Diario LA LEY 23/01/2015

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Acumulación de condenas: no mezclar churras con merinas
(Comentario a la STS de 20 de junio de 2014)
Eugenio ARRIBAS LÓPEZ
Doctor en Derecho y Criminólogo. Jurista del Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias
Diario La Ley, Nº 8451, Sección Tribuna, 2 de Enero de 2015, Año XXXVI, Ref. D-2, Editorial LA LEY
LA LEY 9047/2014
I. INTRODUCCIÓN
Para las personas que deben cumplir varias penas privativas de libertad o las que, ya cumpliéndolas,
se ven condenadas a otra u otras, reviste notoria importancia lo que se ha dado en llamar
expediente de acumulación de condenas (1) . Y la tiene porque, a resultas de lo que el órgano
jurisdiccional correspondiente acuerde con respecto a la acumulación, el tiempo de permanencia en
prisión puede verse sensiblemente acortado.
Como para muestra basta un botón, diremos que en el caso resuelto por la reciente STS de 20 de
junio de 2014, de un máximo de cumplimiento de 16 años y 45 días de prisión, fijado en principio
por el Juzgado de lo Penal, se ha pasado, con la estimación del recurso de casación, a un tope de 6
años y 27 meses de prisión. Como afirma el Alto Tribunal, el límite de cumplimiento es
«notoriamente inferior». Lo dicho: para la persona a la que aquélla resolución ha afectado, la
modificación en el máximo de cumplimiento de estancia en prisión ha tenido una importancia
fundamental.
Vamos a comentar la sentencia indicada porque se trata de una resolución que, además de
sintetizar de manera muy clara la doctrina jurisprudencial sobre la acumulación de penas privativas
de libertad, sienta el principio de que los días de pena de multa deben ser excluidos de la
acumulación a pesar de que pueden dar lugar, en caso de impago, a una responsabilidad personal
subsidiaria. Antes de iniciar, en dos apartados, un breve análisis de la STS de 20 de junio de 2014,
dedicaremos uno preliminar a reseñar las normas fundamentales a tomar en consideración en la
temática de la acumulación de penas privativas de libertad.
II. NORMAS FUNDAMENTALES SOBRE LA ACUMULACIÓN
El art. 75 CP dispone que cuando todas o algunas de las penas correspondientes a las distintas
infracciones no puedan ser cumplidas simultáneamente por el condenado, se seguirá el orden de su
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respectiva gravedad para su cumplimiento sucesivo, en cuanto sea posible. Ahora bien, siendo la
disposición anterior una regla general, la excepción se recoge en el art. 76.1 CP, al establecer que el
máximo de cumplimiento efectivo de la condena del culpable no podrá exceder del triple del tiempo
por el que se imponga la más grave de las penas en que haya incurrido, declarándose extinguidas
las que procedan desde que las ya impuestas cubran dicho máximo, que no podrá exceder de 20
años (o de 25, 30 o 40 años en el caso de comisión de determinados delitos muy graves).
Además, hay que tener en cuenta que aquélla limitación se aplicará aunque las penas se hayan
impuesto en distintos procesos si los hechos, por su conexión o el momento de su comisión,
pudieran haberse enjuiciado en uno sólo ( art. 76.2 CP).
El trámite procesal de fijación del límite de cumplimiento está previsto en el art. 988 LECrim.; así, el
Juez o Tribunal que hubiera dictado la última sentencia, de oficio, a instancia del Ministerio Fiscal o
del condenado, procederá a fijar el límite de cumplimiento de las penas impuestas conforme a lo
dispuesto en el art. 76 CP, determinando, por consiguiente, el máximo de cumplimiento de las
mismas.
Con relación a la pena de multa (regulada en los arts. 50 y ss. CP), es necesario que digamos que,
como regla general, se impondrá por el sistema de días multa, siendo su extensión mínima de diez
días y la máxima de dos años ( art. 50 CP). En el supuesto de que el condenado no satisfaga la
multa impuesta, quedará sujeto a una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de
libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas. En el caso de faltas, esa responsabilidad podrá
cumplirse mediante localización permanente, teniendo también el órgano jurisdiccional la posibilidad
de acordar, no sólo para las faltas, que la responsabilidad subsidiaria se cumpla mediante trabajos
en beneficio de la comunidad ( art. 53 CP).
