1830 – 1846 : poder civil - Latin American Studies Association

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1830 – 1846 : PODER CIVIL - . GOBIERNO DELIBERATIVO, VIOLENCIA, UNA
RELACIÓN CONFLICTIVA
FERNANDO ODUBER
HIS22 : VIOLENCIA Y POLÍTICA EN VENEZUELA: UNOS ENFOQUES HISTÓRICOS
“PREPARED FOR DELIVERY AT THE 2001 MEETING OF THE LATIN AMERICAN
STUDIES ASSOCIATION, WASHINGTON DC, SEPTEMBER 6-8 2001.
INTRODUCCIÓN
A raíz de la creación de la República Venezolana en 1830, el país se encuentra con una
realidad caracterizada en lo fundamental por su gran debilidad tanto en lo económico, social y
político, puesto que los resultados de la guerra emancipadora, generaron una serie de obstáculos
que paralizaron el total funcionamiento del organismo social, lo que en consecuencia se tradujo
en la casi imposibilidad de contener los apetitos de aquellos héroes de la patria, por parte de los
civiles letrados, quines al diseñar la Constitución de 1830, tratan de fortalecer el poder civil por
encima de cualquier intentona pretoriana o militar, que sin embargo tienen que recurrir a la figura
personalista como la del caudillo para garantizar el orden durante el lapso de gobierno que toca
analizar, lapso signado por contradicciones que serán resueltas mientras dicha figura intervenga
en la solución de los desequilibrios de la sociedad.
Ya para 1840, estos representantes del poder civil sufren su primera gran división hasta
crear una situación de debilitamiento que en consecuencia irá trasladando la balanza a favor de la
figura del caudillo o de gobierno caudillesco; desde la derrota de la insurgencia pretoriana del
año 1835, y la aplicación de controles civiles, se fue desmontando la maquinaria sustentadora de
un posible sistema pretoriano, que fue contrarrestado también por el apoyo dado por las élites
civiles a una figura como la de José Antonio Páez, quien al garantizar el orden neutraliza a los
grupos militares que quieren participar en política; pero después de 1840, los cambios operados
por las coyunturas divisionistas del mismo poder civil, creando situaciones de desorden público y
de amenazas de guerra civil, trae como consecuencia el desplazamiento y subordinación total del
grupo civil a otro caudillo, José Tadeo Monagas, quien impondrá su voluntad personalista,
terminando así el período de los gobiernos deliberante.
2
I..- LOS GOBIERNOS
CAUDILLISMO:
DELIBERANTES:
EL
ORDEN
LIBERAL;
EJÉRCITO
Y
Para la tercera década del siglo XIX , después de la guerra de independencia y la
desmembración de la Gran Colombia, se inicia como Estado independiente, como Estado
soberano, el territorio venezolano cuya organización le toca al General José Antonio Páez y a
“notables”, sus aliados, para enfrentar la doble tarea de reorganizar la República desde el punto
de vista institucional y de reestructurar una economía no recuperada del conflicto bélico que
rompió con el nexo colonial con España. En efecto, en un contexto difícil, por la ruina de las
haciendas, la escasez de ganado, la inexistencia de un comercio interprovincial, la falta de
comestibles, una educación a medias en el funcionamiento, una economía desarticulada, sin
capitales, con una base agrícola pastoril, deshabitado y con la existencia todavía de problemas y
conflictos no resueltos, y heredados de la colonia, un grupo de hombres, imbuidos en los ideales
del liberalismo de la época, y en la aspiración de imponer reglas claras, en cuanto a la
subordinación de lo militar al poder civil que se estaba asentando, comienza la ardua tarea de
dirigir un proyecto de nación, que por lo antes expuesto, vió aquella sociedad en peligro de ser
anarquizada sino es por la acción, durante el vacío de poder, de un líder proveniente de las glorias
de la independencia, que por sus características personales y psicológicas, pudo enfrentar los
descontentos militares , contra la sociedad civil emergente. Caudillo, poder civil. Estamento
militar, es la tónica del período 1830 – 1846, cuando estos tres elementos pactan, se enfrentan y
dirigen los principales conflictos del lapso de tiempo, afectando las instituciones tanto políticas
como militares, al tratar de reformarlas según el Proyecto de Estado y la realidad
latinoamericana no igual a las de Europa y los Estados Unidos.
El objetivo ideo-político inmediato de los integrantes del Congreso Constituyente de
Venezuela instalado en Valencia el 6 de mayo de 1830 apunta hacia la construcción del Estado.
Para ello el marco jurídico legislativo propuesto está en la instalación de un pacto social
proyectado en la nueva Constitución de aliento centro federal que contribuyese a la implantación
de un sistema donde predomine el poder civil, con limitaciones del sufragio y elecciones de
segundo grado, en fin un sistema republicano restringido. La Constitución Censitaria le daba
condición de ser hombres libres al nacido en el territorio, y para poder ser ciudadano tenía que
tener bienes inmuebles, rentas fijas anuales y saber leer y escribir aunque esta característica fue
aplazada.
También esta constitución estableció, de acuerdo con los requisitos de “ciudadano”, el rol
de ductores en el Ejecutivo y en los organismos de representación, a los propietarios. Es así que
desde los cargos de Presidente, Senadores, Diputados, Jueces y hasta de las Asambleas
Parroquiales, Asambleas o Colegios Electorales, las exigencias para llegar a tales cargos estaban
destinadas a los que reunían las características del ciudadano antes descrito.
Así mismo, esta constitución eliminó los fueros eclesiásticos y militares, lo que generó
una serie de conflictos con instituciones con gran prestigio desde la época colonial y
emancipadora. En cuanto a la primera, la eliminación de los diezmos, los privilegios religiosos, la
elaboración de la Ley de Patronato, cuya continuación de la tradición colombiana, reglamentaba
los nexos con la Iglesia Católica mediante la separación formal de los poderes temporal y
religioso, y mantenía la influencia del gobierno, la designación de los obispos, son factores de
tensiones y distanciamientos, porque dichas relaciones entre lo eclesiástico y el Estado
republicano no guardan la cotidiana continuidad ni la relativa armonía de los tiempos coloniales.
Lo militar, la eliminación de sus fueros y la subordinación al poder civil, durante este
período es lo primordial, aunado a esto, los intentos de los gobiernos deliberativos por
profesionalizar el ejército, ya que la existencia de una realidad donde la participación de los
militares en la política, hace necesario buscar una figura como la del caudillo para que sirva de
3
contrapeso y garante del orden en una sociedad que se está construyendo, cuya debilidad de sus
instituciones no refuerza el imperio de la ley contra los hechos de violencia.
La Constitución de 1830 establecía la creación de una fuerza armada, dividida en ejército
permanente, fuerza naval y militar, y en cuanto a los empleos y ascensos, esta señalaba:
“Con previo acuerdo y consentimiento del Senado, nombre para todos los
empleos militares desde coronel y capitán de navío inclusive. Los empleos
militares inferiores los provee a propuesta de los jefes respectivos y a
condición de que estos empleados tengan siempre mando efectivo, pues la
constitución declara abolidos todos los grado militares sin mando”1
La preocupación contra todo sistema autoritario por parte del constituyente de 1830 hace
que se definan en forma estricta las atribuciones del Presidente y ponerle todas las trabas
posibles, al incluir en la Constitución que:
“No puede el Presidente salir del territorio mientras ejerce el Poder
Ejecutivo, ni en el año siguiente; ni mandar en persona la fuerza de mar y
tierra, sin previo acuerdo y consentimiento del Congreso; ni ampliar la
fuerza armada permanente en caso de conmoción interior, sin previo
acuerdo y consentimiento del Consejo de Gobierno; ni admitir extranjeros
al servicio de las armas en clase de oficiales y jefes, sin previo
consentimiento del Congreso; ni expulsar del territorio, o privar de se
libertad a ningún venezolano salvo en el caso del crimen contra el Estado;
ni detener el curso de los procedimientos judiciales o variar los trámites
legales de las causas; ni impedir que se practiquen las elecciones
constitucionales o que los elegidos desempeñen sus encargos; ni disolver
las cámaras o suspender sus sesiones”2
De esta manera el Congreso salvaba a la sociedad civil de cualquier personalismo contra
la institucionalidad, lo que durante los gobiernos denominados conservadores se hizo efectivo
hasta 1847, por el influjo que ejerciera Páez a pesar de los caracteres personalistas de su perfil.
