PPC - Sename

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Documento Énfasis Programáticos para los Programas de Prevención
Comunitaria (PPC)
período 2011-2014
Un dispositivo efectivo en la prevención y detección precoz de vulneraciones de
derechos en los territorios
Línea de Prevención – Área de Gestión Programática
Departamento de Protección de Derechos
Servicio Nacional de Menores
Julio 2011
ÍNDICE
I. Presentación ................................................................................................................... 4
II. Acerca de la necesidad de contar con oferta preventiva en Sename con enfoque participativo .. 5
III. Síntesis de Resultados de los Programas de Prevención Comunitaria ................................... 7
III.1. Resultados cuantitativos ....................................................................................... 7
III.2. Resultados cualitativos ......................................................................................... 8
IV. Síntesis de las propuestas realizadas por la Comisión de Representantes de los Niños, Niñas y
Adolescentes de los PPC de la región metropolitana .............................................................. 10
V. Énfasis programáticos para el período de ejecución 2011-2014 de la modalidad.................... 11
V.1 Objetivos y Resultados ............................................................................................. 11
V.2 Condiciones básicas para todos los niños, niñas y adolescentes participantes .................. 12
V.3 Sujeto Participante y Vía de Ingreso ........................................................................... 13
V.4. Consideraciones Metodológicas ................................................................................. 13
V.5. Operacionalización del modelo de intervención ............................................................ 23
VI. Sobre el Equipo de Trabajo ........................................................................................... 25
VII. Sobre los recursos materiales ...................................................................................... 26
VIII. Sobre el Presupuesto ................................................................................................. 26
IX. Referencias Bibliográficas. ............................................................................................ 27
3
I. Presentación
La modalidad Programas de Prevención Comunitaria, se encuentra enmarcado en la Línea
Programas de Prevención que establece el artículo 35 del reglamento de la Ley 20.032, y que en
adelante, se denominara principalmente con la sigla PPC.
En la elaboración de este documento se consideraron los hallazgos y aprendizajes
obtenidos en el desarrollo del monitoreo que se realizó de la modalidad, el cual consideró
información cuantitativa y cualitativa. A saber: análisis estadísticos a partir de la información de la
base de datos del Servicio, análisis de las evaluaciones anuales que realizan los supervisores/as
técnicos y de las autoevaluaciones que efectúan los equipos ejecutores de los PPC. Además, se
incorpora información aportada a través de la realización de grupos focales con niños, niñas y
adolescentes que conforman la Comisión de Representantes de los PPC de la región
metropolitana1., así como de niños, niñas participantes de proyectos de la región metropolitana 2.
También, se consideró información recogida a través de la realización de un grupo focal con los
profesionales y técnicos de los PPC que tienen niños y niñas en la Comisión de Representantes.
El presente documento entrega los lineamientos técnicos para que los organismos
colaboradores y sus equipos técnicos elaboren su propuesta de funcionamiento para el período
2011-2014, para aquellos proyectos que hayan sido prorrogados por Sename, en virtud de que
obtuvieron una calificación que los clasificaban en las categorías de “Bueno” y “Muy Bueno” (entre
las notas 6 y 7).
Esta prórroga implica la elaboración de un nuevo proyecto de funcionamiento, por parte de
los organismos colaboradores acreditados de Sename que ejecutan PPC. Para ello, se tendrá que
considerar los énfasis programáticos de la modalidad para el nuevo período señalados en este
documento, entendiendo que éstos se constituyen en aprendizajes y hallazgos que permiten
profundizar los resultados obtenidos en su primer período de implementación.
El presente documento programático pretende aportar a la reflexión de los organismos
colaboradores y equipos de los Programas de Prevención Comunitaria, para que se incorporen los
aprendizajes obtenidos, refuercen los aspectos menos logrados y se planteen nuevos desafíos
para el siguiente período de implementación de la modalidad. Todo ello, con la finalidad de
potenciar a los PPC como un dispositivo de promoción y alerta temprana de vulneraciones de
derechos, con la participación activa de niños, niñas, adolescentes, familias y comunidad de los
territorios donde se instalan.
Finalmente, cabe aclarar, que no se señalan los nombres en las citas que se incorporan en
el documento, con la finalidad de resguardar la identidad de los participantes en grupos focales.
Sin embargo, se trata de niños, niñas y adolescentes participantes de distintos Programas de
Prevención Comunitaria instalados en la región metropolitana, cuyas edades fluctúan entre los 10
y 15 años.
1
2
La Comisión de Representantes mencionada, corresponden a niños, niñas y adolescentes, que fueron elegidos/as por
sus pares en el Foro Nacional de Participación (mayo 2010), al cual asistieron representantes de los PPC de las 8
regiones del país donde se cuenta con esta modalidad. El grupo focal realizado con Niños y Niñas Representantes de
los PPC de la región metropolitana respondió al compromiso adquirido por Sename, respecto de considerar su opinión
en los nuevos lineamientos de la modalidad. Dicho compromiso fue adquirido en el marco del Proyecto “Promoviendo
Estrategias de Participación Sustantiva Infanto-Adolescentes, desde la Institucionalidad Pública, para el Fortalecimiento
de Sistemas Nacionales de Protección de Derechos”, ejecutado por Sename y la sociedad civil en el transcurso del año
2010.
Estos grupos focales con niños y niñas se realizaron en el año 2010, en PPC insertos en dos comunas de la región
metropolitana, una correspondiente a un sector con características de ruralidad y la otra es urbana. Dichos grupos
focales se efectuaron en el marco de la investigación para optar al grado de magíster en Psicología, mención Psicología
Comunitaria, de la Universidad de Chile, desarrollada por la Trabajadora Social Andrea Quilodrán Lucero.
4
II. Acerca de la necesidad de contar con oferta preventiva en Sename con enfoque
participativo
A partir de la suscripción de la Convención de Derechos del
Niños en el año 1989, se establece que la promoción del buen trato
hacia la niñez y la prevención de las vulneraciones de derecho que les
afectan, es una tarea prioritaria de los Estados, en tanto garantes
principales. Diversos estudios internacionales ha indicado que si no se
atacan las causas asociadas a la ocurrencia de las vulneraciones como
el maltrato en cualquiera de sus formas (física, psicológica,
negligencia), la deserción escolar, consumo de droga, u otras, éstas se seguirán presentando y
cronificando, derivando en situaciones más complejas y con mayor sufrimiento para los niños,
niñas, como situación de calle, explotación sexual, conductas transgresoras, entre otras. Las que
si tampoco son abordadas adecuadamente por los servicios públicos, pudieran afectar las
posibilidades de desarrollo en su etapa adulta y de las futuras generaciones, al transformarse en
problemáticas transgeneracionales
En este contexto es que el estudio de la Organización de las Naciones Unidas “Report of the
Independent expert for the United Nations on violence against children” (Pinheiro; 2006)3
presenta un cuadro general sobre la vulneración de derechos de los niños y niñas y la violencia
contra éstos, al tiempo que propone recomendaciones para prevenir y dar respuesta a este
problema. Lo novedoso de esta investigación es que se involucró de manera directa a los niños,
niñas y adolescentes, subrayando y reflejando la condición de éstos como titulares de derechos,
así como su derecho a expresar su opinión en todos los asuntos que les afecten y a que se le dé la
consideración debida4.
El mensaje central del Estudio es que “ninguna forma de violencia contra los niños, niñas y
adolescentes es justificable y que toda la violencia es prevenible”, principalmente debido a que
Pinheiro sostiene que dar prioridad a la prevención de las vulneraciones de derechos así como a la
violencia contra los niños, abordando sus causas subyacentes. De manera que se expone que así
como es esencial dedicar recursos a la intervención una vez que se ha producido la violencia, “los
Estados deberían asignar recursos adecuados a abordar los factores de riesgo y prevenir las
vulneraciones antes de que ocurran”.
Otro hallazgo importante de la investigación, radica en el hecho de que se detecta la
urgente necesidad de promover y garantizar la participación de los niños, niñas y adolescentes,
“se recomienda que los Estados logren la participación activa de los niños y respeten sus
opiniones en todos los aspectos de la prevención, la respuesta y la vigilancia de la violencia contra
ellos, teniendo en cuenta el artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño” , de manera
tal, que se debe prestar apoyo y alentar a las organizaciones de niños e iniciativas dirigidas por
ellos para abordar las vulneraciones, guiadas siempre por el interés primordial del niño y la niña.
Por su parte la Convención, establece 54 artículos, dentro de los cuales señala algunos
específicos relacionados con el derecho a la participación, es así que el 12 y 13 se refieren a la
expresión de la opinión, el 14 a la libertar de pensamiento y conciencia y el 15 a la libertad de
asociación. Ello, implica que el Estado de Chile debe contemplar este derecho en su normativas y
prácticas, así como dar cuenta –al igual que en los demás articulados de la CDN cada 5 años al
Comité de Derechos del Niño5.
En el año 2009, el mencionado Comité, elaboró un documento, en el que señala que el
artículo Nº12, referido al derecho a ser escuchado, es parte de los cuatro principios generales de
la Convención, junto con el derecho a la no discriminación, a la vida y el desarrollo y el interés
superior del niño. Se plantea que el derecho del niño y la niña a ser oído “debe tenerse en cuenta
para interpretar y hacer respetar todos los demás derechos” 6.
3
5
6
Estudio analítico- descriptivo realizado por Paulo Sérgio Pinheiro, experto independiente designado por el Secretario
General Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en el año 2004. El Estudio y su Secretariado en
Ginebra fueron apoyados por tres organizaciones de Naciones Unidas: la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la
Organización Mundial de la Salud (OMS), y también fueron asesorados por una Junta Editorial multidisciplinaria de
expertos.
Es importante señalar que el estudio se elaboró de manera participativa, con consultas a nivel regional, subregional y
nacional, reuniones temáticas con expertos y visitas sobre el terreno. Además, numerosos gobiernos respondieron al
cuestionario que les presentó el experto independiente en el año 2004.
En el año 2012 le corresponde a Chile presentar un nuevo informe país al Comité de Derechos del Niño.
Comité de Derechos del Niño, “Observación General Nº 12. El Derecho al Niño a Ser Escuchado”. 51º período de
sesiones Ginebra, 25 de mayo al 12 de junio de 2009.
5
En el contexto del continente americano, el Instituto Interamericano del Niño, Niña y
Adolescente (IIN), organismo creado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para
abordar las temáticas de la niñez y adolescencia, ha puesto un especial énfasis en promover que
sus Estados Miembro incorporen la participación de este segmento de la población en sus políticas
públicas. En el entendido que “participar es construir comunidad y ciudadanía, es formar parte de
las decisiones que construyen y dan vida al Estado. Las políticas públicas en el conjunto de sus
instancias, deben considerar como factor de éxito la participación de las personas. Por ello, las
políticas de niñez deben ser ante todo promotoras de la participación, ya que ellas forman la base
de la estabilidad social y la promoción del Estado de Derecho” (IIN, 2010).
En coherencia con las recomendaciones organismos internacionales y de los compromisos
asumidos por el Estado de Chile, Sename acentúa sus esfuerzos para potenciar los resultados de
su oferta preventiva y a incorporar el derecho a la participación con mayor fuerza en sus
modalidades.
En el año 2007, el Servicio llevó a cabo la investigación-Acción “Generando un Modelo para
la Alerta Temprana de Vulneración de Derechos en el Espacio Local” 7. Sus conclusiones confirman
la importancia de la prevención, y en ella, el rol de las comunidades en la protección de los
derechos de infancia y adolescencia. Uno de los aspectos que se considera clave para avanzar en
este sentido, es la implementación de mecanismos de detección precoz de las vulneraciones de
derecho, para lo cual resultaría altamente eficaz, su instalación en los espacios de vida cotidianos
de los niños y niñas, es decir, en sus propios barrios, en vistas de que ellos y los demás actores
comunitarios, como las juntas de vecinos, clubes deportivos, iglesias, u otros, aporten en la
construcción de dicho sistema de detección precoz. También, el estudio destaca la importancia de
la participación de la niñez, y de los mecanismos que la favorezcan, como un factor protector
tanto para prevenir las vulneraciones de derecho, como para abordarlas, en caso de que se
encuentren presentes. Al mismo tiempo, se señala que la participación de los adultos, resulta
fundamental, para garantizar el ejercicio y goce de los derechos de los niños y niñas.
A la luz de estos hallazgos y de la experiencia surgida tras la implementación de los
Centros Infanto-Juveniles desde Sename, es que se crean en el año 2008, los Programas de
Prevención Comunitaria (PPC), con el objetivo de prevenir y detectar precozmente las
vulneraciones de derecho en los territorios, a través de la formación de promotores de los
derechos en los barrios y poblaciones, la conformación de redes comunitarias y vecinales para
abordar estos temas, la generación de mecanismos de participación para los niños y niñas y la
sensibilización de las familias, a través del desarrollo de iniciativas de buen trato, por parte de
éstas.
Los PPC se encuentran instalados en poblacionales consideradas altamente vulnerables,
dadas sus condiciones socioeconómicas, deprivación sociocultural, altos índices de deserción
escolar, presencia de grupos o pandillas de carácter violento, redes de narcotráfico y otras
actividades ilícitas. Es importante señalar, que cualquier niño, o niña habitante del territorio donde
se instala el proyecto, puede participar si así lo desea, puesto que la focalización está dada por las
condiciones de vulnerabilidad que presenta el territorio. En el entendido que esta situación es de
entrada desventajosa para el bienestar y desarrollo de la niñez y adolescencia, aportando factores
de riesgo para el surgimiento de vulneraciones de derechos.
Respecto al derecho de la participación Sename incorpora este principio de manera
transversal en el diseño de sus distintas modalidades. Sin embargo, se asume que faltan
instancias para incorporar la opinión de los niños, niñas y adolescentes en las políticas públicas,
así como impactar en las prácticas de quienes ejecutan proyectos en infancia. Considerando estos
fundamentos, el Servicio presenta un proyecto al Fondo Iberoamericano de Infancia y
Adolescencia, denominado “Promoviendo Estrategias de Participación Sustantiva InfantoAdolescente, desde la institucionalidad pública, para el fortalecimiento de Sistemas Nacionales de
Protección de Derechos”, el cual fue ejecutado, en conjunto con Ecuador y Paraguay en el año
2010. En Chile, Sename lo implementó con participación de representantes de la sociedad civil y
niños, niñas y adolescentes integrantes de los Programas de Prevención Comunitaria, a través del
cual se realizaron cuatro actividades principales, a saber: Foro Nacional de Niños y Niñas,
Seminario Nacional, Seminario Internacional y visita a la Primera Dama de la República, señora
Cecilia Morel en la Casa de Gobierno. A dicha cita asistieron delegaciones de los niños, niñas y
adolescentes de Chile, Ecuador y Paraguay.
7
Efectuado por el Servicio Nacional de Menores y la Fundación León Bloy, año 2007-2008.
6
III. Síntesis de Resultados de los Programas de Prevención Comunitaria
A continuación se presenta una síntesis de los resultados de la modalidad a partir del
monitoreo realizado entre los años 2009 y 2010. Se consideró un estudio de efectividad del
modelo, un análisis de las estadísticas del Senainfo, de las autoevaluaciones que realizan los
equipos, y del Grupo de discusión con los niños, niñas y adolescentes integrantes de la comisión
de representantes de los PPC de la región Metropolitana. También se presentan los hallazgos
preliminares de la investigación en Participación Comunitaria, mencionada en la presentación del
documento8.
III.1. Resultados cuantitativos
a) Estudio de efectividad del programa
“La Modalidad PPC logra prevenir la ocurrencia de vulneraciones de derechos y al
mismo tiempo, el ingreso de los niños y niñas a la Red Sename de Mediana y Alta
Complejidad”.
El estudio9 demuestra, sobre la base de resultados estadísticamente significativos
(sig=0.000)10, que tras la intervención del PPC, el N° de niños y niñas habitantes de los sectores
perteneciente al radio de acción del programa, disminuye su ingreso a la red Sename de mediana
y alta complejidad (incluido responsabilidad penal) desde un 44.4% en el año 2008 a un 23.3%
en el año 2010, en relación a los sectores donde no existe PPC.
El estudio se realizó en cuatro comunas altamente vulnerables de la región metropolitana,
a saber La Pintana, Puente Alto, Cerro Navia y Lo Prado, debido a que juntas concentran un 22%
de la oferta total de PPC a nivel nacional. Además son comunas que cuentan con oferta de
mediana y alta complejidad, lo cual permitió comparar resultados. El universo de niños y niñas
considerado en el estudio ascendió a 2.837 (total de niños y niñas ingresados a la red Sename de
mediana y alta complejidad, incluido programas de justicia juvenil, en las comunas señaladas,
entre los años 2008 y 2010).
Resultados Estudio de Efectividad
Tabla de contingencia Año Pertenencia al Sector
Año
9
10
Total
2008
NNA ingresados a Programas de
Mediana y Alta Complejidad
(Incluido Programas de Justicia
Juvenil)
2009
NNA ingresados a Programas de
Mediana y Alta Complejidad
(Incluido Programas de Justicia
Juvenil)
516
69.0%
232
31.0%
748
100%
2010
NNA ingresados a Programas de
Mediana y Alta Complejidad
(Incluido Programas de Justicia
Juvenil)
795
76.7%
241
23.3%
1036
100%
NNA ingresados a Programas de
Mediana y Alta Complejidad
(Incluido Programas de Justicia
Juvenil)
1896
66.8%
941
33.2%
2837
100%
Total
8
Pertenencia al Sector
No Pertenece a
Sí Pertenece a
sector PPC
Sector PPC
585
468
55.6%
44.4%
1053
100%
Investigación en desarrollo para optar al grado de magíster en Psicología, mención Psicología Comunitaria, de la
Universidad de Chile, desarrollada por la Trabajadora Social Andrea Quilodrán Lucero
Para mayor detalle en torno a los resultados, ver “Resumen Ejecutivo Estudio de Caso: Efectividad de la Labor
Preventiva de los Programas de Prevención Comunitaria”, 2011. Disponible en la página web del Servicio.
Significancia estadística calculada sobre la base del modelo ANOVA y Prueba estadística Chi – cuadrado de Pearson.
7
Dado que la reducción de ingreso de los niños y niñas pertenecientes al radio de acción del
PPC a la red sename de mediana y alta complejidad fue de 20.1% entre el año 2008 y 2010, es
