Pie plano

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Pie plano
F. Santonja
Introducción
está más elevado y el primer dedo se dispone
en flexión para poder contactar con el suelo.
Las desalineaciones del pie son muy
frecuentes. Estudios epidemiológicos realizados sólo con la huella plantar, obtienen
prevalencias de pies planos muy elevadas.
Se estima que el pie plano fisiológico lo
presentan la mayoría de los niños y un 15%
de los adultos.
El desplazamiento de la cabeza del astrágalo
empuja hacia delante al escafoides y secundariamente a toda la columna interna del pie.
El pie plano suele ser el principal motivo de
preocupación y de consulta de los padres,
respecto al aparato locomotor, durante la
infancia.
Exploración
Muchos pies planos son fisiológicos y se
corregirán sin tratamiento durante el crecimiento (fig. 1a), se consideran una fase
normal del desarrollo y suelen tener una
predisposición familiar. Es el pie plano
flexible.
Existen otros pies planos que, desde muy
pequeños muestran, que la deformidad va a
ser grave e incluso que van a precisar tratamiento quirúrgico. Son los pies planos patológicos.
En atención primaria hay que conocer la
semiología para su correcta identificación,
las exploraciones complementarias que hay
que solicitar, el tratamiento más adecuado
y los criterios de derivación.
Pie plano
Es la deformidad caracterizada por el valgo
del talón y el hundimiento de la bóveda
plantar. Existe un desplazamiento del astrágalo sobre el calcáneo, desplazándose hacia
abajo, adelante y adentro. El antepié se
supina por lo que el primer metatarsiano
En el pie plano se produce un movimiento
helicoidal, ya que el retropié está en pronación y el antepié, en supinación.
Se debe realizar estando descalzo en bipedestación, decúbito o sentado, y andando
sin zapatos y con ellos.
Bipedestación
La inspección es característica. Hay que realizarla desde delante, desde el lado medial y
desde atrás.
Inspección de los pies
Se observa una disminución de la altura de
la bóveda que puede llegar a la ausencia del
arco interno. Existe una variable protrusión
del astrágalo y del escafoides, que puede ser
desde mínima (fig. 1a) hasta marcada (fig.
1b), indicando una mayor deformidad. En la
inspección desde atrás, se aprecia el valgo
del talón que puede ser de leve hasta marcado
(fig. 1c). En los pies planos importantes, se
aprecian tres prominencias que corresponden
al maléolo tibial, cabeza del astrágalo y escafoides.
Morfotipo de los miembros inferiores
Hay que observar la disposición de los miembros inferiores (MMII) en el plano frontal, ya
que con frecuencia se asocian a genu valgo
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b
a
Figura 1. a) Niño de dos años y medio con valgo de
calcáneos y huella de pie plano de 2º grado. a')
Mismo niño a los 9,5 años de edad. Se aprecia la
normalización del arco del pie. Se realizó una revisión
periódica anual. No precisó tratamiento. b) Marcada
protrusión de astrágalo y escafoides en un púber de
14 años c) Marcado valgo de ambos calcáneos en un
púber de 13 años. Es mayor en el derecho..
(fig. 2a). El genu valgo se cuantifica en centímetros al medir la distancia intermaleolar. Hay
que juntar las rodillas comprimiendo suavemente la piel (que impida pasar entre ellas
nuestro dedo), pero sin que se superpongan.
Las rótulas han de estar al frente y las rodillas, extendidas (sin hiperextensión).
femoral (AF) o a una disminución de la
torsión tibial externa (TTE). Es la situación
más frecuente.
Hasta 3 cm se considera una disposición de
los MMII normal; de 4-8 cm se considera
un genu valgo moderado y > 8-10 cm, un
genu valgo marcado.
La antetorsión femoral produce con frecuencia
valgo del calcáneo, lo que ocasiona la caída
del arco interno; por este motivo, cuando
rotamos externamente la tibia, estos pies
valgos se corregirán.
