L - Actividad Cultural del Banco de la República

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DISTRITO UAPlTAL DE aOLOMBIA
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CAPITULOS
DE
UNA
HISTORIA CIVIL Y MI lAR
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1906
BOGOTA
1MPRE N T A E L É
CALI_E lO, NÚMERO
e T~'~C"':
168'~','"
ADVERTENCIA
Arriesgada empresa será siempre escribir Historia, rpáxime si
trata de los tiempos ó de los países para los cuales escasean los documentos ó ésto!>no dan las luces necesarias, Y sin embargo, consideramos meritorio todo'esfuerzo que en el particular se haga, si no
se reduce á copiar lo ya escrito (sea que se cambie su forma litera. ria, sea que se ordene de distinta manera), porque ese trabajo-labor mecánica de espíritus sin vuelo,-sí no merece la a tención de los
hombres; sucediendo lo contrario cuando la obra trata de hacer
que adelante siquiera sea un paso lo ya conocido, merced á la consulta de documentos inéditos y á la crítica minuciosa de las fuentes,
para descubrir los errores en ellas deslizados, porque toda conquista en este campo pasa á ser un bien común de la humanidad.
De ordinario se cita el caso de Raleigh para demostrar cuán
difícil es enCO'ltrar ]a verdad que persigue el historiador j ese clásico ejemplo puede hoy día reemplazarse
con otro aún más pro'
batorio y sensacional. La más vasta de las modernas publicaciones francesas, la Grande enciclopedia del s¡'glo XIX, clásica á]a fecha desde :núltiples puntos de vista, en el artículo MONTJOYE
ignora
llue la primera "Historia de la Revolución de Francia y de ]a Asamblea Nacional," fue escrita por dicho autcr y publicada por primera vez de 1791 á 1792, Y apenas conoció la segunda edición de tal
obra, hecha en 1797. ¿Qué de particular tiene entonces que no conocieran ese libro nuestros principales historiadores, que escribieron todos hace 50 años, no obstante ser de ese libro de donde el
inmortal Nariño tradujo los Derechos del Homóre ?
Atrasada la misma Europa hasta no há mucho en la ciencia
histórica, no debe sorprendemos que obras escritas con anterioridad á los grandes y novísimos progresos de esa ciencia y á la publicación de las fuentes capitales, incurran en errores prohijados desde siglos atrás por los libros afamados que tomaban de base para
sus propias labores, ignorando los yerros que en ellas se encierran.
Con sobra de razón escríbía el eminentísimo literato D. Miguel Antonio Caro, en Junio de 1881, al tratar del atraso en que se
encuentra la historia nacional en las repúblicas latino-americanas,
principalmente en Colombia, y refiriéndose al Compendio hist6ni:o
del Coronel Joaquín Acosta y á la HIStoria .Ecles/'ástzcay GOl? del
4Sr. Groot: "Nunca serán bien alabadas las laboriosas investigaciones y la honrada veracidad de estos dos colombianos ilustres;
pero hemos de confesar l]ue está distante de ser definitivo el texto
de sus libros en que vemos útiles cbntribuciones acarreadas al que
haya de escribir nuestra historia, procurando abreviar un tanto el
intervalo que nos separa de los modelos sancionados en ese difícil
género literario." Yel mismo escritor se lamentaba en seguida
de la pérdjda de la cuarta parte de las Eleglas de varones ilustres
por Juan de Castellanos, la qu~ por fortuna para la patria se encontr6 y fue publicada cinco años después.
y qué no hubiera escrito,el afamado críticu si hubiera coteja:
do la llitloria Ecles¡'dsHcay CiVI7, y, principalmente, el Compendio histórico con las fuentes, en especial para ciertos períodos de nuestra
historia! Entonces no sólo habría dicho "que está distante de ser definitivo el texto de esas publicaciones," sino que habría ampliado su
juicio afil'mando que esos libros en parte carecen de todo valor, y en
vez de acercarnos á los modelos sancionados nos mantienen alejados
de ellos, conforme habrá de deducido el lector, al comparar las pá.
ginas de estos fragmentos con las correspondientes de las obras
mencionadas. Pueden parecer duras las líneas anteriores, pero la
verdad se impone al cabo, y nada significaría que hoy nos hubiéra.
mos callado 6 abstenido de tocar el punto, porque otro lo habría hecho mañana, ya que los ídolos falsos nunca conservan definitiva.
mente sus altares. Al contrario, anticipar esas necesarias demoli.
ciones para quitar á los grandes monumentos las porciones que los
afeaº,¡e$ ejecutar obra meritoria, 'por cuanto se gana tiempo, y el
tiempo es la única riqueza cuya pérdida no es dado al hombre recuperar jamás.
En efecto, amén de muchos otros errores, hoyes i n posible
aceptar el relato de los viajes de Colón por su hijo Diego, la fundación de Santamarta en Julio de 1595, el paso de Ojeda á Méxi.
co, la creación de la Audiencia de Panamá en 1539, la afirma.
ción de que Robledo estuvo con Pizarro en la primera campaña
en el Perú (1), la confusión de los viajes de Alfinger, las consejas
amatorias sobre el Virrey Solís, &c., y también no pocos de los vacíos señalados como inllenables por muchos estudios críticos sobre
los cronistas, porque se hice ron no Sobre los documentos fehacientes,
sino sobre otros escritores que, á su turno, incurrieron en yerros
análogos, ó bien porque, como los estudios de Jiménez de la Espada sobre Castellanos, resultan trabajo histórico de menor va1ía que
el original que se quería rectificar.
En especial, es interesante, aclarar y detallar ese misterio
de muchos conquistadores párvulos que, al través de los bosques y
entre combate y combate con los indios, alcanzaron notables conocimientos (Belalcázar, Castellanos), hasta lograr alguno de ellos
(Castellanos) merecer el honor de ser incluido por la Academia
(1) A Cajamarca, semejanu singular con el drama del Nuevo Reino, no
concurrieron á la prisión del inca Atahualp]. sino 165 hombres, el Jefe y un Pa'
dre, y fue allí donde en verdad se consum¡) el hecho capital de la posterior ene.
mistad entre Pizarra y Almagro,
-5Española entre las autoridades de la lengua; porque ese esclarecimiento modificará de modo sustancial el punto de .••.
ista desde el
cual miramos de ordinario la conquista. Y esto es tanto más necesario, cuanto de esas labores emanó en los conquistadores el deseo
de fundar, cuanto antes, escuelas y universidades (1) para educar
sus hijos, y en esos establecimientos se inculcaron á esos primeros·
criollos ideas que iban á perecer pronto en España, pero que fue-,
ron aquí, á decir verdad, el germen que luégo estalló y se convirtió
en arbol frondoso, al calor de las fatigas de los Próceres de 1810.
Por las razones antes dichas, digna de aplauso sería la obra
de reunir en volúmenes impresos la multitud de documentos capita:"
les que sobre nuestra historia existen aún inéditos en la Península,
catalogados como pertenecientes á otros países por archiveros ig-',
norantes de la geografía de Hispano-América.
Bajo el rubro de
"papeles inútiles," ¿ no se encontró en una biblioteca el expediente
del juicio seguido á Alvarado, el que vino á deshacer no poco de 10
que se había escrito sobre ese conquistador'l
....
'
,
Las páginas que forman este cuaderno son extracto de una
Hislorz'a O'vil y MiHlar d~ Colombia,en que trabajamos hace mucho
tiempo, y aun cuando algunas de ellas se han publicado como artículos de revista, resolvimos recogerlas en un solo cuerpo y aumentarlas, para ofrecerlo como respetuoso homenaje á los miembros
del próximo Congreso Científico de Riojaneiro, yal primer aniversario del actual Gobierno de Colombia, ya que en la actualidad la
impresión de la obra completa está fuera de nuestro alcance .
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PRE\IERA TRAVESíA DEL ATLÁNTICO-COLÓN
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y I,OS PINZONES (2) '"
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1.'
II
Otras estrellas ve nuestro estandarte
y nuevo cielo ve nuestra bandera.
CASTELLANOS
Firmadas las capitulaciones (17 de Abril de 1492) entre los
Reyes católicos y Cristóbal Colón, y adelantado por un aragonés
el cuento de maravedíes para equipar las tres naves que el gran
marino pidiera para acometer la empresa de cruzar el Océano,
(1) L'lS cáte.Jras usuales en las universidades
americanas de la época fueron: dos de gramática, un'! de lengua india, tres de artes, tres de filosofía, tres
de latinidad (míninu, mediana, retórica), tres de leyes (Prima, Vísperas, lnstituta), tres ó cuatro de teología (Priml, Vísperas, Escritura), dos de matemáticas
y tres de medicina (Anatomía, enfermedades,
Materia Médica).
(3) Apenas es creíble, y sin embargo es verdad, el descuido de los peninsula.
res para escribir la Historia de sus propias glorias. De nada han servido los lu'
minosos trabajos y la publicación de documentos inéditos por la Academia Es.
pañola de la Historia, sobre estos asuntos, desde hace año", puesto que en libros
recientes y afamados, como la Historia de España por La Fuente-Valera,
inclu.
sive la última edición (1888), se repitcn los viejos dislates hasta el punto de ser
1.111 solo ertor cuanto allí se escribe sobre este viaje de Colón. Lo propio debe de.
cirse de la History 01 Central América [1890] de Bancroft no obstante su apara.
to bibliográfico ..
'
--6el Almirante salió de Granada el 12 de Mayo con destino al húmilde Puerto de Palos, escogido como punto de partida, no obstante ser un lugar secundario, para evitar todo ruido de fama y
publicidad á la ardua empresa.
En Palos, tan luégo como se divulgó el objeto de la expedición, el horror embargó el ánimo de los marinos: lanzarse al mar
tenebroso en barcos de pescadores, en barcos de vela y remo, era
en efecto una empresa capaz de poner espanto hasta en el ánimo
de los más atrevidos ante los peligros del mar. Los marinos de
Palos, de Moguer y de Huelva trataron de eludir las órdenes rea··
les, y se hicieron sordos á las promesas de Colón. y tal fue su
resistencia, que los Reyes se vieron obligados á enviar el 20 de
Junio á Juan de Peñalosa, Oficial de la re a] casa, con órdenes
terminantes para que las autoridades tomasen los buques necesarios para e] viaje, y se obligara á patrones y á marineros á hacerse á ]a vela al mando de Cristóbal Colón.
Pero ni esas órdenes, ni ]a intervención de Fray Juan Pérez,
bastaron á vencer la repugnancia de los marinos, y Colón habría
encallado miserablemente en su empresa (1), si en Palos no hubiera tropezado con los Pinzones, armadores y marinos diestros y ricos, curtidos en largos viajes, sobre todo el mayor, Martín Alonso, de más que mediana instrucción, corazón magnánimo y espí.
ritu abierto á todas las ideas grandes y atrevidas. Las explicaciones de Colón le conmovieron; las ofertas del A]mirante]e deci.
dieron. El cuento de maravedíes prestados á los Reyes por Luis de
Santangel, no era suficiente, y Martín entregó el medio cuento que
debla poner Colón para gastos de ]a empresa, en la que Pinzón
vino á ser socio industrial por una parte, y, por otra, codescubri.
dar, ayudando á disipar temores y á conseguir e] enganche vo]untario de los marineros necesarios para e] gran T'¡'aje, jugándo]o
todo en ]a aventura: vida, honra y fortuna. (2)
Arreglado asl e] a,unto (fines de Junio), bastó un mes para
equipar y disponer las tres carabelas exigidas por Colón. A su
dueño, Juan de la Cosa, se fletó ]a nave Santa María (también
llamada ~Maria Galante Ó La Gallega), que debía servir de buque
almirante y llevar por contramaestre
á su propio dueño, cuya
participación en la magna obra nunca se ha estimado en su justo
valor. Los Pinzones suministraron dos carabelas más pequeñas,
La lVilla y La Pinta: en esta última tenían algunos derechos Gómez Bascón y Cristóbal Quintero, marineros que no gustaban de]
viaje, por lo cual á malos manejos suyos se atribuyó el dai\o que
sufrió el timón del barco en ]a travesía á las Canarias.
[1] Errorfuc afirmar que los de Palos debían dar dos carabelas para sen'icio
del Rey, por lo cual, sin los Pinzones, no se hubiera descubierto la América, puesto quesi Colón no da con ellos, y se cm barca en buques tripulados por criminales
forzados, lo que estaba dispuesto á hacer en prueba de su fe en la empresa, ya
puede juzgarse cuál habría sido el resultado del Yiaje.
[2} Caso de una desgracia nadie habría devuelto su dinero á Pinzón, y en
caso de éxito todos los derechos y glorias oficiales eran de Colón, por ser priyado el arreglo entre los dos. El cuento y medio de maravedíes
equivalía á la
suma de cuatro mil ducados de 375 maravedíes, ó sea unos $ 5,000, que ,'aldrían
hoy unos $ 20,000. Pinzón prestó, pues, un')s $ 6,500.
La carabela de la época era un barco pequeño con sólo dos'
mástiles, uno de ellos extremadamente chico, con vela latina, y el
palo mayor con una vela cuadrada; la proa y popa altas, con cubierta al rededor, de ordinario abierta en el centro; algunas tcnían bancos para remos y todas eran de poco porte-que
se.estimaba en toneles-y de endeble construcción. La característica de esos
buques era la altura de popa y proa, pellueñas cofas, palos cortos
y vergas pequeñas. De las tres carabelas de Colón, LcJ,~Wiia era la
más velera y la que más resistió á pesar de no llevar sino velas
latinas; La Santa María (gallega), única que tenía dos especies de
castillos en proa y en popa, era también la de menos andar: medía 23 metros de largo por 8 de ancho, no cargaba más de 100
toneladas y sólo calaba dos brazas largas. L:t escuadrilla llevaba
víveres para un año. Colón, como Almirante, montaba La Santa
María; Martín Alonso Pinzón man:iaba La Pinta, y Vicente Yáñez
Pinzón regía La iV/l/a. Como pilotos funcionaron Sancho Ruiz, Pedro Alonso Niño, Bartolomé Roldán, Juan de la Cosa y Francisco
Martín Pinzón; como funcionarios iban Rodriga Sánchez de Segovia, de Inspector general; Diego Arana, de Alguacil Mayor; Bernardino de Tapia, de Justicia Mayor; Rodriga de Escobedo, de Escribano Real, un médico y un cirujano, un platero y un intérpr.ete
sin contar varios particulares y sirvientes. Cuarenta marineros
componían la tripulación. El total de expedicionarios ascendió á
noventa hombres-no
ciento veinte,-todos
españoles, menos Colón y dos ingleses. (1)
n,
[1] Los expedicionarios que voh'ieron a España (15 de M:l.rzo de 1493) fueron: De los de LA SANTA :MARíA, Cristóbal Colól/, Capitan General; Juan de la
Cosa, l\Iaeslre ; Sancho Ruiz, piloto; Maestre Alonso, métlico; Maestre Diego,
Contramaestre;
Rodrigo Sanchez, vcedor; Pedro Gutiérrez, reportero;
Rodriga
.de Escobedo, Escribano; .Diego de Arana, Alguacil Mayor;
Terreros, Maestre
Sala; Rodriga de J erez, Ruiz Garda, Rodrige de Escobar, Francis20 de Huelva,
Ruiz Fernandoz, Pedro de Bilbao y Pedro de Villa, marincros;
Diego de Salceda, criado de Colón; Pedro de Acevedo, paje, y Luis Torres, Judío converso, in.
térpretc (!), todos a bordo de La Ni¡ía.
En LA PINTA: llIartinAlonso
Pinz"Jl, Capitán; Francisco Martin Pinzón,
Maestrc; Cristóbal Garda Xalmiento, piloto; Juan de Jerez, marino; Bartolomé
Garda, contramaestre;
Juan Pércz Vizcaíno, calafate; Rodriga de Triana, Juan
Rodríguez B"rm~jo, Juan de Sevilla, Garda Alonso, G6mez Rascón,
Cristóbal
Quintero, Diego BermÚdez, Juan BermÚdez, Francisco
Garda Gallego, Fran·
cisco GarcÍa Vallejo y Pedro de Arcos, marineros;
y Garda
Hernández, des·
pensero.
En LA NIÑA: Vicellte Yá/iez Pimó7I, Capitan; Juan KiJio, maestre; Pedro
Alonso Niño, piloto; BlItolomé Roldán, piloto; Francisco NiilO, G1.ltierre Pé.
Tez, Jnan Ortiz y Alonso Gutiérrez, marineros.
F..• la E~paÍlola quedaron como primeros colonos y murieron a mano de los
indios: Rodriga de Arana, Alonso Vélez de Mendoza, Alvar Pérez Osario, Anta"lO de J aen, bachiller B~rnardino de Tapia, Cristóbal del Alamo, Castillo [plate.
ro, ensayador], Diego GarcÍa, Diego de Tardoya,
Diego de Capilla, Diego de
Torpa, Diego de Malles, Diego de Mendoza, Diego de Mustoltan, Domingo de
Benneo, Francisco Fernández, Francisco de Aranda, Francisco de Henao, Fran·
cisco Jiménez, Gabriel Baraona, Gonzalo Fernández
de Segoviót, Gonzalo Fer.
nández, Guillermo Ires [irlandés], Fernando de Poscuna, Jorge González, Maestre
Juan [cirujano], .Juan de Urniga, .Juan Morcilla, J\l"n de Cueva, Juan Patiño,
Juan del Barco, Juan de Villar, Juan de Mendoza, Martín de Logrosan, Pedro
Corbacho, Pedro de Talavera, Pedro de Fornida, Sebastián de Mayorga, Tallar.
te de Lajes [inglés] y Tristán de San Jorge, idos en La Santa .María,
De este personal 20 eran de Palos, 8 de Moguer, 3 de Hneha, 3 de Sauto·
a, 4 de Sevilla y el resto de 30 poblaciones distintas;
es decir, la expedición
-8El embarque fue sOlemne; las gentes del pueblo afirlfiaban
que de cuantos partían ninguno volvería. Colón, que había confiado.
su hijo Diego á Juan Roddguez Cabezudo y al clérigo Martín Sánchez-no estaba en la Rábida,~para
que lo IlevaranáCórdoba
al
lado .de su hermano Rernando y de Beatriz Enríquez, humilde
hostelera con quien se había casado allí;Colón, decimos, se confes6
con Fray Juan Pérez y recibió la sagrada comuni6n ; los Oficiales y
marineros hicieron 10 propio, y todos entraron á las naves con el
espíritu lleno de un santo temor. Para impedir la nociva influenCia
del dolor de las familias de los que partían, Colón traslad6sus.
barcos á la pequeña isla que hay en la da de Odiel, frente á Huelva, cercana á la barra de Saltes, de donde hizo levantar anc1asá
las 4 de la mañana del viernes 3 de Agosto de 1492.
Al tercer día de navegación La Pinta perdió el timón yeomenzó á hacer agua, y aun cuando Martín AlonsoPinzón remedi6
la avería, el fracaso hizo demorar la escuadrilla en Canarias desde
el domingo 12 de Agosto hasta el jueves 4 de Septiembre, en;euya
mañana, adobadas las naves, partieron del puerto de Gomeraeon
rumbo al " lejano occidente." Los primeros días nada ocurrió de
particular, y temerosa esperanza embargaba los ánimos; pero á partir: del décimosexto y en vista de la pertinacia del viento,hacia el W~
prevaleció el temor y la murmuración; después del trigésimo cuarto, ya dominados por la zozobra y la vista del extraño mar de Sargasa, se quejaron algunos de 10 largo é inútil del viaje, pero no pretendieron imponer su voluntad al Almirante,llo·exigieron su regreso, no se rebelaron contra Colón. Es mentira cuanto se ha afirmado
en ese sentido por los historiadores. Después de7 1 días de recorrer
la espantosa y al parecer infinita soledad del mar-ellO
deOctubre-el
miedo llegó en los heterogéneos tripulantes de La Santa
, María (1), al punto de suplicar el regreso, en tales términos, que
Col6n consultó el asunto con los Pinzones, Capitanes de los otros
dos barcos, para probar á los marineros enloquecidos que no trataba de lIevarlos á una muerte segura, y los Pinzones, no s610 apoyaron á Colón, sino que gritaron ante la faz del infinito, que debía
ahorcar á los quejosos, y que si él retrocedía, ellos seguirían el viaje, y si no encontraban tierra, morirían en el mar, porque vencidos y avergonzados jamás los vería España. Por segunda vez
los Pinzones aseguraban el resultado de la empresa, devolviendo
el valor á los acongojados marinos de La Santa María.
La calma se restableció del todo en ]a escuadrilla, y los ánimos
como que presintieron que el triunfo estaba cercano. Era el 11 de
Octubre, y al mediar la noche Colón creyó haber visto una. luz ('n el
se componía de hijos de toda España. Los incidentes mismos del'enganche y
del regreso, la pérdida de la Salda Nada y la capacidad mínima de las otras
dos naves y su carga para un año, nos obligan á fijar en noventa, de acuerdo
con Las Casas, F. Colón y Rerrera, el número de los primeros compañeros de
Cristóbal Colón. El cronista Oviedo erró al aumentarlos á 120, confundiendo el
primero con el último viaje del gran marino.
[1] Nunca los historiaJores, han hecho mención de este dato capital en la
historia de la primera travesía del Atlantico. En La PiJlta y La Nifla no iban
sino gentes de Palos y de Moguer; en la otra habla muchos oriundos de puertos
del Norte, poco acostumbrados al calor del Trópico.
-9horizonte ... ; dieron las dos de la mañana, y son6 un cañonazo que
en aquellas misteriosas soledades anunció al universo entero el
hallazgo de un Nuevo Mundo y el nacimiento de la moderna civilización. El disparo lo había hecho La Pinta, que llevaba la vanguardia, y los ojos que primero miraron la tierra americana, iluminada por la luz de luna (1), fueron los del marinero Rodriga Triana,
natural de Lepe. Empero, para demostrar que la humanidad siempre es la misma, no se le concedió á Triana la recompensa ofrecida al primero que viera tierra: se otorg6 á Colón, arguyéndose
que él la había visto primero con los ojos del espíritu. La flotilla
amain6 velas y se puso al pairo esperando la salida del próximo sol.
Amaneció el viernes 12 de Octubre y, con sus luces, todos miraron la tierra que iban á buscar y que salía vestida con tintes de esmeralda de entre el cofre azul formado por la bóveda celeste y la llanura cerúlea del mar. Según la tradición, apoyada por la ciencia,
es casi seguro que la isla en que desembarcó ese día Colón fue la
pequeña Guanahaní (San Salvador), perteneciente al Grupo de las
Lucayas (2), pobladas, como toda América, por una raza de hombres distinta de la europea, y para la cual en esa hora, si amane.
da el día de su civilizacibn, también principiaba el camino de un
largo calvario 1 Dura ¡ex, sed ¡ex
.
La suerte no reservaba á Col6n pisar por entonces playas
df'l continente americano, y por eso, aun cuando en seguida entró al
Canal de Bahama, por haber ;v Jelto á inclinarse al SE., no tocó
á Florida sino á Cuba, y por orillar esta isla tampoco alcanzó á
Yucatán. El 20, por causa de un vendaval, tan común en estos
mares, la flotilla fue dislocada, y mientras La PÚlta era impelida al Oriente, las otras dos naves tuvieron que retroceder hacia
Cuba (3). Apenas había pasado este contratiempo y Colón costeaba la costa NO. de Haití, acaeció otro mayor: como se dejara
por un corto rato la dirección de La Santa María al timonel, éste
-no de la Cosa,-por un de~cuido, la dejó encallar enun banco de
la Punta Santa. Los heterogéneos marineros de este barco se aterraron con el fracaso, y algunos aun huyeron en la lancha, dirigiéndose á La Ni17a, que estaba á media legua de distancia; pero
Vicente Pinzón no quiso recibirlos, les increpó su cobarde conducta,los hizo regresar, y envió auxilio á Colón, auxilio que se completó luégo con el ofrecido por el Cacique caquetío de esa costa,
Guacanagirí, quien había invitado á los españoles á desembarcar
en sus dominios.
La bondad de los naturales fue en estos momentos la salvación de los navegantes, porque no pudiendo regresar todos á España
Ese día era Iuna llena.
es anotar que si ese día se descubrió tierra, se debió á la indicación de cambiar rumbo al SO que había hecho antes Pinz6n, fundado en la
dirección que tomaban las aves marinas al ponerse el sol; pero ese cambio impidió que la flotilla arribara á la costa de Norteamérica,
esa tierra privilegiada, dúnue luégo nacieran, con lengua inglesa, los Estados Unidos.
(l)
(2) Preciso
(3) Fue calumnia de bs parciales de Colón, repetida luégo por los antiguos
historiadores, el que Pinzón se separó voluntariamente para regresar primero á
España; si tal hubiera sido su querer, lo habría realizado, porque como marino
practico era superior á Colón ••
-
10-
en la peque1ia Mtia, preciso fue dejar allí, á modo de colonia (La Navidad), á los que quisieran quedarse y á los culpables del IO yel 25
de Octubre, al mando de Rodriga (no Diego) de Arana, en la cual
mezcla se cometió gravísimo yerro por Col6n. ([)
Arreglado un fuerte para los 40 hombres que debían quedarse,
y adobada La Nz,ia, ahora con 28 tripulantes, Colón tomó definitivamente el rumbo de Oriente el4 de Enero de 1493,y el 6, al doblar
el cabo Montecristo, divisó La Pz'nla que venía hacia él, viento en
popa. Mart'ln Alonso explicó su conducta; pero el Almirante, que
padecía más de una flaqueza humana, si en apariencia se dio por
satisfecho, en el alma sigui J guardando rencor á su compañero de
fortuna y su rival de gloria.
El 12 atracaron las naves no lejos del Cabo Francés, donde
los expedicionarios vieron por primera vez indios caribes, ósea
esos guerreros cuya conquista tanta sangre costó á los españoles,
y por primera vez también preciso les fue combatir con ellos, bien
que pronto se hicieron las paces, y el Cacique Mayusatex, en
prueba de amist"d, envió á Colón su diadema de NO, después de
que éste lo sent" á su mesa á bordo de La Ni/la.
Por fin el 26 de Enero, con viento fanrable,
encaminó Colón su rumbo hacia Espaiia, con gran contento de todos; pero el
13 de Febrero, por la noche, cuando ya se lisonjeaban de estar
junto á las Canarias, el mar, agitado desde el día anterior, se embraveció de tal suerte, que los dos barquichuelos tuvieron que
amainar velas y entregarse á palo seco al vendaval. La Pz'nta,
roto ya el trinquete, desapareció entre las tinieblas, y Colón, aterrado no con la idea de perder la vida sino la gloria, y viendo
que el temporal se prolongaba, escribió en un pergamino una
sucinta relación de su viaje, y bien envuelto en un encerado lo
arrojó al mar. (2)
La tormenta no amainó sino el [5, y el 16, al salir el so], se
oyó de nuevo la voz de ¡tierra!, dada por e] marinero Rui García:
estaba el b"irco á la vista de Santa María, la isla más meridional de las Azores, donde hubo de permanecer dos días, detenido
por el temporal, y en los cuales Colón corrió el peligro de ser
apresado por el Gobernador Castanheda, en obedecimicnto á órdenes del Rey de Portugal, peligro del cual escapó no se sabe cómo,
por así decirse, pues sin causa visible Castanheda dio libertad á
la mitad de la tripulación que pusiera presa cuando desembarcó á
hacer aguada y dio sus explicaciones á Colón.
Zarpó de nuevo La /\"117<1 el 24, mas el 27, no lejos ya del
Cabo San Vicente, de nuevo se embraveció el mar, y el 2 de
Mayo una racha rompió las velas y fue preciso entregarse á los
caprichos del Atlántico; la tormenta aumentó al sig¡,¡iente día,
pero el 5 disminuyó mucho, bien que después de arrojar al des(1) Nunca los historiadores
han marcado estos incidentes, que resultan de
los documentos de la época, y aclaran por completo lo que en realida:l sucedió
en la primera travesía del Atlántico
(2) !<;n1852 un periódico yanqui lanzó el hombog de haber hallado ese
pergamino en el estrecho de Gibraltar, en un tonel. Entonces se discutió la letra
de Colón, haciéndose caso omiso de lo del tonel! .
-
I1-
cubridor del Nuevo Mundo á las playas de Lisboa, en las que in;.
tentó ponerlo preso un capitán de un navío de guerra, no debiendo
su libertad sino á su entereza y energía y á su carácter de Almirante de Castilla. Mas este peligro no era el único que allí debía correr Colón, porque invitado por el Rey Don Juan á presentarse en
su Corte á narrar sus aventuras, hubo allí consejeros que propusieron al monarca portugués asesinar al ilustre marino y aprovecharse de su descubrimiento, lo cual Don Juan rechazó con horror,
mandando, al r.ontrario, que se agasajara espléndidamente á Colón. (1) Este, compuesta su nave, zarpó del Tajo el J4, y al día siguiente, el 15, al salir el sol, entró al Puerto de Palos, por la
barra de Saltes, con la marea ascendente; de allí había partido
con tres bWlues el 3 de Agosto del año anterior, y ahora sólo regresaba con la tercera parte de los ausentes, pero trayendo la noticia de habercncontrado un nuevo mundo. La sensación causada por
tal arribo es imposible pintarla, pero no es difícil de imaginar,
en especial si se considera lue pocas horas después, esa tarde,
tambien entró al puerto La Pinta, con Alonso Pinzón enfermo de
muerte, á consecuencia de sus fatigas. Arrastrado por la tempestad, fue á dar á las costas de Cantabria, donde tomó puerto en
Bayona, y de allí, temeroso de que La M'¡7a hubiera perecido
-no por arrebatar laureles á Colón, como afirman los que no han
leido sino á Irving,-escribió
á la Reina noticiándole su arribo y
su resolución de regresar á Palos en busca de noticia de sus compañeros (2), los que por horas no encontró en el mar.
Colón en Palos se hospedó por lo pronto en casa de Martín
Alonso, y como éste se trasladara luégo al Monasterio de la Rábida, en donde tuvieron los dos marinos varias conferencias, es
de suponerse que en el asunto terció Fray Juan Pérez, tratando de
ponerlos de acuerdo, por cuanto diferían sobre la manera de participar á los Reyes el descubrimiento. Empero, Pinzón falleció á
los pocos días de la llegada, de seguro apenado porque su consocio prescindía de él para ir á Barcelona, y le negaba, como le
negó, toda gloria. La contestación que la Reina Isabel dirigió á
Pinzón, en respuesta á la carta que éste le dirigió de Bayona, y la
invitación que le hacía para que pasara á verla, ¡llegaron cuando
el marino ya estaba sepull:.do (3).
Colón llegó á Barcelona :i mediados de Abril, siendo recibido 'por la Corte con la pompa y atenciones que se merecía el gran
marino (4). ¡ Listima grande que á las observaciones de Isabel
sobre los méritos de Pinzón replicara con cargos que, no habiendo
interesado que los desvaneciera, cambiaban la faz de los sucesos.
La Pinta ya había llegado á Espafla, el climen no hubiera aproá Portugal, y sí manchado para siempre la historia de esa naciAn.
(2) I'\i Pinzón hubiera querido suplantar á Colón, & por qué yolyer {t ¡-'alas
y no seguir á Barcelona, que no quedaba muy distante?
(1)
l 'amo
"echado
(3) ~ la par que yerran, comct;n, mar~a~a. injusticia Ir:~ng y cua,:t?~ le
han seguidu, al lrlilar t;sle }?unto JeL (Je~CUUnllllentu:
su paslun y pa.rcHuluaJ
no disminuye la gloria de Pinz·'ln ni acrecienta la de Colón.
(4) Muñoz habla de "flores y arbustos"
traídos por Colón. Bien se como
prende que escribía como literato. En el segundo viaje del Almirante figuraron
con La Ml1a, La San Juan y La Carde/a, también de Palos.
-
12-
En efecto, muerto Pinzón, y hablando únicamenteelÁlmirante,
1a
influencia de éste creció y se d¡lat.} sin contrapeso, bomo era natu.
,ral, en vista del felh éxito de la mayor empresa de los tiempos .
. Sin embargo, la verdad HO dej6 de abrirse paso, puesto ,que
Carlos V, el 23 de Septiembre de 15 19, por Real ProvisiÓn, reconoció la parte principalq ue tuvieron los Pinzones en el descubrimiento de América, permitiéndoles escribi'r en el escudo de nobleza que les concediera: "A Castilla y á Le6n nuevo mundo dio
Pinzón. "
"Colón, grande hombre, pero hombre al fin, estuvo sujetoá
las flaquezas humanas; al dominio de las pasiones de que no han
estado exentos los más claros varones," lo que éS sabido por todos:
no supo granjearse el afecto de los que le servlan, y por celos plleriles de gloria cometi6 una cruel injusticia con su compañero de
lucha y de trabajos, y más práctico que él en el oficio de marino.
Para el descubrimiento de A.méni:a y para la independencia
de Colombia, la Providencia destin6 á COL6N y á BOLÍVAR,almas
tan semejantes, y en su camino puso á otros dos hombres -Pinzón, Piar-necesarios de todo punto á la realización del portentoso descubrifl1iento de América y de su gloriosa emancipación,
como base de su apoteosis y sostén de su grandeza.
En todo monumento del eximio Almirante ó del egregio Caudillo, deben taliarse en el pede"tal la figura del marino Pinzón 6 la del General
Piar, con el brazo extendido hacia el verdadero objetivo de la
jornada, como diciendo: ¡Adelante, adelante!
LA NA VEGACION
EN EL MAR OCEANO
El primer viaje de Colón al través del Atlántico, empresa tan
audaz como afortunada, si deshizo el misterio que envolv{a al
Nuevo Mundo, no resolvió ni resolver podla el complicado problema de la navegación normal del Mar Océano, necesariamente vinculada á estudios y experimentos prácticos, hijos del tiempo y de
la observación de los fen6menos meteorológicos. En efecto, en esos
primeros años, ¿ qué podlan sab::r los marinos españoles de vientos y corrientes normales en ese dilatado mar? Y la ignorancia de
tales leyes produjo no pocos desastres, como el naufragio de aquella gran flota despachada de Santo Domingo por el Gobernador
Obando, en la cual catástrofe no s610 se perdieron los tesoros hasta entonces recogidos en la isla, sino el capital representado por
más de veinte barcos, considerable para aquellos tiempos.
Por lo dicho, no fue sino un cuarto de siglo después del descubrimiento de América, cuando ya los marinos españoles tuvieron
algunas ideas claras y correctas de las rutas océanicas; pero apenas resuelto ese problema surgió otro de no menor gravedad:
la
pirateria, nacida precisamente de la fama de las riquezas que
se recogían en América y de lo atrasado de la arquitectura naval
de la época. Para hacer frente á esta nueva dificultad, preciso fue
no s6lo convoyar las naves cargadas de valores, sino convertir to·
-13dos los buques en barcos de guerra ó poco menos, lo cual no podla hacerse sino con perjuicio de la carga, dado el reducido tonelaje de las naves empleadas á principios del siglo XVI. Es de ad.
vertirque á mediados de esa centuria ya más de 400 naves surcaban de continuo el Atlántico.
No existe hoy relato ninguno de lo que era un viaje al través del Atlántico en la época de la conquista del territorio colombiano, y ese vado es imposible Ilenarlo; pero recogiendo los pocos datos que se encuentran dispersos aquí y allá en diversos documentos, trataremos de dar idea de tales viajes, por ser necesario
su conocimiento para la buena inteligencia de la historia en esos
años.
y ante todo importa averiguar lo que era entonces una nave
para travesías de largo curso, su precio y su equipo, tocando el
segundo término á las condiciones generales del viaje, refiriendo
los datos á lo usual hacia 1520, para completar lo dicho en la pá.
gina 7, sobre el particular.
Las necesidades de la navegación obligaron al Gobierno á
dictar una serie de medidas que, entre 1505 y 1525, acabaron por
formar una especie de código, que rigió bastantes años, 6 sea mientras no se perfeccionó la arquitectura naval.
Entonces se dispuso que las naves de la carrera de Indias no
fueran de menos de 80 toneladas, y las de 100, las más empleadas,
. debían llevar aparejos completos y tripulación compuesta de capitán,
15 marinos, 1 artillero, 8 grumetes y 3 pajes con coraza, peto y
escudo; 4 cañonts gruesos, 16 pasavolante s, balas, pólvora, plomo,
moldes, lanzas, espingardas, rodelas, &c., que no podían ni venderse ni dejarse en América. Por lo que hace á las naves del Gobierno, era tal la situación de éste desde el punto de vista fiscal,
que para artilIarlas de ordinario faltó el dinero, y el Rey se
vio precisado á recurrir á sus vasallos pidiéndoles prestados cañones, que no se le entregaron muchas veces sino previa fianza de
que serlan devueltos 1 Y esa penuria llegó hasta tener que aprovechar como se pudiera las piezas de artillería de naves arrima.
das por viejas en los puertos. Cuando mejoró el Tesoro se estableció una fundición de cañones en Sevilla. (1)
En vista de los daños producidos por la avaricia de los comerciantes, se prohibió que después de registrada la carga se arrimara á puerto par a embarcar ninguna otra cosa, ó que se anclara don~
de no se había permitido, aun cuando se pretextara composición de
daños. En Sevilla se permitía cargar vino; pero joyas, plata labrada y objetos de hierro no se podían embarcar sin permiso especial. Tanto en España (Sevilla ó Cádiz) como en lndia¡¡, la des[1] En vista de la penuria increíble del Gobierno español en esta época, y
de la falta de numerario que existía en la península cuando el descubrimiento de
América, cabe preguntar si todos los relatos de la guerra dc Granada y de los
tesoros que entonces se exhibian en los campamentos, no son pura inveneión
de los cronistas. influIdos por las narraciones de Las Míl}' (J'Z4 Nt1Ckes. Si la
toma de la última ciudad muslímica produjo tanto dinero, ¿c6mo no pudo el
Tesoro reunir un cumto de maraved{es ($ 3.Soo), y fue preciso tomados prestados
para darlos á Col6n ? ¿Por qué el uso de la blanca y los refranes relacionados eon
ella? La Historia real de la Madre Patria, en estos tiempos, está por escribir .•
-. 14carga no podía 'efectuarse sino confrontando la' carga con los papeles de. salida, decomisándose lo que no constara en tales piezas.
Esta pena de comiso se e"tendía á las naves y toda su carga, si se
probaba que en ellas tenían interés directo ó indirecto los empleados de las incipientes aduanas (1); castigo que se agravaba con la
pérdida de la mitad de los demás bienes del culpable, á fin de
asegurar el cumplimiento de las ordenanzas de navegación.
Como no alcanzaran las fuerzas propias de los armadores para
librar sus buques de los ataques de los corsarios, se resolvi6 crear
una marina de guerra, 6 poco menos, que los convoyara y surcara
de continuo las aguas peligrosas, y para sostenerla se ideó el de-recho de avería, el aseguro primitivo, pero que antes de hacerse
estable se suspendió varias veces por los reclamos de los interesados, ~ue se quejaban del nuevo gravamen. También fue esta
idea la que motivó la creación de las flotas, ó sea la reuni6n de las
naves que debían partir en la misma época de España, óde Amé.
rica, en la esperanza de que esa uni6n aminorara el peligro de los
piratas, acrecentado cuando éstos lograron en algulla presa apode- _
rarse de cartas de marear y brújulas que les sirvieron de modelo
para construfr tan necesarios instrumentos de navegaci6n, según
se dijo entonces, aun cuando el hecho sea poco creíble, á lo que
se agrega, por otra parte, que como el Gobierno tuvo que emplear
por esta época pilotos portugueses, por ser más hábiles que los españoles (?), y pronto surgió la competencia comercial entre los dos
pueblos, bien pudieron ser ellos los que dieron las luces necesarias
á los enemigos de su rival (2).
Otro motivo de la creación de las flotas fue el deseo de mo·
derar los daños que se atribuían á una codicia exagerada de los
navieros, 6 sea su natural deseo de llegar los primeros á un puerto para expender mejor sus mercancías, que en aquella época eran
en p:-imer término, entre las americanas, la cañafístola! Treinta
años después de descubierto el Nuevo Mundo, ya se exportaban
(2) Los derechos que entonces se cobraban en los puertos el el S. de España
eran: 20 maravedíes por tonelada de cada buque que saba del puerto, pero sin exceder de 3,000, por grande que fuera el barco; 8 maravedíes por cada tonel lleno
de mercaderías;
5 reales plata por derecho de descargar y tomar lastre cada
barco; un maravedí por el corcho y yeso de cada jarra ó botija de aceite y vino,
y 5 blancas por el contenido; 450 maravedies por el derecho de anclaje de cada
navío de 100 toneladas para arriba; 25 maravedíespor quintal de jarcia ócáñamo
no alquitranado;
71 'maravedíes por cada cuhiz de trigo que se exportaba, y 40 si
apenas pasaba de uno á oiro puerto, y la mitad de dichos precios si era de ceba·
da; por cada arroba de harina exportada, una blanca (:\;maravedí); 2; maravedíes
por quintal d~ bizcocho exportado, y :\;si era para consumo de los navíos; 5 ma·
ravedíes por quintal de hierro labrauo ó !oin labrar, p~,ra la exportación,
y para
adentro 3; por cada frangote ó balota de lana, 10 maravcdíes;
por cada saco de
lana, 6; por eada barco de sardinas, 1,200 de estas (menos si era de Galicia, porque entonces pagaba doble) ; por cada b:uca de ostras, 50 de ellas, y 100 si arri,
baba de fuera del Arzobispado;
de cada barca de almejas, 500; por licencia
p-ara barco de pañol (navío) ó batel que no hubiera pagado anclaje, lastre ó des.
pacho,4 maravedíes; por quintal de cera ó de jabón, t maravedí, A quien no pa.
gaba los dichos derechos se le condenaba en setenas. 170 veces el valor)
(2) Es evidente que los mismos españoles fueron la causa de las conquistas
de los portugueses en América, por la manera como manejaron el asunto de los
límit~ señalados por el Sumo Pontífice, para dividir el Nuevo Mundo entre los
dos pueblos.
- 15de las Antillas grandes cantidades de azúcar. En fin, también entró en juego para dictar las órdenes en referencia, la necesidad
de asegurar á los pasajeros contra los malos tratos y el pillaje de
los marineros, que, según los testimonios de la época, eran de or.
dinario gentes perversas. Con este mismo fin se ordenó que todo
buque llevara correo sin cobrar nada por su transporte.
El mismo deseo de salvar los tesoros que cruzaban el Atlántico, provocó las órdenes necesarias para la rectificación de las
primeras cartas de marear, las que por sus errores y confusión de
nombres causaron multitud de naufragios. Dicho trabajo se confi6 á una junta de cosmógrafos, que fue el origen de los modernos
almirantazgos y demuestra con su obra que el nombre de América, aceptado en España, no pudo nunca provenir del de Alberico
Vespucio. y es de advertir que á raíz de los primeros viajes al rededor del mundo, ya los marinos españoles se dieron cuenta de que
perdían un día si caminaban de occidente á oriente, ó lo ganaban
en el caso inverso, y que el medio día y la media noche se opon!an en los dos hemisferios, debiéndose este notable progreso astronómico al sabio ]esuÍta José Acosta; lo que unido al perfeccionamiento de los relojes, permitió calcular con mayor exactitud las
longitudes, tan incienas en los últimos años del siglo XV, debido
á que para medirlas " no había señales en el cielo," como sucedía
cuando se trataba de las latitudes, y de ahí que entonces prevaleciera la navegación por alturas sobre la de rumbos (1).
Los barcos usados al momento del descubrimiento de América, se fabricaban para una navegación costanera, por decirlo as!,
y cuando ya en ellos se cruzó el Atlántico, resultó deficiente su
construcción para resistir el empuje de los vendavales y corrientes,
los que abrlan las junturas de las maderas y mantenían á los marinos en perpetuo trabajo y zozobras. Aprendido á remediar el daño,
de hecho desaparecieron del mar Océano los barcos sin puente y
de pequeño tonelaje, por ser fábricas inadecuadas para el comercio de largo curso, lo que sobre dar mayor seguridad al tráfico,
abarató los transportes aumentando la capacidad de carga de los
barcos, en especial en el siglo XVII.
De ordinario un barco de los usuales (80 toneladas) para sus
quince marineros y los 50 pasajeros que podía transportar sin peligro, y para el tiempo usual de la travesía hasta las Antillas, llevaba los siguientes víveres: 200 quintales (le bizcocho, 70 arrobas
de vinagre, 15 fanegas de garbanzos, 2 íd. de habas, 3 íd. de
miel, 8 íd. de arrayas, 10 libras de lentejas, 600 caballos (pez or(1) Para fines del siglo XVI las posiciones astron"micas que se asignaban á
las principales poblaciones de Colombia. con sus habitantes, eran las siguientes,
á que agregamos entre paréntesis las verdaderas (Longitudes \V.de Greenwich):
Panamá ... 1..t. 9 [8.57] Long. 86 [79.30] 1,560 legs. á Toleao
600 \'rcinos
Cartagena
"10 [1O.25J
'.
80 [75.53] 1.460
"
500
"
Santa Marta.
"10 [rus]
78 [74.14] 1,420
.
600
:Bogotá.•...
"4
[4.35]
" 76.30 [74.14] 1,440 legs. á
Popayán.
" 2.30 [2.26J
"
82 [76.40] 1,580 legs. á
"
Quito
"0.30 [0.14]
86 [7845]
I,686Iegs. á
500
De Popayán á Bogotá se median 100 leguas y 22 á Calí; en Cartagena habían 2,00" mujeres; y Tunja, á 22 leguas de Santafé, podia armar 200 jinetes·
'-
16 -
dinario), 12 tocinos, 160 ristras de ajos, 12 docenas de tallos, 12
libras de mostaza, 1 quintal de arroz, I íd. de pa~s, 10 libras de
almendras, 1 arroba de alcaparras, 48 arrobas de sal, 1 fanega
de aceitunas, á que se agregaba para el trayecto á Canarias
la carne salada de un cuarto de res, I lote de atún y 6 docenas
de pescados. Estos víveres valían, término medio, $ 200. El agua
se transportaba en 15 á 20 pipas. También se usó que los pasajeros llevaran los víveres para su viaje.
En general, puede estimarse entre $ 50 Y $ 52 el precio de
cada tonelada de un barco, incluso la nave, sus aparejos, víveres,
&c. &c., para navegar en el Atlántico. La nave sola valía de $ 400
á-$ 900, según su porte y demás condiciones, es decir, entre 80 y
100 toneladas, que fueron las usuales de la época, bien que en ella
ya principiaron á construírse de mayor porte, que entonces ya alcan.
zó hasta 300 y más. Lo común era emplear la voz tonel en vez de topelada, por alusi6n á los toneles ó pipas en que se guardaban ciertos víveres y mercancías, pues otros iban en botijas, jarras 6 botas. De ordinario un barco llevaba para las provisiones 20 pipas,
25 barriles, 4 botas y 580 jarras Y botijas, que valían unos $ 56.
Las armas para una flota de tres naves, que solía llevar IS0
expedicionarios, comprendían 30,000 bodoques, 20 escopetas, 54coseletes, 6 quintales de pólvora, arroba y media de plomo para
pelotas (bolas), 1,000 brazos de mecha, 3 balcros,4 arrobas de
azufre, 50 libras de salitre, 12 pabezas, 6 ardelas, 4 ovilIos de
hilo para ballestas, 134 alcancías, 50 arcos para flecha, 50 brazaletes de cuero, 50 ganchos para flechas, 1 turquesa, 10 docenas
de lanzas, 30 íd. de dardos, 18 picas-banderas, 3 docenas dé vellones, todo por valor de $ 210, Y á cada enganchado se anticipaba
un socorro de $ 7 á $ 8 á reintegrar de los frutos de la expedi.
ción. Los víveres para dicha flota valían sobre $ 550, en tanto que
los barcos costaban unos $ 1,600.
Para equipar una flota análoga en Tierra firme, se traían 72
quintales de brea, 40 de estopa, 20 barriles de alquitrán, 15 quintales de plomo labrado para plomar costuras, 8,500 clavos estoperoles, 38,000 clavos de talla, 36,000 de media talla, 700 libras
de clavos de peso y ancla de á 200 libras; 98 quintales de jarcia (cables, cáñamo, costaneras y cordallas), S estrenques de á libra, 10 hebanes de á 40 brazas y 15 hilos, 20 íd. del mismo largo y 6 hilos, 10 íd. gruesos de 40 brazas y 5 docenas de tralla res,
25 remos, la madera labrada para el poleame, 72 tablones, 36 tablas, 12 gríllones, 30 penales, 20 colleras, 5 cadenas grandes, 12
candados para pajoles y despensas, 12 esposas con sus candados,
3 agarravelas, 3 cucharones de hierro y la herramienta de un tonelero (1), todo por valor de unos $ 1,000.
En España 11n quintal de hierro valía $ 1, Y el de acero,
$ 3-20; la libra de catre, $ 0-15 ; una paila, $ 0-35; un caldero
--(1) 13 sierras, 3 limas, 24fugas, 70 barrenas, 6 azuelas de dos manos, U íd.
pequeñas, 12 martillos, 12 escoplos. 24 azadas, I2garbias, 24 escoplos de id•• :a
bigornias grandes, 2 pujllbllntes, 3 martillos de herrador, 6 hachllS para derribar
árboles, 2 faroles, 50 docenllS de herraduras, 100 hachas para madera y 560 ha.
ch u.elas.
-
17-
de hierro (60 á 70 libras), $; 9; un caldero de marineros con sus 3
jarros y 2 galletas, $; 20; el millar de clavos de talla, $; 5; el de
media talla, $ 3-10; el de peso ó anchos, $; 3-20; una lanza, 1
real vellón; una docena de dardos, 3 reales y medio; una arroba de aceite de comer, 5t reales; una bota de vino, $; 5-80, $; 7-80
Y $; 9, según clase; una 'arroba de candelas de sebo, $; 0-90 ;
una íd. de cera, :5 1 ; un barril de alquitrán, $; 4-20; una pieza de
lona meldiña, $; 4-10; una silla de montar, de lujo, $; IO; una
vara de cordellate de grana, $ o-8o; una vard de lienzo de color,
1 real y cuartillo; una vara naval ó bramante,
1 real y 3 cuartiIlos; un marco de coral, 4 reales y cuartillo; una vara de anjeo,
3 cuartillos; un mazo de abaJar, 1 real; un vestido de lujo (terciopelo ó damasco grana), $ 49.
El equipo (Jara una recua de 40 yeguas (albanla, sobrecarga, lazo, cincha, pretal, &c.), más las cuatro sillas á la jineta y
las herramientas y útiles para los arrieros, valía $; 83.
Las mercaderías para los rescates consistían en paños y polvillas de todos colores, frisas, abalorio, anjeos, lienzo, corolas,
cordón de pana, flecos, &c., y no vaHan menos de $ 1,200, por expedición.
En América esos precios aumentaban bastante, según se colige de los siguientes datos:
Una fanega (55t litros) de maíz, $ 2; Id. de fríjol, $ 4;
íd. de garhanzos, $; 9; una arroba de aceite, $; 3; íd. de vinagre,
$; 4; íd. de candelas de sebo, $ 9; íd. de jabón, $ 9; un quintal
de estopa, $ 4; Id. de hierro, $; 6; una ristra de ajos, $; 2 ; una
lanza, $; 1; un puñal, $; 3; una espada, $ 8; una ballesta con orillo, $; 21; una escopeta (mosquete), $; 100; un par de zapatos, $; 1 ;
un cuero de re" $ 12.
De ordinario en estas empresas entraba como socio el Gobierno, poniendo 4.000 castellanos, que se computaban de:i 450
maravedíes (y no de 375. como en el mercado), por ser la parte del
león, y el resto lo ponían el capitulante y uno ó dos socios industriales: de otro modo era imposible reunir los $; 10,000 que demandaba su realización, siendo de advertir que el peso de oro de
esa época, en el que quedan señalados los precios mencionados,
valdría hoy $; 4-50, por la disminución del poder adquisitivo de la
moneda. (1)
Entonces la navegación se dividió por carreraJ, es decir, ¡:;or
rutas. La carrera de Indias abarcaba:
a) La de Sevilla á Veracruz, en dos y medio meses, con recorrido estimado en 1700 leguas; b) La del mismo lugar á Portobelo, en dos meses. La primera se hacía antes del invierno tropical (Agosto y Septiembre),
ó después de esa estación (Noviembre en adelante). De España á
Canarias se gastaban ocho ó diez días, y veinticinco de esas islas
á Deseada (700 leguas), pero esa ruta no se empleaba para la
vuelta. Pedrarias modificó dicha vía singlando directamente á
[x] En esa época el peso duro contenía 20 reales de vellón y x6 el sencillo;
el castellano [peso] valía X4 reales y X4 maravedíes;
el ducado otro tanto, ó me·
jor dicho. 375 maravedíes, aumentados luégo á 450, cuando el real pasó de 32 á
34 maravedíes. El ducado de oro eauivaldría boy á 1,458 maravedies.
1
- 18Santo ])Qmingo, ruta seguida luégopor todos. En la Isla Guadalu .•.
pe se solía hacer la aguada, y de allíá Cuba se ~astaban veinte
días, y de aquí diez ó doce á Veracruz. De Cananas á Cartagena
se empleaban treinta y cinco dlas, y de aquí á Portobelo cuatro 6
seis, áGuadalupe -quince y á Cuba diez. El regreso ordinario de
las flotas era en Junio, previa concentración en Cuba, de donde t
España .el viaje duraba veinticinco á treinta días. En fin, de España á las Azores se empleaban de quince á treinta dlas, según la
estación, y de esas islas al Plata, el viaje duraba cinco meses. De
Panamá á Lima se gastaban dos meses que se reducían á uno para
el viaje inverso.
JUAN DE LA COSA
PRIMER
GOBERNANTE
Y PRIMER
GEÓGRAFO DE COLOMBIA
(1)
En la Cosa, barrio de Santoña, puerto vizcaíno situado entre
Santander y Bilbao, nació hacia 1465 el padre de la geograíla y
cartografía colombiana, el célebre navegante y l-'iloto Juan de la
Cosa, muerto en nuestro litoral Atlántico en un combate con los indios Turbacos.
Poco ó nada sabemos de la vida de La Cosa antes del descu·
brimiento de América; pero es lo cierto que para esta época ya
gozaba de la fama de marino hábil y de buen constructor de cartas, y co"Y:erciaba con Palos y Moguer, pues aHí lo encontramos
rigiendo la nave Santa María, que era propiedad suya, la cual flet6
para el viaje de Colón, aceptando á éste acompañarlo como COntramaestre del barco (pág. 7). En ese viaje el barco propiedad de
la Cosa se perdió en un banco en Haití; pero no por culpa suya,
puesto que los Reyes Católicos le indemnizaron las pérdidas que le
causó el naufragio, y Colón lo empleó como cartógrafo en su segundo viaje (1593-94), en el cual también figuró Ojeda.
De regreso á Epaña, de la Cosa se estableció en su pueblo natal, mas por poco tiempo (1496), ponlue !uégo fijó su residencia en
el puerto de Santamaría, donde le enco:ltró e jeda, cuando éste
preparaba su primer viaje al Nuevo Mundo (1499-1500), viaje de
que él fue el alma como primer piloto real, no obstante la presen.
cia de Américo Vespucio, que ejercía nominalmente dicho cargo.
En este viaje, que no fue afortunado, de La Cosa exploró con tanto
cuidado las costas de VenezUela (Paria al Cabo de la Vela), que el
cronista Herrera lo llama descubridor de ellas, no obstante ha berlas visitado Colón el año anterior, de seguro porque esto lo hizo
muy de prisa y sin desembarcar en dicho litoral.
La Cosa regresó á Santamarfa en Junio de 1500, y en Octubre de ese mismo año tornó á atravesar de nuevo el Atlántico, co[1] Aun no se ba escrito una biografía aceptable de Juan de la Cosa, y:to.
daslas noticias publicadas sobre él contienen equiyocacione sin comprensibles, de
seguro por copiar á Berrera, cuya historia es una continua serie de-errores, por
lo que á Colombia toca. Alguna mayor atención mereCe el Capitán de La Sauta
MarEa ~érce de TUlbaco, figura de primera línea entre los conquistadores.
-
19-
mo primer piloto de una expedición á cargo de Bastida,;, con la
cual continuó en 1501 el reconocimiento de nue~tro litoral hasta
Nombre de Dios, en el Itsmo de Panamá, tocando en Santamarta,
Cartagena, el Sinú, el golfo de Urabá ó D.uién y el puerto de los
Escribanos. Arrestado Bastifdas, á quien se acusaba de haber negociado con los indios sin autorización, La Cosa regresó á España
á fines de 1502. Fue entonces cuando en Santamaría dibujó, ó por
lo menos concluyó, su famosa Carta de Marear ó Mapamundi más
antiguo en que se representan las partes del Nuevo Mundo entonces conocidas, y que presentado luégo á la Reina Isabel, mereció
de elIa los mayores elogios, y la cual, para premiarle sus servicios,
le nombró, por real cédula de 2 de Abril de 1503, Alguacil Mayor
de Urabá, empleo que, por lo pronto, resultó meramente nominal,
pero que hace de La Cosa el primero de nuestros gobernantes.
Para subsanar el inconveniente apuntado, se le confió entonces una misión cerca del Rey de Portugal, con el cargo de pedirle explicaciones acerca de la usurpación de territorios en las Indias, hecho de que se acusaba á los lusitanos: el gobierno portugués, lejos de dar las explicaciones que se le pedían, hizo encarcelar á La Cosa; pero pronto lo volvió á poner en libertad, puesto
que en Octubre de 1505 lo encontrámos en Segovia, entonces residencia de la Reina Isabel, á la cual declaró que no sólo era cierto el carg-o que se le hacía á los portugueses (extracción de esclavos de Tierrafirme en 4 naves), SInOque éstos habían tomado posesión de territorios que no les pertenecían, para comprobar lo
cual presentó á su soberana diversos maras trazados por él. (1)
En vista de los sucesos mencionados, La Cosa fue despachado en 1504, con 4 naves de guerra, á vigilar las costas de Tierrafirme, hasta el Golfo de Urabá, con el título de Capitán General y la
comz's¡'óllde fllndar una poblacz!m, encargo que sólo cumplió en parte,
pues si se opuso con éxito á las usurpaciones de los portugueses
y estudió á fondo el litoral, hasta el Golfo del Darién, en cambio
no pudo colonizar ningún territorio por el mal estado de los barcos y la hostilidad de los indígenas. A la vez debió realizar buenos negocios, puesto que á su regreso (1506) entregó 50,000 maravedíes, como quinto real, al tesorero Marticuza, por lo que obtuvo una pensión igual á la suma entregada.
Al año siguiente (1507), después de una Junta reunida por la
Corte con los mejores pilotos, para estudiar lo relacionado con el
comercio de América, el Gobierno español le dio el mando de
dos n a vías, para que con ellos vigilara las costas peninsulares,
desde Cádiz hasta el Cabo San Vicente, con el fin de que se apoderara de todo navio portugués que pareciere volver del Nuevo
Mundo, pero esta comisión no produjo resultado ninguno.
En 1508 La Cosa volvió de nuevo á América, con sus dos barcos, en compañía de Bastidas, y en el viaje recogieron 300,000
maravedíes, de lo que á cada uno correspondió 100,000. De rpgrcso á la península se alió con Ujeda para la conquista que este
[r) De la Cosa fue el primero en darse CleJta de que el Brasil no podía corresponder á Portugal, por quedar fuera de la !;nea trazada por Alejandro VI,
pero su opinión no fue atendida por razones de otro orden
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20-
hidalgo había pactado en Tíerrafirme, obteniendo, además, ese
mismo año, la confirmaci6n de su empleo de Alguacil Mayor ae
Urabá, como título hereditario. En efecto, á principios de Noviembre de 1509, con un navío y dos bergantines tripulados por
200 hombres, zarpó para su séptimo y último viaje al través del
Atlántico, con rumbo á Santo Domingo, donde debía encontrarse
con Alonso de Ojeda, nombrado Gobernador de Nueva Andalucía. A Sil llegada á la Española encontr6 á Ojeda en disputa con
Nicuesa sobre el límite de sus respectivos Gobiernos en Tierrafir.
me, y nombrado árbitro por los dos, en vista de su conocimiento del terreno, falló señalando por línea divisoria la vaguada
del Río grande del Darién (Atrato). Por este tiempo tuvoque defenderse La Cosa de cargos de los portugueses, que irritados con
él, le acusaban de haber hecho exploraciones en tierr¡;¡.que no era
de los españoles (Brasil), conforme á la decisión pontificia. (J)
Preparada del todo la expedición de Ojeda, las naves dejaron la costa de Santo Domingo é hicieron rumbo hacia la Tierrafirme: La Cosa opinaba que la primera colonia debía fundarse
en las costas del Golfo de Urabá; pero Ojeda no accedió al con'
sejo, como tampoco al de no provocar la ira de las tribus belicosas
que moraban en el litoral de la actual Cartagena, donde el Gobernador resolviera desembarcar y hacer el mencionado asiento.
Ojeda atacó á los indies, y aun se internó en busca de tesoros; pero los naturales, repuestos de la sorpresa del inesperado
asalto, rehicieron sus huestes y defendieron con tanto valor la
ranchería de Turbaco, que con sus flechas envenenadas mataron
medio centenar de españole:; y rodearon al Jefe, que hubiera
muerto en la refriega, sin la valiente intervención de La Cosa, que
pag6 con la vida su generosa acción, como qne cayó atravesado
por veinte darclns (28 de Febrero de 1510), pero protegiendo la
fuga de Ojeda, quien llegó solo y medio muerto á la playa donde
estaban sus barcos. Allí se rehizo á su turno, auxiliado por Nicuesa, que acertó á pasar por aquellos lugares en demanda de su gobernación, venci6 por completo á los indios, hizo sangrientos funerales á su amigo y recogió buena suma de oro, que ya hada fal.
ta á los expedIcionarios.
Ráse dicho, en vista de los continuo~ infortunios de Juan de
la Cosa, que debía ser más hábil cartógrafo piloto que colonizador, peso esta aserción no resiste el análisis, y en prueba de ello
el Rey de Esp~,
para honrar los servicios del muerto, permitió
que la viuda conservara los indios que pertenecieron al ilu!)tre navegante, y le dio, además, una suma de 45,000 maravedíes. Se ignora la suerte del hijo de La Cosa, á quien correspondía el título
de Alguacil Mayor de Urabá.
Dicho está que Juan de la Cosa hizo varios mapas de gr~nde
interés, entre los cuales, sin duda ninguna, el más importante es el
Mapamundi, de que dijo Rumboldt (Examen crítico, 1739): "Bastaría
recordar que es seis años anterior á la muerte de Colón, y que los
mapas más antiguos que se han conocido hasta hoy son de 1527 Y
(1] La Fu.ente-Valera, á juzgar por lo dicho en el Libro IV, no conocieron
la bula de Alejandro VI, no obstante correr publicada en muchos libros!
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21-
1529." En efecto, el original del mapa, hoy en la biblioteca de Madrid, fue halla<:1oen 1832 y vendido á vil precio á Wa1cknaer, quien
se lo comunicó á Humboltd. Sobre ese mapa también disertaron
luégo jomard y Fernández Douro.
Empero, todos los que han escrito sobre ese Mapamundi hasta la fecha, han incurrido en lamentable error por falta de buena
crítica geográfica de dicho documento, porque aun cuando el mapa tiene la fecha de 1500, según se afirma y lo indica la copia Iitografiada de que disponemos, fecha aceptada sin discusión por los
historiadores, se olvú/a que comprende detalles geográficos no conocidos
m I50o, como que fueron resul/.¡do de exploraciones posteriores, de donde de dos una: ó estas exploraciones fueron hechas :mtes, lo que
pugna con documentos fehacientes. ó La Cosa, si empezó su carta
en 1500, no la concluyó hasta el regreso de su expedici6n de 1502,
que es lo seguro, puesto que en 15°0 no recorrió sino la costa de
Venezuela hasta el Cabo de la Vela (1), y en la carta figuran ya,
además de la Goajira, la costa de Santamarta, Urabá yel río Grande del Darién. En ella aún no aparece el río Magdalena.
La carta de Juan de la Cosa es el primer documento g-eográfico y cartográfico relativo á Colombia. En ella se representa nuestro litoral desde la Goajira hasta Escribanos; pero no se concluyó, 6 mejor dicho, faltó poner los nombres desde la Goajira alOccidente. En la actualidad llamamos cabo ó punta Espada la punta E. de dicha península, pero este nombre es un error, porque en
el Mapamundi el que figura es el de Cabo de espera, que vale por
toda una relación. La Sierra Nevada de Santamarta figura con el
nombre de Jvlontaita de Santa Eufemia. Conforme queda dicho, en
la carta no se marcan el Magdalena ni el Sinú; el Orinoco resulta muy corto, pero ya con el detalle de su gran curva; e\ Atrato
se hace nacer en un lago al pie de altas montañas, y en el Golfo
de Maracaibo desagua un gran río, nacido allende la equinoccial
y el que por su rumbo resulta que refunde en sí el Cata tumbo y
el Magdalena. ¿ Qué queda en pie del legendario robo del diario
de la navegación de Colón, sin el cual ningún otro marino hubiera
podido cruzar el Atlántico? Así se ha escrito la historia.
Por lo que hace á posiciones astronómicas, cabe observar que
en ese mapa todas aparecen corridas hacia el Norte, como que el
trópico de Cáncer pasa en la carta entre las Grandes Antillas y la
Goajira, bien que la boca del Amazonas sí se abre bajo la línea equinoccial. Las longitudes figuran en el mapa con errores aún más considerables, como era natural en época en que puede decirse no se
conocía el reloj. En fin, conforme al uso de la épC\ca,el Mapamundi
se halla adornado con la gigantesca imagen de San Cristóbal con
el niño jesús, tan popular luégo entre los chibchas.
[1] El estudio de este mapa permite a~egurar, en vista de sus detalle;,
La Cosa avanzó entonces hasta el Cabo de la AgUjl.
que
-
2~-
HISTORIA REAL DE BASTIDAS
y DE LA FUNDACION DE SANTAMARTA,(I)
--1
Al rayar el siglo XVI escaseaba en extremo el din'ero en la
España cristiana, y por tal motivo llamaron grandemente la atención los primeros objetos valiosos aportados del Nue"o Mundo,
como eran ¡el oro y las perlas; no obstante su corto número, y su
vista y las noticias exageradas que sobre esas riquezas corrían;
animaroná unas pocas personas á recorrer el peligroso itinerario
descubierto por Colón.
En especial se encontraron esos hombres resueltos en la antes populosay comercial Sevilla, y uno de sus hijos, morador del
barrio,ó mejor dicho, arrabal de Triana, llamado Rodriga de
Bastidas, fue de los primeros en tentar la mencionada aventura.
Bastidas contaba entonces ocQo lustras, puesto que había nacido en
Triana hacia 1460 y era marino de oficio, hombre de buena fama
y de algún caudal. La Corte española deseaba que se multiplicaran los viajes á las recién descubiertas Indias, y sin dificultad concedió á Bastidas el permiso que solicitaba para atravesar el Atlántico (mar océano), sin otra restricción que la de zarpar de Cádiz,
de donde se despachaban entonces todos los navíos para el Nuevo Mundo.
Bastidas había resuelto armar dos naves é ir á América á
rescatar oro y perlas, según se decía entonces, á cambio de bujerfas
espa~olas, y para asegurar mejor su empresa se entendió con algu[1] No extrañe el lector si en estas páginas encuentra un relato rr,uy distinto
del que se halla en nuestras historias nacionales(Plaza,
Acosta, Groot), tildas llenas de graves errores en el particular, lo cual no es de extrañarse, puesto que hasta
en los cronistas primitivo,
(Follálldes de Ovicdo, Castellallos, .Hcnera) se consignan errores cronológicos
en la biografía de Bastidas, errores aumentados por
el Padre Simón, que copió á dichos cronistas sin entenderlos, y que en parte pasaron también al ttabajo de Piedrahíta. Es lástima que algún curioso no haya
buscado en Triana la partida de bautismo de Bastidas para fijar la fecha exacta
de su nacimiento.
La historia de Bastidas se deduce de los hechos relatados por los cronistas
y de los documentos oficiales fehaciente,
de la época, con frecuencia SLma en
abierta contradicción con aquéllos, y los cuales, como es natural, preferimos
en
toda ocasión. Ya en los relatos de lcs cronistas (Las Casas, Angleria, Ovirdo Caso
tellanos, Herrera) que escribieron á raíz de los sucesos y tomaron parte en elios ó
los supieron por los testigos de los mismos con quienes hablaron más tarde, {'n t~atándosede Bastidas se notan dos corrientes bien marcadas: una en pro del primer
Gobernador de Santamarta y otra en contra, y que por lo mismo trata de excusar
los atentados de que él fue víctima. Hemos seguido la primera, no tanto por emanar
de Oviedo, que pudiera parecer parcial, toda vez que el hijode Bastidas fue Deán
de Santo Domingo y Obispo de San Juan y de Caracas, sino porq ue en los puntos
principales
coincide con Castellanús
y Las Casas, y con los document es arriba
mencionados. Además, la otra corriente sólo se marca en Rerrera, que sobre tergiversar todo lo relacion~do con Bastidas,. no escribió sino muchos años después,
y cuando hab'a prevalecIdo otra clase de Intereses, emanados de la revolución de
Santamarta, y entonces sin quien se los controvirtiera,
por no existir d{scendien.
te al~uno de la víctima y sí haberlos de quienes representaron el papel odioso en
aquellos sucesos (La familia de Nebrija, por ejemplo). Cábenos la satisfacción
de ser el primero que en el pais ha intentado reconstruír los sucesos referentes
á la Colonia, teniendo en cuenta los preceptos de la ciencia histórica moderna.
- 23nos otros negociantes del lugar, entre ellos con Juan Ledesma y con
Juan de la Cosa, afamado piloto que había acompañado á Colón en
sus dos primeros viajes (págs. 7 y 18), quien aceptó el negocio porel
gusto que tomara de cruzar el Atlántico en sus anteriores excursiones.
La expedición, que llevaba como Jefe al propio Bastidas,
partió de Cádiz á fines de Octubre de 1500, tomando el mismo
rumbo que Colón en su segundo viaje y que Ojeda en el primero,
y después de costear el ya visitado litoral de Venezuela, alcanzó el
golfo de Coquibacoa (Venezuela) y el Cabo de la Vela (Geajira),
donde habla terminado el anterior viaje de De la Cosa.
A par,ir de ese punto, la expedición siguió orillando" la costa
abajo" y pasó por frente á las actuales Santa marta y Cartagena,
el puerto de Zambra, el río Cenú y la punta Caribana, hasta la
culata ó tllsenada interior del Golfo de Urabá, cuyo contorno
constituyó luégo la Provincia del Darién, afamada algunos años en
las Antillas y en Espaiia. No vio Bastidas la boca del Atrato, y por
eso se maravillaba de encontrar dulce el agua de ese seno marítimo en tanta extensión. En fin, los exploradores avanzaron hasta
Nombre de Dios, en la costa de Panamá.
De este lugar, después de recorrer 200 leguas de costa-100
se
estimaron en la época,-resolvió
Bastidas (según Oviedo) tomar la
vuelta de Santo Domingo, por cu:mto las naves ya no resistían mayor fatiga por la broma y el agua que les entraba, y en efecto, apenas llegó la expedición al golfo de Xaraguá, después de tocar en
Jamaica, tuvo que abandonarlos barcos y por tierra seguir á Santo
Domingo, población distante 70 leguas, y donde entonces gobernaba el tristemente célebre Francisco de Bobadilla. En el camino Bastidas, que ya había recogido bastante oro y perlas, no pudo abstenerse de contratar con los indios que encontraba:al paso, y que por
toda vestidura usaban una pieza de oro en las partes pudendas, mas
sin causarles violencia ninguna por ser esta la manera como él comerciaba siempre con los naturales. (1)
Apenas llegó-Bastidas á Santo Domingo ([501), el Gobernador Bobadilla, so color de que había hecho rescates sin permiso
en tierra ajena, lo aprehendió y redujo á la cárcel, en la cual permaneció hasta la llegada del nuevo Gobernador Obando, quien
junto con Bobadilla y Roldán, lo remitió á España, en la famosa
flota de treinta y dos navíos que conducía 200,000 pesos del Rey
y 4,000 de Colón, y que pereció en sus tres cuartas partes, cerca
del litoral (principios de Julio de 1502). El buque en que se embarcó á Bastidas fue uno de los pocos que se salvaron, y á su lle-gada á España se le entregó al Procurador de Sevilla, quien de e1\o
dio aviso á los Reyes católicos, los cuales 10 mandaron soltar y que
[1] Bastidas, en la causa que le siguió sobre el particularel Fiscal Alonso Gu.
tiérrez, acusándolo de haber saltado á tierra tres veces y vendido armas europeas
(lanzas, espadas, dardos, puñales y piedras de amolar) á los indios, niega en parte
estos hechos, y dice que sólo toc6 puertos para repararlas embarcaciones, y des.
pués de hecho esto en ellas regresaba á España, cuando de mar afuera hubo de
retornar á Santo Domingo, porque vio q1:e no alcanzarían á hacer la travesía del
Atlántico, dando el aviso del caso á las autoridades. Bastidas fue absuelto por
sentencia de 3 de Diciembre de 1503, dictada en Medina del Campo, pero el
punto nos parece oscuro y de peso el relato de Oviedo sobre el particular.
fuese á la Corte, entonces .en Alcalá de Henares, mostrando en
todas las poblaciones del camino, el oro rescatado, sobre lo cual
también se expidieron órdenes á las autoridades locales: motivaba
esta medida el deseo que tenían los monarcas de animar á sus
súbditos á pasar á América, lo que no querían hacer y los había
obligado á disponer entonces que se enviara á las Indias, perpetuamente, ó por tiempo limitado, á todos los condenados á muerte
ó á pena corporal ó infame, bien que deseosos de poder suspender
semejante medida, cuanto antes. (La fatal medida que tanto mal
causó en América no se derogó hasta treinta años después).
Los reyes católicos recibieron muy bien á Bastidas, y en vista
de sus trabajos y de la opinión del Contador mayor de Castilla
(Juan Chacón), y concluído el juicio que se le siguiera, consentencia confirmatoria en Medina del Campo (Enero de 1503), declararon grande el servicio prestado á la Corona, y le hicieron
merced de 50,000 maravedíes de Juro y de por vida en la Provincia del Darién, ordenando, además, que se le devolviera cuanto
en Santo Domingo se le h'lbía quitado.
Hastidas regresó á Sevilla y allí vivió hasta 1508, en que de
nuevo viajó á América con su amigo de La Cosa, y como en esta
ocasión ganara 100,000 maravedíes en el negocio, resolvió volver
á Santo Jomingo y establecerse en la isla (I 510), en la cual se consagró á la cría de ganados, con tal suerte, que unos veinte años después poseía ocho mil cabezas, que valían á ducado cada una, siendo
de advertir que las primeras que compró Bastidas para formar su
hato las pagó á 50 Y más pesos de oro. Bastidas, al establecerse
en Santo Domingo, envió á España por su mujer é hijo, el cuar
tomó luégo las órdenes sagradas, y por sus capacidades, después
de ser Canónigo de aquei lugar, alcanzó el palio, y fue Visitador
de Puerto Rico y Obispo de Venezuela, y aun gobernante de este
territorio-=-desde la muerte de Alfinger hasta la llegada de Espira,-donde
murió en 1542.
'Consagrado Bastidas á la ganadería, no pensaba en nuevas
expediciones, cuando en 1520 Carlos V le hizo merced de la isla
de La Trinidad, con el título de Gobernador y Capitán General;
pero esta oferta no se realizó, porque á ello se opuso Diego Colón, arguyendo que su padre había descubierto dicha isla, y Bas"
tidas, que estimaba al gran marino, no insistió en la referida empresa.
Sin embargo, como la Corte deseaba mucho que se fundara
alguna población de castellanos en la parte de Tierrafirme dicha
de Santamarta, y como B'l~tid:J.s lo supiese ([), ofreció sus servicios para tal empresa, no obstante su avanzada edad (60 años)
y sufrir de la gota, lo que se aceptó por la buena fama de que
gozaba, celebrándose con su Procurador (Arca u) el asiento del
caso, elevado á cap/tulac/ón el 6 de jl,Tovielllbre de I524, para que
dentro de seis meses principiara un plueblo que por lo menos tuviese cincuenta vecinos, de ellos [5 casados, y 200 vacas, 300
[1] Afirma Oviedo que á él se ofreció en 1519 la conluísta Y Gobernación· de
Santamarta, y que esa oferta se le sostuvo hasta el momento de capitularse
con
Bastidas ; pero el relato de tal hecho se presta á no pocas dudas.
