Página 1 de 6 OLETÍN VIRTUAL DE DERECHO PROCESAL NO. 53

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OLETÍN VIRTUAL DE
DERECHO PROCESAL
NO. 53 SEPTIEMBRE DE 2012
ISSN 2011-2750
ADVERTENCIA
Aunque la escogencia de los casos es obra de una decisión colectiva de los
profesores del Departamento de Derecho Procesal de la Universidad Externado
de Colombia, los comentarios, citas y observaciones tratados en el Boletín Virtual
de Derecho Procesal en ningún momento reflejan la posición jurídica ni la opinión
del Departamento, pues, por lo general, aquí se reproducen providencias
judiciales. Cuando el Departamento exprese un criterio suyo o el de algunos de
sus profesores, así lo hará saber en cada caso.
Adicionalmente, queremos informarles que ésta y todas las ediciones de este
Boletín
Virtual,
pueden
ahora
consultarse
en:
www.uexternado.edu.co/procesal
1. ¿Es procedente la pretensión de nulidad absoluta del trabajo de
partición y adjudicación de bienes, con base en irregularidades
procesales originadas en el respectivo proceso de sucesión donde
éste fue aprobado?
La respuesta es negativa según la sentencia de 19 de enero de 2012, proferida por la
Sala Civil – Familia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Cundinamarca 1,
mediante la cual fueron denegadas en segunda instancia las pretensiones
relacionadas con la nulidad absoluta de la partición adicional de bienes que fue
aprobada en otro proceso judicial de sucesión intestada.
El fundamento de la aludida pretensión de invalidez absoluta del trabajo de
partición de bienes consistió en la supuesta nulidad procesal de revivir un proceso
legalmente concluido porque, a juicio del demandante, en el respectivo trámite de
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Radicación 25286-31-84-001-2005-0238-01, M.P.: Germán Octavio Rodríguez Velásquez.
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sucesión no era procedente aprobar un nuevo trabajo de partición de bienes
que desconociera el inicialmente aprobado mediante sentencia.
Según la citada providencia el “acto de partición y adjudicación de bienes, ya
principal o adicional es un negocio jurídico susceptible de ser atacado por vía
ordinaria” y, como lo regula el artículo 1405 del Código Civil, su aprobación
mediante sentencia no es obstáculo para que puedan ser anuladas o rescindidas
judicialmente por los mismos vicios o irregularidades de cualquier contrato, es
decir, “el acto partitivo puede anularse por la configuración de cualquiera de las
causales de nulidad señaladas en los artículos 1741 y siguientes del mismo
ordenamiento”.
Con base en el anterior razonamiento, fueron desechados los argumentos de la
demanda porque la supuesta nulidad procesal invocada como motivo de invalidez
de la partición no hace parte de “las causales de este tipo de ineficacia del acto o
negocio jurídico, ni tampoco […] de las de rescisión del mismo”, sino que apunta
“a la configuración de un vicio procesal, particularmente el definido en el numeral
4 del artículo 140 del código de procedimiento civil, alegado en el proceso sobre la
base de que al aprobar esa partición „adicional‟ a que aluden los autos, el juzgado
revivió un proceso legalmente terminado, hipótesis que nada tiene que ver con las
causales de nulidad sustancial a que se refiere el código civil”.
Consulte providencia referenciada
2. ¿En un proceso de restitución de inmueble arrendado por mora
en el pago de los cánones, cuando existen serias dudas sobre la
existencia del contrato de arrendamiento, el demandado puede
ser escuchado en el proceso, aun cuando no acredite el pago de
los cánones adeudados?
La Sala novena de revisión de la Corte Constitucional, en sentencia T-118 del 21 de
febrero de 2012, con ponencia del Dr. Luis Ernesto Vargas Silva, respondió
afirmativamente a este interrogante.
