¿Si no veis signos, no podéis creer?

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¿Si no veis signos, no podéis creer?
IV LUNES DE CUARESMA - Nueva Creación
(Is 65, 17-21; Sal 29; Jn 4, 43-54)
TRES LLAMADAS
“Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y
alegrÃ-a perpetua por lo que voy a crear.― (Is 65, 19)
“Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mÃ-o, te daré gracias por siempre.― (Sal 29)
“Jesús le habÃ-a dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia.― (Jn 4, 53)
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CONSIDERACIÓN
No es indiferente que ya hayamos superado la mitad del tiempo cuaresmal. La Iglesia ha celebrado el domingo de la alegrÃ-a, ha aliviado el color
morado, y los catecúmenos ven más cerca el gran dÃ-a de su bautismo, por el que en verdad sucederá algo nuevo.
¡Qué diferencia perciben los sometidos a esclavitud el dÃ-a que se sienten libres! ¡Qué alegrÃ-a inunda el corazón de los que alcanzan una
tierra donde poder trabajar con dignidad! ¡Qué gozo se experimenta cuando se sale bien de un chequeo médico, si habÃ-a sospecha de alguna
dolencia grave! La Pascua del Señor debiera concedernos los sentimientos de alegrÃ-a y de libertad que da pasar de esclavo a hijo, de enfermo a
sano, de parado a tener trabajo…
UNA NUEVA CREACIÓN
Es lapidaria la expresión de San Francisco de AsÃ-s: “Hoy comienzo―. Es una clave renovadora permanente, que libera del peso del ayer,
gracias a la misericordia divina. La novedad nos la dicta el corazón.Â
¡Qué diferente es encontrar de pronto el amor en la propia vida, porque amas a una persona y ella te ama, que vivir arrastrando los dÃ-as, sin
ánimo, creyendo que no interesas a nadie! El enamorado ve luminosa la noche, siente cálido el frÃ-o, y la soledad es estancia habitada por la
imagen de la persona amada. La fe es el regalo que se nos entrega en el bautismo, por el que se iluminan nuestros ojos para poder interpretar todo
en clave trascendente, de tal manera que ya no hay muerte sin vida, ni siembra sin esperanza de cosecha. Una clave para reinterpretar todo
acontecimiento como algo nuevo es mirarlo con esperanza cristiana. Al que ama todo le sabe a Dios, y el que espera presiente el amor divino.
En tu situación personal, puedes mirar con fe lo que sucede, y recobrar la esperanza.
Õbrete a la posibilidad de la novedad de vida, la que te ofrece saberte hijo de Dios.
Evangelio según San Juan 4,43-54.
Jesús partió hacia Galilea. El mismo habÃ-a declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos
lo recibieron bien, porque habÃ-an visto todo lo que habÃ-a hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habÃ-an ido a la
fiesta. Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde habÃ-a convertido el agua en vino. HabÃ-a allÃ- un funcionario real, que tenÃ-a su hijo enfermo en
Cafarnaún. Cuando supo que Jesús habÃ-a llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo
moribundo. Jesús le dijo: "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen".Â
El funcionario le respondió: "Señor, baja antes que mi hijo se muera". "Vuelve a tu casa, tu hijo vive", le dijo Jesús. El hombre creyó en la
palabra que Jesús le habÃ-a dicho y se puso en camino.Â
Mientras descendÃ-a, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivÃ-a. El les preguntó a qué hora se habÃ-a sentido
mejor. "Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre", le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le habÃ-a dicho: "Tu
hijo vive". Y entonces creyó él y toda su familia.
Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV. IV, 18
“¿Si no veis signos, no podéis creer?―
“El que escruta la majestad de Dios, se verá abrumado por su gloria― (Pr 25,27 Vulg). Dios no ha dado al hombre la suficiente inteligencia
para conocerlo todo…; lo que se te pide es una fe sólida y una vida sencilla, y no un conocimiento de todo. Si no entiendes ni comprendes las
cosas más triviales ¿cómo entenderás las que están sobre la esfera de tu alcance? Sujétate a Dios y humilla tu juicio a la fe, y se te dará la
luz de la ciencia, según te fuere útil y necesaria. Algunos son gravemente tentados contra la fe en el santo sacramento; mas esto no se ha de
imputar a ellos sino al enemigo. No tengas cuidado, no disputes con tus pensamientos, ni respondas a las dudas que el diablo te sugiere, sino cree
en las palabras de Dios, cree a sus santos y a sus profetas, y huirá de ti el malvado enemigo. Muchas veces es muy conveniente al siervo de Dios el
padecer estas tentaciones.
