JOSÉ ORTEGA Y GASSSET ( 1883-1955) CONTEXTO HISTÓRICO

Anuncio
JOSÉ ORTEGA Y GASSSET ( 1883-1955)
CONTEXTO HISTÓRICO, CULTURAL Y FILOSÓFICO.
CONTEXTO HISTÓRICO: Debemos distinguir un doble aspecto: el contexto
europeo y occidental y el específicamente español, pues España pertenece a la cultura occidental
pero Ortega sentía vivamente su atraso con respecto a ella.
“El tema de nuestro tiempo” fue publicado en 1923, recién terminada la 1ª Guerra
Mundial. La situación histórica refleja la contradicción de las dos posturas por sí solas
insatisfactorias y cuya síntesis es para Ortega la tarea de nuestra época: de un lado, la
democracia liberal y la cultura, con su racionalidad y sus valores, que manifiestan su
incapacidad para conseguir una vida digna para todos y para detener las guerras. De otro lado,
los movimientos fascistas (el nazismo alemán, la Falange en España) que empiezan a
desarrollarse entonces proclamando abiertamente su irracionalismo y su antiliberalismo, y
ganaban numerosos partidarios descontentos con la vida falsa y antiheroica que, según ellos, les
ofrecía la democracia.
En cuanto al contexto español, Ortega con su obra intenta actualizar y modernizar
España. En ello coincide con el impulso regeneracionista de la generación anterior a él, la
llamada del “98”. Pero la mayoría de ellos acabaron pretendiendo recuperar los auténticos
valores españoles; Unamuno sostenía que más “europeizar España” había que “españolizar
Europa”. De ahí su famoso “que inventen ellos”. Y Ortega, en cambio, es partidario decidido de
la europeización de España, y declara que, en ese sentido, Europa significa, ante todo una cosa,
técnica. En su empeño por la regeneración de España, Ortega desarrolló durante toda su vida
una intensa labor como profesor, conferenciante, articulista de periódicos y editor.
También, y fiel a su lema yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me
salvo a mí, Ortega desempeñó una significada labor política. Aunque su postura política era
conservadora, moderada y elitista –su libro más influyente, leído en toda Europa, fue “La
rebelión de las masas”-, lo desesperado de la situación española le llevó a defender la república,
de la cual fue uno de los principales impulsores, y una política de profundas reformas. Durante
la II República, siendo parlamentario, pronunció después su célebre discurso “No era esto”, con
el que se distanciaba del curso revolucionario que tomaban los acontecimientos. Comenzada la
Guerra Civil se negó a pronunciarse a favor de ninguno de los dos bandos. En 1950 se le
permitió regresar del exilio a condición de no mantener ninguna actividad política.
CONTEXTO FILOSÓFICO: El pensamiento de Ortega y Gasset representa el
intento de pensar las categorías de la modernidad desde una óptica constituida por los
problemas de la España de su tiempo. La crítica del racionalismo imperante desde Descartes, y
de las filosofías de la vida, lleva a nuestro pensador a adoptar la doctrina del punto de vista,
radical, para cada individuo, que le obliga a afrontar su circunstancia histórica y vital desde sí
mismo. Esto implica un desarrollo de problemas de hondo calado como son la teoría de las
generaciones, el ser humano como ser histórico y la propia razón histórica, entre otros.
Si algo caracteriza a la filosofía del siglo XX es la diversidad y dispersión de enfoques,
frente al desarrollo casi lineal de otras épocas de la historia de la filosofía (Edad Media o Edad
Moderna). Por esta razón, el panorama de la filosofía contemporánea es muy complejo, si bien
podríamos decir que se encuentra determinado, en sus primeras décadas, por la crisis de la
concepción positivista de la ciencia y por los efectos desastrosos y traumáticos de las dos
guerras mundiales y, más tarde, por un intento de restaurar el papel de la filosofía en el contexto
de las ciencias.
Si nos aventuramos a hacer una clasificación general de la filosofía contemporánea,
podríamos distinguir tres grupos de corrientes
de pensamiento, aunque existen
entrecruzamientos muy significativos entres ellas:
-Las estrictamente filosóficas: fenomenología, existencialismo, vitalismo, historicismo,
hermenéutica...
1
-Interés por el lenguaje y las metodologías científicas: filosofía analítica (atomismo
lógico, neopositivismo, filosofía analítica del lenguaje), filosofía de la ciencia,
estructuralismo...
-Filosofías de la cultura, centradas en el análisis de problemas sociales y de crítica a las
ideologías: marxismo, psicoanálisis, Escuela de Frankfort...
Intentar enmarcar a Ortega dentro de alguna de estas corrientes es difícil por cuanto que
él mismo intentó desmarcarse de ellas. Sin embargo, recoge temas del vitalismo, del
historicismo, del existencialismo...sin que, con justicia podamos situarlo exclusivamente dentro
de alguno de estos grandes movimientos filosóficos. Por otra parte, lo que sí parece claro es su
distanciamiento de la llamada “concepción analítica de la filosofía”, a la que no alude para nada
en su obra, pese a ser una corriente coetánea del autor.
Ortega participa de las corrientes que han tomado como principal objeto de estudio el
fenómeno de la historicidad, la vida y la irreductibilidad del ser humano. En este sentido la
fenomenología será el primer intento de hacer un análisis de la existencia humana; más tarde el
existencialismo; el llamado vitalismo que pone como eje de su reflexión sobre la “vida” y el
historicismo.
