circunstancias de las cosmovisiones de paz en el mediterráneo

Anuncio
11
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES
DE PAZ EN EL MEDITERRÁNEO
FRANCISCO A. MUÑOZ- BEATRIZ MOLINA RUEDA
Instituto de la Paz y los Conflictos
Universidad de Granada
La historia de las comunidades del Mediterráneo nos ha dejado un
vasto legado cultural que incluye una amplia información sobre sus
diversas actividades: restos arqueológicos, numismáticos, epigráficos,
escritura, etc. Esta ingente información convierte a su vez al Mediterráneo
en un gran laboratorio de investigación donde se puede especular y
generalizar con relativa facilidad sobre orígenes y causas de muchos
comportamientos humanos. Desde esta perspectiva se ha estudiado el
origen de las ciudades, de las monedas, de la escritura, de las leyes, de
la democracia, etc. Todo esto tiene sin duda un gran valor histórico
que sirve además de parangón para otras sociedades y momentos históricos, aunque para ello sea conveniente desprenderse de universalizaciones demasiado rápidas y precipitadas y de algunos enfoques etnocentristas.
Partiendo de este contexto con el presente trabajo queremos contribuir al reconocimiento en la historia de los pueblos mediterráneos de
aquellas conductas favorecedoras de la regulación pacífica de los
conflictos y problemas con los que se enfrentaban en su vida (personal y grupal), en la lucha por su supervivencia y por garantizar su
reproducción. La aproximación a tal objetivo es posible realizarla desde
12
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
distintas vías: el intercambio, el papel del estado, la filosofía, las relaciones intergrupales, las prácticas de las relaciones exteriores, etc, aunque
cabe recordar que todas ellas guardarían una estrecha relación.
En nuestro caso el punto de partida elegido es el reconocimiento
de las «cosmovisiones pacíficas» a través de aquellas expresiones relacionadas con el término Paz. Es decir, estudiar las distintas manifestaciones lexicográficas, semánticas, artísticas, etc, que han llegado de
las sociedades mediterráneas del pasado hasta nuestros días, para a
partir de esta información aproximarnos a sus modelos culturales y
de pensamiento relacionados con sus patrones para regular los conflictos. 1
No cabe duda de que esta información es siempre parcial, condicionada históricamente, mediatizada por las «manos» que la transmitieron, por las interpolaciones producidas desde el momento de su creación original hasta su posterior «lectura» e interpretación, por nuestra
propios puntos de vista (metodológicos, ideológicos y axiológicos),
etc. Cabe recordar, que estas conductas estarían relacionadas, sin duda,
con circunstancias emocionales, afectivas, cognitivas y actitudinales
y sus particulares procesos de socialización. Pero estas circunstancias,
que deben de ser abordadas desde una perspectiva heurística, es parte
del propio proceso de investigación que iniciamos, y no hacen sino
reafirmarnos en la importancia de tal objeto de estudio.2
1. COSMOVISIONESEIDEOLOGÍAS
Como queda dicho nuestro objetivo final es el estudio de las vías
pacíficas de regulación de los conflictos,3 sin embargo para alcanzarlo
tendremos que avanzar paso a paso. Nuestra contribución en este momento es intentar reconstruir las estructuras cognitivas que guiaban
1 . Cf. GALTUNG, Johan (1985) La cosmología social y el concepto de paz,
Sobre la paz, Barcelona, Fontamara, 73-105.
2 . Cf. QUINN, Naomi & HOLLAND, Dorothy (1989) Culture and cognition, QUINN, Naomi & HOLLAND (ed.) Cultural models in language an thought, Melbourne, 3-35.
3 . Sobre conflictos y su resolución, regulación o transformación véase: BURTON, J. (ed.) (1990) Conflict: Human Need Theory, New York; ROSS, Marc
Howard (1995) La cultura del Conflicto, Barcelona.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
13
las prácticas y conductas de estas sociedades. Estos modelos los queremos enmarcar en los que hemos dado a llamar cosmovisiones de paz.
Entendemos por cosmovisión un conjunto de ideas que articulan y
ordenan los valores y las ideas de una sociedad, e, indirectamente,
hacia las cuales se proyectan las prácticas. Para entenderlo así nos
apoyamos en su propio sentido etimológico.
El Cosmos proviene del latín cosmos-i y del griego kósmos
(Κóσµοςυ,ου), orden, buen orden, decencia, conveniencia, disciplina,
organización y constitución, orden del universo, el cielo, los astros,
adorno, aderezo, gala, gloria, honor. Este significado amplio que nos
da su raíz etimológica nos permite utilizarlo para hablar de cosmovisiones de paz ya que lo que pretendemos es ver como la Paz contribuye a ordenar, organizar y «constituir» las relaciones armónicas entre
los individuos y los grupos que constituyen una sociedad.