Pues no tienta el demonio a los infieles y pecadores a quienes ya tiene seguros; sino que tienta y atormenta de diversas maneras a los fieles y
devotos. Acércate, pues, con una fe firme y sencilla, y llégate al sacramento con suma reverencia; y todo lo que no puedes entender
encomiéndalo con seguridad al Dios todopoderoso. Dios no te engaña; el que se engaña es el que se cree a sÃ- mismo con demasÃ-a. Dios
anda con los sencillos, se descubre a los humildes, y “da entendimiento a los pequeños― (Sal 118, 130), alumbra a las almas puras y esconde
su gracia a los curiosos y soberbios. La razón humana es flaca, y puede engañarse; mas la fe verdadera no puede ser engañada. QUIZÕ
DESBARRO
IsaÃ-as 65, 17-21; Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b; Â Juan 4, 43-54
“De lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegrÃ-a perpetua por lo que voy a crear―.
Diariamente tengo que tratar con personas que sufren. Nadie está tan cerca del sufrimiento humano como el sacerdote. Los médicos lo saben
casi todo acerca de los dolores corporales; pero ignoran, muchas veces, los terribles sufrimientos afectivos de sus pacientes. Los psicólogos tratan
las enfermedades del espÃ-ritu y de la mente; pero nadie acude a ellos por un dolor de espalda. Sin embargo, el sacerdote es -¡gracias a Dios!- el
pañuelo de lágrimas donde todo sufrimiento encuentra desahogo: “padre, mañana me operan del riñón; pida usted por mÃ-―; “padre,
mi hijo es drogadicto; pida por él―; “padre, mi vida está rota; mi matrimonio es un fracaso…―; “padre, tráigame la Comunión a casa,
porque me estoy muriendo…― He acompañado a muchas personas hasta la orilla, y desde allÃ- los he visto partir y perderse entre la bruma, a la
vez que sus dedos temblorosos soltaban los mÃ-os a mitad de un Padrenuestro.
No sé si resulta pretencioso decir que no encuentro tiempo para mis dolores; si es pretencioso, lo borro y se acabó. O quizá mis mayores dolores
los estoy sufriendo en las almas de… ¿Puedo decir “de mis hijos―? No sé; pienso en ocasiones que tengo en reserva un saco inagotable
de lágrimas, y que no quiero llorarlo hasta que no llegue al cielo y lo pueda vaciar en los hombros de MarÃ-a. Desbarro. Tan sólo querÃ-a expresar
la alegrÃ-a que me producen las palabras del profeta. La promesa de que un dÃ-a todo sufrimiento será olvidado es mi alimento en las horas de
mayor tribulación. He leÃ-do a Santa Teresita, y la venero desde hace años. Pero cuando dice que no sabrá ser feliz en el cielo sin sufrimiento no
la comprendo. Yo estoy deseando dejarlo atrás definitivamente. “Anda, tu hijo está curado―. Como en los anuncios de televisión, la curación
de aquel criado duró apenas veinte segundos. Años, dÃ-as, o meses más tarde, el joven incurrió en otra enfermedad que lo llevó a la tumba.
Pero el milagro operado por Jesús ha quedado impreso en el evangelio como el signo de la dicha que esperamos. A algunas personas, a quienes
siempre veo llorando, les suelo decir: “¡Bueno! ¿Cuándo llegará el dÃ-a en que te sientes ahÃ-, y, al preguntarte yo: «¿Cómo estás?»,
me contestes: «¡Nunca habÃ-a sido tan feliz!»?― Se me encogen de hombros -¡pobrecitos!- y sonrÃ-en con una sonrisa triste. Pero mi
corazón, en esos momentos, vuela hasta el cielo. Y allÃ- me imagino que me siento a su lado y los veo sonreÃ-r de verdad, como sonrÃ-en los
ángeles, la Virgen, o los santos. Todo eso llegará; llegará muy pronto. Pero, entretanto, y mientras nos alimenta la esperanza de unas palabras
proféticas, nuestros cuerpos y nuestros corazones están bien en la Cruz. Es el único lugar de este mundo donde no están solos. ¡Vale la pena!