También hay que estudiar la torsión de los
miembros inferiores. Cuando no coincida la
posición de la rótula con la de los pies, indicará que existe un morfotipo torsional. En
condiciones normales, los pies y las rótulas
miran al frente. Cuando los pies se dirigen
al frente y las rótulas “miran” hacia adentro,
se denomina “rótulas bizcas convergentes”
(fig. 2b), y suele deberse a una antetorsión
1118
c
Raramente observaremos que las rótulas
“miran” hacia fuera (bizcas divergentes), lo
que suele deberse a una retrotorsión femoral
o una torsión tibial interna (TTI).
Huella
Sobre el podoscopio podemos visualizar la
huella plantar. Lo normal es tener apoyo
del antepié, talón y de todos los dedos con
el suelo (fig. 3a). La zona que habitualmente
presenta más variación es el mediopié o parte
intermedia de la huella.
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Figura 2. a) Genu valgo de 11 cm que es más acentuado en el izquierdo en una púber de 11 años.
a') Mujer de 66 años con notable genu valgo y calcáneos en valgo. b) Morfotipo torsional de los miembros
inferiores con aparente genu varo.
Se considera normal, cuando el mediopié
tiene una anchura entre 1/3 y 3/4 de la
máxima anchura del antepié. En general,
cuando está ensanchado se considera pie
plano y, cuando es más estrecho o no existe
apoyo, se considera pie cavo.
Están descritos diferentes grados de pies
planos y pies cavos que varían según los
autores.
Viladot clasifica la huella de pie plano en
cuatro grados. El primer grado se caracteriza por presentar un ensanchamiento de la
huella del mediopié, pero sin que lo apoye
completamente, por lo que queda algo de
Figura 3. a) Huella normal
de ambos pies. Obsérvese la
mayor anchura del antepié y
que el mediopié mide ente
1/3 a la 3/4 del antepié. b)
Mujer de 66 años con
huellas de pie plano de 3º
grado de Lelievre o de 4º
grado de Viladot.
arco interno; en el segundo grado, hay
contacto del borde interno del mediopié pero
con una zona de la parte media que no apoya
al mantenerse la bóveda; en el tercer grado,
desaparece la bóveda y apoya completamente el mediopié, por lo que la anchura
del mediopié es similar a la del antepié; y,
en el cuarto grado, la anchura de la huella
del mediopié es mayor que la del antepié
(fig. 3b).
Lelievre los clasifica de forma similar. Coincide en el primer grado, pero su segundo y
tercer grados se corresponden con el 3º y 4º
de Viladot; y su cuarto grado es el 2º de
a
b
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Viladot. Es el que nosotros utilizamos, por
ser más fácil de recordar (la anchura del
mediopié respecto al antepié es: < en 1º;
= en 2º y > en 3º).
Están descritas mediciones para reducir la
subjetividad del explorador y minimizar la
variabilidad intraexplorador, de forma que
sean más precisas para el seguimiento de
nuestros pacientes. Probablemente, el más
conocido y práctico es el índice de ChippauxSmirak que mide la máxima anchura del
antepié (D) y la mínima anchura de la bóveda
plantar (E). Calcula su índice al aplicar la
fórmula 100 E/D. Si el índice es > 50, indica
pie plano y si es < 33, indica pie cavo. La línea
E ha de trazarse paralelamente a la línea D.
Staheli describe su índice con la parte más
ancha del talón (F) en puesto del antepié, y
lo calcula con la fórmula 100 E/F. Este autor
justifica esta modificación para evitar diagnósticos erróneos en los antepiés muy
anchos. El valor normal disminuye con la
edad (0,9 a 0,6 + DS).
La tecnología informática, la baropodometría
y la digitalización de las imágenes, permiten
estudiar el apoyo de los pies y sus presiones,
determinar el centro de gravedad y analizar
las distintas fases de la marcha. Su inconveniente es que precisan instrumental sofisticado y caro, requieren bastante tiempo y
precisan dominio del estudio de la marcha.
