Reseña de narcobollo

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Reseña de narcobollo:
Operativo Narcobollo
Comenzó en Cartagena; luego llegó a Barranquilla, a Bogotá y a Miami
JUAN RODRÍGUEZ
JUAN.RODRIGUEZ@ELUNIVERSAL.
COM.MX
EL UNIVERSAL
DOMINGO 15 DE MARZO DE 2009
Col. — Cartagena, Colombia, 21 de agosto
de 1989. Esta mañana, las autoridades policiacas colombianas desplegaron un
operativo de allanamiento en un local de esta ciudad frecuentado por numerosos
clientes que llegaban en auto y salían con misteriosas bolsas del lugar.
Las fuerzas del orden fuertemente armados irrumpieron en el lugar para lograr un
decomiso de varias decenas de kilos de… masa para pan, chicharrón y comida costeña
colombiana. Así fue como en 1989os titulares de la prensa dieron la noticia de este
lugar que se convertiría muy pronto en un exitoso restaurante.
En agosto de 1989, tras el asesinato de Luis Carlos Galán, se produjo una furiosa
reacción de las autoridades contra la mafia de la droga. Cientos de detenciones,
allanamientos y operativos armados sacudieron el país a todo lo largo y a todo lo
ancho.
Cartagena no fue una excepción. La Policía había detectado una casa del barrio
solariego de Manga de la cual, según sus pesquisas, mucha gente salía y entraba pese a
tratarse de una supuesta residencia familiar. Las escrituras del inmueble revelaban que
era propiedad de un personaje de dudosa reputación, y todo sugería que en ese local
sombreado por grandes árboles y avecindado por mansiones de las familias más
aristocráticas de la ciudad se escondía un negocio clandestino.
En la madrugada del 21 de agosto, un centenar de soldados y policías coparon la casa.
Cayeron desde los tejados, arrancaron las rejas, tumbaron las puertas, tomaron por
sorpresa a los ocupantes y examinaron hasta el último rincón. Pronto descubrieron
sospechosos congeladores cuyo interior fue rigurosamente esculcado; pero en vez de
hallar allí sustancias para la producción de droga o alijos de cocaína, tropezaron con
unas pequeñas masas del tamaño de una mano envueltas en hojas frescas. Los
soldados cachacos se sorprendieron, pero los costeños no, porque esos objetos les
eran familiares desde su niñez: eran puros bollos: bollos limpios, bollos de batata,
bollos de coco, bollos de mazorca, bollos biches... Y, con los bollos, suero y quesos.
Se trataba de un craso error. La casa había sido alquilada por el propietario a una
familia de bien que llevaba largos años elaborando y vendiendo el famoso bollo
costeño. El local se llamaba Cafetería los Molina, pero a partir de ese día la gente del
barrio, fascinada con el chasco, empezó a llamarlo el narcobollo. Con este nombre fue
finalmente registrado el negocio en 1990 Raúl Eduardo Molina siguió con la ironía e
inició los trámites para registrar formalmente su local con ese nombre, cosa que las
autoridades de las cámara de comercio de Cartagena resistieron pero finalmente
aceptaron.
El Narcobollo constituye hermoso ejemplo de una pequeña industria que ha crecido
a pesar de la crisis económica, y que se defiende a base de calidad, imaginación y
trabajo familiar. Nació en 1970 en un garaje del mismo barrio de Manga, cuando Joly
de Molina montó un pequeño expendio de bollo limpio y suero, y hoy tiene sucursales
en Bogotá y Barranquilla, se apresta para inaugurar otra en Miami y estudia la apertura
de un establecimiento más en Chicago.
El secreto del negocio de los Molina ha sido conservar el sabor tradicional de los
platos costeños, pero incorporar tecnologías de mercadeo innovadoras. Todos sus
restaurantes se basan en el sistema de autoservicio, para que cada quien coja el
chicharrón peludo que más le gusta o la carimañola más tostadita, y ofrecen despachos
a domicilio y posibilidades de recoger la comida empacada y llevarla a casa. Nunca
recalientan y trabajan con maíz, no con harina pre cocida.
Doña Joly de Molina ya se convirtió en asesora, concesionaria de la marca sus hijos le
pagan por usarla y guardiana de la calidad de los platos. Es justo que ahora mire las
cosas desde arriba, pues a lo largo de más de 30 años se calcula que ha amasado y
amarrado más de un millón de bollos. Y los que faltan!.
