Tiempo y cultura - Ajuntament de Barcelona

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tiempoycultura
Aproximación al análisis de la cultura
desde la perspectiva del tiempo
Xavier Fina
Carles Spà
Asesoramiento:
Sara Moreno Colom
Este nuevo Dossier del Tiempo presenta un conjunto de reflexiones
sobre dos aspectos muy importantes de la vida, íntimamente relacionados entre sí: el tiempo y la cultura. El tiempo es un elemento subjetivo –lo vivimos de forma distinta según las circunstancias–, pero
también es un ritmo objetivo que podemos controlar, ordenar y planificar para conseguir una vida cotidiana más equilibrada.
Los antiguos mitos griegos ya hablaban del tiempo en dos dimensiones. Estaba Cronos, como el tiempo exterior a nosotros, inmutable
y constante; y estaba Kairos, como el tiempo personal, el tiempo que
hoy compone nuestra “agenda” diaria y en el que debemos incluir
trabajo y familia, ocio y cultura, descanso y amigos. Es este segundo aspecto el que queremos destacar, para llamar la atención sobre
este tiempo flexible, lleno de posibilidades, que debemos aprender
a controlar.
Todo el mundo debe tener tiempo para llevar una vida tranquila y todo el mundo debe tener tiempo para disfrutar de las posibilidades culturales que ofrece la ciudad. Porque la cultura es un estímulo para el
crecimiento personal. En Barcelona nos esforzamos por colocar la cultura al alcance de todos, con actividades y con equipamientos de proximidad. Y por esta razón el tiempo es importante. Las personas que
han elaborado este dossier nos enseñan que no es que la cultura no
despierte interés, sino que quizá hay personas que no disponen de
tiempo suficiente para disfrutar de ella.
En Barcelona estamos trabajando para que las personas puedan vivir
su tiempo de forma armónica, porque ello representa vivir una vida más
plena. Creemos que la cultura debe tener un lugar. Todo el mundo debe poder disfrutar de la cultura y todo el mundo debe poder disfrutar
de su tiempo. Este Dossier nos invita a reflexionar sobre ello.
Jordi Hereu
Alcalde de Barcelona
Imma Moraleda
Concejala de Usos Sociales del Tiempo
Redacción
Xavier Fina, Carles Spà
Asesoramiento
Sara Moreno Colom
Edición
Ajuntament de Barcelona
Sector d’Educació, Cultura i Benestar
Regidoria Usos del Temps
Dirección colección
Ajuntament de Barcelona
Direcció Nous Usos Socials del Temps
Orland Blasco i Aleu
Diseño gráfico
Estudio Angel Uzkiano
© de l’edició: Ajuntament de Barcelona.
1ª Edició novembre 2007
www.bcn.cat/nust
ÍNDICE
I. PRESENTACIÓN
II. MARCO CONCEPTUAL
1. LA CULTURA EN LA PRODUCCIÓN TEÓRICA SOBRE EL TIEMPO
1.1. La aportación de los clásicos al tiempo y la cultura
1.2. Posmodernidad, tiempo y cultura
1.3. La falta de tiempo como síntoma de la sociedad moderna
1.4. El debate sobre el tiempo libre
1.5. Perspectiva de género, tiempo y cultura
1.5.1. El tiempo de reproducción: más allá del tiempo de trabajo
y de no-trabajo
1.5.2. El uso del tiempo y las desigualdades sociales
1.5.3 Las políticas del tiempo y los servicios culturales
1.6. Los estudios sobre los usos del tiempo
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2. EL TIEMPO EN LOS NUEVOS REFERENTES CONCEPTUALES PARA
EL DESARROLLO
DE POLÍTICAS CULTURALES
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2.1. El tiempo: olvido u omnipresencia
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2.1.1. Con relación al acceso a la cultura
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2.1.2. Con relación a la expresividad cultural
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2.1.3. Con relación a la gobernanza de la cultura
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2.2. La necesidad de explicitación
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III. TIEMPO Y CULTURA; APROXIMACIÓN CUANTITATIVA
1. LA RELACIÓN ENTRE TIEMPO Y CULTURA EN LAS ESTADÍSTICAS
1.1. La cultura en las estadísticas temporales
1.2. El tiempo en las estadísticas culturales
2. ANÁLISIS DE RESULTADOS
2.1. Análisis atendiendo al género
2.2. Análisis atendiendo al nivel de estudios
2.3. Análisis atendiendo a la edad
IV. TIEMPO Y CULTURA; APROXIMACIÓN CUALITATIVA - ANÁLISIS DE
LA POLÍTICA Y LA OFERTA CULTURAL EN BARCELONA
1. EL TIEMPO EN EL NUEVO PLAN ESTRATÉGICO DE CULTURA
DE BARCELONA
2. BREVE APROXIMACIÓN ANALÍTICA A LA OFERTA CULTURAL
DE BARCELONA DESDE LA PERSPECTIVA DEL TIEMPO
2.1. La oferta de bibliotecas públicas
2.2. La oferta teatral
2.3. La oferta de museos y exposiciones de arte
2.4. La oferta cinematográfica
2.5. La oferta de actividades en los centros cívicos
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V. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
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VI. ANEXO
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I. INTRODUCCIÓN
Hasta hoy, y pese a que primera vista pueda parecer evidente, la relación entre tiempo y cultura no ha disfrutado de centralidad en los planteamientos teóricos y políticos de los correspondientes ámbitos. El presente estudio constituye una aproximación
a dicha relación, teniendo por objeto mostrar las potencialidades que pueden aflorar
si se dedica un mayor interés al estudio de esta materia y se produce una mayor interrelación entre las políticas culturales y las políticas del tiempo. La perspectiva temporal, que cada vez está cobrando mayor relevancia como consecuencia de las
necesidades de la sociedad occidental, también deberá reflejarse en las nuevas iniciativas y estrategias futuras que se planteen en materia cultural. Para analizar la relación entre tiempo y cultura, el estudio plantea una triple perspectiva.
En primer lugar, se desarrolla una aproximación desde el punto de vista conceptual,
centrando la mirada en la elaboración teórica en el ámbito de las ciencias sociales
(más concretamente en el de la sociología) y en los planteamientos sobre la conceptualización de la cultura y de la política cultural que se formulan en las declaraciones
y documentos de referencia internacionales (Convención Sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, Agenda 21 de la Cultura).
En segundo lugar, el estudio se centra en la exploración de diversas estadísticas en
torno al tiempo y la cultura. El análisis de la relación existente entre estas estadísticas y la nueva mirada analítica que aporta este estudio permite una interesante aproximación, tanto desde la perspectiva de la cotidianeidad, como del ciclo de vida y
generacional.
Por último, la mirada se centra en el estudio de la política y la oferta cultural de Barcelona, así como en el papel desempeñado por la perspectiva temporal. Ello se lleva a cabo teniendo en cuenta dos dimensiones: la planificación política y la oferta de
servicios públicos y privados.
El estudio concluye con un apartado de recomendaciones elaboradas a partir de las
conclusiones que se pueden extraer de cada uno de los anteriores apartados. Tales aportaciones tienen por objeto conferir una nueva perspectiva a la política cultural, así como dotar las políticas del tiempo de más herramientas de intervención
transversal.
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II. MARCO CONCEPTUAL
1. LA CULTURA EN LA PRODUCCIÓN
TEÓRICA SOBRE EL TIEMPO
Hablar de la producción teórica sobre el tiempo puede conllevar hablar de las diversas disciplinas científicas existentes, dado que prácticamente todas ellas se han interesado, en un momento u otro, por esta cuestión. Si bien es cierto que
históricamente el tiempo se prefigura como un objeto de estudio propio de la filosofía y la física –ciertamente dos formas de pensamiento clásico– a principios del
siglo XX se amplía su alcance disciplinar, de modo que en los albores del siglo XXI
puede afirmarse que sobre el tiempo se han escrito muchas páginas desde ópticas
muy distintas.
En cambio, el interés por la cultura siempre se ha mostrado vinculado al campo de
las ciencias sociales y humanísticas, y que algunas voces entienden como sinónimo de cultura. Dadas las circunstancias, si lo que se pretende hacer es una revisión
de la presencia –implícita o explícita– de la cultura en la producción teórica sobre el
tiempo, parece oportuno ubicarla en el terreno de aquellas disciplinas que se han
interesado por el tiempo y la cultura, entre las que cabe destacar la antropología, la
filosofía o la sociología.
Concretamente, en el caso que nos ocupa se ha optado por formular este ejercicio
desde una mirada sociológica. Dicha opción se justifica tanto por el interés en comprender el actual momento histórico, como por el interés en explicar las prácticas
cotidianas que hoy vinculan tiempo y cultura, todo ello con el propósito de adquirir
nuevos conocimientos que faciliten, y a la vez enriquezcan, el diseño y la planificación de las políticas culturales y las políticas del tiempo.
Por esta razón, las siguientes páginas se dedican a realizar una breve revisión de la
presencia y el tratamiento que la cultura ha recibido en la producción sociológica
sobre el tiempo. Lógicamente, dicha revisión comienza recordando los clásicos y
concluye sistematizando el estado de la cuestión actual. No obstante, antes de iniciar este periplo es importante destacar la dificultad que plantea un ejercicio de estas características, ya que el tiempo y la cultura son dos conceptos que a menudo
se caracterizan por su omnipresencia en las ciencias sociales; y es que nadie pone
en duda que toda actividad humana conlleva tiempo, ni que toda actividad humana incorpora un componente cultural.
Si bien es cierto que esta aproximación ha definido el desarrollo de buena parte del
pensamiento sociológico, también debe señalarse que es posible hablar de una
aproximación más restringida a ambos conceptos; una aproximación que interpreta el tiempo y la cultura como un objeto de estudio y no como una dimensión del
pensamiento. Es decir, una aproximación que estudia los términos «tiempo» y «cultura» por sí mismos, y no como elementos transversales que siempre están presentes en todas las actividades que realizan las personas.
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1.1. LA APORTACIÓN DE LOS CLÁSICOS AL TIEMPO
Y LA CULTURA
Efectivamente, esta doble aproximación ya se detecta en las primeras aportaciones
de los clásicos. Por un lado, es importante destacar las reflexiones de uno de los autores clásicos de la sociología, Emile Durkheim, sobre la importancia del tiempo como categoría de conocimiento clave para el mantenimiento del orden social y cultural.
Para este sociólogo, el tiempo y la cultura son dos conceptos íntimamente relacionados entre sí, en la medida en que la concepción social del primero depende del segundo. Es en este sentido que toda su obra está orientada a subrayar la dimensión
cultural del tiempo y su importancia para el mantenimiento de la organización social;
es decir, los rasgos culturales que intervienen en la percepción social del tiempo, que
a su vez actúa como elemento de cohesión social. De ahí que el calendario se interprete como una construcción cultural que marca el ritmo de vida de una sociedad
concreta, a la vez que contribuye a mantener a sus miembros unidos.
Desde una perspectiva bastante distinta, también deben señalarse las reflexiones
sobre el tiempo de no-trabajo propuestas por el primer pensamiento socialista. A
diferencia del pensamiento durkheimiano, la aproximación al tiempo y la cultura de
las voces próximas al universo marxista se aleja del terreno abstracto de las ideas
para acercarse a la esfera material del trabajo. En plena consonancia con el movimiento obrero, estos autores formulan sus tesis con el propósito de reivindicar tiempo libre de trabajo, imprescindible para la realización personal. Obviamente, la cultura
desempeña un papel clave en esta reivindicación. En conjunto, tanto la reflexión teórica como la vindicación social se recogen en el lema histórico del 8 x 3: ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de formación.
Estas dos aproximaciones teóricas no se han mantenido intactas con el paso de los
años, pero han condicionado, de un modo u otro, el desarrollo del pensamiento sociológico sobre el tiempo y la cultura. Hoy por hoy pueden dibujarse, como mínimo,
cinco aproximaciones teóricas a esta cuestión. Al margen de éstas, existen aquellas tipologías que discriminan el tiempo cultural del tiempo individual. En este caso
se emplea la expresión «tiempo cultural» para referirse a todos los aspectos culturales que condicionan la percepción del tiempo en una sociedad determinada. En
realidad, se trata de una aproximación muy cercana a la antropología, en la medida en que permite poner de relieve que la concepción del tiempo difiere según las
culturas. En este sentido, el antropólogo Evans-Pritchard1 estudió el caso de la tribu de los nuer, y observó que sus miembros no disponen de ninguna palabra para
designar el tiempo, de modo que, a diferencia de nosotros, no pueden hablar del
tiempo como algo real. Al respecto, Sorokin y Merton2 mencionan algunos pueblos
primitivos que se refieren a ciertas actividades cotidianas para indicar la duración
del tiempo; así, en Madagascar, por ejemplo, la cocción del arroz significa alrededor de veinte minutos.
Si bien es cierto que la acepción de «tiempo cultural» también se emplea en sociología, debe puntualizarse que no deja de ser algo tautológico desde el momento en
que se acepta que, desde un punto de vista sociológico, el tiempo es una construcción social y cultural. Por consiguiente, los orígenes de la actual concepción del
tiempo en las sociedades occidentales se remontan a los inicios de la industrialización. Por este motivo, la revisión del estado de la cuestión sobre la producción teórica del tiempo y la cultura se centra en enfoques concretos con respecto a nuestra
realidad más inmediata.
1
Evans-Pritchard, E. (1987). Los nuer. Barcelona: Anagrama.
Sorokin, P. A.; Merton, R. K. (1992). «El tiempo social: un análisis metodológico y funcional», a Ramón Ramos Torres (comp.), Tiempo y sociedad. Madrid: Siglo XXI.
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1.2. POSMODERNIDAD, TIEMPO Y CULTURA
En primer lugar, es preciso hablar de las corrientes que teorizan sobre la sociedad
posmoderna, sin olvidar que los cambios sociales de las últimas décadas dibujan
un escenario distinto del de la sociedad industrial. Desde esta aproximación, uno
de los elementos que se pone de manifiesto es la aceleración del ritmo de vida y,
junto a este fenómeno, los cambios en torno a la percepción del tiempo, que entre
otros aspectos inciden culturalmente en la definición de la identidad personal. En
concreto, la aceleración del ritmo de vida se atribuye a las transformaciones del sistema de producción y a la organización del trabajo que da lugar a nuevas modalidades más inmediatas, como, por ejemplo, el just in time. Asimismo, también se
habla del aumento en la celeridad del consumo que comportan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación; dos aspectos que alteran los hábitos de
consumo de las personas y que se consideran un elemento esencial a la hora de
definir la identidad en la sociedad actual. Por consiguiente, la cultura no se entiende como un elemento de consumo, sino, en su sentido más amplio, como un elemento inherente a toda actividad humana y que se modula según el ritmo de los
cambios sociales.
1.3. LA FALTA DE TIEMPO COMO SÍNTOMA
DE LA SOCIEDAD MODERNA
En segundo lugar, vinculadas a la aproximación teórica anterior, pero con algunos
rasgos distintivos, es importante hablar de aquellas voces que hacen hincapié en la
falta de tiempo como elemento característico de la sociedad contemporánea occidental. En este caso, se apunta que la percepción del tiempo como un bien escaso es fruto de un contexto social en el que la oferta de actividades a realizar cada
vez es más extensa. La ampliación de este abanico de posibilidades, entre las que
destaca la oferta cultural, obliga a las personas a priorizar ciertas actividades, a la
vez que dificulta la gestión de los roles. Cuando no es posible hacer todo lo que se
desea, aflora la sensación de que el tiempo es escaso. Por lo tanto, el tiempo y la
cultura aparecen inversamente vinculados entre sí, mientras que la ampliación de la
oferta del segundo convierte al primero en un bien escaso.
