Santiago, diecinueve de octubre de dos mil dieciséis. Vistos: Se

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Santiago, diecinueve de octubre de dos mil dieciséis.
Vistos:
Se reproduce la sentencia en alzada, con excepción de sus
considerandos quinto, sexto y séptimo, que se suprimen.
Y se tiene, además, presente:
1°) Que el inciso primero del artículo 1° del D.L. N° 321 establece la
libertad condicional como “un medio de prueba de que el delincuente
condenado a una pena privativa de libertad y a quien se le concede, se
encuentra corregido y rehabilitado para la vida social”. Agrega su inciso
segundo que la libertad condicional, es un modo particular de hacer cumplir la
pena “en libertad” por el condenado y según las disposiciones que se dicten en
ese Decreto Ley y en el reglamento respectivo.
Sobre la libertad condicional la doctrina ha expresado que ésta se
concede “bajo la condición de que fuera del establecimiento penal [el
condenado] corroborará con su conducta su regeneración y su aptitud para
hacer una vida normal junto a los demás ciudadanos” y que con ella se
“persigue cuatro objetivos fundamentales: 1° constituir un incentivo para la
regeneración y buena conducta de los penados; 2° servir de medio de prueba
de que el penado se encuentra corregido y rehabilitado para la vida normal en
sociedad; 3° ser una etapa de transición entre la privación de libertad y la
libertad plena que el penado habrá de alcanzar al término de aquélla, para
facilitar el normal ajuste entre ambas y la más fácil readaptación del liberto, y 4°
compeler al liberto a mantener su conducta en un plano legal y moral
compatible con la convivencia social, bajo la amenaza de reintegrar al
establecimiento penitenciario si así no lo hace” (Novoa M., Eduardo, Curso de
Derecho Penal Chileno, Tomo II, Ed. Jurídica de Chile, 3a ed., 2005, pp. 313 y
314).
En concordancia con la cátedra, esta Corte ha sostenido que el
cumplimiento de los requisitos enumerados en el artículo 2 del D.L. N° 321
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permiten presumir que el condenado se ha corregido y rehabilitado, presunción
que se pone a prueba mediante la libertad condicional (SSCS Rol N° 70.576-16
de 4 de octubre de 2016 y Rol N° 59.007-16 de 6 de septiembre de 2016)
2°) Que de lo antes dicho resulta inconcuso que es un elemento esencial
de la institución en examen que el interno recupere su libertad ambulatoria con
su otorgamiento, egresando de la unidad penal de Gendarmería, de modo que
pudiendo desenvolverse en la sociedad con mínimas restricciones para su
vigilancia y control por la autoridad, confirme los indicios de su corrección y
rehabilitación de que daba cuenta el cumplimiento de los extremos del artículo
2 del D.L. N° 321 ya referido.
En ese orden es que el artículo 6 del D.L. N° 321 dispone una serie de
obligaciones que el condenado deberá observar en libertad mientras esté
pendiente el cumplimiento íntegro de la pena que le fue impuesta: “Los
condenados en libertad condicional no podrán salir del lugar que se les fije
como residencia, sin autorización del presidente de la Comisión respectiva;
estarán obligados a asistir con regularidad a una escuela nocturna y a trabajar
en los talleres penitenciarios, mientras no tengan trabajo en otra parte y
deberán presentarse a la prefectura de policía del respectivo departamento,
una vez a la semana, con un certificado del jefe del taller donde trabajen y con
otro del director de la escuela nocturna donde concurran, en que conste que
han asistido con regularidad y han observado buena conducta.” Agrega el
artículo 7° que: “El condenado en libertad condicional que fuere condenado por
ebriedad o por cualquier delito, que se ausentare sin autorización del lugar que
se le haya fijado como residencia, que se comportare mal o no asistiere con
regularidad al taller donde trabaje y a una escuela nocturna, o no se presentare
sin causa justificada, durante dos semanas consecutivas a la prefectura de
policía, ingresará nuevamente al establecimiento penal que corresponda, a
cumplir el tiempo que le falte para cumplir su condena; y solo después de
haber cumplido la mitad de este tiempo, volverá a tener derecho a salir en
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libertad condicional, en las mismas condiciones y con las mismas obligaciones
señaladas”. Por su parte, el título VII del Decreto N° 2442 reglamenta con
mayor detalle las obligaciones a que quedan sujetos los condenados que
obtuvieren su libertad condicional.
