páginas interiores - Galerías Pacífico

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Un lugar único
en Buenos Aires
C A P Í T U L O
I
La Argentina
del Centenario
“...Y sentí Buenos Aires:
esta ciudad que yo creí mi pasado,
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa
son ilusorios, yo he estado siempre
(y estaré) en Buenos Aires.”
Jorge Luis Borges,
“Arrabal” (fragmento), en
Fervor de Buenos Aires, 1923
Historia de fin de siglo
La historia de las Galerías Pacífico se inició hace más de un siglo. En
la próspera y bella Buenos Aires –capital de una pujante nación agroexportadora, destino esperanzado de decenas de miles de inmigrantes y,
además, ciudad sudamericana con reminiscencias europeas– las tiendas
Bon Marché de París planearon instalar una de sus primeras sucursales
transatlánticas. Las vicisitudes del emprendimiento fueron muchas; los
avatares, incontables. Y aun así, desde entonces hasta hoy, los grandes
objetivos siempre estuvieron claros: se construiría un magnífico edificio, el destino del mismo sería la instalación de tiendas comerciales de
gran nivel y en las que podría encontrarse todo lo que “el hombre y
la mujer modernos” pudieran desear y finalmente, pero no menos
importante, las artes tendrían un lugar de privilegio en las nuevas
Galerías.
Pabellón de Italia en la Exposición de Ferrocarriles y Transportes Terrestres. Centenario de la Revolución
de Mayo en Buenos Aires (Fotógrafo: Harry Grant Olds, año 1910).
Emprendamos, entonces, amigo lector, un paseo por ese rico pasado del edificio, de la ciudad y del país, y recorramos juntos su evolución a lo largo de los años, desde las alegres celebraciones del
Centenario de la Patria hasta las presentes circunstancias de comienzos del nuevo milenio.
12
13
Ministerio de Relaciones Exteriores, conocida como Palacio San
Diagonal y Florida (AGN).
Mirando a París
Martín, fue construida por Alejandro Christophersen en 1906. En el
Avenida de Mayo
(AGN).
magnífico palacio, ubicado frente a la plaza del mismo nombre,
Desde fines del siglo XIX, las familias de la alta sociedad porteña
eligieron como modelo para la edificación de sus residencias el estilo
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confluyen recursos estilísticos del academicismo francés y del estilo
borbónico.
academicista francés, que procuraba combinar monumentalidad con
A pocos metros, el hoy Círculo Militar, diseñado en Francia por el
funcionalidad arquitectónica. Buenos Aires compartía esta elección
arquitecto Louis Sortais y construido en 1902 por el argentino Carlos
con otras grandes urbes del mundo, en las que ése era el estilo pre-
Agote, fue proyectado como casa particular de José C. Paz, el funda-
dominante. Sin embargo, esta influencia alcanzó dimensiones tales
dor del diario La Prensa. Otros imponentes edificios de la época son
en Buenos Aires que, a los ojos de muchos extranjeros, la capital
el Palacio de Correos, el Palacio de Tribunales, la Embajada de Brasil,
argentina se había convertido en una verdadera París de Sudamérica.
la Nunciatura Apostólica, la Residencia Ortiz Basualdo –hoy Emba-
Muchos de los edificios entonces construidos crean un paisaje
jada de Francia–, el Palacio Errázuriz –actual Museo Nacional de Arte
señorial que aun hoy distingue a las manzanas vecinas a las Galerías
Decorativo–. En todos ellos son visibles rasgos del estilo academicis-
Pacífico. A pocos pasos de Galerías Pacífico se encuentra el Centro
ta, aunque la aparición de otros elementos arquitectónicos y decora-
Naval, proyectado por el suizo Jacques Dunant y el francés Gastón
tivos permite calificarlos parcialmente de “eclécticos”, hecho que
Mallet en 1914. En su rica fachada, cargada de símbolos marítimos,
refleja un rasgo recurrente de la cultura argentina y, más específica-
se expresan los sueños de una Argentina pujante y abierta al mundo.
mente de la porteña, a saber, su adopción sui generis de los manda-
La residencia de la familia Anchorena, actual sede ceremonial del
tos epocales y las tendencias artísticas europeas.
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Florida y Perón
(ex Cangallo), hacia
el año 1910 (AGN).
26
Florida
Durante la década de 1920 surgió en Buenos Aires un grupo de
jóvenes escritores vanguardistas. Los distinguía su voluntad renova-
Arriba izquierda:
Florida entre Paraguay
y Córdoba, año 1918
(AGN).
Desde mediados del siglo XIX, Florida se recortó dentro del
dora y el intento por llegar a un nuevo público ávido de poesía, a
entramado porteño como una calle elegante y distinguida. Fue por
aquel lector refinado y cosmopolita que gustaba de la estética del
entonces elegida como una de las primeras arterias para ensayar la
cine y del jazz. No se reunían en el club o el salón –como lo hacían
Arriba derecha:
iluminación nocturna a gas. Este desarrollo se vio impulsado desde
los escritores tradicionales–, sino en el café. Pronto fueron conocidos
Jorge Luis Borges.
los inicios mismos del siglo XX, cuando la mayoría de las familias de
con el nombre de “Grupo Florida”, porque se daban cita en los cafés
la elite porteña vivían ya en sus inmediaciones y comenzaron a ins-
de esta calle, como la confitería Richmond, donde realizaban sus ter-
talarse reductos culturales y grandes tiendas de moda.
tulias literarias.
Fue esta dinámica inigualable de Florida entre las calles del cen-
Entre ellos se encontraban Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo,
tro la que dio pie al proyecto de instalar allí la sede argentina de las
Leopoldo Marechal, Eduardo Mallea y Ricardo Molinari, también
Galerías Bon Marché de París, dando lugar a la construcción del edi-
fundadores de la revista Martín Fierro, cuyo primer número apareció
ficio que actualmente ocupan las Galerías Pacífico. También sería
en 1924, y de Prisma, revista mural, es decir, cuya publicación consis-
Florida la primera calle peatonal de la ciudad, al principio sólo en
tía en pegar afiches literarios en los muros de la ciudad, dirigida por
horas de la tarde y luego, a partir de 1971, permanentemente. Muy
Eduardo González Lanuza. Todos estos personajes daban vida al pai-
cerca de las Galerías, al 500 de Florida, tuvo su sede el Jockey Club,
saje de la Florida de entonces, también animada por los grandes
donde hasta mediados de la década de 1950 se reunía la alta socie-
palacios, las suntuosas galerías y las damas y caballeros de la podero-
dad porteña.
sa elite porteña.
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C A P Í T U L O
I I
Las galerías
en el mundo
mo, a la moda del último grito de París. Esto muestra cuán rica es la
La Recova Vieja
mayoría de la gente, que puede consentir a sus hijos hasta este
Fue uno de los primeros
extremo”.
mercados que tuvo
A tono con el clima internacional, la calle Florida se recortó en
Arriba: Cúpula de
la Galería Güemes.
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Galerías en Buenos Aires
Buenos Aires. Se trataba
el ámbito local como espacio privilegiado para la construcción de
de una estructura de
galerías. Las tiendas Au Bon Marché proyectaron edificar su sucur-
arcos ubicada en la
sal argentina, actual Galerías Pacífico, en la manzana comprendida
actual Plaza de Mayo,
que la dividía en dos
“Las damas argentinas se visten muy bien y gastan mucho dine-
por las calles Florida, Viamonte, San Martín y Córdoba. Las obras se
ro en su arreglo. No se verán vestimentas más elaboradas ni en Bond
iniciaron en el año 1889 a cargo del arquitecto Roland Levacher, en
Street, ni en la Rue de la Paix o la Braben en Viena.” Charlotte
la Argentina Raúl Levacher, nacido en Parma, y el ingeniero argen-
Cameron, una inglesa de paso por Buenos Aires en la primera déca-
tino Emilio Agrelo, pero la crisis económica de 1890 obligó a aban-
da del siglo XX, dejó estas impresiones de su recorrida por la ciudad.
donar el proyecto comercial. El edificio se consagró a otros usos y
Se mostraba también sorprendida por el buen gusto y la profusión
recién recuperaría la función prevista originalmente cuando se
frutas y verduras. La
de artículos europeos que se conseguían en este país remoto:
inauguraron allí tiendas comerciales en 1946.