En efecto, reiterando la jurisprudencia de la Corte, la Sala precisa que en presencia
de serias dudas sobre la existencia del contrato de arrendamiento, resulta
improcedente la aplicación de los numerales 2º y 3º del parágrafo 2º del artículo
424 del CPC, debido a la dificultad para configurar el supuesto fáctico en el que se
subsume la regla que, precisamente, prevé la limitación del derecho de defensa del
demandado cuando no acredita el pago de los cánones de arrendamiento.
En otros términos, se trata de la aplicación de una «subregla constitucional» que
prescribe la imposibilidad de aplicar la consecuencia normativa (no poder ser
escuchado durante el proceso) en cuanto está «en entredicho la presencia del
supuesto de hecho».
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Así, al tiempo que la Sala recuerda, tanto la constitucionalidad de las normas
que prevén la carga procesal de acreditar el pago de los cánones, como la
constitucionalidad de la consecuencia normativa ante su incumplimiento, precisa,
igualmente, que la imposición de la carga procesal al demandado requiere,
previamente, el cumplimiento, por parte del demandante, de la carga de probar
sumariamente la existencia del contrato:
«“La inaplicación de las reglas contenidas en los numerales 2º y 3º del artículo 424
del CPC, no es resultado de la utilización de la figura de la excepción de
inconstitucionalidad, sino del incumplimiento de la carga probatoria del
arrendador para demostrar [sumariamente] la existencia del contrato, esto es, un
supuesto de hecho necesario de la norma que concede la consecuencia jurídica de
no oír al demandado hasta tanto no pagué los cánones que se le endilgan”».
De este modo, precisa la Sala, que en el caso concreto, la providencia judicial que
limitó el derecho de defensa del demandado, ignorando las serias dudas
probatorias sobre la existencia del contrato de arrendamiento, constituye una
violación del derecho al acceso a la justicia, el derecho al debido proceso y el
derecho de defensa del accionante por incurrir, simultáneamente, en un defecto
fáctico (en su dimensión positiva y negativa) y en un defecto sustantivo:
«de lo anotado la Sala concluye, que el Juzgado […] incurrió en un defecto fáctico,
toda vez que tomó la decisión de no oír a la señora […], sin que se hallara
plenamente comprobado el supuesto de hecho que legalmente determinaba la
carga procesal, como es la certeza de la existencia del contrato de arrendamiento
celebrado entre las partes del proceso civil de restitución […] Así, se recuerda que al
no cumplir el demandante arrendador con la carga probatoria de demostrar el
convenio mencionado, no puede concedérsele la consecuencia jurídica de la norma
que reclama, y con ello quedaba el Juez impedido para restringir el derecho de
defensa de la tutelante […] [d]el mismo modo, el juez accionado incurrió en defecto
sustantivo, por cuanto la decisión de no oír a la demandada, según el precedente
jurisprudencial citado, se fundamentó en una norma inaplicable al caso concreto,
en tanto que el contenido del numeral 2º del parágrafo 2º del artículo 424 del CPC
no encuentra conexión material con los presupuestos fácticos del proceso, dado que
no existe certeza real de un contrato de arrendamiento».
Ante este escenario, la Sala, además de revocar la sentencia del Tribunal que no
concedió la tutela contra la providencia judicial, decidió, en consecuencia, dejar sin
efecto «todo lo actuado, a partir del auto que decidió no escuchar en el proceso a la
tutelante, emitido el dieciséis (16) de abril de dos mil diez (2010), dentro del
proceso de restitución de inmueble arrendado […] Por lo tanto, el Juzgado
Segundo Civil Municipal […] deberá oír a la demandada […] y garantizarle, en los
términos de esta providencia, sus derechos fundamentales».
Consulte providencia referenciada
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3. ¿Para determinar el valor del interés para recurrir en
casación, es procedente que el Tribunal se sustente en los valores
que arroja un dictamen pericial con 4 años de antigüedad,
relacionado con el avalúo de un inmueble?
