Número de registro: 18313 Novena Época Instancia: Segunda Sala

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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Número de registro: 18313
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: Tomo XX, Septiembre de 2004
Página: 110
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS
TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
CUARTO CIRCUITO Y OTROS, Y EL PRIMERO EN MATERIAS ADMINISTRATIVA
Y DE TRABAJO DEL SÉPTIMO CIRCUITO Y OTROS.
CONSIDERANDO:
TERCERO. En relación con la materia de esta contradicción, el Primer Tribunal Colegiado
en Materia Administrativa del Cuarto Circuito al resolver el siete de febrero de dos mil uno el
recurso de revisión fiscal 14/2001, y el veintidós de marzo del mismo año, los expedientes de
la misma naturaleza registrados con los números 133/2001 y 114/2001, sustentó las
consideraciones que a continuación se reproducen.
En la revisión fiscal 14/2001 interpuesta por el administrador local Jurídico de Ingresos de
Guadalupe, Nuevo León, en representación del secretario de Hacienda y Crédito Público y
del presidente del Servicio de Administración Tributaria, destaca que el referido tribunal
sostuvo:
"SEXTO. Resulta infundado el agravio expresado. De los expedientes acumulados de origen,
se desprende que el agente Francisco Braniff López demandó la nulidad de las resoluciones
(2) emitidas por el administrador local Jurídico de Ingresos de Guadalupe, Nuevo León,
ambas de fechas nueve de junio de mil novecientos noventa y nueve, que confirman,
respectivamente, las diversas resoluciones contenidas en el oficio 326-SAT-R3-A21-275 de
treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y ocho, por la que se impuso una
multa de trescientos cuarenta y cuatro pesos por infracción en el llenado del pedimento de
importación número 8024107 y el oficio 326-SAT-R3-A21-6006 de siete de noviembre de
mil novecientos noventa y ocho, por la que se impuso, igualmente, una multa de trescientos
cuarenta y cuatro pesos por infracción en el llenado del pedimento de importación número
8021388. Seguido por sus trámites legales la Sala Fiscal al dictar sentencia declaró la nulidad
lisa y llana de las multas impugnadas, considerando que la infracción la determina la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998 y no el artículo 184, fracción III, de
la Ley Aduanera y en tal sentido, se vulneró el artículo 33, fracción I, inciso g), y 38 fracción
III, del Código Fiscal Federal. Contra dicho fallo, la recurrente expresó que las infracciones
determinadas se prevén en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, ya que el
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numeral 36 de la misma legislación precisa que el pedimento deberá presentarse en la forma
oficial aprobada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, siendo precisamente en la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior donde se publicó dicho formato y su instructivo
de llenado (anexo 22), estableciéndose, además, los datos que alteran la información
estadística (anexo 19), por lo que, al no ser llenado el pedimento de acuerdo al anexo 22 de la
citada resolución miscelánea, pues se llenó incorrectamente por cuanto al pedimento de
importación 8024107, el campo relativo a unidad de medida de comercialización de las
mercancías (campo 36) dato que, de no llenarse correctamente, altera la información
estadística conforme al anexo 19, punto 12; por lo que toca al pedimento de importación
8021388, se llenó incorrectamente el campo 35 relativo a la cantidad de mercancías en
unidades de comercialización de acuerdo a lo señalado en la factura, alterando así la
información estadística conforme al anexo 19 punto 13; por tanto, en ambos casos se
actualiza el supuesto de infracción contenida en la fracción III, del artículo 184 aludido. Para
un mayor panorama del presente asunto se transcriben, en lo conducente, los fundamentos en
que se apoyó la autoridad administrativa, que establecen: ‘Artículo 184. Cometen las
infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones,
quienes: I. ... II. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones
anteriores, con datos inexactos o falsos, en su caso, omitiendo algún dato siempre que alteren
la información estadísticas y no impliquen la comisión de otra infracción prevista en esta
ley.’. Regla 3.26.10: ‘Para efectos de los artículos 184, fracción III, de la ley y 197 del
reglamento, se considerará que se varía información estadística cuando se trate de alguno de
los campos o datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio
el llenado del campo de que se trate.’. ‘Anexo 22. Instructivo para el llenado de formas
oficiales en materia aduanera campo: 35. Cantidad. En la segunda columna la cantidad de
mercancías en unidades de comercialización de acuerdo a lo señalado ‘en la factura’; campo
36: Unidad. En la tercera columna la clave correspondiente unidad de medida de
comercialización de mercancías, conforme apéndice 5.’. ‘Anexo 19, datos que alteran la
«información estadística» campo: 1. ... 12. Clave de la unidad de medida de comercialización
de la mercancía. 13. Cantidad de mercancías en unidades de comercialización.’. Bajo este
contexto, son infundados los anteriores argumentos pues, contrario a lo sostenido por la
recurrente, este órgano colegiado considera que la Sala responsable con acertado criterio
declaró la nulidad de la resolución impugnada, al no cumplirse en la resolución pronunciada
por la aduana de Monterrey, con las formalidades esenciales del procedimiento, conforme a
las leyes expedidas con anterioridad a los hechos, por tanto, no se encuentra debidamente
fundada ni motivada la causa legal del mismo. Lo anterior, ya que si bien es cierto, el artículo
184, fracción III, de la Ley Aduanera, prevé como infracción la de presentar, en este caso, el
pedimento de importación con datos inexactos o falsos u omitiendo alguno de ellos, también
es cierto que dicho supuesto de infracción se configura siempre que se altere la información
estadística, en tal virtud, acertadamente, como lo resolvió la Sala responsable, tanto la
obligatoriedad de llenar de tal o cuál forma el pedimento de importación, ello se consigna en
el anexo 22, mientras que la regulación de los datos que alteran la información estadística se
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contienen en el anexo 19, ya citado, de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para
1998. En tal virtud la autoridad demandada vulnera los artículos 33, fracción I, inciso g), y
38, fracción III, del Código Tributario Federal, tal como lo expresó la responsable, por la
indebida aplicación de los artículos 184, fracción III, y 185, fracción II, ambos de la Ley
Aduanera, al dejar de considerar específicamente que los anexos 19, puntos 12 y 13 y 22,
campos 35 y 36 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998, tienen como
finalidad esencial la de facilitar a los contribuyentes el pago de contribuciones y el debido
cumplimiento a las disposiciones fiscales otorgándoles derechos, esto es, facilidades, mas no
obligaciones fiscales, puesto que estas últimas sólo deben estar contempladas en una ley
formal y materialmente creada. Lo anterior se estima así toda vez que la aduana de
Monterrey, Nuevo León, infracciona al demandante mediante resolución de treinta y uno de
diciembre de mil novecientos noventa y ocho, de conformidad con lo dispuesto en la regla
3.26.10, anexo 22 campo 36, en relación con el anexo 19, punto 12, de la Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior para 1998, considerando que el agente aduanal debió
declarar en el campo 36, relativo a ‘la unidad’ de su documento de importación, la clave
correspondiente a la unidad de medida de comercialización de las mercancías, siendo que en
el pedimento de importación declaró en el campo señalado ‘4 juegos’, en tanto que debió
declarar ‘2 juegos, existiendo un faltante de 2 juegos’; todo ello en relación con el anexo 22,
así como en el punto 12 del anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para
1998; y en la diversa resolución de siete de noviembre del mismo año se infracciona al actor
de conformidad con la misma regla fiscal 3.26.10, anexo 22, campo 35, relativo a ‘la unidad’
de su documento de importación, la cantidad de mercancías en unidades de comercialización
de acuerdo con lo señalado en la factura, siendo que en el pedimento de importación declaró
en el campo número 35 ‘empaques de caucho sintético tipo 125-00.75-sap y 125-01-000-sap
en la fracción arancelaria 4016.93.01 en cantidad de 2,390 juegos’, en tanto debió declarar ‘la
cantidad correcta de piezas de los empaques de caucho sintético que son 1,002 piezas y no
como declara en el pedimento’, todo ello en relación con el anexo 22, así como en el punto
13 del anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior vigente en ese año. Lo
cual es jurídicamente inadmisible, pues la citada resolución no es emitida por el Poder
Legislativo, y para su emisión no se ha seguido el proceso de creación establecido por los
artículos 71 y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; asimismo, no
es pronunciada por el Poder Ejecutivo, el cual únicamente, de conformidad con el artículo 89,
fracción I, de la Constitución Federal, puede crear reglamentos para la exacta observancia de
la ley; por tanto, al fundar la multa el administrador de la aduana de esta ciudad, en un
supuesto incumplimiento a la ‘obligación’ establecida en el citado anexo 22 de la mencionada
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior, la conducta no se ajusta a los supuestos del
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, aplicado indebidamente por la autoridad
demandada, tal como lo determinó la Sala responsable. No es obstáculo para arribar a la
determinación adoptada, lo alegado por la recurrente en el sentido de que la Sala soslaya el
propio artículo 36 de la Ley Aduanera, el cual precisa que el pedimento deberá presentarse en
la forma oficial aprobada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; toda vez que
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resulta innegable que la citada Resolución Miscelánea de Comercio Exterior, que contiene el
instructivo para el llenado del pedimento de importación, tiene como finalidad esencial la de
conceder derechos, mas no obligaciones, en virtud de que estas últimas, como ya se dijo,
deben estar contempladas en una ley formal y materialmente legislativa, lo que no sucede en
la especie con el citado instructivo para el llenado del pedimento de importación. Además, el
citado artículo 36 de la Ley Aduanera no es aplicable al caso concreto, pues si bien es cierto
señala como obligación, para quienes importen o exporten mercancías, la de presentar un
pedimento en la forma oficial aprobada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
también es cierto que en él no se establecen cuáles son los campos que son obligatorios para
su llenado, para que así pueda darse el supuesto de la infracción prevista en el diverso
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, máxime que el artículo 33, fracción I, inciso
g), e incluso último párrafo del Código Fiscal de la Federación, establece que las autoridades
fiscales para el mejor cumplimiento de sus facultades proporcionarán asistencia gratuita a los
contribuyentes y para ello procurarán publicar anualmente las resoluciones dictadas por las
autoridades fiscales que establezcan disposiciones de carácter general, agrupándolas de
manera que faciliten su conocimiento por parte de los contribuyentes; se podrán publicar
aisladamente aquellas disposiciones cuyos efectos se limitan a periodos inferiores a un año y,
asimismo, que las autoridades fiscales darán a conocer a los contribuyentes, a través de los
medios de difusión que se señalen en las reglas de carácter general, los criterios de carácter
interno que emitan para el debido cumplimiento de las disposiciones fiscales, salvo aquellos
que, a juicio de la propia autoridad, tengan el carácter de confidenciales, sin que por ello
nazcan obligaciones para los particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos
cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Federación. Por último, del contenido de la
Ley Aduanera se advierte que en ninguno de sus artículos se establece cuáles son los campos
que son obligatorios para su llenado, razón por la cual sólo existe la obligación en el
instructivo de llenado del pedimento de importación, contenido en el anexo 22 de la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior antes mencionada, el cual no puede ser
equiparado a la ley, en virtud de que es emitida con el único objeto de facilitar el
cumplimiento de las obligaciones fiscales para los contribuyentes. En tales consideraciones y
al desestimarse el único agravio expresado, lo procedente es declarar infundado el presente
recurso de revisión y confirmar la sentencia recurrida. Por lo anteriormente expuesto y con
fundamento en lo dispuesto por el artículo 248 del Código Fiscal de la Federación, se
resuelve: ÚNICO. Se confirma la sentencia revisada."
Por otra parte, en la revisión fiscal 133/2001 interpuesta por el administrador local Jurídico
de Ingresos de Guadalupe, Nuevo León, en representación del secretario de Hacienda y
Crédito Público, del presidente del Servicio de Administración Tributaria y de la autoridad
demandada en el juicio de nulidad en el que se dictó la sentencia recurrida, se advierte que el
mismo Primer Tribunal Colegiado sostuvo:
"SEXTO. Resulta infundado el único agravio expresado. Del expediente de origen se
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desprende que el agente aduanal Francisco Braniff López demandó la nulidad de la
resolución emitida por el administrador local Jurídico de Ingresos de Guadalupe, Nuevo
León, de fecha veintiuno de junio de mil novecientos noventa y nueve, que confirmó la
diversa resolución contenida en el oficio 326-SAT-R3-A21-5791 de cinco de octubre de mil
novecientos noventa y ocho, por la que se impuso una multa de trescientos veinticuatro
pesos, por infracción en el llenado del pedimento de importación número 3391-7009851.
Seguido por sus trámites legales, la Sala Fiscal al dictar sentencia declaró la nulidad lisa y
llana de la multa impugnada, al considerar que la infracción fue determinada con base en la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998 cuyas reglas fueron creadas para
facilitar a los importadores y exportadores sus operaciones de comercio exterior, de ahí que
no pueden ser aplicadas como fundamento y base de la determinación de una sanción, puesto
que no crean obligaciones, máxime que ni siquiera pueden ser equiparables a la propia ley,
por lo que existe una indebida aplicación del artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera.
Contra dicho fallo, la recurrente expresó que la infracción determinada sí se prevé en el
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, ya que el numeral 36 de la misma legislación
precisa que el pedimento deberá presentarse en la forma oficial aprobada por la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, que es precisamente en la Resolución Miscelánea de Comercio
Exterior donde se publicó dicho formato y su instructivo de llenado (anexo 22),
estableciéndose, además, los datos que alteran la información estadística (anexo 19), por lo
que, al no ser llenado el pedimento de acuerdo al anexo 22 de la citada resolución
miscelánea, pues se llenó incorrectamente el campo 35, alterando así la información
estadística; por tanto se actualiza el supuesto de infracción contenida en la fracción III, del
artículo 184 aludido. Para un mayor panorama del presente asunto se transcriben, en lo
conducente, los fundamentos en que se apoyó la autoridad administrativa, que establecen:
Ley Aduanera vigente en 1998, época de los hechos: ‘Artículo 184. Cometen las infracciones
relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones, quienes: I. ...
II. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones anteriores, con datos
inexactos o falsos, en su caso, omitiendo algún dato siempre que alteren la información
estadísticas y no impliquen la comisión de otra infracción prevista en esta ley.’. Regla
3.26.10: ‘Para efectos de los artículos 184, fracción III, de la ley y 197 del reglamento, se
considerará que se varía información estadística cuando se trate de alguno de los campos o
datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio el llenado del
campo de que se trate.’. ‘Anexo 22. Instructivo para el llenado de formas oficiales en materia
aduanera campo: 35. Cantidad. en la segunda columna la cantidad de mercancías en unidades
de comercialización de acuerdo a lo señalado ‘en la factura’. ‘Anexo 19, datos que alteran la
«información estadística» campo: 1. ... 13. Cantidad de mercancías en unidades de
comercialización.’. Por su parte, el artículo 5o. del Código Fiscal de la Federación establece:
‘Las disposiciones fiscales que establezcan cargas a los particulares y las que señalan
excepciones a las mismas, así como las que fijan las infracciones y sanciones, son de
aplicación estricta ...’. En este contexto, son infundados los anteriores argumentos, pues
contrario a lo sostenido por la recurrente, este órgano colegiado considera que la Sala
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responsable con acertado criterio declaró la nulidad de la resolución impugnada, al no
cumplirse en la resolución pronunciada por la Aduana de Monterrey con las formalidades
esenciales del procedimiento, conforme a las leyes expedidas con anterioridad a los hechos,
por tanto, no se encuentra fundada ni motivada su causa legal. Lo anterior, ya que si bien es
cierto el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera prevé como infracción la de presentar,
en este caso, el pedimento de importación con datos inexactos o falsos u omitiendo alguno de
ellos, también es cierto que dicho supuesto de infracción se configura siempre que se altere la
información estadística, en tal virtud, acertadamente, como lo resolvió la Sala responsable,
tanto la obligatoriedad de llenar de tal o cuál forma el pedimento de importación, ello se
consigna en el anexo 22, mientras que la regulación de los datos que alteran la información
estadística se contienen en el anexo 19 ya citado de la Resolución Miscelánea de Comercio
Exterior para 1998. En tal virtud la autoridad demandada vulnera los artículos 33, fracción I,
inciso g) y 38, fracción III, del Código Tributario Federal, por la indebida aplicación de los
artículos 184, fracción III y 185, fracción II, de la Ley Aduanera al dejar de considerar,
específicamente, que los anexos 19, punto 13 y 22, campo 35 de la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para 1998 tienen como finalidad esencial la de facilitar a los
contribuyentes el pago de contribuciones y el debido cumplimiento a las disposiciones
fiscales otorgándoles derechos, esto es, facilidades, mas no obligaciones fiscales, puesto que
estas últimas sólo deben estar contempladas en una ley formal y materialmente creada. Lo
anterior se estima así toda vez que la aduana de Monterrey infracciona al demandante
mediante resolución de cinco de octubre de mil novecientos noventa y ocho, de conformidad
con lo dispuesto en la regla 3.26.10, anexo 22, campo 35, en relación con el anexo 19, punto
13, de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998, considerando que el agente
aduanal debió declarar en el campo 35 relativo a ‘La cantidad’ de su documento de
importación, la cantidad de mercancías en unidades de comercialización de acuerdo a lo
señalado en la factura, siendo que en el pedimento de importación declaró la importación
temporal de la mercancía en la cantidad de quinientas cuarenta piezas de cintas magnéticas
grabadas y ciento cuarenta y cinco discos compactos nuevos grabados, cuando el
reconocimiento físico y documental debió declarar cuatrocientas quince cintas magnéticas
grabadas y doscientos setenta discos compactos nuevos grabados. No es obstáculo para
arribar a la determinación adoptada lo alegado por la recurrente en el sentido de que la Sala
soslaya el propio artículo 36 de la Ley Aduanera, el cual precisa que el pedimento deberá
presentarse en la forma oficial aprobada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público;
toda vez que resulta innegable que la citada Resolución Miscelánea de Comercio Exterior,
que contiene el instructivo para el llenado del pedimento de importación, tiene como
finalidad esencial la de conceder derechos, mas no obligaciones, en virtud de que estas
últimas, como ya se dijo, deben estar contempladas en una ley formal y materialmente
legislativa, lo que no sucede en la especie con el citado instructivo para el llenado del
pedimento de importación. Además, el citado artículo 36 de la Ley Aduanera no es aplicable
al caso, pues si bien es cierto señala como obligación, para quienes importen o exporten
mercancías, la de presentar un pedimento en la forma oficial aprobada por la Secretaría de
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Hacienda y Crédito Público, también es cierto que en él no se establecen cuáles son los
campos que son obligatorios para su llenado, para que así pueda darse el supuesto de la
infracción prevista en el diverso artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, máxime que
el artículo 33, fracción I, inciso g), e incluso último párrafo del Código Fiscal de la
Federación, establece que las autoridades fiscales para el mejor cumplimiento de sus
facultades, proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y para ello procurarán
publicar anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades fiscales que establezcan
disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que faciliten su conocimiento por
parte de los contribuyentes; se podrán publicar aisladamente aquellas disposiciones cuyos
efectos se limitan a un año y, así mismo, que las autoridades fiscales darán a conocer a los
contribuyentes, a través de los medios de difusión que se señalen en las reglas de carácter
general, los criterios de carácter interno que emitan para el debido cumplimiento de las
disposiciones fiscales, salvo aquellos que, a juicio de la propia autoridad, tengan el carácter
de confidenciales, sin que por ello nazcan obligaciones para los particulares y únicamente
derivarán derechos cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Federación. En tales
consideraciones y al desestimarse el único agravio expresado, lo procedente es declarar
infundado el presente recurso de revisión y confirmar la sentencia recurrida."
Por último, en la revisión fiscal 114/2001, interpuesta por el administrador local Jurídico de
Ingresos de Monterrey, Nuevo León, en representación del secretario de Hacienda y Crédito
Público, del presidente del Servicio de Administración Tributaria y de la autoridad
demandada en el juicio de nulidad en el que se dictó la sentencia recurrida, destaca que el
aludido tribunal sostuvo:
"SEXTO. Es conveniente precisar que el punto a dilucidar es determinar si es ajustada a
derecho la sentencia de la Sala Regional responsable al declarar nula la determinación del
crédito fiscal en la que concluyó que el agente aduanal cometió la infracción prevista en el
artículo 184, fracción I, de la Ley Aduanera o, por el contrario, si es ilegal por haber
considerado que la cometió apoyándose en disposiciones que no contemplan esa infracción
como tal, concretamente la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil
novecientos noventa y ocho, para lo cual se transcriben los siguientes artículos. Del Código
Fiscal de la Federación, ‘Artículo 5o. Las disposiciones fiscales que establezcan cargas a los
particulares y las que señalan excepciones a las mismas, así como las que fijan las
infracciones y sanciones, son de aplicación estricta ...’. Del propio ordenamiento legal,
‘Artículo 38. Los actos administrativos que se deban notificar deberán tener por lo menos los
siguientes requisitos: ... III. Estar fundado y motivado y expresar la resolución, objeto o
propósito de que se trate ...’. De la Ley Aduanera, ‘Artículo 1o. Esta ley, las de los impuestos
generales de importación y exportación y las demás leyes y ordenamientos aplicables,
regulan la entrada al territorio nacional y la salida del mismo de mercancías y de los medios
en que se transportan o conducen, el despacho aduanero y los hechos o actos que deriven de
éste o de dicha entrada o salida de mercancías. El Código Fiscal de la Federación se aplicará
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supletoriamente a lo dispuesto en esta ley.’. Además, el siguiente: ‘Artículo 184. Cometen las
infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones,
quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo hagan en forma extemporánea,
los documentos que amparen las mercancías que importen o exporten, que transporten o que
almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las constancias de exportación, declaraciones,
manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de mercancías, equipaje y pasajeros,
autorizaciones, así como el documento en que conste la garantía a que se refiere el artículo
36, fracción I, inciso e) de esta ley en los casos en que la ley imponga tales obligaciones. II.
...’. De la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho,
la regla 3.5.1 ... Apartado A: ‘Para efectos del artículo 36, fracción I, inciso a) de la ley, la
obligación de presentar la factura se cumplirá cuando las mercancías amparadas, tengan valor
comercial superior a trescientos dólares de los Estados Unidos de América o de su
equivalente en otras monedas extranjeras.’. ... La factura comercial deberá contener los
siguientes datos: A. ‘Lugar y fecha de expedición. B. Nombre y domicilio del destinatario de
la mercancía. En los casos de cambio de destinatario, la persona que asuma este carácter
anotará dicha circunstancia bajo protesta de decir verdad en todos los tantos de la factura. C.
La descripción comercial detallada de las mercancías y la especificación de ellas en cuanto a
clase, cantidad de unidades, números de identificación, cuando éstos existan, así como los
valores unitario y global en el lugar de venta. No se considerará descripción comercial
detallada, cuando la misma venga en clave. D. Nombre y domicilio del vendedor. La falta de
alguno de los datos o requisitos a que se refieren los rubros anteriores, así como las
enmendaduras o anotaciones que alteren los datos originales. Se considerará como falta de
factura, excepto cuando dicha omisión sea suplida por declaración, bajo protesta de decir
verdad, del importador, agente o apoderado aduanal. En este caso, dicha declaración deberá
ser presentada antes de activar el mecanismo de selección aleatoria.’ (foja 39 expediente). De
lo anterior se colige a) que las disposiciones que fijen infracciones son de aplicación estricta,
como en el caso en materia aduanera por la supletoriedad del Código Fiscal de la Federación
a la Ley Aduanera; b) que las resoluciones en que se impongan deben estar fundadas y
motivadas y expresar la resolución, objeto o propósito de que se trate; c) que son dos los
supuestos para incurrir en la infracción de la fracción I del artículo 184 de la ley especial
invocada, primero, una omisión (no presentarlos) y, segundo, presentar la factura sin
contener, entre otros datos, lugar y fecha de expedición, nombre y domicilio del destinatario
de la mercancía y la descripción comercial detallada de las mercancías y la especificación de
ellas, así como los valores unitario y global en el lugar de venta; d) que en caso de enmendar
o alterar los datos asentados en los documentos que se tiene obligación de presentar, ello se
considera falta de factura. Precisado lo anterior, se debe llegar al origen de la infracción, el
cual consistió, según la autoridad administrativa, en que el contribuyente presentó por
conducto de agente aduanal pedimento número 3163-800334, clave A 1, declarando que la
mercancía consistente en carretilla de accionamiento hidráulico, viene amparada por la
factura 656898, la cual no reúne los requisitos que se contemplan en la regla 3.5.1 de la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, siendo
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que de conformidad con el inciso a) de la citada regla debe asentarse la fecha y número de
folio, lo cual se omitió en la factura mencionada, configurándose como falta de factura,
presumiéndose cometida la infracción del artículo 184, fracción I, de la Ley Aduanera. En
tales condiciones, contrario a lo argumentado por la autoridad recurrente, resulta claro que el
agente aduanal presentó una factura cuyas características no se sitúan en ninguna de las dos
hipótesis previstas en el analizado artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, de ahí que
la infracción impuesta resulte ilegal y, por ello, se estima que la autoridad administrativa
incorrectamente encuadró la conducta infractora del contribuyente en la regla 3.5.1 de la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, la que
por tratarse de una regla general no puede ser equiparada, jurídicamente, a las establecidas en
una ley o reglamento, ya que tienen como finalidad facilitar a los contribuyentes el pago y
debido cumplimiento de las disposiciones fiscales, otorgándoles derechos, mas no así
obligaciones. Además, el hecho de que la factura no contenga la fecha y número de folio,
resulta irrelevante para efectos de aplicar el artículo 184, fracción I, de la Ley Aduanera, ya
que éste en ninguna de sus partes así lo contempla; luego, es evidente que se aplicó la regla
de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior, pues es ésta la que equipara a falta de
factura, lo cual es ilegal por no tener base para que permita hacerlo a la autoridad y obligue,
por ende, a cumplir al sujeto pasivo de la norma tributaria, esto es, la fracción analizada que
contempla la sanción impuesta no permite ni faculta que esa miscelánea formule nuevas
hipótesis para sancionar, además de las que ya contempla; por tanto, no puede tener
repercusiones jurídicas, en atención a la aplicación estricta de la ley exigida legalmente para
este tipo de sanciones; cuenta habida que, tal como precisó la Sala, no debió tomar en cuenta
la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998, por una parte, porque únicamente
tiene como finalidad esencial la de facilitar a los contribuyentes el pago de contribuciones y
el debido cumplimiento a las disposiciones fiscales, otorgándoles derechos, esto es,
facilidades, mas no obligaciones fiscales, puesto que éstas últimas sólo deben estar
contempladas en una ley formal y materialmente creada. Conviene agregar que la citada
resolución no es emitida por el Poder Legislativo y, para su emisión, no se ha seguido el
proceso de creación de una ley, establecido por los artículos 71 y 72 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; tampoco es pronunciada por el Poder Ejecutivo, el
cual de conformidad con el artículo 89, fracción I, de la Carta Magna, puede crear
reglamentos para la exacta observancia de la ley; por ende, al estar contemplada la hipótesis
normativa en ella, la conducta del actor no encuadra en el supuesto del artículo 184, fracción
III, de la Ley Aduanera, que fue aplicado indebidamente por la autoridad hacendaria. Lo
anterior se patentiza aún más, porque el artículo 33, fracción I, inciso g), último párrafo, del
Código Fiscal de la Federación, establece que las autoridades fiscales, para el mejor
cumplimiento de sus facultades, proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y
para ello procurarán publicar anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades
fiscales que establezcan disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que
faciliten su conocimiento por parte de los contribuyentes; se podrán publicar aisladamente
aquellas disposiciones cuyos efectos se limitan a periodos inferiores a un año y las
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
autoridades fiscales darán a conocer a los contribuyentes, a través de los medios de difusión
que se señalen en las reglas de carácter general, los criterios de carácter interno que emitan
para el debido cumplimiento de las disposiciones fiscales, salvo aquellos que, a juicio de la
propia autoridad, tengan el carácter de confidenciales, sin que por ello nazcan obligaciones
para los particulares y únicamente derivarán derechos cuando se publiquen en el Diario
Oficial de la Federación. En consecuencia, al resultar infundados los agravios planteados, lo
procedente es confirmar la sentencia recurrida."
En relación con otro punto materia de la presente contradicción, el Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, al resolver el diez de abril de mil
novecientos noventa y uno el amparo directo 142/91 promovido por Materiales de Plásticos,
Sociedad Anónima de Capital Variable, sostuvo:
"QUINTO. Por razón de método, los conceptos acabados de transcribir se analizarán en
forma diversa a la propuesta. Es infundado el concepto marcado con el número 4. En él se
hace valer la omisión en que incurrió la original sentenciadora al no realizar el
pronunciamiento relativo a que la autoridad demandada no está facultada para ‘reponer los
actos liquidatorios en base a un acuerdo dictado por el Consejo Consultivo’. Y es el caso que
este argumento no fue planteado en la demanda de nulidad, pues del examen de la misma se
llega al conocimiento de que en ella se hizo valer, en síntesis, que la cédula de liquidación
combatida carece de la debida fundamentación y motivación porque se sustenta en
documentos afiliatorios de los cuales no se le corrió traslado a la ahora quejosa; porque la
propia cédula no contiene un desglose pormenorizado de conceptos; carece de firma
autógrafa del funcionario que la emitió y, por último, que la autoridad emisora no tiene
competencia legal, porque ésta se sustenta en un acuerdo del Consejo Técnico del Instituto
Mexicano del Seguro Social y que tal acuerdo no fue emitido por el presidente de la
República. En consecuencia, el argumento a que se refiere la promovente, no pudo ser objeto
de estudio por la responsable. SEXTO. En cambio, resulta fundado el concepto identificado
con el número 2. Al respecto debe precisarse que en el concepto de nulidad número 6, la
entonces actora expresó que la autoridad emisora del crédito recurrido resulta incompetente,
porque la misma fundó su actuación en el acuerdo 308/88, dictado por el Consejo Técnico del
Instituto Mexicano del Seguro Social y que tal acuerdo no puede ser considerado como un
ordenamiento que acate los requisitos constitucionales y legales para su validez, puesto que
sólo el presidente de la República, en uso de la facultad reglamentaria que le otorga el
artículo 89, fracción I, de la Carta Magna, puede emitir esa clase de ordenamientos. La Sala
Regional se negó a analizar esta cuestión por considerar que la misma debe ser dilucidada por
los tribunales integrantes del Poder Judicial de la Federación. Lo anterior es contrario a
derecho, pues si bien es cierto que el Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia
para resolver sobre la inconstitucionalidad de una ley o de un reglamento, ya que tal facultad
le corresponde exclusivamente al Poder Judicial de la Federación, a través del juicio de
amparo, no menos verdad es que en el caso a estudio lo que le fue planteado a la Sala
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Regional, fue la ilegalidad de un acuerdo emanado del Consejo Técnico del Instituto
Mexicano del Seguro Social, tema respecto del cual sí tiene competencia la propia Sala, ya
que el impedimento de que se trata no alcanza a otros ordenamientos administrativos de
carácter general y abstracto, cuya naturaleza jurídica sea distinta de la ley y del reglamento;
motivo por el cual el Tribunal Fiscal de la Federación debe analizar y resolver, como
corresponda, los conceptos de anulación que combatan los indicados ordenamientos
administrativos. En tal virtud, si no lo hizo así la responsable, ello infringe el artículo 237 del
Código Fiscal de la Federación y resulta violatorio del artículo 14 constitucional, lo que da
lugar a otorgar el amparo solicitado para el efecto de que se deje insubsistente la sentencia
reclamada y, en su lugar, se dicte otra como en derecho corresponda, en la que además de lo
ya resuelto se externe el pronunciamiento relativo al concepto que se ha puntualizado. Tiene
aplicación, en la especie, la jurisprudencia publicada en el Apéndice al Semanario Judicial de
la Federación 1917-1988, Segunda Parte, página 2844, con el número 1774, que literalmente
dice: ‘SENTENCIA FISCAL, DEBE COMPRENDER TODOS LOS CONCEPTOS DE
NULIDAD. LA OMISIÓN DEL ESTUDIO DE ALGUNO DE ELLOS AMERITA QUE EN
EL AMPARO SE OBLIGUE A LA SALA RESPONSABLE A PRONUNCIAR NUEVO
FALLO. Las sentencias de las Salas del Tribunal Fiscal de la Federación deben contener el
examen de los conceptos de nulidad y las consideraciones que hace valer la actora, es decir,
el análisis de los argumentos que se hacen valer en la demanda de nulidad. Al dejar de
estudiar la Sala responsable algún concepto de nulidad, debe concederse al quejoso el amparo
para el efecto de que se deje insubsistente la sentencia combatida y la Sala responsable dicte
otra en que analice además el concepto de nulidad omitido.’."