Las fuentes del pensamiento de Ortega: Era un perfecto conocedor de la historia de la
filosofía, pero será la filosofía griega el primer objeto de su interés intelectual. Influye también
en él la filosofía continental europea. Con Hegel piensa que la historia de la filosofía es la
filosofía en Grecia y la filosofía continental a partir del siglo XVII. Queda fuera del campo de
interés filosófico la Edad Media, centrada casi exclusivamente en Dios, y la filosofía
anglosajona, pues ni menciona a contemporáneos suyos como Moore, Carnap o Wittgenstein.
Hay que señalar otra influencia: el pensamiento español, especialmente el krausismo.
La gran fuente del pensamiento de Ortega es la filosofía alemana contemporánea.
Algunos incluso han sostenido que su pensamiento no es original, que es un plagio que Ortega
hace de sus maestros alemanes. Él mismo ha puesto de manifiesto la presencia de esta filosofía
en su obra. La conoció cuando marchó a Alemania a ampliar estudios universitarios, allí se
impregnó especialmente del idealismo que quiso adaptar al contexto español. Tras estar en las
universidades de Leipzig y Berlín llegó a Marburgo. En esta última conoció a los neokantianos
Cohen y Natorp, que se convertirían en sus indiscutibles maestros.
CONTEXTO CULTURAL: Ortega era un intelectual forzado a volverse hacia Europa
en busca de nuevos estímulos. Tenía la necesidad de abrir las puertas de la cultura española a las
nuevas corrientes del pensamiento, el arte y la erudición que imperaban en el resto de Europa.
La labor filosófica que llevara a cabo durante el primer tercio de nuestro siglo se vio
truncada por la tragedia física y moral de la Guerra Civil española. Hasta 1936 el panorama de
la filosofía española no podía ser más positivo: en Madrid enseñaban filosofía figuras como
García Morente, Zubiri y Gaos, que habían sabido rodearse de discípulos tan brillantes como
María Zambrano y Julián Marías. Todos recibirían después el nombre de “Escuela de
Madrid”, que fue desmantelada con la guerra y que vio cómo la mayoría de sus miembros
tuvieron que ir al exilio. A partir de entonces el orteguismo pasó a ser conocido más fuera de
nuestras fronteras que en España.
Entre 1940 y 1960 la filosofía académica siguió los rumbos que marcaban los ganadores
de la guerra civil, y en esos rumbos no tenía cabida el orteguismo. Los intelectuales adictos al
régimen y algunos eclesiásticos trataron de desprestigiar la figura de Ortega después de la
guerra civil. Los ataques disminuyeron a partir de los años cincuenta, cuando la dictadura de
Franco intentó dar una fachada de liberalización, necesaria para reclamar un lugar entre los
países industrializados de Occidente. Para muchos estudiantes universitarios y de escuelas
superiores de los años cincuenta, leer a Ortega constituía un paso decisivo hacia la
independencia personal y hasta empezaba a ser socialmente aceptable. Con la Ley de Prensa de
1966, se legalizó la publicación y venta de textos marxistas y de otros autores anteriormente
prohibidos en España, con lo que la lectura y la cita de los textos de Ortega dejó de considerarse
un signo de independencia de pensamiento. Textos más radicales se convirtieron en los cauces
consagrados de la emancipación.
2
ALGUNAS RELACIONES QUE PUEDES ESTABLECER CON OTRAS FILOSOFÍAS:
- La época del racionalismo ha sido superada. El tema del tiempo de Sócrates era la
razón recién descubierta; se daba entonces, como en cualquier época primitiva, un predominio
de lo vital, de lo inmediatamente personal y subjetivo, de lo instintivo. Sócrates y Platón
descubren las verdades racionales, aquellas que se descubren argumentando y que son iguales
para todos, inmutables y fuera de todo tiempo y lugar (las Ideas de Platón); según Ortega se
“emborrachan” de razón, sólo intentan hacer ver a los demás ese nuevo reino de la razón que
acaban de descubrir. Ortega no les critica por ello de ninguna manera; era el tema de su tiempo,
su tarea histórica, y la cumplieron. En el texto Ortega explica cómo los filósofos no es que
yerren en lo que dicen, sino en que dicen sólo una parte de la verdad, la parte que se ve desde su
punto de vista, y, se equivocan al pensar que esa perspectiva es la correcta.
-Lo mismo hizo Descartes, a quien Ortega admira como fundador de la Europa
moderna, pues llevó el método racional-matemático a sus últimas consecuencias, y de ahí
nacieron la ciencia –la física matemática- y su aplicación, la tecnología, tal como las
conocemos.
-El proyecto ilustrado intenta llevar a su consumación la racionalidad. Pero
durante el siglo XIX revela su insuficiencia: 1) la razón no basta para vivir, la existencia
humana nunca puede ser completamente racional; 2) los valores de la razón, la cultura,
se termina convirtiendo en un mundo ajeno a la vida de los seres humanos. El
racionalismo llevado a la práctica es la utopía: el diseño ideal de un mundo
completamente racional. Ortega es antiutópico. (Aquí podría explicarse su desacuerdo
con Marx, quien en último término propuso una utopía –aunque fuera muy crítico con
los utópicos- y pretendía analizar científicamente la vida humana, lo cual según Ortega
es imposible, pues los hombres no actúan científicamente.)
- Los valores de la cultura desembocan, según Nietzsche, en el nihilismo.
Ortega no es irracionalista como Nietzsche, y con la teoría de la razón vital intenta
superar ese nihilismo. Pero sí acepta en lo esencial el vitalismo de Nietzsche y su crítica
a la civilización occidental.
3
Descargar