COMPENSACION. La compensación tiene lugar cuando dos

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362820. . Tercera Sala. Quinta Época. Semanario Judicial de la Federación. Tomo XXXV, Pág. 1421.
COMPENSACION. La compensación tiene lugar cuando dos personas reúnen la calidad de
deudores y de acreedores, recíprocamente y por su propio derecho. La compensación no es,
en realidad, sino una forma de pago, y el pago solamente puede ser hecho al acreedor o a su
legítimo representante. La compensación no puede tener lugar en contra de un tercero que
haya adquirido legítimamente los derechos de propiedad de un título de crédito, por virtud de
venta judicial, la que no puede equiparse a una cesión, y que, por lo mismo, no es necesario
sea notificada al deudor. En nuestro derecho mercantil, la compensación no extingue
automáticamente el adeudo, es preciso, para que opere, que sea opuesta como excepción por
un deudor a su acreedor, cuando por éste es requerido de pago, especialmente, cuando se trata
de documentos mercantiles, que no están destinados a probar la existencia de un crédito, sino
que tienen vida autónoma, como sucede con las letras de cambio, pagarés, y demás efectos
mercantiles. En materia mercantil, más rigurosamente que en la civil, debe aplicarse el
artículo que define la compensación, para concluir que ésta sólo puede oponerse al acreedor
que reclama el pago, cuando, a su vez, es deudor del demandado; y no cuando la deuda es
imputable a alguno de los anteriores transmisores de la propiedad del documento; pues sería
absurdo que el aceptante de una letra de cambio, al ser demandado por su importe, opusiera
al tenedor la excepción de compensación, por adeudo que en su favor tuviese alguno de los
anteriores endosantes o el librador. La compensación sólo procede contra el tenedor mismo y
no contra los anteriores beneficiarios, y el propietario de esos títulos a la orden, no puede ser
considerado como cesionario, en las condiciones del Código Civil, sino que es acreedor, de
manera directa, del obligado en los documentos, simplemente por los efectos legales que
produce la cláusula "a la orden".
Amparo civil directo 315/29. Parkman Pablo. 20 de julio de 1932. Unanimidad de cinco
votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.
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