En similares términos, al resolver el veinticuatro de agosto de mil novecientos noventa y tres
el amparo directo 1632/93, promovido por Filio y G. Wiechers Abogados, Sociedad Civil, el
referido Tribunal Colegiado del Primer Circuito sostuvo:
"QUINTO. Es fundado y suficiente para conceder el amparo solicitado el concepto de
violación transcrito, en tanto que en el mismo se hizo valer la violación al artículo 237 del
Código Fiscal de la Federación. En el considerando tercero de la sentencia que se reclama, la
Sala responsable señaló que respecto a los conceptos de anulación números 1, 3 y 4 ‘... esta
Sala se abstiene de efectuar pronunciamiento alguno en relación con los referidos conceptos
de anulación, toda vez que este Tribunal Fiscal de la Federación no es competente para
conocer de violaciones directas a la Constitución, por estar reservada al Poder Judicial de la
Federación, de conformidad a los artículos 103 y 107 constitucionales.’. Ahora bien, dichos
conceptos textualmente dicen: ‘1. La resolución reclamada resulta ser un acto ilegal
violatorio de los artículos 14 y 16 constitucionales por contravenir lo dispuesto en el artículo
28 de nuestra Carta Magna, precepto que prohíbe las exenciones de impuestos a título
particular cuyo tenor a la letra dice: «Artículo 28. En los Estados Unidos Mexicanos, quedan
prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas, los estancos y las exenciones de
impuestos en los términos y condiciones que fijan las leyes. El mismo tratamiento se dará a
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
las prohibiciones a título de protección a la industria.». En virtud del precepto que se hace
alusión debe entenderse, para el caso en lo particular, que tal exención lo sea a título
particular, o sea, para un caso individual, según se desprende de todo nuestro sistema legal
como más adelante se explicará. Por lo pronto, y en virtud de la trascendencia,
transcribiremos la opinión de don Gabino Fraga plasmada a foja 388 de su libro de Derecho
Administrativo, según la edición de 1939 y que a la letra dice: «Conforme al artículo 28 de la
Constitución Federal, en los Estados Unidos Mexicanos no habrá monopolios ni estancos de
ninguna clase ni exención de impuestos ni prohibiciones a título de protección a la
industria.». Esa prohibición contenida en el precepto transcrito, indudablemente que no puede
referirse a aquellos casos en los cuales se libra a una clase determinada de individuos o de
actividades del pago de los impuestos, pues de acuerdo con lo que expusimos en el número
anterior, la proporcionalidad y la equidad del impuesto exige que se reconozca la desigualdad
de condiciones que hay entre los individuos, no significando la proporcionalidad en el
impuesto la universidad de su pago, como dice Vallarta, sino su relación con los capitalistas
que afecta. Por tanto, es indubitable que cuando por vía de disposición general se eximen
capitales que están abajo de cero mínimo en el cual empieza a cobrarse el impuesto, no se
viola la prohibición constitucional pues, en dicho caso, no se concede una protección
individual que venga a romper la igualdad entre los particulares ni a obstruir el libre juego de
las leyes económicas sobre la concurrencia. En dicho caso, la exención tiene un carácter de
generalidad que hace que gocen de ella todos aquellos que reúnan las condiciones legales. De
aquí se desprende que lo que la Constitución prohíbe es la exención para un caso individual,
es decir, que se sustraiga un caso particular de una regla general creada de antemano. En tal
ocurrencia, sí existe una verdadera desigualdad entre los sujetos del impuesto, se crea una
protección en favor del individuo exento y se le coloca en una situación de superioridad en la
lucha económica. De la transcripción que antecede, nos permitimos concluir que al sustraerse
a una sola persona de una regla general acaece la exención de impuestos prohibidos por el
propio artículo 28 constitucional, circunstancia que exactamente se da al negársele a mi
mandante la solicitud del pago de impuestos en parcialidades y la condonación de recargos
una vez ya otorgado dicho tratamiento a otra persona moral contribuyente en los mismos
términos que la demandante. Cabe hacer notar que en los términos del artículo 21, penúltimo
párrafo, del Código Fiscal de la Federación, los recargos participan de la naturaleza del
impuesto por disposiciones de ley, por lo que se exime de los recargos a persona alguna física
o moral, a título particular sin que esta exención se aplique en forma genérica, entonces, se
viola el mandato constitucional que prevé el artículo 28 de nuestra Carta Magna y que ya se
ha invocado. Y ello es lo que en la especie, pues el acto que hoy se reclama en este juicio de
nulidad viola la disposición referida, o sea, el artículo vigésimo octavo precepto normativo,
que desde luego se ve conculcado con la resolución hoy impugnada y de ahí la ilegalidad que
dicho acto reviste por ser violatorio del precepto anteriormente mencionado por lo que se
genera la causal de nulidad prevista en el artículo 238, fracción V, del Código Fiscal de la
Federación ...’ 3. Por otro lado, consideramos que en perjuicio de la demandante acaece una
violación directa al artículo 13 constitucional, mismo que prohíbe la existencia de fueros o
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
privilegios, en razón de que a la demandante se le niega una condonación ya otorgada, en los
mismos términos y circunstancias, a otro contribuyente, precepto constitucional en el que
claramente se lee: ‘Artículo 13. Nadie puede ser juzgado por leyes privativas ni por tribunales
especiales. Ninguna persona o corporación puede tener fuero ...’. Según la definición que la
Real Academia Española proporciona en su Diccionario a foja 118 edición de 1935 por
privilegio se entiende lo siguiente: Fuero. 4. Cada uno de los privilegios y exenciones que se
conceden a una provincia, ciudad o persona. De lo expuesto se infiere que nuestra
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe el otorgamiento, a título
particular, de exenciones, prerrogativas o fueros. Y esto es precisamente lo que acontece en la
especie al no concederle la demandada al suscrito el mismo tratamiento que con anterioridad
ya fuera concedido a otro contribuyente. Lo que está prohibido, precisamente, es que en
tratándose de exenciones, prerrogativas o fueros de carácter fiscal éstos se otorguen a título
particular. En otras palabras, la demandante al ser un contribuyente en los términos del
artículo 31 fracción IV constitucional, tiene el mismo derecho a obtener las exenciones
prerrogativas y condiciones fiscales otorgadas a Talleres Martínez Vara, S A., derecho que
nace del propio artículo 13 de nuestra Carta Magna, toda vez que para que el oficio 101-478
no se considere una exención o privilegio a título particular, la autoridad demandada debió
dar a la demandante el tratamiento exigido, pero optó por violar abiertamente el artículo 13
en comento, al no darle al oficio 101-478 los efectos genéricos que, forzosamente, debió
darle en los términos de los artículos 28 y 13 constitucionales, y al no actuar el administrador
demandado dentro del marco constitucional se genera, en la especie, la causal de ilicitud
prevista en la IV fracción del artículo 238 del Código Tributario Federal, máxime que la
resolución reclamada le da efectos particulares, personales y concretos al oficio 101-478,
dejando de aplicar el contenido del artículo 39 del Código Fiscal de la Federación, razón
suficiente para decretar la nulidad del acto reclamado. 4. Ciertamente brilla por su
importancia la fracción IV contenida en el artículo 31 de nuestro Máximo Ordenamiento de
carácter legal, y que imputa a los mexicanos las siguientes obligaciones y que en materia
fiscal destaca por sí sola al ser base esencial de principio de legalidad de los tributos y dice:
IV. Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como del Distrito Federal o del
Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las
leyes. A nuestra manera de ver consideramos que entre los conceptos de equidad debe
incluirse el que la exención, fuero o prerrogativa se dicte a título general, pues no es
equitativo que se otorgue una exención a una empresa y la misma exención fuero o
prerrogativa se le niegue a otro contribuyente, para que prevalezca el contenido de los
artículos 28, 13 y 31 constitucionales. Cabe resaltar el concepto previsto en el Diccionario de
la Real Academia Española, y por equidad señala lo siguiente: ‘Igualdad de ánimo ...’ Por
supuesto que no existe igualdad de ánimo si le otorgan a otro contribuyente fueros,
prerrogativas y exenciones, condiciones éstas que se niegan a la demandante. De esta suerte
resulta claro que el acto que hoy se demanda viola abiertamente el principio de equidad
tributaria normado por la IV fracción del artículo 31 constitucional, ya que le da efectos
particulares y no genéricos al oficio 101-478, generándose, en la especie, el supuesto jurídico
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
plasmado en el artículo 238, fracción IV, del Código Fiscal de la Federación, razón suficiente
para decretar la nulidad del acto reclamado’. De lo anterior se advierte que la Sala
incorrectamente estimó que carecía de competencia para resolver los citados argumentos,
toda vez que si bien es cierto que el Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia
para resolver sobre la inconstitucionalidad de leyes y reglamentos, ya que tal facultad
corresponde exclusivamente al Poder Judicial de la Federación a través del juicio de amparo,
no menos cierto es que en el caso a estudio lo que le fue planteado a la Sala Regional fue la
inconstitucionalidad de la resolución combatida, al decir que viola los artículos 13, 28 y 31,
fracción IV, de la Constitución, que contemplan el principio de equidad, en virtud de que no
obstante que a la empresa Talleres Martínez Vara se le autorizó el pago en parcialidades de
contribuciones bajo determinadas condiciones, al hoy quejoso se le negó. Ahora bien, el
impedimento que tiene el Tribunal Fiscal de la Federación de ocuparse de cuestiones de
constitucionalidad no alcanza más que a leyes y reglamentos, cuya naturaleza es distinta a las
resoluciones administrativas como la impugnada en el caso. Resulta aplicable, por analogía,
la tesis que este tribunal formuló al resolver el DA. 142/91, Materiales Plásticos, S.A. de
C.V., en sesión de primero de abril de mil novecientos noventa y uno, pendiente de
publicación, que dice: ‘ORDENAMIENTOS ADMINISTRATIVOS DE CARÁCTER
GENERAL Y ABSTRACTO QUE NO SON LEY NI REGLAMENTO, EL TRIBUNAL
FISCAL DE LA FEDERACIÓN ESTÁ FACULTADO PARA ANALIZAR LOS
CONCEPTOS DE ANULACIÓN QUE SE HAGAN VALER EN CONTRA DE. Si bien es
cierto que el Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia para resolver sobre la
inconstitucionalidad de una ley o de un reglamento, ya que tal facultad le corresponde
exclusivamente al Poder Judicial de la Federación, a través del juicio de amparo, tal
impedimento no alcanza a otros ordenamientos administrativos de carácter general y
abstracto, cuya naturaleza jurídica sea distinta de la ley y del reglamento; motivo por el cual
el Tribunal Fiscal de la Federación debe analizar y resolver, como corresponda, los conceptos
de anulación que combaten los indicados ordenamientos administrativos.’. Así las cosas, al
no haber analizado los señalados conceptos de anulación, la Sala infringió el artículo 237 del
Código Fiscal de la Federación que, entre otras cosas, obliga a las Salas a resolver todos los
argumentos de anulación hechos valer y, como consecuencia de esta violación, ha resultado
transgredida en perjuicio del quejoso la garantía de legalidad que consagra el artículo 14
constitucional. Debe por tanto, otorgarse el amparo para el efecto de que la Sala Fiscal
responsable deje insubsistente la sentencia reclamada y dicte otra en la que analice, además,
los conceptos de anulación omitidos."
El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa se pronunció en los mismos
términos al resolver los juicios de amparo directo 2622/93 y 142/94 promovidos,
respectivamente, por Inmobiliaria Cim, Sociedad Anónima de Capital Variable, y Activos
Fijos en Arrendamiento, Sociedad Anónima de Capital Variable, por lo que resulta
innecesaria su transcripción para informar el presente fallo.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Posteriormente, al resolver el veintiocho de junio de mil novecientos noventa y cuatro el
amparo directo 1082/94 promovido por Arturo Filio Rubio, el propio Tribunal Colegiado del
Primer Circuito sostuvo:
"CUARTO. Por ser suficiente para informar el sentido del presente fallo sólo se transcribe el
siguiente párrafo de los conceptos de violación: ‘Cabe resaltar que la responsable se declara
incompetente para resolver la ineficacia del acuerdo de circunscripción territorial planteado
por la demandada, siendo que el Tribunal Fiscal Federal sí puede resolver cuestiones de
ineficacia de orden jurídica, ya que el único impedimento constitucional consiste en analizar
y resolver cuestiones de constitucionalidad, pero mi mandante nunca hizo valer agravio
alguno en este sentido, por lo que se viola en perjuicio de mi mandante el artículo 237 del
Código Fiscal de la Federación, la razón suficiente para otorgar el Amparo y Protección de la
Justicia Federal que hoy se reclama.’. QUINTO. Es fundado y suficiente para conceder el
amparo solicitado el concepto de violación transcrito, en tanto que en el mismo se hizo valer
violación al artículo 237 del Código Fiscal de la Federación. En la última parte del
considerando segundo de la sentencia que se impugna la Sala responsable señaló: ‘Por
último, es de señalarse que este tribunal no es competente para ventilar argumentos como el
de la supuesta ineficacia del acuerdo de circunscripción territorial que se citó en la resolución
impugnada, ello en virtud de lo señalado en la jurisprudencia número 258 sustentada por este
tribunal, cuyo rubro reza: ‘COMPETENCIA. EL TRIBUNAL FISCAL DE LA
FEDERACIÓN CARECE DE ELLA PARA RESOLVER CONTROVERSIAS SOBRE LA
CONSTITUCIONALIDAD DE LEYES, REGLAMENTOS O DECRETOS.’. Ahora bien, el
argumento respecto del cual se declaró incompetente la Sala es del tenor literal siguiente:
‘Por otro lado, funda la autoridad demandada la resolución reclamada en el acuerdo
publicado en el Diario Oficial de la Federación de 29 de enero de 1993, pero es el caso en el
presente negocio, dicho acuerdo carece de eficacia legal para fundar el acto de molestia,
virtud de que es emitido por el secretario de Hacienda y Crédito Público, con fundamento en
el artículo 6o. fracción XXVIII, del Reglamento Interior de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público, no obstante que la facultad legislativa únicamente puede emanar del
Congreso de la Unión, artículo 73 constitucional y del Poder Ejecutivo Federal, artículo 89
fracción I, de la Carta Magna; por lo que si el acuerdo mencionado viene a definir un
elemento sustancial de la competencia de la Administración Local de Recaudación del Sur
del Distrito Federal, resulta ineficaz en el campo del derecho fiscal, ya que pretender
reglamentar en la esfera administrativa para la exacta observancia de la ley, atribución
inherente solo al Poder Ejecutivo Federal, exclusivamente, o bien, al Congreso de la Unión.
En los términos del artículos 90 constitucional, la administración pública federal centralizada
o paraestatal, únicamente, podrá definirse conforme a un acto formal y materialmente
legislativo, o bien, mediante un reglamento que promulgue el Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos y es el caso en el presente negocio que el acuerdo por el que se pretende
determinar la competencia de la Administración Local de Recaudación del Sur, emanan la
voluntad del secretario de Hacienda y Crédito Público, órgano carente de facultades para
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
reglamentar la esfera administrativa y, por tanto, ineficaces jurídicamente, así como sus
frutos, como lo es el acto hoy reclamado. Ineficaz el acuerdo de circunscripción territorial
antes mencionado, según quedó comprobado, nulos sus frutos, como lo es el oficio que en
esta vía se demanda y todo ello en contradicción a los artículos 14 y 16 constitucionales, por
lo que debe decretarse la nulidad que en esta vía se reclama.’. De lo anterior se advierte que
la Sala incorrectamente estimó que carecía de competencia para resolver el citado argumento,
toda vez que si bien es cierto que el Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia
para resolver sobre la inconstitucionalidad de leyes y reglamentos, ya que tal facultad
corresponde exclusivamente al Poder Judicial de la Federación a través del juicio de amparo,
no menos cierto es que en el caso a estudio lo que le fue planteado a la Sala Regional fue la
inconstitucionalidad del acuerdo por el que se señala el número, nombre, sede y
circunscripción territorial de las Unidades Administrativas de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público, publicado en el Diario Oficial de la Federación el veintinueve de enero de
mil novecientos noventa y tres, al decir que al haberse emitido éste por el secretario de
Hacienda y Crédito Público viola el artículo 89, fracción I, de la Constitución. Ahora bien, el
impedimento que tiene el Tribunal Fiscal de la Federación para ocuparse de cuestiones de
constitucionalidad no alcanza más que a leyes y reglamentos, cuya naturaleza es distinta a los
acuerdos como el impugnado en el caso. Resulta aplicable, por analogía, la tesis de este
tribunal, pendiente de publicación, que dice: ‘ORDENAMIENTOS ADMINISTRATIVOS
DE CARÁCTER GENERAL Y ABSTRACTO QUE NO SON LEY NI REGLAMENTO.
EL TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACIÓN ESTÁ FACULTADO PARA ANALIZAR
LOS CONCEPTOS DE ANULACIÓN QUE SE HAGAN VALER EN CONTRA DE. Si
bien es cierto que el Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia para resolver
sobre la inconstitucionalidad de una ley o de un reglamento, ya que tal facultad le
corresponde exclusivamente al Poder Judicial de la Federación, a través del juicio de amparo,
tal impedimento no alcanza a otros ordenamientos administrativos de carácter general y
abstracto, cuya naturaleza jurídica sea distinta de la ley y del reglamento; motivo por el cual
el Tribunal Fiscal de la Federación debe analizar y resolver, como corresponda, los conceptos
de anulación que combaten los indicados ordenamientos administrativos.’. Así las cosas, al
no haber analizado el señalado concepto de anulación, la Sala infringió el artículo 237 del
Código Fiscal de la Federación, que entre otras cosas obliga a las Salas a resolver todos los
argumentos de anulación hechos valer, y como consecuencia de esta violación, ha resultado
transgredida en perjuicio del quejoso, la garantía de legalidad que consagra el artículo 14
constitucional."
De las anteriores consideraciones derivó la tesis jurisprudencial que lleva por rubro, texto y
datos de identificación:
"ORDENAMIENTOS ADMINISTRATIVOS DE CARÁCTER GENERAL Y
ABSTRACTO QUE NO SON LEY NI REGLAMENTO. EL TRIBUNAL FISCAL DE LA
FEDERACIÓN ESTÁ FACULTADO PARA ANALIZAR LOS CONCEPTOS DE
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
ANULACIÓN QUE SE HAGAN VALER EN CONTRA DE. Si bien es cierto que el
Tribunal Fiscal de la Federación carece de competencia para resolver sobre la
inconstitucionalidad de una ley o de un reglamento, ya que tal facultad le corresponde
exclusivamente al Poder Judicial de la Federación, a través del juicio de amparo, tal
impedimento no alcanza a otros ordenamientos administrativos de carácter general y
abstracto, cuya naturaleza jurídica sea distinta de la ley y del reglamento; motivo por el cual
el Tribunal Fiscal de la Federación debe analizar y resolver, como corresponda, los conceptos
de anulación que combaten los indicados ordenamientos administrativos." (Octava Época.
Instancia: Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito.
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Número 80, agosto de 1994. Tesis
I.2o.A. J/42. Página 33).
CUARTO. En sentido opuesto a los criterios sostenidos en los fallos antes transcritos,
destacan las resoluciones que se transcriben en el presente considerando.
Al respecto, el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del
Séptimo Circuito resolvió el treinta de noviembre de dos mil y el cuatro de mayo de dos mil
uno, respectivamente, los recursos de revisión fiscal 65/2000 y 33/2001.
En primer lugar, al resolver la revisión fiscal 65/2000 interpuesta por la administradora local
Jurídica de Ingresos de Xalapa, Veracruz, en representación del secretario de Hacienda y
Crédito Público, del presidente del Servicio de Administración Tributaria y del
Administrador de la Aduana Marítima de Tuxpan, Veracruz, el citado Tribunal Colegiado del
Séptimo Circuito sostuvo:
"IV. Son fundados los agravios transcritos. En efecto, el artículo 33, fracción I, inciso g), del
Código Fiscal de la Federación establece: ‘Las autoridades fiscales para el mejor
cumplimiento de sus facultades, estarán a lo siguiente: 1. Proporcionarán asistencia gratuita a
los contribuyentes y para ello procurarán ... g) Publicar anualmente las resoluciones dictadas
por las autoridades fiscales que establezcan disposiciones de carácter general, agrupándolas
de manera que faciliten su conocimiento por parte de los contribuyentes; se podrán publicar
aisladamente aquellas disposiciones cuyos efectos se limitan a periodos inferiores a un año
...’. Por su parte, el artículo 14 de la Ley del Servicio de Administración Tributaria prevé: ‘El
presidente del Servicio de Administración Tributaria tendrá las atribuciones siguientes: ... III.
Expedir las disposiciones administrativas necesarias para aplicar eficientemente la legislación
fiscal y aduanera, haciendo del conocimiento de la junta de gobierno aquéllas que considera
de especial relevancia. ...’. A su vez, los numerales 36, fracción I, 144, fracción XXVI, 184,
fracciones I y III, y 185 de la Ley Aduanera, por su orden en lo que interesa, disponen:
‘Artículo 36. Quienes importen o exporten mercancías están obligados a presentar ante la
aduana, por conducto de agente o apoderado aduanal, un pedimento en la forma oficial
aprobada por la secretaría. En los casos de las mercancías sujetas a regulaciones y
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restricciones no arancelarias cuyo cumplimiento se demuestre a través de medios
electrónicos, el pedimento deberá incluir la firma electrónica que demuestre el descargo total
o parcial de esas regulaciones o restricciones. Dicho pedimento se deberá acompañar de: l.
En importación: a) La factura comercial que reúna los requisitos y datos que mediante reglas
establezca la secretaría, cuando el valor en aduana de las mercancías se determine conforme
al valor de transacción y el valor de dichas mercancías exceda de la cantidad que establezcan
dichas reglas. b). El conocimiento de embarque en tráfico marítimo o guía en tráfico aéreo,
ambos revalidados por la empresa portadora o sus agentes consignatarios. c) Los documentos
que comprueben el cumplimiento de las regulaciones y restricciones no arancelarias a la
importación, que se hubieran expedido de acuerdo con la Ley de Comercio Exterior, siempre
que las mismas se publiquen en el Diario Oficial de la Federación y se identifiquen en
términos de la fracción arancelaria y de la nomenclatura que les corresponda conforme a la
tarifa de la Ley del Impuesto General de Importación. d) El documento con base en el cual se
determine la procedencia y el origen de las mercancías para efectos de la aplicación de
preferencias arancelarias, cuotas compensatorias, cupos, marcado de país de origen y otras
medidas que al efecto se establezcan, de conformidad con las disposiciones aplicables ... f) El
certificado de peso o volumen expedido por la empresa certificadora autorizada por la
secretaria mediante reglas, tratándose del despacho de mercancías a granel en aduanas de
tráfico marítimo, en los casos que establezca el reglamento. g) La información que permita la
identificación, análisis y control que señale la secretaria mediante reglas. En el caso de
mercancías susceptibles de ser identificadas individualmente, deberán indicarse los números
de serie, parte, marca, modelo o, en su defecto, las especificaciones técnicas o comerciales
necesarias para identificar las mercancías y distinguirlas de otras similares, cuando dichos
datos existan, así como la información a que se refiere el inciso g). Esta información podrá
consignarse en el pedimento, en la factura, en el documento de embarque o en relación anexa
que señale el número de pedimento correspondiente, firmada por el importador, agente o
apoderado aduanal ...’. ‘Artículo 144. La secretaría tendrá, además de las conferidas por el
Código Fiscal de la Federación y por otras leyes, las siguientes facultades: ... XXVI. Dar a
conocer la información contenida en los pedimentos de importación que establezca la
secretaría mediante reglas ...’. ‘Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las
obligaciones de presentar documentación y declaraciones, quienes: I. Omitan presentar a las
autoridades aduaneras, o lo hagan en forma extemporánea, los documentos que amparen las
mercancías que importen o exporten, que transporten o que almacenen, los pedimentos,
facturas, copias de las constancias de exportación, declaraciones, manifiestos o guías de
carga, avisos, relaciones de mercancías, equipaje y pasajeros, autorizaciones, así como el
documento en que conste la garantía a que se refiere el artículo 36, fracción I, inciso e) de
esta ley en los casos en que la ley imponga tales obligaciones ... III. Presenten los
documentos a que se refieren las dos fracciones anteriores, con datos inexactos o falsos u
omitiendo algún dato, siempre que se altere la información estadística.’ y ‘Artículo 185-B. Se
aplicarán las siguientes multas a quienes cometan las infracciones relacionadas con las
obligaciones de presentar documentación y declaraciones prevista en el artículo 184 de esta
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
ley:... II. Multa de $700.00 a $1,000.00, a la señalada en la fracción III, por cada
documento.’. A su vez, el Reglamento de la Ley Aduanera establece: ‘Artículo 197. Sólo se
considerará que varía la información estadística a que se refiere la fracción III del artículo
184 de la ley, cuando en el pedimento no se alteren los datos que determine la secretaría.’.
Por último, la regla 3.26.10, derivada de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para
mil novecientos noventa y ocho, emitida por el presidente del Servicio de Administración
Tributaria el veinticuatro de febrero de ese año y publicada en el Diario Oficial de la
Federación el dieciséis de marzo siguiente indica: ‘Para los efectos de los artículos 184,
fracción III, de la ley y 197 del reglamento, se considerará que se varía la información
estadística cuando se trate de alguno de lo campos o datos señalados en el anexo 19 de esta
resolución, siempre que sea obligatorio el llenado del campo de que se trate.’. Ahora bien, de
conformidad con los preceptos legales transcritos, a los que aluden las autoridades
recurrentes y contra lo analizado por la Sala Regional, no es de la regla de comercio exterior
3.26.10 antes citada, de la que nace la obligación del actor en el juicio fiscal, para cumplir
con determinados requisitos al efectuar una operación de comercio exterior, sino de los
referidos artículos 36, fracción I, inciso g) y 184, fracción III, de la invocada Ley Aduanera,
ya que es de dichos preceptos, cuya cita no se controvierte en la resolución impugnada, en los
que se regula la observancia de los requisitos que ahí se indican, y en el diverso 185, fracción
II, del mismo ordenamiento legal, se desprende la facultad de imponer la multa al agente
aduanal que al presentar a las autoridades aduaneras los pedimentos de importación o
exportación, lo haga con datos inexactos o falsos u omitiendo, siempre que se altere la
información estadística. Por otra parte, de los restantes artículos invocados se desprende que
la manera en que tanto el presidente del Servicio de Administración Tributaria como la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, establecen las formas oficiales y los datos que las
mismas deben contener, es a través de disposiciones o reglas administrativas que se hacen
necesarias para aplicar de manera eficaz la legislación fiscal y aduanera, las cuales se
conocen como resoluciones miscelánea, por tanto, como aduce la autoridad recurrente, al
apoyarse el fallo impugnado de nulidad, además de en los referidos preceptos y en la regla
3.26.10 en mención, derivada de la mencionada Resolución Miscelánea de Comercio Exterior
para mil novecientos noventa y ocho, ello no implica, como lo consideró la Sala Regional
Fiscal, que se haya rebasado el marco legal que el actor contribuyente está obligado a
observar, ni que se establezca en contra de éste una obligación o carga no contemplada en la
ley, toda vez que, se reitera, en ésta se precisan los elementos que configuran la infracción
atribuida en el caso, el agente aduanal Lorenzo R. Acierno Milchorena y, en cambio, como se
alega en la regla de carácter general, sólo se determina el alcance y debido cumplimiento que
se debe dar al mencionado numeral 184, fracción III, de la citada Ley Aduanera, al precisarse
en aquélla las formas y lo que debe entenderse por datos inexactos o falsos que alteren la
información estadística, de manera que, se repite, no es en la mencionada regla en la que se
impone la obligación al actor, sino en las disposiciones legales antes referidas. Por último,
contra lo expresado por la pluricitada Sala Fiscal Regional y como lo argumentan las
inconformes, la regla de que se trata y que deriva de la resolución miscelánea indicada, no
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
goza de las características atribuibles a una circular, ya que, ciertamente y como se precisó,
dicha regla fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, en cumplimiento con lo
dispuesto por los artículos 3o. y 4o. del Código Civil para el Distrito Federal en Materia
Común y para toda la República en Materia Federal, 33, fracción I, inciso g), del Código
Fiscal de la Federación, 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria,
144, fracción XXVI, de la Ley Aduanera y 197 del reglamento de esa ley y, en cambio, las
circulares generalmente constituyen comunicaciones internas entre dependencias públicas
expedidas por autoridades superiores para dar a conocer ciertas instrucciones, órdenes o
avisos a sus inferiores. En tales condiciones, al resultar ilegal la sentencia recurrida, procede
revocarla y ordenar a la Sala Fiscal Regional responsable, emita una nueva en la que
analizando los restantes motivos de nulidad aducidos por el actor y la respuesta que al
respecto se dio en la contestación por las correspondientes autoridades, con plenitud de
jurisdicción, resuelva lo que proceda en derecho, pero prescindiendo de los argumentos que
aquí se estimaron incorrectos. Cabe precisar que igual criterio sostuvo este tribunal al
resolver las revisiones fiscales números 22/2000, 43/2000, 61/2000 y 66/2000. Por lo
expuesto y fundado, y con apoyo, además, en el artículo 248 del Código Fiscal de la
Federación, se resuelve: ÚNICO. Para el efecto que se precisa en el considerando cuarto de
esta ejecutoria, se revoca la sentencia dictada el tres de abril del dos mil por la Tercera Sala
Regional del Golfo-Centro del Tribunal Fiscal de la Federación, con residencia en Xalapa,
Veracruz, en el juicio fiscal de nulidad número 2489/99-07-03-9, promovido por Lorenzo R.
Acierno Milchorena, agente aduanal, por su propio derecho, mediante la que declaró la
nulidad lisa y llana de la resolución contenida en el oficio número 326-SAT-R5-A27-III-10900005.".
Por su parte, al resolver la diversa revisión fiscal 33/2001, interpuesta por la administradora
local Jurídica de Ingresos de Xalapa, en representación del secretario de Hacienda y Crédito
Público, del presidente del Servicio de Administración Tributaria y del administrador de la
Aduana Marítima de Tuxpan, Veracruz, el mismo Primer Tribunal determinó:
"QUINTO. Los agravios son fundados. En efecto, de las constancias que integran el juicio de
nulidad se desprende que el administrador de la Aduana de Tuxpan, para emitir la resolución
número 326-SAT-R5-A27- III- 1- 0901 (la que fue impugnada de nulidad por el actor), en la
cual determinó un crédito fiscal a cargo de Lorenzo R. Acierno Milchorena, se apoyó en el
hecho de que en el pedimento de importación número 3322-8000719, aquél omitió indicar el
destino de la mercancía, alterando con ello la información estadística, ‘situación que actualiza
la conducta tipificada por el artículo 184, fracción III, misma que se sanciona conforme al
artículo 185, fracción II, ambos de la Ley Aduanera’ (foja 20). Los artículos 36, 184, fracción
III, y 185, fracción II, de la Ley Aduanera, establecen, respectivamente: ‘Artículo 36.
Quienes importen o exporten mercancías están obligados a presentar ante la aduana, por
conducto de agente o apoderado aduanal, un pedimento en la forma oficial aprobada por la
secretaría. En los casos de las mercancías sujetas a regulaciones y restricciones no
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
arancelarias cuyo cumplimiento se demuestre a través de medios electrónicos, el pedimento
deberá incluir la firma electrónica que demuestre el descargo total o parcial de esas
regulaciones o restricciones. Dicho pedimento se deberá acompañar de: l. En importación: a)
La factura comercial que reúna los requisitos y datos que mediante reglas establezca la
secretaría, cuando el valor en aduana de las mercancías se determine conforme al valor de
transacción y el valor de dichas mercancías exceda de la cantidad que establezcan dichas
reglas. b) El conocimiento de embarque en tráfico marítimo o guía en tráfico aéreo, ambos
revalidados por la empresa porteadora o sus agentes consignatarios. c) Los documentos que
comprueben el cumplimiento de las regulaciones y restricciones no arancelarias a la
importación, que se hubieran expedido de acuerdo con la Ley de Comercio Exterior, siempre
que las mismas se publiquen en el Diario Oficial de la Federación y se identifiquen en
términos de la fracción arancelaria y de la nomenclatura que les corresponda conforme a la
tarifa de la Ley del Impuesto General de Importación. d) El documento con base en el cual se
determine la procedencia y el origen de las mercancías para efectos de la aplicación de
preferencias arancelarias, cuotas compensatorias, cupos, marcado de país de origen y otras
medidas que al efecto se establezcan, de conformidad con las disposiciones aplicables. ... f)
El certificado de peso o volumen expedido por la empresa certificadora autorizada por la
secretaría mediante reglas, tratándose del despacho de mercancías a granel en aduanas de
tráfico marítimo, en los casos que establezca el reglamento ...’. ‘Artículo 184. Cometen las
infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones,
quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo hagan en forma extemporánea,
los documentos que amparen las mercancías que importen o exporten, que transporten o que
almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las constancias de exportación, declaraciones,
manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de mercancías, equipaje y pasajeros,
autorizaciones, así como el documento en que conste la garantía a que se refiere el artículo
36, fracción I, inciso e), de esta ley en los casos en que la ley imponga tales obligaciones. ...
