La asesina de abejas que viene para quedarse

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BIOLOGÍA
La asesina de abejas que viene
para quedarse
Llega la primavera y saltan las alarmas para prevenir la proliferación de la avispa asiática,
una nueva amenaza para las colmenas.
Avispón asiático. / Didier Descouens (CC)
JOSÉ PICHEL › @josePichel
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12.04.2016 01:47 h.
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Con la primavera vuelve a despertar la "asesina". El apelativo no es muy
cariñoso, pero sí mucho más popular que su nombre científico, Vespa
velutina nigrithorax, sobre todo si eres apicultor y temes por tu negocio,
ya que su principal alimento son las abejas.
La avispa asiática, como también se la llama aludiendo a su procedencia,
se detectó por primera vez en Europa hace 11 años en el suroeste de
Francia. Probablemente, viajó junto con mercancías chinas y desde
entonces no ha parado de colonizar su particular Nuevo Mundo. En
2010 apareció en la costa vasca y ya se ha extendido por todo el país
galo, el norte de España y Portugal.
En rigor científico es un avispón, convertido en "una especie invasora de
éxito porque se ha encontrado en un entorno propicio y sin predadores.
Ha venido para quedarse, como otras muchas plagas", explica a EL
ESPAÑOL Antonio Gómez Pajuelo, biólogo y consultor apícola.
Frente a las especies europeas, sorprende por su mayor tamaño y
capacidad de proliferación. Cada nido puede llegar a tener entre 1.200 y
1.800 avispas en la época de máxima actividad, cuatro veces más que los
de las avispas comunes.
El mapa actual muestra que en la península ibérica su presencia aún se
reduce al norte y, según los expertos, es probable que siga siendo así
porque su hábitat ideal es el de grandes bosques y humedad. Las reinas
hibernan en cortezas de árboles o rocas y cuando llega el buen tiempo se
activan. Entonces, construyen nidos de celulosa que fabrican masticando
hojas y que pueden llegar a medir cerca de un metro, casi siempre
colocados en árboles a gran altura.
En estos días llega la época de poner trampas para capturar a las reinas y
evitar que formen los nidos. En Galicia están en ello y la Universidad de
Vigo aprovecha para estudiar cuáles son las mejores formas de
capturarlas, porque hay para todos los gustos, desde las comerciales
hasta las caseras fabricadas con una botella de plástico. La idea es la
misma: un líquido atrayente llama su atención y una vez dentro del
recipiente ya no pueden salir.
Otra imagen de la temida avispa. / Didier Descouens (CC)
En esta comunidad se han colocado 7.000 trampas, únicamente de
forma experimental, porque es una cantidad insignificante si se piensa
que hay 120.000 colmenas pertenecientes a 3.500 apicultores, explica
Jesús Asorey, presidente de la Asociación Galega de Apicultura.
El problema es que la avispa asiática no es el único insecto que cae en el
engaño y la situación de los ecosistemas no está como para que el ser
humano se pueda permitir el lujo de eliminar polinizadores
indiscriminadamente. Por eso, los investigadores buscan una feromona
específica que sólo atraiga a Vespa velutina.
UN CABALLO DE TROYA EN LOS NIDOS
Sin esta labor de prevención, se formarán los nidos y la cosa se complica,
sobre todo porque es muy difícil localizarlos. En este fase la ciencia
también podría ayudar, no a dar con ellos, sino favoreciendo una
autodestrucción con armas biológicas y en plan caballo de Troya.
Las avispas llevan continuamente alimento para sus crías ­las abejas
pueden constituir entre un 45 y un 80% de su dieta, pero también
capturan arañas, mariposas, moscas, libélulas, orugas y otros animales­,
así que los investigadores estudian la posibilidad de infectarlos con
bacterias y hongos que, una vez en el nido, matasen a sus inquilinas.
A pesar de todas estas ideas, los expertos coinciden en que es imposible
erradicar a la invasora, pero aspiran a "mantener un nivel bajo" que no
haga más daño a las colmenas, que en los últimos años no dejan de
acumular desgracias: los pesticidas comunes contribuyen a la
desorientación de las abejas, un ácaro del género Varroa las mata y el
cambio climático ya comienza a influir en sus comportamientos, según
ha comprobado Jesús Asorey en un invierno tan extraordinariamente
cálido como el que acaba de pasar.
La asociación que preside reclama más inversión para que las
universidades puedan investigar. "En promedio, desaparecen entre el
30% y 40% de las abejas cada año", asegura. Sólo han pasado tres años
desde que el avispón invasor se detectara por primera vez en Galicia y
los apicultores no han podido cuantificar qué parte del daño
corresponde a la acción de esta nueva especie, aunque tienen claro que
ejerce un doble efecto: no sólo ataca a las abejas, sino que su mera
presencia les infunde miedo y no salen de las colmenas.
Así son los nidos de la avispa asiática. / Tu7uh (CC)
Hace pocos días, la revista PLOS Biology publicó que las abejas de la
miel asiáticas (Apis cerana) han desarrollado el sistema de alerta más
sofisticado que se conoce entre insectos para comunicar a sus
semejantes la presencia de avispas por medio de vibraciones. Sin
embargo, las abejas europeas son más vulnerables, aunque se ha
documentado que a veces, cuando las avispas merodean por la colmena,
son capaces de salir, agruparse y enfrentarse a ellas.
Otra vertiente del problema son los ataques a personas, ya registrados
en zonas rurales, ya que el veneno es más potente que el de las avispas
locales y pueden picar repetidas veces. Un aspecto más que no ha
contribuido a la buena fama de este nuevo avispón.
VÍCTIMAS COLATERALES
El entomólogo de la Universidad de Salamanca Félix Torres se muestra
algo escéptico acerca de la expansión real y sobre todo denuncia el
"alarmismo" y el "desconocimiento general" que se reflejan en fotos y
comentarios en redes sociales. Por eso, ha llegado a elaborar una curiosa
recopilación de errores y despropósitos en su blog, por ejemplo, la
muerte de otras avispas tras ser confundidas con la asiática.
Lo más grave es que incluso supuestos expertos, empresas de control de
plagas y medios de comunicación lanzan todo tipo de mensajes
desatinados y reproducen imágenes de especies distintas, algunas que
nunca han llegado a Europa.
En cualquier caso, las grandes víctimas de esta caza indiscriminada son
la avispa común (Vespula vulgaris) y el avispón europeo (Vespa crabro).
Paradójicamente, son competidores naturales del avispón asiático que
ahora se ven doblemente amenazadas por él y por su persecución.
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