Graciela Valladares

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DEFENSA Y MIMETISMO
Graciela Valladares
Cátedra de Entomología, FCEFyN, UNC
Las adaptaciones de los insectos contra los predadores se clasifican en general en dos categorías:
1) Sistemas que reducen la probabilidad de que un predador inicie el intento de capturar al
insecto. Es lo que denominamos DEFENSA PRIMARIA; previene la iniciación del ataque.
2) Sistemas que operan después de iniciado el intento de captura de la presa, y reducen la
probabilidad de que tal intento sea exitoso. Es la línea de DEFENSA SECUNDARIA, que
actúa después del ataque, necesita un estímulo que es el predador. Los mecanismos de defensa
secundaria incluyen escape activo, morder, picar, aguijonear, eliminar secreciones químicas
venenosas o irritantes, etcétera., pero en los insectos con coloración críptica se han desarrollado
mecanismos especiales, que se tratarán aquí.
l) DEFENSA PRIMARIA
1.1) Coloración críptica
Evita que la presencia del insecto sea advertida por sus predadores, o sea que el predador
no puede discriminar la presa de su entorno, o bien es confundida con algo que al predador no le
interesa. Comprende distintos tipos de camuflaje:
a) HOMOCROMÍA: consiste en estar coloreado como el sustrato. Ej.: los insectos que viven
entre el follaje son mayormente de color verde; en cambio los que viven en el suelo, bajo las
hojas secas, por ejemplo, serán predominantemente de tonos castaños o grisáceos, muy pocos
verdes.
b) COLORACION DISRUPTIVA: diseños que “rompen” el contorno del animal y disimulan su
forma. Ejemplo: mariposas que tienen en las alas dibujos intrincados, que se mezclan con la de
la corteza de los árboles u otros sustratos cuando las mariposas descansan sobre ellos. El insecto
debe buscar el fondo apropiado, similar a su coloración, para pasar desapercibido. Pero algunos
adaptan su color al del medio (mántidos y fásmidos, por ejemplo, a través de las sucesivas
mudas).
c) HOMOMORFÍA: Es la imitación de objetos definidos. La presencia de insectos es advertida,
pero confundida con algo que no interesa al predador.
Entre los objetos más frecuentemente tomados como modelo por los insectos, se
encuentran las ramitas y palitos (copiados por orugas de Geometridae, mariposas adultas,
fásmidos, proscópidos, etc.), hojas de plantas (simuladas por mariposas, tetigónidos y fásmidos),
excrementos de ave (imitados por larvas, pupas y adultos de lepidópteros).
El parecido general debe combinarse, para ser efectivo, con la conducta apropiada: el
insecto debe elegir el lugar apropiado para reposar, adoptar la actitud correcta y luego
mantenerse absolutamente quieto.
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La coloración protectora, que, como en los casos anteriores, permite al animal escapar a
la atención de un predador, se denomina PROCRÍPTICA. Pero a veces la coloración y conducta
protectoras permiten al predador acercarse a su presa sin ser visto, o que la presa se acerque al
predador sin verlo, como en el caso de los mántidos que semejan hojas, ramas o flores, cuando
esperan inmóviles entre el follaje la aproximación de una presa. El fenómeno es conocido como
coloración ANTICRÍPTICA (y cumple al mismo tiempo una función procríptica al ayudar al
insecto a escapar de sus predadores).
1.2) Coloración de advertencia o aposemática
Consiste en colores brillantes y dibujos llamativos que hacen al animal muy conspicuo en
el medio que habita, y sirve para advertir a sus posibles enemigos que no es una presa
conveniente, porque es repugnante o venenoso, o está armado. Como las aves, por ejemplo, no
tienen temor o repulsión innatos, a estos insectos, deben aprender a reconocerlos y evitarlos;
entonces, cuanto más conspicuamente coloreado esté el insecto, más rápido será ese aprendizaje,
y morirán menos individuos como “ejemplares de prueba”.
Los colores de advertencia más usados por los insectos son azul y rojo, y combinaciones
de negro con amarillo, naranja o rojo. Encontramos colores aposemáticos en los crisomélidos,
coccinélidos, avispas, papiliónidos, etcétera.
1.3) Mimetismo
Es una forma de coloración protectora en la que un insecto semeja a otro que es nocivo o
desagradable, y obtiene la protección de la especie que mimetiza. Esta es una de las definiciones
más aceptadas, pero no encuadra todos los casos de mimetismo, como veremos más adelante.
