tema 4: crisis y descomposición del sistema de la restauración

Anuncio
Tema 4
Crisis y descomposición del
sistema de la Restauración.
Reinado de Alfonso XIII.
Dictadura de Primo de Rivera
(1902-1931)
España iniciaba el siglo XX con una dolorosa experiencia a sus espaldas, la de la
pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que como sabemos, había provocado
una honda depresión moral en la sociedad española, que había reaccionado, entre
los intelectuales, con la aparición del Regeneracionismo.
En tales circunstancias, es lógico que todos volvieran sus ojos críticos al sistema
político que, si bien es cierto que había proporcionado cierta estabilidad en los años
anteriores, además de razonables progresos en materia de libertad de expresión y
asociación y de sufragio, estaba viciado de raíz por el sistema electoral corrupto
basado en el caciquismo.
El inicio del siglo es momento, por tanto, de revisión de todos los aspectos de la
realidad española, y muy especialmente de la política. Es también el momento del
cambio de protagonistas. Muertos Alfonso XII y Cánovas, con Sagasta en sus
últimos años, la llegada de personas como el joven Alfonso XIII y los nuevos
políticos del sistema (Silvela, Maura, Dato, Canalejas, Romanones…) no supone
sin embargo la consolidación y enderezamiento del mismo. Antes al contrario, el
periodo de 1902 a 1923 supone una permanente huida hacia delante, una constante
caída en una profunda crisis, que tendrá su momento más álgido en la crisis de 1917
y que culminará con el pronunciamiento del Capitán General de Cataluña, Miguel
Primo de Rivera.
Son años convulsos, marcados por la consolidación del movimiento obrero, la
vuelta a la política de los militares, el nuevo cenagal que supuso la Guerra de
Marruecos y el papel cada vez más preponderante del catalanismo, que reclama
cada vez con más insistencia la autonomía para su región. En cuanto a la economía,
pese a los avances que se producen en esta época, España sigue siendo un país
pobre y atrasado respecto a los de nuestro entorno.
Primo de Rivera dejará en suspenso la Constitución de 1876, suprimirá el
parlamento y gobernará como dictador bajo el manto protector del Rey. Se buscaba
recuperar el orden y parar los pies a obreros y nacionalistas, además de acabar
con la sangría que suponía la guerra en Marruecos. Y, en efecto, se consiguió una
cierta estabilidad política y social, pero a costa de sacrificar las libertades. Fue algo
que no se perdonó a Alfonso XIII, que vio cómo la caída de la dictadura, en 1930,
venía seguida por la caída de la propia monarquía en 1931, con la implantación de la
Segunda República española.
1
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
23. LA DESCOMPOSICIÓN DEL
SISTEMA CANOVISTA Y LA
CRISIS DE 1917
23.1 LOS PRIMEROS AÑOS DEL REINADO DE
ALFONSO XIII (1902-1917): EL INICIO DE LA CRISIS
A. UNA VISIÓN DE CONJUNTO DEL REINADO HASTA 1917
Alfonso XIII,
rey de España
entre 1903 y
1931
1. Alfonso XIII accedió
al trono de España en
mayo de 1902, cuando
aún no había cumplido
los diecisiete años. Su
reinado, como acabamos
de ver en el tema
anterior, se inició bajo
el impacto sufrido en la
conciencia
de
los
españoles
por
el
Desastre
del
98,
suscitándose un debate
sobre los problemas de
España
y
sobre
el
esencia de nuestro país
y de todos los españoles,
de nuestro destino y de
nuestro papel en el
mundo. La consecuencia
fue que el sistema
político
de
la
Restauración, el que
había diseñado Cánovas
en los años 70 del siglo
XIX, había entrado en
una profunda crisis de
la que ya no llegaría a recuperarse. A lo largo del epígrafe veremos
cómo finalmente este sistema terminó por hundirse, acabando
llegado el momento con la propia Corona.
Al sistema de la Restauración se le culpó entonces de toda la
responsabilidad de lo ocurrido y se extendió, no sólo entre los
intelectuales y políticos, sino también entre la opinión pública
mínimamente formada, la idea de la necesidad de regenerar
España, empezando por su sistema político (el caciquismo y la farsa
electoral) y siguiendo por reformas más profundas del sistema social,
educativo, de la economía, etc. Surge así, como ya sabemos, el
movimiento conocido como Regeneracionismo, del que participan
desde políticos de primera fila (Francisco Silvela, del Partido
Conservador) hasta economistas (Joaquín Costa) o pensadores e
intelectuales (Ángel Ganivet). Con relación a este movimiento hay
2
HISTORIA DE ESPAÑA
que poner también la aparición de la llamada Generación del 98,
grupo de escritores tan destacados como Miguel de Unamuno, Pío
Baroja, Azorín o Antonio Machado.
2. Por lo que respecta a sistema político propiamente dicho (lo que
hemos venido en llamar turnismo, canovismo o, más
peyorativamente, caciquismo), los problemas con los que se enfrenta
son, fundamentalmente, dos:
a) La desaparición de los grandes líderes de ambos partidos. Así,
Cánovas fue asesinado en 1897, su sucesor en el Partido
Conservador, Francisco Silvela, murió en 1905, y por su parte,
Sagasta, del Partido Liberal murió en 1903.
b) Relacionado con lo anterior, las profundas divisiones internas
dentro de los dos grandes partidos dinásticos, debido a que
surgieron múltiples líderes sucesivos e incluso simultáneos, sin
que ninguno de ellos lograra adquirir el carácter de líder
indiscutido y perdurable de que gozaron en su tiempo Sagasta y
Cánovas.
Pero en realidad la crisis del sistema y de los partidos tenía su base en el
hecho de que tales partidos no tuvieran una doctrina o ideología clara en
torno a la cual agruparse en ausencia de grandes líderes. Ello tuvo como
consecuencia la fragmentación a la que acabo de hacer referencia que dio
lugar a facciones internas de carácter personalista.
3. En el terreno de los hechos concretos, y aunque con dificultades
crecientes, el turnismo se mantuvo, gracias a personajes como el
conservador Antonio Maura y el liberal José Canalejas, que
dominaron el panorama político español entre 1907 y 1912.
Estos dos personajes en un cierto momento perecían haber alcanzado dentro
de su propio partido la capacidad de liderazgo de Cánovas y Sagasta
respectivamente. Pero la caída en desgracia del primero de ellos como
consecuencia de la Semana Trágica de Barcelona, en 1909, y el asesinato
del segundo en 1912, terminaron que tales expectativas e hicieron cada vez
más difícil la continuidad del sistema. Los políticos que les siguieron
(Eduardo Dato —conservador— y el Conde de Romanones y García Prieto —
liberales—) no tuvieron la talla política necesaria y dividieron sus partidos en
facciones encontradas. Roto el consenso sobre el turnismo, es decir,
siendo cada vez más difícil llegar al mutuo acuerdo sobre la necesidad de
recambio de gobierno, sobre la necesidad de ceder el gobierno al otro partido,
hubo que recurrir a los llamados “gobiernos de concentración nacional”,
compuestos por miembros de ambos partidos. No obstante, tampoco esos
gobiernos fueron capaces de resolver la grave crisis del sistema, que acabó
por derrumbarse en 1923.
B. LOS GRANDES PROBLEMAS DEL PERIODO
Vamos a señalar sobre todo cuatro cuestiones que fueron las más
destacadas en el reinado de Alfonso XIII:
a) La cuestión constitucional: la necesidad de reforma de la
Constitución.
Con el fin de adecuar la Constitución de 1876 a la nueva realidad
social y política española se consideró necesario reformarla
profundamente. Se creía necesario acabar con el sistema caciquil (y
3
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
las farsas electorales que ya sabemos que llevaba aparejado) e
introducir modificaciones capaces de integrar en el sistema a otras
fuerzas políticas como los nacionalismos, el socialismo y el
republicanismo, que hasta ese momento eran fuerzas antisistema. El
intento más serio de reformar la Constitución se hizo en 1917, pero
nunca llegó a fructificar. Ello supuso el principio del fin del
régimen.
b) La cuestión religiosa: el anticlericalismo de los liberales.
Dada la carencia de ideología de los partidos del régimen, el Liberal
adoptó el anticlericalismo como bandera política con la que
diferenciarse del Conservador. En ese ambiente, se sucedieron
hechos lamentables como las numerosas agresiones a sacerdotes y
obispos. Esta ola de anticlericalismo tuvo enfrenta a amplios sectores
de la burguesía que recordaban el carácter confesional que, por
mandato constitucional, tenía el Estado español, por lo que creían
necesaria la protección a la Iglesia. Por otro lado, el anticlericalismo
era una de las señas de identidad tanto de los partidos y sindicatos
obreros como de los republicanos. Con ese cambio de actitud, los
liberales hacían un guiño hacia estos movimientos de izquierda.
c)
La cuestión militar: críticas y creación de las Juntas de
Defensa.
El ejército se vio sometido a duras críticas por la derrota en la
Guerra hispano-norteamericana de 1898. Los críticos reclamaban
una profunda reforma que lo hiciera más operativo, dado que el
excesivo número de altos mandos y oficiales hacía que la mayor
parte del presupuesto se tuviera que dedicar a sueldo, con lo que el
material de guerra quedaba cada vez más obsoleto. Los militares, por
su parte, desviaron por elevación las críticas hacia los políticos, y en
definitiva, hacia el régimen. Esta fue la ocasión que provocó que el
ejército volviera a tomar de nuevo partido en política, en esta
ocasión por las tendencias más conservadoras. La guerra de
Marruecos no hizo más que agravar estos problemas. Al hacerse
más duras las críticas, los militares reaccionaron con “espíritu de
cuerpo”, con la creación de las llamadas Juntas de Defensa. Éstas
eran agrupaciones no oficiales (esto es, no establecidas de modo
oficial por parte del Gobierno o los mandos del ejército) de militares
destinados en la península, para protestar por el mejor trato, más
rápidos ascensos y mejores sueldos que recibían los militares que
estaban luchando en la guerra de Marruecos. Las Juntas de
Defensa, en definitiva, algo así como un sindicato de oficiales del
ejército, se extendieron rápidamente desde Barcelona a otras partes
de España y fueron imitadas por otros sectores de la Administración
civil; pronto se convirtieron en un grupo de presión política, que
pretendía ser atendido por los gobernantes. Algunas de las personas
que venían reclamando un cambio político en profundidad, incluso
desde la izquierda, vieron con buenos ojos estas Juntas de Defensa.