Como se puede comprobar tiene cierta coincidencia con el concepto de ideología. No es nuestro objetivo aquí discernir entre un concepto y otro, aunque evidentemente existen una gran afinidad. Desde
nuestra perspectiva, interesada por las experiencias de Paz, optamos
por usar cosmovisiones con la intención de acentuar los aspectos de
«ordenamiento», cohesión y organización práctica. Las relativas simplificaciones llevadas a cabo por algunas tendencias historiográficas,
que han llegado a considerar las ideologías como las simples superestructuras de la «verdadera» y tangible realidad nos aconsejan, al menos por el momento, mantenernos alejados de estas teorías que podrían desvirtuar el valor que le damos a las cosmovisiones. En cualquier caso, en un sentido amplio, no cabe la menor duda de que las
cosmovisiones podrían forman parte de las ideologías, también su estudio, a pesar de todo, puede ser beneficioso para aclarar y enmarcar
nuestros objetivos.
De entre las muchas definiciones propuestas para la ideología podríamos considerarla como una «salida simbólica» a las agitaciones
emocionales y sociopsicológicas.4 De esta manera dan sentido a las
situaciones sociales, las interpreta, las dota de significado, las justifi-
4 . Existen numerosos estudios al respecto, así como numerosas definiciones
de que se entiende por ideología, solamente en este caso seguimos a CLIFFORD
GEERTZ (1990) La interpretación de las culturas, especialmente capítulo 8 (La
ideología como sistema cultural), 171-202.
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
14
ca, y hace posible actuar en (y con) ellas. Es por esto que, junto a
interpretaciones relativamente sencillas, tienen que alcanzar, por otro
lado, un alto grado de abstracción con el cual consigue ampliar su
alcance semántico. De esta manera intenta, y alcanza, a cohesionar la
mayoría de las realidades y hechos colectivos desde los más cotidianos y comunes a los más extraordinarios que, de otra forma podrían
quedar con una explicación débil o sin ella (relaciones sociales amplias externas a las dinámicas familiares, relaciones con otras comunidades, relaciones con otros grupos relativamente desconocidos, etc.).
Finalmente, crea matrices de la conciencia colectiva que tiene que dar
respuesta a todo este tipo de inquietudes y necesidades.
Desde otro punto de vista, el pensamiento fabrica y administra conjuntos y sistemas de símbolos que son empleados como modelos de
otros conjunto o sistemas físicos, biológicos, sociales, psicológicos,
etc. La acción de pensar, la conceptualización, la formulación, la compresión, etc, están relacionados con estados y procesos de modelos
simbólicos del mundo exterior. En virtud de estos últimos puede estructurarse la vida humana puesto que son mecanismos extrapersonales para percibir, comprender, juzgar, manipular y, en definitiva, relacionarse con el mundo. Los esquemas culturales-religiosos, filosóficos, estéticos, científicos y lingüísticos, son procedimientos que, en
definitiva, suministran patrones o modelos para organizar los procesos
actitudinales y conductuales sociales y personales.5
Por tanto, todo pensamiento es, también, un acto de reconocimiento individual/social, un acto en el cual un objeto (o un hecho, un
acto, una emoción, etc.) es identificado al comparárselo con un símbolo elaborado y apropiado. Con el nacimiento y uso de la escritura
una parte importante de estas construcciones simbólicas tendrían su
expresión en procesos semánticos en los que el lenguaje escrito es el
vehículo esencial de acumulación y transmisión.
Este proceso puede ser «leído» en sentido inverso: las realidades
sociales (sicológicas, físicas, biológicas, etc.) están «directamente» reflejadas en la información acumulada en la escritura. Al emplear «directamente» queremos destacar que proceden, con la mediación de los
proceso cognitivos y semánticos, de tales realidades. Es decir es posible interrogarse sobre las realidades sociales representadas (por deter-
5.
Ibídem, 187 ss.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
15
minados términos y conceptos). Esto es parte de nuestro trabajo. Nuestras
propuestas están orientadas a resaltar cuáles son los proyectos, ideas o
elementos que apoyan las líneas de salida ligadas a las cosmovisiones
de la paz; cuáles son las dinámicas sociales que incitan a una u otra
opción; y cómo se relacionan entre sí las diferentes alternativas y
fuerzas sociales que portan y defienden tales planes.
Para detectar esas ideas y proyectos en las sociedades antiguas tenemos que remitirnos a los textos de que disponemos sobre ellas, que
nos suministran información acerca de los acontecimientos históricos,
pero también sobre su forma de concebir la realidad. Como apuntábamos más arriba, a través de la lectura del legado de las sociedades
mediterráneas, podemos obtener información sobre sus modelos culturales y de pensamiento, y más concretamente, de los modelos que
utilizaron para resolver los conflictos.
2. LENGUA, PENSAMIENTO Y REALIDAD SOCIAL
Una de las manifestaciones básicas de estas sociedades, y de cualquier sociedad en general, es el lenguaje, en el cual se refleja el pensamiento humano y que tiene un importante papel en los modelos
culturales. El lenguaje es una actividad humana universal que se realiza individualmente, pero siempre según técnicas históricamente determinadas, es decir lenguas. Esta dimensión, o nivel histórico6 del
lenguaje coincide con la historicidad del hombre, y por ello mismo la
lengua como tal puede darnos cuenta de determinadas ideas y rasgos
culturales localizados en el tiempo. En efecto, todo estado de lengua
refleja la imagen de una cultura en un momento determinado; por eso,
el análisis de las construcciones lingüísticas utilizadas por cada pueblo para expresar sus experiencias, aspiraciones y deseos, puede ayudarnos a reconstruir la imagen de la realidad y la cosmovisión que una
sociedad tenía en una época concreta.