1.4. EL DEBATE SOBRE EL TIEMPO LIBRE
En tercer lugar, entrando de lleno en el terreno material y siguiendo la estela del primer pensamiento socialista, debe citarse el debate en torno al tiempo libre o el tiempo de ocio. En efecto, la cultura no es sinónimo de tiempo libre, pero es frecuente
que estos dos conceptos tiendan a identificarse. Las razones de esta falsa identificación son demasiado complejas para intentar esclarecerlas en estas páginas, si
bien tal vez sea posible apuntar algunas explicaciones. Según se ha comentado anteriormente, el tiempo libre emerge como una reivindicación del movimiento obrero
que aspira a garantizar la realización de las personas más allá del trabajo. Se trata,
sin duda alguna, de una vindicación que refleja la importancia que el pensamiento
socialista ha atribuido históricamente a la cultura. De ahí que algunas voces asocien
el tiempo libre de trabajo con el tiempo de descanso y formación.
Éstos son, precisamente, los principios del debate sociológico sobre el tiempo libre; un debate que entre otras cuestiones trata de la discusión semántica y con11
ceptual entre tiempo libre y tiempo de ocio. Para empezar, es importante señalar
que hasta tiempos recientes esta discusión se había abordado desde el campo propio de la sociología del trabajo; algo totalmente lógico si se tiene en cuenta que desde los inicios de la industrialización el tiempo libre se ha configurado como un tiempo
residual del tiempo de trabajo. Posteriormente, la preocupación por esta cuestión
se desarrolla como una rama propia de la sociología, en especial porque con la expansión de la sociedad de consumo, este tiempo cada vez adquiere mayor relevancia. A lo largo de este proceso, e incluso hoy en día, se tiende a confundir el tiempo
libre con el tiempo de ocio. La diferencia entre ambos conceptos es que el primero tiene un alcance más restringido que el segundo. Es decir, por «tiempo de ocio»
se entiende el tiempo que es de no-trabajo y que, por lo tanto, se puede destinar a
múltiples finalidades: al descanso, a las aficiones, a la diversión, etc. Esta definición
responde plenamente al uso semántico de la palabra «ocio», que da lugar a la palabra «negocio»: negación del ocio. Pese a que este tiempo incluye el tiempo libre,
ambos conceptos no son equiparables, puesto que el último se refiere, exclusivamente, al tiempo de libre disposición personal; es decir, un tiempo carente de obligaciones, un tiempo disponible que las personas emplean libremente. Así, el tiempo
libre se desvincula de la dicotomía entre tiempo de trabajo y tiempo de no-trabajo,
a partir de la cual se define el tiempo de ocio. Esta discusión teórica permite formular dos interesantes ideas con respecto a la relación entre tiempo y cultura. En primer lugar, resulta evidente que el tiempo residual del trabajo –sea tiempo de ocio o
tiempo libre– permite reconocer la pluralidad del tiempo más allá del mercado laboral, y esta pluralidad incorpora, entre otros, el tiempo destinado a las actividades
culturales, sean éstas de creación o de consumo. Así, a diferencia de lo que preveían las afirmaciones optimistas de la primera sociología del tiempo libre en torno a
una sociedad cada vez más liberada de las constricciones del tiempo de trabajo, se
configura un abanico de tiempos sociales en la organización de la sociedad industrial, de modo que el reconocimiento de la pluralidad del tiempo también conlleva
una redefinición del tiempo libre, de modo que éste ya no se presenta exclusivamente como un término de la dicotomía «trabajo/no-trabajo», sino como un tiempo
más entre los diversos tiempos sociales: laboral, cultural, relacional, familiar, etc.
Ahora bien, también debe señalarse que ciertas actividades se pueden interpretar
de forma simultánea como trabajo y como fuente de realización personal a través
de la cultura. Un ejemplo paradigmático de ello sería el de una persona que es artista, puesto que en ella coinciden el tiempo de trabajo y el tiempo destinado a la
cultura. Esta cuestión permite problematizar el concepto de tiempo libre, dado que
aquello que lo define no son las actividades que abarca, sino su dimensión de libertad y de elección. Desde esta perspectiva se entiende que la disponibilidad de espacios temporales no sujetos a las relaciones de poder –ya sea en el marco del
mercado de trabajo o de la familia– permite que el tiempo libre emerja como un recurso distribuido de manera desigual. Esta desigualdad no se mide por la cantidad
de tiempo, sino por el valor social que se otorga al mismo. Es decir, el tiempo dedicado a la cultura se considera un elemento de distinción social.
1.5. PERSPECTIVA DE GÉNERO, TIEMPO Y CULTURA
La cuarta aproximación teórica que nos permite relacionar el tiempo y la cultura es la
que surge de la perspectiva de género. En este caso, al igual que en las aproximaciones anteriores, pese a que las referencias no son lo bastante explícitas, sí que son plenamente pertinentes, dado que la perspectiva de género ha sido uno de los enfoques
más fecundos a la hora de estudiar el tiempo y de plantearlo como un objeto de regulación política. Las lecciones que se extraen del conocimiento acumulado son perfectamente adaptables cuando la atención recae en la relación entre tiempo y cultura.
12
1.5.1. El tiempo de reproducción: más allá del tiempo
de trabajo y de no-trabajo
En primer lugar, el cuestionamiento más firme acerca de la dicotomía entre tiempo
de trabajo y tiempo de no-trabajo debe atribuirse a la perspectiva de género. Las
críticas formuladas por las especialistas apuntan la necesidad de tener presente que
no sólo el empleo es trabajo, sino que existe otro trabajo –el doméstico y familiar–
que resulta necesario para la reproducción de las personas. Estas críticas permiten
poner de manifiesto que la responsabilidad del trabajo doméstico y familiar constituye un factor imprescindible para comprender la presencia de las personas en todas las esferas de su vida cotidiana; a saber, la laboral, la cultural, la relacional, etc.
1.5.2. El uso del tiempo y las desigualdades sociales
En segundo lugar, la perspectiva de género pone de relieve que no todas las personas se relacionan del mismo modo con el tiempo, puesto que dicha relación depende de la situación que tengan en la estructura social. Por consiguiente, el género,
en combinación con la clase social, la etnia y la edad constituyen variables clave para comprender la relación de las personas con el tiempo. Según observan las especialistas, dicha relación debe analizarse en términos de práctica y de significado;
es decir, lo que hace una persona resulta tan importante como la percepción que
ésta tiene acerca de lo que hace. Esta reflexión es fundamental a la hora de analizar el consumo cultural desde la perspectiva temporal. Así, por ejemplo, una imagen cada vez más presente en nuestra sociedad es la de una persona escuchando
música en formato «mp3». ¿Se trata de una actividad cultural? Más allá del criterio
técnico empleado, será importante saber si la persona consumidora atribuye más
importancia al hecho de poseer un tipo de tecnología concreto que a las posibilidades que ésta le brinda.
Junto a esta perspectiva estructural se subraya la necesidad de tener presente la
etapa del ciclo de vida en la que se encuentran las personas. Es decir, los distintos
momentos cronológicos con un significado social propio: adolescencia, juventud,
formación del propio hogar, hijo/as en edad dependiente, abandono del hogar por
parte de los hijo/as –nido vacío– y, cada vez más, adultos dependientes. Asimismo,
también se pone de manifiesto la necesidad de tener presente la generación de las
personas, en tanto en cuanto no todas ellas se hacen adultas del mismo modo, ni
mucho menos envejecen en las mismas circunstancias. Ésta es una cuestión fundamental a la hora de analizar la relación de la cultura con el tiempo, puesto que el
contexto de socialización resulta clave para comprender los hábitos de consumo
cultural. Volviendo al ejemplo anterior, una de las diferencias existentes entre los jóvenes de 15 años y los adultos de 60 años es el protagonismo que desempeñan
las nuevas tecnologías en la creación y el consumo culturales. Pensemos, por ejemplo, en la importancia que las artes visuales han adquirido en los últimos años, o en
la transformación del mercado de la música a través de Internet.
1.5.3. Las políticas del tiempo y los servicios culturales
En tercer lugar, es preciso atribuir a la perspectiva de género las primeras propuestas que permiten que el tiempo emerja como un objeto de regulación política en un
sentido estricto. En efecto, hemos observado que desde los inicios de la industrialización, la regulación de la jornada laboral ha constituido uno de los aspectos fundamentales de las luchas sociales, pero siempre se ha inscrito en el paraguas de la
política laboral. En cambio, a finales de la década de 1980, las científicas sociales
italianas empiezan a hablar de las políticas del tiempo más allá del mercado de trabajo. El origen de esta reivindicación es el malestar que experimentan muchas mujeres adultas en las sociedades occidentales, puesto que su vida cotidiana está
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condicionada por un régimen de doble presencia. Es decir, un régimen que se caracteriza por la acumulación de responsabilidades laborales y domésticas y cuyo
peso trasciende el tiempo del reloj, puesto que su presencia es constante. A fin de
mejorar su situación, estas mujeres reclaman tiempo para sí mismas, y esta reclamación se articula bajo el lema de las políticas del tiempo, concretándose en diversas propuestas, entre las que destaca la reorganización de los horarios de la ciudad
a fin de que los horarios de apertura y de cierre de los servicios se ajusten a las necesidades de las personas. Por consiguiente, la cuestión de los servicios y de los
equipamientos culturales adquiere una especial relevancia, a la vez que se acentúa
la dimensión de la accesibilidad.
No es sorprendente que las ciudades italianas sean las más avanzadas en materia
de políticas del tiempo, puesto que llevan acumulando experiencias locales orientadas a reorganizar el tiempo de la ciudad desde la década de 1990. El instrumento regulador es el Plan territorial de los horarios y el tiempo de la ciudad. En el caso
que nos ocupa debe destacarse, entre otros, el Plan de la ciudad de Turín, dado
que uno de sus cinco ámbitos estratégicos incluye una línea de actuación destinada a regular la «Disponibilidad de los Servicios Culturales».
1.6. LOS ESTUDIOS SOBRE LOS USOS DEL TIEMPO
Por último, es importante mencionar una quinta aproximación sociológica al estudio del tiempo y la cultura; a saber, los estudios sobre los usos del tiempo. En efecto, a diferencia de las aproximaciones anteriores, ésta tiene una dimensión
completamente empírica, lo que explica por qué muchos de los enfoques que se
han descrito con anterioridad recurren a este tipo de estudio cuando desean reforzar sus reflexiones mediante evidencias empíricas. En cualquier caso, los estudios
sobre el uso del tiempo surgen a principios del siglo XX como una línea de investigación propia dentro de la sociología. Si bien es cierto que en un principio destaca
el potencial informativo de los datos que generan –tanto con respecto a la evaluación de las políticas como al diseño de las campañas publicitarias–, a partir de la
década de 1980 el interés político y económico experimenta un descenso, mientras
que el sociológico aumenta, en especial al constatar que el uso del tiempo constituye un indicador fiable a la hora de estudiar las desigualdades sociales más allá de
la simple descripción de los hábitos de vida y de consumo de la población.
Concretamente, los estudios sobre el uso del tiempo son un tipo de encuesta que
recogen de forma genérica la cantidad de tiempo que las personas dedican a diversas actividades a lo largo de un día. Los distintos usos y distribuciones del tiempo
se analizan según el género, la clase social, el nivel de estudios, la edad, etc., discriminándose los días laborables de los festivos. No obstante, algunos cuestionarios son más precisos en la recopilación de datos y también toman en consideración
si la actividad realizada en cada momento es de carácter principal o secundario; es
decir, si se escucha música sin hacer nada más, o si se limpia la casa mientras se
escucha música. Además, también tienen en cuenta el lugar en el que se realiza cada actividad y las personas que acompañan a la misma.3
Obviamente, los estudios sobre el uso del tiempo constituyen una fuente de datos
imprescindible a la hora de analizar la relación entre el tiempo y la cultura, así como
un eficaz instrumento para evaluar las políticas culturales que han sido diseñadas
desde una perspectiva temporal. Por un lado, permiten conocer la dimensión cultural del uso y de la distribución del tiempo de las personas según su situación en
3
Para más información, véase el monográfico Las políticas del tiempo: un debate abierto
(Torns, et al., 2006), en esta misma colección, de la Concejalía de Nuevos Usos Sociales del
Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona.
14
la estructura social y la etapa de su ciclo de vida. Por otro, permiten analizar el impacto de una política cultural determinada en la población destinataria. Tal vez deba reconocerse que se trata de un instrumento limitado, puesto que no ha sido
concebido para estudiar la creación y el consumo culturales, ni para llevar a cabo
una evaluación específica de las políticas culturales. Al respecto se observa que la
clasificación de las actividades no responde a criterios homogéneos y, por consiguiente, no todas las encuestas interpretan las actividades culturales como tales.
Además, también debe destacarse la dificultad que comporta el empleo de este tipo de encuestas a la hora de captar la percepción subjetiva de lo que se hace. Éste es un aspecto bastante importante, puesto que permite discernir si el hecho de
mirar la televisión, por ejemplo, es considerado como consumo cultural o no.
2. EL TIEMPO EN LOS NUEVOS REFERENTES CONCEPTUALES PARA EL DESARROLLO DE POLÍTICAS CULTURALES
La política cultural y el tiempo son dos conceptos que aparentemente deberían estar unidos por una intensa relación, tanto por lo que respecta al desarrollo teórico
como a la práctica política. Sin embargo, la realidad actual dista considerablemente de ello. La literatura existente en ambos campos de la cultura no profundiza en
esta relación, de modo que afrontamos esta temática desde una cierta orfandad intelectual. Además, también debe añadirse que en el caso de la práctica en política
cultural, pese a que se han emprendido algunas iniciativas para la adecuación horaria de los servicios, la dimensión temporal no figura de forma explícita en las estrategias culturales de los distintos poderes públicos.
Analizar la teorización realizada en torno a la política cultural con el propósito de hallar alusiones explícitas a la cuestión temporal es un arduo ejercicio que augura unos
resultados un tanto desoladores. Resulta más adecuado realizar el proceso inverso; es decir, situarse desde la perspectiva del tiempo y analizar la producción conceptual referida a la política cultural. De este modo es posible determinar hasta qué
punto la cuestión temporal forma parte de muchos de los planteamientos.
El presente estudio se centrará en el análisis desde la perspectiva temporal en los
referentes internacionales más actuales. Durante los últimos años hemos presenciado el nacimiento de dos destacados referentes conceptuales para el desarrollo
de políticas culturales, tanto a escala nacional como local. Se trata de dos declaraciones aprobadas por organismos internacionales que sitúan la cultura como un
ámbito privilegiado que permite dar respuestas a los retos que plantea la sociedad
actual:
4
El 24 de febrero del 2006, el Plenario del Ayuntamiento de Barcelona aprobó por unanimidad una declaración institucional en la que celebra la aprobación por parte de la UNESCO
de la Convención sobre la Diversidad Cultural.
5
El 21 de mayo del 2004, el Plenario del Ayuntamiento de Barcelona aprobó por unanimidad, mediante una medida de Gobierno, su adhesión a la Agenda 21 de la Cultura.
