ANOREXIA NERVIOSA EN LA ADOLESCENCIA

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Nota Médica
ANOREXIA NERVIOSA EN LA ADOLESCENCIA
DESAFÍO A LA VIDA
Escribir sobre la salud, con la intención de relacionarnos con la comunidad y brindar
información que tenga como sentido la prevención, no es una tarea sencilla. Comunicarnos
con los padres sobre un tema como la Anorexia Nerviosa, que implica una complejidad de
múltiples factores, es aún mucho menos sencillo.
Cada paciente es un caso singular, con una historia de vida única, que no podemos
enmarcar en ninguna clasificación simple. Por ese motivo, no me concentraré en síntomas
ya “popularizados” en exceso por la prensa, los teleteatros, las películas y algún tipo de
modelo de tratamiento ofrecido. Sabemos que, a menudo, cuando se difunden los efectos
de determinadas drogas, inadvertidamente se genera un aumento de la curiosidad del
adolescente, induciendo de este modo al consumo. Hablar de la sintomatología de la
Anorexia, puede -y de hecho ha sucedido así- “perfeccionar” el cuadro de una joven,
cuando lo que en realidad se busca es alertar a los padres sobre los peligros de esta
enfermedad.
Se denomina Anorexia a la falta de apetito que, comúnmente, acompaña a diferentes
enfermedades físicas y psíquicas. La llamada Anorexia Nerviosa no es, en realidad,
anorexia. Quienes la padecen tienen apetito y lo que hacen es tratar de dominar el deseo
de alimentarse, comenzando una dieta que luego no pueden controlar.
La cultura actual exige una imagen perfecta e impone a todas las jóvenes, incluidas las que
presentan trastornos alimentarios severos, valores y conceptos sobre la “estética y la
belleza” que hacen confundir lo normal y lo enfermo. Se promueve el cuerpo “perfecto”, que
se convierte en parodia de lo estético y de lo bello en su monótona repetición.
La promoción de la hiperdelgadez femenina desafía a la vida. Sabemos, sin embargo, que
este cuadro clínico fue descrito más de un siglo antes de que fuera impuesto el ideal de
extrema delgadez.
UN BREVE RELATO HISTÓRICO
Los primeros relatos de esta “misteriosa enfermedad” datan de la Edad Media, Liduina de
Shiedam, una santa del siglo XIV, se alimentaba con trocitos de manzana y hostia. Santa
Wilgefortis, hija del Rey de Portugal, ayunó y le pidió a Dios que le arrebatara su belleza y
ahuyentara así la atención de los hombres sobre ella. Ésta última fue adoptada como la
Santa Patrona por aquellas mujeres que querían liberarse de la atención masculina, en
varios países de Europa.
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En 1694, R. Morton hizo la primera descripción clínica de lo que posteriormente se llamaría
Anorexia Nerviosa. La paciente en cuestión, de 18 años, murió a los tres meses de la
descripción, negándose a recibir tratamiento. En 1874, William Gull le dio el nombre de
Anorexia Nerviosa a lo que, en realidad, era (como es actualmente) una dieta de hambre
impuesta por la propia paciente. La primera paciente de Gull se recuperó internada. En
1872 Lasegue describió el cuadro como Anorexia Histérica y refirió perfectamente los
síntomas, destacando las dificultades que tienen las pacientes para verse como realmente
son (distorsión de la imagen corporal). La Anorexia entra desde ese momento, y en forma
indiscutible, al campo de lo psíquico.
Los misteriosos factores psíquicos que provocan la Anorexia llevaron a muchos científicos a
proponer sucesivas causas como etiología de la misma. A fin de siglo se impone la
influencia del Neurólogo y Psiquiatra francés J. M. Charcot, para quien la Anorexia
pertenece a la esfera de la Histeria, y habla de una forma especialmente grave de la misma.
Charcot plantea, como medida fundamental en el tratamiento, aislar a la persona enferma
de su medio. En 1895, Freud menciona la neurosis de las muchachas púberes que
rechazan la sexualidad mediante la Anorexia.
En los últimos 40 años, la Anorexia adquirió características propias entre las que se
incluyen los aspectos psicológicos y biológicos de la enfermedad. Se llega a la conclusión
que sus manifestaciones clínicas son el resultado de la suma de múltiples factores; algunos
de ellos predisponen al cuadro, y otros factores oprimen el gatillo que desencadena todos
los síntomas.
