El libertino y el nacimiento del capitalismo

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CUADERNOS de pensamiento político
El libertino y el
nacimiento del
capitalismo
JUAN VELARDE FUERTES
Editorial: La Esfera de los Libros S.L. Junio 2006.
Madrid. 232 Páginas
Como señala el profesor Velarde, “percibí que
era muy difícil tener una visión completa de lo
sucedido si eliminaba la cuestión de los libertinos, así como también si se prescindía de
la masonería”.
En primer lugar, se narra la vida y el papel de
Benjamin Franklin según la descripción de
Max Weber, quien lo define como el auténtico
libertino de la época, y como “el expositor
más adecuado de las ideas clave del puritanismo en que se ha de basar el espíritu del
capitalismo”.
Así, el “ethos” y la prudencia en los negocios
son los elementos de su perfil económico y
personal. Y es que Franklin negaba la existencia del mal y combinaba las ideas de Voltaire
y Rosseau utilizando políticamente la tesis del
buen salvaje. Deísta y sin matiz confesional
definido, una frase de su padre refleja el espíritu liberal del que estaba impregnado: “Si
ves a un hombre solícito en su trabajo, debe
estar antes que los reyes”. Al hilo del análisis
que Max Weber realiza sobre Franklin, el autor
resalta también otras características: la de libertino y masón.
No obstante, libertino no era entonces un
hombre entregado enteramente a los placeres
materiales con opulencia. Al contrario, Franklin, de hecho, fue un libertino caracterizado
por la mesura en sus actos. Velarde lo aclara,
“no quiero decir que se trate de un hombre
disoluto, juerguista y sólo preocupado por los
placeres de la carne”, ya que una de las virtudes de Franklin era la mesura.
Por otro lado, su relación con ciertas logias
un tanto oscuras en sus ritos, hacía de Franklin una persona en la que no se podía encontrar un ápice de puritanismo. Casanova,
Madame de Pompadour, Voltaire, Quesnay,
Chevallier, Mirabeau, Mandeville y Mozart, son
otros grandes personajes clave en el análisis
que hace el profesor Velarde de las figuras de
libertino y francmasón.
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RESEÑAS
La libertad ha sido uno de los derechos individuales del que más se ha escrito y por el que
más se ha luchado a lo largo de la historia. El catedrático de economía Juan Velarde nos enseña,
en esta reedición de una obra publicada a principios de la década de los ochenta, la vida de algunas figuras influyentes que han marcado el
camino de la libertad. A través de ellas, el autor
analiza con profundidad el papel de las figuras
del libertino y del francmasón en el desarrollo
de las sociedades modernas y en la aparición
del capitalismo, como sistema de crecimiento
económico y desarrollo social, después de la primera Revolución Industrial del siglo XVIII.
CUADERNOS de pensamiento político
En aquella época, y en línea con los trabajos
de Jesús Pabón, el concepto de libertino era,
en cierta manera, el de un liberal de nuestros
días. Esto es, una persona que no se impone
a sí mismo limitaciones para ampliar negocios, que sabe que existen unas reglas del
mercado. En este sentido, y tal como sucede
hoy en día, si no se cumplen las reglas del
mercado el agente o individuo queda automáticamente expulsado del sistema.
RESEÑAS
Estas ideas se deben englobar dentro de leyes
naturales, con una muy fuerte influencia de
los fisiócratas. Los libertinos “sostienen que
una vez que algo entra dentro del orden de la
naturaleza, ese algo marca el sendero de la
conducta humana, y si las leyes morales la
contradicen, son éstas las que están equivocadas”.
El libertino, identificado en muchas ocasiones
con los francmasones, empieza a ser considerado como un hereje y una persona anticlerical. Y si bien la masonería de entonces en
Francia se caracterizaba por su claro deísmo,
ambas figuras se consideran, sobre todo al intelectual francmasón, como un emblema de
ruptura de las barreras del dogmatismo religioso que intenta ir más allá, explorando nuevos campos de pensamiento.
dad fundamental se basaba en publicar libros,
folletos, obras de teatro, óperas, etc., donde no
sólo criticaban un modelo de control absoluto
por la Iglesia y las monarquías, sino que también
proponían lo que para ellos suponía un buen
modelo de sociedad, libre y universal, en la que
los prejuicios de muchos valores tradicionales,
atrasaban para ellos, el progreso de la sociedad,
y donde las limitaciones fiscales imposibilitaban
el buen hacer en los negocios. El autor recuerda
una frase de Perpiñá, que señala que, “vino el liberalismo contra el absolutismo político, religioso, jurídico y económico”.
El profesor Velarde contempla cómo la fisiocracia y el liberalismo empaparán a libertinos y
francmasones. “Como Franklin explica, el capitalismo hemos de buscarlo ya en el otoño de la
Edad Media”. Con todo esto, libertinos y francmasones no serán elementos decisivos en los
cambios de regímenes y en las revoluciones capitalistas y liberales, pero sí una variable no despreciable al estudiar acontecimientos históricos
de la índole de la Revolución Francesa y que
cambiaron el destino de la humanidad. Destino,
palabra que unos y otros rechazan categóricamente, de ahí de nuevo su rechazo a la existencia de un Dios que les determine.
En este sentido, es un error considerar a la
masonería como una cábala de oscurantismo
donde se preparan confabulaciones. Visto así,
los masones parecerían estar llenos de ambición de poder. Sin embargo, sus ambiciones
de libertad e igualdad se reflejan en todo tipo
de libros y panfletos.
En esta clave, rechazan el determinismo, para
ellos absurdo, a favor de un indeterminismo que
no defina sus vidas, sino que sea como el conjunto de acciones que cada uno realice teniendo en cuenta el entorno. La suerte por tanto
no existe, cada uno es responsable de sus actos
y los asume. De ahí la necesidad de la libertad
individual, del individualismo con la consideración de la colectividad universal.
El francmasón de aquella época se determina
por su actitud protesta, por su inquietud con respecto a los temas sociales, económicos, artísticos y científicos. No aceptaban la situación de
aquel régimen, lo que con las revoluciones como
la francesa, en la cual tuvieron un importante
papel, pasó a ser el Antiguo Régimen. La activi-
Ya a comienzos del siglo XX, la actitud del
francmasón comienza a cambiar. Antes de
esto, asoma una diversificación de las logias
en un abanico heterogéneo donde muchas de
ellas se pierden en cábalas u obsesiones ambiciosas de poder. El libertino empieza ya a
significar lo que se considera en nuestros
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RESEÑAS
CUADERNOS de pensamiento político
días: vividor a toda costa. En este sentido, y
en su generalidad, empiezan a construir un
sistema de valores que cambia el concepto liberal y el sentido de la protesta contra la situación establecida. Sus obras se basan más
en un conjunto de críticas no constructivas
que parecen perder aquella inquietud por elaborar un modelo humanista y liberal. En contra, empiezan a cambiar su discurso hacia
una protesta contra el capitalismo agresivo
que, según ellos, se daba a principios de siglo.
