1. ASUNTO POR TRATAR - Universidad del Rosario

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LAVADO DE ACTIVOS
Sala:
Tipo:
Radicado:
Fecha:
Tema:
Magistrado:
Origen:
Demandante
/
Accionante:
Penal
Ley 600
63-001-31-07-001-2009-00014-01
18/11/2010
LAVADO DE ACTIVOS
Dr. HENRY NIÑO MÉNDEZ
Juzgado Penal del Circuito Especializado de Armenia
N.A.
AIDEE FONSECA RIVERA, ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, GUSTAVO
Demandado
ALZATEMOTOA,GLORIA ROJAS VALENCIA, MARÍA LUCELLY
/ Accionado
GARZÓN LONDOÑO, FERNANDOHURTADO, CÉSAR AUGUSTO
/ Sindicado:
ZAPATA LONDOÑO y WALTER ROJAS VALENCIA
REVOCA PARCIALMENTE, sentencia del veintidós (22) de febrero de
Desición:
2010, del Juzgado Penal del Circuito Especializado de Armenia
REPÚBLICA DE COLOMBIA
RAMA JUDICIAL DEL PODER PÚBLICO
TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE ARMENIA
SALA PENAL DE DECISIÓN
Armenia, dieciocho de noviembre de dos mil diez.
Radicado
63-001-31-07-001-2009-00014-01
Acusados AIDEE FONSECA RIVERA, ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS,
GUSTAVO ALZATE MOTOA,
GLORIA ROJAS VALENCIA, MARÍA LUCELLY GARZÓN
LONDOÑO, FERNANDO HURTADO,
CÉSAR AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO y WALTER ROJAS
VALENCIA
Delito
Lavado de Activos
Magistrado Ponente: HENRY NIÑO MÉNDEZ.
Aprobado mediante Acta No. 209 de la fecha.
1. ASUNTO POR TRATAR
Conoce la Sala el recurso de apelación interpuesto por la Fiscalía y por los Defensores de
los procesados ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, WALTER ROJAS VALENCIA y
GLORIA ROJAS VALENCIA, contra la sentencia proferida el veintidós (22) de febrero
de dos mil diez (2010), a través de la cual el Juzgado Penal del Circuito Especializado de
Armenia, condenó a los referidos implicados, así como a MARÍA LUCELLY GARZÓN
LONDOÑO, GUSTAVO ALZATE MOTOA, FERNANDO HURTADO y CÉSAR
AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO por la conducta punible de Lavado de Activos y
absolvió a AIDEE FONSECA RIVERA de los cargos que le habían sido formulados por
el mismo delito.
2. ACONTECER DELICTIVO
De la actuación surtida se desprende que dio origen a la presente investigación el informe
de Policía Judicial No. 1328 del 9 de agosto de 2002 rendido por detectives adscritos
al Grupo Operativo del Departamento Administrativo de Seguridad –DAS-, Seccional
Quindío, en el cual ponen de presente que a través de labores de inteligencia, tuvieron
conocimiento que el señor RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO era el cabecilla de
una red de narcotraficantes dedicada el envío de estupefacientes a Norteamérica y Europa y
que para el efecto contaba con un socio radicado en el Reino Unido, el cual responde al
nombre de JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES, encargado de coordinar el
embarque de narcóticos con destino al viejo continente.
El reseñado informe, fue adicionado a través del distinguido con el No. PJ 1348 del 12 de
agosto del mismo año, por medio del cual el Director Seccional del DAS Quindío, solicita a
la Fiscalía 23 de Lavado de Activos de Bogotá, comisione al ente investigativo del cual
hace parte, para la práctica de pruebas y judicialización, toda vez que según las labores de
investigación adelantadas, pudieron determinar que la organización liderada por los
mencionados ciudadanos, había conformado una red estructurada que se encargaba de
ingresar divisas extranjeras, siendo legalizadas en forma irregular por intermedio de
empresas ficticias que tenían plenamente detectadas.
Como consecuencia de lo anterior, se iniciaron las pesquisas correspondientes que llevaron
a advertir el accionar delictivo del grupo liderado por RUBÉN DARÍO GARZÓN
LONDOÑO, señalamientos contenidos en múltiples informes signados por funcionarios
del Grupo Operativo del Departamento Administrativo de Seguridad DAS, quienes en
desarrollo de diligencias propias de Policía Judicial y legalmente autorizados para el efecto,
realizaron labores de inteligencia, seguimiento e interceptación y rastreo de
comunicaciones, de los abonados telefónicos del mismo, de PINEDA GRAJALES, así
como de las demás personas que establecían comunicación con éstos, lográndose
consecuencialmente la vinculación a la presente investigación, entre otros, de RUBÉN
DARÍO GARZÓN LONDOÑO, JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES, GUSTAVO
ALZATE MOTOA, CÉSAR AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO, ORLANDO REY
ORTIZ, AMPARO GÓMEZ CASTELLANOS, MARIO CLARET GARZÓN LONDOÑO,
GLORIA INÉS y UBANID GUERRERO GONZÁLEZ y ROSA LINDA BELLO
ESTRADA, así como de MARÍA LUCELLY GARZÓN LONDOÑO, FERNANDO
HURTADO, AIDEE FONSECA RIVERA, WALTER ROJAS VALENCIA, GLORIA
ROJAS VALECIA y ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS; a los tres últimos y por ser relevante
para la presente causa, se les hacen señalamientos por haber prestado sus nombres para el
envío y recepción de giros, en tanto que a la mencionada FONSECA RIVERA por haber
administrado e invertido activos procedentes de actividades del narcotráfico en empresas
constituidas que no desarrollaron el objeto social para el cual fueron creadas, facilitando así
la evasión del control de las autoridades.
3. IDENTIDAD E
INDIVIDUALIZACIÓN DE LOS
PROCESADOS
3.1. La procesada AIDEE FONSECA RIVERA, se identifica con la cédula de ciudadanía
número 41.685.079 expedida en Bogotá; nació el 14 de octubre de 1953 en dicha capital;
hija de CAMPO ELÍAS y CONCHA CECILIA, de estado civil separada de RUBÉN
DARÍO GARZÓN LONDOÑO; grado de instrucción, bachiller; de ocupación mayordomo,
además, presenta las siguientes características morfológicas: 1.56 metros de estatura, piel
trigueña, cabello castaño oscuro y ojos negros.
3.2. El acusado ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS portador de la cédula de ciudadanía número
7.506.928 expedida en Armenia, Quindío, nacido el 13 de abril de 1949 en Calarcá,
Quindío; hijo de LUIS EMILIO y HELENA; estado civil, soltero; grado de instrucción,
bachiller y de ocupación comerciante.
3.3. El procesado WALTER ROJAS VALENCIA, alias “EL NEGRO”, “DAVID
MELO”, “PATAS LARGAS”, “ALEX” o “EL FLACO”, se identifica con la cédula de
ciudadanía número 7.527.587 expedida en Armenia, Quindío; nació el 17 de enero de 1959
en la misma localidad; hijo de ALFONSO y MARÍA; grado de instrucción, técnico; de
ocupación comerciante.
3.4. La acusada GLORIA ROJAS VALENCIA, alias “LA MONA”, portadora de la
cédula de ciudadanía número 24.487.845 expedida en Armenia, Quindío, nacida el 27 de
junio de 1957 en la misma municipalidad; hija de ALFONSO y MARÍA; grado de
instrucción, profesional y de ocupación ingeniera industrial.
5. ANTECEDENTES PROCESALES
El 14 de agosto de 2002[1], la Fiscalía Sexta Delegada UNCLA de Bogotá inició las
diligencias preliminares a prevención, en tanto que a través de resolución del 4 de agosto de
2002, dispuso adelantar investigación previa, en cuyo trámite se ordenaron y practicaron
varias pruebas, entre ellas, seguimientos, interceptaciones y rastreo de comunicaciones.
Posteriormente, a través de resolución del 12 de agosto de 2005[2], el Ente Instructor,
dispuso la apertura de investigación, entre otros, en contra de WALTER ROJAS
VALENCIA, JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES, GUSTAVO ALZATE MOTOA,
GLORIA ROJAS VALENCIA, AIDEE FONSECA RIVERA, MARÍA LUCELLY
GARZÓN DE TORRES, FERNANDO HURTADO y ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS,
librando las respectivas órdenes de captura para que comparecieran a rendir indagatoria,
excepto del último mencionado a quien citó para tal efecto.
El Despacho instructor, el 31 de agosto de 2007[3],
resolvió situación jurídica a los implicados ÁLVARO
LÓPEZ CORTÉS, AIDÉE FONSECA RIVERA, CÉSAR
AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO, FERNANDO
HURTADO, GLORIA ROJAS VALENCIA, GUSTAVO
ALZATE MOTOA, MARÍA LUCELLY GARZÓN DE
TORRES, MISAEL TORRES GARZÓN y WALTER
ROJAS VALENCIA. Les impuso medida de
aseguramiento consistente en Detención Preventiva, sin
beneficio liberatorio, tras hallarlos presuntamente
responsables de la conducta punible de Lavado de
Activos Agravado; decisión que apelada por los
defensores de AYDEE FONSECA RIVERA y ÁLVARO
LÓPEZ CORTÉS, fue confirmada por la Unidad
Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá a través de
pronunciamiento del 14 de marzo de 2008[4].
El 5 de marzo de 2008[5], el Fiscal Instructor dispone el cierre de la investigación; mérito
sumarial que se califica en resolución del 30 de abril de 2008[6]. Acusó formalmente a los
citados WALTER ROJAS VALENCIA, MARÍA LUCELLY GARZÓN LONDOÑO,
GUSTAVO ALZATE MOTOA, GLORIA ROJAS VALENCIA, FERNANDO
HURTADO, CÉSAR AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO, ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS y
AIDEE FONSECA RIVERA como coautores de la conducta punible de Lavado de Activos
Agravada para todos, excepto para la última citada, decisión confirmada el 7 de noviembre
de 2008[7] por la Unidad Nacional Delegada ante el Tribunal de Distrito para la Extinción
del Derecho de Dominio y contra el Lavado de Activos.
En firme el reseñado pliego de cargos, correspondió el conocimiento de la fase del juicio al
Juzgado Penal del Circuito Especializado de Armenia; despacho que lo avocó el 13 de abril
de 2009, llevando a cabo el 1º de septiembre de 2009 la diligencia de audiencia
preparatoria. De esa forma, los días 6 de octubre[8]ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, WALTER
ROJAS VALENCIA, GLORIA ROJAS VALENCIA, MARÍA LUCELLY GARZÓN
LONDOÑO, GUSTAVO ALZATE MOTOA, FERNANDO HURTADO y CÉSAR
AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO y absolutorio para AIDEE FONSECA RIVERA. y 18
de noviembre de 2009[9] se agotó la audiencia de debate oral, profiriendo el 22 de febrero
del año en curso, fallo conclusivo de instancia[10], el cual fue de carácter condenatorio para
los procesados
6. LA SENTENCIA DE PRIMER GRADO
6.1. El funcionario de primer nivel, después de hacer una relación del acontecer como de la
intervención de cada uno de los sujetos procesales en el debate oral, advierte que en el
presente caso con certeza se logró establecer la existencia objetiva o material de la
delincuencia por la que se juzga a los procesados, pues el plenario cuenta con una
pluralidad de diálogos telefónicos interceptados y posteriormente transcritos por el personal
investigativo, de los cuales se colige que éstos se relacionaban con negocios del
narcotráfico; no otra conclusión, aduce, se deriva del vocabulario cifrado, con matices de
incoherencia utilizados en los mismos, encaminado a impedir que terceras personas o las
autoridades captaran el verdadero sentido y por consiguiente descubrieran que la
organización estaba dedicada a la comercialización de narcóticos hacia los Estados Unidos
y Europa, utilizando rutas por países como Venezuela, Brasil, República Dominicana,
México y las Pequeñas Antillas, resaltando entonces cómo aquella requería blanquear los
dineros producto del concierto para delinquir y del tráfico de estupefacientes, conducta
subyacente que, afirma, fue la que tuvo plena demostración en la presente foliatura.
6.2. De esa manera, luego de hacer alusión a las generalidades de la conducta punible de
Lavado de Activos, procedió a realizar el análisis individual de la responsabilidad de cada
uno de los implicados. Con respecto a GUSTAVO ENRIQUE ALZATE MOTOA,
expuso que se trata de una persona con una evidente relación no sólo con el capo de la
organización de narcotraficantes RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO, sino con la
actividad misma del narcotráfico, aserción que, precisa, se fundamenta: (i) en la prueba
documental referente a la relación de giros recibidos y enviados desde el exterior y a los
procesos anteriores que se le adelantaron por comportamientos relacionados con sustancia
controlada, específicamente en los Estados Unidos y por los cuales se encuentra privado de
la libertad como consecuencia de las condenas que le fueran impuestas; (ii) en la prueba
testimonial constituida por las declaraciones de los agentes de policía judicial DILMA
ESPERANZA SILVA OLARTE, JOSÉ NORERTO GUALTEROS SERNA, MERCEDES
PEDRAZA MONTAÑO y HUMBERTO QUESADA, quienes tuvieron a su cargo labores
de vigilancia, seguimiento, control técnico y verificación, y dan cuenta de que aquél, hizo
varios desplazamientos entre Brasil y Estados Unidos, que administraba un hostal en
Capurganá, el cual era de propiedad de RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO y JOSÉ
FERNANDO PINEDA GRAJALES, y que además, adquirió por compra que hizo al señor
ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, un lote de terreno ubicado en el área urbana de la
mencionada localidad; y, (iii) en el contenido de las interceptaciones realizadas a lo largo
de la investigación, entre las que se destacan varias llamadas que comprometen a ALZATE
MOTOA como conocedor y partícipe de la ilicitud por la cual se le acusa, primordialmente
las derivadas de la comunicación constante que sostenía con RUBÉN DARÍO GARZÓN
LONDOÑO, jefe de la organización criminal a la cual pertenecía, señalando entonces que
si las pruebas mencionadas evidencian su vinculación con el narcotráfico y además con el
envío y recibo de giros a través de las casas de cambio, se debe concluir ineludiblemente
que buscó encubrir esos dineros de origen ilícito, incurriendo así en la conducta punible de
lavado de activos.