¡Vale la pena vivir en el Calvario, vale la pena abrazar el regazo de MarÃ-a al pie del Madero, vale la pena esperar ese dÃ-a consolando a Jesús, y
siendo consolados por Él! A veces, uno casi ni se entera de que sufre…
San Beniamino Ergol (Benjamin)
San Benjamin Ergol, diácono en Persia, es parte de un grupo de mártires asesinados sólo en Persia durante la larga persecución de los
cristianos, que se inició en el reinado de Iezdegerd I y terminó con el sucesor Bahram-Gor. Existen varias versiones en relación con esta feroz
persecución, entre ellos, en gran medida por el bizantino sinassari también las noticias sobre los nombres de los mártires, la fecha y el lugar del
martirio es inexacto e incoherente.
El incidente ocurrió en la larga persecución de los cristianos en Persia, dice que alrededor de 420, el afán desenfrenado de algunos cristianos,
encabezados por un sacerdote Hasu, llevó a incendiar Ergol (Argul) a El Pireo, que es un templo dedicado el culto del fuego.
Para esta destrucción fue arrestado el obispo Abdas, su hermano el Papa, los sacerdotes Hasu e Isaac, el Secretario Efrén, el Papa
subdeacon, los laicos Daduq y Durtan; Abdas el obispo fue ordenado por las autoridades civiles para reconstruir el templo porque se negó , fueron
condenados a muerte.
Ellos se han unido en la celebración de otros mártires de la persecución, el fuego provocado dall'episodio de Pireo y se Ormisda (Manides),
Sahin y diácono de Ergol, BenjamÃ-n.Â
Sobre este último, la «Martyrologium Romanum" en conmemoración del 31 de marzo, incluye la siguiente cita: "En Ergol (Argul) en Persia, san
Benjamin Deacon, no desiste por la predicación de la verdad de la fe, en virtud de Bahrom Gor-Rey, se consume su martirio venendogli atascado
en las rejillas de ventilación y debajo de las uñas delgadas y punzantes de madera ".
El martirio tuvo lugar hacia las 420 que hay en los dos primeros años del reinado de Bahrom-Gor, debido a que en 422 fue ganada por Teodosio
II, que como condición de la paz plantean la libertad de culto a los cristianos de Persia.
Oremos
"... A éstos pertenece el reino de los cielos, porque no sobrepreciaron la vida de la tierra, y, lavando sus túnicas con la sangre del Cordero,
alcanzaron los premios del reino eterno...."
Dios de poder y misericordia, que diste tu fuerza al mártir San Benjamin Ergol para que pudiera resistir el dolor de su martirio, concédenos
que quienes celebramos hoy el dÃ-a de su victoria, con tu protección, vivamos libres de las asechanzas del enemigo. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo.
Calendario Â
de Fiestas Marianas: Nuestra  Señora de la Santa Cruz, Jerusalén.
Somos pecadores
Los cristianos hablamos a menudo de la necesidad de convertirnos a Dios. El tiempo de Cuaresma es un tiempo propicio para la conversión y
para prepararnos mejor a celebrar la Pascua. Somos pecadores. Nos esforzamos para alcanzar nuestro fin, nuestra felicidad, autodivinizándonos.
De esta manera, como afirma el Concilio Vaticano II, "rompemos todo nuestro ordenamiento hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia todas
las cosas creadas―.
Sin embargo, ser cristiano pide no permanecer sólo en la conciencia de que somos pecadores.
En la oración del padrenuestro pedimos perdón a Dios por nuestros pecados, "asÃ- como nosotros perdonamos a nuestros hermanos". Pero,
¿cómo es que siempre, y hoy aún más, nos cuesta tanto acercarnos al sacramento de la penitencia para alcanzar la gracia de Dios y
reconciliarnos con Él? Tenemos que renovar la conciencia de que Dios siempre perdona al pecador arrepentido.
En este tiempo de Cuaresma somos invitados tanto a reconocer que somos pecadores como a acoger el perdón de Dios. En este punto, me parece
que todos debemos imitar la enseñanza y el ejemplo que nos da nuestro querido papa Francisco. "Muchas personas -nos ha recordado- quizá no
entienden la dimensión eclesial del perdón, porque siempre domina el individualismo, el subjetivismo, y también nosotros los cristianos los
sufrimos. Dios perdona a todo pecador arrepentido, personalmente; pero el cristiano está unido a Cristo y Cristo está unido a la Iglesia, y para
nosotros, cristianos, hay un regalo más y un compromiso más: pasar humildemente a través del ministerio eclesial."
En su primera visita a la basÃ-lica de Santa MarÃ-a la Mayor, en Roma, al saludar a los confesores del templo les dijo: "Sed misericordiosos.
