El Origen del Reino de Aragón.

Anuncio
del Reino de Aragón
El origen de
En el año 716 d.c. toda España estaba ocupada por los musulmanes.¿Toda? ¡No! Hay unos
pequeños territorios gobernados por unos irreductibles cristianos que resistían a los invasores.....
¿Queréis saber qué pasaba? Pues rápido, ¡coged casco y espada y atrasad 1000 años vuestros
relojes! Nos vamos a hacer un viaje en el tiempo por las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza.
¿Cómo empieza esta historia?
Resulta que los musulmanes, que venían de Oriente, habían conquistado todo el norte
de África hasta llegar a España, gobernada por los visigodos (que eran cristianos, por cierto). En
muy pocos años los derrotaron y pusieron aquí un nuevo “rey” al que llamaban emir, y que se
instaló en Córdoba. La mayoría de los cristianos que vivían en lo que hoy es Aragón se hicieron
musulmanes (era lo más cómodo, y nadie quería abandonar su casa, sus tierras, sus ovejas...),
pero unos pocos resistieron y huyeron a las montañas. Eso sí, al norte del Pirineo tenían el
imperio carolingio con el emperador Carlomagno y sus condes con ganas de entrometerse, y
todavía más cerca el Reino de Pamplona, así que los pequeños condados de Aragón, Sobrarbe
y Ribagorza tuvieron que hacer equilibrios entre unos y otros para mantener su libertad.
Y al final, ¿qué es lo que sucedió?
Pues que el condado de Aragón se unió al Reino de Pamplona, que poco a poco se hacía
más fuerte, hasta que uno de sus reyes, Sancho III el Mayor, incorporó a sus territorios los
otros dos condados aragoneses y el condado de Castilla. Después, el rey dividió su reino en
cuatro partes, una para cada hijo, y es así como nació el Reino de Aragón. Pero de esto ya hablaremos más adelante...
Cómo todas las historias antiguas ésta también está llena de leyendas. A todos nos encanta
imaginar aventuras, pero ¿cómo podemos distinguirlas? Pues muy sencillo, la Historia nos cuenta
lo que sucedió de verdad, mientras que las leyendas fueron inventadas y están llenas de fantasías.
E l condado de Aragón
Primera parada: el valle de Echo.
Sus habitantes sobreviven como pueden: hace
mucho frío, las tierras son pobres y no dan suficiente
alimento. Los musulmanes están muy lejos (al sur) y
su principal problema son sus vecinos cristianos, los
condes carolingios y los reyes de Pamplona. Durante
cien años la familia de los condes Aznar ha protegido
a sus gentes y extendido sus dominios por el valle del
río Aragón. ¿Cómo lo han conseguido? Pues casándose
con princesas pamplonesas para ganarse la amistad de
sus vecinos y mantener su libertad. Así hasta que la
condesa Andregoto (heredera del condado) casó con el
rey García Sánchez I, y el condado de Aragón se unió al
reino de Pamplona.
¿Y porqué llamarían Aragón a este condado? La palabra Aragón significa “varios ríos”, es decir que era un territorio con abundantes ríos y afluentes. Ya os habéis dado cuenta mirando el mapa, ¿no?
Después, cuando el condado se convierte en reino,
mantiene el nombre de Aragón
Beato de Fanlo
Seguro que conocéis un montón de rincones maravillosos en el Pirineo. En algunos de
estos lugares, que la gente creía especiales, se
organizaron los primeros monasterios, con una iglesia construida en piedra y varias chozas a su alrededor. Uno
de los más importantes fue el monasterio de Fanlo, que estaba muy cerca
de Sabiñanigo. Era como una granja, con todo lo necesario para vivir: huertas,
campos de cereales, vides, ovejas, vacas, además de una carpintería y de una herrería.
Los monjes pasaban el día rezando o trabajando en la biblioteca, así que tenían pastores para
cuidar del ganado y labradores a sueldo para cultivar los campos.
Del monasterio no ha quedado nada excepto un beato que el rey Ramiro I regaló a su amigo,
el abad Banzo, para la biblioteca de Fanlo. Sin embargo, no conservamos el libro original (que tendría
unos 1000 años), sino una copia que realizó un estudioso de libros antiguos mucho tiempo después y que hoy se conserva en Nueva York. A lo mejor os estáis
preguntando qué es un beato, ¿no? Pues es un libro que cuenta una historia
terrorífica, nada menos que ¡¡¡la del fin del mundo!!!, el Apocalipsis, con imágenes que ponen los pelos de punta.