III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones anteriores, con datos
inexactos o falsos, en su caso, omitiendo algún dato siempre que altere la información
estadística. ...’. ‘Artículo 185. Se aplicarán las siguientes multas a quienes cometan las
infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones,
previstas en el artículo 184 de esta ley: ... II. Multa de $700.00 a $1,000.00 a la señalada en la
fracción III, por cada documento.’. Por su parte, el Reglamento de la Ley Aduanera previene:
‘Artículo 197. Sólo se considerará que varía la información estadística a que se refiere la
fracción III del artículo 184 de la ley, cuando en el pedimento se alteren los datos que
determine la secretaría.’. Por último la regla 3.26.10 derivada de la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, publicado en el Diario Oficial de la
Federación el dieciséis de marzo de ese año, indica: ‘Para efectos de los artículos 184,
fracción III, de la ley y 197 del reglamento se considerará que se varía la información
estadística cuando se trate de alguno de los campos o datos señalados en el anexo 19 de esta
resolución, siempre que sea obligatorio el llenado del campo de que se trate.’. Ahora bien, de
conformidad con las constancias antes citadas y los preceptos legales transcritos, le asiste
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
razón a las autoridades recurrentes al aducir que no es de la regla de comercio exterior
3.26.10, de la que nace la obligación a cargo del actor en el juicio de nulidad para cumplir
con determinados requisitos al efectuar una operación de comercio exterior, en el caso
concreto, indicar el destino de la mercancía importada, sino de los artículos 36, 184, fracción
III, y 185, fracción II, de la Ley Aduanera, ya que, contrario a lo estimado por la Sala Fiscal,
es de estos preceptos legales (cuya cita no se controvierte en la resolución impugnada en el
juicio fiscal), de donde deriva la imposición de una multa al agente aduanal que al presentar a
las autoridades aduaneras los pedimentos lo haga con datos inexactos o falsos u omitiendo
alguno, siempre que se altere la información estadística. No obsta a lo anterior que la
resolución determinante del crédito fiscal, además de apoyarse en los antes citados preceptos
legales, lo haga en la regla en mención, puesto que ello no implica, como lo considera la Sala
Regional, que se haya rebasado el marco legal al que está obligado a observar el actor
contribuyente, ni que se establezca en contra de éste una obligación o carga no contemplada
en la ley, toda vez que, se reitera, es ésta en la que precisan los elementos que configuran la
infracción atribuida al actor en el juicio fiscal y, en cambio, como se alega, en la citada regla
de carácter general sólo se determina el alcance y debido cumplimiento que se debe dar al
citado numeral 184, fracción III, de la Ley Aduanera, al señalarse en aquélla las formas y lo
que debe entenderse por datos inexactos o falsos que alteren la información estadística, de
manera que no es en la mencionada regla en la que se impone la obligación al actor, sino las
disposiciones legales antes indicadas. Al respecto, resulta aplicable la tesis de este Tribunal
Colegiado que dice: ‘REGLA DE COMERCIO EXTERIOR 3.26.10. LA FACULTAD DE
LA AUTORIDAD FISCAL PARA IMPONER MULTAS POR ASENTAR DATOS
FALSOS U OMITIR ALGUNO EN LOS PEDIMENTOS DE IMPORTACIÓN, AL
AMPARO DE ESA REGLA, EMANA DEL ARTÍCULO 36, FRACCIÓN I, EN
RELACIÓN CON EL DIVERSO 184, FRACCIÓN III, DE LA LEY ADUANERA. Dado
que los artículos 36, fracción I, inciso g), y 184, fracción III, de la Ley Aduanera, estatuyen,
en su orden, en lo que interesa, que: «Artículo 36. Quienes importen o exporten mercancías
están obligados a presentar ante la aduana, por conducto de agente o apoderado aduanal, un
pedimento en la forma oficial aprobada por la secretaría ... I. En importación ... g) La
información que permita la identificación, análisis y control que señale la secretaría mediante
reglas. En el caso de mercancías susceptibles de ser identificadas individualmente, deberán
indicarse los números de serie, parte, marca, modelo o, en su defecto, las especificaciones
técnicas o comerciales necesarias para identificar las mercancías y distinguirlas de otras
similares, cuando dichos datos existan, así como la información a que se refiere el inciso g).»,
y «Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar
documentación y declaraciones, quienes: ... III. Presenten los documentos a que se refieren
las dos fracciones anteriores, con datos inexactos o falsos u omitiendo algún dato, siempre
que se altere la información estadística.», y que, a su vez, la regla de comercio exterior
3.26.10. establece que: «Para efectos de los artículos 184, fracción III de la ley y 197 del
reglamento, se considerará que se varía la información estadística cuando se trate de alguno
de los campos o datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
obligatorio el llenado del campo de que se trate.», es claro y patente que la obligación del
contribuyente para cumplir con determinados requisitos al efectuar una operación de
importación de mercancía, no nace propiamente de la indicada regla 3.26.10., sino de los
invocados artículos 36, fracción I, inciso g), y 184, fracción III, de la Ley Aduanera,
debidamente relacionados entre sí, ya que es en estos preceptos en los que se regula la
observancia de los requisitos que ahí se indican, y en el diverso 185, fracción II, de la citada
ley, además, se desprende la facultad de imponer la multa al agente o apoderado aduanal que
al presentar a las autoridades aduaneras los pedimentos de importación lo haga con datos
inexactos o falsos u omitiendo alguno, siempre que se altere la información estadística.’. En
consecuencia, al resultar ilegal la resolución recurrida, procede revocarla y ordenar a la Sala
Fiscal emita un nuevo fallo en el que analice los restantes motivos de nulidad aducidos por el
actor, pero tomando en cuenta la respuesta dada por las autoridades en la contestación al
libelo, resuelva lo que proceda. Cabe precisar que igual criterio sostuvo este tribunal al
resolver las revisiones fiscales números 58/2000, 61/2000, 65/2000 725/2001. Por lo
expuesto y fundado y con apoyo, además, en el invocado artículo 248 del Código Fiscal de la
Federación, se resuelve: ÚNICO. Se revoca la sentencia recurrida, dictada por la Sala
Regional del Golfo del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y administrativa, con residencia en
Xalapa, Veracruz, en autos del juicio fiscal número 2479/99-07-03-4, para el efecto que se
indica en la parte final del considerando quinto de esta ejecutoria."
El mismo criterio con base en similares consideraciones sostuvo el referido tribunal al
resolver los recursos de revisión fiscal 25/2001, 58/2000 y 61/2000, por lo que resulta
innecesaria su transcripción para informar el sentido del presente fallo.
Por otra parte, en relación con los mismos puntos de derecho materia de esa contradicción,
deben tomarse en cuenta las consideraciones vertidas en las sentencias dictadas por el
Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, al resolver el veintiséis de octubre de dos
mil los recursos de revisión fiscal 91/2000 y 106/2000.
Dicho tribunal, al resolver el recurso de revisión fiscal 91/2000, interpuesto por la
administradora local Jurídica de Ingresos de ciudad Obregón, Sonora, en representación del
secretario de Hacienda y Crédito Público, del presidente del Servicio de Administración
Tributaria y del subadministrador de Operación Aduanera de la Aduana de Nogales, Sonora,
consideró que:
"SEXTO. Son sustancialmente fundados los anteriores agravios. Las inconformes aducen, en
esencia, que la sentencia recurrida fue dictada en contravención a lo dispuesto por los
artículos 35 y 238, fracción IV, del Código Fiscal de la Federación, por la indebida aplicación
de los numerales 33, 36, fracción I, inciso a), 184 fracción III, de la Ley Aduanera y 197 del
reglamento de la misma, por falta de aplicación. Señalan que contrario a la conclusión de la
Sala Fiscal, la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior de mil novecientos noventa y
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
nueve (sic), en la que se apoyó la autoridad demandada para fundar la resolución impugnada,
no es violatoria del artículo 35 del Código Fiscal de la Federación, toda vez que dicho
dispositivo legal se refiere al criterio que establecen las autoridades fiscales que deben seguir
las diversas dependencias en cuanto a la aplicación de las disposiciones fiscales, es decir,
circulares de tipo administrativo que en ocasiones se publican en el Diario Oficial de la
Federación, pero que constituyen criterios de interpretación muy particulares para sectores
específicos que encuadren en dichos supuestos, que, sin embargo, la Sala Fiscal afirma
categóricamente que la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior, específicamente la
regla 3.26.10, así como los anexos 19 y 22, son violatorios del artículo 35 del Código Fiscal
de la Federación, pues instaura obligaciones como lo es la de establecer supuestos de
infracción no previstos en la Ley Aduanera ni en su reglamento, lo cual es incorrecto, pues la
resolución miscelánea se emite por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o,
en su caso, el presidente del Servicio de Administración Tributaria, para reglamentar la
aplicación de la ley en lo que ésta les reserve facultades, con fundamento en lo dispuesto por
el artículo 33, fracción I, inciso g) y último párrafo del Código Fiscal de la Federación. Que
la resolución miscelánea fiscal se emite como un compendio reglamentario de las
disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, según se aprecia en sus
propios considerandos que se publican anualmente y que comprenden todo tipo de
reglamentaciones a las diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales
específicamente ‘Las atribuciones que en las leyes se otorgue a la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público y al Servicio de la Administración Tributaria (principio de reserva de la
ley).’, y en el caso concreto no tiene nada que ver con el artículo 38 del Código Fiscal de la
Federación, que la Sala considera violentado. Que lo anterior no significa que se autorice a
dichas dependencias a legislar sobre los elementos constitutivos de las sanciones como
sujeto, objeto, tasa o tarifa, ni a establecer supuestos de infracción, sino a reglamentar
cuestiones secundarias, después de que la ley ha establecido las bases jurídicas de cierto
supuesto, lo cual no es inconstitucional (cita tesis que considera aplicable). Que analizando el
artículo 36, fracción I, inciso a), de la Ley Aduanera y la regla 3.26.10 de la resolución
miscelánea de comercio exterior para mil novecientos noventa y nueve (sic), así como los
anexos 19 y 22, reglamentan la forma en que se llena un pedimento de importación mediante
un instructivo, además de los datos que alteran dicha información estadística que a su vez se
relacionan con los artículos 184, fracción III, de la Ley Aduanera y 197 de su Reglamento, de
lo que se desprende que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene facultades para
establecer la forma en que se llena el formato de pedimento de importación; para determinar
los datos que alteran la información estadística así como para sancionar a los contribuyentes
cuando impriman en los pedimentos datos inexactos o falsos. Que el legislador quiso que
fuera la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su caso, el Servicio de
Administración Tributaria, quien determinara los requisitos que deben contener los
pedimentos de importación, mediante un instructivo y cuáles errores constituían infracción
por alterar información. Que los supuestos del artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera
fueron sin lugar a dudas los que actualizó el agente aduanal, ya que el motivo determinante
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
de la sanción fue que en un pedimento de importación se asentaron datos inexactos que
alteraron la estadística, de tal suerte que se actualizó dicho supuesto, además se citó el
artículo 197 del reglamento de la misma, que hace referencia a la facultad de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público o, en su caso, el Servicio de Administración Tributaria, de
establecer lo datos que afecten la información estadística. Que la Sala Fiscal hace un indebida
apreciación de estos últimos al afirmar que ni en la Ley Aduanera ni en el reglamento de la
misma se establece como supuesto de infracción que se deban asentar en el pedimento de
importación lo datos de que disponga el instructivo de llenado que emite la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público. Que la materia tributaria no puede ser regulada en su totalidad
por una ley formal, sino que es suficiente un acto normativo primario que contenga la norma
esencial que marca un límite para las normas secundarias, las cuales no pueden contravenir lo
dispuesto por la norma primaria y sólo en casos excepcionales y que se justifique pueden
existir remisiones a las leyes secundarias siempre que hagan una regulación subordinada y
dependiente de la ley y que constituyan un complemento de la regulación que sea
indispensable para el cumplimiento de la finalidad recaudatoria (cita tesis que considera
aplicable). Que de la correlación de los artículos 36, fracción I, 184, fracción III, de la Ley
Aduanera, 197 de su reglamento y regla 3.26.10 de su resolución miscelánea de comercio
exterior para mil novecientos noventa y nueve, puede concluirse la existencia de una
infracción prevista por la ley, actualizada por la conducta de un agente aduanal que anexó un
pedimento de importación con datos inexactos al llenar el formato establecido por la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, alterando con ello la información estadística.
Como se dijo, son sustancialmente fundados los anteriores agravios toda vez que, contrario a
lo sostenido por la Sala Fiscal, la resolución impugnada sí funda y motiva debidamente la
conducta infractora de la que derivó la imposición de la multa, pues de la lectura de sus
considerandos segundo y tercero se advierte que estableció los preceptos legales aplicables al
caso y las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que tomó en
cuenta la autoridad para la emisión del acto, configurándose así las hipótesis normativas. En
efecto, la resolución determinante del crédito fiscal de ocho de julio de mil novecientos
noventa y nueve, en lo conducente establece: ‘SEGUNDO. en la causa que nos ocupa el
agente aduanal Napoleón Romo Medrano, cometió la infracción que se señala en el artículo
184, fracción III, de la Ley Aduanera, ya que ésta infracciona a todo aquel que presente
documentos con datos falsos siempre que altere la información estadística y no implique la
comisión de otra infracción prevista en la misma ley, y es el caso que la conducta del referido
agente aduanal encuadró en la hipótesis citada, ya que al momento de tramitar la importación
al amparo del pedimento No. 3242-9000615, resultó que: La mercancía de los números de
orden 07, 09, 10 y 13, no cumplen con lo especificado en el artículo 177, fracción VIII, de la
ley, regla 3.26.7 sobre datos de identificación de la mercancía, anexo 18.’. ‘TERCERO. Las
irregularidades que se presentaron afectan la información estadística de conformidad con el
artículo 197 del Reglamento de la Ley Aduanera, y regla 3.26.10, que señalan que se
considerará que se varía la información estadística cuando se trate de alguno de lo campos o
datos señalados en el anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998,
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
y es el caso que en su punto 50 dice: que los números de serie, parte, marca, modelo o en su
defecto las especificaciones técnicas o comerciales necesarias para identificar las mercancías
y distinguirlas de otras similares, son datos que alteran la información estadística.’ (fojas 9 y
10 del juicio). Como se aprecia de lo transcrito, la autoridad fiscal para determinar el crédito
a cargo del actor, estimó que se actualizaba el supuesto previsto por el artículo 184, fracción
III, de la Ley Aduanera, en virtud de que las irregularidades que se presentaron en el
pedimento de importación presentado afectaron la información estadística, de conformidad
con el 197 de su reglamento y regla miscelánea 3.26.10, ya que el punto 50 del anexo 19,
dice que los números de serie, parte, marca, modelo o, en su defecto, las especificaciones
técnicas o comerciales necesarias para identificar las mercancías y distinguirlas de otras
similares, son datos que alteran la información estadística. Ahora bien, los artículos 184,
fracción III, de la Ley Aduanera, 197 de su reglamento, la regla miscelánea 3.26.10 y la
número 50 del anexo 19, dicen: ‘Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las
obligaciones de presentar documentación y declaraciones, quienes: ... III. Presenten los
documentos a que se refieren las dos fracciones anteriores, con datos inexactos o falsos u
omitiendo algún dato, siempre que se alteren la información estadística y no impliquen la
comisión de otra infracción prevista en esta ley ...’. ‘Artículo 197. Sólo se considerará que
varía la información estadística a que se refiere la fracción III del artículo 184 de la ley,
cuando en el pedimento se alteren los datos que determine la secretaría.’. La regla 3.26.10,
establece: ‘Para los efectos de los artículos 184, fracción III de la ley y 197 del reglamento, se
considerará que se varía la información estadística cuando se trate de alguno de lo campos o
datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio el llenado del
campo de que se trate.’. La regla 50 del anexo 19 de la miscelánea, dice: ‘Datos que alteran la
información estadística ... 50. Los números de serie, parte, marca, modelo o, en su defecto,
las especificaciones técnicas o comerciales necesarias para identificar las mercancías y
distinguirlas de otras similares, cuando dichos datos existan, y no se consignen en el
pedimento, en la factura, en el documento de embarque o en la relación que en su caso se
haya anexado al pedimento.’. Como se aprecia de los numerales transcritos, la conducta
desplegada por el actor guarda relación entre los motivos aducidos y los preceptos aplicables
al caso, ya que la autoridad se basó en que en el pedimento de importación número 32429000615, el agente había proporcionado datos falsos que alteraban la información estadística
y no implicaban la comisión de otra infracción prevista en la ley aduanera, lo cual es acorde
con el supuesto normativo previsto en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera. Bajo
esa tesitura, asiste la razón a las recurrentes, toda vez que según se desprende de los artículos
33, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación, y 197 del Reglamento de la Ley
Aduanera, corresponde a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a través de la
miscelánea fiscal, determinar los requisitos que deben contener los pedimentos de
importación, mediante un instructivo, así como indicar cuáles errores constituyen infracción
por alterar información; de ahí que los supuestos del citado numeral 184, fracción III, de la
Ley Aduanera, fueron sin lugar a dudas los que actualizó la conducta del agente aduanal, ya
que el motivo determinante de la sanción fue que en un pedimento de importación se
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
asentaron datos inexactos que alteraron la información estadística. Por ende, la Sala Fiscal
hace una indebida apreciación de los citados numerales, ya que sostiene que la Ley Aduanera
no establece como supuesto de infracción que se deben asentar en el pedimento de
importación los datos de que disponga el instructivo de llenado que emita la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, cuando de la lectura de los preceptos y reglas transcritas se
desprende que regulan las conductas por las cuales se hace aplicable la sanción, de lo que
deriva la existencia de una infracción prevista por la ley, actualizada por la conducta de un
agente aduanal que anexó un pedimento de importación con datos inexactos al llenar el
formato establecido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, alterando con ello la
información estadística; lo cual es correcto, toda vez que la materia tributaria no puede ser
regulada en su totalidad por una ley formal, sino que es suficiente un acto normativo primario
que contenga la norma esencial que marca un límite para las normas secundarias, de ahí que
puedan existir remisiones a las leyes secundarias siempre que hagan una regulación
subordinada y dependiente de la ley y que constituyan un complemento de la regulación que
sea indispensable para el cumplimiento de la finalidad recaudatoria. A mayor abundamiento,
la Sala Fiscal carece de competencia para examinar lo correcto de la sanción con base en que
el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, no establece ‘expresamente’ como
infracción qué datos se deben asentar en los pedimentos de importación, toda vez que la
omisión de dicho precepto en regular de manera exacta las hipótesis de infracción y la
necesaria remisión que faculta el numeral 197 del Reglamento de la Ley Aduanera y la regla
3.26.10, son aspectos que atañen a cuestiones de constitucionalidad de la norma en sí,
reservadas para el Poder Judicial de la Federación, pues mientras no se determine sobre la
inconstitucionalidad de tales hipótesis normativas, las autoridades fiscales se encuentran
obligadas a acatarlo, es decir, a imponer la sanción que establece dicho numeral en todos los
casos en que se configuren las hipótesis normativas que establece el mismo. Sirve de apoyo
la jurisprudencia P./J. 74/99, sustentada por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Tomo X, agosto de 1999, a página 5, que dice: ‘CONTROL DIFUSO DE LA
CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS GENERALES. NO LO AUTORIZA EL
ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN. El texto expreso del artículo 133 de la
Constitución Federal previene que «Los Jueces de cada Estado se arreglarán a dicha
Constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las
Constituciones o leyes de los Estados.». En dicho sentido literal llegó a pronunciarse la
Suprema Corte de Justicia; sin embargo, la postura sustentada con posterioridad por este Alto
Tribunal, de manera predominante, ha sido en otro sentido, tomando en cuenta una
interpretación sistemática del precepto y los principios que conforman nuestra Constitución.
En efecto, esta Suprema Corte de Justicia de la Nación considera que el artículo 133
constitucional, no es fuente de facultades de control constitucional para las autoridades que
ejercen funciones materialmente jurisdiccionales, respecto de actos ajenos, como son las
leyes emanadas del propio Congreso, ni de sus propias actuaciones, que les permitan
desconocer unos y otros, pues dicho precepto debe ser interpretado a la luz del régimen
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
previsto por la propia Carta Magna para ese efecto.’. De igual forma, no existe violación a lo
establecido por el artículo 35 del Código Fiscal de la Federación, toda vez que la resolución
miscelánea se emite por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su
caso, el presidente del Servicio de Administración Tributaria, para reglamentar la aplicación
de la ley en lo que ésta les reserve facultades, con fundamento en lo dispuesto por el artículo
33, fracción I, inciso g) y último párrafo, la que se emite como un compendio reglamentario
de las disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, y que comprende
todo tipo de reglamentaciones a las diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales
específicamente, de lo que se concluye que no guarda relación con el citado numeral, además
de que, en todo caso, la sanción administrativa y las correlativas obligaciones que ésta
genera, no emanan de la miscelánea, sino del precepto 184, fracción III, de la Ley Aduanera.
En efecto, los citados numerales, en lo conducente, establecen: ‘Artículo 33. Las autoridades
fiscales para el mejor cumplimiento de sus facultades, estarán a lo siguiente: ... I.
Proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y para ello procurarán ...’. ‘... g)
Publicar anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades fiscales que establezcan
disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que faciliten su conocimiento por
parte de los contribuyentes; se podrán publicar aisladamente aquellas disposiciones cuyos
efectos se limitan a periodos inferiores a un año ...’. ‘... Asimismo, las autoridades fiscales
darán a conocer a los contribuyentes a través de los medios de difusión que se señalen en
reglas de carácter general, los criterios de carácter interno que emitan para el debido
cumplimiento de las disposiciones fiscales, salvo aquéllos que, a juicio de la propia
autoridad, tengan el carácter de confidenciales, sin que por ello nazcan obligaciones para los
particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos cuando se publiquen en el Diario
Oficial de la Federación.’. ‘Cuando las leyes, reglamentos y demás disposiciones legales
hagan referencia u otorguen atribuciones a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o a
cualquiera de sus unidades administrativas, se entenderán hechas al Servicio Administrativo
Tributaria, cuando se trate de atribuciones vinculadas con la materia objeto de la Ley del
Servicio de Administración Tributaria, su reglamento interior o cualquier otra disposición
jurídica que emane de ellos.’. ‘Artículo 35. Los funcionarios fiscales facultados debidamente
podrán dar a conocer a las diversas dependencias el criterio que deberán seguir en cuanto a la
aplicación de las disposiciones fiscales, sin que por ello nazcan obligaciones para los
particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos cuando se publiquen en el Diario
Oficial de la Federación.’. Como se aprecia de lo transcrito, el numeral 35 señala la
prohibición de que se generen obligaciones para los particulares en tratándose de los criterios
que establecen las autoridades fiscales que deben seguir las diversas dependencias en cuanto
a la aplicación de las disposiciones fiscales, los cuales sí pueden generar derechos a favor de
los particulares cuando se publican en el Diario Oficial de la Federación; de lo que se
desprende que los mencionados criterios constituyen simples juicios de interpretación de las
leyes fiscales que formulan los funcionarios fiscales facultados, hacia el interior del servicio
de administración tributaria, para garantizar el debido cumplimiento de los ordenamientos
fiscales, los que incluso, como lo señala el penúltimo párrafo del citado precepto 33, pueden
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
ser de carácter confidencial a juicio de la propia autoridad. De ahí que los citados criterios no
puedan generar obligaciones a cargo de los contribuyentes, pues se basan en simples
apreciaciones de la ley, que si bien resultan de aplicación necesaria hacia el interior de las
dependencias, su contenido no necesariamente refleja su interpretación exacta, dado que se
basa en el análisis de determinado precepto legal, cuyo alcance corresponde dilucidar en
definitiva a los órganos jurisdiccionales atendiendo al caso concreto. En cambio, la
resolución de miscelánea fiscal (sic) de comercio exterior, constituye un agrupamiento de
disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, que por regla general se
publican anualmente y que regulan diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales,
las cuales poseen carácter obligatorio para los contribuyentes, pues fueron expedidas en uso
de las facultades que otorga a las autoridades fiscales el citado precepto 33, fracción I, inciso
g) del Código Fiscal de la Federación, cuya publicación, además, es indefectible para las
autoridades fiscales, a fin de que faciliten su conocimiento por parte de los contribuyentes,
pudiendo en ocasiones publicarse aisladamente cuando sus efectos se limiten a periodos
inferiores a un año. Tan es así que en la propia resolución miscelánea se cita como
fundamento, entre otros numerales, el mencionado precepto 33, fracción I, inciso g), sin que
se cite el ordinal 35 de la legislación en cita. Como corolario de lo anterior, tal como lo
aducen las recurrentes, en el presente caso no resulta aplicable el artículo 35 del
ordenamiento en consulta, pues la resolución miscelánea de comercio exterior para mil
novecientos noventa y ocho, específicamente la regla 3.26.10 y los anexos 19 y 22 de la
misma, constituyen normas que forman parte de un compendio reglamentario de
disposiciones fiscales de aplicación obligatoria para los contribuyentes, y no criterios de
interpretación realizados hacia el interior de las diversas dependencias del Servicio de
Administración Tributaria a que se refiere exclusivamente la disposición legal en comento.
En las relatadas condiciones, al ser sustancialmente fundados los agravios hechos valer, lo
procedente es declarar fundado el recurso y revocar la sentencia que se revisa. Por lo
expuesto y con fundamento en los artículo 104, fracción I-B, de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos; 33 y 35 del Código Fiscal de la Federación; 184 de la Ley
Aduanera y 197 de su Reglamento, se resuelve: PRIMERO. Es fundado el recurso de revisión
fiscal interpuesto por la administradora local Jurídica de Ingresos de Ciudad Obregón,
Sonora, en representación del secretario de Hacienda y Crédito Público, presidente del
Servicio de Administración Tributaria y subadministrador de Operación Aduanera de la
Aduana de Nogales, Sonora, contra la sentencia dictada en los autos del juicio de nulidad
2389/99-01-01-4, promovido por Napoleón Romo Medrano. SEGUNDO. Se Revoca la
sentencia de veintitrés de marzo de dos mil, dictada por la Primera Sala Regional del
Noroeste del Tribunal Fiscal de la Federación, con sede en Ciudad Obregón, Sonora, dentro
del juicio de nulidad precitado."
El mismo Segundo Tribunal Colegiado al resolver la revisión fiscal 106/2000, interpuesta por
la administradora local Jurídica de Ingresos de Ciudad Obregón, Sonora, en representación
del secretario de Hacienda y Crédito Público, del presidente del Servicio de Administración
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Tributaria y de la Administración de la Aduana de Naco, Sonora, sostuvo que:
"SEXTO. Son sustancialmente fundados los anteriores agravios. Las inconformes aducen en
esencia que la sentencia recurrida fue dictada en contravención a lo dispuesto por los
artículos 35 y 238, fracción IV, del Código Fiscal de la Federación por indebida aplicación de
los numerales 33, 36, fracción I, inciso a), 184, fracción III, de la Ley Aduanera y 197 del
reglamento de la misma, por falta de aplicación. Señalan que, contrario a la conclusión de la
Sala Fiscal, la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior de mil novecientos noventa y
nueve, en la que se apoyó la autoridad demandada para fundar la resolución impugnada, no es
violatoria del artículo 35 del Código Fiscal de la Federación, toda vez que dicho dispositivo
legal se refiere al criterio que establecen las autoridades fiscales que deben seguir las diversas
dependencias en cuanto a la aplicación de las disposiciones fiscales, es decir circulares de
tipo administrativo que en ocasiones se publican en el Diario Oficial de la Federación, pero
que constituyen criterios de interpretación muy particulares para sectores específicos que
encuadren en dichos supuestos, que, sin embargo, la Sala Fiscal afirma categóricamente que
la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior, específicamente la regla 3.26.10, así como
los anexos 19 y 22 son violatorios del artículo 35 del Código Fiscal de la Federación, pues
instaura obligaciones como lo es la de establecer supuestos de infracción no previstos en la
Ley Aduanera ni en su reglamento, lo cual es incorrecto, pues la resolución miscelánea se
emite por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su caso, el presidente
del Servicio de Administración Tributaria, para reglamentar la aplicación de la ley en lo que
ésta les reserve facultades, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 33, fracción I,
inciso g) y último párrafo. Que la resolución miscelánea fiscal se emite como un compendio
reglamentario de las disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, según
se aprecia en sus propios considerandos que se publican anualmente y que comprenden todo
tipo de reglamentaciones a las diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales
específicamente, ‘Las atribuciones que en las leyes se otorgue a la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público y al Servicio de la Administración Tributaria (principio de reserva de la ley)’
y, en el caso, concreto no tiene nada que ver con el artículo 35 del Código Fiscal de la
Federación, que la Sala considera violentado. Que lo anterior no significa que se autorice a
dichas dependencias a legislar sobre los elementos constitutivos de las sanciones como
sujeto, objeto, tasa o tarifa, ni a establecer supuestos de infracción, sino a reglamentar
cuestiones secundarias, después de que la ley ha establecido las bases jurídicas de cierto
supuesto lo cual no es inconstitucional (cita tesis que considera aplicable). Que analizando el
artículo 36, fracción I, inciso a), de la Ley Aduanera y la regla 3.26.10, de la Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y nueve, así como los anexos
19 y 22, reglamentan la forma en que se llena un pedimento de importación mediante un
instructivo, además de los datos que alteran dicha información estadística que a su vez se
relacionan con los artículos 184, fracción III, de la Ley Aduanera y 197 de su reglamento, de
lo que se desprende que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tiene facultades para
establecer la forma en que se llena el formato de pedimento de importación; para determinar
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
los datos que alteran la información estadística así como para sancionar a los contribuyentes
cuando impriman en los pedimentos datos inexactos o falsos. Que el legislador quiso que
fuera la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su caso, el Servicio de
Administración Tributaria, quien determinará los requisitos que deben contener los
pedimentos de importación, mediante un instructivo y cuáles los errores que constituían
infracción por alterar información. Que los supuestos del artículo 184, fracción III, de la Ley
Aduanera fueron sin lugar a dudas los que actualizó el agente aduanal, ya que el motivo
determinante de la sanción fue que en un pedimento de importación se asentaron datos
inexactos que alteraron la estadística, de tal suerte que se actualizó dicho supuesto, además,
se citó el artículo 197 del reglamento de la misma que hace referencia a la facultad de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su caso, el Servicio de Administración
Tributaria, de establecer los datos que afecten la información estadística. Que la Sala hace
una indebida apreciación de estos últimos al afirmar que ni la Ley Aduanera ni en el
reglamento de la misma se establece como supuesto de infracción que se deban asentar en el
pedimento de importación los datos de que disponga el instructivo de llenado que emite la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Que la materia tributaria no puede ser regulada en
su totalidad por una ley formal, sino que es suficiente un acto normativo primario que
contenga la norma esencial que marca un límite para las normas secundarias las cuales no
pueden contravenir lo dispuesto por la norma primaria y sólo en casos excepcionales y que se
justifique pueden existir remisiones a las leyes secundarias siempre que hagan una regulación
subordinada y dependiente de la ley y que constituyan un complemento de la regulación que
sea indispensable para el cumplimiento de la finalidad recaudatoria (cita tesis que considera
aplicable). Que de la correlación de los artículos 36, fracción I, 184, fracción III, de la Ley
Aduanera, 197 de su reglamento y regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio
Exterior para mil novecientos noventa y nueve, puede concluirse la existencia de una
infracción prevista por la ley, actualizada por la conducta de un agente aduanal que anexó un
pedimento de importación con datos inexactos al llenar el formato establecido por la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, alterando con ello la información estadística.
Como se dijo, son sustancialmente fundados los anteriores agravios, toda vez que, contrario a
lo sostenido por la Sala Fiscal, la resolución impugnada sí funda y motiva debidamente la
conducta infractora de la que derivó la imposición de la multa, pues de la lectura de sus
considerandos primero y punto resolutivo segundo se advierte que estableció los preceptos
legales aplicables al caso y las circunstancias especiales, razones particulares o causas
inmediatas que tomó en cuenta la autoridad para la emisión del acto, configurándose así las
hipótesis normativas. En efecto, la resolución determinante del crédito fiscal de dieciséis de
agosto de mil novecientos noventa y nueve, en lo conducente establece: ‘PRIMERO. Que
previo el análisis de todas y cada una de las constancias que integran el presente crédito
fiscal, tomando en consideración lo manifestado con inmediata antelación, cometió la
infracción prevista en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, toda vez que presentó
ante esta Aduana el pedimento de importación número 3738-9000823, de fecha 30 de junio
de 1999 con datos falsos que alteran la información estadística ... Lo cual sucedió en el caso
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
que nos ocupa ya que efectivamente, tal como quedó acreditado plenamente con anterioridad;
Usted presentó el pedimento de importación citado con anterioridad declarando en su campo
38, la clave CI que incida que dicha importación la está llevando a cabo mediante un permiso
previo de importación definitiva, habiendo anexado al pedimento un registro como empresa
comercial de autos usados números MAQ9705142B1AU000999, de fecha 16 de marzo de
1999, por lo que al anexar al pedimento de referencia, un registro y no un permiso previo, es
que debió declarar en el campo 38 de dicho pedimento la clave OA, que de acuerdo al
apéndice (6) contenido en el anexo 22 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior
para 1999, ya citada en el punto que antecede, significa que dicha importación se está
llevando a cabo conforme al decreto de comercio para mercancía originaria de los Estados
Unidos de Norteamérica ... por lo que al proporcionar falsamente los datos antes indicados,
alteró con ello la información estadística a que se refiere el anexo 19 de la Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior para 1999 (datos que alteran la información estadística)
publicada en el Diario Oficial de la Federación con fecha 14 de mayo de 1999 (campo 44 tipo
o tipos de permisos del anexo de referencia), ya que en el pedimento se alteró un dato que
previamente la secretaria en el anexo 19 antes invocado, había determinado como variante de
una información que es utilizada con fines estadísticos ...’. ‘... RESOLUTIVO SEGUNDO.
La sanción (crédito fiscal, impuesta a su cargo, es en estricto apego a lo dispuesto en el
artículo 184, fracción III, y sancionado por el diverso 185, fracción II ambos de la Ley
Aduanera; con base además en lo señalado en el anexo 19 de la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para 1999, datos que alteran la información estadística, publicada en el
Diario Oficial de la Federación con fecha 14 de mayo de 1999, relativo al número de orden
44 (tipo o tipos de permisos) de dicho anexo, campo 38 del pedimento de importación que se
incluye en el anexo 22 de la resolución citada, y su apéndice 6, publicado con fecha 14 de
mayo de 1999; con apoyo en la regla 3.26.10, de la Resolución Miscelánea de Comercio
Exterior para 1999, y en cumplimiento al artículo 197 del Reglamento de la Ley Aduanera,
ya que en el multicitado pedimento se detectó la irregularidad descrita en los puntos que
anteceden, siendo la razón y con apoyo en los artículos 54 y 195 de la Ley Aduanera, que
cometió la infracción consistente en datos inexactos que alteran la información estadística ...’