El discurso cambia hacia una línea igualitarista, en lugar de mantener los principios de libertad, avistando una pauta en su proceder
más acorde con un socialismo real, considerando además un determinismo que rige la
vida de los hombres.
El lector puede establecer una clara relación
entre la figura del libertino y el francmasón
con el nacimiento del capitalismo. El profesor
estudia cómo las ganas de obtener lujos y
opulencia como fin último de bienestar y feli-
Así, por tanto, el autor recoge argumentos que
echan por tierra la visión simplista de que la
libertad es el fin a conseguir por el liberalismo.
El capitalismo liberal es la consecuencia, no
sólo de la apertura comercial de las economías, sino también de la influencia de fisiócratas y libertinos, a los que se identifica con
francmasones del siglo XVII y XVIII.
Sin duda alguna, el profesor Velarde nos ofrece
la oportunidad de involucrarnos en una parte
de la historia desconocida para muchos de
nosotros. La clarificante manera de mostrarnos
la historia juega a la vez con las interesantes
anécdotas que permiten al lector ampliar su visión de lo que realmente han sido algunos de
los más relevantes personajes de nuestra historia, que han influido de manera determinante
en la formación de nuestra sociedad.
CÉSAR NAVARRETE DIEZ
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RESEÑAS
El mundo libre y capitalista ha sufrido cierto
desaliento a la hora de ver cómo se perdían
los valores en ciertos ámbitos. El libertinaje
se ha desmesurado, se ha malinterpretado y
los valores se pierden por parte de amplias
masas de población que disfrutan de las ventajas que les brinda el capitalismo. “La vieja
tesis del ethos de seguridad que el capitalismo hace triunfar sobre la libertad, halla aquí
su plena justificación”.
cidad, lleva a aumentar no sólo la demanda
sino también el trabajo y el esfuerzo de las
personas. El libertinaje de aquella época tiene
por fin último el gozo, pero para conseguirlo,
se produce un proceso de liberalismo económico, realizándose su ansia de libertad en un
objetivo intermedio y no como fin en sí mismo.
Por eso, buscando el mayor bienestar personal como propósito, son conscientes de la importancia del trabajo, de los negocios, de
crear riqueza a su alrededor y de la voluntad
de mejorarse a sí mismo.
CUADERNOS de pensamiento político
Murder in Amsterdam
The Death of Theo van Gogh and
the Limits of Tolerance
IAN BURUMA
RESEÑAS
Editorial The Penguin Press, New York, 2006. (278 páginas)
“No puedo sentir el dolor de la madre de Theo
van Gogh porque no sé cómo es perder un
hijo que has parido con dolor, porque no soy
mujer y porque ella es una infiel. Pero quiero
que su madre sepa que no he matado a Theo
porque fuera holandés, o porque yo me sintiera ofendido como marroquí. Theo no era un
hipócrita, decía lo que pensaba. […] Estoy
obligado a cortar la cabeza a todos los que
insultan a Alá y su Profeta. […] Podéis mandarme a todos vuestros psicólogos y psiquiatras, a todos vuestros expertos, pero os lo
digo desde ahora, jamás lo vais a entender.
Jamás. Si tuviera la oportunidad de volver al 2
de noviembre de 2004, haría exactamente lo
mismo que hice entonces, os lo aseguro”.
Mohammed Bouyeri, holandés de origen marroquí, de 26 años, pronunció estas palabras en el
contexto de uno de los discursos más sorprendentes jamás oídos en una sala de justicia de
Holanda. Las pronunció ante el tribunal que le
juzgaba por el asesinato del cineasta Theo van
Gogh, en una calle céntrica de Ámsterdam.
Como afirmaron varios testigos, Bouyeri le disparó desde su bicicleta, fijó con un machete en
el cuerpo sin vida un cartel que llamaba a la
Yihad, y luego intentó suicidarse en un parque
cercano para convertirse en mártir. El asesinato
de van Gogh conmovió e inquietó a la opinión
pública europea porque echaba por tierra la
imagen de Holanda como un ámbito de convi-
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RESEÑAS
vencia pacífica y porque era obvio que van
Gogh, como el político de la extrema derecha
holandesa Pim Fortuyn, habían sido asesinados
por atreverse a expresar públicamente lo que
pensaban del islam.
Este acontecimiento impulsó a Ian Buruma a
volver a Ámsterdam para averiguar qué había
pasado con el país y la ciudad en que nació
hace cincuenta y cinco años. Pocos ensayistas
actuales podían abordar como él dicha tarea.
Holandés por parte de la madre (judía) e inglés por el lado paterno, Buruma es conocido
como autor de varios ensayos espléndidos,
como Anglomanía (Anagrama) y Occidentalismo (Península) –este último escrito en colaboración con el filósofo israelí Avishai
Margalit– y otros, aún no traducidos al español, sobre la India, China y el Japón contemporáneos.
Murder in Amsterdam, que quizá sea el más
riguroso de sus ensayos, combina sus conocimientos históricos, sus experiencias personales, materiales de hemeroteca y opiniones de
inmigrantes musulmanes: imanes, profesores,
activistas en plataformas para la integración,
disidentes (entre ellos destaca Ayaan Hirsi Ali,
la diputada holandesa de origen somalí, con
quien van Gogh había realizado la polémica
película Submission que trata de la posición
de la mujer en el islam). De este modo, Bu-
CUADERNOS de pensamiento político
ruma nos ofrece un calidoscopio que se
mueve lentamente mientras avanza nuestra
lectura, ofreciendo al lector diferentes perspectivas del objeto de su análisis: el fracaso
del multiculturalismo como modelo de integración de los emigrantes en Holanda.
En primer lugar, Buruma desmitifica la tolerancia holandesa, analizando hechos históricos como la hostilidad persistente entre
calvinistas y católicos o la persecución de los
judíos durante la Segunda Guerra Mundial
(después de Polonia, Holanda entregó a los
nazis el mayor número de ciudadanos de tal
origen). Se trata de antiguas rivalidades que
nunca concluyeron y que se han renovado
desplazándose hacia los emigrantes. La historia de Holanda es más bien de indiferencia
que de tolerancia, con su ingrediente de cobardía manifiesta en complicidad activa con
los enemigos de las libertades individuales.