Es necesario recordar aquí que el ejército español tuvo un papel muy
activo en la política española entre 1814 (vuelta de Fernando VII) y 1876
(Restauración con Alfonso XII). Este papel se ejerció a través de los
pronunciamientos y tuvo, por lo común, una clara orientación progresista,
avanzada. En los inicios de la Restauración el ejército se retiró de la vida
política, al encontrarse cómodo en un sistema que acababa con los
desmanes del Sexenio Revolucionario. Pero ahora vemos cómo vuelve a la
política activa, pero esta vez, con un claro matiz conservador. Las
4
HISTORIA DE ESPAÑA
dictaduras posteriores de Primo de Rivera y Franco serán la manifestación
de esta nueva tendencia, de signo totalmente diferente, de los militares
españoles y de su ilegítima injerencia en los asuntos políticos nacionales.
d) La cuestión social: la consolidación de las fuerzas ya
existentes y la aparición de otras nuevas.
A lo largo de este periodo el movimiento obrero representó un
problema permanente para las autoridades, que fue extremando sus
actitudes hasta desembocar en la huelga general de 1917. Los
métodos empleados por los obreros para perseguir sus
reivindicaciones, en especial en el caso de los anarquistas, fueron la
huelga y la violencia. El sindicato socialista (UGT) fue ganando
posiciones y haciéndose cada vez más poderoso; al mismo tiempo, el
sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT),
fundado en 1910, supuso la vuelta al primer plano de la vida social
de esta ideología, que en los años siguientes alcanzó una gran fuerza
entre los obreros industriales catalanes y entre los campesinos
andaluces. Estos sindicatos fueron siempre fuerzas de oposición al
sistema, y lo mismo se puede decir del PSOE, que pese a participar
en las elecciones y obtener su primer diputado —Pablo Iglesias— en
1910, mantuvo siempre una postura claramente republicana. Para
completar este cuadro, citaré la aparición, por escisión del ala
izquierda del PSOE, del Partido Comunista de España (PCE).
Para satisfacer las reivindicaciones de los obreros, los distintos
gobiernos burgueses sólo adoptaron tímidas reformas, como el
establecimiento legal del descanso dominical (1903), la regulación del
derecho de huelga (1908), y sobre todo la creación del Instituto
Nacional de Previsión (antecedente de la Seguridad Social)
C. LOS GOBIERNOS DEL PERIODO
Analizaremos ahora la labor de los gobiernos más destacados, de
entre los muchos que hubo en el periodo 1902-1917.
1. Los gobiernos de Antonio Maura (partido conservador).
Tras el asesinato de Cánovas y
la retirada de la política de su
sucesor, Silvela, en los primeros
años del siglo se hace cargo del
Partido Conservador Antonio
Maura.
Gobernó
en
dos
periodos, 1903-1905 y 19071909. Se enfrentó al mismo
tiempo al caciquismo y quiso
contentar
al
regionalismo
catalán mediante la Ley de
Administración Local, pero su
vida
política
terminó
prácticamente
como
consecuencia de los sucesos de
la llamada Semana Trágica de
Barcelona (1909):
La protesta por la movilización
de tropas reservistas catalanas
Antonio Maura,
del partido
conservador
5
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
para la guerra de Marruecos desembocó en una grave insurrección
social en Barcelona y otras localidades catalanas, debido a la
propaganda de un personaje llamado a tener en los siguientes años
una gran importancia: Alejandro Lerroux, del Partido Radical.
Barricadas
durante la
Semana Trágica
La represión que siguió fue muy dura, llegándose a la ejecución de Antonio
Ferrer Guardia, destacado pedagogo de ideología anarquista. Las protesta
por este hecho y en general por toda la represión llevaron al Rey a destituir a
Maura.
TEXTO DE APOYO
VISIÓN DE LA SEMANA TRÁGICA POR EL GOBERNADOR CIVIL DE
BARCELONA
Los procesos se han fallado por centenares. Los jueces han actuado por
docenas. Se han encontrado pruebas y cargos de intervención material
en la sedición. Pero de conjura, de plan, de concierto previo, de recluta
de gentes, de distribución de papeles, de pago de revoltosos, de
suministro de armas, de instrucciones concretas, todo ello con fecha
anterior al 26 de julio, no he oído ni palabra […]. La sedición no tuvo
unidad de pensamiento, ni homogeneidad de acción ni caudillo que la
personificase.
Ángel OSSORIO Y GALLARDO, gobernador civil de Barcelona en 1909
La caída en desgracia de Maura tuvo una consecuencia interna
dentro de su partido: la división entre sus partidarios (mauristas) y
los de su sucesor al frente del mismo, Eduardo Dato (datistas).
Vemos aquí claramente una manifestación de las divisiones internas
que caracterizan a los partidos dinásticos en este reinado.
6
HISTORIA DE ESPAÑA
TEXTO DE APOYO
CONDENA A MUERTE DE FERRER i GUARDIA
Reunido el Consejo de Guerra ordinario de plaza para ver y fallar esta
causa […] por unanimidad el Consejo de Guerra declara: Que los
hechos perseguidos en esta causa constituyen un delito consumado
de rebelión militar.
Considera responsable del mismo en concepto de autor y como
jefe de la rebelión al procesado Francesc Ferrer i Guardia […] y, en su
virtud, le impone […] la pena de muerte […] condenándole también a
indemnizar todos los daños y perjuicios ocasionados por los incendios,
saqueos y deterioros de vías de comunicación, férreas y telegráficas
ocurridas durante la rebelión.
Acta del Consejo de Guerra, 9 de octubre de 1909.
2. El gobierno de Canalejas (partido liberal)
Canalejas, líder del Partido
Liberal, accedió al gobierno en
1910 y representa el segundo
intento de regeneración de la
vida política española, tras el
de Maura. Su talante era muy
progresista e izquierdista, y
próximo al republicanismo,
por lo que era visto con recelo
por el Rey. Pese a ello,
emprendió
importantes
reformas,
entre
las
que
destacaré:
-
-
-
-
José Canalejas,
del partido
liberal
Establecimiento
de
un
impuesto
progresivo
sobre los ingresos por
propiedades urbanas, que
lógicamente
afectó
—e
incomodó— a los más ricos
En cuanto a la Iglesia, mostró una postura anticlerical
promulgando la llamada Ley del Candado, por la que se
prohibía el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en
España.
Pese a ello, se enfrentó enérgicamente con numerosos
problemas sociales y de orden público. De ese modo, acabó con
una huelga de ferroviarios militarizando a 12.000 huelguistas,
distinguiendo siempre entre huelga reivindicativa de derechos
sociales y huelga revolucionaria o antisistema, frente a la cual
manifestaba su más profundo rechazo.
En la cuestión nacionalista, aceptó con matices un proyecto
catalanista, sobre la Mancomunidad catalana. Ello consistía en
una especie de unión de las Diputaciones Provinciales y en
realidad una especie de estatuto de autonomía específico para
Cataluña, que desató las iras de los centralistas. Pero cuando el
proyecto se encontraba en sus últimas fases de aprobación, en
noviembre de 1912, Canalejas fue asesinado por un anarquista.
7
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
TEXTO DE APOYO
LA LEY DEL CANDADO
Artículo único.
No se establecerán nuevas asociaciones pertenecientes a órdenes o
congregaciones religiosas canónicamente reconocidas, sin la
autorización del Ministerio de Gracia y Justicia consignada en real
decreto, que se publicará en la Gaceta de Madrid, mientras no se
regule definitivamente la condición jurídica de las mismas.
No se concederá dicha autorización cuando más de la tercera parte de
los individuos que hayan de formar la nueva asociación sean
extranjeros.
Si en el plazo de dos años no se publica la nueva ley de Asociaciones,
quedará sin efecto la presente ley.
El Presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, 27-XIII-1910
Con la muerte de Canalejas y la caída en desgracia de Maura se vio
truncado un esperanzador nuevo turnismo entre los dos grandes
partidos. En los siguientes años, la vida política española se vio
abocada a la crisis, que se manifestó con toda crudeza en 1917.
3. El gobierno conservador de Eduardo Dato
Eduardo Dato,
conservador
El sucesor de Maura al frente
del Partido Conservador fue
Eduardo Dato, quien entre
1913
y
1915
ocupó
la
presidencia del Gobierno, en el
cual estaban presentes las
grandes
tendencias
del
conservadurismo
español
a
excepción de los mauristas (de
nuevo
se
observa
esa
fragmentación de los partidos
en bandos personales tan
característica de este periodo de
nuestra historia). De su etapa
cabe destacar la aprobación,
por decreto del gobierno (no por
ley de las Cortes) de las
Mancomunidades, con lo que
se llegaba a una cierta forma de autonomía regional. En Cataluña,
las Diputaciones Provinciales se asociaron bajo la presidencia de
Prat de la Riba, pero en realidad esta solución no colmó todas las
aspiraciones de autogobierno de los catalanes.
4. El gobierno liberal del Conde de Romanones
En 1915 Eduardo Dato era sustituido al frente del gobierno por el
liberal Álvaro de Figueroa, Conde de Romanones (que ya había
sustituido en 1912 al asesinado Canalejas). En esta segunda etapa
de Romanones al mando de los destinos de España destaca su
ministro de Hacienda, Santiago Alba, quien propuso un programa
muy amplio de reformas fiscales y sobre la estructura industrial
8
HISTORIA DE ESPAÑA
española, pasando por un plan de financiación del sistema
educativo, y planes para la mejora de las infraestructuras viarias y
de regadíos. Uno de los elementos clave de este ambicioso programa
auténticamente regeneracionista era el establecimiento de un
impuesto sobre los beneficios extraordinarios producidos por la
guerra mundial.
En el verano de 1914 se había
iniciado la Primera Guerra Mundial,
que enfrentó por un lado a los
llamados
Imperios
Centrales
(imperio alemán, imperio austrohúngaro e imperio turco otomano) y
por otro a los aliados (Inglaterra,
Francia, imperio ruso hasta la
revolución de 1917, EE.UU. desde
ese mismo año y una gran cantidad
de otros países de todo el mundo).
En Europa fueron muy pocos los
países que se mantuvieron neutrales
o no beligerantes, y entre ellos
estuvo España. A pesar de ello,
nuestro país se dividió entre los
partidarios de los imperios centrales
(los “germanófilos”) y los que
estaban más próximos a los aliados
(los “aliadófilos”).