De ahí que esta Corte ha señalado que la libertad condicional es un
medio de prueba de que el condenado se encuentra rehabilitado, “por lo que es
esencialmente revocable si no se cumplen las condiciones respectivas” (SCS
Rol N° 35.209-16 de 16 de junio de 2016)
3°) Que, de ese modo, resulta del todo incompatible con la esencia de la
libertad condicional que ésta se conceda a aquel condenado a quien, por
seguirse otras causas criminales en su contra, no podrá egresar del recinto
carcelario aun de otorgársele la libertad condicional, ya sea porque se
mantiene sujeto a una medida cautelar privativa de libertad como la prisión
preventiva o ha sido condenado por otro proceso no considerado durante el
último proceso de postulación a la libertad condicional, pues en ambos casos,
el objetivo perseguido por la normativa en estudio será imposible de alcanzar,
esto es, que el sujeto demuestre en su desenvolvimiento “en libertad” que se
encuentra corregido y rehabilitado, tal como lo permitía presumir el
cumplimiento de los requisitos del artículo 2 del D.L. N° 321.
De esa forma, conviene aclarar, no se trata entonces de “constituir” por
esta vía jurisprudencial, requisitos adicionales a los fijados en la ley para la
obtención de la libertad condicional, sino sólo de “reconocer” o “declarar” un
elemento consustancial a dicha institución, pues va ligado a su finalidad y, en
definitiva, al motivo de su incorporación a nuestro ordenamiento legal.
4°) Que, en la especie, según informó Gendarmería de Chile en su oficio
de 7 de octubre del año en curso, no obstante haberse acogido la acción de
amparo de autos en primera instancia, no se dio egreso del C.C.P. Punta
Peuco al interno Iturriaga Neumann, por registrar en sus antecedentes
estadísticos doce procesos pendientes.
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Respecto de esos procesos, según se consignó en el “Acta Tribunal de
Conducta N° 2 Postulación Libertad Condicional Primer Semestre año 2016” de
15 de marzo de 2016, a la sazón registraba 13 ingresos al C.C.P. Punta Peuco
en calidad de procesado, por distintos juicios y diversos delitos, como
secuestro, secuestro calificado, asociación ilícita, sustracción de menor y
homicidio calificado, ilícitos todos ellos que se han tratado por los magistrados
que los sustancian como delitos de lesa humanidad.
5°) Que, por otra parte, en sus alegatos ante esta Corte las partes que
comparecieron solicitando la revocación del pronunciamiento de primer grado,
hicieron presente que en febrero del presente año, se decretó un nuevo ingreso
respecto del amparado Iturriaga Neumann, para el cumplimiento de una nueva
condena por delito de lesa humanidad la cual no fue considerada por
Gendarmería en el proceso de postulación a la libertad condicional del primer
semestre del año en curso, dato que no fue desconocido ni controvertido por el
abogado del amparado en sus alegatos, y que además viene confirmado por la
documentación acompañada por una de dichas partes, que da cuenta de la
resolución de 23 de febrero del corriente, dictada por el Ministro de Fuero, Don
Leopoldo Llanos Sagristá, que ordena el cúmplase y notificar la orden de
ingreso en el C.C.P. Punta Peuco al amparado Iturriaga Neumann en la causa
Rol N° 2.182-98 “Villa Grimaldi” Cuaderno Principal, causa en la que según el
certificado también allegado a este legajo, fue condenado a la pena de 15 años
y un día.
6°) Que, por tanto, siendo irrefutable que el amparado Iturriaga
Neumann, no obstante la concesión de la libertad condicional no podrá egresar
del recinto carcelario en que actualmente permanece privado de libertad y, por
ende, no podrá demostrar con ello en el medio libre que se encuentra corregido
y rehabilitado, su concesión, además de inútil e ineficaz, importa una flagrante
contradicción y desatención de la esencia y finalidad que la ley ha dado a la
institución en análisis.
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Así por lo demás ya lo ha zanjado esta Corte al referir que, constando
que existe en actual tramitación un proceso penal contra el amparado por el
delito de homicidio calificado en el que se encuentra en prisión preventiva, esa
circunstancia “hace improcedente postular a la libertad condicional, mientras no
se resuelve su situación procesal en esa causa” (SCS Rol N° 52.829-16 de 18
de agosto de 2016, en causa caratulada “Herrera Jiménez Carlos
Alberto/Comisión de Libertad Condicional”).
7°) Que, a mayor abundamiento, ratifica la improcedencia del
otorgamiento de la libertad condicional al interno contra quien en otros juicios
se le ha denegado la libertad provisional al someterlo a procesamiento por
otros delitos, el que esta última decisión sólo puede obedecer a alguna de las
causales previstas en el artículo 363 del Código de Procedimiento Penal, esto
es, considerar la libertad del encausado peligrosa para la seguridad de la
sociedad o del ofendido, o el entender que la prisión preventiva es necesaria
para el éxito de las investigaciones, causales que se conforman por los motivos
descritos por el mismo artículo 363 y que resultan del todo contradictorios con
los que dan lugar a conceder la libertad condicional al interno.