Recova funcionó desde
transversalmente. Allí
funcionaba una feria de
aprovisionamiento donde
se podía comprar
pescado, carne, velas,
“Pienso que los que han dejado la compra de regalos [de Navidad]
A sólo una cuadra, se inauguró una versión local de la tienda
1803 hasta 1884, año en
para el último día se sofocarán en la calle Florida hoy. Nunca he
Harrod’s londinense (que provocó además una disputa legal entre
que el primer intendente
Página siguiente:
visto juguetes más preciosos y caros. Hay perros de juguete (...) y
la casa inglesa y la casa argentina), en 1915, se inauguró cerca de
de la ciudad de Buenos
La Recova, en Plaza
de Mayo.
muñecas parisinas que parecen una criatura de tres años. (...) Estas
allí la Galería Florida, actual Galería Güemes, diseñada por el arqui-
Aires, Torcuato de Alvear,
muñecas son sin duda carísimas y tienen un vestuario sofisticadísi-
tecto italiano Francesco Gianotti, quien también diseñó la Confi-
decidió demolerla.
39
tería del Molino, ubicada en la esquina de Callao y Rivadavia. Estas
Arriba: Los dos accesos
grandes tiendas ofrecían a los porteños la posibilidad de adquirir
del Pasaje La Piedad,
1888-1900.
telas, perfumes, porcelanas y toda clase de objetos importados de
Europa.
A la metáfora de la galería como ciudad en miniatura, se sumaba el atractivo de que se trataba de una ciudad a imagen y semejanza de las europeas. Los rioplatenses, siempre a la moda, tenían la
posibilidad de sentirse como si estuvieran en el Viejo Continente con
la sola visita a estos grandes almacenes, siguiendo de cerca los pasos
de las costumbres parisinas y londinenses, a la vez que se prestigiaban junto a sus pares en un lugar elegante. Una oportunidad para
exhibirse y demostrar que podían acceder a los productos de lujo
que se ofrecían en las vitrinas y afinar su gusto por la belleza y las
costumbres más recientes y refinadas de la Europa que añoraban y
consideraban su modelo.
40
Página anterior:
Tienda Gath & Chaves,
Buenos Aires, Argentina.
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C A P Í T U L O
I I I
Historia de un
edificio monumental
paron de estas exhibiciones fueron Eduardo Schiaffino, Emilio
Caraffa, Ángel Della Valle, Eduardo Sívori y Ernesto de la Cárcova.
Esta animada actividad artística perfilaba el siguiente destino en
la historia del edificio de Galerías Pacífico.
De galería a museo,
de museo a sede del ferrocarril
En diciembre de 1896 fue inaugurada la primera sede del Museo
Nacional de Bellas Artes. En su primera ubicación, en el actual edificio de Galerías Pacífico, el Museo contaba ya con un centenar de
telas, en su mayoría donadas por José Guerrico y Adriano Rossi. Al
comienzo, la colección era lo suficientemente modesta como para ser
cobijada en cinco salas en el primer piso del edificio de la calle Florida.
Sin embargo, el patrimonio del Museo se acrecentó rápidamente,
y pronto las pinturas, esculturas y dibujos de artistas argentinos y
Partitura del tango
Armenonville, referido
al célebre cabaret.
europeos llegaron a engalanar once salas de su primera sede, en una
abigarrada disposición que cubría las paredes desde la mitad de su
altura hasta el techo. Esta colección primigenia se nutrió de donacioLocomotoras
importadas para los
nuevos ferrocarriles.
Pero las Bon Marché se convirtieron en un reducto artístico com-
nes de coleccionistas particulares y de compras que fue realizando el
pleto cuando se instalaron allí la Sociedad Estímulo de Bellas Artes,
propio Museo. Su primer director, el artista Eduardo Schiaffino, ad-
su Academia y El Ateneo. Estas instituciones tenían como objetivo la
quirió para la institución una gran cantidad de obras en Europa. Entre
creación de un ambiente propicio para el desarrollo de las bellas
las pinturas que se exhibieron en estas primeras salas se cuentan pie-
artes y la fundación de un museo.
zas de gran valor, como La ninfa de Manet, Obispo mártir de Tiépolo
La Sociedad Estímulo, fundada en 1877, abrió al año siguiente la
Academia Libre de Bellas Artes. En ella se formaron en las artes de la
pintura, la escultura y el grabado la mayoría de los artistas argentinos.
y La fiesta debajo del puente de Goya.
Una crónica de 1904 ilustra la manera en que estaba organizada
la colección:
El Ateneo, por su parte, creado en 1892, fue una agrupación de
54
pintores, escritores y músicos que organizaban conciertos, talleres
Este Museo, que hoy ocupa un rango honorable entre sus congé-
literarios, conferencias y exposiciones de pintura. Los Salones del
neres de Europa y Estados Unidos, tiene una organización perfecta-
Ateneo (exposiciones periódicas organizadas por dicha sociedad) se
mente original y distinta de todas las conocidas. Sus colecciones no
convirtieron en lugares privilegiados para exhibir las obras de los
están divididas por épocas, ni por Escuelas, sino por géneros: hay
artistas argentinos y fueron la piedra fundamental para la creación
salas reservadas exclusivamente al retrato, al paisaje, al desnudo, al
de un mercado artístico nacional. Dos de estos Salones del Ateneo,
arte religioso, al arte decorativo, a la pintura de género, de anima-
el tercero de octubre de 1895 y el cuarto y último de 1896, se reali-
les, de marina, etc.; esta disposición, la única armoniosa, ofrece una
zaron en el edificio Bon Marché. Algunos de los artistas que partici-
unidad desconocida en los demás museos, y en vez de la anarquía de
55
establecimientos Recoleta de Obras Sanitarias de la Nación), reformada especialmente por el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo
para alojar a la principal galería artística nacional.
El paso de las instalaciones del Museo por el edificio de las
Galerías Pacífico dejó su marca, ya que, como veremos en el capítulo
siguiente, el arte sigue siendo un motivo de enorme atractivo para
El puente
Pacífico
sus visitantes, que se deleitan cotidianamente con la belleza de los
murales de la cúpula central.
Sin embargo, mucho antes de que esto ocurriera, el Museo de
La zona de Buenos
Bellas Artes abandonó el edificio de las Galerías y la mayor parte
Aires conocida como
del mismo fue transformado en sede de una empresa ferroviaria pri-
“Pacífico” debe su
vada.
nombre al puente
El Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, como su nombre lo indica,
ubicado sobre la
rodaba hacia el Océano Pacífico, pero el proyecto de llegar hasta él
Avenida Santa Fe,
no se concretó. Estrictamente, el Buenos Aires al Pacífico, construido
por el que pasa aún
en la década de 1880 por una compañía con sede en Londres, unía
hoy el tren de la
las ciudades de Mercedes en la provincia de Buenos Aires con Villa
ex compañía Buenos
Aires al Pacífico.
En el edificio adyacente
Puente del Ferrocarril Pacífico, boca de la estación Palermo del subte y parada de
trolebús, en la esquina de las avenidas Santa Fe y Juan B. Justo (AGN).
Mercedes en la de San Luis. Sin embargo, en ambos extremos empalmaba con otros trazados, de modo que el suyo terminaba por enla-
se ubican actualmente
zar a la Ciudad de Buenos Aires con las provincias de Mendoza y San
las oficinas del ex
Juan. La terminal de este importante ramal ferroviario estaba ubica-
Ferrocarril General San
lugar y de concepto que resulta cuando una obra profana se encuen-
da en Retiro, pero había una línea de vías que conectaba esta última
Martín, denominación
tra al lado de otra mística, cuando un asunto de interior se halla
estación con Puerto Madero, para permitir que se descargaran en los
que adoptó el
junto a una marina, y un retrato lleno de mentalidad está próximo a
barcos allí atracados los productos provenientes de las provincias
Ferrocarril Buenos Aires
un “bodegón” –disposición anómala y artificial que no solemos ver
cuyanas con destino de exportación.
al Pacífico al momento
entre los espectáculos de la naturaleza–, este Museo presenta las
de su nacionalización
obras en el orden lógico, según su distribución científica.
en 1947.
capitales de origen inglés– compró el sector de Córdoba y Florida
del edificio Bon Marché para instalar allí sus oficinas administrativas.