1120
• Signo de Rodrigues. Indicamos que se
ponga de puntillas con ambos pies e
inspeccionamos el talón y el arco interno
del pie. Si persiste la protrusión del astrágalo indica estructuración (fig. 4a); si
aparece la bóveda, desaparece la prominencia astrágalo-escafoidea y se normaliza el valgo del talón, indica que el pie
plano es reductible y su pronóstico es
mejor (fig. 4b).
• Extensión pasiva forzada del primer dedo
(test de Jack). Si es reductible se producirá una corrección de la caída del arco
interno (fig. 4c).
• La tercera maniobra que podemos realizar
es presionar con nuestro pulgar la cara
interna del arco a la altura de la máxima
protrusión astrágalo-escafoidea y enseñarle a que corrija su deformidad. Muchos
niños y púberes corrigen la disposición del
pie con facilidad. Es conveniente realizarlo
sobre el podoscopio porque les ayuda a
ver mejor la deformidad (la del pie y la de
la huella) y comprender el mecanismo de
corrección de ella (fig. 4d).
• Con frecuencia, la simple rotación de la
tibia hacia fuera, corrige la deformidad
del pie, lo que indica la relación entre el
morfotipo torsional con la disposición de
muchos pies (fig. 4e).
El estudio de la huella es complementario y
orientativo, nunca debe establecerse el diagnóstico sólo por la huella plantar. Como
siempre, el diagnóstico se realizará por la
disposición del pie y su exploración, siendo
la huella una exploración complementaria,
al igual que la radiografía.
• Hay que explorar la flexión dorsal del pie
para determinar la extensibilidad del tríceps
sural y descartar su cortedad. Es preciso
tener presente la relación entre retracción
del Aquiles y valgo del talón, ya que puede
aparentar una amplitud normal si el talón
se mantiene en valgo. Para determinar
extensibilidad del tríceps sural, hay que
corregir previamente el valgo del talón.
Reductibilidad
Decúbito
Es importante determinar si el pie plano es
reductible o estructurado. Hay varias maniobras sencillas y rápidas de realizar.
La inspección va a indicarnos la gravedad del
pie plano. Si persiste la deformidad (fig. 4f)
indica estructuración del pie.
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Figura 4. a) Valgo de ambos calcáneos en que es mayor el derecho, en un púber de 13 años. a’) Al ponerse de
puntillas sólo el pie izquierdo mejora su disposición. En el derecho persiste la protrusión del astrágalo, lo que indica
estructuración. b) Normalización del valgo de ambos calcáneos en un escolar de 9 años. c) Normalización del calcáneo
y la bóveda plantar al realizar la flexión dorsal del primer dedo del pie. d) Niño de 2,5 años con ambos pies planosvalgos. Se observa la normalización de la disposición del pie y la huella al “empujar” sobre el astrágalo. e) Se ha
realizado la rotación externa de ambas tibias, el izquierdo se normaliza pero el derecho mantiene la deformidad, lo
que indica estructuración. f) Persiste el aplanamiento de la bóveda de ambos pies en descarga.
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Cuando presenten dolor, habrá que palpar
las estructuras del retropié, mediopié y
antepié. Hay que realizar movimientos de
supinación y pronación del pie, así como
movimientos resistidos de los tendones que
se insertan en el pie.
Figura 5. Púber con
pies planos y marcha
en rotación interna.
Estudio de la marcha
Tras analizar la disposición del pie en bipedestación y en decúbito, así como el eje de
los miembros inferiores, le invitamos a que
deambule por la consulta. Se empieza
estando descalzo y, si es preciso, puede realizarse después con su calzado. En los pies
planos se aprecia el típico apoyo plantígrado
con ausencia del arco interno, protrusión del
astrágalo-escafoides y talón en valgo en
todas las fases de la marcha.