6.3. De otra parte, en relación con WALTER ROJAS VALENCIA, expuso que es otro de
los acusados vinculado indudablemente con la actividad de narcotráfico y por la cual fue
condenado en Estados Unidos, con estrecha amistad con personas comprometidas en los
mismos hechos, específicamente con RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO y JOSÉ
FERNANDO PINEDA GRAJALES y que recibió varios giros como producto del “pitufeo”
para el blanqueo de capitales; dicha aserción, afirma, encuentra respaldo (i) en las
declaraciones de los investigadores DILMA ESPERANZA SILVA OLARTE, JOSÉ
NORBERTO GUALTEROS SERNA, MERCEDES PEDRAZA MONTAÑO y FREDY
HUMBERTO QUESADA, quienes lo señalan como una de las personas que viajaba por las
Islas del Caribe, coordinando el transporte de la droga para entregársela a JOSÉ
FERNANDO PINEDA GRAJALES, encargado de comercializarla en Inglaterra; a su vez,
informaba los movimientos que se hacían con la droga a la que denominaba “camisas”,
“pantalones”, “marta”, “cartoon” y al comunicarse con el jefe con quien dialogaba
constantemente, se identificaba como “PATAS”, “ALEX” o “DAVID MELO”; (ii) en el
oficio remitido el 2 de marzo de 2007 por la Empresa “Pagos Internacionales S. A.”, en el
que se hace una relación de la totalidad de giros en los cuales tuvo alguna vinculación el
acusado y que pone al descubierto que el mismo participó en el blanqueo de
$32.399.291,89 que le fueran enviados por HAYNES MARCK, CARMEN ALMONTE,
NATALIE GÓMEZ, FERNANDO VELASTEGUI y JOSÉ MENDOZA, entre el 23 de
noviembre de 2001 y el 7 de marzo de 2005 y (iii) en el contenido de las conversaciones
que de manera constante sostenía con RUBEN DARÍO GARZÓN LONDOÑO.
6.4. Ahora, al analizar la situación de ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS señaló que su
responsabilidad se deriva de su relación con el jefe de la organización RUBÉN DARÍO
GARZÓN LONDOÑO, con quien tuvo negocios sobre un inmueble ubicado en el
municipio de Capurganá; de la existencia de varios giros enviados por personas vinculadas
con el narcotráfico y de las vacuas explicaciones que brindara frente a estos
comportamientos. Así de manera concreta, expuso que LÓPEZ CORTÉS, recibió 23 giros
por un valor total de $40.444.627,29 provenientes de CAMPO ELÍAS MOLINA,
GUSTAVO ADOLFO ALZATE MOTOA y JHON JAIRO LONDOÑO MORALES, de
los cuales 18 fueron remitidos por este último y que si bien se intentó justificarlos, bajo el
argumento que LÓPEZ CORTÉS estaba actuando como agente oficioso del último
ciudadano citado en la compra de la casa 6 del Conjunto Residencial La Floresta de San
Juan de esta ciudad, dicha coartada se encuentra desvirtuada con las inconsistencias que
rodean la aludida negociación, pues extrañamente: (i) la promesa de compraventa se
celebró el 1º de diciembre de 2003 y los giros se empezaron a realizar desde el 12 de mayo
de 2000; (ii) el inmueble tenía un precio de $170.000.000 y sin embargo a partir del 1º de
diciembre de 2003, fecha en que se firmó la promesa, LONDOÑO MORALES sólo giró a
LÓPEZ CORTÉS la suma de $3.239.664; (iii) según certificación dada por el gerente de la
empresa vendedora el 12 de junio de 2006, la escritura no se había elaborado porque
LONDOÑO MORALES todavía adeudaba $3.000.0000, no obstante, si LÓPEZ CORTÉS
era el agente oficioso de éste, no es lógico que no le figuren los envíos por los
$167.000.000 que según dicha constancia se habían cancelado; y (iv) finalmente, no
encuentran justificación los giros que por la suma total de $31.455.395 LONDOÑO
MORALES le hizo a LÓPEZ CORTÉS entre el 12 de mayo de 2000 y 8 de diciembre de
2003.
De otra parte, el a quo, después de reseñar la transliteración de una conversación entre
RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO y ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, advierte que éste
no es ajeno a la delincuencia que se juzga, resaltando su vinculación con personal que tiene
nexos con el narcotráfico, esto es, con el jefe RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO y
con sus principales aliados como JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES y GUSTAVO
ENRIQUE ALZATE MOTOA data de antaño y a su vez que el vínculo de amistad con el
primero de los enunciados, rebosa los límites normales como para aseverar que ignoraba el
pasado y la conducta delictiva a la que se dedicaba el capo narcotraficante, pues para el
momento en que realizaron la transacción sobre el inmueble en Capurganá -24 de
noviembre de 1995-, GARZÓN LONDOÑO ya era prófugo de la justicia y solicitado con
fines de extradición por fuga de presos y narcotráfico, destacando cómo a los cinco meses
siguientes procedió a vender el 25% del mismo a GUSTAVO ENRIQUE ALZATE
MOTA, otro narcotraficante y a la vez, hijo de su empleada de servicio y para quien
supuestamente recibió un giro y posteriormente, le enajena a JOSÉ FERNADO PINEDA
GRAJALES, otro de los principales aliados del capo GARZÓN LONDOÑO el 25%
restante.
Añade que las enunciadas inconsistencias, sumadas a los diálogos interceptados y a la
relación de LÓPEZ CORTÉS con GARZÓN LONDOÑO, ALZATE MOTOA y PINEDA
GRAJALES, imponen una vinculación del mismo con el delito subyacente al narcotráfico;
de allí, concluye que LÓPEZ CORTÉS actuó con consciencia y voluntad delictiva en dar
apariencia de legalidad a bienes derivados del enunciado comportamiento delictivo, razón
por la cual, aduce, resultan inanes para los fines probatorios propuestos, el estado contable
del mencionado ciudadano, el testimonio omitido de JHON LONDOÑO MORALES y la
posición económica del mismo, pues ésta no implica per se su falta de relación con la
actividad investigada, toda vez que aún cuando por dicha circunstancia podría no tener
interés en ganarse $15.000 ó $20.000 por reclamar un giro por ser una persona con un
patrimonio superior a los $1.900.000.000, no puede perderse de vista que en ningún
momento se ha argumentado que el objetivo o fin perseguido con el dinero al que se le dio
apariencia de legalidad por intermedio del mismo, fuera el de obtener una exigua
contraprestación como la señalada por el defensor.
Por último, precisó que sumado a las incoherencias en cuanto a la figura del agente
oficioso, esgrimido como coartada en la remisión de dineros, debe tenerse especial
consideración frente al lugar de habitación del supuesto mandante JHON LONDOÑO
MORALES; así, destaca que GUSTAVO ALZATE MOTOA fue arrestado el 21 de
noviembre de 2004 por narcotráfico en el Condado de Westchester, Estado de Nueva York
y que JHON LONDOÑO MORALES tiene su establecimiento de tapicería en la comunidad
de Cahppaqu ubicada en el mencionado condado que forma parte del área metropolitana de
la ciudad de Nueva York, circunstancias que, aduce, permiten concluir que GUSTAVO
ALZATE MOTOA remitía el dinero desde ese lugar, para finalmente resaltar que si bien se
pretendió justificar el único giro que éste hiciera personalmente con la vinculación laboral
de su madre con el acusado, debe observarse que ese giro aislado, no tiene la virtualidad de
enervar la enunciada conclusión, máxime si se tiene en cuenta que cinco meses después de
que LÓPEZ CORTÉS comprara un inmueble en compañía con el jefe de una organización
de narcotraficantes, quien para la época de la negociación estaba pedido en extradición,
procedió a venderle el 25% del mismo al mencionado ALZATE MOTOA.
6.5. De otro lado, al referirse a la responsabilidad que le asiste a la acusada AYDEE
FONSECA RIVERA, expuso que la misma es una de las ex esposas del jefe de
organización RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO, con quien tuvo dos hijos, indicando
que su imputación deviene primordialmente del vínculo existente entre ellos, pues en varias
ocasiones se comunicaron utilizando lenguaje cifrado, de donde concluye que su nexo con
el narcotráfico a través de su cónyuge es innegable, al punto que tiempo atrás fue
condenada en España por el mencionado delito; sin embargo, advierte que en el presente
caso no se está juzgando el punible de narcotráfico sino el blanqueo de las ilícitas ganancias
derivadas del mismo y en el plenario no aparece evidencia probatoria alguna en cuanto a la
actividad concreta por ella desplegada con tal propósito, pues la Fiscalía no probó la
cantidad ni la forma a la que acudió para darle apariencia de legalidad a los dineros
producto del ilícito proceder.
6.6. De otra parte, advierte que la vinculación de la señora MARÍA LUCELLY GARZÓN
DE TORRES con el delito investigado no ofrece duda alguna; así, resalta cómo su
cercanía con su hermano RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO, jefe de la organización;
varios giros recibidos desde el exterior; la interceptación de llamadas telefónicas con la
utilización de lenguaje cifrado y la conexión que logró para su consanguíneo de una
persona en París con el objeto de enviar dinero, constituyen las imputaciones más
importantes de su acusación.
En ese orden de ideas, indica que revisado el testimonio de la investigadora PEDRAZA
MONTAÑO, se desprende que ésta afirma que MARÍA LUCELLY GARZÓN
LONDOÑO, además de ser la encargada de recibir giros, tenía a su cargo contactar
personas tanto en Colombia como en el exterior para traer dinero al país; que el informe
218 del 30 de marzo de 2006, da cuenta de la actividad desarrollada por esta procesada y de
veinte interceptaciones de comunicaciones en clave entre ella y RUBÉN DARÍO GARZÓN
LONDOÑO y WILLIAM PARRA, en las que aluden a términos como papelería, guitarra,
libretas, documentos, lechugas, verdes o verduras, haciendo referencia precisamente a la
forma como ingresarían el dinero a Colombia y que del informe 035 del 9 de marzo de
2007, se colige que la procesada en mención, recibió giros provenientes de diversas
personas radicadas en Florida, Reino Unido y Washington.
Son entonces las mencionadas circunstancias, las que sumadas a la dualidad presupuestal
manejada por la implicada, la cual deriva del hecho de que la misma figuraba como
representante legal de la empresa GARZÓN HERMANOS que nunca desarrolló su objeto
social y que tenía como dirección de sede la calle 107 A No. 10-20 de la ciudad de Bogotá,
que corresponde igualmente a la vivienda de la acusada, empresa que a su vez aparece
como propietaria de dos inmuebles, uno en la calle 15 No. 10-96 de la ciudad de Armenia y
otro en la calle 114 No. 6 A – 98 local 103 del Centro Comercial Hacienda Santa Bárbara
en Bogotá, las que dan lugar a concluir que MARÍA LUCELLY GARZÓN DE TORRES,
intervino de manera consciente y voluntaria en la conducta subyacente objeto de
juzgamiento.
6.7. Ahora, con respecto al compromiso penal de FERNANDO HURTADO, expuso que
el mismo deviene principalmente de su residencia en la ciudad de Londres y de su cercanía
con los señores JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES, RUBÉN DARÍO GARZÓN
LONDOÑO y ROSALINDA BELLO ESTRADO la cual se colige de las conversaciones
que sostenía con ellos utilizando lenguaje cifrado y de los testimonios de los investigadores
DILMA ESPERANZA SILVA OLARTE, JOSÉ NORBERTO GUALTEROS SERNA,
MERCEDES PEDRAZA MONTAÑO y FREDY HUMBERTO quines dieron cuenta de
algunos pormenores en torno a la llegada de los mismos a la ciudad de Armenia en el mes
de diciembre de 2003; por último, puntualizó que dicha vinculación con la conducta de
lavado de activos, se ve reforzada probatoriamente con la relación de 32 giros en casas de
cambio por valor de $25.962.881,17 en los que intervino.