El autor responsabiliza a los europeos del fracaso de la integración de los emigrantes mu-
Buruma no duda que sea posible una convivencia real y pacífica entre europeos y emigrantes
musulmanes, porque cree que éstos podrían
mantener sus creencias religiosas en el ámbito
privado y aceptar los valores democráticos en
la vida pública. La ley debería ser el marco de
la convivencia. Tal optimismo, que el autor mantiene hasta el final, resulta inexplicable para el
lector, tras conocer las opiniones que mantienen los emigrantes musulmanes respecto a su
país de adopción. La más estremecedora visión
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RESEÑAS
Otra desmitificación se centra en la izquierda
política que Buruma llama, genéricamente, Provos -recuperando el nombre de la izquierda
ácrata holandesa del 68. Durante el auge del
multiculturalismo, en los años 70 y 80, los Provos eran partidarios acérrimos de la convivencia entre diferentes culturas, defendiendo su
tradicional postura cosmopolita. Sin embargo,
actualmente antisemitismo y racismo se nutren
de sus filas, mientras la derecha, desde su raíz
liberal, defiende los valores de la Ilustración.
Esta confusión política ha contribuido al fracaso de la sociedad holandesa frente a la emigración. El autor echa mano de ambos
argumentos –la inconsistencia del mito de la
Holanda tolerante y la fragilidad del proyecto
cosmopolita de los Provos de crear una sociedad multicultural– para explicar el desengaño
actual, argumentando que las naciones europeas no están preparadas para absorber un
gran número de emigrantes.
sulmanes alegando que problemas sociales
como la discriminación, el paro, la alienación,
la pobreza, la desigualdad y enfermedades
como la depresión y la esquizofrenia, que padecen muchos musulmanes nacidos en Holanda, son los principales obstáculos para
que éstos se sientan pertenecientes a las sociedades europeas. Sin embargo, esta convicción principal no le impide ofrecernos todo un
abanico de opiniones de emigrantes sobre su
(im)posible integración. Curiosamente la mayoría de ellos parece ser consciente de que el
obstáculo principal está en sus familias y en
la tradición religiosa y cultural en la que han
sido educados. El papel de la familia es fundamental porque, habitualmente, les obliga a
pasar largas temporadas en el país natal de
sus abuelos donde deben recibir una educación islámica adecuada. En el caso de las mujeres, se les prohíbe tener novios extranjeros
(ya que habitualmente están comprometidas
con algún lejano pariente musulmán). Los padres son los que intentan educar a los hijos
del modo en que fueron educados ellos, a
pesar de que sus hijos hayan nacido en Holanda. Según Buruma –aunque Bouyeri afirme
lo contrario– el asesino de van Gogh padece
una crisis de identidad por falta de una clara
autoridad paterna que le inculcara valores reconocibles y, por tanto, acudió a las verdades
eternas e inequívocas de la religión. Se impuso a sí mismo una misión: servir a Alá y a
su Profeta, puesto que no encontraba sentido
a su vida cotidiana.
CUADERNOS de pensamiento político
país un pedófilo es condenado a muerte; en el
vuestro, puede fundar un partido político que le
represente”. El mismo imán resume en una
frase su opinión sobre la libertad de expresión:
“Es menos importante la ley [de no matar] que
un insulto al Profeta”.
RESEÑAS
de Occidente es la que ofrece el propio Mohammed Bouyeri, “Mo” para sus amigos, en un texto
que se encuentra en Internet. Recuerda una antigua técnica esquimal para la caza del lobo. El
cazador deja un cuchillo muy afilado y manchado de sangre en la nieve. Atraído por el olor
de la sangre, el lobo se acerca y empieza a
lamer el cuchillo. El filo de éste le corta poco a
poco la lengua, y la fiera muere desangrada sin
advertir que lame su propia sangre. Para Bouyeri, Occidente es como un gran chupa-chups
que, con su hedonismo y ocio consagrado a la
diversión, se ha olvidado de los valores auténticos y de la verdad de la religión. Todos los que
lo chupan morirán desangrados sin darse
cuenta. Menos truculentas y más concretas son
las declaraciones de un imán que trabaja en la
prisión, al hablar del choque de culturas: “En mi
Aunque el lector no comparta las convicciones
optimistas de Buruma, encontrará en su ensayo una radiografía impecable de la situación
actual de las sociedades europeas confrontadas a la necesidad de la integración de los
emigrantes musulmanes. Nos recuerda cuáles
son los valores que nunca deberíamos negociar con éstos: nuestras libertades y las leyes
que las garantizan.
MIRA MILOSEVICH
La gran estafa
El secuestro del sentido
común en la educación
ALICIA DELIBES
Colección Ensayo. Grupo Unisón Producciones.
Madrid, 2006. 172 págs.
La situación del sistema educativo en España
dista mucho de ser aceptable. Todos tenemos
referencias más o menos directas de ello pero
hay mediciones objetivas de este naufragio. El
Programa para la Evaluación Internacional de
los Alumnos (PISA) que promueve la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) puso a España en los
últimos puestos en su último informe de
2003. Los alumnos españoles llegan a los 15
años con peores niveles de matemáticas,
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RESEÑAS
comprensión de textos escritos y conocimientos científicos que la media de los países más
desarrollados del mundo. El 21% de los alumnos españoles de quince años no alcanza siquiera el nivel básico de lectura.
Pero el problema de la educación no es el dinero. Esta es la coletilla fácil de muchos políticos. No es una cuestión de tener más
medios porque algunas de las conclusiones
del estudio PISA 2003 reflejan que el sueldo
CUADERNOS de pensamiento político
de los profesores españoles supera la media
de la OCDE y las ratios de alumnos por profesor en Secundaria son más bajas en España
que en otros países.
Las razones por las que hemos llegado a esta
situación son variadas y su explicación es más
compleja de lo que parece, pero Alicia Delibes
logra mostrarnos en su libro la causa última de
tal desastre. El origen de la mala calidad de la
educación es la ideología de la izquierda.
La pedagogía dominante trata de deslegitimar
el valor de la instrucción, del conocimiento personal y del espíritu de competencia. Como explica la autora “la educación es hoy una
especie de búnker de la izquierda, un archipiélago Orwell, en el que no solamente no queda
lugar para el pensamiento liberal sino que ni
siquiera cabe ya el sentido común”.