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puercos y 25 yeguas. Para animar á Bastidas en la empresa, fue
nombrado Adelantado y Capitán de la tierra de por vida; se le
dio la tenencia de la primera fortaleza que edificara, con guarniciónreal ; se le permitió enganchar gente en Santo Domingo (La
Española), Santiago (Jamaica) y San Juan (Puerto Rico), y se
otorgaron notables mercedes comerciales, incluso la fábrica de
barcos, y exención de tributos por seis años á la nueva Colonia,
que se equiparó en un todo á la de Santo Domingo. (1) Para contador de esa jornada se nombró al antiguo socio de Bastidas, Juan
Ledesma.
A principios del año siguiente (1525) la Corte apuró á Bastidas para que llevara á cabo su asiento, para lo cual se le señalaron límites á su Gobernación (el meridiano del Cabo de la Vela;
el mar del Sur, que se creía muy próximo, y el río Grande de la
Magdalena), y se nombraron Tesorero (Espinosa) y nuevo Contador (V allejo) de la empresa, por muerte del d~signado antes.
Tan luego como Bastidas recibió las provisiones de su asiento, comenzó á levantar gente y reunió hasta 450 hombres, de los
que envió adelante algunos con Pedro Vilhfuerte, á quien nombró su Teniente; siguiendo luégo él (Febrero) con los restantes y
las armas, municiones y bastimentos en un navío y dos carabelas.
A su llegada fue recibido con placer por los que enviara primero,
é incontinenti principió su obra fundando á Santamarta (23 de Febrero (2) con sus respectivos alcaldes y regidores, á la par que
(¡) En la capitulación
se lee: "Vos encargamos y mandamos que los Indios
de la dicha tierra tengáis mucho cuidado que sean tratados como nuestros vasallos libres
sobre la cual vos encargamos la conciencia."
Y se agrega la
amenaza de severas penas para caso de fal tarse á este mandato.
(2) Erró Piedrahita
al señalar para esta fundación el 29 de Julio, por cuanto
la Iglesia española celebra la fiesta de la Virgen Santa Marta, en cuyo dla arribó
Bastidas al Puerto-según
Castellanos-no
en Julio, sino el 23 de Fcbrero. Además, la entrada de Bastidas á Taybo el 16 de Abril de ese año, día de la Resurrección, es hecho probado. Por nuestra parte creemos que el nombre se impuso
á la ciudad porque ya se aplicaba desde antes á ese litoral, conforme lo prueba
la capitulación de 1524 sobre" la población de la provincia y puerto de Santa
Marta, en Castilla de Oro, llamada la Tierrafirme."
Aprovechamos
la ocasión para anotar que la fundación de ciudades en
América revistió dos formas distintas, según que el punto estuviera ó nó poblado de indios, á que debe agregarse una tercera para los casos en que el funda·
dor carecía de facultad legal, como sucedió con Qucsada en Bogotá. En el caso
ordinario, reunida la hueste se proce:lía á leer públicamente
el documento real
que facultaba el hecho (capitulación,
nombramiento,
&c.), y se clavaba en e!
centro de la futura plaza principal un tronco nudoso (sobre gradas, si era posi.
ble) que representaba el rollo ó picota, es decir, la facultad del sooerallo para administrar justicia, y de la cual el J "fe cortaba un nudo con la espada en señal
de tomar de posesión; luégo se pregonaba la fundación y sus términos y se tomaba registro público de los que querían avecindarse
en la población.
En seguida se nombraban Regidores y Alcaldes, entregándoles á éstos las varas del
caso, previa prestacirín del usual juramento.
Después se señalaban calles y sola·
res para edificios pÚblicos y viviendas particulares, dando á estos últimos de IS0
á 200 pies de medida y dejando la comtancia debida en el libro de! Cabildo.
Cuando había indios, los blancos 110 pouian dar principio á la construcción de
sus viviendas, hasta que no se trasladaban los aborígenes á otros solares conve·
nientes y editicaban en ellos sus bohros. En fundaciones como la de Bogotá, Po.
payán, &c., por faltar el permiso legal, el acto no se hizo en firme sino nd-rifere1ldulIl, en espera de la real orden que lo refrendara (ó modificara), sin lo cual lo
hecho carecía de valor legal. Este importantísimo
asunto jamás ha sido tocado
por nuestros historiadores, que por tal motivo cayeron en singulares yerros.
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procuraba sentar paces con los indios más cercanos, que eran los
de Gaira.
Verificada' la fundación, y como la gente murmurase por la
quietud en que vivía y los trabajos para la edificación de las viviendas, procedió Bastidas á la primera entrilda, haciéndose llevar en una hamaca hasta Taybo, pueblo banda distante seis leguas, al que entró el 16 de Abril, y como le pareció que allí había mucho oro, prohiblv que se .le tomara á los indios antes de
pacificar toda la tierra, lo que disgustó á los soldados, que pensaron que el Gobernador dictaba e~a medida para luégo tomarlo todo para sí. Y aun cuando la murmuración no pasó por entonces á
mayores, quetfó, sin embargo, sembrada la semilla que luégo debía producir tan funestos resultados, no obstante las buenas prendas personales del Gobernador.
Conforme queda dicho, el Teniente elegido por Bastidas para su jornada, fue Pedro de Villafuerte, natural de Exija, á la sazón en Santo Domingo en estado de suma pobreza, por completo
escaso de virtud pero rico en labia, con la cual se ganó al anciano
Gobernador de Santamarta, quien lo trató como á hijo, prefiriéndolo para el delicado cargo á muchos otros de mayores merecimientos y cualidades. Villafuerte, en vista del descontento que
produjera la medida sobre el oro de Taybo, que algunos afirmaban lo quiso monopolizar Bastidas para cubrirse, previamente, de
los gastos de la expedición, todos hechos con su peculio, dio en
pensar que si el anciano y gotoso Gobernador desaparecía de la
escena, quedaría él á la cabeza de la colonia
.
VilIafuerte, lanzado en esa vía, se franqueó á Pedro de Po·
rras, tercera persona de la expedición y de natural semejante,
quien sin demora entró en el complot, ganándose entre los dos á
Basantes Montalvo de Guadalaxara y Capitán de la Guardia de
Bastidas. También se adhirieron al infame proyecto los Capitanes
Montesinos, hijo del célebre Nebrija, y un Merlo de Logroño.
Los desagradecidos
conspiradores acordaron que una noche,
cuando Bastidas durmiera, uno de los conjurados le daría de puñaladas y en seguida se proclamaría Gobernador á VilJafuerte y
se marcharía á recoger el oro de Taybo. Para realizar su plan
temían á Cristóbal de Sierra, de jerez de la Frontera, valiente y
leal, y compañero de continuo de Bastidas, por lo cual, y para
deshacerse de él, le inventaron que conspiraba, y obrando sobre
el ánimo ya débil del Gobernador, lograron que hiciera ahorcar
al dicho infeliz que, en verdad, pereció mártir de su lealtad.
No satisfechos ViIlafuerte y sus cómplices con esta maldad,
acordaron, además, que tan luégo como muriera el Gobernador,
acusarían del homicidio á Alonso Miguel, Maestre de Navío, natural de Palos, apoyados en que estaba en desavenencia con Bas·
tidas por un grave disgusto que tuviera poco antes con él.
Preparado el golpe, una noche (1525), hacia las doce, Montalvo franqueó á Villafuerte la entrada de la pieza en que dormía
Bastidas, quedando él y Porras afuera para guardar la espalda al
asesino. ViIlafuerte asestó cinco puñaladas al anciano; pero éste,
despertando de súbito, aunque herido y gotoso, saltó del lecho,
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se asió del agresor, y oscuras lucharon, produciendo ruido que
despertó á los p~jes que dormían en la pieza vecina, los que acudieron al estruendo, bien que no tan pronto que Villa fuerte no pudiera retirarse é irse á su domicilio, donde se acostó, tanto para disimular como para quitarse la ropa ensangrentada en la lucha. Los
pajes entraron al dormitorio de Bastidas con una hacha encendida, á cuya luz el Gobernador vio en el suelo diez cuentas que VilIafuerte llevaba siempre á modo de pulsera, y por las cuales y
al recuerdo del tomo del agresor, entendió quién le había herido.
A poco Porras MO'1talvo y otros del jaez, entraron á su turno
disimulando el hecho con gritos de" traición," " traición, " y mandaron tocar alarma. Y luégo se presentó Villafuerte manifestándose sorprendido con el suceso, á que agregaba mesarse los cabellos y barba para dar á entender cuánto enojo sentía por el ataque al Gobernador. Y á tanto llegó su maldad, que vertió lágrimas, ofreció abundante adehala á quien descubriera al asesino, y
dispuso que en la Iglesia se celebrara una plegaria por la salud
de Bastidas.
Bastidas disimuló ante Villafuerte y ordenó viniera el escribano para dictar su testamento, en una de cuyas cláusulas dispuso
que si morla, se encargara del mando Villafuerte, con lo cual logró adormecer la desconfiaza que sentía éste; pero al día siguiente llamó á los Oficiales, de quienes creía podía fiarse, para referirles el suceso y ordenarles la prisión de los malhechores, contando
entre ellos á Montesinos, quien, como era natural, se apresuró á
noticiarIo á Villafuerte y demás secuaces. Los conspiradores, creyéndose perdidos, se armaron y resolvieron ir á la vivienda del
Gobernador, so pretexto de visitarle, pero con la intención de rematarlo y alzarse con la tierra; pero los soldados de la guardia
resistieron y aun quisieron prenderlos (r), mas ellos huyeron y se
internaron en las montañas vecinas (r 525), aún habitadas por caribes no sometidos, con intención de levantarlos contra Santamarta, para lo cual se dieron como víctimas de las pasiones del
Gobernador, logrando su intento por lo pronto, puesto que esos;
indios ayudaron á Villafuerte á destruír todos los 50 hombres que
envió Bastidas, al mando de Savariegos, á capturar á los prófugos.
Entretanto Bastidas había mejorado de cuatro de las heridas, pero continuaba peor de la del hombro, y como allí no se encontraba ningún cirujano, resolvió ir á su casa de Santo Domingo
oí curarse convenientemente, y durante su ausencia nombró por su
Teniente y representante á Rodriga Alvarez Palomino, joven valiente, natural de Granada, soldado de México y casualmente Capitán de la guardia el día en que ésta rechazó á los asesinos.
Bastidas, flaco, pero no enfermo de peligro, partió sin demora en una nave, que por vientos contrarios fue á parar al Puerto
de Santiago, en la isla de Cuba, donde convaleció de sus heridas.
Empero, debe recordarse que Castellanos afirma, en nuestro sentir con razón, que el viaje á Cuba no fue casual sino resultado de
otra tentativa criminal. l<efiere dicho cronista que Palomino, ten(r) Rerrera habla de un verdadero asalto en esta ocasión, pero su relato di.
fiere del de Oviedo, quien tuvo á la vista el proceso de los delincuentes.
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tado por la ambición, así que se vio encargado de la Colonia, dio
cohecho al citado Alon~o Miguel, diestro piloto que iba á conducir á Bastidas, para que lo encaminara á Santiago, donde Gobernaba Gonzalo de Guzmán, quien estaba enojado en extremo con
Bastidas, porque éste, algunos meses antes,'~presó y castigó á los
marinos de un barco que Guzmán envió á los Ancones á contratar
con los indios, sin tener en cuenta la amistad que 10 unía .al Gobernador de Cuba. Sin embargo, como Guzmán"era caballero,. al
ver el e~tado en que llegaba Bastidas, lo recibió con tan buena voluntad, que hasta le ofreció su casa, y aun cuando no la
aceptó el herido, le ayudó poderosamente en su curación.
Bastidas mejoraha rápidamente; pero á los pocos día5. de
estar en Santiago supo la verdad sobre los procedimientos de Palomino, por lo cual resolvió regresar sin demora á su Gobernación (1); mas como ya era viejo y estaha muy débil con tantas desventuras, del nuevo enojo le resultaron unas calenturas de que
murió en breve. González hizo pomposas exequias á su antiguo
compañero de armas, que fue enterrado en la Iglesia Mayor; pero cinco años después, el hijo de Bastidas, entonces Deán de la
Catedral de Santo Domingo, trasladó sus cenizas á esta ciudad,
depositándolas en una lujosa capilla que, cuando él fue electo
Obispo de Puertorrico, siguió cuidando algunos años la viuda del
primer Gobernador de Santamarta,
matrona distinguida en todo
concepto, según lo atestigua el cronista Fernández de Oviedo.
**'*
L0S asesinos de Bastidas no permanecieron
unidos mucho
tiempo: Porras se huyó en una canoa, hurtando su oro á Villafuerte, pero en el camino topó con una nave que lo condujo á Santo Domingo. A Villafuerte, en una guazabara, los indios le saltaron
un ojo de un macanazo, lo que le señaló de manera que no podía dejar de ser conocido, y, desesperado con su situación, propuso á sus compañeros volver á Santamarta á pedir perdón á Bastidas por lo sucedido-lo
creía alentado-confiando
en su ruonocida
humanidad y bondad y lIe vándole el oro recogido y la noticia de'
las tierras vistas: con este motivo tuvo un disgusto con un soldado
Barrantes, que le ultrajó de palabra y al que dio muerte esa misma
noche aprovechando su sueño. Villa fuerte apenas logró llegar á
la ciudad con tres compañeros (pues los otros perecieron antes en
. un encuentro con les indios), pero en ella estaba el Arcedeano de
Santo Domingo, sobrino de Bastidas, á punto de regresar á su
isla, y Palomino, prendiendo al VilIafuerte, lo confió á dicho sacerdote para que 10 entregara á la Audiencia de la Española: dos
veces se escapó Villafuerte en el camino, yaun cuando el Arcedeano no lo hizo buscar con insistencia, ambas fue hallado, no
obstante acogerse á los arcabucos que ocupaban 80 leguas entre
Maguana y la capital de la isla. Con Porras acaeció lo mismo.
(I) Rerrera, no sin razón, afirma que Palomino
nadar para alzarse cnanto antes con el mando
apresuró
el viaje del Gober.
Procesados los dos conspiradores, éstos confesaron su delito y
fueron descuartizado>, colocándose las cabezas en el rollo de la
plaza mayor, y los miembros en los caminos que salían de la ciudad (1526). La misma Audiencia, segura ya de la muerte de Bas·
tidas, proveyó de Gobernador interino de Santa marta á Pedro de
BadilIo, hijodalgo que vivía en Maguana.
LOS ALEMANES EN TIERRAFIRME
(1)
1
Las primeras noticias de los descubrimientos de los españoles en el hemisferio de occidente fueron muy atendidas en Alemania, país cuyo dc;sarrollo comercial era considerable á la sazón,
debido á las franquicias municipales y á las ligas hanseáticas de
sus ciudades libres. Entonces era Augsburgo el centro del comercio entre el Norte y el Sur de Europa, y allí ocupaban el primer
puesto los \Velsers, negociantes y banq ueros mirados como los
más ricos del globo, y jefes de una compañía cuyos brazos se ex·
tendían por todos los países civilizados de aquellos tiempos,
y la intervención de los alemanes en los negocios de Améri.
ca está íntimamente ligada á la historia de Augsburgo y de los
Welsers en el siglo XVI, como habremos de verlo, porque no serían explicables primero aquella intervención y luégo su extraño
término, sin la banca de dicha plaza y sin las luchas religiosas
provocadas á Carlos el Grande por el Protestantismo; luchas que
indujeron al Gobierno español á prohibir el comercio con el Nuevo Mundo, antes libre, por decirlo así, para impedir la propaganda
de la herejla en el continente hispanoamericano.
La subida de Carlos v al trono de España y de Alemania sin
cumplir aún la mayor edad, y llevando en las venas sangre de dos
razas rivales, coincidía cor! una transformación total de Europa,
causal inevitable de grandes conflictos y de guerras prolongadas,
que averiaron de modo singular las finanzas del soberano más
rico de la tierra, del heredero de los Reyes Católicos y campeón
del Catolicismo, que á un tiempo guerreaba Con el Papa y con
los moros, con las comunidades de Castilla y los magnates de
Alemania, y veía negársele nada menos que en España, por las
Cortes, los subsidIOSpara esa lucha gigantesca en pro de los ideales político-religiosos de la Edad Media.
(1) Afirmamos que s ¡bre las expediciones
de los alemanes en territorio colombiano no se ha escrito hasta la fecha ningún relato exacto, como se verá por
estas páginas, ya por prescindencia de las fuentes, ya por ignorancia de la geografía de nuestro territorio. Todos los cronistas encierran yerros en sus relatos sobre
las expediciones en referencia, nunca advertidos por no haberlos sometido á una
critica rigurosa, conf0rme se observa en la obra de Acorta (Descubrimiento
y
colonización de la Nueva Granada), que casi no tiene una línea de verdad en el
particular, encargándose el mismo autor de suministrar las pruebas de la inexac·
titud de sus afirmaciones capitales, como la de que visitó la biblioteca de Ternaux Compans, porque de ser esto cierto, ne¡ habría ignorado la existencia del
relato del viaje de Federmann, publicado desde 1837 por dicho americanista,
ni
habría hecho una sola de las dos expediciones de Alfinger.
·30 ;...
Sin los cambios fundamentales que la imprel)ta, la pólvora y
la brújula produjeron en Europa en el siglo xv, serIa inexplicable
la hi.storia de un reinado como el cleCarlos, y de consiguiente la
de sus relaciones con' los banqueros de Augsburgo, que á'los pocos
años de que él ocupara el trono, ya le habían dado á. préli~mo
1.200,000 escudos ({ 2 toneles de oro;' hoy en realidad 8 millones de
dólares), obteniendo en cambio el derecho de comerciar libremente
con América y de tener agentes comerciales (factores) en la Corte,
en Sevilla.,y en ·Ia Española (Santo Domingo) (1), que lo fueronAmbrosio Dalfinger, Jorge Ehinger, Hans SeÍssenhoffer y Sebastián
Rants, católicos é hijodalgos oriundos de Ulm, que despachaban
de continuo expediciones, de una á tres carabelas, para el Nuevo
Mundo, de suerte que lograron tener constantes y frescas noticias
de lo que en esas lejanas tierras sucedía. Análogos servicios mano
tenían los opulentos banqueros con las Indias Orientales.
Urgido Carlos por falta de recursos para sus guerras, por
causa de la negativa de las Cortes, acudió á sus banqueros, que
ya le habían arrancado cartas de nobleza (2), en solicitud de nuevos dineros, y los Welsers, que tan al corriente estaban de los su·
cesas de América, convinieron en el préstamo, siempre que como
garantía se les entregara á perpetuidad el Gobierno de Venezuela (3), bajo la inmediata vigilancia de la Corona.
Carlos aceptó el negocio, de seguro convencido de su nulidad.
en lo que no obraba de buena fe, y firmó el contrato con los apo':
derados de los Welsers (Dalfinger y Ehinger), el primero de los
cuales debía ser el primer Gobernador de aquella tierra que los
españoles habían tenido medio abandonada,
y en la que la
(1) "La ciudad de SantoDomingo
está bien construída; las calles son hermo.
sas lo mismo que los edificios Tiene un buen puerto, un castillo, casa dc moneda
y un Tribunal de Gobierno llamado Audiencia Real; y aunque en la Isla, q lIe tie.
ne 500 leguas de circuito (sic), hay muchas ciudades y pueblos habitados por cris.
tianos, Samto Domingo es la principal y mis hermosa." Federmamt. Esta aserción,
escrita en 1530 por quien lo entendía, arroja luz consíderable,
nunca tomada en
cnenta, sobre los comienzos de la conq uista española de América, y la importancia de esa isla, afamada, además, por su buen c1íma (Castdl'l1los) que servía
de sanatorio á los expedicionarios agotados por el mal san ) de Tierrafirme. Arrui.
nóla el terremoto de 1591 ; rero en la época áque nos referímos decía de ella el
cronista Oviedo al Emperador Carlos V. "N o hay en Espafla una ciudad siquiera
qne pu~da preferírsele por hcnllQsura y disposición de las plazas y las calles, ni
por la amenidad de sns alredc:dores, de suerte que Su Majestad imperial se aloja
muchas veces en palacios que n o tienen las comodidades, la aml'litl1d ni la riqueza
de algunos de Santo Doming')." Allí en 1551 los ca.ngrejos \ 1) ayudaron á derro'
tar una hueste de ingleses invasores.
(2) L't hnm:midad siempre es !a misma: á tal punto el dinero elevó á los
\Velsers, que la h~rmosa Felipa, la nieta de Bartolomé (no hija como se escribe
de ordinario), el amigo de Carlos V, se casó, morganátícamente
es verdad, con
el Archiduque Fernando, sobrino de Carlo" y después Emperador.
Los qne han escrito que Caria, no se atrevió, pr>r el poderío de sus banqueros, á oponerse á dicho matrimonio,
olvidan la fecha del suceso, porque entonces éi ya no era señor de Alemania.
(3) Este incidente e, uno de los que indican cómo en los prímeros tiempos de
la conqnista el nombre de una localidad, citado en una carta ó relación Ide víajes, se ampliaba
luégo por el público para' aplicarlo á toda la regíón ó comarca.
-
31
-
fama situaba riquIsimos yacimientos auríferos, que por inexplicable error se suponían, además, vecinos de la mar del Sur (1).
El contrato en referencia entregaba á los \Velsers la coloni.
zación y explotación de! territorio situado entre los cabos Maracapana y La Vela, con el mar del Sur por]a espalda, mas la propiedad de doce leguas cuadradas de terreno, el 4 por 100 de los quin.
tos reales, la trata de negros y el derecho de vender como esclavos
á los indios insumisos. En cambio, los alemanes, en un plazo de
dos años, debían fundar dos colonias (ya existía Coro), levantar
tres fuertes, enviar á Venezuela cincuenta mineros alemanes yen.
ganchar los soldados necesarios para la empresa, los que precisamente debían ser naturales de España.
"
'$
lit
Descubierto el Nuevo Mundo, multitud de españoles audaces
quisieron lanzarse tras las huellas del gran navegante, y entre
ellos se contaron Ojeda, que reconoció la costa de Venezuela y
parte de la de Goajira, y Pedro Alonso Niño (2), que comerció en
esas mismas playas y las vecinas, obteniendo de los indios, á cambio de baratijas europeas, maderas preciosas y ricas perlas. En
su viaje llegó á la aldea india llamada Coriana, sobre cuyo solar
se construyó después la ciudad de Coro: hasta ese punto la costa
se encontraba habitada por numerosas tribus (Caquetios) que acogieron conbenevolencia á los extranjeros (pág. 10); pero más al Occidente ya encontraron otros indios sal vajes y guerreros, armados
con flechas envenenadas, que les impidieron desembarcar, y eran
de la misma tribu que los hallados por Ojeda en las riberas del
golfo y lago de Maracaibo, muctlOs de los cuales vivían en casas
construIdas sobre pilotes hincados en las aguas de la orilla, de
donde el nombre de Venezuela (Venccia chiquita), aplicado allugar y extendido lué,so á toda la antigua Capitanía de Caracas.
En Enero de ¡50l regresó Niuo á ,Ga1icia, tras dos meses
de feliz tra vesía, con 150 marcos de perlas y algún oro, lo cual
tentó á varios otros aventureros; pero las flechas de los indios de
Maracaibo, la sequedad de las tierras de Coro y el desarrollo
prodigioso de Santo Domingo, desviaron por completo la atención
pública de ar¡uellos pérajes, menos pam los piratas que iban á
robar indios para venderlos como esclavos en la EspalíoJa. Este
abusu llegó á tal pUnto, qU2 la Audiencia de Santo Domingo, para
remediar el dal'j(J, envió en 1527 á esa comarca á Juan de Am(11 Naua t;ln curioso como la iuea que los ue aqudh
época se habían formado de la ('istribuciÓn ue la tierra y el agua en la supcrrlcie ud planeta, puesto que [,un rasados ya algunos arras uel primer yiaje al reuedor ud globo (:'IlagalIanes), Fcuermann
uccra:
"después de zarpar de hs Canarias hay que nao
vegar 900 millas sin ver tierra: es el gran golfo del m:u Océano; }' no se conoce ea el mundo ningún otro en que se pueda naye¡;ar tanl0 sin Yer la tierra. Los
ponuguescs que yun a las Molucas hacen viajes más largos y más peligrosos,
pero ven tierra por)o menos cada ocho días."
(2) Marino de Moguer, de los descubridores
de América con Colón, á quien
acompaño, además, en su segundo viaje. Obtuvo en [500 permiso para expedi.
cionar al Nuevo Mundo.
- 32puez (factor y visitador que había sido de la Española y colonizador de las islas de la Costa), en calidad de Factor y con orden de
fundar una colonia y de proteger á los naturales.
Ampuez marchó á su destino con 60 hombres, desembarcó
en Coriana, hizo alianza con Manaure, principal Cacique de los
Caquetios, alianza que subsistió siempre, no obstante los desmanes de los castellanos. Ampuez fundó á Coro, pronto habitado por
gran número de españoles atraídos por los decires de riquezas
del país, en especial en minas de oro, y que fueron los mismos que
sabidos por los Welsers, los movieron á pedir la tierra al Emperador Carlos V, conforme se dijo atrás. El esfuerzo de los españoles para colonizar el país resultó perdido (1), pues al presentarse el primer Gobernador alemán, el Gobernador Ampuez hubo
de entregarle el territorio, muriendo á poco de tristeza, causada
por la ingratitud con que la Corte recompensó sus indiscutibles
servicios.
** *
Pero antes de continuar debemos preguntamos si la historia
de la gobernación de los alemanes en Venezuela está ligada de
tal manera con la de Colombia, por algún punto de vista, que
debamos considerarla como parte integrante de ella, ó sí es simplemente un hors-d'o:u¡;re destinado á matizar el relato. En primer
lugar, geográfica y militarmente hablando. tan unidas se encuentran las porciones limítrofes de los dos países, que es imposible separarlas, puesto que en la realidad de los hechos, la mayor parte
de la frontera, por no decir toda, es meramente artificial.
La lectura de los cronistas fue, sin duda alguna, parte de la
educación de nuestros mayores, y, quieras que no, debió influír con
el relato de las expediciones de los conquistadores en la concepción
estratégica de los planes de campaña cuando la Magna Guerra.
Pruébanlo de sobra la de r8r9sobre las huellas de Speir y Federmann; la de r8I} sobre las de Dalfinger, y en la Gran Colombia,
máquina de guerra, con justicia llamada cuartel disfrazado de
República, Ocaña hizo parte de la misma circunscripción geográfica que Momp6s. ¿Y no fue la tierra gobernada por Dalfinger
y Lerma, por así decir, la base de la primera reacci6n realista en
el litoral? ¿No fueron Maracaibo y Puerto Cabello los últimos baluartes españoles en Tierrafirme ? Por otra parte, tenemos que el
terreno impuso á Dalfinger su segunda campaña, como impuso las
suyas á todos los tudescos que recorrieron el pie oriental de nuestros Andes granadinos, y cada una de esas campañas resultó íntimamente ligada con las cumplidas por otras huestes en las tierras
de la Magdalenia.
(1) Como dato adecuado para que se forme idea justa sobre la faz económica de la época, anotaremos que la Colonia de los \Velsers debla pagar sus gas.
tos, de suerte que poco 6 nada podía dejar para el Tesoro Real, puesto que el
Gobernador tenía por salario anualzoo,ooo
maravedís ($ 600 en numeras redon.
dos, que hoy serían $ 200 mensuales), [00,000 el Capitán general y 75,000 cada
uno de los Comandantes de fortaleza.
-
33-
Empero, estas verdades, como tantas otras, han permanecido
en la penumbra, ahogadas por sentimientos cultivados, casi por
un siglo, en nombre del patriotismo, cuando todo lo contrario, son
el brote del infecundo odio y la causa eficiente de nuestra pobreza y atraso. ¿ Cómo pretender á un tiempo renegar de la sangre
española, y aplaudir á Torres, y á Caldas, y á Nariño, patriotas
civilistas de pura sangre azul? ¿Cómo cultivar una literatura nacional escrita en castellano, y renunciar á la lectura de los c1ási.
cos españoles? Y es esa singular gimnástica, impuesta á los espí.
ritus y á las voluntades, la fuerza que ha desequilibrado nuestra
mente y desvencijado nuestro organismo social, sindarnos en cambio ventaja alguna, por lo que todos debemos coadyuvar á la
patri6tica obra de retornar al buen camino, al camino hispa noamericano, dejando de lado las rid1culas pretensiones de modelamos á lo
anglosaj6n, por cuanto:la humanidad no puede impedir que los
muertos gobiernen á los vivos desde el fondo de sus tumbas, según
la gráfica frase del gran ge6grafo francés. BJsquemos el progreso;
pero busquémoslo acomodado á la heredad paterna, y, por lo
mismo, estudiemos ahincadamente el génesis de nuestra compleja
alma nacional.
" •• ..
Para escribir correctamente
la historia de una campaña, y
más aún la de una conquista, es preciso conocer, en cuanto sea posible, al Jefe que la dirigió; pero en el caso presente el estudio
de la personalidad de Dalfinger equivale á la crítica de las fuentes, y dicha crítica nos conduce á la siguiente inapelable conclu.
sión: han errado todos los que trataron este punto hist6rico, en
especial los últimos, por apoyarse en documentos falsos ó apasio.
nados, 6 por no haber leído siquiera con atenci6n los mismos au.
tores en que dicen apoyaron su relato. Se trata, pues, nada menos
que de hacer tabla rasa en el asunto y de escribirlo en seguida de
una manera correcta, puesto que el primer Gobernador alemán
de Coro es un caso típico de cómo en la historia se trastrueca un
personaje, cuando así lo piden los intereses de Estado, hasta el
punto de confundir á un tiempo á ~us propios compatriotas, á la
Real Academia Española de la Historia y á los americanos.
Ambrosio Dalfinger (1), nombrado por los Welsers Gobernador de Coro, con el beneplático real, era, según ya se dijo,
miembro de familia ilustre de Vlm; contaba entonces poco más
de treinta y cinco años, y se había distinguido en las armas y el
comercio, desempeñando anteriormente, y por largo período, el
cargo de Factor de los Welsers en Santo Domingo, pues como
afirma Castellanos, apoyado en el dicho de Bartolomé de Santillana, Teniente que fue de Dalfinger, el alemán" en la Española
residió mucho tiempo Factor seyendo de la gran Compañía,"
(1) Elcribimos Dalfinger, porque así lo hace Federmana en sus viajes, bien
••ue Castellanos diga Alfinger y señale este nombre como el de una ciudad de
Alemania, lliudad que nunca ha existido, en t~nto que Dalfinger sí fue nombre de. "
•• castillo señorial de Suabia.
3
-34,.ié••
~~dv,~rtirque .hasta aboranadie
-hfJ Fecorclado:ate he-c:1u> I~i$ivo en el. particular. Y en .efecto.¿ cómo suponer que }OS,
ll'!i$a4os Welsers confiaran el que esperaban,fuer.apinguenepciCi),q~e había de resarcirles de mi1lonesdepesos,
á unhombllevulgar, ellos que de tántos·inteligentes servidores disponían? ¿ C6.
mo suponer que un Garcla de Lerma conviniera en aliarsepar3>
una 'grave empresa con un hombre bizoño y sin antecedentes?
:::Castellanos,que
escribía teniendo á la vista relatos de los.
compañeros de Dalfinger, lo pinta así en diversos pasajes de sus
Elegías: " Miser Ambrosio los regla, persona bien nacida y eminente, y cuya discreci6n y cortesía se puede decir ser excelente ~:
el cual Gobernador también tenía no menores extremos de valiente." " Aunque experiencia muestra que los menos se vienedellas (Indias) ricos y contentos, como Miser Ambrosio, cuya historia á muchos que son vivos es notoria, los cuales ·dicen ser va-·
r6n notable en hechos y palabras que decía, solicitud, conversa.
cí6n loable, vigilancia, viveza, valentía; mas no le fue fortuna favorable, pues dentro de este reino, do venía con amago de próspera ventura, á la puerta le dio la sepultura.""
Regocijáronse
(los de Maracaibo) con su venida como quien la tenía deseada. "
" Luégo la Costa abajo se despacha Ambrosio con tal orden de
guerrero, que no se le pudiera poner tacha por otro (de eJr::periencia) más entero. " " Todos (cuando murió) mostraron tierno senti_
miento, y no faltaron ojos lacrimosos." Y en los discursos que pone en boca del Capitán, dice: "A Dios pongo, señores, por testigo,
ser para vuestro bien esto que quiero, y que lleváis en mi fiel ami.go, un llano capitán y compañero." "En mí tendréis en toda la conquista medido Capitán y buen amigo; la muestra de esto ya la
tenéis á la vista, con otras muchas cosas que no digo."
Por lo que hace al cronista Fernández de Oviedo, de quien
dice la Real Academia Española de la Historia que" apoderado,
de un hecho, jamás perdona la ocasión de rodearlo de toda!> lar.
circunstancias con que ha llegado á su noticia; tratando de un
personaje, no olvidará tampoco, al referir todos los acontecimientos, que sobre él ó su familia tienen recogidos, " y que da á cono:cer la " gobernación de los alemanes Belzares, siendo en verdad,
de grande estima los pormenores que encierra respecto de las expediciones de Alfinger, Federmann y Espira" (1), hallamos que
(1) Es extraño que esta. Academia no conociera los documentos alema.oe5'_
sobre'la gobernación de lQSWelsers, ni hubiera cotejado los relatos de Ca.stellanos con los de Oviedo, porque entonces habría emitido seguramr·,te diversa
opini6n. OTiedo, es un acumul.dor de detalles, sin respetar tiempo ni espacio, en.
tautoque.el Cura de Tunja respeta como se debe los fueros del terreno. PQJe&-to noe)'tr~ñalIlos que paz y Melia hablara de expediciones ~ Dalfu¡~'.llOll
1540, aiios después de muerto el alemán, por no darse cuenta de c6mo e)cri.~las (eChas Cast.ellanos ;ni que Acosta, sin haber leido á O-.ied.o, según su p~oJlia
comesi6n, cllovenga en la aseveraci6n de Muñoz, de que dicho cronista C{)~fat
Vee(}o, de la española! De Baralt nada mis diremos, porque él mismo sepoae'
, salvo no citando bien las fuentes bibliográficas de su obra; pero con Acosta es
preciso proceder de otra manera, por cuanto afirma perentoriament~(j'liesÍl nao.
rraci6in es completa. y exacta, y dice no ser nece$8J'iala discusi6BdelOs:t~os,
para escribir la. .historia. Las consecuencia, de est'l doc~na'llllli-lldte.tá·lln'SelQo.
Incidente: porclIiistir un pueblo llamado Ri06wro junto;á oCllila, 'Y'de~irlos.
cronistas que Dalfin¡¡:ertoc6 en lo que lué¡¡:ose llam6 Río 1JélOro, escíibe,Aeos.-
-
35
sobre Dalfinger s610 escribe que era" hombre bienhablado
'Y
buena persona, " que" prometía á los indios buen tratamiento,"
que" los naturales se quejaban de ser los cristianos de Santamarta los que les robaban y mataban, " y, en fin, que muchos indios
de esas comarcas, "apenas veían á los cristianos, quemaban sus
chozas y huían á los montes." El cronista Simón tampoco hace
cargo alguno especial á Dalfinger, de quien dice, relatando la jornada de Tamalameque,
que" conociendo la cobd.rd{a de los indios, ordenó á sus soldados que ninguno les hiciese daño."
¿ Qué resta entonces en pie de las pinturas de las horrendas
crueldades de que Herrera acusó á Dalfinger, y que sin criterio
copiaron y aumentaron Baralt y Acosta en sus respectivos epítomes? Absolutamente nada. Dalfinger, si cometió tropelías, no hizo ni más ni menos que los otros conquistadores, y aun en caso de
que los cargos fueran ciertos, la culpa recaería, en primer término, sobre los mismos peninsulares, puesto que españoles eran todos los soldados del Gobernador de Venezuela.
y entonces ¿ de dónde resultó la leyenda que colgó al cueHo
de Dalfinger el sumum de los horrores de la Conquista, cuando era
de los menos resp:msables en esas violencias? Tamaños cargos
no aparecen sino en Herrera, que nació y escribió después de
disuelto el contrato con los Welsers, y bajo la impresión de los
odios de raza y de religión y de los celos de los negociantes españoles, que abominaban de toda competencia mercantil. Esta causa,
que asoma ya en Castellanos y se acentúa por Fernández de Oviedo con indecible candor, alcanza su máximum en Herrera, que,
con no menor sencillez, inserta las pruebas ce su falsificación de la
historia. Oviedo dijo que los compañeros de Dalfinger se quejaban de que pretendía encubrir los tesoros de la tierra para que
en mejor ocasión los gozaran sus amos los vVelsers. CasteHanos,
que confiesa que el Gobernador alemán murió asesinado cuando
dice, " por algunos allí se presumía aquel golpe (la herida de
Dalfinger) no ser de índica mano," añade que en el acto procedieron los soldados á repartirse el oro rescatado, á que se agrega que no fue Dalfinger el único Gobernador alemán muerto
á manos de los españoles. Y desde ahora conviene indicar que el
relato del fin de Dalfinger por Acosta, Plaza, Groot, &c., está en
pugna con lo que refieren Oviedo y .Castellanos. Herrera, tras
anotar que las autoridades de Santo Domingo se quejaban de
que Dalfinger, "no permitía á los españoles comerciar directamente con Flandes y Coro, ni ejercer el tráfico de negros; que
ta: •• se infiere que fue por la altura del brazo 4le acaBa por donde subieron á
la cordillera Alfin¡:;er y sus compañeros."
Castellanos
habia afirmado que ese
Río del Oro estaba en los confines de GUANE; Simón dice que el Río del Oro.
aunque está cerca de la ciudad de Pamplona, es término de la de Vélez. Duran_
te la Colonia, Ocaña perteneció:í. Santamarta,
y es claro como la luz, que los
croniltas se refirieron,al Río del Oro q\le rie¡a,áPi«8ecuestay
por ende 4 las
minas de Bucaraman¡:;a, ó sea Baja y Vetas. Yel itínerario lo trazó Acosta en
la carta del caso conforme á ese error fundamental.
Por lo dicbo no se extral'lL
encontrar lué¡:;o en la bibliografía de su trabajo sobre la Conquista la siguiente
mención: Gauta de Cundina1lfar&a,(!). Colección en un yolumen en folio. Santafé
de Bogolá .••.,¡SU-como
si la 'encl1ol\dernaciQ¡¡ c&mbiaula
natunleJa
,de los
periódicos!
'
- 36los negocios los repartía con sus criados y amigos, dejando á
los beneméritos sin nada, lo mismo que á los Oficiales reales y
á los clérigos, no obstante las órdenes del Rey," concluye su
opinión así: "Mostróse cuán acertada fue la ley que hizo la
prudentlsima Princesa, amadora de sus fieles súbditos los castellanos, la católica y esclarecida Reina D." Isabel, por la cual
mandó, que otros nz'ngunos sino ellos pasasen á entender en aquellos Descubrimientos y Padticaciones, pues que con su sangre y vida havian abierto el camino de ellas, llevando por guia al Famoso pn"mer Almirante de
las Indias, D, Cristóbal Colón; atiende de que justfszmamente juzgaba,
que de nadie seria mejor obedtcz'daque de sus propios Vasallos, ni otros
ningunos mejor executarian sus órdenes," El buen cronista dejó en el
tintero, ignoramos por qué, la otra causal de queja de los españoles con los alemanes; el protestantismo, es d~cir, la nueva herejía
adoptada de los tudescos.
LOS ESTADOS CHIBCHAS (1)
II
LA
LUCHA
POR
LA
HEGEMONíA
Convenían los Muiscas en que era antiquísimo el Señorío de
Tunja, y los habitantes de éste afirmaban que un tiempo antes de la
Conquista su dominio se extendía sobre todas las tierras habitadas
por los Chibchas, desde el Chicamocha (Sube) hasta Fusagasugá
(Pandi), y desde los Llanos de San Juan hasta las sobrecejas á cu.
yos pies, al Occidente, moraban los Panches y los Muzos, Pero advertían que esa soberanía no la alcanzaron por las armas sino por
influencias de carácter religioso: decían que antes de ese tiempo
los Muiscas se repartían en infinidad de cacicazgos ó señoríos, de
continuo en guerra unos con otros, hasta que el sumo sacerdote
de Iraca, el heredero de un poder sobrenatural atribuído á Ida.
canzas, deseoso de poner término á tanta qtrerella, convocó á su
corte á todos los señores, les manifestó su deseo y, por elección,
obtuvo que todos aceptaran como soberano-Zaque-al
más apacible y bien quisto de ellos, á Hunzahúa, de cuyo nombre se derivó el de Hu.nza ó Tunja, que se aplicó al nuevo Estado creado
de manera tan singular.
Mas una obra política como la realizada por el pontífice de
Iraca no podía ser duradera, no obstante la semejanza de idiomas,
(1) :t:'uentes: QUESADA,
en su Compmiio lu'norial dt lal Congu,'slal del
Nuevo Remo, ., CASTELLANOS, en su Historia del Nuevo Reino de Granada.
- 37creencias, usos y costumbre.>, por cuanto de un régimen feudal
nunca salió ningún pueblo por vías pacíficas; con todo, á Hunzahúa siguieron varios sucesores, de carácter mítico muchos de
ellos, como Thomaghata, Tutazúa y Michúa, quien reinaba poco antes del descubrimiento de América y bajo cuyo mando se disgregó
el Imperio de Tunja, que no podía subsistir pacíficamente regido
por un monarca débil, caso de que en alguna de las partes se desarrollara una fuerza superior á la de ese núcleo central, como sucedió entonces entre los Chibchas.
En efecto, mejor dotada la Sabana de Bogotá para el aumen_
to y desarrollo de una población homogénea, el cacicazgo que en
ella se formó, adquiere fuerza considerable en el siglo anterior á la
conquista, y entra en competencias con el vecino señorío de Guatavita; competencias que no pudo aplacar Michúa, y que dieron
por resultado que el cacique de Bogotá, el antecesor de Saguanmachica, "esforzado y entendido capitán," se rebelara contra Mi_
chúa, se hiciera independiente, tomara el nombre de Zipa (Gran Señor) y fundara un nuevo Estado rival del de Tunja, y animado por
un espíritu de engrandecimiento militar, que debía procurarle muchos y gloriosos triunfos. Y era lo peor que el ejemplo del Bogotá
fue seguido por otros caciques, que también sacudieron el yugo de
Hunza, con lo cual quedó partido para siempre el Estado feudal
del Norte, no alcanzando el militar del Sur á restablecer la rota unidad en provecho propio, por habérsele atravesado en su camino la hueste invasora de los peninsulares.
Era tradición bien recibida que al sacudir el antecesor de
Saguanmachica
la tutela de Tunja, su Estado ocupaba toda la
Sabana de Bogotá, desde la cordillera que se alza al respaldo de
la capital de Colombia hasta la que cierra el horizonte de la
misma por el ocaso, y desde los relieves que dominan á Facatativá hasta Chía y Cajicá, quedando fuera de su señorío los llanos de
Zipaquirá, Tocancipá y Sopó. O en otros términos, por Zipacón,
Tena, Chinga y Supatá, confinaba con los Caribes (Panches y Colimas) ; por Tabio, Chía y Cajicá, con el Cacique de Zipaquirá;
por Tibitó y Usaquén, con el de Guatavita ; por Teusaquillo y Usme, con el de Ubaque ; y por Pasca, Chaizaque y Sibaté, con los
Sutagaos, también pueblo chibcha dividido en varias parcialidades.
En este territorio, además de los pueblos mencionados y de la capital, Bacatá (Fontibón), se incluían los de Suba, Cota, Engativá,
Tenjo, Tabio, Subachoque y Bosa, con bastante población y ricas
sementeras de papas y de maíz. Es de advertir que la parte menos
habitada era el centro de la llanura y la zona aledaña de Facatativá.
EL AZOR DE BACATÁ
Decía la tradición que al subir Saguanmachica al trono heredaba su Estado, fuerte desde el punto de vista militar, en paz con los
caciques vecinos; pero en guerra con los enemigos seculares de
su raza, los Panches, repetidas veces vencedores de sus antepasa-
cb., ,":l sin pactos con los Sutagaos, poCo dados li las faenas milita-
res.
Deseoso Saguanmacliíea de,'ensanchar SU'ímperiO', parecilSlepoder efectuarlo por e1'sur, es decir; S9metiendo :t lOs SUtagaos;
que ocupaban una cuenca montañosa de fonda llano. murada ai
oriente por recios pá'ramos, dividida de los Panches, al O;, por
sierras menos altas, limitados al 5. por violento y profundb do
que rueda entre peñas, dos de las cuales forman el puente natural de Icononzo, y separada de sus propios dominios por la rerranfa de Pasea, Sibaté y Subya, que sobre ser poco ancha le
estaba sujeta, lo cual le aseguraba la facilidad de pasarla sin tropiezo con su hueste, siendo de advertir que los Sutagaos no formaban ni siquiera una federación de pueblos, sino que se partían
pOr el río Cuja en dos grupos distintos, de los cuales el septentrional apenas comprendía los cacicazgos de Usatama, Tibacuy y
Fusagasugá, que era el principal.
Resuelta la expedición del Sur y convocado el ejército, que
los~indios, en su afán de mostrarse grandes á los ojos de los peninsulares, decían constaba de 30,000 hombres, cuando de seguro
no alcanzab<f' á 10,000, según se colige del.relato mismo de la
campaña, emprendió operaciones por 'los páramos de Fusagasugá
y Pasca: en 12 horas de marcha anduvo nueve leguas y franqueó
la sobreceja de tierras frías á cuyos pies está Fusagasugá, por no
haberle puesto resistencia mayor el enemigo mientras cruzaba la
montaña.
El Fusagasugá, noticiado del peligro que le amenazaba, había
reunido cuantos elementos de guerra pudo, y regido su ejército,
que se decía mayor que el de los invasores, por el Usatama, como
General, para esperar al contrario ocupó una colina rasa, angosta, ceñida de una parte (N.) por un espeso bosque, 'y de otra (S.)
por las peñolerías del cañón del río Pasea, al aómienzo de los lla- '
nos de Fusagasugá yal fin de los montes de Pasea, es decir,
poco más de una legua al oriente de su capital.
Saguanmachica,
gozoso con haber podido salir del monte
sin embarazo, ordenó acampar al pie de la altura que ocupaba el
enemigo, que por ser bizoño y en número considerable resultaba
mal situado en espacio tan pequeño, puesto que la mayor parte
no podía ser útil en la pugna, y sí ayudaría á la pronta invasión
del pánico en el total si se lograba flanquearle á tiempo. En desarrollo de su plan, el Zipa ordenó que 2,000 hombres, guiados por
su heredero, penetraran sin ruido en el vecino monte de la derecha y trataran de ganar la espalda á los Sutagaos, para que los
atacara por allí, al mismo tiempo que el grueso lo hacía por el
frente, al amanecer el día.
La operación ordenada se llevó á cabo no sin tropiezos, puesto que si el cuerpo destacado logró salir á donde se le ordenara,
lo hizo tan cerca del enemigo, que pudo perderse y comprometer
el éxito de la jornada ante un enemigo menos dispuesto á huir. En
efecto, los centinelas de éste sintieron la marcha de dicho cuerpo
cuando rompía el alba, y dieron el respectivo alarma, que produjo
confusión en su campo, porque ignorantes de lo qua era la, guerra,
vacilaron sobre el partido que debían tomar, no pocos creyeron
que, todo el ejército de Saguanmachica, les cortaba ya la retirada,
-- $9!::inutilizando!a altura que ocupaban (1), y, amedrentados, tiraron las
..annas y huyeron arrastrando á sus demás compañeros en su ver.gonzosa fuga. Ambos cuerpos chibchas comprendieron al tiempo
lo que sucedía y cargaron sin vacilar la revuelta muchedumbre, en
-la que hicieron formidable estrago, hasta meterla por las puertas
de Fusagasugá cuando rayaba el sol: era una victoria sin lágrimas,
.porque Saguanmachica no había perdido un hombre, y entre los
prisioneros se contaba el General enemigo. El Fusagasugá no os6
afrontar el asalto de su cercado y rindió la rodilla ante el Zipa,
jurándole, por el sol, sumisión y vasallaje.
Saguanmachica, después de su victoria, recorrió el territorio
del Usathama y regresó á su corte por la vía de la montaña de
Subya, que le aseguraron ser más apacible que la de Pasea; pero
resultó ser engañado, porque las malezas y los atolla\leros de la
.Óma le demoraron dos días para recorrer cinco leguas, de suerte
que la tropa sufrió grandes fatigas en el camino.
Pasados algunos meses de esta campaña, el Cacique de Guatavita, temeroso del engrandecimiento del lipa, sin declararle la
guerra, después de que sigilosamente reunió sus tropas, rompió la
paz é invadió de repente el territorio de Bacatá por Guasca, pensando vencer á su contrario en su propia capital. El sorprendido
Zipa se defendió en su cercado largo tiempo con brío extraordina.
-rio, y luégo, cuando hubo logrado reunir sus huestes, siguió tras el
Guatavita, 1ue se replegó desalentado, le invadió sus tierras, y
le rompi6 en dos encuentros en el paso de las serranías, obligándo,la á pedir auxilio al laque Michúa.
El laque, envanecido con su grandeza, que creía no tenía par,
~espachó un heraldo al lipa, ordenándole se presentara en Tunja
á responder de los agravios de que se quejaba el Guatavita. Irritado
. Saguanmachica con semejante notificación, maltrató al enviado, y
continuó su campaña, por lo cual el laque, ofendido á su turno,
llamó á sus súbditos á las armas, reunió por todo 4o,000 hombres,
.según la leyenda, y marchó por la vía de Turmequé sobre la Sabana de Bogotá, á la vez que por su mandato el Cacique de Ubaque invadía la llanura por Pasea y Une, para coger á su rival entre dos huestes.
Saguanmachica no se había descuidado en sus aprestos bélicos, y no sólo levantó cuantas tropas pudo, sino que logró atraer
á su alianza al Sopó y á otros señores, ofendidos con el T~nja
por los términos imperativos con que les había pedido su respectivo contingente, y con un ejército igual al del laque resolvió esperarlo en posiciones que eligió con cuidado en las serranías que
dominan á Sesquilé. El Zaque, en vista de los sucesos y temeroso
~el resultado de la batalla, ó por ardid de guerra, que parece 10
más probable, sin llegar siquiera á vista de su contrario, ordenó la
(1) La tradición chibcha de escoger alturas para resistir un ataque aún pero
,dura entre nosotros. La teoría de la d01/l;miciJlI en la ¡:uerra de montaila es, •
,pues, vieja como el mundo.
retirada de su hueste, lo que, según los creídos bacataes, le hizo.
p~rder todo prestigio entre sus feudarios y realzó la conducta varonil del Bogotá .
. Saguanmachica, noticiado de lo que hacía su adversario, resolvió también retroceder hacia su corte, á fin de adormecer d
Tunja, mientras podía atacarlo después por sorpresa; y para castigar al Ubaque, antes de que recibiera socorro extraño, COIl
grande habilidad y cautela, en vez de llegar á su corte, rápidamente torció camino al oriente, y por Chipaque y Une entró á
tierras de su contrario, pretendiendo cortarle la ruta de su capital, ó asediarlo en ésta; pero el Ubaque había logrado recogerse
á un fuerte peñol próximo á su cercado, al cual fiaba en todo.
aprieto la seguridad de su persona y de sus tesoros.
Saguanmachica, frustrado el golpe, y noticiado de que á Ull
tiempo los Panches habían invadido sus dominios por Zipacón y
Tena, en busca de carne humana, y el Zaque Michúa, avergonzado (?) de su anterior cobardía, tornaba á entrar en campaña,
violaba su Estado por Cajicá y avanzaba ya hasta Chía, sin perder tiempo en un asedio incierto, abandonó lo ganado en Oriente •.
retornó á la Sabana, y sin vacilar dividió su hueste para hacer
frente á un tiempo á tan peligrosos contendores.
La guerra duró largo tiempo, sin ventaja sensible para ninguno de los contendores, pero sí con pérdida de muchas vidas, y
la tradición quiere 'que sólo al cabo de diez y seis años (seguramente es error hablar de tantos años) pudieron los Bacataes derrotar realmente á los Panches y hacerJos retirar descorazonados.
á sus viviendas. La campaña del Norte había sido más corta y terminado por entonces con una suspensión tácita de hostilidades: la
que imponía cada año, como en todo pueblo primitivo, el laboreo
de la tierra y la recolección de las cosechas. Seguramente el poderío militar de Bacatá se debió á la vencidad de los Panches y á
la necesidad que ella produjo de tener en su frontera ~uardianes
en servicio continuo (giiechas), pagados por el soberano y que por
ló mismo pudieron convenirse en verdaderos soldados: 500 de
ellos osaron atacar á los españoles en Cajicá, y no se atrevieron á·
hacerlo todos los de Tunja reunidos.
Libre Saguanmachica de sus enemigos del Sur, reunió toda Sll
tropa en la capital para darle descanso, durante el cual hizo correr la voz de que se aprestaba á formal invasión del territorio.
panche, cuando en realidad se preparaba á atacar al Zaque, contando para la empresa con el auxilio de los aliados de que atrás.
se hizo mención. El Zipa, en rápida marcha, avanza hasta Sopó, incorpora las fuerzas de este Cacique, completa por todo 50,000 (?)
hombres, y por el valle del Funza tomó la vuelta de Tunja, sin:
que el Guatavita, cúyo era ese territorio, atemorizado por las derrotas anteriores, osara hacerle ninguna oposición.
Michúa, advertido del peligro con la concentración de su enemigo en Sopó, también apellida guerra, y convencido de que era
imposible rehuír la batalla, resolvió avanzar á recibirla en los términos de su reino con 60,000 (?) soldados, para evitar el saqueo.
de sus súbdit~.
-4[El lipa, talando los campos del Guatavita, avanzó en orden
hasta dar vista al cercado del Chocontá, la vanguardia regida por
Nemequene, al mismo tiempo que Michúa, después de refrescar sus
tropas en esa populosa ciudad, propiedad del Guata vita, salía de
ella para ocupar posiciones á vanguardia, dejándola al respaldo
como resguardo de su ejército para en caso de revés.
Pronto se encontraron en contacto los dos ejércitos en los quebrados campos de Tilatá; la lid principió, como era usanza, por
el encuentro de los cuerpos avanzados que se empleaban para re.
conocer el campo contrario, y pronto se enzarzaron los gruesos,
que se acometieron con brío durante tres horas, al cabo de las
cuales murieron uno y otro caudillo, acontecimiento que, como
era natural, puso fin á la jornada, en realidad indecisa, porque si
bien los de Tunja dejaron en el campo mayor número de muertos,
ambos bandos retrocedieron mermados á sus respectivos territorios, quedando de hecho suspendidas por entonces las hostilidades.
A decir verdad, la batalla de Tilatá marcó un momento histórico importante en la historia de los Chibchas, por cuanto en él
su jugó la hegemonía de la raza muisca, y si Tunja no perdió su
preponderancia en el Norte, Bogotá sí afirmó la suya en el Sur,
y asegur6 su existencia como Estado soberano y pudo pensar ~n
el triunfo definitivo sobre su antiguo señor en plazo más ó menos
lejano.
Cuanto á las fuerzas empeñadas en la jornada, es evidente
que los indios exageraban su número, ó lo que es más probable,
los primeros escritores estamparon cifra más pequeña con el signo
de millar usual de la época, tan parecido al O y que los posteriores tomaron por este último, multiplicando por lO la cifra primi_
tiva, según ha sido posible demostrarlo en multitud de casos. Empero, sea de ello lo que fuere, lo cierto es que en los campos don_
de la tradición localizaba la batalla, nunca pudieron funcionar
1 lO,OOO hombres, sino á lo sumo 10,000;
Y la más pequeña crítica de táctica nos demuestra el absurdo de aquella enorme cifra,
si se analiza el desfile de ambas huestes, en el angosto valle,
arrancando la marcha de un solo campo, su despliegue en tan
corto tiempo, lo breve de la pugna y la retirada después de la batalla, hechos imposibles de toda imposibilidad en el plazo de un día con
tropas veteranas y mucho más con multitudes, sin mayor organi_
zación, como las de los indios y en la clase de terrenos y en los
espacios en que se cumplieron los hechos mencionados.
Confirma esta aserción el estudio comparado de la historia militar de los Chibchas con la de los Mexicanos, los Peruanos y los Caribes, y el punto merece dilucidación, porque por aceptar esa cifra.
sin someterla á la más elemental crítica, fue de donde Acosta, segui.
do por Restrepo, dedujo erróneamente la enorme cifra de población
que atribuyó al Nuevo Reino de Granada, en pugna, además, con
la detallada relación de encomiendas hecha por Quesada á raíz
misma de la conquista de Tunja y de Bogotá (1).
(1) Guatavita, 2,000 familias; Suba, 1,000; Turmequé, 3,000; Bacatá, 1,000,
(con los mudados á Santafé, 2,500); Sogamoso, 8,000; Ubaté, I,OOQ,&c. Ue lo
cual se deduce no encerraba todo el Reino más de 100,000 familias, ó sea poco
mis de medio millón de almas.
--los dos solMranosmuiscasen
la j()mada de. Ti •.
les reemple.%&l"on eran. hombres de muy diversoYatet'. En Tunja recibía. la torona un Príncipe de pocos años y
escaso de ambición, Quimuinchatechaj
en tanto que al trono de
Baoatáascendía la personalidad más notable que produjera esa raza
durante su vida independiente (1), Nemequene, á un tiempo legislador y guerrero, de ánimo esforzado, y ambicioso de gloria y de
poderío. La diferencia apuntada dio nuevo giro á la lucha por la
hegemonía, porque muchos Caciques, recelosos del Bacatá, hicie.
ron liga con el Tun-ja, tanto para defender !,us respectivos Estados, como para quebrantar el peligro que los amenazaba antes de
que adquiriera fuerza invencible.
Nemequene, á quien no se ocultaba 10 que tramaban los rivales de su pueblo y comprendía la flaqueza de sus propios medios
de acción, por falta de tropas aguerridas, mejor dicho, pagadas
para que sirvieran de continuo (giiechas) y no tan sólo durante el
estío y contuvieran á los mayores enemigos de su raza, los temibles Panches, que de continuo insultaban sus fronteras meridiona.
les y le impedían una acción libre contra el Tunja, resolvió, no sin
grande mortificación suya, aplazar el seguimiento de los planes de
Saguanmachica, mientras disciplinaba sus noveles soldados en la
línea de los Panches y recuperaba á Fusagasugá, alzado á la
noticia de la muerte de su conquistador y movido por las in.
fluencias de su vecino el Ubaque, miembro importante de la Confederación tunjana.
La situación del Zipa no carecía de peligros, puesto que por
todas partes ]0 envolvían gentes interesadas en su ruina, y su única ventaja estaba en ocupar una posición central en medio de ad.
versarios que por mutuos celos ó diferencia de raza no se reducían á aunar sus fuerzas para asestarle un golpe mortal. Y comprendía Nemequene que en tanto que no venciera al Tunja, centro natural de la confederación del Norte (2), ni podía vivir en paz,
ni podía satisfacer sus anhelos de conquistador, porque envolvién.
dole en,martillo pueblos de dicha Confederación, cualquiera que
fuera su línea de operaciones contra ellos, quedaba expuesto á ataques de flanco, difíciles de resistir con veteranos, é imposibles de
afrontar con levas colecticias.
Resuelto por Nemequene su plan de operaciones, asegurar la
espalda antes de atacar á su rival, ordenó las levas del caso, y
llamó á su Corte á su heredero y sobrino Tisquesusha, que residía
en Chía, para que al frente de una crecida hueste marchara sobre
Fusagasugá, mientras él en persona acometía á los Panches para
Muertos
1'"',
quienes
(1) "Son estos indios todos de natural pacífico, más inclinados al comercio
que á la guerra, y Nemequene nació exento de aquella naturaleza. Fueron las
hazañas que ejecutó su ardimiento, las llamaradas últimas de una luz que se
acaba; más grandes por el fin que se le acercaba á su Imperio." Quuada
copiado por Piedrah.ta.
(2) Cómo recuerda est;l situación la que siguió á 1810, cuando la lucha en.
tre Nariño (éentralista) y el Congreso, aquél con base en B.ogotá,y éste e$co.
2Íendo á Tunjá como centro de acción!
-·0esca.rmentarlos, y otro General bada frente á los Caciques deZi~aquirá y Guatavita. Las tropas regidas por el Zipa :consiguieron
lo que buscaban en numerosos y afortunados encuentros con ·los
Panches, en tanto que Tisquesusha, en una campaña que se redujo á una marcha militar, sujetaba de nuevo á los Sutagaos. El
ataque á éstos se hizo por el camino de la serranía que corre por
Subya y Tibacuy, arreglado por Saguanmachica para asegurar
su conquista, y aun cuando el Fusagasugá se había atrincherado
en lugares convenientes de sus montañas, á los primeros ataques
del General chibcha volvió las espaldas, y los más entre los responsables en el alzamiento pagaron su intriga con la cabeza ó con
las manos cortadas, como era costumbre entre los Muiscas. El vencedor se apresuró á regresar á Bacatá por Pasea, cargado con ricos
despojos, después de establecer en Tibacuy una fuerte guarnición
'<legiiechas.
Los confederados del Norte, alarmados con las empresas
guerreras de Nemequene en el Sur, movieron al lipaquirá para
que con la ayuda de los Nenzas (Nemocón) metiera la guerra al
lipa dentro de su propia casa, mientras estaba en lucha con Pan,
ches y Sutagaos, no obstante las paces que con él había acordado poco antes. Llegaron al lipa los avisos del riesgo en que
se hallaba su frontera del Norte, y presto en sus determinaciones
como todo buen Capitán, sacó de su ejército de operaciones contra
los Panches una columna escogida, dejó el mando á su segundo
fel Suba), al paso se reforzó con las tropas que tenía en la Capital,
tomó la vuelta de Chía, y entre este lugar y Cajicá halló apostado
al ejército de su contrario, superior en número (?) pero muy inferior en calidad, en especial en lo que hacía al corr.ando superior.
Seguro Nemequene de sus tropas, sin perder el tiempo en el combate con armas arrojadizas, se lanzó sobre su enemigo fiando la
suerte á las macanas, y obtenida la victoria que completó con rápida persecución (1), ocupó todo el terrtorio del lipaquirá, presidiólo con gente escogida y volvió triunfante á su Corte, á tiempo
-en que á ella entraba Tisquesusha, victorioso de los Sutagaos.
Los triunfos de Nemequene avivaron los temores del Guatavita, que tomó diversas precauciones contra un posible ataque,
entre otras la de prohibir la emigración de sus súbditos, afamados
joyeros, salvo que por cada uno de e1los se le entregaran dos vasaIlos en rehenes. Nemequene, que sí anhelaba continuar sus empresas militares, bien comprendía no podía atacar abiertamente
al Guata vita, porque en el acto sería auxiliado por todos los enemigos de Bacatá, vio la puerta abierta á sus deseos con la inconsulta
medida de los joyeros, y se apresuró en pedir artífices de esos
una y otra vez, dando en cambio soldados escogidos y en secreto
prevenidos de sus planes. Para que la invasión que Nemequene proyectaba fuera intempestiva, necesitaba entrar al valle del Teusacá
por tierra del Guasca, feudatario del Guatavita, pero este tropiezo
10 obvió á fuerza de dádivas, de suerte que dicho Cacique convino
[1] "No hizo la puente de plata á su enemigo, que las experiencias enseflan que las reliquias de un ejército roto se juntan con la facilidad que se refuerza una madeja desunida." QNuadaen Piedrahita.
-44en darle paso libre por sus dominios y aun en acompañarlo en la
jornada: de seguro el Guasca creía en el triunfo final del lipa,.
y de esa manera aseguraba la conservación de su Estado.
Asegurado el plan, el lipa pasó un ejército escogido en lo secreto de una noche, por tierras del Guasca, y dada la señal del
caso, con hogueras, á sus vasallos que vivían en Guatavita, marchó·
sobre esta plaza y asaltó su cercado por diversas partes, y á este
mismo tiempo los avisados rehenes hacían más lamentable estrago
en el contrario, puesto que lo ejecutaban en los principales de sus
Jefes, incluso el mismo Cacique, lo que decidió del resultado del
combate. Conquistado el territorio del Guatavita y guarnecídolo
bien por escogidas tropas, confió su gobernación á su propio hermano, y sin pérdida de tiempo revolvió sus armas contra el Ubaque, para castigar su conducta en tiempo de Saguanmachica y
no darle campo á organizar una resistencia fácil en las agrias
montañas de sus dominios.
El lipa formó dos columnas de invasión, las que marcharon
sobre el Ubaque, la una desde Bacatá por Chiguachí y la otra
desde Guasca por el Portachuelo;
pero prevenido el Ubaque por
sus espías, sacó lo más presto que pudo su gente al páramo fronterizo: los ubaques, acostumbrados á guerrear entre esas breñas,
aunque inferiores en número, hicieron frente á sus enemigos medio·
año, Lien que á costa de sensibles pérdidas. Corrido ese plazo, y
\Tiendo el Ubaque segura su derrota, en plazo más 6 menos lejano,
pidió treguas y en ellas pactó el reconocimiento del lipa como
Soberano suyo, previa una alianza de sangre por la vía matrimonial.:Nemequene tomó por esposa á una hija del Cacique, dejó guarniciones en los puntos convenientes de la Provincia, y, cargado de
triunfos y de trofeos, regresó á su Corte á celebrar sus victorias
con espléndidas fiestas. Los triunfos de Nemequene impusieron á sus
contrarios la correspondiente prudencia; pero como el lipa guardaba resentimiento al Cacique de Ebaté por haber sido de los instigadores del lipaquirá en la pasada agresión, pensó en castigar el agravio. La presa que ahora despertaba la ambición del monarca de Bacatá era el valle en cuyo fondo se dilata la gran laguna de Ubaté,.
entre marco de serranías ásperas y altas, en especial al Mediodía,
y repartido entonces entre el Cacique nombrado y los de Susa y
Simijaca, formando el todo una caja entre los Muzos al Oeste,
Vélez al Norte, Tunja al Este y Bacatá (Zipaquirá) al Sur. Por
este último lado, la sierra que divide las dos altiplanicies hace un
puerto llamado Boquer6n de Tausa, por el nombre de la Salina que
tiene á su salida: ésta era la parte por donde con menos riesgo podía entrar el ejército del lipa, y por consiguiente á donde cargaron
aquellos Caciques sus tropas y defensas. Muchos días resistieron
allf los agredidos el esfuerzo de los asaltantes, oscilando varia la
fortuna, lo que irritó á Nemequene, quien ocurrió al ardid de proclamar la guerra á sangre y fuego y señalar día para una embestida en que sus propios soldados no podían cejar, so pena de muerte, y así lo notificó á sus contrarios por medio de un mensajero. A
los primeros ataques del día señalado, los defensores del puerto,
atemorizados, desampararon el boquerón, y el lipa pudo ocupar
la crecida poblaci6n de Ebaté, entonces uno de los grandes merca-
- 45uos del territorio muisca y el mayor dé sus poblados. La misma
suerte corrieron Susa y Simijaca, y, extendidos sus dominios hasta
Saboyá, puestas guarniciones en los sitios convenientes y agregada
la nueva conquista á la Provincia de Guata vita, que gobernaba su
hermano, regresó el Zipa á su Corte cargado de despojos, á prepararse para la magna empresa, ó sea la campaña contra el Tunja.
Por entonces el hermano del lipa, y su Comandante General de la frontera del Norte, hombre avaro, amante de riquezas y
escaso de pundonor, como supiera que el Ubaque guardaba un
rico tesoro en un fuerte peñoJ, bien defendido, resolvió apoderarse
de él, y, fingiendo comisión de su real hermano para visitar las
guarniciones de esa Provincia, una noche oscura cruzó los páramos por tierras de Chiguachf, y al amanecer cayó sobre el codiciado peñol con tanta rapidez, que lo entró sin dificultad mayor.
Los de la guarnición que escaparon de la carnicería, llevaron la
noticia al interesado, quien en el acto saltó de1lecho y corrió á
donde el Jefede la guarnición chibcha, establecida en su,cercado, á
pedirle socorro para recobrar lo que le habían robado, pero el Jefe,
.noticiado de quién era el agresor, resolvió permanecer neutral en
la contienda. Irritado el Ubaque, convocó á guerra á sus vasaBos, y sin guardar orden en la marcha, voló á cercar el peñol :
cinco días se combatió allí con tenaz valor, pero la falta de víveres condenaba al hermano del Zipa á ser derrotado, y no queriendo caer prisionero en ningún caso, por respeto á su sangre, cuando no lo tuvo para su honra, hizo arrojar el tesoro á la próxima
laguna para que no tentara á ninguno otro hombre, tardemente
arrepentido, á su modo, de su falta, y á la cabeza de los soldados
que aún le restaban se lanzó sobre los sitiadores para abrirse paso
.6 morir en la demanda, como murió, con bravura digna de mejor
<causa. El Cacique de Ubaque, no obstante ser el agraviado, temeroso por la muerte del esforzado mancebo, con los presentes
-de uso despachó en el acto una misión á dar cuenta al lipa de lo
sucedido. Nemequene ordenó se presentara personalmente el
Ubaque á ir¡formarle de lo acaecido, lo que hizo sin demora el
Cacique, conduciendo consigo riquísimo presente de doncellas,
ropas, joyas y metales finos. Largo tiempo duró la sumaria, pero
probados los hecho~, tI Zipa absolvió al Cacique, á quien no
.quiso recibir regalo alguno para que no se dijera que la sentencia
era interesada.
Consolidadas las conquistas y en paz su dilatado reino, se consagró Nemequene á organizarlo debidamente y á dar leyes que vivieron en la memoria de sus súbditos (1), Y demuestran que si había
sido digno de conquistar tantos Estados por su pericia y arrojo de
guerrero, no lo era menos de regirlos por su sabiduría como legislador. Cumplidos así sus deberes de Monarca, volvió á prevalecer en él el Capitán sediento de laureles, y sin demora convoc6 li
todos los Caciques sus feudatarios para preparar la guerra contra
Tunja, ordenándoles regresaran dentro de una luna con sus res·
pectivas banderas, tropas y municiones de boca y guerra •
.
(I) Conviene anotar que de esas leyes las militares, si no todas, existían ea
ociemes.,en.formas de costumbres, porque de otro modo no se habrían implantado
un fácilmente.
:Concentrada'Ia~recidalevaenlas
llanuras que rodeaban
:11!Bacatá, -el Zipa en penona pasó minuciosarevistaátos
diveJ'SO$.
·'teFcios,y ,celebradas
las ceremonias religiosas del caso, ,dio' la.
orden de marcha sobre Tunja, lo cual se hizo con el orden y e&pacioque requería tan gran número de soldados y la multitud de
cargueros, ó sea las tropas del tren (1).
Como Nemequene, fiado de su fortuna y de 10 numeroso de sus.
tropas, no hacía misterio de sus preparativos de guerra, antes al
contrario, el Zaque fue de ellos informado y puesto en aprieto por
la escasez de los recursos con que contaba para resistir, á causa
de los muchos territorios que perdiera en años anteriores, hasta el
punto de que ahora la importante población y mercado de Turmequé resultaba amenazada y plaza de armas fronteriza de los Bogotaes. Quimuinchatecha, en vista del ~peligro, despachó emisarios á los Caciques poderosos que demoraban más hacia el Norte
de Tunja, que en la realidad de los hechos eran independientes, y
también al Sumo Sacerdote y Príncipe temporal de Suamós, en
demanda de auxilios, por cuanto ellos peligraban si el lipa señoreaba á Tunja. De los solicitados sólo el Pontífice se dio cuenta
de la gravedad de los sucesos políticos que se desarrollaban á la
sazón entre los muiscas, y, prevaleciendo en su ánimo los intereses
temporales, marchó en auxilio del lipa con todas las tropas á sus
órdenes, con lo cual se reunió en Tunja una gruesa hueste, pero
que ni con mucho igualaba en número á la del lipa.
Entre tanto, laquesazipa, caudillo afamado en el reino de
Bogotá y Jefe del Cuerpo de Vanguardia de Nemequene, había
forzado la frontera y talaba metódicamente las tierras de Turmequé, cuyos espantados moradores huían á refugiarse en Tunja, por
lo cual el laque, á fin de minorar los daños de sus súbditos, se
movió con todo su ejército en busca de los Bogotaes. laquesazipa,
al ver encima la fuerte hueste enemiga, se fue recogiendo ante ella
hasta ponerse en contacto con el grueso de Nemequene, que esa
mañana había salido de Chocontá, por lo cual los dos ejércitos se
avistaron ese día, cuando ambos llegaban al arroyo de las Vueltas.
La multitud de contendores cubrió pronto con sus tercios desplegados los cerros y laderas próximos al arroyo cabecera del
Funza, al pie del Albarracín, correspondiendo m ventaja de la dominación á los Tunjas.Nemequene,
antes de dar comienzo á la
batalla, intíma al Zaque le rinda pleito homenaje para evitar un
inútil derramamiento de sangre, por cuanto creía suya la victoria.
El Zaque responde diciéndole fíen la decisión del combate á un
duelo entre los dos caudillos, y aun cuando el Zipa quiere asentir
á tal propuesta, lo impiden los Capitanes de su ejército, juzgando con acierto que la propuesta no era ventajosa sino para Quimuinchatecha.
[1] Sin duda ninguna este fue el mayor ejército que reunió Runca un Jefe
muisca, y aUnquecreemos exageradísima la cifra de 60,000 que le asignaba la
tradición inaia, salvo que en ella se contaran soldados, cargueros y mujeres, en
todoca&Otomp.ué\!¡a. hasta :la,s~iedad nuestra aserción sobre la fuena·que.'Cem.
batió :lInT-ilrrt', t1lla!ldo'd.Zipezgo:apenas era el tercio de10 'que fl!le-después.
,
/
./ .:- 47 Iba á marcar..(:1' sol el medio dta cuando, previa la arenga
usual de los Jefes.1 sus huestes, las alas de éstas avanzaron á iniciar la lucha
las armas arrojad izas, y á poco, ya enzarzado!>
los frente.s, ~traron
en juego las macanas. Ambos bandos luchaban con 1l¡ji'Úalbrío, y la línea de batalla oscilaba como se mecen
las copas (de las palmeras á impulsos de vientos encontrados; la
fortuna ;110 se inclinaba hacia ninguno de los dos caudillos, que,
lIevad<js en sendas andas de gran precio, recorrían el campo ani.
mandiQ á los suyos y porfiando por encontrarse en medio de la
tempestad. La superioridad numérica de los 'Bogotaes principiaba
á.haicerse sentir, cuando una flecha, hiriendo mortalmente á Nemá¡uene, le obligó á dejar el campo y á la par la fortuna á su
'1::ontrario, porque los soldados del Zipa se acobardaron con tamaña desgracia, á pesar de los heroicos esfuerzos de Zaquesazipa
para no perder una victoria que ya parecía segura. Por su lado
el Tunja, al darse cuenta de 10 que sucedía en el campo enemi.
go, logra reanimar á sus ya medio desbandados soldados, los conduce de nuevo á la carga, y obliga al cabo á los Bogot:les á que se
replieguen sobre Chocontá, cubiertos por un trozo aún entero regido
por Zaquesazipa. El Zaque quedó dueño del campo, pero con un
ejército diezmado y sin fuerzas para perseguir á su contrario. (1)
9'5n
,
lII,-ULTlMOS
DESTELLOS
Muerto Nemequene pocos días después de la semiderrota de su
hasta entonces siempre vencedor ejército, 10 que debió amargar
en extremo sus últimos instantes, subió al trono su sobrino Tisquesusha, heredero á la par del reino y del espíritu guerrero del
gran legislador de los Bogotaes. En efecto, apenas encargado del
gobierno, convoca á los Caciques para proponerles la venganza de
los agravios recibidos, fiado en disponer de un ejército casi intacto
y animado de buen espíritu militar.
Resuelta de nuevo la guerra, mientras se reunía el ejército
principal un grueso cuerpo de tropas, á órdenes del aguerrido
Zaquesazipa, principia las hostilidades, pero aleccionado con la
enseñanza de las batallas de Tilatá y Las Pilas, en vez de tomar
por línea de operaciones el camino directo de Chocontá á Tunja,
adopta la del valle de Tenza, y por Machetá y Tibirita entra á la
provincia tunjana de Sutatenza, llega á las márgenes del Garagoa
y conquista las tierras del Somondoco, dueño de las célebres minas
productoras de la piedra más estimada de los muiscas, la verde
esmeralda, que se tiñe con el verdor de los campos tropicales.