Poco después, el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico adquirió
Casi dos décadas después adquirió otra parte del edificio y, excepto
de su privatización
buena parte del edificio para trasladar allí sus oficinas. Cuando, en
la esquina de San Martín y Córdoba, donde funcionaba el Hotel
1909, el Ferrocarril concretó su proyecto y se instaló en el edificio
Fénix, la totalidad del edificio quedó en manos de las autoridades
diseñado originalmente para alojar a las Galerías Bon Marché, el
ferroviarias, que decidieron instalar en el segundo piso el Museo
Museo Nacional de Bellas Artes fue trasladado al famoso Pabellón
Nacional Ferroviario. Desde ese momento y hasta fines de la década
Argentino, diseñado en 1889 por el arquitecto francés Albert Ballu.
de 1980 funcionaron allí buena parte de las oficinas del Ferrocarril,
En 1933, el Museo Nacional de Bellas Artes recaló en la que aún
incluida la venta al público de pasajes y la oficina de turismo, que se
lo conoce como Trenes
de Buenos Aires.
es su sede, la antigua Casa de Bombas (edificio perteneciente a los
56
En 1908, el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico –una empresa de
Finalmente, a partir
en los años 90, se
Frente de las Galerías
en su esplendor, en una
publicación evocativa.
encontraba en el hall central.
57
rías Santa Fe y las Galerías Cabildo, entre ellos), sino que también prepararon los planos de importantes obras en el interior del país, entre
ellas el Hotel de Turismo de Salta (construido en 1941).
Para la reforma del gran edificio de la calle Florida, Aslán y
Ezcurra decidieron cubrir las calles internas con bóvedas acasetonadas a la altura del primer piso. La posibilidad de techar los dos pasajes con un techo liso tenía el problema de que la altura máxima
debía ser de sólo cuatro metros y medio para no quitar luz a las ventanas del primer piso de las Galerías, donde funcionaban las oficinas
del Ferrocarril, por lo que decidieron abovedarlo para ganar altura
hacia el centro del corredor. Además, para sostener una cubierta de
ese tipo hubiera sido necesario levantar columnas que llegaran al
sótano, causando demasiadas transformaciones en el edificio. La
solución de las bóvedas evitaba a los arquitectos la necesidad de
construir las columnas y permitió que, en su punto medio, la altura
del techo fuera de 6 metros, dando cierta sensación de liviandad a
una construcción de hormigón.
Sin embargo, el verdadero desafío arquitectónico fue la resolución del espacio central en el punto de encuentro de las dos calles.
Para techar este espacio de planta octogonal y de un diámetro de 23
metros era imperioso colocar columnas, pero éstas hubieran inteLa avenida Corrientes tal
como lucía en 1947, en
la misma época en que
el estudio Aslán y Ezcurra
reformaba el edificio de
las Galerías, por encargo
del Ferrocarril Buenos
Aires al Pacífico.
Del Bon Marché Argentino
a las Galerías Pacífico
los peatones. Tras evaluar distintas alternativas, Aslán y Ezcurra decidieron construir una cúpula de grandes dimensiones que proveyera
En 1945, las autoridades del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico
al cruce de mayor amplitud y realzara el espacio central. En el centro
decidieron realizar reformas en el edificio que ocupaban con el obje-
se dejó una lumbrera de vidrio cuadrada que permitía la entrada de
tivo de instalar tiendas comerciales en la planta baja. Se trató de un
luz al centro de las Galerías, mientras que los paneles interiores fue-
momento clave en la historia de las Galerías, ya que por primera vez,
ron decorados con murales pintados por el Taller de Arte Mural, de
transcurrido medio siglo desde el inicio del proyecto Bon Marché, se
los que nos ocuparemos extensamente en el siguiente capítulo.
volvía a vislumbrar el plan original del paseo de compras.
58
rrumpido la perspectiva visual además de incomodar el tránsito de
Estas reformas permitieron inaugurar en el edificio noventa y dos
Para realizar las reformas necesarias, se convocó al prestigioso
locales comerciales a lo largo de las dos calles: desde joyerías hasta
estudio de los arquitectos Aslán y Ezcurra, que se había encargado en
tiendas de ropa, todo lo que los porteños podían desear se ofrecía
la década anterior del diseño del estadio de fútbol del Club Atlético
en los pasajes cubiertos de las nuevas galerías comerciales del centro.
River Plate. Jorge Aslán (1909-1981) y Héctor Ezcurra (1908-1980) eran
Sobre la entrada principal del edificio se colocó una marquesina
socios desde comienzos de la década de 1930 y no sólo se ocuparon
con un cartel en el que se leía “Galerías Pacífico”. La función origi-
del diseño de grandes centros comerciales en Buenos Aires (las Gale-
nal y el nuevo nombre quedaban así reunidos por primera vez.
59
C A P Í T U L O
I V
La cúpula
y el arte mural
¡Ya está la obra realizada! Spilimbergo,
Castagnino, Urruchúa, Berni y Colmeiro,
cinco señores artistas de nuestro medio, han
dado término a la decoración de la cúpula
central de la Galería Pacífico en la calle
Florida. Oportunamente, cuando la obra
recién comenzaba a diseñarse en los
monumentales "esténcil" y en el
andamiaje sucio de cal, tuvimos
oportunidad de dedicar una nota a estos
artistas que se comprometieron a realizar
una obra de envergadura en uno de los
edificios característicos de nuestro Buenos
Aires antiguo, que de nuevo volvía por sus
fueros perdidos para constituir el mismo
centro de atracción que había sido en los
comienzos de nuestro siglo.
Félix Molina Téllez,
“Una pintura monumental”,
Clarín, 2 de junio de 1946
El arte mural en la Argentina
a comienzos del siglo XX
Durante las primeras décadas del siglo XX, la escena artística
local se vio enriquecida por la introducción del lenguaje de las vanguardias gracias a la experiencia formativa de los artistas argentinos
en el ámbito europeo. En efecto, el viaje a Europa constituía una instancia fundamental en el desarrollo de jóvenes artistas. Allí podían
apreciar las colecciones de los museos, los frescos de los grandes
artistas italianos en iglesias y conventos y, al mismo tiempo, residiendo en París, Madrid o Florencia, contactarse con las vanguardias, participando de exhibiciones y de novísimos debates. Lino Enea
Spilimbergo, Emilio Pettoruti, Xul Solar, Raquel Forner, Antonio
Berni, Pío Collivadino, Juan Carlos Castagnino, Aquiles Badi, Héctor
Benito Quinquela Martín, Trabajo en el puerto de Buenos Aires.
Cemento policromado, Estación Plaza Italia, Línea D. Subterráneo de Buenos Aires.
62
Basaldúa, Alfredo Guttero, Horacio Butler y muchos otros formaron
parte de ese riquísimo proceso de búsqueda de una identidad artís63
de 1940, Berni y Spilimbergo realizaron murales para el Pabellón
Argentino en la Feria de Nueva
TALLER DE ARTE MURAL
Tacuarí 443 – Buenos Aires
York, mientras que en 1943 Cas-
De izquierda a
derecha: Colmeiro,
Spilimbergo, Berni y
Urruchúa, delante del
mural La hermandad de
las razas realizado por
Urruchúa.
tagnino, Berni y Urruchúa pro-
Con el propósito de desarrollar lo más ampliamen-
dujeron tres obras murales en la
te posible la pintura mural en nuestro país, y sabiendo
sede de la calle Sarmiento de la
la finalidad que a ésta le corresponde con relación a la
Sociedad Hebraica Argentina. El
arquitectura moderna, hemos organizado este grupo
arte procuraba de este modo
de pintores para establecer relación con arquitectos y
trasladarse del caballete y el mu-
constructores, deseando encarar el problema en toda
seo a los espacios públicos. Este
su extensión.
fue el terreno propicio sobre el
No es nuestro objeto explicar aquí la importancia
que se cimentó la idea de la crea-
de la pintura mural como complemento necesario de la
ción del Taller de Arte Mural, grupo encargado del conjunto pictóri-
construcción y como expresión estética de la cultura y el
co que decora las Galerías Pacífico.
carácter de la época, porque entendemos que es bien
conocida y apreciada por los profesionales. Sólo pretendemos poner en conocimiento de los arquitectos y
El Taller de Arte Mural
constructores que estamos capacitados para realizar
trabajos al fresco, silicato, témpera y otros procedimientos técnicos. Es nuestro firme propósito sostener un alto
Arriba: Tarjeta de
El Taller de Arte Mural fue creado en 1944 por Antonio Berni,
principio artístico y una absoluta corrección en el trabajo, sin que
Demetrio Urruchúa, Juan Carlos Castagnino, Manuel Colmeiro y Lino
ello importe un costo excesivo y gravoso para el presupuesto
presentación del Taller
de Arte Mural.