III. SÍSTESIS DE LA DOCTRINA JURISPRUDENCIAL
La STS de 20 de junio de 2014, como hemos dicho, condensa la doctrina jurisprudencial sobre la
acumulación que el Alto Tribunal también examinó con cierto detalle en la STS de 21 de enero de
2014. Esta última resolución refiere la doble dirección que ha seguido la doctrina jurisprudencial en
interpretación de las normas penales que imponen los límites penológicos ( art. 76 CP). El punto
central de la cuestión está en si los hechos por su conexión se podrían haber enjuiciado en un solo
proceso (2) .
1.ª) Una primera dirección es aplicar un criterio amplio en cuanto a la clase de delitos a acumular
(ratione materiae), interpretando la conexión desde perspectivas sustantivas, alejadas del criterio
de la conexidad procesal de los arts. 17 y 300 LECrim., de tal forma que, en consideración a las
razones humanitarias que subyacen en los preceptos limitativos de las penas de prisión, la clase
concreta de delito cometido no se puede erigir en obstáculo que pueda impedir su aplicación. Este
criterio amplio en beneficio del reo permite la acumulación de todas las condenas que, por la época
en que ocurrieron los hechos delictivos, pudieron haber sido objeto de un solo procedimiento. La
cuestión fundamental en esta dirección interpretativa es que se trate de infracciones delictivas de
una misma época.
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2.ª) La segunda dirección es aplicar un criterio estricto en la interpretación de la exigencia de que los
hechos pudieran haber sido enjuiciados en un solo proceso (ratione temporis). Cuando hay ya una
sentencia condenatoria, es claro que los hechos delictivos perpetrados con posterioridad a la misma
no podrían haber sido enjuiciados en el proceso del que aquella resolución trae causa. Dicho de
forma más coloquial y elocuente: no se podían haber enjuiciado delitos no cometidos todavía.
Insiste la Sala Segunda, con referencia a la aplicación de este criterio estricto, en que el fundamento
y razón de ser de esta limitación es la peligrosidad que existiría, como facilitadora de la comisión de
nuevos hechos delictivos, «cuando un condenado, por las penas que ya tiene impuestas, sabe que
puede cometer algún delito porque la pena correspondiente a esta nueva infracción no tendría que
cumplirla al haberse ya superado, con las condenas anteriores, los límites legalmente
establecidos» (STS de 21 de enero de 2014).
Con todo, de la acumulación deben únicamente excluirse (STS de 20 de junio de 2014): primero,
los hechos que ya estuviesen sentenciados cuando se inicia el período de acumulación, es decir,
cuando se comete el delito enjuiciado en la sentencia que determina la acumulación; segundo, los
hechos posteriores a la sentencia que determina la acumulación. Por lo que se refiere a las
sentencias ya recaídas, hay que decir que la fecha relevante a efectos de la acumulación es la de su
dictado, no la de su firmeza (STS de 20 de junio de 2014).
También es importante comentar que es posible revisar acumulaciones de condena acordadas
mediante resolución firme; en efecto, un auto de acumulación ha de estar abierto siempre a la
posibilidad de que aparezca después otra pena no acumulada, pero que tenía que haberlo sido de
haber existido una tramitación normal (STS de 21 de enero de 2014).