¿QUIÉNES SON ELLAS?
No toda adolescente que comienza una dieta o que desea ser delgada se convierte en una
anoréxica, así como no todo joven que ingiere alcohol se convierte en un alcohólico.
Creemos firmemente que la sociedad tiene el poder de enfermar de Anorexia y/o Bulimia, a
jóvenes con fallas precoces en el desarrollo del psiquismo. Es importante que quede bien
claro, entonces, que la Anorexia no solo está asociada a un ideal femenino de delgadez.
El deseo de ser flacas esconde el desamparo y los miedos de muchas jóvenes ante los
múltiples problemas que plantea el crecimiento. Como dijimos antes, en los casos de
enfermedad, existe una especial vulnerabilidad individual y factores que predisponen al
cuadro tales como dificultades para el funcionamiento autónomo, para establecer la propia
identidad y para acceder a la separación. Los sentimientos de autoestima sólo pueden
centrarse en lo estético, pero éstos están disminuidos no sólo en lo estético: quienes
padecen de anorexia son jóvenes que se sienten "menos" o se han sentido inferiores desde
pequeñas, en varios aspectos de su personalidad. Esto último pudo haber sido “escondido”
en la infancia detrás de satisfacciones como, por ejemplo, la de ser “buenas alumnas”.
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Nota Médica
UN ENFOQUE DIFERENTE
El cuerpo es el escenario que la anoréxica ha elegido para expresarse. El cuerpo expresa
nuestros deseos y el de nuestros padres, así como también, el tiempo de nuestra
existencia.
Cuando el bebé necesita a la madre para que su cuero sea sostenido en brazos, es porque
está viviendo un tiempo de su existencia en que sin el otro (la madre) estaría desamparado.
Cuando este bebé aprende a caminar solo, desplazando su cuerpo en el espacio, seguirá
necesitando el sostén y la seguridad, que le serán dados por la mirada de su madre (es así
que giran su cuerpito para ver si los están mirando cuando se alejan de ella).
El cuerpo de la pubertad tendrá marcas sexuales que señalarán un tiempo de crecimiento y
cambios que, muchas veces, constituyen un verdadero duelo por la niñez perdida. Vendrá
luego el cuerpo y el tiempo de la adultez y de la vejez. El cuerpo es marca del tiempo y es
marcado por él. Y expresa también el amor, el odio y el desamparo.
La joven paciente concurre a nosotros - especialistas - con un cuerpo que nos está diciendo
cosas que ella ignora.
¿Quién soy?, ¿qué soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, son preguntas habituales en
los adolescentes, pero estas pacientes no se las formulan aunque, sin embargo, las
expresan con su cuerpo. Con su cuerpo expresan lo que sienten por ellas mismas: no soy
nadie ni nada, vengo de ningún lugar, voy hacia ningún sitio. Con su cuerpo nos dicen que
están poniendo en riesgo su propia vida.
EL VALOR DE LOS SÍNTOMAS EN LA EVOLUCIÓN
Los síntomas nos sirven poco para apreciar la realidad del resultado de cualquier
tratamiento. El futuro de las pacientes anoréxicas va más allá del mantenimiento de la vida.
Los criterios de éxito terapéutico varían según se tenga en cuenta solamente La remisión de
los síntomas (aumentar de peso; comer mejor; reaparición de las menstruaciones), o la
intención de modificar los conflictos que puedan convertirse en una amenaza de recaída
futura.
Creemos fundamental prestar atención a los factores de personalidad y de calidad de vida
afectiva, social, sexual y profesional de estas pacientes, a la hora de evaluar evoluciones.
Hay que evitar los desafíos (enfrentamientos que, ya sea con la paciente y/o su familia, son
el riesgo mayor de la atención de estas pacientes) y aceptar que ellas tienen un derecho:
nuestro respeto por su verdadero sufrimiento físico y psíquico.
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Este lugar de respeto y a la vez de protección de la paciente, disminuirá el miedo a la
intrusión y a la dependencia, permitiendo mejorar todo tipo de abordaje terapéutico.
Dra. Cristina Martínez de Bagattini
Psiquiatra de Niños y Adolescentes
Psicoanalista
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