Enea Spilimbergo. Fue concebido, tal como deja ver su estatuto, con
general de la obra.
Abajo: Segunda página
un objetivo económico: conseguir encargos de instituciones o estu-
Teniendo esto presente y para tender a su realización, se cons-
dios de arquitectura. El documento, que fue producido antes de que
tituye el Taller de Arte Mural. La experiencia técnica de quienes
el grupo en tanto tal hubiera realizado obra alguna, deslizaba con
lo forman les permite ejecutar obras de carácter diverso.
habilidad publicitaria la conveniencia económica de la pintura mural
Será preocupación fundamental de cada uno de los miem-
en relación con otros tipos de revestimiento. El esfuerzo y la peque-
bros, al realizar la obra contratada, hacerlo con la responsabilidad
ña inversión de energía y dinero de los artistas no fueron completa-
a que les obliga su firma, teniendo en cuenta, a más del objetivo
mente en vano. Aunque la decoración de la cúpula y los lunetos de
y destino de ella, que nos alienta el firme anhelo de conseguir el
los accesos de las Galerías Pacífico fue finalmente la única obra rea-
resurgimiento del arte mural como único y absoluto fin.
(incluye la firma de los
artistas) del documento
fundacional del Taller
de Arte Mural.
lizada por el Taller de Arte Mural, existieron otros proyectos, sólo
acordados de palabra, para la realización de murales en la Facultad
Buenos Aires, septiembre 1944
de Derecho y en la Estación Retiro. El documento de fundación del
Taller, impreso en papel membretado especialmente diseñado con
Antonio Berni - Juan Carlos Castagnino - Manuel Colmeiro
vistas a la continuidad del emprendimiento y firmado por los cinco
Lino Enea Spilimbergo - Demetrio Urruchúa
artistas en septiembre de 1944, reza así:
68
69
Spilimbergo.
Primavera.
Luneto Este (AS).
82
Los lunetos de los accesos
leña, mientras una moza machaca el grano o la vid, al tiempo que las
tinajas hacen alusión al próximo almacenamiento.
Los murales originariamente ubicados en las entradas de las
Sobre el acceso Sur, la imagen pintada por Urruchúa registra la
Galerías Pacífico revelan claramente la intención de los artistas de
actividad por excelencia del albor del invierno, la preparación de la
ejecutar una obra auténticamente colectiva. Durante la gestación
tierra, previa a la siembra, cuyo fruto será –Dios y la Naturaleza
del proyecto, advirtieron pronto que los cuatro accesos del edificio
mediante– recogido en el estío. En dicha representación predominan
coincidían con precisión con los cuatro puntos cardinales, por lo que
los tonos oscuros, los cuales destacan la intimidad de la tierra al ser
resolvieron asociar a cada uno de ellos motivos afines. Más aun, y
hendida por el arado.
para guardar la simetría, acordaron realizar en los cuatro casos las
En el luneto del acceso Este, correspondiente a la Primavera, dos
respectivas representaciones mediante sólo dos figuras, enfrentadas
doncellas descansan plácidamente a la vera de un arroyo, al tiempo
en leve escorzo, realizando actividades propias del período del año
que unas avecillas levantan vuelo. La pieza, realizada por Spilim-
correspondiente. Esta simetría fue reforzada por una buscada circu-
bergo, además de guardar relación con los lunetos de los accesos
laridad narrativa que se trasladaría –invisiblemente para los especta-
Norte, Oeste y Sur, presenta un fuerte contraste con el panel princi-
dores, ya que sólo podrían apreciar las piezas de a una a la vez– de
pal de la cúpula –también ubicado en el lado Este– realizado por el
un mural a otro, de un punto cardinal a otro, siguiendo el derrotero
propio Spilimbergo en el patio central, en el que el elemento mascu-
del sol. Así, el circuito anual de Otoño a Verano, plasmado en los
lino y activo domina completamente la escena. La contraposición
lunetos de los pórticos, evoca y anticipa la misma ciclicidad infinita
indica, en sintonía con el mensaje de otras obras suyas, que
que el conjunto de la cúpula del patio central también revelará, aun-
Spilimbergo asocia el trabajo y el esfuerzo con el mundo del varón y
que con otras simetrías, proporciones y significados.
las labores serenas y el regocijo con el universo de la mujer.
El luneto del acceso Oeste, correspondiente al Otoño y realizado
Por fin, al Norte, coincidente con la estación del calor, Colmeiro
por Castagnino, registra escenas propias del fin del estío, a saber, la
ofrece una escena propia del verano, la de la cosecha, representada
recolección de leña, la molienda del trigo y la preparación del vino,
por un hombre que con su hoz desprende la espiga de trigo al tiem-
motivo este último que dialoga –imperceptiblemente para el espec-
po que una mujer lo ayuda en el atado de las mieses. La pieza des-
tador– con el panel principal de Urruchúa, en el que la omnipresen-
borda de tonos ocres y dorados, registrando la fructífera culminación
cia del almácigo y de la vid aluden a la esencia común de la humani-
del trabajo mancomunado del hombre y la Naturaleza, al tiempo
dad y al trabajo interdependiente de los pueblos. A la izquierda, un
que celebra a esta última como madre nutricia que regala en abun-
perro mira atentamente la viril acción del muchacho que recoge la
dancia alimento y vida.
Colmeiro.
Verano. Luneto Norte.
Mural restaurado por
la Biblioteca Nacional.
83
C A P Í T U L O
V
Los murales
N
El patio central
O
E
Los murales del patio central son sin duda el corazón del programa iconográfico concebido por el Taller de Arte Mural, y registran
una gran cantidad de situaciones, alegorías y mensajes. Se advierte,
sin embargo, que los artistas buscaron crear sus respectivos bocetos
sin mirar, en principio, a los de los artistas vecinos, más allá del acuerdo general original respecto del conjunto, garantizando con ello la
espontaneidad de la creación individual.
S
Indicación infográfica
del patio central. Los
planos oscuros marcan
al lector la pieza que
está siendo comentada
en el texto adjunto.
89
Panorámica de la cúpula,
de izquierda a derecha:
Berni, La germinación
de la tierra. Colmeiro,
pechina Oeste-Sur,
La pareja humana.
Castagnino, La vida
doméstica. Colmeiro,
pechina Norte-Oeste,
conocida tambien como
La pareja humana.
N
O
E
S
92
El conjunto se compone de cuatro grandes paneles, el Oeste, titu-
ron esas mismas pechinas, aunque en el caso de la compartida por
lado La vida doméstica o La ofrenda generosa de la naturaleza, pin-
Spilimbergo y Urruchúa, el lunetillo fue realizado en soledad por
tado por Castagnino; el Sur, pintado por Berni y titulado El amor o
este último.
La germinación de la tierra; el Este, titulado El dominio de las fuer-
Tanto en los paneles principales como en las pechinas el plano
zas naturales o La lucha del hombre con los elementos de la natura-
está dividido en cielo y tierra, y los personajes se distribuyen con
leza, pintado por Spilimbergo, y el Norte, titulado La fraternidad o
equilibrio diverso según la composición decidida por cada artista.
La hermandad de las razas, pintado por Urruchúa. Las cuatro pechi-
La paleta de colores es equilibrada, aunque predominan los tonos
nas, a su vez, poseen también gran autonomía. Dos de ellas, la
ocres y los pasteles en la región realizada por Urruchúa, Colmeiro
Norte-Oeste y la Oeste-Sur son conocidas como La pareja humana y
y Castagnino, al tiempo que en la región realizada por Berni y Spilim-
fueron realizadas por Colmeiro. Las otras dos, en el mismo sentido
bergo la paleta incorpora tonos más agresivos, especialmente amari-
de circulación, fueron pintadas por Berni y Spilimbergo-Urruchúa. La
llos, rosados y azules.
pechina Sur-Este, realizada por Berni, ofrece una alegoría del traba-
Si bien la circularidad y la caleidoscopidad del conjunto parecen
jo humano; la Este-Norte, pintada conjuntamente por Spilimbergo y
crear una atmósfera de unidad pictórica y conceptual, la misma ha de
Urruchúa, autores de los paneles principales que en ella se comuni-
ser interpretada, acaso, más como una unidad de intención o de sen-
can, ofrece una escena en la que una mujer despide a los varones
tido, ya que el tránsito visual, fluido entre Urruchúa y Spilimbergo o
que lucharán, en el panel principal contiguo, contra las fuerzas de
entre Colmeiro y Castagnino se ve algo entorpecido entre Urruchúa y
la naturaleza. Los cuatro lunetillos, debajo de las pechinas, están
Colmeiro, y en el caso de Berni en ambas direcciones, hecho que reve-
decorados con cuatro figuras recostadas, dos femeninas y dos mas-
la que fue éste el artista que concibió la tarea más independiente-
culinas, y fueron pintados por cada uno de los artistas que ejecuta-
mente del resto del conjunto.
