El turismo termal se ha popularizado y mucha gente acude a

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El turismo termal se
ha popularizado y
mucha gente acude a
balnearios y spas en
busca de bienestar.
Elegir uno u otro
no es indiferente.
El tipo de agua y
la temperatura
importan, y el estado
de salud también
Fecha: 29/03/2014
Sección: SUPLEMENTO
Páginas: 10-12
“El próximo fin de semana iremos a un balneario, a
meternos en el spa a ver si nos relajamos y salimos
como nuevos”, comenta Juan con un amigo. “¿A
cuál iréis?”, le inquiere este. “Lo mismo nos da;
miraré cuáles tenemos más cerca y cómo están
de precio”. La respuesta de Juan es muy habitual
pero, ¿realmente da igual elegir un balneario que
otro? “No”, asegura contundente María Ángeles
Ceballos, neuróloga y especialista en hidrología
médica. Y advierte que Juan también yerra cuando
habla indistintamente de balneario y spa.
“Hay tres tipos de establecimientos que a menudo
se confunden, los balnearios, los spas y los centros
de talasoterapia, pero no son lo mismo”, explica
Ceballos. Y aclara que mientras el balneario es
una instalación próxima a un manantial de agua
que reúne una serie de características para ser
considerada mineromedicinal, un spa es un centro
dedicado al relax y al cuidado personal donde los
baños y tratamientos se hacen con agua potable y
los centros de talasoterapia utilizan siempre agua
de mar y han de estar cerca de la costa para proporcionar un clima marino.
Los beneficios de las aguas
mineromedicinales sobre
la salud dependen tanto de
su composición como de
la vía de administración.
Bebérselas acostumbra a ser
la mejor forma de absorber sus propiedades, pero
exige un control médico para
determinar la dosis y posibles
contraindicaciones en función
de las dolencias que tenga
cada persona.
Aguas oligometálicas
La doctora María Ángeles
Ceballos explica que las aguas
oligometálicas, que contienen muchos minerales pero
en poca cantidad, tienen efecto diurético, ayudan al riñón
a filtrar y permiten eliminar
arenillas y algunos cálculos
renales. Pero advierte que
sólo deben tomarse por
prescripción médica, una vez
comprobado el tipo de cálculo renal que tiene la persona.
“Si una persona tiene un
cálculo en el riñón con forma
de piedra redonda sí puede
beneficiarle ir a un balneario
de aguas oligometálicas para
expulsarla, pero si su piedra
tiene picos estará contraindicado porque al sacarla bajará
desgarrando tejidos y tendrá
más dolores”, detalla.
Aguas ferruginosas
Son ricas en hierro y están indicadas para personas con
Si lo que se busca es desconectar de las obligaciones durante un fin de semana y tomar unos baños
calientes o con burbujas para relajarse la diferencia entre uno y otro establecimiento no es tan
importante, aunque, según Juan Carlos San José,
presidente de la Sociedad Española de Hidrología
Médica, “el agua de los balnearios siempre tiene
un valor añadido y aunque se use pocos días tiene
mayor poder sedante y el relax que se obtiene es
algo mayor”.
Pero decantarse por un spa o por un balneario
sí que gana relevancia cuando la persona tiene
alguna enfermedad o cuando la estancia se alarga
más de dos días. Porque que los circuitos termales
se utilicen con carácter lúdico y como centros de
bienestar no quiere decir que sienten bien a todo el
mundo. “En los balnearios, según las propiedades
del agua que tienen, suelen marcar muy claro
BEN PIPE PHOTOGRAPHY
ELEGIR BIEN
EL AGUA
Para distinguir uno u otro no basta con fijarse en
el nombre. Hay muchos spas que se denominan
balnearios urbanos. El director de la escuela profesional de Hidrología Médica e Hidroterapia de
la Universidad Complutense, Francisco Maraver,
enfatiza que los balnearios, aunque se usen con
finalidades lúdicas, son centros sanitarios donde
siempre hay personal médico y las aguas son mineromedicinales, mientras que en los spas el agua es
del grifo y habitualmente no hay control médico.
Por tanto, informarse sobre estas dos cuestiones facilita la identificación. Alfredo Pérez, presidente de
la Asociación Española de Wellness Spa, asegura
que normalmente el spa es un establecimiento más
urbano o de complejo turístico de playa, asociado
con el descanso, mientras que el balneario acostumbra a estar ubicado en el interior, lejos de las
ciudades, porque las fuentes que les proporcionan
las aguas mineromedicinales suelen estar en lugares rurales, por lo que a veces es la mayor o menor
disposición de tiempo la razón que lleva a decantarse por uno u otro.
