuenta de su encargo a los herederos. No habiendo el testador determinado las atribuciones del albacea, la ley determina que podrán disponer y pagar los sufragios y el funeral del testador con arreglo a lo dispuesto por él en su testamento o según la costumbre del pueblo; satisfacer los legados que consistan en metálico; vigilar sobre la ejecución de todo lo demás ordenado en el testamento y sostener su validez en juicio y fuera de él; tomar las precauciones necesarias para la conservación y custodia de los bienes, con intervención de los herederos presentes, la que no se equipara a 137 consentimiento de los herederos, el cual no es necesario para la eficacia de estos actos dispositivos. “En el fondo, todos los poderes de administración y disposición de la herencia, la representación y responsabilidad de la misma corresponden al heredero, sólo por excepción le son transferidos al albacea en determinados casos concretos, de donde se sigue que, salvo prueba en contrario, es al heredero y no al albacea a quien corresponde actuar como órgano de esa misma herencia.” 1 En Costa Rica es al albacea a quien corresponde exclusivamente la administración y representación de la herencia siendo también el único responsable por ella. Si son designados varios albaceas, habrá de entenderse que sus poderes son mancomunados, valdrá lo que todos hagan de consuno, o lo que haga uno de ellos legalmente autorizado por los demás, o lo que acuerde el mayor número. Difiere totalmente de nuestro ordenamiento ya que solo puede actuar un albacea a la vez. La comunidad hereditaria En los supuestos en que se presenten varios herederos con derecho a una misma herencia, se establece una forma de comunidad dotada de rasgos propios, sobre la que corresponde a cada uno un derecho abstracto, que sólo más tarde llegará a concretarse como exclusivo sobre bienes determinados. 1 Ver COSSIO, op. cit., p. 957. 138 Cuando la herencia es aceptada por el heredero, éste adquiere un derecho abstracto sobre la totalidad del patrimonio, que se transformará en una titularidad concreta de bienes determinados en el momento de la partición de la herencia. Entre los coherederos realmente no existe copropiedad, ya que cuando se practiquen las adjudicaciones, estas tendrán efecto retroactivo al momento de la muerte del causante, y en ningún momento habrá tenido derecho alguno sobre los bienes que hayan sido adjudicados a los demás herederos; esto implica que el heredero podrá disponer de su derecho hereditario, pero nunca sobre alguno de los bienes concretos que integran la herencia, para lo cual necesitaría el consentimiento unánime de los demás herederos. El heredero puede ejercitar acciones en defensa de los derechos de la herencia, como representante de ella, pidiendo no para sí, sino para la comunidad; acciones que no deben ser confundidas con las que tiene como titular frente a la misma en las que acciona en su propio nombre, en defensa de su cualidad de heredero. La partición Establece el C.C. en su artículo 1.051 con respecto a esta etapa del proceso que “ningún coheredero podrá ser obligado a permanecer en la indivisión de la herencia, a menos que el testador prohíba expresamente la división.” 1 Si el testador ha prohibido la partición, no podrá afectar a los herederos forzosos en cuanto a los bienes que en pago de su legítima puedan corresponder. 1 Ver COSSIO, op. cit., p. 994. 139 Cualquiera de las partes interesadas puede pedir la práctica de la partición, debiendo hacerse de inmediato por los propios herederos, y si no hubiere acuerdo unánime entre ellos, por los trámites establecidos por la Ley de enjuiciamiento civil para lo juicios de abintestato o testamentaría; esto si el testador no hubiere procedido a practicarla por sí mismo, por actos intervivos o mortis causa, o designado un contador partidor para cumplir el encargo. Generalmente las funciones de contador partidor de los bienes le son atribuidas al albacea. Dentro de sus facultades normales se cuentan la formación del inventario del haber sucesorio, el avalúo, la división y adjudicación de los bienes de la herencia, ajustándose estrictamente a lo dicho en el testamento, siendo la partición que realice plenamente vinculante para los herederos. En otros casos el testador no encomienda a alguien la realización de la partición, ni la ha hecho personalmente, ante esto y “si los herederos fueren mayores y tuvieren la libre administración de sus bienes, podrán distribuir la herencia de la manera que estimaren conveniente (artículo 1.058). Si se trata de herederos menores de edad, bastará la aprobación de su padre o, en su caso, de su madre, sin que sea necesaria ni la intervención ni la aprobación judicial (artículo 1.060)” 1 Con la participación del PANI y mediante la homologación del juez, los derechos e intereses de los herederos menores están muy bien protegidos, que es una mayor garantía que la sola aprobación del padre, quien podría tener intereses contrapuestos. (Esto en el caso de nuestro pais) 1 Ver COSSIO, op. cit., p. 999. 140 Como paso previo a la partición y cuando se trata de una sucesión en la que concurran herederos forzosos se dará la colación de bienes, debido a que así se posibilita la determinación del haber de cada uno de los herederos. Para completar la masa hereditaria deben llevarse los bienes o valores recibidos del causante en vida de éste, por donación, dote u otro título lucrativo, para computarlo en la cuenta de partición. Conviene precisar que no se colaciona o aporta la cosa donada o dada en dote, sino que sólo se computa el valor de la misma en la época en que se dio, para que el beneficiario lo tome de menos en bienes hereditarios. 1 Los acreedores que estén reconocidos como tales en el proceso tendrán la opción de oponerse a que se realice la partición hasta que se les pague o afiance el importe de sus créditos. El pago de las deudas corresponde a los mismos herederos; los albaceas y el contador partidor sólo podrán hacerlo si han sido expresamente facultados para ello por el testador. Una vez que se han pagado las cargas y las deudas se determina el valor de la parte que le corresponde a cada uno de los herederos, y a adjudicarle los bienes suficientes para el pago de la misma. Cuando uno de los bienes sea por su naturaleza indivisible o pierda su valor ante una eventual división, podrá adjudicarse a uno de los herederos quedando obligado a pagar en dinero a los otros el exceso recibido. 1 Ver Albaladejo, op. cit., p. 578. 141 La partición legalmente confiere a cada heredero la propiedad exclusiva de los bienes que le hayan sido adjudicados, entendiéndose que sobre los demás bienes nunca tuvo un derecho de propiedad ni de copropiedad. Dentro de los modos de adquirir el dominio el hecho de la sucesión es considerado por el C.C. como uno de ellos, pero la partición no merece tal consideración porque su función se reduce a declarar un dominio con anterioridad latente. Ley de Enjuiciamiento Civil Esta ley se encuentra vigente desde enero del año 2000 y dentro de su regulación en el Libro IV (De los procesos especiales) se detalla el procedimiento a seguir para la división de la herencia. La solicitud para reclamar judicialmente la división de la herencia debe hacerla el comisario o contador partidor nombrado por el testador, lo cual no excluye que lo pueda hacer uno de los herederos o legatarios de parte alícuota; siendo un requisito indispensable la presentación del documento que acredite esa calidad y el certificado de defunción. Si bien los acreedores no pueden solicitar la división de la herencia pueden acudir para hacer valer sus derechos o podrán oponerse a que se lleve a efecto la partición de la herencia hasta que se les pague o afiance el importe de sus créditos1 1 Ley de Enjuiciamiento Civil, Nº 1/2000 http://civil.udg.es/normacivil/estatal/LEC/default.htm ,de 7 de enero 2000 , Art. 782, 142 Una vez realizada la solicitud, si se pide y es procedente se ordena la intervención del caudal hereditario (figura similar al aseguramiento de bienes) y la formación del inventario. Posteriormente se citará a los herederos, legatarios y al cónyuge sobreviviente, notificándoseles por medio de procurador, personalmente o por edictos según sea el caso. Así mismo se debe apersonar el Ministerio Fiscal en el caso de menores, incapacitados o ausentes mientras estos lo necesiten. 1 En la junta, que es presidida por el secretario judicial debe acordarse el nombramiento de un contador partidor y de los peritos que sean necesarios para justipreciar los bienes. A falta de este acuerdo el nombramiento debe hacerse por sorteo de una nómina de profesionales calificados. Una vez aceptado el cargo, se entregará el expediente al contador y los bienes estarán a disposición de los peritos para realizar el inventario si este no hubiera sido hecho, el avalúo, la liquidación y la división del caudal hereditario. El contador debe ajustarse a las reglas establecidas por el testador para realizar las operaciones divisorias las cuales debe presentar en el plazo de dos meses; sin menoscabar el derecho de los herederos forzosos, evitando la indivisión o la excesiva división de las fincas. Las partes tendrán un plazo de diez días para revisar y manifestarse sobre las operaciones divisorias, si se oponen el tribunal convocará a una audiencia en la que de llegar a un acuerdo el contador partidor se ve obligado a ser las correcciones necesarias las cuales serán aprobadas por el tribunal. Si no hay 1 Ver Ley de Enjuiciamiento Civil Art. 783 143 conformidad se debe recurrir a las disposiciones del juicio verbal, la sentencia que recaiga no tendrá carácter de cosa juzgada material. Señala el artículo 788 en sus primeros dos incisos como se ha de hacer la entrega de los bienes adjudicados “Artículo 788. ….. 1. Aprobadas definitivamente las particiones, se procederá a entregar a cada uno de los interesados lo que en ellas le haya sido adjudicado y los títulos de propiedad, poniéndose previamente en éstos por el actuario notas expresivas de la adjudicación. 2. Luego que sean protocolizadas, se dará a los partícipes que lo pidieren testimonio de su haber y adjudicación respectivos. ”1 En cualquier momento del proceso, si los interesados lo acuerdan pueden pedir al tribunal que los autorice para separarse del seguimiento en vía judicial. Intervención judicial del caudal hereditario Este aseguramiento de bienes procede de oficio en los siguientes supuestos: cuando no conste la existencia de testamento, ni de ascendientes, descendientes o cónyuge del finado o persona que se halle en una situación de hecho asimilable, ni de colaterales dentro del cuarto grado (o estuvieren ausentes o cuando alguno 1 Ley de Enjuiciamiento Civil, Nº 1/2000, de 7 de enero 2000. http://civil.udg.es/normacivil/estatal/LEC/default.htm 144 de ellos sea menor o incapacitado y no tenga representante legal) y su objeto es proceder al enterramiento del difunto y salvaguardar los bienes, libros, papeles, correspondencia susceptibles de sustracción u ocultación. Cesa esta intervención cuando dichos parientes se presentan o se nombra un representante legal, poniéndose a su disposición los bienes sucesorios. Durante el aseguramiento debe comprobar si el causante hizo o no testamento para proceder según el caso. El trámite de intervención judicial de la herencia puede solicitarse por los interesados cuando pretenden que el inventario de los bienes sea hecho con total objetividad. Cualquiera que sea la causa de la intervención el tribunal adoptará las medidas indispensables para la seguridad de los bienes, señalando a la vez día y hora para la formación de inventario, mandando citar a todos los interesados. El inventario se realizará por el Secretario Judicial siguiendo las normas testamentarias o la ley según sea el caso. Posteriormente el tribunal, por medio de auto, determinará lo relativo a la administración del caudal, su custodia y conservación, ateniéndose, a lo dispuesto por el testador o a la ley. Indica el artículo 796 lo siguiente: “1. Cesará la intervención judicial de la herencia cuando se efectúe la declaración de herederos, a no ser que alguno de ellos pida la división judicial de la herencia, en cuyo caso podrá subsistir la intervención, si así se solicita, hasta 145 que se haga entrega a cada heredero de los bienes que les hayan sido adjudicados. 2. Durante la sustanciación del procedimiento de división judicial de la herencia podrán pedir los herederos, de común acuerdo, que cese la intervención judicial. El tribunal así lo acordará, salvo cuando alguno de los interesados sea menor o incapacitado y no tenga representante legal o cuando haya algún heredero ausente al que no haya podido citarse por ignorarse su paradero. “ Administración del caudal hereditario Una vez nombrado el administrador de la herencia, entra en posesión de su cargo al presentar la caución respectiva. Sus obligaciones abarcan la representación de la herencia en los litigios que se den o que hubieran iniciado al fallecer el causante, ejerciendo las acciones que pudieran corresponder al difunto. Posteriormente a la declaratoria de herederos solamente le corresponderá la administración del caudal, su custodia y su conservación. El administrador está obligado a rendir cuentas de su administración en los plazos que le fije el juez; además deberá rendir un informe al final de su administración, que estará sujeto a la revisión de los interesados y a la aprobación del tribunal. Las cantidades recaudadas en el ejercicio de su cargo deben ser depositadas a disposición del juzgado, exceptuando lo necesario para los gastos 146 normales de la administración. Asimismo no puede enajenar los bienes inventariados, salvo los que se puedan deteriorar, los frutos cuya venta sea provechosa y los que sirvan para el pago de gastos, previa autorización del juez. Se mantendrán los administradores subalternos que para el cuidado de sus bienes tuviera el finado, con la misma retribución y facultades que aquél les hubiere otorgado. Dichos administradores rendirán cuentas y remitirán lo que recauden al administrador judicial, considerándose como dependientes del mismo y solo podrán ser separados de sus funciones por justa causa, previa la autorización del juez. Sucesorio Extrajudicial en España Uno de los principales objetivos del proceso extrajudicial en España es el no tener que recurrir a un proceso judicial. Dentro del Ordenamiento Jurídico Español, el testador puede designar un contador partidor, para que al momento de resolver la división hereditaria, ésta se pueda realizar en forma extrajudicial y hasta sin necesidad de que el contador partidor sea un notario. El testador indica que quien promueve el proceso sucesorio extrajudicial podría ser un contador, el albacea o un heredero forzoso. La limitación es que no se puede nombrar coherederos en el cargo de contador partidor. Hay tres sujetos que pueden realizar la función del notario en estos procesos, los cuales son: el contador partidor; los comisarios, que vienen a desempeñar el papel del contador partidor cuando éstos no han sido designados por el testador; y 147 los albaceas universales. El cargo de contador partidor testamentario es personalísimo, la única posibilidad para no conocer del asunto es la renuncia, y mientras no se haya dado, no puede dejar el cargo para el cual ha sido nombrado. En cuanto a los menores como herederos, la legislación española, en su artículo 1049 (antecedente del 558 del derogado Código de Procedimientos Civiles) de la Ley de Enjuiciamiento Civil nos dice: “Las liquidaciones y particiones de herencia hechas extrajudicialmente, aunque lo hayan sido por contadores nombrados por el testador, deberán presentarse a la aprobación judicial siempre que tenga interés en ellas como heredero o legatario de parte alícuota algún menor, incapacitado o ausente cuyo paradero se ignore" 1 La partición arbitral se manifiesta como otro medio de poder llevar a cabo la partición hereditaria, puede ser ordenada en el testamento; se enfoca a solucionar las diferencias que puedan surgir entre los herederos no forzosos; siendo esto todo su actuar en la división de la herencia. A pesar de surgir en España como una buena medida, la partición arbitral, no ha tenido mucho éxito, en parte por no estar debidamente regulado y en una forma muy poco detallada. 2 Estas dos figuras (contador partidor y partición arbitral) no existen en nuestro 1 2 Ver AGUILAR VARGAS op. cit., p. 57. Ibíd., p. 61. 148 ordenamiento, pero su función es cumplida por el albacea y por los mismos interesados en su momento, cuando se separan de la prosecución del juicio, creemos que esta figura es innecesaria y hace el proceso más engorroso. 3.- Derecho Francés Aceptación de la herencia. El derecho francés no reconoce la existencia de herederos necesarios, y a la muerte de una persona, se abre para sus sucesores un derecho de opción sobre la eventual aceptación o rechazo de su herencia; si se decantan por la aceptación, esta puede ser pura y simple o bajo beneficio de inventario. En primer término la aceptación pura y simple tiene tres manifestaciones: La aceptación expresa, cuando por la vía de un documento público o privado se toma el carácter de heredero. La aceptación tácita, se da al ejecutarse por el heredero actos que suponen su intención de aceptar (como la disposición de bienes de la herencia) y que sólo puede realizar quien tiene la calidad de heredero. La aceptación forzada, que se impone como sanción, en los casos en que se hubieren ocultado efectos de una sucesión, lo que acarrea la pérdida del derecho a repudiar; o haya omitido de mala fe, incluir en el inventario bienes sucesorios, perdiendo el beneficio de inventario solicitado. En segundo término está la aceptación a beneficio de inventario, la cual solamente puede ser expresa y obliga al heredero a hacer un inventario de todo el haber sucesorio. 149 La manifestación expresa debe ser presentada ante el Tribunal y el inventario de los bienes de la sucesión debe ser fiel y exacto, y debe hacerse ante un escribano. Este debe efectuarse en el plazo de tres meses a contar desde el día de la apertura de la sucesión. Luego de concluido, tiene cuarenta días para deliberar sobre si acepta, y eventualmente cómo acepta, o repudiar la herencia. 1 Efectos de la aceptación de la herencia Una vez aceptada la herencia, el heredero continúa la personalidad del causante, y esa continuidad se retrotrae al momento en que la misma se defirió, o sea la muerte de su autor. Además la aceptación impide la posterior renuncia de la herencia, quedando en manos del heredero el eventual abandono, pero nunca su repudio. El efecto que conlleva la aceptación pura y simple, es el de la confusión del patrimonio hereditario y el patrimonio del heredero, lo que extiende la responsabilidad por las cargas y deudas de la herencia, a los bienes del heredero. En el sentido opuesto, la aceptación beneficiaria limita la responsabilidad del heredero ya que las cargas y deudas de la herencia se deben pagar sólo con los bienes que recibe, debido a que la confusión de patrimonios no se produce. El heredero beneficiario es un liquidador, debe administrar y rendir cuentas, paga a los acreedores y legatarios a medida que se presenten, salvo que hubiere oposición de parte interesada, en cuyo caso, deberá pagar en la forma y orden que fije el juez. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 323. 150 Renuncia de la herencia El primer artículo del Código francés referido a la renuncia, es el 784, en su primera parte, dice; "No se presume la renuncia a una sucesión... no puede hacerse más que ante el secretario del Tribunal de mayor cuantía del distrito en que la sucesión se haya abierto, en un registro particular llevado a tal efecto." 1 Luego de manifestada la renuncia, el efecto principal que se da es que se considera al renunciante como que nunca ha sido heredero y la parte le hubiera correspondido mejora a sus coherederos. Antes de que la herencia sea aceptada por aquellos que vendrían a ella en lugar del heredero original, la renuncia puede ser retirada por el renunciante, quien tomaría su lugar como sucesor del causante. Si llega a darse la renuncia no se opera la representación si era heredero único, su renuncia hace que los que le siguen en orden por derecho propio a la misma, sean llamados y se reparten por cabezas el haber sucesorio. Los acreedores del renunciante, de fecha anterior a ella, que se vean perjudicados por la renuncia, tienen derecho a pedir la aceptación de la herencia por él, pero esto los beneficia hasta la concurrencia de la porción que a aquel correspondía con sus créditos, no por el total de la herencia. La Saisine Existe en el derecho francés una institución particular que es llamada la saisine, que representa la posesión hereditaria dentro del régimen francés. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 324. 151 El Código Napoleón, establecía que solamente los herederos legítimos, los naturales y el cónyuge tenían de pleno derecho la saisine, todos los demás deben reclamar la posesión de la herencia; no obstante, se le concedía también al legatario universal en aquellos casos en que no concurrieran con él, sucesores legítimos, en cuyo caso debe pedirla. Pese a que las consecuencias de una u otra investidura son iguales, la diferencia práctica es que quienes tienen la saisine sin petición alguna, la adquieren aún con su desconocimiento, por lo que tienen la calidad de heredero de inmediato y ejercen las acciones que correspondían al causante sin ningún requisito formal. Separación de patrimonios Se mencionó supra que cuando se ha aceptado la herencia pura y simple, los patrimonios se confunden. Se presenta entonces la separación de patrimonios como un privilegio que se otorga a quien en vida del causante era acreedor personal del mismo, o lo es ahora de su herencia, de esta manera tiene derecho a cobrar con preferencia a los acreedores personales del heredero, los cuales tratan de hacerse pagar ejecutando los bienes de la herencia. También son alcanzados los legatarios a título singular. La separación se dirige contra todo acreedor del heredero, pero el privilegio caduca si ha habido novación en el crédito o si se aceptó expresamente al heredero por deudor. 152 Colación La colación se debe por un heredero a su coheredero, y nunca a un legatario ni a un acreedor. El fundamento de esta obligación de colacionar los bienes donados en vida del causante a sus herederos es el de buscar un equilibrio entre estos. Quien renuncie a la herencia puede conservar las donaciones recibidas, ya que no es heredero. Si el nieto acude a la sucesión de su abuelo por derecho propio, no debe colacionar las donaciones que el mismo hiciera a su padre, mientras que si viene a la sucesión en representación de este último, sí debe colacionar. Las donaciones que deben colacionarse son las que se hayan empleado en establecer a uno de los herederos o en pagar sus deudas; y además toda otra donación no exceptuada expresamente por la ley. Las que no deben colacionarse son los gastos de alimentación, sostenimiento, educación, aprendizaje, gastos ordinarios de vestimenta, regalos de bodas y de costumbre; los beneficios que emerjan de convenciones celebradas entre el heredero y el causante; las asociaciones formadas entre el causante y su heredero, cuando hubiere prueba fehaciente de ella; el inmueble que haya perecido por caso fortuito y sin culpa del donatario; los frutos e intereses de las cosas a colación, sino desde el día de apertura de la sucesión. No debe colacionarse el bien donado, sino el valor del bien colacionado, tomándose en cuenta el valor que tenia el inmueble a la época de la donación. 153 Partición La regla básica es que nadie puede ser obligado a permanecer en la indivisión, y la partición puede ser pedida siempre. Puede ser pactada temporalmente, no pudiendo exceder los cinco años, y es renovable a su vencimiento. Como los bienes deben haber sido inventariados, lo que resta es avaluarlos y posteriormente debe realizarse la partición, la cual se puede practicar de varias formas, la amigable por ejemplo, no tiene forma prescripta, y es válida de cualquier modo que ella se haga. La judicial requiere ciertos pasos previos, y debe ser efectuada cuando no hubiere acuerdo entre los herederos para hacerla amigable; cuando alguno de los herederos está ausente; cuando algún heredero es incapaz, o cuando algún heredero no goza de sus derechos civiles. Si todos los herederos están presentes y son mayores de edad, la partición puede hacerse en la forma que juzguen conveniente las partes interesadas, pudiendo evitar el trámite judicial, y partir los bienes de común acuerdo. Si no logran ese acuerdo, el juez nombra un perito partidor, y éste procede a formar el líquido partible, procediéndose a colacionar las sumas debidas, o efectuar retiros compensatorios. Finalmente lo que resta es la inscripción de la partición. 154 4.- Derecho Italiano Herencia yacente El derecho italiano, fiel a los principios del derecho romano en algunos aspectos, nos trae la institución de la herencia yacente. Se explica en el caso en que habiendo fallecido una persona, sus sucesores no han aceptado la herencia, ni tampoco la han renunciado, y no se hallan en posesión real de los bienes, en cuyo caso el juez, a instancia de algún interesado o aún de oficio, nombra un curador para la herencia, quien tiene funciones de representante legal de la sucesión, administrador y liquidador de los bienes. Aceptación La aceptación de la herencia puede ser de diversos modos expresa, tácita, pura y simple o con beneficio de inventario, sea cual sea su consecuencia es la adquisición de la herencia, efecto que se remonta al momento en que la sucesión se abrió. "La aceptación es expresa cuando en un acto público o en un documento privado, el llamado a la herencia ha declarado aceptarla o bien ha asumido el título de heredero." 1 Se prohíbe declaración de aceptación parcial de herencia, la cual se sanciona con la nulidad, debido a que la aceptación debe ser por la totalidad de esta. "La aceptación es tácita cuando el llamado a la herencia ejecuta un acto que presupone necesariamente su voluntad de aceptar y que no tendría el derecho de 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 395. 155 efectuar sino en calidad de heredero.” 1 Puede darse el caso en que el llamado a la sucesión disponga de los bienes como si fuera heredero, dona, cede o vende sus derechos a uno o todos de los coherederos o a un extraño; también hay aceptación tácita cuando renuncia con alguna compensación a su favor, o bien cuando lo haga en favor de alguno de los otros herederos. El sucesor es visto como el continuador de la persona del difunto, si no se conocen circunstancias que disminuyan su responsabilidad, su situación es casi la misma del causante, en lo que a la extensión de la misma se refiere, esto indica que el patrimonio del heredero responde por las deudas del causante, porque se confunde con el haber hereditario. En última instancia tenemos la aceptación con beneficio de inventario, la que permite tener diferenciado el patrimonio del difunto de aquel del heredero. Debido a la separación de patrimonios, el heredero conserva contra la sucesión todos los derechos y obligaciones que tenía contra el difunto, excepto los que se extinguen por efecto de la muerte. Con respecto a las deudas del causante, el heredero estará obligado al pago de ellas solamente con el valor de los bienes sucesorios. Los acreedores de la herencia y los legatarios tienen preferencia para ser pagados con el patrimonio hereditario frente a los acreedores del heredero. Aún así los acreedores del fallecido deben pedir la separación de bienes para 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 395. 156 conservar su preferencia en caso de que el heredero pierda el beneficio o lo renuncie. Con el fin de ampararse al beneficio de inventario, se “exige una manifestación expresa en tal sentido hecha ante un escribano o ante el secretario del tribunal que entiende en la sucesión, debiendo registrarse, y además ir precedida o seguida de un inventario hecho conforme a las normas de procedimiento civil.” 1 El mencionado inventario debe presentarse en tres meses contados desde la apertura de la sucesión. Si transcurre el término y no se ha terminado el inventario, se sanciona al llamado con la aceptación pura y simple y sus consecuencias. Una vez concluido en tiempo, se le dan cuarenta días para deliberar si acepta o renuncia la herencia, y si se le vence el término sin decidirse, es considerado aceptante puro y simple. Hay casos excepcionales en los que la aceptación se impone bajo beneficio de inventario, estos son cuando en la sucesión se presentan sujetos interdictos o menores de edad. La pérdida del beneficio de inventario se opera por tres vías principales: la primera es la renuncia expresa al beneficio; la segunda tratándose de incapaces o menores que tienen el beneficio forzoso, al cabo de un año de alcanzada la mayoría de edad y cesada la interdicción o inhabilitación, si dentro de dicho plazo 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 397. 157 no han adecuado su actuación a las normas con respecto al beneficio de inventario. La tercera se da como sanción cuando se gravan, se enajenan bienes de la herencia, o se transan derechos con relación a los mismos, sin autorización judicial y cuando de mala fe se omiten bienes en el inventario, o se denuncia deudas que no existen. Renuncia El requisito de validez establecido para la renuncia es que debe hacerse por medio de una declaración ante un escribano o ante el secretario del tribunal que conoce el proceso sucesorio y ser inscrita en el registro respectivo. No se acepta la renuncia parcial de la herencia, o cuando se hace bajo condición o término, de ocurrir así será declarada nula. Cuando se hace en perjuicio de los acreedores del heredero renunciante pueden ser autorizados estos para aceptar la herencia, no como herederos sino para cubrir sus créditos. El renunciante puede retirar la renuncia, si su derecho no ha prescrito, o quien ocuparía su lugar no ha aceptado aún la herencia. Por otro lado, quienes han sustraído u ocultado bienes sucesorios no tienen derecho a renunciar. Separación de patrimonios El código admite esta opción a favor de los acreedores del difunto y a los legatarios que la solicitan como una preferencia para cobrarse sobre los bienes de la herencia antes que los acreedores del heredero, sin excluir la posibilidad de que si no alcanzasen puedan concurrir sobre los bienes propios del heredero. Es 158 necesario estar dentro de los tres meses posteriores a la apertura de la sucesión para poder ejercer este derecho. Existen dos maneras de practicar la separación de patrimonios, lo que depende de los bienes de que se trate: “con respecto a los muebles que se hace mediante demanda, y que persigue la confección del inventario si aún no estuviera hecho o con respecto a los inmuebles: con respecto a los cuales se ejerce mediante la inscripción del crédito o del legado sobre cada uno de los bienes mismos.” 1 Colación Cuando se recibieron bienes del difunto en vida de este, por donación directa o indirectamente, se deben colacionar estos a favor de los otros descendientes que concurren a la sucesión, salvo disposición del causante en contrario. Se excluyen del deber de colacionar los gastos ocasionados por la manutención, educación, enfermedad, los de vestimenta y presentes de bodas. Igualmente se excluye la sociedad constituida entre el causante y su heredero si no ha habido fraude, al igual que si la cosa donada hubiera perecido sin culpa del donatario. Con respecto a los bienes inmuebles quien colaciona elige entre restituir el inmueble o bien traer a colación el valor de este. La colación de los bienes muebles se hace por imputación sobre el valor que tenían al tiempo de la apertura de la sucesión. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 399. 159 En los casos en que se debe colacionar dinero se sigue el principio de la nominalidad, no se toma en cuenta la devaluación monetaria. Partición La comunidad hereditaria se disuelve ante el pedido de cualquiera de los coherederos, ya que no se les puede obligar a permanecer en la indivisión. Puede acordarse la suspensión de la partición de toda la herencia o algunos bienes, a petición de uno de los coherederos, mientras sea mayor a cinco años y cuando su inmediata ejecución puede aportar notable perjuicio al patrimonio hereditario. Por disposición del testador cuando uno o varios de los herederos son menores de edad, la división no se realiza hasta después de un año desde la mayoría de edad del último nacido. También habrá indivisión si entre los llamados a la sucesión se encuentra un concebido, por lo que la división no puede tener lugar antes del nacimiento del mismo. Los bienes que constituyen el patrimonio familiar no estarán comprendidos en la división de bienes antes que todos los hijos hayan alcanzado la mayoría de edad. En materia de partición se establece que esta puede ser hecha por el mismo testador; por los coherederos o por la autoridad judicial. Cuando la partición es hecha por el testador, este puede “dividir sus bienes entre los herederos comprendiendo en la división también la parte no disponible. 160 Si en la división hecha por el testador no son comprendidos todos los bienes dejados al tiempo de la muerte, los bienes no comprendidos en ella se atribuyen de conformidad a la ley, si no resulta una voluntad diversa del testador". 1 Lo anterior sería un caso de partición mixta, debido a que si bien el testador no incluyó unos bienes, estos pueden repartirse de acuerdo a los ordenes establecidos para la sucesión legítima. La partición a cargo de los coherederos necesita la presencia de todos los herederos, pues de lo contrario la división no procede; una vez que se logra el consentimiento de los herederos, las operaciones de partición pueden llevarse a cabo con la participación de un escribano. Cuando el testador ha establecido la cuota que le corresponderá a cada heredero, estos lineamientos son obligatorios para los coherederos al momento de repartirse los bienes, a menos que el valor de estos no corresponda con lo establecido. La partición judicial sigue unos pasos bien definidos; primero, se forma la masa partible, para lo cual se reúnen los bienes que componen el acervo, luego se venden si hay necesidad de pago de deudas y cargas de la herencia; segundo, al activo de la sucesión se le resta el pasivo; tercero, se determina la porción de cada heredero; cuarto, se procede a formar los lotes; y por último se da la adjudicación de las hijuelas. 1 Ver GOYENA COPELLO, op. cit., p. 404. 161 Conclusión Para completar el análisis del Derecho Nacional, creímos necesario ampliar el objeto de estudio para incluir algunos ejemplos de ordenamientos jurídicos extranjeros, para tener una mejor idea del tratamiento que reciben ciertas figuras del proceso sucesorio en esas legislaciones. Nuestra pretensión con este análisis ha sido alcanzar un concepto más claro de la influencia que han tenido otros ordenamientos jurídicos a través del tiempo en las diversas leyes que han regulado esta materia. Los países escogidos para este estudio han sido tradicionalmente una gran fuente de inspiración para los legisladores latinoamericanos y costarricenses en específico; quienes al momento de promulgar las diferentes leyes y códigos que ha regulado las situaciones jurídicas nacidas de la realidad social han tomado como fundamento para dichos cuerpos legales aquellos que provienen de sociedades más antiguas con una mayor tradición y desarrollo jurídico y que a su vez presentan nuevas figuras y así nuevos tratamientos para situaciones jurídicas de la mayor diversidad. Finalmente cabe recalcar que los ordenamientos jurídicos estudiados presentan muchas diferencias entre si lo cual abunda en las posibilidades de obtener diversos puntos de vista al momento de querer regular una situación en concreto pudiendo escogerse la opción que se ajuste de mejor manera a ese caso en particular. 162 B.- DERECHO LATINOAMERICANO 1.- Argentina De las sucesiones (artículos 3279 al 3310) 1.1 Herederos Se encuentran dos clases de sucesores mortis causa, en primer lugar los herederos, que son los sucesores universales, continúan la persona del causante, tienen derecho de acrecer, y eventualmente responden ultra vires. Puede hacer adquisiciones ó pérdidas. El heredero adquiere por que sucede. En segundo lugar los legatarios, que son sucesores singulares, no confunden su patrimonio con el del causante ni continúan su persona, suceden en los derechos del difunto sobre un bien determinado, su responsabilidad por las deudas de aquél se limita al valor de la cosa legada. Es un adquirente, se lo considerará sucesor siempre. Por otro lado esta el legatario de parte alícuota: El cual recibe una parte proporcional de los bienes sin especificación concreta de cuales le corresponden. Las obligaciones que comprenden al que ha transmitido una cosa, respecto a la misma cosa, pasan al sucesor universal y al sucesor particular; pero el sucesor particular no está obligado con su persona o bienes, por las obligaciones de su autor, sino con la cosa transmitida. 1 1 Código Civil Argentino, Extraido de Internet, Argentina, 2003 http://www.redetel.gov/normativa/achivos%20de%normas/codigocivil.htm Artículo 3266 163 1.2 Derechos del heredero La posesión hereditaria es el reconocimiento de la calidad de heredero; a veces la ley lo hace de pleno derecho (cónyuge, descendientes, y ascendientes) y que en los casos restantes exige una declaración judicial del magistrado. Los que fuesen instituidos en un testamento, deben pedir al juez la posesión hereditaria, exhibiendo el testamento en que fuesen instituidos. Toda contradicción a su derecho debe ser juzgada sumariamente. El heredero que sobrevive un solo instante al difunto, transmite la herencia a sus herederos, que gozan como él la facultad de aceptarla o renunciarla. 1 1.3 De las obligaciones del heredero Los actos de disposición de bienes inmuebles a título oneroso efectuados por el poseedor de la herencia, tenga o no buena fe, son igualmente válidos respecto al heredero, cuando el poseedor ha obtenido a su favor declaratoria de herederos o la aprobación judicial de un testamento y siempre que el tercero con quien hubiese contratado fuere de buena fe. Si el poseedor de la herencia hubiese sido de buena fe, debe sólo restituir el precio recibido. Si fuese de mala fe, debe indemnizar a los herederos de todo perjuicio que el acto haya causado. 2 Será considerado tercero de buena fe quien ignorase la existencia de sucesores de mejor derecho o que los derechos del heredero aparente estaban judicialmente controvertidos. 1 2 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3419 Ibid art 3430 164 Si el difunto no hubiere dejado más que un solo heredero, las acciones deben dirigirse ante el juez del domicilio de este heredero, después que hubiere aceptado la herencia. 1.4 Capacidad para suceder: Es la aptitud para ser sujeto pasivo de una transmisión mortis causa. Es una aptitud de carácter general, que abre la posibilidad de ser sucesor de un difunto y que tiene toda persona. Hay que distinguirlo de la vocación sucesoria, la cual es el llamamiento a la herencia, que surge del parentesco o de la voluntad del testador y que requiere como condición previa, la existencia de capacidad. 1 La jurisdicción sobre la sucesión corresponde a los jueces del lugar último domicilio del difunto. del Ante estos deben entablarse las demandas concernientes a los bienes hereditarios, hasta la partición inclusive, cuando son interpuestas por algunos de los sucesores universales contra sus coherederos; las demandas relativas a las garantías de los lotes entre los copartícipes, las que tiendan a la reforma o nulidad de la partición; las demandas relativas a la ejecución de las disposiciones del testador, aunque sean a título particular, y, las acciones personales de los acreedores del difunto, antes de la división de la herencia. 