El victorioso General bogotano se vio obligado á suspender
sus operaciones en Sutatenza, llamado por el Zipa para que volara á castigar al Ubaque, que se había sublevado en la esperanza
de que otros feudarios hicieran lo:mismo, muerto Nemequene, mo':'
vidas por el deseo de recobrar su independencia; pero su esfuerzo
(1) Lo sucedid.o en este día, la marcha y el de~pliegue de los dos ejércitO!i,
la~tallaylaretirada
de los Bogotaesde las Pilas á Chocontá (16 ks.), demues.
tran de sobra· que ellos no podían contar con más de 1211.·15,000 hombres cada
uno. 'Recuérdese que en Pálone¡:ro no llegaron 'á reunirse 60,000 Sóldadosentre
ambos baallos.
resultó inútil, y aislados de nuevo fue venddQ y sujetado por los
soldados del lipa.
',
El ejército convocado por Tisquesusha se reu'nió en los cam.
pos de Cajicá, plaza de armas de los bogotaes para \$,usoperacio.
nes sobre el Norte, en número de 70,000 hombres, s~ún los indios (20,000?): regido por laquesazipa y con la van~uardia á
órdenes del Cacique Guasca, emprendió marcha, en bue~ orden,
por la ruta allanada antes para entrar en tierras del Turmec:i'flé,por
Tibaná é Icabuco, e.decir, por la vía del pueblo de Boyacá. De ~guro
esta operaci6n fue motivada, además, por justificada desconf1anza
de los Ebatés, quienes podían atacar por el flanco la línea de \?peraciones del camino real de Tunja.
' "
Quimuinchatecha, ensoberbecido con su viclorz"a y creyendo
que los Bacataes no osarían atacarlo en mucho tiempo, se había
transformado en un tirano que se enajen6 el amor de sus vasallos,
por lo cual, al formarse de nuevola tormenta, se encontró sin auxiliares, y no pudiendo evitar el peligro, tuvo que acudir á enganchar por
dinero mercenarios en tierras de Vélez, que tanto daba como ase.
gurar la victoria á sus contrarios: en especial le fue sensible la
falta dcl apoyo del Sogamoso, que ahora, aunque un poco tarde,
argii{a ser su misiónde paz y no de guerra, entendiendo cumplirla
en el momento oportuno. En efecto, llegados los ejércitos conten.
dores á las márgenes del bajo Albarracín, distantes apenas tres
leguas del histórico campo de Boyacá, y listos para trabar una
batalla decisiva, entre los dos se interpuso el Sumo l'ontíñce y los
obligó á ajustar una tregua de veinte lunas, pagando el Tunja los
gastos de la guerra con oro y las tierras de Sutatenza.
Los ejércitos volvieron á sus respectivos señoríos, pero laque.
sazipa, antes de entrar á Bacatá, pasó con un grueso cuerpo de
tropas á castigar la rebelión de Ebatés y Susas, la que de seguro in.
fluyó en la tregua mencionada. En todo caso, la paz iba á reinar
por algún tiempo entre los Chibchas; y Tisquesusha se preparaba
á visitar la célebre Furatana, cuando los conquistadores pisaron
las serranías de Vélez, lo cual virtualmente pone fin á la historia
militar de los Estados chibchas .
••••
LA JUSTICIA
LA AUDIENCIA
COLONIAL
PRETORIANA
DE SAI'iTAFÉ
.....................................................................................................
En 1533, nueve años después de organizada la de Santo Do.
mingo, una Real cédula creó y fundó la Audiencia de Panamá
con cuatro Oidores, un Fiscal, un Relator, dos Escribanos, do;
Alcaldes y tres Alguaciles para el Gobierno local. La jurisdicción
de la Audiencia incluía el Perú-menos el puerto de Buenaventura-Panamá hasta Costarrica~ Cartagena y los dos Océanos, te-;
- 49"rritorio di vidido en tres Provincias: Castilla de Oro, Darién y Vera'1ruas, ó sea todo lo que se incluía bajo el nombre de Tierrafir~e (1).
L~ Audiencia de Panamá fue suprimida en 1543 con motIvo de
'haberse erigido las de Lima y de Guatemala, pero volvió á rest~blecerse casi en seguida por traslación de la última, durando SIn
'modificaciones sensibles, y para el solo territorio del Istmo, hasta
'17IS, año en que se suprimió por poco tiempo, puesto que volvió
á funcionar en 1722, bien que sólo por seis lu,tros, como que en
1752 dejó de existir definitivamente.
La Audiencia de Lima se creó por Real Resolución de 1542
.Y fue fundada en Mayo de 1544 por el Virrey Blasco Núñez de
,'Vela, quien de la de Panamá tomó el sello Real que llevó al
:Perú. Ese mismo año resultó disuelta con motivo de la subleva'ción de Gonzalo Pizarra, ;' no se reinsta16 de nuevo sino en 1549
'con el Gobernador Presid-ente Pedro de La Gasca.
La Audiencia de Lima tuvo título de Chancillería y las prerro. gativas de lasde Valladolid y Grar,ada (como lade México),de suerrte que fue la tÍntca que en verdad mereció es~ nombre en la América del Sur, puesto que las otras de esta región en realidad no fue. ron sino Audz'encias prelorialts, con Regente y sólo tres á seis Oidores
'y dos Fiscales. La Audiencia de Lima extendía al principio su jurisdicción al Nuevo Reino de Granada, y por Real Cédula de [550
~le toooba gobernar en vacante de Virrey, pre,idida por el Oidor
~mtsantiguo, caso en que le estaban subordinadas las Audiencias
'ae Panamá, Santafé (por poco tiempo), Quito, Chile y Charcas, en
especial las tres últimas, según declaratoria de [9 de Octubre di;:
1586, ratificada en 20 de Noviembre de ¡608 .
. La Audiencia de ~antafé, creada por Reai Cédula de '7 de
julio de 1549 con el mIsmo personal que la de Panamá, se insta~
16 el 7 de Abril del año siguiente, con jurisdicción sobre las Provincias de Santamarta, Santafé y Popayán, las que gobernó catorce años como superior autoridad, subordinada al Virrey dd Perú.
Al erigirse el territorio de esta Audiencia en Presidencia (1564)
,dependiente directamente del Consejo de h,jias, se aumentó con
.el de las Provincias de Cartagena y Panami, y cuan10 la Presi.dencia se trocó en Virreinato, el Jefe del Gobierno ejerció, además, jurisdicción sobre las Presiden:ias de Q lita y de Caracas.
La Audiencia de Quito fue establecida en 1563, Y aun cuando se suprimió en 1718, con motivo de la erección del Virreinato
.de S~ntafé, se re~tableció definitivamente en 1739. L'l. componían.
,lo rnIsm0 que ·]a .ole Caracas, un Regente, cuatro Oidore~ y un solo
¡Fiscal. Era PreSIdente de ella el Gobernador y Ca¡.>itánGeneral
fl!e la Provincia. En caso de falta del Virrey en el i\'uevo Reino,
quedaba subordinada, desde su restableci:nientu,
al G Jbierno de
la Audiencia de Santafé.
,
Las Audiencias de Charcas ó L'l Plata, de Chile y del Cuzco:
se fundaron en 1559, 1565 Y 1787, respectivamente,
peru la de
Chile estuvo suspendida de 1573 á 1609.
(1)
Erró Meadiburu
al decir qu~ la Audienci 1 d, P.1nlní
fu~ cr"da
en
'535. Y cen mayar ratón Plaza. al indicar para tal act·) el ario de 1539. L:¡; do.en mentos sobre el punto se hallan
en Pachec'),
Cárclen
15
r
Clem ,nte.
4
- 50En todas las Audiencias se creó al cabo el puesto de Regente encargado de presidirJas, para evitar los desórdenes y rencillas que se presentaban
diariamente, cuando tal función correspondía al Decano ú Oidor más antiguo, pues como el personal
se modificaba con frecuencia por promociones y residencias, rara
vez estaba de acuerdo en el particular. Además, para evitar tropiezos, se acostumbró desde el siglo XVIII designar en pliego llamado deJutura, provisión ó providencia, la persona que debía
reemplazar al Jefe del Gobierno en caso de muerte.
Estas prácticas no duraron, con todo, mucho tiempo, puesto
que el Monarca expidió en 2 de Agosto de 1789 nueva ley sobre
la materia, conforme á la cual recaía en las Audiencias el mando
pleno en toda vacante de Virrey ó Presidente, cuando otra cosa
no determinaban los pliegos de Providencia. Lo propio debía suceder en caso de cualquier impedimento, prohibiéndose en absoluto á Virreyes y Presidentes el nombramiento de sustitutos ó el
ayudarse de otras personas que no fueran los Regentes ú Oidores Decanos, á los cuales, por ausencia ó enfermedad, podían delegar el despacho de los negocios diarios y urgentes (1).
La Audiencia de Santafé, al principio establecida sobre e~
mismo pie que la de Panamá, fue aumentada con una plaza de
Oidor (5.°) en 18 de Octubre de 1598, y luégo con otra (6.°) y
un Fiscal en 13 de Abril de 1619, á fin de que el personal de
ella pudiera atender debidamente al despacho de los negocios públicos y constituírse en dos salas (de Gobierno ó Civil y del Crimen), pero no como verdadera Cancillería, al modo de la de
Lima, que contaba 13 Oidores, sino como pretoriana, es decir,
todos los seis Oidores (y el Regente) componían ambas Salas, que
sólo se diferenciaban en que el día que trataba de Gobierno, no
concurrían el Fiscal, el Agente ni el Escribano del Crimen, y tratándose de causas criminales no asistían el Fiscal, el Agente ni el
Escribano de lo Civil. Oidores y Fiscales tenían el mismo sueldo ($ 3,300 al año), é idéntica calegoría social. El Regente (sueldo
anual, $ 4,950) era el Presidente ordinario de la Audiencia, pues
tal función no la desempeñaba el Virrey sino cuando se trataba
de asuntos graves ó determinados actos públicos; en las demás
reuniones lo representaba,
para darle cuenta de lo actuado, el.
Asesor ger¡eral. Este destino de Asesor general, con categoría de
Oidor, fue creado oficialmente en 1761, con motivo del juicio de,
residencia del Virrey Solís, porque antes no era sino un emplea_
do particular nombrado y pagado por el Virrey.
(1) Lo propio se dispuso con los Goberradores políticos 1 militares de las.
ciudades y plazas, á quienes debía reemplazar en la vacante el Teniente \"le::
Rey, 6 en su defecto el Oficial más antiguo.
-
51 -
LOS HISTORIADORES DE LA CONQUIST A:
QUESADA y CASTELLANOS
Rigurosamente hablando, no existen sino dos hi,toriadores
coetáneos de la época' de la Conquista del territorio que hoy constituye la República de Colombia, ambos soldados de la hueste
que primero pisó la tierra de los Muiscas, ambos muertos en el
principal teatro de sus hazañas, y cuyos huesos descansan en las
dos grandes capitales Chibchas, por así decir. Nos referimos á
Gonzalo Jim¿nez de QUESADA (1), autor de un Compendio Historial de
las Conquistas del Nuevo Reino, y á Juan de CASTELLANOS,
que lo fue
de una IEstoria del ]lluevo Rezno de Granada, en buena parte repetición de aquélla, y de las Elegias de varvnes ilustres de In_
dias. Ambos autores escribieron casi simultáneamente, en cierto
modo ya retirados de la vida pública, en la cual, por decido así,
marcharon á la par-en
su diferente escala-igualados
en su
poca fortuna, en especial como escritores, sobre todo Quesada,
que, dígase lo que se quiera en contrario, fue uno de los buenos
prosistas españoles anteriores, ó mejor dicho, contemporáneos de
Cervantes.
De ordinario se dice y afirma que la obra de Quesada se
perdió, 6 por lo menos, que no se ¡,>ublic6nunca; pero no es esa
nuestra opini6n : para nosotros existe íntegra, y se la encuentra inserta
en la HISTORIAGENERAL
DELASCONQUISTAS
DELNUEVOREINODEGRApor .Fernándcz Piedrahita, de la cual, aplicando los modernos preceptos de la Crítica y ~Metodología hÚtúrica, se la puede mtresacar como
se puede recortar con las tijeras un artículo en un periódiCO (2).
NADA,
En efecto, Fernández Piedrahíta, hombre incapaz de mentir ni
de engañar, conforme lo prob6 en su vida sacerdotal, afirma que
siguió honradamente el contexto de lo que escribi6 el Adelantado, prefiriéndolo siempre á Castellanos, en especial en lo referente
á los Chibchas; y aun cuando agrega que rejuveneció el lenguaje
de Quesada y modificó la distribución del texto de éste último, basta leer atentamente la llÚtoria gmcral para convencerse de que la
(1) Quesada nació en Granada, antes de mediar el año de 1499, porque así
lo asegura Piedrahita y lo afirma el mismo interesado en su Compmdio HIstoria!
con el siguiente aparte, que 1lll?lCaha sido bit1lllotado por sus biógrafos:
••De cuyas razones modestas se reconoce la calificada nobleza que heredó, y
represmtó despuls la ciudad de Granada á Su l/fajestad (¿ por qué no buscar esa
representación?) para que LO titulase (á Quesada', y los nombres propios de sus
padres y naturaleza de a,uella ciudad (Granada), dOTldeaún pudo lIacer seis a1101
antes DEL DIA EN QUE NACI{¡,PUU tmimdo los treiTlta)' siete de su edad fue ell.
gido Teniente Genera!." Es claro que lo de los seis años se refiere á que podía ser
elegido para dicho em pleo con sólo tener treinta y un años, y es una réplica á
alguno de los muchos cargos que se le hicieron en Espal:\a, entre los cuales se
cuenta el de la edad. Bien vistas las cosas, no sería extraflo que la salida de Que.
sada de Santamarta para el interior de Colombia, e1S ¡/e Abri! (según él, con erra~
ta intencionada), no coincidiera con su cumpleaños, por cuanto el Mariscal naci6
evidentemente en el primer cuatrimestre de 1499.
(2) Véase sobre el particular los Manuales de critica hist6rica de I.anglois.
Séignobos, Giry, &c.
aseveraci6n referente al cambio del lenguaje, es simplemente hija
del amor propio, q~ él\jt()r,
educé!-ci6n moral de f~rnández Pi~drahita lo obligó á respetar el original que copiaba, mucho más
de lo que él mismo confiesa en el prólogo, de suerte que apenas se
atrevió á introducirle incidentales, de ordinario diferenciadas por
medio de paréntesis. Y no podía ser de otra manera, porque el estilo de Piedrahita es pesado, sin soltura, rico en muletillas y hecho
d~ frfi\ses mal unidas por una conjunción, en tanto que el de Quesaq¡i, PP'i" su misma hermosura, debía dominar al buen Obispo que lo
copi~ba ealamo cuITen/e, lo cual fue una fortuna para los colombia1195, ¿ Y qué había de saber el sencillo cura de indios de batallas
y carpbates, de maniobras militares é intrigas políticas?
Compárense, si no, apartes como los siguientes:
Piedrahz'/a (r): Co¡:¡siguióloá pocas jornadas, y es lo bueno que
habiéndole notado Fr. Pedro Simón á Berrera,
como dijimos, la
ipcO¡I)Piltibilidad de la jornada que refiere haber hecho Fedremarn desde el C<ibo de la Vela al Valle de Upar, atriQuyendo su
erro,r á que no había pisado como él aquellos países, e:1 lIegan40' á referir en el misma capítulo esta jornada de Rivera,4ice
qu~ habiendo partido del Cabo de la Vela para Santamarta, siguien.do su viaje por la costa del mar, no le fue posible llegar á
la ciudad, porque al pasar por los indios y pueblo de Chimila,
que está junto al mar, y no lejos de ella, le hirieron algunos soldados: cosa más imposible de ajustar que la jornada qlóe le nota
á Berrera, porque eMre el Cabo de la Velq y Santamarta jamás
~uvieron pueblo alguno los Chimilas, cuya provincia demora de la
otra parte de lit ciudad, á las espaldas de Tenerife y bien distante del mar. pero slcndo amóos cronÚ/as de tanto crédz'/o, y der/as las
do.sjornadas y el encuentro de los Chimilas, debe advertirse que
Herrera, equivocado con J~s relaciones que tuvo, confundió el
primer viaje de Fedreman al Valle de Upar con el que hizo inmedi¡ltamente revolviendo desde el Valle de Cnro, en que necesitó de atravesar la laguna, &c
" "Habiendo,
pues, arribado
al río Sogamoso
Partida, pues, como dijimos ya, la armad~
Rematados, pues, así los bienes de los Capitanes
Partido, p\les, Pedro de Urzúa para Santafé
A éste, pues, mandó
llevar cien caballos para la empresa
Partido, pues, el Capitán Venegas á la guerra
Asentada, pues, la Audiencia
.
Encendida, pues, en coraje la miserable canalla
Así pues,
cumplió su promesa," &c. Todas estas frases y cien más que pudieran citarse, son principios de apartes legítimos de Piedrahita.
Quesada (1): Dilátanse las Monarquías cuando la infelicidad se
acuerda de algunas coronas y se olvida de otras: siendo presagio
~ª
(1)
El
~studio especial de la obra de Piedrahita
se halla
en otro
lugar de
la QJ:¡~~.
"Es i1e advertir que en la edición bogotana de Piedrahita
11881) pululan los
errpr~. tipográficos, siendo muchos de ellos de suma gravedad Aquí nunca se ha
cuid¡¡do ¡le recollstituír los textos de los historiadores del período colonial, y las
rep,rqducciones que de ellos se han hecho y hacen, resultan esfuerzos perdidos,
euando pudieran hacerse en extremo fruetuo.sas con poco esfuer~o.
¡z) No Se o)l'ide que el conquistador Quesad¡¡ tan¡bi~n acot¡1pUSO un tomo
entero de sermones, es decir, fue, además de soldado, filósofo y morali,sta, ósea
encarné el tí po perfecto del caballero castellano é ilustrado de su época.
- 53cierto de la desgracia de éstas la buena fortuna con que triunfaron de muchas. Pero si es achaque de lo temporal la poca consistencia con que procede en todo, díganlo tantos Imperios donde la
Providencia ha esculpido memorias en sus ruinas para desengaño
de las seguridades humanas. Tenemos entre manos e] crecimien.
to del Reino de Bogotá terminado cuando más poderoso, y las
buenas fortunas de tres monarcas ~entiles, desvanecidas por los
efectos repentinos de un ocaso
Solamente tenfan]a tradición
de los más antiguos á los modernos, y ésta consistía en la memoria de los presentes, y así lo más cierto de que daban noticia era
de lo acaecido pocos años antes, que st "eftría en los cant?s y versos
que decían In sus fiestas, ya aplaudiendo
los hechos famosos de algunos héroes, ó ya vituperando las maldades de otros que habían
sido tiranos. Lo más cierto que se sabe es que ]0 que los"españoles llamaron BJgotá se llamó Bacatá, que quiere decir remate de
labranza, y que en los tiempos pasados se poblaron aquellas tierras de tantos caciques, absoluto cada cual en el dominio de sus
vasallos, que más era confusión que grandeza. Y de aquí nació la
diferencia de lenguas que usaban en aquel reino ..... hoyes la
general que corre (la de Bogotá), aunque con alguna diferencia
de voces y de pronunciación, que los nuevamente sujetos mezclaban con el idioma de Bogotá. De los primeros zipas dan tan confusas las relaciones, que así por esta causa como por haber sido
tan cortos los términos de su Reino, sólo trataremos de los últi ..•
mas que reinaron antes de]a entrada de los españoles, porque
como de casos más recientes son más claras las noticias. Saguanmachica fue el primero que entre los caciques de Bogotá ~é hizo
famoso con la noticia que dio en aquel Nuevo Reino de que merecía la corona
Cómpranse las felicidades á precio de muchos
desvelos, y la constancia en los trabajos es ]a que abre caminos á
ilustres progresos, porque el tesón en las fatigas es medio que tiene por fin el descanso ..... Poco tuvieron siempre de meritorias las
celebridade~ que ni) pasaron por el crisol de los trabajos hasta el
examen de la constancia. Fúndase ésta en la grandeza de un ánimo elevado, á quien ní los prósperos ni los huenos sucesos inmutan. A muchos acreditó poderosos el relámpago de una buena fortuna; pero muy pocos lograron llegar á la cumbre del premio~
habiendo encaminado los pasos por la estrecha senda de la perseverancia. ¡Oh ! cómo es de ver un corazón magnánimo combatido del granizo y de la borrasca, y sobre quien parece pretendió
el cielu caerse á pedazos! Acredítase diamante á quien no falte
fuerza que lo contraste, y jugando de roca para los combates, descubre en las tormentas de las adversidades que lo crió Dios para
que la naturaleza probase hasta dónde puede llegar el valor y la
constancia (1)
Conquistado ya, y puesto en sosiego el Reino de
Quito por Sebasti¡{n de B~nalcázar, caudillo el más pn'ndpal de D.
Francisco Pizarra, deseaba emplear su ánimo guerrero en mayo(1 \ Estas son llneas auto biográficas, nunca tomadas en cuenta para escribir
una real biografla del primero que registró el nombre de Cw,di1Zamarca como
el general de esta región; del más hidalgo biógrafo de sus rivales de gloria 1
desventuras
- 54res empresas, que se prometía descubrier.d.J más la tierra hasta
encontrarse con el Mar del Norte
Aplaudir se oyó por el
mejor Capitán, el Gran Duque de Alba, D. Fern3.ndo Alvarez de
Toledo, y respondió que no merecía tal renombre, mientras no se
viera en camp,1Jza con el gran Turco. Estos fueron los efectos de
uno y otro corazón magnánimo para nó extraiiar que á BenalCázar no le llenasen muchos imperios oyendo decir que había
otro: ni fue de admirar que despreciase el nombre de buen Capitán hasta que á vista de un ejército de Pijaos lo ganase de inmortal (l) ..,
Cinco mil gandules (panches) embijados y dispuestos á dar batalla con tan regulada disciplina y militar disposición en la forma de los escuadrones, como si fuera la más bien
disciplinada banda de tudescos, repartidos en esta manera: en
los cuernos derechos de la vanguardia y retaguardia, los honderos, y en"el izquierdo otros tantos gandules con paveses y multitud
de dardos á la mano, que les suministraban sus mujeres en la
ocasión, mezclándose así entre honderos como darderos de vanguardia y retaguardia, muchos indios con cerbatanas y jacuJilJos
envenenados que despedían con el soplo. Las alas del ejército
se componían de los flecheros, que también se mezclaban en el
batallón formado de picas de veinticinco palmos, tostadas las
pÚntas, y de mazos que llevaban pendientes de los hombros, para
cuando estrechasen
(2) Toda su pretensión hubiera logrado
Quimuinchatecha, si ya cuando salieron los indios con el presente
no llegaran los españoles á los prz'meros buhíos de la ciudad y estuvieran ávista de su cercado á tiempo que la luz del sol solamente
aseguraba dos horas del día, que fue de San Bernardo á 20 de
Agosto ..... Desconfiados ya los españoles de lograr las esperanzas
que fundaban en la prisión de Zaquesazipa, repartieron
entre sí
veinte mil castellanos de oro y algunas esmeraldas, después de
las primeras particiones que se habían recogido (3), y de esta
cantidad dio el General porciones aventajadas á los dos Capellanes que había llevado consigo, que el uno era Juan de Lescames,
clérigo, y el otro Fray Domingo de las Casas, hombre reputado por
docto, aunque los autores no dan razón que lo mostrase en predz'car á
los indios
Fray Domingo, muy respetado y de grande autoridad y crédito para con la gente, á lo menos todo el tiempo que
no tuvo ocasión de perderlo, que es eJ toque en que se descubren
oo'
(1) Castellanos los llama gente suelta, feroz, fornil a, hasta en usos de gue.
rra muy experta, membrudos, apuestos, caras tarvas, frentes anchas, narices coro
vas, atrevidos en tanto grado, que podían ser muertos, pero n<l'esclavizados, ea·
paces de vencer á mayor número; en una palabra, soldados de primera clase, y
tan antropófagos que se comían a sus propios deudos, montaban
carnicerías
para el expendio de carne humana, y estaban listos á tomar parte aun en lejanas expediciones, con tal que se les ofreciera remunerarlo,
bien con esa horrible mercancía •.
(2) ¡Quién no ve en estas rneas el parte d~ la jornada dado por San.
martín y Céspedes?
(3) Como los Capitanes Lebrija y Sanmartín
informaron á Carlos V, que
la conquista del Nuevo Reino no produjo sino $ 246,892, Y 1815 esmeraldas,
casi todo recogido en Tunja y Sogamoso, tendremos otra prueba de la aserción
histórica de ser relativamente
nuevo el reino de Bacatá, é inferior en riquezas á
Tunja.
-55y aquilatan las buenas y malas inclinaciones,"Y Quesada, que
confiesa ingenuamente sus faltas y ligerezas en Europa, limitándose á argliír que era preferible la prodigalidad á la avaricia, por
cuanto atluélla entraña en sI la virtud de la liberalidad, que resulta en beneficio de la comunidad, acaba su libro con la siguiente sapientísima doctrina; "en obediencia del H ey, primero
debp.mos poner al cuchillo las cabezas, que á la resistencia la
mano, Aún no se retard'l el remedio, pues todavía vivimos esperando que llegue; y cuando hasta la esperanza nos falte, j qué vida
más gloriosa que la sacrificada en aras de la obediencia 1 j Qué
muerte tan infame como la redimida al precio de deslealtades 1"
El estudio en cuestión no es interesante desde el solo punto
de vista de la reconstitución de un documento; importa más aún
para la historia chibcha, porque determinada la parte que sobre
ese pueblo corresponde á la plurr.a de Q'-lcsada en Piedra hita, á
esa suprema autoridad será preciso acudir en primer término,
como ya lo hizo el Obispo de Sa.ntamarta, para quien los relatos
del Conquistador del :L\uevo Rcino eran, "mis que todo," en la
materia y los que mejor se acomodaban con la tradición común,
que aún existía en el siglo XVIl, porque así lo afirma el Obispo en
su Historia, Y, al proceder de esta suerte, la consecuencia es forzosa: revisar todo lo que se ha escrito sobre ese pueblo, siguiendo á Simón (que se limitó á malcopiar á Castellanos), á cuya pluma se ha dado en el país una autoridad que no tiene ni resiste el
más ligero análisis.
Cuanto á Castellano;, el cura de Tunja nos dejó dos obras
que son de indiscutible autoridad en la historia de la Conquista,
por mútiples razones. En primer lugar, porque el trabajo del hijo
de Alanis abarca todo el territorio de lo que un día fue la Gran
Colombz'a, como si hubiera presentido lus sucesos de Angostura;
y
en segundo Jugar, por lo verdadero y completo del relato que se
encuentra en las Elegías y la Historia (1), trabajadas de tal suerte,
que bien podelnos decir que 110 son obra de Castellanos sino de todos
los ConquiStadores dell'{uevo Reino, en cuyo corazón se juntaron sol(1) "y no son éstas de las \anidaJes
que en los poemas van entretejidas,
porque demás de ser mis propiedades huir admiraciones
fementidas, hay tanto
que decir en las ver jades, que no hallan lugar cosas fingidas, y ansi, nunca jamás fatigué pluma en cosa que ,er cierta no presuma. Voy al nivel de la verdad ataJo, y della discrepar punto no veo, por parecerme tiem po mal gastado
mezclar lo cierto con lo fabuloso, pues á causa de ir entreverado, lo verdadero
queda sospechoso: muchos lo hacen, pero tal idea, menos tiene de bella que de
feoa. Conozco que soy torpe coronista, pero de tantas cosas peregrinas, de muchas soy testigo yo de vista, en guerras extranj,ras é inkstinas:
y las que pongo por ajena lista, yo "é que son de personas fi Jedigilas aquéllas que me dictan
lo que es~ribo, y algunas déllas viven dunde vivo Para que vean lo que voy escribiendo, les damos el cuaderno descubierto, y lo primero que les recomiendo
es ad"ertirme siemp~e el" lo cierto; p"tfjue pongamos antes el remiendo que ocular testigo caiga muerto; y acontece >obre un mismo subjecto tenor diez relaciones <le respecto Allsí que! curioso que procura historias verd,¡deras, esto leaporque le sé deci, que mi lectura, 110 diY<¡cosa que z'erdad 110 sea: matices faltarán en la p:ntura y los colores de la docta idea; mas la sinceridad que repre,
sento le servirá de lustr¿ y ornamento."-(Castellanos,
en las Elegías de varones ilustres de IndiaS).
dados que habían asistido á las campañas de la periferie) lo que
c(Jn~tituye un (aso 1Ímco en fa historia de la Conquista, por CUánto,
asf se evita ron las di-crepanl ias de lengua, de género de vida )l.'
de r\ validad-=s ¡;rovinciales, de suerte que no hay que entregarse.
con las Elegías, por este lado, á los hondos análisis que, en ca¡¡o..
distinto, exig-e la novísima metodologia histórica.
Además, Castellano~, que vino de España con Jiménez de Quesada (1), fue actor t'n todo el drama de la Conquista del Nuevo Reino, aqlli se relacionó con soldados de B;lalcázar y Federmán, luégo viajÓ por el país, y cuando se retiró del siglo al recibir las órdenes sagradas, se colocó en condición excepcionalmente
ventajosa para escribir-no
memorz'as, que son documentos de escaso Ó,
ningún valor en la Hi,toria, -sino una especie de Párle Mz'lz'Iar de
conjunto resumido en vista de los pártes de los diversos Cuerpos:
un documento de segunda pluma, es cierto, pero de primera mano.
en la esencia, lo que no es común en la materia.
Si Castellanos no supo de los Chibchas todo lo que escudriñó
QJesada (zipazgo de Saguanmachica, orígenes de Tunja, &c.),"
porque no era posible que un muchacho de quince años sondara
entonces 10 c¡ue un caudillo de cuarenta, en c:Jmbio, por no haber
conocid,) el Corn¡wndii) Historial de éste, y sin embargo no presentar en su es"rito contrddiccÍ,ín algun'l for,nal cun lo que se lee
en ese otro libro, furma, reuniJo con él, la plena prueba hist0rica
de que no disponen ht¡y los que quieren tratar la Cunquista de México ó del Perú.
Lo dicho hasta aquí '10 entraña la afirmac'ión de que en los
escritos de Quesada y de Castellanos no se hubiera deslizado ningún error, en especial en fechas; nó, y los muy pocos que en
ellos pueden señalarse, vienen á ser prueba de la sinceridad de
los escritores y de la fe que nos merecen, en lo general, como autoridades historiales, El punto no es baladí de tratar, porque de
continuo se leen sobre la rnakria, en libros y en periódicos los
más extraños y peregrinos escritos, en que se adu,:en como autoridades, obras históricas que pueden ser de l11uchovalor <::nciertos puntos, y carecen de él preci~amente en la materia en que se
aduce su testimonio.
(1) No ignoramos la opinión de una famado publicista sobre que Castellanos
viniera en 1534 (con Ortal; pero la argumentlción
que dicho esnitor
hizo,
peca contra la hermenéutica,
En tfed<" alega que en el relato de esa expedición e'cribi,) Castellanos:
"díjome que del! jo dc desino de hacer algún grande desatino" "al que lIamábamo; ¡\¡,tón de! guante," y de tales palabras quiere
deducir la presencia del h·,toriador
en la empresa, Replicamos:
un hombre
como el Capitán Lanchero no podía tener de confidente en materia grave Ul}
muchacho de doce años; ademá_, e! pasjjc citado está nnco,
pues completo
dice: "El Lanchero r uscaba muchos modos c,'mo poder quitarse las e¡posas,
díjome que debajo de duillO de hacer {llgdll grallde duati1lo AL NIEBLA LE DEdAC
"yo no pudo sufrir estas esposas que me matan, QUÍTENMELAS por un tan
tan solo credo, para ver de qué parte me maltratan, &c," lo l!ue es te talmente
distinto, Castellanos
CUe/lta lo que le refirió Lanchero, de los compafleros
de
Federmán y á quien no conoció sino aquí en el Reino. Elotro
pasaje es muy
frecuente en Castellanos, y apenas significa que se trata de individuo con quien
él militó en alguna ocasión, aunque no fuera la del relato: descuidó el crítico fijar
previamente el lenguaje propio del autor. Y si esto ha sucedido á tan notable
pluma, por olvido de la mNodologÍ1 hist/¡rica, ¿ qué sucederá á los pseudo-historiadores t
-
57 -
......................................................................................................
Esta clase de trabajos debieran ser especíalmente patrocinados, y estudiados por las autoridades, ya IJar medio de cátedras
de paleo,{rafía colonial, ya publicando las l.[emorz"as que se escriban sobre análisis y críticas de los historiadores y documentos anteriores á 1810, como que hasta esa fecha tales memorias no herirían sU:iceptibilidad ninguna. Lástima, y grande, que Vergara y
Vergara nO viva hoy, porque de segllro que habría completado
su Historia de la Literatura Colombiana, tan deficiente á este respecto. Y entonces se caería con menos farilidad en el snob1'smo de
declarar maravillas trabajos de americanÚtas (?) esrañoles que no
hacen adelantar la materia, y, antes bien, la complican mezclándola con teorías de lenguaje (régimen en arcaismos, neologismos,
acepriones, &G.) (1), en pugna abierta con las enseñanzas de la
psicolugia y de la evolución de los idiomas y de las costumbres:
como prueba citaremos solamente el estudio de jiménez de ]a Espada sobre Castellanos y su disquisición para atribuír á Quesada
una memoria anónima sobre la Conquista del Nuevo Reino de
Granada, encontrada en los archivos de Indias. En lÍt'rtn, esta
pieza que es, si•.•duda, complemento de la Carta que sl,bre la
materia escribieron á Carlos V los Capitanes Lebrija y Sanmar_
tín, no puede atribuírse á Quesada, tanto por diferencia comlJleta
de lenguaje, como por encerrar errores en que nunca pudo incu.
rrir el fundador de Bogotá, como el de ignorar las fuerzas con
que á la Sabana entrélron Federmán y Belalcázar (2)_
EL PRESIDEJ\TE
MANSO MALDONADO
y LOS CRIOLLOS
1
Si el ser acusado supusiera delito, no hubiera ino.
centes en el mundo, y presumieran ser virtudes la
venganza, el odio y la envidia, autores infames de
la calumnia-Mamo
lIíaldollado-1734_
En 1850 escribía Plaza: "continuó la admini~tración de la
Colonia con Presidentes, y D. Antonio Manso Maldonado, Mariscal de Campo, que acababa de ejercer el destino de Teniente del
(I)
Por jemplo, el sentido de ¡¡¡,re tn la siguiente frase de Piedrahita, comentando á Quesada cn un cargo que éste hizo á Fray Domingo de las Casas,
••respecto de haber pasado á Italia y dejado el hábito profesando vida libre."
(2) Con razón afirman Langlois y Seignobos que" la historia es el ramo en
el que es más necesario que los trabajadores teng:ln conciencia
perfecta del método de que se sin-en, porque en hish.ria no es procedimiento racional ni admisible el instintivo ni el de razonar sin sujetarsc á los preceptos de la lógica. En
la actualidad el método histórico arranca de la heurtstica y la historiografía,
pasa por el análisis ó crítica ("terna ó de condiciones
(provencncia, restitución
ó c1asificaci"n de los documentos), para alcanzar la crítica interna (hermenéutica) en sus fases de sinceridad y exactituJ, y así determinar los hechos particu.
lares con los cuales se ejecuta la obra histórica, es decir, la agrupación de los
hechos y la construcción de fórmulas generales, hasta terminar
en la exposición
histórica á la moderna: un trabajo así ejecutado puede envejecerse pero nunca
muere.
- 58Rey en Barcelona, fue Hombrada con carácter de Presidente de la
Nueva Granada. Seis años ejerció su encargo, sin procurar el menor fomento al país; y percibidos sus sueldos de 1725 á 1731, se
restituy6 á su patria."
Diez y seis años más tarde, repetía Groot : "Y volvió el Nuevo Reino á gobernarse por Presidentes, siéndolo esta vez D. An.
tonio Manso Maldonado, Mariscal de Campo, que acababa de dejar
el empleo de Teniente del Rey en Barcelona, y tomó posesión de
la Presidencia el día 17 de Mayo de 1724
Nada aparece de
notable en los cinco años de la administración de D. Antonio Mansoen las esca~as noticias que de aquel tiempo se tienen. Volvió á
Espai'ía en 1734, quedando el Gobierno de los Oidores hasta 1733."
.
Alcedo, que escribía en 17'67, ni aun siquiera incluyó el nombre de Manso Maldonado entre los Gobernantes del Nuevo Reyno.
Ignoramos de dónde hubo Plaza el dato de que Manso Maldonado fue Teni.ente-Rey
en Barcelona, ya que ese nombre no
figura en la historia de la capital de Cataluña, y que el mismo interesado, en memorial dirigido al Rey el 19 de Mayo de 1734,
desde Ceuta, Plaza que gobernaba á la sazón, afirma que "en los
Ministerios Puros de la guerra, slcmpre trabajé desde mi il/fanda," y
precisamente hace dicha afirmación para explicar que antes de
venir á América ignoraba por completo el arte de rli'gir á los hombres, En el mismo memorial Manso apenas se nombra Teniente
general, y no hemos encontrado pieza alguna que autorice á Plaza
ni á Groot para lIamarIo Mariscal· de Campo.
Conforme queda sentado, nuestros historiadores más afamados
aseguran que en el Gobierno de Manso Maldonado no ocurrió nada de notable, en lo cual padecieron error, pues como hemos de
verIo, el período de ese Magistrado interesa desde más de un punto de vista, y aun llega á ser piedra angular en el desarrollo de
graves sucesos posteriores.
Manso Maldonado, que en 1723 desempeuaba ur. cargo en el
Ministerio de Guerra espauol, Despacho á que entrara hacia 1680,
debido á su cuna y educación, cuando el Duque de Medina Sidonia, como favorito, gobernaba á España, no pensaba ni remotamen.
te en moverse de Madrid, por" peinar canas y tenerla sangre helada," cuando Felipe V, que necesitaba un Presidente para el
Nuevo Reino, por haber tenido que suprimir el Virreinato á virtud
de los informes (falsos) del inepto Villalonga, pensó en dicho empleado, que había ascendido y permanecido en el Despacho por
sus méritos de oficinista, cosa admirable en los vaivenes del reinado del último Hapsburgo.
A Manso Maldonado aterró la propuesta del Monarca (Octubre de 1723), y suplicó á su soberano lo excusara de ·servir tan
delicado empleo, para el cual no se creía apto; pero sus excusas
no fueron admitidas: al contrario, Felipe V le ordenó partiera sin
demora para América, lo que hubo de hacer, sin más objeción,
dadas las costumbres de la época: el temor de Manso Maldonado
parece como indicativo de lo que había de sucederle en Santafé.
El nuevo Gobernador y Capitán general del Nuevo Reino de
Granada y Presidente de la Audiencia de Santafé, tomó posesi6n
de su cargo en esta ciudad el 17 de Mayo de 1724, cargo que des-
-59 empeñó hasta el 19 de Febrero de 1731, entregado á crueles torturas de espíritu por el temor de que le acaeciera lo que á casi todos los Gobernadores de las provincias dd país en esa época:
complicados juicios de residencia llevados con pasión, de seguro
porque en esta comarca no se habla recibido con agrado á la nueva dinastía, Ó porque la tenía irritada la supresión del Virreinato,
lo que fue mirado por much0~ criollos como una sangrienta ofensa
al país: pru,=ba de nuestra aserción lo hallamos en el Diario de
Vargas Jundo, que compendia así el gobierno de .Manso: Dentró
de Presidente el Sr. .Manso, y COIl él la desd,da)' la tristeza (?). Trajo de familia un gallego y dos hijos, que fueron bartolos, y después de ejercer, salió de (-'<¡fa ciudad sin despedirse y con mucho
dinero (1).
Manso .Maldonado repetidas veces envió al Rey la renuncia
de su cargo, arguyendo que" ni las fuerzas natu:3.les del cuerpo
podían resistir el clima y temperamento," contrario al suyo, "ni
las dd espíritu se conformaban al trato, á las opresiones y al genio
de que muchos que aquí concurrían á buscar su vida, ó venían huyendo de SllS delitos, y en quienes la distancia producía una más que
ordinari" libertad y demasiada iTJ.obedienciaá los círculos de la
justicia." Felipe V quiso poner término á los temores del anciano
Presidente, y para ello hizo que el Secretario Patiiío (José) le dijera, en carta del 12 de Junio de 1729, desde el Puerto de Santa
María, donde tomaba baños á la sazón, que" Su Majestad espera(1) Este documento, que abarca
un período de 50 años, es una especie de
diario de 2,00:) líneas;pero diario en qu,> nO se anotln sino los hechos de carácter
público, porque nunca. supo el autor nada de lo q\le pasaba entre bastiuores;
ademlis, parece que después de escrito algún incidente, si luégo se completaba ó
modificaba, él tomaba a hacer 10 propio, añadiendo lo nuevo a las líneas ya es·
critas. Por esta razÚn dicc tanto su juicio sobre ~bnso, único de carácter político
que en e! memorándum se halla. Empero, cs de au\"ertir que el diario difIere
mucho en la manera como trata los primeros 40 aíws y los últimos 12, pues pa·
reCe que aquéllos se escribieron de memoria, después de un incendio que destru·
yó íntegra la casa del autor con todo lo que encerraba, porque no es de suponer
que salvara especialmente
un cuaderno de apuntes, y no lo dijera así.
y ya que toclmos este asunto, no podemos menos de anotar la falta de cri.
terio histórico y lógico con que lo anotaron quienes lo publicaron aquí por pri .•
mera vez. Por ejemplo, á la llegada del Virrey Pizarra le pusieron nota diciendo que en el periÚdiCLl Cotombia Ilustrada se encontraba un articulo describien.
do las fiestas de su recepci,ln, y el articulo se refiere al recibo de! Virrey Salís'
en un afío esta en blanco el nombre del mes en que cayó un lunes nnto,
vacío
tan fácil de llenar
En el año dc 1733, hablando
Vargas de la entrada del Pre'
sidente Eslava,uice:
"y el día 15 ue Junio fueron toros y murió en él," y los co'
mentadorcs agregan"
D. Rafael Eslaya," olvidanuo que Vargas señala Juégo la
mucrte de dicho senor en E?]? Al hablar del Virrey VilIalonga,
el diario lo
. hace vivir en B )gotá, de 25 de N o >iembre de 1719 á 31 de Mayo ue 1726, errata
visible, porque ell 1724 (17 de Mayo) se anota la entrada de Manso Maldonado:
debió leerse de 1724 (y de seguro así está en el original y se tomó pJr 6 un 4
mal hecho). AJe mis, como según esos datos Villalonga gobernó cuatro años,
cinco m~ses y días, y e! diario impreso dice siet~ a1los, cinco meses, también es
claro que e17 leído es un 4 mal hecho, Y 105 anotadores dicen que yerra Var~a"
y citan para cotrcgirlo á Groot, que escribe "El Virrey Villalonga gobernó tres
años," siendo precisalllente Groot quien yerra en este punto, porque Villalonga
gobernó lo que dice el Memorándum tachado Et sic de excderis-Siempre
la fal.
ta de aplicación de una buena metodolo¡:ía crítico -histórica,
esto sin contar el
abuso de corregir fechas de un original, sin;conservar las primitivas, como lo
-acostumbran las autoridades en la materia.
-60~
ba no habría motivo que pudiese alterar el buen concepto que tenía fundado de su justificación."
No obstante lo dicho, Manso Maldonado, por" no conformar
su genio á las condescendencias que aquí se juzgaban precisas para.
vivir y gobernar según las costumbres inveteradas," insistió en su
separación de Santafé, y el Secretario Dfaz Román, en vista de
las representaciones del Presidente y con anuencia del Rey," le
concedió lA licencia que solicitaba para volver á los Reinos de Es·
paña, dejando afianzada la recidencia " (Real Cédula expedida en
Castel Blanco el 5 de Febrero de (730). Manso regresó á España
el 19 tie Febrero de 1731. '
Manso Maldonado, que llegara al Nuevo Reino con la idea
de que esta comarca se igualaba al Perú, en el acto hubo de
convencerse de cuán distinta era la verdad, y como hombre honrado procuró desde luego descubrir la causa del mal yel posible
remedio, de todo lo cUlll dio cuenta al Rey en capital informe
(1729), que obligó á la Corte á ocuparse del asunto. Desgraciadamente el Rey, para cerciorarse de lo dicho por Manso-de
segurohabida consideración á sus renuncias,-resolvió
que se levantara
una información sobre el particular (remedios para la mejor admi.
nistración de justicia y mayores utilidades públicas de la provincia),
y la confió á la Audiencia, remitiéndole copia del informe del Presidente, lo..que equivalía á dar fuego á una mina bien cargada,
porque Manso, en su informe privado, pedía en servicio de ambas
majestades, que los miembros de dicho Tribunal se mudasen de
seis en seis años, para evitarles enemistades y parentescos de la
peor clase, y que se diese al Presidente mayor manl para contener á los Oidores, ó que se escogieran éstos entre los abogadosmás expertos de la monarquía.
Manso habla tratado de vivir en paz con la Audiencia, y en
especial sufrió, contempló, disimuló y favoreció-según
sus pro.
pias palabras -á D. José Martínez Malo, Oidor decano, togadode genio violento y apasionado; pero éste, al imponerse de lo escrito
por el Presidente, se le declaró encarnizado enemigo, lo mismo que
el resto de la Audiencia (1), Yentre todos hicieron padecer lo increíble al benévolo ancié).no. Y esto llegó á su colmo con la renuncia
del Presidente, porque tocándole dirigir el juicio de residencia al
Oidor Martínez Malo, se ensañó de tal modo en el ausente, que
logró el embargo y secuestro de sus bienes todos, valiéndose de
declaraciones de gente baja y sin importancia, y haciendo caso
omiso de la certificación del Arzobispo Alvarez de Quiñones, del
Deán, del Cabildo, de los Superiores de las Comunidades religiosas
y de personas de la mayor distinción del Nuevo Reino. El Oidor
rechazaba los testigos que presentaba el apoderado del ex-Presidente y admitía los contrarios, aun cuando basaran su aserción en
el dkho de personas muertas, y de tal manera procedía, que hasta el Fiscal de la Audiencia, D. José Castilla, en la vista de la
causa, reconoció los méritos y servicios de Manso, y se declaró
(1) Véase en Groot él pleito del Oidor José María Lozano, cuando Méndigaña gobernaba el Arzobispado, porque hizo cumplir la clausura á una monja pa.
rienta de aquél, la cual la había quebrantado,
amparada por dicho Oidor. AlU
puede verse, igualmente, la conducta de Manso, en el pleito entre el Cabildo y
el Arcedeán, por sueldos y ascensos en el Coro!
-
-61 su defensor contra la injusta pretensión de convertir de todos
modos en reo al procesado.
La marcha del juicio, que duraba hacía más de tres años,
permitió á Manso escribir este concepto final sobre el Nuevo Reino: " Aquellas provincias, por más remotas, adolecen mucho de
este achaque (la injuria contra los que dicen la verdad), y más
{jue todas las de Santafé, como es bien notorio á V. E. en tantas y
tan recientes experiencias, con que si se queda consentido este
agravio, no habrá hombre de honor que quiera pon€r el hombro
á aquel empleo; y si lo hiciere, perderá la libertad entre la esperanza y el miedo, enemigos capitales que suelen sujetar aun al genio
más arreglado, justo y religioso: crecerán los males, y saltando la
sociedad humana como los círculos de la política, se hará mañana
una selva lo que debe ser República."
El ex-Presidente acudió al Rey, en 1734, según ya se dijo,
en demanda no sólo de justicia y absolución, contra cargos injustos, atendiendo á la calidad de sus testigos (1), sino también para
pedirle el castigo de quienes violaban tan escandalosamente la
~ey que tenían encargo de hacer cumplir, y obtuvo una y otro, porque el Consejo de Indias le absolvió (1735), y censuró la conducta
del apasionado Oidor. En todo caso, lo acontecido con Manso fue
causa decisiva para que, cinco años mis tarde, se estableciera definitivamente el Virreinato, es decir, se creara una autoridad que
pudiera mantener á raya á los díscolos Oidores.
Empero, antes de insertar el capital informe del Presidente
Manso, que por modo singular se fi¡mó :"un 20 de Julz'o (1729), Y
en lo general se podría haber repetido en los días de la desmembración de la República, copiaremos algunos apartes de la defensa que presentara al Reyen su juicio de residencia, por la alta
filosofía que encierran:
" Reconozco y confieso (¡ue nunca los hombres se portarán
tan bién en las cosas humanas que, aun los mejores agraden á
todos: que esta falta, que es muy común á nuestra flaqueza, hace
más estragos en los Ministros públicos que ocupan los lugares más
altos, porque como reside en ellos la justicia conmutativa y distrivutiva, es quizá imposible castigar delitos sin hacer quejosos, ni
dar cargos sin conciliarse enemig-os ; como cuando se acaba el oficio entra la residencia, llega también para los genios tormentosos
é inconsiderados el día que desean para la venganza.
"Este caso, común á todos, me comprende á mí, con tanto
más exC'..eso,cuanto fue mayor el cuidado que puse en reprimir vicios, premiar virtudes, mantener la religión (2), la paz, la justicia,
([) "De b~ ser preferido el Fiscal por 5US prendas para darle créd ito. Lo mismo
<ligo dd Arzobispo, Cabildo eclesiástico, Nobles y demís individuos que por su
conocimiento, su honra y su conciencia,
pudieran formar dictamen, y pueden
decir la verdad desnuda. " Escrito de Manso Maldonado.
(2) Con su amparo pudo excomulgar
el Gobernador del Arzobispado á los que
entraban con birretes ó monteras á las iglesias y fumaban allí tabaco mientras sa.
lía la misa, providencia justiciera pero que irritó grandemente á los interesados.
Tam bién solían entonces las señoras, sobre todo en la Costa, tomar chocolate en
la iglesia, cuando las funciones religiosas eran lar~as, en su sentir, bit:n que esta
costumbre vino seguramente de la esp¡"ñola de velar los l1WllUmmtos del jueves
santo toda la noche, y de que á la iglesia les llevaran refrescos sus galanes y maridos. En América el chocolate sirvió, además. de vehículo usual para envenenar
'las personas mal queridas, de donde el términojicjlraz"
- 62la abundancia,
y una constante armonía entre las repúblicas dé
aquella dilatada provincia.
" No hay más vergozoso estrecho á un hombre honrado que
hallarse en obligación de dar satisfacciones de lue no fue ruin, y
que supo cumplir decorosamen,e las obligaciones de su cargo: ni
yo pensé jamás que pudiera llegar, caso de que necesitare darlas,
para que se me mantuviese en la posesión de este buen concepto ... Quien no pretende y rechaza los empleos, estima en poco sus
afectos y los frutos; y sería agravio muy notorio pensar que pudo
apetecer los intereses ilícitos quien no tuvo inclinación á los
justos.
" Si el ser acusado supusiera delito, no hubiera inocentes en'
el mundo, y presumieran ser virtudes la venganza, el odio y la envidia, autores infames de la calumnia; la acusación que nace del
odio, engendra la venganza, d{cela el que aborrece, óyela el que
teme, y la califica quien tiene la conciencia rea y dañada; y aunque es justo oírla, y aun averiguarla, suele ser más importante
(aunque tal vez se verit'Llue), advertirlo que castigarla."
El informe de Manso Maldonado se inserta en seguida, y en
él hemos subrayado las frases sobre que deseamos llamar especialmente la atención:
"Señor; De orden de V. M. pase á gobernar éste Nuevo Reyno de Granada y servir la Presidencia de Su Audiencia, que reside
en la ciudad Capital, que es la de Santa Fé, de cuyos empleos
tomé posesión el día 17 de Mayo del año de 24. Halléle, Señor,
en la última desolación: los, vecinos principales y nobles retirados
del lugar, los Comercios casi ociosos, vacas los oficios de la República, todos abatidos y en una lamentable pobreza. Viendo,
pues, cuanto contradecían estas esperiencias á la forma que había
de aquel dominio, procuró mi cuidado en servicio de V. M. averiguar la sustancia de la tierra para ver si podía arbitrar algún
remedio á tan grave mal, cuyo cáncer amenazaba una total destrucción y á poca diligencia me enteré de lo que referido parecia
enigma ó fábula digna de irrisión; pu,"s lo que hallé fue ser uno
de los reinos mas ricos de los que reconosen el cétro de V. M., y
aun sin hipérbole me empeñara á decir que era el mas rico yopulento de cuantos adornaban la corona, sino pensara incurrir en el
reparo de no haber traginado los demás. Pero por lo que diré podrá quedar informado el real ánimo de V. M., para calificar la
pr0posición.
Es un reyno, Señor, que en las circunferencia de 50 á 60 leguas tiene V. M. todo cuanto hay precioso y rico en los mas opulentos del oriente, con tanta abundancia que solo á la esperiencia
se puede confiar la verdad; la plata y oro que en cualquier clima se
ha granjeado el primer lugar, es en éste suelo tan avundante que
se puede créer haberla mejorado en tercio y quinto la naturaleza;
pues no hablando del Chocó, que cómpollen de siete á ocho provincias, de donde se saca no por arrobas sino á cargas, le hay á
los alrededores de la ciudad, por la banda del sur, en cualquier
parte q' se busca, pues le hay en la ciudad de Neiva y sus contornos, en los de la de Ibagué, en Mariquita, en la jurisdicción de
Coyaima y Natagaima, cuyos indios pagan en oro sus tributos, sin,
mas afán que el de ir por él, cuando es llegado el caso del entero
cada dia se encuentran ricas minas, como á poco sucedio en unas que ante mi SI! registraron en
un país que llaman Liano grande, por la banda del Norte; le hay
declaradamente en las vetas de Pamplona, en la provincia de San
Juan de Giran que llaman por antonomasia Rio del Oro; y si hé
de decir verdad, seria proligidad el espresar todas las partes donde se há descubierto haberle, y puedo asegurar q' lo hay, según
estoy informado, en los arrabales del lugar, cuya fama asegura
el colorido y señas del territorio: á mayor distancia ya se sabe que
le hay en abundancia en toda la provincia de Antioquia, donde
hay un cerro que se denomina Buriticá, que ha hecho realidad lo
que pasó por ente de razón, por que es un monte de oro, aunque
no lo logran sus vecinos por que casi está intacto.
Mucho es tanto oro pero es más los subidos quilates que alguno tiene, por que el que se dice de Cañaverales que se saca de
San Juan de Girón, tiene de Ley, según me dice el ensayador de
la Casa de moneda, 23 quilates y un grano; el de Quinamayó, 22 y
dos granos: el que se saca en un parage que está entre el Chocó
y Antioquia y se denomina Amurrí, tiene de ley 22 quilates y tres
granos, y en Mariquita hay minas q' le dan de 22 quilates y medio:
la plata, ya es notorio que se saca de las minas de Mariquita, en
calidad tan exelente que excede á todo cuanto se ha descubierto.
Piedras preciosas yá consta á V. M. que las tiene en las provincias de los Musos, en tanta abundancia de esmeraldas que han
hecho olvidar las del Oriente; y en un sitio que llaman Somondoco, hay mas minas que no han exitado la curiosidad y solo se
indica su riqueza por algunas pocas que se encuentran en la superficie de la tierra. Las ametistas con igual franqueza de la tierra las hay en el distrito de la ciudad de la Plata, tan ricos que
hay alguno en esta ciudad destinado al adorno de una custodia,
apreciado en más de mil pesos; sácalos quien los ha menester sin
más trabajo ni contradicción que enviar dos indios por éllos, que
sin discrección de bueno ó malo cargan cuanto les parece equivale
al sueldo concertado. Minas de cobre las hay en Ibagué y en la
provincia de Veles, tan copiosas que pudieran suministrar metal
para artillar toda la monarquía. Plomo y estaño hay también;
palos excelentes á la vista y prodigiosos en calidad; resinas y bálsamos en cualquiera parte preciosísimas, á quienes dan el nombre
común de estoraque; piedra-alumbre, que llaman de la tierra
por distinguido del que se trae purificado de la Europa; azufre y
otras muchas cosas q' sirven al uso de la vida y medicina, que
seria proligidad espresar; solo diré que habiendo con reflexión
considerado la abundancia, puedo asegurar que de nada precioso
ni útil tiene necesidad éste reyno y que puede abastecer á otros
de lo que le sobra.
Considerando ésto en largos dias, ha trabajado mi discurso
en componer cómo se compadece tanta riqueza y abundancia en
la tierra donde casi Iodos sus habitadores y vecz'noJ'son mmdigos; y pareciéndome haber atinado con muchas de las causas, hallé que yo
no las podia remover y que solo el poderoso brazo de V. M. lo era
para estirparlas y resucitar un reyno casi yerto y dar felicidad á
y en otras partes muchas, donde
'Sus "asaltos, abundancia á los reales erarios y envidia álas nacio'fles mas opulentas; con que resolví proponerlas con aqu~1 acatamiento debido á tan alta Majestad, y con aquella realidad que
siempre ~há profesado mi rendimiento.
'
Es, cierto, Señor, que hay mucho mas oro que el que dejo
insinuado; pero sábese solo que le hay por lo patente que está,
y algunos pocos tomines que se rescatan, no porque alguien le
trabaje en las minas; y aunque parece contradicción haber dicho
que del Choc6 se saca á 'cargas, y que la gente es pobrísisima, no
hay ninguna; por que el oro que se saca del Choco es parte de
~os dueños de minas, que todos son vecinos de Popayan, los cuales
;le envian á labrar á la Casa de moneda; es de los forasteros que
,Jo van á buscar y traen al lugar también á labrar, aunque es otro
tanto el que se estravia: estas porciones reducidas á doblones
l'uelven á salir sin dejar mas utilidad al lugar que la que queda
al Tesoro de la Casa de moneda q'le la labra, con que agotadas
las minas solo sienten los estraños la utilidad. Esto proviene, se:gún hé comprendido, del descuido de los Gobernadores, que han dejado.
-emperezar la gente tanto, que por ésto como por ser abundantes aunque
groseros los mantenzinientos de que usan, no hay quzim qlJlcra trabajar,. y
asi tslan los oficios mecánkos sin artlfices, m' ofidalcs, de donde se sigue ser
la gente común casi loda osiosa,y como tales aplicados á la rapifia y hurto,
y 011'0$ delilos consiguientes á éstos, que dan harto que hacer á los
jueces, sin posibilidad de limpiar la ciudad de tal zizaña; por que no
siendo todos los delitos que cometen dignos de pena de muerte, no
hay galeras donde en'l)iarles á servz'r, por distar ésto de cualquier puerto
de mar 300 leguas. AJ presidio de Cartagena se suelen enviar al.
gunos, pero como aun para esto faltan medios para co~tearles por
no haber gastos de justicia, es menester rogar á quien los lleve;
y como nada le interesa, le dá poco cuidado de que se huyan y
vuelvan al lugar, Para esto discurri )'0 algunas veces fuera bueno hacer unas casas fuertes
en las mlilas,
donde fuesen
reml'tidos éstos,
á cargo de un Alcalde que diariamente los entregase á los mine.
ros, con obligación de reducirlos á prisión á la noche: seguiriase
de aquí grande suma de utilidad, por que el miedo de haber de ir
allí á purgar sus culpas los contuviera en sus delitos y eligieran
oficios de las artes mecanicas y se evitaria el acabimiento de los
inqios (de que dire después), por que trabajando estos, que por la
mayor parte es gente robusta y capaz de sobrellevar el trabajo,
dieran mayor utilidad al dinero y no poca al aumento de los quin.
tos y empeñara á muchos á descubrir y trabaj~r nuevas minas,
con que se lograban á un tiempo muchos fines. Pero como yó no
tenia facultad de gastar en tales fabricas de la Real Hacienda,
ni de arbitrar olros medios ó echar derramas 6 contribuciones
estraordinarias para la fabrica, se quedaba mi discurso en \ln~
pura especulación,
Digo que se evitaria el acabamiento de los indios, por que es
así que corriendo á direcci6n de los Corregidores d~ los pueblos
hacer: la· conducción de aquellos á quienes según las ordenanzas ó
estil0 se destinan, suelen hacer grandes agravios á los indios, pues
si le contribuye alguna cosa quien ya según la suerte habia de
ir, le redimen de éllo y sacan al que no le tocaba. Hecha la con-
-
6.5 -
ducción, lo que sucede es que salen los indios de u 105 temples Jrig-idisimos á las minas de Mariquita, que son calidisimas; trabajan
dentro del agua con el peso de una barra, á que no e,tán acostumbrados, conque d-;ntro d~ poco enferman sino m~eren muchos
á poco, dias que esperimentan el trabajo, se huyen y S~ aplican á
bogar en las canoas del trajín que hay en el riu d~ la M 19dalena,
ó se alejan m'lS distantes, con::¡ue es raro el que vuelvdn á su l1Ueblo. Lo peor es que en seguimiento del m'lrid0 s~ suelen ir la
mujer é hijos pequeñ0s con él á las minas, y perJidJ él, ninguno
de los que salieron vuelve y si alguno vu.,.lve eS inútil ya para
todo, porque ó viene asogado ó medio tullid.l y pedida la salud
para siempre: suceJ~ tambien que siendo oblig,1l0s lo,; Capitanes
á pagar la demora de los ausentes, se ven ub igld0S á salir de su
pueblo á buscarlos, en que consumen meses enteros; y si no los
hallan acontece tamuien el nJ v01 ver, con IU ~ ~e destruyen en cada
conducción enteramente los pueblos, minorí'ld0se lo; tributo~ y
va faltando cada dia éste rengló;¡ á la R~ll H lcien h; f-llta quien
cultive los campos y quien acarree ILlSmant,nimientos, conque
dentro de poco faltara todo. Para evitar este ho~rib'e incon ve!1iente, que áun es mayor de lo que se pUt,de ponderar, discurríá yó
fuera buen medio el que as! com) se en~ian al)gues de cuenta de
V. M. á los minerales, que reciben fiad)s los mineros y Cal obliga_
ción de pagarlos en los m:smos metales que se venefician con él,
se podia enviar una porsión de negros qu ~ se diera 1 á los mineros
~on igual obligación; y siendo los negrus gente m1S trabajadora
y fuerte y como verdaderos esclavos no tienen el riesgo de irse,
darían mas utilidad en un añ,) den negros que quinientos indios,
aunque hubiera conducción que llegara á este número, que no
hay, por que la mas numerosa h:i llegado á trescientos. Este acabamiento de los indios, que no se queJe en recelo sino es que ya
se siente esperimentado en otras, tiene una perjudicialbima consecuencia, y es que como en estas plrtes n, hJY hombres que se
alquil ~n para el servicio de la cultura de Ivs campos y que desde
el descubrimiento se introdujo que los indios sean los que aran,
siembran, siegan y guardan los ganadus, faltan :lo, como faltan, no
tienen los labradores aquel util qu~ lJr<ltJujera ~i cultivasen las
grandes Haciendas que algunos tienen. Y siendu los labradores
en la mejor política los que deben ser fomentados, por considerarse
la gente mas útil de la República; si á estos no se les dan para éste
Ministerio los indios de que necf>sitan, se atrasan, se t>ncarecen los
mantenimientos, y los campos están de~i'~rtus y pourhimos los
dueños de las Haciendas y estancias, de ~uerte que así cómo considero que fuera bueno relevar á los indios del ~ervicio de laJ~s,
tengo por conveniente que á los labradores se diesen para estos
ministerios todos los que necesitasen, pagandoles justamente su
trabajo, el cual no es tan pesado, que exceda de aquel á que fueron condenados los hombres por el pecado; antes bien, es muy
util para los mismos flue sirven, por que como t>nlos ir;ldios no
reina el de,seo de tener, si los dejasen en libertad de no trabajar.
nin~uno lo h..aría voluntariamente aun lue not,uvieran¡có!lque pa_
gár tributos ni estipendios á los cura~ queJas ,~()c~rirªn,x ~f l,Jo
se podrian mantener pueblos, y todo seria una. pura oj()~~~d~
5
-,- 66 perjudicia.lisi~a á los duert"os de hacienda, á los mismos indios, & .
la República y al servicio de V. M. y sus rentas reales. Segui-'
riase de ésto otra grande utilidad, y es que sacandose en abundancia la plata se labraría moneda de ella, que es lo que queda
en la provincia; por que como los patacones y reales sean de
mucho peso, voluminosos de cargar, no los apiltecer;t para sacarfuera ni 'llevar á emplear, como hacen con los doblones y así ésta.
moneda de plata es la que se manosea y tragina; pero como es.
poca la plata que se saca, la mas se lleva fuera del reyno en piñas y barras, de suerte que en el lugar apenas se ve esta pasta,.
por que el Tesorero de la casa de moneda cada 2 6 3 años hace
una laborcita de 200 6 300 marcos, por que los útiles de la labor
de la plata son pócos. para él, y asi no solicita labrarla, con que
onda tscasisima la moneda usual:
gen de la poóreza de/lugar.
Podia
y
este es uno de los przncipios y
01'(;'
ser remedio mandar al Tesorero,
que frecuentase la labor de la moneda de plata, haciendo por lo.
menos una labor considerable cada año, que él solicitaría la plata.
y pediría providencia y la arbitraría para que no se estraviase.
Muchos daños de los expresados se podían haber corregido,
al principio, con que no hubiera pasado adelante el mal, que hoy,
se considera muy dificultoso de convalecer; y aunqr..¡e parece que.
en primer lugar pudiera ser reprendido el descuido de los Gobernadores y Presidentes de esta'Audiencia, pienso, por lo que tengo,
experimentado, que han tenido una razonable disculpa;, porque
aunque es así que los Presidentes de esta Audiencia han tenido la
autoridad de 'prerrogativas
que V. M. se ha servido concederles como de cualquiera con que manda, si la persona ó personas que han de obedecer no lo hacen con mucho gusto, tienen fácit
recurso á la Audiencia y aunque sobre esto están dadas todas aquellas providencias por las leyes que pueden facilitar la decisión,.
acontece que hoy la emulación de los Oidores ó el deseo de persuadir, que alcanza más, hacen encallar los frutos; y como de
las competencias que de aquí se siguen sean peores sus consecuencias, es preciso á un Presidente que no es letrado subordinarse á las.
togas, y si en estas hubiere aquella madurez y buen deseo de
la pura administración de justicia, ningún desconsuelo quedará
al Presidente; pero muchas veces éste conoce y le consta que la
senda es estraviada y ha de tolerar la sin raz6n porque tiene ata~
das las manos; y si los antecesores han experimentado ésto lo podrán decir: lo que yo no puedo asegurar es que es znesplz"cahle lo que yo<
he padecido; por eso me parecería fuera conveniente que 6 el Presidente tuviese alguna más n¡ano para contener á los Oydores, 6 que los.
que hubiesen de venir á estas partes, aonde la di!.tancia les hace
mása,nimosos fuesen hombres provectos y que hubiesen pesado el
trienio en otra Audiencia, ó se eligiesen de los abogados más espertos que hubiese en la Monarquía; porque si vienen acabado dedejar el colegio, ni las letras son las que bastan para la práctica
ni la 'edad les concilia la madurez. Y así no s610 quien preside sino>
quelo,s vasaUos' no alcanzan justicia en sus dependencias, y se da
lugar á las justfsimas quejas que pronostican una fatal ruina, pues.
nÓ,estando la ad!llinistraci6n de justicia en aquel lugar que debe,.
yaconsta"á. V. M. que no Se puede conservar el Reino.
'
-67 Concurre á este grande inconveniente como causa muy próxima la permanencia en estas plazas, porque en el dilatado tiempp
que las ocupan contraen enemistades y parentesco;
porque s,ino
se casan ellos, por la prohibición que para ello tienen, se casaJl
sus hermanos y parientes que suelen traer consigo cuando vienen
á servir estas plazas, de donde se ocasiona mezclarse en dependencias que los hace parciales. Sería bueno se practicasen las depenrdencias que para estos casos estan dadas, siendo la principal el
que se mudasen á CIertos tiempos, de caNdad que no se considerasen perPIJuos y que la residencia que V. M. tiene ordenado den cuanqo
salieren de la plaza que dejan, se tomase muy de propósito y con
integridad y no por alguno de los compañeros ,de quien se desp~den, para que practicada de veras recelasen la corrección, y los
que les sucediesen procederían más atentados y administrar4n
justicia con integridad.
'.
Hasta aquí sólo he tocado las causas más universales de
la destrucción y acabamiento del Reyno en general y descendiendo á las que en particular lo son de la pobreza de los vecinos.y
el grande abatimiento en que hoy están, tengo por lo prz'ncipallal
pocas ó ninguna conveniencia ó premios que ofrece el país para alentar
á la vz'rlud á sus moradorls. Pues hablando del estado eclesiástico,
todo lo más á que puede aspirar el más ventajoso en letras, es ~
un curato de indios, porque de blancos apenas hay uno ú otro,
puestos en él como no aspiran á mejor conveniencia, pues la ma-:yor que se les puede ofrecer ó conferir es otro que en sustanci41
.difiera poco del primero, porque todos son cortísimos, olvidan l(}s ei:Judios y se conforman con una vida solitaria y campestre, semejanteá las de tales feligreses sin esperanza de mejoría, porque aunque
aquí esté corriente la erección de las tres prebendas de oposición,
que fue establecida para utilidad de los naturales, acontece que
el que la tiene obtiene ó por descuido ó por dejamiento perezoso no
solicita pasar á alguna de las dignidades, con que se suele mante_
ner toda su vida sin dejar lugar á que otro la goce. Sería conveniente que V. M. ordenase que en las vacantes fuesen promovidos los canónigos de oposición para que les sucediesen otros, con
que serían premiadas las letras del que las obtuvo por ellas: y los
que se hallasen capaces de ascender por este rumbo se darían
muy de propósito á los estudios, frecuentarían los actos literarios "t
esta noble porción del estado eclesiástico se vería con lustres compelentes;
y sz' á ésta se agregase el que las demás prebendas y raciones se distrz'buyesen In los naturales, se les evilaría el senlimimto de ver que las ocupa"
los estrailos que no han trabajado en servir V. M. en estas partes,
ni sus ascendientes las conocieron (r).
Por lo que toca al estado secular, lodo el premio á que asipirdn
es á un corregimzento de indios, que el más opulento apmas le da de comer
al que le obtzene, y si no se vale de su industria en sembrar ó con~
(11 Es de admirar la clarovidencia
de este mandatario en lo relacionado
con las manos muertas y la competencia mLrtal que ya veía surgir entre er;01l1l3
y chapetlJ1tu, causa decisiva en el alzamiento de los Comuneros y lué:::o de la,
Independencia del país. Dade fS73 principió ti recia"", de IlIs Cabildos offUric"'1I0S <" favor de los eriollllS, uiablecielldo )la diftrmcia mire ellos)l los jemnsularN,.,
la misma que luégo acentu6 tanto Berbeo ..
'tratl.tr enga'nado y otrasigua:les intendencias, la sustandadel
co"rregtmiento en un todo leesinútíl : esta provisión es por dos años
y es tan corto que apenas basta para reconocer la tierra,á cuyonn
'fe -sigue 'una residencia que han de dar, que se reduce á costear_
'la; con que si algo había ganado lo consume en esta contribución
'áque set.Siguen los costos de la cuenta que adeudan de los tribu'tos, conque 'suele quedar mds pobre que cuando entró d servido,
'Si 'a:lgunode estos corregimientos, que por merced de V. M,
dl1i'a' cil1coaños, fuerepreveído, quien le tomeresiderrcia como el
-Viaje -que 'hace á este intento le es costoso, solicita devengarlo y
'q,uedar utilizado, con que el corregimiento -queda destruido ; serlaconveniente para remedio de estos daños el que el sucesor en
'eStos'oficios fuese el determmado Juez en residencia; conqueel·re'Siderrciado ahorraría muchos costos y nunca se prevendría á pagarlos con estorción de los que ha gobernado.
Siendo así que los corregimientos son tan de corta sustancia
corno queda expresado, las fianzas que dan se regulan por lo que
'rendtancuando estaban más opulentos y hablan muchos indios
'tribUtarios. Estas 'son tan crecidas que con grandlsima dificultad
tas:pueden dar, por no haber quienes como fiadores se quieran
'obligará una tan 'crecida cantidad, con que sucede no hab'er quien
~Ioquiera ó están,dilatado tiempo 'vacos, mientras se halla quien
.afiance, sería conveniente se moderasen las fianzas al respecto tte
lo que rinden "hoy, y que hecha regulación de toque importan tos
"tributos fuese la fianza que se hubiese de dar. Por la misma Ó semejante raaún se 'hallan vacos los oficios de regidores, porque como eslol
¡;jicios en sus princt'pios tuviesen estimaezon,se apreciaban tn subidos pret!/1S; pero-hoy que no hay persona que precisamente apetezca sólo el ho'1for del oficio, no teniendo utilidad no hqy qut'en los compre y todos, como
1ueda expresado, están VllCOS; de calidad que aunque se ha dado
providencia por V. M. para que se den en arrendamiento, aún no
'hay quien los quiera de este modo, de donde se sigue estar mal
góbernadasen
un todo las cosas pertenecientes á República. No
hay quien tase los mantenimientos, quien cuide de la buena distribución de ellos, ni del peso de la carne ni su abasto, si el PresiGentc no lo toma sobre su cuidado y aún así, como no viene
quienle ayude, se hace imposible el trabajo: el que lleva que
vender regula el precio por su arbitrio; á éste le compran otros para
revenaer, que lo hacen sin más tasa que la que le quzeren pener: la limpz't.za del lugar, sus calles y obras es ninguna " los caminos z'mpasables,y
todo es una perdz'cz'ón. Sería medio proporcionado regular el precio
de estos oficios, y que sin necesidad de otra confirmación que la
que diese el Presidente ó Audiencia á quien V. M. mandase, se
vendiese á las personas de calidad, por cuyo medio se reducirán á
la ciudad, porque si apenas de este modo habrá quien los reciba,
habiendo de ocurrir por confirmación, lo que sucede es que, ó por
falta de medios ó por no tener agente que la consiga, pasados los
cinco años volverán á quedar vacos como antes estos oficios.
He reservado para la conclusión de este informe otras de
.¡'C'/lusasmásuni-versales
,de 'la¡pobresadeI
Reyno y sus 'habita'itorestan i:fifiGultosade remOver que s610 .al poderoso brazo de
V. M. puede ser reservado su remedio. Es así señor,qUt la Pie'dl1il th
-&Jlos fieler en eslas parles es excesiva, ha mriqueddo á los m(mas/eÚas ,Y..
rdi/pones con várias Hmosnas, obras pías q!Je fundan en, las. i~e_
sias, capellanías que dotan para que las sirvan los religiosos, ba~
biendo habido muchas personas que hallándose :oinherederos forsosos, en una pequeña ca1ia, solar ó acendilla que dejan,. fundan'
una capellanía que sirva taló tal convento ; con ésto y la industria.
han aumentado caudales con que han comprado Haciendas considerables. Acon/ece pues que dan á censo sus principales á los vecrnosd honeslo logro, de 5 por cien/o con hipoleca de/a casa ó hacienda quelz'enen:
y si pasado algún tiempo sin pagar los Inlereses son ejeculados por ellos)!
el principal,.u vende la finca hipotecada, con que viene á quedar por del
convenio; con que es rarísima lacasal/undo
ó heredad que no /eng.a sobu
sí un PTincIPal equivalente d su precio; de suerle que los dueños vienená
Irabajar para pagar rMIlos á los convenios, sin que les quede con qu¿ stu.
lenlarse, y poco á.poco se han hecho eclesiáslicas Iodo los ralus de calidad;
que apenas se conlaría casa ó haéie¡¡la·que no sea /ribularia. de eclesiástico,
pues la que no le es á algúfl convenio. lo es á un cl¿rz'go secular por lener
allí fundada su capellanía. No es capaz mi entendimiento para, a ••..
bitrar remedio á. este daño y á otros muchos q\le de él resultan;.y,
sólo hago memoria de lo que á cerca de este punto se consultó año.s.
há, esto es, que los hermanos y parientes de consanguinidad fuesen,
herederos forzosos, por cuyo medio se acortaría la libertad. de dejar
á extraños los bienes, con lo cual quedarían en algún modo subsa.
nadas para lo futuro estos inconvenientes. Y para lo presente se.
ría conveniente se pusiese en práctica en este Reyno la Real Cédula que tengo entendido se practica en los otros, en orden á la rebaja de los censos y que éslos corriesená J por cienlo; con lo cual sentiría algún alivio el Reino, sin perjuicio de las religiones y estado
eclesiástico, pues aún así les quedaría sobrados bienes.