¡Esto es lo que los fieles necesitan!" Y en una de las audiencias generales, dejando de lado el discurso que tenÃ-a preparado, improvisó unas
palabras sobre el sacramento de la reconciliación diciendo que "Dios siempre nos perdona; Dios no se cansa nunca de perdonar y nosotros no
debemos cansarnos nunca de ir a pedirle perdón".
"El perdón de Dios -añadió- se nos da en la Iglesia, se nos transmite a través del ministerio de un hermano nuestro, el sacerdote, que es un
hombre que, como nosotros, también tiene necesidad de la misericordia.
Por ello, los sacerdotes deben confesarse, y también los obispos: todos somos pecadores." Y pasando al testimonio personal, Francisco dijo:
"Incluso el Papa se confiesa cada quince dÃ-as, ¡porque el Papa es también un pecador! El confesor escucha lo que yo le digo, me aconseja y me
perdona, porque todos tenemos necesidad de este perdón."
†LluÃ-s MartÃ-nez Sistach  Cardenal arzobispo de Barcelona
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Cristianos tristes "La fe nos pone en camino hacia las promesas. La fe en las promesas de Dios"
Francisco advierte sobre los cristianos que hacen sólo "turismo existencial"
"El problema no es equivocarse de camino, sino no regresar cuando nos hemos equivocado"
RV, 31 de marzo de 2014 a las 12:42
La Cuaresma es un tiempo hermoso para pensar si estoy en camino o si estoy demasiado quieto: conviértete
(Radio Vaticano).-Â No vagabundear por la vida, incluida la del espÃ-ritu, sino ir derechos hacia la meta que para un cristiano quiere decir seguir las
promesas de Dios, que jamás decepcionan. Es la enseñanza del Papa Francisco según las lecturas del dÃ-a, y que explicó en su homilÃ-a de la
Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
Hay cristianos que se fÃ-an de las promesas de Dios y las siguen a lo largo de la vida. Hay otros cuya vida de fe se estanca y hay otros aún
convencidos de progresar y que, en cambio, hacen sólo "turismo existencial".
El Papa hizo una distinción acerca de tres tipos de creyentes, que tienen el común denominador de saber que la vida cristiana es un itinerario,
pero que son divergentes en el modo de recorrerlo o no recorrerlo de ninguna manera.
Ante todo, inspirándose en el pasaje de IsaÃ-as de la primera Lectura, Francisco explicó que Dios siempre "antes de pedir algo, promete". Y
añadió que su promesa es la de una vida nueva y la de una vida de "alegrÃ-a". AquÃ-, dijo, está "el fundamento principal de la virtud de la
esperanza: confiar en las promesas de Dios" - sabiendo que Él jamás "decepciona" - puesto que la esencia de la vida cristiana es "caminar
hacia las promesas". Mientras después también están los cristianos que tienen "la tentación de detenerse":
"¡Tantos cristianos detenidos! Tenemos tantos detrás que tienen una esperanza débil. SÃ- creen que existe el Cielo y que todo irá bien. Está
bien que lo crean, ¡pero no lo buscan! Cumplen los mandamientos, los preceptos: todo, todo... Pero están detenidos. El Señor no puede hacer de
ellos levadura en su pueblo, porque no caminan. Y esto es un problema: los detenidos. Después hay otros entre ellos y nosotros, que se equivocan
de camino: todos nosotros algunas veces nos hemos equivocado de camino, esto lo sabemos. El problema no es equivocarse de camino; el
problema es no regresar cuando uno se da cuenta de haberse equivocado".
El modelo de quien cree y sigue lo que la fe le indica es el funcionario del rey descrito en el Evangelio, que pide a Jesús la curación de un hijo
enfermo y no duda un instante en ponerse en camino hacia casa cuando el Maestro le asegura que la ha obtenido. Opuesto a este hombre, afirmó
el Papa, es quizás, el grupo "más peligroso", en el que están aquellos que "se engañan a sÃ- mismos: los que caminan pero no hacen camino":
"Son los cristianos errantes: giran, giran como si la vida fuera un turismo existencial, sin meta, sin tomar las promesas en serio. Aquellos que giran y
se engañan, porque dicen: ‘¡Yo camino!'. No, tú no caminas: tú giras. Los errantes... En cambio, el Señor nos pide que no nos detengamos,
que no nos equivoquemos de camino y que no giremos por la vida. Girar por la vida... Nos pide que miremos las promesas, que vayamos adelante
con las promesas como ese hombre, como ese hombre: ¡ese hombre creyó en la palabra de Jesús! La fe nos pone en camino hacia las
promesas. La fe en las promesas de Dios".