Esto nos lleva a considerar la importancia que metodológicamente
concedemos al análisis lingüístico en el estudio de las cosmovisiones
sobre la paz dentro de las sociedades mediterráneas, puesto que, al
6 . Sobre los tres niveles del lenguaje (individual, histórico y universal),
véase COSERIU, E.(1986) Lecciones de lingüística general, Madrid, 269-286.
16
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
observar cómo cada lengua ha plasmado en su vocabulario, y en otras
estructuras lingüísticas, sus peculiares elaboraciones sobre los conceptos de paz, podemos inferir la realidad que hay más allá de las
palabras y, en una segunda fase, pasar al léxico, más complejo, de los
signos que es donde se refleja realmente la historia concreta de un
grupo humano, puesto que la lengua no es un mero calco de la realidad, sino que cada comunidad organiza, mediante la lengua, los datos
de la experiencia a su modo particular.
Para llegar a estas consideraciones, hemos de partir, tal como apuntábamos más arriba, de la estrecha relación existente entre lengua y
pensamiento. Si efectivamente una lengua es «un instrumento de comunicación según el cual la experiencia humana se analiza, de forma
diferente en cada comunidad, en unidades dotadas de un contenido
semántico y de una expresión fónica...» 7, no debe pasar desapercibido
que la lengua ejerce además otras funciones, como la de servir de
soporte al pensamiento. Sin llegar a caer en formulaciones extremas,
como la de Sapir y Whorf según la cual el lenguaje determina el pensamiento8. lo cierto es que el lenguaje, además de ser un sistema de
comunicación es en buena medida «el espejo del pensamiento», y la
prueba es que, a pesar de las barreras lingüísticas, sigue siendo posible la comunicación entre los individuos, de la misma o de diferentes
culturas, gracias a la existencia de procesos cognitivos iguales o similares; y es por ello por lo que la herencia literaria o filosófica de un
pueblo sobrevive y traspasa las culturas 9.
De esta manera, las lenguas, al servir de expresión del pensamiento
de los hablantes, tienen un impacto cultural e ideológico, al tiempo
que expresan identidades,10 porque detrás de cada lengua hay todo un
universo simbólico que remite a una identidad concreta, a través de
unas referencias culturales, y que proyecta en los hablantes una conciencia de pertenencia a un grupo frente a otros.
7 . MARTINET, André. (1970) Éléments de linguistique général, París, 20.
8 . Sobre la hipótesis de Whorf, véase, por ejemplo, MOUNIN, G. (1979)
Lingüística y filosofía, Madrid, 1979, 160-63 y 212-34.
9 . Véase ISSACHAROFF, M. - M. MADRID, L. (1994) Pensamiento y lenguaje. El cerebro y el tiempo, Madrid, 1994, 89-90.
10. Como ha dicho J. BERQUE, a propósito del árabe, «una lengua sirve, no
para hablar, sino para ser».
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
17
Lo que aquí nos interesa destacar es el reflejo lingüístico que presentan las culturas, viendo el valor referencial de las palabras en cada
lengua de acuerdo con determinados contextos extraverbales, en particular los históricos y culturales, que pueden darse en ellas. 11 Pero las
lenguas no se limitan a ser receptáculos que recogen y reflejan lo que
ocurre en la cultura extralingüística, sino que entre lengua y cultura
se dan unas relaciones dialécticas: la lengua, no sólo recibe los rasgos
culturales relevantes, sino que «concebida como institución, la lengua influye sobre los individuos como lo hacen las leyes y las costumbres, que, tras haber nacido por razones histórico-culturales, influyen innegablemente sobre la cultura»,12 de manera que entre lengua y
cultura existe una relación recíproca.
Al intentar aproximarnos, mediante el análisis lingüístico de los
textos estudiados, a los posibles mecanismos de regulación pacífica
de conflictos en las diferentes sociedades mediterráneas, lo que intentamos es establecer la relación entre el léxico utilizado y la cultura.
Detrás de las palabras hay un modelo cultural complejo, por eso, para
definir culturalmente una palabra como paz hay que definir el modelo
cultural que le subyace, viendo cómo se emplea el término en cuestión, cuando aparece, cómo se articula el concepto, cómo se organizan
las metáforas, etc. La función del léxico en la cultura es doble: representar la realidad que sobresale cognitivamente y motivar unas actitudes determinadas. En este sentido, palabras que tienen una carga semántica cultural, como puede ser el caso de paz, sirven para encapsular modelos culturales.
Diversas son las culturas y lenguas que se desarrollan en el marco
del Mediterráneo. Sin embargo, las distintas lenguas y términos utilizados no deben impedir que veamos las interrelaciones existentes,
porque, como decíamos, los procesos de pensamiento permanecen constantes posibilitando, en el espacio y en el tiempo, una comunicación
que pervive en el área mediterránea. Las relaciones permanentes a
través del mar son una muestra clara de ello, aunque las formas y el
sentido hayan variado a través del tiempo. Por otra parte, desde una
temprana edad, las distintas culturas mediterráneas utilizaron la posi-
11. Sobre los distintos contextos extraverbales, véase COSERIU, Eugene (1982)
Teoría del lenguaje y lingüística general, Madrid, 315-317.