(fojas 9 a 13 del juicio). Como se aprecia de lo transcrito, la autoridad fiscal para determinar
el crédito a cargo del actor estimó que se actualizaba el supuesto previsto por el artículo 184,
fracción III, de la Ley Aduanera, en virtud de que las irregularidades que se presentaron en el
pedimento de importación presentado, afectaron la información estadística, de conformidad
con el 197 de su reglamento y la regla miscelánea 3.26.10, ya que el punto 44 del anexo 19
dice que los tipo o tipos de permiso son datos que alteran la información estadística. Ahora
bien, los artículos 184, fracción III, de la Ley Aduanera, 197 de su reglamento, la regla
miscelánea 3.26.10, y la número 44 del anexo 19, dicen: ‘Artículo 184. Cometen las
infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones,
quienes: ... ‘... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones anteriores,
con datos inexactos o falsos, en su caso, omitiendo algún dato siempre que alteren la
información estadísticas y no impliquen la comisión de otra infracción prevista en esta ley
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
...’. La regla 3.26.10, establece: ‘Para los efectos de los artículos 184, fracción III, de la ley y
197 del reglamento, se considerará que se varía información estadística cuando se trate de
alguno de los campos o datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea
obligatorio el llenado del campo de que se trate.’. La regla 44 del anexo 19 de la miscelánea,
dice: ‘Datos que alteran la información estadística ... 44. Tipo o tipos de permisos.’. Como se
aprecia de los numerales transcritos, la conducta desplegada por el actor guarda relación entre
los motivos aducidos y los preceptos aplicables al caso, ya que la autoridad se basó en que en
el pedimento de importación número 3738-9000823, el agente había proporcionado datos
falsos que alteraban la información estadística y no implicaban la comisión de otra infracción
prevista en la Ley Aduanera, lo cual es acorde con el supuesto normativo previsto en el
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera. Bajo esa tesitura, asiste la razón a las
recurrentes, toda vez que según se desprende de los artículos 33, fracción I, inciso g), del
Código Fiscal de la Federación, y 197 del Reglamento de la Ley Aduanera, corresponde a la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a través de la miscelánea fiscal, determinar los
requisitos que deben contener los pedimentos de importación, mediante un instructivo, así
como indicar cuáles errores constituyen infracción por alterar información, de ahí que los
supuestos del citado numeral 184, fracción III, de la Ley Aduanera fueron, sin lugar a dudas,
los que actualizó la conducta del agente aduanal, ya que el motivo determinante de la sanción
fue que en un pedimento de importación se asentaron datos inexactos que alteraron la
información estadística. Por ende, la Sala Fiscal hace una indebida apreciación de los citados
numerales, ya que sostiene que la Ley Aduanera no establece como supuesto de infracción
que se deben asentar en el pedimento de importación los datos de que disponga el instructivo
de llenado que emite la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuando de la lectura de los
preceptos y reglas transcritas se desprende que regulan las conductas por las cuales se hace
aplicable la sanción, de lo que deriva la existencia de una infracción prevista por la ley,
actualizada por la conducta de un agente aduanal, que anexó un pedimento de importación
con datos inexactos al llenar el formato establecido por la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, alterando con ello la información estadística; lo cual es correcto, toda vez que la
materia tributaria no puede ser regulada en su totalidad por una ley formal, sino que es
suficiente un acto normativo primario que contenga la norma esencial que marca un límite
para las normas secundarias, de ahí que puedan existir remisiones a las leyes secundarias
siempre que hagan una regulación, subordinada y dependiente de la ley y que constituyan un
complemento de la regulación que sea indispensable para el cumplimiento de la finalidad
recaudatoria. A mayor abundamiento, la Sala Fiscal carece de competencia para examinar lo
correcto de la sanción con base en que el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, no
establece ‘expresamente’ como infracción qué datos se deben asentar en los pedimentos de
importación, toda vez que la omisión de dicho precepto en regular de manera exacta las
hipótesis de infracción y la necesaria remisión que faculta el numeral 197 del reglamento de
la Ley Aduanera y la regla 3.26.10, son aspectos que atañen a cuestiones de
constitucionalidad de la norma en sí, reservadas para el Poder Judicial de la Federación, pues
mientras no se determine sobre la inconstitucionalidad de tales hipótesis normativas, las
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
autoridades fiscales se encuentran obligadas a acatarlo, es decir, a imponer la sanción que
establece dicho numeral en todos los casos en que se configuren las hipótesis normativas que
establece el mismo. Sirve de apoyo la jurisprudencia P./J. 74/99, sustentada por el Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación
y su Gaceta, Novena Época, Tomo X, agosto de 1999, a página 5, que dice: ‘CONTROL
DIFUSO DE LA CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS GENERALES. NO LO
AUTORIZA EL ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN. El texto expreso del artículo
133 de la Constitución Federal previene que «Los Jueces de cada Estado se arreglarán a dicha
Constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las
Constituciones o leyes de los Estados.». En dicho sentido literal llegó a pronunciarse la
Suprema Corte de Justicia; sin embargo, la postura sustentada con posterioridad por este Alto
Tribunal, de manera predominante, ha sido en otro sentido, tomando en cuenta una
interpretación sistemática del precepto y los principios que conforman nuestra Constitución.
En efecto, esta Suprema Corte de Justicia de la Nación considera que el artículo 133
constitucional, no es fuente de facultades de control constitucional para las autoridades que
ejercen funciones materialmente jurisdiccionales, respecto de actos ajenos, como son las
leyes emanadas del propio Congreso, ni de sus propias actuaciones, que les permitan
desconocer unos y otros, pues dicho precepto debe ser interpretado a la luz del régimen
previsto por la propia Carta Magna para ese efecto.’. De igual forma, no existe violación a lo
establecido por el artículo 35 del Código Fiscal de la Federación, toda vez que la resolución
miscelánea se emite por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su
caso, el presidente del Servicio de Administración Tributaria para reglamentar la aplicación
de la ley en lo que ésta les reserve facultades, con fundamento en lo dispuesto por el artículo
33, fracción I, inciso g) y último párrafo, la que se emite como un compendio reglamentario
de las disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, y que comprende
todo tipo de reglamentaciones a las diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales
específicamente; de lo que se concluye que no guarda relación con el citado numeral; además
de que, en todo caso, la sanción administrativa y las correlativas obligaciones que ésta
genera, no emanan de la miscelánea, sino del precepto 184, fracción III, de la Ley Aduanera.
En efecto, los citados numerales en lo conducente, establecen: ‘Artículo 33. Las autoridades
fiscales para el mejor cumplimiento de sus facultades, estarán a lo siguiente: ... I.
Proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y para ello procurarán ...’. ‘... g)
Publicar anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades fiscales que establezcan
disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que faciliten su conocimiento por
parte de los contribuyentes; se podrán publicar aisladamente aquellas disposiciones cuyos
efectos se limitan a periodos inferiores a un año ...’. ‘... Asimismo, las autoridades fiscales
darán a conocer a los contribuyentes a través de los medios de difusión que se señalen en
reglas de carácter general, los criterios de carácter interno que emitan para el debido
cumplimiento de las disposiciones fiscales, salvo aquellos que, a juicio de la propia
autoridad, tengan el carácter de confidenciales, sin que por ello nazcan obligaciones para los
particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos cuando se publiquen en el Diario
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Oficial de la Federación’. ‘Cuando las leyes, reglamentos y demás disposiciones legales
hagan referencia u otorguen atribuciones a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o a
cualquiera de sus unidades administrativas, se entenderán hechas al Servicio Administrativo
Tributaria, cuando se trate de atribuciones vinculadas con la materia objeto de la Ley del
Servicio de Administración Tributaria, su reglamento interior o cualquier otra disposición
jurídica que emane de ellos.’. ‘Artículo 35. Los funcionarios fiscales facultados debidamente
podrán dar a conocer a las diversas dependencias el criterio que deberán seguir en cuanto a la
aplicación de las disposiciones fiscales, sin que por ello nazcan obligaciones para los
particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos cuando se publiquen en el Diario
Oficial de la Federación.’. Como se aprecia de lo transcrito, el numeral 35 señala la
prohibición de que se generen obligaciones para los particulares en tratándose de los criterios
que establecen las autoridades fiscales que deben seguir las diversas dependencias en cuanto
a la aplicación de las disposiciones fiscales, los cuales sí pueden generar derechos a favor de
los particulares cuando se publican en el Diario Oficial de la Federación; de lo que se
desprende que los mencionados criterios constituyen simples juicios de interpretación de las
leyes fiscales que formulan los funcionarios fiscales facultados, hacia el interior del servicio
de administración tributaria, para garantizar el debido cumplimiento de los ordenamientos
fiscales, los que incluso, como lo señala el penúltimo párrafo del citado precepto 33, pueden
ser de carácter confidencial a juicio de la propia autoridad. De ahí que los citados criterios no
puedan generar obligaciones a cargo de los contribuyentes, pues se basan en simples
apreciaciones de la ley, que si bien resultan de aplicación necesaria hacia el interior de las
dependencias, su contenido no necesariamente refleja su interpretación exacta, dado que se
basa en el análisis de determinado precepto legal, cuyo alcance corresponde dilucidar en
definitiva a los órganos jurisdiccionales atendiendo al caso concreto. En cambio, la
resolución de miscelánea fiscal (sic) de comercio exterior, constituye un agrupamiento de
disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, que por regla general se
publican anualmente y que regulan diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales,
las cuales poseen carácter obligatorio para los contribuyentes, pues fueron expedidas en uso
de las facultades que otorga a las autoridades fiscales el citado precepto 33, fracción I, inciso
g), del Código Fiscal de la Federación; cuya publicación, además, es indefectible para las
autoridades fiscales, a fin de que faciliten su conocimiento por parte de los contribuyentes,
pudiendo en ocasiones publicarse aisladamente cuando sus efectos se limiten a periodos
inferiores a un año. Tan es así que en la propia resolución miscelánea se cita como
fundamento, entre otros numerales, el mencionado precepto 33, fracción I, inciso g), sin que
se cite el ordinal 35 de la legislación en cita. Como corolario de lo anterior, tal como lo
aducen las recurrentes, en el presente caso no resulta aplicable el artículo 35 del
ordenamiento en consulta, pues la resolución miscelánea de comercio exterior para mil
novecientos noventa y ocho, específicamente la regla 3.26.10 y los anexos 19 y 22 de la
misma, constituyen normas que forman parte de un compendio reglamentario de
disposiciones fiscales de aplicación obligatoria para los contribuyentes, y no criterios de
interpretación realizados hacia el interior de las diversas dependencias del Servicio de
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Administración Tributaria, a que se refiere exclusivamente la disposición legal en comento.
En las relatadas condiciones, al ser sustancialmente fundados los agravios hechos valer, lo
procedente es declarar fundado el recurso y revocar la sentencia que se revisa."
Similar criterio sustentan en su parte considerativa los fallos correspondientes a los recursos
de revisión fiscal 149/2000, 150/2000 y 170/2000 emitidos, respectivamente, el nueve de
noviembre de dos mil, por lo que resulta innecesaria su transcripción para informar el
presente fallo.
QUINTO. Tomando en cuenta las resoluciones transcritas, corresponde verificar si en el caso
existe o no la contradicción denunciada entre los criterios sustentados por los diversos
Tribunales Colegiados de Circuito.
Para tal efecto es conveniente señalar que una contradicción de tesis se presenta cuando los
Tribunales Colegiados de Circuito, en las sentencias que generan la denuncia, examinaron
cuestiones jurídicamente iguales, adoptando posiciones o criterios jurídicos discrepantes y,
además, la diferencia de criterios se presenta en las consideraciones, interpretaciones o
razonamientos jurídicos de los fallos respectivos, requiriéndose, asimismo, que los criterios
provengan del examen de elementos esencialmente idénticos.
Sirve de apoyo a la anterior conclusión, la tesis jurisprudencial cuyos rubro, texto y datos de
identificación son los siguientes:
"CONTRADICCIÓN DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO.
REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los artículos
107, fracción XIII, primer párrafo de la Constitución Federal y 197-A de la Ley de Amparo,
cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de
amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que
corresponda deben decidir cuál tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen
tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los
negocios jurídicos se examinen cuestiones jurídicas esencialmente iguales y se adopten
posiciones o criterios jurídicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en
las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jurídicas de las sentencias respectivas;
y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos." (Octava
Época. Instancia: Cuarta Sala. Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Número 58, octubre de 1992. Tesis 4a./J. 22/92. Página 22).
Con base en lo anterior, atendiendo a que en las resoluciones que integran este expediente se
advierten diversos puntos de contradicción, a continuación, en orden lógico, se precisan las
interpretaciones opuestas a las que arribaron los Tribunales Colegiados de Circuito, partiendo
de elementos idénticos y respecto de diversos problemas jurídicos.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
I. En cuanto al alcance del principio de legalidad tributaria y la posibilidad de que en una
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior se regule la conducta infractora que dará lugar
a la imposición de una multa, destaca:
Por una parte, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Cuarto Circuito, al
resolver los recursos de revisión fiscal 14/2001 y 133/2001, sostuvo que las obligaciones
fiscales sólo deben estar contempladas en una ley formal y materialmente creada y que la
regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos
noventa y ocho en la que se establecen los requisitos que deberán reunir los pedimentos de
importación conforme a lo dispuesto en los artículos 184, fracción III, de la Ley Aduanera y
197 de su reglamento, no cumple con tales características, pues no fue emitida por el Poder
Legislativo y para su emisión no se siguió el proceso de creación de una ley establecido en
los artículos 71 y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En sentido contrario, el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, al resolver los
recursos de revisión fiscal 91/2000, 106/2000, 149/2000, 150/2000 y 170/2000, estableció
que la materia tributaria no puede ser regulada en su totalidad por una ley formal, sino que es
suficiente un acto normativo primario que contenga la norma esencial que marca un límite
para las normas secundarias, de ahí que puedan existir remisiones a las leyes secundarias
siempre que hagan una regulación subordinada y dependiente de la ley y que constituyan un
complemento de la regulación que sea indispensable para el cumplimiento de la finalidad
recaudatoria, por lo que es válido que los elementos de la conducta infractora prevista en el
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera se precisen en la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho.
De la síntesis efectuada, se advierte que existe contradicción entre lo sostenido por los
Tribunales Colegiados Primero en Materia Administrativa del Cuarto Circuito y Segundo del
Quinto Circuito, ya que para el primero de ellos no se respeta el principio de legalidad
tributaria cuando se regula una conducta infractora en una resolución miscelánea, dado que
las obligaciones fiscales únicamente pueden contemplarse en un acto formal y materialmente
legislativo; en cambio, para el segundo de esos tribunales, en el supuesto descrito sí se
respeta el referido principio, ya que éste no exige que la materia tributaria se regule en su
totalidad por una ley formal.
En tal virtud, el primer punto de contradicción que esta Sala debe dilucidar consiste en
determinar si se respeta el principio de legalidad tributaria al precisarse en una Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior una conducta infractora.
II. En relación con la posibilidad de que las reglas generales publicadas en términos de lo
dispuesto en el artículo 33, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación regulen
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
obligaciones o precisen el alcance de las previstas en una ley, destaca:
El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Cuarto Circuito, al resolver los
recursos de revisión fiscal 14/2001 y 133/2001, sostuvo que la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho tiene como finalidad facilitar a los
contribuyentes el pago de contribuciones y el debido cumplimiento a las disposiciones
fiscales, otorgándoles derechos mas no obligaciones fiscales, máxime que en el artículo 33,
fracción I, inciso g) y en el último párrafo de ese numeral del Código Fiscal de la Federación,
se establece que las autoridades fiscales, para el mejor cumplimiento de sus facultades,
proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y para ello procurarán publicar
anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades fiscales que establezcan
disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que faciliten su conocimiento por
parte de los contribuyentes, que se podrán publicar aisladamente aquellas disposiciones cuyos
efectos se limitan a un año y, asimismo, que las autoridades fiscales darán a conocer a los
contribuyentes, a través de los medios de difusión que se señalen en las reglas de carácter
general, los criterios de carácter interno que emitan para el debido cumplimiento de las
disposiciones fiscales, salvo aquellos que, a juicio de la propia autoridad, tengan el carácter
de confidenciales, sin que por ello nazcan obligaciones para los particulares y únicamente
derivarán derechos cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Federación.
En cambio, en relación con este tema, el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, al
resolver las revisiones fiscales 91/2000, 106/2000, 149/2000, 150/2000 y 170/2000,
consideró que las reglas generales contenidas en una resolución miscelánea, se publican por
el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o, en su caso, por el presidente del
Servicio de Administración Tributaria, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 33,
fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación, como un compendio reglamentario
de las disposiciones de carácter general aplicables al comercio exterior, que comprende todo
tipo de reglamentaciones a las diversas figuras jurídicas previstas en las leyes fiscales de
manera específica y que, por tanto, poseen carácter obligatorio para los contribuyentes, a
diferencia de los criterios de interpretación a los que refiere el artículo 35 del Código Fiscal
de la Federación, los que no pueden crear obligaciones a los contribuyentes.
En apoyo a esta postura, el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de
Trabajo del Séptimo Circuito, al resolver las revisiones fiscales 58/2000, 61/2000, 65/2000,
33/2001 y 725/2001, sostuvo que la referida regla general no goza de las características de
una circular, las que generalmente constituyen comunicaciones internas, sino que tiene su
origen en lo previsto en el artículo 36, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la
Federación y, además, se emiten con base en lo establecido el artículo 14, fracción III, de la
Ley del Servicio de Administración Tributaria.
En tal virtud, se advierte que sí existe contradicción entre lo sustentado por el Primer
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Cuarto Circuito y lo sostenido por los
Tribunales Colegiados Segundo del Quinto Circuito y Primero en Materias Administrativa y
de Trabajo del Séptimo Circuito, pues mientras que el primero de ellos consideró que las
reglas generales contenidas en una resolución miscelánea no pueden establecer obligaciones a
los gobernados, los dos restantes tribunales consideraron que dichas reglas, al emitirse y
publicarse con base en lo previsto en los artículos 14, fracción III, de la Ley del Servicio de
Administración Tributaria y 36, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación, sí
pueden regular obligaciones de los gobernados. Por tanto, el segundo punto de contradicción
que debe resolver esta Sala se traduce en determinar si las reglas generales emitidas y
publicadas por las autoridades hacendarias competentes, con base en lo dispuesto en los
citados preceptos legales, pueden regular obligaciones de los contribuyentes.
III. En relación con la competencia del entonces Tribunal Fiscal de la Federación,
actualmente Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, para analizar la
constitucionalidad de las reglas generales administrativas, destaca:
Por una parte, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito,
al resolver los amparos directos 142/91, 1632/93, 2622/93, 142/94 y 1082/94, sostuvo, en
síntesis, que si bien es cierto que el referido tribunal administrativo carece de competencia
para resolver sobre la inconstitucionalidad de una ley o de un reglamento, ya que tal facultad
corresponde exclusivamente al Poder Judicial de la Federación, también es cierto que sí tiene
competencia para pronunciarse en relación con la validez de otros ordenamientos
administrativos de carácter general y abstracto, cuya naturaleza jurídica sea distinta de la ley
y del reglamento.
En sentido opuesto, el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, al resolver los
recursos de revisión fiscal 91/2000, 106/2000, 149/2000, 150/2000 y 170/2000, sostuvo que
las Salas del mencionado Tribunal Fiscal carecen de competencia para examinar la
constitucionalidad de los artículos 184, fracción III, de la Ley Aduanera y 197 de su
reglamento, así como de la regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior
para mil novecientos noventa y ocho, pues el hecho de que el primero de esos preceptos
omita señalar de manera exacta los supuestos de una infracción y tal cuestión se regule en la
referida regla general, son aspectos que atañen a cuestiones de constitucionalidad que están
reservadas al Poder Judicial de la Federación. Incluso, para ese tribunal, de aceptarse la
referida atribución, ello implicaría un control difuso no permitido en el sistema constitucional
de los Estados Unidos Mexicanos.
De lo sintetizado se observa que existe contradicción entre los criterios sustentados por el
Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito y el Segundo
Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, ya que para el primero de ellos sí es válido que una
Sala del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, antes Tribunal Fiscal de la
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Federación, aborde el estudio de constitucionalidad de lo previsto en normas inferiores a una
ley o un reglamento; en cambio, para el segundo de esos tribunales analizar cualquier aspecto
de la validez de lo dispuesto en una regla de una Resolución Miscelánea de Comercio
Exterior escapa a las atribuciones del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
Luego, el tercer punto de contradicción que debe dilucidar esta Sala es si el actual Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, antes Tribunal Fiscal de la Federación, está
legalmente facultado para analizar la validez de disposiciones de observancia general
emitidas por una autoridad administrativa con base en una habilitación legal.
Al respecto, de especial relevancia resulta señalar que el referido punto de contradicción no
se afecta por el hecho de que cuando se sostuvieron los referidos criterios aquel tribunal
tuviera una denominación diferente, ya que para efectos de este asunto resultan irrelevantes
los cambios de atribuciones que el mismo sufrió al constituirse en Tribunal Federal de
Justicia Fiscal y Administrativa, pues con ello no se modificaron los diversos preceptos que
resultan relevantes para resolver este punto de contradicción, entre otros, la fracción IX del
artículo 202 del Código Fiscal de la Federación, cuyo texto se mantiene incólume desde la
entrada en vigor de este ordenamiento y cuya interpretación es relevante para tal fin, como se
precisa más adelante.
IV. En cuanto a la validez de la multa impuesta con motivo de que un gobernado presente un
pedimento de importación con datos inexactos que afectan la información estadística,
configurando la conducta infractora prevista en el artículo 184, fracción III, de la Ley
Aduanera, para cuya actualización es necesario atender a lo dispuesto en el artículo 197 del
Reglamento de la Ley Aduanera, en la regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho y en sus anexos 19 y 22, y en
relación con los actos cuyo apego al marco normativo puede analizar el Tribunal Federal de
Justicia Fiscal y Administrativa, antes Tribunal Fiscal de la Federación, para pronunciarse
sobre la validez de la mencionada sanción pecuniaria, debe tomarse en cuenta que partiendo
de los mismos elementos de hecho, a saber, el conocimiento de diversos recursos de revisión
fiscal interpuestos contra sendas sentencias del referido tribunal administrativo, en las que se
determinó la invalidez de una sanción pecuniaria de la mencionada naturaleza, los Tribunales
Colegiados Primero en Materia Administrativa del Cuarto Circuito, Primero en Materias
Administrativa y de Trabajo del Séptimo Circuito y Segundo del Quinto Circuito, arribaron a
conclusiones disímiles en los siguientes términos:
El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Cuarto Circuito, al resolver los
recursos de revisión fiscal 14/2001 y 133/2001, sostuvo, en síntesis, que si bien es cierto que
en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera se prevé como infracción la de presentar
el pedimento de importación con datos inexactos o falsos u omitiendo alguno de ellos
siempre que se altere la información estadística, también es cierto que la obligatoriedad de
llenar de tal o cual forma el pedimento de importación, no tiene su origen en lo previsto en el
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
artículo 36 de la Ley Aduanera que establece la obligación de presentar un pedimento en la
forma oficial aprobada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ya que este numeral
no señala qué campos deben preverse en el referido pedimento, por lo que en realidad la
referida conducta infractora deriva de lo previsto en la regla 3.26.10 y en los anexos 19 y 22
de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, lo
que vulnera los artículos 33, fracción I, inciso g) y 38, fracción III, del Código Fiscal de la
Federación, por indebida aplicación de los artículos 184, fracción III, y 185, fracción II,
ambos de la Ley Aduanera, al dejar de considerar que las referidas reglas generales tienen
como finalidad facilitar a los contribuyentes el pago de contribuciones y el debido
cumplimiento a las disposiciones fiscales otorgándoles derechos mas no obligaciones
fiscales, aunado a que las disposiciones que regulan infracciones son de aplicación estricta,
en términos de lo previsto en el artículo 5o. del propio código tributario.
En sentido opuesto, el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo
del Séptimo Circuito, al resolver diversos recursos de revisión fiscal, entre otros, los
registrados con los números 65/2000 y 33/2001, sostuvo que no es de la regla 3.26.10 de la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho de la que
nace la obligación para presentar un pedimento de importación reuniendo determinados
requisitos, sino de lo dispuesto en los artículos 36, fracción I, inciso g) y 184, fracción III, de
la Ley Aduanera, pues en estos numerales es en donde se establece que quien importa bienes
debe presentar ante la aduana un pedimento en la forma oficial aprobada por la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, al cual se debe acompañar la información que permita la
identificación, análisis y control que señale la propia secretaría mediante reglas generales y
que quien presente un pedimento con datos inexactos o falsos u omitiendo algún dato siempre
que se altere la información estadística, incurrirá en una infracción relacionada con las
obligaciones de presentar documentación o declaraciones, que es sancionable con una multa.
En tal virtud, sostiene este último tribunal, no es en la respectiva resolución miscelánea o en
sus anexos en los que se establece la obligación cuyo incumplimiento da lugar a la multa
impugnada, aunado a que las referidas reglas son necesarias para la aplicación eficaz de la
legislación fiscal y aduanera, y se expiden por la autoridad competente en términos de lo
previsto en el artículo 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria.
Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, al resolver las revisiones
fiscales 91/2000, 106/200, 149/2000, 150/2000 y 170/2000, sostuvo que, según se desprende
de los artículos 33, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación y 197 del
Reglamento de la Ley Aduanera, corresponde a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
a través de la "miscelánea fiscal", determinar los requisitos que deben contener los
pedimentos de importación, mediante un instructivo, así como indicar cuáles errores
constituyen infracción por alterar información estadística; de ahí que los supuestos del
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera fueron los que se actualizaron con motivo de la
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
conducta del agente aduanal, ya que la causa determinante de la sanción fue que en un
pedimento de importación se asentaron datos inexactos que alteraron la información
estadística, por lo que la multa impugnada se encuentra debidamente fundamentada y
motivada. Además, el entonces Tribunal Fiscal de la Federación carecía de competencia para
examinar la validez de la multa impugnada tomando en cuenta si, a su vez, es válida la
omisión del artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, al no establecer expresamente
como infracción qué datos se deben asentar en los pedimentos de importación, toda vez que
la omisión de dicho precepto en regular de manera exacta la hipótesis de infracción y la
necesaria remisión que faculta el numeral 197 del Reglamento de la Ley Aduanera y la regla
3.26.10, son aspectos que atañen a cuestiones de constitucionalidad de la norma en sí,
reservadas para el Poder Judicial de la Federación.
Dicho en otras palabras, el referido Tribunal Colegiado de Circuito sostuvo que para analizar
la validez de la multa impugnada el entonces Tribunal Fiscal de la Federación, no debía
considerar la validez de lo dispuesto en las diversas disposiciones de observancia general que
rigen su imposición, en el caso la Ley Aduanera, el Reglamento de la Ley Aduanera y la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, sino
simplemente analizar si la conducta sancionada encuadraba o no en la conducta infractora
configurada, con base en lo dispuesto en diferentes numerales de esos ordenamientos.
De las consideraciones antes sintetizadas, por orden lógico, es menester señalar que del
análisis detenido de lo sostenido por los Tribunales Colegiados Primero en Materia
Administrativa del Cuarto Circuito y Primero en Materias Administrativa y de Trabajo del
Séptimo Circuito, en contraste con lo señalado por el diverso Segundo del Quinto Circuito, se
advierte una contradicción implícita, ya que al abordar la materia propia de un recurso de
revisión fiscal y analizar la legalidad de una sentencia dictada en un juicio contencioso
administrativo en el que los actores se limitaron a impugnar una multa impuesta por una
autoridad administrativa con motivo de la comisión de una conducta infractora regulada en la
Ley Aduanera, en el Reglamento de la Ley Aduanera y en la Resolución Miscelánea de
Comercio Exterior y sus anexos, los dos primeros Tribunales Colegiados de Circuito no se
limitaron a pronunciarse sobre los vicios propios de la determinación en la que se impuso la
sanción pecuniaria, ya que incluso analizaron si las referidas reglas generales administrativas,
atendiendo a lo previsto en el Código Fiscal de la Federación, en la Ley del Servicio de
Administración Tributaria y en la Ley Aduanera, podían válidamente regular determinados
aspectos de una conducta infractora prevista en el último ordenamiento citado, en tanto que el
Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito señaló con precisión que para abordar el
estudio de validez del acto en el que se impuso la multa en comento, el entonces Tribunal
Fiscal de la Federación debía limitarse a estudiar si se encontraba acreditada la respectiva
conducta infractora, con independencia de que ésta se regulara incluso en una regla general
administrativa.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
En ese orden de ideas, debe estimarse que implícitamente para los Tribunales Colegiados
Primero en Materia Administrativa del Cuarto Circuito y Primero en Materias Administrativa
y de Trabajo del Séptimo Circuito cuando el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa, antes Tribunal Fiscal de la Federación, aborda el estudio de validez del acto
en el que se impone una multa cuya conducta infractora se encuentra regulada incluso en un
regla general administrativa, debe analizarse si esta última se apega a lo previsto en las leyes
que se desarrollan o pormenorizan por la misma y no limitarse al estudio de los vicios
propios del acto concreto en el que se impone la respectiva sanción pecuniaria, en tanto que
para el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, el mencionado tribunal deberá
limitarse al estudio de los referidos vicios y no adentrarse en el estudio de aspectos de validez
de la referida regla general.
Cabe agregar que en relación con la posibilidad de que se suscite una contradicción de tesis
implícita, resultan ilustrativas las tesis que llevan por rubro, texto y datos de identificación:
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. EXISTE DE MANERA IMPLÍCITA CUANDO UNO DE
LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO NO EXPRESA CONSIDERACIONES
RESPECTO DEL CRITERIO CUESTIONADO, PERO ARRIBA A UNA CONCLUSIÓN
DIVERSA DE LA QUE ESTABLECE EL OTRO TRIBUNAL SOBRE EL MISMO
PROBLEMA JURÍDICO. Aun cuando uno de los Tribunales Colegiados de Circuito no
exponga en la ejecutoria respectiva las consideraciones en que sustenta el criterio jurídico
materia de la contradicción de tesis, ésta existe en forma implícita si tal ejecutoria contiene
elementos suficientes para establecer un criterio contrario al del otro Tribunal Colegiado,
pues si bien es cierto que la divergencia de criterios debe darse en las consideraciones,
razonamientos o interpretaciones jurídicas vertidas en las sentencias, ello no obsta para
determinar que sí existe contradicción y decidir cuál tesis debe prevalecer, cuando los
órganos jurisdiccionales arriban a conclusiones diversas respecto de la sustancia de un mismo
problema jurídico, mientras no se trate de aspectos accidentales o meramente secundarios, ya
que para dilucidar cuál tesis ha de prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, un
criterio diverso sobre la misma cuestión jurídica." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XV, marzo de 2002. Tesis
2a. XXVIII/2002. Página 427).
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. PROCEDE SU ANÁLISIS AUNQUE UNO DE LOS
CRITERIOS DIVERGENTES SEA IMPLÍCITO, SIEMPRE Y CUANDO EL SENTIDO DE
ÉSTE PUEDA DEDUCIRSE INDUBITABLEMENTE. El hecho de que uno de los criterios
divergentes materia de la contradicción de tesis denunciada, sea implícito, no impide que
pueda analizarse y resolverse la contradicción planteada, pero para que la divergencia tenga
jurídicamente los mismos efectos que un desacuerdo expreso al resolver cuestiones
esencialmente iguales, se requiere que el sentido atribuido al criterio tácito sea indubitable."
(Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Gaceta. Tomo II, septiembre de 1995. Tesis 2a. LXXVIII/95. Página 372).
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. EXISTE CUANDO SE DAN CRITERIOS OPUESTOS Y
SÓLO UNO SE SUSTENTA EN RAZONES EXPRESAS. La circunstancia de que en las
resoluciones dictadas en los recursos de revisión fiscal, se advierta que un Tribunal
Colegiado en forma expresa sostuvo que no procedía dicho recurso, y el otro simplemente lo
admitió, no es obstáculo para determinar la existencia de la contradicción de tesis entre dos
Tribunales Colegiados de Circuito si los criterios de éstos, resolvieron sobre una misma
cuestión procesal, pero en sentido diverso." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo II, agosto de 1995. Tesis 2a.
LXVIII/95. Página 283).
Por tanto, el cuarto punto de contradicción que debe dilucidarse consiste en determinar si en
un juicio contencioso administrativo seguido ante el actual Tribunal Federal de Justicia Fiscal
y Administrativa, en el que se impugna una multa impuesta con motivo de una conducta
infractora que se encuentra regulada tanto en la Ley Aduanera como en una regla general
administrativa, el referido tribunal debe limitarse al estudio de los vicios propios del
correspondiente acto sancionatorio o si, incluso, puede analizar si la referida regla se apega a
lo previsto en la ley.
Por otra parte, como se advierte de la síntesis efectuada, existe una contradicción expresa
entre lo sostenido por los Tribunales Colegiados Primero en Materia Administrativa del
Cuarto Circuito y Primero en Materias Administrativa y de Trabajo del Séptimo Circuito, ya
que para el primero de ellos la multa impuesta en términos de lo previsto en el artículo 184,
fracción III, de la Ley Aduanera, cuando se presenta un pedimento de importación con datos
inexactos que alteran la información estadística, atendiendo a lo previsto en la Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, implica sancionar a
los gobernados por el incumplimiento de una obligación establecida en la referida resolución
miscelánea y no en la ley, ya que lo dispuesto en aquélla no se justifica por lo previsto en el
artículo 36 de la Ley Aduanera, en tanto que el segundo de los citados tribunales considera
que la obligación cuyo incumplimiento se sanciona tiene sustento en lo previsto en el artículo
36 de la Ley Aduanera, por lo que la validez de la respectiva sanción pecuniaria no se afecta
con lo previsto en la mencionada resolución miscelánea que se apega a lo establecido en ese
numeral, máxime que las reglas contenidas en ésta son necesarias para la aplicación eficaz de
la legislación fiscal y aduanera y se expiden por la autoridad competente en términos de lo
previsto en el artículo 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria.
En tal virtud, el quinto y último punto de contradicción que debe esclarecer esta Sala con
motivo de este asunto consiste en determinar si la regulación prevista en la Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior y sus anexos para mil novecientos noventa y ocho, en
relación con la conducta infractora establecida en el artículo 184, fracción III, de la Ley
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Aduanera, se apega a lo previsto en este ordenamiento o si por el contrario lo dispuesto en las
referidas reglas generales administrativas carece de sustento legal, lo que, en consecuencia,
trasciende a la validez de las multas impuestas con motivo de la infracción en comento.
De especial relevancia resulta señalar que no obsta a la procedencia del anterior punto de
contradicción la circunstancia de que algunas de las normas que fueron materia de
interpretación hayan sido derogadas o modificadas, ya que en los ordenamientos vigentes se
conserva la misma regulación cuya interpretación por los respectivos Tribunales Colegiados
de Circuito dio origen a la contradicción de criterios.
En estos casos, atendiendo a la finalidad de la contradicción de tesis se cumple con el
propósito de esa institución procesal, cuya finalidad es generar seguridad jurídica tanto a los
gobernados como a los órganos encargados de aplicar las disposiciones respectivas, al
conocer el criterio judicial que debe regir para resolver un problema jurídico que actualmente
subsiste.