Álvaro de
Figueroa, conde
de Romanones
Pese a su neutralidad, nuestro
país sí que se vio afectado por la guerra, fundamentalmente en el
plano económico. Por un lado los empresarios encontraron una
fuente de ingresos por la demanda de manufacturas de todo tipo que
desde los dos bandos contendientes se hacía. Ello dio lugar a los
beneficios extraordinarios de los que hablaba más arriba. Pero
también es cierto que ello provocó serios problemas económicos en
España, que afectaron fundamentalmente a las capas más humildes
de la población. Ello se debió al hecho de que los empresarios
actuaron acaparando y retirando productos de primera necesidad de
nuestro mercado para destinarlos a los países beligerantes, lo que
provocó un alza galopante de los precios y una enorme carestía
de la vida. En este difícil contexto económico es en el que hay que
inscribir la huelga de 1917.
23.2. LA CRISIS DE 1917 Y LA DESCOMPOSICIÓN
FINAL DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
El año 1917 fue decisivo en el desarrollo de la España de la Restauración. A
la altura de ese año, tras el fracaso del intento de reanimar el turnismo por
parte de Maura (caído en desgracia, como sabemos, por la represión que
desencadenó contra los dirigentes de la insurrección de la Semana Trágica
de 1909) y Canalejas (asesinado en 1912); tras la profundización de la crisis
como consecuencia de las reiteradamente citadas divisiones internas en el
seno de los dos grandes partidos, estaba claro que los proyectos
regeneracionistas de principios de siglo, los buenos propósitos que vinieron
tras el Desastre, el ideal de la reforma “desde arriba”, habían fracasado.
Ya conocemos que la Primera Guerra Mundial ocasionó, por el
egoísmo de los empresarios españoles, una profunda crisis de
subsistencias desde 1916. La crisis económica tuvo como corolario
9
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
una crisis política generalizada, fruto del cansancio que en general se
sentía en España por un sistema ya totalmente caduco e imposible
de mantener, que se manifestó, al menos, en tres órdenes: el militar,
el de la clase política y el de los obreros. Será éste último el más
llamativo, puesto que la convocatoria de una huelga general en
agosto, y sus consecuencias, puso sobre la mesa hasta qué punto
estaba agotado el modelo político heredado de Cánovas y Sagasta.
A. EL DESCONTENTO DEL EJÉRCITO: LAS JUNTAS DE DEFENSA
Para el régimen resultó especialmente perjudicial la oposición de
amplios sectores de ejército, dado el papel que éste desempeñaba en
el mismo, que la propia protesta obrera. Ya vimos en su momento
cómo en 1916 se habían creado las Juntas de Defensa, para
protestar por el peor trato, en materia de ascensos y sueldos, que los
militares destinados en los cuarteles de la Península recibían
respecto de los que estaban luchando en la guerra de Marruecos.
Algunas de las personas que venían reclamando un cambio político
en profundidad vieron con buenos ojos estas Juntas de Defensa.
Pero lo cierto es que las Juntas representaban mucho menos los
deseos de renovación de los que pensaban algunos sindicalistas e
intelectuales bienintencionados. Por su parte, el Gobierno no actuó
con decisión al principio pero pronto intentó su disolución, sin éxito.
B. EL DESCONTENTO DE LA OPOSICIÓN POLÍTICA: LA ASAMBLEA
DE PARLAMENTARIOS
TEXTO DE APOYO
CARTA ABIERTA DE LA ASAMBLEA DE PARLAMENTARIOS A LA
NACIÓN
Hasta el presente las crisis políticas de España podían ser totalmente
sustraídas al conocimiento de la opinión pública, porque eran crisis de
familia. No existen en España partidos en la acepción democrática de
la palabra; o existen, por lo tanto, elecciones más que en algunos
sectores del territorio español: Diputados y senadores son fabricados
a la sombra del poder real por los hombres a quienes el Rey elige para
gobernar y mediante los organismos de gobierno que el Rey pone en
sus manos. En vez de unas Cortes verdaderamente populares, que
levanten enfrente del poder regio el otro factor esencial de un gobierno
libre, la representación de los ciudadanos; ahí está el encasillado que
perpetúa esas Cortes de Real orden […].
Dentro de este sistema, que es el tradicional en España, es imposible
que las crisis nazcan de los movimientos de opinión. Nacen , como la
monarquía puro, de los malos humores, rencillas y desacuerdos entre
los hombres de la pequeña oligarquía bifurcada que recibió el encargo
de las ceremonias constitucionales, y que resuelven, naturalmente, en
la Cámara regia, mediante conversaciones al oído de los presidentes
del Consejo y de las Cámaras, que constituyen la gerencia alternativa
de la comunidad gobernante.
Fragmento del escrito dirigido por los parlamentarios catalanes a los
políticos y ciudadanos en general de toda España, el 14 de junio de
1917.
10
HISTORIA DE ESPAÑA
El 19 de julio de 1917 se reunió en Barcelona una Asamblea de
parlamentarios (es decir, una reunión extraoficial de los
parlamentarios de la oposición) a instancias del regionalista catalán
Francesc Cambó, de la Lliga Regionalista, con presencia de
catalanistas, liberales, republicanos y socialistas y que oponía al
gobierno del conservador Eduardo Dato. Esta Asamblea exigía la
autonomía para Cataluña y acabar con la ficción política existente,
mediante la creación de un gobierno provisional con la presencia de
la Lliga y la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes. Por
otro lado, se manifestaba la coincidencia de intereses políticos con
las Juntas de Defensa. La Asamblea fue disuelta por el Gobierno, y
aunque se volvería a reunir en Madrid en octubre, ya por entonces
había sido desbordada por los acontecimientos que en unas pocas
fechas iban a protagonizar los obreros.
TEXTO DE APOYO
CONCLUSIONES DE LA ASAMBLEA DE PARLAMENTARIOS
A)
La política del actual Gobierno, sobre significar una provocación a
Cataluña y a España entera, constituye a la vez un agravio al Parlamento y
un obstáculo a que las ansias de renovación que siente el país puedan
obtener normal satisfacción.
B)
Que habiendo declarado el Gobierno y los partidos que tienen
mayoría en las actuales Cortes, que éstas no pueden actuar en funciones
de constituyentes, y considerando la Asamblea que urge deliberar y
resolver sobre la organización del Estado, la autonomía de los municipios y
los demás problemas que las circunstancias plantean con apremio
inaplazable para la vida del país, entiende que es indispensable la
convocatoria de nuevas Cortes, que en funciones de constituyentes,
puedan deliberar sobre estos problemas y resolverlos.
C)
Que para que el país pueda manifestar libremente su opinión, y el
pueblo no vea cerrada toda esperanza de que su voluntad sea conocida y
respetada, las Cortes Constituyentes no pueden ser convocadas por un
gobierno de partido, que fatalmente seguiría los habituales procedimientos
de adulteración del sufragio, sino por un gobierno que encarne y
represente la voluntad soberana del país.
D)
Que es indispensable que el acto realizado por el Ejército el día 11
de junio vaya seguido de una profunda renovación de la vida pública,
emprendida y realizada por los elementos políticos. [ ... ]
Barcelona, 19 de junio de 1917
C. LA HUELGA GENERAL DE 1917
Esta huelga va a supone un punto de inflexión en la crisis del
sistema de la Restauración y, de alguna manera, supuso el principio
de su fin. La huelga fue promovida por las dos grandes
organizaciones obreras del momento, la UGT y la CNT.
1. Las organizaciones obreras convocantes
Por lo que respecta a la Unión General del Trabajo, como ya
sabemos, había sido fundada en 1888 en el transcurso del I
11
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
Congreso de PSOE en Barcelona, como su brazo sindical. Sin
embargo, era una organización teóricamente independiente, si bien
es cierto que en los momentos a los que nos estamos refiriendo
ambas organizaciones, partido y sindicato, estaban dirigidas por la
misma persona, el veterano dirigente de socialismo español Pablo
Iglesias. Entre 1910 y 1912 este sindicato triplicó el número de sus
afiliados, pasando de 40.000 a 130.000, alcanzando en 1913 su
máxima afiliación en mucho tiempo, 147.000 afiliados. Fue el
momento del ascenso de una nueva generación de dirigentes, entre
los que destaca Julián Besteiro, y fue el momento de la conversión
del sindicato en una organización de masas.
En cuanto a la Confederación Nacional del Trabajo, fue la central
sindical que recogió la amplia y larga trayectoria del anarquismo
español.
Si en los años 70 del siglo XIX los anarquistas defendieron como primer
objetivo la revolución contra el Estado, poco a poco sus ideas se fueron
matizando, para interesarse más adelante por cuestiones más concreta,
como la consecución de la jornada laboral de ocho horas. A lo largo de los
años 80 el anarquismo fue perdiendo fuelle, pero no desapareció. En los
años sucesivos estuvo presente en la vida política española especialmente a
través de los actos violentos contra altas personalidades del régimen político
—recordemos los asesinatos de Cánovas o Canalejas—.
Finalmente, en 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo,
momento desde el cual la acción de los anarquistas fue mucho más
organizada, con el empleo frecuente de las huelgas revolucionarias.
También la CNT vio crecer su fuerza sindical desde 1914,
especialmente entre los obreros de la muy industrializada Cataluña.
Esta dualidad entre sindicato socialista y sindicato anarquista
impidió casi siempre la acción unitaria del movimiento obrero
español y en muchas ocasiones los afiliados de ambas
organizaciones se enfrentaron entre sí a través de sus respectivos
medios de comunicación, boicoteando las acciones de los adversarios
o incluso llegando a la agresión física. La huelga general de 1917
será la primera gran ocasión en la que las dos centrales sindicales
actúen unidas en el ámbito nacional.
2. Las causas de la huelga
Pero, ¿cuáles son las causas que impulsan a estos dos grandes
sindicatos a convocar una huelga con una intencionalidad
claramente política.
Por lo que respecta a la situación política, ha sido ya profusamente
estudiada
Aquí se hace necesario recordar, siquiera brevemente, de las características
del régimen político español desde la Restauración de los Borbones en 1876,
es decir, del turnismo pacífico entre los dos partidos dinásticos en época de
Cánovas y Sagasta, el sistema electoral corrupto al que llamamos
caciquismo, la crisis política que se desencadenó como consecuencia del
Desastre del 98, los intentos de Regeneracionismo desde el poder en época
de Maura y Canalejas y el fracaso del sistema político que se venía
produciendo desde principios de siglo y se había acentuado por esos años
con las divisiones internas de los partidos políticos. Puesto que yo ya he
hecho referencia a todo ello no es necesario que lo vuelva a desarrollar, pero
si que sería necesario que lo hicieras tú en el examen.