Balcón detrás del
mural de Spilimbergo,
El dominio de las
fuerzas naturales.
93
Castagnino,
La vida doméstica.
N
O
E
S
94
Resulta conveniente advertir que la narración del ciclo podría
conjunto de emociones e ideas vinculadas con la vitalidad, la ale-
comenzar por cualquiera de los murales, ya que la circularidad del
gría, el movimiento, la abundancia y la felicidad. La focalidad y cen-
conjunto implica la ausencia de comienzo o fin. Retomando lo pro-
tralidad de esta nympha americana (nótese el maíz, a la izquierda)
puesto para los lunetos de la órbita externa, comenzaremos aquí la
propuesta por Castagnino está señalada por las diagonales de los
descripción por el Oeste, con el mural de Castagnino. El panel se
brazos de las otras cuatro figuras terrenas y por el hocico del caba-
estructura en torno de la clásica figura de una bella mujer en la ple-
llo y la rama principal del árbol. Cabe atender algunas asociaciones
nitud de su edad, que porta un canasto de frutos, símbolo de la
que han sido propuestas. El anónimo crítico S. D. (1948) propone ver
abundancia, al tiempo que sostiene en precario equilibrio sobre su
en las dos doncellas, una volante y otra yacente (que duerme pláci-
rodilla a un niño desnudo que, en una suerte de eco visual, repite la
damente), al Amanecer y al Crepúsculo, mientras que Serventi (La
generosa ofrenda. Esa figura arquetípica, bautizada por el historia-
Nación, 2004, p. 77) ve en el árbol una alusión a la renovación de la
dor del arte Aby Warburg como “la ninfa”, es recurrente en la tra-
vida. En cualquier caso, el mensaje iconográfico parece sencillo: es
dición pictórica euroamericana. Suele tratarse de una mujer fuerte,
posible alcanzar en este mundo una armonía tal que permita a los
en edad fértil, que llevando una presa, un cántaro o frutos sobre su
hombres alimentarse, reunirse, crecer y reproducirse, y en ello
cabeza simboliza la potencia generadora de la vida, y suscita un
puede advertirse un eco de la idea aristotélica de que la vida del
Castagnino,
figura femenina
(detalle de La vida
doméstica).
95
trata de un mural de fuertes contraposiciones. Además de la ya mencionada oposición cielo-tierra, legible asimismo como contraste
entre fundamento metafísico y realidad empírica, aparecen también
las contraposiciones sueño-vigilia, trabajo-descanso y, en un sentido
Berni,
“El amor” (detalle
de La germinación
de la tierra).
más amplio, vida-muerte. Tres elementos centrales componen la aleBerni,
La germinación
de la tierra.
N
O
E
S
98
A continuación, inmediatamente, se nos presenta el panel princi-
goría de la germinación. Se trata del Sol que, representado por una
pal de Antonio Berni, sin duda el más complejo desde el punto de
viril figura volante que lanza dorados rayos, indica la potencia crea-
vista de su temática y significado. El artista, en un reportaje concedi-
dora de la vida, mientras que la bella doncella naciente representa a
do al diario La Nación, publicado el 15 de enero de 1978, expresaba:
la germinación de la tierra, al tiempo que la idea de dependencia de
“... los temas fueron repartidos, y cada uno tomó el suyo; a mí me
lo generado a partir de la generante potencia solar es reforzada,
tocó la germinación de la vida ayudada por el Sol, y coloqué figuras
simbólicamente, mediante un desproporcionado girasol, cultivo que,
simbólicas que representaban el amor y la acción del hombre sobre
como es sabido, se orienta en todo momento hacia Febo. Poco más
la naturaleza. (...) Arriba, imaginé un mundo que podía ser una idea
abajo, a la izquierda, una pareja de enamorados anuncia su próxima
metafísica”. Clara es, sin duda, la división del espacio en dos planos,
unión y alude a la continua reproducción de la especie, como eco de
uno celestial y otro terreno, en los que se distribuyen, como señala
la alegoría de la germinación de la tierra. La contraposición –pro-
Sánchez (La Nación, 2004, p. 66), siete figuras en cada ámbito. Se
puesta por Berni– entre el azul y el rosado de los vestidos de la pare99
Spilimbergo.
Detalle de El dominio
de las fuerzas naturales
y boceto conservado por
el Archivo Spilimbergo
(AS).
Spilimbergo,
El dominio de
las fuerzas naturales.
N
O
E
S
102
También resulta elocuente, ya en diálogo con la tradición pictó-
otras dos figuras masculinas registran la misma lucha del plano
rica medieval y renacentista, el hecho de que aquí no sea la mano de
izquierdo, pero en un sentido alegórico. Mediante el control del
Dios la que irrumpe desde el cielo en la escena sino que sea la mano
caballo (ilustrado con elocuente retórica visual por el triunfo sin más
humana la que brota potente desde las entrañas de la tierra, acción
elemento que las propias manos), el hombre domina la naturaleza;
que celebra enfáticamente el humanismo y el laicismo presentado
pero el precio es grande, a saber, la muerte, representada por el
por el conjunto.
compañero tendido que ha sucumbido en medio de la empresa
El bello y dinámico mural de Spilimbergo es el que le sigue. En él,
colectiva. Nótese, por lo demás, el detalle de los tatuajes en los bra-
un conjunto de fuertes varones domina, en su sector izquierdo, nada
zos de las figuras spilimberguianas, detalle que permite calificarlas
menos que a los mares y a las montañas, registrando las dificultades
como las más “presentes” del conjunto, en el que predomina la
propias de la navegación, la pesca y la minería, actividades en extre-
caracterización ideal e intemporal de las figuras. La escena plasma,
mo importantes para el mundo ya superpoblado, industrializado e
según Saavedra (La Nación, 2004, p. 94), el ser social aspirado por
interdependiente de la primera mitad del siglo XX. Sobre la derecha,
Siqueiros, al tiempo que los rostros de los mineros y los marineros
103
Urruchúa-Spilimbergo,
La despedida.
Pechina Este-Norte.
N
O
E
S
104
son –según Craiem (1965, p. 8)– eminentemente americanos. La ima-
El recorrido alcanza finalmente descanso en el sereno y armonio-
gen también abre las puertas para una concepción general del con-
so mundo propuesto por Demetrio Urruchúa. Su panel, compuesto
junto que excede lo bucólico (muy presente en los restantes mura-
por trece figuras que curiosamente, como señala Telesca (La Nación,
les), ya que mediante esta representación los artistas incorporan a la
2004, p. 74), no se comunican visualmente entre sí, es elocuente en
visión un tanto idealista del conjunto la idea de que la humanidad
su mensaje central, pero algo complejo si el análisis se detiene en
debe resolver eficientemente sus necesidades alimenticias, metalúr-
algunos de sus detalles. Es evidente, sin duda, la alusión a la herman-
gicas e industriales para que la vida social sea posible.
dad de las razas, tanto en las dos figuras de la izquierda que se abra-
La pechina realizada conjuntamente por Urruchúa y Spilimbergo
zan, como en las otras dos de la derecha que estrechan sus manos y
es una de las imágenes más conmovedoras del conjunto. La mujer,
en el grupo inmediatamente detrás, que igualmente se abraza en
emanada del agreste y fraternal ámbito recreado en el panel princi-
torno de un almácigo compartido. Dicha idea es reforzada, explícita-
pal Norte, despide a los esforzados varones que arriesgarán sus vidas
mente, por el despliegue de un mapamundi en el que todas las geo-
para que la vida colectiva sea posible. Un recio marinero, abstraído
grafías y etnias tienen cabida. La propia imagen del almácigo, eco y
en su propio mundo, hace de puente espiritual entre el mar y la tie-
perpetuación del árbol de la vid que sobresale a la derecha, sacrali-
rra, cuyos universos son inconcebibles separadamente.
za al mismo tiempo la fecundidad de la mujer y exalta la bonanza de
Urruchúa, La herman-
dad de las razas.