15
la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales,4 impulsada por la UNESCO, que se aprobó durante la 33.ª
Reunión de la Conferencia General, celebrada en París el mes de octubre del 2005.
la Agenda 21 de la Cultura,5 que, si bien sitúa los retos a escala local, toma como referencia la Declaración Universal de la UNESCO, aprobada en el IV Foro de
Autoridades Locales para la Inclusión Social, de Porto Alegre, el día 8 de mayo del
2004 en Barcelona.
2.1. EL TIEMPO: OLVIDO U OMNIPRESENCIA
En ambos textos, la cultura y la diversidad cultural figuran como un derecho de ciudadanía y como un elemento necesario para el desarrollo individual y colectivo. La
lectura de las dos declaraciones, con líneas discursivas muy similares, sugiere que
la cuestión del tiempo ha sido olvidada. En efecto, ninguna de ellas se refiere explícitamente a la relación entre el tiempo y la cultura. Ahora bien, según se indicaba
en párrafos anteriores, si efectuamos una lectura en sentido inverso, de modo que
nos planteemos qué aportan estas declaraciones desde la perspectiva del tiempo,
observaremos algunas cuestiones interesantes. De las dos declaraciones emana
una nueva forma de comprender el papel que desempeña la cultura en la sociedad
y la responsabilidad pública con respecto a la garantía de unos derechos culturales. Más allá de los contenidos concretos, su importancia radica en el hecho de que
sitúa en el centro del debate cultural algunos conceptos que durante años no habían sido objeto prioritario de las políticas culturales. El amplio abanico de propósitos
que se incluyen en estas declaraciones nos permite abordar la realidad cultural desde una nueva mirada, centrada en la idea de ciudadanía y de derechos culturales.
El derecho al acceso a la cultura, el derecho a la expresividad y el derecho a participar en la gobernanza, todos ellos vinculados a la ciudadanía, proponen nuevos
acentos, nuevos espacios de acción para la política cultural, tradicionalmente centrada en exceso en el trabajo con el que se acostumbra a denominar los «sectores»
de la cultura.
Tras haber situado los retos de la cultura en torno al acceso, la expresividad o la gobernanza, la cuestión del tiempo resulta mucho más fácil de abordar.6
2.1.1. Con relación al acceso a la cultura
Hablar del acceso a la cultura requiere, en primer lugar, definir a qué cultura nos referimos: podemos hablar de cultura en términos antropológicos y sociológicos (en
este caso, toda acción humana y social tiene un componente cultural); o bien, en
términos de aquello que es objeto de la política cultural. En nuestra aproximación
partimos de la segunda definición; es decir, de lo que en términos generales se entiende por política cultural y, por lo tanto, aquello de lo que es objeto.
Para analizar el acceso a la cultura es preciso situarse en el momento previo a la
práctica o consumo cultural y centrar el interés en las motivaciones y barreras con
las que se encuentra la población a la hora de acceder a la cultura. Las motivacio-
6
Para conocer una experiencia de análisis de una realidad cultural local desde la perspectiva de estos ejes, véase el estudio Principis i criteris per a l’acció cultural a Granollers – una
mirada des de l’Agenda 21 de la Cultura. 2007, Ayuntamiento de Granollers y Diputación de
Barcelona. Las conclusiones de este estudio nutren las afirmaciones que se formulan en los
párrafos siguientes.
16
nes se pueden analizar a partir de las prácticas existentes, de su capacidad de penetración en la población. Las barreras deben detectarse a partir de una causalidad
múltiple que provoca que las personas se sientan alejadas de los circuitos culturales. Una de las causas que suele salir a la luz como obstáculo que dificulta el acceso de las personas a la cultura es la barrera temporal. En efecto, el factor temporal
puede constituir una barrera atendiendo a dos perspectivas de análisis.
La perspectiva del ciclo de vida. Cada momento de la vida –desde la niñez
hasta la vejez– requiere una oferta y una relación determinada de la persona con la
cultura. La edad no puede constituir un motivo de discriminación por lo que respecta a la oferta que los servicios públicos brindan a la ciudadanía. La equidad en la
oferta cultural desde la perspectiva del ciclo de vida exige revisar las programaciones culturales. Además, también hay que tener en cuenta el efecto generacional,
puesto que las preferencias culturales varían con el paso del tiempo.
La perspectiva de la cotidianeidad. El ritmo de vida de la sociedad occidental
provoca una disminución continua de la percepción de control sobre el propio tiempo. Los servicios culturales que se ofrecen a la ciudadanía deben tomar en consideración los cambios en la estructura y en la percepción de los tiempos sociales.
La falta de disponibilidad de tiempo se está convirtiendo en una de las principales
barreras de acceso a la cultura, afectando en mayor medida a determinados colectivos sociales (por ej. mujeres con doble presencia, personas con dependientes a
su cargo). Simultáneamente, el aumento de disponibilidad de tiempo, fruto de un
cambio de ritmo vital –tal y como sucede en el caso de las personas jubiladas– también exige repensar la oferta de servicios culturales desde una perspectiva cultural.
Si bien no es posible aspirar a que la política cultural ejerza una influencia en la distribución de los tiempos sociales, sí que resulta fundamental tener estos tiempos en
cuenta para poder presentar unas ofertas cuyo horario permita su disfrute a personas que de otro modo no podrían acceder a las mismas. Es esencial que esta problemática salga a la luz y que las políticas de acceso a la cultura definan programas
para estos colectivos.
2.1.2. Con relación a la expresividad cultural
La expresividad cultural se puede entender de forma muy amplia. A fin de aclarar
este concepto, podemos acotarla e interpretarla como la práctica cultural o la participación activa de la ciudadanía en la actividad cultural; es decir, cuando la ciudadanía se convierte en el sujeto de la cultura; cuando es la que crea, realiza o practica
alguna actividad cultural. Dicha práctica se entiende como una manifestación de la
capacidad expresiva de la ciudadanía y, por consiguiente, no estamos hablando de
consumo cultural.
La expresividad cultural aparece como un espacio temporal vinculado al desarrollo
personal; un tiempo para la expresión, la creación y la proyección de la sensibilidad
de cada persona. En efecto, los espacios temporales que en nuestra sociedad se
reservan a la expresividad cultural de la ciudadanía son, en apariencia, escasos, presentando en ocasiones ciertas limitaciones desde una doble perspectiva temporal.
La perspectiva del ciclo de vida. Más allá de las distintas posibilidades expresivas de que disfrutan las personas durante su ciclo de vida, aquí es interesante señalar hasta qué punto las primeras fases de socialización resultan esenciales para
las capacidades expresivas a lo largo de toda la vida. La vinculación con la práctica cultural guarda una estrecha relación con la educación recibida, con la comprensión de los lenguajes artísticos, con la actitud del entorno frente a la cultura durante
17
las primeras fases de socialización. Si las personas han desarrollado hábitos culturales en determinadas épocas de su vida, posteriormente experimentan un mayor
grado de implicación y de participación cultural. Las personas que en su juventud
no se han formado en un entorno vinculado a la práctica cultural deben superar un
mayor número de dificultades para iniciarse en ella más adelante. De un modo similar, no hay que olvidar que esta socialización se produce en un contexto histórico determinado que influye en la construcción de las preferencias culturales.
La perspectiva de la cotidianeidad. La falta de tiempo libre es una de las justificaciones que suelen alegarse ante la pregunta de por qué las personas no desarrollan ninguna práctica cultural. Si bien es cierto que la organización social del
tiempo ha cambiado en los últimos tiempos, también lo es que el número de horas
diarias dedicadas a algunas prácticas aumenta de forma constante. Puesto que las
horas de que se dispone durante el día son las mismas, debe analizarse de qué modo se priorizan tales prácticas. El prestigio o desprestigio social de una práctica determina en gran medida el tiempo que las personas dedican a la misma. Al respecto
se detecta un cierto retroceso en la importancia atribuida a la práctica cultural. Las
personas con un nivel instructivo elevado y medio son las que se refieren con mayor frecuencia a la participación cultural como un factor de capital social y las que
se muestran más predispuestas a participar de la vida cultural. En cambio, las que
tienen un nivel de instrucción inferior no otorgan tanta importancia a la práctica cultural, resultándoles más difícil identificarla con otras prácticas o separarla de ellas.
2.1.3. Con relación a la gobernanza de la cultura
El artículo 19 de la Agenda 21 de la Cultura –«Implementar los instrumentos adecuados para garantizar la participación democrática de los ciudadanos en la formulación, ejercicio y evaluación de las políticas públicas de cultura»– obliga a que los
Gobiernos locales asuman el compromiso, claro y conciso, de garantizar la participación ciudadana en los espacios de consulta y de decisión de las políticas culturales del municipio. Por consiguiente, dicho artículo configura la cuestión de la
gobernanza como uno de los retos a afrontar de cara al desarrollo cultural de las
ciudades, y lo hace adoptando una posición clara: apostando para que la cultura
se gobierne mediante métodos participativos.
Cualquier ciudad puede definirse con arreglo al modo en el que utiliza y gestiona su
espacio público. Es decir, por un lado, a partir de la actividad que se desarrolla en
la ciudad y, por otro, teniendo en cuenta de qué modo la ciudadanía forma parte de
la toma de decisiones en la gestión de dicho espacio. De este modo, el espacio público constituye tanto el espacio físico –el entorno en el que se desarrolla la vida cotidiana–, como el temporal –el tiempo compartido con la colectividad– o el simbólico
–el que ocupa a toda la ciudadanía–.
Distintas voces teorizan sobre el abandono del espacio público por parte de la ciudadanía. Enrique Gil Calvo sintetiza dicho abandono del siguiente modo: En consecuencia, los sujetos sociales han perdido su anterior arraigo al medio comunitario y
ahora afloran libremente por el espacio social a impulsos de una movilidad aleatoria y contingente que las lleva a desertar de sus espacios públicos de referencia (la
red de parentesco, la comunidad local, la identidad cultural, la conciencia de clase)
7
Ponencia de Enrique Gil Calvo, «Ciudadanía y espacio público», en el marco de Interacción
2006, organizado por el Centro de Estudios y Recursos Culturales de la Diputación de
Barcelona en octubre del 2006.
8
Augé, M. (2003). Los «no-lugares». Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa.
9
VVAA (2004). La arquitectura de la no-ciudad. Pamplona: Universidad de Navarra.
18
para caer de modo compensatorio en un miope individualismo posesivo, privatizador y consumista.7
Paralelamente, este abandono se ha visto contrarrestado por nuevas concentraciones de gente en lo que Marc Augé8 ha definido como «no lugares»: Si un lugar puede definirse como un lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no
puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico,
definirá un no lugar. La hipótesis aquí defendida es que la sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos y que, contrariamente a la modernidad baudeleriana, no integran los lugares
antiguos. Para Augé, los «no-lugares» por excelencia son las autopistas, los medios
de transporte, las estaciones, las grandes superficies comerciales, etc. Otras voces
han aplicado este concepto en el que la ciudad se convierte también en un «no-lugar», la «no-ciudad».9
Ante esta situación, la cultura se presenta como un potencial elemento articulador
del espacio público, como un elemento de cohesión dentro de dicho espacio. La
ocupación del espacio público por parte de las personas supone regresar a la idea
del ágora o de la plaza pública. Y la cultura y la expresividad constituyen unas herramientas excelentes para recuperar espacios para la ciudadanía.
El tiempo que las personas dedican a lo colectivo, a la gobernanza del espacio público, está en claro retroceso desde el advenimiento de la democracia en nuestro
país. Los primeros ayuntamientos democráticos compensaron su debilidad institucional y de recursos mediante una significativa movilización ciudadana de ocupación y de recuperación del espacio público, cosa que hasta entonces se había
prohibido y perseguido. Es en esa época cuando empiezan a proliferar iniciativas
ciudadanas vinculadas con la fiesta y la cultura públicas: fiestas mayores, festivales
de cultura, carnavales, etc. La cultura se configura entonces como la punta de lanza de la recuperación de espacios para la ciudadanía.
La estabilidad institucional y política de finales de la década de 1980 y de 1990 permite traspasar la responsabilidad de la gestión del espacio público a las distintas
Administraciones. La sensación generalizada de que el orden de las cosas ya ha
cambiado provoca que las personas dediquen menos tiempo a cuestiones colectivas, a la gobernanza del espacio público, y que se instaure una época que otorga
una mayor importancia simbólica al desarrollo personal y al progreso individual, lo
que obviamente se traslada al ámbito cultural, adoptando la forma de un mayor grado de individualización del consumo cultural, propiciado, en buena parte, por las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Lo que da sentido y coherencia a la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural y a la Agenda 21 de la Cultura es, precisamente, la voluntad de recuperar el
espacio público y de que la cultura desempeñe un papel fundamental en ese espacio. Por consiguiente, estos referentes conceptuales abogan por una mayor presencia de la ciudadanía en la gobernanza de la cultura;10 es decir, por una recuperación
del espacio público a partir del desarrollo cultural de las sociedades. Esto, en términos de tiempo, representa un cambio en el orden de prioridades, dando pie a una
mayor participación de las personas en espacios de práctica y de consumo culturales y, en especial, de toma de decisiones y de definición de políticas culturales en
un contexto institucional favorable a los procesos de participación ciudadana.
10
Debe puntualizarse que se trata de declaraciones de ámbito internacional. Por lo tanto, la
lectura tiene que realizarse conforme a un contexto determinado. Los países que disfruten
de un menor nivel de desarrollo democrático deberán efectuar una lectura que se ajuste a su
contexto histórico, social y político.
19
2.2. LA NECESIDAD DE EXPLICITACIÓN
En resumen, aunque no se aborde de forma explícita, el tiempo es una de las cuestiones centrales presente en el trasfondo de las nuevas herramientas conceptuales
para el desarrollo de políticas culturales (la Convención sobre Diversidad Cultural y
la Agenda 21 de la Cultura). Sin embargo, esta omnipresencia del tiempo se detecta desde una lectura intencionada, no neutra, de las declaraciones. Por lo tanto, si
la preocupación por las cuestiones temporales se explicitara con mayor claridad podrían visualizarse más claramente las necesidades y potencialidades que el tiempo
aporta a la política cultural.
Es importante observar que cada vez son más numerosas las Administraciones y
los Gobiernos municipales que están aprobando estas declaraciones. Por lo tanto,
nos hallamos en un momento de cambios de paradigma en la política cultural, y habrá que reforzar y hacer visible el establecimiento de nuevas estrategias, nuevas políticas, que tengan en cuenta la dimensión temporal, tanto desde la perspectiva de
la cotidianeidad como del ciclo de vida de las personas.
20
III. TIEMPO Y CULTURA;
APROXIMACIÓN
CUANTITATIVA
La proliferación de estudios y encuestas realizadas durante los últimos años proporciona suficiente material analítico para realizar una nueva explotación de los datos más significativos desde una mirada cultural, de modo que resulte posible, no
sólo analizar hábitos e identificar colectivos a partir de su relación con el tiempo y
la cultura, sino también hacer aflorar e interpretar las desigualdades detectadas. No
obstante, previamente es importante detenerse y analizar el tratamiento que las estadísticas del tiempo otorgan a la cultura y las de la cultura al tiempo.
Encuestas de referencia para el estudio de:
el tiempo:
Encuesta de empleo del tiempo, 2002-2003. Instituto Nacional de Estadística
(INE).
Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. Instituto de Estadística de Cataluña
(IDESCAT).
Encuesta de usos del tiempo y del espacio público, 2005. Ayuntamiento
de Barcelona.
la cultura:
Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. Instituto de
Estadística de Cataluña (IDESCAT).
Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España, 2002–2003. Ministerio
de Cultura.
1. LA RELACIÓN ENTRE TIEMPO
Y CULTURA EN LAS ESTADÍSTICAS
Antes de iniciar el análisis de los datos de las encuestas y las estadísticas consultadas, vale la pena realizar una primera aproximación al tratamiento que recibe la
cultura en las estadísticas temporales y al que recibe el tiempo en las estadísticas
culturales. El diseño y elaboración de cuestionarios, así como la organización de la
información estadística, permiten comprobar hasta qué punto los organismos responsables de tales encuestas están interesados en dotarse de indicadores que establezcan una relación entre tiempo y cultura.
21
1.1. LA CULTURA EN LAS ESTADÍSTICAS TEMPORALES
La cultura no ha constituido un objeto de estudio habitual en las diversas aproximaciones de los últimos años al análisis de los usos del tiempo. La elaboración teórica y las
aproximaciones cuantitativas a través de encuestas de hábito y de consumo han ubicado la cultura, de manera marginal o subsidiaria, como un elemento explicativo y analítico. El hecho de que en tales búsquedas se vincule excesivamente la cultura al tiempo
de ocio dificulta su visualización efectiva y, por lo tanto, el análisis. Si bien es cierto que
la cultura –práctica y consumo– es un elemento consustancial de este tiempo de ocio,
una mirada específica al tiempo desde una perspectiva cultural puede aportar nuevas
claves interpretativas. Al respecto, hay que tener presente que la cultura puede formar
parte de prácticamente todas las actividades de la vida cotidiana: el trabajo remunerado, el doméstico y familiar, el ocio, la formación, el tiempo personal, etc.
En las encuestas del INE y del IDESCAT, la estructura con arreglo a la que se organiza
la información de los resultados de la encuesta se basa en las directrices facilitadas por
la Oficina Estadística de la Unión Europea (EUROSTAT). De acuerdo con dicha estructura, los datos referidos al tiempo dedicado a la cultura deben buscarse en diversos
campos de la encuesta. Pese a que esta transversalidad puede leerse como uno de los
valores de la cultura, también es cierto que dificulta el análisis: ¿podemos decir, a partir
de esta categorización, qué media de tiempo diario dedican las personas a la cultura?
Si lo hiciéramos, seguramente deberíamos precisar multitud de matices.
Para comprobarlo, en el siguiente cuadro se especifican los campos o las principales
actividades que se han propuesto para la encuesta. Los que se refieren –o podrían referirse– a actividades culturales, se han señalado en rojo.
Cuadro 1. Actividades consideradas en las encuestas de uso del tiempo, según propuesta de EUROSTAT
0 Cuidado personal
4 Trabajo voluntario y reuniones
01 Dormir
41 Trabajo al servicio de una organización
02 Comer y beber
42 Ayudas informales a otros hogares
03 Otras actividades de cuidado personal
43 Actividades participativas
1 Trabajo
5 Vida social y diversión
11 Trabajo principal
51 Vida social
12 Trabajo secundario
52 Diversión y cultura
13 Actividades relacionadas con el trabajo
53 Ocio pasivo
2 Estudios
6 Deportes y actividades al aire libre
21 De la escuela a la universidad
61 Ejercicio físico
22 Estudios durante el tiempo libre
62 Ejercicio productivo
3 Hogar y familia
63 Actividades relacionadas con los deportes
31 Actividades culinarias
7 Aficiones y juegos
32 Mantenimiento del hogar
71 Aficiones artísticas
33 Confección y cuidado de la ropa
72 Aficiones
34 Jardinería y cuidado de animales
73 Juegos
35 Construcción y reparaciones
8 Medios de comunicación
36 Compras y servicios
81 Lectura
37 Gestiones del hogar
82 Televisión y vídeo
38 Cuidado de los niño/as
83 Radio y música
39 Ayudas a adultos miembros del hogar
9 Trayectos y uso del tiempo no especificado
91 Trayectos
Fuente: elaboración propia.
22
Según puede comprobarse, los datos referidos a los tiempos dedicados a la cultura se encuentran en 6 de los 10 grandes grupos de actividades considerados. Evidentemente, desde aquí no se defiende que los conceptos de esta encuesta se
agrupen de otro modo; sólo se desea plasmar la dificultad que la actual estructura
supone para el análisis de la práctica cultural. Si el análisis se centra en los grupos
señalados, lo primero que se constata es que tampoco pueden considerarse como
actividades exclusivamente culturales, sino que pueden incluir actividades con un
contenido cultural:
El apartado de trabajo se incluye porque hay una serie de profesiones que tienen
un claro carácter cultural11 y, por consiguiente, un porcentaje de las horas dedicadas al trabajo podrían considerarse culturales.
En el apartado de estudios durante el tiempo libre, la enseñanza de disciplinas artísticas también debe tener su peso.
Por lo que respecta al trabajo voluntario, en un país con una gran tradición asociativa cultural como el nuestro, no cabe ninguna duda de que una buena parte proviene del trabajo realizado en las entidades culturales.
En el apartado de diversión y cultura es donde se especifica todo aquello que
guarda relación con el consumo cultural: asistencia a espectáculos y uso de los servicios culturales. Es el apartado que presenta un porcentaje más elevado de actividades que pueden definirse únicamente como culturales.
Las aficiones artísticas comprenden las prácticas culturales no profesionales.
Los medios de comunicación recogen actividades desarrolladas para la información, el entretenimiento y el consumo cultural. Mirar la televisión o escuchar la radio
podría interpretarse, según el contenido de la programación, como una forma de
hacer cultura. Lo mismo podría decirse de la lectura de prensa. Evidentemente, escuchar música, leer un libro o mirar un DVD son actividades culturales.
En conclusión, la estructura que propone EUROSTAT para las encuestas de uso del
tiempo puede constituir una buena herramienta para el análisis del peso de la cultura en las actividades diarias, siempre que se acote considerablemente la investigación y sólo se centre en determinados consumos y prácticas. En cambio, no
resulta útil para dibujar de forma clara el tiempo que una sociedad dedica a la cultura, puesto que la complejidad y los matices que habría que desarrollar serían tan
numerosos, que las conclusiones resultantes no serían lo bastante sólidas.
La Encuesta de usos del tiempo y del espacio público, 2005, realizada por el Ayuntamiento de Barcelona, presenta una estructura distinta de las anteriores. Se organiza a partir de 8 grandes campos, entre los que se encuentra el del tiempo libre,
que a la vez está desagregado en 17 categorías y es el que incluye las actividades
que podrían considerarse culturales. Es importante advertir que, una vez más, en la
tabla también se indican las industrias culturales.
En el apartado de tiempo libre y personal se señalan algunas actividades que pueden tener un contenido cultural. Es importante destacar que en estas categorías
también resulta difícil desagregar las actividades culturales. Surge el problema de la
consideración cultural de ver la televisión; la no separación de la actividad asociativa cultural de la de otras actividades; la práctica de un hobby, que puede ser o no
ser cultural; la lectura de prensa; e incluso el apartado «Otros», cuya composición
desconocemos.
11
La industria cultural catalana emplea a unas 30.000 personas. Estadísticas culturales de
Cataluña, 2005, Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.
23
Cuadro 2. Actividades consideradas en la Encuesta de usos del tiempo y del espacio público, 2005,
Ayuntamiento de Barcelona
Dormir
Comer
Tareas domésticas
Desplazarse
Dedicación a los hijo/as menores y personas mayores
Estudiar
Trabajar
Tiempo libre, personal
Conversar con la familia
Ver TV, DVD, Vídeos
Jugar con los niños
Act. asociativas, de partidos
Reunirse con familiares
Practicar hobbies
Estudiar (no clases)
Reunirse con amigos
Ordenador, Internet (fuera del trabajo)
No hacer nada, descansar, estar en Babia
Pasear
Practicar deportes o una actividad física
Ir de compras
Leer libros
Ir a la iglesia
Leer la prensa, revistas
OtrosFont: elaboració pròpia.
Fuente: elaboración propia.
Esta encuesta nos proporciona incluso menos pistas sobre la importancia de la cultura en el uso del tiempo de las personas que las encuestas del INE y del IDESCAT.
Presentar los datos de una forma más agrupada facilita el análisis a grandes rasgos, pero, en cambio, dificulta el análisis específico de determinadas temáticas, como la de la cultura. En realidad, de todas las actividades señaladas, la única que
podría considerarse como exclusivamente cultural y que podría emplearse como indicador de consumo y prácticas culturales es la lectura de libros.
1.2. EL TIEMPO EN LAS ESTADÍSTICAS CULTURALES
Si en las encuestas de usos del tiempo se detectaban dificultades para desagregar
información cultural, en las encuestas de consumo y de hábitos culturales el tiempo tampoco tiene un peso determinante. Suelen interesarse más por la frecuencia
con la que se realiza una actividad determinada que por el tiempo medio que se dedica a cada una de ellas. De hecho, muchas de las actividades de consumo cultural no pueden tener una frecuencia diaria, por lo que resulta más lógico llevar a cabo
un análisis desde la perspectiva del número de veces que se realiza una actividad
o del consumo en un período de tiempo determinado (suele ser un año).
Tanto la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001, del IDESCAT, como la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España, 2002-2003, realizada por el Ministerio de Cultura en convenio con la Sociedad General de Autores
y Editores, siguen las directrices de EUROSTAT; en concreto, la labor realizada por
12
Para conocer los resultados, consúltese Les Statistiques Culturalles dans l’UE – Rapport
final du LEG – Eurostat Working Papers; 2000.
13
Lectura de libros, lectura de periódicos, lectura de revistas, asistencia a bibliotecas, archivos, museos, exposiciones y monumentos, audición de música y asistencia a conciertos,
asistencia al cine, asistencia al teatro, asistencia a espectáculos de danza y circo, práctica
de actividades artísticas, audiencia de televisión y radio, uso de tecnologías de la información y comunicación, equipamientos culturales en el hogar, asociacionismo.
24
el grupo de trabajo Task Force 4 sobre participación cultural dentro del grupo más
amplio, conocido como «LEG-Culture», encargado de elaborar una propuesta de
estadísticas culturales comparables a escala europea.12
Tales encuestas realizan una aproximación al consumo y a las prácticas culturales
de la ciudadanía:
En primer lugar, se lleva a cabo un análisis de cada una de las prácticas consideradas.13 La persona encuestada debe responder sobre la realización de distintas actividades culturales y sobre la frecuencia con la que ha realizado una actividad
concreta en los últimos 12 meses. Las respuestas, cruzadas con variables de estructura social de las personas encuestadas, configuran el perfil de los consumidores y consumidoras según sus condiciones sociales y personales.
En segundo lugar, incluyen un apartado dedicado al tiempo libre. El objetivo de este apartado consiste en cuantificar las actividades que se realizan en el tiempo libre,
diferenciando entre días laborables y festivos. Una vez más, el cruce con variables
de estructura social permitirá comprobar diferencias entre perfiles. Lo que se contabiliza son las actividades que se realizan y no el tiempo dedicado a cada una de
ellas. Tales actividades pueden ser actividades culturales, de ocio, formativas o vinculadas a tareas de cuidado de los hijo/as y de atención al hogar. En resumen, la
variable del tiempo en las encuestas sobre hábitos culturales permite, por un lado,
acotar el estudio a un período determinado y, por otro, el tiempo libre aparece como un espacio de libre disposición personal que permite comprobar el peso de la
actividad cultural. En ningún caso se contabiliza el tiempo dedicado a la cultura.
2. ANÁLISIS DE RESULTADOS
Siguiendo las argumentaciones del apartado relativo al marco conceptual del presente estudio, el análisis de resultados de las estadísticas debería incluir una doble
aproximación: la cotidianeidad y el ciclo de vida. Ahora bien, según se ha comprobado en el apartado anterior, la estructura de las estadísticas culturales y de usos
del tiempo no permite un análisis preciso según estas dos perspectivas. Sin embargo, en los párrafos siguientes se procura que la idea de actividad diaria y la perspectiva generacional tengan un peso analítico.
La comparativa entre las estadísticas a escala de Cataluña y a escala estatal no
aporta datos lo suficientemente claros para extraer conclusiones (tabla 1). Por ello
se ha considerado más interesante el análisis de las estadísticas de Cataluña y Barcelona a partir de las variables siguientes: género, nivel de estudios y edad.
25
Tabla 1. Participación en las actividades detalladas y duración media. 2003. Comparativa
Actividades
España
% de
Duración
personas
media diaria
52 Diversió i cultura
4,8
52 Diversión y cultura
4,8
520 Diversiones y actos culturales no especificados
521 Cine
1,8
522 Teatro y conciertos
0,5
523 Exposiciones de arte y museos
524 Bibliotecas
0,2
525 Espectáculos deportivos
0,7
529 Otras diversiones y actos culturales
especificados
1,8
71 Aficiones artísticas
2,3
710 Aficiones artísticas no especificadas
711 Artes visuales
1,0
712 Artes del espectáculo
1,1
713 Artes literarias
0,2
719 Otras aficiones artísticas especificadas
8 Medios de comunicación
86,4
81 Lectura
21,5
810 Lecturas no especificadas
7,9
811 Lectura de prensa
10,7
812 Lectura de libros
5,7
819 Otras lecturas especificadas
0,2
82 Televisión y vídeo
82,8
820 Ver la televisión o el vídeo sin especificar
821 Ver la televisión
81,7
822 Ver el vídeo
2,0
83 Radio y música
6,2
830 Escuchar la radio o música sin especificar
831 Escuchar la radio
3,2
832 Escuchar grabaciones
0,3
Cataluña
% de
personas
Duración
media diaria
2:11
2:11
*0,0
2:01
2:00
0,2
1:04
1:58
5,1
5,1
*1:56
--1:26
---
2:16
2:16
-------
2:19
1:47
*0,0
1:46
1:46
1:08
0,1
2:38
1:07
1:02
0:51
1:08
0:31
2:23
1,1
2:20
1:47
1:03
2,8
1:06
0:56
-2,1
*2:00
---1:57
-22.2
----81,4
1:36
--4,8
0:56
---
-1:53
------1:07
----2:17
---1,01
----
*Datos no significativos para el cálculo.
Fuente: elaboración propia a partir de la Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT e INE.
Nota: las actividades que incorporan un componente cultural se especifican con una cifra de hasta tres dígitos.
26
--
--
--
--
--
--
2.1 ANÁLISIS ATENDIENDO AL GÉNERO
La participación de los hombres y mujeres en las actividades consideradas en las
estadísticas de uso del tiempo revelan importantes diferencias por razones de género. En la tabla 2 se reproducen las actividades con cifras de hasta dos dígitos según pueda entenderse que incorporan un componente cultural o no. El tiempo
dedicado al hogar y a la familia es el que presenta más diferencias entre hombres y
mujeres: en un día medio, las mujeres dedican al hogar y a la familia 2 horas y 35
minutos más. En cambio, la dedicación al tiempo de trabajo –se entiende que es
trabajo remunerado– muestra una relación totalmente inversa: los hombres dedican
al mismo 1 hora y 45 minutos más que las mujeres. Si se suman estas dos dedicaciones se obtiene lo que suele conocerse como la carga total de trabajo (CTT): trabajo remunerado + trabajo en ocupaciones del hogar y la familia. Atendiendo a las
cifras anteriores, la CTT permite visualizar que las mujeres trabajan 50 minutos diarios más que los hombres.
