SEGUROS EXIGIDOS AL DEUDOR HIPOTECARIO, CRITERIOS DE

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SEGUROS EXIGIDOS AL DEUDOR HIPOTECARIO, CRITERIOS
SELECCIÓN DE ASEGURADORAS, VALOR Y VIGENCIA DEL SEGURO
Concepto 2008008946-001 del 9 de junio de 2008.
DE
Síntesis: En tratándose de créditos con destinación a vivienda las instituciones financieras
deben exigir al deudor hipotecario un seguro que cubra los riesgos de incendio y
terremoto. La exigencia de un seguro de vida grupo deudores es una decisión que cada
institución financiera podrá adoptar como una seguridad adicional del crédito. Criterios
para la selección de entidades aseguradoras cuando las entidades financieras actúen como
tomadoras de seguros por cuenta de sus deudores; valor asegurado y vigencia del seguro.
«(…) plantea diversas inquietudes en torno a los diferentes seguros tomados por las
instituciones financieras, las cuales absolveremos en el mismo orden en que fueron
formuladas:
1. “El seguro (sea que comprenda vida, terremoto, incendio, etc) colectivo que tomas
(sic) las entidades financiera, que tanto por ciento deben cubrir sobre el saldo de la
deuda y que normas lo rigen?”
Sobre el particular, nos permitimos informarle que el artículo 120 del Estatuto Orgánico del
Sistema Financiero (Decreto 663 de 1993), señala algunas condiciones de los créditos para
vivienda que otorguen las entidades financieras, entre las cuales se consagra en el inciso
tercero de su numeral 2 que “En los seguros que se pacten sobre el bien hipotecado el
valor asegurado no podrá sobrepasar el de la parte destructible del inmueble; y en los
seguros de vida del deudor, el valor asegurado no excederá el del saldo insoluto del
crédito. En todos los casos el deudor deberá recibir un certificado individual y copia de las
condiciones del contrato de seguro con la estipulación de la tarifa aplicable…” (El
resaltado es nuestro).
Con la misma orientación, respecto del seguro de incendio y terremoto en el numeral 1 del
artículo 101 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero se precisa que “Los inmuebles de
propiedad de las entidades sometidas al control de la Superintendencia Bancaria y
aquellos que les sean hipotecados para garantizar créditos que tengan o lleguen a tener a
su favor, deberán asegurarse contra los riesgos de incendio y terremoto , en su parte
destructible, por su valor comercial y durante la vigencia del crédito al que accede, en su
caso” (Resaltado ajeno al texto).
Del contexto normativo expuesto se infiere que solamente en tratándose de créditos con
destinación a vivienda las instituciones financieras deben exigir al deudor hipotecario un
seguro que cubra los riesgos de incendio y terremoto en los términos previstos en la norma.
La exigencia al deudor hipotecario de un seguro de vida es una decisión que cada
institución financiera podrá adoptar con la finalidad de contar con una seguridad adicional
del crédito, como quiera que de acuerdo con lo dispuesto en el numeral 3 del artículo 1137
del Código de Comercio, en su condición de acreedor, radica un interés asegurable en la
vida “…de aquellas (personas) cuya muerte o incapacidad pueden aparejarle un perjuicio
económico” (paréntesis nuestro).
En este orden, las entidades sometidas a la vigilancia de la Superintendencia Financiera,
deben acreditar ante el ente de control el cumplimiento de la obligación de contratar el
seguro que cubra los riesgos de incendio y terremoto, así como la correlativa de verificar
y/o solicitar el ajuste del valor asegurado al momento de la renovación del mismo, con el
fin de mantenerlo actualizado y dentro de los parámetros de la normatividad vigente.
En relación con los seguro de vida como garantía adicional a un préstamo de consumo de
corto plazo, debo indicarle que el ordenamiento jurídico colombiano no impone a las
entidades financieras la obligación de contratar pólizas de seguros de vida grupo que
cubran, al momento del fallecimiento, el valor de los créditos otorgados a sus clientes.
La exigencia de un seguro de vida grupo deudores para garantizar un crédito, como se
mencionó anteriormente, es una decisión que cada institución financiera podría adoptar con
la finalidad de contar con una seguridad adicional del crédito.
Las coberturas mencionadas en el artículo 1137 ibidem, podrán ser contratadas por la
entidad financiera por cuenta de sus deudores, en ejercicio de la libertad contractual que le
asiste, como mecanismo de seguridad adicional de los créditos otorgados, caso en el cual el
valor asegurado no podría exceder el saldo insoluto del crédito a la época del fallecimiento,
conforme lo establece el artículo 120 numeral 2 del Estatuto Orgánico del Sistema
Financiero.
De otra parte, tratándose de contratación de seguros por parte de las instituciones
financieras, el Decreto 384 de 1993 1 establece en su artículo primero los criterios a los
cuales se deben sujetar los procedimientos adoptados por tales instituciones para la
selección de entidades aseguradoras, cuando actúen como tomadoras de seguros, cualquiera
que sea su clase, por cuenta de sus deudores.