El anterior interrogante se responde de manera negativa, según lo expuesto por la
Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia en el auto del 22 de junio de 2012 con
ponencia del Dr. Fernando Giraldo Gutierrez (Exp. No. 730013103003200600190-01), providencia según la cual, el juez de segunda instancia concedió de
manera prematura un recurso de casación si para verificar que la cuantía de la
decisión desfavorable al recurrente era igual a 425 salarios mínimos legales
mensuales vigentes, punto de partida previsto en el artículo 366 del código de
procedimiento civil, se sustentó en una prueba pericial practicada con más de 4
años de antigüedad.
El caso en comento hace alusión a un proceso ordinario promovido con el fin de
obtener la declaratoria de simulación frente a la compraventa de unos inmuebles,
en el cual una vez proferida la decisión de segunda instancia la parte inconforme
interpuso recurso de casación, el cual fue concedido pues el tribunal consideró que
el monto de la decisión desfavorable al recurrente superaba los 425 smlmv
tomando en cuenta los valores de un dictamen pericial relacionado con el avalúo de
dichos inmuebles.
No obstante lo anterior, llegado el momento de pronunciarse sobre la admisión del
recurso la Sala Civil de la Corte Suprema en la mencionada providencia encontró
que el recurso de casación fue concedido de manera prematura toda vez que el
soporte probatorio del ad quem fue una prueba practicada hace mas de 4 años, y en
las condiciones actuales tratándose de finca raíz es probable que durante el
mencionado espacio de tiempo el valor de los inmuebles haya decrecido. Por tal
razón, la Corte remitió el expediente para que el Tribunal con base en un nuevo
dictamen pericial determinare si de acuerdo con la cuantía del litigio, existía interés
económico para recurrir en casación.
Sobre el particular dijo la Corte lo siguiente:
“…se tuvo en consideración la experticia realizada en julio de 2007 que, si bien
quedó viciada con la declaratoria de nulidad (folios 43 a 50 cuaderno 3), se
convalidó por las partes en la audiencia del artículo 101 del Código de
Procedimiento Civil (folio 268 cuaderno1), la cual arrojó un avalúo para ese año
de trescientos cuarenta y cuatro millones novecientos cincuenta y cuatro mil
ochocientos pesos ($344‟954.800).
“Sin embargo, no obran elementos de juicio que permitan inferir que dicho
estimativo se mantuvo o incrementó, para la época en que se produjo la sentencia
cuestionada, toda vez que, en consideración a los factores de mercado y deterioro
que afectan la propiedad raíz, el mismo pudo verse reducido.”
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“(…)Obró por lo tanto apresuradamente el fallador, toda vez que tuvo en
cuenta un avalúo realizado con más de cuatro años de antigüedad, incluyendo en
el estimativo conceptos no reconocidos, cuando lo correcto era designar un
profesional que informara el valor del bien en el comercio para la fecha del fallo
objeto de censura.” Consulte providencia referenciada
4. ¿Cuando la pretensión de una demanda ante la jurisdicción de lo
contencioso administrativo estriba en solicitar la nulidad
absoluta de un negocio jurídico, y en primera instancia esta no se
decreta, el juez ad quem se libera de dar aplicación al principio de
la Reformatio In Pejus, en el sentido de tener que decretar la
nulidad sustancial, independientemente de que con ello haga más
gravosa la situación del apelante único?