Beato de Don Fernando y Doña Sancha
E l condado de Sobrarbe
Continuamos nuestro viaje y llegamos a las legendarias
tierras de Sobrarbe. Conservamos un montón de leyendas y relatos fantásticos, pero sabemos muy poco de su verdadera historia.
Sobrarbe siempre estuvo dominado por los condados de Aragón
y Ribagorza, que eran más poderosos y estaban mejor organizados. Sin embargo, a sus habitantes no les gustaba que nadie se
entrometiese en sus asuntos, y durante más de doscientos años
intentaron mantener su libertad sin dejarse dominar por nadie.
Monasterio de San Victorián
La gente de los valles pirenaicos habitaba en pequeñas aldeas. Las familias vivían en
chozas construidas de piedra y adobe, con el techo
de ramas o paja. Tenían una sola habitación, con el suelo
cubierto de paja (que serviría de alfombra o de colchón) y un fogón
en el centro para guisar y calentarse.
¿Os imagináis tener que dormir en suelo sobre un montón de paja? Con lo
que les gusta a las pulgas esconderse en ella, acabaríamos llenos de picotazos. Además las chozas tenían
una cuadra o cortina para guardar los animales, como en los pueblos hasta hace unos pocos años. ¿Por qué
no preguntáis a vuestros abuelos cómo eran sus casas? Seguro que tenían cuadras.
Y nuestra primera parada es el Condado de Sobrarbe . Sus habitantes eran los cerretanos
y
hasta
nacimiento
del Reino
de Aragón
en para
el siglo
XI no dejaron
que nadieyseunentromeCada aldeaeltenía
sus campos
de cultivo,
pastos
alimentar
a los animales,
bosque donde
tiese
en
sus
asuntos.
A
ellos,
como
a
nosotros,
no
les
gustaba
que
les
quitasen
su libertad.
recogían leña, setas, castañas... En esta época no existían las ciudades, y sólo en los monasterios
y ¡granjas
Menudo
carácter
tenían!
Para
protegerse
de
los
musulmanes
el
conde
García
“el
malo”
decidió
vivían un numero mayor de personas. Uno de estos monasterios era San Victorián, del que hoy sólo se concony el
Pamplona,
Iñigo
Y así durante
másmás
de doscientos
dejarse
servan aliarse
la iglesia
la Rey
torrede(aunque
no las
de Arista.
esta época,
sino mucho
modernas).años,
Teníasinuna
limosnería,
mandar
por
nadie
hasta
que
un
día...bueno
que
nos
adelantamos
y
todavía
nos
quedan
una especie de albergue que acogía a peregrinos y viajeros. Los peregrinos, como los que iban apor
Santiago
conocer dos
condados.
de Compostela,
viajaban
a pie un montón de kilómetros para conseguir el perdón de sus pecados o para
curar alguna enfermedad, pues creían que tocar los huesos de los santos les podía sanar. En el monasterio
La gente
los valles
pirenaicos
habitaba en pequeñas aldeas rodeados de campos de cultivo,
les ofrecían
unade
cama
y un poco
de comida.
pastos y bosques. No existían ciudades y sólo en monasterios y granjas vivían un número
mayor
de personas.
Uno de
monasterios
era San
Victorián queDurante
tenía una
limosnería,
¿Habéis
oído hablar
deestos
los valerosos
reyes
de Sobrarbe?
muchos
siglos se han
una
especie
de
albergue
que
acogía
a
peregrinos
y
viajeros.
Allí
les
ofrecían
una
cama y increíble!,
un
contado sus hazañas y algunas de ellas todavía se cuentan en el escudo de Aragón. ¡Os parecerá
pocoreyes
de comida.
Victorián
el sigloque
XI después
sufrirpeligrosas
un ataque(o a los
pero estos
nunca San
existieron.
Lo fue
quereconstruido
pasa es que adurante
las personas
vivían endezonas
sorpresa
de
soldados
musulmanes
y
llegó
a
ser
el
más
importante
de
la
comarca.