1 YAÑEZ ARRAIGADA (Rodrigo A):, Extraído de Internet www.roxette.cs.caltech.edu/runto/BCDF/archivos/Derecho 165 El juicio sucesorio es el proceso judicial cuyo fin es el de asegurar que la transmisión hereditaria se opera a la persona cuya vocación resulta de la ley o del testamento válido del causante. En la imposibilidad de aplicar el artículo 3284, se ha decidido que es competente el juez del lugar en donde están situados los bienes. El juicio sucesorio ejerce fuero de atracción, es decir que ante el juez del sucesorio, habrá de substanciarse una serie de juicios vinculados a él. 1.5 Acciones atraídas por el sucesorio: a. Las demandas concernientes a los bienes hereditarios, hasta la partición inclusive, cuando son interpuestas por alguno de los sucesores universales, contra sus coherederos. b. Las demandas relativas a las garantías de los lotes entre copartícipes, y las que atiendan a la reforma o nulidad de la partición. c. Las demandas relativas a la ejecución de las disposiciones del testador, aunque sean a título particular. d. Las acciones personales de los acreedores del difunto, antes de la división de la herencia. El testamento ológrafo y el cerrado son susceptibles de apertura y protocolización, lo que no ocurre con el testamento público; deben presentarse tales como se hallen, al juez del último domicilio del testador. 166 1.6 Cláusulas del Testamento El testamento ológrafo, si estuviese cerrado, será abierto por el juez, y se procederá al examen de testigos que reconozcan la letra y firma del testador. Resultando identidad en concepto de los testigos, el juez rubricará el principio y el fin de cada una de sus páginas, y mandará que se entregue con todas las diligencias hechas, al escribano actuario, y que se den copias a quienes corresponda. El testamento cerrado no podrá ser abierto sino después que el escribano y los testigos reconozcan ante el juez, sus firmas y la del testador, declarando al mismo tiempo si el testamento está cerrado como lo estaba cuando el testador lo entregó. Si no pueden comparecer todos los testigos por muerte, o ausencia fuera de la provincia, bastará el reconocimiento de la mayor parte de ellos y del escribano. Si por iguales causas no pudieren comparecer el escribano, todos o el mayor número de los testigos, el juez lo hará constar así, y admitirá la prueba por cotejo de letra. El juez rubricará el principio y fin de cada página, y mandará protocolizar el testamento y dar a los interesados las copias que pidiesen. La indignidad se purga con tres años de posesión de la herencia o legado. 1 A los herederos se transmite la herencia o legado de que su autor se hizo indigno, pero con el mismo vicio de indignidad por todo el tiempo que falte 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Artículo 3298 167 para completar los tres años. 1.7 Aceptación y repudiación de la herencia Las herencias futuras no pueden aceptarse ni repudiarse. La aceptación y la renuncia no pueden hacerse sino después de la apertura de la sucesión. 1 Puede ser expresa cuando el llamado declara positivamente esa voluntad o asume inequívocamente el carácter de heredero del causante. Será tácita cuando el llamado realiza actos o ejecuta hechos a título de heredero. La aceptación constituye un acto jurídico unilateral ya que se perfecciona y produce sus efectos con la declaración de voluntad del titular de la vocación o la ejecución de los actos que implican aceptación tácita. No admite división hay que aceptar o repudiar toda la herencia. En principio “la aceptación pura y simple” importa la renuncia irrevocable de la facultad de repudiar la herencia. No admite modalidades, no puede hacerse a término ni bajo condiciones. La aceptación o renuncia sujeta a plazo equivale a una aceptación íntegra; pero la aceptación efectuada bajo condición se tiene por no hecha. La aceptación o renuncia opera, consolidando o resolviendo el llamamiento del titular de la vocación, con carácter retroactivo al momento de la apertura de la sucesión. La herencia puede aceptarse desde el momento del fallecimiento. Abierta la sucesión, la herencia puede ser aceptada, no sólo por los herederos a quienes les ha sido deferido, sino también por los que lo suceden en el orden hereditario, 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3311. 168 aceptación cuyos efectos quedan condicionados a la actitud del heredero de primer grado. El derecho de elegir entre la aceptación y renuncia de la herencia se pierde por el transcurso de veinte años, desde que la sucesión se abrió. 1 Los terceros interesados pueden exigir que el heredero acepte o repudie la herencia en un término que no pase de treinta días, sin perjuicio de lo que se dispone sobre el beneficio de inventario. La aceptación de la herencia esta sujeta a los principios generales en cuanto a su validez. La falta de renuncia de la sucesión no puede oponerse al pariente que probase que por ignorar la muerte del difunto o la renuncia del pariente a quien correspondía la sucesión, ha dejado correr el término de los veinte años designados. 2 Toda persona que goza del derecho de aceptar o repudiar una herencia, transmite a sus sucesores el derecho que le correspondía. Si son varios los coherederos pueden aceptarla los unos, y repudiarla los otros; pero los que la acepten deben hacerlo por el todo de la sucesión. En todos los casos de aceptación tácita, la sucesión se considera aceptada pura y simplemente. 3 La mujer casada no puede aceptar ni repudiar la herencia sino con licencia 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3313 Ibid. art. 3315. 3 Ibid. art. 3329. 2 169 del marido, y en su defecto, con la del juez. En todo caso no puede aceptar sin beneficio de inventario. Los acreedores del heredero podrán, en el caso que éste hubiese aceptado una sucesión evidentemente mala por una connivencia fraudulenta con los acreedores hereditarios, demandar en su propio nombre por una acción revocatoria la retractación de la aceptación. (Art. 3340) La aceptación pura y simple importa la renuncia irrevocable de la facultad de repudiar la herencia o de aceptarla con el beneficio de inventario. La aceptación de la herencia causa definitivamente la confusión de la herencia con el patrimonio del heredero; y trae la extinción de sus deudas o créditos a favor o en contra del difunto, y la extinción también de los derechos reales con que estaban gravados sus bienes a favor del difunto, competían sobre sus bienes. o que le 1 El heredero que ha aceptado la herencia queda obligado, tanto respecto a sus coherederos como respecto a los acreedores y legatarios, al pago de las deudas y cargas de la herencia, no sólo con los bienes hereditarios sino también con los suyos propios. La renuncia de una herencia no se presume. Para que sea eficaz respecto a los acreedores y legatarios, debe ser expresa y hecha en escritura pública en el domicilio del renunciante o del difunto. 1 2 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3342 Ibid. Art. 3345 2 170 Los acreedores del renunciante de una fecha anterior a la renuncia, y toda persona interesada, pueden demandar la revocación de la renuncia que se ha hecho en perjuicio de ellos, a fin de hacerse autorizar para ejercer los derechos sucesorios del renunciante hasta la concurrencia de lo que les es debido. Los acreedores autorizados a ejercer los derechos sucesorios de su deudor, no son herederos del difunto y no pueden ser demandados por los acreedores de la herencia. El legatario puede retirar su renuncia al legado, mientras no ha intervenido un acto de partición entre los herederos. Los acreedores del legatario pueden aceptar el legado que él hubiese repudiado. 1.8 Aceptación de la herencia con beneficio de inventario Hasta pasados nueve días desde la muerte de aquel de cuya sucesión se trate, no puede intentarse acción alguna contra el heredero para que acepte o repudie la herencia. Los jueces, a instancia de los interesados, pueden entretanto dictar las medidas necesarias para la seguridad de los bienes. 1 Todo sucesor universal, legítimo o testamentario, puede aceptar la herencia con beneficio de inventario, contra todos los acreedores hereditarios y legatarios, y contra aquellas personas a cuyo favor se impongan cargas a la sucesión. El sucesor universal no puede aceptar la herencia con beneficio 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3357 de 171 inventario, cuando ha hecho acto de heredero puro y simple. Cuando son varios los herederos, el beneficio de inventario se concede individualmente a cada uno de ellos. Toda aceptación de herencia se presume efectuada bajo beneficio de inventario, cualquiera sea el tiempo en que se haga. La realización de actos prohibidos en este Código al heredero beneficiario importará la pérdida del beneficio. El heredero perderá el beneficio si no hiciese el inventario dentro del plazo de tres meses contados desde que hubiese sido judicialmente intimado por parte interesada. Luego de hecho el inventario, el heredero gozará de un plazo de treinta días para renunciar a la herencia, vencido el cual se lo considerará aceptante beneficiario. Los jueces pueden conceder las prórrogas que sean indispensables con los mismos efectos que los tiempos designados por la ley. 1 Durante los plazos para hacer el inventario y deliberar, el heredero no puede vender ni los bienes raíces, ni los muebles sin autorización del juez, a no ser que él y la mayor parte de los legatarios acordasen otra cosa. 1.9 De los derechos y deberes del heredero beneficiario El heredero que acepta la herencia con beneficio de inventario, está obligado por las deudas y cargas de la sucesión sólo hasta la concurrencia del valor de los bienes que ha recibido de la herencia. Su patrimonio no se confunde con el del 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3368 172 difunto, y puede reclamar como cualquier otro acreedor los créditos que tuviese contra la sucesión. La aceptación 1 beneficiaria impide la extinción por confusión de los derechos del heredero contra la sucesión; y recíprocamente de los derechos de la sucesión contra el heredero. El heredero beneficiario que no hace abandono de los bienes, debe administrar la sucesión y dar cuenta de su administración a los acreedores y legatarios. Su gestión se extiende a todos los negocios de la herencia tanto activa como pasivamente. Debe intentar y seguir todas las acciones de la sucesión, y continuar las que estaban suspendidas, interrumpir el curso de las prescripciones, y tomar todas las medidas para prevenir la insolvencia de los deudores. Debe contestar las demandas que se formen contra la sucesión. Tiene derecho de recibir todas las sumas que se deban a la sucesión, y puede pagar las deudas y cargas de la sucesión que sean legítimas. El heredero beneficiario tiene la administración de los bienes de la sucesión, y puede usar sus rentas y productos como lo crea más conveniente, no está obligado a vender los bienes muebles ni los inmuebles de la sucesión. 1.10 Del pago de los acreedores y legatarios Si no hay acreedores oponentes, el heredero debe pagar a los acreedores y legatarios a medida que se presenten; pero si hubiese hecho pagos a pesar de 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Art. 3371 173 una o varias oposiciones, es responsable personalmente del perjuicio que causare al acreedor o legatario. Los acreedores que se presenten cuando ya no hay bienes de la sucesión, sólo tienen recurso durante tres años contra los legatarios por lo que éstos hubiesen recibido. 1.11 De la cesación del beneficio de inventario El beneficio de inventario cesa por la renuncia expresa de él, por la ocultación que hiciere el heredero de algunos valores de la sucesión, por la omisión fraudulenta en el inventario de algunos bienes y por vender los bienes inmuebles de la sucesión, sin conformarse a las disposiciones prescriptas. 1 Desde que cese el beneficio de inventario, el heredero será considerado como heredero puro y simple desde la apertura de la sucesión. Los acreedores del difunto, en el caso del artículo anterior, vienen a ser acreedores personales del heredero, y éstos pueden hacer embargar y vender los bienes de la sucesión. 1.12 De los albaceas El nombramiento de un ejecutor testamentario debe hacerse bajo las formas prescriptas para los testamentos; pero no es preciso que se haga en el testamento mismo, cuya ejecución tiene por objeto asegurar. La mujer casada puede ser albacea con licencia de su marido o del juez; pero los jueces no pueden autorizarla para ejercer el albaceazgo contra la voluntad del marido. 1 Véase supra, nota 1 p. 156, Artículos 3404 - 3406 174 Cuando las disposiciones del testador tuviesen sólo por objeto hacer legados, no habiendo herederos legítimos o herederos instituidos, la posesión de la herencia corresponde al albacea. El albacea no puede delegar el mandato que ha recibido, ni por su muerte pasa a sus herederos; pero puede actuar por mandatarios que obren bajo sus órdenes, respondiendo de los actos de éstos. El nombramiento de un albacea, deja a los herederos y legatarios todos los derechos cuyo ejercicio no se atribuye especialmente a aquél. Los herederos pueden pedir la destitución del albacea, por su incapacidad para el cumplimiento del testamento, por mala conducta en sus funciones, o por haber quebrado en sus negocios. El albaceazgo acaba por la ejecución completa del testamento, por incapacidad sobreviniente, por la muerte del albacea, por la destitución ordenada por el juez, y por dimisión voluntaria. Cuando el testador no ha nombrado albacea, o cuando el nombrado cesa en sus funciones, los herederos y legatarios pueden nombrar un ejecutor testamentario; si no lo hicieren, la ejecución de las disposiciones del testador corresponde a los herederos. Cuando son varios los albaceas nombrados, el albaceazgo será ejercido por cada uno en el orden en que estuviesen designados, a no ser que el testador hubiese dispuesto expresamente que se ejerciera de común acuerdo entre los nombrados. 175 El destino de la comunidad hereditaria es la división de los bienes que la componen entre los sujetos llamados a suceder en ella. La consecuencia de esto será la partición como medio para lograr la división que corresponda 1.13 División de Pleno Derecho El fallecimiento del causante provoca la división de pleno derecho tanto de los créditos de los cuales el mismo era titular, de modo tal que sus herederos puedan reclamar del deudor directamente que les pague su parte, conforme con la herencia, como de las deudas por las que el causante se encontraba obligado, y como consecuencia de lo cual el acreedor no puede reclamar a sus herederos sino el pago de la parte que en la misma, y conforme con la herencia, les corresponda. Lo anterior tiene su fundamento en la norma 3485 del Código Civil Argentino, la cual indica que los créditos divisibles, parte del activo hereditario, se dividen entre los herederos en proporción de la parte por la cual uno de ellos es llamado a la herencia. Artículo 3486: "Desde la muerte del autor de la sucesión, cada heredero está autorizado para exigir, hasta la concurrencia de su parte hereditaria, el pago de los créditos a favor de la sucesión". 1 El artículo 3489 dice en tal sentido: Los acreedores personales de uno de los herederos pueden embargar su parte en cada uno de los créditos hereditarios, y 1 Véase supra, nota 1 p. 156 Artículo 3486 176 pedir que los deudores de esos créditos sean obligados a pagarlos hasta la concurrencia de esa parte. 1 Dice el artículo 3490 del Código Civil al respecto: "Si los acreedores no hubieren sido pagados, por cualquier causa que sea, antes de la entrega a los herederos de sus partes hereditarias, las deudas del difunto se dividen y fraccionan en tantas deudas separadas cuantos herederos dejó, en la proporción de la parte de cada uno; háyase hecho la partición por cabeza o por estirpe, y sea el heredero beneficiario o sin beneficio de inventario". 2 De aquí la distinción entre esta responsabilidad del patrimonio como comunidad de bienes, por la totalidad de las deudas de la sucesión, y la ultra vires de los herederos, sólo responsables en proporción a su parte, salvo que hubiesen aceptado la herencia a beneficio de inventario. 1.14 De la separación de los patrimonios del difunto y del heredero Todo acreedor de la sucesión, puede demandar contra todo acreedor del heredero, por privilegiado que sea su crédito, la formación del inventario, y la separación de los bienes de la herencia de los del heredero, con el fin de hacerse pagar con los bienes de la sucesión con preferencia a los acreedores del heredero. El inventario debe ser hecho a costa del acreedor que lo pidiere. Los acreedores de la sucesión pueden demandar la separación de los patrimonios, aunque sus créditos no sean exigibles, aunque sean eventuales o 1 2 Véase supra, nota 1 p. 156 Artículo 3486. Ibid. Art. 3490. 177 sometidos a condiciones inciertas; pero los acreedores personales de los herederos pueden ser pagados de los bienes hereditarios, dando fianza de volver lo recibido, si la condición se cumple a favor del acreedor de la sucesión. Los legatarios tienen también el derecho de demandar la separación de los patrimonios La separación de patrimonios puede ser demandada colectivamente contra todos los acreedores del heredero, o individualmente contra alguno de ellos, o colectivamente contra toda la herencia, o respecto de cada uno de los bienes de que ella se compone. La ley brinda al acreedor la posibilidad, pese a la división que se produce por la muerte de su deudor (artículos 675, 691, 712, 3475, 3491, C. Civil), poder mantener el resto transmisible del patrimonio de su deudor como prenda común de su crédito, y le brinda la posibilidad de pedir la separación de patrimonios (artículo 3433 C. Civil), este accionar sobre los bienes de la masa es un proceder meramente práctico, pues de ese modo se desconoce a los herederos por deudas personales pero en última instancia ha de ser contra ellos contra quienes se entable la acción. Si nada de eso se hace, y el importe de la deuda no hubiese sido separado en el momento de la partición, conforme lo manda el articulo 3474 del Código Civil, entonces ya no tendrá derecho a reclamar la misma, sino sólo la 178 porción que a cada heredero le corresponda, dirigiéndose a cada uno separadamente. 1 1.15 Efectos de la División de Pleno Derecho Dispone el artículo 3486 del Código Civil, que: "Desde la muerte del autor de la sucesión, cada heredero está autorizado para exigir, hasta la concurrencia de su parte hereditaria, el pago de los créditos a favor de la sucesión" 2 Si un heredero, siendo más diligente que otro, percibió su parte en un crédito, los demás coherederos ninguna reclamación ni imputación le pueden hacer luego. El artículo 3487 del Código Civil declara que: "Todo heredero puede ceder su parte en cada uno de los créditos de la herencia". 3 El problema que plantea esta disposición, es el de delimitar el derecho del cesionario, ante la eventual insolvencia del heredero cedente para hacer frente a las deudas de la herencia. Esto puede ocurrir, porque el heredero no podía transmitirle un derecho mejor que el que él mismo tenía, y si él debía reintegrar lo percibido para afrontar dichos pagos, el cesionario no puede estar en mejor situación; y porque conforme con los principios aplicables a la cesión parcial de la herencia, el cesionario parcial queda asimilado a un simple acreedor. 1 YAÑEZ ARRAIGADA (Rodrigo A):, Extraído de Internet www.roxette.cs.caltech.edu/runto/BCDF/archivos/Derecho%20Civil%2 , 2 Código Civil Argentino, Extraído de Internet, Argentina, 2003, Artículo 3486 http://www.redetel.gov/normativa/achivos%20de%normas/codigocivil.htm 3 Ibid. Art. 3487. 179 El artículo 3488 del Código Civil dispone que: "El deudor de un crédito hereditario se libra en parte de su deuda personal, cuando paga a uno de los herederos la parte que éste tiene en ese crédito". 1 Los medios que les da la ley son dos: el primero, embargando su porción y notificándoselo al deudor del causante para que no le pague al heredero; y el segundo subrogándose en los derechos del heredero y reclamando el pago a los deudores del causante. 1.16 De la división de los créditos activos y pasivos Los acreedores personales de uno de los herederos pueden embargar su parte en cada uno de los créditos hereditarios, y pedir que los deudores de esos créditos sean obligados a pagarlos hasta la concurrencia de esa parte. Si los acreedores no hubieren sido pagados, por cualquier causa que sea, antes de la entrega a los herederos de sus partes hereditarias, las deudas del difunto se dividen y fraccionan en tantas deudas separadas cuantos herederos dejó, en la proporción de la parte de cada uno; háyase hecho la partición por cabeza o por estirpe, y sea el heredero beneficiario o no. Si uno de los herederos ha sido cargado con el deber de pagar la deuda por el título constitutivo de ella, o por un título posterior, el acreedor autorizado a exigirle el pago, conserva su acción contra los otros herederos para ser pagado según sus porciones hereditarias. 1 2 Véase supra, nota 2 p. 172 Art. 3488. Ibid. Art. 3497. 2 180 Cada heredero está obligado respecto de los acreedores de la herencia, por la deuda con que ella está gravada, en proporción de su parte hereditaria, aunque por la partición no hubiese en realidad recibido sino una fracción inferior a esta parte, salvo sus derechos contra sus coherederos. Los legatarios de una parte determinada de la sucesión están obligados al pago de las deudas en proporción a lo que recibieren. Los acreedores pueden también exigirles lo que les corresponde en el crédito, o dirigirse sólo contra los herederos. Estos tendrán recurso contra los legatarios por la parte en razón de la cual están obligados a contribuir al pago de las deudas. El artículo 3491 del Código Civil, dice: "Cada uno de los herederos puede librarse de toda obligación pagando su parte en la deuda". El artículo 3492 declara que: "Si muchos sucesores universales son condenados conjuntamente en esta calidad, cada uno de ellos será considerado como condenado en proporción de su parte hereditaria". Y el artículo 3496 del Código Civil remata todo diciendo: "La insolvencia de uno o de muchos de los herederos no grava a los otros, y los solventes no pueden ser perseguidos por la insolvencia de sus coherederos". Consecuencia de la división de las deudas es que desde el mismo instante de la muerte del causante el heredero, que a su vez era acreedor de aquél, ve disminuido por confusión su crédito, en la proporción que él viene a suceder. 181 El artículo 3493 del Código Civil declara que: "La interpelación hecha por los acreedores de la sucesión a uno de los herederos por el pago de la deuda, no interrumpe la prescripción respecto a los otros". 1.17 De la división de la herencia Si hay varios herederos de una sucesión, la posesión de la herencia por alguno de ellos, aprovecha a los otros. Cada heredero, en el estado de indivisión, puede reivindicar terceros detentadores, los inmuebles de contra los la herencia y ejercer hasta la concurrencia de su parte todas las acciones que tengan por fin conservar sus derechos en los bienes hereditarios, sujeto todo al resultado de la partición. Si hay coherederos ausentes con presunción de fallecimiento, la acción de partición corresponde a los parientes, a quienes se ha dado la posesión de los bienes del ausente. Si la ausencia fuese sólo presunta, no habiendo el ausente constituido un representante, el juez nombrará la persona que deba representarlo. La acción de partición de herencia es imprescriptible, mientras que de hecho continúe la indivisión; pero es susceptible de prescripción, cuando la indivisión ha cesado de hecho, porque alguno de los herederos, como único propietario, ha comenzado a poseerla de una manera exclusiva. En tal caso la prescripción tiene lugar a los veinte años de comenzada la posesión. 1.18 De la colación Toda donación entre vivos hecha a heredero forzoso que concurre a la 182 sucesión hereditaria. legítima del donante, sólo importa una anticipación de su porción 1 Los ascendientes y descendientes, sean unos y otros legítimos o naturales, que hubiesen aceptado la herencia con beneficio de inventario o sin él, deben reunir a la masa hereditaria los valores dados en vida por el difunto. 1.19 Caracteres de la partición 2 Sus efectos son declarativos: Así se señala en el artículo 3503: "Se juzga que cada heredero ha sucedido sólo e inmediatamente en los objetos hereditarios que le han correspondido en la partición, y que no ha tenido nunca ningún derecho en los que han correspondido a sus coherederos; como también que el derecho a los bienes que le han correspondido por la partición, lo tiene exclusiva e inmediatamente del difunto y no de sus coherederos". 1.20 Objeto de la Partición La masa hereditaria partible difiere de la masa hereditaria que compone la comunidad hereditaria, en dos aspectos sustanciales de suma importancia. El primero de ellos está dado por la posibilidad de que habiéndose dividido de pleno derecho los créditos y las deudas, unos y otras hayan sido percibidos por cada heredero según su cuota (artículo 3486, C. Civil), o satisfechos también por cada uno en igual forma (artículo 3491, C. Civil). 1 2 Véase supra, nota 2 p. 172 Art. 3476. Ibid. art. 3503. 183 El segundo aspecto en que difiere la masa hereditaria partible, es que ésta se integra también con lo que los herederos forzosos deban colacionar. En general, todos los bienes dejados por el causante deben entrar en la partición, inclusive los que por naturaleza son indivisibles. Sin embargo, hay algunos bienes excluidos de la partición forzosa; que sólo se parten si hay acuerdo entre los herederos, pero basta la oposición de uno de ellos para mantener la indivisión con carácter permanente. 1.21 Sujetos activos de la acción de partición 1.21a Los herederos: El heredero por si, puede exigir la partición en cualquier momento. Vale decir que quien ejercita y lleva a cabo tal reclamo es el representante, que debe ajustarse a la naturaleza de la partición y a las obligaciones legales. El tutor debe provocar la venta de la cosa que el menor tuviese en comunidad con otro, como también la división de la herencia en que tuviere alguna parte. En los casos en que a un heredero se le haya designado curador, corresponde a éstos intervenir por ellos, ya sea para reclamar como para contestar el pedido de la partición. 1 El artículo 3455 del Código Civil dice al respecto: "Si el tutor o curador lo es de varios incapaces que tienen intereses opuestos en la partición, se les debe dar a cada uno de ellos un tutor o curador que los represente en la partición". 1 Véase supra, nota 2 p. 172 Art. 3455. 184 "Si algunos herederos estuvieren ausentes, se les citará por el término que el juez señale, y si no comparecieren, se les nombrará un defensor que los represente". 1.21b Los cesionarios: Las características particulares del contrato de cesión de derechos y acciones hereditarios permiten ver que el cesionario, tanto total como parcial, puede reclamar la partición de la herencia. El cesionario total, por cuanto se ubica en la situación del heredero cedente, en el ámbito patrimonial exclusivamente. El cesionario parcial, porque se asimila a un acreedor del heredero cedente. 1.21c El heredero del heredero: Puede suceder que uno de los herederos fallezca antes de que se demande la partición, o de que se la practique. Los herederos del fallecido quedan legitimados para demandarla, sin que importe si la muerte es real o presunta, si la partición la piden todos o uno solo de los herederos del heredero. 1.21d El acreedor del heredero: La legitimación del acreedor del heredero, además de provenir de la letra explícita de la ley, no es sino una consecuencia de la acción subrogatoria. Por tratarse de la acción subrogatoria, deben cumplirse sus requisitos, que el acreedor actúe en nombre de su deudor, y no en el propio; que tenga interés en actuar; que exista inacción o negligencia del deudor en el ejercicio de su derecho; o que el crédito invocado sea cierto, exigible y líquido. 185 1.21e El legatario de cuota: Es innegable el derecho que le cabe a solicitar la partición, pues será con ella que ha de materializar la cuota asignada. 1.22 El momento en que se puede pedir la partición A partir del momento del fallecimiento del causante, cualquiera de los legitimados para demandar la partición, puede solicitar la misma; pero su pedido se hallará subordinado a que el trámite sucesorio lo permita, ya que es necesario cumplir con los pasos previos. En tanto dure la indivisión hereditaria, la partición puede ser solicitada en cualquier momento y sin límite en el tiempo. 1.23 Modos y formas de la partición En caso de solicitarse extrajudicialmente, será válida cualquier forma fehaciente de hacer conocer a los coherederos el deseo de repartir los bienes. En cambio, para solicitarla judicialmente sólo se podrá hacer dentro del juicio sucesorio, salvo que la comunidad habiéndose prolongado se haya convertido en un condominio, en cuyo caso deberá demandarse la división de éste. La división de los bienes debe hacerse en especie, en tanto sea posible. Existiendo posibilidad de dividir y adjudicar los bienes en especie, no se podrá exigir la venta de ellos. Solo se recurrirá a la venta de los bienes cuando la división sea material o jurídicamente imposible; cuando la división de bienes convierta en antieconómico el aprovechamiento de las partes según lo dispuesto en el art. 2326; y, si es necesaria la venta para pagar deudas. 186 1.24 Formas de partición 1.24a Partición privada: cuando los interesados mayores de edad y capaces convienen la forma de dividir los bienes, sin intervención judicial; es decir, sólo procede si todos los herederos están concordes en proceder de ese modo. 1.24b Partición judicial: cuando se hace judicialmente, siguiendo el procedimiento fijado por la ley. De acuerdo con el art. 3465, las particiones serán judiciales, en los siguientes casos: Cuando haya menores, aunque estén emancipados, o incapaces, interesados, o ausentes cuya existencia sea incierta. Cuando terceros, fundándose en un interés jurídico, se opongan a que se haga partición privada. Cuando los herederos mayores y presentes no se acuerden en hacer la división privadamente. 1.24c Partición mixta: cuando los coherederos convienen la forma de partición, cuya validez está sometida al contralor y aprobación judicial. Tiene lugar cuando: 1. Dada la posesión judicial de la herencia, tiene los mismos efectos que la posesión hereditaria de los descendientes o ascendientes, y se juzga que los herederos han sucedido inmediatamente al difunto, sin ningún intervalo de tiempo y con efecto retroactivo al día de la muerte del autor de la sucesión. 2. Cuando uno de los herederos es menor emancipado y su cónyuge es también menor o siendo mayor, no da su consentimiento: la aprobación judicial es imprescindible. 187 1.24d Provisional: El primer supuesto es cuando el heredero recibe bajo condición suspensiva y los otros herederos pueden dividir los bienes. El segundo caso es cuando los herederos, ya sea por escrito o verbalmente, se hubiesen dividido el goce de las cosas, pero no la propiedad. En tales supuestos, cabe reclamar oportunamente que la partición definitiva se lleve a cabo. Los pasos que permiten encaminar el proceso hacia la partición con que ha de ser coronado son tres: el inventario, el avalúo y la designación del partidor. El avalúo es la determinación del valor individual y colectivo de todos los bienes que se han de partir, y que han sido individualizados mediante el inventario. El artículo 3466 del Código Civil, aludiendo a la forma en que ha de hacerse el avalúo, expresa: "La tasación de los bienes hereditarios en las particiones judiciales, se hará por peritos nombrados por las partes. El juez puede ordenar una retasa particular o general, cuando alguno de los herederos demuestre que la tasación no es conforme al valor que tienen los bienes". La partición de la herencia se hará por peritos nombrados por las partes. El partidor debe formar la masa de los bienes hereditarios, reuniendo las cosas existentes, los créditos, tanto de extraños como de los mismos herederos, a favor de la sucesión, y lo que cada uno de éstos deba colacionar a la herencia. (Art. 3469.) 188 Las deudas a favor de la sucesión, pueden adjudicarse a cada uno de los herederos, entregándoles los títulos de los créditos. (Art. 3471.) El partidor es el sujeto encargado de llevar a cabo la cuenta particionaria que ha de contener la adjudicación de hijuelas, mediante la cual se habrán de repartir los bienes. La cuenta particionaria debe efectuarse dentro del plazo que se le haya fijado por los herederos, o que el juez del sucesorio le fije, aunque puede solicitar ampliación del mismo por causa fundada. Debe escuchar a los interesados, ello puede hacerlo privadamente, o bien fijando una audiencia para que en una forma mas auténtica quede constancia de las manifestaciones y pretensiones de las partes. De igual modo, las decisiones unánimes de los herederos son obligatorias para el partidor, siempre que no se desvirtúe la esencia de la partición. 1.25 Cuerpo general de bienes Es la segunda parte de la cuenta particionaria y en ella se procede a enumerar los bienes que componen el activo de la masa hereditaria. En consecuencia, en esta parte deben individualizarse, las cosas que habiendo dejado el causante a su muerte aún permanecieran en la masa hereditaria, las que hubiesen ingresado a la masa por cualquier causa que fuere, los créditos que no hubiesen sido dispuestos por los herederos en forma directa. El valor de las donaciones hechas por el causante en vida. Es decir la colación de bienes. 189 Cada bien será descrito en la forma de lograr su más fácil individualización, agregando si fuere menester características que no se hubiesen hecho constar en el inventario. Se indican las sumas que constituyen el pasivo de la sucesión, y provienen no sólo de las deudas dejadas por el causante, sino de las contraídas o generadas posteriormente, en el curso de la indivisión hereditaria. En cuanto al líquido partible, este se obtiene luego de una operación aritmética, se resta el importe de las bajas comunes al monto del cuerpo general de bienes, determinando de ese modo a cuánto asciende lo que en definitiva se ha de repartir entre los herederos. Luego se procede a determinar, conforme al derecho de cada heredero en la herencia, cuánto le corresponde recibir en valores. Todo según las directivas del testamento o de la ley, o de ambos en su caso. Esta parte de la cuenta particionaria es el resultado final de la misma, pues en ella se procede por el partidor a señalar qué bienes se le adjudican a cada heredero, hasta cubrir la porción de cada uno en la herencia. Concluida la cuenta particionaria, el partidor debe presentarla al juez, agregándosela al expediente sucesorio, y corriéndole traslado de la misma a los herederos interesados, por el término que los códigos procesales fijen. Si la cuenta particionaria no fuese observada, o las impugnaciones fuesen desestimadas, el juez deberá aprobar aquélla. 190 Una vez consentido el auto que aprueba la partición, si entre los bienes adjudicados los hubiese que fuesen registrables, como es lo frecuente, lo que corresponde es inscribir aquélla en los registros pertinentes, a fin de que el heredero a quien le ha sido asignada goce perfectamente de su derecho. A cada heredero individualmente debe hacerse entrega de una copia o testimonio de su hijuela, pues ésta ha de conformar en lo sucesivo el título con el cual comprueba la propiedad que sobre las cosas que la integran le corresponde. 1.26 Efectos de la partición 1.26 a. Carácter declarativo: Los bienes de cada heredero se reputan recibidos directamente del causante en el momento de la muerte y los coherederos jamás han tenido derecho alguno sobre los bienes que se adjudican a otro de ellos. Consecuencia del efecto anterior, es que serán nulos los derechos constituidos por uno de los herederos, sobre los bienes que se han adjudicado a otro. Los embargos trabados por los acreedores particulares de los herederos caducarán si el bien sobre el cual recaen se adjudica a otro; salvo el derecho del acreedor de impugnar por fraude la partición. Se reputa que el adjudicatario ha tenido la posesión exclusiva del bien a partir del momento de la defunción del causante. 1.26 b. Garantías a favor de los coherederos: Los coherederos son garantes, los unos hacia los otros, de toda evicción de los objetos que les han correspondido 191 por la partición, y de toda turbación de derecho en el goce pacífico de los objetos mismos, o de las servidumbres activas, cuando la causa de la evicción o turbación es de una época anterior a la partición. Para que proceda la garantía por evicción, se requieren las siguientes condiciones: que la evicción tenga una causa anterior a la partición, que la evicción no sea imputable a culpa del tercero, que el acto de partición no tenga alguna cláusula de exoneración de garantía. Habrá nulidad cuando debiendo ser judicial la partición se han omitido formalidades esenciales del proceso judicial, tal como la tasación, la aprobación por el juez, si habiendo incapaces no ha intervenido su representante. También la habrá en caso de dolo o violencia; o si uno de los herederos intervenientes en la partición privada es incapaz; o si se ha omitido totalmente a uno de los coherederos; o si mediare el vicio de lesión. Los terceros afectados por una partición fraudulenta tienen contra ellos la acción revocatoria. 1.27 De las sucesiones intestadas 1 La sucesión intestada no solo tiene lugar cuando no se ha hecho testamento, sino también cuando éste es nulo o a ha sido revocado o cuando el heredero testamentario ha rechazado la herencia. En el caso de haber testamento sin institución de heredero, la transmisión se operará por las dos vías: parte testamentario y parte intestada. 1 YAÑEZ ARRAIGADA (Rodrigo A):, Extraído de Internet www. roxette.cs.caltech.edu/runto/BCDF/archivos/Derecho%20Civil%2, Art. 3545 192 Ordenes Los Órdenes de la sucesión intestada son los siguientes: 1,27 a 1. Descendientes: Art. 3565. Los hijos del autor de la sucesión lo heredan por derecho propio y en partes iguales, salvo los derechos que en este Título se dan al viudo o viuda sobreviviente. Los nietos y demás descendientes heredan a los ascendientes por derecho de representación. Si han quedado viudo o viuda e hijos, el cónyuge sobreviviente tendrá en la sucesión la misma parte que cada uno de los hijos. En todos los casos en que el viudo o viuda es llamado a la sucesión en concurrencia con descendientes, no tendrá el cónyuge sobreviviente parte alguna en la división de bienes gananciales que correspondieran al cónyuge prefallecido. 1.27b 2. Ascendientes: Art. 3567 A falta de hijos y descendientes heredan los ascendientes, sin perjuicio de los derechos declarados en este Título al cónyuge sobreviviente. Si existen el padre y la madre del difunto, lo heredarán por partes iguales. Existiendo sólo uno de ellos, lo hereda en el todo, salvo la modificación del artículo anterior. Si han quedado ascendientes y cónyuge supérstite, heredará éste la mitad de los bienes propios del causante y también la mitad de la parte de gananciales que corresponda al fallecido. La otra mitad la recibirán los ascendientes. 193 1.27c 3. Cónyuge: Art. 3572. Si no han quedado descendientes ni ascendientes, los cónyuges se heredan recíprocamente, excluyendo a todos los parientes colaterales. La sucesión deferida al viudo o viuda no tendrá lugar cuando hallándose enfermo uno de los cónyuges al celebrarse el matrimonio, muriese de esa enfermedad dentro de los treinta días siguientes, salvo que el matrimonio se hubiere celebrado para regularizar una situación de hecho. Estando separados los cónyuges por sentencia, el que hubiere dado causa a la separación no tendrá ninguno de los derechos declarados en los artículos anteriores. En caso de decretarse la separación por mediar separación de hecho anterior, el cónyuge que probó no haber dado causa a ella, conservará su vocación hereditaria en la sucesión del otro. En todos los casos en que uno de los esposos conserva vocación hereditaria luego de la separación personal, la perderá si viviere en concubinato o incurriere en injurias graves contra el otro cónyuge. 