La realidad que late en el período 1830 – 1846 se caracteriza por la existencia de un personaje
cuadillo, con rango militar, que se subordina al poder civil, y un grupo de militares, heredero de
la guerra de independencia que se alza contra el orden civilizador por mantener sus fueros. Es un
período donde el sistema caudillista no existe como tal porque no hay una dominación socio –
política -un modelo- que cuente con los caudillos como agentes políticos fundamentales de
control social.
“No podemos dejar de señalar que mantenemos la hipótesis que el
fenómeno caudillesco latinoamericano es único e irrepetible. Es decir, para
que se dé una realidad caudillesca como la muestra del siglo XIX, tendrán
que existir las peculiares condiciones que presentó Latinoamérica -y sus
relaciones de dependencia para con el sistema económico mundial- desde
que finaliza el proceso independentista, hasta que logra desarrollar una
armazón de poder que no depende en última instancia de jefes guerreros
políticos, personalistas, con un poder directo local o cuando más ‘regional’
1
2
José Gil Fortoul. Historia Constitucional de Venezuela. P. 38
Ibidem . p. 39
4
y que emplean como elemento fundamental de su poder político el grupo
armado que jefaturizan. En el caso venezolano esto último se logra a
comienzos del siglo XX, con las relaciones desarrolladas,
paradójicamente, por dos caudillos, primero Cipriano Castro y luego Juan
Vicente Gómez”3
Irwin aclara que sin los caudillos y sus bandas armadas personalistas actuando
políticamente, no hay caudillismo, y que los caudillos son un tipo muy particular de jefes
políticos que presentan características generales (expuestas en la cita anterior). En fin, el caudillo
no es un tipo particular de líder político (¿para Páez?), y el caudillismo como una forma de
dominación socio – política de carácter sui generis que no se puede confundir con el sistema
pretoriano, por cuanto esta nace con la personalización del ejército.
Lo cierto es que en el caso Páez, se esta ante la presencia de un voluntarismo que se
caracteriza por su orientación deliberada hacia la satisfacción de las necesidades y objetivos
políticos por vías de la creación institucional, tal como lo define Soriano cuando le da el nombre
de voluntarismo institucionalizador. 4
La conceptualización de Páez como caudillo o tal vez voluntarismo institucionalizador
referente al punto de diferenciación con aquellos militares que tratan de atajar el poder durante
las insurrecciones de 1831 y 1835. En párrafos se señaló la eliminación del fuero militar, y la
obediencia al poder civil como requisito fundamental de la Carta Magna en 1830. El artículo 180
de la Constitución establecía. “La fuerza armada es esencialmente obediente y jamás puede
deliberar. Se dividirá en ejército permanente, fuerza naval y milicia nacional.”5 Pero además en
cuanto a la milicia nacional, como fuerza para detener cualquier insurgencia militar, se le
traspasa su subordinación a los poderes civiles tanto nacionales como locales:
“Art. 84. La milicia nacional estará a las órdenes del gobernador de la
provincia, quien la llamará al servicio cuando el Poder Ejecutivo lo ordene
en virtud de acuerdo del Congreso o del Consejo de Gobierno en receso de
aquél, con arreglo al artículo 118 o para obrar dentro de la provincia en
caso de conmoción súbita y en el modo que determine su ley orgánica.” 6
Esa subordinación al orden civil, se complementó con la derogación de la Ley sobre
confiscación de bienes, con que se pagaban los haberes militares, haciendo posible el predominio
del elemento civil en el personal gubernativo.
Sin embargo, la medida de crear una “pequeña fuerza armada obediente y no deliberante,
como la milicia nacional para defender el Estados se vería afectada por los hechos. El Secretario
de Guerra y Marina José H. Cistiaga en su “Memoria” de 1831 expone... “Doloroso es confesarlo
(...) la ley de la milicia es absolutamente ilusoria (...) es impracticable, al menos, mientras duran
las circunstancias que nos rodean”... 7
Esta debilidad se hace notar durante las insurrecciones de 1831, cuando el poder civil
tiene que recurrir a Páez, y a los ejércitos particulares de los caudillos, para enfrentar a los
insurrectos que atentan contra la naciente institucionalidad.
3
Irwin Domingo. Trabajo mimeografiado. P. 69-70
Soriano, Graciela. Hispanoamérica: Historia, Desarrollo Diacrónico e Historia Política. P. 32 – 33.
5
Constitución de 1830; en Brewer Carías, Allan. Las Constituciones de Venezuela. P. 352
6
Idem.
7
Decreto N° 776. Las Fuerzas Armadas de Venezuela en el Siglo XIX, V. 5. Citado por Irwin, Domingo. Relaciones
civiles – militares en Venezuela 1830 – 1910. p. 20.
4
5
En efecto, en enero de 1831, José Tadeo Monagas, secundado por su hermano José
Gregorio se pone a la cabeza de una insurrección que promueve un pronunciamiento por la
integridad de Colombia en las Provincias de Margarita, Barcelona, Cumaná y Guayana que
componían el antiguo Departamento de Orinoco, pero al saberse de la muerte de Bolívar el 17 de
diciembre de 1830, convocan a asambleas populares para hacerles votar resoluciones redactadas
de antemano. Se reúnen en Barcelona el 22 de mayo ciento cincuenta vecinos, y consideran que
ya disuelta la Gran Colombia, quieren un gobierno federal, resuelven, la creación del Estado de
Oriente para confederarse con los demás de Venezuela y de la antigua Colombia que quieran
entrar en el mismo pacto; constituido el Estado federado reconoce que una Convención para
deliberar sobre la conservación de los intereses generales y del nombre de Colombia. Que en la
religión del Estado de Oriente se reconozca la religión católica, apostólica, romana, como
religión exclusiva del Estado, y que en la misma se reconozca el fuero del ejército. Se propone, el
General Santiago Mariño para que sea envestido provisionalmente con el carácter de “gobernador
Jefe de Estado” por ser el “más antiguo de los ilustres capitanes de la independencia” . También
se pide que Mariño convoque un Congreso de las cuatro Provincias de Oriente, que José Tadeo
Monagas sea segundo Jefe Provisional hasta la instalación del Congreso. Y por último se pide el
reconocimiento de la Suprema autoridad del gobierno de Venezuela en la persona de su actual
Presidente, el General Páez.
El 18 de abril de 1831, el propio Congreso autoriza a Páez para que ofrezca a Monagas
garantías a sus personas y propiedades, si se somete a la Constitución, y el 19 de ese mes el
primero se pone a la cabeza del ejército para abrir campaña contra los revolucionarios de Oriente,
pero no es sino hasta el 23 de junio cuando Monagas conviene en deponer las armas después de
las conferencias del Valle de la Pascua, siendo indultado al día siguiente y confirmado por el
Congreso el 3 de julio.
Este hecho demuestra la debilidad de las milicias y el ejército , durante la convulsión
interna en 1831, por cuanto es el arreglo pacífico entre los dos caudillos, y la subordinación de
Monagas hacia Páez, que el orden del gobierno deliberativo se mantuvo.
Para ese año, el General José Francisco Bermúdez, Comandante General del Ejército de
operaciones en Oriente, desde el Cuartel General de Cumaná, dirige una misiva a Antonio
Leocadio Guzmán, Secretario de Estado en el despacho del interior , donde indica dos
comunicaciones oficiales del General Mariño, cuyos contenidos descubren:
...”que el general José Tadeo Monagas no tiene principios fijos, porque
habiendo sido el caudillo de la integridad, ahora pretende erigir el Oriente
en Estado federable con las demás provincias de Venezuela, o más bien los
principios que lo han impulsado siempre no son otros que los que están en
completa oposición con la constitución de la República.” 8
En comunicación, denunciando al “caudillo de la integridad”, proyectaba la peligrosidad
de su participación principal en los hechos del 31, y justificaba la no conveniencia de la
separación de Oriente, porque:
“En primer lugar nuestra ley fundamental señala los trámites que deben observarse para la
reforma, y si no se da la manera que se intenta se establecerá un gobierno federal, aquella
quedaría de hecho destruída, y el general Monagas airoso por haber conseguido sus intentos.”9
8
9
Gil Fortoul, José. Op. Cit. P. 135
Idem.
