Caja de los sentidos I.02.06

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Caja de los sentidos
I.02.06
CAMPAÑA: Animaladas 2013-2014.
USO EN LA CAMPAÑA ANIMALADAS
ACTIVIDAD: Apoyo en la exposición.
Sirve de material para la presentación
de la unidad.
UTILIZADO EN: Educación Primaria y Secundaria.
DESCRIPCIÓN
Conjunto de utensilios con los que se explican diferentes tipos de visión. Se reparten entre los asistentes para que
experimenten con ellos.
Los insectos ven los colores
diferentes a los que vemos nosotros.
Los herbívoros al tener los ojos
lateralizados tienen un angulo de
visión de 360 º mientras que los
carnívoros presentan una visión
frontal lo que reduce su angulo de
visión pero les permite ver en tres
dimensiones y así calcular mejor las
distancias.
Órgano de la visión de los insectos
Numerosos insectos emplean la vista para localizar el alimento, la pareja sexual, el nido, las posibles presas y los eventuales
enemigos. Los adultos presentan dos tipos de órganos visuales: los ojos simples (ocelos) y los compuestos. La mayoría de los insectos
poseen dos ojos compuestos, que pueden coexistir con los ocelos, estos últimos generalmente en número de tres.
Los ojos simples son una estructura muy rudimentaria y carecen de mecanismo de enfoque; no crean una verdadera imagen de los
objetos, tan solo distinguen diferencias en la intensidad de la luz. Su función consiste en activar y desactivar determinados mecanismos
fisiológicos del organismo.
Los ojos compuestos son órganos sensoriales mucho más complejos, capaces de generar en el cerebro de los insectos imágenes que
revelan la forma y el color de los objetos. Están formados por la agregación de omatidios, cuyo número oscila mucho según las
especies. En los distintos géneros de hormigas varía entre 6 y 1000; la mosca doméstica posee unos 4000; la abeja, unos 6000; las
mariposas, entre 10.000 y 30.000, según la especie; y las libélulas, más de 40.000.
Los omatidios se hallan separados unos de otros por medio de una capa de pigmento, de modo que cada uno de ellos se comporta
como un ojo independiente. Así, una imagen completa se obtiene a partir de la suma de las imágenes parciales recogidas por la
totalidad de los omatidios. Como resultado, los insectos logran una visión con más grano y menor definición que la que proporciona el
ojo de los animales superiores, aunque la resolución final depende del número de omatidios. Los insectos dotados de decenas de
miles de omatidios (mariposas y libélulas) consiguen una agudeza visual excelente.
Las últimas investigaciones desarrolladas en este campo hacen pensar que, del mismo modo que en los vertebrados la información
procedente de los dos nervios ópticos es analizada en el cerebro para ofrecer una imagen única, quizás en los insectos suceda algo
semejante, y el resultado final de la visión de un ojo compuesto no sea tan granulado como cabría esperar. El ojo del insecto crea miles
de imágenes parciales, pero tal vez su cerebro elabore, a partir de éstas, una representación cromática nítida y única.
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