Tabla 2. Participación en las actividades detalladas y duración media, 2003, por género.
HOMBRES
MUJERES
Distrib.
% de
Duración
temporal
personas
media
diaria en dia mitjà
% de
personas
Distrib.
temporal
en dia mitjà
0. Cuidado personal
100,0
11:28
11:28
100,0
Duració
n
media
diaria
11:26
1. Trabajo
45,27
8:26
3:52
29,9
7:06
2:07
2. Estudios
10,9
5:09
0:33
13,5
5:10
0:42
3. Hogar y familia
73,2
2:14
1:39
91,6
4:47
4:14
4 Trabajo voluntario y reuniones
7,2
2:04
0:09
10,7
2:10
0:14
5. Vida social y diversión
58,6
2:09
1:16
58,6
2:00
1:10
5.1. Vida social
42,0
1:52
0:47
41,5
1:34
0:38
5.2. Diversión y cultura
5,1
2:15
0:06
5,2
2:16
0:07
5.3 Ocio pasivo
25,4
1:25
0:21
27,9
1:27
0:24
6. Deportes y actividades al aire libre 41,0
2:18
0:57
35,8
1:53
0:41
21,1
1:59
0:26
12,2
1:28
0:11
2,3
1:47
0:03
2,1
1:53
0:02
85,4
2:43
2:20
84,8
2:22
2:01
23,8
1:11
0:17
20,07
1:02
0:12
ACTIVIDADES
7. Aficiones y juegos
71 Aficiones artísticas
8 Medios de comunicación
8.1 Lectura
11:27
8.2 Televisión y vídeo
82,2
2:24
1:58
80,7
2:11
1:46
8.3 Radio y música
5,5
1:09
0:03
4,2
0:50
0:02
85,7
1:37
1:20
80,4
1:30
1:13
9 Trayectos y uso del tiempo
no especificado
Fuente: Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT.
Nota: las actividades que incorporan un componente cultural se especifican con cifras de hasta dos dígitos.
27
El hecho de que la mujer tenga una mayor CTT afecta claramente a la disponibilidad de tiempo libre:14 mientras que el hombre disfruta de 5 horas y 8 minutos de
tiempo libre, la mujer sólo dispone de 4 horas y 17 minutos. Así, se puede deducir
que las mujeres tienen menos tiempo para dedicar a la cultura que los hombres,
puesto que el consumo y las prácticas culturales acostumbran a formar parte de dicho tiempo libre. La falta de tiempo de las mujeres con respecto a los hombres para realizar actividades culturales, vinculada principalmente a la CTT, se compensa
mediante la priorización que hacen las mujeres a la hora de decidir a qué dedican
dicho tiempo libre. En este sentido, si de las actividades que se indican en la tabla
2 se seleccionan únicamente las que tienen o pueden tener un componente cultural,15 se comprueba que los hombres dedican a las mismas 2:36 horas (el 50,65%
de su tiempo libre), mientras que las mujeres dedican 2:23 horas (el 55,64% de su
tiempo libre).
Gráfico 1. Disponibilidad de tiempo libre y tiempo dedicado a la cultura, por género
Fuente: elaboración propia a partir de la Estadística de uso del tiempo, 2002-2003.
La mayor dedicación de tiempo libre a la cultura por parte de las mujeres también
queda reflejada en la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001.
Pese a las importantes diferencias con respecto al tiempo dedicado –una vez más–
a las tareas del hogar, algunas actividades, como ir al cine, al teatro y a conciertos,
o la lectura, revelan ligeras diferencias en favor de las mujeres. Otras actividades
que tradicionalmente compiten con la dedicación a actividades culturales, como el
deporte, son más frecuentes entre los hombres.
14
El tiempo libre se ha calculado mediante la suma: trabajo voluntario y reuniones + vida social y
diversión + deportes y actividades al aire libre + aficiones y juegos + medios de comunicación.
15
Trabajo voluntario y reuniones + diversión y cultura + aficiones artísticas + medios de comunicación.
28
Gráfico 2. Actividades en el tiempo libre en días laborables y fines de semana*
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
*Diez posibilidades de respuesta.
29
La falta de tiempo libre de las mujeres no sólo es una realidad que se comprueba
en las estadísticas de uso del tiempo; también queda claramente reflejada en la
percepción de disponibilidad de tiempo que tiene este colectivo. Al respecto, los
datos en el ámbito de Barcelona confirman las conclusiones apuntadas para Cataluña. Las mujeres tienen la percepción de disfrutar de menos tiempo libre que los
hombres.
Gráfico 3. Percepción de tener tiempo libre durante la semana
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de usos del tiempo y del espacio público,
2005. Barcelona.
También en Barcelona, pese a que no aparecen las mismas actividades que en el
gráfico 2 sobre Cataluña, se confirman algunas diferencias en el uso del tiempo libre. En este caso, en igualdad de condiciones –día festivo– puede comprobarse
que hay una serie de actividades que recaen en mayor medida en las mujeres que
en los hombres: jugar con los niño/as, conversar con los de casa, encontrarse con
familiares o amigos, estudiar o comprar, mientras que, una vez más, actividades tales como la práctica deportiva o la práctica de un hobby las ejercen mayoritariamente los hombres. También existe una diferencia en favor de los hombres en las
actividades asociativas y de partidos.
30
Gráfico 4. Horas dedicadas a actividades de ocio durante el último día festivo, por
sexo (media)*
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de usos del tiempo y del espacio público,
2005. Barcelona.
*Actividades de ocio sugeridas.
Algunas de estas actividades pueden realizarse de forma simultánea.
De entre las siete tipologías de actividades indicadas en el gráfico 5, las mujeres
superan a los hombres en la realización de cinco de ellas. Ello pone de manifiesto
que pese a la falta de disponibilidad de tiempo libre que hemos comprobado en párrafos anteriores, las mujeres son más propensas a realizar actividades culturales
que los hombres. Resulta interesante observar las características de algunas de tales actividades culturales, así como el distinto comportamiento por razón de género. Al respecto, es importante destacar que las actividades en las que las mujeres
superan con más diferencia a los hombres son las que se pueden llevar a cabo con
mayor facilidad en el propio hogar: práctica de una actividad artística y lectura de
libros. Por otro lado, tal y como se indicaba en el gráfico anterior, donde existe una
gran diferencia en favor de los hombres es en el asociacionismo. Se trata de una
actividad que debe realizarse fuera del hogar y que por lo general se efectúa en horarios que dificultan la participación de las mujeres. Las reuniones de preparación
de las actividades de las entidades se suelen celebrar los días de entre semana por
la noche, un horario que resulta poco compatible con el de la mayoría de las mujeres, que, fruto de la persistente división sexual del trabajo y según se ha visto anteriormente, dedican mucho más tiempo a actividades de atención del hogar.
31
Gráfico 5. Actividades realizadas durante los últimos 12 meses
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
En conclusión, pese a que las mujeres suelen disponer de menos tiempo libre para realizar actividades culturales que los hombres, el hecho de que las prioricen frente a otras posibilidades –como el deporte, por ejemplo– hace que presenten un nivel
de actividad ligeramente superior. Ahora bien, habría que ver cuál sería el comportamiento de las mujeres si no sufrieran la discriminación vinculada a la CTT. Es decir, si una mayor disponibilidad de tiempo libre supondría un aumento de consumo
y prácticas culturales, o si les permitiría realizar con más frecuencia otras actividades que deben dejar de lado en su priorización.
32
2.2. ANÁLISIS ATENDIENDO AL NIVEL DE ESTUDIOS
El nivel de estudios también se muestra como una variable a tener en cuenta a la
hora de detectar la disponibilidad de tiempo libre para dedicar a la cultura. Los datos de la tabla 3 permiten comprobar que cuanto más elevado es el nivel de estudios, más tiempo se dedica al trabajo. Evidentemente, un mayor nivel de estudios
suele estar vinculado a una mejor preparación y capacitación para el mercado de
trabajo. Ahora bien, esta mayor dedicación al trabajo fuera del hogar repercute de
forma significativa, tanto en el tiempo dedicado al cuidado personal como en el dedicado al hogar y a la familia.
Tabla 3. Distribución temporal de las actividades diarias en un día medio, 2003, por
nivel de estudios
Actividad
Estudios
primarios
Estudios
secundarios
12:37
11:57
11:06
11:09
Cuidado personal
12:37
Trabajo
0:41
Estudios
0:08
Hogar y familia
3:54
Trabajo voluntario y reuniones
0:18
Vida social y diversión
1:24
Deportes y actividades al aire libre 1:02
Aficiones y juegos
0:12
Medios de comunicación
2:54
Trayectos y uso del tiempo no especificado 0:47
11:57
1:33
0:59
3:03
0:15
1:13
1:00
0:22
2:32
1:00
11:06
3:38
0:38
2:50
0:09
1:12
0:43
0:17
1:58
1:23
11:09
4:13
0:22
2:34
0:09
1:06
0:38
0:20
1:49
1:34
Cura personal
Sin
estudios
Estudios
superiores
Fuente: Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT.
La mayor dedicación al trabajo remunerado por parte de las personas con un nivel
de estudios más elevado tiene una clara traducción en la CTT. Tal y como puede
comprobarse en el siguiente gráfico, existe una diferencia importante –de unas dos
horas diarias– entre las personas sin estudios o con estudios primarios y aquéllas
que tienen estudios secundarios o superiores. En este sentido, se puede afirmar
que las primeras disponen de más tiempo libre que las segundas.
Gráfico 6. Carga total de trabajo (CTT) según nivel de estudios
Fuente: elaboración propia a partir de la Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT.
33
Si bien la falta de tiempo libre puede suponer una clara limitación a la hora de desarrollar actividades culturales, ello no impide que las personas con un mayor nivel
de estudios también sean, con gran diferencia, las que más realizan este tipo de actividad. El gráfico 7 indica que las personas con un nivel de estudios más elevado
dedican su tiempo libre a actividades culturales con mucha más frecuencia. La lectura, la asistencia a clases o al cine, al teatro y a conciertos revelan importantes diferencias en favor de este colectivo, mientras que actividades tales como las tareas
del hogar, pasear, mirar la televisión o descansar son las realizadas en mayor medida por las personas con un nivel de estudios inferior.
Gráfico 7. Actividades en el tiempo libre en días laborables y fines de semana
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
El nivel de consumo y prácticas culturales es superior cuanto más elevado es el nivel de estudios. Los datos del siguiente gráfico permiten constatar importantes diferencias en todas las actividades consideradas. En todos los casos, la realización
de actividades culturales es superior por parte de las personas con estudios universitarios, seguidas de las personas con estudios secundarios y, a mayor distancia,
de las personas con estudios primarios. Las personas sin estudios muestran, en todos los casos, unos niveles de consumo y prácticas culturales muy bajos.
34
Gráfico 8. Actividades realizadas durante los últimos 12 meses
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
El estudio de los datos presentados en este apartado nos lleva a concluir que, si
bien es importante disponer de suficiente tiempo libre para dedicar a la cultura, también es cierto que el nivel de estudios de la población se muestra como la principal
barrera de acceso a la misma. Disponer de tiempo para el consumo y prácticas culturales es una condición necesaria para la actividad cultural pero, evidentemente,
no es una condición suficiente.
35
2.3. ANÁLISIS ATENDIENDO A LA EDAD
El ciclo de la vida de las personas –es decir, el momento de la vida en el que se encuentra una persona y no su edad– es lo que determina, en gran medida, la disponibilidad de tiempo libre y la dedicación preferente a un tipo de actividad o a otro.
En este sentido, la juventud aparece más vinculada a los estudios y a la formación,
la edad adulta al trabajo dentro y fuera del hogar, mientras que las personas de más
edad tienen una mayor disponibilidad de tiempo libre.
Tabla 4. Distribución temporal de las actividades diarias durante un día medio, 2003,
por grupos de edad
Actividad
Menos de 25
años
De 25 a 44
años
De 45 a 64
años
más
11:33
10:54
11:14
12:46
Trabajo
1:54
4:39
3:21
0:06
Estudios
2:58
0:11
0:03
0:01
Hogar y familia
1:00
3:07
3:33
3:43
Trabajo voluntario y reuniones
0:02
0:05
0:18
0:22
Vida social y diversión
1:34
1:00
1:05
1:27
Cuidado personal
Deportes y actividades al aire libre
0:51
0:36
0:47
1:12
Aficiones y juegos
0:43
0:13
0:12
0:13
Medios de comunicación
1:48
1:42
2:12
3:24
Trayectos y usos del tiempo no especificado
1:31
1:29
1:12
0:41
Fuente: Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT.
En el siguiente gráfico se puede comprobar que las personas en edad adulta (de 25
a 64 años) soportan una CTT muy superior a la de los otros grupos de edad. A pesar de que los jóvenes tienen una carga inferior, es preciso tener en cuenta que sus
obligaciones pasan, en buena parte, por los estudios, y que éstos, sumados a la
CTT, dan un total de 5 horas y 52 minutos. Finalmente, el grupo de edad que tendrá más disponibilidad de tiempo libre es el colectivo de personas mayores en edad
de jubilación. No obstante, debe advertirse que sus hijos cada vez dependen más
de ellos por lo que respecta al cuidado de los nietos, actividad que ocupa una buena parte de su horario y que explica, hasta cierto punto, las 3 horas y 43 minutos
dedicados diariamente al hogar y a la familia.
36
65 años y
Gráfico 9. Carga total de trabajo (CTT) según nivel de estudios
Fuente: elaboración propia a partir de la Estadística de uso del tiempo, 2002-2003. IDESCAT.
La estadística a escala de Barcelona reafirma lo que hasta ahora se había apuntado. Las personas mayores tienen una mayor percepción de disponibilidad de tiempo libre, muy por encima de los otros grupos de edad. En segundo lugar aparece
el grupo de 55 a 64 años; una edad de prejubilación, en la que, por motivos generacionales, hay una menor presencia de la mujer en el mercado de trabajo. El grupo que tiene la percepción de disponer de menos tiempo libre es el de 35 a 44 años;
una edad en la que a causa de las obligaciones laborales y familiares se dispone de
poco tiempo libre. Aquí, una vez más, la cuestión generacional es importante, puesto que se ha ido retrasando la fase del ciclo de vida vinculado a la paternidad y la
maternidad y, además, la incorporación de la mujer en el mercado de trabajo es más
igualitaria que en generaciones anteriores.
Gráfico 10. Percepción de tener tiempo libre durante la semana, por grupos de
edad
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de usos del tiempo y del espacio público,
2005. Barcelona.
Atendiendo a los datos del gráfico siguiente, la mayor disponibilidad de tiempo libre
de las personas mayores de 65 años no se traduce directamente en un mayor consumo cultural. Este grupo de edad dedica este tiempo a pasear, mirar la televisión,
hacer reuniones y comidas con familiares o amigos, o a realizar tareas del hogar y
a cocinar. Las actividades culturales tales como ir al cine, al teatro y a conciertos
tienen una mayor respuesta cuanto menor es la edad. En cambio, la lectura tiene
un porcentaje de respuesta menor en el grupo de 15 a 29 años, mientras que el de
45 a 64 años es el que presenta un porcentaje más elevado.