8°) Que, en otro orden de ideas, como se colige de la lectura conjunta y
armónica de los artículos 2, N° 1, y 3 del D.L. N° 321, este ordenamiento define
y estructura el lapso que el interno deberá cumplir efectivamente la pena
privativa de libertad impuesta antes de poder postular al otorgamiento de la
libertad condicional, en proporción o consideración a la gravedad de los delitos
objeto de las condenas y de las penas por ellos impuestas.
En efecto, por regla general, conforme al artículo 2 N° 1 del D.L. N° 321,
dicho lapso corresponderá al de la mitad de la condena, sin embargo, el
artículo 3 del mismo texto prescribe que a los condenados a presidio perpetuo
calificado y a presidio perpetuo sólo se les podrá conceder la libertad
condicional una vez cumplidos cuarenta y veinte años de privación de libertad,
respectivamente. Por otro lado, a los condenados por los delitos de parricidio,
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homicidio calificado, robo con homicidio, violación con homicidio, violación de
persona menor de catorce años, infanticidio, los contemplados en el número 2
del artículo 365 bis y en los artículos 366 bis, 366 quinquies, 367 y 411 quáter,
todos del Código Penal, elaboración o tráfico de estupefacientes, y los incisos
tercero y cuarto del artículo 196 de la ley de Tránsito, se les podrá conceder la
libertad condicional cuando hubieren cumplido dos tercios de la pena. Además,
a los condenados a más de veinte años se les podrá otorgar una vez cumplidos
diez años de la pena, y los condenados por hurto o estafa a más de seis años,
podrán obtener el mismo beneficio una vez cumplidos tres años.
9°) Que el contexto del D.L. N° 321 debe ser considerado para ilustrar el
sentido de cada una de sus partes, de manera que haya entre todas ellas la
debida correspondencia y armonía, como dispone el artículo 22 del Código
Civil y, en este caso, el contexto reseñado evidencia que la determinación del
período que el interno debe cumplir la pena privativa de libertad de manera
efectiva antes de que pueda otorgársele la libertad condicional, no puede
obviar la gravedad de los delitos imputados ni la extensión de las sanciones
impuestas.
En el caso sub lite, según consigna el “Acta Tribunal de Conducta N° 2
Postulación Libertad Condicional Primer Semestre año 2016”, el encartado
Iturriaga Neumann fue condenado por delitos de secuestro calificado, homicidio
calificado y asociación ilícita, a dos penas de 5 años y un día de presidio, 15
años y un día de presidio, 6 años de presidio, y 100 días, calificándose además
los ilícitos como de lesa humanidad, de manera que, aun cuando en el
presente caso el amparado se encuentra habilitado para postular a la libertad
condicional una vez cumplidos diez años de privación de libertad conforme al
inciso 4° del artículo 3° del D.L. N° 321 -”A los condenados a más de veinte
años se les podrá conceder el beneficio de la libertad condicional una vez
cumplidos diez años de la pena, y por este solo hecho ésta quedará fijada en
veinte años”-, al haberse sancionado al amparado por la comisión de delitos
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contemplados en el inciso 3° del artículo 3° del D.L. N° 321, la libertad
condicional no constituye para él un derecho que puede exigir por el mero
cumplimiento de todos los requisitos del artículo 2, como en el caso de los
delitos comunes no previstos en dicho artículo 3° -a que alude, por tanto, el
artículo 2 N° 1-, pues atendida la gravedad de los delitos o de las penas
impuestas, en esos casos la libertad condicional sólo constituye una situación
excepcionalísima al cumplimiento efectivo de la pena y, por ende, se otorga a
la Comisión la “facultad” de conceder la libertad al interno peticionario (en ese
sentido SCS Rol N° 52.827-16 de 8 de septiembre de 2016), pudiendo
considerar para no otorgarla, por ejemplo, la gravedad de los delitos objeto de
condena y extensión de las penas impuestas, que en el caso de marras,
conduce necesariamente a concluir que apenas 10 años de cumplimiento de
pena efectiva frente a la extrema gravedad de los delitos de lesa humanidad
por los que fue condenado el amparado Iturriaga Neumann, así como ante la
mayor extensión de las penas impuestas -incluyendo las no consideradas por
Gendarmería en el proceso de postulación-, la concesión de la libertad
condicional al encartado resultaría carente del elemento de proporcionalidad
que el D.L. N° 321 considera al definir los tiempos mínimos de cumplimiento
para acceder u optar a la libertad condicional.