6.8. Entre tanto, con respecto a la vinculación de GLORIA ROJAS VALENCIA, quien
permanecía en frecuente contacto con RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO y a su vez
es hermana de WALTER y madre de CARLOS ANDRÉS ALZATE ROJAS, capturado el
23 de mayo de 2004 en una operación internacional de la UNAIM y condenado en Estados
Unidos por narcotráfico, precisó que la misma está señalada como la persona encargada de
la recepción de narcóticos en México y de su posterior envío al mencionado país
Norteamericano; asimismo, por estar involucrada en giros y transacciones a través de casas
de cambio por un valor de $51.901.970,41.
6.9. Finalmente, se indicó en el fallo impugnado que la responsabilidad penal de CÉSAR
AUGUSTO ZAPATA LONDOÑO, se deriva principalmente de las actividades que lo
vinculan como perteneciente a la red de narcotraficantes que lideraba RUBÉN DARÍO
GARZÓN LONDOÑO, así se colige de varias comunicaciones interceptadas en donde
dialogaba en forma cifrada con su esposa ANA MARÍA HENAO ya condenada, con
RUBÉN DARÍO, con ORLANDO REY, entre otras, de las cuales se desprende que el
mismo era el encargado de controlar el envío de estupefacientes a Holanda para lo cual
usaba un contacto llamado DENNIS COEDEE, situación corroborada con las declaraciones
de los investigadores DILMA ESPERANZA SILVA OLARTE y JOSÉ NORBERTO
GUALTEROS SERNA; sumado a ello, advierte, ZAPATA LONDOÑO figura relacionado
en transacciones en casas de cambio por la suma de $43.500.637,82.
De esa manera, señala que si bien la Fiscalía debió haber profundizado en la investigación,
realizando un informe contable de cada uno de los acusados que permitiera entender más a
fondo sus negocios y verificar la coherencia con las operaciones realizadas, así como haber
seguido las recomendaciones de los organismos nacionales e internacionales y las políticas
previamente fijadas, tales como las del Grupo de Acción Financiera o las del Reglamento
Modelo de la CIDAD-OEA, también lo es, que el Ente Fiscal, aportó elementos de juicio
suficientes que acreditan su vinculación con el narcotráfico y la actividad propia del lavado
de capitales a través del sistema de “pitufeo”, con excepción de la procesada AYDEE
FONSECA, respecto de la cual se demostró únicamente su participación en la primera
actividad enunciada, la cual, recordó, no es objeto de juzgamiento en la presente actuación.
6.10. Al ingresar a la dosificación de la pena, lo hace con fundamento en los previsión de
los cánones 54, 55, 58, 59, 60, 61 y 323 inciso 4º del Código Penal, último de los cuales
establece la pena para el delito de lavado de activos agravado de ocho (8) a veintidós (22)
años seis (6) meses de prisión y multa de seiscientos sesenta y seis punto sesenta y seis
(666.66) a setenta y cinco mil (75.000) SMLMV. Seguidamente, deduce los denominados
cuartos de movilidad punitiva, fijando el primero en pena que oscilará entre 8 años y 11
años 7 meses 15 días de prisión y multa entre 666.66 y 19.249,99 SMLMV, el primer
cuarto medio entre 11 años 7 meses 15 días y 15 años 3 meses y multa entre 19.249,99 y
37.832,32 SMLMV, el segundo cuarto medio entre 15 años 3 meses y 18 años 10 meses y
15 días de prisión y multa entre 37.832,32 y 56.416,65 SMLMV y el cuarto máximo entre
18 años 10 mees y 15 días y 22 años 6 meses de prisión y multa entre 56.416,65 y 75.000
SMLMV; selecciona como aplicable el cuarto mínimo por no concurrir circunstancias de
menor punibilidad y en cambio sí la de menor punibilidad prevista en el No. 1º del artículo
55 del C. P.
Así las cosas, les impone a los señores WALTER ROJAS VALENCIA, MARÍA
LUCELLY GARZÓN LONDOÑO, GUSTAVO ALZATE MOTOA, GLORIA
ROJAS VALENCIA, FERNANDO HURTADO, CÉSAR AUGUSTO ZAPATA
LONDOÑO y ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS el mínimo de la sanción prevista en el cuarto
mínimo, esto es, 8 AÑOS DE PRISIÓN Y MULTA DE 666.66 SMLMV. Asimismo, les
impuso la accesoria de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas, por
un período igual al de la pena principal y les negó la concesión del subrogado penal de la
suspensión condicional de la ejecución de la pena, por no reunir los requisitos establecidos
para el efecto, ordenando consecuencialmente la captura inmediata de los mismos. En tanto
que, a favor de AIDEE FONSECA RIVERA, dispuso la absolución.
7. LAS APELACIONES
7.1. DE LA FISCALÍA
La señora delegada del ente acusador, centró su inconformidad en la absolución de la
procesada AIDEE FONSECA RIVERA; después de reseñar los argumentos esbozados
por el a quo para adoptar dicha determinación, advierte que difiere de la conclusión a la que
se llegara en el fallo recurrido en el sentido de que la Fiscalía no probó su concreta
participación en el delito de lavado de activos, pues, en su criterio, está demostrado que la
mencionada ciudadana no sólo fungió como representante legal de la Empresa “FONSECA
GARZÓN & CÍA S. EN C.” en la que tenía participación RUBÉN DARÍO GARZÓN, sino
que además fue socia gestora de la misma, destacando cómo a través de los investigadores
DILMA ESPERANZA SILVA y FREDDY HUMBERTO QUESADA se pudo establecer
que la citada empresa nunca desarrolló el objeto social para el cual fue creada y en cambio,
cumplía con actividades de administración de bienes obtenidos con recursos procedentes
del narcotráfico, actividad ilícita que ejercía GARZÓN LONDOÑO, ex esposo de la
acusada y con quien mantenía una relación cercana no sólo por la crianza de los hijos que
procrearon, sino para los negocios que tenían en común, no otra conclusión, afirma, se
puede derivar de las interceptaciones telefónicas obtenidas en desarrollo de la investigación
y que contienen conversaciones en lenguaje cifrado propio de quienes se encuentran
confabulados para delinquir.
Así las cosas, después de recordar que de conformidad con el artículo 238 de la Ley 600 de
2000 las pruebas deben ser apreciadas en conjunto, advierte que no resulta admisible que se
concluya que no obra prueba de responsabilidad en contra de la procesada porque no
intervino en giros realizados a través de casas de cambio, pues, resalta, esta no es la única y
exclusiva modalidad de la conducta delictiva, toda vez que la riqueza descriptiva del
artículo 323 del C. P. es abundante en la medida que no se limita a la concurrencia de
alguno de los verbos alternativos para la configuración del punible, sino que va más allá
señalando como comportamiento delictivo, el que se le de a los dineros provenientes de
dichas actividades apariencia de legalidad o se les legalice, oculte o encubra la verdadera
naturaleza, origen, ubicación o destino; por ello, solicita la revocatoria del numeral del
tercero del fallo de primera instancia y que, en su lugar, se condene a la señora AIDEE
FONSECA RIVERA.
7.2. DE LA DEFENSA DEL SEÑOR ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS
En primer lugar, refiere que la contradicción en la que, según su criterio, incurrió el
juzgador en la sentencia objeto de impugnación, al aseverar en un aparte del fallo, que el
común denominador de las personas investigadas en este proceso, lo constituye la dualidad
de acción, representada en la vinculación de los mismos con la conducta de narcotráfico y a
su vez, con el lavado de activos mediante su intervención en los giros realizados a través de
las casas de cambio, para en otro aparte afirmar con respecto al señor ÁLVARO LÓPEZ
CORTÉS, que los diálogos interceptados y su relación con los señores RUBÉN DARÍO
GARZÓN LONDOÑO, GUSTAVO ALZATE MOTOA y JOSÉ FERNANDO PIEDA
GRAJALES, imponen su vínculo con el delito subyacente, no necesariamente como
partícipe, pero sí como conocedor de las labores que este grupo de personas cometía,
constituye la base para extraer como conclusión que la construcción del argumento de
responsabilidad de su representado presenta serias falencias, al punto que, afirma, el señor
Agente del Ministerio Público al presentar sus alegatos, fue claro en precisar que no
compartía la posición de la Fiscalía frente al mismo, entre otras razones, porque varios de
los giros de los que fue destinatario provenían de uno de sus familiares, otros de su amigo
JHON LONDOÑO MORALES quien no se probó tuviera actividades ilegales y otro de
ALZATE MOTOA, el cual, se acreditó, tenía como destinataria final la madre de éste,
quien se desempeñaba como empleada doméstica de su casa desde hacía más de veinte
años.
De esa manera, después de recordar que en nuestro país se encuentra erradicada toda forma
de responsabilidad penal objetiva, aduce que contrario a lo manifestado por el a quo, para el
año 1993, época en la cual su asistido adquirió parte de un bien en Capurganá en compañía
de GARZÓN LONDOÑO, no tenía por qué conocer los antecedentes de éste, pues además
de que para entonces eran amigos, el señor ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS, tenía suficiente
capacidad económica para realizar esa compra; así, luego de hacer alusión a la situación de
la procesada AYDEE FONSECA RIVERA, resalta que no existe un parámetro objetivo
para concluir que las conversaciones de ésta en desarrollo de las cuales emplea lenguaje
cifrado y sus movimientos bancarios sean normales, en tanto que los de su representado si
generen sospecha, cuando contrario a lo ocurrido con aquella, éste sí explicó cada una de
las transacciones y presentó las correspondientes pruebas documentales que respaldan sus
aserciones.
De otro lado, considera que los argumentos esbozados por el a quo para desestimar la
calidad de agente oficioso en que obró el señor ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS para la compra
de un inmueble para su amigo JHON LONDOÑO, no obstante, haber allegado el poder
especial protocolizado para el efecto, la promesa de compraventa y la escritura misma, esto
es, el amplio lapso en que se enviaron los giros –entre los años 2000 y 2003- y el hecho de
que el remitente de los mismos residiera en Chappaque, NY, zona en la que vivió
GUSTAVO ALZATE MOTOA y en la que fue arrestado el 21 de noviembre de 2004 por
narcotráfico, son a todas luces, violatorios del debido proceso y de principios rectores como
el de presunción de la buena fe y de legalidad que imponen los artículos 29 y 6º de la Carta
Política, en la medida que se está acudiendo infundadamente a la construcción de un falso
indicio de responsabilidad, sin observar las reglas mínimas exigidas para la estructuración
de dicho medio probatorio, de donde surge entonces que éstos no son más que conjeturas,
elucubraciones o a lo sumo indicios contingentes, no necesarios, que de manera alguna
pueden sustentar la responsabilidad del señor LÓPEZ CORTÉS.
Así, frente a la agencia oficiosa mencionada, destaca cómo los dineros que le fueran
enviados para llevar a cabo su labor, fueron debidamente declarados ante la DIAN tal y
como consta en los formularios de los años 2004 y 2005; asimismo, se acredita con el
recibo de pago firmado por el gerente de Casa Loma Construcciones Limitada y con el
certificado que en ese sentido expidiera dicha constructora, documentos todos, advierte,
allegados a la actuación, pero diseminados de manera aleatoria en los numerosos
cuadernos, razón por la cual, cuando en cada uno de los memoriales que presentara, al
referirse a los mismos, lo hacía citando los cuadernos y folios donde se encontraban,
cuestionando entonces frente a dicho tópico, la determinación del juzgador de instancia, de
no otorgar credibilidad a los mismos, para en su lugar, sin soporte probatorio, tildar las
explicaciones rendidas por su asistido como injustificadas.
Aunado a ello, advierte que no es admisible que por el hecho de que el inmueble en San
Juan de la Floresta tuviera un costo de $170.000.000, era ésta la cantidad que LONDOÑO
MORALES debió girarle a LÓPEZ CORTÉS, toda vez que la casa no fue comprada de
contado y el dinero que finalmente aquél le remitió a éste, fue para cubrir el pago de la
cuota inicial tal y como lo explicó en su diligencia de indagatoria, quedándose sin
fundamento el indicio de responsabilidad que con base en dicha circunstancia pretende
construirse; a igual conclusión, resalta, se arriba respecto a los $3.000.000 cuyo pago se
encontraba pendiente para poder proceder a la firma de la escritura, pues dicha cantidad
faltaba no para el pago del valor total del inmueble, sino para la cuota inicial, circunstancias
éstas que permiten afirmar que los giros están debidamente justificados, pues si se tiene en
cuenta que la cuota inicial fue de $25.000.000 y que lo recibido por su mandatario judicial
fueron casi $37.000.000, es dable afirmar que las explicaciones brindadas por éste
compaginan con la realidad fáctica y no con las descontextualizadas valoraciones que del
acervo probatorio hiciera el a quo, pues además de que el señor LÓPEZ CORTÉS le
agenció a LONDOÑO MORALES otra negociación, las mismas tienen gastos inherentes
que justifican la suma de dinero finalmente recibida, sin que el hecho de que entre el 1º de
diciembre de 2003 –fecha en que se firmó la promesa- y el 15 de diciembre de 2004 –fecha
en que se debió firmar la escritura- no se hubieran realizado giros de lugar en sana lógica a
hacer una inferencia de la naturaleza cuestionada, toda vez que pudieron haber ocurrido
muchas cosas, v. g., que el señor LONDOÑO MORALES trajo el dinero personalmente,
que lo envió con otra persona, que LÓPEZ CORTÉS se lo prestó, entre muchas otras
posibilidades que de manera alguna pueden ser tomadas en contra de su asistido, por cuanto
además de que las mismas son una actividad legal, la carga de la prueba no puede usarse en
contra del procesado.