Así lo reconoce el Consejo de Estado en fallo del 31 de enero de 2011, Radicado:
25000-23-26-000-1995-00867-01(17767), Consejera ponente: Olga Melida Valle
De De La Hoz, proceso de Carlos Edgar Moreno Rincon contra el Departamento de
Cundinamarca, Secretaria de Hacienda, cuando dice:
“Independientemente de que el contratista hubiere sido el único apelante por
cuanto en el caso sub lite no opera el principio de reformatio in pejus. En efecto,
como lo dijo esta Sub-Sección. “El principio de la reformatio in pejus impide que,
por regla general, se haga más gravosa la situación del apelante único, principio
éste que admite como excepción, además del evento en “que en razón de la
reforma fuere indispensable hacer modificaciones sobre puntos íntimamente
relacionados con aquella”, aquel en que debe surtirse el grado jurisdiccional de
consulta a favor de la parte que no apeló. Esta garantía, constitucional, por
cierto, ampara un derecho individual como lo es el de la parte que resultó
parcialmente vencida en el proceso, consistente en que, si apela, no puede ser
modificado lo que le fue favorable porque la contraparte, al no recurrir, consintió
en lo que se decidió en su contra (…) En conclusión, en la reformatio in pejus, las
facultades del juez se restringen para proteger el derecho individual del apelante
único. (A su turno), las nulidades absolutas son sanciones que prevé la ley para
aquellos negocios jurídicos que contravienen, entre otros, el orden público y las
normas imperativas. Significa lo anterior que las nulidades absolutas protegen
intereses generales y es por esta razón que no pueden sanearse por ratificación de
las partes y que las facultades del juez se incrementan pues las puede decretar
oficiosamente. En consecuencia, si en el trámite de la segunda instancia, que se
surte en virtud del recurso de un apelante único, se advierte una causal de
nulidad absoluta, es poder-deber del juez el decreto oficioso de ella porque se lo
impone el control de legalidad que el ordenamiento le manda en aras de la
protección del interés general que envuelve la defensa del orden público y la
normas imperativas. Por lo tanto, jamás podrá decirse que, en un caso como el
que se acaba de mencionar, el decreto oficioso de la nulidad absoluta lleve consigo
la violación del principio de la reformatio in pejus porque la protección del orden
jurídico es un interés general que debe prevalecer sobre el interés particular que
contiene el principio de no reformar la sentencia en perjuicio del apelante único”.
Consulte providencia referenciada
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5. ¿Se configura una nulidad procesal por indebida notificación al
demandado o a su representante, prevista en el Artículo 140
numeral 8 del CPC, cuando el apoderado judicial actuó en el
proceso sin proponerla, pero de otra parte, el juzgador no emitió
un acto para reconocerle personería?
La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, mediante sentencia del
diecisiete (17) de julio de dos mil doce (2.012), respondió negativamente este
interrogante al decidir no casar la sentencia enjuiciada.
Para tal efecto, estimó que no era posible “el derrumbamiento de lo actuado con
base en la circunstancia planteada, si se tiene en cuenta la ausencia de imperativo
legal que condicione la actuación del apoderado hasta después de emitir la
providencia que le reconozca personería. Si ello fuera así, se llegaría a la
conclusión, inadmisible desde luego, que antes de tal decisión, el “representante
judicial” no podría adelantar actuaciones iniciales, verbi gratia, la presentación
de la demanda, su contestación por la opositora, etc., las que en principio se
cumplen sin haberse emitido dicho pronunciamiento”.
“Además cabe acotar, que la señalada decisión tiene un carácter declarativo, mas
no de habilitación para que el “apoderado judicial” pueda promover las
actuaciones que estime pertinentes, puesto que para su adopción únicamente
compete al juzgador realizar un control de legalidad dirigido a verificar que el
“poder” se haya otorgado cumpliendo las “formalidades legales” y que el
“mandatario” tenga la condición de “abogado inscrito”, o que para el caso se halle
investido del “derecho de postulación”, criterio éste que ha sido avalado por la
doctrina jurisprudencial2.
De otra parte consideró que: “en virtud de que la empresa accionada,
válidamente constituyó “apoderado judicial” para que la representara en el pleito
en cuestión y el respectivo “poder” se hallaba incorporado al expediente, refulge
que aquel podía actuar sin restricción, erigiéndose como evidencia elocuente de
este aserto, el hecho de que asistió a las audiencias programadas para el recaudo
de algunas pruebas y se le permitió que suscribiera las respectivas actas.
Adicionalmente se resalta, que las aludidas circunstancias exteriorizan la
intervención que la sociedad accionada tuvo en el proceso y al omitir para
entonces “alegar la nulidad correspondiente”, de conformidad con las
disposiciones y criterio jurisprudencial reseñado, es evidente su convalidación o
saneamiento”. Consulte providencia referenciada
DEPARTAMENTO DE DERECHO PROCESAL
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, sentencia de tutela de 13 de julio de 2007 exp.
00117-01.
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