"Nuestra condición de pecadores hace que nos equivoquemos de camino", reconoció el Papa Francisco, si bien aseguró que: "El Señor nos da
siempre la gracia de volver":
"La Cuaresma es un tiempo hermoso para pensar si estoy en camino o si estoy demasiado quieto: conviértete. O si me he equivocado de camino:
pero ve a confesarte y retoma el camino. O si soy un turista teologal, uno de estos que hacen el giro de la vida pero jamás dan un paso hacia
adelante. Y pido al Señor la gracia de retomar el camino, de ponerme en camino, pero hacia las promesas".
Vete que tu hijo vive
Juan 4, 43-54. Cuaresma. Si queremos que de verdad Dios nos cure, tenemos que acercarnos a Él confiadamente.
Oración introductoria
Señor mÃ-o, aquÃ- estoy para escucharte porque sé que tu palabra es espÃ-ritu y vida. Jesús mÃ-o, Tú conoces y sabes que muchas veces
en mi vida pongo mi confianza en las palabras del mundo y me falta crecer en la fe para llegar a la certeza que me brindan tus palabras. Te ofrezco
esta meditación por todos aquellos que no creen en la fuerza transformativa de tu palabra. Purifica los ojos de nuestra pobre razón humana con
el colirio de la fe, para que podamos contemplar la realidad como Tú la ves.
PeticiónÂ
Dios mÃ-o ayúdame a ser coherente y vivir de la fe. Que viva lo que creo, para evitar el error de creer como vivo.Â
Meditación del Papa FranciscoÂ
¿Qué sentido tiene "insistir" con Dios?Â
Esta es una buena pregunta, que nos hace profundizar en un aspecto muy importante de la fe: Dios nos invita a rezar con insistencia no porque no
sabe qué necesitamos, o porque no nos escucha. Al contrario, Él escucha siempre y conoce todo de nosotros, con amor. En nuestro camino
cotidiano, especialmente en las dificultades, en la lucha contra el mal fuera y dentro de nosotros, el Señor no está lejos, está a nuestro lado;
nosotros luchamos con Él al lado, y nuestra arma es precisamente la oración, que nos hace sentir su presencia junto a nosotros, su misericordia
y también su ayuda.Â
Pero la lucha contra el mal es dura y larga, requiere paciencia y resistencia - como Moisés, que debÃ-a tener los brazos alzados para hacer
vencer a su pueblo.
Y asÃ-: hay una lucha que llevar adelante cada dÃ-a; pero Dios es nuestro aliado, la fe en Él es nuestra fuerza y la oración es la expresión de
esta fe. Por eso Jesús nos asegura la victoria, pero nos pregunta: "Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?" Si se
apaga la fe, se apaga la oración y nosotros caminamos en la oscuridad, nos perdemos en el camino de la vida. (S.S. Francisco, 20 de octubre de
2013).Â
Reflexión apostólica
Jesús nos quiere devolver la salud, como al hijo del funcionario real, y quiere liberarnos de toda esclavitud y tristeza perdonándonos todas
nuestras faltas. Si tenemos fe, si queremos que de verdad nos cure, debemos acercarnos confiadamente para que nos llene de su gracia. Por esto,
cada vez que nos disponemos a recibirle en la EucaristÃ-a le decimos una breve oración que nos hace más humildes, "Señor, no soy digno que
entres a mi casa, pero sé que basta una palabra tuya para sanarme".
La vida diaria nos presenta un reto muy grande que consiste en vivir desde la fe, en creer plenamente en Cristo. El Evangelio nos ofrece una clave
preciosa para dirigir nuestras acciones cotidianas, para convertirnos en apóstoles verdaderos de Cristo y obtener la vida. "Creyó el hombre en la
palabra que Jesús le habÃ-a dicho y se puso en camino".
La palabra de Cristo se convierte en transformativa cuando el hombre la acepta, se convierte, se pone en camino y asÃ- puede llegar a la vida.
Vida que no sólo es fÃ-sica, sino vida espiritual y eterna. La fuerza de Dios se manifiesta en Cristo que es la Palabra. Una Palabra en la que la
vida, acciones y pensamientos están perfectamente unidos. Por ello Cristo es la Persona más coherente y eso le da credibilidad.