La rotación del pie durante la marcha es
variable (fig. 5). Podemos encontrar a individuos que lo hacen con el pie al frente (lo
normal es una rotación externa de 10-15º),
hacia adentro (marcha en rotación interna)
o claramente hacia fuera (marcha en rotación externa). Dependerá de la torsión de
los miembros inferiores.
La combinación de marcha en rotación
interna, genu valgo y pies planos, se ha denominado “triada fatídica”.
Calzado
Es conveniente ver la deformidad del calzado
y el desgaste de la suela. En el pie plano se
suele apreciar la deformidad del contrafuerte
que está vencido hacia la parte interna y un
ensanchamiento de la mitad de la parte
interna. El desgaste de la suela se produce
principalmente en el borde externo del tacón.
Radiología
Es importante que esté sistematizada para
evitar la repetición innecesaria de estos estudios. Hay que realizarlas con el paciente
estando de pie.
1122
Se precisa una radiografía dorso-plantar de
ambos pies en carga y una lateral de cada
pie completo estando apoyado.
Proyección lateral en carga
Hay que fijarse en la forma de todos los
huesos, en la disposición de los dedos y en
la morfología de la bóveda del pie (fig. 6).
Es conveniente cuantificar la altura de la
bóveda, para lo que están descritos distintos
sistemas, probablemente el más conocido
en nuestro medio sea la medición de los
ángulos de Costa-Bertani y Moreau.
El arco interno se mide al trazar una línea
que una el punto más inferior del sesamoideo
con el punto más bajo de la cabeza del astrágalo y otra línea que una este punto con el
punto más bajo de la tuberosidad posterior
del calcáneo (fig. 6). El valor normal se estima
sobre 120°. El arco externo se mide entre
los puntos más bajos de la cabeza del quinto
metatarsiano, articulación calcáneo-cuboidea
y tuberosidad posterior del calcáneo. El valor
normal es de unos 145º (fig. 6).
Con estas referencias marcadas en las radiografías, puede medirse la altura de la bóveda
medial, al medir la distancia entre el punto
más bajo de la astrágalo-escafoidea con el
suelo; y la altura de la bóveda externa, que
se establece al medir la distancia entre la
calcáneo-cuboidea y el suelo.
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Figura 6. a) Rx lateral del pie derecho en carga. La morfología ósteo-articular es normal. Existe un mínimo pie
plano. Están marcados los puntos para medir los ángulos de Costa-Bertani y Moreau. b) Mayor caída del
astrágalo. Medición del ángulo entre astrágalo con el suelo (35º) y de divergencia entre el astrágalo con la diáfisis
del primer metatarsiano (20º). c) Mujer de 58 años con pie plano más acentuado. Existe una horizontalización del
calcáneo y una caída del astrágalo. Obsérvese cómo el primer metatarsiano está más elevado que el quinto.
d) Mujer de 42 años con marcado pie plano. El astrágalo está vertical y el ángulo de Costa-Bertani interno es de
162º y el externo, de 170º.
Existen otros ángulos que nos informan de
la disposición del astrágalo (cuanto más
verticalizado esté indica mayor gravedad),
de la relación entre el eje mayor del astrágalo con el eje de la diáfisis del primer metatarsiano (lo normal es que estén paralelos),
o la disposición del calcáneo (fig. 6).
ligamentosa. En un estudio de prevalencia
que realizamos en Murcia, encontramos
que la huella de pie plano aparecía en el
14,8% y la de pie cavo en el 18,7% de
nuestra población escolar (entre 6 a 14
años). Respecto al talón, estaba dispuesto
en valgo en el 29,6% y en varo en el 2,1%.
Proyección dorso-plantar en carga
• El pie plano flexible es notablemente más
frecuente cuando se usa calzado. Su incidencia es mucho mayor en niños que
presentan laxitud articular y es el doble
de frecuente en los obesos.