IV. LA EXCLUSIÓN DE LA PENA DE MULTA
Vamos ahora a lo de las churras (penas de prisión) y las merinas (penas de multa). ¿Qué penas son
susceptibles de acumulación? Sólo las privativas de libertad, pues así está previsto en el CP. A pesar
de que de la pena de multa, en caso de impago, puede derivarse una responsabilidad personal
subsidiaria (un día de privación de libertad por cada dos cuotas de multa no satisfechas, ex art. 53.1
CP) y, entonces, materialmente puede transmutarse en prisión, no por ello, a juicio de la Sala
Segunda (STS de 21 de enero de 2014), pueden incluirse en la acumulación, ya que la
responsabilidad personal subsidiaria está sujeta a condena expresa ante el impago de la multa
impuesta (bien de forma voluntaria o bien por vía de apremio). Con esa premisa, deben ser
excluidas —quedando fuera de la acumulación— las ejecutorias que conlleven únicamente pena de
multa no transformada en privación de libertad, dado que esta es susceptible de ser cumplida de
forma simultánea con la de prisión ( art. 75 CP), pudiendo además, en el caso de impago, ser
sustituida la responsabilidad personal subsidiaria por pena de trabajo en beneficio de la comunidad o
localización permanente.
En definitiva, sólo cabría la acumulación de la pena de multa cuando hubiese constancia en el
expediente de que, previo requerimiento e impago, el órgano jurisdiccional ejecutante hubiese
procedido a su conversión en responsabilidad personal subsidiaria. Si se permite la expresión y
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echando mano del símil que estamos utilizando, si la merina hubiese tornado en churra. En caso
contrario, las penas de prisión y las penas de multa no se pueden mezclar a los efectos
acumulativos del art. 76 CP.
Si se pudiesen mezclar las penas de prisión y multa, sumándolas a efectos de la acumulación, siendo
el resultado la mayor de las penas impuestas en las diferentes causas y, por lo tanto, calculando su
triplo a los efectos de establecer la limitación del art. 76 CP, evidentemente el resultado final sería un
tiempo de permanencia en prisión más prolongado que si se hubiese tomado como pena más grave
otra de menor duración para calcular el triplo —lo que de hecho ocurrió en el caso resuelto por la
resolución del TS que estamos comentando—. En este sentido, el criterio sustentado en la STS de
24 de junio de 2014 es favorable al penado. Ahora bien, el reverso de la moneda es que, quedando
las penas de multa fuera de la acumulación, naturalmente deben cumplirse y si, finalmente, las
multas no se han pagado ni han sido sustituidas por las penas de localización permanente o trabajos
en beneficio de la comunidad, debe cumplirse después la privación de libertad subsidiaria a la multa y
debe hacerse fuera de los límites fijados en el acuerdo de acumulación, a no ser que, mutadas ya
formalmente las penas de multa en días de privación de libertad, se solicite por el penado, si le es
favorable, su inclusión en la acumulación ya realizada.
Con relación a lo que acabamos de indicar, la posibilidad de acumulación posterior de la
responsabilidad personal subsidiaria por impago de la multa, una vez efectuada su mutación, ha sido
reconocida por la también reciente STS de 19 de mayo de 2014: «(…) en el caso de que se
produjese la transformación de la pena de multa en efectiva pena privativa de libertad será posible
(…) la acumulación, con independencia del momento posterior en que tal conversión tenga
lugar» (3) .
(1)
A nivel doctrinal la importancia del tema queda patentizada por los trabajos que se le vienen
dedicando. Vid. Recientemente al respecto: SÁENZ MALCEÑIDO, E., «La acumulación de penas:
epítome legal, doctrinal y jurisprudencial», Diario LA LEY, núm. 8425, 20 de noviembre de 2014;
NISTAL BURÓN, J., «Condena a imponer y pena de cumplir en el caso del `presunto´ pederasta
de Ciudad Lineal (si es declarado culpable)», Diario LA LEY, núm. 8406, 24 de octubre de 2014;
ARRIBAS LÓPEZ, E., «Notas sobre los límites de cumplimiento de la pena de prisión. A propósito de
la STS de 21 de enero de 2014», Diario LA LEY, núm. 8308, 12 de mayo de 2014.
Ver Texto
(2)
Vid. ARRIBAS LÓPEZ, E., op. cit., pág. 14.
Ver Texto
(3)
Vid. NIETO GARCÍA, A.J., «Acumulación jurídica de las penas de multa y de localización
permanente —una de cal y otra de arena—. A propósito de la STS de 19 de mayo de 2014»,
OTROSÍ, núm. 5, 2014, pág. 56.
Ver Texto
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