6
Y como imponiendo su forma de ver las cosas: el poder civil sobre el poder militar,
finalliza la misiva con estas palabras: ...” Basta decir a V.E. que en todo oriente no existe más
abogado oriental que José Grau.”
Ya desde 1830, después de la promulgación de la Constitución, el Congreso
Constituyente de Venezuela había decretado todo lo concerniente sobre las comandancias
militares: había suprimido todas las comandancias militares principales y subalternas que habían
sido creadas contra ordenanzas por la administración anterior en casi todos los pueblos, cantones
y circuitos, además de la Comandancia General de Departamentos y sus estados mayores; y crea,
para la defensa de las costas del Estado contra invasiones exteriores, las comandancias de
Guayana, Cumaná, Barcelona, Caracas, Carabobo, Coro, Maracaibo e isla de Margarita y ríos
comprendidos en los límites de las provincias. Las fuerzas armadas que le son destinados , se les
asigna el Poder Ejecutivo no ejercerán jurisdicción territorial, y limitarán su autoridad a las
tropas y oficiales que estén a sus órdenes y con la precisa obligación de ocurrir a la autoridad
civil por los auxilios que necesiten en todo caso. 10
Pero esta afectación al fuero militar lo representará el decreto de abolición de las
confiscaciones, cuando:
“El Congreso Constituyente de Venezuela, considerando: primero: que por
artículo 20 de las garantías que el Congreso ha sancionado, están
prohibidas las confiscaciones contrarias a los derechos de un pueblo libre.
Segundo: que tanto por esta razón como por haberse cumplido los
términos que las leyes y disposiciones vigentes fijaron para la declaratoria
de haberes militares, es innecesaria la comisión de repartimiento
establecida en Caracas. Tercero: En fin, que extinguida dicha comisión,
como debe quedar por el presente decreto, es indispensable determinar el
modo de conducir los asuntos que aún existan pendientes en ella.
Decreta:
Art. 1- Desde el día de la publicación del presente decreto en las capitales
de las provincias quedarán derogadas las leyes de 16 de octubre de 1821 y
30 de julio de 1824 sobre confiscación de los bienes , acciones y derechos
de los súbditos del gobierno español. En consecuencia los actuales
legítimos poseedores de los bienes, acciones y derechos, que por dichas
leyes debían incurrir en confirmación, serán protegidos y amparados en su
posesión”. 11
Todas estas limitaciones influirán de una u otra forma en los acontecimientos de 1831
tanto en Maracaibo , como en el Oriente. El poder civil trataba a toda costa de detener el avance
del poder militar después de concluirla emancipación y separarse de Venezuela de la Gran
Colombia. Otras medidas tenían que ver con el presupuesto y las asignaciones a la Institución
Militar, y la creación de un ejército profesional obediente, a la manera de los ejércitos europeos y
norteamericanos.
En cuanto a los presupuestos de la Secretaría y Departamentos de Guerra y Marina, los
manejos de los dineros del Tesoro Público durante los gobiernos de 1830-1846, permiten apreciar
la disminución progresiva de los gastos militares en relación con otros rubros del gobierno.
Un estudioso de las relaciones civiles – militares del siglo XIX señala al respecto; después
de analizar los presupuestos provenientes de los años fiscales 1843-1844 y 1844-1845, que:
10
11
Archivo General de la Nación. Gaceta de Gobierno. Caracas. 22 de octubre de 1830. Trimestre 13 N° 292.
Archivo General de la Nación. Gaceta de Gobierno. Trimestre 12. N° 282. 4 de agosto de 1830
7
“Una evidencia del predominio del patriciado civil sobre el sector
militar y un mecanismo de dominio de aquellos sobre éstos, era el
hecho del control sobre los presupuestos militares; colocando los
gastos de la Secretaría y Departamentos de Guerra y Marina como
inferiores a los del Interior y Justicia y los de Hacienda y Relaciones
Exteriores”...12
Y comparando estos años con los años 1830-1840, indica lo siguiente:
... “Se revierte así la situación vivida en la década anterior. Esto
evidencia que según el patriciado civil, el peligro que representaban los
caudillos y pretorianos para la institucionalidad lo creían ya superado.
Pero insistimos, el precio había sido pagado debilitando en extremo la
capacidad operativa de la organización militar en proceso de
militarización lo tenemos en 1845 la única unidad de la Marina de
Guerra en servicio era la goleta Constitución, mientras que las fuerzas
activadas de la Milicia Nacional sumaban 435 hombres y del llamado
Ejército permanente o de línea eran sólo 371”13
Todas estas medidas correspondían a la necesidad de neutralizar a los sectores pretorianos
del ejército “bolivariano” que se había manifestado durante el alzamiento de la “Revolución de
las Reformas” de 1835. sin embargo, en 1846 en adelante la crisis del Poder Civil, y su división
harán surgir el peligro del pretorianismo, por los levantamientos y las elecciones de ese año; ello
originará la erección de la figura del caudillo, en este caso José Tadeo Monagas, quien ante el
vacío de poder inexistente confiscará el poder de la Sociedad Civil.
Además de los presupuestos como mecanismos de control civil, la élite dominante inició
una serie de acciones para crear un ejército profesional de acuerdo a la doctrina Liberal y a los
gobiernos instituidos en las naciones europeas y norteamericanas; a fin de tener una Institución
obediente al poder civil según los postulados de la Constitución de 1830.
Para conservar a la enseñanza militar la práctica adquirida en las guerras de
independencia, se convierte la escuela especial, que al separarse Venezuela de la Gran Colombia,
existía en la Universidad de Caracas, en Academia de Matemáticas en noviembre de 1831 y
dirigida por Juan Manuel Cagigal y Rafael Acevedo, quienes con otros colaboradores formaron
el grupo de ingenieros civiles y militares que figuraron hasta la época de la federación, pero a
pesar de la base científica que se daba en la Academia Militar a la carrera militar, y se mandaba
a:
... “enseñar náutica en el colegio de Margarita en 1834, y en el
Maracaibo desde 1837. Pero si hubo jóvenes marinos más o menos
empapados de teoría liberesca, escasearon siempre los buques
nacionales. El General Soublette, Ministro de Guerra y Marina, solía
burlarse de su cartera llamándola de guerra... y goleta.”14
Esta situación, que se manifestaba en la urgencia de institucionalizar el aparato militar
venezolano durante 1830-1846, a través de la creación de la Escuela Academia Militar de
12
Irwin, Domingo. Relaciones civiles... p.53
Ibidem. P.53.
14
Gil Fortoul, José. Op. cit. p. 144
13
8
Matemáticas y las Escuelas Náuticas, sobre todo a partir de la superación de los brotes
pretorianos expresados en la Revolución de las Reformas, y el control de los caudillos locales, y
las condiciones de estrechez económica que presentaban los gobiernos de la mal denominada
oligarquía conservadora, definirá un período de equilibrio muy débil donde el poder civil trataba
por todos los medios preparar a los oficiales que debían dirigir el Ejército y la Marina en el
futuro:
... “El medio más eficaz para lograr tal objetivo era la instrucción militar y
la formación académica del grupo de oficiales. La Escuela Militar de
Matemáticas, así como las Escuelas Náuticas deben ser el semillero donde
germinará esta nueva oficialidad. Si bien es cierto que la Escuela Militar
de Matemáticas se encontraba fusionada en la práctica con la Universidad
de Caracas, y que de sus aulas por igual agrimensores y artilleros militares,
no es menos cierto que ambos institutos tenían un carácter militar y
práctico. Esto último es necesario destacarlo ya que explica la presencia de
civiles en sus aulas. No sólo pretendía formar a los oficiales del futuro,
sino también a los agrimensores, los ingenieros, los pilotos y navegantes
que necesitaba la naciente República para el trabajo en común en busca del
material del país”... 15
Es evidente que las instituciones, donde se formaban militares y civiles, permitían el logro
de los objetivos propuestos con la mayor economía posible. Hay que señalar que los oficiales de
la Academia Militar de Matemáticas se foguearon en los combates contra los insurgentes de la
Revolución de las Reformas, demostrando así uno de los objetivos de la institución educativa:
preparar militares al servicio del orden civil y en defensa de la Constitución de 1830.16
Por cierto que esta relación civil militar de la Academia, pero también con el máximo
exponente de la jefatura de gobierno: José Antonio Páez, el historiador Augusto Mijares, relata
una anécdota sobre la subordinación del caudillo y de los militares al orden civil:
... “En 1839 don Juan Manuel Cagigal, fundador de la Academia de
Matemáticas y Profesor en la misma, disgustó a Páez, según parece por un
artículo de aquél en la prensa. Como la Academia, aunque incorporada a la
Universidad, tenía carácter militar y Cagigal era comandante, se creyó
posible destituirlo de su cátedra, en parte de acuerdo con el rigor de las
Ordenanzas militares de aquel tiempo en todas las naciones; pero las
autoridades universitarias no aceptaron la decisión del Ejecutivo y le
pidieron que la reconsiderase; porque Cagigal – sostenían - a pesar de su
grado no había perdido su carácter universitario, y porque en un cargo
proscrito por el congreso no podía ser sustituido por disposiciones del
Presidente de la República. Páez acató esta argumentación, y en el Diario
oficial se publicó la resolución del Ejecutivo que anulaba la precipitada
destitución”...17
15
Irwin, Domingo. Op. Cit. P.