12. DEVOTO, G. (1951) I fondamenti della storia lingüistica, Firenze, 40.
18
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
bilidad de representación gráfica de la lengua, lo que nos permite
estudiar, a través de esta documentación escrita, las construcciones
que sobre la idea de paz se elaboraron durante períodos muy dilatados
de tiempo. Especial interés merecen, por su significación histórica y
su influjo, los casos del hebreo, el griego, el latín y el árabe, y las
experiencias históricas y culturales a ellos ligadas. Estas lenguas, a las
que dedicamos básicamente nuestro estudio, constituyen vehículos de
comunicación intra e intercultural y receptáculos de modelos culturales que transcienden su momento histórico. Mediante estudios filológicos e históricos, podemos, partiendo de estas culturas, acercarnos a
sus concepciones e ideas sobre la paz y, en consecuencia, conocer
parte del proceso de formación de las cosmovisiones sobre la paz que
operan en el ámbito mediterráneo, así como la articulación de sus
particulares coyunturas históricas que sin duda han dado lugar a fenómenos de multi e interculturalidad.
3. PLASTICIDAD Y POLIVALENCIA DE LA PAZ
Precisar la definición de Paz ha sido, y continúa siendo, objeto de
debate por parte de numerosos científicos, no en vano tiene una gran
trascendencia vital, axiológica y científica, sobre la que sólo vamos a
abundar en el presente trabajo lo necesario para los objetivos aquí
fijados. Elegimos intencionadamente un concepto amplio de paz: todas aquellas realidades en las que ser regulan pacíficamente los conflictos y las interrelaciones existentes entre unas y otras.13 Creemos
que esta definición nos permite una aproximación abierta en la medida en que acepta la existencia de los conflictos en las historia de las
sociedades que tratamos y las dinámicas que generan las distintas
opciones que en la práctica se eligieron.
También es necesario reconocer que el concepto científico de Paz
elaborado con el reconocimiento de la experiencia de la historia de la
sociedades humanas y debatido en ámbitos académicos y científicos,
13. MARTÍNEZ GUZMÁN, Vicent (1995) La teoría de la paz como pretensión filosófica,en MARTÍNEZ GUZMÁN, Vicent (Ed.), Teoría de la Paz, Valencia, 7-21; MUÑOZ, Francisco A. - RODRÍGUEZ ALCÁZAR, Javier (1997) Horizontes de la investigación sobre la paz, en CANO PÉREZ, María José - MUÑOZ, Francisco A. (eds.) Hacia un Mediterráneo pacífico, 59-75; GALTUNG,
Johan (1996) Peace by Peaceful Means, London.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
19
no tiene por que ser coincidente con la idea, el concepto, utilizada por
cada sociedad para explicar determinadas actitudes y conductas. Es
decir que el término paz presenta una cierta polisemia en la medida en
que sirve para expresar al menos dos significados distintos: una idea y
una categoría analítica, que además adquieren distintos matices en
contextos diferenciados. Aunque, sin ningún tipo de dudas, todas estas
variaciones están íntimamente relacionadas, cuando no son dependientes.
3.1 Paz como una realidad. La regulación pacífica de conflictos
A un primer grupo pertenecen aquellas realidades sociales de las
cuales no tenemos constancia escrita de la utilización de término(s)
para definir la paz. El grupo más numeroso lo representan las sociedades ágrafas sobre las que poco podemos opinar, salvo en el caso de
que esta falta de escritura también vaya asociada con la no aparición
del estado o de otras formas de violencia,14 en cuyo caso la idea de
paz tampoco era necesaria puesto que simplemente se «vivía en paz».
A este grupo pertenecerían todas las sociedades paleolíticas y de recolectores cazadores, que como ya se sabe representan la mayor parte de
la historia de la Humanidad.
Posteriormente en las sociedades en las que ya se había institucionalizado la violencia, particularmente como guerra, debió de nacer el
concepto de paz, que nosotros detectamos en los primeros textos de
dichas comunidades. Es posible que en el mismo proceso de abstracción se conceptualizara la violencia (guerra,...) como fenómeno emergente y la paz como situación ya existente (conocida) y contrapuesta,
de tal manera que el segundo supuesto, teórico y práctico, sirviera
para amortiguar o frenar el primero.. El horror de la violencia (guerra,...) debía de ser explicado y neutralizado con un horizonte de esperanza en que esta no existiera. Aunque tambien hay que pensar que, al
menos desde la perspectiva de la paz, este proceso parece que puedo
estar circunscrito a la violencia directa de la guerra y no de otras
formas de explotación y marginación (económica, género, etc.) que no
14. Cf. MUÑOZ, Francisco. A. (1993) Sobre el origen de la paz (... y la
guerra), RUBIO, Ana. (ed.) Presupuestos teóricos y éticos de la Paz, 95-116.
20
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
tuvieron por el momento respuesta conceptual tan clara.