De otra parte, aduce que contrario a lo indicado en la sentencia impugnada, no puede
aseverarse que la contabilidad aducida por la defensa y el testimonio de JHON JAIRO
LONDOÑO MORALES, resultan innecesarios, cuando el soporte o base de la misma lo
constituye un informe policivo en el que se hizo un análisis contable al señor LÓPEZ
CORTÉS, toda vez que tal como lo ha indicado de antaño la H. Corte Constitucional,
específicamente, en la Sentencia C-392 del 6 de abril de 2000, los informes de policía
judicial no tienen valor probatorio en el proceso, máxime si se tiene en cuenta que, tal como
fue demostrado mediante prueba pericial, el mismo presentaba protuberantes errores, que
en últimas fueron los que llevaron a que se procesara al señor ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS;
por ello, aduce, si de conformidad con lo consagrado en el artículo 20 del C. de P. P., se
debe investigar tanto lo favorable como lo desfavorable al procesado, es necesario valorar
la prueba en su conjunto y no de manera parcial como lo hizo el a quo, con mayor razón, si
se parte del hecho de que en ninguna de las conversaciones interceptadas se deriva alguna
situación que lo incrimine en los hechos materia de investigación, pues no toda
conversación a la que no se le comprenda su sentido por desconocimiento de la temática
que se está tratando y de los antecedentes que la preceden, es viable tildarla de cifrada y
mucho menos, construir sobre la misma indicios serios de responsabilidad como finalmente
se hizo en la sentencia impugnada.
Así las cosas, tras recordar la petición del señor Agente del Ministerio Público en su
intervención final, advierte que en el presente caso de debe aplicar el principio del in dubio
pro reo a favor del señor LÓPEZ CORTÉS, pues sumado a que su vinculación a la
investigación tiene su génesis en un error en el que incurrió el grupo investigativo de la
Fiscalía, no es posible que de un negocio real y lícito como lo fue la compra de la parte de
un inmueble y de la mal interpretación de una agencia oficiosa efectivamente llevada a
cabo, se cree un escenario en el que se le otorga al mismo un papel preponderante, como lo
es la legalización de dinero “chichiguas” proveniente de actividades ilícitas, dejando de
lado que se trata de un comerciante, que después de muchos años de trabajo y esfuerzo
logró posesionarse en Calarcá y Armenia, con algunas droguerías de su propiedad.
Por su parte, el abogado que asumiera la defensa del señor LÓPEZ CORTÉS, ante la
renuncia que al mandato conferido hiciera su antecesor, allegó memorial en el que expuso
que la primera falencia en la investigación está representada en los pormenores que
rodearon las interceptaciones telefónicas, pues de un lado, aduce, no obra en el plenario la
autorización para realizar tal actividad y del otro, porque frente a las mismas no fue posible
ejercer el derecho de contradicción; así, afirma, su argumento central está orientado a
discernir sobre la legalidad de la pruebas obtenida contra el señor ÁLVARO LÓPEZ
CORTÉS, en consideración a que la Fiscalía prescindió del requisito contenido en el inciso
2º del artículo 301 de la Ley 600 de 2000, situación que da lugar, ineludiblemente a su
exclusión de conformidad con lo preceptuado por el artículo 29 de la Constitución Política
de Colombia, pues del plenario se colige que la autorización requerida se expidió cuando ya
la interceptación se venía efectuando sin los requisitos de ley; así, luego de transcribir
algunos apartes de una sentencia de la H. Corte Constitucional sobre la interceptación de
comunicaciones, sin precisar cuál, solicita se revoque la sentencia de primer nivel y que, en
su lugar, se disponga la absolución de su representado.
7.3. DE LA DEFENSA DE LA SEÑORA GLORIA ROJAS VALENCIA y DEL
SEÑOR WALTER ROJAS VALENCIA
En primer lugar, advierte que la construcción de un silogismo jurídico donde la conclusión
no es consecuencia necesaria de las premisas que la soportan, sino una de muchas variables
posibles en el universo legal, resta por completo capacidad demostrativa a la aseveración de
existencia de certeza del hecho investigado; es así, como, aduce, si varios de los aquí
procesados se dedicaban al narcotráfico, debieron investigarlos por ese punible, pero no
construir viciadamente una investigación como la presente para sostener que está
demostrado que se blanquearon grandes sumas de dinero que provenían de un narcotráfico
que no se probó y menos aún, se investigó.
De otro lado, señala que el proceso penal no puede ser ajeno a las ritualidades
constitucionales que garantizan los derechos fundamentales de los ciudadanos, al punto de
adelantar investigaciones en contra de personas determinadas, plenamente individualizadas
e identificadas como sus representados y no comunicarles dicha situación para que pudieran
defenderse como en efecto ocurrió o escuchar el testimonio de los agentes policiales que
dirigieron el caso por parte de la Fiscalía antes de la vinculación de sus asistidos como
sujetos procesales, para impedir que estos declarantes pudieran ser contrainterrogados y
explicaran así sus irregulares procederes o al menos el método utilizado para llegar a las
conclusiones interpretativas en las que una camisa representa un kilogramo de cocaína.
En ese orden de ideas, indica que si bien varios de los procesados en el presente caso
aceptaron los cargos por ser evidente que estaban infringiendo la ley penal, no por ese
hecho puede aceptarse válidamente que los demás enjuiciados se comportaron de la misma
forma y hacer valoraciones de carácter general para demostrar la materialidad de la
conducta punible investigada como se hizo en la sentencia de primera instancia.
Así las cosas, al hacer alusión a la responsabilidad que en contra del señor WALTER
ROJAS VALENCIA derivó el a quo, aduce que éste lo hizo con sustento en el informe
rendido por los investigadores del DAS y en los testimonios de los mismos, los cuales sin
respaldo probatorio alguno, manifestaron que aquel viajaba por las islas del Caribe
coordinando el transporte de droga, declaraciones que no pudieron ser objeto de
contradicción en la medida que fueron recibidas con antelación a la vinculación a la
investigación de sus asistidos y aún cuando en el juicio se pretendió agotar tal labor, los
mismos no comparecieron “escudándose” en el riesgo de su actividad profesional.
Aunado a ello, afirma que escapa a las reglas de la lógica, que se afirme que la recepción de
giros por cien dólares configure la modalidad del “pitufeo”, cuando tal como lo han
precisado las autoridades tal actividad consiste en prestar el nombre para recibir giros del
exterior provenientes de actividades delictivas, pues no se conocen el remitente y el
beneficiario del giro y éste se realiza en cantidades sólo algunos pesos inferiores a los diez
millones de pesos para evitar que dichas transacciones sean reportadas a la DIAN y a la
UIAF –Unidad de Información de Análisis Financiero- y luego a la Fiscalía, entonces,
aduce, cómo encuadrar dicha teoría en el caso objeto de estudio, cuando al lado de esos
irrisorios giros, se aseveró a lo largo del fallo que WALTER ROJAS era narcotraficante,
miembro de una peligrosa empresa criminal que movía grandes cantidades de droga entre
Europa, Estados Unidos y el Caribe.
Asimismo, advierte que aún cuando se afirma que su defendido recibió un total de
$32.000.000, dicha aserción no tiene respaldo probatorio, pues a pesar de haberlo
solicitado, nunca se practicó prueba técnica alguna que permitiera establecer su validez;
tampoco, resalta, se realizó el cotejo de voz necesario para dilucidar si efectivamente la
persona que hablaba en las conversaciones interceptadas era su defendido o no, todo con el
propósito de evitar que su asistido se defendiera, para generar un positivo a como diera
lugar.
Ahora, con respecto a la situación de la señora GLORIA ROJAS VALENCIA, señala que
su incriminación se deriva del hecho de estar señalada como la persona encargada del
recibo de narcóticos en México y su posterior envío a los Estados Unidos; sin embargo, la
enunciada afirmación carece de un respaldo diverso al informe de inteligencia que como se
ha decantado de antaño, no tiene virtualidad para adquirir la connotación de prueba y
mucho menos para sustentar una sentencia de condena, habida cuenta que informes de estas
naturaleza, aduce, no son más que el producto de “conclusiones amañadas y desacertadas”
de los investigadores que se niegan a comparecer a un juicio y que declaran bajo la
gravedad del juramento, antes de que se vincule legalmente a los procesados para evitar ser
contrainterrogados, elucubraciones que derivan de unos diálogos en los que se dice aparece
como interlocutora, pero sin que se haya efectuado el correspondiente cotejo para
establecer tal situación.
Precisa además, que aún cuando efectivamente el hijo de su mandataria judicial, CARLOS
ANDRÉS ALZATE, fue condenado por lavado de activos, no por esa razón su madre
también es culpable, porque los delitos de sangre no existen y la responsabilidad penal es
absolutamente personal e intransferible; sumado a ello, advierte que resulta contrario a las
reglas de la experiencia que la señora ROJAS VALENCIA fuera el contacto en México
para traficar drogas de una gran empresa criminal y tuviera que venir a Colombia a recibir
$50.000.000 en giros realizados en un período de tantos años, puntualizando finalmente,
que en la etapa de juicio se demostró que solo hay prueba de un giro a su nombre. Solicitó
entonces, la aplicación de la presunción de inocencia a su favor.
8. CONSIDERACIONES DE LA SALA
Atendiendo al denominado principio de prioridad o preeminencia, corresponde al Tribunal
dar curso a los reproches elevados por los censores, recogiendo en primer lugar, las críticas
signadas por la Defensa de los procesados WALTER y GLORIA ROJAS VALENCIA,
encaminadas, así no se precise explícitamente, a la declaratoria de nulidad, pues, en caso de
prosperar una de ellas con la consecuencia inevitable de retrotraer el proceso, quedaría
eximida la Sala para ingresar en el análisis del fondo de los reparos consignados por los
impugnantes.
De esa manera, recuérdese que como fuera consignado en acápite anterior, el profesional
del derecho que representa los intereses de los hermanos ROJAS VALENCIA, fue enfático
en indicar que, en su criterio, se desconocieron las ritualidades constitucionales y
consecuencialmente se soslayaron los derechos fundamentales de sus asistidos, conclusión
que deriva de un lado, de la presunta omisión en que incurriera el ente instructor al
recepcionar las declaraciones de los miembros del grupo operativo del DAS que dirigieron
el caso antes de la vinculación de éstos como sujetos procesales para impedir que los
mismos fueran contrainterrogados y explicaran sus “irregulares procederes” o al menos el
método utilizado para llegar a las conclusiones interpretativas, vulneración que, aduce, se
hizo extensiva a la etapa del juicio en la medida que no obstante haberse ordenado de nuevo
su recepción “los mismos no comparecieron escudándose” en el riesgo de su actividad
profesional y del otro, al adelantar la investigación en contra de personas determinadas,
plenamente individualizadas e identificadas como los mencionados ciudadanos y no
comunicarles dicha situación para que pudieran defenderse.
En ese orden ideas, ninguna objeción merece el apotegma según el cual toda persona tiene
derecho a un debido proceso, pues frente a su desconocimiento la consecuencia no puede
ser otra que la gravosa medida de la nulidad; sin embargo, para llegar a tan drástica
conclusión, imperioso resulta examinar cada situación, buscando consecuencialmente la
solución que corresponda a los fines del proceso penal y en armonía con la normativa
vigente, para cuyo efecto se tendrá como referente, para el asunto que se revisa, lo previsto
por el canon 306 de la ley 600 de 2000 –Código de Procedimiento Penal-, que describe las
causales de nulidad; estatuto que a su vez, relaciona los principios que la orientan, a saber:
taxatividad, protección, convalidación, trascendencia y residualidad.
Sobre el particular, de conformidad con los enunciados principios la Sala de Casación Penal
de la H. Corte Suprema de Justicia, enseña:
“Solamente es posible alegar nulidades expresamente previstas en la ley -taxatividad-; no puede invocarlas el sujeto procesal que con su conducta haya dado lugar a
la configuración del motivo invalidatorio, salvo el caso de ausencia de defensa técnica –
protección-, aunque se configure la irregularidad, ella puede convalidarse con el
convencimiento expreso o tácito
del sujeto perjudicado, a condición de ser observadas las garantías fundamentales –
convalidación-; quien alegue la nulidad está en la obligación de acreditar que la
irregularidad sustancial afecta las garantías constitucionales de los sujetos procesales o
desconoce las bases fundamentales de la instrucción y/o el juzgamiento –trascendencia-; y,
además, que no exista otro remedio procesal distinto de la nulidad para subsanar el yerro
que se advierte –residualidad-“.[11]
De tal suerte que, corresponde al peticionario determinar el acto procesal que estima
irregularmente cumplido, probar la omisión de un desarrollo jurídicamente exigible
conforme a disposiciones que lo establecen, y además reseñar su incidencia en el proceso o
la sentencia, con efectos en las garantías reconocidas a favor del procesado, o en la
estructura del proceso.