12
HISTORIA DE ESPAÑA
En cuanto a las cuestiones socioeconómicas, uno de los fallos del
sistema que se pretende derribar era la escasa atención que
suscitaban los problemas de los obreros entre los políticos.
El mundo obrero era víctima de los problemas derivados de la
industrialización y de los cambios a peor debidos a la desamortización de las
tierras comunales, que lejos de crear una masa de pequeños propietarios lo
que había era contribuido a crear un pequeño grupo de grandes
terratenientes y una enorme masa de jornaleros sin tierras.
El régimen político desde la Restauración no entró de lleno en el
arreglo de estos problemas, pese a mejoras puntuales (entre las
que cabe citar la libertad de asociación establecida en el primero
turno de Sagasta, allá por 1880, la creación del ya citado Instituto de
Previsión Social, a principios del reinado de Alfonso XIII, el
reconocimiento del derecho de huelga o el establecimiento de la
jornada laboral de ocho horas) por lo que la masa obrera, tanto
industrial como campesina, dio la espalda al régimen y se fue
incorporando lentamente, a lo largo del reinado de Alfonso XIII, a los
partidos y sindicatos opuestos a dicho régimen.
2. El desarrollo de la huelga de 1917
En realidad, el origen de la huelga de agosto hay que rastrearlo meses atrás,
en marzo, cuando los dos grandes sindicatos firmaron un documento por el
que se comprometían a adoptar todas las medidas necesarias para el éxito
de una futura huelga general. Desde entonces proliferó una serie de paros en
los que se unían las reivindicaciones estrictamente sindicales por los
problemas derivados de la carestía de la vida con las peticiones de reforma
política.
TEXTO DE APOYO
MANIFIESTO DEL COMITÉ DE HUELGA DE 1917
A LOS OBREROS Y A LA OPINIÓN PÚBLICA
Durante el tiempo transcurrido desde esa fecha hasta el momento
actual, la afirmación hecha por el proletariado al demandar como
remedio a los males que padece España un cambio fundamental de
régimen político, ha sido corroborada por la actitud que sucesivamente
han ido adoptando importantes organismos nacionales, desde la
enérgica afirmación de la existencia de las juntas de Defensa del Arma
de Infantería, frente a los intentos de disolución de esos organismos por
los Poderes Públicos, hasta la Asamblea de Parlamentarios celebrada
en Barcelona el día 19 de julio, y la adhesión a las conclusiones de esa
Asamblea de numerosos ayuntamientos, que dan público testimonio de
las ansias de renovación que existen en todo el país. Durante los días
fabulosos en los cuales se han producido todos estos acontecimientos,
el proletariado español ha dado pruebas de serenidad y reflexión, que tal
vez hayan sido interpretadas por las oligarquías que detentan el poder
como manifestaciones de Falta de energía y de incomprensión de la
gravedad de las circunstancias actuales.
Si tal idea se han formado los servidores de la monarquía española,
se han engañado totalmente. El pueblo, el proletariado español, ha
asistido en silencio, durante estos últimos meses a un espectáculo
vergonzoso, mezcla de incompetencia y repulsiva jactancia, de
descarado desprecio de la vida y ¡e los derechos del pueblo e impúdica
utilización de las más degradantes mentiras como supremo recurso de
gobierno. Si A proletariado, si el pueblo español todo se resignase a
13
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
seguir viviendo en esta situación oprobiosa, habría perdido ante su
propia conciencia y ante la conciencia extraña los nobles rasgos que
hacen a las colectividades humanas dignas del respeto y la
consideración universales, aun en medio de las más hondas crisis de la
vida de los pueblos.
Cerca de medio siglo de corrupción ha llevado a las instituciones
políticas españolas a un grado tal de podredumbre que [os mismos
institutos armados claman contra la injusticia, contra la arbitrariedad, y
se consideran vejados y engañados por los mismos poderes públicos
que tantos mentidos halagos les han prodigado cuando se trataba
solamente de utilizarlos como instrumento de opresión y tiranía. Y si
esto han hecho los poderes públicos con las clases sociales en cuya
adhesión han buscado siempre las firmes garantías de su existencia y
dominio, ¿qué no habrán hecho con el pueblo inerme e indefenso, bajo
un régimen constitucional ficticio, bajo un régimen económico de miseria
y despilfarro y en un estado cultural mantenido por oligarcas en el más
bajo nivel y sobre el cual la masa ciudadana sólo puede ir
paulatinamente elevándose merced a ímprobos y perseverantes
esfuerzos?
El proletariado español se halla decidido a no asistir ni un momento
más pasivamente a este intolerable estado de cosas.
La huelga ferroviaria, provocada últimamente por este Gobierno de
consejeros de poderosas compañías, es una prueba más de lo
intolerables que son las actuales condiciones de nuestra vida [...].
Los ferroviarios españoles no están solos en la lucha. Los acompaña
todo el proletariado organizado, en huelga desde el día 13. Y esta
magna movilización del proletariado no cesará hasta haber obtenido las
garantías suficientes de iniciación del cambio de régimen, necesario
para la salvación de la dignidad, del decoro y de la vida nacionales.
Pedimos la constitución de un Gobierno provisional que asuma los
poderes ejecutivo y moderador, y prepare, previa las modificaciones
imprescindibles en una legislación viciada da, la celebración de
elecciones sinceras de unas Cortes constituyentes que aborden, en
plena libertad, los problemas fundamentales de la Constitución política
del país. Mientras se haya conseguido ese objeto, la organización
obrera española se halla absolutamente decidida a mantenerse en su
actitud de huelga [...].
Ciudadanos, no somos instrumentos de desorden, como en su
impudicia nos llaman con frecuencia los gobernantes que padecemos.
Aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación
del pueblo español y solicitamos vuestro concurso. ¡Viva España!
Madrid, 12 de agosto de 1917.
Por el Comité Nacional de la Unión General de Trabajadores,
Francisco Largo Caballero y Daniel Anguiano. Por el Comité Socialista
del Partido Socialista: Julián Besteiro y Andrés Saborit.
INSTRUCCIONES PARA LA HUELGA:
En el momento en que se reciba la orden de huelga, dada por los
Comités Nacionales de la UGT y del Partido Socialista, los obreros
procederán a la paralización de todos los trabajos, de tal modo que el
paro resulte completo […]. Sólo en el caso de que la actitud de la fuerza
armada fuese manifiestamente hostil al pueblo, deberán adoptarse
medidas de legítima defensa que aconsejen las circunstancias.
14
HISTORIA DE ESPAÑA
El detonante del conflicto a gran escala fue una huelga de
ferroviarios en Valencia a finales de julio, en coincidencia con la
Asamblea de parlamentarios. La huelga se extendió rápidamente a
todo el sector y esa fue la ocasión que los sindicatos aprovecharon
para la convocatoria de la huelga general para el día 13 de agosto.
Los incidentes que siguieron fueron muy graves y llegaron a
ocasionar más de setenta muertos.
Pero la huelga, en sí misma, terminó siendo un fracaso. Por un
lado, la falta de unidad de acción entre los sindicatos en muchos
lugares, y por otro, faltó el apoyo de los políticos burgueses,
incluidos los de izquierdas (es decir, los republicanos). El ejército se
aplicó a la represión, defraudando las esperanzas puestas en él por
los obreros. Los miembros del Comité de Huelga, con el socialista
Julián Besteiro a la cabeza, fueron detenidos y condenados a fuertes
penas. El gobierno parecía haber salido airoso de esta crisis.
B. LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DE 1917
Sin embargo, los sucesos de 1917 marcaron, efectivamente, el
principio del fin del régimen nacido con la Restauración y que a
estas alturas apenas era reconocible, si bien siguió vigente hasta
1923.
En estos seis años se registraron trece cambios de gobierno y en
los mismos entraron personas de tendencias distintas a las
tradicionales —liberales y conservadores—, en especial regionalistas
catalanes; por otro lado, la intervención personal del rey Alfonso XIII
en la política se hizo cada vez más frecuente. El final de todo ello
vino marcado por el acceso al poder del general Primo de Rivera
en 1923, con lo que se iniciaba su dictadura, teóricamente bajo la
dependencia de Alfonso XIII. El régimen político diseñado en su día
por Cánovas caía ya definitivamente.
Por su parte, el movimiento obrero retomó nuevos bríos y entre
1918 y 1920 se vivieron de nuevo conflictos sociales de gran
intensidad. Es lo que se ha venido a llamar el “Trienio Bolchevista”
Hay que recordar que en octubre de 1917 se produjo en Rusia la revolución
bolchevique. Se trata de la primera revolución de la historia en la que se
seguían las doctrinas de Marx. Esta revolución, dirigida por Lenin,
produciría un impacto inmediato en el movimiento obrero de toda Europa y
también, como es lógico, en España.
La afiliación creció entonces espectacularmente: la CNT alcanzó en
1920 los 700.000 militantes y la UGT los 200.000. La presencia
política de los socialistas en las instituciones también creció,
alcanzando el PSOE cerca de 600 concejales y 6 diputados en 1920.
En definitiva, se estaba produciendo la consolidación definitiva del
movimiento obrero y de los partidos de izquierdas. Se estaban
poniendo las bases de las dos Españas que se enfrentarían, tras el
paréntesis de la dictadura de Primo de Rivera, políticamente en el
Segunda República (1931-1936) y militarmente en la Guerra Civil
(1936-1939).
15
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
TEXTO DE APOYO
LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA TRAS LA
ESCISIÓN DE LOS COMUNISTAS DEL PSOE
El impacto de la Revolución rusa en el movimiento obrero español fue muy
importante. Tanto el PSOE como los anarquistas enviaron sendas delegaciones
para conocer de cerca los hechos revolucionarios. Después de diversos debates en
el seno del PSOE, algunos grupos decidieron escindirse para constituir un nuevo
partido integrado en la Tercera Internacional:
Los abajo firmantes, reunidos en Madrid durante los días 7 al 14 de
noviembre de 1921, en representación y con plenos poderes del Comité
Ejecutivo de la Internacional Comunista y de los Partidos Comunista
Español y Comunista Obrero, respectivamente, para realizar, según las
decisiones del Comité Ejecutivo de la Tercera Internacional la fusión de los
dos partidos, han acordado constituir un solo partido que se regirá por los
principios y disposiciones siguientes: los representantes de los dos partidos
declaran ante todo, que los principios teóricos y la acción práctica del
nuevo partido unificado no podrán ser otros que los que la III Internacional
ha adoptado en Congresos y que la separan netamente tanto del
reformismo como del anarquismo ( ... ) a. El Partido unificado tendrá la
denominación de Partido Comunista de España (sección española de la
Internacional Comunista) ( ... )
9. Toda la prensa del partido estará sometida a la dirección política del
Comité Nacional. El órgano central del Partido estará bajo la dirección
inmediata del Comité Nacional ( ... ) Por el Partido Comunista Español, con
plenos poderes: Gonzalo Sanz. Por el Partido Comunista Obrero, con
plenos poderes: Manuel Núñez de Arenas. Por el Comité Ejecutivo de la III
Internacional, con plenos poderes: Antonio Graziadei."