Pero ¿cómo ha surgido la degradación de la
educación? Alicia Delibes sostiene, con razón,
que la causa primera de ello es ni más ni
menos que Rousseau, quien en palabras de
Isaiah Berlin es “uno de los más siniestros y
más formidables enemigos de la libertad en
toda la historia del pensamiento moderno”.
Rousseau es el autor de El Emilio, el tratado
sobre educación cuyos postulados son los
axiomas de la pedagogía actual. Para él, el
Delibes relata el definitivo triunfo de Rousseau
en España por medio de las esperpénticas escuelas progresistas de los siglos XIX y principios del XX. Describe la “Institución Libre de
Enseñanza” donde se agrupan los krausistas
alrededor de Giner de los Ríos, la “Escuela
Moderna” de Ferrer i Guardia (y del terrorista
Mateo Morral, autor del atentado contra la comitiva nupcial de Alfonso XIII), la “Escuela
Nueva” de Núñez de Arenas, quien influyó poderosamente en las propuestas educativas
del Partido Socialista, y los experimentos escolares de Bertrand Russell.
Éstos son los orígenes doctrinales del los planteamientos educativos de la izquierda. Pero, tras
la caída del Muro de Berlín, ¿ha renunciado la izquierda a crear ese hombre nuevo para un
mundo nuevo?.
En realidad la izquierda ha cambiado pero
sigue empeñada en su tarea de adoctrinar,
aunque, como dice nuestra profesora, “la ideologización de los libros de texto ya no busca inculcar las interpretaciones izquierdistas de la
Historia, la literatura o el arte sino una nueva
forma de aculturización”, “una nueva postura
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RESEÑAS
La autora sabe de lo que habla porque es una
profesora que pertenece a la generación del
68. Como ella misma dice: “la combinación
de la pedagogía sesentayochista y escuela integradora es lo que ha provocado la grave crisis en la enseñanza”. Es esa pedagogía
progresista antiautoritaria que reniega del esfuerzo individual y de la disciplina la que nos
ha conducido a esta situación. Además, la izquierda quiere convencer de la superioridad
moral de la escuela pública sobre la privada
(aunque, siempre que pueden, sus dirigentes
mandan a sus hijos a la escuela privada).
educador no debe hacer del alumno un hombre culto sino crear un hombre nuevo para
guiarle hacia la sociedad ideal del “contrato
social”. El educador no debe censurar ni imponer a su pupilo sino dejarle guiarse por la
naturaleza. Bajo esta apariencia de libertad el
alumno dejará su voluntad en manos de su
educador, para que ya adulto entregue su libertad en manos de la voluntad general. El
ginebrino es la cara oscura de la pedagogía,
a diferencia de su coetáneo Condorcet, quien
fue un buen reformista e influyó en los liberales doceañistas, muy conscientes de alejar la
instrucción de los intereses políticos de los
gobiernos. Pero los liberales españoles del
XIX, que acabaron dejándose llevar por el anticlericalismo, entregaron la educación en
manos de los krausistas.
CUADERNOS de pensamiento político
postmoderna que relativiza el saber y desprecia
la cultura”.
RESEÑAS
Una parte del libro se dedica a mostrar la evolución de la enseñanza de las matemáticas. Los
ejemplos que aparecen pueden parecer hilarantes, pero son fruto de un pensamiento postmoderno que niega el conocimiento objetivo y la
existencia de una verdad exterior e independiente de cualquier cultura. Estamos ante una
valiente denuncia de la situación por la que
atraviesa la educación hace ya demasiado
tiempo. Pero a la autora le falta dar el último
paso: impedir que el Estado adoctrine a las
nuevas generaciones con la ideología de la izquierda. Aunque reconoce que durante dos siglos la educación en manos del Estado no ha
hecho otra cosa que utilizar a los ciudadanos
según intereses políticos.
Alicia Delibes propone que desde la derecha
no se abandone a la escuela pública porque
no quedaría otra alternativa para miles de ciudadanos…. Es bueno que se denuncie la situación pero la solución no es apuntalar el edificio
ruinoso que es la enseñanza estatal. Porque no
es lo mismo educación pública que educación
estatal. Hay otras opciones para educar a los
jóvenes sin pasar obligatoriamente por esa máquina de laminar inteligencias que es el Estado.
En Estados Unidos existen alternativas eficaces
para educar sin que el Estado adoctrine. Por
ejemplo, el llamado “cheque escolar” que propuso el recién desaparecido Milton Friedman
hace ya muchos años y que funciona correctamente en algunos Estados. Otra figura es el llamado “home schooling”, es decir, que los niños
estudien en casa con sus padres. Ésta es una
posibilidad nada desdeñable que se basa en el
derecho constitucional a la libre enseñanza
pero también en el derecho a la objeción de
conciencia. Derecho éste que se puede argüir
ante la imposición estatal de enseñanzas como
la “educación para la ciudadanía”.
La gran estafa. El secuestro del sentido común
en la educación es en definitiva un grito de
alarma ante la realidad, lamentable, de la educación en España y un punto de partida para intentar dar la batalla por la verdadera educación
basada en la transmisión de conocimientos.
MOISÉS RUBIAS BARRERA
La nación sin ciudadanos:
el dilema del País Vasco
CARLOS FERNÁNDEZ DE CASADEVANTE
Ed. DILEX. Madrid, 2006. 224 páginas.
Muchos de los que integraron activamente el
constitucionalismo vasco para hacer frente al
delirio excluyente del nacionalismo libran en
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RESEÑAS
estos tiempos una lucha distinta y más amarga.
Después de padecer con entereza el régimen
nacionalista, después de desafiar a la sociali-
CUADERNOS de pensamiento político
zación del sufrimiento decretada por ETA, después de que el nacionalismo con el pacto de
Estella incorporara a ETA como socio industrial
al negocio de la familia para echar a los no nacionalistas del País Vasco, los resistentes tienen
que enfrentarse a la melancolía, esa sensación
que sucede al esfuerzo baldío.