Así las cosas, establecidos entonces los parámetros a los que debe sujetarse una pretensión
como la elevada por el profesional del derecho que representa los intereses de los
procesados WALTER y GLORIA ROJAS VALENCIA, procederá la Sala a pronunciarse
frente los reparos que, indudablemente, con el propósito antes enunciado, esbozara en su
escrito de apelación, esto es, la presunta vulneración de garantías fundamentales derivada
de las condiciones en que se recibieron las declaraciones de los miembros del grupo
operativo del DAS que tuvieron a su cargo la investigación y del hecho según el cual,
supuestamente, el ente instructor adelantó la investigación en contra de personas
determinadas, plenamente individualizadas e identificadas como sus representados sin
comunicarles dicha situación impidiendo así su defensa.
En aras de la claridad requerida, necesario resulta hacer alusión de manera cronológica a las
circunstancias anteriores y posteriores a la recepción de las deponencias de los
mencionados funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad –DAS-,
Seccional Quindío. Veamos:
El día 9 de agosto de 2002 los detectives SANDRA JIMÉNEZ MÉNDEZ y NORBERTO
GUALTEROS adscritos al Departamento Administrativo de Seguridad –DAS- presentaron
el informe PJ1328[12], en el que indican que en desarrollo de labores de inteligencia,
tuvieron conocimiento (I) que el ciudadano RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO, se
dedicaba al tráfico de estupefacientes con destino a varios países de Europa y Norteamérica
y que al parecer era cabecilla de una de las redes de narcotraficantes que se estaban
asentando en el Departamento del Quindío con nexos con el Cartel del Norte del Valle; (ii)
que el mismo contaba con un socio radicado en el Reino Unido, que responde al nombre de
JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES, el cual era el encargado de coordinar el
embarque de los narcóticos que llegaban a Europa; (iii) que “La Haya” informó sobre
varias anotaciones en contra del citado GARZÓN LONDOÑO: a- solicitud de captura con
fines de extradición por fuga de la cárcel de Grefriorst/sittard el 14 de enero de 1982; bsentencia de 16 años de prisión emitida en su contra por la Corte de Apelaciones de
Amsterdam el 22 de abril de 1991; c- detención el 28 de febrero de 1990 por el tráfico de
2.658 kilos de cocaína; d- detención el 18 de mayo de 1979 por el tráfico de 3.900 gramos
de cocaína; e- detención el 17 de abril de 1981 por el tráfico de 550 gramos de cocaína.
Así, con fundamento en los reseñados antecedentes los funcionarios del DAS solicitaron a
la Fiscalía la autorización para la intervención telefónica del abonado 7498233 ubicado en
la calle 15 N No. 10-96 de Armenia, lugar donde residía el señor GARZÓN LONDOÑO
figurando como suscriptor de dicha línea telefónica, solicitud que, se precisó, elevaban con
el fin de recaudar las pruebas que condujeran a la judicialización tanto de las personas
mencionadas en el enunciado informe como de los otros integrantes de dicha red de
narcotraficantes.
De esa manera, a través de Resolución No. 583 del 12 de agosto de 2002[13], se asignó la
investigación a prevención a un fiscal adscrito a la Unidad Nacional para la Extinción del
Derecho de Dominio y contra el Lavado de Activos; en tanto que en la misma fecha, el
Director Seccional del DAS Quindío, solicitó al Fiscal 23 de Lavado de Activos de Bogotá
que comisionara a ese ente investigativo para la práctica de prueba y judicialización, en
consideración a que según labores adelantadas pudieron determinar que la organización a
raíz de su actividad delictiva había conformado una red estructurada que se encargaba de
ingresar divisas extranjeras, las cuales eran legalizadas en forma irregular.
Así, la Fiscalía Sexta Delega UNCLA por resolución del 14 de agosto de 2002 inició las
diligencias preliminares a prevención[14]; en tanto que, atendiendo los enunciados
requerimientos, a través de resolución del 20 de agosto de 2002[15], ordenó la
interceptación telefónica mediante grabación magnetofónica de las comunicaciones
telefónicas efectuadas del abonado telefónico 7498233 ubicado en esta ciudad en la
residencia de RUBÉN DARÍO GARZÓN LONDOÑO, por el término de 30 días,
comisionando al DAS para los efectos pertinentes, continuando con la autorización de
prórroga y nuevas interceptaciones hasta noviembre de 2005, como se expondrá al
momento de responder los reparos que sobre dicho tópico elevara el abogado que
finalmente asumió la defensa del señor ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS.
Posteriormente, una vez adelantada la investigación previa cuya apertura se dispuso
mediante resolución del 4 de agosto de 2002 y rendido el informe DAS.DGO.GOR 5-018
del 31 de enero de 2005[16] por el Detective CARLOS A. NEITA L. el cual da cuenta de la
totalidad de la actividades de inteligencia y de las conclusiones que de las mismas se
derivan, el 27 de abril de 2005[17] la Fiscalía Sexta Delegada de Bogotá, con el propósito
“de alcanzar los fines de la investigación previa” dispuso escuchar en diligencia de
declaración a los señores: DILMA ESPERANZA SILVA OLARTE, NORBERTO
GUALTEROS, MERCEDES PEDRAZA, RICARDO LOZANO QUESADA, CARLOS
NEITA y FREDY QUESADA.
De esa manera, el 3 de mayo de 2005 se recibieron los testimonios de DILMA
ESPERANZA SILVA OLARTE[18] Jefe de Inteligencia de la Seccional DAS Quindío y
de JOSÉ NORBERTO GUALTEROS SERNA[19] Detective Grado 7 de la Institución; el 4
de mayo de los detectives MERCEDES PEDRAZA LONDOÑO[20] y RICARDO
LOZANO QUESADA[21]; el 5 de mayo el del detective CARLOS ARUTRO NEITA
LÓPEZ[22]; y, el 7 de junio del mismo año, los del Oficial de Inteligencia JESÚS
ANTONIO LÓPEZ JIMÉNEZ[23] y del Detective del Grupo de Operaciones Reactivas
FREDY HUMBERTO QUESADA QUECAN[24], los cuales efectivamente y como es
lógico por razón del estado en que se encontraba la investigación, se practicaron sin la
presencia de los señores WALTER ROJAS VALENCIA, JOSÉ FERNANDO PINEDA
GRAJALES, GUSTAVO ALZATE MOTOA, GLORIA ROJAS VALENCIA, AYDEE
FONSECA RIVERA, MARÍA LUCELLY GARZÓN DE TORRES, FERNANDO
HURTADO y ALVARO LÓPEZ CORTÉS y de sus defensores, pues la vinculación de los
mismos a través de indagatoria se dispuso el 12 de agosto de 2005, fecha en la cual se
profirió la resolución de apertura de investigación[25] y, consecuencialmente, se ordenó
librar las correspondientes órdenes de captura, excepto, con respecto al último enunciado a
quien se citó para el reseñado efecto.
Ahora, no obstante la posibilidad con la que contaron los sujetos procesales para solicitar la
ampliación de los reseñados testimonios en desarrollo de la investigación formal, tal como
se colige del contenido del artículo 331 de la Ley 600 de 2000 que establece los fines de
dicha etapa procesal, los mismos no ejercitaron el mencionado derecho y tan sólo se
advierte cómo en el término de traslado que consagra el canon 400 ibídem, el abogado
JULIÁN GARCÍA BUITRAGO en su calidad de suplente en la defensa que ejercía el
Doctor HERNANDO PRADA PEÑA, mandatario judicial de los sindicados WALTER y
GLORIA ROJAS VALENCIA, allegó memorial el 14 de agosto de 2009[26], en el que de
manera antitécnica y desconociendo la carga que le era exigible, solicitó el decreto y
práctica de la ampliación de los testimonios de los investigadores DILMA ESPERANZA
SILVA OLARTE, MERCEDES PEDRAZA MONTAÑO, JOSÉ NORBERTO
GUALTEROS SERNA, CARLOS ARTURO NEITA TORRES y FREDY HUMBERTO
QUESADA QUECAN, bajo el argumento que como los mismos habían sido recepcionados
antes de vincular a sus representados, inclusive, adujo, antes de disponer la apertura de
instrucción en su contra, se hacía necesario contrainterrogarlos de conformidad con lo
establecido en el artículo 13 del C. de P. P., en atención a que es con fundamento en sus
“conclusiones, suposiciones, deducciones y afirmaciones” que se encuentran edificadas las
imputaciones.
Así, en desarrollo de la audiencia preparatoria celebrada el día 1º de septiembre de
2009[27], el Juzgado Penal del Circuito Especializado, al pronunciarse sobre la mencionada
deprecación, sin realizar el análisis de rigor, decretó la práctica de los testimonios de los
funcionarios del DAS antes citados, olvidando de esa manera que si bien de acuerdo con lo
establecido en el inciso 2º del canon 400 de la Ley 600 de 2000, los sujetos procesales
pueden solicitar la práctica de pruebas en la etapa de juzgamiento, es necesario que los
mismos señalen su procedencia y que estas peticiones deben examinarse bajo los
presupuestos señalados en el artículo 235 ibídem, cuyo tenor literal señala que corresponde
al juez rechazar las pruebas prohibidas, ineficaces, impertinentes, inconducentes y
superfluas, así como aquéllas que no conduzcan a establecer la verdad sobre los hechos
materia del proceso.
En ese orden de ideas, de las normas relacionadas se desprende que solicitudes de la
mencionada naturaleza deben estar debidamente sustentadas, esencialmente demostrando
para qué y con qué finalidad se invocan, pues de conformidad con los principios que
orientan su decreto y práctica, la procedencia exige tener en cuenta su conducencia, esto
es, que su práctica esté permitida por el ordenamiento jurídico; su pertinencia, es decir,
que guarde relación con los hechos materia de investigación, además, que el medio
probatorio sea apto para acreditar un asunto que interesa a la actuación y, finalmente, su
utilidad, la cual se traduce en el beneficio que reporta para al proceso examinando si es
apropiado para establecer algo que aún no ha sido comprobado.
Sobre la temática, la Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia, en
Sentencia emitida el 3 de marzo de 2004 con ponencia de la H. M. Dra. MARINA PULIDO
DE BARÓN, precisó:
“Tal procedencia, como ya ha sido expuesto, se encuentra vinculada a las exigencias de la
conducencia, pertinencia, racionalidad y utilidad del medio probatorio. La primera supone
que la práctica de la prueba solicitada es permitida por la ley como elemento demostrativo
para que el funcionario judicial conforme su juicio positivo o negativo sobre la materialidad
de la conducta investigada o la responsabilidad del procesado.
“La pertinencia de la prueba apunta no únicamente a su relación con el objeto de la
investigación y debate, sino a que resulte apta y apropiada para demostrar un tópico de
interés en el trámite.
“La racionalidad del medio probatorio tiene que ver con la viabilidad real de su práctica
dentro de las circunstancias materiales que demanda su realización.
“Y la utilidad de la prueba se refiere a su aporte concreto en punto del objeto de la
investigación, en oposición a lo superfluo e intrascendente”.
Dicha tesis, ha sido reiterada por la H. Alta Corporación, entre otras, en la Sentencia
proferida el 9 de junio de 2009 con ponencia del H. M. Dr. SIGIFREDO ESPINOSA
PÉREZ, dentro del proceso radicado bajo el No. 31240, en el cual, en su parte pertinente,
indica:
“Mal puede, en consecuencia, pretender la defensa que se repitan en el juicio todas las
pruebas incorporadas en la etapa instructiva por la Fiscalía, solamente aduciendo -o
sugiriendo, como aquí acontece- que de ellas pueden surgir otros aspectos distintos que
favorezcan su posición en el proceso, pues ello no sólo va en contravía del principio de
permanencia de la prueba que rige el sistema de la Ley 600 de 2000, sino que desconoce la
eficacia del trámite surtido, al denotar una carencia de fundamentos argumentales serios
para sustentar su pretensión probatoria, esperando, al albur, que la reiteración de los medios
incorporados por la Fiscalía, le permitan hallar, en el juicio, yerros que le posibiliten
descalificar a último momento la validez formal y material de la prueba ya incorporada por
el ente acusador.
“Insiste la Corte en sostener, que a cada parte le corresponde argumentar en pro de la
práctica probatoria solicitada, dentro de los presupuestos de conducencia, pertinencia y
utilidad que reportan las normas citadas en precedencia, lo cual no puede decirse que ha
ocurrido cuando la parte que reclama las pruebas se limita a postular de manera genérica su
pretensión, omitiendo indicar para qué, por qué motivo o qué finalidad persigue, como ya
se acotó, el elemento de juicio cuya práctica demanda”.
De lo anterior se desprende entonces, que aún cuando los artículos 232 y 237 del Estatuto
Procesal penal establecen, en su orden, la necesidad de la prueba y la posibilidad de
demostrar, acudiendo a cualquier medio de convicción los elementos constitutivos de la
conducta punible, la responsabilidad del procesado, las causales que modifican la pena, las
que excluyen responsabilidad y la naturaleza y cuantía de los perjuicios, esa libertad
probatoria no es absoluta, pues está condicionada al cumplimiento de los supuestos antes
indicados. Por ello, la ausencia de cualquiera de estos requisitos, impone al funcionario la
obligación de rechazar la práctica de la prueba solicitada, como lo prescribe el citado canon
235.