posible afirmar que en el período de tres años, la acción preventiva del PPC logró evitar que 567
niños, niñas y adolescentes ingresaran a programas de prevención focalizada, especializados y de
justicia juvenil, y por ende evitó que se engrosaran las listas de espera de dichas modalidades en
las comunas estudiadas.
A raíz de esto se pudo concluir que la modalidad PPC logra descomprimir
considerablemente la oferta Sename de mayor complejidad. El ingreso de niños y niñas
pertenecientes al radio de acción del PPC y que ingresó a PIB, disminuyó de 45,4% a 22,9% entre
los años 2008 y 2010, a programas de alta complejidad, disminuyó desde 23,3% a 17,4% y el
ingreso a programas de justicia juvenil, disminuyó desde 55,9% a 24,7% en el mismo período.
b) Lista de Espera en la Red Sename de mayor complejidad
Un dato que complementa los resultados presentados en el punto
N°3.1.1, son las listas de espera de la modalidad PIB en los años 2009 y
2010, ya que éstas se concentran en las regiones donde no existe
PPC. Por ejemplo, las regiones de Valparaíso y Bío-Bío, son aquellas que
concentran la mayor cantidad de niños y niñas en listas de espera,
aumentando, en el caso de PIB, de 545 niños y niñas en el año 2009 en ambas regiones, a 663 y
560 respectivamente en el año 2010.
A diferencia de la región metropolitana (que concentra 75% de la oferta PPC a nivel
nacional), que siendo una región relativamente similar a las ya nombradas, su lista de espera fue
menor en los dos años, disminuyendo incluso desde 323 en el año 2009 a 319 en el año 2010.
c) Indicador de reingreso
El indicador de reingreso de los niños y niñas participantes de PPC, a otros programas
de la red Sename, es bajo. Según datos del Senainfo, del total de niños y niñas egresados de los
PPC el año 2009, sólo un 8% vuelve a reingresar a la red Sename de igual o mayor complejidad.
Este indicador, se mide en toda la red Sename, y permite verificar las trayectorias de vulneración
que sufren los niños y niñas. Se puede decir entonces, que logran prevenir las vulneraciones de
derechos antes de que éstas requieran ser atendidas en sistemas de mayor complejidad.
III.2. Resultados cualitativos
A los datos cuantitativos, se suman los datos cualitativos, elaborados sobre la base de
grupos focales realizados con los niños y niñas de la Comisión de Representantes de PPC de la
Región Metropolitana11. Además se consideró información a partir de los hallazgos preliminares de
la tesis de magíster realizada por Andrea Quilodrán 12.
A partir del análisis, se puede decir que:
a). El PPC logra prevenir vulneraciones de derechos y la ocurrencia de situaciones de
vulnerabilidad como conductas de calle, consumo de droga y conductas transgresoras
en contextos altamente violentos y excluidos socialmente
Los niños/as y adolescentes identifican ciertos riesgos en sus territorios, asociados al
consumo de drogas, alcohol, conducta de calle y comisión de delitos. Siendo para ellos/as su
inclusión en los PPC un espacio alternativo a la calle y que los protege de las problemáticas que
afectan a sus comunidades. Así como, una instancia que les ofrece nuevas oportunidades de
desarrollo, basadas en el enfoque de derechos.
11
12
En el marco del Foro Nacional de Participación de los niños y niñas de PPC, realizado el mes de mayo del año 2010, los
y las participantes eligieron a 15 representantes de las regiones donde existe PPC. La realización del grupo focal,
contempló la participación de los niños y niñas representantes de la región Metropoliata y consideró el compromiso de
Sename de incorporar sus opiniones y propuestas en los nuevos énfasis de la modalidad PPC.
Andrea Quilodrán, “La Participación de Niños y Niñas en Espacios Comunitarios: ¿Un Aporte al Ejercicio de su
ciudadanía?, tesis para optar al grado de magíster en Psicología Comunitaria (documento borrador), 2011.
8
“donde vivo igual habían hartos niños que eran delincuentes que pasaban robando o que
estaban metidos en la droga, que estaban tiraos en la calle y con el PPC igual como que los fueron
ayudando y ya no es tanto lo que se ve porque (…) los talleres sacan, tratan de sacar a los niños
que están en la calle, para que no estén tanto en eso, para que estén ocupados entreteniéndose
en algo que los aleje de los pensamientos de la droga”.
b) El PPC se ha constituido en un dispositivo de alerta temprana de vulneraciones de
derechos, ya que el equipo desarrolla un acompañamiento a los niños, niñas y sus
familias.
Los PPC como modelo de intervención preventiva, desarrollan un acompañamiento y apoyo
intenso a los niños/as y adolescentes, de manera de evitar que sean
vulnerados en sus derechos o detectar oportunamente si se produce la
vulneración.
“Ósea, ya haber si (los niños y niñas) tienen problemas con la
escuela los tíos hacen lo posible, le hacen charlas de porque es malo dejar
la escuela o cuando tienen problema con la familia también le dicen, o sea si
ellos son los problemas hablan con el niño si ya la familia, … van a las casas a hacer visitas, o sea
por ejemplo … la asistente social y ella va a las casas hace visitas igual para ver en lo que están
los niños”.
c) Los procesos de formación de promotores de derechos, contribuyen no sólo al
desarrollo del niño o niña que participe, sino que además, facilita la difusión de los
derechos a otros niños, que tal vez no son alcanzados por el PPC.
Del relato de los niños, niñas y adolescentes, se extrae que ellos/as se sienten portadores
y responsables de difundir los derechos entre sus pares y orientarlos cuando se les presenta
alguna vulneración de derechos.
“A mí el otro día, me tocó un caso así, que mi amiga, su mamá le pegaba too (sic) los días
y ella me contó y yo le dije que tratara de acudir a alguien más grande que fuera , porque donde
vive ella no hay ningún PPC, que acudiera a la psicóloga del liceo, a la orientadora o alguien que la
pudiera aconsejar que hacer, porque ellos no están muy orientados pa’ (sic) salir, para escaparse
de lo que les está pasando en sus casas”.
d) El PPC actúa como mediador y facilitador del trabajo de inserción territorial para
equipos de la Red Sename de mediana y alta complejidad, puesto que los sectores donde
habitan los niños y niñas sujetos de atención, muchas veces resultan inaccesibles por parte de
otros equipos que no cuentan con la misma validación comunitaria que el PPC. Junto con ello,
facilita y promueve la adherencia de las familias. Lo anterior ha sido señalado por equipos PPC y
PIB.
e) El PPC logra favorecer espacios de participación sustantiva para niños y niñas.
Según un análisis de las autoevaluaciones de los equipos PPC, un 98% de los proyectos
logra que los niños y niñas diseñen, implementen y evalúen al menos una iniciativa al año. Estos
espacios son ampliamente valorados por los niños y niñas.
“Por ejemplo, propusimos la recreación en los pasajes. Esta es una población conflictiva,
entonces, los niños no se recreaban…se hizo la iniciativa de pintar calles, así que pintamos el
luche en el suelo, un Twister, cancha de fútbol y mejoró harto eso”... “El proyecto partió…en
verano. Un día estábamos en el grupo mío… y nosotros decidimos hacer eso y a todos nos gustó”
f) El PPC logra que las familias implementen en sus comunidades, iniciativas de buen
trato.
Así lo indican los informes de autoevaluación, donde en un 84.9% de los PPC se
desarrollaron iniciativas por parte de las familias de los niños, niñas y adolescentes participantes
del PPC, quienes diseñaron e implementan, iniciativas de cuidado y buen trato en su comunidad.
Esto resulta fundamental, especialmente si se considera el alto porcentaje de vulneraciones
asociadas a diversos tipos de maltrato que se reproducen diariamente en las dinámicas familiares.
Así lo verifica el estudio comparativo sobre maltrato infantil realizado en Chile por Unicef, el cual
arroja que “un 75,3 % de los niños y niñas entrevistados han recibido algún tipo de violencia por
parte de sus padres”, (2006, pag.44). Parte de esta población son potenciales usuarios de la red
9
de protección especializada de Sename y de otros sectores que brindan atención psicosocial a la
niñez. En cambio, si se refuerzan los dispositivos preventivos de la violencia hacia los niños y
niñas, podría paulatinamente disminuirse la ocurrencia del maltrato y, con ello, los requerimientos
de oferta de atención en este ámbito.
g) Los PPC favorecen el desarrollo de factores protectores en y con los niños y niñas y
con sus familias, todo lo cual previene la ocurrencia de vulneraciones de derechos.
“Cuando ingrese al (PPC) … estaba pasando una situación complicada en el ámbito
personal, … poco a poco las tías fueron ayudándome a mi y a mí familia empezamos a crecer en
vez de bajar, empecé a hablar porque antes no hablaba a todos los miraba, … poco a poco se me
fue yendo la vergüenza … y termine siendo una mujer, ya de bien, … mis papás tenían problemas,
que no se toleraban, entonces la asistente social con el psicólogo iban a mi casa conversaban con
mis papás, con mis abuelos, …entonces el (PPC) ha hecho que mis papás ya tengan mejor
relación, ….. e igual ha servido harto porque ahora mis papás no pelean, no se agarran…”.
En síntesis, a la luz de los resultados expuestos, se puede decir que la modalidad
PPC, se constituye en un aporte a la prevención de las vulneraciones de derechos, en el
espacio microterritorial, lo cual resulta fundamental, para evitar que las vulneraciones
de derechos ocurran o que se cronifiquen cuando se detectan a tiempo los factores de
vulnerabilidad que las generan.
Finalmente, los PPC son una respuesta concreta a los compromisos asumidos por el Estado de
Chile, en materias de participación, al suscribir la Convención de Derechos del Niño (CDN) y de los
cuáles tendrá que dar cuenta en el año 2012 al Comité de Derechos de Niño. Así como, a las
recomendaciones del Instituto de Interamericano de Derechos del Niño, Niña y Adolescente (IIN),
dependiente de la OEA13, respecto a desarrollar políticas públicas en esta temática.
IV. Síntesis de las propuestas realizadas por la Comisión de Representantes de los
Niños, Niñas y Adolescentes de los PPC de la región metropolitana
A continuación se señalan las principales propuestas realizadas por los
niños, niñas y adolescentes, ordenadas por temas.
Respecto de la incorporación de la Familias en el programa:
Si bien los niños, niñas y adolescentes valoran la incorporación de las familias en el
programa, quisieran que se intensificaran las actividades que los involucran, especialmente que
participaran de talleres educativos, donde se les explicara acerca de las características de la etapa
vital que ellos están viviendo.
“Charlas sobre los cambios, porque los papás dicen ya empezaste ya, y uno se enoja que
los tíos le digan esto le va a pasar a su hijo”.
“Charlas sobre los cambios que vamos a tener que les dijeran que es una etapa de su
vida…”
“Por lo menos con mi familia cuando tengo que hablar algo sexual yo lo hablo con mi
mamá, pero a mí, me gustaría hablarlo con mi mamá y con mi papá, que esté presente y (a) mi
papá como que le da vergüenza”.
Respecto de lo que mantendrían y mejorarían del Programa:
Los niños, niñas y adolescentes plantean propuestas muy variadas, relacionadas con
mantener la realización de talleres. Así como, evitar la rotación de profesionales de los equipos
porque ellos desarrollan confianza con un adulto que luego se va del proyecto y requiere ser
reemplazado por alguien nuevo. También, plantean, mantener la realización de actividades
comunitarias y reforzar la participación de las familias. Les gustaría que los PPC estuvieran
abiertos los sábados y contaran con vehículos. Por último, proponen crear más PPC donde no los
hay.
13
Organización de los Estados Americanos.
10
“Mantener los talleres de sexualidad y prevención contra la droga para que los jóvenes
estén mas informados”
"Que se mantuvieran los tíos (y) la confianza”
“En mi caso que se mantenga el trabajo con la comunidad que tiene mi PPC, que trabaja
en sectores diferentes. Que se incluya más a la familia, porque está trabajando en general con la
población, pero que se incluya más a la familia en el proyecto”
“Los talleres de murales artísticos, que se mantenga un espacio de taller”
“Que (los PPC) se puedan los sábados”
“Que tuvieran un furgón”
“Que tuvieran la oportunidad de que hayan PPC en más sectores, que se puedan
implementar más”
“Que toda comuna tenga su PPC o más de uno”
Una vez revisado los antecedentes acerca de la necesidad de que Sename cuente con una
oferta que apunte a la prevención primaria y de los hallazgos empíricos que dan cuenta de los
aportes que realizan los Programas de Prevención comunitaria al sistema de protección especial
de la niñez y adolescencia. Así como de las propuestas de la Comisión de Representantes de los
Niños, Niñas y Adolescentes de la región metropolitana, en el siguiente apartado se señalarán los
énfasis que tendrá la modalidad en el siguiente período y que requiere que los colaboradores
consideren en la elaboración de sus proyectos de prórroga.
V. Énfasis programáticos para el período de ejecución 2011-2014 de la modalidad
V.1 Objetivos y Resultados
Objetivo General
Prevenir vulneraciones de derechos de la niñez y adolescencia, en conjunto con los niños, niñas,
adolescentes, sus familias y otros actores comunitarios de un territorio determinado.
Objetivos Específicos
1. Desarrollar competencias de auto-protección y de promoción de derechos con los niños y
niñas participantes.
2. Generar espacios de participación y de formación ciudadana para los niños, niñas y
adolescentes, que apunten a su incidencia en asuntos de sus comunidades y que sean de
su interés, de acuerdo al principio de autonomía progresiva 14.
3. Promover competencias de buen trato en y con las familias de los niños y niñas
participantes.
4. Desarrollar, con los actores comunitarios o vecinales, un sistema de prevención y alerta
temprana de vulneraciones de derechos en el espacio microterritorial.
Resultados Esperados
Para el objetivo 1
1. 100% de los niños y niñas desarrollan competencias de autoprotección, en torno a al
menos, dos factores de vulnerabilidad15 pertinente a su realidad familiar y
sociocomunitaria.
2. Al menos un grupo de los niños, niñas y adolescentes participantes, se constituyen en
promotores de los derechos de la niñez y adolescencia 16, siendo capaces de efectuar
14
15
16
Es decir de la etapa en el ciclo vital en la que se encuentre influirá en el nivel de autonomía que los niños/as y
adolescentes puedan ejercer. El desafío para los equipos PPC es considerar la edad de los niños/as para facilitar su
participación sin reemplazarlos en las posibilidades de participar.
Esto implica identificar los factores de vulnerabilidad más presentes en la realidad social y familiar de los niños y niñas
participantes y realizar espacios de formación con ellos. Por ejemplo, si un tema es el abuso sexual, se puede realizar
un taller de conductas de autoprotección, como el elaborado por Maggie Escartín. Si el tema es el consumo de droga,
se puede diseñar un espacio de formación que prevenga el consumo, entre otras.
Se espera que los promotores de derechos niños/as y adolescentes, al menos conozcan acerca de la Convención de
Derechos del Niño, desarrollen habilidades para difundirlo entre sus pares, distingan los recursos con los que cuenta su
entorno y comuna relacionados con ellos/as y lideren iniciativas para promover el respeto de sus derechos en su
11
acciones en su comunidad para promover su respeto.
Para el objetivo 2
3. El 100 % de los niños, niñas y adolescentes participan de espacios de formación
vinculados a la ciudadanía.
4. Al menos un 80% de los niños, niñas y adolescentes participantes proponen, consensúan
diseñan e implementan, sus propias iniciativas conjuntas en el marco del enfoque de
derechos, y en base al principio de autonomía progresiva y el equipo solo cumple un rol
de facilitador.
5. Realización de al menos una instancia donde los niños, niñas y adolescentes planteen sus
preocupaciones y propuestas a referentes comunitarios o autoridades comunales, o bien,
se realice al menos una intervención en el espacio público, de acuerdo a las
problemáticas que planteen los niños y niñas respecto de su territorio.
Para el objetivo 3
6. El 50% de las familias participan de espacios de formación acerca del enfoque de
derechos de la niñez y adolescencia y buen trato de sus niños y niñas.
7. Al menos un 25% de las familias, desarrollan una iniciativa en la comunidad referida
explícitamente a la promoción de los derechos y buen trato de la niñez y adolescencia.
Para el objetivo 4
8. Al menos un 50% de los actores comunitarios, considerados claves, son formados como
promotores de derechos17 y realizan al menos, una iniciativa al año, en torno a los
derechos de la niñez.
9. Elaboración de un protocolo formal y participativo, en torno a la detección precoz de las
vulneraciones de derecho en el espacio comunitario, y a la definición de acciones para su
abordaje.
Meta de logro transversal a la modalidad
Al menos el 80% de los niños, niñas y adolescentes, egresados, no reingresan a proyectos
de la red Sename de igual o mayor complejidad, en al menos, en doce meses.
V.2 Condiciones básicas para todos los niños, niñas y adolescentes participantes
Además de los resultados esperados de la modalidad, cada PPC deberá promover, en los niños,
niñas y adolescentes, el desarrollo de condiciones mínimas, tales como:
-
-
-
-
-
Cada niño, niña y adolescentes deberá contar con una ficha de identificación individual,
que contenga información acerca de su motivación a participar, domicilio, integrantes de su
familia, quién es su adulto a cargo, escuela a la que asiste, centro de salud en el cual está
inscrito, antecedentes relevantes de salud, información relevante de su familia y otros
aspectos que puedan resultar relevantes de consignar.
Al inscribirse el niño/a o adolescente en el PPC, el equipo efectuará una entrevista inicial
con él o ella y con el adulto a su cargo, con la finalidad de explicar los objetivos del
programa, conocer la motivación del niño/a y su familia y datos acerca de su situación
personal. Además, tendrá que realizar una visita domiciliaria para conocer el contexto en el
que vive él o ella y su familia. También, habrá de contactarse con la escuela a la que asista
para conocer si hay información relevante que pueda aportar y para que el colegio esté al
tanto de su participación en el PPC.
Todos/as los niños, niñas y adolescentes participantes, deberán estar escolarizados, o en
caso de no estarlo, promover su integración al sistema escolar. Asimismo, deberán tener
acceso a las redes de salud existentes (por ejemplo, estar inscritos en el consultorio).
Todos/as los niños, niñas, adolescentes participantes y sus familias que lo requieran,
deberán ser contactados con los programas sociales existentes en el municipio (por
ejemplo, Chile Crece Contigo, Chile Solidario, u otros).
Cuando se detecte una vulneración de derechos, ésta debe ser abordada y derivada en
forma asistida18 a las instancias pertinentes cuando sea posible, lo cual no implica que el
comunidad.
Por promotores de derechos entendemos aquellas personas de la comunidad, que se encuentran sensibilizadas en
torno al enfoque de derecho de la niñez y adolescencia, informadas respecto de temas de prevención y detección precoz y
que además cuentan con herramientas para desarrollar acciones estos ámbitos y/o activar las redes necesarias para su
intervención en caso que sea necesario.
18
Por Derivación Asistida se entenderá que los profesionales contactarán al niño/a o adolescente y sus familias con la
17
12
niño/a o adolescente deje de participar del proyecto de prevención, es más, dicha
participación se puede constituir en un aporte a su proceso de resignificación de la
experiencia vivida. En este caso ambos equipos deberán coordinarse para que el niño/a y
su familia reciba una intervención integral, evitando la sobre-intervención.
V.3 Sujeto Participante y Vía de Ingreso