Hoy
en ayudaban
día
soldados que iban a las batallas) les gustaba escuchar estas leyendas porque les animaban y les
sólo
se
conserva
la
iglesia
que
es
mucho
más
moderna.
a perder su miedo.
E l condado de Sobrarbe
Cuentan que un día el valeroso rey del Sobrarbe, García Giménez, estaba con sus tropas
en Aínsa a punto de entrar en batalla contra los musulmanes. Estaban convencidos de que iban
a perderla, pero de repente vieron ¡¡¡una cruz roja que se alzaba sobre un árbol!!! Aquello les dio
ánimos, y... y ganaron la batalla, claro. A partir de aquel momento se le dio a aquel reino (que nunca
existió) el nombre de Sobrarbe (sobre el árbol). En ese mismo lugar se construyó, siglos después, un
monumento. Id a visitarlo, pero cuando estéis allí recordad que nunca hubo reyes en Sobrarbe. Las
leyendas, leyendas son.
¿Conocéis el Pueyo de Aragüas? Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo sus habitantes
estaban en plena batalla contra los musulmanes. Cerca de allí Iñigo Arista, rey de Pamplona y conde
de Sobrarbe, esperaba noticias para acudir con sus tropas en su ayuda. De repente, vio aparecer en el
cielo una cruz resplandeciente que señalaba el lugar donde los cristianos se encontraban rodeados. El
rey, al mando de sus caballeros y soldados, sorprendió a los musulmanes que no pudieron reaccionar.
La victoria fue aplastante e Iñigo Arista se convirtió en rey de Sobrarbe.
E l condado de Ribagorza
Monasterio de Alaón
Hemos llegado hasta la Ribagorza, el
tercero de los condados. ¿Os acordáis del
poderoso Imperio de Carlomagno?
Pues la Ribagorza estaba sometida a los condes carolingios de Toulouse hasta que... ¡fueron
asesinados! El único superviviente de la familia se refugió
en la Ribagorza y creó un condado independiente, hace más o menos 1100 años. Con el paso del tiempo el condado se dividió en dos: la Ribagorza y el Pallars, y cada uno fue gobernado por una familia distinta.
Los condes ribagorzanos dirigieron su territorio durante más de cien años, hasta que el conde
Guillermo... ¿os imagináis ya lo que pasó? ¡Otro asesinato! ¿Y sabéis quién lo mató? ¡Su propia prima!
Bueno, no es seguro, seguro, pero se piensa que su prima y su marido, el conde de Pallars, lo mataron
para apoderarse de la Ribagorza. Sin embargo, les salió el tiro por la culata, porque el rey de Pamplona,
Sancho III el Mayor, reclamó el condado para su mujer, que era también de la misma familia. Al final
la Ribagorza pasó a formar parte del Reino de Pamplona.
La mayoría de las personas no sabían ni leer ni escribir y sólo en los monasterios, como el
de Alaón, había un scriptorium, un pequeño grupo de monjes escritores que copiaban libros y documentos a mano. Algunos de ellos eran como periodistas, porque recogían por escrito las noticias y los
asuntos importantes del condado en unos libros llamados “crónicas”. Además de Alaón, en la catedral
de Roda de Isabena había también una escuela de monjes escritores y un archivo donde se guardaban
los documentos de los vecinos, como la compra de una parcela, para que no se perdieran. Por cierto,
¿no os parece extraño que haya una catedral en Roda? Los pueblos tienen iglesias pero catedrales...
R oda de Isábena
Las catedrales pueden ser grandes o pequeñas, pueden estar en pueblos o ciudades, pero lo
importante es que son las iglesias de los obispos, los “jefes” de los curas de un territorio. Al principio la
Ribagorza dependía del obispo de Urgel, pero los condes consiguieron un obispo sólo para su condado.
Así nació la catedral de Roda de Isábena.
¿Os imagináis un obispo guerrero? Pues el primero que hubo en la Ribagorza, Atón, lo fue.
No vivía en un lugar fijo, pues iba por castillos y monasterios vigilando que todos fuesen buenos cristianos y no imitasen las costumbres de los musulmanes. Después ya se construyó la catedral, y allí vivieron
otros obispos, como San Ramón. Aquí está el sarcófago donde lo enterraron, sus vestimentas, su bastón,
su silla... Algunos de estos objetos, como la silla, fueron robados en 1979 por el ladrón Eric el belga, y sólo
unos pocos se han recuperado. La silla, por ejemplo, fue troceada para esconderla de la policía, y hoy sólo
se conservan algunos trozos.
