gloria a dios [2] - amigos-de

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Oraciones del Cristiano
Para signarse y santiguarse
Por la señal de la Santa Cruz, de
nuestros enemigos, líbranos Señor
Dios Nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén
Padre nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden; no nos dejes caer en
la tentación y líbranos del mal. Amén.
Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de
gracia, el Señor es contigo. Bendita
eres entre todas las mujeres y bendito
es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega
por nosotros pecadores ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amén.
Ángel de mi Guarda
Ángel de mi guarda, mi dulce
compañía, no me desampares ni de
noche ni de día, hasta que me guardes
en paz y alegría, con todos los santos,
Jesús, José y María
Amén.
Jesús, José y María
Jesús, José y María, os doy el corazón
y el alma mía
Jesús, José y María, asistidme en mi
última agonía.
Jesús, José y María, en vuestra dulce
compañía descanse en paz el alma
mía.
Sagrada María
Sagrada María, vuestro esclavo soy,
con vuestra licencia a pasar ésta noche
voy. No permitas Madre Mía, por tu
inmaculada concepción, que caiga en
pecado mortal y muera sin confesión.
Voz como mi buena Madre, dame tu
santa bendición, para pasar esta noche
sin ninguna tentación.
Bendita sea tu pureza
Bendita sea tu pureza y eternamente lo
sea, pues todo un Dios se recrea, en
tan graciosa belleza. A Ti celestial
princesa, Virgen Sagrada María, te
ofrezco en este día, alma vida y
corazón. Mírame con compasión, no
me dejes, Madre mía. En mi última
agonía, sé mi amparo y protección.
Gloria al Padre
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu
Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
María es Madre de gracia, Madre de
misericordia. En la vida y en la muerte
ampáranos Madre nuestra
Señor mío, Jesucristo
(Acto de contrición)
¡Señor Mío, Jesucristo!. Yo me
arrepiento de todos los pecados que he
cometido hasta hoy. Y me pesa de
todo corazón, porque con ellos ofendí
a un Dios Tan bueno. Propongo
firmemente no volver a pecar; y
confío en que, por tu infinita
misericordia, me has de conceder el
perdón de mis culpas y me has de
llevar a la vida eterna. Amén
Gloria a Dios
Gloria a Dios en el Cielo
y en la tierra paz a los hombres que
ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre:
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del
Padre,
ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de
misericordia, vida, dulzura y
esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti
clamamos los desterrados hijos de
Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y
llorando, en este valle de lágrimas. Ea,
pues, Señora, abogada nuestra, vuelve
a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después de este
destierro muéstranos a Jesús, fruto
bendito de tu vientre. ¡Oh clemente,
oh piadosa, oh dulce siempre Virgen
María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de
Dios, para que seamos dignos de
alcanzar las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén
Yo confieso
Yo confieso ante Dios todopoderoso y
ante vosotros, hermanos, que he
pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión; por mi culpa,
por mi culpa, por mi grave culpa. Por
eso ruego a Santa María Virgen, a los
ángeles, a los Santos y a vosotros,
hermanos, que intercedáis por mi ante
Dios, nuestro Señor. Amén.
Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor; que fue concebido por
obra y gracia del Espíritu Santo, nació
de Santa María Virgen; padeció bajo
el poder de Poncio Pilato; fue
crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos, al tercer día
resucitó de entre los muertos; subió a
los cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre Todopoderoso; desde
allí ha de venir a juzgar a los vivos y a
los muertos.
Creo en el Espíritu Santo; la Santa
Iglesia Católica, la comunión de los
Santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida
eterna. Amén
Alma de Cristo
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas, que me separe de ti.
Del enemigo malo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti, para que con tus
santos te alabe por los siglos de los
siglos. Amén.
Autor:
Oración para después de Comulgar
Autor:
Tómame, Señor Jesús, con todo lo que soy;
con todo lo que tengo y lo que hago,
lo que pienso y lo que vivo.
Tómame en mi espíritu.
Para que se adhiera a Tí;
en lo más íntimo de mi corazón,
para que solo te ame a Tí.
Tómame, Dios mío, en mis deseos secretos,
para que sean mi sueño y mi fin único,
mi total adhesión y mi perfecta felicidad.
Tómame con tu bondad, atrayéndome a Tí,
tómame con tú dulzura,
acogiéndome en Tí.
Tómame con tu amor, uniéndome a Tí.
Tómame, mi Salvador, en tu dolor,
tu alegría,
tu vida, tu muerte, en la noche de tu cruz,
en el día inmortal de tu Resurrección.
Tómame con tu poder,
elevándome hasta Tí;
tómame con tu ardor, inflamándome de Tí,
tómame con tu grandeza,
perdiéndome en Tí.
Tómame para la tarea de tu gran misión,
para una entrega total
a la salvación del prójimo
y para cualquier sacrificio
al servicio de tus hermanos.
Tómame, oh Cristo, mi Dios,
sin límites y sin fin.
Toma lo que puedo ofrecerte;
no me devuelvas jamás lo que tomaste,
de manera que un día
pueda poseerte a Tí en el abrazo del cielo,
tenerte y conservarte para siempre.
Amén.
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