Para corroborar esta postura es preciso realizar un examen comparativo entre las
disposiciones en materia aduanera en las que se basaron los Tribunales Colegiados de
Circuito antes referidos y las vigentes que contienen hipótesis similares.
Al respecto, destaca que los numerales materia de interpretación en las sentencias
contradictorias fueron los artículos 36, párrafo primero, 184, fracción III y 185, fracción II,
de la Ley Aduanera, 197 del Reglamento de la Ley Aduanera y la regla 3.26.10 de la
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho, y sus
anexos 19 y 22. En los referidos numerales se disponía:
Ley Aduanera.
"Artículo 36. Quienes importen o exporten mercancías están obligados a presentar ante la
aduana, por conducto de agente o apoderado aduanal, un pedimento en la forma oficial
aprobada por la secretaría. En los casos de las mercancías sujetas a regulaciones y
restricciones no arancelarias cuyo cumplimiento se demuestre a través de medios
electrónicos, el pedimento deberá incluir la firma electrónica que demuestre el descargo total
o parcial de esas regulaciones o restricciones. Dicho pedimento se deberá acompañar de: I.
En importación: a) La factura comercial que reúna los requisitos y datos que mediante reglas
establezca la secretaría, cuando el valor en aduana de las mercancías se determine conforme
al valor de transacción y el valor de dichas mercancías exceda de la cantidad que establezcan
dichas reglas. ..."
"Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar
documentación y declaraciones, quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
hagan en forma extemporánea, los documentos que amparen las mercancías que importen o
exporten, que transporten o que almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las
constancias de exportación, declaraciones, manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de
mercancías, equipaje y pasajeros, autorizaciones, así como el documento en que conste la
garantía a que se refiere el artículo 36, fracción I, inciso e), de esta ley en los casos en que la
ley imponga tales obligaciones. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos
fracciones anteriores, con datos inexactos o falsos u omitiendo algún dato, siempre que altere
la información estadística."
"Artículo 185. Se aplicarán las siguientes multas a quienes cometan las infracciones
relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones, previstas en el
artículo 184 de esta ley: ... II. Multa de $700.00 a $1,000.00 a la señalada en la fracción III,
por cada documento."
Reglamento de la Ley Aduanera.
"Artículo 197. Sólo se considerará que varía la información estadística a que se refiere la
fracción III del artículo 184 de la ley, cuando en el pedimento se alteren los datos que
determine la secretaría."
Resolución Miscelánea.
"Regla 3.26.10. Para efectos de los artículos 184, fracción III de la ley y 197 del reglamento,
se considerará que se varía la información estadística cuando se trate de alguno de los campos
o datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio el llenado
del campo de que se trate."
A su vez, los anexos 19 y 22 de esta resolución miscelánea, publicados en el Diario Oficial de
la Federación, respectivamente, el veintitrés y el veinticinco de marzo de mil novecientos
noventa y ocho, señalaban en lo conducente:
"Anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998.
"Datos que alteran la información estadística.
"1. Fecha de entrada y presentación de la mercancía.
"2. Clave de la aduana.
"3. Clave de la sección de la aduana.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"4. Tipo de operación.
"5. Número de documento."
"Anexo 22 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998.
"Instructivo para el llenado de formas oficiales en materia aduanera.
"Instructivo de llenado del pedimento de importación.
"No. CampoContenido
"1.Fecha de pagoFecha en que se pretende
pagar las contribuciones al
comercio exterior.
Artículos 56 y 83 de la Ley
Aduanera.
"2. Tipo de operaciónClave que identifica la
operación.
1. Importación.
"3. Aduana/secciónClave de la aduana y sección
aduanera ante la que
se promueve el despacho."
En la actualidad, las citadas disposiciones de observancia general señalan:
Ley Aduanera.
"Artículo 36. Quienes importen o exporten mercancías están obligados a presentar ante la
aduana, por conducto de agente o apoderado aduanal, un pedimento en la forma oficial
aprobada por la secretaría. En los casos de las mercancías sujetas a regulaciones y
restricciones no arancelarias cuyo cumplimiento se demuestre a través de medios
electrónicos, el pedimento deberá incluir la firma electrónica que demuestre el descargo total
o parcial de esas regulaciones o restricciones. Dicho pedimento se deberá acompañar de: I.
En importación: a) La factura comercial que reúna los requisitos y datos que mediante reglas
establezca la secretaría, cuando el valor en aduana de las mercancías se determine conforme
al valor de transacción y el valor de dichas mercancías exceda de la cantidad que establezcan
dichas reglas. ..."
"Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar
documentación y declaraciones, quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo
hagan en forma extemporánea, los documentos que amparen las mercancías que importen o
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
exporten, que transporten o que almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las
constancias de exportación, declaraciones, manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de
mercancías y equipaje, autorizaciones, así como el documento en que conste la garantía a que
se refiere el artículo 36, fracción I, inciso e) de esta ley en los casos en que la ley imponga
tales obligaciones. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones
anteriores, con datos inexactos o falsos, u omitiendo algún dato, siempre que altere la
información estadística. ..."
"Artículo 185. Se aplicarán las siguientes multas a quienes cometan las infracciones
relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones, previstas en el
artículo 184 de esta ley: ... II. Multa de $700.00 a $1,000.00 a la señalada en la fracción III,
por cada documento. No se pagará (agregar segundo párrafo)."
Reglamento de la Ley Aduanera.
"Artículo 197. Sólo se considerará que varía la información estadística a que se refiere la
fracción III del artículo 184 de la ley, cuando en el pedimento se alteren los datos que
determine la secretaría."
Por su parte, la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y
ocho, fue sustituida por las actuales Reglas de Carácter General en Materia de Comercio
Exterior para dos mil cuatro, publicadas en el Diario Oficial de la Federación del veintinueve
de marzo del año indicado. Específicamente, por lo que respecta a la regla 3.26.10, el
supuesto regulado en ella ahora se prevé con una redacción diferente, en el inciso c) del
apartado B de la regla 2.12.2, la cual señala:
"Regla 2.12.2. Para los efectos del artículo 184 de la ley, se estará a lo siguiente:
"...
"B. Para el supuesto de la fracción III,
"...
"3. Se considera que no se comete esta infracción de conformidad con el artículo 196 del
reglamento, en los siguientes casos:
"...
"c) Cuando no se varíe la información estadística. Se considerará que ésta varía, cuando se
trate de alguno de los campos o datos señalados en el anexo 19 de la presente resolución."
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
En relación con el anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil
novecientos noventa y ocho, en el que se establecen los datos que alteran la información
estadística, si bien fue sustituido por el que se encuentra en las Reglas de Carácter General en
Materia de Comercio Exterior para dos mil dos, publicado en el Diario Oficial de la
Federación el treinta y uno de mayo de dos mil dos, en esencia son similares, ya que el
referido anexo continúa precisando los datos que alteran la información estadística y dicho
anexo aún continúa vigente según se desprende de lo establecido en el respectivo artículo
octavo transitorio, tanto de las Reglas de Carácter General en Materia de Comercio Exterior
para dos mil tres, publicadas en el Diario Oficial de la Federación del diecisiete de abril de
dos mil tres, como de las diversas reglas para dos mil cuatro, publicadas en el Diario Oficial
de la Federación el veintinueve de marzo del propio año. Dichos numerales transitorios
disponen:
"Octavo. Los anexos de las Reglas de Carácter General en Materia de Comercio Exterior para
2002, estarán en vigor hasta en tanto sean publicados los correspondientes a las Reglas de
Carácter General en Materia de Comercio Exterior para 2003."
"Octavo. Los anexos de las Reglas de Carácter General en Materia de Comercio Exterior para
2003, estarán en vigor hasta en tanto sean publicados los correspondientes a las Reglas de
Carácter General en Materia de Comercio Exterior para 2004."
Respecto al anexo 22 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil
novecientos noventa y ocho, en el que se establece el instructivo para el llenado del
pedimento correspondiente, cabe señalar que actualmente se encuentra vigente el diverso
anexo 22 de las Reglas de Carácter General en Materia de Comercio Exterior para dos mil
tres, publicado en el Diario Oficial de la Federación el ocho de enero de dos mil cuatro, cuyo
contenido es esencialmente igual al señalado en primer lugar, ya que en este último continúan
precisándose las reglas para el llenado de los pedimentos y dicho anexo aún continúa vigente
según se desprende de lo establecido en el artículo octavo transitorio de las Reglas de
Carácter General en Materia de Comercio Exterior para dos mil cuatro, publicadas en el
Diario Oficial de la Federación el veintinueve de marzo de dos mil cuatro. Dicho numeral
transitorio dispone:
"Octavo. Los anexos de las Reglas de Carácter General en Materia de Comercio Exterior para
2003, estarán en vigor hasta en tanto sean publicados los correspondientes a las Reglas de
Carácter General en Materia de Comercio Exterior para 2004."
Del examen de las disposiciones abrogadas y vigentes, se desprende que los supuestos
normativos que analizaron los referidos Tribunales Colegiados de Circuito permanecen en el
orden jurídico nacional, por lo que es necesario y conveniente resolver el referido punto de
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
contradicción.
La conclusión que antecede encuentra sustento en la tesis jurisprudencial cuyos rubro, texto y
datos de identificación son los siguientes:
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. DEBE RESOLVERSE, AUNQUE DIMANE DE LA
INTERPRETACIÓN DE PRECEPTOS LEGALES DEROGADOS, SI SU CONTENIDO SE
REPITIÓ EN LOS VIGENTES. A pesar de que los criterios divergentes deriven del examen
de disposiciones legales o reglamentarias que ya no se encuentren en vigor, por haber sido
derogados o abrogados los ordenamientos a que pertenecen, es necesario resolver la
contradicción de tesis denunciada en el caso de que los ordenamientos vigentes, que
sustituyeron a aquéllos repitan, en lo esencial, las hipótesis normativas cuya interpretación
por los Tribunales Colegiados de Circuito o por las Salas de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, dio lugar a la contradicción de tesis, puesto que este proceder tiende a fijar
criterios que conservan vigencia y utilidad en la preservación de la seguridad jurídica."
(Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo XII, septiembre de 2000. Tesis 2a./J. 87/2000. Página 70).
SEXTO. En la presente contradicción de tesis no deben participar los criterios sustentados
por los Tribunales Colegiados Primero en Materias Penal y Administrativa del Segundo
Circuito y Primero en Materia Administrativa del Sexto Circuito, atento a las consideraciones
siguientes.
De acuerdo a lo sostenido por este Alto Tribunal para que exista una contradicción de tesis,
resulta necesario que las resoluciones relativas se hayan adoptado respecto de una misma
cuestión jurídica, suscitada en un mismo plano y que expresa o implícitamente hayan
arribado a conclusiones opuestas sobre esa cuestión.
Así, para que efectivamente exista la contradicción denunciada será necesario que los
criterios opositores hayan partido de los mismos supuestos esenciales, es decir, de los que
sirven de basamento lógico a las conclusiones divergentes adoptadas.
En este orden de ideas, debe señalarse que el Primer Tribunal Colegiado en Materias Penal y
Administrativa del Segundo Circuito, al resolver el amparo directo 314/96, otorgó la
protección constitucional porque el acto reclamado se sustenta en una circular que no
proviene del legislador sino de una autoridad administrativa, por lo que por su propia
naturaleza no puede tener el alcance de aplicación de una ley.
A su vez, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto Circuito, al
resolver el amparo directo 61/99, negó la protección constitucional al declarar infundados e
inoperantes los agravios planteados por la parte quejosa en relación con los vicios que
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
atribuyó al acto reclamado y en cuanto a la inconstitucionalidad que hizo valer respecto de las
disposiciones de carácter general emitidas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
determinó que esas reglas generales sólo establecen requisitos en el ámbito administrativo
para que los contribuyentes cumplan con la obligación impuesta en el precepto legal
correspondiente, lo cual no vulnera el artículo 89, fracción I, constitucional.
Las anteriores determinaciones se refieren a cuestiones ajenas a los puntos de contradicción,
ya que versan sobre normas y problemas jurídicos que no guardan relación con la materia de
análisis de la presente contradicción, por lo que no pueden válidamente formar parte de la
misma.
SÉPTIMO. Una vez que se han precisado los puntos de contradicción que deben abordarse,
las razones que aun justifican su resolución y las sentencias denunciadas que no deben
participar en el presente asunto, es posible abordar el primer punto de oposición, el cual
consiste en determinar si se respeta el principio de legalidad tributaria al precisarse en una
Resolución Miscelánea de Comercio Exterior los datos cuya omisión da lugar a que se altere
la información estadística y, por ende, a la actualización de la infracción prevista en el
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera.
Antes de entrar al estudio del referido punto, conviene recordar que atendiendo a que la
resolución de una contradicción de tesis tiene como finalidad fundamental resguardar el
principio de seguridad jurídica que tutela la Constitución General de la República, cuando la
Suprema Corte de Justicia de la Nación emite el criterio que finalmente debe prevalecer, ello
puede realizarlo adoptando un criterio diverso al sostenido por los respectivos Tribunales
Colegiados de Circuito, circunstancia que acontece respecto del presente punto de
contradicción. Sirve de apoyo a esta consideración la tesis jurisprudencial que lleva por
rubro, texto y datos de identificación:
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. NO TIENE QUE RESOLVERSE INVARIABLEMENTE
DECLARANDO QUE DEBE PREVALECER UNO DE LOS CRITERIOS QUE LA
ORIGINARON, PUESTO QUE LA CORRECTA INTERPRETACIÓN DEL PROBLEMA
JURÍDICO PUEDE LLEVAR A ESTABLECER OTRO. La finalidad perseguida por los
artículos 107, fracción XIII, de la Constitución Federal y 197-A de la Ley de Amparo, al
otorgar competencia a las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para resolver
las contradicciones de tesis que surjan entre los Tribunales Colegiados de Circuito,
estableciendo cuál tesis debe prevalecer, es la de preservar la unidad en la interpretación de
las normas que integran el orden jurídico nacional, fijando su verdadero sentido y alcance, lo
que, a su vez, tiende a garantizar la seguridad jurídica; tan importante y trascendental
propósito se tornaría inalcanzable si se llegara a concluir que la Suprema Corte de Justicia de
la Nación está obligada, inexorablemente, a decidir en relación con el criterio que se
establece en una de las tesis contradictorias, a pesar de considerar que ambas son incorrectas
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
o jurídicamente insostenibles. Por consiguiente, la Suprema Corte válidamente puede acoger
un tercer criterio, el que le parezca correcto, de acuerdo con el examen lógico y jurídico del
problema, lo que es acorde, además, con el texto de las citadas disposiciones en cuanto
indican que la Sala debe decidir ‘... cuál tesis debe prevalecer’, no, cuál de las dos tesis debe
prevalecer." (Octava Época. Instancia: Cuarta Sala. Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de
la Federación. Número 74, febrero de 1994. Tesis 4a./J. 2/94. Página 19).
Al respecto, conviene comenzar por señalar que la infracción relacionada con las
obligaciones de presentar documentación y declaraciones, consistente en presentar un
pedimento de importación omitiendo algún dato estadístico en forma tal que con ello se altere
la información estadística, así como la multa que deberá imponerse ante su incumplimiento,
se regula tanto en lo dispuesto en los artículos 184, fracción III y 185, fracción II, de la Ley
Aduanera, como en el diverso 197 del reglamento de ese ordenamiento, y al momento de
emitirse las respectivas sentencias contradictorias en la regla 3.26.10 de la Resolución
Miscelánea en Materia de Comercio Exterior para mil novecientos noventa y ocho y sus
anexos 19 y 22. Esas disposiciones señalan:
"Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar
documentación y declaraciones, quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo
hagan en forma extemporánea, los documentos que amparen las mercancías que importen o
exporten, que transporten o que almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las
constancias de exportación, declaraciones, manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de
mercancías y equipaje, autorizaciones, así como el documento en que conste la garantía a que
se refiere el artículo 36, fracción I, inciso e) de esta ley en los casos en que la ley imponga
tales obligaciones. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos fracciones
anteriores, con datos inexactos o falsos, u omitiendo algún dato siempre que altere la
información estadística."
"Artículo 185. Se aplicarán las siguientes multas a quienes cometan las infracciones
relacionadas con las obligaciones de presentar documentación y declaraciones, previstas en el
artículo 184 de esta ley: ... II. Multa de $700.00 a $1,000.00 a la señalada en la fracción III,
por cada documento."
Reglamento de la Ley Aduanera.
"Artículo 197. Sólo se considerará que varía la información estadística a que se refiere la
fracción III del artículo 184 de la ley, cuando en el pedimento se alteren los datos que
determine la secretaría."
Resolución Miscelánea.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"Regla 3.26.10. Para efectos de los artículos 184, fracción III de la ley y 197 del reglamento,
se considerará que varía la información estadística cuando se trate de alguno de los campos o
datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio el llenado del
campo de que se trate."
A su vez, los anexos 19 y 22 de esta resolución miscelánea, publicados en el Diario Oficial de
la Federación, respectivamente, el veintitrés y el veinticinco de marzo de mil novecientos
noventa y ocho, señalaban en lo conducente:
"Anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998.
"Datos que alteran la información estadística.
"1. Fecha de entrada y presentación de la mercancía.
"2. Clave de la aduana.
"3. Clave de la sección de la aduana.
"4. Clave de documento.
"5. Tipo de operación."
"Anexo 22 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998.
"Instructivo para el llenado de formas oficiales en materia aduanera.
"Instructivo de llenado del pedimento de importación.
"No. CampoContenido
"1.Fecha de pagoFecha en que se pretende
pagar las contribuciones al
comercio exterior.
Artículos 56 y 83 de la Ley Aduanera.
"2. Tipo de operaciónTipo de operación.
Clave que identifica la
operación.
1. Importación.
"3. Aduana/secciónClave de la aduana y sección
aduanera ante la que
se promueve el despacho."
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
De lo establecido en las disposiciones antes transcritas, se advierte que la infracción cuya
regulación se prevé en las mismas no se traduce en la falta de pago de alguna contribución,
sino en el incumplimiento de una obligación tributaria accesoria consistente en señalar en el
pedimento de importación determinados datos establecidos en una regla general
administrativa, cuya omisión dará lugar a la imposición de una sanción pecuniaria.
En ese orden de ideas, al no tratarse de la regulación de alguno de los elementos esenciales de
una contribución ni de una conducta infractora consistente en la falta de pago de algún tributo
que, por ende, dé lugar a una multa que en términos de lo previsto en el artículo 2o., párrafo
último, del Código Fiscal de la Federación sea accesoria del tributo respectivo y, por tanto,
comparta su naturaleza, debe considerarse que la regulación en comento no es expresión del
ejercicio de la potestad tributaria del Estado mexicano y, por ende, no se rige por el principio
de legalidad tributaria establecido en el artículo 31, fracción IV, de la Constitución General
de la República.
En tal virtud, debe estimarse que la regulación tanto de la obligación tributaria de carácter
accesorio consistente en los datos que debe contener el pedimento de importación como de la
infracción correlativa, no se rige por el principio de legalidad tributaria en su aspecto formal,
también denominado como reserva de ley, consistente en que los elementos esenciales de las
contribuciones deben preverse exclusivamente en actos formal y materialmente legislativos,
por lo que el hecho de que en el caso concreto los datos que deben contenerse en la referida
declaración tributaria no se prevean en una ley sino en una regla general administrativa, no
conlleva una violación al artículo 31, fracción IV, constitucional.
En relación con el criterio relativo a que los principios garantizados en el artículo 31, fracción
IV, constitucional, únicamente son exigibles respecto del ejercicio de la potestad tributaria,
destacan las consideraciones que sostuvo esta Segunda Sala al resolver el amparo en revisión
229/2002, promovido por Empresas ICA, Sociedad Controladora, Sociedad Anónima de
Capital Variable y otras, fallado por unanimidad de cinco votos el siete de febrero de dos mil
tres, en las cuales se sostuvo en lo conducente:
"Cabe destacar que resulta ineficaz el planteamiento de la parte quejosa en el sentido de que
la anterior situación, esto es, la supuesta creación de una nueva categoría de contribuyentes
exentos, así como el hecho de que la exención se establezca tomando como parámetro el
nivel de ingresos percibidos para efectos de la Ley del Impuesto sobre la Renta durante mil
novecientos noventa y nueve, no resulta violatorio de las garantías de equidad y
proporcionalidad tributarias, ello, en virtud de que como quedó reiterado en el considerando
que antecede, el decreto materia de análisis en la presente resolución no establece una
exención en materia de la contribución denominada impuesto al activo, porque no elimina de
la regla general de causación ciertos hechos o situaciones gravables, de tal manera que tales
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
razonamientos no son susceptibles de análisis a la luz de lo dispuesto en el artículo 31,
fracción IV, de la Constitución General de la República, esto es, atendiendo a los principios
tributarios de legalidad, proporcionalidad y equidad que de él derivan, ya que dicho precepto
de la Ley Fundamental rige únicamente tratándose de contribuciones y, por ende, de las
exenciones establecidas con motivos de éstas, las que en términos del artículo 2o. del Código
Fiscal de la Federación son los impuestos, aportaciones de seguridad social, contribuciones
de mejoras y derechos, en tanto que, como se ha visto, la emisión del decreto tiene como
propósito estimular el crecimiento de las empresas medianas y pequeñas, lo cual resulta ajeno
a los principios mencionados.
"En efecto, cuando la fracción IV del artículo 31 constitucional establece que los mexicanos
están obligados a ‘contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como del Distrito
Federal o del Estado o Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que
dispongan las leyes.’, la exigencia de que tales obligaciones consten en disposiciones formal
y materialmente legislativas se predica de los tributos o contribuciones, más específicamente,
de los elementos de éstas.
"Esta Suprema Corte ha establecido:
"‘IMPUESTOS, PRINCIPIO DE LEGALIDAD QUE EN MATERIA DE, CONSAGRA LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. El principio de legalidad se encuentra claramente establecido
por el artículo 31 constitucional, al expresar, en su fracción IV, que los mexicanos deben
contribuir para los gastos públicos ‘de la manera proporcional y equitativa que dispongan las
leyes’, y está además, minuciosamente reglamentado en su aspecto formal, por diversos
preceptos que se refieren a la expedición de la Ley General de Ingresos, en la que se
determinan los impuestos que se causarán y recaudarán durante el periodo que la misma
abarca. Por otra parte , examinando atentamente este principio de legalidad, a la luz del
sistema general que informan nuestras disposiciones constitucionales en materia impositiva y
de su explicación racional e histórica, se encuentra que la necesidad de que la carga tributaria
de los gobernados esté establecida en una ley, no significa tan sólo que el acto creador del
impuesto debe emanar de aquel poder que, conforme a la Constitución del Estado está
encargado de la función legislativa -ya que así se satisface la exigencia de que sean los
propios gobernados, a través de sus representantes, los que determinen las cargas fiscales que
deben soportar-, sino fundamentalmente que los caracteres esenciales del impuesto y la
forma, contenido y alcance de la obligación tributaria, estén consignados de manera expresa
en la ley, de tal modo que no quede margen para la arbitrariedad de las autoridades exactoras,
ni para el cobro de impuestos imprevisibles o a título particular, sino que el sujeto pasivo de
la relación tributaria pueda, en todo momento, conocer la forma cierta de contribuir para los
gastos públicos del Estado, y a la autoridad no quede otra cosa sino aplicar las disposiciones
generales de observancia obligatoria, dictadas con anterioridad al caso concreto de cada
causante. Esto, por lo demás, es consecuencia del principio general de legalidad, conforme al
-55-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
cual, ningún órgano del Estado puede realizar actos individuales que no estén previstos o
autorizados por disposición legal anterior, y está reconocido por el artículo 14 de nuestra Ley
Fundamental. Lo contrario, es decir, la arbitrariedad en la imposición, la imprevisibilidad en
las cargas tributarias y los impuestos que no tengan un claro apoyo legal, debe considerarse
absolutamente proscrito en el régimen constitucional mexicano, sea cual fuere el pretexto con
que se pretenda justificársele.’ (Quinta Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación. Tomo LXXXI. Página 5753).
"Si de acuerdo con la tesis transcrita, el principio de legalidad tributaria derivado de la
fracción IV del artículo 31 constitucional, se aplica, por una parte, a los elementos esenciales
de los tributos, esto es, sujeto, objeto, base, tasa y época de pago; por otra, al hecho de que
tales tributos deben estar consignados en una ley en sentido formal y material; y si el artículo
2o. del Código Fiscal de la Federación enumera como contribuciones, limitativamente, los
impuestos, las aportaciones de seguridad social, las contribuciones de mejoras y los derechos,
ha de concluirse que los principios constitucionales en materia de contribuciones no resultan
aplicables tratándose de un decreto que no emana del Poder Legislativo sino del titular del
Poder Ejecutivo, el que como se ha reiterado en esta resolución, no establece una exención en
materia del impuesto al activo de las empresas, sino un estímulo de naturaleza fiscal tendente
a beneficiar a las pequeñas empresas."
Por otra parte, en relación con el criterio relativo a que la regulación de las conductas
infractoras y su sanción, ajenas a la falta de pago de una contribución, no implican el
ejercicio de la potestad tributaria y, por ende, no se rige por el principio de legalidad
tributaria, resultan ilustrativas las tesis de este Alto Tribunal que llevan por rubro, texto y
datos de identificación:
"SEGURO SOCIAL. EL REGLAMENTO PARA LA IMPOSICIÓN DE MULTAS POR
INFRACCIÓN A LA LEY RELATIVA Y SUS REGLAMENTOS, EN CUANTO
ESPECIFICA LAS SANCIONES ALUDIDAS EN EL ARTÍCULO 304 DE AQUÉLLA, NO
SE RIGE POR EL PRINCIPIO DE LEGALIDAD TRIBUTARIA, PREVISTO EN LA
FRACCIÓN IV DEL ARTÍCULO 31 CONSTITUCIONAL. La Suprema Corte en la tesis de
jurisprudencia 162, consultable en la compilación de 1995, Tomo I, con el rubro:
‘IMPUESTOS, ELEMENTOS ESENCIALES DE LOS. DEBEN ESTAR CONSIGNADOS
EXPRESAMENTE EN LA LEY.’, ha sostenido que al disponer el artículo 31 constitucional,
en su fracción IV, que ‘son obligaciones de los mexicanos contribuir para los gastos públicos,
así de la Federación como del Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional
y equitativa que dispongan las leyes.’, exige que los elementos esenciales del tributo (sujeto,
objeto, base, tasa y época de pago), estén consignados de manera expresa en la ley; y si por
otra parte, el artículo 2o. del Código Fiscal de la Federación enumera como contribuciones,
limitativamente, los impuestos, las aportaciones de seguridad social, las contribuciones de
mejoras y los derechos, debe concluirse que el principio de legalidad tributaria no es
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
aplicable a las multas previstas en el Reglamento para la Imposición de Multas por Infracción
a la Ley del Seguro Social y sus Reglamentos, porque su naturaleza difiere de aquéllas, en
cuanto a que éstas son definidas como sanciones económicas de carácter personal que se
imponen por acciones u omisiones violatorias de disposiciones generales, pues quedan
comprendidas de conformidad con el artículo 3o. del Código Fiscal, en el concepto de
aprovechamientos." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta. Tomo IX, abril de 1999. Tesis 2a./J. 24/99. Página 159).
"SEGURO SOCIAL. EL REGLAMENTO PARA LA IMPOSICIÓN DE MULTAS POR
INFRACCIÓN A LA LEY RELATIVA Y SUS REGLAMENTOS, EN CUANTO PREVÉ
LAS SANCIONES A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 304 DE AQUÉLLA, NO VIOLA
EL PRINCIPIO DE RESERVA DE LA LEY, PREVISTO EN EL ARTÍCULO 73,
FRACCIÓN VII, DE LA CONSTITUCIÓN GENERAL DE LA REPÚBLICA. Conforme al
artículo 3o. del Código Fiscal de la Federación, las multas establecidas en el reglamento
citado pertenecen al concepto de aprovechamientos, que son ingresos que percibe el Estado
por funciones de derecho público, distintos de los que obtiene por contribuciones o ingresos
derivados de financiamientos y de los que obtienen los organismos descentralizados y las
empresas de participación estatal; en tal virtud, el principio de reserva de la ley previsto en el
artículo 73, fracción VII, de la Constitución, no opera para las multas a que se refiere el
Reglamento para la Imposición de Multas por Infracción a la Ley del Seguro Social y sus
Reglamentos, pues sólo rige para las contribuciones -impuestos, aportaciones de seguridad
social y contribuciones de mejoras-, de ahí que para que las multas tengan existencia válida,
pueden constar en leyes o en reglamentos. No es obstáculo para esta conclusión, que el
último párrafo del artículo 2o. del Código Fiscal de la Federación disponga que las sanciones
que establece, entre otros accesorios, participan de la naturaleza de las contribuciones, porque
esto sólo significa que el régimen a que están sujetas es precisamente el fiscal, para
diferenciarlas de las multas de otros órdenes, como son las penales, administrativas,
procesales, etc., pero esto no puede llevar a que se les confunda con las contribuciones,
máxime si se tiene en cuenta que el mismo último párrafo advierte que siempre que en ese
código se haga referencia únicamente a contribuciones no se entenderán incluidos los
accesorios." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo IX, abril de 1999. Tesis 2a./J. 25/99. Página 173).
"MULTA FISCAL. TRATÁNDOSE DE LA PREVISTA EN EL ARTÍCULO 76,
FRACCIÓN II, DEL CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN, LA GARANTÍA DE
AUDIENCIA PUEDE OTORGARSE CON POSTERIORIDAD A SU IMPOSICIÓN. Si se
toma en consideración que conforme al contenido de la tesis de jurisprudencia del Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación,
Séptima Época, Volumen 66, Primera Parte, página 77, de rubro: ‘AUDIENCIA,
GARANTÍA DE, EN MATERIA IMPOSITIVA. NO ES NECESARIO QUE SEA
PREVIA.’, cuando la autoridad hacendaria determina un crédito fiscal derivado del
-57-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
incumplimiento en el pago de una contribución, la garantía de audiencia consagrada en el
artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, puede conferirse a
los gobernados con posterioridad al dictado de la liquidación, resulta inconcuso que
tratándose de la sanción prevista en el artículo 76, fracción II, del Código Fiscal de la
Federación, el derecho de audiencia del sujeto sancionado puede otorgarse con posterioridad
a la emisión de la respectiva resolución, en virtud de que el crédito fiscal que deriva de la
imposición de aquélla tiene su origen en la omisión del pago de una contribución y, por ende,
al tenor del artículo 2o., párrafo último, del propio ordenamiento, constituye un accesorio del
tributo respectivo, que participa de su naturaleza, tornándose en un crédito fiscal tributario.
En consecuencia, debe decirse que la oportunidad que otorga el legislador al gobernado que
sea sancionado en términos de lo establecido en el referido numeral, para impugnar la
resolución respectiva, tanto en la parte que se refiera a la existencia de la conducta infractora,
como a la individualización de la sanción aplicable, mediante el recurso de revocación en
sede administrativa, en términos de lo dispuesto en los artículos 116 y 117 del citado código
tributario, o mediante el juicio contencioso administrativo, conforme a lo previsto en el título
sexto del propio ordenamiento, es suficiente para cumplir con la mencionada garantía
constitucional." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo XIV, agosto de 2001. Tesis 2a. CXLVII/2001. Página 243).
"VISITAS DOMICILIARIAS PARA VERIFICAR LA EXPEDICIÓN DE
COMPROBANTES FISCALES. EL ARTÍCULO 49, FRACCIÓN VI, DEL CÓDIGO
FISCAL DE LA FEDERACIÓN, QUE IMPIDE A LOS GOBERNADOS DESVIRTUAR
LOS HECHOS U OMISIONES PLASMADOS EN EL ACTA RESPECTIVA, ANTES DE
QUE SE EMITA LA RESOLUCIÓN EN LA QUE SE LES IMPONGA UNA MULTA,
TRANSGREDE LA GARANTÍA DE PREVIA AUDIENCIA PREVISTA EN EL
ARTÍCULO 14, PÁRRAFO SEGUNDO, DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. De
conformidad con la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la garantía
de audiencia previa, tutelada en el artículo 14, párrafo segundo, de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, implica que la emisión de un acto materialmente
administrativo, cuyo efecto es desincorporar algún derecho de la esfera jurídica de los
gobernados, generalmente esté precedida de un procedimiento en el que se permita a éstos
desarrollar plenamente sus defensas. En tal virtud, si al tenor de lo establecido en los artículos
42, fracción V; 49, fracción VI; 83, fracción VII y 84, fracción VI, del Código Fiscal de la
Federación, la autoridad que califica los hechos u omisiones relacionados con el
incumplimiento de los requisitos que rigen la expedición de comprobantes fiscales, puede
imponer una multa al sujeto visitado sin que previamente se le permita ofrecer prueba alguna
con el fin de desvirtuar los referidos hechos u omisiones -los que constan en el acta levantada
con motivo de la visita correspondiente-, es indudable que lo dispuesto en el citado artículo
49, fracción VI, transgrede la mencionada garantía constitucional, pues con ello, sin
justificación alguna, se impide a los gobernados ejercer sus defensas antes de la emisión de
un acto privativo; máxime que la referida multa constituye un crédito fiscal no tributario, en
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
tanto que no deriva de la falta de pago de una contribución, sino del incumplimiento de una
obligación accesoria, cuyo acatamiento no implica el pago de una contribución, por lo que
respecto de su imposición no rige la jurisprudencia de este Alto Tribunal publicada con el
número 110 en la página 141 del Tomo I, Materia Constitucional, del Apéndice al Semanario
Judicial de la Federación 1917-2000, de rubro: ‘AUDIENCIA, GARANTÍA DE. EN
MATERIA IMPOSITIVA, NO ES NECESARIO QUE SEA PREVIA.’." (Novena Época.
Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo
XVI, julio de 2002. Tesis 2a. LXXIII/2002. Página 463).