En el año 1006 las tropas musulmanas atacaron los territorios cristianos del norte, llegaron hasta Roda, destruyeron la catedral y capturaron a su obispo. Unos años más tarde se rehizo la iglesia, primero a la “manera lombarda”, como el monasterio de Santa María de Obarra (del que hablaremos más
adelante), y después con el nuevo estilo que venía de Francia: el románico. La moda había cambiado.
mayo
febrero
enero
octubre
Catedral de Roda de Isábena
Pintado en la cripta de la catedral veréis el mensario. Como la mayoría de los habitantes de
Roda eran campesinos, las imágenes que representan a cada mes muestran los trabajos del campo. Las
hemos copiado pero están desordenadas y sólo la mitad tienen su nombre. ¿Sabríais poner los nombres
a las imágenes que faltan? Os damos una pista: en marzo se podan las vides, en junio se siegan los
prados con la guadaña, en julio se siegan los trigos con la hoz, en septiembre se vendimian las uvas,
en noviembre se engordan los cerdos y en diciembre se come en la mesa.
abril
agosto
La frontera
L
a frontera: Abizanda
La vida en la frontera era de locos. Todas las primaveras, durante unos veinte años, el general
Almanzor salía de Córdoba y se dirigía con su ejército a saquear los territorios de los cristianos. Destruían lo que pillaban a su paso, se comían las cosechas y los alimentos de los campesinos, robaban
en los monasterios y los secuestraban para venderlos como esclavos. Algunos caballeros tenían tanto
miedo que sus familias dormían junto a los caballos, por si acaso había que salir huyendo.
Cuando Almanzor murió los cristianos aprovecharon para proteger su frontera. ¿Recordáis que
el Rey de Pamplona, Sancho III el Mayor, gobernaba en Navarra y en los tres condados aragoneses?
Para defenderlos construyó fortalezas como Loarre o Boltaña. Todo la frontera estaba llena de castillos
y torres como las de Fantoba, Abizanda o Samitier.
¡Nos atacan! ¡Todos al castillo!
¿Os imagináis tener que salir huyendo de casa en pijama? Había épocas de paz y de guerra,
pero los castillos eran los únicos lugares seguros en caso de peligro. Las viviendas de los campesinos
eran demasiado frágiles, así que cuando las cosas se ponían difíciles huían al castillo llevándose sus
animales y alimentos.
Lo primero que nos encontramos es una muralla y una torre. ¿Queréis entrar en ella? No es
fácil, porque la puerta estaba a seis metros de altura y se necesita una escalera de madera o una cuerda
que se podía retirar cuando el enemigo atacaba. Abajo está el almacén, en medio la zona de vivienda
(con ventanas grandes para que entre la luz y el aire) y arriba el cadalso, que sirve para proteger a los
soldados de las flechas enemigas. Pero, ¿quién mandaba en el castillo? El rey necesitaba personas de
confianza y se lo encargaba a los tenentes. Su trabajo era complicado: cobrar impuestos, administrar
justicia, y organizar la defensa del castillo y del territorio.
El Monasterio de Obarra
Si visitáis los castillos y monasterios de los que estamos hablando, veréis que están hechos de
piedra. Muchos tienen unos 1.000 años y todavía siguen en pie, pero otros edificios (como las casas
de los campesinos) no se han conservado, ya que se hicieron con materiales frágiles. Sólo los edificios
importantes se construían con materiales resistentes. Además, algunas de estas iglesias o torres nos
pueden parecer pequeñas, pero comparadas con las casas de las aldeas eran enormes.
Algunos edificios, como el monasterio de Santa María de Obarra, fueron construidos por obreros que habían llegado desde un lugar del norte de Italia llamado Lombardía. Los hermanos Apo y Guafrido, acompañados de un grupo de obreros y ayudantes, enseñaron a las gentes de la zona a construir
a “la manera lombarda”. Después, sus aprendices continuaron su trabajo e hicieron nuevos edificios
siguiendo la técnicas y el gusto de sus maestros.