La teoría del mimetismo se basa en tres elementos: dos emisores de señales que emiten la
misma señal y que tienen al menos un receptor común, que reacciona a los dos de la misma
manera. A uno de los emisores se lo llama modelo y al otro imitador. Generalmente el modelo
es el animal protegido, evitado por sus enemigos; el imitador es el que simula, y el receptor es el
que percibe la señal, o sea el distintivo en común que tienen el modelo y el imitador. Es el
engañado. Para él es una ventaja reconocer al modelo y evitarlo, y una desventaja confundir al
imitador con su modelo.
Leyes del mimetismo:
1. El imitador debe vivir en la misma región que el modelo (con lo cual aumenta la probabilidad
de que a ambos les corresponda un enemigo común).
2. El imitador es más indefenso o al menos saca ventajas de su semejanza con el modelo.
3. Los imitadores son más escasos, en número de individuos, que los modelos respectivos.
4. Los imitadores se apartan del tipo normal de su especie por caracteres muy aparentes que lo
acercan al animal copiado.
5. La imitación se limita a caracteres externos, excepto cuando las condiciones internas pueden
afectar al aspecto externo, o si intervienen señales olfatorias, por ejemplo, y puede ser
necesario parecidos internos para elaborar olores similares.
Tipos de mimetismo:
Mimetismo BATESIANO
Las especies o grupos comestibles y no protegidos adquieren cierto grado de seguridad
ante los predadores, al imitar una especie que está realmente protegida.
Mimetismo MÜLLERIANO
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Consiste en que dos o más especies protegidas presentan un patrón similar de coloración
de advertencia. Al tener el mismo aspecto, se simplifica la manera de advertir a los predadores
locales que deben respetarlos, el aprendizaje es así mucho más rápido y mueren menos
individuos de las especies protegidas, en el “proceso educativo”. Además, el número de
sacrificios necesarios se reparte entre todas las especies, por lo tanto cuantas más especies estén
involucradas, menos ejemplares de sacrificio le tocará a cada una de ellas.
Mimetismo agresivo o de PECKHAM
Aquí el atacante es el imitador y el receptor de señal es la presa. Las luciérnagas
(Coleoptera, Lampyridae) tienen órganos luminosos, tanto en estado larval como en adulto. En
los adultos, la luz interviene en el apareamiento: las hembras se posan sobre piedras o hierbas, y
los machos vuelan buscándolas. La única señal que los atrae desde lejos es la luz. La señal
lumínica es intermitente, y el ritmo de emisión varía para cada especie. Además los dos sexos
emiten sus señales de manera distinta. Las hembras de Photuris spp. pueden copiar la señal de
las hembras del género Photinus. Pueden atraer así a los machos de ese género, contestando a su
señal con la misma señal de su hembra. El macho se acerca, aterriza junto a ella y es
inmediatamente capturado y devorado, porque la hembra de Photuris es predadora, y se alimenta
precisamente de machos de Photinus.
El anterior es un caso de mimetismo entre dos especies, ya que el modelo y el receptor de
señal pertenecen a la misma especie. Además debemos notar que aquí la especie más protegida
no es el modelo, sino el imitador.
2) DEFENSA SECUNDARIA
2.1) Tanatosis
Consiste en “hacerse el muerto”, dejándose caer y manteniéndose absolutamente inmóvil.
Es el recurso más común en los bichos palos (proscópidos y fásmidos) cuando son descubiertos.
2.2) Coloración relámpago o deslumbrante
Es la exhibición repentina de un modelo de brillante colorido que estaba oculto hasta
entonces. Por ejemplo, muchas mariposas parecen una hoja cuando reposan con las alas juntas
sobre el dorso, pero al abrirlas es como una explosión de color que deslumbra al atacante, porque
la cara superior de las alas tiene colores brillantes, muy vivos. La sorpresa es sólo momentánea,
pero ese momento puede bastar para que la mariposa escape.
El efecto de alarma de la coloración deslumbrante es mucho mayor cuando toma la forma
de OCELOS, o sea anillos concéntricos que parecen un par de ojos. Se ha comprobado
experimentalmente que las aves se asustan de ellos cuando son súbitamente expuestos, y que
manifiestan más repulsión hacia la mariposa cuanto más perfecto es el ocelo.
3) Coloración de desvanecimiento
Funciona en sentido inverso a la coloración relámpago. Por ejemplo, la mariposa hoja al
volar es muy visible, y la atención de un perseguidor se fijará en el rasgo más destacado, o sea
los vivos colores de la cara superior de las alas. Entonces, si el insecto de pronto se esconde en
un árbol y cierra las alas, ocultando esos colores, el perseguidor pasará de largo buscando la
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forma coloreada que estaba persiguiendo. Lo más importante de este mecanismo es la transición
brusca de un objeto brillante en el que se concentra la atención, a otro que pasa desapercibido.
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