Irwin, domingo. Op. Cit. P. 46
17
MIJARES, Augusto. Lo afirmativo Venezolano. P.
16
9
Subordinación del caudillo ante el orden civil, más aún respecto a la institución armada,
en construcción, obediente de la constitución y la institucionalidad. Este equilibrio durante 18301846, no hubiera sido posible sin el rol jugado por José Antonio Páez, quien se plegó al proyecto
nacional propuesto por las élites civiles para instaurar el Estado Liberal.
Sin embargo, los peligros provenientes de los sectores pretorianos, afectados por la
eliminación del fuero militar y otras prebendas, se hacen sentir en la Revolución de las Reformas
de 1835, dirigido por Carujo.
El nueve de febrero de 1835, el Dr. José María Vargas presta juramento de ley para
ejercer la Presidencia de la República, y nombra como Ministros a Antonio Leocadio Guzmán ,
del Interior y Justicia; Francisco Conde, en Guerra y Marina, y Santos Michelena, en Hacienda y
Relaciones Exteriores. Apenas con pocos meses en el cargo, el viejo conflicto entre el poder civil
y el poder militar estalla con mayor violencia que en 1831. Desde 1833, este se quejaba de la
supresión de muchos destinos militares como:
... “Los estados mayores de los departamentos y comandancia de armas de
los distritos y cantones, y de que se hubiesen establecido en cambio
‘tribunales de letras y de hacienda’, cortes de justicia, diputaciones y
gobernadores provinciales, consejeros de gobierno, secretarias de Estado,
cámaras legislativas y otros innumerables empleos con crecidos
sueldos”...18
Ya para 1834, derrotado el “Partido militar” en los Colegios Electorales, y en el Congreso,
se venía preparando el golpe de estado, cuya acción se dio en la madrugada del 8 de julio de
1835, cuando se involucran una serie de batallones apoyados por militares que enarbolaron las
banderas de las reformas institucionales.19
El gobierno técnicamente estaba caído y Vargas al efecto nombra al General Páez, Jefe de
Operaciones y Comandante del Ejército Constitucional, para que levante diez mil hombres y
enfrente la sedición.
Entre tanto, los alzados, dueños de la ciudad, designan al General santiago Mariño, Jefe
Superior de la Revolución de las Reformas; al General Diego Ibarra, Comandante General de la
Provincia; al General Justo Briceño, Comandante de Armas; al General Luis Perú de Lacroix,
Jefe de Estado Mayor; al General pedro Briceño Méndez, Gobernador de la Provincia, y al
Comandante Pedro Carujo, ascendido a General, Comandante del Batallón Anzoátegui. Todos
los militares y héroes de la guerra emancipadora y cuyos intereses se ven afectados por la
eliminación de sus fueros por el gobierno constitucional erigido desde 1830:
“¡La constitución del año 30!... Que tristísimos recuerdos trae a la memoria!
Desde su promulgación ha sido acompañado de repetidos actos de
arbitrariedad manifiesta, porque parece que los encargados de ejecutarla, se
propusieron hacerla más odiosa y detestable cada día. Cerradas las puertas
de la patria a los valientes capitanes de la independencia, errantes en lejanas
y extranjeras tierras beneméritos guerreros, los extrañamientos que la
civilización ha abolido eran las penas que se aplicaban a los varones más
respetables, los antiguos servidores estaban proscritos, los verdaderos
18
GIL FORTOUL, José. Op. cit. p. 201
Último informe del abogado defensor de Carujo; en: Juicio y Sentencia de pedro Carujo por la conspiración contra
Vargas. Pp. 35-36.
19
10
patriotas se veían vejados y oprimidos, se trata de ciudadanos alentados que
se esforzaban en mantener en mantener los derechos de la sociedad, se
imaginaban conspiraciones para tener la ocasión de perseguir y atropellar a
los hombres honrados a los Gefes más ilustres que reposaban tranquilos en
los campos...”20
Esta cita es demostrativa de los condicionamientos del alzamiento contra el gobierno
deliberante, y era fechada en el oriente del país, donde los acontecimientos fueron más graves
debido al pronunciamiento de José Tadeo Monagas en Aragua de Barcelona, el quince de julio
para convocar a una convención constituyente del estado de Oriente el dieciocho de agosto de
ese año, al igual como lo hizo en 1831. A pesar del sometimiento y pacificación de algunas
provincias por parte de Páez, después que sale del hato, oriente era el reducto de los grupos
pretorianos, jefes de la guerra de independencia, y de los caudillos más notables, casos como el
de José Tadeo Monagas y el del General Santiago Mariño.
Solo por poner un caso, el plebiscito de Cumaná, fechado el veintiuno de julio de 1835,
daba una idea de los involucrados en oriente, desde el Presidente de la Asamblea Andrés Level
de Goda, jefe superior de la provincia, hasta los hombres más importantes de la ciudad, quienes
nombran al “Excelentísimo Sr. General Santiago Mariño, como jefe de los Estados Unidos de
Venezuela con las facultades necesarias para la organización del gobierno jeneral provisorio; y
para que inmediatamente convoque la Convención Nacional”21
Así mismo recomienda a la Convención Nacional la suerte del ejército libertador, a objeto
de ser recompensado y honrado como se merece, restableciendo su fuero; se pide la creación del
estado de oriente, el cual estaría formado por Guayana, Barcelona, Margarita y Cumaná, el jefe
provisional de dicho estado fuese el General José Tadeo Monagas; el General de División
Manuel Valdés continúe como jefe superior de la provincia de Cumaná; el cese de todas las
autoridades provinciales en todos los ramos; y que con la juramentación del jefe superior en
manos del presidente de la asamblea Cumaná: ... “Volvió a sus fueros que proclamaron los
próceres venezolanos en 1811”.22
Por otro lado en Barcelona, el General Monagas dictaba un acta proclama que señalaba:
... “Restablecer la República de Colombia y organizar en estados federales
para sacar a los venezolanos del estrecho círculo en que los consideraba;
declarar que la religión católica, apostólica y romana era la de la República;
que los empleos públicos de todas las clases debían estar en manos de los
fundadores de la libertad y antiguos patriotas,”23
Páez ante el alzamiento del grupo de oriente; inicia las negociaciones con José Tadeo
Monagas para que depusiera las armas garantizándole, lo mismo que a los jefes y oficiales que
estaban bajo sus órdenes, vida, propiedades y los grados militares que tenían el siete de julio, ya
que la revolución había fracasado y se habían sometido la mayoría de los insurrectos. Con el
indulto de laguna del Pirital, el tres de noviembre de 1835, logra Páez neutralizar a Monagas, y
el veinticuatro de diciembre llega a San Esteban para abrir operaciones en Puerto Cabello,
resistiendo los reformistas dos meses hasta el primero de marzo de 1836, el castillo Libertador
se pronunció por el gobierno.