En ese contexto jurisprudencial, atendiendo al alcance del principio de legalidad tributaria y a
la naturaleza de la infracción establecida en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera,
debe estimarse que la circunstancia de que la respectiva conducta infractora se prevea,
incluso, en una regla general administrativa, no conlleva una violación al artículo 31, fracción
IV, constitucional, ya que al no tratarse de la regulación de los elementos esenciales de una
obligación tributaria principal, sino simplemente de obligaciones accesorias, no se está en
presencia del ejercicio de la potestad tributaria, cuya relevante afectación a la esfera jurídica
de los gobernados sí exige que su ejercicio se realice, exclusivamente, mediante un acto
formal y materialmente legislativo.
Cabe agregar que las anteriores consideraciones no implican que la referida regla general al
emitirse, se haya apegado fielmente a lo dispuesto en las normas ordinarias que rigen su
dictado, cuestión que será materia de análisis al dilucidar posterior punto de contradicción, ya
que el estudio antes desarrollado únicamente reconoce que al establecerse en una regla
general administrativa los datos cuya omisión en un pedimento de importación darán lugar a
estimar que se ha alterado la información estadística y, por ende, a la actualización de la
infracción prevista en el citado artículo de la Ley Aduanera, no se invade el ámbito de la
potestad normativa reservada constitucionalmente al Poder Legislativo.
OCTAVO. Una vez dilucidado el primer punto de contradicción materia del presente asunto,
es menester abordar el segundo de ellos, el cual consiste en determinar si las reglas generales
emitidas y publicadas por las autoridades hacendarias competentes con base en lo dispuesto
en los artículos 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria y 36,
fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación, pueden regular obligaciones a los
contribuyentes.
En relación con el referido punto de contradicción, por principio, es conveniente señalar cuál
es la naturaleza de las Reglas Generales en Materia de Comercio Exterior, así como los
principios constitucionales que rigen su expedición.
Al respecto, destaca que las mencionadas disposiciones de observancia general son una
especie de "reglas generales administrativas", actos materialmente legislativos cuyo dictado
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
encuentra fundamento en una cláusula habilitante prevista en una ley o en un reglamento al
tenor de la cual una autoridad administrativa diversa al presidente de la República es dotada
de la atribución para emitir disposiciones generales cuya finalidad es pormenorizar lo
previsto en una ley o en un reglamento, generalmente con el objeto de regular cuestiones de
carácter técnico que por su complejidad o minucia es conveniente sean desarrolladas por una
autoridad administrativa que atendiendo a su elevado nivel de especialización puede levantar
de la realidad cambiante, con mayor oportunidad y precisión, las particularidades de los
fenómenos sociales que ameritan ser normados.
Incluso, en cuanto a su fundamento constitucional, debe tomarse en cuenta que esta Segunda
Sala ha señalado que de la interpretación histórica, causal y teleológica de lo dispuesto en el
artículo 49 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se advierte que el
principio de división de poderes en relación con la atribución de los órganos del Estado
mexicano para expedir disposiciones de observancia general, implica que en ningún caso,
salvo lo dispuesto en los artículos 29 y 131 de esa Norma Fundamental, un órgano del Estado
diverso al Congreso de la Unión o a las Legislaturas Locales, podrá ejercer las atribuciones
que constitucionalmente están reservadas a éstos, es decir, la emisión de los actos formal y
materialmente legislativos, que por su especial jerarquía se ubican por encima de las
disposiciones de observancia general que se emiten por el presidente de la República con
base en la facultad reglamentaria que le es conferida en el artículo 89, fracción I,
constitucional, por lo que si en dicho Magno Ordenamiento no se reservó al Poder
Legislativo la emisión de los actos de autoridad materialmente legislativos, sino la de las
disposiciones de observancia general de mayor jerarquía en el respectivo orden jurídico
parcial, no existe disposición constitucional alguna que impida al Congreso de la Unión
habilitar a las autoridades que orgánicamente se ubican en los Poderes Ejecutivo o Judicial,
para expedir disposiciones de observancia general sujetas al principio de preferencia o
primacía de la ley, derivado de lo previsto en el artículo 72, inciso h), constitucional, lo que
conlleva que la regulación contenida en estas normas de rango inferior no puede derogar,
limitar o excluir lo dispuesto en los actos formalmente legislativos, que tienen sobre ellas una
fuerza derogatoria y activa, pudiendo derogarlas o elevarlas de rango convirtiéndolas en ley.
Así deriva del criterio jurisprudencial, cuyo primer precedente se falló el diez de noviembre
de dos mil, que lleva por rubro, texto y datos de identificación:
"DIVISIÓN DE PODERES. LA FACULTAD CONFERIDA EN UNA LEY A UNA
AUTORIDAD ADMINISTRATIVA PARA EMITIR DISPOSICIONES DE
OBSERVANCIA GENERAL, NO CONLLEVA UNA VIOLACIÓN A ESE PRINCIPIO
CONSTITUCIONAL. De la interpretación histórica, causal y teleológica de lo dispuesto en
el artículo 49 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se advierte que
con el establecimiento del principio de división de poderes se buscó, por un lado, dividir el
ejercicio del poder y el desarrollo de las facultades estatales entre diversos órganos o entes
que constitucionalmente se encuentran en un mismo nivel, con el fin de lograr los
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
contrapesos necesarios que permitan un equilibrio de fuerzas y un control recíproco; y, por
otro, atribuir a los respectivos órganos, especialmente a los que encarnan el Poder Legislativo
y el Poder Judicial, la potestad necesaria para emitir, respectivamente, los actos
materialmente legislativos y jurisdiccionales de mayor jerarquía en el orden jurídico nacional,
de donde se sigue que la prohibición contenida en el referido numeral, relativa a que el Poder
Legislativo no puede depositarse en un individuo, conlleva que en ningún caso, salvo lo
previsto en los artículos 29 y 131 de la propia Norma Fundamental, un órgano del Estado
diverso al Congreso de la Unión o a las Legislaturas Locales, podrá ejercer las atribuciones
que constitucionalmente les son reservadas a éstos, es decir, la emisión de los actos
formalmente legislativos, por ser constitucionalmente la fuente primordial de regulación
respecto de las materias que tienen una especial trascendencia a la esfera jurídica de los
gobernados, deben aprobarse generalmente por el órgano de representación popular. En tal
virtud, si al realizarse la distribución de facultades entre los tres poderes, el Constituyente y el
Poder Revisor de la Constitución no reservaron al Poder Legislativo la emisión de la totalidad
de los actos de autoridad materialmente legislativos, y al presidente de la República le
otorgaron en la propia Constitución la facultad para emitir disposiciones de observancia
general sujetas al principio de preferencia de la ley, con el fin de que tal potestad pudiera
ejercerse sin necesidad de que el propio Legislativo le confiriera tal atribución, debe
concluirse que no existe disposición constitucional alguna que impida al Congreso de la
Unión otorgar a las autoridades que orgánicamente se ubican en los Poderes Ejecutivo o
Judicial, la facultad necesaria para emitir disposiciones de observancia general sujetas al
principio de preferencia o primacía de la ley, derivado de lo previsto en el artículo 72, inciso
H), constitucional, lo que conlleva que la regulación contenida en estas normas de rango
inferior, no puede derogar, limitar o excluir lo dispuesto en los actos formalmente
legislativos, los que tienen una fuerza derogatoria y activa sobre aquéllas, pues pueden
derogarlas o, por el contrario, elevarlas de rango convirtiéndolas en ley, prestándoles con ello
su propia fuerza superior." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XVI, diciembre de 2002. Tesis 2a./J. 143/2002.
Página 239).
Más adelante, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la
habilitación conferida por el Congreso de la Unión a una autoridad administrativa para
expedir reglas generales administrativas no conlleva una delegación de facultades
legislativas, ni pugna con el principio de división de poderes, tomando en cuenta que tales
disposiciones tienen una naturaleza diversa a la que corresponde a los reglamentos, decretos,
acuerdos y órdenes dictadas por el presidente de la República. Al respecto, resultan
ilustrativas las tesis que llevan por rubro, texto y datos de identificación:
"REGLAS GENERALES ADMINISTRATIVAS. LA FACULTAD DEL CONGRESO DE
LA UNIÓN PARA HABILITAR A LAS SECRETARÍAS DE ESTADO A FIN DE
EXPEDIRLAS, NO CONSTITUYE UNA DELEGACIÓN DE FACULTADES
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
LEGISLATIVAS. El hecho de que el Congreso de la Unión autorice a las secretarías de
Estado a emitir reglas técnico-operativas de observancia general en su ramo, no entraña una
delegación de facultades, pues aquel órgano legislativo no se despoja de una facultad propia,
lo que constituye una condición insalvable de todo acto delegatorio, sino que asigna
directamente a un órgano de la administración pública federal, una tarea operativa para
facilitar la aplicación de una ley específica dentro de su campo de acción. Lo anterior se
justifica en la medida en que el Poder Legislativo no suele ocuparse de esos detalles técnicooperativos que surgen en el funcionamiento de la administración pública; de ahí que resulte
apropiado que los secretarios de Estado, como integrantes de la administración pública
federal y conforme a lo dispuesto en el artículo 90 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, cuenten con las atribuciones necesarias para dar agilidad, prontitud,
firmeza y precisión a los actos de aplicación de la ley específica que expida el Congreso de la
Unión." (Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo XV, abril de 2002, Tesis P. XII/2002. Página 8).
"REGLAS GENERALES ADMINISTRATIVAS. EL ARTÍCULO 36, FRACCIÓN I,
INCISO A), DE LA LEY ADUANERA, VIGENTE EN MIL NOVECIENTOS NOVENTA
Y SEIS, QUE AUTORIZA A LA SECRETARÍA DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO
PARA EXPEDIRLAS EN MATERIA DE IMPORTACIÓN, NO CONTRAVIENE LOS
ARTÍCULOS 89, FRACCIÓN I, Y 92 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Al establecer
el artículo 36, fracción I, inciso a), de la Ley Aduanera, vigente en mil novecientos noventa y
seis, la autorización al secretario de Hacienda y Crédito Público para expedir reglas generales
que sirvan para precisar los requisitos y datos que deben reunir las facturas comerciales de las
mercancías que se importan a territorio nacional, cuando su valor en aduana se determine
conforme al valor de la transacción y la cuantía de dichas mercancías exceda de la cantidad
que también precisarán esas reglas, no contraviene lo dispuesto en los artículos 89, fracción I
y 92 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Lo anterior es así, pues
con exclusión de las facultades conferidas al presidente de la República en los mencionados
dispositivos constitucionales, el Congreso de la Unión puede expedir leyes donde autorice a
los secretarios de Estado para dictar reglas técnico-operativas dentro del ámbito de su
competencia; esto es, mientras el mencionado órgano legislativo no interfiera en la formación
de los decretos, reglamentos, acuerdos u órdenes, que corresponde al titular del Poder
Ejecutivo, puede otorgar directamente a las secretarías de Estado la atribución de emitir
reglas operativas de observancia general dentro del campo de una ley específica." (Novena
Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XV,
abril de 2002. Tesis P. XIII/2002. Página 5).
"REGLAS GENERALES ADMINISTRATIVAS. LAS DICTADAS EN EJERCICIO DE
UNA FACULTAD CONFERIDA POR LA LEY A UNA SECRETARÍA DE ESTADO, NO
PUGNAN CON EL PRINCIPIO DE DISTRIBUCIÓN DE ATRIBUCIONES ENTRE LOS
ÓRGANOS DEL PODER PÚBLICO. El primer párrafo del artículo 90 de la Constitución
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone que ‘La administración pública federal
será centralizada y paraestatal conforme a la ley orgánica que expida el Congreso, que
distribuirá los negocios del orden administrativo de la Federación que estarán a cargo de las
secretarías de Estado ...’. De lo anterior se deduce que las reglas generales administrativas
dictadas en ejercicio de una facultad conferida por una ley expedida por el Congreso de la
Unión a una secretaría de Estado constituyen una categoría de ordenamientos que no son de
índole legislativa ni reglamentaria, sino que se trata de cuerpos normativos sobre aspectos
técnicos y operativos para materias específicas, cuya existencia obedece a los constantes
avances de la tecnología y al acelerado crecimiento de la administración pública, por lo que
su expedición no pugna con el principio de distribución de atribuciones entre los diferentes
órganos del poder público. Lo anterior es así, porque los reglamentos, decretos, acuerdos y
órdenes, cuya expedición compete al presidente de la República, en términos de lo dispuesto
en el artículo 92 de la propia Carta Magna, tienen diferente forma y materia que las reglas
citadas, y mientras el Congreso de la Unión no interfiera en la formación de aquellos actos,
puede conferir directamente a los secretarios de Estado la atribución de expedir reglas
técnico-operativas dentro del campo de una ley específica; de manera que si el otorgamiento
de atribuciones por la Norma Fundamental a los diferentes órganos gubernativos no puede
extenderse analógicamente a otros supuestos distintos a los expresamente previstos en
aquélla, las reglas técnicas y operativas están fuera del ámbito exclusivo del titular del Poder
Ejecutivo, al gravitar dentro de la potestad legislativa del Congreso de la Unión para autorizar
su expedición mediante una ley a alguna o varias de las secretarías de Estado y
departamentos administrativos, cuya distribución de competencias figura tanto en la Ley
Orgánica de la Administración Pública Federal, como en las demás leyes que le incumben al
Congreso de la Unión." (Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo XV, abril de 2002. Tesis P. XIV/2002. Página 9).
En ese tenor, debe señalarse que en el orden jurídico federal las reglas generales
administrativas se ubican por debajo de las leyes del Congreso de la Unión y de los
reglamentos del presidente de la República, son emitidas por autoridades administrativas
diversas al titular del Ejecutivo Federal con base en una disposición de observancia general
formalmente legislativa o formalmente reglamentaria que contiene una cláusula habilitante
que, a su vez, se sustenta constitucionalmente en lo dispuesto, entre otros, en los artículos 73,
fracción XXX, 89, fracción I y 90 de la Constitución General de la República.
Por ende, atendiendo al origen de la facultad para emitir reglas generales administrativas, así
como a su jerarquía, pueden señalarse como notas que las distinguen de otras disposiciones
de observancia general, las siguientes:
1. Las reglas generales administrativas al ser expedidas con base en un habilitación legal o
reglamentaria, se encuentran por debajo de las leyes del Congreso de la Unión o de las
Legislaturas Locales, así como de los reglamentos del presidente de la República o de los
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
gobernadores de los Estados.
2. Al encontrarse sujetas al principio de primacía de la ley y al diverso de primacía
reglamentaria, las referidas reglas administrativas no pueden derogar, limitar o excluir lo
previsto en las disposiciones de observancia general contenidas en actos formalmente
legislativos o formalmente reglamentarios.
Incluso, para su validez deben acatar los diversos derechos fundamentales que tutela la
Constitución General de la República y, además, las condiciones formales y materiales que
para su emisión se fijen en la respectiva cláusula habilitante.
3. La habilitación para expedir disposiciones de observancia general no puede conferirse en
una materia que constitucionalmente esté sujeta al principio de reserva de la ley.
4. Las reglas generales administrativas son emitidas por órganos del Estado y, por ende, sin
rebasar lo dispuesto en la respectiva cláusula habilitante pueden vincular a los gobernados y
precisar el alcance de los deberes y obligaciones que legalmente les corresponden.
5. La emisión de las reglas generales administrativas puede sujetarse por el órgano que
establezca la respectiva cláusula habilitante, al desarrollo de un procedimiento previo en el
que se cumplan determinadas formalidades que estime convenientes el órgano habilitante.
Ahora bien, una vez precisado el contexto constitucional que rige la expedición de las reglas
generales administrativas, es necesario señalar que la emisión y publicación de las Reglas
Generales en Materia de Comercio Exterior denominadas anteriormente "Resolución
Miscelánea de Comercio Exterior" y actualmente "Reglas Generales en Materia de Comercio
Exterior", se ha realizado señalando como fundamento para ello lo dispuesto en los artículos
14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria y 33, fracción I, inciso
g), del Código Fiscal de la Federación, por lo que, como se precisa a continuación, ese tipo de
reglas generales de ninguna manera se rigen por lo dispuesto en el artículo 35 de este último
código ni, menos aún, en el párrafo penúltimo de su artículo 33. Los referidos preceptos
señalan:
Código Fiscal de la Federación.
"Artículo 33. Las autoridades fiscales para el mejor cumplimiento de sus facultades, estarán a
lo siguiente:
"...
"I. Proporcionarán asistencia gratuita a los contribuyentes y para ello procurarán:
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"...
"g) Publicar anualmente las resoluciones dictadas por las autoridades fiscales que establezcan
disposiciones de carácter general, agrupándolas de manera que faciliten su conocimiento por
parte de los contribuyentes; se podrán publicar aisladamente aquellas disposiciones cuyos
efectos se limitan a periodos inferiores a un año.
"...
"Asimismo, las autoridades fiscales darán a conocer a los contribuyentes, a través de los
medios de difusión que se señalen en reglas de carácter general, los criterios de carácter
interno que emitan para el debido cumplimiento de las disposiciones fiscales, salvo aquellos
que, a juicio de la propia autoridad, tengan el carácter de confidenciales, sin que por ello
nazcan obligaciones para los particulares y únicamente derivarán derechos de los mismos
cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Federación. ..."
"Artículo 35. Los funcionarios fiscales facultados debidamente podrán dar a conocer a las
diversas dependencias el criterio que deberán seguir en cuanto a la aplicación de las
disposiciones fiscales, sin que por ello nazcan obligaciones para los particulares y únicamente
derivarán derechos de los mismos cuando se publiquen en el Diario Oficial de la Federación."
Ley del Servicio de Administración Tributaria.
"Artículo 14. El presidente del Servicio de Administración Tributaria tendrá las atribuciones
siguientes:
"...
"III. Expedir las disposiciones administrativas necesarias para aplicar eficientemente la
legislación fiscal y aduanera, haciendo del conocimiento de la junta de gobierno aquellas que
considere de especial relevancia."
Como se advierte de los preceptos antes transcritos, debe distinguirse entre los criterios de
carácter interno que emiten las autoridades fiscales con el fin de lograr el debido
cumplimiento de las disposiciones fiscales, previstos en los artículos 33, párrafo penúltimo y
35 del citado código tributario, y las disposiciones de observancia general que una específica
autoridad hacendaria puede emitir, las cuales encuentran su origen en una habilitación legal
mediante la cual el Congreso de la Unión, en términos de lo previsto en los artículos 73,
fracción XXX y 90 de la Constitución General de la República -en ejercicio de sus
atribuciones para distribuir los negocios del orden administrativo entre los órganos que
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
integran la administración pública federal centralizada-, faculta a una autoridad
administrativa para emitir disposiciones de observancia general, como sucede en el caso en
virtud de lo previsto en el artículo 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración
Tributaria.
En efecto, la atribución que se confiere a diversas autoridades fiscales para dar a conocer los
criterios internos que deben seguirse en la aplicación de las diferentes normas tributarias, se
refiere a las interpretaciones que esas autoridades realicen de cualquier disposición de
observancia general que incida en el ámbito fiscal, bien sea una ley, un reglamento o una
regla general administrativa, por lo que por su propia naturaleza no pueden generar
obligación alguna a los gobernados sino, en todo caso, ser ilustrativas sobre el alcance de
alguna norma de esa naturaleza y, en su caso, de publicarse en el Diario Oficial de la
Federación otorgarán derechos a los contribuyentes. Es decir, se trata de la difusión del
alcance que conforme al criterio de una autoridad fiscal debe darse a una disposición general,
sin que tal interpretación sea vinculatoria para los gobernados, lo que se explica porque no
son actos producto del ejercicio de una potestad normativa que conforme a lo establecido en
la respectiva cláusula habilitante pueden desarrollar lo previsto en una ley o un reglamento,
sino simplemente interpretaciones administrativas.
En cambio, las disposiciones de observancia general cuya emisión y publicación se realiza en
términos de lo previsto en la fracción III del artículo 14 de la Ley del Servicio de
Administración Tributaria y en el inciso g) de la fracción I del artículo 33 del Código Fiscal
de la Federación, tienen como finalidad pormenorizar y precisar la regulación establecida en
las leyes y reglamentos que inciden en el ámbito fiscal, expedidos por el Congreso de la
Unión y el presidente de la República con el fin de lograr su eficaz aplicación y están sujetas
a una serie de principios derivados del diverso de seguridad jurídica, entre otros, los de
reserva de la ley, reserva reglamentaria, primacía de la ley y preferencia reglamentaria, por lo
que no deben incidir en el ámbito reservado a la ley o al reglamento, ni ir en contra de lo
dispuesto en actos de esta naturaleza, es decir, deben ceñirse a lo previsto en el contexto
formal y materialmente legislativo o reglamentario que habilita y condiciona su emisión.
Entonces, al tratarse de actos de diversa naturaleza no existe razón alguna para considerar que
las disposiciones de observancia general agrupadas en la anteriormente denominada
"Resolución Miscelánea de Comercio Exterior", actualmente "Reglas Generales en Materia
de Comercio Exterior", se rigen por lo previsto en los artículos 33, párrafo penúltimo y 35 del
Código Fiscal de la Federación, ya que estos numerales se refieren exclusivamente a los
criterios interpretativos que sostengan las autoridades fiscales, los que en ningún momento
serán obligatorios para los gobernados, a diferencia de las disposiciones de observancia
general que emita el presidente del Servicio de Administración Tributaria las que son de
cumplimiento obligatorio para los gobernados sin menoscabo de que alguna de ellas, en
virtud de una sentencia dictada en alguno de los medios de defensa jurisdiccionales que prevé
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
el orden jurídico nacional, pueda perder sus efectos total o parcialmente por no respetar los
principios que rigen su emisión. En estos términos se pronunció el Pleno de este Alto
Tribunal al resolver bajo la ponencia del señor Ministro Mariano Azuela Güitrón, el once de
mayo de dos mil cuatro, por unanimidad de votos, el amparo en revisión 1532/2003,
promovido por Aldeas Vacacionales, Sociedad Anónima de Capital Variable.
Con base en lo anteriormente expuesto, atendiendo a la naturaleza de las Reglas Generales en
Materia de Comercio Exterior emitidas por el presidente del Servicio de Administración
Tributaria, así como a los principios constitucionales y legales que rigen su expedición, este
segundo punto de contracción debe dilucidarse concluyendo que en ellas sí es posible,
válidamente, regular obligaciones de los gobernados, siempre y cuando con ello no se vaya
más allá o se rebase lo dispuesto en la respectiva cláusula habilitante, lo que implica que las
referidas disposiciones de observancia general sí pueden vincular a los gobernados, siempre y
cuando respeten los principios constitucionales que norman su expedición y, además, la
obligación respectiva tenga sustento en un acto formalmente legislativo o reglamentario, ya
que atendiendo a los principios de primacía legal y reglamentaria, las disposiciones de
aquella naturaleza deben apegarse fielmente a la voluntad del órgano dotado de la potestad
normativa, prevista expresamente en la Constitución General de la República que habilitó a la
autoridad administrativa correspondiente.
NOVENO. Resuelto el segundo punto de contradicción materia del presente asunto, debe
abordarse el tercero de ellos, el cual consiste en determinar si el Tribunal Federal de Justicia
Fiscal y Administrativa, antes Tribunal Fiscal de la Federación, está legalmente facultado
para analizar la validez de reglas generales administrativas.
Al respecto, conviene comenzar por señalar que, tal como se precisó al iniciar el estudio del
primer punto materia de esta contradicción de tesis, cuando la Suprema Corte de Justicia de
la Nación emite el criterio que finalmente debe prevalecer, ello puede realizarlo adoptando un
criterio diverso al sostenido por los respectivos Tribunales Colegiados de Circuito,
circunstancia que acontece respecto del presente punto de contradicción. Sirve de apoyo a
esta consideración la tesis jurisprudencial antes transcrita que lleva por rubro:
"CONTRADICCIÓN DE TESIS. NO TIENE QUE RESOLVERSE INVARIABLEMENTE
DECLARANDO QUE DEBE PREVALECER UNO DE LOS CRITERIOS QUE LA
ORIGINARON, PUESTO QUE LA CORRECTA INTERPRETACIÓN DEL PROBLEMA
JURÍDICO PUEDE LLEVAR A ESTABLECER OTRO."
Ahora bien, con el fin de estar en aptitud de abordar este punto de oposición de criterios, debe
comenzar por señalarse que la constitucionalidad o validez de una regla general
administrativa, dada su especial naturaleza, se puede analizar al tenor de lo dispuesto en la
Constitución General de la República o bien confrontando su texto con lo dispuesto en un
ordenamiento inferior a esa Norma Fundamental pero que, por la naturaleza de la potestad
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
normativa cuyo ejercicio la generó, se ubica por encima de una regla general administrativa,
como puede ser el caso del acto formalmente legislativo o formalmente reglamentario que
habilita la emisión de ésta.
Entonces, abordar el estudio de constitucionalidad o validez de una regla general
administrativa puede implicar un estudio propiamente dicho de constitucionalidad, donde la
posible transgresión a la Norma Fundamental será directa, o bien un análisis de legalidad, en
donde la posible violación a la Constitución General de la República se dará en vía de
consecuencia, en forma indirecta.
En tal virtud, tal como lo señaló el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, debe
estimarse que el control de la constitucionalidad directa de lo dispuesto en una regla general
administrativa, en tanto implica verificar si lo previsto en ésta se apega a un precepto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, constituye una facultad que se
encuentra reservada a los órganos del Poder Judicial de la Federación, como sucedería
cuando se planteara que lo dispuesto en una disposición de esa naturaleza vulnera las
garantías de audiencia o de seguridad jurídica o bien el principio de legalidad tributaria, por
lo que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa de ninguna manera podría
estimarse competente para realizar un estudio de tal naturaleza, ya que ello implicaría dotar a
ese tribunal de auténticas facultades de control difuso de la Constitución, lo cual no está
permitido en el sistema constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, tal como deriva de
la tesis jurisprudencial que lleva por rubro, texto y datos de identificación:
"CONTROL DIFUSO DE LA CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS GENERALES.
NO LO AUTORIZA EL ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN. El texto expreso del
artículo 133 de la Constitución Federal previene que ‘Los Jueces de cada Estado se arreglarán
a dicha Constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario que pueda
haber en las Constituciones o leyes de los Estados.’. En dicho sentido literal llegó a
pronunciarse la Suprema Corte de Justicia; sin embargo, la postura sustentada con
posterioridad por este Alto Tribunal, de manera predominante, ha sido en otro sentido,
tomando en cuenta una interpretación sistemática del precepto y los principios que
conforman nuestra Constitución. En efecto, esta Suprema Corte de Justicia de la Nación
considera que el artículo 133 constitucional, no es fuente de facultades de control
constitucional para las autoridades que ejercen funciones materialmente jurisdiccionales,
respecto de actos ajenos, como son las leyes emanadas del propio Congreso, ni de sus propias
actuaciones, que les permitan desconocer unos y otros, pues dicho precepto debe ser
interpretado a la luz del régimen previsto por la propia Carta Magna para ese efecto."
(Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo X, agosto de 1999. Tesis P./J. 74/99. Página 5).
A diferencia de lo anterior, si el control indirecto de la constitucionalidad de una regla
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
general administrativa, entendido como un mero control de la legalidad, no implica que el
órgano que conozca del mismo ejerza atribuciones reservadas constitucionalmente a
determinados órganos del Poder Judicial de la Federación, debe estimarse que no existe el
impedimento constitucional antes referido para reconocerle al Tribunal Federal de Justicia
Fiscal y Administrativa competencia para pronunciarse sobre la legalidad de una regla
general administrativa; sin embargo, para arribar a una conclusión sobre si legalmente está
dotado de tal atribución, es necesario analizar el contexto legal que rige la competencia de
ese tribunal administrativo e, incluso, la de los órganos del Poder Judicial de la Federación.
Para tal fin, debe atenderse a lo previsto en los artículos 11 de la Ley Orgánica del Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, y 202, fracción IX, 208 y 238 del Código Fiscal
de la Federación, los cuales disponen:
Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa
"Artículo 11. El Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa conocerá de los juicios
que se promuevan contra las resoluciones definitivas que se indican a continuación:
"I. Las dictadas por autoridades fiscales federales y organismos fiscales autónomos, en que se
determine la existencia de una obligación fiscal, se fije en cantidad líquida o se den las bases
para su liquidación.
"II. Las que nieguen la devolución de un ingreso, de los regulados por el Código Fiscal de la
Federación, indebidamente percibido por el Estado o cuya devolución proceda de
conformidad con las leyes fiscales.
"III. Las que impongan multas por infracción a las normas administrativas federales.
"IV. Las que causen un agravio en materia fiscal distinto al que se refieren las fracciones
anteriores.
"V. Las que nieguen o reduzcan las pensiones y demás prestaciones sociales que concedan
las leyes en favor de los miembros del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Armada Nacional
o de sus familiares o derechohabientes con cargo a la Dirección de Pensiones Militares o al
erario federal, así como las que establezcan obligaciones a cargo de las mismas personas, de
acuerdo con las leyes que otorgan dichas prestaciones.
"Cuando el interesado afirme, para fundar su demanda que le corresponde un mayor número
de años de servicio que los reconocidos por la autoridad respectiva, que debió ser retirado
con grado superior al que consigne la resolución impugnada o que su situación militar sea
diversa de la que le fue reconocida por la Secretaría de la Defensa Nacional o de Marina,
-69-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
según el caso; o cuando se versen cuestiones de jerarquía, antigüedad en el grado o tiempo de
servicios militares, las sentencias del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa
sólo tendrán efectos en cuanto a la determinación de la cuantía de la prestación pecuniaria
que a los propios militares corresponda, o a las bases para su depuración.
"VI. Las que se dicten en materia de pensiones civiles, sea con cargo al erario federal o al
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
"VII. Las que se dicten sobre interpretación y cumplimiento de contratos de obras públicas
celebrados por las dependencias de la administración pública federal centralizada.
"VIII. Las que constituyan créditos por responsabilidades contra servidores públicos de la
Federación, del Distrito Federal o de los organismos descentralizados federales o del propio
Distrito Federal, así como en contra de los particulares involucrados en dichas
responsabilidades.
"IX. Las que requieran el pago de garantías a favor de la Federación, el Distrito Federal, los
Estados y los Municipios, así como sus organismos descentralizados.
"X. Las que se dicten negando a los particulares la indemnización a que se contrae el artículo
77 bis de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos. El particular podrá
optar por esta vía o acudir ante la instancia judicial competente.
"XI. Las que traten las materias señaladas en el artículo 94 de la Ley de Comercio Exterior.
"XII. Las que impongan sanciones administrativas a los servidores públicos en los términos
de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos.
"XIII. Las dictadas por las autoridades administrativas que pongan fin a un procedimiento
administrativo, a una instancia o resuelvan un expediente, en los términos de la Ley Federal
de Procedimiento Administrativo.
"XIV. Las que decidan los recursos administrativos en contra de las resoluciones que se
indican en las demás fracciones de este artículo.
"XV. Las señaladas en las demás leyes como competencia del tribunal.
"Para los efectos del primer párrafo de este artículo, las resoluciones se considerarán
definitivas cuando no admitan recurso administrativo o cuando la interposición de éste sea
optativa.
-70-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"El Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa conocerá de los juicios que
promuevan las autoridades para que sean anuladas las resoluciones administrativas favorables
a un particular, siempre que dichas resoluciones sean de las materias señaladas en las
fracciones anteriores como de su competencia.
"También conocerá de los juicios que se promuevan contra una resolución negativa ficta
configurada, en las materias señaladas en este artículo, por el transcurso del plazo que
señalen las disposiciones aplicables o, en su defecto, por la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo. Asimismo, conocerá de los juicios que se promuevan en contra de la negativa
de la autoridad a expedir la constancia de haberse configurado la resolución positiva ficta,
cuando ésta se encuentre prevista por la ley que rija a dichas materias.
"No será aplicable lo dispuesto en el párrafo anterior en todos aquellos casos en los que se
pudiere afectar el derecho de un tercero, reconocido en un registro o anotación ante autoridad
administrativa."
Código Fiscal de la Federación
"Artículo 202. Es improcedente el juicio ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa en los casos, por las causales y contra los actos siguientes:
"...
"IX. Contra ordenamientos que den normas o instrucciones de carácter general y abstracto,
sin haber sido aplicados concretamente al promovente.
"...
"La procedencia del juicio será examinada aun de oficio."
"Artículo 238. Se declarará que una resolución administrativa es ilegal cuando se demuestre
alguna de las siguientes causales:
"I. Incompetencia del funcionario que la haya dictado u ordenado o tramitado el
procedimiento del que deriva dicha resolución.
"II. Omisión de los requisitos formales exigidos por las leyes, que afecte las defensas del
particular y trascienda al sentido de la resolución impugnada, inclusive la ausencia de
fundamentación o motivación, en su caso.
"III. Vicios del procedimiento que afecten las defensas del particular y trasciendan al sentido
-71-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
de la resolución impugnada.
"IV. Si los hechos que la motivaron no se realizaron, fueron distintos o se apreciaron en
forma equivocada, o bien si se dictó en contravención de las disposiciones aplicadas o dejó
de aplicar las debidas.
"V. Cuando la resolución administrativa dictada en ejercicio de facultades discrecionales no
corresponda a los fines para los cuales la ley confiera dichas facultades.
"El Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa podrá hacer valer de oficio, por ser
de orden público, la incompetencia de la autoridad para dictar la resolución impugnada y la
ausencia total de fundamentación o motivación en dicha resolución.
"Los órganos arbitrales o páneles binacionales, derivados de mecanismos alternativos de
solución de controversias en materia de prácticas desleales, contenidos en tratados y
convenios internacionales de los que México sea parte, no podrán revisar de oficio las
causales a que se refiere este artículo."