Para el alivio y adelantamientos de los comercios tiene prevenido V. M. el mas oportuno medio que se puede imaginar, que
son los navíos guarda costas, que se ha deliverado haya en éstos
mares, pues sí por este medio se evitase el que se introduzcan ropas de ilícito comercio no hay duda que sería de gran utilidad y
adelantamiento á. los comercios que tanto necesitan y en especial
el de éste reyno, del fomento de la poderosa mano r:leV. M; puu
m otra/arma
lo que se experimenla ó aconlece es que emplee en laferia
de Carlagena un mercader, y pueslo con su empleo en esla dudad, viem
olro que por haber empleado en la Cosla vende los géneros por un 25 Ó JO
por IOO menos que lo que el 011'0 los puede dar, conque sin haber malbaralada ni un peso se halla con el lercio mmos de lo que pensaba lener;
cosa que ocasiona quiebras"y alrasos á los m~rcaieres, que es el gremio
más digno de alendón en la Repúblz'ca.
No es para olvidar, señor, que como á los principios que se
poblaron estas partes y se erigió la Audiencia y demas tribunales,
creand()se escribanos y ministros para ellos, se tubiese presente la
opulencia de que entonces gozaban, se mando por diferentes cédulas, que hoy son leyes recopiladas, el que los derechos de los es~
cribanos fueren duplicados respecto de los que se pagan en Espa:ña y en algunos casos triplicados. Pero habiendo hoy llegado esle Reyno á la. miseria, que es notoriay dejo znsinuada, se hace infoúraólé la"
pata de los dere<hos que se causan en los plellfJs, escrituras é in:strumetli-
Fó.S,' de suerte que suelen estos importar" algo mas que el' :iritéres '.
principal de la dependencia, serfautilel
que se diese forma para
que sin contravenci6n se guardase el arancel 'nuevo que se'hiciese .
.
Esto es lo que ha alcanzado mi experiencia en el tiempo que
He gobernado éste reyno; asegurandoá V. M.con aquella igenui":
dad"que debe profesarme mi respecto que insta tanto el remedio
:n~sdaños expresados, que solo debiendo se esperar del paternal
céro de V. M. su aplicaci6n, puede cesar el desconsuelo que oca·
dona ver pr6xima la total desolación de éste Reyno, el cual nece~ita de un Presidente que ejecutando con esactitud providencias
10f': V. M. fuere servido expedir, aplique su cuidado al remediode
otros menores daños, que nacen de estos otros y que yo he ami.
tldo porque no se haga impertinente y difuso éste informe; aun.
q~e.conozco que los inconvenientes que en su principio se suelen
reputar por de poca importancia, en sus fines ocacionan la destrucción de un Reyno, y como el obsequioso amor conque yo deceo se conserve con crecidos aumentos todos los que obedecen á
V~ M. no permita omitir la insinuación de la ruina que amenaza á
éste, he tenido de mi obligaci6n proponer lo que se me ofrece, reservando á su grandeza y elevados talentos de su consejo, los que'
tendrá por mas oportunos y prontos.
Guarde Dios la C. R. P. de V. M. como la cristiandad ha
menester.
Santa Fey Julia 20 de I727."
Este documento, de valor de actualidad aun al cabo de dos siglos, es clave para explicar más de uno de los grandes aconteCimientos ocurridos en el Nuevo Reino de Granada.
ES LAVA, EL DEFENSOR
DE CARTAENA
(1)
I
Los graves sucesos políticos cumplidos en España y en el
Nuevo Reino de Granada en los tres primeros lustras del siglo
XVII, forzosamente debían entrañar, como consecuencia, modificaciones sustanciales en el régimen político de ambas comarcas.
Cuanto al Nuevo Reino, los incidentes ya mencionados de la presidencia de Meneses y el luminoso informe del Visitador de Las
Infantas, determinaron al Consejo de Inoias á proponer la erección
del dicho territorio en Virreinato, y así lo determinó el monarca
español por :Real Decreto de 13 de Junio de 1717, en el cual se
nqmbró para primer Virrry del Nuevo Reino (2) á D. Jorge Villalonga, Conde de la Cueva, oriundo de las Baleares, del hábito de
San Juan, Teniente General de los Reales ejércitos, Consejero de
(1) " .•• En tiempo del Excmo. S. D. Sebastián de Eslava, que entraban
chorros de oro y nos de plata en la garganta de la plaza de Clrtagena
con su
sabia inspección y notoria prudencia
"-NQta de Ellrique BerbeQ al Virrey
~~~~~
'
Cómpárese nuestro relato con el del historiador Graot (tomo 9.0, p 18)
quien seguramente careció de informes completos en el particular.
Compi.
ren~e, igualmente, algunas fechas de este libro con las del Diario de Vargas Ju.
rado ya citado
(2)
-71 Guerra, Procurador real del Reino de Mallorca, Decano superior
de las armas de tierra del Perú, y General del puerto y presidio
del Callao, empleo este último que regentaba hacía muchos años,
-ó sea desde 1808.
Mas, el Gobierno español, habida consideración á que los despachos que se remitían al Perú solían gastar seis meses en el camino y que era urgente la erección dp.l Virreinato, para instalarlo
y regirlo mientras llegaba Villalonga, y tambien para cerciorarse
-de la bondad de la medida, resolvió envIar en comisión á uno de
los miembros del Consejo de Indias, á D. Antonio de la Pedrosa
y Guerrero, Señor de la Villa de Buxer, á quien se encomendaron
los despachos para Villalonga, los cuales no debía remitir á su destino en caso de que no juzgara necesaria la creación del Virreinato.
De la Pedrosa se puso prontamente en camino para el Nuevo Reino, á donde llegó á principios de 1718, Y como pronto se convenciera de la verdad de las opiniones de Las Infantas, hizo seguir á
su destino el pliego para Villalonga, el que éste recibió en Lima el
15 de Diciembre. El primer Virrey del Nuevo Reino tampoco demoró su viaje y entró á esta capital el 25 de Mayo de 1719, recibiendo el Gobierno de r]'anos de La Pedrosa el día 27, bien que la
entrada solemne y pública no la efectuó hasta el 17 de Diciembre
siguiente, ó sea mientras se discutió y arregló lo referente al ceremonial de dicho acto, de tanta gravedad para los colonos (1).
Empero, Villalonga por su edad (más de cincuenta años) y mala
salud y por competencias desagradables con el nuevo Virrey del
Perú, M'lrqués de Castell Fu ~rt~, que l<valieron alguna reconvención de la Corte, acabó por pedir licencia para regresar á España, informando al propio tiempo contra el nuevo empleo, por lo
-cual el Rey resolvió restablecer la Presi dencia, y para dese mpeñarla designó á.Manso Maldonado, quien, al contrario de Villalonga, insistió justamente en el restablecimiento del Virreinato, lo
que desgraciadamente se demoró varios años (hasta el 20 de Agosto de 1739), debido á que en seguida marchó 'la Colonia con algún
orden (precisamente cuando gobernó un hermano del que debía ser
.el nuevo Virrey), de suerte que sin la gUerra con Inglaterra tal vez
se habría demorado más aún la satisfacción de tan grande necesi.
dad colonial.
II
¡S3.rcasmos de la ~uerte ~Del Virrey ddensor de Cartagena
-contra los ingleses, fuera de ese glorioso drama, poco ó nada reegistra la historia, no sólo en América, pero hasta en la misma España, no o~stante que en esa decisiva contIenda se jugó el porvenir hispano del Nuevo Mundo.
Refiérese que la pérdida del Canadá fue n::>ticiacontada como
insignificante, entre plato y plato, en una orgía de la Corte fran-cesa: dada la poca atención prestada por los historiadores españoles á los sucesos de 1740, bien pudiéramos afirmar que no supieron ni en su época ni después asignarle,; su legítimo valor.
Como las estrellas fugaces, Sebastián Eslava aparece un mo·
mento en el cielo de la historia á impulsos de sangriento é inol(1) No fue el Virrey Pizarro:el
á Santafé hizo en.trada públ)caal
que arregló e,te ceremonial;
igual de la de Villalonga.
á su llegada
-
72-
vi~a15ledrama,y elfestode
sl,Í,s' acfos cónib mandatario;Ios ilffi!teo~íités queJe éle varo" á ese, puestoy el, fin dé su'carfel'a',ya~
cen en 'tan ¡ír•.fu·nda sombra, que su nombre no fjg~ra ni aun en
los ,más completPs,léxicos biográficQs"y.nuestros historiádores mOd~mios no 11:: consagran sino una página bJarycá 6 negra, según su
ci-'ile:rlÓ;peroén la cual se límitan á escribir el desesperante zgno'..
ramos,q'ue iecuerdáelzgitoli nu{facupif{o de los romanos'('I).
Gá'fc!ii y García, el compilaefor de las ,Relaciones de Mando M.
rós Vit'reyes; afirma que Esla va nada' éscribio sobre súperfÓdQ..
dé mari'do, con una dogmáticafráse
: ",No ha)', pUes, la me'nl5r
dÚd.liéh que no existen otrásRelaciones
que las que he recopilado"; pero' ese dogmatismo es de peligrosoe'mpleo
en estos ca'sos •.
y si és ver!iád que el def¿nsorde Cartag-ena no entregó á su su"
te'sor .Relación di Mando, tampién, lo es qu.e hizo trabaja~ y presen~
tir .hje~o' una Memoria 6 información, sobre sus actos como ..mandatar1Q,Iá:'cúaréxiste inédita, y de ella toma'mos Iosdatos
para
¿scri1)i'r eSfa's pági'nas, que son por lo mismo conipletamente nitei)(if
eif nuestra historia naéional.
"Séóastián Eslava, según Alcedo,fue señor de Eg-uillort, Ca:"
ñci!leio del Orden de Santiago, Comendador de Fuente del Empefádor en la de Calatrava, Teniente g-eneral de los RealesExer-:-.
citos, gentil-hombre de Manga del Infante D. Felipe, hombré al
mucholhhilOY
créddo, éJue había servido hasta llegar á Capitán en
~I Regimiento ,le guardias españolas, luégoá Coronel en el de
As'u'rias y Castilla; lIeg6 á Cartagenael
año de 1739, y con rho~.
tivo d.~ ha:ber declarado la guerra los ingleses, se mantuvo en
aquella pr:iza, sin pasar á Santafé, y la defendió cuando la sitiaron' aquélJ'os el de 1740; volvió á España condecorado con el
g-rád<:> de Capitán General del Exercito en el de 1749."
El historiador Plaza escribe:
"El Teniente General D. Scbastiín E'ilava, sujeto muy condecorado, que era Comendador en la de Calatravil, Teniente de
Ayo del infante D. Felipe y gentil-homhre (de Cámara) del Rey,
principió su Gobierno el 24 dI:: Abril de 1740, en la ciudad de Cartagena, y en ella permaneció durante los ocho años de su administración." O lo que es lo mismo: nada hizo como Virrey, y de su
Gobierno nada hay que decir. Y en cierto modo Plaza censura la
obra de Eslava, por los términos en que da cuenta del nombramiento de su sucesor.
El historiador Groot dice:
"En Abril de 1740 había aportado á Cartagena el nuevO
Virrey D. Sebastián de Eslava, Teniente General de los reales
Ejércitos, Comendador de Calatrava (sic) y gentil-hombre
del
Rey. En aquella misma plaza reinstaló el Virreinato, y allí pasó
su periodo hasta. su conc\usi.5n en 1749." La síntesis no es muy diferente de la a¡¡terior.
(1) En tanto que aquí se llamó entonces á Eslava "héroe digno de eterna
fama, defensor de la religión, honor de la Monarquia y conservador de la Am é·
rica," en laHlstona de Espalla, por La Fuente-Valera,
apenas se consagran unas
líneas á estos sucesos.
-73y esevidentede toda evidertcia que si en el interior del país,
ó mejor dicho, en la capital, se guardó memoria tan despectiva'
del Virrey. y de la cual sin duda ninguna son eco los conceptos
de Plaza seguidos por Groot, provino de que habiendo administrado bien el Virreinato desde Cartagena, pudo y debió temerse
que en lo sucesivo el Virrey residiera en la' Costa, 10 cual habría
sido la muerte de Santafé. Porque es un hecho fuera de duda que
Eslava gobernó el Nuevo Reino con cuidadoso celo, sin desatender lo esencial de su misión.
¿ De dónde provenía Esla va ? Después de ser Virrey, ¿ cuál
fue el re~to de su carrera? Alcedo lo menciona" como hombre
de mu~ho mérito y crédito," y éste no p0día adquirido un joven
en la Corte de Felipe V sin servicios reales é importantes. Hasta donde ha sido posible rastrear los orígenes dé Eslava, resulta
qlle era Nnvarro, nacido. en 1714, Y de los cadetes con quie"ries
sé fundó la R~al Academia Militar de Barcelona, en la cual adquirió sólidos conocimientos de Ingeniería militar, como lo probó
el\ su iuspección á Puerto Rico, desconocida de sus anteriores bió.;
grafos. Después de ejercer el Virreinato fue promovido á la Capitanla General y Gobernación de Andalucla (1750), puesto muy ambicionado entonces, de ésta pasó en el mismo año á ser Diret tal' de
la Infantería Española, dirección que ejerció cuatro añoS, acompañando luégo á Fernando VI como Secretario de \:<:stadodel
Despacho UnIversal de Guerra. Retirado á la vida privada al ad:"
venimiento de Carlos III, murió en Madrid el 21 de Junio de 1789,
á la edad de 75 años, cargado de glorias y merecimientos.
Fue nombrado Eslava (1) Virrey del Nuevo Reino en 2 de
Septiembre de 1739, y en el Real Despacho en que se le comllnido el nombramiento, le ordenaba ,'el monarca que permaneciera
"en Cartagena, Portobelo, ó en otro lugar de la Costa de Tierra
Firme, mientras duraran las inquietudes de los ingleses, pudiendo
desembarcar y mantenerse en la parte que juzgase;; ás o~ortuna
para asegurar la defensa del territorio."
Emprendido el viaje, Eslava se detuvo en Puerto Rico, después de una peligrosa travesía, tanto en espera de ocasión de continuar su ruta, como para inspeccionar el estado militar de esa
isla. A Cart1gena arribó el día 23 de Abril de 1740, es decir,
al terminar el bombardeo de la Plaza ejecutado por la escuadra
inglesa de Vern6n. que de allí siguió á atacar y rendir á Portobelo ; y esa llegada inspiró gran confianza á los habitantes, por el
peligro corrido en la travesía por el Virrey, como que á la semana de estar en la ciudad pasó á la vista dicha escuadra, de regreso de una expedición en que el número le diera la victoria,
bien que por el momento nada nuevo intentó contra la Plaza.
(1) Los Eslavas eran tres: Rafael (1690--1737), que murió en Santafé desem.
peñando la Presidencia del Nuevo Reino. después de haber gobernado á Valdivia; José y Seba~tián. El segundo vino á América á servir un empleo en el Perú;
pero como no estuviera vacante, pasó á Ser VisitaJor Fiscal <le las Provincias
de Quito. Era un hombre honrado, y escandalizado con las tentativas
de seducción y las amenatas entre las cuales lo ponían los interesados, y viendo que no
podía practicar la. visita, renunció el cargo y tomó el hábito en la Compañía de
Jesús, en cuyo seno murió después de algunos años de conducta ejemplar (UIloa¡
N{)tidaJ Set,.t/ds).
- ~~..La
presencia del Virrey devolvió el ánimo á los habitantes,
\ev<lntado por él con la grave consideración de ser anglicanos los
-enemigos; y conseguido ese resultado, se empreridió, sin demora,
el reparo del castillo de Bocachica y demás fuertes, lacomposición de las armas, él apresto. de las municiones, la construcción
<le un hornabeque en el casti\To de San Lázaro, la fábrica de cureñas y ~xplanadas, y todas las demás operaciones conducentes
para afrontar un gran peligro, sugeridas al mandatario por su y
experiencia en el servicio militar.
Debido á esa labor, cuando en 13' Marzo del siguiente año
(1741) se presentó frente á la plaza la nueva y poderosa escuadra
de Vernón, lista se encontraba la defensa, según lo experimentó
el inglés cuando se. acercó al combate, puesto que principiando el
ataque por el castillo de Bocachica, reconoció pronto aquél la
dificultad para rendirlo, en medio .de su mala construcción, debido
á la batería de abanicos, que á su frente hizo levantar el Virrey
con algunos cañones sobrantes, y con hallarse él presente á todos
los ataques, á pesar del incesante fuego de bombas y balas que
·lanzaba la batería que formaron en tierra los enemigos, para batir en brecha el expresado castillo. Con su serenidad infundfa ánimo á la tropa y causaba asombro á los habitantes; en persona reconocía diariamente la brecha, y sin otro compañero que el inge¡niero en Jefe Carlos de Noux, permanecía sentado en una cureña
en la descubierta muralla .•
El ejemplo y ánimo del Virrey influyó en el esfuerzo de la
tropa, y siendo el primero en el continuado peligro, le correspon1iebuena parte en el éxito que obligó al enemigo á levantar el
'campo formado con el desembarque de su tropa, y á evacuar la
bahía poblada de tantos navíos de guerra (31), fragatas, bombar·das (20) y otras embarcaciones (135), como jamás se habían visto
-en expedición alguna á los mares de América (1). Del asedio el Vi·rrey no dio otro párte que la copia del diario que ordenó llevara
su asesor, y en el cual tachó todas las expresiones que encontró referentes á su persona, por lo que otros aparecieron como los meri.torios del drama, repitiéndose luégo la omisión del verdadero
nombre del héroe de historiador en historiador (2).
(1) Los ingleses se precian de ser veridicos historiadores;
pues bien, en el
tomo 42 de la gran History oftke Natiolts, aún en curso de publicación,
y que
miran como la primera en su género entre todas las conocidas, se lee en la páginp 205: "After a long cannonading the batriees were silenced, a landing acomplished at night, and a passage made by which the fleet entered the harbour.
Here however, further progress was checked by sickness and disagreements
among, the command~rs, with the result that the sieee was raised an 1 partial
succes ended in miserable failure. This was followep by another check at Santiago de Cuba, wich virtually terminanted al! hopes of further great exploits,
although attempts were made on la Guayra an Puerto Cabello."
Si asi se trata
el punto en una obra capital escrita por la flor de los historiógrafos
profesores
en las Universidades del Reino Unido, ya puede juzgarse qué escribirán los menos afamados. Es sabido que en el asedio perdió Vernl\n la tercera parte de su
formidable expedición, y escritor norteamericano
hay que afirma que dicha pérdida ascendió á más de 18,000 hombres. Como es sabido, la escuadra com;>rendia 41 naves de guerra con 2,070 cañones, 135 transportes, 9,000 marineros y
14,569 hombres de desembarco, y disparó 36,000 bombas y~ranadas.
(2) Este diario, que se inserta en IU lugar, es uno de los documentos
históricos de más valía, por la. sencillez con que describe los acontecimientos,
sin .
ocultar;los
reveses sufridos por los defensores de la:plaza, antes del triunfo final.
Al siguiente año (42) volvió á presentarse á la vista de Cartagena otra escuadra de menos convoy que la de Vernón, pero de
bastante fuerza para constituir un peligro, é ignorándose su designio, fue preciso velar en preventiva de oposición, hasta que la
escasez de víveres la hizo seguir á su destino verdadero en la costa de Portobelo y Chagres, con el fin de conquistar á Panamá, plaza que al mÍsmo tiempo debla ser atacada por el Paclfico'por la
escuadra de Jorge Auzon, diputado á tal efecto.
El plan de los ingleses volvió á fracasar, porque el Virrey
Eslava, en previsión de ese peligro, había socorrido á Panamá
con el segundo batalIón del Regimiento de Granada, con armas,
municiones y otras providencias expedidas de acuerdo con las
distancias y topografía del suelo, completadas con el envío del
ingeniero Juan de Sobreville, y con ganarse las voluntades de los
indios del Darién y de los franceses que habitaban el golfo de UraM,
á quienes aseguró en la obediencia y fidelidad al Rey de España.
Debido á estos preparativos fracasaron los intentos del inglés, ya
sobre el río Mandinga, ya sobre el Chagres, y tuvo que regresar
á Jamaica, convencido de que en las plazas marítimas de Tierrafirme se había quebrantado sin remedio el orgulIo de las armas
británicas t En efecto, el mismo resultado ob~uvieron los enemigos
en los ataques de Puerto Cabello y de La Guaira, porque los em.
prendieron suponiéndolos inadvertidas para la defensa, pues ignoraban los refuerzos que el Virrey hizo dejar en esas plazas, tomándolos de los cañones, armas y municiones que se remitían
para Cartagena. Con este mismo fin dz'spuso el Sr. Eslava autorizar al Gobernador de Caracas, Teniente General D. Gabriel de
Zuloaga, para que dispusiera del producto de indultos del comercio ilícito, á fin de que no careciera de recursos, y el resultado
comprobó lo acertado de la medida.
Con igual cuidado atendió el Virrey al resguardo de Santamarta, á donde envió al ingeniero Antonio de Arévalo, y al Capitán de Artillería Agu~tin de 1xaola para levantar un fuerte y muralla provisional, con orden de hacer la obra nueva entre los dos
castillos de San Juan y San Vicente, y armarla con la artillería
'<lel entonces inútil fuerte del Morro, dándoles como auxilio materialla suma de $ 12,700, de los fondos con que contaba en Car,tagena.
Al Gobernador de Maracaibo aprobó las estacadas y obras
interiores y exteriores que emprendiera para fortalecer el castillo
de San Carlos y demás de la barra de Maracaibo ; y para proveer de armas la plaza concedió al Cabildo el permiso de que las
introdujera de las Colonias amigas 6 neutrales. Con el fomento de
'las rentas reales y los indultos de contrabandistas proveyó de recursos á la guarnición.,
•
En Portobelo, después de rendirla Vernón, ordenó que el Gobernador Juan José Colomo fabricase cureñas, con las cuales se
montaron cinco cañones en las trincheras de faginas levantadas
contra los piratas y corsarios, y con gracias y elogios alentó al
vecindario que, organizado, pudo hacerse cargo de la defensa de
~a plaza cliando el Presidente de Panamá retiró de aIH las Compañías que hacían la guarnici6n.
Párit'qúela plaza., dé Partamá nó quetfará. expuestá" á otro
i~li}tO; ya-'fúesé porelmardefNorteópor,el'de1:
Sor, despacM
el'Vii'reyalingenier6
.I}. Luis lJ~zara állét1ar etvacfó ~biertó cM
l¡t'milertéd'e:Sobrevillé;ycori~el
auxHie de la tropa'se leVlttlta:'
róne'rtditha
plaia' a'lgunas <;Jf!)ras
que" fueron ,.'aprobadas, sufta"
galldb'e'~ V1rréinatoátodóSlos'
gastes deman'd~os por esaS ' ern~
presas;
"la vista de Esla va se extendió hasta los confines del Virrei·
nato por el lado de Cumaná, pues á las autoridades previno fortificar el puerto de Araya, el de San Antonio y el del Fuerte, á
fin de impedir todo de~embarco de los enemigos; y después de
que éstos insultaron el prtfsidio de laGuayana, ordenó la construcción de una fortaleza ep- el Caño de Limones, y pagó los sueldos
de dicho presidio y de 6ugilarnición;
Empero, ,la 'obra'más rtotable del Virrey fue la construcción
del ,fuérte dé San Sebastián en Cartagena,
desde sus cimiento$
hasta 'Su corona; la de las cortinas alzadas desde el reducto hasta
las cercanías de la puerta de la Medialuna, abrazando en su ámbito
el baluarte de S1.n]osé, y ladel calce de la muralla que bate el
marpor la parte del Norte, la cual cortina estaba taladrada y casi
en el aire; por haberla minado el agua, siendo'pr~ciso const(uír una
obra previa' para quebrantar el golpe de las impetuosas olas. Otro
calce semejante' hizo enel'>tJaluartede Sar1taCatalina, laCruzyel
Reducto,·en el cual las piedras se pusieron á tiz6n,ápesar
de ser
de"dosbrazas la profundidad,delmar.
A que se agrei!a la obra de
levantar uña mutaHael1 la playa de Ballestas, en vez del anterior
flaco resguardo de débiles faginas; el reparo de la bateda de
San José; enfrente de Bocachica, donde mantuvo siempre una guar.
nición ; la fábrica del cuartel de Pasacaballos; refecciones, de esta.
cadas y tendales, cerrar boquetes, escarpar el monte en que está
situado el castillo de San Lázaro, y, finalmente, hasta construír carros para transportar el material, con remudas de yuntas de bueyes,para facilitar la fábrica de las obras mencionadas.
A estas atenciones se añadieron las que pedía el apresto y
servicio de lanchas y canoas para conducir los materiales, y, sobre
todo, las d'=1despacho de la es 'u1.dra de D. R0dr:gu Torres, pues
fue necesario proveerla de víveres para dos meses y socorrerla
con naves, equipos y $ 134,000 oro. De la misma especie fue el trabajo para armar corsarios contra los ingleses y recoger caudales,
hallándose exhaustas las cajas del Reino, para que nada faltara á
las tropas y á la armada.
En los asuntos religiosos se registra la construcción de veinte
iglesias y la reorganización y arreglo de numerosas poblaciones
del bajo Magdalena, erigiéndose en parroquias varias de ellas, en
que se incluyen San Nicolás de la BarranquiJIa, Sabanalarga, Chiriguaná y Ocaña. A que se agrega la destru~ción de la idolatría
que había resurgido entre los indios Pintados, que vivían cerca de
Tenerife, y que en el corazón de una isl~ montuosa tributaban adoraci6n á un ídolo cuyo auxt1io invocaban m orgías y borracheras.
-77Con igual interés atendió el Virrey Es~ava el fomerttode las
misiones del Orinoco y otros lugares, en especial en el ..Darién, donde se valió del C"cique Uxinaquicha para preparar los ánimos de
los indios, bien que sin éxito, por cuanto movidos por los franceses
de la costa, los indios rechazaron luégo á los misioneros jesuítas.en1'iados á catequizarlos. Las misiones del Caquetá (Putumayo, Caquetá, Mocoa, Sucumbios) recibieron $ 6,500 de auxilio, pero el
Virrey ordenó que no se limitara á ese auxilio á la asistencia de los
seis religiosos que las diriglan, sino que se hiciera lo propio con
cuantos misioneros qubieran pasar á esas sel vas, aun cuando para
eIlo fuera preciso enviar situado desde Cartagena. Debido al esfuerzo de Eslava se fundaron por entonces los hospitales.-le Popayán,
de Santamarta y de Maracaibo, y recibió grande incremento el de
San Lázaro, y se estableció en Panamá la celebración anual de
honras por los soldados muertos en servicio del Gobierno, porque,
decía el Virrey, también era preciso atender á las necesidades espirituales del ejército.
Cuanto á la Real Hacienda, debido al celo y vigilancia del
Virrey, tanto mejoró, que en el quinquenio de 1744-49 las rentas
tuvieron un aumento de $ 1.4 [3,178, más 12,029 castellanos de
oro, sin incluír en esa suma ni los productos de Panamá ($ 61,650),
ni los situados, empréstitos ó cualesquiera otras entradas accidentales; es decir, obtuvo un aumento anual de más de trescientos
mil pesos. A lo dicho se debe agregar la salvación de los paños
de Guadalajara (que valía'l más de $ 600,ooo),enviándolos
parte
á Panamá con destino á Lima, parte á Mompós, mientras duraba
la guerra; el aumento de los productos de la Casa de Moneda de
Bogotá; la disminución de los gravámenes de los mineros y la mejor vigilancia de la línea Atrato-San Juan. A tal punto alcanzó la
obra fiscal de este Virrey, que se IIegó á decir entonces que si
Colón había sido el dichoso descubridor de las Indias y en ellas el
Nuevo Reino, á Eslava correspondía la gloria de haber descubier.
to los veneros de las riquezas del antes infecundo distrito puesto á
su cuidado, como que llenó las arcas reales, y no sólo no acrecentó
ninguno de los antiguos aranceles, sino que antes más bien rebajó
aquellos que correspondían á productos antes más valiosos, como
las minas de Guamocó y las harinas del interior.
En servicio de la vida de los Municipios 110 ejecutó el Virrey
obras menos importantes: en Papayán hizo comprar en la plaza
principal una buena casa para el Gobernador, el Cabildo, las Cajas
reales y la Cárcel; en Cartagena y Mompós logró el aumento
de la renta de propios; hizo componer el camino de Honda, en
especial en los tristemente famosos pasos de los Almireces y las
Barandillas, y construir bodegas en esa viIla y en el río Tamaná.
En fin, con no menor celo vigiló el contrabando y aseguró que por
el río Magdalena no pudieran introducirse al interior artículos que
no hubieran pagado derechos á su arribo al pai5, logrando rescatar de esta manera $ 730,231 en oro para el erario. Entonces un
peso de. oro equivalía a. dos de plata.
- ¡8El juicio de residencia de Eslava se sigui6 en $antafé contado rigor, sin que resultaran cargos contra él, pues como tales no.
pueden mirarse los de haber permanecido tod~ el período en Cal"tagena, de no haber presentado doble ejemplar de la memoria dé
mando, de haber empleado en su guardia á un sobrino suyo que le
acompañ6 en el sitio de Cartagena, &c., por lo cual fue absuelt0·
sin mayor dificultad, como que en el juicio se demostr6 nos610 la
acrisolada honradez del mandatario, sino su gran desinterés, hasta
rehusar c\:lantas gratificaciones se le quisieron obsequiar.
VIRREY
Y FRAILE
El historiador Plaza, seguido por Vergara y Vergara, suponeal Virrey Salís hijo de los Duques de Montellano; es ésta una confusi6n con José Solfs, Adelantado de Yucatán, hecho Conde de
Montellano por Carlos II en 1681. Este Solfs era de la familia an.
daluza del mismo apellido, pero muy difer~nte de la aragonesa delos Solls Folch, cuyo título de Condes de Cardona lo ganó el célebre Virrey de Nápoles por Fernando el Católico, el que por su sagacidad dio origen á la conocida frase •• más listo que Cardona."
Pero es de advertir que si tal era el título de la familia del que
fue Virrey del Nuevo Reino de Granada, no, pertenecía á la sangre de aquel titulado cuya línea directa se extinguió, re fundiéndose
el título en la casa real, de la cual lo desprendió luégo el monarca para premiar servicios de los Solfs FoJch.
El historiador Groot llama al Virrey" José Salís Folch y Cardona," y Garda y Garda, en su infiel recopilación de Memon'as dtmando de los Virreyes de Nueva Granada, supone que la firma del
mismo era" de Solís Folch de Cardona." La real cédula que hizo
el nombramiento del mandatario y varios otros documentos suscritos por éi dan la razón á Garcfa y García ; pero también existen
documentos de la Corte española en que se suprime el primer dlf
patronímico.
Todos los historiadores llaman á Solís Comendador de Mon.
tesa y Mariscal de campo, y lo suponen" muy joven" cuando se
encargó del Virreinato. La cédula de nombramiento lo llama
"Mariscal
de Campo de los reales Exércitos y Comendador de
Ademus y Castilfavi en la orden de Montesa." Hay, además, constancia de que fue Alférez de infantería y primer Teniente de la 3.·
CompañIa de la real Guardia de Corps en tiempo de Fernando VI.
El Virrey Solfs era el segundo hijo de Enrique, 6.° Conde d~
ese título, quien murió en 1740, siendo Virrey de Cataluña: su hermano mayor fue Luis Ramón, que abrazó el estado eclesiástico y
murió ya investido del capelo en 1770, Y tuvo por hermanos menores á Catalina Antonia, que heredó el condado y lo llevó á la casa
de Medinaceli, con cuyo titular de entonces contrajo matrimonio,
y á Juan, hecho caballero de Santiago cuándo apenas contaba 7
años de edad. Estos datos indican cuanto debía ser el influjo de
esta familia en ]a Corte de España, ganado principalmente durante la guerra de sucesión. D. José, por haber sido condiscípulo y
79
-=
amigo de infancia de Fernando VI, Rey nacido en 1713, no pudo.
diferenciarse mucho en edad de ese monarca; luego al venir 'á
América contaba necesariamente más de treinta años, lo cual se
confirma con el hecho de haber muerto en 1770, de "poco más de
cincuenta años de edad," según las crónicas del convento de Franciscanos de esta ciudad. Al tenor de estos datos, resulta que se encargó del Virreínato cuando no contaba menos de 35 años, lo que
por otra parte está de acuerdo con las prácticas de la época, de
donde el que sea preciso suprimir el muy joven mencionado atrás ..
El Virrey Salís, al dejar el mundo, tomó el nombre de ••José
de Jesús María," y es de suponerse que en su temprana muerte
tuvo influencia la pena por el fallecimiento de su hermano, acaecida-.
á principios de ese mismo año; así como debemos juzgar que la
desaparición de su amigo y protector Fernando VI y la suerte de
su hermana tuvieron no poca parte en su separación del mundo •.
puesto que renunció el cargo de Virrey al saber la exaltación de
Carlos III" hermano JTIenorde Fernando, y que el matrimonio de'
Catalina Antonia se verificó cuando ya ella era Conde!la de Cardona. Las crónicas santafereñas hablaron luégo de causas pasionales á este respecto, pero documentos fehacientes obligan á poneren tela de juicio semejante causal (1). Las masas populares siempre
buscaron motivos amorosos al abandono del mundo por los magnates en quienes veían reunidas la juventud, la riqueza y el poder~
El Virrey Salís trajo por Secretario á un compañero de infancia, á Antonio Monroy, quien no fue querido en Santafé, y de'
quien se asegura ba ejercía influencia decisiva en el ánimo del mandatario, que tuvo por" assessor " al Dr. D. José de la Rocha, también mal quisto en la ciudad por ~us costumbres libres, hasta el punto de que la Audiencia le siguió juicio para alejarIo del palacio, el
cual ordenó abrir á mediados de Julio de 1759, ó sea apenas subió
Carlos III al trono, bien que Salís no hiciera caso de semejante
dictamen y obtuviera luégo aprobación de su conducta en el particular.
De la conducta desarreglada
del Virrey no hay otro indicio,
que los decires de Miguel Satisteban y del Dr. D. José Mozo (2)',.
sus enemigos gratuitos, no obstante lo mucho que los distinguió durante su Gobierno, y cuya enemistad se granjeó con motivo del juicio de residencia del Sr. Eslava. Y decimos que fue gratuito, por
cuanto ambos personajes fueron luégo duramente censurados por'
el Consejo de Indias, y por el Ayuntamiento de Bogotá, cuando,
elevó el Rey expresiva manifestación dándole "las debidas gracias por habernos puesto un Jefe de quien recibimos tanto.bien,
que fue afable y benigno con todo género de personas, oyendo
con igualdad y del mismo modo las quejas del pobre que las del
rico, dejándolos á todos contentos y satisfechos con la justicia que
(1) Aunque los comentadores del DIario de Vargas Jurado dicen que"
la
lIiarichuela joven- que se convirtió y entró al Conwnto de Santa Clara de Bo·
fotá-de
vida alegre, muy popular en Santa Fe, fue amiga de intimidad del
Virrey Solís," esto lo escribieron sin prueba ninguna y olvidando hasta que eL
Con"eilto de Clarisas no era casa de arrepentidas Magdalenas.
(2) y otros qae no queremos nombrar aq1Ú.
a,dmip\s~rab~, ,y;ca!lsl;e.nte~e~a
ensu ¡;lespacha,qu.e ,no.qued6
un pliego depppel en sum~pe
I.In dlapar:a ap-a:"
r,.~r~la!:ión. de rnan~a del Virrey Solís,e~crita .en laéppc:a
en que ya había .resuelta retirarse del mundo, deja muy en la
samb~. toda la que podía redundar en glaria del magistrado., sien.
do preciso ir á buscar la verdadera histaria de su administración
en atras fuentes, y en prj~ertérmina
en el certificado del Secretaria General del manarca español D. Anto.nio.<le Salazar, expe.
dida tresañas después de terminado el Gobierno del Sr. S<¡>lís.
:Es tradioional en nuestra historia, á la par ·de las devaneos
aowra~s del Sr. Salís, su riña con la Audiencia, sintetizada en el
célebre episodio.,de la cédula real dando. la razón á los togados y
laJcartadel Rey transfiriéndolaal
magistrado; pera de tales bedíos no. hemas encantrado fundamento alguno en las dacumentas
de laépaea(I).AI
cantraria, en la infarmación abierta á su tiempo.
en la Secreta de la respectiva residencia, en la cual se examinaran
muchísimas testigas, tanto enSantafé como en tada la extensión
del Virreinata, la misma que en las infarmes re.servadas de las diversas Tribunales, del Cabildo. y de las comumilades eclmasHca.r
de ambos sexos remitidas á España, no. sólo. no se encuentra huella
de aquetlas hechas, que de ser ciertos algún rastra debieron dejar,
sino. que tados canvinieran en que los pracedimientas del Virrey
fueron siempre arregladas y que desempeñó los cargos de Virrey,
Gabernador y Capitán general del Nuevo,Reino, Presidente de su
Re~lAudiencia y Superintendente general de la Real Hacienda,
como HVirrey que administró la m~s pura y constante justicia"á
satisfacción, y sin agravio de persona alguna; proc1Jró por todos
medias el mayar beneficio y aumento de los Reales intereses; y
miró par el bien de la República y sus naturales, tadoen tan sUmO
grada, que lo canstituye un perfectísima Virrey, celosísimo Presidente, y el más exacto Superintendente de la Real Haciend::.t, digna
par sus gloriasas accianes y memorables pracedimientas, de que
el Rey se dé por servida de su arreglada y exemplar conducta.
La palabra ejemplar, no aplicada luéga ni aun al Arzabispo
Virrey, evidentemente se puso. aUí para acallar y desvanecer las
hablillas mencianadas, que de seguro se sabía .pasaban de baca
en boca, y que si. dejaran huella tradicional, se debió á que el re.
sultada de informacianes coma las apuntadas, nunca encuentra. en
el vulgo el mismo eco. que los cuentos callejeros, en especial en
ur¡a pablación tan muerta coma era entances Santafé.
Según las testimanios fehacientes de la época, sin embargo
del deplarable estada del Nuevo Reino durante el gobierno del
Virre}: Salís, por la carta ó ninguna existencia de caudales, pabreza del comercio, miseria de las indias que se acrecentó can una
epidemia de viruelas y atros accidentes; fueron tales y tan acertadas sus medidas para el aumento de cada Ramo, especialmente
en la refarma de las Cajas reales y en los métodos y reglas para
su manejo, "que cuando. en tiempo. tan cala.mitasa hubiera sido.
gloriosa empresa el sólo. mantener la Real Hacier¡<;la, lagró este
(1) Véase lo que sin dar pruebas relata Groot sobre el particular (tom'l 2~
p§~. 59), y que de ser cierto lo ha\lría r~~.istMdoV,'~lIas,Jura10 ell Sil Diario.
-
81-
Virrey, hecho el cotejo de los cinco primeros años de su gobier_
no, Con los últimos cuatro de su!antecesor (Pizarro), haber aumentado en un año común (las rf'ntas) 3,549 pesos 7 reales 29 maravedíes y 22 onzas de perlas."
y el aumento obtenido por el Virrey SJlfs lo consiguió en un
tiempo en que le taltaron el derecho de Cobos, concedido al Tesorero de la Casa de Moneda de Popayán, y la renta de correos adjudicada á la Condesa del Puerto, la que por tal motivo recibió en
la Caja de Santafé 20,000 pesos; á esos desfalcos deben agregarse
$ 306,547 enviados á Cartagena para fortificación y situado de la
plaza, $ 30,000 para el servicio de Guardacostas, $ 90,800 para la
Real Expedición de límites (1), &c., sumas de gastos extraordinarios que aumentaron el "reculto"
de ellos en $ '47,587 sobre los
impuestos á su antecesor, no obstante lo cual, cuando se retiró
del mando, se hallaban" pagados cabalmente, sin deberse un ma• ravedf, todos los sueldos, pensiones, censos, gastos de Real Hacienda, estipendio de Curas y demás cargos ordinarios del fisco
nacional. "
La capital debió especiales atenciones al Virrey, por cuanto
promovió, "en mucha parte á sus expen~as," las obras de la calzada ó camellón de Fontibón, los puentes de Basa, Sopá y Sesquilé,
para facilitar el tráfico y mejorar el mercado de la ciudad, y el
acueducto de la Aguanueva, que remedió una gran necesidad, por
cuanto la ca pital carecía de tan importante elemento de vida y de
progreso. Compró y reconstruyó una casa, por $ '5,677, para oficinas y fábrica de agual"diente, cuyo producto aumentó en más de
un tercio, á la vez que ahorró arrendamientos
cuantiosos al fisco,
y dejó á la Corona una propiedad de considerable valor en la hoy
segunda Calle de Florián (2).
Al cabo de doscientos veintidós años de fundada Santafé, el
Virrey SalÍs emprendió y llevó á cabo la apertura de un nuevocamino al puerto de Carare (antes vía Opón), por donde se podían
~onducir víveres y harinas á Cartagena, en reemplazo de las extranjeras de que se surtfa esa plaza y amparaban con su introducci6n la de mercancías ilícitas, logrando al mismo tiempo con di·
cha importantisima obra, abandonada luégo, facilitar la salida
~'de los géneros del Reyno por el río de la Magdalena, estorban.
do que los extranjeros se lleven la moneda de él." Con el mismo in.
terés trabajó por abrir los caminos del Quindfo, Antioquía y San
Martín; y por establecer la primera consisión de Estadística en
Santafé, encargándola al Regente del Tribunal de Cuentas, D.
(1) Véase el cap tulo consagraao
á este asunto.
(2) Aun cu~ndo en su lugar se trata lo relacionado
con la Casa de Mon ed
de Bogot:í, conviene recordar aquí el incidente
principal de esa historia
Haa
dicho nuestros hi3toriadores
que el Gobierno español, después de que la fundn
-con ingentes gastos el acaudalado
santafereno 1>. José Prieto y Salazar, previó
la compra del privilegio del caso, se adueñó de la valiosa propiedad, arguyenda
que la amonedación
era propiedad inalienable
de la Corona, ó sea I~gislaw./o
Jara atrás. Pero nuestros historiadores cui~an de callar el incidente que provo~o-tal medida;
la quzeórn de Pneto SalaMr (o sea de la Mmeda) J' d~ los dos o/iciaó
ús "aJes qut la insp~ceionaóal1 (r749).
6
- 8~Francisco deVergara,
y al Contador del mismo Martín de Sarra.;
tea, y los trabajos elaborados por esa Junta, deben dormir en algún archivo dela Península, á donde fueron enviados de seguro,
bien que para nosotros, según tradiciones de familia, son los que
utilizó luégo D. Francisco Antonio Moreno y Escandón para escribir su " Relación del estado actual del Nuevo Reino de Granada,'''
el año de 1772.
Dispuso el Virrey que los Oidores Andrés Berdugo y Joaquín.
de Aróstegui visitaran el Virreinato, logrando que la visita fuera
fecunda en bienes para la Corona y el público, con el remedio de
muchos daños y abusos y el fomento de no pocos vecindarios, merced al acrecentamiento de las tierras cultivables, de donde abun~
dancia de frutos y aumento de las rentas con mayor entrada por
alcabalas, diezmos, &c., sin contar el valor de esas tierras vendidas:
(omo vacantes en $ 47,578 pesos, los que,salvo 5,000, no entregaron.
de contado los compradores, sino que quedaron reconociéndolos,á
censo con el interés anual de $ 2,095. Además se qisminuyeron las
salidas, ahorrando estipendios de curas, por haberse agregado
unos áotros varios pueblos que no alcanzaban á sostener su rango de parroquias. Esta visita, curiosa é interesante, costó $ 9,734,
5 reales, 2 maravedís y 2 cuartillos.
Para atender á los negocios del Sur, dispuso el Sr. Solís que,
el Contador Juan Martín de Sarratea pasara á visitar las Cajas de.
Guayaquil, con provechosos resultados, pues además de constrwr •.
de acuerdo con las instrucciones del Virrey, el muelle, el edifici().
para oficina de la Aduana y la casa para e_Administrador, con el,
costo de sólo $ 28.700, Y dejar $ 10,000 para cargos y pensiones,
trajo á Santafé $ 40,500. En esta comisión empleó Sarratea 747
días, é incluso viaje de ida y vuelta costó al Erario $ 14,5Q4. Des .•.
pués de esta visita nombró para pasarla á Quito á D. José Palacios,.
á quien se entregaron $ 1,500 adelantados, á cuenta de sueldos,
paraavíosde viaje; pero como por diversas causas (nuevo Presidente en Quito) se suspendió la visita, Palacio entregó los objetos comprados para el viaje, los que rematados en pregón no se colocaron sino en parte por $ 27'), quedando el resto en espera de mejor ocasi6n, lo que produjo un curioso juicio promovido por los oficiales reales. A hacer pesquisa en las Cajas de Panamá envió lt
D. Fernando Bustillos en 1748 (Septiembre 14), suministrándole
$ 2,000 por anticipación, para gastos de viaje, los que debería
reintegrar de sus sueldos al interesado, quien una vez en el Istmo
olvidó cumplir sus compromisos y obligaciones.
En la Goajira auxilió y facilitó la pacificación y reducción de
los indios que vivían del Río la Hacha á Maracaibo, y la funda_
dón de una villa de españoles, con lo que el camino quedó sin
riesgo ni necesidad de las costosas escoltas que antes gravaban á
lós traficantes .
I
................
,
'
,
,~
.
La Relación Memoria del Virrey Solís, sea escrita por él
mismo, séalo por su Secretario, pero en este caso revisada, sin du.
da alguna, por el mandatario que la firmó, nos dice cuáles eran
sus ideas y juicios acerca del estado de la colonia y de los debe .•.
res del gobernante.
'
- 83Gobz"erno-:-" Tiene éste muchos que 10 emulan, é intentan in.
vadir sus facultades ó disminuírlas como les está á cuenta, y 10 advertirá bien en poco tiempo (el gobernante), quien en su prudencia aplicará los reparos convenientes," Es decir, que este modo
de ser del pueblo colombiano, data de mucho tiempo atrás. El
Virrey entendía que el ramo de gobierno comprende los asuntos
concernientes" al beneficio del público y de los súbditos en su comunicación, comercio y demás bienestar, en las que respectan en
sus pleitos y recursos." Y el primer punto que trataba en ese or.
den de ideas era el de los correos y los caml'nos, comprendiendo que
la rápida comunicación entre los ciudadanos es base fundamental
del orden político y social.
Al asumir el mando el Virrey Solís sólo había Correos á la
Costa, al Norte y al Sur: él los extendió á Antioquia y el Chocódesde Bogotá; á Guayaquil, desde Quito, y á Caracas, desde Pamplana, y estimaba debían aumentarse, es decir, organizarse en todo,
el país. En su criterio la línea más importante era la de Caracas"
"por la mayor frecuencia que por él se presenta de la comunica.
ción y giro de los negocios de aquí á España y de España á aquí,"
10 que en buen casteIlano equivale á decir, que la encontraba preferible á la de Cartagena, y si sotenía ambas carreras, era para el'
envío por duplicado de los pliegos de servicio, lo que consideraba
el mejor medio de asegurar su llegada á la Metrópoli.
De los gobernados tenía malísima idea, según los siguientes
conceptos: "aquí !)e camina en todo con lentitud, y ni aun el deseo de la ganancia aviva y excita á los interesados" ; "la desidia
es común en estas gentes, que quieren las utilidades sin dispendio
ni trabajo "; al contrabando lo llama" envejecido vicio," y anota
cómo en tratándose del Gobierno" con la más leve falta levantan
el grito y abultan las necesidades," siendo "muchos los que por
varios modos y pretextos de celo y servicio ocultamente intentan
obstar los proyectos de la autoridad."
Que el mal ejemplo 10 daban los superiores pruébalo el con;cepto del Virrey sobre los altos tribunales, y las medidas que hubo
de ~doptar para que los Magistrados y empleados de la Audiencia concurrieran á su despacho, el que abandonaban por los más
fútiles pretextos. Hablando de esas justas providencias, que le acarrearon la malquerencia y calumnias de los garnachas con toda su
larga cola, y cuyo sostenimiento recomendó inútilmente á su suce::"
sor, escribió lo siguiente que pone muy en alto al Magistrado:
~Con la primera de estas providencias, se evitan mllchan, fa::llas de Audiencia, y que por ellas estén sin curso muchos procesos¡
con la segunda, se reconoce en poder de quién se ha detenido el negocio, y se exita al sujeto á que lo despache, especialmente sien.
do de Hacienda Real, del público ó de oficio." A estas sabias pr,o.•
videncias agregó: "Para todo (el Gobierno) producen muy buenos efectos la visita de la tierra, prevenida en las leyes municipales, que hacía más de un siglo no se observaban aquí y se ha
hecho practicar en la Provincia de Tunja y en esta de Santafé, y
me parece que se debe continuar dando por sus turnos comiliiones
para ello á los Oidores aunque lo sien/e" mucho." Era la opinión del
--
84 -
Virrey continuar con Santa marta y San Juan' de los Llanos, pero
su sucesor no hizo repetir tan útiles visitas. Y análogas medidas
aplicó á la presidencia de Quito y á la Real Hacienda.
¿ Por qué todos nuestros historiadores han pasado como por
sobre ascuas sobre estos procedimientos del Sr. Salís? La inquina de algunos malos empleados, emparentados con los naturales, produjo los consabidos chismes aceptados como verdades;
tiempo es de restablecer la figura de aquel Virrey al puesto que le
corresponde: el de un mandatario modelo, que cuidó, ante todo, del
bien público y aplicó la ley sin contemplaciones de:ninguna especie.
En lo referente á gobierno, también incluía al Sr. Solís lo relacionado con las minas y la agricultura. De la explotación de los
minerales de plata, afirmó no daban resultado apreciable porque
"no habiendo, como no hay, inteligentes ni caudales, que es lo que
requieren las de ese metal, toja diligencia es frustrada." Lástima
¡:-rande que, por otra parte, elogiara la esclavitud, diciendo que
"la introducción de negros" era el mejor auxilio á las minas y á
la agricultura 1
Hadenda-"
Esla al paso que á tantos da de comer, es Increible 111
p*co que en esle ReIno solicitan y coadyuvan su cl1nservación y aumento:
en tratándose deconservarla V adelantada '!ledlo ,'eal, se tocó alarma, y
~r distinios modos y trazas son muchos y con varias capas los que se Opl1"en á'ella, ¿ insullan á los qne lo Intentan,y es menester arrostrar mil si,,.abores con conslancia y estar con toda vigilancia ti destejer el engaño para
~nseguir
su mejora." Este elocuente aparte, que parece escrito
ayer, dice también cuán hondas fueron las amarguras que sufrió el
mandatario por sus intentos de reorganizar el Estado y revivir el
cumpli miento de la 01vidada ley.
"Consiste su bienestar en su administración, recaudación y
gastos." Esta síntesis parece escrita por economista de los tiempos
presentes, y justifica la calificación que se señaló atrás, de que el
Virrey fue un perfecto Superintendente de la Real Hacienda. El
Sr. Solís, para ver de realizar su designio, tomó importantfsimas
medidas, en especial para premunir las continuas quiebras de los
empleados del ramo y lograr el reintegro de los alcances que les
resulta.ban con frecuencia aterradora. Con sobrada razón señaló
como causa del mal" en que siempre han manejado la Hacienda
en los lugares retirados, los Alcades, como 10 hacen por un año,
sin sueldo y entre sus compatriotas," y señaló el remedio en asignarles sueldo, y no fijo sino del tanto por ciento de lo recaudado,
"porque se empeñan en su cuidado (de la Hacienda) y mayor aumento por el mayor que les cabe."
Además, sentó como axioma á ese respecto: "pero es menester sostener á los empleados, porque es mucho lo que los hacen padecer los vecinos y habitantes del país, eclesiásticos y seculares" como acostumbrados á vivir con fraude de los Derechos Reales, y aquí los amparan (á los defraudadores), por amigos, parientes y otros interesados, ó padrinos que debían estar más lejos de
hacerlo."
En el Ramo de Hacienda incluía el Sr. Solís lo referente á
construcción de fortificaciones y comisión de límites, pareciéndole
exagerados los gastos hechos en Cartagena, y anotando la mala
-85 'voluntad con que el Virrey del Perú rehuía cumplir el mandato
de pagar al Nuevo Reino las sumas empleadas en las obras de Portobelo, emprendidas precisamente para dar las seguridades necesarias al comercio de tránsito de dicha riquísima colonia, y que
provocó interminable serie de discusiones enojosas entre los dos
Gobiernos, como se expresa en su lugar.
En el Ramo de Guerra, entendía la inclusión de los asuntos
que" miran á la seguridad y defensa de enemigos de fuera, y los
que miran á los de adentro, que hoy son los indios bárbaros." (1)
En el particular, no hay otros datos interesantes sino los referentes á la falta de armas en el parque de la capital, que nunca quiso
proveer el Gobierno español, el que no las enviaba sino á las plazas fuertes de la Costa, como si temiera malas consecuencias de
dicha provisión.
Registra también la Relación un hecho histórico importantfsimo, pero del cual no hemos encontrado documentos, porque todos
se remitieron á España: la venida, años atrás, de unos cuantos centenares de franceses al Darién, como refugiados, á quienes, según
orden del Soberano, debía ampararse, erigiendo un fuerte en paraje acomodado y poniéndoles gubierno político, ¿Cuál fue la suerte de esos emigrantes?
CORREOS
.......
Y TRANSPORTES
~
COLONIALES
En 1768, siendo Virrey del Nuevo Reino de Granada el Sr.
Messía de la Zerda, se incorporó en la Real Corona el R:amo de
Correos (1), bien que ya desde la erección del Virreinato se hubiese prestado bastante atención á dicho servicio, formalmente establecido en 1750 por el Virrey Pizarra, y mejorado en tiempo del
Sr. Solís;~quien á las líneas existentes de Cartagena, Socorro y
Popayán, las primeras f'stablecidas, agregó las de Antioquia, Chocó
y Caracas. Esta última la consideró de surna importancia, " por la
mayor frecuencia que por él se presenta de la comunicación y giro
(1) L'lS fortifiClcion ~s á que atendía el Gobierno virreinal eran las de Caro
tajl:ena, Santamuta,
p"rt'lb~lo, Panami y MuacÚbJ, todas en el litoral;
los
indios que m ís entorp~cían el com!rdo eran 1,,; jl:oajiros, chimilas y m)tilones,
en la Costa, y los de San Martin y Casanare en el interior,
(2) También los correos hicieron parte de los reclam'ls de los Comuneros
puesto que en la cláusula 11," de sus capitulaciones se lee: " ....• y para que en
este ramo haya aumento al Real Erario y los vasallos no sean perjudicados,
tanto en sus intereses como en la disminución de sus comunicaciones, debe arreo
glarse en el modo si~uiente: L'ls cartas de Tunja, Villa de Leiva, Chiquinqu,i.
rá, Puente Real de Vélez y los lugares de il{ual distancia, las sencillas (cartas)
á medio real, las dobles á real y la onza' de valores I real y medio; las que exce.
dieren, para adelante (es decir, proporcional aumento de portes); las de Pam.
plana, San Gil, Girón, Socorro y lugares de iguales distancias, á real la s enci.
lla, dos reales la doble y tres la onza, y del mismo modo con equiparaci6n las
demas circunferencias, declarándose que no sea precisado el sujeto que escribe
cartas sencillas, ni papeles, á que las selle, sea para el destino que fue re, ni se
le pensione en pagar la quinta parte del chasqui, pensi6n gravosa ..•..• "
-S6de los negocios de aquí á España y de Espáña á aquí
y el ne.:.
gotio que por principal se hubiese consultado por la carrera (co •.
rreo) de Cartagena, se podrá por duplicado remitir por Caracas 6
al:contnirio."
El mismo mandatario recomenda.ba se aumentaran
las carreras" para el beneficio del público y de los súbditos en-su
comunicación, comercio y demás bienestar en lo que respectan en
sus pleitos é intereses." La línea fundamental de nuestros correos
fue la del Sur, ó sea la del Perú, porque durante la Colonia, por
dificultades de navegación y por los ataques de los piratas, la correspondencia oficial para Lima tenía que dirigirse á esa ciudad
muchas veces por tierra desde Cartagena!
El servicio de postas, que al principio de la Presidencia funcionó con cierta regularidad y baratura en la línea del Sur ($ lO
de Honda á La Plata), en especial en el Tolima, recibió golpe de
muerte con las sublevaciones de los Paeces y Pijaos.
A principios del pasado siglo el servicio de correos había lIegado á implantarse de una manera poco menos que perfecta para
la época y la situación del país, de suerte que al estalIar la guerra de Independencia, funcionaba en los términos siguientes:
1.0 Línea (carrera) de Carlagena (Magdalena y Exterior).
Mensualmente, y á media noche, partían de esta ciudad tres
correos (9, 19, 29), que habían lIegado la víspera por la mañana.
Además de la correspondencia para Cartagena y España, conducían las de Antioquia, de Santa marta, de Riohacha y de Panamá.
El 19 era principálmente el día del correo para Europa, por cuanto de Cartagena salía del puerto el LO de cada mes.
Esta línea funcionaba con el siguiente itinerario:
Ida (días y horas)
Estafetas
Guaduas
.
Honda
Nare
San Bartolomé
Mompós
,
Barranca del Rey
Cartagena
Regreso
2
.
.
.
.
.
.
O
2
12
O
1
O
3
12
2
4
8
1
8
1
12
2
1
12
1
10
••.
17
o lo que es lo mismo, gastaba 7 días más en
do á las dificultades para remontar el Mag1alena
jada, 13 de subida), en especial de Mompós á San
Para Antioquia, en el ramal de Nare, regía
2
••••••••••••••••••••
12
la venida, debi~
(6 días de baBartolomé.
este itinerario:
Días
á Yolombó
á MedelIín
,
á Antioquia ......................•..............
oo
(días y horas)
.
Horas
12
12
2
12
5
12
De este ramal, y de la estafeta de Yolombó, seguía la transversal de Remedios, que á Cancán emplf'aba 1 día, y '1 día y 12
horas á dicha ciudad.
La adminbtración principal de Cartagena tenía subalternas
en Soledad, Barranquilla, Sabanagrande, Barranca del Rey, Tenerife, Lorica y Corozal, y subprincipales en Santamarta, Mompós y Panamá. Dependían de Santa marta las de Riohacha, Los
Barra;;cos y Valledupar;
de Mompós las de Morales, Simití, Ocaña y Puerto Real, y de Panamá las de Portobelo, La Chorrera,
Capira, Antón, Penonomé, Natá, Los Santos, Parita, Las Tablas,
Veraguas, Chames, Santa maría y Arrayján .
. En el río Magdalena mantenía la Administración 6 canoas ó
piraguas, 3 en continuo viaje y las restantes de repuesto y para los
extraordinarios. Con las primeras funcionaban 3 pilotos y 6 bogas,
de los que cada uno hacía doce viajes al año. Cada piloto ganaba
21 pesos al mes, y 18 un boga, agregándoseles mensualmente $ I<?
á cada uno para manutención. En el Istmo servían dos conductores (á $ 15 mensuales), que giraban de Portobelo á Panamá, y en
Veraguas y partidos internos tres, con sueldos de $ 9 Y $ 12 cada
uno. El conductor de Bagotá á Honda ganaba $ 45 mensuales.
Por lo que hace á la Administración principal de Santafé, tenía agregadas las de La Mesa, Tocaima. Purificación, Neiva y
Gigante, en una forma; y en otra, las de Zipaquirá y Ubaté;y de
la Principal de Honda dependían las de Guaduas, Ambalema,
Nare y San Bartolomé.
*'
Líneas del Norte-Girón '" y'" Rosario de Cúcuta.
La línea de Girón se despachaba los días 6 y 2 [, Y entraba
-el 3 y el 18; la del Rosario tenía las mismas fechas de salida,
pero no llegaba sino un día después (4 y [9).
2.0
GIRÓN (NORESTE)
Días Horas
Días Horas
6
á Zipaquirá ...........
Ubaté ...............
Chiquinquirá.. ....
Leiva ...............
Puente Real.. .....
V élez ...... oO
.......
á Guadalupe ...........
Oiba ........ ., ......
San Gil.. ............
Socorro ..............
Pie de la Cuesta ....
Girón ........ oO
.......
[
1
1
1
1
1
6
CARRERA
DEL ROSARIO DE CÚCUTA
Días Horas
1
O
1
1
12
O
12
¡¡
12
Días Horas
6
á Tunja
oO
Santa Rosa
CerinzaoO'
Sátiva
Soatá
.
.
.
.
.
3
1
6
á Tequia (M:ilaga)
Pamplona
San José
6
El Rosario
12
18
12
1
..
.
.
.
18
1
2
2
lZ
O
6
12
12
-
88-
De la /lnea de Cúcuta se desprendían
Los Llanos y Ocaña, como sigue :,
las transversales
para
Dlu
Dlas
Los Llallos
Ocaña
De Tunja á Sogamoso
á Morcote
.
Pore
.
Chire
.
Pore á Santiago ..
1
4
1
I
De Rosario á San Cayetano
á Salazar
:..
Ocaña
Puerto Real.
I
I
3:.a-
S
12
Con la transversal de Los Llanos se relacionaban las Misio_
nes del Meta y de los Casanares y los pueblos de Barinas, los que
enviaban su correspondenciaá
las estafetas del pie de la cordil1era~
En estas dos líneas se empleaban cuatro conductores, que para
Cúcuta ganaban á $ 16 mensuales, y para Girón á $ g-80. El
peón de Tunja á Sogamoso, recibía $ 2, Y el de este lugar á
Pore, $ 14.
La Administración de Tunja regía las subprincipales del Rosario, Socorro y Pore, y las subalternas de Santa Rosa, Soatá •.
Sogamoso, Sátiva, Cerinza, Cucuy, Villa de Leiva y Tequia; de la
del Socorro dependían las de Chiquinquirá, Puente Real, Vélez,
Guadalupe, Oiba, Charalá, San Gil, Pie de la C~esta y Gir6n; del
Rosario las de San José, Pamplona, Salazar y San Cayetano; y
de la de Pore, la de Morcote, Chire y Santiago de las Atalayas;.
3.o Lfnea del Chocó- Pacífico.
Los correos para el Chocó se despachaban el 5 y el 20 de"Cada mes (antes el 2 y el 17), Y se recib{an el 17 y el 30.
Días.
Días
6
á La Mesa
Tocaima
Ibagué
Cartago
.
.
.
á Anserma
Las Juntas
Nóvita
3
I
2
1
Quibdó
4.
6
De Cartago arrancaba
el valle del Cauca :
una tr;msversal (una vez al mes) para
D\as Horas
5
á Buga
Cali
Caloto
2
1
12
1
12
5
O
á Quilichao
Popayán
o
O
2
1
12
6
-·89 También de Cartago se despachaba regularmente
correo
para la Vega de Supla.
De la Administración principal de Cartago dependían las subalternas de Supía, Ibagué, San Luis, Chaparral, Anserma, Toro,
Las Juntas, Nóvita, Tadó y Quibdó.
En Medellín habla una Administración subprincipal que tenía como agregadas las de Remedios, Cancán, Yolombó, Zaragoza, Antioquia, Rionegro y Marinilla.
El conductor de Honda á Ibagué, que hacía tres viajes por
mes, cobraba $ 6 por viaje; el de Ibagué á Cartago, $:30 mensuales; el de Ibagué al Chaparral, $ 4; el de Cartago á Supía,
$ 20; el de Cartago á Nóvita, $ 34; los dos de Nóvita á Quibd6, á
$; 24 cada uno, y para gastos de canoa en el río, $ 40; Y el de
Cartago á Popayán, $ 36, también mensuales.
4. o Línea de Quilo-Sur.
Este correo salfa los días 5 y 20, Y llegaba el 3 yel 18, con
la correspondencia del Sur, de Quito, de Lima y de Buenosaires,
conforme al siguiente itinerario:
Días Horas
Día! Horas
8
á La Mesa
Tocaima
Purificación ........•
Neiva
Gigante
1
1
1
3
12
1
12
8
o
á La Plata
Popayán
Pasto
Ibarra
Quito
o
2
3
6
5
12
1
12
26
00
De Quito á Lima gastaba el correo otros 26 días.
De la Administración principal de Popayán dependían las de
La Plata, Ca1i, Buga, Roldanillo, Caloto, L1anogrande (Palmira),
Tulu4, Quilichao, Pasto, Barbacoas, Tumaco, Almaguer y Túquerres.
El conductor de Santafé á Neiva ganaba $ 44 mensuales; el
de Neiva á Popayán, $ 50; Y el de ésta á los Pastos, $ 50.
En los correos de la Colonia no se establecían los itinerarios
sino por días y horas, " por razón de no haberse medido por leguas el Reino, por sus escabrosos caminos; pero se calcula prudencialmente caminar una legua por hora, de donde se deduce
fácilmente lo que dista una Administración de otra, contando en
el día las horas de sol á sol, lo más."
Al Ramo de Correos estaha unido el de Encomiendas dfi intereses y objetos, que podían dirigirse para todo el Reino pagando un moderado derecho, de 1 por lOa-Las cartas pagaron después de 1781 un real para España y medio real para el Interior, y
como producían $ -1-,000 anuales, puede decirse que ascendían á
50,000 las que entonces circulaban por los correos.
En esa época circulaban anualmente por los correos, en meales preciosos, por término medio, las siguientes cantidades:
-·90-
-De Santafé á Chocó ...
Carta gen a
Popayán ..
Girón ......
:De Neiva para otraS •.
De Popayán íd .......
De Cartago
íd ...•....
íd ........
De Nóvita
,De Cítara (Quibdó) íd.
De Antioquia íd .......
De Medellín íd .........
Del Socorro íd .........
De Cúcuta íd ............
De Tunja íd ............
De Honda íd ............
Oro
Oro
Plata
(pasta)
(moneda)
(moneda)
47,000
145,000
1,000
1,000
1,000
1,000
800
1,200
400
15,000 100,000 15,000
2,000
24,000
3°,000
160,000
6,000
20,000
1,500
2.000
5°,000
84,000
4,500
1,500
500
2,500
500
1,000
500
78,000
Total
47,000
145,000
2,000
2,000
2,400
13°,000
56,000
166,000
21,5°0
52,000
88,500
2,000
2,500
500
79,500
¡
Derechol
1,900
4
1,400
350
680
80
480
74°
13
48
-4
385
-----------------354,400 417,7°0
24,800 1.016,900
6,084
A que deben agregarse, por entradas á Santafé, las su_masde
en oro en pasta y polvo, $ 75,000 en oro acunado, y
en plata acuñada, ósea $ 185,000, lo que presuponía
un aumento de $ 90,000 á $ 100,000 anuales en el stok numerario
del Reino, dato de grande importancia para la historia económica
del país, porque en esa época contaba el Reino unas 500,000 almas. Entonces se computaba el castellano en 18 reales plata (como en el Chocó), para el cobro de los derechos.
En una palabra, como los gastos que ocasionaba el servicio
(sin Quito) ascendían á unos $ 24,000 anuales, y el producto no
excedía de unos $ 10,000, quedaba un déficit de $ 14,000, que el
Gobierno cubría con el producto de otras rentas en beneficio del
común .
$
$
100,000
10,000
....................................................
.
Pagados en Cartagena los derechos de Aduana y cumplidas
las demás formalidades acostumbradas, las mercancías se embarcaban en canoas del porte de cincuenta cargas al máximum, y por
las lagunas de la Costa embocaban el canal del Dique hasta Mahates, punto de escala para preparar el viaje de tierra al río
Magdalena; de Cart~gena á Mahates se gastaban cinco días, el
flete de cada carga, en canoa, valía doce reales, y en Mahates, por
bodegaje de la misma, pontazgo y dique, se pagaban dos reales.
Obtenidas en Mahates las mulas y arrieros, con demora ordinaria de tres días, se emprendía el camino de Barrancanueva,
el
puerto ordinario en el río Magdalena, en la cual jornada se empleaba un día y se pagaban cuatro pesos de flete por carga. En
Barranca (ira necesaria otra demora de cinco días mientras se enviaba á Tenerife (día y medio) por una cal'lOa, se conseguian
bogas y se embarcaban los géneros después de que los reconocían
los empleados de la Real Hacienda y se paga ba un real por bodegaje.
-
Y-l
De Barranca, río arriba, hasta Mompós la navegación deman-daba dnco días, y el flete de una carga costaba dos pesos. En MomipÓSera necesario descargar de nuevo y detenerse, por lo menos
cinco días, para conseguir champán (1) en qué hacer el viaje á
Honda, viaje que, en buenas condiciones, demoraba diez y seis
días y gravaba la carga con diez pesos de flete y cuatro pesos siete
reales y cuartillo, por bogas, víveres y bodegaje.
En Honda tornaba á descargarse la carga, se pagaban otros
derechos, según la c3.lidad de los géneros, y se conseg\lían mulas,
&c., en lo cual se invertfan de ordinario dos días. De Honda á Bogotá se gastaban por lo común siete días y se pagaban cuatro reales por bodegaje y quince pesos por carga. En resumen, el transporte de una carga de géneros de Cartagena á Santafé presuponían
unos cincuenta y dos días de viaje y sobre trdntay seis pesosfuertes
(22t dólares) por fletes.
De Honda á Cartago, por el Quindío, el viaje era costoso y difícil. De Honda á Ibagué se gastaban cuatro días y se pagaban
docepesos de flete, imponiéndose en este lugar una demora de cuatro días. De Ibagué á Cartago, por ser el camino un continuado
-desbarrancadero, no se podían emplear sino bueyes, tanto para
síIJacomo para carga, y por tardarse diez días en atravesar la
áspera y despoblada montaña, era preciso llevar bastimentos con
la carga, no obstante lo cual el flete de la recua apenas llegaba á
-docepesos por animal.
De Cartago á Nóvita el tráfico no podía hacerse sino á espal_
da, transportando cada hombre cuatro arrobas al máximum con
gasto de siete pesos por tercio y doce días de viaje; de Cartago á
Cali se gastaba una semana y los fletes va\!an diez pesos. Proporcionales eran los fletes de Bogotá al Norte y de Honda á Popayán
por Guanacas.
De Cartagena á Quibdó sólo se empleaban trece días por
agua, y una embarcación de ciento sesenta cargas apenas costaba
ciento sesenta JI ocho pesos, así: alquiler del barco en un mes á doce
reales diarios, sueldo del patr6n, sueldo de cuatro marineros y
bastimento de los cinco, á tres reales diarios. De Quibdó á Nóvita
se gastaban ocho días y costaba quince pesos el flete de la carga.
Cuando aún no había libertad de navegar el Atrato, las mercancías
extranjeras que se llevaban á Quibdó tenían que hacer el viaje
por tierra desde Honda, y el flete de la carga, á partir de Cartagena, ascendía á sesenta y un pesos, y el viaje duraba ochenta y
siete días, por lo cual en esa región minel1a valía de ciento veinte
á ciento sesenta pesos sencillos el quintal de acero, de ochenta á
cien el de fierro, la carne salada á doce pesos arroba, los machetes, calabozos y hachas de dos libras á seis pesos, y la fanega de
(1) Los champanes u,u 11eseran los ligeros ó pequeños, llamados de á 18 por
el número de sus bogas los que se pag.ban á diez pesos cada uno, más un patrón
y piloto á catorce, V d~m m lab:m com:) víveres diez arrobas de tasajo, á peso la
arroba, y 8 pesos de plátanLls. Entonces (fines del siglo XVIII) en Mompás valía
la libra de acero doce reales, la de fierro seis, un machete de cuatro libras un· peso
seis reales, un calabozo de íd. un peso cuatro reales, una hacha de íd. dos pesos, la
media fancjf<l (líchigo) de sal, un peso, y la fanega de maíz, un peso dos real,s.
-
92-
maíz ordinario, seis pesos! En la actualidad ( 1qoo) la carga de cien
kilos cobra flete de $ 1.80 de Cartagena á Quibdó, y sólo $ 1.50 á
Riosucio ó Murri, de donde hay corto camino al coraz6n de Antioquia .
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y misión de los Gobiernos, las hallamos bien expuestas en las siguientes líneas del informe de un comisionado español encargado
de una correría provincial en 1774: (1)
" Generalmente está admitida como una de las máximas interesantes del Estado, el aumentar la población, el facilitar comunicaci6n, correspondencia, tráfico interior y exterior por agua y tierra con las demás provirlcias 6 reinos; el fomentar la agricultura,
la industria y la mineralogía, que son verdaderamente
los principios sobre que se establece la riqueza, la opulencia y la felicidad
de los reinos, y para conseguir estas proporciones continuamente
se emprenden arbitrios, ya allanando con excesivos costos las más
escabrosas y elevadas montañas para dirigir con ahorro de retardaciones los caminos, ya levantando arrecifes ó calzadas en las
tierras bajas ó anegadizas;
ya en construír puentes en los caudalosos ríos, y donde éstos no pueden hacerse, ni poner barcas ni balsas, han inventado las industrias varios medios para proporcionar
paso sobre las mis rápidas corrientes, los que con frecuencia
usan en América con los nombres de cabnlla, tarabita ó cuerda, y
otros que llaman puente de hamaca, por la semejanZl que tiene
su fábrica con la de un mueble poltrón y casero, muy común en
los temperamentos calientes, todo á fin de evitar la incomodidad á
la humanidad y retardacióll al comercio
y por este medio se
han conseguido las crecidas ventajas en las comodidades y conducción de los frutos y efectos que se introducen y extraen, así
para el consumo interior como para el exterior y expendio de
ellos en otras partes, dando salida á los que se pierden por sobrantes, la aplicación á la industria, el trabajo, y á sembrar y cultivar otros que por falta de consumo estaban abandonados, porque siendo los frutos y efectos varios, se consumen y extraen más,
y repitiendo las negociaciones resulta la riqueza, la opulencia y la
felicidad de los remos.
" En varias partes de los dominios de América fijó su domicilio
la delincuente pereza, porque seducidos aquellos habitadores de la
prodigiosa prodigalidad con que aquellos suelos corresponden liberales en abundantes producciones y repetidas cosechas, se dejaron dominar de la desidia, y se mira, no sin dolor, intacta la
mayor r>arte de sus campos y propagada en ellos la más deplorable y funesta pereza, por lo que se encuentran muchas provincias
que, cultivadas por sus habitadores, se pusieran en sociedad, serán infinitas las ventajas del comercio, reduciéndo/esá población se
estimularían el fomento de la agricultura, crías de ganados y manufacturas, aprovechándose de las inexplicables proporciones que
([) Anterior á la Ley Al{rarja de ]oveJlanos, y las luces que procura nunca
se han tomado en cuenta para escribir la historia de Colombia en el período
colonial.
- 93se encuentran por cada uno de dichos ramos: pero aunque con
este mismo fin desde los principios de la conquista se publicaron
en las leyes de Indias varios premios y consumieron considerables
caudales de la Real Hacienda, y de haber usado de otros distintos
arbitrios para que con su producto se fundasen poblaciones, es
muy corto el número de los que se consiguieron respecto de las
que se podrían fundar con crecidos vecindarios, por las muchas
dificultades y embarazos que se encuentran para hacerlos desistir
de la inveterada costumbre á que se familiarizaron, llevados de
dichos ••tractivos y de los de vivir por sí, separados de la sociedad
con sólo sus familias, y de quien pueda contener sus excesos;
otros, por distintos acaecimientos que les proporcionaron mayor
libertad y las comodidades que apetecían con la abundancia de
frutos que, aunque silvestres, son de bastante alimento y sabrosos
al paladar (sacando de algunos bebidas con que se suelen embriagar), la misma abundancia gozan de carnes de pelo, cerda y
pluma, y de pesca de agua dulce y salada, porque verdaderamente se ve que la naturaleza se ha esmerado con más prodigalidad
en toda especie de producciones en aquellos terrenos.
HContribuyen también porsu parte á sostener tánta d ;sidia lo
ardiente de aquellos temperamentos en donde, con el sumo calor,
se entorpecen los cuerpos, desmayan las fuerzas y se desecha por
molesto cualquier abrigo, y como la soledad ofrece menos I ubor
y más desahogo, así, hombres como mujeres, no acostumbran á
cubrir más de sus cuerpos que aquellas partes que de justicia y
necesidad pide la racionalidad, y sólo conservan un escaso adorno
de ropas ligeras y las muy precisas para sus concurrencias, que
por lo común son los bundes y bailes á que se inclinan con demasiado exceso y mucho más á la embriaguez, de donde les provie.en otros m:lyores, porque enfurecidos por los licores de que usan
en sus bebidas, resultan con frecuencia funestas consecuencias, y
para huír del castigo se ocultan más en los montes llevándose sus
familias.