Niños, niñas y adolescentes que se encuentren en el rango de edad de 5 a 18 años, que
habiten en un territorio específico, como barrio, sector, localidad, donde se inserta el proyecto. Sin
discriminación de sexo, etnia o necesidades especiales, enmarcados dentro del alcance de este
modelo.
La opción de focalizar en dicho tramo etáreo, se realiza considerando que los niños y niñas
en edad pre-escolares se encuentran cubiertos por el Sistema de Protección Integral a la Infancia
Chile Crece Contigo, que contempla algunos servicios de carácter universal y apoyos específicos a
los que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
Se sugiere que en caso de que el proyecto tenga ingresados a niños y niñas menores de 5
años éstos continúen participando del PPC. No obstante, se debe tener especial atención en que
se encuentren inscritos en el Chile Crece Contigo y el equipo PPC tendrá que coordinarse con el
equipo de salud para no superponer acciones con la familia. .Asimismo, se recomienda no ingresar
nuevos niños y niñas menores de 5 años.
Por otra parte, son participantes de los PPC, actores comunitarios, entendidos como
madres, padres, familias, grupos organizaciones formales o informales, tales como juntas de
vecinos y vecinas, centros de padres/madres, clubes juveniles, entre otros. También, están
convocados los grupos no organizados.
Las vías de ingreso son principalmente por demanda espontánea y/o por una invitación
directa del equipo a los niños, niñas y adolescentes, a las familias y/o actores comunitarios. Dicha
invitación puede ser realizada de manera individual y/o dirigida a grupos de pares. Otra vía de
participación, es una convocatoria abierta del equipo en la comunidad, población y/o sector
específico, radio de acción del proyecto.
V.4. Consideraciones Metodológicas
En este aparatado se desarrollará el horizonte ético del modelo, opciones conceptuales, las
estrategias de intervención y momentos de intervención.
a) Horizonte Ético del Modelo
Este horizonte es el que se propone oriente la intervención de los PPC.
“Los niños, niñas y jóvenes tenemos protagonismo, participación y derechos.
Queremos que escuchen nuestras opiniones y que sean respetados por todos;
Que todos tengan igualdad y no sean discriminados por su personalidad, condición física y apariencia
personal. Y que no haya racismo en las calles de Chile, para mejorar la convivencia de las personas...”
Extracto Declaración Foro de Participación de Niños y Niñas Programas de Prevención Comunitaria
Mayo 2010
“La participación infantil y adolescente influye en los sistemas de protección de derechos. Se ha constatado
que ante mayor participación, baja el nivel de vulnerabilidad y riesgo”.
“No puede pensarse en un sujeto de derecho que no sea sujeto de enunciación, reconocido en su capacidad
de tener palabra propia, de formarse ideas, de opinar de expresar y sostener esas opiniones ante otros”.
Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes (IIN), Organismo Especializado de la OEA
Mayo 2010
Se espera que los Programas de Prevención Comunitaria amplíen las posibilidades de desarrollo y ejercicio
de los derechos de la niñez y adolescencia que viven en sectores de vulnerabilidad social. Realizando un
aporte efectivo para que los niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar sus vidas en comunidades
activas en la protección de sus derechos y generando oportunidades para que ejerzan su ciudadanía.
instancia en la cual deberán ser atendidos, trabajaran con ellos la motivación, el propósito de recibir esta intervención y
además el proyecto de Prevención Comunitaria se asegurará que reciba la atención.
13
b) Estructura del Modelo
El siguiente esquema presenta al Programa de Prevención Comunitaria en el marco del
sistema de protección especial y de protección social de la niñez y adolescencia, cuyo aporte es la
instalación de sistemas comunitarios de promoción y protección de derechos en los entornos
donde viven los niños, niñas y adolescentes en sectores, poblaciones o localidades en situación de
alta vulnerabilidad social.
Considerando los aprendizajes y hallazgos empíricos del primer período de implementación
de los PPC (2008-2011), se plantea para el siguiente período, que la modalidad contemple dos
aspectos claves y que lo distinguen de las demás modalidades de protección, éstos son: alerta
temprana de protección de derechos que evite la cronificación de vulneraciones de derechos y la
participación como un factor preventivo en sí mismo y como un aporte al ejercicio de la
ciudadanía de la niñez y adolescencia.
Sistema de Protección Social de la Niñez y Adolescencia
Sistema de Protección Especial de Derechos
Programas de Prevención Comunitaria
Sistema Comunitario
de Promoción y
Protección de
Derechos
Alerta temprana
que evite la aparición o
cronificación
de
vulneraciones de derechos
Participación y ciudadanía
como un factor preventivo y
que aporte al mejoramiento de
sus comunidades
c) Aspectos Claves de un sistema comunitario de Promoción y Protección de Derechos
c.1). Alerta temprana de promoción y protección de derechos en los contextos
comunitarios
Uno de los aspectos claves de un sistema comunitario de promoción y protección de
derechos, es la construcción participativa de un dispositivo de alerta temprana, entendido como
un mecanismo que permita activar acciones de promoción y de protección de los derechos,
cuando se detecte una vulneración en el espacio comunitario donde habitan los niños y niñas. Esto
apunta a la corresponsabilidad de los garantes, en el cuidado y protección de la niñez, en sus
contextos naturales como familia, comunidad y escuela.
Para ello, se deben identificar algunos actores claves que habiten dentro del radio de acción
del PPC, pueden ser personas naturales, como líderes vecinales, deportivos, culturales u otros, así
como grupos organizados o no, como iglesias, scout, grupos juveniles, artísticos, entre otros. La
mayoría de los PPC ya ha logrado identificar a estos actores, conociendo sus motivaciones y
estableciendo alianzas para la realización de actividades conjuntas a favor de la niñez.
En la medida en que se logra conocer y trabajar con dichos actores, se deben ir generando
acciones conjuntas de sensibilización y de formación en torno al enfoque de derecho, a su
promoción y apuntar al desarrollo de habilidades de detección precoz de vulneraciones de
derechos en el espacio comunitario. Es decir, lograr organizar un sistema, a partir del cual se
activen alertas y acciones de protección en caso de ser necesario, lo que implica que los vecinos y
vecinas del sector, estén sensibilizados, sepan a quién recurrir en este tipo de casos y qué hacer
frente a las situaciones que detecten, formulando ideas y soluciones conjuntas que se pueden
implementar en el espacio comunitario o bien, desarrollar un trabajo colaborativo con otros
actores institucionales como escuelas o consultorios.
14
Uno de los actores claves de este sistema, son los propios niños, niñas y adolescentes,
puesto que conocen a sus pares, comparten sus vidas y por ende, cuentan con información
valiosa, no sólo para la detección de una vulneración de derechos, sino que además para la
promoción de aquellos que se encuentran más invisibilizados, como los de participación y buen
trato.
Junto con lo anterior, es relevante que el PPC, desarrolle, tal como lo ha venido haciendo
en estos tres años de implementación, relaciones cooperativas con las escuelas del sector, en
vistas de que se constituyan en garantes de los derechos de los niños y niñas, y formen parte de
las redes institucionales que dialoguen con las redes comunitarias. Lo mismo en el caso de salud.
Ambos actores resultan fundamentales especialmente si se considera que la mayoría de los niños
y niñas que participan de PPC se encuentran escolarizados.
Todo lo anterior contribuye a la incorporación del enfoque de derecho, en el espacio
comunitario y por ende, a la consolidación de la Convención de los Derechos del Niño,
favoreciendo uno de los aspectos más difíciles de este enfoque, vinculados al cambio cultural, en
entornos privilegiados como las familias, las comunidades y las escuelas, ya que los niños y niñas,
pasan la mayor parte de su tiempo en dichos espacios.
c.2). Participación y Ciudadanía
En coherencia con el énfasis anteriormente planteado, referido
a los PPC como favorecedores de dispositivos de alerta temprana
comunitaria, se plantea como énfasis fortalecer las estrategias para
promover la participación y ciudadanía. Ello, porque la tarea de
promover dicho dispositivo, parece como inalcanzable si no se suma a
otros actores del territorio, por tanto, el rol de los programas es
sensibilizar, motivar, involucrar a otros/as, de modo que éstos se
sientan co- responsables de este desafío. El supuesto es que si esto se efectúa participativamente,
se va generando una conciencia en los adultos por asumir el rol de garantes de los derechos de la
niñez y adolescencia en sus barrios. También, es clave que el PPC promueva la participación de los
niños, niñas y adolescentes puesto que pueden efectuar un gran aporte en la efectividad de las
acciones preventivas, porque la participación en sí misma, es un factor protector de vulneraciones
de derechos.
No es propósito de este documento entregar definiciones acabadas sobre participación y
ciudadanía, puesto que se espera motivar a que los organismos colaboradores en conjunto con
sus equipos ejecutores de PPC, generen la reflexión acerca de cómo las concebirán y cómo se
operacionalizará en su trabajo con adultos, niños, niñas y adolescentes. No obstante, se
entregarán algunas conceptualizaciones con la finalidad de que se comprenda hacia qué tipo de
participación se quiere en cambar la modalidad.
Se partirá entregando la definición a la cual llegaron los niños y niñas de los PPC
participantes del Foro Nacional (2010)19.Los principales elementos con los cuales relacionan
participación es que, en primer lugar es un derecho, un acto voluntario que se produce en la
interacción con otros/as, una posibilidad de expresar la opinión, así como de escuchar a los
demás, y que tiene ciertos principios como la no discriminación, integración y relaciones
democráticas. Es interesante como los niños, niñas tienen claridad respecto de que es un derecho,
la relacionan como un proceso colectivo, así como con opinar y también de escuchar. Es decir, esto
desmitifica el temor de parte del mundo adulto, respecto de que la participación generaría en los
niños, niñas una excesiva individualidad, sino por el contario, piden ser oídos, pero también
manifiestan su disposición a la escucha.
Por su parte, el Instituto Interamericano del Niño (IIN, 2010,pag. 14-20), plantea
ciertas consideraciones respecto de la participación y a continuación se señalan las que
parecen como orientadoras para el trabajo de los PPC, estas son:
La Participación como un eje del paradigma niño, niña como sujeto de derecho.
Los diversos artículos contenidos en la Convención que aluden al derecho a la participación
“desmiente la concepción tradicional de la niñez como estado de incompletitud o deficiencia para
19
Si se quiere profundizar en el trabajo realizado en el Foro Nacional, se sugiere revisar la publicación “Participación de
niños, niñas y adolescentes: Una experiencia conjunta de Chile, Ecuador y Paraguay a 20 años de la Convención.
Sename, 2010.
15
instalar una nueva perspectiva en que el niño es un ser pensante, capaz de formarse juicios, de
tener ideas propias en función del grado de desarrollo alcanzado (principio de autonomía
progresiva). En suma: se abre a la consideración de un niño persona”.
Se reconoce que el ejercicio del derecho a la participación, genera un cambio de paradigma
en el tratamiento de la niñez, puesto que las acciones desarrolladas para su promoción, requieren
ser realizadas en conjunto con los niños y niñas, reconociéndoles a ellos y ellas, capacidades
propias, con posibilidad de opinar y de formarse un juicio, de acuerdo a su edad y, en este
contexto, el rol del adulto es generar las condiciones para que esto sea factible.
Lo anterior, impone un gran desafío para los adultos, ya que “el principio/derecho a la
participación implica la deconstrucción de las concepciones tradicionales de la infancia, del niño
sin voz y del adulto como único intérprete de sus necesidades para hacer lugar a las voces de los
niños y las niñas como expresión válida de sus intereses y opiniones".
La Participación como necesidad para el pleno desarrollo psicosocial.
El supuesto a la base es que las personas son seres sociales y que, por
tanto, la participación es una necesidad humana y una condición para su
desarrollo pleno. Y por ende, para los niños y niñas también es un
requerimiento para su desarrollo psicosocial.
“Aspectos centrales del desarrollo personal, como la autoestima, la
posibilidad de mantener conductas autónomas, el respeto y la consideración
hacia los otros se ven fortalecidos y alimentados con las experiencias
participativas que el niño o niña tenga oportunidad de vivir durante su
desarrollo”.
Diversos estudios, así como los niños y niñas de la Comisión de Representantes de los PPC,
reportan cómo las experiencia de participación en el programa han impacto positivamente en sus
vidas y dentro de ello, el “desarrollo de la personalidad” es altamente valorado por ellos/as y sus
familias. Su participación les ha permitido ejercitar habilidades sociales, aprender a hablar en
público, transmitir sus opiniones de una manera respetuosa, sentirse capaces de implementar sus
iniciativas, entre otros. Lo cual, en su opinión, les ha favorecido el hacer respetar sus derechos,
ser menos vulnerables a las influencias negativas del medio (consumo de alcohol y droga), incluso
ser menos probable a sufrir matonaje escolar, porque sus pares los perciben seguros de sí
mismos.
La participación aporta a que los niños y niñas se sientan actores sociales y “una persona
que se reconoce como actor puede valorar sus formas de ver, de sentir, de entender el mundo y
su propia vida. Significa estar orgulloso de lo que uno es con sus propias cualidades y sus propias
debilidades. Significa ver las cualidades como algo que es necesario fortalecer y a las debilidades
como una oportunidad para mejorar”.
La participación como un factor protector frente a vulneraciones de derechos.
“La participación infantil y adolescente influye en los sistemas de protección de derechos.
Se ha constatado que ante mayor participación, baja el nivel de vulnerabilidad y riesgo”.
Retomando las dos consideraciones señaladas anteriormente, si la participación es central
para que el niño o niña sea reconocido como sujeto y le abre las posibilidades a expresarse sin ser
mediado por el adulto, entonces disminuye los factores de riesgo de sufrir vulneraciones de sus
derechos y, si ocurrieran, podrá identificarlas como tales y pedir ayuda. No obstante, como los
niños, niñas están en una condición de asimetría de poder, el cual se concentra en el adulto, se
requiere también incorporar en las acciones de prevención a los adultos.
Se requiere que niños, niñas y adultos tengan la posibilidad de incluirse en espacios de
formación acerca del enfoque de derechos, pero también de participar de espacios
intergeneracionales que les permitan intercambiar sus visiones acerca de la niñez y adolescencia,
así como ejercitar la escucha mutua, especialmente por parte de los adultos.
La participación para fortalecer la democracia y el ejercicio de la ciudadanía
El fortalecimiento de la democracia requiere una formación ciudadana desde tempranas
edades con la finalidad de que niños, niñas y adolescentes desarrollen ciertos valores que son
coherentes con este propósito, como la solidaridad, el respeto a las diferencias, el interés por los
16
asuntos públicos, el sentido de pertenencia a la sociedad, entre otros. “No es realista esperar que
los niños se transformen de repente en adultos responsables y participativos al cumplir, 16, 18 o
21 años, sin una previa exposición a las habilidades y responsabilidades que esto conlleva. El
entendimiento de la práctica democrática, la confianza y la competencia para participar solo
pueden ser adquiridos mediante la práctica; no pueden ser enseñados en abstracto” (Hurt, en IIN
2010).
En definitiva, se puede considerar la participación como un proceso (principalmente
colectivo), en el cual los niños, niñas y adolescentes tienen la posibilidad de informarse,
de formarse su propia opinión, de expresarla en un contexto en que se asegure su
escucha y de incidir en la toma de decisiones en asuntos que le afectan.
Las diversas iniciativas de participación que se reportan en la
literatura y en particular los niños y niñas de los PPC reportan que
han aprendido a participar y que el aprendizaje se produce a través
de la experiencia vital de participación. Si se considera que el
reconocimiento de la niñez por parte de los Estados cobra relevancia
hace solo 20 años con la firma de la CDN y los cambios culturales
son lentos y requieren mucho tiempo, dicho aprendizaje tiene que
fomentarse tanto en los niño, niñas, como en los adultos. Para ello,
se requiere generar un ambiente de confianza, de escucha, propiciar un lenguaje compartido y
metodologías activas, motivadoras, que favorezcan el liderazgo y encuentro entre los niños, niñas
y adolescentes, así como entre éstos y los adultos. Esto significa un importante desafío para los
adultos, incluso para los equipos de los PPC. Lo que suele suceder es que los niños, niñas suelen
adecuarse a los formatos adultos, que no respetan sus características vitales o, por el contrario,
se realizan iniciativas que resultan entretenidas, pero carecen de contenido de enfoque de
derechos y no los consideran como sujetos sociales, con capacidad de opinión y propuestas, lo
que, en definitiva fortalece las prácticas tradicionales asistenciales que no promueven el desarrollo
de las capacidades de la niñez y adolescencia.
El punto de partida puede ser que niños, niñas, adolescentes y adultos
reconozcan el derecho a la participación en términos conceptuales, pero -además- se
requiere que el PPC promueva múltiples espacios de participación, que impliquen
experiencias vitales para los involucrados. En síntesis, solo la participación genera más
participación.
En este sentido para los PPC promover la participación es un fin en sí mismo (Klisberg,B.
1999). Puesto que amplía las posibilidades de desarrollo a los niños y niñas en tanto ciudadanos
en el presente. Ciudadanía entendida como “la capacidad de constituirse en un actor social,
construyendo relaciones mutuales de poder con otros actores, contribuyendo de este modo a un
cambio cultural y a una distribución más equitativa de poder en la sociedad”, (Duhart, 2006
pag15). En este marco, se abren las posibilidades para que la niñez y adolescencia transformen
sus realidades aportando al mejoramiento de la situación de sus derechos en sus comunidades.
El desafío para los PPC en un segundo período de implementación, es que el
programa genere las posibilidades para que los niños y niñas puedan ejercer su
ciudadanía en sus comunidades, entendida como incidir/influir/transformar/contribuir
en sus barrios, de acuerdo a su madurez e intereses. Para ello habrá que potenciar los
espacios de intercambio entre los niños, niñas con otros actores adultos con influencia
en la toma de decisiones para que éstos últimos compartan su poder con la niñez
permitiendo que efectúen su aporte. Estos actores pueden ser autoridades municipales,
dirigentes vecinales u otros que se identifique como clave en el territorio.
Finalmente, se requiere que los PPC avancen decididamente de una participación consultiva
a una sustantiva, propuesta en el diseño original del programa. Para Palma (199?), la
Participación Sustantiva, es la que permite la realización de las personas y profundizar su
ciudadanía, de lo contrario se produce una instrumentalización de los sujetos por parte de los
programas que se supone tienen un componente participativo. Entonces, la participación
sustantiva surge en el encuentro de dos dinámicas:


la capacidad de participar: actitudes y habilidades que han desarrollado las personas a
través de la práctica y la reflexión acumulada y que la aportar cuando son invitados a
incorporarse a los programas.
Las oportunidades de participar: que el programa considere la especificidad del grupo que
participa.
17
Se puede hablar de participación sustantiva, cuando hay un ajuste entre las
capacidades para participar y las oportunidades que se brindan. Traducido al PPC, el
equipo ejecutor tendrá que generar las condiciones y diseñar mecanismos acordes a las
características específicas de los grupos con los cuales se pretende intervenir, como
género, edad, etnia, características culturales, entre otras.
d). Modelo de Intervención
Intercambio
Intergeneracional
Fortalecimiento
Formación en
enfoque de derecho
Autogestión
Asociatividad
Enfoques Transversales
Enfoque de derecho, de Género, de Desarrollo Evolutivo, de Pertenencia Cultural
d. 1) Estrategias de Trabajo
El modelo de los Programas de Prevención Comunitaria, involucra en su ejecución a
distintos actores: niños, niñas y adolescentes, sus familias y actores comunitarios.
Implementando con cada uno de ellos metodologías particulares a sus características y al aporte
que se espera realicen en la instalación participativa de dispositivos de promoción y protección de
derechos. Sin embargo, se proponen ciertas estrategias de trabajo que son transversales a los
distintos actores, entre las que se pueden señalar las siguientes:

Fortalecimiento20 de los distintos actores de la comunidad para que asuman un
rol activo en la promoción y prevención de vulneraciones de derechos.
Se espera que los PPC generen procesos de fortalecimiento de las comunidades para que
sean éstas las que asuman activamente la tarea de promover los derechos de la niñez y
adolescencia, así como proteger a sus niños y niñas.
En términos generales, se entenderá como un proceso en el cual “personas, familias,
organizaciones y comunidades alcanzan el control y dominio de sus vidas, dentro del contexto
social, económico y político, con el fin de mejorar la igualdad y calidad de vida” (Rappaport,
Zimmerman en Checkoway y otro, 2009, pag 44). Para el caso de los PPC, se entiende que el
empoderamiento tiene el propósito de que la comunidad asuma su rol de garantes y cumpla una
función activa en el mejoramiento de la situación de la niñez y adolescencia de sus barrios.
Operacionalmente esto implica, reconocer los saberes de los actores comunitarios,
visibilizarlos, identificar las fortalezas y recursos, para desde allí abordar los temas de promoción,
20
Otros autores se refieren al fortalecimiento de la comunidad como empoderamiento.
18
prevención y protección de los derechos de la niñez. Esto requiere un conocimiento de dichos
actores por parte del equipo PPC, de las características territoriales, de las motivaciones y la
historia, para lo cual contribuye enormemente el diagnóstico comunitario. También implica la
generación de procesos de involucramiento paulatino en las distintas acciones que se realizan y la
co-construcción de las mismas.
Por otra parte, como ya se ha señalado, el ejercicio de los derechos y en especial el de la
participación requiere que los adultos sean capaces de cumplir un rol de facilitadores y traspasen
cierto poder a los niños, niñas y adolescentes. El poder entendido “como capacidad, como un
reconocimiento personal subjetivo de poder hacer algo: pensar, actuar, participar en la toma de
decisiones, definir qué y cómo, asumir retos, trabajar juntos en relaciones horizontales, reconocer
sus habilidades y capacidades. Este poder no se conquista arrebatándoselo a otros; es un poder
que se construye con el incremento de la capacidad para ejercerlo, en el marco de relaciones
horizontales”,(Anillas, G y Paucar, N en IIN, 2010, pag. 29).