En cuanto a Monagas, Páez justifica el indulto de Pirital, de la siguiente manera:
20
Carta dirigida por un patriota vecino de esta ciudad a otro residente en Píritu. Cumaná 23 de septiembre de 1835;
en El Patriota. 6 de octubre de 1835
21
A.G.N. Sección Interior y Justicia. Plebiscito de Cumaná. T. CIX. Folio 192-193
22
Idem
23
Páez, José Antonio. Autobiografía. T. II. P. 258
11
“El carácter de ferocidad que en algunos puntos había tomado la guerra por
la obstinación de los sediciosos, y la actitud de estos en Puerto Cabello,
Barquisimeto y Maracaibo, demandaban imperiosamente la conversión de
la fuerza del gobierno hacia el centro de la República y con esta mira traté
de separar al General Monagas de aquella coalición a que había dado el
prestigio de su nombre. Propúsele, pues, que nombráramos comisionados
de una y otra parte para que arreglasen los preliminares de un tratado de paz
que pusiera término a las disensiones existentes”...24
Los términos concluían en garantías a Monagas; el retiro de las tropas de éste hacia la
ciudad de Aragua de Barcelona, donde entregarían las armas y las municiones. Tal es el poder
de Monagas, y la necesidad de neutralizarlo, que una vez sosegada la Provincia de Barcelona,
Páez se traslada con sus fuerzas a los puntos ocupados por el enemigo, y para hacerle frente a
los gastos que ocasiona el movimiento, tiene que ... “pedir tres mil pesos como préstamo
personal a la señora Luisa Oriach, esposa del General Monagas”...25 ¿Préstamo o pago por una
negociación, cuyo objetivo era la neutralización?.
Tomás Lander, uno de los representantes del poder civil, oposicionista a los grupos civiles
que detentaban el gobierno de Vargas, en su balance sobre la acción del ocho de julio, dirá lo
siguiente:
... “Todo es engaño, porque se trata del predominio de las dos fracciones;
(feudalismo militar de bolivaristas, y el feudo ligio mariñista) sólo se trata
de la destrucción del poder civil, sólo se quiere sojuzgar la nación, para que
volviendo los diezmos, los secuestros, la alcabala, las comandancias, los
bagajes y esa cáfila de plagas sociales, que nos afligió antes de construirse
Venezuela, vuelvan los zánganos a poder disipar sin adquirir con el sudor
de su frente”26
Pero el poder civil no será desplazado por los pretores de las dos fracciones ya que estos
serán derrotados en 1836, en 1837 cuando es aplastada la insurrección de Farfán, y en 1838
cuando sus representaciones son derrotados en las elecciones de ese año; más bien el poder civil
será destruido por diferencias en su propio seno cuando en 1840 una de sus tendencias funda el
partido liberal y es el actor fundamental de los sucesos de 1846, dándole el paso al gobierno
caudillesco de Monagas. La Revolución de las Reformas, su derrota, y la posterior separación de
Vargas del cargo de Presidente, aunque no significó el predominio pretoriano si el
fortalecimiento del caudillo como puntual de la gobernabilidad de Venezuela en los momentos
de debilidad institucional, vacío de poder y crisis económica.
24
Ibidem. P. 263
Ibidem. P. 266
26
La Doctrina Liberal, Tomás Lander.; en Pensamiento Político Venezolano del siglo XIX. P. 340
25
12
II.- EL PODER CIVIL: RUPTURA Y CRISIS. 1840. INICIO DE LA ERA CAUDILLESCA:
1846
Después de los acontecimientos de 1835-1836, al ser derrotados los sectores pretorianos
del estamento militar, por los grupos que pugnaban por un tipo de Estado, caracterizado por los
ideales liberales, se inician en el país, las divergencias en el bloque social, conformando a raíz de
la instauración de la república, cuyos resultados se proyectaron a la polémica y ruptura del poder
civil en el año 1840, cuando uno de los grupos funda el partido Liberal, al cual se adscriben tanto
hacendados arruinados por la política económica de los partidarios de los “conservadores” como
militares desplazados del escenario político, que pugnaban por la restauración de sus fueros y
privilegios. Hasta 1846, dicha ruptura y contradicción con el sector del Poder Civil gobernante,
se concretará una serie de acontecimientos que pondrá en peligro la estabilidad institucional y la
presencia de situaciones pro confrontación nacional; ya que para ser resuelta, el gran caudillo del
gobierno, decide buscar una alternativa en la figura del caudillo que había liderizado alzamientos
contra el Estado en otros tiempos, de esta decisión resultará el confiscamiento del espacio
político del poder civil, paralización del proceso de profesionalización del Ejército, y el
predominio de gobiernos caudillescos a partir de ese año.
Augusto Mijares define el Poder Civil a través de lo que él denomina “la tradición de la
sociedad civil”, y que no es sólo un conjunto de costumbres políticas:
... “sino algo más complejo y profundo que forma el equilibrio
orgánico de nuestras sociedades; el principio de cohesión íntima que se
renueva a través de todas sus vicisitudes y que ya completamente
definido para la época de la emancipación, las hace aparecer desde
entonces como nacionalidades adultas, cuyas fuerzas colectivas y
constantes prevalecen sobre todos los fenómenos de su historia,
caudillismo, inmigración, etc”.27
Prevalecen sobre los fenómenos transitorios como el caudillismo, - y el pretorianismo,
agregaríamos a ese párrafo- , ya que el período objeto de estudio se caracteriza por el
enfrentamiento a dichos sucesos, aunque ya desde 1840, la crisis interna de ese Poder Civil va a
incidir en la no subordinación del caudillo, particularmente después de 1846, con la elección de
José Tadeo Monagas como Presidente.
En efecto, las bases de este período se pueden ubicar en el otro período anterior, cuando
dos aspectos fundamentales van a hacer crisis en 1840; por un lado, a pesar del pacto social
suscrito a través de la constitución de ese año, y que se manifestarán en los sucesos de 1831 –
1835 y 1837, cuando se enfrentan a objeto de restituir fueros y prebendas; por otro lado la
implementación de leyes económicas liberales, que aunado a situaciones de crisis, aumentarán el
descontento de un sector del poder civil – los hacendados arruinados -, y es creado el Partido
Liberal por un grupo de personas que blanden la consigna del “sistema alternativo”, y atacan las
medidas económicas decretadas por los gobiernos conservadores, tales como la Ley de Contratos
de 1834, y la Ley de Espera y Quita de 1841.
La élite civil se inicia en los primeros años de su gobierno, con el experimento liberal
adoptando el liberalismo manchesteriano de la época, cuya base radicaba en el “dejar hacer –
dejar pasar” sin la intromisión del estado. Con el beneplácito de la mayoría de la élite, por la
necesidad de financiamiento del aparato productivo, - el mismo Fermín Toro, el crítico de dichas
leyes posteriormente, es el firmante de la Ley de contratos -, se permiten los acuerdos de
27
Mijares, Augusto. La interpretación pesimista de la sociología hispanoamericana. P. 47
13
préstamos regidos únicamente por la voluntad de los participantes involucrados quienes
determinarán las tasas de interés, las garantías y los plazos sin fijarse en los fueros impuestos
antes a las utilidades, ni en limitación alguna sobre las ganancias exageradas, aunado esto a la
disposición de la ley de 1841, cuya modalidad establece la dependencia de la contratación a un
nuevo organismo denominado Tribunal Mercantil – criticado con mucha fuerza por Tomás
Lander, pionero del partido Liberal. Dichas medidas, si bien fueron recibidas con beneplácito por
los representantes del cuerpo de la sociedad debido al incremento en el precio de los productos
agrícolas, para finales de la década del treinta, el entusiasmo descendió por las consecuencias
generadas; ruina de los hacendados y pérdida de las propiedades; provocando conflictos y
descontento en un segmento de la sociedad venezolana.