16
HISTORIA DE ESPAÑA
17
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
24. LA GUERRA DE
MARRUECOS ENTRE 1909 Y
1923
España emprendió a principios de siglo una política norteafricana
quedaba encuadrada en tres coordenadas: el peso del desastre del
98, la tradición histórica española en la zona y la rivalidad colonial
anglo-francesa.
La depresión moral provocada por el desastre ultramarino había
creado dos tendencias divergentes: por un lado, una corriente
anticolonialista y antimilitarista sostenida desde frentes marginales
al sistema político de la Restauración -los partidos republicanos y
obreros- e impulsada desde el Regeneracionismo; por otro, el
empeño, también "regeneracionista", de volver a introducir a
España en el círculo de las potencias europeas, en un momento
en que el mayor o menor prestigio de las naciones era calibrado en
función de su poder colonial.
En el siglo XIX, España había participado, como se vio en su
momento, en acciones bélicas en África, en concreto en la época de
los gobiernos de la Unión Liberal de O’Donnell. Cuando el
colonialismo francés se fijó en Marruecos, para redondear su
dominio sobre Túnez y Argelia, no pudo dejar de tener en cuenta la
realidad histórica de que España estaba asentada en unas "plazas de
soberanía": Ceuta y Melilla. A su vez, otras potencias, como
Inglaterra o Alemania, querían evitar el dominio francés del
Mediterráneo. A Francia le interesaba por ello mantener buenas
relaciones con España y llegar solamente con ella a un reparto de
Marruecos.
España necesitaba, por un lado, asegurar sus plazas de Ceuta y
Melilla, y para ello necesitaba prolongar su dominio tierra adentro
pero, por otro, era consciente de que la aventura conllevaría muchos
gastos y riesgos de vidas humanas. Al final, España optó, "a
regañadientes" y por necesidad, con una opinión pública
mayoritariamente en contra, por embarcarse en la aventura de
Marruecos para renovar su prestigio frente a los que en Europa la
consideraban una nación moribunda. De ese modo, en el Tratado de
Algeciras de 1906, se concedió a España el protectorado sobre la
franja norte de Marruecos, el Rif, una zona montañosa y
escasamente atractiva pero cuyo control serviría —o al menos así se
creía— para defender mejor Ceuta y Melilla. Francia se reservó la
mayor y más rica parte de Marruecos.
Ya desde 1904 la penetración española en Marruecos había sido
pacífica, sustentada en pactos individuales con las cabilas —tribus
de indígenas bereberes que dominaban determinados espacios de un
territorio—. Ésta fracasó en 1909 y, a partir de entonces, se entró
casi por obligación en lo que en los círculos diplomáticos europeos se
denominaba "avispero" marroquí: la Guerra de Marruecos había
comenzado. Lo que en ese año se llamó "guerra de Melilla" —y que
provocó la Semana Trágica de Barcelona, de la que hablamos más
adelante— no fue más que la respuesta militar del Gobierno para
18
HISTORIA DE ESPAÑA
proteger los intereses económicos españoles ante los ataques de las
cabilas insumisas.
La Primera Guerra Mundial de 1914-1918 supuso para España un
forzoso paréntesis en su acción en Marruecos por la misma
neutralidad que se había impuesto. En ese periodo, en concreto en
1916, crearon las Juntas de Defensa, que eran agrupaciones no
oficiales de militares para protestar por las diferencias en trato,
ascensos y sueldos que los militares destinados en los cuarteles de la
Península recibían respecto de los que estaban luchando en la
guerra de Marruecos. Las Juntas de Defensa se extendieron
rápidamente desde Barcelona a otras partes de España y fueron
imitadas por otros sectores de la Administración civil. Algunas de las
personas que venían reclamando un cambio político en profundidad
vieron con buenos ojos estas Juntas de Defensa.
Pero en 1919, terminado el conflicto mundial, Francia intensificó su
acción apuntando la amenaza de instalarse en toda la región sin
respetar sus pactos anteriores con España. En respuesta a esto, y
también en 1919, el Gobierno español inició una especie de carrera
de toma de posiciones desde las bases de Ceuta y Melilla.
También entre los marroquíes repercutió el fin de la Gran Guerra
porque apareció un nacionalismo revolucionario que se iba a
enfrentar simultáneamente con la autoridad "oficial" del sultán y con
la administración española.
El general Dámaso Berenguer, alto comisario de España en
Marruecos, fue el encargado de ocupar la zona occidental, y al
general Fernández Silvestre, inclinado a tomar iniciativas por
cuenta propia y más antiguo en el escalafón que Berenguer, se le
confían las operaciones de la zona oriental.
Fue una guerra impopular en España, con el único estímulo que el
rey, jefe supremo del ejército, otorgó a sus generales. Aunque no
hubo una acción coordinada entre ambos generales, entre 1920 y
1921 se ocuparon importantes posiciones —Xauen, Annual, Sidi
Idris, Abarrán...—.
Mientras, un caudillo rifeño, Abd el Krim, va reuniendo tribus y
cohesionando la resistencia rifeña, y desencadenará la ofensiva
contra los españoles, que, sin la esperanza de refuerzos, se retiran a
la plaza de Annual. Esta retirada se convirtió en una carnicería
donde murieron alrededor de 14.000 hombres (junio, 1921). Al
general Silvestre le mataron o se suicidó en Annual. Estos hechos,
conocidos como el Desastre de Annual, constituyen una de las más
severas derrotas militares de España en toda su historia.
Las consecuencias de Annual fueron dilatadas y profundas. Y,
apenas restablecida la iniciativa española en Melilla, se planteó una
doble ofensiva política, que se convirtió en bandera del socialismo,
contra los mandos del ejército vencido -y, en general, contra toda la
administración de las fuerzas que actuaba en África- y contra el
propio rey.
Importante consecuencia de la guerra y de Annual fue el descrédito
final de las Juntas de Defensa. Si a su comienzo habían contado
con la simpatía popular, en los años siguientes la fueron perdiendo
cuando empezó a comprobarse que el movimiento era uno más para
19
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
controlar los mandos y adquirir prebendas. Precisamente, a esto
atribuía ahora la opinión pública la degradación del espíritu de la
oficialidad combatiente y la disminución de las inversiones en
material. Por eso, la crudeza de las operaciones del Rif y el sacrificio
de los soldados que allí luchaban y morían se volvieron en contra de
los egoísmos de las Juntas.
La desaparición de éstas en 1922 no supuso “la extinción de su
espíritu” esto era, su empeño inicial de enderezar la marcha del
Estado. Ahora, el ejército, volviendo a recoger su perdido
protagonismo en la vida política del XIX y formando un frente sin
fisuras, iba a tratar de responder al triple desafío de las
responsabilidades de Annual, del desorden público y del peligro
secesionista de ciertas regiones: la consecuencia sería el golpe de
Estado de 1923 y el inicio de la dictadura de Primo de Rivera, de
la que hablaremos en el próximo tema.
20
HISTORIA DE ESPAÑA
21
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
25. SOCIEDAD Y ECONOMÍA
EN LA ESPAÑA DE LA
RESTAURACIÓN
25.1. LA ECONOMÍA EN LA RESTAURACIÓN
La estabilidad política característica de la Restauración facilitó la
transformación económica del país en el último cuarto de siglo. Pero
la España de la Restauración estaba muy lejos de una economía
moderna.
Saldo de la
balanza
comercial
española entre
1902 y 1922.
Destaca que el
único periodo
con superávit
fue el que
coincidió
aproximadamen
te con la
Primera Guerra
Mundial y el
inicio de la
postguerra
A. EL FERROCARRIL, MOTOR DEL CAMBIO
Un papel muy destacado le correspondió al ferrocarril que, si en
términos cronológicos había despegado con anterioridad, ahora no
sólo se desarrolló a un ritmo acelerado, sino que, además, influyó de
manera directa sobre la evolución de la industria. Una ley general
de ferrocarriles del año 1877 confirmó las medidas de fomento de
su construcción y permitió que en los veinte años que transcurren
desde 1875 hasta 1895 se duplicara la red ferroviaria que, de este
modo, llegó a tener unos 12.000 kilómetros de longitud. El número
de compañías propietarias tendió a disminuir y la presencia de
capital español se fue haciendo mayor que en otros.
La extensión de la red ferroviaria tuvo un doble efecto sobre la
economía española:
22
HISTORIA DE ESPAÑA
-
-
En primer lugar favoreció la creación de un mercado
verdaderamente nacional que todavía no se podía considerar
estable por las dificultades de comunicación. Los mejores
productos agrícolas españoles empezaron, además, a exportarse.
En segundo lugar, desde 1882, la construcción del ferrocarril
influyó en el desarrollo de la industria siderúrgica española.
Hasta el final de siglo se habían construido en España una
cincuentena de locomotoras y más de tres mil vagones de
ferrocarril.
Evolución de la
industria
siderúrgica
entre 1911 y
1921. Se aprecia
también el
repunte, tanto
en producción
como en valor,
en los años de la
guerra mundial
A. LA INDUSTRIA
De la Restauración data el despegue industrial de la cornisa
cantábrica. Una tercera parte de la hulla española fue consumida
por el ferrocarril. La producción carbonífera procedía principalmente
de Asturias y creció de forma considerable en el último cuarto de
siglo. Las grandes empresas hulleras españolas nacieron
precisamente en esta época.
23
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
1. La siderurgia y la actividad minera: el caso vasco
Las
importaciones
de algodón en
rama en
Barcelona no
dejaron de
crecer a lo largo
del siglo XIX y
eran, al inicio
del reinado de
Alfonso XIII,
casi 73 veces
mayores que al
inicio del de su
bisabuelo
Fernando VII
Más importante aún fue la consolidación de la explotación minera y
la siderurgia vasca. Las innovaciones técnicas introducidas en la
siderurgia inglesa—en especial un nuevo tipo de alto horno, el
“convertidor Bessemer”— incrementaron el interés de los británicos
por el mineral de hierro muy puro que se daba en Vizcaya, desde
donde el mineral podía ser exportado con facilidad por barco.