1.27d 4. Parientes colaterales: No habiendo descendientes ni ascendientes ni viudo o viuda, heredarán al difunto sus parientes colaterales más próximos hasta el cuarto grado inclusive, salvo el derecho de representación para concurrir los sobrinos con sus tíos. Los iguales en grado heredarán por partes iguales. 1.27d 5. Nuera viuda sin hijos: Se mantiene su derecho a la cuarta parte de lo que hubiera correspondido a su marido premuerto. 194 Se enuncian a continuación las reglas que regulan la sucesión intestada. 1- “Dado un orden hereditario cualquiera de las personas comprendidas en él, excluyen a las del siguiente”. Téngase presente que el cónyuge sobreviviente concurre con ascendientes y descendientes y excluye a los colaterales. 2- “Dentro de cada orden, las personas heredan según el grado de parentesco”; la preferencia se establece de acuerdo con la proximidad de grado. 3- “En las sucesiones no se atiende al origen de los bienes que componen la herencia”, que es una universalidad. La regla tiene dos excepciones: la relativa a la sucesión del cónyuge donde hay que separar los bienes propios de los gananciales y el caso de adopción simple donde hay que distinguir los bienes que el difunto – hijo adoptivo – ha recibido de sus parientes de sangre. 1.28 Derecho de representación: La representación es el derecho por el cual los hijos de un grado ulterior son colocados en el grado que ocupaba su padre o madre en la familia del difunto, a fin de suceder juntos en su lugar a la misma parte de la herencia a la cual el padre o la madre habrían sucedido. El fundamento de la representación esta dado por lo que constituye el orden biológico familiar o sea, que es dable esperar que el padre muera antes que el hijo y éste antes que el nieto. Pero si ocurre una muerte prematura, la ley salva este acontecimiento no esperado repartiendo la herencia del mismo modo como si hubiera concurrido el premuerto, dividiéndose la parte de éste entre sus herederos. 195 El derecho de representación tiene campo de aplicación más amplio en la línea recta que en la colateral: en la línea recta de consanguinidad descendiente es admitida sin término; en cambio en la línea colateral no se puede exceder el cuarto grado. Con respeto a los ascendientes, la representación nunca tiene lugar y, el más próximo excluye siempre al más remoto. En la línea colateral, la representación sólo tiene lugar a favor de los hijos y descendientes de los hermanos, bien sean de padre y madre o de un solo lado, para dividir la herencia del ascendiente con los demás coherederos de grado más próximo. 1 La representación hace entrar a los representantes en los derechos que el representado hubiese tenido en la sucesión si viviera, sea para concurrir con los otros parientes, sea para excluirlos. Si han quedado viudo o viuda e hijos, el cónyuge sobreviviente tendrá en la sucesión la misma parte que cada uno de los hijos. Si han quedado ascendientes y cónyuge supérstite, heredará éste la mitad de los bienes propios del causante y también la mitad de la parte de gananciales que corresponda al fallecido. La otra mitad la recibirán los ascendientes. La legítima de los herederos forzosos es un derecho de sucesión limitado a determinada porción de la herencia. La capacidad del testador para hacer sus disposiciones testamentarias respecto de su patrimonio, sólo se extiende hasta la concurrencia de la porción legítima que la ley asigna a sus herederos. La 1 Véase supra, nota 2 p. 172 Art. 3570 196 porción legítima de los hijos es cuatro quintos de todos los bienes existentes a la muerte del testador y de los que éste hubiera donado. La legítima de los ascendientes es de dos tercios de los bienes de la sucesión y los donados. 1.29 De las sucesiones vacantes Después de citados por edictos durante treinta días a los que se crean con derecho a la sucesión, luego de pasado el término para hacer inventario y deliberar, o si habiendo repudiado la herencia, ningún pretendiente se hubiese presentado, la sucesión se reputará vacante. Todos los que tengan reclamos que hacer contra la sucesión, pueden solicitar se nombre un curador de la herencia. El juez puede también nombrarlo de oficio a solicitud del fiscal. El curador debe hacer inventario de la herencia ante escribano público y dos testigos. Ejerce activa y pasivamente los derechos hereditarios, y sus facultades y deberes son los del heredero que ha aceptado la herencia con beneficio de inventario. Pero no puede recibir pago, ni el precio de las cosas que se vendiesen. Cualquier dinero correspondiente a la herencia debe ponerse en depósito a la orden del juez de la sucesión. Establecido el curador de la sucesión, los que después vengan a reclamarla, están obligados a tomar las cosas en el estado en que se encuentren por efecto de las operaciones regulares del curador. Cuando no hubiere acreedores a la herencia, y se hubiesen vendido los 197 bienes hereditarios, el juez de la sucesión, de oficio o a solicitud del fiscal, debe declarar vacante la herencia y satisfechas todas las costas y el honorario del curador, pasar la suma de dinero depositada, al Gobierno nacional o al Gobierno provincial, según fueren las leyes que rigieren sobre las sucesiones correspondientes al fisco 1 1.30 El Proceso Sucesorio Extrajudicial en Argentina En Argentina, se ha encasillado el proceso sucesorio extrajudicial en la jurisdicción voluntaria, pero realmente es uno de los aspectos que por sí mismo llega a integrar la función notarial. En el momento de surgir alguna controversia durante el proceso notarial, esta debe de resolverse en vía judicial, “devolviéndose el proceso a su origen una vez resuelta tal controversia.” 2 Es de recalcar esta disposición ya que evita el entrabamiento de este tipo de procesos dentro de la vía judicial, continuando el notario con el conocimiento de la cuestión hasta el momento de su término. Con lo anterior sólo bastaría señalar las controversias que pueden ser resueltas en vía judicial para luego regresar ante el notario, debido a que muchas de ellas no son muy serias. 1 2 Véase supra, nota 2 p. 172 Art. 3544. Ver AGUILAR VARGAS, op. cit., p. 47. 198 Todas las etapas deben protocolizarse o por lo menos deben estar anotadas en un expediente que a los efectos llevará el notario, para poder revisar el cumplimiento de los requisitos de todo el proceso. En general se considera equivocada la designación de jurisdicción voluntaria, dada a los actos que no revisten el carácter de litigiosos y aún así se encuentran comprendidos en la competencia judicial. Se dice que dichos actos no forman parte de la jurisdicción, sino que pertenecen a la actividad administrativa del Estado. Con base en la fe pública que le asigna el Estado al notario se traslada al ámbito notarial los actos en que no hay contienda, y su función es de homologación y autenticación, sustituyendo al juez y no al abogado, dejando al conocimiento del juez la verdadera jurisdicción para resolver los asuntos controvertidos. Nos dice Frontini que la función notarial “es eminentemente homologante; entendiéndose por homologación, la conformación por una autoridad competente de hechos o actos de los que resultan derechos, dándoles firmeza y solemnidad.” 1 Los actos que conforman el proceso se traducen en diversas etapas; debe existir un requerimiento; cumplir con el requisito de la publicidad; deben recibirse los antecedentes necesarios; posteriormente se autentican los elementos aportados; debe practicarse un juicio valorativo sobre dichos elementos; interven- 1 FRONTINI (Miguel Ángel). Transmisión Hereditaria por homologación Notarial p. 951. 199 ción del Estado a los efectos impositivos; declaración solemne de los hechos o actos configurantes de derechos, e inscripción en los registros correspondientes. 1 Cada etapa tiene que ser instrumentada, lo cual puede hacerse en el protocolo, o en un expediente que al efecto deberá formar el notario. En cuanto al requerimiento que inicia, justifica y motiva la actuación del notario, y en el que se aportan los elementos causales del proceso; y la declaración de los hechos configurantes de derechos, que involucra etapas anteriores y que constituye el sustento documental de esos derechos –una vez inscritos-, deben ser protocolares para resguardar la seguridad jurídica. El requerimiento debe constar en un acta, en la cual se incluirán los elementos relacionados a las personas y los bienes que aporta el requirente a efectos de dar contenido u objeto al proceso cuya iniciación se solicita. Con respecto a la declaración de los hechos configurantes de derechos, esta debe referirse al acta de requerimiento que inició proceso notarial; luego se relacionan los antecedentes reunidos en cuanto a personas y bienes; deben enumerarse las diligencias cumplidas y los antecedentes reunidos con referencia a su autenticación; luego constará el juicio valorativo del notario sobre los elementos y antecedentes; y se consignará la declaración de la configuración del derecho. 2 Si alguna de las etapas del proceso se atribuyera a la competencia judicial la economía procesal, financiera y el propósito de liberar de actividades impropias a 1 2 Ver FRONTINI, op. cit., p. 951 Ibid. p.951. 200 los órganos judiciales, se verían afectados porque la unidad del sujeto encargado del proceso dejaría de existir, y los argumentos en pro de la integridad de la competencia notarial serían refutados. 2- El Derecho Sucesorio Peruano El Código Civil Peruano, vigente desde 1984 y su antecedente de 1936 tuvieron influencia alemana y suiza. Este Código según el Lic. Wilberth Arroyo Álvarez presenta una mejor regulación, y más sistemática del sistema sucesorio, fundamentada en la llamada legitima hereditaria. 1 En el Código Civil de 1936 la legítima hereditaria se reguló de una forma bastante omisa, señalaba: “Artículo 700. El que tiene descendientes o padres o hijos adoptivos o descendientes de estos o cónyuge, puede disponer libremente hasta el tercio de sus bienes". Decía también que de no tener cónyuge, ni parientes de los comprendidos en el artículo anterior, podía disponer libremente hasta de la mitad de sus bienes, siendo herederos del resto sus ascendientes. El artículo 703 declaraba que al no tener familiares en ningún grado de los descritos tenía total libertad de disponer sus bienes por medio de testamento. En el caso de los menores alimentarios el causante debía de asegurar sus alimentos de la parte disponible, y en cuanto al cónyuge, para poder reclamar la 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) El Derecho Sucesorio Peruano, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José , Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 1. 201 legitima, los gananciales que recibió no debían superarla y lo que reclamara sólo llegaba al monto de la legitima, de lo contrario la perdía. La legítima tenía el carácter de inviolable, el causante no podía imponerle ningún gravamen, modo, ni sustitución de ninguna especie. (Art. 705) Con el tercio disponible el testador puede mejorar la legítima de sus descendientes, siempre y cuando el haber de un hijo mejorado no pase del doble del haber de otro de la misma clase no mejorado. (Art. 703) Un punto importante es que el código no menciona expresamente las acciones de defensa de la legítima, sino que las supone en el tanto que tutela la inviolabilidad de la legítima hereditaria, pero no establece las acciones de reducción y complemento para ella. En cuanto a la irrenunciabilidad de la legítima el código menciona que toda donación que hayan recibido los hijos se reputará un anticipo a la herencia. 1 La legitima hereditaria en el Código Civil Peruano del 24 de julio de 1984 se encuentra regulada de forma más amplia que en el anterior Código. Es definida esta figura de la siguiente manera: “la legítima constituye la parte de la herencia de la que no puede disponer libremente el testador cuando tiene herederos forzosos.” (Art. 723) Dentro de los cambios que tiene este cuerpo normativo señala el Lic. Arroyo Álvarez como uno positivo, que al hablar de los herederos forzosos se llega ha 1 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit p. 5. 202 incluir al cónyuge, cosa que no ocurre en otras legislaciones en las que sólo se consideran para la legítima a los ascendientes y descendientes. (Art. 724) En el artículo 730 se aclara que la legítima del cónyuge es independiente del derecho que le corresponde por concepto de gananciales. Pero cuando el cónyuge concurra con otros herederos y sus derechos por concepto de legítima y gananciales no alcancen el valor para adjudicar la casa de habitación conyugal, dicho cónyuge puede optar por el derecho de habitación de forma gratuita y vitalicia sobre esa casa. Así los otros bienes se dividen entre los demás herederos, exceptuando al cónyuge (articulo 731). 1 Existe una tutela efectiva con respecto al cónyuge supérstite, al asegurarse la casa de habitación y además sus derechos de herencia, por otro lado los demás herederos mantienen sus derechos intactos porque al momento de repartir los bienes que hubiesen sido gananciales y legitima del cónyuge, entre ellos se les compensa de esa manera. En cuando a la distribución de la porción de la Legítima se mantiene lo regulado por el anterior código "Art. 725... el que tiene hijos u otros descendientes, o cónyuge, puede disponer libremente hasta del tercio de sus bienes. El que tiene sólo padres u otros ascendientes, puede disponer libremente hasta de la mitad de sus bienes. (Art. 725.) El que no tiene cónyuge ni parientes de los indicados en los artículos 725 y 1 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. pp. 7-8 203 726, tiene la libre disposición de la totalidad de sus bienes. (Art. 727.) “Si el testador estuviese obligado al pago de una pensión alimenticia conforme al articulo 415, la porción disponible quedará gravada hasta donde fuera necesario para cumplirla". (Art. 728.) 1 En cuanto a la inviolabilidad de la legítima el Código establece lo siguiente: "Art. 733. El testador no puede privar de la legitima a sus herederos forzosos, sino en los casos expresamente determinados por la ley, ni imponer sobre aquella gravamen, modalidad, ni sustitución alguna. Además que: "Art. 736. La institución de heredero forzoso se hará en forma simple y absoluta. Las modalidades que imponga el testador se tendrán por no puestas''' En este aparte el código del 84, agrega al del 36 el hecho que el heredero, legítimo o forzoso, debe recaer en una persona cierta e identificada precisamente por el testador. El titulo de heredero, forzoso o legítimo es a titulo universal y no particular como es el caso del legatario. 2 En el artículo 738 menciona la libertad que tiene el testador sobre su aporte disponible al tanto que: El testador puede imponer tanto a los herederos voluntarios como a los legatarios condiciones y cargos que no sean contrarios a la ley, a las buenas costumbres y al libre ejercicio de los derechos fundamentales de la persona". 1 2 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 8. Ibid. p. 9. 204 Así el Código de 1984 establece una más amplia base para la legitima hereditaria, mas allá que el Código antecesor en tanto regula de una forma mas sistemática esta institución que resulta importante, no sólo porque se está hablando de la universalidad del patrimonio de un individuo y además de temas como la alimentación y habitación de los herederos. Por esto también este código introduce una serie de modificaciones útiles en el elenco de características de la legítima, sobre todo en cuanto al tratamiento especial del cónyuge supérstite. Puede decirse que este código es un buen ejemplo a seguir para las otras legislaciones latinoamericanas pues regula la institución sucesoria sobre la base de la legítima de un modo más acorde con la protección de la familia antes que de un patrimonio o mera propiedad. 1 La regulación presentada por este código en materia de la legítima hereditaria se manifiesta con muchas novedades que pueden llegar a ser inspiración para futuras reformas, algunas de dichas novedades incluyen las siguientes la legislación nacional u otras basadas en el derecho romano. Al cónyuge le pertenece su legitima intangible, pues la regla de que si recibe igual o más por gananciales de lo que recibiría siendo sólo heredera es hablar de "... un legitimario sin legitima y un heredero sin herencia". Innovador es la figura de la "casa habitación" dentro de la cuota de legítima del cónyuge supérstite que regula ese Código en su artículo 731. 1 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 13 205 Mientras esté afectado por los derechos de habitación o de usufructo, en su caso, la casa habitación tendrá la condición legal de patrimonio familiar. Si el cónyuge sobreviviente contrae nuevo matrimonio, vive en unión de hecho, muere, o renuncia a ellos, los derechos que le son concedidos se extinguen, quedando expedita la participación del bien. Las donaciones, legados y en general la institución de heredero, hechos a favor del legitimario se considerarán como parte de la legitima. Se considerará "mejora" si así lo hace expreso el testador, si la "mejora" excediera la parte disponible cabrá la reducción. La mejora es renunciable. Las donaciones hechas a terceros se imputan a la parte disponible y sólo si excedieron se reducirán, a petición del interesado legitimario, por la vía legal que corresponda y siguiendo como criterio de reducción antes los legados que las donaciones y respecto a éstas últimas se reducirá la más reciente a la más vieja. Si fueron de igual fecha, se reducirán proporcionalmente. 1 3- Derecho Sucesorio Chileno El Derecho Sucesorio es el conjunto de normas destinadas a regular la suerte del patrimonio de una persona fallecida. En Chile, la idea de Andrés Bello era la de imponer una amplia libertad. Sin embargo esto era difícil de aplicar pues la tradición hispana-romanista tendía a la protección de la familia. Solo se podrá disponer libremente de la totalidad de sus bienes, si no se tiene asignatario forzoso. 1 Ver ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 16 206 Si hay asignatario de un cuarto de mejoras, la mitad de libre disposición se divide en dos, la del cuarto de mejoras y la de libre disposición. Los asignatarios de un cuarto de mejoras están expresamente señalados en la ley. En Chile se sucede ab intestato o sucesión legal; por testamento; y, parte testada y parte intestada, la persona no dispone de todos sus bienes. 3.1 Principios de la sucesión por causa de muerte. 1.- Los herederos representan al causante y son la continuación de su persona. Los herederos se establecen como asignatarios a titulo universal, de todo el patrimonio o parte de él. Al ocupar la situación jurídica del causante, las deudas de aquel pasan al heredero, pudiendo llegarse a heredar más deudas que bienes, de dichas deudas responden los herederos, dividiéndose a prorrata de sus cuotas. Existe también en Chile el beneficio de inventario, y la persona que goza de dicho beneficio responde de las deudas hasta el monto de los bienes heredados. 2.- Principio de la unidad del patrimonio. Consiste en que a la sucesión legítima se le aplica una misma ley a todos los bienes que integran el haz hereditario, no importa si son muebles o inmuebles, no importa su naturaleza. 3.-Principio de la protección de la familia legítima. Se manifiesta en que los hijos legítimos tienen mejores derechos hereditarios que los no legítimos. Esto ha ido variando, antes de 1952 si había hijos legítimos y naturales, los primeros excluían a los segundos. Luego la ley 10.271 señala que concurren conjuntamente, pero con menores derechos para los hijos naturales. 207 Representan al causante en todos sus derechos y obligaciones transmisibles, esto es más correcto que hablar de patrimonio pues en el patrimonio de una persona hay derechos y obligaciones que a veces no son transmisibles, como los derechos de uso y habitación, o el de usufructo que se extinguen con la muerte. 3.2 Apertura de la sucesión. Es el hecho que permite tomar posesión. Se produce al momento de la muerte del causante, en su último domicilio. A partir de la apertura de la sucesión los herederos pueden disponer de sus derechos hereditarios. Antes no lo podían hacer pues seria pacto sobre sucesión futura. Por otro lado, con la apertura de la sucesión, se forma una comunidad hereditaria. Con la apertura normalmente se produce la delación de la asignación, esto es, el actual llamamiento al asignatario para aceptarla o repudiarla. En Chile no hay asignatarios forzados, solo son llamados a aceptarla si así lo desean. Jurídicamente es una oferta al asignatario para que acepte o rechace la asignación. Si el asignatario acepta y luego fallece, esa asignación la transmite a sus propios herederos. Si la repudia, los efectos de la repudiación se retrotraen al momento de la delación, y es como si nunca hubiera sido asignatario. El asignatario no manifiesta su voluntad y fallece antes de pronunciarla, en este caso esta opción que el tenía pasa a sus herederos, debiendo ser ellos quienes aceptan o repudian. 3.3 Posesión de la herencia La posesión legal de la herencia se adquiere desde que la herencia es deferida 208 aunque el heredero lo ignore. Aquí no se requiere ni "corpus" ni "animus", siendo una posesión distinta de la general del código civil. La posesión material y común, con "corpus" y "animus", se posee pues se sabe y siente heredero. Es la que va a permitir adquirir el derecho de herencia por prescripción. La posesión efectiva es otorgada por una resolución judicial a quien presente la apariencia de heredero, debiendo probarse esta circunstancia, pues el decreto de posesión efectiva no transforma en heredero. Con respecto a los legados no hay posesión legal ni efectiva, de manera que solo hablamos de posesión material y solo en los legados de especie o cuerpo cierto, no de género. Las bajas generales son deducciones de la masa hereditaria para llevar a efecto las disposiciones del testamento o de la herencia. 3.4 Capacidad y habilidad para suceder. Para suceder es necesario tener una capacidad y habilidad, será capaz y digna toda persona que la ley no declara incapaz o indigno. La capacidad es la aptitud legal de una persona para recibir asignaciones por causa de muerte, sea herencia o legado 1 Asimismo, las reglas de la sucesión intestada solo operan una vez cumplidas las disposiciones testamentarias, así prima la voluntad expresa y luego la presunta. 1 YAÑEZ ARRIAGADA (Rodrigo A.)La sucesión por causa de muerte, Recopilado de Internet, Escuela de Derecho Universidad de Concepción, Chile, [email protected], p. 20 209 Cuando la ley es la que llama al heredero a suceder a otra persona es derecho personal, en cambio en el derecho de representación no sucede lo mismo, pues falta el heredero llamado directamente. 3.5 Derecho de representación. El derecho de representación altera los órdenes para suceder. Solamente se da en la sucesión intestada. Opera en la línea descendente, el representante debe ser descendiente legítimo del representado. Solo opera en algunos órdenes sucesorios. Para que opere es necesario que el representado sea o haya sido alguno de los parientes del causante que indica la ley. Como efecto el representante toma el lugar del representado. Se considera por la ley que el representante tiene el mismo grado de parentesco que tenía el representado con respecto al causante y por esto pasa a tener los mismos derechos hereditarios del representado. 3.6 Ordenes sucesorios. Orden de sucesión regular. 1 El causante es hijo legítimo. Los órdenes de sucesión regular son: Descendientes legítimos: Hijos legítimos. sobreviviente. Ascendientes legítimos. Hijos naturales. Cónyuge sobreviviente. Colaterales legítimos. 1 Ver YAÑEZ ARRIAGADA (Rodrigo A.) op. cit. p. 31 Hijos naturales. Cónyuge 210 El fisco de Chile. Como regla general el cónyuge sobreviviente recibe la cuarta parte de la herencia en todos los órdenes de sucesión, salvo que hallan descendientes legítimos, en tal caso el viudo o viuda será contado entre los hijos y recibirá como porción conyugal el doble de lo que reciba cada hijo legítimo por legítima efectiva en su caso. Si solo hubiere un hijo legítimo, la porción conyugal será igual a la legítima efectiva de ese hijo. 3.7 Orden de sucesión irregular. El causante puede ser: hijo natural, hijo ilegítimo. El Orden de los descendientes legítimos lo integran: hijos naturales y cónyuge sobreviviente. El Orden de los padres naturales que hayan reconocido voluntariamente. Lo integran: Padres naturales que hubieran reconocido al hijo voluntariamente, y cónyuge sobreviviente. El Orden de los hermanos lo integran: Hermanos legítimos o naturales. Cónyuge sobreviviente. Se divide dando un cuarto de la herencia a los hermanos y tres cuartos al cónyuge. Se aplica la regla general de que los hermanos carnales reciben el doble de los paternos o maternos. 211 3.8 Sucesión parte testada y parte intestada. Si una persona es heredera abintestato y a la vez recibe una asignación testamentaria, se aplican las reglas de la sucesión testada, y respecto del remanente se aplicaran las normas de la sucesión intestada. 1 3.9 Sucesión testada. Presenta como caracteres el ser un acto jurídico, es una manifestación de voluntad que produce consecuencias jurídicas. La regla general es que toda persona es capaz de testar, salvo los incapaces, como los impúberes, los interdictos por demencia, los que no estuvieren en su sano juicio por ebriedad o cualquier otra causa. y por último todo el que de palabra o por escrito no pudiere expresar su voluntad. La capacidad debe existir al momento que se otorga. Si era incapaz y luego recobra la capacidad no vale el testamento. 3.10 Apertura del testamento cerrado. Cualquier persona puede comparecer ante el juez del último domicilio del testador, se llama al notario y a los testigos para que reconozcan firmas, y si no pueden concurrir pueden ser reconocidos por otras personas. Para la apertura y publicación debe llevarse certificado de defunción. Debe protocolizarse todo lo actuado. 1 Ver YAÑEZ ARRIAGADA (Rodrigo A.) op. cit. p. 39 212 3.11 Testamentos menos solemnes Con respecto a estos testamentos la ley es más liberal, hay menos inhabilidades aquí que en los testamentos solemnes, sin embargo se exige que sepan leer y escribir, lo que es mas exigente que en los solemnes, pues se exige para todos y no para uno. 3.12 Testamento verbal. Es aquel que otorga una persona en caso de peligro inminente de su vida, ante tres testigos, y haciendo de viva voz sus disposiciones. Se hace por no haber tiempo de escribir. 3.13 Derecho de sustitución. Constituye la gran limitación a la facultad de testar. Si hay algún asignatario forzoso la libertad del testador se ve restringida. Hoy en día, gracias a que los avances médicos permiten aumentar la longevidad, pierden un poco su sentido estas normas, cuya principal finalidad era la protección de los hijos menores, pues hoy en día al fallecer una persona sus hijos pueden tener 40 o 50 años, perdiendo sentido su favorecimiento. Se podría entender que estas asignaciones solo restringen el derecho a testar, pero no es tan cierto, pues aun se aplican en la sucesión intestada. Lo que sucede es que a falta de testamento es la ley la encargada de entregar a estos asignatarios forzosos, por ejemplo la porción conyugal, si hace testamento se le da esta porción, y si no lo hace, la ley respeta la porción conyugal en el primer orden, y en los demás ordenes lo que recibe es mayor. 213 Son asignaciones forzosas, aquella cuota de los bienes del difunto que la ley asigna a ciertas personas llamadas legitimarios. La expresión asignación forzosa es más amplia que la de legítima, porque dentro de las asignaciones forzosas quedan comprendidas las legítimas, produciéndose una relación de género a especie. 3.14 Legitimarios Hijo legítimo, personalmente o representado por sus descendientes legítimos. Esto implica que el legitimario es el hijo legítimo, los hijos legitimados y los adoptados por adopción plena. Solo si falta, ocupa su lugar el descendiente legítimo. Ascendientes legítimos. No se trata de los padres sino de los ascendientes. Hijos naturales, personalmente o representado por su descendencia legítima. Padres naturales que hubieran reconocido al hijo voluntariamente. . Las legítimas se distribuyen conforme a las reglas de la sucesión intestada, de tal suerte que si en una herencia concurren varios de los legitimarios, la distribución se va a hacer de acuerdo a estas reglas. Si el testador deja a sus descendientes legítimos, hijos naturales o descendientes legítimos de éstos o a su cónyuge la cuarta de mejoras, aquí hay una manifestación de la voluntad del testador, por lo cual no cabe aplicar las reglas de la sucesión intestada, y lo mismo sucede respecto de la cuarta de libre disposición. Ahora, si el causante no dispone de la cuarta de mejoras o de la cuarta de libre disposición, o cuando dispone de ella y su disposición no tuvo efecto, estas partes 214 acrecen a la mitad legitimaria. Las cuales se van a distribuir conforme a las normas de la sucesión intestada. 3.15 Aceptación. Si es herencia existe además la opción de aceptar la herencia con beneficio de inventario, limitando su responsabilidad hasta el monto de su asignación. 1 Esta opción dura un tiempo, debiendo distinguir: Si el asignatario fue requerido judicialmente, debe pronunciarse en los 40 días siguientes a la demanda, plazo que el juez puede aumentar hasta en un año. Si se cumple el plazo y el asignatario no se pronuncia, se entiende que repudia. Si no ha sido requerido judicialmente no hay plazo, podrá aceptar o repudiar en cualquier momento mientras tenga derecho a la asignación: Características de la opción: Opera el derecho de transmisión, pasando a los herederos, no puede sujetarse a modalidades, es indivisible, no puede aceptarse una parte o cuota y repudiar el resto, puede ser expresa o tácita, una vez ejercido el derecho no se puede dejar sin efecto, salvo por fuerza, dolo, por lesión grave, en virtud de disposiciones testamentarias desconocida al momento de aceptar. Los efectos se retrotraen a la delación. En el caso de repudiación, los acreedores pueden pedir que el juez ordene la subrogación para aceptar, siempre que la repudiación fue en su perjuicio La aceptación es expresa cuando se toma el titulo de heredero, cuando se hace por escritura pública o privada, o por medio de tramitación judicial; es tácita cuando 1 Ver YAÑEZ ARRIAGADA (Rodrigo A.) op. cit. p. 133 215 el heredero realiza un acto que supone necesariamente su intención de aceptar, y que no hubiera tenido derecho de ejecutar sino en su calidad de heredero. 3.16 Herencia yacente. Se entiende que es aquella que no ha sido aceptada ni repudiada en el plazo de 15 días, siempre que no haya albacea de los bienes. Debe declararse por resolución judicial. Si existe albacea con tenencia de bienes, es él quien va a cuidar los bienes, esto es así pues la herencia yacente es para nombrar un curador de la herencia y para que los acreedores tengan contra quien dirigirse para cobrar los créditos. Transcurridos 4 años de la apertura, el curador puede pedir al juez que se enajenen los bienes y poner los dineros en arcas fiscales o a resguardo. 1 Termina por la aceptación de la herencia, o por depósito de los dineros en arcas fiscales, o por extinción de los bienes del causante. 3.17 Herencia vacante. Ocurre cuando el causante fallece sin dejar herederos, corresponde suceder al fisco. Lo que es muy corriente es que la yacente se transforme en vacante, pasados 4 años sin encontrar herederos. 3.18 Beneficio de inventario. Aceptada la herencia el heredero adquiere todos los derechos y obligaciones transmisibles. Puede ocurrir que la herencia tenga más pasivos que activos, por ello la ley establece la forma en que los herederos pueden responder solo hasta el monto de los bienes que recibió a titulo de herencia. 1 Ver YAÑEZ ARRIAGADA (Rodrigo A.) op. cit. p. 135 216 Se permite hacer un inventario para adquirir el beneficio. Sus requisitos son: realizar inventario solemne antes de aceptar la herencia, es necesaria la tasación solemne y no es necesaria una declaración judicial. El beneficio limita la responsabilidad del heredero hasta el monto de lo heredado, no produce separación de patrimonios, sino que es una consecuencia que los acreedores solo pueden hacer efectivos sus créditos en los bienes del causante. Si el heredero tenía un crédito en contra del causante, no se extingue el crédito por confusión. El deudor del heredero no puede oponer en compensación un crédito que él tenía contra el causante. 3.19 Acción de petición de herencia. Es aquella que se concede al dueño de la herencia para reclamar su calidad de tal, en contra de quien posee la herencia en su totalidad o en parte como falso heredero, o parcialmente de quien siendo heredero, desconoce este derecho al peticionario a quien también le corresponde, o contra quien posee la cosa a titulo singular. Se demanda el reconocimiento de la calidad de heredero. Se reclama una cosa singular que estuviera en el haz hereditario. Prescribe en 10 años según las reglas generales, Lo que se persigue es que se le reconozca su calidad de heredero, y, se le restituyan las cosas corporales e incorporales, incluso las cosas que el causante tenía como mero tenedor y también los aumentos que haya tenido la herencia. 217 3.20 Partición de bienes. Acción de partición. En todo estado de indivisión los comuneros pueden hacer cesar este estado de alguna de las siguientes formas: División de común acuerdo. Si no se pueden poner de acuerdo cualquiera de ellos puede pedir la acción de partición. Se cita a todos los comuneros, para que se designe un partidor. No siempre va a ser necesario pedir al juez que designe al partidor, pues puede haberlo hecho el causante o pueden hacerlo las partes. Debe demandarse, en contra de todos y cada uno de los comuneros. Todos deben ser notificados personalmente pues es la primera gestión judicial. Si se omite notificar a un comunero la partición que se produzca le es inoponible. Puede interponerse en cualquier tiempo, es de orden público, no se puede renunciar y el ejercicio de la acción es un derecho absoluto. Los Titulares activos de la acción de partición son: Los comuneros coasignatarios, sin que lo sean bajo condición suspensiva. Los herederos de los coasignatarios. El cónyuge por su porción conyugal se le considera heredero. El cesionario de un coasignatario. Los comuneros pueden pactar que no se pueda pedir la partición. Este pacto no puede durar más de 5 años, pese a lo cual puede renovarse. 218 3.21 Partición por el causante. Vale la partición en cuanto no sea contraria a derecho ajeno, es decir, no haya burlado las asignaciones forzosas, especialmente las legítimas. Puede hacerla por acto entre vivos o por testamento. 3.22 Partición por los coasignatarios de común acuerdo. Es necesaria la concurrencia de todos los interesados, personalmente o representados; no deben existir cuestiones previas que resolver. Tendrá que aprobarse judicialmente la partición cuando proceda, esto es cuando hay personas ausentes que no hayan nombrado apoderado o personas bajo tutela o curaduría. 3.23 Partición por el juez partidor. El partidor es un juez árbitro que por regla general será de derecho. Si las partes son capaces pueden darle el carácter de arbitrador o mixto. La designación del partidor por el causante debe ser por escritura pública entre vivos o por testamento, y puede ser incluso un coasignatario, los coasignatarios de común acuerdo podrían revocar el testamento pues ellos representan al causante. La designación por los coasignatarios es de común acuerdo. Debe hacerse por escrito. Si entre los coasignatarios hay una mujer casada, la designación la hace el marido con el consentimiento de la mujer, y no será necesaria la aprobación de la justicia. 219 Designación por el tribunal en subsidio. Se practica citando a los comuneros, si no concurren o si no hay acuerdo, la designación la hace el juez, debiendo notificar a todos los comuneros y si ello no se hace la designación le es inoponible. El partidor tiene competencia para conocer de todas las cuestiones que deban servir de base a la partición y que la ley no le entregue a la justicia ordinaria. Tiene competencia mixta en la formación de inventarios, derechos de albaceas, administración de los bienes comunes mientras no se constituya el partidor y después de cesadas sus funciones. Para llegar a la partición misma debe darse de previo la apertura y publicación del testamento; la posesión efectiva de la herencia; hacerse el inventario y la tasación de los bienes. Si intervienen representantes legales de una persona con interés en la comunidad, deberá designarse un curador especial al representado. Formación de los acervos (separarse los bienes del causante de aquellos que están confundidos). La partición la van acordando las partes en los comparendos respectivos, sin perjuicio de que también puedan hacerse peticiones por escrito. Todo deberá acordarse por unanimidad. La posición de demandante o demandado dependerá de las peticiones deducidas en el juicio. Deberán distribuirse los bienes que correspondan a cada uno. El partidor debe resolver si una cuestión admite o no separación. Si la admite debe hacerlo, a menos que no se pueda, o la división haga disminuir el valor del 220 bien, pudiendo en tal caso adjudicarlo a quien ofrezca más, y debiendo reintegrar al otro el dinero. Se necesita la aprobación judicial cuando entre los comuneros hay ausentes que no han nombrado apoderado, o cuando haya personas sometidas a tutela o curatela. 3.24 Efecto declarativo de la partición Adjudicado un bien en la partición a un comunero se entiende que lo adquirió directamente del causante, como si se hubiere borrado el tiempo intermedio de la indivisión. Este efecto opera cualquiera sea la forma de hacer la partición. Además, rige sin importar el tipo de comunidad de que se trate. Si se adjudica un bien en subasta pública con presencia de extraños opera el efecto declarativo cuando se le adjudica a un comunero. Si se lo adjudica un tercero, es venta en subasta pública y se aplican las reglas de la compraventa. 3.25 Obligación de garantía. En la partición rige esta obligación en cuanto a la evicción, si se le adjudica un bien a un comunero y luego se le priva por sentencia judicial del bien adjudicado, los demás comuneros tienen la obligación de ampararlo. 3.26 Nulidad y rescisión de la partición. Si el vicio es sustantivo habrá derecho a solicitar la rescisión de la partición por vicios de grandes proporciones. La prescripción de la acción de nulidad y rescisión es de diez años si es absoluta y de cinco años si es relativa. 221 3.27 Pago de las deudas hereditarias. Deben satisfacer los herederos las deudas hereditarias, pues responden de las obligaciones transmisibles, cualquiera sea su causa, incluso cuasidelitos. La responsabilidad de los herederos por las deudas del causante es conjunta, no es solidaria, por ende la insolvencia de un comunero no grava a los otros. En caso de que el causante fuera deudor solidario junto a otras personas, esta solidaridad no pasa a los herederos. 