Conforme al anterior marco conceptual, la Sala concluye que la petición elevada en la
enunciada oportunidad por el defensor suplente de los procesados WALTER y GLORIA
ROJAS VALENCIA no estaba llamada a prosperar, pues como surge del escrito
presentado, el interesado no cumplió con la carga procesal que le era exigible, en la medida
que se limitó a señalar que con el fin de contar con la posibilidad de contrainterrogar, se
ordenara “la ampliación” de los testimonios de los investigadores DILMA ESPERANZA
SILVA OLARTE, MERCEDES PEDRAZA MONTAÑO, JOSÉ NORBERTO
GUALTEROS SERNA, CARLOS ARTURO NEITA TORRES y FREDY HUMBERTO
QUESADA QUECAN, sin esgrimir argumento alguno tendiente a demostrar los cuatro
componentes que de conformidad con la normativa que regula esa clase de actuación son
necesarios, entendidos como requisitos de procedibilidad a fin de que el Juzgador cuente
con los elementos de convicción que le permitan, sin duda alguna, establecer la
conducencia, pertinencia, racionalidad y utilidad del medio probatorio de que se trate.
Ahora, a pesar de que dicha carga en la presente actuación no se cumplió el a quo accedió a
la petición elevada por el mencionado profesional del derecho y fue así, como una vez
instalada la audiencia de debate oral el 6 de octubre de 2009[28], el defensor suplente de
los procesados WALTER y GLORIA ROJAS VALENCIA, en uso de la palabra señaló que
en atención a que el Dr. HERNANDO PRADA había sido debidamente notificado de la
realización de dicha diligencia y que el mismo no le puso de presente imposibilidad alguna
para asistir a la audiencia, no se encontraba preparado para intervenir, solicitando entonces
su aplazamiento; sin embargo, el funcionario de primer nivel no accedió a la enunciada
deprecación y en su lugar decidió dar aplicación a la previsión inserta en el artículo 408 de
la Ley 600 de 2000, indicando finalmente que si él en su condición de suplente se
encontraba presente en la sala de audiencias, debía representar a los mencionados
procesados.
Seguidamente, aún cuando el a quo de manera imprecisa indicó que “tenía entendido” que
el Dr. HERNANDO PRADA -defensor principal de los acusados en cita-, había elevado
unas solicitudes probatorias e indagó en la sala cuáles de los testigos se encontraban
presentes, constatando que para ese instante ya había hecho su arribo a la misma uno de los
detectives, en tanto que al defensor suplente le preguntó si iba a hacer el interrogatorio
correspondiente, éste no solo omitió aclarar que era él quien directamente había hecho las
solicitudes probatorias por las que preguntaba el Juzgador, sino que además, reiteró que no
estaba preparado para intervenir en la diligencia y luego de indicar que los testimonios de
los mismos eran sustanciales para los intereses defensivos de WALTER y GLORIA
ROJAS VALENCIA, se ausentó del recinto bajo el argumento que su presencia sólo
obedecía a su intención de observar su “transcurrir” y no de actuar; comportamiento
procesal que desde ya debe indicar la Sala, riñe con el compromiso o rol que le era exigible
por virtud de su designación como defensor suplente de los mencionados implicados y que,
indudablemente, da lugar a disponer la expedición de copias en su contra con destino a la
Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Quindío, para
que investigue el mencionado comportamiento profesional.
Igual determinación se adoptará con respecto al abogado HERNANDO PRADA PEÑA,
pues su actividad como defensor en el asunto que se examina, necesariamente, debe ser
vista en armonía con la del defensor suplente, en la medida que éste se desempeña bajo la
responsabilidad de aquel, en términos del artículo 134 de la Ley 600 de 2000.
Ahora, no obstante la existencia del reseñado impasse y partiendo de la base de que no le es
dable a los sujetos procesales sacar provecho de su propio descuido, negligencia o falta de
diligencia, debe indicarse que contrario a lo aseverado por el abogado JULIÁN GARCÍA
BUITRAGO en su escrito de sustentación del recurso de apelación, no puede admitirse que
en el evento examinado se vulneró el derecho fundamental de defensa y por consiguiente,
el derecho al debido proceso de los señores WALTER y GLORIA ROJAS VALENCIA,
pues lo cierto es que la omisión probatoria relacionada por el censor, que no se agotó en el
debate oral por una circunstancia atribuible al mismo, no genera per se irregularidad de
carácter sustancial, en la medida que debió el apelante cotejarlos con los elementos de
convicción aportados al plenario, a fin de señalar con claridad la capacidad de aquellos –los
no recepcionados, y el practicado sin su presencia- para modificar esencialmente la
orientación de la decisión, lo cual no se cumplió por el recurrente.
No existe entonces, fundamento válido para argüir el desconocimiento de las garantías
enunciadas por la defensa de los hermanos ROJAS VALENCIA, de donde sigue acotar que
dichos derechos no resultaron vulnerados con la trascendencia que se enuncia. El derecho
procesal, se recuerda, impone la invalidación de las actuaciones que irrogan un perjuicio
concreto y ello no aconteció.
Ahora, de importancia estima el Tribunal traer a colación criterio jurisprudencial con
respecto a los temas enunciados en precedencia y que recoge adveraciones anteriores. La
Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia, ha señalado: [29]
“Si lo aducido es la violación del debido proceso, se debe comprobar la existencia de la
irregularidad sustancial que afecte la estructura del sistema que lo inspira, como por
ejemplo, falta de apertura de investigación, de vinculación del procesado, de definición de
su situación jurídica, o de la resolución de cierre de investigación; desconocimiento de la
etapa de investigación y/o de juzgamiento; ausencia de la fase probatoria y/o de debate oral
dentro del juicio; de formulación de cargos o sentencia, o la posibilidad de recurrir en
segunda instancia.
“Y si lo alegado es la violación del derecho de defensa, en la demanda se debe especificar
la actuación que lesionó dicha garantía y su concreta incidencia en el fallo impugnado Sentencia de casación del 10 de octubre de 2.000, M.P. Álvaro O. Pérez Pinzón”-.
Por manera que, atendiendo el decurso de la investigación, así como el principio de
permanencia de la prueba propio del sistema mixto previsto en la Ley 600 de 2000, según
el cual los elementos de convicción producidos durante las fases preliminares del proceso
pueden ser sustento del fallo de condena, en los términos precisados por la Sala de
Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia en las Sentencias proferidas el 27 de
octubre y el 2 de diciembre de 2008, con ponencia del los H. M. Drs. JULIO ENRIQUE
SOCHA SALAMANCA y AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN dentro de los procesos
radicados bajo los números 25526 y 26393, respectivamente, es claro que en el evento
examinado no hay afectación del debido proceso, ni de los derechos de contradicción y
defensa, en la medida que precisamente por virtud del principio que rige el proceso por el
cual rituó la presente investigación, los testimonios que reclama el censor fueron sometidos
al conocimiento y crítica de las partes. Por ello, la reseñada deprecación no tiene
vocación de prosperidad.
Ahora, con respecto al segundo aspecto en el cual la defensa de los implicados en cita,
sustenta su petición de nulidad, esto es, del hecho de haberse adelantado la investigación en
contra de personas determinadas, plenamente individualizadas e identificadas como sus
representados y no comunicarles dicha situación para que pudieran defenderse, debe indicar
la Sala que tal aserción riñe con la realidad procesal por cuanto, tal como se indicó en
precedencia, una vez se realizaron las labores propias de la investigación preliminar y se
recibieron las declaraciones de los detectives del DAS: DILMA ESPERANZA SILVA
OLARTE, NORBERTO GUALTEROS, MERCEDES PEDRAZA, RICARDO LOZANO
QUESADA, CARLOS NEITA y FREDY QUESADA, quienes en desarrollo de las mismas
se ratificaron en el informe que producto de las labores de inteligencia elaboraron, la
Fiscalía Sexta Delegada UNCLA, a través de resolución del 12 de agosto de 2005, dispuso
la apertura de investigación formal[30] y consecuencialmente, la vinculación de los señores
WALTER ROJAS VALENCIA, JOSÉ FERNANDO PINEDA GRAJALES,
GUSTAVO ALZATE MOTOA, GLORIA ROJAS VALENCIA, AYDEE FONSECA
RIVERA, MARÍA LUCELLY GARZÓN DE TORRES, FERNANDO HURTADO y
ALVARO LÓPEZ CORTÉS a través de indagatoria, actuación que no fue posible, agotar,
entre otros, con respecto a sus asistidos no obstante haberse librado las correspondientes
órdenes de captura.
De otra parte, tampoco puede aseverarse que la ausencia de notificación de la apertura de
investigación previa, constituya vulneración de las garantías fundamentales de las personas
que al término de la misma resulten vinculadas en caso de que se decrete la apertura de
instrucción, toda vez que, como lo prescribe el artículo 322 de la Ley 600 de 2000, la
investigación previa como etapa anterior al proceso persigue determinar si hay lugar o no a
la acción penal, es decir, se trata de una actuación circunstancial que no debe realizarse si
existe suficiente información para iniciar la acción penal habida cuenta de la tipicidad del
hecho, la identificación de sus autores o partícipes y la inexistencia de causales de
justificación o inculpabilidad.
Surge de allí, entonces, que el objeto de la investigación en esta fase previa al proceso
consiste en asegurar las fuentes de prueba, y como lo precisa el canon reseñado en
precedencia, "adelantar las medidas necesarias tendientes a determinar si ha tenido
ocurrencia la conducta que por cualquier medio haya llegado a conocimiento de las
autoridades; si está descrita en la ley penal como punible; si se ha actuado al amparo de una
causal de ausencia de responsabilidad; si se cumple el requisito de procedibilidad para
iniciar la acción penal y para recaudar las pruebas indispensables para lograr la
individualización o identificación de los autores o partícipes de la conducta punible", en
otras palabras, la razón de ser de la investigación previa es la de establecer los presupuestos
mínimos para adelantar la acción penal y dar curso a la iniciación formal del proceso, pues
la simple noticia criminal no se considera motivo suficiente para iniciar el proceso penal y
poner en marcha la función investigativa y punitiva del Estado, sino se acompaña de las
pruebas sobre los presupuestos necesarios de la acción penal - tipicidad del hecho,
identificación de autores o partícipes, procedibilidad de la acción- que permitan
racionalmente colegir en principio su necesidad.
Debe recordarse, aunado a ello, que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 323 del
C. de P. P., durante la investigación previa las diligencias son reservadas, sin embargo, el
defensor del imputado que rindió versión preliminar, tiene derecho a conocerlas y a que se
le expidan copias, circunstancia que queda supeditada de acuerdo con el canon 324 ibídem,
a criterio del Fiscal General de la Nación o su delegado, pues se trata de una facultad
potestativa de dicho Ente, que debe entenderse en el marco del derecho al debido proceso,
garantía constitucional que en ese evento particular se concreta en el derecho de conocer
tan pronto como sea posible la existencia de una investigación penal en curso –previa o
formal-, a fin de poder tomar oportunamente todas las medidas que consagre el
ordenamiento en aras del derecho de defensa.
Por consiguiente, si se parte de la base de que en el caso examinado la investigación previa
estuvo orientada no solo a establecer la existencia del delito, sino además, la identidad o
individualización de los autores o partícipes del mismo, no le era dable al fiscal notificar la
resolución que dio inicio a la misma a los hermanos ROJAS VALENCIA, quienes luego de
agotada dicha etapa pre-procesal resultaron vinculados al proceso, pues el hecho de que
para el momento en que se rindieron los diferentes informes por parte de los detectives del
DAS se hiciera alusión a su presunta participación en los hechos materia de investigación,
fue sólo al término de dicha etapa pre-procesal que se logró determinar que la conducta
punible de lavado de activos estaba teniendo ocurrencia, así como la individualización o
identificación de las personas en ella involucradas.
Por manera que, atendiendo el decurso de la investigación, como los reparos a los que
aludió la defensa de WALTER y GLORIA ROJAS VALENCIA, en criterio del
Tribunal, estos no pueden ser estimados como irregularidades, y por ello no es procedente
la medida extrema que tímidamente se depreca.
El Tribunal abordará a continuación el conocimiento de la crítica elevada por el profesional
del derecho que asumió finalmente la defensa del señor ÁLVARO LÓPEZ CORTÉS,
esto es, la deprecación orientada a obtener la exclusión de las interceptaciones telefónicas,
tras señalar que las mismas se encuentran viciadas de nulidad por la presunta existencia de
irregularidades de carácter sustancial que afectan el derecho de defensa y por ende, el
debido proceso, como consecuencia, dice, de la omisión por parte del Ente Acusador de
expedir la autorización para proceder en ese sentido y de darle la posibilidad a los
implicados de ejercer el derecho de contradicción frente a las mismas.
Sobre el particular, la Sala debe recordar, que para que sea procedente la exclusión de un
medio de prueba, en los términos planteados por el recurrente, necesario es que esté
plenamente demostrada la violación de las formalidades sustanciales legalmente previstas
para el efecto y que ésta sea esencial y trascendente sobre el debido proceso, pues la
omisión de una simple formalidad no autoriza la exclusión del medio de prueba. Así lo
precisó la Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia en Sentencia del 10 de
julio de 2008 con Ponencia del H. M. Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS, en la que retomó
lo indicado por esa Corporación en pronunciamiento del 2 de marzo de 2005, señalando:
“El artículo 29 de la Constitución Política consagra la regla general de exclusión al
disponer que “es nula de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido
proceso”.