Hay que fijarse en la morfología de todos los
huesos, en la disposición de los dedos y en la
relación del astrágalo con el calcáneo (fig. 7).
Es conveniente cuantificar el ángulo de divergencia entre ambos huesos que se encontrará
incrementado en los pies planos-valgos.
Comentarios
• El pie plano es muy frecuente en la
infancia como consecuencia de la laxitud
• Con el crecimiento, cuando los huesos del
pie se han mantenido de forma inadecuada, se han ido adaptando a esta disposición, deformándose y estructurando el
pie plano. Con el paso de los años, suelen
aparecer trastornos degenerativos e inflamatorios y, como consecuencia, dolor, que
será de características mecánicas.
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este grupo destaca el pie plano laxo infantil,
que se presenta con mayor frecuencia en
niños hiperlaxos; es muy frecuente que
anden con los pies hacia adentro para conseguir una mayor estabilidad.
• La etiología del pie plano puede ser ósea,
músculo-ligamentosa y por alteraciones
neuromusculares.
Las causas óseas más frecuentes son: escafoides muy prominente o por escafoides
accesorio (fig. 7a); sinostosis o fusión entre
huesos del tarso (la más conocida es la
barra calcáneo-escafoidea); y el astrágalo
vertical o pie plano-valgo convexo (o
extremo), que también se denomina “pie
en mecedora” por la característica forma
del arco longitudinal; esta malformación
puede presentarse de forma aislada o
acompañando a otras malformaciones
congénitas (mielomeningocele, artrogriposis múltiple).
Puede producirse un pie plano o un incremento del aplanamiento del pie en la
mujer adulta, durante la gestación o en la
menopausia, por los cambios hormonales
que se producen.
La retracción del Aquiles puede ocasionar
un aplanamiento del pie, al horizontalizar
el calcáneo.
El tercer grupo son los pies planos-valgos
debido a alteraciones neuro-musculares
como la poliomielitis o las parálisis cerebrales infantiles (fig. 8).
Las alteraciones músculo-ligamentosas son
el grupo más frecuente con diferencia, y en
a
b
Figura 7. a) Niña de 10 años con escafoides
accesorio y divergencia entre el escafoides y el
calcáneo. Obsérvense los cartílagos de crecimiento.
b) Clara protrusión medial del astrágalo, que es
mayor en el izquierdo. Medición del ángulo entre el
calcáneo y el astrágalo. Tiene 37º, cuando lo normal
es un ángulo entre 15-20º. c) Mujer de 42 años
con la asociación de marcada divergencia
astrágalo-escafoidea y marcado hallux VL izquierdo.
c
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a
b
Figura 8. a) Niña con afectación neurológica, sin autonomía de la marcha, con marcado hundimiento del arco
interno de ambos pies. b) Marcha de una niña con afectación neurológica. Presenta notable valgo de ambos
calcáneos y hundimiento de la bóveda plantar. Se observa la persistencia de la deformidad al elevar el pie izquierdo.
• La deformidad más importante del pie
plano es el valgo del calcáneo (fig. 9), que
se establece entre la bisectriz del talón y
la línea de Helbing que es la que divide la
pierna por la mitad.
El valgo o el varo pueden cuantificarse con
un goniómetro. La medición se realiza colocando una rama del goniómetro siguiendo
el eje del calcáneo y la otra el eje de la
pierna o línea de Helbing (fig. 10).
• El aumento de peso o el cambio de actividad física pueden conducir a la contractura de los peroneos. Es importante saber
Figura 10. a)
Cuantificación con un
goniómetro transparente
del valgo del calcáneo. b)
Comparación de la
cuantificación del valgo
del calcáneo con
goniómetro transparente
y con el que suelen
llevar los posdoscopios,
que miden la disposición
del calcáneo con la
vertical, no con la
disposición de la pierna.
Figura 9.