3.28 Excepciones a la división a prorrata de las cuotas. El heredero beneficiado, solo pagara hasta el monto de su asignación. Si resultara que la obligación del causante era indivisible el acreedor puede dirigirse contra cualquier heredero por el total. Cuando se haya acordado entre los comuneros una división distinta, el acreedor elige de que forma procede, puede ser a prorrata o según lo acordaron los comuneros. Cuando al tiempo de abrir la sucesión, no haya lo suficiente para responder de las deudas, su responsabilidad es subsidiaria, y responden hasta el monto de lo que adquirieron por legado. Los legatarios no responden en el mismo orden, algunos solo responden al final, están más protegidos, como es el caso del legatario alimenticio, los legados de obras públicas o beneficencia, y los que el testador exonera expresamente. El pago de las deudas testamentarias corresponde al pago de los legados, primero se sigue lo señalado por el testador. Si nada ha dicho se pagarán a prorrata 222 de las cuotas de los herederos, igual que las deudas hereditarias. Al momento de la partición puede acordarse que este pago se haga en forma distinta. Si no hay quiebra se paga a los acreedores hereditarios primero, y luego a los testamentarios, si hay quiebra el reparto debe ser igualitario. Cuando el heredero acepta la herencia se produce una confusión de su patrimonio con el del causante. El beneficio de separación de patrimonios corresponde a los acreedores hereditarios y testamentarios. Pueden llegar a interponerlo los acreedores condicionales o a plazo, no se requiere que el crédito sea efectivo. Se le debe aplicar el procedimiento sumario. Este beneficio permite a los acreedores testamentarios y hereditarios pagarse con preferencia con los bienes del causante. A su vez los acreedores personales del heredero se cobran sus créditos con los bienes personales del heredero. Para que opere el beneficio se requiere de una sentencia judicial que lo declare. Conclusión Por la herencia colonial que presenta Latinoamérica su desarrollo legislativo tiene prácticamente la mismas bases, pero es en el desarrollo posterior de cada ordenamiento jurídico donde van naciendo ciertas particularidades que los diferencian entre sí, es sobre estas particularidades que se centra nuestro breve análisis y donde hemos pretendido encontrar los aportes que pueden ser estudiados y utilizados en nuestra propia realidad jurídica ya sea con el fin de incorporarlos o que sirvan como una referencia para futuras modificaciones o interpretaciones. Con la revisión de estos ordenamientos vemos hasta cierto punto el avance que 223 ha tenido el derecho latinoamericano y se puede hacer un balance de situaciones para comprobar la actualidad de nuestro propio ordenamiento con respecto a los países más cercanos y con un desarrollo paralelo a través del tiempo. Una vez terminado el análisis al derecho comparado queda por concluir el estudio del derecho nacional y finalmente una pequeña comparación para obtener las nociones que permitan determinar hasta que punto necesite modificaciones para adaptarlo no solo a la realidad nacional actual sino hacerlo flexible para que se ajuste a los cambios que puedan presentarse en el futuro. 224 CAPITULO TERCERO EL ACTUAL PROCESO SUCESORIO COSTARRICENSE SECCIÓN I DERECHO SUSTANCIAL En el presente apartado procederemos al análisis del derecho sustancial, relacionado con la materia de sucesiones. Esto para conocer de manera general cómo nuestro ordenamiento jurídico trata el tema del derecho sucesorio. Se tomará especial interés en el Código Civil sin dejar de lado las normativas especiales que han regulado algunos aspectos de la transmisión mortis causa desde puntos de vista tan variados como el agrario, el de familia, el notarial así como otras leyes. También se mencionará el problema que existe en nuestro ordenamiento con respecto a la descentralización de la legislación sobre la materia de sucesiones (que existe en otras materias) y los efectos que produce. El siguiente análisis servirá como base para el seguimiento que le daremos en la siguiente sección a las normas procesales que regulan el inicio, desarrollo, terminación y reapertura del proceso sucesorio tal y como lo conocemos actualmente. 225 A- CÓDIGO CIVIL Podemos señalar que vista desde un ángulo jurídico procesal, la sucesión es el procedimiento que se lleva a cabo, con posterioridad a la muerte de un sujeto, para liquidar todos aquellos elementos de su patrimonio que no fenecen con su muerte, para con su producto pagar sus deudas, y luego de hecho este pago, distribuir el remanente eventual entre los llamados a suceder al causante por el testamento, o a falta de éste, por la ley. En nuestro país las sucesiones se encuentran reguladas en el título XI del Código Civil. Sus disposiciones generales (Art. 520 a 522) establecen que la muerte de una persona permite la apertura de su sucesión, la cual comprenderá todos los bienes derechos y obligaciones del causante con excepción de los que sean meramente personales (los cuales se extinguen al fallecer la persona) y también regula la completa libertad de testar (libre testamentifactio), que no puede verse limitada de ninguna forma. Además de la muerte de la persona como punto de partida de la mortual se debe incluir también la situación de una persona que desaparece del lugar de su domicilio, sin que se tenga noticia de su paradero y cuya existencia llega a ser incierta (artículo 67 C. C.) Esta situación de hecho tiene relevancia jurídica ya que al dudarse de la existencia misma de un sujeto que es titular de situaciones jurídicas activas o 226 pasivas, el Derecho interviene regulando lo relativo a los intereses de esta persona y de los sujetos jurídicamente relacionados con ella, que por el hecho de esta duda serían generadores de un estado de inseguridad jurídica que podría poner en peligro los intereses de estos sujetos. El Derecho interviene en consideración al diverso grado de probabilidad de que el ausente haya fallecido; mientras más tiempo pasa, las medidas van a ser menos provisionales; en función de este criterio se distinguen tres periodos: en el primero se encuentran las medidas provisionales anteriores a la declaración de ausencia; en el segundo, la declaración de ausencia y en el tercero tenemos la presunción de muerte. Nos interesa particularmente el tercer grado, esto debido a que todas las probabilidades están en el sentido de haber muerto la persona, por esta razón las medidas tomadas revisten un carácter de definitivas y únicamente se deja la puerta abierta a la remota posibilidad de que pudiendo estar viva aún, se presente a tomar posesión de sus bienes. Si la ausencia se ha prolongado por veinte años desde la desaparición o por diez después de la declaración o de las últimas noticias, o si han pasado ochenta años contados desde la fecha de nacimiento del ausente, se declarará a instancia de parte interesada la presunción de muerte, producida la cual se dará la posesión definitiva de los bienes sin necesidad de fianza a los herederos presuntivos. (Art. 78 Código Civil y 853 Código Procesal Civil). 227 Aquí se aplica la misma regla que para fijar la calidad de heredero, se atenderá al momento de la desaparición. El Código habla de herederos presuntivos al tiempo de la desaparición o de las últimas noticias y a los demás interesados de que habla el artículo 72, quedando cancelada la garantía dada para la posesión provisional. Por otra parte, en cualquier época en que se logre probar la muerte del ausente se deferirá la herencia entre sus herederos. El tenedor de los bienes hereditarios deberá devolverlos con los frutos establecidos en el artículo 75 C. C., salvo que hubiere prescrito la herencia por el transcurso del término ordinario, que se contará desde la declaración de presunción de muerte o desde el fallecimiento del ausente, si hubiere ocurrido después de la declaración (artículo 79 C. C.) Cuando se da la muerte del causante el patrimonio de aquel no se disuelve, sino que conserva su unidad, la sucesión se abre a la espera de otro sujeto a quien llama la ley o el testamento, y que está investido del carácter de heredero, aunque subordinado a su renuncia o aceptación. El hecho fundamental sucesorio es la transmisión. La transmisión hereditaria puede no operar si se da una de las causales de indignidad, las cuales contempla nuestro Código Civil: “Artículo 523.1.- El que comete alguna ofensa grave contra la persona u honra del causante, sus padres, consorte o hijos. 2.- El que acuse o denuncie al causante por delito que merezca pena 228 corporal, salvo si el delito se hubiere cometido contra el mismo heredero, legatario, su consorte, padres o hijos, y el que en proceso abierto por delito merecedor de esa pena declare falsamente contra el causante. 3.- Los parientes que estén en alguno de los casos de que habla el artículo 190. 4.- Los parientes comprendidos dentro de los herederos legítimos, que, hallándose el causante loco o abandonado, no cuidaren de recogerlo o hacerlo recoger en un establecimiento público. 5.- El que por recibir la herencia o legado estorbó con fraude o por fuerza, que el causante hiciera testamento o revocara el hecho, o sustrajo este, o forzó al causante para que testara.” 1 Sobre este tema se ha manifestado el autor Messineo señalando que “...la indignidad para suceder, o sea, para recibir por sucesión...es una especie de incompatibilidad moral, en que el sucesor posible viene a encontrarse, por hecho suyo propio, respecto del de cuius, y en virtud de la cual puede ser excluido de la sucesión." 2 1 Clases de Sucesión Nuestro ordenamiento Jurídico contempla dos clases de sucesión por vía de muerte; la primera se encuentra regulada en el numeral 571 del Código Civil, es 1 Código Civil, Ley Nº 30 del 19 de abril de 1885, San José, Publicaciones Jurídicas, octubre del 2000, p. 65-66. 2 MESSINEO, (Francesco), Manual de Derecho Civil y Comercial, Buenos Aires, Argentina, Ediciones Jurídicas Europa-América, Tomo VII, 1971, p. 45. 229 llamada sucesión legítima que se da en los casos en que la persona al morir no dispuso de su patrimonio o lo hizo solamente con parte de él, o cuando al haber dispuesto, el testamento fuera anulado o caducare, lo cual provoca que sean los herederos legítimos del causante quienes entrarán a la herencia por su vocación hereditaria y según el orden dispuesto por la ley en el artículo 572 Código Civil, siendo cada orden excluyente con respecto a los demás. Serán tomados en cuenta como herederos legítimos en primer lugar, los hijos, padres y el consorte del difunto 1 ; en segundo lugar, los abuelos y demás ascendientes legítimos; en tercer puesto, los hermanos legítimos y naturales por vía materna; en cuarto sitio, los hijos de los hermanos legítimos o naturales y los hijos de la hermana legítima o natural, ambos por parte de madre; en quinto lugar, los hermanos legítimos de los padres legítimos del causante y los hermanos uterinos no legítimos de la madres o del padre legítimo; finalmente y rompiendo el orden familiar heredarán las juntas de educación del lugar donde tuviere bienes el causante. Cuando se está frente a una sucesión legítima debe tomarse en cuenta la situación de participación diferida en los gananciales del cónyuge supérstite ya que al disolverse el matrimonio, cada cónyuge adquiere el derecho a participar en 1 Con respecto al conviviente en unión de hecho debe adecuarse a lo establecido por el numeral 243 del Código de Familia. Ver también resolución N° 483 del Tribunal Segundo Civil, Sección Segunda, a las nueve horas veinticinco minutos del treinta de noviembre del dos mil uno, en sucesión de Hermenegildo Dover Espinoza. 230 la mitad del valor neto de los bienes gananciales constatados en el patrimonio del otro (artículo 41 Código de Familia). Los bienes gananciales son los producidos durante el matrimonio, los que se consideran como propiedad de ambos, aunque aparecieren inscritos solamente a nombre del otro. Surge así la llamada sociedad de gananciales la que debe liquidarse para repartirse el valor neto de su activo entre los cónyuges vivos o entre el cónyuge sobreviviente y los herederos del causante, sin perjuicio de que aquél participe también de esta calidad. 1 En el caso de sucesión legítima si el cónyuge tuviere gananciales, sólo recibirá lo que a estos falta para completar una porción igual a la que recibiría no teniéndolos.(art. 572 inc.1 Código Civil) Según lo anterior si el cónyuge sobreviviente recibe por concepto de gananciales un porcentaje igual o mayor de lo que recibiría en calidad de heredero(a), no recibe nada en la partición sino que solo recibe su cuota de bienes gananciales. Por otro lado, si se trata de una sucesión testamentaria en la que el testador ha excluido al cónyuge supérstite, este conserva su derecho a gananciales a menos que se compruebe que los bienes no tienen ese carácter. 2 Se dice que al estipular que el testador deje asegurados los alimentos de su hijo hasta la mayoría de edad si es menor, y por toda la vida si el hijo tiene una 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Partición de la herencia y pago de acreedores en el proceso sucesorio Costarricense, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001, pp. 9-10. 2 Tribunal Primero Civil, Nº 570-L, las 8 h 20 m del 4 de junio del año 2003. Proceso Sucesorio, de J.M.C.G. 231 discapacidad seria; y que además asegure la manutención de sus padres y la de su consorte mientras la necesiten, mantiene de forma atenuada el sistema de de la legítima hereditaria, pero realmente esto no ocurre así, lo que regula dicho artículo es la obligación alimentaria para con los hijos del causante. (Art. 595) Esta norma viene a otorgar por vía legal la calidad de alimentarios a quienes en el orden sucesorio del 572 Código Civil son herederos en primer grado, pero sin que importe esta calidad en el respectivo proceso donde se quiera hacer efectivo el derecho alimentario, pues en ese juicio son acreedores alimentarios con una menor categoría que otros. La sucesión legítima esta estrechamente ligada al derecho de familia porque a falta de disposiciones testamentarias del causante, se ha regulado un modo de suceder mortis causa teniendo en cuenta un fin eminentemente social; no así la sucesión testamentaria que prescinde o puede prescindir de la relación familiar. La segunda clase de sucesión es la testamentaria, que se desarrolla a partir del artículo 577 Código Civil en adelante. En nuestro país se reconoce la completa libertad para disponer por testamento, lo cual significa que no se deben apartar bienes para los herederos legítimos; si el testador lo quiere puede dejar todo su patrimonio a sujetos que no heredarían si no hubiera testamento, a esta total libertad se le conoce como “libre testamentifactio”, la que no admite ningún tipo de limitación. Los sujetos que tienen incapacidad relativa de recibir por testamento son aquellos establecidos claramente por el artículo 592 del Código Civil, que dispone 232 en lo referente al menor no emancipado, que su tutor no podrá heredar a no ser que luego de renunciar a la tutela haya dado cuenta de la administración, o si es ascendiente o hermano del menor. Los maestros, pedagogos y cualquier persona a cuyo cuidado esté entregado un menor no pueden entrar en su sucesión. El copartícipe del cónyuge adúltero, si el adulterio se ha probado judicialmente, con la salvedad de que se hubiesen unido en matrimonio. El notario que hizo el testamento público o que autoriza la cubierta del testamento cerrado, y la persona que le escriba esta. Los artículos 593 y 594 del Código Civil, Fueron anulados parcialmente en cuanto a las mandas a favor de iglesias, institutos religiosos e incapacidad del confesor. (Ver Resolución Sala Constitucional Voto # 6328-00, 19 Julio del 2000) Se destaca que el testamento debe ser hecho personalmente por el testador, lo que excluye la posibilidad de nombrar a un procurador para que sea quien realice el nombramiento de los herederos y legatarios, además de indicar como se hará la partición. Tampoco se permite la representación en cuanto se refiera al testador (artículos 577 y 582 Código Civil). El testamento es personalísimo, unilateral, solemne, puede ser revocado debido a que se trata de la manifestación de la libre voluntad del causante, quien puede cambiarlo en cualquier momento, produce sus efectos al morir el testador. Debe expresarse a través de un documento escrito, en ocasiones en escritura pública, puede estar sujeto a condición, término o modo, esto porque se trata de la 233 ley del testador, la cual tiene que ser cumplida sin reparos, a menos que legalmente se puede pedir su ineficacia. El Lic. Wilberth Arroyo Álvarez define la posesión hereditaria de la siguiente manera. “La posesión hereditaria es el reconocimiento de la calidad de heredero que a veces la ley hace de pleno derecho, mientras que en otros casos se exige una declaración judicial.” 1 La posesión hereditaria de pleno derecho o civilísima se le concederá al heredero antes de toda toma de posesión efectiva. En ausencia de corpus y hasta de animus (al ignorar su legitimación de heredero) recaerá sobre una universalidad: el conjunto de la sucesión. 2 Tiene un carácter retroactivo pues esta posesión se le adjudica al heredero desde que se abre la sucesión del causante. Además, es indivisible, pues cualquiera de los coherederos llamados puede ejercerla con respecto a toda la sucesión, y ninguno puede aceptar solamente una parte de la herencia y con ello una parte de la posesión hereditaria de pleno derecho. La posesión hereditaria de pleno derecho la tendrán siempre los ascendientes y descendientes legítimos del causante y el cónyuge supérstite. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La posesión hereditaria en el derecho sucesorio Costarricense, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001. p. 2. 2 Ibíd. p. 7. 234 En nuestro país la aceptación expresa de la herencia, la comprobación de la legitimación del sucesor, y la declaratoria de ser tal heredero permite la posesión hereditaria. La posesión es la investidura de heredero, por la cual se pueden ejercer todos los derechos inherentes a tal calidad y representa en materia de transmisión mortis causa, lo que la tradición en los actos entre vivos, la declaratoria de heredero implica la posesión hereditaria. Es a partir de la declaratoria de herederos que la posesión hereditaria tendrá las características de ser de orden público, retroactiva al momento de abrirse la sucesión; indivisible, pues cualquiera de tos coherederos llamados puede ejercerla con respecto a toda la sucesión y, finalmente, sucesiva. La posesión hereditaria conlleva cinco efectos, estos son los siguientes: El primero es el reconocimiento de la calidad de heredero y continuación de la persona del difunto, queda entonces ubicado en el mismo lugar que aquél tenía en las relaciones jurídicas. En segundo lugar está la accesión de posesiones, por ejemplo, si el causante era poseedor de buena fe el heredero lo es, pero si era de mala fe, de nada vale buena fe del heredero. El tercer efecto es la habilitación para el pleno ejercicio de las acciones judiciales, vemos el numeral 533 del Código Civil que dispone: “…mientras no haya prescrito el derecho para pedir la herencia, podrán reclamarla de cualquiera 235 que la posea, por habérsele declarado heredero; pero éste se considerará poseedor de buena fe para la cuestión de frutos.” …“el que fuese desposeído de una herencia por el verdadero heredero que se haya presentado reclamándola antes de concluirse el término que la ley le concede para aceptar, deberá devolverla con sus frutos, sin más derecho que el de indemnización de gastos y pago de mejoras como poseedor de buena fe.” (Art. 534). Como cuarto efecto se produce la indivisibilidad de la posesión hereditaria, en base a esto ni la herencia ni la posesión pueden ser aceptadas parcialmente. El Código Procesal Civil dispone que el cónyuge sobreviviente y los hijos que con él vivan, podrán continuar habitando la casa que ocupaban en el momento del fallecimiento del causante sin necesidad de pronunciamiento judicial al respecto, mientras no resulte adjudicada a otra persona. Cabe resaltar lo que dispone el Código Procesal Civil sobre la posesión pues no se refiere a poner en posesión de los bienes a los herederos, como lo indica el Código Civil, sino que será el albacea el que entrará sin formalidad alguna, en la posesión de los bienes sucesorios. De esta forma y salvo el caso de la casa donde habita aún el cónyuge e hijos que compartían habitación con el causante, los herederos no entran a tomar posesión de los bienes sucesorios sino que lo hace el albacea, desde que acepta el cargo. El último efecto que se da es la retroactividad de la posesión hereditaria respecto de los herederos que, al otorgársela, podrán entablar cualquier acción de 236 defensa de sus bienes, como si hubiesen tenido la posesión de estos desde el momento mismo en que murió el causante. 1 2 Aceptación y renuncia a la herencia La adquisición de bienes por causa de muerte no tiene lugar sino por voluntad del llamado, de donde resulta que éste tiene la elección entre la adquisición y la renuncia a la adquisición de los mismos. En un primer caso la aceptación conlleva la sucesión universal, porque el título sucesorio confiere derecho a la universalidad o generalidad de la herencia en cuyo caso el sucesor recibe el nombre de heredero; en un segundo caso, la aceptación revestirá un carácter de particular o singular, porque se es nombrado para recibir bienes concretos y recibe el nombre de legado. Con respecto a la aceptación y renuncia de la herencia el llamado debe hacerla libre y voluntariamente debiendo ser expresa y pidiendo al Juez correspondiente la declaratoria de ser tal heredero. Dicha declaratoria será realizada sin perjudicar el mejor derecho de algún tercero que se presente probando dicha calidad para sí. El artículo 537 estipula que la renuncia de una herencia debe hacerse expresamente ante el Juez competente para conocer de la mortual, dicha renuncia podría a ser anulada por los acreedores del heredero renunciante si ese acto perjudica la posibilidad de cobrar sus créditos; lo dicho no implica que estos 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) La posesión hereditaria en el derecho sucesorio Costarricense, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José , Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 27. 237 acreedores asuman la calidad de heredero aceptante sino que podrán cobrar su crédito de lo que hubiese recibido su deudor sino hubiera renunciado a la herencia. Con respecto a la responsabilidad patrimonial del heredero indica el artículo 535 del Código Civil lo siguiente: “El heredero no responde de las deudas y cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de esta. Aceptada pura y simplemente toca al heredero probar que no hay bienes suficientes para el pago de deudas y cargas; aceptada a beneficio de inventario incumbe a los acreedores probar que hay otros bienes además de los inventariados” La anterior diferenciación entre las posibles aceptaciones del heredero no tiene una importancia real en nuestro ordenamiento jurídico, ya que se encuentra establecida la responsabilidad “intra vires hereditatis” lo cual significa que el patrimonio del heredero no se verá sometido al pago de las cargas y deudas del causante. En realidad no se configura la confusión de patrimonios que se da en otros sistemas jurídicos, en vista de que en todo proceso sucesorio se debe confeccionar un inventario de los bienes del causante, dichos bienes serán repartidos entre los herederos luego de pagar las deudas del de cujus y las de la sucesión (si las hubiere). Esta diferenciación si tiene cabida en el derecho extranjero (conocida como responsabilidad “ultra vires hereditatis”) como lo observamos en el capítulo 238 anterior, ya que si el heredero acepta libremente será responsable por los créditos del causante, en virtud de la identificación que se produce entre el patrimonio del heredero y el de este, sus patrimonios se confunden; y de aceptar a beneficio de inventario o beneficio de separación, únicamente los bienes sucesorios cubrirán dichas deudas sin afectar el patrimonio del heredero aceptante. Según la legislación costarricense, se sucederá al causante en sus bienes, derechos y obligaciones solamente hasta donde alcance la masa hereditaria, se consagra de esta forma el principio de responsabilidad limitada del heredero aceptante como absoluto, no teniendo mayor importancia, y aún cuando se prevé por la misma norma, que dicha aceptación pueda hacerse pura y simplemente o "a beneficio de inventario", pues en uno y otro caso, sea al heredero o a los acreedores a quien toque probar la inexistencia o existencia de bienes, el heredero nunca tendrá que responder forzosamente por las deudas del causante y de la sucesión sino que serán pagadas éstas con el haber inventariado. Podemos afirmar de acuerdo con el artículo 535 del Código Civil, que existe una total independencia entre los patrimonios del causante y el patrimonio de su heredero, ya que si la herencia hubiese sido aceptada pura y simplemente, y los bienes del difunto no fueran suficientes para pagar a los acreedores, el heredero no estaría en obligación de pagar el saldo en descubierto. En los ordenamientos jurídicos donde se admite la responsabilidad ultra vires del heredero, si la herencia fue aceptada invocando el beneficio de inventario, el efecto principal que se producirá es el de limitar la responsabilidad del heredero 239 hasta el monto de lo que ha recibido por herencia. Si es pura y simple podría responder por la deuda del causante con sus propios bienes. En cuanto a la responsabilidad del legatario el artículo 607 del Código Civil estipula lo siguiente: "El legatario recibirá la cosa legada con los gravámenes que tenga a la muerte del testador, salvo que éste disponga lo contrario; pero el legatario no responde de las cargas, sino hasta donde alcance el legado". Se trata de igual forma que al heredero porque el patrimonio de quien recibe el legado no se ve afectado por las deudas del causante. Puede darse la situación de que todo el haber sucesorio haya sido repartido en legados por el testador (artículo 612 C. C.), en este caso en particular las deudas y cargas de la sucesión deberán ser repartidas a prorrata entre todos los legatarios en la proporción de sus legados. En consecuencia, para que pesen sobre el legatario las deudas del causante, es necesario que expresamente éste se las imponga, salvo su responsabilidad subsidiaria cuando al momento de abrirse la sucesión no hubiere bienes suficientes para el pago de las deudas hereditarias o cuando el testador hubiere dejado todo su patrimonio en legados. En general los legatarios concurren al pago de las deudas hereditarias a prorrata de los valores de sus respectivos legados y la porción del legatario insolvente no grava a los otros. 240 3 El Albacea Todo proceso sucesorio debe tener un albacea debidamente nombrado, este sujeto del proceso es tan importante como los herederos, el juez o el notario. Hay diferentes clases de albaceas pero en la mortual solamente puede estar actuando un albacea propietario. De parte del testador se pueden nombrar varios propietarios y varios suplentes, aunque sólo uno podrá ejercer el cargo. Se llamarán a aceptar el cargo en el orden de nombramiento; si no se nombró o no aceptó el nombrado por el testador, se escogerá uno por los herederos y el cónyuge supérstite en una junta general; mientras no se dé el nombramiento, el juez puede designar un albacea provisional escogido entre los interesados, el cual podría llegar a ser definitivo para el resto de la mortual (Artículos 541 a 543 Código Civil). Como punto importante para resaltar en relación con la figura del albacea, debemos señalar que no pueden ser albaceas, según lo establecido por el artículo 545 del Código Civil, quienes no puedan obligarse y quienes tengan su domicilio fuera de la República, así como los que hayan sido condenados una vez o fueran removidos por dolo de la administración de cosa ajena. En cuanto la situación del domicilio, nuestros Tribunales de Justicia han aclarado este aspecto resolviendo de la siguiente manera: “Se trata de una norma imperativa. El defecto no se subsana con el otorgamiento de un poder especial judicial a un abogado residente en Costa Rica. El fundamento de la prohibición radica en las funciones de administrador del 241 albacea, las cuales se pueden ejercer únicamente si se reside en el país. Tales atribuciones no se pueden delegar, menos a un abogado puesto que el poder especial judicial se limita para la representación dentro del sucesorio, no para administrar.” 1 Igualmente han señalado lo siguiente: “"...no es posible que el designado (alúdese al albacea) esté en el extranjero, puesto que precisamente la administración de los bienes exige su presencia en el país... El albaceazgo es a su vez un poder general. De manera que su aceptación a través de otros (…) y luego la administración a través de ese apoderado son erróneas”. 2 El albacea como administrador y representante judicial y extrajudicial de la sucesión es el encargado de propiciar el mejor desarrollo del proceso sucesorio para que llegue a su término rápida y efectivamente, debe cumplir con sus obligaciones puntualmente o de lo contrario puede ser removido y obtendrá sólo los honorarios proporcionales a su actuación en el proceso. El artículo 548 señala que el albacea tiene las facultades de un apoderado general, y los apartados del artículo siguiente modifican esta calidad como se dice a continuación: 1 Tribunal Primero Civil, Sección Primera, Nº 531-F, las 8 h 5 m del 17 de marzo del año 2004. Proceso Sucesorio, de A.J.Z.S. 2 Tribunal Primero Civil, Sección Primera, Nº 2054, de 7:55 horas del 24 de noviembre de 1989, citado por Tribunal Primero Civil, Sección Primera, Nº 531-F, las 8 h 5 m del 17 de marzo del año 2004. Proceso Sucesorio, de A.J.Z.S. 242 “Artículo 549.- El albacea necesitará autorización especial para: 1) Arrendar fincas de la sucesión por más tiempo del que esta permanezca indivisa. 2) Renunciar, transigir o comprometer en árbitros, derechos que se cuestionen sobre inmuebles de cualquier valor o sobre muebles valorados en más de diez mil colones. 3) Enajenar extrajudicialmente bienes de la sucesión cuyo valor exceda de diez mil colones. 4) Continuar el comercio del difunto.” El albacea pedirá la mencionada autorización cuando proceda de un acuerdo entre los interesados, pero si no se pudiera llegar a este convenio no es necesario que se llame a junta de interesados para resolver la cuestión, bastará que lo autorice el juez, si lo considera procedente. La autorización es improcedente por innecesaria en los casos en que la venta de bienes inmuebles ha sido impuesta por una sentencia firme. Se hace necesario solicitar este permiso debido a que al ejecutar una de las acciones descritas, los efectos de estas se extenderán en el tiempo, más allá de la mortual dentro de cuyos límites está el radio de actuación del albacea. Pese a que se dijo que el albacea es el administrador y representante de la sucesión, si aún pensando en lo mejor para esta, realizara contratos o negocios con bienes de la sucesión sin contar con el permiso especial, dichos contratos se declararán absolutamente nulos, esto en vista de que el juez debe controlar las 243 actuaciones del albacea para confirmar que se hace lo que beneficie de mejor manera los intereses de los herederos. Debido a la importancia que recubre el cargo, en el artículo 559 del Código Civil se establece que no le es posible al testador al hacer su última voluntad, ampliar las facultades del albacea (ya que son establecidas legalmente) ni mucho menos eximirle de las obligaciones y responsabilidades correspondientes a su cargo (como la de presentar los estados mensuales). El tema de los honorarios del albacea se encuentra regulado en los numerales 557 y 558 del Código Civil, indicando que el monto de los honorarios del albacea testamentario los fijará el testador, de no haberlo hecho así recibirá al igual que el albacea dativo (nombrado por el juez) el cinco por ciento sobre los primeros diez mil colones, y el dos y medio por ciento sobre la cantidad que exceda de diez mil colones, todo esto con base en el capital líquido de la sucesión; con respecto al albacea suplente y al provisional, sus honorarios deben ser establecidos por los interesados, o en su caso por el juez. Por otra parte los honorarios serán cancelados luego de terminarse la liquidación. 4 Pago de acreedores Los acreedores pueden ver sus créditos cancelados durante la facción del inventario por parte del albacea ya que en este momento es él quien tiene la administración de la herencia, pero debe tomar en cuenta la opinión de todos los interesados. De esta forma según como se van presentando los acreedores se les va pagando, cabe resaltar que si se le paga a un acreedor que no es prendario ni 244 hipotecario dentro de los primeros seis meses de iniciado el sucesorio, debe rendir una garantía satisfactoria en caso de que se presente un acreedor con igual o mejor derecho y entonces devolverá lo que se le pagó indebidamente. De esta manera se protegen los derechos de otros acreedores a los que se les habría pagado con preferencia sobre aquellos con un crédito de menor jerarquía (artículo 564). Otra forma de proteger a estos acreedores la contempla el apartado 567, el cual dice que se deben presentar a pedir que se reserven bienes suficientes para pagar su crédito o que el heredero garantice su pago, si este no es exigible en los primeros seis meses de instaurado el proceso sucesorio. Los créditos se diferencian entre sí según se encuentren inscritos o no en una jerarquía determinada, la cual vemos a continuación: créditos con privilegio sobre determinados bienes, créditos de la masa y los que se equiparan a éstos, créditos comunes o quirografarios, créditos de los trabajadores, también debe tomarse en cuenta que según el artículo 171 del Código de Familia la deuda alimentaria tiene prioridad sobre cualquier otra deuda, lo anterior sin aceptar excepción alguna. El artículo 993 C. C. enuncia como créditos sobre determinado bien los que tengan a su favor el fisco y los municipios por los impuestos que corresponden al año precedente al inicio del sucesorio sobre el valor de las cosas sujetas a dichos impuestos; el crédito hipotecario; el crédito pignoraticio; los acreedores que teniendo el derecho de retención hayan usado de este derecho sobre el valor de la cosa; y finalmente, el arrendador de finca rústica o urbana, por el monto que se le 245 adeude hasta la terminación de este, sobre el valor de los frutos de la cosa arrendada existentes en la finca o en la masa y sobre el de todos los objetos con que el arrendatario la haya previsto. Todos estos créditos se excluyen entre sí. Los créditos de la masa, según el artículo 989 C. C. son: En primer lugar, los que provienen de gastos judiciales y extrajudiciales hechos en interés de los acreedores para comprobar y liquidar el activo y pasivo de la sucesión, para la administración, conservación y realización de los bienes del deudor y para la distribución del precio que produzcan. Les siguen los que nacen de actos o contratos legalmente ejecutados por el albacea. Los que procedan de contratos del causante previos a su muerte e incumplidos por él, si los acreedores de la sucesión optan por llevar a cabo el negocio. En tercer lugar, la devolución debida en caso de rescindir algún acto o contrato del causante, y la indemnización debida al poseedor de buena fe de las cosas que la sucesión reivindique. En cuarto puesto, la devolución que la sucesión debe hacer de las cantidades que haya recibido por cuenta del precio de los valores y demás bienes ajenos que hubiere enajenado el causante o la misma sucesión. Finalmente las deudas provenientes de impuestos fiscales hasta su extinción y los impuestos municipales corrientes. Existen créditos que se equiparan a los de la masa para efectos de pago, el artículo 991 C. C. los enumera así: 246 Los que provienen de los gastos hechos en el entierro. Los provenientes de la asistencia médica prestada y de medicinas suministrados en el mes anterior a la muerte del causante. 5 Partición de la Herencia La partición es el momento culminante del proceso para los herederos debido a que si luego de pagar las deudas a los acreedores aún quedan bienes en el caudal hereditario, estos serán repartidos entre los interesados y de esta forma lograr acabar con el estado de indivisión en que se encontraban. La partición y adjudicación de los bienes hereditarios opera una doble consecuencia consistente en producir un efecto declarativo en cuanto al dominio indiviso, y traslativo de propiedad, en lo que se refiere a las porciones que se apliquen específicamente a los herederos. El efecto declarativo de propiedad consiste en reconocer que el dominio se transmitió a los herederos desde el día y hora de la muerte del de cujus. A su vez, el efecto traslativo de dominio se refiere a la porción que concretamente se determina en la partición hereditaria y se adjudica en propiedad exclusiva al heredero. De acuerdo con el Código Civil toda partición realizada legalmente producirá como efecto para todos los coherederos y legatarios (si los hubiere) la propiedad absoluta sobre los bienes que hayan sido repartidos entre ellos. En cuanto a las particiones que se hicieran en vía extrajudicial o por acuerdo de todos los sujetos interesados, si se pretendiera rescindirlas sería necesario que se dieran las condiciones legales indispensables para rescindir los contratos. Si se 247 tratara de una partición a la que se llegó mediando contención y se quisiera rescindir, solamente podría ser atacada en los casos en que pueda ser atacada una sentencia (según artículo 563 C. C.). B. LEYES ESPECIALES 1 Ley de Derechos de Autor Por lo general al hablar de los bienes hereditarios que deben ser incluidos en la partición se piensa en bienes muebles, inmuebles, dinero o joyas, pero también puede haber en el patrimonio del causante bienes de otro tipo, como lo son los derechos de autor. La ley de derechos de autor alude al contenido de los derechos de autor prescribiendo que los autores son titulares de derechos patrimoniales y morales sobre sus obras literarias y artísticas. La Ley de Propiedad Intelectual clasifica a los diferentes sujetos del derecho intelectual en plenos o integrales, secundarios, derivados o parciales. Los primeros son los autores, colaboradores y en algunos casos los editores; los secundarios son los sucesores, los derivados, los transformadores de la obra y los parciales son los realizadores e intérpretes. 1 El artículo 7 de la Ley de Propiedad Intelectual dispone que las obras le pertenecen a sus autores y el numeral 20 de la Ley de Derechos de Autor, se refiere a la representación del autor por parte de sus mandatarios, causahabientes 1 ARROYO ALVAREZ (Wilberth) Derechos de autor y Derechos Conexos en la sucesión mortis Causa. Revista Judicial, San José, Costa Rica, Nº 68, Junio de 1998, p. 54. 248 o derechohabientes, indicando que la titularidad derivada no puede despojar al autor de la paternidad de su obra. Lo que se transmite inter vivos o mortis causa, es únicamente el ejercicio de los derechos de autor. La sucesión de los derechos de autor y derechos conexos es la forma de transmisión mortis causa de los derechos patrimoniales y morales que tiene el autor de una obra literaria o artística. Debemos señalar que toda obra intelectual conlleva dos tipos de derechos; los de carácter patrimonial y los de índole moral. Los primeros se refieren al aspecto económico o pecuniario de la obra, en tanto que los morales son inherentes al autor de la obra, le brindan protección a los intereses puramente ideales. Se configura así un tipo de propiedad sobre un bien inmaterial al proteger la obra como emanada de la personalidad e intereses del autor, que deben considerarse como independientes del fin lucrativo. Los derechos morales son inalienables, personalísimos, irrenunciables y perpetuos, a su vez son inherentes a la calidad de autor, lo cual quiere decir que durante toda su vida, sólo él puede ejercerlos, a diferencia de los patrimoniales que sí pueden transmitirse inter vivos y mortis causa. Sin embargo existe una particularidad en la transmisión mortis causa de los derechos de autor y derechos conexos, por la cual se opera un fenómeno que no puede acontecer en la transmisión inter vivos de dichos derechos y es que el derechohabiente adquiere tanto los derechos morales como los patrimoniales del autor. 