plazo las mejoras co rresponden al promitente vendedor,

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plazo las mejoras co
rresponden al promitente vendedor,
En las ventas
a
salvo pacto
en
contrario
Pueden acejDtarse las trasmisiones relacionadas, con lo cual el bien que
perteneciendo totalmente a H. L. (solar y edificios).
Como podría hacerse alguna objeción sobre la trasmisión de las mejo
ras, conviene exponer ciertas consideraciones sobre el particular.
Las construcciones del solar, fueron realizadas por J. C. P., primiti
L
cediéndole también
vo promitente comprador, quien las permutó a G
los derechos de la escrituración del terreno. Rescindida judicialmente la pro
mesa de venta, por incumplimiento de la misma, de parte de los sucesores
de L., el Juez, en la sentencia, adjudicó los edificios a L., previa tasación
da
.
a
cuenta de su crédito
.
,
.
puede plantearse es la siguiente: si se considerara que
propiedad del promitente comprador, la sentencia no
sería un título hábil para transferir el doniinio de los mismos al dueño del
solar, puesto cjue, tratándose de un bien inmueble, era indispensable hacer
lo en escritura pública.
En mi opinión, tanto el constructor de los edificios, como el adquiren
La cuestión que
los edificios eran de
de los mismos por permuta, no tenían sobre ellos un derecho real inmue
ble, sino un crédito por su importe, contra el propietario del terreno, due
te
ño también de las construcciones levantadas
accesión
en
él
según los principios
de la
.
En efecto, dice el
Código Civil, en su inc. P : "El derecho
superficie de la tierra, sino que se extiende
por accesión a lo que está sobre la superficie, y a lo que está abajo" Y el
art. 751 en su inc. 2° añade: "Si se ha edificado, plantado, sembrado a
ciencia y paciencia del dueño del terreno, será éste obhgado, para recobrar
lo, a pagar el valor del edificio, plantación o sementera.
de
propiedad
no
se
art-
limita
748 del
a
la
De lo expuesto se deduce claramente, que en un terreno edificado
puede haber dos dueños, ya cjue los dos bienes, solar y construcciones,
se
lo,
no
separadamente. Y como, para nuestra ley, lo principal es el sue
accesorio los edificios, es lógico que al dueño del primero pertenez-
conciben
y lo
no
—
ca
totalidad,, quedando sólo
la
levantó los
un
■259
—
crédito por lo
invertido,
a
favor del que
segundos.
modificado, sino confirmado en la ley de ena
plazos, del 17 de junio de 1931. En su art. 25 al
tratar de la resolución de la promesa por incumplimiento del promitente
se podrá, por vía de reconvención reclamar las me
comprador, dice :
joras útiles y necesarias verificadas por el adquirente durante la vigencia
del contrato. A falta de estipulación (art. P, inc. G) se estimarán por pe
ritos. El peritaje será de cargo del moroso. La sentencia decidirá conjun
tamente sobre el valor y dominio de las mejoras. Si el enajenante no pre
fiere adcjuirirlas por el valor de tasación, se venderán en subasta el bien
y las mejoras".
Como puede verse, la sentencia que adjudicó, al Sr. L. los edificios
del bien, a cuenta de su crédito cumplió estrictamente la ley de 1931.
En cuanto al derecho real que se acuerda al promitente comprador, por
el art- 15 de la ley citada, cuando la promesa ha sido inscripta en el regis
tro correspondiente, no es realmente un derecho de dominio sobre el bien, "a
la cosa", sino "contra la cosa" una protección especial que se acuerda a su
Dicho criterio
jenación
no
de inmuebles
ha sido
a
"
crédito
.
Finalmente, la ley de setiembre
ciones
un
ro
en
los
jDlazos,
tratamiento más
para el
benévolo,
sin variar el carácter de
20 de
1933,
que estableció modifica
de resolución de la promesa, sólo otorgó
los adquirentes que hubieran edificado, pe
caso
a
su
derecho.
Por lo tanto debe considerarse que la sentencia; al decir
de su parte dispositiva, que "el precio fijado a las mejoras
en
el inciso
imputará
a la multa que se establece en el apartado anterior", no ha transferido el
dominio de éstas al dueño del solar puesto que éste era propietario de ellas,
por accesión. Sólo se efectuó una compensación entre los créditos respecti
vos del enajenante y del promitente comprador.
Por otra parte, según me ha anunciado el Escribano Davinson Lenoble, el propietario Sr. L., venderá el bien a los sucesores L., únicos que
podrían reivindicai'Tos edificios, con lo cual desaparecería todo peligro pa
B)
ra
se
el Banco.
Dada la entidad del asunto, y la circunstancia de que pueda repetirse
en la práctica dei Banco, considero conveniente se pase a la
Sala de Abogados, para que se siente su criterio general.
frecuentemente
Aug-usto
El
gados
precedente
Costa
dictamen fué
Pertile,
Asesor
Jurídico del
acejDtado íntegramente
y por el Directorio del Banco.
B.
Hipotecario.
por la Sala de Abo
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