Además, la legislación española lo facilitaba, de modo que Gran
Bretaña importó de allí el 80 % del mineral de hierro que le resultó
necesario.
Aunque entre el 80 y el 90 % del hierro vizcaíno se exportaba,
también en este mismo momento tuvo lugar la consolidación de
una siderurgia vasca que desplazó muy pronto a la de otros puntos
de España, incluida Asturias. Este progreso se vio favorecido por las
medidas proteccionistas introducidas en la década final del siglo.
En el año 1902 quedó constituida la empresa Altos Hornos de
Vizcaya y la construcción naval fue uno de los más decisivos factores
propulsores de la siderurgia. Más de 20.000 obreros llegaron a
trabajar en las minas vascas, constituyendo una de las
concentraciones proletarias por excelencia.
2. La industria textil
En Cataluña, la industria textil del algodón y la lana tuvo una
evolución muy positiva durante la década de los años noventa. En
cuanto a la industria algodonera, ya no crecía a un ritmo tan
elevado como en la primera mitad del siglo, pero el ritmo de
importación de algodón en rama reflejaba su dinamismo, que se
multiplicó por el hecho de que una ley de relaciones comerciales del
año 1882 reservó el mercado antillano para la industria española, en
este caso catalana.
Por otro lado, durante el periodo de la Restauración tuvo lugar la
«catalanización»
de
la
industria
lanera.
Los
antiguos
establecimientos artesanos dispersos por la geografía peninsular
24
HISTORIA DE ESPAÑA
fueron sustituidos por los de localización catalana —en Sabadell y
Tarrasa—, más avanzados tecnológicamente y, por tanto,
productores de tejido más barato.
C. LA AGRICULTURA
Es necesario referirse también al entorno rural estancado como
contrapartida de todos esos factores de cambio. La agricultura,
centrada en la trilogía mediterránea (trigo, vid y olivo), experimentó
modificaciones muy lentas a lo largo de todo el periodo. Los
rendimientos por hectárea cultivada (productividad) sólo avanzaron
muy lentamente y a menudo fue necesario recurrir a la importación
de trigo (entre 200.000-400.000 toneladas anuales).Los problemas
de
abastecimiento
triguero
durarían
hasta
el
periodo
inmediatamente posterior.
Por el contrario, la época de la Restauración fue la de mayor
prosperidad de la vid, aunque debido a razones muy especiales. Las
plagas sufridas por las vides francesas multiplicaron por diez la
exportación de vino español a este país.
En cuanto al olivo, el aumento de la superficie de cultivo durante la
década de los años ochenta tuvo como consecuencia la configuración
de los dos centros fundamentales de cultivo (el andaluz y el del
Sistema Ibérico).
Todo cuanto se ha dicho permite recapitularlo señalando que la
España de la Restauración pasó de ser un país agrícola a merecer
también la calificación de minero. El comercio exterior,
considerablemente desarrollado en esta época, se dirigía
principalmente hacia Gran Bretaña, Francia y Cuba, y los productos
más importantes fueron el hierro y el vino.
25.2. LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE LA
RESTAURACIÓN
A. LA EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA
1. La continuidad del régimen demográfico antiguo.
El número de los españoles ascendió desde 16 a 18 millones,
aproximadamente, durante este periodo, sin que el régimen de
crecimiento experimentara un cambio importante hasta la llegada del
siglo XX. Esto quiere decir que tanto la natalidad como la mortalidad
eran altas y, por tanto, el crecimiento se caracterizaba por su
lentitud. En definitiva, que España, aún en fecha tan tardía como
1900 seguía anclada en el régimen demográfico antiguo.
Hay que tener en cuenta, además, que algunas incidencias
sanitarias—la epidemia de cólera del año 1885 llegó a causar
120.000 muertos— o el hambre provocada por una mala cosecha,
como al comienzo de la década de los años ochenta en Andalucía,
podían tener consecuencias catastróficas.
25
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
Otro rasgo significativo consiste en que la esperanza de vida era
muy baja: tan sólo creció desde 29 a 35 años durante el último
cuarto del siglo XIX.
2. Los movimientos migratorios.
El primer rasgo patente de la población española de la época se
refiere al creciente grado de urbanización.
El caso resulta especialmente significativo en aquellas poblaciones en las
que el impacto de la transformación económica fue más importante, como
Bilbao, que pasó de unos 30.000 a unos 80.000 habitantes.
Sin embargo, se trata de un fenómeno muy lento. Hacia el final del
siglo XIX había sólo en nuestro país una ciudad de 500.000
habitantes (Madrid) y otras cuatro que superaban los 100.000,
situadas todas ellas en la periferia y la proporción de españoles que
vivían en ciudades de más de 10.000 habitantes era tan sólo de un
tercio del total y no llegaba a una décima parte el número de quienes
vivían en ciudades de más de 100.000 habitantes.
La mayor facilidad en los desplazamientos —no sólo se había
producido la ampliación de la red ferroviaria, sino también un
extraordinario abaratamiento del transporte— había tenido como
consecuencia la inmigración del campo a la ciudad, esto es, el
llamado éxodo rural.
De todos modos, el desplazamiento de la población rural no sólo se
produjo hacia las ciudades, sino que también se produjo una
emigración transoceánica a Hispanoamérica. Aunque se trató de
un fenómeno que quedó perfilado de manera definitiva durante los
primeros años del siglo XX, desde mediados de los años ochenta se
produjo una importante emigración exterior a América, en especial a
Argentina y a Brasil.
La natalidad y
la mortalidad
eran en 1870
aún muy
elevadas. En el
periodo 18701930 ambas
descendieron,
algo más la
mortalidad, pero
ambas se podían
aún considerar
propias del
régimen
demográfico
antiguo
26
HISTORIA DE ESPAÑA
B. LA ESTRUCTURA SOCIAL
La estructura social de la España de la Restauración recordaba en
muchos aspectos la del Antiguo Régimen. No existían oficialmente
los privilegios propios de la sociedad estamental, pero ciertas leyes
amparaban y creaban unos privilegios de hecho. Así, la Ley
electoral censitaria de 1878 reducía el número de los electores a
tan sólo un 5 % de la población (aunque eran tres veces más los que
podían acudir a las elecciones provinciales o municipales). Por otro
lado, los varones de familias adineradas continuaban evitando el
servicio militar, servicio que como sabemos se organizaba por el
sistema de quintas, muy impopulares, y que seguía redimiéndose
mediante el pago de determinada cantidad de dinero (1.200 pesetas
en los años ochenta), cifra que sólo podía ser pagada por un
porcentaje reducido de las familias (entre el 10 y el 15 % de la
población).
1. La clase alta
En ella convivían la aristocracia o nobleza tradicional, la burguesía
agraria, la comercial e industrial, los altos funcionarios y los
llamados profesionales liberales (médicos, abogados, ingenieros).
Llama la atención que en gran parte de España la nobleza todavía
encabezaba las listas de mayores contribuyentes o jugaba un papel
social decisivo. Por otro lado, la burguesía comercial e industrial, de
procedencia a veces humilde, no dudó en pedir (y obtener) títulos
nobiliarios en la primera etapa de la Restauración.
2. La clase baja
Dado que el porcentaje de obreros industriales, incluso en las áreas
más desarrolladas como Cataluña, no superaba el 15%, esto quiere
decir que la inmensa mayoría de miembros de la llamada clase baja
correspondía a la población rural.
Las condiciones de vida de los campesinos eran, no obstante, muy
diferentes dependiendo del régimen de propiedad de la tierra que
predominara en esta o aquella zona. Así, se podía distinguir entre
una España latifundista, al sur de una línea entre Salamanca y
Alicante (por ejemplo, el 2 % de la población era dueña del 56 % de
la tierra en la Bética), o los sistemas de propiedad más equilibrada
al norte de esa línea (pero con enormes diferencias que dependían de
la calidad de la tierra y de sus rendimientos: poco tenían que ver la
pequeña propiedad o el arrendamiento de Levante con los
propietarios pobres castellanos o con los campesinos minifundistas
gallegos).
En cualquier caso, y a modo de conclusión, la sensación de
desigualdad es la predominante en este conjunto en cualquier
retrato rápido de la sociedad española de la época. Podemos hablar
de una sociedad dual, con una minoría de personas bien situadas, y
una inmensa mayoría de pobres en mayor o menor grado. En
definitiva, nos encontramos con una característica de las sociedades
europeas del siglo XIX y que se corregiría en el XX: la práctica
inexistencia de una clase media.
27
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
26. LA DICTADURA DE PRIMO
DE RIVERA Y EL FIN DE LA
MONARQUÍA
26.1. LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (19231930)
A. EL CONTEXTO INTERNACIONAL: LA CRISIS DE LAS
DEMOCRACIAS OCCIDENTALES TRAS LA PRIMERA GUERRA
MUNDIAL
Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y hasta el inicio de la
Segunda, en 1939 (periodo al que propiamente se llama “de
entreguerras”), las democracias liberales1 europeas entraron en
un periodo de profunda crisis.
Algunos las acusaban de ser las responsables de la guerra, o al
menos de no haber sabido evitarla. Los críticos al sistema
parlamentario que hemos visto desarrollar en España en los
epígrafes precedentes y que más o menos se había implantado
también en el resto de Europa occidental señalaban su ineficacia y la
inoperancia de los partidos políticos, enfrascados siempre en
discusiones que se consideraban inútiles y más preocupados
siempre por sus intereses particulares que por los de conjunto de la
nación.
Se decía, por parte de estos críticos, que lo que las naciones
europeas necesitaban eran gobiernos fuertes sustentados por un
partido único. Ello quería decir, en otras palabras, que había que
superar el sistema parlamentario-democrático basado en la
existencia elecciones (que se rechazaban frontalmente) más o menos
libres e ir a un sistema dictatorial.