Formación para la prevención y detección precoz de vulneraciones.
Una estrategia general a implementar por los PPC, se refiere a la formación en enfoque de
derechos de la niñez y adolescencia al conjunto de actores con los cuáles se vincula, niños, niñas,
adolescentes, familias y actores vecinales. Las metodologías a utilizar tendrán que ser apropiadas
para cada grupo, de manera de generar aprendizajes significativos que aporten a un cambio
cultural que implica reconocer a la niñez como sujetos de derechos.
Además de la formación en enfoque de derechos, se requiere que los espacios de
formación tengan contenidos específicos para los participantes a los cuales están dirigidos, para lo
cual se requiere un levantamiento de necesidades.
En relación a los temas a trabajar con las familias, los niños, niñas y adolescentes de la
Comisión de Representantes propusieron la realización de talleres, donde a sus padres se les
informe respecto de los cambios que implica cada etapa de desarrollo, especialmente los que
tendrán en la adolescencia, para que por ejemplo “sepan cómo reaccionar frente a sus conductas
de aislamiento”. Otro tema a trabajar con las familias – considerando las alarmantes cifras de
violencia hacia la niñez- es el buen trato a los niños, niñas, incluyendo talleres sobre normas y
límites en cada etapa de desarrollo.
Complementario con lo señalado anteriormente es preciso que el PPC, implemente
estrategias para la formación de Promotores de Derechos adultos y niños, niñas con la finalidad de
contar con referentes sensibilizados y que puedan transmitir este enfoque a los otros miembros de
la comunidad. Recogiendo los hallazgos del Estudio de Alerta Temprana (Sename, 2008), se
requiere para una detección precoz de vulneraciones de derechos, que las personas de la
comunidad, tengan conocimiento acerca de la pesquisa, pero también sepan qué hacer y con
quién coordinarse frente a situaciones problemas que afectan a los niños y niñas en sus barrios 21.
Entonces se requiere que dichos Promotores, además de conocimientos en enfoque de derechos,
conozcan los recursos con los cuales cuenta su comunidad y los circuitos de derivación. Además,
se requiere que potencien su rol activo en la ejecución de iniciativas en su comunidad con el
explícito propósito de promover o prevenir las vulneraciones de derechos de la niñez y
adolescencia.

Asociatividad y autogestión de recursos
La asociatividad entendida como el establecimiento de lazos de cooperación tendientes al
desarrollo de fines comunes, en este caso, vinculados al enfoque de derechos de la niñez y
adolescencia, entre las personas habitantes de un territorio determinado. Esto se considera un
factor de protección y desarrollo para niños, niñas y adolescentes.
El supuesto a la base, es que la asociatividad de personas y grupos de la comunidad en
torno a los temas de infancia y adolescencia desde un enfoque de derecho, fortalece el tejido
social de las comunidades, favoreciendo la generación de un soporte comunitario para la
prevención y detección precoz de las vulneraciones que afectan a niños, niñas y adolescentes y a
21
Se sugiere revisar el Cuadernillo de Trabajo “¿Cómo podemos detectar tempranamente vulneraciones de derechos a
niños, niñas y adolescentes en nuestro barrio?”. Sename, Fundación León Bloy, 2008. Este documento fue elaborado
con los aportes de los distintos actores comunitarios de las comunas de Talagante, Peñalolén y Puente Alto y plantea
sugerencias concretas de cómo trabajar la detección precoz de vulneraciones de derechos.
19
sus referentes adultos ejerciendo roles de apoyo y orientación al desarrollo de cada uno de los
miembros que componen el sistema familiar.
Respecto a la asociatividad de la niñez y adolescencia, el artículo 15, de la CDN consagra el
derecho de asociación y reunión, por lo que los niños, niñas debieran encontrar en su PPC un
espacio para organizarse e implementar las iniciativas que sean de su interés. Asumiendo el
equipo un rol de generador de las condiciones para que esto sea posible y potenciador de
oportunidades para que las organizaciones de niños, niñas y adolescentes desarrolle procesos
incrementales de incidencia en sus comunidades.
Con la finalidad de ampliar los recursos del territorio para la promoción de derechos y
prevención de las vulneraciones, es deseable que el PPC gestione diversos recursos que apoyen su
labor, como la utilización de sedes vecinales, postulación a fondos municipales o de otros servicios
públicos, incorporación de voluntariado según las necesidades de los niños, niñas y familias
participantes. También el programa, puede apoyar a organizaciones vecinales vinculadas con la
niñez y adolescencia en la gestión de recursos o postulación a fondos concursables.
Por último, especial atención requieren los grupos u organizaciones de niños, niñas y
adolescentes, en que el rol del PPC es ampliar sus posibilidades de participación e injerencia en la
comunidad. Un medio para conseguir lo anterior, puede ser apoyarlos en la gestión de recursos
para que puedan concretar sus proyectos.

Intercambio intergeneracional
El ejercicio de los derechos requiere que los niños, niñas se
autodefinan como sujetos, así como adultos que les reconozcan esta
condición y les ofrezcan las posibilidades para hacerlo posible. Esto
requiere un aprendizaje tanto de adultos, como de los niños, niñas. Los
adultos, requieren aprender a confiar en las capacidades de los niños,
niñas y a distinguir que reconocerles sus derechos no implica caos, sino
que “un orden diferente que contribuye a mejorar la calidad de vida de todos y todas”, (IIN, 2010,
pag. 48). Por su parte, los niños y niñas, requieren aprender a “expresar las diferencias con
respeto, a escuchar a los otros, a ser responsables de sus afirmaciones y propuestas...” (idem).
Para que se produzca un encuentro entre los distintos aprendizajes, se requiere que el PPC
aporte en la generación de espacios de encuentro intergeneracional, en un clima de respeto y que
motive el intercambio entre niños, niñas, adolescentes y los adultos. Por tanto, el medio que se
emplee para generar estos encuentros puede adquirir distintas formas y dependerán de las
necesidades de los participantes. Lo que no se debe perder de vista es que la actividad a
implementar es un medio, incluso si es de tipo recreativa, pero lo que se requiere fomentar es
el diálogo y el intercambio entre las distintas generaciones, que permita el fortalecimiento de
vínculos de confianza, como un factor protector y preventivo de vulneraciones de derechos. En
este sentido, si se realiza una actividad X y participan niños, niñas y adultos, pero cada
grupo se relaciona consigo mismo, no se consigue el fin del diálogo y el entendimiento
mutuo entre ellos.
El PPC, asume un rol de ser un puente entre las distintas generaciones que habitan en una
comunidad determinada, que fortalezca lazos de confianza y de pertenencia, y que por lo tanto,
genere condiciones para la corresponsabilidad en el abordaje de los temas y problemas que
afectan a la niñez y adolescencia.
Esta estrategia se sustenta en el reconocimiento del otro/a como legítimo otro/a, lo cual
resulta fundamental para el fomento de una cultura de derecho.
d.2) Enfoque transversales

Marco de la Intervención: Enfoque de derechos de la niñez y
adolescencia
El enfoque de derechos de la niñez se enmarca dentro del enfoque de
derechos humanos que son aplicables a todas las personas y que se expresa en
la Declaración Universal de Derechos Humanos, firmada en 1948, por los
Estados miembros de Naciones Unidas, en la cual se reconocen los derechos
fundamentales de todas las personas y se “basa en el principio de que los derechos humanos se
fundamentan en la "dignidad intrínseca” de todas las personas. Esa dignidad y los derechos a la
20
libertad y la igualdad que se derivan de ella son indisputables”22. “Esta Declaración, junto con el
"Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos”, el "Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales” y sus respectivos protocolos opcionales, conforman la "Carta
Internacional de los Derechos Humanos"23. Los cuales funcionan como un marco ético-político
para los países firmantes. Estos documentos reconocen derechos fundamentales como la dignidad
humana, la libertad en todas sus expresiones (de conciencia, religión, expresión, entre otras), la
participación en la vida pública, el derecho al trabajo, a la seguridad social, a un nivel de vida
adecuado, a los niveles más altos posibles de bienestar físico y mental, el derecho a la seguridad
social, a la educación y el disfrute de los beneficios de la libertad cultural y el progreso científico,
entre otros (Sename, 2005)24.
En este contexto es que la Cepal, conceptualiza el enfoque de derecho como “un marco
conceptual para el proceso de desarrollo humano que está basado normativamente en estándares
internacionales de derechos humanos y operacionalmente dirigido a promover, proteger y hacer
efectivos los derechos humanos....Un enfoque de este tipo integra la normativa, principios y
estándares del sistema internacional de derechos humanos en la legislación, programas, planes y
procesos del desarrollo” 25
Con la Declaración Universal se abre las discusión a nivel internacional, acerca de cómo
generar las condiciones para grupos específicos que se encuentra en una situación de mayor
inequidad y que, por tanto, se requiere acciones específicas para asegurarles su pleno desarrollo.
En este contexto se enmarca, la Convención de los Derechos del Niño (CDN), que “abarca los
derechos específicos de las personas menores de 18 años” 26 y ”transforma necesidades en
derechos colocando en primer plano el problema de la exigibilidad, no sólo jurídica sino también
político –social de los derechos”27“Los Estados que han ratificado la CDN se obligan a tomar las
medidas necesarias en el aspecto legal, administrativo o de otro tipo, a fin de lograr su
implementación. Esto podría significar cambios en la legislación, capacitación de funcionarios,
establecimiento de mecanismos de monitoreo o elaboración de nuevas prácticas y políticas”28 en
torno a la niñez
El Estado de Chile ratifica la CDN en el año 1990 y a partir de su firma generó un intenso
proceso de reforma para adecuar su legislación y prácticas al espíritu de la Convención, relevando
el tratamiento de la niñez a la consideración del niño o niña como sujeto, es decir con capacidades
y posibilidad de actuación en la sociedad.
El enfoque de derechos de la niñez, considera 5 principios guías para asegurar el goce de los
derechos al conjunto de niños y niñas, éstos son29:

Principio de la no discriminación (todos y todas)

Principio de género (ellos y ellas)

Principio del Interés Superior (todos sus derechos)

Principio de promoción de supervivencia y desarrollo (todo su potencial)

Principio de Participación (toda su capacidad de decisión).