249 A la transmisión mortis causa de los derechos de autor se le atribuye una naturaleza de carácter mixto. Cuando ocurre la transmisión mediante sucesión mortis causa de los derechos de autor, el derechohabiente adquiere para con la obra una relación casi igual que la que tenía el autor, es decir, todos los efectos de la protección moral que brinda el Derecho al autor de la obra creada, se transmiten en derechos que ese tercero puede hacer valer como si él fuera el autor. En cuanto al ejercicio de los derechos de autor, los derechos morales son los que le permiten al autor crear la obra y hacerla respetar, defender su integridad en la forma y en el fondo, durante su vida. Sin embargo, una vez que el autor de la obra muere, todos esos derechos los adquiere el sucesor, y como derecho habiente puede ejercitar esos derechos como si fuera el autor o creador de la obra; es decir, mientras esté vivo, tampoco podrá transmitirlos, puesto que son personalismos; únicamente él puede ejercerlos. Según el artículo 15 de la ley antes mencionada, al fallecimiento del autor, faltando disposición testamentaria específica, el ejercicio del derecho moral se transmite sucesivamente a su cónyuge, descendientes y ascendientes en ese orden. Ese mismo artículo prevé el caso en que no existan derechos disponiendo 250 que el defensor de esos derechos será el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. 1 Los derechos de autor y conexos que tendría el sucesor, según la Ley de Derechos de Autor (artículo 58), tiene una vigencia de cincuenta años, desde el fallecimiento del autor. Existe un lapso amplio de protección al disfrute particular de esos derechos, porque ello motiva la creación de obras literarias y artísticas, ya que los creadores cuentan con que sus familiares o sucesores podrán disfrutar por bastante tiempo de dicha creación. 2 Ley de Tierras y Colonización La figura central que debe tomarse en cuenta al hablar de las sucesiones referidas al derecho agrario es el contrato de asignación individual de tierras, el cual tiene características y principios muy propios, y por esta razón se le considera como un contrato sui generis. Se trata de un contrato por el cual el Estado a través del ente agrario, adjudica a un agricultor, una parcela o una finca agrícola, bajo el compromiso de traspasarla en propiedad y por un precio; luego de pasar por varias etapas. La primera parte es un período de prueba, que inicia con la adjudicación y entrada en posesión de la parcela, se mantiene por un espacio de tiempo discrecional que usualmente oscila entre tres meses y un año. 1 ARROYO ALVAREZ (Wilberth) Derechos de autor y Derechos Conexos en la sucesión mortis Causa, Revista Judicial, San José, Costa Rica, Nº 68, Junio de 1998, p. 56. 251 El segundo momento es el de traspaso en propiedad, una vez concluida la etapa anterior, si el asignatario demuestra que es idóneo para la explotación de la parcela se hace acreedor para recibir el título de propiedad; pero aun cuando se dé la inscripción en el Registro Público no puede el asignatario disponer libremente de la explotación, el Ente debe autorizar sus actos, mantiene su tutela hasta que la empresa se consolida. Luego de 15 años de la asignación, el asignatario adquiere el poder de disposición casi plenamente, se extingue la limitación de inalienabilidad que hasta ese momento lo afectaba. En último término sigue el periodo de control masivo del Ente, esta fase se inicia cuando el asignatario adquiere el derecho de disponer libremente de su parcela, es un control masivo que la ley concede al Instituto, con la expectativa de readquirir la explotación ante actos del asignatario que atentan contra los fines de la reforma fundiaria. Los principios propios del derecho agrario conceptúan la propiedad como un derecho de actividad donde se desarrolla y conserva la empresa agraria aún después de la muerte del empresario, pretendiéndose eso con la selección del heredero idóneo que tenga la capacidad técnica necesaria para realizar la actividad agraria y así mantener la empresa. Debido a lo anterior la aplicación de principios propios de la doctrina civil como el de la igualdad de los herederos, universalidad de la herencia y libre disponibilidad de los bienes, conllevaría a la 252 subdivisión de la propiedad agraria, provocando su disolución o la concentración excesiva de la misma. Existen tres tipos de sucesión agraria de acuerdo con la Ley de Tierras y Colonización. La primera se da por disposición del causante, el artículo 69 de la Ley dice que el heredero designado por el causante, que reúna las condiciones exigidas por la ley para ser beneficiario. Este testamento debe ajustarse al derecho civil, la designación la hace el ente asignatario de una lista de posibles herederos hecha por el causante. Sin embargo en lo referente a este tipo de sucesión, se aplican las normas civiles en cuanto al otorgamiento del testamento, y también respecto a la declaratoria de herederos y la distribución de los bienes. La segunda clase es la sucesión intestada por designación, esta ante la falta de testamento, recae sobre el heredero que los demás designen o bien que el IDA designe en caso de contención. La tercera es la sucesión necesaria con reversión, en la el IDA debe depositar a la orden del juez correspondiente el valor que el perito haya dado y haya sido aprobado judicialmente teniendo la posibilidad de subrogarse en lo que le adeudaba el causante. Anteriormente las disposiciones previstas en la Ley de Tierras y Colonización en materia sucesoria resultaron inaplicables ya que no existía un procedimiento judicial especial en el que se las aplicara. Con la Ley de la Organización y de la 253 Competencia de los Tribunales Agrarios, se crea una instancia para su aplicación conforme al Art. 2 inciso c) de dicha ley en el que se atribuye a los tribunales agrarios del lugar donde esté localizado el inmueble la competencia para conocer los procesos sucesorios previstos en los Art. 69 y 67 de la Ley de Tierras y Colonización. 1 En el artículo 69 de la ley el legislador estableció que, "con el objeto de garantizar la integridad de la parcela, en caso de fallecimiento del parcelero o colono antes de haberse producido las condiciones que señala el Artículo 67, el Instituto, después de aprobarlo, autorizará el traspaso del contrato de adjudicación, dentro del siguiente orden de precedencia; Al heredero designado por el causante, que reúna las condiciones exigidas por esta ley y sus reglamentos. A los herederos que reuniendo las mismas condiciones, se comprometan a continuar en conjunto la explotación de la parcela, como unidad económica y familiar. Al heredero que designen los demás coherederos por convenio privado, y en caso de no haberlo, al que el Instituto estime idóneo para la adjudicación. Si no hubiere heredero capaz en los términos de esta ley y sus reglamentos, o si el presunto adjudicatario no pudiere garantizar el pago del haber sucesorio que por razón de la parcela pudiere corresponder a los otros herederos, el Instituto 1 ARROYO ALVAREZ (Wilberth) La sucesión mortis Causa en sede agraria. Revista Judicial, San José, Costa Rica, Nº 63, Septiembre de 1997, pp. 78-79. 254 podrá adjudicarse judicialmente la parcela, depositando a la orden de la sucesión el valor del inmueble dado por el perito de la mortual, con deducción de las deudas que el causante tuviere con el Instituto. El Artículo 67, a que remite esta norma, apunta como término dentro del cual es posible actuar lo dispuesto por el Artículo 69, el transcurso de los primeros quince años de posesión del predio. Pasado este lapso, conserva el Instituto la tutela en previsión de la atomización de la parcela, si bien hace alusión únicamente a la posibilidad de venta. Pero debemos entender, por el interés público que reviste esta materia, que tal tutela cubrirá también el desmembramiento por la sucesión mortis causa, a fin de que la reforma agraria no pierda sus objetivos. En cuanto al procedimiento aplicable la ley Nº 6734 tiene el inconveniente de que no prevé un procedimiento especial en la tramitación de los juicios sucesorios agrarios. Así, las sucesiones agrarias se tramitan conforme con las disposiciones contenidas en el Código Civil y Procesal Civil. El procedimiento previsto en los artículos 69 y 67 de la Ley de Tierras y Colonización en realidad nunca han sido aplicados por los tribunales agrarios pues éstos aplican los procedimientos y principios del derecho civil. Otro argumento en contra de la puesta en práctica de este procedimiento es su elevado grado de complejidad y sus muchos requisitos que debe cumplir el heredero adjudicatario que llevarían siempre a una sucesión necesaria con 255 reversión al ente con el peligro social que éste representa al darse el caso de que toda una familia no calificara se quedaría sin el único medio de subsistencia. 1 También es posible que el IDA en sede administrativa pueda adjudicar un bien de esta naturaleza acudiendo a las soluciones prácticas que esa la ley le da como una opción posible. En razón de lo complejo de sus regulaciones los tribunales agrarios se han limitado a fallar o proseguir estos procesos conforme a los principios de la sucesión civil contemplados en la doctrina civil. Aunado a lo anterior los principios del derecho agrario no se aplican en parte quizá a la formación totalmente civilista que reciben los profesionales del derecho y que luego se refleja en los distintos perfiles que puede asumir. La posibilidad de ver cumplida la función social de la propiedad disminuye, pues los principios civiles son opuestos a los fines del derecho agrario. C MÁS ALLÁ DEL CÓDIGO CIVIL Es necesario, cuando queremos saber hoy en día qué es lo que el Derecho Civil patrio dispone, recurrir a leyes especiales, como lo notamos supra, porque se ha dado un fenómeno de desmembración de muy diversas materias, aunado al surgimiento de otras a su lado no previstas en sus orígenes por nuestro Código Civil. Es primordial para el Derecho, un conjunto de normas que garanticen el 1 Ver ARROYO ALVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 81. 256 cumplimiento, de sus objetivos, estas normas conforman el Derecho Procesal, uno de los instrumentos que el mismo ordenamiento ha concebido como medio de hacer cumplir esos fines. Esas normas establecidas “que regulan la relación que surge en un momento dado a consecuencia de las divergencias que se presentan entre los sujetos de Derecho, reglamentan lo que conocemos como proceso y la participación de los sujetos que en ella intervienen, las partes y el juez, con el fin de resolver aquella controversia.” 1 Tal y como sucede al regular muchas de las ramas del derecho, el proceso no esta exclusivamente regulado en un código aun cuando haya sido promulgado específicamente con ese fin. Uno de los principales problemas que se presentan durante la vigencia de un cuerpo normativo, es la excesiva promulgación de leyes especiales relacionadas con este y la presencia de normas en otros códigos o leyes que deberían ser de su ámbito y viceversa. Existe una mayoría de normas en el Código de Procedimientos Civiles que tienen una naturaleza procesal y otras, que por la suya deberían encontrarse ubicadas en el Código Civil. A su vez existen normas de carácter procesal que aparecen en el Código Civil. Podemos afirmar que el cúmulo de normas referidas al proceso sucesorio que tienen carácter procesal y que están contenidas en el Código Civil es mayor 1 VARGAS SOTO (Francisco Luis) La interrelación de los Códigos Civil y Procesal Civil. Revista Judicial, Nº 43, Junio 1988, p. 18. 257 que la cantidad de disposiciones que se encuentran en el Código de Procedimientos Civiles y que por su contenido deberían aparecer en aquél. La existencia de esas normas, que han sido denominadas como "desubicadas", ocasiona la reiteración de aspectos normativos en ambos cuerpos legales, y lo que es peor aún, que se den contradicciones muy importantes. La falta de tecnicismo al verse incluidas normas de un código en otro y viceversa, es consecuencia de la antigüedad del Código Civil y de Procedimientos Civiles. En primera instancia mencionaremos las normas de naturaleza procesal contenidas en el Código Civil. 1 a) El numeral 525, párrafo final señala la inadmisibilidad de la acción de indignidad contra el heredero del indigno. b) El articulo 528 dispone que "la aceptación de la herencia ha de ser expresa, pidiendo al juez del domicilio de la sucesión, la declaratoria de ser tal heredero". c) A propósito de la competencia territorial, la Ley Orgánica del Poder Judicial, a numeral 176, inciso 3, dispone que serán competentes "...para iniciar los juicios de sucesión hasta su conclusión, el juez del domicilio de la sucesión", pero ni ella ni el Código de Procedimientos Civiles aclaran el punto, siendo necesario recurrir al Código Civil, —artículo 48—, el cual a la letra dice: 1 Ver VARGAS SOTO (Francisco Luis) op. cit. pp. 20-21. 258 “El domicilio de la sucesión de una persona es el último que ésta tuvo; y en el caso de no poderse saber cuál era, el lugar donde esté la mayor parte de sus bienes". Ahora bien, resulta que perdido entre las disposiciones de la sucesión legítima, encontramos el numeral 572 del Código Civil, el cual en su párrafo segundo del inciso 6 y sin que nada tenga que ver con los aspectos contenidos en dicha disposición —que se encarga de establecer los distintos órdenes o grados de herederos legítimos—, introduce un complemento de la regla de competencia territorial que hemos señalado, cuando dice: "Si el causante nunca hubiere tenido su domicilio en el país, el juicio sucesorio se tramitará en el lugar donde estuviere la mayor parte de los bienes". d) Es norma de carácter procesal la contenida en el numeral 529 del Código Civil, el cual dispone que el término para aceptar la herencia será de treinta días hábiles contados desde la primera publicación en el periódico oficial del edicto que se avise estar iniciado el sucesorio y se emplace a los interesados en él, pero que si consta en el expediente el nombre y la residencia del heredero, no correrá para él dicho término, el cual contará a partir de la fecha en que se le notifique personalmente, y finalmente, que si no es el caso de así proceder, y el heredero se encontrare fuera de la República, el término para aceptar la herencia se entenderá prorrogado por treinta días hábiles más. 259 e) Por su lado el artículo 532 dispone que vencido el término señalado, si se presentare algún heredero reclamando la herencia, se le declarará heredero sin perjuicio de tercero de mejor derecho. f) Las consecuencias de la forma en que se acepte la herencia, de conformidad con lo dispuesto por el numeral 535 del Código Civil, se traduce en una carga de la prueba: aceptada pura y simplemente toca al heredero probar que no existen bienes suficientes para pagar las deudas del difunto; acepta a beneficio de inventario, la carga de la prueba revierte sobre el acreedor: éste debe probar que si existen otros bienes además de los inventariados con qué hacerse pago. g) Es de corte netamente procesal el numeral 536 que dispone: "No dándose principio al inventario o no concluyendo éste por culpa del beneficiario, dentro del término señalado por Ley, se tendrá la herencia como aceptada pura y simplemente". h) En cuanto al albacea se refiere, los numerales 541 a 560 contienen una serie de aspectos que son de naturaleza procesal: h.1) 541: En ninguna mortuoria habrá más de un albacea. Para casos de impedimento temporal o en supuesto interés contrario al de la sucesión se deberá nombrar un albacea suplente. h.2) 542: Cuando falte albacea testamentario, los herederos y el cónyuge en junta general nombrarán propietario y suplente, por mayoría de votos. En caso de empate decide el juez. Si el albacea testamentario incumple sus obligaciones, la 260 potestad de removerlo le corresponde exclusivamente a los interesados y no de oficio al juez tramitador. 1 h.3) 543: Faculta al juez a elegir un albacea provisional mientras no se verifique el nombramiento de albacea definitivo o cuando no haya albacea testamentario o éste no quiera o no pueda aceptar. Se faculta asimismo al juez para que nombre un albacea específico en caso de que el albacea provisional tenga interés en algún asunto en contradicción con los demás interesados. h.4) 544: La remoción del albacea provisional se prevé sea hecha por el juez a gestión de parte interesada. h.5) 550: La autorización al albacea para que ''proceda a realizar determinados actos previstos en el numeral 549 debe resultar del convenio de tos interesados, y cuando falte ese convenio o por el estado del juicio no pueda conocerse la voluntad de los interesados, la autorización la concederá el juez. h.6) 553: El albacea debe depositar a la orden del juez y en el establecimiento de depósitos judiciales, todas las cantidades de dinero que reciba por cuenta de la sucesión. h.7) 554: Cada mes presentará el albacea al juzgado un estado 1 Ver resolución Tribunal Primero Civil.- Nº 592 -G – del de las siete horas treinta minutos del once de junio del año dos mil tres en Proceso Sucesorio de Jorge Antonio Acuña Mora: “Estamos ante una sucesión testada, y existe un albacea testamentario, y esos casos no le corresponde al Juez decidir de oficio la remoción de ese representante de la sucesión, únicamente a gestión de los interesados.” 261 administrativo de ingresos y egresos y al cesar en su cargo debe rendir una cuenta final comprobada de su administración. h.8) 558: Los honorarios del albacea suplente y los del provisional serán fijados por las partes y en su defecto por el juez. h.9) 558: Cuando hubiere varios albaceas, el juez designará la parte de honorarios que a cada uno corresponda. i) Por otra parte, el Código establece que el acreedor cuyo crédito no fuere exigible en los seis primeros meses después de iniciado el juicio de sucesión, deberá presentarse al proceso pidiendo que se separen bienes suficientes para pagarle en su oportunidad, o que se garantice el pago de! heredero. (Art. 567,». j) El numeral 572, párrafo 3, inciso 6, dispone que en el caso de que se llegue a declarar heredero al Estado en las Juntas de Educación, éstas no entrarán en posesión de la herencia sin que preceda resolución que declare sus derechos. k) Dispone por otra parte el Código Civil, que si el causante legó una pensión vitalicia anual, sin dejar a cargo de ella algún heredero o legatario, y los herederos no se pusieren de acuerdo sobre cuál de ellos habrá de pagar la pensión, hará la designación el juez. (Art. 614). Normas contenidas en el Código de Procedimientos Civiles, que por su naturaleza deberían encontrarse en el Código Civil. El numeral 510, penúltimo párrafo, dispone que los bienes de toda sucesión responderán aun con perjuicio de tercero hasta seis meses después de la publicación del primer edicto de emplazamiento. 262 Respecto del cónyuge supérstite y de los hijos que con él vivan, el artículo 526, párrafo final establece que podrán continuar habitando la casa que ocupaban en el momento del fallecimiento del causante y mientras no resulte adjudicada a otra persona. Dispone el Código de Procedimientos Civiles, en el párrafo cuarto de su artículo 549, que el albacea no está obligado a pagar los honorarios del abogado director de la sucesión, salvo que los autos revelen que la dirección del abogado no ha sido hecha en realidad en beneficio de la sucesión sino en defensa de los intereses personales del albacea. Conclusión Al concluir el análisis de fondo de nuestro derecho sustantivo hemos podido comprobar que existe cierto nivel de desunificación en el tratamiento normativo que se le ha dado al proceso sucesorio, esto por cuanto son varios los cuerpos legales a los que se puede acudir durante el trámite de una sucesión, dependiendo de las circunstancias que rodean a esta (si hay bienes con carácter agrario, si se incluyen derechos de autor, etc.). Un punto contradictorio que se ha constatado es que cuando se debe aplicar la Ley de Tierras y Colonización, el proceso que esta estipula en sus artículos 67 y 69 no ha sido utilizado por nuestros tribunales, sino que estos han aplicado los principios y procedimientos del derecho civil. La explicación para estos hechos radica en la formación académica que tienen los profesionales en derecho y los propios jueces la cual es casi completamente civilista, debido a esto resulta mucho 263 más fácil aplicar dichos principios que tratar de implementar los principios agrarios, con el consiguiente gasto en educación, tiempo, dinero, estructura del Poder Judicial; además debido a la complejidad de la regulación y de la aplicación del derecho agrario los mismos tribunales han decidido fallar utilizando como fundamento las normas y principios del derecho civil, sin que hasta el momento se haya dado alguna iniciativa para hacer más accesible la implementación del derecho agrario. Otro problema que surge al momento de aplicar las diferentes normas relativas al proceso sucesorio es la desubicación de algunas de ellas, esto porque en el Código Civil se encuentran ciertas reglas que tienen un carácter procesal así como en el Código Procesal Civil hay otras que son de derecho sustantivo, todo lo anterior causa confusiones y contradicciones que se pueden evitar con una técnica legislativa más depurada. Estos problemas se presentan en un Código Civil que tiene más de cien años y que al necesitar reformas para adecuarse a los cambios sociales, económicos y legales, estas no fueron realizadas de la mejor manera y por esta razón aparecen normas desubicadas que debieron incluirse en el Código de Procedimientos. El hecho de que el código sea tan antiguo no es la causa de los problemas señalados, sino que algunas de las reformas que se le han hecho contuvieron los errores ya apuntados, que pudieron evitarse con un mayor control de parte de los legisladores. 264 SECCIÓN II EL ACTUAL PROCESO SUCESORIO COSTARRICENSE El proceso sucesorio nace a partir del principio de inmortalidad jurídica con un sentido romanista en que el interés de la familia toma un lugar preponderante. Es un principio filosófico que hace énfasis en la personalidad del difunto y que pretendía que la personas continuaran con su vida y que se hacia extensiva a sus herederos. Los procesos sucesorios no son contenciosos, según el artículo 819 Código Procesal Civil se encuadran dentro de la llamada actividad judicial no contenciosa, en la que no hay partes, no hay una demanda, pero que eventualmente podría resultar contenciosa; es un procedimiento más que un proceso, y por esto debería estar fuera del sistema judicial para enmarcarse dentro de la competencia notarial. A. PROCESO SUCESORIO JUDICIAL. Se encuentra regulado en el Capítulo XI del Título II del Libro IV del Código Procesal Civil, dentro de la actividad judicial no contenciosa y disposiciones comunes, consta de una concatenación de actos, que tiende a liquidar los bienes del causante; los sujetos que tienen participación son los acreedores, el cónyuge supérstite, los legatarios, los herederos legítimos o los testamentarios, según sea 265 el caso y el albacea. El juez o el notario tienen a su cargo la dirección del procedimiento pero a su cargo no debe haber decisión alguna, salvo que por razones de legalidad u oportunidad se lesionen los derechos de un acreedor o de otro interviniente. Los órganos del proceso sucesorio son: el juez o el notario, la junta de interesados (quienes toman las decisiones más importantes, disposiciones sobre distribución, etc); y el albacea (homologa al curador, es el encargado de la representación judicial y extrajudicial de la sucesión como entidad jurídica). El artículo 899 Código Procesal Civil indica que para promover el inicio del procedimiento sucesorio, al solicitarse su apertura o el aseguramiento de bienes, debe demostrarse, mediante certificación, el fallecimiento o la declaración de muerte del causante, la cual se equipara al certificado de defunción a efectos de abrir el sucesorio. Cualquiera que se crea con interés en la sucesión puede promover su apertura por medio de un escrito que debe cumplir con los siguientes requisitos, sin los cuales el juez no le dará curso: nombre y calidades del causante 1 ; nombres y calidades de los presuntos herederos; si el causante hubiere dejado hijos de diferentes matrimonios; si hubiere menores, incapaces o ausentes interesados; si 1 Aclarándose que si su último domicilio fue en el extranjero, el juez nacional carece de competencia territorial para conocer de la mortual, ver resoluciónes: Tribunal Primero Civil.- -Nº 443 -N- a las ocho horas treinta y cinco minutos del seis de junio del año dos mil dos. Proceso Sucesorio De Emmanuel Louis, SALA Segunda De La Corte Suprema De Justicia., Nº 200400069 San José, a las diez horas del seis de febrero del año dos mil cuatro, Proceso sucesorio de David Eugene Brewer. 266 se tuviere noticia o no de la existencia de testamento; de los bienes que haya dejado a su muerte el causante, y su valor aproximado. 1 Antes de iniciar el juicio sucesorio testamentario debe constatarse si se está en presencia de un testamento no auténtico o de un testamento cerrado, para saber si se procede a la comprobación de testamento abierto no auténtico o a la apertura de testamento cerrado. Es relevante señalar que debe presentarse el original del testamento ya que es el único documento idóneo para tener a un proceso sucesorio como testamentario, lo anterior lo ha confirmado Tribunal Primero Civil de San José de la siguiente manera: “Este Tribunal nota que el proceso se ha seguido como Sucesión Testamentaria, y sólo se ha aportado a los autos fotocopia certificada notarialmente de los testamentos de los causantes. Ese no es el documento apto, debe ser el original, y si no se encuentra aportarse el segundo testimonio expedido por el Archivo Nacional con los requisitos legales. Mientras no se aporten esos documentos no es posible tener al sucesorio como testamentario.” 2 En vista de que todos o algunos de los bienes de la mortual pueden ser de fácil sustracción, con el consiguiente daño al derecho de los herederos, para evitar esta circunstancia existe la figura del aseguramiento de bienes, estipulado en el numeral 907 Código Procesal Civil. 1 Código Procesal Civil Ley Nº 7130 3 de Noviembre de 1989, San José, IJSA Investigaciones Jurídicas, 6ª edición 1998 art. 915. 2 Tribunal Primero Civil, Sección Primera, Nº 813-F, las 7 h 40 m del 1º de agosto del año 2003. Sucesiones acumuladas de L.C.R.D. y M.E.V.Z. 267 Se puede dar el aseguramiento de bienes al inicio o durante el proceso sucesorio, según se haga o no necesario, y puede declararse de oficio. Se sella el lugar en que estén los bienes y se hace un inventario de estos y se dejan los bienes con alguien mientras se nombra al albacea. Es necesario agregar que la etapa de aseguramiento de bienes no sustituye la etapa de realización del inventario, que es de cumplimiento obligatorio. Luego de que se dicta el auto de apertura del proceso sucesorio se presentan varias situaciones, como el fuero de atracción; cuando hay otros procesos relacionados directa o indirectamente con la sucesión y que pueden llegar a afectarla se produce el fuero de atracción, de acuerdo a lo señalado en el artículo 900 del Código Procesal Civil serán atraídos por la sucesión: “1) Los procesos ordinarios, abreviados y ejecutivos de conocimiento sumario, que se hubieran establecido contra el causante antes de su fallecimiento. 2) Los procesos ordinarios, abreviados y ejecutivos de conocimiento sumario que se establezcan contra los herederos o el albacea en estas calidades. 3) Los procesos que se promuevan contra la sucesión.” 1 Todos estos procesos serán conocidos y resueltos por el juez del sucesorio, cada uno por separado porque no se trata de una acumulación de procesos, sino que los procesos señalados deben pasar a conocimiento de este juez. Los plazos 1 Código Procesal Civil Ley Nº 7130 3 de Noviembre de 1989, San José, IJSA Investigaciones Jurídicas, 6ª ed. 1998 268 respectivos no correrán hasta que los expedientes lleguen a manos del juez y la sucesión esté debidamente representada por el albacea. Con respecto a la aceptación y renuncia de la herencia el artículo 529 Código Civil establece que luego de la publicación en el Boletín Oficial del edicto que avisa el inicio del sucesorio y que emplaza a los interesados, hay un plazo de treinta días para aceptar o renunciar la herencia, si no ha habido pronunciamiento alguno y el heredero muere, sus herederos pueden aceptarla mientras no haya transcurrido el plazo (artículo 530 Código Civil). A su vez todo el que tenga un interés subordinado a la aceptación o renuncia de la herencia, por parte del llamado a recibirla, podrá pedir al tribunal que prevenga al sucesor para que dentro del plazo se decida por la aceptación o la renuncia. 1 Si se da la renuncia y los acreedores del heredero consideran que esta les perjudica, tienen la opción de impugnar la renuncia para hacer efectivos sus derechos con los bienes que aquel hubiera recibido de no haber renunciado (artículo 537 Código Civil), no toman la calidad de herederos, sino que se les permite cobrarse sus créditos con bienes de la sucesión como si la renuncia nunca se hubiera expresado. Herencia Vacante. Un tema relacionado con la aceptación de la herencia, con la declaratoria de herederos y la herencia yacente es el de la herencia vacante, que se da cuando no se presenta ningún heredero (legítimo o testamentario) a reclamarla, puede suceder también que sea repudiada, o que no se da la representación en caso de 1 Código Procesal Civil, art. 904 269 indignidad. 1 En nuestro país se podrían dar estas situaciones pero la herencia no queda vacante ya que el artículo 572 Código Civil establece dentro del último orden de herederos al Estado, que a través de las Juntas de Educación recibiría el patrimonio del fallecido Como complemento de la norma anterior tenemos el artículo 917 del Código Procesal Civil que señala a la Procuraduría General de la República como representante del Estado en el proceso sucesorio hasta que el Juez declare herederos y legatarios, teniendo total legitimación para participar como parte interesada, en el caso de que se proceda a declarar como heredera a la Junta de Educación respectiva, será con aquella representación estatal con la que se tramitará todo lo concerniente a pago de los créditos de la sucesión. En el proceso sucesorio cuando se está frente a un testamento no auténtico, debe el juez comprobar la idoneidad del testamento para tener certeza de que si se llega a ejecutar, este sea cierto; y cuando se trata de un testamento cerrado, proceder a su apertura (artículo 911 Código Procesal Civil.). Es importante que la apertura del testamento cerrado le proporcione seguridad a los interesados de que este no ha sido violentado, para que esto se cumpla es necesario seguir varios pasos según lo regula el artículo 912 Código Procesal Civil. 1 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Partición de la Herencia y pago de acreedores en Proceso Sucesorio Costarricense, Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José , Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p. 28. 270 Deberá comprobarse el estado de la carpeta, lo escrito en ella y las cerraduras. Se deben reunir el notario autorizante y los testigos del acta, a fin de que reconozcan sus firmas y la verdad de sus afirmaciones contenidas en la carpeta del testamento, señalando si se halla en el mismo estado que cuando autorizaron el acta. Si un testigo no quisiere o no pudiere comparecer ante el tribunal, se comisionará al tribunal respectivo para la práctica del reconocimiento de la firma de dicho testigo y para recibirle su declaración. Si el notario o los testigos hubieran muerto o estuvieran ausentes, se reconocerán sus firmas por medio del cotejo de letras, o por medio de testigos. Los otros testigos declararán si el muerto o el ausente fue notario autorizante y si lo vieron firmar. Reconocidas las firmas y no habiendo señales de haberse violado la carpeta, el juez abrirá el testamento, lo leerá a los interesados presentes y lo insertará literalmente en el acta que deberá levantar. Todo este trámite es muy minucioso ya que si el juez considera que el testamento no puede sustentar un proceso sucesorio testamentario, así lo declarará, y ordenará la continuación de los procedimientos como sucesorio intestado. 1 1 Código Procesal Civil Ley Nº 7130 3 de Noviembre de 1989, San José, IJSA Investigaciones Jurídicas , 6ª ed. 1998, art. 914 271 A partir de esto se da la resolución de apertura del proceso sucesorio, en la cual el juez llamará al albacea testamentario para que acepte el cargo, o nombrará el provisional; de ser necesario se asegurará la representación de los menores; dará audiencia al Patronato Nacional de la Infancia y a la Procuraduría General de la República; y citará por medio de un edicto publicado en el Boletín Judicial a los herederos, legatarios, acreedores y demás interesados para que, en el plazo de treinta días, hagan valer sus derechos, todo lo anterior con base en el numeral 917 Código Procesal Civil. En cuanto al nombramiento del albacea, cuando se trata de una sucesión testamentaria y se han nombrado varios albaceas serán llamados al cargo en el orden de su nombramiento. De ser necesario se nombrará de entre los interesados un albacea provisional, el cual cesará en su labor cuando el definitivo acepte el cargo, aceptación que deberá realizarse en un plazo de cinco días, puede ocurrir que el albacea provisional sea nombrado definitivamente en el cargo. El emplazamiento que cita herederos y legatarios debe ser notificado y luego de transcurrido el plazo de este, procederá el juez a hacer la declaratoria de herederos, esta declaratoria se hace en un auto que produce cosa juzgada formal, y por lo tanto puede ser revisada en el caso de que aparezca un tercero con mejor derecho el que deberá oponerse a la declaratoria en vía incidental o por la vía del proceso ordinario si se trata de la nulidad de una disposición testamentaria (artículo 921 Código Procesal Civil). 272 Una vez que el albacea ha aceptado el cargo debe presentar en los quince días siguientes, el inventario de todos los bienes de la sucesión. Desde que toma posesión del cargo, entra en la posesión de los bienes sucesorios; sin embargo, el cónyuge sobreviviente y los hijos que con él vivan, podrán continuar habitando la casa que ocupaban al momento del fallecimiento del causante, mientras no resulte adjudicada a otra persona (artículo 922 Código Procesal Civil). En caso de que se hayan incluido o excluido indebidamente algunos bienes en el inventario, para aclarar la situación se podrá plantear por el interesado un incidente de exclusión o de inclusión de bienes (artículo 923 C.P.C.). Un Ejemplo que permita la exclusión de bienes indebidamente inventariados, se da cuando el causante es accionista de una sociedad anónima, debiendo inventariarse y valorarse posteriormente las acciones que tenía en dicha sociedad, y no así los bienes que constituyen su capital social, como se ha pretendido en algunos casos en que “…solicitaron al Despacho que se tuvieran por valorados varios bienes, presidiéndose del nombramiento de perito, esto de acuerdo con el valor que los mismos tenían en la Tributación Directa; sin embargo constando en autos que tres de los inmuebles allí indicados, así como dos vehículos no se encontraban inscritos a nombre del causante, sino de Sociedades Anónimas en las que el fallecido era socio… señalando que lo procedente era la valoración de las 273 acciones del causante en esas sociedades, situación que viene a ser compartida por este Tribunal”1 Con base en el artículo 935 Código Procesal Civil se debe hacer un legajo separado en el que constará todo lo relativo a la administración de la sucesión a cargo del albacea. La personalidad del albacea se acreditará con una certificación librada a tal efecto. Estará obligado a presentar informes mensuales de su administración que serán acompañados de los recibos y documentos correspondientes a los gastos, cuya copia se agregará a un legajo separado, luego de cesar en su cargo estará obligado a presentar una cuenta final de su administración, que será incorporada en el legajo de informes mensuales. Con respecto a la obligación de presentar los informes mensuales cabe aclarar que por el simple atraso en su presentación, o la falta de esta no implica necesariamente la remoción del albacea en su cargo como se puede comprobar en el siguiente extracto: “El solo hecho de incumplir con la presentación de los informes mensuales administrativos no es suficiente para remover al albacea de su cargo, a menos que, según lo ha subrayado en forma sostenida este Tribunal, concurra junto con otras faltas a sus deberes, funciones u obligaciones. (…)La situación debe ser valorada con mayor celo si la remoción se pretende solo apoyada en el incumplimiento de presentación de los informes de 1 Tribunal Primero Civil.- Nº 34-E , a las ocho horas cuarenta minutos del cinco de enero del año dos mil uno. Proceso Sucesorio De Eduardo Viquez Ramirez. 274 administración, pero los bienes de la sucesión que están bajo esa administración no ameritan una gestión administradora exhaustiva, cuya información periódica a través de los informes signifique una indispensable fuente de datos para coordinar, ejecutar, evaluar, controlar y fiscalizar las tareas del albacea.” 1 En las sucesiones testamentarias se guardará y cumplirá lo que el testador hubiere dispuesto sobre la administración de su caudal, hasta entregarlo a sus herederos; si no hizo ningún señalamiento o se trata de un sucesorio ab intestato, “el albacea presentará, dentro de los quince días posteriores a su aceptación, un plan de administración de los bienes, y el presupuesto de gastos indispensables para la tramitación del proceso, con indicación de la forma en que, a su parecer, puedan conseguirse los fondos para cubrirlo. Ese presupuesto será dado a conocer a los interesados, quienes podrán hacerle, dentro de tercero día, las observaciones que juzguen oportunas.” 2 Al celebrarse la junta de interesados si la mayoría está de acuerdo con el inventario, el juez sin más trámite lo aprobará. (artículo 924 Código Procesal Civil.). El avalúo por su parte debe ser realizado por un perito 3 nombrado por el tribunal, de rendirse previo a la realización de la junta de interesados se conocerá en esta, si es rendido después, se dará audiencia por cinco días a estos para que 1 Tribunal Primero Civil, Sección Primera, Nº 1085-M, las 14 h del 12 de setiembre del año 2001. Proceso sucesorio de C.R.A. 2 Código Procesal Civil art. 937. 3 Se omite el peritaje si se autoriza sustituirlo por el valor del inmueble en la Municipalidad respectiva. Ver: Tribunal Primero Civil.- Nº942-L de las 8h 10m del 3 de setiembre del año dos mil tres. Proceso Sucesorio de Rolando Sandi Castillo. 275 hagan las observaciones pertinentes, en caso de no haber oposición alguna será aprobado por el juez. Pese a que es normal que se lleven a cabo varias juntas de interesados según las situaciones que se presenten en el proceso, el artículo 926 Código Procesal Civil señala la junta de interesados que se puede considerar más importante; cuando la resolución en la que se declara herederos está firme, se convocará a todos los interesados en la sucesión a una junta, con el fin de que: “1) Si fuere procedente elegir albacea propietario o suplente, o ambos, los elijan el cónyuge sobreviviente y los herederos o legatarios que, según la ley, deban ser considerados como herederos. 2) Todos los interesados, impuestos del inventario y del avalúo practicados y de los reclamos pendientes contra la sucesión, manifiesten si están conformes con unos y otros.” 1 Todos los acreedores tienen la obligación de legalizar sus créditos (artículo 771 C.P.C.) Se debe presentar por el acreedor al juzgado el escrito de legalización con una copia, indicando sus calidades, el título que fundamenta la obligación, la cantidad de la deuda y el grado de preferencia, si la tiene. (artículo 772 C.P.C.) Es respecto de los créditos comunes o quirografarios que se hace efectivo el principio de igualdad entre acreedores (pars conditio creditorum), pero es necesario hacer las siguientes precisiones tratándose de un proceso sucesorio, estos créditos serán pagados a prorrata (art. 982 CC). Los créditos más antiguos 1 Código Procesal Civil art. 926 276 y con fecha cierta son preferidos a los posteriores (art.999 Código Civil). Los créditos sin fecha cierta serán iguales entre sí y pospuestos a los créditos con títulos de fecha cierta (art. 999 Código Civil). Es necesario aclarar que si no se legaliza el crédito aún es posible acudir a la vía ejecutiva debido a que “La Ley no prohibe al acreedor acudir directamente a la demanda ejecutiva en cobro de su crédito contra un sucesorio, si otorga un trámite más expedito para el cobro por medio de la legalización y si se acepta el cobro dentro de la sucesión se paga, sin necesidad de ningún otro reclamo judicial.” 