Al hablar de paz como recurso retórico nos
acercamos al tema central de la obra del profesor Fernández de Casadevante. Caracterizar
la lacra terrorista como un problema de paz
es una de las tergiversaciones que se han alimentado para ennoblecer o justificar la ac-
Esta de la paz es una de las tergiversaciones
más resistentes de lo que el terrorismo realmente significa pero, desde luego, no es la
única. El profesor Fernández de Casadevante
estudia y desentraña las diversas máscaras
con que el nacionalismo intenta encubrir su delirio etnicista y en qué medida ese discurso nacionalista ha sido decisivo para legitimar la
causa alegada por ETA para perpetrar sus crímenes. Entre todos ellos destaca, sin duda, el
argumento del “conflicto político de raíz histórica que viene enfrentando a Euskadi con España desde hace casi dos siglos”. Este
argumento constituye el relato central del nacionalismo y de la misma manera que el nacionalismo político se presenta como el agente de
la construcción nacional que asegura la pervivencia de los vascos en este duelo atávico con
España, ETA, según esto, no es más que un instrumento involuntario de las fuerzas de la historia, una expresión violenta pero inevitable del
conflicto (¡qué le vamos a hacer!) y, por tanto,
exenta de responsabilidad por sus crímenes.
Si hay un conflicto que hace necesaria la búsqueda de la paz es que hay dos bandos. De
ahí a la equidistancia –todos tienen que ceder,
las víctimas sufren pero los presos también, la
independencia no sirve pero la Constitución
tampoco– hay menos que un paso, hay una secuencia necesaria que allana el camino para
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RESEÑAS
Después de años de ejercicio de un profundo
compromiso cívico, de asumir el riesgo personal y profesional de disidentes del régimen
nacionalista, de promover con éxito la movilización de las mentes y las conciencias, hay
que leer, por ejemplo, que un destacadísimo
dirigente socialista vasco da por hecho que la
paz exige aceptar “parte” de las razones de
nuestro enemigo que –habría que añadir– no
es otro que el terrorismo y el totalitarismo etnicista que lo genera y sostiene. La misma
sensación que produce haber llegado hasta
aquí para que ese mismo dirigente del socialismo vasco declare que no es necesario que
Batasuna condene la violencia para ser legalizada. Claro está que en este punto el ya citado dirigente socialista vasco no es más que
fiel glosador de la doctrina sobre el particular
expuesta por el presidente del gobierno el pasado 12 de octubre. Una doctrina cuya fuerza
expansiva en las ideas de Rodríguez Zapatero
sobre el “proceso de paz” quedó demostrada
con su insólita descalificación de la sentencia
que condenó al etarra De Juana Chaos por
amenazas, tachada por el presidente de “dificultad” para conseguir la paz. El retorno a esa
consideración del Estado de derecho como
obstáculo para la paz es la medida más elocuente –y, para muchos, más desalentadora–
de la regresión democrática, ética y cívica que
el llamado proceso de paz ha producido.
tuación de ETA, para buscar coartadas que
tranquilizaran conciencias carentes del coraje
o de la fibra moral para rechazar sin matices
la barbarie. No ha sido fácil que llegara a
comprenderse que ETA no plantea un problema de paz sino de libertad. Y aun así,
frente al discurso buenista en vigor hay que
seguir recordando que lo que quieren las víctimas, los amenazados, los extorsionados, los
desplazados no es la paz –que ellos, objeto
de la violencia terrorista y no agentes de violencia ilegítima de signo contrario, nunca han
quebrado– sino la libertad negada por los pistoleros y sus cómplices.
CUADERNOS de pensamiento político
la justificación política del crimen terrorista y
su “contextualización” con efectos gravemente
atenuantes de la responsabilidad de los terroristas ante la sociedad. El resultado para la vigencia de valores sociales básicos en el País
Vasco ha sido sencillamente devastador.
RESEÑAS
La crítica rigurosa a la que el autor somete
este cuadro argumental que desgraciadamente es asumido por otros más allá de las
fronteras del nacionalismo, es sistemática,
documentada e incisiva. En ella está presente
la doble condición de Fernández de Casadevante como observador y analista pero también como resistente en el País Vasco.
Como catedrático de Derecho Internacional
Público, el autor dedica un tratamiento especialmente esclarecedor de las ensoñaciones
nacionalistas sobre Europa y el derecho de
autodeterminación. El nacionalismo vasco
siempre procura disfrazar sus pretensiones
como si fueran exigencias democráticas de vigencia universal. La retórica del lendakari Juan
José Ibarretxe ha desarrollado esta habilidad
con destreza notable. Sabe, por ejemplo, que
hablar abiertamente de autodeterminación
tiene contraindicaciones que ni siquiera un
convencido nacionalista puede desconocer.
Pero, ¿y si en vez de autodeterminación habla
de que los vascos puedan decidir su futuro?
Lo único que cabe entonces es preguntarse,
como hacia Ibarretxe, ¿qué hay de malo en
ello? Como si de un juego de manos se tratara, una pretensión inconstitucional estrictamente partidista se transforma en un principio
democrático evidente por sí mismo que nadie
podría rechazar.
Pues bien, este libro da buena cuenta tanto de
esta técnica de confusión como de ese fantasear nacionalista con un proceso de construcción europea que presuntamente soplaría a
favor de los estados de base étnica porque
anuncia el fin de los Estados-nación existentes.
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RESEÑAS
Y qué decir de la autodeterminación que el nacionalismo primero quiere buscar en los principios del proceso de descolonización enunciados
por la ONU, que luego ha pretendido ver reconocida en el tratamiento constitucional que Canadá ha dado a la cuestión de Québec y que
ahora deposita sus esperanzas en la sangrienta
fragmentación balcánica. De nuevo, aquí, la endeblez jurídica de los argumentos nacionalistas
sólo puede compararse con su manipulación
política que, en ambos casos, el autor deja en
evidencia.
La nación sin ciudadanos se titula la acertada
y necesaria obra de Carlos Fernández de Casadevante. Y no puede ser de otro modo. La nación que predica el nacionalismo no puede ser
una nación cívica y abierta. Su designio identitario, la ingeniería social sectaria y excluyente
impuesta por el nacionalismo y afianzada por
el terror etarra es incompatible con un concepto
de ciudadanía como el que alienta la democracia liberal. Más aún, la nación nacionalista no
sólo es incompatible con el concepto de ciudadanía sino que requiere para su realización la
sustitución de la condición de ciudadanos por
la de miembros de esa comunidad trascendente que exige adhesión cultural, afectiva y
vital para disfrutar de los derechos. Ahí radica la
causa del rechazo del nacionalismo vasco a la
Constitución española, su abandono del Estatuto de Guernica después de extraerle el jugo
del poder del que han gozado durante más de
veinticinco años, su alergia al pluralismo que
colorea la imagen uniforme que quisiera para
el País Vasco.
Estas claves se desarrollan con valor informativo
y analítico en la obra de Fernández de Casadevante, que además de una gran obra por sí
misma es un buen antídoto contra esa melancolía que acecha bajo la engañosa promesa de
una paz a expensas de una libertad amputada.