Los cristianos, como apóstoles y seguidores de Cristo, estamos llamados a ser testimonios coherentes de vida. Por ello no se puede separar la fe
de la vida y, en consecuencia, las acciones del apóstol de Cristo siguen la moral cristiana. Por ello los mayores apóstoles de todos los tiempos
han sido, no los hombres buenos, sino los hombres santos. Aquellos que hablaban "de Cristo" pero porque habÃ-an hablado primero "con Cristo".
Aquellos que habÃ-an hecho primero un encuentro profundo con la Palabra que cambió radicalmente su vida.
Propósito
Procuraré hacer una reflexión evangélica con toda mi familia.Â
Diálogo con CristoÂ
Jesús, Tú eres la Palabra del Padre que has venido al mundo para darme la vida y salvarme. Sé que Tú puedes transformarme pero quieres
que yo libremente te acepte. Ayúdame para que crea y tenga vida y pueda mi experiencia de encuentro contigo a toda mi familia.Â
Es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espÃ-ritu, hasta
las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón (San Pablo. Heb 4,12).Â
El Padre sabe lo que te hace falta
Lunes cuarta semana de Cuaresma. ¿Qué es lo que nosotros estamos dándole a Dios en nuestra existencia?
Cuaresma es el tiempo de conversión del corazón. Cuaresma es el tiempo de regreso a Dios. Esto tendrÃ-a que inquietarnos para ver si
efectivamente estamos regresando a Dios no solamente las cosas que Él nos ha dado, sino si nosotros mismos estamos regresando a Dios.
PodrÃ-amos decir que cada uno de nosotros es un don de Dios para uno mismo; la vida es un don que Dios nos da. ¿Cómo estamos regresando
ese don a Dios? Esta conversión del corazón, ese regresar a Dios, ese volver a poner a Dios en el centro de la vida, ¿cómo lo estoy
haciendo? ¿Hasta qué punto puedo decir que realmente nuestro Señor está recibiendo de mÃ- lo que me ha dado?
Cuando nos enfrentamos con nuestra vida, con nuestros dolores, con nuestras caÃ-das, con nuestras miserias, con nuestros triunfos y gozos,
podrÃ-a darnos miedo de que no estuviésemos en la condición de dar al Señor lo que Él espera de nosotros. Miedo de que no
estuviésemos en la situación de regresar, con ese corazón convertido, todo lo que el Señor nos ha dado a nosotros.Â
Jesús en el Evangelio dice: “El Padre sabe lo que les hace falta antes de que se lo pidan―. Dios nuestro Señor sabe perfectamente qué
es lo que necesitamos en ese camino de conversión hacia Él. Sabe perfectamente cuáles son los requerimientos interiores que tiene nuestra
alma para lograr una verdadera conversión del corazón.Â
Yo me pregunto si a veces no tendremos miedo de este conocimiento que Dios tiene de nosotros. ¿No tendremos miedo, a veces, de que el
Señor puede llegar a conocer lo que necesitamos?Â
Sin embargo, debemos dejar que el alma se abra a su mirada. En la oración que el Señor nos enseña en el Evangelio y que repetimos en la
Misa: “Padre nuestro, que estás en los cielos―, nos llama a confiar plenamente en el Señor, a pedirle que Él sea santificado y que venga
a vivir en nosotros su Reino. Es la oración de un corazón que sabe pedir a Dios lo que Él le dé y que se abre perfectamente para que el
Señor le diga lo que necesita.Â
¡Cuántas veces a nosotros nos puede faltar esto! DeberÃ-amos exigirnos que nuestra vida vuelva a Dios con una confianza plena; que se
adhiera a Dios sólo y únicamente como el único en quien de veras se puede confiar.Â
Creo que ésta podrÃ-a ser una de las principales lecciones de conversión del corazón.Â
¿Qué es lo que nosotros estamos dándole a Dios en nuestra existencia? ¿Con qué fecundidad estamos dándole a Dios en nuestra vida?
Si al examinarnos nos damos cuenta de que nos faltan muchos frutos, si al examinarnos nos damos cuenta de que no tenemos toda la fecundidad
que tendrÃ-amos que tener, no tengamos miedo, Dios sabe lo que necesitamos, y Dios sabe qué es lo que en cada momento nos va pidiendo.