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BAÑOS
DE SALUD
Texto Mayte Rius
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ES29 DE MARZO DEL 2014
cuáles son sus contraindicaciones; pero en el spa
es distinto, porque lo que se busca es un ocio lúdico
y a veces no se tiene en cuenta que los contrastes
térmicos del agua o el hecho de tener alguna enfermedad de la piel exigen un control”, alerta Pérez.
Y llama la atención sobre el hecho de que muchos
usuarios utilizan el circuito de spa a su antojo, en
función de sus preferencias o de las sensaciones
que les resultan más placenteras, y no tienen en
cuenta las indicaciones que hace el centro para que
la estancia resulte beneficiosa. “El circuito de un
spa está pensado para aprovechar las ventajas del
agua cuando se emplean bien el contraste de temperaturas, la presión de los chorros, la duración de
las duchas… Y es importante que se haga de forma
controlada”, comenta.
NEUS CARRERAS
carencias de este mineral.
A modo de ejemplo Ceballos
menciona a quienes padecen
anemia ferropénica, quienes
tienen uñas y cabellos frágiles
por falta de hierro o quienes
sufren glositis (inflamación
de la lengua). Se utilizan en
baños, chorros o duchas, pero
la mejor forma de absorber el
hierro es bebida, aunque hay
que cuidar la dosis porque
en exceso causan dolor
de cabeza, somnolencia y
estreñimiento.
Aguas cloruradas
Contienen cantidades
significativas de cloruros
y estimulan las funciones
metabólicas. Favorecen
la circulación sanguínea y
linfática, y provocan que la
vesícula biliar produzca más
cantidad de bilis y más fluida,
lo que facilita la digestión.
Los médicos advierten que
no deben ingerirla quienes
padecen úlcera gástrica o
duodenal, aunque sí pueden
usarlas en forma de baños,
duchas o chorros.
Aguas sulfatadas
Pueden ser ricas en calcio,
sodio o magnesio. Actúan
sobre la vesícula biliar y el
movimiento intestinal, y en
función de los componentes
que predominen tienen
efecto astringente o diarreico.
Los médicos advierten que las personas con patologías cardiacas y renales han de tener cuidado
con el agua caliente o con los cambios bruscos de
temperatura que se producen cuando se alternan
piscinas o duchas a diferentes temperaturas. “En el
agua el metabolismo se acelera, el corazón se dilata
y tiene que trabajar más, lo mismo que el riñón”,
explica la doctora Ceballos. Tampoco se aconseja
utilizar un spa o un balneario en los seis meses
siguientes a sufrir un ictus o accidente cerebrovascular, cuando se tiene fiebre, gripe u otra
enfermedad aguda, bronquitis crónica o se está
en tratamiento por cáncer. “A veces se reserva el
tratamiento con mucha antelación y el día en cuestión la persona tiene fiebre pero, para no perder la
reserva, sigue adelante con su plan de termalismo,
y eso no es bueno; como tampoco lo es si se está
en tratamiento con quimioterapia o radioterapia,
porque la capacidad de respuesta del organismo es
menor y la sensación de cansancio general se va a
agudizar”, advierte San José. Y agrega que cuando
se elige un tratamiento termal para relajarse lo más
efectivo suelen ser las técnicas calientes, y muchas
personas recurren a la sauna o las estufas húmedas que hay en muchos balnearios, pero deberían
abstenerse de ellas aquellas personas que tengan la
tensión arterial desequilibrada. En cambio, asegura que, a pesar de la creencia popular, estos baños
de vapor no están desaconsejados para quienes
tienen varices salvo que tengan también edemas
en las piernas, si bien en este último caso pueden
realizar otros tratamientos termales como duchas
lumbares, cervicales, baños de lodo…
De ahí que tanto Ceballos como San José enfaticen
la ventaja de acudir a balnearios donde se pase un
pequeño control médico antes de cualquier actividad termal para asegurarse de que no está contraindicada o conocer las opciones más indicadas
para cada persona. “Aunque uno vaya con la única
intención de pasar un fin de semana de relax no
debe tomarse mal la exigencia de pasar por la visita
del médico antes de bajar a las termas, porque
así podrá saber qué baños se puede dar, con qué
duración, a qué temperatura o si las aguas son o no
idóneas dadas sus circunstancias concretas”, explica Ceballos. Y pone como ejemplo las personas
reumáticas o con problemas de piel, que a menudo
acuden convencidas de que su dolencia se verá
aliviada por las aguas termales, pero eso sólo es así
A veces se usan como
purgantes.