1 Claro está que tomar esta vía puede producir que el acreedor se vea en la hipótesis del artículo 565 del Código Civil. Los acreedores pagados al momento de presentarse, si es dentro de los seis meses posteriores a la apertura del proceso sucesorio deben garantizar que devolverán lo pagado indebidamente, en perjuicio de acreedores de igual o mejor derecho que reclame antes de ese tiempo (art. 564 Código Civil). Los acreedores que no se presentaran a reclamar su crédito dentro de los dos primeros años de iniciado el sucesorio, no pueden reclamar contra los otros acreedores; sólo podrán repetir contra los legatarios cuando no hubiere bienes 1 Tribunal Primero Civil.- -Nº 40 -L- a las catorce horas diez minutos del veintiséis de enero del año dos mil cinco. incidente de cobro de honorarios promovido por Jose Alberto Herrera Lobo, dentro de proceso sucesorio de Miguel Angel Guadamuz Mata 277 hereditarios, siempre que sea dentro de los dos primeros años de haber entrado en posesión del legado. 1 Si se diera la anterior situación, y hubiera sido de conocimiento del albacea la existencia del crédito o constara de papeles y documentos, el albacea será responsable patrimonialmente de las cantidades no pagadas a los acreedores tardíos y entregadas a otras personas. Si el crédito no fuera exigible, el acreedor deberá pedir que se reserven bienes suficientes para que se le haga el pago en su oportunidad o que se garantice el pago por el heredero. Un crédito será reconocido por el voto de mayoría, y si se trata de deudas que efectivamente estén a cargo de la sucesión. Con estos actos se pretende comprobar los activos y la constatación del pasivo, lo cual lleva a la liquidación, luego de la cual si llega a quedar algún neto, este será distribuido entre los herederos. La citación se hará por edicto que se publicará una vez en el Boletín Judicial; la junta deberá verificarse dentro de ocho días y a más tardar en treinta, a partir de la fecha de la publicación. Si todos los interesados lo pidieren, el tribunal podrá suprimir la junta una vez tomados los acuerdos del caso. Si no compareciere nadie a la junta, el juez tendrá 1 Sala Segunda De La Corte Suprema De Justicia. N° 97-315.CIV. a las nueve horas treinta minutos del cinco de diciembre de mil novecientos noventa y siete, en Sucesion De Jose Francisco Cordoba Jarquin. 278 por aprobados el inventario y el avalúo ya rendidos. La aprobación que hiciere el tribunal de algún reclamo presentado podrá ser objetada en la vía incidental por cualquier interesado, dentro del plazo de ocho días, a partir del día siguiente al de la notificación de la resolución aprobatoria. Existe la posibilidad para los interesados de apartarse de la tramitación en vía judicial de la sucesión, lo cual ocurre cuando está firme la resolución que declara herederos y legatarios, si estos son mayores hábiles, satisfecho el interés del Fisco, si estuvieren pagados los impuestos y no hubiere controversia entre los interesados, de esta manera podrán tomar, con la autorización del tribunal, los acuerdos que crean convenientes para la terminación del sucesorio (artículo 928 Código Procesal Civil ). El acuerdo de adjudicación de los bienes debe ponerse en conocimiento del juez, ya sea con el escrito o con copia de la escritura (cuando los bienes están sujetos a inscripción), posteriormente el juez deja los bienes a disposición de los herederos, no obstante lo anterior, el proceso no habrá terminado hasta que las cuentas del albacea no sean aprobadas. Ante la eventual imposibilidad de llegar a un acuerdo, el albacea debe comunicar esta circunstancia al juez para que continúe con el desarrollo del proceso hasta su finalización normal. Lo común es que se llegue a la etapa de partición de los bienes luego de que se hayan resuelto las oposiciones hechas al inventario, al avalúo o a las legalizaciones, o en ausencia de oposiciones hecha la aprobación de estos por el 279 tribunal. Una vez firme este auto aprobatorio, le corresponde al albacea pedir a los herederos las instrucciones necesarias para poder hacer la partición, si esto se le hiciera imposible, el juez convocará a los interesados a una junta con el fin de sentar las bases de la partición, si sobre algunos o todos los bienes hay desacuerdo estos deberán ser rematados para repartir el producto de la venta entre los herederos (artículo 929 Código Procesal Civil.). El albacea presentará el proyecto de partición ante el juez, los interesados tendrán audiencia por ocho días para hacer sus observaciones 1 , si todos lo aceptan o si no hay oposiciones el juez lo aprobará, pero de haber alguna oposición o violación de disposiciones legales, el albacea deberá corregirlas bajo pena de ser removido de su cargo. (artículo 930 Código Procesal Civil.). Luego de aprobada la partición el tribunal ordenará su protocolización, cuando se trata de bienes sujetos a registro, cada heredero recibirá el testimonio correspondiente y el bien adjudicado. Cuando son bienes que no deben registrarse, la certificación de la resolución que aprueba la partición servirá como título de propiedad (artículo 932 Código Procesal Civil). 1 “Un proyecto de cuenta partición debe ser formulado en un lenguaje llano y sencillo, para que pueda ser entendido no solamente por el Juzgador que le corresponderá analizarlo en su oportunidad con el objeto de aplicar lo que dispone el artículo 930 del Código Procesal Civil, sino también por todos los demás interesados,… es decir dicho proyecto deberá ser nítido, estableciendo claramente el o los activos existentes, es decir el patrimonio de la sucesión simplemente identificado, situación que también deberá hacerse con los pasivos, los que también se identificarán claramente, estableciéndose además la forma en que se deberán efectuar los pagos, y por último la distribución de los bienes que queden libres entre cada uno de los herederos.”Según Resolución Nº 582 -L- Tribunal Primero Civil.- a las siete horas cuarenta minutos del seis de junio del año dos mil tres. Proceso Sucesorio De Carlos Luis Calderon Fonseca. 280 La cuenta final del albacea será presentada dentro de treinta días, contados desde que cesó en su cargo, los interesados se referirán a ella por ocho días, si no hay oposición, y si el tribunal considera que son acordes con el expediente y no están reñidas con disposiciones expresas de la ley, las aprobará y declarará libre de responsabilidad al albacea. Si se hiciere alguna objeción, se sustanciará en la vía incidental (artículo 940 Código Procesal Civil.). Los honorarios del abogado director se calcularán sobre el valor dado a los bienes. Si el profesional deja de serlo antes de finalizar el sucesorio, el tribunal fijará sus honorarios tomando en cuenta la labor realizada y el beneficio producido a la sucesión, y dejando margen para los sucesivos profesionales, y en ningún caso se excederá de los honorarios totales. Los honorarios del abogado director se pagarán del caudal hereditario, salvo que el expediente revele que la dirección profesional fue hecha en beneficio de los intereses del albacea, en cuyo caso los honorarios serán pagados por el albacea. A partir de un informe final de administración del albacea, se produce el cierre del proceso sucesorio judicial, debiendo archivarse el expediente; pero aún queda la posibilidad de solicitar la reapertura del proceso fundamentándose en razones atendibles en concepto del tribunal (por ejemplo si aparece un heredero, acreedor, etc.). Luego de presentada dicha solicitud el juez “le dará audiencia por tres días a quienes figuren como adjudicatarios y se ordenará notificarles personalmente, salvo que no se pudiere localizar su domicilio, caso en el cual se les notificará por 281 un edicto que se publicará una vez en el Boletín Judicial; el plazo se contará a partir del día siguiente al de la publicación.” 1 La reapertura no afectará en ningún caso la partición extrajudicial o la judicial aprobada. Transcurrido los tres días del plazo, el juez debe resolver, y si se decide por la reapertura del proceso sucesorio, nombrará un albacea específico, de preferencia al que hubiera desempeñado el cargo en última instancia. Esta resolución ya sea que deniegue o acuerde la reapertura del proceso tendrá recurso de apelación en ambos efectos. B. PROCESO SUCESORIO EXTRAJUDICIAL El tratamiento legislativo que se le ha dado al proceso sucesorio notarial a través de los años ha sido muy limitado, los cambios por los que ha pasado se introdujeron de manera muy tímida como hemos visto anteriormente, es en 1998 con el actual Código Notarial (ley N° 7764 que deja sin efecto la anterior legislación) que se regula de forma amplia este proceso. La legislación previa acusaba de serias falencias debido a que “no se adaptó a las necesidades del país, ni a los cambios del derecho notarial, pese a las modificaciones que sufrió en el transcurso de los años. 2 El Código Notarial extrajo de la competencia judicial muchos procesos pertenecientes a la llamada actividad judicial no contenciosa, que por su carácter 1 Código Procesal Civil art. 942 ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) El proceso sucesorio Extrajudicial. Antología de Derecho Sucesorio 2001, San José , Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica, 2001 p.1. 2 282 no deberían tramitarse en los Tribunales, para incluirlos en la competencia notarial, por carecer de contención ya que las pretensiones de los interesados tienen fines comunes; por lo tanto el trámite de asuntos tales como las sucesiones testamentarias y ab intestato (entre otros) queda en manos del notario, siempre y cuando entre los interesados no se cuenten menores de edad, o incapaces (artículo 129); así el Código Notarial delimita la competencia material que le corresponde al notario. De lo anterior se derivan beneficios tanto para los Tribunales como para los sujetos interesados en los procesos sucesorios. Los Tribunales de Justicia se benefician porque el tiempo, los funcionarios y demás recursos que se desviaban con el fin de atender procesos en los que no hay conflicto, se reencausan hacia los asuntos que si necesitan de la intervención judicial para su resolución, reduciendo a su vez el entrabamiento y la lenta terminación de los procesos. Las partes interesadas directamente en la finalización de los sucesorios (y de otros procesos) obtienen el beneficio de poder escoger un notario de su confianza para llevar a feliz término el asunto que les interesa en poco tiempo y a un menor costo que si la resolución del caso estuviera a cargo de los tribunales. Debido probablemente a la timidez con que se introducían los cambios al proceso notarial, se cuestionaba esta ampliación de la competencia notarial a este tipo de asuntos, aduciendo que desnaturalizaba la función cartular al trasladarse a esta sede actividad judicial no contenciosa. 283 Podemos afirmar siguiendo a Frontini que desde 1948 cuando se efectuó el primer Congreso Internacional del Notariado Latino en la ciudad de Buenos Aires, que uno de los temas a tratar fue el establecimiento del carácter y alcance de la función notarial. Una de las resoluciones del Congreso se resume en un breve enunciado, el cual transcribimos: “Es su aspiración que todos los actos de jurisdicción voluntaria, en el sentido dado a esta expresión en los países de habla castellana, sean atribuidos exclusivamente, a la competencia notarial.” 1 Señala también que esta resolución provocó diversos estudios, elaboraciones de principios y proyectos, y treinta años después (1978) le permitían afirmar que ya era momento de llevar al derecho positivo esa aspiración, eso sí, por medio de una elaboración cuidadosa para que pudiera ser practicable. Enuncia nuestro Código Notarial con respecto al notariado público que esta es “la función pública ejercida privadamente. Por medio de ella, el funcionario habilitado asesora a las personas sobre la correcta formación legal de su voluntad en los actos o contratos jurídicos y da fe de la existencia de los hechos que ocurran ante él.” 2 Por su parte el artículo 2 del citado Código define al notario público como el “especialista en Derecho Notarial y Registral habilitado legalmente para ejercer la función notarial..." 1 FRONTINI (Miguel Ángel). Transmisión Hereditaria por homologación Notarial. p. 942. Código Notarial, Ley 7764 de 22 de mayo 1998, San José, Costa Rica, Edit. IJSA, 1ª ed.2000 art.1 2 284 Con base en esto podemos decir que con la extensión de la competencia notarial a los asuntos catalogados como actividad judicial no contenciosa, no se desnaturaliza la función cartular, sino que en el sentido contrario, se la viene a completar. La actuación del notario en asuntos de tal complejidad salvaguarda el interés público, a la vez que garantiza el mantenimiento de la paz social, porque se trata de un profesional preparado y conocedor del derecho, capaz de dar asesoría legal en un ámbito de imparcialidad para los interesados y dentro de principios éticos del ejercicio profesional. En cuanto a la última parte del artículo 129 del Código Notarial que establece como condición para acudir a la vía notarial que no figuren menores de edad o incapaces como interesados, este es un punto que no ha sido variado en muchos años y que consideramos como un obstáculo inoportuno para el proceso sucesorio extrajudicial. Este descontento había sido manifestado anteriormente por el Dr. Vargas Soto cuando afirmaba que. la existencia de menores o incapaces no debería impedir que el proceso se tramitara ante notario. Si lo que existe es desconfianza respecto del notario, creo que el problema se solucionaría sometiendo a aprobación judicial la participación hecha ante Notario en el supuesto de haber sujetos involucrados como los indicados. En el mismo sentido se manifestó en su momento el Dr. Wilberth Arroyo Álvarez al comentar esta norma: Con relación a menores de edad y a quienes tengan una incapacidad volitiva o cognoscitiva, como impedimentos legales para 285 tramitar el sucesorio en sede notarial, se considera que el legislador pudo haber otorgado mayor flexibilidad, permitiendo su tramitación, aun cuando los herederos no reunieran esas condiciones, con la intervención de su tutor y el Patronato Nacional de la Infancia o del curador y la Procuraduría General de la República, en caso del incapaz. Cualquiera de las dos soluciones planteadas que se pusiera en práctica permitiría tramitar el sucesorio ante un notario aunque alguno o todos los interesados fueran menores o incapaces; si interviniera el tutor junto con el P.A.N.I. o el curador junto con la Procuraduría, habría un control durante el procedimiento para proteger los intereses de estos sujetos; y si fuera el caso de someter lo resuelto por el notario a la aprobación judicial, el control posterior del juez salvaguardaría los derechos de los interesados. De lo anterior se concluye que cuando hay menores o incapaces no es necesario abrir la sucesión en vía judicial, sino que se puede acudir ante el notario, ahorrando tiempo y dinero sin el peligro de que se perjudiquen los derechos e intereses de los herederos que se encuentran en las circunstancias mencionadas. El Código Procesal Civil cuando se refiere a la terminación del sucesorio por acuerdo de interesados (numeral 928) acepta la posibilidad de que una sucesión ab intestato se tramite en vía notarial luego de hecha la declaración de herederos; también señala en el artículo 945 del mismo código que para abrir el sucesorio notarial es necesario que exista testamento abierto otorgado ante notario; pero el 286 Código Notarial amplió el supuesto a los sucesorios ab intestato, el notario tiene ahora plena competencia en todo tipo de sucesorios. Para abrir una sucesión ab intestato notarial, el notario debe proceder a hacer la declaratoria de herederos, lo cual constituiría el único punto fuera de lo común con respecto a la anterior regulación. Señala el Dr. Arroyo Álvarez que si se temiere por la declaratoria realizada por el notario y para dar seguridad a los interesados, “será hecha igual que en el caso de sucesión judicial, es decir, sin perjuicio de terceros de mejor o igual derecho". 1 A su vez el Código Notarial establece un régimen disciplinario más estricto que el sistema anterior, con la finalidad de que los notarios ofrezcan una mayor profesionalidad, garantía y seguridad a todo aquel que se presente a solicitar sus servicios. Como una alternativa a escoger por sobre este riguroso régimen disciplinario, a lo interno de la Asamblea Legislativa “se discutió la posibilidad de dar competencia para tramitar la actividad judicial no contenciosa sólo a ciertos notarios, con la finalidad de garantizar la idoneidad de los profesionales que tramitarían estos asuntos” 2 pero con esta solución se estarían estableciendo nuevas categorías profesionales, las cuales podrían crear conflictos de intereses en cuanto a quienes entrarían en una u otra, terminando la discusión con la conclusión de que el interés principal es cumplir con los requisitos del acto. 1 2 Ver ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 7. Ibid. p.6. 287 En razón de lo anterior a los notarios se les impuso un control más estricto; dicho control del trámite, recae en los sujetos interesados, pues basta que uno de ellos no esté de acuerdo en algún punto para que el asunto deba tramitarse judicialmente, esta oposición aparte de tener que hacerse por escrito, no requiere ser fundamentada, ya que se trata de la voluntad de una de las partes que se manifiesta en contra de la continuación del trámite ante el notario, prefiriendo que sea el juez quien resuelva el asunto. El Procedimiento Sucesorio Extrajudicial, regulado en el Código Procesal Civil fue muy criticado por las diversas lagunas que presenta al momento de su aplicación en la práctica. Sin embargo, al promulgarse el Código Notarial no se aprovechó la oportunidad para solucionar esos problemas regulando de mejor forma los supuestos de intervención y el desarrollo de esta por parte del notario entre otras cosas. La ampliación ya señalada de la competencia notarial a las sucesiones testamentarias y ab intestato produjo más problemas, esto debido a que con el Código Procesal Civil tratándose solamente de sucesiones testadas había lagunas difíciles de resolver, aún existiendo testamento auténtico, en el cual el testador disponía lo necesario para terminar el proceso rápidamente; con el Código Notarial y siguiendo el pensar del Dr. Arroyo Álvarez “se incluye a la sucesión "por disposición de ley" la gama de incongruencias, inconsistencias, ambigüedades y, en general, serias ausencias de regulación, hace que deba caminarse con pausa y 288 mucho cuidado.” 1 Terminaba dicho análisis con la posibilidad de una reforma integral a esta legislación, eso sí luego de dar un plazo que permitiera aprovechar la experiencia acumulada para poder determinar las fallas y carencias que es necesario eliminar, dándole al notario los mejores medios para llevar a cabo su trabajo y a los interesados un procedimiento más claro y expedito. Debemos aclarar que en cuanto al trámite del sucesorio notarial, corresponde a este funcionario la responsabilidad de valorar de manera objetiva la complejidad de cada caso en que su intervención es solicitada, ya que por la inconsistente regulación procesal existente, cabe la posibilidad de que acepte un encargo que en última instancia no puede llevar a su culminación provocando graves perjuicios para los sucesores, terceros interesados y para sí mismo, por el tiempo y el dinero utilizado para finalmente tener que recurrir a la vía jurisdiccional en donde el caso no hubiera tenido el problema que se le presentó al notario, y tarde o temprano se habría resuelto. Del Proceso Sucesorio Notarial El artículo 130 del Código establece que todas las actuaciones del Notario serán extraprotocolares, con la salvedad de los actos que requieren documentarse en dicha forma. El valor de dichas actuaciones del notario en los asuntos de su 1 Ver ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 11. 289 competencia será equiparado al valor de las practicadas por los funcionarios judiciales, esto para efectos legales (artículo 133 del Código Notarial.) Los sucesores deben comparecer personalmente ante el notario de su elección y requerir su intervención, esto deberá constar en un acta notarial la cual dará inicio al expediente del sucesorio de que se trate, los expedientes deben ser numerados de forma continua con folios numerados cronológicamente, el notario debe tener un registro de todos ellos (artículo 131 Código Notarial.) y una vez que concluya el trámite deberá remitirlo al Archivo Judicial para su custodia definitiva. En el expediente constará la certificación de la defunción del causante, así como también el testimonio del testamento en caso del auténtico o certificación judicial de idoneidad del testamento cerrado, no auténtico o abierto privilegiado. Como siguiente paso se deben citar los interesados para que hagan valer sus derechos, esta citación se hará por medio de una publicación hecha por una vez en el Boletín Judicial emplazándolos por treinta días, transcurrido ese plazo y tratándose de una sucesión legítima, el notario constatará que los herederos comparecientes los son de acuerdo a los órdenes del artículo 572 del Código Civil; si se trata de una sucesión testamentaria, se cumplirá lo dispuesto por el testador. Dentro de la citación debe incluirse a los acreedores y si surgiera una controversia relativa al pago de un crédito, el sucesorio debe ser suspendido y el notario debe remitir el expediente al juez competente para que termine la tramitación del sucesorio. 290 Con respecto al albacea, si el testamentario aceptó el cargo entonces asumirá sus funciones como tal. Si aún no ha sido nombrado o si se trata de una sucesión intestada, se designará por acuerdo de los herederos un albacea de entre ellos. El albacea debe realizar el inventario de todos los bienes sucesorios, una vez que lo concluya se lo presenta al notario. A continuación se procede al avalúo del haber sucesorio, para lo que el notario nombrará un perito debiendo designar a personas idóneas que reúnan los requisitos dispuestos por el Código Procesal Civil, y cuyos honorarios se pagarán con base en las tarifas fijadas por la Corte Suprema de Justicia; el perito no puede ser empleado ni allegado del notario, esto según el artículo 136 del Código (ni el cónyuge, conviviente, ascendiente, descendiente, hermano, tío, etc). Con las actuaciones anteriores se pretende constatar el activo, para poder pagar el pasivo, lo que incluye el haber satisfecho el interés del fisco, y los impuestos; de haber un remanente los interesados determinarán la forma en que se efectuará la partición del haber sucesorio. Si se trata de bienes inscribibles en los registros públicos, la adjudicación tiene que hacerse en escritura pública, en los casos en que los bienes no son inscribibles, basta que la adjudicación conste por escrito en el expediente. Es relevante indicar que hay situaciones que se pueden presentar durante la tramitación del sucesorio cuya consecuencia es la pérdida de la competencia del 291 notario, teniendo entonces como obligación abstenerse de intervenir en la sucesión, el artículo 134 del Código expresamente señala los siguientes casos: “a) Cuando algún interesado se lo solicite. b) Por oposición escrita ante la notaría. c) Cuando surja contención o declinatoria. d) Cuando el Tribunal respectivo lo disponga, a solicitud de parte interesada.” 1 Los dos primeros supuestos se justifican debido a que la tramitación de la sucesión por vía notarial se presenta como una opción, es decir, todos los sujetos interesados deben estar de acuerdo, si alguno de ellos lo solicita o se opone por escrito, esto provocará que el trámite deba continuarse ante un juez. Igualmente sucede en el cuarto supuesto, la diferencia es que el interesado acude al tribunal para que este le indique al notario que se haga a un lado y sea el juez el que termine el sucesorio. En el caso del tercer supuesto para recurrir a la vía notarial los herederos debieron acordarlo así previamente, pero si surge una disputa (aunque sea muy leve) y el acuerdo pierde la unanimidad, la sede judicial será competente a partir de ahí para conocer y resolver la sucesión. Si lo que ocurre es la declinatoria por parte del notario una vez iniciado el sucesorio, la decisión la tomará de acuerdo a su personal criterio de oportunidad o legalidad. 1 Ver ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 13. 292 Sin importar ante cual de las situaciones esté el notario, deberá suspender el trámite y enviar el expediente al tribunal competente; cualquier otra actuación o resolución que tome el notario posterior a la pérdida de la competencia estará viciada de nulidad absoluta, pues puede darse el caso de que alguna de las partes presente una oposición y el notario pretenda continuar con la sucesión, llegando a ser juzgado y sancionado por el delito de usurpación de autoridad, esto además de las sanciones disciplinarias a que puede ser acreedor. También puede suceder un caso similar pero que no implica la pérdida de la competencia notarial para acudir ante un tribunal, sino que los herederos pretenden cambiar al notario público que está a cargo del sucesorio. La respuesta parece ser afirmativa, “pese a la inexistencia de norma expresa en tal sentido, de acuerdo al principio de autonomía de la voluntad no existe impedimento para que aquellos puedan proceder de tal manera, sin perjuicio, claro está, de las reglas de ética notarial y pago de honorarios.” 1 El numeral 135 del Código abre la opción para los herederos de pasar de la vía judicial, en donde se abrió la sucesión originalmente para ser continuada ante notario público si los interesados llegan a acordarlo por unanimidad y si todos son mayores y capaces, no pudiendo el juez oponerse a ello. Los honorarios del notario público son los mismos que recibiría por realizar un trámite análogo en sede judicial. 1 Ver ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 13. 293 A modo de conclusión retomamos la afirmación del Dr. Arroyo Álvarez quien dice que tanto el Procedimiento Sucesorio Extrajudicial (artículos 945 y siguientes) como la regulación relativa a la Competencia en Actividad Judicial No Contenciosa (artículos 129 y siguientes del actual Código Notarial) “en algunas de sus normas son sumamente lacónicos, omisos, ambiguos y oscuros, por lo que hay que esperar que haya un poco de mayor experiencia de los notarios en asuntos tan delicados como éstos, así como aprovechar la jurisprudencia y las resoluciones, criterios y prácticas que se producirán desde la Dirección Nacional del Notariado (DNN) del Registro Nacional (RN) y del Archivo Nacional (AN).” 1 Algunas de las omisiones que presenta la legislación se refieren a supuestos de actuación que podría tomar el notario, pero por estar asimilado a un funcionario público (a efectos legales sus actuaciones tienen el mismo valor que las de los funcionarios judiciales) no puede actuar de una u otra forma porque no puede arrogarse facultades que la ley no le concede. Situaciones que sirven para ejemplificar lo anterior hay varias, veamos las siguientes: Podría suceder que el albacea testamentario fallezca durante el trámite de la sucesión, surge entonces la pregunta de ¿qué puede hacer el Notario?, “se incapacita o renuncia al cargo si el testador no nombró albaceas substitutos. ¿Podrá el Notario designar un albacea provisional? O de nuevo el asunto debe pasar a un tribunal”. 1 Ver ÁLVAREZ (Wilberth) op. cit. p. 2. 294 En los casos en que se está frente a la necesidad de vender ciertos bienes sucesorios según el 783 del Código Procesal Civil, y los interesados están de acuerdo en esto, ¿estará el notario en la posibilidad de autorizar la venta de esos bienes, o deberá remitir el asunto al juez competente para que sea este el que tome a su cargo el proceso? Ante la falta de cumplimiento de las obligaciones por parte del albacea ¿puede ser removido de oficio por el notario, igual a como lo puede hacer el juez? “¿Debe el notario aprobar las cuentas del albacea, o aceptar que se le exonere de tal obligación por parte de los interesados? Cuando un proceso sucesorio ya ha finalizado en sede judicial o en sede notarial podría el notario tramitar la reapertura aunque sea otro distinto al que se hizo cargo de la sucesión de cuya reapertura se trate. Nos parece que cuando se dan estas y otras situaciones similares debe ser el notario el encargado de resolverlas, para darle mayor agilidad al proceso sucesorio extrajudicial. La ley tiene que llenar estas lagunas con el fin de que los procesos iniciados ante el notario culminen ante el notario, porque si este debe renunciar a la tramitación del sucesorio cada vez que se le presente un problema mínimo o que él mismo puede resolver sin perjudicar los derechos ni los intereses de los sucesores la creación del proceso sucesorio en vía notarial no pasará de ser un espejismo que en nada ayuda a los tribunales ni a las partes interesadas. Con la muerte de una persona termina su existencia física, pero su existencia jurídica continua y sus familiares son los encargados de hacerla valer. Uno de los 295 medios que ellos tienen para lograr esto es el proceso sucesorio, el cual como principales propósitos tiene el de trasmitir la propiedad del causante para el bienestar de sus herederos, de sus empresas y del mismo estado. Como lo hemos estudiado el proceso sucesorio es en principio una actividad no contenciosa, es una serie de reglas a seguir para conseguir un fin, pero por la naturaleza humana este procedimiento podría volverse contencioso, por medio de sus integrantes al no estar de acuerdo con determinado cometido, y es aquí donde entra el Juez para dirimir los conflictos que surjan en el transcurso de su desarrollo. En el Código Procesal Civil se regula el proceso Sucesorio, dentro de la actividad judicial no contenciosa, con lo cual se ve una vez más que este proceso son una serie de pasos a seguir para el dictado de la sentencia respectiva. Entre estos pasos mencionamos, la comprobación de la muerte, la constatación del testamento (abierto, cerrado, etc.), aseguramiento de bienes. Situación notable en nuestro proceso es el fuero de atracción que este produce, donde se reúnen junto con el sucesorio los procesos que tienen relación con este y pueden llegar a afectarlo. Pero no es una simple acumulación de procesos sino que este juez debe ir resolviendo cada proceso por separado. Nuestra legislación como otras a nivel latinoamericano tiene un periodo de prescripción para aceptar la herencia sin el cual estaría perdurando una situación de inseguridad la cual el derecho no puede permitirla por el principio de seguridad jurídica el cual mantiene a la sociedad con certeza jurídica. 296 A su vez también se da una protección activa a favor de los acreedores de un posible heredero (deudor) que no desee aceptar la herencia para perjudicarlos, el juez los nombra en su lugar pero sin la calidad de herederos. Contrario a lo que sucede en otras legislaciones en nuestro país la figura de la herencia vacante no existe, ya que de no haber herederos comunes, el gobierno de Costa Rica será el heredero por medios de sus Juntas de Educación con lo cual se ve la notoriedad otra vez del principio de seguridad jurídica. Según el tipo de testamento que realizó el deudor, así será su comprobación de autenticidad, así tenemos que de tratarse de testamento abierto debe revisarse su idoneidad, en el caso de testamento cerrado se realizará su apertura siguiendo el procedimiento preestablecido para dar seguridad de no haber sido violentado. Estos anteriores procesos tienen una importancia extrema en el flujo del proceso, por que si el juez considera no viable, idóneo o no legal el testamento, el proceso toma un rumbo diferente y se tramitará como un proceso instestado, con sus correspondientes reglas. Una vez realizados los tramites anteriores se da la apertura del proceso, a su vez se realiza el nombramiento del albacea, se cita a herederos e interesados para realizar el declaratoria de herederos. En nuestro ordenamiento jurídico hay una figura semejante a la posesión hereditaria que se da en la República de Perú, esta se da en el articulo 922 del CPC ya que estipula que el cónyuge sobreviviente y los hijos que con él vivan, habitarán la casa que ocupaban al momento del fallecimiento hasta que se 297 adjudique a otra persona, si se da el caso, con ello se protege a la familia por la inmediata muerte del “pater familias”, y el estado de indefensión que conlleva esto en los primeros meses. El tema de los acreedores en el proceso sucesorio, tratándose de acreedores comunes se trata con el principio de la “pars conditio creditorum”, así como los créditos de pagan a prorrata, hay prevalencia de los más antiguos con respecto a los más recientes, si la suma debida se paga dentro de los seis meses, estos deben rendir garantía, de devolución por un acreedor de igual o mejor derecho. Hay una innovación en nuestro proceso cuyo fin es promover la resolución de los conflictos por medio de los mismos participes y así dejando al administrador de justicia como un mero árbitro dirigente procesal, esto se encuentra en el artículo 928 Código Procesal Civil una vez declarados los herederos y legatarios, si son mayores hábiles y no hay cargas por cumplir, éstos podrán acordar con autorización del tribunal, la partición de los bienes para terminar el proceso. A pesar que la sentencia judicial que declara concluido el proceso sucesorio reviste el carácter de cosa juzgada formal, existen razones especiales que podrían hacer que se reabra el proceso, como podrían ser la aparición de un acreedor o un heredero, pero el juez debe fundamentarse en razones atendibles debido a la razón de ser una excepción ya que debe imperar como lo hemos dicho antes la seguridad jurídica que fundamenta nuestro ordenamiento jurídico. La reapertura no afectará en ningún caso la partición extrajudicial o la judicial aprobada. 298 En cuanto al sucesorio pero en vía extrajudicial en nuestro país todavía es una institución muy incipiente en relación a otras legislaciones de origen romanista, ya en determinados momentos de nuestra historia jurídica se ha tratado de implantar un sucesorio notarial que ayude a nuestros tribunales en la administración de justicia, y esto es posible debido a que nuestros notarios tienen un tratamiento de un funcionario público con la consecuente capacidad de la fe publica, que lo instruye con la autoridad de dictar actos dotados del respaldo del Estado, por cuanto éste le delegó esta función a su persona. Con la entrada en vigor del nuevo Código Notarial se da un ligero cambio a la función notarial respecto a las sucesiones, debido a que se da una delegación de funciones de manera más explícita y a la vez se aumenta el número de actos que puede realizar notarialmente y que antes pertenecían al campo exclusivo de los jueces. Todo esto tiene como repercusión una baja de las tramitaciones judiciales con lo que se descongestiona el sistema de justicia, lo cual hace que se enfoque a los problemas que realmente si necesitan la intervención de una autoridad establecida por el Estado para dirimir conflictos, como lo es el Juez. Pero no solo conlleva para el Notario derechos sino que también debido a la importancia que estos procesos delegados tienen, al Notario así como a cualquier funcionario público debe haber una institución encargada de fiscalizarlos y de sancionarlos de ser el caso, para la actividad notarial se creo la figura de la Dirección Nacional de Notariado así como el Tribunal Notarial. 299 Con esto se pone un posible freno a alguna infracción de las reglas de la ética y de la justicia que algún Notario desviado de los principios fundamentales del derecho realizara, con los consecuentes perjuicios de sus clientes y de la misma función notarial. Cabe aclarar que la Dirección Nacional de Notariado emitió la directriz número 2001-005, Reglamento a la tramitación notarial en procesos de actividad judicial no contenciosa, dentro de la cual se enmarcan las sucesiones mortis causa, estableciendo lineamientos formales de cómo debe tramitarse un expediente relativo a dicha actividad, los cuales deben seguir los notarios que tramitan los procesos sucesorios en sede notarial. Este reglamento surgió a raíz de la experiencia adquirida desde la vigencia del Código Notarial y la emisión de anteriores directrices que con la práctica han necesitado ser renovadas y complementadas. Conclusión Con el análisis previo realizado al Proceso Sucesorio podemos constatar, al día de hoy, los diferentes cambios que ha sufrido el tratamiento que se le ha dado a este proceso y se le da un cierre al estudio de la evolución histórica del proceso dejando abierta la opción de analizar las propuestas que tienden a renovar la normativa y aplicación de esta en la realidad social. Al haber sido analizados algunos ordenamientos jurídicos extranjeros en apartados anteriores, tenemos una noción de las figuras y principios jurídicos que tienen aplicación en diferentes países de Europa y América Latina con los cuales 300 podemos comparar nuestro propio ordenamiento para comprobar las similitudes y diferencias que existen en el trato del Proceso de Sucesión “mortis” causa. En este punto de nuestra investigación, hemos alcanzado una idea general de la legislación que regula el proceso sucesorio en nuestro país, lo cual sirve de fundamento para abordar en el capítulo siguiente la propuesta planteada para el Proyecto de Código Procesal General y poder realizar un análisis para constatar si con dicha iniciativa se va a impulsar positivamente o no la sucesión mortis causa. En la actualidad los medios llamados alternos se han visto impulsados en diferentes campos, en el derecho y particularmente en el proceso sucesorio, estos se han tomado en cuenta poco a poco hasta el punto de que este proceso en vía notarial esta revestido de mucha importancia al ser la sede que le permite a los mismos sucesores llegar a una partición basada en acuerdos mutuos, es por esta razón que puede llegar a convertirse en la vía principal para la tramitación de los procesos sucesorios. Cabe mencionar que es necesaria una correcta regulación de esta materia para obtener los mejores resultados posibles. 301 TERCERA PARTE: NUEVA PERCEPCIÓN DEL PROCESO SUCESORIO CAPITULO CUARTO: EL PROYECTO DEL CÓDIGO PROCESAL GENERAL COMO CAMBIO SIGNIFICATIVO AL PROCESO SUCESORIO SECCIÓN PRIMERA: INTRODUCCIÓN AL PROYECTO DEL CÓDIGO PROCESAL GENERAL A.- VERSIÓN INICIAL DEL PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL 1.- ANALISIS GENERAL La iniciativa de promover una reforma a la legislación procedimental para buscar el mejoramiento de la administración de justicia en nuestro país nace expresamente en el seno del Poder Judicial, siendo los miembros de la Comisión Redactora del anteproyecto de Código Procesal General extraordinarios juristas costarricenses; los magistrados de la Corte Suprema de Justicia: Ricardo Zeledón Zeledón y Rodrigo Montenegro Trejos, junto con Sergio Artavia Barrantes, abogado procesalista y litigante. 