JAVIER ZARZALEJOS
CUADERNOS de pensamiento político
Hizbulah
El brazo armado de Dios
JAVIER MARTÍN
Ed. Catarata. Madrid, 2005. 251 páginas
Líbano cuenta con cuatro millones de habitantes concentrados en una superficie seis veces
menor que la de Cataluña y repartidos entre
dieciocho comunidades confesionales distintas. Con estas coordenadas uno puede entender la gran dificultad de completar el puzzle
libanés. Javier Martín lo consigue. Aunque en
determinados capítulos la narración puede resultar desordenada, el autor expone con rigor
los acontecimientos que preceden y se suceden al origen de Hizbulah. Es un libro escrito
desde el terreno. Y quizá por ello, el lector crítico
reconocerá teorías y valoraciones dadas por
objetivas, pero que en realidad esconden percepciones personales y por tanto subjetivas.
Hizbulah nació en 1982 con la confluencia de
tres organizaciones islamistas radicales y la
absorción de una maraña de grupúsculos armados que actuaban con total impunidad por
las tierras del sur del Líbano. Habría que re-
montarse en el tiempo para visualizar ese decorado enmarañado que había encendido las
luces de alerta en el vecino del sur. Como
consecuencia de la creación del Estado de Israel en 1948, los jóvenes de la OLP, liderados
por un aún anónimo Yasir Arafat, se instalaron
en las fronteras de Jordania y Líbano, desde
donde pasarían a planear sus incursiones
contra el “enemigo sionista”. Fue en 1970 en
lo que se dio a conocer como el “Septiembre
Negro”, cuando el rey de Jordania, Husein, decidió expulsar de sus tierras a los activistas
palestinos, pues por culpa de sus acciones
los jordanos se habían colocado en el punto
de mira del Estado hebreo. El sur del Líbano
quedó como único refugio.
En paralelo al transcurso de estos años, en el
Líbano se fraguaba lo que sería el principio de
la milicia chií, el grupo Amal, fundado por Musa
Sadr, desaparecido en circunstancias extrañas
durante un viaje a Libia en 1978. Tras la guerra
de Yom Kippur, el radicalizado imán lanzó el
grito de guerra: “Sólo existe la revolución y las
armas”. Sin embargo, como bien insiste Javier
Martín, la creación de Hizbulah no se puede
desligar del triunfo del ayatolá Jomeini y de la
revolución islámica en Irán en 1979.
Con todo, la historia reciente del Líbano está
marcada por las injerencias extranjeras y por
las guerras fraticidas que se sucedieron desde
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251
RESEÑAS
A tenor de la aún reciente guerra del Líbano,
rescatar de la librería el trabajo de Javier Martín,
corresponsal de la agencia Efe en Oriente
Medio, titulado: Hizbulah. El brazo armado de
Dios, publicado en 2005, podría ayudar al lector interesado a profundizar sobre los entresijos
de la organización político-terrorista, su actuación en el conflicto israelo-palestino, así como
las enormes influencias que ejercen Irán y Siria
en esta minúscula parcela del Globo.
CUADERNOS de pensamiento político
RESEÑAS
1958 hasta 1990. La primera operación israelí en las tierras del sur se bautizó con el
nombre de Litani y se planeó en respuesta a
una incursión palestina en el norte de Israel.
El objetivo era crear un cinturón fronterizo de
seguridad. El periodista, licenciado en Filología Árabe y Hebrea, explica cómo los libaneses vieron con alivio la entrada de las tropas
y el consecuente control del Ejército del Sur
del Líbano (ELS), una milicia cristiana libanesa apadrinada por Israel. Fue, sin embargo,
este mismo extremo el que engendró la semilla de violencia de Amal y del futuro Hizbulah.
Y fue también, según el autor, cuando Irán decidió tomar posiciones en el tablero libanés.
Con la formación de Hizbulah en el sur del Líbano, Jomeini ponía en práctica su concepto
de “Islam político”, es decir, su obsesión por
exportar la revolución a aquellas tierras en las
que hubiese una minoría chií. Bajo este objetivo, en la década de los ochenta desembarcaron los primeros clérigos y guardianes
iraníes. En 1985 Hizbulah firma su carta fundacional, titulada “El Manifiesto de los nueve”,
en la que describe su doble misión: la resistencia contra el ocupante y la creación de un
Estado islámico.
Jomeini no sólo bendijo los principios del manifiesto sino que hizo de su triunfo su causa.
Envió, así, a los Guardianes de la Revolución
iraní para encargarse de la instrucción militar
de Hizbulah y, más tarde, de la edificación de
la estructura social y de fuerza. En el libro se
estima que durante el primer año aterrizaron
unos 1.500 efectivos. Para completar el círculo, Irán persuadió a Siria para que abriese
un corredor de libre paso de militares y permitiese el establecimiento de campos de entrenamiento en el valle oriental de la Bekaa,
cerca de los acuartelamientos sirios.
En junio de 1982 acontece la segunda incursión. En esta ocasión, Israel llega hasta Beirut
252
RESEÑAS
y obliga a la OLP a abandonar el país. Líbano
se polariza. El rencor de los radicales chiíes por
la presencia del Ejército del Sur del Líbano aumenta de forma exponencial a la liberación que
siente otra parte de la población por el fin a
una década de violencia palestina. Javier Martín, sin embargo, no ahonda en lo que sería y
es una grave contradicción por parte de Hizbulah. Su supuesta lucha por la liberación nacional sólo apunta a Israel y nada hace por
eliminar las injerencias sirias o iraníes. Un contrasentido no aceptado por el resto de confesiones del país de los cedros, firmes partidarios
de la independencia libanesa.
En noviembre Hizbulah cambia la lógica de la
guerra e introduce el más indigno de los explosivos. El primer hombre-bomba vuela por
los aires una posición israelí en Tiro. Resurge
la figura sagrada del mártir y se da un punto
de no retorno. La escalada de violencia no
cesa. En 1983 se ataca al cuartel de los marines en Beirut y perecen más de 200 hombres. Tres años después se inaugura la oleada
de secuestros de soldados israelíes. Líbano
se descompone en dos tiempos. La reacción
a las injerencias y la guerra civil.