Después de ser derrotados los sectores pretorianos en el primer período, y como señala
Tomás Lander en 1837, al referirse a los años por venir:
“Caducó el poder de los guerreros, pero podemos decir que nació el de
los integrantes de la época anterior. Los Tribunales Mercantiles son las
Comandancias Generales de la época anterior, con facultades
extraordinarias. El yugo de los guerreros era brillante y tenía
antecedentes respetables, el de los intrigantes es sucio, deslustrado, y
trae por consecuencia, con la depravación de los hermosos principios
de igualdad y libertad la pérdida del reposo y de la confianza
pública”...28
Esta diferenciación entre los insurrectos de 1831 y 1835 con los sectores mercantiles del
poder civil; nobles unos, malvados otros; establece la caracterización del grupo social desatador
de conflictos que pueden traer consecuencias graves a la República:
... “La nueva aristocracia parece constituida en Venezuela; se desliza a
la sombra de las instituciones democráticas, como la serpiente bajo
yerbas solutíferas. Es verdad que ha transigido, aunque de mala fe, con
unos pocos de los valientes que rescataron a Colombia, porque cree
necesitarlos, pero también los que con ella negocian hoy, pueden
conocer mañana las intenciones siniestras con que los han admitido. La
posteridad sabrá quienes son los engañados en la transacción, porque a
los vivantes apenas les es permitido anunciar los hechos, haciendo
grandes esfuerzos y expuestos a amargos sinsabores, persecuciones y a
inicuas sentencias”29
Y es esta nueva aristocracia, según acota el autor en 1838, la del comercio, monopoliza el
poder político, lo que no permite apreciar la demanda de los agricultores, y por ello es necesario
la representación de esta clase en el congreso:
… “no es justo despreciar sus quejas; agricultores y criadores
laboriosos que, conociendo las necesidades de la abrumada y
falleciente clase de productores, sepan defender, en las legislaturas, los
intereses de la tierra, los intereses de todos. Venezuela es esencial y
exclusivamente agricultora y criadora. Los que promueven la
28
29
Lander, tomás. Op. Cit. P. 478
Idem
14
prosperidad de los campos y de sus cultivadores, promueven la de la
sociedad. Otro tanto debería decir, respecto de la necesidad que
tenemos de que se representen, en nuestros campos, los intereses de
todas las profesiones. Pero me extendería demasiado. Desde el año de
1834 puede asegurarse que los Colegios Electorales han sido
representantes del comercio”… 30
A esta crítica de la monopolización del poder económico por los comerciantes, se unen
una serie de denuncias que van a desembocar primero en las elecciones de 1838, con el partido
“agricultor o racional”, y segundo, con el partido Liberal en 1840.
Las denuncias son sintetizadas por Lander en 1837 de la siguiente forma:
“Al triunfo del expirante partido, en el que tan sólo por su importancia
mercantil, figuraba el señor Guillermo Espino como notabilidad, se
signó la imprevista expulsión de los verdaderos representantes de
Cumaná, la revolución de julio (… ) el olvido de muchos principios
hermosos y liberales, que tanto habíamos defendido otros venezolanos,
cadalsos, proscripciones, secuestros, sangre, exterminio, duelos y la
enjambre de leyes, que han dado los Congresos de 1835, 1836 y 1837,
todas o casi todas, leyes de expolio (… ), todas mal digeridas todas o
casi todas inconstitucionales y absurdas”… 31
Lander, defensor de la tesis federalista, representante de uno de los sectores de poder civil,
opositor a la ley mercantil y tribunales mercantiles, al “indulto – monstruo”, la ley de azotes, el
código de Procedimiento, la nueva ley de imprenta, la erección de los cadalsos – aunque la pena
de muerte fue suscrita por el entonces Ministro de Secretaría del Interior y Justicia, Antonio
Leocadio Guzmán, fundador de “El Venezolano” y el partido Liberal -, mostraba a la luz pública
el resquebrajamiento del bloque que se formó con el consenso de 1830.
Antonio Leocadio Guzmán es quien define mejor el suberíodo que va desde 1835 – 1846.
“Esa fue la época de aquel acto legislativo que Venezuela entera
conoce desde entonces con el nombre de ‘El decreto monstruo’, cuyas
discusiones tuvieron la fisonomía de agitaciones infernales. Fue
cuando una gracia soberana consistente en una ley de amnistía resultó
abrogada días después, vergonzosamente, el tiempo que se premiaba
una traición en cuya oportunidad resplandeció la rectitud y la
elocuencia del ilustre Valentín Espinal. Se declararon nulas algunas
elecciones, porque no cuadraban al gusto de los mandatarios; se
reformaron las Secretarías de Estado para dejar cesante a Guzmán; se
prodigaron honores y recompensas exageradas al General Páez; se
restablecieron las picotas del tiempo de la colonia; y los azotes como
pena legal; se creó el absceso de actos legislativos con una sola
discusión; se libró el voto de confianza al General Soublette, en las
operaciones de crédito público; se estableció el impuesto sobre la
destilación; se levantó el precio de la sal, continuando por otro acto la
contribución extraordinaria del diez por ciento sobre la importación; y
se estableció el de la exportación (… ); y otro sobre la agricultura de la
30
31
Idem
Ibidem. P. 481
15
caña; y otro, sobre los sueldos y pensiones. Con infracción de la ley
fundamental, se declararon en comisión la mayor parte de los destinos
públicos, para asegurar en todos los empleados y aspirantes, en
regimiento de activos agentes; se estableció el impuesto para gastos de
justicia; se escatimó más la libertad de imprenta; se restringió la
facultad de conceder indultos; se estableció como gran máquina
política, el Banco Nacional”… 32
Y todos estos condicionantes fueron los que poco determinan la fractura total del Poder
Civil y que en 1846 tendrá su momento más crítico hasta que es subordinado bajo el ala de José
Tadeo Monagas.
Es Catalina Banco quien define el resquebrajamiento del Poder Civil en esos años:
“El resquebrajamiento del bloque social dominante que se manifiesta
entre 1834 y 1835 culmina en 1838 con la diferenciación política entre
latifundistas y comerciantes. En las elecciones de ese año, este último
sector obtiene importantes triunfos que le permiten controlar parte del
aparato político. De esta manera, el Congreso estará dominado por una
mayoría, que representa los intereses de la burguesía comercial y
usuaria. El Poder ejecutivo es ocupado en 1839 por el General José
Antonio Páez, que si bien expresa la alianza entre las dos clases, no es
menos cierto que, mientras el gobierno estuvo en sus manos, la balanza
se inclinó siempre hacia los comerciantes, a quienes concedió
importantes privilegios como los otorgados entre 1831 y 1834. A lo
largo del proceso mencionado, las contradicciones se agudizan,
produciéndose una confrontación político – ideológica, que se expresa
básicamente a través de El Venezolano y la oposición del liberalismo
doctrinario”… 33
Las elecciones presidenciales de 1838 se convierten en el escenario de las contradicciones
entre hacendado y comerciantes, y donde cada sector se ve representado en la figura y partido:
los agricultores dan su apoyo a Felipe Macero, quien apenas logra un voto - ¿el del Tomás
Lander?-; demostrándose la pérdida ascendente del control político, bajo la creciente influencia y
dominio de los comerciantes, lo que plantea la escisión del poder dominante conformado en
1830. Lo cierto es que para el 28 de enero de 1839, el Congreso, presidido por el Dr. Vargas hace
el escrutinio de los votos de los Colegios Electorales para el Presidente de la República, y es
vencedor el General Páez con 212 votos. Con ello inicia el camino que desembocará en 1840,
cuando el sector del poder civil derrotado funda el Partido Liberal.
El grupo de ciudadanos fundadores estaba constituido por antiguos marqueses y condes, o
sus descendientes, representantes de la aristocracia rural, ex funcionarios de la República y
hombres representativos. Sus iniciadores fueron: Diego Bautista Urbaneja y Antonio Leocadio
Guzmán, ex ministros de los gobiernos conservadores; Francisco del Toro, antiguo Marqués del
Toro; Juan Bautista Mijares, descendiente del Marqués; Manuel Felipe Tovar, descendiente del
Conde; José Vicente Iribarren, y Rufino Blanco; Blas Bruzual; Casiano Santana; Tomás Lander;
Juan Vicente González (futuro ideólogo del partido Conservador); Felipe Larrazábal; Valentín
32
La Doctrina Liberal. Antonio Leocadio Guzmán. T. II. En: Pensamiento Político Venezolano del siglo XIX.
Textos para su estudio. P. 265-266
33
Banco, Catalina. La República Oligárquica, clases sociales y poder político, en Britp figueroa, Federico. Historia
Económico Social de Venezuela. Tomo IV. P. 1418
16
Espinal y otros. Pero el líder fundamental del grupo que se destacará al correr de los años es
Antonio Leocadio Guzmán, quien había sido realista, Secretario de Páez en 1831, de Valgas,
pero excluido en 1840 del poder por Ángel Quintero, secretario del mismo León de Payara.