Los restaurantes populares de familia merecerían cuidadoso estudio de los
economistas acerca de cómo sobrevivir en tiempos de crisis. Mientras el Narcobollo se
expande desde Cartagena
Comienza la leyenda
El mote popular convertido en una marca local resultó un gran golpe mercadotécnico
que atrajo a más clientes, así, las sucursales brotaron en Barranquilla, Bogotá y en abril
de 2002 uno de los miembros de la familia abrió un local en la avenida 79 de Miami.
Desde ahí surte no sólo a la comunidad local, pues gracias al servicio de mensajería
overnight que funciona en Estados Unidos, los colombianos radicados en Ohio, Nueva
York o California disfrutan de los productos que, previo empaque al vacío, se envían
desde Florida.
Arepas de huevo, arroz con camarones al estilo costeño, caldo de costilla o el famoso
Ajiaco (una deliciosa sopa espesa), son platillos comunes en esta cadena familiar de
restaurantes.
Se puede venir en pantalón corto y sandalias a cenar o a desayunar muy temprano –
incluso en tiempos de carnaval puede uno venir a las seis de la mañana a curarse “el
guayabo” que es como llaman los colombianos a la “cruda” o resaca.
El complemento son los jugos y aguas de corozo, patilla, chicha de maíz o una
refrescante aguapanela.
"Chicharrones y otras delicias costeñas famosos por un allanamiento de la justicia."
El nombre del restaurante Narcobollo nace del incidente en el que la fuerza púbica
realizó un allanamiento por sospechas de tráfico ilegal, sin embargo en el proceso de
investigación solo encontraron bollo, chicharrón y otros productos de la cocina
caribeña.
Narcobollo es un lugar muy popular, debido a que su historia causó mucha curiosidad
en el sector y luego en toda la ciudad. Aquí puedes deleitarte con platos que contiene
yuca con chicharrón, bollo con chuleta, empanadas, carimañolas y arepas entre otros
sabores.
Recomendado:
-Combo integrado por arroz con coco, carne desmechada y plátano en tentación. Este
último se hace con Kola Román (tipo de gaseosa). Disponible sólo los fines de semana.
-Sancocho de rabo y costilla, y como es grande, la administradora recomienda que el
cliente vaya con bastante hambre.
-Mote de queso, plato típico de la costa.
-Bebidas: Jugo de níspero o de zapote. Además, el jugo de corozo (fruta parecida a los
agrás, ácida, silvestre), jugo de tamarindo. Chicha de maíz y chicha de arroz con piña.
HORARIO DE ATENCIÓN
De lunes a viernes de 9:00a.m. A 9:00p.m.
Sábados de 8:30a.m. A 9:00p.m.
Domingos y festivos de 8:30a.m. A 7:00p.m.
No tienen domicilios
PRECIOS: Varían de $9.500 a $22.000, arroz de camarón.
Servicios
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Teléfono(s): (57) (5) 6606670
Servicio a domicilio: Si
Horario de Atención: Mañana, Tarde, Noche
Estacionamiento: Gratuito
Medios de pago: Efectivo
Tipo de Restaurante: Restaurante
Rango de Precios: $16,000 a $30,000
Tipo de cocina: Típica
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Servicios Adicionales: Auto servicio, Buffet, Desayunos, Menú infantil,
Mesas al aire libre, Internet
Servicios: Acceso a Discapacitados, Internet, Domicilios, WIFI
Tipo de establecimiento: Restaurante o afines
Por otra parte en el tercer dialogo de mercadeo estratégico que se realizó el 27 de
marzo de 2008 en el Restaurante Árabe Gourmet. El tema central fue la creación de
capital de marca en el sector gastronómico.
A este diálogo asistieron como invitados especiales los dueños de algunos de los
Restaurantes reconocidos y tradicionales de la ciudad: Carlos Molina de Narcobollo,
Ramón Blanco de La Tiendecita, Doris de González de La Casa de Doris y Luz
Marina María, anfitriona y propietaria del Restaurante Árabe Gourmet.
De la voz de los mismos protagonistas, los expertos en marketing escucharon las
historias del nacimiento de las marcas, la superación de adversidades y las estrategias
para consolidarse y evolucionar dentro de un mercado competido y exigente.
¿Cuáles fueron los orígenes de estos Restaurantes?