Por razones similares, de ese momento en adelante siguió siendo
tan trascendental y operativo la construcción de conceptos y realidades que garantizaran lo mejor posible la continuidad de las sociedades. Efectivamente, los grupos humanos organizados en instituciones,
definidas por conjuntos integrados y coherente de pautas de conducta, recurrentes y estables, que aseguran el cumplimiento de funciones
socialmente relevantes, necesitan de la cooperación social. Ésta está
regida por una serie compleja de normas, reglas y restricciones, que
las aleja simple satisfacción instintiva, propia de los animales y que
reconoce por encima de todo la mutua dependencia de los individuos
y subgrupos para la realización de sus fines. Esta circunstancias quedan reflejadas en todo el proceso de socialización, cuando se llega a
alcanzar la conciencia de uno mismo a través del reconocimiento e
interiorización del otro.15
Con tales fines las sociedades se dotaron de mecanismos para la
regular lo más eficazmente posible lo conflictos que aparecían en su
seno y de esta manera evitar los efectos más nocivos de los mismos.
Son mecanismos que permiten combinar las distintas realidades representadas por los actores en el conflicto, desde sus necesidades, deseos
y anhelos, a sus ambiciones y proyectos. La asimetría y desigualdad
entre los distintos grupos, que por sí mismas, podrían conducir al
caos, sabemos que son salvadas en la mayoría de los casos, posibilitando con ello la supervivencia y satisfacción de algunas de las expectativas de las partes. La cooperación, la hospitalidad, la concordia,
la paz, la filantropía, etc. y otras actitudes de respeto y colaboración
con el resto de los congéneres de la especie humana perviven en nuestra cultura a lo largo de miles de años, de las que tenemos algunas
muestras en la Antigüedad. 16 A pesar de las envestidas de todas las
formas posibles de violencia, y la guerra, inventadas por la misma
especie, la supervivencia sigue siendo posible por la larga tradición y
el bagaje de respeto y reconocimiento hacia de los demás.
15. Cf: MELOTTI, U. (1981) El Hombre entre la Naturaleza y la Historia.
La dialéctica de los orígenes, Barcelona, 398-418.
16. Cf. HANDS, A. R. (1968) Charities and Social Aid in Greece and Rome,
London; REECE, S. (1993) The Stranger’s Welcome. Oral Theory and the Aesthetics of the Homeric Hospitality Scene, Ann Arbor.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
21
Sirva de ejemplo el intercambio, entendido de una manera amplia,
como una vía pacífica de regular cierto tipo de conflictos en cuanto
que cada grupo o individuo obtiene aquello de lo que adolece o necesita. Existe un intercambio de ideas que ayudan a resolver determinados problemas intelectuales, filosóficos, teóricos o prácticos; asociados o no a ellos existe un intercambio de conocimientos científicos y
de aplicaciones y soluciones tecnológicas. Todos ellos pueden ser
claramente rastreados a lo largo de todos los siglos y sociedades. Desde el uso de los metales, a las soluciones de ingeniería, pasando por el
uso de la escritura, etc.17
3.2
Paz como una idea
En una segunda fase cuando la violencia, especialmente la guerra,
se extienden, el concepto de paz comienza a emerger pero sin estar
dotada de una articulación teórica que la sustente. Sin embargo, la
acuñación de una terminología concreta para plasmar el concepto de
paz cuando se percibe la necesidad de «autodefensa» ante los peligros
de la prácticas violentas, debió estar ligada, como indicábamos más
arriba, a experiencias, vivencias, emociones, valores, nociones morales, etc. ligadas con una esfera más amplia del «buen vivir». Así aparece en los primeros testimonios de nuestros trabajos, como una práctica inherente a las mismas y como un valor deseable que debía guiar
las prácticas sociales.
Asimismo, paulatinamente parece irse conformando todo un campo, del que participan también otros conceptos cercanos (tranquilidad, buenas relaciones con los dioses, etc.) que casi a constituir una
«ideología» de la paz que, de acuerdo con lo visto más arriba, articulaba muchas de las propuestas al respecto y que afectaba a las actuaciones de grupos e instituciones.
En cualquier caso, en todas las lenguas y culturas mediterráneas, a
las que nos hemos acercado, encontramos el campo conceptual de la
regulación pacífica de conflictos, la paz, representado por una termi-
17. Cf. ALGANZA ROLDÁN, Minerva - MUÑOZ, Francisco. A. (1993) La
confluencia de culturas en el Mediterráneo antiguo, MUÑOZ, Francisco. A. (ed.)
La confluencia de culturas en el Mediterráneo, Granada, 15-56.
22
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
nología diversa con distintas connotaciones, coincidente en gran parte de sus significantes. Al tratarse de sociedades con escritura, que
tienen almacenada lingüísticamente esta conducta tras un largo periodo de aprendizaje en el cual, tras diferentes vías experimentales, han
concluido en esta «síntesis» como elaboración práctica de su dinámica social. Esto nos permite afirmar que la paz ha sido percibida como
una conducta esencial en estas lenguas y culturas.