Pintado de la
línea de
Helbing en
ambas piernas y
de la
disposición de
ambos
calcáneos. El
calcáneo
derecho está en
varo y el
izquierdo, en
valgo.
a
b
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identificar este tipo especial de pie plano,
ya que está absolutamente contraindicado
colocar una plantilla, al aumentar las
molestias del paciente.
• El pie plano idiopático es reductible
durante el crecimiento, en el adulto se va
estructurando, pudiendo ser doloroso y
evolucionar hacia una artrosis (fig. 11).
• Se estima que un 15% de los pies planos
persisten tras la infancia y sólo el 1% se
vuelven sintomáticos.
Tratamiento
• Durante el crecimiento. En los niños
pequeños (menores de tres años), hay que
asegurarse de que presentan un pie plano,
ya que a estas edades existe un mayor
valgo del talón (fisiológico) por la debilidad muscular, así como una almohadilla
de grasa en la planta que puede confundirnos hacia un inexistente pie plano.
El pie plano fisiológico no precisa tratamiento. Los pies planos reductibles se tratan
con zapatos con contrafuerte rígido que
eviten el valgo del talón, y con una plantilla con cuña supinadora bajo el talón (fig.
12) y con bóveda que eleve la articulación
astrágalo-escafoidea. Las plantillas deben
realizarse con molde de escayola para conseguir la normalización de la disposición del
Figura 11. a) Mujer de
71 años con artrosis
de la columna interna
del pie izquierdo.
Diagnosticada en la
infancia de pie plano
izquierdo. b) Mujer
con pies planos y
artrosis del pie.
a
b
a
b
Figura 12. a) Niño de 7 años con plantillas con cuña supinadora bajo ambos talones que mejoraba el valgo de
ambos calcáneos. También presentaba una bóveda para elevar la astrágalo-escafoidea. b) Mismo niño de 7 años
que muestra los pies planos valgos.
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pie. Indicar a “ojo” los milímetros con los
que se deben realizar la cuña y el arco
interno; raramente conseguirá el efecto
deseado, que es normalizar la disposición
del pie.
Cuando lo estimemos conveniente, puede
comprobarse el efecto de las plantillas
sobre los pies, al solicitar una radiografía
dorso-plantar y lateral de los pies en
carga, pero estando calzados y llevando
la plantilla. Hay que volver a medir los
mismos ángulos que en el estudio inicial
(fig. 13). Si hacemos estos estudios (igual
que cuando solicitamos una radiografía
del raquis con el corsé para evaluarlo),
nos sorprenderá el alarmante número de
plantillas que no modifican la bóveda
plantar y, por lo tanto, no realizan ningún
efecto.
Es conveniente realizar ejercicios para potenciar la musculatura que mantiene la bóveda
del pie. Se recomienda que todos los días
anden de puntillas, después de talones y,
por último, con el borde externo del pie.
También hay que potenciar la musculatura
flexora corta del pie, lo que puede realizarse cogiendo objetos pequeños con los
dedos de los pies (cristalinas, alubias…). Es
recomendable indicar a los padres que deben
hacer los ejercicios como si fuera un juego,
porque los niños se cansan muy pronto y
dejan de hacerlos.
Nosotros enseñamos la correcta postura
del pie con el podoscopio (fig. 14) e indicamos que un fisioterapeuta trabaje esta
postura, reeducando la marcha. El objetivo
es que interiorice las correctas posturas.
Cuando puedan andar descalzos por el césped
o la arena, es conveniente que lo hagan, por
el estímulo que supone para su propiocepción y para la potenciación muscular.
Cuando la deformidad es muy acusada y no
es reductible, suele estar indicado el tratamiento quirúrgico. Hay muchas técnicas
quirúrgicas; cuando son pequeños se puede
realizar una alargamiento del Aquiles cuando
esté acortado, o realzar técnicas de bloqueo
al colocar un tope (tornillo, copa de Viladot)
para corregir la posición del astrágalo y la
del calcáneo, y conducir su crecimiento en
una correcta posición (fig. 15).