De la interpretación sistemática de los preceptos antes transcritos se advierte que el legislador
estableció en el artículo 11 de la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa los actos cuya validez puede impugnarse en un juicio contencioso
administrativo, y si bien en la gran mayoría de las fracciones de ese numeral no se establece
la posibilidad de impugnar disposiciones de observancia general, ello no obsta para reconocer
que actualmente existe un supuesto de competencia en el que expresamente se reconoce la
posibilidad de controvertir en forma destacada actos de esa naturaleza y que, además,
conforme al sistema que rige la procedencia de ese juicio así como los vicios que pueden
atribuirse a las resoluciones definitivas que son impugnables mediante él, los gobernados sí
pueden plantear en un juicio contencioso administrativo la ilegalidad de las disposiciones de
observancia general, inferiores a un reglamento del presidente de la República, cuando éstas
se aplican en su perjuicio en la resolución expresamente impugnable o en el procedimiento
que le precedió.
En efecto, por principio, cabe señalar que conforme a lo dispuesto en la fracción XI del
artículo 11 de la Ley Orgánica antes transcrita, en el juicio contencioso administrativo
pueden impugnarse las resoluciones que traten las materias señaladas en el artículo 94 de la
Ley de Comercio Exterior, numeral este último que en cuya fracción V establece que procede
el recurso de revocación en contra de las resoluciones "que determinen cuotas
compensatorias definitivas", debiendo señalarse que tales resoluciones conllevan la emisión
de disposiciones de observancia general, tal como lo reconoce la tesis de esta Segunda Sala
que lleva por rubro, texto y datos de identificación:
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"CUOTAS COMPENSATORIAS. LA FACULTAD DEL TITULAR DE LA SECRETARÍA
DE COMERCIO Y FOMENTO INDUSTRIAL (ACTUALMENTE SECRETARÍA DE
ECONOMÍA) PARA IMPONERLAS, NO IMPLICA LA CREACIÓN DE UNA
PRESTACIÓN PATRIMONIAL DE ESA NATURALEZA, PUES LA HIPÓTESIS DE
HECHO QUE AL SER REALIZADA POR LOS GOBERNADOS PROVOCARÁ LA
RESPECTIVA OBLIGACIÓN DE PAGO, SURGE CUANDO LA AUTORIDAD
ADMINISTRATIVA CORRESPONDIENTE EJERCE LA ATRIBUCIÓN CONFERIDA
(CONTEXTO NORMATIVO VIGENTE HASTA EL 27 DE JULIO DE 1993). Al facultar la
Ley Reglamentaria del Artículo 131 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos en Materia de Comercio Exterior al titular de la Secretaría de Comercio y
Fomento Industrial (actualmente Secretaría de Economía), para crear cuotas compensatorias
provisionales o definitivas, se limita a conferirle la potestad para que, una vez acreditados un
cúmulo de hechos relacionados con la importación de mercancías bajo condiciones de
discriminación de precios y desarrollado un procedimiento en el que escuche a los afectados,
pueda emitir una disposición de observancia general conforme a la cual los gobernados que a
partir de su entrada en vigor realicen la importación de una mercancía, originaria de una
nación o de una o más empresas, deban realizar el pago de una prestación patrimonial de
carácter público, sin que ello implique que en el propio ordenamiento legal se establezca una
específica prestación patrimonial a cargo de los gobernados, ni la previsión de una conducta
cuya realización provocará la obligación del pago respectivo. En tal virtud, hasta en tanto no
se haya emitido la resolución administrativa en la que se precise que la importación de una
determinada mercancía proveniente de una nación o grupo de empresas, dará lugar al pago de
una específica cuota compensatoria, las importaciones correspondientes no generarán la
obligación de pago de esta última, sin que ello sea consecuencia de que la autoridad no haya
advertido la conducta respectiva, sino en razón de que en ese momento jurídicamente no se
ha establecido un supuesto de hecho cuya realización genere el pago de una cuota
compensatoria, pues solamente cuando la autoridad administrativa valora los elementos
respectivos y establece una prestación patrimonial de esta naturaleza, los gobernados que con
posterioridad se ubiquen en la respectiva hipótesis de hecho deberán realizar su pago."
(Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo XIV, agosto de 2001. Tesis 2a. CXXI/2001. Página 219).
Entonces, lo dispuesto en la fracción XI del artículo 11 de la Ley Orgánica del Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa revela que en el juicio contencioso administrativo
sí es factible impugnar como actos destacados, cuando así lo establece expresamente el
legislador, disposiciones de observancia general emitidas por autoridades administrativas
diversas al presidente de la República, en ejercicio de las atribuciones que les son conferidas
en un acto formalmente legislativo o reglamentario mediante una de las llamadas cláusulas
habilitantes, por lo que no es contrario a la naturaleza de ese tribunal reconocerle atribuciones
para pronunciarse sobre problemas de legalidad, también denominados de constitucionalidad
indirecta, de una regla general administrativa, es decir, de una disposición inferior a los actos
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
formalmente legislativos o formalmente reglamentarios.
Por otra parte, si bien es cierto que el referido tribunal sólo tiene competencia para conocer
de los juicios que se promuevan contra las resoluciones definitivas que se indican en el
artículo 11 de su ley orgánica, también es cierto que conforme a lo dispuesto en el artículo
202, fracción IX, del Código Fiscal de la Federación, el juicio contencioso administrativo es
improcedente contra ordenamientos que den normas o instrucciones de carácter general y
abstracto, sin haber sido aplicados concretamente al promovente, lo que procesalmente
implica que la validez de ese tipo de actos, las disposiciones de observancia general, sí puede
ser materia de análisis de la sentencia emitida en un juicio de esa índole, cuando el gobernado
que lo promueve, ya sea en la resolución definitiva impugnada o en el procedimiento que le
precedió, sufrió en su perjuicio la aplicación concreta de aquéllas.
Para arribar a esta conclusión basta interpretar sistemáticamente esa regla de procedencia del
juicio contencioso administrativo en relación con lo previsto en el diverso 11 de la Ley
Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa tomando en cuenta,
incluso, el derecho a la administración de justicia completa que garantiza el artículo 17
constitucional y la finalidad del establecimiento de tribunales contencioso administrativos,
señalada en el diverso 73, fracción XXIX-H, de la propia Constitución General de la
República.
En esos términos, si conforme a lo dispuesto en el contexto legal que rige las atribuciones del
referido tribunal, por una parte, únicamente pueden impugnarse como actos destacados las
resoluciones definitivas a que se refiere el artículo 11 de su ley orgánica y, por otra parte, el
legislador precisó en el artículo 202, fracción IX, del Código Fiscal de la Federación, la
posibilidad legal de que el tribunal en comento aborde el análisis de ordenamientos que den
normas o instrucciones de carácter general y abstracto solamente cuando se hayan aplicado
concretamente al promovente, tales disposiciones deben interpretarse atendiendo a los
principios constitucionales que rigen el desempeño del mencionado tribunal.
En efecto, si el artículo 17 constitucional garantiza a los gobernados el acceso a la justicia
completa a través de tribunales, dentro de los que se encuentra el Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa, y, en términos de lo establecido en la fracción XXIX-H del artículo 73 de la
propia Norma Fundamental ese tribunal tiene como finalidad dirimir las controversias que se
susciten entre los gobernados y la administración pública federal, tomando en cuenta que las
reglas generales administrativas son emitidas por lo regular por órganos que pertenecen a
dicha administración, es menester concluir que sin invadir las atribuciones reservadas
constitucionalmente a los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial de la Federación,
cuando un gobernado controvierte en un juicio contencioso administrativo una de las
resoluciones definitivas mencionadas en el artículo 11 de la ley orgánica del tribunal
administrativo en comento, puede válidamente plantear la ilegalidad o inconstitucionalidad
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
indirecta de lo dispuesto en las reglas generales administrativas que, en su caso, se le haya
aplicado en la resolución impugnada en forma destacada, debiendo el referido tribunal
abordar los planteamientos respectivos, los que de resultar fundados trascenderán a la validez
del acto controvertido en forma destacada, lo cual conlleva analizar la legalidad de
disposiciones generales emitidas por autoridades administrativas e, incluso, permitir a los
gobernados el acceso a una justicia pronta y completa que les evite acudir a más juicios para
tutelar los derechos que el legislador ordinario les ha conferido al tenor de la Constitución
General de la República.
Por tanto, la circunstancia de que, por lo regular, una disposición de observancia general
emitida por una autoridad administrativa diferente al presidente de la República no pueda ser
impugnada en forma destacada en un juicio contencioso administrativo, solamente implica
que en la demanda que se enderece contra la resolución en la que le fue aplicada no podrá
señalarse dicha disposición como resolución impugnada ni al órgano del Estado que la emitió
como autoridad demandada, por lo que en dicho escrito el actor se limitará a plasmar los
conceptos de impugnación en los que desarrolle los argumentos para demostrar por qué la
regla general administrativa que fue aplicada en su perjuicio, no se emitió en estricto apego a
lo dispuesto en el acto formalmente legislativo o formalmente reglamentario que regula su
expedición.
Además, en congruencia con lo anterior, ante planteamientos de tal naturaleza, el referido
tribunal se limitará a estudiarlos en la parte considerativa de su sentencia y, en caso de
resultar fundados, precisará en qué términos afectan la validez de la resolución impugnada en
forma destacada, sin que la ilegalidad de la regla general respectiva se refleje en los puntos
resolutivos del fallo correspondiente.
Incluso, debe tomarse en cuenta que las reglas generales administrativas, al igual que las
resoluciones expresamente impugnables a través de un juicio contencioso administrativo,
pueden presentar cualquiera de los vicios a los que se refiere el artículo 238 del Código Fiscal
de la Federación.
En ese tenor, así como de lo previsto en el artículo 238, fracción III, del Código Fiscal de la
Federación, resulta indiscutible que en un juicio contencioso administrativo pueden
plantearse conceptos de impugnación relacionados con los vicios que presenten los actos
emitidos dentro del procedimiento que precedió a la emisión de la resolución expresamente
controvertible, por mayoría de razón, tomando en cuenta lo dispuesto en la fracción IX del
artículo 202 del propio código tributario, también debe admitirse que en el referido juicio los
gobernados pueden válidamente atribuir vicios de legalidad a las reglas generales
administrativas que se hayan aplicado en su perjuicio en la resolución definitiva impugnable
o en el procedimiento respectivo.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
De especial relevancia resulta señalar que la conclusión antes adoptada es acorde con la
interpretación que desde la creación del entonces Tribunal Fiscal de la Federación esta
Suprema Corte de Justicia de la Nación ha realizado de lo dispuesto en la legislación que ha
regulado a ese tribunal.
Al respecto, cabe señalar que entre los primeros precedentes en los que se sustentó que en un
juicio contencioso administrativo los gobernados sí pueden válidamente plantear vicios de
legalidad a las disposiciones de observancia general inferiores a los reglamentos, que les
hubieren sido aplicadas en la resolución administrativa impugnada, se encuentra la revisión
fiscal 441/57, resuelta por la Segunda Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación,
bajo la ponencia del señor Ministro Felipe Tena Ramírez, el ocho de agosto de mil
novecientos cincuenta y ocho, de la cual derivó la tesis que lleva por rubro, texto y datos de
identificación:
"TRIBUNAL FISCAL. COMPETENCIA DEL. El Tribunal Fiscal de la Federación es
incompetente para conocer del problema de la inconstitucionalidad de las leyes, pero, con
esta única salvedad, dicho tribunal es competente para conocer de cualquier problema
relativo a la legalidad de los actos del Poder Ejecutivo, por lo cual está facultado para
estudiar y resolver las cuestiones referentes a la validez de cualquier acto formalmente
administrativo, como lo es una circular expedida por la Sub-secretaría de Impuestos de
Hacienda y Crédito Público. Aunque es verdad que una circular (en ciertos aspectos y en
cuanto a la generalidad de su aplicación) tiene semejanza con la ley, no deja por ello de
entrañar una resolución de carácter administrativo, si bien debe reconocerse que el Tribunal
Fiscal sólo puede conocer de una disposición general con motivo de su aplicación de un caso
individual y concreto. En lo que respecta a las excepciones, cabe hacer esta distinción.
Cuando la ley faculta a la autoridad administrativa para conceder o negar la franquicia, a su
arbitrio y según las circunstancias de cada caso, el goce de la exención sólo se inicia desde la
fecha de la correspondiente declaratoria; en cambio, cuando la ley misma señala las hipótesis
en que los particulares deben gozar de la exención y sólo facultan a la autoridad para realizar
el acto de comprobación de que el caso que se le plantea se haya comprendido dentro de la
hipótesis legal, el beneficio existe por virtud de la ley misma, y la declaratoria respectiva
retrotrae sus efectos al momento en que se inició la vigencia de la ley o en que el particular se
situó en la hipótesis prevista por la propia ley." (Sexta Época. Instancia: Segunda Sala.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Volumen XIV, Tercera Parte. Página 95).
En el mismo sentido se pronunció esta Suprema Corte al resolver los precedentes que dieron
lugar a las tesis que llevan por rubro, texto y datos de identificación:
"CIRCULARES DE LA SECRETARÍA DE HACIENDA, JUICIOS DE NULIDAD
CONTRA ACTOS DE APLICACIÓN DE. La circular número 210-9-66 publicada en el
Diario Oficial de 25 de julio de 1946, que indica la forma de recaudar el impuesto de
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
compraventa sobre el consumo de alimentos y bebidas alcohólicas y no alcohólicas en
hoteles, restaurantes, cantinas y otros giros similares, no es susceptible de causar perjuicio al
actor mientras no se le aplique, pues tiene expedita la facultad de someterse o no a ella en las
operaciones que realice, y sólo cuando se le exija mediante una resolución individualizada el
pago del impuesto en los términos de dicha circular, podrá promover juicio de nulidad ante el
Tribunal Fiscal de la Federación." (Quinta Época. Instancia: Sala Auxiliar. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación. Tomo CXXIII. Página 60).
"TRIBUNAL FISCAL, COMPETENCIA DEL (CIRCULARES). El Tribunal Fiscal de la
Federación no tiene facultad para estudiar y resolver problemas relativos a la
constitucionalidad de las leyes aunque sí para estudiar la constitucionalidad de los
reglamentos y actos. Por tanto, pueden resolver sobre la de una circular, ya qué éstas no son
la realización de una función legislativa, ni la actividad realizada por el Estado, a través de
los órganos que forman el Poder Legislativo, y por tanto no tienen normas de índole jurídico,
sino simple y sencillamente explicaciones encaminadas a orientar a los funcionarios de la
organización administrativa, y sus actos, que no producen efectos jurídicos, deben
considerarse como actos meramente materiales, sin rebasar sus límites, estrechos de suyo,
para colocarse sobre la ley." (Quinta Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación. Tomo CIV. Página 2253).
"TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACIÓN, FACULTADES DEL. Los acuerdos
abstractos, generales e impersonales que definan situaciones no previstas por la ley,
completándola, no contienen en sí mismos ley alguna, ni su análisis está vedado al Tribunal
Fiscal, el que por el contrario, y cuando se trata de un acto administrativo de carácter fiscal,
cuyo control sí le está asignado, bien puede hacerlos motivo de su estudio, tal y como si se
tratase de ‘una circular o cualquier otro acto administrativo.’." (Sexta Época. Instancia:
Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Volumen LXII, Tercera Parte.
Página 73).
"CIRCULARES. NO TIENEN CARÁCTER DE DISPOSICIONES LEGISLATIVAS. Dada
la naturaleza de las circulares debe entenderse, que las mismas constituyen meros actos
administrativos, tendientes a cumplimentar la ley, pues contienen exclusivamente
explicaciones enderezadas a orientar a los funcionarios de la administración, y por ello no
tienen ni pueden tener el carácter de disposiciones legislativas, ya que se trata, por decirlo así,
de un instrumento u opinión de los superiores jerárquicos administrativos, por lo que se
puede afirmar que las Salas del Tribunal Fiscal de la Federación no carecen de competencia
para conocer de los casos en que sean impugnadas." (Sexta Época. Instancia: Segunda Sala.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Volumen CXXIII, Tercera Parte. Página 11).
Como se advierte de los criterios antes transcritos, este Alto Tribunal ya ha sostenido que en
un juicio contencioso administrativo seguido ante el entonces Tribunal Fiscal de la
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Federación, actualmente Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, los gobernados
sí pueden válidamente plantear vicios de legalidad a las disposiciones de observancia general,
inferiores a los actos formalmente legislativos y a los formalmente reglamentarios, siempre y
cuando aquéllas se hayan aplicado en perjuicio de los gobernados en la resolución
administrativa expresamente impugnable o en el procedimiento que haya precedido a ésta,
posibilidad jurídica que incluso fue recogida por el legislador con motivo de la expedición
del actual Código Fiscal de la Federación, que entró en vigor el primero de enero de mil
novecientos ochenta y tres, al señalarse en su artículo 202, fracción IX, antes transcrito, que
el juicio contencioso administrativo sería improcedente contra ordenamientos que den
normas o instrucciones de carácter general y abstracto, sin haber sido aplicados
concretamente al promovente.
En abono a lo anterior, es importante señalar que esta conclusión no desconoce la naturaleza
del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, pues al resolver sobre esos vicios de
inconstitucional indirecta, también llamados de legalidad, se estará limitando a verificar si la
autoridad facultada para emitir la respectiva disposición de observancia general se apegó
fielmente a lo previsto en al acto formalmente legislativo o formalmente reglamentario que la
habilitó para expedir actos de esa naturaleza, lo que de ninguna manera conlleva ejercer un
control de la constitucionalidad de la disposición respectiva, atribución reservada
constitucionalmente a determinados órganos del Poder Judicial de la Federación y que
únicamente puede plantearse en determinados juicios del conocimiento de éstos.
Incluso, la circunstancia de que el mencionado tribunal pudiera llegar a declarar ilegal el
parámetro de control -regla general administrativa- que le sirve para analizar la validez del
acto administrativo en el cual tuvo lugar su aplicación, tampoco afecta la naturaleza o las
labores de dicho órgano, pues ante planteamientos en que se impugne tanto la referida regla
como su acto de aplicación, deberá abordarse inicialmente el estudio de legalidad de aquélla
y, de resultar infundados, se podrán abordar los vicios propios que se atribuyan al acto en que
se concretó.
En este tenor, debe estimarse que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa sí
debe pronunciarse sobre los planteamientos de ilegalidad de las reglas generales
administrativas y, por ende, verificar su apego a la respectiva cláusula habilitante, facultad
que, además, le permite cumplir cabalmente con la función que le es encomendada en el
artículo 73, fracción XXIX-H, de la Constitución General de la República, pues ello implica
dirimir una controversia entre la administración pública federal y los particulares, respecto de
actos emitidos por ésta a la luz de un acto formalmente legislativo o formalmente
reglamentario, sin desconocer con ello las atribuciones de control directo de la
constitucionalidad que están reservadas al Poder Judicial de la Federación en los términos
previstos en los diversos numerales de la propia Norma Fundamental.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Las anteriores consideraciones sirvieron de sustento a esta Segunda Sala al resolver la
contradicción de tesis 169/2002, fallada por unanimidad de votos bajo esta ponencia, el
diecisiete de octubre de dos mil tres, de la cual derivó la tesis jurisprudencial que lleva por
rubro, texto y datos de identificación:
"ÍNDICE NACIONAL DE PRECIOS AL CONSUMIDOR. EL TRIBUNAL FEDERAL DE
JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA DEBE PRONUNCIARSE SOBRE LOS
CONCEPTOS DE IMPUGNACIÓN EN LOS QUE SE CONTROVIERTAN LOS
VALORES CALCULADOS POR EL BANCO DE MÉXICO, CUANDO SIRVAN DE
BASE A UNA LIQUIDACIÓN. En términos de lo previsto en los artículos 17-A, párrafo
primero, 20, párrafo segundo y 20 bis del Código Fiscal de la Federación y 7o. de la Ley del
Impuesto sobre la Renta, con el fin de que el monto de las contribuciones se entere a la
hacienda pública considerando la pérdida de valor de la moneda por el transcurso del tiempo,
el legislador estableció la aplicación de factores de actualización o de ajuste que derivan de
los valores del Índice Nacional de Precios al Consumidor, los que por ser calculados por el
Banco de México y publicados en el Diario Oficial de la Federación dentro de los diez
primeros días del mes siguiente al que correspondan, conforme al procedimiento estadístico
regulado en forma detallada en el referido artículo 20 bis, se incorporan al orden jurídico
nacional como actos que trascienden a la esfera jurídica de un número indeterminado de
gobernados con la finalidad de regir un número también indeterminado de casos. Por otra
parte, si bien es cierto que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa sólo tiene
competencia expresa para conocer de los juicios promovidos contra las resoluciones
definitivas mencionadas en el artículo 11 de la ley orgánica que lo regula, también lo es que
conforme a lo previsto en el diverso 202, fracción IX, del Código Fiscal de la Federación, el
juicio contencioso administrativo es improcedente contra ordenamientos que establezcan
normas o instrucciones de carácter general y abstracto, sin haber sido aplicados
concretamente al promovente, lo que procesalmente implica que la legalidad de ese tipo de
actos -disposiciones de observancia general inferiores a los reglamentos del presidente de la
República- sí pueden ser materia de análisis de la sentencia que se emita en un juicio de esa
índole, cuando el gobernado que lo promueve sufrió en su perjuicio la aplicación concreta de
aquéllas, ya sea en la resolución definitiva impugnada o en el procedimiento que le precedió.
En ese tenor, la circunstancia de que, una regla general administrativa no pueda ser
impugnada en forma destacada en un juicio contencioso administrativo, sólo implica que en
la demanda que se enderece en contra de la resolución en la que fue aplicada no sea factible
señalarla como resolución impugnada, ni al órgano del Estado que la emitió como autoridad
demandada, por lo que en dicho escrito el actor se limitará a plasmar los conceptos de
impugnación en los que desarrolle los argumentos para demostrar por qué la respectiva regla
general no se emitió con apego a lo dispuesto en el acto formalmente legislativo o
formalmente reglamentario -cláusula habilitante- que regula su expedición, por lo que cuando
se trata de los valores del Índice Nacional de Precios al Consumidor, al constituir
disposiciones de observancia general que sirven de sustento a una liquidación, en la medida
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
en que en ésta se actualiza con base en ellos el monto de la contribución adeudada, los
gobernados sí pueden atribuir vicios de legalidad a los actos a través de los cuales de calculan
los referidos valores, con independencia de que en la demanda del respectivo juicio no los
señale como actos impugnados, ni como autoridad demandada al órgano que los emitió, ya
que en cumplimiento al principio de legalidad aquéllos deben cuantificarse conforme a las
reglas establecidas en el artículo 20 bis del código citado, el cual se estableció con el fin de
generar certeza a los gobernados sobre sus obligaciones tributarias." (Novena Época.
Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo
XVIII, noviembre de 2003. Tesis 2a./J. 96/2003. Página 146).
En abono a lo anteriormente expuesto, conviene señalar que esta conclusión en nada
menoscaba las atribuciones que se confieren a los Juzgados de Distrito en Materia
Administrativa en las fracciones I y III del artículo 52 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
de la Federación, en cuanto señalan que a esos órganos jurisdiccionales federales les
corresponde conocer "De las controversias que se susciten con motivo de la aplicación de las
leyes federales, cuando deba decidirse sobre la legalidad o subsistencia de un acto de
autoridad o de un procedimiento seguido por autoridades administrativas" y "De los juicios
de amparo que se promuevan contra leyes y demás disposiciones de observancia general en
materia administrativa, en los términos de la Ley de Amparo", ya que con la competencia
reconocida en este fallo al Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa no se le
permite pronunciarse sobre la validez de leyes federales ni, menos aún, ejercer las
atribuciones de control de la constitucionalidad directa que están reservadas a los
mencionados Juzgados de Distrito, incluso, respecto de lo previsto en una regla general
administrativa.
En los mismos términos, la competencia que se ha reconocido por esta Segunda Sala a los
Tribunales Colegiados de Circuito para pronunciarse sobre la validez de una regla general
administrativa aplicada en la sentencia definitiva reclamada, en el procedimiento que le
precedió o en el acto administrativo de origen, tampoco se desconoce, ya que, por una parte,
la verificación de la constitucionalidad directa de ese tipo de disposiciones de observancia
general se mantiene en el ámbito de los referidos Tribunales Colegiados de Circuito y, por
otra, en cuanto al control de la legalidad de esas reglas generales administrativas se genera
certidumbre a los gobernados sobre la posibilidad de plantear los vicios respectivos ante el
mencionado tribunal administrativo, con las consecuencias que ello provoca en relación con
el principio de definitividad. Al respecto, resulta ilustrativa la tesis de esta Segunda Sala que
lleva por rubro, texto y datos de identificación:
"AMPARO DIRECTO CONTRA LEYES. EN LA DEMANDA RESPECTIVA ES
FACTIBLE PLANTEAR LA INCONSTITUCIONALIDAD DE CUALQUIER
DISPOSICIÓN DE OBSERVANCIA GENERAL. El párrafo segundo de la fracción IV del
artículo 166 de la Ley de Amparo, adicionado mediante decreto de veintinueve de diciembre
-80-
CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
de mil novecientos ochenta y tres, publicado en el Diario Oficial de la Federación el dieciséis
de enero de mil novecientos ochenta y cuatro, establecía que ‘Cuando se impugne la
sentencia definitiva o laudo por estimarse inconstitucional la ley aplicada, ello será materia
únicamente del capítulo de conceptos de violación de la demanda, sin señalar como acto
reclamado la ley, y la calificación de ésta por el tribunal de amparo se hará en la parte
considerativa de la sentencia.’; posteriormente, mediante el diverso decreto de veintiuno de
diciembre de mil novecientos ochenta y siete, publicado en el Diario Oficial de la Federación
el cinco de enero de mil novecientos ochenta y ocho, se modificó el referido párrafo,
sustituyendo el término ‘ley’ por ‘la ley, el tratado o el reglamento’, en concordancia con la
adición de un tercer párrafo al diverso numeral 158, que hace referencia a las cuestiones
surgidas dentro del juicio, que no sean de imposible reparación, sobre constitucionalidad de
leyes, tratados internacionales o reglamentos, los cuales sólo podrán hacerse valer en el
amparo directo que proceda contra la sentencia definitiva, laudo o resolución que ponga fin al
juicio; asimismo, en el artículo 114, fracción I, de la propia ley, el legislador modificó la
expresión genérica ‘contra leyes’ y en su lugar hizo referencia no sólo a leyes y reglamentos
federales o locales y tratados internacionales, sino incluso a una categoría específica de
normas generales, constituida por ‘otros reglamentos, decretos o acuerdos de observancia
general’. Ahora bien, de la interpretación teleológica de la exposición de motivos de los
numerales citados, se advierte que la finalidad de la reforma aludida fue la de asignar a los
Tribunales Colegiados de Circuito el control de la constitucionalidad de los reglamentos
autónomos y municipales, por lo que es indudable que al referirse el legislador en los citados
artículos 166 y 158, párrafo tercero, a ‘reglamentos’, no tuvo en modo alguno la intención de
limitar la posibilidad de impugnar disposiciones de observancia general en amparo directo, a
diferencia de lo establecido en el artículo 83, fracción V, de dicha ley, sino que se refirió
tanto a los reglamentos expedidos por el presidente de la República o los gobernadores de los
Estados, como a la categoría de normas que en el citado numeral 114, fracción I, se integra
por ‘otros reglamentos, decretos o acuerdos de observancia general’, por lo que en la
demanda de amparo directo sí puede plantearse la inconstitucionalidad de cualquier
disposición de observancia general, no sólo de tratados internacionales, leyes o reglamentos
federales o locales. Lo anterior es congruente con el sistema de impugnación de actos de la
aludida naturaleza, conforme al cual los gobernados pueden optar por controvertir la
constitucionalidad de las disposiciones de observancia general con motivo de su primer acto
de aplicación acudiendo desde luego al amparo indirecto, o bien, agotar el recurso o medio de
defensa legal que proceda contra ese primer acto y, en contra de la resolución que recaiga a
éste, en su caso, promover amparo directo planteando tal cuestión." (Novena Época.
Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XV,
marzo de 2002. Tesis 2a. XXVII/2002. Página 420).
Es corolario de lo expuesto que el tercer punto materia de la presente contradicción debe
resolverse en el sentido de que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa es
competente para pronunciarse sobre los planteamientos de ilegalidad o inconstitucionalidad
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
indirecta de lo dispuesto en una regla general administrativa, pero no respecto de la
inconstitucionalidad directa de esas disposiciones generales, atribución que se encuentra
reservada en la Constitución General de la República a los órganos del Poder Judicial de la
Federación.
DÉCIMO. Una vez dilucidado el tercer punto de contradicción materia del presente asunto,
debe abordarse el cuarto de ellos, el cual consiste en determinar si en un juicio contencioso
administrativo seguido ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, antes
Tribunal Fiscal de la Federación, en el que se impugna una multa impuesta con motivo de
una conducta infractora que se encuentra regulada en la Ley Aduanera, en su reglamento y en
una regla general administrativa, el referido tribunal debe limitarse al estudio de los vicios
propios del correspondiente acto sancionatorio o si, incluso, puede analizar si la referida regla
se apega a lo previsto en la ley.
En relación con esta oposición de criterios, tomando en cuenta que conforme a lo
determinado en el considerando que antecede el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y
Administrativa sí tiene atribuciones para pronunciarse sobre los conceptos de invalidez en los
que se reclame la invalidez de una regla general administrativa, es menester señalar que
atendiendo al principio de congruencia externa que rige a toda sentencia, derivado del diverso
de justicia completa que garantiza el artículo 17 constitucional, los que se reflejan en el
diverso 237 del Código Fiscal de la Federación, las sentencias del referido tribunal
administrativo únicamente pueden abordar la legalidad de una regla general administrativa
cuando el actor haya hecho valer en su demanda tales planteamientos, por lo que si no los
hizo, deberá limitarse a analizar los vicios propios de la resolución impugnada, es decir, si se
apega al respectivo contexto normativo, el cual válidamente puede estar integrado, incluso,
por una regla general administrativa.
En relación con el referido principio de congruencia externa de las sentencias, resultan
ilustrativas las tesis que llevan por rubro, texto y datos de identificación:
"SENTENCIA, PRINCIPIO DE CONGRUENCIA DE LAS. El artículo 81 del Código de
Procedimientos Civiles, estatuye que: ‘Las sentencias deben ser claras, precisas y
congruentes con las demandas y con las contestaciones y con las demás pretensiones
deducidas oportunamente en el pleito, condenando o absolviendo al demandado y decidiendo
todos los puntos litigiosos que hayan sido objeto del debate. Cuando éstos hubieran sido
varios, se hará el pronunciamiento correspondiente a cada uno de ellos’. De esta disposición
se desprende, que el principio de congruencia lo infringe el juzgador, entre otros casos,
cuando concede al actor más de lo que pide, resuelve puntos que no figuran en la litis, o
comprende a personas que no han sido partes en el juicio." (Séptima Época. Instancia:
Tercera Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Volumen 78, Cuarta Parte. Página
49).
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"CONGRUENCIA DE LA SENTENCIA, PRINCIPIO DE. La congruencia significa
conformidad en cuanto a extensión, concepto y alcance entre lo resuelto por el órgano
jurisdiccional y las demandas, contestaciones y demás pretensiones deducidas oportunamente
por las partes." (Sexta Época. Instancia: Tercera Sala. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación. Volumen XXVIII, Cuarta Parte. Página 136).
A su vez, el artículo 237 del Código Fiscal de la Federación señala:
"Artículo 237. Las sentencias del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa se
fundarán en derecho y resolverán sobre la pretensión del actor que se deduzca de su
demanda, en relación con una resolución impugnada, teniendo la facultad de invocar hechos
notorios.
"...
"Las Salas podrán corregir los errores que adviertan en la cita de los preceptos que se
consideren violados y examinar en su conjunto los agravios y causales de ilegalidad, así
como los demás razonamientos de las partes, a fin de resolver la cuestión efectivamente
planteada, pero sin cambiar los hechos expuestos en la demanda y en la contestación.
"Tratándose de las sentencias que resuelvan sobre la legalidad de la resolución dictada en un
recurso administrativo, si se cuenta con elementos suficientes para ello, el tribunal se
pronunciará sobre la legalidad de la resolución recurrida, en la parte que no satisfizo el
interés jurídico del demandante. No se podrán anular o modificar los actos de las autoridades
administrativas no impugnados de manera expresa en la demanda. ..."
Como se advierte de lo dispuesto en los diversos párrafos del numeral antes transcrito, el
mencionado tribunal administrativo únicamente puede pronunciarse sobre la pretensión que
haya hecho valer en la demanda la parte actora y solamente podrán anularse los actos
impugnados de manera expresa en la referida demanda, todo lo cual resulta revelador de que
el principio de congruencia externa sí rige respecto de las sentencias dictadas por el Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
En ese orden de ideas, debe estimarse que el mencionado tribunal administrativo, al analizar
la validez de una resolución, debe limitarse a estudiar los conceptos de invalidez que se
hayan planteado por la actora, por lo que si respecto de la determinación en la que, como en
el caso sucede, se impuso una multa, la actora se limita a atribuirle vicios propios, el referido
tribunal debe limitarse a estudiar tales vicios, sin que esté en posibilidad de pronunciarse
sobre la validez de la mencionada multa analizando si la regla general administrativa que
prevé o complementa los elementos que configuran la respectiva conducta infractora, se
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
apega a la ley o reglamento que habilita su expedición.