105
Colmeiro,
La pareja humana
(pechina Norte-Oeste).
N
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E
S
108
Por último, queda por descubrir la más enigmática de las piezas,
Las algas que brotan de sus cuerpos remiten a una instancia origi-
la pechina de Colmeiro que comunica al mural de Urruchúa con el
naria, interpretable tanto en sentido mitológico como biológico.
de Castagnino, con quien se inició la presente exposición. Esta
Los rodean tres ninfas volantes, que conforman un círculo con un
nueva versión de La pareja humana dialoga con la pieza homónima
paño danzante, movimiento que significa la ciclicidad y, con ello, la
de Colmeiro presentada en la pechina Oeste-Sur, que –como se sugi-
eternidad del proceso de la generación. Colmeiro ha querido ade-
rió– presentaba en forma lineal, aunque desacralizada, el relato de
más rendir un homenaje a su tierra natal, Galicia, región en la que
Génesis 3:1-16. En este caso, las dos figuras principales de la pieza
la presencia del mar, estructurante del imaginario y la vida social,
aparecen en un estado arquetípico, pregenerativo y latente, y sim-
evoca con su rumor oceánico las fuerzas últimas de las que fermen-
bolizan la potencialidad primigenia de lo femenino y lo masculino.
ta la vida.
Colmeiro,
La pareja humana
(detalle de la
pechina Norte-Oeste).
109
ta y de sus ayudantes para las tareas que se les había encomendado, a causa de que no eran restauradores profesionales y que en la
práctica estaban siendo repintados sectores donde se había perdido la materia pictórica. En el caso de Berni se sostenía, además, que
el artista podía verse tentado a modificar la pintura. A estas acusaciones Berni respondía diciendo: “... lo que estamos haciendo es
Restauración
de los murales
(1978).
La primera restauración de los murales
tura y se le ha dado mayor brillantez”. Y concluía con la soltura de
El paso del tiempo y las pocas obras de mantenimiento del edi-
un gran maestro: “... en mi obra me permito algunas modificacio-
ficio hicieron que hacia fines de la década del '70 los murales llega-
nes a las que me obligan mis treinta y dos años más de experien-
ran a una situación crítica, pues las filtraciones de agua hacían peli-
cia”. Dicha restauración realzó los colores de las piezas de Berni
grar la pervivencia de la capa pictórica. Una gran polémica se de-
solamente, hecho que aun hoy se advierte y que genera cierta ten-
sató entonces en torno del mantenimiento de la obra y finalmente
sión visual entre sus dos piezas y el resto del conjunto.
se decidió que fuera restaurada.
116
darle vida a la obra; se está pintando la parte en que faltaba la pin-
Restauración
de los murales.
Filmación.
El carácter profundamente político de la obra (y, potencialmen-
En 1978 se iniciaron las obras de restauración dirigidas por
te, también de su restauración) puede advertirse en el hecho de
Antonio Berni, quien se dedicó a la recuperación del panel principal
que el ex almirante Massera, por entonces miembro de la Junta del
y la pechina que había pintado tres décadas antes, así como a super-
gobierno de facto, visitó el predio para supervisar las obras. De
visar el rescate de los restantes murales a cargo de Giustozzi Tessaro
todos modos, esta restauración no sería la última, ya que a princi-
–discípulo de Urruchúa, quien reparó las piezas de su maestro–, de
pios de la década del noventa sería necesaria una nueva interven-
Oscar Carballo, quien asumió las de Spilimbergo, y de un pintor de
ción; esta vez sería llevada a cabo por un equipo especializado en
apellido Capurro que se ocupó de las obras de Castagnino. Esto de-
restauraciones, como parte del proceso más amplio de puesta en
sató una controversia en torno a la capacidad del consagrado artis-
valor del edificio.
117
C A P Í T U L O
V I
Diseño y evolución
arquitectónica de las
Galerías Pacífico
En el edificio de Galerías Pacífico conviven tres
grandes proyectos arquitectónicos que lo hacen
una obra única en la ciudad de Buenos Aires.
El proyecto original, de fines del siglo XIX, es el de
Emilio Agrelo y Raúl Levacher. El segundo proyecto,
cuyo principal propósito era lograr una
refuncionalización del edificio, fue elaborado a
mediados del siglo XX por el Estudio Aslán
y Ezcurra. Finalmente, a principios de la década
de 1990, fue diseñada una nueva remodelación
a cargo del Estudio Juan Carlos López y Asociados.
Repasemos brevemente en qué consistió
cada uno de ellos.
El proyecto Agrelo-Levacher
El proyecto de construcción de una sucursal en Buenos Aires
de las tiendas Bon Marché de París estuvo a cargo del ingeniero
Emilio Agrelo y del arquitecto Raúl Levacher. El edificio proyectado en 1889 ocupa casi toda la manzana, salvo dos esquinas que no
se pudieron comprar. Tiene planta en forma de cruz, con accesos
por Florida, Córdoba, San Martín y Viamonte. En su interior posee
Voluta sobre la clave del arco que corona la puerta de ingreso en la calle Florida.
dos galerías, una de 10 metros de ancho por 105 de largo y otra
de 10 metros de ancho por 70 de largo, con una rotonda en el
punto de unión central. Este proyecto de gran envergadura, de
cuatro pisos de altura y dos sótanos, quedó trunco por los avatares económicos del país.
120
121
Vista de la cúpula
de las Galerías
Pacífico hacia
fines de la década
del '40.
122
El estilo arquitectónico responde al academicismo francés, en su
El proyecto Aslán-Ezcurra
versión ecléctica, puesto que se tomaron elementos de distintas tradiciones combinándolos de manera armónica. Los accesos fueron
En 1945 el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico decidió realizar
jerarquizados por la colocación de columnas corintias de fuste acana-
reformas en el edificio con el fin de instalar tiendas comerciales en la
lado que miden dos pisos de altura. Tanto las fachadas internas como
planta baja. Este fue un momento clave en la historia de las Galerías
las externas fueron profusamente decoradas con elementos clásicos,
Pacífico ya que era la primera vez, transcurrido medio siglo, en que
como frontis triangulares sobre las ventanas, pilastras separando las
se volvía a vislumbrar el plan original de las tiendas comerciales. Se
aberturas de ventanas y puertas y ménsulas decorativas que portan
convocó a los arquitectos Jorge Aslán y Héctor Ezcurra. La interven-
graciosos balcones en las ventanas externas del segundo piso.
ción del Estudio fue muy criticada recientemente, a causa de que en
De acuerdo con los planos, las calles internas del edificio se
vez de respetar el plano original y techar las galerías con una cubier-
techarían con una estructura de hierro y vidrios –a la manera de las
ta vidriada, colocaron bóvedas de hormigón a la altura del primer
galerías europeas– para dar luminosidad al conjunto. El cerramiento
piso. La posibilidad de techar las calles con un techo liso tenía el pro-
vidriado diseñado originalmente no se llevó a cabo, quedando los
blema de que la altura máxima debía ser de 4,5 metros para no qui-
corredores internos a cielo abierto. Esta deuda con el proyecto primi-
tar luz a las ventanas del primer piso de las galerías donde funciona-
tivo recién fue saldada con la renovación realizada hace pocos años
ban las oficinas del Ferrocarril. Además, para sostenerlo, se hubieran
por el Estudio Juan Carlos López y Asociados.
tenido que colocar columnas que llegaran al sótano, causando
El edificio, que estaba parcialmente terminado, adoptó diversos
demasiadas transformaciones en el edificio. La solución de las bóve-
usos, siendo por un tiempo sede del Museo Nacional de Bellas Artes,
das evitaba a los arquitectos la necesidad de construir las columnas,
taller de artistas, sede de teatros y oficinas.
y permitió que en su punto medio la distancia con el piso fuera de 6
La decoración de
la cúpula apenas
terminada; alcanzan
a verse el andamio
y la maqueta utilizados
por los artistas.