¿Por qué si Dios lo sabe, no dejarme totalmente en sus manos? ¿Por qué, entonces, si Dios lo sabe, no ponerme totalmente a su servicio
en una forma absoluta, plena, delicada?Â
Precisamente esto es la auténtica conversión del corazón. La conversión del corazón en la Cuaresma no va a ser hacer muchos sacrificios;
la conversión del corazón en la Cuaresma es llegar al fondo de nosotros y ahÃ- abrirnos a Dios nuestro Señor y ponernos ante Él con
plenitud.Â
Vamos a pedirle a Dios que sepamos regresarle todo lo que nos ha dado, que sepamos hacer fecundo en nuestro corazón ese don que es
nuestra vida cotidiana, ese don que somos nosotros mismos para cada uno de nosotros. Que esa sea nuestra intención, nuestra oración y sobre
todo, el camino de conversión del corazón.Â
Cenobita Los más próximos a Jesus de Nazareth
Homenaje a los cenobitas
"Olvidados y muchas veces maltratados por la soberbia de los jóvenes tecnócratas eclesiásticos"
Son plenamente conscientes de que su sincero amor al prójimo les acerca a Dios
(Elkano).- Mi fraternal afecto a los, muchos ya ancianos, cenobitas. Olvidados y muchas veces maltratados por la soberbia de los jóvenes
tecnócratas eclesiásticos; aquellos que lucen sotana de paño de lujo (lo caro siempre es mejor y resulta a la larga barato decÃ-a), cortada por
sastre cuyas bocamangas sobresalen desafiantes puños, muchas veces dobles, sujetos, en demasiadas ocasiones, por gemelos.
Las cenobitas, las conventuales, las monásticos, las caustrales, también tantos y tantos curas de pueblo de sotana raida, han sufrido en silencio la
displicencia, cuando no el claro desprecio, de quienes se consideran superiores ... ¿tambien ante Dios?.
Buenas gentes, bien intencionadas gentes, los más próximos al Jesus de Nazareth Evangélico. Pegados al suelo, a la tierra, al polvo y al barro,
a los problemas de sus vecinos.
Plenos de amor a ese hijo de Dios en el que no solo ven al Nazareno, también ven al ser humano pecador y le aman, y quizás, precisamente
por ello le aman; por que la única diferencia entre el/a cenobita y ese ser humano tan solo está el hábito conventual o la raÃ-da sotana.
Ell@s aman al prójimo, rezan por los problemas personales de ese ser humano anónimo, curan heridas anÃ-micas, aconsejan y con su mejor
intención -evangélicamente, sin la más mÃ-nima duda-. Llaman a Dios a diario pidiéndole ayuda para esa persona en particular, saben que:
"lo que hagas por una de mis gentes a mi mismo me lo haces".
Son plenamente conscientes de que su sincero amor al prójimo les acerca a Dios. Saben también de sus imperfecciones, al fin y al cabo
también ellos son humanos. Y confÃ-an en que el Dios-Padre, al que han dedicado su humildemente anónima vida recoja en su momento su alma.
La Iglesia existe; actualmente algunos opinan que ya pasó el tiempo de l@s conventuales. Solo dos conceptos al respecto:
1º) La Iglesia nunca hubiera llegado hasta hoy sin estas buenas y bienintencionadas gentes a pesar de la oveja negra que siempre hay en el
rebaño.
2º) Lo espiritual es el único oro que a la iglesia debe atraer.
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA
30 de marzo de 2014 Â -1S 16, 1, 6-7, 10- 13a ; Sl 22 ; Ef 5, 8-14 ; Jn 9, 1-41. Tal como vamos viendo en los domingos de Cuaresma , la liturgia de
la palabra nos va haciendo conocer más y más el misterio de Cristo a fin de que podamos vivir más de acuerdo con sus exigencias . en el relato
de las tentaciones descubrÃ-amos el misterio de su fuerza interior ante las dificultades . La transfiguración del Señor nos mostraba el misterio de
su identidad arraigada en Dios en la condición de Hijo amado. En la narración de la mujer samaritana , del pasado domingo, veÃ-amos el misterio
de la Su misión personal como don de Dios . Y el próximo domingo , en la resurrección de Lázaro podremos contemplar la fuerza decisiva de vida
de Dios que en Jesús libera nuestra vida del poder definitivo de la muerte. El episodio evangélico de este domingo IV de Cuaresma ficha su
mirada en el misterio de Jesús como luz que hace luminosa la vida del hombre . La acción de Jesús manifiesta claramente qué significa ser luz ,
y en la respuesta del ciego curado podemos ver cuáles son las exigencias de vivir este misterio .