• En la adolescencia y en la edad adulta.
El objetivo del tratamiento no es corregir
la deformidad, sino evitar la sintomatología. Cuando presenten algias o realicen
prolongadamente actividades pedestres,
es recomendable el uso de plantillas anató-
a
b
Figura 13. a) Rx lateral del pie izquierdo en carga que muestra un pie plano. El ángulo interno de Costa-Bertani
está incrementado (156º) y existe una divergencia de 23º entre el astrágalo y el primer metatarsiano. b) Rx lateral
del pie izquierdo con su plantilla anatómica y el calzado “ortopédico”. Existe una notable mejoría del pie que se
evidencia por la disminución de 16º en el ángulo de Costa-Bertani interno, 8º en el externo y 20º en el astrágalo
con el primer metatarsiano.
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a
a’
b
Figura 14. a) Corrección activa de su deformidad sobre el podoscopio. Debe ver la postura inadecuada de ambos
pies y la correcta. a’) Normalización de la morfología del pie y notable mejora de la huella a la que le falta apoyar
la cabeza del primer metatarsiano al haber supinado en exceso el antepié. b) Misma púber en su posición relajada.
Existe un claro valgo y un hundimiento de la bóveda de ambos pies.
micas que distribuyan mejor las presiones
sobre el pie, para evitar sobrecargas y
algias. Estas plantillas deben utilizarlas
todas las personas que estén mucho
tiempo de pie y los que realicen actividades deportivas pedestres.
Cuando tenga un brote de dolor en el pie,
se buscará su etiología (tendinitis, distensiones ligamentosas por estiramientos
crónicos o artralgias), para establecer su
adecuado tratamiento. Este tratamiento
consistirá en reposo relativo, tratamiento
farmacológico y, con frecuencia, fisioterapia. Si no se produce mejoría y el dolor
está muy localizado, puede intentarse el
tratamiento con infiltraciones.
Si persiste su sintomatología y el dolor es
invalidante, precisará tratamiento quirúrgico, que suele consistir en artrodesar las
articulaciones más degeneradas y sintomáticas, para mejorar la disposición del
pie, o en realizar osteotomías del calcáneo.
Criterios de derivación
• Pie plano estructurado durante el crecimiento.
Figura 15. Intervención de Recaredo Álvarez o
“Calcáneo Stop”, en un niño que presentaba un
marcado pie plano-valgo. Obsérvese la normalización
de la disposición del pie.
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• Púber o adolescente con marcada deformidad.
• Contractura del pie, con marcado valgo y
espasmo de los peroneos (fig. 16).
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Capítulo 237:
Pie plano
• Dolor en el pie de características mecánicas, que no mejora con el reposo ni con
AINE.
• Artrosis sintomática de la columna interna
del pie.
Figura 16.
Contractura del
pie, con marcado
valgo y espasmo de
los peroneos.
Resumen final
El pie plano es una entidad clínica muy
frecuente que es responsable, de forma
directa e indirecta, de un importante número
de consultas. En la infancia nos consultan
para su diagnóstico y tratamiento; en la
pubertad y en adultos jóvenes, puede ser
responsable de algias en los pies de tipo
mecánico tras actividades pedestres prolongadas; en el adulto de mayor edad, ocasionará algias por artrosis de las articulaciones
sobrecargadas desde muy jóvenes edades.
La semiología del pie plano es sencilla y
hay que diferenciar los pies planos reductibles de los estructurados. Es preciso
conocer las medidas terapéuticas que
precisan. Durante el crecimiento, el objetivo es mejorar la disposición de los huesos
del pie para reducir su gravedad; en la edad
adulta, cuando realicen frecuentes actividades pedestres o tengan algias, se indicarán plantillas para mejorar la biomecánica
del pie y reducir la frecuencia e intensidad
de sus algias.
Cirugía menor y procedimientos en medicina de familia
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