302 La reforma que se plantea se trata de un cambio profundo en el sistema, y sobre todo en la mentalidad tradicional, no sólo en instituciones aisladas, o en el predominio de una disciplina sobre otra; la iniciativa está orientada a superar la morosidad judicial, imprimiéndole a la administración de justicia un sello más humanista, en la cual haya mayor contacto de los jueces con las partes, con los abogados y las pruebas, superando todo cuanto hasta ahora se ha promulgado. Dicho cambio propiciará una discusión más meditada en un ambiente cultural más alto, esperando la profundización de parte los analistas en el tema cardinal de la oralidad, y todos los accesorios a ella. Se debe reconocer el aporte invaluable de la Fundación Konrad Adenauer, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, e incluso de instituciones privadas nacionales, además se pidió y se recibió la contribución de las diversas universidades en que se imparte la carrera de Derecho, aportes del Colegio de Abogados, la contribución de la Procuraduría General de la República en el tema de la Jurisdicción Ambiental; a su vez los miembros de la Comisión han participado en reuniones donde se han escuchado los criterios de juristas extranjeros y se ha hecho lo posible por incorporar aspectos novedosos de derecho procesal comparado. El proyecto presenta “un verdadero sistema procesal, completo y uniforme, con definiciones claras y precisas, concebido a la luz de las necesidades nacionales, la experiencia nuestra en materia penal, los avances de la jurisprudencia constitucional, y también de los aporte del derecho comparado al 303 tema. Por esa razón el análisis requiere de una visión del conjunto”, ya que no se trata de un grupo de piezas forzadas a mantenerse unidas, pero aisladas unas de otras, sino de un producto del esfuerzo racional en pro del bien social. Dentro de este cuerpo normativo el conocimiento de sus tres libros no puede hacerse aisladamente, por el contrario la parte de los procesos se comprenderá de mejor forma a la luz de las normas aplicables a todos los procesos, y la de las jurisdicciones especializadas en la inteligencia de conocer los dos libros anteriores. En este sentido se privilegian las normas generales, las de la teoría general del proceso, y se simplifica todo el sistema para permitir su comprensión por los jueces, los abogados, los estudiantes, pero sobre todo por las grandes mayorías, lo que se pretende es que sea un instrumento que facilite su propia aplicación. La Corte Suprema de Justicia convocó a un notable grupo de juristas vinculados con la Administración de Justicia y con el Derecho Procesal Latinoamericano y Europeo para analizar críticamente este importante documento producido por la Comisión de Oralidad y Conciliación nombrada por su Corte Plena. Dicha comisión de juristas extranjeros emitió una declaración dada a los catorce días del mes de marzo del año dos mil uno, que señala entre sus conclusiones lo siguiente: La decisión de adoptar la oralidad como principio, como sistema y como medio de expresión en las actuaciones judiciales, constituye “el avance procesal 304 más grande de nuestros tiempos, el Proyecto de Código ha concebido un novedoso, idóneo y completo régimen procedimental que, a más de llenar sentida necesidad en el país conforme con sus particulares y especiales requerimientos jurídicos en este comienzo de siglo, muestra un contenido creativo de clara excelencia jurídica y técnica,” que presenta soluciones sabias y documentadas, llegando a ser considerado por dichos juristas como uno de los proyectos más modernos no sólo de América Latina, sino del mundo entero; sus novedosos institutos de derecho procesal permitirán, un mejoramiento sensible en la prestación del servicio de justicia, con un mayor nivel de eficiencia, según las exigencias de la democracia costarricense y su ciudadanía. Se puede afirmar que el Código Procesal General es un símbolo de evolución, avance y superación cultural, completamente distinto del régimen anterior al que pretende suplantar, en un afán democrático, a través de una formación transparente; por esta razón cabe su pronta sanción e implementación posterior junto con una reforma relativa a la organización judicial que pueda acompañar eficientemente el Proyecto, para beneficio de la administración de justicia y del país. La obra contiene una filosofía realmente profunda, consecuencia del desarrollo histórico de Costa Rica. Pero no se trata solo de una obra de principios pues éstos se encuentran ampliamente desarrollados en todo el contenido del Proyecto. Al día de hoy (en el año 2001) la iniciativa está en su segunda revisión y se divide en tres Libros: el primero, dedicado a las normas aplicables a todos los 305 procesos en lo relativo a: disposiciones generales, competencia, régimen de partes y actividad procesal (actos en general, actos de proposición, actos de prueba, audiencias orales, modos de terminación del proceso, resoluciones, recursos y ejecución). El segundo, dedicado a los procesos en particular (procedimientos preliminar, anticipado, ordinario, sumario, arbitral, monitorio, no contencioso, sucesorio, concursal, ejecución, internacionales e incidentes). El tercero, dedicado a las jurisdicciones especiales (familiar, laboral, agraria y ambiental). Se trata de una estructura original cuya cúspide son los avances revolucionarios de la Sala Constitucional en el ámbito de los derechos fundamentales, y de la larga experiencia del Derecho Procesal Penal en los últimos 25 años. Consideran que el proyecto constituye “un mejoramiento evolutivo del sistema actual y que merece ser tomado como paradigma procedimental en muchas de sus regulaciones particulares. (...) se aplaude el avance hacia una mayor democratización en una de las funciones cruciales del Estado: la de mantener la paz social por medio de la adecuada solución de los conflictos.” 1 Entusiasma el compromiso de la Corte Suprema de Justicia en esta labor histórica, manifestada a través de sus Magistrados, quienes conocen mejor que 1 Declaración de Juristas de Europa y América Latina sobre el Código Procesal General de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica 306 nadie los problemas que afronta el sistema actual y pueden plantear las soluciones para cambiar la situación del derecho procesal. En el primer lugar de nuestro análisis revisaremos el Libro Primero del Proyecto de Código, centrándonos en las normas aplicables a todos los procesos, con el fin de determinar si el proceso sucesorio se ve impregnado de los principios que regulan estas normas del Capítulo I del Título l, llamado Disposiciones Generales. a- PRINCIPIOS PROCESALES El artículo primero de este cuerpo normativo nos introduce a los principios procesales que regirán en materia procesal. En su primer apartado vemos la regla general en cuanto a que los procesos de las materias civil, comercial, familiar, agrario, ambiental y aquellos de naturaleza jurídica similar, se rigen por los principios del sistema de la oralidad procesal. En el caso de ausencia de disposiciones en las leyes que regulan los procesos laborales, contencioso administrativo y penal, el Código se aplicará supletoriamente. El segundo inciso se establecen los principios fundamentales sobre los cuales se funda el sistema procesal, estos son los derechos de igualdad, seguridad jurídica, debido proceso, justicia pronta y cumplida, libre acceso a la justicia, independencia, legitimidad, gratuidad, especialidad, responsabilidad, de servicio a la sociedad, y probidad; junto con los principios derivados de los 307 derechos constitucionales y de los derechos humanos en que se inspira la administración de justicia. El tercer inciso enumera los principios del sistema, que deben ser cumplidos en lo posible en todos los procesos, si sus características particulares lo permiten. En primer lugar se encuentra el principio de oralidad. Esto implica que el proceso se desarrollará a través de audiencias orales y públicas. La expresión oral será la forma de comunicarse que asumirán las partes con los jueces, por sí o por medio de sus abogados. En las audiencias, por medio de la oralidad, se deberá también sanear el proceso, impulsar la conciliación, recibir pruebas, ejercer el contradictorio y emitir las conclusiones ante los jueces. Si llega a surgir el caso en que el juez deba elegir entre la oralidad y la escritura primará la oralidad en su escogencia. Algunos actos no se encuentran cubiertos por este principio, como la demanda y su contestación, la sentencia documento, los recursos contra esta y los documentos, peritajes e informes; debido a que por seguridad jurídica debe quedar constancia de ellos en el expediente. Íntimamente relacionado con el anterior está el principio de inmediación. Se pretende que haya en las audiencias una relación directa y personal de los jueces con las partes, con sus abogados, y principalmente con los medios de prueba y el objeto del proceso para que la resolución final sea derivada realmente de lo vivido durante la audiencia. Cuando las partes requieran ser escuchadas fuera de las 308 audiencias sobre aspectos concretos, los jueces deberán acceder citando a la contraparte. El principio de concentración complementa al principio previo porque toda la actividad procesal deberá desarrollarse en el menor tiempo posible, en una o dos sesiones cuando así se prevean, y en las mismas se respetarán los derechos de las partes de alegar, probar y contradecir. Igualmente debe concentrarse en una sola resolución varios actos y gestiones, el juez no puede dividir, suspender o interrumpir las audiencias, si lo hiciera debe haber una causa justificada para esa acción. El dispositivo como principio procesal implica que las partes inician el proceso, ofrecen las pruebas y las presentan a los jueces para su evacuación, pueden disponer de sus derechos salvo si son indisponibles; pueden terminar el proceso unilateral o bilateralmente, y en general están facultados para impulsar la actividad procesal. A nadie se puede obligar a formular una demanda. El impulso procesal se genera luego de que sea promovido el proceso por las partes; los jueces dictarán de oficio, con amplias facultades, todas las medidas dirigidas al avance y finalización del proceso, sin necesidad de gestión de parte. Por todos los medios evitarán la paralización e impulsarán el trámite con la mayor celeridad posible. El principio de celeridad provoca que la tramitación del proceso se realice con prontitud y economía de tiempo para las partes y el sistema de administración de justicia. 309 La carga de la prueba le corresponderá a aquel que formule una pretensión, quedará así obligado a probar, ofreciendo oportunamente los medios probatorios y preocupándose por la evacuación de sus pruebas. A través del principio de contradicción se garantiza la igualdad procesal de las partes. Las gestiones probatorias podrán ser inmediatamente combatidas o contradichas por la contraria, se exceptúan aquellos casos de urgencia en que se difiere el contradictorio. Al garantizar la identidad física del juzgador, este sólo podrá juzgar, conforme lo alegado y probado por las partes, cuando investido legalmente de los poderes de juez haya estado en la o las audiencias donde se halla recibido la prueba que servirá de base para dictar el fallo o haya participado en la audiencia de vista de un recurso. En los casos en que se traslade, ascienda o suspenda a un juez, este mantendrá su competencia para dictar la sentencia pendiente en aquellos procesos en los cuales hubiere evacuado o iniciado la evacuación de pruebas. Basado en la búsqueda de la verdad, el juez deberá resolver las cuestiones planteadas con base en los elementos probatorios ofrecidos por las partes y admitidos en el momento procesal oportuno, respetando el principio de contradicción. La prueba de oficio se admitirá restrictivamente. En general el juez deberá encontrar fórmulas justas para la búsqueda de la verdad dentro del marco de las pretensiones, el cuadro fáctico y probatorio formulado por las partes. En general los ciudadanos tienen el derecho de asistir a las audiencias dada la publicidad de estas, con excepción de los casos en los que se disponga la 310 privacidad de ellas por conciliación, seguridad, secreto comercial, información no divulgada, protección de la personalidad de alguna de las partes, por afectar el buen nombre, la honra de las personas, incomunicabilidad de declarantes o porque se pueda causar algún daño psicológico o moral a alguno de los comparecientes salvo que las partes acuerden lo contrario. Siguiendo lo establecido por el principio de preclusión, los actos y etapas procesales se cumplirán en el orden establecido por la ley, debiendo los jueces omitir los innecesarios o concentrar varios en uno solo según el caso, y una vez cumplidos o vencida una etapa no podrán reabrirse o repetirse, salvo lo previsto en actividad defectuosa. Principio de impugnación, abre la posibilidad de que todas las sentencias finales puedan ser impugnadas ante un órgano jurisdiccional distinto de quien las dictó. Las demás resoluciones sólo podrán impugnarse siempre y cuando se otorgue expresamente un recurso ordinario o extraordinario. El último principio señalado es el de ejecución, en razón del cual todas las sentencias deberán ejecutarse fielmente con autoridad y eficacia, adecuando sus efectos al momento de cuando deben cumplirse, incluso si afectan a terceros que no formaron parte del proceso, cuando se trate de intereses comunes, colectivos, difusos, de idéntica situación o personas que directa o indirectamente les afecte, o cuando se pretenda tornarlas inciertas o inejecutables. 311 b- PRINCIPIOS PROCESALES QUE SON CONTRARIOS AL SISTEMA Luego de explicar los principios en los cuales se fundamenta el nuevo ordenamiento procesal propuesto, el artículo segundo señala las actuaciones que se sancionan con nulidad absoluta en razón de haberse cumplido por medio de principios declarados incompatibles con el sistema procesal. Dicho artículo menciona cinco principios procesales que son contrarios al sistema, estos son: La escritura, en cuanto se relacione con la recepción de pruebas, las conclusiones, la vista en los recursos, los recursos en las audiencias y otras actuaciones que se señalen en las diversas etapas de las audiencias y que deban cumplir con el requisito de la oralidad, porque si permitiera que dichas actuaciones fueran escritas, la celeridad y la inmediación se verían afectadas y en general el proceso. El inquisitivo; esto es, que los jueces no pueden alterar el resultado del juicio, sustituyendo la voluntad de las partes, el cuadro fáctico o probatorio fijado por ellas, creando etapas procesales o cargas probatorias en perjuicio de una parte. Tampoco podrán ordenar evacuar pruebas, considerarlas para establecer los hechos probados o no probados, si no se hizo en el momento oportuno porque afectaría al principio de preclusión, y sobre ellos no medió el debido proceso, así 312 como el derecho de defensa y el derecho de las partes a ofrecer contraprueba, por lo que no se cumpliría con el contradictorio. La mediación en la recepción de pruebas, o en actos propios de las audiencias, no podrán dictar sentencia los jueces si no estuvieron en la recepción de pruebas. El juez competente podrá trasladarse a otros lugares, en todo el país, cuando así lo requiera para la evacuación de una prueba importante en tal caso no podrá comisionarse a otra autoridad, esto porque si es una prueba clave para resolver la cuestión entonces el juez que conoce esta debe estar presente en dicha diligencia. La formalidad excesiva se establece como contraria al sistema de administración de justicia, ya que todo tipo de formalidad exagerada o innecesaria constituye en sí misma un vicio. Deberá ser considerado como formalismo la declaración excesiva de nulidades, porque entorpecen los fines, y la buena marcha del proceso; de igual forma se considerarán las prácticas en perjuicio del saneamiento del proceso y la preeminencia de la aplicación de normas procesales en perjuicio de las de fondo. Las inadmisiones sólo podrá prevenirse y declararse en los supuestos que la norma de manera expresa lo señala. Denegación injustificada de justicia. Las prevenciones y las inadmisiones deberán disponerse en una sola resolución. Es prohibido a los jueces dictarlas para dilatar injustificadamente el proceso o el dictado del fallo. Las inadmisiones y los obstáculos que impidan el acceso a la justicia y al proceso, deberán interpretarse de manera restrictiva. 313 El artículo tres se refiere a los derechos y deberes que le incumben a las partes. Su primer inciso nos explica cuales derechos se les garantiza para que sus aspiraciones tengan una pronta satisfacción, y así se cumpla una de las razones de ser del sistema de administración de justicia. Se debe garantizar que los jueces sean imparciales, prudentes, independientes, idóneos, conocedores del derecho, y con autoridad para tomar decisiones. De esta manera el sistema generará confianza con respecto a las resoluciones que se emitan. Libre acceso a la justicia y al proceso para recurrir ante los tribunales y plantear sus problemas jurídicos concretos o conflictos de intereses u oponerse a la solución reclamada por otros. Su limitación radica en que debe ejercitarse este derecho de manera razonable, proporcional, sin reiteraciones, sin abuso del derecho y sin fraude procesal. La conciliación, mediación, arbitraje, o cualquier otro medio de resolución alternativa de conflictos, siempre serán utilizados prioritariamente como instrumentos de paz social. Siguiendo esta forma de pensar no sólo se lograría terminar con las controversias en menos tiempo sino que se libraría a los tribunales de mucho trabajo que no se hace necesario que lo conozcan y también se gastaría menos dinero por las partes y por el Estado. Todos aquellos que recurran a los tribunales para hacer valer sus derechos deberán tener acceso a una defensa profesional. Los defensores públicos sólo serán asignados a personas de escasos o sin recursos económicos, siempre que 314 de previo prueben dicha condición ante el Juez, en casos muy calificados en procesos de interés social. La Corte podrá reglamentar otros sistemas de asistencia extrajudicial en cooperación con las Universidades y el Colegio de Abogados, que no estén a cargo de su presupuesto. En el inciso segundo de este artículo tercero se regulan los deberes que deben ser observados en el ejercicio de los derechos de los ciudadanos dentro del sistema de administración de justicia. Dentro de estos deberes podemos señalar: La buena fe y lealtad procesal, esto se refiere a que desde las partes, sus apoderados, representantes, abogados, auxiliares, hasta los terceros que tuvieren algún contacto con el proceso, tienen que ajustar su conducta a la dignidad de la justicia, al respeto debido a los otros litigantes, así como a la lealtad y buena fe. Considera la ley como actos contrarios a la lealtad y cometidos en fraude procesal, las demandas, incidentes o excepciones abusivas o reiterativas, el ofrecimiento de prueba falsa o ilícita, el abuso del proceso o de los mecanismos procesales, las medidas cautelares infundadas y abusivas, la colusión, el incumplimiento de órdenes judiciales o de los efectos y firmeza de las resoluciones, y cualquier otra conducta desleal, ilícita, abusiva o dilatoria. Los sujetos que cometan las conductas indicadas podrán ser sancionados por los jueces con el rechazo de plano de la gestión, archivo de la demanda, incidente o recurso; y disciplinariamente a los abogados, imponiendo multas a las partes o sus abogados hasta en un diez por ciento de la estimación de la demanda o prudencialmente en demandas inestimables, además de la posibilidad de que se 315 le notifique la infracción al Colegio de Abogados para que tome las medidas disciplinarias correspondientes. Uso racional del sistema. Las partes deberán encontrar satisfacción a sus pretensiones. Al respecto utilizarán las vías expresamente concebidas por el sistema de administración de justicia, sin abusar de ellas. No podrán promover procesos o incidentes, recursos y gestiones, duplicados, innecesarios o dilatorios en perjuicio de los contrarios ni irrespetar las resoluciones firmes. Los abogados no podrán sugerir el uso irracional del sistema abusando de varias vías para la discusión de un mismo asunto. En relación buscará siempre las más eficaces dentro del sistema procesal Cooperar con el sistema de administración de justicia, y la parte contraria en la averiguación de los hechos y la aportación de prueba. 2.- ANALISIS PARTICULAR: EL PROCESO SUCESORIO Dentro de lo concerniente al Procedimiento Sucesorio propiamente dicho el Código Procesal General lo regula en su Título VI, del artículo 110 al 113. En primer lugar el artículo 110 contiene reglas generales que se refieren al objeto, la competencia, herencia vacante, medidas cautelares y la remisión que hace al procedimiento no contencioso. El objeto del procedimiento sucesorio se ve desglosado de la siguiente manera: 316 En primer término se debe constatar y declarar la existencia de los sucesores del causante, quienes serán los principales sujetos interesados en la sucesión. De seguido debe determinarse el patrimonio relicto, ya que se trata de un proceso que gira en torno a la universalidad de bienes que debe repartirse entre los sucesores. Por último, se debe terminar con la indivisión mediante la partición de ese patrimonio, pero antes deben haberse pagado las deudas y cargas en caso de que existieran. En lo referente a la competencia, la sucesión se tramitará ante notario público. Sólo en caso de que se diere alguna de las causas justificadas por las cuales los interesados no pudieren tramitar la sucesión en sede notarial, será competente para conocer de la sucesión el Tribunal del domicilio del sucesorio. Este lo será igualmente para intervenir en todos los procesos, contenciosos o no contenciosos, derivados de la muerte del causante y donde se promuevan reclamaciones contra el patrimonio del causante que se basaren en la calidad sucesoria. Se declarará la herencia como vacante si no hay testamento y no se conocen herederos del causante en grado legal, o si conociéndose, éstos hubieren renunciado a la herencia y no fuera el caso de la representación, por tanto se tendrán como herederos a las Juntas de Educación previstas en el Código Civil. 317 Cualquier interesado en los bienes relictos, puede solicitar las medidas cautelares respectivas, entre ellas el aseguramiento de bienes y la colocación de sellos, cualquier día y hora, lo anterior con el fin de que no se distraigan bienes que deben ser incluidos en el proceso para pagar deudas o ser repartidos entre los herederos. Salvo en lo expresamente previsto en leyes especiales, son de aplicación al sucesorio las normas del procedimiento no contencioso. El artículo 111 entra en el detalle de la fase inicial del proceso, señalando como se debe proceder a la apertura y comprobación de testamento, según se esté ante un testamento cerrado, testamento abierto no auténtico o testamento abierto privilegiado. Si existiere testamento y uno de los interesados lo tiene en su poder deberá presentarse al Juzgado para solicitar la iniciación del procedimiento sucesorio llevando consigo el testamento, en caso de que no tenga el testamento al pedir el inicio del proceso, entonces indicará en poder de quien se encuentra. Luego de esto se declarará abierta la sucesión, procediendo con las diligencias pertinentes. Cuando se está frente a un testamento cerrado, se procederá a su apertura, debiendo convocarse a la audiencia al notario y a los testigos, a quienes se interrogará sobre si el documento se encuentra en las condiciones de cuando se otorgó, el reconocimiento de sus firmas, y sobre la verdad de las afirmaciones contenidas en la razón notarial. Si se formularen observaciones, se resolverán por 318 el procedimiento incidental, con intervención de los interesados y de la Procuraduría General de la República. (Artículo 111.2) En los casos en que se trata de un testamento abierto no auténtico, se procederá a su comprobación, convocando a los testigos aparecidos en él, a quienes se interrogará sobre la autenticidad de sus firmas y además sobre el cumplimiento de las solemnidades exigidas por los numerales 585 y siguientes del Código Civil. (Artículo 111.3) Si se tratara de un testamento abierto privilegiado, se convocará tanto a la persona ante la cual se hubiere otorgado y a los testigos presénciales y se les interrogará sobre la existencia de la circunstancia excepcional del otorgamiento de este tipo de testamentos, sobre la autenticidad de sus firmas y antes de tenerlo por comprobado el juez deberá examinar la fecha cuando murió el causante y la del testamento a fin de comprobar si no ha caducado en los términos del numeral 586 del Código Civil. (Artículo 111.4) Una vez abierto el testamento cerrado o comprobado el abierto no auténtico, si se estima procedente se ordenará la apertura del procedimiento sucesorio testamentario. En caso contrario se procederá a ordenar la apertura como sucesorio ab intestato, sin perjuicio del derecho de los interesados de acudir a la vía ordinaria para declarar la validez del acto de última voluntad. Encontramos en el artículo 112 la regulación del procedimiento sucesorio, que dará inicio luego de haber cumplido con los pasos previos. 319 En primer lugar se presenta la solicitud por parte de alguno de los interesados, luego se decretará la iniciación del procedimiento sucesorio, se dispondrá la publicación de edictos emplazando a los interesados e indicando el nombre del causante, del promovente, señalar a los posibles herederos y especificar la ubicación de la notaría donde se tramita. En la misma resolución llamará al albacea testamentario o designará el albacea provisional de conformidad con lo dispuesto por el artículo 543 del Código Civil, quien, salvo remoción fungirá como tal hasta la conclusión del procedimiento. Igualmente de ser necesario se proveerá lo concerniente a la representación de los menores, incapaces o ausentes. En el inciso segundo de este artículo se estipula que cuando el albacea testamentario o el que haya sido designado acepta el cargo debe proceder a realizar el inventario de los bienes dentro de los quince días posteriores a la aceptación. No será necesario el inventario si se hubiere procedido como medida cautelar al aseguramiento de los mismos o los presuntos herederos estuvieren de acuerdo en su valor. Realizado el inventario se pondrá en conocimiento de los interesados por el plazo de 10 días, y éstos podrán formular las observaciones pertinentes. Si hubiere controversia por parte de alguno de ellos al respecto, esta se tramitará en vía incidental. El siguiente inciso nos dice que una vez vencido el emplazamiento se hará la declaratoria de herederos y legatarios. Igualmente deberá haber un 320 pronunciamiento acerca de los créditos legalizados y en su oportunidad sobre el inventario y avalúo de los bienes. El notario otorgará la respectiva escritura de adjudicación y repartición; en los casos en que la sucesión haya debido realizarse en la vía judicial, el juez comisionará a un notario para tal fin. El último apartado señala la posibilidad de que alguno de los herederos no compareciere, ante esta circunstancia cualquiera de ellos o el representante del Estado, podrá solicitar que se le intime por el plazo de 15 días, bajo apercibimiento de tener por renunciada su herencia si no se presenta, esta notificación se hará en el domicilio, de no conocerse, se hará mediante edicto. El numeral 113 se refiere a la partición del haber sucesorio. En el primer inciso de este artículo se abre la posibilidad de que la partición de los bienes sucesorios pueda realizarse en forma extrajudicial. Si entre los interesados hubiere menores, incapaces o ausentes, siempre se puede hacer la partición extrajudicialmente, pero deberá someterse a conocimiento del Juzgado competente para la sucesión, para su correspondiente homologación. Cuando se encuentra firme la resolución donde se declaran herederos, se han reconocido los créditos, y se han aprobado el inventario y el avalúo de los bienes, el albacea presentará la cuenta partición, la cual se pondrá de manifiesto por 10 días para que los interesados hagan las observaciones que consideren pertinentes, si no se hiciera ninguna, una vez vencido el referido plazo, se hará la adjudicación. 321 Aprobada la cuenta partición se expedirá el testimonio de escritura o la ejecutoria, para su inscripción en el Registro correspondiente respecto de los bienes sujetos a registración. De los demás bienes extenderá el documento donde se acredite la adjudicación en favor del o de los sucesores. La remoción del albacea es posible y sólo se decretará, de oficio o a petición de parte, por incumplimiento de sus obligaciones debidamente demostrado. Cuando hay petición de parte el punto será discutido en vía incidental. Finalmente el artículo 113 en su último inciso le señala al notario público que tramita la sucesión, la obligación de formar un expediente siguiendo los diferentes trámites previstos, existiendo o no testamento, habiendo o no interesados menores o incapaces. En caso de existir estos últimos el juez deberá homologar la partición final, respetando en todo caso los derechos patrimoniales de los menores, incapaces o ausentes. En el Título V del Libro Segundo se encuentra la regulación de los procesos no contenciosos (artículos 93 al 96 C.P.G.), a los cuales remite el numeral 110 C.P.G. Señala el artículo 93, en sus disposiciones generales la procedencia de estos procesos, su primer inciso establece que sólo se tramitarán como no contencioso los asuntos o cuestiones expresamente dispuestos por ley. Los procesos no contenciosos tendrán como objeto principal alguno de las siguientes: “14) Aseguramiento de bienes de persona fallecida mientras no se 322 hubiera decretado la apertura del procedimiento sucesorio y en general las sucesiones”. 1 De seguido el artículo 94 explica el procedimiento que se sigue con los procesos no contenciosos, los que se tramitarán ante los Juzgados competentes, según la materia. La Procuraduría General de la República y cualquier otra institución pública, cuando lo disponga la ley, solo intervendrán preceptivamente. Se iniciará el procedimiento por medio de una solicitud que presentará la parte interesada, en esta deberá incluir su nombre y calidades, dirección y medios de comunicación, una relación sucinta de los hechos, la petición concreta, la prueba, e indicará toda persona o Institución interesada en el diligenciamiento del asunto. Admitida la solicitud, y en caso de ser obligatorio, se dará audiencia a la Procuraduría o a otra institución, a los terceros interesados o a quien corresponda, por el plazo de cinco días. Además, cuando la ley lo indique, se publicará por dos veces un extracto de la solicitud en un periódico de circulación nacional, con un intervalo de cinco días entre cada publicación, citando a los interesados a ejercer sus derechos dentro del mismo plazo indicado. En asuntos de personas de escasos recursos, a su solicitud, la publicación se podrá verificar en el Boletín Judicial. 1 Proyecto de Código Procesal General versión 2001, Corte Suprema de Justicia, Comisión de oralidad y conciliación, Comisión Redactora: Ricardo Zeledón Zeledón, Sergio Artavia Barrantes, Rodrigo Montenegro Trejos, San José, Costa Rica, 1 de octubre del año 2001 323 A solicitud de parte el Juez, podrá disponer la tutela cautelar en cualquier etapa de procedimientos no contenciosos. Transcurrido el plazo, el Juzgado, cuando no se trate de asuntos meramente documentales, de divorcio o separación, convocará a los interesados a una única audiencia oral. En la citada audiencia deben cumplirse con las siguientes actividades: Se debe resumir el objeto de la audiencia por parte del juez y la parte expondrá la cuestión debatida. Cuando existieren varios interesados y fuera procedente se hará una propuesta de conciliación. Saneamiento del procedimiento. Fijación definitiva del objeto principal del procedimiento. Admisión de prueba y evacuación de todos los medios probatorios. Conclusiones y alegatos de las partes o sus abogados. Se dictará la resolución final. En cuanto a la eficacia e impugnación del procedimiento no contencioso, el artículo 95 aclara ambos puntos; de esta forma las conclusiones derivadas de este se presumen ciertas así como también los derechos de los terceros de buena fe, salvo prueba en contrario. Todo lo resuelto en los procedimientos no contenciosos no adquiere valor de cosa juzgada, salvo expresa disposición legal en contrario. Contra las resoluciones dictadas en los no contenciosos sólo procederá el recurso de revocatoria. Contra la resolución definitiva cabrá el recurso de apelación cuando ponga fin al procedimiento, sea rechazando total o parcialmente, o aprobando lo actuado. 324 Las resoluciones definitivas de un procedimiento no contencioso admiten siempre discusión en un proceso de conocimiento, mientras no haya transcurrido el plazo de 4 años desde su firmeza o desde que la parte debió tener conocimiento, salvo disposición de un plazo inferior o de prescripción en la ley especial. Finalmente el artículo 96 regula los temas de oposiciones, suspensión, medidas provisionales y cautelares en el proceso no contencioso. Cualquier oposición ya sea por parte de un tercero o de una institución pública, debe estar fundamentada y comprobada, debe existir un interés legítimo y directo del opositor en el punto controvertido. Si antes de dictarse la resolución final sobre el fondo de un no contencioso surgiere oposición, se tramitará por vía incidental y solo si ello no fuere posible, el juez resolverá la oposición suspendiendo el procedimiento y previendo al opositor la presentación del respectivo proceso de conocimiento. Si el opositor no interpusiere la demanda dentro del plazo indicado, el juez dispondrá la continuación del no contencioso hasta su conclusión. Cuando hubiere recaído resolución definitiva lo resuelto podrá discutirse en la vía ordinaria, dentro del citado plazo de 4 años, salvo si existiere otro plazo de prescripción diferente en ley especial. Quedan a salvo los casos cuya naturaleza puede dejar, en un futuro, sin efecto la resolución definitiva. 325 Mientras tanto, salvo si el juez dispone otra cosa, se mantendrán los efectos de lo resuelto, así como las medidas provisionales o cautelares ya concedidas, sin perjuicio del otorgamiento de otras medidas urgentes. Cuando la oposición fuere infundada o el opositor no presente la demanda ordinaria respectiva en el mismo procedimiento no contencioso, será condenado al pago de las costas, daños y perjuicios, cuyo monto en ningún caso será inferior a tres salarios mínimos de oficinista uno del sector público. Estas disposiciones no se aplicarán cuando la ley establezca un trámite especial para resolver oposiciones dentro de un procedimiento no contencioso específico. B.- ÚLTIMA VERSIÓN DEL TEXTO DEL PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL El objeto de este apartado de nuestro estudio es la última versión del Proyecto de Código Procesal General, originada en la comisión revisora, integrada por los doctores Gerardo Parajeles Víndas, José Rodolfo León Días y Jorge Alberto López González, a la que le fue comisionada esta labor por la Corte Plena en noviembre del año 2004. La labor de esta comisión es hacer una revisión exhaustiva de los tres libros de la versión de este proyecto de abril del 2003, debido a que presentaba varias deficiencias, como por ejemplo que sus normas eran demasiado largas, no siendo suficientemente concretas. Por otro lado se cambió la forma de redacción del 326 Código y se revisó la estructura porque no se incluyeron algunos puntos relevantes a la vez que se simplificó. La revisión realizada por la comisión antes dicha se completó en mayo del año 2005, incluye los dos libros del proyecto, el libro tercero está pendiente de redacción ya que se necesita la intervención de los especialistas en materia agraria y de familia. C.- PRINCIPALES MODIFICACIONES INTRODUCIDAS AL TEXTO DEL PROYECTO DEL CÓDIGO. La última revisión realizada de este Proyecto, el cual pretende un cambio de sistema para pasar de la escritura a la oralidad a aumentado el número de normas con respecto al texto anterior, que regulan la sucesión pero aún así mantiene el énfasis en la disminución de normativa en beneficio de la simplificación procesal y una mayor facilidad en su estudio. Los principales cambios presentados por la comisión revisora son los siguientes: En primer lugar el aumento cuantitativo en la regulación respecto al proceso sucesorio, ya que anteriormente se limitaba a unos pocos artículos, los cuales no bastaban para regular eficientemente un proceso tan complicado como lo es el sucesorio. 1. La regulación se dirige específicamente a la sucesión en vía judicial; la competencia se sigue manteniendo para los notarios, pero por 327 ser esto el texto de un código procesal se regula solamente la vía judicial para aquellos casos en que no es posible tramitarla extrajudicialmente. Por ejemplo la homologación de los acuerdos en vía extrajudicial (incapaces, menores) 2. Con respecto a las medidas cautelares hace un detalle más claro de esta figura. 3. No se realizan remisiones a otros procesos para aclarar lo no dispuesto en el procedimiento (actividad judicial no contenciosa) ya que el proyecto nuevo lo regula de una manera más específica. 4. Con respecto al resolución inicial que decreta la apertura se establecen los plazos de aceptación de la herencia y el cargo de albacea, los cuales se reducen a quince y a tres días respectivamente, lo cual era omiso en el anterior texto. Hay reducción en: la audiencia de interesados acerca del inventario 5. Otra modificación importante se da al tomar una sola norma para indicar que todas las controversias que se susciten se conocerán en vía incidental sin estar remitiendo a esa vía en reiteradas ocasiones. 328 SECCION II: LA CONFRONTACIÓN DEL PROCESO SUCESORIO Y EL PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL. A) ESTUDIO DEL PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL En esta sección estudiaremos las normas de la última revisión realizada al proyecto de Código Procesal General relativas al proceso sucesorio y otras de carácter general que tengan relación con él. Posteriormente realizaremos un análisis comparativo del derecho sucesorio actual y de la propuesta de reforma con el objeto de constatar los beneficios, perjuicios, modificaciones reales y además realizar las posibles propuestas que permitan un mejoramiento del sistema de administración de justicia. Por otra parte se revisará la situación que tendría del proceso sucesorio en vía notarial con la entrada en vigencia del Código Procesal General y las medidas legislativas que se deberían tomar con respecto a esta situación. El nuevo texto del proyecto de Código Procesal General regula en su título segundo el Proceso Sucesorio, dicho título se subdivide en dos capítulos, en el capítulo primero se encuentran las normas generales y en el segundo se desarrolla el procedimiento. Las estipulaciones del nuevo articulado atañen exclusivamente al proceso sucesorio en vía judicial, esto debido a que la comisión revisora no consideró conveniente introducir en esta normativa el proceso sucesorio en vía notarial ya que hay una legislación especial, el Código Notarial que es donde se deben 329 consignar las normas que establezcan la actividad de los notarios. Si se planteara adicionar normas para regular el proceso en sede notarial estas deberían incluirse en el cuerpo del Código Notarial para mantener una unidad normativa. El capítulo primero en sus artículos 130 y 131 señala que el proceso sucesorio tiene como objetivo hacer una declaratoria de herederos, determinar el patrimonio del causante, dar a la sucesión un representante y acabar con la indivisión de bienes. Para lo anterior es necesario probar la muerte del causante, por medio de certificación o algún otro medio idóneo siempre que se haya hecho antes de la declaratoria de herederos. En el numeral 132 se establecen las medidas cautelares que permiten mantener intacto el haber sucesorio, lo cual se hace con el aseguramiento de bienes que tiende a la inmovilización de aquellos de fácil sustracción, sellando y vigilando la integridad del patrimonio, además comunicando a los bancos o instituciones (públicas o privadas) que los tengan en su poder. Posteriormente los bienes se entregan al albacea o a un depositario según sea el caso. Cabe destacar que no es necesaria una petición de los interesados, ya que este tipo de medidas pueden ser tomadas de oficio por el juez. Con respecto a la apertura y comprobación de los testamentos esta normativa estipula que todo aquel que tenga un interés legítimo puede pedir la apertura del testamento cerrado y la comprobación del no auténtico y del privilegiado. Si se comprueba la validez y eficacia del testamento el tribunal lo declara así y da por iniciado el sucesorio testamentario o ab intestato. 