Aguas sulfuradas
Contienen azufre y tienen
un olor característico a
huevos podridos. Resultan
beneficiosas tanto bebidas
como administradas por
vía respiratoria o en baños.
Tienen propiedades óxidorreductoras, antialérgicas
y regulan las secreciones y
están indicadas para quienes
sufren procesos reumáticos,
problemas dermatológicos o
respiratorios crónicos.
Aguas bicarbonatadas
Son antiácidas y se digieren
bien, y ayudan a movilizar y
eliminar el ácido úrico en la
orina, protegen el hígado y
se aconsejan para personas
diabéticas o que siguen dietas
bajas en sal.
Aguas carbogaseosas
Por vía oral facilitan la
digestión. El tamaño de
las burbujas estimula la
secreción gástrica y facilita
el movimiento intestinal.
Y usadas en baños tienen
acción vasodilatadora. La doctora Ceballos las recomienda
también para personas con
acrocianosis –a las cuales se
les quedan los dedos blancos
o azules con el frío– y con
ateroesclerosis.
Aguas radiactivas
Emiten radiactividad natural
debido a su contenido en gas
radón. Tienen efecto relajante, sedante y anestésico. Se
utilizan para descontracturar,
para regular el sistema
nervioso y para problemas
dermatológicos.
EL AGUA DEL
BALNEARIO
ES MINEROMEDICINAL;
LA DEL SPA,
DEL GRIFO
12
si no están en una fase aguda de la enfermedad y
en función del tipo de agua que tenga el balneario.
“Si alguien está en mitad de un proceso de eczema
o psoriasis, el calor aún irritará más ese proceso”,
advierte Maraver.
Porque cuando se tienen dolencias concretas es
fundamental informarse del tipo de agua más
apropiado para ellas (véase información de apoyo)
y elegir un balneario vinculado a un manantial de
ese tipo. Ceballos apunta que para las personas con
afecciones vasculares son mejor las aguas carbogaseosas, mientras que quienes tienen psoriasis mejoran más con las aguas sulfuradas, que contienen
azufre. Y el doctor San José destaca que las aguas
cloruradas y cálcicas tienen mayor acción sedante
sobre el dolor articular reumático.
De todos modos, los expertos explican que cuando
se trata de tratamientos termales basados en
baños o duchas la composición de las aguas cuenta
menos que cuando se administran por vía oral o via
atmiátrica (por las vías respiratorias), porque gran
parte de los beneficios de los baños se derivan de
los efectos mecánicos de la flotación y de la temperatura. Al flotar la persona aligera su peso y gana libertad de movimiento con menos esfuerzo y dolor,
al tiempo que la presión hidrostática favorece la
circulación sanguínea de retorno, mientras que la
potencia de los chorros permite descontracturar la
musculatura o activar la circulación. Y la temperatura, si es elevada, provoca efectos vasodilatadores,
analgésicos, sedantes y relajantes; mientras que si
es baja produce vasoconstricción y sensación de
estímulo. “Lo beneficioso del agua es trabajar con
la temperatura, con la presión a la que se aplica
y con el tiempo durante el cual se aplica la técnica”, resume la doctora Ceballos. Y enfatiza que
prácticamente cualquier tipo de agua termal, bien
aplicada, ayuda muchísimo en dolencias de tipo
neurológico, como el Parkinson, hemiplejías (una
vez superada la fase aguda del ictus y transcurrido
un mínimo de seis meses), secuelas de la poliomielitis o miopatías (enfermedades de los músculos).
Pero los beneficios indiscutibles de las aguas
termales no impiden que algunas personas recelen
del uso de balnearios y spas por temor al contagio
de enfermedades. Las condiciones de humedad,
altas temperaturas y sustratos que se dan en estos
establecimientos hacen que se vean como lugares
proclives a los microorganismos. Sin embargo,
los médicos aseguran que estos establecimientos
están muy controlados, disponen de planes de
prevención de legionela y las aguas de las piscinas
colectivas están desinfectadas. El presidente de
la Asociación Española de Wellness Spa precisa
que la seguridad sanitaria es muy alta porque a las
medidas activas de cloración, depuración y desinfección de las instalaciones se añaden en muchos
centros otras medidas pasivas de protección, como
exigir el uso de gorro y de chanclas o patucos específicos y únicos para el establecimiento u obligar a
pasar por la ducha antes de entrar a los baños. “El
porcentaje de contagio es realmente insignificante
si el centro sigue las normas establecidas”, concluye Pérez. s
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