Tanto el grupo que conformará el partido liberal como los denominados "godos" expresaron
sus ideas a través de la prensa, y es así que estos se caracterizan por la riqueza de la
confrontación ideológica, no vista en años anteriores, y posteriores. Los liberales prestaron
servicio en los periódicos: El Venezolano de Antonio Leocadio Guzmán; El Centinela del Ávila,
de Tomás Lander; El Relámpago, de Rafael Ravelo; El Republicano, de Blas Brusual; el elector
de Guillermo Tell Villegas; El Torrente, de Estanislao Rendón; El Patriota, de Felipe Larrazábal.
Los Conservadores se manifestaron en el Correo de Caracas, de Manuel Cajigal; El Estandarte
Nacional, de José Maria de Rojas; El Promotor, de Fernando Antonio Díaz; y el Diario de la
Tarde, de Juan Vicente González.
La medición política de fuerza del Partido Liberal será durante las elecciones de 1842, pero
debido a los apoyos divididos de dicho partido, a Santos Michelena y Diego Bautista Urbaneja, el
candidato del partido Conservador, Carlos Soublette obtiene la mayoría y el Congreso lo inviste
como Presidente Constitucional el 28 de enero de 1843, formando gobierno con: Juan Manuel
Manrique, Interior y Justicia; licenciado Francisco Aranda, Hacienda y Relaciones Exteriores;
General Rafael Urdaneta, Guerra y Marina.
Sin embargo, la situación del periodo constitucional de Soublette se verá envuelta en una
seria crisis económica que desde 1842 viene afectando al país, lo que en consecuencia originará
una serie de conflictos sociales que desembocará en los sucesos políticos de 1846. La crisis del
42-43 generó la reducción no sólo del volumen de ventas, sino también el precio de las materias
exportables, determinando que las deudas acumuladas por los agricultores quedaron sin cancelar
multiplicándose el número de quiebras y las subastas de las propiedades hipotecadas y
disminuyeron, además, los fondos del tesoro público34. Es por ello que El Liberal, órgano de
expresión del comercio importador y defensor de los acreedores, advertía en 1842 que la causa de
esta situación se debía:
..."al abuso del crédito, las especulaciones y la imprudencia,
especialmente de los propietarios de haciendas de café, que
pretendieron ampliar su producción y chocaron con inconvenientes
como la falta de capital, escasez de mano de obra, alto costo de los
fletes, elevados costos de inversión, a lo que se agrega la fuerte
reducción de los precios, por lo cual los hacendados, de haber
contraído importantes deudas, se vieron imposibilitados de cumplir con
sus compromisos." 35
Y son estos hacendados, que el 11 de mayo de 1843, fundan la Sociedad Agrícola de
Venezuela, siendo su presidente, Manuel Felipe Tovar, y otros representantes de la sociedad
venezolana que intentan lograr la independencia de los agricultores respecto del sistema
comercial.
Pero es Antonio Leocadio Guzmán, quien acoge el descontento tanto de los hacendados,
como los otros grupos sociales del país, cuyas acciones se manifestaron en desordenes y
alzamientos en protesta contra la Ley de Espera y Quita, el Tribunal Mercantil, la Ley del 10 de
Abril, y por la creación de un Banco Agrícola. Por ejemplo:
34
35
Ibidem. P. 1421
Idem
17
"En Villa de Cura se alzaron algunos sujetos (12 de junio de 1844);
produciendo alarmas y la intervención de las fuerzas armadas. El 26 se
decreta 'el completo del ejército permanente, la organización de la
milicia nacional en toda la República y la excitación a las autoridades
civiles para que persiguiesen y juzgasen a los amotinados'. Estas
medidas fueron criticadas por la oposición, que se escandalizó frente a
los militares (los generales Zamora, comandante de Armas de Caracas,
y Macero fueron enviados en campaña a los Valles de Aragua y el
Tuy). 36
Alzamientos enfrentados por ese ejército profesional, y las milicias, subordinadas al poder civil.
Sin embargo, a pesar de la respuesta del gobierno, los liberales obtenían una victoria electoral en
el cantón Caracas, siendo electo Guzmán concejal. Por otro lado, la oposición se ve acumulada
por militares y reformistas, el 15 de abril de 1843, cuando el Congreso decreta la amnistía para
los exilados involucrados en los sucesos de 1830 y 1836.37
Uno de los hechos más graves se observará en los sucesos de febrero de 1844, cuando Juan
Pérez, director del Banco Nacional, entabla una demanda contra Antonio Leocadio Guzmán por
unas "seguidillas" escritas por Rafael Arvelo en El Relámpago, editado en los talleres de El
Venezolano. siendo apresado el 25 de enero y llevado el día 9 de febrero ante el jurado para
considerar sus responsabilidad en el asunto, Antonio Leocadio Guzmán es liberado, después de la
presión de una gran cantidad de personas, apostadas a las puertas del tribunal, lo que en
consecuencia incidió en la decisión del jurado. Es por ello que el:
..."9 de febrero constituye un acontecimiento de gran significación
política porque introduce la presencia activa de los sectores bajos
urbanos, incorporados al movimiento liberal, todo lo cual, junto a los
desórdenes durante el año anterior en el Tuy, contribuyen a generar un
clima de gran tensión en donde se intercruzan las reclamaciones de
carácter económico y las de orden político. Esta participación activa
del pueblo tiene hondas repercusiones en el cuadro político - social de
la época, porque los liberales adquieren una conciencia acerca de su
potencialidad, y se convierten en una grave amenaza para la
inestabilidad del partido gobernante."38
Y no sólo con el 9 de febrero de 1844, las contradicciones se hacen patentes sino a nivel del
Congreso a finales del año y durante 1845, observan encuentros polémicos entre los
representantes del partido Liberal y Conservador, cuando Francisco Aranda redacta el proyecto
de creación del Instituto de Crédito Territorial, cuyo objetivo es el otorgamiento de préstamos
para la agricultura, con plazos de hasta 20 años y un interés al 6 %, siendo garantizados por
medio de la hipoteca de propiedades urbanas o rurales de los beneficiarios. Proyecto que será
aprobado por el Congreso, pero objetado por el Presidente Soublette. Así durante este lapso de
tiempo, los hacendados y comerciantes polarizaron sus posiciones en el transcurso de las
discusiones por el Instituto de Crédito Territorial, pugnas que al enfrentarse ponen en juego sus
intereses de clases, manifestados en posiciones políticas en tomo a Guzmán o al gobierno.
36
Morón, Guillermo. Historia de Venezuela. Tomo IV. P. 250
Idem
38
Banco, Catalina. Op. Cit. Pp. 1432-1433
37
18
Pero es en 1846, cuando la división del Poder Civil se hace presente, que la crisis política
desborda definitivamente la situación existente desde 1830, y culmina un período para comenzar
otro. Ese año electoral, los liberales van divididos en cuanto a candidatos: José Gregorio
Monagas, Antonio Leocadio Guzmán, José Félix Blanco y Bartolomé Salóm - este último tenía el
apoyo de algunos conservadores -. El General José Antonio Páez, líder de la tendencia
conservadora, decide no reelegirse, pero conservándose en calidad de árbitro de la política
venezolana. A medida que se aproxima el momento de las elecciones, la labor de los periódicos
liberales está dirigida a la exaltación de los ánimos, a la gestión de los gobiernos conservadores,
y la promoción de la candidatura de Antonio Leocadio Guzmán, lo que crea hacia mediados del
año 1846 un estado de tensión social continua, que se manifestará con hechos de violencia, como
el del 6 de junio en La Guaira, donde 300 y 400 caleteros se alzan contra las autoridades; el
reclutamiento forzoso de julio para engrosar la fuerza permanente, lo cual es considerado por los
liberales como una provocación; y la expulsión de los concejales del partido opositor en el
Concejo de Caracas por la Secretaría de Interior, afectando a nueve representantes municipales;
ante la agudización de las pugnas sociales, el General Mariño trata de mediar entre Guzmán y
Páez y se busca un entendimiento mediante una entrevista en La Victoria para septiembre del año
46. Sin embargo, ante el avance del líder liberal hacia La Victoria, se van uniendo un gran
número de “campesinos, arrieros, artesanos armados de lanzas, espadas, trabucos, pistolas y
machates”. Ante el descontento se suma la sublevación del “indio” Rangel” en la provincia de
Carabobo y cuyas consignas están dirigidas a resaltar la figura de Guzmán. Todos estos sucesos
provocan el fracaso de la entrevista de La Victoria, y el 9 de septiembre Francisco José Rangel y
Ezequiel Zamora se refinen e inician una campaña de reclutamiento y organización de un ejército
para derrotar a la oligarquía. Páez moviliza grandes fuerzas y derrota a los dos líderes del
alzamiento, y a Guzmán se le persigue y apresa el 3 de octubre y puesto a disposición del Juez de
Primera Instancia, y condenado a muerte; condena que le será conmutada por el futuro Presidente
de la República José Tadeo Monagas.