En 1989 se firman los Acuerdos de Taifa y se
pone fin a la batalla fraticida. Hizbulah no los
asume puesto que no satisfacen sus reivindicaciones del Estado islámico. Aun así, en
1990 participa en las primeras elecciones y
logra representación parlamentaria. Ésta es
una muestra del peso específico de la organización político-terrorista, al tiempo que confirma su dualidad. Martín, en este punto,
parece comprender e incluso justificar la naturaleza híbrida de Hizbulah y apunta la próxima reapertura del debate en 1989 como su
última oportunidad de redefinirse y optar por
una de las dos vías de acción pública, bien el
terrorismo o bien la política. El lector atento
verá con gran escepticismo la confianza excesiva del autor en el “pragmatismo” de la mili-
CUADERNOS de pensamiento político
cia chií, pues, entre otras cuestiones, obvia su
rechazo continuado a las resoluciones de la
ONU en las que se insta el desarme de las
milicias libanesas. ¿Hizbulah dejará las
armas?, ¿aceptará un modelo distinto al Estado islámico? Hasta el día de hoy, la respuesta es “no”.
Con todo, el corresponsal reconoce que la
reivindicación de las Granjas de Chebaa, en
posesión de Israel, no es más que una excusa
de Hizbulah, con la complicidad de Damasco,
para legitimar el uso de la fuerza. El asunto
no es menor, pues es un argumento recurrente por parte de Hizbulah, además del conflicto israelo-palestino, y en nombre del cual
se justificó el secuestro de los dos soldados
israelíes el pasado verano.
El repliegue del sur del Líbano es uno de los
elementos más recurrentes de la actual propaganda islámica; pues lo interpreta como un
signo de debilidad del Estado de Israel y una
prueba de su superioridad moral. Igual o más
discutido fue el último intercambio de presos
realizado por un desgastado Ariel Sharon en
2004. Ese día, explica el autor, la prensa amaneció con un verbo cortante: “Hizbulah puso la
pistola en la sien de Israel y ganó”, apostillaba
un columnista del diario Yediot; y en la misma
línea se expresó el medio izquierdista Ha’aretz.
Javier Martín también apunta los intereses estratégicos de Hizbulah en el Iraq post Sadam.
Unas esperanzas que, como bien indican algunos analistas internacionales y recoge el
propio autor, se están desinflando a raíz de la
actividad del gran ayatolá Husein Fadlalah,
inspirador inicial de la organización, y a un
nivel más elevado, por la cruel rivalidad entre
la escuela chií iraquí con sede en Nayaf y la
escuela iraní con sede en Qom.
Finalmente, la reconstrucción del magnicidio
de Rafia Hariri y la recopilación de las teorías
conspirativas bajo la sombra de Damasco sería
otro de los pasajes de obligada lectura. El epílogo se escribe negro. Javier Martín avisa de
que el espectro de la guerra civil se pasea por
el Líbano. Creía, en 2005 (fecha de publicación
del libro) que la apertura del debate sobre el
modelo territorial tras la salida Siria sería el
desencadenante de una eventual guerra fraticida. A finales del 2006, la cuestión siria sigue
desestabilizando el país pero no por su marcha
sino por la figura de su sombra en los asesina-
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RESEÑAS
La tercera y última gran operación israelí narrada en el libro es la de 1996, con el nombre
Uvas de la ira. Su desenlace y las consecuencias se desgranan en los dos últimos capítulos:
“La encrucijada israelí (1997-2000)” y “Retirada y Liberación”. Se destaca el rol que jugaron los movimientos sociales israelíes en la
contienda, comparándolo con el síndrome de
Vietnam de EE.UU. Las Cuatro madres, organización a la que dedica un apartado, fue un factor no único pero sí clave en la retirada del
ejército israelí en 2000 realizada por el Gobierno de Ehud Barak.
Es también muy interesante el apartado que
dedica el autor a la complicidad entre Hizbulah y Hamas. En “Conexión H-H” explica el vínculo de Ahmad Yasin, fundador y guía
espiritual de Movimiento de Resistencia Islámico Palestino Hamas, creado al albor de la
primera Intifada palestina, como una alternativa religiosa a las facciones “terrenales” de Al
Fatah sujetas a la OLP. Hizbulah encuentra en
Hamas a su primer discípulo. Frente al nacionalismo secular de Yasir Arafat, Hamas propone el establecimiento de un Estado
islámico. La aproximación de H-H no es sólo
ideológica o política sino también estructural
y simbólica. Hamas acudió a Hizbulah para recibir instrucción militar y proveerse de armas,
y éste apadrinó su causa. “Debéis considerar
a Hizbulah, desde su secretario general hasta
sus mujeres, miembros de Hamas y soldados
para su causa”, dijo Hassan Narsalah, secretario general de Hizbulah.
CUADERNOS de pensamiento político
tos políticos y, muy especialmente, en el cuerpo
yaciente de Pierre Gemayel.
Hizbulah. El brazo armado de Dios es un
mapa de luces y sombras. Las luces ya están
apuntadas y las sombras son esas lagunas,
sumadas a ciertas argumentaciones intercaladas dirigidas a soportar parte de su tesis: las
armas del Partido de Dios es una respuesta a
la “hostilidad” del Estado de Israel. El lector
puede percibir con hastío la negación de los
desafíos islámicos a la seguridad colectiva o
la complicidad hacia la dualidad de Hizbulah.
Los pensadores sinceros saben que no hay
término medio entre ser terrorista y no ser terrorista. Los cínicos se permiten concesiones.
ROCÍO COLOMER FLORES
RESEÑAS
La Prensa en la Segunda
República española.
Historia de una
libertad frustrada
JUSTINO SINOVA
Editorial Debate, Barcelona, 2006. 566 págs.
Esta obra es fruto de un profundo análisis y el
resultado de la búsqueda de una parte oculta
de un período convulso de la historia de
nuestro país. La prensa en la Segunda
República española es el intento de ir más allá
de la tesis comúnmente aceptada de que se
trató de una época de grandes valores
democráticos y caracterizada por la libertad.
Escarbando un poco bajo el régimen de
aparente libertad y la supuesta libertad de
prensa que parece desprenderse de los
comentarios críticos al gobierno que aparecen
en determinados periódicos, Sinova llega a ver
cómo ésa no era más que una parte de la
realidad periodística. Si bien hubo diferencias
de actuación entre los sucesivos gobiernos, la
tónica común fue la falta de libertad y el
perjuicio de la información. El poder atentaba
contra la libertad mediante una censura o
represión que no se limitaba a los periódicos,
sino que se extendía hacia las conferencias,
254
RESEÑAS
obras de teatro y todos los modos de comunicación pública, pero Sinova se centra en el
análisis de la prensa escrita.