37
Gráfico 11. Actividades en el tiempo libre en días laborables y fines de semana
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
Atendiendo al nivel de consumo y prácticas culturales por edades, el gráfico 12
muestra que cuanto más baja es la edad, más elevado es el nivel. La juventud aparece como la etapa de la vida con una mayor actividad cultural. En cuatro de las siete actividades consideradas, las personas más jóvenes son las que presentan un
porcentaje de actividad más elevado. Destaca el caso de la asistencia a conciertos
de música, donde superan en más de 30 puntos al siguiente grupo (66,2% los jóvenes y 35,4% las personas de 30-44 años).
Los datos de lectura también son superiores en los más jóvenes. En el gráfico anterior se ha observado que este grupo de edad es el que dedica un menor porcentaje de su tiempo libre a la lectura. Esta aparente contradicción se explica por el
ciclo de vida; es decir, las personas más jóvenes leen más porque están inmersas
en una etapa formativa con una gran dedicación a los estudios, y tienen la obligación de leer. En cambio, como se ha visto antes, cuando disponen de tiempo libre
raramente escogen la lectura como actividad. Entre los adultos de 30 a 44 años y
los de 45 a 64 años hay importantes diferencias en el porcentaje de consumo de
cada una de las prácticas, a favor de los primeros. Si atendiéramos a la disponibi-
38
lidad de tiempo libre, ello no debería ser así. Ahora bien, como se verá en el gráfico 12, las personas de entre 30 y 44 años presentan unos niveles de instrucción
más elevados, y ya se ha podido comprobar que el nivel de consumo cultural guarda una relación directa con el de los estudios o la instrucción. Finalmente, con respecto a los datos del gráfico 12, hay que destacar el bajo nivel de consumo y
prácticas culturales de las personas de 65 años y más, que tan sólo superan al resto de grupos de edad en la asistencia a la danza. Éste es un dato curioso que podría explicarse por la gran cantidad de manifestaciones de cultura tradicional
vinculadas con la danza (sardanas, esbarts, sevillanas, etc.) y la importante tarea de
preservación que las personas mayores llevan a cabo.
Gráfico 12. Actividades realizadas durante los últimos 12 meses
Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de consumo y prácticas culturales de Cataluña, 2001. IDESCAT.
39
Los datos del gráfico 12 podrían llevar a concluir, sin más, que cuanto más elevada es la edad, menor es el grado de consumo y prácticas culturales. Ahora bien, tal
y como se ha indicado anteriormente, el análisis por grupos de edad resulta más
explicativo si tenemos en cuenta las generaciones. Y, en este caso, es especialmente importante contrastar los datos del gráfico 12 con los del 13. Se podrá observar
que cuanto más aumenta la edad, más bajo es el nivel de estudios. Por lo tanto,
atendiendo a las conclusiones del apartado anterior, se pueden comprender fácilmente los bajos niveles de consumo cultural de las personas mayores y los niveles
más elevados en los grupos de edad más joven. En conclusión, si bien la edad determina la disponibilidad o no disponibilidad de tiempo libre, la generación –las condiciones sociales y educativas en las que se crece– determina el consumo y las
prácticas culturales.
Gráfico 13. Nivel de instrucción de la población catalana, por edad
Fuente: elaboración propia a partir de datos del IDESCAT 2001.
40
IV. TIEMPO Y CULTURA;
APROXIMACIÓN
CUALITATIVA - ANÁLISIS DE
LA POLÍTICA Y LA OFERTA
CULTURAL EN BARCELONA
Para analizar el tratamiento del tiempo desde el punto de vista de la estrategia cultural, el estudio se centra en el caso de Barcelona. El estudio de la experiencia de
esta ciudad, que ya despierta interés por sí misma, tiene el valor añadido de que
en cuestiones de política cultural, Barcelona constituye un importante referente internacional. Las estrategias en política cultural que ha ido adoptando esta ciudad
han definido el itinerario del desarrollo de las políticas culturales en otros ámbitos.
Por consiguiente, el análisis de la política cultural de Barcelona, y de los nuevos retos que se plantean con el renovado Plan Estratégico de Cultura, tiene una trascendencia más amplia que no se limita al territorio y a la población de la ciudad.
De algún modo, puede afirmarse que Barcelona, en cuestión de política cultural,
marca tendencia.
41
1. EL TIEMPO EN EL NUEVO PLAN ESTRATÉGICO DE CULTURA DE BARCELONA
Recientemente, en diciembre de 2006, el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB)
presentó el nuevo Plan Estratégico de Cultura de la ciudad, bajo el nombre de «Nuevos Acentos». El nuevo Plan surge como una innovadora herramienta al servicio del
desarrollo de nuevas estrategias para la cultura de la ciudad. El anterior plan de cultura databa del año 1999, por lo que era preciso revisarlo atendiendo, como mínimo, a tres motivos: en primer lugar, la realidad de la ciudad es muy distinta de la
existente en 1998 y 1999 (período en el que se desarrolló el proceso de elaboración del Plan de 1999); desde entonces, se han producido importantes cambios en
su estructura social; en segundo lugar, la mayor amplitud analítica que aportan nuevos marcos conceptuales, como la Agenda 21 o la Declaración Universal sobre la
Diversidad Cultural; y, finalmente, la consecución, en gran medida, de los objetivos
fijados en el Plan de 1999.
El nuevo Plan se estructura en torno a 3 líneas de trabajo.16
1. Una apuesta por la proximidad.
La proximidad apela a tres consideraciones. Por un lado, responde a un eje territorial, de desarrollo de la acción cultural en los barrios, en los territorios de la proximidad. Por otro, hace referencia a un eje social, en el sentido de aproximar ciudadanos
cada vez más distintos. Finalmente, la proximidad guarda relación con la consecución de un sistema cultural más próximo y orientado a los ciudadanos, o sea, responde también a un eje cultural. (...)
2. Cualidad y excelencia en la producción cultural en la ciudad.
Una política cultural excelente es aquélla que pone la cultura al alcance de todo el
mundo. Pero, a la vez, una política cultural para la excelencia también significa una
política cultural que es capaz de crear las condiciones para que sea posible lograr
la máxima calidad en las producciones culturales. Ser excelente significa sobresalir con respecto a las fortalezas y carencias de un contexto, llegar a destacar mediante el talento y la disciplina, la creatividad y el ingenio, así como también la visión
y la determinación.
3. Un ecosistema cultural más conectado.
(...) El elemento en el que debe hacerse hincapié es el de la conectividad. Un sistema cultural que cada vez es más abierto y presenta interacciones más complejas
exige que los agentes culturales mejoren su capacidad de conexión a distintas escalas. Ello es válido para las industrias y su capacidad de expandirse a otros territorios a través de partenariados y alianzas estratégicas; es válido para los colectivos
artísticos y la posibilidad de ampliar sus circuitos de difusión a escala catalana, española, europea e internacional, y es válido para las instituciones culturales públicas, que cada vez necesitan más socios para seguir ampliando su capacidad de
producción cultural. La apuesta por aumentar la conectividad del sistema cultural
barcelonés es clave.»
Pese a que las tres líneas pueden analizarse desde una perspectiva de tiempo, por
su definición resulta más adecuado centrarse en la primera. Efectivamente, el tiempo desempeña un papel fundamental a la hora de aproximar la cultura. Esta línea,
según el mismo plan, debe servir, básicamente, para cumplir tres objetivos:
1. Fomentar entornos urbanos que favorezcan la interacción entre los ciudadanos
con objeto de garantizar la convivencia.
2. Fomentar la igualdad de acceso a los bienes y contenidos culturales.
16
42
Extraído del Plan Estratégico de Cultura de Barcelona, Nuevos Acentos.
3. Garantizar las oportunidades con el propósito de que cualquier ciudadano pueda desarrollar sus capacidades expresivas.
En ningún momento del desarrollo de la definición de esta línea de trabajo –ni en el
de las demás, ni en el resto del documento– se hace una referencia explícita a la
cuestión del tiempo. Ahora bien, según se ha observado en el primer apartado del
presente estudio, centrado en el marco conceptual, aunque la cuestión del tiempo
no figure de forma explícita, la intención y orientación de las políticas y de los programas a desarrollar serán los factores que determinarán si la cuestión temporal se
ha tenido suficientemente en cuenta o no.
Como es lógico, el hecho de que no se mencione explícitamente la cuestión del
tiempo no constituye un buen punto de partida. Si se compara con otra dimensión
muy trabajada desde el ámbito municipal, como es la del territorio, se puede comprobar que en el Plan se da una asociación más clara entre proximidad y espacio
que entre proximidad y tiempo. Ahora bien, la cuestión del tiempo en la política cultural guarda una estrecha relación con el tipo de equipamiento, de servicios y de
programas por los que se apuesta en esta nueva etapa.
Desde todas las perspectivas, la apuesta por la proximidad que aparece con este
Plan puede convertir la cuestión del tiempo en un aspecto clave para el éxito de muchas de las iniciativas a desarrollar. La cuestión del tiempo en las políticas culturales de proximidad no se debe limitar a un tema de horarios, sino que debería tener
en cuenta la doble dimensión de cotidianeidad y de ciclo de vida, así como la perspectiva de la generación.
Por lo que respecta a la cotidianeidad, puede interpretarse que esta línea de trabajo y los objetivos que persigue podrán otorgar un papel relevante a la presencia de
la cultura en la vida cotidiana de las personas. El primer objetivo habla de entornos
de convivencia, en clara referencia a la capacidad generadora de relaciones que
pueden tener ciertos entornos culturales. Evidentemente, esta convivencia se entiende desde la perspectiva de la cotidianeidad. El acceso a la cultura no se puede
entender desde una perspectiva aislada de la cotidianidad. Precisamente, el valor
del acceso a la cultura es que se produzca de manera natural, que forme parte de
la vida de las personas y no represente un momento aislado. De un modo similar,
el fomento del desarrollo de la capacidad expresiva de los ciudadanos que persigue esta línea de trabajo carece de sentido si no se vincula a una expresión capaz
de convertirse en cotidiana y de aportar recursos y lenguajes destinados a aumentar la capacidad artística y a la vez crítica de las personas.
Por lo que respecta al ciclo de vida y a la generación, será importante que el desarrollo de los programas del Plan se adapte a las necesidades características de cada momento vital, sin olvidar que dicho momento vital será distinto para cada
generación. En este sentido, se precisará la orientación de programas de acceso y
de fomento de la expresividad orientados específicamente a una población determinada que, como hemos visto en apartados anteriores, experimenta más dificultades a la hora de acceder a la cultura o de desarrollar su capacidad expresiva. La
red de equipamientos culturales de proximidad y su complicidad con el tejido asociativo de cada territorio deberán tener un papel fundamental en el objetivo de acercar la cultura a todas las personas que la sienten distante. La generación de espacios
de convivencia debe comportar el acercamiento de la cultura a personas y colectivos actualmente ausentes en la vida cultural de la ciudad. Deben ser entornos favorecedores, a fin de que todas las personas, con independencia de su edad,
encuentren espacios de intercambio y de conocimiento cultural intergeneracional.
Seguramente, una de las claves del éxito o del fracaso del nuevo Plan Estratégico
de Cultura de Barcelona será la capacidad de impregnar de esta nueva filosofía to-
43
dos los servicios y los agentes culturales que existen en el territorio. Aproximar la
cultura, cuando para muchas personas sigue siendo algo distante, supone asumir
un gran reto que puede mejorar sensiblemente la calidad de vida de los ciudadanos. Será preciso reflexionar con atención sobre el papel que puede desempeñar
la perspectiva del tiempo en el desarrollo de la nueva estrategia. Lo más probable
es que si se tiene lo suficientemente en cuenta y se articulan las políticas en torno
a los ejes de espacio/tiempo, las posibilidades de éxito sean más elevadas. El eje
del espacio ya está muy bien dibujado. Ahora hay que dibujar, de forma más nítida,
el eje del tiempo.
2. BREVE APROXIMACIÓN ANALÍTICA A
LA OFERTA CULTURAL DE BARCELONA
DESDE LA PERSPECTIVA DEL TIEMPO
El análisis de la oferta cultural de una ciudad como Barcelona desde la perspectiva
del tiempo es una empresa de gran envergadura que debería contemplar multitud
de distintos matices. De ahí que, tal y como se presenta en este apartado, sea importante realizar una doble prevención ante la tarea realizada: por un lado, atendiendo a la amplitud del análisis y, por otro, a la perspectiva analítica con relación al
tiempo.
Con respecto a la amplitud del análisis, es preciso aclarar que lo que se desarrollará en los párrafos siguientes sólo pretende señalar algunas cuestiones que parecen
interesantes y que definen líneas de trabajo sobre las que habría que profundizar en
investigaciones posteriores. Por lo tanto, no hay una voluntad de globalidad, sino
de iniciar un debate en torno a los elementos de diagnóstico que aparecen en una
primera aproximación a la oferta cultural desde la perspectiva del tiempo. La investigación realizada se centra en la oferta de bibliotecas, teatros, cines y museos y salas de exposiciones.
Atendiendo a la perspectiva analítica, tal y como se ha indicado en el apartado del
marco conceptual, deberían contemplarse las perspectivas del horario y de la cotidianeidad, del ciclo de vida y de la generación. En esta breve aproximación, las reflexiones se desarrollan alrededor de la primera perspectiva, puesto que es la que
permite extraer algunas conclusiones a partir del desarrollo de una exploración de
los datos estadísticos existentes y de elaboración propia.
2.1. LA OFERTA DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS
El análisis se centrará en el servicio público que ofrece el Consorcio de Bibliotecas
de Barcelona, puesto que ésta es la red que concentra el mayor número de usuarios en la ciudad y se dirige a toda la población en general.
Durante los últimos años hemos asistido a una gran transformación de este servicio. El desarrollo del Plan de Bibliotecas de Barcelona 1998-2010 ha posibilitado la
continua creación de bibliotecas por todo el territorio de la ciudad, con un claro impulso por la creación del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona (formado por el
Ayuntamiento y la Diputación). Paralelamente al crecimiento de infraestructuras, se
44
ha producido una transformación del modelo de servicio y de gestión de este tipo de
equipamiento. En pocos años, la biblioteca se ha consolidado como un importante
centro cultural de proximidad, muy vinculado al territorio. La diversificación de su oferta (documentos multimedia, periódicos de todo el mundo, actividades divulgativas para el fomento de la lectura, creación de clubs de lectura, puntos de conexión a Internet,
funcionamiento en red de las bibliotecas, etc.) ha provocado un importante incremento de usuarios, con una gran diversidad de perfiles sociológicos.
Seguramente, uno de los secretos de su éxito es, precisamente, la transformación
de este servicio en un servicio de proximidad. Y es en este sentido que la perspectiva del tiempo adquiere relevancia. La proximidad física también debe entenderse
como proximidad temporal. En efecto, la distancia (espacio) es esencial a la hora
de conseguir que un equipamiento sea accesible a la ciudadanía, pero el tiempo
que se precisa para recorrer la distancia correspondiente se sitúa en un mismo nivel. Así, según puede observarse en el siguiente cuadro, la apertura de nuevas bibliotecas por todo el territorio, bien conectadas con transporte público, permite que
la mayoría de los habitantes de Barcelona tengan una biblioteca a poco tiempo de
recorrido de su casa. En este sentido, según la encuesta Ómnibus del Ayuntamiento de Barcelona, un 87,6% de los usuarios va a la biblioteca a pie y un 74,5% tarda menos de un cuarto de hora en llegar a la misma (el 92% se dirige a ella desde
casa).