Y ¿qué cosas les enseñaron? Pues a hacer muros gruesos y resistentes, a cubrir los edificios
con techos de piedra en vez de madera, o a decorar los edificios colocando las piedras de diferentes formas: dientes de sierra, rombos, arcos... Los muros se parecían a un bocadillo porque tenían dos capas
de piedra y entre ellas un relleno de guijarros y argamasa. Además, como querían hacer paredes muy
altas utilizaron para ayudarse andamios que se sujetaban a los muros gracias a unos agujeros llamados
“mechinales” (se tapaban al acabar la obra, pero a veces pueden verse).
No todos los obreros hacían el mismo trabajo: quien mandaba era el maestro de obra y encargaba a los canteros que consiguieran la piedra y la cortasen del tamaño necesario; también había carpinteros que hacían los andamios y las vigas, los tapiadores que construían los muros y los tejadores.
¿De que sé encargarían ellos?
Monasterio de Obarra
Avempace
Ibn G
l
abiro
L
a taifa de Zaragoza
Los musulmanes también protegían sus fronteras, y construyeron fortalezas para defender sus
territorios de las expediciones cristianas. Ciudades como Barbastro, Graus o Huesca estaban cada vez
más cerca de la frontera, y los gobernadores de Zaragoza querían mantener a salvo las ricas tierras del
valle del Ebro.
Durante mucho tiempo los califas de Córdoba habían gobernado todo al-Andalus, pero los
buenos tiempos habían pasado y Almanzor ya no estaba para solucionarles los problemas. Los príncipes cordobeses luchaban entre sí y los reyes cristianos se aprovechaban de su debilidad. Finalmente,
el califato se rompió en muchos y pequeños reinos de taifas, y uno de los más importantes fue el de
Zaragoza (Saraqusta).
En Zaragoza todavía no se había construido la Aljafería (faltaban unos pocos años) pero la ciudad estaba llena de lugares maravillosos. No creáis que los musulmanes sólo pensaban en la guerra,
pues la mayor parte del tiempo les gustaba disfrutar de sus huertas y de sus familias. Además en la
ciudad también vivían cristianos llamados mozárabes, que mantenían su religión y sus costumbres.
Eran como el resto de ciudadanos, aunque debían pagar un impuesto por conservar su religión.
Los reyes de Zaragoza eran muy cultos y dieron cobijo en su corte a un montón de filósofos,
poetas y matemáticos que huían de las guerras de Córdoba. En la corte se discutían problemas matemáticos y los astrónomos y físicos se juntaban para observar y estudiar el universo. Tampoco faltaban
los músicos, juristas, filósofos, que se distraían escuchando cantar a los poetas. Durante muchos años
la ciudad fue conocida en todo el Islam por la fama de sus sabios y científicos.
E l primer rey de Aragón: Ramiro I
Si haces memoria recordarás que Sancho III el Mayor de Pamplona gobernaba los tres condados
aragoneses. A su muerte sus posesiones se repartieron entre sus hijos. Ramiro, aunque era el mayor
de los cuatro, no heredó el reino de Pamplona (algunos creen que no era hijo de la reina, sino de una
amante de su padre). El rey le concedió el condado de Aragón, y su hermano García Sánchez se convirtió en rey de Pamplona. A Fernando le correspondió Castilla y a Gonzalo los condados de Sobrarbe
y Ribagorza. Pero Gonzalo murió enseguida...¡fue asesinado!, y su territorio se unió al de Ramiro. Y es
así como nació el Reino de Aragón.
Desde niño Ramiro recibió una educación muy especial, pues iba a convertirse en rey. Le enseñaron a leer y escribir en latín, la lengua que se usaba en aquel tiempo (lo mismo que hoy el inglés), pero
también debía estar preparado para enfrentarse a ejércitos enemigos. Para ello tenía que aprender a
empuñar una espada, a luchar, a organizar y dar órdenes a un ejército. ¿Y quién le enseñó todas estas
cosas? Pues su aitán, que era una especie de tutor.
Como el rey viajaba continuamente de un lado para otro defendiendo su territorio no tenía un
palacio real, sino que se alojaba en monasterios, fortalezas o granjas. Así que sus ayudantes cargaban
en un carro las cosas imprescindibles para la vida de un rey.
Os proponemos un juego. Cada uno de los ayudantes que acompañaban al rey en sus viajes
se ocupaba de una cosa. Por ejemplo, el mayordomo llevaba cojines y tapices para decorar su habitación. Pero ¿qué llevaría el caballerizo? Y ¿el trinchador, el botiller, el copero, el juglar o el escribano?