10°) Que, engarzando todo lo que se ha venido razonando, el elemento
de proporcionalidad ya tratado obsta a otorgar la libertad condicional al interno
contra quien todavía se encuentran pendientes más de una docena de
procesos seguidos por delitos de igual gravedad y naturaleza a los que fueron
materia de las condenas que actualmente sirve, pues sólo una vez que todos
ellos sean terminados podrá dilucidarse con meridiana certeza cuál es el
tiempo de cumplimiento efectivo de las penas que resulta proporcional a la
gravedad de todos los delitos que se le imputan y a todas las penas que se
impondrán en definitiva.
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11°) Que, no está de más mencionar, a fin hacer notar la consistencia de
esta doctrina jurisprudencial en esta materia, que los criterios ya expuestos se
observaron en la SCS Rol N° 59.006-16 de 8 de septiembre de 2016 (proceso
caratulado “Ambler Hinojosa Alex/Comisión de Libertad Condicional”), en la
que, acogiendo la acción de amparo, esta Corte otorgó la libertad condicional al
amparado, condenado a 7 años por delito de homicidio calificado de lesa
humanidad, al restarle menos de un año de cumplimiento de esa pena al
momento de la resolución de este Tribunal, sin que tampoco se tuviera
conocimiento de otros procesos pendientes seguidos en su contra.
12°) Que, ahora bien, por las razones ya desarrolladas latamante por
esta Corte Suprema en pronunciamiento anterior (SCS Rol N° 52.941-16 de 23
de agosto de 2016), al cual aquí se remite para evitar reiteraciones
innecesarias, -y como bien lo advierte la sentencia en alzada- yerra la Comisión
recurrida al concluir que no tiene competencia para pronunciarse sobre la
libertad condicional pretendida por el amparado, pues no es efectivo que en el
caso sub judice el Tribunal de Conducta no hubiese considerado como
intachable la conducta del encartado Iturriaga Neumann en el establecimiento
penal en que cumple sus condenas que demanda el artículo 2 N° 2 del D.L. N°
321, ya que tal como se lee en el “Acta Tribunal de Conducta N° 2 Postulación
Libertad Condicional Primer Semestre año 2016” de 15 de marzo de 2016,
dicho extremo -junto al de tiempo mínimo- “se encuentran cumplidos por la
totalidad de los postulantes [que incluye al amparado] y corroborados con los
antecedentes adjuntos” -sin perjuicio del consiguiente error del Tribunal de
Conducta de incluirlo en Lista N° 2-.
Sin embargo, y pese a ello, lo cierto es que, por todo lo que se ha
discurrido y reflexionado ut supra, dicha Comisión igualmente no debía otorgar
la libertad condicional pretendida por ser ésta incompatible con la situación
procesal ya reseñada del amparado, razón por la cual no puede estimarse que
la decisión del organismo recurrido prolongue de manera ilegal o arbitraria la
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privación de su libertad ambulatoria, la cual actualmente obedece a distintas
sentencias, ya sea definitivas o no, dictadas en su contra en procesos
criminales seguidos conforme a derecho.
Por
consiguiente,
la
acción
de
amparo
deducida
deberá
ser
desestimada.
En virtud de estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en el
artículo 21 de la Constitución Política de la República, se revoca la sentencia
apelada de cinco de octubre de dos mil dieciséis, dictada por la Corte de
Apelaciones de Santiago en el Ingreso Corte N° 950-2016 y, en su lugar, se
declara que se rechaza el recurso de amparo interpuesto a favor de Raúl
Eduardo Iturriaga Neumann contra la resolución dictada por la Comisión de
Libertad Condicional reunida en sesión extraordinaria de 28 de julio del año en
curso.
Se previene que el Ministro Sr. Cisternas y el Abogado Integrante
Sr. Correa, concurren a revocar la sentencia en alzada y, en consecuencia,
rechazar la acción de amparo intentada, únicamente en mérito de lo razonado
en los considerandos 1° a 7° y 12°.
Comuníquese de inmediato por la vía más expedita, regístrese y
devuélvase. Sin perjuicio, ofíciese.
Rol N° 76.487-16.
Pronunciado por la Segunda Sala integrada por los Ministros Sres. Milton Juica
A., Haroldo Brito C., Lamberto Cisternas R., Jorge Dahm O., y el Abogado
Integrante Sr. Rodrigo Correa G.
Autorizada por el Ministro de Fe de esta Corte Suprema.
En Santiago, a diecinueve de octubre de dos mil dieciséis, notifiqué en
Secretaría por el Estado Diario la resolución precedente, como asimismo
personalmente al señor Fiscal Judicial de la Corte Suprema, quien no firmó.
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