La luz que es Jesús , como el agua que dio a la samaritana , tiene en ella el misterio , _el secreto podrÃ-amos decirlo de hacer nacer en el corazón
de los creyentes una realidad nueva que aunque viene de Dios , porque es un don suyo, se convierte auténticamente de cada persona , una luz
nueva que tiene el resplandor de Dios . la luz de Cristo , como lo hacemos en cada Vigilia Pascual , cuando se reparte no merma sino que vive como
propia en cada uno de los que la hemos recibido. La llama de cada uno participa del único fuego que lo ha generada . Con esto significamos no
sólo la Luz de Cristo sino nuestra participación en su misterio.
Pero ¿qué querrá decir ser luz? ¿ No será tal vez vivir haciendo las obras de Dios , que es luz ? como nos decÃ-a el apóstol en la segunda
lectura , ser luz es dar frutos de bondad , de justicia y de verdad, porque mientras estamos en este mundo estamos llamados a ser luz del mundo . La
bondad , la justicia y la verdad no forman parte de un ideario abstracto , son el concreto humano del misterio del Reino de Dios entre los hombres. La
bondad busca siempre el bien del otro procurando su independencia de toda atadura esclavizador , y esto es ser luz . Los frutos de la justicia hacen
llegar a todos , justos y culpables , la misericordia a fin de poder hacer renacer una vida auténtica en todos ellos , y eso también es ser luz . la
verdad de Dios siempre cuestiona la autenticidad de la vida , ya la sabidurÃ-a del hombre humilde no le pasa por alto su interpelación. AsÃ- lo
hemos visto en la triple discusión en torno a la curación del ciego de nacimiento.
El misterio de Jesús , que es luz, curando la ceguera de aquel mendigo , se ha convertido en este hombre que habÃ-a nacido ciego , una luz propia
que lo hace descubrirse a sÃ- mismo , de manera irrenunciable , como hombre nuevo. El don que le ha hecho Jesús le ha revelado su propio
misterio de amado del Padre , esto vale más que todo y cuando se percibe con verdad esta realidad espiritual , la exigencia de autenticidad impone
por ella misma . Tomado de este amor , el ciego que ha sido curado , vence las invectivas de los fariseos que quieren que niegue el milagro , y no
pudiéndolo conseguir ni de él ni de sus padres , en un segundo intento , pretenden que acuse a Jesús de pecador por la transgresión del
precepto sabático con la amenaza de exclusión social y religiosa que ello implica si no cede a su demanda . Él sin embargo, vence la
tentación como Jesús al desierto gracias la fuerza que tiene la Palabra de Dios en él . "Todos sabemos lo que Dios no escucha a los pecadores ,
sino quienes son piadosos y cumplen su voluntad ( ... ) si éste no viniera de Dios no tendrÃ-a poder para nada " . Este "venir de Dios " que el ciego
confiesa ante la evidencia de los hechos a la luz de la fe , no llegará un conocimiento más preciso hasta que Jesús mismo no se le revelará como
el Hijo del Hombre . es entonces que, sin necesariamente comprender en ese momento el alcance de este tÃ-tulo mesiánico , iado en la autenticidad
del don que ha recibido , y confiado en la palabra de aquel que se lo ha dado, la adora como Señor . Lo entenderá después, cuando Jesús
sentencia con razón la ceguera voluntaria de los fariseos y de todos los que no quieran creer a pesar de la evidencia de la vida y del mensaje de
Jesús que ha llegado a sus vidas . No basta en saber cosas ciertas de Jesús , no basta ser cristiano culturalmente , el Señor mismo nos pide
creer en Él para entrar a formar parte de su misterio de luz y de vida . Conocer más y más el misterio de Cristo es sobre todo descubrir en Él
nuestra más genuina identidad en este camino de alegrÃ-a y de esperanza , de esfuerzo y de sufrimiento que es la vida . En eso estamos todos
juntos ! Y eso no se vive en solitario sino como comunidad de discÃ-pulos suyos , comunidad que confÃ-a en su presencia viva por medio de la
palabra y de los sacramentos . Es por ello que, la comunidad de los discÃ-pulos , ni cuando camina por cañadas oscuras no tiene nada que temer
gracias a luz singular que cada uno lleva de él. Que esta luz haga evidente , cada dÃ-a más , la obra de Dios en nosotros , y haga más luminosa
la vida de todos los que encontramos en nuestro pasar por este mundo , como Jesús , haciendo el bien
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