“La exclusión opera de maneras diversas y genera consecuencias distintas dependiendo si
se trata de prueba ilícita o prueba ilegal.
“Se entiende por prueba ilícita la que se obtiene con vulneración de los derechos
fundamentales de las personas, entre ellos la dignidad, el debido proceso, la intimidad, la no
autoincriminación, la solidaridad íntima, y aquellas en cuya producción, práctica o
aducción se somete a las personas a torturas, tratos cueles, inhumanos o degradantes, sea
cual fuere el género o la especie de la prueba así obtenida.
“La prueba ilegal se genera cuando en su producción, práctica o aducción se incumplen los
requisitos legales esenciales, caso en el cual debe ser excluida como lo indica el artículo 29
Superior.
“En esta eventualidad, corresponde al juez determinar si el requisito legal pretermitido es
esencial y discernir su proyección y trascendencia sobre el debido proceso, toda vez que la
omisión de alguna formalidad insustancial por sí sola no autoriza la exclusión del medio de
prueba”.
De acuerdo con lo anterior, quien pretende la exclusión de algún medio de prueba por
estimarlo ilegal debe indicar cuál es el precepto procesal dejado de aplicar y que establece
la ritualidad indispensable para el decreto, práctica, aducción o formación de la prueba; la
cual debe repercutir en el debido proceso que estatuye el artículo 29 de la Constitución
Política.
En ese orden de ideas, recuérdese que en nuestro sistema probatorio rige por mandato
constitucional el principio de exclusión (artículo 29, inciso último), de acuerdo con el cual
la fórmula de solución cuando una prueba adolece de vicios que afectan su validez, porque
los encargados de incorporarla omitieron dar cumplimiento a uno de estos pasos rituales, no
es anular el proceso, sino excluir del debate probatorio la prueba ilegalmente aducida, y
decidir con fundamento en las restantes, pues se considera que la informalidad que afecta la
producción de una prueba en particular, no se proyecta mas allá de la prueba misma y de las
que ella se derivan.
En el caso que se examina, de suyo advierte la Sala que ninguna irregularidad, menos con
la trascendencia que la defensa enuncia, se ha presentado en el plenario; gravosa
ordenación que solicita, por la presunta omisión en que se incurrió al realizar la
interceptación de las comunicaciones sin la autorización de rigor, toda vez que para el
efecto acude a un supuesto de hecho que no ha tenido existencia.
Así las cosas, con el propósito de contextualizar el problema jurídico planteado, precísase
que el artículo 15 de la Constitución Política establece que todas las personas tienen
derecho a su intimidad personal y familiar, y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar.
De igual modo, prescribe la citada normativa que las personas tienen derecho a conocer,
actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de
datos y en archivos de entidades públicas y privadas y que en la recolección, circulación y
tratamiento se respetarán la libertad y demás garantías fundamentales. De allí, se colige que
la norma constitucional mencionada, protege la intimidad entendida como aquella esfera o
espacio de la vida privada no susceptible de interferencia arbitraria de las demás personas;
sin embargo, dicha garantía no tiene carácter absoluto, en la medida que puede ser objeto
de limitaciones en guarda de un verdadero interés general que responda a los presupuestos
establecidos por el artículo 1º de la Constitución Política, pues indudablemente la sociedad
reclama que se investiguen las conductas delictivas y se sancione a sus responsables, en
procura de preservar la vigencia de un orden justo, bien igualmente protegido por nuestra
Carta.
Es entonces, con el propósito de materializar el enunciado bien, que el artículo 250
Superior faculta a la Fiscalía General de la Nación para adelantar interceptaciones de
comunicaciones; en tanto que, en desarrollo de dicha normativa, el canon 301 de la Ley 600
de 2000, preceptúa que “El funcionario judicial podrá ordenar con el único objeto de buscar
pruebas judiciales, que se intercepten mediante grabación magnetofónica las
comunicaciones telefónicas, radiotelefónicas y similares que utilicen el espectro
electromagnético, que se hagan o reciban y que se agreguen al expediente las grabaciones
que tengan interés para los fines del proceso”, asimismo señala la norma en mención que
las entidades encargadas de la operación técnica de la respectiva interceptación, tienen la
obligación de realizar la misma dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la
notificación de la orden y además, que cuando se trate de interceptación durante la etapa de
la investigación la decisión debe ser remitida dentro de las veinticuatro (24) horas
siguientes a la Dirección Nacional de Fiscalías.
En ese orden de ideas, establecidas las exigencias para realizar la interceptación de
comunicaciones como una de las excepciones a la garantía fundamental de la intimidad
personal, relacionará la Sala las consecutivas resoluciones expedidas por la Fiscalía 6ª
Delegada UNCLA para agotar tal labor, precisando además que luego de un exhaustivo
análisis del expediente, se pudo constatar que todas las resoluciones por medio de las cuales
se autorizó la interceptación o prórroga de los diferentes abonados telefónicos, estuvieron
precedidas del correspondiente informe de los miembros del Grupo Operativo del DAS en
los cuales se indican las razones que hacían imperiosa la adopción de determinaciones de
dicha naturaleza y la titularidad de cada una de las líneas cuya interceptación deprecaban,
decisiones que estuvieron acompañadas a su vez, de los correspondientes oficios con
destino a las Direcciones Nacional y Seccional de Fiscalías para dar cumplimiento a lo
previsto por el artículo 301 ya relacionado. Veamos:
·
Resolución del 20 de agosto de 2002[31] por medio del cual el Fiscal Sexto
Delegado, ordena, por el término de 30 días, la interceptación telefónica mediante
grabación magnetofónica de las comunicaciones telefónicas efectuadas del abonado
telefónico 7498233. A folio 5 se aprecia el oficio correspondiente con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 30 de agosto de 2002[32] ordenando, por el término de 30 días, la
interceptación de los números 7497535 y 7435087. A folio 10, oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 18 de septiembre de 2002[33] autorizando la interceptación de los
No. 7497118, 7467780 por el término de 30 días y celulares 31040080378,
3104958092,3104219440 y 3155492997 por 150 días. A folio 23, oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 23 de octubre de 2002[34] autorizando la interceptación de los No.
7413118 y 7421585 por 30 días. A folio 128, oficio con destino a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 25 de octubre de 2002[35] autorizando prórroga interceptación de los
No. 7497118, 7462780 por 30 días. A folio 136, oficio con destino a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
·
Resolución del 27 de septiembre de 2002[36] autorizando la interceptación de los
No. 7498233, 7497535y 7435087 por 30 días y se ordena oficiar a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 28 de octubre de 2002[37] autorizando prórroga interceptación de los
No. 7498233, 7462780 por 40 días. A folio 147, oficio con destino a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
·
Resolución del 31 de octubre de 2002[38] aclara resolución del 25 de octubre de
2002, indicando que no es el 7462780 sino el 7467780 el abonado cuya prórroga se
autorizaba.
·
Resolución del 19 de noviembre de 2002[39] autorizando interceptación por 30 días
de los No. 7456534, 7455688, 7462142 y ordena la cancelación de los números 7497118 y
7467780. A folio 274, oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 12 de diciembre de 2002[40] autoriza prórroga interceptación por 70
días de los No. 7498233, 7497535, 7413118 y 7421585. A folio 120, oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 17 de febrero de 2003[41] autoriza prórroga interceptación por 40
días de los No. 7498233, 7497535, 7462414 y se ordena la cancelación de los números
7456534, 7455688, 7462780 y 7413118. A folio 246, oficio con destino a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 18 de febrero de 2003[42] autoriza prórroga interceptación por 90
días de los No. 3104008038, 3104958092, 3104219440y 3155492997; se autoriza la
interceptación por 90 días de los números 3153275633, 3102531153, 6155492384,
3108403186 y 3104359987 y se ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 10 de marzo de 2003[43] autoriza interceptación por 20 días del No.
7471034. A folio 267 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 28 de marzo de 2003[44] autoriza prórroga interceptación por 40 días
de los No. 7462142, 7498233 y 7497535; se ordena la interceptación por el mismo término
de los No. 3373568 de Pereira y 7471031 y se ordena oficiar a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 23 de abril de 2003[45] autoriza interceptación por 30 días de los No.
7465378. A folio 129 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 12 de mayo de 2003[46] autoriza prórroga interceptación por 30 días
de los números 7498233, 7497535, 7462142, 6155492384, 3104958092, 3104008038,
3108403186, 3104359987; ordena interceptación por 30 días del 096-3278294 en Pereira y
de los celulares 3108495946, 3107736467 y 3107738297. A folio 145 oficio con destino a
la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 23 de junio de 2003[47] autoriza prórroga interceptación por 30 días
del número 7463578 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 13 de mayo de 2003[48] autoriza prórroga interceptación por 30 días
de los números 7498233, 7497535, 7462142, 0963278294, 3155492384, 3104958092,
310448038, 3108403186, 3104359987, 3108495946, 3107736467 y 3107738297. A folio
239 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 7 de julio de 2003[49] autoriza prórroga interceptación por 30 días de
los números 3103270025, 3108467571 y 3104683028. A folio 272oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 11 de julio de 2003[50] autoriza prórroga interceptación por 30 días
de los números 7498233, 7497535, 7462142, 096-3278294, 6155492384, 3104958092,
3104008038, 3108403186, 3104359987, 3108495946, 3107736467, 3107738297; ordena
interceptación por 30 días de los números 3155856996, 3104241670, 3108404987,
0967535329, 0967455688. A folio 10 oficio con destino a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 21 de julio de 2003[51] autoriza prórroga interceptación por 30 días
del número 7465378; ordena interceptación por 30 días del número 3103720025 y
cancelación de los números 7497545 y 3103270025. A folio 19 oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 28 de julio de 2003[52] autoriza interceptación por 30 días del
número 3154926803. A folio 51 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 11 de agosto de 2003[53] autoriza prórroga interceptación por 30 días
de los números fijos 7498233, 7462142, 7455688, 1535329, y 096-3278294 y de los
celulares 3155492324, 3104958092, 3104008038, 3108403186, 3104359987, 3107736467,
3107738297, 3155856996, 3104241670, 3108404987 y autoriza la interceptación de los
números 3155151110, 3108604589 y ordena la cancelación de los números 3108900643,
3108495946, 3108467571 y 3104683025 y 7463578. A folio 70 oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 25 de agosto de 2003[54] autoriza interceptación por 30 días del
número 7463578; cancelación de los números 7468414 y 3154926803 y ordena oficiar a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 8 de septiembre de 2003[55] autoriza prórroga interceptación por 30
días de los números 7498233, 7462142, 7455688, 7535329, 096-3278294 3155492324,
3104958092, 3104008038, 3108403186, 3104359987, 3107736467, 3107738297,
3155856996, 3104241670 y 3108404987 y autoriza la interceptación de los números 0916206875, 3155645860 y 3153878156. A folio 88 oficio con destino a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
·
Resolución del 17 de septiembre de 2003[56] autoriza prórroga interceptación por 30
días de los números 3103720025y 3108604589; autoriza la interceptación del 3103760979
y ordena la cancelación de los números 3107738297, 3108467571, 3108495946 y
3108900643. A folio 97 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 26 de septiembre de 2003[57] autoriza prórroga interceptación por 30
días de los números 3153192050 y 7463578 y 3108404987 y autoriza la interceptación de
los números 3108441624 y 3153771306. A folio 206 oficio con destino a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 8 de octubre de 2003[58] autoriza prórroga interceptación por 60 días
de los números 7498233, 7462142, 7455688, 7535329, 091-6206875, 3155492324,
3104958092, 3104008038, 3108403186, 3104359987, 3107736467, 3104241670,
3108404987, 3155645860, 3153878156 y 3155856996. A folio 217 oficio con destino a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 17 de octubre de 2003[59] autoriza prórroga interceptación por 60
días de los números 3103720025, 3108604589 y 3103760979; ordena cancelación del
3153878158 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 29 de octubre de 2003[60] autoriza prórroga interceptación por 60
días de los números 3108441624 y 3153771306; ordena interceptación por 60 días de los
números 3158523276, 3108549405, 3108468202 y 0916206917, 091-6335725 y
0913156138 y 7406960 y 7450173 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 14 de noviembre de 2003[61] autoriza interceptación por 60 días de
los números 3155965205 y 0975836252 y ordena cancelación del número 0967532323 de
Montenegro. A folio 24 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 30 de marzo de 2004[62] autoriza prórroga interceptación por 60 días
de los números 3107674152, 3708594692, 3102321713, 3157633880, 3107721924,
3108468202, 6206917, 7440172, 7450173, 6373654; interceptación por 60 días de los
números 3154737615 y 3105547711; cancelación de los números 3108604589,
3158112581, 5740968, 5833110, 5830198, 5711730 y 5702890 y ordena oficiar a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 4 de mayo de 2004[63] autoriza interceptación por 60 días de los
números 3108412841 y 3158112581; prórroga por 60 días de los números 7475929,
7498233, 0975836252, 0963278294, 6206875, 3104958092, 3155766755, 3158017131 y
cancelación de los números 3105773465, 3105803258 y 6206917. a folio 203 oficio con
destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 27 de noviembre de 2003[64] autoriza interceptación por 60 días de
los números 3102322535 y 3155766775; prórroga por 60 días de los números 7498233,
762142, 7455688, 0963278294, 6206875, 3155492324, 3104958092, 3104008038,