3.3 Paz como un concepto
En una tercera fase, coincidiendo con las guerras más virulentas se
comienza a construir una teoría de la paz. Fue necesario el progreso de
la Ciencias sociales en los siglos XIX y XX y el impacto de las grandes guerras para que de manera teórica y articulada comenzará a plantarse esta problemática. Así se conformó un concepto analítico, de
investigación de paz, que utilizaron diversas disciplinas sociales (Relaciones Internacionales, Historia, Derecho, Antropología, Sociología,
etc.) en la descripción de las relaciones de unos grupos humanos con
otros.18
Como podemos comprobar es llamativa esta polivalencia, plasticidad y polisemia de la paz, ya que por una parte es utilizada en distintos ámbitos (escalas y circunstancias), y por otra, se adapta en cada
uno de ellos sin perder su significado central. Es por tanto una idea
operativa transversalmente a todas las realidades humanas (individuales, grupales, sociales e internacionales) que sin perder su significado
central (regulación pacífica de los conflictos) se adapta a cada una de
ellas.
Por todo ello sirve de cohesión para cada ámbito pero a su vez
cumple esta misma función para el resto de las relaciones con otras
18. Cf. HOIVIK, T. (1983) Peace Research and Science. A Discussion Paper,
Journal of Peace Research 3; ECKHARDT, W. (1985) The Task of Peace Research. A Future Oriented Endeavour, Bulletin of Peace Proposals 2; WALLENSTEIN, Peter. (1988) Peace Research. Achievements and Challenges, Boulder;
BALAZS, Juditz Y WIBERG, Hakan. (1993) Peace Research for the 1990s, Budapest; MUÑOZ, Francisco A. - RODRÍGUEZ ALCAZAR, Javier, Op.cit.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
23
actividades humanas; favorece el enlace, la conexión, el diálogo en y
entre las distintas realidades humanas.
4. LA «PAZ» Y SUS REALIDADES SOCIALES
Sin ninguna duda las tres representaciones de la Paz (realidad, idea,
concepto) deben de estar relacionadas, aunque también es cierto que
los vínculos serán diferentes en cada sociedad. Los trabajos presentes
en este volumen se centran, principalmente en la presencia de la Paz
como una idea, a partir de ahí intentamos, detectar cuales son las
realidades sociales sobre las que sustenta esta Paz. Sin embargo ya
sabemos por otras investigaciones que la paz ha estado relacionada
principalmente con algunos grupos. Algunos investigadores resaltaron papel del altruismo, la solidaridad, y la cooperación y otras actitudes (dulzura, ternura, amistad, hospitalidad, ...) que explican gran
parte de nuestros comportamientos. Su operatividad aparecería en primer lugar en los procesos de socialización de los grupos básicos (familia, tribu, fatria, ...); después, casi por definición, en los grupos de
iguales; en las comunidades pequeñas (alrededor de 500 miembros)
que por otro lado están siempre presentes, son conductas completamente necesarias; en comunidades mas complejas puede que se diluya
algo en las relaciones institucionales, pero en estas también existe; en
las relaciones entre comunidades, de distintas dimensiones y características, la diplomacia asume estas funciones. Por otro lado en la esfera económica (producción, distribución, cambio y consumo), en el
trueque y el intercambio son también manifestaciones que necesitan y
explican estas actitudes.19
Un ámbito claro de estas labores podría estar relacionado con la
actividades de baja entropía; cabe recordar que la entropía mide el
grado de desorden (caos) que hay en un sistema. Todos los sistemas
humanos crean entropía pues consumen más energía de la que reciben
(acumulada en los recursos la tierra y la que se recibe del sol). Son
mas estables aquellos grupos, comunidades o sociedades en los que la
gestión de la energía se realiza con el menor desorden posible. Es
19. Algunas de estas ideas las hemos desarrollado mas ampliamente (MUÑOZ, Francisco A.- LÓPEZ MARTÍNEZ, Mario, «Notas para el re-conocimiento
de la ‘Paz’ en la Historia») en un seminario bajo el título de Historia de la Paz.
Junto con las aportaciones de otros colegas esta prevista su publicación.
24
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
decir gastan la menor energía posible en la realización de sus actividades, en la satisfacción de las necesidades sociales, y por tanto conservan mejor el equilibrio entre los elementos del conjunto social (y a
su vez su ecosistema). Entre ellas sin duda podríamos incluir gran
parte de los trabajos de agropecuarios (recolección, agrícolas, pesca...)
el trabajo doméstico, etc.