Es ésta una “historia de periodistas” (presentes,
como el autor señala en el Gobierno, en la
Administración, en las Cortes, en los partidos
políticos y en los periódicos), tratando de
informar, no de calificar. Aporta declaraciones,
extractos de prensa, pruebas documentales de
cómo se reprimió la libertad de prensa durante
la República para tratar de mostrar una época
oscura para el periodismo español, que vio
dificultada su labor a lo largo de los distintos
gobiernos. Había una gran mayoría de políticos
con vocación por la comunicación política y la
creación literaria.
La proclamación de la República el 14 de abril
de 1931 significó para muchos el triunfo de la
libertad y la democracia para España, pero
CUADERNOS de pensamiento político
pronto se vio que no iba a ser así. La Segunda
República, recibida como el nacimiento de una
época de libertades, y aún hoy recordada como
tal por muchos, como una democracia que
todavía serviría de ejemplo para la actual, tuvo
desde sus inicios claros síntomas de falta de
libertad. Desde un primer momento se puso
por encima de la defensa de la libertad la
defensa del propio régimen, se anteponía la
protección de un sistema político a la defensa
del individuo.
Existía, según las pruebas documentales
aportadas por Sinova, una buena disposición
de los medios hacia la República; tras la
Dictadura, el mundo de la prensa veía con
esperanza algunas de las disposiciones del
nuevo Gobierno, pero ya durante el primer
bienio el derecho a la libertad de expresión se
vio supeditado a los intereses políticos.
Amparadas por la Ley de Defensa de la
República, elaborada por Azaña, se cometían
numerosas arbitrariedades contra la prensa;
pero la situación no mejoró mucho en el
segundo bienio, cuando se intentó sustituir la
Ley de Prensa vigente en teoría (la de 1883),
intento fallido, en opinión de Sinova, por la
convulsa situación de violencia política que
vivía el país, pues se intentó acallar a la
Quizás una de las páginas más olvidadas de la
Segunda República española fue la falta de
libertad de prensa y si “estar al corriente de la
política de prensa de un sistema es fundamental para entender su identidad”, el análisis
de la situación de la prensa durante la Segunda
República mediante el estudio de los periódicos
y archivos determina que la identidad de este
régimen no era de libertad.
Ya el 10 de mayo de 1931 se produce el primer
cierre de un periódico, ABC, sin explicaciones ni
justificación. Este cerrojazo fue seguido de otros
muchos, hasta llegar a límites insospechados
como el cierre de ciento veintisiete periódicos a
consecuencia del intento de golpe del general
Sanjurjo de 1932. Al margen de las decisiones
políticas perjudiciales para el periodismo y, en
consecuencia, para la información de los
ciudadanos, llama la atención el propio concepto
del periodismo existente en el primer tercio del
siglo XX, el de periodismo de “partido”, que
puede que fuese la causa de que no existiese un
verdadero movimiento de solidaridad entre
periodistas. Se practicaba prácticamente un
periodismo de trinchera y los ataques a medios
de la derecha eran aplaudidos por los de la
izquierda. Son numerosos los ejemplos de
declaraciones de políticos –como Azaña–
dividiendo claramente la prensa en dos bandos,
la amiga y la enemiga, cuando, como Sinova
considera, “la libertad de expresión no es
divisible, y si sólo es practicable por unos
mientras otros sufren la inspección continua del
Gobierno, no existe como tal institución básica
del régimen democrático”.
Los problemas de falta de libertad de prensa
llegaron en varias ocasiones a debatirse en las
Cortes, muestra de la preocupación política y
social que existía respecto a este déficit de
libertad. Había peticiones de los criterios que
se seguían para cerrar los periódicos, incluso
ENERO / MARZO 2007
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RESEÑAS
Los políticos que formaron los gobiernos de la
República habían enarbolado durante sus años
en la oposición la bandera de la libertad de
prensa, pero pronto se olvidaron de las
bondades de ésta y, una vez en el Gobierno, no
la situaron en la lista de proyectos preferentes,
preocupados quizás porque la libertad fuese
empleada por otros. Muchos de los ministros de
la Segunda República eran periodistas o tenían,
de algún modo, relación con el mundo de la
expresión escrita, por lo que sus ataques a los
medios de comunicación recogidos en la obra
llaman aún más la atención, aunque debe
tenerse en cuenta que en esa época el
periodismo era considerado por muchos como
una estación de paso hacia otros objetivos.
prensa en determinadas ocasiones para
apaciguar a la sociedad.
CUADERNOS de pensamiento político
RESEÑAS
se pedía una censura previa, mejor sin duda
a la arbitrariedad existente. En el segundo
bienio de la República, comenzó a aplicarse
dicha censura previa, entonces comenzó a
haber peticiones de unas normas de
aplicación de esa censura, de criterios de
actuación de los censores: “cuando las pautas
de actuación son conocidas, la censura pierde
eficacia de control y no puede actuar con
arbitrariedad, que es un arma demoledora”.
Los periódicos eran cerrados por tiempo
indefinido sin explicaciones de ningún tipo,
explicaciones inexistentes también para su
reapertura; unos periódicos eran cerrados por
publicar textos que ya habían sido publicados
en otros que, salvados por su ideología, no
habían sufrido ninguna consecuencia por su
publicación. Había pues, una desigualdad de
trato y “cuando no hay igualdad de tratamiento, la libertad de expresión muere”.
Una reacción lógica a los rigores de la
arbitrariedad empleada por los gobernantes al
emplear la voluntad política por encima de las
decisiones judiciales, como única instancia de
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RESEÑAS
decisión, fue la autocensura, que comenzó a ser
practicada por los periodistas para protegerse
del cierre o del secuestro de sus ediciones.
Como el autor afirma, “el control de los medios
es una actividad biológica del poder político,
que alcanza mayor o menor dimensión según
sean las ambiciones de dominio de los
ostentadores del poder y de la capacidad de
respuesta de la sociedad”, y llama la atención
cómo los censores trataban de evitar las huellas
tipográficas de sus intervenciones en los
periódicos.
Pero, entre esa oscuridad informativa, Justino
Sinova no duda en rescatar de esa época
aciaga para el periodismo, algunos rasgos de
humor presentes entre las penalidades de la
censura, ironías que trataban de colarse a la
opinión pública y que en muchas ocasiones
también pagaban las consecuencias de la falta
de libertad, por lo que una cierta osadía no dejó
de brillar entre la penumbra de ese régimen que
para algunos fue de tantas libertades.
CARMEN IGLESIAS CAUNEDO
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