IMPUESTOS
COLONIALES:
A) LA TARIFA
ADUANERA
II
¡-Derechos de salida de España, que han de pagar todas
las mercaderías y frutos que se embarcaren para los
Reinos de Indias
Para facilitar al comercio el mayor alivio en esta contribu·
ci6n de derechos, proporcionándola
con equidad é igualdad á la
estimación de los géneros y frutos que se embarcaren para Indias,
y reglándolas de modo que con método el más liberal se hagan
fáciles y breves los despachos, sin que aun la práctica de su
ejecución tenga en ser molesto la menor circunstancia de one-
"
FOsa, y que se observe siempre sin alteradón ni novedad algu,na é igualmente en los despachos de todas y cualquier naves
que salgan para cualquier paraje de la América, he mandado
reglarlos, en la forma que ser á expresada;
advirtiendo que todo
el peso que se mencionará, se debe entender en neto, y peso de
Castilla, y reales de plata antigua, la moneda de su contribución~
la cuál ha de ser precisamente de contado en las ciudades de
Sevilla y Cádiz, como se expresa en su lugar, á el tiempo de quererse embarcar los frutos ó mercaderías que la causan, en cuya
forma pagarán por los derechos de cada palmo cúbico, á razón
de cinco reales y medio, y respectivo el importe de los que tuviere de medida cada fardo, frangote, cajón, tercio, paquete ó
barril de mercaderías, con cuya satisfacción regulada su medida
para el importe del pago, no se les han de abrir, ni reconocer lo,
queincluyere su interior.
Reales.
Fierro en barras, de planchuela y cuadrado, ó en
rejas y almadanetas, el quintal, á..
.
Fierro en hachas, palas, azadones y combas, todo
suelto,el quintal .....................................••............
Clavaz6n de peso y cuenta, el quintal..
.
Herraje y clavo motro, el quinta!..
.
Acero, .el quintal.
.
Munición de plomo, el quinta1. ...................•
Hojas delata, el barril común de cuatrocientas cincuenta hojas .........•....• '.......................................•....
Hilo alambre, el quintal..
Cera·enmarquetas,
la arroba
.
Papel común, suelto 6en balones
.
Papel en marca, que \laman Marq uilla ...•....
Papel de marca mayor
,
Crudos sueltos, la pieza sencilla
.
Presi\1as blancas, sueltas .•.......................
Cregiielas de Hamburgo, la pieza ...........•..........
Lienzos azules y blancos, que llaman creas listadas,
sueltos, regulares, la pieza de ochenta á noventa varas ...
Lienzos para colchones, que llaman adamascados,
sueltos, pieza sencilla
.
Lienzos listados para colchones ordinarios, pieza
sencilla "
.
Cintas de reatas, sueltas, la docena
.
Hilos de Flandes, sueltos, la libra
.
Hilos de carretas y tirantes de cáñamo, el "Iuintal...
Yaquetas de Moscovia, cada rollo de seis vaquetas
Canela, el quintal..
pesos escudos
Pimienta, la arroba
.
Cañones de escribir, el millar ....................•.•..
Azufre, el quintal. ....•. ;
Car4enillo en panes, la arroba
'.Ailbay.alUe,J::1.ql.lintal. .•.................•...................
oo
oo
oooo
16
6
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32.
15
10.
2
4
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•••
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,
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•••
Al~e.rrosa,· el quintaL..........•...................•.•..
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y:.jonj~¡ien
6
10
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4
f¡lcas,e11quintal
.
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20
12
4
5
16
6
3l
3
- 95Drogas de botica simples. Cada caJon de mcdia
ca rga
16
(Cada frasquera del porte coDeben reconocerse 1
mún
3
al tiempo de su~ Cada barril medio quintaleño.
12
embarque.
1 Cada quintal de lo que fueren,
l en sacos
9
Libros de impresión de España, reconociéndose primero,cada cajón de media carga
,
p. e.
5
Libros de impresión extranjera, reconciéndose primero
p. e.
2
Pasas, el barril quintaleño, reconociéndose primero.
6
Almendra, el barril quintaleño, íd. íd
32
Alcaparras y aceitunas, cada cuñete, Íd. íd
2
Vino. Cada botija de arroba y cuarto
1
Cada barril de cuatro arrobas y media
5
Cada pipa de veintisiete arrobas y media
28
Aguardiente, pipa de veintisiete arrobas y media
36
barril de cuatro arrobas y media
7
frasquera de dos arrobas y cuarto
3
Aceite en botijuelas, la arroba
Ií
Jabón, el quintal.
ó ••••••
Alhucema, orégano, romero, palo de orozuz, en sacos, el quintal.
;
2
Y todos los demás géneros de mercaderías que aquí no se expresan, han de quedar comprendidos en la regla de palmeo, á
que se han de sujetar á pagar el derecho, para que así se eviten
confusiones.
lI-Denchos
que se han de contribuir por el oro, plata)' frutos que se
condujeren de todaspartes de la América
Asimismo, he tenido por bien se reglen todos los derechQs
que se nos han de contribuír por el oro, plata'y frutos que sé extrª",
jeren de aquellos Dominios, de cualquier paraje dé ellos, loscua.:
les se contribuirán en Cádiz al tiempo que se entreguen á sus in.,.,
teresa dos, habiendo precedido el reconocimiento de todos loscajones, tercios y cajas en que se hubieren traído, y su contestación
con el Registro, en la forma que hasta aquÍ se ha· acostumbrado •.
cuyos derechos han de ser (entendiéndose en neto, y quintal
castellano todo el peso'que se expresa, y los reales de plata antigua) en la forma siguiente;
Pagaráse, por todo lo que fuere oro en moneda, barretones ó
labrado, á razón de dos por ciento.
Por toda la plata en pasta, labrada y moneda, á cinco por
ciento,
Re<lla
Grana fina, arroba
;
Añil, íd ................................................•..
Achiote,
A¡o;úcar, íd
~
Baynillas, íd
;
~
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44
12
10·
2
74.
-g6Bálsamo, libra ...
Cacao, el quinta!.
pesos
Copal, arroba
.
Cascarilla, libra
.
Carm ín, íd
Cueros curtidos, cada uno
.
al pelo, íd
.
Cordobanes, la docena
Cebadilla, la arroba
Chocolate en pasta, íd
Diquidámbar, íd .....................•.........................
Grana silvestre, íd
.
Lana de Vicuña, íd
.
Polvos de Guaxaca, libra .•..................................
Palo brasilete, quintal..
.
campeche, íd
Zarzaparrilla, arroba
.
jalapa, íd ...............................•........................
Cajones de regalos que se componen de géneros de
china, y otros preciosos, por cada cajón de ocho arrobas,
dieciséis pesos escudos; cajones de búcaros de media care-a, tres pesos escudos cada uno.
Tabaco en polvo; quinta!.
.
en rama, id
.
o •••••••••••••••••••••••••••••
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2
8
18
lo
'''1
5
3
••
3
3
10
6
Todos los demás géneros que no están aquí expresados y
pueden traer, han de pagar sus derechos á razón de cinco por
ciento, avalorándolos según el precio que tl1vieren al tiempo de
la entrega á sus dueños.
III-Derechos para el comerciolocal de América
Para el comercio de cabotaje, ó mejor dicho, entre los diversos puertos de América se adoptó en 1730, por lo que hace á
los ~ I Mar Caribe, el siguiente Arancel trabajado por orden de D.
Antonio de la Pedrosa, á la sazón Ministro del Con:5ejo de las Indias.
El cacao de Venezuela y el Reino,
que vale á .......•..•....
'" ..
4 reales
maravedíes
el millar pagará
por e/o ••.......
pagará .•..••..
El cacao de Guayaquil que vale ..
3 "
La arroba de azúcar blanca, que
($ S quintal) ..
vale á razón de ..••.•••.•...
20
"
pagará ..•.••
La arroba de azúcar parda, id. id .. 14 "
Id •••.•...
El manojo de tabaco largo, íd. id.. 3 "
Id .•.•....
El manoJo de tabaco cort.o, id. id .. 2 "
Id ..••..••
El manoJo de t.abaco desecho. id. id. I "
Id ••••••••
La libra de tabaco en polvo, id. id. 4 "
El quintal de sebo, que vale
10 pesos
Id .••••.••
Id ...•.•••
El cajoncillo de velas de sebo, id id. 20 "
El tercio de conservas de flores
( I 00 flores c¡o), que vale ••••
Id .•••••••
El tercio de 100 cajetas de conser- 3 "
vas, que vale •••••• " ••••••
6 ,,2 rls.
Id ••.•.•••
La arroba de cobre labrado, id. id. 15 "
Id .•••••••
La id. id. en pasta, id. id ••••..•••
Id ••.••.••
3 "
68
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10
7
3!
13t
I17t
435t
SI!
- 97La arroba de carne de vaca salada,
Pagará
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que vale ....• '" .... """
12! rls.
Id
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La docena de cordovanes, íd. íd .. , S pesos
La fanega de sal, id. id .. __
12 rls.
Id .••..•..
Id ....••••
La arroba de queso, íd. íd
20 "
Id ... __ ...
El quintal de palo de Brasil.
12"
El id. de harina (tle otra Colonia),
Id ..•..• ,.
que vale
' _. 10 pesos
El tercio de siete mcdios curtidos,
Id .....
__ .
que vale
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7
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El tercio de plantillas, dc á 25 clo,
que vale. __
__.. __
12!
"
Id ..•.....
El tercio de baJanas (de á 50 clo),
IJ
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que vale .........•..•...
" 12 ~ "
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.
La carga de lana, íd. íd .•........
30
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Id. __.
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La botija de miel, íd. íd. __
la
Id
.
La arroba de anís, íJ. id
4
La docena (le esleras de Mompós,
Id
.
que vale
, ••........
7 ps. 4 rIs.
Id _.•.. __.
La arroba Je pcscaJo salado, iJ iJ. 2 "
La arroba de garbanzos, habas,
Id ...
.
lentejas, cominos, 'Iue vale
8 "
Id ..• __'"
La fanega de cebadilla, íd. íd
3 "
Id.
."
Cada piedra de moler, id. iJ .....•.
2
"
Id .... __ ..
Cada hamaca, id. íd
(j "
Id ......•.
El quintal de neme, íd. id
3 "
Id
.
El íd. de brea, íd. íd. __.....••..
;{ "
Id
__ .
El zurrón de alquitrán, íd. íd •... 20 "
Id
.
La arroba de ajos, íd. ítl.. - ....- - - .. 5 "
Id
__'"
La íd. dejamón ó tocino, íd. íJ ....
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95
---...•..•..•.--LOS CABILDOS
COLONIALES
La Administración municipal durante la Colonia-El
Cabildo de Slmtajé-Páginas gloriosas otz.idadas-La apología del Marqués
de Miranda-El
Cabildo abierto de I2 de SePHembrede I7I2Errores históricos-CnpÚsculo del gran día.
La historia de las Corporaciones municipales, es decir, de las
Juntas de ciudadanos encargados del Gobierno y Administración
local, no obstante su capital importancia jamás ha tentado]a pluma
de ningún colombiano, y cada día que tarde en acometerse tan
necesaria empresa, será más difícil realizarla por la continua destrucción de los documentos en que se debería apoyar, por causa
del clima, el fuego, las guerras y los terremotos.
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No podían los Reyes ver sin recelo la grandeza de las Muni.
cipalidades medioevales españolas, y en particular sus confedera.
ciones, cuyo último esfuerzo para defender sus amenazados privilegios encendió en 1520 ]a guerra civil de las comunidades castellanas, vencidas para siempre en Villalar. Mas si en ]a penínsu.
lalos Reyes acabaron por suj~tar á los Cabildos, y por ende des.
tru{r el Municipio, causa principal de ]a decadencia de la Manar.
7
-
98' -
quía, no sucedió lo propio en América, donde, no obstante ef
absolutismo del Gobierno, los Cabildos, por razón de la distancia
y la escasa: población, conservaron mucho de su antigua altivez
de espíritu y de sus primitivos privilegios, lógrando, con frecuencir, poner á raya á los mandatarios díscolos, hasta coronar su obra
de reivindicaciones en las inolvidables sesiones de 1310.
..........................
.
En la Costa, debido á la época de su establecimiento, las.
Municipalidades conservaron el nombre de Cabild~s-rnenos
Cartagena,-en
tanto que en el interiolt prevaleció <:;.1 de Ayuntamiento, siendo unos y otros, por razón de su categoría, a¡:,ellidados se~
(ulares, ilustres Ó l'lustrísÚnos, seg.ún el caso.
El principal de los Consejos Municipales del Nuevo Reir.o
era el de Santafé (1), denominado Ilustrísáll~ Ayuntamiento en lO$documentos públicos, y Cabildo, justicI'a y Regimiento de la ciudad
en las sesiones que celebraban sus miem bros, "como lo han de
uso y costumbre," en su sala de Ayuntamiento; sesiónes que eran
ordinarias ó extraordinarias, es decir, abiertas, cuando así 10 de .•
mandaban los intereses de la República.
El Cabildo, Justicia y Regimiento de Santafé comprendía, á
fines del sig lo XVIII, dos Alcaldes (de l. o y 2. o voto), un Alférez real,
un Alcalde provincial, un Alguacil mayor, un Fiel·ejecutor, nueve
Regidores de mímero, uno de ellos depositario general, un Pro.
curador general, un Asesor, un Secretario, un Capellán, dos Alcaldes de Hermandad, cuatro íd. de barrio y dos porteros. El Ilustre
Ayuntamiento de Tunja comprendía el Corregidor y justicia ma.
yor, dos Alcaldes ordinarios (1.0 y 2.0 voto), el Alférez real, el
Alcalde provincial, el Alguacil mayor, el DepOSitario general,
el Fiel ejecutor, TRECE Regidores de número, el Procurador general, el Mayordomo de propios, dos maceros y dos Alcaldes de la
Santa Hermandad. El ilustre Ayuntamiento de Leiva comprendía
dos Alcaldes ordinarios, Alférez real, Alguacil mayor, Fiel ejecutor y ocho Regidores de número; Semejante era el de Vélez, pero.
desde 1793 (Juede decirse que no funcionaba. El Cabildo del Socorro no tenía título, por ser de villa y no de ciudad. Los Cabil.
dos de las ciudades de Pamplona, San Faustino, Salazar de las
Palmas, Muzo, San Juan de Girón, Mariquita, Saragoza, Los Remedios, La Palma, San Bonifacio de Ibagué, Tocaima, La Con.
cepción de Neíva, San José de Pare, San Martín y San Juan, ca~
reclan de importancia (Jor el decaimiento de dichas ppblacione~
El ilustre Ayuntamiento de Po~ayán comprendía el Goberna.
dar político y mIlitar con su Teniente, el Asesor y Auditor gene.
i-al, dos Alcaldes de voto, Alférez real, Fiel ejecutor, Alcalde pro ••
vincial, Alguacil mayor, cinco Regidores de número (uno decano),
Procurador general, Mayordomo de propios, Capellán, Escribano, dos Maceros, dus Alcaldes de la hermandad y -cuatro de ba.
rrio. Los Ca.bildos de las ciudades de Almaguer, Santiago de
- .. (1) q\l'l!enlos comiertzos dela Coldnia fde más importante e1ClíbiliJo "di!
Tunja, lo -diCen'las fiestas qLe seceleorsr m. en esa·ciuqiW .el .dóm.inp J d .'C~
MaY.o<déJ S99,.pamabar:· el estandarte¡ real pC!lJ:Felipe·lIl,.eltlas· ;queioClllliron
en la. plaZtl 60 caballeros y 376 infantes,:sedespleg.(> b.io inudito,
y hubo Jt1H.
j~ (~b:as¡'
según el relato qqe,de ellas'pllséemos ..
-99Cali, La Consolación de Toro, Cartago, Santa Ana de Anserma,
San Juan de Pasto, Santa Bárbara de Iscuandé, Antioquia y Ríonegro, no tenían importancia mayor.
El ilustre Ayuntamiento de Cartagena comprendía el Gobernador político y militar Comandante de la Provincia y Subinspector
de las tropas del Reino, el Teniente asesor, dos Alcaldes de
voto, Alférez real, Alguacil mayor, Alcalde provincial, Depositario general, ocho Regidores de número (uno decano), por turno
Fieles ejecutores, Secretario, Capellán y tres Maceras. Anualmente nombraba Mayordomo de propios, Procurador general, Abo.
gado de pobres y dos Alcaldes de Hermandad.
El zlustre Cabltdo secular de Mompós comprendía un Teniente
de Gobernador, dos Alcaldes ordinarios, Alférez real, Alcalde
provincial, Alguacil mayor, Fiel ejecutor, Depositario general,
dos Regidores de número, Prccurador general, Mayordomo de
propios, Secretario y Macero. Anualmente elegía dos Alcaldes
de barrio, dos de la Hermandad, tres pedáneos, un Contraste y
dos Maestros alarifes. Las ciudades de Símití v Cáceres no tenían
Cabildos importantes .•
El ilustre Cabildo secular de Santa marta comprendía el Gobernador, dos Alcaldes de voto, Alférez real, Alcalde provincial,
depositario general, Alguacil mayor, Fiel ejecutor, cuatro Regidores de número, Asesor, Secretario, Capellán, dos Macero-Alguaciles y un esclavo.
El ilustre Cabildo secular de Ocaña con,;taba de un Teniente,
Justicia mayor, dos Alcaldes de voto, Alférez real, Alguacil mayor, Fiel ejecutor, Alcalde provincial, Depositario general, dos
Regidores de número, Asesor, Escribano, Procurador general y
dos Maceras. Las ciudades de Tamalameque,
Nueva Valencia y
Los Reyes carecían de i l' portancia.
El Cabildo secular de Riohacha estaba reducido á su última
expresión por falta de personal.
El ilustre Cabildo secular de Panamá comprendía el Gobernador y Comandante general de la Provincia, dos' Alcaldes de voto,
Justicia mayor, Alférez real, Alguacil mayor, once Regidores de
número, Procurador general, Mayordomo de propio", Secretario
y dos Maceros, y cada año elegía dos Alcaldes de barrio y dos
de la Santa Hermandad. Las ciudades de Natá de los Caballeros,
Santiago de Veraguas, Santiago de Alanje, el Real de Santa
María y Portobelo, carecían de Cabildos importantes, y como en
todos los demás similares ya nombrados arriba, anualmente se
elegían vocales interinos que carecían de la influencia y del celo
de los propietarios .
••••
·•••••••••••••••••••••••••
e •••••••••••••••••••••••••••••••••.••••••••
De la importancia del ilustrísimo Ayuntamiento de Santafé.
da completa idea lo sucedido con el Marqués de Miranda (Córdoba y CohallaJ (1), cuando este inolvidable Magistrado insistía en
renunciar el cargo y regresar á España. El 5 de Enero de I6Bse
(I) D. JuanFeroández de Cordoba y Cohalla, caballero de Saritil'g'ó, Mar.
qués de Miranda de Aúta,.scoor del Colmenar, gentilhombre de boea, Mayor<domode la Reina María Ana y del Príncipe Carlos de Austria.
--
roo
reunió el Cabildo para resolver un punto sin antecedentes en la
Colonia: el Marqués le sometía una Real Céjula de 4 de Septiembre del año anterior, en la cual le comunicaba el Monarca
que le concedía licencia para dejar el cargo, y regresar á su patria al término del período para que le había proveído, por estar
ya nombrado el sucesor (Pérez Manrique), cuya llegada podía no
esperar, debiendo sí, antes de hacer ausencia, ratificar las fianzas
de entrada para seguridad de la residencia, y el Cabildo debía
resolver las condiciones y cuantía de dicha fianza, porqu·e el Presidente entendía que esa era una de las atribuciones del Ayuntamiento de Santafé, cc>morepresentante del pueblo, contraparte del
ex-gobernante en esos juicios.
Abierta la ~esión, el Alférez mqyor, Francisco de Colmenares,
dijo: "por cuanto el dicho Sr. Marqués ha gobernado este Reino
con tanta igualdad en la justicia, con tan afectuoso celo del servicio de Su Majestad y del bien público, conservando en paz las Repúblicas dél, haciendo oficio de padre, amparando á los vecinos y
poniendo el hombro á los descaseimientos comunes que todas ell'ls
padecen, y que su apasibiJidad ha sido tanta, que ordinariamente
ha puesto singularísimo cuidado, aun en apaciguar y quitar las
discordias particulares, sin que haya habido ninguna considerable ni entre los ciudadanos principales ni aun entre los plebeyos,
y que ha proéurado con toda vigjlancia la conservación de las casas ilustres y beneméritas de este Reino, esta cUI'dad cabeza dél
y este cabildo que inmediatamente lo representa, será justo que como
tan ilustre y tan noble, se esmere en la correspondencia que se
debe al Gobierno consumado por siete años con tanta aceptación, haciendo las demostraciones debidas por gobernador que
ha tenido en balanza tan iguales la justicia y la piedad, que sin
negarse á la justicia se ha mostrado con suma tenignidad, y así
propone á este Cabildo, que caso que haya de dar fianza dicho Sr.
Marqués, las haga el mismo CabIldo, y seiíores CaPitulares dél, que
desde luégo, por lo que le toca como Alférez mqyor de esta ciudad,
y como vecino encomendero en ella ofrece hacerla, y esto es su voto
y parecer,"
De igual parecer fueron los Regidores Cabueñas de Val deras (Vicente), Rojas (José), Urretavisqui (Francisco) y Gutiérrez
de Céspedes (Juan), el Depositario Ursa (Martín), los Alcaldes
Osorio Nieto de Paz (Diego) y Capitán Bravo de Torres (Juan),
también encomenderos y el Procurador general, Capitán Solabarrieta (José); sólo el Alguacil mayor, Chacón (Juan), dijo que
como capitular no se obligaba á nada. El Capitán Solabarrieta
cerró el Consejo, manifestando que por sí y como Procurador general fiaría, y ofrecía en nombre de la República en todo, todas
las fianzas que fueran necesarias á la residencia del Sr. Presidente, por estar toda ella clamando el bien que ha tenido en su Gobierno, y entonces todo el Cabildo, unánime y conforme, dispuso
que el Escribano certificara lo acaecido y lo comunicara al Marqués.
El Presidente Córdoba respondió el 28 al Cabildo en términos tan sencillos como corteses, dándole las gradas, é in~istiendo
'suavemente en su primera petición, por lo cual el Ayuntamiento
-
Ibl
ratificó ese mismo día lo acordado el 5, agregando, para satisfacción del gobernante, que á las fianzas que eUos daban agregara el
Marqués la de 6,000 patacones (1)," que es sobrada cantidad cuando es notorio el ajustado proceder del Sr. Marqué;;, y que no solamente no hay ni puede haber quejas de Su Excelencia, sino aclamaciones universales de su buen Gobierno, como hoy se experimenta, pues son generales los clamores que se hacen en esta República por su falta."
Conmovido el Presidente con esta muestra de sincera estima.
ción, el 30 se presentó en persona ante el Cabildo, cuyo!'. miembros salieron á recibirlo en la escalera, y ya en la sala el Magistrado dio expresivas gracias á los capitulares por su noble conducta, y "Su Excelencia se portó tan benigno y cortés, que puso
á su lado izquierdo al Sr. Alcalde Dn. Diego Osario Nieto de Paz,
de suerte que quedaron sentados ambos á dos en cabeceras, y los
demás señores capitulares en hileras, como lo tienen de costumbre ; y esta acción, hecha por dicho Sr. Marqués, se lnanda poner en este libro del Cabildo para que quede su memoria, y para
el mayor lustre y autoridad de este Cabildo, por ser demostraci6n de amor y voluntad, y con que tanto puede honrarse y engrandecerse esta ciudad."
El (1 de Mayo de 1697 (2) se reunió el Cabildo para considerar un billete del Presidente Maestre de Campo, D. Gil de Cabrera y Dávalos, Caballero de Calatrava y miembro del Consejo
del Rey, en el cual manifestaba que habiendo obtenido licencia
del Soberano para regresar á E~paña, y pretendiendo seguir via.
je á alcanzar los Galeones que estaban en Cartagena, quería afianzar su residencia en los términos usuales y acostumbrados. Y en
el dicho billete en que decía al Cabildo: "Deseoso de asegurar
los aciertos que en todo ha solicitado mi arreglada atención, hallé
por preciso en lo que debo y reconozco á ese ilustre AYUl1tamiento como Gobernador del Reino," participaba su viaje á Honda y
luégo seguramente á Cartagena,
por lo cual ocurría á tal cuerpo
que" se acredita comJ padre de la República ser la parte más
formal, por cada uno de sus individuos, en común y en particular," asegurando al propio tiernpo que en su conciencia no encontraba haber dado el más leve motivo de quei'l á los granadinos.
El Cabildo certificó que no había demanda ni solicitud de demanda pública contra el gob~rnante, al cual deseaba larga vida en
los empleos superiores, que bien se merecía, yel asunto se arregló
como convenía, pero el Presidente no dio entonces la fianza de! caso porqU! no hizo uso de la licencia que le concediera e! Rry,y no bajó á la Costa sino hasta el término de su período y cUafldo llegó su sucesor.
(I) Al saberse esto en la ciudad, los principales
comerciantes
acudieron á
ofrecer su fianza por la suma de 8,000 pataco1!es, para que el Presidente no se
molestara en buscada.
(2) y nuestros historiadores escriben que de estos años y los siguientes nada
hay qué decir, por cuanto durmió la Colonia sueño sepulcral !
-
10,2-
El 12 de Septiembre de 17 IOse reunió el Cabildo de Bogotá (1) en sesión extraordinaria
para deliberar sobre ]a cierta y
pró~i.ma partida de] General de Artillería D. Diego Córdoba Lasso
de la Vega, Presidente de] Nuevo Reino de Granada, quien no
tenía asegurado su juicio de residencia, de lo cual" podría seguir.
se daño a] Cabildo," por ]0 cual resolvió ]a celosa Corporación que
e] escribano pasara al Palacio á pedir certificación al Presidente
sobre su próxima partida, y constitución de la fianza de residencia. El General Córdoba Lasso de la Vega se ofendió en extremo con ese que él llamó atentado del Cabildo, y procurando la
actuación del caso, obtuvo que el Fiscal Real presentara una
larga petición sobre el asunto, en la cual argiiía Id existencia de
nuevas prácticas y leye~, tachaba e] procedimiento de cuatro capitulares que se hablan reunido en Cabildo extraordinario, sin asistencia del Procurador, para pedir uila consulta ilegal, trataba de
minorar ]a importancia del Ayuntamiento de Santafé, lo acusaba de no reunirse oportunamente para intervenir en diversas
precisas ocurrer:cias, y sí juntarse, compuesto sólo de deudores de
la Real Hacienda, y "cuando, como Padres de la República, debieran con los habitadores levantar el grito por la ausencia de]
Presidente que comúnmente se lamenta en ella, consumen el tiempo en vanos temores de pagar lo que jamás debieran, cuando no
pagan lo que deben, y quizás por los aprietos que el celo del gobernante les ha puesto en cobrar el importe de sus oficios, se habrá tom:l.do esta indebida resolución,"
"pues no es llegado
e] caso de las fianzas que en la Ley se previenen y puesto e] conocido exceso, así en ]a instrucción como en e] irrespeto á la superioridad de V. S., deben ser corregidos, y advertidos de su oligación, pues no es dable ceda en dispendio del común, que uniforme
aplaude el buen gobierno, desinterés y celo de V. S" la inconsultada determinación de cuatro particulares que con desiguales fines
han operado" y terminaba pidiendo al Presidente administrara justicia. l'vIas no conforme el Fiscal con ese solo memorial, escribió en
seguida otro, en forma de vista, en la que, basándose en que la partida del Presidente para la Costa era de orden del Rey, urgente y
motivada por razones del servicio, argiiía no era \legado el caso de
la fianza, y agregaba: " mIra dibujados muchos incovenientes el
embarazo á la precisión con que la Real persona, para efEctos de
su real servicio, ordena al President~ su partida, de cuya tardanza
se pudieran seguir consecuencias dignas de muchísimo reparo,
es lo también el consejo de los autores que públicamente enseiían
no deberse dar lugar á los súbditos para que con menos legal
fundamento les falten á los superiores al justo respeto que conspiran sus propios empleos y más cuando instan fines particulares y
no la recta mira al bien común."
Con estas armas acudió Lasso de la Vega á la Audiencia el
día 13, declinando el asunto en sus manos, ósea pidiéndole justicia y desagravio, y ese 1Ilz's1ll0 día, reunido el Real Acuerdo de Justicia, resolvió que el Presidente podía emprender su viaje á Carta(1) Se reunieron
ese día el Capitán D. Josef de Borja Ezpeltta,
Alcalde
ordinario;
D. Dionisio de Caycedo, Alcalde provincial de la Santa Hermandad;
D. Pedro de Herrera Brochero, Regidor más antiguo, y D. Gabriel Navarro de
Torres y Guzmán, Depositario general.
-
103
-
:gena sin hacer caso de un Cabildo ilegal, é impuso á cada uno de
los cuatro capitulares una multa de quinientos patacones, añadiendo que debían permanecer presos mientras la cubrían ó daban prendas suficientes. Además, dijo al Presidente que procediera
Con mayor energía contra ellos, si así se hiciera preciso.
En virtud de 10 dispuesto por la Audiencia, el Comisario Ge.
neral de la caballería y Alguacil Mayor de aquel Tribunal, Alonso
de Caycedo Maldonado, procedió á poner presos en las casas del
Cabildo á los capitulares multados, y como ~stos ni tenían la plata
en el bolsillo ni podían salir á conseguirIa, entregaron
~endos es
clavos mientras consignaban el dinero. El suceso causó el alarma
·que era de esperarse en la ciudad, dada la categoría de los arrestados y el incidente que motivara su castigo. Preciso fue atender
á las razones de los agraviados y estudiar lo antes acostumbrado en
casos análogos, por cuanto los capitulares pedían la revocación de
la multa y la libertad de sus personas; petición á que se unió una
solicitud de 12 vecinos pudientes ( 1), ofreciendo su fianza para la re·
sidencia del Presidente. Lasso de La Vega ocurrió á la Audiencia
diciendo se alIanata á dar la fianza de la residencia y solicitando se
pusiera término al asunto, como en efecto sc puso el 16 del mismo
mes: el Cabildo había obtenido un hermoso triunfo.
y llegados á este punto debemos aprovecharlo para rectificar
un yerro de todos nuestros historiadores.
Es cierto que resuelto
el incidente de la fianza, el General Lasso de la Vega marchó inmediatamente para la Costa, y se encargó de la Presidencia de~la
Audiencia, que sólo contaba dos Oidores (Bartolomé Grillo Ranjel y Vicente Aramburu), el Arzobispo Sr. Urbina, por mandato
del Rey; pero no 10 es que Lasso de la Vega permaneciera en Car.
tagena hasta el fin de ese período. En efecto, despachado el asunto
motivo del víaje,el Presidente regresó en el acto á Santafé,de suerte
que se encargó de nuevo del Gobierno el 12 de Julio de 1711, Y en
tal carácter, no sólo autorizó sino que costeó íntegramente de su bolsillo las ostentosas fiestas que se celebraron á fines dtl mes, á propuesta del Cabildo, como regocijo por las victorias de Felipe V.
y el Cabildo, en su sesión del 3 de Agosto, agradecido á las honras con que el Presidente había favorecido á sus capitulares, aprobó la propuesta del Alcalde de pasar en seguida en frrma de ciudad, como pasó, "á dar las debidas gracias á dicho Sr. Presidente." Y tan importante creyó Lasso de La Vega la demostración
del Cabildo, que de ella pidió certificación auténtica en Febrero
del año siguiente, en vísperas de su partida para E~paña .
.......'N~~¡~'L~' p~~t'~'
q'~~'
t~~6' ~i'¿~'b'Ú'd'¿'
'ci'~''S~'~'t~Ú
.~~.
'~i''~~~~t~
de los Comuneros, y sus actos anteriores al 20 de Julio de 1810,
·se insertan en el respectivo capítulo, para comodidad de la narraÓón en este folleto.
(1) En esta solicitud se afirma haber sido intachable el Gobierno de Lasso
de la Vega, se le llama padre universal, se ofrecen 8,000 patacones de fianza, se
afirma que ell'residente
había cuidado la Real Hacienda, atendido á las obras
públicas y al abasto de la ci udad, repartido carne á los pobres, dado gruesas li.
mosnas á diversos edificios é iglesias, que concurría á todas las funciones reli.
giosas á que lo invitaban, daba audiencia á todas horas, &c. Lo ,¡nico que cabe ob.
servar es que las firmas del memorial era,t todas de pmimulares, en tanto que lor
¡;apitulares tran hijos de Santa!l.
-
LOS COMUNEROS:
104-
UN CONFLICTO
SOCIAL
(1)
1
El antagonismo entre el elemento popular de Castilla, celoso
de sus antiguas libertades, y el Poder Real, ansioso de nuevas pre.
rrogativas, dio motivo en aquella comarca á la guerra civil conocida con el nombre de comunidades ó comuneros de Castilla, porque
ese antagonismo tenía forzosamente que llegar á su máximum con
el ascenso al trono de España de un Prlncipe joven y extranjero,
desconocedor del país, poco ó nada familiarizado con sus costumbres políticas, y, por añadidura, mal aconsejado de gentes extrañas á la Nación y más deseosos de enriquecerse que de acertar.
Causas semejantes, pero no idénticas, provocaron en el Nuevo
Reino de Granada, en el segundo tercio del siglo XVIII, la revuelta
popular denominada de los comuneros, hija de múltiples dificultades
entre los tributarios desagradados con nuevos p~chos y contribuciones, y el Gobierno, urgido de dinero para atender á los gastos
de una costosa g-uerra extranjera. En E~paña no alzaron las comunidades pendón de rebeldía contra el Rey, y lo propio sucedió
en el Nuevo Reino, siendo graz'e yerro el que padecieron los que
han escrito que los comun :ros socorrano,; pensaron en indeptndencz'a de la Península y erección de un Gobierno autonómico:
los documentos de la época del alzamiento desmienten el1 absoluto tales infundados asertos. Más aún: basta leer la marcha de ·la
revolución de las comUnidades castellanas, de sus errores políticos
y económicos y de sus capi~ulacjones ó yuejas, para comprender
que la historia de ese acontecimiento era conocida de quienes
quisieron dar al alzamiento de los socorranos una am plitud que no
tuvo al principio, pero que resultó con idéilticas con'iecuencias.
y la mayor prueba de las ver,ladera~ intenciones de los comuneros se halla en las siguientes palabras de sus capitulacIOnes: I'y
que nuestro ánimo no ha sido elfaltar á la lealtad de leales y fieles vasa!los, supHcamos rendidamente á V. A. que se nos perdone todo cuanto hasta aquí hemos deHnquido;" corrobJrad~ pur el contexto de l~ nota del
15 de O::tubre del Virrey al Cabildo de B.Jg"otá y por la afirmación del historiador Restrepo, en cuya época a4n vivían muchas
de las personas que tomaron parte en esos acontecimientos. (2)
(1) Después de que brevemente trataron
cik punto en sus historias Restrepo, Plaza, Groot y Benedetti, escribió Manuel Briceiio una monografía de los
Comune~os, en la cual incluyó curio,os é importantes
documcnto, inéditos,
que arrOjaban mayor luz sobre diversos detalles de esJ. revuelta, pero que no
modificaban
ni podían modificar la síntesis presenta I a por aquellas historias.
y no podía ser de otra manera, porque BricerlO tampoco estudió el único grupo
de documentos que permite escribir correct ,mente la historia de los comunero, :
la correspondencia
del Cabildo de Borrot i con el Virrey Flórez y con la Junta
Superior organinda
extraordiflariamcnte
p lrl Clnocer de esos extraordinarios
sucesos, por lo cual el pr2sent~ capítulo Jiti,re fu ldam~lltalm,nte
de todo lo
publicado hasta el día ..
(2) En todo oso, cs prueba decisiva el oficío d -1 CdbiIdo al Virrey, después. ~e la muerte de Galán, en el cual le pondera los peligros corridos y los
serVICIOSprestados por los Capitulares, y en el cual no se habla de índepe¡¡dmda 6 cosa por el estilo, lo que de seguro no h~bria callado, caso de habtrse dado
tal grito una vez siquiera.
-
105 -'
El 11 de Mayo de 1781 la Audiencia de Santafé, "encargada
del Supremo Gobierno" durante la ausencia del Virrey, dirigió su
primer oficio al Cabildo de Santafé, firmado por el Visitador
Regente, como Presidente de ella, noticiándole los sucesos del
Norte, el envío del Oidor Osario á esos lugares y la extensión del
motín á varios otros pueblos, agregando que en vista de lo crítico de
las drcunstandas, había resuelto establecer una Junta Superior compuesla
de varios individuos, entre ellos dos diputados del Ayuntamiento,
además de los dos Alcaldes ordinarios (por cuanto ellos también
estaban nombrados vocales de laJunta mencionada), á cuyo cargo
ponía el Real Acuerdo el estudio y término de los tan graves
acontecimientos. El Cabildo eligió por su parte al Regidor decano Juan de Mena y al fiel ejecutor José Groot de Vargas. Esta
medida, nunca mencionada por los historiadores, prueba de sobra
el temor que abrigaba la Audiencia de que el Común de la capital pudiera entrar en el motfn promovido por los 50corranos.
Dos dlas después la Junta Superior, presidida por el Dr. Juan
F. Pey Ruiz, comunicó al Cabildo el desastre sufrido por el Oidor
Osario, order.ándole convocara á los habitantes buenos y honrados, les manifestara lo grave y delicado de la convocación y les
previniera estar prontos y alerta para concurrir al Palacio Virreinal, designado como punto de reunión, con armas los que las
tuvieran, siendo la señal de la llamada el toque de una caja de
guerra. y advertía la Junta Superior que se hiciera clara explicación á los convocados de que no se trataba de resistir ni de ata- .
car con las armas á los enemigos, sino de impedir que éstos cometieran desafueros si entraban á la ciudad y la encontraban
completamente desguarnecida, mandato que cumplió por bando
el Cabildo al siguiente día.
Por estar ausente, como Comisionado de la Junta en Zipaquirá, el Alcalde de primer voto, y funcionar el de segundo como
vocal de la Junta Sup~ma, el Cabildo confirió á su Alguacil Mayor (Francisco Zapata), ayudado por el Procurador General, facultades bastantes para administrar justicia en la ciudad, con orden de inspeccionar de continuo los alrededores de la capital,
principalmente los cerros, y acordó, por su parte, reunirse diariamente, á mañana y tarde, para deliberar sobre la situación. l-uégo,
en vista del aumento del peligro, determinó el Cabildo implorar
el auxilio de la Inmaculada Concepción, Patrona de la Monarquía,
y ofrendarle seis cirios por conducto del Venerable Deán.
El 16 la citada Junta Superior, alarmada con la excitación de
los ánimos de los naturales, dispuso suspender, en el estado en que
se hallara, la exacción del donativo voluntario, de cuya cobranza
estaban encargados los Cabildos, y esa misma tarde se publicó por
bando en Santafé tal resolución, la que produjo admirable efecto en el ánimo de los santafereños, que de hecho quedaron divorciados de los socorranos, á lo menos desde ciertos puntos de vista;
y de ello fue buena prueba la posibilidad de organizar, sin demora, una compañía de 50 caballos regidJs PQr el Alguacil mayor,
la que el Cabildo' puso á disposición del Oidor Comandante General de Armas (Pedro Catani) por intermedio de la Junta Superior.
También re.sO,lvió entonces el Cabildo pagar diariamente
cuatro reales, de la renta de propios, á los campesinos reunidos
para vigilar el perímetro de la ciudad, á fin de que pudieran prestar servicio continuo; acuartelar la compañía de caballos en las
mismas casas del Ayuntamiento, para que un piquete rondara de
noche la población; ordenar que todos los habitantes iluminaran
sus casas, á fin de que las tinieblas "no sirvieran de abrigo á los
enemigos para asegurar ,\:s tiros" (1); enviar circulares á los Jueces de los pueblos de sil jurisdicción, ordenándoles que con caute~
la y prudencia celasen é impidiesen en ellos la entrada de los obstinados y sospechosos; y, en fin, izar el Real Pendón en los b.alcanes de las Casas Capitulares, para que su vista diera mayor
ánimo á los vasallos leales, amantes de Dios y del Rey.
Por su parte, el Cabildo de Santáfé, que tal vez estaba al principio en inteligencias con los comunes del .Norte y cambió de opinión con la instalación de la Junta Superior y los atropellos de la
plebe rebelde, se apresuró á dirigir oficio á D. Francisco Berbeo,
por intermedio del.Alcalde D. José Filiberto de Estévez, instándolo
á un avenimiento, y el Jefe de los comuneros contestó el 3 I de
Mayo, desde Zipaquirá, allanándose á las conferencias propuestas,
siempre que á ellas concurrieran el Común de Bogotá ó como delegados suyos, el Regente del Tribunal de Cuentas (D. Francisco
Vergara), D. Jorge Lozano de Peralta y D. Ignacio de Arce, por
sí ó por medio de apoderados, por cuanto dichos señores tenían noticias y cabal conocimiento del estado y miserias en que se hallaba
el Reino, aun antes de la imposición de los nuevos gravámenes.
La Junta Superior, noticiada de la respuesta de Berbeo, convino el
2 de Junio en que el Cabildo
mismo de Bogotá se trasladara inmediatamente á Zipaquirá á entenderse con los comuneros.
Las capitulaciones presentadas por el Capitán General Comandante de las ciudades, villas, parroq uias"y pueblos, que por
comunidades componían la mayor parte del Reino (2), en nombre
de ellas y de las restantes ó aún no representadas en el campo de
Zipaquirá, en sus treinta y cinco puntos abarcaban sólo el sistema
tributario del dicho Reino, de suerte que prescindían de todo lo referente á la Costa y Popayán, prueba la más evidente de lo absurdo
que ha sido s.uponer que los comuneros tentaban un movimiento
de real independencia. Dichas capitulaciones exigían la: supresión
total de los impuestos de Barlovento, barajas, guías, medias anatas capitulares, contribución de guerra y tabacos, y la rebaja de
los que gravaban el aguardiente, las ventas (alcabala), las pulperías, el papel sellado, la correspondencia, Id sal, ia pólvora, las
notarías, la pisadura y las bulas de Cruzada; pedían igualmente
la rebaja de lodas las contribuciones eclesiásticas, la supresión de ciertos empleos y de los juicios de residencia, la creación de otros de
aquéllos, el nombramiento exclusivo de criollos para los empleos
(1) Creían los del Cabildo que los comuneros
asolar templos, casas y hogares ..
venían á Bogotá á destruir
y
(2) Es claro, como la luz, que el Reino á que se refería Berbeo era sim~
plemente el territorio conquistado por Quesada y sus compafleros.
-
7 -
10
subalternos é inferiores, y la modificación de los procedimientos de
fiscalizaci6n de las pesas y medidas. Dejaban por puertas en sus
reclamos el almojarifazgo, averías, quintos, fundici6n,azogue, &c.,
ó sea los que no se pagaban directamente por los amotinados,
hecho nunca anotado por los historiarlores. Y á la par con esas
exigencias figuraban otras singulares por su carácter socialista,
como la de que los dueños de predios dejaran en los caminos manera de pastorear las recuas por las noches, 6 bien de interés personaHsimo, como la de obligar á un dueño á vender á cierto precio el salitre que recogía en su fundo, 6 que no existían sino en la
imaginación de los comuneros, como el préstamo forzoso de las
rentas municipales 6 de propi05, 6 en fin, de singular carácter re1igioso' como la prohibici6n de que se internaran en el Reino los
evallgelz'stas, es decir, los protestantes (1).
Empero, antes de continuar se hace preciso recordar aquI lo
que suele encontrarse en nuestros autores sobre determinado punto de la historia de los Comuneros, por estar allI la da ve de
bóveda del más singular de los errores, que aún no hemos podido
explicamos cómo nació tan pocos alios después de cumplidos los
acontecimientos.
Asegura Groot (2) que el mismo día que llegó á Fogotá la noticia de la prisión del Oidor Osorio, dispuso la Audiencia convocar
las milicias, enviar una comisión de paz á los Comuneros y que el
Regente marchara para Honda. Los documentos resumidos atrás
nos dicen cómo pasaron realmente esos sucesos. Asegura el mismo
historiador que los amotinados eran de diez y ocho á veinte mil hombres: el Cabildo de Santafé, en nota de 3 I de Diciembre de 1¡81
al Virrey, dice que no pasaron de dos mil, pero que temía que en
caso de nuevo conflicto reunieran hasta ocho mil (3). También afirma Groot que en la sesión en que la Junta Superior aprobó las Ca.
pitulaciones, se firmó una protesta secreta declarando que sólo cedían á la fuerza, y:da á entender, con su silencio, que en Santafé no
ocurri6 ningún otro hecho importante. !\o es verdad semejante relato: el Acta de la sesión de la Junta Superior el 7 de Junio, á las
II de la noche, por los términos en que trata el asunto, no permite admitir la existencia de otra secreta (4), y si aún quedara duda,
la desvanecería la de la:sesión del día 15, es decir, celebrada después de conjurada la borrasca, no obstante lo cual se convoc6 nada
menos que para acordar la publicación solemne de las Capitulacio(I) El ejemplar auténtico de las capitulaciones
enviauo al Cabiluo, cn el
número 20 no tenía la palabra extranjeros que trae Briceño, sino la aquí seiialada de eZ'ang¿fistas, la cual, sin duda ninguna, se refería á los ingleses prisioneros
en Cartagena é internados á Tabio, segÚn común opinión. Y de otro modo sería.
ininteligible
la. cláusula, por cuanto en ella se habla de perjuicios á la. religión.
(2) Apoyado en la Relación de Mando del Arzobispo-Virrey,
que presenta.
los hechos á su acomodo, pa.ra adjudicarse inmerecidas glorias.
(3) Aunque esto se refiriera á los solos socorranos, siempre resulta ex"gerado
el nú1l1cro de los que acam paron en cl1fortit1ú, puestu que se tlisol \ ieron en Ult día.
(4) En efecto, esa. acta, que está firmada por José Groot de Vargas, dice,
entre otras cosas, "en fe de que dicha admisión, aprobación y confirmación tendrá puntual cumplimiento, lo juraron por Dios Nuestro Señor y sus Santos
Evangelios, puestas las manos sobre ellos, otorganuo el perdón en el modo que
se solicita por el Capítulo último."
-
108 -
nes en Bogotá, la que se hizo por bando (1), á que se añadieron sendos. oficios al Director General de Rentas y á los Administradores
de A1cabalas y de Correos para lo de su cargo. Admitir después
de estos hechos y de las afirma:iones del Cabildo, al terminar el
año, lo del acta secreta. es hacer ultraje enorme á quienes no lo
merecen.
Escribe Groot: "Las capitulaciones habían sido remitidas al
Virrey con la protesta de los miembros de la Junta de Tribunales
(SIC), y como á la saz6n la tropa de Bernet se calculaba llegando
á Santafé, y con ésta podia ya sostenerse la real autoridad, el Virrey improbó las capitulaciones, fundado en el principio del Derecho de Gentes, como arrancadas por la fuerza" Tantos yerros
como palabras, y demostracirSn perentoria de que todos los que
han est:rito sobre los Comuneros hablaron de oídas y sobre meras
suposiciones, 6 confiados en el relato del Arzobispo Virrey.
En efecto, el día [5 de Junio dirigió el Oidor decano la comunicación del caso al Virrey Flórez, dándole cuenta detallada
de lo ocurrido en el interior del Reino, y el 6 de Julio envió el
Virrey, como respuesta, al Cabildo, un largo oficio de más de cuatrocientas líneas, analizando las capitulaciones de los Comuneros
punto por punto (2), el que concluía así: "En esta virtud prevengo
al Cabildo que si acaso por la Real Audiencia de Santafé se le
hubieren comunicado dichas capitulaciones -luego
el Oidor decano no refirió los sucesos de un modo correcto-y
mandádolas
publicar para su cumplimiento, cesen en él, siguiendo el orden de
(1) El testimonio de: escribano dice que se publicaron
con las modijica.
ciones que á ellas se hicieron, "por las calles ordinarias y extraordinarias
de esta
capital, á són de cajas y usanza de guerra."
(2) Esta pieza capital no se ha publicado hasta hoy, y de ella, por ahora, s 110 insertamos aquí las siguientes líneas: "y algunas que ni sabe por qué se
pidieron, ni á quién del pueblo particularmente
le interesan,
cuando se encaminan en común al bien de todos Tal es, supongo, lo de que se haya de extinguir
el Ramo de Barajas y quede éste por el comercio, cuando el de este género
siempre ha sido prohibido, y sólo por abuso y disfrazado con otro nombre se ha
tolerado su introducciÓn y consumo como propio á fomentar el vicio y la ociosi.
dad
Repetidamente
está mandado á favor de los indios, y aun seguídose diversos juicios para que no se les obligue por lo, curas á hacer fiestas, ni les lleven derecho, por los entierros, casamientos y baptismo
los do, pesos que el
Rey pide le den z'oluntariammte los nobles blancos españole" si los tuvieren,
comprende sólo á los varones desde 18 hasta 60 años, y no á los hijos que están
bajo la patria potestad, ni tampoco á las mujeres ni á sus criados; los pide, no
para siempre, sino por una sola vez. Lo mismo sucede en cuanto al peso que
pide á cada uno de los hombres libres de las otras castas ó colores, como indios,
mestizos, mulatos, &c., pero no á los esclavos, ni por ellos á sus amos, ni á los
pobres, ó á los c¡ue no tuviesen 18 años ... Los comunes ofrecen en dicha capitulaciónsiempre que importe ... que contribuirán con grande gusto (son sus palabras),
no sólo el que se les pide sino hasta donde sus fuerzas a1canzaren •.... yal propio
tiempo que afectan el reconocimiento al vasallaje y obedi~ncja al Rey, preten'
den resistir con la fuerza á uno y otro, sin duda guiados en esto más por la agitación y el tumulto que por la reflexión moderada y prudente ....
Y por todas
estas razones se sigue no poderse ni deberse llevar á efecto lo acordado en
ellas: ..... " Y agrega que se fijen sus razones en lugares públicos para que las
mediten los vasallos, advirtiendo que tal hecho no implica el no oír á los comu'
nes en sus justas quejas i Qué cosa tan distinta del Derecho de Gentes inventado
por Plaza y sus copistas!
-
109
-
las cosas como antes; y si no se las hubiere comunicaao y se Iél$ comunicare después del recibo de ésta-cUANDO AÚNNOHABiALLEGADO
LATRoPA,-suspenda la referida publicación, entretanto que acudiendo
á mí los comunes en los términos debidos, y exponiéndome con
justificación sus pretensiones, resuelvo lo que por fin pueda y deba
en alivio de las cargas y miserias que reclaman practicarse, dándome aviso de las resultas,"
El mismo día en que el Cabildo recibió el oficio del Virrey
-30 de Julio,-en sesión extraordinaria resolvió suspender el cumplimiento de las capitulaciones y comunicarlo así á la Junta Superior para lo de su cargo, con la aclaración de que" este Ayuntamiento no tiene que reclamar i1i pedir contra los derechos y rentas
establecidos, como lo tiene protestado en sus respectivas actas, y
que en todo se sujeta á las determinaciones superiores." Y firman
el acta Galavís, Bernal, Zapata, Groot, Rojas, Ugarte y Chacón
ante el escribano Ramírez.
Además, el Virrey, desde Cartagena, el día 7 dirigió sendos
oficios á los Cabildos del Socorro, San Gil, &c.," para que inteligenciados de los obvios reparos que ofrecen sus dichas capitulaciones contra los propios intentos de su conmoción, acudan á mí
según que en carta de 21 de Junio anterior les previne, á producir sus instancias por medio de sus capitanes ó personas que al
intento eligieren y diputaren, pues serán oídas y atendidas para el
alivio, en cuanto me sea posible, y en lo demás lo haré presente á
Su Majestad para que se digne concedérselo." Al Oidor decano
prevenía en la misma fecha que había "mandado, por orden circular, suspender la publicación de las capitulaciones, ó de su ejecución, si ya estaba hecha, en los Cabildos cuyos pueblos no han
hecho novedad;" pero le agregaba la facultad de suspender aquí
su cumplimiento si así lo creía útil para la tranquilidad pública. y
el Oidor resolvió aplazar tal cumplimiento ese mismo 30 de Julio,
arguyendo el estado de fermentación en que se hallaba Bogotá y "el
insulto que la amenaza por algunas gentes del Socorro que se hallan en
Zipaquird c01l'apo.yode igual mOZ'l'mientode su plebe," mientras Jlegaba
la tropa despachada de Cartagena, lo que se apresuró á comunicar al Cabildo. (1)
Por su parte el Cabildo tornó á oficiar al Virrey el JI de Julio dándole cuenta de lo resuelto por el Oidor decano, y avisándole
que á Zipaquirá había llegado Juan Dionisio Plata con 30 hombres, sublevado todo el numeroso populacho, apresado al Corregidor y convocado-de nucvo á la revuelta, con tanto éxito, que ese
día ya contaba con más de trescientos hombres y esperaba au.
mentar su gente para marchar sobre la capital, donde apenas
existía otra fuerza que la de las compañías de corazas y de Forasteros,:con sólo 30 escopetas, y acababa Pldiéndole, en vista de la situación, que para aplacarla regresara cuanto antes á la ciudad.
A poco de estas ocurrencias llegó á Bogotá la fuerza-que sólo
tardó un mes largo, y no tres, como dice el Arzobispo.-y
el Oi<1or
decano mandó. el 15 de Agosto, cumplir el mandato del Virrey, 10
(1) Toda esta confusión de hechos provino de que aun cuando el Oidor
Pey recibió el pliego para el Cabildo, lo envió cerrado á'su destino, en el acto,
antes de leer las órdenes del Virrey.
-
110-
qlleprovO(:ó una discUsión con el Cabildo, .que entendta deseaba el
Sr. F16rez se calmaran los ánimos con medidas suaves y prudentes,
adoptando este camino aun para revocar las capitulaciones, por lo
que ofició sobree1 punto al dicho Virrey para que éste resolviera
el asunto definitivamente ..
............................
,
.
En posteriores notas del Cabildo se encuentra la relaci6n verdaderay completa de los sucesos de Nemoc6n, de los cuales, como
de la derrota del Oidor Osario, culpaba á la Audiencia por despachar expediciones militares sin acuerdo ni audiencia del Ayunlamt"mloal tenor de la Ley 3", Título 4.°, Libro 3.° de Indias; con la
advertencia de que alzaría su queja hasta el Rey. También advertía que dudaba de la calma y quietud que ya aparentemente
¡reinaba en el Norte, por cuanto no se habfan devuelto las armas,
ni los capitanes de los comunes dejaban de ejercer sus funciones.
El Administrador de la Salina de Tausa y Juez del Partido
comunicó el 10 de Septiembre, entre otras cosas, lo siguiente:
"Asimismo, como Juez del Partido, pasé al pueblo de Ubaté el
viernes 7 del corriente (dla de mercado), y convoqué á todas las
gentes é indios principales, á quienes exhorté con las expresiones
que me parecieron más eficaces, para que se dejaran de la inquietud en que los habían metido los de las villas del Socorro y San
Gil, y después que reconocí hallarse en fidelidad y dispuestos á
separarse del partido que habían seguido, publiqué en alta voz,
del principio al fin, las órdenes de Su Excelencia: qued6 estable·
cido todo lo mismo que antes
y quedaron muy gustosos y
contentos y con deseo de emplearse en servicio del Rey, sin dar
lugar ni permitir nuevos alborotos, lo que todos prometieron
"
Para muestra basta un botón: ¿ podfa darse más benévola manera
de restablecer el orden y la administración pública tan hondamente perturbada?
¿Y el mérito de quién?
Y en concordancia con ese acto, decía el Virrey, el 25 de
Agosto, al Cabildo, aprobando su conducta: "lo que me parece
bien, porque hallándose las cosas en un estado tan delicado, es
necesario usar de la mayor precaución y prudencia, y evitar que
por un excw'vo celo, en lugar de apagar, se sople y avive el fuego
que arde en los ánimos
la fuerza debe procurarse siempre
aplicarlacon discreción, de modo que se logre el remedio con el
menor estrago del cuerpo que sea posible." Luego los lauros á
otros díscernidos por la pacificaCión de los Comuneros y las censuras á Ft6rez son, en vista de lo expuesto, por lo menos apasionados si no injustos (1). Y tan delicada era la situación, que el Cabildótornabaá
escribir al Virrey el 15 de Octubre, para participarle
que los revoltosos solicitaban nueva reunión para asaltar la capital, y aun cuando advertÍá que el Cabildo del Socorro se ofrecfa á
el} El :Sr. Cabal!ler<ly Góngóra djo lué~o párte. como Virrey d1;!Flit~fa, de
hátiel' puesto fin á la sublevación delos Comuneros, yel Rey, en premio de ese
servicio, le nombrÓenpropiedad Virrey, el15de Abril de 178J,por·todó
el
t~qflet¡uisietaejercerel
pue!ltil', y cuandoéllo retl.oll'cfóle mandó entregar
'lN,()(l(fpara .gattÓlJ de' viajé.
-
III
-
contener la sedición, lo dudaba, porque no pudo hacerlo antes, cuando sólo eran 2,000, y ahora esperaban reunir 8,000, á fin de comA
prometer en la sedición á Bogotá, sin cuyo reqÚi~ito, á la vista estaba, era imposible hacer triunfar permanentemente
las Capitulacione~. Y por esas razones y por los desórdenes qne subsistían en
los Llanos y aparecían á última hora en el Tolirna, había resueIto
no org:>nizar las milicias de la capital, y mucho menos proveerlas
de armas y municiones. Y el Virrey, al responder á este oficio, el
22 de Septiembre, tornaba á repetir:
"En estas disposiciones, nacidas del acreditado celo de ese Ayuntamiento, conviene dirigirlas
siempre con gran tiento para no dar lugar á nuevas inquietudes,
evitando todo motivo, aun remoto, de ocasionarlo ; antes conviene
mucho procurar por todos los medios posibles, serenar las pasadas, sin empe11arse en tomar provziimcias que no sea dable hacer ejecutar." Y tratando de que continuaba la rebelión en los Llanos, y de
los alborotos de Nemocón y La Mesa y de que en el Socorro no
se habían podido cobrar las rentas, añadía: "Los grandes males no
pueden curarse de l'epente; la pacimcia, el Iz'empo y la aplicación de remedios, ya palz'ativos, )!a cdusticos, según las circunstancias y la fa-
cultad ó dificultad que hay en su preparación." En fin, que el Virrey procedía en todo de buena fe, lo dice de sobra su oficio de
1,° de Noviembre, en el que no cambia aquella línea de conducta, no obstante afirmar al Cabildo que no creía en nuevos alborotos, por cuanto estaba fundamentalmente impuesto de lo ejecutado
por el Cabildo del Socorro. Realmente, como lo dice el Arzobispo,
el Virrey Flórez fue un magistrado desgraciado en su gobierno, y
nosotros agregaremos que también lo fue ante la Historia, que
tan inexactamente ha juzgado sus actos y conducta. Vivió pobre,
murió pobrí~imo y en México dejó alta nota de su persona y saber .
........................................................................................................
En fin, el 31 de Diciembre de 1781 el Cabildo ofició por última vez al Virrey sobre estls sucesos, para darle cuenta del juicio
y castigo de José Antonio y Juan Nepomuceno Galán y secuaces
en la nueva sedÚ:iÓn. Le inferma de que el juicio fue público, con
asistencia de todos los que quisieron concurrir, demostrándoseles
ser los autores que la movieron y los responsables de sus excesos,
por lo cual creía terminada la sublevación. Ahora que el lector
juzgue la sentencia y ejecución de Galán y de sus compañeros, y
diga ~i deben ó nó mirarse como mártires de la Libertad.
1\oTA-Conviene no olvidar que revoluciones locales por impuestos hubo varias en América, Incluso la de los Comuneros paraguayos, anterior á la de los socorranos; y que ésta venía casi al
tiempo con la de Tupac-Amam,
inea, en el Perú, siendo de advertir que quizá el heredero más legítimo al trono inca vino' á Bo"
gotá con Belalcázar y se estableció aqur.
tnr
-
[12
-
LA HIGH LlFE COLONIAL
POSESiÓN
DE
UN VIRREY
Dice el historiador Plaza que el Virrey Mendinueta concluyó
su período el 17 de Septiembre de 1803, en lo cual lo sigue Vergara y Vergara; en tanto que Groot afirma que Amar y Borbón
" entró en Santafé en el mes de Agosto de 1803, pero no tomó
posesión del Gobierno (por entonces), por hallarse Mendinueta en
Guaduas, á consecuencia de enfermedades de su esposa." La contradicción es formal, y desde luego uno de los dos historiadores
debe estar en lo cierto y el otro en el error: ¿ cómo dilucidar el
punto? Suponemos que Groot fundó su aserción en e] hecho de
que la Reladón de Mando de Mendinueta está fechada en Guaduas,
en Diciembre de 1903, y en tanto que no se presenten pruebas en
contrario, tal suposición es corriente, Ó por]o menos se apoya en
lo sucedido antes, ó sea que los Virreyes salientes firmaron siempre sus Reladones al tiempo de resignar el mando. Sin embargo,
]a afirmación de Plaza es tan precisa, que presupone la vista de
algún documento fehaciente sobre el particular. En todo caso, el
punto resultaba litigioso, y aun cuando en los archivos existen piezas firmadas por Amar y Borbón durante el tiempo del litigio,
ellas tampoco decidían el asunto en el fondo antes de publicarse
la (''olecdón de Documentos del General A. B. Cuervo. En todo caso,
derribada la aserción de Groot, de que Amar y Borbón no se encargó del mando hasta Diciembre de 1803, quedaba en pie la falta de pruebas para ]a fecha señalada por Plaza, y de ahí la importancia de] documento que en seguida insertamos, porque
además de curiosos detalles sobre la época y el ceremonial de
ciertas funciones, señala como fecha precisa para la posesión de'
Amar y Borbón, el 18 de Septiembre de 1803, y corrige en un
todo las erradas aserciones de nuestras historias.
" ACONTECIMIENTOS
El'i SANTAFÉ El\" EL MES DE SEPTIEMBRE
DE
1803
El 16 de Septiembre del corriente 1803 llegó el nuevo Virrey al pueblo de Ontibón, á las 10 de la mañana, y se hicieron
las funciones en los términos que en otra ocasión se ha dicho.
El banquete comenzó á las 2 de la tarde y terminó á las 4t,
y esto porque Su Excelencia mandó suspender porque era tarde,
y se abreviaba el tiempo para entrar á la capital. Comieron en la
mesa 85 personas. El Ilmo. Sr. Arzobispo, aunque lo detuvieron,
no accedió; se sirvieron 450 (sic) platos de distintas cosas de sal,
y de dulce más de 500. El ramillete fue ]0 mejor y más vistoso que
se ha visto. El servicio estuvo á satisfacción, sin tropelía, con viveza y destreza tanta, que parecieron los sirvientes titireros (SIC).
Estos estaban muy bien vestidos y con muchos polvos, más que los
que después viarían (SIC), porque la abundancia de licores y buenos
. vinos era sin tasa. Dicen -:persol3asc-de:verdad
que un capuchino
dijo: cuando estuvo Carlos III en Barcelona, el banquete no fue
mejor que éste.
-
113 -
Su Excelencia entró á Santafé á las oraciones, vino acompañado del otro Virrey, que lo recibió en el Puentearanda, distante
media legua de la capital. L;¡s Virreinas vinieron juntas con D"
Rosalía Castro, mujer del Alcalde de primer voto, Dr. D. José
Ignacio Sanmiguel.
Al tercero día bajó el viejo. Virrey donde el nuevo, el cual se
hallaba con la Real Audiencia y demás Tribunales. Los Virreyes
tomaron asiento bajo el dosel, y en aquel lugar había tres sillas:
la derecha la.ocupaba el Virrey viejo, la siguiente el nuevo y la
tercera desocupada. Sacó el nuevo Virrey el real despacho, lo
puso en manos del viejo Virrey, y éste lo dio al Escribano de Gobierno D. Domingo Caycedo, quien lo leyó, y obedecido hizo el
Virrey nuevo el juramento, y el Virrey viejo, dando una vuelta sobre la izquierda, tomó asiento en la silla desocupada, quedando á
!a derecha, posesionado el nuevo Virrey, y se acabó el acto, y
después entraron los acostumbrados cumplimientos. El nuevo Virrey al otro día no más comenzó á despachar. Diariamente ha
paseado la ciudad á pie sin trehen de Virrey, sino como un particu~ar. El viejo Virrey dispuso su marcha para el día 2:l. No se
despidió de los Conventos de frayles y monjas en persona, como
lo han acostumbrado sus antece30res, sino por medio de billete.
El día señalado salió á las 7 de la mañana, y en Ontibón le tenía
preparado el Alcalde un almuerzo dilatado en el mismo lugar del
banquete, el que se mantuvo adornado para el>tedía. Lo acompañó hasta el Puentegrande, que dista tres horas del camino de esta
ciudad, lo más florido de ella. El Batallón AU.1;¡"lz"ar se formó á distancias en una acera y otra de las calles desde el Palacio del viejo Virrey hasta el Puente de San Victorino, cuyo tránsito componen seis calles. A distancia de un cuarto de legua se hallaba
acampada la Artillería con catorce cañones, que se fueron descargando con pausa en tanto que se alejaba Su Excelencia.
Dicen que la vieja Virreina se halla bastante quebrantada en
el sitio de Guaduas, cercano á Honda, y que para su reparo ha
sido llamado D. Onorato Vila. Aunque no viene al caso lo que se
va á decir, sería lástima omitirlo. El tal D. Onorato tendrá de residencia seis aiíos; cuando llegó á Santafé fue con bastante escasez: en el día ha comprado á D. Vicente Royo una hacienda de
campo nombrada La Laguna en treinta mil pesos al contado, y
diez mil á entregar en el plazo de diez meses. La causa del caudal
en tan corto tiempo dimana de la veleidad, pues habiendo médicos de oposición, se abandonan éstos y se acomodan con los de suficiencia. El que noticia es la excepción, porque ni de oposición ni
de suficiencia entran en voluntad, y se acomoda mejor con el embuste de una vieja, que con receta de aprobado.
El público en común alaba y engrandece la ofrenda del Alcaide Sanmiguel, al que han dado repetidas músicas de canto
(bien lo merece). A su compañero D. Juan G6mez, para exagerar su esplend¡"dez en Facatativá, dicen, que habiendo llegado los
nuevos Virreyes á términos de dicho Facatativá¡ los recibió ese
Alcalde, y les entró así:
8
-
1I4 -
-Mucho me alegro, señores, hayan llegado á este puntoalentados; vámonos á la posada, donde. tengo buen vino, pero entretanto hagamos boca-y sacó un talego de maíz tostado y otro
de habas en la misma conformidad, y que habiendo llegado á Facatativá, más parecía D. Pedro Recio de triste afuera, que Alcalde de desempeño.
Dineros ya no se topan: en tiempos anteriores se veía un
fuerte, como dicen, por muerte de un Obispo; en el día corren algunos, pero que ruede, que es menester rodear medio Santafé
para cambiar uno, y es la causa que las diversas monedas han
viajado á C:trtagena. Con tanta escasez no correrán los polvos, las
modas, la ostenta de edificios y lujo de mamelucas, currutacas y
Cucalonas en compañía de los Cucalones, &c. La Majestad Divina, que quiere la enmienda, da á conocer su misericordia con la
escasez de harina y otros mantenimientos, y lo más temible el verano tan asentado que tiene arruinados los campos, y se cuentan
cinco meses que no se descuelga ni una sola gota de agua, y si la
sequedad sigue, Dios sabe el paradero de los 'vivientes, pues no
calma la soberbia, la moda y lo demás.
Antes de la entrada del nuevo Virrey, se recibió el nuevo
Oidor Dr. Barberi. El2 del corriente tomó posesión de media ración'el Dr. Manuel Antonio Guinea ..• Cura que era de la .Parroquia de San Victorino de esta ciudad, cuyo beneficio produce dos
mil muy flojos. La iglesia de San Carlos, que fue de Jesuítas, se
donó á la Catedral para ayuda de Parroquia, y como amenazaba
ruina, compelió el Ilm,o. Sr. Arzobispo presente al Deán y Cabildo á su reparo de los fondos de Fábrica, y como lo resistió, fue el
asunto al Rey. Dícese vino ya una cédula aprobando lo determinado por S. S. Ilma."
11. UN VIAJE COSTOSO
Ó 13,000 DUROS DE CARTAGENA
Á SANTAFÉ
Noticias de los suplementos que he pagado por cuenta del Excmo. Sr. Virrey
D. Pedro Mendinueta, desde su arribo á esta plaza de Cartagena hasta la fecha
I-Antes
de la saHda del Excmo. Sr. Virrry
1796
Septiembre
Octubre
25. Por componer los zefadores, riendas
para el coche
pesos
3. Por montar el coche y componerlo ..
5. Pagado á Nicolás Ferreira, por la
loza que entregó y se qu.ed6 del
y correas
7 4
7 2
...
-
Il5
-
recibimiento que hizo á S. E. el
Cabildo
113 3
10. Por seis varas de pana atigrada
para la mesa, á 3 pesos
18
12. Por mil pesos que llevó el Mayordomo, por carta de la fecha; los
200 en dobJones y los 800 en
plata
1,000
14. Por un quintal de cera, y labrarla ..
83 6
15. Pagado al sastre Aguado por hechura de ropa
31 5
23. Por el lavado de ropa, dado á Jua.
na Barrios en cuatro partidas ...
49 6
30. Por el acarreto de 9 barriles y 24
botijudas que trajo Arizón
I 4
Noviembre
3. Por la varas de coleta para el cochero, á 3 reales
3 6
6. Por mil pesos que llevó el Mayordomo, 200 en dobJones y 800 en
plata
1,000
9. Pagado á Aguirre el mercader, por
las lanas, babuchas y género de
seda que tomó mi seiíora la Vi·
rreina
27 2
15. Por 14 catres para el viaje, su h'echura y crudo, según cuenta del
carpintero Plácido Melgarejo ...
190 7
15. Por una pieza de Ruan contrahecho
que pidió mi señora la Virreina
y tomé á D. Juan Francisco
Martín, con 55 varas, á 6l reales
44 5
2 I. Pagado á D. Santiago Brun por 13
docenas de limetas vacías y 47
botijas y tapones para envasar
el vino de los barriles de Aragón
41 7
23. Pagado á Hilario Aguado por su
cuenta de hechuras para el negro
11 •.•
28. Por el vino de Oporto, de Madera
y de azúcar comprado á los franceses, según cuenta del comisionado Trava
98
Diciembre
I,0 Por las tapafundas
y pinoteras pagué de hechura al sastre Aguado
6 6
7. Por mil pesos que llevó el Mayordomo, por carta de hoy
l,OIlO .••
7. Por costo material de cajones y
arreglarlos pagué al enfardeladar Figueroa
62 4
oo'
6
'"
4
4
4
oo.
•••
•••
-
11'6 -
7. Por una pipa de vino tinto comprada á Jaime Alcina y el acarreto.
65 4 .. ·
19. Por un quintal de cera pagada á
Peñarredonda
.
78
19. Por labrar dichá cera di á Nicolás
Ferreira
.
964
P
él}
Principal. 297 ., ..
19. agu por. a Alcabala.
5 7 11
negra Narclsa
Escritura.
2 2 ~.
305
~
Pagué por la} Principal.
19. negra Manue- Escritura,
la Guerra ..... Alcabala.
225
5 ..
6 6 ..
29. Por mil pzsos que envié hoy en virtud de la carta del Sr. D. Hilario, 400 en oro y 600 en plata ..
29. Por 8 zurrones de cacao, los 7 embarcados en la fragata E/ma, y
1 lltvado á casa del Sr. Virrey,
costaron:
Principal en Mompós .. 214 7 ..
Acarreto á casa
4
Flete desde Mompós
7 ..
Dique
4 ..
Acarreto al embarcadero
3 4
333
3 ...
1,000
226
6
4
1797
Enero
7· Pagado al Ministro de Marina por
el negro 250, por la escritura y
alcabala 7 pesos 2 reales; todo. 257 2 ...
7· Dado á D. Cristóbal de Arizón por
las aJcaparras, aceitunas y garbanzos ...............................
59 3 4
9· Por mil pesos que por la carta de
hoy del Sr. D. Hilario envié ... 1,000
9· Por seis caseriJIos tomados á D. Juan
Francisco Martín por encargo
de mi señora la Virreina, á seis
pesos ..................................
.
36 '"
9· Por 69 botijas vacías que compré
(que con 47 que quedan cargadas son 'las 116 embarcadas) á
6 reales, y una docena de botelJas, á 8, todo .......................
52 4
9· Por conducir al muelle y embarque
de 50 cajones Y 1r6 botijas ......
10 2
9· Por los tapones para las botijas, 2
pesos, y 10 libras de brea para
taparIas, á 4 reales ...............
7 ...
..
...
-
I17 -
9. Por acarreto del coche para embarcarlo
.
9. Por los demás cajones que fueron
en el champán, íd
.
16. Por una pipa de vino tinto tomada
á D. Francisco Catalán, de orden de Carranza, pagué
.
J9. Por 200 pesos en doblones que pidió y entregué al Mayordomo
Mallarino
.
19. Pagado á Ferreira por su cuenta de
Haber para el convite del Sr.
Ezpeleta
;
.
19. Por lo entregado al carpintero por
S\l cuenta,
con el V.o B.O del
Mayordomo
.
23. Pagado al cirujano Manuel Gastelbando por la cuenta de dicho
Ml1yordomo, por asistencia al
cocinero
.
23. Por pag~. en los mismos términos á
Ara uJ o
.
23. Por las palmatorias y cuchillos, en
virtud de cuenta de Mallarino ..
23. Por dos bizcocheras para el viaje,
según cuenta de Mallarino
.
23. Por el género azul y bretaña, íd .
23. Por las recetas que despachó el boticario Pau
.
23. Pagado en la Administración de Tabaco por 18 libras de rapé y 16
botellas de lo mismo, según
cuenta del Administrador Escudero
;
.
23. Por flete de dicho tabaco y cera
desde la Habana, pagué al correo que lo trajo
.
23. Por la hechura de la
batería de cocina di
1°9
23. Por 200 libras de cobre tomadas en
la Artillería, á 4
reales
100 •.•
23. Por It arrobas de fierro para los mangos
4
4
28. Por costo material de 3 cajones Y
hechura pagué á Figueroa
28. Por tres faroles de talco para. la falúa y champanes
6
3 6
65
4 ..•
200 •..•••
47
2
4
8
J5
25
10
4
28 ...
5
35
68 .....•
3 6 ...
213
9
12
4 •..
-
Enero
Febrero
1I8 -
28. Por una cuenta de chocolate, con el
V.o B.o de Mallarino
.
13
28. Por costo de la cama á Juan Banquezel.
. 250
2
28. Por pintar las varillas para ella
.
28. Por hechura de ropa di al sastre
Aguado (por papel de Mallarino)
.
28. Por la botica para el viaje di á Pareja, íd
.
14
28. Por las recetas que despachó el dicho Sr. Pareja, íd
.
4
28. Pagado á Juan Miranda por unos
estribos, íd
.
31
28. Por dados al cocinero que ayudó en
el convite, id
.
8
29. Pagado á D. Miguel Amaya por una
cuenta de rancho, id '"
. 175
29. Por el pan y galleta á la panadera ..
18
16
29. Por dados al talabartero Cosme, íd.
30. Por importe de café y cerveza
.
30
30. Por 130 pesos en doblones puestos
en la fragata de guerra Elena
para entreg-ar á D. Manuel Garda del Río-, para que pague á
González 2,253t reales vellón
que importó el vino que mandó
Arizón, que con el t por 100
del consulado son
'"
130
30. Por una resma de papel enviado hoy,
en dos clases ...................•....
4
30. Por dados al alabardero Juan para
ir á Barranca
.
5
31. Pagado á Santiago Padilla por sus
visitas
.
4S
1. ° Por la cuenta del zapatero
Gregario
García
.
LO Por pagado al mozo que dio las papeletas de despedida
.
4
1.0 Pagado al carpintero por unos cajones, de orden del Sr. Hilarío ....
10
4. Pagué al sastre Aguado por la cuenta de hechuras ..................•...
15
4. Pagado al talabartero por su cuenta
de orden del nominado Sr. MalIarino
.
38
4. Pagado al zapatero Carlos por orden del Sr. Mallarino
.
18
4. Pagado á D. Salvador Vives por
efectos tomados en su tienda, según orden del Mayordomo
. 142
3
3
4
6
1
6 6
S
2
4
2
4
6
..•
2 •••
" -
119-
5. Pagado á Nicolás Ferreira por 8 esteras de junco para dormir los
criados
5. Por entregado á los lacayos hermanos Tapia, que pidieron en nombre d~ S. E., y se les dio bajo
recibo
1 1. Por dado por disposición de S. E. al
cochero y lacayos del Sr. Gobernador
15. Pagado á D. Manuel Francisco de
Tra va por los géneros de los
franceses que escogió la Excma.
Sra. Virreina, según el pormenor de la cuenta
[5. Pagado al carpintero Plácido por su
cuenta de obras, con el Visto bue110 de Mallarino
15. Pagué á Ortega, por su cuenta de estañar el cobre viejo
15. Por un saco de harina tomado en casa
de D. Ramón Urueta, pagué con
el papel de M'l.llarino
2 l. Por una cue~ta ~e I t docena de varas de p[que
2 l. Por varas de crudo compradas
para
forrar el coche, pero que no han
venido hasta hoy
3
2 ..•
4 .••...