Es decir, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa no puede introducir de oficio
el análisis de legalidad de la regla general administrativa que regula la conducta infractora
sancionada en la resolución impugnada si la actora no hizo valer en forma expresa un
concepto de invalidez en el que, de manera destacada, atribuya a tal disposición un vicio de la
naturaleza indicada, pues con ello se violentaría el principio de congruencia que debe cumplir
todo fallo; sin menoscabo de que, en el caso de existir jurisprudencia de esta Suprema Corte
de Justicia de la Nación sobre la inconstitucionalidad de una regla general administrativa,
deba aplicar la misma, en términos de lo señalado en la diversa que lleva por rubro, texto y
datos de identificación:
"JURISPRUDENCIA SOBRE INCONSTITUCIONALIDAD DE UNA LEY. EL
TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA SE ENCUENTRA
OBLIGADO A APLICARLA, SIEMPRE QUE SEA PROCEDENTE, AL JUZGAR LA
LEGALIDAD DE UN ACTO O RESOLUCIÓN FUNDADOS EN ESA LEY. De acuerdo
con lo establecido por los artículos 94, párrafo octavo, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos y 192 de la Ley de Amparo, que fijan los términos en que será
obligatoria la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el tribunal
jurisdiccional referido debe aplicar la jurisprudencia sustentada sobre la inconstitucionalidad
de una ley, porque en el último dispositivo citado no se hace ningún distingo sobre su
obligatoriedad atendiendo a la materia sobre la que versa; además, si bien es cierto que los
tribunales de esa naturaleza carecen de competencia para resolver sobre la constitucionalidad
de leyes, también lo es que al aplicar la jurisprudencia sobre esa cuestión se limitan a realizar
un estudio de legalidad relativo a si el acto o resolución impugnados respetaron el artículo 16
constitucional, concluyendo en sentido negativo al apreciar que se sustentó en un precepto
declarado inconstitucional por jurisprudencia obligatoria de la Suprema Corte, sin que sea
aceptable el argumento de que al realizar ese estudio se vulnera el principio de relatividad de
las sentencias de amparo, pues éste se limita a señalar que en las mismas no se podrá hacer
una declaración general sobre la inconstitucionalidad de la ley o acto que motivare el juicio y
que sólo protegerán al individuo que solicitó la protección constitucional, ya que en el
supuesto examinado el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, al cumplir con la
obligación que se le impone de aplicar la jurisprudencia en relación con el caso concreto que
resuelve, no invalida la ley ni declara su inaplicabilidad absoluta. Por otro lado la
obligatoriedad referida responde al principio de supremacía constitucional establecido en el
artículo 133 de la Carta Fundamental, conforme al cual no deben subsistir los actos
impugnados ante un tribunal cuando se funden en preceptos declarados jurisprudencialmente
por la Suprema Corte como contrarios a aquélla. El criterio aquí sostenido no avala,
obviamente, la incorrecta aplicación de la jurisprudencia que declara inconstitucional una ley,
de la misma manera que, guardada la debida proporción, una norma legal no se ve afectada
por su incorrecta aplicación." (Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
de la Federación y su Gaceta. Tomo XVI, agosto de 2002. Tesis P./J. 38/2002. Página 5).
Por tanto, en acatamiento al principio de congruencia externa de las sentencias que le
corresponde dictar y en cumplimiento a lo previsto en el artículo 237 del Código Fiscal de la
Federación, este punto de contradicción debe resolverse en el sentido de que el Tribunal
Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, al conocer del juicio contencioso administrativo
en el que se impugna una multa que sanciona una conducta infractora regulada, incluso, en
una regla general administrativa, debe limitarse a estudiar los conceptos de nulidad que sobre
tal cuestión se hicieron valer, sin que esté en posibilidad de introducir el análisis de legalidad
o constitucionalidad indirecta de la respectiva regla general cuando la parte actora no haya
planteado tal cuestión.
DÉCIMO PRIMERO. Una vez resuelto el cuarto punto de contradicción materia del presente
asunto, debe abordarse el quinto de ellos, el cual consiste en determinar si la regulación
prevista en la regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil
novecientos noventa y ocho y sus anexos 19 y 22, en relación con la conducta infractora
prevista en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, se apegan a lo previsto en este
ordenamiento o si, por el contrario, las referidas reglas generales carecen de sustento legal y,
por ende, debe declararse la nulidad de las multas impuestas con motivo de la respectiva
infracción.
Para resolver esta cuestión, por principio, conviene recordar que tal como se precisó en el
considerando octavo de esta resolución, las reglas generales administrativas pueden regular
obligaciones siempre y cuando con ello no se vaya más allá o se rebase lo dispuesto en la
respectiva cláusula habilitante, lo que implica que las referidas disposiciones de observancia
general sí pueden vincular a los gobernados, siempre y cuando respeten los principios
constitucionales que norman su expedición y, además, la obligación respectiva tenga sustento
en un acto formalmente legislativo o reglamentario, ya que atendiendo a los principios de
primacía legal y reglamentaria, las disposiciones de aquella naturaleza deben apegarse
fielmente a la voluntad del órgano dotado de la potestad normativa, prevista expresamente en
la Constitución General de la República, que habilitó a la autoridad administrativa
correspondiente.
Este principio general implica que, en primer lugar, la potestad para emitir reglas generales
administrativas que establezcan obligaciones a los gobernados está vinculada positivamente a
lo dispuesto en las leyes, es decir, a los actos formal y materialmente legislativos, por lo que
dichas obligaciones serán válidas siempre y cuando el legislador haya tenido la intención de
que en un específico ámbito las obligaciones de los gobernados se prevean en una regla
general administrativa.
Por tanto, si el legislador no ha manifestado esa intención, resultará insuficiente que mediante
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
algún reglamento expedido por el presidente de la República se habilite a una autoridad
administrativa para establecer obligaciones a cargo de los gobernados, ya que atendiendo al
principio de primacía de la ley, dicho reglamento no puede crear nuevas cargas a los
gobernados ni, menos aún, conferir una habilitación para tales fines si el legislador no la ha
autorizado. Al respecto, son ilustrativas, en lo conducente, las tesis jurisprudenciales que
llevan por rubro, texto y datos de identificación:
"FACULTAD REGLAMENTARIA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.
PRINCIPIOS QUE LA RIGEN. Según ha sostenido este Alto Tribunal en numerosos
precedentes, el artículo 89, fracción I, constitucional, faculta al presidente de la República
para expedir normas reglamentarias de las leyes emanadas del Congreso de la Unión, y
aunque desde el punto de vista material ambas normas son similares, aquéllas se distinguen
de éstas básicamente, en que provienen de un órgano que al emitirlas no expresa la voluntad
general, sino que está instituido para acatarla en cuanto dimana del legislativo, de donde, por
definición, son normas subordinadas, de lo cual se sigue que la facultad reglamentaria se
halla regida por dos principios: el de reserva de ley y el de subordinación jerárquica a la
misma. El principio de reserva de ley, que desde su aparición como reacción al poder
ilimitado del monarca hasta su formulación en las Constituciones modernas, ha encontrado su
justificación en la necesidad de preservar los bienes jurídicos de mayor valía de los
gobernados (tradicionalmente libertad personal y propiedad), prohíbe al reglamento abordar
materias reservadas en exclusiva a las leyes del Congreso, como son las relativas a la
definición de los tipos penales, las causas de expropiación y la determinación de los
elementos de los tributos, mientras que el principio de subordinación jerárquica, exige que el
reglamento esté precedido por una ley cuyas disposiciones desarrolle, complemente o
pormenorice y en las que encuentre su justificación y medida." (Novena Época. Instancia:
Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo IX, abril de
1999. Tesis 2a./J. 29/99. Página 70).
"FACULTAD REGLAMENTARIA. SUS LÍMITES. Es criterio unánime, tanto de la
doctrina como de la jurisprudencia, que la facultad reglamentaria conferida en nuestro
sistema constitucional al presidente de la República y a los gobernadores de los Estados, en
sus respectivos ámbitos competenciales, consiste, exclusivamente, dado el principio de la
división de poderes imperante en la expedición de disposiciones generales, abstractas e
impersonales que tienen por objeto la ejecución de la ley, desarrollando y completando en
detalle sus normas, pero sin que, a título de su ejercicio, pueda excederse el alcance de sus
mandatos o contrariar o alterar sus disposiciones, por ser precisamente la ley su medida y
justificación." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo II, septiembre de 1995. Tesis 2a./J. 47/95. Página 293).
En tal virtud, si bien a través de un reglamento del presidente de la República es posible
habilitar a una autoridad administrativa para emitir reglas generales que establezcan
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
obligaciones a los gobernados, para ello es indispensable que en alguna ley se encuentre el
sustento de esa habilitación.
Precisado lo anterior, en relación con este punto de contradicción, debe tomarse en cuenta
que los preceptos que conforman el contexto normativo que sirve de base a lo dispuesto en
las respectivas reglas generales administrativas, a saber, los artículos 14, fracción III, de la
Ley del Servicio de Administración Tributaria; 36 y 184, fracciones I y III, de la Ley
Aduanera; y 197 de su reglamento, señalan:
Ley del Servicio de Administración Tributaria
"Artículo 14. El presidente del Servicio de Administración Tributaria tendrá las atribuciones
siguientes:
"...
"III. Expedir las disposiciones administrativas necesarias para aplicar eficientemente la
legislación fiscal y aduanera, haciendo del conocimiento de la junta de gobierno aquellas que
considere de especial relevancia."
Ley Aduanera
"Artículo 36. Quienes importen o exporten mercancías están obligados a presentar ante la
aduana, por conducto de agente o apoderado aduanal, un pedimento en la forma oficial
aprobada por la secretaría. En los casos de las mercancías sujetas a regulaciones y
restricciones no arancelarias cuyo cumplimiento se demuestre a través de medios
electrónicos, el pedimento deberá incluir la firma electrónica que demuestre el descargo total
o parcial de esas regulaciones o restricciones. Dicho pedimento se deberá acompañar de: I.
En importación: a) La factura comercial que reúna los requisitos y datos que mediante reglas
establezca la secretaría, cuando el valor en aduana de las mercancías se determine conforme
al valor de transacción y el valor de dichas mercancías exceda de la cantidad que establezcan
dichas reglas. ..."
"Artículo 184. Cometen las infracciones relacionadas con las obligaciones de presentar
documentación y declaraciones, quienes: I. Omitan presentar a las autoridades aduaneras, o lo
hagan en forma extemporánea, los documentos que amparen las mercancías que importen o
exporten, que transporten o que almacenen, los pedimentos, facturas, copias de las
constancias de exportación, declaraciones, manifiestos o guías de carga, avisos, relaciones de
mercancías, equipaje y pasajeros, autorizaciones, así como el documento en que conste la
garantía a que se refiere el artículo 36, fracción I, inciso e), de esta ley en los casos en que la
ley imponga tales obligaciones. ... III. Presenten los documentos a que se refieren las dos
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
fracciones anteriores, con datos inexactos o falsos u omitiendo algún dato siempre que altere
la información estadística."
Reglamento de la Ley Aduanera
"Artículo 197. Sólo se considerará que se varía la información estadística a que se refiere la
fracción III del artículo 184 de la ley, cuando en el pedimento se alteren los datos que
determine la secretaría."
A su vez, la regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para mil
novecientos noventa y ocho, publicada en el Diario Oficial de la Federación el dieciséis de
marzo de mil novecientos noventa y ocho, y los anexos 19 y 22 de esta resolución
miscelánea, publicados en el propio diario, respectivamente, el veintitrés y el veinticinco de
marzo del año indicado, señalaban, en lo conducente:
Resolución Miscelánea
"Regla 3.26.10. Para efectos de los artículos 184, fracción III, de la ley y 197 del reglamento,
se considerará que se varía la información estadística cuando se trate de alguno de los campos
o datos señalados en el anexo 19 de esta resolución, siempre que sea obligatorio el llenado
del campo de que se trate."
"Anexo 19 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998.
"Datos que alteran la información estadística.
"1. Fecha de entrada y presentación de la mercancía.
"2. Clave de la aduana.
"3. Clave de la sección de la aduana.
"...
"5. Tipo de operación.
"6. Número de documento. ..."
"Anexo 22 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior para 1998
"Instructivo para el llenado de formas oficiales en materia aduanera
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
"Instructivo de llenado del pedimento de importación
"No. CampoContenido
"1.Fecha de pagoFecha en que se pretende
pagar las contribuciones al
comercio exterior.
Artículo 56 y 83 de la Ley
Aduanera.
"2. Tipo de operación Clave que identifica la
operación.
1. Importación
"3. Aduana/secciónClave de la aduana y sección
aduanera ante la que
se promueve el despacho. ..."
En relación con lo previsto en los citados numerales, especialmente el que regula la conducta
infractora, por principio, cabe señalar que la circunstancia de que su interpretación sea
"estricta", en términos de lo previsto en el artículo 5o. del Código Fiscal de la Federación,
únicamente implica que dentro de la conducta respectiva solamente pueden encuadrar
aquellas que se ubiquen en el correspondiente supuesto de hecho, sin que dentro de la misma
puedan comprenderse por analogía o por mayoría de razón, conductas no previstas como
infractoras por el legislador, sin que tal restricción impida que el presidente de la República o
una autoridad administrativa, previa habilitación legal, puedan precisar el alcance de alguno
de los elementos de la conducta infractora, siempre y cuando se apeguen fielmente a la
intención del legislador. Al respecto, es aplicable, en lo conducente, la tesis jurisprudencial
que lleva por rubro, texto y datos de identificación:
"CONTRIBUCIONES. LAS DISPOSICIONES REFERENTES A SUS ELEMENTOS
ESENCIALES, AUNQUE SON DE APLICACIÓN ESTRICTA, ADMITEN DIVERSOS
MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN PARA DESENTRAÑAR SU SENTIDO. El hecho de
que el legislador haya establecido que las disposiciones fiscales que prevén elementos
esenciales, como son sujeto, objeto, base, tasa o tarifa de una contribución y las excepciones
a ésta, son de aplicación estricta, no significa que el intérprete no pueda acudir a los diversos
métodos que permiten conocer la verdadera intención del creador de aquellas disposiciones,
cuando de su análisis literal en virtud de las palabras utilizadas, sean técnicas o de uso
común, se genere incertidumbre sobre su significado, ya que el efecto de lo ordenado por el
legislador es obligar a aquél a que realice la aplicación estricta de la respectiva hipótesis
jurídica única y exclusivamente a las situaciones de hecho que coincidan con lo previsto en
ella, una vez desentrañado su alcance." (Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XVI, diciembre de 2002. Tesis 2a./J.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
133/2002. Página 238).
Es decir, si bien sólo podrán cometer la infracción en comento los que presenten alguno de
los documentos señalados en las fracciones I y II del artículo 184 de la Ley Aduanera con
datos inexactos o falsos u omitan alguno de ellos, en el supuesto de que con ello se altere la
información estadística, ello no obsta para reconocer que a través de un reglamento o de una
regla general administrativa se puede precisar el alcance de tal disposición, siempre y cuando
no se amplíe la conducta que a juicio de la autoridad legislativa debe sancionarse por afectar
los bienes jurídicos tutelados, por lo que la autoridad que mediante una regla general
administrativa pretenda fijar el alcance de tal disposición debe contar con la habilitación para
ello y, además, apegarse a los actos formal y materialmente legislativos que regulan la
respectiva conducta infractora.
En ese tenor, de la interpretación sistemática de los referidos numerales de la Ley Aduanera
se advierte que en la fracción III del artículo 184 se establece como conducta infractora
presentar los documentos a que se refieren las fracciones I y II del propio numeral, con datos
inexactos o falsos, en su caso, omitiendo algún dato, siempre que alteren la información
estadística.
De lo anterior se sigue que en dicho numeral se precisa que la infracción administrativa
tendrá lugar cuando se presente un documento, entre otros, un pedimento de importación que
contenga un dato inexacto o falso, o en él se omita un dato, siempre que con ello se altere la
información estadística; sin embargo, el propio legislador no realizó en esa u otra ley alguna
interpretación auténtica sobre cuándo la conducta referida implica una alteración de la
información estadística.
Ante ello, debe tomarse en cuenta, por una parte, que conforme a lo dispuesto en el artículo
14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria al presidente del
Servicio de Administración Tributaria le corresponde emitir disposiciones generales que
permitan aplicar eficientemente la legislación fiscal y aduanera y, por otra parte, que al tenor
de lo previsto en el artículo 36, párrafo primero, de la Ley Aduanera, a la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público le corresponde aprobar la forma oficial en la que debe
presentarse el pedimento de importación.
De lo dispuesto en los referidos numerales se advierte que fue voluntad del legislador dotar a
una misma dependencia del Ejecutivo Federal de la atribución para que expida disposiciones
de observancia general que permitan aplicar eficientemente la legislación aduanera y,
además, para que determine la forma oficial en la que se realizarán los pedimentos de
importación, lo que implica fijar qué datos deben contenerse en esa especie de declaración
tributaria.
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
Por tanto, si ha sido voluntad del legislador habilitar a una autoridad administrativa para que
determine qué datos debe contener un pedimento de importación, lo que conlleva facultar a
ésta para que precise y pormenorice en qué términos deben los gobernados cumplir con la
obligación de presentar el referido pedimento, debe estimarse que la circunstancia de que la
misma autoridad administrativa señale qué datos al omitirse o señalarse en forma inexacta o
falsa implican una alteración de la información estadística, no implica rebasar o ir más allá de
lo establecido en el contexto legal que rige la expedición de las respectivas reglas generales
administrativas, pues ha sido voluntad del propio legislador que los datos que debe contener
el pedimento sean precisados por la autoridad hacendaria, lo que lleva implícito que sea ésta,
atendiendo a la relevancia de los referidos datos, la que fije cuáles de ellos al omitirse o
manifestarse en forma inexacta alteran la información estadística que corresponde procesar a
la propia autoridad administrativa.
Dicho en otras palabras, si bien la obligación de los gobernados cuyo incumplimiento da
lugar a la actualización de la infracción prevista en el artículo 184, fracción III, de la Ley
Aduanera, se precisa por una autoridad administrativa a través de una regla general
administrativa, lo cierto es que en el contexto legal que rige la habilitación correspondiente sí
se estimó conveniente facultar a esa autoridad para que fuera ésta la que regulara
detalladamente el alcance de la obligación respectiva, la que legalmente ya se encontraba
prevista, de donde se sigue que también fue intención del legislador, en vía de consecuencia,
que en ejercicio de su potestad normativa, la autoridad hacendaria precisara la conducta que
da lugar a la infracción correlativa, atendiendo a que esa autoridad cuenta con los
conocimientos técnicos que le permiten regular adecuadamente los datos que debe contener
un pedimento de importación, circunstancia que, como se precisó al resolver el primer punto
de contradicción materia de este asunto, no conlleva violación alguna al principio de
legalidad tributaria, al no estar reservada constitucionalmente la regulación de la referida
obligación al Congreso de la Unión, siendo suficiente que éste fije las bases correspondientes
y habilite a una autoridad administrativa para ello, lo que en el caso incluso se confirma con
lo dispuesto en el artículo 197 del Reglamento de la Ley Aduanera, el cual, con base en el
contexto legal antes mencionado, con mayor precisión habilita a la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público para que sea ésta la que determine qué datos, de los que debe contener un
pedimento de importación, en caso de manifestarse con falsedad o inexactitud o bien
omitirse, darán lugar a afectar la información estadística.
En adición a lo anterior, debe tomarse en cuenta que en el artículo 197 del Reglamento de la
Ley Aduanera se precisa que para efectos de lo previsto en la fracción III del artículo 184 de
la Ley Aduanera únicamente se considerará que varía la información estadística cuando en el
pedimento se alteren los datos que determine la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, lo
que además de acotar y reducir el ámbito de la respectiva conducta infractora, que alude tanto
al pedimento como a otros documentos, habilita expresamente a esa autoridad administrativa
para expedir las respectivas reglas generales, habilitación que encuentra sustento en lo
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
previsto en el artículo 36 de la Ley Aduanera, conforme al cual corresponde a la referida
dependencia aprobar la forma oficial del pedimento de importación y, por ende, los datos que
debe contener.
Por último, cabe agregar que no obsta a la anterior conclusión la circunstancia de que la
facultad que expresamente se confiere en la Ley Aduanera a la autoridad hacendaria se
refiera a los datos que debe contener un pedimento atendiendo a la respectiva forma oficial,
pues si el legislador otorgó esta relevante atribución a la mencionada autoridad, atendiendo a
su especialización, debe concluirse que dentro de la misma se encuentra precisar en una regla
general qué datos de los que deben manifestarse en un pedimento, por su relevancia, al
omitirse o señalarse en forma inexacta o falsa, conllevan una alteración de la información
estadística, con lo que, además, se genera certeza a los gobernados ante la indefinición legal
sobre tal concepto, evitando que en forma discrecional y atendiendo al criterio de las diversas
autoridades aduaneras, en cada caso concreto, al analizar el pedimento respectivo se ejerza la
potestad sancionadora del Estado con base en criterios que pudieran ser opuestos.
En tal virtud, este último punto de contradicción se resuelve en el sentido de que la
regulación prevista en la regla 3.26.10 de la Resolución Miscelánea de Comercio Exterior
para mil novecientos noventa y ocho y sus anexos 19 y 22, en relación con la conducta
infractora prevista en el artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, se apegan a lo previsto
en este ordenamiento, ya que lo dispuesto en las referidas reglas administrativas no rebasa ni
va más allá de lo establecido en el contexto legal que regula la respectiva habilitación, en
virtud de que conforme a lo dispuesto en los artículos 14, fracción III, de la Ley del Servicio
de Administración Tributaria y 36, párrafo primero, de la Ley Aduanera, corresponde a la
autoridad hacendaria establecer los datos que deben manifestarse en los pedimentos de
importación y, por ende, aquellos cuya omisión o declaración falsa o inexacta alteran la
información estadística, con lo que se genera seguridad jurídica a los gobernados sobre el
alcance de esa conducta infractora.
Es corolario de lo expuesto que atento a las consideraciones antes relatadas deben prevalecer
con el carácter de tesis jurisprudenciales los criterios sustentados por esta Sala, que llevan por
rubro y texto:
PEDIMENTO DE IMPORTACIÓN. LA REGULACIÓN DE LOS DATOS QUE DEBE
CONTENER, ASÍ COMO DE LA INFRACCIÓN EN QUE SE INCURRE EN TÉRMINOS
DEL ARTÍCULO 184, FRACCIÓN III, DE LA LEY ADUANERA, AL OMITIR ALGUNO
DE ELLOS O MANIFESTARLOS EN FORMA INEXACTA O FALSA DANDO LUGAR
A QUE SE ALTERE LA INFORMACIÓN ESTADÍSTICA, NO SE RIGE POR EL
PRINCIPIO DE LEGALIDAD TRIBUTARIA. El principio tributario de legalidad, así como
los de proporcionalidad, equidad y destino al gasto público garantizados en el artículo 31,
fracción IV, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es exigible
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
respecto de los elementos de las contribuciones que deben sufragar los gobernados para
solventar los gastos públicos, por lo que las disposiciones de observancia general que rijan su
determinación deben sujetarse a aquéllos. En estas condiciones, si la regulación de la
obligación tributaria de carácter accesorio consistente en el llenado de los datos que contiene
un pedimento de importación, así como de la infracción en que se incurre, en términos del
artículo 184, fracción III, de la Ley Aduanera, por omitir alguno de ellos o manifestarlos en
forma inexacta o falsa, siempre que se altere la información estadística, no incide en los
elementos esenciales de una contribución ni se refiere a una conducta infractora consistente
en la falta de pago de algún tributo, resulta evidente que tal normativa no es expresión de la
potestad tributaria del Estado Mexicano y, por ende, no se rige por el principio de legalidad
tributaria en su aspecto formal, por lo que el hecho de que los datos que debe contener el
mencionado pedimento no se prevean en una ley, sino en una regla general administrativa, no
conlleva una violación al citado precepto constitucional.
COMERCIO EXTERIOR. LAS REGLAS GENERALES ADMINISTRATIVAS EN ESA
MATERIA PUEDEN REGULAR OBLIGACIONES DE LOS GOBERNADOS, SIEMPRE
Y CUANDO RESPETEN LOS PRINCIPIOS DE RESERVA DE LEY Y RESERVA
REGLAMENTARIA, Y SE APEGUEN AL CONTEXTO LEGAL Y REGLAMENTARIO
QUE RIGE SU EMISIÓN. Las referidas reglas generales las emite el presidente del Servicio
de Administración Tributaria con base en los artículos 14, fracción III, de la Ley del Servicio
de Administración Tributaria y 33, fracción I, inciso g), del Código Fiscal de la Federación,
los que a su vez se sustentan en los diversos 73, fracción XXX y 90 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que no existe impedimento constitucional
para que mediante esas reglas se regulen determinadas obligaciones de los gobernados,
siempre y cuando no incidan en una materia sujeta a reserva de ley y no rebasen el contexto
legal y reglamentario que rige su emisión, aunado a que aquéllas no se rigen por lo previsto
en los artículos 33, penúltimo párrafo, y 35 del Código Fiscal de la Federación, ya que éstos
se refieren a los criterios internos que deben seguirse en la aplicación de las normas que
inciden en el ámbito fiscal, bien sea una ley, un reglamento o una regla general
administrativa, por lo que por su propia naturaleza no pueden generar obligación alguna a los
gobernados sino, en todo caso, ser ilustrativos sobre el alcance de alguna disposición de
observancia general, y de publicarse en el Diario Oficial de la Federación, otorgar derechos a
los contribuyentes, a diferencia de las citadas reglas generales, que son de cumplimiento
obligatorio para los gobernados, sin menoscabo de que alguna de ellas, en virtud de sentencia
dictada en alguno medio de defensa jurisdiccional establecido por el orden jurídico nacional,
pueda perder sus efectos total o parcialmente, por no respetar los mencionados principios que
rigen su emisión.
CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO. EL TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA
FISCAL Y ADMINISTRATIVA DEBE PRONUNCIARSE SOBRE LOS VICIOS DE
LEGALIDAD QUE EN LA DEMANDA RESPECTIVA SE ATRIBUYAN A LAS
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
REGLAS GENERALES ADMINISTRATIVAS APLICADAS EN PERJUICIO DEL
ACTOR EN LA RESOLUCIÓN DEFINITIVA IMPUGNADA EN FORMA DESTACADA.
Si bien es cierto que el citado Tribunal sólo tiene competencia expresa para conocer de los
juicios promovidos contra las resoluciones definitivas mencionadas en el artículo 11 de la ley
orgánica que lo regula, también lo es que conforme al diverso 202, fracción IX, del Código
Fiscal de la Federación, el juicio contencioso administrativo es improcedente contra
ordenamientos que establezcan normas o instrucciones de carácter general y abstracto, sin
haber sido aplicados concretamente al promovente, lo que procesalmente implica que la
legalidad de ese tipo de actos -disposiciones de observancia general inferiores a los
reglamentos del presidente de la República- sí puede ser materia de análisis de la sentencia
que se emita en un juicio de esa índole, cuando el gobernado que lo promueve sufrió en su
perjuicio la aplicación concreta de aquéllos, ya sea en la resolución definitiva impugnada o en
el procedimiento que le precedió, conclusión que atiende a la garantía de justicia pronta y
completa contenida en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y que, además, se basa en el artículo 73, fracción XXIX-H, de la propia Norma
Fundamental, conforme al cual la finalidad del establecimiento de ese Tribunal fue dirimir las
controversias entre los particulares y la administración pública federal, siempre y cuando los
vicios que se atribuyan a dichas reglas sean de legalidad, es decir, impliquen confrontarlas
con alguna norma superior a ellas pero inferior a la Constitución Federal. En ese tenor, la
circunstancia de que una regla general administrativa no pueda ser impugnada en forma
destacada en un juicio contencioso administrativo, sólo implica que en la demanda que se
enderece en contra de la resolución en la que fue aplicada no sea factible señalarla como
resolución impugnada, ni al órgano del Estado que la emitió como autoridad demandada, por
lo que en dicho escrito el actor se limitará a plasmar los conceptos de impugnación en los que
desarrolle los argumentos para demostrar por qué la respectiva regla general no se emitió con
apego a lo dispuesto en el acto formalmente legislativo o formalmente reglamentario cláusula habilitante- que regula su expedición, y el referido Tribunal se limitará a estudiar
esos conceptos en la parte considerativa de su sentencia por lo que, en caso de resultar
fundados, precisará en qué términos afectan la validez de la resolución impugnada en forma
destacada, sin que la ilegalidad de la regla general respectiva se refleje en los puntos
resolutivos del fallo correspondiente.
CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO. EL TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA
FISCAL Y ADMINISTRATIVA CARECE DE COMPETENCIA PARA PRONUNCIARSE
SOBRE LOS VICIOS DE CONSTITUCIONALIDAD QUE EN LA DEMANDA
RESPECTIVA SE ATRIBUYAN A UNA REGLA GENERAL ADMINISTRATIVA.
Conforme a la tesis jurisprudencial P./J. 74/99, emitida por el Tribunal en Pleno de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación
y su Gaceta, Novena Época, Tomo X, agosto de 1999, página 5, con el rubro: "CONTROL
DIFUSO DE LA CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS GENERALES. NO LO
AUTORIZA EL ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN.", el control de la
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
constitucionalidad directa de lo dispuesto en una regla general administrativa, en tanto
implica verificar si lo previsto en ésta se apega a lo establecido en un precepto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, constituye una facultad que se
encuentra reservada a los órganos del Poder Judicial de la Federación. En consecuencia, el
Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa es incompetente para pronunciarse
respecto del planteamiento relativo a que lo previsto en una disposición de esa naturaleza
vulnera las garantías de seguridad jurídica o de audiencia, o bien, el principio de legalidad
tributaria.
CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO. EL TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA
FISCAL Y ADMINISTRATIVA ÚNICAMENTE PUEDE ANALIZAR LA LEGALIDAD
DE LA REGLA GENERAL ADMINISTRATIVA QUE SE APLICÓ EN LA
RESOLUCIÓN DEFINITIVA IMPUGNADA, CUANDO EL PLANTEAMIENTO
RESPECTIVO SE HAGA VALER EN LA DEMANDA.-Atendiendo al principio de
congruencia externa que rige a toda sentencia y que deriva del de justicia completa
garantizado por el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
los cuales se reflejan en el diverso 237 del Código Fiscal de la Federación, conforme al cual
las sentencias del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa resolverán sobre la
pretensión del actor deducida de su demanda, sin que sea válido anular o modificar los actos
de las autoridades administrativas no impugnados de manera expresa, se concluye que el
mencionado Tribunal únicamente puede abordar el estudio de la legalidad de una regla
general administrativa que sirva de sustento a la resolución definitiva impugnada en forma
destacada, cuando el actor haya hecho valer en la demanda los planteamientos respectivos.
PEDIMENTO DE IMPORTACIÓN. LA REGLA 3.26.10 DE LA RESOLUCIÓN
MISCELÁNEA DE COMERCIO EXTERIOR PARA 1998, ASÍ COMO SUS ANEXOS 19
Y 22, AL SEÑALAR LOS DATOS QUE DEBE CONTENER AQUÉL, CUYA OMISIÓN
O MANIFESTACIÓN FALSA O INEXACTA DAN LUGAR A QUE SE ACTUALICE LA
CONDUCTA INFRACTORA PREVISTA EN LA FRACCIÓN III DEL ARTÍCULO 184
DE LA LEY ADUANERA, RESPETAN EL CONTEXTO LEGAL Y REGLAMENTARIO
QUE RIGE SU EMISIÓN.-Conforme a este último precepto legal es una infracción
administrativa presentar un pedimento de importación en el que se omitan datos o se
manifiesten en forma inexacta o falsa, siempre y cuando alteren la información estadística,
sin precisarse en algún acto formal y materialmente legislativo cuándo tiene lugar la
mencionada alteración; asimismo, en el artículo 197 del Reglamento de la Ley Aduanera se
establece que la información estadística a que se refiere la fracción III del artículo 184 de la
ley indicada varía cuando en el pedimento se alteren los datos que determine la Secretaría; a
su vez, en las citadas reglas generales administrativas se precisa cuáles son los datos que
provocan tal alteración. Ante ello debe tomarse en cuenta que, por una parte, conforme al
artículo 14, fracción III, de la Ley del Servicio de Administración Tributaria, corresponde a
su presidente emitir disposiciones generales que permitan aplicar eficientemente la
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CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2001-SS.
legislación fiscal y aduanera y, por otra, al tenor del artículo 36, párrafo primero, de la Ley
Aduanera, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es la facultada para aprobar la forma
oficial en la que debe presentarse el pedimento de importación, de donde se sigue que fue
voluntad del legislador habilitar a una autoridad administrativa para que determine qué datos
debe contener un pedimento de importación, lo que conlleva facultar a ésta para que precise y
pormenorice en qué términos deben los gobernados cumplir con la obligación de presentar el
referido pedimento, por lo que la circunstancia de que la misma autoridad administrativa
señale qué datos, al omitirse o señalarse en forma inexacta o falsa, conllevan una alteración
de la información estadística, no implica rebasar lo establecido en el contexto legal y
reglamentario que rige su actuación, ya que en atención a la naturaleza de la atribución
conferida por el legislador, precisada por el presidente de la República en un Reglamento, la
referida autoridad administrativa sí está habilitada, tanto legal como reglamentariamente,
para expedir las respectivas reglas generales administrativas; máxime que con ello se genera
certeza a los gobernados ante la respectiva indefinición legal, evitando que en forma
discrecional, en cada caso concreto, al analizar el pedimento respectivo se ejerza la potestad
sancionadora del Estado con base en criterios que pudieran ser opuestos.
Por lo expuesto y fundado, y con apoyo, además, en los artículos 197-A de la Ley de Amparo
y 21, fracción XI, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, se resuelve:
PRIMERO.-Sí existe contradicción de tesis entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Primero en Materia Administrativa del Cuarto Circuito y el Segundo en Materia
Administrativa del Primer Circuito, por una parte, y el Segundo del Quinto Circuito y el
Primero en Materias Administrativa y de Trabajo del Séptimo Circuito, por la otra.
SEGUNDO.-No existe contradicción de tesis entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Primero en Materias Penal y Administrativa del Segundo Circuito y Primero en
Materia Administrativa del Sexto Circuito.
TERCERO.-En términos del considerando final de esta resolución, deben prevalecer con
carácter jurisprudencial los criterios que sustenta esta Segunda Sala.
Notifíquese; remítanse de inmediato al Semanario Judicial de la Federación las tesis
jurisprudenciales que se sustentan en la presente resolución, para los efectos establecidos en
el artículo 195, fracciones I y II, de la Ley de Amparo, y envíese copia de esta ejecutoria a los
Tribunales Colegiados contendientes; y, en su oportunidad, archívese el expediente como
asunto concluido.
Así lo resolvió la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por unanimidad
de cinco votos de los señores Ministros Margarita Beatriz Luna Ramos, Genaro David
Góngora Pimentel, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y
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presidente Juan Díaz Romero. Fue ponente el cuarto de los Ministros antes mencionados.
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