La Rentabilidad Latente O El Alto Costo del Desorden

Anuncio
La Rentabilidad Latente
O
El Alto Costo del Desorden
Por Fernando Ravaglia
Es muy común encontrarse en todo tipo de empresas y particularmente en las del sector
agropecuario con empresarios que ponen el énfasis casi exclusivamente en el cuidado y manejo de
los costos directos de producción – insumos, sueldos del personal, impuestos, etc – y que descuidan
luego el rendimiento que obtienen de ese mismo dinero que han gastado.
¿Cómo se mide el rendimiento de los insumos? Por la eficiencia con que se usan los mismos, y
desde este punto de vista es común encontrar multitud de pequeños y grandes desórdenes en todas
las actividades agropecuarias, que por ser de alguna manera considerados como “inevitables”, se
siguen dando en forma cotidiana con un costo altísimo.
El Costo y el Valor de las cosas.
Todos los insumos que usamos en los procesos productivos tienen un costo más o menos cierto o de
mercado, pero el valor de ese insumo está dado por el uso que cada uno le da en su empresa.
El mejor uso y mayor rendimiento de ese insumo aumenta el valor agregado a un proceso
productivo.
El peor uso o desperdicio no solo hace perder parte del dinero gastado sino que hasta puede
disminuir el valor agregado en el proceso de producción.
En el fondo, el valor lo pone cada uno de nosotros según la eficiencia con que trabaje.
Veamos algunos ejemplos:
- ¿Cuántos productores al implantar una pradera la siembran con un cultivo de cosecha para
recuperar el costo de la semilla sin ver que esa pradera de resultado dudoso más allá del costo de
implantación tiene importancia por el valor que se espera que agregue en producción de carne o
leche en el futuro?
- ¿Cuánto dinero se gasta en maquinarias de última generación que luego se regulan mal o se usan
de modo deficiente sin lograr que agreguen todo el valor para el cual han sido diseñadas?
- ¿Cuánto vale el tiempo perdido por el desorden cotidiano haciendo colas para trámites o en
repetidas idas y venidas del campo al pueblo y del pueblo al campo?, ¿Cuánto vale el tiempo en
momentos críticos como siembra, cosecha, o campaña de silo por maquinarias detenidas porque no
se hizo mantenimiento preventivo o no se repararon cuando se pudo en períodos de poco uso?.
- Cuántas veces nos lamentamos del costo de un agroquímico desperdiciado por una mala
aplicación, pero cuánto menos nos lamentamos del menor rinde que tendrá ese cultivo a causa de
dicho tratamiento mal hecho.
Trabajos hechos a destiempo, trabajos repetidos porque se hicieron mal la primera vez,
agroquímicos aplicados sin condiciones adecuadas, semillas que se usan en zonas o suelos no
apropiados para su desarrollo, instalaciones sub o sobre dimensionadas y tantas cosas más en las que
C:\Documents and Settings\Usuario\Escritorio\Chacra, costos ocultos.doc
se gasta dinero pero que luego se comprueba que no han logrado agregar valor en los procesos
productivos y que incluso hasta dificultan el trabajo cotidiano.
En los cuadros 1, 2 y 3 se cuantifican a modo de ejemplo y en términos económicos tres errores
frecuentes en empresas lecheras.
A medida que vamos sumando fallas e ineficiencias vemos cómo los costos de la empresa cumplen
también con la “Regla del Iceberg”, los costos visibles representan solo el 10% del total de costos
de la empresa mientras que los costos ocultos o invisibles ocupan el 90% restante,
no tanto como dinero desembolsado sino más bien como lucro cesante.
Algunas ideas para resaltar
‹ El Costo del Desorden es altísimo, tolerar el desorden en las actividades cotidianas es algo
similar a convivir con un ladrón dentro de la empresa, algo que seguramente nadie toleraría.
‹ El desorden y las pequeñas o grandes ineficiencias cotidianas se dan porque estamos tan
acostumbrados a convivir con ellas que las consideramos muchas veces inevitables con lo cual lo
único que estamos asegurando es su continuidad en el tiempo.
‹ Pequeñas ineficiencias que pasan habitualmente desapercibidas suman grandes pérdidas a lo
largo de un año. En detectarlas y cuantificarlas está parte de la toma de conciencia del problema.
‹ El tiempo y el estado de ánimo también tienen valor. Nuestra energía y la de nuestros empleados
tiene un límite. Los conflictos y malos entendidos llevan inexorablemente a desperdiciar también
este insumo y a hacer que luego se descuiden otras áreas de negocio de la empresa. ¿Cuánto vale el
desánimo de un empresario en un momento crítico? Póngale usted el valor que considere.
¿Cómo podemos recuperar este lucro cesante?
1 – Detecte y cuantifique en términos económicos los desperdicios y fallas en los procesos de
producción. Ejemplo, vaya a su tambo y ponga en una bolsa de plástico todos los restos de alimento
balanceado o ración que han quedado en el suelo o al pie de un comedero, péselos y multiplique ese
peso por el número de comederos del tambo, por dos ordeños por día y por 365 días al año, al
resultado obtenido en kilos multiplíquelo por el precio o el costo de producción de ese alimento.
Lo mismo puede hacer con el fertilizante, las semillas, agroquímicos, y hasta los servicios, en otras
actividades productivas.
2 – No mida las pérdidas exclusivamente por la pérdida del insumo en si, agregue la
cuantificación del lucro cesante. Ejemplo: el alimento del ejemplo anterior o el silaje de maíz
podrido o tirado al suelo alrededor de un comedero en el campo además de una pérdida económica
en sí mismo significa una pérdida por leche o carne que no se producirán, lo que agrava mucho más
el problema.
3 – Tome acciones correctivas, hable con sus empleados y analice con ellos por qué se producen
dichos desperdicios. Busque las causas de problemas, no solo a los culpables.
C:\Documents and Settings\Usuario\Escritorio\Chacra, costos ocultos.doc
4 – Las cosas siempre se pueden hacer mejor. Analice con sus empleados cómo podría hacerse
para simplificar las operaciones o los trabajos dentro de cada actividad productiva de la empresa.
Cómo hacer para evitar imprevistos, etc...
5 – Capacítese y capacite a sus empleados. Muchas fallas se producen porque la tecnología va
evolucionando y no nos damos cuenta de que los conocimientos que teníamos ayer hoy han quedado
desactualizados. En capacitarse permanentemente está una de las claves del éxito para bajar los
costos ocultos.
Dijo un productor de Santa Fe durante un curso aplicado a este tema: “Al final, por cuidar las
monedas estamos dejando los billetes tirados por el suelo”, ojalá estas ideas sirvan para hacernos
pensar y tomar conciencia de ello para poder así aumentar la rentabilidad de nuestras empresas.
Ing. Fernando Ravaglia.
Consultor en gerenciamiento y capacitación empresaria para el agro.
C:\Documents and Settings\Usuario\Escritorio\Chacra, costos ocultos.doc
Descargar