32 .....•
510
•.•.••
100
4
12
4
4
00 .....•
10,654 3 6
II-Sigue
lo pagado despuésde la salida de dicho Excelentísl'mopara Santajé
Pagué á Bernardo Lobo por las cargas que llevÓ á Barranca, según cuenta
$
Por las cargas que condujo á dicho sitio el
champán de Leiva, según papel del Mayordomo ....
Por las cargas que condujo el de Rodríguez,
según papel de Mallarino
.
Pagado al piloto y bogas por diarios de la falúa
.
Pagué á D. Sebastián de Oca, por la carga que
llevaron las canoas hasta Mahates
.
Por lo pagado al arriero que volvió de Barranca los baúles de los lacayos
~
.
Pagado al Dr. Miranda, Cura de Arjona, por
las bestias ocupadas, según cuenta
:
.
Por tres cuentas del Capitán Aguerra de Mahates, con el Visto bueno del Mayordomo
.
II4
18
20
4
18 6
58
7
15
4 ..-
147 7 4
-
120 -
Por pagado alchasqul que con~ujo á Barranca
una carta en que se prevenía 10 que debía hacerse
con '!osbaúles de los lacayos.~ ..•.....•...........•.......
Por entregados á D. P~bl() l.'()tr~a
por lo
gastado en Barranca, según cuenta con ~l Vlslo bueno del Mayordomo
~.:
;•.•.......
Por 100 pesos distribuídos en misas por el alma
de D.· María Barrilero, de orden del Excma. Sr.
Virrey ,~~gún tres recibos
:.
..
Pagado á D. Manuel Canabal por las bestias
que le pedí y vinieron de Mahates
Por las bestias tomadas en Turbaco, que arregló D. Vicente Mallarino, y á Isidro Rodriguez, por
6 .....•.
230
2 •.•
100
37
las que dio
.
24
.Pagado á Torregosa por lo que gastó en el
champán que habilitó desde Barranca á Mompós,
según carta
.
63
Por 607 pesos cuatro reales que entreg6 D. Gabriel Martínez Guerra á Mallarino, que los libró y
pagué
.
607
Por costo de la falúa y champanes de D. José
María Troncoso, según pormenor
. 2,701
Por "una pieza de pana azul y una de duray encarnado que remití por el correo de IO de Abril. ....
76
Por las lentejuelas enviadas al Mayordomo en
el correo de 10 de Marzo
.
3
Por volver á 'componer los baúles de los lacayos, descerrajados para ver su contenido
.
2
5
5 ...
4 ...
5
----
Total.
3
4,149
3
7
pesos 14,803
7
5
Deduzco. Enero 19 de 97. Producto de 16 bavendidos á 5 reales
pesos
10
Por 1,827 pesos que quedaron en mi poder después de satisfecha la escritura de Cádiz, conforme á la cuenta que entregué á
S. E
1,827 1,837
rriles
Pesos
Cartagena,
20
12,966
,•
7
5
de Mayo de 1797.
THOMAS ANDRES THORRES
El anterior documento, además de su importancia ifltrínseca y de los curiosos detalles que en:ierra sobre la vida y costumbres del país hace un siglo, y sobre el régimen colonial, tiene valor decisivo por las. rectificaciones que introduce á nuestras Historias (Plaza, Vergara, Groot), que si bien es cierto dicen que el Virrey Ezpeleta terminó su período el 2 de E nero de
-
121
-
1797, olvidan indicar entregó el maft40 á su sucesor en Cartagena, donde éste lo esperaba hacía meses, sin indicar las razones de
un hecho tan anómalo. L'l Relaci{mde Ezpeleta se firmó en Bogotá el 3 de Diciembre de 1796, es decir, al saber el Virrey que
Mendinueta había arribado á la Costa y allí lo esperaba, y como
á poco emprendió marcha, llegó á Cartagena para entregar el
mando en la fecha indicada, después del banquete de ordenanza.
La demora de Mendinueta la explican novedades de salud en la
familia y los preparativos de un costoso viaje. Este último Virrey,
si bien pudo realmente "tomar posesión del Virreinato al mismo
tiempo de la separación de su antecesor," como apoyados en su
Relación lo escriben los historiadores, legalmente no pudo hacerlo, y no lo hizo, sino cuando presentó su nombramiento á la Audiencia de Santafé, ó sea en Mayo de 1797, puesto que no salió de
Cartagena en yiaje para el interior sino á fines de Febrero de ese
año. Y en efecto, estas aserciones las confirman diverso!. pasajes y
citas que se encuentran en el cuerpo de dicha Relación y que no
llamaron antes la atención de los escritores.
Sea ésta la oportunidad para rectificar otro error de Plaza
(copiado por Groot), y es el de que el Virrey Guirior se posesionó
el 22 de Abril de 1773. En primer lugar, la Relación del Virrey
la Zerda está fechada en Bogotá el 14 de Septiembre; en segundo lugar, en el Archivo hay piezas firmadas por él en meses como
Julio, y en fin, los documentos que en este capItulo insertamos sobre el banquete de recepción de Guirior, indican que su posesión se verificó en dicho mes de Septiembre (el 22 probablemente).
El día preciso resulta entre el 19 (14, más 5 días que se anticipó
la llegada de la familia) y el 25, fecha de las citadas cuentas. Guirior llegó á Cartagena en el mes de Agosto.
----_
111. UN BANQUETE
~:_-
SANTAFEREÑO
Relación de los gastos hechos en el recibimiento del Excmo. Sr. Virrey D. Manuel de Guirior, en virtud del nombramiento de Diputados nomb.ados
para esta Comisión por su antecesor el Excmo. Sr. Baylio
D Pedro Mesía de la Zerda
Primeramente, por veinte botijas de vino; las dieciséis compradas en casa de D. Christ6val Coral, á razón de dieciséis pesos
botija, para dejar en la despensa, y las cuatro mandadas traer de
Cartagena, y son las únicas que se han aprovechado de veinticuatro que se habían pedido para este fin, por haberse averiado
y perdido las restantes. Trescientos vt::intepesos
Ps.
320 .••
Por dos botijas de vinagre, á doce pesos botija ....
24 ...
Por catorce libras de canela gastada en aguas,
beneficio de un sumo de cacao y dejar en la despensa,
á razó~e
ocho pesos libra ............•.....................
112
Por· una libra de da vo
.
7
Por seis libras de pimienta, á diez reales libra
.
7 ....
Por otra de azafrán
.
11
Por dos frascos gran<:les de anisete
.
8
Por veinticuatro frascos de vino de Frontiñán y
Moscatel á doce reales frasco
.
-
122-
Por otras veinticuatro ¡¡metas de miste]as
.
Por seis fra:;cos de vino de Pedro Jiménez, Pajarete Y TintiJIa, á doce pesos
.
Por qos zurrones de. cacao con sesenta y dos millares en limpio, á cinco pesos y tres cuartillos de real
Por otro zurrón de cacao que quedó molido con
treinta y un miJIares
.
.
Por dieciocho jamones de España, con doscientas
libras, á razón de ,cinco reales ]ibra ....•...................
Por un cuñete de almendra con arroba y media,
á cuatro reales libra '
.
.por otras dos arrobas de pasas, á cuatro reales
libra
.
Por cinco botijas de aceitunas, á cinco pesos botija
.
Por seis botijuelas de aceite, á seis pesos
.
Por veinte jamones del país y cuatro tocinetas .
Por un barril de atún con tres arrobas
.
Por otro de sal món
.
Por una arroba de bacalao
.
Por una carga de Donce1\a
.
Por el costo de dulces para el Ramillete y refresco~ y e] ~e las aguas cuarenta y cinco pesos, á D.
Antonio Gutiérrez
.
Por dieciséis libras de Bugías de Venecia, á diez
reales libra
.
Por la cera para las luminarias
.
Por un barril de alca parras
.
Por un barril de alcaparrones
.
Por diez frascos de frutas de España en aguardiente, de que se hicieron dulces para el ramillete y
refresco
'"
.
Por seis quesos de Flandes, á diez reales
.
Por una carga de quesos de la tierra, veinticinco
pesos
.
Por 133 pollos
.
Por una carga de arroz
.
Por otra de garbanzos
"
.
Por cinco cerdos
.
Por 21 arrobas de sal.
.
Por]o gast~do en menudencias de p]aza
.
Por una carga de conserva de á diez arrobas
'"
Por los bizcochuelos y dulces que se hicieron en
las Monjas para dejar en ]a despensa con todo lo demás que comprenden las seis partidas antecedentes ....
Por la loza del país comprada para el servicio de
la cocina y despensa
.
Por nueve cargas de costales
.
Por cinco cargas de granza para las a ves
.
Por sesenta gallinas y cincuenta capones, aquéllas
á dos reales y éstos á tres
.
Por dieciséis piscos,á ocho reales
.
12
72
44 4t
22 21.
2
125
78 6
25
25
36
20
27
46
4
30
4S
20
8
8
8
30
7
25
17
7
6
22
13
22
15
6~
4
71
2
3
3t
2Jl.
4
24 4
~ 15 IJ!.
43 6
7 4
33 6
16 ..,
-
123
-
Por una palanca de velas
.
Por cinco arrobas, siete y media libras de manteca ..•.............................................................
Por el pan que se gastó en el día de la entrada,
se dejó en la despensa y dio á la familia en los cinco
días que estuvieron en esta ciudad antes que el Excmo.
Sr. Virrey
.
Por treinta y ocho pichones en cuatro pesos seis
reales
.
Por los chorizos y lenguas que se gastaron y quedaron en la despensa
.
Por siete partidas de leña
.
Por tres tercios de harina para la cocina y dejar
en !J. despensa, á nueve pesos
.
Por moler el zurrón de cacao, diez pesos dos
reales
,
.
Por lo gastado en carbón, cuatro pesos un real...
Por cincuenta codornices
.
Por ocho cabritos, en tres pesos
.
Por doce lomos, á doce y medio reales
.
De frutas para dulces y mesa
.
Por unos fuelle s, braseros, molinillos, cucharas y
otras menudencias (vinagre, leche, &6.), que se gastaron en la manutención de la familia en los días que
estuvo sola antes de llegar Su Excelencia, veinte pesos
cinco reales
.
Por cuatro arrobas de carne para la misma familia
.
Por treinta y cinco varas de lienzo para limpiones
de la cocina
.
Por doce pesos pagados á cuatro hombres que
estuvieron ayudando en Palacio
.
Por T 3 carneros á nueve reales, catorce pesos y
cinco reales
.
Por cinco pesos y medio de confites para la mesa
y refresco
.
Por cuarenta libras de mantequilla, á real y medio, seis pesos seis reales
.
Por seis limetas de aceite de Francia, á peso limeta
,
.
Por dos botijas de aguardiente
gastadas con los
peones de la cocina y con la familia para lavar los
pies y otras aplicaciones, veinte pesos
.
Por tres terneros y dos novillos, dieciseis pesos .
Por cinco pesos y medio de capitanes
.
Por dieciocho paños de manos de manta del Socorro para la Repostería y dejar en los cuartos de la
familia, trece pesos cnatro reales
.
Por once pabellonss que se pusieron en los cuartos de la familia, á seis pesos, sesenta y seis pesos
.
Por cuarenta y cinco arrobas de azúcar, las veinte para la despensa y las restantes gastadas en la re-
24 4
16 4
18 ..•
46
17
18
9
10 2
4
3
3
3 6
64
20
5
2
4 3
12
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5
54
66
6 ...
20 ..•
16
5 ...
13 4
66 ...
-
12,4 -
pQ8tería, cocina, dulces de almíbar y cacao, á doce
reales arroba, sesenta y siete pesos cuatro reales
.
Por tr~inta y siete pesos y medio que costaron
quince cujasque,se pusieron en los cuartos de la familia, ~ veinte reales cada una ...................•..............
Por sesenta y cuatro pesos con que se gratifi~ á
los (;()cineros que dispusieron la comida, los cuarenta
y ocho Monsiur Lasala, y los dieciséis para el que le
ayu06..•.........•..•...............................••........•...
Por diecisé.is peso<;de dos m(lsas qJJe quedaron en
Palacio, la una redonda de tres piezas, y la otra forrada en vaqueta
.
Por quince pesos pagados á D. Fernando de Nú.
ñez, por diez encerados que han servido para cubrir
las sillas que han ido á Honda
.
Por ochenta pesos gastados en los cuatro peones
que han tenido el cuidado de conducir á Palacio lo que
se necesitó, á tres mujeres qU~ han estado al servicio
de la cocina y familia, pagar una docena de vidrios
(vasos) grandes que se han rompido, y algunas cosas
perdidas (una parrilla, una despumadera y un machete), y asimismo gratificar á los que han tenido cuidado
de arreglar la mesa, proveer la despensa y cocina .....
Por treinta y un pesos seis reales l)agados á dos
muleteros que trajeron el vino de Honda
.
Por trescientos cuarenta pesos entregados al albañil para comprar materiales para las reparaciones
de Palacio y pagar jornales de peones
.
Por cincuenta y cinco pesos entregados al carpintero con el mismo .fin
.
Por veintiocho pesos cinco reales al herrero
.
Por doscientos tres pesos entregados á D. Francisco Torrijos, según cuenta para reparos y adornos ...
Por trescientos treinta pesos seis reales, dados al
mismo Torrijos para los reparos de caballeriza!: y
huertas
.
Por diez pesos de una libra de azafrán
.
Por diecisiete pesos dados al pintor
.
Por treinta y dos pesos por otras tantas cargas
de estera
.
Por once reales de cabuya para coser estera
.
Por cuarenta y seis pesos siete reales de un barril de salm6n ...................•...............................
.
Por treinta y nueve pesos dos reales pagados á
D. José Plaza por la conducción de los encargos desde la villa de Honda
.
Por trescientos ochenta y ocho pesos entregados
á Doña Josefa para compras de plaza y arreglos (inc\uídos ya er. los pormenores)
.
Por seis pesos de pan al panadero
.
En gas/os menores, den pesos
.
67 4
37 4
48 ...
16 ..•
15 ...
80 ...
31 6
340
ss
28 5
2°3
330 6
10
17
32
I
3
39
2
000 O
6
100
2,167
3i
-
IV. MOBILIARIO
125 -
DE UN VIRREY
Inventario de la5 alhajas que entregó en Palacio D. Santiago Rebollar, Mayor.
domo que fue del Excmo Sr. B.o Do Pedro Mesía de la Zerda, y recibe el
Sr. Dr. D. Benito de Canal y Montenegro, Oidor de esta Real Audiencia, y
D. Nicolás de la L'lstra, Contador Mayor del Tribunal de Cuentas, que han
sido Diputados para este fin, y es como sígue:
Primeramente, entrega un gabinete con colg-adura de damasco
carmesí y fleco de oro falso, cortinas también de damasco, correspondientes en puerta y ventana.
En la alcoba, su colgadura de tafetán carmesí, muy vieja;
seis sillas de brazos á la francesa; una mesa grande con rodapié
de damasco carmesí con fleco de seda; un retrato del Rey cuando era joven; una mesa pequeña para el Despacho, con rodapié
de damasco carmesí viejo; una lámina de Moisés, con marco de
cristal; un Crucifijo en su sitial; una imagen de Nuestra Señora
de los Dolores, con marco dorado.
'
Entrega la Sala de Dosel con colgadura de damasco carmesí con fleco de seda, y cortinas de lo mismo en puertas y ventanas; un sitial de damasco guarnecido con ga16n de oro, y tres sillas del mismo damasco; un retrato de Su Majestad, con marco
dorado; dos mesas doradds; dos espejos de cuerpo entero, el uno
roto, ambos con marcos y copetes dorados; un reloj de campana,
con sus llaves: una alfombra grande; dos láminas romanas con
marco de cristal; un sitial de terciopelo carmesí, con fleco de
seda; una mesa con dos cojines y dos colchas de damasco carme~í, otra de br:ocato blanco, y otra de damasco negro; dos cojines,
uno de brocato blanco y otro de damasco negro.
En la antesala, once retratos de la familia real, los tres con
marcos dorados; y en las dos puertas colaterales, sus cortinas de
granilla.
Sala primera: doce cuadros de la vida de la Virgen, y en
cada puerta sus cortinas de granilla; dos colchones nuevos de
listado y un" almohada de tafetán carmesí; una silla que sirve en
la iglesia, con su mesa; siete cornucopias de bronce, las dos sin
pie; veintiuna sillas de sentar, traídas, y entre ellas siete muy vie_
jas y rotas; una mesa redonda de comedor; seis otras que sirven
para los días de convites; seis sillas más, las cuatro muy viejas y
cuasi inservibles, y están en el cuarto de los pajes.
En éste un par de cortinas viejas de sarga; das faroles de vidrio, uno grande y otro pequeño; tres cuadros, uno de Nuestra
Señora de la Concepci6n, otro de la Asunci6n, y otro del Tránsito
de Nuestra Señora.
Hubo otra mesa en el tránsito de la repostería, y aun cuando
dijo D. Santiago no se pusiese en este iJlventario, por ser superfluo, no obstante la anotamos también.
Lo correspondiente á cocheras y caballeriza, dijo dicho D.
Santiago estar encargado de hacer personal la entrega á su Exce.
lencia, y para que conste, firmamos esta minuta en Santafé, á
Septiem bre 31 de 1772.
126 ~
II
Inventario de las alhajas del Palacio del EXcmo. Sr. Virrey D Manuel Guirior
y las que se han tomado prestadas para el adorno de dicho Palacio para el
recibimiento de dicho señor.
Gabinete ó sala de estrado-La pieza principal, con su colgadura de damasco y fleco nuevo de seda, con sus cortinas de damasco en la puerta, ventana y alcoba; un friso 6 corredor de raso de
China, con su farfalá de tafetán y molduras doradas por el extremo superior; un retrato de Su Majestad cuando era joven; una
lámina de Moisés con marco de cristal; cuatro cornucopias grandes y doradas con marcos de cristal, sobrepuestos, con sus candelejas de bronce, pertenecientes á D. Benito de Agar; tres otras
asimismo doradas y candelejas de bronce, pertenecientes á D."
Nicolasa de la Lastra; una silla y cojín de damasco nuevo para
el asiento de la Excma. Sra. Virreina ; dieciocho taburetes de damasco amarillo, los doce prestados por D." Catarina de La Rocha,
y los seis el Sr. Manuel de Santisteban ; una alfombra grande que
se compr6 nueva para la pieza.
-En la Alcoba de la pieza: un sitial con su CrucIfijo; una lámi
na de Nuestra Señora de los Dolores; una cama con colgadura,
rodapié y colcha de damasco carmesí, guarnecida de galón de
seda, las sábanas de olán y almohadas de lo mismo, con encajes
finos, pertenecientes á D. Nicolás de la Lastra; una alfombra perteneciente al mismo. Una colgadura de tafetán, que se hizo nueva
para la alcoba ..
Sala de Dosel-Una colgadura de damasco con cortinas de lo
mismo, en puertas y ventanas; un dosel guarnecidl} de galón de
oro, y en él el retrato de Su Majestad; una silla forrada en terciopelo, guarnecida de plata con estoperoles de lo mismo; una
mesa con su colcha y cojín de damasco, guarnecida con galón de
oro; al pie de la silla un cojín de damasco, con la misma guarni.
ción; dos espejos grandes, de cuerpo, dorados, con cuatro cornucopias; al pie de ellos, dos mesas doradas; un reloj dorado de
campana; dos Iláminas con los retratos de Sus Majestades, con
marcos de cristal; otro sitial de terciopelo; doce taburetes á la inglesa; otros doce á la quiteña, pertenecientes á D Francisco Torrijos; una alfombra.
Antesala - En sus puertas y ventanas, cortinas dobles de granilla, nuevas y guarnecidas de cinta; once retratos de la famila
real, los tres con marcos dorados; un farol grande, nuevo.
Primera s~En
ella, en todas sus puertas y ventanas, cortinas dobles de granilla, nuevas, guarnecidas de cinta; doce cuadros de la vida de Nuestra Señora; un farol grande.
Sala parahz tuUlima'a .. Dos cuadros de la vida de María Santísima; otro del Misterio de la Concepción, con su marco dorado;
otro de la Asunción; otro del Tránsito de Nuestra Señora; en
cada puerta un par de cortinas de granilla nueva; cuatro mesas
grandes:que sirven para los banquetes.
Cuarto de los pajes~En la puerta y ventanas, cortinas de granilta nuevas; una. mesa con su rodapié de damasco carmesí y
fleco; otra ídem que sirve para el Despacho, con rodapié de lo
-
127-
mismo; seis sillas á la inglesa con asientos de tripe ; una colgadura de papel pintado; una vidriera nueva.
En el cuarto cuarto, dos cujas con pabellón y dos sillas.
En el cuarto quinto, una cama con pabdlón y una silla.
En el cuarto, que es el último, cuatro cujas, tres pabellones y
dos sillas.
Cuarto que sale al descanso de la escalera, dos cujas y tres
sillas.
Cuarto del corredor, una colgadura de papel y una mesa
grande redonda.
_
En la pieza que sigue del comedor, tres sillas y dos escanos ;
una mesa grande, y en el techo un farol.
En una alcoba de la repostería, dos sillas y una mesa.
En otro de los cuartos, una cuja y pabellón.
En la cocina de arriba, una mesa.
En el cuarto que era del prior (?) una mesa de altar; tres
sillas; tres otras fuera en la
; dos cojines de terciopelo,
guarnecidos de plata; una colcha de iglesia, guarnecida de plata;
el asiento de la SIlla de iglesia de brocato blanco; una colcha de
lo mismo; dos cojines forrados de lo mismo; dos otros de dama_seo negro; el forro de la silla de otro damasco: una colcha ó pano
de iglesia de damasco negro; una almohada de tafetán encarnado; la mesa de iglesia donde se pone el cojín.
Cuarto del Mayordomo: cuatro sillas; una mesa; una cuja
con pabellón; dos cortinas; tres cornucopias, las dos sin pie que
con las cuatro que están al pie de los espejos, son siete.
En el cuarto de D. R'lmón B )runda: cuatro sillas y dos col.
chones de listado fino; tres fluses de cortinas, las dos de granilla
y una de sarga.
EL XII VIRREY
Y LOS DERECHOS DEL HOMBRE
En el intermedio preciso entre la insurrección de los Comu.
neros y la Revolución de 1810, aparece rigiendo los destinos del
Nuevo Reino el Virrey Ezpeleta, que de todos los mandatarios
españoles es el que nos presenta una carrera política más completa y lucida, y como de esa vida la mejor época, es decir, su
perfecta madurez, se desarrolla en Santafé, su estudio no puede
ser una página inútil de nuestra propia historia. Y es de llamar la
atención,' que en tanto que los demás mandatarios siempre hablaron en sus Memorias é Informes del orden PlÍblri:o, Ezpeleta apenas
lo menciona, no obstante que en sus días fue cuando Nariño publicó su famosa traducción de Los Derechos del llombre, que tanto
conmovía á la sociedad bogotana. ¿ Este procedímiénto es casllal ?
¿ Obedecib, al contrario, á una alteza de miras que ignoraron
otros mandatarios? El análisis del único escrito que de él conocemos, su Reladón de mando nos )0 dirá, pero antes de entrar en el
fondo del asunto, conviene bosquejar rápidamente la biografía del
autor.
128
1
José de Ezpeleta y Veire Qe Galdeáno, de familia noble, na.•
ci6 en Pamplona (España }Jal comenzar el aM de 1741. Después
de rfSbiratguna
instrucción, y aún jovtn,ent/:'!o á la carrera miJitat, en la cual era Capitán. ha¡;ia 1770, cuando pasó á la· Isla de
Cuba, en la que desempeñó diversos empleos durante seis áños; al
cabo de los cuales, ya con el grado de Brigadier, pasó á México
como subinspector general de las tropas de ese Virreinato. En
1781 se le nombró Gobernador de, la Plaza fuerte de Paniácola,
recuperada por el General Gálvez. En 1785, debido á las dotes
que en ese cargo demostró, le nombró el Rey Gobernador de Cuba por cuatro años (en el cual puesto sucedió, en J ,o de Diciem..;
bre, á D. Bernardo Troncoso), haciéndolo, además, Caballero de la
Orden de San Juan de Jerusalén. A poco de su llegada á la Isla,
logró realizar su matrimonio con Do" Ana María de Enrile, mirada como la mujer más hermosa de la Habana, y de la cual tuvo, en Septiembre siguiente, á Joaquín, quien andando el tiempo
también desempeñó papel importante en España, como que llegó
á ser Ministro de Estado en la península.
Bajo su Gobierno se dividió la Isla en dos Diócesis, se imprimió la Eliston'a Natural de peces,de Antonio Parra, se realizaron
varias obras públicas, se formó el reglamento para comisarios y
pedáneos del campo, se organizó el Regimiento de Cuba, destinado á guarnecer la colonia, se mantuvo la prohibición de recibirse
nadie de abogado, por existir ya el excesivo número de 85, y se
estableció el alumbrado público y el aseo, y mejoró muchísimo el
servicio de policía de la capital. Ezpeleta ejerció su car¡i;o hasta
el 18 de Abril de 1789, fecha en que le reemplazó D, Domingo
Cabello;
Empero, como desde antes, el 25 de Enero de dicho año, había sido ascendido á,Mariscal de Campo (1) Y nombrado Virrey y
Capitán general del Nuevo Reino de Granada por siete años, al
llegar su reemplazo, se puso en marcha para su nuevo destino
con su familia, sirvientes y el literato habanero D. Manuel del
Socorro Rodríguez, su Secretario particular, destinado á fundar
en Santafé un periódico y una biblioteca pública.
En su ruta para el Nuevo Reino pasó por Caracas, por lo
cual no llegó á Cartagena hasta fines de Julio, donde le esperaba
el Virrey Gil, quien le entregó el puesto el día último de ese mes.
En Cartagena se demoró el Sr, Ezpeleta algunos días estudiando
la plaza y el comercio, y luego, tras un viaje feliz, arribó á Bogotá
el último de Agosto, prestando el 1.° de Septiembre elJuramento del caso ante la Real Audiencia. Nuestras historias están, pues,
erradas en las fechas que dan sobre el particular.
Ezpeleta se captó en breve plazo la benevolencia general,
por cuanto sus gobernados se convencieron pronto de su honradez, celo, laboriosidad, ilustración é interés por las mejoras de
toda clase, á la vez que convirtió el Palacio en un dechado de
buen tono y de la más exquisita cultura, sin ridiculeces ni etique(l)
.Marisca! de Ca"lp~: oficial general, llamado hoy General de Divi.
si6n-'lJicciol1ario
de la 4cademia.
-
129
-
tas fuera de lugar; pero antes de analizar su obra como mandatario, conviene acabar el relato de su larga carrera de servidor
público.
En 1797 concluyó Ezpeleta su período, y se trasladó á España, resuelto á entregarse á un reposo justamente merecido, pero
la Corte dispuso lo contrario; en presencia de sus servicios, y para utilizar mejor sus talentos, el Rey lo ascendió á Capitán general y nombró Virrey de Cataluña, con la merced del reintegro de
las medias Anatas que pagó como Virrey de Nueva Granada, las
.que debían cubrírsele en las Cajas Reales de Santafé.
Regía el principado catalán cuando en 1808 invadieron el
territorio los franceses. No bien supo que un Ejército extranjero
había penetrado en el territorio de !;u mando, ofició á Duhesme,
General francés, y le previno '{ue no avanzase más hasta que él
diera cuenta al Gobierno de Madrid y recibiese instrucciones. Duhesme, sin dar valor al aviso de Ezpeleta, continuó su marcha, y
contestó que declinaba sobre el General español la responsabilidad de cualquier disturbio que originase su resistencia. Enterado
el Capitán general de la respuesta de Duhesme, y comprendiendo por ella que se buscaba el rompimiento por parte de los franceses, determinó reunir un Consejo de Guerra, el cual acordó por
unanimidad dejar al invasor penetrar en Barcelona, porque mientras Godoy y los primeros cortesanos ostentaban un lujo de~lumbrador é insultaban la pública miseria, las plazas estaban desguarnecidas y en situación de no poder defenderse con esperanza de buen éxito. Acordó también el Consejo guarnecer bien á
Montjuich y la ciudadela, á fin de conservar ambos magníficos
fuertes hasta el último momento.
Llegó Duhesme con sus tropas á Barcelona, y á pesar de que
el pueblo no mostraba buena cara á los extranjeros, ni se manifestaba tranquilo con su visita, pidió á Ezpeleta que alternasen
mezclados franceses y españoles para hacer el servicio de plaza,
á fin de que los habitantes se convencieran de que todos eran
unos y de la amistad que reinaba entre ambos Ejércitos. Ezpeleta
accedió sin dificultad ninguna á la petición de Duhesme, y para
comenzar, el francés mandó de guardia á la puerta de la Ciudad
120 granaderos,
aunque la guardia española sólo constaba de 20
hombres. Sorprendido el Capitán general, ofició al francés haciéndole ver que no debía mandar á aquel puesto sino 20 granaderos; pero Duhesme no revocó la orden, por lo que el pueblo
comenzó á ver más claro de lo que hasta entonces había visto, y
aumentó sus recelos. Tampoco se opuso la autoridad á que de
igual manera ocuparan los francesés el Castillo de Montjuich.
Suscitada al cabo la lucha, disponíase Ezpeleta, á la sazón
nombrado individuo de la segunda J unta de Gobierno, á combatir
por la independencia de su Patria, cuando fue apresado, junto Con
su hijo (1), por los soldados de Napoleón, y llevado á Francia,
donde permaneció detenido hasta el fin de la guerra. A su re(1) Joaquín logr6fugarse, é inCorporado á su Regimiento, ganó, en diver.
sas lides contra lós franceses, por entonces, el grado de Comandante.
9
-
13° -
greso, y al reg;-eso de Fernando VII, fue nombrado Ezpeleta Capitán general de Navarra, su patria, en la cual falleció el 25 de
Noviembre de 1823, COnla estimación de sus conciudadanos.
II
El Virrey Ezpeleta, durante su período, cuidó de una manera
especial de estudiar el país, y para ello, de levantar la estadística
de los diferentes ramos del servicio publico. Los trabajos que al
efecto ordenó formar y que hasta la fechapermanecfan
inéditos,
están sintetizados en los siguientes cuadros:
A)-ADUANAS
(CARTAGENA)
I-Importaáón
(Introduaión)
Estado que manifiesta el valor por precios del Real Reglamento y corrientes en
esta plaza, que han tenido los géneros,~frutos, &c , de Europa y América,
introducidos en este Reino por cuenta de su comercio en un decenio corriente desde el año de 1784 hasta el de 1793, y se forma por esta Real
Aduana en obedecimiento de superior orden del Excmo. Sr. Virrey, el~:z.
de OclubIl~ último, en esta forma:
1784
1785
1786
.
.
.
1787
.
1788
.
1.543,648
2.584896
2.155,797
1.644,501
3-363,936
1789,... ~..
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2t
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1790•.....
1 79 !......
1792 ••.•••
1793· .....
11.292,779 5í
2.593,647
1.233,525 6
677,260 5i
1.
1.462,840 oí
1.296,473 5í
8.263,747
11
RESUMEN
Primer quinquenio
Segundo quinquenio
.
.
9 ,779 5i
11.2 2
8,263,747
1t
19.556,526 7
(Año común, 1.955,652-5. 2)
II-Exportacz'ón ('/!''>:tracción)
Estado
que manifiesta el valor de! caudal, frutos y efectos de América, t:Xtraí.
dos de este puerto para los de C,diz, Malaga, Barcelona y demás de la
Península,
por cuenta del comercio de este Reino, desde e! año de 1784
hasta el de 17<;9 inclusive, que en conformid~d
de superior orden del
Excmo. Sr Virrey, de 29 de Octubre último, se fotllla por esta Real
Aduana con d,stillción de aflos y especies:
PRIMER
A,ios
1784 ......
1785......
1786... '"
1787.. · .. ·
J 788......
QUINQUENIO
Caudales
1.57°,217
I.í) ¡7,°98
372,156
4.424,081
1·939,462
3~
3
2-ª4
1
4i
-----10.123,019 6t
Frutos
80,308
164,635
89,942
224,150
135,059
4
1
.3
2
694,095 2
-
131 -
SEGUNDO
Años
1789......
1790·· ....
r 79f. ....
1792 ......
1793·· ....
QUINQUENIO
Caudales
2. I 14,290
2.108,328
2.558,245
1.634,037
671,117
Frutos
186,418 2
203,773
285,273 21
225,843 4t
248,199 7t
4
2t
5
5í
1~
2
-----
.-----
1.149,463 6~2
9.086,019 2t
-- ---
RESUMEN
Caudales
Frutos
,
.
.
I9·209,035
1.843.559
ot
ot
21.052,594
(Año común, 2.105,259-3.
lt
1).
Real Aduana de Cartagena
de Indias, 14 de Abril de 1796.
MIGUEL MARCO ESPEJO-RAW5N
MIGUEL DE Eu]o
NOTA DEL AUToR-Diferencia
anual á favor del Virreinato,
como aumento de riqueza, 149,607.
Movimiento comercial diario en la Aduana, 11,125.
III-Productosy
Aflos
Producto. bruto
1789
1790
1791
1792
1793
1794
1795
Total
277,235
147,627
197,812
168,692
176,182
208,423
110,378
Gastos
25,960
16,505
19,395
19,715
27,481
22,2°9
16,116
---1.286,349
gas/os
Enterado
en Caja
251,275
131,122
178,417
148,977
148,701
186,214
694,262
4.894,355
3.545,626
4.550,778
3.322,720
2.215,789
4.061,4°8
2.147,526
1.138,968
.............
--Año Común
183,764
---
(31,054)
Com(rcio total
162,709
---
---
-t •••••••••••
--
-
B)-MINAS
I-Raz6n
132 -
y CASAS DE MONEDA
de los marcos de oro acuñados en la Real Casa de Moneda
de Santafé, desde z789 hasta I797 inclusive
A/los
Marcos
1789
1790
1791
1792
1793
1794
1795
10,915
7,343
8,318
8,159
8,659
7,3°7
9·310
Omas
Ock'1vOS Tomims
2
5
1
3
3
3
4
5
3
4
6
1
1
1
4
4
--- ---6
2
5
~--------8,573
---------60,013
Año común
Ir-Notel
Pesos
1.484,454
998,658
1.131,251
1.109,715
1.177,681
993,827
1.266,272
5
4
5
5
6
7
r.r65,98o
.....
...
11
28
28
11
11
------8.161,862 .....
-------
de los marcos de oro acuñados en la Real Casa de Moneda
de PoPaydlt desdeI788 hasta I794 inclusl1)t
Años
1788
1789
1790
1791
1792
1793
1794
Marcos
Os.
Ocks
7,210
5,945
7,123
6,437
7,340
7,026
6,725
4
2
2
2
5
6
1
3
4
6
O
O
5
O
Pesos
980,634 3
808,755 4
968,745 O
875,466 O
998,86g O
955,648 5
914,617 O
-------47,813
6.502,642 ..
---~
Año común
6,830
929,934 ..
-
C-TABACOS
(LA GRANDE
133 -
INDUSTRIA
EPOCA)
AGRICOLA
DE LA
Estado que manifiesta los v¡llores, gastos y utilidad líquida que ha tenido
la Real Renta de Tabacos en las' administraciones sujetas á la Dirección general de Rentas en dos quinquenios, en cumplimiento de
lo mandado por el Excmo. Sr. Virrey en 1 r de Mayo de este año.
En pesos, reales y maravedís.
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RESUMEN
Líquido
QUINQUENIODE 1786-1790 ...•
QUINQUENIODE 1791-1795- ..•
1.659,990
1.765,052
Bruto
I 141
4 29t
Año común, liqUido, 342,504 2; bruto, 766,705 4.
Excede el 2. o quinquenio al primero en 105,062 3 15}'
Por la demostración antecedente se manifiesta que habiendo sido la
utilidad de la Renta de Tabacos en el primer quinquenio comprensivo de
86 á 90, la cantidad de 1.659,990 pesos I real 14t maravedís, y en el segundo, de 91 á 92, de 1.765,052 pesos I1 reales 29* maravedís, ha excedido
en este último dicha utilidad en cantidad de 105,0(32 pesos 3 reales 15t
maravedíes, siendo de advertir que la Administración de Tabacos establecida en la ciudad de Pore, capital de la Provincia de los Llanos de Casanare, tuvo principio en 17 de Enero de 1791, y que como resulta de este
mismo Estado, sólo produjo de liquida utilidad en los cinco años corridos
hasta fin de 95, la suma de 5,320 pesos 2 reales 8ir maravedíes.
Santafé, 28 de Noviembre de 1796.
CARLOS
Visto Bueno-Pedro
DE ESPADA
Fernández de j}ladrid.
I»)-Aguardientes
(LA CAÑA Y EL ANIS)
Estado que m~nifip,sta los valores, gastos y utilidad líquida que ha reportado la Real Hacip,nda de la Administración de la Renta de Aguardiente en el Distrito de la Dirección general de Rentas Estancadas
en la ciudad de Santafé de Bogota, capital ,del Nuevo Beinó de Granada, en diez años corridos desde 1,0 de Enero de cI786 hasta fin de
Diciembre de 1795 •.
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(1)
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J!l)-ADUANA DE SANTAFE (ALCABALA)
PRODUCTOS
DESDE
Años
17!)I
1792
17!l.Q
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Total ...........•
EL AXO DE
HASTA
EL
Producto
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:¡'179
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84,562
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4°3,820
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LOS ESTUDIANTES
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DE
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INCLUSIVE
Líquido
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75,7°
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COLONIALES:
USOS Y COSTUMBRES
II
El gran Claustro y Universidad de Santafé tuvo principio en
de Mayo de 1608 (Presidencia de Borja) en la Facultad Real
y las Bulas Pontificías para conferir grados, concedida al Colegio
de Santo Tomás, que se incorporó á la Orden de Predicadores, en
cuyo convento debía funcionar. Al fundarse se hizo con un principal de 18,700, que cuando la reducción de censos bajó á 7,191,
á que se agregaron luégo 9,300. Los réditos del capital se invertían en 30 niños y el sueldu del hermano ($ 72 al año), que ens€ñaba las primeras letras.
En el Colegio había cátedras de Derechu Canónico, Teolo.
gía Escolástica (primera y vísperas), Moral, Dogma, Física, Lógi.
ea, Retórica (para todos) y Gramática. Al estallar la guerra de
Independencia acudían á la escuela primaria sobre 150 alumnos y
el Claustro contaba unos 45 estudiantes, de ellos 12 becados. El
Colegio funcionaba con Rector, Vicerrector, Ved el Mayor, Re.
gente de estudios y nueve catedráticos.
El Colegio Real Mayor y Seminario de San Bartolomé fue
fundado el 8 de Junio de 1592 por el Ilmo. Sr. D. Bartolomé Lobo
Guerrero, con 14 becas y gastos pagados por la Tesorería de Diez.
mas. El Rey confirmó esta benéfica empresa por Real Cédula de 8
de Junio de 1592 (Presidente González). En 16 de Marzo de 1664
(Presidente Egiies Beaumont) se le concedió título de Real, con Patronato Real, y se mandó poner las Reales Armas en la puerta del
Colegio y en la Beca de los colegiales. En 8 de Marzo de 1722
(Virrey Villalonga), se le otorgó el título de Coleg¡o Mayor, y en 8
1I
-
138 -
de ~eptiembre del año siguiente se confirmaron los timbres de
Real y de Mqyor y se establecieron en él seis becas para hijos de
Ministros pobres.
No satisfecho el Colegio con estos títulos, obtuvo en 14 de
Enero de 1771 (Virrey Mesía) que se eximiera á sus alumnos de concurrir á las festividades
de los conventos, á la vez que se mandaba á
los religiosos que asistieran á los actos literanos de San Bartolomé.
En fin, en 14 de Ener0 de: 1779 (Virrey Flórez) se le igualó en
privilegios y exenciones con el Mayor del Rosario, es decir, se le
equiparó en un todo con los 6 Mayores existentes en las Universidades de España.
El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, del Real
Patronato, fue fundado por el Sr. Arzobispo Fray Cristóbal de Torres, el 18 de Diciembre de 1653, y alcanzó todos los honores y
privilegios del Colegio Mayor Arzobispal de la Universidad de
Salamanca, como consta de la Real Cédula de 31 de Diciembre
de 1651, que permitió sú' fundación. A poco de existir este Colegio,
el 12 de Julio de 1564, el Monarca español aprobó sus constituciones, de espíritu republicano, y aceptó ser su patrono y defensor.
En fin, en 3 de Marzo de 1768 ese real Patrono declaró que el
Colegio del Rosario era estatuto para calificar nobleza, es decir,
lo igualó á los 6 colegios mayores de España, con lo cual le dio tal
brillo é importancia, que lo constituyó en el primero de los centros
intelectuales del Virreinato (1). Y no podía ser de otra manera, porque superiores y catedráticos tenían que ser precisamente hijos
del colegio y haber vestido su beca, y servían sus cargos sin remuneración de ninguna especie, á fin de aumentar de continuo los
capitales del Colegio y permitirle creciente desarro\1o. (2)
El Colegio del Rosario era dirigido por un Claustro compuesto
de un Rector, un Vicerrector, un Consejo de tres consiliarios, y un
Secretario licenciado tenía dos cátedras de Teología, tres de Derecho (canónico, civil, público), una de Matemáticas, una de
Medicina, una de Filosofía y una de Gramática y Humanidades,
sin contar cinco~preparatorias de ambas gramáticas, Filosofía Civil, Cánones y Teología, dirigidas por pasantes, que en saber y calidad no eran inferiores á los catedráticos.
El Colegio se fundó con 15 becas: 5 para Teología, 5 para
Derecho y 5 para Artes y Medicina, tocando su provisión al Claustro. Después varias familias nobles fundaron becas (5) para edu.
car sus deudos. Empero, en ningún caso podía exceder el número
[1] Baste decir que en los momentos en que Nariño osaba publicar en español Lo! Derecho! dd Hombre, era Rector del Colegio el que luégo fue el Ar.
zobispo Caicedo y Flórez, desempeñaba la Secretaría Luis de Ayala y Vergara,
eran Catedráticos de Derecho Público y de Matemáticas y Medicina D. ] oaquln
Camacho y D. José Ce'estino Mutis, y D. Camilo Torres desempeñaba la pa.
santia de Cánones, superando, por lo mismo, á este respe~to, á todos los demás
colegios del Reino.
[2] Esta conducta de los hijos del Colegio la motivó el decaimiento de los
capitales del Colegio, los que, aun cuando considerables en sus principios, vinieron luégo tan á menos (hacia 1724], que sin e! amor que inspiró siempre á sus
hijos, de seguro habrra desaparecido ese plante! de nuestro escenario público.
-
139 -
de internos de 50, inclusos los alumnos particulares. Los externos
no tenían límite numérico, y á fines del siglo excedían siempre de
un centenar,
Los otros colegios coloniales eran exclusivamente seminarios
6 noviciados de conventos de frailes. En Santafé existían entre los
agustinos el Colegio de San Nico/ds de Ban', extinguido al terminar el siglo, y el de San Mí:olás de Tolentino en sus re coletos. En
Popayán el Seminario con cátedras de Cánones, Leyes, Teología,
Moral, Filosofía, Latinidad mayor y dos de primeras letras. En
Cartagena el Real Colegio y Seminario de San Carlos (fundado
por Real Cédula de 14 de Agosto de 1778), establecido en el antiguo ('(¡nvento de San Juan de Dios, y cuyas constituciones aprobó el Rey en 24 de Mayo de 1790. Este Colegio tenía cátedras
de Teología escolástica y Moral, Filosofía, Gramática, Latinidad
y primeras letras, contaba ocho becas de seminaristas y catorce de
pensionados, y á sus aulas concurrían unos 140 seculares manteístaso Este Seminario se sostenía con las contrihuciones del Estado
eclesiástico. En Cartagena existió un tiempo el Colegio de los expatriados, convertido luégo en hospital. En Santamarta existía una
especie dp. Colegio, con cátedra de Filosofía moral y Escuela de
primeras letras, costeado por el Rey. En fin, el Colegio Seminario
de Panamá, primero denominado de San Agustín (destruído por
Morgan), y luégo de San Diego (1695) vino á tal decadencia,
que apenas mantenía en el siglo XVIII las cuatro becas para la
asistencia de la Catedral.
En Quito existían la Universidad de Santo Tomás, el Colegio
Seminario y el Colegio de San Fernando (dominicano). Aquélla
tenía dos cátedras de Cánones (Prima y Vísperas), una de Leyes, una de Derecho Público, una de Instituta, dos de Teología
(Dogma y Moral), una de Escota, una de Historia, una de Matemáticas, una de Filosofía, una de Medicina, y dos de Gramática.
El Seminario (San Luis) fundado en 1594, tuvo luégo título de
Real y Mayor, y su Rector era siempre un Canónigo.
Además, en varias poblaciones, entre ellas Bogotá, existían
escuelas públicas ó privadas de primeras letras, reducidas á enseñar la doctrina, y los primeros rudimentos de aritmética y gramática, más la lectura y la escritura, ésta en cajoncillos .de arena.
El bello sexo carecía de colegios en la forma en que los
hubo para los hombres: en Bogotá se fundó en 1783 el de la Enseñanza (regla de la Estonal), en el cual se admitían diez educandas pensionistas y también externas, que alcanzaron á un centenar,
y entraban á aprender la doctrina y á coser, como las otras, nada
más. A lo dicho debe agregarse que en todos los conventos de
monjas se solía dar educación análoga á las jóvenes nobles del
lugar.
El curso anual de cada facultad duraba desde el día de San
Lucas hasta el de la Asunción de Nuestra Señora, en que cesa.
ban las aulas de facultades mayores, continuando las de gramática y primeras letras hasta el 15 de Septiembre, en cuyo día
empeza ban las vacaciones de e~tas clases. Hasta dicho 15 los co-
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140 -
legiales tenían algunas horas de estudio para prevenir los exámenes; y concluidos éstos eran de asueto entero los demás días hasta el 18 de Octubre, en cuyo tiempo se divertían dentro del Coleio
gio con todo género de recreación honesta, incluso paseo por la
tl!lrde, salvo que salieran á casa de sus padres 6 acudientes.
Había asueto entero el día delPatro:¡o, y el domingo siguiente, por razón de su fiesta, la víspera de la Natividad de Nuestro Señor hasta el día de Reyes y la Pascua de Resurrección,
desde el Sábado Santo hasta la Dominica in Albis, pero en ninguno de esos días se suspendían los acostu~brados ejercicios de piedad y devoción. Cada mes se daba un día de "acaciones, con pa.
seo fuera de la ciudad á ser posible, procurando cayera siempre en
una de las fiestas del mes, ¡.¡ara no embarazar los ejercicios literarios de jueves y dvmingo, pero en tiempo de lluvias se omitía
dicha recreación y se limitaba á descanso ó paseo en la ciudad.
En tierra caliente, en los meses de mayor temperatura, salían los
alumnos por la mañana á tomar el aire con el Rector ó el Vicerrector. Cuando en la semana no había dos días festivos, se daba
asueto el jueves, y si ocurrían dos de aquéllos, en el uno podían
salir los alumnos de las 3 á las 6, á visitar su familia ó acudiente,
predo permiso del Rector.
Fuera de los tiempos señalados, el Rector no podía conceder
otro asueto ó recreación, bajo ningún pretexto; tampoco se per.
mitía á ningún colegial pasar todo el día en su casa si no era en
el caso de enfermedad grave ó muerte de padres ó de algún pariente muy cercano, yeso con la condición de no pedir licencia
igual para el siguiente día y la obligación de volver al colegio
antes de la n9che; los colegios concurrían al entierro de los prelados, gobernadores y padres de los alumnos, y no á otros. En
fin, el Rector celaba que la mesa que se daba á los colegiales se
sirviera con orden, que estuviera sazonada cuidadosamente, y que
si por la cantidad de. las rentas debía ser moderada, no lo fuera
tanto que declinara en escasez, por tratarse de personas bien nacidas, que se hallaban en continw) ejercicio lie la mañana á la
noche.
A las 4t de la mañana el semanero toca una matraca por
los corredores, dando á la vez tres fuertes golpes en cada cuarto.
Apenas se levantaban los alumnos, hacían una corta oración y todos permanecían en sus cuartos hasta las 5, en que se toca á capi.
lIa y se oye misa. A la salida de capilla se toca á estudio hasta
las 7l. En la media hora siguiente se sirve el desayuno. A las
8, aula de gramática hasta las IOt para los de su clase, y entre
tanto estudian en los corredores los de facultades mayores, hasta
un poco antes de las 9, en que se retiran á sus cuartos para disponerse á asistir á sus respectivas aulas, á las que concurren de 9 á
IOt, Y se retiran luégo á sus cuartos á descansar, hasta las 1 T, hora en que se toca á paso, para que los últimos conferencien de dos
en dos hasta las 1::::. Entre tanto los gramáticas estudian para prevenir las lecciones de la tarde.
A las 12 se toca á comer, lo que se hace en dos mesas: la
primera la preside el Rector, la segunda el Vicerrector y á ella
se sientan los que ministraron en la primera; sirviendo á ésta, por
turno, algunos de los que se sentaron en la anterior.
Después de comer se recogen profesores y alumnos á reposar (1) hasta las 2 de la tarde, hora en que se toca estudio por
media hora. De las 3t á las 5, hay clase de gramática, en tanto
que los de facultad mayor estudian hasta las 3, asisten á aula de
3 á 4t Y descansan hasta las 5·
A las 5 se toca paso general hasta las 6, hora en que se pasa
en comunidad á la capilla á rezar el rosario y letanías de la Virgen después de las avemarías. Juntas se rezaban hincando ambas
rodillas para ganar las respectivas indulgencias. A las 7 acuden
los alumnos de facultad á sus aulas y tienen conferencia hasta las
8 con el Presidente que le corresponda, en tanto que los gramáticas repasan sus lecciones.
A las 8 se toca á cenar, con descanso hasta las 9, hora en
que se pasa á c'lJ'lilla por un cuarto de hora á examen de conciencia y meditación. Concluído este acto se pasa lista, y el que sin
excusa se hubiere quedado en su cuarto, es castigado severamente.
En seguida se toca á recogerse, y á las 9~ se pasa visita para ver
si todos están acostados y se han apagado las luces,
En los días jueves y feriados se defienden conclusiones de 10
á 12, con asistencia del Rector, Vicerrector, pasante y catedráticos, de los cuales' uno defiende por turno y arguyen los demás. De
2 á 3, lectura espiritual en la capilla. De 3 á 6, salida de los colegiales á visitar á sus padres ó parientes, 6 diversión en el colegio
con alguna recreación honesta. De las 7 á las 7t, asistencia á capilla á oír explicar la Doctrina Cristiana en la lección señalada previamente, conforme al Catecismo del Concilio de Trento.
---.....-.---
LA MILICIA COLONIAL
Coincidieron la toma de Granada y el descubrimiento de
América, ó sea el término de la evolución militar producida en España por la reconquista y el movimiento de expansión hijo natural de esos acontecimientos de tan diversa especie. Los primeros
españoles venidos:á América traían inoculado en la sangre el espíritu de las milicias concejiles, ó sea la obligación.de ir en fonsada,
mantenido con la esperanza de correr provechosas aventuras; en
tanto que los segundos, ó sea los verdaderos conquistadores, á ese
espíritu añadían las mejores enseñanzas de la escuela de que fue
jefe y maestro el Gran Capitán.
Por lo dicho, no es extraño que fundadas las primeras poblaciones del Interior granadino, en ellas encontremos dominando
aquella misma organización militar, exigida ora por la lucha con
los indios ó la búsca del Dorado, ora por la necesidad de defender lo adquirido en rudas campañas contra los que pretendían
apoderarse de los indios ya repartidos en encomiendas.
[x] Bien que la siesta de medio día fuera originaria de las tierras calientes
se tornó hábito general en todo el país, de seguro por costumbre que no por necesidad.
-
142 -
y precisameare- este nuevo elementO' -las encomiendas'"
al entrar enjuego como factor decisivo de la vida de los primeros
peninsulares aquí domiciliados, forzosamente tenía que modificar
la organización militar por ellos traída para amoldarla á su nuevo
género .de vida, de donde un singular feudalismo nunca anotado
por los historiadores. En efecto, no pudiendo ser encomenderos
ni aptos para ciertos trabajos todos lo&.venidos de la Península,
los más favorecidos por la werte mantenían consigo á los que lo
eran menos, y q,ue de esa manera ayudaban á aumentar su fuerza
y prestigio. bien: que con ellos vivieran en cierto pie de igualdad.
y de a:f¡f esas casas de grandes zaguanes, que no eran otra
cosa sino puestos de guardia disimulados, la facilidad para que
surgieran cierta clase de alborotos y el predominio de cierta especie
de vida de capa y espada, con sus ribetes de querellas de giielfos
y gibelinos, que no de otro modo pueden calificarse los partidos
que nacieron en casi todas las ciudades á raíz de su fundación .
..........................................................
,
.
Hasta en las poblaciones, para no perder los hábitos milita.
res, se entregaban los habitantes pudientes al no siempre inofensi.
va juego de cañas, recuerdo de los antiguos torneos, y á los toros,
primero ejercicio de destreza en equitación antes que fiestas po.
pulares, y por último se aprovechaban recibos <1e Gobernadores
y juras de Reyes para celebrar fiestas en qué lUCirjoyas y preseas
y ejecutar cuasi maniobras militares, en que la gente de á pie eje.
cutaba ejercicios de fuego d~ arcabucería, y luégo, formando escuadrón cerrado, resistía las escaramuzas de los de á caballo, pro.
vistos de lanzas y de adargas.
Andando el tiempo, la relativa tranquilidad del interior y la
continua alarma que en la Costa mantenían los piratas, y en ciertas regiones los indios no conquistados, desplazaron de nuevo el
centro de equilibrio de la fuerza militar del país, porque aquella
.misma calma de las ciudades principales del corazón de la Colonia acabó por extinguir por completo en ellas, si no el espíritu, sí los
usos y costumbres militares, á lo que contribuyó el Gobierno, movido por el deseo de ahorrar gastos y disponer de mayores sumas
para la defensa del litoral.
Por estas razones, cuando el desarrollo de la Colonia impuso la erección del Virreinato, si se exceptúa la guardia del representante del Soberano, más decúrativa que guerrera, la obediencia de los habitantes no tuvo otro apoyo que su libre voluntad y
arbitrio con que ejecutaban lo que se les ordenaba, puesto que si
Ilegaba.á faltar á su beneplácito, no había fuerza ni armas con
qué los superiores se hicieran respetar y obedecer. "Por cuya causa
es muy arriesgado el mando, y sobremanera contingente el buen
éxito de las providencias, obligando esta precisa desconfianza á
caminar con temor, y á veces sin entera libertad, acomodándose
por necesidad á las circunstancias," )0 que explica más de un punto de la historia de aquellos tiempos.
No sucedía lo mismo en la Costa, donde ni se extinguieron
las milicias ni falt6 la guarnición veterana en las plazas fuertes
-
!43-
que servían de antemural al reino; guarnición que se renovaba
con periódicos envíos de España, y nunca bajó de 1,000 hombres,
repartidos en cuerpos fijos, auxiliares y facultativos, así como las
milicias se dividían en blancas, pardas y de libres, siendo de advertir que en éstas no se tenía confianza sino para emplearlas al
abrigo de las fortificaciones.
Transformada la situación militar del país, á fines del siglo
XVIII, tanto por la parte mayor que en las guerras internaciona.
les de España jugaron las colonias arr.ericanas, como por el desarrollo de ciertas ideas producidas por la emancipación de los Estados Unidos y la necesidad de dominar, llegado el caso, una población ya muy numerosa, no sólo la guarmción veterana del Vi..
rreinato se aumentó á 3,000 hombres, sino que las milicias, organizadas con más ó menos eficacia, pasaron de 6,000, siendo los centros principales de ese aparato militar, como era uatural, Cartage.
na, Santafé y Quito. Y la consecuencia más importante de esa
transformación no fue precisamente dar más estabilidad al poder
central, sino allanar camino fácil al reclutamiento salvaje, que si
bien es cierto ayudó en extremo á la lucha de emancipación, en
cambio también abrió luégo de par en par la ancha puerta de las
guerras civiles, la que no puede cerrarse ni se ha cerrado nunca
sino con el establecimiento real del servicio militar obligatorio.
UNAMANlOBRA
MIL!T AR
EN SAl'<TAFÉ (!)
El Batallón Auxiliar de Santafé, para hacer más brillante os.
tentación de sus leales 'sentimientos, en aplauso de la pronta, cabal y g lO!iosa reconquista de la ciudad de Buenosaires ¡.;or las armas dto:la Monarqu{a española (12 de Agosto), al mando de Li.
nier, y del rechazo de los ingleses (D Rionacha (21 de Octubre)
(2), ejecutó en la tarde del 30 de Noviembre de 1866 un simulacro
de gnerra de campaña, con sus diversas operaciones, en el terri.
torio de San Diego, entonces sin viviendas ni vallas, proporcionan.
do así un solaz á los habitantes de la ciudad.
Ese terrenJ se consideró el más adaptable, por no hallarse en
las inmediaciones alguno otro rigurosamente
adecuado para
ti fjecto. El
plan de la maniobra consistió en defender la ciudad contra un ata.
que venido del Norte (de seguro recordando á los Comuneros),
.considerados los cerros de ~onserratt',
que se alzan al Este,
(1) En los anales del Coloniaje español 1'0 se registra ninguna otra maniobra
semejante, de donde la importancia
del acontecimiento,
que explica el ataque
de la ciudad por San Victorino en 1813, Y obliga á mirar por nunos puntos de
vista los sucesos de 20 de Julio de 18LO, porque la rroolució1I de ISte d{a tuvo por
DllU una guartliciólI connaturalizada C01t. los habitantn p.r una residwcia de casi
~o aflos, cuando debia relevarse cada 4 a"os, y por lo mismo no es explicable
la conducta singular del Vin, y en esa ocasir'n.
(2) Ninguno de nuestros historiadores
(Restrep<" Plaza,
ci6n de este triunfo de los valientes riuhacherus.
Grout) hace
men.
-144 inaccesibles por su escarpa, y lo mismo las sabanas del Occidente,
pantanosas y no difíciles de inundar. En dicho terreno se construy6
previamente un hornabetjue 6 fortificaci6n exterior de un cuerpCl
de plaza, con luneta avanzada á su frente delante de dos medios·
l>aluartes, para cubrir á aquél, que ocupaba la altura ventajosa que
dominába la campiña (alto de San Dieg-o) hasta el río del Arzo.,.
!:>isPQ,6sea la Carretera del Común. Una y otra obras, además
de lo ventajoso de su situación, fueron cubiertas en ambos costados por sendas avanzadas de fuerza suficiente para afirmar la
defensa, debidamente sostenidas por artillería ligera.
A distancia mayor de tiro de cañón, hacia las riberas del Arzobispo y el camino del Norte, se formó campamento para la mayor parte del batallón (cuerpo de ataque), conforme áordenanza,
y de ahí partieron para el ataque los trozos de tropa necesarios,
con tiradores sueltos al frente, ejecutando el simulacro con riguroso orden militar, direcciones bien elegidas y fuegos nutridos, hasta desalojar las avanzadas, porque mientras éstas conservaran su
terreno, podían flanquear el ataque pri~cipal sobre la media luna.
Las avanzadas rechazadas se replegaron haci¡¡. el hornabeque, en
orden y haciendo fuego en retirada.:
Así las cosas, se procedió al ataque formal de la obra, con infantería y artillería, que embistieron la luneta con todo método,
tanto por el centro como por los costados. Gan¡lda la media luna,
las tropas asaItantes se,.;ubrieron contra los fu'egos de flanco con
espaldones arreglados de pronto, y,se .,.reforzó el ataque del hornabeque con el grueso del cuerpo as¡¡.ltante, de acuerdo con el terreno y las prescripciones del arte, hasta> rendirlo y ocuparlo, retirándose antes los defensores, á un toque de llamada, con los honores de la guerra.
Durante la acción sobrevino una recia lluvia que dispersó á
muchos de los espectadores, pero no por esto cesaron los fuegos,
ni se suspendió el ataque, ni se perturbaron
las convenientes formaciones de puestos y divisiones contendoras, porque todo se ejecutó como en campaña,' con energía y actividad.
El plan de la maniobra lo arregló el Comandante del Real
Cuerpo de Ingenieros, Teniente Coronel Vicente Talledo y Rivera; el mando y ejecución estuvo á cargo del Comandante interino
del Batallón Auxiliar (1), Teniente Coronel j.María
Molledo
(por ausencia de Sámano), y la artillería la dirigió el Capitán Mauricio Alvarez, jefe de la Compañía que del Real Cuerpo del Arma
existía en la capital. Para que los Virreyes presenciaran el acto,
se construyó en lugar preeminente una lujosa tienda de campaña,
(1) A la sazón componían la guarnición de Sa,ntafé la Guardia del Virrey
(60 hombres á pie y á caballo 1, el Batalló;; Auxiliar(s Compañías: granaderos, fusileros, gastadores: 480 hombres) y una Compañía de artillería (de 120 plazas),
y sin mayores modificaciones, salvo la venida de medio Fijo de Cartagena (200
hombres), se conservó la misma hasta 1810.
Los uniformes ac estas tropas eran los siguientes: Ca6allerla, casaca, calz6n y capa azul, chupa vuelta, collarín y solapa encarnados, botón blanco y gal6n en las costuras; Alabardero!: el mismo sin capa y con alamares en la casaca y el calzón; Arlillerla : azul, con adornos de grana y bot6n dorado; Auxiliar:
casaca encarnada, calzón, vuelta y collarín blanco, botón dorado; Fijo de Cartatina: todo blanco, con vueltas, collarín, solapa y vivos azules y bot6n dorado.
-
[45 -
y Amar, (1) que en Europa había asistido á varios asedios, entre
otros el de Gibraltar, elogl6 á los Jefes y á la tropa, de manera
muy expresiva, por lo bien desempeñado de la maniobra, y la Virreina dio á los soldados una buena gratificación.
El gentío de ambos sexos que presenci6 la maniobra fue tan
considerable, como nunca se había visto en otra fiesta en la capital, ya por el número, ya por la decencia, de suerte que el espectáculo tuvo un éxito completo. (2)
EL
...............................
20
DE JULIO DE
1810
.
'
A virtud de la Real
Orden de la Suprema Junta de Sevilla,
expedida el 22 de Enero de 1809, en nombre de Fernando VII, Slilbre elección de Diputados americanos á Cortes, los Cabildos del
Nuevo Mundo, á la vez que se dirigieron á los pueblos para asuntos de dicha elección, los excitaron á que presentaran expansiones
sobre los males que sufriera la tierra y la manera de remediarlos.
Muchos fueron los que atendieron tal excitación, y por lo que hace
al Nuevo Reino, creemos que ninguna de esas memorias tiene tanta importancia como la presentada al Cabildo de Bogotá por Juan
M,o Sánchez, vecino de Guachetá, por que de seguro no existe otro
documento que dé tanta luz como ella sobre el estado de los ánimos,
las ideas que privaban en los pueblos y la libertad con que las
expresaban, mas sin abrigar ni por un momento la idea de alzarse contra el.Monarca, á quien llamaban" nuestro mlfY amado Soberano," achacando todos los males que se sufdan no al Jirlonarca sino al abu.
so que hacfan de la auloridad aquellos á quienes él confiaba el Gobzerno de
América, silzle/lzado en la famosa frase, tantas veces gritada en la
Península .. "VI'va el Rey, muera el mal Gobierno," y hermana legítima de aquella otra" se obedece,pero no se cumple antes de apelar de lo
mandado." Hé aquí la memoria de Sánchez :
" Por tanto, no espere V. S. M. 1. ni principios de derecho pú.
blico ¡acados de Puffendort, Menchaca, \Volfio, Vatel, Burla
Mad vy, ni Gracia, ni sentencias de políticos ni economistas; s610
se reducirán mis sencillas reflexiones sobre hechos públicos constantes á todo el mundo, que disuenan y repugnan hasta á los más
(r) Es evidente que ]a maniobra fue "por lo menos autorizada por Amar, y
como este Virrey vino de Europa después d~ la Revolución
Francesa, contra la
cual lidió en la campaña de los Pirineos, su conducta en los albores de la Revo.
lución de Santafé no se ha explicado debidamente: el eas,; Amar en sus conflictos con Oidores y criollos entracm un curioso problema psicológico.
(2) Escribe un tesligo presencial:
"habiendo hecho el día tan famoso, y á
la misma hora en que estaban combatiéndose,y en lo fuerte del ataque,estando por
todos esos montes tantísima gente, con gran gusto y diversión, se dejó de golpe caer
un aguacero de los más grandes que suelen caer. Lo descompuso todo; y así,
aunque llovía, hicieron la más parte del combate.
La gente era compasión ver
mojadas tántas ropas de presea, como que habían á cuál mejor echado el resto
en lujo para aquel día, tanto hombres como mujeres, y que á varios les resultó la
muerte, y á los má&,graves enfermedades."-J,
M. Caballero. LA PATRIA BOBA.
10
ignorantes y que á veces piden remedio y reforma
Bien.
sabido es que en todo cuerpo colegiado la pluralidad decide. Por
tanto, si ésta no se equilibra poniendo á lo menos tantos Diputa.
dos de América como de España, será una representaci6n de farsa
6 una simulación de representación."
y el sabio vecino de Guachetá clasificaba así la importancia
de los asuntos que tan á fondo trató en su memoria, que bien merecia escribirse con letras de oro: educacibn pÚblica, adminislracibn
defuslléz'a, agrzcultura, comercz'oy jdbrzcas.
"La buena educación de los pueblos es la base de su felicidad; sin ella no puede haber moralidad, arreglo de costumbres
ni sujeción á las leyes
y por esta razón es de primera necesidad el establecimiento de escuelas públicas. En el día apenas hay
unas pocas en la capital, y en el resto del Reino ni se conocen .....
y así como para establecer una parroquia primero se aseguran
las cofradías y demás contribuciones que se han creído necesarias para mantener al párroco, del mÚmo modo debe establecerse que no
puede haberla sin escuelas." Y Sánchez pedía método uniforme de
enseñanza, un solo catecismo y unas mismas cartillas; que las es.
cuelas fueran inspeccionadas por los Curas; que se aumentaran á
cuatro los Obispados del Reino, y que dichos Obispos fundara cada
uno en la capital de sus Diócesis una escuela para mujeres.
" Los Excmos. Sres. Virreyes, dotados con el excesivo sueldo
de cuarenta mil pesos, de los cuaies ninguno ha !legado á gastar la
cuarta parte en el tiempo de su Gobierno, están sujetos al parecer
de un asesor. Por tanto, no son ellos sino los asesores los que go·
biernan el Virreinato," y Sánchez tacha á los asesores por su ginorar.da en las cosas de América, por cuanto en España no se es.tudiaba ese género de derecho, y porque ellos mismos, mereciendo
el puesto por favor, se valían de los practicantes de su estudio, por
lo cual caía el Gobierno en manos ineptas y venales. Y con el
mismo rasero medía á los Oidores y Corregidores. (r)
"Las leyes que se establecieron en Cortes y con todas las Ti.
tualidades y solemnidades que exige un asunso tan grave como la
Legislación, se ven todos los días derogadas por una Real Orden,
sin más solemnidad que el antojo ó fin particular, no del Soberano, sino del Ministro del ramo á quien corresponde. Así es que se
halla tan complicada la Legislación, que no puede reducirse á
reglas, y para cada caso, si hay una Real Disposición que lo permita, ó que 10 mande, hay tres ¿ cuatro que la deroguen."
" Es necesano franquear las puertas, quitar el derecho de al·
(x) Casi tres y medio siglos antes ya escribía Quesada:
"Apenas se halla.
rá Gobernador, Alcalde ni Corregidor, en Indias ni en Castilla, que no se go.
bierne por escribanos ó por alguno otro de tal profesión, y que es plaga que ha
cundido más adelante, si se atiende á que no hay caballero ni señor de vasallos
que no pase por el mismo gobierno
Príncipes, Reyes y Monarcas hacen lo
mismo
Cosa bien digna de consideración haber llegad o la pluma á tal pun.
to de estimación, que
suele competir con la lanza y el mosquete
desor.
den, si lo es, que fácilmente se remediará con que los Secretarios
y Escribanos
solamente firmasen las resoluciones y sentencias de Príncipes y 1ueces, y no que
éstos autorizacen con sus firmas las determinaciones
de aquéllos." Y compendia.
ba el espiritu del país con estas nunca bien meditadas palabras:
"es un Reino
en que á la más temp lada voz de un Ministro real se encogen las alas de los más
elevados espíritus."
,
-
[47-
cabalas, y contentarse s610 con los der~chos de Aduanas, sin in~
cluír el de Armada de Barlovento, almojarifazgo y demás que
aunque ahora no se denominan, tácilamente se cobran. Para
el fomento de las minas que se quiten los derechos de quintos
y cobas á los mineros
Si lo que produjeran las Aduanas,
las casas de moneda y los correos, que serIan las únicas que se
conservaran, no fueran bastantes, que se adopte el pensamiento
que el ilustrado Ministro D. Melchor de Macañas propuso sobre
la única contribución
hágase un repartimiento entre los vecinos y todos contribuirán gustosos con lo que les toque, pues así se
verán libres de los infinitos males que les acarrean los estancos ....
Lo que se debe observar religiosamente cs no retener la correspondencia, ni abrir las cartas que se introducen en la Administra.
ción, aun cuando se tema que ellas contienen cosas contra el Estado, pues está comprometido el honor del Soberano de la Nación en conservar ileso el sagrado de la fe pública.
"Estos son los principales objetos á que debe oatender el Sr
Diputado, promoviendo el que se haga una nueva Constitución que
nos gobierne en justicia y seguridad
Pero 5i no conseguimos
que Nuestro Amado Soberano vuelva á su trono, que el Sr. Diputado proteste á la faz del universo que no nos sujetamos á otro
dueño, que reservamos nuestros imprcscriptibles derechos de
adoptar el gobierno que más nos acomode y sea más conforme á
nuestra sagrada religión que conservaremos, siempre pura, y á los
intereses públicos y privados de los habitantes de este Reino."
Este document0 se escribía diez y nueve alias antes del 25 de
Septiembre, y en Cartagena, el mÚlIIo día, el Cabildo se negaba
unánimemente á reconocer á la Junta de Sevilla, mientras no lo
ordenase así el Gobierno de Bogotá. Y ca:;i en la misma fecha se
juraba en Santafé á Fernando VII, después de una discusión entre
el Virrey y el Cabildo, que pedía permiso para celebrar sesiooes
extraordinarias sobre tal asunto.
El I9 de Junio de I8IO, en papel sellado, el Cabildo de San.
tafé se alzaba al Virrey repitiendo su petición sobre la necesidad
de organizar en la ciudad una Junta de los principales cuerpos y
vecinos, para que examinara la situación y los medios de hacer
frente á los nuevos peligros creados por la situación de la Costa.
" Desde el principio telllió este A.}'untamiolto la div¡Úól1 de sus provináas,
que es precursora de una guerra civil entre Ul10Sz'asallos que siguen unas
mISmas banderas; y para prevenirla instó sobre la instalación de
una Junta que, compuesta de los Diputados todos del Reino, reconcentrara y mantuviera la Unión. Ahora son más urgentes las
circunstancias, porque ya palpamos 10 que antes se tuvo por imposible, y por lo mismo repetimos nuestra solicitud para que sin
pérdida de tiempo se señale el día de la convocación."
•••••••••••••••.•.•••••••••.•••..•••.•••••••••••••••••.•.•••••.••.•.•.•.•.•.•••
El 16 de
cho, decía al
notablemente
siendo cada
Ayuntamiento
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•.•••.••.•.•.•.
ti
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1 •.••.••••••
Julio uno de los Cabildantes, el Sr. Joaquín Cama·
dicho Cuerpo en una vista; "Habiéndose retardado
la llegada á esta capital del Sr. Comisario Regio, y
día más urgentes los motivos que impelieron á este
á pedir al Fxcmo. Sr. Virrey la convocación de una
Jurita de Autoridades, cúerpos y vecinos de esta capital, para que
en ella se tratase de los medios de conservación y defensa en el
actual estado de las cosas, siendo probable que si nos dilatamos
en tomar las providencias oportunas y conducentes á estos impor~
tantes fines, se nos dificulten después ó tal vez se imposibiliten del
todo, Como e~ de temer en vista de la agitación en que se hallan
los pueblos, recelosos de su futura suerte
Considera no deberse suspender por más tiempo la celebración de dicha Junta, que
V. S.' debe promover, dirigiendo de nuevo sus oficios al Excmo,
Sr. Virrey, á fin de que se digne convocarla á la mayor brevedad
"
y el I8, es decir, la antevíspera del gran suceso, el mismo
cdollo ampliaba su vista para considerar las novedades ocurridas en el Socorro y Pamplona, "cuyo estado de turbación confirma la necesidad de la Junta propuesta, por cuya formación ha
clamado incesantemente este Cabildo. Tal vez se ha despreciado
el remedio soberano, que si se hubiese aplicado con tiempo, hubiera producido los mejores efectos. Sin embargo, si hay algún
medio de atraer á la unidad á los lugares que se hayan separado
de elIa, y de conservar en armonía el resto de la sociedad, es la
convocación de una Junta de Representantes que concilie los intereses comunes y que tome medidas de seguridad en estos tiempos
tan difíciles y borrascoso.s." Y después de advertir cuán precario
era el lazo que unía las provincias y la necesidad de acrecentar.
lo por medio de la Confederación y amoldarse á las circunstancias
del día, en que parecían ser insuficientes los antiguos sistemas,
condula así: "V. S", pues, debe instar para que sin pérdida de
tiempo se llame á la Junta propuesta de Autoridades y vecinos, y
que en ella se sancione la de Representantes del Reino, haciendo
respo11Saóles á DI'os, al Rey y á la Patria, á los que se opusl'erm á medidas tan saludables." con la cual enérgica afirmación evidentemente
nacía á la vida el20 de Julio de I8IO.
LA RECONQUISTA
ESPAÑOLA
I
Documentos de grande importancia son en el particular los
oficios dirigidos desde Santamarta al Virrey español por D. Vi.
cente Talledo y Rivera en Septiembre de 1812•.•..• " Conozco
por menor, desde Neiva hasta las costas del mar del Norte y á
los habitantes de algún viso, y sé no tienen ni un solo hombre medio militar; el único, Moledo,"y éste, además de atolondrado, se
haIla vacilante en sus determinaciones y temeroso al castigo. Generalmente los pueblos desean nuestra entrada, y el retardo cuasi
los acarrea á la desesperación á sus vecinos; ya se la inventan y
nos culpan de pausados."
ti AUanada
la provincia de Cartagena,
ella nos presta recursos de víveres y con particularidad de gentes para conquistar el
Reino; los habitantes de las provincias de Cartagena y Santa-
-
!49 -
marta son enemigos inveterados de los del Reino, que llaman lamedor
"es constante existen entre el Chocó y Antioquia más
de un millón de pesos pertenecientes á el Rey, prescindiendo del
demás oro en polvo que hayan recogido los insurgentes
" con el
apoyo de los de Maracaibo, que se hallan en Ctícuta, se allana
Pamplona, en cuyo terreno corre el río Sogamoso al frente, atrincheramiento terrible, y se espera la ocasión cuando acomode para
invadir y rodear á el Socorro, cuyos habitantes no son 10 que se
pensaba; pues á la vista de cuatro lanudos, que son cobardes por
naturaleza, se les vio aterrarse y someterse. Excmo. Señor, yo
estoy creído que tendremos poco ó nada que hacer en la conquistal
pues conocido el carácter de estas gentes, son mucho menos de lo
que se pensaba y habían aparentado á los principios; en las pocas
tropas del Reino hemos visto que los únicos que entre ellas han
hecho algo son los oficiales españoles
.