De ese modo, el modelo de Estado liberal-burgués creado en el siglo
XIX fue atacado por dos frentes, a izquierda y derecha:
a) Por un lado, el socialismo o comunismo, muy fortalecido en
toda Europa como consecuencia del triunfo de la Revolución
rusa en 1917. Esta doctrina, como sabemos, era partidaria del
1
Ya vimos en su momento (ver tema introductorio, apartado 7.2, 2 y su
correspondiente nota, página 59 de estos Apuntes) que entre los sistemas liberales,
superadores del Antiguo Régimen, implantados en el siglo XIX y las democracias
actuales existe una relación genética: los sistemas actuales son fruto de la evolución
de los sistemas representativos liberales del Ochocientos, con importantes
correcciones en materia de libertades y protección social por parte del Estado (Estado
del Bienestar) atribuibles históricamente a la izquierda. Con la expresión, que uso
aquí, de democracias liberales, que contiene una referencia tanto al liberalismo como a
la democracia y que se usa por la historiografía especialmente para designar los
sistemas políticos ya asentados en los países occidentales (Francia, Reino Unido,
EE.UU. , España) en el periodo histórico inmediatamente anterior y posterior a la
Primera Guerra Mundial, se pretende precisamente señalar que se encontraban en el
momento de transición, difícilmente aprehensible y más difícilmente definible, entre
ambas manifestaciones, que no dejan de ser dos estadios sucesivos en la evolución de
un mismo sistema.
28
HISTORIA DE ESPAÑA
establecimiento de la “dictadura del proletariado”, en la práctica,
sobre la base de la existencia de un solo partido de base obrera,
el Partido Comunista.
b) Por otro, surgen ahora los fascismos, situados a la derecha de
los partidos burgueses, partidarios de un Estado muy autoritario
con derechos y libertades muy restringidas, respuestas de las
clases medias tanto al empuje del socialismo proletario como del
capitalismo salvaje de la alta burguesía. Además, los fascismos
cayeron en un exacerbado nacionalismo. Si bien sólo triunfó en
los años 20 en Italia (fascismo de Mussolini) y, más tarde, en los
años 30, en Alemania (nacionalsocialismo de Hitler), el fascismo
inspiró una serie de regímenes que se implantaron por toda
Europa en el periodo de entreguerras: dictaduras de Dollfuss en
Austria, Salazar en Portugal o Primo de Rivera en España, entre
otras.
B. LA IMPLANTACIÓN DE LA DICTADURA EN ESPAÑA
Como sabemos, el periodo 1917-1923 fue especialmente crítico en
nuestro país. Varias circunstancias se unieron para propiciar la
dictadura:
-
El
ya
irremediable
deterioro
del
sistema
parlamentario desde la
crisis de 1917, que los
gobiernos de concentración
fueron
incapaces
de
resolver.
-
La
agudización
de
la
problemática
social
a
causa de la Primera Guerra
Mundial, que como vimos
profundizó
en
las
diferencias entre los ricos y
los pobres. El final de la
guerra, además provocó
una disminución de las
exportaciones
y
un
aumento del par, con la
consiguiente radicalización
sindical, especialmente de
la CNT.
-
Por
otra
parte,
el
nacionalismo catalán no
se había visto satisfecho
con la creación de la Mancomunidad y exigía, desde posturas
moderadas como las de Cambó, el reconocimiento de las
peculiaridades regionales dentro del ámbito español y la
concesión de la autonomía. Para los sectores más conservadores,
esta tendencia era simplemente separatista.
-
La Guerra de Marruecos, especialmente, tras el desastre de
Annual, había crispado hasta límites insospechados a una
Miguel Primo
de Rivera,
dictador bajo la
monarquía de
Alfonso XIII
entre 1923 y
1930
29
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
sociedad que jamás la vio con buenos ojos. Además, la guerra era
el motivo de división interna en el ejército, entre africanistas y
juntistas.
-
La violencia callejera y el terrorismo iba en aumento (en 1920,
más de 300 acciones), del que es una muestra el asesinato de
Eduardo Dato por tres anarquistas catalanes.
TEXTO DE APOYO
PROCLAMA DE PRIMO DE RIVERA AL PAÍS Y AL EJÉRCITO
"Al País y al Ejército. Españoles: Ha llegado para nosotros el momento
más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre
en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de
recoge las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos,
amando la Patria, no ven para ella otra salvación que liberarla de los
profesionales de la política, de los hombres que, por una u otra razón,
nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron e
año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y
deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido
en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia
parecen pedir los que ellos dicen no dejan gobernar, aludiendo a los
que han sido su único, aunque débil, freno, y llevaron a las leyes y
costumbres la poca ética san, este tenue tinte de moral y equidad que
aún tienen, pero en realidad se avienen fáciles y contentos al turno y
al reparto y entre ellos mismos designan la sucesión.
Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a
gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y
doctrina (...). Este movimiento es de hombres: el que no sienta la
masculinidad completamente caracterizada, que espere en un rincón,
sin perturbar, los días buenos que para la Patrio preparamos...
Españoles: ¡Viva España y Viva el rey!
No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e
impone. Asesinatos de prelados, exgobernadores, agentes de la
autoridad, patronos, capataces y obreros; audaces e impunes atracos;
depreciación de moneda; francachela de millones de gastos
reservados (...)
Por último, seamos justos, un solo tanto a favor del gobierno de cuya
savia vive hace nueve meses merced a la inagotable bondad del
pueblo español, uno débil e incompleta persecución al vicio del juego
(...)"
Barcelona, 13 de septiembre de 1923.
En esas circunstancias intervino desde Barcelona el general Miguel
Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, protagonizando un
pronunciamiento en septiembre de 1923, en la misma línea de los
que ya tuvimos ocasión de ver a lo largo del siglo XIX. Alfonso XIII no
abandonó el trono, sino que encargó a Primo de Rivera que formara
un gobierno aceptando la supresión del sistema parlamentario y la
suspensión de la vieja Constitución de 1876.
30
HISTORIA DE ESPAÑA
El Rey se convertía de ese modo en una figura poco más que
decorativa, pero cómplice y valedor de una auténtica dictadura
militar de derechas. Ello significó, además, que lo poco que
quedaba del régimen de la Restauración implantado en su día por
Cánovas y Sagasta terminaba por desaparecer.
Es necesario decir que la dictadura de Primo de Rivera contó con
amplios apoyos2: no fue mal recibida por la población que, cansada
del caos político y de la guerra de Marruecos, la vio como una posible
salida al impasse político en el que se encontraba España. También
fue apoyada por la Iglesia y el ejército y, como queda dicho, por el
Rey. Incluso algunos sectores de la oposición al anterior régimen –
burguesía
catalana,
socialistas
y
republicanos—mostraron
inicialmente ciertas simpatías por la dictadura cuando Primo dijo
que se trataba de un régimen de transición.
Este fue el
Directorio
Militar que
gobernó
España entre
1923 y 1925
C. EL DIRECTORIO MILITAR (1923-1925)
En ausencia de un Gobierno como tal, Primo de Rivera denomino
Directorio al suyo, formado durante los dos primeros años
exclusivamente por militares, anunciando, como antes comentaba,
que habría de ser un régimen de transición hacia uno nuevo no
definido. Sus primeras mediadas estuvieron encaminadas a disolver
las Cortes y los partidos políticos y a garantizar el orden público,
lo que se consiguió con gran rapidez.
Respecto del problema obrero, mantuvo un fluido contacto con la
UGT, y especialmente con su líder, Francisco Largo Caballero, al que
llegó a nombrar Consejero de Estado. De estas fluidas relaciones
derivaron beneficios concretos para los obreros, como viviendas
baratas, derecho a asistencia médica y comités paritarios entre
obreros y patronos para resolver sus problemas.
2
Es necesario aclarar que esta dictadura, que lo fue en tanto que se carecía de la
libertad política básica, la de votar y la de tener una representación popular en un
Parlamento, que dejó de reunirse, no fue tan dura como la que más tarde dirigió
Franco, en el sentido de que la represión contra la oposición, que la hubo, no fue tan
implacable y violenta como la del franquismo. Como en cualquier otro terreno,
también aquí caben matizaciones y gradaciones, que no justificaciones.
31
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
En cuanto al autonomismo catalán, la Mancomunidad fue
mantenida inicialmente, aunque con el proyecto de no avanzar más
allá de las competencias puramente administrativas, que resultaban
insuficientes para los nacionalistas. En 1925, la Mancomunidad fue
disuelta y suprimida.
Fue sin duda, junto con el restablecimiento del orden, lo que produjo
la inicial popularidad de la dictadura fue la finalización de la Guerra
de Marruecos. Aunque partiendo de ideas abandonistas, Primo de
Rivera decidió intervenir con todas sus energías en el conflicto que se
venía desarrollando desde 1909. El desembarco de Alhucemas, una
importante operación aeronaval, (anticipo de lo que más tarde
ocurriría en las playas de Normandía en el transcurso de la Segunda
Guerra Mundial), en el que participó personalmente Primo de Rivera,
propició la derrota de Abd el Krim y el final de la guerra.
Desde el punto de vista institucional, disueltos oficialmente los
partidos, la dictadura fracasó en su intento de crear un partido
único, la Unión Patriótica, un partido apolítico, en expresión de la
época, a través del que se pretendía vehicular las aspiraciones de
participación política de los españoles y que no fue más que un lugar
de encuentro entre gentes de buen voluntad y de oportunistas. Junto
a ello se reunió una Asamblea Nacional con miembros de tal
partido, con el objetivo, nunca cubierto, de elaborar una nueva
Constitución. Si tuvo éxito la implantación del nuevo Estatuto
Municipal, esto es, la ley básica reguladora de la Administración
local (los ayuntamientos), obra de José Calvo Sotelo en 1924, y que
concedía a los municipios cierta autonomía financiera para resolver
sus problemas más inmediatos.
D. EL DIRECTORIO CIVIL (1925-1930)
Cuando todos creían que Primo abandonaría el poder rodeado de
prestigio por los anteriores logros, decidió intentar perpetuarse en el
poder dando entrada en el gobierno a una serie de personalidades
civiles, entre las que destaca José Calvo Sotelo, a quien acabamos
de hacer referencia como autor del Estatuto Municipal, como
Ministro de Hacienda y el Conde de Guadalhorce, Ministro de Obras
Públicas. La política económica en este periodo estuvo marcada por
su intervencionismo, con la nacionalización del monopolio de
petróleo (CAMPSA) en 1927, que produjo importantes beneficios,
pero también una clara desconfianza por parte de las inversiones
extranjeras. En materia comercial, el Directorio civil marco una
senda claramente proteccionista mediante la elevación de los
aranceles y con tendencia claramente autárquica3. Finalmente hay
que destacar la importancia que tuvieron las obras públicas, con la
renovación de 7000 Km. de carreteras, la electrificación del campo, la
construcción de embalses y canales y la modernización de la red
ferroviaria.
3
Llamamos autarquía a un modelo económico, especialmente en lo que se refiere a las
relaciones económicas con el resto de los países, basado en el intento de limitar al
máximo las importaciones, con tendencia a un ideal de absoluto autoabastecimiento.