En este orden, la Superintendencia Financiera en el numeral 3 del Capítulo VI, Título I de
la Circular Externa 007 de 1996, Básica Jurídica, impartió instrucciones a las instituciones
financieras sobre la información que se debe remitir y dejar a disposición de este organismo
de control y vigilancia en el evento de la contratación de seguros bajo la forma precitada.
Ahora bien, debe señalarse que aún en el caso de que la entidad financiera realice el
procedimiento previsto en el precitado decreto, el deudor siempre goza, de conformidad
con lo establecido por el inciso segundo del artículo 100 del Estatuto Orgánico del Sistema
Financiero, de la libertad para decidir la contratación de los seguros y escoger sin
limitaciones la aseguradora y, en su caso, el intermediario.
1
El citado decreto es reglamentario del artículo 22 del Decreto 2179 de 1992, incorporado en el numeral 2 del artículo
100 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero que establece en lo pertinente: "Cuando las instituciones financieras
actúen como tomadoras de seguros, cualquiera que sea su clase, por cuenta de sus deudores, deberán adoptar
procedimientos de contratación que garanticen la libre concurrencia de oferentes".
En este sentido, mediante la Circular Externa 069 de 1997, incorporada en el numeral 4 del
mismo capítulo en cita de la Circular Básica Jurídica, se impartieron instrucciones
específicas respecto de los criterios que deben aplicar las instituciones financieras en los
eventos en los cuales el deudor somete a su consideración una póliza diferente de la
contratada por ésta por cuenta de sus deudores, estableciendo como principio básico que
"…la póliza no puede rechazarse exclusivamente sobre la base de que existe un seguro
contratado por la institución financiera” (numeral 4.2).
Es así como se imparten instrucciones sobre el procedimiento a seguir por parte de las
instituciones financieras cuando el deudor, en ejercicio de su libertad de contratación, opta
por determinada aseguradora y presenta una póliza de seguro distinta de aquella contratada
por la entidad crediticia por cuenta de sus deudores, señalando que la verificación se debe
efectuar en primer término, sobre los requisitos que debería cumplir la compañía de seguros
que expide la póliza y, como segundo aspecto, respecto de las condiciones del contrato de
seguro en particular, prescribiendo que las mismas deben ajustarse a lo establecido en los
artículos 101 numerales 1 y 3 y 120 numeral 2 del Estatuto Orgánico del Sistema
Financiero (literal b del Numeral 4.2)
En desarrollo de lo anterior se consagran parámetros básicos que han de tenerse en cuenta
para la evaluación correspondiente a cargo de la entidad crediticia y se enuncian una serie
elementos que justificarían el rechazo de las pólizas (Numeral 4.5).
Con la misma orientación el numeral 4.3 de la circular precitada señala: “En todo caso,
corresponderá a la institución crediticia, en desarrollo del deber de información a sus
usuarios, contenido en el numeral 1. del artículo 97 del estatuto orgánico del sistema
financiero, sustentar la causal de rechazo dentro de los términos señalados e indicar las
razones por las cuales considera que la póliza de seguro, que le es sometida a
consideración por el deudor, no cumple con los requisitos exigidos para tal efecto; la falta
de justificación también podría vulnerar el principio de libertad de contratación que se
encuentra consagrado en el inciso segundo del numeral 2. del artículo 100 del estatuto
orgánico del sistema financiero”.
2. “Si el seguro de vida colectivo que hago alusión en el punto anterior, al fallecer
alguna (sic) de los deudores antes de cancelar el crédito, cubre la totalidad del saldo
insoluto de la deuda o hay otros procedimientos?”
Sobre este punto, nos permitimos reiterar los comentarios señalados en el punto anterior, en
el sentido que la póliza de vida grupo deudores podrá ser contratadas por la entidad
financiera por cuenta de sus deudores, en ejercicio de la libertad contractual que le asiste,
como mecanismo de seguridad adicional de los créditos otorgados, caso en el cual el valor
asegurado no podrá exceder del saldo insoluto del crédito a la época del fallecimiento,
conforme lo establece el artículo 120 numeral 2 del Estatuto Orgánico del Sistema
Financiero, en el entendido que en la póliza figuren como asegurados la totalidad de los
deudores.
3. “En caso de que ante la entidad crediticia se fijen unos parámetros y ante el estatuto
orgánico del sistema financiero, contemple otra cosa, jurídicamente cuál impera?”
En relación con este punto, es necesario que precise el contenido de su inquietud en el
sentido de señalar que tipo de parámetros son los fijados por la entidad crediticia frente a lo
dispuesto por el Estatuto Orgánico del Sistema Financiero.
4. “Hasta cuándo tiene vigencia un seguro de vida colectivo?”
En relación a la vigencia del seguro de vida colectivo, en el entendido que se trata de la
póliza de vida grupo tomada por las instituciones financieras como mecanismo de
seguridad adicional de los créditos otorgados, el seguro de vida grupo podrá estar vigente
durante el mismo tiempo de la vigencia del crédito al que accede, en ejercicio de la libertad
contractual que le asiste.
(…).»
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