330 En relación al testamento cerrado el tribunal dejará constancia del estado de la carpeta, sus cerraduras e inscripciones. Luego se hace una audiencia con la presencia del notario y los testigos, así como otros interesados, para revisar la autenticidad del documento, se harán constar las diferentes observaciones, se cotejarán las firmas de los ausentes, se abrirá y leerá el testamento. Si se trata de un testamento abierto no auténtico o privilegiado se cita a los testigos del otorgamiento para comprobar la autenticidad de las firmas y cumplimiento de solemnidades o de la situación excepcional del testamento privilegiado. En lo que concierne al fuero de atracción el artículo 134 señala lo siguiente: “…El tribunal que conoce de la sucesión, siempre que no exista especialidad de la materia, será competente para conocer de los procesos: a) Contra la sucesión, relacionados con la integración del patrimonio sucesorio o con el reconocimiento de pasivos. b) Contra la sucesión para el cobro de obligaciones dinerarias, cuando no sean legalizables. c) Que versen sobre la calidad sucesoria o la validez y eficacia de los testamentos.” 1 El artículo 135 indica que la presentación de estas demandas suspenderá el proceso sucesorio hasta que haya una resolución definitiva. 1 Proyecto de Código Procesal General Versión 2005, Corte Suprema de Justicia, Nueva Versión Proyecto de Código Procesal General, Modifica la versión del año 2003, Comisión Redactora: Dr. Gerardo Parajeles Víndas, Dr. José Rodolfo León Días, Dr. Jorge Alberto López González, San José Costa Rica, año 2005, art.134 331 Podrá darse la acumulación de procesos sucesorios si existe comunidad de bienes o identidad de herederos. Al promoverse varias sucesiones con un mismo causante, se acumularán a aquella en que se dio la declaración de apertura en primer lugar. Cuando se trata de una sucesión en vía notarial, esta se acumulará a la sucesión judicial, si los interesados en la judicial no quisieren o no pudieren hacer valer sus derechos en la sede notarial. El albacea nombrado en el primer sucesorio prevalece, salvo que existiere testamentario. Las resoluciones apelables según lo establecido en el artículo 139 son las siguientes: “a) La final en la apertura y comprobación de testamentos. b) La declaratoria de sucesores. c) El pronunciamiento sobre exclusión o inclusión de bienes. d) La que dé por terminado el proceso en virtud de convenio extrajudicial. e) La que apruebe o rechace créditos. f) La que resuelva sobre la remoción del albacea. g) La que se pronuncie sobre la fijación de honorarios de abogado y albacea. h) La resolución final de la rendición de cuentas. i) La denegatoria de reapertura. 332 j) La que aprueba en forma controvertida o impruebe la adjudicación, transmisión o acto sucesorio realizado en el extranjero.” 1 Cuando se presenten oposiciones dentro del proceso sucesorio, y no esta previsto un trámite específico para ellas, se seguirá el procedimiento incidental previsto en el Capitulo cuarto, título primero del libro segundo del Proyecto de Código Procesal General. La regulación inicia en el artículo 113, el cual señala las disposiciones generales para este procedimiento. Si las cuestiones incidentales se suscitan de previo a la realización de una audiencia, se deberán proponer y decidir en ella. En los casos en que surjan varias cuestiones, las partes deberán promover todos los incidentes a que puedan tener derecho. Los que se interpongan posteriormente, sustentados en hechos ya conocidos serán rechazados de plano. El incidente suspenderá el proceso principal si la ley le concede ese efecto, si es imposible seguir el proceso o que así lo señale el tribunal si considera que es necesario para el desarrollo del principal. Si se paraliza el procedimiento incidental por culpa del promoverte por un plazo de un mes, este caducará y será desestimado definitivamente. 1 Proyecto de Código Procesal General Versión 2005, Corte Suprema de Justicia, Nueva Versión Proyecto de Código Procesal General, Modifica la versión del año 2003, Comisión Redactora: Dr. Gerardo Parajeles Víndas, Dr. José Rodolfo León Días, Dr. Jorge Alberto López González, San José Costa Rica, año 2005 Art 139 333 Pueden darse incidentes en dos momentos procesales, el primero cuando se esta en medio de una audiencia en la que se deberá formular oralmente, escuchar a la parte contraria, recibir la prueba que se pueda evacuar en ese mismo acto y finalmente se dictará la resolución pertinente no siendo posible volver a plantear esa cuestión. También pueden plantearse incidente fuera de audiencia. Los incidentes que se formulen fuera de audiencia, se tramitarán en pieza separada; debiendo constar en el escrito los hechos que lo sustentan y la pretensión. Se deberá aportar la prueba o indicarla si esta consta en el proceso, la falta de alguno de los requisitos provocará el rechazo del incidente. Una vez admitido se dará audiencia por tres días al incidentado, quien al contestar ofrecerá o indicará sus pruebas según sea el caso. La resolución final se dictará en el plazo de cinco días, Si se debe recibir prueba en audiencia esta se señalará para dentro de los diez días siguientes. La resolución final se dictará inmediatamente después de finalizada la audiencia de práctica de la prueba. La incomparecencia de las partes se regirá por el artículo 49 inciso 2 punto d el cual dice que en los procesos de audiencia única si falta el incidentista se tendrá por desistido el incidente y si falta el incidentado se declarará con lugar; haciendo salvedad que en ambos casos si se considera necesario se practicará la prueba y se dictará la resolución final. La escogencia del abogado director del proceso sucesorio recae en el albacea esto aún por sobre las disposiciones testamentarias si las hubiese; sus 334 honorarios al igual que los del albacea correrán por cuenta de la sucesión y serán cancelados al terminar su gestión, siendo posible girar anticipos en proporción al trabajo realizado y al monto aproximado de los honorarios totales. Igual regla se seguirá en el caso de renuncia o remoción. Si por cualquier razón fuere necesario abrir un proceso de sucesión sin fines patrimoniales, los honorarios del albacea y su abogado correrán por cuenta del interesado. El siguiente capítulo desarrolla la regulación con respecto al procedimiento a seguir en las sucesiones mortis causa. Cualquier persona que tenga interés legítimo en el sucesorio podrá solicitar la apertura del procedimiento, para ello su solicitud deberá incluir los siguientes requisitos: “a) El nombre, las calidades y el último domicilio del causante. b) Los nombres, calidades, domicilio y si constare, la dirección de los presuntos herederos. c) Si hay menores, incapaces o ausentes. d) Si se tiene noticia de la existencia de testamento. e) Prueba del fallecimiento del causante.” 1 1 Proyecto de Código Procesal General Versión 2005, Corte Suprema de Justicia, Nueva Versión Proyecto de Código Procesal General, Modifica la versión del año 2003, Comisión Redactora: Dr. Gerardo Parajeles Víndas, Dr. José Rodolfo León Días, Dr. Jorge Alberto López González, San José Costa Rica, año 2005. Art. 142.2 335 En los casos en que exista testamento auténtico, deberá presentarse junto con el escrito inicial o se indicará el lugar donde se encuentra o la persona conserva, contando con un plazo de cinco días para presentarlo. Cuando falten algunos requisitos se podrá dar trámite a la solicitud solamente en casos muy calificados. El artículo 142 inciso tercero estipula, que al decretarse la apertura del procedimiento sucesorio se emplazará por medio de una publicación única en un periódico de circulación nacional, por quince días a los herederos e interesados para que comparezcan (1) a aceptar la herencia y hacer valer sus derechos.( 2) Así mismo se convocará al albacea testamentario o en su defecto se designará al que actuará hasta la conclusión del sucesorio, quien deberá aceptar el cargo dentro del plazo de tres días y si no lo hace se designará a otra persona. Se proveerá lo concerniente a la representación de los ausentes, menores o incapaces. El artículo 137 señala con respecto a los menores que se le dará audiencia al Patronato Nacional de la Infancia y en caso de probarse la ausencia de herederos se deberá apersonar la Procuraduría General de la República; en cuanto a los incapaces deberá nombrase un curador para que los represente en el proceso. 1 El artículo 529 del Código Civil establece un plazo de treinta días para aceptar la herencia. En disposiciones derogatorias, hay que redactar la derogatoria al artículo 529 del Código Civil por tratarse de una norma procesal y que actualmente es inconveniente pues contiene plazos excesivos. 2 336 El numeral 143 de este texto normativo señala que luego del emplazamiento y resueltas las oposiciones a la condición de sucesores, se hará la declaratoria de herederos y legatarios, pero si antes de la distribución de los bienes se presentan terceros con igual o mejor derecho evidente, el tribunal podrá modificar la declaratoria. Si se declara heredera a la Junta de Educación, se le podrá poner en posesión de los bienes una vez firme ese pronunciamiento. Uno de los deberes del albacea es el de presentar el inventario de bienes en los quince días siguientes a la aceptación de su cargo el cual se pondrá en conocimiento de los interesados por el plazo de cinco días. De no existir objeciones y estando firmes la declaratoria de herederos se procederá a aprobar el inventario. Si el inventario se contabilizó bienes de terceros u omitieron bienes sucesorios se puede proceder al incidente de inclusión o exclusión de bienes el cual será promovido por cualquier persona con un interés directo, si la petición la realiza el albacea no es necesario acudir a la vía incidental. Según el artículo 144 inciso tercero se debe nombrar un perito para que realice el avaluó de los bienes sucesorios, esta formalidad puede ser obviada si se trata de bienes inmuebles, vehículos u otros bienes con un valor tributario o fiscal actualizado en los últimos dos años o se tratare de bienes cotizados en bolsa, ese se tendrán como valor real. 337 El peritaje se pondrá en conocimiento de los interesados por el plazo de cinco días. Si se formularen objeciones y éstas fueren procedentes, se nombrará un nuevo perito. El tribunal fijará el precio definitivo, tomando en cuenta los informes técnicos. El inciso primero del artículo 145 indica que todos los acreedores comunes, deben reclamar su crédito en el proceso, indicando los montos pretendidos y acompañando la documentación de respaldo. Cuando sea pertinente se deberá presentar copia certificada de la sentencia en que conste el crédito o probarlo por cualquier otro medio lícito. Los acreedores separatistas son aquellos que tienen garantía real o equiparable. Para cobrar cualquier saldo en descubierto, lo deben legalizar dentro del proceso El pago se hará a prorrata si fuere necesario, salvo motivo legal de preferencia. En su inciso segundo se estipula que los créditos reclamados deberán ser de conocimiento de los interesados, por el plazo de cinco días, de haber objeciones se substanciará por el procedimiento incidental. Finalmente el inciso tercero del mismo artículo señala que los créditos serán pagados, una vez firme la resolución que los tiene por reconocidos. El albacea cuando sea necesario dispondrá la venta de bienes que se elijan al efecto, pudiendo hacerse por precio inferior al avalúo cuando lo amerite el caso. Si los intereses de los acreedores quedan resguardados con bienes suficientes se podrá hacer la entrega de los legados. Los acreedores y legatarios, podrán tomar disposiciones para el pago de lo que a ellos corresponda. 338 Según el artículo 146 inciso 1 al aceptar el cargo, el albacea entra en la posesión de los bienes ejerciendo la administración de estos hasta el momento de de la partición o con su renuncia, muerte o remoción firme (No obstante, en el caso de renuncia debe continuar en la administración hasta que el sustituto acepte el cargo), dicha remoción según el artículo 147 puede ser de oficio o a petición de parte, al incumplir sus deberes de o proceda indebidamente en el ejercicio de sus funciones perjudicando los intereses de la sucesión. La remoción se tramitará en la vía incidental. Con respecto a la casa del cónyuge sobreviviente o el conviviente de hecho y los hijos, estos seguirán habitándola, mientras no resulte adjudicada a otra persona. Los dos incisos siguientes estipulan que cuando el patrimonio sea susceptible de gestión o administración, el albacea debe rendir cuentas periódicas y una vez presentadas se pondrán en conocimiento de los interesados. Además la administración se tramitará en legajo separado cuando sea el caso se hará un expediente diferente para cada albacea que participe en la sucesión. El inciso cuarto de este artículo se refiere al cumplimiento de las indicaciones testamentarias respecto a la forma de administración, en ausencia de estas disposiciones el albacea tendrá quince días después de aceptación para presentar un plan de administración el cual se pondrá en conocimiento de los interesados. Los productos de la administración deberán ser depositados conforme se hubiere ordenado, previo rebajo de los gastos autorizados o que necesariamente deban haberse hecho para su obtención. El albacea, salvo disposición en contrario 339 de los interesados, está obligado a velar porque esos productos se mantengan colocados en depósitos nominativos o a plazo en bancos del sistema bancario nacional, en forma tal que no dificulte la partición. Los incisos 6 y 7 del mismo determinan que cuando se vendan bienes de la sucesión, se hará con base en avalúo pericial. La autorización para venta y disminución del precio de los bienes deberá ser conocida por los interesados El tribunal podrá autorizar la venta anticipada de bienes sin dar audiencia a los interesados, cuando se trate de bienes perecederos o sea evidentemente necesaria y útil. El inciso octavo de este artículo establece la opción para los sucesores que lo necesiten, de solicitar una cantidad de dinero para satisfacer los alimentos, hasta la cantidad que pueda corresponderles, el albacea ejecutara lo resuelto en los términos previstos por el tribunal. Finalmente con respecto a la cuenta final del albacea, debe ser rendida en los quince días siguientes a la finalización de su gestión; si los herederos son mayores y capaces pueden eximirlo de esta obligación. Para revisar la cuenta se sigue el procedimiento incidental. Si no existe oposición, no hay discrepancia con los estados presentados y no contraviene la ley, se aprobará la cuenta. De no ser así se prevendrá al albacea, para que prepare otra cuenta de administración. En todo lo que sea pertinente, se aplicarán las reglas de la ejecución de sentencias de rendición de cuentas, lo que se hará en el mismo proceso. Para esos efectos se nombrará un albacea específico. 340 En el proceso sucesorio regulado por este proyecto, se plantean dos formas de llevar a cabo la partición, la primera es por acuerdo de interesados (artículo 148) para lo que se necesita tener firme la declaratoria de herederos, aprobado el inventario y que no haya controversias, los interesados podrán disponer sobre la distribución de bienes sin necesidad de autorización expresa. Si se trata de bienes registrables, el convenio deberá hacerse en escritura pública, de la cual se presentará copia al tribunal. En los demás casos, lo convenido se comunicará mediante escrito firmado por todos. El acuerdo deberá ser homologado por el juez si hay ausentes, incapaces o menores interesados en la sucesión.1 La segunda forma es la partición judicial (artículo 149) el primer inciso señala que aunque no estén satisfechos los créditos, a través de una audiencia de interesados en la cual se fijarán de manera unánime las bases de la partición, las que serán vinculantes para el albacea y se reservará lo suficiente para satisfacer los gastos procesales no cubiertos y los que se deban cubrir en el futuro para ejecutar la partición y cualquier reclamación de acreedores que estuviere ventilándose. En su segundo inciso se aclara que el albacea queda facultado para presentar un proyecto de partición, si no hubo acuerdo en la audiencia; este se 1 Tomando en consideración que la sucesión notarial estará regulada en su totalidad en el Código Notarial, será necesario redactar una reforma a dicha normativa, en la que se extienda la posibilidad de el trámite notarial existiendo menores o incapaces y además se establezca la posibilidad de acuerdos de interesados para hacer la distribución, señalando como seguridad que ese acuerdo sea homologado por un juez, cuando haya interés de los menores o incapaces. 341 hará respetando el derecho de los interesados, adjudicando bienes o derechos en abstracto, representativos del valor de sus derechos. Si hay bienes registrables, deberá contener las formalidades y requisitos necesarios para la inscripción. El proyecto será de conocimiento de los interesados, quienes por cinco días, le harán las observaciones pertinentes. Las oposiciones se verán en la vía incidental. Hayan o no oposiciones, el tribunal velará por el interés de los menores, incapaces o ausentes y si no contiene disposiciones contrarias a la ley, lo aprobará así o con las correcciones pertinentes. Si no fuere posible corregirlo, lo improbará, para que se haga nuevamente, si los defectos obedecen al descuido o dolo, el juez dispondrá el trámite de remoción del albacea. La aprobación del proyecto cuando exista oposición, tendrá recurso de casación y lo que se resuelva tendrá autoridad y eficacia de cosa juzgada material.1 Los interesados, de común acuerdo, podrán solicitar particiones parciales, cuando no sea posible aún realizar la definitiva. No se aceptarán si se pone en peligro el derecho de acreedores que reclamen el reconocimiento de sus créditos o cuando pueda afectar la distribución definitiva, lo anterior según el inciso tercero de este artículo. En su inciso cuarto el artículo 149 indica que una vez firme la partición se pondrán los bienes a disposición de los adjudicatarios. Los bienes registrables se 1 Discutido ampliamente el punto de si esa resolución debía tener casación, no existió unanimidad de criterio. El Dr. Gerardo Parajeles considera que esa resolución no debe tener ese recurso. 342 inscribirán mediante protocolización notarial. En caso de documentos o títulos de crédito, se entregarán a quien corresponda, con la razón respectiva. Finalmente este artículo en su inciso quinto estipula que el proceso termina con la ejecución de la distribución y con la rendición de cuentas del albacea, si no se le hubiera eximido de ese deber. De acuerdo con el numeral 150, en su apartado primero se da la posibilidad de reabrir el proceso si aparecieren bienes no tomados en cuenta o surgieren reclamaciones o situaciones jurídicas que justifiquen la reapertura. La solicitud será conocida por los adjudicatarios y tendrán tres días para referirse a ella, deberán ser notificados personalmente o en la casa de habitación. De ser necesario se les notificará por un edicto que se publicará una vez en un periódico de circulación nacional. Si se ordena la reapertura, se llamará al último albacea, para que asuma nuevamente el cargo y si ello no fuere posible, se nombrará un albacea específico. La reapertura no afectará la declaratoria de sucesores, aprobaciones de créditos o particiones extrajudiciales o judiciales ya realizadas. Si la reapertura pretende conferir representación al sucesorio, para sustentar una demanda con fines patrimoniales, los honorarios del albacea y de su abogado serán cubiertos por el promovente si resulta vencido en el proceso interpuesto. En los demás casos, serán cubiertos por la sucesión o los herederos o legatarios, según corresponda, de acuerdo con la fijación prudencial que se haga. 343 En otro orden de ideas, según el inciso uno del artículo 151, cuando ocurre que una persona domiciliada en el extranjero deja bienes en Costa Rica y en su domicilio se siguió un proceso sucesorio conforme a las leyes de aquel lugar por quienes tuvieren derecho de hacerlo, serán válidas aquí las adjudicaciones y demás actos legales realizados. En el segundo inciso se da el procedimiento a seguir en este caso. Para que sea eficaz en Costa Rica la partición hecha en el extranjero, el interesado, previo el exequátur de ley, debe pedir al tribunal del lugar donde están los bienes, que convoque a quienes, según lo establecido para la sucesión judicial nacional, pudieran perjudicar las adjudicaciones o actos realizados en el extranjero. Si luego del plazo no hay oposiciones o si éstas fueren desestimadas, se aprobará lo dispuesto en el extranjero. Las oposiciones se dilucidarán en vía incidental. Si se estimare la oposición, se procederá conforme corresponda al mejor derecho reclamado, cumpliéndose lo dispuesto en el extranjero en la medida en que no resulte afectado por la decisión del juez nacional. El tercer y último inciso de este artículo indica que los acreedores de una sucesión radicada en el extranjero podrán demandar en Costa Rica, cuando tuvieren una garantía real o equiparada, el deudor hubiere renunciado válidamente su domicilio, o se trate de ejecutar una sentencia obtenida en el domicilio de la sucesión. Los demás acreedores deberán formular su reclamo ante el tribunal que conoce del proceso, pero mientras se apersonan donde corresponde, podrán 344 solicitar el embargo de bienes u otras medidas cautelares. El acreedor embargante no podrá ser perjudicado por la adjudicación o pago hecho con el bien embargado a otro acreedor en el extranjero, sino después de que se declare, según las leyes costarricenses, que el derecho reconocido en el extranjero, por su naturaleza, es de mejor condición. B) COMPARACIÓN ENTRE EL CÒDIGO PROCESAL CIVIL Y PROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL GENERAL Una vez concluido el estudio de la normativa que presenta el Proyecto de Código Procesal General, podemos iniciar la comparación entre este y la normativa vigente actualmente en nuestro país, para poder determinar cuáles son los cambios más significativos que pretende introducir dicho proyecto para lograr su objetivo general de mejorar la administración de justicia, lo anterior enmarcado en el ámbito del proceso sucesorio. 1 Con relación al aseguramiento de bienes, esta figura se desarrolla de una manera general en un solo artículo, pero este tratamiento no implica que se dejen lagunas normativas o que esté insuficientemente regulado, sino que se da una simplificación en la forma sin que ello menoscabe el fondo. (907 Código Procesal Civil) 1 Para elaborar esta comparación hemos tomado la modificación introducida por el Proyecto y luego hacemos remisión a la norma del Código Procesal Civil correspondiente. 345 En la apertura del testamento cerrado se tomaron las medidas necesarias para que este trámite sea más ágil y expedito, asegurando que la constatación de firmas le brinde seguridad a los interesados. La modificación atañe principalmente al desarrollo normativo, siendo que cuantitativamente la norma es menor, pero mantiene su aplicación práctica. (912 Código Procesal Civil) En el caso del fuero de atracción se ha modificado la norma para que la enunciación de los procesos que son atraídos por el sucesorio sea “numerus apertus”, es decir, que abarque posibles eventualidades que no se previeron y que quedarían fuera con la actual redacción. (900 Código Procesal Civil) Se incluye la prejudicialidad como una innovación en el proceso sucesorio, ya que al presentarse una demanda relaciona “sobre calidad de sucesores, validez o eficacia del testamento…” o “que afecten la integridad del patrimonio o sobre la existencia, extensión o preferencia de créditos”, es decir, que tengan gran incidencia en la tramitación del sucesorio, este se verá suspendido hasta que haya una resolución definitiva al respecto, además se concentran en una norma las diferentes oposiciones o incidentes que se pueden plantear y que deberían resolverse previo a la partición. Al existir esta especialización en cuanto a la acumulación de procesos sucesorios, no es necesario acudir a las disposiciones generales. El proyecto acude a una norma para señalar el trámite que se le debe dar a las diferentes oposiciones, que se presenten durante el trascurso del proceso, formalizando la vía incidental para el conocimiento de estas sin necesidad de 346 indicar en cada punto que se menciona una oposición que esta debe ser conocida mediante un incidente, esta estipulación implica una disminución en el número de normas, lo cual redunda en un código más accesible y ordenado. En igual sentido podemos señalar el tratamiento que recibe la legalización de créditos, ya que se agrupan en un solo artículo los créditos que deben ser legalizados, sin necesidad de recurrir a otras normas para completar la regulación en esta materia como ocurre en el actual Código Procesal Civil. Con la enunciación taxativa de las resoluciones que permiten el recurso de apelación dentro del proceso sucesorio, se delimita y se brinda seguridad jurídica al momento de plantear este recurso, puesto que las partes interesadas saben de antemano cuales decisiones, podrán recurrir y el juez no tendrá dudas en aceptar o rechazar un recurso sabiendo que el proceso podrá continuar sin retrasos innecesarios, lo cual redunda en un proceso más célere y ordenado. Dentro de las atribuciones de que esta revestido el albacea, una que es muy relevante es la que le permite ir en contra de las estipulaciones del causante al momento de nombrar un abogado director del proceso. Si bien el testamento es la ley del proceso sucesorio, en estas circunstancias podría suceder que la designación hecha por el fallecido, no sea la más adecuada, por ende, el albacea tiene esta liberalidad para tratar de alcanzar el mejor resultado posible. En cuanto a los honorarios del albacea y del abogado director estos correrían por cuenta del interesado en el caso de la apertura de un proceso sucesorio sin 347 fines patrimoniales, lo cual es una novedad con respecto a la legislación actual, la cual no contempla esta hipótesis. Atendiendo al principio de celeridad se ha modificado la resolución inicial en tanto establece plazos más cortos para los herederos (para hacer valer sus derechos) y al albacea (aceptación del cargo). En el mismo sentido estipula que la publicación del edicto se realice en un diario de circulación nacional. Igual tratamiento se le da al plazo de presentación del inventario por parte del albacea, y al plazo que tiene este para rendir la cuenta final; todo esto da como resultado un proceso que es coherente con los principios procesales que se quiere poner en practica; convirtiendo a este proyecto en un todo homogéneo. Así mismo se pretende derogar el artículo 529 del código civil, en primer lugar porque se trata de una norma procesal incluida en un código de normas sustanciales y en segundo lugar porque los plazos que señala para estas actuaciones son excesivos, lo cual va en contra de los principios que pretende hacer valer este proyecto. 1 1 ARTÍCULO 529.- El término para aceptar la herencia será de treinta días hábiles, contados desde la publicación, en el Boletín Judicial, del edicto en el que se avise sobre el inicio del proceso de sucesión y se emplace a los interesados en ésta. Cuando aparezcan en autos el nombre y el lugar de residencia del heredero, no correrá para él el término del emplazamiento, sino desde la fecha en la que se le notifique personalmente. Si no fuere del caso notificar personalmente al heredero, y éste se hallare fuera de la República, el término para aceptar la herencia se considerará prorrogado por treinta días hábiles más, para el solo efecto de que, si aquél hubiere entrado en posesión de la herencia, no haga suyos los frutos recibidos. Rige desde su publicación, hecha en La Gaceta del 17 de junio de 1951, pero los juicios sucesorios que estuvieren iniciados al entrar en vigencia continuarán rigiéndose por las disposiciones legales que existían en el tiempo de su iniciación. (Así reformado por Ley No. 7130 del 16 de agosto de 1989). 348 Otro punto importante en la búsqueda de un proceso más rápido es el de poder prescindir del trámite de un avalúo si el valor tributario o fiscal del bien se encuentra actualizado en los últimos dos años o se traten de bienes cotizados en bolsa. De esta manera se ahorran trámites sin dilatar el proceso y sin perjudicar los intereses de las partes intervinientes ya que el valor asignado al bien es bastaste aproximado a su valor real. Dentro de las obligaciones del albacea esta la rendición de cuentas, la cual se desarrolla en un solo artículo conciso específico para el proceso sucesorio, sin hacer ningún tipo de remisión a otras normas del ordenamiento. Con lo cual la regulación procesal gana en agilidad, en orden y facilidad en su aplicación; al no establecer plazos estrictos para la presentación de dichos informes se favorece la buena marcha del sucesorio, que es el objetivo primordial de las normas aplicables a este. Otra de las obligaciones que le corresponden al albacea es la formular el plan de administración de los bienes. Este trámite se ha simplificado con el fin de que el proceso tome sea lo mas eficiente posible, saltándose etapas que según el caso pueden tornarse insustanciales. Siguiendo la línea general establecida hasta ahora por el código podemos decir que se da una simplificación normativa con relación a la venta de bienes sucesorios. Se concentran en una sola norma las estipulaciones que en el actual Código Procesal Civil se encuentran dispersas en varias normas que remiten también al Código Civil, lo cual entorpece el estudio y la aplicación de estos 349 preceptos legales; este proyecto no solo hace cambios formales sino que en última instancia está haciendo un cambio sustancial que favorece a la correcta aplicación del ordenamiento jurídico. Un punto a distinguir es la posibilidad que tienen los interesados para tomar los acuerdos respecto a la distribución de bienes, la cual puede ser hecha sin necesidad de que haya una autorización previa por parte del juez esto implica que los interesados directamente en la mortual tienen la libertad casi absoluta de disponer de los bienes sucesorios. Una situación similar sucede en relación con la solicitud de particiones parciales, las cuales en el proyecto son una potestad exclusiva de los interesados, con esto podemos comprobar que los destinatarios finales de la partición, son quienes toman las decisiones al respecto es decir se busca el consenso de los interesados por sobre una decisión impuesta por un tercero. Finalmente podemos decir que el trámite de partición también ha sido simplificado de manera que presente un mayor orden en su desarrollo, se utilizan las etapas necesarias para poder llegar a un proyecto de partición sin alargar el proceso innecesariamente, tratando de que los interesados tomen sus propias decisiones y cumpliendo con los principios procesales establecidos por el proyecto. Basándonos en los puntos anteriormente expuestos, podemos afirmar que el proyecto de Código Procesal General, en cuanto al ámbito del proceso sucesorio presenta modificaciones que lo hacen más rápido sin descuidar su eficiencia, toma 350 en consideración las decisiones que puedan tomar los interesados con base no sólo en sus intereses particulares sino también en los acuerdos a los que lleguen entre sí, promoviendo el consenso por sobre las disputas y disminuyendo la actividad del juez, para tratar de que la resolución del asunto sea rápida, eficiente y no impuesta por un tercero ajeno a la cuestión por resolver. Se logra la finalidad propuesta del proceso sucesorio moderno, en la cual las partes entre sí toman la mayoría de los acuerdos para llegar a la conclusión de este procedimiento. Como ya se ha mencionado en su nueva versión el Proyecto de Código Procesal General no regula el trámite sucesorio en vía notarial, señalando que debe ser regulado en el Código Notarial, indicando la comisión revisora que debería haber una reforma en dicho cuerpo normativo para ajustarse a los cambios que puedan darse con la entrada en vigor del Anteproyecto. Es importante destacar que la Dirección Nacional de Notariado en uso de sus potestades reglamentarias, atribuidas por vía legal y ratificadas por la Procuraduría General de la Republica estaría en capacidad de emitir las directrices y lineamientos necesarios para regular la tramitación del proceso sucesorio extrajudicial, debido a “que en materia de notariado público esta Dirección es la única competente para establecer los criterios a seguir ”. 1 1 Procuraduría General de la República, opinión jurídica Nº 0111-2001, citada en Dirección Nacional de Notariado, Directriz 20001-005, de las 10 horas del 18 de diciembre del 2001. 351 CONCLUSIONES Llegado a este punto de nuestra investigación, se pueden extraer los siguientes comentarios a modo de conclusión general. Durante el último cuarto de siglo se ha tratado de darle una evolución al proceso sucesorio para ajustarlo mejor a su objetivo final, es decir llegar a una división de bienes que sea célere, y satisfaga los intereses de los herederos sin que tenga una participación importante la Administración de Justicia del Estado. Debe tenerse presente que la regulación del proceso sucesorio no debe constituir meramente un grupo de normas que desarrollen un proceso judicial o administrativo; sino, lo más importante es el elemento humano que se encuentra involucrado (herederos); de ahí la importancia que tiene el proyecto en estudio puesto que permite a los herederos dilucidar ante un notario sus controversias, sus dudas y su voluntad para darle término al proceso sin necesidad de que la solución final sea impuesta por un ente estatal ajeno al núcleo de los interesados. Con la posible entrada en vigor del Código Procesal General se plantea un cambio total en el sistema de administración de justicia, el cual está justificado principalmente en brindar una resolución a los conflictos que se le planteen de una forma rápida, ágil y segura, sin dejar de lado los intereses de los destinatarios finales del ordenamiento. El código procesal civil actual le brinda las herramientas necesarias al abogado para litigar atrasando la resolución final de los asuntos; con el cambio planteado se pretende obtener esa resolución en un período menor de tiempo, pero integrando a la vez la necesidad por alcanzar la paz social. 352 Lo anterior implica que así como se propone cambiar el sistema de administrar justicia, igualmente se debe cambiar el sistema de enseñanza del derecho para que los futuros profesionales se ajusten a esta nueva realidad jurídica; así mismo el Poder Judicial debe modificar su infraestructura (espacio físico que cumpla los requerimientos del sistema y funcionarios capacitados para la aplicación de la nueva normativa); finalmente tiene que haber un compromiso ético y profesional de parte de los abogados para actualizarse y brindar sus servicios en las mejores condiciones de acuerdo con la nueva legislación. En este punto podemos dar respuesta a nuestra Hipótesis, que dice: “Si se llega a adoptar el Código Procesal General, ¿el Proceso Sucesorio Extrajudicial se constituirá en la principal vía a seguir al tramitar las Sucesiones Mortis Causa? Esto en razón de que se pretende que las sucesiones acudan a vía Notarial en lugar de la sede judicial. ¿Será realmente menos restringida esta opción que en el pasado?” Debemos aclarar que dicha hipótesis fue propuesta a la luz del texto original del Proyecto de Código Procesal General, el cual estipulaba de forma precisa en su artículo 110.2 que el trámite de las sucesiones mortis causa sería competencia exclusiva de los notarios, pero dejaba muchas lagunas en cuanto al procedimiento de la sucesión. Con la nueva redacción del proyecto del año 2005, producto de la Comisión Revisora, se puede afirmar que con la implementación del Código Procesal General el trámite de las sucesiones en vía extrajudicial se tornará en la modalidad principal para desarrollar y finalizar las sucesiones mortis causa; lo 353 anterior se colige de la lectura del código, de los ideales que persigue el proyecto y de las opiniones vertidas por dos de los miembros de la Comisión Revisora, Dr. Gerardo Parajeles Vindas y Lic. José Rodolfo León Díaz. El obstáculo que se le podría presentar a esta nueva legislación son las restricciones que tenga el notario para desarrollar su actividad, obstáculo que han tenido otros cambios similares propuestos anteriormente. Creemos que con un desarrollo reglamentario de los principios establecidos para el proceso sucesorio, en el que se le de una mayor libertad al notario (con el adecuado control estatal) para la toma de decisiones y resolución de controversias, la tramitación de las sucesiones en vía notarial se consolidará como la sede principal de este tipo de procesos, librando así al Poder Judicial de procedimientos que por su índole administrativa deben estar fuera de su competencia. Relacionado con lo anterior podemos afirmar que los interesados en las sucesiones se verán beneficiados al acudir ante un notario, puesto que evitarán las desventajas relacionadas con la tramitación de las mortuales en vía judicial, esto es saturación de los juzgados, la falta de celeridad para su conclusión, trámites excesivos y alto costo para los usuarios y el gobierno. A nuestro parecer, el cambio propuesto puede ser muy provechoso si se hace con el objetivo de mejorar la administración de justicia, la unificación de la legislación procesal resultaría de mucha utilidad al reducir la cantidad de normas y 354 establecer una base uniforme para tramitar los diferentes procesos en estrados judiciales, con esto no queremos decir que la descentralización normativa sea el foco de los problemas de la administración de justicia, ya que la buena marcha de esta no implica una forma o la otra, lo que planteamos es que ya sean muchas normas esparcidas en varias leyes, o un solo código conteniendo las regulaciones principales en materia procesal, lo realmente importante es que las normas positivas sean acordes con los principios generales del derecho que subyacen a éstas, ya que así el Ordenamiento Jurídico será interpretado y aplicado de una forma más unívoca y dando un mayor provecho a la sociedad, que tendrá más confianza en el aparato judicial. Debido a que el Proyecto en su última redacción no contempla la regulación del proceso sucesorio notarial, creemos conveniente que se promulgue una reforma al Código Notarial, con el fin de ampliar la regulación de este proceso y así contemplar supuestos que no están tomados en cuenta en la legislación actual. De no ser factible a corto plazo esta recomendación, la Dirección Nacional de Notariado podría encargarse de suplir estas lagunas normativas, a través de la emisión de directrices o de un reglamento que regule de manera amplia el proceso sucesorio en vía notarial. 355 LIBROS ALBALADEJO (Manuel), Instituciones de Derecho Civil, Barcelona, Bosch, 1975, 2 edición, Tomo 2, Sig. 346 /A325-i. ARIAS (José) Derecho Sucesorio. Buenos Aires, Argentina, G. Gili, 2ª edición, 1950, 596 p. sig. 346.3/ A696d2. ARROYO ÁLVAREZ (Wilberth) Legítima hereditaria y derecho sucesorio costarricense: necesidad de una reforma sustancial a nuestro C.C. 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Proceso sucesorio de C.R.A. Tribunal Primero Civil.- Nº942-L de las 8 h 10 m del 3 de setiembre del año 2003. Proceso Sucesorio de Rolando Sandi Castillo Tribunal Primero Civil.- -Nº 40 -L- a las 14 h 30 m del 26 de enero del año 2005. incidente de cobro de honorarios promovido por Jose Alberto Herrera Lobo, dentro de proceso sucesorio de Miguel Angel Guadamuz Mata Sala Segunda De La Corte Suprema De Justicia. N° 97-315.CIV. a las 9 h 30 m del 5 de diciembre de 1997, en Sucesion de Jose Francisco Cordoba Jarquin.