A Internet entró la intimidación (o matoneo) a través de pornografía

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Febrero 18 de 2007
A Internet entró la intimidación (o matoneo) a través de pornografía infantil,
injuria y calumnia
Foto: Jupiter images
La intimidación virtual amenaza a estudiantes de todas las edades. Autoridades, colegios y padres hacen
un llamado para evitar que el problema siga propagándose.
"Somos presos de la Picota. La conocemos; sabemos que vive en ... y su teléfono es... Si usted no viene
a la visita conyugal del sábado, la matamos. Recuerde que tenemos todos sus datos".
María*, de 12 años, estaba chateando en el computador de su cuarto cuando emergió una ventana de
conversación que, además de ofensas y palabras soeces, mostró ese mensaje.
Ella no salió de su casa en una semana por miedo a que le hicieran daño. Sus papás denunciaron el caso
a las autoridades, que rastrearon el mensaje y descubrieron que los supuestos reclusos eran dos
compañeros de clase.
Y hace una semana, por correos de universitarios de Norte de Santander circularon imágenes de una
estudiante teniendo relaciones sexuales. Además de 74 fotos, el mensaje incluía una nota: "Eso le pasa
por (...) Síganla pasando".
Algo parecido les sucedió el año pasado a no pocas universitarias del país, pues estuvo 'de moda'
reenviar imágenes pornográficas con nombres diferentes según la persona a la que querían perjudicar.
"Esta es (...), que estudia en (...)", decía el asunto del mensaje.
Casos así son cada vez más comunes en colegios y universidades, y ser víctima de difamación por la red
es tan probable como en las aulas.
Así lo confirma Jorge Silva, gerente de negocios para la Región Andina de Microsoft y creador del
programa de seguridad infantil Tecnología con Valores. Es una evolución del matoneo, dicen expertos.
Ahora, niños y jóvenes "emplean la red para amplificar el daño que hacían en el colegio al golpear,
agredir o burlarse de los demás", explica Silva.
El ciberacoso, como llaman a este tipo de matoneo, afecta principalmente a jóvenes entre 12 y 18 años.
Se caracteriza por el envío de mensajes de grueso calibre o desobligantes a una persona o a varias, o la
circulación o puesta de fotografías en una página acompañadas de comentarios agresivos, amenazas y
burlas.
La víctima no tiene idea de quién es su agresor, pues este emplea un correo electrónico de otro o un
alias. Además, muchas veces es difícil rastrear el origen del mensaje.
Un delito mayor
Según Javier Castelblanco y Ómar Bejarano, expertos del Departamento de Investigaciones Informáticas
y Electrónicas del DAS, la intimidación virtual es un delito que involucra pornografía infantil, injuria
(cuando se desprestigia a una persona) e incluso calumnia (usual cuando dos personas intercambian
contraseñas y de repente pelean, se suplantan y agraden a terceros a nombre del otro).
Además del correo electrónico, el ciberacoso se realiza por teléfono celular o por video juegos en línea.
El agresor envía imágenes y mensajes con amenazas y vejaciones.
"Existe una falsa creencia de que conversar, jugar o relacionarse a través de Internet es seguro, pues no
implica contacto físico o cara a cara. Pero al emplear cámara o al compartir fotos en un blog o en un
espacio, la persona ya está circulando en la red", agrega Juan Camilo Rozo, profesor del Gimnasio La
Montaña.
Tienen temor a denunciar
Autoridades, colegios y universidades que detectan los casos aún no tienen cifras sobre esta situación,
pues las víctimas no denuncian por miedo a represalias que puedan tomar sus compañeros, y por el
'código de silencio' que no permite a quienes saben delatar al culpable. La ausencia de datos también se
debe a la novedad del problema. Las primeras denuncias las recibieron en el 2005 psicólogos de colegios
como el Anglo Colombiano de Bogotá; el año pasado, sin mencionar estadísticas, les aumentó el número.
* Nombre cambiado
Estudiantes, el blanco perfecto
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Ana y Diego* eran compañeros de clase y novios. Él la convenció de que se desvistiera frente a
la cámara del computador que ella tenía en su cuarto. Diego pasó el video a sus contactos y lo colgó en
un portal de colegios en Internet. Aunque no se veía la cara de Ana, sus amigas la identificaron por el
cuarto. Se burlaron tanto que tuvo que cambiarse de colegio.
Carlos, de 12 años, estaba en casa de su amiga Claudia revisando su correo. El hermano de ella
le robó la contraseña, cambió el alias ('nickname') y envió groserías a los contactos del niño. "Casi nadie
me hizo reclamos, pero me bloquearon, dejaron de hablarme, me sacaron de sus contactos", comenta
Carlos.
La contraseña del correo electrónico de Andrés fue descubierta por José, un amigo. Cuando
eso ocurrió, José se encontraba con un familiar que tomó la dirección y la clave para enviar mensajes
obscenos a una compañera del salón que estaba en el extranjero. La niña, luego de algunas semanas,
regresó al país y sus padres enviaron una carta al colegio."Uno piensa '¡no, qué pena con el resto!,
creerán que soy yo el que dice esas groserías. Muchos le dejan de hablar a uno, lo rechazan y señalan.
No solo le ponen 'no admitir' en el chat, sino que no lo admiten en la vida diaria", comenta Andrés.
Y Ricardo, que en la actualidad cursa una especialización, recuerda cómo, hace ya un par de
años, alguien de la universidad logró entrar a su cuenta de Messenger y le envió mensajes insultantes a
la mayoría de sus contactos. Incluso aprovechó para desprestigiarlo. "A estas alturas no sé ni qué fue lo
que dijo. Era tan fuerte que nadie me quiso contar".
* Todos los nombres fueron cambiados
Recomendaciones
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Los padres no se deben escudar en que niños y jóvenes saben más que ellos y por eso no los
supervisan. Por el contrario, tienen la tarea de aprender a usar la tecnología.
Educar en torno a la empatía (ponerse en el lugar del otro). Para evitar que los hijos sean
'acosadores' o cómplices al encubrir al culpable.
Buscar soluciones colectivas, no cada colegio por separado. La intimidación (física y virtual)
afecta al conjunto educativo, indistintamente.
Denunciar en el colegio o la universidad, así como a las autoridades ante cualquier sospecha.
No eliminar las evidencias (mensajes de correo electrónico, fotos), por más crudas que sean.
Serán muy útiles para la investigación.
Se están tomando medidas
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La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia (Unodc) está elaborando
un plan de sensibilización y prevención en exposición de los menores a los medios telemáticos, "al ser
ellos presas fáciles de ciberacoso y de pornografía infantil", según Gregory Tricoire, asesor del
despacho.
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El DAS, el Icbf y el Ministerio de Comunicaciones desarrollan desde el 2006 su programa
Internet Sano a través de radio, prensa, televisión y la red. Incluye mensajes informativos para navegar
de manera segura y para saber cómo denunciar casos de ciberacoso y explotación.
Organizaciones como Redpapaz que, en asocio con colegios como el Anglo Colombiano y
entidades afines como Microsoft, dictan conferencias sobre el tema y están convocando a foros para
poner al tanto del problema.
ROCÍO DEL PILAR BOLÍVAR
Especial para EL TIEMPO
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