5. EL MEDITERRÁNEO
Como hemos manisfestado reiteradamente nuestro objetivo es reconocer en las conductas y actitudes pacíficas de las sociedades mediterráneas y en las relaciones que unas y otras hayan podido tener entre
sí. La interdependencia, material y cultural, y el mutuo aprendizaje
entre unas y otras comunidades mediterráneas es evidente a lo largo
de la historia. Esto es perceptible a través de los intercambios que se
convierten en una alternativa a muchos de los problemas que afrontan
las distintas sociedades, tal como la escases de determinados recursos
alimentarios (cereales, aceite, salazones, etc.) o materiales (minerales,
madera, etc.). De esta manera, la redistribución y circulación de bienes
de consumo fue la garantía para la satisfacción de necesidades de los
pobladores mediterráneos.20
Las necesidades internas y las desigualdades entre cada uno de los
actores mediterráneos se convirtieron en la fuerza motriz de las relaciones exteriores, tendentes a corregir estos «desequilibrios» a través
de los intercambios. En estos procesos las relaciones diplomáticas se
convirtieron en la mejor garantía de su eficacia. Un claro ejemplo de
estas dinámicas son las colonizaciones fenicias y griegas, por ejemplo, intentan resolver la escasez de recursos, el crecimiento demográfico e incluso las disensiones políticas. Aunque, contradictoriamente,
la formación de ejércitos de variables dimensiones, hasta la formación
de grandes imperios, fueron una alternativa violenta para consolidar
el dominio sobre territorios, recursos y comunidades. En cualquier
caso, la guerra se vio acompañada y limitada, tal como hemos visto
20. Parte de estas ideas las hemos desarrollado en CANO, María José - MUÑOZ, Francisco A. (1997) Hacia un Mediterráneo pacífico, CANO, María José MUÑOZ, Francisco A. (eds.), Op. Cit.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
25
mas arriba, por rituales, ideas, actitudes y prácticas de paz.
La materialización de estas relaciones fueron la creación de vías
terrestres y marítimas (representadas por los restos de calzadas, puentes, estaciones, puertos, etc.) que permitieron el desarrollo de estas
comunicaciones a través de caminos y vías, terrestres y marítimas,
primero entre comunidades vecinas y después entre unas y otras independientemente de la distancia. Lógicamente sujetas a las limitaciones impuestas por las propias sociedades, los conocimientos geográficos y tecnológicos (cartografía, construcción de medios de transporte,
naves, etc.), el clima, etc., pero lo suficientemente fructíferas como
para dejar abierto un gran número de realidades y expectativas.
Además, el desarrollo de las estas relaciones «internacionales» hizo
que se buscaran aquellas formas organizativas y políticas que mejor
garantizasen el cumplimiento de sus funciones, y en este sentido las
negociaciones y la diplomacia jugaron un papel de primer orden, puesto que se convirtieron en los mecanismos más eficaces del intercambio.
Creemos que las primeras prácticas e ideas de paz en el ámbito «internacional» debieron estar ligadas sin ninguna duda a este tipo de actividades. También a través de estos contactos se fueron construyendo
«lenguajes» y culturas comunes. Muestras claras de ello son el urbanismo, la escritura alfabética, las acuñaciones monetarias, las religiones,
etc.
6. RELACIONES PACÍFICAS EN EL MEDITERRÁNEO
En estos momentos históricos habitaban en las riberas del Mediterráneo comunidades humanas que independientemente de su historia
particular participaban de una historia común construida a través de
la diplomacia, los intercambios culturales y materiales y ocasionalmente algún que otro enfrentamiento bélico. Precisamente la mayor
garantía de que esta metahistoria eran las relaciones pacíficas entre
sus protagonistas.
Los matices y diferencias culturales que nos ha legado cada comunidad no deben impedir que veamos las interrelaciones e incluso las
mímesis existentes entre muchas de ellas mismas. El desarrollo y consolidación de las relaciones a través del mar favorecieron la comunicación y el intercambio de información. El progreso de la tecnología
marítima (conocimiento geográfico y cartográfico, construcción de
26
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
embarcaciones, técnicas de navegación, etc.) se convirtió en la base
fundamental para tales intercambios. Aunque no por ello debamos de
menoscabar las relaciones terrestres que siempre conservaron una gran
importancia, comenzando por la relación bis a bis.
Los impresionantes restos urbanísticos (plazas, edificios públicos y
templos, cretenses, helenos, púnicos, árabes u otomanos, etc.) son aún
hoy testigos de esta fusión cultural en la que están incluidos elementos de diversa procedencia del entorno mediterráneo. Lo mismo podríamos decir de otras facetas públicas como las formas artísticas, de
pensamiento, la articulación de las cosmovisiones religiosas, los aspectos tecnológicos, la escritura, la moneda, etc., o aspectos cotidianos como el vestido, la alimentación, las relaciones familiares, etc.21
La última consecuencia de todo ello es la creación de un substrato
cultural común para todos los pueblos de la cuenca mediterránea que
pervive hasta nuestros días. Esta característica representa un ámbito
de relación y actuación común. Por otro lado, y debido a diversas
circunstancias históricas, este bagaje cultural ha traspasado el propio
escenario de su génesis para llegar a otros pueblos alejados, en otros
espacios geográficos, independientemente de otros aspectos se configura como una plataforma cultural común, que encierra elementos
adecuados para convertirlo en un medio favorable de relación, comprensión y cooperación, como ya lo fue en la Antigüedad.