Cuadro 3. Mapa de bibliotecas del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona
Fuente: Consorcios de Bibliotecas de Barcelona.
El uso de la biblioteca tiene, cada vez más, un componente de cotidianeidad. Pese a que entre sus usuarios encontramos algunos de habituales y otros de esporádicos, la consolidación del carnet de bibliotecas y el incremento de la proporción de
usuarios/población indican una tendencia hacia la fidelización. Según puede comprobarse en el siguiente gráfico, prácticamente el 24% de los ciudadanos de Barcelona tienen el carnet de socio de las bibliotecas de Barcelona. Y mientras que en
el 2004 cada ciudadano iba 2,6 veces al año a la biblioteca (usuarios/población), en
el 2005 esta proporción se incrementa hasta llegar a casi las 2,8 veces.
45
Gráfico 14. Usuarios de las bibliotecas de Barcelona y carnets de usuarios. Comparativa con total de población, 2005
Fuente: elaboración propia a partir de datos del Consorcio de Bibliotecas.
Este aspecto de servicio vinculado a la proximidad y la cotidianeidad convierte el
horario de las bibliotecas en un aspecto fundamental. Mientras que el público usuario se ha ido consolidando, se ha observado que las necesidades de ampliación de
los horarios de apertura han aumentado. Así, algunas bibliotecas han reducido progresivamente el tiempo de cierre al mediodía, mientras que otras han retrasado el
cierre por la noche mediante la introducción de medidas especiales en épocas de
exámenes de los estudiantes.
Si bien no resulta posible afirmar la existencia de una clara relación de causa–efecto, no cabe ninguna duda de que existe una vinculación entre el incremento del uso,
los préstamos por biblioteca, con el de horas de servicio por biblioteca. Evidentemente, el crecimiento del uso de la biblioteca no sólo está vinculado a las horas de
servicio, pero es posible asegurar que si aumentan las horas de servicio, el número de préstamos se multiplica. Así, del 2003 al 2004, las horas de servicio por biblioteca se incrementaron ligeramente (0,38%), como también aumentó, aunque
discretamente (9,17%), el número de préstamos. En cambio, del 2004 al 2005, el
incremento de horas de servicio por biblioteca aumentó significativamente (4,84%),
traduciéndose en un importante incremento en los préstamos (21,88%). Una posible explicación es que los usuarios valoran el hecho de que sea un servicio con una
gran amplitud horaria y fácilmente disponible. Por lo tanto, cuanto mayor sea la conciencia de que se puede ir a la biblioteca prácticamente siempre que se desee, más
se incrementará su uso.
Gráfico 15. Variación horas de servicio y préstamos por biblioteca
Fuente: elaboración propia a partir de datos del Consorcio de Bibliotecas.
46
2.2. LA OFERTA TEATRAL
El debate sobre los horarios de los teatros es un debate abierto y todavía no resuelto. Un repaso a la cartelera teatral de Barcelona correspondiente a una semana de
plena actividad como la seleccionada –del 21 de enero al 4 de febrero del 200717–
permite comprobar que, si bien hay elementos en común, también existe una diversidad en la política horaria de cada equipamiento. En este sentido, del análisis del horario de la programación se pueden extraer algunas consideraciones interesantes.
No se aprecian importantes diferencias horarias atendiendo a la titularidad del teatro. Sin embargo, sí que hay comportamientos distintos con respecto a la flexibilidad a la hora de incrementar o de reducir el número de sesiones. Mientras que los
teatros de titularidad pública –como el Teatro Nacional de Cataluña (TNC) o el Teatre Lliure– no suelen variar el horario de la programación durante toda la temporada, los privados –como el Apolo, el Condal, el Borràs, el Victoria o el Poliorama–
dependen en gran medida de la respuesta del público, por lo que amplían las sesiones que ofrecen según la demanda.
La oferta teatral se distribuye de manera desigual durante la semana. Los lunes
la oferta es prácticamente inexistente, y los martes se limita a unos pocos teatros.
Pese a que los miércoles se produce un incremento –el 70% de los teatros abren
sus puertas– puede decirse que la actividad se concentra de jueves a domingo. En
este sentido, es importante señalar que los jueves, algunos teatros –como el Borràs, el Poliorama y el Victoria– ofrecen sesiones a última hora de la tarde y por la
noche. Los viernes prácticamente sólo hay sesiones a última hora de la tarde y por
la noche. Los sábados son los días que acumulan más representaciones, repartidas entre la sesión matinal –para el público familiar–, de tarde y de noche. Los domingos hay sesiones por la mañana o por la tarde. Por la noche sólo hay la oferta
del Versus Teatro.
Gráfico 16. Número de representaciones de teatro y danza por día de la semana
Fuente: elaboración propia a partir de les carteleras de los teatros de Barcelona, 21/01/07 al
04/02/07.
17
Véase el Anexo.
47
Si analizamos la oferta por franjas horarias, podemos comprobar que el 62% se
concentra en representaciones que comienzan entre las 21h y las 23h. Si a éstas
les sumamos las que comienzan a las 20h, haciendo un grupo de última hora de la
tarde-noche, la cifra aumenta hasta el 68,5%. Por lo tanto, se puede afirmar que el
teatro es una actividad que se realiza básicamente a última hora de la tarde y por la
noche. Ahora bien, es importante destacar como síntoma interesante la cantidad
de teatros que están programando sesiones de tarde (al margen de los domingos).
Debe precisarse que a estas sesiones suelen acudir grupos organizados, institutos,
asociaciones de jubilados, etc. Con respecto a las sesiones matinales, los datos facilitados deben interpretarse con precaución, puesto que muchos de los teatros que
ofrecen una programación para público escolar no lo indican en la cartelera.
Gráfico 17. Número de representaciones de teatro y danza según franja horaria
Fuente: elaboración propia a partir de les carteleras de los teatros de Barcelona, 21/01/07 a
04/02/07.
Por lo que se refiere a la presente temporada 2006-2007, el horario que se muestra más innovador es el del TNC. Ha adelantado el inicio de las representaciones de
la noche a las 20h, una hora antes que los teatros que comienzan más pronto. Además, ha doblado las sesiones de los sábados (tarde y noche), al tiempo que mantiene una programación dirigida al público escolar, infantil y familiar cinco días a la
semana durante la mañana, lo que demuestra que el cambio y el riesgo en la política horaria pueden dar buenos resultados. En efecto, se trata de horarios que benefician tanto al público como al personal del TNC. En el primer caso porque se
pueden desplazar con transporte público para ir y volver del teatro; en el segundo,
porque tienen un horario que facilita la conciliación.
2.3. LA OFERTA DE MUSEOS Y DE EXPOSICIONES DE ARTE
Para realizar el análisis de la oferta horaria de museos y de exposiciones de arte, se
han seleccionado los 10 principales equipamientos de Barcelona –por número de
visitantes–,18 tanto de titularidad pública como privada. Según puede observarse en
la tabla 5, el número de horas de apertura oscila entre las 43 y las 70 horas semanales. La Pedrera, de la Fundación Caixa de Catalunya, es el centro que más horas
abre su sala de exposiciones y el Palacio de la Virreina (ICUB) el que menos (es el
único que cierra al mediodía). Precisamente, este último tiene previsto un cambio
de usos para convertirse, en el 2008, en un centro dedicado a la imagen. En segundo lugar en número de horas de apertura se sitúa el Museo Picasso (de titularidad
pública), la Fundación Miró (con participación pública) y CaixaForum (perteneciente a la Fundación «la Caixa»). El resto de equipamientos, todos ellos de titularidad
o con participación pública, tienen un horario de apertura que ronda las 50 horas
semanales.
18
48
Véase el Anexo.
Tabla 5. Horas de apertura semanal, visitantes y titularidad de los 10 principales
museos de arte y salas de exposiciones de Barcelona, 2007
Museos y salas
¿Abre los doVisitantes mingos por
Titularidad
2005
Horari anual Horari d’hivern Horari d’estiu
la tarde?
Horas apertura semanal
CaixaForum
-CCCB
-Centro de Arte Santa Mònica 49
Fundación Miró
-Fundación Tàpies
60
La Pedrera
70
MACBA
-MNAC
49,5
Museo Picasso
60
Palacio de la Virreina
43,5
60
54
-52
--49
----
64
49
-56
--54
----
1.081.886
158.394
44.517
529.013
65.764
1.261.462
419.125
783.729
1.080.517
123.243
Sí
Sí
No
No
Sí
Sí
No
No
Sí
No
Privada
Pública
Pública
Privada
Privada
Privada
Pública
Pública
Pública
Pública
Fuente: Elaboración propia a partir de información de cada equipamiento.
La política horaria es bastante similar en todos los centros. Las diferencias se refieren al día de cierre al público, al grado de innovación mediante la ampliación de horarios en franjas poco frecuentes, y a la apertura o no apertura los domingos por la
tarde.
Por lo que se refiere al día de cierre al público, lo más destacable es que sólo La
Pedrera abre todos los días de la semana. El MACBA cierra los martes, mientras
que el resto lo hace los lunes. Por lo tanto, entre estos 10 equipamientos, los lunes
sólo se pueden visitar exposiciones en La Pedrera o el MACBA, siempre y cuando
no estén montando una nueva exposición.
La innovación en materia de horarios viene de la mano de unas pocas experiencias.
Los gestores de algunos de estos centros han emprendido políticas horarias que
tienen un doble objetivo: por un lado, aproximar su oferta a nuevos públicos y, por
otro, adaptarse a las necesidades del público proveniente del turismo, tan importante en una ciudad como Barcelona. Así, durante todo el año, los jueves se pueden visitar las exposiciones de la Fundación Miró hasta las 21:30. Durante el horario
de verano, los miércoles CaixaForum permanece abierto hasta la medianoche, y el
MACBA hace lo mismo los jueves.
Finalmente, en la política de apertura de los domingos por la tarde es donde los 10
centros analizados presentan una mayor división: sólo la mitad de ellos abre los domingos por la tarde. En este sentido, los tres equipamientos que reciben más visitantes durante el año (La Pedrera, CaixaForum y el Museo Picasso) se encuentran
entre los cinco que abren los domingos por la tarde. También se trata de espacios
que tienen un claro componente de atractivo turístico.
De los datos analizados se puede concluir que las salas de exposiciones y los museos todavía tienen un importante camino por recorrer en lo que se refiere a la oferta horaria. Para los centros que deseen acercar su oferta a públicos diferentes, habría
que estudiar algunas experiencias innovadoras y la posibilidad de apertura los domingos por la tarde. En esta línea, la innovación en la programación también puede representar un aspecto determinante a la hora de abrirse a nuevos colectivos;
una programación que vaya más allá de las exposiciones, que las complemente y
que resulte atractiva para las personas interesadas en actividades paralelas.
49
2.4. LA OFERTA CINEMATOGRÁFICA
El análisis de la oferta cinematográfica sólo puede centrarse en la propuesta de equipamientos de titularidad privada, puesto que al margen de la Filmoteca de Cataluña no existen salas de cine con programación regular de titularidad pública.
Durante los últimos años hemos asistido a importantes cambios en el número de
cines de la ciudad de Barcelona y su tipología. Estos años se han caracterizado por
el cambio de modelo de cines con una sola pantalla al de cines multisalas. El modelo multisalas, además de permitir mejoras económicas en la explotación de los
cines, ha sido especialmente impulsado por la edificación de grandes cines en los
centros comerciales que durante la última década se han construido en la ciudad.
La tabla 6 recoge los cines de Barcelona según el número de pantallas. Cinco de
los 34 cines tienen más de 10 pantallas, acumulando el 36% del total, mientras que
los cines con un número inferior de pantallas sólo acumulan el 7%.
Tabla 6. Caracterización de los cines de Barcelona según el número de pantallas
Numero de pantallas
Total cines
% de cines
10
10
9
5
34
29%
29%
27%
15%
100%
1o2
De 3 a 5
De 6 a 9
10 y más
Total
Total pantallas % de pantallas
14
43
69
72
198
7%
22%
35%
36%
100%
Fuente: elaboración propia a partir de las carteleras de los cines de Barcelona, 21/01/07 a
04/02/07.
Los cines de los centros comerciales acumulan el 38% del total de las pantallas
barcelonesas, con una media de 13 pantallas por cine, triplicando la media de los
cines no situados en zonas comerciales. Estos datos reflejan que la oferta cinematográfica ha cambiado significativamente, consolidándose como una oferta de
ocio de primer orden con una clara complementariedad con los entornos comerciales. Debe tenerse presente que el número de espectadores de cine en la ciudad de Barcelona es de unos 10 millones y que, por lo tanto, estamos hablando
de la expresión cultural que cuenta, con diferencia, con un mayor volumen de consumidores. 19
Tabla 7. Caracterización de los cines de Barcelona según su ubicación
Característica
Cines de centros comerciales
Cines fuera de centros comerciales
Media de pantallas por cine
13
4
% de pantallas sobre el total
38%
64%
Fuente: elaboración propia a partir de las carteleras de los cines de Barcelona, 21/01/07 a 04/02/07.
19
50
Datos del Anuario Estadístico de la ciudad de Barcelona 2005.
Los responsables de marketing de los centros comerciales han prestado una especial atención a la vinculación entre tiempo libre/tiempo de ocio/tiempo de consumo.
La idea es muy sencilla: venden el centro comercial como un espacio provisto de
todo tipo de servicios y de entretenimientos para toda la familia; un espacio seguro, diseñado para la comodidad de los usuarios, que incluye una oferta lúdica, gastronómica y, sobre todo, comercial. Lanzan el mensaje de que la mejor manera de
invertir el tiempo libre consiste en ir a uno de dichos centros, puesto que podrán realizar todas las actividades lúdicas que deseen sin necesidad de desplazarse. Sin
ánimo de entrar a valorar la oferta consumista de tales centros, sí que hay que destacar su capacidad para introducir la cuestión del tiempo en su discurso. Evidentemente, parten de una concepción economicista del tiempo (coste-beneficio) y no
de una perspectiva de tiempo y bienestar cotidiano.
Al analizar la cartelera de los cines de los centros comerciales y compararla con las
del resto de la ciudad se confirma lo que hemos señalado en párrafos anteriores. Mientras que prácticamente todos los cines de los centros comerciales ofrecen sesiones
matinales y sesiones golfas, los que se encuentran en el entramado urbano cada vez
lo hacen con menor frecuencia (7,15% matinales y 25% golfas). Ya hemos visto que
todos los cines de los centros comerciales son multisalas, de modo que cuentan con
más posibilidades de programación, ofreciendo cine para público familiar los fines de
semana por la mañana y para adultos por las noches. Además, la gran mayoría de
salas que programan sesiones matinales y golfas lo hacen durante los fines de semana, mientras que entre semana reducen mucho más esta oferta.
Tabla 8. Caracterización de los cines de Barcelona según las sesiones
Característica
Centro comercial
Entramado urbano
Conjunto
Realizan sesiones matinales
83,3%
7,15%
20,59%
Realizan sesiones golfas
100%
25%
38,24%
Fuente: elaboración propia a partir de las carteleras de los cines de Barcelona, 21/01/07 a
04/02/07.