"En mis viajes por el Reino, además del ramo militar, por to
que me toca de facultativo y buen español, procuré imponerme
del estado de la agricultura, comercio y minas, artes, ciencias y
muchos puntos de los que conviene tener bien organizados á una
naci6n; como esto fue en un tiempo en que, á decir la verdad,
podía perjudicarme, me contenté con reservar mis apuntaciones
para, si se mejoraban los tiempos, hacerlas presentes á la Corte á
mi arribo á España, en obsequio de la nación española; la revolución del Reino no sólo trastornó mi plan, sino que me~hizo per, der y quemar muchos papeles que no convenía llegasen á manos
de nuestros enemigos, aunque muchos reservé y otros me cogió
VilIavicencio en Honda cuando mi prisión, y aseguro á V. E. que
uno de los males de este Reino consistía en ocultar á la nación
española el verdadero estado del país, arbitrariedad de algunos
en el mando, y dar oídos algunos jefes á los mal intencionados ó
que llevaban sus fines particulares .....•
" Por lo que toca al estado del Reino, nada lo manifiesta mejor que las adjuntas noticias del Cura de Bucaramanga, D. Eloy
Valenzuela, sujeto que tuve el honor de tratar en varias ocasiones
en mis viajes, y puedo asegurar á V. E. que según mis cortos alcances, es el hombre de más luces y conocimientos que tiene el
Reino de la Nueva Granada. Prescindiendo de lo instruído en lo
concerniente á su instituto, en la carrera de la iglesia, que he oído
alabar por todos los hombres doctos en la materia, en él he hallado muchos de los concernientes á el ramo matemático, físico, qulmico, botánico y médico, siendo uno de aquellos que aman la ciencia en donde la encuentran ....•. yo establecería con él correspondencia, y nos podría ser muy útil, pues este sujeto tiene mucho
influjo, no sólo en Girón sino en todo el Reino." (1)
(xl Este dato complica la biografía de Valenzuela, el preceptor de los hijos del Virrey Ezpeleta, tan aventajado, que Mutis, su maestro, lo creía' el único
c:¡paz de sucederle, y á quien Humboldt no conoció como se debía. '
.
y á 'propósito de Humboldt, anotaremos aquí su itinerario en Colombia,
del todo desconocido con precisión, á juzgar por los errores que se hallan en una
nota de los comentarios del Diario de J. M. Caballero, en la que se da equivo'
e.da la fecha de su entr:¡.da á Bogotá y se le confunde con un extranjero que tQ~
eaba lira (t l, error análogo al de suponer identidad entre TaUieny Arganil :
-
150-
Del plan de Talledo para invadir á Antioquia, y al cual se
amoldó luégo la expedición de Warleta, transcribimos aquí los
siguientes originales conceptos: "8. Desde Medell{n debe ya proyectarse si conviene quedarse en la provincia ó salir de ella por
las razones que haya para ello: si se viere que son muchos los que
siguen la buena causa, que el populacho recibe las tropas con entusiasmo y júbilo, será una de las señales más ciertas y por las
que podrá esperarse buen éxito de la expeaición, pues los semblantes de las gentes manifestarán los corazones, y vista la buena
;acogida ya no hay que dudar: conviene conservar aquel país; en
.cuyo caso ya no hay más que ir inmediatamente á intimar á San.tafé de Antioquia la entrega, que no será difícil, en vista de ha,lIarse entregado el resto de la provincia. 9. Si, al contrario, se
'viere no conviene conservar dicho país, en este caso deben partir
.con anticipación con cuanto se haya recogido en el país á el lugar
de Nare, que con los buques q'Je allí haya y resto de la expedición marcharán evacuando aquel punto y trayéndose la artillería y
demás del estrecho, pegándole fuego en el Peñón á las casas, retirando la imagen de Nuestra Señora."
ALTO P ALACÉ
LA PRIMERA
...........................
BATALLA
"
DE LA MAGNA GUERRA
.
Resuelta porfiñ la campaña contra¡popayán, se trató de com.
binar las operaciones entra la fuerza estacionada en Cali y la de
los Paeces, en 10 cual se probaba la candorosa ciencia militar de
los caudillos patriotas, puesto que la reunión de dichas tropas debía verificarse á pocas leguas del campo enemigo, en el crucero natural de las dos vías de Popayán al Valle del Cauca y á la Plata.
Verdad que tenían los patriotas de su parte el estado moral de
los realistas, muy deprimido con la sorpresa del piquete de Inzá y
el alzamiento de todo Tierradentro.
Baraya levantó su campo de Cali el 20 de Marzo, y con gran
lentitud, ya por falta de sistema, ya por dificultades de movilización, no llegó hasta el 27 á orillas del Piendamó, río que encontró
en extremo crecido, por lo cual le fue preciso detenerse en el paso
en espera del nuevo día. El piquete que allí mantenía Tacón retroAbril 1.0 de 18!>1en Cartagena, 19 en Turbaco, 20 en Mahates, 21 en Barranca,
22 en Cotoreo, 24 en Tacaloa, 25 á 4 de Mayo en Mompós, 12 de Mayo en Regi.
dor, 13 en Morales, 16 en Vadillo, 18 en Paturia, 23 en Las Brujas, 30 en Ga.
rrapata, 2 de Junio en Cara re, 3 y 4 en Nare, 9 y 10 en Guarumo, 15 á 26 en
Honda y Santa Ana. Por enfermedad de Bonpland se demoró en el camino y
no entró á Bogotá sino d 8 de Julio, permaneciendo
en la capital hasta ella de
Septiembre, el I1 en Fusagasngá,
el 18 en Contreras, el 24-28 en Ibagué, el 29
en La Palmita, el 5 de Octubre en Vo1cancitos, el 13-21 en Cartago, el 26-27
en Buga, el 28 en Guavas, el 29 en Vilela, del 9 de Noviembre al 27 en Popa.
yán y Puracé, el 7 de Diciembre en Almaguer, por Pansitará, el 19-22 en Paso
to, por la Cruz, el 16 en Guachucal,
por Santa Rosa, el 2 de Enero de 1802 en
Ibarra,
por Tu1cán. En España permaneció 'del 3 de Enero al 5 de Junio de
J799, aprendiendo el idioma y los usos del pueblo; en Enero de 1800 visitó á
~aracas, en Marzo y Mayo recorrió parte del Orinoco- Rionegro, y á fines 'de ese
año pasó á Cuba, de donde siguió para Santafé.
-
151
-
cedió en el acto á dar a viso á su jefe de la aproximación del enemigo. El Jefe español, en vista de los informes recibidos, resolvió lo
que era natural, no resistir en su campo de Cauca, sino adelantarse poco menos de una legua á disputar el paso obligado del río Pa.
lacé, que en ese lugar rueda precipitado entre altas barrancas, con
lo cual tenía además la ventaja de quedar interpuesto, ó poco menos, entre los dos cuerpos de sus adversarios. Con tal fin, se puso
en marcha el 28 temprano, con sus seis piezas de artillería y sus
1,600 infantes, de suerte que á la hora de almuerzo tenía ya dispuesta su línea de batalla á lo largo del río, cubriendo con los cañones la entrada del puente, el que conservó intacto para que sirviera de cebo al ataque de los republicanos, que apenas excedían
de I,200 hombres.
El Jefe patriota no era ni podía ser un militar de alta escuela, y en el supuesto de que Tacón estaba atrincherado en Cauca,
no cuidó de organizar su columna de marcha, de suerte que á medida que las tropas pasaban el Piendamó, seguian en movimiento,
el que resultó por lo mismo fraccionadísimo, ó sea convirtió la columna en una sucesión de grupos sin el enlace debido, daño aumentado, si cabe. por el esguace del Cobre, que también iba crecido
por ser lluviosa la estación.
Así dislocada la tropa republicana, lo que pudiéramos llamar
su cabeza, ó mejor vanguardia, formada por los veteranos de Sant~fé, mandados por Girardot, chocaron hacia el medio día con el
enemigo convenientemente apostado, y sin esperar al resto de la
fuerza ni al Jefe, rompieron sus fuegos (la 1 p. m.)" contra lo que
creían ser un simple destacamento, é intentaron pasar el puente;
pero rechazados en su imposible esfuerzo, se vieron obligados á
ceder el terreno y con él la casa que dominaba la entrada norte
del paso, la que el enemigo ocupó, convirtiéndola entonces en una
especie de cabeza de puente. Los republicanos retrocedieron hasta una portada y cercas de piedra de un potrero que demo'
raban frente á la dicha casa, y desde allí mantuvieron el tiroteo
en espera de refuerzos. En efecto, á poco llegó Baraya con parte
de la infantería del Valle, y con ella intentó un nuevo asalto al
puente, el cual fue rechazado por la artillería realista, bien dirigida por sus jefes. El rechazo causó tal impresión en Baraya, que
creyéndose vencido, abandonó la jornada y se retiró del campo de
batalla, sin cuidarse de la fuerza que mandaba Girardot, quien ese
día, con su tenacidad, salvó la causa republicana.
Baraya, en su retirada, al llegar á orilla de la quebrada Victoria, unos 2 kilómetros al Norte del puente, halló el resto de
la infantería del Valle, con lo cual recobró su ánimo y contramarchó resuelto á intentar un nuevo esfuerzo, ó mejor dicho, á
apoyar á Girardot, que no había' abandonado su posición. El combate amenazaba prolongarse indefinidamente, convertido poco
menos que en un inofensivo tiroteo, cuando al caer el día llegó
la caballería á órdenes de Cabal, y este Jefe, dando un rodeo
por el potrero, amagó pasar el río arriba del puente, lo que unidoá la muerte de Malero y á la noticia de que también se a'cercaban los Paeces, desconcertó á Tacón, quien repasó el puente en
busca de su primera línea de batalla. Cabal, al darse cuenta del suceso, se arrojó bizarramente sobre el puente, yaun cuando allí
-
IS? -
perdió la vida, su empuje acabó de atemorizar al Jefe español,
quien dio la orden de retirada, y si bien la ejecutó en desorden
y a.baadonando la artillería, como la efectuó haciendo fuego, no
fue molestado por los patriotas, los que se conformaron con dormir
sobre, el campo, convencidos de que al día siguiente habría nuevo
combate en Rioblanco.
Los patriotas, que tomaron al enemigo sus 6 cañones y algo
más de 200 prisionero~, apenas contaron 9 muertos, incluso Cabal
y Larraondo, en tanto que los realistas dejaron en el campo 30,
entre' ellos sus dos artilleros y otros 5 oficiales. Como se ve, la ac·
ción de todo tuvo menos de sangrienta, y es evidente que el triunfo
se debió á.la entereza de la infantería veterana de Santafé, la que
ese día comenzó su carrera de grandes hazañas militares.
Baraya no supo que estaba vencedor hasta el día siguiente,
qlJe empleó en enterrar muertos, y no avanzó á ocupar á Popayán
sino el I.Q de Abril, al tener noticia de que la había evacuado TaC611, quien con sólo 700 hombres, pues su ejército se desbandó
en
gran parte con la derrota, había tomado el camino del Sur.
I8I8-NORTE
CONTRA SUR (1)
La Puerta - Una batalla de titanes
Hemos llegado al período máximo de la campaña de I3IS,
que comprende ~I mes de Marzo, menos los primeros seis y los
últimos cinco días, de suerte que en veinte se cumplen los acontecimientos de mayor importancia, divididos en dos períodos casi de
igual duración: el primero, el de la invasión de los valles de Aragua, 6 sea el de la ofensiva, Ó del atalue de los republicanos, que
termina en la sangrienta jornada de L3. Puerta; y el segundo, el
de la ofensiva, 6 contraataque de los realistas, cerrado por la en
apariencia indecisa batalla de Ortiz, de fatales consecuencias posteriores en contra de los patriotas. Durante el primer período la
invasión se consuma con las tropas reunidas por Bolívar en el
Hato de San Pablo, las que sucumben sin gloria el r6, atacadas
por parte del ejército de Morilla, quien no logra una perfecta concentración, á pesar de no ocupar considerable espacio de terreno;
durante el segundo, los derrotados republicanos son recogidos por
las fuerzas frescas que Páez trae del Apure y quebrantan el 26 ¡(
los soldados españoles, que reunidos un momento cometen el error
de dividirse para perseguir á sus contrarios, sin sospechar siquiera
qué refuerzos de importanciaavanz!'1ban
á colmar sus crecidas
pérdid~s. Con razón califica Restrepo el "primer período de operación imprudente y temeraria, y con razón censura también el
segundo, c:uyo resultado real fue obligar á Bulívar á retroceder ¡{
esas Hant¡ras de Calabozo, que tanto empeño tuvo en dejar, y hacerle ~mbi.ar de plan en vista de lo imposible que le era alcanzar á Caraca$ por el camino directo ó principal.
No nos satisfacen los relatos que hacen los historiadores de lo
ac~ecido en estos pocos días, nOtanto por los errores de que adole,
-
153 -
cen, cuanto porque no ponen bien de.re]ieve e] complicado vaivén
de las tropas en tan corto tiempo, y porque descuidaron en su crítica detalles de importanciacapita],sinlos,cnales
poca ó ninguna enseñanza dejan aquellos en la mente del soldado. L:l. documentación
para narrar aquellos sucesos es á un tiempo completa y deficiente:
completa, porque suministra los datos sin vacío ninguno; deficiente, porque, á lo menos hasta ahora, nos es desconocido el texto
mismo de las órdenes y disposiciones de Bolívar, sin ]0 cual no es
posible juzgar de] estado de su ánimo durante esos aciagos días.
El 7 de Marzo por ]a mañana dejó el ejército el Hato de San
Pablo; al cabo de una legua de camino llano entró en la tierra
doble, y á las doce, tras recorrer veinte kilómetros más, descansó
en Ortiz; después avanzó otros veinticinco kilómetros al través de
colinas y sabanas, ó sea hasta la laguna de Casupo (1), cerca de
la cual acampó, ya entrada la noche. En Ortiz se quedaron atrás
las caballerías de Zaraza y de Vásquez; pero en e] camino alcanzaron y rebasaron á ]a infantería, para ir á dormir en e] camino de
Parapara, formando la vanguardia, la que marchó constantemente á considerable distancia del grueso. El 8 ]a vanguardia sólo avanzó
hasta Parapara, y el grueso apenas una legua, ó sea hasta el río
Casupo (1). El 9 se adelantó Bolívar, y, 4nido á ]a caballería de
Zaraza y Vásquez, llegó á San Juan de los Morros, durmiendo en
el pueblo, en tanto que los jinetes ]0 hacían en los alrededores; el
grueso, á órdenes de Monagas, se movió temprano y entró á Parapara á la una, después de caminar seis leguas por sabana y
montaña: e] campo se estableció fuera del pueblo, del otro lado
de] río San Antonio, sobre e] camino de Caraca~. El lO]a vanguardia alcanzó á la villa de Cura, que Mora]es evacuó sin un tiro;
el grueso avanzó hasta San Juan, en donde se acuarteló á las dos,
tras andar, desde las siete de la mañana, seis leguas por buen camino. La caballería de la vanguardia había caminado unos ciento
veinticinco kilómetros, y el grueso unos noventa y cinco, en tres
días.
El lIla vanguardia se fraccionó en dos grupos: Vásquez siguió sobre ]a Victoria, para observar á Latorre, y Zaraza para
Maracay, camino de Valencia, en tanto que Bolívar visitaba los
pueblos de Cagua y Turmero, levantando el intusiasmo. El grueso se movió á las siete de la mañana, y á ]a una entró á Cura, recorriendo para ello seis leguas de buen camino. La infantería se
acuarte]ó en ]a villa y la caballería en los alrededores. El 12 ocupó Vásquez á la Victoria, abandonada por Latorre, que retrocedió el Consejo; Zaraza entró á ]a Cabrera, pueblo á donde llegó
esa noche Bolívar; el grueso, de las once de ]a mañana á las cinco de ]a tarde, recorrió las cinco leguas de buen camino que lo separaban de Cagua. E] 13 Monagas, con su caballería y el Batallón
Angostura, avanzó de Cagua á ocupar á Maracay (cuatro legqél,s),
llegó temprano, envió medio batallón á sostener á Zaraza en la
Cabrera (dos leguas), y también puso á forrajear sus escuadrones
en las haciendas vecinas. La infantería y e] parque pasaron d~
Cagua á ]a Victoria, por el buen camino de ]a cuesta de las Mulas,
á donde entraron á los once: allí se dejó el parque, y]a infantería, cruzando ]a ciudad, caminó dos leguas más, ó sea hasta el
Consejo, donde tomó posiciones. Latorre se había retirado otras
-
154 -
dos leguas, á la Laja, en la c~esta de las Cocuizas, sobre el río
Tuy. Ese mismo día fue nombrado Urdaneta Gobernador y Comandante general de los Valles de Aragua, en los que los patriotas ocupaban las poblaciones de Victoria, Mamón, San Mat~o, Turmero, Cagua, El EscoDal, Maracay, Cabrera y alguna
otra, y apenas distaban ocho leguas de Caracas. Ignoramos por
qué en este caso, en vez de un destino civil, no confirió Bolívar
uno militar á Urdaneta, á f.n de aprovechar aquella pericia militar que le reconocía cuando CS~.1baen Apure. En Turmero y Maracay, sobre un cuadro de infantería quitado al Angostura, se rea.
lizó la organización de un batallón de quinientas plazas, que sólo
debía durar unas pocas horas.
Es la Cabrera, que dista cuarenta kilómetros de Valencia,
un punto en donde la serranía proyecta un.•espolón hasta las orillas del lago de Valencia, casi en su centro, de suerte que allí el
camino forma un desfiladero de fácil defensa contra una partida
pero no contra un ejército; Bolívar personalmente señaló el sitio
en donde debía levantarse una trinchera, encareciendo la construcción de ella y la vigilancia, y retrocedió hacia el Consejo, á
donde llegó el 14 por la mañana,á fin de preparar el ataque sobre
Latorre,sin pensar que las horas perdidas habían resuelto la campaña en contra suya, tanto por esa falta, como por abandonar lo
principal por lo accesorio, dominado por el flaco de su vida: Ca_
racas. Consistía el plan de Bolívar en enviar esa noche la brigada Valdés por una senda ignorada á que atacara por reta.
guardia á las Cocuizas, en tanto que él lo hacía de frente con
tres batallones y la caballería de Vásquez, principiando el fuego directo esa misma tarde. Descansadamente
se hacían los
tales preparativos, cuando fue sorprendido un posta que Morillo
enviaba á Latorre con la orden de que ~al otro día se moviera y
atacara á Bolívar en el Consejo, porque él (Morillo), ya concentrado
su ejército, 10 haría por la espalda, para lo cual esa misma tarde
saldría de Valencia, á fin de llegar el 15 fijado á la Victoria, y
copar por ende á los republicanos el camino del Llano. Bien que
el dicho párte fuera suficiente para hacer abrir los ojos á cualquiera, todavía dudó Bolívar en lo que más convendría hacer, y
no fue sino á las dos, en el momento en que recibió noticia de to
que sucedía en su ala izquierda, cuando ordenó la retirada sobre
la Victoria, la cual se principió en el acto, cubierta por la caballería de Vásquez.
Yá dijimos que el 10 se avistó Morales en Cura con los patriotas, y que conforme á las órdenes que tenía, se retiró á su vista. dando los avisos correspondientes, tanto á Morillo como á Latorre, siguiendo la vía de Auyamal hacia la Cabrera, donde hizo
alto, y arremetido otra vez, siguió su retirada hasta San Joaquín,
donde durmió el 12 por la noche y fue reforzado por el Pardos
de Valencia y algunos lanceros, para que constituyera la vanguardia del ejército realista. El 13, cuando á medio día ya Morilla tuvo concentrada su fuerza en Valencia, compuesta de las Divisiones Calzada y Rocque (porque Aldama mandaba la caballería y Correa hacía de Jefe de Estado. Mayor), resolvió moverse,
y esa misma tarde avanzó á Guayas y Guacara, pueblos situados
-
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al O. de San Joaquín, en tanto que sólo una columna de 300 jinetes, que de nada sirvieron, por ser tan reducido su número, se
movía por la margen meridional del lago, de Valencia sobre Giii.
giie y Magdalena, á fin de que cerraran al enemigo el camino
de Cura. Al mismo tiempo, y por una trocha de la montaña, envió á Latorre la orden (ya mencionada) de que ata{;ara resuel.
tamente el 15 á la Victoria, corriese al Cerro de las Mulas y se
apoderase de él, para cerrar esa otra vía al Libertador. Entre
tanto, Morilla confiaba vencer á los patriotas de la Cabrera y
Maracay el 14, y el 15 entrar á Cura.
El 14 temprano Morales tomó resueltamente la ofensiva y
atacó la posición del Auyamal (Cabrera), fortificada con parapeto, defendida por el medio batallón Angostura y el nuevo batallón
de Maracay-Turmero;
logró sorprenderla, ó poco menos: á los
primeros tiros el nuevo batallón se dispersó y la tropa del Alzgoslura, mandada por el Teniente Coronel Cava, pereció en su mayor parte. Morales, sin detenerse y forzando el paso, arremetió
en las haciendas vecinas sobre la caballería de Zaraza, que forrajeaba descuidada y fue dispersada con algunas pérdidas, salvándose los hombres á escape y en tropel por la vía de Cura, sin
preocupan¡e por la suerte del Libertador. Lo sucedido puso á Monagas sobre aviso, y con su caballería y el otro medio batallón
Angostura, esperó al enemigo, que llegó íntegro sobre él á las dos
de la tarde: el ataque realista fue impetuoso y bien combinado:
no pudo sostenerlo, y quedó vencido, con pérdida de ISO hombres, banderas, cuarenta cajas de municiones, dos mil caballos y
mulas, equipajes y otros objetos militares. Monagas, con su caba.
llería un tanto quebrantada pero en orden, se retiró por el camino
de Santa Cruz, en tanto que los infantes se dispersaban, y lo que había sido División Cedeño, en tropel se fugó por el camino de Cura,
donde tras seis leguas de carrera se reunió con la tropa de Zaraza, quien allí logró reorganizar la caballería algún tanto, bien
que no faltaron soldados que no pararan hasta San Juan de los
Morros.
Después de medio día, el Coronel Mateo Salcedo, Jefe de un
cuerpo de caballería, se acordó en medio de la catástrofe de cumplir con su deber, y reventando cinchas, entró á la Victoria, antes
de las dos de la tarde, á participar á Urdaneta lo ocurrido: este
General montó en el acto y voló á comunicar el infausto suceso á
Bollvar, cuyas tropas avanzadas ya estaban frente á las Cocuizas,
esperando la madrugada del siguiente día para atacar en firme.
Un minuto perdido era la ruina de todos, y la situación se presentaba embarazosa. El repliegue se hizo, no obstante, con orden,
y al cabo entró el ejército á la Victoria, que era lo mismo que ha"
ber vencido el primer obstáculo; se recogió el parque, y sin demora continuó la retirada por el camino de la Cuesta de la Mula,
protegida por la caballería de Vásquez. La marcha no se interrumpió en toda la noche á pesar de un violento aguacero que
aUTIentó la fatiga de la tropa, pero le permitió ganar alguna ventaja sobre Morilla, quien seguía ruta menos sólida; al pasar por
la encrucijada del camino de Cogua se reunió á Bolívar el General Monagas con buena parte de su caballería, y al amanecer
= U~=
del !5 e..ntrq el, ~j~l'qit9 ~ I¡¡.villa de c:ura, l3on4~ est~ba f:ar~~~
d~ge el cJ¡~¡¡.nterjor, Reunido el ej~rqito se hizo alto, se radon Ó,
y ~~ Iwmd6 reconocer ~I c~¡nino real: seg\lTO BoHyar de que Yil;
Mo.tilIQ no podí¡¡. corta,rle la retirada, resolvió dar algún qescan~o
á lª tJ"qp¡l. : la infantería ocupó su alltiguo cu¡¡.rtel y la caballería
aC¡I.¡npósobre el camino \le C(\.racas y Valen~ia. Entre tanto sl1
discuti6 en el Estado Mayor si sería mejor esperar allí al enemigo
6 ~i d~bía continuarse la retira,da hasta las sabanas, en dond~ ya
estaría, reunido todo el ejército. A bundaron las razones en pro de
ambos partidos, aunque, como se comprende, el primero no era,
lógico, y en estéril discusÍ9n -lél. de los conejos de la fábula-se
pa,só gran parte del día, perdiéndose !ln tie¡npo precioso. En vercJ¡¡.dque si eSto no lo afirmaran todos los documentos de la época,
nadie lo creería.
A, las dos, según el Diario de operaciones, se recibieron pártes de que Morillo se aproximaba, y, dejando en Cura á Vásquez,
en el a,cto continuó la retirada por el camino de Bocachica, caminándose hastil el anochecer, cubierta la retaguardia por las ca·
b¡¡.l1ería,sde Zaraza y Monagas. Para descansar hizo alto el ejército del modo siguiente; la caballería cerca de Bocachica, á unos
doce kilómetms de Cura, en diversaS sabanetas que avecinan el
camino: enfrente, en un trapiche, se instaló el Libertador; desde
aIH hasta cerca de la quebrada del Semen se detuvo la infantería,
en su orden de marcha, abrigándose en diferentes casas del camino.
El ejército de Morilla de Maracay siguió sobre la Victoria,
seguramente fiado en la proyectada operación, en vez de hacerla
por el camino directo de Cura, no siendo sino en Turmero donde
supo lo ocurrido, y entonces cambió de rumb::¡ y avanzó sobre Cogua, en el cual pueblo tuvo que hacer alto algunas horas, obligado
por una violenta lluvia; continuó luégo en seguimiento de BoHvar
por entre enormes barrizal es que le retardaron é hicieron sufrir
inrnellsamente, y al anochecer llegó á la villa de·Cura rechazandq
las partidas de observación de la caba\lería de Vásquez. El ejército español descansó en el poblado, y Morales con el Batallon
Barinas, un admirable cuerpo de criollos, el Vicloria y dos cuerpos de jinetes, recibió ordell de continuar la persecución, lo que
se verificó á las ocho de la noche; Vásquez s~ retiraba con maestr!&" aprovechando el terreno, y por ~er oscura la noche, Morale~
t~rnpién atacaba con precaución, de suerte que los dos adversa·
rios se mov[l!-ncasi paso á paso, lo cual no impidió que repetidas
veces chocaran sangrientamente:
esta es la página más hermosa
de I~ vida de Vásquez, tipo del :soldado llanero, y con su astucia
y brío lleg6 á entretener al enemigo hasta la madrugada en las
dos I~guas que median entre Cura y Bocachica, con lo cual pres·
tq ~ervicio decisivo á los patriotas.
A las qiez de la l10che recibió Bolívar el p~rte de Vásque~
avisándole que el enemigo avanzaba, y en el acto se puso el ejér~
cito sobre I;1S¡lrmas y se emprendiq la operación bien emb;1razo~
Sll.de hacer d~sfilar la cl}baIlería á tomar la vanguardia (1), en la,
cual se empleq ~ªsi tod&, la nocl1e, puesto que no terminó sino á
las clos cle la mañana. El parque, los equipajes y la emigración si-
gÚieron para San Juan de los Morros. A retaguardia sólo quedó
algún escuadrón de Monagas, apoyado por dos compañías del
Barcelona. De nuevo es preciso observar con cuánto descuido se
preparaban las marchas: si no se crefa que la caballería pudiera
combatir en ese terreno, á la vanguardia debió salir de Cura, y entonces, en vez de perder la noche en estériles marchas y contramarchas, el ejército habría descansado ganando fuerzas para librar la próxima batalla; habría logrado retroceder algunos kilómetros más, siéndole posible por lo mismo rehuír un encuentro
decisivo antes de salir á la llanura. Sea de ello lo que fuere, á la
madrugada todo estaba listo y preparado el General Torres con
el resto del Barcelona para recoger la última caballería y formar
la retaguardia sólo con infantería, cuando llegó Vásquez con el
enemigo)ncima;
de acuerdo con lo ordenado, esos 300 jinetes pasaron á unirse al resto de la caballería, y todo el ejército patriota
se puso en movimiento en orden y lentamente, picado por la vanguardia de Morilla, quien á esas horas aún descansaba en Cura.
A ]a Victoria se aproximaba Latorre, que viendo retirarse al
enemigo hizo explorar el campo, y se movió con 900 hombres en
auxilio del Genera\{simo español, á quien suponía atacado en los
Valles.
Ya en marcha y cerca de la quebrada del Semen se acercó
Bolívar á Urda neta, que mandaba la infantería, á pedirle su parecer sobre el resultado del movimiento que se ejecutaba. Urdaneta,
dice, opinó que si contiuaba la retirada perderían el ejército antes
de salir al Llano, porque dependía simplemente de que e] enemigo alcanzase una ventaja cualquiera sobre la retaguardia, y que
siendo el camino estrecho y montuoso, y la tropa fatigada en "una
eterna línea," no podría rehacerse ni maniobrar;
que le respondía de la victoria en una batalla' por el buen espíritu que reinaba
en la infantería. Como ya para entonces estuviese pasando la quebrada del Semen y se presentase á la vista una planicie de buen
tamaño, decidió Bolívar comprometer allí el combate, mandó hacer alto y que el ejército tomara posiciones para esperar á su
contrario, lo cual se hizo ocupando la infantería la primera Hnea
y la caballería la segunda. La vanguardia de Morilla, aunque lo
intentó, no podía forzar el paso, tuvo que hacer alto, quedó la
quebrada de Semen entre los dos ejércitos, y el alba en parte transcurrió en tiroteos parciales, de suerte que pudo enviarse un posta
á San Juan de los Morros á llamar la caballería de Zaraza, que
se había adelantado, y en parte alcanzÓ á llegar al campo antes
de empeñarse en forma la batalla.
El campo de batalla es el mismo, con corta diferencia, en
donde Baves venció por dos veces á los patriotas en 1814; pero
si entonces triunfaron los llaneros, en esta ocasión los hijos de la
pampa fueron arrollados por los peninsulares. Se llama La Puerta, porque no es otra cosa que una depresión de la Serranía,
aJl{
casi hendida en dos, por cuyo fondo corre el Guárico y pasa el
camino mejor y más directo de los valles de Aragua á los llanos
de Calabozo.
De O. á E. corre el Guárico por el pie norte del Morro de
San Juan (989 metros), que no es otra cosa que un espolón del
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más elevado cerro de la Platilla; enfrente de estas cumbres, pero
un tanto alejados de la ribera izquierda del río, se alzan diversos
cerros que rápidamente se elevan y empinan hasta confundirse
con las moles de Zárate y Guararaima (1,600), de que :son estribaciones. Entre la falda de esos cerros yel río pasa, de NO. á
SE., el camino real que de Cura si~ue á bifurcarse para ganar ,á
San Juan de los Morros y á San Sebastián de los Reyes, cruzando
frente al Morro de San Juan dos barrancos, seco el occidental (que
llamaremos Quebradaseca) y regado el oriental, más escarpado y
más hondo, por un arroyo que los vecinos llaman el Semen. Entre
10$dos barrancos se extiende una llanada de mediana extensión,
antes de la cual no hay otra, porque los cerros se aproximan mucho al Tuendemo, primer afluente del Guárico; por el contrario, al
E. del Semen la llanada cubierta de paja y rodeada de bosques,
es más extensa y su suelo se inclina suavemente de N. á S., para
confundirse allá con los cerros, para morir acá sobre el río, completamente raída por multitud de zanjan es y barrancos labrados
por las aguas lluvias, por 10 cual el paso del Semen no es fácil sino
por el camino real, merced á las rampas hechas allí por el hombre y que constituyen un verdadero desfiladero, que por entonces
era dominado por una casa situada á la derecha del camino y en
la margen derecha del barranco; del frente de dicha casa' hacia
los cerros se dilata una serie de pequeñas colinas que es lo que en
verdad divide las dos planicies, quedando la principal de éstas, en
la cual se bifurca el camino, cerrada al S. por las alturas, á cuyo
pie se encuentra el pueblo de San Juan de los Morros.
La posición en donde se libró la tercera batalla de La Puerta
ó del Semen, tenía gravísimos inconvenientes para los patriotas:
por su derecha, en donde el paso del riachuelo era más cómodo,
el campo estaba dominado por una serie de colinas, que, situadas
en la margen derecha del Semen, facilitaban el ataque del enemigo; la casa de la misma orilla permitía otro tanto con el paso
principal, yel conjunto de la !inea que forzosamente se dejaba á
los realistas, les aseguraba pudieran defenderse con tenacidad si
eran rechazados en su ataque. Además, el barranco del Semen
estorbaba las evoluciones de la numerosa yaguerrida
caballería
patriota que no podía obrar, por lo tanto, sobre los flancos y retaguardia del contrario. Si la línea republicana se hubiera esta blecido un kilómetro á retaguardia de donde se estableció, los !laneros habrían tenido campo de acción por algún tiempo, pero nada
más, porque siempre el combate se hubiera decidido sobre el barranco.
Las tropas de BoHvar, compuestas de cinco batallones, porque el Angostura desapareció en los Valles de Aragua, y dos
docenas de escuadrones, puesto que bastante caballería no asisti6
á la jornada, eran excelentes y disciplinadas, y no pueden esti,.
marse en menos de 1,500 infantes y casi 2,000 jinetes, por más
que los historiadores patriotas hayan reducido de un modo considerable la cifra. Las tropas realistas, como no combatieron reunidas, es preciso dividirlas en dos grupos: de las seis á las nueve
de la mañana lo hicieron dos batallones con un millar de peones
y dos regimientos de caballería española con unos 500 sables; de
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las nueve á las diez dos batallones con fuerza análoga y el escuadrón de artillería volante. Antes de medio día entró al campo,
donde no disparó un tiro, el resto del Ejército con otros tantos infantes y por lo menos 500 lanceros venezolanos. Al día subsi.
guiente llegó Latorl'e con 600 infantes y 300 jinetes. Como se ve,
era imposible que 3,500 patriotas pudieran resistir el choque de
5.400 realistas veteranos.
Bolívar dispuso sus tropas como sigue: á la derecha, en batalla, la Guardia de Honor (batallones de Línea y Cazadores),
dando frente al riachuelo, á órdenes de Anzoátegui; en el centro,
en columna, el Batallón Valeroso, el mejor de la infantería patriota, sosteniendo el paso principal, dirigido por Torres; en la izquierda el Barlovento, en batalla, á la orden de Valdés, que también regía el Barcelona que, igualmente en batalla, pero un poco
más atrás, para dejado descansar, apoyaba el centro y la izquierda. Tal era la primera línea, toda de infantería, al mando de Drdaneta, la cual medía un medio kilómetro de longitud. En segunda línea, y en columnas de brigada por escuadrones, estaba la
caballería repartida, de suerte que Monagas cubrla la derecha,
Vásquez el centro y Zaraza la izquierda. Debe observarse que,
por causa de la topografía del campo, la izquierda patriota
llegó á ser poco menos que inútil y en su mayor parte fue desti.
nada á prolongar la derecha, toda vez que el primer combate
real se libró entre el camino público y las estribaciones de Guararaima (más de medio kilómetro). Los realistas, en el primer
combate, compro:netieron el Bar/izas (derecha), apoyado por los
. Dragones, por el camino real, y el Vz'ctoria (izquierda), sostenido
por los guías, por las colinas que dominaban la derecha patriota.
En el segundo combate, en el que entre los patriotas no se vio
formación regular, Morilla hizo ávanzar el Unión por su izquierda
y el Pardos de Valencia, precedido por el escuadrón Volante, por la
derecha. En el cumbate de Semen pelearon 1,400 realistas con.
tra unos 3,500 patriotas; en el de Quebradaseca
1,200 de aquéllos aún frescos contra poco más de 2,000 ya quebrantados.
La batalla de Semen pone de relieve las ventajas de la ofensiva, que en cierto modo compensa la diferencia de número, demuestra la supremacía de la infanterla, puesto que los patriotas
obtuvieron su éxito en el Semen haciendo combatir los jinetes á
pie, como en tantas otras acasiones ; es un caso hermoso de la acción legítima de la vanguardia contra un enemigo en retirada y
ejemplo eficaz del peligro que se corre en adelantarla' con exce_
so: Morales marchaba ese día á más de dos leguas del grueso de
Morilla, aún en reposo, y si éste hubiera entrado en lid una hora
antes, la derrota de Bolívar, á la vez que menos costosa para los
realistas, habría sido para ellos más fecunda en consecuencias.
Al romper el día, detenido Morales con sus tropas á la orilla
del barranco del Semen, con la primera luz vio en posición al
ejército patriota, asl como Bollvar, desde una elevada colina, pudo observar que no tenía al frente sino la vanguardia enemiga;
no podla retrocerler Morales. y sin vacilar resolvió el ataque; envió á Morilla parte de lo que sucedía, á fin de que el grueso apresurara la marcha, é hizo avanzar diversas guerrillas á lo largo
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del riachuelo, las cuales rompieron á las seis de la mañana su fue.
go contra las de los patriotas, que ta~bién cubrlan el mismo ba~
rranco. Reconocido el campo, dispuso Morales que una parte del
Barinas (zambos y mulatos), que ese día ejecutó prodigios de
bravura, avanzara á ocupar las alturas de su izquierda, pero fue
contenido por los Cazadores; reforzÓ su ataque el Jefe español, y
Bolívar hizo otro tanto. Arreció allí el combate, y varias veces los
adversarios pasaron y repasaron el riachuelo, sin obtener ningún
éxito completo, en tanto que el fuego crecía en intensidad en toda
la línea. Avanzaron nuevas fuerzas de Morales (Victoria), y con
éxito principiaron á atacar por el flanco á la Guardia de Honor;
entonces se ordenó á Torres que, con el Barlovento y la caballe.
ría de Monagas, volara á reforzar el punto decisivo, y á reemplazar á Anzoátegui, herido, y así lo hizo; restablecido allí el equi.
librio perdido un momento, los patriotas obtuvieron la ventaja y
principiaron á desalojar á los realistas de las alturas que ocupaban.
Como viera Morales que su izquierda corría peligro, con el
resto del Victoria en columna cargó sobre el paso principal, rechazó los cazadores del batallón de fusileros que salieron á su encuentro en la subida del barranco y se replegaron sobre la línea
principal de los patriotas, la cual (el Valeroso, Barcelona y Fusi.
teros) se adelantó á recibir á los espajloles'que
habían desplegado ya en el llano el ,grueso del Barznas, y por casi un cuarto
de hora los fuegos se hicieron tan de cerca, que las banderas
de los batallones y los vestidos de los soldados se incendiaban
con los tacos, y tan intenso, que la mayor parte de los Jefes y Oficiales quedaron fuera de combate."
A todo movimiento oponían los patriotas otro igual, y algunos fueron dirigidos por Bolívar en persona, quien, acompañado por Monagas y una pequeña escolta de caballería, recorría toda la línea y atendía á
todos los puntos amenazados por el enemigo." Otro tanto h2.da Morales.
En el momento en que el combate llegaba á su culminación,
y las líneas se estremecían sacudidas por la muerte, sin que la
victoria batiera aún sus alas sobre ninguno de los dos campos,
Urdaneta mandó á Vásquez que los escuadrones de Apure echa.
ran pie á tierra y, lanza, en mano, atacaran por el flanco derecho
la columna española y apoyaran así una carga á la bayoneta dada
por la infantería. El choque fue espantoso: en la línea republicana "quedaron claros hasta de medias compañías"; pero los ene.
migas fueron arrojados, vivos y muertos, al barranco," en términos de obstruirse el paso para la persecución." Al otro lado del
Semen intentó rehacer Morales su línea, mas fue arrollado de
nuevo, cayendo prisioneros los soldados que se hablan parapetado en la casa; pero apenas salieron los patriotas á la segunda llanura, una violenta y oportuna carga de los dragones, los rechazó
y lanzó á su turno:al fondo del zanjón, dando tiempo á que el Bari.
nas reorganizara sus filas. Siguió la pugna en 10 hondo, y allí varias veces alternó con los combatientes la fortuna, hasta que un
nuevo ataque de Vásquez la fijó contra los españoles.
~:
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En ese instante se ordenó un esfuerzo general: los Fuslleros,
Valerosos y Barcelcna,
por el paso principal; Barlovento, Cazadores y la caballería de Monagas, por la derecha, lanzando gritos
de triunfo, se precipitaron sobre el enemigo, que ya no pudo resistir semejante acometida, y huyó con lal rapidez y dispersión,
que no cuidó ni aun de recoger cien hombres que constituían su
última reserva, y quedaron abandonados en una de las colinas de
su izquierda. La persecución se demoró un tanto sobre el camino
real, porque por allí la caballería patriota no pudo pasar sino con
trabajo y lentamente, tan grande era el número de muertos y heridos que colmaban la barranca. En el acto de obtenerse la victoria cayeron también heridos Urdaneta, Valdés y Torres, por lo
cual los soldados pasaron á la segunda explanada y siguieron sobre el enemigo, casi sin Jefes ni Oficiales y casi tan dispersos como
los realistas, con los cuales corrían medio confundidos. Morales,
en tres horas de lucha desesperada, dejó en el campo la mitad de
la infantería de su vanguardia, pero hizo pagar muy caro el triunfo á los patriotas.
Morilla, en el momento en que recibió los primeros avisos de
Morales, hizo poner en marcha su ejército, de suerte que á las
siete ya se dirigía á buen paso al campo de batalla; en el camino
le llegaron nuevos avisos sobre el crítico estado de su vanguardia: las circunstancias urgían. El Jefe español se adelantó á galope con su Estado Mayor, y ordenó á Correa hiciera apurar el
paso de la columna. A las 9 en punto atravesaba Morilla la Quebradaseca y entraba á la llanura en el momento en que ésta era
cruzada por su medio destruída vanguardia, que venía en derrota: principió á contener los dispersos y mand6 á su Secretario Caparras que volase al ejército y ordenara á los batallones que llevaban á la cabeza (Uizibn, luégo Valenc0', y Pardos de Valencia),
que arrojaran las mochilas y corrieran en su auxilio; los hatalIones ya estaban cerca, y volaron junto con el escuadrón de artillería volante. Llegaron al barranco y asomaron sus cabezas á la
lIanu a al mismo tiempo que el General en Jefe retrocedía perseguido de cerca por los jinetes de Vásquez: dio la orden que las
compañías 2." y 4." de Valencry se formaran en batalla y rompieran el fuego, apoyadas por el otro medio batallón en columna, formación en que siguió avanzando el Pardos. Los patriotas, sorprendidos con aquella inesperada aparición, se detuvieron bruscamente; los perseguidos respiraron al verse sal vados, y Morilla, para
aprovechar ese momento de indecisión y sorpresa, se puso á la
cabeza del escuadrón de artillería volante, se arrojó sobre los republicanos, y á cuchilladas los tornó de vencedores en vencidos.
Las columnas siguieron el movimiento á paso de carga; lo mismo
ejecutaban los demás cuerpos que entonces asomaban por la Quebradaseca.
La caballería republicana hizo frente por un momento al enemigo, y á su sombra se replegaron los infantes, que bastante resis·
tencia hicieron sobre el Semen; pero en esto se incendiaron algunos cajones de municiones, los escuadrones vecinos al siniestro,
sorprendidos, volvieron brida y se alejaron del campo arrastrando el resto de dicha arma, aún casi intacta, sin que nadie pu.
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-.
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diera contenerlos, de suet te que á los pocos m()mentos se pt:~cipitaba como un torbellino sobre el camino de SanJuan
de I()!>
Morros y Ortiz. En vista del desastre, ya irremediable, Bolivar
"perdió la cabe~ y, furioso, desesperado, prodigó su persona en
10 más recio de la resistencia que aún hacían los infantes, como si
buscara la muerte, de seguro comprendiendo la inmensa responsabilidad que sobre él pesaba, por las increíbles falta,s cometi.
das persiguiendo una empresa insensata, sin poner ningún medio
para evitar la catástrofe," y trabajo costó á sus subalternos arran.
caria de allí. Con la llegada de todos sus cuerpos, el enemigo, sin
tropiezo, franqueó el obstáculo y envolvió la infantería, que su·
cumbió en gran parte: en el acto en que Morilla cruzaba la barranca, al pasar junto á algunos árboles, un soldado patriota de
caballería all{ oculto salió y le atravesó el vientre de una lanzada
Poco después, el General español, medio desangrado, tendido en
el suelo, casi en el mismo punto donde Bolívar había soñado
un momento antes con la victoria, y rodeado de sus edecanes y de
varios Jefes, entregó el mando á su segundo el Brigadier Ramón
Correa, previniéndole la activa persecución de los derrotados, la:
q uc por fortuna para los patriotas y. seguramente por la herida
de Morillo, no se extendió sino hasta San Juan de los Morros,
pueblo donde durmió aquella noche la mayor parte del ejército
español y al cual llegó al dia subsiguiente Latorre, quien por su
mayor graduación tomó el mando de las fuerzas realistas.
, El ejército de Morilla tuvo en el Semen cosa de 300 muertos
y otros tantos heridos; del ejército patriota se salvó en gran parte
la caballería, pero de la infantería quedó en el campo más de la
mitad, muerta, herida ó prisionera, poca logró retirarse por el camino real y el resto escapó tirándose por las quiebras y zanjones,
bien que de ésta nofue mucha la que se reunió más adelante, porque el mayor número desertó aprovechando los bos1ues de aqueHa región: no llegaron á 400 los infantes que se lograron reunir
en el Llano tres días después. El campo y los caminos quedaron
cubiertos de caballos, mulas, equipajes, monturas, municiones, cajones de papeles pertenecientes á las Mayorías de los cuerpos, y
hasta el equipaje y secretaría del mismo Bolívar, la que, andando
el tiempo, obsequió Morilla á O'Leary. por lo cual hace parte de
la colección de documentos que este General publicó sobre la guerra de Independencia. La poca actividad con que los realistas persiguieron después de su victoria, Fermitió que se salvaran los Generales y Jefes republicanos heridos yla mayor parte del parque
y equipaje enviado antes á San Juan; pero fue talla rapidez de la
fuga de los soldados patriotas, que Bolívar, que abandonó el campo hacia el medio día, al anochecer pasaba por Para para (dis- .
tancia: siete leguas), y al amanecer del siguiente, se detel1ía .eil'
elBato del Caimán, á diez y siete leguas del' Semen, no sin recog~al paso algunos derrotados,' tanto en San Jua'n como en, Pa"'
ra.p;1ra y Grtiz .
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CAMPAÑA DE l819-BOYACA
ITI
Boyacá, nombre que llena con su-lumbre y sus trofeos las pá.
ginas de la historia de Colombia, no obstante su grandeza, militarmente considerado, apenas es un incidente: el epílogo de Pantano de Vargas, que si allá fue hecho prisionero Barreiro y la mi.
tad del Ejército Español, casi sin combate, es en las colinas que
rodean á aquel pantano donde, en tremenda y legendaria lucha,
quedó rota y desbaratada la pujanza de los Batallones peninsulares que defcndían á Santafé.
Deslumbrados los historiadores civiles con la magnificencia
del acontecimiento consumado á orillas de humilde riachuelo, cuyo
valle se interpone entre las fuentes de los perezosos ríos que fe.
cundan las altillanuras un día corazón de losdominios de Zipas y de
Zaques; ofuscados con el nombre de Boyacd, inscrito en áureas le.
tras en las banderas y estandartes del Ejército libertador, no sometieron al criterio natural la pluma entusiasta con que trataron
de escribir su himno de agradecimiento á los fundadores de nuestra
nacionalidad, por lo cual no es dable hacerles cargo alguno; pero
no sucede lo mismo con los que pretendiendo narrar la historia
militar de la campaña, sin haberla estudiado ni entendido, se re.
dujeron á acumular sonoros adjetivos, pensando así en levantarse
un monumento en campo que les estaba vedado, cuando en realidad
apenas hacen asomar irónica sonrisa á los labios del soldado que lee
aquellas líneas, fruto de imaginaciones delirantes, extrañas al ofi.
cio, y que en el fondo se reducen á mal copiar el Boletín publicado
en Ventaquemada al otro día de la victoria.
El historiador argentino Mitre, después de narrar la jornada
en veinte líneas, cada una de las cuales es una herejía histórica,
obedeciendo de seguro á remordimiento de conciencia por escribir lo que ignoraba, comenta su relato con la siguiente nota: "El
Boletín de Boyacá, dado por Bolívar y firmado por Soublette
-único documento que ha servido de base á todos los historiadores
americanos, que lo repiten textualmente sin adelantar nada-es
tan confuso como deficiente en lo esencial. Prolijio en la descripción de las guerrillas preliminares, no da ningún detalle preciso
sobre los movimientos tácticos de la acción, si exceptúa el desalojo (sic) del batallón desplegado en cazadores sobre la izquierda
realista, de la cual se cohgm las Illalliolras y peripecias de la batalla."
Subrayamos las últimas palabras porque de dos una: si es confuso y deficiente el Boletín, ¿ cómo colegir de un simple detalle las
mami;lras y peripecias de la batalla? Y si éstas se pueden entender
I~yendo dicho documento, ¿ por qué lIamarlo confuso y deficiente?
O'Leary y Restrepo lo reproducen en sus historias como relato
fiél de la jornada, y el uno fue testigo de ella y el otro Secretariódel Libertador.
'
La verdad es que el historiador argentino escribió dominado
por la idea errónea de la magm'tud de la batalla, no obstante que
en ella los patriotas sólo tuvieron 70 bajas y el choque apenas
duró un par de cuartos de hora-según
el Boletín,-por
lo cual
delinquió, como vamos á verlo. "La batalla, escribe, se inició so.
óre el mismo puente por un combate de vanguardia, en que las
guerrillas españolas fueron arrolladas. Contenido Barreiro en su
marcha, formó su infantería en columnas sobre una altura, con la
caballería á sus costados y su reserva, desplegando por la dere.
cha un óatallón de cazadores (?) para tomar con fuegos convergen.
tes, diagonales y de flanco (!!), á los republicanos, que avanzaban
en columna de ataque. Un batallón realista, desplegado en cazadores por la izquierda, á lo largo de una cañada, fue desalojado y
dejó descubierto el flanco (?). El centro y la derecha r'epublicana
cargaron por esta parte y envolvieron la posición enemiga (?), al
mismo tiempo que la caballería y la izquierda atacaban de frente (!)
La caballería realista huyó: la ·infantería en retirada procuró en
vano rehacerse en otra posición más á retaguardia;
atacada de
nuev9 allí, rindió sus armas (?). La vanguardia, al mando de Santan.
der, completó la derrota."
Como se ve, la equivocación final de la síntesis del General
Mitre nos explica el por qué de su falso relato: hace dos grupos
distintos de la vanguardia a! mando de Santander y de la izquier.
da patriota, siendo en realidad una fuerza única j y por no tener
á la vista un buen plano del campo de batalla, supuso Úmca la
posición realista, cuando en realid;:¡d fue doble, pues su Ejército
quedó partido en dos trozos, distantes cerca de un kilómetro, separados por el río Boyacá y la barranca en cuyo fondo corre,
quedando entre ellos unido el Ejército del Libertador. Por esto la
batalla consistió, en verdad, en los movimientos preliminares,
pues la acción decisiva tenía que ser breve, y sus consecuencias
de muy diversa índole para los contendores. Bolívar no podía
sufrir sino á lo más un rechazo; en caso de retirada, el terreno lo
auxiliaba, y tenía detrás y á sólo 16 kilómetros la ciudad de Tun.
ja, para rehacerse y tentar de nuevo la fortuna j los españoles, al
contrario, en caso de que uno de sus dos trozos cediera, dejaba
el otro atacado por todo el Ejército patriota. Si era el de la izquierda del río, como casi tenía copadas sus comunicaciones, 10
más seguro era que cayera en manos del vencedor; y si el de la
derecha, aunque estaba sobre su línea de comunicaciones, distaba veinte (20) leguas de su base, y en ellas no podía encontrar
auxilio ninguno, porque la única tropa veterana de Barreiro que
110 concurrió á la jornada,
quedó excéntricamente
situada, COmo
que guarnecía el valle del Guavio, al SE. de Chocontá.
Tenemos, pues, que el Boletín de Boyacá, lejos de ser prolijo,
confuso ó deficiente, es completo si se lee sobre el campo de batalla, desde la histórica piedra sobre la cual se situó Bolívar para
dirigir la jornada: no le falta. advertir, para los profanos, sino que
el Ejército español tuvo ese día no una sino dos derechas y dos
izquierdas, ó mejor dicho, que el centro y derecha patriota (cen.
tro y retaguardia), libraron una batalla con la izquierda y el centro español (centro y retaguardia), y la izquierda patriota (van-
-
165 -
guardia), peleó separadamente con la derecha (vanguardia) peninsular, porque el orden de batalla de los libres resultó, en general, ser prolongación de su línea de comunicaciones, y daba
frente al Oeste, en tanto que el español,:con sus dos trozos, era per.
pendicular á la línea de retirada, el uno con frente al Este y el
otro con la cara vuelta al Septentrión. ¿ Cómo se atrevió Barrei.
ro á librar batalla en condiciones tan an6malas?
Sin duda alguna, el audaz movimiento de Bolívar para ocupar á Tunja, cortándole un camino de Santafé, le perturbó el ánimo, pues dígase lo que se quiera, la razón militar la tiene Sámano al dar párte á Aymerich de lo ocurrido:
u Ya ve V. S. que comprometido
quedé con el engaño que
padeció Barreiro y su peor dirección, pues poco me hubiese importado la marcha de Bolívar hacia dicha capital (Bogotá), si aquél
hubiese conservado sus fuerzas, siendo el engañado en tal caso
Bolívar."
En el particular diferimos, pues, de la opini6n antimilitar, por
no decir otra cosa, de nuestros historiadores. En efecto, aunque
el Ejército libertador contaba cerca de 3,500 hombres, el un cuar.
to no podía entrar en pelea por ser reclutas de la víspera; Barreiro mandaba 3,000, sin contar 400 que estaban en Oriente;
la guarnici6n y empleados de Bogotá ascendían á cerca de 1,000,
y en el resto del país no había en armas ni un soldado patriota.
En 1862, ya con mejor fusil la infantería, 3,000 magníficos soldados se estrellaron en vano dos dias contra un edificio de Bogotá
defendido por ISO hombres, s610 porque tras aquéllos venía en
auxilio de éstos un Ejército de otros 3,000, quebrantado por el pri.
mero en un choque ocurrido en el mismo puente de Boyacá, yeso
que los allí vencedores entonces contaban con partidarios armados en diversos lugares del país.
Si Barreiro no se aturde, cuida de rehuír el combate en
campo que no le fuera ventajoso, y sigue á distancia á Bolívar,
éste nunca hubiera podido ocupar á Bogotá dejando á retaguardia tan fuerte enemigo que lo asaltara por la espalda, mientras él
combatía en las calles de la ciudad, cuya toma no era cosa sen.
cilla, como lo sabía por propia experiencia, cuando la entró al
frente del Ejército del Congreso seis años antes. En fin, aun en el
supuesto de que no hubiera podido intentar esta operación, siempre era mis natural mantenerse en el NJrte, esperar auxilio de
Morilla, y así reforzado revolver sobre la capital. Los escritores
yerran al estudiar el asunto, pervertido el criterio por la cortada
de Tunja, porque olvidan que la línea de comunicaci6n de Ba.
rreiro era triple, una sobre Sámano (Santafé), otra sobre Mari.
110(Venezuela), y otra sobre la Costa (Ocaña). Viol6 Barreiro un
gran principio militar y recogió la consecuencia natural de la falta: el desastre.
Cuanto á B'JIívar, no puede censurarse buscara la batalla,
por dos razones: si la perdía, en todo caso le quedaban las llanuras á donde replegarse, sin contar con que tenía expedita la vía
del Norte; si la ganab3, era suyo el Virreinato de un golpe, y
por tanto convenlá arriesgar la jugada, agregándose á lo dicho
que al llegar la h)r.l solem1e, la fortuna le brindó excelente C"lm·
-- .\96 po, hábí\m~nte a,provechado por cierto. Si Barr~irQ hubiera logra~
do pasar el río con todo su Ejército, 6 si éste hubiera combaii<lo
reunido en un solo cuerpo, la marcha del combate y sus consé:cuencias seguramente no habrían sido las mismas. En todo caso,
la base de la operación, que fue justamente pesada por Bolívar,
quien con ello dio una vez más la prueba de su profundo conocimiento del corazón humano, mostró lo acertado de su juicio
sobre la valía intelectual de su adversariQ : supuso que Barreiro,
·cortado de Santafé, querría, á todo trance, restablecer esa comuni.
cación, y entonces, siguiéndole los pasos, ó le impedía lo consiguiera, quebrantando así su moral más y más, ó bien lo forzaba á
aceptar combate en posiciones no elegidas y fortificadas de antemano. Con adversario más hábil al frente, la jugada era un tanto
aventurada.
Si de lo grande descendemos á lo pequeño, hallamos con frecuencia suma en los historiadores la prueba del descuido con que
ha procedido en sus trabajos; así, por ejemplo, Mitre afirma que
" los voluntarios ingleses se probaron por primera vez," olvidando que en Vargas la Legión Británica perdió su Jefe y sufrió taJes pérdidas, que quedó reducida á una compañía, cuya lista de
revista, después de la batalla, existe en el archivo nacional.
En Venezuela Heroica leemos, hablando de la División de Retaguardia: "La metralla abría chlaros en los cuerpos patriotas, los
revuelca, y detiene algún tiempo el pertinaz empuje de nuestros batallos";
y sin embargo esos cuerpos, que tenían más de mi! hombres, no tuvieron treinta bajas, según consta en documentos que se
encuentran en el mismo archivo citado. López, en sus recuerdos
históricos (en que da á entender que estuvo en la batalla, lo cual
no es verdad, según consta en su propia hoja de servicios), habla
del Batallón Albión, que, según se dijo, estaba reducido á una compañía, como lo afirma, además, el Boletín. Mas no acabaríamos, si
no~ propusiéramos seguir la enumeración, y lo apuntado basta ó
sobra á nuestro prop6sito.
A)-l\IARCHA-MANJOBRA
DE BOLÍVAR
El día 7 de Agosto amanecieron los contendores, unos (Bolívar) en Tunja, y otros (Barreiro) en Motavita, lugarejo de indios
situado 6 kilómetros al NO. de aquella ciudad; pero su situación
era muy diversa. El Ejército lihertador había entrado á la citada
plaza el 5, y por consiguiente el 6 lo consagró al descanso y á
proveerse de multitud de artículos encontrados en los bien provistos
almacenes que al enemigo se tomaron en la ciudad; el Ejército
realista, con su Jefe con el ánimo dominado por una falsa idea estratégica, había caminado todo el día 5 y muchas horas de la no·
che de éste al 6, de suerte que sólo descansó parte de este día y
eso en un lugar escaso de recursos y bastimentos.
El 7, pues, física y moralmente hablando, Bolfvar superaba
á Barreiro, y era casi seguro que debía llevarle la ventaja en la
operación que iba á realizarse ese día; la lucha de velocidad en
el camino de Santafé, á que se agrega que para el singular sport el
-
167 -
UnO contaba con una vía relativamente
buena, el camino real, y el
Qtro con un sendero de páramos, el camino seccional· que enlaza
el Puente de Boyacá con el canino de Motavita á Samacá.
"Al amanecer el día de ayer (el 7) dieron parte los cuerpos
avanzados de que el enemigo estaba en marcha por el camino de
Samacá; el Ejército se puso sobre las armas, y luégo que se reconoció que la intención del enemigo era pasar el Puente de Boyacá para abrir sus comunicaciones directas y ponerse en contacto con la capital, marchó por el camino principal para impedírselo, ó fqrzar]o á admitir la batalla. A las dos de la tarde la primera División enemiga llegaba al Puente, cuando se dejó ver nuestra
descubierta de caballería."-Boletín
Oficial.
Con las anteriores sencillas palabras está dicho, en hermosa
s'rntesis, cuanto al objeto y plan de la marcha-maniobra
se refiere, indicándose, además, el campo probable de batalla: el Boletín anterior, dado en Tunja, había terminado así: "Estamos
cási ciertos de la victoria." L~s que por forjar frases, han agre.
gado detalles á lo transcrito, sólo han consegudo escribir inverosimilitudes geográficas, por no decir otra cosa. U!10 de ellos habla
de avisos de los exploradores de que Barreiro intentaba ponerse
en camino; de que el ejército estaba en pie desde antes de recibir
tal aviso; de que Bolívar, para saber á dónde se dirigía el enemigo,
situó Oficiales en los campanarios de la ciudad, y él mismo trep6
á una altura que le permitiera dominar tales movimientos; que
al fin lo miró tomar el camino de Boyacá (sic), y exclamó: "es
nuéstro, es nuéstro," tras lo cual corre con ;¡u ejército, no sobre
el contrario, sino sobre el Puente, distante tres leguas. Casi huelgan los comentarios sobre semejantes conceptos, que escritos
como elogio al Libertador, si fueran ciertos, loexhibir{an
como
el más estulto de los soldados: un jefe que del sitio que ocupa
domina el campo enemigo, y en vez de atacarlo al ponerse en
marcha, lo deja desfilar tranquilo para ganarse otra vía, fatiga su tropa con muchas horas de ruda marcha en busca de un
campo de batalla desconocido, corriendo al albur de que aquél
recobre sus comunicaciones, con el ítem de ir á empeñar tarde la
jornada, que entonces podía prolongarse hasta la noche, cuyas
sombras tenían que ser salvadoras para el contrario si la fortuna
no le era propicia, sería no un militar, sino un demente, ó un traidor digno del patíbulo. Y á lo que antecede agrégase la afirmación
de que de Tunja se ve el camino de Samacá á Boyad, no obstante
quedar separado de la ciudad por una elevada cresta paramosa, una vasta extmsiÓIl de terreno abertal (/), según el singular lenguaje topogTáfico del autor en referencia.
Por fortuna los Boletines dan al traste con semejantes estulteces, afirmando rotundamente:
L° Que frente al enemigo
estaba un destacamento de dragones (infantería montada) des·
tinado á observarlo; 2.° Que dicha tropa dio párte de que el
enemigo se movía por el excéntrico camino de Motavita á Samacá, es decir, hacia Ubaté, por lo cual el ejército se puso sobre
las armas; 3.° Que más tarde el enemigo dejó ese camino por
el de Samacá al Puente de Rayad; 4.° Que entonces se comprendió que Barreiro pretendía recobrar ese día su perdida co.
--
168 -
municación con Santafé; 5.° Que por tal motivo se ordenó marcha
al ejército por el camino pr.incipal, que también pasa por. dicho puente, con el propósito de impedlrse1o, es decir, de evitar
que ganara dicho camino si al mencionado río se llegara antes
que él, 6 de forzarlo á admitir batalla, es decir, perseguirl<>,.
alcanzarlo y atacarlo, si no se lograba impedir tal acontecimiento.
En resumen, BoUvar se movió de Tunja resuelto á medirsus armas con BarreirO. ¿ Dónde? Donde lo determinara la fortuna, puesto que nadie le impedía al español establecer un
racional servicio de exploración que le permitiera, en caso necesario, no llegar al puente sino retroceder, rehuIr ó demorar la
batalla y maniobrar en busca de mejor campo ó de momento
más propicio.
Por lo pronto el Boletin no afirma sino una cosa : que urgía
no perder tiempo, por lo cual la marcha no se e~mprendió sino al
saberse con alguna certidumbre hacia dónde se dirigía el contrario: esto era en extremo juicioso, y demuestra que las rudas
enseñanzas de la campaña de IBI8 no se habían olvidado por el
ejército libertador. Es, en efecto, á este caso que puede aplicarse
la magnífica exposición de Gneisennau, el inspirador de los aliados
en las últimas campañas contra el Imperio, cuando, definiendo la
estrategia, decía: es la ciencia que maneja las dos magnitudes
que se i1aman tiempo y espacio. Ambas interesan, pero yo soy
avaro, especialmente del tiempo, porque el espacio perdido puede
recobrarse, en tanto que el minuto que no se aprovecha no vuelve
jamás. Si Barreiro seguía sobre Ubaté ó retrocedía hacia el Norte, cambiaba por completo la faz de la cuestión.
y aún quedan por considerar dos hipótesis más graves en
tratándose del punto anterior: Barreiro, al seguir á Samacá, encontraba allí camino á Ventaquemada, pueblo al Sur del puente7
cerca al camino real, al cual entra dominando el terreno, y que
antes de bajar de las alturas desprende ramal que por el Páramo
de las Ovejeras cae á Chocontá y aun á lugares más próximos á la
Sabana de Bogotá, de suerte que era preciso que los españoles se
comprometieran por cierta vía para juzgar á dónde iban. Y decimos juzgar, porque si Barreiro hubiera sido soldado y conocido el
terreno, al cabo de algunos minutos de seguir tal vía y alejados losdragones de Bolívar, habría retrocedido á tomar el camino de Ven.taquemada, con la certidumbre de llegar el primero á las. alturas
que la dominan, pues los libres se habrían demorado algún tiempo
en el Puente esperando al enemigo, antes de caer en la cuenta
de lo sucedido, y aunque no, las sombras de la noche eran la salvación para los realistas.
T6canos ahora estudiar la marcha-maniobra
en sus detalles,.
tal como se ejecutó. En primer lugar está la cuestión tiempo, nun.
ca tratada por los historiadores y de importancia suma. El BoleIftl resuelve el punto de un modo indirecto, pues señala las dos de
la tarde como la hora en que la vanguardia a vistó al enemigo desde la altura que domina el fondo del valle, del cual dista un
kilómetro, poco más ó menos. Ahora bien: como de Tunja al
Puente hay 16 kilómetros, tendríamos que para recorrer I5 kil6-
-
I'6g-
metros, con el máximum de velocidad de una columna de algunos
millares de infantes, se habrían necesitado tres horas en terreno horizontal, es decir, que el ejército salió de Tunja á las once
de la mañana á más tardar; pero como el camino cruza un pá.
ramo, bajo verdad, pero que domina por igual los extremos,
porque de ellos dist;¡ lo mismo (8 kilómetros), aun cuando sólo
con altitud de 250 metros, y se trata de una época del año en
que las vías de los páramos suelen hallarse en mql estado, tendremos que la velocidad de marcha debió ser menor, seguramente 3.6 kilómetros por hora, lo que presupone cuatro horas
diez minutos para el movimiento, de suerte que éste debió principiar poco antes de las 10 a. m., lo cual resulta confirmado
por relatos de la época, que dicen que la tropa salió de Tunja
dtspu's de almorzar.
La mención de que el ejército se puso sobre las armas, al
amanecer, desorientó á los escribidores : según el autor de Venezuela Heroica, los patriotas salieron de Tunja muy temprano, pues
los supone en marcha durante las primeras horas de la mañana,
es decir, á las 7 ó las 8 á más tardar, lo que equivaldría á una
velocidad de menos de media legua por hora, ridículas para tropas que" marchaban á paso redoblado," tras la caballería que se
adelantaba al galope (sic), paso de que es magnífico ejemplo el del
ejército que así alcanzó al enemigo en el campo decisivo de Enci-
~oen z895.
Confirmase la hora de las 10 con un raciocinio de otra especie: Motavita dista 8 kilómetros de Tunja, y de ese lugar á donde del camino de Samacá se desprende la vereda del Puente hay
casi otro tanto, es decir, 3 leguas á lo menos por todo, las que debió recorrer quien llevó el aviso del caso al Libertador y no pudo
hacerla en menos de dos horas, porque también ten{a que:cruzar un
páramo. Barreiro se puso en movimiento al amanecer, pero casi es
posible afirmar no emprendió marcha sino al romper el día, pasando por la indicada encrucijada á eso de las 8 a. m., por lo cual Bolí.
var no debió recibir el aviso mencionado sino hacia las 10 a. m., y
la celeridad de su marcha tenía por objeto llegar al puente antes
que Barreiro, que á las 8,a. m. ya sólo distaba unos 13 kilómetros de
él, de suerte que si los españoles, en vez de un mal sendero, hubieran marchado por camino como el real, de seguro habrían logrado
su intento, salvo que hubieran resuelto marchar despacio en la esperanza de adelantarse á Bolívar, por la ventaja que le llevaban en tiempo, lo cual no es de presumirse, ya que conducían 3
cañones y naturalmente algún alto harían para almorzar. En fin,
aun cuando los patriotas no se movieran sino hasta las 10, debe
observarse que estaban en pie, arma al brazo, desde el amanecer,
por lo cu)l desde el punto de vista de la/aJiga del día los dos ejércitos llegaban equilibrados al campo de batalla, mas no desde el
punto de vista moral.
..........................
,
)
,
.
B)-LA
BATALLA
En una palabra, alrededor de las tre~ de la tarde quedal;>a
establecido el orden de batalIa de los dos ejércitos, en la forma
siguiente: (1)
130lívar (2,750 infantes, 680 jinetes). En verdad no comprende sino la izquierda y la de¡ echa, pues el centro del orden de
batalla hacía parte de esta última, y hasta cierto punto quedó
ocioso en la línea de combate: de S. á N., 6 sea de izquierda á
derecha, la componían un escuadrón de Guias (de Casanare), el
J3atallbn Casadores, el Batallbrl I.o de Lima de Nueva Granada, el
Batallón Rifles, la tropa de la Legión Británica, el Batallón 1.0 de
Barcelona, el Batallóll Bravos de Páez, y el Escuadrón de Guias de
Apure. Reserva: escuadrones de lanceros de llano arriba, dragonesy columnas de Tunja y del Socorro. La Ilnea media una longitud de unos 800 metros; pe(o como cerca de 200 fueron espacio
en blanco, la densidad media resulta de tres hombres por metro
lineal, que suben á cuatro con las reservas, lo cual explica lo breve de las luchas de ese tiempo y la magnitud de los desastres en
caso de derrota, pues sin reserva propiamente dicha, una vez rota
en algún punto una de esas débiles líneas de bataJla, era difícil
plegarIa á tiempo, el pánico se apoderaba del soldado y el drama
terminaba en una verdadera dispersión.
Barrdro (90 artilIeros,2,370 infantes, 480 jinetes). También
comprende dos grupos, más diferenciados aún que los de los patriotas: de S. á N., es decir, de derecha á izquierda, la componían la
fuerza de Dragones, el Bata116n2.0 de Numancz'a, Batallón ].0 de Numanda, claro de 500 metros, una Compañia de Dragones, Batallones 1.° J! 2.° del Rey, desplegados uno tras otro, formando una
(1) PATRIOTAS
ESPAÑOLES
Vallgua,dia
Batallóll
-
Vanguardia
Dragones ............•
__•...
Batal/ón2.o de lVt/mancla
f9 de Cazadores 400
de Linea
410
o
f .•
Guias
3.°
200 1,010
Retaguardia
Batallón Rifles .......•......
Barcelona
-
Braz10s de Pdez
Legión Británica ..........•
Lanceros
,
Guías ••..•..................
Dn.gones
.... 350
1,010
Grueso
420
Artillería
300
Dragones .•••••.•
300
120
Bata//6,t
-
300
100
80 1,620
2,630
500
300
_.•••.
f.O
2.°
Reserva (¡¡¡ilicias)
De Tunja ............•.......
Del Socorro ...............•..
-
160
500
800
'3,43°
n
••••
de! Rey .....
-
•...•
Cazadores (Victoria)
90
320
640
400
480
1,930
-
171 -
especie de columna, sin sus cazadores el 1.°, una compañía de dragones y los cazadores del L° del Rey en la cañada del N. y á retaguardia la Compañía de dragones españoles. La línea medía,
pues, un kilómetro de longitud total; pero descontando 300 metros
del vacío central, la densidad media por metro corriente resulta ser
de 4 que baja en las alas, pero que en el cuerpo central sube á ro,
que de nada sirvió por lo flaco del flanco izquierdo, porque amontonó soldados inutilizando sus fuegos, y porque llegado el caso, carecía de terreno propicio para desplegar. Mayor resistencia pudo
oponer f:íaz, 10 cual es claro, dado que á su frente tenía un verdadero foso con un desfiladero por único paso cómodo, y para defender esa quiebra se apoyaba en la falda de las alturas que cierran
el valle por el Sur.
Como el resto del Ejército patriota durmió sobre el campo de
batalla, y por 10 tanto no tomó parte en la persecución, lógico es
hablar de una vez del término de esta parte de la lucha, (lue no
puede aprobarse á ciegas, porque en ella no se tuvo en cuenta la
regla precisa en estos casos y que Bllicher puso en práctica después de \VaterIoo : "perseguir al enemigo hasta que sucumba el
último de los caballos, para desbaratar hasta el último pelotón del
enemigo." En efecto, como los prisioneros fueron 1,600, sin incluír
29 jefes y oficiales, todos de la fuerza que acompañaba á Barreiro
en número de casi 2,COO, y de ésta se salvaron unos 600, tendremos, ag¡-cgando 100 bajas, que de la vanguardia lograron escapar por lo menos 600, los que casi por mitad llegaron con algún
orden á la Sabana. Ahora bien, teniendo en cuenta el espantoso
terror que se apoderó del Virrey y sus cortesanos al tener noticia
de lo sucedido en Boyacá, y de que el Libertador no entró á Santafé sino ello; fácil es juzgar que si el 9 entran á la Sabana algunos lIaneros, de la capital no sale un soldado organizado, con
ventaja manifiesta, pues la campaiía del Sur no habría sido 10 que
fue por tal tardanza. En fin, si Sámano hubiera sido hombre de corazón bien pue~to, los soldados de la vanguardia le habrían permitido contar con 1,000 veteranos para tentar de nuevo la suerte
en Bogotá. En consecuencia, tras una brillante victoria, sólo una
persecución enérgica y tenaz hace el triunfo digno del epíteto de
decisivo.
Barreiro, para conjurar lo que miró como principal peligro,
el ataque de frente por la falda, destacó otros cazadores, los del
2.°, hacia su derecha, es decir, hacía las breiías que dominan allí
el cauce del río, á fin de que con sus fuegos batieran de flanco á
los que treparan la falda y contuvieren el avance de los rzTies (in.•
glés y patriota), lo cual consiguieron en parte, aux.iliados por el terreno. ¿ Qué pretendía el jefe espaiíol? ¿ Rechazar con el fuego
la carga de los libres? Pobre resultado, porque aunque lo hubiera conseguido, el rechazo de éstos no podría tener mayores consecuencias con la pasiyidad i que él se redujo, quebrantados como
estaban ya sus bríos conforme lo demuestra un hecho en que hasta ahora no se ha fijado debidamente la atención: que al acometerlo los patriotas, en vez de avanzar resuelto á rechazar la carga
-
172
-
con la carga, en mamentos en que el terreno favorecía éste pro.
cedimiento, se dejó arrojar de la posición y no tentó sino rehacer.
Se en una a1t1lra mayor sita á su retaguardia. Que tal procedimien.
to no era una novedad en la ép::>ca,lo demuestra el severo rechazo
que mes y medio después infligió en L'ls Cruces el Español L~to.
rre á Soublette, Jefe de Estado M'lyor de Bolívar en ésta jornada
de Boyacá, ocurriendo al contrataque para defenderse del ataque
de un ejército muy superior al suyo en número. (1)
...................................
.-
.
-
t¡ Todo el ejército
enemigo quedó en nuestro poder: fue pri.
sionero el General Barreiro, Comandante General de Nueva Gra.
nada, á quien tomó en el campo de batalla el soldado del LO del
Ritles (de Venezuela) Pedro Martínez ;-fue prisionero su se.
gundo el Coronel ]ímenez, casi todos los com:Lndantes y mayo.
res de los cuerpos, multitud de subalternos y más de 1,600 soldados: todo su armamento, municiones, artillería, caballería,
&c.: apenas se han salvado 50 hombres (lapso permitido en un
boletín de Victoria), entre ellos-algunos jefes y oficiales de caballería que huyeron antes de darse la acción," "y el General Anzoá_
tegui, con el resto (léase grueso) del ejército permaneció toda
la noche en el mismo campo"; "nada es comparable á la intrepi.
dez con que el Sr. General Anzoátegui, á la cabeza de los ba.
tallones y de un escuadrón de caballería, atacó y rindió el cuer.
po principal del enemigo. A él se debe en gran parte la victoria." - Bole/in Oficial.
---..•.-...
---
LAS CONSTITUCIONES
.......................................
,
COLOMBIANAS
,
;
.
Rige, pues, en el país la Constitución de 1886 con las siguientes modificaciones y desarrollos, adoptados por la Asamblea Nacional (Constituyente y Legislativa) de 19a5:
Es función meramente legislativa la división territorial del
país, cuando antes cualquier modificaci6n á este respecto entrañaba
una reforma constitucional.
El Congreso se reúne cada dos años en sesiones de noventa
días, á partir del 1.0 de Febrero de 19a8; ambas Cámaras se renuevan al mismo tiempo, porque su período de duraci6n es igual:
4 años. Los Senadores son elegidos por los Consejos Departamen.
tales, y los ~epresentantes en votación popular.
El PreSidente de la República, elegido por el pueblo indirec.
tamente, dura cuatro años y no puede ser reelegido si ejerce duran(1) Por un~ de esas vicervesas tan comunes en nuestra patria, el monumen.
~o~onmemQratlVode la gran batalla quedó en un punto donde no ocurrió ningún
lnClden!e notable de ella, y así, allí se levantó porque quedara junto á la carre.
tera, mas natural hab~ía sido construírlplÍ orillas del no, próximo al puente, ó
cerca de la casa de teja, en la cua1 estuvo un rato Bolívar, pasó Anzoátegui la
noche después de la victoria, y durmió llarreiropreso.
-
173 -
te los últimos seis meses. En caso de falta absoluta 10 reemplaza el
Ministro designado por el Consejo de Ministros, mientras el Congreso, convocado para el efecto, elige al que deba ejercer el resto del perIodo, porque no hay ni Vicepresidente ni Designado.