Buscad en el dibujo el objeto que corresponde a cada uno.
Soluciones: Caballerizo-caballo, trinchador-comida, botiller-vino, copero-vajilla, juglar-vihuela, escribano-pergamino y pluma.
E l rey y sus barones
¡Menuda comilona! ¿Os gustaría sentaros con ellos? Pues ¡cuidado!, porque aunque todos
parecen iguales, no lo son. Al centro el rey, a los lados los caballeros, y debajo los campesinos. Al principio todos los campesinos poseían un trozo de tierra y compartían con sus vecinos los pastos y los
bosques, pero unas pocas familias fueron acumulando tierras y convirtiéndose en “jefes de sus aldeas”.
Se encargaban de proteger a sus vecinos de los enemigos musulmanes y, poco a poco, se convirtieron
en los ayudantes de los reyes.
Cuando los ejércitos cristianos ganaban batallas los reyes otorgaban “honores” a sus barones,
una especie de regalos. El rey encargaba a un señor que protegiese un territorio, y a cambio le prestaba
un castillo y abundantes tierras para cultivar.
Y así era todavía en época de Ramiro I, pero sus hijos y nietos tenían tanto territorio que defender de los musulmanes que los barones se aprovecharon de su debilidad. Los nobles se quedaron con
las tierras prestadas e incluso con los campesinos que vivían en ellas. Vamos, que al final cada conde
se hizo casi como un rey en su casa. Los barones protegían a los campesinos y a cambio recibían una
parte de su cosecha. Además se quedaban con los botines de guerra que robaban a los musulmanes y
aplicaban la justicia en sus territorios.
¿Os habéis fijado que uno de los barones lleva un hierro candente? Cuando los
campesinos reclamaban una parcela a un monasterio o a un Señor, antes de ir a juicio, se le sometía a
una prueba: primero juraban ante Dios que decían la verdad, y después le quemaban la mano con un
hierro candente. Creían que Dios le curaría si decía la verdad, pero si pasados tres días todavía tenía
una cicatriz, no se le hacía caso y se rechazaba su petición. ¡Cualquiera se atrevía a pedir Justicia!
E
l legado de Ramiro. Los primeros pasos de Aragón
Ya falta poco para terminar nuestro viaje, pero nos queda la última batalla. ¿Os acordáis
del rey Ramiro I? Pues resulta que después de muchísimos años guerreando contra los musulmanes se dio cuenta de que su reino se quedaba pequeño. Por la izquierda el reino de Navarra cada
día crecía más, y por la derecha los condes catalanes avanzaban, así que no le quedó más remedio
que marchar con su ejército hacia el sur. Conquistó Benabarre y Alquézar y finalmente se dirigió
a Graus, donde murió.
Unos dicen que fue el rey de Zaragoza, al-Muqtadir, quién le mató; otros cuentan que un moro,
que vestía y hablaba como los cristianos, se infiltró entre sus tropas y le clavó una flecha en un
ojo. Pero su reino no murió con él, porque su hijo Sancho Ramírez continuó luchando para hacerlo cada día más grande.
Sancho, además de guerrero era político. Para proteger su reino decidió marchar hasta Roma
para pedir ayuda al Papa, y de camino conoció cómo otros príncipes y reyes gobernaban sus territorios. El Papa usaba en sus documentos unas cintas rojas y amarillas, y algunos historiadores
piensan que antes de que Sancho regresara a Aragón, le dio permiso para que las usara en sus
escudo.
Ya conocemos las historias de tres de los cuarteles del escudo de Aragón. Pero nos falta una.
Ésta os toca a vosotros descubrirla. Es una historia que le ocurrió a Sancho, poco tiempo después, cerca de Huesca...
Edita_AGUJAMA, ADRI-Calatayud, CEDESOR. Territorios de Aragón
Coordina_AGUJAMA
Textos_Gozarte ( Rubén Gonzalo, Teresa Martínez, Maribel Estébanez, Carlos Millán)
Concepto Gráfico_David Guirao
Fotografías_Juan Martínez, Rubén Gonzalo, David Guirao
Impresión_Con otro color, S.A.
Depósito Legal_??
Descargar