123
Los techos vidriados
permiten que la luz
natural realce la belleza
del paseo.
metros, dando mayor sensación de liviandad a una construcción de
hormigón.
Sin embargo, el verdadero desafío arquitectónico fue cómo
resolver el espacio central en el punto de encuentro de las dos calles.
El proyecto del Estudio López y Asociados
Para techar este tramo de planta octogonal y de un diámetro de 23
124
metros, se debían colocar columnas que hubieran interrumpido la
En septiembre de 1990 se iniciaron las tareas de refuncionaliza-
visual, incomodando además el tránsito de los peatones. Se decidió
ción y puesta en valor del edificio. Las obras estuvieron a cargo del
finalmente, luego de evaluar distintas alternativas, construir una
estudio de arquitectos López y Asociados, autores también del Patio
cúpula de grandes dimensiones que diera amplitud y realzara el
Bullrich, que articuló las dos intervenciones anteriores y le sumó tec-
espacio. En el centro se dejó una lumbrera cuadrada de vidrio que
nología y confort. Se demolieron todas las obras agregadas que des-
permitía la entrada de luz al centro de las galerías y los paneles inte-
naturalizaban el edificio original, entre ellas las marquesinas de los
riores fueron decorados con murales pintados por el Taller de Arte
accesos y las bóvedas de cañón corrido que cubrían los ejes circulato-
Mural.
rios en cruz, preservando la cúpula con los murales.
En su interior se inauguraron 92 locales a lo largo de las dos
Se trataba de una tarea monumental que requirió de una gran
calles: joyerías, tiendas de ropa, y, así, todo lo que los porteños po-
sincronización y planificación en cada paso. Se reemplazó la cubier-
dían desear se conseguía en ellos. Sobre la entrada principal del
ta de hormigón a la altura del primer nivel por otra de vidrio, acero
inmueble se colocó una marquesina con un cartel donde se leía
y aluminio, colocada dos niveles más arriba y que remata en una
“Galerías Pacífico”. Esta resolución le dio al edificio la impronta que
cúpula vidriada sobre la de los murales. Esto le otorgó a las calles
hoy mantiene: un espacio donde el arte se cruza con las últimas ten-
internas magnitud y luminosidad, al mismo tiempo que se incorpo-
dencias de la moda.
raron los dos niveles superiores, antes escondidos a la vista del públi-
Las escaleras
mecánicas no
restan elegancia
al estilo de las
Galerías.
125
C A P Í T U L O
V I I
La recuperación del
patrimonio histórico
Señor Director:
He leído en La Prensa del domingo 15 de
febrero la hermosa nota de Ethel Martínez
Sobrado dedicada al edificio de las Galerías
Pacífico (ex-Bon Marché) y sus murales. Felicito
sinceramente la defensa de nuestro patrimonio
artístico que en ella se hace con tanto empeño.
Desde un principio colaboramos, artistas y
escritores, dando la voz de alarma para que
estas obras no se destruyan. Representan un
momento histórico de nuestra arquitectura y de
nuestra plástica. Me emocionó leer en
La Prensa, diario que siempre admiré por su
valentía, esta justísima defensa. Ojalá que entre
todos podamos evitar su destrucción.
Raúl Soldi, La Prensa,
25 de febrero de 1981
Un espacio recuperado
A fines de la década del ’60 las antiguas Galerías Pacífico se
encontraban sumidas en un estado de decadencia, por lo que en
1970 se hizo inevitable su clausura, aunque continuaron funcionando en el predio las oficinas del Ferrocarril General San Martín. La
decisión de cerrar los locales acentuó aun más el deterioro de las instalaciones. Tiempo después, y a pesar de la restauración de los murales en 1978, durante la década del ochenta existieron varios proyectos para poner en venta el inmueble sin tener mayormente en cuenta su conservación. Esta situación provocó un hondo debate público
sobre la preservación del patrimonio histórico de la Ciudad de
Buenos Aires, que los principales matutinos y publicaciones periódicas reflejaron con interés y preocupación. La opinión pública se hizo
Ménsula en forma de voluta que remata una de las pilastras del interior del hall central de las Galerías.
130
escuchar y finalmente se aplazó cualquier decisión sobre el futuro de
las Galerías, al tiempo que éstas permanecieron cerradas.
Al finalizar la década de 1980 se iniciaba un proceso de
reforma del Estado nacional, que en el ámbito de la Ciudad de
Buenos Aires incluyó el traspaso de numerosos espacios a
manos privadas. La visión de futuro y la capacidad de inversión
de los nuevos propietarios permitieron la recuperación, restauración y reactivación de importantes obras arquitectónicas y
espacios públicos de Buenos Aires. Tras años de deterioro,
muchos de esos lugares se convirtieron en joyas de brillo propio en la ciudad, atrayendo tanto a los porteños como a los
visitantes extranjeros. Entre los ejemplos más notables pueden
mencionarse el antiguo Mercado de Abasto, el Patio Bullrich,
el complejo de Puerto Madero y las Galerías Pacífico.
Sigamos, entonces, más de cerca el notable proceso de
recuperación de las Galerías. En 1989 se declaró al edificio
Monumento Histórico Nacional. Un año después fue entregado en concesión a Galerías Pacífico S.A., inaugurándose así
una nueva etapa que procuraría, recogiendo el espíritu del
proyecto Bon Marché original, ofrecer al público un espléndido espacio de compras y recreación.
Restauración de la cúpula.
Rápidamente se inició el arduo camino de la recuperación
Córdoba y Florida.
Las Galerías Pacífico son
el principal atractivo para
turistas y porteños.
y restauración de las Galerías Pacífico. Los trabajos se desenvolvieron en torno de dos ejes: la restauración del patrimonio cultural y
la modernización y ampliación del edificio. El proyecto, inspirado en
la tradición europea que busca articular paseos de compras y emprendimientos vinculados con la cultura, constituye un caso único en el
país. Existen, es cierto, en muchos de los shoppings de Buenos Aires,
espacios consagrados a actividades recreativas de índole cultural,
principalmente salas de exposición cinematográfica. Pero es realmente singular la integración de un centro comercial y un centro cultural
en un mismo edificio, tal como se ha logrado con la incorporación del
Centro Cultural Borges al centenario edificio de las Galerías Pacífico.
Así, en 1992, más de un siglo después de la iniciación del proyecto original se concretó finalmente aquel ambicioso sueño de instalar
en Florida, la calle-vidriera de Buenos Aires, una galería acorde al
espíritu de una ciudad cosmopolita, materializándose con ello el
anhelo original del proyecto Bon Marché.
132
El Decreto 929/89
Declárase monumento histórico nacional
a las Galerías Pacífico, de la Capital Federal.
Buenos Aires, 3/10/89 (...)
Considerando:
Que este edificio, que antiguamente fuera conocido como el
“Bon Marché Argentino” fue diseñado hacia 1889 por los arquitectos Emilio Agrelo y Raúl Levacher para albergar a un conjunto de tiendas semejantes al “Bon Marché de París”. (...)
Que la obra marcó un verdadero impacto en la ciudad, puesto
que en la década de 1890, período de su realización, difería de
todas las construcciones existentes, no sólo por su vasta escala
sino también por su organización espacial.
133
Un edificio inteligente
SUPERFICIE DEL TERRENO:
9.600 m2
Buena parte del funcionamiento del edificio de Galerías
Pacífico está centralizado en un sistema automatizado que
La recuperación de los murales fue un trabajo muy delicado. A
41.700 m2
garantiza una operación óptima de todas las áreas. La climati-
pesar de que sólo trece años antes habían sido restaurados, las filtra-
SUPERFICIE DEL CENTRO
zación del ambiente, la ventilación y extracción de aire, las esca-
ciones de humedad habían hecho que parte de la capa pictórica se
30.700 m2
leras mecánicas, los ascensores, la música y la detección de
desprendiese, de modo que corría peligro la integridad física de las
SUPERFICIE DEL CENTRO
incendios son supervisados desde un mismo centro de control.
obras. Para enfrentar el complejo desafío se contrató a un equipo
CULTURAL BORGES:
Las distintas variables están programadas según horarios y días
internacional de profesionales conformado por expertos de distintas
de la semana, pero también son controladas permanentemente
especialidades, en el que trabajaron restauradores e historiadores
por medio de sensores colocados en varios puntos del edificio.
del arte.