En cada coyuntura histórica, la caracterización de los actores, los
objetivos concretos de las relaciones, las técnicas utilizadas, las vías
elegidas han variado (Egipto/Líbano; minoicos-cretenses; colonización griega y fenicia; cartagineses; Imperio romano; la llegada de los
vándalos, alanos, suevos y visigodos y la nueva hegemonía de Bizancio; la aparición del Islam en este ámbito; la presencia de los musulmanes en Europa; etc.) pero no su significado y su trascendencia histórica en la creación de un sustrato cultural común, ni la relevancia de
los medios y métodos empleados. La conceptualización y la institucionalización de la paz, presente en todos los episodios de esta historia es una manifestación más de esta fenomenología, que queda de
manifiesto en múltiples formas de relación (pactos, tratados, alianzas,
armisticios, etc.) recogidos en toda la historiografía tradicional como
un apéndice de la actividad política y bélica de los estados y que es
21. ALGANZA ROLDÁN, Minerva - MUÑOZ, Francisco A. (1993) Op.cit.
CIRCUNSTANCIAS DE LAS COSMOVISIONES...
27
necesario redefinir y ampliar.
La temprana aparición de la escritura como representación gráfica
de algunas lenguas mediterráneas, como ya es sabido, supone un gran
avance para los grupos y comunidades que optan por utilizarla, pero,
además, como valor añadido, se convierte en un nuevo vehículo de
relación entre comunidades de la misma lengua, también en un factor
de unificación, en la medida que establece la norma e, incluso, favorece la comprensión y contacto entre lenguas ajenas. Las relaciones
entre comunidades (intercambios, relaciones exteriores, diplomacia,
etc.) Y particularmente las de signo pacífico también quedaran reflejadas en la escritura.
7. COSMOVISIONES DE PAZ EN EL MEDITERRÁNEO22
Trabajamos con la hipótesis de que en todas las sociedades se desarrollaría una amplia práctica de la paz y esta a su vez tomaría forma
terminológica y conceptual. Así no lo demuestran los estudios que
llevamos a cabo en este volumen, ya que en todas las sociedades
aparece términos para definir la Paz (....). Un segundo nivel de trabajo,
como apuntábamos más arriba, es la comprobación de que existe una
gran coincidencia entre los campos semánticos y conceptuales de la
Paz en las distintas culturas léxicas con las que hemos trabajado. Todo
ello nos haría presentar una tercera hipótesis ha comprobar en próximos trabajos sobre la existencia de unas cosmovisiones mediterráneas
unitarias de la paz.
Como mecanismo que asegura su supervivencia y continuidad, todas las sociedades mediterráneas elaboraron una serie de patrones de
conducta que cohesionaban las relaciones entre los propios individuos, los grupos y la naturaleza. Un grupo particular de estas construcciones podrían ser aquellas que giran en torno al concepto de Paz
(entendida de una manera amplia como todas las alternativas que favorecen la regulación no violenta, negociada, pacífica, de conflictos).
De esta manera, nuestra investigación está orientada a detectar cuá22. Una primer acercamiento al respecto véase en ALGANZA ROLDÁN,
Minerva - CANO PÉREZ, María José - FERNÁNDEZ BAQUERO, Eva - MOLINA RUEDA, Beatriz - MUÑOZ, Francisco A. (1997) Cosmovisiones de paz en el
Mediterráneo. Una primera aproximación, CANO PÉREZ, María José... Op. Cit.
28
FRANCISCO A. MUÑOZ y BEATRIZ MOLINA
les son los proyectos, ideas o elementos que favorecen líneas de salida ligadas a las cosmovisiones de Paz, cuál es la dinámica social que
marca la elección de una u otra opción, cómo se relacionan entre sí las
diferentes alternativas y fuerzas sociales que las representan.
El estudio de esas cosmovisiones, necesariamente interdisciplinar,
tiene un particular interés ya que contribuye a explicar las experiencias en la regulación de los conflictos, tanto en las sociedades del
pasado como en las del presente, sobre todo si tenemos en cuenta que
somos herederos directos de gran parte de este legado conceptual.
8. PAZ, CONFLICTOS, VIOLENCIA Y GUERRA
En algún momento se puede llegar a pensar que nuestros planteamientos son algo ingenuos porque al fijar nuestro punto de atención
exclusivamente en la paz estamos olvidando otras realidades sociales.
Nada más lejos de nuestra realidad. La ingenuidad puede provenir de
ver solamente la paz, o desde otra perspectiva más perversa en observar solamente la guerra. Muy al contrario, lo que queremos no es
reconocer una paz absoluta, perfecta, que probablemente nunca haya
existido en la historia mediterránea, sino una paz relacionada con la
regulación, transformación o resolución cotidiana de los problemas y
de los conflictos creados por los propios humanos por si mismos y/o
su relación con la naturaleza. Una paz representada por unas actitudes
que aún conviviendo con la violencia (la guerra, la explotación, la
marginación, etc.) optaban por privilegiar las vías pacíficas de regulación de los conflictos con los que se tenían que enfrentar.
Finalmente, queremos colaborar a construir una «desconocida» Historia de la Paz, y, con ella, contribuir a escribir la única Historia posible: la que aúne, analice y explique, la existencia, las estructuras y las
dinámicas de los distintos grupos, las distintas realidades, las distintas
culturas, las distintas conductas y actitudes. Sin olvidar sus interrelaciones que son, en definitiva, las que permiten comprender unitariamente toda la sociedad. Pero tampoco obviado o infravalorando el
significado de cada una de estas instancias.
Descargar