También Franco, como tenderemos ocasión de ver, se empeñó en esta política
económica, con resultados desastrosos.
32
HISTORIA DE ESPAÑA
Estas realizaciones se vieron favorecidas por la excelente coyuntura
económica internacional —los “felices veinte”— e amplificadas por la
organización de las Exposiciones Universal de Barcelona e
Hispanoamericana de Sevilla, ambas en 1929.
TEXTO DE APOYO
PRIMO DE RIVERA JUSTIFICA EL PASO AL DIRECTORIO CIVIL
En suma, señor, para exponer mi pensamiento clara y sinceramente,
lo que propongo a V. M. es la sustitución de una dictadura militar por
otra civil y de organización más adecuada pero no menos vigorosa.
Y me permito proponerlo así, recogiendo el ansia popular, que sólo
teme del cambio de forma de gobierno que se debiliten los resortes
del mando que han sido carácter del Directorio militar, cuya vida,
como genuina representación del ejército y de la marina, que tan
patrióticamente han ofrecido el prestigio de sus nombres
corporativos a esta arriesgada labor, no debe llevarse a momento de
desgaste o de quebranto; ni tampoco debe sustraerse por más
tiempo al país, en su representación civil, que es la adecuada y tan
manifiestamente está a nuestro lado, la participación y la
responsabilidad en la obra de reconstituirlo y reeducarlo
administrativa y políticamente.
MIGUEL PRIMO DE RIVERA al rey, 1925.
E. EL FIN DE LA DICTADURA
En 1929 se inició a nivel internacional una de las crisis económicas
más profundas por las que ha pasado el sistema capitalista: es lo
que se conoce como “Depresión del 29” o “Depresión de los años
30”. Iniciada con el crash de la Bolsa neoyorquina de Wall Street,
provocó una gran descapitalización de las empresas norteamericanas
que habían invertido enormes sumas en Europa, incluida España,
tras la Primera Guerra Mundial. El resultado fue la rápida retirada
de capitales norteamericanos de Europa.
Como consecuencia directa de ello se produjo el cierre de una gran
cantidad de empresas y el aumento de paro. Las críticas al régimen
primorriverista no tardaron el llegar: los nacionalistas catalanes,
con sus expectativas de autonomía frustradas; los políticos de los
partidos tradicionales, postergados del poder; los intelectuales, como
Unamuno, al frente de la contestación universitaria; algunos
militares, descontentos por ciertas medidas y por la incorporación de
civiles al Directorio; la gran empresa y la banca, que le criticaban su
exceso de intervencionismo; y hasta el propio Rey comenzaron a
desear el fin de la dictadura. De ese modo, Primo de Rivera se
encontró sólo ante la crisis y, desmoralizado, presentó la dimisión
ante el Rey en enero de 1930, exiliándose en París, donde murió año
y medio más tarde
33
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
26.2. EL FINAL DE LA MONARQUÍA DE ALFONSO XIII
Y LA PROCLAMACIÓN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA
(1930-1931)
Tras la caída de Primo de Rivera, a la propia monarquía de Alfonso
XIII le quedaba poco más de un año de existencia. La proximidad en
el tiempo de ambos acontecimientos debe hacer pensar en que
ambos responden a las mismas causas. En efecto, la monarquía
había quedado muy debilitada por el respaldo dado por Alfonso XIII
a Primo de Rivera y tras la caída de éste todo hacía presagiar la de
aquel. En esos quince meses los problemas se le acumularon al Rey:
el desprestigio de los viejos partidos dinásticos, con lo que ya no se
podía contar, la hostilidad de unos partidos republicanos cada vez
más crecidos, la agudización del problema catalán y la mayor
efervescencia del movimiento obrero pusieron a Alfonso XIII entre
la espada y la pared.
A. EL GOBIERNO DEL GENERAL BERENGUER
Tras la dimisión de Primo de Rivera, el Rey llamó al gobierno al
veterano de la Guerra de Marruecos general Dámaso Berenguer,
quien dilató la convocatoria de unos Cortes Constituyentes y gobernó
a golpe de decreto. Fue por lo que se conoció e este periodo como la
“Dictablanda”. Durante la misma, concedió indultos y restauró la
libertad de imprenta. Pero no llegaba el ansiado decreto de
convocatoria de elecciones.
TEXTO DE APOYO
“EL ERROR BERENGUER”, ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO
“EL SOL” POR ORTEGA Y GASSET
No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de
España se encuentre un capítulo con el mismo nombre que este
artículo. El buen lector, que es el cauteloso y alerta, habrá advertido que
en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino el
objeto. No se dice que el error sea de Berenguer, sino más bien lo
contrario —que Berenguer es el error, que Berenguer es un error—. Son
otros, pues, quienes lo han cometido y cometen; otros, toda una porción
de España, aunque, a mi juicio, no muy grande. Por ello trasciende ese
error los límites de la equivocación individual y quedará inscrito en la
historia de nuestro país. (....)
Éste es el error Berenguer, de que la historia hablará.
Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el
Régimen mismo; nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada
revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestros conciudadanos:
¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!
Delenda est Monarchia. [La Monarquía debe ser destruida]
Artículo de ORTEGA Y GASSET en El Sol, 1930
Cada vez estaba más clara la necesidad de acabar con la monarquía
e implantar la Segunda República, cuyos partidarios crecían sin
34
HISTORIA DE ESPAÑA
cesar, tanto entre las masas populares como entre las elites políticas
e intelectuales. Entre los políticos conservadores hay que destacar la
actividad prerrepublicana de Miguel Maura (hijo del ya conocido
Antonio Maura), y Niceto Alcalá Zamora, entre los intelectuales, a
José Ortega y Gasset y a Gregorio Marañón, en la izquierda, a
Indalecio Prieto o a los catalanistas Francesc Maciá y Lluis
Companys. Así, en agosto de 1930 se firmó el Pacto de San
Sebastián, por parte de los republicanos, socialistas y catalanistas
de izquierdas, con el objetivo de acabar con la monarquía.
Paralelamente, se organizaba la Asociación Republicana Militar y
los intelectuales creaban la agrupación “Al servicio de la
República”, con personalidades tan destacadas como Ortega y
Gasset o Unamuno.
TEXTO DE APOYO
EL PACTO DE SAN SEBASTIÁN
El acuerdo político del Pacto de San Sebastián implicó la creación de un comité
revolucionario compuesto por: Alcalá Zamora, Maura, Domingo, Prieto, Azaña,
Albornoz y De los Ríos. En esta alianza estuvieron ausentes la CNT y otras
fuerzas obreras, que solamente estuvieron representadas por el PSOE.
En diciembre de 1930 se difundió masivamente un manifiesto firmado por los
principales dirigentes en el que explícitamente se llamaba a la población a
derribar la Monarquía:
¡Españoles! Surge de las entrañas sociales un profundo clamor popular
que demanda justicia y un impulso que nos mueve a procurarla. Puestas
sus esperanzas en la República, el pueblo está ya en medio de la calle
(...)
Venimos a derribar la fortaleza en que se ha encastillado el poder
personal, a meter la Monarquía en los archivos de la historia y a
establecer la República sobre la base de la soberanía nacional
representada en una asamblea constituyente. De ella saldrá la España
del porvenir y un nuevo Estatuto inspirado en la conciencia universal que
pide para todos los pueblos un Derecho nuevo ungido de aspiraciones a
la igualdad económica y a la justicia social. (...)
¡Viva España con honra! ¡Viva la República!
Niceto Alcalá Zamora, Alejandro Lerroux García, Fernando de los Ríos,
Manuel Azaña, Santiago Casares Quiroga, Indalecio Prieto, Miguel
Maura Gamazo, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz, Francisco
largo Caballero, Luis Nicolau D'Olwer, Diego Martínez Barrios."
En el plano militar se preparó un pronunciamiento militar
antimonárquico para diciembre de 1930, pero se produjo antes una
sublevación de los capitanes Fermín Galán y Ángel García
Hernández en Jaca, que fracasó. Esto capitanes fueron fusilados, y
ello proporcionó argumentos contra Berenguer y unos mártires para
la causa republicana. Berenguer, finalmente, dimitió en febrero de
1931.
35
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
Los firmantes
del Pacto de San
Sebastián: de
izquierda a
derecha
aparecen
Nicolás de
Albornoz,
Niceto Alcalá
Zamora (futuro
primer
Presidente de la
Segunda
República),
Francisco Largo
Caballero,
Fernando de los
Ríos, Santiago
Casares Quiroga
y Miguel Maura
Gamazo
B. EL GOBIERNO DEL ALMIRANTE AZNAR. LAS ELECCIONES
MUNICIPALES Y LA SALIDA DE ALFONSO XIII
TEXTO DE APOYO
MANIFIESTO DE DESPEDIDA DE ALFONSO XIII
Al País.
Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo
hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será
definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en
el interés público hasta en las más críticas coyunturas.
Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que
nuestra Patria se mostró en todo momento generosa ante las culpas sin
malicia,
Soy el rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios
sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con
quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto
sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No
renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito
acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta
rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la
conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente
el ejercicio M poder real y me aparto de España, reconociéndola así como
única señora de sus destinos.
También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido
a Dios que tan hondo como yo lo sientan y cumplan los demás españoles.
Madrid, 14 de abril de 1931
La salida fue otorgar el poder al almirante Juan Bautista Aznar, que
organizó un “gobierno de concentración” al estilo de los del periodo
1917-1923, con personalidades de los viejos partidos monárquicos.
36
HISTORIA DE ESPAÑA
Para dar una cierta imagen de apertura, y dado que se quería evitar
la convocatoria de elecciones a Cortes, se convocaron para abril de
1931 unas elecciones municipales. Pese a que los monárquicos
ganaron en número de concejales, este triunfo se asentó sobre las
zonas rurales, mucho menos informadas, por los que el predominio
republicano en las ciudades se interpretó como una victoria sin
paliativos de los enemigos de Alfonso XIII.
El 14 de abril de 1931 el Rey renunciaba al trono y
abandonaba España, y se proclamaba la Segunda República
española.
Como se puede
observar, los
concejales
monárquicos
elegidos en las
elecciones del
12 de abril de
1931 fueron en
toda España
unos 2000 más
que los
republicanos.
Pero fueron más
los republicanos
en las capitales
de provincias,
donde el voto se
suponía más
libre y mejor
informado y,
por tanto, más
significativo
37
CRISIS Y DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN
38
Descargar