SUPERFICIE CUBIERTA:
COMERCIAL:
11.000 m
2
(aproximadamente)
PERSONAL QUE TRABAJÓ
De esta manera, el programa advierte sobre las modificaciones
Se emprendió una investigación histórica para determinar los
1.700 personas
que son necesarias según la cantidad de gente, la luminosidad
materiales, la paleta de colores y la forma en que habían trabajado
RESTAURACIÓN DE
externa, los niveles de ruido, etc. Así se hace posible un grado
los integrantes del Taller de Arte Mural en la realización original de
LOS MURALES:
de eficiencia mayor que permite un ahorro de energía y crea a
las piezas. Luego se llevó a cabo una limpieza en la que se quitaron
11 personas
la vez un ambiente idealmente controlado para ofrecer el máxi-
las capas de suciedad, los recubrimientos oxidados, los hongos y las
mo confort a sus visitantes.
sales que dañaban las pinturas.
EN LA OBRA:
140
Restauración de la cúpula
y sus murales
La recuperación del
patrimonio estuvo
a cargo de reconocidos
especialistas.
141
Nuevos murales para las nuevas Galerías
Las autoridades de las reinauguradas Galerías Pacífico concibieron, apenas iniciado el proyecto, la realización de una nueva serie de
murales para acompañar a los ya existentes. Así, los nuevos murales
fueron encargados a cuatro prestigiosos artistas argentinos de la
generación siguiente a la que había creado las piezas de la cúpula
central. Las nuevas obras se ubicaron en las arcadas que conducen al
patio central, detrás de las pechinas donde se encuentran sus compañeros más antiguos.
A diferencia de los murales anteriores, concebidos en conjunto
por los cinco artistas en el marco del Taller de Arte Mural, los nuevos
fueron diseñados y realizados individualmente. Así, cada uno de los
creadores –Carlos Alonso, Rómulo Macció, Josefina Robirosa y
Guillermo Roux– pudo trabajar libremente, explorando sus propios
lenguajes plásticos. Por otra parte, la realización de las nuevas obras
siguió carriles diferentes de los transitados por los primeros muralistas. Los artistas no trabajaron directamente sobre los muros, sino
sobre bastidores de madera entelados, que una vez pintados fueron
asegurados a las paredes de las Galerías en un emotivo acto que tuvo
lugar en 1992.
Los nuevos murales enriquecieron así la rica tradición muralística
porteña, de la que participan también las más de cien obras que decoran la red de subterráneos de Buenos Aires. En distintos puntos de la
ciudad, en lugares públicos o privados, el arte mural sigue palpitando
y esperando a la vuelta de la esquina que los paseantes lo descubran.
Los artistas
Además de pertenecer a la misma generación de artistas que transitaron por el Instituto Torcuato Di Tella –un semillero de arte de vanguardia de los años sesenta– todos los autores de los nuevos murales
de Galerías Pacífico han realizado bellas obras antes y después de su
experiencia en el edificio de la calle Florida. Acerquémonos brevemente a sus vidas y sus creaciones.
145
Mujeres y máscaras.
Óleo sobre soporte
rígido de Guillermo
Roux.
Guillermo Roux
Nació en Buenos Aires en 1929. Vivió en Roma, donde cursó estudios de arte, y en Nueva York. Es uno de los artistas argentinos más
reconocidos en el exterior, al punto que en 2006 viajó al Vaticano para
contribuir al programa iconográfico de las salas adyacentes de la Capilla
Sixtina. En su obra es evidente la influencia del surrealismo. Desde hace
varios años recorre la temática de los arlequines, el teatro y la comedia.
El mural que realizó para Galerías Pacífico, Mujeres y máscaras (óleo
sobre soporte rígido) explora ese tema. Presenta un telón corrido que
invita a ver el cuadro como si se tratara de una escenografía teatral.
Actores disfrazados y una mujer con el torso desnudo encarnan personajes enigmáticos que parecen sorprendidos por el ojo del observador.
Guillermo Roux obtuvo en 1975 el Primer Premio Internacional de la
Bienal de San Pablo. Recientemente se inauguró un gran mural suyo en
la sucursal de Catalinas del BankBoston, hoy Standard Bank; en él refleja la historia de Buenos Aires a través del teatro.
153
C A P Í T U L O
V I I I
Galerías Pacífico
de un siglo al otro
Un espacio funcional
tantes decoraciones como el tradicional árbol de Navidad y la visita
de Papá Noel constituyen un atractivo adicional para visitar el shop-
En sus tres niveles, subsuelo, planta baja y primer piso, se
ping. Pero además se realizan campañas comerciales con premios de
encuentran más de ciento cincuenta locales de marcas internaciona-
resolución instantánea, como la ya clásica entrega de billetes de valor
les como Polo, Ralph Laurent, Tommy Hilfiger, Caro Cuore, La
canjeable dentro del centro comercial.
Martina, Tiffani, Christian Dior, entre otros. Al mismo tiempo, su
variado patio de comidas ofrece los sabores más exquisitos de la
cocina internacional (sin perder, claro está, un toque porteño).
Disfrutando del arte
Pensando en los más pequeños, se encuentra la Plaza Kids, un espacio con actividades recreativas. Galerías Pacífico también cuenta con
Galerías Pacífico ofrece visitas guiadas con el propósito de acer-
un puesto de informes para resolver dudas y asesorar a los clientes
car el arte a sus visitantes. En ellas, se explican las características más
y con cajeros automáticos, teléfonos públicos y servicio de taxis.
salientes de la arquitectura del centenario edificio y de los murales
y las alegorías que allí se representan. Esta soberbia expresión del
arte argentino cuenta con un importante apoyo del centro comer-
La Navidad es uno de
los eventos centrales
en la vida de las
Galerías Pacífico.
cial, que destina una porción considerable de su presupuesto de pro-
Arriba:
moción a difundir los murales y sus pintores. Galerías Pacífico no es
El patio de comidas.
Ya son una tradición, para los visitantes de Galerías Pacífico, los
simplemente un lugar de compras sino también un espacio dedica-
eventos especiales que se realizan en ocasiones importantes como el
do a los placeres estéticos de sus visitantes en conjunto, y donde el
Abajo:
Día del Padre, el Día de la Madre y Navidad. En estas fechas, impac-
arte juega un papel primordial.
Eventos especiales
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Página anterior:
Una promoción
de Navidad.
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Un lugar único en Buenos Aires
música y, particularmente, alta costura, moda masculina y femenina, prendas para bebés, niños, adolescentes. En ese mundo placentero hemos pasa-
Cuando terminamos nuestro paseo de compras, cuando dejamos
Galerías Pacífico, nos llevamos la sensación de haber vivido una experien-
el consumo moderno nos ofrece.
cia muy completa. Hemos recorrido un edificio de elegancia y belleza euro-
Galerías Pacífico también nos convocan a un espectáculo o una confe-
pea, inspirado en las más espléndidas galerías de Italia, imitadas luego por
rencia en el Auditorio Astor Piazzolla, a visitar la última muestra plástica,
franceses y españoles, coronadas en Buenos Aires con el toque de los máxi-
una instalación o un evento de fotografía en el Centro Cultural Borges.
mos exponentes de la plástica mural argentina de mediados del siglo XX.
Estamos muy cerca, Florida y Córdoba, en el corazón de Retiro, el centro
Hemos tomado contacto directo, personal, con lo mejor de nuestra
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do algunas horas, sin sentirlo, premiándonos con los refinados gustos que
de la ciudad que nos seduce cada día: Buenos Aires.
manufactura, realzada por innumerables productos importados. Es como
Nos vamos seguros de que queremos volver pronto, para seguir en
si hubiéramos estado en una feria internacional sin movernos de la ciudad.
Galerías Pacífico, disfrutando de su raro lujo, su refinado complemento
Nos hemos detenido en sus encantadores rincones para tomar café, en su
artístico y sus siempre actualizados productos nacionales e importados.
patio de comidas para consumir algún bocado rápido, o conversar con un
¡Hasta la vista!, dicen los turistas en su español a veces deformado, ¡Hasta
amigo entre trago y trago. Perfumes, alhajas, accesorios, finas telas y teji-
luego! dicen los argentinos, que saben que las tenemos siempre al alcan-
dos, artículos de cuero que nos llenan de orgullo, librerías, locales con
ce de la mano.
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