Narcobollo: “Narcobollo comenzó primero en el Bosque, luego en Manga (Cartagena)
y allí vendíamos bollo, luego le sugerí a mi mamá vender chicharrones y chuletas que
vendíamos con bollo en una porcelanita en el garaje. Cuando murió Galán un viernes a
la una de la mañana nos allanaron, entraron a la casa todo el batallón y lo que
encontraron fue bollo, suero, queso, chuleta y chicharrón, esa noticia enseguida voló al
mundo y nos dio más reconocimiento. Luego yo acá en Barranquilla continué la
tradición y amplié el negocio; mi hermano también tiene el negocio Narcobollo en
Miami.“
La Tiendecita: Nace en el año 1965, mi señora madre fue la fundadora de La
Tiendecita, en un principio no tenía nombre era una tienda de abarrotes, un día el
Señor Álvaro Cepeda Samudio, vio el negocio y le dijo a mi madre “Niña Olinda quite
todo eso y vamos a vender aquí cerveza y trago” allí comenzó el negocio y el Señor
Cepeda es el que le dice a mi madre “Este negocio se va a llamar La Tiendecita”. Este
fue el punto de reunión de personalidades. Luego que muere don Álvaro Cepeda mi
madre pone un negocio de comida, al poco tiempo voy caminado por las Súper
tiendas Olímpica y vi un cerdo muy elegante y comienzo a hacer los chicharrones.
Restaurante la Casa de Doris: “Todo comenzó con un pequeño letrero en la puerta de
mi casa que decía: Se vende comida, ese primer día se vendió hasta la comida de mi
esposo”. “Fuimos poco a poco ampliando el negocio, la Señora Tatekawa creyó en
nosotros y nos arrendó la casa, a Dios Gracias nunca nos ha faltado la gente”.
Restaurante Árabe Gourmet: “En Fundación (Magdalena) mi mamá montó el negocio,
era una matrona árabe, ese era un buen restaurante donde también se hacían los
mejores helados que se preparaban con leche recién ordeñada. En casa aprendimos de
la buena comida y pasados los años nos unimos 4 socios para montar este negocio que
le da elegancia a una comida que es muy trabajada.
Muy interesantes las preguntas formuladas por los asistentes, detectamos que en las
historias de consolidación de marca de estos 4 negocios hay similitudes que fueron
clave de éxito para consolidarse y fortalecerse en el transcurso del tiempo:
* El aprendizaje se transmite: Los restaurantes se convierten en un negocio de
tradición y se debe formar a la nueva generación para que dinamicen el legado y no
pierdan la identidad.
* Lo sustantivo de la marca: En un Restaurante lo esencial es un excelente menú, que
esté basado en unas buenas prácticas de elaboración del alimento y a partir de allí se
atienden otros elementos como son: servicio al Cliente, locación y presentación, entre
otros.
* Relaciones constantes con los clientes: Al inicio los clientes son los amigos, quienes
dan buena cuenta de la calidad de los productos ofrecidos por el Restaurante y son
ellos mismos los que ayudan en la consolidación y consecución de nuevos clientes. El
mercadeo boca a boca sí funciona.
Un Restaurante es un lugar de encuentro para familiares y amigos, por esta razón las
relaciones con los comensales y la adecuación física del lugar se deben atender de
forma permanente.
* Diversificación y Flexibilidad: El factor de éxito de los Restaurantes es interpretar la
evolución de los intereses, deseos y necesidades gastronómicos del cliente, pero sin
desatender el menú original que le ha dado fama y reconocimiento al lugar.
* Identidad de la marca: Un Restaurante empieza a ser reconocido por sus clientes
cuando estos repiten la compra y llevan a sus amigos. Esa experiencia usualmente se
transmite de generación en generación. Los invitados comentan que gracias a su
dedicación y profesionalización del trabajo han logrado la preferencia de asiduos
visitantes locales, nacionales y extranjeros que llevan la cultura gastronómica de la
ciudad impregnada en su corazón y en el paladar.
Carlos Molina, Doris de González, Ramón Blanco (Monchi) y Luz Marina María,
conjuntamente con sus familiares y socios, saben lo que es construir capital de marca.
Son el deleite de la ciudad, comprenden a los consumidores y enriquecen sus negocios
con las sugerencias y recomendaciones que estos les brindan.
INPSICON (Investigaciones en Psicología del Consumidor), estimula las redes de
socialización de conocimiento que permitan acercar el consumo responsable al
comercio justo. Los Diálogos de mercadeo han vinculado a líderes de negocios y
estrategas del marketing de diversos sectores de la economía y de la sociedad para que
compartan sus experiencias y conocimientos.
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