Enfoque de Ciclo Evolutivo
Se espera que esta perspectiva sea incorporada de manera transversal en la intervención.
Lo cual implica considerar a los niños, niñas y adolescentes en proceso, cuyas necesidades van
cambiando de acuerdo a las distintas etapas de su desarrollo. Por lo tanto, se requiere equipos
atentos y capaces de distinguir dichas etapas e implementar metodologías de intervención que
permitan acompañar las particulares necesidades y desafíos que enfrentan en cada etapa.
22
http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/_ciddh.htm
http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/_ciddh.htm#
24
Documento interno “Sistemas Locales de Protección de Derechos de la Infancia-Adolescencia: Una Aproximación
Conceptual y de Aplicación Práctica”. Sename, 2005.
25
“La incorporación del concepto de derechos económicos, sociales y culturales al trabajo de la Cepal”, Carmen Artigas
para CEPAL, septiembre de 2003.
26
http://www.scslat.org/search/publi.php?cod=6&lang=s
27
http://www.iin.oea.org/2004/SMD.pdf
28
http://www.scslat.org/search/publi.php?cod=6&lang=s
29
Esta descripción está basada en la publicación “¿Enfoque de Derechos o Enfoque de Necesidades”. 2008, Cidpa, Sename.
23
21
Lo anterior tendrá que traducirse por ejemplo en metodologías diferenciadas en cada etapa
del desarrollo y la consideración de su derecho a la participación, de acuerdo a su autonomía
progresiva.

Intervenciones con Pertinencia Cultural30
La pertinencia cultural a diferencia de conceptos como multiculturalidad e interculturalidad,
alude a la consideración de las cosmovisiones de los distintos grupos culturales, en los procesos
de intervención y desarrollo comunitario, en vistas de que éstos resulten pertinentes y adquieran
sentido para dichos grupos. Por lo tanto, es un factor relevante en la medida en que puede hacer
la diferencia entre el éxito o el fracaso de un proceso.
Dado que las condiciones para asegurar la interculturalidad31, vinculada a la inexistencia de
asimetría y desigualdades entre las distintas culturas, no están dadas estructuralmente, es que se
apela, a que la acción del PPC puede desarrollarse sobre la base de la pertinencia cultural,
entendiendo que las cosmovisiones tienen que ser consideradas y visibilizadas en los procesos de
intervención, en vistas de asegurar su efectividad y contribuir al respeto mutuo, base del enfoque
de derechos.
Es importante que al insertarse en los territorios, el equipo efectúe un reconocimiento de la
o las culturas características de la comunidad, esto le permitirá reconocer si está compuesta por
migrantes, por etnias específicas, grupos originarios, entre otros. Esto permitirá revisar como los
ciudadanos/as del barrio conceptualizan los derechos de la infancia y adolescencia desde su
cultura, y por lo tanto, ayudará a determinar en conjunto con ellos las estrategias preventivas y
de promoción de los derechos de la niñez y adolescencia que cobran sentido desde su
cosmovisión.

Enfoque de Género
El género32 debe ser considerado transversalmente, como una categoría de análisis al
servicio de la prevención. Para ello, se sugiere:
Respecto al trabajo preventivo con los niños, niñas adolescentes y la comunidad




Poner especial atención en la estrategia que se utiliza para convocar a los niños y niñas a
participar del proyecto, en este sentido. Por ejemplo, la difusión debe contemplar diversas
técnicas, desde la convocatoria en las canchas o en las esquinas, hasta la convocatoria en
las propias casas. Esto es importante, porque niños y niñas utilizan espacios diferentes.
Revisar con los niños, niñas y adolescentes, la visión que tienen respecto de la
configuración de roles femeninos y masculinos, especialmente en torno a las creencias y
prácticas referidas a la sexualidad, a las expectativas respecto de sus estudios, del acceso
o no al mundo laboral y a las relaciones familiares.
El análisis anterior permite contar con elementos para desarrollar estrategias que
consideren la categoría de género. Dependiendo del imaginario que reine en los niños,
niñas, se podrán desarrollar talleres o conversaciones con ellos/as que amplíen su patrón
cultural de relaciones y romper prejuicios de género si es que éstos existieran.
Dentro de las estrategias es importante generar mecanismos que potencien la participación
de actores comunitarios hombres, especialmente como Promotores de Derechos, así se
contará tanto con figuras femeninas, como masculinas activas en los territorios en la
promoción del ejercicio de los derechos de la niñez y adolescencia y que serán visualizadas
por los propios niños, niñas y adolescentes como protectores. Para conseguir este
propósito, se sugiere, por ejemplo, flexibilizar los horarios de las actividades de manera
que tanto hombres como mujeres puedan asistir e invitar directamente al hombre y no
sólo a través de la mujer. Es importante tener una conducta proactiva en la invitación y
evitar recargar a las mujeres (madres, abuelas, hermanas y/o adultas significativas) en la
30
Este concepto se recoge de la presentación realizada por Alejandra Aburto, Trabajadora Social y Directora Ejecutiva de
la Fundación la Frontera en Jornada de Programas de Prevención Focalizada (PIB) Vida Nueva de la región
metropolitana, 20 de mayo 2011
31
Dicho concepto corresponde a Sylvia Schmelkes En Ponencia “La Interculturalidad en la Educación Básica”, presentada
en el contexto de la 2ª Reunión del Comité Intergubernamental del Proyecto Regional de Educación para América
Latina y el Caribe (PRELAC-UNESCO). Santiago, Chile 11 al 13 de mayo 2006.
32
Por género se entiende el “conjunto de características culturalmente específicas que identifican el comportamiento social de mujeres y
hombres y la relación entre ellos. El género, por lo tanto, no se refiere simplemente a mujeres u hombres, sino a la relación entre ellos, y
a la forma en que ésta se establece socialmente” (SERNAM, “Análisis de Género: Guía para la elaboración de políticas públicas”.
Santiago de Chile 1998). Se puede decir entonces que es una construcción social que da lugar a un conjunto de características y
expectativas que un grupo social atribuye a mujeres y hombres en función de su sexo.
22
tarea de crianza, ya que esto tiende a fomentar la invisibilización de la responsabilidad de
los hombres adultos como figura protectora y al mismo tiempo, recargar nuevamente a las
mujeres en tareas asociadas culturalmente a ellas.
Respecto del equipo profesional
 Fomentar la autoformación y reflexión permanente del equipo técnico en el enfoque de
género, de manera de integrarlo paulatinamente en las intervenciones a la luz de la
experiencia del proyecto.
 El proyecto debe contar con al menos un/a profesional y/o técnico/a con formación en el
enfoque de género y/o con experiencia acreditada al respecto.
V.5. Operacionalización del modelo de intervención
Se podría representar el modelo, de la siguiente manera:
Objetivo General: Prevenir vulneraciones de derechos de la niñez y adolescencia, en conjunto con los/as niños,
niñas, adolescentes, sus familias y otros actores de un territorio determinado.
Operacionalización
Niños, Niñas y
Adolescentes
Centrado en el desarrollo de
competencias de autoprotección
y de promoción de derechos. Así
como en el ejercicio de su
ciudadanía
Familias
Centrado en el reforzamiento
de competencias de buen trato.
Actores
comunitarios del
territorio
Centrado
en
la
coconstrucción de un sistema de
alerta temprana y en la coresponsabilización
de
garantes comunitarios.
Actividades mínimas:
Actividades mínimas:
Actividades mínimas:
- Participar del diagnóstico, plan
comunitario y evaluación.
- Formación en Enfoque de
Derechos,
Participación
y
Ciudadanía
- Formación de Promotores/as
de Derechos
Que
los
niños/as
y
adolescentes
planifiquen
las
actividades que realizará el PPC
de acuerdo a sus intereses y
realidad territorial
- Implementación de iniciativas
auto-gestionadas
por
los
niños/as y adolescentes
- Intercambio con autoridades de
su comuna (alcalde u otros) o
con líderes o autoridades de su
comunidad (junta de vecinos,
colegio, consultorio) con la
finalidad de plantearles sus
problemáticas y propuestas.
- Intervenciones en el espacio
público para mejorar su entorno
comunitario y/o la situación de
sus derechos.
- Vinculación con las OPD que
estén generando espacios de
participación para la niñez y
adolescencia en las comunas
(por ejemplo incorporación de
niños/as de los PPC
en los
Consejos Comunales de la Niñez
o en la elaboración del Pladeco,
entre otros.)
-Participar del diagnóstico, plan
comunitario y evaluación.
- Formación en Enfoque de
Derechos
- Formación de Promotores en
tanto garantes de los Derechos
-Instancias educativas acerca
de las etapas del ciclo vital de
sus niños/as y adolescentes y
otras temáticas
- Desarrollo de iniciativas para
promover el buen trato y otros
derechos
de
la
niñez
y
adolescencia en su comunidad.
-Apoyar cuando les soliciten los
niños/as el desarrollo de sus
iniciativas.
- Participar de espacios de
Intercambio Intergeneracional.
- Participar del diagnóstico,
plan
comunitario
y
evaluación.
- Formación en Enfoque de
Derechos y detección precoz
de
vulneraciones
de
derechos
-Instancias de articulación
para determinar acciones a
seguir en caso de detectar
vulneraciones de derecho
-Elaboración de protocolos
para la detección y acciones
en casos de detección de
vulneraciones de derechos
-Implementación
de
iniciativas en el territorio
para
involucrar
a
la
comunidad en la promoción
y protección de los derechos
- Participar en espacios de
intercambio
intergeneracional
Nota Se sugiere revisar el Libro: “Participación de niños, niñas y adolescentes: Una
Experiencia conjunta de Chile, Ecuador y Paraguay a 20 años de la Convención”.
Que recoge las Buenas Prácticas ganadoras de los PPC en temas de participación,
año 2010.
Momentos de la Intervención del Programa
Diagnóstico co-construido -Diseño y Ejecución Participativa del Plan de Trabajo - Evaluación Participativa
23
Momentos de Intervención del Programa
Se entiende que la intervención que se realiza en los territorios es un proceso continuo y que
se van superponiendo etapas, por ejemplo mientras se está implementando el plan, se realiza la
actualización diagnóstico. Considerando estos resguardos, se sugieren a continuación ciertos
momentos a considerar por los PPC en su trabajo en los territorios:
1) Diagnóstico o actualización co- construido participativamente.
Se parte del supuesto que la inserción del proyecto en un sector
determinado, requiere el conocimiento del lugar, tanto desde el punto de
vista geográfico, como de las relaciones, grupos, personas que allí viven,
identificar sus principales inquietudes, sus formas de organización, la
utilización de espacios, su cosmovisión, entre otros aspectos.
En un segundo período de implementación se espera que el PPC haya identificado los
factores de vulnerabilidad y protectores del sector donde está instalado. Esta información requiere
ser actualizada, así como la identificación de los actores claves con quiénes se puede ir instalando
o profundizando un sistema comunitario de promoción y detección precoz de vulneraciones de
derechos de la niñez y adolescencia. Lo anterior implica, reforzar las estrategias para sumar a
actores vecinales, puesto que son ellos lo que tienen presencia permanente y a toda hora en los
contextos donde viven los niños y niñas.
Especialmente importante es que la construcción del diagnóstico sea participativa y que
incorpore las visiones de los niños, niñas, familias y actores comunitarios. Para lo cual, se pueden
generar espacios particulares para cada uno de dichos actores y luego realizar instancias
conjuntas donde se consensúen las principales problemáticas y recursos del territorio. O bien,
realizar sesiones con todos los actores para en conjunto construir el diagnóstico.
Es importante, que el equipo PPC tenga el resguardo de que las voces de los niños y niñas
sean escuchadas y plasmadas en el diagnóstico, así como ellos y ellas tengan claridad acerca del
proceso en el cual están participando y de la información que arrojó el mencionado diagnóstico.
El proceso de co-construcción tendrá que plasmarse en un documento diagnóstico, que
luego pueda ser compartido con otras instituciones u organizaciones que tienen intervención en el
sector del PPC. Además, el diagnóstico se espera sea devuelto no solo a quienes participaron
directamente en el, sino que también al conjunto de la comunidad. Para ello, los PPC han
implementado diversas estrategias33, como elaboración de afiches, trípticos, han pintado murales
con los niños y niñas en la vía pública, han realizado cabildos ampliados con el conjunto de los
vecinos, reuniones focalizadas con distintas organizaciones, entre otras. Todo ello, con la finalidad
de informar y sensibilizar acerca de los principales derechos vulnerados en el sector, así como
comprometerlos para involucrarse en el Plan de trabajo.
2) Co-Construcción del Plan de Trabajo Comunitario
El diagnóstico co-construido tendrá que guiar la elaboración del Plan de
Trabajo Comunitario para promover y proteger los derechos de los niños,
niñas y adolescentes que viven en el territorio donde está inserto el PPC.
Para la construcción del plan se tendrá que considerar la identificación
de los derechos vulnerados que se realizó en el diagnóstico, determinar cómo se irán abordando,
distinguir los recursos con los cuales cuenta la comunidad, determinar las estrategias, así como
los responsables de llevar a cabo las actividades.
Se espera que la elaboración del plan se realice participativamente e incorpore a los niños,
niñas, adolescentes, sus familias y los actores comunitarios del sector. Resguardando que los
niños y niñas puedan ejercer su actoría, al aportar con sus propuestas y responsabilizándose en la
ejecución de ellas, así como incorporar la contribución de los adultos del territorio, en tanto
garantes de los derechos.
El plan tendrá que considerar los nuevos énfasis establecidos para la modalidad y se
sugiere recoja las estrategias desarrolladas en la minuta puesto que responden a los hallazgos del
33
En el libro “Participación de niños, niñas y adolescentes: Una experiencia conjunta de Chile, Ecuador y Paraguay, a 20
años de la Convención”, Sename, 2010, se publican una serie de buenas prácticas que han realizado los PPC para
difundir el diagnóstico o sensibilizar a la comunidad en torno a los derechos de la niñez y adolescencia .
24
monitoreo de los PPC, así como a las sugerencias de organismos internacionales y experiencias
desarrolladas en otros países.
3) Evaluación participativa de resultados
La evaluación de resultados, consiste en analizar en conjunto con los niños, niñas,
adolescentes, familias y actores comunitarios, el desempeño del plan de trabajo, sus principales
resultados, obstáculos y desafíos. El equipo PPC tendrá que proponer técnicas de evaluación
pertinentes a cada uno de los actores mencionados. Así como, generar instancias
intergeneracionales donde estén presentes los distintos participantes (niños, niñas, adolescentes y
adultos) y en conjunto reflexionar respecto de los avances, las dificultades, los desafíos
pendientes, ajustar el plan, entre otros. Las metodologías a utilizar tendrán que favorecer un
clima de respeto y escucha, así como el intercambio entre las distintas generaciones, no basta con
la presencia de personas adultas y niños, niñas, lo que se quiere producir es el diálogo entre ellos.
Junto con lo anterior, es importante que el equipo desarrolle indicadores y mecanismos que
permitan definir los avances en materia de prevención de los derechos de infancia y adolescencia.
Para ello es relevante, contar con una línea base, que sería el estado de situación de los logros del
proyecto en su primer período de implementación, para luego poder comparar los avances
obtenidos cumplido el siguiente período de ejecución.
VI. Sobre el Equipo de Trabajo
Perfil Profesional
Se requiere equipo técnico con competencias en:

Desarrollo comunitario.

Enfoque de derecho.

Metodología participativa y/o educación popular.

Enfoque de género.

Trabajo en Equipo

Promoción y fortalecimiento de redes sociales

Experiencia de trabajo en prevención territorial.

Experiencia en capacitación a agentes de la comunidad y organizaciones sociales.

Experiencia y habilidades para trabajar con niños, niñas, adolescentes y adolescentes.
Conformación y Composición de Equipos
Se propone un equipo territorial de trabajo, capaz de reconocer las habilidades de la
comunidad y potenciarlas para la prevención y detección precoz de vulneraciones de derecho,
debe adaptarse a los tiempos de la comunidad, y a los horarios de niños, niñas y adolescentes,
sobre todo considerando la jornada escolar completa.
El equipo estaría conformado por:
-
-
Un/a profesional coordinador/a de las Áreas de Humanidades, de las Pedagogías o de las
Ciencias Sociales jornada completa, con experiencia en trabajo comunitario y enfoque de
derecho de infancia y adolescencia.
Tres34 jornadas completas de profesionales y/o técnicos de las áreas y con las
competencias antes descritas.
Un apoyo administrativo jornada parcial o completa.
En este marco, cada proyecto deberá proponer la distribución de tareas que estime pertinente,
según perfil y habilidades profesionales y técnicas del equipo.
Si además del equipo solicitado, los colaboradores pretenden incluir en la ejecución de su
34
Si la cobertura establecida en el código al que se postula es menor a 80 cupos se puede proponer menos profesionales
y/o técnicos.
25
proyecto, personas que trabajen no remuneradamente (voluntarios/as), es necesario que se
realice un proceso de selección de modo de asegurarse que tengan la idoneidad necesaria para
vincularse con población infanto-adolescente y habilidades para trabajo comunitario. Por lo tanto,
en la formulación del proyecto se deberá explicitar los mecanismos de selección de estas
personas, su formación y funciones. Adjuntar currículo vitae tipo para cada voluntario/a. Si se
incorporan en el transcurso de la ejecución del proyecto, los antecedentes mencionados tendrán
que ser presentados al supervisor/a técnico.
Es relevante que tanto el o la director/a, como el equipo profesional y técnico del proyecto
conozcan el contenido de la propuesta presentada y estén al tanto de los nuevos lineamientos
técnicos establecidos por Sename a la modalidad de Prevención Comunitaria.
Finalmente, la Comisión de Niños y Niñas Representantes de los PPC, plantearon
que los “tíos y tías” con los cuáles ellos y ellas más se vinculan son los educadores/as y
éstos cambian frecuentemente en los programas, lo cual provoca que tengan que
nuevamente iniciar un proceso para confiar en los nuevos integrantes del equipo. Es por
ello, que se sugiere que el organismo colaborador tome los resguardos para evitar o
disminuir la probabilidad de rotación del equipo técnico y profesional. Otra propuesta
realizada por los niños y niñas, es que los PPC realicen más actividades los fines de
semana, considerando los escasos espacios protegidos con los cuales cuentan en sus
barrios y que son estos días cuando tienen más tiempo para participar.
VII. Sobre los recursos materiales
 Respecto del inmueble de funcionamiento:
Se considera necesario que el proyecto cuente con:



Oficina para que los profesionales y/o técnicos/as que trabajen en el proyecto puedan
planificar las actividades y realizar reuniones de equipo. Se requiere que esté equipada con
escritorios o mesas de trabajo, computadores, estante para guardar materiales.
Sala para trabajo con grupos u organizaciones. Habilitada con mobiliario adecuado para
niños, niñas, adolescentes y adultos y ubicada en el radio de acción del proyecto. Es
relevante priorizar la utilización de espacios comunitarios para la realización de diversas
actividades, sin embargo, igualmente se considera importante contar con esta sala, en
caso de que no exista este tipo de espacios.
Además el inmueble deberá contar con las certificaciones de seguridad e higiene al día,
otorgadas por el organismo legal pertinente.
Stock de materiales de oficina.
Materiales didácticos y juegos educativos diferenciados para adultos, niños, niñas y
adolescentes. Si no está disponible, el equipo deberá tener la disposición de crearlo.
Televisor de 22 o 24 pulgadas.
DVD.

Respecto del equipamiento




Se requiere la presencia de computadores con al menos las siguientes características:




Procesador Intel Pentium Dual Core E5400 a 2.7 GHZ, o equivalente, capacidad de disco
duro no inferior a 320 GB, memoria RAM mínimo de 2 GB, Unidad DVD-RW, tarjeta de red
Fast Ethernet 10/100/1000 Mbps, deseable conectividad inalámbrica.
Impresora.
Sistema Operativo Microsoft Windows 7 Profesional en español, Microsoft Office Profesional
2007(Access incluido). Navegador Internet Explorer 7.0 o superior, Solución Antivirus,
Visualizador de archivos PDF.
Conexión a Internet: ADSL mínima de 1024 Kbps.
VIII. Sobre el Presupuesto
Los recursos financieros para ejecutar esta modalidad, deben calcularse sobre la base del
Programa de Prevención según establece el reglamento de la Ley 20.032, que asciende a 3,08 USS 35
mensual más zona por niño/a atendido/a.
35
La USS para el presente año 2011 asciende a $12.650
26
IX. Referencias Bibliográficas.


Checkoway, B y Gutiérrez,L.editores (2009). “Teoría y Práctica de la Participación juvenil y
el Cambio Comunitario”. Colección Acción Comunitaria, Editorial GRAÓ.
Comité de Derechos del Niño, (2009). “Observación Nº12. El Derecho del Niño a Ser
Escuchado”. 51º período de sesiones, Ginebra, 25 de mayo al 12 de junio del año 2009.

Centro de Estudios Sociales (CIDPA) y Sename (2008). “¿Enfoque de Derechos o Enfoque
de Necesidades?”.

Duhart, Daniel, 2006a. “Exclusión, Poder y Relaciones Sociales”. Revista Mad Nº14, mayo
2006. Departamento de Antropología, Universidad de Chile. Disponible en:
http://www.revistamad.uchile.cl/14/duhart.pdf.

Duhart, Daniel, 2006b. “Ciudadanía, Aprendizaje y Desarrollo de Capacidades”. Revista
Persona y Sociedad, vol XX, n°3/2006/113-131. Universidad Alberto Hurtado.

Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescente, IIN (2010). “La Participación de
Niños, Niñas y Adolescentes en las Américas. A 20 años, de la Convención sobre los
Derechos del Niño”.
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Kliksberg, Bernardo (1999). “Seis Tesis No Convencionales sobre Participación”. Revista de
Estudios Sociales, Colombia , 4 de agosto 1999.

Palma, Diego (199?). “La Participación y la Construcción de Ciudadanía”. Departamento de
Investigación, Universidad de Arte y Ciencias Sociales (ARCIS). Disponible en
http://168.96.200.17/ar/libros/chile/arcis/palma.rtf.

Sename, (2005). Documento Interno “Sistemas Locales de Protección de Derechos de la
Infancia-Adolescencia: Una Aproximación Conceptual y de Aplicación Práctica”.

Sename, Fundación León Bloy, (2008). Cuadernillo de Trabajo “¿Cómo podemos detectar
tempranamente vulneraciones de derechos a niños, niñas y adolescentes en nuestro
barrio?”.

Sename, (2010). “Participación de de niños, niñas y adolescentes: Una experiencia
conjunta de Chile, Ecuador y Paraguay a 20 años de la Convención.

Unicef, (2008). “Maltrato Infantil y Relaciones Familiares en Chile. Análisis Comparativo
1994-2000-2006.
27
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