Pero cuál. fue el rol de la institución militar durante los acontecimientos de 1846. Desde
años anteriores el patriciado civil venía ejerciendo el control sobre el ejército a través de las
disposiciones presupuestarias que se asignaban a la institución, y particularmente desde la derrota
de los reformistas en 1836.
..."Una evidencia del predominio del Patriciado Civil sobre el sector
militar y un mecanismo de dominio de aquéllos sobre éstos, era el
hecho de control sobre los presupuestos militares; colocando los gastos
de la Secretaría y Departamentos de Guerra y Marina como inferiores a
los de Interior y Justicia y los de Hacienda - Relaciones Exteriores.
Se revierte así la situación vivida en la década anterior (la del treinta).
Esto evidencia que según el Patriciado Civil, el peligro que
representaban los caudillos y los pretorianos para la institucionalidad
lo creían superado. Pero insistimos, el precio había sido pagado
debilitando en extremo la capacidad operativa de la organización
militar, así como manteniendo en nómina un sector importante de
oficiales en retiro, letras de cuartel o licencia temporal indefinida. Un
claro ejemplo del muy bajo nivel de operatividad dentro de la
organización militar en proceso de institucionalización lo tenemos en
1845 la única unidad de la Marina de Guerra y Marina en servicio era
la Goleta Constitución, mientras que las fuerzas activadas de la milicia
19
nacional sumaban 465 hombres y las del llamado Ejército permanente
o línea era solo 371."39
Este debilitamiento de la institución mediante los presupuestos es revertido por el poder
civil en 1845, cuando por la crisis cafetalera y la posibilidad de estallidos sociales en 1846, el
gobierno toma medidas de carácter administrativo en relación al sector militar, éstas son: la "Ley
de Sueldos Militares y Premios de Constancia" del 17 de mayo de 1845, según la cual se aumenta
los sueldos de los militares; y la ''Ley de creación del Montepío Militar" del 27 de mayo del
mismo año. Además de estas medidas se incorporó al ejército a los sublevados de 1831 y 1835,
lo que demostraba la confianza que tenía el sector civil en el proceso de institucionalización en
marcha.
El fraccionamiento del Poder Civil cuyo reflejo se observa en los acontecimientos de
1846, en la guerra civil, es enfrentado victoriosamente por ese ejército en vías de
institucionalización, y por las milicias nacionales, que apenas contaban con 492 hombres la
primera, 663 la segunda, y las Goleta Constitución, y 28 de julio, al iniciarse la guerra, y se verán
aumentados por la participación de la figura del caudillo José Antonio Páez, y próceres de la
guerra de independencia fieles a él.40
"Sin embargo, no podía ya transigir con revolvedores que amenazaban
la patria, y deseoso siempre de prestarle mis servicios, acepté el
nombramiento de Jeneral en Gefe del Ejército con estensas facultades
para organizarlo, según las disposiciones de la Secretaría de Guerra.
Nombróse también segundo gefe . del Ejército al General José Tadeo
Monagas."41
El caudillo, al igual que en otros tiempos, negociando con otro gran caudillo, además de
contar con el ejército, se dispone a enfrentar la insurrección, de acuerdo con sus prácticas
anteriores:
"Breve seré en la descripción de las operaciones militares, .que más
bien fueron persecución de malhechores que campaña contra facciosos
descontentos. Hallábame en Maracay cuando recibí el nombramiento,
y á pesar del mal estado de mi salud, reuní peones, siempre dispuestos
á seguirme en los peligros"... 42
Era así que además de apoyarse en el ejército, recurría a sus subordinados de la hacienda, y
acrecentaba la milicia nacional para enfrentar a los alzados, cuya caracterización, el mismo Páez
no la encuadra en la de los facciosos de los años 31 y 35, sino de malhechores o para decirlo de
otra forma: insurrección de los diferentes grupos sociales del sector civil.
Lo cierto es que los acontecimientos posteriores dan a entender el porqué el apoyo de Páez
a Monagas para ejercer la Presidencia en el próximo período, lo cual determinará la
consolidación de la figura del caudillo, y la subordinación del poder civil en los años posteriores.
Con el asalto al Congreso en 1848, y el desmantelamiento del Ejército Profesional por parte de
39
Irwin, Domingo. Op. Cit. P. 53
Ibidem. P.p. 56-57
41
Páez, José Antonio. Op. Cir. P.412
42
Ibidem. Pp. 412-413
40
20
Monagas, se está en presencia del inicio del proceso que determinará la instauración del sistema
caudillista durante el período de Guzmán Blanco.
CONCLUSIONES
1830 - 1846 fue un periodo caracterizado por los gobiernos denominados deliberativos,
por cuanto durante el ejercicio del poder privó la participación de la opinión pública a través de
sus órganos de información (la prensa), además de la profundización de acciones tendientes a
entronizar en el poder a la sociedad civil, en un país que acababa de salir de una guerra
devastadora como lo fue la de la emancipación, y que necesitaba construir un nuevo Estado de
acuerdo con el proyecto nacional planteado por las doctrinas liberales de la época; deseos y
ejecuciones que encontrarán obstáculos por la presencia de los grupos militares que emergían de
la confrontación como héroes de la patria, quienes reaccionaban contra los controles civiles que
se les queda imponer al eliminarse sus fueros, prebendas y participación como tomadores de
decisiones en la nueva sociedad; estamento militar, sin embargo, que a pesar de querer ser
deliberantes y tener el poder de las armas, se verán contrarrestados por la voluntad personalista
del caudillo plasmado en la figura del General José Antonio Páez, quien ante la debilidad
institucional y un posible vació de poder entrará en el juego político en el rol de pacificador y
sostenedor del orden social.
Para la tercera década del siglo XIX, Venezuela inició el período republicano, cuyo
basamento jurídico estuvo apuntalado por la constitución de 1830, la cual fue el producto del
pacto social establecido entre las dos tendencias del poder civil, una centralista y otra federalista,
quienes bajo los ideales liberales trataron de construir un Estado donde el ejército no tuviera la
deliberancia que tuvo durante la guerra de independencia, y se subordinara al orden civil,
desprendiéndose de los fueros que venían usufructuando. Sin embargo, la debilidad institucional,
la inestabilidad política, y la imposibilidad del poder civil, a pesar de establecer ciertos controles,
de neutralizar los grupos pretorianos del ejército, trajo como consecuencia la búsqueda de un
instrumento que pudiera enfrentar a aquellos que no quedan aceptar las nuevas reglas del juego:
ese instrumento fue el caudillo, personificado en la figura del General José Antonio Páez, quien
enfrentará con su carisma y su poder de atracción las insurrecciones desestabilizadoras del orden
propuesto; insurrecciones como la de 1831, la Revolución de las Reformas de 1835, y la de
Farfán de 1837, son derrotadas por el caudillo, el ejército profesional en formación, y el poder
civil.
Derrotados los grupos pretorianos, el poder civil con Páez a la cabeza logran ejercer los
usos de la civilidad, sin embargo, la crisis económica, y la división de dicho poder en 1840, con
la creación del partido liberal, inició el principio del fin de los gobiernos deliberantes, por cuanto
se fue creando una situación de inestabilidad tanto social como política, que puso en peligro el
orden, específicamente durante los sucesos de 1846, cuando por la coyuntura política, las
elecciones, los grupos que seguían a Antonio Leocadio Guzmán se alzaron, y fueron aplastados
por José Antonio Páez; pero la necesidad de una
alternativa gubernamental en el ejercicio del poder, y ¿la equivocación?, de escoger a otro
caudillo en las elecciones de ese año, José Tadeo Monagas, finalizó el periodo del poder civil, y
el inicio de gobiernos caudillescos que someterán a dicho sector y desmantelará el ejército
profesional iniciado en años anteriores con principios de subordinación y no deliberante.
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