3108403186, 3104359987, 3107736467, 3104241670, 3108404987, 3155645860,
3153878256 y 3155856996. A folio 83 oficio con destino a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 28 de noviembre de 2003[65] autoriza interceptación por 60 días de
los números 3102322535, 3155766755 y prórroga de los números 7498233, 7462142,
7455688, 0963278294, 0916206875, 3155492324, 3104958092, 3104008038, 3108403186,
3104359987,. 3107736467, 3104241670, 3108404987, 3155645860, 3153878156,
3155856996. A folio 118 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 10 de diciembre de 2003[66] autoriza interceptación por 60 días de
los números 31037821733 7180582 y 6431910 y prórroga del número 3108604589. A folio
123 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías
·
Resolución del 17 de diciembre de 2003[67] autoriza prórroga interceptación por 60
días de los números 3103720025, 3103760979, 3154888578, 3105091406, 3103702682 y
3104147057; interceptación por el mismo término del número 3154737615 A folio 123
oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 23 de diciembre de 2003[68] autoriza prórroga interceptación por 60
días de los números 3108441624, 3153771306, 3158523276, 3108549405, 3108468202 y
6206917, 6335725 y 6156138; interceptación por el mismo término de los números
3108668145, 3104472126. A folio 138 oficio con destino a la Dirección Nacional de
Fiscalías
·
Resolución del 26 de diciembre de 2003[69] ordena cambio de control técnico de las
comunicaciones efectuadas de los teléfonos 3108668145 y 3104472126; interceptación por
60 días de los números 3104958092 y 3102322535 y ordena oficiar a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
·
Resolución del 9 de enero de 2004[70] ordena cambio de control técnico de los
abonados celulares 3104958092 y 3102322535 para que en su lugar ingresen a control los
números 3104472126 y 3108668145 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 10 de enero de 2004[71] autoriza interceptación por 60 días de los
números 3155965205 y 0975836252 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 22 de enero de 2004[72] autoriza prórroga interceptación por 60 días
de los números 7498233, 7462142, 0963278249, 0916206875, 3102322535, 3155766755,
3104958092, 3108403186, 3104241670, 3108404987, 3155645860, 3153878156 y
3155856996; ordena la cancelación de los números 7455688, 3155942324, 3104008038,
3104359987 y 3107736467 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 2 de febrero de 2004[73] autoriza prórroga interceptación por 60 días
de los números 3108604589, 7180582, 6437910; interceptación por 60 días de los
números0975769959 y 3107674152. A folio 21 oficio con destino a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
·
Resolución del 11 de febrero de 2004[74] autoriza interceptación por 60 días de los
números 5740968, 5833110, 5711730, 5792890, 3108594692, 3158112581, 3102321713,
3157633880 y 3107721924 y prórroga por 60 días del número 3154737615. A folio 28
oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 17 de febrero de 2004[75] autoriza interceptación por 60 días de los
números 091637654 y del 7440172 por 60 días, asimismo, ordena prórroga por 60 días de
los números 0916206917, 7450173 3154737615 y cancelación 3103720025, 3104147057,
3153771306, 3103760979, 3108668145, 3158523276, 3154888578, 3104472126,
310849405, 3155091406, 3108441624, 7406960, 7462142, 7180582 y 3104472126 y
ordena que la interceptación de los números 3108668145 y 3104472126 ordenada por
resolución del 11 de febrero sean reemplazada por los números 3108594692,
3107721924. a folio 36 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 8 de marzo de 2004[76] autoriza prórroga interceptación de los
números 7475929, 7498233, 0975836252, 0963278294, 0916206875, 3104958092,
3155766775 por 60 días; la interceptación de 3105773465, 3105803258, 3158017131 por
60 días, ordena la cancelación de los números 3108403186, 3102322535, 3104241670,
3108404987, 3155645860, 3153788156, 3155856996, 3155965205 y ordena oficiar a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 30 de marzo de 2004[77] autoriza prórroga por 60 días de los
números 3107674152, 3108594692, 3102321713, 3157633880, 3107721924, 3108468202,
0916206917, 7440172, 7450173, 0916373654 por 60 días; por el mismo lapso la
interceptación de los números 7497238, 3154737615 y 3105547711; ordena la cancelación
de los números 3108604589, 3158112581, 5740968, 5833110, 5830198, 5711730, 5702890
y dispone oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 4 de mayo de 2004[78] ordena interceptación por 60 días de los
números 3108412841, y 3158115281; prorroga por 60 días de los números 7475929,
7498233, 0975836252, 0963278294, 0916206875, 3104958092, 3155766755, 3158017131;
cancelación de los números 3105773465, 3105803258 y 6206917 y dispone oficiar a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 27 de mayo de 2004[79] autoriza interceptación por 60 días de los
números 7498917, 7497474 y 3104692450; prórroga por el mismo lapso de los números
3107674152, 3108594692, 3102321713, 3157633880, 3107721924, 3108468202,
3154737615, 3105547711, 0916373654, 7450173 y 7497238; dispone la cancelación del
número 0975836252 y ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 29 de junio de 2004[80], ordena prórroga por 60 días del número
7498233 y cancelación del 0916206875. A folio 169 oficio con destino a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 6 de julio de 2004[81] prórroga por 60 días 6158017131,
3158112581; autoriza interceptación por 60 días 3154295042, 3103826376, 3103595771,
3103828023, 3102084981 y cancelación 3104958092, 3108412841 y 3155766755. A
folio 174 ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 23 de julio de 2004[82] autoriza prórroga por 60 días de los números
7498917 y 7450173. a folio 179 oficio con destino a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 26 de julio de 2004[83] autoriza prórroga interceptación por 60 días
de los números 3107721924, 3108594692; interceptación por 60 días de los números
3153192050, 3152322552, 3103720025, 3103319503, 3103319516, 3112175005,
311221821, 3112030159; orden la cancelación de los números 3104692450, 3107674152,
3102321713, 3108468202, 3105547711, 3157633880, 3154737615 y 6373654 y ordena
oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 30 de julio de 2004[84] autoriza interceptación por 60 días de los
números 3159251599, 3158267314, 3105210355, 0916792634 y 0916740193 y ordena
oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 4 de agosto de 2004[85] autoriza interceptación por 60 días de los
números 3113300006, 3108467571, 3113115941, 3113193925, 3104355855, 3155568150,
3155497948; ordena la cancelación de los números 3103595771 y 3152322552 y
ordena oficiar a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 25 de agosto de 2004[86] ordena prórroga por 60 días del número
7498233. A folio 5 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 26 de agoto de 2004[87] ordena cancelación del 7498233 y en su
lugar la interceptación del 7499719. A folio 9 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 6 de septiembre de 2004[88] ordena interceptación por 50 días de los
números 3158278414, 3155268801 y 3103749240 y cancelación de los números
3158017131, 3158112581, 3103826376, 3103595771, 3103828023, 3112084981 y
3154295042. A folio 41 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 9 de septiembre de 2004[89] ordena interceptación por 60 días de los
números 3104472126 y 3154401668. A folio 44 oficio a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 14 de septiembre de 2004[90] ordena interceptación por 50 días de
los números 3153820505, 3154415838 y cancelación del número 3108594692. A folio 49
oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 21 de septiembre de 2004[91] ordena prórroga interceptación por 50
días del número 7450173 y cancelación del número 7488917. A folio 53 oficio a la
Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 27 de septiembre de 2004[92] ordena interceptación por 50 días de
los números 3156442602 y 3157633880; prórroga por 50 días de los números 3112030159,
3107200025, 3155497894 y cancelación de los números 3107721924, 3153192050,
3103319503, 3103319516, 3112175005, 3112221821, 3159252599, 3112123651 y
311229991. A folio 63 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 6 de septiembre de 2004[93] ordena interceptación por 50 días de los
números 3152645874 y 3155413048. A folio 68 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 13 de octubre de 2004[94] ordena interceptación por 50 días del
número 3113295343. A folio 72 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 25 de octubre de 2004[95] ordena prórroga interceptación por 50 días
del número 7499719 y 3278294 de Pereira. A folio 77 oficio a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 26 de octubre de 2004[96] ordena prórroga interceptación por 50 días
de los números 3154401668 y 3154415838 y cancelación de los números 3158278414,
3155298801, 3103749240, 3104472126 y 3153820505. A folio 83 oficio a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 29 de octubre de 2004[97] ordena interceptación por 50 días de los
números 3112583504, 3157121124, 3155006491, 3156590748, 3105393367 y
3103749240. A folio 142 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 18 de noviembre de 2004[98] ordena interceptación por 50 días de los
números 3104692450 y 3155362974. A folio 174 oficio a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
·
Resolución del 24 de noviembre de 2004[99] ordena prórroga interceptación por 50
días del número 3113295343 y cancelación de los números 3152645874, 3155413048,
3157121124, 3155006491, 3156500748 y 3105393367. A folio 5 oficio a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 13 de diciembre de 2004[100] ordena prórroga interceptación por 50
días del número 7499719. A folio 88 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
·
Resolución del 13 de diciembre de 2004[101] ordena prórroga interceptación por 50
días de los números 3154401668 y 3154415838 y la interceptación de los números
3154295042 y 3104347315 igualmente por 50 días. A folio 122 oficio a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 17 de diciembre de 2004[102] ordena prórroga interceptación por 50
días de los números 3156442602 y 3157633880. A folio 98 oficio a la Dirección Nacional
de Fiscalías.
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Resolución del 3 de enero de 2005[103] ordena interceptación por 50 días de los
números 3112219991, 3113642104, 3113571696,, 3112978732, 3113112487, 3105970263,
3103828023 y 31575672205 y la interceptación por 50 días de los números 3155362974,
311329534 7 3104692450. A folio 111 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 31 de enero de 2005[104] ordena prórroga interceptación por 50 días
de los números 3112583504, 3157633880 y la cancelación de los números 3154295042,
3104347315, 3154415838 y 3156442602. A folio 117 oficio a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
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Resolución del 2 de febrero de 2005[105] ordena prórroga interceptación por 50 días
del número 7499719. A folio 122 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 17 de febrero de 2005[106] ordena prórroga interceptación por 50
días de los números 3103828023, 3113642104, 3113642104, 3113638767, 3112574634,
3113571696, 3154389490, 3154717254, 3113295343, 3107721924 y cancelación de los
números 314692450, 3112199991, 3112978372, 3105970623, 3113112487, 3155362974 y
3157567205. A folio 158 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 21 de febrero de 2005[107] ordena interceptación por 50 días de los
números 7445252, 7459094 y 7388841. A folio 164 oficio a la Dirección Nacional de
Fiscalías.
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Resolución del 25 de febrero de 2005[108] ordena interceptación por 50 días del
número 7497474. A folio 170 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 7de marzo de 2005[109] ordena interceptación por 50 días de los
números 3154388974, 3156590475, 3157737290, 3104581172, 3104984882 y
3112574689. A folio 174 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 14 de marzo de 2005[110] ordena interceptación por 50 días del
número 3154401668; prórroga por el mismo lapso de los números 3157633880, y
3112583504 y cancelación de los números 3112574634, 3113642104, 3113295343 y
3103828023. A folio 181 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 23 de marzo de 2005[111] ordena cancelación del número 7499719.
A folio 186 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 7 de abril de 2005[112] ordena interceptación por 50 días de los
números 3112648580, 3115301265, 3115197196, 3103143253, 3158555301, 3155481486;
prórroga por el mismo lapso de los números 3154389490, 3104692450 y 3107721924 y
cancelación de los números 3157737290, 3156590475, 3154388974, 3104581172,
3104984882 y3154001668. A folio 215 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 11 de abril de 2005[113] autoriza prórroga interceptación por 50 días
del número 7445252 y cancelación de los números 7459044 y 7386841. A folio 247 oficio
a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 19 de abril de 2005[114] ordena interceptación por 50 días de los
números 3154388974, 3154030883, 315501949, 3104205370 y 3108001982; prórroga por
el mismo término de lso números 3112574689 y 3157633880 y cancelación del
3112583540. A folio 257 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 19 de abril de 2005[115] ordena interceptación por 50 días del
número 3108901641; cancelación del número 3108018500 y disponer oficiar a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 16 de mayo de 2005[116] ordena interceptación por 50 días de los
números 3154401668, 3155356682, 3117095227 y 3115544722; prórroga por 50 días de
los números 3112648550, 3115301625, 3115197196, 3104692450, 3107721924,
3154389490 y 3155481486; cancelación de los números 31585555301, 3155501949,
3154388974, 3154030883, 3103143253 y 3108001982 y ordena oficiar a la Dirección
Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 17 de mayo de 2005[117] ordena interceptación por 50 días de los
números 3112245052, 310856670, 3105588906, 3115375469 y 3157621288. A folio 17
oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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Resolución del 23 de mayo de 2005[118] ordena interceptación por 50 días de los
números 3117095240 y 3159253612 y cancelación de los números 3115301265 y
3112648580. A folio 18 oficio a la Dirección Nacional de Fiscalías.
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