Las faltas temporales las I1ena el Ministro designado por el Presi.
dente. El Presidente puede ejercer sus funciones en cualquier
punto del país. Excepcionalmente, el período presidencial del actual Presidente, General Rafael Reyes, no terminará sino el 31 de
Diciembre de '914. El Presidente está investido de toda clase de
facultades para mantener y conservar el orden público y social
y atender al progreso material é intelectual del país.
Los Magistrados de la Corte Suprema (7) y de los Tribunales
(15) son nombrados por el Presidente con la aprobación del Senado, para períodos de cinco y de cuatro años, respectivamente,
y
pueden ser reelegidos. La Corte Suprema y el Consejo de Minis.
tros reemplazan al extinguido Consejo de Estado. No hay Fiscales.
La Constitución puede ser reformada por una Asamblea convocada por el Gobierno 6 por el Congreso, á petici6n de las Municipalidades; Asamblea que dura treinta días prorrogables, se sustituye al Congreso en ese período, y discute, como se hace con las
leyes, las reformas señaladas de antemano. La Asamblea se com.
pone en ese caso de 1 Diputado por cada 100,000 habitantes, elegido por las respectivas Municipalidades, teniendo representación
las minorías: hasta 1908, la actual Asamblea Nacional tendrá facultades de Constituyente cuando así la convoque el Gobierno.
Las contribuciones principian á regir desde la sanci6n de la
ley que las impone ó modifica; y por lo regular la apertura de ca·
minas no entraña indemnización por el terreno que ocupan.
La unidad monetaria del país es el peso de oro, de 1 gramo
672 miligramos de peso Y 0'900 de fino, dividido en 100 partes
llamadas centavos. De plata puede haber moneda de medio peso,
peseta y real, y de otro metal de 5, 2 Y 1 centavo. La relación
entre el oro y la plata se fijó en 1 ; 33, Y entre el oro y el papel en
1: roo. Es obligatorio guardar los días festivos, y el uso del sistema métrico decimal francés para los particulares, pero éstos pueden
usar otras en privado. El sistema rentístico se basa principalmente
en gravar el lujo y el vicio y en los impuestos de Aduana y predial.
DIVISION
TERRITORIAL
Fraccionado el territorio de la actual Colombia en centenares
de mimisculos estados indígenas, antes del descubrimiento del
Nuevo Mundo, por la manera como se verificó su conquista, resultó agrupada esa partición en las grandes Provincias de Panamá,
Cartagena, Santamarta, Santafé y Popayán, las que, andando el
tiempo, se agruparon en un solo cuerpo, á la vez que se subdividían
por causa del desarrollo del país y del aumento de. su población.
Realiiada la Independencia, la división del territorio cambió del
sistema de grandes entidades administrativas al de pequeñas provincias, y de éstas al de lacreac;:ión de nueve Estados soberanos
-
174 -
que se transformaron luégo en sendos Departamentós, y á la fecha,
aunque conservando ese nombre de Departamentos, retornan áser
provincias de menor magnitud y poco gravosas para el Fisco)
~decuadas al régimen central que impera en el país. En la actua'"
lidad existen 15 Departamentos, 4 IntenderiCias y un Distritó Capi'"
tal; pero próximamente 'se aumentarán, por subdivisión de los ma,.
yores, sin ex.ce:ier seguramente de :20, con 10 cual quedará establecida definitivamente una división territorial que durará muchos
años porser conveniente para el desarrollo del país.
Para la mejor inteligencia del desarrollo del país hasta la fecha y de la divisi6n territorial en vigencia, incluÍmos en seguida la
que existla en la época más brillante de la Colonia, 6 sea hace
pr6ximamente 120 años.
a)-Division territorial de la Colonia
(FIN DEL SIGLO XVIII)
Provincias
Santafé ....
T!l~ja •...
3 Glron .•
4 Mariquita ..
~ Neiva ..
Los Llanos ..
7 Popayán .••
8 Chocó •....
9 Antioquia
10 Cartagena
11 Santamarta.
12 Riohacha ...
13 :Panamá ..
Corregi- Partidos
mientos
1
7
2
17
o' •••
o
••••
v
1
5
5
5
12
2
4
10
7
1
O
80
Población
60 120,000 Santafé
15~ 295,000 Tunja
(j
12,000 Girón
32
5°,000 Mariquita
32 25,000 Neiva
51
23,000 Tamara
98
85,000 Popayan
12
16,000 Nóvita
34 55,000 Antioquia
97 125,000 Cartag'ena
55
42,000 Santamarta
3
4,000 Riohacha
65
72,000 Panamá
698
Actuales Departamento!!:
(Cundinamarca, Quesada)
(Boyad, Tundama,Galan)
(Santander)
(Cundinamarca, Tolima)
(Huila)
(Meta)
(Nariño, Cauca, Caidas)
(Cauca, Antioquia)
(Antioquia)
(I3olívar, Atlántico)
(Magdalena, Santander)
(Magdalena)
(Panamá)
924,000
I-PROVINCIA
(7 corregánientos
Capital
DE SANTAFÉ
(j O partidos-parroqlu'as,
viceparroquias y pueólos)
d
UlC arz'atos,
(I538-48), Bogotá, Hontz'bón, EngaHvá, Ztrrezuela,
Boxacá, FacataHvá, SIPacón, Tm.fo, Subachoque (1779)'
2.° Bozay PASCA, Boza, Usaquén, Suba, Subacha, Fusagasugá (I785),
Viotá, libaczt)', Pandi, Cunday (I776), Tena.
3,0 CÁQUEZA, Choachí, Fómeque, ChlPaque, Ubáque, Uzme, Une, Fosca.
4.° ZIPAQUIRÁ (1779), ElIemocóll, Cogua (1786), Caxicá, Chía, Tabio,
Cota, Gachanápá, Tocanápá, Zopó, Pacho.
5.° CHOCONTÁ, Guatcm'ta, /;esquilé, Machetá,. Tz'birita, Manta (1772),
Guasca, ChlPasaque, Gachetá.
6.° UBATÉ, Simijaca, Susa, FÚquene, Suta Tausa, Suta Pelao, Suesca,
Cucullubá.
7.° GUADUAS (1696), Calambata (v. p. 1790), Peladeros (v. p, 1690),
VlUeta (I551) , Quebrada Negra (1694), Nocayma, Nimayma
con Vergara, ZaZ/1yma(1770), Chaguaní (1770).
Nota-En
las minas de cobre de Villeta había Alcalde Mayor, en Ubaté apenas Teniente Corregidor; el Vicario de Chocontá
residía en Guatavita ..
I.o SANTAFÉ
175 n-PROVINCIA
DE TUNJA
(17 correglmientos, 153 partidos)
:r.O TUNJA (1539-P), Chz'ribí, Iibaná, Boyacá, Guachetá, Lenguazaque, llalodejo (1774), Venlaquemada (1776), l/mbila (1778).
2.° CHIBATA, Bzracachá, Soracá, Pesca, Siachoque, Ramz'rz'rjuí (1787),
San Salvador de Toca (1789).
3.° PAYPA, O)'cald, Tula, Motavita, Cómbila, Solaquirá, Gámbila (1755).
4.° SÁCHICA, Sora, Cucáyla, Samacd, Tz'njacá, Ráquzrfl, Chzquz'nquirá (1635).
5.° LEYVA (1572), Chíquz'sa, MOlZiquirá (1778), CM Gachantivá,
Sulamarcl1án (1758) con Yucay Sanlo Ecce llomo.
6.° Muzo (1558), A~ypí, Maripí, Copen, Topaipí, Quznanez'pí, Pauna
grande, el Morroso, Caparrapí, Paime.
;.0 TENZA, Gualeque, Ieguas, Sulatmza, Garagoa (1778), Setaquzrá
ó Valle de Lwgupá (1744), lllt'raflores (1744), Somondoco(1750),
Tzribz/a (1778).
8.° SOGA~lOS0, j'l'rabz'toz'a, Issa, Cuítiva, Iola, Nepsay Chámeza, Tibasosa (1778), Monguí (1701), PuebloZ'Z'fjo(1776), Mogotes
(1772), Szizcelada(1765), Corrales (1781).
9.° DUITAMA, Zerzizza,Zatz'ba, Santa Rosa de Vderbo (1690), Belén de
Zerinza, Satyba, Suatá (1757), Onzaga (1777), Petaquero (1783),
CapilcT1Zejo
(1657), Pq)'lJZa(1795), Llallo de EnOJO(1773), Tequia
(1691), Pudlo de Tequia (Málaga 1540), San Miguel de! Valle
de la AHel (17ó3), Macaravita (1772), Móngua, Molagavita
(1774) con Chipatd.
IO. GÁMEZA, Socold, Soclza, Tobada, Bulanza, Be!(ytlZ'ay Tulasd, Tó.
paga, Tasco (1777), Echeba (1778).
I I. CHITA, Cucuy, Guqyedn, Boa&yla, Las Sallitas, Cocuy (1765),
Chiscas (1772). Guacamayas (1778), La Capilla (1773), Ubz/a
(1169).
n. VELEZ (1539), PUC1/leReal (1760), Guabatáy Popaba, Giiepsa,
JesÚs }1,1aríay José (1764), Saboyd, San José de Pare (1775), Tz'rano ó Guadalupe (1715). ,suqyta, Chz'taraque(1790), Santa Ana,
San Bem/, (1774), La Aguada (1774).
I3. SOCORRO (1690), Charald (1708), Si'macola (1727), Oyba, Culatas ó Confines(1773), Uzi7lla(1775), Ocamonle(1777), Riachuelo (1777), PdrallZo (1764), Encino (1795),
z4. SAN GIL (1690), Barichara (175I) , Zapaloca (1760), Araloca
(1789), Guane, Curití, San Joséj de la Robada (1773), Plnchole
(1788), San Joséj del Valle.
I5. PAlIIPLONA (1549), La Concepciónde Servild ó e! Gallinazo (1774),
San Andrés de Guaca (1763), Sem/o (1775). COI'casí(1772),
Cdeola de Suratd (1783), Cdeota de La Malanza (1748),
z6. SERVITÁ, Cáeota de .Velasco,Guaca, La Baleca, Chopo, Chinácota,
Arbole(ilJs, Seplld (1751), La Fundaci!;n ó Rosario (1792), San
José de CÚcula (I792),Cttcula,
Bo,haléma (1759), San Faustino
(1662).
r7.
17Ó -
(r58J), San Cayetano (I77J>, Santiago (z778), Casmos
de Cuenda, Borriquero, Culebra, San Buenaventura y Sardtnata ó
San Pedro..
Nota - El Corregimiento de V élez subsistió hasta 1793, en
que fue suprimido; ese mismo año pasó Moniquirá de esa circunscripci6n á la de Leiva; Sogamoso y Duitama se ref1;1-ndieronen un
solo Corregimiento: la cabecera del primero estuvo un tiempo en
Mogotes; lo propio sucedi6 con Socorro y San Gil. Un tiempo Muzo
formó una Provincia y luégo en lo civil se anex6 al Corregimiento
de Tunja; en San Faustino residía un Gobernador que regía el
Corregimiento de Servitá; en las minas de Cobre funcionaba un
Alcalde Mayor. La sección de Salazar, por su distancia á Tunja, se
puso al cuidado del Gobernador de Gir6n. En fin, Pamplona (donde 5610 había una tenencia de Corregimiento) y Servitá, en lo eclesiástico, dependían de la mitra de Mérida.
ZALAZAR
III-PROVINCIA
DE GIRÓN
(6 partidos)
(r6Jr). Pie de la Cuesta (r774), Bucaramanga (r778), San
Antonio ó Real de minas de Be/as baxas (I795), San Roque de
Cal'iaverales(r774),y Pedral (r774) con Botijas.
GIR6N
IV-PROVINCIA
DE MARIQUITA
(5 corregimientos, 32 partidos)
z.O MARIQUITA, Santa Ana )' Las Laxas (r78J), Bocaneme (r727),
Guayabal, con Méndezy Coloya.
2.° HONDA (r643), con el Rosarzo, Rloseco, GuarunlO ó Pusmo, San
Josej de Nare (r789).
].0 LA PALMA (rJ6J) cen Murca ~v lerrama, San José de la Peña con
Popoay Guababa.
4.° IBAGm! (r55z), Esmeraldas (r775), Mirajlom fZ777), Valle de
San Juan (r736), San Luis (q89),
Chaparral (r77J), Guamo.
5.0 TOCAYMA (r544) con Agua de DIOS, Portillo é IbiYiez, Ambalema
con Beltrán, Las Piedras con GuataquE, Anolayma, Anapoima, SEquima, Bituima, Venadillo, Nilo (z78J), Viotá (r767), Coello,
Espinal con Upttó (r78J), Melgar, La Mesa de Juan DEaz, antes
Guayabal (r¡z8), Colegio.
Nola-En lo eclesiástico pertenecía á esta Provincia, por depender de la mitra de Santafé, el Corregimiento de Zaragoza (S
pueOlos). Tenientes de Gobernador no habla sino en Ibagué y Tocaima.
V-PROVINCIA
DE NEIV A
(5 corregimientos, 32 partidos)
r.O
(z6u), Pacitrni con Carm'ceríasy Nátaga, Yaguará,riui.
t'a, Guagua (.I778), Retiro, Aypé con Húrgano.1, Vt1lavltja (r79S),
San Ant()"t~ de la .Flrtalm1Ia, Caguán y Duxos, Olas, 1/01;0,
~EIVA
iI!'
177-
PuRmfA.CIÓN (.1664), Alpujarras
JI AsoleadM.(I778), Prado (I785).
(I77r) , Dolores (T77o), Ataco
Los
COYAIMAS,
Coyaima, Natagaima, Los Paeus, Pilal (.1762)Y
Caseríos de Harca y {;uayarco.
LA PLATA (.1653), con Pedregal, San Andrésy Pueblonuevo.
.1.0 TlilANÁ (r538), conJaguay Naranjal, Hato de Abaxo, San Josif
de Honda (IJ74), Gigan/e, Garzón, Boquerón, Santa Rosa de
l?~t()l, Pdc¡l, Suasa y Otas, Los Andaquíes.
J\16Ja-En 10 ec1esiástico los dos ¡íltimos partidos pertenecían
á la ini.tra qe Pop&yán ; habla Teniente en Purificación y Corregidor en Los Andaq ures.
:/.0
".0
VI-PROVINCIA
DE LOS LLANOS
(5 corregimientos, 51 partidos y misiones)
San José de Pare (.rÓ44), Crabo, Labranzagrande, Nunchia
(.1776), Morcote, Tunao, Sabanagrande, Pisba, Pqya, 1en, Manáre, Chire (r689), Medina, 4méita, Apiay.
TÁMARA,
SAN MARTÍN
Los
(r64.1) ...
(misionesdominicanas), Tame, Macaguane, Patute, Betoyes, Puerto de San SalvaJior, Santiago de las Atalayas (.1686),
.san Miguel de Sapatosa (.1783), San Pedro (I795), Jestís de Taguana.
EL META (misionesagusltlJas), San Míguel de Macuco, San Juan Frantuco Regis de Casimena, San Estanislao de Surimena, San Agus¡ín de Guana Palo, San Pablo de Guacasia, La ConeepClonde CulJiana,San Mi:olás de Tolenlino de Isimena, Sabana Alta, Chá(llesa,
Nausa.
SAN JUAN (r555)
(misionesfraneiscanas), San Antonio de Cara}í, Los
.Doloresde Giramena, San Pedro de Alcántara de Marzi:uare, San
Jirancisco de Macada, La ConeepClonde Arama, Nuestra Señora
del Campo del Rqyo, Santa Cruz de Pachaquiaro, San .Barlolamé
de Cumaral.
CUlLOTO
(misiones capuchinas), Arauea,la Soledad de Crdfl,Szn Xaflier de Cuilolo, San José de E/eé, San Joaquín de Lipa, St:n Fernando de Arauea y los sitios de Matanegra, Guachara, Capanapa1'0, Casanaritoy otros.
Nola-En e,sta Provincia existfan Corregidores en Los Casanares, Medina, Meta y Cuiloto, y un juez en Arauca.
CASANARES
V[-PROVINClA
(/2
1.°
DI!; ['OPAYÁN
corregimientos,
98 partidos)
(r536), con los Anaconas, Tambo con Zarzal, Piaguay
Chapa, Timbío con Sotaráy los anexos pueblosde RtoOlanc(), Guayabal y Antón Moreno, Poblazón con Santa Bárbara y Julumt"to,
Puelenge, Puraeé con Cucunuco, Paniqutrá con los z'ednospartidos
iJe Teleró, Novl'rao, Cajibí, y Polind~ra, Guambia con Amoaló,
Tunía con Mongibío, Patía, San Antonio, Yumbo, el Salado y fa •
POl'AYÁN
• undí.
12
-
2.°
.:;.0
4,°
S.O
6.°
;.0
8.°
9.°
ID.
n.
I2..
178 -
(IS51) , Mf1"caderes,J:~ueltasy @algayaco, L(lqr~zcJ.
Qutlcazéy los"T~apzchés (San J¡tan, layo, Aguagorda, la. PCfliza;
(la, Gonzalo, Vega de San Lorenzo).,_
PÁiz, Salinas, San Andrés, Z'. p. Calrieras, Yaqulvá, Inisay $anla
Rosa,y los p~ebleCl1!osde Toboyma, 4,vz'rama, Chz'ni:ls,Suin, La11Je~
VdollCó,Huila; Tues, Talaga)i Gal,
..
,
CALOT,),
con Caldono, Pueblonulpo,fz/ayá, San Franciscoy TaquiYÓ, Quilzchaocon Frijoles, Cande(aria, Galiniay Payla.
CAL! (535) con San Antonzo, Santa Rosa y San ]Ili'colás,
Bl'GA (575), La Consolaciónde.Toro (Is87) , Guacarí.
CARTAGO (I54o), Santa Ana éotl ]Ilaranjal, San fosej del NarqnJp,
Sallta Bárbara, P,ndaná de los Cern10s Ó Vélez, Bohío, Vallano,
Hatlllo y Hato de Lemos con Cajamarca.
ANCE:RMA (I538), Qltt'ebralo~¡o, Vega de Supía, Ancerma la vieja,
La Vega, La Montaña é lnsá.
El Raposo (antiguamente Prov11lo'a), LA CRUZ, reales de min,u de
Dagna con Anchicay4, Jlaposo y Cajambre, Yurumanguí cO,!
Na)'a y Calima;' a,den1ds$.Cl,.~.I!.u~naventura,
Sall luan, Málaga,
Pilal, CaJJiachos,COl,lú'¡;í:lpfJ:~,'?Vl"
Cascajal, 10riugas y flayas,
queformaban un solo iJr'áto/'P~1:1;¡;COIl
tres alcCfl<{es
de par!l:do.
SAN JUAN DE PASTO
(I539), Jongovito, Mayasquer, La Laguw:z,
J;',!-mI;oPintado, PafJ(¡iC{co,Buesaquillp con Buesaco, Chcmchala,
Carhachagua, Matituy~ Ya.cuancuer (vicaría), San Juan de Tune,
Chaparral, Sebondoyy Sucumbios.
:'
Los Paslos (antiguamente IVqvI11cfa): TÚ9U~RR~S,GuC!cliUcalcon
Malhaber, Carlos Sama con Pan/ímz'lloy Pastas; Cumbal (vicanalo) con Mullamues, Para,!má, Chiloefy Guecab~let, Mallctm(l (vicaría). cofJ ChzIzmba;Yascual (vlcaría) con Mtchacy GUáchal, Ancuya de los Abades, PuPiales con lH~ é lpiales, Sapuya (vzcada),
con lmuesy Males (vicaría) ..
BARBACOAS con el ,Real de Santo; Bárbara de Izcuandéy los.1Ju'nera'les de Telembi, ]ifagui, Pat~ay Guelma~IM,y los ?li:eblccill,0sde
San Pablo, Chachunes, Coayquery Nembl. Además tos casenos de
lzquandé, Tapa}e, San Juan,. Bracito de Palfa, Majag'¡aly ,CabjllJos,y las Playas de la. ?tIar.del Sur: -!lerrafirme, Guase~una,
S,anqut"anga,Playa bendl·t.q,F/t'r1?les.deSanquíanga, Mulat~f1. Boquerones, Los Reyes, Amaiialj'Panl{amosa; San kzdrés de puma~o(parroquia) con los an.exosde.San' Sqlvador de Salahon,rJa,Cqyapas, Esmeraldas, Santa Rosa de AtacaP!.5s,Palma Rea~,Lq,tq/h
S. Gabriel de Usmal y la Resi¡rrecci6n,. los M¡'neralesde SanHago,
Tulalbí, Guimbí, Chachabí jJ los caseríos de S,!-.ntiago,MI'ra, Manglares y San Pedro. En fin, los labaderos dé oro del Mi<:aySin po·
blaclonesestables.
ALMJ\GI,JER
.LVota-En lo eclesiástico á la mitra de Popayán pertenecían,
además, La Plata y Timaná de la Provincia de Neiva y toda la
Provincia del Chocó; pero no le correspondían Pasto, Los Pastos y
Barbacoas, que dependían de la de Quito. En Túquerres había
<;:orregidor, y Tenientes en Cartago, Supía, Micay (Pacífico'), Tumaco; Barbacoas, Iscuandé, Cali, Buga y Raposo. El de Calóto se
había mudado á Quilichao hacía algunos años.'
.'
-
179-
ViI-PROVINCIA
(2
r.O
"DEL CHOCÓ
corregimientos,
12
partidos)
NÓVITA, con el Caxón, Las Juntas, Los Brazos
y Baudó, N(lt;mamá,
Tadó y Zipí.
2.°
Zitard y QVIBDÓ, El Lloró, Bt'úara COII Bet¿y' CtÍplca,y Chamz'con
San Juan, Guirior, Murry y Tamama.
No/a-Justicias
Mayores existían en Las Juntas, Tad6, El Lloró, Bebará, Chamí, Sipí, Many, Noanamá, Baudó y Guirior. Nóvita y
Zitará eran Tenencias de G0bernación. En lo eclesiástico dependía
de Popayán.
VIII-PROVINCIA
DE ANTIOQUIA
(4 corregimientos, 34 partidos)
(IS44), Sacaojal, Sabana/arga, Valle del Cauca ó Sán
Andrés, SaPdrán, San Jerónimo de los Cedros, Bunlzi:á, Cailasgordas, Anza, San Pedro, Santa Rosa de los Osos, San Luis Gonzaga, y diversos minerales (Riogrande, Titiribfes, Urrao, &c.).
2.°
MEDELLÍN,
San Cristóbal, Halovl'ejo, Envigao, Copa Cabana, La
Es/rella, y varios minerales.
3.0. RIONEGRO
(rS42) , La Concepci¿m,San Viante, El Peñón, San/a
Bárbara con Zabalela, San José de Arma vieja, Ma.r:Ínilla (villa:
I790), San Carlos de Priego, San Antom"ode Pereiras, Cácéres y
(IS88) Boca de "Nechí,y diversos minerales.
4.° ZARAGOZA (IScfI). Los RemedIos (Is6o), Iólombó (I772), Cancan
(I773), San Bar/olomé de Buenavista (I762), con muchos minerales .•
Nota-El
partido de Zaragoza pertenecía á la mitra de Santafé, y las poblaciones de Cáceres y Boca de Nechi á la de Cartagena. Corregidores había en San Bartolomé y Zaragoza, Capita_"
nes á guerra (Justicia Mayor) en Los Remedios y Yolombó; en
Rionegro y Marinil!a hubo Teniente de Gobernador un tiempo, y
Alcalde Mayor en San Andrés, Santa Rosa, Cáceres, Sopetrán,
Cañasgordas, Estrella, Peñón y Pereira. Un indio (cacique) mandaba en Sabanalarga.
I.o ANTIOQUIA
IX-PROVINCIA
DE
CARTAGEN,\
(16 corregl'mientos, 97 partidos)
(IS33), 7érnera, 7ítrbaco, Cafio de Oro ó San Lázaro,
.Bocagrande, Bocachica con Pasacaballosy Santa Ana de BarlÍ.
MAHATES,
Arjona, San Cristóbal, El Palenque, Santa Rosa, Sa¡z
Estanislao.
BARRANCA
DEL REY
(I75'I), Barranca la fítja (vli:eparroquia,
I747), Yucal, Real de la Cruz (I707) , Cande1arz:a(I7I9), con
Manatí y Carrelo,y Santa Bárbara de Arroyo Hondo (I79I).
1.° "MONTAÑAS ALTAS de María, El CarlllCIIcon San Jacz'n/o, ,Ma!(lmbo,
Norosi, San Ono/re.
CARTAGENA
-
s.o
MONTAÑAS BAJAS de
180 -
Maria, parr()quta (r77ó), con Flamencosy 70-
lojoso.
6.°
7.°
8.°
9.°
IO.
n.
I2.
I3.
I'¡'.
IS.
I6.
más
peI.
MOllp6s (un
MAGANGui,
tiempo Provincia) (ISI9), con Santa Bárbara.
San Sebastidn de Madrid. El Re(irp, Tacasaluma con
Santiago y Buenavista, Tacalca, 1acamocho, Coscajal, .Guaso,
Fa/i y Talaigua.
MAJAGUALY los Pantanos, Ayapel, Ojolargo, Algarrobo con Palman~o, Pt'ojóny 7ubard ..
LOBA, Menchiquejo, Chilloa, Tiquicio, Truana, Ttmiguacó, Usiacury.
San An/onio del Toro de SUllT{ con Angulo y Minerales de Guamocó, Morales, Vad¡'lloscon Tabladay Ladera de Cantagallos, 1e/on,
Samb1'altosy peñón.
Santiago de TOLú (anHguamente Provincia, I534), Toltí viejo, San
Bernardo del Viento, San Nicolás de Bari, San Antonio de Momil
(I747), San Jose! Santero ó la Caridad (I74o), San Jose! de la
Ciénaga de Oro (I747), San Jose! de Puerto Alegre ó Pondera,
San Jerómmo (I786).
LORICA (I740), San Juan de las Palmas, San Sebaslián de Urabd,
La Concepción (I792), San Pedro Alcántara de Sabaneta, San
Bernardo (I777) , San Emigdio de Chima (I779), San Andrés,
San Francisco de Chimí, San Juan de SahagÚn, San Juatt ~Vepo'
muceno,San Pelagio (I777).
SANTO TOMÁs de Villanueva (I665) con Palmar de Varelá y Tuncalejo, Galapa, San/a Rita de Sabanagrande, San Antonio de Sabanalarga (I745), Santa Catalina (I744) con Arroyogrande, Palmar de Candelarta (I750), San/a Ana de Varanoa (I633) y Pueblonuevo (I740) con Juan de Acosta.
COROZAL, San Puer, Morroa, Zt1ué, Z¡ncelejo.
SAN BENITO, Caimito, San Carlos de Colosina (z778), San An/onio
de Cereté (indios), San Antonio Abad, El Coloso.
BARRANQUILLA, Sóledad.
No/a-En
Momp6s había Teniente de Gobernador; en los departidos Capitán á Guerra (Justicia Mayor) y también en AyaA la mitra de Cartagena pertenecía Cáceres.
X-Pl\OVINCfA
DE SANTAMAl\TA
(7 correglmientos, 55 partMos)
I.O SANTAMARTA (IS25),
San Juan de la Ct'énaga, San Jacinto de Gat'ra, ,SanJerónimo de Mama/oco, San Francisco de 7aganga, San/a
Ana de Bonda, Santa Cruz de Maslnga, San Carlos de San Sehas/Mn.
~.o SITIONUEVO,. Remolino, Guaymaro, El Piñón, San An/onioy la miStOnde Puntagorda.
J.o OCAÑA (IS7ó), Rio de Oro, San Roque de Aguach;cay la L'oncepción de Puerto Real, San Juan del Cascajal, la Asuncti5nde .Fernández, Santa Catarina de Espacica con San Diego de Pueblonuevo
y la Candelaria de Buena'fJ1s/a,San Juan Crisóstomode la Loma.
can San An/onio de Caracicay Nues/ra Setlora de Chiquinquirá de
Boro/a1"'.
-
4.°
5.°
181 ~
(I54S), San Pedro de! Morro, Plato" e! Barco.
(I68o), Simaña de Playablanca, San Bernllrdo, ti
Banco, Chz1rdchaguacon Soloa, Chz"rzguaná,Tamalamequz'to,Guamal con San Sebaslidn, San Zenón, San Fernandoy SarJta Ana
con Pmto.
6.° Pueblonuevo del Valle de Upar ó Nueva VALENCIA Ó Nombre de
JESÚS (I57o) , Paso del Adelantado, San &baslidn, El Tuerto,
Ferndn Buco, San Antonio de Robo, Casacará, El Espíritu Santo, Becernl de Campos (I594) conpueblo de Taguay San Antomo
de Áriguaní.
7.° VALLEDUPAR
(I5S0) (antzguamente Provincia), San José de las
Barrancas, Fonseca, Atanques, Santo Tomás de Villanueva con
Urumlta, el Rosano con Marocayá, San/a Ana de los Tupes, San
Juan de Cesar, vadillos, San Lucas del Molz'noy el Tablazo; Beserrily San Pablo de Pedraza, caseríos.
TENERIFE
TAMALAMEQUE
No/a-Teniente
de Gobernador habla en Ocaña y Valledupar; en los demás partidos Capitán á Guerra, menos en Tenerife,
Banco y la Ciénaga, donde se cambi6 por Alcalde Mayor.
XI-PROVINCIA
DE RIOHACHA
(l3 partidos)
(I545), San Juan de Moreno, Camarones y la misión de San
An/onio de Toco/ama de la Ramadd.
RIOHACHA
XII-PANAMÁ
((] corrregimiento8, (]5 partl'dos)
(ISI8), Pacora, Taboga, Las Perlas, Chimán, San Juan,
Gorgona, Cruces, Ga/ún, Chagres, Arrayán, La Chorrera, Cápl'ra, Chame, San Carlos de Chirú.
2. NATÁ (San/a María), An/ón, San Juan de Penonomé, O/d, Calobre,
Pán'ta, Ocú, Los San/os, Chepo, Pesé, Las Taólas, Pocrí, Macaracas, Yaca del Monte, Pedas!.
3. Santiago de VERAGUAS, Ermt'ta deJesÚs,Mon/ijo, Pomiga, San Franciscode la Mon/aña, La Atalava, Le: !rl~sa, Cañazas, Pueblonuevo,
San Lorenzo, San Féli.x.
4. Santzago de ALANGE, San Pdblo, navid, Boquerón, La: Caldera, CMrz'quí, La Concepczon.
Misionesde Veraguas: Las Palmas, 101é, Guaymí, Gualaca, Dolega.
5. DARIItS: Real de SANTA MARÍA con Tichíchí, Yaviza, Pimofiana, Molineca, 1'ucutí, Garra, Chepzgana.
6. PORTOBELO, Chagres, El Palenque, Cruces, Santa Rita.
No/a-En
Panamá, Portobelo, Veraguas y El Darién había
Gobernador; en Párita, Teniente de Gobernador, y en Natá, AlcaIde Mayor.
I.
PANAMÁ
QUITO
, ,La f>tesideriCi~ de Quito. ?omprendía las provinCias de ,Quito,
C!!en;/;\'ypuaY,aquII¡ y las TUlSlOnesde Quixos, Macos y Ma:inas,
tárnbl~n' cOn Gobernaaor.
'" * ..
" be las poblaci,mes nombradas unas [30 eran parroqu¡'as (blan~
'cos), 16 villas (Leiva, Socorro,ISan Gil, Rosario, Cúcuta, Honda, Purifi~ación, Timaná, Buga, Medellín, Momp6s, Tolú, Lorica, Tenerife, Los Santos y Marinilla), y 50 tenían el tí~ulo de ciudad: Bogotá,
Tunja, Málaga, Vélez, Pamplona, San Faustino, Zalazar, Muzo,
Gimo, Mariquita, Zaragoza, Remedios, La Palma, Ibagué, Tocaima, Neiva, Pare, Chire, San Martín, Santiago, San Juan, La Plata, Popayán,Almaguer, Cali, Toro, Cartago, Anserma, Pasto, Barbacoas, Antioquia, Rionegro, Cartagma, Simití, Cáceres, Santamarta, Ocaña, Tamalameque,
Valencia de Jesús, Valledupar.
Becerril, Riohacha, Panamá, Natá, Santiago de Veraguas, Alanje,
Santamaría y Portobelo-subrayamos
las que eran reales.
Las Alcabalas, organizadas en 1591, tenían sus Administraciones principales en Bogotá, Popayán, Novita, Cartago, Zitará, Antioquia, Honda, Cartagena, Momp6s, Santamarta, Ocaña, Riohacha, Portobelo y Panamá.
Los monopolios ó estancos (tabaco, aguardiente, nai¡..>es, p61vara), definitivamente organizados en 1768, se recaudaban principalmente en Bogotá, Honda, Popayán, Cartagena, Mompós, Panamá, Pare, Neiva, Socorro, Cali, Med~lIín, Corozal y Santamarta.
Los Correos tenían por Centros :í BDgotá, Papayán, Cartago,
Honda, Cartagena, y por Administraciones subprincipales á Medellín, Tunja, El Rosario, Pare, Socorro, Santamarta, Mompós y
Panamá.
Las minas y Salinas en Mariquita, Muzo, Zipaquirá, Medellín,
Chita, Receptor y Ciénaga. En fin, las Reales Cajas (principales
ys~balternas),
eran: Bogotá (Pamplona, Girón, Neiva), Papayán
(Raposo, Barbacoas, Micay, Tumaco,Iscuandé),
Nóvita, Zitará
Cartag() (Supía, Anserma, Toro, Cali, Buga), Antioquia (Me del1fn, Ribnegro), Honda (Mariquita, La Palma, Bodegas), Remedios (Cancan, Yolombó), Cartagena, Mompós (Zaragoza, Cáceres,
Retiro, AyapeJ, Lobo, Guamoc6, Símití, Los Pantanos), Santamarta (Valledupar), Ocaña, Riohacha, Panamá, Portobelo.
Los 3,686 funcionarios de toda especie (1 por 2,000 habitantes) que servían en la Colonia, se distribuían así: Virra'nato (18),
Audzel1da (24), Tribunal de Cuentas (15), Tesorerías (112), }.{onedas (59), Varias (66), Alcabalas (123), Correos (145.), Estancos,
(635), Minas (r8), Municipales y políticos (976) y Militares (1,705);
De los estancos puede decirse que había 1 por cada 300 habitan.
tes,y el mayor número no tenía emplearb de sueldo fijo, sino
eventual según las ventas.
C.OLFO
DEL
DARIEN
e
DIVISION
TERRITORIAL
de Mayo de 1905
1
183-
DIVISION
TERRITORIAL
DE
IgO!)
:::
Departamentos
Intendencias
.oS ~
é
..c~
~
87
68,92,5
I
ANTIOQUlA
••••
10
2
ATLÁNTICO
••..
3
2,505
8 ~I 63,817
6 60
9,215
4 20 6,945
13 82 81,205
7 68 12,480
45 12,880
22,75°
5°,205
29,720
6,755
34,5°5
20,°5°
0,005
BoLÍvAR
••.•
4
BoYAcÁ
..••••
5
CALDAS
••••••
CAVCA
••••.••
6
7
8
.9
10
HUiLA
••••••
•.•••••
NARIÑO
12
QUESADA
,15
*
MAGDALENA
II
13
14
__
CUNDIXA\L\I\CA
GALÁN
•.••••••
"'"
SANTA:-lDEI\
TOLI\IA
••.
••••..
TUNn.BL\
14
2
.•
BOGOÚ ••..•
I
(Intendencias):
GooJim
.
:2
frie/a
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,
8!) 70!) 431 ,355
I
45
•.
I -
4
,~ Alto Caqnet(t
4 Putunwyo ..
.,
03
TerritorIOs usurpados ..
.
Panam:1. .....
_.
.)
,,4;)
I
I
7;')2
11,75°
2!¡4,ooo
28!l,400
159,000
l. I
57°,000
83,000
227,000
380,000
160,000
415,000
280,000
225,000
165,000
go,ooo
264,000
245,000
325,000
200,000
27°,000
,1.8\)\),000
8r.,000
lj,O(}O
17°,000
280,000
gr.,ooo
,~5,550 4.;i4G,000
9,000
71,000
21
~~
~{¡ Capital
q
8 Jledellin (50)
30 Barmnqul.l!a
(30)
4 Car/agena (10)
42 TllnJa (6)
23 1Jfani::ales (12)
Po¡myán (6)
23 Facatativá
(6)
16 eS'an Gil (10)
7 ]Veiva (8)
2 Santamar/a
(4)
!) Pasto (16)
35 Zipaquirá
(g)
10 Bacaramanqa
(20)
10 IbarJué(8)
30 Santa Rosa (5)
5
8
2,000
Dis/ri/o
Capital
Antonio
0:7 Orocllé
1.
F loreneia
0.6 Moeoa
l.') Sal!
4·
100,000
320,000
Totales ....
Nou-:\Iada
se ha dispuesto sobrc los antiguos Municipios ',!luc formaron La Nevada y tienen 5,OODhabitantes, que deben agregarsc ¡¡l Departamento dell\1agdalcl1a.
En la población se ineluy¡>n 40fi,00o indios, así: 16,000 en Goajira,
120,000 en Meta, 275,000 en el Alto Caquetit y 94,000 en cl Putumayo.
Estos Departamentos seaprupan de otro modo, así:
1.0 Poblaeiun:
Antioquia, Cauca, Boyacá, Santander, Cundinamarea, Ttmdama, Nariño, Quesada, Galitn, Bolívar, Tolima, Huila, Caldas,
MagdalcnH y Atlántico.
2. Area: Cau~a, Antio'J!lia, BJlíVlll', Mag'dalcna, Sanlander, Nariño, Huila, Tolirna, Galán, Cnndinamarca,
[layad,
Tundama, Caldas,
Quesada y Atlánt.ico .•
3. Densidad: Boyad, Quesada, Atlántico, Tundama, Cundinamarea, Caldas, Galán, Santander, Tolima, Nariño, Anlioquia, Huila, Cauea,
Bolívar y Mag-dalcna.
lnteriore.'i-: derecha: Santandcr, Galán, Tundama, Belyacá, Quesada,
Cundinamarca;
cen/I'o : Huila, Tolima, Cuudinamarca;
izquierda:
Autioq,;i!l,. CllldllS,. Cllt~Ca, N~riño~.E:;:te:iores:
Pacifico:, Nariño, Cauca;
Atlan{¡co: AnliOq\IIa, Ibhvar, Atlanllco y Magdalena;""
'
..:;
0
0
LÍMITES
DEPARTAMENTALE~
Antioqllia:
al N., el Car'ibc y BJlívar; al E., Santander, Galán y
BJyacá; al S., TolinH y Caldas ;al O., Cauca.
A tlánticJ: al :\1" el mar; al E., Magdalena; al S. y O., Bellívar.
Bolívar: al NO., el mar; al E., Atlántico, Magdalena ySantander;.
al S. y O., Antioquia.
Bogaca: al N., Galán y Tundama; al E., Meta; al S., Quesada; al
O , Antioquia.
Caldas: al N., Antioquia; al E., Tolima; al S.y O.,Cauca.
Gaaca: al N., el Caribe; al E., Antioquia, Caldas, Tolima, Huila .•
putumayo; al S., Nariño ; al O., el Pacífico y Panamá.
Gandinamarca: al N., Quesada; al E. y SE., Meta; al O. y SO.,
Tolima.
Galan: al N., Santander; al E., Tundama, al S., Boyacá; al O., Antioquia.
Huila: al N., Antioquia, al E., Quesada y Cundinamarca; al S..•
Huila; al O., Cauca y Caldas.
Magdalena: al N., el Mar; al E., Goajira y Venezuela; al S., Santander; al O., Bolívar y Atlántico.
Nariño: al N., Cauca; al E., Putumayo; al S., Ecuador; al O., el
Pacífico.
Quesada: al N., Boyacá; al E., Meta; al S., Cuudinamarca: al O..•
Tolima.
Santander: al NE. y E., Venezuela; al S., Tundama y Galán; al
O , Antioquia y Bolívar; al NO., Magdalena.
Tolima: al N., Antioquia ; al E., Quesada y Cuudinamarca; al S•.•
Huila, al O., Sauca y Caldas.
Tundama: al N., Santander; al E, Meta; al O., Boyacá y Galán.
Meta: al N. y E.~ Venezuela; al S.~ Alto Caquetá; al O., Tundama .•
Boyac¡i, Quesada, Cundinamarca, Tolima.
Alto Gaqaetá: al N., Meta; al E., Venezuela y Brasil; al S., Brasil
y Putumayo; al O., Tolima.
Pu/umago: al N., Alto Caquetá; al E., Brasil; al S., Brasil, Perú .•.
Ecuador; al O., Cauea y Nariño.
Goajira: al SO., Venezuela; al O., Magdalena; al N, E., y S., el mar •
.
ANTIOQUIA
.
•• ••
(provincias y 1Jlunitipi{)s)
Aure: Abejorral, L'l. Ceja, Pensilvania, Sonsón (~ap.). San Agustín, Santa Bárbara;
Cmtro: Barbosa, Caldas, Copacabana,
Envigado, Estrella, Guarne, Itagiií, Girardota, Medellfn (cap.),
Puerto Berrío, Prado, Santo Domingo, San Pedro, San Roque, Yolombó; Fredon¡'a: Amagá, Angelópolis, Armenia,Fredonia (cap.), Heliconia, Retiro, Titiribí; Nordeste: Amalfi,
Carolina, Donmatías, Entrerríos, Gómez Plata, Remedios,
Santa Rosa (cap.), Segovia, Zaragoza; Norte: Angostura,
Anorí, Campamento, Cáceres, Ituango, San Andrés, Yarumal
(cap.), Zea; Occidmte: Antioquia (cap)., Anzá, Betu:ia, Buriti.
cá, Giraldo, Urrao; Oriente: Carmen, Cocorná, Concepción,
Gualapé, Marinilla (cap.),Peñol, Rionegro, San Carlos, San
Lu;s, San Rafael, Santuario, San Vicente, Vahos; Sopdrdn:
Belmira, Ebéjico, Liborina, Sabanalarga, San Jerónimo, So.
,petrán (cap.), Sucre; Sudoeste: Andes, Bolívar, Concordia,
Jardín, Jericó (cap.), Nueva Caram'lnta, Salgar, Támesis,.
Valparaíso; Urabd: Cañasgordas, Dabeiba, Frontino (cap.),
Murindó, Pavarandocito, Riosucio (del Atrato), Turbo.
ATLÁNTICO
BarranquilIa (cap.), Galapa, Palmar de Varela,
Santo Tomás, Sabanagrande, Soledad, Tubará; Sabanalarga:
Daranoa, Campo de la Cruz, Juan de Acosta, Manatí, Polonuevo, Sabanalarga (cap.), Usiacurf.
1Jarranquilla:
-
185 BOUVAR
Carmen: El Carmen (cap)., Guamo, San Jacinto, Sa.n Juan, Tetón,
Yucal, Zambrano;
Carlagena: Arjona, Calamar, Cartagena
(cap.), Mahates, Santa Catalina, San Estanislao, Santa Rosa,
'Turbaco, Villanueva; Corozal: Corozal (cap.), Chinú, Morroa,
Ovejas, Sahagún, Sincé; Magangué: Ayapel, Caimito, Magangué (cap.), MajaguaJ, Sucre, San Benito; Mompós: Barranco
de Loba, Margarita, Mompós (cap.), Morales, Pini11os, San
Fernando, San Martln, Simitl; Providencia: San Andrés (cap.) i
Sinulejo: Palmito, Sampués, San Andrés, San Onofre, Sincelejo (cap.), Tolú, Tolú viejo; Sinú: Cereté, Ciénaga de Oro,
Chimá, Lorica (cap.), Montería, Purlsima, San Pelayo.
BOYAcÁ
Cm/ro: Bayad, Chíquisa, Cómbita, Cucaita, Chivatá, Leiva, Motavita, Oicatá, Sáchica, ~amacá, Sora, Soracá, Sotaquirá,
Toca, Tunja (cap.), Tuta, Ventaquemada;
Márquez: Ciénaga, Chiriví, Jenesano, Ramiriqul (cap.), San Rafael, Siachoque, Tibaná, Turmequé, Umbita, Viracachá, Zetaquirá; Ndra: Chinavita, Garagoa (cap.), Macanal, Miraflores, Pachavita, Páez; Ocddmle: Briceño, Buenavista, Caldas, Chiquinquirá (cap.), Coper, Maripí, Muzo, Pauna, Ráquira, Saboyá,
Sutamarchán, Tinjacá; Ricaurle: Arcabuco, Chitaraque, Gachantivá, Guatoque, Moniquirá (cap.), Pare, Santa Ana, Togiíl; Tenza: Capílla, Guateque (cap.), Guayatá, Somondoco,
Sutatenza, Tenza.
CALDAS
Aranzazu: Aguadas, Aranzazu, Pácora, Sala mina (cap.); Maniza.
les: Filadelfia, Manizales (cap.), María, Neira; Marmalo:
Apia. Ansermanuevo,
Ansermvaiejo,
Marmato, Quinchía,
Riosucio (cap.), San clemente, Supía; Robledo: Pereira (cap.),
San Francisco, Santa Rosa, Segavia.
CAUCA
Arboleda: Bulívar, Huasan6, Roldani11o (cap.), Toro, Unión; Atralo: Bagadó, Bebará, Carmen, Lloró, Quibdó (cap.); Buga:
Buga (cap.), Cerrito, Guacarí, San Pedro; Buenaveulura: Anchicayá, Buenaventura (cap.), Centro, Micay, Naya, Timbiqui; Caldas: Almaguer, Arbela, Bolívar (cap.), La Vega, Mercaderes, San Pablo, S3.n Sebastián; Cali: Cali (cap.), Dagua,
Jamundí, Pavas, Vijes, Yotoco, Yumbo; La Plala: Carnicerías,
La Plata (cap.), Nátaga, Paicol, Páez; Palmira: Candelaria,
Florida, Palmira (cap.), Pradera;
Popayán: Calibio, Cajibío,
Coconucos, D..'lores, La Sierra, Morales, Paniquitá, Patla,
Popayán (cap.), Puracé, Rioblanco, Silvia, Tambo, Timblo,
Totoró, Tunla; Quz,ldío: Armenia, Calarcá, Cartago (cap.),
Filandia, Victoria; San Juan: Baud6, Con doto, Istmina (cap.),
N6vita, Sipl, Tadó; Sanlander: Buenos Aires, Caldono, Calo:"
to, Corinto, Espejuelo, Santander (cap.), Torib(o; Iuluá: Bugalagrande, San Vicente, Tuluá (cap.), Zarzal.
-
¡86:""-
CUNDINAlIIARCA
:Piitaltztzvá: A'lolaima, Blj;¡,cá, Fach.tativá (cap.), La Vega, Madrid, San Francisco, Sasaima., Síquima, Subacnoque, Supa1á, Villeta, ~ipac6n; Funza:Bosa, Cota, Chía, Engativa, Funia (cap.), Fontib6n, La Calera, MOsquera, Soacha, Suba,
Usaquén, Usme; Girardo!: Carmen, Cunday, Girardot (cap.),
Guatáquí, Mdgar, Nariño, Nilo, Rieaurte, Slnta Rosa; Guarluas: ¡'cltrán, Bituima, r;haguaní, Guaduas (cap.), La Paz,
Nimairna, Nocaima, Q.Jcbradanegra,
San Juan, Vergara,
Vianí; Oriente: Cáqueza (cap.), Chipaque, Cho3.chí, F6meque, Fosca, Gutiérrez, OJetame, Ubaque, Une; Sumapaz:
Arbeláez, Fusagasug-á (cap.), Pandi, Pasca, Tibacuy; Téquendama: Anapoima, El Colegio, Jerusalén, La Mesa (cap.), Pulí,
Quipile, S::1OAr¡tonio, T úcaima, T ena, Viotá.
GALÁN
Charalá: Charalá (cap.), Cinselada, Confines, Encina, O:amollte; Guanentá: Arat0ca, BJ Valle, Curití, Jodán, Mogotes,
Onzaga, Pinchote, S1n Gil (cap.), San Joa([uín; Socorro: El
Socorro (cap.), Gam~ita, Guadalupe, Guapotá, Oiba, Palmas, Páramo, SUlita; 8udrez: Bitdchara, Bctulia, Cabrera,
Chimá, Contrataci6n, G:tlin, H'lto, Palmar, San Vicente,
Simacota, Zapatoca (cap.); VHez: Aguada, Bolívar, Chipatá, Guabatá, Gliepsa, Jesús :Vhría, La Paz, Puente Nacional,
San Benito, Site, Sucre,.v élez (cap.)
HUILA
Aipe, Baraya, Campoalegre, Colombia, Guagua, Hobo,
Iquira, Neiva (cap.), R~tiro, Unión, Villa vieja, Yaguará;
Sur: Agrado, Altamira, Elías, Garzán (cap.), Gigante, Guadalupe, Hato, La Jagua, Naranjal, Pita], Pitalito, Santa Librada, Timaná.
Nezva:
MAGDALENA
(1)
El Banco: El Banco (cap.), Guama!, Plato, Santa Ana, Tamalameque, Tenerife;
Padil!a: Barrancas, Camarone"
DíbulIa,
Fonseca, Rioh3.cha (cap.), San Juan de Cesar, Treinta;
Santamarta:
Ciénaga, Heredia, Pedraza, Piñón, Pivijay,
1?uebloviejo, Remolino, Salamina, San Antonio, Santa marta
(cap.), Sitionuevo; Valle de Upar: Chiriguaná, Chimiehagua,
Codazzi, L'l Paz, Valencia de Jesús, Valledupar (cap.), Villanueva.
NARIÑO
Blrbacoas (cap.), Magiií, San José, San Pablo; .Iuanamb1Í: Albán, Berru~eos, El Rosario, La Cruz, La Uni6n
(ea?), San Lorenzo, Tablón, Taminango;
NÚiiez: Guapi,
Iscuandé, Mosquera, Tumlco (cap.);
Obando: Carlosama,
Contadero, Cumbal, Guachueal, Gualmatán, Iles, Ipiales
Barbacoas:
(1) El Decreto respectivo na1a dis;:JU;o sobre los Municipios
de Atanques,
Macotama, Marocaso, Pueb[oviejo, Rosario, San Antonio, San José, San Miguel,
San Sebastián,
Santa Cruz y Santa Rosa, ¡Jel antiguo territorio de la Nevada,
10 cual debió ser una erran, pu~st) que resolvió lo rdativo á 105 del de [os Mo.
tilones
-
187 -
(cap.), Puerres, Pupiales; RlstO: Buesaco, Cansad, Florida,
Fúnez, Pasto (cap.), Sandoná, Tambo, Tangua, Yacuanquer;
níqllerres:
Ancuyá, Guaitarilla, Guachaves, Imués, Linares,
Mallama, OS{Jina, Sama niego, Sapuyes, Túquerres (cap),
Yascua!.
QUESADA
Chocontá (cap.), Hatoviejo, Machetá, Manta, Suesca,
Tibirita; El GlIavio: Gachetá (cap.), Gachalá, Gama, J unín,
Ubalá; Riollegro: Caparrapí, La Palma, La Peña, Paime,
Pacho (cap.), Peñón, San Cayetano, Utica, Yacopí; Ubaté:
Carupa, Cucunubá, Fú::¡uene, Guachetá, Lenguazaque, Simi;,.
jaca, Susa, Sutat:l.Usa, Tausa, Ubaté (cap.); Zipaqllirá: Cajicá,
Cogua, Gachancipá, Nemocón, Tabio, Tenjo, Tocancipá, Zipa\luirá (cap.)
Chocontá:
SANTANDER
Arboledas, B:)(:halema, Cúcuta, Concordia, Chinícota,
Gramalote, Rlsario, San Cayetano, San José (cap.), S:dazar;
García RoZ"i¡ a: Capitanejo,
Carcasí, Cerrito, Concepci6n,
Enciso, iHálag-a (cap.), Molagavita, San Miguel, Servitá,
Teq uia; Los S:zntos: Cepitá, Guaca, L,)s Santos, Piedecuesta (cap.), San Andrés, Umpalá; Pamplolla: Cácota, Chitagá, Cucutilla, Labateca, Mutiscua, Pamplona (cap.), Silos,
Toledo; Oe.lila: Aspasica, L-a Cruz, Ocaña (cap.), San Calixto, San Pedro, Teorama; Río de Oro: Aguachica, Brotaré, Convención, Corredor, El Carmen (cap.), González, La
Gloria, Los Angeles, Puerto Nacional, Río de Oro'; Soto:
Bucaramanga
(cap.), California, Florida, Girón, Lebrija,
Matanzas, Rionegro, Suratá.
CtÍcuta:
TOLDIA
A11lbalema: Ambalema (cap.), Caldas, Lérida, Piedras, Venadillo;
CombeziJla: Coello, Ibagué (cap.), Miraflores, San Luis, Valle;
Herveo: Casabianca, El Fresno (cap.), Líbano, Manzanares,
Marulanda, Soledad, Villahermo3a; Honda: Guayabal, Honda (cap.), l\fariquita, Santa Ana, Victoria; Salda¡ia: Alpujarra, Ataco, Chaparral, Coyaima, DJlores, El Guamo (cap.),
Espinal, Natagaima, Ortega, Prado, Purificación.
TUNDAMA
Gutz'érrez: Capilla, Chiscas, Chita, El Cocuy (cap.), Espino,
Guacamayas, Giiicán, Panqueva, Salina; ¡Vorte: Boavita,
Covarachía, Jericó, La Paz, Sátivanorte, Sátivasur, Soatá,
(cap.), Socotá, Susacón, Tutasá, Uvita; Sugamux¡': Cuítiva,
Firavitoba, Gámeza, In, L:lbranzagran.:le, Mongua, Monguí, Paya, Pesca, SJgamuxi (cap.); Tundama: Belén, Betéitiva, Busb:lOZá, Cerinza, Corrales, Duitama, Floresta, Nobsa,
Paipa, Santa RJsa (cap.), Socha, Tasca, Tibasosa.
META
Arauca: A-au:a (cap.), Arauluita, C~avo, L)pe, Tam.:; Centro:
Maní, O;ocué (cap.), Santa Elena; NUllclzía: Chámeza, Chire, MarrolJín, M Jreno, N Jnchía (cap.), Po;-e, Sicama, Pajarito, Támara, Ten, Trinidad, Zapatosa; San Martín -: Ca
-
188-
buyaro, Medina, San Martín, Uribe, Villavicencio (cap.), que
accidentalm,nte lo es de tuja la Intendencia.
GO\JIR'\,
ALTO
C.\QiTF.TÁ,
PUTUMAYO
No tienen poblado ninguno de import:lncia, fuera de las capitales, que son simples cacerías.
~
--"""~---_._._--.
•..-..."."""
MANDATARWS
NACIONALES: CRO:-lOLOGÍA
PATRIA (1)
No es en verdad COsafacil y sencilla hacer la cronología exacta de
los mandatarios que han regido el ~erritorio de la actual Colombia: antes
del descubrimiento, por su partición entre centenares de grupos indígenas; durante la conquista, p'or los vaivenes de ella; en tiempo de la colonia, por la falta ó deficencia de los datos; en el período nacional, por las
revueltas civiles de todo género, durante las cuales, en porciones más ó
menos extensas; gobernar.:m diversos caudilios ó grupos de ciudadanos,
siendo á veces imposible discriminar esos gohiernilos, por el vaivén de
las operaciones militares, ó por ser varios y todos ellos autonómicos. En
esta situación, no cabe sino una manera de resolver el problema, sin pecar contra la verdad histórica: hacer la relación oe los individuos que
han ejercido el Poder en Bogotá, sea cual fuere el origen de ese poder,
desde que Bogotá es centro político y administrativo del territorIo colombiano. Procediendo de esa manera se tiene el tronco de un árbol al
cual se pueden anexar como ramas las series de personas que, por las ra20nes apuntadas, ejercieron poder soberano fuera de la capital. Limitada
así la cl'onología, nos preciamos de presentarla por primera vez completa
y exacta, colmando vacíos que parecían imposibles de llenar.
En Santo Domingo gobernaron Cristóbal Colón, Bartolomé Colón
(1496), Francisco BobadilIa ('500), Nicolás Oband" (1501), Dlego Colón
(ls08), Rodrigo de Alburquerque (15'4), los padres Jerónimos ('515), Ro~
dngo de Figueroa (1518), Diego Colón (1521), la Audiencia (1523~ (528),
el Obispo Ramírez (1528), Gil González Dávila (1523), Luis Colón (1540),
la Audiencia (1540), Alonso López Cerrato (1543) y ,Alonso de Fuenma~
Jor (1548-1560).
En el PerÚ ejercieron el Gobierno Francisco Pizarra, Almagro, Vaca
de Castro (1541-44), la Audiencia, Núñez Vela (1544), la Audiencia (1544),
Gonzalo Plzarro (1544), De La Gasca (1547), la Audiencia (151)0), Antonio Mendoza, la Audiencia, Hurtado de Mendoza, la AudiencIa, López de
Zúñiga, la Audiencia (1564).
En Panamá: Nicuesa, Balboa, Pedrarias Dávila, Pedro de los Ríos,
Francisco de Barrionuevo, Pedro Vásquez, Francisco Robles, Pedro de
Casaos, Pedro RamÍl'ez, Juan Bustos y Juan López.
En Popayán: BelalcáZoc'l.r,Aldana, Andagoya, Belalcázar y Briceño.
En Carlagena: Pedro de Heredia y los Visitadores BadilIo, Santa
Cruz y Maldonado.
En Sanlamarta: Bastidas, Palomino, Badillo, GarCÍa de Lerma,
Fernández de Lugo, Lebrón.
En Santafé: Jiménez de Quesada, Pérez de Quesada, Suárez Rendón, Luis Alonzo de Lugo, Montalvo de Lugo, UrzÚIl.
La unidad territorial de la Colonia del Nuevo Reino de Granada se
estableció con la venida del primer Visitador de las cuatro Provincias de
Cartagena, Santamarta, Popayán y Santafé, lJfiguel D/a;; de Armendári;;, en 17 de Enero de '547, el establecimiento de la Audiencia de Bogotá
para administrarlas(1550)
y el envío del primer Juez de residencia (Zurita).
,
(1) Una t antes del nombre
indic:¡ fallecimiento
en el desempeño del cargo. El tiempo de duración de cada Gobernante
lo dan la fecha de su posesión
Ála del individuo ó entidad que entra á reemplazado.
a)
La Colonia
La Audiencia (Galarza, Brieeño), 7 de Abril de 1550.
Juan Montaño, Visitador general, 2 de Junio de 1553 (1).
La Audiencia (López), 3 de Septiembre de 1557,
Visitador Grajeda, (La Audiencia), 3 de Diciembre de 1557.
La Audiencia (López de Cepeda, 1563)'
Andrés Díaz Venero de Leiva, J.ee Presidente, 21 de Febrero de 1564.
Interregno-La Audiencia (Auncibai), 12 de Enero de 1574.
t Francisco Briceño, Presidente, 23 de Mayo de 1574 (2).
Interregno-La Audiencia (Cetina Mora), 14 de Diciembre de 1575.
L6pez Diaz de Armendáriz, 2.° Presidente, 29 de Agosto de 1578.
Visitador Juan Monzón (con la Audiencia), 6 de Febrero de 1580.
.•Interregno-La Audiencia (Zorrilla, Mora), 10 de Junio de 1581 (3)'
Visitador Prieto de Orellana (con la Audiencia), 1.° de Marzo de 15~2.
Interregno-LaAudiencia (Chaparro, Carrascal), 1.° de Diciembre
de 1585 (4).
Antonio González, Presidente, .~ode Marzo de 1589 (5)'
t Francisco de Sande, id., 24 de Agosto de 1597 (6).
La Audiencia íNúñez de Villavicencio), 3 de Septiembre de 1605,
t Juan de B013a, Presidente, 2 de Octubre de 1605'
Interregno-La Audiencia (Valcárcel), 13 de Febrero de 1628.
Sancho Girón, Presidente, 1.° de Febrero de 1u30.
Martin de Saavedra y Guzmán, id., 5 de Octubre de 1637'
Juan Fernández de Córdoba, id., 23 de Diciembre de 1645,
Interregno-La Audiencia (González Giiemes), 29 de Diciembre de
1653i:>ionisio Pérez Manrique, Presidente, 24 de Abril de 1654 (7)'
t Diego de Egiies Beaumont, id., 2 de Octubre de 1661 (8).
Interregno-La Audiencia (Leiva, Ibáñez), 26 de Diciemble de 1664.
Diego del Corro y Carrascal, Presidente, id., 12 de Junio de 1666.
Diego de Villalba y Toledo, id., la de Agosto de 1667'
Ilmo. Melchor Liñán y Cisneros, id., 2 de Junio de 1671.
Interregno-La Audiencia (lbáñez-Larrea), 18 de Julio de 1674.
t Francisco del Castillo y Concha, id., 30 de Enero de 1679,
Interregno-La Audiencia (Vargas), 11 de Noviembre de 1685'
Sebastián Velasco, Visitador, 28 de Noviembre de 1685'
Interregno-La Audiencia (id), 9 de Julio de 1686.
Gil Cabrera y Dávalos, Presidente, 6 de Septiembre de 1686 (9)'
Diego Córdoba Laso de La Vega, id., 8 de Junio de 1703 (10).
Francisco Meneses de Saravia, íd., 25 de Abril de 1712.'
(1) En realidad un dictador; teóricamente debía gobernar con sus compañeros de Audiencia, quienes lo depusieron al cabo por mandato real; no tenía
jurisdicción legal sino en Santafé
(2) Seguimos á Rodríguez f'rede, testigo ocular.
(31 Suspendió al Visitll.dor Monzón.
(4) Chaparro estu\'o sólo durante tres años (1585~8i).
(5) S gún Pla •.a, la Audiencia (Zambrano), gobernó unos días entre la r.aro
lid a de González y la llegada de Sande, pero esto es un error: .Gonzilez reCIbió
á Sande y Zambmno vino en 1608. p, sesión de G:onzil~zsegúnFre;le.
(6) StIspendido un()s días por el Visitadór Mariaéa
(7· Estuvo su.pendido de 29 de Junio de 1659 á 6 de Enero c.le 1660 por
el Visitador Juan Cornejo, gobernaodo 'nterin la Audiencia.
(8) Co "enz" á ejercer en Cartagena. A Bogutí entró el 2 de Febrero si.
guiente
La Au,lienci. goberné aquí desde el 3 de Noviembre anterior.
(91 Por enfermedad el Presidente enclr¡;:'> del Gobierno al Arzobispo Urbina, quien presidió la Audiencia unos "\eses en 1695. Gobernó Cabrera
doble
período
por haber renunciado el nombrado para reemplazarlo, Antonio lbarra.
(10) Ausente en la Costa desde el 20 de Septiembre de 1711 hasta el I2 de
Julio de 1711, en ejercici() de su~ funciones,
en cuyo tiempo presidió aquí la
AudienCia el Arzobispo Cosio y Ot'ro.
-
1
90 ~
Interregno-La Audierl(:ig (Ranjel, Aramburu), 15 de Septiembre
de 1715 (¡) ..
Ilmo. Francisco J.tincbn, Presidente, 28 de Abril de 171~.
Antonio de La Pedro. s.a.,V.isitador- Virrey, 13.de JIl.niode 171~.
Jorge Villal,:mga, pnim.er Virrey, 17 de Diciemgre de 1719.
Antonio Manso Maldonado, Presidente, 17 de Mayo de 1 72!l'
Interreqna:-La Audien~ia (Cobian), 19 de Febrero de 1731 (2).
Rafael Eslava, Presidente, 15 de Junio de 1733'
Interreqno-La -,\udiencia (Quintana), 24 de'Abril de 1738.
Franci~co González Manrigue, P,residente, 25.de Marzo de 17:19.
Sebastián de Eslava, .2.° VIrrey, 2 de Julio de 1740 (3)
Juan Alonso Pizarra, 3'° Virrey, 26 de Mayo de 1750.
J'Osé de Salís, 4,° Virrey, 24 de Noviembre de 1753'
Pedro Mesia de la Zerda, 5.° Virrey, 24 de Febrero de 1761.
Manuel de Guirior, 6.° Virrey, 22 ae Septiembre de 1773 (4).
Manuel Antonio Flórez, 7.° Virrey, 10 de Febrero de 1776 (s).
Juan de Torrezar, 8.° Virrey, 1.0 de Marzo de 1782.
Interregno-La. Audiencia .(Pey-Gutiérrez), 5 días.
A,ntonio Caballero y Góngora, 9.° Virrey, 15 de Junio de 1782.
Francisco Gil y Lemas, 10.° Virrey, 23 de Abril de 1789'
José de Ezpelet ..¡, 11.° Virrey, 31 de Julio de 1789 (6)..
Pedro Mendinueta y Muzquls, 12.0 Virrey, 2 de Enero de 1797 (recibió el puesto en Cartagena é interin gobernó aquí la Audiencia) (7).
Antonio Amar y Barbón, 13.0 Virrey, 18 de Septiembre de 1803 (8),
b) La Independencia
J,UN'C<, SUPREMA (6 secciones, 37 miembros), 20 de Julio de 1810.
Jorge 1':1(.1eoLozano, Presidente de Cupdinamarea,
27 de Marzo de
1811.
AntoI}io Nariño, íd., 19 de Septiembre de 1811 (9)'
Bernardo Alvarez, 21 de Septiembre de 1813 (10).
José Miguel Pq, 20 de Diciembre de 1814 (II).
Manuel Rodríguez Torices (21 de Enero, 15 de Noviem}:¡re), Jefe del
último Gobierno plural.
C¡¡.milo Torres, Presidente, 15 de Noviembre de 1815'
LA
(1) Depuso y apresó al Presidente Meneses. Con motivo de los des6rdenes
de esta. época se nombró Visitador, con <xtraordinarias
facultades, á Nicolás de
las Infantas y Venegas, qui~n de Quito se vino por tierra, y aunque murió en el
camino, de Popayán
alcanzó á enviar su primer informe, en el que pidió la
erección del Virreinato. Por su muerte, y mientras se resolvía el punto, se nom.
bró Presidente al Arzobispo Rincón.
(2).El 20 de Agosto de 1738 se posesionó de la Presidencia Antonio Gonzá.
lez Manrique;
pero inmediatamente
enferm6, y sin ejercer falleció ello
d.&
Septiembre siguiente ..
(3\ 8e posesionó en Cartagena (24 de Abril de 1740) donde residió hasta
entregar el Puesto á Pizarra (6 de Noviembre de 1749), La Audiencia
(Arce',
gobernó en Bogotá desde el 2 de J ulío.
(4) Recibido en la Costa: interregno (Audiencia) hasta su llegada.
(5).]>or h,¡¡b~r marchado el Virrey Flórez para la Costa en 11 de Agosto de
1770, y permacl),e.cidoallíhasta
qUe renunció el cargo, en Sant ..•fé gobernó la
Audiencia hasta la posesión del Sr Caballero, por cuanto su reemplazo, el Vi.
rrey Tonezar, pose~ion;IQ.O ea Cartagend, murió al llegar á Bogotá.
(6) En 1794 estuvo unos días ausente de' Bogotá ..
(7·) A Bogotá no vino sino en Marzo siguiente. En veraneo, en 1803.
(8) De modo nomiml aún gobernó CU:l.trodías más el Virrey Amar, corno
P¡;esidente de la J un~:l.1 .
. :~(9). fOL renuncia. de. !"pzano, DuranteJa
camp¡¡.'ía de Nariño contra Tunja, ..
go.!:iewQ Maouel-MNll-tez,: J;'re~idente del Ejecutivo. El 16 de Julio de 1813 se·
d~i;Iª;Ó1.aI~4epeJld~J:jci~ aJ;!Soluta de. España'
:. JIP) ~~gqnkjn.tl;,rinQ
lJI.ientrasNariño
marchó al Sllr .
.. (U) Gobernador por la victoriá del Congr.eso reunido en Tunja,
José Fernández
Madrid, dictador,
15 de Marzo de 1816 (1).
Pablo Morillo,pac¡ficador,
26 de Mayo de 1816.
Juan Sámano, primero
Comandante
de armas (21 de Noviembre
1816) y luégo Virrey, hasta el 9 de Ag-osto de 1819 (2).
SIMÓ:-; BOLÍVAR, Libertador, 10 de Agosto de 1819'
Francisco
de Paula Santander,
1.0 de Diciembre
de 1819 (3).
Simón Bolívar,
Libertador,
20 de Abril de 1826 (4).
e; rJoaquín
Mosquera,
Presidente,
10 de Abril de 1830.
'S
Doming-o Caicedo, Vicepresidente,
1.0 de Octuhre de 1830'
¡:< Rafa. eI'Urdaneta, dictador, 10 de Diciembre de 1830 .•
~ I Domingo Caiceqo, Vicepres¡dente, 14 de Mayo de 1831.
-< l.José María Obando, Vicepresidente,
1.0 de Julio de 1831.
de
cJ La RepÚblica
José Ignacio de Márquez, íd., 1.0 de Enero de 1832.
FrancIsco
de Paula Santander,
Presidente,
1.0 de Mayo de 1832.
José Ignacio de Márquez,
íd., 1.0 de Enero de 1837 (5)'
Pedro Akántara
Herrán,
íd., 1.0 de Enero de 18!¡o (6).
Tomás
de Mosquera,
íd., 1.0 de Abril de 1845 (7)'
José HilaI'Ío López, íd., 1.0 de Abril de 1849 (8).
José María Obando, íd., 1.0úe'Octubre
de 1853'
'
José María Melo, dictador por un golpe de cuartel, 17 de 18rA (9).
José de Obaldía, Vicepresidente,
4 de Diciembre de 18[A.
Manuel María .Mallarino, íd., LO de Abril de 1855.
Marianu Ospina R., Presidente,
LO de Abril.de
1857'
Bartolomé Calvo, Procurador,
10. de Abril de 1861(10).
Tomás C. de Mosquera, dictador,
18 de Julio de 1861 (11) ..
Juan Agustín
Uricoechea,
Procurndor
general
(10 de Febrero
de
e
1863) (12).
Manuel Murillo Toro, Presidente,
1.° de Abril de 1864José María Rojas Garrido, Designado,
1.0 de Abril de 1866.
Tomás e de Mosquera,
Presiden té y dictador,
20 de Mayo de 1866.
Santos Acosta, Designado,
23 de Mayo de 1867'
Santos Gutiérrez,
Presidente,
l. o de AlJril, de 1868 (13)'
Eustorgio
Salgar, íd. de Abril de 1870.
Manuel Murillo Toro, íd., LO de Abril de 1872.
Santiago Pérez, Presidente,
l. o de Abril
de 1876.
Aquileo Parra, íd., 1.0 de Abril de 1876 (14).
,- (1) Unos días ausente. Después desu fuga (2 de-Mayo), quedó encargado
de la ciudad Ignacio Vergura.
(2) En la <::<:>sta
ejerció cornO-Virrey Francisco Mont:ilvo (dh3-c1818) .
. (3) Por estar eIl campaña el Libertador ..
[4J Como Preside?te y como dictador .. '
...
(5) Uno's días fuera 'de- la capital, ~menazad:¡ por los revolucionarios .
. (6] Por haber salido á campaña, ejetció Juan de Dios Aranzazu, 'como Pre.
sidente del Consej() de Estaqo, de [.ode Agosto á 3t de Octubre de.lltg, .
. " '[7] De 1.°' lle- Agosto a-:-31 de Diciembre de 1847, ejerci6 Rufinq(:;uervo
comO Vicep,csid,nte
.'
.
, (8] De 1.0 de Octubre de 1851á 31 .de Diciembre de 185~ ejerció José de
Obaldía como Vicepresidente .•..
'
, .
,
~= 19)' De 1.9 de Abril á 1.0 de Agósto ejerciótuera de Bogotá: el De~ignado To.
más Berrera., y luégi'l hasta el4 de Dit:iembte, el Vicepresidente Joséde Ob.aldía .
. ' (10) No.hub9eloc~iones,
.'
.
,..
<
, (11) Como jefe de una rel'oJución victorios~., Ausente v!lrias ocasiones por
causá de guerra En su ausencia gobernó aquí el Consejo de Estado ..
'.
. (12) Mientras se reunía la Con,ven:ión de RioMgrú qué nombroPresldente
inte~ino á Mosquera, quien ocupó ese período en la cám¡:iaiia del Sur (Cua.·spud).
(13) Desde ,el 20 de Diciembre de 1869 hasta el 2.deEnero.
de I!lq!}eierció
el Designado, Salvador Camacho Roldán ..
(14)EI Designado Sergio Camargo ejerció del 19 de Marzo al 14 de Agosto
de 1877, y el Procurador General Na~ional;' Manuel María Rodríguez, del 23 al
24 de Diciembre del mismo año ..
~ .,
-.I9~Julián Trujilló, id., 1.0 de Abril del8,;S(I}.
Rafael Núñelt, íd., 4 de.Abl'Íl l1el880(2).t Francisco Javier Zaldúa, id., l.o deAbr¡~ de.•$82 (3).
José E.Otálorll, Des.ignadQtJlll MPieielllbre d~ .88.2.
E'zeqwe,l. Hurtado, íd., 1.0 de Ah.rUde I~~
.
R1l:faeINúfiez'.1l1de AgostQde 1884,
,
O
J, M. Call1po&¡I,'rano,Designado, i. de Abril de 1886.
Eliseo P~y.án, Viéepresidente; 7 de Enero de 1886.
RaFael R6ñu, Prellideft~t'5 de Junio d'lll887 '(4)~
'
9tArlo~UM~, Designado, 7 de Agosto de 18&8 (5)'
.~~ÍDGaro,
Vicepresidente, 7 de Agosto de 18g2 (6).
Manu~ A; SaooleP>ente, Presidente, 3 de Noviembre de lQ88.
Jo,re )(".M.arroquín, Vicepresidente, 31 de Julio de 1900 (7)~J\eyes,Presidente
por diez años, ,de Agosto de 1904 (8) •
.•.....••.-
(1) Además, como Desigbado, ejerció del 1.° al 3 de ,Abril de 1880·
(a) En la Costa, de..S'eptiembre á Diciembre de ese alío.
(3) Por muer~dél Presidente ejerci<'lun d~a(20-21 Diciembre) el Procura·
dor Itt~r~ €lfmaco Calderón ..
'
(4) Elegido por la Gonstituyente de 1886.
(SI 'Por ausencia del Presidente Nú!íez.
"
(6) Por ausencia del Presidente N4.ñez,reelegido, ql.\ien murió poco después.
El D.esignado Guillermo Quintero Calderón ejerció cinco dias (14 á 18 de Abril
de .896),
(7) Por IHI golpe de Estado, Meses después muri6 el Presidente.
(8) Ele¡ido en los comidos, y luégo ampliado su período hasta el 1.0 de
Enero de '915 por la Asamblea Nacional.
IN ,pIOE
At(Qtr/encial,a-Primera
trave$Ía del Atlántico: Colón y los Pinz01les,
s-La
navegacióndtl Mar Oc~ano,I2-..".Juon de la Cosa, primer
Gobernantey primer geógrafo de CIJlo",Ua,lB-Historia
real de
Baslidas y de la.fundación de Santamar/a, u-Los
alemanes m
Tierrajir,!le, ,39-Los
Estados Chi6cJ,as: la lucha por la hegemonfa, J6-La Justida Colom'ol: la A/JIdiendapre/oriana de San/a11, 4-8-Los historiadores de la Cqn¡uista: Quesada y Ca$lella, nos, 5r-EI Presidente Manso MaldonlldiJy los criollos, 57-Es'lava, tl dtfmsor de Cartagena, 7Q-"..,Yirrey'y.lrat?e, 78-Correol
y 'transportes coloniales,8s-ImAnes/os coloniales: la tarifa aduaner'i;9J-Lol
Cabt1dos(%niales.. 97-Lus
Comuneros: un (on'
ttido s«;al, I04-La
u higlt life?' (olonial: pomjón de un Virrey,
UII viaje (rJSloso.un banquete .sanlaf~eño, el mobt1t'an'ode un Jií'rrey, rr,-El
Xl Virr!)' y u lolCHrethos del hombre," Z27LAs estudian/es (ql,,,i(,ll1..~:(usos
y cl1l;ium6m, IJ7-La
Mi"f:ÍI
Col~'a1, r4r-EI
~()(Je Julto de 1(IP, I45--};a monquil/a
tlpaílf!la, r4B-P~f!f¡:
la primera ba~4.tla de la f#agniJ guerra,
Iso-1818:
No,./é contra Sur :'La PueYJa: utla batalla de /ÍJanes, 153-1819: Boyacá, 16J-Consil~u(t'onrs Colombimat.
17'-Dz'visión Itrritorial, r7.J-Cronolozia 4 M,onda/arios. rBB.
FIN
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