*Sesiones golfas: se han considerado las que comienzan después de medianoche.
2.5. LA OFERTA DE ACTIVIDADES EN LOS CENTROS
CÍVICOS
Por lo que se refiere a los centros cívicos, una vez más volvemos a hablar de una
oferta exclusivamente pública. En Barcelona, los centros cívicos dependen administrativamente del Área de Servicios Sociales, pero su actividad está muy vinculada a cada uno de los distritos. Hay un total de 45 centros cívicos distribuidos por
toda la ciudad. Al tratarse de equipamientos de proximidad, están muy arraigados
en el barrio o los barrios en los que ofrecen sus servicios.
51
Cuadro 4. Distribución de los centros cívicos de Barcelona
Fuente: plano de la ciudad en: www.bcn.cat
La oferta de los centros cívicos presenta un claro componente cultural, por lo que
suelen considerarse como equipamientos culturales de proximidad. Si nos fijamos
en la comunicación de la web de los centros cívicos de Barcelona (www.bcn.cat/centrescivics) veremos que en la página de inicio se presentan con la siguiente oferta,
que es esencialmente cultural:
Asistir a talleres y cursillos, para aprender y estimular la creatividad.
Ir a actos y espectáculos culturales (música, teatro, danza, exposiciones).
Realizar tus propias iniciativas artísticas.
Disfrutar de actividades en familia y de la fiesta popular de tu barrio.
Llevar a cabo reuniones vecinales y de asociaciones de barrio.
Recibir orientación e información general sobre actividades y servicios básicos de
la comunidad.
Colaborar como voluntario/a en iniciativas sociales y solidarias.
Compartir valores como el civismo, la sostenibilidad y el respeto del entorno natural.
Por su proximidad con la ciudadanía, los centros cívicos son, precisamente, los equipamientos municipales que han modificado más y mejor sus políticas de horarios,
adaptándose a las demandas de los usuarios. Este hecho también se destaca en
la presentación de la citada página web: «Trabajamos para ofrecerte horarios amplios, adaptados a tu ritmo de vida.» En efecto, estos servicios han sabido modificar y adecuar los horarios a la demanda. Pese a no disponer de datos de los horarios
de cursos o de la oferta cultural,20 sí que, a partir del conocimiento de la realidad,
podemos afirmar que la voluntad de aproximar la cultura a la población que normalmente permanece alejada de ella ha convertido los centros cívicos en una importante puerta de entrada a la cultura que permite superar importantes barreras de
acceso.
Las cifras de la siguiente tabla revelan la importancia de los centros cívicos en términos de volumen, cantidad (más de 3.000 talleres y cursos en el 2005), altos niveles de inscripción (más de 73.000 personas en el 2006) y, con la programación
de actividades abiertas, casi medio millón de asistentes. Pero además, debe añadirse una valoración cualitativa, puesto que los usuarios y usuarias de los centros
cívicos suelen ser personas del barrio, que comparten el espacio, por lo que crean
52
importantes redes sociales que evidentemente fomentan la cohesión social del barrio. Por otro lado, también hay que valorar su importancia como plataforma para el
afloramiento de la capacidad expresiva de las personas. Al margen de la formación
en cursos y talleres, muchos de estos centros cívicos ofrecen un lugar de ensayo a
grupos de teatro, de música, de danza etc., tanto de aficionados, como amateurs
y emergentes, además de brindarles un espacio para poder mostrar sus primeros
trabajos artísticos.
Tabla 9. Usos de los centros cívicos de Barcelona, 2005
Actividades en los centros cívicos
Total de la ciudad
Cursos y talleres
Personas inscritas*
Actividades / espectáculos realizados
Espectadores / asistentes
Actividades de fiesta mayor y calendario festivo
Usos de cesión de espacios
3.058
73.629
2.908
488.575
583
226.312
Fuente: Anuario Estadístico de la ciudad de Barcelona 2006.
* Dato actualizado en el 2006 con información facilitada por el Ayuntamiento de Barcelona.
20
Precisamente, la flexibilidad de horarios y los cambios constantes de programación de
talleres en los 44 centros cívicos convierten la sistematización y el análisis de la información
en una ingente tarea, difícil de asumir en el presente estudio.
53
54
V. CONCLUSIONES
Y RECOMENDACIONES
El presente estudio ofrece una aproximación innovadora a la cultura a través de la
perspectiva del tiempo. El punto de partida ha sido, precisamente, poner de manifiesto las potencialidades que esta mirada representa para el análisis de la oferta y
la política cultural; una mirada que recoge una triple dimensión del tiempo: cotidianeidad, ciclo de vida y generación. La investigación ha sufrido las limitaciones, previamente conocidas, de tener que acotar el análisis a los datos estadísticos y a la
información ya existente sobre el tiempo y la cultura, sin desarrollar un trabajo de
campo propio. En realidad, la ausencia de datos se explica por el bajo grado de reflexión previa sobre la intersección de estos dos ámbitos. Por lo tanto, el hecho de
iniciar esta reflexión es una buena señal de futuro. Con todo, estas limitaciones no
han imposibilitado la realización de esta aproximación. A modo de conclusión pueden señalarse los siguientes aspectos:
La perspectiva temporal, pese a no figurar de un modo lo bastante explícito en
los nuevos referentes conceptuales para el desarrollo de políticas culturales, está
presente de forma latente. Ni la Agenda 21 de la Cultura ni la Convención sobre la
Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales mencionan
explícitamente esta perspectiva. Pese a ello, se ha podido comprobar que el tiempo constituirá un pilar esencial para el desarrollo de políticas basadas en los principios de estas declaraciones. Por consiguiente, las ideas de acceso, de expresividad
y de gobernanza cultural que hay detrás de estas declaraciones toman una mayor
dimensión si se les aplica la perspectiva del tiempo.
Los estudios y estadísticas de uso del tiempo se configuran como una fuente de
datos imprescindible a la hora de analizar la relación entre el tiempo y la cultura.
Ahora bien, debe recordarse que se trata de instrumentos limitados, puesto que no
han sido diseñados para el estudio de la creación y el consumo cultural, ni para la
evaluación de políticas culturales. Lo mismo sucede con las encuestas de prácticas
y hábitos culturales, en las que el tiempo adquiere una importancia relativa. Pese a
ello, la explotación realizada permite apuntar algunos resultados:
Desde la perspectiva de género, la mayor carga total de trabajo que soportan las mujeres sitúa a éstas en desigualdad de condiciones a la hora de
disponer de tiempo para la cultura. Con todo, la prioridad que las mujeres
otorgan a la cultura en el marco de su tiempo libre hace que igualen a los
hombres en términos de tiempo dedicado a la misma.
El nivel de estudios es la variable que se muestra más explicativa del consumo y las prácticas culturales. Aunque las personas con niveles de estu-
55
dios más elevados son las que disponen de menos tiempo libre, también son
las que, con mucha diferencia, presentan unos niveles de consumo y prácticas culturales más elevados. En cambio, las personas con niveles de estudios inferiores tienen mucho tiempo libre y bajos niveles de consumo y
prácticas culturales.
La edad de las personas es una variable que determina en gran medida la
disponibilidad o ausencia de tiempo libre. Ahora bien, las estadísticas existentes no permiten extraer conclusiones con respecto a las dimensiones del
ciclo de vida y generacional, seguramente más explicativas de los niveles de
consumo y prácticas culturales de las personas.
El nuevo Plan Estratégico de Cultura de Barcelona, recientemente aprobado, sitúa la proximidad en el centro de la estrategia. Aunque el Plan no lo menciona de
forma explícita, la cuestión del tiempo puede ser la clave del éxito de muchas de las
iniciativas que se plantea desarrollar. Por consiguiente, a la hora de hacer frente a
los retos de la proximidad, habría que situar los ejes de espacio/tiempo. El eje del
espacio ya está dibujado; ahora falta el del tiempo.
Los equipamientos de proximidad, bibliotecas y centros cívicos son los que tienen una presencia más clara en la vida cotidiana de las personas. Precisamente son
los que más han innovado en materia de política horaria y los que tienen una intención más explícita de adecuar los servicios a las necesidades horarias de sus usuarios. Con respecto al resto de la oferta, debe destacarse que han surgido iniciativas
que han reflexionado detenidamente acerca de los horarios de programación (museos que cierran a medianoche, los nuevos horarios del TNC vinculados al acceso
con transporte público).
A partir de estas conclusiones y de algunas constataciones realizadas en los apartados del estudio, se esbozan algunas recomendaciones que pueden resultar útiles para avanzar en el análisis cultural y en la planificación de políticas culturales:
Es preciso que en las estadísticas culturales se incorpore la perspectiva del tiempo y que en las estadísticas del tiempo se incluya la del estudio del tiempo de la cultura; o bien, hay que diseñar nuevas encuestas que permitan extraer conclusiones
más claras sobre la relación entre cultura, cotidianeidad y ciclo de vida.
Junto con las técnicas cuantitativas habría que profundizar, a partir de técnicas
cualitativas, en las ideas de generación y cotidianeidad con relación al consumo y
a las prácticas culturales.
Hay que incorporar explícitamente la perspectiva del tiempo en la política cultural, puesto que ello haría aflorar nuevos retos y necesidades. Puede ser la variable
clave en el desarrollo de políticas que fomenten el acceso, la expresividad y la gobernanza de la cultura.
La perspectiva del tiempo permite analizar, tanto la demanda potencial como la
demanda existente (que suele girar en torno a los estudios culturales). Esta perspectiva impulsa un análisis detallado de los colectivos que quedan excluidos de los
circuitos culturales. Una vez que hayan sido identificados, se podrá actuar en la oferta de servicios concretos.
Debería analizarse el éxito y el fracaso de todas aquellas iniciativas que se han
desarrollado desde los servicios culturales y que están vinculadas a la perspectiva
del tiempo (políticas horarias, oferta dirigida a públicos determinados según su disponibilidad de tiempo, etc.); un análisis de estas características permitiría poner de
manifiesto aquellas prácticas que, atendiendo a esta perspectiva, han sido beneficiosas y pueden orientar nuevas políticas culturales.
56
VI. ANEXO
57
58
21:00
22:45
Sala Muntaner Espect 1
Espect 2
21:00
21:00
Villarroel
21:30
21:30
21:30
Victòria
21:30
Versus Teatre
21:30
Tívoli
Familiar
21:30
21:00
Romea Adulto
21:00
Poliorama
10:30
20:00
Sala Pequeña
20:00
20:00
21:30
Sala Talleres
21:30
21:00
TNC Sala grande
Espai lliure
21:00
21:30
Teatre Condal
Teatre Lliure Sala gran
21:00
Tantarantana
Familiar
SAT Adultos
22:00
22:00
Sala Beckett
21:00
21:30
17:00 - 21:30
21:30
21:00
17:00 - 21:30
10:30
20:00
20:00
21:30
21:00
21:30
21:00
21:30
22:45
21:00
21:00
21:00
21:30
21:30
21:30
21:00
21:30
10:30
17:00 - 21:30
20:00
21:30
21:00
21:30
21:00
21:30
22:45
21:00
22:00
18:00
21:00
22:00
Mercat de les flors
21:00
21:00
22:30
21:00
21:30
22:00
Viernes
Jove teatre Regina Familiar
Familiar
Guasch Teatre Adultos
21:30
21:00
18:00 - 21:30
21:00
Jueves
21:00
21:00
21:00
Miércoles
22:30
21:00
Martes
Sala 2
21:30
Lunes
Club Capitol Sala 1
Brossa, Espai Escènic
Borràs
Apolo
Teatro
18:30 - 22:00
21:30
18:30 - 22:30
18:30 - 22:00
22:00
18:30 - 21:30
12:00
18:00
17:00 - 21:30
21:30
21:00
21:30
21:00
17:30
21:30
22:45
21:00
22:00
21:00
12:00 - 18:00
12:30 - 18:30
22:00
21:00
22:30
21:00
18:00 - 21:30
18:00 - 22:00
Sábado
18:30
21:30
18:30
17:00 - 20:30
12:00
18:30
18:30
12:00
18:00
18:30
19:00
18:00
19:00
12:00
18:30
20:30
18:45
19:00
19:00
12:30 - 17:30
19:30
19:00
20:30
19:00
17:00 - 20:30
18:00
Domingo
1. Horarios cartelera de teatro de Barcelona: semana del 21/01/07 al 04/02/07
59
783729
MNAC
65764
529013
1081886
1424194
1261462
Fundació Tàpies
Fundació Miró
Caixafòrum
Cosmocaixa
La Pedrera
9:00
11:00 20:00
16:00 20:30
11:00 14:00
11:00 20:00
10:00 19:00
9:00
4:30
3:00
9:00
9:00
8:30
Cierr. Horas
11:00 19:30
Ab.
Miercoles
11:00 20:00
16:00 20:30
11:00 14:00
11:00 20:00
10:00 19:00
9:00
4:30
3:00
9:00
9:00
8:30
Cierr. Horas
11:00 19:30
Ab.
Jueves
11:00 20:00
16:00 20:30
11:00 14:00
11:00 20:00
10:00 19:00
9:00
4:30
3:00
9:00
9:00
8:30
Cierr. Horas
11:00 19:30
Ab.
Viernes
Cierr. Horas
Ab.
11:00 20:00
11:00 20:30
11:00 20:00
10:00 19:00
9:00
9:30
9:00
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11:00 15:00
11:00 15:00
11:00 20:00
10:00 14:30
4:00
4:00
9:00
4:30
5:00
Cierr. Horas
Domingo
10:00 20:00 10:00 10:00 15:00
Ab.
Sábado
9:00
10:00 19:00
9:00
10:00 21:30 11:30 10:00 19:00
9:00
10:00 19:00
9:00
10:00 14:30
4:30
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
10:00 19:00
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
11:00 20:00
4:30
3:00
11:00 14:00
16:00 20:30
9:00
11:00 20:00
9:00
Cierr. Horas
10:00 19:00
Ab.
Martes
0:00
9:00
11:00 20:00
9:00
9:00
Cierr. Horas
13:00 11:00 20:00
Ab.
11:00 20:00
9:00
9:00
Cierr. Horas
11:00 20:00
Ab.
11:00 15:00
4:30
4:00
5:00
Cierr. Horas
10:00 15:00
Ab.
Domingo
14:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
11:00 20:00
0:00
Cierr. Horas
Sábado
10:00 20:00 10:00 10:00
9:00
11:00
Ab.
Viernes
Caixafòrum
11:00 20:00
9:00
Cierr. Horas
11:00 20:00
Ab.
Jueves
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 21:30 11:30 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 14:30
9:00
Cierr. Horas
Miercoles
Fundació Miró
Ab.
Martes
11:00 20:00
9:00
Cierr. Horas
11:00 20:00
Ab.
Lunes
10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00 10:00 20:00 10:00
8:30
Cierr. Horas
11:00 19:30
Ab.
Lunes
CCCB
MACBA
Horario verano
1080517
44517
CASM
Museu Picasso
123243
Palau Virreina
CCCB
419125
MACBA
Visitas 2005
Horario de invierno
1. Horarios Museos de Barcelona
64:00:00
56:00:00
49:00:00
54:00:00
Total
70:00:00
60:00:00
60:00:00
52:00:00
60:00:00
60:00:00
49:00:00
43:30:00
54:00:00
49:30:00
49:00:00
Total horas semana
60
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